Yuri's Lyrical Secrets

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 No siempre fue mentira...

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AutorMensaje
setsuna hikaru megurine
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   31/5/2012, 20:46

muchas gracias!!! n_n seguire leyendo XD esta bien genial tu historia thanks!!
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   29/6/2012, 15:09

ALEXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! volvi

ha pasado tiempo, vaya, en verdad me perdi, y me perdi mucho, COMO ES Q ALICIA ESTA VIVA!!! :ezquiso: oh dios.... casi me muero, q problema (o q lujo, un trio *//¬//*), yo no se como le haras, xq esto esta complicadito. una mañosa, orgullosa y esta en las ultimas, y la otra celosa q quiere :ira: y no precisamente a golpes. mas perejas... mas drama, puf, quiero saber q hace Sahian.

me pasare mas seguido, la verdad es q se me fue el tiempo, no se como.

besos Mi Alex, te cuidas y espero te este yendo bien en todo.

bye~
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   30/6/2012, 18:38

ais escribió:
ALEXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! volvi

ha pasado tiempo, vaya, en verdad me perdi, y me perdi mucho, COMO ES Q ALICIA ESTA VIVA!!! :ezquiso: oh dios.... casi me muero, q problema (o q lujo, un trio *//¬//*), yo no se como le haras, xq esto esta complicadito. una mañosa, orgullosa y esta en las ultimas, y la otra celosa q quiere :ira: y no precisamente a golpes. mas perejas... mas drama, puf, quiero saber q hace Sahian.

me pasare mas seguido, la verdad es q se me fue el tiempo, no se como.

besos Mi Alex, te cuidas y espero te este yendo bien en todo.

bye~





Hasta que apareces, ya me preguntaba en que andabas, me hacía falta mi lectora favorita :)
Todo esta detenido por aqui y para mi, al menos hasta dentro de una semana mas por temas pendientes en la Uni. Pero tanqui que a penas quede libre, me pondre a desenredar el problema en el que me metí de andar reviviendo muertos por peticiones de una amiga y armando parejas disparejas o inesperadas ¡¡Y!!...nada de trios :$

cuidate mas ;)
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   8/7/2012, 01:23

hola alex! tiempo sin venir por aqui.... pero hoy me leido toda la conti de una! Dios han pasado tantas cosas?? la verdad no me gusta mucho el actuar de sahian.. que pasaraaa!!
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   25/7/2012, 19:49

Antes de que se acaben las vacaciones dejo otro pedazo.
Cualquier duda o lo que sea no duden en reclamar :)
Saludos y que se entretengan.


Sandra, hija despierta, tenemos la penúltima sesión de Quimio, Sandra-moviéndola.
—Angelina…-mirándola algo triste- ¿esto ha servido de algo?-incorporándose lentamente-se sincera ¿ha servido?
—Claro que ha servido-tratando de convencerla-vamos, arriba.
— ¿Pero?
—Suspiro-Necesitamos Médula Ósea para que-
—No quiero oír-se tiro con las manos en sus oídos sobre la cama otra vez- no quiero oír nada mas de ello.
— ¿Que sucede, para que me preguntas entonces? cuéntame, soy tu...bueno
—Mi madre, lo se-tomando su mano- pero mamá-¿crees qué estas haciendo bien? (ya no aguanto esta soledad)
—Todo lo que hago es por tu bien, por qué debería creer que hay algo mal.
—Sahian-con cara triste-ella es mi mayor bien ¿Dónde esta Angelina?
—Esto no es tema-levantándose de su lado.
—Claro que lo es-reteniéndola- la detesto, pero es la mejor cura para mi…-en tono de suplica- ella es mi vida.
—Yo no permitiré esto, donde has visto que alguien de esta fa-
—No me interesa lo mal visto ¿Qué tiene, dime que?-corto rápido.
—Sandra tu solo remítete a seguir el tratamiento y-
—Angelina escúchame-calmada-no hay berrinches a esta edad, ni faltas de respeto hacia ti, es mi vida y-
—Pero desde que te traje que según Víctor hablas pestes de ella, que no la quieres ver-se tomaba la cabeza algo harta, mas bien cansada, yo la tenía agotada con mi enfermedad- que ojala se muera, el-
—Es un imbécil mamá, el solo es otro imbécil que es feliz sintiéndose parte de la destrucción de personas como yo, que aman a personas como Sahian, es un prototipo deplorable de humanidad y...no quiero pensar lo mismo de ti.
—Puedes decir lo que quieras, pero tu actitud con ese imbécil fue destructiva hacia Sahian-tomo aire- y no pienso dar mi brazo a torcer tampoco.
—Angelina-poniéndose en pie- me volveré a mi apartamento- enserio prefiero morir lejos de ti, ni para eso creo que te…quiero cerca-mirada triste.
— ¿Con autorización de quien?-conteniendo la impotencia por aquellas punzantes palabras.
— ¿Hace falta?-reto
—Puedes decir lo que quieras-sonrió- pero sabes que de aquí no sales.
—Dile que venga-sin perder posición.
—Olvídalo, ella no pisara de nuevo esta Institución.
—Si me quisieras como una “madre” esto no te importaría en lo mas mínimo, pero al ser solo un nombre, impones, creyendo te respeto como a una-caminando hacia el baño- pero te queda muy grande, muy grande.

Al cerrar la puerta tras de mi, me arrodille entre lagrimas hasta quedarme tendida en el suelo del baño. Volver a hablar de Sahian, dejar de la do mi orgullo, parece que me hubiera desecho de algo de la enfermedad, sentía desde que la deje, que me estaba rematando yo misma, pero a pesar de intentar remediar, ya estaba volviéndose tarde. Los dolores tanto físicos como psicológicos me estaban llevando al extremo y no sabía bien por cuanto lo podría ocultar.

De vuelta a la casa y sin emitir palabra subí a mi habitación encontrándomela vacía, fui por
Antonia que estaba en la sala con mis padres, algo serios y con cara de tenemos que hablar esperaron que tirara afuera yo primero.

— ¿Hace cuanto se fue Alicia?
—Un rato después de que salieron-refiriéndose a Isabel y a mí.
— ¿Hablaste con ella no?
—Si-cara preocupada- y si me lo permites quiero hablar luego contigo-me dijo Antonia.
—No hay nada que hablar-suspire- y no, no hubo peleas ni nada, para variar no es nada con solución.
—Pero hija, si empiezas así, nuevamente tendrás problemas.
—Papá ya veré que hago-sentándome-¿Qué me quieren decir a ver?
—Vamos a viajar-frunciendo el seño por mi respuesta.
— ¿Trabajo?
—No, vamos donde tus abuelos.
— ¿Paso algo?-preocupada.
—Siempre pasa algo, están delicados-tomando mis manos- queremos ir todos, con tu padre nos quedaremos por allá hasta, bueno tu entiendes.
— ¿Cuando se van?-tragándome la pena.
—Mañana en la noche, sabemos que ustedes tienen trámites que hacer aun en el Liceo, pero después se nos unen ¿Qué dices?
—Suspire-Esta bien, no hay problema.

Me tire en mi cama a pensar, salir de la ciudad no estaba planeado, pero eran mis abuelos, iría e intentaría llevar a Alicia. Si tengo suerte encontrare alguna solución, o al menos podré dejar de pensar, ambas opciones son agradables.

—Timbre del celular- ¿Aló?
—Sahian.
— …

En eso que conteste el celular entro Isabel y Antonia, les hice una seña de que estaba ocupada y se sentaron e ignoraron mientras trataba de actuar lo más normal. Al cortar mire a las chicas y antes de que digieran cualquier cosa me excuse y salí, sabia a lo que iban y era mejor darle respiro, además, tenía un encuentro inesperado.

— ¿Qué crees que sea indicado hacer?-pregunto mi hermana a su novia al verme salir.
—Esto pinta parecido a cuando perdió a Alicia, sinceramente no se como acercarme a ella aun cuando esta así.
—Yo la siento extraña, no te mentiré, pero aun así, ajena y distante no-la miró con una sonrisa- descuida amor, no voy a dejarla sola, ni menos permitir que lo pienses demasiado.
—No es que lo piense demasiado…amor-se sonrojo.
—Por favor respira y mírame-tomando su rostro- no te quiero perder.
—Te refieres a lo que paso con Sam-esquivándola.
—Sep, ahora tampoco estas sola, pero yo no dejare que te involucres tanto, déjamelo a mi sí, tú ve con Alicia-besándola despacio.
—OK…eso haré-besándose otra vez.

Mientras tanto yo juntaba coraje y paciencia para afrontar lo que me tocaba.
—Que puntual-tono seco.
—Eso creo-conteniendo el enfado.
—Siéntate por favor ¿te imaginas porque te llame no?
— Sandra.
—Así es-mirándome acusadoramente.
— ¿Y ahora que es?-tome aire para no desesperar-¿quiere que me vaya de la ciudad, del país, que me de golpes en la cabeza para que no sienta que la pienso?
—Ojala fuera eso-soltó con desden-no sabes lo tranquila que me quedaría sin ti cerca.
—Apretando los puños-Lamentable no, pero dígame entonces cuál es la razón.
—Ella esta a una sesión mas para acabar con el proceso de Quimioterapia, todo ha marchado bien, los doctores pensaban no lo resistiría por lo avanzado que estaba, pero al barajar la opción de la Medula ya estaba todo calculado.
—No entiendo.
—Antes de tener los resultados ya había planes en base a ellos, a lo que voy-mirándome seria- como fallaste y además resultaste engañar a mi hija con “amor” al acabar la Quimio y no tener el transplante, en porcentaje es mas que probable una recaída y que vuelva al principio y peor en la enfermedad.
— ¿No aguantara otra Quimioterapia no?-dije fríamente.
—Así es.
—No puedo hacer nada-sin quitarle la vista de encima.
—No iba a-
—No sea hipócrita Angelina ¿Por qué mas iba a venir? el tono de su voz no sugiere recapacitación, y al encontrarse entre la espada y la pared por estar a punto de matar a su hija, necesita que mi presencia convenza a Sandra de algo, o la haga olvidar todo lo demás mientras pasa sus últimos días sin mencionarle que la condeno con su egoísmo.
— ¡Cómo te atreves!-Alterándose al ver que dí en el clavo.
— ¡Cómo se atreve usted a ser tan egoísta!-me levante- no haga esto para no quedar con un peso en la conciencia debido al error-me acerque a ella-comprenda a su hija, acéptela, pero mas que eso ámela, que le queda poco al estar regalándole su odio estupido hacia mí y consumiéndola.
—Irrespetuosa ¿de que conciencia me hablas si tu estas perdida?
— Estaré perdida, pero tengo todo para reencontrarme, mi familia-sonreí- a mi familia lo que menos le importaría si yo estuviera en el estado de Sandra, es si su relación es una aberración como le dice usted-tomando un poco de distancia para calmarme.
— ¡No vine para moralidades baratas hasta aquí!-ignorando lo que dije-solo tienes que ir y hacer acto de presencia, y así retribuirle lo que le has hecho, porque la condenaste con tu “amor”
— Así que a eso vino-reí-me corrobora lo que le digo-burlándome-dígame algo-sentándome nuevamente- ¿no le da pena?
— ¿A que te refieres?-enfadada.
— ¿No le da pena ser tan patética?
— ¡No voy a-
— ¡Cállese!-levante la voz al tiempo que golpeaba la mesa con mis manos- cállese y piense-la mire- tiene razón en creerme nadie y si es así no necesita dirigirme palabra o razonar conmigo, no me afecta en nada. Pero mejor guarde silencio y piense qué puede hacer, para-sonreí al notar como no sabía como responderme- para que su hija la perdone, porque obviamente llevándome con ella no lo lograra, mas que mal la condené por ser algo falso ¿no? entonces ¿como algo falso podría provocar algo tan sincero como el perdón de ella hacia usted?
— ¿Estas irreconocible sabías? apenas y puedo recordar esa sumisión con la que te conocí-ofendida.
— ¿No será que me encuentra parecida…a usted? entre condenados digo yo.
—No tendrás el gusto de verme admitir tus estupideces de niña, no tienes idea de nada, todo te ha tocado fácil y-
—Perdóneme la decepciono-poniendo teatralmente mi mano sobre mi pecho-pero usted ni se imagina lo que ha sucedido en mi vida ¿irreconocible, infantil? Si, puede que tenga razón, así demuestro mi manera de arrancarme de los problemas, al igual como usted ignora la verdad tirandome sus pesos. Pero venga, yo me quedo con sus errores, si quiere cúlpeme de lo que sea, pero aproveche lo poco que le queda y sea sincera consigo misma y su hija ¿no la ama? pues le doy la oportunidad de dejarme ser la equivocación y mala guía con tal de que de una vez por todas le quite a Sandra ese afán de buscar a sus padres, porque si no lo ha dejado, es porque usted no ha sabido ocupar el lugar como corresponde.

Pude notar, como después de necedades por parte de ambas, deje de lado las mías y derrumbe un poco de las suyas. Escondía sus lágrimas de mí, es comprensible, a nadie le gusta perder ni que le tiren en la cara sus desgracias, pero lo más importante era hacerla pensar y lo había logrado.

—Angelina, nada valdrá la pena si actúa en razón de no sentirse mal, si no siente, dolor amor, decepción, amargura, felicidad, anhelo, no esta lejos de una piedra o un asesino.
—No entiendes…
—Claro que entiendo, cuando llegue aquí hace un rato estaba actuando así como usted-me levante-vamos.
— ¿Donde?
— ¿A donde mas? con su hija.
— ¡Espera, no es momento, no he preparado nada!-sobresaltándose.
— ¿Acaso no procesa nada de lo que le he dicho?-cansada.
—Déjame hacerlo, además, no puedes imponer nada aquí, yo soy l-
—La extraño, por favor-suplique jugándome la última carta a ocupar con esa mujer que tenía en frente.
—No creas que he cambiado mi modo de pensar con respecto a esto, por que-
— ¿No se cansa? no pienso nada, vamos por favor.

***
— ¿Has visto a mi madre Víctor?-asomándome por la puerta.
—La verdad es que no, siempre deja dicho y con ordenes estrictas de que te vigile cuando sale, pero ahora nada-riendo.
— ¿Vigilar tu?-reí burlona.
— ¿Que fue eso?-miro extraño.
—Quiero pedirte algo-mirándolo con desagrado.
—Lo que quieras-lascivamente.
—Remítete a ser solo Doctor y uno decente por favor-alejándolo.
—¿Oye que-
—Solo hazlo-caminando hacía la habitación de Renata.
—Que diablos…-salio tras de ella.
—Hola Erika ¿Qué sucede, esta enferma la niña? -Sentándose al lado de Renata.
—Pero si Sandra Rivero esta entre nosotras, te ves mejor, observándola médicamente-ojo no en otro plan.
—Graciosa.
—La niña tiene fiebre, estuvo decaída toda la tarde, espero sea solo una gripe, pero es extraño.
— ¿Por qué lo dices?-acariciando su cabecita.
—Es algo mas que un decaimiento, los síntomas se parecen demasiado-guardo silencio- el padre de la niña estaba enfermo, se supone que no hubo abuso, pero si los síntomas cambian, pediré se repitan los exámenes.
— ¿Enfermo de que?
—SIDA
— ¡No puede ser!-tapándose la boca- ¿y porque yo no lo sabía?
—Tu madre prefirió estar segura y además, quizás solo se trata del virus en estado inicial, es complicado y-
—No faltaba mas-con enfado- ¿puedo pasar la noche aquí con ella?
—Claro…que no, pensándolo bien no puedes, si es una gripa y ojala lo sea y te contagias, puede serte muy perjudicial, tu entiendes.
—Pero quizás tenga pesadillas Erika.
—Para eso estoy yo y Víctor, bueno mas yo que el-riendo- ya que es Tú medico.
—Frunciendo el ceño -He estado pensando muchas cosas últimamente-suspirando- y no quiero acabar con él o como él, me deje manipular al principio, pero fuera de todo lo que me…duele, tengo que afrontarlo de mejor manera.
— ¡Así me gusta!-tomándola de los hombros- yo sabía que con una novia como Sahian tú no podías ser menos, lo sabía.
—No se trata de ella, mas bien no quiero pensarla, yo-
—Tu estas recapacitando y desmezclando todo, ya no la tratas como basura, nada cambia exteriormente al oír su nombre, estamos progresando querida.
—Solo por fuera-sonrisa triste- lo demás sigue ahí.
— ¿Sandra puedo hablar contigo un momento?-aparece Víctor.
—Esta bien-poniéndole cara de fastidio a Erika.
—Respira preciosa, respira-largándose a reír.
—Necesito chequearte antes de irme-abriendo la puerta de la habitación de Sandra.
—Pero si estoy bien, no es necesario, no teng-
—Me limito solo a ser Doctor, para así no convertirme en motivo de sus burlas-refiriéndose a ella y Erika.
—Buena decisión.

Comenzó a hacerme los chequeos de rigor, no me miraba a los ojos, estaba todo muy silencioso. Acabó de sacarme sangre y me dispuse a irme, pero no era su intención.

— ¿Por qué me tratas así eh?-apretándole el brazo- ¿no te he hecho compañía sin esperar nada a cambio?
— ¡Víctor suéltame me haces daño!-quejándose-¡suéltame!
—Respóndeme…
—No seas basura, no haces nada sin esperar algo-temblando al notar el cambio de ánimo del lamebotas.
—Yo pensé me entendías-tomándola por los hombros- pensé te dabas cuenta que te quiero.
—No era necesario, para que darle importancia si a mi tu no me gustas-tratando de alejarse.
— ¡No me digas que aun tienes en la cabeza esa estupidez de que Sahian te ama!
—Quizás ella no me ama, pero yo a ella si-mirada desafiante.
—INSOLENTE-colérico- ¡no voy a permitir me rechaces!
— ¡Aléjate de mi!-asustada- nunca se me paso si quiera por la mente tener algo contigo, solo estaba confundida.
— ¡No eres mas que una %$#%&/!-acorralándola hasta la cama-tu me provocaste, iba a aguantar hasta que fuera formal, pero ya no.
— ¿Formal?-temblando-¿de que hablas? YA SUELTAME-luchando.
— Es inútil-riendo-nadie te salvara de mi.
— ¿Qué no la oíste?-girándolo por el hombro y golpeándolo en la cara.
— ¡¿Víctor que es esto?!-pregunto alterada Angelina.
— Su hija-intentando levantarse- ella me ha estado provocando y yo no sabía como evadirme-trataba de hacerse la victima.
— ¿Ahora se da cuenta?-mirando a Angelina-son malas decisiones las que atraen a basura como esta-culpándola.
— Mayor basura que tu lesbiana de cuarta no hay-limpiándose la boca- no permito que alguien de tu clase-despectivamente-me dirija si quiera una mirada.
— ¿Estas bien?-pregunte a Sandra algo enfadada por el comentario.
— S…si-apenada.
— Ve con tu madre-acercándome para tomarla de la mano- no vale la pena hablar con un id-
— ¡No la toques!-tirando a Sandra hacia el-no te le-
— VÍCTOR- gruñí apretando mis dientes al tiempo que le quitaba a Sandra y lo empotraba a la muralla furiosa-no quiero rebajarme a tu nivel-lo mire con odio-pero no vuelvas a tirar así de ella, mejor dicho, no te le vuelvas a acercar o no respondo.

Estaba en plena desventaja en cuanto al lamebotas, pero al oír las amenazas que le hacía y el como la lastimaba sabiendo el estado de Sandra, me calentó y no pensé en que podía devolverme el golpe o deshacer mi agarre si el quería, solo pensaba en que no me volvería a apartar, para ver como el hacía lo que quería.

— ¡Sahian basta!-sentencio Angelina-¡Víctor! Sal de aquí, no te quiero ver hasta mañana cuando me presentes tu renuncia.
—Angelina-la miro sorprendido-yo… yo no soy más que una victima de esta desviada-arreglándose la ropa- mira lo que hace, ahora te convenció a ti al igual que a Sandra ¡date cuenta!
— ¡Víctor! Lárgate.
—Eres muy poca cosa para esta Institución Angelina, poco consecuente con lo que crees.
—Mejor te vas-me acerque y le mostré la puerta.
—Si, me voy- no puedo quedarme con un montón de errores, pero antes-tomo mi cabeza y la golpeo con la suya-espero te mejores Sahian.

Caí directa al suelo, todo se me nublo y ya no recuerdo mas hasta rato después, cuando desperté en la cama junto a Sandra.

— ¿Como te sientes?-le pregunte a penas pudiendo enfocar su rostro.
—Tonta-sonreía- a ti te golpearon y me preguntas a mí como estoy-mirándome profundamente.
—Eres más…
Sin acabar de hablar me beso, no era un beso forzado como los últimos y ni si quiera se lo había pedido.
— ¿Más que?-susurro cerquita.
—Importante-me quede mirándola sin enfocar bien aún- ¿ya no te doy asco Sandra?
—Estoy mejor-se alejo- y no, no me das asco, nunca lo hiciste-tocando su boca y rememorando-lo sie-
— ¿Que tal vas con la Quimioterapia? -incorporándome.
—No…-se quedo mirándome algo triste- no tengo como suplir lo que la Quimio destruyo-movió la cabeza-no entiendo mucho la verdad, pero da igual.

Solo la abrace, si me dejaba acercarme tenía que aprovechar, ya que de seguro si hablábamos el otro tema, la distancia aumentaría nuevamente.
En eso que pensaba que decir entro Angelina y en tres tiempos me separe, no quería problemas con ella tampoco, si le molestaba no podía hacer mas que no potenciarlo, no podía ser tan cerrada para querer convencer a todos de que no tengo nada raro y que lo acepten.

—Lo…lo siento-me levante, pero por lo débil caí al suelo otra vez.
— ¡Sahian!-se acercaron ambas
— ¿Estas bien?- pregunto Angelina.

Comenzó a sangrarme en demasía la nariz y el mareo no tardo en intensificarse, cabezazos había recibido y nunca dejándome así, por lo que internamente me estaba preocupando. Todo el cuerpo me temblaba, sentía mucho frío y unas horribles ganas de vomitar, tenía que volver a casa y así lo veía difícil, suelo ser irresponsable pero es este momento no creo ser capaz de llegar ni siquiera a mi moto.

— ¿Angelina me puedes llevar a casa?-levantándome con la mano en la cabeza.
—No creo que sea bueno sacarte de aquí-sosteniéndome Sandra.
—Yo tampoco lo encuentro pertinente, te mandare preparar una Habitación.
—No quiero molestar, además tampoco incomodarte Angelina, prefiero evitarme todo lo posible el que me prohíbas volver aquí ya que si me quedo no será en otra habitación.
—Mira Sahian-hablo Angelina mirando a Sandra- no le encuentro razón de ser a su “relación” pero-suspiro- no haré nada, no lo aprobare ni desaprobare.
—No tienes derecho mamá tú-
—Claro que lo tiene-me senté- es tu madre.
— Solo por el hecho de que tú Sahian, desde un principio has sido de una sola línea, es que tolero tu presencia después de saber toda la verdad, nada más.
—Y aunque es desalentador-sonreí- lo agradezco y por favor me puedes llevar a casa-cerré mi ojos por el mareo.
— ¡Pero Sahian!
—Me golpeo muy duro, descansando en mí cama se me pasara.
—Bueno en ese caso iré a preparar el auto-salio Angelina.
—No es por eso, sola no puedes dormir, dime ¿tienes que irte con ella?-enfadada.
—Ella no esta en mi casa y no quiero molestarte…si te hago enojar quizás cuanto pase para que me dejes volver a abrazarte-susurre eso ultimo.
—Por favor-tratando de ayudarme a levantar.
— ¿Por favor que?-la mire- es la verdad.
—Iré contigo entonces-se sonrojo- ya no quiero estar mas aquí.
—No crees que es mejor quedarte con tu madre, ella te nec-
—Te extraño, aun no logro deshacerme si quiera de una pizca de resentimiento y es probable que te lo saque en cara y hasta te golpee, pero-guardo silencio- te amo y eso no va a cambiar por mi parte, nada me hará cambiar lo que siento por ti.

Comencé a llorar de la nada, aprovechando que sostenía mi cabeza, tape mi rostro e intente esconder la frustración que se despedía de mí por fin. Rechace sus abrazos y con cuidado camine fuera de su alcance, no quería llorar pero las lagrimas salían solas, era un alivio oír que aun me amaba, era un alivio el que no me rompiera el corazón después de lo que la he hecho pasar.

—Pensé que nunca dejarías de lado ese orgullo estupido…-
—Ya ves-sonrisa- haces de mí una mejor mujer, haces que quiera ser perfecta para ti.
—….-Mi corazón se apretó, yo estaba muy lejos de la perfección, definitivamente me estaba poniendo la soga al cuello con todo esto, pero no estoy ni aun paso de retroceder ante ellas dos.

Aun con todo el mareo mi mente me dejaba algo de castigo, ella no me rompería el corazón, pero los días que no estuvimos juntas yo hice cosas que podían romper el suyo y estaba comenzando a sentir el peso.

—Lo siento…lo…siento-secándome las lagrimas.
—Sahian-besándome otra vez-Sahian-mordiéndome tiernamente- aunque este enojada, la única forma de que deje de amarte; y lo complemento con esto a pesar de que es un cliché y algo irónico en mi caso, es cuando muera.

Me separe, mire a otro lado tratando de guardarme las ganas de llorar otra vez, le tendí mi mano y salimos de ahí lentamente. En el auto me esperaba Angelina, al ver a Sandra se negó a llevarla, pero al parecer basto una mirada de esta para que su madre se tragara todo y partiera. Por el camino a pesar de las miradas y la tensión de mi parte no hubo ninguna conversación agresiva, esperaba de a poco lograr hacerle entender a Angelina que no había nada raro en lo que tenía con su hija, sino todo lo contrarío. Sandra le informo a Angelina que se quedaría conmigo y que no había necesidad de más quimioterapia, que ya no le veía sentido, más aún por la falla de mi plan.

Al llegar a casa recordé que mis padres viajarían, tenían todo listo, las chicas estaban ahí, acordaron ir con ellos también, se necesitaba ayuda en la casa, tenían que limpiar el lugar para todas y mientras mas manos mejor. Al vernos entrar quedaron todos en silencio, mis padres no dudaron en abrazar a Sandra mientras yo trataba de no caer y tirarme al sofá. Isabel me vio algo extraña y como si supiera, me dijo que hoy llegaba Samanta, que Antonia había ido por ella. Me mareaba mirarlos a todos sentados, pero ya me sentía mejor, podría ponerme en pie al rato. No di ni una explicación del porque estaba Sandra ahí, ella sola se encargaba de ello. De pronto sonó mi celular, era Antonia, me preguntaba si estaba en casa, yo le respondí y además le dije que Sandra se vino conmigo, algo descolocada me pidió abriera la puerta, que acababan de llegar. A paso lento abrí y con ella, además de Samy estaba Alicia que la había acompañado.

—Esto tenía que pasar-dije casi suspirando.
— ¿Que sucede?-me pregunto Alicia.
—Esta Sandra ángel-tomando su mano.
— ¿No crees que es mejor llevarlas a tu habitación y que se vean a solas?-dijo Samy.
—No…no se ¿tu crees?-mirando a Alicia.
—Estas muy pálida Sahian, has ido a ver a la Doctora-mirando mis ojos-¿Que te paso en la frente?
—No, no he ido, ya pronto lo haré-volteándome-Antonia puedes ir por Sandra.
—OK
—Alicia, si no quieres hablarle o no puedes, no hay problema, pero sin peleas, ella esta enferma y no quiero se ponga mal.
— (Es como una puñalada oírla preocuparse por ella) No le haré nada, descuida, además quiero conocerla-subió sin mirarme-(tengo que saber si merece la pena alejarse)
— Esto sucedió en el peor momento-suspire.
— ¿Déjanos manejarlo a nosotras bueno?-poniéndome un parche en la frente.
— OK -cerré los ojos- aunque es estupido que me quede aquí no crees.
— No estas en condiciones- apareció Isabel-hola Samanta.
— Hola Isabel-sonrisa.
— Bueno aquí esta la implicada- apareció Antonia con Sandra.
— ¿Qué sucede-pregunto la ultima.
—San-trague saliva- esta Alicia en mi habitación.
— ¿No que no estaba aquí?-enfadada.
—Yo la traje, me acompaño por Samanta y-
—No puedes detestar a alguien que no conoces-la mire fijo-no puedes.
— ¡Pero si a alguien que te roba el amor de tu vida!
— Ella no te ha robado nada, de hecho estuvo primero y-me callé luego de haber dicho esa estupidez.
Sin responderme, porque claramente se volvía a enfadar conmigo, subieron. Mientras tanto Isabel me llevo a la sala y ahí entre Alejandra, Natalia, Javiera y mis padres, me quede sentada pensando lo que podría pasar. Ellos ya estaban por irse, al saber lo que pasaba arriba se tornaron todos a mi como esperando explicaciones.

—Olvídenme, me siento horrible-me cubrí el rostro.
La verdad no sabía que decir, me sentía una vil cretina por dejar a mis dos mujeres arriba, no me había dado cuenta hasta ahora que me sentía como una traidora y que ellas no tardarían en deducir algo así como que estoy solo jugando con ambas. Tenía que encontrar una solución ¿pero cual? Se supone que yo debe dejar a una pero las dos significan algo mas que una simple relación ¿como escoger o cómo alejarme sin que lo noten?

Mis padres fueron por algo de comer para todos, Natalia y Javiera se acomodaron a mi lado y tras mirarme por todos lados, comenzaron las preguntas.

— ¿Te peleaste otra vez?
—Seguro que es autocastigo -la siguió Natalia.
— ¡No la molesten!-dijeron Ale e Isa al mismo tiempo.
—Vamos, cuéntanos-arremetió Javiera.
— ¡Pues este fue Víctor!-respondí medio harta.
— ¿El Doctor ese?
—Si Isa, el mismo.
—Habrá que decirle a Samanta que recomiende mejores profesionales-dijo Ale tendiéndome una bolsa de hielo que acababa de traer.
—Gracias-recostándome sobre Natalia-creo que es mejor dejar todo así.
—Pero Ale tiene razón de-
—Javiera ya deja de joder-la mire-mejor cuéntenme, en que andan ustedes dos ¿Irán con mis padres?
—Si iremos-dijeron al mismo tiempo.
— ¿Y por que ese tono de burla eh?-pregunto Natalia
— ¿No sabes?-me incorpore divertida mirando a Javiera.
— ¿y ahora qué tengo que saber?
—Cuéntele-dijo Ale riendo.

Javiera se quedo en silencio, tratando de encontrar creo las palabras para que Natalia no se enojara, pero no le dimos tiempo y la obligamos a tirar todo fuera. Mi hermana reía a más no poder, ya que como Javiera siempre sale ilesa de todo y molestaba a su diestra y siniestra, era tiempo de pagar.

— Lo que pasa Natalia es que anoche estaba molestando a Sahian -miraba el suelo- y como yo no podía perder-se enredaba, bueno-tomo aire- volví a meter la pata.
— ¿Que, es enserio?-nos miro a todas.
—Lo es-respondió Javiera- pero Natalia de-
—Aguarda-la callo-yo no he estado teniendo sexo con Javiera en esta ocasión tampoco-sentencio-y encuentro estúpidos esto juegos, pero no me molestaría en siquiera darle atención si no fuera porque me hacen ver como una cualquiera.
—No era mi intención yo se-
— ¡Si! lo sabes Javiera pero aun así lo hiciste otra vez –acomodándose enrabiada- no soy una mujer que salte de oportunidad en oportunidad y ni siquiera la palabra oportunidad me agrada-bufo.
—No creo que alguna de las que estamos aquí crea eso-defendió Isabel al notar su tono elevado de voz.
—Eso espero…-sin prestarle mucha atención.

Isabel había ido un par de veces en busca de Natalia para poder hablar mejor el tema de ella y Antonia, pedirle disculpas otra vez, pero fuera de la primera y única vez que tuvo suerte, y a pesar de que Natalia dijo entender, esta ultima no le hablaba mucho a mi hermana y si lo hacía era con un cartel de distancia que decía. Ya, esta bien, te he oído, pero no me pidas mas que eso por un tiempo.

—Bueno esto se puso tenso-interrumpió Alejandra- ya tendrán tiempo donde tus abuelos para arreglarse.
—Javiera-se levanto Natalia- no te preocupes…no hay mayor problema-suspiro medio harta al tiempo que salía de la habitación.
— ¡Todo es culpa tuya!- gruño tirándome un manotazo.
—No me golpees no ves que estoy convaleciente-me queje.
—No se enoja de forma real con nadie-suspiro cansada Javiera asegurándose de que Natalia ya no estaba entre nosotras.
—Ella no es fácil de dominar- defendió Alejandra- ella solo es dócil cuando sabe lo que quiere.
—Pero por eso no entiendo, me dijo que…—bufo cabreada y salio tras Natalia.

Efectivamente, todo era un montaje ahora, uno muy malo para hacer caer a Natalia con Javiera. No es que quisiéramos engañarla, pero Javiera quería escuchar aunque fuera en broma como por ejemplo que lo del sexo no le parecía nada mal. Solo quería oírlo para no sentirse completamente fuera de juego, ya que mientras pasaban los días Javiera se sentía más insegura y Natalia, fuera de lo atenta y cercana que era con ella, no tranzaba en mantener distancias.

—No le encuentro gracia a esto-se levanto Isabel- la están hiriendo mas.
—No es nada inteligente tampoco- la seguí riendo- no te enfades, esto ya no puede ser peor así que no te metas y déjalas arreglarse o lo que sea resulte.
—Te has vuelto un tanto despreocupada no crees-suspiro molesta.
—Javiera ha cambiado para mal, Demian le debe de haber hecho mucho daño, ya ni nos trata de usted-las mire a todas- Javiera no entiende que volviendo a lo simple que era puede conseguir mas de Natalia, pero por otro lado no nos podemos negar a sus ideas porque esta ensimismada en este “ahora” y yo no quiero que se sienta sola o excluida.
—Tiene razón tu hermana-la abrazo Alejandra- descuida que Javiera se dará cuenta pronto, o al menos esperamos sea así.

Mis padres volvieron y con ellos Lisette, era bastante tarde por lo que tomaron algo de comida, se despidieron al igual que las chicas y al final nos quedamos mi hermana yo y Lisette. Al quedar solas me vino a la cabeza otra vez lo que podría estar pasando arriba, se fue por un rato, pero ahora el nerviosismo me consumía más y más rápido.

— ¿Y donde esta Sandra?-pregunto Lisette.
—Arriba-contesto Isabel.
— ¿Por qué esta arriba, acaso esta muy mal?-se preocupo.
—No nada de eso-la mire- es que esta con Alicia.
— ¿¡La dejaste sola con ella!? ¿Estas loca?-dirigiéndose a mi habitación.
— ¡Espera!-la detuvo Isabel- esta con Samanta y Antonia.
—Pero aun así-me miro-tu deberías estar ahí, no piensas en lo que puedan decirse-preocupada.
— ¡¿Y tu crees que tengo el cerebro apagado?!-tratando de no marearme- claro que lo pienso pero, esto tenía que pasar.
— ¿¡Qué te paso!?-me pregunto algo harta al verme la frente.
—Víctor la golpeo-dijo mi hermana.

Lisette se sentó indignada, comprendía su preocupación, era la misma que la mía, pero esperaba todo fuera calmado, mas que mal Antonia y Samanta estaban arriba.

— ¿Por qué están gritando?-aparecieron las implicadas.
— ¿¡Ustedes por qué no están allá arriba!?-me maree de tanto levantar la voz.
—Habían cosas que no nos incumbían-respondió Samanta.
—Pero…pero-me quede helada.
—Tranquila-se sentó Antonia a mi lado- tu mejor que nadie debes saber que ellas tienen asuntos que solo a ellas les incumbe.

Paso alrededor de una hora y la primera en bajar fue Alicia, se veía normal, algo pensativa y con el orgullo herido según lo que me dio a entender cuando la acompañe a la puerta.

— ¿Por qué te vas, qué paso?-reteniéndola del brazo.
— Suéltame-se safó de mi- creo-mirando a otro lado- creo que es mejor dejar que esto se enfríe, yo te dije que me alejaría, así que no es gran diferencia-se acerco a besar mi mejilla.
—Espera-gruñí alejando mi rostro del de ella- yo no he aceptado eso aun-se me apretaba el corazón- no voy a aceptarlo y no quiero estés sola así que tu eliges.
—Elegir qué Sahian por favor, si no-
—Te iré a ver todos los días y hago caso omiso a tu decisión, o vienes por tu cuenta a estar con las chicas-
—Es lo-
—Prometo no decirte nada, no acercarme, solo saludarte y hablar de lo que los demás hablen y-
— ¡Sandra estará aquí!-me calló-¿acaso lo crees justo para ella, acaso lo crees justo para mí?
—Tu decides-la acorrale con dificultad y la bese sin pensar en lo bueno para nadie.

Al volver a la sala y notar que todas habían oído, me senté en el sofá y tome aire. Sentía sus miradas sobre mi, acusadoras y recriminantes, porque era obvio que aunque me apoyaran y todo lo que quieran, me veían como la única y gran responsable de lo que pasaba; y era así. Pero no entendían que no se trataba de una cosa cualquiera, sino que de amor, si no amara a alguna de ellas sería mas fácil, pero incluso tratar de no hacerlo; aparte de que también sería mal visto, es imposible.

—Y-
—No se que voy a hacer-me levante- ni idea- las mire y subí por Sandra.

Por las escaleras me encontré a Sandra poniéndose un abrigo, tenía la misma mirada de introspección que Alicia. Quizás de que habían hablado, qué se habían contado o recriminado ¿lo sabre algún día?

—Como siempre lo he pensado, soy la que las tiene todas de perder aunque no quiera-sentándose en un peldaño.
— ¿Por que dices eso?-acompañándola.
—Tarde o temprano esta enfermedad acabara conmigo y a pesar de “supuestamente” ser quien se quede a tu lado-enjugo sus lágrimas- perderé.
—Yo…qué es eso de “supuestamente”
—Llegue segunda y dicen-cortándosele la voz- que es solo el primer amor el que nunca se olvida.
—San…
— No digas nada, date cuenta de que a pesar de no culparte ninguna de las dos y sabiendo que lo que puedas decir no ayude en nada, nos enfada, bueno al menos yo siento así, me enfada cualquier excusa que puedas dar.
— (¿Entonces que hago?)…
— ¿Te iras donde tus abuelos también?-se levanto.
— Asentí con mi cabeza.
— Te molestaría si voy, digo no qui-
— No hay problema-subí a mi habitación- ve con las chicas.
— Sahian espera, no te pongas así, yo-
— Solo dame un poco de aire…-triste- ve con las chicas.
— Muero de hambre chicas ¿que hacen?-sentándose junto a Antonia.
—Todas estamos muriendo de hambre-contesto Isabel- y no hacemos nada-sonrió.
— ¿Dónde quedo Sahian?-pregunto Sam.
— Arriba-mirando a Lisette-tu no estabas cuando llegue-abriendo sus brazos.
— ¿Esta todo bien?-susurro Lisette al abrazarla.
— No-escondiéndose en su cuello-no lo esta.
— No voy a pedir explicaciones –hablo Antonia-pero… ¿tu y Alicia dejaron todo claro?
— Dejar todo claro-se separo riendo- ¿acaso es posible?
— Antes de que nos fuéramos ella se veía dispuesta a aclarar lo que desearas saber-defendió Samanta.
— Si, ella siempre dispuesta, tan abnegada-se mordió la lengua-como sea, ya verán lo que sucede, no creo sea necesario explicarme, de todos-
— Mejor explícalo, si crees que ella se esta haciendo la abnegada como dices, cuenta lo que piensas y no te hagas la victima tu también-corto Antonia.
— Antonia no-
— Antonia nada, sabes que no me puedes engañar-se acerco mas- no porque creas vas a morir, debes dejar de luchar.
— Es que es lo único seguro que tengo y además-nos miro a todas-además…- largándose a llorar.
— Voy a llamar a Alicia, debe de estar igual-se levanto Samanta.
— Aló Sam ¿que sucede?
— ¿Ya estas en el departamento?
— No, voy de camino y…Sam, creo que te llamo después-colgó.
— Que raro, me colgó.

A veces, puede que pongas las manos al fuego ciegamente, nada más porque eres alguien que simplemente quiere. Lo malo, es que cuesta dilucidar que la persona en la que crees no haría nada que te dañara, nada que al saber te decepcione o haga alejarte, nada de lo que todos han visto y tratan de convencerte porque…si, le quieres tanto que no ves mas allá de lo que sientes.

Continuara....468
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Ghrecia
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   27/7/2012, 16:23

Wow, gracias por actualizar te quedo genial
espero la continuación :))
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   20/8/2012, 23:26

contiiiiiiiiiiiii
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   17/1/2013, 00:57

Bueno, a causa de que también quiero leer, pago el precio equivalente de publicar algo (na, es broma). Ha pasado tiempo y esto parece bien muerto, espero reviva.
Saludos(para las que aun visitan el foro :3)



— ¡Vaya! pero si es-
— ¿Que haces aquí?-guardando la calma de la mejor manera posible- ¿Me están siguiendo ahora los de su bando también?
—Cálmate preciosa-sonreía- ¿por qué tan alterada, quién te busca?
—…
—Risa- Ya sola lo soltaste, algo habrás hecho que actúas así, dime-la miro confiada.
— ¿Por qué debería decirte algo precisamente a ti? tu-apretando los dientes-tú…
—Si, si, yo quien entregue a tu amiguita, mi novia además y blabla-burlándose.
— ¿Cómo? era tu novia-sorprendida-¿Cómo pudiste entonces?- me enteraba hasta ahora, esto le ponía la guinda de la torta al pastel.
—Eso no viene al caso ahora Alicia-enfadándose- vamos, dime que haces aquí, estas muy lejos de tu protector.
—Eso no te interesa-apretando los puños.
—No, quizás tengas razón-sonrisa- pero les interesará a los que te buscan, hay un alto precio por llevarte con vida.
—Entonces lo sabes…-susurro.
—Puedo ofrecerte mi ayuda.

Flash back

—Cristina ella es de quien te hable, Alicia Rodríguez.
—Vaya, un gusto Alicia, yo soy Cristina Cooper.
—Emily-asustada-estas segura que podemos confiar, ella es del otro bando y yo además no te quiero meter en problemas.
—Tranquila Alicia se lo que hago, habla con ella y lo veras.
—Se que al estar en este mundillo y ser novata además Alicia, confías mucho en lo poco que hay disponible y quizás ciegamente.
—Así es-afirme para no levantar sospechas- pero por sobre todo no quiero mas problemas-tratando de defenderse- ya cause muchos
—Si, supe lo que paso con tu compañera, lo siento mucho, pero Alicia-tomando su mano-puedo ofrecerte mi ayuda.

Fin flash back

—Ni que fuera idiota-sonreía- ¡eres una pe$#% sin sentimientos!
— ¡Auch!-sonrisa-soy lo mejor o peor que tienes Alicia, depende de tu elección.
— ¿Que haces aquí?-mordiéndose los insultos.
—Ya no pertenezco-
— ¡No me vengas con cuentos!-cortante.
—Sonrisa-vaya que te enseñe bien-pero…
— ¡Tu no me enseñaste nada!
— O...-manteniendo el control.
— ¡¿Dime que haces aquí?!-haciendo caso omiso.
—Hay un infiltrado que nos delato y estamos todos repartidos ¿conforme?
—Que conveniente que terminaras justamente aquí-dando media vuelta.
—Se donde vives, de donde vienes y la próxima dirección que puedas estar pensando Alicia.
—No quiero tu ayuda, estoy bien ¿no puedes dejarme vivir en paz?
—Por supuesto que…no-sonrisa.
— ¡Demonios! Acaso no tienes sentimientos, que acaso nunca fuiste humana, nunca quisiste dejar esa vida maldita que nos obligaron llevar.
—Nunca me sentí obligada-encogiéndose de hombros.
— ¡Mientes y Lárgate! déjame te lo suplico…-caían sus lágrimas de rencor- no quiero volver allá, no quiero volver a recordar todos los malditos errores que cometí por planes tuyos.
—No seas patética, eso no funcionará-refiriéndose a las lágrimas- me estas hartando, sabes que no te dejare, nada que pueda convenirme se deja.
—Te voy a matar entonces…
—Si fuera así no lo dirías y ya estaría hecho.
— ¡Lo haré!
—Como si pudieras-reía-¿acaso no me oíste? pienso ayudarte, no me trates mal-fingiendo un puchero.
— ¡Como esperas que te crea imbécil, ayúdame dejándome en paz!-ya harta.
—Te van a matar-se puso seria- no soy la única que anda por aquí, si te encuentran y al menos estas conmigo no se te acercaran, soy su jefa recuerdas.
— Maldición-mirando a todos lados-vete y llévatelos si me quieres ayudar entonces.
—Tu Jefecito mando a los de su bando a buscarte viva Alicia, el nuestro no fue tan bueno. — ¿Qué dices?
—No diré nada por el momento, decide ahora-sacando un cigarrillo.
—Que no, lárgate-mirando a todos lados-¡AUXILIO! AUX-golpe en el estomago.
—Eres una malcriada-recibiendo un puñetazo-¡Auch! eso me dolió.
—Suéltame-tosiendo-me las vas a pagar todas Cristina-acertando una patada.
—Maldición-soltando el aire- además de que te hago un favor me sales con estas- noqueándola.

Por otro lado.
— ¿Sahian estas dormida?-entrando a la habitación.
—No Sam, pero quiero estar sola-cambiándome de lugar.
—Ve por Alicia, la llame y me colgó, estaba algo extraña y tengo miedo.
— ¡¿Extraña?! Cómo-calzándome los tenis y tomando una chaqueta-
— Sandra esta hecha un mar de lágrimas abajo y llame a Alicia pensando que podía estar así y por su voz me dio la impresión de que estaba asustada, sorprendida, como si hubiera visto algo que no quería, no se.
—Voy-salí corriendo y me detuve en la puerta- por favor no dejen sola a Sandra ni un segundo.
—No tienes ni que decirlo, ve.

—Timbre—
—Mierda, que ser humano anda de visita a estas horas de la noche-quejándose- maldita Alicia me pegaste duro-sobándose el rostro.
— ¿Si quie-
— ¡Alicia!-guarde silencio-¿do-
—Si buscas a Alicia, la acabo de arropar, esta dormida-mirándola detenidamente-(tú debes ser…)
— ¿Quién eres tu y que haces-mirándola de pies a cabeza-así?
— ¿Te refieres a casi desnuda?-haciéndose la inocente-pues tú sabes.
—No-enfadada- no se, déjame entrar-me hervía la sangre.
—Tranquila ahí primor- no se quien eres y Alicia nunca te mencionó ¿Por qué debería dejarte entrar?
—Yo puedo decir lo mismo, tu de-
—Callada-levanto la mano-dime ¿Quién es la que esta casi desnuda aquí?
—…
—Pues ya entendiste por lo que veo-sonrisa socarrona.
—Volveré-apretando los dientes.
— ¡Eso espero!-grito al verla salir corriendo- eso espero Sahian-dijo por lo bajo y cerro la puerta.

Atormentada, sin saber quien era ella, si Alicia en verdad estaba dormida o quien sabe que cosa, me devolví a la casa. Sentía que me faltaba aire porque me veía como a un monstruo enfurecido y gigante ¿y si le paso algo? ¿Si ella en verdad se acostó con Alicia?
Dios, era el peor momento para sentir celos, en verdad a veces me daba mas cuenta que nunca que no pasaba de se un humano igual que todos, detestable e interesado en si mismo.

— ¿Sahian y que paso?
—Había una mujer en su departamento-me deje caer- no me dejo entrar, estaba medio desnuda y según ella Alicia dormía.

Todas se quedaron sorprendidas al oír lo que decía y Sandra me miraba algo neutra al notar mis evidentes “celos” si posiblemente eran celos, pero no podía actuar normal frente a ella aunque quisiera. Alicia me juro que no estuvo con nadie y que no le importaba nadie, no entendía nada, me mataba la rabia y la incertidumbre, pero nada le ganaba a mi preocupación después de tanta humana inestabilidad.

En el departamento.
—Dios que dolor de cabeza-tratando de incorporarse.
—Vaya, despertaste pronto, pensé había sido muy agresiva-se burló.
—Maldición-cubriéndose el rostro-tenia la ilusión de que fueras un sueño.
—Lastima-apoyándose en el umbral de la puerta-alguien vino por ti-mirando su manos.
— (¿Podría ser?)…
—Si, era ella, esa tal…-actuando-¿Sahian?
—Si la tocaste-se levanto a acorralarla- (¡Esto esta mal!)
— ¿Que?-la reto.
—Aunque me mates en el intento te haré caer-tomándola del cuello de la bata que traía.
—Tranquila-sonreía confiada- no la toque, aunque…esta mejor de lo que imaginaba.
— ¡No me vengas-
— ¡Alto!-la detuvo- ¿estas consiente de lo que has hecho no?

Bajando la cabeza y caminando derrotada hasta su cama, Alicia se dejo caer, completamente frustrada y abatida suspiraba, porque si, el que ella se decidiera a aparecer y se dejara ver otra vez por todos ellos, no significaba nada más que problemas, todos sus seres queridos, corrían peligro si la descubrían ahora, todos.

—No puedes negar que me necesitaras.
— ¿Por qué?
— ¿Por qué? qué-estirándose.
— ¿Por qué me vas a ayudar?
—Eso no te incumbe-saliendo de la habitación.
(El que te encontrara no estaba pronosticado, yo vengo por la que casualmente es la chica de la que tanto nos hablaste, Sahian, la mujer que le dio información e hizo cambiar al jefe al saber de su supuesta hija)

Ahí derrotada en el que fue hace mucho tiempo mi cuarto, no me quedo mas que pensar, había de todo un poco pero siempre me iba por la parte de mi vida estos cinco años, puesto que no entran en el rango de normal, por eso conocí a Cristina, Emily y Carla. En un principio me negué a aceptar lo sucedido, porque de un momento a otro me vi sin escapatoria frente a un automóvil y lo poco de lo que se podía considerar mi vida hasta esos momentos pasaba frente a mis ojos.

Desde el principio logré armar algo más menos así.
El día que arreglamos con Antonia para que Sahian quisiera verme y todo resultase mal, no aguante y huí al no conseguir lo que anhelaba, que era estar con ella. No sabía que hacer, todo estaba patas arriba por esos tiempos, Víctor, la cárcel, mi hermano, todo. No se en que momento sentí todo se acababa trágicamente y de la manera mala para alguien como yo, que conocía muy bien como era ello. Parte del accidente quedo dando vueltas por mi mente hasta ahora, gritos, un intenso dolor, mucho frío y desesperación, pero aun así nada me quitaba la conciencia de que Sahian, mi Sahian, la mujer que me había enseñado sin querer lo que era anclarse a alguien y sobrevivir, me odiaba, quedándome sola, o como en ese momento, muriendo.
Dentro de lo poco que recuerdo de ese día, no supe a que sentimiento agarrarme para no morir antes de morir, al ver a Sahian junto a mi con los ojos llenos de lagrimas y cubierta de mi sangre gritando por ayuda. Estaba internamente atrapada ya que exteriormente me encontraba destruida, era tan frustrante no poder expresarle mi amor antes de irme, decirle que me perdonara y nada más que me perdonara. No podía moverme y me costaba respirar, se me hacía reconfortante cerrar los ojos, pero las lágrimas me recordaban que posiblemente no la vería mas, negándome a ceder. Un millón de oraciones armo mi mente, mi alma pedía redención y oportunidades al algo abstracto de lo que nunca me preocupe ya que, en mi vida me saco de la mísera en la que estaba. Rogué, aun sin mover mi lengua, dejando de respirar, queriendo robarle la vida a alguien, rogué para que no me alejara de ella. A medida que pasaban los segundos los ruegos me frustraban porque las fuerzan me indicaban que no funcionaban, entonces en ese momento, use lo ultimo que me quedaba de energía y pedí, aunque fuera y como recompensa por haber aguantado tanto castigo, que no me quitara su recuerdo después de muerta. De a poco no veía nada, los gritos podía oírlos, pero no responder, me ahogaba, me iba, sin querer la dejaba.

Flash back
—Alicia, Alicia ¡ALICIA!…resiste-acurrucándome en su pecho-no me dejes…-susurraba-no me dejes, no me dejes... ¡NO!-se abrían mas sus ojos-No te vayas…
—Niña-la tomaban para alejarla- no la aprietes, escucha levántate-alejándola de mi.
— ¡Déjenme en paz!-gateaba otra vez hasta mi- Alicia no me hagas esto por favor —lloraba—¡¡Alicia Resiste!!…lo siento tanto, por favor resiste, ya no vuelvo a hacer esta estupidez pero por favor aguanta…-me decía al oído-aguanta…-la alejaban-¡¡alguien ayúdeme!! Por favor que le están robando su vida por mi culpa…. (con un hilo de voz).

Fin flash back

Quizás no todo es así, es lo que recuerdo o me contaron los “paramédicos” ya que al perder toda conciencia, desperté en una sala de Hospital, nadie mas estaba allí, solo yo y sin explicarme porque, esposada a dicha camilla. Mi tortura comenzó ahí, habían pasado siete meses según Carla Brunet, mi doctora y primera persona que vi y no me hizo callar de tanta preguntadera.
Aun me quedaba la terapia de recuperación, no podía caminar y uno de mis brazos estaba completamente reconstruido. No entendía nada, pedí durante semanas saber que pasaba, a medida que me recuperaba intentaba descubrir donde estaba y por qué si no había muerto, Sahian no estaba conmigo. No fue hasta cuando pude caminar que me sacaron de dicho Hospital que ni se como se llamaba, me llevaron lejos, fueron horas de viaje, Carla me pedía paciencia, me decía que si obedecía podría ayudarme, que no hiciera nada estupido ¿pero todas esas indicaciones para qué, para dónde me llevaban? Tenía mucho miedo y se cumplía un año desde el accidente encontrandome en un tipo de cárcel, al entrar resultaba ser una mansión con fachada de cárcel, no tenía idea de lo que se trataba pero no tarde en descubrirlo. Ya había aceptado que nada bueno me esperaba, no me esforzaba en llorar y pedir me dejaran ir, solo podía mantenerme callada para no ser golpeada o castigada.


—De aquí en adelante todo depende de ti, haz lo que te digo, solo se sumisa e inteligente, de lo contrario no podré ayudarte.
—Dime algo-suspire-¿Por qué no me matas y ya?
Estaba harta, nadie me decía nada, no entendía nada ¿Qué era lo que me esperaba?
Manuel Monsanto, un tipo con aires veleidosos, completamente intimidante, resguardado y porque no decirlo, visiblemente corrupto. Según la introducción de su grandeza era odiado y respetado por muchos, no siempre fue el jefe de lo que el llamaba su impero. Su ideología era matar o morir, ya que así es que estaba donde estaba.
Se preguntaran que hice yo, pues nada. Me calle oí, asentí si me lo pedía, lo escuche hablar de toda la información que tenía de mí, de la razón descuidada en la que llegué ahí. Era como una inducción a un trabajo, pero este no tenía nada de honorable, todo era una mafia, autos drogas, muertes entupidas por posición social y cosas así.

—Alicia Rodríguez, ten cuidado, aquí somos una familia y quien no es familia muere, no hay oportunidad, solo morir.
—Máteme ahora entonces-dije con algo de miedo.
— ¿Quieres morir?-incrédulo.
—No tengo que estar aquí, usted mismo me ha dicho que llegue por error ¿entonces para que conservarme?

Mientras decía aquello, el le susurraba algo al oído a uno de sus secuaces, que al tiempo que acabo de oír, salio de nuestras vistas.

—Estas aquí por misericordia, fue admitida solo por que mi mano derecha lo decidió.
— ¿Cómo…quien
—Yo-apareció Carla a mi lado mirando directamente a su “jefe”

Carla era la mano derecha del jefe, una veterana que no tenía nada de vieja en todo caso. Era sorprendente, su aire maternal pero cortante daba cierta incertidumbre, era como una amazona, hermosa en verdad con ese cabello rojo y largo y esos tonos dorados que acompañaban su blanca piel y hacían juego con sus ojos que eran algo increíbles; si, cuando la vi de cerca me dejaron pasmada, era algo así como dorado o un tenue anaranjado para quitarle lo frio. No la conocía ni un poco y detestaba su compasión al mirarme, pero me daba todo igual por lo que solo hacía lo que ella y nadie más me ordenaba. Necesitaba aferrarme de algo y ella no opuso resistencia a ello.

—Carla, sabes que acepte todo esto porque tu dijiste que merecía la pena, pero estoy dudando-me miro- ella quiere morir ¿Por qué no concederlo y ya?
—Manuel-sonrisa- ya basta, no te queda ese aire de Malvado.
—Estaré viejo, pero mi pasado me precede-se defendió.
—El ahora es el que cuenta, por eso mismo pedí por ella, yo dormí a alguien que la quería mucho en la ambulancia y me entere de varios sucesos de su vida, fue nuestra culpa primeramente por equivocarnos y aunque lamentablemente no es llegar y dejarla ir –mirándome-todos merecemos una segunda oportunidad aunque ella no quiera-suspiro- yo haré que deje de ser así.
—Pero es contradictorio y lo sabes, estas casi condenándola, porque de aquí ya no saldrá jamás.
—Sonrisa- Lo sé, pero-encogiéndose de hombros- nada es peor que la muerte.

Al oír aquel dialogo toda esperanza calló al suelo, estaba vacía, sin oportunidad de nada y no tenía ni una sola opción para escoger.

—Ella estará a tu cargo, cualquier problema tu pondrás la cara-se detuvo un segundo- y obviamente tendrá que pagar su estadía aquí con servicios.

Quede helada ¿Qué tendría que hacer? mi cara de horror no paso desapercibida por Carla quien me saco de ahí. Como un títere fui arrastrada hasta una habitación que sería la mía por cuatro años, todo quedo en silencio, ya la poca confianza que había formado por Carla, desaparecía de miedo.

—Te conozco desde hace unos cuantos años Alicia Rodríguez.
—…-sin entender nada.
—Víctor.
— ¿Que hay de el?-tragué saliva.
—El iba a venderte a un sitio de mala muerte, uno de los hombres que te compraba era el que encabezaba todo esto antes de Manuel.
—Entonces el solo es boca, por qué me pasa esto-mirando el suelo- es increíble, qué mierda hice para merecer esto.
—Tranquila –abrazándola. lleva muy poco como jefe-tratando de evadirse de aquel tema— y no seas insolente, el lleva con nosotros mucho tiempo, el concepto de familia lo instauro el bajo el régimen del canalla que había antes.
—No me pidas respeto por algo que no entiendo, esto es una mierda ¿Qué esperas? que abra mis brazos y los acepte, no entiendo nada, tengo miedo, quiero a Sahian-mire a todos lados desesperada- mira el punto en el que estoy-tape mi rostro frustrada- ni siquiera puedo pedir morir, ni siquiera puedo luchar por lo poco que tenía en mi vida…
—Ellos te creen muerta, me encargue de decírselos personalmente, les mostré otro cuerpo
—Sahian no lo creerá, ella me conoce y al verme-
—Ella no identifico el cuerpo, estaba en cuidados intensivos por el shock-cara de culpa.
—Devastada-Se que no tenía una vida decente, pero ella era lo único…-llorando-lo único que la hacía soportable y ahora-tratando de calmarse-te...te agradezco todo lo que haz hecho...-rompiendo en llanto- pero a la vez quiero golpearte porque esto es culpa de todos ustedes.
— Lo se y lo siento, pero todo depende de ti ahora, no puedes huir, es casi imposible, pero si haces bien tu trabajo, podrás hacer valer tu presencia y pasar sobre todo.
—No crees que esto suena como una maldita película ¿acaso crees que voy a entrenar, manejar armas, vender drogas conducir o matar gente? no me hagas reír-mirada seria- por eso lo dije antes maten-bofetada.
—No me ofendas, que sin mi protección no duraras ni un segundo-dándome la espalda- parecerá una película como dices pero-volteándose- ¿de donde crees sacan el material para ellas? Y no morirás en mi presencia-socarronamente salio dejándome encerrada.

Estaba todo dicho y no había nada que pudiera hacer, a medida que pasaba el tiempo me volvía mas indolente, toda fragilidad por la mujer que amaba se volvía en el único motor, pero debía esconderlo, si me mostraba voluble no recibía mas que golpes, tenía mucho miedo. Fui obligada a acatar órdenes, a bajarle la cabeza a los bastardos más bastardos solo por conseguir zanjar negocios. Fui severamente castigada cuando me entere de que había que hacerles “trabajitos” a ciertos clientes y no acate e intente huir. Me equivoque al juzgar lo de los entrenamientos, las drogas y los autos, todo lo aprendí excepto peleas. De autos solo a conducir decentemente y por desesperación me vi sumergida en esa puerca adicción de las drogas, lo escondí lo mejor que pude hasta que toque fondo. Estuve hospitalizada y a cuidado de Carla luego de ser descubierta, no me hablo durante todo el tiempo que estuve con ella, parecía herida por no haberle confiado lo que hacía, o por no ser lo que esperaba tal vez. Luego de mejorar fui dejada a mi suerte en el claustro que llamaban hogar tal como me lo advirtió mi doctora si llegaba a causar problemas, no dure un segundo en pie y todos los que estimaban que los había mirado mal me golpearon y en menos de dos horas volví a caer hospitalizada.

—Me estoy perdiendo…-lloraba postrada-quiero salir de aquí…
continuara...475


Última edición por alexandra el 19/1/2013, 16:37, editado 1 vez
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   17/1/2013, 13:49

wao.... que capitulo tan interesante, creo que quede en shock O.O...... me causa mucha intriga lo que ocurrira luego.... y aun me hago la misma pregunta desde que alicia aparecio... con quien se queda shaian?? gracias por continuar tu historia alex, espere mucho para volverte a leer pero ha valido la pena la espera
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   19/1/2013, 20:48

Ekaryl escribió:
wao.... que capitulo tan interesante, creo que quede en shock O.O...... me causa mucha intriga lo que ocurrira luego.... y aun me hago la misma pregunta desde que alicia aparecio... con quien se queda shaian?? gracias por continuar tu historia alex, espere mucho para volverte a leer pero ha valido la pena la espera




Siento haberme tardado tanto Ekaryl, no hay nada que decir, esto lo tenía escrito y solo se me fue el tiempo y no lo subí xD
Ah...y si te cuento con quien se queda Sahian se le va la gracia, sobre todo porque no sabemos que mas puede aparecer por el camino o pasar. Mi humilde opinión c:
Gracias por seguir leyendo, saludillos!
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   29/12/2013, 19:16

Bueno ya casi acaba esto, si aún quedan lectoras, gracias por leer.

Al completarse el segundo año ya había pasado de todo, obviamente lo he resumido porque no es la idea dar pena. Todo era bastante oscuro y no había opción de nada para mí, pero como una señal, una luz en mi túnel, uno de los días en que fui al hospital ya que comencé a ayudar a Carla vi a Samanta hablar con ella. Escondida, espere que ella se apartara y sin saber que decir mire a mi doctora sonreír.

Soy la única que tiene información de ti, todo lo demás esta borrado, por lo tanto puedes acercarte a quien quieras en tu rol –refiriéndose al que se asignaba en la mafia- mientras no seas descubierta y te cause problema la persona a la que te acerques.

— ¿Estas hablando enserio?
— ¿Te dije que podrías tener algunos privilegios no?
— ¿Podré verla?
— ¿A Sahian?
—A quien mas- dije sonrojada.
—Mirada triste- Creo que no, estoy segura que eso te traería muchos problemas sobre todo porque te querrás quedar y si alguien va por ti no dudara en deshacerse de todo lo que pueda revelar nuestras identidades.

Solo la abrace, sabía que no me dejaría hacer nada de todas maneras porque de seguro lo arruinaría, no me importaba ser otra persona y si me daba la libertad de ir con quienes amo no sería capaz de actuar en mi “rol” como ellos le dicen, estaba completamente perdida y ya iba empezando a aceptarlo. De todas maneras agradecía que Carla se hubiera cruzado en mi camino o yo en el de ella.

Casi comenzando el tercer Año todo era como una vida normal, si, dentro de todo eso me desligue de los trabajos de medio tiempo y solo me asegure de hacer papeleos y mandados de Carla. Trataba lo mas posible de pasármela con ella ya que cada que había algún negocio importante íbamos las dos. Siempre fue la idea de ella que la acompañara en sus quehaceres pero como era menor de edad no pasaría por todos los sitios que ella frecuentaba. Conocí muchos lugares y no podía evitar imaginar como sería estar ahí con Sahian. Carla tenía una niña pequeña llamada Susan y nunca se sentía sola, según lo que me contaba solo vivía por ella y para ella. Las circunstancias en las que la concibió fueron muy tristes, pero fuera de todo logro llegar donde esta y si no fuera por mi, prácticamente no se pasaría por el claustro que me hace llamar hogar, cosa que me hacía sentir horriblemente sola.

Me gane muchos enemigos solo por hacerle compañía a Carla o agradarle al Jefe y por tener tanta libertad siendo tan  nueva. Dichas habladurías rencorosas no tardaron en llegar al jefe y este por ser imparcial y no crearse problemas por mi culpa decidió mandarme nuevamente a hacer trabajos, pero ya sin carla. Tuve miedo porque tuve que ir con todos los cretinos que provocaron que estuviera ahí y si en algún caso la misión salía mal y había que defenderse, no sabía bien de quien lo haría primero.

Carla se preocupaba mucho por el hecho de que no había misión en la que no llegara herida, recibí varios impactos de bala que cubrió mi chaleco pero dejo marcas y en las partes sin chaleco unas cuantas me rozaron y me dejaron tirada en el suelo sintiendo que iba a morir. Yo no servía para esas cosas, me había entrenado y todo, pero nunca había disparado mi arma ni había golpeado a alguien por lo que trate de hablar con el jefe quien fuera de todo entendió y al ver mi estado y las constantes suplicas de Carla decidió liberarme de toda esa tortura, pero antes tenía que hacer un ultimo encargo y para variar, también como en las películas, era demasiado peligroso. Cuando carla se entero tuve que detenerla para que no fuera a pelear y metiera en problemas, me reconfortaba que fuera tan calida conmigo, gracias a ella no olvidaba los brazos de Sahian ni como amar a alguien, ya que verla con su hija me daba algo de aliento.
Estaba todo decidido, por mi parte iría y se acabarían esas riesgosas misiones, pero para mi sorpresa Carla iría conmigo.

— ¡Estas loca tu te quedas!
—No puedo, tu no estas capacitada, no has hecho nada bien en las anteriores misiones, te han golpeado baleado y pisoteado, aquí puedes salir muerta.
— ¡Y Tu también y eso es más importante tienes una hija!
—No me levantes la voz.
— ¡La levanto, eres una testaruda y tienes a alguien esperando por ti!
—Tu también-se quedo sería
—Yo no podré verla jamás-se apretó mi Garganta-lo sabes, sabes perfectamente que no volvería aquí de ser así.
—No importa lo que digas, iré de todos modos y se acabo.

No pude hacer nada, ella se nos unió y aunque nadie me molestaba con su presencia no estaba tranquila. Aun así agradecía  que ya no había empujones ni golpes ni amedrentamiento, todo era un aire de concentración y respeto, era increíble lo que imponía. Las horas pasaron y cuando comencé a creer que la ultima y gran misión era una maldita farsa nos emboscaron, la camioneta no tardo en ser baleada por lo que pisamos acelerador estrellándonos en un muro, todos salimos del vehiculo y nos dispersamos, algo aturdida recibí el arma que me entrego carla, yo se la devolví y ahí fue donde cometí mi mas grande error.

— ¡No usare nunca esa cosa!-mirando hacia todos lados.
— ¡Hay que defenderse, eres tú o ellos!
—Prefiero ser yo.
— ¡Estas loca!-vidriándose los ojos- acaso no te das cuenta-dejándome ver una desesperación que me acongojo profundamente-solo piensas en ti-acercándose-acaso no notas que no quiero te suceda nada-susurro para después besarme.
—Yo…-conteniendo el aliento-tu…
—Lo se, nunca podrás amarme-acaricio mi rostro-pero qué hago-se levanto de hombros- que hago-bajo la voz- si ni siquiera se como me paso esto.
—Carla yo lo siento- la abrace- juro que…
—No me salgas con palabras lindas y toma el arma-haciéndose la fuerte.

Recibí el arma y la detuve al ver que se marchaba.

—Idiota, nos llueven balas a unos metros y me haces esta escena-devolviéndole el beso-no quiero ningún rasguño en ti entendido.
—No mueras-se soltó y corrió al lado opuesto que me ordeno dedicándome la mejor sonrisa que había visto en ese ultimo tiempo.

Mire todo a mi alrededor y los balazos cesaban, habían muchos de mis compañeros heridos y muertos pero por mi lado no veía a nadie, me negaba a usar la vendita arma. Decidí entonces ir por Carla, di vueltas cautelosamente por todo el lugar y no se oía nada, me preocupe y descuidadamente corrí  en su busca sin percatarme de que estaba siendo apuntada por uno de los malditos que balearon la camioneta. En pánico me tire al suelo y me escabullí rápidamente, el hombre en su intento por alcanzarme tropezó y su arma llego a mi lado. Lo quede mirando mientras recogía el arma, lo apunte directo a la cabeza y no pude disparar, el huyó despavorido y yo me quede sintiéndome reconfortada por no haber tenido que usar las armas que tenía. Me dispuse a hallar a Carla otra vez y en eso se acerco uno de mis compañeros de equipo, informo que ya no quedaba nadie vivo del otro bando y que había que juntar a los demás y marcharse pero en eso oí un ultimo disparo en dirección hacia donde huyó el tipo, corrí imaginándome Carla había completado mi trabajo, pero al llegar y verla tendida en el suelo cubierta de sangre me quede petrificada.

—Esto pasa cuando no haces bien tu trabajo-dijo el hombre que deje libre- y ahora pagaras dobles consecuencias.

No me importaba en lo absoluto que disparara, no le quitaría la mirada de encima. No entendía como podían matar tan fácilmente, qué tan malo les paso que se creían dueños de alguna otra vida que se les cruzara. Yo en su lugar prefería morir mil veces pese a todo lo que me había pasado.

—Estas tardando-le dije cerrando mis ojos.

Oí un disparo pero no sentí dolor, solo un brazo que me levantaba y me acercaba a Carla.

— ¡Idiota! tu vida vale tan poco que jugaste la de ella-arrojándome a su lado- voy por una camioneta no la dejes dormirse-enfadado.
—Ey….-con un hilo de voz-así es mas fácil no crees, no me meteré en tu camino.
—Qué dices-largándome a llorar-lo siento…lo siento esto es mi culpa.
—Alicia…
—No digas nada, saldrás de esta y oiré todo lo que quieres decirme y haré lo que quieras, pero…
—Maldita sea déjame hablar-intentando contener la risa por el dolor.
— ¡No!-lloraba desconsolada esto es mi culpa no quiero que mueras.
—Idiota, he salido de peores, solo óyeme…
—Idiota tu-tratando de parar el llanto.
—Susan, no la dejes sola-secando mis lagrimas.
—Cállate, me acabas de decir que has salido de peores y me vienes con esto.
—Escúchame-tomo mi rostro- estoy segura que ella te amara tanto como yo a ti.
—No se como puedes amarme si estoy tan podrida-cubriendo su mano con las mías- no se que maldito problema cerebral tienes que dices amarme.
—El problema fue saber que no debía hacerlo, juro que entiendo tu corazón y no quería-tosiendo- no quería agregarte mas peso…
— ¡Ey no te duermas mírame!
— Siempre me sentiré culpable de que estés…de que estés aquí-comenzó a llorar.

Había una sola solución que llegó a ver mi mente respecto a escapar de ese maldito lugar donde me vi obligada a permanecer y era en el cementerio, muerta. No había muchas opciones y menos normales para poder lograr fugarse con éxito sin ser cazada luego.

En medio de toda la culpabilidad por las heridas de Carla el “éxito” de la misión y la cantidad de cuerpos que nadie se encargaría de identificar, comencé a usar la influencia que había adquirido y dejar de arriesgar a quien se preocupo durante casi cuatro años de mí.
Con una sola llamada todo quedaba liberado para una de las dos, ya no habría que volver o rendir cuentas con el jefe ni nada parecido- libre, sí- se podía decir que quedábamos libres de salir todo bien.
En uno de los autos que llegaron a buscarnos subí a Carla que estaba inconsciente pero viva. El pulso me temblaba, sentía mi mente cien veces mas acelerada que mi maldito cuerpo y al mirar a Raúl, mi otro compañero, ese que fue por ayuda cuando le dispararon a Carla y mi autodenominado enemigo. Tome aire y le pedí que condujera luego que todos hubieran partido. Me obedeció, parte del plan iba bien, según la llamada deje la indicación de que seríamos el último auto.
A los veinte minutos luego de partir todo estaba en silencio, Carla había abierto los ojos y me miraba como si supiera lo que pensaba, sabía en el fondo y estoy segura, que nos separaríamos.

—Es muy peligroso…-susurró débil.
—Ya no hay opción, no aguanto mas-susurre también casi en sus labios para finalizar besándola suavemente.
—Sonrojada-Eres un sueño lo sabías-sin quitarme los ojos de encima.
—Apenas te roce la boca escandalosa-sonreí.
—Alicia… no lo vale, por favor-dejando caer unas lagrimas.
—Te sorprendería saber que es lo que creo vale la pena en mi vida-la mire tiernamente-confía en mi.
—No me dejes…-se ahogaba-no podre empezar como si nada…
—Dijiste que podías aguantar si no te correspondía mentirosa-manteniendo la calma, ya que en cualquier momento todo se volvería algo tétrico.
—Te estoy suplicando, por favor…no me dejes aquí.
—Lo siento, esto no es para mí-levante mi cabeza y divisé una camioneta que se acercaba.
—Eres una…-rencor.
—Te quiero-sonreí.

Fuimos impactados por la camioneta que venía tras nosotros y antes de que Raúl se armara para defenderse lo noquee. Tratando de no mostrar ni una emoción ante Carla que me sujetaba sin saber que pasaba, abrí la puerta y salí.

— ¿Estas segura de que harás esto?-hablo una chica rubia, de complexión gruesa.
—Sí, dile a Cristina que con esto estamos a mano, yo me encargo de todo lo demás.
—Ella solo ordeno se hiciera esto, no se meterá en nada, ni si quiera sabe sobre que es el favor, son solo ordenes.
—Mejor así-sonreí- ella sabe como actuar.
—Ok, entonces nos vamos
—Espera-la detuve.
— ¿Puedo confiar en ti no?-algo angustiada.
—Recuerda que también te debo y con esto empiezo a pagarte.
—No hará falta nada más María- algo mas tranquila.
—Nunca se sabe-me guiño el ojo.

Un grupo se metió al auto y tras sedar y revisar la herida de Carla la llevaron a su camioneta. No me despedí, solo vi como se la llevaban mientras abría la cajuela del auto y sacaba otro cuerpo. Si sacábamos cuentas, éramos tres los que íbamos en el auto, por lo que tenían que haber tres cuerpos si pasaba algo. Iba a ser muy sospechoso que desapareciéramos las dos y ella ya llevaba mucho tiempo rindiendo cuentas a la organización, así que recibiré todos los problemas que atraiga esto que hago con tal de devolverle todo lo que hizo por mi todo este tiempo.

—María- la llame- necesito otro cosa.
—Ves-sonrío.
—Golpéame y quema todo el auto, que no se pueda reconocer el cuerpo que no es Raúl.
—Como órdenes-ni siquiera lo pensó.

Me dio un puñetazo y yo quede algo cabreada, puesto que no me explique bien.

—Golpéame hasta dejarme inconsciente por favor, muy mal herida, como si me hubiera arrastrado fuera del carro.
—Pero…-me miro algo incomoda esta vez-esta bien.

Al  despertar  ya estaba todo hecho, me encontraba en mi habitación completamente sola y no podía respirar bien, por lo que imagine tenía unas cuantas costillas rotas para hacer más real el drama. Ignoraba que hora era, ni cuanto había estado inconsciente, pero rogaba porque todo haya resultado por dios que así lo deseaba.

—Vaya, con que despertaste-la voz de una chica me trajo de vuelta al mundo.
— ¿Qué…que me paso?-pregunte con cara de criatura perdida.

La pregunta pareció aproblemarla mucho, puesto que se sentó y luego de deshacerse en palabras como, no fue tu culpa, lo siento mucho, debes ser fuerte. Me dijo que me encontraron muy mal herida junto a un auto en llamas donde se supone iban mis dos compañeros de misión.

— ¡En llamas!-grite y luego me retorcí de dolor- ¿Dónde esta Carla, ella esta bien no es así, donde esta Carla?-me mostré lo mas desesperada que pude.
—¡Tra…tranquila!-trataba de evitar que me moviera- ¡Alicia por favor!
—Dime que no murió…-me quede quieta llorando-dime que no…
—Lo siento…

Luego de llorar un buen rato pregunte por la niña, era la única pieza que necesitaba unir de manera perfecta para que no quedaran cabos sueltos.

—Se la ha pasado con el jefe y sus hijos como siempre, no se le ha contado nada.
—Quiero ser yo quien lo haga, quiero hablar con el jefe -traté de levantarme inútilmente.
—No te muevas, el vendrá, dijo que le avisara cuando despertaras esta muy triste, Carla era como su hija y a ti te tomó mucho cariño.

Paso un día entero y el jefe apareció, me lleno de preguntas y hasta lloró por Carla frente a mí, por un momento pensé que me reprocharía por no haber ocupado su lugar pero en vez de eso la elevo en un pedestal diciendo que ella siempre me protegía mucho y que era obvio que daría su vida por mi si había algún problema.
Luego de que se fuera pude respirar, ya que el que no pensara que había algún truco en todo lo que sucedió, me daba más seguridad para cerrar esta misión personal.

Pasó una semana y ya me pude levantar, estaba algo nerviosa, ansiosa y me sentía muy culpable porque de seguro Carla ya había despertado y quería a su hija y explicaciones. Además debía actuar antes que se recuperara y huyera, puesto que eso era una posibilidad y nada buena.

De alguna forma al ver a Susan se me rompió el corazón y no hubo necesidad de actuar, me largue a llorar porque era lo último de Carla que tendría cerca en la vida. El jefe en son de apoyo tomo mi hombro y me abrazo, me dijo que si no podía decirle él  lo hacia, pero como ya tenía todo planeado, nos aleje para que la niña no nos oyera y le explique.

—Carla me hablo de un familiar.
— ¿Familiar?
—Si, su hermana, yo no estoy muy segura, pero creo que lo mejor y lo que siempre busco Carla fuera de aquí aunque estaba su familia, era alejar a la niña, darle una vida normal
—Alicia…-seño fruncido.
—Óigame-lo calme- piense, al contarle lo que paso, ella cambiara, feliz como la vemos no estará y en este ambiente al crecer se puede volver una rebelde, poner su vida en peligro y ambos (refiriéndome a él y a mi) no podríamos con el peso, ya que defraudaríamos a Carla por no poder velar si quiera por su hija, ni siquiera eso podríamos darle dignamente o en compensación a todo lo que ella nos dio.
—Tienes razón-agachando su cabeza.
—Sé que la conocí menos, pero estoy segura que al pasar los años solo descubriría mas de su bondad, nada mas que ello..

No se de donde salió todo eso pero funcionó, el jefe accedió a mi petición y me llevaría a la pequeña donde su “Tía” por la confianza ya podía largarme sola y no habría problema mientras regresara, así que antes de partir llamé nuevamente a María. Después de todo si le necesitaría más.

El día que nos fuimos Susan me preguntaba por su mamá, llevaba días también diciéndole que nos reuniríamos con ella pronto, o al menos ella lo haría. Por mi parte y de forma de explicar lo que había hecho le deje una carta en su mochila a Susan, para que una vez que se la hicieran llegar a Carla, no hiciera nada estúpido.
El lugar de encuentro fue a las afueras de la ciudad, desde ahí hasta donde tenían a Carla no eran mas de 30 minutos por lo que no había margen de error. Luego de abrazar largo tiempo a Susan y pedirle fuera valiente y le entregara mi regalo a su madre, la deje en manos de María.

—He dejado las dos cosas más importantes en esta etapa de mi vida en tus manos, te lo agradezco y prometo no volver a causarte problemas.
—Fue un placer-se acercó- y ya sabes, siempre estaré cuando me necesites.
—Gracias-la abrace.
—Adiós-se metió al auto y me miro- ella entenderá, ha sido paciente hasta ahora, lo entenderá.
—Eso espero…-susurre.

De regreso al infierno me sentí tan tentada de pisar el freno hasta el fondo y huir hasta que no pudiera hacerlo mas, era tan fácil arruinarlo todo, me sentía ahogada, profundamente triste y sola, estaba destinada a una vida de dolor, una vida donde nunca nadie se la jugaría por mi como lo hizo Sahian o Carla. Ya nadie se esforzaría por mí, nadie arriesga su vida por alguien a quien claramente nunca le van a pasar cosas buenas que duren para siempre.

Desde ese momento no supe que mas hacer, solo hice lo que se me mando, sin esperanzas de mucho, siempre tratando de ser justa y no causarle daño a quien se me acercara.
*********
—Muy bien pequeña, llegamos con tu mami, asegúrate de darle un abrazo fuerte y entregarle lo que te dejo tu tía Alicia bueno.
—Ok-sonrisa.
—Choca esos cinco-sonrisa-eso es, adiós pequeña-abriéndole la puerta.
— ¡Mi niña!-levantándose con dificultad para taparla a besos.
— ¡Mami!-se tiro en sus brazos.
—Mi trabajo llega hasta aquí Carla, ya te dije lo que debes hacer luego, espero no cometas ningún error.
— ¿Y que si no lo hago?-voz cortante.
—Todo lo que hizo ella será en vano, adiós.
—Mi amor te extrañe mucho, estaba muy preocupada no sabía que hacer-apretándola mas fuerte.
—Me cuido Alicia luego de que se mejoro,  y jugué con Tomás y Anais todos estos días.
— ¿Donde esta tu Tía Alicia?
—Ella me dejo con María, no se porque no vino.
— ¿Estaba muy mal mi amor?
—Así como tu mami-la miraba la niña- todo el día acostada y con heridas ¿estas bien? porque Alicia no jugaba conmigo, a penas se  movía y aunque yo la cuidaba y me decía que eso la mejoraba, solo dormía.
—Claro que si mi vida, mami es fuerte y Alicia lo es mas aún.
— ¡Mami!-abrió los ojos bien grandes.
— ¿Qué sucede, por qué esa cara?-sonreía.
—Alicia te dejo un regalo-buscando en su mochila
—Qué es…-tomándola- ¿una carta?

Carla tomo sus pocas pertenencias y salió del lugar junto a  su hija, iba a dirigirse a la mansión, pero tras una breve necesidad de saber lo que le había escrito abrió la carta luego de montarse en el auto que le habían proporcionado bajo mi petición.

Carla:

Si todo va bien, ya deberías tener a Susan a tu lado, no hay mucho que explicar, ni menos que pensar ya que si lo hago empezare a ver mis errores en todo esto y no me quiero arrepentir de haber alejado a lo único que hacía soportable el estar en esta situación.

Tienes el mundo por delante, no lo desperdicies, te tocaba algo de civilización, o mejor dicho, te la merecías, así que  no vuelvas, no te quiero aquí y no quiero saber cosa alguna tampoco. Evita ponerte en evidencia mandando algún mensaje o respuesta a esta carta.
Ten en cuenta que cualquier duda que tenga el jefe sobre tu condición, me la hará pagar a mí sin dudarlo con nada menos despreciable a la muerte, por ser la única responsable.

Ahora te escribiré normal, no iba poder evitar deshacerme en disculpas y no ir al grano si no empezaba así, lo siento. Juro que esto lo hice de una manera desesperada, tenía que agotar mi opción de huida y como no quería saber que te dejaba atrás, era mejor usarla en ti. Eres lo mejor que me paso en estos ya casi cuatro años, aprendí a amarte y querer dar lo mejor de mi para que no te alejaras. Espero puedas disfrutar con tu hija la libertad completa que tienes ahora, vete lo mas lejos posible y no te cruces en mi camino nunca mas, porque ahora podría ser fatal y no me lo perdonaría jamás.

PD: Nunca te olvidare, por favor…tú tampoco lo hagas. Te quiero.

—Maldición….-lloraba
— ¿Mami?-con cara de pena.
—No pasa nada amor-sonrisa triste- ahora vamos a irnos muy lejos, pero volveremos a buscar a Alicia ¿ok?
— ¿Lo haremos pronto?
—Mirada triste-Eso espero amor, eso espero.

Las semanas pasaron y como compañera y sustituta de Carla quedo Emily, la chica que me cuido mientras estuve convaleciente. Al conocerla logre encontrar facetas de ella que me recordaban a Carla y me hacían pensar que todas las chicas que la sucedían eran igual de intachables y acogedoras, pero la verdad es que era incomparable.

No pasó mucho tiempo y descubrí que Emily conocía a Cristina Cooper. No me intereso saber porque ni los motivos del que me la presentara, pero al pasar el tiempo comprendí que el que Cristina no supiera en que me había ayudado, había sido de mucha suerte, porque de seguro no estaría contando esto, sino que estaría unos tres metros bajo tierra por lo traicionera que resulto ser.
***

Continuara...482
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leny
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   9/2/2014, 15:13

Volvere a leerla de nuevo he leido las continuaciones y me siento perdida

Espero actualizes pronto   
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   2/6/2014, 22:16

Bueno ha pasado mucha agua bajo el puente, espero no alargarme mucho más, el fin se acerca,
saludos.


— ¿Y si, me alejo de ambas?

Llevaba un buen rato en el patio de la casa pensando sobre todo la verdad. Ya no podía resolver los problemas uno a uno porque llegue a un punto donde todo estaba atado lamentablemente a mi majestuosa forma de hacerle mal a quien amo.

— ¿Sahian?
—….-De pie frente a mi llego Sandra, su cara no me dejaba descifrar a que iba ¿paz, guerra, lagrimas, reproches?
— ¿Estas bien?-se agacho frente a mi.
—La verdad es que no-tome su rostro entre mis manos- nada esta nada bien-me quede mirándola.
— ¿Te hago daño?-suspiraba.
—Soy yo quien debería preguntar eso-sin quitarle los ojos de encima.
¿Como podía pagar lo que le estaba haciendo? No podía quitarle los ojos de encima porque estaba buscando en ella a la mujer fuerte y sana que conocí; sana entre comillas porque ya estaba enferma cuando la conocí. El punto es que, la estaba perdiendo.
—Creo que es momento de tocar el tema.
—No me hagas prometer-le suplique.
— ¿Que vamos a hacer entonces?-Sus ojos se inundaron de lágrimas.
—Luchar...-la abrace a mi- luchar hasta el final, no te dejare sola ni un momento, nunca, me entiendes.
— ¿Que pasara con Alicia?
—Piensa en ti y en mi-me separe- en nadie mas-trague saliva-en Alicia debo pensar solo yo
—Pero…
—Estoy buscando una manera de no herirlas a ambas, no a una mas que a otra, así que no me presiones, por…
—Siento ser una carga-juntando su frente a la mía- juro que no es mi intención hacerte esto, pero me siento tan insegura, porque sabes que te amo y que quiero ser mas egoísta que nadie ahora que hay alguien que me amenaza.
—San…
—No, yo si tuviera la certeza de que no moriré, echaría pie atrás, te daría perspectiva, tiempo para aclararte y que no sientas que dañas a todo el mundo, porque el que tengas que elegir es mi culpa, yo te mentí desde el principio acerca de mi enfermedad y aun así logre me amaras tanto para no llegar y dejarme, sin ti.
—Eso de las mentiras ya no vale nada yo me enamoré porque me enamore, nada mas, tu lograste dejar a mi antiguo amor conmigo y crear el tuyo a su lado, no me obligaste a crear ningún vacío que llenar, solo fuiste colmando todo lo que quedo sin atender de mi y me amaste, por eso te amo, por eso no te dejo así sin mas, por eso no sé que hacer.
— ¿Entonces que hay con  Alicia?-volvió a preguntar.
—Alicia, Alicia-dije cabreada- ella tiene su parte de culpa, todos las tenemos, es algo tan fastidioso-sentándola sobre mis piernas- porque si ella no estuviera tu no sentirías que tienes que dejarme a mi, ni  yo a ti, y si tu no estuvieras, yo sería una amargada aun y no repararía un segundo en tirarme a sus brazos, ni ella en alejarse por ti.
—Es difícil no te lo niego, pero el estado en que nos encontramos individualmente, me refiero a Alicia y yo, mas los celos-guardo silencio un minuto- comprenderás que cuesta ser racional.
—Ella me hace feliz al igual que tú, nunca pensé que este tipo de situación existiera, yo estaba en paz, porque no tendría que preocuparme de escoger a alguna ya que Alicia estaba muerta, pero estoy al borde de morir al saber que puedo perderte-caían mis lágrimas- mi problema de elegir o tomar decisiones se hace tan insignificante cuando lo peso con la opción de perderte….-tapaba mi rostro- trate de hacer como que no me afectaba, de esconderlo todo, de sonreír, pero me estoy ahogando.

A pesar de que me beso, no pude sentir mas que el amargo de sus siempre antes dulces lágrimas. Todo se me volvió un horrendo castigo, pero aun así lo iba a soportar, por ella, y por  lo que pasamos juntas.

— ¡Ey chicas, no creo sea buena idea estar fuera!-grito Isabel.
—Ya vamos-la mire fijo para que se metiera a la casa.
—No te enfades-susurro.
—Sonrisa-Por qué me conoces tan bien-la abrace.
—Porque me dejaste hacerlo-sonrisa.
—Te extrañe tanto.
—Y yo a ti.

Nos pusimos de pie para entrar, pero al primer paso Sandra se desvaneció y al igual que la primera vez que presencie esa escena, el corazón quería salir de mi pecho para buscar ayuda.

— ¡ISABEL!-grite al no poder cargarla por lo débil que estaba.
— ¿Que pasa?
—Ayúdame…-se me iba la voz de la angustia.
— ¡Dios, Antonia!-grito.
Isabel la cargo y la llevo a la habitación, en poco tiempo recupero la conciencia, pero quedamos las tres muy mal por lo que acababa de pasar.

—Cambia esa cara, no moriré tan fácil-sonreía débil.

Estábamos solas en mi habitación, las chicas se fueron luego de que les advertí que andaba algo irritada.

— ¿Estas pensando en Alicia?
—Si no la hubieras mencionado-la mire desde lejos.
—Eso me conforma.
— ¿A que te refieres?
—Si se salió un rato de tu cabeza-incorporándose-entonces puedo pedir que me hagas el amor sin culpabilidad.
—No creo que sea el momento, ni-
—Shhhh-me callo-Solo dime Sahian-susurrando cerca de mi boca-Aun me deseas-pasándose a mi oreja-dime ¿aún lo haces?

La deseaba igual que siempre, pero me sentía un animal por la situación otra vez, ella estaba débil.

—Lo hago, pero-
—No digas mas, demuéstramelo-me miraba retadoramente.
—San…
—No te creeré si no lo haces-recostándose nuevamente.
— ¿Estas segura?
—No te veía hace semanas, estaba sola, sin nadie a quien abrazar a parte de Renata, que además preguntaba solo por ti.
—Lo siento- agache la cabeza escondiendo mi vergüenza.
—Lo siento yo por ser tan orgullosa, porque en verdad no puedo vivir sin ti y aunque este muriendo, no puedo evitar querer sentirme tuya-susurro escondiendo el rubor por aquella confesión.

Sentí un rayo, no, mil rayos caerme encima, yo la anhelaba, pero no podía hacerle el amor con este nudo en mi garganta, no podía sin decirle que le fui infiel conscientemente con Alicia.

—Sandra-Ya sobre la cama pero sin haberle acariciado si quiera un cabello, lo solté-Me acosté con Alicia.

Esperando la reacción me imagine cualquier cosa, era cosa de ver su rostro tratando de no despedazarse frente a mi, frente a esta estúpida que no se merecía siquiera sufrieran por ella.

—Dime Sahian, aun después de esto tendrás la cara para decirme que no quieres dejar a ninguna.
—Me temo…
—Solo…-levanto la mano ásperamente frente mi cara-
—Por favor escúchame-intente explicarme.
— ¡No quiero!-lloraba desconsolada.
—No son excusas-me vidriaron los ojos-no pude-
— ¿Resistirte?-me miro completamente decepcionada.
—…
Solo guarde silencio, que otra opción tenía.
—Sabes, acabo de encontrarle algo bueno a esta enfermedad-secándose las lágrimas.
—…-La mire con cara de dudas
—Sera lo único que me saque este horrible dolor que me has causado y créeme, es tan horrible-tomo aire para no dejar variar su voz por la pena- que quiero sea pronto.

No había palabra que sanara aquel dolor, ni si quiera quería buscarla, me vería mas patética intentando defenderme y la verdad ya no me importaba que nada jugara a mi favor, solo haría lo que tenía planeado hacer, nada más.

Salí de la Habitación con intención de ir donde Alicia y en la sala estaban las chicas tomando un café. Al ver mi cara ni siquiera preguntaron que pasaba, solo lo que quería yo que hicieran.

— ¡Ya comprendí todo!-casi grite apretando los puños- ya acepte que todo lo que estoy haciendo con ellas no parece mas que un juego-agache la cabeza- y aunque así lo crean a pesar de  que trate de ser consistente con lo que en verdad creo y se, por otro lado no he hecho mas que ayudar a que sus hipótesis de mierda tengan mas sentido que mis sentimientos.
—Sahian…
—Por eso-ignorando el que Isabel haya querido intervenir- solo tratare de no quedarme parada viendo lo que sucede, hare las cosas pasar y necesito, cuiden de ellas.
— ¿No hay otra opción? seguro podemos pensarlo mejor-se acercó Antonia.
—Se sincera Antonia, ni siquiera tu que eres psicóloga logras ver algo solido en mi patético intento por amar a esas dos mujeres, es por eso que-
—Haz lo que te parezca, pero piensa muy bien por el camino, porque cualquier error te dejara siempre en esta misma situación y nadie se compadecerá de ti-corto Isabel saliendo de la sala.
—Lo hare, solo me queda arreglar un asunto más y no regresare hasta que haya logrado algo, lo prometo.
—No me prometas nada-acongojada-siento no poder darte el apoyo que necesitas en esto, pero no somos los indicados ni siquiera para juzgar y lo hacemos, así que solo sigue adelante y esfuérzate, ya que como bien dijo tu hermana, nadie se compadecerá de ti.
—Procura tranquilizarla, no quiero irme sintiendo que me quiere golpear-sonreí- ya vuelvo.

Tome la moto y llegue donde Alicia en menos de cinco minutos, use la llave que tenía y me escabullí hasta su cuarto, una vez dentro procure darme bien el ángulo para calmarla cuando se despertara, lo logre con éxito, aunque creo que siempre supo que estaba dentro.

— ¿Que haces, por qué entras así como delincuente?-susurraba.
—Era porsiacaso estaba la mujer que me abrió hace rato-me separe- ¿Quién es?
—Es…-me miro incomoda- buenos es parte de lo que he hecho estos cinco años y no te he dicho.
— ¿Estuviste con ella?
— Si, trabajamos juntas y-
— ¿No que no habías estado con nadie?-levantando un poco la voz.
— ¡Dios baja la voz! no entendí a que te referías-se me acerco riendo- y no, no me metí con ella.
— Ya me estaba armando un plan para…-Gruñí apretando los puños.
— ¿Para qué?-hablo desde la puerta aquella mujer-siento interrumpir pero creo que hablaban de mi-sonrisa.
— Cristina déjan-
— Para sacarte a patadas -me levante hecha una furia por su arrogancia.
— ¿Crees ser capaz?
— No lo se, pero ganas no me faltan-quedando muy cerca
— No tientes tu suerte-algo enfadada
— ¿O que?-la rete otra vez
— ¡Ya paren ambas!
— Tú te lo buscaste.

Alicia no alcanzo a intervenir para cuando yo estaba de rodillas en el suelo por el golpe que me dio Cristina en el estomago.

— ¡CRISTINA NO!

Empuje a Alicia fuera de mi camino y sacando toda la bestialidad que traía por lo sucedido en la casa, le tome la cabeza a esa tal Cristina y se la azote en la pared. Todo quedo en silencio, me voltee a mirar a Alicia que parecía no creerlo, pero si, soy una maldita cuando quiero.

— Wau…ni si quiera yo que me entrene puede así con ella-mirando asombrada.
— ¿Entrenaste?
— Si-incomoda por haber hablado de más- tuve que hacer muchas cosas este último tiempo y ella-mirándola calmadamente-es una de las que estuvo presenciándolo.
— ¿Es necesario que te pida me cuentes otra vez?

Luego de darse vueltas por la habitación, recostar a Cristina en la cama y tomar ¿coraje? me pidió fuera a su lado para oír lo que me escondía con tanto recelo.

—Me están buscando…-tomo aire-para matarme por haber venido hasta aquí Sahian.

Su expresión se endureció, miedo no denotaba sino más bien cansancio, era como si llevara todo este tiempo soportando este tipo de situación.

—No entiendo ¿por qué?
—Estos cinco años he sido integrante, por decirlo de una forma decente, de una organización-sonrisa- no puedo suavizarlo para ti-tomo aire- estuve en un nido de ratas, con narcos, prostitutas, y miles de cosas que jamás pensé vería si no en películas.
—No para todos era tan malo como lo pintas-recobrando la conciencia se incorporaba la recién golpeada.
— ¿Estaban juntas en ello?-pregunte sin haber procesado lo recién oído.
—No juntas, somos de bandos diferentes, bueno éramos, yo ya no-
—No te sigas mintiendo, una vez dentro siempre eres parte de ello-risa burlona.
— ¡Cállate de una maldita vez quieres! tanto defiendes esa vida y no sé que diablos haces aquí-con tono pesado.

Me quede mirando a Alicia algo incrédula, porque ella, siempre tan vulnerable, luchaba si, pero si estuvo en ello, no entendía muy bien.

—No lo pienses mucho Sahian, es verdad, lo que querías saber y ya-
—Tome mi cabeza y tras un largo suspiro-¿Siempre te pasan cosas impensadas no?-algo irónico-ni aun lejos de mi, que pensaba que era la que te daba los problemas, te salvaste.
—Ni si quiera debes de imaginarte lo que esta mujer pasó-se levanto Cristina y sin pleno aviso me dio un golpe en la cara.
—PERO QUE HACES-la empujo Alicia y me llevo ahora a mí a la cama.
—Me las pagaras-me queje- pero aun así no me noqueaste como yo a ti-sonreí.
—Sonrisa-Solo dame tiempo-salió de la Habitación.
— ¿Estas bien?-me pregunto Alicia recostada a mi lado.
—Me voy por un tiempo preciosa-la quede mirando a los ojos.
— ¿Sandra lo sabe?
—No creo le importe, no me quiere ver ni en pintura-tono dolido.
— ¿Por qué, por ella es que te vas?
—Le conté que me acosté contigo-quitándole un mechón de pelo del rostro- y en cierto modo si me voy por ella.
— ¿Por qué hiciste eso?-besándome despacio- no puedes ser tan idiota…-volviéndome a besar.
—Sabes que no soy buena mintiendo, ni resistiéndome a ti, pero si idiota.
— ¿Y eso de en cierto modo?-separándose unos centímetros- ¿a que viene?
—Voy por su padre –sonrisa -¿no que ya no me volverías a besar?
—Que puedo decir, el que vengas por mí como lo hacías antes, es algo que me hace olvidar todo lo que prometí para alejarte.

Me dispuse a marcharme, la verdad venía a pelear con ella para que me odiara igual que Sandra, pero Alicia siempre me pareció una vidente que sabía lo que iba a hacerle antes de que si quiera tomara la decisión de llevarlo a cabo.

—Perdóname Ángel, nunca quise hacerte este daño, espero lo comprendas.
—No me lo esperaba a decir verdad, pero, no creo que nada supere lo que te hice pasar con mi ausencia así que no te preocupes.
—Cuando vuelva me contaras el resto de-
—Tenlo por seguro-sin dejarme terminar se acercó y me beso otra vez-  me haces sentir tan viva con solo un beso.
—… (yo  me siento una basura)- Adiós.

Iba bajando las escaleras y al llegar a la puerta me encontré un obstáculo en pijama, Cristina.

—Espero no hagas nada estúpido-le dije intentando salir.
—Eso deberías tenerlo en cuenta tú, ya que en el Norte suele darse lugar a estupideces.
— ¿Cómo-
—Estoy aquí por ti.
*******

— ¿Donde se fue Sahian?-pregunto Sandra con los ojos llorosos.
—Esta con Alicia, ya debe estar por volver.
— ¿Isabel, crees que estoy desperdiciando mi tiempo?-con tono triste.
—Nada que nos provoque sentir de alguna manera, sea bueno o malo es perdida de tiempo.
—Solo lo dices por-
—No-abrazándola- no lo digo por hacerte sentir mejor, es la verdad.
— ¿Entonces que hago?
—Solo dale tiempo.
—Es lo que menos tengo…
—Ella lo sabe-tomándola del mentón- lo sabe, por eso se apresurara.
—Ok, se lo diré apenas llegue, gracias Doctora, buenas noches.
— ¿Quien era amor?
—La Doctora de Sahian, dice que necesita verla lo antes posible ahora que tiene el resultado del Examen de Helena y ella.
— ¿Por qué Helena?-pregunto Sandra.
— ¿Y cuando se hizo ese Examen?-pregunto Isabel.
—Me asfixian-se largo a reír-no lo se y no lo se, en esto estaba metida Samanta no yo.
—Ya es tarde y no hemos comido ¿por qué no vamos por algo de comida mexicana?
—Buena idea-aprobó Antonia.
—Yo no tengo hambre, creo q-
—Ni lo  digas, debes comer e iremos todas, ahora vayan por sus chaquetas y las espero en el auto.
—Como mandes-respondieron Ambas.
—Antonia-la tomo del brazo-no la presiones, deja que piense un poco.
—Ok mi señora, seguiré sus ordenes-besándola cortamente.

Isabel sabía que no había que compadecer a Sandra, era lo que menos necesitaba y a pesar de que lo usaba par poder reclamar, ya era hora de que fuera aterrizando y pensando las cosas, no actuando a tonta y loca, sin medir consecuencias o el daño que se hace.

Estuvieron alrededor de dos horas fuera, venían de muy buen ánimo, el salir de la casa siempre ayudaba. Lo único malo fue lo que vieron al entrar.

— ¿Aló?
— ¡Sahian! ven a la casa rápido-lloraba Antonia.

Me quede congelada al cortar aquel llamado.

— ¿Que te sucedió mujer?-me zarandeaba Cristina.
—Ahora te creo.

Flash back

—Estoy aquí por ti
— ¿Por mi?
—El padre de tu pareja, Sandra si no mal lo recuerdo, Sandra Rivero.
— ¿Como lo sabes?-cara de sorpresa y algo de susto.
—Pues ella es la hija del jefe y si no hubiera sido por la emboscada que nos tendieron, hubiera venido antes, bajo sus órdenes.
—No hay mucha diferencia, creo-algo preocupada.
—Si la hay, porque ahora vengo por ella bajo mis órdenes
— ¿Por qué?
—Ella es la clave para que podamos volver a la normalidad, más bien la llave que abrirá las puertas para que lo logremos.
—No te entiendo, vienes por mi o por ella.
—La usaré para poder evitar morir en manos de su padre y tú harás que confíe en mí.
—Ni idiota-respondí sería- no pondré en peligro su vida, además ni te conozco, cómo confío en ti si –
—No deberías-interrumpió bajando Alicia- con que a eso venias ¿otra vez con tus planes brillantes?
—Tengo mis razones y esto no te incumbe Alicia.
—Te equivocas, ella no hará nada para ti y si lo hace ¡será sobre mi maldito cadáver oíste!-sulfurada- me tienes harta y a penas llegaste hoy.
—Alicia cálmate-la abrace- creo que para saber bien que pasa y poder entender todo, tiene que hablar, no hay otra opción, ya que no creo quiera matarnos a todas ¿o si?
—Sería muy fácil, pero no tendría sentido-suspiro- Ahora comprendo porque no aceptabas a nadie mas en tu vida-mirando a Alicia- eres diferente-dirigiéndose a la cocina.
—No se trata de eso-guarde silencio unos segundos aprovechando de tomar la mano de Alicia- es solo que yo no te conozco como ella.

Alicia me miro con cara de desesperación, no sé que tan grave era todo esto o ella en particular, pero no podía decidir nada si no sabía ni entendía nada.

—Todo saldrá bien, siempre logro que sea decente, al menos después que me dejaste-sonreí.

En la cocina, me senté sobre el mesón, atrapando entre mis piernas a Alicia que miraba con cara de maniática a Cristina.

—Bien, resume-rompí el silencio.
—Alicia ya dijo que éramos de bandos diferentes, tomando un poco de agua- pues, mi lado era el más malo, al menos después de que apareció Alicia, ya que coincidió que de su lado, el mandamás anterior había sido asesinado a sangre fría por su mano derecha.
—Parece película-dije a un volumen de voz que solo Alicia escucho.
—Lo se-respondió bajito.
—Bueno, dentro de nuestra forma de vivir o al menos la mía, ya  era costumbre matar si se interponían en el trabajo o atentaban contra alguien, pero después de un tiempo, todo se salió de las manos, el ambiente “familiar” no era de confianza y la situación no aguanto mucho, hubieron peleas, torturas, muertes innecesarias e injustificadas…-se oscureció su vista-en fin, el jefe perdió su liderazgo en algún grado hasta que su primo lo desecho por traidor, aunque eso no evito que se hiciera respetar por algunos compañeros y lo siguieran y ahora nos estén cazando.
—Era de esperarse, estaban creyéndose dioses-dijo enojada Alicia.
—Déjala seguir- la abrace
—Como dije, se respetaba, pero todo hasta hace un mes, no sabemos como pero uno de los amigos del jefe nos traiciono, llego la policía e infiltrados de otros bandos que nos querían hacer caer. Parecía una verdadera guerra, mataron a muchos compañeros y compañeras al igual que nosotros matamos a los suyos, tomamos a los infiltrados y nos los llevamos a un tipo de bunker unos kilómetros alejados del lugar y uno tras uno fueron masacrados aun si entregaban la información que se les pedía-se humedecieron sus ojos.
—Ahora lo entiendo mínimamente-se alejó Alicia- Emily iba entre los infiltrados, pero no para acabar contigo.
—De que hablas, eso no tiene nada que ver, no hay arrepentimiento de eso-mintió-bueno, el cambio del jefe que agravo todo fue saber que tenía una hija, se entero por uno de sus camellos y a pesar de que en un principio no le dio importancia, algo de sentimientos tenía el viejo y quiso encontrarla para redimirse, me conto todo, estaba todo listo, ya habían pasado unas semanas de la masacre y estábamos posicionados nuevamente, pero volvió a ocurrir. La confianza entre los pocos que quedábamos se desintegro y cada uno como pudo huyo.
—Aun no sé que haces aquí-pregunte.
—El jefe rearmo su grupo con nuevos imbéciles y pidió buscar a su hija y matar a los traidores, que somos nosotros.
— ¿Es todo tan peligroso como dicen?-pregunte aun algo incrédula.
—Más de lo que  te imaginas, están por todos lados, aun mezclados y huyendo, entre nosotros estaba el traidor y no es opción no tener aliados, por lo que estoy arriesgando mi vida con ellos.
—Increíble, me resulta increíble-las mire a ambas- lo siento pero esto es algo que no puedo creer-sonó el celular.
— ¿Aló?
—Sahian! Ven a la casa rápido-lloraba Antonia.

Me quede petrificada, imagine lo peor.

— ¿Que  te sucede mujer?- me zarandeaba Cristina.
—Ahora te creo.

Fin flash back

—¡Tengo que ir a la casa, algo ocurrió!
— ¿Sandra?-pregunto Alicia.
—No, no es sobre ella-me dispuse a salir pero vacile un momento-vengan conmigo.
—No tienes ni que decirlo-subieron ambas corriendo a ponerse zapatos y algo mas de ropa y partimos.

Al llegar me imagine lo peor, abrí la puerta y esta se calló, estaba todo destruido, las demás puertas quebradas, las paredes manchadas, todo en el suelo, todo revisado.

Corrí a mi habitación, las chicas estaban ahí, acababan de llamar a la policía. Mientras me contaban lo sucedido Cristina hablaba por teléfono y Alicia no la dejaba sola. Al cabo de diez minutos se estaciono un hammer fuera de la casa.

— ¡Hay que irnos pero ya!-dijo Cristina.
—Un segundo, dime que-
—Te lo explico en el auto pero debemos irnos.
—Vendrá la policía no podemos irnos.
—Quedaran mis hombres, son en los que mas confío, ellos se encargaran, lo prometo.

Aun en medio de todo ese problema que tendría que explicarle a las chicas, procure agarrar una maleta y meter todo lo de Sandra, las chicas hicieron igual con alguna de sus cosas y nos subimos al auto.

—Bien, hay que desaparecer ¿alguna idea?-pregunto cristina.
—Creo que si-respondí poniéndonos en marcha.
—Sahian- Se acercó Isabel- ¿iremos donde los abuelos no?

Solo la mire, no le respondí nada pero sabía me entendería, tenía que asegurar a mi familia y llevaba a alguien en quien Alicia no confiaba por lo que no podía despreocuparme.

— ¿Cristina, tienes como conseguirte otro transporte?
—Si ¿por?
—Porque lo necesitaremos-pare el auto a orillas de un hotel- te ayudare.

Me aparte con Isabel y Alicia y les conté lo que planeaba, Alicia no estaba cien por ciento de acuerdo, pero cedió.

—Cuento con ambas, yo iré a buscarlas una vez este todo seguro así que no vuelvan ok.

Alicia, Sandra Antonia e Isabel tomaron el auto y se fueron donde mis abuelos, por otro lado, yo iría con Cristina y chantajearíamos al padre de Sandra, así podríamos conseguir lo que queríamos, yo su medula y Cristina… ¿venganza?

—Tenemos poco tiempo, algún contacto que nos lleve rápido a nuestro destino.
—Me subestimas-tomo su celular-te hare volar, ya veras.

En la madrugada llegamos al Norte, acordamos un sitio de encuentro ya que cada una por su lado debía arreglar cuidadosamente su plan para sus beneficios, yo me fui con Sam y ella a saber con quien.

— ¡Ey!
— ¡Sahian!-me abrazo fuerte.
—Me alegro de verte también- pidiendo oxigeno.
—Antonia me llamo, estaba con los nervios de punta, tu hermana tuvo que explicarme al ver que ella solo gritaba-guardo silencio- Debes contarme todo.
—Lo hare, lo hare, pero debo descansar estoy muy agotada.
—Cuenta con ello -me jalo dentro.
Sam me preparo el baño, ropa, una revisión médica gratis y me dicto el plan.
—Vuelvo a las seis, no salgas de aquí o te matare.
—Ok mami-sonreí y me deje caer a la cama.
****

— ¿Donde vamos Isabel?-pregunto Sandra.
—Donde los abuelos.
— ¿En algún momento nos dirán que fue todo eso?-pregunto Antonia.
Isabel paro en seco el auto y se volteo para ver a las chicas
— Haremos un trato, al llegar donde mis abuelos el tema no se tocara y si preguntan por Sahian, dirán todas de mutuo acuerdo que le hicieron problemas con unas clases a las que no fue y tendrá que dar exámenes libres ¿ok?
—Sin un porque no dire ta-
—Amor-la interrumpió- ni yo lo se bien, solo sigo ordenes-la miro fijamente.

Horas mas tarde llegaron con mis abuelos, estaban todos durmiendo, trataron por todos los medios de no hacer ruido y siguiendo a Isabel pudieron refugiarse y descansar, puesto que en la mañana iba a haber mucho que explicar o mejor dicho mentir.

—Antonia tranquila-la abrazaba mi hermana- nada va a pasar aquí.
—Es que esto es otro nivel-acurrucándose en su pecho-esto es casi increíble.
—Te explico todo en la mañana pero descansa-susurro Alicia-si te alteras no serás de ayuda.
—Sandra también merece saber-se lamento Antonia.
—Lo se, pero creo que primero debes oír tu y si consideras después de ello que debe saber, no te detendré.
—Dios…-caían sus lágrimas- esto era lo único que faltaba.
—Tranquila amor-la abrazaba Isabel- por favor no te pongas así, nada te va a pasar lo prometo, ni a ti ni a Sandra ni a Sahian ni a nadie en verdad.
—Cálmate Anto o despertaras a Sandra-mirándola con tristeza- en verdad que esta luchando con esta enfermedad, parece dormir como si no lo hubiera hecho hace meses.
—Esta destruida por culpa de ambas, tu y Sahian-dijo algo enfadada Isabel-cómo pudiste acostarte con ella sabiendo que estaba con Sandra, cómo pudo esa imbécil decírselo.
—Yo…trate de evitarlo-apenas en un susurro-juro que trate-conteniendo el llanto- Sahian no tiene la culpa es todo mi culpa siempre no debí de haber aparecido, no estaríamos así ahora.
—No digas eso tonta, estamos felices de que estés aquí-tomo su mano Antonia- pero fueron muy descuidadas, nadie es completamente inocente pero Sandra en verdad la ama, así como tú.
—Lo se…-secando las lagrimas antes de que fueran vistas.
—Bueno a dormir, nos espera un interrogatorio magistral-corto Isabel.

En la mañana cuando ya todos estaban en pie y vieron que las chicas habían llegado, todo fue más alegría que nada, las demás facilitaron las mentiras diciendo que ellas estaban avisadas y que era una sorpresa. Mis padres no se lo tragaron tan fácil y quince para las seis de la tarde me llamaron al celular, yo dormía y antes de poder contestar cortaron y no tenía dinero para devolverles la llamada así que quede despierta y algo intrigada.


****
continuara ...493
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Ghrecia
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   3/8/2014, 04:50

Woow, años sin pasar por aqui, el foro esta muy cambiado.
Me alegra mucho ver que seguiste con tu historia por que es
simplemente genial, espero la puedas continuar.

PD. Si publicas tu historia en otra pagina me encantaria q me lo
dijeras, me tienes muy atrapada con la trama xD.
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   3/8/2014, 20:52

Ghrecia escribió:
Woow, años sin pasar por aqui, el foro esta muy cambiado.
Me alegra mucho ver que seguiste con tu historia por que es
simplemente genial, espero la puedas continuar.

PD. Si publicas tu historia en otra pagina me encantaria q me lo
dijeras, me tienes muy atrapada con la trama xD.



Gracias, ya no queda mucho para acabar.
En cuanto a si publico en otro foro, lo hago, pero no la he actualizado, este va al día.
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   20/9/2014, 22:08

Y seguimos, ya queda muy poco.


— ¿Sahian estas despierta?-grito Sam desde la sala.
— ¡Sí! acabo de despertar-grite aguardándola.
—Tienes cara de maldad ¿Qué hiciste?-tendiéndome una bandeja con comida china.
—Me acaban de llamar mis papas y no alcance a contestar ¿me prestas tu celular?
—Pero la cara de maldad no es por eso ¿no?-apretándome la majilla-siempre te pones tan malcriada conmigo.
—Es que te extraño, siempre ha sido sencillo para nosotras entendernos-marcando a mis padres-¿Alo?  Helena soy yo.
— ¿Por qué me estas llamando desde el celular de Sam?
—Manotazo en la frente-Eh, ella está aquí en Santiago-mentí-qué sucede, por qué me llaman ¿las chicas llegaron bien?
—Si todo bien, es que Isabel me dijo te hicieron problemas por unas inasistencias y debías dar exámenes libres y eso.
— ¡Ah! lo que falte cuando me fui con ustedes donde los abuelos y luego la licencia por la herida de la pierna, pero son solo tres, una semana cada uno y quedo libre.
—Ojala sea Antes, tus abuelos no están nada bien-con tono triste.
—Mamá abrázalos de mi parte, tratare de estar lo antes posible por ahí-agarrándome la cabeza.
—Ok, cuídate, dale saludos a Sam tu padre te manda un beso.
—Otro para él adiós-corte entre suspiros.
— ¿Con que estoy en Santiago?-sonrisa-¿Cómo es que no me di cuenta?
—Perdón Samy…-con cara de disculpas.
—No te preocupes, cuent-
—No entiendes-tome aire y la abrace antes de que siguiera hablando y haciéndome sentir peor- te estoy poniendo en peligro al estar aquí lo siento.
—A ver-se me quedo mirando-cuéntame, sabes que si tienes buenas razones lo que pase me importa nada.

Como siempre se lo dije todo, hasta lo que planeaba y podía suceder. Ella sería la que terminaría mi misión si me pasaba algo al final de la meta, era injusto cargarle mis pesos, mis errores más que nada, pero no podía dejar todo a medio hacer por solo fallar.

—A veces me pongo a pensar en ustedes, en ti-se largó a reír-es que nuestras vidas son tragedias griegas casi, míranos, siempre metidas en algo-se me acerco y se acostó a mi lado-¿todo vale la pena no es así?
— ¿A qué te refieres?-acurrucándome a su lado.
— Todo esto que hemos pasado, tú por tú lado las demás por el suyo o yo, vale completamente la pena ya que nos puede la adrenalina-siguió carcajeándose.
—Samy-la mire divertida-no me engañas ¿Qué sucede?

********
—Cómo te sientes Sandra, estas muy pálida-se acercó Alicia.
— ¿Es normal no?
— ¿Cómo?
— ¿Es normal que sienta ganas de fregar el suelo con tu cara?-la miro fijamente.
— (yo no lo siento así)…Eso creo-guardo silencio un minuto- ¿ella te lo contó no es así?
—Mirándose fijamente-¡Sí!-se largó a llorar-¡Sí!-llevando las manos a su rostro para esconder el poco orgullo que le quedaba.
— Sahian…que idiota-susurro apretando los dientes.
Primera vez que me siento mal por esta mujer, quizás en qué grado lo habrá sentido Sahian, esa testaruda, si no la amara tanto como para haber sido tan egoísta y haber terminado feliz bajo su cuerpo.

El llanto no cesaba y Alicia no sabía qué hacer, consolarla no podía porque prácticamente no la conocía y era extraño ¿no? resultaba raro estar conversando y cosas así. Como personas civilizadas era perfectamente posible pero como mujeres orgullosas costaba un tanto.

— ¿Qué paso con el acuerdo eh…-dijo triste-no es que fuera por mucho tiempo-desvaneciéndose sin previo aviso.
— ¡Pero qué demonios!-apresurando a asistirla-¡DIOS!-asustada al verla convulsionar- ¡ANTONIA  ALGUIEN  AYUDA!
— ¿Qué paso? ¿qué le hiciste?-llego corriendo Isabel alzándola al instante y llevándola dentro de la casa sin esperar respuesta.
—E… (Es obvio que tengo todas las de perder aquí…)- siguiendo a Isabel.

Una hora atrás…
Eran alrededor de las nueve de la mañana cuando se empezó a ver movimiento en la casa y salí a dar un paseo, estaba nerviosa por el hecho de que no conocía a los abuelos de Sahian. Cuando volví vi a Sandra apoyada contra un árbol gigante tosiendo, espere a que se repusiera puesto que seguro se ofendía por topármela en esa situación. Así sucedió y me acerque, apenas hubo un corto pero fuerte intercambio de palabras que la llevo lamentablemente al suelo inconsciente por al menos tres horas. Llego un doctor, quien pidió descanso y que poco menos esperáramos lo peor. Y eso no fue lo más terrible puesto que ya era malo que casi me apuntaran de culpable, como para que además luego de ver a Sandra diera la misma y brillante esperanza de vida para los abuelos.

—Helena, quieres algo de beber-me acerque, ella se veía destrozada.
—Siento mucho no poder-suspirando- no poder hacer que no pases por esto, pero espero entiendas.
—Es incomodo no lo niego-arrodillándome a su lado- pero no te preocupes, solo lamento no poder ver a sus abuelos.
—Perdón- acariciándole la cabeza- te diré apenas sea posible.

Esa caricia en la cabeza era desalentadora, no decía nada más que “lo siento pero no puedo ponerme de tu parte ni en tu contra” resultaba muy difícil, triste, lograba evocar bastantes tragos amargos de los pasados años.
— ¿Le avisaremos a Sahian de esto?-oí preguntar a Antonia y me acerque.
—No sé, creo…-se detuvo Isabel al verme a su lado.
—Sigue, no me dejes fuera de esto.
—Es que creo ni te interesa-defendiéndose.
—Te equivocas-me defendió Antonia- no juzgues a tonta y loca Isabel ya hablamos de eso.
—No te conozco perdón-suspiro- y no quiero pienses estoy más de lado de Sandra que de ti, porque para mí no hay lados solo situaciones.
—No me expliques no hace falta-corte. (Ya estoy harta)
—La situación general en esta familia empeora y para peor Sahian-se lamentaba Antonia- —Dios, me voy a volver loca-suspiraba Isabel.
—Tu sabes algo no es así, sabes algo más que lo que no me ha querido decir Isabel.
—Sí.

Isabel me quedo mirando un tanto incrédula por no esforzarme ni un poco en negarlo, pero qué podía hacer más que admitir, claro está solo admitir y nada más.

—Antonia no insistas, esto no debes saberlo por el momento.
—Isabel tiene razón, nos sirves más desde tu focalidad externa en este adjunto, es algo casi increíble pero tiene mucho riesgo sobre todo para Sahian y más aún…-mire a Isabel.
—Debido a Sandra-suspiro otra vez Isabel.

*******

—Vamos, a mí no me engañas Sami-tomando su mano.
— Sé que no puedo engañarte-regalándome la sonrisa más triste del mundo-Sahian, me voy a penas no necesites más de mí, me largo de este país.
— ¿Pero por qué?-evidentemente sorprendida y triste.
—Trabajo, me han ofrecido un muy buen puesto en Estados Unidos.
—Pero, eso es genial digo, no querría te fueras pero si es por tu carrera, te iré a ver, vendrás-era sorpresivo.
—No lo creo, ya no volveré no puedo estar aquí-vidriandose sus ojos- ella aún me resulta irremplazable-mirándome triste- yo no puedo seguir queriendo tanto volver atrás, no está bien y lo sé porque ella una vez lo dijo hace muchos años.
—Me siento tan responsable de es-
—No digas eso, iba a pasar de todos modos, si no era en ese entonces hubiera sido tarde o temprano después.
— ¿No hay forma de que haga te quedes?-abrazándola fuerte.
—La hay pero rogaría no la usaras, solo no me compadezcas-sonriendo.

Me quede en la oscuridad de la habitación y de repente resonaron llantos, conocidos sollozos transformados en dolorosos torrentes. Sentía que prácticamente todos eran por algo que había hecho mal, por mi culpa o porque estuve involucrada. Verdaderamente tenía un don para auto atormentarme, porque debido a que sentía mi corazón sellado y confinado a no saber qué hacer para tranquilizarme, no encontraba nada mejor que culparme más y más para creer ilusamente que así las demás quedaban liberadas y solo reían o vivían sus vidas y no se entristecían por nada ni nadie. Era todo para reconfortarme.

—Ey-sal de esos abismos-se asomó Sam por la puerta-ven por unas cervezas, será el último relajo antes de empezar mañana con el trabajo.
—Ok-sonreí-voy.
******

— ¿Javiera?-se acercaba Natalia-¿estás bien?
—Ya me hablas-intentando sonreír-me alegro…
—Sí, perdón por-
—No digas nada-posando un dedo sobre sus labios-solo, promete que no dejaras que te hiera tan fácil nuevamente-la abrazó- promete que no me perdonaras si cometo ese terrible error nuevamente-escondiendo el rostro.
— ¿Y de que te preocupas?-sonrisa- eso lo tengo claro-tragando saliva por la mentira.
—Vamos no me subestimes-separándose para clavarle la mirada-no es momento creo que mejor vo-
—Aguarda mujer-la retuvo-¿Qué sucede? esto no es solo por mí, vamos que pasó con esa confianza que teníamos.
— ¿La tire a la basura quizás?-sentándose en el pasto.
— Vamos inténtalo, yo puedo ser tu contenedor si deseas.
— Está bien-sonrojándose- hace algunos días siento y sé que sonara loco pero esto es lo más normal en la Isla-se quedó muda.
—Vamos-escondiendo una risita-¿qué es?
—No me creerás y no quiero gastar saliva en esto-enfadándose un poco.
—Ok, ok, lo siento soy una idiota pero-acercándose-cuéntame por favor-le susurro.
—Sorprendida (solo estas tratando de hacerme pagar lo que te hice no es así…) pues, lo que sucede es que siento que algo muy malo va  a pasar, esta familia va a sufrir más de lo que deberían. Espero equivocarme pero me siento angustiada porque ni siquiera puedo saber realmente a quién o qué pasara, esta todo dividido catastróficamente entre ellos.
—No es nada alentador-tomando las manos de Javiera- ¿qué puedo hacer para que cambies esa carita de tristeza?
— ¿No entiendes? (para por favor)
—Lo entiendo ¿y tú?
—…
—Las cosas pasaran aunque sufras, te castigues o intentes pagar por ello ¿acaso no vez que es inevitable y no podemos más que estar dispuestas a ayudar en lo que más podamos?
—Pero…
—Debemos estar, pero todas, no solo tu Javi. Ya fue suficiente con lo de Alicia, arriesgaste mucho y por ello parte de tu felicidad se perdió también, por no dejar entrar a nadie para ayudarte aunque sea un poco.
—Aun así se siente pesado-agachando la cabeza.
—Te ayudo a aliviarlo -levantándola y pegando su frente con la de ella- no tengo problema-sonrisa.
— (¡No me dañes!)No me hagas daño por favor…-sonrojada al notar que dejo escapar lo que pensaba.
—Descuida-abrazándola fuerte- no soy resentida es solo que hasta ahora lo vi, lo siento, suelo tomarte tiempo sin saber. Perdón por no ver tus señales de auxilio.
—Yo…no…-dejando caer  unas lágrimas- no entiendo.
—Lo sé todo, lo ignoraba-separándose con cuidado- tu padre murió, tu madre se marchó para no acabar igual por tu supuesta culpa, tu hermano y los demás te culparon también y además, para adornar el cuadro Demian te traiciono y hasta te-
—Basta…-se levantó- no necesito compasión ¿por eso ahora estas dispuesta a, no se-enfadada- quererme? ¡Por dios! Cuántas veces tendré que pedirte perdón…
—No seas tonta-intentando acercarse.
—No me toques Natalia-fregándose las mejillas con las palmas de sus manos-¡no
— ¡Ya basta!-tomándola de ambas muñecas- basta de este escándalo, lo hago porque quiero, ya lo había decidido antes de saber la versión que te acabo de relatar e intente acercarme y preferiste a otro.
—No te creo…-con los ojos llenos de lágrimas-perdón-salió corriendo.
—Ya verás cabeza dura-suspirando.
—Problemas en el paraíso Naty-se acercó Alicia.
—No son problemas-sonriendo- solo estoy intentando como me dijiste una vez, pero no me cree-sonrisa.
—Gracioso, mis palabras siguen golpeándome-desanimada-¿quieres que le cuente?
—No, está bien así-mirándola-todo va a estar bien-mirándola tiernamente- no te aísles, comprende la situación y aférrate de lo bueno, no queda más que esperar y mientras no estaría mal zanjar la mayor cantidad de asperezas que puedan haber. Yo sé cómo eres, pero un par de personas aquí no y no es justo que no sepan de ti.
—Ahora es diferente Naty ya no quiero encajar ni-
—Silencio cabezona ¿acaso no me oíste? Siempre seremos los mismo envueltos en novedad cariño-abrazándola-recuerda que eres el primer amor de una estupenda mujer, que por lo demás nos necesitara a todas.
— ¿Te tragaste a yoda en estos últimos años o qué?-aferrándose fuerte.
—Todos aprendemos a porrazos, al menos eso me ha pasado estos últimos años.
—Solo…gracias Naty necesitaba esto-abrazándola fuerte.
—Cuando quieras-separándose-vamos a ver si ha pasado algo más con Sandra.
—Ok, ya te sigo-sacando el celular.

Mensaje:
Si no te cae en la cabeza el que nos alejemos...pues, lucha por mí, por todas, no nos dejes, se fuerte como siempre, porque te amamos como siempre, yo… te amo como la primera vez. Y ella te ama como a nadie, así que no me decepciones preciosa.

— ¿Vienes o no?-se asomó Natalia
—Un momento-mirando la pantalla del celular (mensaje enviado)-voy

****
—Repórtate cada dos horas, así me mantienes despreocupada.
—Está bien…-respondí nerviosa sin dejar de mirar a Sam.
—Bien-guardo silencio-¿recuérdame porque estamos haciendo esto?-comenzó a agitarse.
—Tranquila, no hay manera de que lleguen a ti, he hecho todo para asegurarlas-tratando de calmarme a mí misma.
—Volveré, ya verás-abrazándola fuerte- esto no es nada-sonrisa.
—Tu celular está sonando-separándose.
—Ey, soy yo cristina, tendremos que aplazar el encuentro, el anciano no está en la ciudad hasta pasado mañana.
— ¿No me estas mintiendo?
—Que no, ya párala, soy alguien difícil de conocer, pero si fueras más simpática y menos cerrada conmigo-tono lascivo-verías que no soy lo que crees-soltando una risita.
—Como digas, veámonos mañana en la tarde, necesito hablar contigo pero no por aquí.
—Como mandes preciosa, adiós.
— ¿Qué sucede?
—Se detiene todo un par de días-pensativa-esto me ha hecho replantearme algo, tengo que hacer unas llamadas.
—Ok, yo voy al hospital entonces a por unos papeles, cualquier cosa me llamas.
—Ok…

*******

— ¿Alguna novedad?- entrando a la casa.
—Sí, Sandra despertó y quiere verte.
—Gracias Isabel-mirándola desafiante.
—Alicia-tomándola del brazo-no me malinterpretes bueno, perdón, pero es difícil de explicar o buscar algo bueno sabiendo que en cualquier momento alguien va a morir.
—Entiendo, no te preocupes (Sahian es tu reflejo, casi)
—Igual-mirándome sería-no puedo decir que sea bueno que hayas aparecido-saliendo de la sala.
—Alcance a oír eso-sorprendida Antonia desde la puerta- Alicia, perdónala, es que-
—No digas nada, mejor ni lo intentes-subiendo las escaleras furiosa donde Sandra.

Toque la puerta y entre despacio, ella estaba ahí tendida y al verme intento sin resultados  incorporarse.

—Tranquila, quédate recostada…
Pasaron unos segundos y habló.
—No sé mucho de tu vida, solo como conociste a Sahian-soltó de repente-ella omitió todo lo demás y sé que hay un “todo lo demás” porque de no ser así ni Antonia, ni Natalia o Javiera te justificarían, es más, creo que ni Helena y Héctor.
— ¿Acaso…-sorprendida.
—Sí, vinieron a hablarme de ti.
— No creo que debas saber esto, no te importa-agachando la cabeza-son problemas comunes que le tocan a todo el mundo.
—No te detesto ni nada parecido, sé que te lo dije, pero fue más como un acto desesperado e infantil-suspirando-te envidio un poco-mirándome-pero no sería así si no estuviera enferma.
—Yo… (No entiendo)
—Bueno hay otra razón, pero creo te la imaginas.
—…-Guarde silencio algo sonrojada.
—Haz algo por Sahian, sé que puedes traerla aquí-dejando caer unas lágrimas-yo…
—Ey, no te hagas esto-quitándole las lágrimas.

Ambas nos quedamos sorprendidas, pero yo más al verme de la nada arrodillada junto a la cama secando sus lágrimas y no era por nada parecido a compasión, nada.

—Perdón-me aleje- y en cuanto a Sahian-suspire-no sé si sea de ayuda
—Te equivocas, eres la única que puede traerla, ella te ama después de todo.

No pude decir más y salí, casi pude ver como esa mujer se quebraba entera por dentro al aceptar que Sahian me amaba, lo peor es que yo pensaba que la amaba a ella pero no estoy dispuesta a aceptarlo ¿seré una maldita desgraciada? Quizás ella le convenga más que yo, pero (timbre del celular).

— ¿Aló?
—Alicia-tono serio.
—Un momento…-corrí fuera de casa-¿Sahian? ¿Dónde estás, cómo estás?
—Tranquila ángel, estoy bien y gracias por el mensaje-silencio.
— ¿Sahian?
—Necesito de tu ayuda, sé que no querrás entender pero te suplico que solo me ayudes en esto, es por Sandra y-
—Dime-tragándome los celos.
—Tú no confías en Cristina, por ende yo tampoco y necesito un aliado que pueda terminar lo que yo no, si se me complica.
—Eso es fácil yo-
—Que no seas tu cariño-corté.
—Pero no hay nadie en quien puedas confiar más que yo ¡no entiendes!
—No quiero te pase nada-esperando los gritos.
— ¿Quién está más en peligro? ¿yo que pase cinco años siendo prácticamente una delincuente o tú, que pasaste cinco llorándome?
—Demonios, si sabes de algo llámame, por favor, te…quiero.
— ¿Sahian? ¡Sahian! ¡maldita sea!

Me largue a caminar, apenas podía con el enojo ¿por qué no entendía esa bruta que no necesitaba a nadie más que a mí para esto?

—¡¡Sahian!! Me sacas de quicio-tirándome de espaldas al pasto.

Estuve alrededor de media hora ahí, mirando las nubes, sintiéndome ahogada porque todos tenían una impresión de mí que nunca imagine. Sahian de que era débil, Isabel una mosca muerta, Antonia una víctima, Helena un caso aislado ¿desde cuándo volver a tu hogar, con la gente que amas se volvió tan complejo?
Me disponía a volver a la casa cuando escuche unos murmullos y a unos 30 metros se veía Isabel conversando en el límite de la propiedad con una mujer, no alcanzaba a ver bien, pero el viento me embelesaba con un tono de voz muy particular. Me levante y apenas comencé a acercarme Isabel se marchó, parecía no haberse percatado de mi presencia, en cambio la mujer se quedó mirando en sentido opuesto a donde yo estaba y no fue hasta que salte la cerca y la abrace, que noto mi presencia.

—No me lo creo-me separe mirándola de pies a cabeza-¡no me lo creo!
— ¿Alicia?-tratando de separarnos para poder mirarme- sabía que este era un buen lugar-tomándola del cuello de la camisa y besándola-cuanto te extrañe-susurrando cerca de su boca.
—Me caes del cielo prácticamente-la volví a abrazar.

No podía creer que en ese lugar, casi el fin del mundo para mí, me encontrara a esta mujer. Definitivamente no me podía rendir, esta era la confirmación.

—Me había prometido que cuando te viera te iba a dar una tunda-sollozando.
—Vamos, no llores,-separándose un poco- no es que me necesitaras tanto-sonrisa.
—Y tú qué sabes idiota-rodeándome el cuello con ambos brazos-acaso estas en mi corazón-susurrando cerca de mis labios otra vez.
— ¡Mamá!-se oyó un grito.

Me voltee para ver a una preciosa niña, estaba enorme y al parecer no me conocía.
—Hola cariño-sonreí.

Definitivamente y debido al silencio no creía me recordara, pero para mi sorpresa el que se me tirara encima al igual que su madre a llorar, decía lo contrario.

— ¿Dónde estabas, por qué nos dejaste tanto tiempo?-sollozaba la pequeña.
—Perdón-cargándola-perdón-comencé a caminar hacia la casa junto a Carla que no borraba esa sonrisa encantadora que hace tiempo no veía.

Entre a la casa y me asegure que nadie me viera hacerlo. Apenas y volvía a encontrar a una de las mujeres más importantes en mi vida y ya pensaba el cómo pedirle que me ayudara a petición del llamado de Sahian.

— ¿Y por qué estás aquí, ósea, cómo es que…-algo ahogada de sentimientos.
—Tranquila Carla, mire a la niña que no se me despegaba, tenemos tiempo-moví la cabeza dándole a entender que había más de lo que no podía oír la niña que nada.
—Susan-hablo Carla-¿puedes ir por algo de beber para Alicia?
—Claro mamá-saltando de mis piernas-¿leche con chocolate no?-me miro divertida.
—Cómo adivinas-acariciándole la cabecita.

Ambas nos quedamos en silencio viendo como desaparecía de la sala.

—La historia es muy larga, volveré más tarde ¿me esperas?-con cara de cachorro.
—Como si pudiera negarme-cruzándose de brazos.
—Vamos, no te enfades-acercándome a abrazarla.
—Alto-alejándose-hay mucho que deseo saber y no estamos en buenos términos, aun después de dos años o no sé cuántos van estoy enfadada por lo que hiciste.
—Aquí está la leche-dándome el vaso.
—Mmm…este vaso se ve algo extraño ¿no debería venir lleno de leche?-pregunte mirando esos orbes grandes al saberse descubierta.
—Es que debía asegurarme que no estuviera envenenada-esperando que alguien le creyera.
—Eres igual de fundida que tu madre-la tome y en el sofá la deshice a cosquillas.

Estuve alrededor de una hora jugando con la niña y me fui para volver lo antes posible, de camino a la casa, me encontré a Helena fumando casi pérdida y contenida en sus propios brazos, la estaba pasando mal.

—No crees que está muy fresco y ya bastante mal es la situación como para que te mates fumando esas cosas-la cubrí con mi chaqueta.
—Alicia-acurrucándose a mi lado al tiempo que pisaba el cigarro- ¿estás bien, dónde estabas?
—Caminaba-me quede mirándola- Helena… ¿crees que hice bien en volver?
—Alicia-sonrisa- que hayas llegado en mal momento no influye en lo felices que nos hiciste al volver, en verdad apenas me lo podía creer.
—No-sonrojada-me refiero a Sahian y-
—Shhhh-abrazándome-Sahian ya está grande y debe ser consecuente.
—Ósea que me dices que no interfiera-tratando de entender.
—Eso ya lo estás haciendo-tomando mi mano- pero ella es la que debe entender lo que quiere-jalándome a la casa.
—Pero no todo debe recaer en ella-alentando el paso-¿y si yo no quiero que escoja a nadie más que a mí? ¿Si no quiero respetar su decisión?
— ¿Eso ya es otra cosa no? Y parecería más que estas encaprichada en vez de amarla como dices-mirándome de reojo.
—Helena-haciendo pataleta-sabes que la amo-dejando de caminar-tu sabes que ella es todo lo que quiero, siempre lo fue.
—Es lo que lo hace tan complicado para todos cariño, su amor, su historia, todo lo que paso Sahian al perderte-acariciando mi mejilla- es la razón por la que nadie sabe de qué lado estar. Al menos yo siempre entendí que no era necesario escoger alguno, pero no todos piensan igual-volviéndome a jalar-vamos, creo que es hora de que conozcas a mis padres.

Entramos y pasamos de todos, Helena no soltaba mi mano y al subir las escaleras, la oía reír; hace días que no sonreía.

— Ey, espera, ellos saben de mi o les contaste o-
—Sahian les conto de ti no hace mucho, tuvo un accidente aquí por una pelea con Sandra, fue un caos, pero se los conto-
—No crees que es mejor no molestarlos-tuve miedo de alterarlos o algo.
—No seas cobarde, yo me entere hoy en la tarde de que sabían. Ya sabes, están casi seniles, solo tienen momentos fugaces de luz.
—Bueno, solo quiero verlos, nada más-tomando aire.

Entramos y tratando de meter el menor ruido me acomode al lado de la cama, estaban dormidos, ambos notablemente cansados, pero juntos. Era una lástima que no los pudiera conocer antes, en verdad me intrigaba y me interesaba mucho hablarles de su nieta, contarles que pretendía pasar mi vida haciéndola feliz, devolviéndole cada grano de vida que me dio al luchar por mí y el que lo siguiera haciendo aun ahora, aunque no sea de la misma forma.

— ¿Por qué tanto interés por verlos Alicia?-sentándose Helena a mi lado.
—No es obvio-sin quitarles la vista de encima.
Son ni más ni menos los que criaron y le entregaron todos su valores a Sahian, todo su amor-la mire-no te lo tomes a mal, pero gracias a ellos es que Sahian es única, tanto que se fijó en mí, alguien que no valía la pena (y que hasta hoy le ha mentido)
—Entiendo-mirándolos tiernamente-yo les debo todo.
—Dejémoslos descansar-levantándome-ella quedara devastada si no los alcanza a ver con vida cuando regrese.
—Así es-saliendo-pero al menos ahora tiene a todas estas personas que la aman con ella.

Había oscurecido, deje a Helena con Héctor y me dirigí donde Carla, apenas veía por lo que di algunos tumbos un rato. Cuando encontré la casa, logre ver en el balcón a una temible diosa que se había percatado de mi presencia y me alumbraba con su linterna sin emitir sonido alguno.

— ¿Desde cuándo fumas?-me acerque aun sintiendo algo de miedo.
—Desde que releer una carta dejo de engañarme con la compañía que necesitaba.
—Golpe bajo-Ah… ¿y la niña?-cambiando el tema.
—Duerme, no le dije que volvías-se levantó-entremos, hace frio.

Entre y me quede en el sofá de la sala mientras ella iba de aquí para allá haciendo no sé qué, me sentí incomoda, quería hablar pero no conseguía abrir la boca. Poco a poco iba pasando de mujer a leona enjaulada y más difícil me resultaba si quiera entablar un dialogo.
Me acomode en el sofá y se detuvo a mirarme, sentí un frio horrible recorrerme la espalda e incluso desvié la mirada, ya estaba llegando muy lejos. Cuando volví a mirar ya no estaba en la sala, aproveche de relajarme y fui tras ella.

Al entrar en la cocina me la encontré dándome la espalda, preparaba café y algo para comer. Al voltearse su mirada de enojo y pena no me dieron lugar, otra vez no podía hablar. Por un momento pensé me obligaría a salir de ahí o me reprocharía la cara de boba con la que pudiera está mirándola. Pero al no quitarle la vista de encima, esta vez fue ella quien escondió el rostro.

— (Es mi oportunidad-pensé.)
—Qué crees que haces-me pregunto al verse acorralada contra el mesón.
—Por favor ya para-le suplique algo harta-me siento como si no te conociera, me estás haciendo sentir escalofríos mujer.
—No me conoces, me alejaste, eso no dice nada más que-
—Me importabas mucho…-sin dejar de mirarla- ¿qué no entiendes, no lo deje explicado en la carta? era la única forma de no arruinarlo y de no meterte en problemas nunca más.
— ¡Mentirosa!-tratando de liberarse.
— ¿Y por qué otra razón podía ser?-sin dejarla zafarse-dime-la rete.
—Porque estaba sintiendo algo más que amistad por ti-avergonzada.
—….
—Te dije que no haría nada que no quisieras y cumplí, no tenías que preocuparte de que me fuera a lanzar a tus brazos porque de repente sentiste que me querías. Y si aún hubiera sido así, no me hubiera importado si me correspondías solo por esa vez porque te lo había prometido.
—Dios jajajaj-riendo-perdón ¿pero te estas escuchando? Es una pelea de adolescentes-volvía a reír.
—No me hace gracia, no me conoces y-
—Es que te tratas como cualquier cosa…-susurrando en su cuello- y…estas en lo correcto.
—Espasmo-¿En...en lo correcto?-nerviosa.
—No te conozco-sonreí.
— ¿Qué?-decepcionada  y furiosa-aléjate de mí, como es posible que me hagas esto, suel-
—Torpe-besándole la sien.

No planee semejante huida por esa razón, la quería era cierto, pero mi corazón siempre fue y es de Sahian. Me negué mucho a ceder a sus encantos, a su simpatía  y todo el cariño que me daba ya que de verdad me hacía falta. Pero no fue hasta cuando comencé a dejarme llevar un poco, que le aclare que desde el primer beso que nos dimos, solo hasta antes de cerrar los ojos la veía a ella, porque luego, era a Sahian a quien imaginaba y a veces hasta sentía. Ella aun después de oírlo no se alejó, no pasamos grandes noches en un principio, nada de sexo, nada más allá de abrazos y compañía al dormir.
Después de pasado un tiempo,  me detuve a pensar lo que hacíamos, note que ella prácticamente no interfería conmigo, hacía como si no me viera más de las dos horas diarias, cuando íbamos a dejar papeleos a los hospitales o cosas así me facilitaba el no prohibir el que siguiéramos. Pero la estaba dañando, porque se veía triste, no se animaba a rebatirme nada y en las noches ya no solo quería abrazarme, resulto necesitando de vuelta todo lo que me entrego porque se enamoró de mí.

—Sabes que esto no te hace bien  y es tan fuerte lo que me haces sentir, que termino cediendo y te hiero otra vez-abrazándola a mí.
—Lo sé-sollozando-créeme que lo sé.

Hubo un lapsus en medio de todo el caos dentro de esa cárcel en que Carla se volvió mi mundo. Nunca olvide a Sahian, era imposible, pero algo más grande que resignación me invadió. Carla nunca fue dócil, es más, se la pasaba todo el día dando órdenes enseñándome cualquier cosa, tratando de llevar a cabo su labor.
La manera en como separaba el “trabajo” de todo lo demás termino por encantarme, me seducía casi locamente que no me pusiera atención y cuando conocí a Susan, me vi casi sumergida en ella y su mundo.

—Necesito dejes de llorar -dándole el café que preparo.
—Perdón, es solo-respirando profundo-es solo…
—No, perdóname a mí por haberte dejado sola tanto tiempo, pero entiéndeme, te estaba haciendo daño seguir a mi lado-trague saliva-sigo dañándote al parecer.
—Sabes que eso no me importa-secándose las lágrimas.
—Nunca-sonreí-nunca me retracte de lo que te dije cuando comenzamos a, bueno-sonrojándome-tu sabes
—Dejarnos querer-rio.
—Qué alivio que rías-acercándome para tomar sus manos- exactamente pasado medio año, ya no sabía cómo explicar que tus besos, eran precisamente eso para mí, tus besos. Sé que no debería hacerte esto, pero es justo que sepas que en ningún momento te desconocí como mujer, es solo que otra ocupaba mi corazón
— ¿Ocupaba?-tratando de comprenderme.
—Lo cierto es que si se puede amar a más personas-sonreía al saber de quien lo había oído-es solo que en grados y formas diferentes. Yo no lo acepte, porque si-la mire fijamente- temí enamorarme en algún grado de ti Carla.
—Debiste haberme dicho esto en la carta, hubiera sido  más soportable, quizá-
—Aun no acabo-nerviosa-fue demasiado tarde-sonreí.
—Cómo, a que te refieres-dándole un sorbo al café.
—No lo puse en la carta porque ya había sucedido.

De rodillas me deslice hasta quedar entre sus piernas, ella esperaba yo acabara de hablar, notaba como robaba el calor de mi mano que había posado poco tiempo antes en su mejilla  y apretaba ahora contra la suya. Junte mi frente a la de ella luego de besar su mano, le quite el café de la otra y procure me mirara solo a mí.

—Sucedió que si me enamoraste Carla-sonreí-fue imposible evitarlo completamente.

No oculto su sonrisa y solo me abrazó, al menos ya no estaba arisca conmigo.

—Me imagino ya te viste con tu Sahian ¿no?
—Así es-suspire pesado.
— ¿Qué sucede?
—Ella tiene otro amor-sonriendo de la manera más falsa del mundo.
—Ósea que tú y ella no…
—Me acosté con ella sabiéndolo y le hice mucho daño a esta mujer, le había prometido que me alejaría hasta que ella no estuviera y-
—Alto-sacándome de mi ensoñación-no entiendo nada ¿promesas? ¿Hasta que no esté?  ¿De qué hablas?
—Hay alguien más por la que está dispuesta a dar la vida-agachando la cabeza.

Según lo que supe Alicia no hace mucho se había dejado ver por Sahian, pero era lo que más quería y me imagine que esa razón de peso iría por sobre toda otra que existiera y estaría feliz. Además sus amigas, se supone que tenía amigas ¿por qué se ve tan abandonada? Parece como si recién se estuviera dando cuenta, aceptando o dejando que le afecte todo lo que ha pasado en estas semanas.

— ¿Me puedo quedar esta noche?
— ¿En verdad?
—Hay mucho que hablar, después de todo-sonrió-por algo es que nos volvemos a encontrar.
—Como quieras-sonreí.
— ¿Por qué la risita? ¿Qué estabas pensando?
—Nada-me levante-solo creí que querías te hiciera algo más que compañía.

La vi salir para avisar quizás que se quedaba fuera, era cierto que el tiempo no dejo de correr para ambas luego de separarnos, pero aunque ella seguía tan prendada de esa tal Sahian; bueno como siempre. Yo solo me conforme con que algo de aprecio me tenía como para haber hecho todo aquello por mí.

—Bien, subamos, estoy cansada-tendiéndome la mano.
—Esto no es justo Alicia-sin moverme un centímetro.
— ¿A qué te refieres?-haciendo puchero.
—Es que llegas “así”-sonrojándome- y pides quedarte…y yo…
—Oh, es verdad, es que no lo pensé-meditándolo un poco-bueno, en ese caso no quiero incomodarte así que mejor ¿vuelvo en la mañana? Y…-
—No me refiero a eso-tocándome la frente- es que estas preciosa y es injusto nada más.
—Perdón –sonrojándome- no sé qué decir.

En la habitación, luego de quitarnos los zapatos ambas nos quedamos de piernas cruzadas mirándonos. De seguro ella aun buscaba una respuesta a lo que le dije abajo, no la necesitaba, sabía perfectamente que no podía reemplazar a su amor con mi amor.

—Ahora creo que hacer lo que tenía pensado yo es injusto-habló al fin.
—Depende-respondí mirando a otro lado.
—Ya no sigas-poniendo cara triste-en verdad no me lo haces nada fácil.
—Ok, lo siento-la mire-dime de que se trata.
—Necesito ayuda para Sahian.
—Bueno… hay algo que tengo que decirte antes  de empezar a hablar de Sahian.
—Bueno, dime.
—He estado en contacto con María y he estado siguiendo los pasos de todos…
—Lo sabía—sonrisa- de María no, pero no serías tu si no lo hubieras hecho-acercándose a mí- esto es mejor, un nuevo plan acaba de maquinar mi mente.
—Pensé no te parecería-extrañada.
— ¡Nada de eso!-saltando sobre ella.


Conversamos, nos reímos, nos miramos, me abrazo, la sentí incomoda, quizás se dio cuenta que quería hiciera más que abrazarme… nos dormimos, desperté y no pude dejar de mirarla un segundo.
—No es bueno que te quedes despierta Carla-abriendo los ojos.
—Quería evitar que te fueras-acercándose peligrosamente.
—No pienso moverme…-suspire-pero muero de hambre.
—Eso se puede solucionar-susurró.

De un segundo a otro estaba sobre mí repartiendo besos lentos y marcados por mi cuello, mejillas y boca. Se quitó el pijama llevándose mi camiseta y fui sintiendo sus manos estrujar mis pechos perdiendo por un momento el control de mi misma. Solo veía su cabello rojo sobre mi blanca piel. Trataba de pronunciar palabra alguna para que parara pero los espasmos me cautivaban y creí  ver el fin de mi fuerza de voluntad cuando se metió mi pezón en la boca y me miro, ella, que nunca había estado con una mujer.

—Crees que es mucho pedir que me hagas el amor-pregunto escondiendo su rostro.
—Lo… es-respondí con dificultad-perdón Carla, pero…

Se levantó y fue al baño, sobre mis caderas quedo el rastro de su deseo, pensé en irme pero para cuando intentaba desenredarme de las sabanas volvió a la cama y tomo la misma posición.

—Déjame revisar algo.
— ¿El qué?-sin entender nada
— ¿Puedo?-pregunto ya con sus dedos en mi sexo.
—Ah…-ahogue un gemido y me revolví para que me dejara.
—Mírame-tomo ambas manos sobre mi cabeza- pídeme que hagamos el amor.

En sus ojos había deseo, frustración, orgullo, pero por sobre todo amor. A medida que esperaba mi respuesta, el aroma y temperatura de su respiración bañaba mis pechos, envolvía mis labios, atraía mi cuerpo. La miraba y con un ligero rubor en las mejillas y  sus pechos perfectos desnudos sobre los míos y haciendo presión en mi zona con sus caderas termine por convencerme. Ya vería los problemas que me traería.

—Eres insistente-tomando su lugar.
—Es trampa yo estaba arriba-quejándose fingidamente.
—Silencio-susurre- no te muevas-llegando por su cuello hasta su oreja-no te muevas.
—Alicia…-en tono de súplica.
—Carla, haz el amor conmigo-la bese.

Quite la parte baja de su pijama y sin pensármelo dos veces me interne entre sus piernas, pase de tiernos besos a mordidas que la hacían soltar quejidos. Sin reparo la acaricie fatalmente lento con uno de mis dedos, estaba mojadisima. La tensión de su cuerpo era notoriamente apreciable, estaba al borde del éxtasis.

—En verdad quieres que haga esto-alcance su boca.
—Quiero…-suspiró-lo quiero más que nada-jadeaba.
— ¿Segura?
— Solo hazlo…sé que será solo esta vez-ahogando la pena-ámame…

Comencé a pasar mis dedos por sus senos muy despacio, casi tomándome el tiempo para dibujarla-¿Así está bien?
— Mas…más fuerte-tomando mi cabeza y besándome-házmelo fuerte Alicia-susurro cerca de mis labios-duro.
— No puedo ser dura contigo-sonreí-…imposible.

Baje a su zona y sin torturarla más pose mis labios  incansablemente por todo se cuerpo y mientras me acompañaba del vaivén de sus caderas debido a mi incesante incursión, me di cuenta que quería mucho a la mujer que tenía junto a mí.

El tiempo se hizo tibio y reconfortante, de a poco sentía su tensión en mis dedos, se me dificultaba entrar, pero oírla ¡oh dios! oírla era maravilloso, embriagante. Tan dulce y constante como pude fui notando que llegaba al límite, tan pronto como susurro me amaba mientras se desbarataba bajo mi cuerpo me deje caer sobre el suyo. Su corazón golpeaba mi mejilla, me resultaba tan sexy.

—Me caes del cielo por segunda vez en mi vida Carla.

Sentí como sus brazos me envolvieron y por su respiración aun agitada solo repartía cortos bezos en mi cabeza. Al rato sus uñas iban delineando mi espalda, comprendí luego de unos minutos que ya apenas la dejaba respirar estando sobre ella asique cambiamos posiciones.

—Mejor-sonreí.
—…
— ¿Qué sucede?
—No puedo creer, digo, no sé cómo explicarlo.
—Déjame ayudar, no puedes creer que una mujer te haya hecho sentir una pizca-
—Si-me corto sin dejar terminar- fue increíble, único-alcanzo mi boca-lo repetiría cada día, por el resto de mi vida.

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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   18/12/2014, 15:17

Vaya que sorprendente, tienes mucho talento alexandra.
Siempre me dejas muy intrigada y con un leve sonrojo jajaja.
Espero la continuación. :)
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   18/12/2014, 22:37

Ghrecia escribió:
Vaya que sorprendente, tienes mucho talento alexandra.
Siempre me dejas muy intrigada y con un leve sonrojo jajaja.
Espero la continuación. :)  







Gracias, es un alago.
Actualizare pronto.
Gracias de nuevo, por leer.
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   1/1/2015, 23:25

Y vamos llegando al final
*****************

Caminaba de un lado a otro, Alicia no me contesto más el celular y a penas dormí, necesitaba tener a alguien de mi lado para asegurarlas, tenía miedo de Cristina, ella no me inspiraba mucha confianza.

—Me pones de los nervios y acabo de llegar ¿Qué te preocupa?
—Todo me preocupa-la mire atormentada-no quiero les pase nada.
—Nada nos pasara, no seas trágica-sorbiendo su café- ¿a qué hora te juntaras con la chica esa?-refiriéndose a Cristina.
—A las cinco
— ¿Dormiste?
—Poco, estoy preocupada…
— ¿Es por Sandra no?
—Si
— ¿La has llamado?
—No
— ¿Y qué esperas?
—Me estas enervando la paciencia-la mire algo enfadada.
—A todos se les enerva la paciencia cuando les dicen lo que tienen que hacer y es obvio- Se levantó y entre risitas se fue a su habitación.
—Chistosa-susurre.
—Te oí-grito desde la habitación-ven y acuéstate conmigo un rato quieres.
—Voy-suspire.

****************
—¿Cuánto te va a durar el enojo-con tono dulce.
—¿Cuánto te va a durar lo idiota?-saliendo de la cama.
—P-pero…
—Eso mismo Isabel, piensa, eres muy hiriente-acercándose-no sabes completamente la historia de Alicia y sé que no es mucha justificación, pero mantente alejada quieres.
—Como quieras-saliendo de la habitación.

Bordeaba el mediodía y no había mucho movimiento en la casa, pensé me regañarían por levantarme hasta estas horas, pero el cansancio ya es mucho más que un indicio de que estoy empeorando.

—Isabel ¡Ey!
—Ah, perdón Sandra ¿Qué sucede?
—¿Estas bien?
—No, la verdad no se ¿necesitas algo?
—E...-mirándola fijamente-Sabes donde esta Alicia, parece no haber dormido aquí.
—Ni idea y la verdad poco me importa, solo trae problemas-saliendo de la casa.
—Que testaruda es- se quejaba Antonia bajando las escaleras.
—No están muy bien las cosas al parecer-tantee para obtener información.
—Llevamos peleando más de lo que quisiera-se lamentó.
— ¿Por qué no tratas de ser más su novia que nuestra protectora Antonia, si hay algún problema deja que se arregle con nosotras, pero tu apóyala, ella debe sentirse muy ajena a todo.
—Lo he intentado, pero es tan testaruda, Sahian al menos cedía, pero esta mujer es terca ¡dios!-se enfurecía al recordarlo.
—Intenta con más ganas-abrazándola- vamos por un café, muero de hambre además.
—Ok, vamos ¿preguntabas por Alicia? ¿Es verdad que durmió fuera? Si es así no me imagino donde, aquí estamos en la mitad de la nada.
—Que exagerada Antonia, aquí vive más gente sabes-respondía divertida Helena- Ella no durmió aquí, pero me aviso donde estaba-nos miró a ambas-siéntense y les sirvo el desayuno, o almuerzo, digo, por la hora-reía.
—Estas muy contenta ¿paso algo interesante?-pregunto Antonia con tono lascivo.
—Nada de eso graciosa, es solo que llamo Sahian, dice que llega el lunes próximo.

Con Antonia quedamos heladas, estábamos a martes y era muy inesperado ¿sería verdad?
Helena nos dejó el desayuno y fue con Héctor a recolectar leña.

— ¿Sera posible?
—No sé, pero por qué no me llama-me lamente- ¿enserio nunca me quiso?
—Sandra no…

En eso que acabábamos de desayunar se escuchó una sarta de gritos, al salir vimos como Isabel seguía a Alicia notablemente enfadada y como en cuestión de segundos era alcanzada terminando en el suelo golpeada. Corrimos para detenerlas, en eso Isabel la levanta y cuando la iba a golpear nuevamente Alicia se hace a un lado y la reduce con una facilidad sospechosa.

— ¡Alicia suéltala!-reclama Antonia alarmada.
—Me va a golpear otra vez si lo hago-dejándonos ver la sangre de su boca y mejilla.
—No lo hará, suéltala-trataba de separarlas Antonia.
—Es como su hermana, no tardara en querer golpearme nuevamente
—Tiene razón, apenas me suelte la voy a matar-gruñía Isabel desde el suelo.

Me acerque a Alicia y me asegure dejara libre a Isabel interponiéndome entre ambas. Antonia por su lado se llevó a Isabel  quedando todo más calmado.

—Vamos a que te cure eso-caminando a la casa.
—No te preocupes puedo hacerlo yo.
— ¿Te llamo Sahian no?
—Eh…no, quiero decir, bueno si pero por algo nada que ver.
—Claro… ¿Por qué te pego Isabel?
—Porque es una malcriada y no entiende razones-algo enfadada.
— ¿Dónde estabas?
—Sandra ¿Qué sucede? ¿Quieres hablar con Sahian?

Me detuve ante la acertada pregunta y no tardaron es recorrerme las lágrimas obligándome a abrazarme a la única persona que estaba ahí. Ya todo daba igual, sentía se me acababa el tiempo, solo me importaba ver a Sahian una última vez. Estaba muy sensible para negarlo o actuar indiferente.

*********
Todo pasó muy rápido, salí a penas Carla me dejo libre tras un beso corto y me encuentro nada más y nada menos que a Isabel. Lo que se imaginó no me interesa, puesto que si no me conocía daba para mucho y no quería cranearme, pero poco hizo falta para que comenzara a lanzarme los reproches.
Me siguió todo el camino gritando, varias veces me agarro y una de esas me dio un golpe en la mejilla dejándome con las ganas de devolvérselo. Seguí caminando y cuando el escandalo era más grande y ya estábamos cerca de casa me deje agarrar para ver si se callaba y me lleve otro golpe esta vez en la ceja.
Las chicas aparecieron y tras un último movimiento la deje en el suelo, pecho a tierra, me tenía muy quemada, quería golpearla, pero al final no era por ella, en el fondo era por Sahian que me dejaba ahí en medio de todas y a la vez en la nada, siendo juzgada, acusada y hasta golpeada.

Por otro lado, Carla se contactó con María, quien sin preguntar viajo al norte luego de las indicaciones sobre Sahian y el plan. Quede tranquila luego de informárselo a Sahian pero solo hasta que note que Carla sabía algo más que no me contaría.

************
—Todo listo Sami, vuelvo en un par de horas-salí corriendo.

Había hablado con mi madre, parecía estar fingiendo felicidad, me hablo de los abuelos, de los incidentes de Isabel con Alicia, de Sandra, dios…Sandra, tenía que verla, no lograba llamarla ni podía imaginar cuánto daño le estaba haciendo.
Con toda la frustración que sentí mientras hablaba con mi madre me comprometí a volver el lunes que venía, no sabía cómo ni si sería posible, pero tenía que  fijar alguna meta para no sentirme en la nada.

—Que puntual-se levanta Cristina y me tiende la mano.
—Me alegra no haberme atrasado-correspondiendo el gesto-todo el transporte aquí es bastante lento.
—Lo sé-se sienta y le da un trago a su cerveza ¿algo de beber?-me mira.
—No gracias, solo vamos al grano.
—Estoy de acuerdo, soy toda oídos.

Mi plan era ir y confrontar al …no sé cómo llamarlo, está bien decir que es su ¿padre? Bueno, ir donde el tipo y contarle lo que le pasaba a su hija, que prácticamente era la única posibilidad debido a lo grave que ya estaba y todo el histrionismo que pudiera aplicar.
Cristina no dijo nada, no me tildo de buena o mala idea todo lo que le hable, solo suspiro reiteradas veces, parecía estar procesando lo que decía, quizás hasta pensó que era muy ingenua, pero en verdad no es que pudiera raptármelo y obligarlo a cooperar o algo parecido.

—Ya que terminaste ¿has pensado como llegar a él?
—Pues-la mire-para eso estas tú ¿no?
— (¡¿Acaso no piensa?!) Bueno, tienes razón
—Vez no hay mayor problema, solo necesito hablarle no creo sea tanto.
—Bueno él llega esta noche, tendríamos que actuar lo antes posible pero prefiero analizar bien las opciones ¿te parece te informe mañana en la tarde?
—Sí, no hay problema.
—Bueno entonces me voy, no es bueno estar mucho tiempo en un solo lugar.
—Ok, estaré esperando.

Salí del local y algo más liberada me metí a un café y marque su número.

— ¿Sahian?
—Hola Sandra
Escuchaba como al otro lado todo era llanto
—Sandra, por favor no llores, volveré pronto y lo arreglare todo, pero…pero por favor no me odies…-se apretaba mi garganta.
—¿Es… es enserio-su voz se oía quebrada-de verdad no vas a terminar de romperme el corazón?
—Prometo que arreglare todo, hare lo que sea, te amo sabes…prometo que todo estará bien
—Sahian, ya no sé qué creer-suspiraba con tristeza- prefiero que regreses para ver si todo es verdad, gracias por llamar, necesitaba mucho oírte, pero no me digas cosas de las que no estas segura.
—S-Sandra yo…
—Solo vuelve Sahian, yo también te amo, eso no cambia, adiós-corto.

************
— ¿Alo? Daniel, prepara todo, pensé esto sería más complicado, pero la chica es muy ingenua.
— ¿Pero Cristina que escenario te dio la chica?
—Ella quiere hablar con el desgraciado ¿puedes creerlo?
—No sabe nada de este mundo ¿no le dijiste nada?
—Claro que no sabe, vive una vida relativamente normal, y no, no le dije nada y nos aprovecharemos de ello, le tenderemos una trampa a ese imbécil tal como lo hizo con su propia gente.
—Sabes que es muy arriesgado, si fallamos y logramos escapar el lograra atraparnos, tiene como.
—Nos arriesgaremos, tiraremos a matar sin importar quien este en medio

************
— ¡Sam llegue!-grite- Sa-m ¿Qué pasa aquí?-espantada.
—Busco a una tal Sahian, se me dio esta dirección y ella dice no ser.

Una chica de contextura firme, morena, de penetrantes ojos verdes y cabello muy largo y caoba, tenía amordazada  y  atada a Sam a una silla, asustada, lloraba y me desesperaba al no saber qué hacer.

— Yo soy a la que buscas, déjala libre-contesté amenazante.
— Ya veo-se levantó-bueno, si tú eres quien dices ser y esta es tu a miga o lo que sea, no hay problema-soltando a Sam-yo son María, vengo de parte de Alicia y Carla.
— (¿Quién demonios es Carla?) Sam-abrazándola-tranquila, perdón por haber tardado- volviéndola a abrazar-¡Creo que este mal entendido ha sido muy fuerte!-le grite a la extraña furiosa.
—Lo sé, lo siento, es la fuerza de la costumbre no confiar en nadie.

— ¿Y cómo confías en Alicia?
— ¡Ja!-rio- es diferente a ella le debo la vida, todo en verdad-sonriendo- mucho.
—Ya veo-desvié mi mirada a Samanta-Sam ¿estas mejor?
—Sí, solo fue el susto, no me hizo nada.
—Perdón, en verdad lo siento, pero de acuerdo a la situación esto no debería de extrañarles.
—Eso no me quitara el trauma-gruño Sam levantándose erradamente pues perdió el equilibrio.
— ¡Te tengo!-la sostuvo María-¿Estas bien? Enserio lo siento.
—Sonrojándose-E-estoy bien descuida-zafándose- iré a refrescarme un poco-desapareciendo rápido.
—Bien… necesito me informes de todo, lo que vas a hacer, cómo lo vas a hacer, los planes, quienes están involucrados, a quienes quieres proteger o matar, etc. ¿me explico?
—Calma…ee-nerviosa-calma, calma, calma-sentándome.
— ¿Sabes que el tiempo nos juega en contra no?
— Pero-mirándola fijamente- ¿Alicia te informo de todo? me refiero, sabes lo que buscamos y eso- no sabía cómo explicarlo.
— Creo que se lo justo y necesario, no se me dieron muchos detalles solo sé que debía encontrarte para asegurar tu objetivo y me lo pidieron un par de mujeres a las que no les puedo decir que no.
— Esto me resulta muy raro-levantándome- estas dispuesta a mucho y esperas un plan pero yo…no-moviendo la cabeza en forma negativa mientras la miraba y trataba de descifrar la broma.
— No estoy aquí para perder el tiempo ni revelarte lo serie que es esto porque asumo que sabes e lo que te metes-cruzándose de brazos- si llegue al extremo de amordazar a tu compañera es por algo no crees-me miro preocupada- no tienes un plan y eso te lo leo en la cara, pero algo debes tener ¿no?
—Yo…mira-quede en blanco.
—Vamos que no es tan complejo-levantando la voz- ¡respóndeme!
—Debo idear un buen plan-suspire- espero puedas soportar-llenándose mis ojos de lágrimas- espero…-tapando mi rostro-confía en mí.

Sam reapareció algo más repuesta y me obligo a descansar llevándome a la habitación.

—Deja de atormentarte ya verás como más temprano que tarde estaremos riéndonos de todo esto-recostándome en la cama.
—Sam…es que si no lo logro-apretándose mi garganta-si no lo logro ella…
—Cariño, ya llevas cargando este peso mucho tiempo-abrazándome consoladoramente.
—No sé qué hacer…-sollozaba- me siento perdida, muy confundida.

Llore hasta que me dolió la garganta, necesitaba liberarme y no había sentido semejante debilidad como para dejarme ir. Quizás la imponente aura de María si me inspiraba algo de protección, ya no era en mi sobre la que se apoyarían.

—Disculpa… ¿María?
—Dígame- levantándose tensa de su asiento.
— ¿Dígame? ¿Qué edad crees que tengo?-suspiro exasperada-mejor dime qué edad tienes tú.
—Tranquila, tengo 29-removiendose en su lugar-perdón si te ofendí.
—Has pedido mucho perdón en la ultima hora ¿comiste?
—No he comido, pero no tengo hambre, he de irme y-
—No te pregunte si tenías hambre-caminando al mesón de la cocina-no puedes irte además, ella quiere hablar contigo luego.
— ¿Usualmente eres así de dominante o es solo porque te amordace?
—Ni me lo recuerdes-apuñalando el envase de comida-nunca te lo perdonare…
— ¿Segura? ¿Aun si te dejo castigarme? ¿Aun si te doy la libertad para desquitarte?
—A…-sonrojándose- a que te refieres…no te conozco y-
—Sabes que no es impedimento-subiéndola al mesón.
—¡¡¡Que haces!!-alarmada- Estas mal interpretando algo, yo…
— ¿Tú que?-acariciando su barbilla.
—Yo…-agitada-
—Tu puedes tener lo que desees-depositando un beso en su hombro derecho- eres hermosa-dejándola libre.
— ¡Espera! No…no entiendo nada ¿Quién te crees? ¿Quién eres?
—Sonrisa-Soy lo que creas necesitar, puedes confiar en mí-sonriendo.
—Sonrojo-Te me estas vendiendo casi presidencialmente sabias-bajando de un saltito- ¿acaso crees que tengo quince?-algo excitada.
—No me creo nada-reía mientras caminaba al baño.
—Pero donde crees que vas, ey, respónd-
—A una cama-girando repentinamente- no he dormido por el viaje ¿me guías?

Sahian había despertado con fiebre por tanto llanto y cansancio, por lo que la arrope durante un rato y me salí. Estaba con los pelos de punta aun ¿Qué fue esa insinuación? ¿Acaso mi cara dice desolada desesperada? por qué pasó, no está bien, de dónde salió esta alienada mujer.

Me veía y sentía exasperada, pasaban los minutos y trataba de contextualizar diferente sintiéndome alien ahora yo. Ha pasado mucha agua bajo mi puente, me envejezco mentalmente por ello y viene esta amazona...sexy  amazona a restregármelo en la cara de la manera mas no sé ¿quizás tentadora y masoquista?

—Ey…
—Te hacia dormida-nerviosa.
—No dormí mucho, ya sabes-se oscurecía su mirada-estoy aquí por algo.
—Sahian no está bien, en la mañana se-
—Entonces me marcho por hoy-suspirando.
— ¡No! digo, puedes quedarte, de seguro no tienes donde ir y te meterás a beber rudamente a algún bar y quizás engatuses a alguna mujer por ahí para tener donde cobijarte por la noche.
— ¿Tienes un pasado de psicóloga?-sonreía-está bien, te lo agradezco, me ahorras el trabajo de engatusar a un mujer.
—No debería después de lo que me hiciste-refunfuñando.
—Sabes que puedes desquitarte-dando media vuelta hacia la habitación-¿te molesta si tomo un baño?
— (No me refería a la mordaza esta vez) Si, no hay problema.

Pasó alrededor de una hora, perdí la noción del tiempo entre el par de cervezas que bebí y me dirigí a la cama dando tumbos por haber dejado la mente recostada en el sofá. Grande fue mi sorpresa al encontrarme un cuerpo esculpido a mano, completamente desnudo y mojado en mi habitación.

—Perdón, no pensé…-fatalmente ruborizada-
—Tranquila, cubriéndose, es entendible ¿es tu habitación no?
—Si…-desviando la mirada
—Deja vestirme y me voy al sofá de la sala, no tengo ni-
— No, descuida-tomando aire-me iré con Sahian- hay una camiseta ahí en el ropero-saliendo escopetada de la habitación.

Morí de vergüenza por aproximadamente 30 minutos, el alcohol me jugo una mala pasada puesto que no podría dormir con esa imagen en la mente ¿cómo era posible tal perfección? Mejor dicho… ¿Cómo era posible que fuese tan infantil y estuviera apuñalándome con vergüenza? Me levante y abrí lentamente la puerta de mi cuarto, sobre la cama estaba tal amazona con mi diminuta camiseta y bragas. La tentación hacía eco en mi vientre y sin soportarlo me pose sobre ella despertándola y quedándome con sus ojos sobre mí, veía incredulidad en su mirada en un principio, tenía pinta de no entender ante mi cara de deseo y el evidente jadeo que me poseía.

—Pensé no lo harías-con voz tenue.
—Pensé que no lo quería-respondí quitándome la blusa y el sujetador al mismo tiempo.
—Woo, espera, pareces ahogada, no quiero te hagas daño por hacer esto, yo solo...-
—Descuida-quitándole la camiseta-entiendo que solo es un juego.
—Samanta yo no soy así-algo apenada-  enserio no pensé responderías, perdón por arrojarte a esta mierda.
—Te repito ¿Qué edad crees que tengo?

Presa de orgullo y con la esperanza de encontrar alguna liberación roce mi zona contra la suya en un vaivén agresivo pero placentero y me deje llevar mientras estrujaba casi sin aliento sus llamativos pechos.

—Necesito esto, caes del cielo-gruñí sin acompasar el ritmo de mis caderas-¡dios! es tan perfecto…
—…..
—¿Qué sucede?-me detuve en su triste mirada-¿te hago daño?
—El daño me lo provoco yo-poniéndome bajo su cuerpo-no te preocupes.
—Te sientes usada no es así-solté antes de que se decidiera a acabar conmigo.
—Repito-sonrisa-¿pasado de psicóloga?-quitando mis bragas.
—Ey, tranquila -susurré- podemos hacer esto por mutuo querer-bajando sus bragas-podemos ambas construir deseo del bueno y sincero para el resto de noche.
—Resto de noche-enternecida y sorprendida-estás loca.
—Es tu respuesta-comenzando a dirigir mis intenciones a su zona-
—No…-suspirando al recibimiento de mi tacto-enséñame cómo se logra.

Procure probara cada parte de mi cuerpo mientras instintivamente  yo sentía hambre del suyo. Canalice cada arremetida y le dedique al oído hasta el más leve de mis gemidos  para poseerla y ahogarla en el mismo placer en el que llevaba hundiéndome su esencia encantadora. Le profese una infinidad de caricias, casi equivalente a los segundos que armaron las muchas horas en que ni el cansancio daba cabida a detenciones. Fuimos dulces, agresivas, desesperadas y voraces por el resto de esa noche y ninguna reparo ni un segundo en preguntarse cómo y por qué habíamos llegado a eso.

—Creo que estoy desarrollando una adicción a vivir esto cada noche…
—Cómo es que te diagnosticas tan rápido una adicción si te conocía hace menos horas de las que llevamos haciéndolo-atrayéndola para abrazarla.
—Mi instinto de psicóloga, qué más-acurrucándose-además, eres…
—No digas más-apretándola-no digas más que aún no me conoces.
—No tendré problemas en hacerlo, puedes descansar en mí.
—Eres muy reconfortante…gracias por esto.

A la mañana siguiente se me partía la cabeza, busque mi celular a tientas y al encontrarlo vibro. Morí de susto y debido a ello el celular voló bajo la cama mientras sonaba, yo estaba mareada y me agache a cogerlo, pero fue muy tarde.

Salí en busca de María y Sam, pero ninguna de las dos estaba, por lo que me duche para espabilar. Al salir oí mi celular y corrí cogiéndolo esta vez.

—Tu sueño se hará realidad preciosa.
—Hola…
—Mañana es el gran día, así que prepárate, despídete de los que quieres y nos vemos.
— ¿Hora, lugar?
—Te haré llegar las indicaciones al celular, solo hazme caso y despídete, nos vemos.

Pasaron las horas y una agitada María hecho abajo la puerta a golpes.

— ¡¿Pero qué mierda sucede?!-Salí de mi cuarto asustada.
— ¡Eres muy ingenua Sahian!- me grito enfadada.

Todo comenzó ahí, yo planificaba cada día para poder llegar a ver pronto a Sandra y…si, a Alicia y se fue todo al carajo. Todo era una trampa de aquella mujer, solo su conveniencia estuvo escondiendo y los daños aun no eran ni imaginados.
*******
Había llegado el lunes, todas, pero todas en la casa esperábamos a Sahian. Nos organizamos para ordenar, ir de compras al pueblo, todo. Inquietas por la hora nos empezamos poco a poco a mirar y ya no se veía la misma felicidad porque era claro, Sahian no llegaría.

—¿Contesta el celular?
—No y no entiendo, la llamé también hace 2 días para confirmar que si se venía y no me contesto-molesta-asumí que no me quería hablar y no insistí.
—Calma Alicia, ya llamará-suspirando.
—Sabes, me siento horrible-llevándose ambas manos al rostro- a penas y puedo estar ya aquí, viendo a Sandra…no debí aparecerme nunca.
—Culpa…-apareció Isabel- Así se llama.

Me iba a mi habitación para no pelear con Isabel, pero en eso tocan la puerta. Carla venía desesperada, agitada y llorando, sentí como un frio molesto me partió en dos a penas mire detenidamente su rostro.
Desde ese momento en adelante morí de verdad.

— ¿María dónde está samanta?
— ¡Se la llevaron!- tomándome de los hombros-me golpearon y se la llevaron.
— ¿Pero cómo? ¿Quién?
—Tú quien crees…Cristina-apretando los dientes- apenas me vio se volvió loca, saco un arma, andaba acompañada, todo fue muy rápido.
—Pero, pero…Sam-
—Tenemos que darnos prisa-corriendo a la habitación-no sé bien el porque me enviaron ahora que vi a esa desgraciada, así que más te vale informarme mientras salimos de aquí-tirándome un arma.
— ¿Espera que es esto?-alarmada mirando la pistola.
—No juegues conmigo-mortificada-¿no has usado un arma nunca?
— ¡Claro que no!-alterada

María me miro dándome a entender que estaba canalizando el enojo la angustia y quizás que otra cosa mientras me miraba. Era cierto, yo estaba jugando un juego de grandes y pensé que iba a ser todo sencillo si no usaba la fuerza pero fui engañada y me engañe a mí misma y si no arreglo esto es mejor que me muera de una vez.

Nos subimos a la camioneta y nos dirigimos no sé a dónde, María estaba desesperada y enojada, su cara me reprochaba silenciosamente que la había regado de manera colosal.

—Vas a tener que ser bien mujercita y usar esa arma Sahian, esto nunca estuvo controlado y no sé qué pretendías pero sé que Sam no debía de haber terminado así y sé que no lo querías pero nadie dudara un segundo en matarte, aunque seas una mujer.
—Yo…
—Iremos por información y refuerzos, para tu suerte conozco muy bien a Cristina y sus tácticas, a quien servía y contra quién va-frenando.
—María yo…-intente hablar.
—Espera-abrió los ojos como si de una visión se tratase- tú eres esa chica de quién tanto oí hablar a Carla-palmeando su frente- ahora lo entiendo todo-rio desganadamente.
—No entiendo nada, explícame por favor.
—Bueno te lo contare, al fin de cuentas las razones de porque no lo sabes en estos momentos no serían más que obstáculos

A medida que nos alejábamos de la ciudad y nos introducíamos más y más en el desierto me entere de la vida de Alicia, el cómo conocía a María, quien era la tal Carla y el por qué ella estaba conmigo ahora. Bueno era de esperarse que alguien como Alicia encontrara a…¿pero por qué no me lo dijo?
—Sahian Alicia siempre hizo todo por salir e ir contigo, imagina que rechazo a Carla-freno-perdón, olvido que no se conocen-me miro- ahora concéntrate y escúchame, la persona por la que vas tú y Cristina es el jefe de su ex organización. Ella es una de las traidoras que segrego todo el grupo y ahora junto con un ayudante llamado Daniel son los últimos que quedan por matar.
—Matar-mi cara no tardo en avisar mi pánico.
—Sí, matar-volvió a conducir-no sé qué pretendes con mi ex jefe pero esto se puso ya muy feo.
— ¿Tu jefe?
—Sí, trabajé con Christina, luego de la redada me desligue y todos permanecemos ocultos por eso se de quien hablo y tratamos.
—Bien, me ha quedado todo más menos claro, tenemos que rescatar a Sam y luego necesito ver a ese que fue su jefe, si no lo hago será mejor que me muera de una vez  porque esto ya ha ido demasiado lejos por mi culpa.
—Espera, nunca dije que sabía dónde estaba el tipo, él era un corrupto y mal líder. Quien dirige lo que quedo de nosotros era su mano derecha y quizás te pueda ayudar si tus motivos son muy, muy buenos.
— ¿Cómo puedo saber lo que tu jefe considera un muy buen motivo eh?-cabreada.
—Ey no la tomes conmigo, quizás te pueda ayudar, dime de que se trata tu misión y puede que también coopere.
—Cuánto nos falta para llegar-evadí.
—Entiendo-sonrisa- ya hemos llegado.

Un mundo de película se revelaba ante mí, un pequeño mundo escondido en la mitad de la nada y lo más curioso es que había muchos niños en él, todo fue bastante sorprendente a partir de ahí.

—Vaya, ahora sí creo que Alicia pudo terminar aquí.
—Esto es más real que tu vida Sahian, sígueme.

Entramos a un despacho que  por obvias deducciones era el del jefe. Un tipo poco invasivo, normal, pero quizás con qué poder dentro de su bajo mundo. Él se acercó, tomo mi mano y me invito un trago  el cual acepte aunque el Whisky no fuese precisamente mi favorito. Fui interrogada y como ya no tenía nada que perder tiré todo fuera, hable del plan, de cómo conocí a Cristina, no me referí a Alicia y no se me pregunto mi intención cuando acepte la ayuda de aquella maldita traidora.
El tiempo apremiaba, por lo que se dispuso a una serie de hombres y mujeres armados hasta los dientes,  algunas camionetas  y un grupo logístico, era sorprendente. Tenían un infiltrado en la organización del hombre que tenía la médula para Sandra, María no tenía idea pero se veía más tranquila al saber de la información puesto que eso definitivamente nos llevaría con Sam de alguna manera.

—Todo listo, hoy acabaremos con esa lacra que nos usó e hizo la vida miserable por años, no vacilen y vuelvan con vida-ordenó el jefe.
—Espera-miré a María-Necesito a ese hombre vivo-tomándola del brazo.

Se armó un silencio sepulcral, todos me miraban y fui llevada a una habitación contigua.

—No debiste decir eso tan alto-me reprocho María.
—Calma, calma-se me acercó el jefe- dime, para qué quieres a mi primo vivo.
—Espera ¡¿primo?! Que enredo-un poco harta.
No confiaba completamente en él, pero no tenía más opción por lo que les hable de Sandra y el vínculo que unía a su enemigo y a mi mujer. Ninguno de los dos al oír mi historia dijeron algo, es más, salieron de la habitación dejándome ahí por un rato.

—María esto me parece muy raro, no confío en esta mujer y si tú lo haces te hare responsable de todo lo que pase-prendiendo un cigarrillo nervioso-no podemos dejar vivo a ese patán, es ahora o nunca, debemos aprovechar.
—Pero la chica viene recomendada de favor por Alicia y Carla, no puede ser mala y quiere la Médula para algo muy importante para ella.
—Ya hable María-enfadado-mata a esa basura, es una orden.
—Está bien…

Salimos en tres camionetas, era ya de noche no veía absolutamente nada y las manos me sudaban y temblaban ¿enserio estoy aquí? alguien despiérteme de esto.

Todo pasó tan rápido, de repente pararon las camionetas se distribuyeron por los alrededores y en menos de cinco minutos empezó un tiroteo. María me tomo del brazo y casi volamos a escondernos. Eso no debía estar pasando, pero cuando lo vimos todo perdido alguien le hablo por el walkie-talkie a María.

— ¡Tenemos a la rata, tenemos a la rata! ¡Aseguren el perímetro!

Corrimos al punto de encuentro y estaba Diego con una bala en la cabeza, María lo reviso y nada, de pronto se oyó un llamado de ayuda era uno de los nuestros que informaba que habían encontrado algo más. Corrimos  nuevamente y creo que al fin pude respirar, María los aparto a todos  Sam estaba intacta, dopada pero intacta y muy cubierta.

—Ya estas a salvo-me miro calmada María mientras la sostenía-te tengo.

Dejamos a Sam en un lugar seguro  y solo quedaba encontrar a Cristina por lo que salimos con un grupo de seis hombres y nos internamos en el lugar, estaba todo tranquilo pesé al alboroto e  íbamos todos juntos pero basto un segundo de descuido de mi parte y me encontré con una pistola en la cabeza.

—Un ruido y mueres Sahian-arrastrándome lejos del grupo-no me arruinaras esto.
—Arruinarte qué si ya lo arruinaste todo tú sola-levantándome-me querías usar de carnada para matarlo.
—Cállate -golpeándome en el estómago- no hagas ruido
—Estúpida…-quejándome-no pudiste simplemente ser sincera, me ilusione sabes-arrodillándome de dolor- me hubieras evitado el estar aquí.
—Que te calles Sahian-tomándome del pelo-¿me escuchas? Cállate-golpeándome el rostro.
—Te encontraran y mataran-me levante- yo solo necesito un poco de tiempo para hablar con ese hombre.
—Sigues con esa estúpida idea, prácticamente te condenaste  yo solo me aproveche y lo facilitaste mucho.
—No voy a dejar que lo mates Cristina-mirándola fijamente- no llegue aquí para darme por vencida, alguien está esperándome y no la voy a defraudar.
—No puedes detenerme-lanzándose sobre mí- él debe pagar por todos los que mató.

Tenía todas las de perder en la maldita pelea y en la vida si seguía lamentándome y a pesar de que quede tendida en el suelo con una costilla rota no me iba a rendir, ella no me usaría y yo haría lo posible para encontrar al tipo antes que todos.

—Me estás haciendo perder el tiempo Sahian-limpiándose la sangre de la boca-pensándolo mejor me desharé de ti ahora mismo-sacando el arma-no quería matar a nadie más pero me estorbas.
—Tu eres la que siempre estorbó Cristina-apuntándole -gira lentamente y dame tu arma o te vuelo la cabeza.
—María-sonreí dolorida en el suelo.
—No te conviene retenerme María, déjame libre, me desharé de esa basura y de todos ustedes.
—Es el colmo que no hayas pagado la muerte de personas que pusieron su vida en tus manos y engañaste sin sentirlo un poco.
— ¡Tú qué sabes de lo que merezco y lo que siento!-tratando de soltarse-no tienes derecho-apretando los dientes.
—No te saldrá barata-llévensela y tengan mucho cuidado con ella.

Nos queda media hora para completar la misión antes de que la policía venga, muévanse, solo queda el ala B por desocupar y recuerden-guardando silencio- no maten si no es necesario.

—Vamos levántate Sahian-tendiéndome una mano-el jefe está aquí, hay que encontrar al líder de este basural y entregárselo-se detuvo- no te interpongas, enserio quería ayudarte pero si él está aquí no puedo hacer mucho.
—Déjame ir y encontrarlo si no consigo nada de él y me interpongo en vano pueden matarme, no me interesa.
—Estás loca, Samanta me mataría y si me salvo lo haría de seguro Alicia-sosteniéndome-ven conmigo, te ayudare a buscar otras alternativas.
—Llevo años explotando otras alternativas-derrotada- ya lo hice todo, esto es lo más descabellado y no me queda más por hacer.
—Sahian no…— ¡María lo tenemos! Repito ¡lo tenemos!

Corrí a penas hasta donde se encontraba el padre de Sandra, estaba en el suelo reducido por uno de los hombres de María, lo habían golpeado y alrededor de 15 hombres estaban muertos a su alrededor.

—Es mi oportunidad-camine hacía el.
—¡Sahian espera, es muy peligroso!
—Déjame -arrodillándome- ¿me escuchas no? –a penas se movía-Conozco a tu hija y se está muriendo, si quieres una muerte decente ayúdame a ayudarla.
—Levántenlo-ordenó María.
— ¿Tú quién eres?-mirándome fijamente-no quiero una muerte digna y nunca tuve una hija-burlándose.
— ¡No mientas!-grite-te investigue- me llamaste por teléfono interesado en redimirte y-
—Estás loca…
—María el jefe se acerca-le susurro un subordinado-nos meteremos en problemas.
—Tranquilo, las últimas oportunidades no se coartan, yo me haré responsable.
— ¿Qué sucede aquí? ¿María por qué sigue vivo?-cargando su arma y apuntando a matar.

Todos voltearon a la entrada del jefe, venía hecho una furia yo estaba desorientada y no entendía nada más que el hecho de que lo matarían y todo acabaría. Al menos eso fue lo último que pensé, pero no esperaba que fuera tan literal.

Me descuide, bueno siempre fui descuidada en cuanto a esto porque no me lo termine de creer nunca. Alicia a penas me dio indicios de lo que fue su vida este tiempo a la vez que cambió y mezclo todos los espacios de la mía. Aun así mi objetivo no varió, caí bajo al dañar a Sandra, pero aun si Alicia reapareciera mil veces Sandra me salvo de uno de los dolores más grandes de mi vida e independiente si Alicia  me salvo primero, yo no lo puedo fallar a mi corazón. Supere y comencé de nuevo gracias a ella, fui afortunada hasta ahora pero es sabido que todo tiene su límite y la suerte ya había estado de mi lado mucho tiempo.

Fui reducida por quien se supone era mi oportunidad para salvar a Sandra, fui reducida y antes de tocar el suelo pude ver mi sangre sobre las manos al ahogarme en ella. Al estar en el suelo no sentí fuerzas para dejar de pensar en que no complete mi misión, ahí en el suelo mi pecho ardía como si el suelo no fuese más que lava y me estuviera quemando y manteniendo consiente fuera del dolor corporal y el dolor por abandonar tanto, sin querer. Definitivamente morir no me calmaba como quise creer, ni me daba descanso, me iba atada a todo lo que no pude cumplir y eso a la vez me impedía partir por completo.

— ¡Sahian no!-Grito María
Fue lo último que pude oír.

Continuara...519
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Ghrecia
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   13/1/2015, 19:26

tss, cuando por fin das un indicio de con quien se quedaria Sahian parece que no importa mucho
por que podría morir :$.

como siempre te quedo estupenda la continuación Alexandra, estoy emocionada por saber como termina:D
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   8/3/2015, 23:34

Un poco más y terminamos.

*********
— ¡Alicia lo siento mucho!-llorando desconsoladamente.
— ¿Qué sucede? no me digas que…
—Lo siento tanto…
—No debí dejarla ir-tomando su cabeza- no debí…
— ¿Qué pasó Alicia?-tomándola del cuello Isabel- ¡qué mierda pasa!

Nadie entendía nada, yo había visto a la chica con Alicia y nunca me imaginé que Sahian anduviera metida en semejante problema, apenas creía todo lo que oía de Carla quien lloraba cada dos letras. Mi estúpida hermana se llevó el peso del mundo siempre y a pedido de nadie dejando no solamente a Sandra…sino que a todas.


De pronto entre la entrada del jefe de María, la posibilidad perdida para ayudar a Sandra y toda la mala suerte del universo, se escuchó un disparo.

— ¡Al suelo!- Grito Cristina quien acababa de deshacerse de sus captores- les advertí que sería yo quien lo mataría y fue una lástima hiriera a más gente antes de que sucediera.
—Vaya…Cristina-tosiendo-pensé había acabado contigo-eres bastante escurridiza maldita perra-sonriendo.
—No te iba a dar en el gusto maldito traidor-llorando-esto es por ella, por traicionarme y quitármela, es por Emily.

No pude reaccionar a tiempo y fue el peor momento. Resultó que Cristina estuvo siempre enamorada de Emily y solo buscaba su venganza. Fingió muy bien todo sembrando desconfianza de manera magistral pretendiendo además no ser capturada luego.

Fuimos emboscados por policías aliados al bastardo que murió dejando sus sesos regados por el lugar y a Sahian en el suelo, todo paso en segundos.
Cuando pude ser consiente de mi cuerpo me lance sobre Cristina entre el tiroteo y me disparo sin miramientos en el estómago, afortunadamente no doy puntada sin hilo y el puñal en el pulmón no la harían llegar lejos.
Caí junto a Sahian, la mire, era tan joven, se movía levemente y me dolía verla así  pese del poco tiempo juntas. La sangre quizás no le permitía respirar y estaba con los ojos y boca muy abiertos, su respiración hacía eco en mi mente, yo ya perdía la conciencia a medida perdía sangre, pero tome mis últimas fuerzas y la acomode ente mis brazos. Su mirada estaba perdida, había visto muchas veces esa mirada desafortunadamente.

—Lo siento mucho Sahian, este trabajo nos volvió fríos y no supimos darte la oportunidad de hacer lo tuyo en paz-quitando mechones de su rostro.
—San…San..dr..a…
—Shhh no hables, no hables, no hables…

Me acosté en el suelo con ella entre mis brazos mientras se negaba a dejar de hablar, perdí la conciencia y solo tengo recuerdos difusos hasta que desperté en el hospital. Aunque si me preguntaran qué es lo que más recuerdo, respondería que las lágrimas hirviendo de Samanta mientras presionaba nuestras heridas en la camioneta, definitivamente no podré olvidar como quemaban. Me sentía tan culpable por decepcionarla.

*****
Desperté desorientada, estaba en una camioneta y ya no había mordazas ni esposas ni nada, los hombres de afuera se veían alterados y me estaba empezando a asustar. Tenía un walkie talkie a mi lado, entonces supe que algo andaba mal y no tardaron en llegar a mí.

— ¿Tú eres doctora no? -Sacándome de la camioneta-¡ayúdanos por favor!

Me llevaron a otra camioneta en donde había don mujeres heridas y un hombre de edad las acompañaba. Una de ellas con un brazo y estomago baleado y otra con un cuchillo en el cuello y baleada en el estómago también, ambas tenían los rostros tapados pero yo no era idiota.

— ¡Sube tenemos que irnos ahora!-me grito en hombre que las acompañaba.
—¡Dios mío!-tape mi boca de la impresión- Sahian…
—Haz algo, ellas no pueden morir, tienen información muy preciada y-
— ¡Cállese!-grite tomándoles el pulso, tapando sus heridas con gasas, inyectándole lo que fuera que tuviera ese maldito y precario botiquín- ¡hace cuánto ocurrió esto!
—Menos de quince minutos, todo fue muy rápido-mantenlas hasta que lleguemos al refugio.
— ¡Refugio!-grite- ¡Se mueren,  debemos llevarlas a un Hospital!
—Imposible, somos buscados por la po-
— ¡Me importa un carajo!-tomando su cuello-de la orden o se nos mueren acá.

Prometí que arreglaría lo que quedara inconcluso si te pasaba algo pero nunca me imaginé que todo esto terminaría así.
Esa madrugada llegamos al hospital y pese a haber podido estabilizar a María entraste en paro, no querían permitirme el ingreso hasta que un colega se interpuso.  Habías perdido mucha sangre y tu corazón parecía rendirse poco a poco, tenías el cuello completamente destrozado, pasaron horas y apenas te ayudaba la respiración mecánica luego de pasar todo el trayecto convulsionando por la falta de aire, todo era crítico, si durabas unas horas sería mucho decían todos.
Salí sin poder aguantarme el llanto, se había acabado, nunca creí en los milagros y estaba agotada, desesperada y sola.

— ¡Ey!-se acercó el hombre de la camioneta-¿Cómo está la chica?
—Solo pude mover la cabeza en negativa por la incapacidad de hablar.
—Dios…-resbalando hasta el suelo por la muralla-esto no puede ser…
— ¿La conocías?-componiendo un poco mi voz-nunca te había visto.
— ¿Tú la conocías no?-me miro desolado- si es así respóndeme por favor.
—Sí, yo la conozco, ella no ha muerto-conteniendo el llanto-no ha muerto.
—Lo siento…-poniéndose de pie-ella conoce a mi… hija, ella decía venir por mí ya que mi hija está muriendo. Al principio no creí, no ate cabos, estaba enceguecido por la ira, solo quería matar a ese bastardo y no note hasta ya muy tarde que conocía su voz. Que nos habíamos contactado.
—Tú…-confundida- entonces no era  aquel al que teníamos que encontrar-tomándome la cabeza-¿esto se podría haber evitado?- rompiendo en llanto.

Debo admitir que ver a un hombre así de indefenso y que nos haya complicado tanto la existencia para contactarlo me hacía hervir la sangre, tanto que no resistí el reproche, el sacarle en cara que era un desgraciado y pedirle encarecidamente que luego de hacer la donación se fuera al diablo.

—No te preocupes, lo haré solo dime donde debo ir.
—Debes inscribirte y aparecer aquí el día que se concrete la operación-corte.
—Ok.

Aun no eran ni las seis de la mañana y fui a la habitación de María, me senté a su lado y oí sonar su celular, no conocía a la chica y tras varios minutos intentando crear una conversación entendible dijo conocer a Alicia, por lo que creí pertinente avisar de lo sucedido y traerlos a todos lo antes posible.

—Necesito que le digas a Antonia que me llame, seguro estará ahí cuando vayas con Alicia.
—Ok.

*******

—Todas-hablo Helena- prepárense, nos vamos ahora mismo al aeropuerto.
—Helena vendrán por nosotros en unas horas para llevarnos al avión que se dispuso, serán cuatro horas de vuelo-tomando sus manos-perdóneme por todo esto-habló Alicia.
—¿Quién ira a decirle a Sandra?-pregunto Isabel.
—Perdón por interrumpir, pero la doctora me pido encarecidamente que Antonia la llamara.
—Está bien, gracias Carla-yéndose al salón.
—An…Antonia que bueno oírte-sollozando.
— ¿Samanta estas bien, qué mierda paso?-tratando de bajar la voz- cómo paso esto y no nos enteramos.
—Lo siento, tú sabes cómo es Sahian y me deje llevar…-guardando silencio- Antonia, necesito que Sandra llegue lo antes posible y que no la alteren porque tenemos al donante y es compatible.
— ¿Sugieres que no le contemos lo de Sahian?-sentándose.
— Exactamente-evítenlo- si todo sale bien…
— Pero la ama y es parte de esta familia ¿tú sabes cómo reaccionara si no lo contamos y pasa lo peor? –guardando silencio-¿se va a salvar?
—Eso, eso… no lo sé.
—Oh Sam…-llorando-Sam…
—Lo siento mucho, tengo que irme vengan pronto por favor-cortando.
—No…-llorando-estúpida Sahian… ¡estúpida!
—Ey-abrazándola-tranquila amor, tranquila.
—Isabel no podemos contarle a Sandra-mirándola triste-tu hermana consiguió al donante y-
—Ya prepare sus cosas, no sabía cómo contárselo de todas maneras, aun no lo creo-arrodillándose-¿la vamos a perder? -sollozando-hace tan poco que nos reencontramos y me deja.

Llego la camioneta, Sandra estaba algo dopada por lo que fue más fácil llevarla, los rostros eran desoladores y se aguantaron entre todos el llanto porque Sandra despertaba cuando quedaba media hora para aterrizar.

—Alicia-se acercó Javiera- ella no hará preguntas debe de saberlo ya, es difícil que no sienta si está escrito en la cara de todos.
—Si lo admito la esperanza que albergo se irá-mirándola fijamente- ¿tu esperabas algo así no?-apoyándome en su hombro-esto le iba a pasar a ella.
—Esto no tenía por qué sucederle-secándose las lágrimas- yo no sé qué sucede…

Llegamos al hospital y como era de esperarse no dejaron a Samanta encargarse de Sandra, se notaba que no había parado de llorar que quizás no había comido e ignoro qué tan comprometida con mi hermana estaba para  haberse involucrado. Lo cierto es que le debía las gracias por no abandonarla, pero me sentía tan enfadada por dejarla ir que la bruma de mi mente me dificultaba ordenarme.
Por otro lado Helena y Víctor se hicieron cargo de los papeleos mientras Samanta les contaba lo pasado, Helena se vio devastada de un segundo a otro, me costaba verlo porque durante el trayecto se mantuvo lo más entera posible. Pero ahora no paraba de llorar y yo no podía ver eso sin notar como todo el sentido se iba con la sola posibilidad de perder a mi hermana.

—Isabel, termina esto por mí por favor-me pidió Víctor llevándose a su mujer.

Se llevó fuera a Helena y era nuestro turno de oír, Antonia se aferró a mi mano, estaba fría y temblaba, mire a las demás y no sabía cómo describir el momento. Era como ser sentenciada a muerte cuando encuentras tu razón de vida.

—Bueno chicas-metiendo las manos en los bolsillos de la bata -debido al periodo de tiempo que estuvo sin asistencia Sahian, el tipo de herida y su exposición, se desencadenó un colapso pulmonar y la posterior descompensación a nivel cerebral desarrollándose además una insuficiencia cardiaca que nos llevó a inducirle el coma. Anoche al llegar no se esperaba que pasara más de dos horas y muriera, pero ella es fuerte. Está con ventilación mecánica y no muestra señales alentadoras.

— ¿Podremos verla?-pregunto Alicia.
—Preferiría que primero lo hicieran sus padres ya que solo se recomienda dos personas. Luego, cuando todo se calme un poco y quizás después de la intervención de Sandra puedan entrar todas.
— ¿Cómo ira lo de Sandra Sam?
—Francamente no es mi área Antonia, pero esto es un largo proceso, su sola medula no nos  asegura el éxito, sobre todo porque sus antecedentes indican que la expusieron a quimio de manera descontinuada sin tener un plan futuro y ya va muy avanzada en la enfermedad.
— ¡Esa fue su madre y fue por alrededor de dos semanas nada más!-exaltada.
—Lo siento chicas, yo sé que quieren buenas noticas o algo de seguridad pero esto es así-sacando unas llaves- vayan a mi departamento y descansen, las llamare, aquí no habrá mucho que hacer por un rato.

Cuando todas se iban Alicia y Carla se quedaron y me acompañaron a ver a María, Alicia parecía irse del planeta a medida pasaba más el tiempo, estaba ausente, casi me resultaba imperioso abrazarla para retener la caída de sus pedazos.

—Alicia, ey, Alicia-sentándome a su lado-no sé en qué rincón de tu mente te encuentras, pero no te dejes arrastrar por favor-tomando sus manos.
—No sé cómo hacerlo, me pase cinco años recluida y lejos de la persona que más amo en el mundo, acepté que su corazón estuviera repartido… ¿pero ofrecer su vida por ella? ser tan egoísta como para dejarme cuando apenas nos volvemos a encontrar ¿eso debo entender?-parándose furiosa.
—Cálmate Alicia por favor-le pidió Carla- no es el momento ni lugar.
— ¡Cómo que no si está prácticamente muerta! no entienden…no entienden…ella se sacrificó por alguien más-rompió en llanto.
—Alicia, por favor no te hagas esto, no vale la pena (yo sabía perfectamente a que se refería).
—Sam, si se arriesgó por alguien más-mirándome-yo ya no soy su gran amor, ya no soy nadie…he vuelto a ser nadie.
—¿Y es lo que más te preocupa en estas circunstancias?

Alicia salió de la habitación, no alcance a seguirla porque Carla la chica que apenas conocía por historias de María rompía en llanto frente a aquella declaración y berrinche de Alicia, era obvio que estaba más que involucrada con ella.

—Si estuviste esos años con esa mujer, debes saber muy bien de Sahian pero te digo algo, un amor-corrijo-un buen amor puede ser sustituido por otro buen amor si sabes darle un espacio para recordar.
—Ella nunca ha tenido la intención de reemplazar su amor por algún otro Samanta, lo de estas dos es tan fuerte-apretando los puños-es tan fuerte que ni en un millón de años conseguiría robarme a esa mujer para mi…y es triste, pero lo peor es que es tan notorio lo de ella para todos, pero tan inseguro en estos momentos para Alicia.
—Aun así no me equivoco al decir que la conoces y ella te necesita, aunque sea duro.

Carla salió tras Alicia, era la única que en verdad podía confortarla enteramente puesto que no comparte más lazos con nosotras.

— Lo sabe mejor que nadie, créeme.

María despertó y debía monitorearla. Se veía muy triste y desorientada, tanto que no tardo en llorar y suplicarme disculpas por dejar morir a Sahian.

—Shhhh…no hables, estas muy débil-acariciando ese rostro precioso.
—Samanta, Sahian le pidió perdón a  una tal Sandra ¿es su chica actual no?  
—Sí, no podrías haberlo dicho mejor-sonreí triste.
—Debes decírselo, a penas y logré entenderla, había mucha sangre y su cuello…
—Cálmate, se lo diré a penas salga de su operación-recostándome a su lado- toda la familia y amigos de Sahian está aquí.
— Está bien –respirando más calmada-¿Cómo te encuentras? ¿No te paso nada con las drogas?
—Estoy bien-la abrace- estoy feliz de que te encuentres bien- largándome a llorar.
—¿Samanta?-abrazándola.
—Es solo, es…que le sugerí desconectar a su hija y me llevé todas las malas palabras y esperanza. Estoy segura que ellos también ignoraban los deseos de Sahian en estos casos, ella pensó en todo.
—No ha muerto-entre sorprendida y aliviada-no te culpes, tu eres la menos culpable y yo definitivamente debí ocupar su lugar, falle y-
—Shhhh, te dije que no hablaras y menos si se trata de dejar de vivir-mirándola a los ojos- me cuesta mucho pensar en que haría si me hubiera tocado decidir quién muere y quién no.
—Sonrojo- Me estás diciendo que…
—Shhhh-besándola- parece que esta es la única forma de que obedezcas.

Eran alrededor de las ocho de la tarde y Sandra se encontraba descansando en su habitación. Según los doctores no se presentó ningún tipo de complicación pero debían monitorear constantemente. Javiera y Natalia se quedaron con ella a esperar despertara mientras con Antonia íbamos por Víctor y Helena que debían estar con su hija.
Estaban ambos abrazados fuera de la habitación dando la impresión de depender completamente del equilibrio del otro. Nos acercamos y los abrazamos con fuerza hasta que Helena nos sentó a Antonia y a mí, parecía tener algo muy importante que decir.

—Chicas, no sé ni cómo hacerme la idea de esto-apretando la mano de Víctor-yo siento que aún va a despertar…y…
—Tranquila amor-abrazándola- lo que sucede es que pensamos esperar a que Sandra este algo más estable, contarle la situación, darle su tiempo y desconectar a Sahian.
— ¡Cómo! –Mire a Antonia desesperada-¡¡No!!-me levante- por qué van a hacer eso ¡me niego!-dirigiéndome a la habitación donde se encontraba mi hermana sin escuchar una palabra más.

¿Desconectarla? ¿No hay esperanza?
—Despierta Sahian, te lo ruego…

Me senté a mirar su rostro siempre perfecto y tranquilo, estaba todo su cuello y torso vendados, estaba pálida y las maquinas hacían tanto ruido que por un momento pensé en que yo no podría descansar si tuviera semejante molestia en la habitación. Mis ojos se inundaron de lágrimas por ser tan egoísta y en eso que me dejaba llevar por la pena sentí los brazos de Antonia rodeándome.

—No está en nuestras manos la vida de nadie amor, yo no estoy de acuerdo con desconectarla, pero pelear y reaccionar así no ayuda.
—Pero Antonia, desconectarla significa no verla más, me la quitan…
—Nos las quitan a todas Isabel-entrando Javiera y Natalia.

Estuvimos mucho tiempo todas ahí recordando y riéndonos pese a la falta que nos hacían las escenas de Sahian, los berrinches, las ideas descabelladas, su manera de demostrar afecto y lo que más nos sorprendía a todas, el extremo al que decidió llegar por alguien más.

—Siempre se desvivió por ayudar a las personas que amaba y nadie pudo retribuirle nunca nada-entraba Alicia.
—Me alegro de que volvieras cariño-dijo Antonia mientras se levantaba y salía del cuarto.

Dejamos a solas a ese especial par de mujeres, ellas nunca parecieron necesitar a nadie más cuando estaban juntas por más que evitara reconocerlo y esta vez no fue la excepción.

—No la despiertes tan agresivamente Alicia-me soltó al oído Javiera y se fue sonriéndome.
—Esa mujer siempre tan rara, recuerdo como si fuera ayer cuando andaba tras tu “aroma” dispuesta a lo que fuera por llevarte a la cama. Que celos tuve, que enojada e insufrible me puse, pero terminaste haciéndolo conmigo y es uno de tantos recuerdos que llevo colmándome el alma y gracias a los cuales pude aguantar tanto tiempo separadas.

—Disculpe señorita, pero la hora de visitas acabó hace bastante-apareció una enfermera un tanto disgustada- solo por ser amigas de la Doctora Samanta se les permitió, pero le ruego que se despida y la deje descansar, volveré en media hora.

Apoye mi cabeza junto a su mano luego de irse la enfermera y le bese cada dedo. Al acabar subí por su brazo hasta llegar a su rostro, depositando pequeños besos en su frente. Como deseaba que hiciera algún gesto.

—¿No pudiste retrasar o evitar esto Sahian?-apretando su mano- ¿no pudiste darme tiempo de enmendar mi ausencia o al menos tiempo para abrazarte y verte feliz? por favor despierta ¿Por qué no me dejaste salvarte tal y como lo hiciste conmigo? Nunca siento miedo si se trata de ti, pero ahora lo siento…no me dejes aquí.

Me senté a su lado y la observe largo rato, me sentía impotente y apretaba su mano con fuerza, estaba tan tentada a saltarle encima y moverla hasta que abriera los ojos pero desistí y antes de marcharme metí su meñique a mi boca y lo mordí levemente esperando algún gruñido, pero nada.

—Yo sé que puedes despertar, sé que quieres hacerlo pero por favor no nos dejes. Puedo aceptar que te quedes con ella si así quieres despertar-rompiendo en llanto- estoy dispuesta a guardar mi amor por ti donde no le haga daño a nadie, pero despierta, prometiste que nunca me dejarías.
—Hora de irse Alicia, es muy tarde-apareció Carla con la pequeña dormida en sus brazos.
—No quiero dejarla sola, despertara y no vera a nadie eso no puede pasar-aferrándome más a su mano.
—Alicia…
— ¡¿Qué?! ¡despertará!-subiendo considerablemente la voz.
—Por qué hay tanto ruido-apareció Sam- Alicia, ya basta con las escenas.
—Sam impide que la desconecten, si es por el dinero yo-
—No es por el dinero y por favor ya dejen de pedirme tantas cosas, entiende cariño-suspirando-viene la enfermera, por favor tiene que atender a Sahian, vamos a casa.

Llegamos a casa, nos esperaban para cenar desde hace mucho, pero no hubo discusión alguna. Éramos muchos pero me faltaba lo más importante, quizás estaba siendo altanera y una consentida pero no me la podían quitar.
Comimos en silencio y al terminar Sam decidió quitarse un peso de encima. Tal como se esperaba de Sahian no dejo cabo sin atar y si su existencia la consideraba una carga, lidiaba rápidamente con ello.

— Chicas les pido un momento de atención-levantándose de su silla- sé que no he sido lo suficientemente empática con los acontecimientos recientes y espero no me malinterpreten ni crean que me son indiferentes. Pero tengo en la mente que si hubiera llorado menos en la camioneta cuando me mandaron a curar a Sahian o hubiera hecho algo diferente-apretando los puños- esto no estaría pasando y bajo esa premisa he actuado estos días. Soy Doctora y se mejor que nadie que nunca te acostumbras a ver personas heridas o muertas, menos al ser tan queridas. Estuve con Sahian las últimas semanas, la vi sufrir, colapsar, tener esperanzas y le prometí me haría cargo de todo si ella no podía, en ese momento solo lo hice para conformarla, jamás se me cruzo siquiera por la mente que esto sucedería. El punto es que dejó mucho más de lo que yo creía a mi cuidado-sacando un sobre.
Aquí está la orden de desconectar de Sahian-dejando escapar unas lágrimas- a mí nunca se me hubiera ocurrido sugerir desconectarla, no lo concibo, pero debía informarlo y se lo dije primero a sus padres y ahora se los digo a todas.

Quienes no sabían bien como había surgido este doloroso tema guardaron silencio, otras dejaron escapar nuevamente sus lágrimas, yo…estaba furiosa.

—Chicas calma, sé que es difícil-habló Helena- nosotros esperaremos a que Sandra esté al tanto y ya…no hay nada que podamos hacer.
—Pueden no hacerlo y ya-proteste.
—No podemos ir en contra sus deseos Alicia- contesto Víctor.
—Ni siquiera le hemos dado tiempo de reponerse de las heridas ¿Qué pasa si despierta una vez su cuerpo mejora, o antes?
—Alicia basta-me abrazo Sam- hay tanta posibilidad de que suceda como de que no suceda, cálmate.
—Ya estamos todos más que cansados y ha sido un día largo, no sigamos discutiendo y vámonos a dormir lo necesitamos en verdad-sentenció Antonia desapareciendo del salón.

Pasaron un par de días luego de aquella conversación en los que María se reponía rápidamente y comenzaba a exigir que la dejaran marchar pese a mis rotundas negativas. Así mismo Sandra respondía favorablemente a la intervención pese al débil estado con el que fue ingresada y aunque aún no se le informaba de Sahian se me hacía extraño que no preguntara nada. Por otro lado entre todos se turnaban para no dejar sola a ninguna de las chicas completándose así dos semanas desde lo sucedido y el alta de Sandra.

— ¿Aló? Antonia son Sam.
—Sam voy en camino al Hospital, perdón por el retraso y-
—Descuida, me hare cargo de llevarme a Sandra, mi turno acabo y-
—No, descuida no te hagas problema ya basta con que nos tengas a todas aquí y-
—Ve por comida Antonia.
—¿No hay modo de ganarte no?
—No lo hay, nos vemos y me llevare a las demás también, adiós.

Llegue a la habitación de Sandra y está ya estaba vestida y terminaba de alistar su bolso, se encontraba callada, serena, se veía mucho mejor y eso le daba algo de paz a mi corazón casi llevándome al borde de las lágrimas-sé que también la sientes Sahian.

—Seré tu chofer hoy ¿cómo te sientes cariño?
—Todo se siente bien, aunque sea mínimo si lo comparo a como llegue…si, se siente bien-guardo silencio por un segundo- salvo por una cosa-mirándome fijamente a los ojos.

No hizo falta oír algo más, tal como Javiera me dijo la otra noche ella lo sabía y ha sido lo bastante fuerte y paciente para esperar a verla pese a que arriesgaba el no verle más.

—Permíteme y te doy la privacidad que necesitas-tomando el celular- ¿Javiera? Toma la camioneta y vayan a casa, ya es hora.
—Entendido, pero ¿estarás bien sola?
—Sí, tengo que estar bien-corté.

Volví  por mi bata y acompañe a una silenciosa y extrañamente calmada Sandra a la habitación donde se encontraba Sahian. No hicieron falta palabras de aliento ni fuerza, solo siguió y cerro tras de sí la puerta dándome a entender que no quería a nadie cerca por lo que me decidí a esperar junto a María.

******
La habitación tenía su aroma por encima de todo medicamento y vendaje, fue un golpe muy fuerte corroborar todas las sospechas de una vez. No recuerdo haber sentido tanto miedo en años al verla ahí, ni siquiera el saber que moriría se comparó al miedo que tuve por no sentir a Sahian aquel día en que de la nada nos embarcamos en un avión. Pensé por un momento que no me quería ver porque se había desconectado de mí, que se quedaba lejos de las mujeres que dice amar pero no tarde mucho en unir cabos. Hubo pedazos de conversaciones, susurros, miradas acusantes y cortantes entre las chicas las últimas semanas que no pasaron sin más. Yo por el cansancio apenas podía focalizarme en desenredar todo pero la pena hacía muy bien su trabajo y solo me sometía a la cama de tan lamentable forma que no podía más que sufrir en ella por no tener derecho a saber qué pasaba por estar muriendo. Aún hay mucho que no entiendo y me cuesta creer que esté pasando, pero lo más importante es…

— ¡¿POR QUÉ NO DESPIERTAS?!
*********************************************************************
Sucedió que a los pocos días de salir de alta Sandra se decidió a desaparecer. Samanta entro en pánico puesto tenía un tratamiento que seguir, medicamentos que no se podían tomar a la ligera y ser supervisada diariamente. Helena palideció ante la situación y yo pensé iba a estallar, apenas podía con toda la presión y pasaba esto. Nadie supo en qué momento se fue ni que tendría en mente, solo se fue y la doctora se vio más abatida de lo que ya se encontraba también.

Por otro lado yo me encontraba en vilo, sin poder dormir y completamente superada a causa de Sahian, siempre todos creen que no verán morir a algún ser querido menor, que se salvaran de tal dolor, pero como nada esta comprado en esta vida y yo no me lo podía bancar me pase un par de noches despertándome y despertando a Antonia apenas cerraba los ojos porque oía su desesperación al no poder levantarse.
No era nada desconocido que me oponía tajantemente a desconectarla y de alguna manera logre hacer tambalear a Helena con mi egoísta sentir, pero lo cierto es que no concebía seguir adelante sin ella o cualquiera de los que me rodeaban, pero sobre todo sin ella. Estaba siendo una cobarde otra vez.

Se completaban tres semanas desde que Sahian había sido ingresada al hospital, tres días sin saber de Sandra. Por otro lado María, la chica que no sé de donde salió y que debido a Carla y sus peticiones de aguardar a que se recuperara para interrogarla pese a que me estaba enloqueciendo, fue dada de alta. Estaba decidida a hablar con ella porque Samanta no ha querido soltarme nada de lo que hizo Sahian los días que se quedó en el departamento y el cómo es que terminó todo tan mal. Esa era  mi intención, pero desafortunadamente fue interrumpida por un problema mayor y esperado por todos.

— ¿Isabel estas en el Hospital?-era Antonia.
—Sí, acabo de salir de ver a Sahian, estoy aquí con Samanta ¿necesitas algo?-me preocupe.
—Pásame a Samanta amor.
— ¿Qué sucede Antonia?- suspirando.
—Algo muy malo-sollozaba- trae a Isabel, no le digas nada.

Partimos al departamento de Samanta, estaban todas en la sala conteniendo una pena que no tenía nada que ver con Sahian esta vez, pero me imaginaba lo que podía ser.

—Isabel-se acercó Helena llorando a abrazarme.
—No…-tape mi boca y suspire lo más hondo que pude para no desarmarme ahí.

Fui abrazada  más fuerte por Helena quien se deshizo en llanto y no lograba armar palabras para decirme lo ocurrido. La abrace fuerte y susurre a su oído palabras tranquilizadoras pese a que yo no me sentía en ese lugar, estaba lejos evitando ser vencida por todo esto que nos azotó como familia y teníamos que dar frente, no me iba a rendir.

Antonia  y Héctor se acercaron llevándonos al sofá para proceder a relatar lo ocurrido seguramente.

—Esto es muy difícil y casi increíble-soltó Héctor- recibimos hace un par de horas la lamentable noticia de que mis suegros fallecieron tras tres días de complicaciones severas a su salud justo ahora que no estábamos ahí debido a que mi hija-temblándole la voz-se encuentra en coma al otro extremo de donde ellos estaban.

Mientras abrazaba a Héctor el cual contenía entre sus brazos a Helena, Antonia se puso de pie y decididamente nos puso a todos en marcha como verdaderos títeres.

— Bueno familia, tras los últimos acontecimientos debemos prepararnos y organizarnos-trago saliva- todo esto ha sido un golpe para cada uno de nosotros, pero debemos mantenernos unidos-acercándose a Samanta- y necesitamos saber lo que hizo Sahian aquí, que sucedió con el donante para Sandra, cómo encontraremos a Sandra y a la vez no descuidar a Sahian.
—De mí no tienen que preocuparse-entrando al departamento- lamento haberme ido así.

Sandra hizo su aparición, no se veía lastimada ni nada pero recibió la reprimenda del siglo proveniente de Helena, quien luego de darle una cachetada la abrazó y se vio más aliviada.

María por petición de Samanta ayudo a esclarecer lo sucedido con Sahian, sus planes, intenciones, errores…el donante y padre de Sandra. De donde había aparecido, quién la había contactado y la relación con Alicia, que se mantenía en silencio junto a Natalia y Javiera.
Apenas pude creer lo que fue la vida de Alicia luego de que se le diera por muerta, no tenía idea que Carla, aquella chica que se estableció hace unos cuantos años como nuestra vecina estaba involucrada en la vida de estas mujeres. Que pequeño es el mundo y que pequeña me sentí al no haberle tomado el peso a las palabras de Antonia sobre Alicia.

Pasamos largo rato conversando, tratando de calmar los ánimos y ya me encontraba saturada de tanto relato y al voltear a ver a Sandra note que estaba peor que yo, no paraba de llorar y no pudo soportarlo más cuando María le dio el mensaje de disculpas de Sahian al caer heridas.

—Ella debe creer que fallo-desplomándose en llanto- ella debe creer que no logro salvarme y no puedo con esto, no lo puedo soportar preferiría mil veces seguir muriendo y tenerla aquí ¿por qué no pensó nunca en ella?
—Ella siempre ha sido así y no lo cambiará nunca-se levantó Alicia- ella siempre fue lo suficientemente especial como para hacer este tipo de cosas, pero no lo dijo porque quisiera llevarse los méritos o algo así, probablemente era su mejor forma de dar a entender que en realidad le importabas.
—Y habiendo tantas formas en que ya te lo demostraba-se arrodillo Javiera junto a Sandra- uno puede creer que es idiota, pero sus acciones no la dejaban ver muchas opciones, solo quería facilitar la vida de todas porque se sentía culpable de los problemas comunes de nuestras vidas luego de alejarnos-sonriendo- estoy segura que pensaba que hasta el hecho de que mi novio me dejara era a causa suya porque eso es Sahian.
— Llego muy lejos porque de no haber sido así no hubiera tenido las armas para plantarse frente a ti y frente a todas-se acercó Natalia- no hay que matarse con culpas o de lo contrario Sahian no volverá, así que levántense del suelo-tendiéndoles la mano-esto no ha acabado aún y ella tampoco.

Todos quedamos en silencio sintiendo la vida más efímera que nunca, estábamos débiles, tristes pero jamás derrotadas y eso era gracias a la terquedad de Sahian. Nadie alababa que se haya echado al mundo a la espalda, pero era su manera de cumplir y aunque trato de ser equilibrada e incluirnos para ayudarla prefirió saltar sola al final - estúpida.

Dicho todo lo que debía decirse partimos todos excepto Samanta y María al entierro de los abuelos, ya era tiempo de que le devolviéramos su espacio, se las había jugado completamente por Sahian y por todas sin importarle su propio bienestar. Tuve que admitir que me causaba celos entender que por eso Sahian acudió a ella y no a mí, se entendían mejor que bien en ese aspecto, las dos son unas testarudas.

—Helena necesito discutir algo antes de que se marchen, me das un minuto a solas por favor-guiándola a la cocina.
— ¿Qué sucede Sam? no me digas que es otra mala noticia porque-
—Tranquila Helena-tendiéndole unas llaves.
— ¿Y esto?
—Son las llaves de una casa cerca del hospital de la que podrás hacer uso hasta que sea posible el traslado de Sahian.
—Pero…
—Entiendo que la orden de desconectar no se efectuara porque Sahian no firmo todo el papeleo y no quiero pienses no las quiero aquí ni nada de eso, de hecho-tendiéndole otras llaves- estas son las del departamento.
—Entiendo lo de las llaves de la casa, pero estas no-mirándola fijamente- ¿sucede algo contigo, puedo ayudarte? por favor dímelo es lo mínimo que podría hacer.
—Yo me voy del país en tres días Helena.
— ¿Pero por qué? ¿Volverás?
—Sahian lo sabía y puso tu misma cara-sonriendo triste-ya no me voy por las mismas razones que aquel día que se lo conté a ella, pero debo avanzar.
—Yo no soy como Sahian, exigiré me visites-abrazándola- no tengo como agradecerte y aun si lo supiera igual te exigiría regresar-apretándola más- siempre habrá un lugar para ti en esta familia, independiente de lo que te cueste debido a Antonia.
—Tu hija no heredo esa percepción excepcional-separándose-regresaré, tengo motivos de sobra esta vez, es solo que no sé cuánto tardare.

Todos se marcharon y pude sentir el molesto silencio del departamento una vez más, al menos eso creí hasta que entre a mi habitación con la intención de recostarme.

—Con que te vas-mirándome triste.
—Así es-tomando aire.
— ¿Y no pensaste?-guardando silencio- no…
— ¿Si pensé en decírtelo? pues sí, pero no sabía cómo-sentándome a su lado.
—…
— ¿Qué estamos haciendo María?
—Nada que yo sepa-poniendo una mano sobre su herida- no estamos haciendo nada.
—Exacto- voltee a besarla.
—Ey-mirándome tiernamente.
— ¿Me esperaras?-escondiendo mi rostro – no tienes por qué hacerlo pero…
—Hare lo que necesites-abrazándome con fuerza-puedo ser lo que tu…quieras-dejando caer unas  lágrimas.
—No llores-aferrándome a ella- porque lloras si-sonrojada-por qué lloras si no te sientes con el derecho ni de pedirme una explicación.
—No puedo parar-tapando su rostro con el antebrazo-no puedo aceptar separarme de ti, es como-suspirando-es como si te fueras de mi vida después de hacerme vivir los mejores años de ella…y…
—A penas nos conocemos-sonriendo entre los sollozos.
—Sí, apenas nos conocemos y siento que me rompo en pedazos, no quiero-sentándose y acomodándome para que la mirase-no quiero dejar esto así.
—Qué tienes en mente-secándome las lágrimas-yo soy pésima para hacer lo que sea.
—Ya verás-abrazándola.
—No gozo de mucho tiempo-correspondiendo el abrazo.

María se marchó antes de cenar con la excusa de que debía ir por algo muy importante. Se suponía debía mantenerse en reposo pero no me sentí capaz de detenerla y me decidí a esperar su regreso pero no llego y al día siguiente tampoco. Sentía un vacío abismal al no saber de ella, no tenía ni siquiera su número, su dirección, era ella la que podía desaparecer de mi vida, lo mío resultaba más parecido a una niñería en su vida y probablemente no se tomaría las molestias conmigo.
Me decidí a hacer mis maletas y a medida intentaba siquiera doblar un calcetín me embargaba un  pesar horrible al no saber retenerla, solo quería oírla decir que quería me quedara a su lado, pero soy una caprichosa herida e insegura que terminara su vida sola. Lo cierto es que me pareció tan perfecta que no pude evitar sentir que no la merecería jamás y ahora estoy caminando sobre titubeos y dependiendo de ella…no aprenderé jamás.
Deje la maleta a medias y vacié el mueble y todo el alcohol de él, me tire en la alfombra del centro de la sala y llore a mares por no tener la capacidad de luchar por alguien así como Sahian que lo hacía a pesar de todo y contra viento y marea. Que amargo seguía siendo llorar por autocompasión.
No supe en que momento me dormí pero cuando desperté estaba en mi cama arropada, me levante dando tumbos hasta donde perdí inicialmente la conciencia y la vi, mirando a la nada y en completo silencio, pero haciendo eco en mi de todo lo que sentía al tenerla cerca.

—Vaya, hace nada te deje en tu cuarto y te levantas-me sonrió como si nada.
—Lo siento, es que-ni te imaginas todo lo que me ha pasado sin ti-es que no podía querer respirar si no estabas aquí.
—Oh Sam como dices algo así-acercándose y guiándome nuevamente a mi cuarto-lo haces más difícil.
—Nada es difícil cuando todo es claro-cerrando la puerta luego de hacerla entrar conmigo.

Yo solo quería embriagarme de su esencia esta vez y para siempre, desenvolver sus gustos y hacerla sentir confortada, yo solo quería volverme su mundo e incapacitarla para huir. Deseaba con todo mi corazón que esa mujer me escogiera como yo inconscientemente ya lo había hecho desde que se volvió mi razón de quedarme.

—¿De qué claridad me hablas?-pregunto con tono divertido ayudándome a poner el pijama.
—De la que estas callando-respondí metiéndome a la cama.
—Estas ebria aun-recostándose a mi lado.
—¿Por qué volviste?
—Nunca dije que no lo haría-sonrisa.
—¿Por qué? Irte para evitar cargar con alguien como yo no se ve difícil para alguien como tú.
—¿Alguien como yo?
—¿Por qué?
—Porque viene a reclamarte como mía por lo que nos resta de vida-mirándome a los ojos-ahora duerme.

Mi corazón dio un vuelco y no me pude contener, la bese, la bese de tantas maneras que desaparecí y me reencontré a su lado solo para dejar claro que yo ya era suya.

—No me dejes nunca-abrazándola fuerte.
—Tú eres la que se va-cobijándome tiernamente.
—No me iré del lado de la mujer que amo-sonreí.
—¿Eso es verdad?-sorprendida
—Cómo te lo compruebo-arrodillándome a su lado.
—Me basta con un si-contesto nerviosa.
—Creo que es mejor asegurarnos-abalanzándome sobre ella-te dejare más que claro que soy tuya y de nadie más.
—Aún estoy convaleciente para esto Sam-sonrojada.
—Yo me encargo, soy tu doctora ¿recuerdas?

Lo cierto es que nunca podré ser como Sahian, ella no mide dedicación para nadie, pero para mi suerte esa noche yo no pude despedirme sin dejar todo claro. Volvería lo más rápido posible, solo tenía que zanjar el contrato en Estados Unidos.
**************************

Nos enteramos al volver que Samanta se había marchado, Antonia se desesperó atribuyéndolo a su típica personalidad autodestructiva y solitaria y la verdad era que a nadie más le pareció lo que a ella y gracias a Dios Helena se lo hizo ver de manera clara para que dejara la histeria. Por otro lado nos tocó contar lo sucedido a Alejandra y Lissette que por asuntos personales no se vieron involucradas en las andanzas de Sahian. La más choqueada fue Lissette, admitió que nunca imagino que Sahian llegaría tan lejos, en cambio Alejandra sabía perfectamente a los extremos que era capaz de llegar Sahian, lo cual exteriorizo como un fatal enfado  hacia todas por no haberla detenido.

Afortunadamente todo fue amainando al pasar los días y así se completó un mes desde que Sahian había caído al hospital. El doctor pese a la negativa al traslado nos aseguró que las heridas ya estaban en su totalidad tratadas pero aun no recuperadas, Helena por su parte no tomaba en cuantas las sugerencias de él, ella solo quería volverse a Santiago y dejar a Sahian en manos en las que confiaba y esas no eran las de nadie más que la amazona que solicito la tomografía de Sahian, la doctora Italia.

Una vez resuelto el papeleo y dispuesto el transporte nos volvimos junto con María como escolta a Santiago. Al llegar al Aeropuerto nos recibió Angelina junto con Renata proporcionándonos el transporte adecuado de Sahian hasta el hospital. Tengo que admitir que sentía mis esperanzas renovadas, el hecho de nuevos doctores, exámenes y opciones de tratamiento hacían que tuviera esperanzas. Pero los meses pasaron y al no haber evolución todos fuimos arrastrados al contexto de negación, los rostros de las chicas llevaban el peso del tiempo en que Sahian no daba luces de despertar y ya habíamos sido informados de que las posibilidades ascendían a nada dejándonos completamente desorientados.

—Ey amor, te traje un café-sentándose a mi lado.
—Gracias-tomándolo con ambas manos-te vez cansada ¿no dormiste otra vez?
—No puedo dormir si no estás, ya te lo he dicho-tomando su café.
—Siento eso, pero ya han pasado más de seis meses Antonia-mirando por la ventana-prácticamente las vidas de todos se han detenido, yo…-conteniendo el llanto-yo no podría siquiera levantarme si no estuvieras para mí.
—Tranquila Isabel-abrazándola-yo sé lo que todos estamos pasando y sé también que lo vivimos de distintas perspectivas, pero te estoy perdiendo y no puedo permitirme.
—No he ido a ningún lado-tomando un sorbo de café-no me moveré de aquí.
—Eso es precisamente lo que no está bien-levantándose-tenemos que salir de esto-suspirando pesadamente.
—No es como si tuviéramos mucho que hacer respecto a esto, tranquila.
—No pareces ver lo que sucede, no pareces estar viendo lo que nos sucede-alterándose- te necesito y no estas, nos estamos perdiendo.
—Lo siento-tratando de abrazarla-Antonia yo no sé qué hacer-confesé mortificada.

Fuimos obligados como familia por parte de Antonia y Javiera a reinventarnos por el bien de todos. Estábamos hechos una miseria y los roces eran evidentes, Héctor y Helena estaban agotados y discutían a menudo, Natalia, Lissette y hasta Alejandra se habían peleado debido a malos entendidos. Sandra y Alicia…bueno esas dos eran a las que menos entendía, una se fue con su madre, parecía decidida a ocupar su tiempo y solo la veíamos en el hospital y apenas nos dirigía la palabra. Alicia por otro lado se encerró en su departamento, no visitaba a Sahian y no se contactaba con nadie más que María, la cual opto por irse con Carla y su hija a su hogar mientras Samanta estaba fuera.
A simple vista era fácil deducir que necesitábamos un salvavidas, pero nadie lo noto hasta pasados unos cuantos meses y afortunadamente el salvavidas llegó.

Era una mañana como todas, me dirigía al cuarto de Sahian para pasarme un rato leyendo y me encontré una figura conocida revisándola.

—Bienvenida de vuelta extraña –quedándome en la puerta-creo que tienes una percepción muy mala de “vuelvo en unos días”.
—¿¡Pero qué demonios Isabel!?
—¿Sorprendida?
— Estas echa un desastre-dándome un abrazo.
—No puedo decir lo mismo de ti-mirándola de pies a cabeza-¿trabajaras aquí ahora?
—Gracias, y sí, digamos que me conseguí un buen puesto-sacándose la bata.
—Me alegro mucho-mirando el reloj- ¿pero no es muy temprano para dejar el trabajo?
—No hay horarios para mi Isabel, vamos que tengo prisa por ver a los demás.
—Espera yo-mirando la cama con Sahian-¿Cómo es que no tienes horarios?
— ¿No piensas llevarme no?
—No me culpes por ser una mujer curiosa y testaruda-sonriendo.
—Que dura eres, lo iba a contar una vez estuvieran todos pero al no tener el auto aquí-suspiró mirándome divertida-desde hoy seré la jefa del lugar.

Llegamos a casa y como hace meses el ambiente revivió, Sam traía energía para regalar y no tardo en moverlos a todos y obligarnos a celebrar su regreso.

— ¿Sabe alguien algo de María?-pregunto mientras sacaba las bolsas con comida de la entrada.
—La persona que puede responderte eso es justo la que no se ha aparecido en todo este tiempo, Alicia.
—No entiendo nada, le marque a su celular y no me respondió.
—Por qué no vas por ella Sam, así mientras preparamos todo.
—Buena idea Helena-dejando las ultimas bolsas- por lo que recuerdo no queda lejos de aquí.
—SAMANTA-grito Javiera- te quedaron bolsas en la entrada.
—Imposible-dirigiéndose a la puerta-estoy segura las entre-guardando silencio- todas.
—Yo puedo llevarte donde Alicia-jalándola rápidamente fuera de la casa.
—Si las miradas quemaran-dijo entre risas Javiera cerrando la puerta.
—Esperemos que vuelvan hoy-soltó Héctor con un tono pícaro.

Todos reímos de buena gana y ahí fue cuando entendí que no podíamos seguir como hasta ahora, teníamos que avanzar porque nuestras vidas tal como dijo Antonia, no nos iban a seguir esperando.

—¡Ey! espera no puedo correr con tacones-quejándome- ¡María para!
—Ya llegamos-abriendo la puerta velozmente y metiéndonos dentro- al fin…

No hubo tiempo para saludos, ni explicaciones ni algo más que no fuera el camino a la cama. Estaba definitivamente flotando en brazos de esa hermosa mujer, que cerró la puerta tras de sí y poco a poco dejo caer todas sus formas y maneras de decir que me había extrañado hasta el punto de sentir dolor.

—Casi no lo logro-refugiándose entre mis pechos desnudos- por poco y…
—Shhhh…-abrazándola fuerte-ya estoy aquí preciosa, estoy aquí para ser tu mujer hasta el final de mis días-buscando su rostro-perdón por haberme tardado.

El momento del reencuentro fue mejor de lo planeado, no quería levantarme pero había organizado una fiesta para mí y aunque ganas no me faltaban, no podía desaparecer para seguir haciendo el amor con esta diosa que me ayudaba a vestir y me llenaba de besos cada que podía.

— ¿Vamos?
—Si-tomando su mano-espera-cayendo en cuenta que había olvidado algo importante.
— ¿Qué sucede?
—Alicia -largándome a reír-dónde está.

Parecía que las que tenían todo planeado eran ellas, Natalia filtro la información y era más que evidente puesto que lo del departamento despejado no era casualidad y Alicia estaba ya en la casa con todos esperando para comenzar a celebrar que estábamos casi todas.

— Que alegría tenerte de vuelta Samanta, en serio te extrañamos-levanto la copa Helena- Salud.

A partir de ese día todo dio un vuelco relativamente significativo para Helena, Héctor y las chicas. Lissette y Natalia decidieron ponerse en marcha con sus estudios al poco tiempo y comenzaron la universidad. Natalia no era fan de alejarse de Javiera quien la tentaba y complacía en lo que se le ocurriera, por lo que se quedó con nosotros en Santiago a diferencia de Lissette, que decidió irse a Canadá y de pasada e inesperadamente se llevó a Sandra con ella quien quería recorrer todo lo posible antes de verse imposibilitada nuevamente por alguna recaída o lo que fuera. Alejandra en cambio compro un terreno cercano a la casa de los abuelos de Sahian e instalo un nuevo local, mucho más pequeño, pero lo suficientemente relajado como para vivirlo. Isabel y Antonia se fueron a vivir juntas luego de un largo proceso en que Isabel buscaba su camino decidiéndose por la rama de la educación al mismo tiempo en que Alicia sorprendiéndonos a todas se entregó de lleno al área médica de la Kinesiología.

Por mi parte tenía grandes planes y proyectos y a la mejor compañera para sostenerme. Gracias a su apoyo no me rendiría con Sahian y estaba segura que junto con la doctora Italia que me trajo a este hospital desde Estados unidos y se transformó en una buena amiga mía y de la familia, lograríamos algo grande y aún si no resultaba, no nos quedaríamos por falta de intentos.
*******************

Recuerdo que cuando todas decidimos emprender el camino para lograr nuestras metas, acordamos reunirnos con los proyectos empezados o ya realizados en la casa que nos juntó y que aunque no fue con todas al mismo tiempo creó grandes lazos a través de este.
Es así entonces que esperando a que se cumpla esa promesa esperamos con ansias a todas luego de cinco años que realmente volaron al menos para mí. No nos alejamos durante todo ese tiempo, Antonia siempre llamaba y acabábamos todas sabiendo de todas. Lastimosamente hubo algunas con las que era más que difícil obtener señales.

—Hoy es el gran día cariño-poniendo el abrigo en la silla - hoy todas nos volvemos a encontrar, ojalá pudieras verlo y…-suspirando- ojala pudieras mirarme o tomar mi mano para quitarme esta soledad de ti-timbre del celular-¿Aló?
— ¿Alicia estas en el hospital?
—Si Sam, termine  mi turno y pase a ver a Sahian antes de encontrarme con las demás.
—Ok, voy para allá, necesito hablarte.

Me quede parada junto a la ventana y volvió a sonar ese timbre tan melancólico (Morrisey-Let me Kiss you) que había puesto hace unas horas en aquel celular que se encontraba en la mesa junto a la cama donde descansaba Sahian. Me apresure a contestar y cortaron, por lo que volví a la ventana sin tomar si quiera el celular, al mirar por ella vi correr a Samanta a su auto, subir y bajarse maniáticamente mientras que al mismo tiempo mi celular volvía a sonar y volvían a cortar. Me acerque a la cama sentándome a los pies de ella puesto que me permitía ver mejor a mi durmiente mujer cuando vi pasar escopetada a Samanta a su oficina por lo que me levante para averiguar la causa de su apuro.

—Ey-me asomé-¿no se corre en un hospital sabías?
—¡Todo es un caos! no encuentro mi celular y tengo material importante en el-desesperada.
—¿Te llamo?
—No, si lo haces se desbloqueara y si se me quedo en algún lugar que frecuento o del hospital podrán ver todo lo que tengo en él.
—Arriésgate Sam, todos tienen fotos de sus novias desnudas en sus celulares-buscando mi celular-déjame llamarte.
—No lo hagas te lo suplico-sonrojándose-nadie puede ver lo que tengo ahí porque no son solo fotos.
—¿Y en el auto revisaste bien?-aguantando la risa por su cara.
—Lo hice, tanto que subí y baje tres veces de el para meterme por todas las puertas y mirar por todos los recovecos-dejándose caer en su asiento-María me matara.

Perdimos mucho rato hurgueteando toda la oficina que para variar era un completo desorden. No quedo rincón sin revisar y mientras devolvíamos todo a su lugar se oía un zumbido extraño que no podía identificar.

—Está dicho, me matara-dejándose caer en su sillón.
—No creo que eso suceda-riéndome-cómprate otro y-
— ¿Qué sucede?
—Shh- acercándome a Sam.
—Qué, por qué me miras tan serio.
— ¿No oyes?-arrodillándome a su lado- que tienes ahí-levántate.
—Esto, es solo un manuscrito sobre lecturas de tomografías-sacando un grueso rollo de papel de su bolsillo-y un-cayéndose algo al piso.
—Celular-mirando a sus pies-tienes la cabeza en otro planeta, posiblemente eso es lo que se oía hace un rato, el vibrador de tu celular en el manuscrito.

Se agacho a recogerlo en tres tiempos, parecía un pirata con su tesoro, su cara de felicidad y descanso eran únicas mientras revisaba el contenido.

—Pero que chueca eres Alicia, te dije que no me llamaras-poniendo cara de enfado.
— ¿Eh?-sorprendida-yo al parecer deje mi celular en el cuarto de Sahian-mostrando mis bolsillos vacíos.
— ¿Enserio?-mirando su celular-mira me estas llamando otra vez- ¿¡será qué!?

Ambas corrimos hasta la habitación de Sahian, el corazón casi se me desboco al llegar a la puerta y ver a…

—Lissette-suspire ahogada.
—Ya sé que estoy cambiada pero no es para poner tan mala cara-lanzándose a abrazarnos- que agradable es volver a verlas-se separó-ten tu celular descuidada.

Mi corazón no se detenía, Samanta me miro y acaricio la cabeza para luego salir con Lissette mientras me tranquilizaba, por un mínimo momento pensé que volvería a sentir su mirada sobre mí.

—Ay mi ángel- fregando mis ojos ante la pronta aparición de lágrimas-cuánto más te harás esperar- mirando mi celular mientras trataba de sentarme con dificultad a sus pies como siempre.

En eso apareció la enfermera quien luego de mirarnos sutilmente me sugirió tuviera más cuidado con la paciente, que llevaba mucho tiempo sin moverse y cualquier descuido podría herirla y que Samanta me esperaba para marcharnos. No entendía a que venía el comentario si nunca me había mostrado descuidada y sin más me marche.

Me fui callada todo el trayecto hasta el aeropuerto donde recogimos a Alejandra y sorpresivamente a Carla con la ya no tan pequeña Susan que me abrazo muy fuerte y no dudo en acomodarse sobre mis piernas para dejar caer a las chicas y las maletas. Llegando a la casa  nos encontramos con Isabel y Antonia que junto con Renata iban a hacerle una visita exprés a Sahian. Tras los saludos y abrazos entramos encontrando a las demás, yo me sentía feliz por verlas pero lo sucedido antes me tenía con la cabeza en Marte.

—Ya regresa cariño, no te comas la mente- palmoteándome Sam-despierta.
—La palabra despertar es la que me tiene así Sam-sonreí luego de beberme de un trago la cerveza que traía.
—Iré a comprar unas cosas que faltaron ¿me acompañas?
—Preferiría quedarme-sentándome junto a la piscina- estoy cansada y en estas condiciones seré un estorbo.

La casa era un alboroto, mujeres por aquí gritos por allá, que la música, los muebles, el trago y la comida. Definitivamente nada parecía haber cambiado entre todas, pero yo no me podía conformar, estaba agotada, exhausta de tener siquiera esperanzas.

— ¿Por qué tan solitaria Alicia?-sentándose Lissette a mi lado.
—Hoy me lleve una entusiasta ilusión en el hospital gracias a ti- le solté rápidamente. Me estaba ahogando-
—¿A qué te refieres?-dándole un trago a su cerveza-solo te vi la cara de decepción.
—Siento eso, pero no es a lo que me refiero-suspire- es que cuando llegamos corriendo con Sam fue porque desde mi teléfono la estaban llamando a ella y el teléfono yo lo había olvidado en la habitación de Sahian y…
—Entiendo, donde marque el numero de las llamadas perdidas imaginaron Sahian había despertado.
—Así es, pero no creas que lo pensamos de inmediato, es solo que había muchas llamadas perdidas durante el rato que buscábamos el celular y salimos corriendo.
— ¿Cómo que muchas si yo solo marque una y ustedes aparecieron escopetadas?
—No bromees conmigo…

De pronto la música se detuvo debido a una llamada que Helena atendió y le provoco un desmayo que nos obligo a correr dentro.

— ¿Pero qué paso?-poniendo una almohada bajo su cabeza.
— ¡No lo sé! solo contesto y de desvaneció-me respondió alterado Héctor arrodillado a mi lado.

En eso que Helena recobraba la conciencia se oyó un frenazo fuera de la casa y bocinazos que se detuvieron solo hasta cuando entro Samanta con una cara de felicidad que no se la podía.

— ¡Me llamó Italia!-grito- me llamó para decirme que Sahian despertó.
— ¿Cómo?-me levante rapidísimo.
— ¡SAHIAN DESPERTO!- grito Sam abalanzándose sobre mí.


Partimos todos a la camioneta y antes de que Héctor se adjudicara las llaves corrí y me instale, apenas estuvieron todos dentro salí a toda velocidad. Sin perder un segundo, sin perder la vida por el camino y sin creérmelo completamente llegamos al Hospital, todos íbamos sumergidos en un mutismo de emoción que fue dejado correr apenas paré el auto. Al terminar de estacionarme corrí, corrí tan rápido que no supe que lloraba de la desesperación hasta cuando llegué a la puerta y la vi.

—Regresaste…-suspire aliviada-es verdad…
continuara....538
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Ghrecia
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   14/10/2015, 11:25

Ya no la seguiras?
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Ghrecia
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   14/10/2015, 11:25

Ya no la seguiras?
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linita-chan luna
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   1/2/2016, 22:55

debes continuarlo! no puedo dormir si no se la continuacion!
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   3/2/2016, 13:42

La seguiré, subiré pronto
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   5/5/2016, 22:13

Otro pedazo...

Me acerque temiendo que su ojos volvieran a cerrarse, llegue junto a ella y mi mano fue alcanzada antes de que decidiera hacer alguno de todos los movimientos que tenía y necesitaba desesperadamente entregarle.

— ¿Por qué esa carita ángel?-sonrisa.

Me rompí en mil pedazos al verla sonreír otra vez, me era imposible articular alguna palabra y aunque se veía tan exhausta era ella, era mi Sahian, robándome furtivamente el corazón nuevamente y dejándome completamente inmóvil. Congelandome por su falta durante tanto tiempo.

— ¡Hija!- grito apareciendo Helena y tras ella todos los demás- Oh mi niña-abrazándola fuertemente mientras lloraba.
— Mamá-abrazándola-tranquila, no me aprietes con tanta fuerza por Dios.

Sentí las manos de Natalia, Javiera y Alejandra abrazarme sonrientes mientras miraban como Héctor, Helena, Antonia, Renata e Isabel no soltaban a Sahian y la llenaban de besos. Después de tanto tiempo podíamos volver a sonreír de buena gana y respirar libres, sin pesar, sin sentirnos incompletos o desleales por estar “bien” siendo que Sahian no lo estaba.

Entre la tierna escena reapareció Sam junto a la doctora Italia con todas las intenciones de hacer su trabajo, pero Sam se unió al abrazo de grupo y no tardo en largarse a llorar con todos ahí, cosa que me enterneció mucho.

Cuando la famila se calmo y las chicas lograron abrazar y reprochar a Sahian todo lo que quisieron por ser tan descuidada, note que la mirada de Sahian se perdió en la habitación tras buscar a cierta persona y no encontrarla. Un sentimiento de angustia me embargo, su cara de a poco comenzaba a mostrar desesperación puesto que entre tantos abrazos, besos y llantos aun no le actualizábamos de nada.

Flash back

2 años antes del despertar de Sahian.

—No quiero presionar pero si Sahian despertara mañana-hablaba Helena- no podemos ir todos sobre ella y ahogarla con lo que ha sido de su vida.
—Qué sugieres entonces -asintió Antonia.
—Lo he estado meditando desde que hable con Samanta el otro día, ella me comento que Alicia-mirándome-debería ser quien comenzara a hablarle.
— ¿Puedo saber por qué Sam sugirió eso?-acomodándome en mi asiento molesta.
—No lo menciono claramente, pero creo que es por lo de Sandra, ya sabes…

Fin flash back

— ¡Familia Alessandri!-grito la doctora Italia- es hora de dejar descansar a Sahian.
—¡No podemos dejarla ahora que ya ha despertado!-se quejó Isabel abrazándose más a Sahian.
—No le den más problemas a la doctora, estaré aquí mismo mañana esperándolos a todos-intervino Sahian.
—Bien dicho cariño-guiñándole el ojo- además no quedara sola puesto que Alicia entra a su turno en un rato-defendió Sam mirando su celular.
—Les ruego vayan a descansar, sé que ha sido un día más que recargado de emociones, pero queremos monitorear a Sahian antes de que se duerma-acotó la doctora Italia.

Nadie rebatió algo más, antes de irse todos volvieron a abrazar y demostrar lo que más pudieron lo felices que estaban porque Sahian había despertado. Mientras aquello se llevaba a cabo fui por mi bata arrastrándome, puesto que no había dormido nada y me estaba muriendo de nervios por quedarme sola con Sahian ¿Qué haría? ¿Qué le diría? Después de tanto tiempo no sabía cómo actuar y el no haber pronunciado ninguna palabra desde que entre en la habitación no me tranquilizaba. Además me preguntaría seguramente por Sandra y cómo le diré que no sabemos nada de ella hace ya un año.

—Sam-entrando a su despacho- iré a…
—A quedarte con Sahian-me interrumpió sin siquiera mirarme.
—Pero tengo que ir a…-apuntando hacia ningún lado.
—Sahian le pidió a Italia que fuera rápida con los chequeos puesto que quería hablar contigo luego, no necesito explicarte que es lo que quiere ¿no?
— ¿Estas segura que puedo saltarme mi turno?-insistí.
— ¿Qué sucede contigo?-mirándome esta vez- llevas esperando por este día más que nadie ¿te das cuenta de lo que está sucediendo?-acercándose a mí- sé que no sabes cómo actuar ni que decir-abrazándome-pero ella nunca te exigió mucho ¿no es así? entre ustedes dos nunca ha hecho falta mucho para estar bien.
—Le has dado al clavo como siempre-separándome-pero-suspirando- olvídalo iré por un café en ese caso y luego a su habitación-respire hondo-deséame suerte.
—Alicia-sonriendo- sabes perfectamente que no la necesitas, cuento contigo para cuidar de ella-levantándose de su asiento-solo una cosa más.
—Dime-me detuve en la puerta.
—Evita alterarla, quiero decir, quizás mañana sea un mejor día para empezar a hablar con ella.

Inyecte el café a mi vena y camine hacia el cuarto de Sahian quedándome parada en la puerta para asegurarme de que todo había sido real. Reinaba la calma y ella miraba por la ventana, era una noche muy cálida, me sentía embelesada, nerviosa y tambalenate, pero ya no me molestaba tanto el hecho de recibir sus preguntas. Solo quería estar cerca.

—No sabes lo reconfortante que es entrar aquí y saber que me vez y escuchas como…
—Siempre te escuche-volteando y fijando su mirada a la mía-siempre te escuche…a todas, nunca llegué siquiera a sentirme sola, era muy cómodo-sonriendo-me sentía tan a gusto, tenía en mente que estaba extremadamente cansada y aquello me venía perfecto.
—Con que así fue -sentándome a su lado- nunca me lo hubiera imaginado de esa forma.
—A mí me alegra oír tu voz, pensé estabas enfadada conmigo o algo-tomando mi dedo meñique y acercandolo a su boca para darme una pequeña mordida-sentí algo de temor al verte ahí sin decir nada.
— Eso duele-sonrojada- qué dices…
—Tú besaste todos mis dedos y hasta me mordiste esta mañana, no sé cómo ha pasado y no entiendo nada pero pese a que creía saber que sentía todo a mí alrededor, no fue hasta hoy cuando hiciste eso que en verdad sentí, logré abrir los ojos y se desencadeno todo tal y como en realidad tenía que ser.

Me quede callada procesando aquello que acababan de decirme y aunque suene egoísta, me hacía inmensamente feliz saber que fue cuando yo estuve cerca que todo aquello ocurrió.

—No sabes…no, no te imaginas lo afortunada que me siento –dejando escapar unas cuantas lágrimas-no creí-
—Estoy de vuelta-sonriendo-estoy de vuelta ángel, por favor no llores-acariciando mi cabeza- todos solo lloran y me siento una inútil por ello, ni siquiera tengo fuerzas para sostenerlos entre mis brazos.
—De qué hablas-besando su mano-no tienes que soportar el peso de nadie al menos por ahora-mirándola a los ojos- y no te preocupes, porque me encargare de devolverte tu fuerza-suspirando mientras me abrazaba a su cuerpo.
—No puedo evitar querer contenerlos, no sé cómo explicarlo pero mientras dormía anhelaba verlos felices, en paz a…todos-con un dejo de amargura.
—Sahian no vuelvas a hacernos algo así-inhalando el aroma de su cuello-esto se te fue de las manos y ha sido fatal. Yo te extrañe tanto, tanto-apretandome más contra ella.
— ¿Algo así?-susurro a mi oído.
— Así como sufrir por no tenerlos a todos felices –acariciando su espalda- aunque sea de lo más honorable-encontrando su mirada- no puedes con el corazón de todos.
— Entiendo…yo lo siento- dijo algo triste.
— No pongas esa carita-la besé.

Me fue imposible guardar la compostura por más tiempo, sus labios se veían marchitos y el solo pensar en robarlos y humedecerlos provocaba múltiples recaídas a mis contenidos deseos. Por ello no lo pensé mas de medio segundo y termine sobre su cuerpo siendo lo más cuidadosa posible para seguir besándola. La bese y recibí sus labios, su lengua y el tan ansiado contacto que me desnaturalizó, la bese tanto que lloreé, llore despacio y hasta que la garganta me obligó a separarme para terminar acomodada a su lado y entre sus brazos. Me sentía tan a gusto, todo era casi un sueño, ya me había resignado a verla en aquella cama inmóvil para siempre.

— Siento que necesitaba tanto aquel beso-relamiendo sus labios- que casi acabo teniendo un orgasmo ante el simple aroma a café que exalaste antes de tocarme siquiera-acomodandose en la cama- a todo esto ¿No es anti ético que mi doctora este sobre mi cama besándome?
—He sido paciente-guarde silencio antes de decir algo comprometedor-no te perdonare si vuelves a llegar a estos extremos. Y no soy tu doctora-levantándome de su lado y cerrando la puerta- pero espero que mantengas este sentido del humor durante tus horas de Kinesiología cuando te asignen a mí, ahora solo te sugiero seas buena y me dejes seguir comiéndome esa exquisita boca un rato más.
—Sere buena-sonriendo-te ves muy bien con ese uniforme y muy guapa ¿te lo habían dicho? y no creo me hagas sufrir como dices.
—No te puedo prometer que no dolerá cariño-guarde silencio unos segundos- gracias por el cumplido.
—Eso sonó horrible…-tono desganado.
—Hey, que no me hagas esa carita-volviendola a besar.

Me acomode y nos quedamos en silencio por largo rato, tanto que empezaba a ser vencida por el sueño. Estaba ya casi dejándome llevar cuando su respiración cambio, me moví para ver su rostro y como me lo temía lloraba, lloraba y trataba de ocultarlo como una niña malcriada. Lo cierto es que era cuestión de tiempo hasta que explotara.

—Sahian…-incorporándome.
—Lo siento yo no quería pero se me vino a la cabeza lo de esta tarde y todos-aguantando el llanto- todos se ven muy diferentes, al principio sentí mucho miedo, quise volverme a dormir, pero sus abrazos y llantos se robaron mis lágrimas y entonces pensé que quizás, quizás… cuánto estuve dormida Alicia-poniendo su antebrazo sobre sus ojos para que no la viera llorar- cuánto.
—Sahian -acariciando su rostro.
—Me han estado negando todo el día lo que ha pasado-sujetando mi mano en su mejilla- cuéntame que ha sido de todos, por favor, te lo suplico-tomando aire-cuéntame y perdóname por querer que seas tú la que lo haga.

Me sorprendió al decir que quería que fuera yo la que le contara, me hubiera sido más fácil que tratara de esconder su inseguridad y esperara a tener a Antonia o Samanta a solas para preguntar sobre su condición.

—Esto me resulta muy difícil-escondiendo mi rostro del de ella-hagamos un trato-respirando profundo.
—Alicia por favor-suplico con notorio cansancio en su voz-por favor cuéntame.
—Estas casi durmiéndote, asique acepta el trato o no obtendrás nada de mí-susurre sin detener las caricias en su rostro.
—Está bien-contesto triste.
—Me derrite esa cara de cachorro abandonado que pones, pero esto te conviene-acomodándome- te contare cada día hasta acabar, lo que quieras saber, pero por hoy solo te responderé una pregunta y te dormirás.
—Pero-reclamando- no quiero dormirme, puede que no despierte otra vez.
—Nada de peros, despertaras y te la pasaras conmigo en terapia y te aseguro que antes de lo que crees ya no sabrás qué más preguntar.
—Ok-recostándose-acepto el trato- tomando mi mano-¿no te iras ni enojaras mientras duermo luego de que me respondas no es así?
—Haz tu pregunta cariño- suspire. Sabía de qué iba aquello.
—Sandra…por qué no estaba Sandra con todos aquí, acaso ella-
—Sandra-aclarando mi garganta ante la fría realidad-Sandra no era la única que no estaba aquí Sahian-sintiendo que me faltaba un pedazo de corazón ante tal pregunta ¿acaso no le importaba cuando tiempo llevaba en ese estado?- ni de ella ni de Lissette se había sabido hacía ya un año. Lissette como viste ya regreso, y no, no me iré si te duermes, yo me quedo contigo como cada noche.
—Pero cómo que hace un año, ósea que yo-alterándose- yo…
—Era una pregunta Sahian-conteniéndola- te puedes lastimar si te mueves o agitas, tranquilízate, o de lo contrario no podré contarte todo lo que ha pasado-recostándome a su lado luego de apagar la luz- no he dormido en 24 horas y si tu no descansas me reprenderán en la mañana cuando te visiten tus dos doctoras.
—Cómo podré dormir-sollozaba-tengo miedo…mi vida se fue a la mierda, me he quedado atrás como basura-tiritaba.
—Hey-con tono serio- no vuelvas a decir algo así o te dejare quejándote sola. Sé que es difícil y siento no poder ponerme del todo en tu lugar, pero míranos, mírame, todas hemos avanzado para ti, lo que hemos escogido; decisiones, planes, todo es para ti. Yo no te dejare, nadie lo hará, confía en mí y tranquilízate porque el tiempo es lo de menos-acariciando su pelo-respira hondo y relájate-besando su mejilla-estas aquí y será duro y me odiaras lo más seguro, pero te devolveré la mayor parte que necesites para tu vida porque no ha terminado, sino que apenas comienza-susurrando- déjame salvarte esta vez Sahian.

A eso de las tres de la madrugada Sahian se durmió y salí de la habitación, dispuesta a visitar a los pacientes que me correspondían aunque muriera de cansancio puesto que me embargaba la más retrograda amargura debido a la preocupación de Sahian por Sandra. Por otro lado, no podía dormir junto a ella sin querer abrazarla fuerte y si cometía un descuido podría dañarla.
El tiempo paso volando y a eso de las seis y media volví con ella y aún dormía, me quede largo rato observándola y por un momento temí no despertara, pero descubrí que se estaba haciendo la dormida a penas no pudo evitar sonreír.

—Pero que bien que despiertes de buen humor-depositando un beso en su frente-te servirá para aguantar hoy ya que toca trabajar.
—¿Tan pronto?-incorporándose.
—¿Acaso no estas harta de estar en la cama?-acercando su desayuno- en un rato llegará Samanta e Italia para aprobar tu rehabilitación.
—Te ves cansada-agarrando mi mano-por qué te fuiste en la madrugada, debías de descansar conmigo.
—Debo ser cuidadosa Sahian, cualquier mal movimiento puede causarte alguna lesión, no me puedo dar el lujo de dormir a tu lado hasta que estés más fuerte, asique mejora pronto-acariciando su rostro-no es que no quisiera dormir contigo-sonreí.
—Entiendo-mirando hacia otro lado-¿puedo hacer mi pregunta del día a cualquier hora?
—Claro, a partir de hoy puede ser más de una pregunta si así lo deseas.
Solo estaba Sandra en su cabeza y era muy evidente, no reaccionaba ante mí para nada, lamentablemente no podría ser siquiera más sugerente o hacer alguna escena de celos, tenía que ayudarla a recuperarse primero, debía mantenerme firme en ello.

En eso entro Samanta con Italia y la conversación quedo hasta ahí, sabía perfectamente que me quería preguntar y no tenía idea de la respuesta por lo que tendría que contactar a Lissette para informarme.

—Alicia-me llamó Samanta- ¿estás de acuerdo?
—Eh, si, disculpa ¿de acuerdo con qué?
—Señorita Rodríguez, no ha dormido me imagino-acusó Italia-será mejor que dejemos a la Kinesióloga de este turno ocuparse de la paciente, así que-
—Dormí aquí con Sahian-mirándola para que no dijera lo contrario- solo me fui en mis pensamientos, no volverá a pasar y no hay necesidad de llamar a otra Doctora.
—Bueno-interrumpió Samanta mirando su reloj- no pasan de las siete treinta, por lo que esperaremos pase la hora de visitas de las doce para comenzar-asintió Italia- siendo así, Alicia ven conmigo un momento, ya volvemos.

Caminamos a su oficina, me indico me sentara y me entrego la ficha de Sahian y una serie de papeleos.

— ¿Y esto?-pregunte ojeándolo.
—Serás la médico encargada de Sahian desde mañana-mirándome fijamente-debes firmar el papeleo y su ficha para que te informes aún más de lo que ya lo estas de su condición-sonrió- las sesiones de rehabilitación las agendaremos esta misma tarde, las hare coincidir con los chequeos para no agotarla más de lo necesario.
—En ese caso empezamos hoy mismo-replique.
—No, tú te vas a dormir y vuelves a eso de las seis porque si cometes algún error Italia no dudara en sacarte.
—Pero ya dije que-fui interrumpida.
—Vamos que no nací ayer, te vi deambulando a eso de las cuatro. Además es una orden y no la dejaremos sola, no te preocupes.
—Ok-levantando ambas manos-tu ganas bruja, me iré-levantándome-de todos modos quería hacer algo.

Me fui al auto y llame a Lissette, antes de dormirme debía hablar con ella.

—Estoy de vuelta ¿de qué me perdí?
— ¿Y dónde está Alicia Sam?
—Tiene deberes cariño, recuerda que trabaja aquí, no puede estar solo contigo-mirando a Italia- pero la mande a descansar-me miro divertida.
—Ya veo-desanimada.
—Yo he terminado aquí, las dejo -dirigiéndose a la puerta.
—Esa cara de cachorro Sahian-sentándome a su lado-¿te ha molestado lo que dije?
—Eres cruel-suspirando-me has hecho sentir como la mierda en menos de cinco segundos.
—Ya veo, pero Sahian, esa mujer, Alicia-suspirando-no se ha separado de tu cama desde que ingresaste aquí. No lo hizo cuando era una mera visita y no lo hizo una vez se tituló.
— No te niego que me llena de alegría saber que aun después de todo sigue a mi lado, pero me siento tan culpable también-tomando aire.
Ya no necesitaba gastar una pregunta más, llevaba algo así como 6 años en cama si no me equivocaba.-Yo no dejo de pensar en Sandra, es mi cabo sin atar y me vuele loca. Me estoy dando el lujo de siquiera preocuparme de mi, siendo que por mi culpa todos se han estancados y…-mareándome.
—Hey-acercándose-recuéstate lentamente-tumbándome-te has puesto pálida.
—Dame un espejo-dije con dificultad- déjame ver mi rostro después de ¿5 o 6? años aquí.
—Sahian-mirándome triste.
— ¡Que me traigas un espejo!-grite cabreada- muéstrame de una vez…-agitada.
— ¡Tranquila!-grito Sam levantando los brazos- no me lo pones fácil, no tengo un maldito espejo-gruñó sacando su celular- yo no debería de estar haciendo esto-mostrándome la pantalla.
— ¡Por la mierda!-me queje al verme apartando el aparato.
A decir verdad, fuera del descuido general de mi rostro, el color de mi piel y la falta de carnes no había más. No es como si tuviera canas o me faltara un ojo, pero estaba destruida, abatida. Me veía como una lastimera existencia y me sacaba de quicio. Era una carga, no podía mover mis piernas y el entumecimiento me desquiciaba, me dolía.
—Yo sigo viéndote tal y como ese día en que partiste a buscar al padre de Sandra-tomando su frente- ya paso lo peor y nosotros, todos, hicimos lo que se supone debíamos, ahora es tu turno-caminando a la salida-Alicia es la que más espera que hagas lo correcto y no me refiero al ámbito amoroso. Tienes prohibido encerrarte en tu mundo de amargura y rendirte, porque si no caminas de aquí a unos meses más, te sacare a patadas de mi Hospital.

****
Llegue al departamento y esperándome estaba Lissette, por suerte había accedido a ir, de lo contrario hubiera tenido que bancarme más tránsito y en verdad ya casi me caía del sueño.

—Hola ¿te hice esperar mucho?-abriendo la puerta-pasa.
—Acababa de llegar no te preocupes, estaba con las chicas donde Helena.
— ¿Quieres algo? ¿un café? o-abriendo el refrigerador- ¿un café?
—No sé cómo sobrevives con esos turnos y mostaza en el refrigerador-sentándose-te falta una mujer en casa.
—Estoy bien-dejándome caer luego de encender la cafetera-no necesito mucho.
—Ya veo-observándome- ¿y Sahian?
—Eh, qué quieres decir, no la necesito para que mantenga mi casa ni-fui interrumpida.
—Tienes la cabeza en Marte ¿Cómo sigue? ¿Paso buena noche?
—Si…si, perdón-tomando mi cabeza-necesito un descanso.
—Pues bueno, no te quitare más tiempo-levantándose y sirviendo dos tazas de café-¿para qué me pediste venir?
—Sahian me ha preguntado por Sandra, me apañe como pude con el primer interrogatorio pero estoy segura que el que sigue no lo podré aprobar-tomando un sorbo de café-¿dónde está ella Lissette?
—Ya me temía esto-tomando su café-la verdad Alicia es que no sé, ella se fue de un día para otro con una mujer, que por lo que supe compartía el mismo problema que ella.
— ¿Qué problema, el de tener a alguien en coma como a Sahian?
—No…no, lo siento me explique mal-sonriendo-ambas estaban en tratamiento por Leucemia.
—Imposible-me tome la cabeza nuevamente-esto no me servirá con Sahian.
—Alicia-tomando mi mano- Sandra se sentía muy culpable por lo ocurrido con Sahian, luego de que nos marchamos yo en verdad pensé que podría con ello, que de a poco volveríamos a como éramos en un principio y ella aceptaría que todo pasaba por algo, que no se tenía que herir con ello. Pero todo resulto peor, yo solo resistí porque no es secreto que siempre la he amado, pero le era insignificante.
—Siento oír eso Lissette-la mire triste.
— Ya no duele tanto-tragándose el orgullo-Sandra me dijo antes de irse que ella no tenía como competir contigo y tampoco lo quería, ella hablaba de Sahian como si nunca hubiera caído en coma. Dijo que si no se alejaba de Sahian, ella nunca iba a ser capaz de elegir a alguna de las dos, por eso se alejaría como fuera, iba a hacerlo por Sahian.
—Yo desde que vi a Sahian en el Hospital inconsciente, di por hecho que no podría competir con aquello que tenían esas dos y me convencí de que si llegaba a despertar no interferiría, pues estar sin ella todo este tiempo fue peor que pensar en no tenerla exclusivamente para mí.
—Tomar aquella decisión debió ser bastante dura-palmoteando mi espalda-ella tiene mucha suerte de tenerte cerca, enserio-sonriendome.
— No digas eso-suspirando- siento que estoy muy lejos de ella en este instante, espere todos estos años a que despertara y resulta que me siento agotada y solitaria. Cómo se supone le sea de ayuda si estoy así, temiendo por cualquier cosa, ahogándome en un vaso de agua cuando esto-alce las manos enfadada- todo esto apenas comienza.
— Vamos-abrazándome- tu eres la más calificada para lidiar con ello y de todos modos no estás sola, no lo olvides-separándose- creo que debes descansar porque te estas comiendo mucho ese brillante cerebro, solo espero haber sido de ayuda.
—Una cosa más Lissette ¿no tienes como contactarla o sí?
—No, no sé nada de ella como te dije hace ya un año-agachando la cabeza-y no puedo evitar pensar en que quizás se alejó de todo para morir y no ser una carga.
—Yo…-me quede muda.
—Bueno me marcho, se dónde está la puerta-dándome un beso en la mejilla-descansa Alicia, debes estar en la mejor forma posible para ayudar a Sahian.
—Gracias Lissette-sonreí-lo sé, gracias.

Esa tarde volví al Hospital y me encontré con toda la familia Alessandri acompañando a Sahian, por lo que me dirigí a la oficina de Samanta.

—Pero como nos cambia la cara cuando nos comportamos como humanos y dormimos un poco-burlándose.
— ¿Enserio? Cómo es que tú no cambias entonces-dejándome caer en la silla.
—Ya con que puedas seguir el hilo de mis bromas me conforma-refunfuñando- ten, ahí están los horarios de Sahian, échales un vistazo y me comentas.
— ¿No crees que esto está muy flojo el primer mes?-ojeando los papeles- digo, sé que si no nos vamos con cuidado podemos lesionarla pero si no te importa, me gustaría probar algunas cosas durante esos treinta días. Lo demás no lo veo mal, pero dependiendo de cómo se desarrolle el primer mes lo iremos adecuando.
—No veo problemas en ello, tú eres su doctora Alicia-tendiéndome la ficha de Sahian-pero te recuerdo que tienes más pacientes y quiero saber si te sientes capaz de lidiar con todo.
—Me resulta muy complejo no querer volcarme exclusivamente a ella, sobre todo porque quiero poder abrazarla sin temer hacerle daño, pronto-sonreí-pero he desarrollado una paciencia y control divinos, así que por favor, déjalo en mis manos.
—Pues entonces vaya ahora y comience doctora Rodríguez.

Me fui donde Sahian y al entrar a la habitación me encontré a las chicas, aún no se iban pese a que la hora de visitas había terminado hace largo rato.

—Cómo sigues-me acerque- te han molestado mucho estas ruidosas-mirándola detenidamente-estas pálida ¿te has sentido mal?
—No me molestan-sonrió-me han hecho la mejor compañía que puedo pedir- y solo estoy algo desenfocada, nada más.
—Ya veo-levantando mis cejas- pues …-de seguro se enteró de algo.
—Qué con ese tono Alicia-preguntaba Isabel- no te pongas celosa, podemos cuidar perfectamente de Sahian ¿no es así hermanita?-sonriendo.
—No lo dudo cavernícola- respondí- pero ya es hora de un relevo-mirando el reloj- me temo que ya es hora de dejar descansar a Sahian.
—Pero no nos queremos ir-intervino Javiera- ¿podemos quedarnos mientras tu estas aquí?
—Lo siento, pero no se puede-anotando la fecha en la ficha de Sahian.
—Pero por qué Alicia, cuál es la diferencia en que te quedes tú conversando y nos quedemos todas conversando-replico Isabel.
—La diferencia es que yo no vengo a conversar-dije con tono firme- tengo trabajo que hacer con tu hermana y mientras más demore explicándotelo menos tiempo tendré para ello.
—Pero no quiero irme-haciendo pucheros- tengo derecho a-
—Isabel, levántate y deja de darle problemas a Alicia, yo no soy su única paciente sabes-tratando de acomodarse-deja de ser tan malcriada.
— ¿Algo más que decir Isabel?-acercándome para palmearle el hombro.
—No-enfadada-entendí el mensaje y me alegra vayas recuperando tu pesadez natural.
—Podrán venir mañana y todos los días, no seas escandalosa-sonreí- aprovecho de comunicarles que desde esta mañana fui asignada como doctora de Sahian, por lo que los tratamientos y exámenes para lograr esta preciosura se levante y vuelva a casa, van por mi cuenta.
—Haberlo dicho antes de que abriera mi boca Alicia-quejándose.
—Me divierte molestarte Isabel.
—Las dejamos entonces, espero no la hagas sufrir mucho-acercándose Javiera a mi oído-contrólate, huelo tus ganas de ella.
—Graciosa-sonreí- ya lárguense y ni se te ocurra volver a repetir eso- apuntando a Javiera.

Despedí a las chicas y regrese junto a Sahian, le explique el procedimiento, el tipo de ejercicios, el cómo iríamos abordando su cuerpo y lo que posiblemente sentiría; que sería principalmente entumecimiento y un ascendente dolor. Que al principio no se verían muchos avances pero si éramos constantes y no nos descuidábamos no había de que preocuparse, en pocas palabras…todo lo esencial para que se sintiera segura.

— ¿Tienes alguna inquietud?-pregunte al ver su rostro algo atormentado.
— ¿Dónde estuviste todo el día?
—Me refiero al tratamiento-evadí
—Confió en ti, no veo porque debiese tener alguna inquietud, respóndeme.
—Es tu salud de la que estamos hablando-trague saliva.
—¿Estabas con alguien?-tono dolido.
—¿Cómo? (¿acaso sabrá que estuve con Lissette o se referirá a…)
—No tienes que ocultármelo, entendería si después de todo este tiempo-apretando los puños- yo entendería si tienes a alguien-mirándome con los ojos humedecidos.
—Ya veo, con que lo entenderías -levantándome de la silla algo molesta.
—Samanta me dijo que solo te la has pasado a mi lado este tiempo pero me cuesta creer que alguien como tú...
—¿Alguien como yo?-dolida-creo…-mordiéndome la lengua- creo que no es de tu incumbencia Sahian, no perdamos el tiempo-enfadada.
Cómo podía pensar que yo iba a estar con alguien más si estaba estúpidamente enamorada de ella, al parecer cinco años de coma no arreglan las malas conclusiones de Sahian.
—Alicia me explique mal, yo-
—No importa-destapándola-vamos a comenzar, no hay tiempo que perder.

Comenzaríamos con una serie de masajes antes de cada sesión para preparar a Sahian, puesto que teníamos que estimular el correcto flujo sanguíneo, para poco a poco volver a fortalecer la escasa musculatura que conservaba después de tanto tiempo en cama. Las sesiones se extenderían por alrededor de una hora y a mediada fuéramos avanzando estas aumentarían su intensidad y duración.

—¡Alicia detente por favor!-respiraba agitada-me duele, me duele mucho.
—Perdón-levante mi vista a su rostro-estas empapada-mire mi reloj- aun no cumplimos la hora que tenía estipulada pero por ser el primer día lo dejaremos-me levante.
—¿Te vas?
—Voy por las enfermeras, estas toda sudada, corres el riesgo de resfriarte y no queremos eso.
—Alicia…
—Ya vuelvo Sahian.
—¡Alicia!
—¡Qué!
— ¡Me estoy volviendo loca por tu culpa!-dejándose caer a la cama-no entendería si estás con otra persona, no soy capaz, pero pensé-tapándose el rostro-que tras 5 años de estar postrada aquí no tengo derecho alguno a seguir manteniéndote atada a mí, menos aún si no puedo sacarme de la cabeza a Sandra.
— (Quién le dijo que fueron 5 años)- Te dije que no te preocuparas-dirigiéndome a la puerta- yo ya sabía todo eso-sonreí satisfecha.

Los días pasaban volando y así mismo ya casi se cumplía el primer mes de tratamiento de Sahian. Las respuestas eran favorables y el progreso se notaba cada día un poco más, no podía evitar emocionarme, pero debía ser cuidadosa, no podía apresurar nada o retrocederíamos todo el camino y no me perdonaría por malgastar los esfuerzos de aquella hermosa mujer solo porque me traía con la cabeza y el corazón alborotados por ella.

—Te ves agotadísima Sahian-arropándola- te has esforzado mucho y gracias a ello mañana comenzaremos a probar de a poco cuanto ha servido el fortalecimiento de este mes.
— ¿Eso quiere decir que me dejaras levantarme?
—Así es preciosa, mañana probaremos suerte-levantándome- te dejare descansar, aún tengo un par de pacientes, volveré más tarde.
—Hey-sujetándome del brazo-eres grandiosa, realmente grandiosa. Me siento afortunada de tenerte, gracias por todo Alicia.
—D-De nada-sonrojo-solo hago mi trabajo cariño-rozando su mejilla- ya regreso.
—Cuando vuelvas-bajando la vista-¿podemos hablar de…-
—Claro, claro que podemos-dirigiéndome a la puerta-espérame.

Termine mi ronda exprés y me dirigí a la cafetería, ya faltaba poco para la medianoche y necesitaba un café urgentemente. Una vez lo obtuve, me percate de Samanta en una mesa con una mujer de edad y si no me equivocaba era Angelina, la madre de Sandra. No me acerque, solo alcance a notar la cara de ¿preocupación? de Samanta y me marche con Sahian. Al entrar a la habitación me la encontré dormida, parecía rendida, por lo que me senté a su lado y me tome sorbo a sorbo aquel liquido negro mientras le daba vueltas a la visita de Angelina al Hospital.

—Ya estás de vuelta-con tono adormilado-te tardaste mucho…
—Lo siento, pero no puedo delimitar el tiempo para cada paciente, es prácticamente imposible-acariciándole el rostro- ¿te sientes bien? ¿cómo van los calambres?
—Ya son más soportables-incorporándose- estoy algo nerviosa por mañana no te lo niego.
—Tranquila cariño, tienes a la mejor de su promoción pendiente de ti, sin contar el que te quiero y eso aumenta aún más mi dedicación, no te dejare sola ni un minuto.
—No tengo dudas de tu capacidad-guardando silencio-confío en ti más que nadie en el mundo Alicia.
—Muy bien, antes de que pierda el control sobre mi misma-tomando aire- vamos a hablar de lo que tú querías.
— ¿Te pusiste nerviosa?-sonrisa- ¿es eso?
—Por favor-suplicante- por favor no eches por tierra todos mis esfuerzos, vamos a cambiar el tema bueno.
—Está bien-sonriendo- pero me agradan tus nervios, no puedo evitar sentirme culpable, pero te queda hermoso ese rubor.
—Y a mí me agradaría estar sobre tu cuerpo y escucharte gemir-rebati de manera infantil- pero no todo es posible así que o preguntas o buenas noches.
—Vaya…-sonrojada-eso no me lo esperaba, habías sido todo lo profesional que nunca soñé y luego esto-avergonzada.
—Y así seguiré-nerviosa-esto solo fue un malentendido, yo…-frustrada.
—Después de saber cuánto tiempo estuve en coma Alicia, entiendo tus reacciones-mirándome fijamente a los ojos- te incomoda un poco el que hablemos de nosotras así que no me tomes en cuenta.
—No es lo que quería decir-desganada-en fin… ¿quién te contó? Nunca te pregunte después de todo.
—Se le escapo a Sam más bien, mientras te cubría puesto que te habían mandado a casa. Aun si no le hubiera preguntado lo hubiera terminado sabiendo, puesto que hace unos días cuando me revisaba exclamo muy contenta que casi ni parecían haber pasado cinco años por mi después de las sesiones que he tenido contigo.
—Ya veo…y tú qué piensas sobre aquello, has tenido tiempo para pensártelo-sentándome frente a ella en la cama- debo decir que se notó un cambio en ti desde entonces.
—Cinco años-levantando los hombros-no te mentiré, solo me enfade conmigo misma, no saque nada bueno en limpio, ni sentí nada, quizás aún no es el momento.
—Por un momento pensé que te me echarías a llorar, quejarte y hacerme sentir miserable por no poder evitarte todo esto.
—Créeme, quiero llorar casi todo el tiempo y si no fuera por ti lo estaría haciendo ahora mismo, así que sería injusto culparte porque…-dejando caer unas lágrimas-¡mierda! estoy…-tapando su rostro.
—Oye -abrazándola-no hay nada de malo en llorar, estoy aquí para ti de todas las formas que quieras y sean posibles. Puedes culparme de lo que quieras si así te sientes menos ahogada para continuar, no me importa. Yo solo estoy aquí como primer escalón, yo te sacaré de aquí para que vayas donde quieras y como tú quieras.
—Tengo miedo-sollozando-tengo miedo de mi misma, sé que terminare provocándome el peor tropiezo, siempre ha sido así, eso no-
—Miedo-separándome-tú no puedes permitírtelo cariño, todo lo relacionado al temor, inseguridad y el mismísimo miedo, lo pasaste en esta cama mientras yo lo arrastraba conmigo lejos de ti.
—¿Puedo sentir miedo por no saber de Sandra?-secándose las lágrimas.
—¿Puedes preocuparte por ti alguna vez?
—Alicia no seas así, sabes que no es tan fácil-sollozando.
—¿¡Para mí tampoco ha sido fácil sabes!?-levantándome alterada.
—No lo he hecho a propósito, solo quería ayu-
— ¿Sí o no?
—No lo sé, no sé si pueda preocuparme de mí si ella no está aquí.
—¡Es el maldito colmo!-cabreada- te comunico que tendrás que hacerlo, porque como ya te lo dije hace un tiempo, no sabemos de Sandra hace un año y está en todo su derecho después de que la mantuviste al margen de lo que sería su vida.
— ¡Pero!
— ¡Pero nada Sahian! eres tú la que está postrada en esta cama, no Sandra, ya termina con ese complejo de súper héroe porque ya no lo soporto.
— ¿La odias no? la odias y es por mi culpa, porque te herí y lo sigo haciendo aún después de tanto tiempo.
—No la odio Sahian-volviendo a sentarme-lo hice cuando la conocí, sí, porque me sentí abandonada y deteste saber tan bien de ese sentimiento. Pero no la odio, de hecho ojalá estuviera aquí para poder dejar las cosas claras, hacer mi trabajo sin remordimientos y dar un paso al lado para ver como recuperas tu vida.
—Alicia no…
—Si Sahian, es así y no hay nada que puedas hacer al respecto, por eso lo digo yo, porque eres incapaz de perder algo, no sabes cuánto daño provocaste con tu última hazaña solo por no enfrentar tus problemas. Pero ni cinco años ni mil harán algo al respecto en ti.
—Siempre he esperado se resuelva todo mágicamente si me sumerjo en una meta, fue una idiotez, hice todo mal.
—No todo, pero fuiste muy descuidada.
— ¿Qué quieres decir?
—Conseguiste ayudarla, diste sin querer con el donante y ella mejoro gradualmente. Claro está que no quedo completamente sana, pero el tratamiento iba bien cuando se marchó.
—Al menos algo se logró-mirándome-no fue todo en vano.
—Para ti no fue en vano, pero para ella sí, nunca la escuchaste del todo y para empeorarlo la dejaste sola y le mentiste. Se recuperó y no te tenía, entonces ¿Qué sentido tuvo todo?
—Definitivamente me estaba escapando…-recostándose-debe odiarme…al igual que tú.
—Yo no te odio Sahian ¿acaso no te he demostrado lo contrario este último mes?-sonriendo incrédula-yo solo me rendí cuando me vi siendo una pendeja egoísta. Porque lo cierto es que no importa si estás conmigo o no, mientras estés, me basta y me sobra.
—Quieres decir que todo lo que me has dicho, los besos ¿eran solo por cumplir? por qué me encuentro así ¿por costumbre?-dolida.
—Así es Sahian, yo te deje ir hace mucho-trague saliva-de lo contrario volverías a lo mismo y no me quería arriesgar a pasar otros cinco años a medio vivir. Las esperas son desalmantes.
—No…-guardó silencio-yo…
—Se nos viene un largo día por delante, así que es mejor que descanses y como te dije Sahian, preocúpate por ti desde ahora-saliendo de la habitación.

Cerré la puerta tras de mí y me deslice hasta el suelo intentando contener un poco más las lágrimas a pesar de lo inútil que se sentía. No sabía cuánto soportaría, pero si sabía que mi misión consistía en sacar a Sahian de este Hospital, y para ello debía quitarme antes de comenzar a arruinarlo todo por estos malditos celos que me asechaban.

—Tienes coraje-tendiéndome la mano-vamos, te llevo a casa Alicia.
—Escuchaste todo me imagino-secándome las lágrimas.
—Lo suficiente como para ofrecerme a llevarte a casa.
—¿Crees que he hecho bien Sam?
—Siendo sincera-presionó el botón del ascensor- sí, creo que has hecho bien-tendiéndome un pañuelo- a Sahian le falta recapacitar y madurar, yo sé que la amas más que a nada en el mundo y ahora que se la pasan juntas te sentiste segura y quisiste creer que todo comenzaría de nuevo para ustedes. Pero esta chica no es capaz de ver siquiera su nariz.
—Me cuesta no correr y pedirle olvide lo que le dije, sé que me prometí no presionar su corazón si despertaba, pero la sigue escogiendo a ella por sobre todo y no sé qué hare-largándome a llorar-la amo Sam...la amo tanto…
—Dios Alicia-abrazándome-lo sé, tranquilízate por favor-conduciéndome al auto.
—No le digas a nadie de esto-apoyándome en el capó del auto-y no vayas a pensar que no podré hacer mi trabajo porque-
—Sandra no va a volver Alicia-cortó.
—¿Qué? Sahian ira por ella, de eso no hay duda, definitivamente lo hará-mirando el cielo.
— ¿Alicia no me oíste?-suspirando- sube al auto por favor.

Fui ignorada, justo en el momento en el que pretendía decirle algo muy serio de lo que me acababa de enterar. Quizás no era el momento para demostrar algún tipo de favoritismo, pero viéndola así se me complicaba el escenario-voy a explotar.

***
A la mañana siguiente hice como si nada hubiera pasado y comenzamos con la segunda fase del tratamiento, la más ardua y que por ende requería de todas las energías y dedicación por parte de Sahian. Por suerte para mí, a lo largo de la segunda fase no estaríamos solas como en la primera, favoreciendo a la rehabilitación, ya que no perderíamos más tiempo en discusiones estúpidas y sentimentales.

Al terminar la primera semana Sahian se veía agotada, apenas y podía mantenerse despierta al terminar cada sesión. Continuamos así hasta cumplida la tercera semana, donde el progreso ya era más que evidente puesto que podía moverse sin ayuda de alguien más, no eran grandes distancias, pero ya se sostenía sola. A partir de ese día extendimos las sesiones a toda la semana y comenzamos a combinarlas con rutinas de ejercicios estáticos para contribuir al fortalecimiento. He de admitir que fue toda una experiencia, nunca imagine que Sahian soportara tanto dolor, llevábamos bastante ya en movimiento y aun se le escapaban las lágrimas por cada nuevo ejercicio.

Se completaron así tres meses, donde ya todo parecía normal entre ambas, más que nada una relación un tanto más cercana que la de paciente doctor, pero que no iba más allá. Esa mañana me correspondía dar las buenas noticias a todos, ya era hora de que Sahian se fuera a casa, obviamente el tratamiento tenía para largo, pero ya estaban superadas las fases principales.

— ¿Estas contenta?-pregunte al tiempo que firmaba unos papeles.
— ¡Claro!…es…genial-guardo silencio.
—Que poco convincente-mirándola-¿te sucede algo?
—Si…quiero decir, no, no me sucede nada, no te preocupes-suspirando.
—Si tú lo dices-levantándome- en un par de horas vendrán por ti Sahian, tengo que felicitarte por poner todo de tu parte para llegar hasta aquí, es por eso que deberías de estar contenta.
— Si, debería uhm, pero ¿hasta cuándo me trataras así?
— ¿A qué te refieres? no te trato de ninguna forma en especial-dirigiéndome a la puerta.
— ¡A eso me refiero precisamente!-exaltada-Alicia por favor no te vayas-suplicando- ¿podemos hablar un rato?
—Es lo mejor para ti Sahian, tengo trabajo por hacer así que no podre entretenerte, vuelvo para autorizar tu salida en un rato-saliendo del cuarto.
—¡Idiota!- grito al tiempo que se levantaba lentamente-la idiota he sido yo, he logrado que se aleje de mí como si le causara nauseas…-jadeo-soy tan molesta-llegando a la ventana.
—Molesto sería que te hicieras daño-cargándola-te dije que no te movieras a no ser que hubiera alguien contigo-recostándola en la cama-¿quieres irte a casa o no? porque-
—¿Para qué quieres tanto mandarme a casa? si tanto te molesto pues pide que pongan a alguien más para ser mi doctora.
—Porque nadie más se atreve a llamarme idiota-sonreí-quédate quieta-cubriéndome con las mantas.
—¿¡Y no que tenías trabajo!?-pateando las mantas enfadada.
—Sé más cuidadosa con tu cuerpo-ignorándola- no me des más trabajo del necesario.

Fui por los papeles restantes para dar de alta a Sahian y volví con ella. Estaba justo donde la deje y por su cara se notaba que estaba molesta, cosa que no hacía más que darme risa.

—Muy bien, tus padres y las chicas están abajo-acerque la silla de ruedas- te llevare con ellos.
Guardo silencio todo el trayecto hasta llegar a la entrada.
—Yo puedo desde aquí-dijo seria-gracias por todo-levantándose lentamente.
—No hay nada que agradecer-tomándola del brazo-sobre todo porque te queda otro par de meses más viniendo aquí, pero no te preocupes, habrá una cara nueva esperándote.
—¿Qué?

Le entregue las indicaciones a Helena sobre los cuidados de Sahian, el calendario con los controles a los que debían traerla y me marche sin decir alguna palabra más. Era indescriptible la felicidad que sentía por haber llegado hasta ahí con ella, fueron unos meses bastante duros, pero pasaron lo suficientemente rápido como para dejar lugar solo a lo que sigue, nada de mirar atrás.

Llego la noche y con ella el final de mi turno ahora que Sahian no estaba, era extraño, pero me sentía lista para descasar como hace tiempo no pasaba así que no perdí tiempo y fui por mis cosas para marcharme.

—¡Hey Alicia!-se acercaba Sam.
—¿Todo bien?-poniéndome la chaqueta.
—Si-guardo silencio.
—Bueno-la mire extrañada-entonces ¿me voy?
—Ten-dándome una carta.
—¿Qué es esto?-la mire extrañada al notar el destinatario.
—Me ha llegado hace unos días de parte de Angelina.
—No entiendo por qué me la das a mí-dije cabreada-aquí claramente dice que es para Sahian de parte de Sandra, yo no tengo nada que ver.
—Tienes todo que ver, te la doy a ti porque está en tus manos si se la das o no-mirada seria- nadie más puede entregarla, ni la misma Angelina.
—Pero por qué ella no-turbada-¿qué pasa si la rompo ahora mismo?
—Sé que no lo harías, además tengo alguna idea del por qué ella no la entrega, ni le ve de vida o muerte el que llegue a su destino -abrazándome-perdón por ponerte en esta situación.

Me fui a casa sin entender la finalidad de todo aquello, por lo que no mire la carta ni pensé acerca de ella hasta la mañana siguiente, cuando la saque de mi bolsillo y me metí al cuarto de Sahian.

—Buenos días-extendiéndole la carta.
—¿Y eso, una carta?-cogiéndola.

Vi como sus ojos se quedaron fijos en el nombre de aquel sobre y salí de la habitación, iba a marcharme pero no podía, algo me decía que debía esperar. Estuve largo rato sentada contra la puerta, hasta que escuche su llanto. No era justo que apenas llevase un día fuera del Hospital y ya estuviera llorando así.

Abrí la puerta y en el suelo sentada con la cabeza escondida en las piernas estaba ella. Me acerque y le quite la carta de las manos para leerla, entonces comprendí lo rara que andaba Sam, la visita de Angelina y ahora…el llanto desolador de Sahian.
No había palabra en el mundo que pudiera servir de algo en ese momento, por ello solo atine a levantar a aquella mujer del suelo y meterla a la cama conmigo. Por largo rato, debido al llanto incesante me mantuve pensando en que debí de haber abierto la carta y suavizado el impacto, pero ni siquiera se me cruzó por la mente el que pudiera tratarse de esto. Estaba tan cegada y agotada por los celos que cometí aquel terrible error.

Al ver el estado de Sahian, le mande un mensaje a Samanta, la cual al poco rato apareció en la casa y no tardo en entrar a la habitación, era muy temprano, nadie se levantaba aún, pero cuando se hizo más tarde y nos vieron ahí con Sahian, dormida de tanto llorar, se hizo imposible no dar alguna explicación y yo no encontré nada mejor que dejarles la carta.

Sahian:

Si estás leyendo esto es porque ya me he ido, y espero en verdad no te culpes por ello, ya que he sido la mujer más feliz y completa del mundo.
Es difícil escribirte después de tanto tiempo, y sobre todo porque no imagine que lograría estar viva para cuando despertaras; aun así nunca dude que regresarías.
Lissette logró dar conmigo para avisarme de ti e insistir en que volviera, pero ya era inútil. No te niego que soñé desde ese día, que nos encontrábamos y te podía contar todo lo que he vivido estos últimos cinco años, el cómo pude avanzar y lo feliz que fui cada día, hora, minuto y segundo gracias a ti. Pero como te mencioné más arriba, ya me era imposible, la enfermedad hizo lo suyo, puesto que apenas me sentí mejor deje de tratarme; sin dejar de lado, el que al principio, me negaba a aceptar que yo debiese andar deambulando por ahí, mientras tú estabas dormida. Pero amablemente la vida me empujo de mis errores y conocí a una chica, su nombre era Gabriela, ella tenía mi misma enfermedad y aun así vivía como nadie, no se dejaba abatir y me enseño, ayudo y contuvo cuando yo solo quería desaparecer. No negare que no pasó nada con ella, al contrario, tal como tú dijiste, si se da el espacio adecuado, amar no es problema y así fue. Pero de ella me enamoro su forma de vivir, su forma que querer verme a su lado y cuando se fue, comprendí que ya no guardaba ese saco de resentimientos, por todo lo pasado antes de que calleras en coma. Comprendí que te estaba amarrando a algo espantoso y egoísta, por eso te escribí, con la intención de que captures lo que capturé yo de Gabriela antes de su muerte, vivir sin ataduras ni remordimientos.

Sahian gracias a ti fui-soy- feliz, contigo conocí el más denso y cálido amor, esos que te confortan aunque estés a miles de kilómetros de distancia, o sumergido en el más profundo dolor, pero gracias a ti, también conocí la otra parte, la fugaz, traviesa y desinteresada forma de amar y dar amor… y eso, ni la muerte me lo podrá arrebatar.

No sabes cuánto desearía haberte dicho todo esto frente a frente, de hecho es lo único que lamentare al irme; el tardarme tanto en sacar esta infinidad de conclusiones en limpio. Pero créeme, a pesar de ello, porque pese a que fueron cinco años solamente, a penas y puedo desenredar todo lo bueno para expresártelo ahora.

Te amo con todo mi corazón y más Sahian, y deseo con todo mí ser que tú también me ames, pero más importante, te ames a ti misma y no dejes de avanzar.

Siempre tuya
Sandra Riveros

Al ver los rostros de la familia y no poder creer las noticias recibidas, subí con Sahian que ya se había despertado y se vestía lentamente.

— ¿Qué deseas hacer?-pregunte desde la puerta.
— ¿Podrías llevarme a cierto lugar?-volteo a mirarme-¿podrías?

Salimos sin ser vistas de la casa y nos montamos en la camioneta lo más rápido que la condición de Sahian nos permitía. Una vez dentro, encendí el motor y no fue necesario preguntar, sabía dónde debíamos ir.

Llegamos a aquel parque y la ayude a caminar hasta la banca más cercana. Por alguna razón se resistió y me pidió la ayudara hasta llegar a una en partícular, sobre la cual se sentó y se quedó perdida mirando a la nada.

—Todo pasó tan rápido-comenzó a hablar- recuerdo como si fuera ayer cuando me encontré a Sandra inconsciente en esta banca. Era pleno invierno, solo llevaba una polera y para empeorarlo tenía todo el pecho manchado de sangre.
—Eh…-la mire sorprendida.
—Yo empecé a salir con ella por petición de Lissette-agachó la cabeza-ella me dijo que yo le gustaba a Sandra y que estaba enferma, me suplico estuviera a su lado y la hiciera feliz antes de morir.
—No tenía idea-tomando su mano-Sahian…
—Yo solo pensaba en ti, en que no había forma de que yo amara e hiciera feliz a alguien, en que no estabas, en que no había podido ayudarte y que prácticamente te había matado con mis propias manos. Pero una vez me vi frente a Sandra y entendí que no se trataba de ti, no pude evitar querer cambiar todo eso y ser una especia de héroe, pese a las contradicciones con las que luche.
—…
—Me costó mucho ser sincera con Sandra, contarle cómo fue que llegue con ella, cómo fue que me di cuenta que en verdad quería estar a su lado, como pude armarme de valor y amarla pese a que estabas tú siempre ahí. Tu siempre le causaste curiosidad y no dudó en exteriorizar que sentía celos de lo que aún había de ti en mí.
— ¿Por qué me cuestas esto?
—Porque desde que regresaste-mirandome dolida- me hiciste sentir que te cambié de la noche a la mañana con la primera mujer que se me cruzó, como si me hubiera sido de lo más fácil y ello no significara nada. Y porque ahora-con un hilo de voz-ahora que esa mujer no está, intento explicarte que ella nunca fue tu sustituta. Ella era una mujer orgullosa y delicada, obstinada hasta los huesos pero derrotista, nunca mostro querer vivir. Si yo no hubiera explotado y le hubiera confesado que sabía de su enfermedad, tarde o temprano hubiera desaparecido para terminar su vida dejándome en el camino. Ella nunca lucho para ella y cuando me vio hacerlo en su lugar, recién ahí pude ver que no quería irse-mirando el cielo-nunca había sentido tanta amargura, impotencia…no sé, al oírla llorarme.
—Ni conmigo-susurré
—En eso apareciste tu y yo no podía no corresponder lo que ya había hecho, no podía desistir mi lucha por ella, tenía que mantenerla hasta cuando ya no sirviera de nada…hasta ahora. Ella no era tú, pero era todo para mí al igual que tú-comenzando a llorar.
—Lo siento…-conteniendo el llanto- lo siento Sahian-abrazándome a ella.
Entendí, que la razón por la que Sahian no sacaba de su cabeza ni por un segundo a Sandra, era por aquella razón que me acababa de confesar. Ella no podía desistir ante aquella lucha, porque si lo hacía se sentiría una traidora, la más miserable, incluso más de lo que pudiera estar sintiéndose ahora porque sería demostrar que nunca creyó que ella viviría.
No es que ella nunca hubiera aceptado que esto pasaría, lo tenía muy claro y tanto así que no se podía permitir ceder ante todos nuestros ataques, todo el egoísmo impreso en cada reproche y escena de celos.

Volvimos a casa y encontramos a Angelina esperando por Sahian, se le veía devastada, lúgubre, cansada, entendía como la reciente noticia había hecho esos estragos en ella a tal nivel. Más tarde me entere de que Angelina hace meses sabía que Sandra estaba con complicaciones severas y que esta última se negaba a decirle donde se encontraba, bueno, se negó hasta que no pudo más. Angelina viajaría al día siguiente a buscar el cuerpo de su hija a Suiza, el qué hacía allá, lo supimos por medio de la carta. Sahian quiso ir con ella y pese a que no me sentía con derecho a decir que no, debido a que soy su doctora tuve que evitarlo, puesto que su condición aun no era del todo satisfactoria.

—Siento retenerte-me disculpe una vez estuvimos solas en la habitación- pero no me puedo arriesgar a que-
—Descuida Alicia-tumbándose- no estoy molesta ni nada parecido.

Me quede de pie observándola mirar a la nada, sabía que aunque intentara ocultarlo estaba muy cansada pero su tranquilidad me estaba enloqueciendo.

—Sahian-sentándome a sus pies-debo admitir que te ves muy relajada, ¿no estas necesitando hablarlo? Porque si es así estoy aquí para ti.
—Me siento moribunda-respondió cerrando los ojos- me siento completamente triste y choqueada, ha pasado tanto, yo no puedo asimilarlo siquiera aún. Necesito tiempo…
—Tiempo-suspirando- al parecer espacio también, creo te dejare descansar-besando su frente-cualquier cosa no dudes en llamarme, volare hasta aquí.

Me fui con Sam al departamento, por una extraña razón decidió quedarse conmigo. Lo más seguro es que temía por Sahian y el estar cerca la tranquilizaba un poco. La entendía completamente y no la culpaba por tal grado de preocupación, no nos quedaba más que estar atentas a todas sus señales.
Saque el whisky con un par de vasos y le pedí me acompañara arriba, teníamos merecidos unos cuantos tragos más para ayudarnos a dormir que cualquier otra cosa, aunque yo personalmente lo necesita más para lograr dormir sola, ya lo había vuelto mi terrible costumbre.

—No sé cómo lo has hecho para estar sin Sahian todo este tiempo-dándole un trago largo al licor-más bien, cómo has aguantado tus deseos.
—Olvidas que antes de estos cinco años tuve otros cinco sin ella donde solo me mantenía con la esperanza de volver a verla-vaciando mi vaso y sirviéndonos más.
—No lo olvido pero a lo que voy es-vaciando su vaso nuevamente-ahora que ya está mejor, cómo es que no te has acercado a ella.
—¿Sin contar lo de Sandra?-sonriendo triste- le robe unos cuantos besos solamente. Pero no puedo hacerle algo así, casi me siento virgen nuevamente de tanto tiempo que ha pasado desde la última vez que interactuamos en plan romántico.
—Ustedes son increíbles-tomando la botella y sirviendo la última ronda- no puedo olvidar cuando las conocí y no puedo evitar verlas ahora y querer llorar-sonriendo-tú eres una excelente mujer.
—Eres tan incoherente cuando te embriagas-vaciando mi vaso nuevamente.

Samanta ya parecía haber cedido a los efectos del alcohol por lo que la cargue a la habitación de al lado y me volví a mi cuarto a mirar el techo. Mientras el torbellino en el que se había convertido aquel espacio me mareaba, acabé siendo arrastrada a dormir, al fin, pese a lo patético que me resultaba hacerlo de ese modo.

Dicen que los sueños nos muestran lo más profundos de nuestros deseos y no podía objetar porque en cada uno de ellos solo veía a Sahian, no había noche en que no la soñara y esta no era la excepción. De alguna forma también las palabras de Sam hicieron lo suyo y caí irremediablemente en la más sensual de las fantasías sobre Sahian, pero literalmente caí, y fue tan profundo que me desperté de sobresalto. —Esto no me ayuda nada…-susurre frustrada agarrando mi cabeza.
De pronto escuche un ruido de motocicleta fuera de la casa, luego en la entrada. No pude evitar pensar que era Isabel y que venía con malas noticias sobre Sahian, por lo que intente incorporarme resultándome una tarea muy difícil puesto que después de aquella cantidad de alcohol que ingerí todo me daba vueltas si no me tumbaba.
La puerta de mi habitación se abrió sin yo poder ver de quien se trataba y pese a los esfuerzos vanos de levantarme para tratar de coger el celular y alumbrar, solo logre no irme de espaldas a la cama. Me quede quieta y en completo silencio, en cambio, ropa cayo al suelo y tras unos segundos no fue necesario seguir preguntándome quien era, el aroma basto para decirme quien estaba avanzando sobre mi cuerpo.

—Cómo se te ocurre venir hasta acá en tu condición y a estas horas-susurre abrazándola fuerte.
—Mi condición ya es casi perfecta gracias a ti no tienes de que preocuparte-enterrando sus dedos en mi cabello- no resistía sola en aquella habitación, necesitaba contacto físico.
—Es precisamente ese “casi” el que impide tal contacto físico-trague saliva.
—Me refiero a un abrazo, roce, una noche tranquila es suficiente. No veo como podrías dañarme con algo como eso, o es que acaso…-guardo silencio.

Me removí bajo ella, por alguna razón el alcohol me abandono y alcance la luz. Tras separarme de ella y evitar a como dé lugar su mirada solo quise haber cerrado la boca. Estaba avergonzada, tenía razón, yo siquiera le había vuelto a tocar un pelo pero solo porque me era imposible pensar detenerme ahí y no desear algo más que acostarme con ella.

— ¿Alicia, enserio no hubo mujer en todo este tiempo?-preguntó arrodillada frente a mí-te has guardado para mí -sonriendo.
—Tú qué crees-respondí cabreada- por lo visto te divierte, enserio que bien que te divierta ¿estas conforme?
— No-tomo mi rostro-estoy dispuesta a sufrir una lesión ahora mismo-abalanzándose sobre mí.

Lo impensado sucedía, ella sobre mí desvistiéndose lo que restaba de ropa sin perder tiempo. Y yo, dejando a mi mente ser sumergida por el deseo, deseo que ya llevaba tanto tiempo guardado. La deseaba, quería tanto fundirme en ella que me dolía, pero la razón era más fuerte y no tuve más que detenerme a pesar de que su mano ya me tenía completamente sometida.

— ¡Detente!-exclame sacando su mano de mi entrepierna-te lo suplico…haces mi trabajo increíblemente difícil sabias.
Oía mi jadeo por toda la habitación, lo oía y me avergonzaba y enfurecía, porque fueron menos de tres minutos los que me toco, menos de tres minutos y logro provocarme un dulce orgasmo.
—Pensé querías-respiraba con dificultad-yo…
— ¿Y tú?-tratando de recuperarme-¿tú en verdad quieres acostarte conmigo?
— Sabes que si lo quiero-guardo silencio y me miro-pero ahora solo siento que debo disculparme por todo esto.
—No quiero disculpas-suspire- sé por qué estas así, pero eso no justifica ponerte en riesgo.
Me levante y me dirigí al armario, saque una camiseta grande y se la tendí. Volví a la cama y mientras miraba como se ponía dicha camiseta, me arrepentí de no ofrecerle la otra habitación. Era tan difícil pensar en su completo bienestar, quería tumbarla y hacérselo por horas.
— ¿Esperabas a que viniera?-tumbándose a mi lado.
—La verdad es que no, me refiero, a que por tu condición…-suspire-pero pensé en lo difícil que te iba a resultar, estar sola en la habitación que compartiste con ella así que...
—Me llamo Angelina-volteándose hacía mi-aterriza a eso de las nueve de la mañana y muy diligente me dijo que todo está dispuesto para el entierro mañana mismo.
—Ya veo, no la velaran ni nada parecido-tomando su mano-¿alguna idea del por qué?
— ¿Alguna de sus últimas voluntades? No lo sé-escondiendo su rostro-ya no sé qué pensar, me siento agotada y me imagino que Angelina y todos los demás también.
—Bueno-atrayéndola a mí- mañana iremos por Angelina, nos enteraremos de los planes y despediremos a Sandra como se debe, pero ahora debes dormir.
—No quiero hagas algo que te incomode, puedo ir con alguien más.
—¿Alguien más?-me reí-yo adoro estar contigo no te dejare sola, ahora descansa por favor.

552...
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Ghrecia
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   20/10/2016, 04:51

Que talento Alexandra, han pasado años y me sigue encantando la historia.
Espero leer la continuación, casi casi te dejo el numero del movil para que avises cuando actualizaras pero mejor me contengo.
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   20/10/2016, 17:56

Jajaja me hizo gracia lo de tu celular pero...mmm quizás puedas darme tu mail? Creo te agradará.

Saludos.
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Ghrecia
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   23/10/2016, 07:15

Con todo gusto, mi correo es grec.rg@gmail.com
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Lucai
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   11/1/2017, 09:17

Hola Alexandra! Hace años empece a leer tu historia y por muchos motivos deje de meterme en esta pág y perdí el hilo de la misma me gustaría ver si me puedes mandar un PDF con la historia. Te lo agradecería mu mucho alada1405@gmail.com
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   11/1/2017, 19:00

Hola
Por supuesto, entre jueves o viernes me pongo en contacto contigo ;)

Saludos.
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Lucai
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   12/1/2017, 20:02

Muchas gracias!
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