Yuri's Lyrical Secrets

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 Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.

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noyfileen_22
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MensajeTema: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   28/3/2008, 23:30

El año nuevo oriental es un acontecimiento que siempre he visto por medio de la televisión y algunos mangas, siempre me ha fascinado las tradiciones orientales; para ser más exacta: la tradición japonesa, puesto que soy una otaku ferviente, sin embargo, no soy como dicen mis mejores amigas: una letrero ambulante, o más bien dicho: la típica mujercita, que tiene pegada en su mochila o en su ropa, parches de algunos animes, de hecho, me parezco bastante a las normales y enfermantes chicas shoujo: tímidas y solitarias; las cuales, apenas se sienten en la clase o en la propia casa. A pesar de mis quince años, mi comportamiento es de una bebé de doce; tan callada y abstraída en su propio mundo, que…simplemente no se da cuenta de lo que gira a su alrededor; en pocas palabras: una Nerd… es lo que soy, aunque no muy inteligente, pues mi CI, apenas llega al 200; soy una normalita, la cual pasa leyendo de todo; escuchando cualquier tipo de música; una persona idiotamente sensible e ingenua, aunque no lo demuestre, puesto que mi coraza fría y distante me protege de todas las personas que intenten dañarme: ¿No les suena eso a una chica típica de anime?
Mi vida siempre ha transcurrido así: de casa al colegio; del colegio a la casa; con suerte me distraída por el trayecto, yendo a las tiendas para ver las últimas series que llegaban; es cierto: una aburrida niña. Recuerdo que una vez le dije a una compañera de curso, el porqué de mi fascinación por el manga y el anime. << ¿No crees que todas las personas ven telenovelas, o leen libros, porque deseamos escaparnos de la realidad? Por algo está la televisión ahí, por algo ese mercado es rico, porque sería muy decadente vernos a nosotros mismos en la televisión, es decir, ver nuestra propia rutina. Me gusta esto, porque puedo distraerme de mi vacía vida>>. En parte era cierto, pero después me fueron gustando las historias, las tramas; en fin: todo ese complejo y simple mundo, sin embargo, nunca fui capaz de unirme a un grupo otaku, eso me pasaba también dentro como fuera del colegio; siempre me decía a mí misma, que simplemente no era competente para las aglomeraciones, pues no sabía cómo actuar frente a los demás─.Mi timidez es vergonzosa, y mi autoestima no me ayudada mucho que digamos; a la pobre la tenía más vacía y más baja, que hormiga con síndrome de enanismo─.Sin embargo, eso cambió cuando por azares del destino, onda: “Historias de las CLAMP << En este mundo no existen las coincidencias, sólo lo inevitable”>>. Conocí en la tienda que frecuentaba a una chica de unos increíbles ojos almendrados. Yo quedé hecha una idiota; sonrojada hasta las orejas. ¡Suena patéticamente cursi! Pero me quedé hecha una mole, con patas tipo flan de vainilla, parecida a esos monos patéticos que mueven la cintura en el auto, así me sentí por dentro. Ella se veía claramente el doble de mayor que yo, o tal vez menos, no me fijé mucho en su rostro, puesto que únicamente puntualicé la mirada en sus increíbles ojos, y en su sorprendente sonrisa; blanquísima, tipo Colgate. ¡Sonaré patética!─ya llevo utilizando la palabra <> más de tres veces, pero no puedo catalogarme de otra manera─. Recuerdo que ingresé al local, busqué como idiota cualquier anime. <>. Ni siquiera soy tan pastelosa cómo para escoger algo así, pero fue lo primero que tomé, habían más personas: cinco para ser más precisa; una de ellas, era una chica de colegio igual que la presente; los otros eran hombres, todos producidos, a lo más nipón-idol, no obstante, había uno de ellos que se salvaba, al menos era guapo, parecido al mino que salía en Tsukihime, me perdonarán, pero me atraen los hombres de lentes; hombres lindos, claramente, sin embargo, en ese tiempo, estaba tan metida en la serie que tenía entre mis manos, que… no me percaté de aquel chico, el cual, se había fijado también en mí, no obstante, mi pésima autoestima, tipón -0…no se dio cuenta; yo sólo estaba metida en la serie, cuestionándome el qué demonio hacía ese dvd en mi mano y el por qué miraba a esa maldita mujer…en fin, simplemente me acerqué a la caja, suspiré, echándole una mierda a la serie, ya que, odiaba los animes de ciencia ficción, y también los pastelosos…con suerte tragaba Sailor Moon. ¡Y qué me ahorquen si la vuelvo a ver! << ¡Ah! ¡Aria! ¡El Manga es muy bonito! ¡Te felicito, buena elección!>>. Eso fue lo que me dijo la chica cuando le pasé el dvd. Yo sólo la miré y sentí nuevamente esos cosquilleos; en fin, ella esbozó una cordial y comercial sonrisa; y yo en vez de sonreírle de igual manera-cosa que sinceramente quería hacer-. Respondí cómo únicamente sabía hacerlo: con timidez, pero no una timidez normal, sino que una timidez fría…mis palabras exactas fueron: ¿Cuánto es?... ella me miró perpleja ante la frialdad que mostraba, pero qué más podía hacer…yo era una Inuyasha tarada, la cual, no sabía comportarse ante los demás… cómo dice la canción de Alberto Plaza: <> y… <> de Betty La Fea; así de simple, y así de compleja es mi personalidad. Ella me volvió a mirar, pero esta vez seria; me respondió a secas el precio…en aquel entonces, pienso que conmigo se metería por el…la frase: El cliente tiene toda la razón. Yo me eché mierda por mi estúpida reacción… ¿No piensan lo mismo que yo?
Salí de la tienda, sintiéndome rara, torpe, avergonzada y algo triste, sin embargo, más que todas esas emociones juntas, sentí confusión; confusión al considerar en mi pecho un sentimiento parecido a la desolación y pena; un dolor estúpido, pues nunca lo había experimentado, y mi sentido común me decía por qué mierda me sentía así, puesto que todo eso era una payasada:¡A la jodida mujer, apenas la conocía; la había visto una sola vez en mi vida, y me sentí un poquito miserable, por haber sido descortés con ella; por no saber cómo mierda actuar! Y justo en ese momento se me venía la frase de mi única amiga: << Lucia, lo descortés no quita lo valiente>>. Había sido las dos cosas: una maleducada, y una cobarde, que se intimidó por una mujer mayor, la cual, apenas había visto el rostro. ¡Joder, si seré una tarada mental! Si piensan que me sentí mal por mi estúpida actitud, creanme que no me sentí mucho mejor cuando le conté el hecho a mi mejor amiga. Alejandra me miró directamente a los ojos, y con toda su sinceridad posible, soltó una risa tan escandalosa que de seguro medio colegio lo escuchó.

-¡Quieres cerrar el pico!-le susurré indignada.
-Pero cómo quieres que actúe, si te comportaste coma una total idiota-Alejandra me miró y soltó el último indicio de risa que le quedaba.
-Gracias por el apoyo incondicional, querida amiga-le dije exasperada.
-¡Ya, no te lo tomes a mal…si sólo era una bromita!
-Pues no me ayudas en nada-solté un suspiró, doblando nerviosamente el libro de literatura que tenía sobre mis manos.
-Lucia, no sé por qué actuaste así…no creo que esa mujer te fuera a comer viva…a menos…que tú…
-¡Ni lo menciones!-le supliqué con la mirada, totalmente roja; con la voz más suave que pude sacar, pues estábamos en plena clase. Alejandra me miró divertida, a penas aguantando las ganas de echarse a reír. ¿Por qué era tan fácil de provocar? Me pregunté penosamente.
-Ya…vamos Lucia…si ser L-e-s-b-i-a-n-a-me dijo, pronunciando las palabras una a una, con gesto guaso-Está totalmente a la vanguardia, es más, hasta Paris Hilton, se le pasa por la mente ser Gay una noche.
-Basta…Ale…no soy eso…
-¿Qué? ¿Eso…qué…?
-Sabes que jamás en mi vida me fijaría en una mujer… ¡Por el amor de Dios, sólo pensarlo me incómoda!-le dije, totalmente roja, ya me esperaba la retahíla de objeciones de mi mejor amiga, sin embargo, grande fue mi sorpresa verla con un semblante completamente introspectivo.
-No obstante, te gustó la chica. Así que, querida amiga…puede que sí se te haya pasado por la mente estar con una mujer-me dijo con sorna, sonriéndome con malicia.

La campana había sonado, y eso daba pie al receso, así que no pude objetarle lo contrario, sin embargo; y en cierta forma, tenía que admitir que Alejandra poseía toda razón: se me había pasado por un momento; un fugaz instante, estar con una mujer… ¿o no? Suspiré con cansancio, sólo estaba pensando en tonterías. Sacudí la cabeza, como queriendo negar y echar a la vez todos esos pensamientos complejos e idiotas, y qué mejor medicina para espantar esas mierdas de confusiones que con un buen libro; de la parilla del banco, saqué el libro que robé de la biblioteca, lo abrí y después me puse los audífonos. Para cualquier persona normal era inaudito mezclar una música de J-Pop, y leer al mismo tiempo un libro de Cohelo: La quinta Montaña.

-¿Es qué no tienes suficiente con tres horas de Literatura?-me preguntó exacerbadamente Alejandra, a la vez que se levantaba e iba al encuentro de sus amigas.
-No-fue mi sencilla respuesta.
-Deberías ventilarte un poco; salir de esta sala Lucia…
-¡Alejandra!-le gritó una chica morena.
-¡Ya voy! Vamos Lucia…con las chicas iremos al quiosco a comprar algunas cosas-me invitó Ale, quise decir que sí, pero al ver el ceño fruncido de esa morena, como queriendo decir: Ojalá que diga que no, me negué…me apestaba estar con personas que no me tragaban, prefería leerme la Biblia completa; tres veces si era necesario, antes de estar en un ambiente airoso-Está bien…-me dijo Alejandra con resignación-Ya vuelvo…
-No te apresures…ve tranquila, de todas maneras, no me moveré de aquí-le dije, sin levantar el rostro del libro. Alejandra suspiró y luego se marchó.

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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   28/3/2008, 23:32

Alejandra y yo siempre hemos estado juntas; prácticamente de pre-primaria, en cierto modo, nuestra historia se parece a las típicas amiguitas de la mayoría de los mangas: amigas de chicas, las cuales nunca se han separado. ─ ¡Sí les digo que mi vida se parece un poco a los mangas shoujos!─. Pero en realidad, desde tercero de primaria, nos convertimos en verdaderas y buenas compañeras.
Alejandra es todo lo contrario a mí, a veces me pregunto cómo dos personas que son totalmente opuestas, pueden juntarse y soportarse por más de siete años; mi amiguita es fenomenal, con una paciencia y una fuerza propia de admirar, pues ha tenido las suficientes agallas, como para soportarme por todo este largo trecho de amistad. Alejandra es increíble en todos los aspectos: es bella, su cabello es jodidamente liso, castaño como sus ojos, de tez trigueña natural, no tiene necesidad de ir a una de esas mierdas de tiendas con solario, no es alta como las modelos; tiene la estatura normal: 1.68 mt.; es bella, popular, cariñosa y valiente; con una personalidad asombrosa, todo lo contrario a mí…qué…vamos…lo único que me gusta de mi cuerpo son los ojos: gris-azulado, a veces verdes, dependiendo del sol, pero esto se ocultan detrás de mis cuadradas gafas; soy bajita: 1.56 mt.; blanca como la nieve; pecosa, con más lunares y pecas que Ginny Weasley; cabello castaño oscuro, éste sujeto con una coleta, vamos: Nerd. ¿Quién se fijaría en mí? ¿Otro Nerd? Pues la verdad que sí; ya varios se me han declarado, pero…sumemos un problemilla minoritariamente mayor: mi jodida timidez, y el no saber cómo actuar ante los demás.

-¿Está bueno el libro?-me preguntó con sorna la misma chica morena.
-Lidia…-suspiré al reconocerla. Joder, ¿por qué los quince minutos se habían pasado tan luego?-Sí…-contesté con frialdad.
-¿Cómo puedes leer tanto? ¡Qué eres fanática! ¿No te percataste que ya terminamos la clase de Literatura?-Me dijo algo molesta. Yo como siempre no contesté, pero no descarto que me ardiera la rabia por dentro, sin embargo, mi sentido pacífico me lograba calmar.
-Déjala en paz…si le gusta leer…es su problema, no le veo lo malo-contestó otra chica del curso, yo sólo me concentré en el libro. Lidia me miró con una sonrisa burlesca.
-Cierto…eres muy buena para leer, Lucia. Bueno cosas de gustos-me dio una palmadita en la cabeza, como queriendo decir: perdedora, después se levantó del asiento, para dirigirse hacia el suyo.

Al rato después, llegaron las demás con Alejandra, ésta riéndose tal vez de alguna broma. Cuando mi amiga se sentó a mi lado, fijé la mirada en Lidia; la morena me miraba con evidente envidia, pero luego me lanzó una sonrisita idiota, tal vez porque Ale, estaba mirando curiosa la escena, la chica le sonrió a ella con dulzura, y luego se giró a su grupo, y por las risas que tenían, no dudé ni un instante, que ellas, seguramente estaban hablando mal de mi persona, sin embargo, cómo a mí me importaba tanto lo que dijeran y lo que pensaran de mí… la miré fugazmente y luego susurré: Loser. Fruncí el ceño con disgusto, y luego me dije a mí misma: ignóralas.

-¿Pasa algo?-me preguntó curiosa Alejandra.
-Nada-respondí secamente. No hablé más hasta salir de clases.

Como era nuestra rutina diaria, Alejandra esperaba impacientemente a que guardara mis cosas, y luego nos íbamos a tomar el metro juntas; ambas vivíamos relativamente cerca─. Vale, quince minutos en tren; y una hora y media en bus─. Sin embargo, ese Lunes fue distinto, porque nos habían designado una tarea en grupo, y…

-¿Lucia estás lista?-me preguntó mi amiga, ya exasperada por mi lentitud, y tenía que admitirlo, lo hacía adrede. Ella me molestaba haciéndome rabiar, y yo me vengaba con mi tortuguismo.
-Ya casi…-le sonreí, guardando lo último que me quedaba en la mesa-¡Ya está! ¿Nos vamos…?-Alejandra no respondió, simplemente tomó mi mochila y se la echó al hombro como era habitual-. No tienes por qué hacer eso…yo puedo llevar mis cosas.
-Sí, pero llevas una caja fuerte y, además no olvidemos que eres una debilucha; y sí le sumamos que tu espalda quedó delicada por el…- Yo enseguida me sobresalté por su comentario, tocando con timidez la cicatriz que tenía en el espinazo.
-No tienes por qué cargar siempre con eso…ya te he dicho que no tienes qué sentirte culpable por lo que sucedió-le respondí algo deprimida.
-¡Cielos, Lucia! No quise sonar así-me dijo con una mirada culpable.
-No quiero seguir siendo una carga para ti…-le respondí en tono de berrinche deprimente, ajena a su mirada de culpabilidad.
-Lucia…-me llamó algo molesta-Jamás; entiéndelo bien: jamás; nunca has sido una carga para mí-mi amiga se acercó, y luego me acarició maternalmente el rostro-Eres algo difícil de llevar, pero nunca te he considerado una obligación.
-Ya…perdona.
-Tienes que tener más confianza en ti…pero…con tu aislamiento…
-Lo sé.
-Ya bueno, será mejor que nos vayamos….

Iba a replicar algo, pero nuevamente Lidia salió a escena.

-¡Ale! ¡Menos mal que di contigo!
-Lidia, ¿qué pasa?-preguntó Alejandra algo perturbada.
-Nada…sólo que… con las chicas nos íbamos a juntar en mi casa para el trabajo de historia.
-¿Y?-preguntó mi amiga con poca paciencia.
-Pues… que pensamos…que talvez tú quisieras unirte al grupo, como es de cinco personas, a nosotras nos hace falta una-Lidia clavó la mirada en mí y después en Alejandra y, ésta, a su vez, hizo lo mismo, para luego suspirar cansadamente.
-No…de todas maneras gracias, pero estoy con Lucia-sonreí con gracia ante la respuesta de mi amiga, y la cara de desencanto de Lidia.
-¡Pero somos cuatro!…y la maestra dijo claramente: cinco personas, no menos de eso.
-Perdóname, pero eso no es de tu incumbencia-le dijo mi amiga algo enojada-Y si me permites…ya nos íbamos retirando.

Lidia quedó hecha piedra, ya sabía que esa chica sentía algo más que admiración por Alejandra, yo sólo la miré burlonamente; aquélla, fue la primera vez en que sentí goce por el dolor ajeno, y debo admitir que no sentí el menor complejo de culpabilidad. OK; lo admito: soy una total niñata inmadura, porque después de burlarme con los ojos del dolor de Lidia, hice remover su herida con sal, pues, cuando Ale me preguntó: ¿Nos vamos? Yo le tomé una de sus manos como respuesta, recargándome posteriormente con levedad en uno de sus hombros.

-Adiós Lidia-le dije con sorna, pero oculta en un manto de desinterés que mi amiga por suerte no percibió. Cuando salimos del colegio; ya cuando nadie del curso se veía alrededor, tuve el valor de preguntarle a mi amiga la causa de su negación, siendo que en el grupo de Lidia, estaba la chica que a ella le interesaba-¿Por qué no quisiste hacer el trabajo con ella?

Alejandra se detuvo en seco por la estúpida e inesperada pregunta. Me dio risa la forma en que fijaba la mirada, era como si tuviera algo en la cara; no sé, talvez cuernos, o espinillas, qué se yo.

-Haré como si nunca hubiese escuchado esa pregunta. ¿Estamos?-dijo con frialdad y luego siguió caminando.
-Pero…
-Lucia…hoy fue un día largo, cansado y aburrido…no estoy de ánimos para luchar contra tu psicología. Hoy: Lunes. Freud se fue de vacaciones-Alejandra me miró con el ceño fruncido, para luego echarse mi mochila a su hombro, hecho eso, se dignó a girarse y seguir caminando. Yo sólo suspiré.
-Cabezota-susurré para seguir caminando.
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   28/3/2008, 23:33

Ambas llegamos como rutina diaria al Portal Valencia; galería que alberga diversas tiendas juveniles, no obstante, la mayoría de ellas, eran tiendas dedicadas a los videojuegos y anime, para variar el sitio estaba lleno, arrugué la nariz cuando vi la cantidad de chicos, sin embargo, algo de allí me llamó poderosamente la atención: la chica que había visto el día anterior estaba atendiendo, al sólo verla mi pulso se aceleró, la mente se me quedó en blanco, me olvidé de todo, incluso de Alejandra, simplemente me dediqué a estudiar a esa misteriosa joven─misteriosa por decirlo así, pues, apenas había hablado con ella, y para retamar, la había tratado como la jorobada mierda─. Era mayor, tal vez tendría unos veintitrés, era altísima, quizás bordeaba el 1.75 mt. ¡Joder, a su lado parezco un llavero! ¡Jamás se fijaría en mí! Recuerdo que había suspirado ya derrotada, y luego me preguntaba. ¿Derrotada? ¿Por qué? Ella era una mujer: ¡Una jodida y bella mujer! Una mujer de increíbles ojos almendrados, casi mieles, si es que no eran ya así.
Una sonrisa perlada adornaba su rostro, reí al acordarme de los avisos de Colgate; su sonrisa se parecía tanto a las dentaduras de esos comerciales; su pelo castaño, lo llevaba algo ondulado, amarrado en una coleta, se veía despampanante… y yo; sólo me atreví a sonreír como una idiota cuando di por finalizado el descarado escrutinio.

-¡Alejandra!-llamó de pronto la misma chica que me había defendido de Lidia, mi compañera sonrió al verla y la saludó con ganas. Ella era la chica que le gustaba a mi camarada; la niña se había despedido de sus amigas y luego se acercó a nosotras.
-Hola, Gabriela-saludó Ale.
-Qué sorpresa verte por aquí-comentó la chica-Hola, Lucia.
-Hola-dije fríamente, aunque en verdad mi tono era de timidez.
-Sí, es que a Lucia se le apetecía ver unas series-dijo con malicia mi amiga, y claramente lo hizo con la intención de pincharme, para que así pudiera objetar algo en su contra, sin embargo, sólo atiné a mirarla con falsa ofensa. ¡Jamás la he obligado a acompañarme! ¡Ella es la que se empeña en tratarme como una niña, protegiéndome como si tuviera cinco años!
-Ya…tan buena amiga… ¿tú, no? Lucia no te conocía esa faceta dominante-me pinchó con humor. Yo sólo sonreí tímida.
-¿Y tú?-le preguntó Ale-. ¿De cuándo eres Otaku? ¿O no me digas que viniste a leerte el tarot?-dijo con sorna, apuntando con la mirada a la fila de niñas que esperaban su turno en la tienda de quiromancia.
-¡Qué va! Vine a dar apoyo moral a esas locas. Oye, después iremos un rato a la terraza del mall, ¿por qué no te apuntas?-dijo, cuando una de las chicas le hizo un par de señas, para que así nos acercáramos; me fijé con más detenimiento en aquel grupo, y para variar, en la fila estaba Lidia, después me percaté que mi amiga dudaba.
-¿Por qué no vas? Además sé que te gustan esas cosas-le dije con serenidad. Alejandra me miró desconfiada y dudosa.
-¿Por qué no vienes tú también?-me preguntó Gabriela con cordialidad, sin embargo, ya sabía que eso lo hacía por consideración hacia Alejandra, y mi orgullo no aguantaba el sentimiento de lástima. ¿Estúpido, no lo creen? Pero en esos entonces, la única seguridad que poseía era mi orgullo; orgullo tonto, pero al menos lo tenía.
-Te lo agradezco, pero precisamente ahora quería ver una serie-con eso me acerqué a mi amiga, quien sólo me vio con evidente decepción; tomé mi mochila y le devolví la suya. Alejandra me miró turbada-Por si se te pasa la hora-le expliqué- No me esperes, ve y diviértete.
-Pero…-objetó.
-¡Gaby, apúrate!-le llamaron las chicas.
-¿Segura que no quieres venir?-me volvió a preguntar Gabriela…yo sólo negué con la cabeza, después entré a la tienda. Alejandra sólo suspiró con resignación, sabía que por dentro me estaba echando la mierda y diciendo: ¡Dios mío, dame paciencia! Pero sabía que hacía lo correcto, no era justo que mi amiga se privara de su mundo social, sólo por el hecho de que su mejor amiga sea una insociable, por un instante me volví a preguntar: ¿Cómo dos personas tan diferentes, se podían complementar tan bien?… tarde comprendí que mi mejor amiga se amoldaba y hacía un esfuerzo sobrehumano por encajar dentro de mis excentricidades, sin embargo, yo…nunca hice el menor esfuerzo por acoplarme al mundo de ella. Ese día comprendí dos cosas: o cambiaba mi actitud negativa, o más bien dicho “tímida”; o me alejaba de ella, porque entendí que cada día los intereses de ambas nos estaban separando: Ale iba madurando más rápidamente que yo, e iba dejándome cada día atrás, o tal vez, ella siempre lo hizo, pero nunca me percaté de ello.

continuará...
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Saya_86
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   29/3/2008, 10:41

Buena historia, a ver cómo sigue =)
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   4/4/2008, 13:58

Con un suspiro ingresé a la tienda que estaba atestada de gente: habían chicos de diversas edades; de diferentes colegios, e incluso, habían chicos universitarios, pero más que universitarios, parecían de segundaria. No pude evitar reírme cuando veía la reacción de ellos, pues cuando tomaban un dvd o un manga, se reunían en un grupo cerrado y decían el típico: ¡UH! Era como si se excitaran por el sólo hecho de tener una serie o manga. La tienda era amplia. ¡Joder el paraíso del Otaku o Fan! Parecía una mezcla de ciber café con una tienda, por eso era tan popular; habían más tiendas, pero ésta, aparte de ofrecer precios cómodos, daba también esta exclusividad: los ciber; si eras socio podías encargar los mangas y las mismas series por el PC y de allí pagarlas en la caja. No sé cuánto tiempo estuve mirando las estanterías, pero me percaté que llevaba un buen rato, pues la tienda estaba algo vacía; miré el reloj y éste apuntaba las 9.30, era tarde. ¿Tanto me había ensimismado en mi mundo que ni de la hora me percaté? Negué con la cabeza, caminando distraídamente como siempre; el momento de cancelar fue la escena más inaudita del día, pues, aquel chico que había visto el día pasado; y yo, llevamos el dinero en forma simultánea; la cajera nos miró perpleja, y yo me sonrojé tanto por verla a ella, como por lo sucedido; el chico también estaba algo perturbado, pero luego soltó a reír, yo simplemente lo vi expectante y la cajera para qué decir: su mirada literalmente volaba de derecha a izquierda.

-¿Por qué no pagas tú? Cómo dicen: las damas primero-me dijo con una sonrisa, me sonrojé un poco, pues el chico no estaba nada de mal y me hacía recordar tanto a Shiki, sin embargo, mi perturbación real era la cajera.
-Gracias…-le dije a secas. Me giré y clavé mis grisáceos ojos en ella, bueno intenté mirarla a los ojos, pero nada: la maldita timidez me manipulaba a su antojo, sin embargo, ella sí fue capaz de clavarlos en los míos, no obstante, su Colgate sonrisa apenas nació.
-Buenas noches-me dijo con frialdad. Yo sólo asentí y apenas murmuré un <>.- ¿Llevas las dos?
-Sí…-respondí. No dijo nada más, sólo me pidió la credencial para hacer los descuentos.
-Gracias por la compra.
-De nada…-respondí…no sé por qué, pero su trato frío para conmigo, me hizo enojar, o tal vez era la frustración que llevaba acumulada por el día vivido; quizás fue esa rabia el gatillante para vencer la timidez y me atreviera por fin a mirarla con intensidad…y dio resultado, porque se perturbó un poco, o posiblemente pensó que le iba a decir algo, sin embargo, mi orgullo me impidió tomar la iniciativa, más que eso era el pensamiento. << ¿Qué mierda le digo?>>-. Gracias de nuevo-le dije al chico con una vergonzosa sonrisa, me acomodé nerviosa las gafas y luego salí del local con una risita, ya que, aquella mujer me siguió con la vista y para qué decir del chico.
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   4/4/2008, 13:59

Mamá tenía razón: la soledad no siempre es buena, como también; en algunos casos, no es saludable enamorarse, porque a la final uno termina perdiendo muchas cosas, aunque también se termina ganando en otras. ¿Pero…qué pasa cuando te enamoras de la persona incorrecta? He visto tantas cosas por la televisión y en los diarios: El llamado sentimiento <>, ha sido el responsable de la mayoría de las muertes de mujeres; la gran totalidad asesinada por sus maridos o por las personas que alguna vez amaron. ¿Qué seguridad me entrega el hecho de enamorarme? ¿Valía la pena arriesgarme y abandonar esta supuesta burbuja que tenía por el riesgo de ese sentimiento? A veces me sentía vacía por la soledad que me autoimponía, sin embargo, ese reconcomio se iba cuando pasaban los días y vivía mi rutinaria vida; rutinaria y pacífica vida. Era verdad; mi Madre no siempre permanecerá a mi lado, y sé que también Alejandra tampoco lo estará, ya que, después de que salgamos del colegio cada una hará su vida, más bien dicho: cuando se termine este semestre, cada una decidirá qué especialidad tomará.
Alejandra y yo compartimos una sola cosa: la habilidad para el dibujo, de allí nuestros caminos se separan, pues en lo demás: nada. Alejandra le encanta las matemáticas; yo soy una cero a la izquierda, prefiero las letras, sin embargo, en lo que a números se refiere, me las apaño con descendía, no sacaré diez como mi amiga, pero al menos mis notas son azules. En realidad no soy mala estudiante, pues por más que trate de lo contrario, siempre me salvo en las materias, será por la habilidad heredada de mi madre, ya que, que con sólo leer y ejercitar más de diez veces, nos deslizamos por un tobogán y salimos apenas, pero salimos.─ Mi madre es una matea, con un CI de 300─. Sin embargo, yo salí a mi Papá, alguien común y corriente; un hombre que pasaba completamente desapercibido, tanto que mi mamá, al segundo año de Universidad, recién se vino a dar cuenta que eran compañeros de carrera─. La timidez la heredé de él y también el arte del dibujo─. Mi Papá era un hombre de anteojos─. De allí la razón del porqué me atraen los chicos de lentes─. Él tenía la misma estatura que Emilia, en pocas palabras un hombre sencillo, sin embargo, habían dos cosas en él que resaltaban y destellaban como las mismas estrellas: los dibujos que él creaba y también sus profundos ojos celestes, casi llegaban a ser azules hielo… una rara mezcla, tal vez, esas cualidades fueron el gatillo magnético para que mi madre se fijara en él. La verdad… no lo recuerdo mucho; la única imagen que tengo de él, es el lienzo que pintaba en el antejardín; un tapiz bastante peculiar: es una pintura en donde salen todos los personajes mágicos, de hecho, este cuadro lo tengo en la cabecera de mi cama.─El Híbrido de Caballo y León, es una creación de una pequeña niña, llamada Lucia; la artista tenía cuatro años de edad cuando lo pintó─, El animal supuestamente debía haber sido un Pegaso, pero me salió una cuestión rara: un León con cuerpo de Caballo; las sirenas que salen su lado las pintó mi mamá, aquél fue un regalo por mi primer día de clases…a Alejandra le gustaba el cuadro. Cuando la inspiración se le iba, ella se venía a casa y se quedaba contemplando el mágico lienzo. Quizás ésa sea la razón del porqué me guste tanto el Anime y el Arte: por la magia que supo entregarme Edmundo Cortes; mi Papá: un famoso y respetado arquitecto; hay momentos en mi vida que su transitoria presencia me golpea, haciendo que la emoción de nostalgia llegue y se hospede en la casa motora, pues, Edmundo, es el única persona que me hubiese entendido. Mamá hace bien su rol y es mi mejor amiga, aparte de Alejandra, pero siempre he pensado que alguien de tu misma especie es la única que puede entender cómo realmente te sientes.

Desperté cerca de las 6.30 de la mañana, raro porque siempre soy como un plomo pesado; en lo que se refiere a dormir es muy difícil que despegue tanto los parpados como el resto del cuerpo de la cama, en especial, en los días fríos. Sin embargo, el sueño que tuve con mi papá me hizo hacer: hoy jueves, una excepción a la regla, no me sorprendió ver a mi mamá levantada y ya vestida, preparando el desayuno con su habitual energía y bullicio.

-Buenos días-le saludé.
-¡Jesús, María y José! ¿Qué haces levantada a estas madrugadas?-me preguntó atónita mi madre.
-Hoy estamos chistosillas, Emilia.
-¡Joder, Cariño! ¿Pero qué quieres que diga? ¿Tú… a estas horas?
-El que madruga, Dios le ayuda-dije al sentarme en la mesa-Buenos días, Papá-le dije a una foto sonriente. Edmundo salía todo guasón, con la mirada chispeante y con un durmiente bebé en brazos. Esa foto me daba vergüenza-Mamá, ¿por qué no cambias esa foto?
-¿Por qué? Es mi favorita y el de tu Padre también.
-Ya, lo sé, pero resulta que ya estoy grandecita y esa foto me da vergüenza.
-A tu Padre le encantaba-Emilia se acercó a la foto, perdiéndose en la mirada brillante de Papá, no pude descifrar más que amor en la mirada de mi Mamá, y la comprendí-. Cómo pasan los años…-susurró distante.
-Mamá…lo siento…no quise…-Emilia despegó la mirada de la foto, y en cambio, la posó sobre esa muchacha de quince años, la cual estaba toda desaliñada, diciendo en con su pacífico rostro: tengo sueño; su cabello castaño oscuro era tan brillante y fino como el de ella: sus ojos grises chocaron con mis grisáceos-azulados.
-Cómo pasa el tiempo, mi bebita…ha crecido tanto…tanto-. Mamá se acercó y me besó toda la frente.
-¡Mamá! ¡Vas hacer que se me quiebren los lentes!
-Para eso hay tarjetas de crédito-me dice burlona.
-A veces no pareces mi madre.
-Y tú…no pareces mi hija-respondió ella con una sonrisa burlona.
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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   4/4/2008, 14:01

El desayuno fue sosegado y como era lo habitual en las mañanas: mi madre estaba leyendo sus planos de arquitectura, personalmente yo no entendía nada de aquellos gráficos que habían sobre la mesa. <>. Me dije, mientras me dedicaba a devorar el periódico.

-Heredaste la misma costumbre de tu Padre-me decía mi Mamá sin siquiera despegar su vista de los planos.
-Sí, claro…échale la culpa a Edmundo-le respondí con sorna, apuntándole con el dedo a los gráficos que ella leía. Su sonrisa fue la simple respuesta.
-¿Ya te vas?-me preguntó cuando terminé de desayunar.
-¿No es esa la gracia cuando uno termina de comer?-le inquirí con una ceja alzada.
-¿Y no esperarás a Alejandra?-me preguntó sorprendida, yo sólo me sobresalté al recordar a mi amiga.
-No…además quiero pasarme a la librería antes de irme al colegio.
-Tú y tus manías.
-Mamá…no sería correcto despertar a las 6.40 a la pobre de Ale, además eso lo heredé de ti.

Como supuse, anoche había nevado, pues la ciudad ofrecía un paisaje de color blanco grisáceo. Sonreí gustosa, ya que la ciudad se parecía a esas postales de navidad. ¿Por qué mierda no celebramos mejor la nochebuena en Junio con toda esta nieve y no en Diciembre, cuando la temperatura da para todo, menos para celebrar la navidad a lo gringo? Me sacudí los hombros y los zapatos, me arreglé bien la bufanda y luego me puse los audífonos; a los segundos la suave voz de Mika Nakashima, deleitaban mis oídos. Comencé a caminar, distrayéndome como siempre del mundo, concentrándome únicamente en los cambios de los semáforos y en la voz del celular. No tardé mucho en llegar a la librería.─ La pequeña tienda, a parte de vender libros de conocidos y respetados autores, se dedica también a apoyar a los libros caseros, es decir, libros de escritores emergentes; escritores que en su mayoría son jóvenes, como yo, y algún que otro universitario; también la tienda ofrecía sus escaparates para los escritores alternativos, válgase en el común lenguaje citadino: Escritores Gays─.

-Buenos días…-saludé al vendedor.
-¡Hola, Lucia! ¡Tanto tiempo que estabas perdida!
-Sí… ¿han llegado nuevos títulos...?
-Sí, hace una semana. Ve; mira con confianza.
-Gracias.

Le sonreí como pude al propietario; aquél era un hombre de unos cincuenta y tantos años de edad, el cual, se caracterizaba por ser extremadamente amable, de hecho, esta tienda fue diseñada por mis padres; lo más paradójico no era el hecho de que mis padres fueran los diseñadores de este inmueble, ya que, la gran mayoría de los nuevos edificios habían sido construidos a base de los bosquejos de mis papás; lo más bizarro para mí fue la condición en la que el dueño conoció a Edmundo, pues, nuestro encuentro se suscitó de la misma manera: el Señor Carrasco nos conoció un día de verano; ambos estábamos leyendo de lo más tranquilamente en la Plaza Pública.
Lo gracioso radica en el hecho de que estaba sentada en la misma banca de mi papá; con el mismo libro.─Libro que en aquél encuentro, Edmundo devoraba con sosiego: Cien años de Soledad, de Gabriel García Márquez─. Aún recuerdo sus palabras, sintiendo también la misma sensación de perplejidad al momento de oírlas. <>. ¿Tan especial era mi Papá? Me pregunté aquella vez. Mamá siempre dice que alguien cómo él, nace cada cien años. Lo único de lo que estoy segura, es que algo de su magia se impregnó en mí: la magia de dibujar y de leer. Pasé la mirada por varios libros, pero ninguno de ellos me llamó la atención, salvo uno que era inédito, es decir: casero, puesto que no llevaba el nombre del autor.

-Cerezos en Primavera…-susurré… ¿Qué nombre más extraño para un libro de ciencia ficción? Pues sonaba de lo más pastel, pero de algún modo me llamó la atención, además hoy tocaba taller de Educación Física, con algo me tenía que distraer. Me dirigí hacia la caja, todavía con la vista fija en el libro, algunos mechones se me escapaban con insistencia de la coleta.
-Buenos días…-saludó una calmada voz que al instante se me hizo conocida, no pude evitar fruncir el ceño al reconocer a su dueño, sin embargo, no me atreví a levantar la mirada, estaba toda ceñuda con la vista clavada en el libro.
-Buenos…días…-dije a secas, pues recordé el sentimiento de rabia del día anterior, levanté la mirada y la clavé en ella-. ¿Cuánto es?
-Si me das el libro podré decirte el precio-me dijo con burla, yo sólo asentí y le pasé el texto, aprovechando ese lapso para cuadrarme las gafas que con tanta insistencia trataba de acomodar: una, dos; tres veces, y todavía el maldito objeto se caía por el puente de la nariz. Ella al mirarme, hizo un gesto algo cómico, mostrándome un asomo parecido a una bella sonrisa Colgate que tanto posee.

Cuando hizo amago de registrar el libro en el láser de la computadora, se sorprendió al reconocer el título, no obstante, se abstuvo de comentar algo, tal vez por mi querido y rico genio.

-¡Ah! ¡Hasta que te decidiste por uno!-dijo entre risas el dueño. Yo sólo asentí-.Toma, éstos dáselos a tu Madre-me dijo, entregándome unas revistas de arquitectura europea. Al mirar la portada; y al encontrarme con unos ricos e ininteligibles gráficos, sólo atiné a agradecer con un ceño fruncido y para colmo; una vez más, los malditos lentes se me resbalaron. Tanto el propietario como la mujer se rieron al ver mi rostro ceñudo, y otra vez la maldita vergüenza se apoderó de mis cachetes.
-Gracias…-respondí con toda la dignidad que pude. Antes de marcharme, el señor Carrasco me llamó.
-¡Lucia!-yo sólo me giré para mirarlo, esperando a que continuara-.Toma-me dijo, mientras me entregaba un libro; sorprendida por el inesperado regalo, sólo atiné a parpadear confundida: el hombre me había entregado la última Edición de Carmen Naranjo.
-Pero…
-Un regalo, sé cuánto te gusta su obra-me dijo todo sonriente.
-Gracias…-le dije con una tenue sonrisa.
-Por cierto, hace tiempo que quería presentarte a alguien-.Yo sólo atiné a mirarlo con curiosidad-¡Soledad!-llamó el propietario. La chica que estaba absorta en el PC, levantó la mirada hacia el anciano y luego se acercó a nosotros. Yo me quedé con un signo de interrogación en la cara, y al parecer el hombre supo darse cuenta, porque sonrió divertido-Soledad, esta dulce jovencita es hija de Edmundo Cortes y de Emilia Bazzi-la mujer claramente se sorprendió-Ellos fueron los diseñadores de esta tienda y también de tu casa-le explicó el hombre al ver el rostro sorprendido de su nieta; la mirada de aquella joven pasó de ser sorpresiva a una profunda; ambas nos contemplamos con intensidad, perdiéndonos en las profundidades de nuestros ojos.
-¿Te ocurre algo?-pregunté toda incómoda por la intensidad de su mirada; y lo admito: me intimidaba mucho.
-¡Eh! ¡No! Tercera vez que nos vemos…deberías pasarte por la tienta más seguido-yo sólo enarqué una ceja. Me paso prácticamente todos los días al Portal Valencia-A esta tienda-continúo burlesca, adivinándome descaradamente el pensamiento.
-Gracias…intentaré hacerlo-con eso me di media vuelta y salí del local, murmurando un: idiota, imbécil…me atraía, pero su descaro me impacientaba y enfurecía.
-Adiós, Lucia… ¡Nos vemos en la tarde!-dijo entre risas.
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   4/4/2008, 14:04

Llegué a la escuela cinco minutos antes del famoso toque de queda.─ Le decía así, porque a la primera hora tocaba Educación Física─. Miré a mis compañeras como corrían y me juré que ni muerta me ponía a correr como idiota con este frío, para eso estaba el otoño o la primavera. Cuando ingresé a la sala, la bolsa de mi amiga ya estaba al lado de mi escritorio, pero Alejandra no se veía por ningún lado, tampoco estaba Lidia y su grupito, sólo habían algunas chicas, las cuales dormían como gatos sobre sus mochilas, saludé a algunas con la mirada, y luego me dediqué a abrir mi nueva compra.

─. <
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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   4/4/2008, 14:13

.─ <
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seylla
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   4/4/2008, 15:05

Pues nada k decir k me encanta la historia y parece bastante interesante continuala pronto

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_Shizuma_
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   5/4/2008, 22:16

Tu historia esta muy buena

Continuala luego please!!!
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Saya_86
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   10/4/2008, 21:20

es buenísima la historia, solo decir q a ver q pasa jejej
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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   12/4/2008, 19:07

Con un profundo sentimiento de inquietud y nerviosismo, me acerqué hacia a ti; el simple pensamiento de lo qué podría ocurrir esta noche, hace que tanto, mis neuronas como las demás parte de mi organismo tiemblen.
Me gustaría que por una vez pudieras entrar en mi deshabitada cabeza y consiguieras aclararme esta revolución subversiva que siente mi cuerpo cada vez que te ve, y no es tan sólo el hecho de contemplarte así; desnuda, sino, que también, son todos aquellos momentos que compartes junto a mí.
No me atrevo a mirarte y a decirte cosas que no estén más allá de lo permitido, la causa, es la incertidumbre a las considerables barreras que separan nuestra relación; quizás tenga miedo a tu persona, o tal vez tema a no poder formar parte de tus expectativas, sin embargo, creo que es justo tanto para ti, como para mí, el poder decirte que necesito amarte; que anhelo con urgencia formar parte de tu vida.
El amor debe ser un sentimiento serio, y tristemente debo confesar que nunca me permití estarlo; soy una experta en el arte de engatusar al afecto, siempre he jugado a estarlo; no reconozco el sentimiento como tal, pues nunca lo he sentido, sin embargo, tú te apareces un día en mi vida y cambias todo mi mundo; llegas de repente; y surges de la nada; me robas mi espacio; confabulas y juegas con mis pensamientos liberales; me muestras inocentemente que todos ellos, han sido meras basuras; trasformas mi desorientado e incoloro corazón en un universo de diversos tintes de coloraciones… me pierdes tanto, que… por un instante no supe discernir quién era la novata.
Por mucho tiempo he despreciado y he escupido ese sentimiento “ciego e inútil”, qué equivocada estaba: el amor no es una estado pueril; no sólo los críos pueden inventar algo así; el amor es un sentimiento complejo, precisamente cuando pienso en ti, comprendo su real significado; cuándo estoy pensando en ti, puedo imaginarme lo extraordinario que podría ser dar el todo por el todo; realizar y aguantar cualquier prueba por esa persona amada, hacerlo sin esperar nada a cambio; desear lo mejor para la persona querida; disfrutar de las alegrías y llorar sus tristezas; no sé, permanecer a su lado cuando las cosas se pongan difíciles; entregar el corazón y el alma sin retenciones; sin condiciones, hacerlo por gusto; por amor…
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   12/4/2008, 19:09

Al terminar las primeras páginas, giré el libro, en dónde había una pequeña reseña que decía claramente “ciencia ficción”, me esperaba la típica introducción: “Hace miles de años… en una lejana galaxia” o algo así, pero más que ciencia ficción, parecía que éste fuera un libro pasteloso.

-Pastel…-susurré, cerrando el libro, cambiándolo por una de las revistas de arquitectura; me puse nuevamente los audífonos y otra vez me perdí en las inmensidades de la voz de Mika. No podía negar que las fotografías de los edificios eran buenas. Con la revista esperé a que tocaran la campana; apoyé la cabeza en una mano y me dediqué a ver las páginas, sin embargo, fruncí el ceño al pasar de carilla: planos y estadísticas, explicaban las dimensiones de la casa de la página anterior. ¿Cómo mierda mi mamá entendía estos jeroglíficos y las leía como si fuesen la cosa más natural del mundo?
-¡Por qué mierda no me respondiste los SMS y las llamadas!-salté por el susto recibido. Alejandra me miró con una mueca divertida, al ver cómo los mechones largos se me escapaban de la oreja y se perdían en mis ojos, al igual que mis condenados lentes se caían por el puente de la nariz.
-¡Alejandra! ¡No me asustes!-rezongué avergonzada. Ella simplemente se río.
-No fue mi intención, pero es tu culpa, porque siempre andas por otro mundo-yo sólo le sonreí, mi amiga hizo lo mismo, se sentó a mi lado, y luego miró curiosa la revista que leía-. ¿Qué tanto lees?
-Ah…nada interesante, sólo una revista de arquitectura-le respondí, pasándole el catálogo. Alejandra me miró perpleja y la baba literalmente se le escurría por la cara.
-¡Joder! ¡Cómo la conseguiste! ¡Es el número exclusivo!-a mi amiga le brillaban los ojos cuando clavaba su mirada en la revista Detail, ya que, ésta era la Biblia de las Biblias de las revistas de arquitectura.
-Me las dio un señor…son para Emilia-Ale enarcó una ceja expectante.
-¡No me digas que tu mamá tiene pretendiente!
-¡Ni se te ocurra pensarlo!-exclamé enojada. Ale me miró algo turbada, y luego avergonzada.
-Lo siento…no quise…
-No, discúlpame tú a mí…no he andado muy bien esta semana-me excusé, mientras me sacaba los lentes y me refregaba los ojos.
-¿Qué ha pasado?-me preguntó, ignorando por completo la revista.
-Nada…sólo he estado cansada por los exámenes.
-Ya…y yo soy la Reina que construyó el Taj Mahal. ¡Desembucha!-. Miré a mi amiga con rostro perplejo. Todavía no me había puesto los lentes y al momento de hacer amago de ello, me percaté que Gabriela, me miraba directamente a los ojos. Me sonrojé por el evidente escrutinio, sin embargo, fijé la mirada en Alejandra y lo que encontré allí no era más que la cristalina y trigueña terquedad.
-Me encontré de nuevo con esa tipa…-finalicé, poniéndome nerviosa los lentes, desviando lo más desapercibidamente la mirada en Gabriela, cosa que por desgracia no resultó del todo bien, pues Alejandra y la propia Gabriela se dieron cuenta de mi patético intento; ambas me miraban con gesto de aprensión. ¿Es qué acaso la dos pensaban que me iba a meter con una de ellas? ¡No soy Gay!
-¿Qué tipa?-me preguntó confundida Alejandra, al ver claramente mi ceño fruncido. Nuevamente los lentes intentaron caerse por el puente.─Gracias a mi amiga, entendí, por qué mierda me sucedía siempre lo mismo: contraía con demasiada violencia la nariz cuando hacía el gesto arrugado─.
-La mujer de la tienda de anime-continué, acomodándome torpemente la gafas.
-¡Ah! ¿Y? ¿Por fin pudiste hablar con ella?-me preguntó con picardía.
-Algo parecido…-susurré tímida. Ale me miró asombrada.
-¿No me digas que tuviste el coraje de pedirle el e-mail y el número telefónico?-yo la miré con evidente sarcasmo-Claro…cómo si yo fuera capaz de ser arquitecta. ¿Entonces qué quieres decir con “algo parecido”?
-El dependiente de la Librería Garden Housse me la presentó…es su nieta…-exclamé con un cansado suspiro-El puto mundo sí que es pequeño…-Alejandra me miró y luego se echó a reír a causa de mi perdida mirada-No es gracioso...-le espeté molesta…
-No…no lo…es…pero sí que es jodidamente inusual…qué coincidencia…
-En este mundo no existen las coincidencias…sólo existe lo inevitable…
-Ya me saliste con tus animes…
-¡Pero sí es verdad! ¿No te acuerdas cómo conocí al dueño de la tienda?
-En eso tienes razón-me dijo con una mueca-¿Y? ¿Cómo se llama chica misteriosa?
-Soledad…-dije a duras penas y con el ceño fruncido, pues, recordé lo pedante que era esa mujer.
-¡Joder!-exclamó entre risas mi amiga-. ¡No podía ser más propio de ti!: ¡Soledad!
-¡Óyeme, no me molestes!
-¡Pero no me niegues que todo esto es una locura, Lucia! Tú que eres una chica solitaria y tímida, vas y te enamoras de una mujer, cuyo nombre hace gala a tu adjetivo calificativo: Soledad, alías: “Insociable”.
-¡No estoy enamorada de ella! ¡No me gusta…! ¡Joder, qué es una mujer! ¡Además es mayor!-le espeté toda colorada. Las chicas que estaban en la última fila contigua, se echaron a reír por el rubor de mis mejillas-. Gracias por dejarme en vergüenza ante las demás…ya tengo suficiente que me echen broncas por ser tu amiga… y yo que quería regalarte algo…-dije ofendida. Alejandra me miró atónita, claramente sorprendida por el comentario, no era de extrañar que lo ignorará, pues, apenas me sacaba información de mis problemas existenciales, sin embargo, su mirada se mostró expectante. Así que le sonreí con malicia-Pero no pienso hacerlo.
-Ya…anda, no te enojes que era sólo una bromita…-me dijo con cara de cachorro regañado, yo sólo me eché a reír. Alejandra me acompañó con la risa, pues era algo inusual que me permitiera reír enfrente de los demás, por un instante, nos quedamos en silencio…no lo podía decir con seguridad, pero creí ver un cierto brillo en los ojos de mi amiga, como queriendo decirme algo más.
-Toma…es un regalo, tanto por la nota de los exámenes finales, como de…- <>. Iba a decirlo, pero no me atreví hacerlo…no, cuando mi amiga me miró con cara de tristeza; siempre me ha gustado la sonrisa de Ale y no quería manchar su rostro con una entristecida mueca oblicua. Alejandra rasgó el papel y casi se cayó del asiento.
-¡Joder, Lu!-exclamó con asombro. Eran las cinco mejores revistas de arquitectura: GA-Global Architecture; Detail; The Architectural Review; El Croquis, y JA + A+U Magazine.
-No son las nuevas ediciones, pero espero que te gusten-el fuerte abrazo que me propinó Alejandra fue toda la respuesta que necesitaba de ella.
-No seas tonta…es lo más genial que me han regalado. ¡Son las Biblias de la Arquitectura!-Alejandra apretó más el abrazo-. Gracias…-susurró cerca de mi oído, y no pude evitar sentir un relámpago electrizante de emociones, los cuales me sacudieron con perplejidad. ¿Algo raro estaba sucediendo entre nosotras? ¿O tal vez algo raro estaba pasando en mí?
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   12/4/2008, 19:10

-No tienes porqué agradecer…quería hacerlo por gusto…además, es una forma de compensar por todo el tiempo en que me has protegido.
-Tonta…-me susurró alegremente-Lo hago porque te quiero: eres mi mejor amiga…no tienes porqué retribuirme nada.
-Ya…pero lo hecho; hecho está…me alegra que te gustara el regalo-dije, volviendo a la revista que leía.
-Lucia…-me llamó Alejandra…yo la miré en respuesta-¿Quién?- esta vez respondí algo embrollada, sin saber a qué se refería-¿Quién te ha estado molestando? ¿Lidia, o… alguien más?
-¿Qué?
-¡Dime la verdad! ¿El grupito de Lidia te ha estado haciendo la vida imposible?
-¿Qué? ¡No! ¿Por qué lo preguntas?-le dije nerviosa, intentando apartarme de su intensa mirada.
-¿Entonces por qué dijiste eso?
-¿Qué cosa?-le pregunté confundida. Alejandra soltó un resoplido exasperado.
-Tú dijiste: ya tengo suficiente que me echen broncas por ser tu amiga. ¿Ha estado ocurriendo eso?-me preguntó mi amiga con gravedad.
-¡No! Cielos, Alejandra, sólo era una estúpida broma…
-Entonces, ¿por qué te has estado apartando cada vez que nos invitan a ir a un lugar?-.Yo sólo miré a mi amiga, y me quité los lentes con gesto nervioso, por la tenue luz, los ojos me brillaron un poco, resaltando el gris-azulado. Eso lo supe por el cristal de los lentes; me quedé algunos segundos en silencio, perdiéndome en mi propio reflejo…aquellos ojos me hacían recordar permanentemente que era la hija de los arquitectos más exitosos de la última década; rara combinación. ¡Por qué no podía sacar la cabellera castaña clara de mi mamá y los ojos de papá! ¡No! ¡Tenían que ser las dos cosas a la vez! No me quejo, pero era un hecho inusual-Tienes unos ojos bellos…y lo sabes…-me dijo de pronto mi amiga. Yo la miré sorprendida por la inusitada declaración. Alejandra me quitó los lentes, y luego, ante toda la media clase expectante, me levantó el rostro hacia ella y hacia la luz-.Y sabes también que…-continuó algo perdida por la exploración que hacía-que me los conozco demasiado bien; sé a través de ellos, cuándo la dueña intenta mentirme. Ahora; dime la verdad: ¿te ha estado molestando Lidia, o alguna de las presentes?-me volvió a preguntar con seriedad…traté por todos los medios esquivar sus serios y profundos ojos, y eso, me estaba haciendo recordar la manera en que Soledad me despellejaba el alma. Quise separarme de mi amiga, pero Alejandra me tenía bien sujeta, tan perdida como yo. ¿Qué estaba pasando?
-No…-respondí toda colorada y nerviosa. Alejandra me miró una vez más, y luego me soltó no muy convencida-Te agradecería que no volvieras a hacer más eso…-le regañé con un leve susurro.
-¿El qué?-me dijo, metida en las revistas.
-Pues eso…-le dije nerviosa. Lidia había llegado con su grupo, y para variar las bocas flojas, le contaban en susurros lo sucedido, en seguida me lanzó una miradita de odio, y eso, me hizo enfurecer aún más y, por primera vez, hice algo tan grave y estúpido, que hasta el día de hoy me sigo arrepintiendo.
-¿Qué cosa?-me preguntó confusa Alejandra, mirándome como si tuviera mierda en la cara, y eso sí que me encolerizó. El ceño agresivo que hice, logró que; una vez más, los endiablados lentes se me cayeran por la nariz. Lucía patética, y lo advertí por la divertida mirada que soltó mi amiga; la profesora aún no llegaba, y di gracias por ello.
-¡Qué cosa! ¿Dices?-le espeté irónica-¡La escenita jodidamente tortillera que armaste!-mi voz que inusualmente apenas se escuchaba, retumbó por toda la sala-¡No soy cómo tú o como ellas!-le grité, y mi amiga al instante se hundió en el dolor, me sentí miserable, pero la rabia que tenía tanto tiempo acumulada me cegó, estaba cansada de este colegio; de este curso, y de estas personas.

Las palabras de mi madre en el acto salieron a flote. << ¿Cuánto tiempo crees que aguante ese corazoncito tuyo?>>. Lamentablemente él no soportó el tiempo suficiente.

-Por tu culpa…he tenido que soportar los comentarios crueles de esa YLS enferma…sólo por el simple hecho de ser alguien cercana a ti, y tú no ayudas. ¡No es mi culpa que esa tarada no tenga los calzones suficientes para decirte que le gustas!-las lágrimas corrían por mi cara, y todo esto era una situación estúpida, pero aún así…no pude detenerme; todas, hasta la propia Alejandra, me quedaron mirando con semblante atónito, sin embargo, me pude percatar de las inesperadas lágrimas que salían por el rostro de mi mejor amiga. Me sentí mal; muy mal. No obstante, el tiempo no me daba para disculparme: el daño ya estaba hecho, y sabía que un simple <> no ayudaría; no esta vez; así que hice lo único que atinaba hacer: escapar; tomé mis cosas, y salí hecha una furia de la sala. No volví a clases en toda la semana.
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Kuga
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   13/4/2008, 19:57

Madre!!!!!!!!!!!!!!!! ke chimba de fic me mato ke nota mas ke todo el final bacanisimo te felicito este..espero ke lo sigas rapido me muero por saber como termina eso!
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mayel
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   15/4/2008, 13:40

noooooooooooooooooo no nos dejes asi..por fa siguelo...esta muy interesate... te voy a confesar algo ...aunque no debiera pero es verdad...me daba pereza leerlo...pero apenas lo inicie...no pude parar porfa no me dejes asi ... gracias por regalarnos esto.... es GENIAL!!
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girlez
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   15/4/2008, 14:18

quiero conti!
esa muy bien la historia!
pero--ahora toca esperar
lo acabo de leer y genial!
quiero mas,miento,queremos mas!
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Patico
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   15/4/2008, 16:49

wooow que buen escrito....por faáa continua la historia pronto ok... si?
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   16/4/2008, 22:17

Gracias...trataré de continuarla, siempre y cuando la U me lo permita.
Y, ahora, heme aquí: encerrada en mi habitación, fingiendo una enfermedad que no padezco: depresión por estrés; jamás he sufrido tal cosa, sin embargo, el médico dijo lo contrario…así que… ¿quién era yo para rebatirle a un médico? A Mamá le dio un ataque cuando el colegio le llamó a casa, avisándole de mi escapada; lo más chistoso no era el hecho de escabullirme, sino más bien, la forma en qué lo hice: la muy tarada, obligó al portero ha abrir la puerta principal; sin importarle un jodido cuerno, las protestas hechas por los inspectores y los profesores; conseguí irme con toda la dignidad posible... una locura; eso fue lo qué hice: una jodida locura. <>. Le dije a mi madre, cuando llegó toda revolucionada del colegio; mi mamá no podía creerse la escenita, pues, cuando le confirmé la noticia, estaba tranquilamente sentada en el living de la casa, mirando el Animax. Emilia no daba crédito, ella me miraba cómo si estuviese estado poseída.

Si hoy me preguntaran, cuál había sido el día más difícil de mi vida; respondería: el día en que saqué obligadamente a mi mejor amiga del clóset, y no tan sólo a ella, creo que la mitad del curso también, por eso no tenía la mayor gana de volver a ese colegio, pues si antes me odiaban por ser la supuesta y única novia de la chica más popular del colegio, esta vez, me masacrarían por haberla sacado públicamente a luz, y no tan sólo ella, sino que a toda su “comunidad”.

-Odio los colegios de mujeres… y… a las mujeres también…-me dije con rabia indolora.

Después de varias discusiones, debates; intentos de diálogo, pude lograr convencer a mi mamá para que me permitiera rendir únicamente los exámenes finales, después de todo, no necesitaba ir a una escuela; con el dinero de mis viejos podía estudiar tranquilamente en casa, pero el deseo de estar con mi amiga, era la causa de haber permanecido en ese lugar; establecimiento que por cierto… ¿Adivinen? ¡Sí; lo construyó y diseñó la compañía de mi mamá! Así que, por eso no me decían nada, tenía una libertad absoluta; beneplácito que no le era permito a cualquiera, salvo a la hija del rector y a las niñitas de buena familia, cuya cuenta corriente, hacían pasarse por la “ORTOgráfica”, todas las normas educacionales; mas, sin embargo, no había necesidad, porque la hija de Emilia y Edmundo Cortes, era más piola que el último: nunca daba problemas, omitiendo, claramente, la fuga de la semana pasada, pero tampoco era la gran novedad, pues todos sabían que la gran mayoría de las alumnas de ese colegio hacían gala de su sexualidad gay y también de sus escapadas. Mi madre me miraba con impaciencia, cosa inaudita en ella, pero también era rarito que su única hija se convirtiera de la noche a la mañana en una problemilla andante.

-Lo siento…-me disculpé por cuarta o quinta vez.
-¿Qué sientes? ¿El escaparte, o el hacerme vivir por primera vez el goce de la retahíla de sermones del Rector?-dijo irónica, y algo enfadada.
-Siento hacer que vivas en carne propia el exquisito discurso del Director Campusano.
-Ya…-me dijo con una semisonrisa.
-¿No estás enojada por mi rico e inusual escape?
-¡Estoy colérica por ello! ¿Sabías que aquel día estaba en una reunión con el Intendente?-abrí los ojos con pasmo-. Pero al menos tienes estilo. ¡Salir por la puerta principal!
-Madre…no quiero volver a ese colegio…no es mi lugar; deseo estudiar en casa, total es lo mismo. Sé lo que me depara el futuro.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Pues qué más: seguiré con la tradición.
-Ni loca dejaré que hagas algo así. ¡Odias la Arquitectura!
-Pero dibujo igual que tú, obviamente me falta más técnica, pero mis trazados son símiles a los de tus primeros planos-me quejé.
-La Arquitectura no es tan sólo dibujo; acarrea de todo…dime qué te encanta los gráficos y las fórmulas que leo en las mañanas-mi ceño fruncido fue toda la respuesta.
-Puedo acostumbrarme-le contradije-O por lo menos puedo hacerme cargo de la compañía- Mamá se echó a reír.
-Eso acarrea más números.
-Pero no es tan complejo como las fórmulas de la arquitectura; puedo estudiar Administración de Empresas o Ingeniería Comercial. Total, es lectura mezclada con números aceptables…
-Si es lo que realmente deseas, te apoyaré.
-Podrías darme un puestito en la Cía.… ¿qué te parece?-le dije con malicia.
-¡Ni lo sueñes! ¡Tú te dedicas a terminar la segundaria y la preparatoria!
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   16/4/2008, 22:20

-Pero si estudiaré en casa: haré las dos cosas; tómalo como una enseñanza dual.

-No- fue la tajante respuesta.

-Mamá...- rezongué como una niña de cuatro años, hacía mucho que no sacaba a la Lucha Nieves de mi interior. Mamá solamente me miró seria y determinada, sabía como era ella: jamás me permitiría dejar los estudios al aire, y la verdad a mí tampoco me daba mucha gracia que digamos.

-¿Me contarás de una vez, qué sucedió entre Alejandra y tú?-me preguntó Emilia, con semblante expectante y tranquilo.

-No pasó nada, Mamá.

-¡Lucia Naia Cortes Bazzi! ¿Estás tratando de engañar a la mujer que te parió?-me preguntó mi madre, claramente poco convencida por la respuesta proporcionada.

-No…sólo intento guardar información confidencial a la mujer que tuvo la gran ocurrencia de ponerme el <> como complemento al primer nombre.

-Lo siento, querida…pero tu padre fue quién te inscribió así.

-Ya…seguro…échale la culpa a Edmundo.

-No has contestado al interrogatorio, Lucia: ¿Qué pasó entre tú y esa chica?

-Nada…Mamá. Alejandra no tiene nada que ver en la decisión que estoy tomando.

-Bueno, si no me lo quieres contar…ya debería saber que de ti…nada se puede esperar…pero recuerda que no eres la única que sufre por los problemas que inventas; ten presente, que tienes a personas que te quieren y que desean estar a tu alrededor.

-¿Y qué pasa cuándo esas personas sufren o no se sienten a gusto? Es decir: ¿qué sucede cuándo te ves en la obligación de privarte de muchas cosas que te gustan por el simple hecho de no querer abandonar a esa persona?

-¿A qué viene todo ese cuestionamiento?-me preguntó mi madre.

-Alejandra tiene que ver en cierta parte con mi salida de la escuela-admití cabizbaja.

-Lu…nunca has discutido seriamente con tu amiga, y créeme hija, que eso es algo normal. Yo me pasé la mitad de la vida riñendo con tu padre y eso no quería decir que nos fuéramos a separar.

-Mami, no es eso…bueno no principalmente…Mamá, siempre he obstaculizado el camino de Alejandra; nunca la he dejado disfrutar de sus demás amigas, porque siempre me ha tenido que proteger de todo; y de todos…no creo que sea correcto… seguir permitiéndolo.

-Comprendo. Pero, Lucia, ¿crees que con salir huyendo de su vida o de la escuela la harás feliz? Esa niña te quiere….y por la manera en que te mira; por la forma en que siempre te ha cuidado, pienso que ha sido feliz haciéndolo. ¿O es que ella te ha manifestado lo contrario?-. Negué con la cabeza-. Entonces ya tienes la respuesta. Lu, eres una chica razonable; la decisión que tomes, sé que lo harás con la madurez y con la empatía que corresponde; si quieres marcharte porque te sientes infeliz o incompatible con las carreras; te apoyaré, sin embargo, piensa bien en ello…no cometas un error tonto que pueda dañar la bonita amistad que tanto te ha costado cultivar.

-No estoy del todo segura…pero intentaré pensar en ello.

-Sé que lo harás-me dijo con una sonrisa, besándome la frente-. Debo irme…y tú…disfruta de tus “vacaciones”, no quiero que Adela me diga que has estado encerrada todo el día en esta prisión.

-No te preocupes, iré al parque a dibujar.

-¿Qué no odiabas la Arquitectura?-me preguntó irónica.

-Soy tu hija-respondí secamente.



Salí de casa junto con mi mamá, y hacía un frío tan penetrante, que llegaba a congelar mis pobres huesos, todos los transeúntes parecíamos pescados en cámara frigorífica. Cómo es lo completamente natural y normal, la calle estaba desierta, salvo por algunos coches que iban y venían. Con este chaparrón pomposo y albino. ¿Quién mierda saldría de su cómoda y defensora chimenea? Nadie; nadie que no tuviera el común denominador congelado y averiado.

El día estaba cubierto de una sutil y húmeda capa de niebla gris, que terminaba condensán- dose en las altas montañas; los Pinos Oregon, que estaban plantados alrededor de la casa, daba a la atmósfera urbana un aspecto conmovedor, no podía discutir en el hecho de que; mis papas, eran unos genios en el arte de la construcción, pues, en todo el barrio no había casa que presentara esta entrañable simetría entre lo moderno y lo antiguo; la casa parecía una mansión estilo suizo por los bonitos jardines y árboles; con un modernismo medio español, por los tragaluces que estaban en la terraza, solamente a mis padres se les ocurría crear semejante mezcla de estilos y, únicamente a mis viejitos se les surgía la brillante idea de venirse a vivir frente a las montañas dónde el frío calaba más allá de los huesos.
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   16/4/2008, 22:25

Mamá se subió al auto con un abrigo negro de lo más Cruella de Vil, tan ostentoso y abrigador que pasaba de más como un autentico abrigo de piel, el mío era de igual color, pero más ceñido. Emilia hizo amago para que subiera con ella; yo me negué, quería caminar y olvidarme un poco de los pastelazos que estaba haciendo. La mujer que era más terca que una mula sorda, se acercó por la ventanilla, me besó y aprovechó para subirme la maldita capucha esquimal.

-Te veo en la noche-me dijo, antes de perderse por la calle.

Eché la capucha hacia atrás y me dediqué a caminar; vagué por todos los lugares que frecuentaba después del colegio; tanto las calles, como las tiendas, estaban desiertas: 11.30. La mayoría de las personas se encontraban en sus casas, en las escuelas, o en los trabajos; las personas yerras cómo yo, éramos las pocas que nos podíamos dar la fortuna de observar la paz de la despreocupada ciudad. Quería dibujar, había entrado en mí la inspiración Cortes Bazzi, más, si a eso le sumamos la sensual voz de Mika y su canción <>, hacían que tanto mis oídos como las pareces del corazón se estremecieran por un sentimiento de evacuación de frustración múltiple. ¿Qué mejor remedio para plasmar mis autos-naufragios que con el dibujo?

Pasé por una librería y compré las herramientas más indispensables de toda artista: un croquis, cartulinas de colores, lápiz grafito, goma, y lo que más me gusta: crayones finos; carboncillo para los trazados de sombra, y tiza para los detalles de luz; nada más. A mí no me va la gracia de los lápices especiales, no iba a dibujar la Catedral del Sagrado Corazón de María, sólo iba a expulsar mis problemas.

Cuando salí de la tienda, empezaron a caer copitos de nieves, eran leves, pero persistentes; los lentes se me empañaron por la humedad, lo bueno fue, que no se me cayeron como de costumbre; en fin, comencé a caminar de lo más tranquila y serena, total el gorro de lana me protegía la cabeza, le di más volumen a la nueva canción de Mika, e incluso tuve la osadía de hacer un dúo con ella. Me fui cantando hasta llegar a la plaza pública, me senté cerca de la Catedral y me puse a dibujar. No había casi nadie en ella, la mayoría de las personas corrían todas apresuradas para intentar guarecerse de la pequeña nieve; me dio un poco de gracia el comentario de una señora, al verme sentada en la banca, dibujando de los más relajada y feliz. << ¡Cómo puede ser que estos maestros insensibles obliguen a dibujar a sus estudiantes en condiciones tan extremas!>>. Me dio gracia, porque apenas iba en segundo grado de segundaria.

A la final, terminé dibujando en una de las cartulinas de colores, a lo más Art Attack.─ ¡Joder, qué el programa al menos era ingenioso!─.El suave gris de la cartulina, me entregaba un mejor fondo que la hoja albina de croquis, sin embargo, en vez de hacer un cuadro exacto de la plaza, tuve una desfachatada ocurrencia: convertí un letrero de caballos, en una pileta colonial: caballos salvajes, galopando libremente por las llanuras urbanas.

Hice una mueca ante el cuadro, lo miré con el mismo gesto clínico que usaba mi mamá, cuando ésta se abstraía en sus planos; el dibujo no estaba mal, al menos era original: caballos con miradas fulminantes, corriendo salvajemente por una base de roca metálica; base que igualmente estaba sostenida por una plataforma cuadrada; para ser más precisa: por una fuente cuadrada; una piscina, todo rodeado por las pequeñas tiendas de café, que originalmente pertenecían a la realidad; éstas estaban construidas con estilo colonial europeo: eran casitas bajas con altura de un segundo piso, cuya base eran los medios puntos: arcos.

La nieve caía y caía, y yo simplemente me concentraba en los detalles; la nariz estaba adormecida por el hielo que hacía, pero no me importaba; las manos entumecidas sí me complicaban, ya que, a veces, se me resbalan un poco los lápices; cómo era habitual, fruncí el ceño por la torpeza. Una canción proveniente del celular hizo que me distrajera un poco y me animara más en la pintura, y sin querer, empecé a tararear la canción, traduciéndola lo más fielmente a lo que mi pobre cerebro pudo permitir: el lenguaje japonés es complicado.

.- << Lanzo todo por la ventana abierta, y me giro hacia el tormentoso; profundo cielo.

¡Ah!, y miro arriba.

¿Habrá algún significado para esta repetitiva vida?

AH… grito...

Escupo y me voy.

Me pongo y rompo los zapatos de rock.

Un salpícante charco.

¡Recuerdos!

Eres astuto...

AH, recuerdo…

Quiero regresar a aquella mañana,

Así cruzaré el arco iris,

Para estar a la par con nuestros sueños.

Caminaremos en aquellos días glamorosos.

“¿No hay ningún valor en rodear al amor?"

AH suspiro...

Escupo y me voy.

Licor y Rock'n roll.

Con un duro respiro para la batalla…

¡Recuerdos!

Tu sabor…

Ah… recuerdo.

Quiero decorar mi corazón,

Con aquellas estrellas que obtuve,

Para ajustarnos a nuestros...

Bailaremos en aquellos días glamorosos…

Días glamorosos…

¡No puedo dormir!

Domingo, Lunes… luces de rayos; Martes,

Miércoles, Jueves: cristales de nieve...

Viernes, Sábado: colores del arco iris; todos los días.

De repente, la luna llena desaparece, y me responde, con mi propia voz.

Quiero iluminar tu futuro, así podré apartar las nubes para ti.

Cómo me aferró a un sueño,

Camino sola hacia los gloriosos días.

Quiero regresar a la mañana, para poder cruzar el arco iris,

Para estar a la par... con nuestros sueños;

Caminaremos juntos en aquellos gloriosos días…

Un cielo glamoroso…>>.-


-Cantas fatal para dibujar increíblemente bien-me susurró una voz burlona, me giré para encontrarme atónitamente con Soledad; la chica del Portal Valencia, y también pariente del Señor Carrasco.

-Hola…-saludé pasmadamente con los ojos abiertos como platos.

-Hola…al menos me diriges la palabra…-me dijo con una mueca. ¿Cómo mierda debería interpretar eso?-¿Sabías que llamas mucho la atención?-negué con la cabeza, sin entender a qué se refería, yo sólo estaba perdida en esa mirada castaña. Soledad soltó una risita apenas audible, sentándose en el pequeño espacio que daba la escalera-Está nevando con locura y tú estás toda quietita… sentada como si hoy fuera el día más soleado.

-No me percaté del frió, ni del día-le respondí avergonzada. Soledad esbozó una mueca oblicua, apartando de mi cabello los copos que se habían infiltrado.

-Ya lo creo…-me respondió entre risas-. Hace rato que te estaba mirando, al principio no te había reconocido, pero después... ¿Quién más que tú, se le ocurriría ponerse a dibujar con esta nevazon? ¿Sabes que aparentas más edad vestida así: ropa informal y cabello suelto?

-No…-le respondí escueta. Estaba nerviosa, no sabía cómo actuar.

El silencio nos acompañó durante algunos minutos. Soledad tenía la mirada clavada en la fuente de la plaza, y yo… sólo disparaba la mirada a cualquier punto, excepto a ella. ¿Cómo mierda podía ser tan patética?

continuará...
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Patico
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   17/4/2008, 15:42

::empacho:: ok yo esperaré la continuación tranquilita pero por fa no te demores<< >>> cuidate chaooo ::ciao::
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mayel
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   17/4/2008, 18:16

ahy DIOS!! como puedo aguantar estooooooooooo es que me lo como y no lo digiero...quiero masssssssssssssssssssss ...jajaja comete una SNICKERS!! jajaja no mentiras... ahora sip en serio...esperamos la conti ...cuidate y escribes fabuloso!!
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Kuga
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   17/4/2008, 20:22

acabas de causarme unos muy serios problemas de adiccion¬¬
tenes una manera genial de escribir me rios de lo lindo leyendo ti fic asi ke seguilo porfa
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_Shizuma_
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   17/4/2008, 21:21

Tu fic esta genial!!!!!!

La manera de salir del cole muy original XDDDD

Continualo luego please!!!
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Kuga
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   18/4/2008, 15:00

conto conti conti conti
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entropia
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   24/4/2008, 00:36

Genial narración! hace mucho que no leía algo que me atrapaba completamente!! continuación!! te lo pido!! por favor!!

Quiero saber que pasa!! y me desespero!!

Escribes muy bien ^^ y me agrado tu forma de narrar lo sucedido... y ademas el personaje es de lo más original
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Kuga
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   26/4/2008, 11:47

coooooooooooooooonti
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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   27/4/2008, 02:23

::Hi!:: Hellos! Disculpen la demora pero la Universidad absorve y mi muñeca está con una venda...al menos no tengo que usar más yeso en fin aquí un capitulo más...quise hacerle con el final, pero mi cabeza no lo permitío, asi que le hago caso a ella...comentarios como siempre bye!!! y gracias por leer la historia .

-No importa, esperaré hasta que finalices…total, tengo tiempo de sobra…así que termina tranquila-me dijo con una sonrisa guasona.
-¿Disculpa?-le espeté entre molesta y confundida.
-¿Qué? ¿Me vas a prohibir a estar sentada en esta plaza? Te recuerdo que éste es un espacio público, puedo permanecer el mayor tiempo que yo quiera.
-¿No tienes que ir a atender la tienda o la librería de tu abuelo?-le pregunté sardónica.
-Hoy es mi día libre, así que… ¿por qué? ¿Te molesta?-y de nuevo clavó sus ojos en los míos.
-Haz lo que quieras…-finalicé cansada.

Ella simplemente se quedó en silencio; cómo lo prometió, no hizo ningún ruido; nos pasamos las dos en el mutismo, ella mirando la blanca plaza, y yo…y yo parecía público de partido de tenis: intercalaba la mirada entre la pintura, que hacía rato que había dejado de prestarle atención, y en la serena figura de Soledad; apenas nos conocíamos, sólo habíamos intercambiado efímeras y tensas palabras, no obstante, sin duda que había algo que nos atraía, tal vez eran nuestras diferencias de edad, de personalidades, o quizás la curiosidad de saber qué o quién éramos realmente nosotras. Dejé aún lado el crayón, me saqué las gafas que con el frío me hacían daño la nariz. Soledad me miró el rostro sonrojado y despejado; libre de esos cuadrados lentes, que no hacían otra cosa que entorpecer la natural obra; ambas nos miramos con profundidad; ella queriendo descubrir algo de mí; y yo sin entender nada; sin entender por qué se había empecinado en esperarme; no entendía su actitud, y una vez más maldije mi inocencia. No me gustaba esa mirada; no me gustaba ese gesto en ella, era cómo si quisiese descubrir lo que había más allá de Lucia Cortes. La pregunta que me razonó el mate fue: ¿Qué cosas había en mí, qué causarán tanta curiosidad?

-¿Qué tanto miras?-le dije incómoda y también con voz fría. Lo único que logré fue sacarle una mueca de satisfacción a Soledad.
-¡Qué eres loca! Tan vergonzosa.
-¡No lo soy!-le espeté molesta-. De todas maneras, si tanto te molesta mi actitud, ¿por qué mierda sigues aquí?-Soledad me hacía recordar algo a Lidia, y eso me irritaba…es qué… ¿ni siquiera en mis vacaciones podía tener algo de paz?
-No he dicho que me moleste tu personalidad-dijo mientras se levantaba de la escalera-Para nada me disgusta, pero…lo que no me gusta es que hagas gala de tu apellido.
-¿Qué?-dije sin comprender.
-¿Eres Cortes?, ¿no?-yo seguía sin entender-Seguramente la gran mayoría te dice <>, cuyo adjetivo es de…una persona afable, pero no se dan cuenta que tú eres…<>.
-Ya… ¿y a qué viene eso con mi actitud? Jamás he alardeado de mis apellidos, al contrario, soy una persona que se considera humilde.
-No he refutado lo contrario…lo que quiero decir: es que eres tan descortés y tan mechita corta que te pareces a tu apellido: Cortes; cortas a cualquiera que trate de acercarte a ti-. Yo me quedé perpleja, como Condorito: ¡Plop!
-¿Sabes? Si a mí me criticas por la forma de cantar, pues te diré que tu elocuencia y tus chistes son peores que mi penoso intento de tarareo-Soledad sonrió con gracia.
-¡Vaya! Por un momento creí que no tuvieras sentido del humor-comentó sarcástica.
-Debo irme-le dije sin asomó de usar alguna sonrisa.
-Pues te acompaño a casa, las calles vacías no son seguras…
-No te molestes…puedo irme solita.
-¡Qué terquedad! Sólo trataba de ser amable, pero como se ve, contigo es imposible serlo.
-Gracias.

Tomé mis cosas y dejé a Soledad algo perpleja. Cuando llegué a casa, tiré el cuadro a un lado. Adela estaba preparando la cena, así que me fui directo a la habitación. Estaba furiosa, pero también había un sentimiento llano de felicidad que, me hacía retumbar el pecho. Rara combinación; parecía que nuestro destino era una permanente confrontación.
Hacía frío; el haber estado todo el día cobijada bajo la humedad e imperturbable nieve, hizo que mi cuerpo demandará la calidez de mi cama, pero la terquedad de esperar a la llegada de Emilia, obstruyó dicho deseo. Con un suspiró aparté la mirada de la cama, y en cambio la fijé sobre el libro que había comprado, cuya introducción pastel me había hecho desistir de seguir leyéndolo, sin embargo, me vi atraída por la violeta cubierta; lo tomé, repasando en algunas páginas.
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   27/4/2008, 02:29

. <<-¿Cuándo te fijaste en mí?-preguntaste aún conmovida por el sentimiento vehemente de aquella carta; ambas permanecimos acostadas sobre el lecho sudoroso.

-¿Tengo qué responder a esa pregunta?-respondí divertida, tu peñisco fue toda la respuesta.

-¿Qué tiene de malo?-replicas con inocencia.

Mi rostro se muestra risueño por el sólo hecho de conmemorar nuestro primer encuentro.

-Me gustaste desde la primera vez que te vi-me miraste perpleja y luego echaste a reír.

-¡Joder, Claudia!

-Es la verdad.

-Ya… ¿amor a primera vista?-me dices en tono de burla.

-Tuvo que haber sido así. Me gustaste entera, incluso con lo que vino después…-te miré nuevamente con gracia, y me deleité con el rubor que nacía en tus mejillas.

-Con lo vanidosa y detallista que eres, no debería haber sido así.

-Pero así fue…tu desaliño, timidez y mal genio, fueron la causa de que me fijara en ti.

-¿Y en qué más te fijaste?-me dices con dulzura, dejando escapar una carcajada. Alentada por la vanidad que deslumbrabas, me giré y te besé.

El beso fue casto, sin embargo, no por ello dejó de ser apasionado y explosivo; ambas nos perdimos en las partes desnuda de nuestro cuerpo. Nunca pensé que una mujer me pudiera resultar ser tan atractiva, y que mucho menos me enloqueciera como lo haces tú, es contradictorio, pues, en esta intimidad, me siento más cómoda; más relajada, mucho más que con los hombres de mi pasado…¿por qué será?

He tenido una buena guía, Alerí es una amante sensacional, pues me deja experimentar; me ofrece la libertad de la experiencia, y su cuerpo perlado y sudoroso, es una perfección que deseo descubrir con ansia.

Con el tiempo he descubierto en Alerí, virtudes que antes para mí, se encontraban ocultas, si en el pasado hacías gala de tu simpatía, inteligencia y de tu gran capacidad de gozar la vida; advertí que también eras una mujer sentimental y bastante honesta, siendo capaz de expandir tu conocimiento y a la vez compartirlo con esta inexperta. Contigo aprendo que hacer el amor es un acto mutagénico, pues cada día las sensaciones son disímiles; la torpeza ya no está en nuestro dormitorio, sin embargo, el hambre de querernos y descubrimos perdura hasta hoy.

Después que terminamos complemente saciadas y cansadas, vuelves a tirar el dardo para la risa.

-¿Y en qué más te fijaste?-me eché a reír, nunca pensé que contigo la risa fuera a nacer con naturalidad.

-¡Es qué todavía sigues con eso!

-No me has contestado-dices con cara de niña buena.

Alerí punza con un dedo las costillas que tengo marcadas por la risa, te vuelves sobre mí y esta vez me pinchas por todo el cuerpo; ambas reímos como unas niñas, amándonos en este febril apartamento.

-¡Ya…responde!-demandaste con un beso lascivo, yo sólo gemí, deseando más de ti, sin embargo, te separaste, negando con el dedo-¡Nada más, hasta que me respondas!

Con un gesto mudo, te tiré hacia a mí, y luego te abracé, esperando con anhelo la suave tibieza de nuestros cuerpos desnudos.

-Me fijé en todo…-respondí con ausencia-Durante toda esa fiesta, no hice otra cosa que mirarte. Me puse nerviosa. ¿No te acuerdas?

-La verdad que no…-respondes con una sonrisa-Estaba tan borracha que apenas me acordaba de mi nombre.

-Tenía el corazón en la boca…no hacía más que herirte el orgullo para que te fijaras al menos…no sé…algo en mí…

-Pues, lo hice…te vomité a ti, ¿no? Fue un acto de interés, porque ni siquiera a mi ex le daba esa confianza.

-Sí…cómo no…

-¿Pero cómo sabías que iba a corresponderte?-esa pregunta hizo que mi corazón dejara de latir por algunos segundos, imaginándome por un instante qué sería de mí…si tú hubieras dicho que no…

-A veces me arrepentía de sentir esto…pero luego, cuando te miraba a los ojos, las dudas se me disipaban-le contesté con una mueca irónica-Eres tan predecible.

-¡Oye!-contestas toda enojada, dándome una palmada en el trasero.

-Hubieras visto tu cara…es igual a la que tienes ahora. Eres tan vanidosa, no me niegues que te fascina que diga que me estoy muriendo por ti.-Te escabulles por entre medio de las sábanas y me miras con profundidad.

-¡Claro qué no!-dices algo ofendida, pero en el fondo sé que te encanta ser conquistada-No es por eso…-susurras antes de desaparecer de nuestro lecho>>-.
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   27/4/2008, 02:30

Un golpe proveniente de la puerta, interrumpió la concentración que tenía impuesta sobre el libro, aún sigo sin comprender el porqué del extraño título: Cerezos en Primavera.
Emilia asomaba su castaña cabeza por el umbral de la puerta, sonriéndome con aire maternal.

-Adela ha hecho una torta de selva negra, ¿te apetece bajar a la cocina?
-De hecho te estaba esperando para cenar-le dije con una mueca, levantándome posteriormente de la cama-¡Mira!-Emilia fijó su vista en la ventana. Los pinos parecían esos helados cubiertos de crema chantilly.
-Es hermoso-mi madre se acercó lentamente y me abrazó, dándome un leve beso en la frente-.Y pensar que mi bebé nació en un día de invierno.
-Emilia, no te pongas cursi-me aparté un poco de ella, mostrándole el dibujo que había hecho hoy.
-¡Hija, está muy bonito!-me dice Em, mirando el bosquejo con ojo clínico-. Has mejorado en las simetrías. ¡Mi bebita, qué le quedó lindo el dibujito! ¿Me lo puedo llevar a la oficina?-me dice burlona.
-No me fastidies, ¿pero en serio quedó bueno?
-Sí…sólo te hace faltan liquidar algunos detalles…cómo aquí-me dice, apuntando en una pequeña tienda. Le pasé a Emilia los lápices y luego me quedé absorta por la natural habilidad de mi mamá; Emilia deslizaba su mano con una destreza que me fascinaban, esa noche comprobé, por qué era tan respetada esa mujer-. Bueno, ¿vamos a cenar?-. Yo sólo le respondí con un sentido abrazo-. ¿Entonces me puedo llevar el dibujo de mi bebé al trabajo?-volvió a insistir como una niñita pequeña. No tuve más remedio que darle el cuadro a mi madre.

La semana de “mis vacaciones” se fueron tan deprisa, como el sentimiento de alegría que tenía al disfrutar de ellas, ahora me veía inmersa en una inquietud de constante pánico, no tan sólo por el hecho de volver a enfrentar las caras de mis compañeras, sino que también, tener que retomar nuevamente el ambiente precario y hostil que tanto deambulaba por este lugar.
A la final decidí volver al colegio, ya estaba terminando el semestre, así que era una pérdida de tiempo el retirarme, asimismo, era una jorobada estupidez, hacer un doble esfuerzo para los exámenes finales; qué rayos, aguanté dos años el insoportable ambiente, un par de semanas más no me mataría; en realidad quedaba un mes de clases a causa de los exámenes de admisión, sin embargo, había decidido quedarme solamente hasta final de semestre; una, porque con ninguna especialidad me identificaba; y otra, pues… que en realidad no sé lo que deseo hacer en el futuro, y no quiero meter la pata con una carrera que no me guste, además la única especialidad que me atraía, era Técnico en Arquitectura, pero ahora…

-Buenos días, Señorita Cortes…se le extrañó por aquí…-. Saludó un inspector con ironía.

Me abstuve de responderle, me ajusté las gafas y subí tranquilamente la escalera, en esa semana no supe nada de Alejandra; a decir verdad, no me sorprendería que no me dirigiera más la palabra, pues, con lo mal que la había tratado, era normal que estuviese dolida, además que mi orgullo vergonzoso no permitió que me disculpara en el transcurso de aquellos días.
Cuando ingresé a la sala, el silencio que se formó fue tenso, todas las chicas me miraron con pasmo, sin embargo, no sé de dónde, saqué el orgullo propio de un Cortes y me deslicé con toda la seguridad y calma posible. Al llegar a mi puesto, me percaté que una mochila ajena ocupaba mi lugar, era el bolso de Gabriela, por una parte me sentí agradecida que mi amiga estuviese acompañada, no obstante, también me sentí algo invadida y desplazada por Alejandra, pero era lo normal: una semana sin venir; una semana sin comunicarme con ella…era lo mejor…suspiré y me fui hacia la esquina contraria, con las Nerd, al menos con ellas no tenía problemas, de hecho, esas chicas, eran las bondosas que se atrevían a incluirme en sus trabajos…joder, que en cierta parte eran valientes, pues nadie deseaba ir contra el brazo derecho de Lidia, era ilógico, pero esa chica de situación “humilde”, tenía más poder que las demás de buena cuna.

-¿Les molesta si me siento aquí?-le pregunté a una de las Nerds.
-Para nada…-me respondió Constanza, la cabecilla de ese grupo-. Nos da gusto verte.
-Gracias…-le dije con una sonrisa forzada.
-¿Cómo has estado?-preguntó otra chica.
-Bien…gracias…-y el silencio duró lo suyo.
-Las cosas siguen igual. Lidia…al principio armó berrinche, pero luego, cuando corrió el rumor de que ya no volverías, se calmó…estuvo tres días echándote mierda…-continuó la misma chica.
-Mmm…no me sorprende, pero me va y me viene lo que piensen y digan de mí…Alejandra… ¿cómo ha estado?-pregunté sorprendida por mi carencia de timidez.
-Normal…Gabriela ha estado con ella, sin embargo, se alejó completamente de Lidia.
-¿Quién?-pregunté atónita.
-Alejandra y Gabriela. Desde que te fuiste… ambas se han alejado completamente del grupo-yo quedé en silencio.
-¿No han dado trabajo o algo así?-pregunté, cambiando el tema.
-No…sólo los temas para los exámenes.
-Ah…
-Sí quieres te los paso-Constanza me miró gustosa, y yo sólo asentí con ausencia. <Gabriela ha estado con ella>. Esas palabras me retumbaron y me inmovilizaron tanto, que creí… que por un instante iba a dejar de respirar. ¿Por qué?

Inesperadamente Alejandra entró a la sala en compañía de Gabriela, seguida del grupito de Lidia, el sentimiento de incomodidad me invadió el cuerpo cuando miré por primera vez a mi mejor amiga, para qué decir de su rostro, la pobre me miraba con una perplejidad digna de un Oscar. Gabriela también me dardeaba con una ojeada que me hacían sentir como una especie de ET. Sin embargo, Alejandra siguió con su camino, sentándose en su puesto. Gabriela dudaba entre volver a su grupo o quedarse allí, yo simplemente la miré, diciéndole que a partir de hoy, ése era su lugar, no me atreví a contemplar su respuesta, así que, posee la mirada sobre el cuaderno de Constanza.
Justo con el toque de la campana, una feliz y chorreante Lidia, ingresaba al aula, para qué decir de su carita cuando me vio de lo más tranquila.

-¡Oh, no! ¡Pero a quién tenemos aquí! ¡Lucia Cortes!-. Una risa guasona dibujaba su rostro. Lidia se acercaba con paso canchero, predispuesta a una pelea. Cosa que no me apetecía en absoluto-. La chulita de Mami salió del cascarón-. Las del curso se echaron a reír. Y yo seguía en silencio. Constanza que estaba a mi lado, temblaba como flan. Me preguntaba por qué lo hacía, si a la que iban a moler a patadas era a mí-.Por fin tuviste las agallas de salir. ¡Maricona de mierda! ¿Tan caga de miedo estás que no me respondes?-. Lidia me levantó de un sopetón, y yo no me resistí.

Alejandra estaba que se levantaba del asiento, sin embargo, me adelanté a todo pronóstico conjeturado.

-Hola…Lidia…-le respondí en un susurro guasón-. No sabes cuánto eché de menos tu aliento putrefacto.
-¿Estamos chistositas hoy?-Lidia me volvió a levantar, preparándose para propinarme un buen golpe.
-¡Qué pasa aquí!-tronó la voz de la Profesora Jefe.
-Nada…Maestra…-respondió fríamente Lidia-. Sólo estaba dándole la bienvenida a la Señorita Cortes.
-¡Lidia, vuelve a tu asiento! ¡Ahora! ¡Y usted, Lucia, me hace el favor de no armar berrinches en mi clase!
-Sí…-respondí a secas.

Me senté hecha un flan, a pesar de mi aparente seguridad, mis piernas temblaban como coctelera. No quise cruzar mirada con nadie, ni siquiera con Alejandra, ya sabía que debía estar más o igual de pasmada que el resto de la clase.
Las dos horas de Literatura se me hicieron eternas; fugases y desesperantes. Constanza no me ayudaba mucho, puesto que la chica no paraba de decirme lo loca que estaba por haberle dado plantón a Lidia, a la vez que me susurraba sobre las miraditas asesinas que me lanzaba la morena mujer.
Desde la mañana me había hecho la idea de lo que pasaría hoy, mas, eso no quería decir que me encantara ser el saquito de arena de Lidia, a pesar de ello, me había propuesto pasar esta última semana con toda la dignidad posible, y si eso quería decir: armar la bronca; lo haría sin duda alguna, pero de la teoría a la práctica…
Cuando terminó la clase, no di tiempo a que esa morenita y picante mujer me matara, así que apenas sonó el timbre, salí del aula hecha un petardo, cómo si el mismo viento me llamase a una cita inaplazable. Me dirigí al único lugar en dónde sabía que Lidia no me buscaría, aunque aquél fuese el territorio más obvio del mundo: La biblioteca.
Por el terror que me produjo la posible y eventual matanza, se me olvidó llevarme los lentes; de nada me serviría leer. Entré a la biblioteca de la misma manera en que salí de la sala: corriendo.
Era el primer día de colegio, y ya me quería ir. No podía ser más cobarde; me senté toda temblereque en uno de los mesones y luego me puse a leer una revista de arquitectura, la verdad es que no veía nada; una, porque estaba demasiado sumida en mi paisaje quimérico.─Estaba imaginando los movimientos de La Roca, al menos su imagen me ayudaría a dar el primer golpe─.Y lo otro era la falta de mis lentes, sin ellos no podía ver las fotografías.


Última edición por noyfileen_22 el 27/4/2008, 02:37, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   27/4/2008, 02:32

-Hola…de nuevo…-me saludó una conocida voz.
-¡Soledad! ¡Pero qué demonios haces aquí!-dije sorprendida.
-Tan cordial como siempre. ¿Cómo estás Lucia?-dijo, sentándose a mi lado, ignorando por completo mi cara de asombro-. Vine a donar unos libros.
-¿Qué? ¿Cómo es que siempre terminamos encontrándonos en los lugares más inesperados? Debí haberme quedado en casa…-dije más bien a la nada que a ella. Soledad me miró perpleja y luego se echó a reír.
-Eso mismo digo yo…
-Ya… ¡Para variar que estemos de acuerdo en algo!-Soledad volvió a reírse.
-Sí…concuerdo contigo-nos quedamos en silencio un minuto, para variar no sabía qué más decirle a ella, y al parecer, la propia Soledad no tenía nada que aportar.
-Dile a tu abuelo…que gracias…Emilia se quedó muy feliz con el regalo…-dije para amenar algo la atmósfera.
-Se las daré. El Abuelo ha extrañado a su clienta favorita…
-Ya…mándales disculpas de mi parte…de hecho tienes razón, debo ir a visitarle antes de irme…
-¿Irte? ¿A dónde?
-Iré a España…a estudiar Arte y Plástica…pienso dedicarme a la pintura…-dije no muy convencida.
-No me esperaba más de la hija…
-¡Basta!-exclamé sin entender porqué-¡Estoy harta que pasen diciéndome la hija de…! ¡No me voy a estudiar eso por los genes de mis padres!
-Disculpa…-me dijo algo turbada-. No pensé que te molestaría el hecho de llevar los apellidos de…
-¡Pues lo ves! ¡Sí me molesta! ¡Y no es que esté avergonzada de ellos! Pero…
-Pero quieres una propia identidad… ¿no?
-Algo parecido…
-A veces no es necesario marcharse al otro lado del mundo para descubrirse.
-No…pero, sí que lo es para madurar-le dije medio confundida-. Disculpa por cagarla siempre contigo…Ni siquiera sé lo qué haces-Soledad me miró con un ceño fruncido.
-Sí, la verdad es que siempre te pasas conmigo…soy Periodista, pero actualmente estoy sacando la Pedagogía en Lenguaje.
-¿Eres ya titulada? ¿Cuántos años tienes?-le pregunté turbada, pues Soledad parecía demasiado chica como para ser ya una egresada.
-¿Cuántos crees que tengo?-me retó entre risas.
-Pues no sé…unos veintitrés…o las más veinticinco.
-¡Has acertado en el primero! ¡Válgame… tan vieja es mi apariencia!-dijo entre risas.
-Pues la verdad que sí…-le respondí con cizaña, relajándome por primera vez.
-¡Oye! Pues tú no te escapas…
-¿Qué? ¡Varias personas me han dicho que aparento menos de quince!-Soledad se volvió a reír.
-Pues la verdad que sí, pero lo aparentas únicamente con el uniforme y con los lentes…ahora, pareces una chica de dieciocho.
-Ya…-iba a replicar algo, pero la campana anunció tanto el fin del recreo, como el comienzo de mi condena-. Debo irme…gracias por el nutrido momento-le dije con ironía.
-¡Vaya…eres cortés!-parecía que Soledad gustaba tanto de este pequeño encuentro como yo-. ¡Lucia, espera!-me dijo antes de que cruzara la puerta. Soledad me miró entre curiosa y risueña-. Espero verte en la tienda-dicho eso… se marchó, entregándome una invitación para un ciclo de Anime.

continuará...
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Kuga
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   27/4/2008, 18:31

odio como siempre lo dejas en la mejor parte¬¬
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girlez
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   29/4/2008, 15:33

muy buena!me encanta si!
pero ahora a esperar..esperemos que sea poquito tiempo jeje
me encanta!
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Kuga
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   2/5/2008, 20:05

maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas
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lera_karel
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   2/5/2008, 22:14

guau esta historia es tremenda, como es posible q no la hubiera pillado hasta ahora joder, kiero mas Porfa sube la conti pronto
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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   2/5/2008, 23:24

::Hi!:: Como siempre: Gracias por sus comentarios, de verdad que inspiran para seguir escribiendo...emm dado que la U me absorve y que mi preciado pc ha muerto a manos de un troyano... demoraré un poco con la actualizacion...aviso antes que me maten ::dead::


Llegué atrasada a la clase, pero como el Maestro de Matemáticas me adoraba, me permitió entrar, claro que con el precio de resolver la operación que había escrito en la pizarra. Viejo sarnoso; lo hizo, porque las chicas estaban renuentes para resolverlo, la verdad, es que yo entendía tanto de matemáticas, como un español entiende con transparencia el mandarín.

-¿Y? ¿Puedes o no Lucia?-me preguntó el profesor divertido. Viejo gaznápiro, le encantaba lucirse ante los cursos de mujeres.
-La Señorita Cortes ha estado ausente Profesor, ignora completamente este procedimiento-dijo una mujer de estatura alta; cabello castaño rizado, con unos risueños y almendrados ojos, aquéllos, muy capacitados para traspasar el alma.
-¡Ah! ¡Soledad!-yo miré perpleja a la mujer que estaba frente a mis ojos. Éstos se ensancharon con dilema, entre la turbación y la rabia. Y al parecer, esa mujer, disfrutaba de ello-. Lucia, ella es Soledad Carrasco. La Señorita Carrasco se encargará de reforzarlos para los exámenes.
-Mucho gusto… Señorita Cortes…espero que me consultes cualquier duda que tengas-me dijo en tono burlón.
-Gracias…-dije secamente, en la mirada se leía claramente el enojo que sentía, sin embargo, los ojos de Soledad no perdían ese brillo de burla. ¡Maldita mujer!
-Puedes sentarte Lucia…-dijo el profesor.
-Puedo hacer el ejercicio-objeté en contra todo mi raciocinio, el cual, me gritaba con desesperación, que dejara de ser tan imbécil, pero para variar mi puto orgullo me impidió declinar.
-¿Crees poder con una materia que desconoces?-me preguntó el Profesor atónito, claramente divertido ante la terquedad de su alumna.
-No la desconozco…-no del todo…quise decir, pues aquel ejercicio lo había visto superficialmente en el cuaderno de Constanza.
-Entonces…hazlo…si te llegas a equivocar le dices a Soledad que te ayude-eché un vistazo rápido a Soledad, quien; ahora, miraba seria y expectante. ¡A la mierda con pedirle ayuda! Tomé el plumón y resolví la maldita numerología egipcia-. Lo has hecho bien…-susurró el profesor asombrado-. Caramba, felicitaciones-no dije nada, sólo me fui hasta el rincón y guardé silencio.
-De la que te salvaste…-me susurró Cony.
-Umm…-respondí clavada en las fórmulas que apenas entendía-. ¿Hace cuánto que esa chica está haciendo reforzamiento?
-Desde que te fuiste-respondió Cony, mirándome con algo parecido a la devoción. ¿Quién mierda me mandó a sentarme aquí…?-. ¿Cómo le hiciste para hacer el ejercicio?-volvió a preguntar con esa mirada de adoración, yo me puse nerviosa al acto.
-Vi el procedimiento en tu cuaderno…pero fue algo mecánico…ni creas que lo entendí…mi cerebro no da para tanto…
-Deberías valorarte un poco más-dijo con naturalidad, y con mirada científica-. Eres bastante inteligente…creo que serás una estupenda arquitecta.
-Ya lo creo…-le dije no muy convencida.
-Constanza y Lucia, ¿quieren compartir con la clase lo que sea que estén hablando?-preguntó el profesor. Yo me sonrojé y Cony negó con la cabeza.

La clase pasó lenta por la cantidad de materia desconocida, no me di el tiempo para pensar en nada, ni siquiera en Lidia, en Alejandra y mucho menos en Soledad, quien tenía en su escritorio un tumulto de jóvenes, las cuales, hacían gala de cualquier pretexto para llamar así, un poco la atención de la susodicha.

-Vaya…sí que arrasa…-murmuré, intentando entender la sopa de fórmulas que tenía en el cuaderno.
-¿Quién?-preguntó curiosa mi compañera-. ¿La chica?-. Yo sólo asentía a medias. Lidia se acercaba a Soledad y la pinchaba tanto de preguntas estúpidas que casi…casi llegué a sentir lástima por ella-. Es más interesante que el Profe.
-Así veo…-¡Joder! Para variar mi compañerita de clases, desarrollaba en un gusto bastante particular; justamente, la muy tarada, tendía a fijarse en las mujeres que había a mi alrededor, asimismo, la muy enferma se obsesionaba con las que me gustaban… ¿yo dije eso? Soledad me atraía, pero más allá de ello… estaba hablando tonterías; la falta total de testosterona producía estas confusiones químicas en mi cuerpo. ¡Yo soy hétero! Dios que está en los cielos me creó así…sin embargo, cuando veía a Soledad rodeada de tanta mujer piñaresca, y sobre todo, descubrir que a ella no le disgustaba eso, me hacía sentir incómoda y a la vez enojada… ¿Celos? Fruncí el ceño molesta por la actitud de Soledad y, a la vez, molesta por estar hastiada y celosa. No creo que sea necesario rememorar la cosita que me sucede continuamente, cuando frunzo el entrecejo con violencia: los lentes se me resbalaron. Cony me miró atónita y luego se echó a reír fugazmente…yo qué más podía hacer: le acompañé como pude.

Alejandra me miraba con semblante fijo y serio, a la vez, acompañado de un sentimiento anhelante…no pude negar que me sentía de igual manera, pues, echaba de menos a mi mejor amiga, pero…me fijé en Gabriela y en la forma en que ella le tenía tomada la mano, al parecer de manera inconsciente, pues el par estaba metido de lleno en los complejos ejercicios. Sonreí con cierta pena. <>.
La segunda clase había terminado sin mayores problemas, como la tercera y la subsiguiente. Eran cerca de las 5.30. Cuando el timbre dio el aviso del fin de las clases. Me levanté del asiento y me despedí con una sonrisa de Constanza, que seguía resolviendo obstinadamente el ejercicio que había dado el profesor.

-¿A dónde vas?-me preguntó Cony, con un gesto de sorpresa-.Terminaron las clases, pero ahora toca el simulacro de ingreso.
-Lo sé, pero no…me quedaré…
-Pero no puedes fallar, la asistencia es obligatoria…-en parte tenía razón: la asistencia era obligatoria para quien deseaba ingresar a este colegio, pero yo…
-Yo…
-¿Qué pasa con la Señorita Lucia?-intervino de pronto Lidia, caminando con aire fanfarrón…ya sabía yo que no me podía librar de ella-. ¿Hemos vuelto con la personalidad más cachonda?-me dijo con ironía-. ¿De dónde la sacaste?
-Basta, Lidia…no quiero…-no alcancé a decir nada más, porque Lidia me interceptó con un certero puñetazo, no tardé en caer directamente al suelo-. ¡Eso me lo debías por dejarme como tortillera, maricona de mierda!-acto seguido me dio una patada entre las piernas que me llegó a doler hasta el alma-. ¡Qué te quede claro, YLS imbécil: con mi honra no se juega! ¿Escuchaste?
-¡Lucia!-gritó asustada Cony-¡Pero qué le has hecho!
-¡Tú cállate, Nerd! ¡Qué la cosa no es contigo!-Lidia me levantó del suelo y luego sonrió al ver mi nariz ensangrentada-. Siempre tienes que escudarte en las faldas de los demás… ¿no?-antes de que hiciera el intento de golpearme, respondí con agilidad, dándole el mismo puñetazo en la cara-. ¡Maldita inmunda! ¡Me rompiste la nariz!-se quejó Lidia.
-Ésa es mi respuesta, Lidia. De ninguna manera me escondo en las faldas de nadie, sólo que no comparto el salvajismo tuyo…quedamos a mano…-Lidia respondió, abalanzándose sobre mí; ambas caímos al suelo con peso muerto.
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   2/5/2008, 23:26

Ante los gritos de Constanza, la multitud curiosa no tardó en llegar. Alejandra casi le da un infarto al ver mi nariz inflamada y ensangrentada, luchando a duras penas con Lidia. El inspector de patio no tardó en llegar, pero el pobre apenas reaccionaba.

-¡Haga algo! ¡Qué no ve que esa tarada va a matar a mi amiga!-se quejó Alejandra al ver la ineptitud del inspector.

El pobre hombre despertó de su estupor y exclamó:

-¡Qué está pasando aquí! ¡Señorita Manzán, suelte inmediatamente a la Señorita Cortes!-demandó el hombre, separándonos al instante.
-¡Lidia, empezó todo!-exclamó Cony con miedo y estupor-Lucia no hizo nada… ¡Esa tarada le pegó en la entrepierna…!

Dicho eso, el hombre hizo amago de mirarme las piernas, las cuales exhibían un pequeño hilito rojo.

-¡Ni se le ocurra levantarle la falda a mi amiga!-intervino Alejandra. El hombre taradamente respondió con un asentimiento. El dolor que sentía tanto en mi sexo, como en las costillas, hicieron que se me nublara la vista.
-¡Lucia!-alcancé a escuchar la voz aterrorizada de mi amiga.
-¡Señorita Cortes!-exclamó el inspector-. ¡Joder! ¡Ahora sí que nos la cargan!-exclamó el hombre, sujetando a duras penas a una alterada y rabiosa Lidia. Ése había sido el fin de la permanencia de aquella loca de patio: el colegio la expulsó como medida preventiva ante una posible demanda de uno de los dueños del colegio: Mi Abuelo; para qué decir del terror que le tenían a mi querido tío, el cual era un Juez más o menos influyente, sobre todo en el Ministerio de Educación. Por ahí dicen que el poder no lo es todo, pero no puedo negar que, cuando tienes influencia, sí que puede llegar a ser el 0 absoluto. Esa lección la aprendió el Rector del colegio, cuando mi madre, seguido por mi abuelo y tío, llegaron al lugar, haciéndole el escándalo del siglo. Casi me llegó a dar pena Lidia y el Director: casi.

Desperté una hora y media después, envuelta en agujas; con un olor mareante a alcohol y anestesia, acompañada también por una maldita máquina que me llegaba a marear de tanto: pí, pí, pí, pí, pí, pí.

-¿Cómo te encuentras?-me preguntó una suave voz, la cual pude identificar a la perfección, llevaba siete años escuchándola. Alejandra me miró risueña, aliviada y preocupada.
-Cómo si me hubieran sacado la sagrada mierda-respondí con tono dolorido-. ¿En dónde me metieron?
-Ya volviste a ser tú…estás en la clínica…el SAMU te trajo.
-Vaya forma de retornar al colegio…
-Ya lo creo… ¿siempre tienes que ser tan original para tus cosas?-me reí ante la leve regaña de mi amiga.
-Lo siento…
-También yo…-Alejandra respondió a duras penas, yo con la anestesia no apreciaba muy bien la escena-. No puede protegerte. Estaba tan herida por lo que me dijiste que…si hubiese estado allí, nada de esto hubiera pasado…-. Gotas saladas caían por las sábanas de la camilla, como pude levanté la mano y la posé sobre el rostro de Alejandra.
-No…Ale…no fue tu culpa…y tienes razón en haberte sentido herida, te traté como la mierda yo…
-¡No, claro que no! Yo sabía que Lidia te odiaba porque le gustaba, pero nunca quise ir más allá. Tenías razón: siempre pagas por mi popularidad.
-No es así…-le rebatí.
-Lo es…-me contradijo entre llanto.
-Qué no…además…
-Casi te pierdo-susurró repentinamente mi amiga. Alejandra lucía tan débil que me sorprendió y, a la vez me conmovió. La atraje a mi regazo y la consolé con ternura. Era una situación bizarra, pues a la que habían machacado como chaleco de mono era a mí, sin embargo, la que precisamente necesitaba consuelo era mi mejor amiga.
-Qué no fue para tanto-le dije con una dolorida sonrisa.
-Lucia…-la voz de Alejandra era un nudo de dolor. Yo sólo la miré expectante, con una inocencia, que… vamos…la pobre de Ale se debatió entre decirlo o no-. Lidia…te golpeó…en cierta…bueno…-era la primera vez que veía a Alejandra tan culpable y tan incómoda. Por su mirada entendí todo. El sentimiento de vergüenza y dolor golpeó directamente el corazón, sin embargo, me atreví a bromear.
-Vaya…al menos…podré lucirme…de que…perdí…la virginidad…de una patada…-mis lágrimas desfilaron una tras otra por la mejilla.
-¡Oh…Lucia…!-Alejandra se abalanzó sobre mí y me rodeó con sus brazos; brazos que en ese momento me supieron a cariño y a una cálida casa de verano; un lugar en dónde me podía cobijar de todos los miedos, humillaciones, decepciones y confusiones…Mi amiga y yo, lloramos por el dolor de haber perdido la virginidad de golpe; de hecho: por un golpe; lloramos por el daño que nos provocamos; por el dolor que nos tragamos por culpa de nuestros orgullos, más que todo, lloramos por el entrañable sentimiento de vacío que sentimos; estábamos tan acostumbradas la una a la otra, que nunca nos percatamos que el sólo hecho de separarnos una semana, hacía que nuestros corazones dejaran de latir. Emilia era buena amiga, pero nada se comparaba a la compañía de Alejandra, ese día comprendí que ella sería la única persona cuerda que podía aguantar todas mis locuras, y a la vez, era la única persona con quien podía ser realmente yo misma.

Alejandra separó un poco nuestros rostros, ambas teníamos la cara sonrojada y mojada por el llanto, no pude negar que se me movió el piso cuando clavé mis ojos en ella; no pude evitar caer en los brillantes y centellantes iris trigueños, y tampoco pude evitar sentirme nerviosa ante la mirada penetrante y cándida. Su rostro se veía tan bello que me parecía una metáfora viviente. Alejandra, en esos momentos me parecía un fiel retrato de los poemas de Neruda.
Elevé una mano y tracé con un dedo los contornos de su angelical rostro; el perfil de mi amiga era tan suave que, me sentía como una pintora, quien trazaba con delicadeza un preciado y perfecto lienzo. Alejandra cerró los ojos como estímulo ante las suaves caricias que le aplicaba. Su rostro trigueño contrastaba con el albo de mis manos; parecíamos esos chocolates Tuyo…blanco por un lado, oscuro por el otro.
Mis dedos terminaron en el puente de su nariz y en el comienzo de sus carnosos labios; me estremecí por el aliento agitado de mi amiga. Cuando Alejandra abrió los ojos, yo me perdí entre la locura y el deseo, sin saber cómo, tomé entre mis manos el rostro de mi amiga y le planté un beso torpe y necesitado; ambas nos estremecimos por las inesperadas y desconocidas sensaciones, apenas y nos rozábamos los labios, pero el sentimiento de deseo y las descargas electrizantes eran las mismas que un beso poderoso. Era la primera vez que besaba a una persona, mi ineptitud se hizo evidente por los temblores que producía mi cuerpo; por la ansiedad en que poseía a Alejandra, por la manera de abrazarla; estaba completamente encendida y, a la vez, indiscutiblemente desincronizada con sus caricias, sin embargo, ella no pareció notarlo, o talvez no quiso interrumpir el modesto momento con burdas palabras.
Nuestras respiraciones estaban agitadas, la demanda de aire fue mayor a nuestro egoísta deseo de plenitud. Alejandra tiernamente fue separando nuestros rostros; ambas, completamente sonrojadas y sin saber qué decir. Mi cabeza chocó contra la de ella; las dos mirándonos y susurrando. <>. Ambas nos clavamos el alma, para luego echarnos a reír con dificultad, nerviosas por lo sucedido, sin embargo, al mirarnos nuevamente con timidez, mandamos al demonio la culpa, la complejidad, el engaño, y cuánta tontera que se nos cruzó; mis labios reclamaban con ansia los de ella; y los de ella, demandaban con delirio los míos: nos volvimos a besar, olvidando la torpeza, la culpa, la timidez; las manos y los labios, nos enseñarían en cómo demostrar al corazón y al cuerpo, los sentimientos llanos; inocentes y ocultos que por tanto tiempo llevábamos arraigados en lo más profundo de nuestra alma.
No sabía lo qué sentía y lo qué quería, pero tenía una necesidad urgente de Alejandra; una necesidad casi imperiosa; una necesidad de no estar más sola; una carestía de saberme protegida. Tal vez, para los demás era egoísmo y un chovinismo inculto, pues no sabía a dónde mierda pertenecía y qué mierda sentía, pero mi precaria necesidad de querer ser amada y poder sentir algo que no fuera el vacío perenne, hacían que cualquier moral se fuera a la lejana mierda… y…la lengua imprudente de mi amiga, hizo respaldar dicha aseveración. Sólo quería sentir y desear; ser parte de alguien más. Hasta el día de hoy me sigo preguntando si eso sigue siendo un pecado.

continuará...
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lera_karel
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   3/5/2008, 15:57

muy bueno, cada vez se pone mejor la trama, porfi no tardes muxo con la conti
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MensajeTema: Re: Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.   

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Cerezos En Primavera. Lucia, una chica de personalidad tímida, la cual no sabe para dónde va el Mundo.
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