Yuri's Lyrical Secrets

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 Uno y Dos, Uno (Historia)

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Wiiz
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MensajeTema: Uno y Dos, Uno (Historia)    31/8/2010, 14:15

Uno, Dos y Uno By: Ani&Wiiz http://lytd.metroblog.com/

Capitulo 1


De todas las cosas que esperaba para aquel día, jamás se le paso por la cabeza semejante encuentro.

Temprano por la mañana preparó café mientras escuchaba música y se arreglaba. Se aliso el cabello, dejo su fleco ligeramente ondulado a la mitad de su ojo derecho. Delineador negro y labios de un rosa pálido. Franela negra holgada y ajustada en las caderas, jeans negro ajustados y por supuesto, no podían faltar sus amado tacones de aguja punta fina, en aquel entonces conocidos como “sandalias romanas”, mas parecían zapatos que sandalias, siempre lo pensó así.

Fue camino a la agencia en la que trabajaba desde hace aproximadamente 2 años, había entrado justo después de graduarse y le iba muy bien. Después de todo, haber dejado su país natal, no había sido tan mala idea. Llevaba alrededor de 6 años en España y aún no se lo creía. Había conseguido que su familia se fuese con ella y en lo que cabe, jamás había estado tan feliz.

Al entrar, saludo con un gesto a la recepcionista y le acerco un sobre blanco.

-Eduardo esta esperando estos papeles. Entrégaselos en cuanto llegue, ¿vale?- le comunicó a la chica con una gentil sonrisa.

-Perfecto- contestó escribiendo una nota en un papel cuadrado muy pequeño de color fucsia. Papel que pego a una esquina del sobre y lo situó a un lado de su escritorio.

-Muchas gracias. Vuelvo en un rato-. Dijo y giró sobre sí misma camino a la salida. A su vez, una chica alta de cabellos castaños y de tez muy pálida, entro al lugar.

-¿El señor Eduardo ya llegó?- preguntó casi sin aliento abalanzándose sobre el escritorio de la recepcionista.

-No, señorita. ¿Puedo ayudarle en algo?- contestó amable.

Vagó por un momento y prosiguió –No sabe cuando llega, ¿verdad?. Necesitaba hablar con él...-miró a los lados y recobró el aliento.

- No se preocupe, creo que mejor le llamo a su móvil.- Dijo poniéndose el celular en la oreja. Asintió y sonrió a la recepcionista y acto seguido, técnicamente corrió a la salida.

-¡Maldita sea!- gritó al caer el buzón de llamadas. Guardo el móvil en su bolsillo y busco algo con la mirada a los alrededores, hizo una mueca al no encontrar nada ni nadie.

Se quedo en silencio por un momento y escucho el chasquido de un encendedor, giró la cabeza y se encontró con la chica de rojos cabellos e imponentes tacones fumando un cigarro y tomando café en un pequeño local. Gabrielle. Aún recordaba su nombre.

Gabrielle fumaba y miraba a lo lejos, aquella costumbre puede que jamás la perdiera. La castaña la miró por unos cuantos minutos, pensando en cuantas veces la había visto hacer aquello... hacer absolutamente nada sumida en sus pensamientos. Toda ella era un mar profundo de secretos y raros pensamientos que nunca había podido comprender.

Dio un paso en su dirección y se detuvo en seco. Gabrielle escuchó el sonido de los zapatos al frenarse y subió la mirada hasta encontrarse con el rostro confuso de la castaña.

Su rostro se mantuvo inexpresivo, la castaña finalmente se acercó.

¿Gabrielle?- preguntó, como si la hubiese confundido, como si no supiera que era ella. Por supuesto que lo sabía.

-¿Si?- siempre tan amable y dulce. Le sonrió con la mirada. La castaña se sonrojó.

-Un momento... ¿Emma?- Finalmente articuló su nombre. Gabrielle pensó en huir, pero ya era muy tarde, sus labios la habían traicionado.

-La misma...-

-¿Que... que haces en España?- preguntó sorprendiéndose de lo calmada que sonaba su voz.

- Eduardo... a él le gusta mi trabajo y quiere que haga una sesión bajo su nombre. Algo relacionado con un video musical, no lo tengo muy claro.- comentó Emma vagamente.- Me pagó el pasaje de Italia hasta acá, nada me costaba- finalizó entre risas.

-¿Italia?- cuestionó de nuevo.

-Si... me fui a Italia... Después de la muerte de mis padres...- sus labios hicieron una mueca y bajó el rostro, su expresión fue ocultada por sus cabellos que bailaron en su cara por el fuerte viento. Miró de nuevo a Gabrielle y prosiguió.

-Después de aquello... me fui con mis abuelos a Milan...-

-¿Quién lo hubiese imaginado?. Lamento lo de tus padres...- dijo invitándola a sentarse frente a ella con un gesto.

-No te preocupes... Jamás me imagine encontrarme contigo aquí en España... Que pequeño que resulta el mundo. Vaya casualidad....-

-Las casualidades no existen, ¿lo recuerdas?.- El recuerdo le fue casi insoportable y negó ligeramente con la cabeza. Prosiguió restándole importancia a su anterior comentario.- En fin... ¿En que trabajas?... Animación... Diseño... ¿Fotografía?- Emma solo asintió con un fingido y humorístico orgullo tintado en su rostro.

-Lograste lo que querías...- tomo un trago de su café y una calada de su cigarro.

-¿Quieres algo?- preguntó cuando un chico se acercó a la mesa.

-No, gracias...-

-Vamos, se que no haz desayunado, pide algo.- insistió con gracia la pelirroja.

Resopló con fuerza a modo de resignación.

-Un capuccino y... un bocadillo de queso.- El chico tomo la orden y Emma fulminó a su acompañante con la mirada a lo que ella solo río con muchas ganas.

-No haz cambiado... – de nuevo ella y sus frases cliché.

La mañana transcurrió con rapidez entre charlas y risas. Al ponerse el sol sobre ellas, en lo alto del cielo, Gabrielle exhalo con fuerza el humo de sus pulmones y reviso su móvil.

-Debo irme...- dijo en tono frío y distante. Frunció el ceño y se levanto.

-Nos vemos...-

Gabrielle solo la miró y en sus labios de dibujo una media sonrisa, mas que sonrisa, era una mueca... como si un ligero dolor le molestase en alguna parte de su cuerpo. Como sintiendo un ligero pesar.

Dio media vuelta y camino entre la gente.

Emma fumó un cigarro hasta que su futuro jefe llegó.
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MensajeTema: Re: Uno y Dos, Uno (Historia)    31/8/2010, 14:35

interesante, pondras la continuacion a la brevedad, verdad!?
porfis di que si.

saludos. te estare esperando
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Shikat
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MensajeTema: Re: Uno y Dos, Uno (Historia)    6/9/2010, 10:53

Azi ztha interesante!!! i buena!!! spero la conti
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Wiiz
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MensajeTema: Re: Uno y Dos, Uno (Historia)    6/9/2010, 15:27

Este capitulo es un poco corto , el próximo será más largo , disculpen ;)
Capitulo 2

-Flash back-
8 años atrás...

Ambas dormían placidamente en el espacioso mueble que Emma tenía en su habitación. Gabrielle dormía sobre el pecho de la castaña cuando ésta despertó. Inhalo el aroma de los cabellos rojos de la chica y la abrazó con fuerza.

Eran alrededor de las siete de la tarde. La pelirroja tenía que haber estado en casa una hora antes. Emma al ver la hora la agitó ligeramente para despertarla. Gabrielle emitió una queja entre dientes.

-Bella... es tarde...Levántate, te llevaré a casa.- susurró con dulzura a su oído.

-No quiero... no quiero irme...- musitó haciendo puchero.

-Ni yo, créeme... Pera ya llevas una hora de retraso-. Ciertamente, su teléfono móvil tenía diez llamadas perdidas.

La obligo a abrir los ojos y le mostró la pantalla del móvil.

-Oh, maldición...- musitó una vez mas. Acercó sus labios a los de Emma.

Emma la besó y abrazó como si no pudiese volver a verla.

Finalmente se levantó y la castaña cogió las llaves del auto de su madre que dormitaba en su cuarto. Dejó a Gabrielle frente a su casa y mientras ella abría la puerta, la miraba embelezada. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Respiró profundo y evitó llorar.

Dejo caer su cabeza sobre el volante y la pelirroja giro a verle, le lanzo un beso y sonrió con extrema felicidad.

-Te amo- dijeron sus labios.

-Te amo- contestó la castaña.

-Fin flashback-

Gabrielle caminaba con pesadez por una plaza cercana a la agencia. Fumaba un último cigarro antes de ir a encerrarse en su oficina.

Al llegar pasó de largo ignorando a la recepcionista. Puso música en el computador y se dedicó a terminar el diseño de la nueva imagen de invierno de la agencia. Una vez terminado se dirigió a la enorme ventana panorámica a su lado y encendió un cigarro. Tras cuatro caladas alguien toco su puerta.

-Adelante.- dijo con la vista perdida en el horizonte.

-Gabrielle...- dijo Eduardo entrando a paso lento, con una sonrisa en sus labios. Era un hombre de unos cuarenta años, cabello rubio largo que siempre llevaba sujeto con una liga en la nuca, mechones caían libres por sus hombros y su rostro. Desaliñadamente arreglado.

Siempre vestía trajes. Aquel día llevaba uno color gris claro, corbata rosada y una camisa azul pálido. Era alto, mucho más alto que Gabrielle, quizá de un metro setenta y daba la impresión de ser un hombre fuerte.

Era de espalda ancha y fuertes brazos y manos. Era delgado y su cuello era algo más largo y delgado que lo normal. Las facciones de su rostro eran delgadas pero su fuerte mandíbula un poco grande para su rostro, le daba la masculinidad que sus labios y nariz le quitaban. Sus pómulos eran altos y le agregaban una insoportable elegancia. En ocasiones era insoportable verle a los ojos cuando sonreía. Gabrielle tan pronto lo conoció, pensó que era irritablemente seductor y así pensaba él de sí mismo. Egocéntrico como nadie.

-¿Qué tienes hoy para mi?- preguntó y exhaló el humo en dirección a Eduardo. El viento soplo en dirección opuesta y voló unos cuantos papeles del escritorio y a su vez, llevo el humo del cigarro al rubio.

-Maldición- dijo intentando apartar el humo con la mano mientras tosía. Aclaró su garganta y siguió. –El vicio va a matarte-.

-De algo moriré algún día y quiero haber disfrutado mi vida hasta entonces- se carcajeó un rato. El rubio solo puso los ojos en blanco y espero a que la risa cesara.

-Necesito que trabajes con Emma... me dijeron que ya se conocen.- informó finalmente.

¿Trabajar con ella?... ¿Por qué?- cuestiono con su habitual voz calmada, como si estuviese cansada.

-Quiero que la ayudes con...- se detuvo en seco y evito buscar excusas que no necesitaba. Exhalo con fuerza y puso los ojos en blanco.-... Las manipulaciones (N.A: se refiere a las configuraciones/efecto/deformaciones o cualquier cambio que se hagan con/a una fotografía ya sea con photoshop o algún otro programa) las harás tú... No quiero que ella pierda su tiempo tomando fotos al azar. Así que no. Trabajaras con ella mañana por la noche en el estudio del último piso... Creo que las imágenes serán tomadas en la terraza... La banda llegará a eso de las ocho.... – Finalizó y Gabrielle tenia la mirada perdida en algún punto del techo.

-¿Me haz escuchado?-

-Si... lo he hecho.-

-Aquí está su número y otros detalles que quizá necesites. Nos vemos el lunes- El rubio puso una hoja blanca sobre el escritorio, se puso de pie y se marchó.
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Shikat
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MensajeTema: Re: Uno y Dos, Uno (Historia)    9/9/2010, 11:51

Wiiiii!!! trabajaran juntaz!! jjeje :P gracias x la conti
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Wiiz
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MensajeTema: Re: Uno y Dos, Uno (Historia)    9/9/2010, 13:58

Capitulo 3
-Flash back-


Emma jamás había amado a nadie. No le agradaba a la gente y tampoco hacía esfuerzo alguno por hacerlo. Jamás hablaba mas de lo necesario y rara vez sonreía.

Tenía pocos amigos con los cuales no gozaba de gran intimidad. Ninguno de ellos sabía demasiado de ella, no mas de lo necesario. Era hija única de padres con carácter difícil. Ella simplemente era callada, seria. No tímida, no... Solo no veía razón alguna para desperdiciar su tiempo en relaciones que no la llevarían a ningún lado.

Gabrielle, era por mucho su mundo. Pero puede que aún amándola con cada centímetro de su cuerpo, con cada gota de sangre y con cada una de las lágrimas derramadas, tendría que dejarla ir... O quizá sería ella quien terminaría con todo aquello que jamás tuvo comienzo.

Una tarde, una de aquellas tardes en las que el sol brillaba con demasiada intensidad sobre ellas.

-Maldito sol... quiero helado- dijo la pelirroja entre risas mientras caminaban una al lado de la otra.

-¿Sabes qué?, vayamos a comer helado- finalizo Gabrielle luego de un rato con una sonrisa. Emma torció el gesto.

-Vamos... ¿Cómo puedes poner esa cara ante un helado?. ¡Yo invito!- a lo que la castaña se opuso.

-¡No, no, no, no!, en tal caso, invito yo...-

De igual forma, Gabrielle no le dejo pagar ni un centavo, la tarde se fue en charlas.

Emma no hablaba demasiado pero disfrutaba ver a la pelirroja hablar de cualquier cosa, le parecía adorable la forma en que jugaba con su cabello y sus manos mientras contaba historias alegremente. La castaña no hacía más que sonreír y verla.

-Es tarde... debo irme...- musitó Emma luego de revisar su reloj.

-No no... No te vayas...- Emma giró la cabeza sin comprender.

-Te veo mañana, ¿te parece?- la triste mirada en su rostro se borro y asintió con esmero.

Se veían a diario, cualquier lugar en el cual perder el tiempo juntas, era perfecto. Meses mas tarde, palabras de amor surgieron en ambas. De pronto necesitaban la una a la otra.

Por las noches Emma soñaba con besarla, al principio se sintió turbada, luego lo comprendió.

Una tarde en el parque, Gabrielle descansaba en el regazo de la castaña, esta tomo su mano y la besó. La pelirroja se sonrojo un poco.

-Gabrielle...- llamo su atención. Ella levanto el rostro para mirarla y la castaña frunció el ceño, buscando una forma de decirlo.

-Gabrielle...-

-Emma...- dijo imitando la inexpresión de su voz. La castaña se sorprendió e interrogo con la mirada a lo que la pelirroja prosiguió. –Deja de hacer eso que me pones nerviosa- finalizo sonriendo.

-Te amo, ¿sabes?- dijo finalmente. Los ojos de la pelirroja se abrieron mucho y sus mejillas se tintaron de un fuerte carmesí. Abrió la boca para hablar pero no emitió sonido alguno. Un instante mas tarde sonrió y sus ojos brillaron. Puso ambas manos alrededor del cuello a Emma, la acercó a sí y la besó.

Aquel podría llamarse el inicio de todo. Jamás hubo formalidad alguna, al menos no ninguna dicha en voz alta. Una a la otra no se llamaban a sí mismas novias. Pero estaban juntas y se amaban, se amaban con locura.

--

-¿Qué harás hoy?- preguntó Emma al otro lado de la línea.

-Estaré aquí en casa...- contestó Gabrielle.

Hacía una semana que apenas hablaban, siempre que preguntaba que sucedía, le restaba importancia a la pregunta o la evadía. También llevaban una semana sin verse, pensó que aquella quizá era la razón así que por la tarde, decidió visitarla.

Se detuvo un momento frente al edificio y sonrió para si misma, tocó el timbre pero nadie contesto y al llamarla al celular, iba al buzón. Frunció el ceño. Un hombre salió y éste la dejo entrar. Supuso que ella estaría en el parque infantil que tenía la pequeña urbanización en la parte de atrás y paso de largo hasta el lugar.

Se asomo por una ventana rejada y la encontró. Sonrió al verla con su hermosa sonrisa sentada en un banco. Se dispuso a salir en su encuentro pero se detuvo en seco con la manilla de la reja en mano. Extrañamente, no se sorprendió, asintió como si estuviese frente a una realidad que hasta entonces, no se había dignado a aceptar.

La vio, la vio reír placidamente de la mano de un chico, aquel vecino del cuál tanto hablaba cuando se conocieron. Lo había olvidado por completo.

El moreno acarició las sonrojadas mejillas de Gabrielle, ella sonrió al tacto.

Él la ama... pensó estando de pie allí donde estaba. Petrificada. Un agudo dolor golpeó su corazón y se fue por donde llegó.

Emma ignoró el asunto por unas semanas, intentó convencerse a sí misma que aquel chico, no significaba nada para su amada. Los días transcurrían con normalidad, no parecía haber problema alguno.

La veía tan a menudo y al ver sus ojos, besar sus labios, abrazarla... el resto del mundo no importaba. Pero era entonces cuando la veía marcharse que sentía que tenía razón... Gabrielle no sabía lo que sentía por ella, estaba confundida. Ella era una chica normal cuando la conoció y quizá le estuviese haciendo daño creando líos en su mente y dañarla, jamás se lo podría perdonar...

En su cumpleaños, Gabrielle hizo una reunión en su casa con vecinos y amigos. Entre ellos, por supuesto, el moreno. El joven se apareció con un enorme oso de peluche, chocolates y mariachis para que le cantasen el Feliz cumpleaños. Cuestión que le pareció cómica a todos los invitados incluso a Gabrielle. Pero a ella no le hacía gracia alguna.

Se alejo de la fiesta con una cerveza en mano, veía a su pequeña bailar con el moreno y le era insoportable. Miró aquella imagen y se preguntó en donde encajaba, se preguntó que hacía allí y no encontró respuesta. Sus preguntas no tenían respuestas por mas que las buscara y es que no las habían.

Sentía tanto miedo de tener que dejarla ir, de tener que hacerla abrir los ojos e incluso temía que ella por cuenta propia se diera cuenta de todo. Se diera cuenta de que no debían estar juntas, que aquello no era más que una vulgar confusión.

Desde aquel día, Emma se alejo de Gabrielle. La pelirroja la llamaba, a lo que no recibía mas que un No tengo ganas de hablar contigo. Cuestionaba pero no recibía respuesta.

En una ocasión fue a su casa, entró directamente a su cuarto.

-Emma...¿Que es lo que pasa?. ¿Por qué no quieres hablarme?- gritó tan pronto abrió la puerta. La castaña yacía tendida en su cama, con la mirada perdida en el techo, una botella de ron en la mano y un cigarro en la otra.

-¿Qué carajo estás haciendo?- cuestionó histérica.

Emma la miró por un momento de pie en la puerta y su rostro se torno rojo de pronto, frunció los labios y dos lagrimones de delineador corrieron por sus mejillas.

Se levanto y se detuvo frente a la pelirroja. Apestaba a alcohol y cigarro.

-Dame tiempo...¿si?... Prometo explicarlo todo...- susurró, la besó en los labios y tan pronto se corto el contacto, lloró con muchas fuerzas. Gabrielle la abrazo y el pecho de la castaña se agitaba contra el suyo. Su hombro calló los escandalosos sollozos. La abrazó fuerte hasta que se calmo. Luego se marcho.

Tras una semana la castaña la citó en aquel parque que solía visitar cuando el drama en su casa, era más de lo que podía soportar.

-No me interesa lo que tengas que decir. No soporto tu actitud- gritó Gabrielle tan pronto estuvieron solas.

-Escucha... quiero que me escuches y me contestes. Quiero una respuesta...- frunció el ceño y prosiguió - ¿Qué soy yo para ti?- preguntó y las palabras azotaron a la pelirroja.

-Eso lo sabes... Eres muy importante para mi... eres una gran amiga y...- Emma la interrumpió.- No... Respuesta incorrecta-

-Gabrielle... No quiero presionarte... No quiero que seas algo que no eres. Dime que quieres de mi... ¡Quiero saberlo!-

-Quiero estar contigo- susurró.

-No, amor... No lo quieres... Esto, Gabrielle... ¿Es esto lo que quieres?- preguntó sujetando con fuerza su mano frente al rostro confundido de la pelirroja.

-No entiendo...-

Abrió la mano como dejando caer una moneda y soltó la mano de la chica, se acercó y la miró fijamente a sus ojos miel.

-No quiero estar mas contigo, Gabrielle...- la joven permaneció con una expresión calmada. Insoportable para la castaña que contenía lágrimas en sus ojos.

-Si es lo que quieres...- musitó la pelirroja. El oxigeno escapo de los pulmones de Emma pero se esforzó por permanecer calmada. Respiro profundo un par de veces.

-¡Vete!- gritó antes de que Emma pudiese explicarse.

-¿Qué?- cuestionó sorprendida.

-Lo que oíste. Tú y yo no podemos estar juntas y ya que no me quieres a tu lado, vete y no vuelvas a buscarme. Olvídate de mí.- Cerró las manos en puños con fuerza y apretó los dientes mirando a lo lejos.

-Mírame... quiero que me mires y me mandes a la mierda. ¡Quiero que lo hagas!- casi lastimo a la chica al hacerla voltear la cara tomándola por la quijada. Sus narices se rozaron y Emma temblaba de pies a cabeza. Gabrielle estaba petrificada.

-Vete... es lo mejor para ambas... Vete...- dijo mirándola fijamente como lo había pedido. Tan pronto las palabras salieron de sus labios, cerró los ojos con fuerza. Emma la soltó y se alejo con los ojos muy abiertos, sin aliento. Sintió perder el equilibrio, la pelirroja se acercó.

-Te amo...- susurró suplicante buscando las manos de la castaña. Ésta negó con la cabeza y camino de espaldas hacia atrás. Frunció los labios.

-Hasta nunca- metió las manos en los bolsillos de la chaqueta que llevaba puesta, dio media vuelta y se fue.

En su camino, su cabeza era un lío. Finalmente tenía razón y lágrimas corrieron por sus mejillas.

Ciertamente, desde aquella tarde, nunca más volvieron a verse.

-Fin Flash Back-
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Shikat
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MensajeTema: Re: Uno y Dos, Uno (Historia)    29/9/2010, 13:46

Azu!!!! peo xk pasan stas cosas a veces!1 jum jum
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Wiiz
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MensajeTema: Re: Uno y Dos, Uno (Historia)    29/9/2010, 14:15

Capitulo 4

Funny the way we meet again.


Gabrielle estuvo en su oficina a lo largo del día, terminando proyectos personales, poniéndoles el toque final. Haciendo llamadas, mandando correos entre otras cosas. Su vida resultaba rutinaria cada cierto tiempo y la ponía enferma. A la vez, pensaba que los últimos dos años de su vida hasta entonces habían sido solitarios y vacíos. Hacía mucho que había dejado de vivir en los recuerdos.

Su vida sentimental era un completo desastre. Lo sabía y no le molestaba en absoluto.

-Gabrielle, me marcho. Emma y la banda deben estar aquí en media hora aproximadamente.- Gritó una voz femenina al otro lado de la puerta de su oficina. No contestó.

Subió al último piso a revisar equipos, conectar las luces y pensar en posibles ideas que compartir con Emma.

Emma... Su nombre retumbo en su cabeza. Bajo de vuelta a su oficina y se sentó frente al computador. Una melodía era susurrada a su oído y bien la conocía. La buscó, a pesar del tiempo y de cambiar constantemente de computador, siempre la llevaba consigo aunque no la escuchase nunca. Puede que incluso hubiese olvidado la letra pero no, a pesar del tiempo, aún la sabía a la perfección.

La melodía impregno sus oídos, aprisionó su pecho y en sus labios se dibujo una media sonrisa. Mas que una sonrisa, una mueca. Pero no de dolor, quizá era de pesar. Una simple mueca ante la forma en que habían sucedido las cosas.

Suspiró y todo cuanto puso escucharse fue la melodía. El celular en su bolsillo vibró y se sobresalto un poco. Era ella.

-Estoy abajo- dijo al otro lado de la línea. Respiró profundo un par de veces antes de bajar.

Perfecto, pensó una vez que calló en cuentas de que debía bajar a abrirle. Aquella principiante cerró la puerta principal. Apostaba a que las demás estaban abiertas.

Emma estaba acompañada por 3 chicos, alrededor de los 18 años. Uno era muy alto, era pálido de ojos miel y cabello negro, había un joven de largos cabellos rubios con un sobretodo negro y un chico de cabellos castaños y de hermosos ojos azules de la misma estatura promedio que el joven rubio. Cada uno llevaba un bolso negro muy sucio en el hombro derecho y caminaban con pesadez.

Adrián el alto, Fernando el rubio y Armando el castaño.

Bien, la noche fue entretenida, una vez roto el hielo, los chicos bromearon y las tomas salieron divertidas. Emma era muy buena en lo que hacía, Gabrielle se pregunto si en realidad necesitaba estar allí. Daba igual, la divertía de sobremanera verla juguetear con la cámara, las luces y los chicos.

-Flash Back-

-Emma, en serio. Busca algo que hacer que no sea tomarme fotos. Gracias.- musitó exhalando el humo de sus pulmones.

-Deberías dejar de fumar.-Dijo con autoridad mientras tiraba otra foto, buscaba capturar el humo pero no lograba conseguir su toma perfecta.

-Lo haré...- susurró distraída.

Gabrielle tenía los codos apoyados en la baranda del balcón, pasaría la noche con Emma. Estaba descalza llevaba una falda holgada de color blanco que ondeaba al viento dejando ver casi en su totalidad sus piernas nívea. Tenía una franelilla blanca, de aquellas que se usan debajo de la ropa y no llevaba sostén y por supuesto, el frío había endurecido sus rosados pezones y los mismos llamaban atención propia por debajo de la delgada y traslucida tela. Sus cabellos rojos sueltos bailaban curiosos por sus hombros. No se protegía de la fría brisa y su piel se erizaba cada cierto tiempo. Emma solo le tomaba fotos.

Una vez consumido el cigarro, se acostó en el suelo frente a Emma en un puff azul celeste, la castaña se apresuro y atrapó la cadera de la pelirroja con ambas piernas y se sentó en su pelvis con la cámara en mano.

-Mírame....- la joven pálida solo río y tapo su rostro. –Mírame y no rías ni hagas muecas. Permanece inexpresiva por un momento- La chica obedeció y por el resto de la noche se convirtió en su musa.

La fotografió sin falda, luego hizo un retrato sin camisa, foto en la cual sus pechos redondos parecían de porcelana y sus labios y cabellos rojos le daban un magnífico contraste, le recordó una extraña película que había visto hace tiempo...El perfume, si.

Tomo otro sin fin de fotografía con variedad de expresiones y poses. Todas nostálgicas y en cada una de ellas, una mirada amorosa, como la de una niña pequeña. Entrada la madrugada, la cámara se perdió en algún rincón de la habitación y la desnudez fue acariciada por sus manos, sus labios secos humedecidos con la lengua lujuriosa de la castaña y el resto, fue historia.

Muy temprano en la mañana, la brisa entro por el balcón cuyas puertas estaban abierta de par a par y el sol saliente tenuemente ilumino la silueta de la pelirroja, Emma la fotografío una vez mas, boca abajo enrollada entre las sabanas y el rostro en infinita paz con una ligera curva, como una sonrisa, dibujada en sus labios. Gabrielle jamás supo de aquella foto.

-Fin flash back-

Emma se sentó en el medio del set una vez que los chicos se marcharon, apoyo la cabeza en ambas manos y los codos en sus rodillas en posición de indio. Gabrielle tomó la cámara y fotografió su cansancio.

-¿Qué haces?- preguntó sin levantar el rostro.

-Quedo muy bien.- Emma ignoró el comentario y se levanto con rapidez y acto seguido, perdió el equilibrio por un momento. Gabrielle se apresuro a su alcance y le sujeto por los hombros. Agarre del cual la castaña se libró tan pronto se estabilizo.

-¿Estas bien?-

-Si, no te preocupes.-

Estuvieron en silencio por un largo rato. Emma cogió su cámara.

-Tienes razón, quedo muy bien.- dijo de pronto.

-¿El que?- pregunto sacudiendo la cabeza ligeramente.

-La foto que tomaste...-

-Voy por un cigarro- busco entre hojas, carpetas y revistas desordenadas sobre la mesa hasta que encontró una caja metálica fucsia donde guardaba los cigarros. Detestaba las cajas en las que venían.

-Deberías dejar de fumar...- musitó mientras el hueco sonido de los tacones ahogaban su voz.

-Demasiado tarde a estas alturas- su voz resonó en un eco en el vació estudio. La siguió a la terraza.

Se paró a su lado abrazándose a sí misma por el frío, Gabrielle llevaba un sobretodo negro así que no tenía problema salvo por el extraño hecho de que no llevaba zapatos. Los mismos los vio tirados en el suelo a su lado. No le dio importancia.

-Esta haciendo mucho frío aquí arriba.- volteó el rostro para mirarla y titiritaba apenas.-Te estas congelando... ven...- Antes de que pudiese negarse, Gabrielle la había abrazado. Tiró el cigarro y frotó ambas manos en su espalda para darle calor.

Emma dio un paso atrás y miró los ojos miel de la pelirroja fijamente, como lo había hecho hace tanto tiempo y torció sus labios callando sus pensamientos, Gabrielle se acercó y beso su frente fría, tomo sus manos temblorosas y las beso.

La castaña se acercó esta vez y sintió el aliento tibio en sus labios, la pelirroja enterró su rostro en el cuello de la castaña y pasó sus brazos por su cintura abrazándola. Emma permaneció inmóvil un instante y no pudo escapar de sus deseos ni de los brazos que la rodeaban. La abrazó de vuelta y besó su mejilla con cariño.

-Te extrañe tanto, Emma...- susurró al borde del llanto.

-Y yo a ti, bella. Como no tienes idea...- Besó sus labios cálidos. Ambas se estremecieron, Gabrielle liberó sus lágrimas y Emma solo sollozo en silencio por un largo rato.

Imagen de la protagonista de "El Perfume" para los qe no se acuerden o no lo sepan D:



ella es muy parecida a Como Ani y yo (las escritoras ) nos imaginamos a Gabrielle. Solo que con el pelo más liso :)
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MensajeTema: Re: Uno y Dos, Uno (Historia)    27/5/2011, 22:38

ahi acaba???!!!
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Wiiz
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MensajeTema: Re: Uno y Dos, Uno (Historia)    29/5/2011, 10:09

No, no termina ahí disculpen la tardanza.

Capítulo 5


A girl like you is impossible to find, you’re impossible to find.

Gabrielle estuvo una semana entera en su apartamento trabajando en los proyectos, intentaba mantener su mente ocupada tanto tiempo como pudiera y los diseños para la campaña publicitaria de la banda, eran más que suficiente.

Tomando té y analizando los diseños, escucho sonar su móvil en el cuarto, corrió a cogerlo. Era Eduardo.

-Gabrielle... Estaré de viaje la próxima semana, necesito que Emma vea los diseños, quería que fuese en la oficina pero no se podrá. ¿Ésta bien si ella pasa por tu casa hoy en la noche?. Acabo de hablar con ella y necesito tu respuesta ahorita- escucho la hermosa voz masculina al otro lado de la línea.

-¿Por qué no mañana en la oficina?- cuestionó. No podía llevarla a su casa, aquello no era posible. La sola idea la aterrorizaba.

-No. Emma tiene trabajo que hacer en la semana. No te tomará nada y apuesto a que no estas haciendo nada productivo justo ahora.-

Silencio. Lo pensó por un momento.

-Amor mío, es para hoy.-

-Ok, ok... puede venir ahora... – musitó.

-¡Perfecto!. Ella estará allá a las 7...- La voz callo y en su lugar, un continuo pitido agudo.

-Maldición...- dijo para si misma mirando la pantalla del computador.

Más tranquila de lo que esperaba, preparó pasta y tomó café en la espera.

Estoy abajo... Un mensaje de texto de Emma.

Se puso en los hombros un abrigo negro, largo hasta las rodillas y unas sandalias negras. Bajo con los brazos cruzados bajo su pecho, encogida de hombros. Bajó en el ascensor, mirándose en el espejo y pensando en lo extraña que era aquella situación. Pensando en que estaba pálida, más delgada y mas fría de lo que había sido 7 años atrás...

Abrió la puerta sin hacer ningún gesto. La castaña solo miro su franelilla negra, aquella franelilla, la conocía. Lucía vieja y gastada y pensó en si aquello había sido apropósito o inconciente.

-No estoy muy segura de los diseños... Quizá puedas darme alguna idea.- dijo al llegar al apartamento.

-lindo apartamento... Tal como lo querías...-

-Gracias. Y si... - torció el gesto y miro a su alrededor.

-¿Quieres café?-

Asintió y la pelirroja se encamino a la cocina, la castaña la siguió. El abrigo negro caía por sus codos, Emma la miraba embelezada pero desvió la mirada de su piel blanca y aclaró su garganta.

Gabrielle cogió las dos tazas y con la boca sujetaba un cigarro apagado. Hizo un gesto y camino al estudio, puso las tazas en el enorme escritorio y encendió el cigarro.

-¿Quieres?- La castaña negó con la cabeza.

Emma miró los diseños, sugirió cambiar pequeños detalles, nada realmente importante. Dio una idea para una valla grande y la pelirroja la acepto y prometió trabajar en ello la semana siguiente.

La tensión disminuyo con la charla y entre comentarios y sugerencias, aparecieron bromas y risas al igual que recuerdos inofensivos. Gabrielle sirvió la cena mientras escuchaban música. Tras años sin haber hablado, aquellas conversaciones donde el pasado resultaba gracioso, no faltaban. Pero todo aquello las llevaría a un punto que aunque quisieran, no habrían podido evitar.

Emma tomó un trago de vino y permaneció en silencio.

-Tu y aquel chico..., el moreno, ¿Terminaron juntos?- pregunto con el ceño fruncido.

Gabrielle se carcajeó mientras que Emma la miraba confundida, su mirada rogaba por una explicación.

-El era... O bueno, es gay- contesto con una sonrisa en sus labios.

El color abandono el rostro de la castaña.

-¿Éstas bien?- quiso saber la pelirroja a lo que su acompañante asintió tomando un trago de vino.

La castaña se levanto y puso ambas manos en su cabeza, riendo a muchas ganas, se acercó a la chica y la besó en los labios, tomando su rostro con frenesí y acercándola a sí.

-Perdóname...- musitó.

-Espera... espera... No entiendo.- se paró en seco con los ojos muy abiertos.

-Yo...pensé que tu y él... Por eso me aleje de ti... – se encogió de hombros.

-¿Me creíste capaz?...- Sus mejillas se tiñeron de un fuerte carmesí y sus ojos ardían.- Te amaba como no tienes una jodida idea y ¿tu te alejaste de mi por algo así, sin siquiera darme una maldita explicación?-. La castaña intento callarla pero no lo logró.

-No me dejaste hacerlo, Gabrielle...-

-¡Maldita seas, Emma!, ¿Puedes siquiera imaginarte el dolor que me causaste?, tan solo imagina las noches que pase preguntándome que había hecho mal, las noches que tome hasta perder la razón. ¿Sabes cuanta falta me hacías y cuanto me costo seguir adelante?. Por supuesto que no lo sabes. Podías haber hablado conmigo, ¡Maldita sea!.- gritaba mientras caminaba de un lado a otro al borde del llanto por la rabia, toqueteó la mesa hasta encontrar sus cigarros y tan pronto sus temblorosas manos se lo permitieron, encendió uno y respiro profundo.

-Perdona... Se que ya no vale la pena pero... ¿No podías haber hablado conmigo antes?.

-Lo intente... pero no me dejaste... Yo estaba tan nerviosa, tan confundida y adolorida que simplemente creí que la separación era lo mejor...-

-¿Lo mejor para que?.- cuestionó controlando su tono de voz.

-Para ti... Para mi... – musitó y sus ojos brillaban tal diamantes.

-Tu eras lo mejor para mi, Emma...- finalizo y le dio la espalda camino al balcón donde apoyo sus codos y fumo el cigarro. Emma se acercó a ella y la abrazó desde la espalda, cruzando sus manos en el abdomen de la pelirroja, ésta aparto las manos y se encogió de hombros. Emma se alejó de ella y se sentó en el suelo en silencio.

Emma lloraba en silencio a la vez que pensaba en lo ridículo que resultaba todo aquello. Porque si, era ridículo. Se sentía culpable y a la vez aliviada, esto la calmó y sonrió para sí, Se levanto y fue por un cigarro. Ambas fumaron en silencio, la castaña inexpresiva y su acompañante, llorando en silencio.

-Maldita seas, Emma...- susurró temiendo que su voz quebrase.

-Deja de maldecirme, amor...- dijo acercándose a ella, la pelirroja dio media vuelta y dejo caer el cigarro. Permaneció en silencio, sollozando, intentando detener el río de sus ojos.

Emma secó las lágrimas que nacían en los ojos miel de la pelirroja y besó sus labios. La pelirroja se alejo del alcance y levanto su mano, un instante mas tarde la mejilla enrojecida de la castaña y su rostro fruncido ligeramente.

-Fui una idiota... Una idiota por enamorarme de ti y una idiota por haber dudado de ti...- susurró con la mano en su mejilla, aún sin mirar a la pelirroja a la cara.

-Siempre haz sido una idiota... sigues siéndolo...;Y yo sigo amándote...- La castaña giró el rostro y abrió los labios pero la chica la calló con un gesto. Silencio de nuevo.

Emma bajó el rostro y dio media vuelta para marcharse, la pelirroja la sujetó del brazo deteniéndola.

-Te amo, Emma...-

-Y yo a ti, Gabrielle...-. Estuvo allí, sujetada por la pálida mano de la chica. En silencio. Sus hombros se estremecieron y giró la cabeza para finalmente darle frente.

Gabrielle la besó en la mejilla y Emma se abalanzó sobre ella y devoró su boca. Besó su cuello, su rostro. Con ambas manos en las piernas de la pelirroja, la subió a sus caderas, se balanceó un poco en su camino al mueble, una vez lo encontró con la rodilla, se arrodillo y la puso allí de lado, poniendo su pierna derecha entre las piernas de la pelirroja, acercándose a ella, besándola y tocándola.

La pelirroja, con las mejillas sonrojadas, subió la camisa de la castaña y tan pronto se deshizo de la misma, acarició, beso e inhalo el aroma de la piel desnuda, abrazándola la libró del sujetador, besó sus pechos y lamió sus pezones a lo que su garganta liberó un gemido mudo.

La castaña en cambio, arranco las ropas y el contacto de su cuerpo semidesnudo contra el de ella, la estaban volviendo loca. Mientras lamía sus pezones desabrochaba sus pantalones y mientras bajaba al vientre, con ambas manos lo arrancaba de sus piernas.

La noche cayó y la habitación se volvió penumbras donde el único sonido claramente audible eran los gemidos acompasados seguidos por un repertorio musical elegido al azar, cuya melodía se perdía.

Una vez exhaustas, abrazadas, una melodía en especial llamó la atención de ambas. Se miraron entre la oscuridad y sonrieron, susurrando aquella canción la una para la otra.
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