Yuri's Lyrical Secrets

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 "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama

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lera_karel
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MensajeTema: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:22

Este fic no es mío, es una historia buenísima que sigo en el foro de coyuhi, escrita por Elisika-sama, a la cual he pedido permiso para publicarla y compartirla con ustedes, espero que les guste, porque en serio, que la historia es buena, intentaré mantenerla actualizada conforme ella la publique en Coyuhi.

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Elisika-sama escribió:
Hola! Me presento... Soy Elisika-sama, ya he escrito otros fics (Dama de Hielo y la Bailarina de Fuego... The Guardian... Sin Ti...) que en este momento estan en una pausa de falta de inspiración. Pero nunca he escrito una historia original... Espero que sean pacientes y me comprometo a un capitulo por semana mínimo.

Es una historia basada en hechos reales, pero con un toque de ciencia-ficción. Los hechos reales son los sentimientos de la protagonista... (Es una buena manera de desahogarse)

Atte: Elisika-sama




Prólogo:


¿Que harías si tu razón de existir nunca te correspondería? ¿Que harías cuando sus labios besan a él que nunca seras tú? ¿Que harías cuando tu mundo cambiara radicalmente? Es el Principio del Fin... ¿Volverías a por tu familia, por tus amigos... o volverías a por ella?

Capitulo 1: Sentimientos


Respire hondo mientras mi mano golpeaba sin miramiento al despertador. Me quede mirando el techo, forrado de madera oscura con dos trancos rectangulares que las cruzaban perpendicularmente, desganada. Intente estirar un pie fuera de la cama pero hoy, en concreto, no podía... No podía levantarme con el animo de todos los dias...

Pegé un salto, algo brusco, para despejarme y andé dando pasos torpes hacia el baño. Apoyé las manos en el lavabo de cristal y encare mi reflejo en el espejo. Mechones, castaños con mechas rubias, desordenados caían por mi rostro. Mi pelo, antes largo, me lo había cortado hasta la nunca y mi flequillo largo tapaba parte de un ojo por mi costumbre de echarmelo para un lado. Suspiré mientras enterraba mis dedos largos y finos en el flequillo para echarmelo atrás, una costumbre que nunca se me quitará. Me quité las lentes y las deje en un lado mientras enterraba la cara entre mis manos, provistas de agua fresca. Inspiré con una pequeña sonrisa mientras abria los ojos, de un marrón dorado.

Me llamo Erika Gascón, pronto cumpliré 17 años. Estudio en Serenistas, un colegio al que me cambie hace poco... Pero no lo considero como mi instituto, es más, ni siquiera quería cambiarme pero al final... Creo que me hizo bien... Mi colegio original es Ensez, donde siempre quedo con mis amigos de siempre, donde esta ella.

Acabamos de terminar el primer curso de Barchillierato. No me considero tonta, es más... Sé que soy lista pero siempre caigo ante uno de los pecados capitales: la pereza. Por eso las notas me rondan entre Bien y Notables. Pero eso no interesa ahora... Ni me serviría en un futuro...

Termino de vestirme y me trago un trozo de bizcocho mientras me tomaba sorbos de mi cafe con hielo. No quería llegar tarde... Habíamos quedado todos a las 12.00 h para irnos a la piscina y pasar el dia entero. Mire mi reloj deportivo, negro y plateado. Eran las 11.30, calzé mis deportivas, cogí mis cascos de Skullcandy y cerré la puerta, poniendome la musica a tope y me eché a correr, dirección al punto de encuentro.

¿Que puedo contaros de mi vida? Nada, absolutamente nada. Para mi el amor es irreal... No creo en él ni he tenido motivos para creer en él. Lo único que he recibido es dolor, dolor y más dolor. ¿La causa? Ella. ¿Mi perdición? Ella. ¿Mi razón de existir? Ella... Doblé una esquina mientras dejaba caer los cascos al cuello. Vi a mis amigos a lo lejos, observe como sacudian las manos, incitandome a que me diera prisa. Sonreí. Troté levemente y salté un banco para llegar dando un par de zancadas.

-¡Erika! Hasta que llegas...- murmuró una.

-Lo siento... ¿Falta alguien?- contesté con una sonrisa de disculpa.

-Yeah... Inés y Anna aún no han llegado.- contestó otra.

Tensé la mandibula, su nombre aún me provocaba... Nervios, latidos acelerados, sensaciones extrañas y molestas. Pero mi rostro permaneció inexpresivo. Estabamos casi todos... Lorena, J.J, Lena, Mar... y más. Solo faltaba Anna y ella... Inés.

Me aparté y me apoye en la pared, relajada... Dejando que la música inunde mis sentidos. Una mano me devolvió a la realidad. Lorena me miró con el ceño fruncido, le lanzé una sonrisa triste y ella me correspondió con otra.

-¿Como vas?- me preguntó.

-Llendo... Como siempre... ¿Tú?- contesté.

-Igual...- Lorena era bisexual como yo, y aparte, mi mejor amiga, siempre estabamos juntas, pasara lo que pasara. -Oye... No te rayes, Erika. Todos ya sabemos que Inés es muy rarita.

-Mmm...

Lorena suspiró mientras volvía a entrelazar una conversación con Mar, otra amiga. Realmente todos en el grupo somos mejores amigos y sí, no nos guardamos ningún secreto. Todos saben mi condición bi y también mis sentimientos por ella. Entonces, en medio del estruendo del solo de la guitarra eléctrica que emitian mis cascos, escuché como todos llamaban a gritos y saludaban a los que acababan de llegar. Me incorporé y mis ojos se cruzaron con otros, de un marrón verdoso, casi miel. Ya habían llegado.

-¡Erika!

Abrí los brazos recibiendo a Anna, otra de mis mejores amigas y con quien me llevaba muy bien, casi hasta el punto de que se nos consideren más que amigas pero eso es mentira, puesto que ella tiene novio. Es guapa. Morena, de piel blanquecina, con ojos de un azul verdoso y una sonrisa preciosa. le sonreí mientras la apretaba a mi cuerpo, sus brazos delgados y finos estaban colgados a mi cuello. Todo en ella me hacía querer protegerla de todo, pues era más bajita que yo, tímida, menuda y delgada. En el fondo, siempre me habían atraido ese tipo de chicas. Le di un sonoro beso en la mejilla y me aparté de ella, dispuesta a saludar a la otra recién llegada. Di dos pasos, observandola tranquilamente mientras saludaba a todos. Su pelo negro ondeaba al viento, levemente ondulado en las puntas. Piel bronceada por la playa, una sonrisa que te derretía con unos labios finos, rosados y carnosos. Cerré los ojos inspirando su aroma, traido por el viento, casi adictivo para mi. Entonces cuando los volví a abrir mis ojos se encontrarón con los suyos, marrón dorado con marrón verdoso. Sonreí mientras la abrazaba. Sentí su pequeño cuerpo apretarse con el mio.

-Hola... Inés.- susurré.

-Hola...- me contestó con su voz suave, dulce y tranquila.

Solo fueron unos breves segundos y nos separamos. Entonces pasé de largo y me coloqué al lado de Anna y Lena. No estaba prestando ninguna atención a la conversación. Estaba completamente sumergida en mi mundo, intentando recomponer los trozos heridos de mi corazón. Levanté la vista y la observé, delante mio, con andares precisos y provocativos, al lado de Natalia y Emma. Mis sentimientos ardian y me quemaban por completo. Pero no podía hacer nada... Es inalcanzable como el sol.

Desde aquel día... En el cual, me di cuenta de mis sentimientos, todo cambió... Desde aquel día... En cual, se lo confesé todo en una carta escrita a mi puño y letra... Todo cambió. A pesar de que yo sabía que nunca sería correspondida, se lo dije... Y sí... Me quedé mejor... Pero no conocía las consecuencias... ¿Buenas o malas? Eso ya no lo sabía. Solo sabía que no sabía nada... No tocamos el tema nunca, nunca supe lo que pensaba realmente... Y a pesar de todo, a pesar de todo este tiempo... Aún sigo enamorada de ella. Triste ¿No?

Llegamos al tranvia y corrimos rapidamente para alcanzarlo. Entonces en medio de todo el ajetreo de la gente vi a la última persona que quería ver. Mis rostro, antes relajado y sonriente, se volvió una mueca fría y inexpresiva al ver como el chico de nuestra edad se acercaba a nosotros. Alto y de complexión atlética, no es para nada feo... Pero tampoco guapo, cabello castaño y ojos del mismo color.

-¡Ed! ¡Que casi no llegas!- gritó Emma.

-Lo siento... Hubo problemas con el autobús.- Dijo en medio de unas risas.

Mientras el último integrante saludaba a todos, yo me subí al tranvia picando el transporte y ahorrarme el saludo. No le odiaba, le considero como un buen amigo y una de las mejores personas de nuestro grupo... Pero mi visión cambió al enterarme que estaba enamorado de Inés y andaba detrás de ella. No es su culpa... Pero eso no evita el dolor al imaginarlos juntos, al que ella de diga un 'Sí', a que el tuviera lo que era prohibido para mi.

Por el rabillo del ojo observe como Ed se acercaba a Inés, siempre pegado detrás de ella, como una garrapata. Ambos empezarón a hablar, una conversación donde participaban también J.J, Natalia y Emma. Yo, simplemente los ignoré olimpicamente, y percibí como ella me miraba pero no le hice ni caso. Me volví a sumergir el mundo de la música mientras me reclinaba en el asiento y rodeaba con mi brazo los hombros de Anna, que se apoyó en mi hombro mientras hablaba con Lorena y el resto. Mi atención estaba completamente sumida en los distintos solos de guitarra y el ritmo de la bateria, mientras tarareaba la canción sin mover apenas los labios. Hoy sería otro día como cualquiera... ¿Verdad? Pero eso no me quitaba un mal presentimiento de encima...

Continuará...
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:25

Elisika-sama escribió:
La histora cobrará mas acción de ahora en adelante. Espero que disfruten de este capitulo.

Todas críticas y comentarios son bienvenidas.

Atte: Elisika-sama

____________________________________

Capitulo 2: Dolor

Anna me sacudió el hombro, indicándome que ya habíamos llegado. Me incorporé rápidamente y salí seguida por mis amigos. En total éramos un grupo bastante numeroso. Estábamos mas de quince… Llegamos a la piscina, donde nos hicieron un descuento mediante un bono y buscamos un sitio entre la sombra y el sol. La piscina estaba bastante llena y había mucha gente. Conseguimos un rincón lo bastante grande para todos y tendimos las toallas mientras los que faltaban por cambiarse se iban a los vestuarios. Miré disimuladamente como Inés se iba con Lorena y unas cuantas más a cambiarse… Sonreí tristemente, seguro que estará preciosa en bañador.

Me estiré y tiré las deportivas a un lado de la toalla. Entonces me quite la camiseta de tirantes que llevaba dejando a la vista un bikini rojo, que sin exagerar, me quedaba divino. Me desabroche los primeros botones de mis vaqueros piratas medio rotos y remendados dejando a la vista la parte de abajo. Observé con una mueca divertida al ver como los chicos me observaban. Mi cuerpo no era ni muy menudo y delgado como de Anna, ni muy rellenito como Emma. Era normal… Alta, de espaldas anchas, con un busto bien definido y, una cadera, también bien definida. Mi piel estaba tostada de un bronceado dorado del sol, lo que hacía que me sentara mejor los colores tanto oscuros como claros. Me tiré en la toalla, al lado de Rick, castaño y ojos del mismo color, el novio de Anna, y J.J, moreno con ojos oscuros, otro de mis mejores amigos. Me volví a colocar los cascos por cuarta vez en el día y oculté mi cara con la gorra de los Yankees.

-¿Cuánto rato vas a seguir así?- gruño una voz a mi lado.

Alguien rompió mi paz y tranquilidad quitándome la gorra bruscamente, provocándome un gruñido. Levanté la vista y observe a Lorena, ya cambiada. Estábamos todos ya. Observe a Anna con un bañador azul claro que le quedaba divino, Emma, Mar… Giré mi rostro a la izquierda y lo que vi me dejo sin aliento, Inés venia con Natalia, ambas en bikini. Inés llevaba un sugerente bikini que se moldeaba a su perfecto cuerpo, levemente bronceado. Sonreí levemente y no le quite el ojo de encima, sé que se dio cuenta porque me miró brevemente. Cruzamos nuestras miradas y en ese momento es cuando más me gustaría saber leer las mentes… Nunca sé lo que pasa por la suya. La sonrisa desapareció de mi rostro al ver como Ed se acercaba por detrás con Gonzalo, un rubio de ojos azules.

Estaba cansada ya de eso… Así que me levanté y sin esperar a nadie, me tiré de golpe a la piscina. El agua fría despejo mi mente. Me mantuve en el fondo hasta que se me agotó el aire. Entonces cuando emergí note como varias salpicaduras me golpeaban el la cara, ya se habían metido el resto. Nade hacia donde estaba Anna y la agarré por detrás, provocándole un pequeño susto y una risa divertida. Sabía que Inés nos estaba mirando pero me daba igual. Estuve todo el rato con Anna, Lorena y los chicos… Respiré profundo mientras me sentaba en el borde de la piscina y dejaba que el sol secara las gotas que resbalaban lentamente por mi cuerpo. Vi a lo lejos como Inés estaba con Ed, colgada en su espalda, mientras se reían intentando hacer aguadillas. Fruncí el ceño, sin disimularlo siquiera y me largue de ahí. Cogí la toalla y me sequé el pelo, revolviéndomelo más, para luego atármela en la cintura. Me tire en la toalla de Gonzalo, acaparándosela por completo.

-¡Ehy! Esa toalla es mía… ¡Fuera!- dijo Gonzalo con una sonrisa.

-Podemos compartirla.

-Prefiero secarme yo solo, gracias.

-¡Vamos! Ni que te fuera a morder…

-No.

-Entonces tu te lo pierdes…- me giré dándole la espalda. –La toalla me la quedo yo.

Entonces Gonzalo se tiró sobre mi, y los dos rodamos por la hierba peleándonos por la toalla. Escuchamos las risas de los demás, y en medio del revoleteo provocamos la caída de varias personas. Emma y Ed acabaron encima de Gonzalo. Yo me quedé sin aire al notar como alguien aterrizaba sobre mi cuerpo. Reconocí su aroma adictivo y la agarré antes de que se diera completamente de bruces contra el suelo.

-Torpe.- le dije.

-Habló…- me contestó Inés con una sonrisa. –Ha sido culpa tuya.

-No mientas… Ha sido de Gonzalo.

-¡Eh!- gritó él.

Todos nos reímos. Era realmente agradable las tardes así, aunque el idiota de Ed las estropeara convirtiéndose en la garrapata personal de Inés.

***

Era tarde ya… Las estrellas ya adornaban el cielo y hacia una brisa suave y fresca, propia de una buena noche de verano. Ahora estamos en casa de Inés, un ático que quedaba al lado de la piscina. Entre todos habíamos comprado varias pizzas y comida para cenar. Todos estaban cenando ya… El aire estaba inundado con el olor a patatas asadas y pizza recién hecha. Me chupe los dedos de la mano, lamiendo todo rastro del trozo de pizza que me había comido antes. Cuando me disponía a entrar, una conversación me llamó la atención. Me oculté en las sombras de la noche y observé como Natalia y Inés hablaban en susurros bastantes quedos pero audibles.

-… ¿Qué le has dicho?- preguntaba Natalia.

-Aún nada… Le he pedido tiempo para pensar.- contestó Inés

-¿Pero que tienes que pensar? ¡Dile que sí! Se muere hasta los huesos por ti.

-No sería la primera persona…

-¡Vamos! Nunca te has liado con nadie, ni has tenido ninguna relación… Dale una oportunidad, Ed es un buen chico.

Mi puño se cerró con fuerza mientras luchaba contra las lagrimas que amenazaban con salir. Ya había sucedido… Ed le había pedido salir a Inés… pero ella aún no le ha dicho nada ¿Por qué? Trate de prestar más atención a la conversación.

-… Lo sé, Nat… pero no estoy segura…- murmuró Inés.

-¿Es por Erika?- susurró la otra.

Silencio.

-Vamos, Inés… Ella ya sabe que tu y ella pues nunca… ya sabes. Si incluso te lo dijo… En la carta ponía que te lo decía por serte sincera pero que nunca te pediría algo imposible.- dijo Natalia poniendo ambas manos sobre los hombros de la morena.

-No es por eso… Es solo que… Es algo incomodo.

Apoyé la cabeza en la pared donde estaba oculta. Solté una sonrisa algo cínica. Ya no podía seguir escuchando más… Me dispuse a salir sin ser vista, pero Ed abrió la puerta y me tuve que quedar donde estaba si no quería que me descubrieran. Escuché como Natalia alegó que tenía algo que hacer y se fue, dejándolos a los dos a solas.

-¿Has pensado en lo que te dije? ¿Y bien?- murmuro Ed con una voz melosa que me dio asco.

Inés asintió con la cabeza, con las mejillas algo sonrojadas y la vista puesta en las manos que le tomaba Ed cariñosamente.

-… Sí…- Ya no escuché nada más.

Furiosa, adolorida, rabiada, abrí la puerta y pasé de largo, sorprendiendo a la ‘nueva’ parejita. Inés me miró sorprendida pero yo le lancé una mirada fría y adolorida, provocando que ella bajara la vista al suelo. Cerré la puerta de un portazo, sin dignarme a mirar a nadie, salí a la calle. Escuché como Lorena me llamaba a voces… pero la ignoré echando a correr por un callejón. Lo único que quería era estar sola. Corrí hasta que no pude más… Corrí hasta que perdí el rumbo y tiempo… Corrí hasta que las lagrimas me vencieron y cayeron como dos ríos por mis ojos. Me deje caer contra una pared mientras ocultaba la cara entre mis piernas.

-Maldita sea… Maldita sea…- gemí.

Dolía mucho… Sentía como si me hubieran clavado un puñal a carne viva. Una parte de mi corazón se resquebrajó por completo. Y entonces, grité. Grité de dolor, grité de impotencia, grité por que ya no tenía ninguna razón para seguir aquí…

Mis pies se movían solos por pura necesidad. Mi mente estaba desconectada. No sabía donde estaba ni me importaba… Solo caminaba como una muñeca muerta, sin vida, movida por unos pedales. Mis pasos rompían la quietud del oscuro callejón. Pero me di cuenta que los pasos no sonaron individuales, sino a pares. Entonces en menos de un parpadeo… Varios hombres me tenían acorralada contra la pared…

-Vaya, vaya, vaya… ¿Qué tenemos aquí…?- susurró un tipo que apestaba a tabaco y alcohol. –Carne fresca…

Continuará...

_________________________________________________

Espero que hayan disfrutado... Aqui un preview:

Capitulo 3: Un billete de ida.

Observé a una joven pelirroja de ojos verde esmeralda.

-¿Estás bien?

-No necesitaba ayuda...- siseé.

-Veo que empezamos con mal pie...- murmuro la otra tendiendome la mano. -Me llamo Cassandra pero llamame Cissy.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:27

Elisika-sama escribió:
Ahí va otro capitulo... Seguramente ire haciendo perfiles de los personajes con dibujos y todo... pero eso aún falta. Disfruten.

Atte: Elisika-sama

Capitulo 3: Un Billete de Ida

Noté como me agarraron del cuello de la camiseta y me estamparon contra la pared. Dolió... pero ese dolor no se comparaba con el que tenía en mi corazón... Solo se me escapo un leve gruñido de mis labios. Entonces uno de ellos me agarró del pelo, tirando para atrás reclamando mi atención pero mi mirada estaba perdida en un punto vacío.

-¿Que pasa, chiquitica? ¿Mal de amores...?- dijo uno con son de burla.

No dije nada pero mis ojos le enfocaron fríamente. El que había hablado se echó un paso atrás con el ceño fruncido, intimidado. Pero entonces dio dos pasos adelante y encajo su puño en mi estomago. Solté un gemido al mismo tiempo que caía al suelo y se me escapaba el aire de los pulmones... pero no me moví... ni me defendí... Ya me daba todo igual...

-Venga... Que nosotros te complaceremos bien...- dijo otro mientras me levantaba bruscamente de las muñecas, estampándome otra vez contra la pared.

-Las niñas buenas tienen que ayudar a los adultos... ¿Sabes?- habló otro de ellos. -Nosotros acabamos de salir de nuestro trabajo y estamos muy cansados... Necesitamos que nos relajes...

Fruncí el ceño y mi mirada se volvió fría y afilada, haciendo que se apartaran los hombres. Di un paso adelante con una sonrisa socarrona, y después otro.

-No estoy de humor hoy...- gruñí.

-¡Estúpida niñata!

Los 5 se abalanzaron sobre mi. Esquive el primer puñetazo, encajando una fuerte patada en su entrepierna, dejándolo en el suelo. Me dolió el pie... pero no menos que mi corazón... Necesitaba más... Más fuerte... Hasta que ese dolor no apareciera más. Una patada en mi sien me envió al suelo, mareada, trate de incorporarme pero al ver que me lanzaban otra patada rodé sobre mi misma y me levanté de un salto. Veía doble y un hilillo de sangre se escurría de mi ceja. Un gruñido se escapo de mi garganta... Realmente no estaba con nada de humor. Esquive un puñetazo y le ateste uno en la tripa, sin perder tiempo encaje mi pie en su cara, dándole una patada vertical, rompiéndole la nariz. Pero él me agarró antes de que pudiera apartarme y me estampó contra unas cajas tiradas en el callejón.

-Maldita sea...- gemí.

Había conseguido derribar a dos... pero me quedaban tres. Mire a la salida del callejón, planteándome la posibilidad de correr. Suspire, era imposible. Me habían roto unas costillas, el pie y la mano me dolían de los golpes y creo que se me había roto dos dedos por los puñetazos. Apenas podía respirar ya y estaba empezando a perder la consciencia. Jadee con fuerza, en un vano intento de ponerme en pie. Me deje caer al suelo... No podía más.

-Tu... nos lo vas a pagar...- siseó uno de los que quedaban en pie.

Cerré los ojos.

-Inés... Te quiero...- susurré.

Pero el golpe nunca llegó. Abrí lentamente mis parpados y observe como una silueta femenina agarraba la muñeca del que me iba a golpear. El hombre gritó y luego se escuchó un crujido. Le había roto la muñeca.

-Vaya, vaya... Estoy de vacaciones y me encuentro con esto...- la chica tenia un acento fluido y fuerte, como si casi nunca hablara español. -Vamos, chicos, hacer esto es caer bajo.

-¡Tú no te metas donde no te llaman!- gritaron los dos que quedaban, abalanzándose sobre ella.

La joven, a una velocidad impresionante, fintó a la izquierda lanzando una patada lateral enviando a los dos al suelo. Uno, no se volvió a levantar. El último que faltaba la miró, asustado.

-... Tú... ¿Quién eres?- susurró.

-Una simple turista que pasaba por aquí...- dijo encogiéndose de hombros. -¡Lárgate!

Asustado, el último asaltante huyó con el rabo entre las piernas. Suspiré cansada... Realmente había sido demasiado para mi. Entonces noté como la chica me cogía en brazos y salíamos a la calle. Bajo la luz de las farolas pude fijarme bien en ella. Sería unos años más mayor que yo, tal vez 22-23 años. Su pelo pelirrojo, largo, lo llevaba recogido en una coleta alta. Pero lo que más me llamó la atención fueron sus ojos, de un verde jade impresionante con un matiz dorado alrededor de su pupila.

Llegamos a un pequeño local, oculto entre varias casas. Encima de la puerta centelleaban el nombre, Vormund, con colores rojos y dorados. Ella abrió la puerta de un puntapié y el olor a alcohol, cerveza, tabaco y comida recién hecho inundó mis fosas nasales. Era un bar pequeño. Todos los presentes se volvieron. Me revolví incomoda en los brazos de mi salvadora.

Ella simplemente pasó de largo y inclinó la cabeza a modo de saludo. Todos volvieron a sus actividades. Entonces entramos en un cubículo privado, de paredes rojas y con sofás negros de piel que rodeaban una mesilla baja. Noté como me dejaba suavemente en el sofá. Trate de incorporarme pero se me escapó un quejido.

-No te muevas… Ahora traeré un medico.- me dijo la pelirroja antes de salir por la puerta.

¿Un médico? ¿Por qué demonios no me ha llevado al hospital? Suspiré cansada. El dolor me empezaba a menguar un poco. Cerré los ojos, cansada y miré la hora. Las 11.56 pm… Estos deberían estar buscándome, estarán preocupados…

-Inés…- murmuré.

No pude evitar sentirme culpable… Después de todo lo único que he hecho es actuar egoístamente sin considerar sus sentimientos ni los de él… Después de todo, Ed es como yo, una persona enamorada… con suerte. Me mordí el labio inferior intentando retener las nuevas lagrimas.

-Menuda cara…- conocía esa voz. Me froté los ojos con fuerza.

Observé a una joven pelirroja de ojos verde esmeralda.

-¿Estás bien?

-No necesitaba ayuda...- siseé.

-Ya, claro… Veo que empezamos con mal pie...- murmuro la otra tendiéndome la mano. -Me llamo Cassandra pero llámame Cissy.

Ignoré su mano. Traté de levantarme para irme pero Cissy me lo impidió.

-Estás algo herida… Deja que tratemos tus heridas.- dijo señalando a un hombre canoso con una nariz aguileña de donde se colgaban sus gafas. Llevaba un maletín, seguramente sería el médico.

-¿Por qué no me has llevado al hospital?- contesté.

-Me interesas… Me has llamado la atención… Tu mirada… Eso es algo que no se ve todos los días…- dijo Cissy sentándose a mi lado. –Tengo una oferta para ti pero antes…

Asentí mientras dejaba que el doctor me examinara. Me palpó cuidadosamente, me colocó dos puntos en la ceja y me desinfectó las heridas. Colocó un poco de pomada en los hematomas y moratones, y me colocó un cabestrillo en los dos dedos rotos de mi mano derecha. Cuando palpó mis costillas me dijo que afortunadamente no tenía ninguna rota, pero a pesar de eso de colocó pomada y unas extrañas hierbas medicinales para luego vendarme el torso, ordenándome que no me moviera.

-Agradécele a Harry… Es uno de los mejores doctores que tenemos.- dijo Cissy sin quitarme el ojo de encima.

-Hmp… Gracias.- murmuré sin ganas.

Harry me sonrío cálidamente y me palmeó la cabeza.

-Espero verte pronto.- se despidió mientras salía por la puerta.

Se creó un momento de silencio incómodo. Entonces Cissy me tendió algo que parecía ser bebida y algo de comida. La acepté sin decir nada y tome un sorbo de agua. Observé como se movía hasta colocarse enfrente mío, apoyándose en la mesa.

-Tú ya me conoces… Pero yo no sé tu nombre.- dijo con voz tranquila.

Silencio.

-Erika… Erika Gascón.- dije levantando la vista.

-Bonito nombre… Erika.

-¿Qué es lo que quieres de mi?

-Te quiero a ti.- tal afirmación provocó que me echara atrás.

Entonces Cissy sacó algo de su chaqueta y me lo colocó a la vista. Era una placa. Pero nunca la había visto antes. Observe su inscripción: C.V y debajo estaba su nombre completo: Cassandra Lanster. Tenia 5 estrellas de 7 picos.

-Pertenezco a una compañía secreta mundial. Se llama la Compañía Vormund, aunque se conoce mas como C.V o Vormund.
-Nunca he oído hablar de ella… ¿Es americana?- pregunté.

-No… Pero su base principal está en América, en Canadá. Vormund no es conocida, ya que nos dedicamos a los secretos mas ocultos de los distintos estados del mundo… Como he dicho es una compañía secreta.

-¿Y que quieres? Yo no tengo nada…

-Ya te lo he dicho antes… A ti.

La mire sin comprender, mientras volvía a meter la placa en su bolsillo.

-Quiero que trabajes con nosotros. ¿Cuántos años tienes? ¿17… 18? Podemos reclutarte.

-¿Y porque iba a querer hacerlo? ¿Por qué yo?

-Hacia rato que estaba en el callejón y observé como peleaste contra esos engreídos. Lo que más me gusto fue tu mirada… Fría y afilada, sin compasión.

Baje la mirada… Lo recordaba perfectamente… Esa cara apenas la conozco… Incluso recuerdo que a veces me salía sin proponérmelo y Lorena me miraba nerviosa, diciéndome que no la pusiera… Daba miedo. Cissy pareció darse cuenta y movió las manos negando con la cabeza.

-No lo digo en ese sentido… Es solo que, es la cara que debe reflejar un líder fuerte y justo.- ella sonrió sinceramente. –Creo que serías una alumna prometedora.

-¿Y que ganaría con eso?

-Nosotros nos encargaremos personalmente de tu entrenamiento. Aprenderás cosas nuevas, aprenderás a defenderte, a utilizar armas, a proteger lo que es querido para ti… También te enseñaremos ciencias como Física, Matemáticas o Biología. Aprenderás a sobrevivir, a ocultar tus sentimientos y encerrarlos.- Cissy hizo una pausa y me miro fijamente. –Te convertirías en un agente secreto de la C.V.

-Si aceptara… ¿Qué pasa con mi familia y los amigos?

-Si aceptas… Vendrías conmigo a Canadá. Lo más probable es que no vuelvas a ver a tu familia hasta dentro de unos años, aunque puedes estar en contacto con ella. Simplemente iríamos a hablar con tus padres… Diciéndoles que te ofrecemos una beca en una de las universidades privadas más prestigiosas del mundo, gratis.

Cissy me miró en silencio. Nuestros ojos se encontraron. Me revolví incómoda, parecía que trataba de leer mi alma pero no aparté la vista. Sus ojos eran extraños… Enigmáticos, atraían como imanes. Entonces ella levanto una mano y rozó suavemente mi mejilla. Cerré los ojos ante el contacto. Su mano era suave y cálida.
-¿Te apuntas? Si aceptas… Estupendo… Si te niegas…- su aliento rozó mi oído provocándome un escalofrío. –Te haré olvidar toda esta conversación y lo que ha pasado.

Tomé una bocanada de aire… Me estaba asfixiando. Hacía demasiado calor. Necesitaba salir… Necesitaba cambiar de aires… Necesitaba olvidarla… Ese amor me estaba matando. Y quizá fue eso lo que me hizo decidir.

-… Acepto… Cissy…- susurré.

Ella se apartó y sonrió. Entonces sacó un móvil negro y marcó rápidamente. Mientras me incorporaba escuché como ella hablaba por teléfono con lo que parecía ser una compañía privada de viajes.

-Si… si… a Canadá… Si… Dentro de cinco días… Ajá… No… Solo dos Billetes de Ida.

Miré a través de la ventana… Había empezado a llover.

Continuará...

_________________________________

Estoy bastante inspirada estos días... Lo más seguro es que la historia avance rápido... Espero sus comentarios. Nos vemos! :ok:

Preview:

Capitulo 4: Despedida

Observé como todos me miraban con la cara desencajada... Como si no me creyeran en lo que acababa de decir. Lorena me miraba shockeada... Nadie dedía nada. Inés me miraba sorprendia, creí percibir un atisbo de dolor en sus ojos pero seguro que fue mi imaginación.

-No es cierto... ¿Verdad?- murmuro Lorena a la vez que le salían las lagrimas. -No puedes irte...
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:29

Elisika-sama escribió:
Menuda racha llevo jujuju.
Este capitulo es especial... va con la siguiente canción:

http://www.youtube.com/watch?v=XvzlXQ0f8Bs

Sabreis en que momento ponerla :guiño:

___________________________________

Capitulo 4: Despedida

Mire la puerta que estaba enfrente mío… Por mi familia no me preocupaba… Pero como decírselo a mis amigos es otra cosa… Golpee varias veces la puerta… Nerviosa. Tragué saliva al ver como la abrían… Lentamente, tan lentamente que parecía una tortura. Y el rostro de Emma salió a la luz. Se oían mas voces de fondo. Hoy habíamos quedado todos en el chalet de Emma para celebrar una pequeña fiesta de despedida de verano… Irónico ¿No? Para mi era una fiesta de despedida definitiva.

-Hola… Em.- sonreí mientras le daba dos besos.

La acompañé hasta el interior, donde estaban todos. Nada más dejar la cazadora en una silla, noté como mi rostro giraba bruscamente hacia un lado seguido por un fuerte dolor de mejilla. Lorena me miraba furibunda mientras bajaba la mano. Hubo un silencio sepulcral.

-Que sea la última vez que te vas corriendo como ayer… Sin decir nada, para luego enterarme de que has tenido una pelea por el camino.- siseó amenazante.

Asentí con temor y cuando estaba por frotarme la mejilla, mi rostro volvió a girar pero esta vez en dirección contraria. Mire a Anna sorprendida, también estaba cabreada.

-Como me vuelva a enterar de que haces algo así… ¡Mueres!- gritó.

La versión ‘oficial’ que había contado a mis amigos, nada más volver, era que me había metido en una pelea callejera para desquitarme un poco y que por eso era la causa de tener unas puntadas en la ceja y el cabestrillo en la mano derecha. Afortunadamente, no tuve que mostrar las heridas de las costillas, ya que las tapaban mi camisa negra.

-Lo siento…- susurré. –No sé que me pasó. Me salí fuera de control.

Noté como todos me observaban y pase la vista por cada uno de ellos, memorizándome su rostro en su mente hasta que llegue al de Ed e Inés. Ed me miraba con una sonrisa triste mientras rodeaba la cintura de la que ahora es su novia, Inés. La morena me miró y bajo la mirada culpablemente. Suspiré mientras daba dos pasos hacia ella y le tendí la mano. Silencio. Todo el mundo atento.

-Lo siento…- dije tranquila y mirándole fijamente a los ojos. –Siento haber salido corriendo así de tu casa. Siento haberos… in… interrumpido ayer. Siento haber estado espiando cuando estabais hablando. Y… Lo siento por si te molesté o te ofendí de alguna manera. ¿Estamos en paz?

Inés me miro sorprendida y una sonrisa sincera acudió a sus labios… Apartó mi mano y me abrazó fuertemente. Todos sonreímos.

-No es culpa tuya… Te perdono.- me susurró.

-Pero tampoco es culpa tuya.- terminé mientras nos separábamos.

Antes de que todos volvieran a sus respectivas conversaciones di varias palmadas reclamando su atención.

-Chicos… Antes de nada tengo que deciros algo…

-Mientras no te pongas filosófica…- comentó J.J provocando risas.

-No te preocupes J.J… Solo será un momento.- contesté con una sonrisa.

Suspiré y mi rostro se volvió serio. Todo el mundo prestó atención y un tercer silencio adorno la sala otra vez.

-Chicos… Me voy de España.- solté corta y tangente.

-¿Qué?- murmuró Mar incrédula. -¿Qué has dicho?

-Me voy de España.- repetí. –Me voy a Canadá un tiempo… No se cuanto pero lo más seguro es que me quede allí… Al menos por unos años. Me han ofrecido una beca importante en una universidad privada y la he aceptado. No creo que nos podamos ver durante ese tiempo.

-Pero… ¿Y tu familia?- dijo Natalia.

-Me voy yo sola… Ellos ya lo saben.- solté con una sonrisa triste.

-¿Cuándo te vas?- preguntó Rick.
-Pasado mañana por la noche…- eso golpeó a todos con la guardia baja.

Observé como todos me miraban con la cara desencajada... Como si no me creyeran en lo que acababa de decir. Lorena me miraba shockeada... Nadie decía nada. Inés me miraba sorprendida, creí percibir un atisbo de dolor en sus ojos pero seguro que fue mi imaginación.

-No es cierto... ¿Verdad?- murmuro Lorena a la vez que le salían las lagrimas. -No puedes irte...

-Yo…- no pude decir nada más… Baje la cabeza y di varios pasos abrazando a Lorena.

El silencio fue abandonado por distintos llantos. Perdí la cuenta de los abrazos, de los besos… Abrace a Anna que lloraba desconsolada, bese sus lágrimas suavemente y la apreté contra mi pecho.

-Me prometes que te cuidaras cuando yo no esté ¿Verdad?- eso solo provocó que llorara más.

Rodeé con los brazos a J.J y Gonzalo. Besé a Rick en la mejilla. Susurré palabras tranquilizadoras a Emma y Natalia dándoles suaves caricias para calmarlas. Abracé como nunca había abrazado a Lorena y a Mar. Y así con todos… Miré a Ed. Nuestras miradas se sostuvieron por unos segundos. Le tendí la mano y el me la estrechó para acabar los dos con un abrazo.

-Cuídate… tonta.- me susurró al oído.

-Lo haré… Cuida de ella.- contesté con una sonrisa.

-Te lo prometo.- volvimos a estrecharnos las manos pactando esa promesa.

Di varios pasos más para situarme delante de mi perdición… De mi amor inalcanzable… De mis deseos más profundos. Inés me miro y bajó la mirada enfadada, una lagrima traicionera bajo por su mejilla que capture con mis labios. El sabor salado adorno mis labios mientras abrazaba a Inés, por segunda vez. Ella se tensó al principio pero luego noté como se relajó, me golpeo varias veces para acabar temblando con pequeños espasmos provocados por su sollozo.

-Bueno, enana.- susurré. –Trata de no hacer sufrir mucho a Ed.

Inés me miró sin decir nada.

-¿Es por mi? Te vas por mi ¿No?- gimió histérica. -¡Estúpida!

La volví a abrazar mientras una sonrisa triste adornaba mi rostro.

-Necesito cambiar de aires, Inés… Necesito alejarme de esto. Necesito olvidar y cambiar… No espero que me entiendas… pero será lo mejor para todos… para ti y para mi.

Inés no dijo nada. Solamente me empujo y mi rostro volvió a girar por tercera vez en la tarde. Antes de que pudiera reclamarle, agarró mi rostro y me besó suavemente en la mejilla adolorida para luego volver a besarme en la comisura de mis labios. Abrí los ojos sorprendida al notar la cercanía de su aliento.

-Cuídate.- murmuró.

Asentí atontada mientras veía como se alejaba con Ed, seguramente a hacer yo que sé… pero ya me daba igual. La fiesta siguió sin problemas… Entre llantos y risas brindamos todos juntos por primera y última vez. Baile con todos y disfrutamos al máximo… Y entre todas las canciones… sonó una que me llamó la atención.

Que le digo yo a la vida si me encuentra tan cansada
Que le digo a la injusticia si nació en mi querer

Todos salieron a bailar ya sea en parejas o en grupos. En silencio, seguían el ritmo de la suave melodía.

Si yo misma me traiciono
Si el amarte es prohibición
Si me muero por besarte
¿Que voy a hacer?

Miré a Inés… Estaba preciosa, con esa falda gris y esa camiseta blanca ceñida a su cuerpo mostrando sus curvas. Realmente hacía contraste conmigo. Vestía una camisa negra remangada hasta los codos y con los dos primeros botones desabrochados. Unos vaqueros oscuros de vestir, cagados, con unas botas.

¿Como admito este fracaso?
¿Como encuentro la razón?
Ya me alejo de tu lado me he fumado la ilusión
Me desgarra desde adentro pero he de renunciar

Mi vista se desvió hacia la persona que me llevaba a la pista de baile y en silencio me pidió un baile. Sonreí y abracé a Anna con cariño, haciéndola danzar al ritmo de la melodía.

Porque no es posible renuncio a ti
Porque no eres libre renuncio a ti
Porque en este sueño esta marcado que no seas mi dueño

Vi que Inés me miraba y sin dudarlo me aparte de mi pareja y me acerqué a ella y le tendí la mano, sacándola a bailar.

Ante un mar de llanto renuncio a ti
Y es que te quiero tanto que he de marchar
Y ante esta derrota renuncio a ti
Aunque me vuelva loca renuncio a ti

Nuestros cuerpos se movían al son de la música. Nos abrazamos.

Me preparo ante este infierno
Me pregunto el por que
Si el amarte es pecado mi corazón no ha de saber que en tu ausencia encarcelado deberá permanecer
Si me muero por tenerte
¿Que voy a hacer?

Apoye mi rostro en su pelo… Aspirando ese aroma tan adictivo.

Y con un beso en los labios y tu aroma en mi piel me despido de este sueño que no pudo suceder
Me desgarra desde adentro pero he de renunciar

Me aparté de ella suavemente mientras miraba el reloj… Era la hora. Cruzamos nuestras miradas por última vez y sacando fuerzas de quien sabe donde, le sonreí feliz y sinceramente.

Porque no es posible renuncio a ti
Porque no eres libre renuncio a ti
Porque en este sueño esta marcado que no seas mi dueño

Caminé hacia la puerta mientras los sollozos volvían a sonar a mis espaldas. Le revolví el pelo a Lorena y J.J. Besé a Anna en la mejilla.

Ante un mar de llanto renuncio a ti
Y es que te quiero tanto que he de marchar
Y ante esta derrota renuncio a ti
Aunque me vuelva loca

Todos bajamos juntos a la calle. Y ahí… Sin decir nada, nos dimos un abrazo grupal. Como si fueramos una familia, una piña. Miré a Inés por última vez y grabé a fuego en mi memoria su rostro y su aroma.

Porque no es posible renuncio a ti
Porque no eres libre renuncio a ti
Porque en este sueño esta marcado que no seas mi dueño

Lentamente caminé, sin volver la vista atrás, hacía una motorista que me esperaba en el camino con un casco bajo el brazo. Lo agarré y justo cuando estaba dispuesto a ponérmelo me giré rápidamente con la típica sonrisa de mi rostro y grité una promesa.

-¡Volveré!

Ante un mar de llanto renuncio a ti
Y es que te quiero tanto que he de marchar
Y ante esta derrota renuncio a ti
Aunque me vuelva loca renuncio a ti



***


-¿Estas lista?- me preguntó Cissy agarrando mis maletas.

Asentí perdida mientras agarraba con fuerza mi nuevo colgante. Era de acero y tenia la forma de un caballo al galope, salvaje y libre. Me lo habían dado entre todos, mi familia y mis amigos, antes de partir.

Una voz mecánica sonó a través del aeropuerto.

''Vuelo 7, listo. Destino: Canadá.''

-Vamos…- murmuré… Ya no había vuelta atrás.

________________________________________

Preview: Capitulo 5.1:Una nueva vida.

Una joven más o menos de mi edad se acerco curiosa a mi.

-¿Y tu quien eres?- me preguntó.

-Erika.- dije extrañada.

-Me llamo Alicia y soy una recluta de la C.V, como todos.

Miré a mi alrededor y observe un grupo de jovenes... Dos gemelas apenas de 8 años, un par de chicos, Alicia y yo.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:32

Elisika-sama escribió:
El proximo capitulo es un poco largo... Asi que lo dividire en dos partes.
Gracias por animo y su apoyo. Espero que disfruten. La historia igual es un poco rara... Cualquier duda me decis. Un beso!

_________________________________________

Capitulo 5.1: Una nueva vida.


Abrí los ojos adormilada. Cissy me observo por el rabillo del ojo mientras me acomodaba en su hombro. Estábamos a punto de llegar a Canadá. En medio del viaje me había quedado dormida en una postura algo incomoda y sin saber como, he acabado en el hombro de Cissy. Se me escapo un gruñido al ver como Cissy extendía el brazo para subir la persiana de la ventanilla del avión, provocando que me diera todo el sol en la cara. Parpadee confusa. Volví a gruñir y me gire enterrando más la cabeza en su cuello, provocándole un escalofrió a Cissy al notar que mi aliento golpeaba con su piel. Sonreí ante este descubrimiento… Seguro que me sería útil más tarde.

-Erika…- casi gruño Cissy. –Vamos a llegar… Ponte bien y espabílate.

-No quiero.- susurré divertida.

Entonces una sacudida me deja completamente quieta y derecha en el asiento. Mire a Cissy sorprendida… Es súper rápida.

-Así está mejor.- dijo con una mueca burlona mientras me cruzaba de brazos.

-Hmp…- se me escapó.

-Si quieres más mimos… Espérate a que lleguemos.- la mire sorprendida mientras los colores me subían a las mejillas.

Cissy no levantó la vista del libro… Simplemente movió un ojo verde jade para ver mi expresión y se rió entre dientes.

-Ya más quisieras…- gruñí volviéndome a reclinar en el asiento.

Cuando recogimos las maletas en la estación nos dirigimos hacia la salida. Nada más salir me gire y observe todo alrededor… Era tan diferente y increíble. Escuché las risas disimuladas de Cissy y no era para menos la cara que tenia no me la quitaba nadie.

Rascacielos altos como la torre Eiffel, todos de acero y cristal, edificios antiguos y hermosos como una catedral, los típicos autobuses amarillos escolares, los puestos de comida rápida…

-¡Genial!- murmuré.

Cissy me agarró del cuello y me llevó ante una Hummer negra. Mis ojos no se despegaban de aquel vehículo. Distinguí el logo de C.V en la parte delantera del coche. El chofer bajó y cogió las maletas para meterlas en el maletero. Cissy me abrió la puerta. Una vez todos dentro, nos pusimos en marcha. Escuché como Cissy hablaba con el chofer en inglés.

-¿Cómo va tu dominio del Inglés?- me preguntó Cissy dirigiéndose a mi en Español.

-Esto… ¿Mal?- contesté con una mueca divertida, nunca había sido mi asignatura preferida.

Cissy suspiró y se llevó la mano a la cara. Nuestras miradas se cruzaron por breves momentos, marrón con verde. Aparté la mirada, no sabía lo que me pasaba, esos ojos tenían como algo magnético y atrayente. Miré a través de la ventana y observe que pasábamos a un descampado rodeado de unos muros increíblemente altos. La verja de la puerta se abrió. Estaba coronada con el nombre Universidad de Vormund. Mientras cruzábamos observé el terreno. Era normal, eso si, increíblemente grande. Más adelante se distinguió un único edificio enorme, parecido a una catedral de estilo gótico.

-¿Qué esperabas?- me preguntó Cissy al ver mi expresión confundida.

-Nada… Nada…- dije mientras escuchaba como Cissy se reía con su risa cantarina.

Bajamos del coche y esté se marcho para doblar por una esquina y desaparecer. Me coloque detrás de Cissy, sin separarme mucho de ella. Entonces dio unos pasos adelante y observe como sacaba su placa mostrándola a un identificador que no había visto antes. Las puertas se abrieron automáticamente y entramos. El interior era como cualquier edificio, antiguo con columnas. Una escalera surgía en el centro y a ambos lados había dos corredores vacíos y sin ninguna salida, solamente algunas estatuas. A la derecha estaba la estatua de un lobo y a la izquierda la de un león, pero al frente en lo alto de las escaleras, la de un dragón.

-Nuestra compañía tiene tres divisiones, para repartirnos el poder. Las personas que entran, en principio son entrenadas por igual y según el resultado obtenido en su examen de ‘graduación’ se dirige a las división de los dragones, la de los lobos o la de los leones.

Subimos las escalaras. Observe la impotente estatua del dragón.

-¿Y en que se diferencian?- pregunte.

-El Lobo es uno de los animales más poderosos. Del norte y del sur. Los reyes de la noche y del frió. Rápidos y letales. El León es el rey del día, en cambio. Fuertes e indomables. Y el que los comanda a todos es el Dragón, la bestia de los cielos.

-Me suena a una típica novela americana.- contesté.

Cissy se rió.

-Si… Yo dije lo mismo cuando me lo contaron pero créeme… Es verdad lo que te he dicho.- me dijo con una sonrisa.

-¿Y ahora me vas a decir que existen los dragones?- solté irónicamente.

Cissy simplemente me lanzó una sonrisa enigmática que me puso la carne de gallina. Un único pensamiento cruzó mi mente: ‘Ay… No… Yo y mi boca’. Seguimos subiendo las escaleras y subimos al primer piso. Mire a ver si había alguno más pero no había ninguna escalera. Solo estaba el piso vació. Lo único llamativo es una imagen dibujada en el suelo de un negro brillante. Me acerqué a mirarla. Tres espirales conectadas, rodeadas por un circulo.

-Es símbolo se llama Triskel. Es un símbolo celta y el que representa nuestra organización. Significa armonía y poder entre los tres lados de naturaleza… Al menos para nosotros. Actualmente, no esta muy claro su significado.

Spoiler:
 

-Tres espirales conectadas… El lobo, el león y el que los comanda a todos, el dragón… ¿No?- dije.

-Así es.- afirmo Cissy mientras se colocaba en el centro del símbolo y yo la imité.

Entonces se escuchó un chasquido y el suelo se empezó a mover. Observe como a mis pies se habría una plataforma y un profundo agujero oscuro. Me pegue a Cissy mientras bajamos a una velocidad impresionante. Entonces el ascensor se detuvo y las puertas de acero se abrieron.

-Guau…- murmuré mientras seguía a Cissy.

Era un recinto moderno de acero, baldosa blanca y cristales. También estaba el negro, el dorado y el rojo. Todos se volvieron al vernos. Me pegue más a Cissy pero unas palabras me dejaron sorprendida.

-General… Ha vuelto.- dijo un hombre acercándose a Cissy.

-Si… Quiero que me reúnas a todos los Generales ahora. Y de paso tráeme al resto de los reclutas.- dijo Cissy con una voz autoritaria.

-Si, mi general.- dijo antes de marchar.

Mire a Cissy sin comprender y esta se dio cuenta. Puso una cara bastante graciosa.

-¿No te lo he contando… verdad?- me dijo mientras se rascaba la cabeza.

Negué con la cabeza mientras entrabamos en una sala circular con la mesa en el centro. Enseguida vino una chica que nos sirvió varias bebidas. Entonces mientras tomábamos algo, volvió a sacar su placa y me la enseño más detenidamente.

-¿Ves estas cinco estrellas de aquí? Indican el rango oficial de la organización.- volvió a guardar su placa. –Como has visto, yo tengo cinco estrellas rojas que significa ser el Capitán General, el General en jefe, o el Comandante General o como quieras llamarlo. Hay tres colores, el Rubí indica la división de los Dragones, el Plateado la de los Lobos y el Dorado la de los Leones.

-Si tus estrellas son rojas y tienes cinco… Eres el Comandante General de los Dragones y por lo tanto el máximo jefe de todos.- dije sorprendida.

-Así es… Los Dragones comandan y unen a las demás divisiones. Ahora he convocado una reunión de todos los Generales. Presta atención, esta reunión es para presentarte a ti y a los demás reclutas ante lo que seriamos tus superiores. Guarda silencio y quédate con los nombres, cuando los vaya presentando. ¿Entendido?- me dijo mientras me revolvía el pelo.

Asentí mientras se abría la puerta. Entraron 12 personas adultas seguidas por 5 jóvenes, dos chicos y una chica de mi edad y dos gemelas. Los jóvenes nos colocamos en fila, enfrente de los superiores que nos miraron. Trague saliva y observe como Cissy me sonreía tranquilamente. Todos se sentaron mientras nosotros nos quedábamos de pie junto a tres personas que estaban detrás de nosotros. Los observé. Todos iban con lo que sería el uniforme, menos Cissy, que no se había cambiado. El uniforme era negro (Chaqueta, camisa blanca, falda o pantalón y zapatos) pero había claras diferencias.

-Bienvenidos reclutas a la Compañía Vormund. Me llamo Cassandra Lanster y soy vuestro superior, el Capitán General, así como, el General de la División de los Dragones. Ahora os presentare al resto de los Generales…- habló Cissy.

Que diferente se veía actuando así… Era increíble. Una joven, a la derecha se levantó, de más o menos la misma edad. Pelo castaño a capas hasta los hombros, algo revuelto y unos ojos increíblemente grises, tanto que parecían casi blancos. Observe su uniforme negro con las piezas de telas blanca cosidas a los hombros, donde adornaban cuatro estrellas plateadas. Distinguí en su cuello un collar de acero con el emblema de un lobo, así como en su muñeca derecha, en la cara interna, un tatuaje del Triskel.

-Me llamo Irial Snow. Soy la General de la División de los Lobos, así como Primer Almirante General.- su voz profunda y afilada resonó en la sala.

Ahora se levantó el chico que estaba a la izquierda. Pelo rubio dorado, rodeado de canas, con ojos oscuros. Era más mayor. Seguramente tenía 46 años o más. La única diferencia de su uniforme con el resto, son las 4 estrellas doradas atadas la pieza de tela dorada en los hombros. Tenia en el bolsillo superior de la chaqueta atado el emblema de un león. Y justo debajo del lóbulo de la oreja, había otro tatuaje de un Triskel.

-Podéis llamarme Max. Seré vuestro General en la División de los Leones y el Segundo Almirante General.- tranquilo y sereno, su voz denotaba sabiduría.

Y así se fueron levantando el resto de las personas… Los Almirantes de cada división con tres estrellas, sus Vicealmirantes con dos y los Contraalmirantes o Comodoros, como dicen ellos, con una estrella, que eran los que estaban detrás de nosotros y serían nuestros Coroneles superiores. La mayoría eran adultos… Menos Cissy y Irial. Me preguntó como habrán conseguido ese puesto siendo tan jóvenes.

-Ahora…- Cissy volvió a hablar. Una peculiaridad, todos hablaban inglés… ¿Cómo me las apañe para entenderles? Ni yo misma lo sé. –Os presentareis vosotros reclutas…

Las dos niñas gemelas dieron un paso adelante y con una suave voz de acento irlandés se presentaron.

-Me llamo Alexandra Bill.- dijo la del pelo corto.

-Yo soy Amy Bill.- contestó después de su hermana, la del pelo recogido en dos coletas.

Obviamente en Inglés. Después iba un chico de aspecto demacrado y flacucho. Tenia el pelo negro y le caía en forma de greñas pero lo más impresionante fue su mirada fría y azul como el hielo.

-David Craig, un placer.- siseó como una serpiente.

El último chico avanzó y con una sonrisa cálida se inclinó en forma de saludo. Sus ojos rasgados oscuros indicaban que era oriental y su pelo pelirrojo caía revuelto hacia atrás. Era increíblemente alto.

-Un placer… Soy Ichigo Tskimura… pero podéis llamarme Ichi.- dijo en un perfecto acento inglés.

Finalmente salió la chica que estaba a mi lado… Rubia de pelo largo… Recogido en una coleta de caballo y ojos rojos como la sangre. Tenia un cuerpo cultural y perfectamente moldeado. Sonreí mientras observaba sus curvas. No estaba nada mal. Volví la vista al frente y vi como Cissy arqueaba una ceja. Se había dado cuenta.

-Me llamo Alicia y es un placer conoceros a todos.- dijo sinceramente.

Finalmente es mi turno… Di dos pasos y miré a Cissy. Me envaré y con una sonrisa desafiante mi boca habló por si sola con un inglés perfecto que nunca pensé que me saldría. Vi como Cissy me miraba con una sonrisa. Mi mirada se había vuelto fría, afilada y calculadora. Percibí como todos retrocedían al ver mis ojos. Irial sonrió y Max me miró curioso.

-Me llamo Erika Gascón.- extendí una mano y la cerré en un puño señalando a Cissy. –Y ese puesto, va a ser mío.

Cissy se rió y se levantó. Irial esbozó una sonrisa felina y Max soltó una carcajada…

-No querrás despertar al Dragón… ¿Verdad, muchacha?- dijo Max con una sonrisa.

Simplemente mi sonrisa desafiante se ensanchó en mi boca. Quería conocerlo todo… Saber todo… y la mejor forma es ese puesto, Comandante General.

-Te estaré esperando.- dijo Cissy con una sonrisa.


***** Continuará en el Capitulo 5.2: Una nueva vida.[/spoiler]
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:33

Elisika-sama escribió:
Capitulo 5.2: Una nueva vida

Una vez terminada la reunión los Comodoros nos llevaron ante nuestra residencia. Por el camino nos iban indicando los lugares y como debíamos acceder a ellos. El sitio era inmenso… La única diferencia era que estaba bajo tierra y ocupaba todo aquel descampado que había visto al venir. Nos mostraron las distintas salas generales y comunes… El comedor con la cafetería, la zona de reuniones, la sala de reuniones de cada división, las residencias… etc. Después nos mostraron las salas de entrenamiento, la armería, el garaje (Con cada vehículo que jamás soñé con verlo), y varias zonas prohibidas al menos por ahora. Mire el corredor que se extendía a mi izquierda. Eché un vistazo al comodoro que nos guiaba, no estaba prestando atención, concentrado en explicar las distintas armerías y sus funciones.

Con una sonrisa divertida, me colé por la izquierda y sin ser vista llegue al corredor. Estaba compuesto por cuatro puertas metálicas selladas por un sistema de identificación. Gruñí, no vi venir eso. Di varios pasos tranquilamente para observar las puertas. Las voces de mis compañeros se alejaban cada vez más, sin darse cuenta de que había desaparecido. Miré la primera puerta, una placa la adornaba en lo alto, donde rezaba: ‘Laboratorio de Investigación Nivel 5’ Intente ver algo a través de alguna rendija pero la puerta estaba completamente sellada. Suspiré… Seguí andando y observé las otras tres puertas, completamente iguales a la primera, metálica y cerrada con un sistema de identificación pero había una diferencia llamativa. No estaban nombradas mediante una placa como la otra. Únicamente había un blasón en el centro de cada puerta… Un dragón, un león y un lobo. Pegué la oreja a la puerta de la División de los Dragones, intentando oír algo. No me di cuenta de que hacia rato que todo estaba en silencio. No se oía ningún paso ni ninguna voz. Pegue mas la oreja a la puerta intentando oír algo… Cerré los ojos desilusionada. Entonces cuando iba a apartarme y volver por donde había venido… Salió un rugido de la nada provocándome tal susto que me caí para atrás.

-¿Pero que dem…?- susurré cuando me iba a volver a acercar a la puerta.

-No deberías estar aquí…- una voz de la nada me provocó tal sobresalto que me golpeé la cabeza contra la puerta al sentirme descubierta.

-¡Ay!- grité sin poder evitarlo.

Me giré rápidamente para mirar a mi captor y vi a Cissy con una sonrisa burlona. Sus ojos verdes despedían un brillo especial. La miré de arriba abajo, literalmente sorprendida. No llevaba ropa de calle. Vestía el uniforme oficial y que bien le sentaba. Llevaba la camisa blanca por fuera, desacomodada, con los tres primeros botones desabrochados, dejando ver su escote. La chaqueta negra la llevaba abierta y sobre las hombreras de tres colores, rojo, blanco y dorado, destacaban cinco estrellas rubíes. Llevaba un falda corta, dejando ver sus bronceadas y musculosas piernas. Y en su mano derecha, en dedo índice, tenía un anillo de acero, en forma de Dragón que le rodeaba el dedo. Mi vista se detuvo en el escote para luego bajarla al suelo sonrojada.

-Esto…- murmuré intentando buscar una excusa creíble. -¿Me he perdido?

De repente noté el rostro de Cissy muy cerca del mío, estaba acorralada contra la pared. No podía apartar la vista de sus ojos verdes. Entonces ella suspiró. Cerré los ojos, solo me estaba revisando el golpe.

-Menos mal que no te has hecho nada… Eso a sonado mal.- dijo apartándose de mi.

Entonces me agarró de la oreja y me llevó a rastras, lejos del corredor.

-¡Oye!- protesté.

-La curiosidad mató al gato… Vamos a tu habitación… En un rato todos irán a cenar y espero que estés presentable.- dijo con el ceño fruncido. –Por una vez, pasaré por alto esto… Pero como te vuelva a ver en la zona prohibida tendrás una sanción.

Me soltó la oreja y yo me la froté mientras la seguía. Observé como subía unas escaleras y llegamos a una puerta antigua. La pasamos y el escenario cambió completamente. En vede de las paredes brillantes de mármol, acero y cristal, teníamos paredes de piedra con estandartes y cuadros, con el suelo forrado de alfombras, el techo lleno de bóvedas. Realmente precioso y acogedor. Llegamos a otra escalera que se dividía en tres direcciones, marcadas con tres estandartes. En el centro, la de los Dragones, a la derecha la de los Lobos, y a la izquierda la de los Leones. La miré y di un paso pensando que la íbamos a subir pero un tirón de mi manga me llevó a seguir el camino pasando de largo.

-Esas son las habitaciones de los oficiales.- me dijo Cissy. –Cuando paséis el examen se os asignará una habitación dependiendo del rango que obtengáis. Si subes de rango pasas a otro piso y mejor será la habitación.

-¿No es un poco injusto para los que se quedan abajo?- pregunté.

-Si… Por eso los cambios no son ‘caprichosos’. Únicamente son el tamaño y la forma, incluso puedes añadir más muebles. Pero la calidad y el cuidado tanto de la habitación como del servicio, es la misma.

Seguimos caminando y atravesamos otra puerta. Entonces nos detuvimos en un corredor largo pero igual de hermoso que los anteriores. No tenía salida, solamente al fondo, había una puerta de emergencia. A la derecha teníamos los tres estandartes que formaban Vormund y en lo alto había una placa con la insignia de C.V. A la izquierda había varias puertas, en total unas ocho puertas, separadas proporcionalmente. Distinguí mi nombre en una de ellas.

-Esta es tu habitación, de momento.- dijo Cissy abriendo la puerta y entrando en ella.

La seguí y observe lo que seria mi nuevo hogar. Abrí los ojos sorprendida. Era grande. El suelo estaba forrado de alfombras, por lo que me quité las deportivas y las deje al lado de las botas de Cissy. La cama era matrimonial con sabanas de seda y almohadas de plumas. Tenía una cómoda con espejo y cajones, de caoba, a igual que dos armarios enormes. Una mesilla con lámpara, un escritorio antiguo con un portátil de ultima generación y varios utensilios, lápices, hojas y libros. Me acerqué a los libros y mire sorprendida a Cissy que estaba sentada en el suelo con las piernas abiertas y apoyada en la cama.

-¿Quién dijo que no había que estudiar?- dijo Cissy riéndose de mi expresión.

-Nadie…- murmuré, incluso aquí no me podría librar de los estudios.

Y para acabar tenía una librería llena de libros. Era genial la habitación. Entonces me acerqué al armario y observe toda mi ropa colocada perfectamente y ordenada.

-Mandé que trajeran tus cosas y te las colocarán.- dijo Cissy. –Ahí tienes seis uniformes.

Mire la parte derecha y ahí estaban. En realidad eran dos diferentes con tres mudas.

-Tienes el oficial que habrás de llevar siempre. Será tu uniforme. Y luego tienes el de entrenamiento y de deporte físico.- dijo Cissy señalándolos. –Tienes varias copias que te serán remplazadas cada vez que uses uno. Normalmente estarás con el de entrenamiento.

Saqué el oficial y lo observe. No era diferente de los otros. Era igual excepto que no tenia ninguna hombrera ni ninguna insignia que indicara la división. En el bolsillo delantero de la chaqueta se distinguía mi rango y nombre: Recluta E. Gascón. Me giré y mire a Cissy que me miraba atentamente.

-¿Va a salir o prefiere ayudarme a cambiarme… Comandante General?- dije con una sonrisa socarrona.

Cissy sonrió al escuchar su calificativo, distinguí un pequeño rubor en sus mejillas. Mientras se levantaba su expresión se torno seria.

-Ahora de adelante tendremos que ser formales…- se acercó y me revolvió el pelo cariñosamente. –Nuestro trato será de superior y subordinado…

Sentí una pequeña soledad en mi corazón cuando me dijo eso. Ella se debió dar cuenta al ver mi mirada triste. Me sonrió.

-No te preocupes… En nuestros descansos y tiempo libre, cuando estemos en privado seré tu Cissy.- dijo presumida.

Un pequeño rubor cubrió mis mejillas mientras me daba la vuelta, ignorándola. Me empecé a desabrochar la camisa que llevaba, mientras escuché como se cerraba la puerta. Un brillo en mi cuello me llamó la atención. Agarré el colgante con mis dedos y una sonrisa triste adornó mi rostro.

-Me preguntó porque esto se siente tan solitario…- susurré mientras besaba el colgante.

Me dirigí a un cajo y extraje dos fotos, las coloque en la pared pegada al lado de la cama. Una estaba con todos mis amigos, sonrientes. Lorena se abrazaba a mi y Anna me cogía la mano, Inés apoyaba su cabeza en mi hombro. Emma estaba empujando hacia un lado provocándonos que perdieran J.J y Gonzalo el equilibrio. Estábamos todos ahí. En la otra estaba entre mis padres y con el resto de mi familia. Entre mis brazos tenía a mi mascota, un gato persa blanco, llamado Taxco.

Unas lagrimas traicioneras recorrieron mis mejillas. Sonreí mientras me cambiaba rápidamente de ropa para llegar a la cena.


------- Continuará... En el Capitulo 6: Iván.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:34

Elisika-sama escribió:
Aqui rapidamente os dejo el proximo capitulo! Gracias por vuestros animos y espero más! En este cap, la historia da un giro impresionante.

_____________________

Capitulo 6: Iván

Ya estaba lista… Me miré al espejo. El uniforme por si no me gustaba, así que había decidido hacerle unos pequeños cambios. Llevaba la falda negra pero más corta, casi cinco dedos por encima de la rodilla con una pequeña abertura a la derecha para estirar más fácilmente la pierna. No llevaba zapatos… Es más, los detestaba, ya me había costado aceptar llevar falda, los zapatos no entraban en el lote. Me había puesto unas botas altas de piel negra con hebillas y correas, al estilo motorista. Eran mis favoritas. La camisa blanca ni me había molestado en acomodármela, la llevaba por fuera con los primeros botones desabrochados y el nudo de la corbata suelto, dándome un aspecto rebelde. Me puse la chaqueta y me remangue un poco las mangas. Ahora si que estaba lista.
Salí fuera y me encontré con mis compañeros esperándome. Me sorprendí un poco… No lo esperaba. Noté como me miraban de arriba abajo, supongo que por la modificación del uniforme.

-¡Vaya! Pareces una modelo rebelde…- dijo una voz divertida.

Me giré a ver a Ichi con una sonrisa pintada en su cara, llevaba los pantalones negros cagados con zapatos del mismo color. No se había puesto chaqueta, pero en su camisa, desacomodada con la corbata suelta, se distinguía su nombre en el bolsillo delantero. Su pelo pelirrojo lo llevaba levantando al estilo mohicano. Sus ojos brillaban tras sus lentes.

-Y tu, un macarra.- contesté.

Alguien se rio detrás.

-Me parece que no nos hemos presentado adecuadamente…- dijo una voz dulce.

Me giré para ver a una rubia despampanante. Falda corta, tacones no muy altos, camisa bien puesta, sin corbata y con los tres primeros botones desabrochados dejando ver un poco de su escote. Llevaba puesta la chaqueta abrochada. Su pelo lo llevaba suelto y caía en unas ondulaciones perfectas. Lo único que no encajaba en esa imagen de niña mimada era su mirada rojiza, fiera y juguetona, como una presa al asecho. Me tendió una mano.

-Soy Alicia, aunque ya lo sabes.- me dijo mientras se la estrechaba. –El que te ha hablado antes, es Ichi. Las gemelas son Amy y Alex, y aquel moreno, David.

Mire a las gemelas, con el uniforme perfectamente puesto y su corbata bien anudada. Serían iguales si no fuera porque Alex tiene el pelo corto y revuelto y su hermana gemela, lo lleva largo recogido en dos coletas. Las salude con un movimiento de cabeza.

David estaba más atrás, silencioso. Sus ojos azules destacaban sobre todo lo demás. Llevaba el uniforme bien puesto, solo que no llevaba una chaqueta, sino un jersey negro y había prescindido de la corbata. Cruzamos miradas un momento, una lucha visual que acabe ganando. David bajó la mirada y empezó a caminar dirección al comedor. Los demás empezamos a seguirlo.

-Ya que estamos con las presentaciones… Podéis llamarme Erika.- dije en medio del camino.

-¿Qué te ha traído hasta aquí?- preguntó Alicia a mi lado.

-Un cambio en mi vida… Necesitaba alejarme…- contesté seca.

-¡Oh! Así que mal de amores…- la mire sorprendida. –No te preocupes, es nuestro secreto.

En ese momento lo supe. Supe que Alicia y yo nos íbamos a llevar muy bien.

-Entonces… ¿Cuántos años tenéis?- pregunté cambiando de tema.

-Yo y mi hermana cumpliremos 10… Alicia tiene 18. David, 19 y Ichi tiene 16.- contestó Alex.

-Vaya… Te había tomado por más edad… macarrilla.- dije burlona a Ichi.

-Siento decepcionarte... No es culpa mía que te sientas enana.- contraatacó Ichi.

Eso ultimo había dolido.

-Vaya… Así que el macarrilla quiere problemas…- sisee divertida.

-¿No te los estas buscando tú, enana?

-¡Basta!- gritó Alicia colocándose en el medio. –Hemos llegado ya.

-Tranquila, princesa…- murmure. –Tengo el presentimiento de que Ichi y yo nos llevaremos muy bien.

Extendí un puño como Ichi y ambos chocamos puños con una sonrisa retadora. Alicia solo suspiró mientras se adelantaba. Me permití un momento para observar a mi alrededor. Estábamos en el comedor y era inmenso. Había gente de toda clase. Las distinguí por sus insignias y nombres. Aquí no había discriminación hacia ningún lado, todos eran una familia… Hasta los Generales. Mientras me llenaban la bandeja observe como en una mesa circular se reía Cissy con sus amigos. Estaba acompañada de Irial y Max y otras personas que no conocía. Una de ellas, se levantó y abrazó a Cissy por el cuello y le besó cerca de los labios. Aquella acción provoco un leve sonrojo de Cissy y un golpe por parte de esta. Volví la vista molesta… ¿Por qué demonios me siento así? No había encariñado tanto con ella… ¿O sí? Miré al chico… Era guapo. Castaño de ojos miel y con un buen físico. Distinguí su insignia, pertenecía a la división de los Leones y su rango era Capitán.

-Erika… ¡Muévete!- me dijo Alicia propinándome un empujón.

Di varios pasos y me senté con mis compañeros en otra mesa, enfrente de la de Cissy. Nuestras miradas se cruzaron un momento. Yo no estaba prestando atención a lo que decía Alicia. Inspeccione bien aquellos ojos verde jade que de repente se movieron bajando por mi cuerpo, seguramente revisando la indumentaria. Sonreí al ver como torcía el labio ante mi ropa provocativa. Entonces una sombra bloqueó mi imagen. Amy se acercaba con la bandeja a la mesa pero alguien le puso la zancadilla provocando que se tropezara y se desparramara todo en el suelo provocando un fuerte estrépito. Todos se volvieron.

-Ups… Lo siento… Tal vez deberías tener más cuidado por donde vas… Fíjate si llegas a mancharme.- dijo una chica con una voz maliciosa y burlona.
La fulminé con la mirada. Estaba claro que lo había provocado intencionadamente. Distinguí la insignia con el emblema de los Lobos. Distinguí su nombre: Cabo E. Roag. Seguramente se acabaría de graduar. Observe su grupito como intentaban ocultar sus risas. Claro… Aquí no faltaba el típico grupo de imbéciles populares que se dedicaban a molestar a los demás.

-Lo siento… oficial Roag.- susurró Amy con las mejillas encendidas.

-Si realmente lo sientes… ¿Por qué no haces de Cenicienta un rato y limpias esto…? Y de paso nos sirves algo.- dijo rompiendo a carcajadas con su grupo.

Agarré a Alex que estaba dispuesta a tirarse encima suyo. La calme con una mirada. Harta de la situación tire el plato bruscamente sobre la bandeja. Llamando su atención. Vi como los Generales estaban mirando, y eso me saco de quicio… Deberían hacer algo ellos, no yo. Percibí como Irial se iba a levantar pero Cissy la detuvo.

-¿Tienes algún problema, novata?- me gruño Roag.

Simplemente me sacudí las manos y me levanté. Indiqué a Amy que se sentara en mi sitio.

-Realmente… No. Pero tal vez los guardabosques si… Creo que se les ha escapado un oso gruñón.- escuche varias risas poco disimuladas, eso había sido un golpe bajo.

El rostro de la chica se encendió de ira y se colocó enfrente mío. Su anchura y su orejas redondas y pequeñas me recordaron a un oso. Me reí interiormente.

-¿Por qué no te metes en tus asuntos? Podrías acabar mal.- me amenazó. Su grupillo la rodeó.

-¿Por qué no te metes con alguien de tu tamaño?- siseé. Mi mirada se volvió fría provocando que su cuadrilla se echará para atrás. –Solo sois una panda de cobardes… Volved por donde habéis venido.

Me volví ignorándola por completo… Dispuesta a sentarme otra vez. Pero me agarró del hombro y me giró bruscamente. Mi grupo se levantó pero alcé la mano. Me bastaba sola. Mi mano se tensó en un puño, dispuesta a atacar. Entonces su enorme mano se levantó, bastante rápida, pero no lo suficiente. Un ruido me devolvió a la realidad. Cissy me agarraba la mano con la que estaba dispuesta a atacar y me la retorció, obligándome a colocarme de rodillas. Irial había detenido el puño de Roag y le dobló la muñeca, provocando que Roag soltará un quejido y callera de rodillas también. Amabas habían aparecido increíblemente rápido, no las había visto llegar.

-Las peleas están prohibidas.- dijo Irial tranquilamente. –Hagan las paces.

-Si las peleas están prohibidas… También deberían estar el aco…- Cissy me retorció la muñeca más fuerte, obligándome a callar. Me mordí el labio.

-Debería tener más respeto a los superiores… Recluta Gascón.- dijo Irial.

-¡Pero…!- esta vez Cissy me tumbó en el suelo y un quejido de dolor se me escapó de los labios. Cerré los ojos y me relajé.

-Así esta mejor… Hagan las paces.- volvió a ordenar. –Luego tendré una serie conversación con usted, cabo Roag.

Nos soltaron y nos apretamos las manos lo más fuerte que pudiéramos. Roag me aplastó los dedos pero yo no me quedé atrás.

-¿No tenéis nada mejor que hacer? ¡A vuestros puestos!- gritó Cissy mandando a todo el mundo a su trabajo. El comedor se fue quedando vacío.

Alicia me miró siguió a sus compañeros. Estaba dispuesta a seguirla pero Cissy no me soltó. Irial se llevó al cabo y todo el comedor se quedo vació. Solo estábamos nosotras dos.

-¿Me permite ir a clase… Comandante General?- gruñí.

-No permitiré ese comportamiento, recluta.- dijo Cissy mirándome con el ceño fruncido.

-Díselo al séquito de los imbéciles. Ellos empezaron.- le contesté borde.

-Y tu les seguiste el rollo.

Me solté cabreada y me aleje de Cissy. La fulminé con la mirada.

-¡¿Y a ti que te importa?! ¡Ni os dignabais a moveros! ¡Estabas tranquilamente con el tipejo ese!- le grité.

El grito sonó por todo el comedor. Un silenció se adueño de la sala. Nuestras miradas chocaron. La aparté y bajé la cabeza. Me aparté dos pasos.

-Siento haberle levantado la voz… Comandante General.- susurré sin mirarla.

-Erika…- murmuró Cissy. -¡Espera!

Pero yo ya me había alejado de ella corriendo. El corazón me dolía demasiado. Era la misma sensación que con Inés… Era aquello de lo que había venido hasta aquí escapando. Me detuve apoyándome en la pared cogiendo aire.

-Solo es una atracción…- me murmuré a mi misma.

Respiré hondo y llegué a clase. Entré en la sala y observé a sus integrantes.
-Hasta que llega… recluta.- esa voz… ¡No podía ser!

***

Cissy se pasó la mano por la cara y suspiró. ¿Qué había querido decir con lo del tipejo ese? Si Iván solo era un amigo suyo. ¿Acaso…? Cissy negó con la cabeza.

-No puede ser…- murmuró.

Salió dispuesta a cumplir con sus quehaceres.

-¿Qué quieres, Irial?- dijo Cissy sin volverse.

Irial se colocó a su lado.

-Tenías razón. Esa chica es impresionante…- dijo.

-Lo sé…- murmuró Cissy con una sonrisa melancólica.

-El cabo Roag ya ha sido sancionado.- Cissy asintió. –Y tú, no deberías encariñarte tanto con esa chica.

Cissy la miro con el ceño fruncido.

-Solo es una niña…- contestó secamente.

Irial solo observó como su amiga se alejaba de ella, ignorándola por completo.

-Te han calado bien, amiga.- susurró por lo bajo.

***

Me coloqué al lado de Alicia sin decir nada y mire al frente, con el rostro claramente cabreado. Miré al frente. Hoy no era mi día.

-Como les estaba diciendo antes a vuestros compañeros… Me llamo Iván, y soy Capitán de la división de los Leones. Seré vuestro tutor y entrenador.

¡Genial! El guaperas castaño que se estaba arrimando a Cissy será mi tutor… Sencillamente genial. Torcí la boca en una mueca de disgusto.

-Pero no te preocupes, Erika…- fruncí el ceño. –No seré tu único profesor.

Ante esto escuché la puerta abrirse y cerrarse. Escuché varios pasos.

-Sentimos llegar tarde…- esa voz la conocía perfectamente.

Me concentré en el suelo, como si fuera lo más interesante del mundo. Pero Alicia, con un codazo me devolvió a la realidad. Miré al frente y vi como Cissy, inexpresiva, me tendió un papel. Lo cogí fríamente y le eché un vistazo. Era el horario.

-Ahí tenéis vuestro horario con las asignatura que compartiréis, ya sea conmigo, con la General Irial o con la General Cissy.- dijo Iván.

Mis dedos se crisparon, la llamo por su diminutivo. Escuché como mis compañeros cuchicheaban. Seguramente no esperaban que las dos mejores y más jóvenes Generales se rebajaran a darnos clase. Ni siquiera yo me lo esperaba, y menos de ella. Me sentí traicionada ¿Por qué no me lo había dicho? ¿Y que demonios me importaba a mi? Alguien me tomo de la mano y me dio un apretón cariñoso. Observé a Alicia y noté como se calmaba mi tormento interior.

-Tenemos que ir a cambiarnos.- dijo.

-¿Uh?- murmuré confusa.

Alicia simplemente se rió y me llevó hasta los vestuarios femeninos. Nos colocamos rápidamente la ropa. Noté un cosquilleo en mi nuca y por el rabillo del ojo noté como Cissy, cambiada ya, estaba apoyada en la pared de brazos cruzados, con el rostro serio y un brillo extraño en los ojos, no me quitaba el ojo de encima. La ignoré, realmente no la entendía y me estaba poniendo de los nervios. Me quité la camisa, cuando iba a desabrochar el quinto botón, un giro algo brusco obligó a colocarme de espaldas contra la taquilla. Unas manos ágiles empezaron a desabrocharme rápidamente el resto de los botones. Traté de zafarme pero Cissy me acorraló contra la taquilla. Estabamos las dos solas.

-¡¿Pero qué…?!- gemí sorprendida.

-Vas muy lenta…- susurró Cissy en mi oído provocándome un escalofrío.

-Ci-ci…ssy…- susurré entrecortada cuando sus manos se colaron debajo de mi camisa y tiró de ella, lentamente.

Noté como Cissy hundía su rostro en mi cuello y sus manos inquietas bajaron dispuesta a quitarme la falda. Acaricio lentamente mis muslos para subir por mis nalgas y las apretó suavemente. Solté un gemido quedo, me mordí el labio. Esto era una locura, una locura que debíamos parar ya… pero mis brazos no me respondían y dudo que los de ella tampoco.

-De… ten… te.- supliqué entre gemidos. Sus dedos se colaron en el pliegue de mi falda.

-No puedo…- su voz cargada de deseo me erizó la piel.

Nuestras miradas se encontraron. Observé cuidadosamente sus ojos, verde jade con una tonalidad rojiza alrededor de sus pupilas. Su aliento acaricio mis labios. Casi sin pensarlo me relamí los míos, humedeciéndolos. Acción que prendió más deseo en los ojos de Cissy. Nuestros labios se rozaron. No apartaba la mirada de sus ojos. Y al fin... nuestros labios se encontraron en un beso apasionado, desesperado. Mordisqueé su labio inferior y noté como Cissy soltaba un jadeo. No supe cuando mi falda cayó al suelo por culpa de las manos de Cissy. Simplemente me concentraba en saborear su boca. Cissy me pidió permiso para entrar y estaba dispuesta a concedérselo.

-¡Las que faltan!- una voz masculina nos devolvió a la realidad. –Daros prisa, la clase va a empezar.

Nos separamos asustadas. Agudicé el oído, pero solo escuchaba los pasos de Iván alejándose. Suspiré aliviada. Entonces algo me tapó la visión. Cissy me colocó la camiseta de entrenamiento, en silencio. Luego se agachó y note su mano fría agarrándome el tobillo y pasándome el pantalón por él. Me ató los botones y me apretó el cinturón. Entonces, sin decir nada me pasó las botas y me las puse rápidamente. Escuché la puerta cerrarse. Me deje caer al suelo temblando… ¡¿Qué demonios había pasado?! Mis labios aún estaban calientes. Me los acaricie, intentando resguardar el sabor de los labios de Cissy. Salí rápidamente y me coloqué al lado de Alicia. Cissy y yo no volvimos a cruzar las miradas otra vez… Ni los próximos días.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:39

Elisika-sama escribió:
Ahí teneís el proximo capitulo. Gracias por su paciencia. No esta acabado pero... al ser largo lo he decidido dividir en dos.

Capitulo 7: Soledad I
Capitulo 8: Soledad II

Enjoy!

_________________________________________________________

Capitulo 7: Soledad I

Ya han pasado tres meses desde que me alisté. Me estiré doblando mi cuerpo hasta tocar la punta de mis pies, dejando que se extienda toda mi columna vertebral. Solté un suspiro de alivio.

-¿Quién iba a decir que disfrutarías tanto con los estiramientos?- dijo Iván con una sonrisa.

-Es lo mejor… Aliviar tus músculos y luego no te salen agujetas.- contesté sin más.

-Eso lo recuerdo perfectamente… El primer día no podía ni mover los dedos de los pies.- dijo Alex que estaba a mi lado imitándome.

Ha pasado bastante tiempo desde que deje España y vine a Canadá. Ahora este lugar es mi hogar. Una palmada en mi espalda me empujó hacia delante. Alicia se colocó enfrente mío. Las dos, ahora, somos las mejores amigas. Nos llevamos realmente muy bien. Así como, con las gemelas y Ichi. El único con el que apenas he cruzado unas palabras ha sido con David. Es un chico extraño. Iván ha demostrado ser un gran profesor y tutor, pero trataba de tratarme con él lo menos posible… Los celos me afloraban cuando estaba con ella. Sé que él trataba de intentar relacionarse conmigo pero yo lo rechazaba descaradamente.

-Vamos allá…- murmuré.

Hoy, por petición expresa de Iván, íbamos a hacer distintos combates, uno contra un número de voluntarios y para acabar, uno contra nuestros profesores. Podíamos hacer lo que queríamos, no había normas. El modelo del campo imitaba a una calle deshabitada. Todos estábamos acostumbrados ya… Los cinco días de los siete de la semana, hacíamos entrenamiento y clases de combate, supervivencia y defensa, ocho horas por día… Recuerdo que la primera semana ninguno podíamos movernos. Poco a poco, fuimos mostrando nuestras habilidades… Alicia tiene una velocidad impresionante, y su certera puntería era lo más destacable. Las gemelas eran la fuerza de ataque de vanguardia (Primera fila), la mejor que podríamos tener. Se movían como una sola, Alex daba un paso, Amy avanzaba otro, hasta llegar hacer combos dobles que ninguno podríamos llegar a soñar… Con una sincronización perfecta. Ichi… bueno, él era un caso especial… El oriental adoraba hacer volar las cosas por los aires y su mejor habilidad era truquear, hackear, infiltrar o destruir cualquier aparato electrónico. Y también, era un conductor veterano.

Mire a David, sus ojos se clavaron en los míos con una frialdad impresionante. Un escalofrió recorrió mi cuerpo. Él, en cambio… Era como una serpiente asesina… Frio y sin escrúpulos. Desde aquel día… Ambos nos levantamos un muro.

Hoy era uno de los días en los que nos tocaba un combate simulado uno contra uno… Cissy nos revisaba.

-Erika y David, os toca.- dijo sin emoción.

Desde aquel día en los vestuarios, Cissy y yo no volvimos a hablar a menos que sea necesario. Lo que fue nuestra relación amistosa, se volvió fría. Yo no la buscaba al menos que la situación la requería y ella trataba de evitar completamente de informar mis progresos, notas o replicarme algunas sanciones. De eso siempre se encargaron Iván e Irial… Incluso algunas veces, Max.

Me coloqué frente a David, y nos estudiamos cuidadosamente. Lo primero que nos enseñaron fue a ocultar nuestras propias emociones, a leer e identificar las de tu adversario. Dejarnos llevar por el instinto pero ser racionales… Ser uno con el aire, ser uno con la oscuridad y bailar a su sombra. Era el momento, David dio un paso y giró rápidamente lanzándome una patada lateral, que bloqué sin problemas.

-David, más fuerza y equilibrio en tus patadas.- comandaba Cissy.

Nos miramos brevemente antes de lanzarnos al ataque otra vez. Le lancé un combo de puñetazos, obligándole a dejar un hueco. Lo encontré bajo su abdomen. Justo cuando iba a impactar mi puño contra su tripa, un puñetazo me lanzó al suelo. Rodé sobre mi misma y retrocedí, estudiando la situación. Un hilillo de sangre caía de mi labio que lo lamí con una sonrisa felina.

-Erika, no te precipites y adelántate a tu adversario. Mira a tu alrededor y no bajes la guardia.- siseó Cissy.

Escupí sangre antes de lanzarme al ataque. Corrí directamente hacia él. Él sonrió confiado. Un ataque directamente frontal era un suicidio, te metes en la boca de la bestia. Justo cuando iba a impactar, me tiré al suelo, resbalando y pasé entre las piernas de David. Le agarré un tobillo, tirándolo al suelo. Me incorporé rápidamente. Él me lanzó varias patadas que esquive fácilmente y justo cuando se incorporó, ya no estaba delante de él. Extendí la palma y le golpeé fuertemente en distintos puntos de la espalda, mandándolo al suelo. Era una vieja técnica oriental, muy útil. Bloqueaba los nervios. Le agarré del cuello y le bloqueé con una llave mortal, esperando el aviso.

-Nunca subestimes al enemigo, David…- dijo Cissy subiendo al escenario. –El combate ha terminado, la ganadora es…

Me di la vuelta y justo cuando me disponía a bajar, una patada en mi nuca me envió al suelo aturdida. De repente, me quede sin aire. Las piernas de David me rodeaban como una serpientes. No podía soltarme y apenas podía respirar. Entonces David salió volando hacía varias cajas y impactó contra ellas. Intenté tomar aire pero jadeé bruscamente. Cissy, se acercó a mi, su mirada fría desapareció al verme. Vi como David se volvía a levantar pero fue tumbado por Iván que acababa de llegar. Todo eso sucedió en apenas 10 segundos… Traté de tomar una bocanada de aire pero tenía la tráquea bloqueada por el agarré. Noté un pinchazo en el pecho y varias lagrimas me salieron de los ojos. Alicia intentaba decirme algo pero se apartó. Cissy me agarró suavemente y estiró mi cuello.

-Maldición…- susurró por lo bajo.

-Tiene los conductos respiratorios cerrados. Habrá sido por el agarré de David.- escuché a Irial a mi otro lado. ¿Cuándo había llegado? –Tenemos que llevarla a la enfermería.

-No llegará a tiempo. ¡Alicia y compañía iros a buscar a Harry! Irial e Iván… - su mirada se volvió fría y amenazante, asesina. –Llevaros a Craig a la celda de aislamiento… Luego hablaré con él.

Todos desaparecieron rápidamente. Cissy me agarró de la mano y me sujetó el cuello. Estaba empezando a perder la consciencia. Traté de distinguir el rostro de Cissy pero solo veía una mancha borroso con unos ojos verde jade.

-Vamos, Erika… Respira… El morado no te pega en la cara…- susurró masajeándome el pecho.

Tragué un poco de aire para luego toser bruscamente… Entonces noté como el aire me entraba limpiamente. Cissy se separó para volver a tomar aire y volvió a juntar sus labios contra los míos. Aspiré el aire que me daba, aliviada. Volví a toser pero ya podía respirar más o menos. Me coloqué de lado, tratando de respirar mejor, otro ataque de tos volvió, pero más suave. Cissy me palmeó y acaricio suavemente la espalda. Me deje caer sobre su cuerpo.

-¿Estas mejor?- susurró.

Jadeé como respuesta y hundí mi cara en su cuello. De repente empecé a perder la consciencia. Lo último que recuerdo fue que Harry me dio oxígeno y como fui cargada por Cissy hasta la enfermería. Luego ya no volvimos a hablar… otra vez.


Una mano me devolvió a la realidad. Pegué un respingo y observé como Cissy me miraba con el ceño fruncido. Arqueé una ceja, sorprendida, ella nunca se ha dignado a hablarme… ¿Por qué ahora?

-El combate va a empezar.- murmuró estirando el dedo, señalando el campo.

No le dije nada. Noté un atisbo de dolor en los ojos pero desapareció rápidamente. Me coloqué en mi posición. En cuanto a mi… Bueno eso lo veréis ahora… Me ajuste los mitones y crispé los dedos, crujiéndolos levemente mientras me colocaba en mi pose. Una badana en mi brazo derecho indicaba ser el líder del escuadrón. Con Alicia, mi segunda al mando, dirigía los combates. Recuerdo que cuando me lo dijeron, todos se alegraron… Menos David… Yo a ese chico no le entiendo… No le he hecho nada. Suspiré mientras me apretaba el puente de la nariz… Estaba cansada ya de todo… Inés, Cissy, David… Ya estaba harta. Los problemas no me dejaban en paz. Hice un alto y reuní a mis compañeros.

-Chicos, ya sabéis que hacer…- empecé… -Primero tenemos que averiguar el número de enemigos y el rango de peligro… Después está chupado. Alicia…

-Cubrir las espaldas de todos y mantenerme en un rango alejado… Me encargaré de los tejados.- interrumpió con una sonrisa.

-Bien… Esto…- traté de continuar.

-Nosotras nos ocuparemos del ataque frontal. Y Ichi rastreara al comandante para acabar con el.- me volvieron a interrumpir. Eché una mirada asesina a Alex que se reía.

-Ya sabemos que hacer… No hace falta que te preocupes.- dijo Amy con una sonrisa.

-Bien, bien… David, te ocupas de las zonas oscuras.- zanjé mientras nos separábamos.

Cissy e Iván se quedaron apartados, por si cualquier cosa. Irial se acercó para dar comienzo al combate.

-Solo es una simulación como mucho los podéis dejar inconscientes, si no os queda remedio. No quiero heridos. ¿Ha quedado claro?- gritó.

-¡Si, General!- dijimos a unísono.

Tres pitidos dieron comienzo al entrenamiento. Enseguida aparecieron diez enemigos. Las gemelas se abalanzaron sobre ellos. Alicia desapareció y David se fundió con las sombras. Ichi cerró los ojos, con una expresión concentrada, y se metió por un callejón.

-¡Alex, Amy! Id con Ichi.- grité.

Cinco sombras se abalanzaron sobre mi. Me agaché y esquive la primera patada. Agarré su pierna y apoyándome sobre ella me impulsé golpeando con la rodilla en todo su rostro. Distinguí un brillo en el tejado. Giré sobre mi misma en el aire esquivando los cuchillos de goma que me había lanzado el que estaba en el tejado. Aterrice limpiamente y rodé sobre mi misma para impulsarme con las manos y atestar otros tres golpes certeros dejando a cuatro fuera de combate. Miré el ultimo, dio un paso atrás… Asustado. Sonreí con burla.

-¡Bu!- dije.

Pero el simplemente se apartó. Mire hacia arriba y maldije por lo bajo. Seis personas en los tejados, de puntería certera, o eso se supone, con varios cuchillos en las manos. Simplemente cerré los ojos y relaje mis músculos. Olvidé todo lo de mi alrededor, olvide el sonido de los golpes, la caída de los cuerpos… Escuché el sonido silbante de varios cuchillos rasgar el aire… Y baile… Me fundí con el aire. Salté, rodé y giré, esquivando todos y cada uno de los cuchillos… Agarré diez cuchillos, cinco en cada mano y se los mandé de vuelta. Escuché como caían al suelo, derrotados. Miré al último y sonreí… Desaparecí de su vista para cogerle por detrás con una llave y la apreté dejándolo inconsciente.

Mi habilidad… La perfección. Experta en todos los modos de combate, me convertían en la recluta más fuerte… En la líder. Corrí a reunirme con los demás. Varias personas aparecieron en las sombras de los callejones pero desaparecieron repentinamente. Igual que las de los tejados, Alicia me seguía de tejado en tejado. Distinguí un brillo en la oscuridad, David también nos seguía. Cuando llegamos, Ichi y Alex ya había derrotado al comandante, Amy los había cubierto dejando diez cuerpos por el duelo. Alicia sonrió pero yo fruncí el ceño.

-¡Hemos ganado!- un movimiento de mi mano calló a Ichi y nos pusimos en alerta.

-¿Qué ocurre?- preguntó Amy.

-No han pitado el fin del combate.- dijo David pensando lo mismo que yo.

Conseguí apartarme a tiempo, haciendo una voltereta hacia atrás, esquivando la patada de Irial pero Amy que estaba a mi lado no fue tan rápida. Irial giró lanzando otra patada que mando a volar a Amy. Cuando pude recobrarme, Alex y Ichi pasaron volando por mi lado. Miré a Cissy que estaba enfrente mío. David aterrizó a mi lado, agarrándose el hombro. Iván lo había lanzado por los aires pero había conseguido recobrarse. Alicia apareció por detrás sujetando a los tres que quedaban.

-¡Eso no vale!- gritó Ichi agarrándose la nuca adolorida.

-Dije que era un combate contra voluntarios y contra los profesores… Nunca dije que fueran separados.- dijo Iván con una sonrisa divertida.

Gruñí cansada… Tenía razón. Cerré la mano en un puño, todos captaron mi mensaje. Desaparecimos como un rayo. Si conseguíamos tocar a uno de ellos el combate acabará y ganaríamos. David se abalanzó sobre Iván, jugando con las sombras, intentando despistarle y por poco lo consigue. Por el rabillo del ojo, las gemelas, Ichi y Alicia cargaron contra Irial y desaparecieron atravesando un edificio que se empezó a derrumbarse. Percibí una perturbación en el aire y di un paso a la izquierda esquivando la patada de Cissy. Nuestras miradas se cruzaron… Echaba de menos sus orbes verdes. Giré rápidamente y le atesté un golpe que esquivo sin problema. Aproveché el momento y me aparté de ella. Si quería tener alguna oportunidad, tenía que estudiar bien la situación. La miré… Estaba serena, tranquila y con el rostro inexpresivo… Era como leer una piedra. No sabes lo que le pasa por la cabeza. Y en este momento, es cuando me lamente de tener a Cissy como profesora… pues tener a la experta de las expertas era imposible de ganar. No deje de moverme y vi como ella me seguía con la mirada. Entonces desaparecí para aparecer sobre ella y atestarle, o intentarle tocarla al menos. Me agarró la pierna sin ningún problema.

-¿Eso es todo?- preguntó burlona Cissy.

Y justo cuando me lanzó, la agarré del brazo cogiendo impulso y salimos las dos despedidas contra una pared que atravesamos limpiamente. Tosí e intente distinguir algo entre la humareda. Oí sus toses, seguramente no se esperaba que me aprovechara de la situación. Era ahora o nunca, me abalancé sobre ella y caímos rodando. Entonces la agarré de las muñecas y acerqué mi rostro al suyo. Solté un quejido al notar como clavaba la rodilla en mi tripa y antes de salir volando otra vez, le mordí en cuello suavemente, lamiendo su blanca piel. Me recobré en el aire y aterricé sobre varios escombros. Entonces antes de poder incorporarme fui tumbada dejándome K.O. Ya no me resistí más. Cissy me agarraba de las muñecas con una mano y estaba sentada en mi abdomen inmovilizándome por completo. Con la otra, se acariciaba el cuello, en la zona del mordisco. Sonreí al ver su marca. Era mía, y solo mía. Habíamos ganado… teóricamente.

-Eres realmente tonta… ¿Lo sabes? –me dijo con el ceño fruncido y una pequeña sonrisa.

-Tu fuiste la que dijiste que tenemos que aprovecharnos de la debilidad de los demás…- susurré recordando el momento del avión.

-Eso es cierto…- susurró.

Cissy acarició mi cuello lentamente, era una tortura. Me mordí los labios… No le iba a dar esa satisfacción. Vi sus ojos encendidos, juguetones y con ¿Deseo? Se me escapó el aire de los pulmones al notar como su mano bajaba hasta llegar a la parte baja de mi vientre. Entonces noté como acerco su rostro a mi oído. La fulminé con la mirada… No me iba a dejar caer tan bajo. Me revolví pero con eso no evite que ella clavara sus dientes en la yugular. Se me escapó un gemido al notar como su lengua recorría la marca de sus dientes.

-He ganado…- susurró en mi oído. –Nunca juegues con una debilidad sino la puedes vencer tu misma.

Me incorporó de golpe. Yo soló me aparté de ella, cabreada. Me llevé una mano al cuello. Nos reunimos con los demás. Vi como todos estaban cansados y vapuleados de lo lindo. Ninguno había conseguido dejar una marca a Irial o a Iván. Mire a Cissy.

-Habéis ganado.- dijo mostrando la mordida.

Todos se rieron al ver el método que había utilizado. Alicia se tiró encima mío contenta, después la siguieron Ichi y las gemelas. David se fue. Ya cansada, aparté a los chicos y me deje caer en el suelo.

-Vaya manera más tradicional de acabar el combate… Ni que fueras una salvaje.- dijo Iván con una sonrisa.

-¡Cállate!- resoplé.

Escuché como se reía y le ignoré, molesta. Cissy hablaba con Irial seguramente de las próximas clases. Me levanté como pude y arrastrando a Alicia apoyada en mi cuello nos dirigimos a las duchas.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:39

Elisika-sama escribió:
La segunda parte... Disfrutadla, aqui estan las dudas de porque cissy intenta no relacionarse mucho con erika y disfrutad... porque la historia esta muy lejos de acabar....



Capitulo 8: Soledad II

Dejé caer la bolsa de deporte al suelo y metí la mano rebuscando algunas monedas en mi bolsillo. Gotas de agua caían de mi pelo húmedo y se perdían en la toalla que llevaba en el cuello. Era tarde… Seguramente todos se habían ido a cenar o a dormir ya. Miré la fila de teléfonos que había enfrente mío y elegí uno al azar. Hoy era 18 de octubre… Era su cumpleaños… Primero llamé a mis padres. Era melancólico. Sonreí al escuchar sus voces de sorpresa. Mi voz sonaba ronca, quizá por la falta de practica del Español, quizá por los espasmos que me cubrían, quizá por el llanto que intentaba contener. Estuve un buen rato hablando con mi madre y luego con mi padre. Me contaron que allí todo seguía como siempre y que me echaban de menos. Les conté lo ‘oficial’… Que disfrutaba de las clases, de los amigos y de aprender, que no me había arrepentido de venir. Un pitido me indicó que se acababa el tiempo. Colgamos con la promesa de que los llamaría pronto. Metí más monedas y marqué lentamente un número que nunca se me iría de la memoria. Escuché pacientemente los pitidos y descolgó.

-¿Diga?- dijo una voz entre risas. Se escuchaba bullicio de fondo. Suspiré, la había echado de menos.

-¿Qué pasa? ¿Ya os habéis olvidado de mi? Por que yo no…- dije burlona y con una felicidad que hacía mucho que no sentía.

Escuché como se cayó algo al suelo. Distinguí varios pasos acercarse y preguntar por lo sucedido. Distinguí la voz de Emma.

-¡Inés! ¿Qué ocurre? ¿Qué…?- percibí como gritaba alterada llamando la atención de los demás.

-E…ri…ka…- sollozó. Aunque no la veía supe que estaba sollozando con una sonrisa en la cara.

Un ruido muy fuerte me obligo a apartar la oreja del auricular y escuché como todos se peleaban por la posesión del teléfono. Hasta que Inés harta, mando callar y por un pitido, me indicó que había puesto el altavoz.

-¿Cómo vais, chicos? No le daréis muchos problemas a la cumpleañera ¿No?- murmuré mientras me apoyaba en la pared.

Escuché risas y exclamaciones de felicidad.

-¡Erika! ¡Te voy a matar! No nos has llamado… no sabíamos contactarte.- ese grito era de Lorena. –Tienes la voz distinta…

-¿En serio?- pues claro… Mi voz estaba ronca y sin ningún acento. Sonaba grave y serena. –No es que hable mucho español por aquí…

-Hemos recibido tus paquetes de regalo de nuestros cumpleaños… pero no sabíamos nada de ti.- esta vez era Anna y por lo floja que estaba su voz, adiviné que estaba llorando.

-No he tenido tiempo… Y bueno, aquí ni siquiera puedes respirar sin que te manden algo.- eso era verdad. –Me he buscado un hueco para felicitar a la cumpleañera y saludaros a todos.

-Gracias, Erika…- silencio. –Significa mucho para mi, tonta.

Sonreí inconscientemente y todo se volvió una conversación como las de antes. Me sorprendí al saber que Ed e Inés seguían juntos pero que últimamente discutían mucho. Lorena me dijo que estaba con alguien. Anna y Rick seguían felices juntos y todos los demás habían vivido sus aventuras. Me contaron cada una de las carreras que habían elegido y en que universidad estaban… A pesar de todo, ninguno se separó del grupo. Entonces ya las conversaciones se volvieron individuales. Primero fue Lorena, escuché ruido de fondo y vi que la gente se iba para dejar un poco de espacio.

-Así que estas con alguien, pillín.- dije.

-Y seguro que no adivinas con quién… Raquel.- contestó feliz.

-¿Raquel?- era su amor de la secundaria pero estaban rivalizadas. -¿En serio? Si es que tenia razón…

-Lo sé… hay veces que pienso que esto es un sueño…

-¿Cómo sucedió?

-De una manera completamente estúpida. Estaba trabajando de camarera y me tropecé… Entonces tiré todo sobre una persona…

-Raquel.- afirmé.

-Si… No veas el bofetón que me pegó. La seguí al baño para pedirle disculpas y me quité el jersey para darle algo limpio… Total que volvimos a discutir y sin saber como, acabamos las dos encerradas en un cubículo liándonos.

Rompí a carcajadas.

-Se que no fue muy romántico pero le pedí salir y ahora, pues aquí estamos.

-Me alegro mucho por ti.- dije sinceramente.

-Pues aquí se te echa mucho de menos… No sabes cuanto… Y…- bajó la voz. –Creo que Inés es la que más… Últimamente discute mucho con Ed. Al parecer ella ha estado intentando rechazar todas las invitaciones y salidas con el a solas… Siempre se viene con nosotras y lo evita mucho. Muchas veces cuando hablamos de ti… Su cara se torna melancólica y tiene un brillo apagado…

-Ya veo…- susurré.

-¿Y tú que? ¿Encontraste alguien por allí?

-Bueno… Hay alguien… Pero es algo extraño.

-¿Cómo se llama?

-Cassandra… Pero todos le llaman Cissy.

Escuché como el resto de la gente reclamaba el teléfono para hablar conmigo.

-Ya me contarás… Espero que me llames…- se despidió Lorena… -Te quiero, enana.

-Y yo a ti.

Todos pasaron por el teléfono. Contándome su vida y preguntándome por la mía, a la que contestaba con evasivas. Anna estuvo prácticamente sollozando todo el rato y yo bromeando con ella. Las monedas se me estaban acabando ya. Entonces se colocó la ultima persona.

-Vaya… Si que os pasa cosas cuando yo no estoy.- bromee.

-Ya te digo…- me contestó Inés. –Se te echa mucho de menos. ¿Volverás algún día?

-Hice una promesa…- silencio. –La cumpliré.

-¿Sabes que siempre te estaré esperando?- aquello me sorprendió. Mi corazón dio un vuelco.

-Y yo a ti… Siempre.- susurré. La conversación se había vuelto extraña.

Silencio.

-¿Erika…?

Un pitido indicaba que el tiempo se agotaba. Mis nudillos estaban blanco de apretar fuertemente el teléfono.

-Dime…- mi voz sonó demasiado ronca.

-Te quiero.- tragué saliva mientras cerré los ojos con fuerza intentando retener las lágrimas.

-Y yo a ti…- suspiré. –Bueno, princesa, tengo que colgar. El tiempo se acaba.

-¿Volverás a llamar?- me preguntó. Su voz sonaba afligida.

-No prometo nada.

-Ya veo…- escuché perfectamente como reprimió un sollozo. –Te esperaré… Hasta pronto.

-Hasta pronto… Inés.- un pitido indico que el saldo se había acabado.

Colgué el teléfono. Ya no pude más… La lagrimas me salieron a borbotones. Golpeé la pared con fuerza. Me dolieron los nudillos pero no le di importancia. Me dolía… Vaya que si me dolía… Los echaba de menos a todos… a ella. No podía olvidarlos. Golpeé por segunda vez la pared. Un rastro de sangre se asomó en mi mano. El eco del golpe sonó por todo el pasillo. Estaba sola, era tarde y seguramente ya se habría pasado hace mucho rato el toque de queda. Todo estaba casi oscuro, solo iluminaban las lámparas de emergencia. Cuando iba a golpear otra vez una mano me agarró de la muñeca y me obligó a girar. Observé como Cissy me miraba con el ceño fruncido pero al ver mi rostro lleno de lagrimas, dejo caer los papeles que había ido a recoger, y me abrazó. Le golpeé sin ganas… Era la última persona a la que quería ver.

-Tú… ¡Idiota!- le reclamé entre sollozos.

Me rendí y deje caer mi cuerpo sobre su pecho. Ella me abrazó más fuerte y cuando notó que me calmaba, un rugido de mis tripas rompió el silencio.

-¿Has cenado?

Negué con la cabeza.

-Venga… Vamos… No quiero que te mueras desnutrida.- dijo Cissy con una pequeña sonrisa mientras me rodeaba el brazo.

Sin separarse de mi… Agarró mi bolsa con una mano y recogió los papeles metiéndolos en una carpeta. Distinguí una palabra en rojo… Traslado confidencial… pero ya no vi nada más, no pude ver el nombre. Caminamos en silencio hasta la residencia y cuando iba a mi cuarto, Cissy me agarró y me obligó a subir las escaleras.

-Pero…- murmuré.

-Vamos al mío… Necesitas cenar.- dijo mientras pasábamos la estatua del dragón.

Subimos varios pisos hasta detenernos en el último. Solo había tres puertas. Entramos en la más alejada… A la izquierda. Cissy empujó la puerta y sacudió los pies, tirando los zapatos a un rincón. Me hizo gracia.

-Bien… Vuelves a ser tu… Por lo menos te ríes.- dijo Cissy con una sonrisa.

Dejo caer la bolsa de deporte en un rincón y la carpeta con los papeles en la mesa. Entonces me tendió la mano. Me agarró suavemente y me llevó a la cama. Obligándome a sentarme. Vi como se dirigía al armario y me tendió ropa más cómoda.

-Cámbiate…- me dijo. –Estaré en el baño.

Observé la ropa, unos pantalones shorts de licra y una camisa fina de algodón. Me quedaban grandes pero era muchísimo más cómoda que la camisa y la falda de trabajo. Me quité las botas y los calcetines, dejándolos al lado de la bolsa de deporte. Y miré a mi alrededor. La habitación de Cissy era… No había palabras para describirla. Era enorme y con ventanas, que daban al descampado y los prados. No tenía puertas pero se distinguía perfectamente cada zona. Teníamos, lo que sería el dormitorio, con una cama inmensa y mesillas a ambos lados. Cerca de la cama estaban los armarios, que eran muchísimos mas grandes que los míos. Vi varias fotos enmarcadas en la mesilla. La primera, era ella de pequeña con sus padres. Sonreí… Era adorable. La segunda, era de cuando entró a la división como recluta. Distinguí a Iván y a Irial, Max estaba de tutor y mucho más joven. Y la ultima era la más reciente, seguramente de hace dos años y pico. Era la División del Dragón. Reconocí a algunas personas pero la mayoría, eran desconocidos. Distinguí a Cissy en el centro, con una sonrisa cálida y feliz. Sus tres estrellas, indicaban su rango de Almirante.

Seguí con mi paseo por la habitación. Observé la sala de estar, con sofás de piel y una mesa antigua. La chimenea estaba encendida y sus paredes estaban llenas de estanterías con libros. Un poco más allá, al lado del baño y justo enfrente de la ventana estaba el escritorio. Me acerqué a él, y observé el ordenador, apenas utilizado. Varios papeles clasificados, la carpeta confidencial que traía encima y otro marco. Ese si que me llamó la atención. Salíamos nosotras dos con los demás. Estábamos en el campo y Alicia había insistido en hacernos una foto. Yo había intentado escabullirme, pero Cissy no me dejo. Me agarró por el cuello y sin soltarme me obligó a que mirara a la cámara. Observé su rostro cerca del mío, ella sonriente y yo con un mohín de disgusto.

-Ese día nos lo pasamos bien… ¿No?- escuché una voz a mis espaldas.

Me giré y observe a Cissy de arriba abajo mientras el calor se subía por mi cuerpo. Era una diosa… Su cuerpo húmedo por la ducha provocaba que la camiseta de tirantes que llevaba y el short, se le pegaran al cuerpo. Su pelo lo llevaba suelto… Increíblemente largo. Le llegaba hasta los muslos, de un rojo brillante. Vi como estaba dispuesta a recogérselo otra vez. Entonces le agarré el peine y me coloqué a su espalda, ayudándole a colocarle la coleta. Su pelo era suave y sedoso. Olía a lavanda.

-Vamos a pedir algo para cenar… ¿Qué quieres?- dijo Cissy colocándose enfrente.

-Me da igual… Tampoco tengo mucha hambre.- contesté sentándome en uno de los sofás de piel, junto a la chimenea.

Cissy se sentó a mi lado y me miró brevemente. Entonces suspiró y me encaró. Fruncí el ceño… ¿Qué le pasaba?

-Escucha… Lo que te voy a mostrar, no te lo mostraran hasta que te gradúes y pases a ser un oficial… Pero confío en ti… Solo…. Solo… No preguntes, porque no puedo contártelo. Es una de las normas.- me dijo serena.

Asentí mientras las observaba. Entonces Cissy sacudió la mano en el aire y varias pantallas se desplegaron de la nada. Di un respingo sorprendida. Cissy marcó varias teclas como si fuera una pantalla real… pero era solo un holograma… ¿No? Entonces otra pantalla, encima de la primera surgió y vi el rostro de una de las cocineras jefe de la cafetería.

-¿Desea algo, mi comandante?- dijo la cocinera. Su voz se escuchó clara y nítida.

-Si… Veamos, tráeme dos pizzas, una de quesos y otra marinera.- contestó Cissy.

-Entendido, en veinte minutos las tiene.- colgó.

Las pantallas desaparecieron y Cissy me observó atentamente, evaluando mi expresión. Entonces una estupidez salió de mi boca.

-¡Que guay! Estamos en la serie de Magical Lyrical Nanoha.- dije sin pensar. -¿Me enseñas?

Cissy rompió en carcajadas. Vi como se agarraba con fuerza el estomago de tanto reírse. Hice un puchero… Ni que fuera tan gracioso.

-Eres increíble… Ves algo irracional y lo único que dices es si era de una serie.- dijo secándose las lagrimas de la risa.
-¿Y que esperabas que dijera?

-Pues no sé… Pero eso desde luego que no… El primer día que nos lo mostraron, algunas se desmayaron, entre ellas Irial, e Iván estaba convencido de que estábamos en un sueño.

Ahora la que rompió a reír fui yo. No podía imaginarme así a la general mas temida, Irial.

-¿Y tú?- pregunte entre risas.

-¿Yo? Me asusté… Pero la curiosidad me pudo más.- Nos volvimos a reír.

La mire con una pequeña sonrisa… Realmente la había echado de menos. Me acerque y me apoyé en su pecho, buscando su calor. Ella se sorprendió pero me rodeo con los brazos.

-Me vas decir porque estabas llorando antes…- susurró Cissy en mi oído.

-He llamado a mi familia… Los echo mucho de menos… y…- oculté mi rostro en sus pechos. –Le he llamado a ella… era su cumpleaños y he podido hablar con todos… Y…

-Entiendo.- noté como Cissy se tensaba y su voz sonó algo seca. -¿Y que te ha dicho ella?

-… Que me… quería… Aunque no creo que sea en ese significado…- comenté. Después de todo nunca tuve ningún secreto con Cissy.

-¿Y tu que sientes por ella?- esta vez su voz sonó completamente adolorida.

Me separé de ella. La miré a los ojos, tratando de buscar alguna respuesta a todas las situaciones extrañas entre nosotras.

-¿Acaso te importa?- murmuré.

-Si.- contestó sin bajar la vista.

Abrí los ojos sorprendida… Después de todo ese tiempo… ¿Por qué ahora? Entonces vi como Cissy dejo caer los hombros derrotada y enterró la cara entre las manos.

-¿Por qué ahora?- murmuré dolida.

-Perdóname… Ahora estoy siendo muy egoísta…- silencio. –Hay algo que no te he contado.

-¿El que?- pregunte temerosa.

-Me voy, Erika. Me trasladan a otra base. Tengo una misión confidencial que solo puedo hacer yo y… Tengo que irme pero no se durante cuanto tiempo, seguramente un par de años… Y no hay promesa de que vuelva… de una pieza.

Me tensé mientras me alejaba. Esto no podía estar pasando. ¿Por qué ahora?

-Por eso no quería acercarme a ti… Es peligroso y nos puede traer muchos problemas…

Baje la mirada mientras trataba de contener las lágrimas. Vi como Cissy se trató de acercar a mi pero las esquive.

-Demasiado tarde…- susurré con una sonrisa triste, aceptando mis propios sentimientos.

-Erika…- susurró sorprendida pero no la deje acabar.

Me dirigí a la puerta pero ella era más rápida me consiguió agarrar por el tobillo y caí de bruces pero me revolví y me coloque de pie en un salto. Entonces sin saber como acabamos peleándonos en la cama. Cissy estaba encima mío y yo trataba de revolverme. La pelirroja soltó un gruñido al notar como mi rodilla se clavaba en su tripa pero no me soltó. Jadeé cansada y me rendí.

-¿Me vas a soltar?- pregunté entre resoplidos.

-No hasta que me escuches… Yo… yo….- me miró. –Que se vayan a la mierda todos.

Antes de preguntar por su cambio repentino me beso. Me quede estática… No sabía que hacer pero ya estaba harta de todo… Solo quería olvidarme. Le rodee el cuello con los brazos y la correspondí con pasión. Nuestras lenguas danzaban en una lucha desesperada hasta que el aire nos obligó a separarnos. Nos miramos brevemente y le sonreí. Cissy acerco su rostro al mío mientras nuestros labios se rozaron.

-Te quiero.- me susurró.

Yo solo la besé como respuesta hasta que varios golpes nos obligaron a separarnos.

-Serán las pizzas…- murmuró Cissy sin separarse.

-Ve a buscarlas…- le contesté divertida.

-No quiero. Estoy bien aquí.- protestó como una niña pequeña.

Me reí mientras le propinaba un empujón que la tiro al suelo aunque ella rápida de reflejos, apoyó una mano en el suelo y se incorporó haciendo una elegante y estupenda voltereta.

-Deja de pavonearte y abre la puerta.- dije entre risas.
Cissy solamente se giró y literalmente arrancó las pizzas del brazo al pobre que las había subido y le cerró la puerta en las narices. Me acerqué a ella y la bese suavemente en los labios mientras cogía un trozo pero ella no me dejo escapar. Mientras estábamos abrazadas y pensamiento me cruzó por la mente.

-¿Cuándo te vas…?- murmuré afligida.

-Mañana…- dijo en medio de un suspiro. –Lo sien…

-No te disculpes.- le di un beso corto. –No es culpa tuya…

-¿Me esperaras?- murmuró…

Yo no sabía que decirle… Miles de pensamientos cruzaron mi mente. Inés… Cissy… Inés… Cissy… No sabía lo que quería. Cissy vio mi tormento y simplemente me abrazo.

-No te preocupes… Sea cual sea tu decisión la respetare…- me cogió el rostro con ambas manos y me beso largamente. –Solo me alejaré si tu me lo pides.

Nos miramos brevemente a los ojos y nos volvimos a abrazar entonces Cissy me agarró y me cargó hasta la cama donde caímos las dos. Esta seria nuestra ultima noche.

*******************************

Preview:

Capitulo 9: Hasta pronto...

Observé como Cissy me sonreía mientras el helicoptero se elevaba. El viento ondeaba sus ropas y su pelo. Su sonrisa centelleaba en lo alto... Era la reina de los cielos. Yo sonreí y estendí el puño hacia ella.

-¡Cuando vuelvas yo seré el comandante!- grité al aire.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:41

Elisika-sama escribió:
Hola chicas! Paso un momento a dejaros un Extra del Capitulo 8 que os gustara... Pronto estara el 9... Asi que sin más os dejo...

EXTRA CAPITULO 8: SOLEDAD II

Spoiler:
 
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:42

Elisika-sama escribió:
Gracias enanas! Alli va el proximo capitulo... Realmente no espera que me saliera esta historia tan inspirada... Nos leemos pronto.

Capítulo 9: Hasta luego

-¡Erika! ¡Despierta!

-¡Eh! ¿Qué pa…?- alcance a decir antes de darme de bruces contra el suelo.

Mire a mi alrededor y vi que estaba en mi habitación. Alicia me había tirado de la cama y ahora me estaba sacudiendo para que me espabilara. Espera… ¿Había sido un sueño?

-Venga… vístete. Tenemos que llegar a despedir a Cissy, que se va.- al verme atontada soltó un rugido. -¡Muévete!

Me levanté como un resorte y me fui al armario a cambiarme. Alicia me dejo a solas para darme privacidad. Me miré al espejo y observe que el pijama que llevaba no era el mío. Aparte, divise varias marcas en mi hombro, aparte de la del entrenamiento. Suspiré con una pequeña sonrisa… Al final y al cabo… No había sido un sueño. Me vestí rápidamente colocándome el uniforme y salí prácticamente corriendo. En la puerta me esperaban Alicia y las gemelas, que al verme me lanzaron unas tostadas que seguramente habrían cogido del desayuno. Corrimos sin detenernos y nos encontramos con Iván e Ichi y subimos al ascensor. Cuando me terminé mi tostada, ya estábamos arriba. Entonces una ventolera nos despejo a todos.

Observé un enorme helicóptero negro en marcha, esperando. A un lado divise a David que también había subido pero la expresión seria de su rostro y la mirada asesina que me lanzó me hizo desistir en saber lo que estaba pensando.

Mire a Irial y a Max, que estaban junto a Cissy. También distinguí a algunos almirantes y comandantes. Entonces Cissy nos vio y se acercó a nosotros. Iba informal, unos vaqueros marcaban su cintura y la camisa blanca que llevaba solo la hacia ver mas sexy. Su pelo rojizo lo llevaba como siempre, en una coleta y el anillo del dragón relucía en su dedo. No se lo había quitado. Entonces en una sacudida del viento, pude distinguir varias marcas en el cuello de Cissy, disimuladas por el cuello de la camisa. Me sonrojé y añadí una nota mental… Nunca dejar marcas visibles.

Cissy se acercó a Iván y chocaron puños, apenas se podía oír nada por el ruido del helicóptero. Hizo lo mismo con Ichi, quien le dijo algo que le provoco un arrebato de risas. Luego se acercó a las gemelas y se agachó para estar a su altura. Decían algo pero no se entendía nada, entonces las abrazo a las dos. Observe como ellas sollozaban en silencio, al fin y al cabo… solo eran dos niñas. Estrechó la mano con David y chocó las palmas con Alicia, haciéndole prometer que me cuidaría. Entonces me tocó a mi. Nos miramos fijamente y su mano acaricio brevemente mi mejilla, cerré los ojos ante el contacto. Entonces se inclinó hacia mi para hacerse oír.

-Intenta no dar demasiados problemas a Irial y a Max… Cualquier problema puedes hablar con ellos o con Iván.- gruñí ante la mención de este ultimo.

-No te preocupes… No hará falta.- grité prácticamente a su oído. –Tú… solo asegúrate de volver…

-Por favor… Como si pudieran conmigo…- chuleó Cissy con una sonrisa divertida.

Le sonreí intentando mostrar una mirada agradable pero se me torno algo apagada. Entonces me abrazó. Deje caer los brazos a ambos lados mientras ella me abrazaba.

-Cuídate, pequeña.- susurró en mi oído. –Te quiero.

Y antes de que pudiera decir nada, se alejó de mi y subió al helicóptero. Un enorme estruendo obligo momentáneamente a apartar la vista. Observé como Cissy me sonreía mientras el helicóptero se elevaba. El viento ondeaba sus ropas y su pelo. Su sonrisa centelleaba en lo alto... Era la reina de los cielos. Yo sonreí y extendí el puño hacia ella.

-¡Cuando vuelvas yo seré la general!- grité al aire.

***

Mi pelo se ondeaba al aire y cada golpeteo en el suelo, hacia una música rítmica y melodiosa con un acompañamiento de nube de arena y polvo. El caballo negro sobre el que estaba montada relincho feliz al salir al campo. Reí contagiada de su felicidad.

-Veo que disfrutas mucho…- escuche a Alicia un poco mas atrás con un caballo tordo.

Iván y Ichi estaban más alejados y los dos tenían dos caballos blancos con manchas. Las gemelas llevaban un bayo y un alazán. En cambio, David iba con un palomino.

Estamos practicando la monta a caballo como una actividad extraescolar. Era mi favorita… Palmee el cuello de Purity o Pure, así era como había bautizado a mi yegua negra de pura raza andaluza. Significaba pureza… como el nombre de Inés. Sonreí mientras íbamos al paso tranquilamente.

Ya habían pasado varias semanas desde que Cissy se marchó. Nosotros entramos ya en el periodo de exámenes y fases finales. Solo nos quedaba el último, el decisivo… El que nos permitiría entrar oficialmente y tener nuestra propia división, así como nuestra paga y misiones. Suspiré cansada y me deje caer sobre la grupa del caballo. Solté las riendas, saqué los pies de los estribos y cerré los ojos, tranquila. Confiaba plenamente en Pure y sabia que no se me iba a encabritar o botar. Alicia en cambio se dejo caer al suelo y dejo que su caballo tordo trotara por allí sin alejarse demasiado.

-Estoy muerta… Y eso que nos queda el último examen… ¡Que nervios!- entonces se incorporo y me hizo un ademán para que me acercara a ella.

Me deje resbalar por un lateral y aterrice limpiamente en el suelo. Me acerque a Alicia.

-Podríamos pedir a Ichi que entre en el ordenador principal y mire nuestras notas, así sabremos si po…- un capote por mi parte la mando callar.

-No seas estúpida… Aunque Ichi sea el mejor de la central en Informática, no creo que pueda eludir ese sistema.

-Y aparte podríais ser expulsadas…- pegamos un respingo, no habíamos escuchado a Amy.

Yo solo me deje caer en el pasto… Relajada… Olvidándome de todo. No tenía sentido si me ponía nerviosa el día de antes del examen. No había vuelto a hablar con mis amigos… Con mi familia sí. La he llamado un par de veces y para comprobar si les había llegado el notificante de las notas… Todo sobresalientes. Supe que estaban orgullosos de mi, aunque no nos viéramos. El cielo se empezaba a oscurecer… ya era hora de volver. Solté un silbido y sonreí complacida al ver como Pure venia hacia mi al galope. Le di una chuche antes de subirme a ella y volver.

-Una carrera hasta la base… Venga.- sonreí ante la propuesta.

Y antes de pensarlo siquiera… Estábamos corriendo directos a la base. Llegué primera seguida por una milésima de segundo por Alicia. Sonreí complacida mientras entrabamos riéndonos. Desmonté la silla y le quita las riendas mientras metía a Pure en un box. Me despedí de ella dándole un beso en la frente y subimos ya a cenar.

Mientras mis compañeros cogían la cena, yo busqué un sitio libre donde sentarme… Vi como Irial y Max estaban en una mesa un poco apartada hablando entre susurro y con un rostro no especialmente contento. Enseguida supe que estaban hablando de Cissy, pues mencionaron Rusia, donde estaba ella. Me apoyé en la columna tratando de averiguar algo. Acentué mis oídos y preste atención a la conversación.

-… Las pruebas han fallado… El espécimen ha salido inestable…- susurraba Max.

-Ni siquiera allí han podido solucionarlo… ¿Qué ordena Cissy?- preguntó Irial.

-Ella ha mandando destruir todas las pruebas… Si algo así se expandiera por el mundo… No quiero imaginarme lo que pasaría… Ser…- Max se interrumpió brevemente a la llegada Iván, quien parecía estar bien informado.

-Seria el fin del mundo…- susurró Iván, terminando la frase.

-¿Por qué no actúan?- siseo Irial.

-Porque el Consejo ha denegado la orden de Cissy… Creen que eso será el futuro.

-Es es una estupidez.- gruño Irial. –Solo conseguirán que nos maten a todos.

-Cissy también piensa eso… Pero no puede negarse al Consejo, su orden es irrevocable.- murmuró Max.

-Al parecer, hace poco otro espécimen ha dado resultados positivos según el Laboratorio N.5…

Irial suspiró mientras se frotaba la cara.

-¿En serio que piensan descubrir algo…? Esa arma nos matará a todos, el…

Antes de que pudiera seguir escuchando un ruido nos alerto a todos. Solo era una bandeja que había caído al suelo. Solté el aire que había estado reteniendo ¿Qué demonios pasaba? Trate de averiguar algo más pero ellos ya se habían ido. Regresé a la mesa con la mirada perdida.

-Erika… Ni que hubieras visto un fantasma… Estas pálida.- dijo Ichi en medio de una broma pero al ver mi rostro se torno serio.

-Necesito hablar con todos… Después de la cena. Ichi iremos a tu cuarto.- susurré con cuidado de que nadie nos atendiera.

Terminé de cenar y volvimos a nuestros cuartos. Pero no había caído en una cosa… No había sido la única persona en escuchar la conversación.

Golpeé varias veces la puerta y entre con Alex colgada en mi espalda, seguida por Amy y Alicia.

-¿Y David?- preguntó Ichi.

-No quiero meterlo en esto… Y además… No me da buena espina.- dije simplemente.

Los demás asintieron y nos congregamos en un circulo alrededor de varias velas. Les conté palabra por palabra la conversación de los generales, incluso sus gestos, su voz afligida y enfadada. Todos se quedaron en silencio. Nadie dijimos nada.

-¿Sabes que esto es confidencial?- murmuró Amy. –Si saben que lo sabemos, nosotros, unos simple reclutas, nos cae una buena.

-Lo sé… Pero no podía estar sentada sin hacer nada. Después de todo no hemos tenido noticias de ella desde que se marchó.- contesté.

-Pero si lo que dices es cierto… Un arma ¿Para que? Esta es una Agencia encargada de resolver conflictos, no crearlos.- dijo Alicia.

-No lo sé… Pero creo que hay algo más detrás de todo esto… Y no es nada bueno.- susurré.

-Creo que no deberías indagar en este asunto… Al menos de momento. Por lo que vemos, no ha habido ningún problema grave.- dijo Ichi serio.

-No… Pero…- protesté.

-Laboratorio N.5 es el que tenemos en la zona restringida. Ahí solo pueden acceder los generales y la gente con autoridad… Creo que deberíamos dejarlo, es peligroso.- me interrumpió Ichi.

-Tienes razón… ¿Podrías averiguar algo?- pregunté.

Ichi esbozó una sonrisa derrotada mientras se encogía de hombros.

-He intentando meterme en el sistema pero es tan imposible como de que yo vuele.- dijo.

Yo simplemente asentí. Después de otra breve charla nos volvimos a nuestros cuartos. Mañana sería un día duro… pero no se me quitaba esa conversación de la cabeza. Di varias vueltas tratando de dormir pero no lo conseguía… Exasperada me levante y me quede sentada con las piernas cruzadas. Necesitaba hablar con Cissy, necesitaba hablar con ella. Pero no había manera de contactarla… Al menos por los métodos tradicionales. Recordé lo de las pantallas flotantes. Ella solo sacudió la mano de la nada y aparecieron. Hice lo mismo pero nada ocurrió. Sacudí la cabeza.

-Soy realmente idiota…- murmuré para mi misma.

-¿Quién es idiota?- pegue un grito del susto y me caí de la cama.

Me asome por el borde observando las pantallas flotantes y en el centro estaba el rostro de Cissy pero estaba muy mal iluminado. Me acerqué con cautela y sacudí la mano. No desaparecieron. Me pellizque y tampoco desaparecieron.

-¿Qué diablos estas haciendo?- preguntó mi interlocutora.

-No es un sueño… ¿No?- pregunté.

-Yo creo que no… Vamos, estoy aquí despierta, encerrada en un cuarto de escobas para llamarte.- contestó Cissy.

-¿Qué haces ahí?- dije entre risas.

-No me dejaban tranquila y además, si sabían que llamaba a un recluta me metería en problemas gordos.

-Así que has sido tú…

-Si… ¿Pensabas que habías sacado tu las Holopall?- así que se llamaban Holopall, interesante.

-Pues no se… Es que…- baje la cabeza y un rubor cubrió mis mejillas. –Quería hablar contigo y has aparecido justo en ese momento.

-Que linda eres…- susurró Cissy con una sonrisa. –Pero si tienes tormento por espiar conversaciones ajenas, te aguantas.

Levanté la cabeza sorprendida. Mire a otro lado.

-¿De que hablas?- estupendo, Erika, eres pésima mintiendo.

-Irial me lo ha dicho.- su voz sonaba grave y enfadada. –Puede que Max e Iván no se dieran cuenta… Pero necesitas mil años para vencer a Irial o a mi. Se dio cuenta desde la primera vez.

-¿Por qué no ha dicho nada?

-Por mi y por ti… Pero tenlo claro, esta será la última vez que Irial te la pase por alto.

Asentí entendiéndole a la primera.


-Entonces esa ar….- traté de preguntar.

-Erika… Déjalo, eso es confidencial y peligroso. Olvídate de la conversación.

Apreté los dientes y cerré la mano en un puño.

-Pero…- traté de protestar.

-Es una orden.- ese tono me mando callar.

-Si, general.- murmuré mientras bajaba la cabeza.

-Escucha… Se que estas preocupada por mi… Pero no hace falta, no me pasara nada. Te lo prometo. Ahora solo concéntrate en volverte más fuerte y podrás estar a mi lado y interrogarme todo lo que quieres… Pero ahora no, aún eres una niña.- su tono de voz se suavizo.

-Así que soy eso para ti.

-Yo…

Simplemente bajé la cabeza. Escuché como me llamaba suavemente, y por le tono de su voz supe que quería atravesar la pantalla y abrazarme.

-Buenas noches, general.- corté secamente dándome la vuelta y tapándome con las sabanas.

Me llamó un rato pero luego escuché como le llamaban y cuando la luz desapareció, supe que había cortado la llamada. Cerré los ojos dispuesta a dormirme. Si lo que quería que me volviera fuerte, me volveré… Y será ella quien se rinda ante mi.

Proximamente:

Capitulo 10: Divisiones.

-¡Pero que coño es eso!- grite alterada ante una enorme sombra ante mi.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:44

De momento os dejo estos 10 capítulos de 28 que tiene publicados, mañana copio el resto.

Elisika-sama escribió:
Uno de los capitulos mas largos que he escrito y puede que algo complicado pero he disfrutado escribiendolo. Enjoy! :beso:

________________________________________

Capitulo 10: Divisiones.

Esta mañana ninguno tenia especialmente mucho hambre. Irial e Iván estaban sentados con nosotros en la mesa. Ichi simplemente jugueteaba con la comida, Alicia intentaba mascar menos de 5 minutos, las gemelas no estaban muy dispuestas a tomarse el batido que habían pedido y yo simplemente mantenía la vista fija en la comida, sin tocarla apenas. David era el único que comía normalmente.

-Venga, chicos. Seguro que hacéis genial el examen.- nos intentó animar Iván.

Irial simplemente nos miraba y suspiró cuando aparte la mirada de ella. Entonces dio varias palmadas sobresaltándonos a todos.

-A ver, chicos. Como profesora estoy muy orgullosa de vosotros. Habéis demostrado vuestras mejores aptitudes… Así que no os voy ha decir suerte porque no la necesitáis… ¿O me equivoco?- era increíble lo que podía animar esa general enfurruñada.

-No, mi comandante.- dijeron todos simultáneamente con nuevas fuerzas.

Cada uno se fueron levantando, cada vez más animados. Yo simplemente mantenía la vista gacha y con las manos en los bolsillos. No me había molestado en ponerme el uniforme, llevaba la ropa de entrenamiento. Irial me agarró del hombro y me indico que frenara un poco. Empezamos a caminar lado a lado hacia la sala de pruebas.

-No te voy a volver a cubrir si te pillo fisgoneando… No soy tan clemente como Cissy.- di un respingo y la mire.

-No te preocupes, general. Me atendré a las normas. Nunca escuché esa conversación.- contesté desviando la mirada de sus ojos grises.

-No me preocupo por eso. Se que lo harás bien… Solo que no culpes a Cissy. Ella no quiso que te sintieras mal… Solo quería protegerte.

Esta vez si que me detuve sorprendida.

-Entre hermanas no hay secretos…- dijo Irial con una pequeña sonrisa.

-Ah…- un momento… ha dicho… ¿Hermanas? ¿Hermanas? -¡¿Eh?!

Irial se rio al ver mi expresión de sorpresa.

-Bueno… En realidad, somos hermanastras. Como sabrás ella es Lanster y yo soy Snow. Tuvimos la misma madre. Y aunque parezca mentira… Yo solo soy un año menor que ella… Pero esa historia ya te la contará algún día ella. Después de todo, fue ella la que me salvó…- una sonrisa melancólica adorno su rostro.

Y en ese momento, fue cuando no vi a una general seria y malhumorada. Vi a una persona, altiva y elegante, como ella… Con una sonrisa juguetona y salvaje… Sus ojos brillaban con la misma intensidad que su colgante de acero. Y por un momento, su sombra me pareció un enorme lobo huargo. Ella simplemente siguió caminado. Mire otra vez la pared pero no vi nada… La mente me la había vuelto a jugar.

-Pero esto será nuestro secreto, recluta.- dijo Irial mirándome de reojo con una sonrisa felina.

Sonreí mientras le hacia el saludo militar.

-Entendido, general.- ella simplemente se rio.

Entonces antes de pasar por la puerta se acercó a mi, demasiado. Observé su rostro cerca del mío. Sus ojos brillaban salvajemente y se relamió los labios como un depredador. Se me puso la carne de gallina, daba miedo.

-Realmente eres especial… Entiendo porque mi hermana se fijo en ti… Lo compartimos todo…- siseó divertida poniéndome más nerviosa. –Pero me matará si llego a tocarte… Es realmente posesiva contigo.

Tragué saliva mientras ella entraba en la sala. La seguí segundos después pero a una distancia prudencial. Entonces me choqué contra la espalda de Irial que se había detenido bruscamente. Miré por encima de su hombro y observé que la puerta que faltaba por atravesar estaba cerrada. Vi a Alicia sentada en una de las sillas jugando con sus pulgares mientras esperaba.

-Tienes que esperar aquí hasta que den tu turno… Por lo visto, eres la última. Así que… Toca esperar.- dijo Irial antes de entrar.

Me senté al lado de Alicia que simplemente movió uno de sus ojos rojizos para observarme y luego volvió a fijar la vista en sus manos.

-¿Y los demás?- pregunté tratando de romper el silencio.

-Han entrado ya… No se que habrá sido de ellos ni como es la prueba…- susurró.

-Bueno… Pronto lo sabremos…- dije restándole importancia al asunto.

La puerta se abrió, asomándose Iván por ella y llamo a Alicia. Suspiré mientras esperaba, impaciente. Intente averiguar algo pegando el oído a la puerta pero no oía nada ni pasaba ni una sola rendija de luz. Golpee impaciente la mesilla de la sala mientras jugueteaba con mis pies. Entonces la puerta se abrió. Irial se asomó por la rendija y me tendió una mano.

-¿Lista?- me preguntó llevándome al interior.

Asentí a modo de respuesta y atravesamos la puerta, llegando a una sala insonorizada. Era grande y estaba iluminada por varios focos. Había una tarima circular, donde se distinguía el símbolo de la organización, un Triskel con las tres divisiones representadas. Un lobo a la derecha, un león a la izquierda y arriba comandando a todos, un dragón. Vi a mis compañeros sentados al fondo, al lado de Iván. Ichi tenia una cara descompuesta y forzó una sonrisa mientras levantaba el pulgar. Las gemelas me lanzaron una pequeña sonrisa, algo adolorida, estaban despeinadas y parte de su ropa parecía haberse quemado. Alicia estaba pálida, tan pálida que parecía que estaba muerta. Me sonrió dando ánimos. David estaba neutral. Tragué saliva, no quería saber que demonios había pasado. Mas arriba, en una tarima apartada distinguí varias personas sentadas, entre ellas Max e Irial. Distinguí un sitio vacío y supe que era el de Cissy. Entonces uno de los hombres desplegó varias pantallas, las Holopall, cosa que no me sorprendí. Observé que no me quitaban la vista de encima y supuse que estaban evaluando mi reacción.

-Bien… Su primera impresión ha sido buena, Erika Gascón.- dijo el hombre con una voz profunda y autoritaria. –Ahora, quiero que se coloqué en el centro del Triskel, recluta… Y entonces ahí, empezara la prueba.

Asentí haciendo una reverencia de respeto ante el Consejo y me dirigí hacia donde me habían ordenado. Subí a la tarima circular y me coloqué en el centro. Miré a los reunidos, esperando próximas ordenes, enemigos, disparos pero no sucedió nada de eso. Sucedió algo que ni yo me iba a imaginar.

-Recluta Erika Gascón, líder de los Reclutas, numero 1 en resultados. Que empiece la prueba.- ordenó el hombre.

Una luz surgió del suelo, rodeándome. Cerré los ojos cegada y trate de moverme, pero no podía. Entonces noté un dolor agudo por todo mi cuerpo, como si varias agujas se me clavaran bruscamente. Grité de dolor mientras trataba de moverme y ver algo, entonces… Todo se apagó. Sentí como si estuviera flotando en la nada. Abrí lentamente los ojos, como si me pesaran como piedras… Miré a mi alrededor intentando averiguar donde estaba. Todo estaba en blanco… No había ni fondo ni fin. Solo blanco. Noté como una mano me agarra de atrás. Me giré asustada.

-¿Inés?- murmuré sorprendida al ver la figura a mis espaldas.

Entonces empezó a cambiar de forma y ahora era… ¿Cissy?

-¡Pero que coño es eso!- grite alterada.

Retrocedí asustada hasta que noté como mi espalda chocaba con algo. Entonces lo vi, una figura sin rostro sin ninguna señal que la identificara, solo la forma de su cuerpo con un brillo oscuro y enigmático. Volví a mirar atrás y la que era Inés… o Cissy, habían desaparecido. Mire a mi acompañante, estaba sentado con las piernas cruzadas y me tendía una mano indicándome que hiciera lo mismo. Me senté, y le mire desconfiada.

-¿Quién eres?- pregunté.

-Yo soy tú.- contestó.

-¿Eh?

-¿Quién eres tu?- me preguntó esta vez.

-Yo… Soy Erika…- contesté turbada.

-Mal.- contestó y una nueva corriente de dolor me atravesó, jadee con fuerza mientras me agarraba la cabeza.

-¡Basta!- grite. -¿Qué demonios esta pasando? ¿Quién coño eres? ¿Dónde estoy?

Me alejé de esa sombra atormentante. Entonces se levantó y me señalo con un dedo.

-Tienes un corazón roto, Erika… Y por eso no sabes quien eres en realidad… No tienes futuro ni camino… Lo único que haces es huir.

De repente un filón de imágenes nos rodearon. Lo que antes era blanco estaba lleno de recuerdos y momentos en espiral, a una velocidad vertiginosa. Vi a dos niñas sentadas en una mesa, comiendo… Una de ellas estaba llorando… No quería comerse las costillas asadas, no le gustaban… Un momento, esa era Inés… y la otra yo. Tendríamos apenas 6 años y me había invitado a comer a su casa. Observé como me levantaba y la abrazaba mientras le susurraba palabras consoladoras, entonces me comí las costillas yo, y ella sonrió feliz.

-¿Serás mi príncipe salvador?- me preguntó.

-Siempre.- contesté.

Nueva espiral de imágenes. Me deje caer al suelo.

-Te enamoraste de tu amiga pero ella no te corresponde… o eso es lo que crees. Decidiste huir de esos sentimientos. Decidiste huir de todos…- gritó la figura observándome de pie.

Entonces varias imágenes desfilaron ante mi. Yo llorando, Inés con Ed, Anna sonriéndome, Lorena abrazándome, J.J dándome un beso, mis padres despidiéndose en el aeropuerto, las lagrimas al ver a mi madre llorando en mi cuarto, Inés mirándome fijamente, Emma, Gon… Pasaban a una velocidad vertiginosa. Entonces varias imágenes se detuvieron en seco poniéndome blanca.

-Eres una cobarde… Tienes miedo de tus sentimientos a los demás y eso miedo te produce tus deseos más oscuros.- siseó la voz.

Una imagen, Ed muerto, yo de pie junto a él, con una mirada asesina y las manos llenas de sangre. Otra, Inés y yo besándonos. Otra, Anna acercándose a mi, besándome. Otra, Cissy y yo, luchando a muerte. Otra, Cissy y yo en la cama, besándonos fogosamente. Otra, Alicia muerta en mis brazos y David huyendo. Otra, Alicia suplicándome un beso y como yo se lo daba. Otra, mi hogar en llamas. Otra, mi ciudad en llamas…

Grité como nunca lo había echo mientras me abalanzaba sobre la figura que tenía una sonrisa macabra, entonces me encajó la pierna en el pecho lanzándome hacia atrás. Me levanté otra vez, todo a nuestro alrededor era blanco, otra vez.

-¡¿Qué es lo que quieres?!- grité furiosa. -¡¿Qué admita mis sentimientos?! ¡¿Qué deje de arrepentirme?!

-¡Si! ¡Quiero que no te arrepientas de nada!- gritó la figura. -¡Quiero que dejes de llorar! ¡Enfréntate a la realidad!

-¡¿Cómo no voy a arrepentirme si lo único que he recibido ha sido dolor?!- grité.

Entonces la figura se coloco delante de mi atestándome un puñetazo mandándome al suelo.

-Si quieres dolor… Entonces lo tendrás…- susurró furiosa.

Entonces varias sombras aparecieron a mi alrededor y tomaron forma y rostro. Los vi a todos… Mis padres, mi familia, Inés, Cissy, Alicia, Irial, Max, Lorena, Emma, Gon, J.J, Rick, Amy, Alex, Ichi, David… Todos mis conocidos, amigos y familia. Entonces todo volvió a girar otra vez. Una nueva imagen apareció. Estaba lloviendo. Todos, completamente todos, estaban en un cementerio, alrededor de una ataúd. Celebraban un entierro. Me acerqué y divisé a Cissy, completamente empapada, sus lagrimas se mezclaban con la lluvia. Nadie, completamente nadie… llevaban paraguas. Todos iban de negro. Inés lloraba apretando con fuerza un colgante, lo distinguí, se lo había regalado yo. Todos estaban llorando, mi madre se aferraba a mi padre. Los chicos estaban abatidos… Ahí solo se podía respirar dolor. Entonces distinguí el nombre de la lapida.

Erika Gascón
1994-2011.
Amada hija y amiga.
Agente de C.V – Rango: Almirante.

Retrocedí asustada. Entonces una nueva imagen apareció, todo estaba en llamas. La gente gritaba asustada. Cadáveres por todas las partes. Distinguí a Inés huyendo con Lorena, Natalia, J.J, Anna y Ed. Entonces varias figuras se abalanzaron sobre ellos. Gritaron de dolor hasta que no gritaron más.

-Basta…- gemí mientras me agarraba la cabeza…-¡BASTA!

Un gritó rompió todo. Perdí la consciencia y todo se volvió negro… Vi como la figura sonreía complacida abalanzándose sobre mi. Lo ultimo que recuerdo es como mis gritos perforaron mi garganta y mis oídos y como una luz brillante empezó a envolverme.

***

Cissy caminaba tranquilamente por los pasillos de la base mientras observaba varios papeles. Aunque su mente estaba en otro sitio, con cierta recluta y cierto examen. Cissy suspiro preocupada, el examen era muy duro y lo que lo hacia más duro era que tenían que descubrir que era ese examen. Entonces jadeó sorprendida y se llevó una mano al pecho, se quedo sin aire mientras una corriente de dolor le atravesaba por completo. Los papeles se le resbalaron de las manos y se dejo caer de rodillas mientras se agarraba el pecho con fuerza. Sentía como si la hubieran partido en dos.

Ignorando a los oficiales que preguntaban por ella preocupados, echó a correr. Llego a una sala con una capsula y movió la mano desplegando varias pantallas y cerró los ojos. El rosto de Irial la miró sorprendida. Una mueca preocupada la observaba. Estaban también el Consejo.

-Has venido justo a tiempo y bien, has usado la comunicación a cuerpo completo.- dijo uno del consejo.

La comunicación a cuerpo completo era un holograma de tu cuerpo que permitía transportarlo a alguna zona. El holograma actuaba completamente igual como si estuvieras allí realmente pero solo es una copia.

-¿Qué demonios esta pasando? He sentido como si…- siseó alterada Cissy.

-¿Por qué no lo observas tu misma, comandante general? Realmente nos has traído a una chica espléndida.- dijo una de las mujeres. –Es igual que tú.

Cissy se giró mientras observaba el espectáculo de delante. Cissy abrió los ojos sorprendida mientras apretaba con fuerza los nudillos. En el centro de la tarima con el Triskel, estaba Erika. Gritaba como nunca lo había hecho. Una potente luz emanaba de ella, poderosa y fuerte. Tuvieron que entrecerrar los ojos para poder ver. Entonces una sombra apareció a sus espaldas, un enorme dragón negro, poderoso y oscuro. Soltó un rugido mientras varias llamas se le escapaban de su boca llena de afilados dientes.

-No puede ser…- murmuró Cissy con la cara desencajada antes de esbozar una pequeña sonrisa.

-¡Increíble!- dijo uno de los del Consejo. –Nunca pensé que volvería a ver algo así y en unos pocos años.

-El poderoso dragón negro, Cerval… El dios perdido. Nunca pensé que escogería a esta chica.- entonces miro a Cissy. –Las dos caras de una moneda.

Entonces Cissy volvió la vista para ver como Erika abría los ojos, de un rojo rubí y un dorado brillante… Una mirada asesina. Cissy se llevó la mano al pecho jadeando.

-¿Cuánto tiempo le queda para admitir a su espíritu?- preguntó Cissy.

-Cinco minutos…- murmuró Irial. –Lo conseguirá…

Ahora todo dependía de Erika.

***


Volví a abrir los ojos pesadamente. Esta vez… Todo estaba oscuro. Solamente estaba esa figura sentada a mi lado con un resplandor blanquecino. Me incorporé con dolor. Me dolía todo.

-¿Y bien?- susurró la sombra a mi lado.

-¿Y bien que?- contesté borde.

-¿Quién eres?- volvió a preguntar.

Me incorporé lentamente mientras mi acompañante hacía lo mismo. Nos miramos fijamente. Entonces la figura empezó a tomar forma. Unos ojos rojos y dorados me observaban atentamente con una sonrisa felina llena de dientes afilados. Desplegó sus alas escamosas para estirarlas y volverlas a plegar cómodamente. Se sentó haciendo ondear su cola poderosa. Tenía mas de diez metros de altura. Lo miré fijamente sin intimidarme ni un segundo.

-¿Quién eres?- repitió el dragón negro.

Sonreí con tristeza mientras miraba mi mano. La cerré con fuerza en un puño y levanté la vista.

-Yo soy tú. Soy Inés, soy Cissy, soy Alicia… Soy parte de todos y de ninguno. Veladora de las sombras y protectora de todo aquello que amo. Soy Cerval y soy Erika… Soy todos y nadie.- contesté en un susurró.

Cerval sonrió complacido y entonces bajó la cabeza hasta llegar a mi alcance. La acaricié con una sonrisa.

-Bien hecho, Erika. Estaré para cualquier cosa que quieras… Después de todo yo soy tú.- susurró con una voz grave y potente. –Me gustaría que dijeras algo antes de irme…

Entonces cerré los ojos y noté como nos fundíamos en uno solo. Un tatuaje se plasmó en mi hombro. Tenía la forma de un dragón negro rodeándome. Noté como todo volvió a girar y perdí la consciencia. Cuando volví a abrir los ojos vi como todos me miraban preocupados. Estaba de rodillas en el suelo. Vi como Alicia se iba a mover para acercarse a mi pero Iván se lo impidió. Tenia la ropa rasgada. Se podía divisar perfectamente mi nuevo tatuaje en el hombro izquierdo, brillando tenuemente. Suspiré, había vuelto. Todo a mi alrededor estaba chamuscado. Miré hacia arriba, a la otra tarima donde estaba el consejo. Vi a Cissy, como me había advertido Cerval. Vi como su figura parpadeaba, era un holograma. Me levanté como pude. Tenía la ropa echa jirones. Entonces miré fijamente al consejo y tomé aire.

-Erika Gascón, portadora de la Sombras, reina de la Noche…- jadeé, apenas tenía energía. –Presente con la primera misión cumplida. Y…- miré fijamente a Cissy. –Tengo un mensaje.

Cissy se levantó bruscamente atravesando la silla y la mesa.

-‘Surgen alas en tu espalda y comienzas a elevarte…’- empecé.

-‘Y un nuevo ritmo recorre tu interior…’- continuó Cissy con un susurro.

-‘Ya no puedes revelarte… Al inmenso poder de la magia de los Dragones.’- terminamos simultáneamente.

Cerré los ojos, ya no podía más. Me deje caer y cuando creía que iba a impactar contra el frio suelo unos brazos me agarraron. Mire a Alicia con una sonrisa de agradecimiento. Ichi me colocó su chaqueta encima. Iván se colocó al otro lado y me agarró por el otro brazo pasando el mío por sus hombros. Amy me acaricio la cara con ternura y comprobó si tenía alguna herida grave. Nos quedamos mirando al Consejo. Cissy se había dado la vuelta y había levantando el pulgar dándoles su asentimiento. Desapareció sin dignarme ni una sola mirada, pero realmente no me importó. Solo quería dormir.

-Erika Gascón, portadora de Cerval…- dijo Irial levantándose con una sonrisa. –Pasa la prueba con honores y, enhorabuena… Soldado de primera clase, división Dragones.

Sonreí, aunque fue una mueca sin fuerza. Entonces escuché como la sala irrumpió en aplausos antes de perder la consciencia.


Preview:

Capitulo 11: Nuevo curso.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   26/2/2012, 19:49

Estas son unas imágenes que ella misma subió, las cuales representan a los personajes de su historia.

Elisika-sama escribió:
Tengo ya las imagenes, creo que os enamorareis de Cissy jajajaja. Las imagenes no las he hecho (no tengo tanto tiempo y habilidad XD) las he encontrado y como son clavadas a como me las imagino digo, me las quedo!

______________________________________________

Perfiles Personajes I



Erika
Spoiler:
 

Nombre: Erika Gascón
Fecha Nacimiento: 23 Agosto
División: Dragones.
Espíritu: Cerval, el Dios Perdido


Cissy
Spoiler:
 
Nombre: Cassandra Lanster
Fecha Nacimiento: 1 Enero
División: Dragones
Espiritu: Darvel, el Dios Dorado


Alicia
Spoiler:
 

Nombre: Alicia Focker
Fecha Nacimiento: 7 Septiembre
División: Leones
Espíritu: Dama, la Reina Salvaje.


Amy
Spoiler:
 
Nombre: Amy Bill
Fecha Nacimiento: 10 Octubre
División: Dragones
Espíritu: Los Gemelos


Alex
Spoiler:
 

Nombre: Alex Bill
Fecha Nacimiento: 10 Octubre
División: Dragones
Espíritu: Los Gemelos


Irial

Spoiler:
 

Nombre: Irial Snow
Fecha Nacimiento: 30 Julio
División: Lobos
Espíritu: Kami, Lobo Huargo


Ichi
Spoiler:
 

Nombre: Ichigo Tskimura
Fecha Nacimiento: 4 Febrero
División: Lobos
Espiritu: Cerbero, el Lobo Plateado.


David

Spoiler:
 

Nombre: David Craig
Fecha Nacimiento: 9 Junio
División: Leones
Espiritu: Knight, el Oscuro.


Iván

Spoiler:
 

Nombre: Iván Gonzalez
Fecha Nacimiento: 20 Marzo
División: Dragones
Espiritu: Comandreja, el Dragón Topo.


Eso es por ahora...
____________________________________________________

Si quereis los Links de alguna imagen, me la pedis por mensaje privado indicando cual. Besos!

Bueno... para las fans de Erika&Cissy teneis una sorpresa hecha por mi :

Spoiler:
 


:aplause:
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   28/2/2012, 03:49

meeeeee a enkantadoooo kieroo mass!!!!!!!!!
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   28/2/2012, 19:08

Aquí os dejo el resto ^_^

Elisika-sama escribió:
por fiiiiiiiiin puedo meterme!!! ayer no pude en todo el dia y hoy para meterme me ha costado lo suyo... me estaba poniendo mala ya... dios jajajajaja bueno ahi va el proximo capitulo que creo que lo disfrutara sobre todo para Lady Eli.

Y ah! casi se me olvida NaItA_HoShI y N4N4 unas continuaciones esplendidas de sus historias. Nos leemos pronto!
-------------------------------------------------------------------------

Capitulo 11: Nuevo curso.

Bostecé sin ninguna consideración mientras estampaba la cabeza contra la mesa. Eran las ocho de la mañana pero para mi eran como si fueran las tres. Un golpe llamo la atención de todos pero yo lo ignore.

-Erika…- gruño una voz afilada muy conocida.

Seguí con la cabeza estampada contra el pupitre. Entonces una tiza, bueno, mas bien… un proyectil, provocó que me incorpora con un ojo lagrimeando y sobándome la parte herida.

-Eres una bruta.- protesté.

-Si sigues durmiendo en mis clases… Veras lo que es ser una bruta.- siseo Irial con una mirada amenazante.

Simplemente me encogí como un conejillo asustado mientras me cruzaba de brazos y una mueca de disgusto aparecía en mi cara. Escuché una risilla a mi lado y vi a Alicia con una sonrisa en la cara. Su pelo ondulado lo llevaba recogido en un pequeño moño en la parte alta. Su sonrisa dejo ver sus dientes blanquecinos y perfectos mientras sus ojos rojizos brillaban intensamente. Una imagen perfecta y bella. Recordé la prueba y una de las imágenes que me enseño Cerval acudió a mi mente. Temblé mientras escondía el rostro rojo en mis manos… Me estaba volviendo loca. Vi como Alicia me miraba con una ceja perfectamente arqueada. Yo simplemente me encogí de hombros.

-¿Por qué nos tiene que dar clase otra vez esa bruja?- susurré cambiado de tema.

-A mi me gusta como enseña…- dijo Alicia tranquila.

-Pues a mi no, da miedo.- susurró Ichi que estaba detrás.
Asentí colaborando su respuesta.

-Si atendierais más… Igual no os daría tanto miedo.- dijo Amy a mi otro lado.

Un golpe nos obligo a callar. Irial estaba perdiendo la paciencia y se notaba en la tiza que acaba de desintegrar en sus dedos. Cuando nos iba a gritar algo el timbre sonó justo a tiempo y nos conseguimos escapar. Nada más salir de la puerta escuchamos como Irial soltaba varias maldiciones malhumorada. Nos reímos mientras nos dirigíamos a la cafetería a comer algo. Me sacudí la chaqueta nueva, desabrochándola y desacomodándola. Tenía mi nombre pero esta vez con mi nuevo rango y la insignia de los dragones. Amy y Alex estaban en la misma división que yo. Alicia, en cambio, estaba en la de los Leones y los chicos, David en la de Leones también… e Ichi, en la de los Lobos.

Ahora acudíamos a clase a terminar nuestra formación. Clases de Armamento, Vehículos y Conducción, Idiomas, Lucha, Supervivencia, Informática y, la clase que vale la pena, Magia. Teníamos distintos profesores, pero en la mayoría eran los mismos. En armas, idiomas, supervivencia y magia, teníamos a Irial y a Cissy, quien no esta e Irial la sustituía. En vehículos y conducción teníamos a Max y en lucha, a Iván, e informática, a Harry. La próxima clase que nos tocaba era Magia. Suspiré, tendríamos a Irial, ya que Cissy no iba a volver.

Recuerdo que cuando desperté en la enfermería, Irial estaba contando un poco el plan de nuestra nueva condición. Los seres que teníamos en nuestro interior, las sombras, la subconsciencia o como queráis llamarlo, se les conoce como Espíritus. Muy pocos pasaban la prueba, pues quien no lo hacia, moría irremediablemente consumido por el Espíritu portador. El 98%, morían. A Ichi casi le da un ataque al enterarse de eso. Por ello, la gente que seleccionaban era ‘especial’. Con eso se referían a que tenían un aura diferente que sabríamos reconocer. El mundo esta rodeado por Espíritus de distintas clases y formas. Los clasificábamos en tres géneros, Dragones, Leones y Lobos. Esos eran los conocidos. Obviamente, había muchísimas más clases. Nadie tiene la tecnología de la C.V para entrar en el plano inmaterial o plano astral y buscar a tu Espíritu y nadie la debería tener, pues es peligroso romper el equilibrio entre ambos mundos.

Una vez conseguido tu Espíritu, tu cuerpo cambia, independientemente si te llevas bien con tu Espíritu o no. Una nueva corriente atraviesa nuestro cuerpo, conocida como el Aura Espiritual o corriente Vital. Es la que nos permite hacer magia. La magia depende de tus capacidades y de tu Espíritu. Si tú y tu espíritu sois poderosos, ambos seréis invencibles. Si eres débil y tu espíritu poderoso, no ganas nada… Pues depende de ti el poder. Hay seis elementos principales, Luz, Oscuridad, Fuego, Aire, Agua y Tierra. De estos, puedes derivar los demás si controlas más de uno… Por ejemplo, Agua y Aire dan Hielo, Luz y Fuego dan Energía y Rayo… y así sucesivamente.

Pero no solo son cambios psicológicos, también hay físicos. Si te fusionas con tu espíritu, cambia el color de tus ojos y algunos detalles, como incisivos mas largos, pelo mas largo de distinto color… Pero si obtienes todo su poder… Cambias completamente. Incluso aunque no estés fusionada con tu espíritu, hay cambios notables pero eso depende ya del espíritu portador.

Porto a Cerval, conocido como el Dragón Negro o el Dragón de la Oscuridad. Uno de los espíritus mas poderos, sabios y antiguos desde tiempos inmemorables. Nadie, apenas nadie había conseguido sobrevivir a una fusión humana con él, excepto yo. Hubo un tiempo que todos lo buscaban en busca de poder y fracasaban pero desapareció y empezó a caer en el olvido, por ello lo llamaron el Dios Perdido. Él no es el único espíritu poderoso, hay muchos más y no todos son benignos. A los espíritus más poderosos se les conoce como espíritus rey.

Desde que porto a mi espíritu todo en mi ha cambiado completamente… Mi pelo crece más rápido y mis ojos se han aclarado más, pero una de mis características más notables es mi porte atlético y el considerable tamaño de mis incisivos, haciéndome pasar casi como un vampiro. Incluso mi personalidad se vuelve, a veces… oscura. Cerval no es bueno ni malo, pero su naturaleza es la oscuridad y tengo que luchar contra ella para no perder el control. Es uno de los riesgos de tener un espíritu rey, siempre tienes que luchar para mantener tu cuerpo.

-¿En que piensas?- me saco de mis ensoñaciones Alicia. –Estas en las nubes.

La miré con una sonrisa mientras sacudía la cabeza, indicándole que todo estaba bien. Alicia también tenia un espíritu rey, de los Leones, se llama Dama, la Reina Salvaje. Alicia, tiene que estar en una constante lucha interior, pues a la reina salvaje no le gusta compartir pero la rubia nunca ha cedido ni nunca lo hará.

Alicia cerró los ojos con fuerza mientras las uñas de sus manos se clavaban con fuerza en la mesa, dejando varias marcas. La miré preocupada pero ella ya me volvió a mirar normalmente.

-Estoy bien. Dama cada vez es menos… insistente.- susurró.

-Umm… Ten cuidado.- murmuré.

-Lo tendré.- dijo Alicia segura de si misma.

-Pero eso no evita que me preocupes…- insistí.

-Erika…- Alicia me miro fijamente a los ojos. –Tu también tienes un espíritu rey, y aunque me preocupo por ti, no te estoy vigilando las 24 horas del día. Confía en mi un poco…

-Lo siento… Pero es que no te quiero perder…

Alicia como respuesta simplemente me abrazó con fuerza pero una voz detrás nuestro nos obligó a separarnos.

-¿Poniéndoos melosas? No lo esperaba de ti, Erika.- dijo Ichi con una bandeja en las manos.
-Piérdete, enano.- contesté borde.

Ichi como respuesta gruño mientras se sentaba. Ichi, aunque no tenía un espíritu rey, era uno de los mas poderosos. Lo mismo iba para las gemelas, su espíritu conocido como los Gemelos, era uno de los más poderosos, tanto que podría igualar al de Alicia o al mío. Pero no lo consideraban un espíritu rey, ya que son dos y separados, no valen nada. Era la primera vez que podían estar juntos, teóricamente. David estaba más apartado, lo único que sabia de su espíritu era que también era un espíritu rey, y uno de los mas codiciados, Knight.

Suspiré cansada mientras el timbre volvía a sonar indicando el fin del descanso. Mientras nos dirigíamos a cambiarnos observe todo a mi alrededor… La gente iba y venia cumpliendo su trabajo o quehaceres. Unos cuantos pasaban corriendo hacia el garaje, seguramente a cumplir alguna emergencia. Nosotros aun no habíamos recibido ninguna misión y eso ya me comenzaba a exasperar pues quería volverme mas fuerte y subir de rango. El sistema de subida de rango es un sistema de puntuación que van llenando conforme vas cumpliendo misiones y superando exámenes.

-¡Hola Erika!- grito una voz detrás mío.

-Hola… Aisa, Jane.- contesté sin ganas.

Las nominadas se encontraban detrás mío. Eran dos compañeras de mi división que había conocido por casualidad. Aisa, era la mayor. Alta y gran complexión atlética. Con el pelo castaño oscuro pero su flequillo, así como sus flecos largos que caían a ambos lados de la cabeza, eran de un rojo fuego. Sus ojos eran increíblemente oscuros. En cambio, Jane, es lo opuesto, mas bajita e increíblemente hermosa. Pelo cobrizo y unos ojos aguamarina preciosos. Pero no nos debemos dejar engañar por su fragilidad, es una de las personas mas fuertes de la división. Ambas tienen rango capitán y ahora se dirigían a cumplir otra misión.

-Bueno, Erika… He oído que tenéis examen sorpresa.- me dijo Jane.

-No me apetece nada… Y menos con Irial.- murmuré depresiva.

-¿Echas de menos a Cissy?- dijo Aisa con una pequeña sonrisa, éramos vecinas y por lo tanto no teníamos secretos.

-No lo sé… Ahora no se lo que quiero… Ya bastantes problemas tengo yo como para preocuparme por eso.

-Ya veo… Bueno, te deseo suerte. En la cena nos vemos… ¡Ah! Tenemos reunión esta noche… donde siempre.- dijo Aisa con una pequeña sonrisa.

-¿En serio? Ya avisare a estos.- me despedí con un ademan de mano.

Llegué prácticamente corriendo. Por el camino, Cerval rompió mi tranquilidad interior.
-Podrías aprovechar para estar con Dama esta noche…- dijo con un ronroneo en mi cabeza.

-¿Con Alicia? ¡Ni lo sueñes!- contesté interiormente.

-¿Sabías que Dama es una de las criaturas mas bellas?

-Bien por ti.

Entonces jadeé sorprendida al notar como se me oprimía el pecho. Cerval luchaba por tener el control.

-¡Basta! Estúpido…- solté en un quejido, las luchas habían sido mas frecuentes. –Pensaba que nos llevaríamos bien.

-Si… Y yo también… Reconócelo… Disfrutaras con esto.

-Lo harás tu… Pero yo no soy como tú.

Lo ultimo que escuche fue su risa divertida. Entre en la sala y respire hondo. Todos se volvieron a mirarme y por mi rostro agitado, adivinaron lo que me había pasado. No dijeron nada. Me coloque al lado de Alicia que me cogió la mano con un ademán cariñoso pero ambas maldecimos ese momento. Un nuevo pinchazo me provocó una mueca de dolor, Cerval quería tener el control. Cuando lo conseguí reprimir observe a Alicia, que también estaba intentando hacer lo mismo. Esto era realmente agobiante y cansado. Ninguna reparamos en nuestras manos entrelazadas hasta que nos separamos.

-Muy bien… Ahora quiero que individualmente vayas intentando hacer una muestra de vuestro poder de todos los elementos principales que podáis.- dijo Irial mientras nos colocábamos en fila. –Recordad, lo mas natural es controlar dos elementos de los seis. Tres es no muy notable… y cuatro ya es un caso raro y de mucho poder y disciplina. Mas de cuatro… Solo conozco a unas pocas personas que han llegado a dominar todos esos elementos.

Primero fue David, con una expresión concentrada y las manos a ambos costados empezó los ejercicios. El aire se volvió increíblemente frio, tan frio que nuestras respiraciones soltaban un vaho cálido. Levantó la mano una bola de agua apareció, que se congelo al instante. Después la temperatura cambió bruscamente y la bola de hielo ardió en llamas.

-Bien… Aire y Agua, por lo que manipulas el hielo con frecuencia. También fuego… y aunque no nos lo muestres.- la voz de Irial tomo un tono extraño. –Sabemos que manejas el poder oscuro.

-Son cuatro elementos… -murmuró Amy asustada a mi lado.

Yo solo fruncí el ceño. Ya había dominado cuatro elementos y en tan poco tiempo. Algo no cuadraba y se que Amy pensaba lo mismo, Amy tenia como poder principal la Luz, por lo que podía curar, predecir y utilizar la empatía para descubrir los secretos mas profundos de alguien. Alex era el polo opuesto, Oscuridad… Eso eran los Gemelos, las dos caras de una moneda… Y cuando ambas juntaban su poder, blanco con negro, eran invencibles. Abracé a Amy con un brazo.

-No te preocupes… Creo que es un buen chico.- murmuré tratando de tranquilizarla… aunque realmente no se si era a ella o a mi.

Después fueron subiendo los demás y la clase continuó.

***

Reí mientras chocaba cervezas con Ichi. Era más de medianoche pasadas y estábamos en nuestro rincón secreto… Uno que descubrió Aisa por casualidad. Oculto en unos matorrales había un prado pequeño y acogedor, donde podías hacer una fogata y realizar una fiesta sin que nadie se enterara. Ichi había conseguido las cervezas. Alicia con una llamarada había encendido una pequeña fogata y Jane nos había conseguido mantas.

-Entonces cuando subí a la tarima, Irial me pidió hacer el truco de la bola de fuego y yo le dije que no era buena idea, ya no lo controlaba. – contaba Ichi animado después de varias cervezas. –Me miro con esa mirada asesina que tiene y me puse a hacerla…

-Entonces ¡Pum! La bola explotó de lleno en la cara de Ichi y de Irial…- interrumpió Alex y todos nos echamos a reír.

-Yo le dije que ya la había avisado y después de eso lo ultimo que recuerdo es que desperté en la enfermería…- dijo Ichi con una expresión graciosa. –Nunca hay que enfurecer a la bestia… ¡Kanpai!

Todos nos reímos mientras volvimos a chocar copas. Estábamos casi todos, Alicia, las gemelas, Ichi, Jane, Aisa e Iván, incluso había venido Roag, cuyo nombre es Elle, que la había invitado Ichi. David había declinado la oferta con un gesto algo grosero e Irial… Bueno, después de lo ocurrido hoy, nadie se ha atrevido a invitarla. Ya me había pasado de varias cervezas, las gemelas se habían quedado dormidas e Iván se había ido a llevarlas a dormir. La noche fue loca… Roag y yo hicimos una competición de chupitos, al decimosexto chupito Roag acabo rendida en el suelo y yo con una notoria ebriedad que controlaba o eso creía. Ichi había desaparecido completamente borracho, seguramente a buscar a alguien con quien pasar la noche. Solo quedamos, Jane, Aisa, Alicia y Roag, mas o menos consciente, y yo.

-¿Y bien…? ¿Qué tal con Cissy?- me pregunto Aisa con un sonrojo fuerte en las mejillas debido al alcohol.

-¿Qué pasa con ella?- contesté gruñona.

-¿Has vuelto a hablar con ella?

-¿Para que…? Solo soy una niña para ella…- contesté sarcásticamente. –Además… no somos nada… Aquí hay bastantes presas para descubrir…- dije con una mirada peligrosa.

-Bueno… Em… Creo que has bebido demasiado… Erika.- dijo Jane intentando quitarme la ultima botella de cerveza que quedaba.

Yo simplemente la esquive y me coloqué a su espalda, rozando mi aliento con su cuello. Noté como ella se estremecía y antes de que pudiera hacer algo, no se como, acabé en el suelo. Jane me miro fijamente.

-Estoy bien… Suéltame… Ya lo he pillado…- gruñí levantando las manos en señal de paz.

-¿Qué ocurre contigo? Tienes a gente que te quiere… Creo que deberías hablar con ella.- me dijo Jane.

Eso me molestó bastante.

-¿En serio? Si realmente me quisieran… Nunca habría venido aquí… Si realmente me quisieran… Cissy nunca se habría ido… Si realmente me quisieran… No sufriría…- contesté cabreada.

-Erika…- Alicia trató de acercarse pero la esquivé.

-Vosotras no sabéis lo que es enamorarte y perderlo todo… Y luego descubrir, que nunca podrás escapar de eso. Y para colmo no es una… son dos… ¿Quién sabe? Igual el año que viene son cuatro…- grité fuera de control.

Un puñetazo me hizo volver a la realidad. Sacudí la cabeza confusa mientras me sujetaba la mejilla adolorida. Alicia se sacudía el puño levemente y al ver que yo volvía a abrir la boca lo volvió a levantar. Lo esquive y me abalancé sobre ella, caímos rodando ladera abajo. Antes de perder de vista la fogata, escuchamos como Aisa y Jane se escabullían de la situación, apagando el fuego y borrando las evidencias. Acabé mareada de tantas vueltas y el alcohol no ayudaba. Alicia estaba sentada encima mío mirándome con la respiración agitada y todo el pelo lleno de hojas y ramitas. Tenia las mejilla ruborizadas debido al alcohol aunque lo controlaba bastante bien, o eso creía.

-¡¿Por qué demonios me has pegado?! ¡Bruta!- protesté.

-Te lo merecías después de decir esas estupideces sin sentido… El amor no es algo malo…- contestó Alicia.

-Y ahí va la defensora del amor…- grazné irónicamente.

Le agarré el puño a tiempo, evitando otro posible golpe y la agarré de las muñecas. Volvimos a rodar y esta vez estaba yo encima de ella. La arrinconé contra el suelo apretando las muñecas pero ella no se revolvió. No baje la guardia, sabia que podía librarse en un abrir y cerrar de ojos. Volvimos a chocar miradas fulminantes.

-Estás cambiando…- susurró Alicia.

-Bien. Para eso vine.- conteste mordaz.

-Te estas volviendo fría y no tienes ninguna consideración por los sentimientos… No dejes que Cerval te controle…- dijo Alicia con un hilo de voz.

-No es por Cerval… Es por todo…- murmuré afligida mientras liberaba mi agarré. –Estoy cansada… Cansada por todo… Cansada de poner mascaras, cansada de ser la niña buena que le parece bien todo… Cansada de saber que nunca me olvidaré de Inés… Cansada de que no puedo pasar de Cissy… Cansada de que todo el mundo diga que la historia del amor es bonita… Cansada de que a todo el mundo le salga todo bien y a mi no… Cansada de ser la tonta de turno que le toca sufrir.

-No eres la única que sufres…- murmuro Alicia.

-No me entiendes.- dije mirándola fijamente.

-Deberías tomarte una vacaciones e ir a ver a tu familia a tus amigos… Creo que ha pasado mucho tiempo sin verlos…

-No. Estoy bien así.- me levanté y me sacudí dispuesta a irme.

-Eres realmente estúpida…- susurró Alicia. –Por lo menos tienes familia…

Me giré rápidamente y acorralé a Alicia contra un árbol. Me miro sorprendida. Ni siquiera yo se porque hice eso. El alcohol dominaba la mayoría de las acciones.

-Escúchame bien, gatita…- siseé acercando mi rostro al suyo. –Nunca estarás sola, ahora somos tu familia… Velaré por ti desde las sombras y solo yo, nadie más que yo, asumiré esa carga. Así que como vuelvas a decir algo así… te juro que te arrepentirás.

-Menuda manera tienes de demostrar cariño ahora…- soltó Alicia con una sonrisa divertida. –Amenazando.

La miré con una ceja arqueada. No supe porque… Quizá por el alcohol, quizá por la imagen que tenia ante mi, respiración agitada, pelo enmarañado, sus ojos rojizos increíblemente brillantes y sus labios carnosos húmedos… tentadores. Me relamí los labios, Alicia estaba realmente irresistible. Cerré los ojos reclamándome por esos pensamientos.

-Vamos… Es tu oportunidad… No hay nada mejor después de beber, una noche de sexo.- interrumpió Cerval mis pensamientos.

-Cerval… Piérdete, no haré nada.- respondí.

-Si ella también lo esta deseando… Mírala.

Observé a Alicia entreabriendo mis ojos. Tenia los ojos cerrados y los nudillos blancos. Su respiración estaba más agitada y resoplaba con fuerza. Entonces me miró brevemente, con unos ojos felinos, su ojos rojizos con la pupila rasgada, como los de un gato. Dama estaba volviendo al ataque. Vi que trataba de apartarse de mi pero en vano, la tenia acorralada contra el árbol.

-Déjame… ir… No puedo controlarme… - me suplicó.

Me pegué más a ella y unas palabras que ni siquiera se como salieron de mi boca me dejaron perpleja para darme cuenta de que Cerval me había arrebatado el control.

-¿Y si no quiero que te controles?- susurré con una voz demasiado ronca para ser la mía.

-Cerval…- susurró Alicia… no… no era Alicia…

Alicia levanto la vista con una mirada fiera y juguetona. En el reflejo de sus ojos rasgados pude ver los míos, rojizos y dorados. La sonrisa felina de Alicia dejo ver sus colmillos puntiagudos y uno de sus dedos acarició mi cuello desabrochando el primer botón de la camisa negra que llevaba y noté como mi cuerpo se estremecía, al fin y al cabo, Cerval y yo éramos uno.

-Dama…- pensé –Maldita sea… Devuélveme mi cuerpo, estúpido dragón.

-Solo os estamos haciendo un favor… ¿Verdad, Dama?- contestó Cerval en alto.

-Si… Nos lo agradeceréis mas tarde…- su voz gutural y juguetona, como una melodía musical rompió el breve silencio formado.

Entonces en medio de mis protestas ignoradas, mi cuerpo se inclinó hacia delante capturando los labios de Alicia con ferocidad. No era un beso inocente ni un choqué de labios… Era su boca contra la mía, su cavidad bucal contra la mía… Jadeé sorprendida mientras trataba de retomar el control pero las fuerzas me estaban fallando. El beso se torno violento, ardiente y desesperado. Nuestras lenguas batallaban en una danza sin fin. Alicia se colgó de mi cuello mientras yo la cogía por los muslos y la apretaba contra el árbol, pegando más nuestros cuerpos. Sus piernas rodearon mi cintura. Nuestros colmillos chocaron varias veces para luego rozarse en una sensación placentera. Vi como nos separamos para volver a tomar aire. Alicia se relamió los labios, provocándome más deseo en mi cuerpo.

-¡Dios! Esta chica si que sabe besar…- escuché a Cerval.

-¡Cerval! ¡Por Dios! -protesté casi sin ganas.

-Reconócelo… Estas caliente…

-Cerval… idiota.- gruñí ya sin fuerzas.

Nos volvimos a besar con ferocidad… Una mano sujetaba a Alicia de las piernas pegándomela más a mi, con la otra empecé a acariciar su pierna, hacia abajo, hacia arriba en un camino indefinido… Mi mano se acercaba peligrosamente hacia su entrepierna, haciendo que ella soltara varios ronroneos de placer, pero se desviaba por otro camino. Un escalofrío recorrió mi espalda al notar como la mano de Alicia se introducía debajo de mi camisa, acariciando tortuosamente, clavándome las uñas de vez en cuando. Mordí su labio inferior antes de ir en busca de su lengua. Nuestros labios ya estaban hinchados y calientes. Nos separamos y nos miramos brevemente. Alicia lamio la comisura de mi labio, limpiándome el hilillo de saliva que tenía. Nuestras miradas chocaron otra vez y entonces nos dimos cuenta las dos. Sus ojos rojizos y los míos, volvieron a la normalidad, volvíamos a tener el control de nuestros cuerpos pero no nos movimos de la posición que estábamos ni teníamos intención. Antes de volverme a concentrarme en ella, Cerval me interrumpió brevemente.

-Es todo tuya, chica… Disfrútala bien…- dijo entre carcajadas.

Simplemente gruñí. Alicia hizo lo mismo y oculto su rostro en mi cuello sin movernos de nuestra posición comprometedora.

-¿Alicia?- murmuré con una voz demasiado excitada para mi gusto.

-Odio a los espíritus.- dijo simplemente en un jadeo.

Me reí entre dientes. Entonces un gruñido de placer se me escapo de la garganta al notar como Alicia clavaba sus dientes en mi cuello para luego lamerme la herida lentamente, saboreándola.

-¿Acaso eres un vampiro…?- susurré en medio de un jadeo.

-Tal vez…- murmuró ella tan excitada como yo. –Sabes bien…

Unas risitas se escaparon de mi garganta. Agarré de la cabeza a Alicia y la sujete bien contra el árbol, haciendo que nuestros rostros quedaran a milímetros de distancia. Sus ojos rojizos me miraron fijamente seguros y juguetones. Nuestros alientos se entremezclaban y un pequeño vaho surgía por el frio de la noche. Realmente deseaba volver a probar sus labios y por la mirada, supe que ella también. Y cuando nuestros labios se volvían a encontrar una luz nos cegó. Giramos la cabeza para ver a Iván con una linterna acompañado por Aisa.

-Vaya… Salimos a buscaros pero veo que estáis… estupendamente.- dijo Aisa divertida.

-Erika y Alicia…- murmuró Iván. –Vaya sorpresa…

Nos separamos rápidamente y comenzamos la ascienda. Nuestros visitantes inoportunos nos siguieron.

-No ha sido nada…- gruñí tratando de explicar la situación.

-Ya… nada…- contestó Iván sarcástico.

-Solo ha sido un desenfreno, hemos perdido el control… Iván.- murmuró Alicia, molesta.

-Bien, bien… No diremos nada… Producto del alcohol y espíritus. ¿Verdad, Iván?- dijo Aisa encogiéndose de hombros con una mirada maliciosa.

-Vale, vale… Lo que digas… realmente tampoco me importa mucho… Después de todo ya no soy vuestro superior…- dijo Iván antes de desaparecer a su habitación. –Esto nunca ha pasado, paso de buscarme problemas. ¡Bye!

Aisa simplemente se encogió de hombros y siguió a Iván por sus escaleras y se despidió con un ademan de manos. Alicia y yo nos quedamos en el centro del corredor, mi cuarto lo tenia en la división de los dragones, al frente. Y Alicia lo tenía a la izquierda, en la de los leones. Ninguna nos dijimos nada. Simplemente estuvimos en silencio. Estábamos de espalda contra espalda.

-Bueno… Entonces… Hasta luego.- murmuré. –Buenas noches…

-Si… Buenas noches…- susurró Alicia.

-Te vas a quedar con las ganas…- canturreo Cerval en mi mente.

-¿Sabes que me estas haciendo perder la paciencia, dragonchuelo?

Simplemente escuché su risa antes de desaparecer. Suspire mientras daba varios pasos subiendo apenas tres escalones. Entonces me giré y observe como la melena dorada de Alicia desaparecía por una esquina, a un paso extrañamente lento.

-A la mierda…- gruñí y eché a correr.

Alcancé a Alicia antes de cerrara la puerta. Entre velozmente por el hueco y la agarré por la cintura elevándola. La besé fogosamente. Alicia me rodeo el cuello con los brazos y le pegó un puntapié a la puerta cerrándola. Tambaleantes caímos en la cama y nos miramos a los ojos. Nuestras respiraciones están aceleradas. Alicia trató de hablar.

-Que…- la besé –Te quede claro…- la volví a besar interrumpiéndola.

-Solo es sexo…- terminé su frase antes de besarla otra vez.

-Solo.- concluyó ella tirando de mi y volviéndonos a besar. –Voy a matar a Dama…- susurró Alicia antes de besarme otra vez.

Reí divertida mientras la agarraba levantándola y acorralándola contra la pared. Se quedó sentada, encerrada entre mis brazos uno a cada lado de su cabeza. Abrió las piernas y me tiró de la camiseta pegándome a ella con fuerza. Solté un suspiro al notar nuestro cuerpo con cuerpo, pecho con pecho, intimidad contra intimidad. Me mordió el labio inferior lamiéndomelo suavemente antes de atacar mi cuello. Mientras yo me concentraba en como desabrochar su blusa, ella coló ágilmente las manos debajo de mi camisa sacándomela, me aparte brevemente para facilitarle la tarea. Solté un gruñido al ver que su blusa se negaba a despegarse de su dueña y con un gruñido se la arranque, varios botones volaron por el aire.

-¡Eh! Era mi favorita.- protestó Alicia.

-Te compraré una… Luego.- me estremecí al oír mi voz cargada de deseo.

Nos dejamos caer en la cama y Alicia se colocó encima mío. Estudio determinadamente mi cuerpo. Perfilo con la yema de sus dedos mis abdominales, cada una de las pequeñas cicatrices y marcas que tenía. Besó mi hombro, perfilando con la lengua mi tatuaje. La agarré de la cara mientras la volvía a besar apasionadamente. Sus manos se deslizaron por mi cadera hasta llegar al pantalón. Me desabrochó el primer botón pero yo fui más rápida, de un giro me coloqué encima y me sacudí el pantalón como pude. Observe que ella me miraba divertida.

-Impaciente…- susurró antes de que yo la callara con mis labios.

-La ropa no sirve…- contesté mientras tiraba de su falda que salió limpiamente. –Para nada…

-Realmente adoras el negro…- dijo Alicia mirando mi lencería negra.

-Es el mejor color de mundo.

Alicia simplemente se rió divertida mientras me abrazaba. Escondí la cara en su cuello y respiré su aroma. Nos quedamos un rato así, cuerpo con cuerpo, piel con piel. Sentía perfectamente su respiración debajo de mi. Entonces hundí más la cara en su cuello y lo lamí con ganas. Noté como ella se estremecía para soltar sendos suspiros que se convirtieron en gemidos. Cole mi mano debajo de su sujetador acariciando sus perfectos senos y rozando con mis dedos su pezón, que se erizó al contacto. Le desabroche el sujetador mientras la besaba otra vez. Nuestras lenguas tenían una batalla campal que terminé para recorrer un camino de besos hasta sus pechos. Hundí mi cara en uno, lamiéndolo y mordisqueándolo con fervor, mientras que el otro se rendía ante mis caricias. Alicia temblaba de placer mientras unos gemidos se le escapaban sin control. Terminé chupando su pezón que se quedo erecto y cuando iba a continuar con el otro, un gemido se escapo de mi boca al notar como la mano de Alicia me palpaba cierta zona. Nos miramos brevemente… Esto solo era un juego, a ver quien daba más, quien era más fuerte. Conseguí reprimir un gemido mientras su mano se movía lentamente por mi zona, y la otra me desabrochaba el sujetador. Le agarré de ambas muñecas y se las coloqué encima de su cabeza. Ella me miró no muy aceptable con lo que estaba haciendo, pero la curiosidad le pudo más. La solté segura de que no se iba a mover.

-Quédate así un momento…- le susurré al oído sensualmente antes de mordisqueárselo.

Un gruñido se le escapo de su garganta pero se quedo quieta. Entonces lentamente empecé a recorrer su cuerpo con mis besos. Escuché como ella suspiraba mientras me acariciaba la cabeza. Me entretuve un rato en su ombligo antes de bajar. Percibí como ella se tensaba cuando le agarré la goma del tanga que llevaba y empecé a tirar abajo. Ella involuntariamente cerró las piernas pero yo le agarré de los muslos obligándole a separarlas. Levanté la cabeza para besarla mientras mis dedos palpaban la zona, realmente húmeda y resbaladiza. Ella gemía sobre mis labios.

-Estás realmente húmeda…- susurré entre beso y beso.

-¿Y tu que…?- resopló.

Se me escapó el aire de los pulmones al notar como ella colaba su mano en mis pantis y me introducía los dedos sin miramientos. Se me escaparon varios gemidos al notar su mano acariciado mi interior. Mis caderas se movieron involuntariamente tratando de sentirla más. Escondí la cara en su cuello mientras se me escapaban gemido y gruñidos entremezclados.

-Estás realmente húm…- no la deje terminar, introduje mis dedos en ella y noté como se tensaba de puro placer.

Entonces ambas notamos como corrientes eléctricas empezaban a recorrer nuestra espalda, llegando hasta nuestro preciado orgasmo pero yo no la deje acabar. La agarré de las piernas a una velocidad impresionante y antes de que ella pudiera protestar introduje la cara entre ellas, lamiendo con fervor. Alicia soltó varios gemidos mientras sus piernas temblaban sin control. Me agarró la cabeza apretándome más contra ella. Me concentré en mi trabajo, y por los gritillos de placer de mi compañera supe que lo estaba haciendo mejor que bien. Noté como ella estaba a punto de venirse otra vez pero aún no… Me separe brevemente mientras le introducía dos dedos y seguí lamiendo.

-E… ri… ka… No… más… me… est… estoy… ¡Dios!- gimió Alicia.

La besé mientras aumentaba la velocidad de mis dedos y noté como se contraía, indicando punto y final. Alicia resopló cansada mirando al techo mientras trataba de recuperar su respiración. Me deje caer a su lado mientras estiraba las sabanas tapándonos. Me lamí los dedos, eliminando los últimos rastros y por el rabillo del ojo observe como me miraba. Entonces se pegó a mi y me beso larga y duramente. La miré con una ceja arqueada mientras ella se recostaba en mi pecho. La rodee con mis brazos y mis dedos empezaron a seguir la forma del tatuaje de león que tenia en su omoplato.

-Eres idiota… Tú y Cerval… ¿Lo sabes?- murmuró Alicia.

-Tú y Dama no os quedáis atrás… Aunque Cerval tenía razón… No hay nada mejor después de beber que una noche de… ¡Ay!- protesté ante su pellizco.

-Por tu bien… No acabes la frase.- murmuró Alicia malhumorada.

Me reí mientras la abrazaba más fuerte.

-¿Pero nos lo hemos pasado bien?- observé como ella asentía.

-Te juro… Que la ultima persona con la que pensaba hacer esto eras tú…- me dijo de repente.

-¿Nunca has estado con una mujer?

-Es mi primera vez… con una mujer.

-¿Y que tal?

Alicia no contestó simplemente me sonrió mientras cerraba los ojos.

-Ha sido… Pasable.- me dijo.

-¿Pasable? ¿Solo pasable?- gruñí descontenta con la calificación.

Entonces Alicia me agarró de la barbilla y me besó. Nuestras lenguas danzaron un momento antes de que ella me mordiera el labio inferior. Y como antes, me lamió los restos de saliva.

-Sobresaliente… ¿Suficiente?- me dijo divertida.

-Mucho mejor…

Silencio.

-Oye…- murmuró Alicia. –No mezclaras sentimientos con esto. ¿Qué soy para ti?

-Mi mejor amiga, mi compañera de espaldas… Mi hermana y la persona a la que confiaría mi vida sin pensarlo. Eres importante para mi. Y no… No mezclare sentimientos… Solo ha sido cosa de una noche y ha sido… divertido.- contesté sin abrir los ojos.

-Me alegro…

-¿Y yo para ti?- pregunte.

-Lo mismo…- susurró antes de cerrar los ojos.

Y ya no volvimos a hablar en toda la noche.

Cuando me desperté Alicia ya no estaba a mi lado. Vi que me había dejado mi uniforme plegado en la silla. Adormilada, me levante como si mi cuerpo pesara una piedra. Termine de ajustarme la corbata y me mire al espejo. Cuide que no tenía nada fuera de lo común hasta que un pequeño reflejo en el espejo me llamo la atención. Me acerqué un poco más y pude divisar, no una, sino varias marcas que adornaban mi cuello. Trate de levantarme y ajustarme el cuello de la camisa pero se quedaban a la vista. Bueno con un poco de suerte nadie se daría cuenta. Vigilé la puerta al salir, ya que seria bastante sospechoso ver salir a alguien de los dragones salir de la división de los lobos, y encima estaba prohibido, pero eso no nos importo en su momento. Con cuidado me colé y llegue al corredor sin que me viera nadie. Suspire contenta y cuando iba a seguir mi camino una mano en el hombro me dio un infarto.

-¿Pero que estas haciendo?- dijo Jane mirándome extrañada.

-Ah… Eres tú…- suspire aliviada. No me ha visto… ¿Verdad?

-Si… Sera mejor que sigamos ¿No te parece?- murmuro Jane mirándome rara.

Simplemente sonreí y fuimos directas a la cafetería… Claro que no faltaba el idiota de turno que tenia que preguntar donde estaba anoche. Cuando me senté con todos, enfrente de Alicia, Alex se arrimó a mi y me pregunto.

-¡Oye! ¿Dónde estabas anoche?- preguntó.

Vi como Aisa se atragantaba con la bebida que estaba tomando, Iván se trago un trozo de comida por el otro lado y empezó a toser. Alicia simplemente miró a otro lado y los demás me miraron curiosos.

-¿Anoche?- pregunté.

-Si… No estabas en tu cuarto. Te hemos ido a buscar para bajar juntas.- dijo Amy

-Me he levantado antes. No podía dormir…- murmuré cruzando los dedos por debajo de la mesa.

-¿Y por eso has llegado tarde?- ¿Por qué eran tan listas las gemelas?

-¡Ya sé lo que habrá pasado!- gritó Ichi sobresaltándonos a todos.

-Ni te lo imaginas…- murmuró Aisa por lo bajo.

-Seguro que te has ido a buscar a alguien por la noche… Y habrás… Bueno, ya sabes…- Ichi enmudeció un poco al ver mi aura asesina. –Esto y lo otro…

-Caliente…- murmuró divertido Iván.

-¿Y que te hace pensar eso?- siseé.

-Las marcas en tu cuello.- todos se movieron pegándose a mi para mirar mi cuello.

-¡Ya!- grité harta de ser el centro de atención. Alicia se reía entre dientes. -¡Dejadme en paz!

Me levanté de golpe tirando la bandeja a un contenedor y me largue cabreada. Antes de irme oí como se movían varias sillas. Fui directa a la sala de entrenamiento que nos tocaba y me deje caer sobre varias colchonetas ocultas detrás de varias columnas. Cerré los ojos y coloqué las manos detrás de la cabeza a modo de almohada. Con un poco de suerte podría dormir un rato.

-Ha sido divertido…- dijo una voz y sentí un peso extra encima mío.

-¿Qué quieres?- gruñí. –La próxima vez… Aprende a no dejar marcas tan visibles.

-¿Habrá próxima vez?- abrí los ojos para ver a una Alicia divertida.

-Ya más quisieras…

Alicia simplemente se rio mientras se inclinaba hacia delante acercando su rostro al mío. La miré fijamente a los ojos y nuestras expresiones se tornaron serias… Sabía de lo que quería hablar.

-¿Has vuelto a enterarte de algo más desde la ultima conversación sobre el arma?- susurró Alicia muy cerca de mis labios.

-No.- aquella negación provocó que nuestros labios se rozaran. –Cissy e Irial dijeron que la próxima vez no nos la dejarían pasar… Pero no he escuchado nada de problemas… Así que estamos bien de momento.

-Es extraño.- dijo simplemente Alicia levantándose.

Me tendió la mano y la agarré levantándome. Suspiré cansada mientras me pasaba las manos por la cara. Entonces mire a Alicia mientras le rodeaba el cuello con un brazo y le dije por lo bajo.

-Lo único que nos queda es volvernos más fuertes… Y con suerte puede que sepamos algo.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   28/2/2012, 19:10

Elisika-sama escribió:
Ahi va la primera parte del proximo capitulo... Narrada en tercera persona y con... *redoble de tambores* Cissy!

__________________________________________________


TRES AÑOS MÁS TARDE...


Capitulo 12: Tres años después…

Cissy jadeó mientras se agarraba las rodillas tratando de recuperar el aliento. Pegó la espalda a la pared intentando salir desapercibida. Observó la Walther P99, le quedaban pocas municiones. Suspiró cansada… Todo se había salido de control y lo sabía… Ella lo sabía y no pudo hacer nada para impedirlo. Una pantalla se desplegó delante de ella, sobresaltándola. Observo a un viejo de expresión dura y calvo, uno de los comandantes supremos, del Consejo.

-Señor… ¿Están a salvo?- preguntó Cissy sin bajar la guardia de todo lo que le rodeaba.

-Si, comandante, gracias a tus esfuerzos.- dijo el hombre. –En cinco minutos llegara el equipo siete de la base de Canadá.

-¿Refuerzos? ¡Habíamos quedado en destruir el laboratorio completo! ¡Todo esta fuera de control! ¡Todos están muertos!- perdió la paciencia Cissy. –Hemos perdido la base pero con suerte hemos evitado que se extendiera al exterior. ¿Qué más pruebas quiere señor…? ¡Esto debe acabar!

-No tolerare que me levante la voz, comandante general. Tu misión ahora es destruir la materia prima que esta localizaba en la sala C en la planta baja. Allí te encontraras con los refuerzos.

-Señor…- pero no le dejo continuar.

-Comandante Lanster… El laboratorio será destruido, pero antes quiero que consigan muestras de la materia prima para seguir con la investigación. Tienen exactamente 30 minutos para cumplir la misión y salir de ahí.

-¿Vais… vais… a continuar con esto? ¡Es suicida!

-¡Basta! No son ordenes mías… Son de arriba y debe cumplirlas sino quiere ser degradada del puesto.- entonces el hombre suspiro cansado y bajo la voz. –Opino igual que tu, Cissy… Pero aquí esta pasando algo… El Consejo se ha vuelto corrupto y están muy obsesionados con la investigación. Ahora la compañía se ha vuelto peligrosa y te necesitamos, si te perdemos, perdemos Vormund.

-Señor…- susurró la pelirroja. –Cumpliré la misión, señor.

Entonces la pantalla desapareció, quedando la zona en silencio. Cissy tragó saliva mientras agarraba fuertemente su arma. Estaba asustada, pero no por lo que podría encontrar, estaba asustada por el futuro de todos.

-No ganamos nada quedándonos aquí, Cissy… En marcha.- interrumpió una voz en su mente.

-Lo sé… ¿Hasta donde nos llevara esto, Darvel?

-Algo muy grande a empezado a moverse… y no es nada bueno. Hasta los espíritus mas ancestrales lo temen…

Cissy simplemente volvió a suspirar mientras se guardaba la pistola en la funda a su costado izquierdo. Se ató bien las botas militares que llevaba y se ajusto el pantalón. En el muslo derecho llevaba otra funda con otra Walther, con un cartucho cargado pero no llevaba más. La camiseta de tirantes negra se le pegaba al cuerpo por el sudor y en su espalda llevaba una katana, de la largura de su pierna y afilada como un cuchillo. Empezó a andar rápido y sigilosamente, sin hacer ruido pero sin detenerse. Todo estaba oscuro que costaría distinguir algo a más de un metro desde tu nariz pero la vista de Cissy estaba acostumbrada ya. Solamente evitaba la oscuridad completa con unos focos a lo largo del corredor, parpadeantes y destellando pequeñas chispas. La linterna que llevaba en la mano también le ayudaba en su camino. Entonces un ruido algo brusco a su derecha la alertó. Con una velocidad impresionante esquivo una mordida y giró rápidamente para atestar una patada al intruso y lanzarlo volando contra la pared. Antes de que se pudiera mover, Cissy ya le había lanzado un cuchillo que dio completamente en la diana, justo entre las cejas de su cabeza, matándolo al instante. La linterna alumbro el uniforme negro de la C.V y la bata blanca… Era uno de los científicos.

-Maldita sea… Han empezado a revivir…- susurró Cissy por lo bajo mientras sacaba la Walther de su costado y aceleraba el paso, ya veía las escaleras al fondo, solamente tendría que bajarlas y llegaría a su destino.

Un destello parpadeo a su lado, y por instinto Cissy se tiro al suelo rodando hacia un lateral esquivando varias balas.

-¡Alto!- gritó Cissy ocultando la cabeza tras una pared.

Un hombre emergió de las sombras, en un estado deplorable, con todo el uniforme remendado y roto, y varias heridas… Una en la cabeza, la nariz rota y un torniquete le rodeaba el antebrazo. Por lo que le costaba respirar, Cissy adivino que tenia algunas costillas rotas.

-Comandante… Esta viva.- susurró el hombre sorprendido. –Perdóneme… Pensaba que era más de esas cosas.

-No te preocupes… Hay más cosas de esas y aumentando. Han empezado a revivir… Hemos de salir de aquí.- contestó Cissy rápidamente sin perder tiempo.

-Entendido… La sigo… ¿Hay alguien más con vida?- Cissy negó con la cabeza, ya había perdido la esperanza.

Llegaron a las escaleras y las bajaron con cuidado. Varios regueros de sangre cubrían los escalones y las paredes. Cissy notó como el hombre a su lado temblaba pero mantuvo su actitud firme. Llegaron finalmente a la sala C, la puerta estaba cerrada. Cissy le explico brevemente al soldado el pan antes de empujar la puerta. Un olor nauseabundo y podrido inundo los sentidos de los visitantes. Cissy se tapó la nariz con una mano intentando evitar las arcadas. Diviso varios cuerpos tendidos en el suelo, todos muertos y llenos de sangre. Descuartizados a mordiscos. Nuevas arcadas le inundaron a la pelirroja, esto era una carnicería. Su acompañante temblaba y ya no se molestaba en ocultarlo. Cissy trato de buscar alguna señal, algo… Pero el equipo de rescate no estaba en ninguna parte. Miro su reloj, le quedaban 15 minutos. Suspiró exasperada. ¿Dónde demonios estaba el equipo de rescate?

-¿Comandante?- murmuró el hombre asustado.

-No te preocupes, soldado… Seguramente llegarán pronto.

Y cuando se giró, un ruido de arrastre empezó sonar. El hombre ya no podía más, salió corriendo hacia la puerta para buscar una salida.

-¡No!- grito Cissy pero era demasiado tarde.

Un tentáculo viscoso le atravesó de par en par mientras una horrible y enorme criatura deforme bajaba del techo. El hombre antes de que pudiera gritar de dolor, de miedo fue engullido por esa bestia. Cissy retrocedió con cautela y una expresión de espanto en su cara. Eso no se parecía en nada a lo que había visto, ni una pizca a los experimentos que había tenido que supervisar. Era una mutación completamente fallida y fuera de control, una mezcla de bestia con pulpo. Cissy rodó a un lado esquivando el primer golpe. Disparó varias veces pero las balas rebotaron en su cuerpo pringoso. No tenían efecto. Echó a correr hacia atrás, esquivando todos los golpes que podía. Tiro la Walther ya gastada e inservible a un rincón y sacó su espada. Un tentáculo surgió del suelo, sorprendiéndola. Lo consiguió bloquear con el reverso de su espada pero el golpe la lanzó volando contra una columna. Soltó un quejido de dolor al notar como su espalda recibía todo el impacto, casi sintió como se le partía en dos. Cissy consiguió levantarse a tiempo para esquivar un nuevo ataque y se colocó en el centro.

Dos criaturas, no una, dos, le venían a ambos lados. Varios tentáculos se abalanzaron sobre ella, pero ya estaba preparada. Como una :bailarina:, esquivo y cortó cada uno de ellos. Se agachó justo a tiempo antes de un tentáculo afilado le rebanara la cabeza. Entonces su anillo de dragón brillo intensamente. Levantó la mano y una gran llamarada de fuego salió despedida hacia la bestia que tenia en la derecha, encerrándola en un enorme remolino de llamas. Volvió a esquivar un nuevo ataque y se tiró al suelo deslizando sus manos por él. El suelo tembló violentamente mientras varias esquirlas afiladas surgían de el calvándose en la segunda criatura. El bicho grito de dolor y con uno de sus muchos tentáculos barrio las columnas de tierra pero Cissy ya estaba lista, juntó sus palmas mientras se concentraba. Sus manos y la espada empezaron a brillar intensamente y cuando levantó la vista, sus ojos dorados relucieron como dos luceros en la oscuridad. Cissy se abalanzó sobre la criatura levantando la espada. Esquivó en el aire los ataques que pudo. Uno de ellos le atravesó un costado pero no detuvo su avance. Un grito surgió de su garganta mientras bajaba la espada incandescente y un gran destello cegó toda la sala. Atravesó limpiamente el cuerpo de la criatura por la mitad.

Cissy jadeó mientras apoyaba una rodilla y clavaba su espada en el suelo. Se llevó una mano a la costilla con un gesto de dolor, la sangre no se detenía. Trató de incorporase pero se mareó al instante. Maldijo por lo bajo. Su ultimo ataque le consumía mucho poder espiritual. Entonces agarró un trozo de tela y lo mordió fuertemente mientras un olor a carne quemada inundaba su ambiente. Varias lagrimas de dolor surgieron de sus ojos mientras notaba un sabor metálico en su boca. Se levantó a duras penas, apoyándose en la espada, con la herida cauterizada pero varios hilillos de sangre se le escapaban de ella. Se tiró a un lado esquivando a duras penas un tentáculo de la ultima bestia pero no pudo esquivar el segundo. Le agarró fuertemente del cuello y la incorporó, entonces la bestia la impactó contra el suelo. Cissy notó como el aire se le escapa de sus pulmones y la sangre empezaba a inundar su boca. Tosió intentando respirar pero el agarre alrededor de su cuello se lo impidió.

Abrió un ojo a duras penas pero ya apenas veía nada. Cissy, sacando fuerzas a saber de donde… Levantó la mano con la espada, la cual empezó a brillar con varios destellos eléctricos y cortó el tentáculo que la tenía presa. La bestia gritó de dolor y Cissy libre de toda sujeción empezó a caer a una velocidad vertiginosa hacia el piso. No podía recuperarse a tiempo, cerró los ojos esperando el frio suelo y el sonido de sus huesos rotos pero nunca llegó.

Una sombra veloz la agarró justo a tiempo y una nueva explosión de llamaradas obligó a la bestia retroceder. Entonces varios rayos cayeron sobre ella y se escucho el sonido a chamuscado. Varias sombras se colocaron delante de la pareja. Los refuerzos habían llegado. Cissy trató de tomar el aire perdido pero apenas podía, el impacto anterior le había roto varias costillas.

-¿La tienes?- gritó una voz que parecía ser la del líder y que le sonó extrañamente familiar.

-I… iri… Irial…- jadeó Cissy a duras penas.

La nominada se colocó a su lado, quitándose la mascara, mientras sus compañeros trataban de hacer retroceder a la criatura con nuevas explosiones de fuego, tierra y energía.

-Shh… No hables, Cissy. Nos encargaremos ahora a partir de aquí. Saldremos en tres minutos.- dijo Irial acariciando el rostro de su hermana. –Me alegro de que no hayas liberado todo tu poder… Tu cuerpo… No lo habría soportado.

-Solo podéis destruirla con un ataque directo y fuerte.- murmuró Cissy.

-¿Te encargas tú?- dijo Irial refiriéndose a su salvador que la agarraba en brazos.

Cissy simplemente notó como la dejaban con cuidado apoyada en una columna. Irial miro a su acompañante que se quitaba la mascara. Cissy apenas pudo articular palabra al ver esa melena castaña y esos ojos del mismo color pero aclarados.

***

Crují mis dedos suavemente mientras golpeaba impaciente el suelo del helicóptero con mi pie. Una mano me devolvió a la realidad. Mire a Alicia que me tendía la mascara de seguridad.

-No te preocupes… Llegaremos a tiempo.- me dijo sentándose a mi lado.

Asentí distraída mientras me ajustaba la mascara oscura que tapaba todo mi rostro, dejando a la vista una rendija para los ojos. Escuché como el piloto indico que ya habíamos llegado. No espere a que me diera el aviso. Abrí la puerta bruscamente y una oleada violenta de aire sacudió el helicóptero. Salté sin esperar a nadie, escuché como Irial gritaba algo pero ya daba igual, Alicia y las gemelas me siguieron enseguida, detrás de todos. Levanté la mano mientras una enorme bola de energía se me formaba, y justo cuando divise el techo derrumbado de nuestro destinó la lancé. Giré en el aire, atravesando el agujero y la nube de humo. Una corriente de aire recorrió el suelo reduciendo el impacto de mi aterrizaje. Alicia chasqueo los dedos mientras varias bolas de fuego surgían flotando y iluminando nuestro camino. Corrí sin detenerme y los demás me siguieron. El camino estaba bloqueado por varios escombros pero no me detuve. Irial apareció a mi lado agitando la mano haciendo aparecer una potente corriente de aire que despejó el camino.

-¡Esta delante! ¡Esta luchando pero no aguantara más! ¡Una pared bloquea el camino!- grito Amy a mi lado.

-¡Pues la atravesaremos! ¡Ichi!- grité.

Ichi aceleró el paso mientras agitaba la mano en el aire y una gran esfera de energía salió disparada destrozando la pared. Entonces aceleré mi paso, desapareciendo a una velocidad impresionante. La veía caer a cámara lenta, salté y la agarré justo a tiempo. Mis compañeros llegaron unos segundos después, lanzado nuevos ataques, haciendo retroceder a la criatura. Derrapé en el suelo tratando de frenar. Observé como Cissy trataba de recuperar el aire que había perdido.

-¿La tienes?- gritó Irial.

-I… iri… Irial…- jadeó Cissy a duras penas.

La nominada se colocó a su lado, quitándose la mascara, mientras los demás trataban de hacer retroceder a la criatura con nuevas explosiones de fuego, tierra y energía.

-Shh… No hables, Cissy. Nos encargaremos ahora a partir de aquí. Saldremos en tres minutos.- dijo Irial acariciando el rostro de su hermana. –Me alegro de que no hayas liberado todo tu poder… Tu cuerpo… No lo habría soportado.

-Solo podéis destruirla con un ataque directo y fuerte.- murmuró Cissy.

-¿Te encargas tú?- dijo Irial mirándome.

Dejé con cuidado a la pelirroja en el suelo mientras me quitaba la mascara. Observé su rostro sorprendido pero no me detuve a analizarla camine varios pasos hasta reunirme con todos mis compañeros. Entonces un movimiento a mi lado me alertó, agarré lo que parecía ser… ¿Una mano? Mire a una chica uniformada de la C.V pero sus ojos cristalinos no miraban a ninguna parte, tenía la cara destrozada y el pecho abierto dejando ver sus órganos con la sangre ya coagulada. Estaba muerta… ¿Cómo… como... podía seguir moviéndose? Entonces ella se movió a una velocidad impresionante y con una fuerza brutal se lanzó a mi cuello.

-¡Erika!- grito Irial tratando de acercarse a mi pero varios tentáculos la bloqueaban.

La chica salió volando antes de que apenas rozara mi cuello. Cissy jadeó mientras bajaba la pierna y se agarraba el costado con una mueca. Se giró y me agarró de la cara tratándome de espabilar.

-¡Eh! ¡Erika!- me sacudió levemente. –No son humanos, no dudes… Mátalos. Una sola mordida es mortal.

Asentí mientras retrocedíamos para reunirnos, cubriéndonos las espaldas. Alicia hizo una floritura con las manos y un potente remolino de aire y fuego rodeo al bicho de los tentáculos, manteniéndolo un rato ocupado hasta que viéramos que hacer con la enorme multitud de muertos vivientes que nos empezaban a rodear.

-¿Qué son estas cosas?- grité.

-Muertos…- siseo Cissy. –Reviven por el virus con el que estaban experimentando. Hubo una fuga y nadie sobrevivió. Los especímenes que estaban en investigación mutaron completamente. Una sola mordida es letal… para todos.

-¿Y el consejo quiere que continuemos con esto?- grito Irial.

-Hemos evitado que se expandiera al exterior. El laboratorio tiene que ser destruido.- contestó Cissy. -¿Cuánto tiempo queda?

-Dos minutos y descontando…- contestó Amy.

-Tiempo de sobra… ¿Cómo los matamos?- pregunté mientras desenvainaba mis espadas gemelas, una a cada mano.

-Si le cortas o disparas la cabeza, están muertos. Si les calcinas o congelas o lo que sea, completamente, con magia, también. –contestó Cissy mientras volvía a levantar su espada.

-Estas malherida, Cissy, descansa… Nosotros nos encargamos.- dijo Irial preocupada.

-Estoy bien… Necesitamos acabar con esto ya.- siseó Cissy.

-Yo me encargó del grande… Cubridme.- murmuré antes de desaparecer.

Una gran explosión sacudió los cimientos y la criatura se libró de la jaula donde estaba encerrado. Eché a correr directa hacia la bestia. Varios muertos vivientes se abalanzaron sobre mi pero Alicia, rápida como una rayo, se deshizo de ellos despejándome el camino. Esquivé un tentáculo mientras las gemelas bloqueaban los otros. Rodé hacia un lado y seguí corriendo. Un aura oscura empezó a emanar de mis manos mientras mis espadas empezaban a destellar y ser rodeadas por una niebla negra. David e Ichi bloquearon varios ataques directos hacia mi. David giró sobre si mismo y cortó varios tentáculos mientras que Ichi rodo sobre el suelo y saltó mientras una onda eléctrica destruía todos los infectados que teníamos alrededor.

-¡Un minuto!- me gritó Ichi.

Salté mientras levantaba las espadas en alto. Grité con fuerza mientras un enorme poder me empezaba a rodear. Bajé con fuerza mis espadas y hice varias fintas. Una gran explosión sacudió el ambiente mientras aterrizaba. Jadeé mientras me restregaba la mano por la frente limpiándome el sudor… Ese ataque era el mas fuerte que tenia y nunca podía controlarlo bien. Un silencio inundo la sala.

-¿Ha funcionado?- preguntó Alex mirando a la bestia petrificada.

Entonces la bestia empezó a caer en trozos mientras un rio de sangre verdosa resbalaba por todo su cuerpo. Agité mis espadas satisfecha, sacudiéndome la sangre, lo había conseguido.

-Ha funcionado.- contesté con una sonrisa.

Entonces un temblor mas fuerte que todos los anteriores empezó a sacudir todo el edificio. Me agarré a una columna intentando mantener el equilibrio y una explosión, seguida por la caída de varios escombros, en el techo me hizo levantar la vista. Irial había despejado el camino de la salida. Entonces varias explosiones empezaron a sacudir el edificio.

-¡Corred!- grito una voz.

Ichi pasó corriendo por mi lado con una cara de espanto y saltó, impulsándose en varias columnas y con una acrobacia perfecta, poco elegante, agarro la mano de Irial que estaba arriba. Mire por donde había venido y una gran explosión de llamaradas venia hacia mi, arrasando todo, furiosa, con ganas de matar. Los demás no se lo pensaron dos veces, siguieron a Ichi saltando y girando en el aire, llegando a la salida. Alicia consiguió quitarse de encima a un muerto viviente y salto gritándome que me diera prisa. Mire a mi alrededor y observé como Cissy estaba colgada en un saliente, gritándome que me moviera de una vez.

-¡Erika! ¡Muévete!- rugió Cissy.

Cuando iba a dar un paso algo se enganchó en mis piernas impidiéndome que avanzara. Me di de bruces contra el suelo y vi como varios tentáculos me agarraban, dispuestos a calcinarme con ellos. Me revolví y cuando iba a levantar la espada para cortarlos, seis cuerpos con las fauces abiertas se abalanzaron sobre mi. Conseguí colocar las espadas en cruz e impedir que se acercarán a mi. El fuego cada vez estaba más cerca. Entonces una sacudida violenta de aire lanzó volando a los cuerpos hacia las llamas y una finta rápida y mortal hizo que los tentáculos me soltarán, cortados en varias partes. Observé la imagen ante mi, con admiración y terror. Cissy impotente ante me agarró por el cuello levantándome, sus ojos dorados relucían como dos luceros y sus incisivos claramente crecidos se asomaron de sus labios al hacer una mueca. Llena de sangre y con la coleta alborotada, se mostraba lo más sexy que nunca había visto. Cissy no me dijo nada simplemente saltó, un salto directo hacia la salida, a mas de 10 metros de altura y me agarró llevándome consigo. Cissy agarró la mano de Irial a la primera y yo impulsándome en los salientes atravesamos el agujero. Entonces sin perder tiempo corrimos hacia el borde y saltamos agarrando la escalerilla metálica que había soltado el helicóptero. Irial y Cissy se agarraron a unos escalones y yo me agarré a la mano de Cissy y apoyé los pies en el ultimo escalón. Me apoyé en su abdomen con cuidado de no tocarle la herida y respire aliviada al mismo tiempo que los últimos restos de la base de Moscú se hundían presas de las llamas… Lo habíamos conseguido.


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tantarantantan!!! Capitulo 12 finalizadooooooooo!! ¿Que les pareció? Es que necesito mejora con las escenas de accion pero por eso escribo este fic... Para mejorar mi escritura y asi, quiza algun dia, terminar mi novela y que me la publiquen... :*O*:

Nos leemos prontooo!

Preview: Capitulo 13: Cambios
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   28/2/2012, 19:13

Elisika-sama escribió:
No tengo nada más que decir que lo anterior... Bueno... si hay algo:

ENJOY!!!!!!

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Capitulo 13: Cambios.

Solté una protesta al notar el esparadrapo con alcohol hundirse en mi herida. Lancé una mirada fulminante a Harry que me miraba divertido.

-Eres una floja…- se burlo Alicia.

-Odio los hospitales…- todos se rieron.

Nada más llegar, Max nos mandó derechos a la enfermería. Cissy fue intervenida inmediatamente mientras que a nosotros nos mandaron a una de la salas del hospital para curarnos las heridas. Ahora estábamos todos en la sala. Cissy estaba recostada en la cama con una venda que le rodeaba todo su torso. Aunque ella se había cauterizado la herida, cosa que provocó que los médicos se enfadaran con ella, ya que era peligroso, no ha habido ningún problema en curársela y recuperarle la piel perdida, eso si, le quedaría una cicatriz mas a la colección. Unos rasguños, ya curados le adornaban la mejilla y tenia la mano derecha vendada. Irial tenia unos rasguños y varias vendas en los brazos. Las gemelas estaban bien, aunque con algunas moratones y algunas heridas. Ichi llevaba una venda en la cabeza, producida al dar un cabezazo al muerto viviente que le acorralaba y David estaba intacto. Alicia tenia la mano izquierda vendada, los nudillos se le había descolocado al intentar romper la mandíbula a uno de los bichos para salvar a Amy. Y yo simplemente tenia varios rasguños, moratones y un vendaje que rodeaba todo mi hombro derecho. Realmente no habíamos salido tan mal parados.

-Esto ya esta.– dijo Harry terminando de colocarme los puntos en mi ceja derecha que me había abierto sin saber como. –Procura no moverte mucho o se te abrirán.

-No te preocupes.- dije con una sonrisa de agradecimiento.

Harry sonrió y comprobó el vendaje de Cissy, después de indicarle varias instrucciones, abandono la sala dejándonos a solas. Antes de que alguien pudiera decir algo, Iván interrumpió empujando a Harry. Corrió escopeteado hacia Cissy e Irial.

-¿Estáis bien?- miro a Cissy -¿Estas bien?

-Si, Iván. Estoy bien… Gracias.- contestó Cissy con una sonrisa.

-Me alegro… Veo que lo habéis hecho bien, chicos. Enhorabuena.- nos felicitó.

-Realmente no esperaba que vinierais vosotros…- dijo Cissy mirándonos. –Habéis cambiado.

Pues claro que habíamos cambiado, durante estos tres años nos hemos terminado de desarrollar y completar nuestro entrenamiento. Las gemelas habían crecido para convertirse en unas hermosas jóvenes de 13 años. Las dos llevaban el pelo igual de largo y liso, pero Amy lo llevaba suelto y Alex siempre lo llevaba en una trenza. A pesar del pelo, se notaba algunas diferencias, Amy de aspecto más tranquila y más inocente. Alex, más fuerte y con un cuerpo bien atlético. Iván apenas había cambiado, solo que en cambio de ser el chico flacucho de pelos alborotados, ahora esta fornido y muchísimo más alto. David, a pesar de su cuerpo flacucho y sus greñas más largas, se notaba que su cuerpo estaba bien musculoso debajo de la camisa y estaba más alto que Ichi. Alicia había desarrollado completamente sus curvas, ganando un cuerpo de modelo pero atlético y resistente. Su pelo casi siempre lo llevaba en un moño pero también suelto, sus tirabuzones caían rebeldes hasta la parte baja de su espalda.

-Os habéis vuelto muy mayores…- murmuro Cissy con una pequeña sonrisa.

Todos se rieron mientras soltaban exclamaciones y agradecimientos. Entonces empezaron a soltar todos los momentos vividos durante estos tres años. Yo simplemente los escuchaba de brazos cruzados apoyada en la pared, con una pequeña sonrisa en la cara. Cissy se reía y preguntaba tranquilamente, con una expresión de paz absoluta y felicidad, cosa que no había tenido estos tres años. Entonces Irial, levantó la voz mientras chocaba las palmas.

-Venga, chicos… Vámonos. Tiene que descansar.- entonces Irial le hizo a Cissy el saludo militar. –Comandante General… Me alegro de que este bien.

-Yo, Iván González, comandante de la división de los Dragones, también me alegro de que este bien.- dijo Iván con una sonrisa indicando su nuevo rango.

-Alicia Focker, coronel de los Leones, también se alegra.– dijo repitiendo el saludo militar.

-David Craig, teniente coronel de la misma división.- murmuró por costumbre.

-Ichigo Tskimura, coronel de los Lobos.

-Amy y Alex Bill.- dijeron las gemelas simultáneamente. –Tenientes coroneles de los Dragones… La hemos echado de menos.

Entonces Cissy me miro con esos orbes verde jade esperando escuchar mi nuevo ascenso. Nos perdimos en la mirada de la otra. Entonces sonreí, con una sonrisa socarrona y burlona.

-Erika Gascón… De la división de los Dragones…- silencie mi boca un momento, estudiando bien su expresión. –Almirante.

Cissy abrió los ojos con sorpresa, entonces sus ojos se desviaron a mi chaqueta que estaba colgada en una perchero. Distinguió las tres estrellas rubíes que adornaban mis hombreras. Su cara hizo varias muecas, frunció el ceño, se volvió repentinamente seria para luego sonreír.

-Bonito rango…- murmuró simplemente divertida.

Entonces todos se fueron dejándonos a solas. Nos miramos un momento antes de darme la vuelta e irme.

-Espera… ¿No vas decirme nada?- me dijo.

-¿Tendría que decirte algo?- murmuré entonces noté una mano sobre mi hombro bueno.

Me giré para ver a Cissy. Fruncí el ceño al verla de pie pero cuando iba a protestar me silencio colocando un dedo en mi labios. Entonces sus ojos me inspeccionaron de arriba abajo. Si los demás habían cambiado… yo también. Mi yo de 21 años no se parecía en nada al anterior. Era muchísimo más alta, le sacaba varios centímetros a Cissy, igualando casi la altura de Ichi. Antenas apenas le llegaba a la mandíbula a la pelirroja pero ahora es ella quien tiene que levantar la cara, aunque sea apenas unos centímetros. Mi cuerpo se había fortalecido, mis espaldas y cuello más anchos y fuertes, mis piernas y brazos bien maculosos. Pero a pesar de eso, mis curvas estaban más pronunciadas y elegantes. Mis manos se habían vuelto toscas y alargadas del uso de las armas. Mi rostro más serio y frio que antes. Mi pelo había crecido considerablemente, llevándolo recogido en una coleta baja. El flequillo me sombreaba los ojos debido a su largura. Entonces ella me apartó el flequillo de los ojos para mirarme bien.

-Has cambiado.- dijo simplemente, seria y sin emoción.

Entonces me alejé de ella mientras le indicaba con la cabeza que se sentara si o si. Cissy se sentó pero no me dejo ir, obligándome a sentarme con ella. A regañadientes, me senté.

-He oído tus… diversiones en la base. Te has vuelto muy popular…- dijo Cissy seria.

-Tu misma lo has dicho… Solo son diversiones.- contesté fría.

-Has cambiado…- repitió. –Ya no eres la que encontré en el callejón, tu mirada esta vacía y fría. No tienes en consideración nada más que la protección de tus allegados. ¿Cuándo te has vuelto así?

-Siempre he sido así…- murmuré mosqueada.

-Nunca ha sido así.- contestó Cissy. –Ahora no eres nada más… que… un muñeco frio y solitario. ¿Qué ha ocurrido? ¿Es por…?

-Ni se te ocurra mencionar su nombre.- siseé.

-Erika…

-No ha ocurrido nada. Vine aquí a cambiar y lo he hecho. ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué sea la persona cálida y protectora que conociste? No… ya no. He sacrificado mucho para estar aquí.

-¿Has visitado a tus familiares y amigos?

Una sonrisa triste adorno mi rostro.

-Hace cuatro años que no los veo… Ni siquiera he vuelto a llamar… Mis abuelos han muerto, mis tíos y mi prima también, en un accidente. No fui a ningún funeral…

Entonces Cissy me lanzó un puñetazo y me agarró de cuello mientas me estampaba contra la pared.

-Eres idiota…- susurró Cissy claramente cabreada. Yo solo la mire mal.

Trate de zafarme pero solo conseguí que Cissy me pegara más a la pared. Entonces sin decir nada me soltó con una mueca de decepción bien clara. Entonces se colocó enfrente mío y levanto la palma de la mano que empezó a tomar un brillo extraño.

-¿Qué haces?- murmuré extrañada.

-Vamos a tener una reunión todos… ¿Te parece?- contestó Cissy.

-¿Reu…?- pero no me dejo acabar, me golpeo el pecho, atravesándomelo limpiamente. Jadeé sorprendida al mismo tiempo que veía todo negro.

Cuando abrí los ojos no vi nada… Todo era oscuro, no había fondo ni altura. Me giré intentando divisar a alguien y entonces vi como una figura se acercaba de los lejos. Entrecerré los ojos y observe con la boca abierta a Cissy, quien venia con las manos en los bolsillos y su coleta ondeando a cada paso que daba. No estaba sola, un dragón dorado la acompañaba que de repente rodo hacia un lado esquivando a un dragón negro, Cerval. Se enzarzaron en una lucha algo violenta alejándose de nosotras y quedando en un rincón. Cissy simplemente los ignoró y se acercó a mi. No tenía ninguna venda ni ninguna herida.

-Ehy.- dijo levantando la mano y sentándose en el suelo.

-¿Dónde estamos? ¿Qué me has hecho?- grite bastante enfandada.

-Estamos en tu subconsciente. Simplemente he hecho un pequeño truquillo de magia. A por cierto… El dragón dorado es Darvel, mi espíritu rey.- dijo tranquilamente.

Temblé inconscientemente al ver como Cerval salía despedido por mi lado y Darvel le dejo K.O sin dejarle moverse. Entonces hicieron una cosa que no me esperaba en sueños. Se rieron entre dientes y entonces chocaron cabezas como si se conocieran de toda la vida. Se dejaron caer y se echaron en el suelo tranquilamente en frente de nosotras. Yo simplemente me deje caer derrotada y cerré los ojos mientras varias maldiciones y palabrotas se escapaban de mis labios. Cissy me miro divertida.

-No podéis dejarme en paz…- murmuré.

-No…- dijo Cissy. –Estamos aquí porque quiero que recuerdes quien eres.

-Cissy tiene razón… Erika… Has sobrepasado los límites y ese no fue nuestro trato.- dijo Cerval serio.

-Para empezar… Fuiste tu quien empezó con el juego… ¿O te has olvidado de Alicia… o más bien Dama?- percibí como Cissy mostraba una mueca ante mi revelación molesta peo la ignoré.

-Quizás… Pero una o tres veces… o las que quieras esta bien…- dijo Cerval.

-No esta bien…- siseo Cissy cabreada pero Cerval la ignoró.

-Lo que no esta bien… es que en todos los momentos te hayas ido cerrando… Sin considerar a nadie, sin pedir ayuda, ignorando a todos…- entonces un filón de imágenes empezó a florar delante de nosotros.

Salía yo con una expresión indiferente y fría en lo alto del tejado, en la azotea, en el borde, sin miedo a los mas de treinta metros de altura. Otras imágenes, con cada una de las chicas y chicos con los que he yacido por un arrebato de furia y alcohol, todos distintos pero con algo común, la cama vacía al lado siguiente. Otra imagen, como Alicia cabreada me reclamaba mi comportamiento, acabamos peleándonos, las gemelas llorando suplicando que paráramos e Ichi en medio, ganándose un buen puñetazo mío, rompiéndole la nariz. Me fui dejándolos solos. Otra imagen, Irial agarrándome, estampándome contra el suelo, claramente cabreada por haberme ido de las ramas en un combate simulado con David, el cual estaba agarrándose el brazo roto mirándome con una mirada envenenada. Otra, estaba en el pasillo de los teléfonos cuando recibí la noticia de mi familia. Golpeé bruscamente el auricular contra la pared, rompiéndolo pero me daba igual… y me fui, ni una lagrima cayo ese día, ni a los siguientes.

Suspiré mientras cerraba los ojos y escondía la cabeza entre mis piernas. Entonces noté como alguien me abrazaba por detrás. Empecé a sollozar en silencio.

-Yo… Solo… solo… quería olvidarme… de todo… no quería… sufrir más.- gimotee entre sollozos.

Cissy me abrazó más fuerte y noté como Cerval se colocaba a mi lado, dándome un lametazo dejando prácticamente toda la cara llena de babas. Puse una cara de asco y todos se rieron.

-Si alejas a todos, entonces sufrirás… No nos cierres tu corazón… Todos te queremos… Por mucho que hayas sufrido, al final del camino siempre encontrarás la luz…- susurró Cissy en mi oído.

Mire a Cissy y nuestras miradas se perdieron un momento. Entonces ella levantó la mano y varios rostros aparecieron… Alicia, Iván, David, ella, Irial, Amy, Alex, Jane, Aisa, Harry… todos los de Vormund. Pero no solo ellos, también los rostros de mis abuelos, recuerdos perdidos… Mi abuela riéndose, mi abuelo ganándome al ajedrez, mi prima gastándome bromas, mi tía abrazándome con cariño, mi tío haciendo apuestas conmigo, mis padres, el resto de mi familia… y no solo ellos… En un destello salió un recuerdo perdido del que no me acordaba ya… Era Lorena, hablando conmigo, una sonrisa se extendía en su rostro. Recuerdo la conversación perfectamente.

-No seas idiota… Aquí todos te queremos… Eres la que cuida de mi y me proteges y no solo a mi, sino a todos… Eres… um… nuestra mama.- dijo y se rio.

-Tu no eres mi madre…- dijo Anna detrás mío abrazándome. –Eres mi príncipe salvador.

-Como me entere de que te rayas por algo así, te parto la cara.- amenazo Emma sacudiendo el puño delante de mis narices.

-Jajajaja… Yo estoy con Emma pero no soy tan violenta…- dijo Inés con una sonrisa preciosa.

-Te necesito para meterme contigo… Así que no te voy a dejar.- dijo J.J


Unas lagrimas empezaron a caer de mis ojos mientras recordaba todos aquellos momentos con todos. Entonces las imágenes desaparecieron. Cissy me agarró de los hombros levantándome, entonces me limpio los ojos. Los dragones desaparecieron dejándonos a solas. La pelirroja no había quitado la mano de mi cara.

-No te queremos por tu fuerza ni tu poder… Te queremos por como eres, aquella chica sonriente y puede que algo tímida, descarada y protectora, fría y calculadora cuando hace falta, con esa mirada, esos ojos… Esos ojos que indican tu fuerza y lucha por llegar a lo más alto y agradecer a todos por todo lo dado.- dijo Cissy mirándome a los ojos, sinceramente.

Sonreí mientras agarraba la mano que acunaba mi rostro y la acaricie con mi pulgar.

-Lo siento…- murmuré.

-No me lo digas a mi… díselo a ellos.- susurró Cissy acercando su rostro al mío.

Sentí su aliento sobre mis labios. Sabía que ella aún sentía algo y yo también… Al principio fue un roce suave pero algo nos saco de nuestra ensoñación. Todo se volvió oscuro y cuando abrí los ojos, estábamos de vuelta. Harry estaba llamando la puerta para hacer una nueva revisión a Cissy. Nos miramos a los ojos y ella volvió a la cama, simplemente me despedí con un ademán de cabeza y cerre la puerta.


Proximamente....

Capitulo 14: Jefe + Amor = Problemas.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   28/2/2012, 19:14

Elisika-sama escribió:
Capitulo 14: Jefe + Amor = Problemas.


Cissy suspiró mientras se quitaba el exceso de agua de su pelo húmedo. Dejo caer la toalla sobre los hombros mientras extendía varias pantallas y comprobaba los últimos informes. Sin apartar la vista de su trabajo se ajusto los pantalones y se ató las botas. Se puso una camiseta negra de tirantes debido al gran calor que hacia y cerro la puerta, en busca de su división.

-¿Acabas de recuperarte y no puedes despegar la vista del trabajo?- murmuro una voz a su lado.

Cissy levantó la vista para encontrarse con el divertido rostro de la vicealmirante de los Dragones.

-Hola, Aisa… Simplemente comprobaba los últimos informes de estos tres años… ¿Cómo ha ido todo en mi ausencia?- saludo Cissy chocando puños con su subordinada.

-No ha habido ningún problema grave, si es a lo que te refieres… Y por lo demás como siempre… Solo que hemos tenido bastantes cambios de personal, ya que se jubilaron bastantes.

-De eso ya me he dado cuenta…- murmuró Cissy con una risita. –Me gustaría reunirme con toda la división ¿Sabes donde están?

-Claro… Sígueme…- contestó Aisa empezando a andar.

-¿Qué tal con Jane?- preguntó Cissy mientras guardaba sus informes y seguía secándose el pelo con la toalla siguiendo a Aisa.

-Muy bien… Bueno, llevamos ya cinco años y hace poco celebramos nuestro aniversario.- dijo Aisa con una sonrisa, entonces un rubor le cubrió las mejillas mientras tartamudeaba un poco. –Umm… tengo pensado… pedirle… matrimonio… pronto… creo…

Cissy se rio mientras abrazaba con un brazo a Aisa por detrás y le revolvía el pelo.

-¡Enhorabuena! Seguro que te dice que si.- gritó animada.

-Pero aún no digas nada, es un secreto… Se lo diré cuando cenemos en nuestro tiempo libre. Ya lo tengo todo planeado.

-Tu secreto esta a salvo conmigo… Me alegra ver que estéis felices.

-¿Y tu que?

-¿Yo que de que?

-¿Erika?

Cissy esbozó una sonrisa triste mientras se colocaba la coleta.

-No quiero presionarla… Además… ella tiene el corazón dividido… No hare nada que ella no quiera… La esperare. Si ella necesita a alguien, ahí estaré…

-Por muchos sentimientos que tenga a Inés… Ella también te ama… Es algo precioso… pero al mismo tiempo triste… Por cierto, gracias.

-¿Gracias por?

-Desde que has venido, Erika a cambiado bastante… Esta mañana vino a la mesa con nosotros y nos pidió disculpas por su comportamiento insoportable… Ya me estaba cansado y las ideas se me habían agotado. Y por cierto… conquístala… no pierdes nada.

Cissy solo sonrió. Entonces llegaron a una sala de entrenamiento. Cissy se sorprendió al ver toda su división allí, en circulo, animando a la pareja que peleaba en el centro.

-¿Ahora os han dado por las peleas callejeras?- soltó divertida Cissy.

-No es eso… Son combates simulados… Fue idea de Erika, es una manera de conectar con todo el equipo y como las parejas o los grupos suelen ser aleatorios, vas aprendiendo la fuerza y las debilidades de los demás, así como mejorando las tuyas y encontrar la compenetración perfecta con tu compañero. Aunque a las gemelas no les gana nadie… excepto, quizás… Jane y yo.

Cissy simplemente sonrió palmeando el hombro de Aisa y entrando en el grupo. Sus compañeros estrecharon manos con ella y la abrazaron contentos de tener a su general de vuelta. Besos, abrazos y bromas rodearon a la división de los Dragones. Cissy diviso a las gemelas delante de todos animando el combate que se hacia entre Jane y yo.

Giré la cabeza para divisar a Cissy como miraba divertida el combate. Claro error, acabe tumbada en el suelo en un abrir y cerrar de ojos. Jane estaba encima mío con una técnica que indicaba que me había dejado K.O. Sonreí mientras aceptaba su mano levantándome del suelo. Jane era increíblemente rápida y ágil, apenas podía verla y todos sus pasos son una danza… la danza de la muerte.

-Te distraes con facilidad… Erika.- entonces con una sonrisa de burla miro a Cissy.-¡Ehy, general! Tu chica quiere diversión.

Fruncí el ceño al oír el calificativo mientras le lanzaba una patada lateral que fue interceptada por Cissy que le dio un codazo a Jane. Jane solo sacó la lengua mientras se iba al lado de Aisa, quien le abrazó por detrás.

-Sera un placer…- dijo Cissy mientras me soltaba la pierna.

Todos retrocedieron varios pasos atrás, más por precaución que por espacio. Me crují los nudillos mientras me ponía en posición, recta con los pies separados y una mano en un bolsillo. Ella simplemente soltó una sonrisa socarrona mientras separaba los pies y sus manos aún permanecían en sus bolsillos. Sonreí divertida… y me lancé al ataque.


***

-¡Ha sido un combate espectacular! Lo que os habéis perdido…- decía Alex animada al resto de la mesa.

-Creo que he visto demasiados combates entre Erika y Cissy cuando entrenábamos.- dijo Ichi.

-Pero este ha sido genial… Han quedado empate o eso parecía al principio porque después Cissy le ha barrido a Erika completamente… No se han contenido aunque ya sabemos quien es mejor…- dijo entre risas y burlas Alex.

Yo simplemente le tiré un trozo de pan que ella atrapó con la boca. Nos reímos entre dientes. Removí lo que quedaban de las gachas y me tragué el ultimo trago de cerveza.

-A Erika aun le sabe malo que este por encima ¿No?- dijo Cissy mirándome con la cara apoyada en su mano.

-No te creas tanto, dragoncita…- siseé entre dientes mientras todos se volvían a reír.

-¿Me lo puedo creer si aceptas salir en una cita conmigo?- dijo Cissy toda directa con una sonrisa divertida.

Los de la mesa soltaron una exclamación entretenidos. Mis mejillas se encendieron a no más poder mientras los ojos de Cissy no se quitaban de encima. Yo solo gruñí ante los comentarios extravagantes que empezaron a soltar Ichi, Alex y Jane.

-¿O tienes miedo?- murmuró Cissy.

-Quien debería tener miedo eres tú… Soy muy difícil de complacer…- contraataqué.

Otra exclamación recorrió el grupo divertido.

-Seguro que es un reto interesante… ¿Entonces es un si?

Me levanté con una sonrisa enigmática, tire la bandeja al contenedor y me alejé del grupo que vitoreaba esperando que dijera algo. Entonces antes de irme volteé la cabeza y con una sonrisa socarrona la miré mientras mi lengua humedecía mis labios.

-¿Por qué no vienes a comprobarlo?- murmure entre dientes con una voz sensual.

La cara que puso Cissy no se la quitó nadie… Después de todo yo también había aprendido estos años.

-¡Esa es nuestra Erika!- murmuró divertida Alicia. –Nunca cambiará…

-Ni falta hace…- susurró Cissy mientras se levantaba.

Simplemente me encaminé hacia fuera y me dirigí hacia algún sitio donde pudiera estar tranquila. Entonces Cissy me agarró antes y me acorraló contra la pared pero yo me conseguí zafar y rodamos varias veces, internándonos más en un corredor. Una puerta metálica sonó detrás de mi espalda. Volvimos a girar y esta vez era yo la que le acorralaba contra la puerta. Miré la puerta y era la que había visto al principio de todo, la de los dragones. Distinguí la del Laboratorio Nivel 5 hacia la izquierda.

-Al final nadie me dijo que había detrás de estas puertas… Y soy la Almirante.- murmuré.

-No seas impaciente, idiota.- dijo Cissy. –Aparte no deberíamos estar aquí.

-Primero, fuiste tú la que me acorralaste aquí… y segundo, nunca te he pedido que vinieras si no querías…- contesté.

-¿Y quien ha dicho que no quería?

Escuchamos unos pasos y entonces Cissy, a una velocidad impresionante pasó su placa por el lector de identificación y la puerta se abrió, me empujo dentro con fuerza, por lo que yo trastabille y me caí de espaldas, rodé hacia atrás intentando recomponer el equilibrio pero me golpeé con algo y me quedé sentada agarrándome la cabeza con las dos manos. Escuché como Cissy se reía entre dientes mientras pegaba el oído a la puerta, cerciorándose de que los pasos se alejaban.

-¿Por qué has hecho eso de repente?- protesté sobándome el golpe.

-Podemos tener algunos problemas si nos ven juntas…

Simplemente la mire con una ceja arqueada.

-Es verdad… Soy tu superior y jefe principal… El amor y el trabajo no son compatibles… Aunque cuatro años de diferencia no sean nada, no ayuda.

Mi expresión no cambio en absoluto, simplemente torcí el labio consiguiendo una mueca burlona.

-Eres imposible… Haz lo que quieras… pero prefiero disimular las cosas… Paso de encontrarme con tus fans furibundas, que me consideren una asaltacunas y encontrarme veinte mil quejas en la mesa de mis despacho por favores que ni siquiera te hago.

Simplemente me reí entre dientes mientras levantaba las manos en señal de paz.

-Vale, vale… Lo he pillado… Jefe + Amor = Problemas… Me contaron una historia así de Jane y Aisa… Fue divertido.- dije mientras me encogía los hombros.

-Divertido para ti… Yo las tenía que cubrir cada dos por tres y tenía la cabeza llena de las protestas que me llegaban.- gruño Cissy.

-Tengo una pregunta…- murmuré.

-Dime.

-¿Por qué estamos a oscuras?

-Por que, uno, no deberíamos estar aquí… y dos… no me había dado cuenta.- dijo Cissy agarrándome llevándome a otro cuarto oscuro.

Cissy chasqueo los dedos mientras cerraba la puerta y varias bolitas de fuego llenaron la habitación como estrellitas, iluminándola con un toque romántico. Cissy se tiró a lo que parecían unas colchonetas viejas y rotas. Mire el cuarto, simplemente estaba lleno de estas colchonetas y varias cajas llenas de polvo de todos los tamaños. Un cuarto para los trasto. Me deje caer al lado de Cissy mientras me colocaba las manos en la nuca.

-¿Y ahora que?- murmuré.

-No sé…- susurró Cissy. –No me has contestado a lo que te he dicho antes.

-…

-Vamos… Será divertido…

Simplemente la miré con una ceja arqueada.

-Define divertido.- susurré. Entonces ella se colocó encima mío mientras me acariciaba el cuello, arrancándome escalofríos.

No dijimos nada… Simplemente le acaricie la mejilla mientras nos mirábamos. Prendida de sus ojos verdes asentí con la cabeza y ella sonrió complacida. Entonces se acercó a mi. Nuestras narices se rozaron… nuestros alientos se entremezclaban… Ya no iba a esperar más… Levanté la cabeza acortando la distancia y uní sus labios con los míos. Labios que hacia siglos que añoraba. Que deseaba volver a sentir. Nuestras lenguas empezaron una batalla campal. Nos separamos brevemente para tomar aire mientras nos dábamos cortos besos.

-Solo me darás problemas…- susurré mientras mis labios rozaban los suyos.

-Lo mismo digo.- dijo Cissy antes de besarme profundamente.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   28/2/2012, 19:23

Elisika-sama escribió:
Hola mis damiselas! Aqui teneís el nuevo capitulo y poco a poco, la historia va tomando forma... Enjoy!

_____________________________________________________

Capitulo 15: Intento de cita.

Cissy soltó varios gruñidos mientras golpeaba impaciente la barandilla con sus dedos. Yo simplemente estaba recostada en esta, divirtiéndome con la expresión de mi ¿Compañera? ¿Novia? ¿Amiga? ¿Amante? Realmente no lo sabía. Solamente había juegos por aquí y por allá, seguido de varios besos robados y una refunfuñada Irial por nuestra ‘discreción’. Cissy bufó por enésima vez y sus ojos brillaron peligrosamente mientras miraba la larga fila que nos adelantaba. Tragué saliva mientras rezaba de que no se le ocurriera atravesar esa fila con una llamarada de las suyas.

-Vamos a llegar tarde…- gruñó Cissy acomplejada.

-Bueno… Siempre nos queda los carritos de los perritos calientes.- bromeé divertida.

Cissy suspiró, su plan de llevarme a uno de los mejores restaurantes de la ciudad no estaba teniendo realmente éxito, y menos cuando la fila no se dignaba a moverse. Entonces Cissy apoyó una mano en la barandilla y salto por encima de ella. La imité y cuando salimos del tropel de gente, Cissy me cogió la mano, entrelazando nuestros dedos y me guiaba por las calles. Era tarde y se notaba en la palidez oscura que adornaba el cielo y los destellos de las farolas sobre los adoquines. Me reí divertida mientras me apretujaba más a ella, hacia frio.

-Ahora la idea de los perritos me parece muy apetecible.- murmuró Cissy con una sonrisa mientras nos dirigíamos al carrito.

Cissy pidió dos perritos calientes y patatas fritas. Con los perritos en una mano y entregándome las patatas fritas, nos dirigimos a un banco apartado. Realmente disfrute como nunca lo había hecho, desde que me marché de España. Cissy contaba anécdotas de la base y me reía con las diferentes ocurrencias de los miembros de nuestro grupo. Me tragué lo ultimo que me quedaba de mi perrito y observe a Cissy que rebuscaba en el interior de la cajita de cartón, en busca de más patatas fritas.

-¿Qué ocurre?- me preguntó al sentir mi mirada fija.

-Nada… nada… Realmente me lo he pasado genial.- contesté con una pequeña sonrisa.

-¿Aunque haya sido en la calle, a oscuras, con un mero perrito caliente?- murmuró con una sonrisa.

-Aún así.- reí.

-Menos mal… Pensaba que mis dotes se habían averiado un poco…

-No te preocupes, no se han averiado… Es solo que yo soy mejor.- me burlé.

-¡Eh!- protestó antes de abalanzarse sobre mi.

La conseguí esquivar entre risas y me colé por un callejón oscuro y sucio, pero no le di importancia después de todo… ¿Quién atacaría a una almirante y a la comandante general? Cissy me acorraló contra la pared pero me zafé con habilidad, consiguiéndola acorralar poniendo mis manos a ambos lados de su cabeza. Entonces me fije en un pequeño detalle, mediamos igual.

-Has crecido…- murmuré algo ofendida al ver que los pequeños centímetros que nos separaban habían desaparecido.

-No me ganarás en todo.- susurró mi acompañante.

Me reí entre dientes mientras me apartaba un poco de ella. Entonces mi rostro se volvió serio.

-Cissy, yo… yo…- mis palabras se trabaron en mi garganta. ¿Qué se supone que le debía decir? ¿Qué estaba confusa? ¿Qué la quería pero mi corazón aún seguía dividido? ¿Qué no solo la amaba a ella? Cissy me miraba fijamente, estaba apoyada en la pared con el rostro inexpresivo pero una ligera tensión se percibía en sus hombros pues siempre adivinaba lo que pasaba por mi mente. –Yo… yo…

Bajé la cabeza derrotada mientras un torbellino de pensamientos y sentimientos se arremolinaba en mi mente. Ahora estaba más perdida que nunca. Cissy me miraba con una mirada compasiva y triste, esperando tranquilamente. Y cuando ya calme mi tormento interior y descubrí las palabras que podrían salir de mi boca, salí despedida violentamente por una fuerza que apenas había detectado. Aterrice sobre varias bolsas de basura, se me escapó una lagrima del ojo al notar como se me clavaba algo duro en mi culo. Cissy fue más rápida, saltó y se agachó esquivando el ataque sorpresa y retrocedió hacia donde estaba, agarrándome de una mano y poniéndome en pie. Miramos al frente tratando de discernir quien nos había atacado pero estaba completamente oscuro. Incluso las farolas estaban apagadas. Un silencio sepulcral reinaba a nuestro alrededor. Solo se escuchaban nuestras respiraciones agitadas.

-¿Qué demonios ha sido eso?- murmuré bajito.

-No tengo ni idea… pero estoy hasta las narices de que me agüen la cita…- gruño Cissy con el mismo tono bajo.

Pero apenas pudimos decir nada más… Lo sentimos, sentimos como varias fuerzas se acercaban a nosotras. Eran más débiles que nosotras pero mucho más numerosas. No nos lo pensamos dos veces. Trepé ágilmente una tubería y apoyándome en varios puntos, salte de pared en pared, llegando al tejado y seguí corriendo. Cissy me dio alcance enseguida pero se impulsó hacia delante, girando en el aire, atestando una patada certera a la sombra que se cernía sobre mi. Solo pude divisar la figura de una serpiente en su chaqueta, de un brillante esmeralda. Seguimos corriendo. Esta vez fue mi turno. Me apoyé una barandilla de acero y salté hacia atrás, pasando por encima de la cabeza de Cissy que no detuvo su carrera. Levanté la pierna lo más alto que pude y noté como mi talón daba en el blanco, dejando K.O a su perseguidor pero no perdí el tiempo giré sobre mi misma y extendí el pie, haciéndole la zancadilla al segundo perseguidor y antes de que tocará el suelo, recibió un rodillazo que lo lanzó hacia atrás. Alcancé a Cissy en un segundo y seguimos corriendo.

-¡Por que siempre acabas en medio de problemas!- grite fatigada en medio de la carrera.

-¡No es culpa mía! ¡Ni siquiera se quienes son!- contestó.

-¡Amigos tuyos desde luego que no!

Antes de que pudiera decir algo varias figuras saltaron sobre nosotros y en cristal que estábamos saltando cedió ante nuestro peso. En el aire, en medio de cortantes trozos de cristal conseguí recobrar la postura y lancé un codazo hacia atrás, partiéndole la nariz al que me estaba agarrando. Alargué la mano y conseguí agarrar la de Cissy que giró varias veces en el aire intentando recobrar nuestro y minimizar el daño de la caída. Extendí la mano, dispuesta a lanzar una corriente de aire para aliviarnos de una caída dolorosa pero Cissy me detuvo negando con la cabeza y por el movimiento de sus labios distinguí una palabra ‘Cámaras’ Cissy volvió a girar y se agarró al borde de un estanque metálico consiguiendo frenar un poco la dolorosa caída. Aterrizamos de pie y observé como Cissy se sacudía la mano con un gesto de dolor.

-¿Dónde estamos?- murmuré mirando a mi alrededor, nuestros atacantes estaban chapurrados por el suelo, no se iban a volver a levantar.

-En un centro comercial.- dijo Cissy mientras cogía una escobilla de váter y la sacudía como una varita. Reprimí una carcajadas.

-Vamos… Debemos irnos a la base. Sea quien sea el que nos esta persiguiendo, nos quiere muertas.- dije con una pequeña sonrisa que se me esfumó del rostro al instante.

Estábamos encerradas por ambos lados. Nos colocamos de espaldas a espaldas mientras una troupe de enemigos nos rodeaba por doquier.

-¿Alguna idea?- pregunté.

-Ninguna… ¿Tú?- contestó Cissy.

-Salir cagando leches…

-Lánzame algo largo que tengas a mano.- agarré lo primero que mis dedos tocaron y se lancé sin pensármelo dos veces. Cissy observó lo que tenía en la mano con una mueca de disgusto pero no pudo más, todos se abalanzaron sobre nosotros.

-¿Un paraguas? ¡¿Un paraguas?!- grito Cissy mientras esquivaba los ataques.

-¡No había otra cosa!- grité mientras sacudía la fregona que había atrapado.

Cissy se agachó para esquivar una patada y bloqueó el próximo ataque enganchando la empuñadura curvada del paraguas en el brazo y mandándolo por los aires. Tres saltaron sobre ella, y apenas sin tener tiempo a nada hizo lo primero que se le ocurrió. Abrió el paraguas aturdiendo a los atacantes y lo volvió a cerrar mientras atestaba una patada, lo volvió a abrir y volvió a realizar varios combos y así sucesivamente.

-Pienso comprarme un paraguas un día de estos.- grito Cissy en medio del ataque.

Sonreí divertida mientras sacudía la fregona de un lado a otro, fregando a todos los que se cruzaban en el camino.

-Nunca había disfrutado con la limpieza.- reí entre dientes.

Pero un sonido nos sacó de nuestras bromas y escuchamos como varias cosas empezaban a explotar, entonces todo se derrumbó. Corrimos como locas hacía la salida esquivando varios pedruscos y esta vez, Cissy no se contuvo. Extendió la palma de la mano mientras una violenta llamarada surgía de ella y atravesaba la pared que nos bloqueaba el camino. Trepamos la pared y saltamos justo a tiempo antes de que el centro comercial se derrumbara. Tiré el trozo partido que quedaba de la escoba y suspiré cansada. Ya no nos perseguía nadie más. Miré a Cissy quien trataba de recobrar el aliento, cansada. Entonces nos miramos a los ojos y una sonrisa adornó nuestros rostros. Nos acercamos la una a la otra sin pensarlo, ella me rodeó con sus brazos la cintura pegándome a ella y yo le acaricie la mejilla antes de colocar mi mano en su nuca, acercando su rostro al mío y antes de que pudiéramos llevar a cabo nuestra acción una Holopall se abrió ante nosotras sorprendida.

Una imagen distorsionada apareció ante nosotras. Era Irial pero tenía el rostro sucio y sudoroso. Un hilillo de sangre caía de su ceja. A sus espaldas se escuchaban gritos y explosiones por doquier.

-Co… man… te… Al… te…- se oía entrecortado.-Nos es… tán… atacan… ¡Volv… base!

Antes de que Cissy pudiera gritar algo la pantalla desapareció, la llamada se había cortado. No dijimos nada. Cissy saltó y se echó a correr a una velocidad que jamás había visto en ella… apenas la podía alcanzar. Entonces la miré. Sus ojos estaban oscurecidos y un tono dorado aparecía peligrosamente, su mirada se estaba tornado más fiera y asesina. Antes de poder decirle algo, llegamos a nuestro destino. Las palabras se escaparon de mi garganta, el aire se esfumó de mis pulmones ante la vista panorámica que tenía delante. La central base de la Compañía Vormund estaba en llamas.

Preview: Capitulo 16: Traición.

Todo fue a camara lenta... Cissy abrió la boca pero ningun sonido escapo de ella, un hilillo de sangre se escapo de la comisura de su labio. Estaba paralizada, las lagrimas se escapaban de mis ojos. Irial me agarró antes de que pudiera correr hacia ella. Un solo sonido escapó de mi garganta. Un grito doloroso y desgarrador al ver como Cissy es apuñalada por la espalda.



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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   28/2/2012, 19:27

Elisika-sama escribió:
Aqui tenemos un nuevo capitulo... He de reconocer que es uno de los más largos y con los que más he disfrutado escribir... Solo esta montado con breves piezas que se irán descubriendo más adelante...

El nuevo capitulo de Bleach (manga) me ha inspirado mogollón. Asi que seguramente pronto tendreís el proximo capitulo
_____________________________________________________________


Capitulo 16: Traición.


Apenas podía hablar de la impresión. Un ruido a mi lado me provocó un respingo. Observé a Cissy y retrocedí asustada. Su expresión era furiosa, incluso peor. Su mirada, a pesar de estar en su color normal, se había vuelto fría y asesina. Tenía la mandíbula tensa y su mano en un puño había golpeado el árbol en el que estábamos subidas, provocando el ruido.

-Ci…- intenté hablar pero no me dejó. Saltó del árbol se encaminó hacia la azotea.

No podíamos pasar por la puerta normal. Estaba derrumbada, como si hubieran pasado miles de tanques por ahí. El techo estaba destrozado y el humo cegaba los sentidos. Había un boquete en lo alto, lo suficiente grande para pasar. Atravesamos el agujero y llegamos a la planta baja. Todo el piso superior había sido derrumbado. Mire a mi alrededor, pero apenas se podía ver nada. Todo estaba destrozado presas de las llamas y el humo. Distinguí las ruinas de lo que eran antes las estatuas emblemáticas de la C.V. Me agaché para agarrar un pedazo de la estatua del dragón. ¿Qué demonios había pasado? Cissy ignoró todo, simplemente se agachó y acaricio el suelo destrozado. Entonces su mano brilló tenuemente. Vi el símbolo de un pequeño Triskel que no había visto antes. Antes de que pudiera preguntar, el suelo cedió a nuestros pies. Solté una exclamación sorprendida mientras nos precipitábamos por el agujero donde se supone que estaba el ascensor. Me tape la cara con un brazo esquivando las llamas y noté como Cissy me agarraba por la cintura, recobrándome en el aire. Su expresión seria y furibunda no había cambiado. Aterrizamos sin ningún problema y seguimos nuestro camino pero la visión que se abrió ante nosotras fue peor… Tosí varias veces y sacudí el humo que empezaba a despejarse. Todo esta completamente destruido, llamas, escombros, cadáveres… Me acerque a uno de la división de los Dragones pero estaba muerto. Cissy buscaba desesperada algún superviviente pero no se veía nada más que polvo y llamas. Entonces una mano me agarró del tobillo y distinguí a su dueño, le había visto varias veces con Alicia, era de su división. Le agarré entre mis brazos intentando mantenerle consciente pero esta muy grave.

-¡Cissy! Aguanta…- le susurré al hombre mientras Cissy apareció a mi lado.

-¿Quién os ha hecho esto?- susurró Cissy calmada pero el temblor de sus hombros decía lo contrario.

-Com… a…- el hombre tosió varias veces y un hilillo de sangre escapó de su boca. Solo una palabra salió de sus labios antes de respirar por ultima vez. –Cobras.

Mire a Cissy sin comprender esa ultima palabra, era… ¿Un nombre? Cissy no reaccionaba, simplemente observa el rostro del muerto para bajar la mirada al suelo. Mientras cerraba los ojos al cadáver observe como Cissy no se movía en absoluto. Sus manos estaban blancas de apretarlas con fuerza. Agarré las manos de Cissy liberando su agarre. Ella me miró, pero sus ojos estaban dolidos, vacíos y tristes. La cara que había puesto me indicaba que no era la primera vez que escuchaba el nombre de Cobras.

-Cissy… ¿Quiénes son las Cobras?- dije con suavidad, pensando bien cada palabra.

-Luego te lo cuento. Tenemos que buscar supervivientes. Hay que encontrar a Irial y a Max.- dijo levantándose.

No perdimos tiempo, doblamos por los caminos que podíamos, pues la mayoría estaban destrozados y con el paso bloqueado por llamas y tierra. Buscamos el camino fácil y rápido, intentábamos utilizar al mínimo nuestro poder pues no sabíamos con que nos podíamos encontrar. Nos detuvimos en un corredor con varias salidas. Mire a Cissy con confusión y ella me devolvió la misma mirada. Cissy suspiró mientras cerraba los ojos y se relajaba. Hice lo mismo, deje que mi consciencia volara más allá de mi cuerpo, intentándome fundirme con el aire con todo lo que me rodeaba y busqué, busqué la energía espiritual de mis amigos.

-¡Los encontré!- grito Cissy saltando a la derecha.

Apenas eran un débil parpadeo pero era mejor que nada. Corrimos sin parar y justo cuando llegábamos al final del pasillo, frenamos un momento. Había cadáveres por todo el suelo, la puerta del Laboratorio del N.5 estaba destrozada. Palidecí mientras miraba los mutilados cadáveres, rezando de que no estuviera ninguno de mis amigos pero un ruido me asustó. Entre corriendo al laboratorio, donde estaba Cissy. La pelirroja estaba con los puños sobre la mesa, como si la hubiera golpeado en un arranque de furia. Varios trozos de cristal indicaban que había tirado algo al suelo, una especie de vitrina o contenedor que por lo visto estaba vacío. Cissy estaba furiosa y derrotada.

-Se lo han llevado.- murmuró débilmente.

-¿Qué?.- dije.

-Se han llevado el virus. No queda nada, ni siquiera los antídotos.

Mire a mi alrededor, la sala estaba bastante destrozada y con regueros de sangre por todas las partes. Entonces un débil destello me llamo la atención. Cissy me siguió con la mirada y cuando vio lo que estaba viendo, el color se esfumó de su rostro. Me agarró de cuello empujándome atrás, antes de que me pudiera acercar a inspeccionarlo minuciosamente. Era como una pequeña capsula, rota que vertía un liquido plateado, viscoso dentro del cristal pero lo que se había derramado por el suelo empezaba a evaporarse.

-Maldita sea…- dijo Cissy pero una figura se abalanzó sobre antes de que pudiera acabar.

Conseguí clavar el codo y escuché un feo crujido, Cissy le atestó una patada y sin pensárselo dos veces, agarró una barra metálica y le golpeo con fuerza a la cabeza del muerto resucitado. Escuchamos varios ruidos de arrastre por el pasillo y mucho más lejos, débiles ecos de gritos. Mi cara se transformo en una mueca de terror. El virus se estaba propagando a una velocidad increíble. Cissy tenía la cara desencajada, intentaba conectar con alguien pero las Holopall solo mostraban escenas vacías, destrozadas por el fuego y los muertos vivientes que empezaban a surgir sin parar.

-Mierda… Mierda… - gimió.

Solté un jadeo al notar como una fuerza espiritual explotaba. Mis piernas cedieron a la fuerza de esta, apenas podía incorporarme. Observé a Cissy que se mantenía en pie, su rostro apenas dio dos cambios, paso del sorprendido al de una ira sin limites. No reconocía este aura pero fuera quien fuese, Cissy lo conocía muy bien. Cissy me cargó a la espalda mientras nos movíamos a una velocidad impresionante. Salimos del laboratorio y nos colocamos enfrente de la puerta de los dragones, giró sobre si misma y de una patada derribo la puerta para encontrarnos con el rostro sorprendido de Ichi. Detuvo su arma justo a tiempo, rozando la coronilla de Cissy provocándole un pequeño corte. Solté un suspiro de alivio. Me bajé de Cissy y abracé a Ichi.

-Lo siento. No sabía que erais vosotras… Todo es un caos.- tartamudeó Ichi.

-No te preocupes. ¿Dónde están los demás?- dijo Cissy cortante y fría.

Un movimiento de cabeza de Ichi nos puso en marcha. Observe a mi compañero, estaba destrozado. Su camisa estaba rota y remendaba, solo unas flojas tiras la sujetaban dejando al descubierto todos los vendajes que llevaba, tratados rápidamente y sin tiempo, pues estaban rojos de sangre. Tenía el labio partido y por la sangre seca por encima de él, la nariz también. Ichi me miro y distinguió mi rostro preocupado, me sonrió débilmente. Atravesamos el pasillo, apenas iluminado por un par de bolitas de fuego débiles y pequeñas. Cuando llegamos a una pequeña sala circular, más iluminada, todo el temor que había estado conteniendo se me escapó en un suspiro.

-¡Erika!- gritó Alicia.

-¡Cissy!- gritaron las gemelas a la vez.

Abracé a Alicia con fuerza y la agarré de la cara mirándola bien. Si Ichi estaba fatal, ella no se quedaba atrás. Tenía un brazo vendado y sujeto por un cabestrillo improvisado y por los pasos que daba, cojeaba un poco. Las gemelas parecían un poco mejor, Amy estaba con algún rasguño y una herida en la oreja, que la llevaba vendada intentando detener la hemorragia que le provocaba un rio rojo por su cuello. Alex, sentada apoyada en la pared, estaba peor, una fea mancha roja en su costado indicaba que le había atravesado de par en par, la venda se le estaba manchando copiosamente. Por el débil jadeo de su respiración era bastante grave. Me acerqué a ella y le acaricie la cara con mis manos, ella me sonrió antes de hacer una mueca de dolor.

-Esta bien, conseguí detener la hemorragia interna y proteger sus órganos pero esta perdiendo mucha sangre. Tenemos que darnos prisa.- mire a Harry y le abracé.

Su bata blanca de medico estaba sucia y rota, por la forma de sus roturas la había usado para improvisar vendas. Sus lentes tenía el cristal roto y apenas se colgaban en la nariz. Llevaba un corte muy feo en la frente y sus manos estaban manchadas de sangre.

Cissy se dejo caer al suelo y abrazó con fuerza a su hermana. Irial estaba sentada con la pierna inmovilizada. Llevaba una especie de astilla que le atravesaba el muslo de parte en parte y por las pocas condiciones de sanidad y de vendas, Harry solo le había asegurado la pierna y protegido de tal forma que no se le infectara. No le había quitado la astilla pues Irial podía morir por pérdida de sangre. Aisa esta atendiendo a David, quien tenía un corte en el torso, no muy profundo pero largo. Jane estaba en un rincón con la cabeza apoyada en la pared, su cara de cansancio no se la quitaba nadie. Iván estaba con Roag, quien estaba inconsciente.

-¿Estáis todos bien?- murmuré. Todos asintieron. -¿No queda nadie más?

-Solo pudimos escapar nosotros. No pudimos traer a nadie más. No se nada sobre Max ni de nuestros compañeros. El consejo no contesta…- dijo Iván.

-Cissy… Lo han tomado todo… Los Cobras… no pudimos detenerlo… Rompieron ese frasco y todo fue desastroso… y esa fuerza…- murmuró Irial.

-Lo sé… Nunca creí que llegaríamos a estos extremos… Es culpa mía.- dijo Cissy.

-¡Basta!- grité. Todos me miraron. -¿Qué demonios esta pasando?

Mis compañeros y yo miramos a los mayores. Jane suspiró antes de acercarse a nosotros.

-Cobras es una organización criminal que llevamos intentando destruir hace más de diez años.- empezó Jane. –Encontrábamos todos los escondites y los reducíamos a cenizas pero no la encontrábamos a ella.

-¿Ella?- murmuró Alicia. -¿Y que hay de los demás cuerpos?

-Esos son meros peones… No tiene sentido destruir el cuerpo del ejercito si no acabas con el grupo de los líderes. Por muchas veces que su ejercito sea destruido, siempre encontrarán remplazos.- dijo Cissy sentándose cansada.

-¿A quién buscáis?- pregunté.

Cissy me miró con el ceño fruncido.

-¿A quién buscáis?- repetí, estaba perdiendo la paciencia.

Cissy abrió la boca pero una nueva sacudía de fuerza espiritual nos distrajo a todos. Era más fuerte que la anterior pero la misma. Cada vez estaba más cerca. Escuchábamos las explosiones a unos pocos metros.

-¡Mierda!- maldijo Cissy. -¡Harry! Abre el pasillo. Iván, asegúralo y despierta a Roag, Jane y Aisa iréis en cabeza y nos esperáis al otro lado. Antes de eso… Irial, ¿Las has cogido?

-Por supuesto… ¿Quién crees que soy?- dijo ceñuda señalando una bolsa a su lado.

Cissy la cogió y la abrió con rapidez. Todos nos pusimos a su alrededor. Entonces sacó una espada, más bien una katana. Su hoja era blanquecina como el hielo y en su empuñadura estaba grabada el emblema de los lobos. Se la lanzó a Irial que la cogió al vuelo. Detecte un leve latido, una pequeña fuerza espiritual cuando Irial tocó su espada. Luego sacó otras dos katanas, gemelas y se las lanzó a Aisa. Iván agarró una espada, grade y ancha, con la punta curvada y se colgó a su espalda y luego agarró otra, alargada, que era la de Roag.. Jane cogió sus tres espadas y yo observé como Cissy agarraba un espadón, de una hoja dorada, más alto que ella, afilado y poderoso. Se lo colgó a su espalda mientras se ataba otra katana, más pequeña, a la cintura, colocándosela en los riñones para tener mejor acceso y que no le estorbe. Todas esas armas eran distintas… Jamás la había visto en mi vida. Al contacto de su dueño se fortalecían, como si se hubieran despertado de un largo sueño, como si estuvieran vivas.

-Veo que os habéis dado cuenta…- dijo Cissy mientras sacudía la bolsa y sacaba el resto de armas, igual de extrañas y exóticas.

-¿Qué son? Es como si estuvieran vivas. Noto una gran concentración de flujo espiritual.- dijo Amy.

-Los llamamos Selee. Son nuestras armas definitivas, las más poderosas. Nunca se ensucian, nunca se rompen, son parte de tu alma, de tu espíritu. Muy pocos pueden gozar de ellas, son extremadamente raras y escasas. Las han creado en antaño, espíritus rey, sabios y poderosos.- explicó Iván.

-Se supone que iba a ser como vuestro regalo de graduación por decirlo así… Pero las cosas se han complicado.- dijo Cissy señalando la colección de armas blancas a nuestros pies.

-Tenéis que saber cuatro cosas importantes: primero, la Selee te escoge a su dueño. Segundo, es parte de tu alma, si te falla cualquier cosa, siempre estará allí. Tercero, tienen nombre, pero eso algo que tienes que descubrir por tu cuenta, solo. Cuarto, normalmente cada Selee esta relacionada con el espíritu pues esta hecha de su materia que portáis, es decir, la espada que tengo, la llevó mi antiguo portador de mi espíritu y así sucesivamente… Nunca hay una Selee igual ni hermanas, excepto alguna excepción especial…- dijo Irial.

-No perdáis el tiempo. Colocaros ahí y concentraros, vertid vuestro poder. Vuestra selee acudirá al llamado.

Suspiré mientras nos colocábamos a los pies de las espadas. David fue el primero. Una katana tan negra como la noche acudió a su mano. Ichi, después de resoplar un rato, dos katanas medias volaron contra él, casi con violencia. Amy tenía una espada en su mano, de un rojo sangre. Le estaba extendiendo otra igual a su hermana. Alicia extendió el brazo y bajo el tintineo de las armas, emergió una katana larga y bastante grande, blanca y pura, hermosa. Cerré los ojos mientras tragaba saliva y vertía mi poder pero no pasó nada. Ninguna arma se movió. Cissy frunció el ceño.

-Inténtalo, otra vez… Quiero comprobar una cosa.- dijo Cissy.

Lo volví a intentar pero nada. Mire a Cissy confusa. ¿Yo no tenía ninguna? Volví a repetir pero estaba con todo mi poder. Un crujido del techo me distrajo. Levanté la vista al mismo tiempo que veía como algo caía de él, atravesándolo y clavándose en el suelo, a mi lado. Observé como un espadón tan grande como yo vibraba débilmente. Era casi igual que el de Cissy, pero su hoja era completamente negra. Su empuñadura era plateada con tonos dorados. Estaba afilada y brillaba bajo la tenue luz del fuego, hermosa y asesina.

-No me lo puedo creer…- murmuró Irial. –Habíamos dado esa espada por perdida… La tercera de los dioses.

-¿Eh?- murmuré hipnotizada agarrando la espada. Su empuñadura se moldeaba perfectamente a mi mano como si estuviera hecha solo para mí.

-¿Qué es eso de la tercera de los dioses?- preguntó Ichi, acomodándose sus nuevas armas.

-¿Conocéis la leyenda de Las tres espadas de los Dioses o también llamado los tres espadones de los Dioses por su inusual tamaño?- dijo Jane.

-Si…- murmuró Alex. –Se la oí contar a uno de la división. Dicen que antaño había un espíritu muy poderoso, era el más fuerte de todos, era el dios de todos. Tuvo tres hijos muy queridos. Un día, dispuesto a dejar su lugar a sus hijos, les hizo un regalo… La primera hermana, recibió la primera espada de los dioses, su nombre se desconoce. Solo se sabe que es grande y poderosa, su característica es que su hoja es de un rojo sangre. El segundo hermano, recibió la segunda espada, igual que la su hermana, pero esta vez dorada. Y finalmente, el último de todos, recibió la tercera, negra como la noche. Todos felices aceptaron su regalo y se sintieron reconocidos por su padre.

>Pero… un día… hubo una disputa… solo uno podía reinar, solo uno podía mandar sobre todos. La más mayor deseaba ese trono con más fervor que nunca pero su padre nunca pensó otorgárselo, sino que quería dárselo al tercero de los hermanos. La mayor nunca se lo perdonó y por ello más tarde, su padre fue asesinado por el. Sus hermanos nunca se lo perdonaron y juraron que se vengarían. Cuando llegó la batalla, los tres dioses más poderosos lucharon tres día y tres noches. Los hermanos iban ganando pero su hermana, en un arranque de ira y traición, engaño al más pequeño y justo cuando iba a clavar su espada, el mediano se interpuso, por amor, se sacrificó por él. Una oleada de poder le recorrió al más pequeño y enzarzó una lucha sin igual, la tercera espada luchaba con furia, con venganza y dolor, protegiendo todo, hasta que la mayor derrotada decidió huir, jurando que volvería y que destruiría todo aquello que conocemos.

>El pequeño con sus ultimas fuerzas agarró a su hermano mediado y suplicó, suplicó que se lo devolvieran. Entonces la segunda espada, empezó a brillar, su hoja dorada destelló como un lucero en medio de la oscuridad otorgando luz y esperanza, salvando al mediano.

>Desde aquel día, la primera espada fue conocida como la Espada Asesina, por los incontables asesinatos que su hoja del color de la sangre ha realizado. La espada dorada se le llama la Espada de la Luz, por el poder de devolver la luz hasta en la más oscura noche. Y la última espada, negra, hija de las sombras tiene el poder de la fuerza, oscuro y peligroso… pero el poder que los protege a todos, se le llamo la Espada Perdida.

Todos nos quedamos en silencio cuando Alex terminó la historia. Hice varias fintas con la espada, que a pesar de su tamaño era ligera y poderosa, era parte de mi. Me la enfunde y la até en mi espalda.

-Entonces tenemos dos espadas dioses…- murmuré sin quitar la vista de Cissy. Ella me miraba con el ceño fruncido, sabía que yo estaba dolida porque no me había contado nada… Seamos realistas, no se nada de ella.

-¿Dos?- preguntó Ichi. Me señalo…-Una… y… - todos miramos a Cissy que desenvainaba su espada, dorada y reluciente, brilló en la oscuridad de la sala.

Observé como todos la miraban sorprendido pero ya no había tiempo. Una explosión nos devolvió a la realidad. Harry apareció por un pequeño agujero que había oculto en un rincón.

-¡La barrera ha caído! ¡Vienen hacia aquí!- gritó Harry con la cabeza llena de polvo.

Iván metió a Roag y con Harry fueron los primeros en avanzar. Alex fue después, cuidadosamente cargada en la espalda de su hermana. Alicia agarró a Irial por un brazo ayudándola. Entonces todos nos detuvimos, paralizados, sin poder movernos… La pared que estaba siendo bloqueada fue destruida y la luz dio de lleno, provocándonos una ceguera momentánea pero que fue decisiva. Noté como me empujaban a un lado, Alicia cayó a mi lado también y observe como Ichi y David retrocedían aturdidos. Cuando nuestros ojos se acostumbraron a la luz observamos el espectáculo. Jane me había empujado, apartándome de la trayectoria de un ataque peligroso. Aisa había mandado atrás a los chicos. Cissy e Irial estaban delante también. Las cuatro lidiaban con sus enemigos. Todos con espadas. Entonces retrocedieron. Cissy y compañía se colocaron a nuestra altura, me coloqué al lado de Cissy, dispuesta a luchar pero ella me mantuvo atrás. Entonces una fuerza espiritual nos obligo a caer de rodillas, la misma que las anteriores…

Miré al frente… Una chica, la que parecía ser el líder, de la edad de Cissy estaba plantada con una sonrisa socarrona y un espadón apoyado en el hombro. Tres personas se colocaron a su lado pero lo que más me sorprendió fue su saludo.

-¡Ehy, Cissy! Ha pasado tiempo, princesa…- saludó la chica con una voz gutural y fiera.

La mirada de Cissy se volvió fría y oscura. Extendió su espada apuntándola. Era alta y atlética. Por sus movimientos se notaba que era una experta en el combate. Tenía los ojos azules y el pelo negro como la noche, a capas y rebelde. Tres cicatrices le cruzaban el lateral del cuello, como si le hubieran pegado un zarpazo. Pero lo que más miedo me dio fue su mirada asesina, sin escrúpulos y no solo eso… La espada que portaba no era una espada cualquiera… era una selee, un espadón del color de la sangre, la espada Asesina. Jadeé asustada al ver como toda la fuerza espiritual venía de ella. ¿Quién era ella? Sus compañeros se movieron, también tenían poder pero no tanto como su líder. Eran de la misma edad que Cissy, Jane, Aisa e Irial… El primero bajo pero fornido, su boca desdentada y su barba descuidada le daba un aspecto desagradable y macabro. El segundo alto y desgarbado, delgado como un fideo, llevaba un fusil de francotirador, por lo que deduje que sería el que atacaba a distancia. El último era grande, como un gorila. Todos llevaban como símbolo una serpiente.

-Veo que no has perdido el tiempo… Aranel…- murmuró Cissy con una voz cargada de dolor y odio.

-Vamos, vamos… ¿A que viene ese saludo?- dijo Aranel con una sonrisa macabra. –Si te he traído un regalo y todo, no solo a ti… También a Irial, Aisa, Jane e incluso Iván.

Noté como nuestros mayores se tensaban. Ya se conocían pero… ¿De que? Además es imposible que tengan esa fuerza espiritual y porten selees… Al no ser que… al no ser… No… no puede… no puede ser… Aranel chasqueó los dedos y varias cabezas descuartizadas fueron lanzadas a nuestros pies. Me tragué las arcadas… Distinguí a los miembros del Consejo con una mueca de terror… Pero lo que me derrumbó fue la cabeza que estaba a los pies de Cissy. Alicia gritó con dolor al ver a su general decapitado. Max tenía una expresión de paz en el rostro, aceptando su destino. Cissy temblaba sin control…

-Tú…- rugió Cissy.

-El consejo ya no me era más útil… Hicieron lo que les ordené… Llevó tiempo pero por fin lo terminaron… Y en cuanto a Max, era un metomentodo… fue agradable deshacerme de él.- dijo Aranel.

-Fuiste tú… ¡Controlaste todo esto!- gritó Irial.

-Vamos, vamos…- dijo Aranel rascándose una oreja. –Ya sabes que no me gusta cuando gritas.

-¿Hasta donde piensas llegar, Aranel? Nos traicionaste y ahora esto…- dijo Jane.

-¡Yo no os traicioné!- esta vez, Aranel si que gritó furiosa. –Vosotros me traicionasteis a mi… Me expulsasteis de la C.V y tú…- gruño señalando a Cissy con su espada. –La persona a quién amaba por encima de todo… la que me prometió estar a mi lado… colaboraste con ellos.

Mis sospechas se confirmaron pero la cara se me desencajó al escuchar eso último.

-¿Qué?- exclamé. Aranel me miró curiosa y luego sonrió al distinguirme.

-Veo que eres el nuevo juguete de mi ex novia… Y portas a Cerval con la espada Perdida... Una adquisición interesante.- dijo Aranel.

-¡No te acerques a ella!- gruño Cissy cubriéndome con su cuerpo pero yo la ignoré…

-¿Es verdad?- gemí…

-Erika…- susurró Cissy.

-Ya basta…- cortó Aisa. -¿Cómo demonios has conseguido entrar? Esta es la base más protegida… Ni siquiera tú podrías hacerlo y menos saber que teníamos las pruebas originales del virus.

-Siempre se os ha dado mal elegir amistades con quién confiar… Sobre todo a ti, Cissy.- siseó Aranel divertida.

Todo fue a cámara lenta... Cissy abrió la boca pero ningún sonido escapo de ella, un hilillo de sangre se escapo de la comisura de su labio. Estaba paralizada, las lagrimas se escapaban de mis ojos. Irial me agarró antes de que pudiera correr hacia ella. Un solo sonido escapó de mi garganta. Un grito doloroso y desgarrador al ver como Cissy es apuñalada por la espalda. David sacó la espada y se apartó justo a tiempo de esquivar la finta de Cissy. Me revolví de Irial y agarré a Cissy, que se taponaba la herida con dolor… La mire… La lágrimas adornaban mi cara, le había clavado en uno de sus órganos internos. Miré con furia a David… Lo mataré… Lo mataré…

-Dejadme presentaros a mi hermano pequeño… ¿No lo recuerdas, Cissy? Claro… Apenas era un bebe la última vez que lo viste…- dijo Aranel palmeando la espalda de su hermano.

Cissy jadeó mientras lanzaba una mirada furibunda a Aranel. Se apoyó en la espada y se colocó de pie. Yo ya no iba a esperar más. Con un grito me abalancé sobre David y nuestras espadas chocaron, noté como el se doblaba ante la fuerza de mi ataque pero por el rabillo del ojo vi como Aranel agitaba su espada, dispuesta a darme un golpe mortal pero Cissy se colocó en medio, deteniéndola. Ambas selee chocaron violentamente produciendo un estruendo y chispas. La lucha había comenzado.

Continuará....

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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   28/2/2012, 19:36

Elisika-sama escribió:
Canción: Can't Let You Got
Enlace: http://www.youtube.com/watch?v=tAkpG5-X-hg


Capitulo 17: Pérdida.


It feels like the dawn of the dead
Like bombs going off in my head
Never a moment of rest, yeah
Nothing kills more than to know
That this is the end of the road
And I know I gotta let go


Moví la cabeza con violencia, dándole un cabezazo a David, quién soltó un gemido de dolor y retrocedió. Yo apenas había sentido el golpe, la ira me consumía. Los demás combates también eran violentos… Jane y Aisa luchaban contra el delgaducho y el bajito. Irial y Alicia tenían complicaciones con el grande. Irial apenas se podía mover pero cubría a Alicia desde la distancia, quién se manejaba bastante torpe con su nueva espada. Alicia retrocedía cada dos por tres, el gigante tenía una fuerza descomunal. Un puñetazo de su enemigo la mando volar contra la pared. Alicia jadeo mientras tosía sangre. Su enemigo la agarró por el cuello y la levantó… Entonces la expresión de Alicia cambió. Se volvió fiera y salvaje. Extendió la mano a lo que parecía un piercing que llevaba en la oreja y se lo arranco a fuerza bruta provocando que gritara.

-¡Josuke!- grito el delgaducho girando para apuntar a Alicia con su fusil pero Jane se abalanzó sobre él.

-¡Tu peleas conmigo!- gritó Jane.

EL gigante llamado Josuke miró a Alicia y observe como ella temblaba de furia mientras apretaba con fuerza la joya de su mano. Lo distinguí enseguida… Era la insignia de general de Max.

-Morirás…- gruñó roncamente… ya no sabía si era ella misma o Dama.

Se abalanzó sobre Josuke y enzarzaron una pelea todavía más peligrosa que la anterior. Las gemelas habían escapado ya… Irial estaba en la puerta de la salida, apoyándonos desde la retaguardia. Un puñetazo de David me mandó volar. Entonces él giró mientras extendía las manos hacia delante y un gran rayo de energía salió directo hacia mí. Conseguí levantar un escudo justo a tiempo. Ambos ataques chocaron con violencia. Cerré los ojos mientras intentaba mantener todo mi poder mágico alto pero las fuerzas me estaban fallando. Escuché como Cissy gritaba mi nombre antes de recibir una descarga violenta. Grité de dolor mientras me precipitaba al suelo pero conseguí levantar la espada justo a tiempo de bloquear el ataque de David. El filo de su katana estaba peligrosamente cerca de mi ojo derecho. Jadeé intentando aguantar la fuerza de peso muerto que ejercía David. Noté como el filo rasgaba lentamente y dolorosamente mi piel. Solté un grito cuando cortó mi ojo derecho. Cissy apareció al lado de David atestándole una patada y mandándolo a volar con violencia. Aranel consiguió agarrar a su hermano antes de que impactara contra la pared. Gemí mientras me tapaba la herida con una mano. Varias gotas de sangre resbalaban por mi cara. Cissy me agarró inspeccionándome la herida pero solo veía por un ojo. Vi su cara de preocupación antes de girarse y bloquear un nuevo ataque de Aranel. Irial me agarró mientras retrocedíamos pero me negaba a abandonar la batalla. Estábamos teniendo problemas. Nuestro bando estaba muy herido y cansado. No íbamos a aguantar más… Teníamos que huir. Cissy agitó su espada lanzando un rayo dorado al techo que se derrumbó frente a nosotros, marcando una línea de separación entre nosotros y nuestros enemigos. Alicia apareció a mi lado, herida y sangrante. Jane cargaba a Aisa que tenía una herida muy fea en la pierna. Cissy jadeó mientras se dejaba caer al suelo… Toda su ropa estaba manchada de sangre. No había manera de detener su hemorragia. Me quité la chaqueta y la partí en varias tiras, haciéndole un torniquete improvisado. Se lo apreté con fuerza, pero la tela se manchó enseguida.

-No te preocupes… No hace falta… Me ha alcanzado el riñón…- susurró Cissy mientras cogía un trozo sobrante de mi chaqueta y me vendaba el ojo herido. –Escúchame bien… Tenéis que escapar… Yo me quedaré a cubriros.

Las lagrimas caían de mi ojo izquierdo mientras negaba con la cabeza.

-¡No te voy a dejar atrás!- grité. –Harry podrá hacer algo.

-Erika… Escúchame. Necesito que viváis… Si todos morimos, C.V desaparece y no habrá nadie para defender nuestro mundo. Ya lo has visto… Han destruido un frasco del virus y se esta propagando a una velocidad impresionante. Esto es solo el principio del fin…- susurró Cissy.

-No te entiendo. – gimoteé.

-Tu ocuparás mi puesto y Alicia el de Max, Irial os protegerá y os ayudará en lo que sea… Si vosotros vivís, Vormund vive. Coge esto…- dijo extendiéndome el anillo de dragón. –Si encuentras a algún oficial de Vormund, esto les indicaras que eres la líder.

-No… ¡No puedes dejarme!- dije mientras agarraba la camiseta de Cissy.

-¡Tenemos que irnos ya!- gritó Irial.

Miré como Jane y Aisa atravesaban el agujero con lagrimas en los ojos. Alicia me agarraba del hombro, estaba llorando también.

-¡No!- grité mientras me aferraba a Cissy.
Entonces Cissy me levantó la cara para darme un puñetazo, no muy brusco pero aún así dolió. La miré sorprendida mientras me llevaba una mano en la cara. Me agarró de la camisa y junto nuestros rostros. Me besó como nunca lo había hecho, pasión, lujuria, amor, sinceridad. Soló pude descargar mi frustración en ese beso mientras mis lagrimas lo volvían un beso húmedo.

-Vive…- susurró antes de besarme otra vez.

Solo escuchaba mis gritos mientras Alicia me agarraba. Cissy me empujó hacia atrás. Me revolví con violencia pero Iván me agarró del otro lado haciéndome retroceder. Perdí la cuenta de cuantas veces grite su nombre. Observe como Irial simplemente chocaba su puño contra el pecho, susurrando algo. Cissy soltó una sonrisa sin dejar de mirarme. Dicen que el mejor recuerdo de una persona es verla sonriente por última vez… Eso no es verdad, fue el peor de mi vida. Pegué un puñetazo a Iván que se quedo aturdido. Aproveché la confusión para salir del agujero pero Irial me bloqueó.

-¡Que demonios haces! ¡Es tu hermana!- rugí pero un golpe en mi estomago me dejo paralizada.

-¡Y te crees que no lo sé, estúpida!- gritó.

Me agarré el estomago para ver como Irial me miraba con la cara llena de lagrimas. Se agachó cogiéndome de la camisa. Me revolví igualmente. Iván me agarró y me cargó al hombro como un fardo mientras que con la otra mano me quitaba la espada. Yo solo observaba como Cissy nos miraba cada vez que nos adentrábamos más y más. Mi garganta esta seca y ronca de los innumerables gritos que he pegado llamándola. Lo ultimo que vi antes de destruyera la trampilla fue como Aranel y David se abalanzaban sobre ella y ella salvaje y libre, contraatacaba mientras los últimos escombros tapaban la visión.

-¡CISSY!- grité desesperada.

But it's not that easy for me to say goodbye
And everything in me, wants you back in my life
Can't let you go
Can't let you go
Can't let you go
Can't let you go


***
Llegamos a la salida. Me solté de Iván y noté como me agarraba preocupado pero me volví a revolver. Estaba bloqueada con la mirada perdida. Escuché los sollozos a mi espalda pero los ignoré… Con pasos torpes me asome al borde del acantilado que habíamos llegado. Mis manos temblaban, todo mi cuerpo temblaba. Las lagrimas me caían sin parar mientras trataba de abrir la boca. Un ruido nos sacó de nuestros llantos. Giré la cabeza con violencia para ver un helicóptero salir por los pelos de las llamas y del derrumbe de la base. Observé como Aranel me miraba con el rostro serio y la espada llena de sangre. Agarraba a un David inconsciente, había perdido un brazo y estaba increíblemente pálido por la pérdida de sangre. Extendí una mano, desesperada deseando con todo mi corazón atraparlos. Vi como la base se derrumbada con un crujido de dolor, presa de las llamas… La ciudad le acompaño… Esta noche… Lo único que se oyó fueron los gritos, las llamas, los disparos, la desesperación ante los muertos vivientes, multiplicándose cada minuto, como una plaga, y el sonido de un helicóptero alejarse. Grité impotente hasta que mi garganta se desgarró.

Iván se colocó a mi lado. Simplemente agarré la espada con un ademán violento y furioso. Observé el anillo del dragón mientras apretaba mi mandíbula y me lo coloqué en el dedo índice, donde emitió un leve resplandor. Me deje caer al suelo… Derrotada mientras me tapaba la cara con las manos y varias imágenes sacudían mi mente…

Observé a una joven pelirroja de ojos verde esmeralda.
-¿Estás bien?
-No necesitaba ayuda...- siseé.
-Ya, claro… Veo que empezamos con mal pie...- murmuro la otra tendiéndome la mano. -Me llamo Cassandra pero llámame Cissy.


-Erika… Erika Gascón.- dije levantando la vista.
-Bonito nombre… Erika.
-¿Qué es lo que quieres de mi?
-Te quiero a ti.


-Eres realmente tonta… ¿Lo sabes? –me dijo con el ceño fruncido y una pequeña sonrisa.
-Tu fuiste la que dijiste que tenemos que aprovecharnos de la debilidad de los demás…- susurré.
-Eso es cierto…- susurró.


-Me vas decir porque estabas llorando antes…- susurró Cissy en mi oído.
-He llamado a mi familia… Los echo mucho de menos… y…- oculté mi rostro en sus pechos. –Le he llamado a ella… era su cumpleaños y he podido hablar con todos… Y…
-Entiendo.- noté como Cissy se tensaba y su voz sonó algo seca. -¿Y que te ha dicho ella?
-… Que me… quería… Aunque no creo que sea en ese significado…- comenté. Después de todo nunca tuve ningún secreto con Cissy.
-¿Y tu que sientes por ella?- esta vez su voz sonó completamente adolorida.
-¿Acaso te importa?- murmuré.
-Si.- contestó sin bajar la vista.


-¿Qué ocurre?- me preguntó al sentir mi mirada fija.
-Nada… nada… Realmente me lo he pasado genial.- contesté con una pequeña sonrisa.
-¿Aunque haya sido en la calle, a oscuras, con un mero perrito caliente?- murmuró con una sonrisa.
-Aún así.- reí.
-Menos mal… Pensaba que mis dotes se habían averiado un poco…
-No te preocupes, no se han averiado… Es solo que yo soy mejor.- me burlé.
-¡Eh!- protestó antes de abalanzarse sobre mi.


-Erika…- levanté la cabeza, un destello blanco. Extendí la mano para ver un rostro borroso con unos ojos verde jade. –Venga… Es la hora…


***

Me incorporé de golpe jadeante. Miré como Harry se levantaba asustado de la silla en la que estaba velándome.

-No deberías moverte mucho.- dijo cogiéndome de los hombros. –Te desmayaste en medio del campo de batalla.

Me lleve la mano a la cara y observé extrañada como una venda rodeaba mi ojo derecho.

-¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?- susurré cansada.

-Estamos en un pequeño refugio clínico. Has estado inconsciente durante una semana. El virus se ha expandido… El 60% de EE.UU se ha infectado. Creo que en menos de 72 horas, estará expandido por todo el mundo. Todo es un caos y la única compañía con la que pueden contar esta destruida.- susurró Harry abatido.

-No…- murmuré. –No lo esta.

Me incorporé mientras empezaba a vestirme.

-Harry, reúne a todos. Que se preparen para un largo viaje.- ordené.

-¿E… ri…ka?- tartamudeó Harry extrañado.

-Es una orden.- solté tajante mientras me ajustaba el anillo del dragón.

-Si, comandante general.- susurró Harry saliendo a toda velocidad.

Observé como todos me miraban. Irial estaba a mi derecha con su colgante destellando, mientras que Alicia estaba a mi izquierda, en el lóbulo de su oreja estaba la insignia de los leones. Todos estábamos listos.

-Bien, nos pondremos en marcha…- murmuré colocándome la capa y poniéndome la capucha.

Mi espadón estaba oculta en una funda negra a mi espalda. Llevaba una katana normal y dos Walther P99, debajo de la ropa. Me colgué una bolsa al hombro y vi como los demás hacían lo mismo, repartiéndose las bolsas. Salimos fuera.

-¿A dónde vamos?- murmuró Amy.

-A casa.- susurré mientras observaba el infierno que había a mis pies. –Esto solo es el principio del fin…

THE END El Principio del Fin 1º Parte.



_____________________________________________________________

*Levanto un escudo proteguiendome de los objetos voladores*

No me maten! No me maten! Que esto no acaba aqui! :daa:

Bueno ahi tenemos un nuevo capitulo y el final de lo que sería la primera parte. ¿Pero que se pensaban? ¿Que lo dejaría así? No, no, no... Aun quedan muchas cosas...

Aviso que me iré otra vez... Lo más probable es que no vuelva a publicar hasta septiembre, asi que sean pacientes...

Nos vemos mis fieles lectores!!! Bye Bye!!!

P.D: ¿Quien ha dicho que Cissy esta muerta?




:ok:
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 01:12

Nooooooo Ok esta esta historia me esta matando no es posible tienes que continuar por favor....!!!!
Enceriiio me quede súper picada necesito urgentemente que continúes ... :)!!
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 14:27

Ok, ahora te subo el resto. ;_____; Que sino me da que te da un charafo por la espera xd de todos modos Elisika-sama publica la historia en coyuhi, allí puedes leerla al día, en cuanto yo ponga los 28 capítulos que ella tiene ya publicados, intentaré mantener actualizado este tema, publicando todos los que ella sube en coyuhi.

Elisika-sama escribió:
Hi! Como van? Aqui paso un momento para dejaros el primer capitulo de la segunda temporada, uno de los más largos. Espero que lo disfruten... Ha sido un poco complicado intentar juntar lo que tenía en mente, pero estoy bastante satisfecho. Enjoy!

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Capitulo 18: El Principio del Fin
Capitulo 2x01

Día: 15 de Noviembre.
Tiempo: Frío.
Año: 2020

Han pasado 15 meses desde que se dio el Estado de Emergencia con el nombre clave ‘Serenity’.

Infección extendida: 96,9%
Humanos supervivientes: 4,1%


Una chica joven, de unos 22 años suspiro mientras apoyaba la frente contra el cristal de la ventana. El vaho se escapaba de sus labios con cada expiración que hacia, rítmica y pausada. Su mente vagaba hasta hace casi más de un año. Inés observó como la lluvia ocultaba casi todo ese pasaje desolado y destruido. Una lagrima cayó, rodando por su mejilla y perdiéndose en su cuello mientras sus recuerdos viajaban.


15 meses atrás…


Una chica joven, morena de ojos miel verdosos se despedía de los compañeros de su facultad. Con pasos elegantes y tranquilos se acerco al punto de encuentro, donde había quedado con sus amigos. Inés estaba estudiando Biotecnología, quería convertirse en investigadora. Ahora tenía unos 21 años y su cuerpo había cambiado, pasando de una adolescente a una mujer. Han pasado casi cuatro años desde que Erika se marchó, tres y pico desde la última llamada, el día de su cumpleaños. Nadie sabía de ella, incluso sus padres. Lo poco que se sabía era que trabajaba en la milicia y se había convertido en alguien importante. Una mano en su hombro le trajo al mundo de vuelta. Inés miro a Lorena, quien tenia una sonrisa.

-¡Ehy! Es raro que te pierdas en tus pensamientos.- dijo a modo de saludo.

-¿En serio? No me había dado cuenta.- sonrió Inés.

Y como si el tiempo nunca hubiera pasado empezaron a hablar de cosas triviales. Lorena, energética con el pelo largo y claro se había licenciado en empresariales. En poco rato llegaron el resto de los compañeros. Anna llegó con Rick, seguidos por J.J, Emma y Natalia. Entonces unos ojos le taparon la visión por detrás a Inés. Inés se tensó.

-¿Sabes quién soy?- escuchó la voz de su novio detrás pero estaba muy lejana.


-¿Sabes quien soy?- dijo una voz juguetona.
-Déjame pensar… ¿Una chica tardona, vaga y despistada?- contestó Inés.
-¡Oye!- protestó la persona detrás suyo.
Inés se rió mientras se daba la vuelta y abrazaba a una Erika algo molesta.
-También, divertida, tranquila y la mejor persona que se puede encontrar.- susurró antes de darle un beso en la mejilla.
-Te has dejado guapa.- dijo Erika ganándose un capote por parte de Inés mientras se reían.



-¿Inés?- murmuró extrañado al ver que no reaccionaba.

-Lo siento… Acabo de recordar una cosa.- saludo dándole un beso en la mejilla.

Ed simplemente asintió mientras una sombra de tristeza se reflejaba en sus ojos. Inés no pudo evitar sentirse mal… Desde hace mucho tiempo, ya no era lo mismo, ya no podía seguir siendo ella misma. Le sonrió a Ed antes de irse con Natalia. Desde hace mucho tiempo, unos sentimientos que nunca pensó que sentiría, llenaron su corazón. Desde hace mucho tiempo, una chica castaña con ojos del mismo color, nunca abandonaba su mente.

Todos se sentaron en el restaurante típico de su centro universitario, como una rutina más. Inés comía en silencio mientras escuchaba las distintas conversaciones… Hasta que una le llamó la atención.

-¿Cómo vas con la especialización, Inés?- le preguntó Emma.

-Muy bien, es realmente interesante y divertido.- contestó la morena.

-Jo… pues a Erika le hubiera encantado estudiar eso… Era lo que quería estudiar.- dijo Lorena perdida en sus pensamientos.

Un pinchazo en mi corazón y un silencio adueño la mesa. Hacia mucho tiempo que no hablábamos de ella.

-¿Sabéis algo de ella?- preguntó Natalia.
-Nada, nada… Conociéndola seguramente estará durmiendo o vagueando en algún sitio.- dijo J.J mientras soltábamos unas risitas.

-¿Os acordáis de cuando Erika iba con sus patines nuevos?- comentó Mar. –Estaba muy torpe y no sabía frenar. Cuando bajamos una cuesta nos gritó diciendo que paráramos pero como ninguna la escuchamos, se dio de lleno contra una farola. Ese día fue buenísimo.

-¿Te acuerdas de cuando hizo las creps? ¡Estaban que te mueres!

-Pobre Erika, cada vez que Anna se metía con ella y ganaba, la pobre se desanimaba.

-Es que se contradecía todo el rato y fue fácil.

-Menos cuando te tiró al agua… Eso nunca se lo perdonaste.

-¿Os acordáis de…?

Distintas conversaciones, distintos recuerdos rompieron el silencio de antes. Todos rompíamos en risas con cada situación cómica de Erika. Aunque realmente reían por no llorar. Mordisqueé el bocadillo mientras escuchaba con una pequeña sonrisa varias anécdotas de Mar. Entonces algo me llamo la atención. Observé como todos miraban las pantallas de televisión.

-Lorena…- murmuró Inés.

-¿Qué…?- dijo Lorena entre risas pero calló al ver el rostro preocupado de Inés.

Lorena miró hacia la dirección donde apuntaba Inés. Todo el grupo se calló, incluso la cafetería se vio presa de un silencio aterrador mientras observaban la tele, todas con las mismas noticias.

‘-Emitiendo desde Casablanca, en EE.UU. La infección se ha propagado y ya no se puede controlar… Nuestro presidente ha decretado la alerta N.5. Los guardias apenas pueden controlar los millares de ataques desde todo el país. Los militares se han desplegado, ahora nos pondremos en contacto con el presidente.

-Este es un mensaje para todos los países. El decreto secreto 005678 ha sido activado. Por favor, ruego que cumplan con lo estipulado…- el presidente se vio interrumpido por un golpe seco.

-¡Señor! ¡Han entrado!- gritó uno de los guardias saliendo a escena, lleno de sangre para luego caer. Al fondo se escuchaban gritos y disparos. La cámara temblaba por el pulso del periodista que estaba grabando. Ahora se reflejo el rostro del presidente, asustado y sudoroso.

-¡Se declara el Estado de emergencia Serenity!- gritó antes de ser atravesado por lo que parecía una corriente de dolor. Se retorció en mil maneras imposibles para luego caer inerte al suelo. El cámara se acercó a él, estaba muerto. La cámara temblaba en sus manos. Entonces la figura del presidente se levantó, lentamente, arrastrándose como una serpiente y se abalanzó con las fauces abiertas. Una espada le cortó limpiamente la cabeza, manchando el objetivo de la cámara.

La cámara grabo a lo que parecía una chica alta, morena con ojos azules.

-¡Eh, tú! Sigue grabando… Tengo algo que decir.- dijo la chica al asustado periodista. –Hola, mis queridos videntes. Como veis este es solo el principio del fin. Vuestro presidente a caído bajo el virus… Si no me equivoco, en menos de 72 horas el virus estará expandido por todo el mundo. Si queréis vivir, seguid el protocolo. Si queréis vivir, uniros a mi.’


La conexión se corto tras un débil zumbido. Nadie decía nada, solo miraban incrédulos la pantalla negra. Entonces un débil ruido, provocado por la caída de un vaso al suelo, rompió el sueño en mil fragmentos. La gente gritó asustada, saliendo corriendo entre empujones y pisotones violentos. Inés esquivo a un tipo y se agachó agarrando a Lorena. Ed las alcanzó y pronto estuvieron todos reunidos. Sin intentar separarse atravesaron la calle y llegaron a lo que parecía un pequeño callejón. Observaron impotentes como la gente corría despavorida, vieron a una chica quieta, con la cabeza gacha. Un adulto se acercó a ella, quien apenas levantó la mirada, una mirada perdida, una mirada muerta. Entonces saltó a su cuello, el ataque había empezado.

Lo que antes era una ciudad tranquila, ahora era un infierno. Con gritos por todas las partes, explosiones y el chocar de los autos. Los muertos aparecían cada vez más rápido. Inés se llevó la mano a la boca, asustada.

-¡Dios mío!- gimió.

-Esto no puede ser real… No…- murmuró Ed.

-Tenemos que irnos.- dijo Emma.

-¿A dónde?- preguntó J.J, tan asustado como los demás.

Entonces una furgoneta, bastante grande, apareció enfrente de ellos. Mar asomó la cabeza por la ventanilla.

-¡Vamos! ¡Nos largamos de aquí!- gritó la rubia.

-¿De donde la has sacado?- preguntó Anna.

-La he robado.

-¿Pero tu estas loca?

-¿Te piensas que ahora es el mejor momento para ver lo que esta bien o mal?

Inés empujó a Anna obligando a subir a la furgoneta. No era el momento de discutir. Gritó a los que faltaban, Natalia y Gonzalo corrieron hacia ellos pero un tropiezo de Natalia los obliga a detenerse. Gonzalo se agachó para ayudarla y cuando los dos se levantan, algo les llama la atención. Era una niña pequeña, que se acercaba desde la oscuridad del callejón, con la cabeza gacha y cojeando.

-¡Oye! ¿Estas bien?- preguntó Natalia acercándose a ella.

La niña no dijo nada. Inés observaba con terror esa escena. Gritó el nombre de su amiga, provocando que se volviera. Natalia miró extrañada a Inés antes de notar como le desgarraban el cuello. Gonzalo corrió hacia ella intentando quitársela de encima pero solo ganó otra mordida. Inés salió dispuesta a correr hacia ellos pero Ed la detuvo.

-¿Qué haces, idiota? ¡Suéltame!- gritó Inés. -¡Natalia!

-¡Arranca ya!- grito Ed a Mar mientras empujaba a Inés dentro, cerrando la puerta.

-¡No!– gritó Inés.

-¡No puedes ayudarlos! Ya no…- susurró Ed.

Inés solo pudo observar por la ventanilla mientras se alejaban a toda velocidad, como sus amigos eran devorados entre gritos. Se dejo caer al suelo, ya no podía más. Lloró como nunca lo había hecho. Nadie decía nada, solo la acompañaban con sus propias lagrimas.

-Tenemos que llegar al aeropuerto. Están evacuando a todos de allí. Seguramente estarán nuestras familias.- murmuró Mar, desganada, mientras atravesaba con velocidad las calles desiertas.

Nadie dijo nada, un silencio adueño el ambiente. Asustados, perdidos, sin saber a que se enfrentaban, se dejaron caer al suelo, terminando lo que parecía ser un día normal para amanecer en el infierno.

Mar dio un frenazo algo brusco, provocando que algunos de sus compañeros se tropezaran. J.J se asomó a su lado sobándose la cabeza.

-¿Qué ocurre?- preguntó mosqueado, pues le había dolido el golpe.

Mar simplemente señalo con el dedo hacia donde estaba viendo ella. Una verja metálica, sujeta por varias torres improvisadas, rodeaba todo el aeropuerto. Solo había una puerta que custodiaban alrededor de veinte guardias, sin contar los distribuidos en las torres de vigilancia. Había una fila enorme. La gente de toda clase, de niños a ancianos esperaban a que les dieran su turno para pasar. Inés y sus compañeros bajaron esperando encontrar a alguien de su familia. Ed y algunos más desaparecieron para reunirse con sus padres. Inés trato de distinguir a alguien pero ya había perdido la esperanza. Un brazo la abrazó por detrás, sobresaltándola. Varias lagrimas le salieron de los ojos al ver quien era.

-¡Hermana!- gritó abrazándola.

-Estas bien…- suspiró su hermana aliviada.

-¿Papa y mama?- murmuró Inés asustada pero al ver la expresión derrotada de su hermana y sus ojos enrojecidos, sintió morirse. Varias lagrimas cayeron de sus ojos mientras sollozaba en sus brazos.

Pasaron varios minutos en la cola, esperando que llegara su turno. Inés diviso a Mar con su hermana pequeña y el rostro abatido, J.J estaba con su padre, pero no sabían nada de su hermana, Ed estaba solo con Lorena, Anna estaba con Rick y Emma estaba más apartada, sola también. Inés bajo la cabeza reteniendo las nuevas lagrimas que amenazaban con salir. Ya no había nadie más… Con un pequeño saludo se reunieron todos pero nadie dijo nada, ni hacia falta. El dolor se respiraba por las cuatro direcciones, incluso la gente estaba callada, solo se escuchaba sollozo y algún que otro llanto de niños. Inés le dio un suave apretón a Ed, intentando dar fuerzas pero ni ella podía cambiar su rostro abatido. Entonces un ruido le llamó la atención a Inés. Levantó la cabeza para ver a un niño de unos ocho años, que deambulaba perdido. Le resultaba increíblemente familiar. Tenia el pelo oscuro y ondulado, con una piel tostada y unos ojos negros como la noche. Entonces un recuerdo le vino a la mente, era Erika enseñándole una foto con su sobrino, moreno de hoyuelos. Se acercó al pequeño y se agachó para estar a su altura.

-¿Estas bien?- preguntó, a lo que el niño asintió. -¿Tus padres?- el niño no dijo nada, simplemente bajó la cabeza. –Ya veo… ¿Cómo te llamas?

-Gabriel…- susurró el pequeño, temblando. Inés confirmo sus sospechas.

-Gabriel… ¿Conoces a tu tía Erika?- los ojos del niño se iluminaron.

-¿Sabes donde esta? Hace mucho que no la veo…- murmuró.

-No, no lo sé… Pero soy una amiga muy querida de tu tía. Ven conmigo, cuidaré de ti hasta que la encontremos.- dijo Inés agarrándolo por los hombros.

Gabriel no dijo nada, simplemente se abrazó a Inés, asustado y sollozando. Inés le agarró y lo llevo en brazos. El pequeño se quedó enseguida dormido. Miro a su hermana, esta no dijo nada, simplemente le lanzó una mirada de compresión. Emma se acercó y le acarició el cabello al pequeño, lo había reconocido. Un pitido hizo que todos se volvieran. Era su turno.

El primero fue Ed, le hicieron los chequeos y lo pasaron por un escáner para comprobar si estaban infectados. Inés no soltó en ningún momento a Gabriel, que se ocultó en su pecho. Fue tortuoso y lento, en silencio, pasaron uno a uno. Emma observó a los guardias curiosa. Tenían el típico uniforme militar, solo que era completamente negro y el emblema era una serpiente enroscada. Trató de buscar a los guardias comunes y los distinguió más lejos, acatando las ordenes de los primeros.

-Ahora tendrán que esperar a que sea su turno…- dijo el guardia al grupo de Inés.

Un pitido le cortó. Descolgó el teléfono y empezó a hablar en una lengua rápida y extranjera. Pasaron varios minutos, el guardia al principio se tensó, para luego relajarse. Le hizo varias señas a sus compañeros mientras se acercaban a la puerta que acababan de atravesar antes. Bajo la mirada atónita de los demás, cerraron la puerta. La gente empezó a gritar desesperada. Una voz mecánica resonó por toda la zona.

-Tenemos los aviones llenos. Os ruego que vuelvan por donde han venido. La evacuación ha terminado.

-¿Y que pasa con nosotros?- gritó uno.

-No es de mi incumbencia, las ordenes son ordenes.- dijo el guardia empujándolo.

Todo fue un caos. La gente empezó a empujar, desesperada. Los guardias se revolvieron hasta que uno levanto la pistola y soltó varios disparos al aire.

-¡Basta! Tenemos permiso de abrir fuego, así que ¡Atrás!

-¡No te atreve…!- pero las palabras murieron en los labios de ese joven, atravesado por una bala del guardia.

Eso fue el detonante. La gente echó a correr despavorida mientras más gritos y disparos sonaron en el aire. Inés abrazó a Gabriel mientras retrocedían atrás. El grupo se ocultó en un pequeño rincón, tratando de pasar desapercibidos mientras observaban como la gente huía de los guardias asesinos. Todo fue un caos, y a este caos se les unió los muertos vivientes, llamados ‘Engendros’ por esa organización de guardias. Entonces un guardia los distinguió y cuando levantó el fusil, el padre de J.J se colocó en medio, recibiendo el disparo.

-¡Papá!- gritó J.J

Ed se abalanzó sobre el guardia, golpeándole en la cabeza, quedando inconsciente. Agarró sus armas y observó como J.J lloraba sobre el cuerpo de su padre. Pero apenas pudieron decir nada más un nuevo guardia apareció.

-¡Aquí tenemos otro grupo!- gritó a sus compañeros.

-No… por favor…- susurró Mar, cubriendo a su hermana con su cuerpo.

-Lo siento… Mejor muertos a que os coman los engendros.- dijo levantando el fusil.

Inés cerró los ojos mientras cubría a Gabriel con su cuerpo, la imagen de Erika llegó a su mente y gritando en silencio, la llamó, pidiendo ayuda. Un disparo y la caída de un cuerpo rompieron el silencio. Inés abrió los ojos, temerosa de haber perdido a alguien más pero vio a sus amigos intactos, igual de sorprendidos y asustados que ella. Observaron el cuerpo del guarida muerto para luego mirar a su salvador. Era un hombre armado, fornido. Llevaba un chaleco antibalas con la figura de un Triskel. En el dobladillo del bolsillo delantero se distinguía las siglas C.V. Era rubio castaño, con el pelo revuelto y largo. Una cicatriz le cruzaba la barbilla y tenía los ojos grises.

-¡He encontrado a algunos supervivientes!- gritó. –Me llamo Jack y soy de una organización secreta. Venimos a ayudar.

-¡Capitán!- gritaron varios compañeros acercándose a él.

-Llevaros a este grupo a los camiones. Dirigiros al Refugio. ¿Habéis encontrado a alguien más?- dijo Jack.

-Tenemos varios supervivientes que están marchándose ya. El resto de la gente ha caído presa de las balas y los engendros, o ha huido. Los aviones han despegado. La mayoría de los cobras están con ellos pero el resto los hemos erradicado.

-Bien… Al menos se han llevado a bastante gente de la ciudad. Estarán a salvo. Será mejor que nos marchemos.- dijo Jack mirando a J.J que no se despegaba de su padre.

Jack se agachó apoyando una mano en el hombro de J.J.

-Sera mejor que nos marchemos… Ya no podemos hacer nada por él…- murmuró mientras le ayudaba a levantarse.

Emma le abrazó, dándole su apoyo mientras nos poníamos a andar. Salimos del cobijo del oscuro callejón y observamos como todo a nuestro alrededor estaba manchado de sangre, cadáveres humanos y de engendros. Era realmente asqueroso. Inés abrazo más a Gabriel mientras caminaban, siendo resguardado por varios soldados. Entonces Jack levantó la mano, indicándonos que pararan. Un engendro se arrastra despacio, hacia nosotros. Contuvieron la respiración e hicieron el mínimo de los ruidos. A una velocidad impresionante, Jack desenfundó una katana, haciendo un corte limpio en su cuello y agarró el cuerpo para evitar que hiciera demasiado ruido al caer. Nos volvimos a poner en marcha, llegando a los camiones.

-Deprisa… Oirán el ruido y vendrán hacia aquí.- apremió Jack.

Todos subieron rápidamente y hasta que el camión no se puso en marcha, no se relajaron. J.J se quedo dormido enseguida y pronto todos le imitaron. Había sido un día duro. Inés acaricia el pelo de Gabriel, que dormía sobre su regazo. Miró a Jack que estaba limpiando su espada, algunos guardias se han dormido, cansados, pero el permanecía despierto, vigilante.

-¿Quién eres en realidad? ¿Por qué nos atacaron? ¿Qué demonios esta pasando?- dijo Inés.

Jack la miro sin pestañear. Inés aguanto su mirada hasta que el chico, con una sonrisa la bajo. Entonces empezó a hablar sin dejar de limpiar su espada.

-Mi nombre es Jack y soy el capitán del escuadrón de la Compañía Vormund asignado a esta ciudad. Esta compañía es secreta e independiente, es el as bajo la manga de todos los países cuando sus remedíos fallan ante una catástrofe. Solo unos pocos elegidos son seleccionados para ir a Canadá, donde esta su base.

-¿Canadá? ¿Qué ha sido de ella?- preguntó Inés.

-Ha sido destruida… Los guardias de antes pertenecen a una asociación criminal, llamada los Cobra. Ellos han provocado todo este desastre. Entraron en la base y la destruyeron, llevándose los virus. Rompieron uno de ellos, causando esta masacre.

-Los engendros.

-Así es… Ellos no son más que humanos infectados, están muertos pero siguen vivos La causa es que el virus activa los nervios de la medula espinal, en concreto las células muertas, lo que los lleva a su apetito caníbal e insaciable. No ven, pero su oído es súper fino. Son lentos… pero no son las únicas mutaciones. Al final no son más que zombis, como decís vosotros. Por eso para matarlos, hay que apuntar a su cabeza.

-Pero los Cobra nos estaban ayudando a escapar… creo…- murmuró Inés.

-No te confundas, lo único que están haciendo es hacerse con el control de todo. Están manejando el miedo y aprovechando que son los únicos que tienen recursos. La gente acudirá a ellos… Pronto, ellos estarán en la cima… Ya lo has visto antes, no sois más que meros peones.

-Pero estáis vosotros… ¿Verdad? Podéis ayudarnos.

Jack esbozó una sonrisa triste mientras enfundaba su katana y la dejaba a su lado.

-Escucha… esto…

-Inés, me llamo Inés.

-Inés… Nuestra base a quedado destruida, el consejo también. No sabemos nada de nuestro comandante general, ni de los generales… Estamos solos y dudo que ahora, los mil y pocos soldados de la C.V que están repartidos por el mundo quieran iniciar una rebelión. Los Cobra nos están dando caza, uno por uno. Lo único que podemos hacer es atenernos al código Serenity.

-¿Código Serenity? Eso fue lo que dijo el presidente.

-Es un código inventado por nuestra Comandante general Lanster y aprobado por todos los países. Nuestra comandante no se fiaba de las armas biológicas o virus que se estaban llevando a cabo. Este código nos moviliza a todos los oficiales de la C.V de cada ciudad a reunir a todos los supervivientes posibles y llevarlos al Refugio, esperando nuevas ordenes y sobrevivir. Pero yo aún tengo la esperanza… creo que ella aún esta viva.

-¿Ella?

-La almirante de nuestra división.

Inés apenas pudo reprimir un bostezo. Jack la miro divertido.

-Hemos hablado bastante. Sera mejor que te vayas a dormir, pronto llegaremos.- dijo Jack antes de irse al asiento copiloto.


***

Una voz le devolvió a la realidad. Inés observo como un niño moreno de nueve años recién cumplidos. Esbozó una sonrisa mientras cogía en brazos a Gabriel.

-El tío Jack te llama.- le dijo mientras le daba un beso en la mejilla.

-Enseguida voy, Gabriel.- dijo Inés bajándolo al suelo.

Inés cogió un jersey de lana, bastante ancho pero abrigado. Se colocó unas orejeras y unos mitones de lana. Agarró su capa de piel y se la colocó encima mientras seguía a Gabriel. Nada más salir un viento helado le recibió en la cara.

Estaban en el Refugio. Antes era una finca, ahora es el hogar de muchos supervivientes. Cubría una extensión bastante grande y estaba formado por pequeñas casas, sencillas pero resistentes, de piedra. Toda la zona estaba vallada con tres vallas, una de acero, otra eléctrica y una cubierta de plástico para evitar que entrara mucho frio. Más allá de la vaya no había nada… Sola había una entrada y una salida, custodiada siempre por seis guardias que vigilaban quien entraba o salía. Eran muy estrictos, comprobaban a la persona varias veces con el escáner antes de llevarlo a interrogar. No se sabía que métodos utilizaba Jack, pero siempre le decían la verdad. Aparte de esa puerta vigilada, estaba el cielo… ¿Pero quien iba a querer entrar? Todos los helicópteros estaban en propiedad de los Cobra. Apenas podíamos mantener nuestros vehículos y tanques. Aquí cada uno tenía su función, desde ser entrenado para ser soldado hasta medico.

Inés saludo a Ed, quién estaba montando guardia en la puerta. Iba tan abrigado como ella. Llevaba al hombro un fusil y en la cintura, una espada. Ed y Rick habían decidido alistarse a soldado, Jack les enseño todo lo que sabía. Más apartados, estaban J.J y Emma, quienes se encargaban de toda la mecánica y la informática con sus compañeros. Anna se encargaba de la medicina. Inés la saludo cuando pasó por su clínica. Al principio estaban más de doscientos pero con el tiempo, el número había ido bajando. La comida escaseaba y cada vez era más peligroso salir al exterior. De cada cinco exploradores que salían, uno volvía. Inés suspiró mientras entraba en la casa de Jack.

-Hola, Inés… Pasa… ¿Café?- saludo Jack.

Jack era como el líder del Refugio e Inés su mano derecha. Nunca supo porque le otorgó ese puesto, pero hacía lo que podía, ganándose el cariño de sus compañeros.

-Gracias… ¿Qué ocurre?- dijo Inés sentándose a su lado.

-Como ya sabrás, la comida esta empezando a escasear.- murmuró sacando un mapa. –Las zonas más cercanas están vacías completamente y la de los alrededores también.

-¿Y aquí?- dijo Inés señalando un punto.

-Nuestros exploradores dijeron que estaba vacío.

Inés miro brevemente a Jack antes de acomodarse en la silla.

-¿Qué ocurre, Jack?

-No te puedo ocultar nada… ¿Verdad?- una breve sonrisa de Inés la interrumpió brevemente. El rostro de Jack se volvió serio. –Tenemos problemas… Aparte de la comida. Según varias fuentes, llegamos a sospechar que los Cobra han descubierto nuestra ubicación.

-¿Cómo? Hemos tomado todas las medidas necesarias.

-Al parecer no ha sido suficiente… Los engendros tenebrosos han aumentado de número y… desde hace varios días, se han escuchado ruidos extraños en el subsuelo.

-¿El que?

-No lo sabemos pero no es nada bueno. El tiempo se acaba y he tomado una decisión pero la quería consultar contigo. J.J y Emma han estado haciendo los preparativos. Dicen que los vehículos aguantarían una semana de viaje.

-¿Pretendes que nos marchemos de aquí? ¡No aguantaríamos ni diez días fuera!

-Ni aquí dentro tampoco. Las energías se acaban… He tratado de contactar con otros Refugios pero no se nada de ellos… Han sido destruidos o los han abandonado. He enviado varias señales de socorro y aún seguimos esperando… No tenemos más opciones, es esto o los engendros o los Cobra.

Inés suspiro mientras se tapaba la cara una mano, cansada. Realmente no tenían más opciones… Mar le había estado contando cada una de sus exploraciones, los engendros aumentaban, la comida escaseaba. A pesar de estar poco más de cincuenta personas sería complicado movilizarnos rápido. ¿Qué podrían hacer?

-Vamos a esperar…- dijo Inés de repente.

-¿Qué?- soltó Jack.

-Has enviado señales ¿No? Esperemos dos días más antes de irnos… Diremos a la gente que haga sus preparativos y coja todo lo necesario. Si en dos días no hemos recibido nada, nos marchamos.

Jack miro a Inés, quien estaba segura de lo que decía. Entonces el mayor, derrotado, asintió con la cabeza.

-Espero que sepas lo que haces.- murmuró.

Inés asintió antes de salir. No sabía porque… pero tenía una corazonada… para bien o para mal.

Continuará...

:beso:
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 14:32

Elisika-sama escribió:
Capitulo 19: Emboscada.
Capitulo 2x02


Un brisa silenciosa y tranquila se levanto mientras Inés observaba con una pequeña sonrisa a Gabriel, quien dormía plácidamente sobre su regazo. Cada día crecía más y ella se desvivía por el… Divertido y juguetón, en cierto modo le recordaba a Erika… Escuchó el abrir y el cerrarse de la puerta. La brisa protesto contra la puerta cerrada, provocando que se agitaran levemente las cortinas.

-Sandra…- saludó Inés a su hermana mayor.

-Hola… La expedición de hoy ha sido dura.- murmuró mientras se sacudía las motitas de nieve de su capa y se quitaba el fusil, colocándole el seguro y colgándolo en la percha. Debajo de sus ropas, a un costado se le podía distinguir una Glock negra.

Sandra observó como dormía Gabriel y lo cogía en brazos, llevándolo a una cama aparte, donde le tapo cuidadosamente antes de darle un beso en la frente. Finalmente se dejo caer en el sofá, junto al fuego de la chimenea, recostándose en su hermana. Inés le apartó el pelo de la frente.

-¿Algo interesante?- preguntó Inés.

-Nada… Absolutamente nada. Y no me gusta… No hemos visto ni un solo engendro hoy. Hemos revisado los Refugios más cercanos y aparentemente han sido abandonados, quizá por falta de recursos.

-¿Te ha dicho Jack el plan?

-Si… Todo esta preparado… Si mañana no viene nadie, nos piramos de aquí. Ya era hora… Desde hace tiempo todo esta tranquilo, demasiado tranquilo.

Inés no dijo nada. Solo miraba el crepitar de las llamas, cada vez más débil. Como si estuviera en un sueño, extendió la mano. Sandra la observaba en silencio. Inés sacudió la mano suavemente y una gran llamarada prendió la chimenea.

-Siempre me pregunto como haces eso, hermanita.- murmuró Sandra mientras el color del fuego se reflejaba en sus ojos oscuros.

-Ni yo misma lo sé…- Inés miró su mano. Había descubierto esa peculiaridad casi por accidente… Anna casi se queda sin pelo y J.J sin perilla.

Inés no pudo reprimir una pequeña sonrisa al ver las caras sorprendidas de sus amigos y la perilla humeante de J.J. Estaban hablando… Bueno más bien discutiendo y la conversación se fue por las ramas, provocando que Inés perdiera el control e incinerara todo a su alrededor. Desde ese día, Anna nunca le ha vuelto a permitir el paso a su casa.

Una respiración pausada y rítmica le devolvió a la realidad. Su hermana se había quedado dormida. Le acaricio el cabello moreno mientras se incorporaba. No se molestó en llevarla a la cama. Simplemente le tapo con una manta antes de coger una chaqueta y salir fuera. Una noche helada y fría la recibió. Inés levantó la vista hacia el cielo despejado. Las estrellas se abrían ante ella como un firmamento. La luna más grande y hermosa iluminaba levemente. Unos crujidos a su espalda la pusieron en alerta. A una velocidad envidiable sacó la Beretta de su muslo y agarró al intruso apuntándole a la cabeza. La luz lunar ilumino el rostro de Ed con las manos levantadas en señal de paz.

-Haya paz… No soy un zombi de momento…- dijo burlón.

-Lo siento, no te había visto.- murmuró con una pequeña sonrisa mientras guardaba su arma.

-No te preocupes… Ahora estar alerta es el único modo de sobrevivir.

Inés simplemente asintió mientras se mantenía en silencio. La tensión sobre sus hombros indicaba la incomodidad del ambiente. Ed simplemente la miró antes de bajar la vista al suelo. Se colocó las manos en los bolsillos, adoptando una actitud informal.

-¿Cuánto hace que estamos juntos?- preguntó Ed mirando al cielo. Inés lo miró sorprendida mientras un leve sonrojo adornaba sus mejillas.

-Creo que pronto hará cinco años… ¿No?- contestó.

-Si… Aunque para mi solo hará uno y medio… Después de ese tiempo, cambiaste.- Ed sonaba totalmente dolido.

-Yo… Ed… Lo siento… Tenía que hablar contigo pero no… no… podía…- Ed la interrumpió levantando una mano.

-¿Tengo alguna posibilidad de que vuelva a ser como antes?- el silencio de Inés lo dijo todo. Ed bajo la cabeza, derrotado. –Pues claro que no… ¿Qué demonios estoy diciendo? Nada vuelve a ser como antes.

Inés se acercó a Ed pero él no la dejo. Ed se giró y estaba dispuesto a marcharse. Inés suspiró, dolida. Nunca había querido que su amigo sufriera. Entonces una voz le llamó la atención. Ed habló, de espaldas a ella.

-Espero que Erika esté viva y te de lo que no he podido darte… Si no la mataré…- Ed volvió el rostro con una pequeña sonrisa. –Después de todo… Somos amigos… ¿No?

Inés no pudo más, unas lagrimas le cayeron de las mejillas mientras se abrazaba a la espalda de su ex novio. Varios ‘Gracias’ salieron de sus labios. Ed simplemente miraba el cielo, estando de espaldas, ocultando las débiles lagrimas. Y en silencio, rezó, rezó de que su vieja amiga estuviera viva y volviera ya para consolar al manojo de llantos incontrolables que se aferraba a su espalda. Ed simplemente palmeo un brazo de la morena, antes de ir a ocupar su puesto en la guardia nocturna.

Inés se frotó los brazos, intentando darles calor. Se giró dispuesta a irse pero antes, como en todas las noches, le rezó al cielo y a la luna que su amiga estuviera bien. Le suplico a Dios, si realmente existía, poder volver a verla. Entonces un nuevo ruido le llamó la atención. Se giró y miró el suelo nevado. Escarbo un poco con el pie, despejando la nieve y observó como una grieta corta pero gruesa se asomaba. Simplemente se giró, dispuesta a conciliar el sueño. Si tan solo se hubiera quedado dos minutos más, hubiera visto como la grieta empezaba a resquebrajarse.

Un ruido la despertó sobresaltada. Inés se levantó justo a tiempo de tirarse a un lado esquivando una peligrosa explosión al costado de la pared. Se sacudió el pelo mientras empuñaba sus Berettas a dos manos. Sandra la agarró por detrás sacándola del escenario de peligro. Gabriel estaba pegado a su costado, asustado.

-¿Qué demonios esta pasando?- gritó Inés mientras salía corriendo con Gabriel en sus brazos.

-¡Una emboscada! ¡Si Ed y los chicos no estuvieran de guardia, estaríamos todos muertos!- gritó Sandra disparando a varios engendros.

Inés corrió hasta el muro de protección que habían formado sus compañeros con los coches blindados, preparados anoche. Metió a Gabriel junto a los otros treinta y pico que estaban en los coches. El resto estaba luchando. Inés salió fuera y llegó justo a tiempo de cubrir a Jack, lanzó un disparo certero al engendro en la cabeza. Jack se volvió sorprendido, no lo había visto llegar. Entonces todos en silencio se protegieron tras los muros blindados. Inés observo como una veintena o más de engendros se repartían por todo el campamento… Se escuchaban varios gritos romper el aire mientras las casas se derrumbaban. Las puertas no estaban forzadas, habían salido del suelo. Inés observó como lo que era antes una grieta, se había convertido en un boquete que expulsaba engendros por doquier.

-¿Cómo demonios han conseguido entrar?- susurró Inés a Jack.

-Han debido estar haciendo ese agujero desde hace meses…- gimió Jack.

-No los hemos podido ver venir… ¡Maldita sea! ¡Sabía que algo estaba mal desde que apenas había engendros!- susurró exasperada Sandra.

Emma se colocó al lado de Sandra mientras cargaba su escopeta negra de cartuchos.

-¡J.J dice que necesitamos tiempo! ¡Tardará varios minutos antes de que consiga que los coches funcionen! ¡Ed se esta encargando de derribar la puerta! ¡Rick y Mar están llevando a los heridos con Anna!- informó Emma antes de disparan a un engendro que salió volando por la fuerza del impacto.

-¿Cuántos heridos hay? ¿Hemos perdido a alguien?- preguntó Jack.

-Hemos perdido a más de veinte de nuestro grupo… Sin contar los heridos, que son una docena.- murmuró Emma.

Jack bajó la cabeza antes de disparar rabioso a varios engendros. Saltó la barrera, saliendo a campo abierto.

-Si queréis tiempo, lo tendréis… ¡Nadie más va a morir!- gritó mientras disparaba a bocajarro.

-¡No seas idiota!- grito Sandra, saltando a su lado cubriéndole.

Emma e Inés la siguieron. Entonces el grupo se vio rodeado de varios engendros. A lo lejos, se escuchó una explosión y pudieron divisar a Ed levantando la mano dando la señal, antes de ser rodeado por varios engendros. Inés golpeó a uno con su Beretta, tratando de abrirse paso. Ed disparó varias veces hasta que se quedo sin munición. Golpeó a varios con el fusil, inservible. Inés gritó tratando de avisar sobre el engendro que se le abalanzaba por detrás. Cuando Ed se giró, observo el rostro del bicho a unos milímetros del suyo, con un agujero en la cabeza. Todos levantaron la cabeza para ver a Mar con el francotirador, en lo alto del tanque.

-¡Moveros!- gritó mientras les despejaba el camino.

Inés y compañía se reunieron. Jack los contó a todos… Estaban Inés y su amigos, más cuatro guardias más. Los treinta y poco que quedaban estaban ya en los blindados. Sandra había abandonado su fusil hace rato y ahora disparaba con la Glock. Ed tenía a mano una katana y con tres compañeros más trataban de alejar la multitud, cada vez más numerosa de engendros.

-¡Me he quedado sin munición!- gritó Emma, rompiéndole la mandíbula a uno con el bott de su escopeta.

-¡No eres la única!- gritó un compañero a su lado.

Inés levantó la cabeza justo a tiempo de ver como Gabriel corría hacia ellos con la munición en sus manos. Inés disparo a varios engendros mientras Mar cambiaba de objetivo, cubriéndole.

-¡Cubridle!- gritó Inés mientras corría hacia él.

Disparo otras dos veces antes saltar sobre el niño, golpeando con fuerza al muerto, mandándolo atrás. Inés se agachó revisando a Gabriel por todos los lados, dejando las municiones que cogieron sus compañeros mientras los rodeaban.

-¡Eres un insensato! ¡Como se te ocurre venir aquí!- grito Inés furiosa y aliviada a la vez.

-Pero…- gimoteó el pequeño tembloroso.

-¡No tiempo para discutir! ¡Hay que salir de aquí!- gritó Jack. -¡J.J!

-¡Esta listo!- gritó J.J al otro lado mientras se escuchaba como se encendían varios motores. Emma fue la primera en salir, bajo las balas de Mar llegó al segundo vehículo, poniéndose al volante.

-¡Venga!- gritó Mar, despejándoles el camino.

Jack, Ed y Sandra salieron después. Ed se detuvo un momento para agarrar a un compañero rezagado pero fue detenido por Sandra al ver como el engendro le mordía la pierna. Inés agarrando a Gabriel de una mano salió siendo cubierta por los tres compañeros restantes. Se escucharon varios disparos hasta que sonó un grito. Inés consiguió disparar al engendro que se había abalanzado sobre su compañero.

-¡Mar!- gritó Inés.

-¡Mierda! ¡No tengo munición! ¡Jack tráeme más!- gritó Mar mientras sacaba el cartucho vacío.

-¡No hay más!- gritó observando aterrado al triangulo que habían formado Inés y los dos compañeros con Gabriel en el centro, aferrando a Inés.

-¡Inés!- gritó Ed acercándose a ella pero Emma se lo impidió.

-¡Venga! ¡Moveros podéis hacerlo!- gritó Sandra.

Inés disparo varias veces hasta que la Beretta ya no respondió, vacía. Corrieron tanto como pudieron. Su compañero de la izquierda fue alcanzado, Inés trató de agarrarlo pero era demasiado tarde. El que iba delante, despejaba el camino con su katana, cortando a diestro y siniestro. Cada vez quedaba menos. Inés resoplo cansada mientras tiraba de Gabriel, quién no podía correr más. El de delante extendió la mano, dispuesto a agarrar la de Jack pero nunca llegó. Inés frenó justo a tiempo, derrapando por el suelo y agarrando a Gabriel por la capa. Un grieta enorme se abrió a sus pies, donde el ultimo guardia cayó sin remedio con un grito. Emma y J.J giraron bruscamente los volantes, apartándose de ella. Un temblor sacudió el suelo mientras Inés y Gabriel se alejaban de la grieta que había separado a su grupo de ellos.

-¿Qué hacemos?- grito Gabriel pegándose más a Inés.

Inés miro a su alrededor y observo como estaban siendo cercados por los engendros. No pensó, simplemente actuó. Cerrando los ojos levanto las manos ante los engendros que se abalanzaban sobre ellos. Una potente llamarada surgió del suelo, quemando todo. Inés simplemente miró sorprendida como los engendros retrocedían ante la furia de las llamas que los rodeaban. Sus compañeros detrás enmudecieron también pero un grito los devolvió a la realidad. Inés retrocedió al ver una figura grotesca salir del agujero.

-Dios mío…- murmuró Sandra. -¡Inés, salid de ahí! ¡Ya!

Un enorme gusano, de quince metros de largo y ocho de ancho, podrido y verdoso salió del agujero. Las espinas cubrían todo su cuerpo, menos la parte de dentro, por donde se arrastraban. Y por lo que le había contado Sandra, su boca estaba en la parte interior. No tenía ojos pero si un oído y olfato infalibles. Era un gurizo. Inés colocó a Gabriel a sus espaldas mientras trataba de idear un plan. Estaban completamente rodeados. Delante tenían al gurizo, detrás a los engendros y las llamas. Inés escuchaba los gritos coléricos de Ed. Solo pudo cerrar a los ojos y cubrir con su cuerpo a Gabriel.

-Conseguimos llegar justo a tiempo… Menos mal.- murmuró una voz detrás suyo.

Escuchó un rugido y el olor a calcinado inundó sus fosas nasales. Varios movimientos sonaron a su alrededor. Unos disparos sonaron a su espalda. Inés abrió los ojos lentamente y lo primero que vio fue el dobladillo de una capa negra como el carbón. Levantó la vista y distinguió la coleta de una chica rubia que disparaba a los engendros. A lo lejos vio como un chico pelirrojo taponaba el agujero.

-¿Qué…?- murmuró Inés.

-Ya estáis a salvo.- dijo la rubia sin volverse, concentrada en eliminar a los engendros restantes.

-¡Los demás!- Inés se volvió rápidamente verificando la seguridad de los demás pero se dio de bruces contra un cuerpo.

Levantó la vista para ver el enorme cuerpo del gurizo siendo detenido simplemente por una mano enguantada.

-Será mejor que no te muevas…- dijo la figura con una voz femenina, suave y tranquila… Extrañamente familiar.

Con un movimiento de brazo, su mano se hundió en el hueco sin espinas y con una fuerza descomunal levanto al insecto y lo lanzó al otro lado. El suelo tembló ante la caída del gigante. Inés no pudo hacer nada más que abrir la boca sorprendida, como sus compañeros. Antes de levantarse fue agarrada y saltaron más de diez metros que cubría de distancia la grieta hasta los blindados. La rubia aterrizo a su lado con Gabriel entre brazos y el pelirrojo al otro. Jack y los demás corrieron hacia ellos pero se quedaron estáticos al ver a nuestros salvadores. Inés miró extrañada el rostro descompuesto de Ed y Sandra. Las lagrimas de Anna, Mar y Emma. El suspiro de J.J. No quería darse la vuelta… Realmente no lo quería.

-¿Estas bien?- dijo una suave voz mientras las lagrimas caían del rostro de Inés.

Inés no dijo nada simplemente se abalanzó sobre la castaña. Erika la miró sorprendida pero la abrazó con más fuerza.

-¡Idiota!- gimió Inés levantando la vista.

Erika simplemente compuso una sonrisa torcida mientras Inés se alejaba de ella para observarla mejor. La castaña llevaba el pelo cortado a lo loco, le caían mechones revueltos mientras el flequillo lo llevaba como siempre. Una largura en su nuca indicaba que se lo había dejado crecer por detrás. Estaba alta, mucho más alta y una sonrisa felina adornaba su rostro. Un parche negro cubría su ojo derecho. La capa negra cubría totalmente su cuerpo y llevaba una especie de espadón enfundado a la espalda. Bajó la capa se notaba el abultamiento de las dos Walther P99 que llevaba. La chica a su lado era bellísima. Rubia de ojos sangre, quitaba la respiración. Y su otro compañero, el pelirrojo, alto y desgarbado, tenía una complexión musculosa y atlética. Las gafas se le torcían en la nariz. Erika se acercó a Inés, cogiendo su rostro con las manos, limpiándole las lagrimas con los pulgares. La besó suavemente en la mejilla y la volvió a abrazar.

-Menos mal que estas bien… Pensé… pensé lo peor…- murmuró Erika.

Erika se separó con una sonrisa ante la exclamación de sorpresa de Gabriel. Agarró a su sobrino entre brazos mientras lo levantaba y giraba en el aire, repartiendo mil y uno besos por toda su cara. Gabriel lloraba mientras se aferraba a Erika. Cargando con el pequeño en un brazo, extendió el otro. Anna se abalanzó sobre ella, llorando. Erika la abrazó entre risas y no fue la única, todos se acercaron abrazándola con fuerza. Pero apenas fueron unos breves segundos. Un rugido rompió el momento. A lo lejos vio como aparecía el rostro de Lorena gritando, sobre una moto.

-¡Lorena… estás viva!- grito J.J

-¡Encontré ayuda!- resopló a modo de saludo.

Apenas pudimos decir nada más… Otro rugido cada vez más fuerte, surgió de las profundidades. Erika soltó a Gabriel, pasándoselo a Inés. Jack se acercó a ella y se arrodillo.

-General…- todos miraron sorprendidos a Erika.

-Lo has hecho bien, Jack. Ahora quiero que cojas a todos y los metas en los blindados. Alicia e Ichi conducirán hacia el Refugio C.V. Os cubriré desde aquí.

-¿Y tu?- preguntó Ed.

-Yo estaré bien.- dijo Erika.

Todos se pusieron el marcha, J.J y Emma cedieron el volante a Alicia e Ichi. Gabriel se subió con Lorena y los demás.

-Te devuelvo la moto.- dijo Lorena con una sonrisa.

-Genial.- contestó Erika con otra.

Inés la miro preocupada. Erika le devolvió la mirada, burlona.

-Vamos, si no me he muerto ya, no pienso hacerlo ahora.- dijo la castaña.

Inés acarició su rostro mientras se acercaba a ella.

-¿Eres real, verdad?- murmuró Inés.

-Si…- susurró Erika acariciando con su aliento el rostro de Inés.

Erika agarró a Inés y la subió al blindado. Los coches se pusieron en marcha. Inés miro por la ventana preocupada al ver como Erika se quedaba atrás. Una docena de gurizos surgieron del suelo con las fauces abiertas. Erika se giró desenfundado la espada Perdida.

-Que empiece la acción.- mustistó.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 14:55

Elisika-sama escribió:
No estoy muy satisfecha con este capitulo pero bueno, ya ire mejorando a ver... Espero que os guste un besazo.

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Capitulo 20: Desde cero
Capitulo 2x03

En la basta llanura, rodeada de cimientos y ruinas se escuchaba un rugido apenas imperceptible. Lo que antes era una ciudad, no muy grande pero hermosa, eran ruinas y desierto. Los únicos visitantes eran las plantas, largas y enredadas acompañaban las fortificaciones. El pequeño rugido rompía la calma de las plantas y los cimientos. Dos coches blindados, Hummer y negras, iban por la destruida carretera, pasando de largo los pocos engendros que había. Inés apoyó la cabeza en la ventanilla del asiento copiloto. Alicia, quien conducía, la miró antes de volver la vista al frente y frenar la marcha. Un cartel destruido y carcomido les daba la bienvenida, faltaban algunas letras pero aún así se podía leer perfectamente: BARCELONA.

-No te preocupes por Erika, estará mejor que bien.- dijo de repente Alicia. Inés la miró sin pestañear.

-¿Y como lo sabes?- murmuró.

-Mira detrás de ti.

Inés se giró echando un vistazo al retrovisor, apenas unos segundos después fueron sobrepasadas por una moto. La capa de Erika se agitaba violentamente al aire y estaba manchada de sangre. No la sangre roja y humana, la sangre era de un verde oscuro, sangre de engendro y sus criaturas. Erika encabezó la marcha un rato y dobló por una esquina para luego frenar. Inés tragó saliva mientras reconocía el lugar… Aunque ahora no era más que un montículo bastante alto y seguro para acampar, lleno de arena y piedras, antes era un parque, lleno de un césped verde, al lado de la casa de Erika, donde siempre quedábamos todos para jugar.

Empezamos a bajar de nuestros respectivos vehículos y después de asegurar el perímetro, nos permitimos relajarnos. Gabriel corrió a brazos de Erika, quien sonriente le abrazó mientras empezaban a dar vueltas en el aire. Alicia estaba hablando con Jack y Lorena, Ichi estaba ayudando a J.J y a Emma con la seguridad. Inés ayudo a Mar y a Anna a sacar las fogatas y los sacos de dormir. Inés se permitió un momento para contar cuantos estaban, eran menos de lo que creía. Contando con Erika y sus dos compañeros, llegaban a veinticinco. Tres ancianos, cinco niños, seis adultos y el resto, los jóvenes. Inés observó divertida como J.J se peleaba con el pedernal.

-¡Inés! Enciende esto, por lo menos utilízalo para encender fuegos y no quemar cosas.- dijo J.J señalando las tres fogatas circulares.

Inés se rió entre dientes y se acercó a la hoguera. Notaba todas las miradas encima suyo, por el rabillo del ojo pudo divisar la expresión seria de Erika y como Alicia le murmuraba algo al oído. Cuando Inés empezó a levantar la mano, una mano enguantada la agarró de la muñeca. Inés observó a Erika ¿Cuándo había llegado?

-Creo que es suficiente. Has gastado muchas energías hoy.- dijo Erika levantando la mano y chasqueó los dedos, entonces las tres hogueras prendieron con violencia arrancando un gritillo de susto a J.J.

-¿Tú también?- murmuró Sandra.

-No se de que me hablas…- contestó Erika

Erika no dijo nada simplemente miró como el silencio se adueñaba del lugar. Susurró unas palabras al oído de Inés.

-Resérvate tus espectáculos, la gente esta bastante asustada ya.- murmuró Erika al oído de Inés.

Inés miró a su alrededor. En el aire reinaba el miedo. Estaban todos separados imperceptiblemente. Observó como Gabriel estaba con Lorena, Alicia y Jack. Ichi estaba apartado vigilando. Las pocas personas que quedaban estaban apiñadas en un pequeño grupo. Ed estaba apoyado en la furgoneta limpiando su katana, el ceño fruncido de su rostro no auguraba nada bueno.

-¿Quién eres?- preguntó Ed.

-¿Cómo que quien es…? ¡Que estupidez! Si es…- protestó Mar pero fue callada por un ademán de Anna.

Todos sabían que no se refería a eso. Vale, los habían salvado pero… ¿A costa de que? La gente miraba asustada a Erika. Si algo habían aprendido era que todo lo sobrenatural era eso, nada bueno. Por todo el mundo ha corrido las noticias de los helicópteros y cazas de los Cobra en busca de refugiados perdidos por ahí. Los obligaban a regresar a su base o morían. Ya nadie creía en los guardianes de Vormund, la verdad había quedado olvidada y los Cobra se alzaban triunfantes en el cielo.

-Erika, ya lo sabes…- contestó la castaña después de un breve silencio.

Ed se levantó y encaró a la castaña poniéndose demasiado cerca con un gesto amenazador, pero Erika ni se inmutó. Mantuvo su pose relajada con los brazos en los bolsillos, ocultos por la capa.

-¿Cómo has podido hacer eso? Levantar un gurizo con una mano, destruir casi una docena tu sola… Es como los asesinos de Cobras.- Erika frunció el ceño ante ese nombre.

-¿Tienes algún problema? Estas vivo… ¿No es suficiente?- murmuró Erika fríamente, tan fría que Ed retrocedió un paso.

-¡¿Que pretendes?! ¡Tu no eres uno de los nuestros!- gritó.

-Hablo... El cobarde que se oculta detrás de los demás...- siseó.

-¡Lo he visto! Eres como ellos.

-Si fuera como ellos, no estarías vivo ahora.

Un disparo rasgó el aire. Jack agarró a Ed que se había acercado demasiado con la pistola en ristre. Inés se colocó delante de Erika para impedir que avanzara. Si de algo estaba segura, era que Erika con un solo movimiento podía matar a Ed.

-¡Basta ya! Erika... Ed... Largo de aquí... ¡YA!- Jack rompió el silencio.

Alicia se colocó al lado de Erika agarrándole del hombro. Entonces volvieron a la realidad. La gente los miraba asustada, los niños se aferraban a sus madres. Erika cerró los ojos mientras se daba la vuelta, su capa ondeo al aire.

-Aún eres un crío, Ed… No entenderías nada.- dijo Erika.

-¡¿De que vas?! ¡He perdido todo! ¡Lo único que he hecho es entrenar y entrenar! ¡Soy el mejor guardia del refugio!- gritó Ed alterado.

-Tu no sabes que es perderlo todo… Olvídate de la venganza, Ed. Solo conseguirás que te maten.- terminó Erika con una voz helada.

Ed enmudeció y bajó la cabeza mientras retrocedía. Jack le palmeó varias veces la espalda antes de sentarse enfrente de la hoguera. Erika permaneció de pie, en las sombras. El fuego se reflejaba en el único ojo descubierto. Inés la miró. Nunca, nunca, nunca, había visto a la castaña tan seria. Pero ya nada es lo mismo.

-General… No es que esté de acuerdo con Ed pero merecemos una explicación.- dijo Jack sorprendiendo a todos.

-Yo os lo diré…- dijo la rubia, sentándose al fuego. –Me llamo Alicia y mi compañero el pelirrojo es Ichigo. Pertenecemos a la misma compañía que Jack pero no somos asesinos.

Ed bajó la cabeza, arrepentido.

-No te preocupes, Ed. Es normal tener miedo y más ante algo desconocido. Lo único que necesitáis saber es que la compañía Vormund os abre las puertas a cualquiera y sí, somos diferentes pero apenas quedamos unos pocos.

-¿Qué haremos ahora?- murmuró una niña de apenas siete años.

-Ahora, pequeña… Vamos a casa. Iremos al último Refugio.

-¿Dónde está?- gruño otra voz.

-En el Capitolio.

Un murmullo se levantó bruscamente rompiendo el silencio tranquilo de antes.

-¡Nos lleváis a la muerte!- gritó una madre.

El Capitolio era la ultima ciudad que quedaba en pie y la base de los Cobra. Se dice que es como una torre inmensa donde desde arriba el ojo de la serpiente los vigilaba. Hay tres estamentos, el más bajo de todos, llenos de asesinos, mendigos y pobres con el constante asecho de los engendros. El medio pertenecería a la segunda clase, llena de mercenarios y mercaderes, con cierta protección y el más alto correspondía a la base de Aranel.

-Eso no es cierto.- interrumpió Ichi. –Nuestra base esta ahí y creedme es más segura que el mismo infierno.

Un nuevo murmullo se volvió a levantar pero más ajeno. Pronto el olor de la carne llenó el pequeño campamento. A pesar de las pequeñas conversaciones, el ambiente siguió tenso. Erika suspiró cansada, tener que lidiar con estos problemas era realmente agotador. Observó como Ichi hablaba con Ed, alejados con su turno de guardia. Su mirada se desvió hacia Inés. Había cambiado con el paso de los años, ya no era la chiquilla de pelo negro. Ahora estaba un poco más alta y los últimos rasgos de niñez había desaparecido de su cuerpo. Sus ojos seguían siendo sinceros y preocupados. Erika repaso todo el cuerpo de su viejo amor. Estaba más delgada pero más fuerte. Una belleza exótica.

-Si sigues mirándola así la vas a desgastar…- murmuró Lorena colocándose a su lado.

Erika soltó una pequeña risa mientras se llevaba una mano detrás de la cabeza, como hacía siempre, su gesto indefinible e infantil.

-No lo he podido evitar a pesar de todos estos años…- contestó.

-Ya nos hemos dado cuenta.- dijo Alicia tendiéndole un plato.

Erika apenas prestaba atención. Sus ojos estaban absortos en Inés. Entonces Inés volvió la vista para encontrarse con la mirada chocolate de Erika. Erika bajó la cabeza al sentirse descubierta. Inés esbozó una pequeña sonrisa, a igual que la castaña. Lorena se rio levemente. Alicia miró atentamente a Erika.

-Hacia mucho tiempo que no te veía sonreír así…- murmuró Alicia con una pequeña sonrisa.

Erika no dijo nada simplemente le devolvió el plato. Entonces las tres desviaron la vista para ver como Anna y Mar se acercaba a ellas. Inés se alejó subiendo cumbre arriba.

-Perdona… Luego hablamos.- dijo Erika siguiendo a Inés.

Anna y Mar miraron a Lorena, quien se encogió de hombros con una pequeña sonrisa.

Erika trepó ágilmente el pequeño montículo para ver a Inés observando las estrellas. La muchacha temblaba de frio pero no se movió de ahí. Inés miraba las estrellas mientras trataba de frotarse los brazos alejando un poco el frio. Un ruido apenas perceptible hizo que se volviera como una fiera. Miro sorprendida a Erika como detuvo su arma sin ningún problema.

-Eso ha sido peligroso.

-Lo siento, ha sido la costumbre.- murmuro Inés.

Erika no dijo nada, simplemente se quitó la capa poniéndosela a la morena. Inés perdió la concentración momentáneamente al ver el cuerpo de Erika. A pesar del jersey gris de cuello alto de lana y el pantalón impermeable negro con sus botas de cuero, su cuerpo trabajado y estilizado se notaba perfectamente. Llevaba dos Walther en los muslos y una daga en los lumbares. A pesar de su pose relajada pudo distinguir un pequeño temblor en sus hombros.

-Te vas a congelar…- murmuro Inés.

-Estoy bien. No te preocupes.

Inés no dijo nada se acercó a Erika y se refugió en sus brazos. Erika la abrazó torpemente, sorprendida.

-Te he echado de menos… Pensaba que ya no…

-Y yo, y yo… Inés. Supongo que es un poco ridículo decir esto… ¿Qué tal todos estos años?

Inés se rio suavemente mientras empezaba a relatar todo lo sucedido desde que ella se fue… A medida de que avanzaba la historia su rostro se iba ensombreciendo, hasta quedarse en una mueca de tristeza. Erika limpio una lagrima traicionera que se escurrió por su mejilla pálida.

-Ya veo… Así que Natalia, Gon…- no dijo nada más ni hacía falta. Erika se levantó e insistió a la otra a hacer lo mismo.

Inés se fijo a donde iban, reconoció el camino, camino que era recorrido antes por un grupo de jóvenes sonrientes en dirección a la casa de su amiga. Caminó detrás de ella. No podía verle la expresión pero sabia que estaba sufriendo. Erika saltó los huecos de las escaleras destruidas y ayudaba a Inés a avanzar, hasta que llegaron al ultimo piso. Erika ignoró la puerta de la derecha, solamente tenia ojos para la izquierda. Estaba entreabierta.

Extendió la mano, temblorosa, lentamente y empujó la puerta. Entonces recordó, en medio de un destello su mente voló hasta hace cuatro-cinco años, incluso más atrás. Una niña reía mientras corría por el pasillo, jugando con un gato blanco. Su madre estaba protestando por un tornillo mal colocado mientras una adolescente se reía. Erika observó el rostro feliz de su madre, sonriente en la cocina mientras preparaba la comida, el de su padre, con el ordenador explicándole varias cosas. Extendió la mano tratando de alcanzarlos mientras varias lagrimas se asomaban en sus ojos.

-Estoy en casa.- susurró.

Inés la abrazó con fuerza por detrás mientras ocultaba su rosto en lagrimas en su espalda. Erika bajo la cabeza mientras toda la visión se esfumaba como un sueño lejano. Ahora solo estaba un piso gris, sucio y lleno de polvo. Esta todo patas arriba, destruido y revuelto. Erika suspiró mientras pasaba los brazos por detrás correspondiendo el abrazo de Inés.

-Estoy bien… Puedes soltarme.- murmuró Erika.

-Pero…- protestó.

Erika simplemente camino alejándose de ella. Fue a la primera puerta, la cual estaba cerrada. Luchó un poco con ella antes de abrirla. Su habitación no había cambiado nada, estaba igual que la ultima vez. Acaricio la estantería llena de libros y polvo, cogió uno al azar y lo abrió. Las paginas protestaron ante el esfuerzo. Observó su cama bien estirada y hecha, polvorienta. Sus fotos y cuadros seguían igual, incluso los poster. Se acercó a la cómoda y sacó una fotografía. Inés se acercó curiosa y cuando la vio una sonrisa le adornó la cara. Era de secundaria, el ultimo año, su clase, donde estaban todos. Inés titubeó antes de agarrar la mano caída de Erika, ella no se volvió pero notó como sus dedos se entrelazaban. Salieron de la habitación y siguieron por el pasillo, la cocina, los baños… La habitación de sus padres. Erika abrió el armario y agarró varias prendas que metió en la mochila que llevaba. Después se dirigió a donde guardaba la joyería, sacó varias cosas y las dejo caer al suelo que se desintegraron en polvo. Entonces lo encontró, sacó una cadena plateada con una placa y luego sacó un anillo de oro con un rubí engarzado. Se ató la cadena a la muñeca, donde se podía divisar el nombre de su padre y luego se colocó el anillo en el dedo anular.

-La cadena era de mi padre y el anillo de mi madre.- la voz se le quebró, Inés apretó su mano con mas fuerza, escuchándola atentamente. –Había prometido volver… Se lo había prometido.

-¿A quien?- murmuró Inés.

Una mirada triste adorno el rostro de Erika.

-Una pelirroja idiota y atolondrada.- dijo simplemente.

Inés no preguntó nada más, simplemente recordó las palabras de antes de Erika. ‘Tu no sabes que es perderlo todo…’

-No has perdido todo…- dijo Inés de sopetón.

-¿Eh?- preguntó Erika sin saber a que se refería pero luego cayó en la cuenta.

-Me tienes a mi…

Erika no dijo nada simplemente miró el rostro de Inés seria. Inés soltó su mano para subir y apoyarla en su mejilla. Erika ladeó la cabeza mientras cerraba los ojos, una sola palabra salió de sus labios.

-Gracias.


Continuará....
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 14:57

Elisika-sama escribió:
Capitulo 21: Fogata, Recuerdos, Espíritus y un poco más…
Capitulo 2x04

Unas risas rompieron el silencio que habían mantenido la castaña y la morena a la vuelta. Inés miró su mano, entrelazada con la de Erika, no se habían soltado pero tampoco se habían vuelto a dirigir la palabra. Erika mantenía una mirada fría e inexpresiva. Su rostro, pálido y demasiado serio. Observó el parche negro que cubría su ojo izquierdo, preguntándose que había pasado… ¿Qué le había pasado? ¿Dónde estaba la Erika juguetona y melancólica? La Erika que siempre mantenía un ojo fijo en ella, desde la distancia. La Erika que siempre sonreía y su vista se perdía en el cielo con su expresión serena y pensativa. La que valoraba la amistad y el amor por encima de todo. La que, aunque fuera en contra de su voluntad, se había enamorado perdidamente de ella y decidió confesárselo en una carta… Una carta, cargada de tanto amor, ternura y sinceridad que le hizo temblar. Ahora eso solo era una mera sombra de lo que fue, como ella, como Ed, como Lorena, como todos…

Las risas se escucharon otra vez e Inés desvió su vista hacia el fuego. Ichi susurraba divertido varias historias que arrancaban carcajadas a los pequeños reunidos a su alrededor, y varias sonrisas a los adultos.

-… y entonces nuestra líder se levantó como una fiera y agarrando su espada partió en dos al hombre-pulpo…- Ichi calló abruptamente al ver como Erika e Inés se acercaban. La mano de Inés se sintió fría, la castaña la había soltado.

-¿Otra vez contando historias absurdas?- gruño Erika.

Antes de que Ichi pudiera decir algo los niños rodearon a Erika, si antes había algún rastro de miedo, la admiración lo había sustituido.

-¿Es cierto que mataste a un monstruo con solo un movimiento de tu espada?

-¿Venciste a mas de treinta hombres con una fregona?

Las preguntas empezaron a salir a borbotones de los pequeños. Inés observo con curiosidad lo que decían. Erika se arrodillo, y entonces ahí fue cuando lo vio, una pequeña sonrisa, sincera y divertida, era lo único que necesitaba. Su Erika, la verdadera Erika seguía ahí, enterrada pero si, seguía ahí.

-A ver, mocosos…- murmuro divertida. –Os voy a enseñar algo pero para eso necesito una condición.

Los niños la miraron intrigados.

-Si os vais derechitos a dormir, mañana os cuento todo lo que querías saber.

Fueron unas palabras mágicas, a los cinco minutos, los mas pequeños y los mas adultos se quedaron dormidos. Solo permanecieron despiertos los guardias y los que les tocaban vigilar.

-Eres una mentirosa… Pobres de ellos… Mañana no les contaras nada…- dijo Alicia.

Erika ladeo la cabeza mientras palmeaba la espalda de Ichi.

-No te preocupes, Ichi lo hará… ¿Verdad?

-¡No te atreverás a ponerme de niñero!

-No haber abierto la boca… Vamos… Si en el fondo te encanta…- siseó maliciosamente Erika.

Alicia soltó varias risas mientras se sentaba en el fuego. Ichi solo gruño algo por lo bajo, ganándose una colleja de la rubia. Inés no pudo reprimir una sonrisa. Entonces escuchó más movimiento y observo como Anna y Lorena se acercaban también. De repente noto la mano fría y vio que Erika la había soltado y se había dirigido al fuego, al lado de Alicia. Notó como Lorena y Anna se dieron cuenta pero no dijeron nada. Ed se acercó también y al cabo de un rato, ya estaban todos reunidos alrededor del fuego. Se notaba el ambiente seco y serio, hasta que alguien se dispuso a hablar.

-¿Qué ha sido de ti, Erika? No sabíamos nada.- preguntó Anna.

-Es una historia larga…- suspiró la castaña… -Esta bien… Supongo que os acordáis de que me fui por una beca. Pues eso no era del todo cierto…

Silencio.

-Me reclutaron en una agencia secreta llamada Vormund, o mas bien, Los Guardianes… Ese es su significado. Todos ya sabéis quienes son…

-Pero dijeron que fue por esa compañía por lo que estamos así. Así que de una forma u otra vosotros sois los malos.- contestó Ed.

-Eso no es cierto… Es mentira. Puede que nuestros científicos crearan el virus pero eran ordenes superiores y cuando nos dimos cuenta de que el consejo estaba corrupto, era demasiado tarde.- gruñó Alicia.

Erika apoyó una mano en el muslo de Alicia para que la dejara hablar.

-Hubo una batalla, y la comandaba Aranel, la que tiene ahora el control de todo… La… Canciller del Capitolio. Perdimos todo… La base, un millón de agentes, el consejo… Perdí mi ojo, algunos de mis compañeros quedaron incapacitados, otros murieron… Nuestra comandante general murió…- Erika tragó saliva sin saber que decir, un temblor indicaba que si seguía hablando perdería el control.

Jack se adelantó preguntando a Alicia.

-¿Lanster murió? ¿Cómo? Era nuestra mejor agente, tenia un espíritu rey de reyes.- murmuró Jack. –Ahora lo entiendo… Porque su discípula es la comandante.
-Creemos que Aranel la mató pero nos traicionaron… Si no hubiera sido por él, nuestra comandante no hubiera sido herida de muerte.

Todos miraron en silencio a Erika, quien mantenía la vista fija en el fuego. Entonces se levantó. Su voz sonó fría y autónoma.

-Mañana levantaremos el campamento. De aquí hasta el Capitolio tardaremos bastante… Iremos en coche hasta su base de Madrid y ahí cogeremos prestado dos helicópteros. Volaremos hasta Alaska. Tardaremos una semana en llegar a Madrid y probablemente dos días de vuelo hasta Canadá. De ahí iremos a pie hasta la capital.

-¿Pretendes hacer todo eso? ¡Es un suicidio! ¡Tenemos niños y ancianos…!- gritó Ed.

-Pues quédate aquí… No os voy a obligar a nada.- siseó Erika.

-Erika… ¿Qué te ha pasado?- murmuró Anna.

Erika simplemente suspiró mientras se pasaba las manos por la cara, intentando mantener la compostura. Al final sus hombros se relajaron y su rostro se suavizo.

-Escuchad… No sois los únicos refugiados… Allí tengo a mas de quinientos como vosotros y no puedo parar aquí como si nada, ni me esperaba encontraros vivos… Hasta que rescaté a Lorena. Sé que será difícil pero si llegamos, estaréis a salvo.

-Yo siempre estaré contigo, después de todo, Raquel está allí…- dijo Lorena con una sonrisa.

Un murmullo suave se levantó hasta que Ed mando callar.

-Iremos contigo pero tengo una condición…

Erika simplemente se mantuvo con la vista fija en él, indicándole que le iba a escuchar.

-Quiero que me enseñes a luchar como tú.

Una carcajada rompió el ambiente, seca y irónica.

-Lo siento, chico, pero tu no tienes el poder.- dijo Ichi mirándolo. –La que podría hacerlo… Sería ella.

Todos miraron como señalaba a Inés. La morena tragó saliva intimidada.

-Yo… No…- susurró sin saber que decir.

Erika se acercó a ella suavemente y levantó el puño donde una llamara prendió de él para luego desvanecerse.

-¿Esto es lo que quieres, Ed? Tu no puedes… Pero, Inés… Tu sabes encender una hoguera de la nada… ¿Nunca te has preguntado como?- murmuró.

Al ver que la morena no contestaba, miró a su hermana.

-¿Tuvo algún accidente, cercano a la muerte?- preguntó a Sandra.

-Yo… Tuvo uno, hace tiempo ya… Era nuestra segunda expedición y ella venía con nosotras… Estábamos revisando un centro comercial hasta que nos atacaron de la nada. Todo se derrumbó a nuestro alrededor y nos separamos las dos. Juré que estaba muerta, todos los escombros cayeron sobre ella… Cuando llegamos al otro lado estaba intacta, desmayada pero intacta y todo a su alrededor estaba carbonizado. Hubo…- Sandra se mordió el labio antes de seguir. –Lo siento, Inés pero esto no lo sabes… Cuando te abrí los ojos para comprobar si estabas bien, los tenías de un azul hielo, casi blancos con la pupila dorada… Me pegaste un buen susto. Cuando despertaste volviste a la normalidad.

Inés la miraba sin entender. Erika asintió mientras agradecía la información.

-Al parecer justo cuando deberías haber muerto, tu cuerpo y tu alma entraron en un periodo de hibernación produciendo una fisura en la conexión y un espíritu del Mundo Antiguo debió apoderarse de tu cuerpo, salvándote… ¿Pero por qué?- murmuró Erika para sí.

-¿Estás diciendo que preferirías que hubiera muerto?- murmuró ofendida Inés.

-¡No! Ella no ha querido decir eso… Escucha, Inés… Es raro que un espíritu se apodere del cuerpo de alguien… Normalmente tenemos que llegar a forzarlos para eso y los que lo hacen voluntariamente suelen ser… malos y en la mayoría de los casos el cuerpo no es compatible y muere… Si no lo hace, tu alma muere y pierdes el control completo de tu cuerpo.- contestó Alicia.

-¿Qué me ha pasado?- murmuró la morena. –Estoy bien… creo.

-¿Espíritus? ¿De que coño estáis hablando?- protestó Ed, pero lo ignoraron olímpicamente.

-No te preocupes, ya lo averiguaremos. Ahora iros todos a dormir… Me toca hacer la guardia.- cortó Erika.

Nadie rechistó… Erika se apoyó en el capó de un blindado mientras la brisa invernal acariciaba su rostro. Por el rabillo del ojo observó como Inés se colocaba al lado de Gabriel, acariciándole el pelo con suavidad y por la agudeza de su oído escuchó como le entonaba una nana. Noto una vibración en el aire y no se extraño al encontrar a Alicia a su lado.

-¿Qué quieres, rubita?- murmuró Erika.

-¿Te sigue gustando, Inés?- preguntó a bocajarro.

-¿A que viene eso?- contraatacó Erika.

-Contesta…

-Yo… No lo sé… Ahora lo único que tengo dentro es odio, remordimiento y venganza… No estoy para otras cosas…

-Erika…

-Vete a dormir… es una orden…

El silencio más incomodo que los anteriores, más extraño… más peligroso… se volvió ha adueñar del campamento, dejando a una castaña desvelada perdida en sus sentimientos.

________________________________________________

He de reconocer que no ha sido uno de mis mejores capitulos, ando un poco falta de inspiración pero ya la voy recuperando... Se que me he tardado mucho y os pido disculpas pero los estudios no me dejan ni vivir... Nos leemos pronto... Enjoy!
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 15:00

Elisika-sama escribió:
Capitulo recien salido del horno... Disfruten!

Capitulo 22: Cuenta Atrás


Un chasquido rompía el silencio del coche. Inés observó como Erika jugueteaba con un mechero antiguo abriendo y cerrando la tapa, en el asiento delantero al lado de Jack, quien conducía. Llevaban varios días de carretera y aún seguían perdidos en la nada. No habían visto ni un solo engendro ni ninguna nave de inspección del Capitolio. Ya no sabía si era bueno o malo.

Erika hacía girar varias veces el mechero para abrirlo y prender una llama que se apagó al cerrar la tapa. Suspiró mientras se pasaba la mano por la cara y ladeo un poco la cabeza para mirar la parte trasera del autobús. Observó a Inés al lado de Lorena y unos pocas más. El resto iban el los otros dos blindados.

-¿Mala noche?- preguntó Jack.

-No he podido dormir bien…- contestó Erika.

-Entiendo…- silencio. -¿Sabes? Me parece impresionante que una chiquilla rescatada de la nada por Lanster entre en mi bar y luego a los cinco años sea mi general.

-¿Bar…? ¿El bar Vormund? ¿Eras tú el cantinero?

-Si… Y tu la niña en brazos de Lanster.

-Vaya… No lo sabía, quiero decir… No me acordaba ya de eso… ¿Qué ha sido del bar?

-Los Cobra entraron, algunos escapamos, la mayoría murieron o fueron apresados.

-Lo siento…- murmuró Erika con la cabeza gacha.

Una colleja en la cabeza provocó que la frente de Erika se diera contra todo el salpicadero del coche.

-¡¿A que ha venido eso?!- gritó la castaña sobándose la cabeza con una lagrima en el ojo.

-Me parece que tenías una mosca en el pelo, general.- dijo Jack mirando a la carretera intentando evitar la mirada asesina de la castaña.

Silencio. Jack sonrió levemente y abrió la boca.

-Creo que tenemos que degollar a esas serpientes una por una… Siempre me he querido hacer un abrigo de piel… Después de todo, la culpa es SUYA…

Erika simplemente se reclinó con una sonrisa en la cara, tirante e irónica pero verdadera.

-Te ayudaré con el abrigo…- susurró antes de volver la vista a la carretera.

Erika ladeó la cabeza para ver por el retrovisor y ver que le seguían sin percances, entonces una voz en la cabeza la sacó de su ensoñación.

Deberías dejar de gruñir como una amargada… Te hacen arrugas.

Alicia… ¿Qué coño quieres?

¡Que genio! Nada… Solo quería saber como estabas…

Ya ves que bien…

No he acabado… Es sobre el ataque que haremos… ¿Cómo lo organizaras?

He estado pensando… pero me interesan tus sugerencias.

Deberíamos avanzar nosotras dos y dos soldados, que Ichi se quede resguardando con el resto.

¿Sabes que nos retrasaran esos soldados no?

¡Erika, por dios! ¡Que no es solo tu guerra! También hay más gente…

Te entendí, te entendí… Solo que no quiero arriesgar mas vidas…

No te preocupes, todo ira bien… Y por cierto, he recibido una llamada de Irial es importante.

Entendido


La conexión telepática se corto. Erika se estiró sobre el asiento y sacó su teléfono. Marco varios números y espero la señal, entonces una voz suave y afilada salió en un mensaje.

’Nuevas noticias. Proyecto A en marcha. Volved pronto.’ La señal colgó. Erika frunció el ceño asimilando el mensaje recibido. Entonces guardó el teléfono y se volvió cogiendo el transmisor para dirigirse también a los otros dos blindados.

-Cambio de planes. Acamparemos en las afueras.

’Entendido’ sonaron las voces de Alicia e Ichi. Erika se volvió mientras Jack pisaba mas a fondo el acelerador.

-Inés y Ed, vendréis conmigo.- dijo la castaña. –Jack, tu e Ichi estaréis al mando… Ya sabes que hacer…

-¿Qué ha ocurrido?- preguntó Jack.

-Tenemos que volver y rápido. Nuestro abrigo esta mas cerca de lo que pensamos…- susurró con una sonrisa afilada.

-¿Por qué yo?- preguntó Inés detrás.

-Me han dicho que has cogido bastantes habilidades durante la extinción. Quiero verlas… y Ed, no te quedes atrás.- contestó Erika.

-No lo haré.- respondió el chico seguro.

Erika solo soltó una risa divertida mientras la enorme ciudad conocida antes como Madrid se abría ante ellos, destruida y con unas torres tan altas como la torre Eiffel, iluminadas, donde estaba la Base 7 de los Cobra. Se detuvieron en las afueras, en las sombras de unas ruinas.

-¿Y bien?- preguntó Ichi acercándose a Erika quien ayudaba a bajar a unos niños pequeños.

-Actuaremos a partir de aquí.- contestó la castaña sacudiéndose las manos.

En una media hora montaron una tienda oscura y camuflada donde dentro Ichi estaba manejando varios aparatos informáticos.

-Solo pudimos rescatar eso de la base.- señalo Jack a las tres pantallas de ordenador y una caja de cables.

-Es perfecto.- murmuró mientras sacaba lo que parecía ser un móvil. Lo desmontó y empezó a sacar varias partes para luego conectar un cable grueso al aparato. Apretó el botón de encendido pero no sucedió nada, las pantallas seguían en negro.

-Um… No funcionan, hoy hay corriente.- murmuró Anna.

Ichi extendió la mano a la caja y un destello eléctrico sacudió la tienda. Un chasquido y una humareda surgió de la caja justo cuando sacaba la mano. Golpeo las pantallas y ahora si que se encendieron.

-Funcionan perfectamente…- dijo con una sonrisa mientras se volvía pero sus sonrisa cambio a una nerviosa al ver los pelos chispeantes de sus acompañantes. –Puede que me haya pasado un poco…

-¿Un poco?- gruñó Erika.

Inés sonrió mientras salía fuera. Observó la zona, era pequeña pero tenia muros gruesos y resistentes donde podrían cobijarse del frío. Observó como Mar extendía varias mantas junto a uno de ellos, cercado por los dos blindados. Lorena ayudaba a los más mayores sentarse ahí, apretujados y cubriéndoles con una manta para que no pasarán frío. Gabriel se acercó a ella e Inés lo cogió en brazos.

-¿Y ahora que pasa? Tía Erika dice que tenemos que esperar aquí.- dijo el pequeño.

-Si, porque pronto vendrán a ayudarnos y podremos irnos a casa.- contestó Inés rozando su nariz con la suya.

-¿A una casa de verdad? ¿Con cama, baños y agua caliente?- murmuró animado.

Cuando Inés iba a contestar una voz se adelantó mientras unos brazos la rodeaban por detrás con una manta y los abrazaba a los dos. La sonrisa de Erika destelló en la noche.

-Si, hay baños con agua caliente, camas y literas, incluso tendrás a mas niños con que jugar y hay clases.- dijo mientras revolvía el pelo a su sobrino.

Inés simplemente sonrió mientras escuchaba a los dos, se sentía cálida y protegida.

-No quiero ir a clases…- refunfuñó el pequeño.

-Tienes que aprender cosas nuevas.- rió Inés. –Seguro que haces muchos amigos.

Gabriel simplemente soltó un mohín arrancado varias risas a las mayores. Entonces Gabriel sonrió mientras miraba a sus cuidadoras.

-Me gusta más Erika que Ed.- dijo simplemente antes de bajarse e irse con una sonrisa.

Los rostros encendidos de ambas no pudieron ocultarse. Inés gritó a Gabriel persiguiéndole para rodearle con una manta y se salió del abrazo de Erika. Un codazo le devolvió a la realidad a la castaña.

-Si lo hubiera oído Ed, seguro que no estas de pie…- se burló Mar.

Erika simplemente farfullo algo antes de entrar a la tienda.

-¿Qué tienes?- preguntó a Ichi.

-He conseguido infiltrarme y sacar información.- contestó mientras abría varios archivos mostrando varios planos. Alicia, Jack, Inés y Ed entraron enseguida.

-Dios mío… ¿Eso son…?- murmuró Inés.

-Si… Engendros… Ahora ya sabemos porque no hay casi ninguno por los alrededores.- murmuró Erika señalando una montaña innumerable de puntillos rojos que rodeaban la base. Los puntos azules situados en el centro mostraban los humanos.

-Es imposible entrar ahí con tantos engendros….- murmuró Ed.

-Al parecer han sido atraídos por el olor humano y han formado una especie de cerco. Solo se puede entrar y salir por el aire…- dijo Ichi rodeando la zona. –Han sido listos… No solo tienen un muro protegido por armas, sino uno de engendros también… ¿Y bien, general?

Inés la miró, aún no se acostumbraba a oírla por ese nombre. Erika se mantuvo callada y pensativa.

-Entraremos directos.- contestó.

-¡Estas loca!- gruñó Ed.

-No he terminado…- silencio. –Bien, la idea es la siguiente… Alicia y yo entraremos directamente a bocajarro… Ed, Inés y algunos soldados más, unos seis en total entrareis por otro agujero que os abrirá Jack. Ichi provocará un cortocircuito, dejándoos varios segundos para que entréis y vayais a la zona oscura.- señalo un punto y luego otro. –Nos reuniremos aquí, nos separaremos en tres grupos, uno al ordenador principal para copiar toda la información, otro se encargará de los helicópteros y yo comandaré al tercero en busca de prisioneros y los Cobras de alto rango.

-Pensaba que solo íbamos a robar unos helicópteros…- susurró Inés.

-¿No dije que íbamos a destruir la base de paso? Pues ya lo sabéis.

-Creo te lo estas tomando muy personal…- dijo Ed.

-Mira, si no acabamos con todos los de la base ten por seguro que ni siquiera habremos recorrido un kilometro antes de caer muertos por el Capitolio y Aranel. ¿Ha quedado claro?

-Si, lo siento… general.- contestó Ed.

-¿Todo claro? Bien… En marcha, elegid a vuestros compañeros y en dos horas nos vamos… Ichi nos cubrirá desde aquí. Inés, quiero hablar contigo.

Todos abandonaron la tienda menos Ichi y Erika. Inés miro a la castaña quien le cogió de la muñeca suavemente y le colocó algo. Sintió un pinchazo y un quemazón y apartó la mano rápidamente. Llevaba una especie de pulsera de acero ajustada a su muñeca pero flexible, no vio ni una sola marca de broche o una tuerca para soltarla o ponerla.

-¿Qué me has puesto?

-Es un canalizador espiritual… Te ayudara a reunir la energía de tu interior y concentrarla. Así podré saber donde estas y podremos comunicarnos… Te enseñaría mas cosas pero no hay tiempo.- contestó la castaña.

-¿Comunicarnos…?

Si… Comunicarnos

Inés miro alrededor asustada mientras se llevaba la mano a la cabeza.

-Me has… hablado… ¿Telepáticamente?- susurró. Erika sonrió.

Si… Inténtalo

-Hola…- musitó cerrando los ojos. Erika soltó una carcajada.

-Relájate… Cierra los ojos, no pienses en nada… Concéntrate… Deberías empezar a notar la energía de todos. Son… como… llamas flotando…

Inés cerró los ojos y suspiró… Dejo la mente en blanco y trató de percibir todo a su alrededor. Y entonces lo vio… Varias manchas… y empezó a distinguirlas… Percibió la de Lorena, una más fuerte, la de Ed, la de Anna… Todas tenían un grado diferente de energía… Siguió buscando hasta que encontró una muy potente, y distinguió a Alicia, encontró otra igual, la de Ichi… pero ninguna se comparaba a la de Erika… Inés miro asustada el enorme poder espiritual que se arremolinaba alrededor de la general… y entonces se apartó asustada al ver como se abalanzaba un dragón negro sobre ella.

Inés abrió los ojos asustada y observó el rostro serio de Erika, quien la miraba preocupada.

¿Y bien?[7i]

[i]Hola.


Erika sonrió mientras le rodeaba el hombro con una caricia.

-Bien hecho…- felicitó mientras salían fuera.


Erika levantó la vista mientras dejaba caer la capa al suelo. Escucho el sonido de las armas de fuego y el susurro de las espadas sobre sus fundas. Un chasquido a su derecha le indico que ya era la hora. Inés cargó su Beretta y se colocó a su lado, llevaba una coleta que le apartaba el pelo de la cara. Seguidos por Mar, Rick, Jack, J.J, Lorena… Ed iba detrás con una escopeta y un leve susurro del aire indico que Alicia estaba a su otro lado. Erika miró el camino que tenía enfrente con una sonrisa mientras se relamía los labios… Era la hora.

-No os quedéis atrás.- fue lo último que dijo antes de desaparecer dejando una funda vacía en el camino.

A lo lejos se veía una figura con una espada negra que translucía en la noche pero si te fijabas bien, a su lado había una rubia. Un ruido les hizo levantar la cabeza para ver a Jack como saltaba con la motocicleta por los tejados. Erika ladeó la cabeza y sonrió al ver como Inés seguía su paso con el ceño fruncido y se perdió por un lado, seguida por los demás. Sonrió y aceleró cruzándose con los primeros enemigos. Un rugido rompió la quietud de la noche.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 15:02

Elisika-sama escribió:
Capitulo 23: ¿Odio?

Un leve susurro y una pequeña nube de polvo fue el único delatador de la silenciosa carrera de nuestros intrusos. Erika derrapó en silencio en el suelo y se ocultó detrás de unas rocas, a unos metros de su objetivo. Los demás la siguieron. Inés se encaramo a la pared. Ed y Jack lanzaron varias señas desde los tejados. El resto estaban al lado de Erika. Alicia olfateó el aire y un destello de seriedad cruzaron sus ojos rojos.

-EL aire va a cambiar… Pronto detectaran nuestro olor.- susurró haciendo varias señas.

-Ya sabéis que hacer.- cortó Erika.

Todos asintieron y desaparecieron hacia su destino. Erika agarró el brazo a Inés antes de que se fuera. Ambas miradas se encontraron.

-Ten cuidado… No te separes de los demás, cualquier problema me avisas telepáticamente. Sabrás encontrarme…- murmuró la castaña.

Inés no dijo nada… Simplemente se acercó y le acaricio suavemente la mejilla. Erika no bajó la vista de sus ojos… Intentando descifrar que era lo que le pasaba por la cabeza a la morena, que pensaba, que sentía… Todo eso era un misterio para ella. Erika retrocedió varios pasos y rompió el contacto visual al desaparecer por una esquina.

Inés corrió hacia el otro lado y se reunió con los demás… Esperando la señal. Miro a Lorena que le levantaba el pulgar en un gesto animoso y a Ed en el tejado, sonriéndole. Entonces un ruido les advirtió. Observó como la marea de engendros empezaban a despejarse, dejando un pequeño rincón de la izquierda despejado. Cuando volvieron la vista a su derecha, apenas pudieron moverse por la impresión. Erika danzaba entre los engendros con el enorme espadón negro que se movía con una facilidad increíble, como si fuera parte de su brazo, letal y mortífera. Sus pasos eran precisos y seguros, ni una sola gota de sangre cayó en su cuerpo y junto a ella, como si fueran una, luchaba Alicia, con una fiereza y una belleza excepcional, lejos de ser una lucha, era un baile mortífero. Sus espadas destellaban en la oscuridad de la noche. Entonces, increíblemente sincronizadas, Erika dio un salto lejos de ser humana, girando en el aire y apuntando al suelo, Alicia derrapó por el suelo a una velocidad apenas perceptible hasta llegar a la valla y la saltó. Y en un segundo, un fogonazo de fuego por parte de la rubia y una gran corriente de aire de Erika provocaron una explosión, haciendo saltar las alarmas del distrito de los Cobras.

Inés y sus compañeros bajaron la cabeza al notar el calor chispeante del mar de fuego que rodeaban a los engendros.

-¡Moveros ya!- la voz de Jack los sacó de ese ensueño.

Sin perder tiempo cruzaron por el breve túnel oscuro que habían creado, atravesando la valla y llegando al otro lado. Se ocultaron tras un edificio a su sombra. Inés levantó el puño indicando que se pararan y miro oculta. El distrito era circular, no muy grande pero podías ver cada rincón, iluminado por enormes focos de luz. Apenas había algunas sombras donde poder ocultarse y había unos trescientos soldados, sin contar a los científicos e investigadores. Jack y Ed se apartaron del grupo, sigilosamente. Entonces una luz desapareció, oscureciendo el camino y permitiendo el paso. No perdieron, corrieron rápidamente hasta que tres sombras se cruzaron en su camino. Levantaron sus armas pero al distinguir los rostros humanos dudaron… Nunca habían matado a uno de su especie… Pero esos segundos fueron decisivos, antes de que pudieran apretar el gatillo, ellos ya habían disparado. Todo fue a cámara lenta, las balas se acercaban a una velocidad mortífera pero una sombra se cruzó en su camino.

Erika detuvo todas las balas con el reverso de su espada, lanzó una finta circular cortando los fusiles limpiamente para luego atravesar al primero de ellos con la espada y luego cortar el cuello al otro. El último retrocedió pero Erika no le permitió escapar, lanzó un cuchillo certero a su cuello.

-¡Que demonios estáis haciendo!- todos tragaron saliva mientras temblaban… Observaron como Erika se plantaba ante ellos con la espada goteante de un rojo sangre.

-Yo… -intento hablar Mar pero no le salían las palabras.

Erika suspiró mientras sacudía la espada, librándola de los restos goteantes y se enfundaba a su espalda.

-Aunque sean humanos, ellos os matarán sin dudarlo, a vosotros y todo lo que os sea preciado… Defenderos, luchad por vivir.- dijo antes de seguir caminado.

Otros soldados aparecieron en el tejado, levantamos la vista justo cuando caían por varios disparos certeros. Giramos para ver a Ed con la escopeta, en el tejado. Nos hizo varias señas.

-Al final ese idiota si que es útil…- sonrió Erika.

Eso no le debió sentar muy bien a los demás porque enseguida echaron a correr dispuestos a cumplir su misión. Inés los siguió enseguida con Erika, quién sonreía complacida. Más soldados se cruzaron en su camino. Alicia los barrio apareciendo de la nada. Inés disparo cuatro veces, dejando cuatro cuerpos muertos. Erika cubrió a Lorena y a Mar en unas milésimas de segundo para luego aparecer detrás de los soldados que amenazaban a Rick y a J.J. En silencio llegaron al rellano principal.

Bien chicos… Ahora dividiros en tres grupos, helicópteros a la derecha, sala de investigación a la izquierda y al frente, la sala de control. Todo vuestro

Erika repartió las ordenes recibidas de Ichi. Alicia giró a la derecha.

-Rick, Mar y J.J conmigo.- dijo desapareciendo seguida por sus compañeros.

-Ed, Lorena por aquí.- dijo Jack corriendo a la izquierda.

Erika simplemente miró al centro y observó a Inés a su lado.

-¿Estas bien?- preguntó.

Inés simplemente asintió en silencio, aunque su cara pálida contrastaba con su respuesta.

Nos reuniremos en la azotea ordenó Erika a Jack y a Alicia telepáticamente.

Suerte contestó Jack

Ten cuidado murmuró Alicia.

Erika sonrió casi con sorna al ver como se cruzaban mas adelante diez soldados. No detuvo su avance y le dijo a Inés que tampoco lo hiciera. Un potente temblor sacudió el suelo al mismo tiempo que Erika de un salto golpeo la mano con la pared produciendo una grieta que a una velocidad vertiginosa creo un camino hasta el suelo de los enemigos, rompiéndolo en mil pedazos, mandándolos al oscuro abismo. Inés se iba a detener al ver el enorme agujero pero Erika no se lo permitió, la agarró de la cintura, pegándola a ella y saltó los ocho metros de separación, aterrizando con elegancia en otro lado. Inés resopló asustada, había sido como cuando la había atacado el gurizo. Cuando Erika la soltó, la morena se apartó a un lado para apoyarse en la pared, visiblemente pálida.

-Ehy…- pero Erika fue interrumpida ante la aparición de tres soldados que fueron boqueados por dos disparos de la castaña y el tercero de la morena.

Inés al ver como se sumía un humano más a su lista le entró arcadas. Cerró los ojos tratando de olvidar las imágenes sangrantes pero solo consiguió que se le revolviera más las tripas. Una mano en su espalda la sereno un poco. Erika masajeo su espalda suavemente mientras la miraba preocupada.

-Es mejor fuera que dentro.- susurró al ver como su amiga trataba de retener su vómito.

Erika se apartó dándole un poco de espacio a la morena. Inés respiró profundamente, el color le volvía a la cara mientras se limpiaba los labios. Aceptó la cantimplora que le tendía Erika.

-¿Estas mejor?- preguntó mientras observaba como Inés se enjuagaba la boca.

-Si… Gracias…- suspiró mientras se secaba la frente. -¿Cómo puedes…? Dios…

-Es cuestión de práctica… La primera vez que maté a alguien… humano… no fue precisamente agradable tampoco… pero… no sé… no tengo ningún remordimiento… casi diría que se lo merecen.

-Erika… ¿Cómo puedes…? Es matar, llenarse las manos de sangre… Da igual que este bien o no, sigue siendo una aborrecidad.

-Puede que en otro tiempo me hubiera importado…

-Erika…

-Será mejor que nos pongamos en marcha…- Inés la agarró de la manga. -¿Inés?

-¿Qué te ha pasado?- preguntó seriamente mirándola a los ojos con dolor y enfado.

-Han pasado muchas cosas, Inés… El mundo ha cambiado… y yo también.- contestó fríamente la castaña revolviéndose del agarre.

Inés frunció el ceño mientras miraba como Erika se alejaba. No lo iba a permitir.

-¡¿Y ya está?! ¡¿No vas a decir la verdad?!- gritó haciendo detener a la castaña. -¡Eres una idiota! ¡Diciendo que no te importa matar a los de tu misma especie! ¡Mátame a mi también, no te parece!

-Estás poniendo a prueba mi paciencia…- siseó Erika. Inés tragó saliva al notar el aumento de la fuerza espiritual de Erika pero esta vez no se iba a quedar detrás. Pateó el cuerpo muerto del soldado. -¡Estos imbéciles no se merecen vivir! ¡Por su culpa estamos así!

-¡No es por su culpa, es por la tuya! ¡Tanto que quieres salvar a todos, lo único que haces es matarlos!- gritó Inés al límite de su paciencia.

Eso fue la gota que colmó el vaso, Erika desapareció de su vista para agarrarla y empotrarla contra la pared. Inés soltó un quejido ante la brusquedad de la castaña y cuando levantó la vista se quedó congelada al ver los ojos rojos y dorados de Erika, una mirada asesina.

-¡Tú no sabes nada! ¡Nada!- el gritó sonó por todo el pasillo. -¡Lo único que haces es quedarte sentada esperando que tu mundo ideal vuelva! ¡Entérate, no va a volver! ¡No queda nada!

-¡Queda personas! ¡Queda gente que ama!- contraatacó Inés intentando librarse del agarré pero solo consiguió que Erika se pegará más a ella. Gimió ante el dolor de la presión de sus muñecas. Observó el rostro furibundo de la castaña a unos centímetros del suyo.

-¿Amor? ¡Eso es estúpido!

-¡Los sentimientos no es algo estúpido!

-¡Y me lo dice la que no le gusta nadie, la que va pavoneándose esperando que vayan todos detrás! ¡La miss perfecta que se le cae el mundo cuando se le declaran y se aparta como una niña infantil! ¡¿Quién es la que huye de la verdad?!

Una bofetada resuena por todo el lugar. El silencio cae como una baldosa sobre el rostro girado de Erika con una notable marca rojiza en su mejilla derecha. Cuando Erika miró el rostro de Inés entendió porque había conseguido librarse de su agarré. Sus ojos rojizos y dorados contrastaron con los azules hielo y dorados de Inés.

-Eres una imbécil…- susurró la morena propinándole un empujón, claramente adolorida. –Eres una furcia, asquerosa…

Erika solo observó como Inés golpeaba su pecho cada vez con menos fuerza mientras soltaba nuevos tacos contra ella. Cerró los ojos, disolviendo su transformación. Agarró la muñeca de Inés obligándola a levantar la vista y observó que el azul había desaparecido de sus ojos. Entonces limpió una lagrima que caía por su mejilla.

-Nunca pensé que te vería llorar…- murmuró con una sonrisa irónica. Detuvo la otra mano antes de que impactará contra el lado izquierdo de su cara.

La volvió a acorralar contra la pared. Puso una pierna entre las de la morena, obligándola a separarlas. Inés contuvo el aliento al notar el cuerpo de Erika pegado al suyo.

-Y ahora me dirás que te has enamorado de mí… Que te diste cuenta cuando me fui… Eres una egoísta.- murmuró Erika. Inés abrió los ojos ante la confesión… ¿Cómo…?

-¿Hablamos de egoístas?- contestó Inés fulminándola con la mirada.

No dijeron nada más. Simplemente se fulminaron con la mirada… Si pudieran matar con la mirada, ambas estarían muertas ya. Entonces Erika se inclinó levantando la mano. Inés cerró los ojos con fuerza por inercia cuando noto la agarraba de la nuca para impactar sus labios contra los de Erika. Inés abrió los ojos y jadeó sorprendida por la violencia pasional del beso. Erika no iba a ser cuidadosa ni pensaba serlo. La lengua de Erika jugueteaba con la suya, lenta y tortuosamente para luego morder su labio inferior. Inés soltó un gemido al notar como una mano de la castaña bajaba a su muslo. Quería separarse pero no podía negar que le estaba gustando demasiado el beso, que lo había anhelado en el fondo de su corazón.

Cuando se separaron, Inés mantenía los ojos cerrados. No quería abrirlos, no quería enfrentarse a lo que pasaría después… Erika la miró y no pudo evitar una sonrisa divertida mientras se lamía los labios. Acercó su boca al oído de la morena y sopló sobre su lóbulo. Notó como se estremecía bajo sus brazos.

-¿Estás contenta ya…?- susurró Erika. -¿Qué quieres a la próxima… una cama? Por lo que veo aún eres vi…

El rostro de Erika giró bruscamente ante un tortazo de la morena, quién la había pillado por sorpresa. Inés la empujó y echó a correr.

-¡Idiota!- gritó Inés desapareciendo por una esquina.

-Pero que demon…- Erika volvió a la realidad al ver donde estaban. -¡Mierda! ¡Inés!

Inés pareció darse cuenta también, pues se chocó de bruces contra dos guardias fornidos que custodiaban una puerta. La buena noticia, había encontrado la sala del control… la mala, había olvidado que estaba en una base enemiga en llamas y llenas de engendros y Cobras. Antes de poder hacer nada los dos asesinos se abalanzaron sobre ella pero Erika se interpuso en su camino. Rápida como un rayo rompió el cuello del primero con un girón brusco para luego dar un puñetazo al segundo desencajándole la mandíbula, lo agarró del cuello y le dio otro tirón. La castaña suspiró aliviada al haber llegado a tiempo.

-No te vuelvas a ir así… Si llega a pasarte algo yo…- murmuró Erika levantando a Inés del suelo pero calló enseguida al darse cuenta de lo que decía.

Inés no dijo nada. Simplemente asintió con la cabeza y miró sus armas mientras las preparaba. Tenían una misión que cumplir.

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Ahí teneís el nuevo cap. Se que va lento pero os pido paciencia. Poco a poco ira formandose todo. Me gustan vuestras ganas de ver a Cissy jajaja. Nos leemos pronto!
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 15:05

Elisika-sama escribió:
¡Hola gente! Aqui teneis el nuevo capitulo... Recien salido del horno. Espero que lo disfruteis tanto como yo he disfrutado en escribirlo.

Cualquier duda me decís :)
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Capitulo 24: Héroe Inesperado


Erika se ocultó detrás de una esquina en las sombras. Inés iba enfrente. La morena observó como el rostro de Erika era tapado por la capucha negra recién colocada. Solo podía distinguir el brillo de su ojo bueno. Erika se movió sigilosamente entre las sombras y agarró a dos guardias apartados, matándolos rápidamente y en silencio. Subió unas tuberías y observó el panorama desde las barandillas de mantenimiento. Inés permaneció oculta en las sombras esperando la señal.

***

Observé como Inés permanecía oculta en las sombras esperando mi señal. Suspire frustrada, aun me ardía la cara. Ni siquiera sabía porque la había besado… Fue lo primero que me vino a la mente… Cerré los ojos intentando concentrarme y apartar todo ese cumulo de sentimientos enredados. Conté un pelotón de guardias y luego percibí una fuerza extraña al otro lado, donde las máquinas de control.

Alicia… ¿Dónde estas?

¿Qué demonios estas haciendo, Erika? ¡Estamos esperándote! Habías bloqueado todas tus comunicaciones… Estamos aguantando en la azotea, Jack y compañía están aquí. Hay problemas en el campamento.


Un nudo me atravesó la garganta al recordar a Gabriel.

¿Erika?

Enseguida estaré allí… Adelantaros… Aquí hay algo que quiero solucionar…

Erika…

Vete y protege el campamento… Hay algo extraño detrás de todo esto… No había suficientes guardias y percibo a alguien inusual.

Ten cuidado…

Cambio y corto.


Un disparo silencioso rompió los faros y la sala se sumió a oscuras. Aterrice entre los guardias desconcertados y rápidamente acabe con ellos. Mire brevemente a Inés como me miraba preocupada. Sabía que había pasado algo.

-¿Qué ocurre?

-Alicia y compañía han ido al campamento. Hay problemas… Nosotras les alcanzaremos.

Inés asintió con la cabeza mientras se disponía a seguir pero la detuve. Ella me miró con el ceño fruncido pero al ver la seriedad de mi cara, cambio de expresión.

-Quédate detrás… Por favor… No te separes de mi.- susurré.

-¿Qué hay al otro lado?- murmuró tensa.

No dije nada, solo seguimos caminando. Atravesamos a la última sala. Solo percibía a una persona. Desenfunde a la Espada Perdida y su hoja brillo en la sala. Inés retrocedió mirándome sin comprender. Mis puños se crisparon en trono a la empuñadura al distinguir a la persona de enfrente.

-¡Tu…!- rugí sin control…

-Ha pasado tiempo, niña… ¿Qué tal tu ojo? Supongo que tendré que darle recuerdos a David… Después de todo… Te daba por muerta.

-Mikael…- escupí como si fuera veneno.

Ante nosotras se hallaba el alto y desgarbado compañero de Aranel… Uno de los asesinos del consejo… de Cissy… del mundo. Aldo, desgarbado y delgado como un fideo. Su cara afilada recordaba a una víbora asquerosa. Levanté la espada en una postura asesina. Mikael simplemente dejo caer los brazos al los lados de su cuerpo.

-¿Y ahora que? Vas a matarme… ¿No soy más útil vivo?

-Solo necesitamos tu cabeza, te la arrancare tranquilamente…- siseé.

-Que violenta te has vuelto…- sacudió la cabeza decepcionado. –No eres más que una chiquilla cegada por la ira y la venganza… ¿Y tú eres la comandante general? ¡Patético! Una pena… Ella se sentirá muy decepcionada contigo…

-No me hagas perder el tiempo… ¿Qué?

-¡Oh! ¿No lo sabes…?

Mis brazos se tensaron mientras acorralaba a Mikael. Lo fulminé con la mirada mientras trataba de ver que planeaba tras esa sonrisa socarrona.

-¿Saber que?

-¿No te preguntas que hago aquí? Una base perdida en el mundo…

-Desde el primer momento que noté tu fuerza espiritual.

-Te lo resumiré en dos palabras: Tu culpa.- musitó desganado mientras se encogía de hombros. –Dejar la comodidad de la Ciudadela para tener que castigar a una niña que juega a ser una heroína asaltando bases por toda Europa, es algo realmente perezoso.

-¿De que hablas?- murmuré confusa, no habíamos atacado ninguna base europea, esta era la primera.

-¿No has sido tu…?- murmuró repentinamente serio. -Ya me has dado la respuesta que necesitaba… Entonces tenemos otra gatita jugando a héroes.

-¿Otra…?

Entonces un comunicado que sonó por el altavoz desplegó una pantalla, interrumpiendo nuestra discusión.

Com… te… Mi… el… Nos est… ataca… do… en… Vie… na. El demon… de fuego…


La imagen mostró como una explosión iluminaba toda la pantalla, mostrando una gran llamarada y humareda brillante, destruyendo una de las bases de los Cobra. Una sombra salía del fuego con una gran espada en la mano. Lo último que se escuchó fue el grito del soldado.

-¿Qué…? ¿Quién…?- rápida como una bala rocé con el filo de mi espada el cuello de Mikael. -¿Hay más como nosotros?

-¡Ah! Chica lista…- todo fue tan rápido que apenas pude bloquear la bala con mi espada.

Retrocedí mientras miraba a Mikael con una sonrisa divertida mientras jugueteaba con su Magnum en la mano derecha. Traté de acércame a él pero sus disparos eran muy rápidos. Apenas conseguía cubrirme yo misma pero un disparo diferente sonó en la sala. Mikael se llevó una mano al muslo sangrante. Me abalancé sobre el, esquive tres disparos más antes de pegarle un puñetazo partiéndole la nariz. Le agarré del cuello y le lancé un cabezazo. Mikael cayó hacia atrás aturdido.

-¡Oh! ¿Solo tienes esto?- gruñí mientras le pisaba la herida del muslo, a lo que soltó un gritó de dolor. Levantó su arma pero le agarré del brazo y le torcí la muñeca.-Ahora me diréis lo que quiero saber…

Mikael me miró furioso antes de sonreír. Apenas pude empujar a Inés apartándola de la explosión. Salí despedida hacia atrás, golpeándome contra todo el suelo. Me incorpore rápidamente para ver como Mikael salía cojeando. No lo pensé dos veces. Golpeé el suelo levantando un gran muro de roca, bloqueando la única salida. Le agarré del cuello impactándole contra el muro de tierra.

-¿Cuáles son vuestros planes? ¡¿Qué demonio estáis haciendo?! ¡¿Dónde está Aranel?!- grité.

Pero un destello intenso me obligó a soltarlo. Solté un alarido al notar como mis manos ardían. Me aparté de Mikael con furia. Observé como se contraía con dolor, en posturas grotescas e inimaginables… Inés se acercó a mí pero la empuje hacia atrás. Al ver que no me hacía caso la agarré del cuello y la hice retroceder.

-¡Ni te muevas!- gruñí.

-¡¿Qué coño esta pasando?!- pero Inés enmudeció al notar la explosión espiritual que surgía a nuestras espaldas.

***

Cuando Inés giró para mirar el rostro de Erika, ya no se encontró con sus ojos marrones. Inés se dejo caer al suelo ante la impresionante fuerza espiritual que rodeaban. Erika simplemente la miró ante de inclinarse hacia ella.

-Si me pasa cualquier cosa… Huye, te cubriré… Avisa a Alicia telepáticamente, ella te salvará enseguida desde donde estés, es la más rápida de todos.- susurró la castaña.

-No te voy a dejar.- jadeó Inés ante la sensación repugnante que le llenaba el cuerpo ante esa fuerza grotesca.

-Inés… Por favor… Tienes que llevar esa información… Es importante.

-¡No! ¡Puedo luchar!

-¡Aquí no puedes hacer nada!

-¡Pues gana! ¡Gana y vuelve conmigo… con Gabriel!

Solo un gruñido furioso surgió de la garganta de Erika antes de retroceder. Inés observó como extendía la mano y creaba un campo de fuerza. Se sintió mejor en parte, pudo respirar e incorporarse para ver la visión que tenía enfrente pero eso la dejo helada.

Mikael si es que era él… Estaba de pie, inexpresivo, increíblemente pálido con unos ojos dorados y rasgados, asesinos. Una lengua bífida se asomo entre sus labios adornados con unos colmillos superiores. Todo eso sumando a su cuerpo alargado y su piel escamosa, le recordaba a una serpiente… No… a un monstruo. Una espada fina y destellante portaba en su mano derecha, mientras que una cadena la unía con el revolver de su mano izquierda.

-¡Has roto el juramento sagrado de los espíritus! ¡Has corrompido este mundo!- gritó Erika impasible ante tal espectáculo, desarmada y con las manos en los bolsillos.

Inés tragó saliva. ¿Cómo podía estar tan serena? Su cuerpo tembló automáticamente cuando notó la fuerza contenida de Erika… Surgió de golpe, como una inundación furiosa que arrasa todo al abrir la puerta. Erika se giró antes de andar hacia el enemigo y lanzó algo que yo automáticamente agarré. Distinguí el anillo que siempre llevaba en el dedo índice.

-Guárdamelo. – susurró.

Inés levanto la vista asustada y observó el rostro de Erika, fiero con los ojos dorados y rojos. Unos colmillos de bestia y sus uñas afiladas. Cada paso que daba desintegraba el suelo de la fuerza espiritual que poseía. Y entonces Inés lo supo, supo que tan solo había abierto una puerta de las que tuviera y supo, que su cuerpo no lo iba a resistir.

Erika levantó la vista, seria, indiferente., cosa que mosqueó a Mikael. La fuerza de este aumento, obligando a caer a Inés de rodillas a pesar de la barrera protectora.

-¡Esta es la perfección absoluta! ¡La perfección que la C.V se negó a darnos!- señalo a Erika con un dedo afilado. –Y ahora tu morirás por eso. Vamos, coge tu espada.

-No la necesito contra bichos inmundos como tu… No lo mereces, no eres lo suficientemente fuerte.

-Si que la necesitarás…- gritó antes de desaparecer.

Mikael saltó sobre Erika lanzando un golpe certero y mortal. Una explosión sacudió todo el lugar levantando una gran nube de polvo.

-¡Erika!- gritó Inés intentando ver algo.

Mikael sonrió triunfante pero la sonrisa de la cara se le borró al ver como su espada era detenida por el antebrazo de Erika.

-Tu selee esta quebrada…- sentenció en un susurro la castaña.

La larga espada brillante se partió en pedazos ante la mirada atónita de Mikael. Mikael retrocedió y levanto la pistola soltando una ráfaga de brillantes balas a la velocidad del sonido. Inés apenas pudo ver nada. Solo vio como Erika desaparecía de su posición para aparecer detrás de Mikael. Levantó la mano y atravesó el cuello del Cobra pero este se deshizo en polvo. Mikael apareció detrás sorprendiendo a la castaña y bajo la espada rota pero afilada. Un corte rompió el aire. Inés golpeó la barrera al ver como Erika retrocedía, vio unas gotas de sangre en el suelo. Empujo la fuerza espiritual que la mantenía retenida pero no pudo salir. Simplemente miró angustiada a Erika.

-Tsk… Quizá te he subestimado un poco.- murmuró Erika levantándose y dejando caer la capa y la chaqueta rotas.

Un hilillo de sangre caía de su antebrazo izquierdo, apenas un rasguño, la que había usado para parar el golpe. Su cuerpo esta intacto. Mikael por primera vez sintió miedo, un miedo que le atenazaba su cuerpo, le bloqueaba sus extremidades agiles. Entonces, un pensamiento, que nunca se le había pasado por la cabeza, irrumpió su cabeza, huir. Erika suspiró mientras se estiraba el cuello, cerrando los ojos. Cuando los abrió, Mikael solo deseó desaparecer.

EL Cobra se abalanzó furioso sobre la castaña, furioso por si mismo, por su miedo, por ser débil… Y la envidió, la envidió como nunca lo había hecho por tener ese poder. Solo lo había visto en dos personas, una que hipotéticamente estaba muerta y otra que reinaba en el capitolio, en la Ciudadela.

Miro una pequeña cápsula que tenía en la mano. No esperaba utilizarla… Aún era experimental… Pero tenía que salir de ahí e informar a Aranel, las cosas no eran como en realidad habían supuesto… Y esa chiquilla… es demasiado peligrosa y además… No esperaba que sobrevivieran tanto tiempo… no después de aquella batalla.

Erika miró a Mikael, quien se había quedado parado, serio y pensativo. Se abalanzó sobre él creando una esfera de energía en su mano derecha.

-¡Perder la concentración es la muerte!- gritó Erika lanzándole un golpe certero.

Mikael se doblo con agilidad y esquivó el golpe, así como los sucesivos que le siguieron. Levanto el antebrazo bloqueando una patada, interceptó su puño directo al abdomen… Erika gruño ante la resistencia de la serpiente. No tenían tiempo. Se separó de un salto para golpear una silla que tenía a su alcance. Dio una patada lateral y certera, lanzando la silla que se prendió en llamas, un proyectil de fuego directo a su enemigo.

-¡Eso no es suficiente!- gritó Mikael esquivándolo. –Ya me he cansado de esto…

Erika observó la pastilla que llevaba en su mano y no pudo evitar que la tragara de golpe. La castaña retrocedió. La cara de Mikael se contrajo en una deformación grotesca.

-¿Qué demonios…?

-Ahora veras el verdadero poder…- susurró Mikael con dolor.

Mikael gritó mientras una explosión sacudía todo su alrededor. Erika retrocedió ante la fuerza explosiva y se cubrió con los brazos tratando de ver algo más allá de la humareda. Mikael empezó a temblar mientras su cuerpo empezaba a deformarse. Los colmillos le crecieron, sus pies se alargaron, su cuerpo fue aumentando de tamaño. Erika retrocedió mientras levantaba la cabeza. Inés gimió asustada al ver tan horrible abominación delante suyo…

-Has corrompido la pureza de los Espíritus…- murmuró Erika en un hilo de voz, demasiado atónita para reaccionar.

Mikael rugió y toda la sala tembló. Ya no era Mikael, era una abominación grotesca… Horrible… Con un cuerpo de más de dos metros y medio de tamaño, desnudo con una piel escamosa y viscosa, alargado. Sus pies y manos eran garras afiladas y mortales. Solo dos colmillos venenosos se asomaban de su boca con una lengua bífida. Una línea de pelo alargado surgía de su nuca, cayendo hasta más debajo de los lumbares. Dos rendijas sustituían lo que era la nariz y un único ojo rojo lo miraba todo.

-¡Esto es el futuro!- gritó Mikael.

Silencio. Inés miró a Erika, quién no reaccionaba. Casi se cae del suelo de la impresión al ver como la castaña pone una cara de asco antes de salir huyendo.

-¡Ugh! Que bicho más feo…- murmuró Erika asqueada.

La castaña saltó a tiempo esquivando una de sus manazas pero no pudo esquivar el siguiente y salió despedida atravesando una pared.

-¡Erika!- gritó Inés pero no fue una buena idea. El único ojo de Mikael se giró mirándola a ella.

-Tú… Eres un estorbo…- susurró pastosamente.

Inés temblaba de miedo. No podía moverse. Solo podía ver como esa garra se acercaba a ella. Una espada negra se atravesó en su camino, cortando la carne hasta clavarse en el suelo. Mikael gritó al ver su muñeca atravesada. Erika levantó la vista mirando a Inés. Un hilo de sangre caía de su cabeza y de su mejilla debido a un buen corte. Erika sin perder tiempo extrajo su arma y subió por el brazo alargado donde se había apoyado. Saltó a tiempo de esquivar un zarpazo por los pelos que desgarró su camiseta por detrás. Giró en el aire y lanzó una llamarada potente y certera hacia su ojo. Mikael gritó al notar como su ojo ardía, se movió violentamente llevándose las manos a su ojo y girando medio cegado intentando golpear a la castaña que estaba en el aire.

-¡Inés! ¡Necesito que le dispares en el ojo! ¡Ciégalo!- gritó Erika esquivando otro zarpazo.

Inés asintió mientras empuñaba su arma y apoyándose en su propio antebrazo espero pacientemente. Uno… Dos… Vio una rendija entre los dedos del monstruo. ¡Bang! El disparó sonó en toda la sala, y por el alarido que le siguió supo que había acertado.

-¡Muérete de una vez!- grito Erika mientras clavaba su espada en la nuca usando todo el peso de su cuerpo.

Varias sacudidas violentas la lanzaron contra la pared. Soltó un quejido de dolor ante el impacto. Cuando levantó la vista un temblor en el suelo indico que la batalla había acabado. Miró el cuerpo corrupto de Mikael tendido en el suelo, desangrándose con una sangre de color brillante. Erika se acercó tambaleante al cuerpo y arrancó su espada recuperándola. Observó como el cuerpo volvió a su estado original. Inés apartó la vista asqueada. Erika frunció el ceño, ahora no era más que pura carne desecha. Aún así, la castaña introdujo la mano en un bolsillo de su ropa, rebuscando algo.

-¿Qué haces? –susurró Inés en un hilo de voz.

Erika agitó las pastillas que había encontrado.

-Me llevo esto… No sabemos a lo que nos enfrentamos.- dijo Erika mientras chasqueaba los dedos y el cuerpo prendía en llamas. Dio varios pasos pero uno le falló, Inés la agarró a tiempo.

-Gracias…- suspiró la castaña. Sus ojos volvían a estar normales y su fuerza espiritual se redujo hasta quedarse en una pequeña mancha imperceptible.

Inés observó su aspecto mientras le colocaba el anillo del dragón en su dedo. No estaba muy grave pero sus ropas desgarradas y ensangrentadas no le favorecían.

-Espera…- murmuró Inés mientras rebuscaba algo en su mochila.

Erika la miró impaciente mientras respiraba hondo. Notaba como sus fuerzas empezaban a volver pero la liberación de poder te dejaba si o si, exhausto. Inés Extrajo varías vendas y un anestésico. Envolvió el antebrazo herido, que enseguida se mancho brevemente de sangre. Le untó el anestésico en la frente.

-No soy muy buena en esto… pero Anna me enseño los primeros auxilios…- susurró Inés mientras le curaba la herida.

Erika no dijo nada. Simplemente se dedico a mirarla como trabajaba. Notó su mano fría en la mejilla, limpiándole la herida. Sus ojos se cruzaron momentáneamente pero era como si el tiempo se había parado. Erika agarró su mano y la apartó de su mejilla.

-No te preocupes… Estoy bien. Nosotros nos curamos más rápido que los humanos. Solo estoy cansada… Hacía mucho tiempo que no liberaba mi poder.- murmuró mientras sonreía. –Inés… Yo lo de antes… hum…

Inés simplemente se giró mientras seguía su camino. Erika suspiró mientras se llevaba una mano a la cabeza, echándose el flequillo, su tic característico. Ahora no era el momento. Su cara cambio por una fría y seria mientras se echaba una capa encima. Tenían que volver al campamento.

***


Una explosión cegó momentáneamente a los soldados que luchaban por mantener las barreras. Rick descargó balas contra los engendros que no detenían su avance. Alicia ayudaba a subir a la gente al helicóptero. Ichi trataba de contactar con la general pero no había manera.

-¡No puedo contactarlas!- maldijo mientras electrocutaba a varios engendros.

-¡Voy a matar a Erika! ¡Son demasiados para nosotros!- grito enfurecida Alicia mientras agarraba a uno del pescuezo evitando que mordiera a Lorena. Lo lanzó al aire y un disparo certero atravesó su cabeza, cortesía de Mar.

Mar cargó su fusil y disparo otras diez veces.

-No podremos aguantar más.- dijo mientras disparaba. –Hemos perdido a gente.

El grupo que reducía los dos helicópteros era reducido. Con unas quince personas repartidas en los helicópteros y un circulo formado por Alicia, Ichi y Jack en los extremos que trataban de mantenerlos a raya. J.J y Ed los ayudaban.

-¡Tenemos que salir! ¡Ya!- gritó Ed.

-¡No podemos dejar a Inés y a Erika detrás!- contestó Anna desde el helicóptero.

-¡No aguantaremos más! ¡Las municiones se acaban!- grito Emma mientras escopeteaba a una pareja de engendros.

Entonces un ruido los sacó de su ensoñación. Los engendros se apartaron alejando a rastras. El grupo se apiño esperando lo peor.

-¿Qué esta pasando?- susurró Rick.

-Nada bueno… Nada bueno… Y menos después de esa explosión en la base.- gimoteó Ichi.

-¡Callaros!- siseó Alicia nerviosa.

Un golpeteo rítmico se acercaba, cada vez más rápidos. Los engendros se habían perdido en la oscuridad de la noche. El sonido eran como zarpas agiles que rasgaban el suelo. Los diez del grupo trataron de enfocar más allá con las linternas de sus escopetas. Alicia lanzó una bengala y la luz rojiza revelo su rostro pálido.

-¡Fuera de aquí! ¡YA!- gritó a pleno pulmón.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 15:06

Elisika-sama escribió:
Hola chicos! Se que llevo mucho tiempo sin aparecer pero los examenes me dejan sin respirar... Eso y el lapsus temporal que tuve sin inspiracion pero despues de varias meditaciones y revisiones doy por concluido el siguiente capitulo. Sin entreteneros mas... Ahi lo teneís.

Un nuevo giro en la historia surcara a nuestros protagonistas. :guiño:

Capitulo 25: Novedades


La noche oscura se cernía más allá de las difusas fronteras de Francia, en Viena el silencio era palpable. Las oscuridad engullía todo como un león hambriento. Nada se movía en esa negrura, excepto quizá por un denso humo que se elevaba entre las ruinas derruidas y llenas de enredaderas de Viena. Los coches oxidados y derruidos adornaban todas las calles. En un rincón de la vieja ciudad unas pequeñas luces parpadeaban lanzando destellos anaranjados. Varias siluetas se movieron entre las sombras acercándose a las dos hogueras destellantes. Uno de ellos se adelantó inclinándose en la silueta que estaba agachada junto al fuego.

-Mi comandante…- susurró el soldado.

-¿Qué noticias traes?- su voz apenas fue un siseó.

-Hemos registrado la base y todos los soldados que quedaban han muerto por nuestras manos o devorados por los engendros. Hemos rescatado a los prisioneros…

-¿Cuántos eran?

-Apenas llegaban a los cincuenta, treinta adultos, diez jóvenes y diez niños menores de 12 años. Al parecer en total eran mas de doscientos pero... Uno a uno, fueron muriendo en los experimentos.

-¿Información?

-Nada, mi comandante, consiguieron destruir la información antes de que llegáramos. Dave ha salvado parte del disco pero tardaremos unos días en arreglarlo.

-Ya veo… ¿Bajas?

-Setenta, veinte de los nuestros y cincuenta voluntarios. Lo siento…

La tensión que mantenía su superior desapareció y dejo caer los hombros, en un gesto de desolación.

-No te preocupes, Daniel… Era inevitable, lo importante es que nadie ha sufrido más daños. Bien, misión terminada… Recojamos los cuerpos de los nuestros y regresemos.- dijo la figura levantándose haciendo ondear su capa negra.

Pero otro soldado se adelanto y abrió la boca pero la volvió a cerrar, dudoso.

-¿Qué ocurre, Dimitri?- dijo su superior con una voz tranquila y suave.

-Mi comandante, tengo unos datos que pueden ser útiles… Se los cogí al general de la sala de control y además… También tenía esto en uno de sus bolsillos, tenía la intención de comerse una pero le mate antes de que lo hiciera.- dijo colocando algo en su mano enguantada.

Una paquete plateado con unas pastillas alargadas destelló a la luz del fuego. Todos los presentes lo observaron sin mediar ninguna palabra, pues ya sabían lo que eran, habían corrido rumores pero esta era la prueba de la verdad.

-Bien hecho…- dijo palmeando la espalda de Dimitri con cariño. -¿Algo más?

-Si… Justo cuando encontré estas pastillas salió una transmisión, de España… En una de sus bases, Madrid… Creo… creo… que es mejor que lo vea con sus propios ojos…

Dimitri extendió la mano y una pantalla se abrió delante de los presentes. En ella se veía la base de los Cobras llameantes y varios cuerpos por todas las partes, tanto de engendros como de Cobras… Entonces la cámara cambió de enfoque varias veces buscando a diversas siluetas, en concreto al grupo de intrusos. Salió la cara de Jack, quién con un corte en la ceja escapaba seguido de una chica, de pelo dorado y largo con un fusil, y un chico castaño y ojos oscuros que portaba una escopeta. Jack subió corriendo unas escaleras y la chica abrió la puerta de la azotea de una patada, se encontraron enseguida con un gran grupo de enemigos a los que dispararon sin ningún temor pero otra figura, rubia y de ojos rojos, apareció y diezmó a los soldados. Alicia se unió al grupo seguida de tres personas, una chica y dos chicos. Entonces la conexión se cortó y apareció otra escena, dos chicas, una de ellas extraía una espada negra del cuerpo de una masa grotesca del suelo, la chica de la espada se tambaleó pero la morena la agarró. La conexión se volvió a cortar. Aparecieron otra vez esas dos chicas, una morena de ojos miel verdosos que seguía a una castaña que se abalanzó sobre el soldado que trasmitía la información. La imagen se detuvo ahí, mostrando el rostro fiero de la castaña, con un parche negro y su ojo descubierto brillante.

Nadie dijo nada solo se escuchaba la respiración agitada del nuevo descubrimiento entonces uno de los soldados no se pudo contener mas y se dejo caer al suelo. Los murmullos rompieron el silencio.

-Mi comandante…- susurró Daniel.

-Recoged todo… Partimos enseguida… Y, Dimitri… Buen trabajo… Daniel, avisa a los demás… Pronto tendremos un viaje largo… ¡Bien, regresemos a la base!- grito el comandante.

Un chispa saltó de las brasas iluminando unos ojos verde esmeralda que destellaron debajo de la capucha.

***

-¡Venga! –apremió Erika mientras saltaba unas ruinas derruidas, seguida de cerca por Inés.

Erika e Inés llevaban corriendo un buen trecho sin parar desde que salieron de la base. Al no encontrarse ningún engendro por el camino, temieron lo peor. Todos los vehículos habían desaparecido, seguramente robados por los Cobras en un intento de huida de los engendros. Erika saltó otras ruinas mientras mantenía su trote rítmico. A Inés le costaba más, a unos pocos metros detrás, le seguía jadeando. Entonces se detuvo bruscamente, había percibido algo pero Erika fue más rápida. Dio un salto hacia atrás calvando la espada en un cuerpo que estaba a punto de atravesar su cuello. Inés observó las garras de la bestia a unos milímetros de su rostro.

Erika extrajo su espada con una mueca de cansancio. Suspiró mientras se la enfundaba. Inés observo al engendro, nunca lo había visto antes.

-Es una mutación…- explicó Erika mientras miraba en su misma dirección.

Tenía cuerpo humano… O eso al menos parecía. Delgado, fibroso y mucoso. Sus extremidades eran demasiado largas, más de la mitad de su cuerpo, acababan en unas garras largas y afiladas. Iban a cuatro patas por la forma curvada de su espina, increíblemente marcada en su espalda. Su rostro esquelético y chupado no tenía más que unos pelos alargados en la parte superior de su cabeza. Su dentadura mostraba cuatro grotescos colmillos, no muy largos y disimulables pero nacidos para desgarrar.

-Parece humano… -murmuró Inés.

-Era humano…- dijo Erika arrancando algo de su cuello. La luz de la linterna mostró unas placas oxidadas con un nombre. –Un humano que acudió en busca del refugio de los cobra… Y solo encontró la muerte.

Erika agito las placas antes de dejarlas caer al suelo. Inés simplemente se mantuvo seria.

-¿Por qué hacen esto?- murmuró Inés.

-¿Necesitan algún motivo?- contestó Erika. –Ellos propagaron el virus, aunque creáis lo contrario, ellos cogen humanos y experimentan con ellos, aunque creáis que solo os rescatan… Ese engendro es una mutación fallida, buscaban controlarlos… Crear un ejercito, ser más fuertes y solo consiguieron acercar más la muerte a los humanos.

-¿Son diferentes a los engendros habituales?

-Si… Son letales… Yo no podría salir impune ni con una veintena de estos, y si fuera un ejercito, menos aún… Son muy rápidos y una mordida es fatal, si caes, te utilizan como comida, una muerte lenta y desagradable… Los llamamos dargos.

-Es horrible…

-¿No era lo que esperabas?

-No es eso… Siempre he creído en ti… Y lo sigo haciendo.- una sombra rojiza empezó a asomarse en las mejillas de Erika. -Me prometiste que volverías y lo has hecho… Solo que desde que empezó el código Serenity, desde que empezó el principio del fin… No hemos conocido otro mundo más que la reserva donde estábamos.

Erika iba a decir algo pero una explosión las hizo volver dirección a donde estaba el campamento. Un leve viento se levanto mientras corrían hacia allí. Erika olfateó y su mueca se tornó desesperada.

-¡Dargos!- gritó Erika acelerando el paso.

***

Un muro de fuego mantenía un radio entre el ejercito de dargos y los supervivientes. Aún así no era suficiente.

-¡Arrancad de una vez!- gritó Alicia intentando mantenerlos a raya.

Ichi y Jack, a bordo de los dos helicópteros los trataban de poner en marcha. Jack estaba en el aire con Emma, Mar y J.J, quienes intentaban cubrirnos desde el aire. Ichi estaba desesperado intentando arrancar el motor del helicóptero.

Alicia danzaba entre los dargos con sus dos espadas en ristre. Tenía varios arañazos en el rostro y uno profundo en las costillas, que había atravesado su ropa. Alicia resopló mientras acababa rápidamente con los dargos atrevidos que saltaban las llamas. El resto esperaba entre chillidos y rugidos. A cuatro patas, rascaban el suelo impacientes.

-¡Ichigo!- gritó Alicia mientras acababa con su centésimo dargo.

-¡Mierda!- golpeó el motor y un ruido de protesta surgió para luego empezar a ponerse en funcionamiento.

Alicia se agacho justo a tiempo evitando las hélices que empezaban a girar. El helicóptero empezó a elevarse.

-¡Alicia!- grito Lorena asomándose por la puerta extendiendo la mano.

Alicia la miro pero una mueca de horror cruzo su rostro al ver como un dargo saltaba hacia Lorena. Lanzó su espada, clavándose en su cuello y el dargo cayó los cinco metros de altura que los separaba del suelo. Alicia jadeó mientras se llevaba una mano a la herida del costado que le empezaba a escocer. Miro hacia arriba y observó el helicóptero que estaba en el aire que ascendía cada vez más, aunque Ichi luchaba por intentar mantenerlo a la misma altura. Miro el muro de fuego, empezaba a bajar y los dargos se volvían mas atrevidos.

-¡Alicia!- volvió a gritar Lorena asomándose por la puerta abierta

Alicia rodó a un lado esquivando a su atacante pero no pudo evitar a los dos que se le lanzaron por detrás, le desgarraron la espalda, provocando que soltara un quejido de dolor. Cuando volvían a atacar, una mano los detuvo por el cuello, arrancándoselo de cuajo. Alicia rugió mientras se incorporaba, su ojos rasgados destellaron en la noche. Agarró la espada con fuerza, lanzando un tajo horizontal de arriba abajo cortando al dargo que se abalanzaba sobre ella. Miro a su alrededor, las llamas prácticamente habían disminuido hasta casi desaparecer. Millares de pares de ojos brillantes la miraban en la oscuridad, intimidados pero no por mucho tiempo. Bajo la espada, cansada. Miro la otra, que aún seguía clavada en el cadáver, a unos metros.

-¡Alicia! ¡Alicia! ¡Soltadme, joder!- gritaba Ichi mientras intentaba salir del helicóptero pero estos le detenían. -¡Alicia!

Alicia esbozó una pequeña sonrisa antes de levantar la cabeza y mirarle.

-¡No seas idiota, pendejo! ¿Quién los llevará a salvo? Te toca ocuparte a ti…- gritó la rubia. –Vete. Me quedare a cubriros. ¡Vete y encuentra a Erika!

-¡No te voy a dejar atrás!

-¡Que os marchéis! ¡Es una orden!- rugió Alicia pero enmudeció al ver como un dargo se abalanzaba sobre ella.

Un siseó rompió el aire y como si fuera a cámara lenta una sombra saltó por detrás del dargo.

-¡Aquí nadie da ordenes sin mi permiso!- gritó una voz nueva y la Espada Perdida se clavó el dargo atacante de Alicia.

Alicia suspiró mientras miraba a Erika que mostraba una sonrisa torcida. Inés apareció enseguida encima de un blindado.

-Llegas tarde… -murmuró Alicia. Erika sonrió mientras le hacia un roce cariñoso en la mejilla.

-Lo siento, rubita. Ha habido complicaciones.- contestó.

Una ventisca provocó que se agacharán. Ichi bajo el helicóptero mientras sus compañeros disparaban intentando mantener a raya a los dargos pero apenas acertaban. Erika agarró a Inés impulsándola hacia arriba. La morena agarró la mano de Lorena y luego tendió otra a Erika. Esta se la agarró mientras el helicóptero empezaba a elevarse. Erika extendió la mano, mientras Inés chasqueaba sus dedos y un nuevo muro de llamas surgió, cubriendo su huida.

-¡Alicia!- gritó Erika.

La nominada salió corriendo. Esquivo a un dargo y corto a otro que saltaba hacia ella en el aire. Extendió la mano y flexiono las rodillas justo cuando agarraba su otra espada, y de un salto agarró la mano de Erika.

Un tirón brusco y Erika se dio de bruces contra el suelo del helicóptero. Un portazo indicó que alguien había cerrado la puerta y que ya estaban en movimiento, por fin. Erika soltó un quejido al incorporarse, una de las garras de los dargos le había arañado el abdomen pero no le dio importancia, Erika agarró a Alicia que resoplaba mientras trataba de apartarse el pelo sudoroso de la frente. Su costado no manaba sangre en exceso pero no dejaba de sangar. Ana corrió a su lado.

-Imbécil.- soltó Alicia mirando a Erika. La agarró de la cara y acercó la suya inspeccionando minuciosamente los ojos de la castaña. -¿Has liberado tu poder?

-Idiota…- contestó Erika mientras le arrancaba la camisa que llevaba Alicia, dejándola con un top interior para mirar la herida.

-Erika, déjame… Que yo sepa no sabes medicina.- murmuró Ana.

Erika simplemente gruño algo mientras se movía quedando al lado de Alicia. Alicia inspiró hondo y suspiro, relajando los hombros y todo su cuerpo. Ana inspeccionó la herida, no era grave pero si muy profunda, necesitaría puntos.

-Necesitas puntos… Y yo solo llevo un maletín de primeros auxilios, el resto esta en el campamento.- contestó la morena mientras le desinfectaba la herida y le colocaba una venda alrededor de toda su cintura.

-No te preocupes…- suspiró Alicia. –He salido de peores.

-¿Cuánto tardaremos en llegar a tu base?- pregunto Ana mirando a Erika y acercándose a ella.

-Si mantenemos esta velocidad… Dos días, con un poco de suerte, día y medio… Sin descanso y si tenemos bastante gasolina. Aterrizaremos en la costa y tardaremos una semana en llegar a la base desde ahí pero hay refugios cercanos, encontraremos algo allí.- contestó Ichi.

-Eh, Ana…- murmuró Erika apretando los dientes al notar el escozor del alcohol en su herida del vientre. –Estaremos bien… Nos curamos más rápido que los humanos y te digo yo, que al final no necesitará puntos.

Ana solo suspiró mientras terminaba su tarea y se dejaba caer en el asiento.

-Aunque vosotras os curéis rápido… Hay más gente que necesita tratamiento…- susurró por lo bajo.

Entonces ahora ya empezaban a caer en cuenta de todo lo sucedido en la noche. El sol se asomaba por el ocaso, dando paso a un nuevo día. Lorena tenía una venda en el hombro, Mar estaba llena de suciedad y tenía un buen cardenal en el cuello. Ed no parecía haber sufrido muchos percances pero cojeaba, nadie había salido muy ileso.

Lorena observó como Inés se intentaba quitar una chaqueta entre espasmo adoloridos y con ayuda de su hermana, pudo deducir que llevaría más de algún cardenal. Eran pocos, demasiados pocos… En este helicóptero estaban Ichi y Ed en la parte delantera. Detrás Erika, Alicia, Ana, Sandra, Inés, Mar, Emma, Gabriel y ella. En el otro estaban Jack con J.J y Rick, junto a los pocos supervivientes que quedaban.

-¿Qué ha pasado?- preguntó Lorena mirando a Erika que solo llevaba una camiseta desgarrada y una capa de algún enemigo caído que se había quitado con desagrado.

-Problemas.- murmuró mientras lanzaba algo a Alicia que lo cogía en el aire.

-¿Qué es esto?- preguntó Alicia mirando el paquete de pastillas. -¿No me digas que…?

-Si… Están yendo más rápido de lo que creíamos… No me equivocaba cuando te dije que había alguien inusual.

-Alguien que te ha obligado a romper el sello.- cortó Alicia.

-No me quedo más remedio.- murmuró enfurruñada Erika.

-Sabes que no puedes hacerlo… Que…

-¡Alicia! Cállate. Lo sé.

-¡No me pienso callar! Ellos merecen saberlo.- contestó Alicia casi a grito.

-Alicia…- previno Erika.

El ambiente era tenso. Sandra rompió el silencio.

-¿Saber que?- preguntó.

-Inés… Tu lo has notado ¿Verdad?- dijo mirando a la morena.

-Si… Erika, y tú tenéis un aura diferente…- dijo la morena.

-Erika tiene un poder espiritual demasiado alto y por tanto peligroso, si lo liberara todo su cuerpo no lo soportaría. Ella tiene demasiado poder. Yo también soy poderosa pero entraría en el rango normal tirando a un poco peligroso.- señaló el anillo del dragón que llevaba Erika y luego el piercing del su lóbulo, un león de acero. –Esto sella nuestro poder hasta dejarlo al mínimo pero Erika tiene un sello más, dentro.

-Es suficiente, Alicia… No los sobrecargues de información… No han pasado ni dos semanas desde que los rescatamos y les dijimos eso. Eso será suficiente…- cortó Erika.

Un bostezo rompió el silencio que se había formado. Miraron a Gabriel que se desperezó y se incorporó de las piernas de Mar. Al ver a Inés y a Erika se le iluminaron los ojos y se lanzó a los brazos de la castaña pero Inés lo agarró antes de que le hiciera daño en las heridas. Inés se sentó al lado de Erika mientras le susurraba a Gabriel que tuviera cuidado. El pequeño, impaciente abrazó el cuello de su tía. Erika sonrió mientras besaba su pelo.

-¿Por qué habéis tardado tanto?- preguntó Alicia.

-Nos encontramos con Mikael.- dijo Erika.

-Mikael… ¿Uno de los del Purgatorio?- exclamó Alicia. -¿Qué hacia él ahí?

-¿Os encontrasteis con uno de los cinco asesinos de Aranel?- interrumpió Ed. -¿No estaban en el Capitolio?

-Tu mismo lo has dicho… Estaba.

-¿Qué ocurre?- preguntó Emma.

-No lo sé… Aún no lo sé... Tengo mis suposiciones pero os lo contaré cuando lleguemos solo quiero hablar antes con Irial.- contestó la castaña.

-¿Y donde esta Mikael ahora?- preguntó Ed.

-Muerto… Esta muerto.- contestó Inés seria.

Todo el mundo callo hasta que una risita rompió el silencio. Alicia se rió entre dientes mientras chocaba su puño contra el hombro de Erika.

-No has cambiado en estos años… ¿No has podido controlarte?- murmuró divertida Alicia.

En cambio, Ichi tenia una expresión huraña.

-Necesitábamos su cabeza… No habría venido bien.- gruño Ichi. –Pero como siempre, tienes que cargártelos a todos.

-¡Eh! Esta vez no es culpa mía. Se comió esa pastilla y se salió fuera de control. Cuando lo abatimos se hizo en polvo… No pude hacer nada.

-Así que pastillas experimentales… Aún no funcionan.- dijo Ichi.

-Puede que no funcionen a la larga… Pero ha sido muy peligroso… Les da un poder inimaginable… Si la terminan… Estamos todos muertos.

Otro silencio más espeso que el anterior.

-¿Podemos dejar de hablar de esto? ¿Qué habéis encontrado vosotros?- preguntó Inés cansada.

Lorena sacó lo que parecía ser un disquete y se lo lanzó a Erika. Erika lo agarró mientras se lo pasaba a Ichi, quién se lo guardo.

-Hemos encontrado bastante información. Al parecer los Cobra han estado investigando unos ataques recientes a sus bases dispersadas en Europa. Han perdido muchas… La última fue la de Viena, hace unas pocas horas.- dijo Lorena mientras se reclinaba cruzándose de brazos.

-¿Sabéis algo de quién podría haber sido?- preguntó Inés mientras acariciaba el pelo de Gabriel.

-No hemos analizado los datos pero había una palabra que se repetía mucho… Demonio de Fuego.

-¿Demonio de Fuego? ¿Qué clase de nombre es ese?- replicó Mar.

-No es un nombre…- dijo Ed. –Por lo visto los cobra designan así a la persona, sea quien sea, que destruye sus bases. Dicen que nadie que la haya visto ha sobrevivido. Y ese Demonio de Fuego no esta solo… En la ultima transmisión sale con mas hombres pero todo es tan borroso que apenas podemos distinguir nada.

-¿No se puede distinguir nada de nada? ¿Quién es ese Demonio de Fuego?- preguntó Sandra.

-Yo… Creo que es de los nuestros…- ahora la que habló fue Erika. –Mikael mencionó que sus bases estaban siendo atacadas y me culpó a mi… Pero al ver que yo no era… Le cambió la cara… Creo que hay alguien más pero no estoy segura de nada. Antes de sacar conclusiones quiero reunir al Consejo y analizar toda la información que tengamos.

Un silencio adueño el helicóptero. Inés acarició el pelo de Gabriel que se había quedado dormido en su regazo. Erika la miró, entonces le agarró de la mano y cruzó su mirada con la de ella. Una sola palabra retumbó en la mente de la morena.

Lo siento por lo…

Inés le dio un apretón en la mano, asintiendo con la cabeza. Erika no insistió pero mantuvo su agarre, Inés suspiró y entrelazó los dedos, dejando que su mano descansara sobre la de la castaña.

-Sera mejor que durmáis… Yo vigilaré el rumbo… Ha sido una noche muy larga.- dijo Ichi.

No habían ni pasado treinta minutos desde que Ichi había dicho eso y todos dormían menos Ed que miraba por la ventana y Anna, que vigilaba el sueño de sus soldados. Lorena dormía apoyada en el regazo de Mar, quien a su vez se apoyaba en Anna. Sandra había apoyado su mejilla en el frio cristal del helicóptero y Inés se había apoyado en uno de sus hombros. Gabriel dormía entre Inés y Erika, quien con Alicia, eran las primeras que habían caído rendidas.

Anna observó las estrellas que poblaban el cielo nocturno pero un susurro le llamo la atención. Observo a Erika que fruncía el ceño en sueños… Un nombre escapo de sus labios.

-Cissy…
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 15:07

Elisika-sama escribió:
Capitulo 26: Fin del destino.


Erika siseó con un ademán brusco los murmullos que se levantaban en su grupo. Todos guardaron silencio mientras esperaban pacientemente que los sonidos de arrastre se fueran alejando. Pasaron varios minutos y luego salió Ichi, que volvió enseguida.

-Camino despejado. Vamos.- dijo Ichi.

Erika asintió y les incitó a los demás a seguir. Cogió a Gabriel y lo cargó a la espalda pero la funda de la espada se le resbaló por un brazo. Extendió la mano para agarrarla pero alguien la cogió antes. Erika miró a Inés que se colocaba su espadón en su espalda pero esta, al ser más baja que Erika, le llegaba casi hasta el suelo, apenas unos centímetros por arriba de los tobillos.

-Yo la llevó por ti. Cuida de Gabriel.- me susurró suavemente mientras sujetaba bien al pequeño en la espalda de Erika y le pasaba una manta por encima.

-No te separes de mi. –le dijo Erika.

Inés asintió mientras empezaban a andar. Habían tardado dos días en llegar a la costa de Alaska y habían avanzado todo lo posible con los helicópteros pero pronto perdieron gasolina y tuvieron que aterrizar en un desierto helado. Las temperaturas eran extremas y dificultaban su avance. Desde donde estaban si no se detenían podían llegar sin desvíos a su base que rompía la frontera entre Alaska y Canadá. Erika miró hacia atrás y observó a su grupo. Contaba apenas unas quince personas, todos jóvenes y varios niños que llevaban a sus espaldas como Gabriel. Nada más bajar a este desierto de hielo ya habían perdido a dos guardias en la primera noche, que se quedaron dormidos y ya no volvieron a despertar... Erika aceleró el paso, le dolía esa muerte pero no le dolía tanto como su sobrino enfermo que llevaba a su espalda con mas de 40 grados de fiebre.

Alicia iba en el medio ayudando a los que podía, sus movimientos toscos indicaban su herida no curada, indicaban que si no llegaban pronto podía empezar a congelarse esa parte, aunque realmente no se preocupaba por ella, sino por sus otros amigos como Mar, Rick y J.J que aunque no fueran muy graves, si no llegaban a un sitio seguro podría ser mortal.

Tenían que llegar pronto a la base, por ellos y por su único familiar que le quedaba. Perdieron la cuenta de los minutos, de las horas y hasta que una negrura bien oscura se abalanzó sobre ellos, no se detuvieron. Ichi hizo un agujero lo bastante grande donde pudieran caber todos y aseguro la pequeña cueva creada. Anna entró inmediatamente tendiendo varias mantas en el suelo, aunque seco, helado de piedra y montó una hoguera que Inés con un chasquido prendió. Todos entraron mientras se tendían cansados en las mantas. Entre espasmos adoloridos se quitaron las mochilas que crujieron heladas y agitaron las capas. Erika tendió a Gabriel en el suelo mientras lo revisaba preocupada, le cambio las mantas poniendo otras más secas y paso un paño húmedo por su frente. Anna se acercó a ella mientras inspeccionaba a Gabriel.

-¿Cuándo tardaremos en llegar?- preguntó en voz baja.

-Si vamos a paso ligero, tres días más.- susurró Erika.

Anna bajó los hombros derrotada mientras se pasaba las manos por la cara, cansada, clavó sus orbes azul verdoso en los castaños de su amiga.

-No quiero asustar a nadie, pero no se si aguantaremos más. Tenemos cuatro niños enfermos y Gabriel es el que peor esta, la fiebre le sube y si, no conseguimos que recobre el conocimiento para mantenerle con calor corporal… le perderemos… Todo depende de lo que aguante… Y lo mismo van para los otros.

La expresión de Erika se torno dura y sus ojos de acero se clavaron en el suelo mientras apretaba el puño con fuerza.

-Entendido… ¿Cómo están los demás?- mustió Erika.

-Aguantando… Por quién más me preocupo es por Alicia, Mar, Rick y J.J… Sus heridas son profundas y con este frio pueden perder la zona. En cuanto a Ed, va bien pero su pierna se esta hinchando más… Aunque el frio le va bien, cojea mucho más que antes y, aunque no la tiene rota creo que debe tener alguna astilla dentro que se le estará empezando a emponzoñar.

Erika pasó por ultima vez el paño por la frente de su sobrino y se dejo caer en la pared de piedra. El fuego pronto caldeó la caverna y las llamas lanzaban sombras reflejadas en los muros de piedra. Observó los niños, eran seis con Gabriel. Dos estaban ayudando, los otros cuatro enfermos por hipotermia y a saber que más… Incluso ella misma estaba agotada y apenas podía estar consciente. Su poder le estaba pasando factura.

-Intenta mantenerlos todo el tiempo que puedas… Confía en mi… Llegaremos… No permitiré más muertes.- juró Erika.

Anna asintió con una sonrisa esperanzada mientras le acariciaba la mejilla para luego abrazarla con fuerza. Erika correspondió el abrazo mientras le besaba su sien y luego en la mejilla, como tiempos atrás. Cuando Anna se fue, Inés se dejo caer a su lado mientras le tendía un cazo tosco con lo que parecía tener agua y la poca comida que le quedaban.

-No es mucha cosa, pero nos calentará.- dijo Inés entregándoselo.

-Gracias.- murmuró la castaña.

Nadie dijo nada más, comieron en silencio y reposaron fuerzas. Erika agarró un subfusil y se colocó a la entrada para montar guardia. Alicia y Ed querían ser los primeros en hacerla pero ante la prohibición de Anna y la orden de Erika, no les quedo más remedio que resignarse. Sandra se acercó a Inés que estaba cuidando de Gabriel susurrándole varias nanas al oído.

-Inés, ve…- murmuró bajito su hermana mayor. –Yo cuidaré de el.

-Pero…- protestó la morena.

-Sin peros. Ve.

Inés miro a la castaña que jugaba con ese encendedor que llevaba siempre, con la vista en la ventisca de las afueras. Entonces la morena, después de unos interminables minutos, se levantó y se coloco enfrente de la castaña mientras agarraba el fusil de su hermana y se lo colocaba en las piernas. Erika simplemente movió un ojo castaño fijándose en su movimiento para luego posarlo en las afueras. Ninguna dijo nada… Permanecieron en silencio. La luz fue atenuando, mostrando unas brasas. Erika se levantó y echo más madera para chasquear los dedos y hacer que el fuego prendiera más.

Háblame de esa base.

Erika miró a Inés sorprendida… Entonces le contesto mentalmente también.

Bueno… ¿Qué quieres saber?

Todo


Una risa divertida se asomo en los labios de Erika.

Esta bien… La base es nuestro hogar… Es todo lo que queda para los que estamos en libertad o, mas bien, para los que sabemos la verdad…

Hogar… mmm…

Si, hogar… Creo que te gustara… Utilizamos una zona abandona, conectada al Capitolio, donde aparentemente es un castillo en ruinas sin ninguna entrada o salida pero por abajo es un tesoro… Ahí todos tendrán su propia habitación, todos colaboran y trabajan… Aunque al final y al cabo, sigue siendo una base militar…

Pero es su hogar… y todo gracias a ti…

Humm… Supongo…


Inés sonrió soltando una risilla y chasqueo la lengua.

Te valoras muy poco, Erika… Siempre lo has hecho…

Eso me han dicho muchas veces… mis padres…


Inés observó como Erika jugueteaba con el anillo que tenía de su madre. Luego miró el mechero que llevaba siempre encima.

¿Y eso?

¿El mechero? Es una vieja promesa que hice antes de partir de aquí a España…

¡¿Fumas?!

Se me han acabado los cigarros… Si te sirve de consuelo…

¡Erika!


La castaña se apretó las sienes mientras fruncía el ceño molesta ante el grito.

No grites tanto… ¿Estamos en extinción y tu te preocupas de si fumo?

Pero… Aún así… Has cambiado mucho…

La situación lo requiere… ¿No? ¿Y tu que? ¿Ed? No he podido evitar ver que ya no esta tan pegajoso…

Erika… Lo dejamos hace mucho tiempo… Nunca habría funcionado…

Le dijiste que si por Natalia…


No era una pregunta. Inés apartó la vista molesta por la acusación.

¿Podemos dejar de hablar de esto? No son recuerdos agradables…

Perdóneme, mi reina… No sabía que le dolía la verdad…


Inés la fulminó con la mirada más molesta que antes al notar el sarcasmo de la castaña. Esta tenía una sonrisa vengativa y le brillaban los ojos.

¿Y que hay de ti? ¿Seguiste sin liarte con nadie, anclada en el pasado?

No te preocupes, Inés… He tenido más que suficiente diversión… Creo que perdí la cuenta… Aunque he de reconocer que Alicia estuvo genial…


Inés abrió los ojos sorprendida y se obligó a cerrar su mente, alejándose de los recuerdos de una castaña arrinconando a la rubia de ojos rojos contra un árbol. Erika mantenía su sonrisa vengativa, realmente lo estaba disfrutado… Su relación siempre había sido un tira y afloja y ya estaba cansada…

Inés simplemente gruño algo antes de salir fuera y apoyarse en e montículo. El frio le despejo la cabeza. Su capa se empaparía pero le daba igual. Suspiró mientras trataba de centrarse, no podía evitar que le doliera como la castaña la trataba pero no la culpaba… Pero… Estaban en el fin del mundo, han pasado más de cuatro años y aun seguían con ese tira y afloja… Notó un movimiento a su derecha y estiro el puño pero Erika se lo agarró y la empujó hacia ella. Inés simplemente gruño algo mientras trataba de librarse del agarre.

-¿Qué demonios estas haciendo?- gruño la morena.

-Te vas a congelar aquí fuera, entra dentro…- dijo la castaña soltándola.

-No… Estoy bien…- finalmente suspiró y miro a la castaña. -¿Tenemos que estar así?

-No lo sé… Dímelo tu…

-Erika, por favor… - suplicó pero abrió los ojos sorprendida al ver como la castaña suspiraba y se acercaba a ella poniendo sus manos sobre sus hombros.

-Esta bien, enana… Empecemos de cero… ¿Si?- dijo con una mirada cálida y una sonrisa nerviosa, como tiempos atrás.

Inés sonrió mientras le agarraba la mano. ¿De verdad le daba una oportunidad?

-De acuerdo, caballito…- contestó llamándola por su antiguo mote escolar.

-¡Eh! Se supone que ya nadie se acuerda de eso…

Inés se rio mientras se alejaba unos pasos y levantaba la cabeza mirando al despejado cielo negro poblado de innumerables puntos brillantes. Sonrió observando el paisaje nocturno… Si había algo de lo que disfrutara de este vasto mundo… Eran las estrellas, brillantes y lejanas, observando desde la distancia… Parpadeando con esperanza… Unos brazos la envolvieron por detrás e Inés miro sorprendida a Erika. La castaña levantó el brazo y señalo las estrellas haciendo un recorrido determinado.

-¿Ves ese grupo de estrellas?- susurró mientras las señalaba una y otra vez. –Esa es la osa mayor… También llamada la constelación del…

-Amor…- interrumpió Inés mirándola fijamente. Erika esbozó una sonrisa torcida.

-Si… Pues dicen que según la leyenda la diosa Calisto…- las palabras murieron en los labios de Erika. La castaña observó sorprendida como Inés la agarraba de la nuca atrayéndola hacia ella. Su aliento cálido contrastaba con el vaho del aire.

-Perdóname…- susurró la morena provocando que sus labios se rozaran en un movimiento sensual. –No puedo más… Necesito comprobar una cosa…

Inés fundió sus labios con los de la castaña, quién paralizada, apenas podía hacerse la idea. Pero no pasaron muchos segundos desde que la castaña la rodeara con los brazos y la pegara más a ella, correspondiéndola. Sus latidos desbocados pitaban en sus oídos pero ahora, solo existía ella. No sabía si lo que hacía estaba bien, no sabía si era buena idea… Pero ahora, solo ella estaba aquí, y necesitaba desesperadamente alguien en quien apoyarse… Pues como dijo alguien sabio una vez, el primer amor es el último, nunca se olvida… Sus labios se movían acompasados… Lentos y tranquilos. Se separaron un par de veces que aprovecho la castaña para darle varios besos cortos y luego se volvieron a besar, casi con más frenesí. Inés atrajo su nuca con más fuerza pegándola a ella, mordisqueo su labio inferior arrancando un suspiro de la castaña y aprovechando sus labios entreabiertos exploró su boca, casi con nerviosismo. Se sorprendió al notar los colmillos de la castaña más largos de lo normal. Y cuando se separaron por la evidencia de falta de aire, Erika soltó un suspiro mientras dejaba caer su cabeza en el hombro de la más baja.

-Espera… Un… momen… to…- jadeó la castaña. Inés notó como temblaba entre sus brazos.

-¿Estas bien?- preguntó preocupada pero al notar el tormento espiritual que se desataba en el interior de la castaña, se separó de ella y la agarró de la cara, se sorprendió al ver como tenía los ojos (mas bien, su único ojo descubierto) fuertemente cerrados.
-¿Erika?- susurró Inés.

Erika miró a Inés con sus ojos dorados y rojizos que se fueron atenuando hasta quedar en su habitual marrón chocolate.

-Perdona… Una pequeña crisis…- dijo la castaña intentando sonreír pero solo le salió una mueca. Pero al ver la cara interrogativa de la morena trato de explicarse. -¿Recuerdas que te dije que nuestro poder proviene de los espíritus que tenemos dentro de nuestro cuerpo?

La morena asintió.

-Pues, por muy bueno que sea el espíritu no podemos evitar… eh… perder el control… Quiero decir, que el espíritu que albergamos lucha por mantener el cuerpo… Es como una adicción, esta en su naturaleza… Y cuando nos pasa eso… Tenemos que reprimirlos… Y sucede bastante, sobre todo lo hacen cada vez que los sentimientos y deseos entran en conflicto… Es… complicado.

-Creo… que lo he entendido… Mas o menos… ¿Es casi como un vampiro y la sangre humana?

Erika se rio entre dientes al oír la comparación.

-No lo pondría así… pero si… Es algo así, solo que en vede de desear sangre… son otras cosas… La mayoría de ellas, es poder y control…- Erika sonrió maliciosamente. –También esta el deseo carnal y la atracción.

Inés frunció el ceño mirando a Erika al oír esto último. Erika se encogió de hombros.

-No me mires así… Tampoco se mucho sobre eso… Además dicen que necesitas más de cincuenta años para ser uno solo con tu espíritu y coexistir. Quién lo consigue, encuentra su verdadero poder…- murmuró Erika casi con admiración.

-¿Y tu lo has conseguido?- preguntó Inés cálidamente.

-Si lo hubiera conseguido no estaríamos aquí… ¿no?

No dijeron nada más… Un silencio inundó el ambiente. Erika casi saco una sonrisa irónica. No habían cambiado en nada, hace dos minutos se acababan de besar y simplemente hablaban de otro tema que no fuera eso… Tira y afloja… Quizá fue por eso que se quedo perpleja cuando Inés la volvió a besar. Fue un beso suave, corto y cariñoso. Inés se rió entre dientes al ver la cara de Erika.

-Lo siento, Erika…- se disculpó la morena con una sonrisa. –Pero necesitaba disipar mis dudas…

-¿Y lo has conseguido?- respondió Erika con una cara de boba.

Inés sonrió mientras le acariciaba la mejilla a la castaña. No pudo evitar volverse a reírse por lo bajo otra vez, pues la cara estupefacta e incrédula de la castaña, no tenía precio.

-Erika, gracias… Gracias de corazón, por todo.

-¿De nada?- murmuró Erika, sin saber a donde quería llegar.

Erika iba a preguntar algo pero soltó una exclamación al notar como Inés cogía su mano y se la colocó en su pecho. La castaña sentía los latidos de la morena, rápidos y nerviosos, aunque los oía ya, no pudo evitar sonrojarse ante la acción.

-Mi corazón es tuyo.- susurró Inés. –No te voy a forzar a nada, ni te insistiré… Se que te hice daño y me arrepiento… También se que has querido a alguien cuando estuviste fuera, aunque no hayas dicho nada. Lo único que quiero que sepas es que estaré ahí para todo lo que quieras, y aceptaré cualquier decisión que hagas… Solo te pido una cosa… Que nuestra amistad perdure… Empecemos de cero.

Erika no dijo nada… Se había quedado en shock. Trato de hacer maquinar a su cerebro pero no sabía que decir ni que hacer, simplemente observaba el rostro de Inés esperando que no fuera un sueño y de repente todo desapareciera.

-Yo…- habló la castaña, realmente no tenía ni idea de lo que iba a decir.

Inés simplemente le sonrió mientras le apretaba la mano.

-No digas nada… Hoy no.- murmuró antes de entrar en el pequeño refugio.

Erika aún aturdida, se dejo apoyar en el montículo. La nieve la caló hasta los huesos pero agradeció el estremecimiento que le recorrió de pies a cabeza. Necesitaba saber si era real… Ahora era cuando más echaba en falta ese paquete de cigarros que se había fumado a la ida.

Cuando entró en el refugio y con un silencioso movimiento levanto un pequeño muro en la entrada permitiendo el paso del aire pero bloqueando cualquier peligro. Miró a su alrededor, el aire estaba caliente gracias a unas brasas que aún humeaban. Erika se agachó y coloco varios trozos de madera en las brasas pero esta vez no los prendió. Miro a Alicia que dormía con Lorena y Emma. Rick estaba con Anna y Mar con Ed. Cerca de sus familiares estaban los niños. Ichi se había quedado dormido apoyado en la pared. Sandra no pudo resistir al sueño y se durmió al lado de Gabriel. Erika se acercó a Gabriel y observó que a pesar de su respiración agitada, se veía un poco mejor. Inés estaba a su lado y también había caído rendida.

Erika se permitió observarla, se colocó en cuclillas, quitándose la capa mojada y dejándola junto al fuego. Después se quitó una chaqueta que llevaba y se la colocó encima de la morena, abrigándola. Acarició su mejilla y apartó un pelo rebelde de la frente. No pudo evitar sonreír… Cuando se iba a incorporar una mano la agarró. Erika miró a Inés que se apartaba dejándole hueco entre ella y Gabriel. Erika iba a protestar pero un ademan negativo y un tirón de la morena la hicieron desistir. Con un suspiro cansado se colocó en el hueco y no pudo evitar arrebujarse entre las mantas calientes. Volvió a velar a Gabriel unos minutos más antes de darse la vuelta y observar a su acompañante. Inés simplemente la miró en silencio y sonrió antes de pegarse a la castaña y extender la chaqueta para que pudiera cubrirlas a las dos. Nada más se oyó en toda la noche, solo el débil crepitar de las llamas acompasaban las respiraciones de los presentes.

___________________________________________________

Bueno ahi va un nuevo capitulo! Espero que no me maten jajajaja pero considero la relacion de erika e ines importante para la historia pues es una manera de representar que si has amado a alguien de verdad, no se puede olvidar del todo... Y... Todos merecemos una oportunidad ¿no?

Se que parece que estoy metiendo mucho relleno pero quiero dejar las cosas bien claras antes de empezar con la accion.

Y por si no me vuelvo a conectar... FELIZ NAVIDAD A TODOS HOHOHO!!!!

:beso: :beso: :beso: :beso: :beso: :beso: :beso: :beso: :beso:
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 15:08

Elisika-sama escribió:
Capitulo 27: Clínica y otros dolores…

En el gran desierto níveo solo se podía distinguir una gran mancha blanca, rota quizás por varias sombras que corrían sin detenerse. Si mirabas más hacia el este, a unos cuantos kilómetros se podía divisar una sombra de un torre y puntos brillantes pero ese no era el destino. Oculto en el manto blanco se pueden distinguir varios salientes irregulares, las ruinas de un viejo castillo feudal del siglo XVIII.

Las sombras, en concreto tres, esquivaron las ruinas y se detuvieron junto a un arco semiderruido. Entonces de la nada, estuvieron rodeados de varias docenas de cañones apuntándoles.

-¡Alto!- dijo el que parecía ser el jefe. –Son ellos, inspección.

Los tres soldados dejaron que los agarraran y los inspeccionaran pasando una especie de detector. Una vez seguros de que no estaban infectados, los escoltaron hacia el interior. Pasaron el arco y se detuvieron en un boquete del tamaño de una alcantarilla. Golpearon la tapa un par de veces con el pie y se abrió. Atravesaron el agujero y ya todos respiraron tranquilos el aire cálido del refugio subterráneo. Pero el que comandaba el grupo de tres que acababa de llegar, una chica alta y de complexión atlética con espaldas anchas, despidió a sus compañeros y echó a correr. No se detuvo hasta llegar a una sala, que jadeante atravesó e interrumpió la conversación que se llevaba a cabo.

-Comodoro Roag… Ha vuelto.- dijo uno de los presentes.

-No es momento de saludos, Harry.- contestó Roag tratando de recuperar el aire. –Tenemos problemas.

-¿Qué ocurre?- habló otra persona, una chica. -¿Terminaste la inspección?

-Si, la fuerza espiritual que percibimos era correcta… Muy débil pero correcta. Están siendo cercados por un grupo de los Cobras, que seguramente pasaban por ahí de casualidad en busca de suministros. No aguantarán mucho más.

-Iré yo.- dijo un hombre adelantándose.

-Me imaginé que dirías eso, Iván…- contestó la misma chica.

-Nosotras iremos también, Irial… Nos necesitarán.- Roag se giró para ver a dos adolescentes idénticas, excepto que una llevaba el pelo largo, recogido en un moño, y la otra lo llevaba suelto en una coleta baja. La de la coleta baja parecía cojear un poco cada vez que andaba, pero sus pisares eran seguros.

-Creo que con vosotros tres y Roag os bastará para rescatarlos, llevaros la unidad que queráis y coged las motos de nieve. Tenéis dos horas para ir y volver… Erika y Alicia están heridas… y creo que no son las únicas.- Irial levanto la vista preocupada. Sus ojos grises se mostraban apagados y cansados pero su rostro seguía siendo duro y firme como siempre.

Nadie dijo nada más, salieron disparados a la salido mientras Roag e Iván se comunicaban con el grupo que pensaban llevarse.

***

Erika rodó por el suelo antes de incorporarse con un grito y disparar al soldado que la había tirado al suelo pero un disparo la hizo desistir y se tiró a un lado esquivándolo. Un temblor sacudió el suelo y un muro circular salio de la nieve separándolos de los enemigos. Erika miró a Ichi que jadeaba cansado.

-No… podre… aguant… ar…- gimió entre jadeos.

-Son demasiados.- dijo Inés.

Alicia soltó una maldición. Estaban todos apiñados en círculos. La llegada de los Cobra los había pillado con la guardia baja. ¿Quién iba a pensar que patrullarían este paramo helado? Cinco personas habían sido alcanzadas de los disparos, entre ellos, un niño. Erika apretó el puño mientras apartaba la vista de los cadáveres. Ed, Alicia estaba heridos. Rick y Sandra habían sido alcanzados por una bala. Anna se ocupaba de cuidarlos a ellos y a los civiles que quedaban, los cinco niños y cuatro adultos. No eran suficientes…

Erika miró su costado con disimulo, había notado el roce de la metralleta pero de lo había ocultado a sus amigos. Inés cargaba sus armas junto a Lorena y a Mar… Eran solo cinco con Ichi. Entonces Alicia se levantó y cogió un fusil caído por la nieve.

-¿Qué diablos haces?- gruñó Erika.

-Aún puedo luchar… No podéis solos.- un golpe interrumpió las palabras de Alicia.

Los golpes se repitieron. Estaban intentando echar abajo la pared. Erika suspiró cansada mientras esbozaba una mueca de dolor al moverse.

-¡Tienen a un guardián entre ellos!- gritó desesperado Ichi.

-¿Guardián?- preguntó Lorena.

-Gente como nosotros, con espíritus.- contestó Alicia.

-¡Mierda!- gritó Ichi. Una gran explosión sacudió el lugar y el muro protector se derrumbó.

Erika tapó su cabeza esquivando los escombros. Miró a su alrededor pero soltó un alarido de dolor al notar como le golpeaban con fuerza en el costado herido con la culata del fusil. Erika se agarro el costado con un gesto de dolor y se hizo un ovillo en el suelo mientras intentaba controlar los espasmos que le recorrían su cuerpo. Miró a su enemigo que le apuntaba con una sonrisa de suficiencia.

-¡Erika!- gritó Alicia que estaba cercenada por varios enemigos.

Un disparó rasgo el aire. Erika miró como el enemigo caía muerto a sus pies. Inés bajó su arma humeante y agarró el brazo de Erika levantándola. Erika soltó un gesto de dolor al intentar tapar su costado sangrante, el golpe le había agravado la herida. Retrocedieron colocándose en circulo. Quedaban una docena de soldados que le venían por todos los lados… A la cabeza, estaba el jefe, un guardián renegado.

El guardián enemigo levantó los brazos y Erika no pensó, simplemente actuó. Una gran explosión espiritual surgió de ambos. Una gran bestia de fuego surgió de los Cobra atacando a los supervivientes pero se topó con el escudo de Erika. Inés miró angustiada como el escudo aguantaba a duras penas. Erika apenas podía mantenerse estable y su ojo empezó a parpadear tornándose castaño, dorado y rojo. Ichi se acercó a su amiga y le colocó un brazo en su hombro. Inés pudo notar como Ichi le pasaba todo la fuerza que le quedaba pero aún así, la bestia no cedía.

‘Aguanta… Vamos… Aguanta…’ se repetía mentalmente la castaña. Su visión empezó a tornarse borrosa. ‘Mierda…’

Soltó un gritó sacando fuerzas de quien sabe donde y amplio el escudo, lanzando una onda expansiva que destruyo la bestia de fuego y lanzó al guardián varios metros más allá. El guardián se incorporó pálido al ver su mejor ataque roto por una moribunda herida. Miró hacia arriba y apenas pudo escapar cuando notó el agarre de la castaña por su cuello. Miró su rostro y distinguió el parche oscuro y su ojo dorado y rojizo.

-¡Tú eres…!- las palabras murieron en los labios. Erika dejo caer el cuerpo inerte en la nieve.

Miró a su alrededor y observó como los soldados que quedaban retrocedían asustados, inseguros… Erika vio como se debatían entre huir o no pero un valiente dio un paso apuntándola con su arma y disparando. Inés disparó pero era demasiado tarde, la bala volaba todo el campo a velocidad vertiginosa con un destino fijo. Entonces nuevos disparos rompieron el aire pero no eran de los Cobra. Los soldados que quedaban cayeron muertos. Un escudo se levantó protegiendo a Erika del impacto de la bala.

-¿Siempre tienes que ser tan temeraria?- dijo una suave voz.

-Llegáis tarde…- dijo Erika con una sonrisa mirando a Alex.

-Yo diría que hemos llegado justo a tiempo…- dijo Iván bajándose de la moto de nieve.

-Bonita batalla has dejado, Erika…- saludó Roag cogiéndola de un brazo y ayudándola. –Podríais haber avisado antes.

-No era seguro, y apenas estábamos muy… cabales.- dijo Erika.

Amy se acercó a Alicia cogiéndola del rostro y le besó en la mejilla. Alicia sonrió mientras la rodeaba con un brazo mientras se incorporaba.

-¡Todos ayudad a los heridos! ¡Volvemos! Enterrad los cuerpos.- ordenó Iván.

Inés observó como una veintena de soldados empezaban a ayudar a los civiles. Notó la mirada fija de la chica que estaba con Alicia. La observó, era exactamente igual que la que estaba con Erika pero con unas diferencias sutiles. Vio como se acercaba a ella.

-Soy Amy, y tu debes ser Inés. La que ves allá es mi hermana gemela, Alex. Somos amigas de Erika.- se presentó mientras la ayudaba a incorporarse.

-Los niños…- murmuró mirando a Gabriel que lo cogían en brazos con cuidado.

-No te preocupes, les he puesto una protección… Se recuperaran.- dijo Amy.

Inés sonrió y dejo que los llevaran a las motos, se incorporó detrás de Amy y poco a poco, los ojos se le fueron cerrando.

***

Inés abrió los ojos cansada y percibió como era llevada… Un arco y después negrura. Cansada trató de abrir los ojos otra vez, y distinguió a Erika andando con ayuda de alguien… Se le volvieron a cerrar los ojos. Estaba muy cansada.

***

-¡Mandita sea! ¡Joder! –Alicia soltó una carcajada mientras miraba a Erika como despotricaba pero se mordió los labios al notar el roce de la aguja en su piel.

Inés abrió los ojos casi con molestia. Parpadeó varias veces antes de enfocar un techo blanco. Lo miró curiosa antes de levantarse asustada y del golpe. El cuerpo de dolió mil demonios y un brazo la agarro antes de que cayera de bruces hacia atrás.

-Despacio…- le dijo una voz a su lado. –Has dormido mucho y toda la adrenalina que has llevado todo este tiempo ha dejado tu cuerpo, no te podrás mover bien en unas horas. Te he vendado un par de hematomas que no tenían buena pinta.

Inés miró primero el vendaje de su gemelo y luego otro en su hombro. No sentía nada, le dolía todo. Levantó la vista y reconoció a Amy, que llevaba una bata blanca y llevaba un estetoscopio alrededor del cuello. Inés ladeó un poco la cabeza y pudo divisar como llevaba una Magnum enfundada en el muslo derecho. Un grito seguido por unas carcajadas le devolvió a la realidad. Miró a su alrededor y distinguió a sus compañeros, ya sea sentados o tumbados en camillas. Estaban en lo que parecían ser una enorme sala de hospital, muy bien equipada.

Vio a su hermana que le saludaba con la mano, estaba enfrente suyo, con un cabestrillo que dejaba inmovilizado su hombro. Ed estaba riéndose a pierna suelta, tumbado en una camilla con un vendaje en toda la pierna. Miró hacia lo que le hacia tanta gracia y distinguió a Erika discutiendo con un anciano. Inés miró bien al anciano, realmente de anciano tenía poco. A pesar de su pelo completamente blanco, mostraba un aspecto saludable. Con una perilla del mismo color, y sus gafas torcidas sobre la nariz, podría pasarse por el jovial abuelo de las películas. Discutía acaloradamente con Erika, Inés entendió algo de reposo y de cómo la castaña se negaba.

-¡Maldita sea, Harry! ¡Tengo que ir!- gritó Erika.

-¡No vas a ir a ningún lado! ¡Se apañan bien sin ti!- contestó Harry.

-Vamos, Erika. Solo serán unas cuantas horas…- dijo Alicia entre risas.

-¿Qué ocurre?- todos se volvieron al oír la voz de Inés.

-¡Inés! ¿Qué tal te encuentras? –la morena reconoció la voz de Emma.

Miró más atrás de Erika y vio a Emma, Mar, Anna sentadas en una cama libre. Rick estaba dormido en otra más apartado. Inés ignoró la pregunta de Emma y miró a Erika.

-¿Y Gabriel?- preguntó Inés.

-Esta bien pero este inepto no me deja ir a verlo. El y los demás están en la clínica de civiles.- respondió Erika con un gruñido.

-No es que no te deje ir a verlos, es sencillamente que necesitas descansar. Tus heridas sanan rápido, vale… Pero has desgatado mucha aura espiritual y esa herida del costado no se ve nada bien. Es una orden, comandante general.- gruñó Harry.

Erika solo replicó algo para volver a discutir. Inés miró a Amy quien simplemente se encogió de hombros con una sonrisa. Inés le respondió con otra. Entonces se percató de que había otra medico. La miró extrañada, llevaba el pelo largo liso castaño y su piel tostaba contrastaba con la luz. Sonrió al ver como estaba abrazada a una chica de pelo dorado que conocía muy bien. Lorena volvió la vista y sonrió antes de susurrar algo al oído de la castaña. La castaña se volvió y se acercó con una sonrisa.

-Raquel…- murmuró Inés.

-Hola, Inés… Me alegro de que estés bien. –saludo Raquel.

-Igualmente.

Lorena rodeó por detrás a Raquel y la abrazó. Inés desvió la vista un poco incómoda pero esbozó una pequeña sonrisa. Erika y Harry aún seguían discutiendo.

-¡Oh, por dios! ¿Os queréis callar? –ladro Amy. -¡Que es un hospital!

Entonces la puerta se abrió y dos cuatro personas entraron.

-Siempre dando problemas.- dijo Ichi mirándola.

-Me imaginé que estarías dando mal a Harry, así que te traigo compañía. –dijo Alex.

-¿Comp…?- refunfuñó Erika pero al instante se puso pálida.

-Hola, Erika.- dijo una suave y fría voz.

Erika tragó saliva mientras se apoyaba en la cama. Harry se rió mientras miraba a la castaña. Todos observaron como Alicia era seguida por una rubia alta, de ojos tan claros casi como el hielo. Llevaba una cadena alrededor del cuello de donde colgaba un lobo de acero. Inés aguantó la respiración, ya se imaginaba quién era.

-Hola, Irial…- gruñó Erika. –Chicos, os presento a la General Irial, nuestra guardián más veterana… Ella fue mi maestra y es mi mano derecha.

Todos se cuadraron tensos, quizá por la gran fuerza que emanaba o por el porte que tenía. Irial se rió entre dientes.

-Descansad… Después de todo, los amigos de Erika son los míos….- la tensión del ambiente se relajó.

Erika solo refunfuñó algo antes de cruzarse de brazos. Irial se acercó a la cama de Erika y le revolvió el pelo divertida. Entonces clavó la vista en Inés. Inés se revolvió incomoda ante la mirada hielo de Irial pero esta sonrió, e Inés, dubitativa, se la devolvió. ¿Por qué todos los amigos de Erika la miraban como si… ya supieran quién es…?

-He traído algo para calmar a la fiera.- dijo Irial refiriéndose a Erika.

Roag entró con un niño en brazos que enseguida se revolvió al ver a Erika.

-¡Gabriel!- gritó Erika recibiendo al pequeño entre sus brazos. -¡Auch! Espera con cuidado…

Erika le agarró de la cara comprobando su fiebre, ya no tenia. Le miró con una sonrisa mientras le abrazaba. Inés se acercó con una sonrisa y acarició el pelo de Gabriel antes de cogerlo y estrecharlo entre sus brazos.

-¿Estas bien, pequeño?- susurró Inés.

-Si, la doctora Amy hizo magia.- dijo contento.

Erika soltó varias carcajadas e Inés simplemente agradeció con la mirada a Amy. Ahora todo estaba bien… Y por primera vez en mucho tiempo, todos se permitieron un respiro.

Erika observó en ambiente tranquilo y divertido, apoyada en la cama. Inés estaba entre sus piernas con Gabriel y hablaba animadamente con Amy. Irial estaba apoyada en una pared, Ichi en el suelo… Rick con Anna y Raquel con Lorena… Alex, Alicia y Ed hablaban… Emma, Mar y J.J acompañaban a Sandra… Erika respiró tranquila mientras miraba al techo… Movió la cabeza molesta, sintiendo un hormigueo extraño, pero simplemente lo ignoró… Tenia un mal presentimiento, pero por hoy, lo ignoraría.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 15:11

Elisika-sama escribió:
No te preocupes lapoty reconozco que puedo tardar bastante en actualizar y mas si estoy en pre-universidad :daa:
Pero no abandonare este fic, porque realmente yo soy como vosotros... Una lectora mas enganchada a esta historia :guiño:

Bueno gente, tanto mis lectores de siempre, como los nuevos, gracias por sus comentarios. Y tambien gracias a los visitantes por leer el fic.

Aviso que hay un nuevo capitulo en camino y sera subido entre mañana o pasado por la noche y es... para compensar vuestra paciencia... Muy largo. En realidad tengo varias partes hechas pero no he querido subir nada pues... quiero subirlo todo junto.

Pero hoy... por ser el estupendo dia de los enamorados, asi que teneis suerte... Os dejo una pequeña introduccion del capitulo 28

___________________________________________

INTRODUCCIÓN

-¿Tu que crees que significa?

-No lo se… Pero lo que si que es seguro es que tenemos el mismo enemigo…

-Y no son simples novatos… Han acabado con diez bases europeas ellos solos…

Erika suspiró mientras miraba la imagen. Salía una base en llamas y en medio se destacaba una sombra, una figura de mujer con una enorme espada. Fueron pasando de imágenes y se distinguía mas llamas y humo, apenas se podía reconocer a los atacantes. Fueron pasando de imagen una y otra vez.

-He conseguido rescatar parte del disco duro pero… Las imágenes son muy oscuras… Esta claro que los que atacaban no querían que los distinguieran.- dijo Ichi.

-Espera… Detente ahí…- dijo de repente Erika. –Ahí… Aumenta… Detente… Un poco a la derecha… Ahí.

Todos miraron la imagen ampliada. Tomada en un ultimo momento por una cámara antes de ser destruida. En un lateral salían tres figuras, una de ellas de el pelo rojo el fuego pero estaba de espaldas.

-Bueno… Ahí tenemos el porque la llaman Demonio de Fuego… Es pelirroja…- susurró Alicia. –Mujer, por lo visto alta y de pelo pelirrojo. Y porta una espada como arma.

Erika se mantuvo en silencio mirando la pantalla. Su mano no dejaba girar su anillo del dragón. No puedo evitar a Irial, que se mantenía con una sonrisa seria.

-Irial… ¿Tu crees que…?- pero Erika se calló, el corazón le latía rápido con solo pensarlo.

-No digas tonterías…- murmuró Irial. –Yo me ocupare de este caso.

-¿Seguro?- preguntó Alicia.

-Tenéis otras cosas de las que ocuparos.- zanjó Irial. –Ahora, vamos a hablar de nuestro objetivo principal… Roag.

Roag asintió y cambio de pantalla pasando a un plano detallado.

-Hemos encontrado una ruta secreta que lleva al Capitolio, atraviesa el distrito Negro y distrito Blanco. Es bajo tierra así que pasaríamos la doble muralla y los engendros que la rodean. Estamos a final de año y si no me equivoco en el Capitolio, celebraran un baile de mascaras, habrá bastante gente… Podría ser nuestra oportunidad…

-Tiempo y Seguridad.- preguntó Erika mirando los datos.

-Faltan dos noches para la fiesta… Esta prohibido portar armas dentro de la fiesta y la seguridad se concentrara sobre todo en las afueras… Con un hechizo de invisibilidad de Amy podríamos pasar tres y camuflarnos entre la gente. Aranel y su séquito estarán ahí… Es su fiesta.

Erika sonrió mientras cerraba las pantallas y apoyaba las manos en la mesa, mirando a todos los presentes.

-Entonces… Tendremos que llevarle un regalo…

NOTA/A: Para situaros, la base principal de Aranel donde estan a mayoria de supervivientes, se llama la Ciudadela: esta dividida en tres zonas, el Capitolio, el Distrito Blanco y el Distrito Negro.

:beso: :beso:
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   1/3/2012, 15:13

Elisika-sama escribió:
Holas peña!!! Lo prometido esta, aqui teneis el capitulo 28 enterito. Al final he decidido partirlo y comenzar la acción con el siguiente. Como vereis he ido metiendo novedades y la historia va avanzando a un punto sin retorno. muajajajajajajaja!!! :juju: :juju:

He estado mirando los votos y veo que Cissy ha derribado dejando K.O a Inés... Realmente me sorprende como Cissy captura a los fans... Intento averiguar que es lo que tiene para que la queraís tanto (Parte de mi encanto, claro ;) ) Asi que la historia tomara su forma final... Umm me gustaria leer vuestras opiniones respecto a Cissy e Inés, y porque Erika debería quedarse con quién. Me ayudara al progreso de la historia.

Y si... Para los radicales fans de Erika y Cissy, comunico que ente capitulo tendreis una... ¿Alegria? :len:

Bueno... Sin enrollarme más os dejo el próximo capitulo: Enjoy!

__________________________________________________________


Capitulo 28: Lagrima de Hielo.

-¿Tu que crees que significa?

-No lo se… Pero lo que si que es seguro es que tenemos el mismo enemigo…

-Y no son simples novatos… Han acabado con diez bases europeas ellos solos…

Erika suspiró mientras miraba la imagen. Salía una base en llamas y en medio se destacaba una sombra, una figura de mujer con una enorme espada. Fueron pasando de imágenes y se distinguía mas llamas y humo, apenas se podía reconocer a los atacantes. Fueron pasando de imagen una y otra vez.

-He conseguido rescatar parte del disco duro pero… Las imágenes son muy oscuras… Esta claro que los que atacaban no querían que los distinguieran.- dijo Ichi.

-Espera… Detente ahí…- dijo de repente Erika. –Ahí… Aumenta… Detente… Un poco a la derecha… Ahí.

Todos miraron la imagen ampliada. Tomada en un ultimo momento por una cámara antes de ser destruida. En un lateral salían tres figuras, una de ellas de el pelo rojo el fuego pero estaba de espaldas.

-Bueno… Ahí tenemos el porque la llaman Demonio de Fuego… Es pelirroja…- susurró Alicia. –Mujer, por lo visto alta y de pelo pelirrojo. Y porta una espada como arma.

Erika se mantuvo en silencio mirando la pantalla. Su mano no dejaba girar su anillo del dragón. No puedo evitar a Irial, que se mantenía con una sonrisa seria.

-Irial… ¿Tu crees que…?- pero Erika se calló, el corazón le latía rápido con solo pensarlo.

-No digas tonterías…- murmuró Irial. –Yo me ocupare de este caso.

-¿Seguro?- preguntó Alicia.

-Tenéis otras cosas de las que ocuparos.- zanjó Irial. –Ahora, vamos a hablar de nuestro objetivo principal… Roag.

Roag asintió y cambio de pantalla pasando a un plano detallado.

-Hemos encontrado una ruta secreta que lleva al Capitolio, atraviesa el distrito Negro y distrito Blanco. Es bajo tierra así que pasaríamos la doble muralla y los engendros que la rodean. Estamos a final de año y si no me equivoco en el Capitolio, celebraran un baile de mascaras, habrá bastante gente… Podría ser nuestra oportunidad…

-Tiempo y Seguridad.- preguntó Erika mirando los datos.

-Faltan dos noches para la fiesta… Esta prohibido portar armas dentro de la fiesta y la seguridad se concentrara sobre todo en las afueras… Con un hechizo de invisibilidad de Amy podríamos pasar tres y camuflarnos entre la gente. Aranel y su séquito estarán ahí… Es su fiesta.

Erika sonrió mientras cerraba las pantallas y apoyaba las manos en la mesa, mirando a todos los presentes.

-Entonces… Tendremos que llevarle un regalo…

***

Inés jadeó mientras tomaba un trago de agua. Se secó el sudor de la frente y observo como su entrenador, un oficial directo de Erika le tendía una toalla.

-Lo estas haciendo muy bien… Nunca había visto a nadie que dominara el espíritu y los elementos con tanta facilidad y rapidez como haces tu. –dijo con una sonrisa.

Inés sonrió orgullosa, estaba decidida a no ser un estorbo. Miró la sala de entrenamiento. Era muy grande y se distinguía en cada rincón varios cuadrados donde la gente entrenaba. Su hermana estaba por ahí, manejando sus tiros e incluso había visto a Ed en la sala de las pesas. Aquí todo el mundo tenia un quehacer y todos colaboraban con todos. Al principio fue confuso sentir todas esas auras espirituales de distintas formas y tamaños pero luego se fue acostumbrado, realmente no esperaba que hubiera salvado a tanta gente, y un poco mas de la mitad de ellos, entrenados en la C.V u otras ordenes militares. Inés calculaba que eran aproximadamente unos 400. Se incorporó otra vez y se dispuso a seguir su entrenamiento.

***

Erika salió seguida de Alicia y por el camino fueron saludando a los presentes con los que se encontraban.

-¿Y bien… Que opinas de ese Demonio de Fuego?- dijo Alicia.

-Que realmente espero que este de nuestro lado, no me gustaría tener dos enemigos… Y… Me recuerda a ella.- contestó Erika.

-Si… Seria como un sueño… Que realmente fuera ella…- dijo Alicia. -¿Por qué crees que Irial nos ha apartado del caso?

-Si tan preocupadas estas por ella… ¿Por qué no se lo sacas tu?- dijo Erika esbozando una sonrisa picara. –A ti te lo dirá…

-Esa idiota nunca cuenta nada…- murmuró Alicia con las mejillas sonrojadas.

-Hmm… Acabamos de volver de una misión de tres meses y… ¿No os habéis dirigido palabra?- preguntó curiosa Erika.

-Hemos estado ocupadas.- gruñó Alice.

-Okey, okey… Lo que tu digas, gatita.- rió Erika.

Alicia simplemente gruñó algo antes de entrar por la puerta que daba al laboratorio. Erika nada más entrar, abrió los brazos abrazando a Anna, que estaba trabajando ahí con Harry.

-Hola, enana…- sonrió Erika mientras la estrechaba con fuerza. -¿Algo interesante hoy?

-Te va a gustar esto… Ven. –dijo Anna con una sonrisa tirando de su mano.

-Hola, Harry. –saludó Alicia al nominado que estaba terminado de inspeccionar unas pruebas.

-Hola, chicas… Habéis venido justo a tiempo. Acabamos de terminar los análisis de las pastillas.- saludó Harry quitándose las gafas y limpiándoselas con el borde de su bata blanca.

-¿Y bien?- dijo Alicia sentándose en un taburete que había por ahí. Erika se apoyó en la pared con la mirada expectante.

-Al parecer esta pastilla es un amplificador espiritual…- empezó Harry.

-Pero si fuera solamente un amplificador no habría tenido ese…- interrumpió Erika.

-No me has dejado acabar.- gruñó Harry.

-Perdón. –Alicia y Anna se rieron por lo bajo.

-Como decía es un amplificador espiritual pero con fragmentos del virus.

-¿Fragmentos?- murmuró Alicia.

-Lo han solidificado… ¿Es posible? –dijo Erika sorprendida.

-Según los últimos datos de los discos, si mantienen el virus a un brusca congelación, solidifican sus moléculas y después aplican poder espiritual, quedándose condensadas… Pero eso aún es experimental… Nadie ha sobrevivido a poder del virus sin perder el control… Además el poder es tan alto que un cuerpo humano no lo soportaría… Eso explicaría porque Mikael se desintegro cuando lo mataste.- dijo Harry extendiendo varias pantallas y mostrando los datos. –Pero… Si consiguen completarlo… Si consiguen unificar el virus con el poder espiritual… Habrá un desequilibrio y se romperá el balance que une este mundo con el plano astral. Los portadores de espíritus que consuman esa pastilla liberaran tal cantidad de energía que la barrera que nos separa del plano astral se romperá… Y si se rompe… Los espíritus se materializaran en este mundo.

-¿Qué pasaría si se materializaran?- murmuró Alicia con el ceño fruncido.

-De todo y nada bueno…- dijo Anna. –El virus reaccionaria con los espíritus y entonces, los engendros serán nuestra ultima preocupación… Además el porcentaje de espíritus guardianes ronda un 3%, los demás son salvajes…

-Maldita sea… ¿Qué esta buscando, Aranel? ¿La destrucción de este mundo? Por que a este paso lo conseguirá…- suspiró Erika. -¿Algún dato del antídoto?

-Eso es lo que te iba a gustar…- dijo Anna extendiéndole unos papeles. –Lo tienen resguardado en una de las salas más seguras del Capitolio. Al parecer los últimos resultados son bastante satisfactorios pero aún no lo han completado del todo… Si consiguiéramos completar lo que le falta de su desarrollo, podríamos salvar a los infectados... Pero… Los que tengan un proceso adelantado, los engendros en si, no podremos hacer nada por ellos.

-Ya veo…- murmuró Erika leyendo los papeles, los dobló por la mitad y se los guardó en el bolsillo trasero del pantalón. –Buen trabajo, chicos… Os dejaremos seguir trabajando.

Erika se giró dispuesta a abandonar la sala seguida de Alicia pero la voz de Ana la detuvo.

-¿Cuándo partirás en esa misión?- preguntó preocupada.

-Pronto…- dijo Erika sin volverse.

-¿A quien llevaras? –preguntó Harry.

-Aún no le he decido pero seguramente partiremos, Irial, Iván, Amy y yo. Es una misión de infiltración… Además si pasa cualquier cosa, Ichi, Alex y Roag tomaran el mando bajo las ordenes de Alicia.

-¿Es necesario que vayas? Aún no te has recuperado de la herida…- Anna calló al sentir las manos de Erika acariciar su cara con los pulgares.

-Anna, soy el comandante general de esta colonia… Muchos esperan poder salir de este agujero y caminar a la luz del sol. Es mi deber, protegeros a todos y salvar a los de la Ciudadela, y acabar con este apocalipsis… Fue mi error y debo repararlo… Por mi y por vosotros… No puedo esperar sentada.- susurró Erika mirándola a los ojos con una determinación que hizo temblar a la morena.

-Erika…- susurró Anna, pero la castaña simplemente le sonrió antes de besarle la frente y marcharse.

Harry miró como salían por la puerta y una vez que hubieran salido, apoyo una mano en el hombro de Anna.

-Vamos… Es hora de trabajar…- dijo Harry.

-Harry… ¿De que error habla?

-Es una vieja historia que os contaré pronto… Os lo prometo.

***

Erika suspiró mientras miraba la larga hilera de lápidas que estaban nevadas. Los copos caían constantes sobre su cabeza y el frio arreciaba pero la castaña parecía no notarlo, a pesar de tener la nariz y las mejillas enrojecidas. Levantó la vista y observó el enorme cráter que había sobre su cabeza, donde se colaban algunas rendijas del atardecer del sol. Estaba en una de las galerías subterráneas más profundas pero que tenía una particularidad, no tenía techo… O más bien, el techo era un enorme agujero perteneciente a lo que debía ser antaño un volcán. Esta fosa la bautizaron como la Fosa de los Caídos, o simplemente, el Cementerio.

Centenares de pequeñas piedras y lápidas adornaban cada rincón de la amplia caverna, perteneciente a los muertos caídos de la colonia. Erika caminó entre ello, un silencio absoluto adornaba el lugar, aquí solo existía la paz… Sus pies se hundían en la nieve a cada paso que daba. Erika rozaba con su mano las pequeñas lapidas que iba pasando, hasta que se detuvo ante una, que estaba en un saliente superior, por encima de las demás. Erika miró la piedra, perfectamente estudiada en su memoria.

Comandante General Cassandra Lanster, una líder amada por todos…
Gran hermana, amiga y amante.

‘Surgen alas en tu espalda y comienzas a elevarte…
Y un nuevo ritmo recorre tu interior…
Ya no puedes revelarte… Al inmenso poder de la magia de los Dragones’


Erika acarició las letras esculpidas en la piedra, siempre le había gustado esa predicción, aunque realmente no sabía que significaba. Si había una verdad detrás de esas palabras, murió con Cissy. Irial dijo que era la única que había oído la profecía completa.

-¿La echas de menos?- dijo una voz en su mente, ronca y profunda, nacida de lo mas profunda de su consciencia.

-Si… Cerval… Si… Y tu también, sobre todo a Darvel… Después de todo, era tu hermano.

-Eso es lo que me preocupa… Llevo un tiempo inquieto pero ahora más que nunca… Y esa chica… Es diferente…

-¿Te refieres a Inés?¿Qué ocurre, Cerval?

-No lo puedo saber con exactitud… Desde que estoy en tu cuerpo, las señales con el mundo astral se han debilitado, y ahora muchísimo más desde la interferencia de Aranel y su virus… Pero… Ahora… La conexión se ha cortado abruptamente…

-Cerval…

-Erika… Prométeme que tendrás cuidado en la misión… Promételo.- susurró con una voz asustada, tan asustada que hizo la hizo temblar.

Antes de que Erika pudiera pregunta una voz la saco de su meditación.

-¿Erika?- la nominada se volvió para observar el rostro de Inés que la miraba preocupada.

-¿Qué haces aquí?- preguntó sorprendida, Erika.

-Llevo un buen rato buscándote… Hace mas de media hora que la cena ha empezado. Están todos allí.- dijo mirándola extrañada.

-Si… Lo siento… Se me ha pasado el tiempo.- dijo Erika pasando por su lado.

Inés miró la lápida que estaba detrás de Erika y la reconoció.

-Ella fue tu amante.- no era una pregunta, era una afirmación. –Hace un rato… Harry y Alicia nos han contado… Todo.

Erika se detuvo bruscamente sin volverse. Inés miró el puño cerrado casi con demasiado fuerza, pero a pesar de eso, mostraba como su mano temblaba.

-Supongo… Nuestra relación nunca fue muy… clara…- susurró Erika.

-¿Cómo murió?- preguntó Inés.

-Salvándome. –respondió tajante Erika antes de entrar a la guarida.

***

Un silencio incomodo precedía la cena… Nadie hablaba ni tenían ganas. Gabriel después de cenar y protestar contra Erika, se había quedado dormido en brazos de Inés. Alicia e Irial habían desaparecido en algún momento extraño, después de ver a Alicia levantarse bruscamente de la mesa y gruñir, claramente cabreada que no tenía hambre. Irial la siguió enseguida.

Erika sonrió al ver a la pareja desaparecer, Alicia era muy susceptible y no soportaba que la dejaran fuera y más sabiendo que alguien ‘especial’ estaba en la misión.

-No es por nada… Pero parece como si se hubiera muerto alguien…- dijo Lorena intentando animar el ambiente.

Erika suspiró mientras se pasaba la mano por el flequillo echándoselo hacia atrás, típico tic. Entonces esbozó una sonrisa de oreja a oreja.

-No tiene sentido estar así remilgados… Tomemos algo como en los viejos tiempos.- dijo mientras sacaba unas botellas de parte superior del armario.

Un movimiento de sillas y mesas inundaron toda la sala, iluminada por la enorme chimenea que había en el centro al fondo. Erika se sentó con las piernas cruzadas en la alfombra de frente a Inés y los demás fueron rodeando la zona, abrigada por el calor de la chimenea. Las gemelas abrazadas, en un sillón. Iván, Jack, Roag, Ichi, Ed, J.J, Emma, Mar, Sandra, Anna y Rick se repartieron por los lugares. Aisa y Jane se disculparon y se fueron a su habitación, Harry hizo lo mismo.

-¿No vendrán Alicia e Irial?- preguntó curioso Ed.

-Pierdes el tiempo, Ed… No están disponibles para ti…- dijo burlona Erika sirviendo copas.

-¡¿De que hablas?!- gruñó Ed rojo como un tomate provocando un coro de risas.

-No… Ahora en serio… ¿Dónde están?- dijo J.J.

Erika suspiró mientras se llevaba una mano a la frente, divertida.

-Realmente sois pésimos… Chicos…- susurró ganando otro coro de risas.

-Pero…- dijo Ed.

-¡Coño, Ed! Están solucionando sus problemas… Saludándose después de todo este tiempo.- dijo Alex riéndose. –No busques donde no hay.

-¿Saludándose…? ¿No lo hi…?- Ed calló al notar como se le encendió la bombilla, provocando que se enrojeciera al instante. –Oh, vaya… ¿Están… ya sabes?

-Si, Ed… Si… Están juntas o eso creemos... No es oficial.- dijo Iván con una sonrisa.

-Pero… Ummm…- calló J.J. –Irial es muy… fría.

Esa afirmación provocó que Erika cayera revolcándose de risa por el suelo. Alex le seguía muy de cerca con Ichi.

-Su historia fue muy rara… Ese día, Erika e Ichi aprendió a no volver a entrar en las puertas sin llamar… Ese fue el único dato oficial que tuvimos.- dijo Amy sonriente.

-¡No fastidies! ¿Les interrumpiste?- dijo Mar sorprendida.

-No lo diría así… Fue, casualidad.- se defendió Erika.

-Si casualidad es que tu e Ichi siguierais a escondidas, todo el dia, a Irial y a Alicia pues no se…- dijo Iván.

-¡Fue su idea!- gritaron ambos señalándose, provocando risas en el grupo.

-Solo os digo que mi nalga izquierda no fue la misma de ese día…- murmuró Ichi cabizbajo.

-Yo estuve sin moverme una semana entera… Así que no te quejes.- dijo Erika.

-Realmente no quiero saber que castigo les puso Irial…- susurró Sandra a Emma, quien asintió con la cabeza.

Nuevas carcajadas rompieron el ambiente, cálido e iluminado. El sonido de las risas y las voces acompañaban al crepitar de las llamas. Y en medio de esta sinfonía, las miradas de Inés y Erika se cruzaron. La castaña esbozó una sonrisa mientras le dedicaba un brindis, sonrisa que fue correspondida con otra de la morena.

***

Alicia caminaba enfurecida sin rumbo, apenas había gente ya por los pasillos y las lámparas empezaban a menguar, ya que a altas horas de la noche, la cera ya se les acababa. No podría describir con sinceridad su enfado, en parte era por excluirle de la misión y dejar a Erika en la boca del dragón… Pero en mayor parte, era por meter a Irial y no meterla a ella, eso ya fue el colmo. Podría soportar marchar en misiones distintas pero no que la excluyeran de una tan importante y tan peligrosa, quizá la que mas, como la que iban a hacer a la noche siguiente. No podría soportar que le pasaran algo a sus amigos, y menos a Irial… Sabia que por un casual, fuera el que fuera, la general de los Lobos sería la primera en cubrir la retaguardia si todo se complicaba y no podía ni imaginárselo. Había hablado telepáticamente con ella durante la cena, insistiéndole en que convenciera a Erika de que la dejara tomar participe pero su no rotundo hizo que se le acabara la paciencia.

-¡Alicia!- escuchó como la llamaban a sus espaldas pero ignoró la voz, perfectamente conocida para ella. -¿Quieres escucharme?

Una mano le agarró del brazo pero ella ágil se zafo girando sobre si misma, y sin dudarlo le lanzó una patada lateral a la rubia, que la bloqueo con sus antebrazos.

-¡Idiota!- siseó furiosa Irial -¿Quieres matar a alguien?

-Si… ¡A ti!- contraataco verbalmente Alicia –Imbécil… ¡No entiendes nada!

Alicia la empujó alejándose de ella pero Irial, a una velocidad impresionante se coloco enfrente suyo acorralándola contra una puerta. Le agarró de las muñecas antes de que un tortazo le hiciera girar la cara. Alicia le lanzó una mirada rojiza furiosa, que iba acompañada de un notable rubor en sus mejillas. Irial simplemente la miró sin decir nada, clavó sus ojos grises claros en los de su acompañante, su rostro permanecía serio, con una pequeña tensión en la mandíbula que Alicia aprendió a reconocer.

-Aún no estas recuperada del todo… Además necesitamos a un general aquí, no podemos ir todos allí.- murmuró Irial en voz baja. Su proximidad con el rostro de Alicia provocó que sus labios se rozaran y sus alientos se entremezclaran, ansiosos.

-Eso no es excusa… Estoy perfectamente y lo sabes.- gruñó Alicia. Otro roce.

-Bien… Te lo podré de otra manera…- otro roce, más intenso. –No quiero... –roce –Que vengas…- roce. –No te puedo perder allí.

Alicia la fulminó con su mirada y echó la cabeza hacia delante, capturando los labios de Irial. Fue corto pero intenso.

-Por eso mismo me tenéis que dejarme ir…- la furia de Alicia desapareció… -No puedo pensar en que si te pasa algo… -la voz se le quebró.

Irial la abrazó con fuerza mientras le besaba la frente. Un murmullo se levantó en el ambiente y era el susurró de unas palabras apenas entendidas, solamente dedicadas a Alicia, quién sonrió al escuchar lo que le dedicaba la mayor.

-Eres una idiota…- susurró Alicia mirando a Irial, quien esbozo una sonrisa fiera de medio lado.

-Y aún así me quieres…- susurró antes de acercar sus labios a la menor, robándole un beso.

Si alguien rompe el record de llegar a la habitación lo más rápido posible, esas serian Alicia e Irial. En menos de cinco segundos llegaron a la habitación que compartían extraoficialmente.

Alicia no se despegó de los labios de la mayor. La agarró por el cuello, tratándose de juntarse mas a ella. Su beso, al principio, lento y pasional, se fue volviendo intenso donde el único objetivo era aplacar el deseo que sentían. Irial agarró a la menor de la cintura y la subió a la mesa. Con un brazo barrió todo aquello que estaba encima, provocando un pequeño estrepito contra el suelo. La reclinó suavemente sobre la mesa mientras se desviaba de sus labios, repartiendo mil y uno besos por su cuello, arrancándole gemidos a la rubia de ojos rojizos… Alicia la agarró de la pollera que llevaba y tiro de ella, provocando que Irial quedara encima de la menor. Se miraron en silencio… Alicia delineo el rostro de Irial con la yema de sus dedos… Acaricio su mandíbula, sus pómulos marcados… Dejo que su mano derecha se enredara en los mechones rubios, ahora más oscuros, de Irial. Con la otra mano, acarició sus labios… Noto su aliento frio en sus manos.

-Prométeme que tendrás cuidado… Y que cuidaras de Erika… Últimamente Dama esta muy inquieta…- murmuró Alicia besándola con pasión para luego mordisquear su labio inferior.

Irial la miró seriamente antes de suspirar. Se incorporó y agarró a Alicia de la cintura, de tal forma que quedaron, Irial sentada en la mesa con la espalda apoyada en la pared de piedra y Alicia encima suyo, de frente, con sus piernas rodeando su cintura. Irial se llevó las manos al cuello y se quitó una cadena de plata, era la que siempre llevaba. La agarró con amabas manos y un destello azulado brotó de ellas, seguida por una neblina blanca. Extendió el brazo y le colocó en collar alrededor de su cuello. Ante el contacto de la fría cadena con su piel, Alicia no pudo reprimir un escalofrió. Agarró el collar y lo inspecciono… Portaba una piedra perfectamente labrada en forma de lagrima congelada. Al contacto con sus dedos lo notaba frio no, lo siguiente, esta helado. Pero notó una pequeña palpitación, un pequeño poder latente en su interior.

-Esto es…- murmuró extasiada Alicia. –Uhmm… ¿Cómo se llamaba?

Irial la agarró de la oreja y tiro de ella provocando que la rubia soltara un quejido.

-Auch… Auch…

-No prestaste atención en clase.- dijo Irial mientras arqueaba una ceja.

-No tengo una memoria de estrella… Si es a lo que te refieres…- gruñó Alicia sobándose la oreja.

Irial se rio entre dientes mientras pasaba su mano por el cuello de Alicia, repasando el pequeño tatuaje del Triskel que tenia debajo de su oreja.

-Tiene muchos nombres…- dijo Irial refiriéndose al collar. –Pero yo siempre le he llamado Reliquia. Esta hecha del mismo material que las Selee, bueno más o menos. La única diferencia es que forma el elemento en si de su creador. Digamos que llevas un pedacito de mi y podremos estar conectadas, incluso desde más allá del cielo. Estaré siempre contigo.

Alicia lo miró en silencio mientras un pequeño rubor le cubría las mejillas. Una sonrisa destellante cruzo sus labios mientras apretaba el collar entre sus manos. Irial no pudo evitar reprimir una sonrisa mientras la miraba, estaba realmente preciosa.

-Nunca se derretirá ni se romperá, es parte de mi alma… Solo se destruirá si muero… Cosa que no va a pasar… Te lo prometo.- susurró Irial. –Siempre estaré contigo…

Alicia no dijo nada simplemente le agarró del rostro besándola con pasión. ¿Cuándo su relación se había vuelto así? Realmente no lo sabían… Pero lo pasado, pasado esta e Irial, sin dudarlo iría hasta el mismísimo infierno en busca de Alicia. La temperatura fue aumentando lentamente, tortuosamente… Y entre las sombras y penumbras de la habitación, dos cuerpos se fundían en uno solo… Olvidándose de todo, escapando de la misión de mañana.

***

¿Como había acabado en esta situación? Erika suspiró mientras cargaba a una Inés dormida sobre su espalda y llevaba a Gabriel en brazos. Trastabillo un poco debido al exceso de peso que llevaba encima.

-Joder… Inés… pesas…- murmuró fatigada.

Dio un puntapié a la puerta de su habitación y dejo a Gabriel en su habitación. Luego dejó caer a Inés en su cama dejándola caer de golpe, no pudo evitar una risa divertida al ver como la otra se despertaba sobresaltada.

-¿Erika…?- pero la castaña la silencio con los dedos mientras entraba en el cuarto de su sobrino.

Inés se apoyó en la puerta mientras observaba como Erika le ponía el pijama al adormilado pequeño que se dejaba hacer y lo arropó. Le habían instalado en su cámara, que no era nada… digamos, pobre. Era grande y aunque contaba con un único espacio, estaba bastante adornada y cálida.

-Tía…- murmuró Gabriel.

-Dime, pequeño.- susurró Erika.

-De mayor quiero ser como tu… Quiero ser fuerte y proteger a los demás.- susurró el pequeño antes de caer rendido.
Inés sonrió mientras observaba como Erika lo arropaba con cariño.

-No te preocupes, enano… Seguro que nos protegerás a todos.- murmuró Erika.

Inés paso la vista por la habitación de la Comandante General, una cama doble en un rincón, el suelo de piedra, envejecido, había sido cubierta de alfombras. En las paredes colgaban antorchas. También se podía divisar un armario bastante grande y dos espacios marcados, aparte el de la habitación de Gabriel, uno era el inventario de sus armas. Inés observó la enorme variedad de armas que tenía su amiga, demasiadas… Tanto blancas, navajas, espadas, katanas, lanzas… como de fuego, escopetas, fusiles de corto, medio y largo alcance, pistolas dobles, de un cañón o más, automáticas y semiautomáticas... Distinguió la enorme espada dorada enfundada en la mesa. Pero el que más le llamó la atención fue el otro, un enorme mapa mundial cubría la pared junto a numerosas marcas y cruces, distinguió alguna de ellas, eran bases. Tenia un circulo en rojo destacable, que era la ciudadela y además, alrededor había numerosas fotografías y recortes de periódico, así como posit y montones de apuntes. En la mesa había numerosos montones de papeles y Inés distinguió entre ellos fichas informativas. Se acercó curiosa y entonces divisó en una esquina que había numerosas fotografías, una de ellas salía Erika con una cara de berrinche mientras una pelirroja la abrazaba por detrás. Cogió la fotografía y la inspecciono. La pelirroja tenía unos ojos verde jade destellantes y en el uniforme que llevaba se distinguían cinco estrellas, marca que reconoció Inés al instante, Erika solo llevaba cuatro.

-Ella es Cissy. –susurró Erika detrás suyo propinándole un sobresalto.

-Maldita sea, que susto…- gruñó Inés. Volvió a mirar la foto. –Es guapa.

-Si…

Inés dejo la fotografía y miró a Erika.

-¿Podemos hablar?- le preguntó.

-Lo que usted desee, señorita.- dijo Erika divertida extendiendo un brazo a la cama.

-¡No en ese sentido!- dijo Inés azorada provocando que Erika se riera entre dientes.

-Te iba a proponer asiento, no algo más... placentero.- dijo en medio de una carcajada Erika.

Inés se sentó en la cama, antes de propinarle un empujón a Erika. Se recogió las piernas y apoyo su barbilla en sus rodillas. Erika se dejo caer larga tal cual era y se quedo ahí tumbada con los brazos en cruz, No sin antes de quitarse la chaqueta y quedarse con su camisa interior de tirantes. Inés observó el tatuaje del dragón de su brazo, así como otro que tenia en el antebrazo del brazo contrario, distinguió el emblema de la C.V.

-Soy todo oídos.- dijo Erika.

-¿Amas a Cissy?- pregunto directa, sin tapujos.

-¿Te importaría si así fuera?- respondió Erika con otra pregunta.

-Te apoyaré en lo que decidas… Erika… No voy a cuestionarte nada.

-Lo se… Es solo que… Ahora no se que contestarte… Ella murió por mi, se sacrificó por mi delante de mis ojos y no pude hacer nada… ¡Nada! Ya había perdido la esperanza, mi única preocupación es vengarme… Y entonces lo recibí, una transmisión de un campamento cerca de Barcelona y en ese momento, lo único que me importaba era encontraros vivos... Aunque no tenía esperanzas, encontré a Lorena y luego me dijo que estabais todos bien y ahí… Sentí… Sentí que no todo estaba perdido.

-¿Quién envió la transmisión?

-No lo sabemos… Era un código desconocido. Irial se mostraba reticente en ir pero yo no me arrepiento de haberlo hecho… No podría perderos a vosotros también.

-Yo… Realmente… Desde que te fuiste no supimos nunca nada más de ti, mas que los regalos, cartas o algunas llamadas… Pero nunca deje de pensar en ti, siempre rezaba de que estuvieras ahí, en alguna parte y que nos volveríamos a ver.

-Bueno… Tus oraciones fueron atendidas…

-Si… Erika…- la castaña se giró para observar como Inés la miraba seriamente con esos ojos extraños, entre miel y verde. Entrelazó su mano con la suya. -¿Esto no es correcto, no? Creo… Que tu y yo solo deberíamos estar como amigas.

Esta vez fue el turno de Erika de mirar seriamente a Inés.

-¿Por qué me dices esto ahora?- murmuró la castaña.

-Porque tú eres mi mejor amiga… Porque tú eres la líder que todos seguimos… Y porque tú deberías seguir adelante… Y precisamente porque te amo, es por lo que te voy a decir esto…- Inés la agarró de la cara mirándola fijamente a los ojos. –No pierdas la esperanza, mi corazón esta contigo y sé… Aunque no la conozco… Que el de Cissy también…

-Eso no explica lo que me has dicho antes…

-Mírame, Erika… ¿Crees que podemos llegar a algo más? Si… podríamos pero… -Inés se mordió los labios antes de seguir. –Tengo un pequeño presentimiento de que… Realmente no creo que fuera bien. Tu corazón esta dividido pero la persona que ha curado esas roturas que tenía la chica cuando se marchó a Canadá… No soy yo.

-Tsk…

Erika bajó la mirada mientras apretaba la mandíbula con fuerza. Sabia que tarde o temprano se lo habría dicho ella, no era lo mismo, no ahora ya… Lo único que… Aún dolía… Bastante.

-¿Siempre estarás conmigo? –susurró Erika con la vista gacha.

-Siempre… Después de todo… Somos amigas… ¿No?

-Aunque me digas eso… Aún duele… Aunque tarde o temprano te lo habría dicho yo… Aún duele.

Inés no pudo reprimir una lagrima que Erika capturo con sus dedos. No dijeron nada más, simplemente se fundieron en un abrazo, como si no hubiera mañana.

-Te quiero, loca. –susurró Inés abrigada en su pecho.

-Y yo a ti, enana. –contestó Erika abrazando más fuerte a la morena.

_________________________________________________________

Super corto... ¿A que si?

Nos leemos pronto... Y ah! No sean malotes: comenten :beso: :beso: :beso: :beso:

Estos son los 28 capítulos que hay hasta ahora publicados por Elisika, como dije, si queréis leerlos de primicia, en coyuhi, en el taller literario está su historia.
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   4/3/2012, 01:42

Nooooo esta increíble me esta gustando muuuchooo la vrdad y esk ya espero su sig capitulo espero y no se tarde tanto en publicar y que bueno que ya quedaron como amigas por que también en lo personal me gusto mas que fueran pareja Erika y Cissy pero bueno sigo esperando que se reúnan todos y todas felices Almenos un capitulo gracias por seguir publicandolo.!!!
Saludos :)[b]
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   4/3/2012, 10:43

De nada.
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alexandra
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   8/3/2012, 23:31

Debo reconocer que ame a la autora cuando dijo que Cissy no haba muerto.
Gracias por pedir y poder compartirla con nosotras:)
En verdad que es una exelente trama narracion y todo lo demas...al menos yo me la devoré :$
Saludos. :)
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   9/3/2012, 11:17

wuaaaaa yoo noo laa e akabadoo u.u mee saltoo muchos parrafos por estar en clase todoo por noo teneer chancee de leer en mi casaaa pero pero prometo leer mas segidoo ^///^ no solo amoo a Cissy si noo tambien aa laa autoraaa
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   6/4/2012, 19:03

Elisika-sama ha publicado de nuevo por fin ^^ aquí os dejo el siguiente capítulo de "El principio del fin."
Elisika-sama escribió:
Aqui estoy de vuelta! Y con uno de los capitulos más largos de la historia... Hecho para compensar vuestra espera y este capitulo es el más especial de todos... Si quieren saber porque, leanlo.

Sin mas preámbulos... Os dejo el capitulo.

P.D: Comenten ;)

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Capitulo 29: Baile de Máscaras.

Erika se arrebujó en su capa gruesa de piel y lana intentando mantener su calor corporal. En las galerías profundas abandonadas, hacia un frio que te pelabas, si ya hacia frio en las superiores mantenidas, en las de abajo las superaba con mil creces.

El grupo miró el agujero de donde colgaban trozos putrefactos de madera. Estaban en una de las catatumbas más antiguas de las ruinas del castillo. Erika notó como alguien le arreglaba el cuello de su capa y le sonrió a Inés que la miraba preocupada.

-Ten cuidado. ¿Lo prometes? Te quiero sana y salva. –dijo mientras le acariciaba las mejillas. Erika le respondió con una sonrisa.

A su lado estaba Alicia con una cara de perros, de brazos cruzadas y un puño cerrado con demasiada fuerza. Erika no pudo evitar soltar una risita.

-Queda en tus manos, rubita… No te preocupes estaremos de vuelta pronto y con recompensa. –dijo Erika dándole un codazo.

Amy llevaba un buen rato abrazada a su hermana, y si no se equivocaba, estaban susurrándose entre ellas. Harry le tendió una maleta a Irial.

-Por si las moscas… -dijo Harry.

Harry se colocó al lado de Anna. También estaban Ichi, Lorena, Roag, Aisa, Jane, Mar y Ed, que habían bajado a despedirlos.

-Tened cuidado. –dijo Jane.

Iván hizo una seña con la mano antes de desaparecer por agujero. Amy suspiró antes de darle un ultimo beso a su hermana y le siguió, agitando la mano a los demás.

-¡Volveremos pronto!- se despidió la menor.

Erika e Irial se miraron asintiendo con la cabeza antes de mirar a los demás.
Irial miró a Alicia.

-Sera mejor que pongáis media docena de guardianes aquí en la puerta, no podemos correr ningún riesgo. –dijo Irial. –Si pasan el tope de 48 horas… Cerradlas.

Alicia no dijo nada, simplemente asintió con la cabeza.

-Haced caso a todo lo que os digan Alicia, Harry e Ichi. No os preocupéis… Y… Realmente no quiero decirlo… Pero si no volvemos, si nos pasa cualquier cosa… Ichi y Aisa tomaran nuestro lugar como Generales con Alicia y estaréis bajo su mando.- dijo Erika mirándolos uno a uno.

-Si no volvéis… ¡Iremos a por vosotros! –dijo Ed con el ceño fruncido.

-Agradezco tus sentimientos, chico… Pero no hagáis ninguna estupidez… No arriesgáis toda la colonia por nosotros. –Irial miró a Alicia. -¿Entendido?

-Entendido…- susurró la rubia al captar su mensaje.

Erika le dio un ultimo abrazo a sus compañeros y se colgó la bolsa al hombro. Ninguno portaba su selee pues era demasiado peligroso pero contaban con otros recursos. Erika se detuvo a medio camino dándose la vuelta esperando a Irial, que caminaba pensativa, debatiéndose algo. Erika gruñó mientras le daba un pequeño empujón.

-No seas idiota. –le dijo la castaña.

Irial simplemente le lanzó una sonrisa torcida antes de volverse y dar dos zancadas hasta Alicia, quien la miró sorprendida. La mayor no dijo nada, simplemente la agarró de la nuca atrayéndola hacia ella, besándola con pasión.

-Supongo que ya es oficial… -se rió Jane.

Los chicos enrojecieron hasta las orejas. Aisa y Jane sonrieron divertidas. Erika levantó el pulgar junto a Ichi, como si hubieran apostado algo. Inés simplemente miró a otro lado y Harry sacudió la cabeza.

Cuando ambas se separaron, Irial le besó la frente mientras le susurraba algo, provocando una sonrisa a Alicia, que le contestó.

-Y yo…- solamente se escuchó eso.

Irial sonrió antes de girarse y reunirse con Alicia pero se detuvo un momento mirando a Ichi. Al chico se le puso la carne de gallina mientras retrocedía disimuladamente y esbozaba una sonrisa nerviosa.

-Cuento contigo, Ichigo. Cuídalos, a todos. –dijo Irial con una sonrisa medio divertida.

A Ichi se le infló el pecho de orgullo mientras le sonreía y le hizo el saludo reverencial de la C.V, juntando los pies y llevándose el puño al pecho mientras se inclinaba hacia delante.

-No te preocupes, mi general. –dijo Ichi nombrándola por su honorífico.

Irial sonrió y antes de desaparecer por el agujero con Erika volvió a decir algo.

-Por cierto, tienes un regalo. –le dijo a Ichi.

Erika sonrió divertida mientras desaparecían en el pasadizo. Escuchó como Ichi preguntaba sorprendido antes de oírse una explosión y un quejido, para luego escuchar la maldición de Ichi haciendo eco por todo el pasillo nombrando a Irial.

-Pobre… -dijo Erika riéndose.

-No te quejes, cachorrito… Si no quieres unas cejas chamuscadas tu también… -gruñó Irial divertida. –Me quedare el dinero de la apuesta.

-Entendido... Solo trata de no matarme antes de que empiece la misión. –rió Erika.

***

-Realmente esto es más grande de lo que esperábamos… -susurró Iván mientras miraba a su alrededor.

Tardaron unos 40 minutos a carrera rápida, sin descanso. La distancia era más corta que en la superficie, aunque no se notaba en las galerías. Una persona a paso normal tardaría unos tres días sin descanso, en la superficie, una semana. Nada más llegar, se infiltraron en las oscuras y malolientes calles del Distrito Negro. Enfundados en capas oscuras, caminaban aprovechándose de la oscuridad de la noche. Irial levantó la cabeza olfateando el aire y arrugó la nariz con desagrado.

-¿Qué ocurre? –dijo Erika observando su rostro contraído.

-El aire esta cargado de engendros… No huelo otra cosa que sangre, engendros y porquería…- susurró Irial. –Estamos en el Distrito Negro, donde están los de la calaña más baja… Pero no esperaba que estuvieran en condiciones tan nefastas…

Erika simplemente miró hacia arriba y observó como un pequeño camino ascendía hasta el Distrito Blanco. Hizo una seña con la cabeza y sin perder el tiempo subieron ocultándose con las sombras de la noche pero un obstáculo provocó que detuvieran su carrera. Una valla de tres metros de altura separaba ambos distritos y por el aire cargado, Erika dedujo que estaba electrificada. Miro algún modo de pasar sin llamar la atención, claro que podrían saltar los tres metros sin esfuerzo pero entonces tendrían a todas las serpientes encima. Solo observó un pase de control guarnecido por dos guardias que permitían la salida o entrada… Observó como un muchacho en ropas andrajosas ofrecía algo al guardia y este le miro despectivamente antes de apartarse y dejar paso.

-Es el único camino sin tener que llamar la atención… No he percibido más guardias aparte de esos dos… Podemos usar la coacción. –dijo Iván mirando a Erika.

Erika asintió con la cabeza mientras se mantenía alerta. Hacia un buen rato que notaba una mirada en su nuca pero no podía percibir nada… Fuera lo que fuese escondía su presencia muy bien… Demasiado bien para ser normal. Dio varios pasos hasta quedar enfrente de los guardias. Estos abrieron la boca pero ellos fueron más rápidos, Amy se coloco enfrente de uno mirándole fijamente a los ojos y Erika clavó su vista en otro. Los guardias aparentemente confusos, se cuadraron y permitieron el paso. Entonces volvieron a desaparecer en la noche dejando a dos guardias desorientados.

***

Una sombra permaneció agachada en cuclillas. Su rostro y cuerpo cubierto completamente por una capa negra con capucha hacia imposible visualizar su rostro. Solo se distinguían dos brillos verdosos que pertenecían a sus ojos. Estaba a la sombra de un tejado el Capitolio. Dos figuras aparecieron enseguida a su lado.

-Mi comandante… Tenemos que partir. –dijo el de la derecha.

-Es ahora o nunca, comandante... ¿A que espera? –dijo el de la izquierda.

-Dimitri, Daniel… No seas impacientes y concentraros… Observad… -dijo la silueta agachada señalando a un grupo de cuatro capas negras encapuchadas que caminaban a paso tranquilo y ligero. -¿No lo sentís?

-No siento nada peligroso… No percibo nada...-dijo Dimitri extrañado.

-Exacto… Esa es la cuestión… No podemos percibir nada de ellos… -dijo su superior incorporándose y bajo la sombra de su capucha se pudo adivinar una sonrisa.

-¿Qué significa eso, comandante? –dijo Daniel.

-Que no estamos solos… -dijo su comandante antes de desaparecer por la ladera de la casa.

***

Erika observó a Irial quien se terminaba de alistar la capa gris oscuro que llevaba. Ya estaban listos para el baile de máscaras.

Después de pasar con éxito el primer control al Distrito Negro, se habían reunido en una pequeña casa, de piedra y donde un enorme cartel adornaba la puerta: ‘La Rosa Negra’ Irial golpeó dos veces la puerta y un tipo fornido le abrió. Tenía el pelo rapado a cero y le faltaba una oreja. Se distinguía la sombra de un arma a su espalda que recogió al reconocer a sus invitados. Se apartó permitiéndoles paso.

La Rosa Negra era uno de los burdeles más concurridos del Distrito Blanco pero detrás de esa facha de prostitución, era en realidad en punto de intercambio de información y del mercado negro… En resumen, la dueña de la Rosa Negra era la informante principal de la C.V.

Erika observó el lugar, desde fuera parecía pequeño pero en realidad era bastante grande. Era una casa vieja, con el suelo y paredes de piedra. Varias chimeneas rodeaban los rincones y había mesas, sillas y alfombras por doquier. Aquí dentro se respiraba un aire vital y animado, a diferencia con el exterior. Erika observó como la gente bebía y pagaba los bailes sensuales de las prostitutas o prostitutos… Había de todo… La castaña miró hacia arriba y vio el piso superior donde seguramente estarían las habitaciones. Irial se dirigió a la barra donde una chica de piel oscura y ojos miel servía animada. Erika no pudo evitar mirarla de arriba abajo… Realmente era un regalo para la vista, sus pantalones ajustados abrazaban sus curvas y la camisa pirata dejaba mucho que desear con su escote. Su pelo oscuro lo llevaba recogido en una coleta desenfadada que la hacían ver más salvaje y sexy.

-Vaya, vaya… -murmuró Erika sonriente.

-Un regalo para la vista… ¿Verdad? –comentó Irial. –No ha cambiado nada.

Iván silbó animado. Erika lo ignoró y se dirigió a la barra. Apoyó los codos en la madera y cruzó los dedos a la altura de los ojos, su anillo destelló con las llamas de las velas. Dejo que la capucha se echara un poco atrás, lo suficiente para que se le viera sus ojos.

-He de reconocer que si no te conociera… Cada vez que te viera, te llevaría conmigo ha hacer algo más interesante que servir copas…-dijo Erika con un tono pícaro.

La chica exótica se volvió arqueando una ceja pero al ver el anillo del dragón, esbozó una sonrisa amplia dejando relucir sus dientes blanquecinos.

-Y yo he de reconocer que tus visitas sorprenden… -dijo la morena saltando por encima de la barra. Miró a sus acompañantes… -No sabéis avisar…

-Reconoce que adoras las sorpresas… Marina. –dijo Irial con una sonrisa.

Marina sonrió mientras los guiaba a una puerta trasera custodiada por dos tipos fornidos que se apartaron al reconocer a la dueña. Nada más pasar al otro lado, que también estaba custodiada por otros dos guardias. Erika se vio acorralada por los brazos de Marina pero la castaña se zafó y acorraló a la morena. Marina sonriente llevó las manos a la capucha que cubría su rostro y se la bajó dejándolo al descubierto. Sonrió al reconocer el rostro de la castaña mientras acariciaba una de sus mejillas.

-Tan guapa como siempre, comandante… -dijo Marina.

-Y tu tan fiera como siempre, gatita. –sonrió Erika.

Marina sonrió mientras se acercaba sensualmente a Erika. La castaña simplemente bajó los brazos y la miró atentamente, sin bajar la vista ni apartarse, incluso cuando el rostro de Marina estaba a unos milímetros del suyo con el aliento rozando sus labios. Entonces la morena se echó hacia delante y justo cuando pensaba que iba a robarle un beso, ladeó la cabeza dándoselo en la mejilla.

-Me alegro de verte. –dijo con una sonrisa sincera Marina.

Erika sonrió mientras le daba un abrazo rápido rodeando con su brazo sus hombros. Marina se acercó a Irial quienes se cogieron por los antebrazos, haciendo el típico saludo de hermandad. Y luego le revolvió el pelo a Iván y dio un beso a Amy.

-No os esperaba a vosotros la verdad… -dijo Marina mientras seguían el pasillo.

-¿A quién más esperabas? –dijo Amy.

-La fiesta de mascaras es un evento muy conocido… No seréis los únicos intrusos en el Capitolio, aunque si los más eficaces. –dijo Marina pasando a una sala enorme, igual que la anterior pero más pequeña y con menos gente.

Erika no se molestó en taparse el rostro y sus compañeros bajaron sus capuchas… Después de todo no había mucha gente y nadie les reconocería ya que eran de fuera. Se dirigieron a un rincón más apartado y tranquilo. Marina desapareció un momento para volver a aparecer con una bandeja y bebidas. Erika echó una larga mirada al lugar a igual que sus compañeros… Se fiaban de Marina pero no de lo que podrían encontrarse… Después de todo, mantenerse alerta es lo que les ha mantenido vivos.

La sala era sencilla con mesas y sillas de madera. No había mucha gente, la mayoría de ellos eran guardias y mercenarios de Marina. En un lado había una pareja, seguramente cazadores de recompensas, y en un rincón, oculto en la oscuridad se distinguían tres figuras pero sus capas negras y rostros tapados hicieron imposible distinguirlos apenas. Erika apoyada hacia atrás en la silla, se inclinó más hacia fuera por si podía ver algo pero desistió. Estaban muy cubiertos por las capuchas.

-¿Qué ocurre? –preguntó Amy al ver que Erika no quitaba el ojo de aquel grupo.

-Nada… Es solo que… Nada… -murmuró Erika mientras volvía hacia delante y se apoyaba en la mesa.

Marina no le quitó la vista de encima y en la comisura de sus labios pudo adivinarse una sonrisa.

-Bueno… Erika… El plan es el mismo ¿No? –preguntó Marina.

-Si… Nada ha cambiado. Nos cambiaremos aquí y entraremos por el pasadizo hasta el Capitolio y nos camuflaremos con el tropel de gente que ira entrando. ¿Has obtenido la información? –contestó Erika.

-¿Quién te crees que soy? –dijo divertida Marina. –Por supuesto que la tengo… Mis hombres infiltrados la han conseguido… La mitad de su guardia estará vigilando fuera. La otra mitad están en otras bases… No se ha preocupado mucho por su seguridad. Lo único que esta resguardado es la zona inferior donde están los laboratorios. Es prácticamente imposible acceder ahí… Si tenías alguna intención de entrar allí solo te llevará a tu muerte. –acabó seria Marina.

Un silencio denso y pesado rodeo la mesa y extrañamente también la sala. Erika simplemente cruzo sus manos a la altura de los ojos y la miro fijamente.

-¿Cuántos guardianes estarán con Aranel? –preguntó la castaña.

-Comandante… -murmuró Marina afligida.

-Contesta.

-Estarán dos del Purgatorio, Josuke y Kevin… Tendrán una media docena de guardianes con ellos y… Estará David. –al llegar al final de la frase los dedos de Erika se crisparon con furia.

-Bien… -susurró tajante.

-¿Cuál es tu plan realmente? ¿Qué es lo que buscas Erika? –murmuró preocupada Marina. -¿Venganza?.

-Nuestro plan es dar un golpe mortal, secuestrando a uno de los dos… Aranel o David… Sino sale bien la cosa… Su cadáver servirá igualmente… -siseó Erika.

-¡Eso es un suicidio! No puedes moverte por esos caprichos… ¿Qué ocurrirá con la colonia? Si ven que su líder muere siguiendo un capricho todo habrá sido en vano. ¡Es como atrapar humo con las manos desnudas! – Marina miro a sus compañeros -¿Estáis de acuerdo con ella?

-Es nuestra comandante y no le voy a dar la espalda. -dijo Amy.

-No la dejaré sola en esto. –se encogió de hombros Iván.

-¿Estáis bromeando? Y tu, Irial… ¿Qué ocurrirá con Alicia? –gritó Marina levantándose de golpe.

-¿Por qué te crees que he venido yo y no ella? –contestó cruzándose de brazos.

Marina se dejo caer en la silla derrotada mientras se llevaba una mano a la frente. Respiró hondo antes de levantarse.

-Bien… No perdamos mas tiempo… Prepararé el pasadizo. Cambiaros. –dijo Marina dirigiéndose a otra puerta que había en la sala.

Los chicos hicieron caso de lo que decía Marina y se movieron rápidamente para cambiarse.

Erika se termino de abrochar su capa negra y, quitándose su parche, se colocó un antifaz negro que cubría todo el lado izquierdo de su cara, rodeando la comisura de sus labios y llegando hasta un poco por encima de la mandíbula. También se extendía por la frente, de tal forma que solo quedo visible de su cara su ojo derecho de un marrón chocolate, sus labios y su mejilla derecha. No se había puesto ningún vestido… Iba de chico. Botas altas negras tipo piratas, pantalones ajustados del mismo color, camisa blanca, chaqueta negra y la capa cruzada por el pecho. Para acabar, llevaba unos guantes de cuero y su pelo lo había recogido en la nuca en una coleta desenfadada.

Irial iba como Erika, por precaución más que por otra cosa… Solo que iba de gris y blanco y su mascara cubría toda su cara. El pelo se lo había recogido en una coleta alta. Amy iba de dorado… Estaba preciosa, un vestido elegante y antiguo, blanco y dorado con un escote de pico y que dejaba al descubierto sus hombros y casi toda su espalda. Su mascara era dorada y cubría la parte de sus ojos. Llevaba unos guantes largos de color perla que le llegaban hasta por encima del codo. Y finalmente, Iván que acompañaría a Amy, iba como un noble y del mismo estilo que Erika e Irial, solo que su ropa era de un azul marino oscuro y su mascara cubría también casi toda su cara, dejando los labios libres.

-Vaya… Vaya… Estáis espectaculares. –alabó Marina a sus espaldas. –Aunque… Esperaba más verte con un vestido… -dijo pícaramente mirando de arriba abajo a Erika.

-Sigue soñando, preciosa… -rió Erika mientras sus labios se curvaban en una sonrisa.

-El pasadizo esta listo… -dijo la morena señalando a sus espaldas.

Erika asintió mientras le apretaba el hombro como un gesto de agradecimiento.

-Gracias… Y si no volvemos… Ya sabes que hacer. –dijo Erika con una pequeña sonrisa.

-Ten cuidado… Realmente eso es un suicidio… ¿No puedo hacerte cambiar de opinión? –dijo Marina mientras observaba como se alejaba Erika.

-No. –contestó desde la distancia.

-Cissy no estaría de acuerdo con todo esto. –gritó Marina provocando que Erika detuviera su descenso.

-Es por ella el porque hago todo esto… -susurró Erika antes de desaparecer.

-Niñata estúpida… Conseguirás que te maten… -susurró Marina mirando aún el hueco vacío del pasadizo.

Marina se abrazó a si misma mientras un escalofrió recorría su cuerpo. Tenía miedo… No por lo que le pudiera pasar a ella misma si se enteraban de que suministraba información… Sino por esa castaña que sus ojos despedían una soledad y una carga demasiado grande para ella.

Una mano en su hombro la devolvió a la realidad. Marina giró el rostro para ver al grupo de los tres encapuchados a su lado. Sonrió mientras apretaba la mano de su hombro.

-No te preocupes… Yo me encargaré de todo. –le dijo mientras sus dos compañeros entraban.

-Me alegro de tenerte aquí… De verdad. –dijo Marina con una sonrisa sincera mientras una lagrima se escapaba de su ojo. Lagrima que atrapó con sus dedos su acompañante encapuchado. No dijo nada… Simplemente retrocedió y salto al agujero desapareciendo en la oscuridad.

***

Las música, la luz y la comida inundaba toda la sala. Centenares de personas enmascaradas y con ropa de todos los colores bailaban. Erika andaba tranquilamente entre ellas, alerta, buscando, como un cazador al asecho… Miró al frente y observó una mesa que estaba por encima, situada en una tarima. Ahí una morena de ojos azul hielo reía y charlaba con su hermano.

Aranel apenas había cambiado. Su pelo lo llevaba más largo y recogido en una coleta. No llevaba un vestido como la mayoría de las chicas, iba como la castaña. Sus tres pálidas cicatrices se distinguían con cada reflejo de la luz pero no desagradaban su rostro, simplemente lo hacia mas hermoso y salvaje. Erika lo admitía en el fondo, Aranel era guapa… David había cambiado más, serio y frio. Un muñón en su lado derecho mostraba el brazo que le arrancó Cissy antes de escapar. El pelo lo llevaba corto y por la musculatura de su brazo izquierdo, dedujo que no había parado de entrenar. Josuke y Kevin estaban ahí también… La castaña apretaba las manos con mucha fuerza pero por lo demás era la viva mascara de la tranquilidad. No los había reconocido, ni siquiera se habían molestado en pasar lista o contar a los invitados, un claro error…

-Están demasiados seguros de que nadie intentara nada o nos esperan… Han dejado la seguridad muy floja. –susurró Irial que apareció a su lado.

-Seis guardianes… Dos de ellos borrachos, y otros dos han desaparecido. –murmuró Erika mirando a su alrededor.

-Seguramente estarán con alguien entre sus piernas.

Erika simplemente miró a la mesa de la tarima. Su mirada se tornaba gélida. Dio un paso, seguido por otro… Tan solo estaban a unos metros… Llegar… Coger ese cuchillo y así… Así… Atravesar esa garganta una y otra vez hasta que no quedara vida en él… Una mano la agarró bruscamente del brazo obligando a volverse. Parpadeó sorprendida al ver como Irial la miraba fríamente. Miró a su alrededor y trató de calmarse. Tenía que pensar con frialdad.

-Cálmate… -siseó Irial.

Erika levantó la vista y su mirada se cruzó con la de Aranel. Fue breve, apenas unos segundos antes de que la castaña volviera a mezclarse entre la gente y los bailarines. Aranel frunció el ceño mientras su rostro permanecía inexpresivo.

-¿Ocurre algo, hermana? –preguntó David.

-Nada, hermanito. Bebe y disfruta de la fiesta… Hoy es nuestro dia. –murmuró con una sonrisa Aranel levantando la copa.

Erika simplemente se giró y lanzó una breve mirada a Iván, que estaba en la mesa entre los dos guardianes borrachos, Amy coqueteaba con otro en una esquina e Irial hablaba con la última sirviéndole una copa. Solo faltaba la señal… Erika sonrió mientras empezaba a levantar su mano apuntando a la enorme lámpara pero una mano enguantada la agarró de la muñeca. Erika miró furiosa a ver quien osaba tocarla pero se quedó muda al ver unos ojos verde jade impresionantes tras una mascara del color del fuego y un vestido del mismo color.

-¿No piensas sacarme a bailar? –murmuró la desconocida mientras se acercaba sensualmente a la castaña que se había quedado fría.

-¿Quién eres? –siseó Erika sin moverse apenas un milímetro. Su mano aprisionada fue liberada y en un movimiento veloz y apenas perceptible, Erika llevó sus dedos al cuello de la chica pero detuvo su ataque mortal al notar como ella rozaba algo filoso en su riñón.

Nadie se dio cuenta de nada… La vista desde fuera era de una pareja pegada casi dándose un abrazo.

-Impaciente… El espectáculo aún no ha empezado… Comandante General… –susurró la chica de fuego en la oreja de Erika antes de desaparecer entre la gente.

Erika parpadeó sorprendida. Buscó con la mirada a la chica y se mezcló entre la gente pero al final desistió había desaparecido por completo… No podía ser… ¿O sí? Ese Demonio de Fuego… ¿Estaba aquí? No tenía sentido perder mas el tiempo. Levantó la mano lanzando una descarga y toda la sala quedó sumida en la mas absoluta oscuridad.

Apenas la gente había empezado a gritar cuando Iván agarró a los dos guardianes desorientados y empotró su cabeza contra la barra varias veces hasta que se escuchó un crujido. Los dos guardianes cayeron inertes al suelo dejando un reguero de sangre que brotaba de sus rostros aplastados. Amy agarró al suyo girando su cuello y rompiéndose e Irial hizo lo mismo.

David se levantó de golpe dispuesta a gritar ordenes pero apenas pudo abrir la boca cuando el suelo empezó a temblar y en medio de un crujido, se partió en varios trozos abriendo la caída al vacío. Aranel giro en el aire mientras trataba de frenar su caída. Esquivo los escombros que caían sobre su cabeza y lanzo una gran llamarada al suelo, provocando que todo se incinerara y iluminara la negrura. A su lado David miró enfurecido hacia arriba para luego mirar a Josuke y a Kevin.

-¡Os dije que os ocuparais de la seguridad! ¡Imbéciles! ¡No sois mas que escoria! –gritó enfurecido lanzando un puñetazo al que tenía más cerca que fue Josuke.

-Mi señor… Lo sentimos… Esta todo resguardado por el exterior, es imposible que sea alguien de fuera… -susurró Kevin arrodillándose.

David volvió a levantar el puño pero Aranel lo detuvo.

-Basta… No estamos solos. –ordenó Aranel mientras se quitaba su mascara y miraba a hacia la penumbra del fondo.

Josuke y Kevin se colocaron al frente protegiendo a sus lideres pero ambos salieron volando hacia atrás por una gran ventisca. Antes de que pudieran levantarse dos figuras se abalanzaron sobre ellos y otro crujido sonó. De los escombros surgió una gran agujero donde empujaron a uno de ellos y luego de una patada lanzaron al otro antes de cerrar el agujero. Iván se sacudió las manos mientras apartaba las manos del suelo. Amy estaba a su lado.

-He de reconocer que no esperaba que fueras tan valiente de venir aquí… o tan insensata… -dijo Aranel mirando a las dos figuras que se quitaron las capuchas. –Asi que estais vivos…

Irial se quitó su mascara dejándola caer al suelo.

-No eres la única que sabes dar sorpresas… -siseó Irial.

Erika dejo caer su mascara al suelo y la luz de las llamas revelaron su rostro fiero. Sus ojos fríos destacaron a la luz de la llamas. Aranel observó la cicatriz que cruzaba su ojo izquierdo descubierto, de un marrón más opaco, que se mezclaba con un dorado bruñido, obteniendo un color miel extraño. Los ojos de Aranel se desviaron hasta la mano de Erika donde relucía su anillo de dragón.

-Esto se ha terminado, Aranel. –gruñó Erika con una voz helada, amenazante.

-Oh… -se burló la líder de los Cobras. –Nuestra niña se ha hecho mayor y ahora es la comandante… -su sonrisa se enchanchó y sus ojos hielo adquirieron un brillo extraño. –Enséñame que has aprendido… David…

Antes de que Erika pudiera decir nada, David se abalanzó sobre ella. La castaña retrocedió esquivando su ataque y levanto un muro justo a tiempo bloqueando una llamarada directa. Esta vez no iba a perder… Erika se agachó y a una velocidad impresionante apareció detrás de David y levantó la pierna lanzado una patada que apenas llegó a bloquear pero lo que no se esperaba el chico era que casi un segundo después del golpe Erika lo utilizara como apoyo para girar en el aire y con la otra pierna darle otro golpe seguido haciendo una floritura. David salió volando varios metros atrás.

-No estaba hablando contigo. –siseó Erika mirándole con una ira sin limites.

David la miró mal, enfurecido y avergonzado. Saltó de un golpe los tres metros que los separaban y con un grito bárbaro se abalanzo sobre ella. Erika no se movió del sitio y una sonrisa triunfante nació de sus labios.

-¡David, retrocede! –gritó Aranel, que estaba arrinconada por Irial, pero no fue a tiempo.

Una gran llamarada extraña y negra rodeó el cuerpo de Erika, brotando de golpe. La castaña agarró el cuello de David antes de que chocara contra ella y lo levantó del suelo. David tosió mientras intentaba respirar y salir de ese agarre, a este paso le iba a partir el cuello. Movió sus piernas y le lanzo tres patadas a los costado pero la castaña ni se inmuto, era como pegarle a una piedra.

-Desaparece… -susurró gélidamente Erika.

David miró asustado los ojos rojos de la castaña. En un ultimo intento gritó mientras una gran explosión espiritual rodeaba todo su cuerpo provocando que Erika le soltara y retrocediera varios metros. Ahora los dos estaban con su espíritu liberado. Se miraron fijamente, sin moverse, sin inmutarse… Y movidos por un resorte empezaron a luchar. Patadas, puñetazos, llamaradas, ráfagas, descargas… Nadie sabia quien ganaba hasta que David salió volando hacia atrás por segunda vez. Antes de que David pudiera incorporarse Erika ya estaba encima de levantando su mano, que empezó a brillar intensamente de un azul eléctrico. David la miró asustado si le tocaba con eso, estaba muerto.

-Cissy esta viva. –gritó David.

Erika se quedó estática al oír las palabras del moreno pero David, con una sonrisa asesina, aprovechando su distracción la empujo hacia atrás y antes de que nadie pudiera moverse, la selee de David se materializo en su mano izquierda y la bajó de golpe, cortando el abdomen de la castaña.

-¡Erika! –gritó Irial que estaba más allá luchando contra Aranel.

Erika retrocedió mientras se llevaba una mano al tajo sangrante y se apoyó sobre su rodilla.

-Realmente eres una inocente… ¿Creías que estaba con vida? –dijo con malicia David mientras se acercaba con ella con su espada negra brillante. -¿Quieres saber como murió?

-¡Cállate! –gritó Erika haciendo omiso de su herida y saltando sobre él pero David giró sobre si mismo esquivando el ataque directo de la castaña y le lanzó otro tajo que cortó su espalda.

Erika trastabilló antes de caer al suelo y antes de que pudiera incorporarse, David la agarró del pelo obligándola a mirarle a los ojos.

-Suplicó y suplicó… Hasta el último momento… -susurró con una sonrisa cínica. –Era asqueroso oír sus suplicas y lentamente, la cortábamos… Sus gritos eran una melodía para mis oídos…

-Cállate… Cállate… -gimió Erika mientras la lagrimas salían de sus ojos. –Te matare… ¡Te mataré! –gritó mientras su cuerpo temblaba sin control.

Erika empujó a David y se abalanzó sobre el cegada de ira pero David la esquivo y le clavó una patada en el abdomen, empeorando su herida y lanzándola varios metros atrás. Amy la agarró antes de que se empotrara contra la pared.

-Erika... Piensa. No te ciegues por la herida. –murmuró preocupada Amy mirándole la herida.

-Cúrame. -siseó Erika mirando como se acercaba David.

Amy apoyó su mano en la herida mientras un resplandor blanquecino brotaba de sus manos. Ambas se separaron justo a tiempo esquivando una descarga de David. Erika rodó hacia atrás y se apoyó en un escombro saliente cogiendo impulso y saltó hacia David, quien extendió su espada que la castaña la esquivo por unos milímetros pero no pudo evitar que desgarrara su costado. Ambos cayeron al suelo levantando una polvareda. David se levantó antes que Erika y le atestó una patada en su costado lanzándola al aire. Erika con una mueca de dolor aprovecho para recobrarse y aterrizo de cuclillas.

-Realmente no sabes ver una causa perdida… No me gustaría tener que matarte. –dijo David mientras la miraba fríamente.

Erika no le hizo caso. Giró la cabeza para ver como Irial era herida por Aranel y caía al suelo. Aranel levantó la espada dispuesta a dar el golpe mortal pero Erika apareció enseguida empujándola a un lado. Le tendió una mano a Irial que la agarró y se incorporo adolorida.

-A este paso nos matarán… -gimió Irial mientras se llevaba la mano al brazo sangrante.

Erika simplemente retrocedió con Irial mientras analizaban la situación.

-¡No tenéis tiempo para hablar! –gritó una voz detrás. David apareció con la espada en ristre.

Erika apenas tenía tiempo para protegerse y un empellón la empujó hacia un lado. Horrorizada observó como Irial se interponía entre ella y su enemigo. Apenas pudo gritar cuando la espada bajó pero alguien se interpuso y agarró la muñeca de David y después de un forcejeo rápido lo lanzo contra los escombros.

-Tsk… Realmente habéis complicado el acceso hasta aquí dentro. –comentó el inesperado invitado.

-Tú… Eres la de antes… -susurró Erika mirando la mascara de color fuego. –Oye… ¿Qué haces? –protestó Erika al verse agarrada por la chica que la levantó del suelo.

-Salvaros el culo… Larguémonos de aquí. –dijo la chica también agarrando a Irial. Erika tragó saliva al escuchar su voz… Le resultaba familiar.

-Vosotros no os vais a ninguna parte… -dijo Aranel interponiéndose. –Por fin te tengo… Demonio de Fuego… Vamos a ver que cara bonita escondes.

David de un gritó salió de los escombros y se avanzó sobre la chica de la mascara pero antes de que pudiera tocarla dos piernas se interpusieron lanzando una doble patada al morena que salió despedido. Erika observó a otros dos encapuchados y los reconoció… Ellos tres eran los que estaban en la Rosa Negra.

-Dimitri, Daniel… -dijo la chica de la mascara.

-No hay tiempo, los dargos vienen hacia aquí con esos dos del Purgatorio. –dijo Daniel.

-¡Erika! ¡Vienen refuerzos! Josuke y Kevin han escapado de la prisión de piedra. –gritó Iván apareciendo de un agujero. Llevaba un buen sinfín de arañazos y cardenales.

-¿Estas con nosotros? –preguntó Erika mirando desconfiadamente a la chica de la mascara.

La chica no dijo nada simplemente se abalanzó sobre Aranel a una velocidad inhumana. La morena al ver que la atacaban lanzo una descarga que la chica enmascarada esquivo ágilmente, pasando por debajo y estirando la mano enguantada agarrándola de la cara y empujándola, empotrando su cabeza contra el suelo. Y antes de que nadie dijera nada una luz dorada brotó de sus manos y rodeó ambos cuerpos.

-¿Pero que…? –murmuró Erika entrecerrando los ojos ante la explosión de luz.

La luz desapareció tan rápido como había venido. Todos los presentes dirigieron su vista al centro donde estaba Aranel. No se movía… Parecía haber perdido la consciencia. Entonces de repente su cuerpo empezó a convulsionarse y fue rodeada por una gran sombra negra que fue evaporándose al aire formando una nube sin forma con dos puntos brillantes.

-¡Daniel! ¡Dimitri! ¡Ahora! –gritó la chica enmascarada saltando hacia atrás y lanzando una potente llamarada. Sus compañeros hicieron lo mismo, Dimitri lanzo una gran ráfaga de aire y Daniel esquirlas de hielo y una explosión rodeo esa nube extraña.

-¿Qué coño esta pasando? –gritó Irial mientras se cubría la cara ante la explosión.

Cuando el humo se disipó la nube parecía haber desaparecido. Erika corrió hacia Aranel y vio que estaba totalmente fuera de sentido. Le tomó el pulso y suspiró al ver que aún latía.

-No esta muerta. –dijo la chica de la mascara de fuego mirándola de pie a su lado.

Erika fulminó su mirada con la verdosa de la chica y un escalofrió recorrió su cuerpo mientras analizaba sus ojos. No era la primera vez que los veía… Y entonces su capucha que cubría su cabeza cayó hacia atrás, revelando un pelo rojo fuego. Se llevó una mano a la boca mientras notaba como se le humedecían.

-No puede ser… -sollozó Erika.

Irial y Amy la miraron extrañadas hasta entendieron el estupor de su líder. Irial fue la primera que se movió hacia ella, con pasos torpes, como si fuera un sueño y que en cualquier instante desaparecería.

-¿Eres realmente tú…? –susurró Irial.

Pero una explosión los sacó a todos de su estupor. La pared se resquebrajó en tres trozos y cayeron abriendo un agujero. David salió de él, cubierto de heridas y sangre, acompañado de Josuke y Kevin. Detrás de él se escucharon chillidos atronadores y millares de ojos se iluminaron en la oscuridad.

-¿Cómo puede seguir vivo? –murmuró impresionado Daniel.

-No puede ser… -susurró la chica enmascarada.

-¡Hay que salir de aquí! –gritó Iván. -¡Ya!

Erika agarró a Aranel cargándosela al hombro y aceptando la mano de la enmascarada se incorporó y echó a correr justo a tiempo de esquivar un dargo que se abalanzó sobre ella.

-¡Amy, guíanos! –rugió Erika mientras se colocaba su parche característico en el ojo izquierdo.

-¡Dimitri, Daniel! –gritó la de la mascara.

-¡A la orden, comandante! –gritaron ambos mientras se adelantaban con Amy a despejar el camino.

Irial giró sobre sus talones y golpeó la pared provocando que numerosas esquirlas de hielo salieran del suelo y las paredes atravesando el ejercito de dargos. Iván dio un pisotón al suelo e hizo que se levantara una gran pared de piedra y tierra.

-¡Esto los retendrá! –gritó mientras echaba a correr con Irial.

Ninguno detuvo su avance. Corrieron sin detenerse esquivando algún que otro dargo osado que se adelantaba. Doblaron varias esquinas y atravesaron varias paredes hasta que pudieron llegar a un túnel.

-¡Por aquí! Esto conecta el pasadizo de la base. –dijo Amy entrando primera seguida por los dos muchachos.

Erika resopló mientras trataba de acomodar a Aranel encima suyo pero Iván apareció a su lado agarrándola.

-Yo la llevo. –dijo el muchacho fornido mientras se la colocaba a su espalda.

Erika asintió mientras derrapaba frenando. Le hizo una seña a Irial que siguiera que asintió mientras seguía corriendo.

-No deberías estar aquí… -dijo Erika a la persona que se había quedado a su lado.

-También tengo cosas que proteger. –dijo la chica de la mascara de fuego.

Erika no dijo nada… Simplemente respiró hondo mientras juntaba sus manos y concentraba su poder espiritual. La otra simplemente se mantuvo quieta pero aire cargado que había a su alrededor mostraba como estaba cargando su poder en las piernas. Entonces giró sobre si misma haciendo una floritura y lanzado una patada al suelo al mismo tiempo que Erika descargó su poder contra el techo y una explosión seguida de varios escombros bloqueó el agujero. Erika suspiró mientras miraba las piedras amontonadas pero un temblor la sacó de su alivio.

-Mierda… -dijo la castaña antes de echar a correr.

-¡Te has pasado! –gritó su acompañante mientras corrían.

-¡También es tu culpa! –gritó ofendida Erika.

-¿Pero que…? –murmuró Iván al ver como las dos rezagadas corrían seguidas por… ¿Un derrumbe? -¡Corred!

-¡Erika, idiota! –gritó Irial enfurecida.

-¡No es mi culpa! –gritó la castaña desesperada.

-¡Solo tenemos siete minutos!

Los siete siguieron corriendo rezando de que sus compañeros no hubieran cerrado su única salida.

***

Alicia observó su reloj intranquila mientras estaba sentada en el suelo. Alex estaba a su lado.

-Tranquila… Lo conseguirán… -murmuró Alex tan intranquila como ella.

Alicia suspiró mientras agarraba el colgante que le había regalado Irial. Estaban de guardia ellas dos con Inés, Ichi y dos soldados a su mando. Miraron el pasadizo impacientas… Habían pasado casi las 48 horas y ellos aún no estaban aquí. Alicia soltó una maldición por lo bajo. Les podría haber pasado de todo, muertos, capturados, infectados… Tragó saliva mientras intentaba mantenerse positiva. Tenia que tener fe.

-¿No oís algo? –dijo Inés de repente mirando el agujero.

Alicia levantó la vista y agudizó el oído. Si… Se oía algo parecido a golpes y caídas. Se levantó enfundado su espada en una mano y una semiautomática en otra. Inés agarró sus dos Glock y los demás también se armaron. Ichi se preparó más apartado para cerrar el pasadizo por si todo salía mal.

-Preparaos… -murmuró Alicia y lanzó un aviso mental a Aisa y Jane que estaba arriba para que se mantuvieran alerta.

Los golpes eran más rápidos y cercanos. Una sombra empezó a moverse al fondo del pasadizo que se fue agrandando cada vez más. Alicia levantó la mano apuntando, sus compañeros la imitaron.

-Listos… -contó Alicia. –Y…

Antes de que ordenara algo una gran humareda salió del agujero al mismo tiempo que varios cuerpos aterrizaban en el suelo. Erika agarró las manos de Inés evitando por los pelos que agujeraran su cabeza. Irial se agachó mientras la espada de Alice pasaba por donde antes estaba su cuello. Amy agarró el puño de su hermana y suspiró aliviada.

-Ehy… Ehy… Ehy… ¡Somos nosotros! –jadeó Erika sujetando con fuerza las manos de Inés.

Inés bajo las manos para abrazar con fuerza a la castaña.

-Menos mal… -suspiró la morena.

-Pen… sa… ba… que no… lle… ga… riamos… -jadeó Iván intentando recuperar su respiración antes de ser placado con un abrazo por Ichi. -¡Ay!

Alicia simplemente ignoró a todo el mundo para coger el rostro de Irial y besarla con pasión.

-Guau… Cuanta pasión… -bromeó una voz detrás.

En un cerrar y abrir de ojos los tres desconocidos fueron rodeados y apuntados por los guardias. Erika observó como Aisa y Jane aparecieron con varios refuerzos y los demás.

-Esperad… -dijo Erika interponiéndose. –Bajad las armas… Están con nosotros nos han salvado la vida…

Alicia miró desconfiada a la chica de la mascara pero abrió los ojos con sorpresa al ver que ocultaba unos ojos jade y ese pelo pelirrojo.

-Harry… Comprobación. –dijo Alicia.

Harry hizo una seña y varios de sus subordinados inspeccionaron a los recién llegados, tanto conocidos como desconocidos.

-Están limpios todos. –dijo uno cuando acabaron.

El aliento que todo el mundo contenía se libero. Erika se acercó y se agachó incorporando un cuerpo del suelo. Todos volvieron a levantar las armas al reconocer a Aranel, totalmente inconsciente.

-Lo habéis conseguido… -murmuró Harry.

Erika eligió a varios soldados de confianza mientras Harry le colocaba unas esposas normales y luego otras especiales que bloqueaban el aura espiritual.

-Llevadla a la sala de observaciones del hospital, a la habitación privada y quiero que este vigilada las 24 horas con una docena de guardianes que estarán bajo el mando de Roag y Harry. –ordenó Erika antes de que se la llevaran. –Dejadnos solos… ¡Todos!

Uno a uno fueron abandonando la sala. Inés observo como se quedaban Erika y sus compañeros más cercanos. Se debatía entre quedarse o no quedarse pero Erika la agarró de su mano indicando que necesitaba que se quedará a su lado. Al final solo quedaron los tres generales, las gemelas, Harry, Iván, Ichi, Aisa y Jane, y por supuesto, Inés, que se sentía como la más acoplada, por lo que permaneció atrás.

-No tiene sentido que ocultéis vuestros rostros… -murmuró Erika mirando a la chica de la mascara de fuego.

Erika se acercó a ella pero retrocedió al ver como uno de los dos chicos se interponía en su camino… Era al que llamaban Daniel.

-Quítate del medio. –siseó Erika. –No estaba hablando contigo, niñito.

-No permitiré que pongas una mano encima de mi comandante. –dijo Daniel.

Erika lo fulminó con la mirada, lanzándole una tan fría e intimidante que el chico retrocedió. La chica de la mascara se rió mientras palmeaba a su subordinado.

-Estas lejos de vencerla… -dijo mientras se llevaba una mano a la mascara.

Daniel resopló mientras se quitaba la mascara y dejaba caer su capa, revelando un rostro joven de ojos verdes y pelo castaño. Dimitri era más maduro y su rostro más fuerte con una barba de pocos días y completamente rubio. Sus ojos eran oscuros y su piel tostada. Pero nadie se fijo en los dos chicos, sino que miraban expectantes a su líder, si sus dudas eran ciertas o no.

-Por dios… -suspiró la chica de la mascara al sentirse observaba. –Realmente no puedes hacer nada sin mi… Erika…

Inés notó como Erika temblaba. La chica dejo caer la mascara de fuego y su capa. Revelando un cuerpo femenino, maduro y alto. Su pelo pelirrojo brillo con la luz de las velas, largo y pelirrojo, recogido en una coleta alta. Sus ojos de un verde jade, no se despegaban de los de Erika. Los labios de Erika apenas se movieron cuando pronunció su nombre.

-Cissy… -las lagrimas cayeron de los ojos de la castaña. –Estas… viva…


-------------------------- Continuará...

Realmente es uno de los capitulos que más me ha costado escribir, casi unas tres semanas. Buscar enlazar a Aranel y la vuelta de Cissy y el no tener inspiración ha sido complicado... Sin embargo creo que el resultado ha sido bastante satisfactorio.



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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   6/4/2012, 23:19

CISSY wuaaaaaaaaaaaa me muero
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MensajeTema: Re: "El Principio del Fin" Autora: Elisika-sama   

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