Yuri's Lyrical Secrets

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 No siempre fue mentira...

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Toshino Kyoko
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   25/9/2011, 16:24

ummmmmmmmmmmm le he terminado de leer bueno hasta donde va, he de decir q es una buena historia, y admito q has tenido la sangre fria pa escribir la muerte de un personaje como Alicia te hace tener grandes meritos aplausossssss porq yo no podria se me acongojaria el corazon hacer eso con uno de mis personajes eres muy buena Alessandra pero po fa vor no nos hagas sufrir ahora con Sandra, tu eres la jefa pero, pero ....nada, muy buena historia le seguire pase lo q pase jefa, jeje, una nueva fan de tu "No siempre fue mentira" aplausosssssssssss jejeje.

Venga ahora con seriedad, gran historia.

saludines,
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   26/9/2011, 11:12

Toshino Kyoko escribió:
ummmmmmmmmmmm le he terminado de leer bueno hasta donde va, he de decir q es una buena historia, y admito q has tenido la sangre fria pa escribir la muerte de un personaje como Alicia te hace tener grandes meritos aplausossssss porq yo no podria se me acongojaria el corazon hacer eso con uno de mis personajes eres muy buena Alessandra pero po fa vor no nos hagas sufrir ahora con Sandra, tu eres la jefa pero, pero ....nada, muy buena historia le seguire pase lo q pase jefa, jeje, una nueva fan de tu "No siempre fue mentira" aplausosssssssssss jejeje.

Venga ahora con seriedad, gran historia.

saludines,


I' m the big boss XD
Gracias por esas letras señorita.
Y con respecto a Sandra...bueno, todo puede pasar.

saludos!
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Toshino Kyoko
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   28/9/2011, 18:30

todo puede pasar ??? todo puede pasar y todo puede pasar ahhhhhhhhhhhhhhhhh + infinito jeje esa frase puede ser buena o mala o yo q se asi q hay esperanzas jeje, y claro q eres la jefa en esta historia asi como lo son todas en sus historias sois las q mandais jeje muchas jefas en este foro Kaicho jijiji
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   8/10/2011, 14:23

Como todo puede pasar, paso que no podre publicar tan pronto Xd
espero me perdonen.

Se cuidan chicas :)
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   14/10/2011, 01:13

rayos!!!!! tenia tiempo sin leer la conti.... que continuacion!!!! dioxxx que pasaraaaa!!??
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   12/12/2011, 00:27

contiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   15/12/2011, 00:21

En breve :)
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   21/12/2011, 19:05

Chicas mil disculpas por el tiempo que pasó, si alguien lee aún les informo que esto esta muy largo y quizas latero, o no se, es a criterio.(y un tanto recompenza por todo el tiempo)

Se vienen cambios, espero sus comentarios :)



Al día siguiente, un inesperado sol nos despertó, era reconfortante que cesara un poco el frío después de tanta lluvia y hielo. Me sentía indescriptiblemente feliz ahí a su lado. Al mirarla refugiada en mi pecho me sentía mil veces afortunada, porque fuera del dolor y la pena siempre ha habido para mi alguien que me ama y caprichosamente me lo demuestra.
Antes de romper el encanto de la noche recién pasada nos metimos a la ducha y por largo rato nos quedamos ahí. Durante la tarde el lento pasar de los minutos me regalaba claridad para planear bien que hacer, detalles simplemente liberadores que me hacían sentir que avanzaba, en casa todo era silencio, me resultaba extraño no estar en la calle como siempre y en ciertos momentos me llamaba pero lo resistí bien.
A eso de las seis el silencio fue completamente corrido a “patadas” Con la llegada de Antonia quien sutilmente paso de todos y fue a la habitación de Isabel.

—Espero no peleen-suspire.
—Que va, si Antonia es ultra cobarde-rió Sandra.
—Pero Isabel no, mejor voy a ver-me preocupé.

Me puse a oír tras la puerta y luego de un largo silencio se escucho un fuerte azote a esta que me hizo poner a darme vueltas en mi mismo lugar de los nervios. Al tranquilizarme y no huir pensé en que quizás Isabel había golpeado a Antonia, pero luego mi mente defendió a Isabel ya que no golpeaba mujeres—una estupidez lo se, porque golpeo a Naty así que lo descarte— Quise entrar pero ambas eran capaces de matarme si sabían que las espiaba, así que retrocedí. Otro azote se sintió pero en este pude apreciar claramente la voz de Antonia notoriamente enfadada por la risa de Isabel, pidiéndole que parara lo infantil y cooperara ¿Cooperara para que? Ni idea. Dos azotes mas y la risa de Isabel seguía ¡dios! puedo jurar que estaba al borde del colapso tratando de descifrar quien golpeaba a quien esta vez y por qué.

Pasaron unos cinco minutos y preferí volver con Sandra, de alguna forma u otra sabría que pasaba o al menos eso creía. Mi decisión fue la acertaba porque a penas me senté junto a mi Ángel salio Antonia despidiéndose a voz de todos y dejándonos nuevamente en silencio, contexto que no duro, ya que bajó Isabel pescando su chaqueta y dando un portazo de los mil infiernos al salir.

—Maldición- entro Héctor- ¿que le pasa a esa chiquilla? Casi me rompe la puerta y la mano al quitarme las llaves del auto.
—A saber –suspiro Helena- ¿te falto el respecto?
—No de hecho me dio un beso en la mejilla-sonrió- es solo que es tan agresiva-se rasco la cabeza.
—Necesita de ustedes ¿yo también era así no? Se que no es su hija pero ella nuca ha tenido padres en los que apoyarse, siempre los abuelos y yo, y de a poco todo se lo quitaron.
— ¿Crees que nos quiera como padres? –pregunto algo sonrojado Héctor.
— ¿Y por que no?-sonreí.

Sabía perfectamente que a Isabel después de pasadas las semanas le habían agradado mis padres. Se lo pregunte y sinceramente casi los sentía su familia; según lo que me dio a entender con las risitas al hablar particularmente de ambos. Quizás Héctor y Helena no lo notan porque recuerdan la primera impresión que les dejo Isabel cunado fuimos donde mis abuelos, que no fue otra que repelencia evidente. Pero con este tipo de empujón que les acabo de dar tendrán que ponerse en marcha para apaciguar a la bestia.

— ¡Sube al auto!
— ¡Jodete!-caminando más rápido.
—Vamos ¿no querías seriedad? Sube al auto engreída.
—Mira Isabel-con los ojos llorosos-no es-toy en las condiciones…-comenzando a llorar-
—Lo siento no quis-preocupada.
—¡Solo haz lo que te pido…-Siguió caminando.
— ¡Maldición por qué soy tan invecil!-aplasto la bocina del volante con la frente.

Isabel volvió a casa faltando para las ocho de la noche y sin decir nada entrego las llaves a Héctor y se tiro al sofá, pasaron unos angostos minutos y Helena apareció con un celular en la mano, celular de Antonia.

—Creo que por lo rápido de la visita se le quedo-respondió Héctor fijo en la TV sin prestar atención.
—La verdad es que anda muy rara…-dije con pesar.
—Si, yo también lo noto, fuera de lo caradura que es para aparentar y sobrellevar las cosas se le cae la mascara-me abrazo Sandra.
—A saber que le pasa, porque nunca se preocupa de ella-puso semblante triste Helena- a veces la siento tan sola…
—Si…desde Sam no ha estado con nadie más y no entiendo, nunca habla de ella.
—Para rematar eso es culpa mía…-me lamente mas pesado.
—Claro…-afirmaba Helena
—Eso creo…-la seguía Sandra.
— ¡BASTA! ¡Me hartaron!- se levanto Isabel- solo saben lamentarse salio de la sala.
—Pero y a esta q-
—Y pásame las llaves-reapareció, tomo otra vez agresivamente las llaves y una vez mirándonos a todos que nos preguntamos a donde iba agarro el celular y desapareció.
—Va con ella-dijimos al unísono.

En lo que duro la escena de Isabel comenzó a llover otra vez, pronto el frío se haría presente también y acabaría el día al igual que el anterior.

—No puedo creer que este haciendo esto-tocando la puerta.
— ¿Quien… (Tu…) dios no tuviste bastante de reírte que vienes por mas?
— (No grites Isabel, aguanta, aguanta) Ten.
—Gracias-lo tomo y cerró la puerta.
—Me sacas de mis casillas-susurro con la frente en la puerta-descansa.
—Maldita chica inesperada-deslizándose hasta el suelo por la puerta.

Comenzó a revisar el celular y se le atiborraron nuevamente los ojos de lágrimas, tenía 20 llamadas perdidas de Isabel.
—Que manera de hacérmelo todo mas difícil, aquí mi psicología se va a la mierda porque solo quiero ser irracional…-se asomo por la ventana- Ey extraña… -haciéndole una pequeña seña.
—Entendido-sonrió.
—Que rápida.
— ¿Por qué el cambio de opinión?-agitada.
Se nota había corrido.
— (No se) Estas algo mojada déjame y te traigo una camisa.
—Preferiría que me respondieras…y un café en vez de una camisa, no me cambiare cerca de ti.
— Hay baños simpática, voy por el café.
Tratando de huir Antonia tropezó y no evitando lanzar todos los improperios que se le ocurrieron se quedo un tiempo en el suelo y luego a paso lento fue a la cocina.
— (Vaya…se ve tan frustrada)
—Que difícil es esto-cerraba los ojos mientras esperaba hirviera el agua- tengo que respirar, ser cuerda, dejar se den los tiempos se alineen los planetas ¡¿Qué %$#%&/ mierda digo!?-estrujando el paño de cocina- No se ser paciente ni guardar compostura, solo por ti-
— ¿Hablas sola?
— (Solo por ti Sahian me olvidare de mi por un tiempo mas) ¿Que oíste exactamente?-
Mirando la tetera.
— ¿Creo que… todo?
—Estoy loca ya asúmelo –sirviendo el café y dejándola sola en la cocina.
—Lo siento-sentándose junto a Antonia con el café en las manos.
— ¿Que es lo que sientes?
—El haberme reído y actuado así, yo-
—Nunca te arrepientas de nada-tomándose la cabeza con ambas manos.
—Solo lo hago cuando lo siento y este es ese cuando.
—… (Me duele la cabeza)
— ¿Por que estas sola?
—Porque hoy no quede con nadie.
— ¿Por que no hay nadie amándote?
— (¡Por qué usa esas palabras!) Nadie aguanta a alguien como yo…
—Según lo que se, si hubo quien te aguanto.
—El que no este ahora muestra que mi teoría es única.
—El que no este ahora es una suerte-dando un sorbo al café.
— (A penas logro saber que intentas) ¿Y eso seria por?
— Porque seria mas doloroso que te dejara ahora, al verte así…pareces necesitarlo mucho.
— ¿Eso crees? puede dejarme quien sea y no me va a afectar en lo absoluto-fríamente.
— ¿Eso crees?
—Me remedas que pesada…
—El que llores dice lo contrario a lo que afirmas.
—No por verme llorar una vez lograras entenderme-mirándola a los ojos.
—Estas llorando siempre, aun cuando por fuera-apunto su corazón- no se nota-acercándose para terminar de susurrarlo.
— (Eres ingenuamente dulce) Me asquea esta conversación sabes-se levanto- por qué no me dices lo que pretendías llamándome tanto.
—Si te sientas te lo digo-palmeo el lado de donde se levanto.
—Bien.
—Pues de primero para saber si habías llegado bien, luego para gritarte por no subir al auto, y las demás porque como no me respondías me preocupe y me entro todo el remordimiento que potenciaron en la casa y me trajo aquí.
—Así que te trajo el remordimiento.
—Mas adelante quizás me traigas tu-dejando la taza- cre…creo que ya es-
— (¡Dios! no se si tendré fuerzas para esto…) Me canso…

Sin esperarlo Antonia apoyo su cabeza en las piernas de Isabel quedando recostada a ojos cerrados y pesados suspiros. Por otro lado Isabel prendía con agua por lo que acababa de decir y la posición en que se encontraba. Los nervios no la llevaron a nada más que apoyar su espalda contra el sofá y tras titubear durante bastante tiempo quitarle cabellos del rostro a Antonia que inexplicablemente termino dormida después de largarse a llorar.
Al ya dejar de sentir las piernas decidió cargar a Antonia a su habitación, no sin antes mirar las puertas y deducir donde podía estar. Al dejarla en su cama con el rostro aun empapado por sus propias lagrimas no evito besar su mejilla, tal como lo hacia conmigo cada noche después de que me entere de lo de mis padres.

—Quizás cuánto llevas durmiéndote ahogada por tus penas…-susurro alejándose.
— (No sabes cuanto…)-se volteo Antonia alzando la mano y posándola en la cara de Isabel-Gracias por traerme.
—Siento haberte despertado-cubriendo la mano de Antonia con la de ella.
—No te preocupes, no iba a durar mucho de todos modos.
— ¿Por que…
— ¿Ya te vas no es así?-mirada triste.
— (Respóndeme) Eso…eso creo, pero si no-
—Se lo que piensas-sonrío-vamos te acompaño- la guió de la mano.
—En la puerta- No tenías que levantarte-apretó la mano que la sujetaba- ¿Como sabes lo que pienso?
—Es un poder especial-apoyándose en el umbral- tu hermana lo conoce bien, por eso-sonrió- no te responderé.
— (Vaya…) Yo puedo leer la tuya también-evitando salir.
— ¿A si?- aun sonriendo-sorpréndeme.
—No quieres que me vaya –clavándole la mirada.
— ¿Y que te hace pensar eso?-algo nerviosa.
—Que no has soltado mi mano-sonrisa.
—No es-
—Dímelo y me quedo.
—Sonrojo- Gracias pero no es eso lo que pienso-beso su mejilla- hasta mañana.
—En el auto-Se que lo querías ¿hasta mañana?

Isabel descubriría hasta el día siguiente por qué el hasta mañana, cuando Antonia temprano y no mostrando ni rastros de lo desmoronado de anoche la despertara al igual como lo había hecho antes conmigo y nos raptara.

— ¿Donde vamos?-pregunte besándole la mejilla a la conductora- ¿y de donde sacaste la camioneta?
—Seguro mas temprano de lo que nos despertó la robo de una automotora-ironizo Isabel.
—Es del centro de Angelina-respondió frente a la casa de Natalia.

Hicimos dos parada más en la casa de Lisette y Natalia y sorpresivamente emprendimos viaje al norte, según las caras la única al tanto era la misma Antonia.

El trascurso fue de la siguiente manera, las primeras tres horas, entre comida risas y la infantileria máxima; súper, la siguiente de sueño, las tres que siguieron hicimos intercambios para manejar y la ultima antes de llegar al hotel fue entre la parada y las ganas de vomitar que le dieron a Isabel por tanto viaje. Le pasaba desde pequeña por lo que llego a dormir, bueno todas, pero ella primero.
Mis padres, al llamarlos en la noche e informarles donde andaba me gritaron hasta que les dio hipo, pero luego se tuvieron que conformar y les pedí mintieran sobre donde estaba a Sandra, que le digieran que fuimos donde los abuelos con Isabel a buscar algunas cosas en fin. No me sentía nada bien por mandar a que le mintieran pero la llamaría y al menos así podría tratar de enmendarme.

Al día siguiente Isabel seguía mal por lo que Antonia en una mini pelea con Natalia gano para ser su enfermera, indignada Natalia salio conmigo y Lisette donde nos tenía apuntado Antonia. Eran unas 30 casas que había que visitar y como si fuera poco hacer los malabares para dar con las calles, porque el GPS que teníamos dejo de funcionar cuando Natalia le dio una patada para cambiar asientos con Isabel par manejar.

Caminando a la primera casa Natalia me pregunto sobre si tenía posibilidades con Isabel y no pude más que reír.

— ¿Y cómo lo sabre yo si la que se junta con ella en ese plan eres tu?
—Pero eres su hermana, digo, algo sabrás de sus gustos ¡no se!
—Todo depende de ti, si te gusta acércate mas, no puedo darte tips porque seria… ¿estupido? te estaría enseñando a hacer que le gustes, pero eso no significara un futuro amor y no quiero eso para mi hermana o para ti.
—Entiendo, quedo en nada-suspiro.
—Por lo que he visto le haces muy bien a mi hermana, no se si esto te sirva de algo, pero ella no es inalcanzable, puede que se vea así porque parece arrogante pero no-palmotee su espalda- ¿Dónde esta la chica decidida que se me declaro en octavo básico eh!?
—Chicas es aquí, compostura-nos miro Lisette.

La primera impresión de todas fue ¡Nos equivocamos! porque al poco de un hombre mayor abrirnos la puerta otro apareció y lo abrazo por detrás. Como era la novia de la implicada me toco hacer la pregunta del millón ¿ha sido gay toda su vida? Pensé que sería golpeada pero afortunadamente me respondieron muy calmados que no desde siempre pero orgullosamente por más de 25 años.
Al irnos del lugar Natalia empezó a molestar diciendo de que igual había posibilidad porque Sandra podría haber heredado lo gay y cosas así, pero lo cierto es que Sandra tenia 20 por lo que no calzaba si decían la verdad.
El siguiente lugar estaba cercano a la playa, la verdad es que escogimos en el trayecto las preguntas que nos dieran más información para no artar la paciencia a nadie, ya que si no fuera por la camioneta que acredita el centro de adopciones nos echaban a patadas por lo impertinentes.
Cuento corto en esta casa no había indicio si quiera que nos dejara imaginar que habrían abandonado un bebe, tenían dos hijas de nuestra edad y según las fechas y todo eran las únicas que habían tenido.
Cuando nos dirigíamos a la tercera casa no pude evitar sentir que no llegaríamos a ninguna parte, si el parecido coincidía quizás podíamos dilucidar alguna esperanza, pero si es solo con palabras, nos faltaría un detector de mentiras para saber si no nos mienten.

—Arriba el ánimo mujer que con esa cara no nos dejaran entrar.
—Lo siento-sonó mi celular- ¿si?
— ¿Como les esta yendo?
—Bastante mal, los trayectos son desmoronadores y las respuestas desalentadoras.
—Vaya que animo, regresen entonces, no avancen más si no creen poder saber si les mienten un poco.
—OK solo iremos por esta y volvimos ¿como sigue Isabel?
—Mucho mejor, mis remedios nunca fallan-reía.
— ¿Que remedios?
—Va, que te importa trabaja y regresen chao.
—Chicas la jefa dice que solo esta casa y nos regresamos, al parecer ella tiene un sistema mucho mas alentador que el nuestro.
—Antonia esta demente -reía Natalia.
—Yo creo que sabe demasiado.
—Ambas están en lo correcto vamos.

En el tercer lugar a diferencia de los otros dos, fuimos abiertamente recibidas por un temor más que bienvenida. Se notaban personas de trabajo, algo ignorantes en ciertos aspectos, sin hijos y titubeantes hasta en respirar frente a nosotras; algo tímidos quizás.
Al preguntarles por qué no tenían hijos las respuestas fueron variadas y poco creíbles en sus composiciones.
No podían, no se sentían capacitados, se sentirían destrozados si su hijo los menospreciaba. Era raro, porque al decir que no podían no sabían por qué, ni cual de los dos no podía. Al cuestionárselos el hombre se enfado notoriamente y pidió aun así cortésmente, que nos marcharamos. Para el había sido suficiente las razones no eran de nuestra incumbencia y esperaba habernos sido de utilidad.
Salimos de la casa, a mi me hervía la sangre porque de la nada enfadarse y corrernos, donde se ha visto. En fin nos subimos a la camioneta y emprendimos regreso, veredicto ¡muy hartas!

—Tu hermana y las demás vienen de vuelta, se oían bastante desanimadas.
—Que mal, espero que mañana sea mejor.
— ¿Estas mejor como para salir mañana?
—Si, creo que si, gracias por cuidarme-sonrisa.
—Te lo debía.
— ¿Por?
—Sonrisa- Me alegra estés mejor para mañana porque nos corresponde aportar, ya que de esas tres no hacemos una.
—Así parece, pero ¿Qué planeas?
—No es que planee algo, pero al menos puedo saber cuando mienten o no en algunos casos y eso nos ayudara a descartar mucha gente.
— ¿Son muchos lugares?
—Eran treinta, pero Angelina me mando un nuevo mail con 30 más.
—Dios ¿nos alcanzaran las vacaciones?
—De hecho tenemos menos de eso porque si no encontramos nada antes del 25 Angelina hablara con Sandra y se nos ira todo al trasto de la basura.
— Ufff... además como le explicamos a Sandra donde andamos.
—Buen punto-guardo silencio- lo hablare con Sahian y además le daré algunos tips para que no crea todo lo que les dicen los tipos que entrevistan.
—Piensas en todo, me agrada.
—Hay que moverse rápido cariño o no hay resultados.
—Aun no entiendo por qué estas sola Antonia.
— (¿Por qué se empeña en sacarme estos temas?)No te lo dije la otra noche, eso fue muy claro, además te puedo preguntar lo mismo-abriendo una cerveza.
—Sabes mi razón, es diferente ¿pero me dirás alguna vez la tuya?
— ¿Que sientes por Sahian exactamente?
—Me evades-la miro firme a los ojos- siento que es todo y lo único que me hace falta.
—Y no has pensado que así como están ahora ya tienes todo eso-dándole un lago trago a la cerveza.
—No lo se… por-
— ¡¡Llegamos!!-grito Natalia.
—Se acabo la paz, me voy a dar un baño.
—Ey, te ves mejor Isa-la beso en la mejilla Natalia y luego Lisette.
—Si, ya me moría.
—Que grave-la abrace- solo es vomito y dolor de cabeza.
—Tu lo dices porque eres una roca Sahian- reía Lisette.
—Quizás, me voy a dar un baño.
—Em… esta Antonia en el.
— ¿Y?
—Yo solo decía-mirando a las dos chicas que quedaban- ¿tienen hambre?
— ¡Mucha!-dijeron al unísono.
—Antonia compro comida china ¿les tinca?

En la habitación busque un short y polera y me metí al baño.

— ¿Antonia te falta mucho?
—No, ya casi acabo ¿y? cuéntame que tal.
—Pues como te dije por teléfono, no se si nos servirá tanto porque ¿si nos mienten? ¿Cómo saberlo?
—Lo pensé también, pásame la toalla. Ya veras como todo funciona mejor mañana-saliendo del baño.
—Espero que sea así, porque es bastante agotador amoldarte a las personalidades para no ofender y eso.
—Elemental Sahian, es gente mayor y tu una chica guapa con dos chicas guapas mas en su puerta hablando de adopción y abandono-reía- no es algo de todos los días.
—Si esta bien pero aun así es raro ¿puedes dejarme tu toalla por favor? Que no hay más.
—OK ahí esta-saliendo desnuda del baño.
— Sahian vas a…-trago saliva-
— ¿Comer?-rió Antonia-Vamos cierra la boca y sal de aquí Isabel, las puertas se tocan antes de entrar.
— ¡Lo siento! -salio completamente roja-¡Dios esto solo me pasa a mi!

Mientras comíamos Antonia nos planteo sus sistemas para abarcar mas territorio, ya que como la lista se nos había agrandado todo se hacia cuesta arriba. Buscamos las direcciones por Google Maps y ordenamos las que estaban cercas entre ellas y las que no y así nos las separamos en dos grupos, las mismas de hoy por un lado y las dos jefas en el otro. El problema radicaba ahora en la movilización pero sin siquiera esforzarse Antonia ya lo tenía solucionado. Con todo cubierto y tras varias cervezas nos fuimos a las habitaciones, estas se compartirían así que para variar otra pelea, nos hacía falta Helena para ordenar.

—A ver ya paren con el escándalo por favor-dijo Antonia-somos cinco por si no saben contar, yo no tengo problema y me quedo en el sofá y así duermen dos y dos.
—Pero Antonia estas segura, porque puedo dejarte el lugar.
—Sahian vete a dormir con tu hermana y ustedes dos a sus cuartos y no hagan mi vida mas difícil-se tiro al sofá con otra cerveza.

A medida que pasaban las horas se le dificultaba como siempre dormir, era una idea casi descabellada pensar en descansar decentemente un día así, por eso mismo cedió su cama y seguía bebiendo.
Nunca imagine tanto rencor bajo su piel, siempre creí ciegamente lo que me dijo el día que volví a hablarla, que todo lo había hecho por una buena razón y para no dañar a nada, ni nadie, pero le falto lo mas importante que era no herirse a ella misma.

A eso de las tres y media de la mañana se levanto Isa al baño y oyó una triste y algo distorsionada voz de la sala, no podía ser mas que Antonia, pero era muy tarde para que aun estuviera despierta por lo que fue a verla. Estaba recostada en el sofá con la cabeza medio colgando y cantando repetidas veces la misma estrofa de una canción, y un verso de la misma que era un tanto rencorosa, o mas bien ella la hacía oír así.

Go head and sell me out and I'll lay your shit bare
(Ve y agótame y soportaré toda tu mierda)

The scars of your :love: remind me of us
They keep me thinking that we almost had it all
The scars of your :love: they leave me breathless
I can't help feeling
We could have had it all
Rolling in the deep
You had my heart inside of your hand
And you played it
To the be

(Las marcas de tu amor me recuerdan a nosotros,
Continúan recordándome que casi lo teníamos todo,
No puedo evitar sentir que
lo podríamos haber tenido todo,
Girando en lo más hondo,
Tenías mi alma en tus manos,
Y lo jugaste
Al extremo)

(Rolling in the Deep- Adele.)

— ¿Por qué matas la canción? eso suena a despecho.
Apenas la miraba para que no notara que aun me avergonzaba por haberla visto desnuda.
— ¿Que haces levantada a esta hora Isabel?
—Lo mismo me pregunto yo-acercándome.
—Yo estoy solo despierta…
—Parece que siempre lo estas ¿que te quita el sueño?
—Primero ¿puedes mirarme a la cara si me vas a hablar? detesto ver tu brazo y algo de tu pelo.
—Lo siento es que me duele la espalda y-
—Por favor no estoy ni tan ebria ni nací ayer, olvida lo de la habitación, al actuar así me haces creer que te traume o algo-
— ¡No! no…nada de eso es lo contrario ¡mierda! Digo que…me siento tonta vale.
—Descuida, al fin y al cabo la que debería avergonzarse soy yo, porque me viste entera, no mitad y mitad, o pierna y algo mas ¡entera!
— ¡Ay ya no me lo pongas así!-tapando su rostro.
—Ey lo siento, no te pongas así, no entiendo; si se supone que has visto mujeres desnudas en tu vida y de seguro mas buenas que yo o como sea.
—Así es, pero contigo hablo, te conozco, eso implica mas cosas, además-sonrojo-no estas nada mal-susurro.
— (Dios dame fuerzas) Creo que la cerveza me esta haciendo mal.
— Duerme un poco aunque sea entonces.
— No puedo, el pasado, todo lo de estos últimos cinco años vuelve en la noche a arruinarme el sueño-dijo como si nada.
— ¿Y no has probado dejarlo?
—He tratado pero esta combinado así que prefiero no luchar y dejar solo que haga-reía.
— ¿Puedo dormir contigo?
— (Cálmate Antonia que lo pregunta inocentemente) Vete a tu cama Isabel, no busques compadecerme.
—Nada de eso, es que te ves cómoda así y se me antoja.
— ¿Por que en vez de alejarte como siempre, haces esto?
—No te conocía tanto y bueno-sonrojo- hay que cambiar no, eso se han pasado haciéndome entender desque de llegue aquí.
—Espero no decepcionarte…-susurros
— ¿Qué? no te oí y ya hazme espacio.
—Por favor no…
— ¿A que le tienes miedo? Comparte tu ira conmigo-se acomodo.
—La ira compartida también pudre-dejándole mas espacio.
—Pues te doy feedback de la mía, así ambas se anulan y no nos hacen nada a ninguna, como una reacción química.
— ¿Por que tienes que resultar tan tierna siendo que te haces ver como una maldita?
—Es un poder especial-pasándole una pierna por encima- Sahian podría habértelo explicado hace años, cuando lo apreciaba pero creo que ya ni lo recuerda.

Era cierto que no lo apreciaba ya, no de la manera que quería ella, pero esa noche al menos pude recordarlo espiando tras la puerta de la habitación.
Ambas ahí doloridas y tiradas en un sillón embriagándose y haciéndose una escasa pero compañía al fin y al cabo, me traían de regreso más cosas de las que me había desecho.
Mientras más tomaban más fácil se les escapaban las palabras y yo me iba enterando de a poco y abriendo los ojos en cuanto a Antonia, era casi ilógico como se refugiaba y no permitía que los intentos de Isabel la persuadieran de ser mas optimista, de dejar lo que le arruinaba mas que el animo. Era increíble que no pudiera notarlo, creo que mi poder de saber si me mentía también desapareció.

Al día siguiente nos preparábamos para salir, Antonia iba y venia con las direcciones, los celulares y el GPS nuevo para nuestra camioneta. Todas comíamos y la mirábamos, era algo artante porque parecía obsesionada con todo detalle y eso no tardo en desesperar a Isabel que fue por ella al Estacionamiento.

— ¡Ey! ¿Puedes parar y desayunar conmigo?
—Estuviste toda la noche conmigo, no puedes querer más.
— ¿Por que lo dices?
—Nadie lo quiere por mucho tiempo-sacando su celular- me distraes ve aden-
—Óyeme-enfadada le apretó el celular- en ningún momento he hecho siquiera un ademán de no querer verte o algo parecido así que no inventes tus “auto-torturas” conmigo de personaje.
— (Lo se, no me lo hagas mas difícil) Isabel, no por saber un poco mas de mí que las demás vas a tener derechos especiales-soltándose- iré a desayunar en un rato OK.
— ¿Donde vas?
—Por un poco más de ayuda-se metió al auto.
—Quiero ir.
—Dios ¿si te digo que no te pondrás frente al auto no es así?-suspiro.
—Así es.
—Pues bien, ve a decirle a tu hermana que saldremos.
—OK.

Basto que Isabel diera unos cuantos pasos y Antonia arranco, no estaba contemplada en este pequeño trayecto que haría, porque simplemente iba a pasar por encima de todo su orgullo para ayudarme mucho más.

— ¡Maldición!-suspiro- sigo preguntándome por qué soy tan estupida.

Antonia Se encontraba fuera de una Clínica. Al entrar y específicamente en el Hall central miro a la recepcionista y titubeo en acercarse—No la necesitamos, nadie tiene contemplado a alguien mas para ayudar de todas formas-Suspiro- a quien engaño.
Dejo a un lado la cobardía y haciéndose de un tremendo acopio lo soltó.

—Buenos días, Busco a Samanta Dumontt.
— ¿La Doctora Samanta Dumontt no?
—OH si, error mío, es Doctora ya-apretó los dientes.
—No se preocupe, quinto piso oficina 7.
—Gracias.
Dios, voy directo a mi infierno, si Ale estuviera aquí seguro me larga unos cuantos sermones, bueno ella llegara mañana y seguro se enterara-sonrisa-siempre lo hace.

—Toco la puerta-Deja de dudar…
—Pase.
—Buenos días.
Al entrar estaba metida en unos papeles y no me miro.
—Buenos di-levanto la cabeza- ¡Antonia tu! digo ¡hola!…
—Hola-sonreí lo mas natural que me dio- ha pasado tiempo.
—Mucho, de echo-espabiló-siéntate, siéntate.
—Mira, no quiero ser grosera y se que a ti te pasa igual pero cuento con un tiempo algo reducido -tome aire- y necesito tu ayuda-terminando de sentarme.

No puedo decir que fue el momento de reencuentro que me espere en mi vida, pero al menos no me quemo como tanto me lo imagine. De alguna forma y con razón, los libros, desde el más estupido relato de amor hasta una magnifica novela, te advierten de que el odio no sirve cuando potencialmente debieras de usarlo. En este caso fue así y me reconforta por algún lado, porque yo la “despechada” no estoy dejando un borrón, como suele sucederle a algunos rechazados, en mi propia historia con esta chica que ahora esta tratando de desenterrar los sentimientos o rastros de ellos por los cuales debería considerar mi indetallada petición.

— ¿Vamos por un café?
—O...okey-algo indecisa.
—Será solo al casino no me pongas esa cara.
— ¿Que cara?-la seguí.
— Sonrisa- ¿Y como has estado, que has hecho de tu vida?
—No mucho la verdad y no creo que sea pertinente hablar de ello ahora.
—Esta bien, vamos al grano te escucho.

Me aleje de todo rodeo y le relate toda la historia, no escatime en detalles porque mientras mas clara fuera, mas expedito se daría todo.

—Vaya, ha pasado bastante-tomo un sorbo de café- ¿y donde entro yo en todo esto?
—Necesito mas seguridad en los resultados, por lo que quiero muestras de sangre y como no poseemos ninguna orden legal o así, que mejor que tener una doctora.
— ¿Sabes los problemas en los que me puedo meter si se llega a saber?-sería y calmada.
—Lo se, pero es algo tan pequeño, solo necesito eso para asegurar al menos la sonrisa de la chica hasta que no haya alguna opción mas.
—No es nada pequeño, y toma tiempo…
—Dios, se que te puedo meter en serios problemas y la verdad ahora que me lo haces ver me doy cuenta que no debí de pedírtelo, creo que…-tome mi frente-mejor olvídalo, yo-
—Tranquila, te ayudare-me miro- y no te retractes.
— (No te retractes) Gracias.
—Eso si ahora mismo no, dame hasta la noche para darte alguna respuesta, pasare por su Hotel, déjame la dirección.
—Bien, esperare por ti.
—OK, me tengo que ir-beso mi mejilla- nos vemos a la noche.
—Claro.

Al regresar al Hotel me encontré con un mar de caras largas, pero la que mas me importaba era la de Sahian, que mas que algo enfadada parecía contenedor de desesperación. Decidí acercarme, pero antes, trate de recordar mi estado antes de haberme ido, para no darles alguna idea de lo que me había vuelto a pasar hace poco.

—Ey, primero me dejan defenderme-tomando la mano de Sahian- y después vemos si las caras, excepto la de Isabel, cambian.
—Que graciosa-respondió esta ultima desde el sofá.
—Vamos Sahian tengo que contarte algo.
—No estoy enfadada contigo Anto, pero si no hago nada siento mucha pena y el no ver a Sandra me afecta…quiero estar con ella.
—Dios, eres tan tierna-me abrazaba- te tengo buenas noticias entonces.
— ¿Si? Cuales.
—Les sacaremos muestras de sangre a todos los de la lista, solo nos queda obtener los de Sandra y esperar los resultados comparados.
— ¿Y eso como, quien?
—Samanta-dijo seria.
— ¿Que Samanta? Espera ¡¿esa Samanta, tú Samanta?!
—No es mía ya, pero si, ella-levantándose- y baja la voz.
—Anto, mira yo se que ayudaría mucho pero si te duele o molesta prefiero mil veces caminar a todos esos sitios y-
—Calla mujer, nada de eso, resulto más fácil de lo que creía así que no hay problemas.
—Disculpen que las interrumpa-entro Lisette- pero entre bostezos y eso ¿que haremos? porque estoy jodidamente aburrida.
—Pueden salir, por hoy se cancela el plan ya que mañana llegaran refuerzos.
— ¿Viene alguien mas?
—Alejandra-sonrisa- no piensa quedarse fuera de esto.
—Bien entonces salgamos todas a dar una vuelta a la playa, es increíble como para acá esta mucho más temperadito durante el día que en Santiago en esta época.
—Yo paso chicas, no dormí bien anoche y quiero compensar, vayan ustedes.
—Yo me quedo contigo si quieres Antonia.
—No Sahian ve, distiéndete, distráiganse juntas.

Isabel se asomo a la puerta y no pudo mas que mirar sería a Antonia al oírla decir que dormiría. Podría apostar que pensó en quedarse con la Psicóloga pero ya era excesivo hacerlo, no quería retroceder lo que sentía avanzaba pienso yo.

Dicho y hecho fuimos a la playa, el día estaba genial, nada de frío, poca gente y buena compañía entibiaba hasta el corazón mas desolado.
Sentada en la arena recordé que hace cinco años que no me acercaba al mar, la última vez fue en Isla de Pascua cuando aun vivía Alicia, específicamente con Demian y Javiera.

— ¿Que será de esos dos?-susurre tendida completamente.
— ¿Que será de quienes?-se sentó Natalia a mi lado.
—Estas goteándome-me senté- me acordaba de Isla de Pascua.
—OH, buen viaje, el último decente que recuerdo.
—El ultimo que tuvo-sonrisa.
—Deja de pensar en eso-se levanto y me quedo mirando algo nerviosa- Le diré a tu hermana-mirando donde se encontraba Isabel.
— ¿Que le dirás?-secándome el agua.
—Ya sabes-salio corriendo toda colorada.

En el calmo mar aguardaban mi hermana y Lisette, al instante llego Natalia y se les unió en el pobre intento de nadar, estuvieron así bastante tiempo, cada vez se alejaban más, las envidiaba tanto por poder disfrutar aun llevando peso consigo.
Aburrida de mirarlas fui por algo de comer para las pequeñas, ya que saldrían muertas de frío y hambrientas. Mientras caminaba sentí un feo pesar, ya que aun estando con las chicas me sentía muy sola y titubee en llamar a Sandra, la extrañaba demasiado. No tuve mas que contenerme, tenía que pensar muy bien que me preguntaría y como safar para que no sospechara de nada, así que no la llame.
Al regresar quede medio impactada porque estaban las tres sentadas y cubiertas por sus toallas mirando hacia el horizonte y la mano de mi hermana cubría la de Natalia que estaba reposando en su hombro.

—Vaya que rápido-mire a Natalia- se salieron-sonreí.
—Tenemos hambre-respondió Isabel.
—Lo sabía, tengan-me senté y mire a Lisette-¿Que sucede?
—Nada, solo tengo frío.

Mientras las otras dos muertas de la risa comían, me abrace a Lisette porque en verdad que la había dejado algo sola y se le notaba en la cara. Ella quería muchísimo a Sandra y yo soy la mejor muestra de ello, de echo no se si habría actuado como ella y hubiera dejado que la persona que amo se fuera con alguien mas, pero se supone que eso si es verdadero amor.

—Tengo la esperanza de que encontraremos algo-me dijo tomando un bocadillo-se que si.
—Mmm…
Maldición, además es mas optimista que yo, a veces dudo de si soy lo que en verdad necesita Sandra, si no la amara como lo hago, esto en verdad sería un problema.

A eso de las siete de la tarde emprendimos regreso a casa. Mientras conducía algo distante de las chicas que animadas reían atrás, se me paso por la mente Antonia. Mi chica, tanto ha sacrificado desde el principio por mi, tanto y sin recibir gran cosa de vuelta. Y para rematar tener que ver a Samanta luego de que se fuera porque no podía contener su pena, porque no podía ayudarla en esa situación que necesitaba de alguien ¡dios! espero no se haga tanto daño. No quiero volver a hacerlas sufrir.

Al subir a las habitaciones nos encontramos con Samanta en la puerta, se le veía algo ofuscada, parecía llevar tiempo golpeando y llamando…seguramente a Antonia.

—Pero si es mi cuarto ángel guardián-sonreí abrazándola.

Isa y Lisette nos miraban extrañadas, Natalia se acerco a abrazar a Sam y un silencio algo triste se nos dibujo a las tres es los rostros. Samanta se sentía notoriamente preocupada de cómo la trataríamos, y la verdad sabiendo las razones por las que se fue no podría haber hecho más que pedirle se marchara, pero era decisión de otra persona.

—Chicas que crecidas están, ha pasado mucho tiempo-sonreía lo mejor que podía.
—En ti no paso en vano Samy-rió Natalia.
—Que dices, estoy hecha un asco-suspiro pesado-muy agotada.
— ¿Estas aquí hace mucho tiempo?- pregunte abriendo la puerta.
—Media hora, pero no importa.

Al entrar estaba todo obscuro, un silencio sepulcral invadía la habitación, pensé por un momento que Antonia había salido pero antes de siquiera pronunciarla le pedí a Isabel fuera a verla al otro cuarto.

Siguiendo mi orden Isabel llego a la habitación y a penas abrió la puerta recibió otra orden.
—Isabel dile a Sahian que venga por favor.

Su voz era débil, algo triste y culposa por lo que Isabel no dijo nada y salio a ejecutar la petición. Yo al enterarme deje a las chicas y me metí al cuarto.

— ¿Que sucede? ¿Por qué no abrías?
—Lo siento, pero es que estaba sola y no…no me sentía con las fuerzas, perdón.
— ¿Saldrás a saludarla?-la abrace.
Entendía lo difícil que se le hacia.
—Si, invéntale que dormía con audífonos o que se yo, voy de inmediato-se metió al baño.

En la sala Natalia se encargaba de Entretener a Samanta mientras las otras dos miraban de lejos.

—Samanta-llame su atención- tengo que presentarte a estas hermosuras, no se como las pase por alto-pellizque a Isabel.
—Este pedazo de seriedad es Lisette y este pedazo de bestia mi hermana-sonreí.
—Mucho gusto a ambas-conteniendo la risa- como ya oyeron me llamo Samanta.
— ¿Tu eres la ex de Antonia?-pregunto sería Isabel una vez tomo su mano para que no se le escapara.

En eso que me hacia piedra por el desatino de mi hermana y se creaba un feo silencio Antonia movió a Isabel, y en un susurro muy claro “no me hagas esto” saludo a Samanta y se disculpo por no haberle abierto la puerta.
Yo tome a Isabel y me la lleve al cuarto, Natalia se quedo en la puerta al ver como enfurecida la abofetee, se que los golpes no justifican ni remedian nada, además nunca le había tocado un pelo a Isabel, pero Antonia estaba pisoteándose por enésima vez para ayudarme y no aguantaría sus arranques de arrogancia.

—Pensé que la entendías-dije entre dientes-guarda esos desatinos cuando no este presente quien mas daño le ha hecho a Antonia.
—Lo…lo siento-sentándose en la cama- yo…
Me enfade al verla, como podía dignarse a aparecer después de todo lo que le provoco a Antonia, me hirvió la sangre y no pude evitar tirarle la mierda que es en la cara. Acepto que no la conozco, pero a Antonia la empiezo a comprender y no merece ni un misero beneficio de duda de que es a la que hay que proteger.
—Sahian cálmate-me abrazo Natalia- detesto verte pelear.
—Lo siento Isa-separándome de Natalia- pero esta te la ganaste-Salí de la habitación.
—Se que no pinto una en esto pero ¿estas bien?
—Lo estoy-escondiendo su rostro en el espacio del cuello de Natalia-en verdad me lo merecía.
—Escalofrío-Yo creo que mereces otro tipo de cosas…-susurro.
—Quizás-se separo- era cierto lo que decía Sahian de que lo agresiva lo aplastabas completamente con tu dulzura-sonrisa.
— ¡Sahian dijo eso!-sonrojo-la matare.
— Sonrisa-Me iré a disculpar-
— ¡Espera!-se levanto- yo…-suspiro dejándole ganar a lo que sentía-no me puedo resistir
— Naty te dije que fuéramos lento, no quiero hacerte daño y-
— No digas mas, lo se y lo acepto-sentándose en sus piernas-pero me muero por ir lento después de aunque sea un beso.
— Naty...-la beso- Natalia-separándose- por favor, me haces sentir cruel con todo esto…
— Lo siento-sonrisa- pero es difícil Isabel, muy difícil-mordiéndose el labio.
— Sonrojo-Tu lo haces difícil-salio rápido.

En la sala mire fijo a Isabel para descubrir si iba en guerra o son de paz, afortunadamente partió cortésmente abriendo la boca y se disculpo, se tacho de infantil y desubicada y esperaba no la tomara a mal. Samanta, solo suspiro y dijo al responderle que no la conocía y lo dejaría pasar, pero que fue muy desagradable.
Por otro lado Antonia no se molesto en mirar a ninguna de las dos y solo se dejo llevar por quizás que cosas en su mente, nunca la había visto tan distraída en mi vida.

—Bueno creo que mejor nos centramos en tu petición-sonriéndole a Antonia.
—No se porque me sonríes-dijo seria Antonia-pero tienes razón y aquí estamos todas para oír.
—Suspiro-He llegado a un acuerdo con el director de la clínica con respecto a un plan de cobertura e información de pacientes que se tiene planeado emplear.
— ¿Y cual es el plan, en que consiste?-la siguió Antonia.
—Se va a tomar el proceso de censo usado en el país, pero solo con fines evocados a la Salud -pensó un minuto Samanta- es como para tener un catastro de las enfermedades más comunes y/o heredables de las comunidades.
—Comprendo-meditando un poco-entonces, cómo debemos proceder.
—Ustedes pueden dividirse en cada uno de los grupos que harán los recorridos, son unos 10 más o menos y pedir los resultados de las personas que necesitan.

La conversación, era toda técnica y profesional, no había bromas de por medio o algún tipo de sobrepaso de confianza. Por un lado me sentía mal con Samanta ya que al menos tres de las presentes teníamos para estar de lado de Antonia y debía de sentirlo, pero su rostro de redención o algo así, me hacia sentir un cierto pesar.

—Vaya, es maravilloso-sonrió Antonia- pero ahora mírame Sam y dime que condición te pusieron.
— ¿Condición? Ninguna, no hay problemas mientras solo sean copias de los exámenes y sean devueltos una vez usados.
— (Se que mientes) Eso es mejor aun-dándole a entender que le creyó.
—Bueno, entonces todo arreglado, esto se llevara a cabo desde mañana y necesito las direcciones para que sepan que copias darles.
—Voy por ellas-dije feliz.
—Te ganaras el cielo con esto-le dijo Antonia.
—Eso crees-la miro algo triste- me agrada ayudarlas pero no creo que me haga sentir completamente mejor-se levanto.
—Aquí tienes Samy-la abrace- muchas gracias, no sabes lo que esto significa.
—Sabes que por ti cualquier cosa -separándose y acariciando mi mejilla-bueno chicas ha sido genial verlas pero me retiro.
— ¡Pero espera hay que celebrar!-dijo Naty- no te vayas.
—Mañana tengo trabajo Natalia y estoy muy cansada.
—Así es-apoyo Antonia-además celebraremos una vez tengamos éxito, te acompaño.

Nos despedimos de Samanta y esta se fue con Antonia, quedamos todas algo mas liberadas, ya que tendríamos mas ayuda aun y podría volver antes con Sandra.

Mientras caminaban.
—Ey Sam ¿puedes decirme ahora cual fue la condición?
—Pensé en verdad que me habías creído-sonrió-
— ¿Bueno y?-insistió Antonia
—Tuve que renunciar a la postulación para Directora del hospital, nada grave.
—Dios-se paro en seco- ¿nada grave? yo debía haber pensado en las opciones en contra ¡no tienes que hacer lo que te he pedido!-
—Nada de eso, tu solo estas tratando de ayudar ¡y si tengo! al menos y aunque sea tarde quiero poder enmendar algo.
—Pero no suelo dejar cabos sin atar, es todo por ti, esto de haber ido por ti me ha desestabilizado y hecho descuidar-no le prestó atención a lo que dijo sobre enmendar y solo se mostró triste.
—Ey-levanto su rostro-lo siento mucho, se que no debió ser fácil pero no tienes que hablarme si no quieres, o verme.
—Eso lo haré una vez acabemos, no lo dudes-se aparto.
—Por un momento pensé que dirías otra cosa-con los ojos con lagrimas-yo no la he pasado de maravillas tampoco- suspiro entre triste y enfadada-¡nos vemos!
—No puedo pensar en nada que no sea hiriente con respecto a ti, solo me lo guardo para no hacer sentir mal a las chicas.
— Solo a las chicas ¿acaso soy una ilusión, acaso yo no siento?-mirada herida-Antonia no era mi intención hacer que te sintieras así, simplemente no podía…
—Yo recuerdo que la única intención clara que podía encontrarte era la de dejarme sola-suspiro-ya no tiene caso hablar de esto sabes, no puedo soportar que durante años me hayas estado destruyendo y que ahora se sume con tu presencia que es peor que los mismos cinco años.
—Pero te estabas auto consumiendo y llevándome contigo ¿¡que querías que hici-
— ¡Que te quedaras! Que me ayudaras…-perdiendo el control- Eras lo único que tenía, que tuve y…tengo, lo sabias.
—Me voy, no puedo con esto, más si no me escuchas si quiera.
—Eso, huye…-dejándola sola-otra vez.

Flash back

—Antonia ya no soporto esto, mírame-tomaba su brazo-¡por favor mírame!
—Sam, por favor, estoy tratando de ayudarme y te necesito para eso, pero-
— ¡Yo te amo!-comenzó a llorar- dios sabe que es así-la abrazo-pero… si me necesitas por qué ya ni siquiera duermes en la misma cama conmigo.
—No lo se-con voz débil- estoy preocupada por Sahian, no comprendo nada, si le pasa algo que será de sus padres ¿entraran en el mismo estado que su hija? ¿Circulo vicioso?
—¡¡Ey mírame!! No te estoy hablando de Sahian ¡estoy hablando de ti y de mi!
—No puedo dejar de pensarlo, ella perdió a quien mas amaba ¿Cómo la puedo ayudar?
— ¡Antonia maldición! Ya ni siquiera me tomas en cuenta-se separo- me siento muy sola…

Fin flash Back

Al llegar a la puerta de la habitación, Antonia se arrodillo frente a esta para tragarse el llanto, no iba a llorar, hace mucho que no lo hacia, y no empezaría nuevamente por Samanta.

— ¿Por qué tengo que sentir…-respiraba agitado.
Solo tuve la culpa de creer que la persona que tenía mi corazón comprendía mi preocupación por otra y que el que no la escuchara no significaba que no la amaba o algo, porque ¡dios!-mirando el techo- ¡tenia mi corazón! La amaba como a nadie y era mi seguridad ¿acaso nunca me sintió así? acaso nunca.

Se abrió la puerta, Isabel estuvo cerca de ella esperando para hablar con Antonia y a penas sintió algo no dudo en acercarse. Isabel quería saber si todo iba bien, se estaba preocupando por alguien mas que yo y me agradaba, pero temía que las peleas o gritos reinaran por la
manera desprotegida en que se viera Antonia al estar en esa posición y pasara de Isabel, dedicándole como ahora una mirada vacía, como si no la conociera ni le interesara hacerlo.

Isabel sin saber que decir siguió con la mirada a Antonia hasta que esta se encerró en una de las habitaciones, luego nos miro algo avergonzada pero mas desconcertada por no entender. Ninguna quiso decirle algo porque en verdad nunca habíamos tratado con la vida de Antonia, ella ha sido siempre quien nos aconseja, quien calma nuestros demonios y sana nuestras heridas, pero nunca se lo hemos devuelto.

Por otro lado, la otra mitad atormentada de la relación pagaba los efectos del reencuentro también.

— ¿¡Por qué!?-apretaba el volante del auto-por qué tiene que ser tan fría y no oírme-caían sus lágrimas- ¿por que me culpas tanto?

Flash Back

—Antonia…-llorando- me voy.
— ¿Que quieres decir?-después de quizás cuanto la miro a ella y no al vacío.
—Eso, que ya no quiero estar aquí, me siento un pobre acompañamiento que ni para eso sirve, me ahoga cada noche que regresas y haces como que no existiera, como vas de aquí para allá y no me miras-respondió sin mirarla.
—Sam yo no, tu entiendes, ella est-
— ¡No me hables de nadie mas!-grito- te estoy diciendo que me voy, porque no me amas, porque no me tocas ¡porque ya no se!-la miro a los ojos- si hice bien en pasarme tres años contigo creyendo conocerte para acabar sintiéndome así.
—No puedes…yo te amo…-acercándose.
— Pues ya iba un mes en que ni siquiera me hablabas-alejándose.
—Si tu te marchas mi vida se reduce a nada…-se quedo en silencio-no se que siento en este momento porque me he perdido en un camino donde al menos el retorno seguro se que eres tu, entiendeme-intentando llegar a ella.
— ¿Y qué esperas para volver? -secaba sus lágrimas- qué quieres que pase para que vuelvas.
— Aun no puedo, no se, pero déjame-tratando de alcanzarla inutilmente.
—Esa calma inalterable con que lo dices-enfurecida- no noto verdad en nada de lo que aseguras-tomo sus cosas y se dirigió a la puerta.
— Espera Sam yo-
Samanta la beso y sin decir una palabra se marcho.
— No tengo a nadie más que a ti…

Fin flash back

parte 1
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   21/12/2011, 19:05

Aquí va lo otro.

Fui débil cuando estuve con ella, era mi primer amor-apretaba los dientes-aun lo es.
No me deja soñar, disfrutar lo que he logrado, el sexo con alguna otra me hace idealizarla. Yo no debería ser la que sintiera esto porque si me aleje fue porque me sentía sola, ya no le importaba y aunque digiera que me necesitaba no lo demostraba. Y no es que hubiera sido cosa de días, fueron más de dos meses los que espere y me convencí sin querer aceptarlo de que ya no me amaba.

— ¡Maldición Antonia! por que tenías que dejar de quererme…- freno descuidadamente y alguien que iba detrás la choco con todo.
En ese tiempo en que aun no terminabas tu tesis te empecinabas en el estado de las personas que te interesaban, primero fui yo, así te conocí y me enamore. Luego Sahian, Sahian fue alguien que llego de la nada y así mismo se alejo; su mundo se fue con quien amaba. Pero al irse, ella se llevo parte de tu cordura, o al menos la fuerza para llevar su tema y no dejarme de lado, sumergiéndote en su mundo.

En el Hotel mientras Natalia se daba un baño Isabel se paseaba por la sala, poco fue lo que le duro ya que Lisette la pesco y bien claro le dijo que fuera donde ella y se dejara de marearla.
— ¿Lo harás?-la mire divertida.
—Si, voy.

Antes de llegar, Antonia algo alterada y con su celular en la mano se dirigía a la puerta diciendo que Samanta había chocado. Nos montamos en la camioneta y en nada llegamos a la clínica que según Antonia era el lugar donde Sam trabajaba y la tenían hospitalizada.
Rápidamente guiadas por la enfermera llegamos donde se encontraba Sam pero solo una podía entrar; típicos protocolos. Sin discutir dejamos a Antonia ir, pero tontamente nos quedamos todas con las duda de si Sam estaba bien al dejar ir también a la enfermera.

—Ey…-mirada de alivio.
— (Estas bien) Sam-se apoyó en la puerta.
—Siento que te molestaran llamándote, pero tu celular fue lo primero que encontraron en el auto.
— Me alegra que estés bien, me iré-
— No te vayas-intento levantarse inútilmente.
— A decirles a las chicas-sonrisa.
— Nadie vendrá y contrario a lo que puedan pensar detesto este lugar-continuo avergonzada.
— Solo espérame.
— Creo que se como hacerlo…-susurro.
— ¿¡Antonia como esta Sam!?-pregunto Natalia.
— Esta bien calma, tiene un machucon en la sien, perdió el conocimiento hasta poco antes de llegar y la darán de alta mañana temprano si evoluciona como hasta ahora.
— Que susto-se abrazo Natalia a Isabel que miraba a Antonia.
— ¿Podemos verla?-pregunte
— No creo-sonrisa-pero me quedare aquí hasta mañana.
— ¿Estas segura de hacer eso? -pregunto Isabel.
— Ya me oíste-respondió sin mirarla-bueno vayan y descansen que esto no detendrá el trabajo de mañana.

Todas emprendimos camino hacia la camioneta pero al salir Isabel se devolvió.

— ¡Oye!
— ¿Que sucede?
— ¿Por qué ni me miras para hablarme, que hice?
— (Me dejaste en evidencia frente a todas) Nada, no te creas el centro del mundo.
— ¡Antonia!-subió la voz.
—No grites aquí-me miro enfadada.
—Lo siento si-mirada triste- me disculpe con ella pero no contigo y se que por eso no te rebajas a tratarme.
—Deja de inventar.
—Desde un principio te aclare que no valía la pena tratarme-bajo la mirada- lamento haberte dejado en evidencia-se dio la vuelta y se marcho.
— (Inesperada como siempre)

Antonia se quedo con Samanta y la verdad lo creí necesario, seria muy ingenuo y algo arrogante pensar que le podemos solucionar el problema desde una focalización externa como la que nos da la amistad. Por otro lado, no es que consideremos a Samanta alguien completamente ajena, ya que es tan querida como Antonia y solo la confianza y la distancia cambiaron, pero si causa mas daño no creo dudar en alejarla de mi psicologa.

Ahí en el cuarto de la Clínica mi cara de póker se venia perfecta. Por mi cabeza no había mas que conceptos deformados, promesas cortadas, sentimientos delebles y completamente ajenos a todo lo que se supone fuimos, era lamentablemente una obra mal lograda, una genialidad quizás incomprendida de lo que fuimos, pero que al final no era mas que azarosos principios que nos llevarían a desalmantes finales.

— Antonia ¿quieres que lo hablemos?
— ¿El que?-saliendo del trance.
— Vamos, no me lo hagas más difícil.
— Por favor, ya estamos creciditas para refugiarnos en esas-sonrisa- si quieres hablarlo seria genial.
— No se como empezar…
— Pues-acomodándose- cuéntame Sam, cuéntame las razones que nos dejaron en esto, quiero oír sin que maquilles nada en lo que falle.
— Suspiro- Supe que no me amabas más.
— ¿Como?-un tanto molesta.
— Antes de odiarme mas solo respira y piénsalo-caían sus lágrimas denotandole una tristeza inmensa.
—…
En el momento en que oí aquello quise llorar por primera vez en mucho tiempo sin forzarme a no hacerlo.
—Tú me demostraste que entre dos mujeres podía naturalmente surgir atracción, deseo, desenfreno y esa embriaguez y mariposas características de todo amor, porque las reacciones de las hormonas y esos impulsos en los cuerpos no identifican si te las hace sentir un hombre o una mujer. Recuerdo como tu ciencia mitad barata y mitad costosa provoco que la tarde de ese mismo día dichas hormonas me embriagaran por ti y no pude evitar querer beberte; Me enamore en una de pensamientos debido a ti.
—Lo recuerdo, pero Sam yo no se-confundida- ¿entonces no se amar, a eso te refieres? Dices…que hasta ahora he estado desperdiciando mi vida-tapo su rostro incrédula-¿he creído que eras la culpable de mi miseria porque me dejaste amándote y ahora me dices que tu supiste que yo después de un tiempo ya no lo hacia y por eso te fuiste?
—Antonia, no te pongas así, no lo veas tampoco como si se tratara de hacerte cargar toda la culpa, estas son cosas de dos y el que acabáramos así no es culpa de cada una por si sola.
—Es que Sam yo no se…tu dices…dices estas cosas pero no se por-
—Porque te amo, pero es imposible tratar de recibir de vuelta el sentimiento si ya sabes que no esta.
— ¿Y tan seg-gura estabas de ello?-mi voz se quebró.

Samanta comenzó a llorar y fue inevitable no cumplir el anhelo que ahora no sabía si quiera si era cierto. Al abrazarla después de tantos años mi cuerpo recordó su tacto antes de poder concientizar de que estaba consolándola, y no recuerdo la ultima vez que sentí mi corazón mas macizo y fuerte, reforzado y cómplice, que esa vez. Me invadía una exquisita paz por el solo hecho de poder respirar a centímetros de su respiración.
La extrañaba, la amaba, la deseaba o solo era el momento; no lo se, pero refugiar a una persona que te es o fue importantísima te hace sentir mejor contigo misma, menos podrido, mas persona.

—Si no te amo ¿por que ahora que te abrazo me siento? ¿No te puedes haber equivocado?

¿Dónde estaba mi agresividad, por que no me ofendía que me digiera todo esto así de repente? No logro entender nada.

—Creo que decir que me querías y necesitabas, no se reflejaba en como actuabas-abrazándose mas- porque me querías sin tocarme, ni hablarme, sin convivir conmigo. Además el resto de ocasiones incluso me pediste me fuera a mi casa porque necesitabas espacio.
—Perdóname-cerré mis ojos- pero yo si te amaba en ese entonces, era inmadura y te hice daño, pero si te amaba.

Lo estaba haciendo, me disculpaba, pase cinco miserables años cegada con despecho y con una gélida tristeza en el pecho para acabar desecha. Pensé tantas veces cómo fue que nos alejamos, me quebré la cabeza de mil maneras para que algo sabio me diera el camino y acabe en un mal trayecto; es más, un pésimo trayecto. Porque basto que Sam me digiera esto para que las piezas se acomodaran tan gracilmente que me siento vulnerada, estupida.

—No tengo porque perdonarte, no te niego que hubo momentos en los que te deteste, pero no fue por ninguna otra razón más que porque te sigo amando Antonia.
—Creo que la única forma de perdonarte es perdonándome-sonrisa triste-
—Eso creo…
—Yo en ese entonces si te amaba-suspire-estoy segura, pero creo también lo que me dices y en ese caso soy culpable de esconder mi amor a los ojos de tu corazón.

En ese momento sentí mucho frío, mi cuerpo no pensaba responderme después de haberlo castigado por razones que apenas entendía y era molesto. Se me quitaron las ganas de respirar tan descabelladamente rápido que por un momento me vi desquiciada como muchos dijeron.
Samanta resulto ser la que sufrió lo que yo me castigue, quedando metida en la nada. Se supone que la psicologa que todo lo sabe o ve detrás de las intenciones y las acciones soy yo, pero con este resultado me queda mucho que desear de mi.
Se que eso de que no la amaba esta errado, porque en ese entonces era lo único que tenía, pero si la amaba no debí hacerla llegar a esos extremos y lamentablemente me obligue a esto.

Al día siguiente, temprano aparecimos por la Clínica, estaba todo listo para comenzar el trabajo y volver pronto a casa salvo por lo de Samanta.
Fuimos asignadas a un grupo de enfermeros, eran unas 10 camionetas, con todos los implementos, las listas que le tocaban a cada uno y la copia correspondiente; Solo faltaba partir hacia los destinos asignados. Antonia apareció con Samanta, esta nos dio las últimas indicaciones y dijo que llevaría a Sam a su casa. Se veían algo extrañas, somnolientas y cansadas, era de imaginar que los asuntos que trataron eran delicados para dejarlas así.
Isabel se ofreció a llevarlas en la camioneta, ya que le implante la preocupación de que manejarían así de somnolientas y tras acceder poco convencidas se fueron. En el camino no se toco tema, ambas mujeres iban en la parte de atrás algo cerca pero distantes a la vez, pensando quien sabe que cosas, pero ya no estaba esa tensión en sus miradas, definitivamente la charla debió de haberse dado largo y tendido.
Al llegar al apartamento, Antonia acompaño a Sam hasta la puerta quedándose mi hermana de espectadora principal en la camioneta. Tras un frágil abrazo de despedida, Sam se aprovecho robándole un corto beso, pero regalándole el tacto de su mano al recorrer desde el pecho hasta la punta de los dedos de Antonia, que se quedo perpleja viendo como desaparecía.
Antonia mirando a Isabel se acomodo en la parte trasera sin decir nada, la verdad es que creo no sentía nada con claridad.
No deben de haber pasado más de cinco minutos y la Psicologa alterada recordó la llegada de Alejandra, pesco el celular y la llamo, habían llegado la noche recién pasada y por problemas técnicos tuvieron que quedarse en el primer hotel que encontraron.

— ¿Que te sucede?
— Vamos al hotel y lo entenderás-se recostó en el asiento.
— OK.

Al llegar a la habitación se encontraron con maletas en la entrada, Isabel no entendía nada pero Antonia sabía de quienes eran.

— ¿Antonia, Alejandra trajo tantas maletas?-miraba Isabel.
—No mujer, no viene solo Alejandra-tono frío.
—OK...

Tal como lo dijo Antonia, Alejandra no venía sola y su compañía era desconocida para Isabel que no pudo más que remitirse a tratar de entender la situación de abrazos en la que era ignorada, ya que Antonia no se molesto en presentarla.

—Hola cariño- la abrazo Alejandra.
—Hola Ale-sonrisa triste.
—Vamos Isabel por qué esa carita-le acaricio la mejilla mirándola-no me contaras lo se, tu hermana es igual.
—Lo siento es que…-suspiro
— No te preocupes, ven tengo que presentarte a estos personajes-la arrastraba.
—Demiam, Javiera, esta es Isabel, la hermana mayor de Sahian.
—Si es por el parecido soy adoptada, mucho gusto-dijo Isabel ante el silencio al verla.

Ambos me abrazaron y por un momento buscaron en mis ojos todo sobre mi y se lo llevaron sin tener que abrir mi boca, me sentí inquieta porque especialmente la chica se empeñaba en no dejarme ir, tenía que obtener todo lo que fuera quería con esos profundos ojos para quizás que cosas después. Al parecer también eran amigos de mi hermana y eso que aseguraba ser antisocial; que queda para mí por dios.

En las camionetas nos dirigimos a los destinos trazados para conseguir las muestras, eran muchos sitios y recién empezábamos, solo necesitaba tener paciencia y lo lograba, nada más. Mientras nos acercábamos a los destinos me preguntaba como les debería de estar yendo a las chicas, pero sobre todo me preguntaba como estaría Sandra.

El día término, fue agotador a pesar de que solo tuve que mirar, a penas tenía dos informes de personas que necesitaba, las demás chicas entre ambas hicieron seis mas, no se avanzaba mucho pero era algo.
Al caer la noche y no tener transporte llamamos a Antonia e Isabel que quizás en que se la pasaron lo que resto de día. Yo por mi lado había caído en ánimos y esperar no me hacía mucha gracia; me enoje. Al llegar las chicas me acerque y para expulsar un poco de ira le di una patada a la puerta de la cabina de la camioneta de donde posteriormente pase, para mostrarle mi malestar a la conductora.

—¡¡Pero que demonios!! De dónde sacan esas manías destructivas carajo-Salio enfadada Antonia.
— ¿Sahian que te sucede?-me pregunto calmada Isabel sin bajar del asiento del piloto.
— ¡¿Donde andaban metidas?! Se dan cuenta que con ustedes dos cumpliendo su palabra llevaríamos mas informes-me quitaba las manos de Antonia de encima.
—Cálmate-sonreía- ¡Sahian basta!
—¡¡QUE ME CALME!! No tengo un mes para estar en esto, me queda una semana y días, no quiero estar mas aquí y ni siquiera se como esta Sandra ¡y me pides que me calme!

Natalia y Lisette me miraban incrédulas, porque mientras esperábamos estaba de lo más normal, pero estas son las cosas que pasan cuando vas acumulando.

—Sahian déjanos explicar-bajo Isabel del auto.
— ¡No quiero explicaciones!-caían mis lágrimas- se que no tienen la culpa pero me siento tan frustrada…la extraño, no se como esta, me siento mal-tape mi rostro.

En eso que dejaba salir toda mi angustia un aroma diferente fue el encargado de sostenerme, era completamente distinto al que me rodeaba con las chicas, este tenía con él los recuerdos de un pasado feliz, de situaciones simples; era el aroma de Javiera.

—No puede ser verdad…-descubrí mi rostro alejándome.
— ¿Que sucede Sahian, no me extrañaste?-sonreía.

Sin responder mire a mi alrededor, también estaba Demian.

Tape mi boca al verlo, no sabía de él desde que Alicia había muerto, mas bien las chicas le pidieron no se acercara ya que el parecido era abismante y yo no iba a dudar en romperme en más pedazos cada que lo mirara.
Todo se torno algo difícil, no sabía bien como actuar, el verlo se me revolvía el estomago, me hacía sentir la sangre helada por mi corazón. Su rostro mas maduro, esos ojos claros que te dejan saber hasta que es lo que piensa, su sonrisa, eran tal como las de su hermana.

Al notar como Sahian quedo impávida al ver a esos dos y especialmente al chico, no supe que hacer, quería acercarme, pero no sabía para que, porque la verdad no entendía lo desconcertado y poco aterrizado del momento. Veía al chico y la verdad es que no tenía nada raro, y solo ponía cara de perrito abandonado al ver como Sahian buscaba un espacio donde esconderse para dejar de saber que lo había visto.

—I...isabel…ven-escondía mi mirada mientras la buscaba con la mano.
— ¿Que pasa? Por qué te pones así-me pregunto al acercarse
—Es el hermano de Alicia-me abrace y deje de mirar a todo el mundo- Es su hermano menor…

En ese momento comprendí por un momento la reacción, pero el llanto y el temblor de su cuerpo no.

—Se fuerte vamos, por qué esta reacción tan extremista-acariciaba mi mejilla.
—Es igual-respondí sin abrir los ojos- es igual a ella…

No supe que decir y la deje esconderse en mi como tanto lo hacía de pequeña. Mientras intentaba ver su carita para darme una idea de su condición se acerco Demian y sin emitir una sola palabra giro a Sahian frente a el por los hombros.

—Vamos mujer…me estas matando con esta forma de actuar.
—Perdón…perdón, es que-miro hacia arriba tratando de devolver las lágrimas- es que es muy fuerte.

Finalmente pude centrarme y calmarme. Frío, miedo y pena me abordaron traicioneramente al verlo, ya no es que me matara el animo volver a recordar a Alicia, pero el parecido era tal, que la calidez de Demian podía perfectamente asustarme si llegaba a sentirla; era obvio no.
En el momento que me abrazó y luego se le unió Javiera no podía pensar en nada, pero si me siento a rememorar ahora, el alivio que me trajeron fue tal, que inconscientemente empecé a deshacerme del enojo del que hice uso cuando llegaron por nosotras, y solo me deje llevar. Sentía una presión horrible al no poder llamar a Sandra y decirle en lo que andaba, y era tanto lo que la extrañaba, que la sola idea de un beso me provocaba un punzante dolor en el corazón.

—Siento la escena-dije abrazada a ambos-no sería yo si no hubieran de todos modos-intente reír.

Demian al notar a Javiera tan callada la dejo a solas conmigo.

— ¿No te dije que llegaría cuando mas lo necesitaras?-acariciando el contorno de mi rostro.
—Creo que tendrías que haber aparecido dos veces en ese caso…
—No había nada que hacer con lo de Alicia-sonreía dulcemente.
—Por qué lo dices como si lo hubieras sabido todo el tiempo…-susurre atrapado su mano a mi mejilla con la mía.
—Cosas de la Isla- beso la comisura de mis labios y me abrazo.
—Por que tienes que ser tan dulce-reía escondida en su cuello-Demian se pondrá celoso.
—Hay mucho de que hablar al respecto, pero te ves fatal así que vamos al Hotel.
—Tan misteriosos todos-suspire.

Al ver que mi hermana ya había vuelto a la normalidad, me subí a la camioneta a esperar que se les prendiera la ampolleta a todos para que nos fuéramos, pero no funciono del todo bien. De hecho ahí apoyada en el volante miraba a Antonia, como aun entre las chicas era ajena a todas ellas, mirando y pensando no se que; era desquiciante. Odiaba no saber que se le pasaba por la cabeza, eso de sufrir en silencio es peligroso y no la veo tan fuerte para resistirlo, pero lo peor…es que no me deja ayudarla y no entiendo porque tiene que importarme.
Por otro lado, no sabía si por la distancia me imaginaba cosas pero en los pequeños cambios de posición que tenía, creía verla sonrojarse y sonreír, a veces ausente de su entorno y otras presente; Yo no entiendo bien lo que se le puede pasar por la cabeza a una Psicologa psicológicamente inestable, pero me es imposible no quedarme pegada viéndola para tratar de entender ¿Notara que la observo? Como saberlo, debe leer mi mente—Nervios— bueno…no encontrara mucho porque todo lo desecho, pero aun así me inquieta y no puedo evitar seguir y seguir viéndola moverse, o tratando de encontrarla cuando termina tras las chicas.

— ¡Me descubrió!-bocina- ¡Maldición!-me escondí al notar que todos me miraban.

De pronto todos me quedaron mirando, ya que estúpidamente y por los nervios al ser descubierta toque la bocina de la camioneta. Podía tragarme la tierra abiertamente si lo deseaba, pero para mi mala suerte ni la tierra me quería.
El bocinazo no fue del todo malo ya que así todos subieron a la camioneta; sentándose Antonia a mi lado, dirección Hotel. Durante el trayecto aprovechaba los momentos rojos de los semáforos para mirarla y notar que escondía una risa burlona mirando por la ventana, provocándome mayor vergüenza e incomodidad que nadie, me había descubierto.

Al llegar al Hotel nos encontramos con Alejandra, no evite saltarle encima para abrazarla ya que nada era igual si no andaba rondando. No tardo en pellizcar mi mejilla al notar mi mal semblante pero luego me abrazo otra vez y me comunico por el bien de Antonia que estaba Samanta arriba.

—Tranquila que ya han hablado Ale-abrazándola hasta llegar a la habitación.
—Entonces la trate mal sin saber-rasco su cabeza.
— ¿Que tan mal?
—Bueno, indirectamente-rió.
— ¿Indirectamente que?-nos detuvo por los hombros Antonia.
— No te enfades, tampoco la arrastre del pelo…
— ¡No se metan con ella!-sentencio enfadada entrando a la habitación.
— Que miedo y que masoca ¿le gusta sufrir a esta mujer?
— Isabel no sabemos que tanto o de que hablaron en la Clínica -defendí.
— Aun así Sahian, tu hermanita tiene razón, Antonia es masoca.

Desperté y junto a mi cama había una rosa celeste con una nota.

De luz y el color de tu mirada
aún sin verte, mis ojos están llenos;
y entre mis manos tiemble alborozada
la caricia lejana, derramada
en las rosas abiertas de tus senos

Suéñame hoy como ayer, en la distancia
ven a mi sueños cada noche oscura
olvidando la rígida armadura
que puede estrangular tu exhuberancia
y yace junto a mí, dulce y segura

Abandonada en mí, yo sabré darte
firme pie en el temor en que resbalas
y he de elevarte, al desplegar mis alas
a un mundo nuevo en que vivir aparte
de tu peregrinaje en cien escalas.

Te amo.
Sahian.

Han pasado cuatro días y acabo de entender aquel poema ¿dónde esta, por qué? No necesito preguntar con quien porque obviamente lo descubrí pero no entiendo del todo. No se de Sahian, le pregunto a sus padres y no saben responderme creíblemente dejándome mas que desconcertada. Estos días me han dado ha pensar que quizás esta buscando algo en que distraerse una vez no este cerca para amarla. Me duele pensarlo así, pero ya siento inevitablemente como hasta las porfiadas ganas de amar, se rinden. No tengo idea en que fase de la enfermedad me encuentre, lo único que se es que no hay vuelta atrás. Y lo que mas pena me da es que mi arrogancia prevaleció sobre sentimientos que no desearía perder nunca, porque soy consiente de la dependencia mutua a la que hemos llegado luego de conocernos y se que la destrozare. Siento en mi corazón un horrible sentimiento y si no fuera porque ya estaba enferma cuando me enamore de Sahian, pensaría que es el castigo por hacerle tanto mal.
Recuerdo que cuando la vi acercarse con Lisette, ese semblante melancólico, ojos aguados y ese lenguaje corporal que destilaba por cada poro de su cuerpo “alma despedazada” me hicieron imaginarme a su lado. Fue extraño, completamente nuevo, pero no me cuestione el haberlo pensado así, al tener poco tiempo todo lo ignore y solo hice caso al amor instantáneo que me nació darle a penas toco mi mano.

Me la he pasado estos días junto al celular en nuestra habitación, he pensado más de lo que debería hacerlo una persona diariamente; porque luego se empiezan a ver muchos errores. Me cuestione un millón de cosas por las que debería pedir perdón, pero lo cierto es que Sahian es la única por la que no puedo decir más que gracias a pesar de todo. Me pregunto si esta indiferencia con la que cuento para referirme a mi, me servirá hasta el final para no sentir que no quiero morir. Digo, me encantaría no morir, pero si esta enfermedad se metió a jugar con mi vida es por algo. Lo que no me gusta de esto, es que me empieza a invadir el miedo, mucho miedo, pero no por morir, sino porque no lo quiera hacer mas adelante.
Lo que menos quiero es que para mas remate me vea llorar por no querer morir, porque su rostro al saber de mi enfermedad ya es bastante castigo.

—Sandra-tocan la puerta- ¿puedo pasar?
—Claro Héctor, pasa.
— ¿Todo bien? -se sentó sonriéndome.
— Si.
Hace dos días me desmaye en el baño de la habitación, tengo un hematoma del porte de un balón en el muslo derecho y la ceja rota. Desperté en el Hospital, con una Helena en pánico ya que solo estábamos las dos en casa. Le pedí llamara a Sahian, le rogué me digiera donde estaba porque en ese momento imagine le podía haber pasado algo, fue lo peor, las pesadillas no pararon hasta dos días después, relacionadas con ello.
Siento que exagero a veces porque no me explico que pueda decaer tan rápido, no se como a veces no logro ni mover el brazo siendo que el día anterior me sentía bien.
Debido a esto se me ha venido la idea de irme de aquí, no puedo aguantar las miradas tristes de Héctor y Helena cuando si quiera empiezo a toser, me duele haberme encariñado con ellos, y me duele más aun la doble tristeza que deben de saber van a pasar cuando yo ya no este y Sahian vuelva a ignorarlos. No puedo arriesgarme a afirmar que esta vez reaccionara diferente, porque es tan inesperada como yo.
Por otro lado me gusta pensar que me amó tanto como a Alicia, ya que en el fondo al saber de ella no pude evitar sentir cierta envidia; le dio su primera vez, fue su primer amor, la tubo para ella sola. Estupido lo se, pero en un principio lo sentí así.

—Sabes, Sahian…-guardo silencio Héctor- Sahian no va a aceptar lo que puedas estar queriendo estos días.
—Solo la quiero aquí-forcé una sonrisa.
No podía si quiera molestarme, ver a Héctor preocupado por mí actuar, ver esos ojos comprensivos pero siempre tristes debido a su lúgubre color, me hacía difícil llevar a cabo lo que pensaba; en verdad era estupido pensar seriamente si estaba dolida sin Sahian.
—No seas cruel con nosotros-tomo mi mano- no nos dejes fuera de nada.
—La extraño-comencé a llorar- no es que sea cruel pero no se estar sin ella, se supone que estaría hasta el final conmigo.
—Ey, ella no se ha ido para siempre-acariciaba mi cabello- volverá cuando menos en un par de días, no podemos prohibirle que siga a su corazón.
—Se supone que su corazón soy yo…
Por un momento creí entender en lo que andaba Sahian pero las lágrimas inundaban mi juicio y prácticamente se desvaneció.
—Sabes, cuando Helena me contó como sucedió lo de ustedes, mi tranquilidad habitual desapareció, te encontré muy egoísta y no lo comprendía del todo; aun no lo hago-sonrió- pero fuera de todo hay amor y si se nota no hay que mas hacer.
—Pero…
— Pero si hay amor, lo mínimo es ser consiente del otro, olvidar la propia arrogancia, los planes en solitario y esas cosas, porque ya nada te pertenece por entero. Si hay amor, lo de ambas esta perfectamente repartido…y tu la vas a dejar sin luchar si quiera.
—Héctor…
—Sahian ya perdió parte de ella con Alicia, no fue todo, ni mas de la mitad, sino que perdió un algo, a su amor-le tambaleaba la voz-y tu la vas a reducir a mucho menos quedándote a esperar morir mi niña.
—Es que no tengo oportunidad…y si quisiera hacer algo ya todo esta mucho más avanzado y las posibilidades son prácticamente nulas.
— ¡No puedes saberlo! Eso no depende de ti, tus posibilidades pueden crecer incluso en el último instante, no las prives.
— Debí de haber muerto cuando me abandonaron, no puedo huir dos veces…-sonrisa-no sufran tanto, se que es egoísta, pero piensen que fui feliz hasta el final al igual que lo pienso yo.
—Sandra-secándole las lágrimas- no me muestres falsa valentía porque es peor, más me duele, Helena se siente impotente, varias veces ha querido reprenderte y hacer que entres en razón pero porque se pone en tu lugar no enloquece ni te arrastra a un doctor.
—No puedo hacer nada Héctor, me dijeron hace meses que moriría, no se que hacer…
—Esta familia no quiere perderte, danos eso.
— ¡No tengo fuerzas sin Sahian!- exploto en llanto nuevamente.
—Calma –me abrazo- calma…ella volverá pronto y veras lo que esta familia es capaz de hacer por quien ama.

En el departamento estábamos todas repartidas conversando, yo no podía moverme ya que Javiera, Antonia y Samanta me interrogaban sobre Sandra. Entre las preguntas salio la del millón ¿grupo de Sangre de Sandra?
Al responder que no tenía idea nadie entro en pánico pero era una vaya mas en el camino.
Me aleje de el grupo de histéricas al oír mi celular, era mi padre.

— ¿Hola Papá que sucede?
— Hola hija ¿Cómo va todo?
— Pues algo lento pero creo que mejorara desde hoy-mirando el grupo de secuaces que tenía ahora.
— ¿Enserio?-tono entre alegre y preocupado.
— Claro… ¿sucede algo?-sentí miedo un momento.
— Tu madre me prohibió hablara de esto pero…es Sandra.
— ¡¿Le paso algo?!- no pude evitar levantar la voz provocando que la atención se centrara en mi.
— Tuvo un desmayo algo más extenso y estuvo Hospitalizada un par de días, pero esta bien-tratando de equilibrar.
— Dios…-se me apretaba el corazón mientras resbalaba por la pared para sentarme en el suelo.
— Hija, yo hable con ella y piensa dejarse ayudar.
— ¡Me voy ahora mismo a Santiago Papá!
— ¡No! espera, espera, ella dentro de todo esta bien, tienes que traer la solución o esta espera no valdrá la pena.
— Pero Papá…-se entrecortaba mi voz- la estoy perdiendo.
— Hija, ella te extraña pero también esta luchando con todo, a su manera pero lucha.
— Entiendo-suspire- la llamare.
— Si quieres voy por ella.
— Por favor…

Mientras esperaba oír su voz, no me separaba ni un centímetro del celular para aunque sea poder avisar algún ruido que me preparara para la situación. Sentía que se me salía el corazón por cada segundo, me costaba una infinidad estar lejos.

— ¿Sahian?
— Hola mi amor-intente respirar.
— ¿Donde estas?-se oían leves sollozos-te necesito.
— Eso no importa, te he extrañado Ángel.
— ¿Enserio?
— Como no hacerlo si siento que me falta corazón para bombear la sangre que necesito para mantenerme de pie
— Cuándo regresaras, ya no aguanto esto, quiero que estés conmigo
— En un par de días volveré lo prometo-apretando mi puño.
— Nada es lo mismo sin ti sabías, todo esta muy triste, tengo mucha pena por tus padres, detesto me miren con tanto dolor-lloraba-detesto hacerlos sentir así...
— Sandra-se apretó mi garganta-Amor no digas eso, veras como todo se soluciona.
— Sahian esto no tiene mas de una solución y lo sabes, dios siento tanto hacerte este daño, fui muy egoísta, lo siento mi vida, desde un comienzo actúe sin importarme el final
— Sandra no...
— Siento hacerte pasar por este dolor otra vez yo-
— ¿Sandra? ¡Sandra!…maldición se corto-tome mi cabeza-Maldita sea…-caían mis lágrimas-maldita…sea.

En verdad solo tenía ganas de salir corriendo y morir antes que ella, porque no quería saber que dejaría de existir, no quería y prefería desaparecer, me sentía tan impotente estando tan lejos. Quería besarla, sentirla entre mis brazos para grabarme la fuerza de que no se iría, que no me dejaría ¿Cómo puedo ser tan débil para aceptar que me dejara? No pienso racionalizar esto; si me quedo sin ella buscare a su padre hasta encontrarlo y lo matare.

— ¿Cariño que sucede?-se acerco Antonia.
— ¿Tu que crees?-dije secamente.
— Ey-me tomo Isabel del cuello de la camisa levantándome -hay que respirar-junto su frente con la mía.
—Lo siento Anto -me abrace a mi hermana- ya estoy mejor gracias amor.
— ¿Dijiste un par de días no?-hablo Isa alejándome un poco.
—Si…pero-
—Creo que podremos cubrir mas sitios, solo se fuerte-dándome un choquecito con el puño a la altura del corazón.
—Esta bien, no me dejen caer -sonreí.
—Solo necesitas a esta Psicopata-sonreía Isabel- para ello así que cuida tus palabras que si se va no serás la única en caer-se alejo.
— A veces solo entiendo la mitad de lo que dice-sonreí.
— (Yo no estoy segura…) Yo ni eso.

Al día Siguiente partimos muy temprano, éramos diez si contábamos a Samanta que ese día se subió a una de las camionetas y partió al igual que todos los demás. El día fue lo más productivo del mundo ya que por más ayuda de Samanta se arreglo que se cubrieran los destinos que necesitábamos. Desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche; hora en que nos encontramos todos, hicimos el conteo y teníamos cuarenta y cinco mas los seis anteriores o algo así. La sonrisa no me caía en la cara, lograríamos con tiempo de sobra volver luego del par de días y todo gracias a las chicas, sin ellas nunca hubiera podido con esto.

En la noche al llegar al departamento, luego de descansar un poco nos pusimos a cocinar, muertos de hambre decidimos mejor ordenar algo ya que al ver que eran muchas manos y poca organización nada bueno saldría. Mi hermana se ofreció a ir por comida china, ahorrándonos el debate de que comer y quien iría así que le pidió las llaves de la camioneta a Antonia y tras unas miradas algo retadoras, fueron ambas.

Mientras esperábamos, Natalia Javiera y Lisette se fueron a comprar algo de beber ya que no se les ocurriría a las chicas rudas que fueron por la comida. Por otro lado yo me quede sola con Demian, quien hace rato me rondaba queriendo hablar.

— ¿Que sucede? te ves algo preocupado.
— ¿Tanto se nota?
—Sep
—Que mal-sonreía.
— ¿Bueno y?
—Es difícil, no se como lo vas a tomar.
— Vamos no creo sea tan grave-intente darle seguridad.
— Es sobre Alicia
— OK, retiro lo dicho cuéntame-intente reír.
—Mas que contar-metiendo su mano a uno de los bolsillos de su chaqueta-ten.
— ¿Y esto que es?
—Una carta de Alicia, para ti-me miro como tanteando mi reacción.
— ¿Para…mí?
— ¿Te extraña? Si eres lo que mas ama.
— (¿Soy?)….OK

No repare en detalles, pero al ver ese papel entre mis manos no me nació nada mas que ir y guardarlo y así lo hice.

— ¿Oye no la leerás?-preguntaba desde la puerta de mi habitación Demian.
—No, en este momento dudo que sea bueno, no se porque pero así lo siento.
—Ya veo-guardo silencio un instante- cualquier cosa, digo cuando la leas, házmela saber.
—Lo Hare (Que raro)

Por otro lado, las chicas rudas.
—Por esas casualidades de la vida Antonia ¿sabes donde hay algún local de comida china por aquí?
— ¿Te ofreciste y no sabes?-se reía.
—Solo quería manejar-levanto los hombros- a veces siento que no pertenezco aquí.
—A mi me parece que sin ti no sería lo mismo.
—Cada una con sus pareceres-dijo sin importancia.
—Me pareció lindo como manejaste el casi ataque de cero optimismo de tu hermana-intentaba mantener conversación.
—Se lo que es estar lejos de quien amas, prende el GPS, hay una aplicación que muestra locales de “diversión” e incluye comida.
—Y dime ¿aun-
—No, digo, ya no estoy 100% segura-sonrió- Ves ahí aparece, escribe lo que buscamos.
—Tienes razón ahí aparece, para ser del Sur no te pilla la tecnología-se burlaba
—Omitiré mi comentario para evitar que vuelvas a dejar de hablarme.
— (Es cierto estaba enfadada, se me olvido completamente)…
— ¿Lo olvidaste no?-sonrisa.
—Yo-
—Me alegra-deteniendo la camioneta y volteándose a Antonia- Me dolía tu indiferencia-sonrisa.

Bajaron y entraron al local, mientras esperaban a que el pedido estuviera listo aparece cierta Doctora.

—Ey, me salen hasta en la sopa-decía Sammy.
—Vaya-reía Antonia-podríamos decir lo mismo.
—Veo que se les Antojo lo mismo que a mi chicas.
—Pues creo que la mas Antojada sería Isabel en este caso.
—A ya veo, vienes a complacerle el antojo entonces-mirando Antonia.
—Aun no me complace como quiero-sonrío perversamente Isabel tomando las bolsas con el pedido.
—Debes ser muy exigente entonces-algo molesta.
— (¿Celos?) ¿Sam porque no te vienes con nosotras?
— No es mala idea, esta bien.

Salieron del local luego de pagar y se dirigieron al estacionamiento.

— ¿Te vienes conmigo Antonia?
—Este, creo que no, Isabel va con las bolsas y la ayudare.
—Demonios estas bolsas son un asco-intentando abrir la puerta de la camioneta.
— ¿Te ayudo?
—Gracias, ya se me caía la comida de tu invitada-reía Isabel- luego hubiera sido un show meterla en el envase y esperar que no lo notara.
— Que pesada-reía también.
— Detesto este GPS.
— ¿Por?
— ¿Tu por que crees? –risa irónica.
— (Que tierna es) A saber, estas desquiciada.

Llegaron a casa todos juntos, como si se hubieran puesto de acuerdo, preparamos para comer y entre conversas algunos debates tirados a gritos y una tensiona algo cortante en algunas miradas posesivas, acabamos tirados en la terraza bebiendo hasta más menos las tres de la madrugada.
Samanta se tenía que ir pero estaba muy ebria, la verdad todos estábamos en esa condición menos Isabel y en algún punto Antonia que jugaba en el Notebook puzzle buuble.

—Yo te llevo Sam, no vaya a ser que te duermas al volante-le dijo mi hermana
—No te molestes puedo vérmelas por mi sola-apoyada en la pared.
—Vamos Sam no seas necia, yo voy con ustedes-se unía Antonia.
—Si quieres-levanto los hombros Isabel-pero rápido.

En el trayecto, solo se oían risitas entupidas por los comentarios desinhibidos e in- entendibles que decía la Doctora desde atrás junto a Antonia.
Al llegar Isabel bajo a abrirles la puerta a ambas, y Samanta antes de que se la llevara al departamento le pregunto a Antonia si se quedaría con ella otra vez, se lo pidió todo el camino.

— ¿Tu que crees?-le respondió a esta y empezó a caminar con Samanta a rastras.

Isabel se sentó en el capo de la camioneta, saco un cigarro y después de meses sin consumir Nicotina lo prendió. No era el mismo efecto, así que no habría problemas; como las veces anteriores, en dejarlo. Mientras acababa el cigarro no podía evitar pensar en si había decidido bien, de hecho el frío que estaba haciendo no ayudaba a congelar las dudas, sino a mantenerlas grandes, duras y difíciles de desechar.

—Por un momento pensé que te irías-escucho.
—Por un momento creí que debía hacerlo-volteo.
— ¿Fumas?-sentándose
—Fumaba.
—Entonces-le palmoteo la mano botando el cigarro-no deberías estar con el.
—En silencio la quedo mirando- ¿Te parece un paseo por la playa?-se bajo del capo.
— ¿Lo dices enserio?
—Si ¿Por qué, es muy raro? Si no quie-
—Me encantaría.

No avanzaron mucho para llegar a la playa, ambas se quitaron los tenis y cada vez resistiendo mejor el frío fueron dejando que el agua las alcanzara más y más.

—Para estar helando, el agua esta bastante tibia no crees.
—Sip, aunque cuando nos salgamos, en el trayecto nos congelaremos y enfermaremos posiblemente.
—Deja de pensar un momento psicomaniaca, solo, solo siente, esto no lo haces todos los días.

Se pasaron un buen rato en el agua, jugaron un tanto lanzándose arena y luchando. Completamente mojadas abandonaron el mar y empezó la travesía de encontrar los zapatos, se habrán dado vuelta unos cuarenta minutos para cuando los encontraron, sus cuerpos ya estaban helados y se sabía solo oyendo como le castañeaban los dientes a Antonia.

—Muero de frio—-se abrazaba Antonia.
—Y yo-tomándola de la mano-corramos al auto-la jalo.
Al llegar a la camionetas se metieron rápido, lo encendieron y con el la calefacción. Isabel no perdió tiempo y llego rapidísimo al departamento, todos estaban dormidos ya, por lo que así nadie las regañaría.

—Bien ve a darte un baño para que dejes de tiritar así, me esta asustando tu color-reía bajito Isabel.

Antonia se metió a la pieza y luego se devolvió encontrándose a Isabel sacándose la polera y los pantalones mojados entre tiritones.

—Te estabas aguantando tiritar en mi presencia-la apunto Antonia.
—Sonrisa- Lo acepto, pero es que era la única forma de que no me rebatieras.
— ¿Y ahora que lo se que?
—Solo puedo rogar tu misericordia y que te duches rápido-juntando sus manos.
—Nada de eso-la jalo al baño.
—Pero que-
—Solo métete-arrinconándola.
—Pero-nerviosa
—Nada de peros-sacándose al igual que Isabel la polera y los pantalones-así ahorramos tiempo.

El agua hirviendo cayó entre sus cuerpos fríos y rápidamente desaparecieron los temblores.

—Esta muy colorada-reía Antonia.
—Esta…esta muy caliente-mentía Isabel- para mi ya es suficiente-disponiéndose a salir.
— ¡Espera!

Atolondradas hasta el final de sus tiempos Isabel resbalo por el tiron que le dio Antonia, llevándosela por delante también. Isabel dolorida bajo Antonia trataba de no gritar.

—Mi pobre trasero….-cerraba los ojos.
—Lo siento -intentaba levantarse Antonia.
—Tu rodilla mujer, si fuera hombre me dejarías sin descendencia-comenzó a reír.
—No puedo levantarme, me duele la espalda-se quejaba entre pequeñas risas por el comentario Antonia.
—Pero si te amortigüe toda la caída-seguía riendo.
—Para de reírte, yo soy más vieja.
—Es que no puedo, y me duele mas aun-continuaba.
—Bueno concéntrate.
—Me pides demasiado, tengo una linda chica sobre mí casi sin ropa-seguía riendo.
—Vamos que con tu risa me mueves y me duele-le enterraba las uñas en los hombros.
—Pues se conciente de mi y levántate, juro que te hago un masaje por lo de tu espalda, pero creo que moriré si no te levantas-reía mas todavía.
— ¿Cómo que mueres?-resbalaba por el movimiento que provocaba la risa de Isabel.
—Me estoy enterrando algo…

Antonia se levanto en tres tiempos y como pudo al oír aquello, ambas habían recibido un buen castigo en esa caída.

—Te ayudo a levantarte, pero despacio por favor, que de apurona provocaste esto.
—Esta bien, vamos, despacio…¡¡Ahh!!

Al lograr ponerla de pie Isabel se agarro de la cañería del agua caliente

—Maldición-volviendo a reír esta vez apoyada en el hombro de Antonia.
—Si serás tarada-reía esta al final.

Salieron de la ducha y constataron lesiones. Isabel tenía la marca del cepillo para la espalda en uno de sus muslos, unos rasguños en sus hombros, la mano quemada y un moretón en la cintura. A Antonia no se le notaba nada, pero por su rostro de preocupación se equiparaba al dolor de Isabel.

—Vamos, hay que hacer algo con la espalda que invalida no me sirves.
—Gracias por tu desinteresada ayuda-ironizó.

La tendió con cuidado boca abajo en la cama, le quito el sujetador mojado y saco de su bolso una pomada que usaba para desinflamar torceduras, lesiones, dobladas de dedos y cosas así.

—Espero no quedes peor-reía otra vez.

Durante un rato masajeando algo fuerte para provocar calor no hablaron nada, Isabel ya había parado de reír y se estaba cansando, mas que mal ya iban a ser las cinco.

—No me dices nada y me aburro Antonia.
—Trato de no gritar de dolor.
— ¿Lo hice muy fuerte?-le pregunto preocupada cerca del oído.
—Hay no seas tonta (¡Aléjate de mi oído con esas palabras!)
—Apropósito ¿Por qué me paraste cuando iba a salirme de la ducha?
— ¿Enserio quieres saber?
—Por algo pregunto-pellizcándole un costado.
— ¡Animal!-se quejaba-pues me estaban pasando cosas viéndote en ropa interior-se largo a reír.
—Vaya que graciosa-le palmeo fuerte la espalda y acabo el masaje.
— ¿No me crees?
—No, nada de eso-secándose las manos.
— ¿Entonces, no crees que haya otra razón entonces?
—No se, pero me agrada esta creo-sonreía- ¿Qué tal quedaste?
— (Tonta) Ya no me duele casi nada gracias.
—No soy tan mala como creí-bostezaba-¿vamos a dormir?

Al irse a sus cuartos una de ellas se encontró con que el espacio de su cama estaba ocupado.

—Demonios, muero de sueño y no tengo cama-sentándose en el sofá.
Media hora más tarde.
—Ey Isabel, Isabel despierta.
—Que pasa…
— ¿Por que estas aquí?
—No tengo cama, esta ocupada por todas y el chico duerme en el sofá cama.
—Ven-la levanto-de haber sabido-reía.
— ¿Dónde me llevas?-preguntaba somnolienta.
—Pues creo entender ahora porque mi cama estaba vacía, tu hermana debe haber sido la de la idea.
—Espera-se paro- ¿vamos a dormir juntas?
— ¿Te molesta?
—No, me perturba -dejándose caer- hay que cómoda esta-olvidando la vergüenza.
— ¿Perturbar?…-susurro.
— Vamos acuéstate de una vez que tengo frío.
— Solo a ti se te ocurre acostarte en un sofá pequeño y en calzones y sostenes, muévete.
—Eres bastante confortable lo sabias…-abrazándose a Antonia.
—Tu eres bastante cariñosa toda cansada-dejándose abrazar.
—Hueles rico...-hundiéndose en su cuello.
—Mmm...
—Me pregunto como sabrás…
— ¿Que?
—Sonrisa—no eres la única que va a jugar en esta relación- con los ojos cerrados- estamos a mano.

Al día siguiente ni mi hermana ni Antonia tenían pinta de despertar, por lo que les deje una nota en la que les especificaba que prepararan algo de comer para cuando regresáramos y ordenaran las maletas para partir lo antes posible, solo quería ver a Sandra.

Nos faltaban alrededor de veinte pruebas y como ayer hicimos el doble, fácilmente obtendríamos entre los que éramos lo que faltaba. Samanta tampoco estaba, debe de tener una caña (cruda, hachazo, dolor de cabeza) horrenda de tanto beber.
A eso de las cinco de la tarde y luego de hablar con las chicas para corroborar si les había ido bien con sus pruebas volvimos a la Clínica. Por fin, después de una semana teníamos todas las pruebas y me sobraba tiempo para mostrarle a Angelina que había conseguido mucho gracias a su ayuda también.

Volvimos al departamento y tal como lo pedí estaba todo arreglado y había para comer, lo único que no me gusto fue que las responsables se veían fatales; resfriadas, magulladas, pero aun así se reían mientras le preguntábamos que les había pasado y que habían hecho.

— ¿Obtuvieron las pruebas que faltaban?
—Así es, ya están y quería saber si nos podemos ir esta noche-mirándolas a todas.
—No hay como negarte nada, nos imaginamos como debes de estar-me abrazaba Natalia.
—Sep, además ya va una semana y mis padres y los de todas deben estar preocupados-dijo Lisette.
—Entonces no hay mas que decir, nos vamos a Santiago-cerro Antonia.

Continuara 371
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   21/12/2011, 23:51

simplemente hermosa..... la espera valio totalmente la pena... diox.. de solo pensar lo que le habra escrito alicia a sahian me entran unas ganas enormes de llorar... conti alex porfaaa
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   24/12/2011, 11:07

Gracias ekaryl, colgare lo que sigue dentro de la semana que viene para que llores antes XD
Naa no es para llorar, a pesar de que por mis condiciones quizas refleje algo de resentimiento, pero no creo llores.

Estoy pegada con esta cancion, soy masoca hasta el final.
Set fire to the rain-adele
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   4/1/2012, 00:42

mi Alex, si q me la complicaste. dos capitulos seguidos fue mucho mentira! jeje mejor para mi, aunq me demore mucho en leer y comentarte u.u
oye me has dejado pasmada con algunas palabras, situaciones y demas, esto merece una continuacion urgente XD
venga, muy buenos capitulos, como siempre

pd: ya estamos en un nuevo año! jaja, como la pasaste? te hicieron buenos regalos o como me paso a mi se pasaron de tacaños?

un gran beso y abrazo.
te cuidas, vale?
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   4/1/2012, 22:02

ais escribió:
mi Alex, si q me la complicaste. dos capitulos seguidos fue mucho mentira! jeje mejor para mi, aunq me demore mucho en leer y comentarte u.u
oye me has dejado pasmada con algunas palabras, situaciones y demas, esto merece una continuacion urgente XD
venga, muy buenos capitulos, como siempre u

pd: ya estamos en un nuevo año! jaja, como la pasaste? te hicieron buenos regalos o como me paso a mi se pasaron de tacaños?

un gran beso y abrazo.
te cuidas, vale?


Es un solo capitulo pero muy largo, siento el desorden pero no lo pense. Por lo demas gracias,no se que halla cambiado pero gracias. Hace tiempo que no se pasaba por aqui (ni yo XD)por lo que siempre es grato.
Sin comentarios por lo de navida, ya que la detesto. Y le deseo de todo corazon que los años que pasen siempre mejoren.

PD: te habia dicho que detesto el color rosa? :)
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   8/1/2012, 14:18

De antemano siento algún error y el desorden para publicar, tengo la cabeza perdida :)
Queda muy poco de esto (siempre digo lo mismo) pero ahora es casi verdad.
Se cuidan chicas, cualquier comentario es bien recibido ;)
Sin mas a leer.



Terminamos de preparar todo, fuimos a despedirnos, agradecerle a Samanta y partimos por fin. Demian manejaba la Avan por la que optamos cambiar las camionetas en la cede del norte, que tenía la corporación de Angelina para poder irnos todas juntas.

—Te ves feliz-decía Javiera.
—No sabes cuan bien me siento-sonreía.
—Has cambiado tanto-sonreía-pero sigues igual de apetecible.
—Odio me trates como comida-la apreté- veo que te hace falta Demian, siento tenerlo manejando.
—Yo no estoy con Demian, el solo fue por mí al Aeropuerto por pedido de Alejandra.
— ¿Enserio? lo siento, creo metí la pata.
— Efectivamente estuvimos juntos, debes recordarlo, fue un par de veces mas a la Isla, así me entere de lo de Alicia, pero en una de esas veces se metió con una mujer de allá a la que no le tengo aprecio alguno y por la cual no lo pude perdonar a pesar de que no fue culpa de el totalmente.
—Vaya no me lo hubiera imaginado nunca, lo siento si te traje malos recuerdos.
—Eres muy ingenua aun, eso no cambia-me abrazaba-pero no te preocupes que creo que yo en persona te soy un sin fin de malos recuerdos.
—Aunque me trates de pequeña me alegra estés aquí-apreté su mejilla- y no digas estupideces y que quede claro que tu eres un año menor que yo-la abrace.
—Ademas eres gigante, no puedo contra eso-reía.
—Vaya, yo ya pensaba que nunca reías.

Después de varias horas y cambios de conductor llegamos a Santiago, eran las cinco y media de la madrugada y en media hora más me dejaban en la casa junto a Isabel.
Cuando llegamos todo estaba en silencio, no le avise a mis padres que me regresaba por lo que procurando meter el menor ruido posible subí hasta mi habitación. Al entrar todo seguía igual a como lo deje, era un alivio que hasta Sandra estuviera; si, temía aun habiendo hablado con ella, que posiblemente hubiera escapado.

—Dios cuanto te extrañe- susurré acostándome a su lado.

Quede completamente desmoralizada al notar su desgaste, quizás no había cambiado mucho desde que me fui, pero yo que no la vi durante una semana no podía ignorarlo.
De pronto se movió y abrió los ojos, se quedo mirándome sin emitir sonido, solo después de un rato haciéndolo me acaricio la mejilla para cerciorarse de que no era un sueño, estaba tibia y yo fría, sentí algo de inquietud al no oírla decir nada, pero no hizo falta cuando me beso.

—Me encanta que cumplas tus promesas-dijo por fin abrazándome.
—Y a mi…
Si no lo hubiera hecho, la verdad de una u otra forma me habría regresado porque no podría hacer más que estorbarle a las chicas.
— ¿Por que no me dijiste nada?-separándose de mi.
— Amor yo-suspire mirándola- yo solo fui arrastrada y…-trague saliva.
— Sahian-quito la chasquilla de mis ojos-¿y tanto te costaba llamarme? Por lo menos me hubieras contestado mis llamadas.
— Pensé-cerré mis ojos- (¡detesto mentirle!) pensé me armarías una escena y no podía volver, al menos no tan fácil-me acerque- amor, dios sabe que me la quiero pasar día y noche contigo, me dolió estar lejos, y me dolió aun mas no saber que decir…
— ¿Por que tanto dolor?-susurro
—No importa-intente besarla.
—Dímelo-se alejo.
—Porque temí cada segundo, que sonara el celular y me digieran que habías muerto-agache mi cabeza soltando unas lagrimas.
—Mi amor-me abrazo a su pecho- me tratare.
—Guarde silencio-…
—Tomo mi rostro con ambas manos-Tengo miedo de dejarte, no quiero, daré lo que mas pueda-puso sus labios sobre los míos-lo que mas pueda…

A eso de las dos de la tarde me levante, me dormí después de largo rato de pensar y aferrarme a que aun tenía tiempo, abrazarme a ella con otra esperanza mas para no desesperar. Llame a las chicas para saber si andaba todo bien, baje por algo de comer, me pasee por el patio, no había nadie en casa. Me disponía a llamar a Sandra para saber donde andaba pero en eso que tomaba el celular llego.

—Ey-sonrisa-¿Dónde andabas?
—Fui a hacer las compras, tus padres llegaran tarde y quiero que tengan que comer.
— ¿Te ayudo, que harás?
—Pensaba en comida china ¿te agrada?
— (Otra vez comida chica) Claro, empecemos.

Mientras limpiaba la cocina y preparábamos las verduras, me dedique a grabar lo que se dispusiera a hacer. Cada movimiento, actuar y proceder. Me pillo varias veces mirándola, pero lo cierto es que no lo podía evitar, me sentía tan liviana estando con ella y a la vez teniendo esperanzas para alargarlo por siempre, que se me noto hasta un punto inevitable.

—No es que no me guste que me mires, pero queda mucho por hacer y ciertamente-se apoyo en el mesón-me excitas en ese plan.
— Acabemos rápido, porque ya no me aguanto, no puedo evitarlo-me sonroje.
—No me ayudas mucho-sonrisa.

Nos apuramos un tanto en cortar las verduras, echarlas a coser, hacer el arroz y los fideos, luego la carne y el pollo, parecíamos histéricas y por cada roce descuidado perdíamos el hilo, tomábamos aire y empezábamos otra vez, evitando mirarnos y aguantándonos las risas.

—Ya solo queda que se cuezan las verduras-suspiro apoyando la espalda al mesón.
—Si…-la miraba anhelante.
—Sabes igual no tengo tantas ganas-mirando a un lado.
— ¿Que? digo ¿enserio?-mordiéndome el labio- Aunque bueno si no quieres no tengo problemas.
—Sonrisa- ¿Segura?
—Claro, voy a ver TV (En cualquier momento explotare)

Mientras hacia zapping intentaba con las piernas juntas desaparecer las ganas, esa manera fácil de desechar la ilusión de hacerle el amor no pudo con todo; mas que mal llevaba una semana sin tocarla. En eso que me decidí a ver Futurama, por delante de la tele pasa la causa de mi caos interno y se agacha a buscar algo.

—Disculpa Ángel pero… ¿comiste vidrio?
— ¿Que? ah te tapo la tele lo siento-se levanto y se marcho.

No se si, era por el nivel de oxitocina que se llevaba desbordando desde que sugirió que la excitaba, o porque luego me rechazo, pero esa manera de levantarse, pudo haber levantado unas cuantas cosas de ser hombre. Apague la tele y salí al patio, había un tibio sol y pos como lo había visto en la tele me puse a hacer un poco de ejercicio para “relajarme”. No dure mucho ya que de espaldas en el césped me quede, no pude evitar ponerme a reír, no me podía deshacer de las ganas así que tome una decisión.

— ¿San…dra?-no estaba en la cocina.

Subí a la habitación y no estaba tampoco, revise el baño y nada. Camine al cuarto de mis padres solo para cerciorarme; pero qué podría estar haciendo ahí. Para mi sorpresa si estaba ahí.

— ¿Que haces aquí amor?
— Nada ¿necesitas algo?

No pude evitar sonrojarme así que tratando de disimular me acerque y le tome la mano para sacarla de la habitación de mis padres y corrimos escaleras abajo.

— ¿Que pasa?-pregunto una vez en la cocina.
—Se te subieron las verduras-apunte la olla.
— ¡Dios! Y por qué no la apagaste si la viste primero-corrió.
—No logro pensar…-mire el techo-es tu culpa-dije saliendo con los hombros alzados.

Me tire al pasto otra vez, la verdad debería de haber aprovechado, pero si ella no quiere tengo que respetarlo y no presionar; no se cuanto aguante pero haré el esfuerzo.

— ¿Cómo que mi culpa?-mirándome desde arriba.
—Es que no puedo creer que no quieras hacerme el amor.
—Ruborizada-Es tu castigo por irte sin decir nada-sentándose a mi lado.
—Castigo fue estar separada de ti-dije triste- pero no importa tratare de aguantarme.
—Como que trataras acas-

La empecé a besar, si, me duro poco eso de respetar su decisión pero aun diciéndome que quiere castigarme, mi corazón se siente llamado por el suyo y no lo puedo controlar.

—Lo siento-sonreí y me separe.
—…
—Aunque me quieras castigar, aunque me quieras para nada-me tire al pasto- yo querré conseguirlo todo de ti.
—Eso de la abstinencia no va contigo definitivamente-acostándose conmigo.
—No, pero si no quieres no hay nada que hacer-cerrando mis ojos-aunque…
— ¿Aunque que?
—Aunque si quiera me tocas, a penas me resisto, así que creo no te me acerques hasta que…ya me entiendes.
—No me alejo-subiéndose sobre mi-además si quiero-besándome.
— ¿Que sucede entonces?-la mire.
—Mentiría si digo que no me enfade al ver como crees que todo se soluciona solo con que vuelvas y me beses, pero teniéndote tan cerca-jugando con el pasto- no creo rendir tanto como quieras y-
—Suspire tomándonos sus manos-Pensé que era algo grave.
—Es que cada que te miro, te ves tan fuerte, tan lejos de cómo estoy, y no me siento capaz.
—Me vez como una bestia entonces-fingí tristeza- creo que mejor no me acerco a ti…
— ¡No juegues!-se preocupo por mi actuación- sabes que me encanta tu cuerpo y que me toques, pero entiende me yo-
—Entonces piensa bien-la apreté- mírame, yo siempre te tratare suavemente-bese su cuello-siempre te tocare haciéndome lo mas vulnerable para que no sientas frío por mi causa-la abrace.
—No te temo tonta-besándome otra vez.
—Entonces solo me estas torturando porque si-la puse bajo de mi cuerpo.
— Es complicado, pero-me miro divertida- torturarte un poco, no estuvo del todo mal.

Entramos a la casa y entre risas y todo el cuento nos acostamos en el sofá a esperar a mis padres. Al llegar me colgué del cuello de Héctor quien con los brazos abiertos a penas me vio, lo sugirió con su mirada.

—Hola mami-abrace a Helena- Gracias por todo-le susurre.
—Estoy muerto de hambre-tirándose al sofá.
—Vamos a comer entonces-dijo Sandra.
— ¡¿Hay para comer?!-sorprendida Helena
—Sandra cocino para ustedes-sonreí.

Comimos, estuvimos hablando y en un momento de paralelismo recordé que Isabel no estaba.

— ¿Donde esta Isabel?
—La hora en la que te acuerdas-reía Sandra.
—Se fue en la mañana con nosotros, tenía entrenamiento en su Club y por la hora Natalia se le debe de haber raptado-miraba su reloj Héctor.
— (Son las seis y media) Oye amor ¿me acompañas?
— ¿Dónde?
—Hay alguien a quien quiero que conozcas.
— ¿Otra mas?
— ¿Como sabes que es mujer?
—Pff-me miro-que pregunta.

Terminamos de comer y llame a Antonia para preguntarle en que apartamento se había quedado Javiera. Para mi sorpresa se quedo con ella, pensé estaría con Alejandra pero me equivoque.
Tomamos la moto y partimos, por el camino pasamos por algo de comer a pedido de Antonia y finalmente llegamos.

—Pensé que te ibas a aguantar aunque fuera un día en venir-dejándonos pasar.
—Ha sido un día extraño no me alegues –mire por todos lados-¿Dónde esta?
—Aquí-sonrisa.
—Sandra-la acerque- ella es Javiera, no se si la recuerdas de lo que hemos hablado.
—Creo que si-la miro- eres quien huele su necesidad ¿no?-sonrisa.
— ¿La que ahora mismo expele? correcto.
—Ya basta-me sonroje escondiéndome tras Antonia.
—Eres buena-beso su mejilla Sandra.
—Gracias-la miro- no es recomendable la tengas así.
— ¿Y eso por que?
—Mejor no le respondas-interferí.
—Porque una no es de fierro-sonrisa.

Hasta ahí llego la amabilidad de Sandra porque poco le falto para ahorcarla, se dice débil y todo el cuento, pero me costo bastante contenerla.

—Amor, siempre dice lo mismo pero no hace nada que no quiera ¿no es así Javiera?-matándola con la mirada.
—Sandra-se acerco Javiera- no actúes así, lo que dice Sahian es cierto-toco su mejilla.
—Em…siento interferir pero tengo hambre-se metió Antonia.

Mientras el par de psicoticas comía, miraba a Sandra, me resultaba gracioso que ahora estuviera riéndose con Javiera, eso era suficiente para que no sintiera inseguridad, ya que así Javiera entiende que esta segura de lo que tenemos y deja de probarla para saber si me merece.

—Oye Anto ¿no has sabido de Isabel?
— ¡Ni que fuera su niñera!-estornudando.
—Ya quisieras…-soltó Javiera.
— ¡No tientes tu suerte bestia!-amenazo Antonia.
— ¿Me pierdo de algo?-pregunto Sandra.
— ¡No me digas bestia, maniática!-apunto con el tenedor Javiera.
— ¡Cálmense!-enfadada- ya maduren, por dios, que siempre se anden agarrando entre ustedes.
—Repito ¿me perdí de algo?
—Que yo sepa no-se defendía Antonia- además-sonó el timbre- ¿y ahora quien?

Antonia se levanto para ver quien era, no se si la persona que llego le sirvió para evadir el tema, o para agregarle peso.

— ¡Samanta!-sorprendida ¿Qué haces aquí?
—Hola-sonrisa
—Perdón, hola…-se quedo estática Antonia.
—Bueno, tengo un seminario aquí en santiago y quería saber si me podía quedar contigo.
— ¿Conmigo? Cómo…esto, digo, pasa-suspiro.

Me levante para Saludar a Samanta, venía notoriamente cansada por lo que le ayude con las maletas y le ofrecí algo de beber.

—Siempre tan atenta Sahian-sonreía.
—No es nada, siéntate.
— ¿Y esta hermosura quien es?
— Sandra-sonrojada- mucho gusto.
— ¿Eres la novia de Sahian no?-apoyándose en la mesa.
— Así es-sonrisa- ¿como lo supiste, tengo sus marcas?-mirándose los brazos.
— Para nada, solo inferí (por las ojeras y lo pálido de tu piel)

Las cinco sentadas a la mesa nos mirábamos las caras, Antonia se rascaba la cabeza, suspiraba una y otra vez—Era enloquecedor—se levanto y dio unas vueltas por la sala, se volvió a sentar hasta que se decidió a hablar.

—Samy, estoy alojando a Javiera-decía con pesar- y no se que puedo hacer…
—No te preocupes, entiendo, pensé que la complicación era porque se trataba de mí.
—Además-se metió Javiera.
— ¡Javiera!-le dio una patada por debajo de la mesa Antonia.
— ¡Ey! Me dolió-se la devolvió.
— ¡Calmadas!-grite esta vez- si no hay problema yo me llevo a Javiera.
—Te lo agradecería, ya me tiene histérica.
—Eso pasa cuando no aceptas tus verdades-retirándose de la mesa.
—Bueno, haciendo a un lado estas pequeñas riñas, llévala a mi casa cuando tenga todo empacado.
— ¿Ya se van?-pregunto Samanta.
—Si, hay que arreglar la habitación para Javiera.

Nos despedimos y partimos, Sandra me interrogo todo el camino sobre Samanta, ya que no le había mencionado nada de ella. No se si era por lo de Antonia o alguna otra razón, solo no lo había hecho. Luego de ponerla al día no dijo mucho, creo estaba procesando, me comento que ahora unía algunos cabos, ya que Samanta tenía ese aire de confianza al igual que Antonia. Lo único que le quedaba por unir era lo de Isabel, ya que me confeso en ese momento que sabía que yo le gustaba a mi hermana—Yo ignoraba que lo supiera para entonces— y estos comentarios le resultaron algo increíbles; y pensándolo bien a mi también.
Llegamos a casa y la desaparecida ya estaba en ella, Natalia se había ido hace nada según mi madre y estaba algo “Acelerada”. Subí a ver a Isabel y para mi sorpresa tenía la puerta con seguro, golpee varias veces y no se oía nada, me estaba indignando para cuando me abrió. Sin decir una palabra se me tiro al cuello y riendo me dejo entrar.

— ¿Tengo cara de payaso que te ríes?-me tire a su cama.
—Nada de eso, pero supuse que una leve descripción de Helena te haría subir directamente aquí.
—Bueno, mi madre solo acoto una palabra que me intrigo “Acelerada”-reí.
—Sonrisa-Esa Natalia esta loca-sentándose a mi lado.
— ¿Tienes miedo no?
— ¿Como?
—Vamos, soy quien mas te conoce-la mire- esa risa es un tanto para relajarte.
—No se si será miedo, pero me asusta lo equivocado que estoy traduciendo su mensaje hacía mi.
—Piensa bien lo que harás, no juegues con ella si te sientes así, porque si, lo que haces ahora es jugar-la abrace.
—Lo se-acurrucándose entre mis brazos-tratare de seguir otra vez a mi corazón, se que así solo yo salgo herida.
—Malvada no digas eso-la estruje.
— Es la verdad, pero no lo pienses a mal, no quiero hacerle daño.

Salí de su habitación y camine donde mis padres, les conté sobre la llegada de Javiera y en un dos por tres el cuarto de huéspedes estaba listo. Ellos la conocían bien así que no hubo mayor problema, solo me pidieron que no permitiera sus atrevimientos hacía mi, por el bien de Sandra; Yo quise explicarles que ya probo a Sandra, pero pensándolo bien, tenía que hablar con Javiera y pedirle que no lo hiciera mas, no quería hacer dudar a Sandra a pesar de que nunca podría responderle a Javiera.

Paso al menos una hora y llego Antonia Samanta y Javiera, mis padres se encargaron de recibirlos, mas aun cuando les dije que Samanta andaba con ellas. Para variar ya los abrazos iban y venían, la verdad es que tanto amor ya me traía con arcadas pero que se le puede hacer.
Se la pasaron horas conversando, era increíble, mi madre tenía más que hablar con mis amigas que yo misma, en fin.

Mientras todas acaloradamente hablaban decidí; no sin antes tantear bien. Usar la táctica tan ingeniosa de mi padre de rondar a sus chicas como un predador, pero obviamente en son de paz. Siempre que las mujeres lideran presencialmente, el va de aquí para allá con ese semblante amable y cortejando casi sin querer a mi madre, que aunque no lo mirara, se notaba percibía la atención que se le brindaba.
Lentamente mientras me paseaba, así como que no quiere la cosa, observe a mi madre como se desenvolvía con todas pero para mi padre, a Sandra, que me seguía con la mirada, tratando de entenderme sin prestar mucha atención a lo que hacia, y a Isabel, que parecía buscar a su lado a quien estuvo ahí todo el día, pero luego afanarse, por tomar mi papel y girar en torno a todas, pero finalmente resguardar a Antonia.
Quizás, solo imaginaba, o también ignoraba; podían ser ambas. Pero en cuanto a Antonia, nada me daba a pensar que pudiera estar metida en algo con mi hermana, Isabel también lo niega por supuesto pero de ella quizás podría concebirlo y eso explicaría porque esta tan acomplejada con Natalia, pero, son solo inferencias y la verdad no creo equivocarme al decir que Natalia se queda con Isabel al final.

—Ey guardaespaldas-se acercaba Samanta.
—No me delates-sonreí.
—Como se nota que te hacía falta-refiriéndose a Sandra.
— ¿Tú crees?-algo avergonzada.
—Es muy notorio-me abrazo- por eso mismo creo que debes cuanto antes darme sus muestras de Sangre.
—Sobre eso, tengo que hablar con mi madre ¿Por cuánto te quedaras?
— ¿Cuanto necesitas?
— ¿Segura?-sorprendida.
—Por supuesto, hay que hacer todo lo posible ya.
—Muy bien- la abrace más-serán menos de dos días lo prometo.

Con Samanta nos alejamos un poco de los demás y nos sentamos en una banca que había en el patio trasero. Mientras la oía reír por mis desatinos, ponerse sería debido al pasado, o simplemente ser ella cuando el tema era mas de nadie, me entere de lo que sintió, todo lo que paso estos años, la confusión que tenía. Pensé que iba a oír solo resentimiento y venganzas o alguna manera de equiparar la balanza, pero me sorprendió al oírla decir que lo que una vez fue amor, nunca variara fuera de ello: me dijo que hubo matices dentro del rango, pero cómo se habría dado cuenta de lo que en realidad le pasaba si no. Ella aun amaba a Antonia y sabía que Antonia a ella también; solo que también sabía que este amor que Antonia sentía era una forma de los matices de ese amor.

— ¿Y te conforma Samy?
—No lo se bien, bueno-sonrisa- cuando la bese el otro día simplemente no hubo matices para mi, pero no costo mucho que me regalara los suyos-dijo triste.
—Ya veo-sobe su espalda-lo siento mucho, enserio.
—Que dices-haciéndose la fuerte-me agrada y conforma que aún halla algo, aunque sea me hace sentir que nada fue mentira.
—Oye-la mire- y harás algo para…tu me entiendes-sonreí.
—No lo creo, si ella me hubiera dado las señales no lo dudaría, ella es de las que hace rápido todo cuando quiere algo sabias.
— ¿Como?
—Que ya se tardo en querer “estar” así que entiendo el nuevo cartel de “solo amigas”
— Ya veo ¿pero tampoco es tan malo o si?
—Para nada, pero mentiría si digiera que no quiero lo de antes.
—Es complejo, pero nunca sabes.
—No, claro que lo se-apretándome la mejilla-por eso no haré nada, porque desde ahora, nada sería como antes, así que me conforma igual.
— ¿Y estarás bien con esa decisión?
—Si-me abrazó- y estoy segurísima ¿sabes por que?
—Nop.
—Porque fue un buen reencuentro.
—No entender.
—Me refiero a que si se dio ahora de esta manera como amigas, bien, pues es perfecto.

La conversación termino en cuanto Sandra apareció y me abrazo quedándose sobre mis piernas. Se acurruco como niña pequeña y se quedo en silencio esperando siguiéramos, pero ya había acabado el tema.

—Te ves cansadísima-acaricio su mejilla Samanta.

Al oír mi suspiro Sandra se incorporo un poco y le contó el motivo de su cansancio, no me lo esperaba, fue algo raro.

— ¿Y que tratamiento le estas dando?-curioseo Samy.
—Ninguno, digamos que no me hacía gracia llevar un tratamiento.
— ¿Y a ti Sahian te hace gracia que sea así?
—…
Yo solo guarde silencio, era obvia mi respuesta y Sandra la sabía, pero preferí callar.
—Entiendo, pero dijiste te hacía ¿eso quiere decir que ahora lo consideras?
—Pues, aunque sea-mirándome con amor- intentar dejar sin un “si hubiera hecho” este intento de pelea, me conforma.
—En ese caso, tengo a un amigo en el Hospital de la Universidad de Chile, fue el segundo mejor en la promoción de mi año, este, no se si querrías…
— ¡Por supuesto! Digo, ya sabes, es hora de empezar.
— (Es tarde de hecho) ¡O bien!-sonrisa-¿les parece vamos mañana entonces?
—Claro-respondió Sandra, yo solo asentí.

En eso apareció Javiera con una cajita en sus manos y le pidió a Sandra la acompañara, se me pasaron varias cosas por la mente. Quizás tenía hasta Marihuana dentro, por como era Javiera de inesperada podría esperármelo. Pero no pude seguir pensando ya que obviamente Samanta iba a reclamarme lo de hace rato.

—Vamos suéltalo.
— ¿No tienes voz en esta situación?
—No es eso, es solo…-suspire
—Estas consiente de que el tiempo que ha perdido es vital no.
—Yo la conocí con esta decisión y la verdad tu no sabes como es, si la hubiera obligado posiblemente no estaría ya aquí conmigo.
—Aun así debiste arriesgarte como ahora, pero antes.
—El comienzo fue muy complicado Samy, no llegamos aquí sin tropiezos.
—Esta bien lo entiendo, pero no me cae en la cabeza, que aquí mientras hablábamos el tema, te desaparecieras como persona.
—Si digo algo me descubrirá-me lamente.
— ¿Que dices?
—Que si opino algo, cualquier cosa, sabrá en lo que ando, y eso sería peor que haberla obligado en un principio ¿entiendes?
—Tarde o temprano lo sabrá-tomo mi mano- ¿estas consiente de ello no es así?
—Claro, pero si me va a dejar que sea al menos luego de tener una certeza de que podré darme el tiempo de hacer que me perdone.
—Eres muy cabezadura-se largo a reír- recuerdo cuando te empeñaste en llevarte a Alicia a pesar de que te pedimos un poco de tiempo para asegurar todo.
—Bueno, creo que ahí esta la prueba de que apurar las cosas no siempre sale bien-rasque mi cabeza- a ella la saque de todo sin pensar en que me dejaría, solo quería protegerla-me enfade- y aun así me la quitaron.
—Sahian tranquila-puso cara de situación difícil- dios Antonia me va a matar si sabe que saque a colación esto
—No, no pasa nada tranquila, es solo que no quiero me vuelva a pasar.

Entramos y todos muy callados rodeaban a Javiera que con la caja sobre sus piernas mostraba unas fotos. Nos acercamos y comprobamos que eran las que nos tomamos en Isla de Pascua, estaba mas pequeña, todas mucho mas jóvenes, felices. Las que estuvimos ahí parecíamos aferrarnos tristemente a la idea que ese fue el tiempo mas feliz. Al menos ahora puedo pensar en que la felicidad la vamos haciendo nosotros, en las condiciones que sea, fuera de cualquier excepción que nos hunda en estos momentos.

Estuvimos entre risas y caras largas un rato mas, no fue mi intención arruinar las cosas pero empezaron a salir las fotos de Alicia y no quise mirar, todo se detuvo, Javiera tomo las fotos donde aparecíamos y las envolvió.

—Si no las quieres ver ahora, nadie lo hará tampoco, así que debes guardarlas.
—Siempre me haces estas cosas…

No quise hacer mayor escándalo así que me las lleve y junto con la carta que me entregaron las guarde, sin ninguna intención de verlas o leer. Al bajar se estaban todos despidiendo, era tarde y ya obviamente había cortado con tijeras la magia. Quise disculparme, pero solo me arrastre y me despedí.
En la habitación mientras nos cambiábamos Sandra me preguntaba que era lo tan fuerte que aun me dolía que no era capaz de ver unas fotos. La verdad es que el que le digiera unas fotos me molesto, pero además no sabía que responder.

— Vamos…-se acerco a mi boca-tu corazón aun me es un misterio en ciertos aspectos.
—No quiero ni pensarlo para ser sincera-la aleje-y ya tendré ganas de ver esas fotos, no se porque le dan tata importancia.
Mentía, pero hablar de Alicia tarde o temprano se iba a unir con ella y me descubriría y habría peleas y eso no debía pasar aun.
—A veces pienso que aun la amas sabes.

Parada al otro lado de la habitación, al oírla decir eso no sabía si era un tipo de manipulación o en verdad lo pensaba, era complicado, bueno no. Yo estaba segura de lo que sentía y lo que sentí antes, es solo que me cuesta enfrentarme a todo lo de Alicia porque fui irresponsable. Quizás esto me traiga problemas; no se si esto será un problema. Pero si se que tengo que empezar a dejar de hacer que me duela y de sentirme culpable aunque no sepa al fin y al cabo como.

—Sabes-me acerque-quizás tienes razón en parte.
—En parte-me abrazo.
—Amo lo que fue con ella, al igual como amo lo que es contigo, pero en ese caso es inevitable ¿no?
— Lo se, pero siento miedo de perderte, no fue mi intención salir con esto-hundía su rostro en mi pecho.
— (Sintieras mis miedos amor) Es licito que sientas así-la bese.
— Se que te guardas mucho obligada por mis decisiones, pero haré que todo salga-besando mi frente.
— Solo quédate conmigo entonces-la cargue a la cama- si tu no me faltas puedo intentar hacerte feliz.


Agradecía una cosa a mi corazón en ese momento y era que no me confundiera, sabía perfectamente a quien amaba y que quería. Podían dudarlo todos, pero mientras no lo hiciera yo, era libre de ese asqueroso peso que podría hasta impedirme hacerle el amor como ahora. Estoy segura que de haber solo una inseguridad, hasta su sabor me sería compartido, no concebiría como insitantes sus gemidos y su manera de satisfacerme sería como agua que no se beber o se derrama antes de que la obtenga.

—Probablemente no me creas…-susurre al sentirla entre mis senos.

Mientras la veía bajar, me preguntaba si necesitaba tanto como yo esta libertad, me preguntaba si era libre en mi mismo punto. Yo esperaba fuera así—Pero ignorando si era de ese modo—ya que su tacto suave y acompasado me regalaba probadas de un tipo de muerte que me liberaba, una opción alternativa liberadora y era todo muy extremo, arriesgado y entregado en ella. Quizás debía sentirme mas viva, pero desde mi punto de vista el que me fuera deshaciendo provoca la muerte más profunda de la que podía ser presa, victima y sobreviviente. Amaba morir así, y deseaba con toda mi alma que esa fuera la única manera de morir, porque de esa forma obtenía la visión de vida mas intensa con cada acción agresiva con la que me poseía.
Cierto dolor por su roce me recordaba lo débil que dijo sentirse comparada a mí, me estaba arrancando el placer con todo su cuerpo, me estaba marcando a mordidas lo que sentía. Se helaba mi sudor cada que la impensada muerte se acrecentaba y comenzaba también.

Los ritmos son el movimiento que logra estimular cada penetración en un grado desbocado, pero al sentirlos a la par con sus rasguños, con el escozor que provoco su lengua al probar sus mensajes por mi cuerpo, estaba prácticamente por fulminarme. Intente en reiteradas ocasiones domarla en algún grado, pero solo intentar romper la arremetida que mantenía a mi entre pierna, provocaba furiosos besos acompañados de inconscientes mordías de los que no podía escapar. Esa noche todo se sintió nuevo, parecía que quisiera conocerme otra vez, o tal vez como ella lo dijo, conocer lo que le faltaba. Por eso mismo tomo la posición de poseedora, para así poder someterme a sus planes, era bastante inusual, ya que generalmente era yo quien la incitaba a que quisiera dominarme, pero en este caso había algo en ella que buscaba solo mi rendición. Era el mero títere de sus pasiones, iba donde ella quería, tocaba lo que ella me ordenaba tocar y me dejaba hacer lo que se le antojara conmigo. En ese plan, de pronto levanto una de mis piernas posándola por el diámetro de todo su cuerpo mientras se sentaba sobre la otra. Inquieta y agotada la miraba pasar en segundos, de un animal frenesí, a una sensual dulzura. El vaivén que húmedo la dejaba resbalar por mi zona con parsimonia, terminaría por obligarla a aumentar el roce haciendo mas presión sobre mi. Era la primera vez que veía esa necesidad de satisfacerse con su mero control sobre la situación, sin dejarme tocarla, solo haciendo uso de mi cuerpo, de lo que siente por mi, haciéndolo casi inalcanzable e inaguantable para mi.
Su voz de clímax se iba desbocando cada que el movimiento lo hacía más fuerte, apretado y cortante. Pensé con dificultad como prolongar la situación y torturarla tal como lo llevaba haciendo conmigo, por lo que rompí el compás del vaivén en un estado de embriaguez extremo, provocando que su eufórica necesidad la sometiera a mí esta vez. No tarde en besarla tal como me lo pedía su necesidad, si quería ser ruda, lo tendría de vuelta. No me costo mucho hacerla pedir mas fuerza al sentirse al borde de su mejor orgasmo, la profunda sensación de placer que provoco con su elección, nos llevo a yacer sin aliento la una junto a la otra cuando decidió no rendirse con su faceta de poder, y no tardo en encontrar otra vez el lugar perfecto para someterme con la misma intensidad que había empezado a provocar yo en su zona.

De dónde salio ese cambio en la forma de hacer el amor, por qué decidió optar por hacerme entender con estas dulces condenas, ni idea, pero quería intentar llegar cada veas a mas, era casi adictivo.

—Estas, estas…Sandra estas demente-jadeaba a su lado riendo.
—No hables y prepárate para más-montándose sobre mí nuevamente.
— ¿Es…es enserio?
— ¿Te parece esto poco serio? –pregunto moviendo sus dedos en su propia zona aguardando a que me decidiera a actuar.

La verdad es que poco sería se veía—Sonrisa—pero lo condenadamente sexy no tardo en excitarme mas y mas.

—No comprendo-luchando por la posición sobre su cuerpo.
—Te estas tardando-mordiéndome el cuello- esto recién empieza.

Y así fue, lo que creía en un principio nos dejaría sin fuerzas para esa segunda vez, se repitió por unos pares de horas. Rodamos de la cama al suelo en algunas ocasiones, nos perseguimos al sofá que tenía en la habitación en otras, volvimos a la cama y finalmente, muertas ambas nos detuvimos en la tina, sumergidas y robándonos el poco oxigeno bajo el agua. Poco antes que amaneciera pudimos mantener distancia, sin besos ni roces, estábamos rendidas, pero notoriamente felices, al menos a mi no se me borraría tan fácil la sonrisa que gane.

En la mañana fuimos despertadas por Samanta y Antonia, iríamos al Hospital a hablar con el doctor que la primera conocía y saber por fin acerca del estado de Sandra.
Por otro lado, tratamos de esconder todo lo que pudimos el sueño y el cansancio; por razones obvias. Pero fue inútil y no nos salvamos de los comentarios, las caras rojas, las risas y todo el cuento.
Una vez en el Hospital Samanta nos pidió esperáramos mientras iba en busca del Doctor. A mi me desagradaban esos sitios, por lo que impacientemente comencé a mirar a todos lados mientras me levantaba reiteradas veces quedando sostenida por la punta de mis pies. Podía jurar que en cualquier momento pasaba una camilla con alguien sujetando su brazo cortado, o con un cuchillo en la cabeza (Lo he visto) y esas cosas. Desespere a Antonia y a Sandra, las cuales me tomaron y sentaron para que dejara de parecer paciente del psiquiátrico. Afortunadamente apareció Samy y la seguimos hasta una oficina en donde nos esperaba un hombre, bueno era joven como Samanta.


—Bien Sahian, chicas-mirando a las otras- el es Víctor Almada.

Mi cara no guardo el desagrado del nombre, pero le tendí mi mano y con la mejor cara lo salude, al igual que las demás. Antonia me miro divertida por lo evidente que fui, pero qué podía hacer, detestaba el nombre.

Así comenzó la cuesta sin frenos en que se volvería el proceso de tratamiento para Sandra luego de conocer a este Víctor. No es que sea escandalosa, pero todos los Victor tienen su falla.

Durante ese primer día se consiguió la pieza faltante para nuestro pequeño trabajo; muestra de sangre. Se tomaron las horas para hacer los demás exámenes de rutina y poder evaluar según los antecedentes de hace tres meses, el avance de la enfermedad.
Al llegar a casa ya nos daban las dos de la tarde, Javiera había preparado junto con Isabel la comida y nos esperaban amigablemente platicando. Yo me moría de sueño, por lo que me disculpe y me dirigí a mi habitación, al tercer escalón Javiera mi detiene.

— ¿Leíste la carta ya?
— ¿Que carta?-pensé.
—La que te entrego Demian, cual mas-algo sacada de quicio.
—Pues no-me solté- ya habrá tiempo.

Me tire la cama y apenas cuando me acomodaba sentí el cuerpo de Sandra sobre mi espalda.

— ¿También vas a dormir? -pregunte inocentemente hundida.
—Tego otros planes la verdad-me volteo aún sentada sobre mí.
— ¿No me digas que aun?-sin creerlo.

Al asentir con su cabeza seguí sin creerlo, fui despojada de mi ropa mientras veía en su rostro una maléfica risita.

—No puedo evitarlo-se sonrojo- quiero seguir haciéndolo-mordió su labio.
—Sonrojo- ¿De…de donde sacas fuerzas?-deteniéndola un poco.
—No se, solo quiero-desvió su vista de la mía- y bueno es que te vi subir la escalera y…-tomo aire.
—Eso es suficiente para mi-comencé a desvestirla también.

Mientras tanto, en la cocina estaban las otras cuatro preparándose para comer.
La conversación no era muy fluida a pesar de que se conocían hace bastante; excluyendo a mi hermana. La actitud de un par de las chicas era como perro territorial ya que bien sabían que no todo era agrado y buena onda.

— ¿Creo que ya nos sentamos no?-pregunto algo confusa Javiera.
— ¡Si! me muero de hambre-trato de intervenir Antonia.

Las otras dos se miraban algo serio, ni con enfado ni con agrado, pero Antonia, que era la implicada se incomodaba por o saber como deshacerlo y mantener a Javiera callada.

La comida paso rápido y por decisión de Antonia, ella y samanta se marcharon.

—Ey ¿que vamos a hacer toda la tarde?-interrogo Samanta.
—No se-distraída- lo que quieras.
—Lo que quiera, vaya-suspiro deteniéndose.
— ¿Por qué paras?-algo harta.
— ¿Que hay entre tu e Isabel?
—Isabel-pensó en voz alta- ¿quien es?
—Eso me lo responde-comenzó a moverse de nuevo.
—No saques conclusiones, a penas la conozco, no hay nada.
—Entonces porque se llevan…-dudo- así.
— ¿Así? mira no se a que te refieres pero ella se empeña en psicoanalizarme y ese es mi papel. Me intriga, lo admito, pero es casi como con Sahian, entonces lo tengo ya casi todo resuelto.
— ¿No te gusta?
— (¿me gusta?) No tengo idea-sonrisa.

Por otro lado en la habitación Sandra y yo seguíamos con lo nuestro y en la sala, Javiera e Isabel se miraban las caras.

— ¿Y que?
— ¿Que de que?-respondió Isabel.
— ¿No vas a decir nada? Vamos que ya es suficiente de hacerse la tonta.

Javiera obviamente se había dado cuenta de toda la situación y además sabía casi enteramente como acabaría. Se de antemano que es muy paciente para dejar que las cosas pasen, pero esta situación de las chicas la sacaba de quicio. Una, porque Antonia lo negaba demostrando todo lo contrario, o no lo negaba y no demostraba nada y eso obviamente le causaba incertidumbre. En cuanto a Isabel, la verdad solo tenía que dejarla ser porque la veía igual que a mí; como una mujer a la que no hay que negarle lo que su cuerpo grita.

—Me agoto-con cara de pocos amigos.
—Pero Isabel.
—Sonó el timbre- Yo voy-huyó.
—Hola-abrazo.
—Naty que sorpresa, pasa.
—Hola Javi-beso en la mejilla- ¿qué tal, por que esa cara?
—Enserio quieres saber-mirando a Isabel.
—Claro.

Impredecible como solo es mi hermana, no le intereso ni un poco que Javiera le saliera con sus teorías, provocando que Natalia se la llevara para así quedar libre de todo interrogatorio para ella.

—Bueno, dime, no te podrás escapar-sentadas en el sofá.
—Iré al grano entonces, y si duele-la miro serio- es tu culpa por preguntar-suspiro-no se si no lo quieres aceptar Natalia, pero a Isabel no le gustas, y el motivo-tomo su mano-ese si sé lo conoces.

Escuchando apoyada al otro lado de la sala Isabel prefirió no pensar, opto sanamente por salir a dar una vuelta. Francamente todo podría ser ignorado si no lo dejabas sentir a tu cuerpo, y esto iba intentando a medida que se alejaba calles y calles de la casa. Se daba el lujo de analizar el problema que me envolvía con Sandra, de lo que se había avanzado, de todo lo que le estaba tocando vivir desde que llego a este lugar.

— ¿Quizás como sería si estuviera aun con los abuelos, quizás cuanto les queda?-sonó su celular-¿Aló?
— Isa soy yo.
— ¿Antonia?-trago saliva.
— Quien mas si no-con tono de burla.
— Me imagino tu sonrisa-se pego con la palma de la mano en la frente por lo que acababa de decir.
— Emm (¡compostura! ¡compostura!) ¿puedes…puedes venir?
— Pero Antonia te fuiste hace nada, no puede ser-
— Necesito vengas-tono de suplica-por favor.
— OK, voy por algún medio de transporte.

Cuando Isabel volvió, Natalia ya no estaba y la cara de Javiera se veía notablemente triste. Mientras Isabel tomaba las llaves de mi motocicleta, se acerco a Javiera y la abrazo.

—Lo siento-dijo una vez la rodeo con sus brazos.
—Suspiro- Sabías que esto tenías que hacerlo tu, pero te fuiste.
—No se muy bien que pensar ahora, pero hablare con Natalia no lo dudes.
—Definitivamente tendrás que hablar con ella, pero como debes de saber bien, ella no ignoraba nada.
—Lo se y aunque me esforcé por no dañarla, no fue lo suficiente.
—Bueno-separándose-¿Dónde vas?
—Sonrojo-Este…
—No me digas-sonrisa.
—Cambiando de tema ¿Sahian y Sandra no?-moviendo las manos para tratar de explicar lo de si habían terminado de tener sexo.
—No ha bajado, no se que les pasa a sus hormonas, me vuelven locas.
—Te falta algo de acción parece-la miro detenidamente- la verdad es que hay mucho que no se de ti.
—No hay mucho que saber-subiendo las escaleras.
— (Eso ya lo decidiré yo) Nos vemos.

A eso de las nueve salí de la habitación en shorts y polera de tirantes y fui por algo de comer para mí y para Sandra. Estaba muerta y algo dolorida, pero la boba sonrisa y el rubor que se me quedo impregnado en las mejillas lo compensaban todo.

— ¡Vaya! hasta que apareció mi hija-se acerco Helena.
—Hola mama ¿Qué tal el día?
—Nunca tan bien como el tuyo-dijo Javiera desde la mesa.
— ¿Me he perdido de algo? Estas rojísima-toco mi frente-¿tienes fiebre amor?
—No mamá-baje mi rostro y guarde silencio.

Cuando menos me lo espere el par de simpáticas exploto en carcajadas, yo consumida en vergüenza las trate de ignorar pero mi madre me apretó y abrazo disculpándose sin poder parar de reír.

—Con que has estado ocupada-se tranquilizaba mi madre.

Fulmine con la vista a Javiera y haciendo caso omiso a todo lo que me digieran; fuera para molestar o no, tome unos vasos de jugo y unos sándwiches y me largue a la habitación

Por otro lado, Isabel acababa de llegar al departamento de Antonia, era tarde y a la vez muy tarde recordó que estaba Samanta y dudo en aparecerse.

—Sonó el celular-Antonia este…
—Samanta no esta, no te preocupes-con toda la calma del mundo.
—O…okey, ábreme enton-
—Hola-sonrisa.
—Bruja-con cara de espanto.
—Insoportable-borro su sonrisa y salio de su vista.
—Es broma anto- la persiguió consiguiendo detenerla-no seas tan-la miro a los ojos- no seas tan…-la beso.

Al separarse, el silencio reino, Isabel no le quito la mirada en ningún momento porque si hace unas horas atrás estaba ignorando lo que se debía sentir, en la situación de ahora buscaba lo contrario.

—Me…me besaste-casi en un susurro.
—Lo hice-sin moverse ni un milímetro.
— ¿Por...por que…-se acerco y esta vez la beso ella.

Mientras por cada respiro, cada imagen que sus ojos le daban de la otra y les parecía nuevo, se helaba su sangre, y no había movimiento alguno destinado a algo que no fuera un beso. La situación era compleja dentro de su simplicidad, porque lentamente después de dicho beso se paso a un abrazo infinitamente anhelado, luego otro beso y el riesgo de romper la burbuja se acrecentaba tristemente para ambas si no se centraban en ellas de una vez por todas. Acabaron tendidas en el sofá, Isabel envolvía en su cuerpo a Antonia que sutilmente era seducida por la comodidad del pecho en el que se recargaba; por la sensación de ocupado que tenía su cuerpo al estar así, por la sensación que le daba buscar mas resguardo en el espacio que dejaba su cuello, por simplemente todo. La atmosfera era tan simple, pero hablar resultaba tan complicado en ese momento, que solo se la pasaron acariciándose sutilmente los labios, el contorno de sus rostros y con los dedos entrelazados. Entregándole algo de cariño, después de tanto tiempo a esos contenedores de las pasiones que querían dejar libres en ese momento, pero que por alguna razón se quedaban atrapadas en sus cuerpos.

Pasaban los minutos y tal como las primeras veces de esas situaciones, estaban embriagadas. La posición variaba centímetros, ahora Isabel oía a la perfección la respiración pausada de Antonia que paso de su cuello a rozar levemente su mejilla.
Sin pronunciar palabra y bastando solo un ligero movimiento, capturo los labios suaves y calientes de Antonia nuevamente. La probaba tan lentamente, era una agonía esa degustación sensible que poseía Isabel, de la forma que la tocara era tan delicada que Antonia podía sentirse desbordada de amor y protección sin importar que. No debían de caber dudas sobre sentimientos en esas situaciones, pero las implicadas eran especiales.

— ¿Por qué me miras así?-sonrisa.
— Sonrojo-Me siento extraña-desviando la mirada-nada más…
— ¿Estas insegura no?-volviendole de nuevo el rostro hacia ella.
— (Puedes hacerme mucho daño, eso pasa)-…
— Te voy a confesar algo-quitándole mechones del rostro-eres la segunda mujer a la que beso.
— Si es una broma-levantándose-es muy mala-dirigiéndose a la cocina.
— ¿Por que no me cree?-dirigiéndose calmadamente a la cocina.
— ¿Quieres algo de beber?-pregunto sin siquiera mirarla.
— Tomándola por la cintura la giro-Lo que te dije es verdad Antonia, piénsalo un poco-la beso nuevamente.
— (Así es difícil pensar) Así no me dejas-separándose un poco- es que…Yo…no se y-
— Tú y Sahian, nadie más.
— Pero cómo quieres que crea eso-miro a todos lados- Natalia, qué hay de ella entonces-se enfado.
— Yo no la bese, fue ella y solo una vez además-rasco su cabeza- pero si no me crees-levanto los hombros- no se.
— (Que infantil es, pero creo ya entendí a lo que se refiere con el “Yo”) Te creo-sonrisa- ¿y bueno vas a beber algo o no?

Se acerco y la beso otra vez, esa era la respuesta, quería beberla a ella, solo a ella después de tanto tiempo muriendo de sed por otra que no hacia mas que deshidratarla.

—Creo que solo quiero estar tendida un rato mas contigo, además ando en la moto de Sahian y si la rayo me mata.

Por otro lado en la casa reinaba el silencio, Sandra dormía abrazada a mi lado pero yo no podía callar mi mente, tenía que planear que haría en la mañana para salir sin dar explicaciones donde Angelina, me quedaba poco para que acabara el plazo que me dio y aun no estaban los resultados.
A eso de las cuatro de la mañana escuche que alguien subía por las escaleras, supuse era mi hermana y al salir de mi habitación lo confirme.

— ¿Son esas horas de llegar?-me cruce de brazos sonriendo- ¿Natalia te quita tiempo no?
—No estaba con Natalia-suspiro- estoy cansada, hablamos mañana.

Al día Siguiente, me levante temprano y me disponía a salir, pero no encontraba las llaves de mi Motocicleta. Recordé que se las había dejado a Isabel y fui a su habitación encontrándome con la sorpresa de que no estaba, pero mi llaves si gracias a los Dioses. No le di muchas vueltas, porque era mejor preguntarle, así que salí a hacer lo mío para volver lo antes posible.
Al llegar, fui guiada al Despacho de siempre y recibida enérgicamente por Angelina. Se veía cansada, ya que según lo que me contó tuvo un conflicto con uno de los trabajadores de confianza. Había rumores de agresión y hasta abusos y tuvo que actuar decididamente y eso involucro problemas legales.
Mientras hablábamos a mitad lo mío y lo de ella, llego una enfermera pidiéndole la acompañara, yo quise ir para ver si podía ayudar así que las seguí. Llegamos a la parte tipo Hospital del lugar y entramos en una gran habitación con varias camillas, estaban todas vacías excepto la del final al lado de la ventana, en ella había una pequeña de unos tres o cuatro años, pelo muy largo y cobrizo. Al acercarme confiada al igual que Angelina, pensé no era nada grave; y a la vez que no podría ayudar porque de niños sabía muy poco. Pero al quedar junto a ella note que tenía variadas marcas por todo su rostro y cuerpito.
Resulta que la pequeña se llamaba Renata y había llegado hace un par de horas atrás y por lo que contaba la enfermera, no lograban que comiera y lloraba si se le acercaban. Angelina intento acariciarle la cabecita pero asustada cerraba los ojos como a esperas de que la golpearan. Tengo que admitir que se me encogió el corazón, era tan frágil, y esos ojos marrones profundos y grandes desbordaban a mares la pena que se contrastaba a su clara piel y que ni siquiera debía de entender.

Ambas mujeres junto a su cama se veían frustradas y no sabían como actuar. Yo recordé que cuando supe lo de Alicia, esta me contaba que se la pasaba jugando con un gatito que se paseaba por ahí; no venia al caso, pero algo tenía que hacer. En mi celular tenia un Tono de gatos, la niña no demoro en mirar a todos lados para saber de donde venían los maullidos, aproveche para sentarme frente a ella y le extendí mi mano empuñada hacia abajo, al principio no me miraba ni a mi ni a mi mano, pero al descubrí que el sonido estaba frente a ella se quedo expectante y poco a poco puso su manita bajo la mía esperando le dejara caer al gatito. Hubiera sido ideal tener un gato en ese momento pero no es que cayeran en los bolsillos como el celular. Abrí mi mano y le deje caer el celular que con su tacto vibro e hizo maullar al gato otra vez, mostrando una foto de un gatito en la pantalla. Ella al sentir la vibración dejo caer el celular en sus piernas asustada, yo no pude evitar reír, lo que provoco que me mirara y se riera conmigo.

— ¿Lindo no?-sonreí prendiendo la pantalla del celular para que viera el gatito.
Solo asintió con su cabecita algo sonrojada, algo era algo.
—Mi nombre es Sahian ¿tu como te llamas?-la mire esperando una respuesta.
—Renata-respondió quedito.
—Vaya que nombre mas hermoso-me acerque otro poco- ¿y oye Renata te gustan mucho los gatitos?
—Aja-moviendo su cabecita aun sin mirarme.
— ¿Y tu sabías que por allá en el patio Andan unos cuantos y además unos perritos también?

Como toda niña no escondió su emoción y por fin me miro de frente.

—Aquí tus Tías los cuidan para que los niños que se portan bien puedan hacerles cariñitos y cuidarlos también.
Se emociono el doble con lo que dije.
— Pero me han contado que tu no quieres comer-me lamente- así los gatitos estarán solitos y tristes esperándote.
—No es verdad-intervino Angelina- ella es una buena niña y ahora iba a comer ¿no es así?

La niña asintió y obedientemente dejo a la enfermera cambiarle de ropa; no sin antes, al notar que la distancia se acortaba, dejar caer unas cuantas lágrimas y luego ceder a comer y dejar suministrarle medicina, ya que estaba algo resfriada. Al poco rato, no aguanto y me pregunto que cuándo vería a los gatitos. Yo me ofrecí a llevarla mientras alistaban su ingreso y sus expedientes, por lo que la tome entre mis brazos, pidiéndole permiso, tratando de dejarme ver segura, para que confiara. Para mi suerte no me rechazo ya y salimos.
Mientras caminábamos por los pasillos, ella algo alejada de mi, poniendo sus bracitos extendidos para marcar distancia, me miraba a los ojos fijamente, no hubo segundo que dejara de hacerlo y la verdad me incomodaba tanta trasparencia, porque sabía que aun desconfiaba.

— ¿Por que me miras así, tengo monos en la cara?
—Sonrió al oír mi niñería- No, eres linda.
— O vaya, gracias-sonreí- pero no mas que tú.

Llegamos al patio y despacito la deje junto a unos gatitos que dormían a la sombra de unos arbustos. La niña no tardo en sentarse a su lado y empezar a picarlos suavecito con un dedo, pasaron algunos minutos y llego su madre, que con solo un maullido hizo fueran con ella. Yo parada frente a ella, no le quitaba los ojos de encima porque luego de irse los gatitos no se movió hasta que comenzó a toser. Me acerque para cargarla y mientras lo hacía me pregunto.

— ¿Dónde esta mi Mami?-conteniendo su llanto mientras fregaba sus ojos.
—No se ángel ¿no lo recuerdas?-le acariciaba el cabello.
— Si se donde esta ¿pero porque no esta aquí?
— ¿Y donde esta para traerla?
—En el cielo, pero lleva mucho ahí ¿puedes traerla?
—Ah…-trague saliva-pues mira-me senté en el césped poniéndola en una de mis piernas- cuando las personas se van al cielo no las podemos traer de vuelta, porque desde allá logran hacernos saber que nos aman incluso desde muy lejos-mirando el cielo- pero que siempre los llevaras aquí-toque su pechito.
— ¿Pero-mirando donde puse mi mano- entonces quien me va a cuidar?-humedeciéndose sus ojitos.
— ¿Y yo no soy alguien?-hice un puchero- si me dejas puedo ser tu amiga, yo no dejo que te pase nada, soy muy fuerte.
— ¿Enserio?-me miro algo incrédula- Quiero poder andar por el cielo para verla mejor.
— ¿No me crees?-empecé a hacerle cosquillas- cuando seas mas grande puedes llegar allá arriba.

Entre risas admitió que ya me creía. Seguí jugando con ella, la levante como a una súper heroína y corrí con ella casi por todo el patio durante una hora al menos. Todo acabo cuando se empezó a ahogar por la tos, tuvimos que parar y aunque ella no quería y la verdad yo tampoco, me la lleve con la enfermera y Angelina que la esperaban para darle un baño. Me despedí y aunque me resulto triste dejarla, prometí volvería pidiéndole obedeciera.
Con Angelina terminamos de hablar, me agradeció la ayuda y me comento le harían varios exámenes para determinar si fue abusada luego de interrogarla, ya que me intrigo lo que le pudiera pasar, o si tenía algún problema en su cuerpito.

Algo rara volví a la casa, no era de niños, pero me resulta increíble aun, creer que hallan inhumanos que dañen a criaturas tan puras e indefensas. Por otro lado quería que Sandra conociera a la pequeña, la verdad una vez dijo que quería tener hijos conmigo, pero no esta muy hablado el tema y sería interesante planear.
Al entrar a casa me vibro el celular, el recordatorio del cumpleaños de Sandra aparecía en pantalla completa, junto con su hermosos rostro. Quedaba un día y no había organizado nada por lo que tendría que ponerme las pilas para lograrlo en tiempo record.

Como toda novia atrasada, me dedique a organizar con mis padres lo de la fiesta, yo me encargaría de las chicas y de un regalo decente. Además había que sacarle información de que le apetecía comer, o de que tenía ganas, por lo que en eso se me fue el resto del día.
Al llegar la noche apareció Isabel, se veía notoriamente triste y ni siquiera hizo acto de presencia, se encerró en su cuarto y no bajo a comer. Como era de esperarse me fui con ella, no me dejo entrar, pero sabiendo que o me abría o le tiraba la puerta me dejo pasar.

—Ey-me senté junto a ella- has andado bastante distante estos días ¿Qué traes cargando amor?
—Estaba donde Natalia- me abrazo- tienes muy buenas personas de amigas sabías.
—Lo se-la abrace- pero, no se porque me temo que la palabra amiga es el problema aquí.
—Correcto-se levanto-yo no estoy con Natalia, hablamos, ella me contó lo que sentía y yo lo mas consiente posible le dije que me diera tiempo, que lo mío no era igual, ni mucho menos fácil…-susurro lo ultimo.
— ¿Se enamoro de ti?
—No se si será amor, le gustaba, había algo-sonrisa- pero para mi había algo superior creo.
— ¿Natalia quedo muy mal?
—No, bueno no se, pero me dijo que lo entendía y que ya se había dado cuenta, fue tan comprensible que me sentí mal-agarrándose la cabeza.
—Pues-me levante- ella es así, de las que deja libre si sabe que no será entero para ella, y no te sientas mal que no necesariamente tienen que acabar con amistades rotas y golpes, las relaciones para terminar.
—Lo se, pero ella esta tan segura y a mi me cuesta tanto aterrizarme-tomo su cabeza- trato de pensarlo seriamente y no puedo, no se que me pasa y le hice daño después de todo, aunque se mostró tranquila y todo.
—Dale tiempo, ya llegara quien te aclare-la abrace-vamos a comer algo si, necesito tu ayuda para obtener cierta información acerca de lo que quiere de comer mañana Sandra.
—Siempre haces todo atrasado Sahian-movía su cabeza en son de desaprobación.

Al bajar, nos acomodamos todos en la sala y mediante métodos algo trillados le sacamos algo de información, no profeso mucho animo mientras conversábamos. La verdad quizás ni recuerda que mañana esta de cumpleaños, cosa que es mucho mejor, pero me intriga saber lo que piensa esa cabecita en este momento.

Antes de subir tras Sandra a la habitación sonó mi celular.

— ¿Bueno?
—Sahian, soy yo Angelina.
—Hola ¿sucede algo?
—Dos cosas, la primera…

Se oyó un silencio y luego una vocecita muy dulce.

—Hola…
—Hola corazón ¿Qué sucede?
— ¿Cuando vendrás de nuevo?
— Pues no se ¿me extrañas?
— Si…

Podía empezar a babear en ese mismo instante, la pequeña era un amor.
Angelina le quito el teléfono y volvió a hablar conmigo.

—Esa era una-reía.
—Ya me doy cuenta-sonreí.
—Lo otro es que mañana es el cumpleaños de Sandra y quiero verla.
—No soy quien para prohibirlo, claro que puedes venir.
— ¿No crees que será algo difícil?
— ¿Como difícil?
—Aparentar que no nos conocemos, yo no soy buena en esas cosas.
—Solo actúa normal y trae a Renata contigo ¿si?
—No creo que deb-
—Por favor-suplique infantilmente.
— Esta bien, la llevare conmigo, nos vemos mañana entonces.
— ¡Espera! échame una mano con algo.
— Dime.
— ¿Que cosa le gustaría de regalo a Sandra?
— Le encantan los perfumes, o las antigüedades, siempre le han llamado la atención las cosas antiguas.
— Me sirve, gracias, nos vemos mañana.
— De nada, espera que se quieren despedir.
— Hasta mañana Sahian.
— Hasta mañana ángel, descansa.

Luego de colgar sonreía como boba, Isabel junto con Héctor me miraban desde la sala y se reían a carcajadas.

— ¿Con quien hablabas que pones esa cara de babosa?-me abrazaba Isabel.
—Con Angelina, mañana va a venir y traerá consigo a la causa de mi cara, ya verán, me voy a dormir.
—Ojala sea dormir-dijo Héctor.
—Ey-me siguió Javiera- ¿ya leíste la carta?
— (De dónde apareció) Que insistencia por dios, no-la bese en la mejilla como buenas noches.

En la habitación me encontré con que Sandra se había salido por la ventana y toda desabrigada miraba no se que.

— ¿Que pretendes eh?-pregunte desde la ventana.
— ¿Nada por que?
—Vamos entra, hace frío y te hará mal.
—Lo mismo que me dijiste la primera vez que estuve aquí-sonreía.
—Sep, y por la misma razón que esa vez te lo digo ahora, vamos-la mire- acuéstate conmigo.

En la cama no paraba de esquivarle la mirada porque presentía me preguntaría algo que no me sería nada grato. Pero me tomo el rostro y se acerco para que no le pudiera huir.

—Sahian, has pensado la posibilidad de que me-
—No y no pienso empezar-no la deje terminar- ¿Por qué siempre tenemos que hablar de esto?
—Tendrás que pensarlo porque es una posibilidad-intento besarme pero me levante.
—No intentes besarme cuando me congelas el corazón-comencé a ponerme el pijama.
—Eres muy infantil-dijo calmada- solo tu hablas y hay que oírte, pero que yo diga algo que no quieres oír no te da derecho a actuar así.
—No es algo de derechos-comencé a quitarle la ropa- es que no se como pensar en que me puedas faltar.
— ¿Que hago para que lo pienses?-tomando mis manos.
—Ay dios no digas nada-apreté los dientes- el que ya lo menciones lo deja de precedente ¿no es suficiente?
— No te enfades-se abrazo a mi.

Yo solo apoye mi frente en su hombro y me deje llevar, me recosté en mi lado con ella sobre mí y tras varios besos cortos y algo tristes; por dejar al silencio hacer eco dentro de mi mente. La quite de mi pecho para ser yo quien se aferrara esta vez al suyo.

—No quiero quedarme sin ti, por qué no lo entiendes-comencé a besarla-no quiero dejar de sentirte, no quiero quedarme sin tu compañía (no quiero rendirme)

Comtinuara-..392
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   11/1/2012, 16:56

dios, q capitulo.
Mi Alex.... me has sacado lagrimas, aunq me gusto tanto q te perdono ;)

asi q vos tambien sos media grinch, estamos iguales, odio la navidad.
oye, a q viene eso de q odias el rosa?

besos
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   11/1/2012, 17:39

ais escribió:
dios, q capitulo.
Mi Alex.... me has sacado lagrimas, aunq me gusto tanto q te perdono ;)

asi q vos tambien sos media grinch, estamos iguales, odio la navidad.
oye, a q viene eso de q odias el rosa?

besos




Llorar? pero si no había nada triste. gracias por perdonarme de todas maneras
ME refiero a su letra, con lo del rosa XD
Se que es una pesadez pero tenía que decirlo.

cuidate
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leny
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   14/1/2012, 22:32

Que Historia sabes me tomo 7 horas leerla y me ha encantado
te felicito por tan Buenisima Historia ::<3::
Bueno seguire pendiente de la conti
te felicito siguela
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   15/1/2012, 13:19

uhm... en teoria es violeta, al menos eso es lo q elijo, pero cambiaremos de color. q te parece este?
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   15/1/2012, 22:27

leny escribió:
Que Historia sabes me tomo 7 horas leerla y me ha encantado
te felicito por tan Buenisima Historia ::<3::
Bueno seguire pendiente de la conti
te felicito siguela





Siete horas!! uff :)
Pronto publicare gracias :)
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   15/1/2012, 22:32

ais escribió:
uhm... en teoria es violeta, al menos eso es lo q elijo, pero cambiaremos de color. q te parece este?


Ahora es violeta antes era Rosa.
¿Soy detestable no? solo lo dije por pesada
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Ghrecia
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   17/1/2012, 02:52

Que gran historia.. muy interesante y excelente trama
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   20/1/2012, 18:15

Les dejo aquí otro pedazo chicas, quien sabe si se puede publicar otra vez con eso de la ley SOPA XD!


A la mañana siguiente antes de que Sandra despertara, baje a prepararle el desayuno. Al subir con todo listo bajo Javiera y como si leyera mi mente me entrego un collar típico de la Isla, era algo como un anzuelo y en la punta tenia la cara de un moai. Quedo de decirme que significaba mas tarde ya que me vio ocupada y siguió su camino.
El desayuno transcurrió de lo más normal, con algo más de besos que de costumbre, pero normal. Ya cuando la casa tomaba algo de vida nos levantamos y comenzaron los preparativos para la noche. El cumpleaños cayó un día viernes y el lunes Isabel Natalia y yo comenzábamos las clases otra vez, las dos semanas volaron pero al menos logre avanzar.
Faltando para las dos de la tarde llego Antonia, Alejandra, Natalia, Lisette y Demian. Este último se me acerco y luego de saludarme me pregunto lo mismo que llevaba preguntando hace días Javiera— ¿Leíste la carta? — mi respuesta no vario ya que no lo había hecho y no tenia pensado hacerlo pronto, pero Demian no parecía gozar de mucha paciencia y se enfado marchándose luego de saludar a Sandra y entregarle un regalo. Yo me quede mirando a Javiera que prefirió ignórame nerviosa y seguir ayudando.
No quede muy tranquila por aquella situación y Antonia que siempre notaba todo me pido salir para preguntar que pasaba. Le conté lo sucedido y aproveche de pedirle me cubriera con lo de Angelina por si Sandra preguntaba cualquier cosa, que digiera que ella le había dado la dirección y eso.

Empecé a preguntarme a que hora llegaría Angelina, ya estaba casi todo listo y los nervios por dicha aparición me estaban matando. Mientras miraba, note que Natalia evitaba todo lo posible a mi hermana y Alejandra era la forma más sensata que encontró para lograrlo. La pobre de Ale debía de saber ya todo y por eso aguantaba pero por su cara no sería por mucho.

—Ey Natalia ¿me acompañas un momento?-me acerque.
— Esta bien-dijo sin ánimos.
— ¿Qué sucede?-una vez fuera del alcance de todos.
—Ya debes saber-metió sus manos a los bolsillos- no soy buena para nadie, nada nuevo.
—Vamos no digas eso-intente acercarme pero me rechazo-Natalia no seas así.
—Por favor, no quiero compasión, estoy bien dentro de todo-mirando el suelo-solo necesito tiempo.
— ¿Hay algo más no?
Natalia vivía sola desde hace mucho, su madre se fue con otro hombre luego del padrastro que tenía cuando éramos compañeras en Básica, no sabíamos que hacía fuera de cuando estaba con nosotras, porque se había cerrado para todas para no “dar pena” según ella.
—Ya déjala Sahian-apareció Javiera- te necesitan adentro, llego alguien inesperado.
—Esto no va a quedar aquí-sentencie corriendo a la casa.
—Ey-levanto el rostro de Natalia- estas mal.
—Ya lo se-tratando de alejarse- pero que impo-
— Estas mal al pensar que no eres buena para nadie-tomándola del rostro.
—También soy segundo plato -haciéndole entender que recordaba cuando prefirió a Demian sobre ella.
—No soy perfecta-reteniéndola-no me culpes por ser ciega-la abrazo- pero no era nuestro tiempo, te hubiera hecho daño, ahora puedo remediarlo.
—Lo siento Javi-sonrojandose- no tengo problemas contigo, solo no entiendo-aferrandose- por qué no puedo entregar lo que soy a alguien, no me pasa siempre, pero hay momentos en que necesito al menos poder verle el rostro a alguien.
—Tu solo quieres estabilidad en estos tiempos de situaciones pasajeras, no es nada difícil de entender, prometo que solucionare todo lo que te haga daño.
—No quiero quedar más vacía, me desanima mucho pensar que no hay nada para mi-sonrisa.
—Estas perfectamente vulnerable como para hacerte olvidar todo eso-la arrastro a la sala con los demás.

Al aparecer por la sala mi sonrisa se borro, todo estaba en silencio y obviamente a Sandra no le había parecido que Antonia le diera la dirección a Angelina y que ella llegara ahí. Mientras miraba, algo me jalo el pantalón, era Renata quien al llamar mi atención levanto sus brazos para que la cargara.
Tratando de hacerme la desentendida, salude cortésmente a Angelina quien se veía muy triste y pregunte que pasaba, quien era, toda una buena actuación.

Sandra me jalo fuera, estaba furiosa, desesperada, triste, y ya me empezaba a sentir mal. Renata al verla se aferro a mi cabeza rodeándola con sus brazos, dándome a entender que la chica frente a ella la asustaba. Sandra iba a empezar a hablar, pero se centro en la niña que cargaba y perdió esa intranquilidad que me iba a gritar.

—Le das miedo así amor-rompiendo el silencio.
—Ella Sahian-respiro-ella es mi madre adoptiva-acariciando el cabello de Renata.
— ¿Y por qué reaccionas así?-asombrada porque Renata no le rehuyó.
—Ella no sabe nada y no quiero hacerle mas daño-tomaba su cabeza.

Me acerque a abrazarla y la niña me imito, me hacia gracia la forma de actuar de la pequeña, sobre todo cuando comenzó a acariciarle la cabeza a Sandra.

—Daño le haces mintiendo (eso me llego mas a mi creo)
—No me lo va a perdonar, ella siempre dio lo mejor por mi y yo…
—Dale un abrazo-habló Renata.

La niña, le enroscaba el cabello a Sandra sin mirarla a los ojos, estaba algo colorada, pienso que por haberle hablado a la chica que no conocía.

— ¿Crees que sea buena idea? -le pregunto Sandra.
— A mi se me fue la pena cuando Sahian me abrazo-respondió escondiéndose en mi pecho.
— ¿No es linda?-atine a decir con una gran y boba sonrisa.

Entramos y tratando de no hacer desbordar en ningún momento la situación comenzamos a “celebrar” el cumpleaños de Sandra. No hubo ninguna conversación sería hasta entrada la noche, cuando ya se había hecho todo lo planeado y no quedaba mas que conversar. Yo no oí del todo lo que se hablaba ya que con Renata me paseaba por la casa, mientras ella exploraba el lugar. No me importaba mucho lo que se digieran, ya que además Isabel y Antonia que se acercaron para acompañarme, me aclararon que en todo caso no se hablaba de nada serió aún.

— ¿Pueden quedarse con la niña un momento?
—Claro-respondieron ambas.
—Renata, voy con Angelina y vuelvo, quédate con las tías bueno-la abrace y salí.
—Nos teme, mírala-le hablo Antonia a mi hermana.
—Pues no nos conoce, es normal exagerada.
— Pero no así-sentándose en el suelo- Ey pequeña, yo me llamo Antonia y esa monstruo feo y grande es Isabel, la hermana de Sahian.

Se quedo mirando a ambas, pero no era tan fácil ganarse su confianza al parecer, conmigo se dio tétricamente rápido, pero solo porque tuve suerte.

— No le hagas caso, no soy un mosn…-intento acercarse Isabel pero Renata se alejo asustada.
— ¿Ahora te das cuenta?-levantándose.
— ¿Y por que crees que reaccione así? ¿Viste como me miro? Fue horrible…
— (Quizá abusaron de ella) Deben de haberla maltratado, estas cosas lamentablemente pasan-abrazándola- no te pongas así.
— Pero es que es una niña Antonia-algo afectada.
— A veces se me olvida que eres tan o mas ingenua de lo que era Sahian cuando llego aquí-beso su frente-vamos hay que ver donde se metió.
— ¿Oigan que pasa, donde esta Renata?-regresé luego de ver que no había movimientos.
— Intentamos acercarnos y salio corriendo despavorida-se lamento Isabel.
— ¿Es extraño no? -respire hondo- es complicado que alguien tan pequeño ya sepa que es el miedo y que además lo sienta a cada segundo que pasa.

Comenzamos a buscarla por las habitaciones y la encontré sobre mi cama enroscada como un gatito perdido. Al estar oscuro se levanto rápido arrinconándose contra la muralla pero al oír mi voz se tiro a mis brazos y comenzó a llorar. Las chicas se acercaron y se veían bastante mal por haber sido tan poco cuidadosas, pero era de esperarse que reaccionara así, fui un poco ilusa al pensar que confiaría en cualquiera, aunque fueran de mi familia, es muy pequeña para asociar lo mismo que yo.

—Ya Renata tranquila-secaba sus lagrimas-aquí nadie te hará daño, ellas no quieren mas que ser tus amigas, así como yo.
Intentaba que dejara de llorar ahí entre mis brazos y me costo conseguirlo, de verdad se había asustado con el par de monstruos.
—Vamos ángel, tienes que ser mas fuerte y dejar de llorar a cada rato, mira ellas te quieren conocer ¿te animas?

Asintió, pero sin querer bajarse de mis piernas, Antonia y mi hermana se acercaron y tras un buen rato tratando de hacerla reír lo consiguieron. No me soltaba la mano pero ya casi se la ganaba Isabel, quien con solo hablarle de un peluche lo logro tras un arduo rato de intentos fallidos. A Antonia no le costo tanto ganársela después de todo el alboroto, ya que con esos ojos y voz melodiosa Renata fue cruelmente seducida, mas aun cuando le dejo ver a su pequeña mascota por el celular. Ambas chicas se peleaban por entretenerla, al menos así, al tener contacto con más gente buena, dejaría progresivamente ese temor.
En eso que jugábamos las cuatro llego mi primer ángel y se nos unió, Renata no tardo en acercarse y acariciarle la cabeza otra vez, lo que provoco que las demás quedáramos como bobas preguntándonos por qué lo hacia.

— ¿Oye Renata por qué le haces cariño a Sandra?-me acerque.
—Porque así no llora de nuevo-respondió la niña agachándose para mirar el rostro de Sandra-¿cierto?
—Muy cierto-la tomo y empezó a hacerle cosquillas.

La pequeña huyo donde Antonia y siguió viendo las fotos y videos que tenía de su canario, que “originalmente”-Ironía- se llamaba Piolín. Por mi lado aproveche la oportunidad y le robe unos sabrosos besos a esa mujer que tenía a mi lado, estaba tan cómoda, pero no todo podía ser perfecto.

Yo no estaba segura de que me llegara a pasar esto alguna vez, ya que por parte de mis padres y amigos nunca tuve problemas, pero es obvio que en algún momento lo tendría que afrontar con alguien, y creo que nunca me lo espere de Angelina.

De pronto un caos inexplicable se dio en mi habitación, Angelina histérica preguntaba que era lo que hacíamos Sandra y yo. Apenas y podía pensar de tantas veces que repetía la pregunta, y Sandra no ayudaba porque estaba algo shokeada; por la reacción o porque lo había descubierto, la verdad no se. Por mi parte no sabía que responder porque pensaba que ya lo sabía; era obvio no, vive conmigo, duerme conmigo, que debo decir ¿sorpresa?

—Angelina cálmate -trato de ayudar Antonia.
— ¡Exijo una explicación ahora!
— ¿Y que quieres oír si ya viste la respuesta?-respondí seria-¿por qué esta reacción?
— ¿Sandra por eso te fuiste, por hacer estas estupideces, para que no te molestara mi moral para tu falta de conciencia? ¿Ah? ¡¡RESPONDEME!!
— ¿Pero que sucede aquí?-apareció Helena.
— No es nada mamá tranquila.
— ¿A que te refieres con nada? ¡Porque yo acabo de ver todo!-se acerco a Sandra- ¿te vas a quedar callada?-la zarandeo.
— Angelina pa-
— Solo sabes hacer escándalo-la tomo Sandra- ¿que tan aberrante es esto para ti que reaccionas así? no es nada del otro mundo ¿acaso me encontraste diferente al verme antes de que supieras esto? No verdad-la soltó.

Todos quedamos con la boca abierta al oír a Sandra, ya llevaba bastante callada y no ayudaba.

— ¿¡Nada del otro mundo?-interrogo- pero si son mujeres! ¡ESTO NO VA!-sacudiéndose del agarre.
— ¡LO QUE NO VA ES ESE PENSAMIENTO Y SABES QUE NO ME FUI POR ESO!-grito- es insólito que por esto vengas a tirarme a la cara todo lo que hice y no te agradó.
— ¿Acaso no entiendes?-alzo la mano- esto es una estupidez, confiaba en que estabas buscando tu camino y que cometías errores ¡pero no estos!-apuntándome.
—SAHIAN NO ES UN ERROR-grito colérica- QUE TE…
— ¡SANDRA!-corrí.

Sandra se desmayo y mi madre no evito darle una charla mortal a Angelina mientras las demás tratábamos que despertara. Era demasiado, yo no cedería ante esa repulsión de Angelina hacia lo que hacíamos, podía aguantarla eternamente si era necesario pero Sandra no estaba en las condiciones.
Decidí llevarme a la otra habitación a Sandra y así aprovechar para sacar a Renata de esa discusión. Mientras la cargaba reacciono y le pedí se quedara tendida que Renata la cuidaba, ya que era peligroso que se anduviera desmayando otra vez.
Volví a mi habitación y Angelina a penas llegue dio su sentencia.

—Mañana me la llevo a casa, ella no se quedara con alguien como tu y me encargare de que no puedas ni respirarle cerca, no se como no lo vi.
—Ella no sabe que estas al tanto de su enfermedad y lo sabes-la mire casi llorando.
—Pues se enterara y seré yo quien se encargue-mirándonos a todos-espero no hagan ningún problema mañana porque de lo contrario traeré a la policía y los hundiré a todos.
—Angelina ella es mayor de edad no puede-trato de interferir Antonia.
— ¿Quien crees que tiene los derechos para cuidar a alguien enfermo?-nos miro a todos- no se como pude equivocarme tanto.

De lo enfadada que se fue Angelina dejo a Renata, no me molesto sino todo lo contrario ya que en ese estado no iba mas que a asustar a la niña. En la habitación ambas estaban dormidas y muy abrazadas. Por mi parte yo no podría conciliar el sueño, no sabía que hacer, todo se iba al demonio por algo tan simple como amar a alguien de tu mismo género. Quizás como reaccionara Sandra al saberlo, tal vez y con la poca capacidad de mando de Angelina sobre ella no pueda evitar que esta vuelva a negarse al tratamiento. Y tal como lo dijo no me podré acercar y no me imagino que hará para conseguirlo tampoco, me quitara con esa imposición la posibilidad de disminuir todo lo que Sandra me odiara.

—Sahian, Antonia quiere hablar contigo-me informo desde la puerta Isabel.
—Voy…
—Tranquila hermanita, todo se va a arreglar-me abrazaba.
—Tu crees-le dije incrédula rechazando su amabilidad y bajando.
— ¿Hija que piensas hacer?-se levanto mi madre.
Estaban todos en la sala sentados esperando digiera algo, por un momento los quise mandar a volar pero se supone que no tengo que hundirme teniéndolos a todos para mi.
—No se, esperar-los mire- todo ya es inevitable, ella se enterara de todo y por pasarla a llevar no me querrá ver ni en pintura.
—Lo de esperar lo encuentro sensato-dijo Javiera-lo otro no creo que pase-sonreía confiada.
—Pero Sahian, ella puede irse con Angelina pero nosotros ya tenemos hecho lo de los exámenes y eso, solo hay que esperar y al conseguirlos hacerlos llegar para que tome acción-dijo Natalia.
—Ella tiene mucha razón hermanita, no hay nada perdido-me abrazo.
—Solo hay que esperar- tratando de colgarme de su optimismo- no se que mas.

Natalia y las demás se marcharon luego de que se acordó dormir un poco, Antonia no quiso irse y se quedo con Isabel en la sala. Yo no dormiría pero para que las haría preocuparse. En la habitación mientras miraba a Sandra esta despertó, no quería hablar porque quizás después de mañana no me creería nada, pero fue inevitable.

—Tengo malas noticias-sonreí.
—Por qué ríes si es malo mensa.
—No se…-trague saliva-en la mañana tu mamá vendrá por ti y te llevara con ella.
— ¿Y estas preocupada por eso?-se acerco y me beso- no seas tontita ella no puede hacer nada para separarnos.
—La verdad es que si puede, estas enferma y lo hará con la fuerza de “la ley”
— ¿A que te refieres con eso de la Ley?
—Si nos oponemos de algún modo nos echara a la policía-suspire- no es que me importe eso, pero si la obligamos a que lo haga, después si me arriesgo a algo será mucho peor.
—Sahian, no…no me voy a ir-me abrazo- no puedo quedarme sin ti.
—No te voy a perder y lo sabes, es solo un cambio de lugar físico, nada más-intente quitarle importancia.
—Pero es que esto es extremo, no la entiendo, no me iré-caían sus lagrimas.
—Oye-pegando mi frente a la suya- quizás…quizás si le das tiempo y se lo explicas lo acepte, solo tienes que apoyarla, debe ser difícil, por algo reacciono así.
—Pero Sahian, que are sin verte durante todo el día, que va a pasar cuando quiera un abrazo o un beso-se sonrojo que va a pasar cuando quiere hacerte el amor-me beso- sabes que eres mi motor, mi único motor…
—Vamos, no naciste con mis besos y abrazos al lado, solo dale tiempo, no pasa nada-la abrace fuerte-te amo y puedo pasar sobre todo, no me importa, no me voy a rendir nunca por ti, ni aunque me detestes, o dejes de amarme.
— ¿Qué dices tontita?-no le dio importancia- pero tienes razón, mi madre es bastante testaruda.
— ¿Y de que te preocupas? tienes a esa súper heroína para cuidarte-mirando a Renata.
Trate todo lo que pude en mantenerme firme, a medida que fingía tranquilidad y sonrisas me hería por dentro, solo quería llorar, la iba a perder, era obvio que me odiaría.
—Al menos no estaré sola-sonrisa.
—Si, y así se hacen compañía porque no me dejara verla tampoco.

Sonó mi celular, un mensaje de Demian que me pedía me viera con el en la mañana, la dirección no era la de el y de hecho sabía a la perfección de quien era.

— ¿Quien?-pregunto Sandra.
—No estaré aquí para verte partir, era Demian y quiere verme-la bese.
—No quiero no poder verte - me quito la camisa y se recostó sobre mi.
—Ey espera, esta la niña amor-susurre.
—Creo que tengo la solución.

Me jalo al baño y en cuestión de segundos, bajo el agua caíamos en el frenesí inagotable que llevábamos perfeccionado por cada que volvíamos a hacer el amor. Todo fue más delicado esta vez-Ultima vez- me negaba a pensar en el fin, quería que todo se quedara ahí, pero pedía demasiado, la suerte estaba echada y no se veía bueno para mí.

—No te olvides de mi…-susurre una vez la cubrí con mi cuerpo a la pared.
Había aprendido a amarla tanto que ya era imposible pensarla lejos, en la mañana todo terminaba y eso me asfixiaba. Me estaba quebrando furtivamente ahí pegada a su piel, el agua era el camuflaje perfecto para verme normal y solo excitada. Trate todo lo posible de abrazarme a ella que inmersa en la situación de hacer el amor solo me robaba lo que le pertenecía de mi, no conseguí mas que un agrio sabor de boca, me estaba desmoronando de a poco por su culpa, por no ser capaz de irle de frente por miedo a no poder vencer su orgullo.
Al meternos a la cama otra vez, luego de unos cuantos besos, se durmió. Yo aproveche para guardarme lo último que tendría de ella y no la solté, al menos no lo haría hasta que tuviera que levantarme para marchar con Demian. Trate de regalarle mis razones mientras enterraba mi rostro en su pecho, para que mágicamente cuando se enterara de todo y me odiase, le llegaran y no le diera importancia; pero eso si sería magia y no va a pasar.

— ¿Que crees que suceda?-recostada en el sofá.
—La verdad es que tratando de ser lo mas positiva posible, no creo que mi hermana la tenga fácil.
—Suspiro-Justo ahora que todo iba tan bien.
—Ey-acariciando su mejilla- no nos quedaremos de brazos cruzados, solo hay que saber cuando actuar, no te pongas así.
—Sonrojo-Este…a la niña tampoco la dejaran ver a Sahian.
—Te veías preciosa jugando con Renata, había olvidado comentarlo-sonrisa.
— ¡Solo lo haces para incomodarme no es así!
—Es mas para que reacciones-tomándola de la camisa y besándola.
— Tu hermana no sabe de esto Isabel-se levanto incomoda.
—Y ni se le pasa por la cabeza-persiguiéndola- y no te entiendo-la miro- ¿Por qué reaccionas así?
— ¿Así como?
—Como si me tuvieras miedo, no me quisieras cerca, es…es bastante cruel sabes-desilusionada-mejor voy a dormir ¿vienes?

No espero respuesta y se fue a su habitación, la verdad es que Isabel estaba haciendo lo posible para desencasillar lo que sentía y aclararlo, saber con certeza que la chica que ahora le huía era lo que quería, pero esas actitudes frías de Antonia la hacían dudar.
Se acostó y a los pocos minutos sintió como por la espalda la abrazaban, obviamente era Antonia, muy callada y como una niña pequeña, me imagino su cabeza era una tormenta, porque sentía que si se dejaba llevar, en esta los pedazos que dejo Samanta los barrería Isabel y eso la hacía sentirse muy asustada, como si fuera la primera vez.

—Solo dame tiempo por favor…-susurro- un poco de tiempo.
—Te doy el que quieras-volteándose- esperare todo lo que quieras.
— ¿Enserio? -cerro lo ojos para no avergonzarse mas.
—Por supuesto-tomando su mentón para hallar esa boca que tanto la llamaba- solo no me dejes fuera de ese tiempo Antonia.
— (No me hagas hacerlo) Te quiero…

Algo se desboco en ese momento, quizás las maneras de responder aquello aun no las podía llevar a cabo, pero fue la respuesta que faltaba. Sabia que se lo había cuestionado hace menos de cinco minutos pero basto un par de segundos para estar segura, solo había que esperar a que ella estuviera segura.

—Y yo a ti- la beso otra vez.

El sol no tardo en hacerse presente y tras darles un beso de despedidas a mis dos chicas me marche. Estaba cansada, agobiada, confundida y triste, pero tendría que cargar con todo eso y quizás más en unas cuantas horas. Irme no era la mejor opción, pero sabía que me caería a pedazos si Sandra me decía que no me quería ver más.
A tranco lento me encamine por el tan recordado parque, se veía algo desolado aún por la época, pero prácticamente no me hacía variar los recuerdos, no era capaz de deshacerme de ellos si quiera para poder salir por el lugar donde fue el accidente. Algo desanimada rodee esa parte encaminándome a los departamentos, ya faltándome una cuadra pude ver a Demian de pie haciéndome señas.

—Explícame por qué aquí-suspire enrabiada.
—Bueno, es lo mas cerca y además algo tiene que ver.

Estábamos fuera del departamento de Alicia, ya nadie vivía ahí pero el decidió conservarlo y ahora tendríamos que entrar no se para que.

—Mira Demian no quiero ser desagradable pero por qué no vamos a otro lado-el aun me ponía nerviosa.
—Lo siento pero necesito que veas lo que hay aquí.
—Pero por qué, no entiendo, además…-levante los brazos como invocando una respuesta-no se…
— ¿Tanto te molesta?
—Sí, bueno no es molestia, es raro, difícil y no le encuentro sentido-respondí sinceramente, no tenía cabeza.
—Mira, lo que quiero conseguir al traerte aquí, es que te lleves los diarios de Alicia, yo no me siento, ni sentí capacitado hace cinco años para leerlos.
—Pero-confundida-pero para qué, por qué quieres reabrir sus cosas, con que fin.
—Es que siento que esta olvidada aquí, es una parte de ella, es su vida a través de palabras y tu eres parte de eso, parte importante y necesito lo rescates, no se si los leerás, eso sería ideal, pero si no, al menos que los rescates de aquí, están tan solos sus recuerdos…no se.
—No pienso llevármelos conmigo Demian-cruzándome de brazos- estas demente, son recuerdos físicos según tu, pero tengo los mejores conmigo, pierdes tú tiempo.
—Por favor, no me salgas con esto, nada mas quiero que los leas, para que la traigas de vuelta completamente, tus recuerdos están a medias si no sabes que contienen estos-sentencio.
—Enfadada-¡Vete al diablo! ¿Para esto me hiciste venir?
—Por favor piénsalo, hay mucho escrito ahí que puedes hasta ignorar.
— ¿¡PARA ESTO ME TRAJISTE!?-grite esta vez.
—Si… (y no)
—Adiós Demian-di media vuelta y salí.

A paso rápido salí del departamento, iba furiosa, mil veces queriendo azotarle la cabeza a ese estupido de Demian. No había cosa en el mundo que me sacara más de quicio que me presionaran, más aún sobre ella y menos aun con lo que estoy pasando con Sandra.

— ¿¡Por qué simplemente no me traga esta maldita tierra, ya todos y todo me tiene harta!?-dije en voz alta en medio del parque-quiero un poco de normalidad-me tire a una banca.

A veces me resulta tan pacifico dejar de respirar, me siento ahogada por mi desdicha y tanto Oxigeno ¿por qué todo lo que amo se va, por qué si se va se empeñan en hacerme traerlo sobre mi espalda? Cuál es la idea de tenerme en estado de vida miserable ¿acaso siempre será así para mi?

Me encamine a la casa y al llegar vi como se iba una de las camionetas de Angelina, supongo que con Sandra y Renata. Dentro Isabel y Antonia se preparaban para desayunar, sus rostros estaban algo ¿molestos? Quizás descolocados.

— ¿Tan malo fue? -me senté a la mesa.
— ¿Dónde estabas? –enfadada respondió Antonia.
— Lo hable con Sandra anoche, creo fue lo mejor.
— En cierto modo tienes razón-suspiro Isabel
— ¿Y?
—Nadie puede si quiera poner un pie en el Centro, si nos acercamos no dudara en encerrarnos, no se como lo hará, pero debe tener bastantes influencias.
—Lo que me faltaba-restregándome los ojos.
—Vino con el Doctor Víctor además-prosiguió Isabel- el particularmente ira al centro para continuar con el tratamiento, no sabemos como es que lo conoce Angelina, pero creo es lo menos importante.
—Así ni siquiera podrás verla salir-finiquitó Antonia.
— No se que cosa es peor de todas-reí-¿Sandra dijo algo?
— Ah si-respondió Isabel mirando a Antonia.
— ¿Que pasa, por que se miran así?
— La carta.
— ¿Cual carta?
— La que te di yo-apareció Javiera- Sandra mientras sacaba su ropa la encontró y además la leyó.
— ¿Ya, pero por qué me lo dicen tan gravemente?
— Ve y saca tu conclusión-se sentó Javiera- yo te advertí.
— Que buena onda son-ironice.

Subí a mi habitación y fuera del despelote, había varios pedazos de papel sobre la cama. Sandra había leído la carta y además la había partido en varios, sino es que muchos pedazos. Ni aun siendo experta en pegar papeles lograría unir esas aparentemente conocidas letras.

La carta ya no era carta, solo sabía que era de Alicia, que la había escrito quizás cuando para mí, que me la entrego Demian y Javiera y que por conflictos internos no quise leer. No lograba pegar ni juntar alguna que otra oración para no sentirme completamente perdida al intentar leer, ya que caí en que se trataba de algo de Alicia y debía haberlo atesorado y conocido antes, siempre esos pensamientos llegan al final, es molesto.

Baje a la cocina otra vez.
—Esta hecha pedazos-me senté suspirando.
—Ahora no sabes lo que decía pero seguro Sandra te lo informara cuando llame a gritarte, si es que puedes verla claro-enfadada.
—Javiera ya te estas pasando cállate quieres-habló Antonia.
— ¿Tu sabes lo que decía?-interrogue.
—No, pero había cosas que te iban a dar a entender que lo que ahí decía era lo menos importante-se fue a su habitación.
—No entiendo nada… ¿Qué hago?
—Nada más que esperar-respondieron ambas.

Me pase lo que resto de día en casa esperando una llamada. Mientras ordenaba la habitación miraba los pedazos de la carta sobre la cama y me invadía una impotencia extrema ¿donde estaban las soluciones?
Estaba barriendo bajo mi cama cuando la escoba choca con algo, me agache para sacar lo que creí eran mis zapatillas pero no era ni más ni menos que el sobre de la carta y las fotos que no quise ver.

— ¿De que me sirve esta maldita cosa sin su contenido?-dije tirando el sobre y fotos a la cama.

Llegó la noche y ni una sola llamada, mis padres aparecieron pero al ver que no estaba con las chicas se aguantaron las ganas de hablar y me dejaron seguir matando el tiempo con más tiempo. Seguí mirando durante horas los papeles, intente un par de veces mas armar algo pero era imposible. Ya harta de que me torturaran los pesque todos y los metí al sobre y cerré pasando mi lengua por el pegamento y ahí lo vi, estuvo delante de mi durante toda la tarde y no me fije. El timbre de envío de la carta a Isla de Pascua era de hace mas menos un mes.

— ¿Esta carta te la mando Demian?-levantando el sobre luego de haber entrado sin si quiera tocar.

Parada frente a frente se decidió a demorarse en responder en el peor momento.

— ¡Vamos respóndeme por la mierda!-desesperada.
—No…no me la envió Demian, llego para ambos a la Isla porque el remitente creía estábamos juntos…como hace cinco años-me miro preocupada.
—No puede ser… esto es lo peor que pueden hacer pasar por mi cabeza-me desespere-esto me lo van a pagar ¡NO SE QUIEN PERO ME LO PAGAN!

Salí corriendo de la casa dirección departamento de Alicia, entre y me puse a escarbar todas sus cosas, el departamento parecía contener toda su esencia fresca ahí, por lo que mientras buscaba esos diarios se me agolpaba el llanto empujado por la ira que sentía respecto a lo de Sandra. No me iba a creer mis suposiciones, quizás lo pensaba mal como siempre, muy mal, pero al menos me servía para decidirme a leer sus recuerdos.

Continuara ...402
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Lucai
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   20/1/2012, 20:04



nooooo como lo dejas asi!
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Ghrecia
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   21/1/2012, 01:42

Nooh como fuiste capaz de dejarla ahiiii! ><
pero admito que me encanto
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leny
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   21/1/2012, 13:07

nooooooooo por q la dejas ahi
me gusto
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   8/3/2012, 13:08

No publicaba de enero que atroz :c
Pero nada mas atroz que lo que puede estar o no pasando en la historia....
Es complicado, me entretengo complicando las cosas a pedido de un animal que lee, pero bueno, me entretengo haciendolo y aunque los resultados son algo ambiguos, queda por desenredar.

Si alguien aun lee, espero las quejas u opiniones
Beshos.


Me quede toda la noche leyendo su diario, los anexos que hacía con mi nombre, los detalles de cuando lo hicimos por primera vez, de cuando Víctor abuso de ella la primera vez, la tinta de algunas paginas corrida; que seguro eran por sus lagrimas al sentirse tan sola, lo leí todo. Era una lastima que no hubiera final, que lo ultimo que escribió fuera humillante para ella, era orgullosa y a veces se le escapaba, ya que como estábamos peleadas; bueno yo ocasione la pelea porque decidió irse. Me hacia tener muy en claro que tendría que ir y pedirle se quedara conmigo, pero aun cuando ella paso a llevar todo su orgullo y fue por mí esa ultima vez y antes que yo, lo que dijo no logró calmarme y lo arruine todo.

— Sonó el celular-¿Que pasa?
— ¿Donde estas? no me cortes por favor o te mato a penas aparezcas.
— Estoy en el departamento de Alicia Isabel, ven a buscarme-corte.

Deje todo como lo encontré y espere a que llegara Isabel. De camino a casa no quería nada, me daba hasta flojera pensar, no tenía ya las fuerzas para lidiar con tanto problema y la ayuda a pesar de que la apreciaba no me daba tranquilidad.

— ¿No llamo Sandra?-pregunte cortando el silencio.
— No, nadie llamo-tomo aire- ¿Algo que quieras contar?
— No, no se, la verdad solo tengo que esperar-me detuve-ayúdame a no desesperar Isa ¿si?
— ¡Dios!-afligida-si llamó alguien, quedamos en que no te lo diríamos, pero no puedo…
— ¿Que, quien? ¡dime!
— Samanta llamó y no con buenas noticias-se humedecieron sus ojos.
— No…
— No coincide ninguna muestra con las de Sandra.

No supe que decir, solo comencé a caminar otra vez y muy rápido a la casa, ya era demasiado ¿acaso todo siempre tenía que salir mal? Era imposible tener esperanzas en algo con estos antecedentes.
Al llegar había tomado una decisión y se las comunique a todos. Bajaría los brazos, me rendía, si, me rendía. La noticia no le agrado a nadie pero necesitaba quitarme un poco de peso, no podía pensar, no quería vivir y tenía que aferrarme a alguna perspectiva para no pensar en ello. Me fui a dormir y el tema al otro día no se toco, nada relacionado se hablaba. Así pasó una semana y yo estaba aun igual que el primer día, lo único diferente eran los repentinos dolores de cabeza que me atacaban en clases, pero qué más que aguantármelos me quedaba.
Mientras pasaban los días decidí hablar con Sandra, contarle todo, así, si me iba a odiar sería por todo de una vez y no cada un mes si se lo soltaba de a poco. Además, sin tener nada guardado para ella podía dejarla recuperarse; si es que lo hacía. Sin esta molestia que representaba yo, a su alrededor.

El fin de semana llegó Samy a la casa, al notar el ambiente las chicas le informaron todo para que no intentara cambiarlo; ya que era algo difícil. Al ir a hablar conmigo la sentí muy triste, me confeso que no se le paso por la cabeza que no hubiera resultados, todo había estado yendo muy bien y no lo entendía. Al igual que ella y creo todas, nunca imaginamos que este único y gran esfuerzo no resultaría, pero quizás hasta por confiarnos tanto terminamos teniendo esta lección.

—Descuida Samy-abrazándola- sin tu ayuda ni siquiera hubiera tenido esperanzas, no te preocupes.
—Siento no poder darte alguna buena noticia, lo siento.
—Descuida, ya se me ocurrirá algo para solucionarlo-suspire- o al menos eso espero-sonreí.

****
Estaba destrozada y me sentía muy débil para estar mejorando, hace dos semanas que me trajeron aquí, oí todo lo que dijo mi madre a las chicas y la soledad parece estar acabándome. He tratado de buscar una explicación que me quite este sentimiento de traición que me embarga; luego de haber leído esa carta y además enterarme de que Sahian a mis espaldas buscaba a mis padres, pero es imposible. Lo he hablado con Víctor, mi Doctor y francamente le encuentro la razón, ella nunca me quiso como a Alicia, de hecho, quizás me evité ver todo lo que sucedería de frente, porque en realidad le confié todo. Es cosa de tiempo para que todo lo que he hablado con este salvavidas que esta a mi lado ahora, suceda tal y como me lo hizo ver, no me queda más que esperar para ver como evolucione y en una de esas la mentira de Sahian y las chicas me ayude a terminar de convencerme, de que no vale la pena tratar de salvarme.
****

Por orden de Samanta fui llevada al Hospital, tenía muy mal semblante y los dolores de cabeza no me daban respiro. Me deshice tratando de evitarlo escudándome en que no comía como la gente hace días; porque así era. Pero aun así, no me tomaron en la menor cuenta y me tiraron a los brazos de todos esos tipos de celeste. Rápidamente estos empezaron a despojarme de mi ropa, a lo cual opuse resistencia, no entendía por qué tenían que dejarme sin ropa para sacarme sangre o revisarme las pupilas con sus malditas linternitas. Ya harta tome a uno de los enfermeros del cuello de su traje y gruñí que me dejara. Debido al escándalo una doctora se acerco al grupo y me dejo ponerme la polera que estaban intentando quitarme de las manos. Tendría unos treinta años, de pelo largo y claro, ojos café y vestía una blusa poco ajustada con una falda algo discreta acompañada de unos zapatos sobrios de tacón. Parecía una amazona, bastante alta e imponente; mas que yo en lo alta. Pero se veía estupenda aun con ese estilo desaliñado. Me llamo la atención y me dio algo de miedo ya que si era doctora; y lo era. Era cosa de que hablara o chasqueara los dedos y la ropa podían hasta rasgármela sin importarles.

— Dime, para qué se te ha traído-me pregunto observándome con una leve risa.

En eso que iba a responder aparece Samanta con Víctor, los dos se quedaron extrañados por la cantidad de gente que había a mi alrededor y mas porque la Doctora mas gigante del mundo estaba frente a mi.

—Para que me revisen, no he comido y tengo constantes dolores de cabeza ¡pero todos ellos!- dije exaltada mirando a los enfermeros- empiezan a quitarme la ropa y ni si quiera saben lo que tengo o pueda tener, porque no me han hecho exámenes ni nada y me molesta.

Sin responderme la Doctora Italia; eso decía en su gafete. Comenzó a palpar mi rostro, a mirar mis ojos, a tomarme el pulso y así hasta llegar a mi columna. Ni idea que esperaba descubrir solo con sus dedos, pero al acabar miro a Víctor, quien sin pronunciar palabra voló a acatar ordenes, y le solicito que me agendara para un TAC ( Tomografía o Escáner) y se fue.

— Vaya, que mujer ¿Quien era?-se acerco Samanta dándome mi chaqueta.
—Una doctora no vez-estaba enfadada.
—No te enojes conmigo es por tu bien, para que te sientas mejor (Se perfectamente quien es)
— Pues te comunico-me levante furiosa- que por pelear con cinco enfermeros ahora tengo una jaqueca-perdí el equilibrio-de los mil demonios…-susurre incorporándome.
— ¿Estas bien?-se asusto Samy.
— ¿Que no me vez? ya vámonos quieres, no se para qué me traes al Hospital si tu eres Doctora.
—Espera-me detuvo Víctor- necesito tu consentimiento para la lista de TAC.

Sentada nuevamente en la camilla y a pesar de que intente negarme, espere a que el lento de Víctor llenara el formulario. Se veía bastante contento, o diferente a la última vez, ya no me miraba mal o esas cosas. A Samanta le sonó el celular por lo que me dejo por un momento, el cual aproveche para probar suerte.

—Oye ¿Cómo esta Sandra?-le pregunte
—Sandra-sonrió sin quitar los ojos de la planilla-mejor que nunca.
— ¿Acaso-me ilusione- puedes ayudarla a sanar?
—Nada de eso-se reía- que ilusa eres.
— ¿Como es que esta mejor que nunca entonces genio?-me trague las ganas de matarlo.
—Porque se dio cuenta de que no te quiere en su vida-con aire arrogante- y te detesta lo suficiente para ni siquiera cuestionárselo.
— ¿Ein?...
En que momento el llego a odiarme tanto ¿habrá sido en el segundo que lo salude, o ahora que me acaba de ver? Este idiota ademas del nombre detestable, es detestable como persona.

Samanta entro y tomándola del brazo salimos del maldito Hospital, era lo único que me faltaba oír, era la guinda de la torta que a estas alturas tuviera que lidiar con toda la homofobia que no recibí los pasados años de mi vida. Ya para que iría a hablar con ella, lo sabía todo seguramente y si este imbécil dice aquello, debe de ser que además le lava el cerebro. El orgullo de Sandra al saberse engañada es algo que esperaba, y creo que sería mucho pedir que no cayera en el juego de Víctor.

— ¿Que pasa?
—Pasa-cerrando embroncada la puerta del auto- que…-cerrando los puños- que detesto los Hospitales-mentí.
—Relájate, estas muy tensa Sahian, por favor, esto no te hace bien.
— ¡No estoy enferma! solo…solo me quitaron la razón para vivir.
Esto ultimo lo dije tomando mi cabeza, me daba vueltas y no podía aliviarlo vomitando porque no había comido nada.
—Dios, a penas puedo entender como te sientes, pero dale tiempo, no puedes caer otra vez.
—Samanta hecha a andar el auto de una vez-con un nudo en la garganta-por favor…

Al llegar a casa fui obligada a comer, tuve una larga y extensa charla con mis padres mientras lo hacía, querían estar al tanto de todo, oír por mi boca las decisiones tomadas, tratar de descifrar que tan mal estaba; la verdad era tan mal que a penas y sabía como catalogarlo.
Todo quedo a medias cuando vieron el estado deplorable en el que estaba, no quería hablar y contrario a lo que se pensaba, de mal humor ya no estaba, pero me sentía muy mareada y cansada.

Se acercaba el cumpleaños de Isabel, los ánimos en la casa eran bastante malos, nadie sabía de que afirmarse. Lo único por saldar sin problemas era la escuela, quedaba un mes y si es que menos ya que por la graduación teníamos ya todas las notas listas. Simplemente Angelina nos destruyó al dejarnos sin opciones, porque piénsenlo ¿Qué podíamos hacer? Antonia trataba por todos los medios de hacerme pensar cuando hablaba conmigo, tratar de inyectarme alguna idea por mas descabellada que fuera ¡para que hiciera algo! que no me consumiera. Pero lo que ella no entendía es que solo podría hacer algo si supiera que Sandra me perdonaría, y sabía que no sería así o no tan fácil, ya que el campo minado que era tratar de escabullirse para verla lo dificultaba todo para rematarme.

****
Se decidió sin ponerme muy al tanto de ello, que comenzaría un tratamiento de quimioterapia. No sabía el día ni la hora ni nada acerca de ello, la verdad ya no me importaba mejorar, ya no tenía por quien y si aparecía alguien no tendría el tiempo para sustituir lo que sentí con Sahian, pero tal como lo digo no tengo opción de elegir, solo de sentir miedo, mucho miedo, ya que es muy tarde a mi parecer.
Los días aquí son completamente monótonos, solo la pequeña de Renata llega a mi habitación a hacerme compañía luego de cada sesión, no es mucho tiempo el que pasa conmigo ya que entre lo que me paso durmiendo y vomitando, varias veces no llego con ella. No es que me conociera mucho, pero según ella, era la misión que le dejo Sahian y resultaba tierno que lo hiciera a su edad. La pequeña es lo más sincero que me rodea, de hecho, fue la primera en decirme que me veía linda sin cabello. Después, siempre que me lo repetía me preguntaba cuando nos visitaría Sahian y al no saber que responder se encargaba de abrazarme y pedirme que no la odiara-Increíble que ella supiera de odio.

La primera semana de quimioterapia fue bastante desmoralizante, cuando me vi con manojos de cabello en las manos y sin poder parar de vomitar quise tenerla cerca, abrazándome y dispersando mi miedo como aprendió tan bien, pero ni siquiera estaba dispuesta a perdonarla en esta situación así que es bastante triste la incertidumbre.
Estaba tan conflictuada por dentro que cuando tenía ansias de ella en ese encierro, me cuestionaba el odio y a veces imaginaba que me desquitaba hiriéndola mientras le hacia el amor, me volvía loca ahí sola y sin poder restregarle en la cara todo el odio que siento por ella, debido al gran amor que me hiela y arroja a querer olvidar todo y no poder.

— ¿Como esta mi paciente favorita?-sonriendo ampliamente.
—Aquí-intentaba sonreír-¿por qué vienes tan de buenas hoy?
—Porque tal como te lo dije, todo se paga en esta vida
—A que te refieres no te entiendo-acomodándome en la cama.
—Tu Sahian, a ella me refiero.
—Ya no es mía-mirando a otro lado-nunca lo fue.
—Bueno, eso da igual-sentándose a mi lado- pero a lo que voy es que el otro día estuvo en la Urgencia del Hospital.

No niego que me preocupe, pero si mostraba interés Víctor se enfadaría y probablemente se guardaría toda la información, por lo que procure tragarme todo, taparlo con el desdén de siempre.

— ¿Y a quien estaba acompañando?
—Mas bien la estaban acompañando, Samanta la llevo -sonreía- tenía un escándalo ahí porque al parecer no le agrada el sitio, pero la Neuróloga de Piso la atendió y sabes-se acerco mas- para que la atendiera sin que se la asignaran es interesante.
— ¿Por qué?
— Porque debe de haber notado alguna patología-examinándome-puede ser grave.
— Grave…

Cada que llegaba Víctor y me hablaba pestes se ahondaba mi pena, porque mi rencor crece y nunca desaparece; si no tuviera este don, no habría tenido problemas hasta ahora por lo de mis verdaderos padres. Cuando en este cuarto frío quería entender porque me había usado no paraba de llorar, si al menos no me hubiera cambiado por Alicia podría intentar perdonarla, pero todo este tiempo se rió en mi cara. Confortarme era difícil, muy pocas veces lo lograba por mi cuenta, ya que si no era por Víctor que llegaba a hacerme compañía o por el vendito cansancio que me provocaba tratar de dejarla atrás y la Quimioterapia, hubiera muerto deshecha por mi pena, por amarla entre tanto odio…aunque no estoy muy lejos de ello, ya prácticamente no me reconozco al mirarme al espejo. Aunque si soy sincera con lo ultimo que me contó de Sahian, todo se me revolvió, es una situación difícil y no se que hacer.
****

Era once de agosto, cumpleaños de Isabel, ese día desperté bastante neutra, no había mucho dolor, mucha incertidumbre, solo caminaba de aquí para allá en mi cuarto evitando sentir.
Al bajar a la sala estaban todas las chicas con unos rostros de incredulidad oyendo a Natalia y a Lisette. Al verme, muy nerviosas se dispersaron, me saludaron, y muertas de la risa y por los nervios intentaron guardar la calma. Era extraño, pero no tenía ánimos de saber tampoco. El cumpleaños pasó muy amenamente, no estaba completa, pero si podía sentirme bien por mi hermana, ya no estaba sola y me alegraba mucho que la quisieran tanto. Yo la quería infinitamente y quizás, si no estuviera ahora, sería diferente para mí.

Me la pase todo lo que pude abrazada a ella, era un contenedor silencioso perfecto, sabia lo que me pasaba y que solo necesitaba que me prestara por un ratito su calidez. Siempre puedo tener para mi esa parte dócil de Isa, no importa lo que pase o lo mal que estemos, siempre entre ambas hay amor y delicadeza.
Se hizo de noche y algunos nos fuimos a dormir, las que quedaron en la sala bebiendo y riendo duraron solo unas cuantas horas mas y se fueron a sus hogares; lo se porque oí a Isabel entrar a su habitación.

—Estoy muerta-tirándose a la cama.
— ¿Por que tan así? no hicimos la gran cosa-recostándose a su lado.
—Agradezco celebren mi cumpleaños y me acompañen, pero me resulta agotador.
—Que autista resultas a veces-besándola cortamente.
—Me gustan los regalos eso no es ser autista, aunque tu no me diste ni uno solo-sonrisa malvada.
— ¿Me lo sacas en cara?-levantándose-que mal y yo que te daría el regalo que tengo debajo de esta ropa si no lo mencionabas.
— ¿Co...cómo que debajo de esa ropa?-se sentó rápidamente- ¡¿a que te refieres?!-tragaba saliva sonrojándose.
—Ya nada-actuaba- lo has perdido, creo que me lo llevo de vuelta a casa-acercándose a la puerta.
— ¡No seas así!-corrió para impedirle se fuera-dime que es-agitada.
—Esta bien -sonrisa- ten.

Bajo su camisa saco unos boletos para el oktoberfest (fiesta de la cerveza) y se los entrego. Isabel completamente perdida se sentó en la cama y tras un gracias no tan animado se quedo mirándolos mas roja aun por los rollos que se pasaron por su cabeza.

— ¿No te gusto?
—No, claro que si-sonrisa.
— ¿Entonces por que tienes esa carita? -arrodillándose frente a ella.
— Que carita-esquivando la mirada- no pasa na-
— ¿No será que esperabas algo como esto?

Al volver la mirada tenía frente a ella a Antonia desnudándose lentamente.

— ¡Que!...que...pe…

No podía hilar oración, quedo completamente pérdida al ver acercarse con un conjunto infartarte a una sexy psicóloga.

—Feliz cumpleaños-susurro sentada sobre Isabel.

Tras un delicioso beso que anticipaba el comienzo del fin, Isabel algo nerviosa se alejo unos centímetros de ese rostro tan hermoso que tenía en frente.

—Antonia-acariciaba su cabello- no tienes que hacerlo-pego su frente a la de ella- no sabes lo suficiente que es para mi el que me dejes estar cerca de ti.
—Lo dices como si fuera de quien dependen tus acciones -completamente sonrojada.
—Te amo…eso sucede cuando lo haces-cerro los ojos (Al fin lo dije…)
— Tambien te amo-sonreía- siento haberte hecho esperar-rozando con sus labios la nariz de Isa- tenía miedo y no quería-
—Que se me rompiera el corazón otra vez-dijeron a la par.
—Prometo que nunca lo haré-abrazándole fuerte-solo esperaba el momento en que me dejaras empezar a unir esos pedazos.
—Se acabo la espera Isabel-la beso- has logrado lo que no creía ni imaginaba volvería a pasar-sonrojo-me enamoraste, te amo y ya no resisto solo imaginar como será el que me hagas tuya.

En mi habitación trataba de conciliar el sueño, las vueltas en la cama no ayudaban por lo que me levante y salí. Sin pensarlo me dirigí al departamento de Alicia, hacía mucho frío, y apenas saque mi chaqueta para abrigarme, obligándome a correr para no congelarme. Al llegar me dirigí directamente a sus cosas, un pequeño baúl que guardaba libros diarios, cuadernos y recuerdos que tenía. No podía evitar pensar en como sería que estuviera viva, en lo simple que sería todo, en lo poco ahogada que me encontraría en comparación al ahora—O quien sabe.
Mientras volvía a leer se me inundaban los sentidos de su presencia otra vez, era lo mas confortable y triste que había, esa presencia tan vivida que se mezclaba con su aroma me golpeaba obligándome ceder al llanto aunque ya no quisiera pasarlo mas.
Me pasee por casi todos sus escritos, no podía evitar quedarme pegada en esos detalles sobre mi, en como me recordaba que aun en silencio y sin habérmele confesado aun, ya sentía algo distinto por mi; la extrañaba mucho.

No se en que momento me dormí pero ahí en el suelo junto al baúl, y como si de una pesadilla se tratara abrí mis ojos y justo alguien se acercaba. Me levante muy rápido y asustada, provocando que saliera corriendo, pero fui mas veloz y la alcance.

— ¡Tranquila quién…
En ese momento entendí que estaba soñando, tenia agarrada y frente a mí, a Alicia. Y no era cualquier sueño, era tortuosamente real.
—Sahian…-se colgó de mi cuello y comenzó a besarme mientras poco a poco sus labios se separaban de los míos debido a su respiración entrecortada.

No era la primera vez que el tacto y el sabor de su boca complacían mi mente, no era la primera vez que acababa en el suelo desvistiéndola y tratando de no despertar. Pero si era la primera vez que esto tenía un sentido lineal y aun sentía un peso en mi alma y conciencia durante el sueño.

—Siento hacerte llorar en mis sueños al traerte en estas situaciones- dije arrodillada frente a ella.
— ¿Qué? No…no es un sueño-continuaba llorando-soy yo-me miraba-estoy viva…
—Te equivocas -sonreí- no podrías estar aquí…

Me quede callada mirando a todos lados, sabía que si volvía la vista al punto donde estaba ella, luego de hacerlo ya no se encontraría, estaba segura; pero no sucedió esa vez.
—Esto ya se esta pasando…-tratando de despertar.
Mi cara se horrorizo, no podía respirar, ni controlarme, estaba siendo más que traicionada por mi mente esta vez.

— ¡Sahian, tranquila Sahian!-se acerco y yo me aleje como si de la mismísima muerte se tratara.
— ¡Esto! Esto es una broma-comencé a darme cachetazos- ¡TENGO QUE DESPERTAR! -gritaba mientras retrocedía-¡TENGO-
Tropecé con el baúl a mis espaldas y acabe llorando tendida en el suelo. No me lo creía, mi mente no concebía el hecho de… ¡ese hecho! sentía un horrible dolor al tratar de razonar, me sentía estupida, burlada, me sentía confundida y desesperada ¿era verdad?

— ¿Por que…
Quería abrazarla, pero no sabía como, después de tanto llorarla por dejarme, su presencia hacía que el que estuviera en frente no me confortara nada.
—Sahian yo…-acercándose.
— ¡NO!-alejándome-no te me acerques, no…no-tape mi rostro y masajeando mis sienes enfoque la mirada en el suelo- esto no esta pasando…
—No hagas esto, mírate-se arrodillo-mírame por favor-suplico.

Mi respiración se agitaba, el shock aun no me permitía sacar el mismo pitido que tenía en la mente el día que la encontré tirada y muriendo; de hecho murió frente a mis ojos ¿no fue así? ¿Por que? Intente acercar mi mano a su mejilla, pero no pude mas que empuñar y devolverla para que secara mis lagrimas. En mi mente me trataba de concentrar en el camino hacía acá, quizás me asaltaron y golpearon y estoy en un sueño muy real.

—No puedo creerlo…-la mire triste- te vi morir, te vi…morir-caían mis lagrimas-por qué, por qué…
— ¡Es una larga historia! Sahian-desesperándose- yo nunca quise hacerte daño-acercándose nuevamente.
—Resúmela- se lo sugerí con cara confundida-resúmelo porque no me falta nada para golpearte y huir-respondí alejándome mas.

Tratando de esquivarla quede de espaldas a la muralla, ya no tenía donde ir y ella no cedió hasta estar muy cerca, no daba pie atrás. Entre sus suplicas y disculpas, me robaba besos, tomaba mis manos, buscaba lo que yo le entregue hace tantos años y que a causa de su muerte guarde, pero no para sacudirlo cuando reviviera. Solo lo guarde porque fue a quien mas ame, y aunque también fue quien mas dolor me causo al “morir” eran mis mejores ganas de amar de las que se trataba.

—Esta bien, pero…-tratando de alcanzar mi rostro

Al acercar su mano a mi mejilla sin querer me crispe y di un pequeño brinco que la hizo alejarse.

—Pero no me repelas así, te lo suplico.

Con un semblante muy triste me dijo esto y al fin logre calmarme-Un poco- ya me había hecho mínimamente a la idea de que la tenía en frente y eso me ayudaba a estar más tranquila, a sentir que aun estaba viva; ya que por lo sucedido se mezclo toda la conciencia en un sentimiento de foraneidad hacía mí entorno y me perdía por segundos, en desesperados intentos por entender.

—No es mi intención…-me acerque queriendo abrazarla, pero a pocos centímetros me resulto imposible concretar ¿como podía querer abrazarla?
—Por favor-intentando acercarse otra vez- abrázame…por favor…
— ¡Espera no!-cerré mis ojos.
Se apoderaba de mí un frío, rápido y frustrante espasmo cuando se acercaba, mientras al mismo tiempo luchaba internamente con el miedo de sentirlo.
—Sahian me duele, por favor-tono triste.
— (¿Y a mí que? ¿Me reconforta?-enfadada.) …

En el momento en que me pidió aquello, fuera del enfado me angustio el sentimiento que tenía olvidado de nunca permitir que se sintiera ajena a nada ni nadie, e instintivamente todo mi cuerpo fue a confortarla. Pero aun no sentía claro, aún era cualquier persona menos yo ahí frente a ella, la abrazaba pero era como hacerlo con una almohada, no podía mandar mis sentidos. Ya no recordaba bien o nada para ser sincera, cómo era que me sentía o debía de sentirme al tenerla entre mis brazos.

— ¡No lo soporto de ti! Es muy duro…-largándose a llorar sobre mi pecho- he pasado demasiado para sentir esto mas tiempo…lo entiendo, no estoy en posición de pedir sea igual pero no aguanto.
— (¿Y yo que he pasado?)…

Con sus manos empuñando el cuello de mi camisa escalo buscando mi boca. Entre la sazón de su llanto, sus labios me iban desalmando de a poco y casi provocándome la muerte a causa del mínimo centímetro que se atrevía a alejarse para después continuar una y otra vez. De a poco la recordaba, lentamente sentía que me daba vida morderla para que se quedara más tiempo pegada a mi boca. En segundos el llanto quedo de lado y solo sentía la humedad que me regalaba su lengua, estaba tan tensa que el pitido no se iba de mi mente y el cuerpo se me volvía muy pesado, era como si me estuviera envenenando con tanta sensación desenterrada y olvidada, pero al fin y al cabo conocida.

—San-la mire tensa por mi equivocación-Alicia-baje mi rostro.

Ella comprendió de inmediato, pero no me soltó, sino que busco mi incrédula mirada, esa que reflejaba la recriminación hacía mi egoísmo reincidente y me susurro.

— ¿La amas?
— (Sabes de ella) Ella…-se apretaba mi garganta- ella logro hacer que te superara-conteste culpable.
— (Dios… aun después de tanto parece culpable)Entiendo, yo-
— ¡No! no entiendes-la mire- no entiendes porque…porque creía que estabas muerta y por eso debía superarte-la tome de los hombros- ¡Alicia!-mordí mi labio ante lo raro que me resultaba hasta volver a pronunciar su nombre- ¿¡Que mierda hice tan mal que fingiste tu muerte por cinco años!?-me asfixiaba no saber- ¿Por que me hiciste esto?
— ¡Nada te lo aseguro! y te lo contare todo, pero no ahora, no estas en condiciones (y aun no es seguro)-levantándose.
—Espera ¡no!-persiguiéndola- ¡vas a desaparecer otra vez! ¿Acaso me quieres matar? –Aprisionándola entre mis brazos- ¿eso es no? me quieres matar…-juntando mi frente con la de ella para tratar de disminuir el dolor.
—Tonta…-rodeo mi cuello con sus brazos-cómo voy a querer eso, cómo, si aquí, a tu lado, me haces tanto bien. (Me ha costado tanto volver…)
—Alicia…-la abrace mas fuerte-Alicia…-hundiéndome en su cuello- siento que me muero…

Puede que actuara muy calmada pese a que acababa de ver cumplido mi sueño, tardo cinco años pero que importa, ella estaba aquí y aunque no entiendo nada creo que me vuelve a dejar completa. Espero que la explicación sea sencilla para no tener que sentirme enfadada o algo así, ya no tengo cabeza para ello y no quiero sentir ira o algo parecido; últimamente al enfadarme se me rompe el alma por el húmedo llanto que llevo constante desde que se fue. Espero esto tenga una explicación que traiga palabras como –era por tu bien, tenia que hacerlo para, si no lo hacia no podría- solo espero que sea una simple explicación.

—No te dejare morir-volviéndome a besar.

A pesar de que esperaba algo peor, todo resulto bien, suena frívolo y casi descuidado, pero no hay necesidad de complicarlo con mas palabras.
Por otro lado, nunca imagine que despertaría y me vería, pero quería tanto que lo hiciera que al final recibí algo de ayuda y acabamos así, abrazadas y al fin a su lado. Tuve que deshacerme de todos los problemas- o la mayoría-para volver a acercarme, no me enorgullezco de los métodos, pero ya no podía seguir siendo tan patética y dejando que me la quitaran. Me estaba mas que rematando si permanecía lejos de Sahian.

— (Me duele la espalda)…Alicia

Era muy tarde; casi las cuatro de la mañana, y al verla sentada frente a mí, luchando contra las fuerzas que se le habían ido en el llanto para no dormirse; aunque yo tenía en mente varias opciones para que no se sucediera. No podía pasar por encima de la que encabezaba la lista para ella ahora, aunque quisiera y despertarla para mí. La deseaba y necesitaba, quería sentirme suya otra vez, no fue fácil alejarme y saber que su corazón sería compartido; aunque aun hay algo de mi en el, lo se. No fue fácil negarme a calmar, la algunas veces lujuria que me ensimismaba cuando me sentía más vulnerable, con cualquiera que me rondaba. No fue fácil vivir sin ella, fue todo tan complicado, nunca quise causarle dolor, pero así y todo la hice pasar lo peor de su vida y cuando se lo cuente se que me comprenderá, pero ya después de la pincelada que me dio Javiera y Demian sobre estos años, me será imposible vivir en paz.

—Vamos-me arrodille frente a ella- hay que descansar-tomando su mano para levantarla.
— ¿Y si es un sueño?-reteniéndome por la misma mano que le tendí.
—Dios…-no pude evitar besarla-esa ternura tuya no cambia-me contuve de volver a hacerlo- no soy un sueño, puedes tocarme para comprobarlo y los sabes-sonrojándome por el doble sentido que yo misma descubrí en mis palabras.

Estaba cansada, no lo podía negar, pero aun dentro de toda la molestia que luchaba contra el complaciente sentimiento de “dejar pasar” todo lo ocurrido, no hacer más preguntas y solo abrir mis brazos, temía que desapareciera. Mas aún después de ver vívidamente uno de mis máximos anhelos, que es tenerla frente a mi tan hermosa como siempre, con una madurez sufrida, pero inquebrantable e imponente, con su siempre cabello largo caprichoso y rubio, con sus ojos dulcemente claros y esa tonalidad que acompasaba cualquier rencor en mi; compuesta de su piel y voz. Era tal y como me la imagine e incluso mas bella, de por si sola se valía, no necesitaba de nobles caballeros y ya ni hablar de cobardía. Era todo y a la vez nada, ya que lo logro sin mí.

— ¿Qué piensas?-deteniéndose frente a mí.
—Detesto las conversaciones en las escaleras Alicia, por favor-invitándola a terminar de subir-respondí cortante al notar egoísmo hasta en mis pensamientos.
—O…okey…

En la habitación me di cuenta de que llevaba algo de tiempo ahí ¿Cuánto? No sé.

— ¿Cuánto-
—Menos de una semana-respondió rápido.
—Lees mi mente-me dije en voz alta mientras recorría la habitación.
— ¿Qué piensas? -volvía a preguntar.

Me voltee y tratando de esbozar una sonrisa creíble tanto para ella como para mi, me acerque la abrase e inhale desde el escondite de su cuello ese aroma que me alentaba a luchar, ese que tanto necesitaba y me torturo por largo tiempo al no estar.

—No sabes…
—Así es, no sé que pienso-me aleje un poco-tengo muchos problemas…y ahora tu-rozando su mejilla.
—Ya veo soy un problema para ti-tratando de librarse de mis brazos.
—No seas infantil-la retuve- no le des importancia a estupideces, acaso no aprendes-sonreí.
—Es que es verdad, soy una molestia, siempre lo he sido y ahora lo creo más, tú-
—Shuuu -pedí su silencio-no digas nada, ahora son palabras vacías para ambas, tu por sentirte culpable y yo por estar aproblemada.
— ¿Eso quiere decir que en la mañana puedes odiarme?
—Como si eso fuera posible-sonreí-nunca a ese extremo, pero digamos que hay cosas que tengo que hacer y ya no estaré fuera de tu casa esperando ver tu reflejo pasear por la ventana-mirándola fijamente a los ojos- además aun no me cuentas nada y espero ello.
— ¿Sahian me perdonaras algún día?-vidriándole los ojos.
—Por supuesto-me senté en la cama- incluso antes de que me cuentes los por qué.
— Sonrojo-¿Y como si nunca has sabido lo que sientes?
—Eres tú, aun sin saber el significado de cada sentimiento, el que más conozco y me ha agradado sentir por ti me hace mandar todos los demás al carajo.
—Pero….
—Fuera de todo lo que pueda sentir y por increíble que me siga pareciendo-tome aire-el que estés aquí ha sido mi mayor anhelo ángel-recorriendo su rostro- y lo demás no me importa…
—…
—No se que mierda siento, casi creo estar desquiciándome, es ilógico, no entiendo nada, me duele el corazón…-caían mis lagrimas-pero por sobre todo-tapaba mi rostro-por sobre todo agradezco que estés ahora aquí conmigo, sea por la razones que sea, ya que la verdad, ni siquiera tengo fuerzas para creérmelo del todo al ser tan bueno.
—No llores ¿Cómo puedes verte calmada y de un segundo a otro acabar así?-se sentía culpable.
—Siempre he sabido esconder lo que siento…-aferrándome a ella.
Me sentía ahogada, tenía frío, pero no el normal, tenía ese frío que se siente cuando estas a punto de perder algo que sientes indispensable, que no puedes evitarl y entonces lloras. Sabes que haciéndolo solo te debilitas y mas te cuesta hacer algo, pero sin querer ese liquido maldito acompañado de sentimientos, los peores que sientes, te dejan fuera de juego, sintiéndote mas débil y con mas ganas de llorar por darte cuenta.
—Deberías de cambiar lo que te hiere. (Deja a Sandra y quédate conmigo)
—Eso parece pasar solo-mirándola triste.
— (No sufras así por ella, no puedo pelear por ti si la amas tanto)…

Sabía que le intrigaba mi tranquilidad, pero estaba preocupada de Sandra también, es maravilloso que este aquí frente a mí, pero digamos que no lo he asimilado del todo. Sinceramente, hasta en sueños sentí que moría al verla, pero ahora, en este momento en que vivo un sueño me siento extraña por mi proceder, estoy adormecida por lo que siento por Sandra, la amo como a nadie y si se lo dije fue precisamente porque dejo a Alicia en recuerdos sin dolor. Por eso mismo y ahora que ella está aquí, no hay cosa de la que deba lamentarme que no sea Sandra.

—Has cambiado mucho-mirándome fijo- y en este momento me haces sentir lo que me negué a creer que pasaría-suspiro resignada.
— ¿De qué hablas ángel?
—El que ya no me ames como antes, ya que…-bajo su rostro-yo sigo completamente enamorada de ti.
—Sonreí-Yo te amo igual que la primera vez-levante su rostro- pero hay otro modo de amor que amo más.
—Sahian-apretando la mandíbula-no sé de donde sacas estas cosas.

Enfadada y sin dejarme entender el porque, salió de la habitación y no volvió. Yo cansada me deje abrazar por su cama y caí profundamente dormida. Desperté gracias al molesto ruido de mi celular; Isabel y Antonia se debían de haber desgastado de tanto marcarme. Al incorporarme me encontré a mis espaldas a Alicia tendida, algo somnolienta trate de no dejar que subiera mas allá de mi garganta la rara sensación de tenerla cerca otra vez, gracias a los dioses y por primera vez no deje que me atacaran las preguntas, con esa típica incertidumbre que me hace sentir miserable. Solo me acomode y la abrace, la abrace a mi tan fuerte que inevitablemente la desperté; pero que va, el que despierte parpadee, respire y emane esa calidez, me resultaba el mayor descubrimiento y regocijo del mundo.

—Ey más despacio…-susurraba entre su risa de mañana.
— ¿Te hice daño?-preocupada.
— Claro que no mensa-abrazándome ahora ella a mí.

Al ver la hora y notar que ya iba una hora pasada del medio día me marche. Al llegar todos en la sala sin excepción me esperaban, estaban con pijamas, batas y ojeras, grandes y oscuras ojeras que salpicadas con el enojo de sus rostros le daban al cuadro el titulo de mi muerte.

— ¿Dónde estabas?-mis padres enfadados.
—Yo…
— ¿Es qué no tienes conciencia de nosotros?-hablaba mi madre- como crees que se encoje nuestro corazón al descubrir que no estás en tu habitación a mitad de la noche, que te pudo haber pasado algo ¡que atentaste contra tu vida! -desesperada.
—Mamá tranquila, yo…-mirándolos a todos-yo lo siento-baje mi rostro- siento no aplicarme a estos detalles de dejar sabido donde voy, en verdad lo siento, es que no pensé…
— ¡Claro que no pensaste! si lo hubieras hecho no estaríamos todos los que te amamos aquí con este aspecto que denota-apretó los dientes-¡por la mierda! que te muestra que nos importas y que tienes que poner más de tu parte-perdiendo el equilibrio.

Mi Papá trato de calmar a Helena, la cual más que enfadada dejaba ver la impotencia que le hacía sentir yo con estas muestras de que no hizo un trabajo suficientemente bueno conmigo. Sus ojos dentro del desvanecimiento que acababa de tener me lo mostraban todo claramente y para mas remate cuando comenzó a sangrar de la nada por la nariz quise morir por mi inconciencia.

— ¿Mamá estas bien? Acercándome preocupada-enserio que lo siento -caían mis lágrimas- sé que soy una desconsiderada con quienes me quieren…

Escondí mi rostro entre mis manos que a la vez contenían la de ella. Mi poder especial para dañar a quien amo nunca fallaba y esta ocasión no sería la excepción.

—Creo que ya te has disculpado mucho-dijo Isabel levantándome y acompañándome a mi habitación.

En mi cuarto, sentada en la cama con mi hermana en silencio a mi lado, nunca me había resultado más incomodo, enserio me sentía culpable, solo tarde un segundo en saber que así era, y haber dejado avisado también tardaba mas menos eso.

— ¡No es que quiera hacerle daño a todos!-mire sin poder parar de llorar a Isa.
—Todos sabemos eso-intentando reconfortarme.
—Es que todo demuestra lo contrario-apretando los puños- primero tu, después Alicia, mi padres, las chicas, Sandra…Sandra-tape mi cara-¡por dios! Qué tengo que hacer para que todo esto acabe.
—Es como para que desaparezcas-sonrió mi hermana- la única forma es la muerte.
—Parece…

Sola en la habitación decidí dejar de llorar, nada conseguí con ello, solo humedecer mi piel con migo misma. Tras una hora decidí bajar, saber que pasaba, tratar de disculparme de una forma menos arrogante que la que use antes con las típicas palabras.
Resulto que solo quedaba Helena en la casa, al hacer contacto visual me invadió el silencio por unos minutos, pero luego me arme de valor y me senté junto a ella y la abrace fuerte.

—Mamá, sé que no merezco conciliación rápida, pero quiero que sepas que no has hecho mal trabajo conmigo, es lo que se ha conseguido con el tiempo, no soy el mejor progreso pero quiero llegar a eso.

Ella se veía como pérdida, el mal semblante por no dormir, el desvanecimiento y mi presencia, le hacían un juego de maquillaje mortuorio de lo más real. Estaba muy fría, su mirada dolida y perdida trataba de mostrar algún sentimiento que no me provocara dolor, pero no lo lograba.
—Tus abuelos-empezaron a caer sus lagrimas de nuevo- tus abuelos murieron-respondió sin tomar en cuenta lo que dije.
— ¿Qué?…-me levante tensa-no…Helena no-sin poder aceptarlo- ¡por qué ahora!-caían mis lágrimas.
— ¡DESPIERTA!
— ¡Dios! –me incorpore agitada -¡Alicia dónde estas!- mirando a todos lados, estaba tirada en el suelo del departamento rodeada de los diarios - ¿dónd-¿Alicia?
— ¡DESPIERTA!

Continuara...415
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Ghrecia
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   10/3/2012, 00:00

mmm.. me gusto?. sii si me gusto :D jaja
solo espero haber entendido correctamente
lo que sucedió al final jeje
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Lucai
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   10/3/2012, 17:24

fue todo un sueño???? usted y esos sueño me van a matar de un infarto!!!!!! nooooooooooo :sacuvio:
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leny
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   17/3/2012, 22:55

Ese sueño casi me mata

Gracias por la conti

Te quedo genial ::<3::

Esperando
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   24/3/2012, 17:05

Es complicado desenredar esta historia, podría alargarla y alargarla, pero me ocupa tiempo y me desagradan estos espacios de relleno que aparecen, pierdo el toque, pero ya terminare.

Gracias a las que leen :)



Mal descanso, solo culpabilidad lágrimas y el peor fin. Apenas y podía creer otra vez que Alicia no era parte del sueño, sino hubiera sido porque fue quien me saco de el lo negaría como siempre.
Luego del grato sueño-ironía claro- llame de inmediato a casa, estaban preocupados pero nunca para llegar al nivel de motín en contra de mi inconsciencia como en el sueño. Rápidamente salí del departamento y me dirigí allá, al llegar estaba todo en calma, no había nadie mal ni malas noticias. Pude respirar tranquila luego de cerciorarme de ello y subí a mi habitación tras responder las preguntas de rigor; obviamente no dije que estuve con Alicia. Dormí lo que quedo de día y como castigo por convertirme en murciélago me invadieron unas asfixiantes ganas de ver a Sandra a media noche.

Procurando no delatar mi anonimato en la fuga, no encendí la moto hasta dos cuadras después de mi casa, luego de eso no se cuanto paso pero sentí fueron segundos cuando me vi frente a la entrada. Deje mi moto refugiada en un rincón apartado y rodee el lugar, no tenía muchas ideas ni destreza a esas horas para escalar murallas, dar grandes saltos o burlar a perros, pero hice eso y más y muy bien si me lo preguntan. Ya que salvo por la primera caída que me costó un rayón en la mejilla y el labio inferior; por no pensar que las ramas de un árbol no solo crecen hacia arriba. No tuve más trabas.

Ya estaba dentro, el lugar de noche se veía más inmenso de lo habitual y mas terrorífico si me lo preguntan, no lograba ver mucho, pero con el celular me las ingenie y logre dar con la habitación de Sandra; no sabía cuál era solo tuve un poco de suerte. Ella dormía, plácidamente a mi vista de luz de celular, me acerque procurando hacer el menor ruido, pero apenas me senté a su lado disponiéndome a acariciar su mejilla, se volvió hacía la lámpara y asustada dispuesta a gritar prendió la luz.

—Hola amor…-atine a decir para romper el hielo.

Se veía confusa, su rostro era de “yo pensé que nunca te dignarías a aparecer teniendo ya tu camino libre” no sabía bien como combatir aquello, pero algo se tendría que dar aunque fuera mediante los reproches que seguro me tiraría encima.
No fue hasta que controle mis nervios que note su pañuelo en la cabeza, quede fría al caer en cuenta de que se veía más débil, muy pálida y enferma, y para empeorarlo todo no estuve para ella.

— ¿Co…como estas?
— (¿Que no me ves?)¿Que haces aquí?
—No es obvio, te extrañab-
— ¿¡Me extrañabas!?-sorpresa irónica-¡¿cómo puedes venir aquí?!
— Pues saltando paredes y huyendo de perros-bajando la cabeza.
—Y además te atreves a bromear-enfadada-¿Qué tan grande es mi cara de idiota?
—Te fuiste sin siquiera tener opción de saber mi versión, te conozco y se que me odias por haber hecho tales cosas a tu espalda, pero no me retracto de nada.
—Vete…
—No puedo arrepentirme de querer a la mujer que amo a mi lado hasta el final de los finales-buscando su rostro-entiéndeme por favor Sandra.
—No me salgas con esas… ¡esas mentiras! cómo puedes decir tan campante aquello si estas con Alicia, siempre fue así.
—Apenas y anoche supe que ella estaba viva.
— (Debió quedarse bien muerta) ¿Y esperas que te crea?-reía.
—En verdad eso espero…-mirándola tristemente.
—Tragando saliva-Por favor Sahian, no me salgas con esas cosas-herida- no me hagas mas daño… (Menos cuando te necesito tanto a mi lado.)
—Sandra mírame-tome su rostro- cuándo…
En ese momento pensé en preguntarle cuándo le había mentido, pero no era mi mejor opción.

—No puedes retroceder nada-se soltó-ahora vete, tienes todo el camino libre, yo no haré nada.
—Pero te extraño, te necesito, te am-
— ¡No digas lo que no es!-conteniendo el llanto-cómo puedes…
— ¿Cómo sabes que no lo siento?-luchando contra su rechazo- me partes el corazón desistiendo así de mí-apretando los puños.
—¡¡No te me acerques!!-intentando liberar sus manos de las mías- no es mas que lo que tu misma te buscaste.
— ¡Que dices! desde que te conocí solo he buscado extender nuestro tiempo juntas, por qué no me crees.
— No me pidas imposibles.

No era capaz de razonar lo que le decía, por lo que no busque un beso razonable sino que le di razones a mi mente para hacerlo así, sin más, y lo obtuve. Evite hasta que me falto aire el alejarme y cuando lo hice de respuesta recibí una dolorosa cachetada.

—¡¡ No vuelvas a besarme!! ya no tienes esos derechos sobre mi ¡ya no somos nada me oíste!

Ignorando el ardor de la mejilla y la sugerencia agresiva, volví a lanzarme sobre ella. Oponía mucha resistencia, aun sobre su pelvis e inmovilizando sobre su cabeza ambas manos, su boca amenazaba con morderme y quitarme un pedazo si me atrevía a concretar sobre sus labios. Tengo que decir que en ese momento no me importo y aun siendo mordida dolorosamente, mi sangre no me convenció para dejar de besarla. Entre el forcejeo me quitaba el ángulo para llegar a sus labios cada que estaba a punto de dejarse llevar, así a la tercera que pasaba me separe un centímetro en extrema calma y me quede mirándola.

— ¡¿Qué miras, te diviertes?!
—Cuando sean palabras tuyas hare lo que me digas-respirando agitada.
—…cómo…
—Sé que me odias, te mentí y eso no se hace con quien amas, pero es demasiado rencor y además en palabras que no son tuyas, como para tomarte enserio esas crueles amenazas.

Me levante de la cama y me senté en la silla que estaba junto a ella, limpie la sangre de mi mejilla y labio y apoyada sobre mis muslos agache mi cabeza, tratando de recuperar algo de aire tras luchar, para besar a quien se supone me ama fuera de todo.

— ¿Cómo puedo creerte después de todo esto que paso a mis espaldas?-sollozaba.
—Sabes perfectamente las razones, tienes derecho a sentirte traicionada, pero ¿no es demasiado?
— ¡Son todas mentiras Sahian! sean como sean en intensidad tamaño o lo que sea, tú estabas riéndote en mi cara con tu maldita Alicia.
— ¡YA TE DIJE!-perdiendo el control- que no sabía nada-levantándome- me acabo de pelear con todas por decirme semejante barbaridad, no creía nada, no leí la maldita carta, me tarde horas en ver la fecha del sobre ¿Qué no entiendes? Ella estaba muerta para mi hasta hace un misero día-caían mis lagrimas.
— ¡NO TE CREO!-lloraba.
— ¡Eres unas testaruda! Estas enfadada por ella no por lo que yo vine a pedirte disculpas- colérica- no sé qué hacer-tape mi rostro para ocultar las lagrimas.
— ¡No puedo!
—En ese caso y a pesar de que fui yo la de los errores, esto me demuestra que valgo muy poco para ti y tu orgullo, no eres capaz de dejarlo de lado ni siquiera por quien dices amar, consúmete sola entonces-apreté los dientes- ¡TE AMO!
— ¡Maldición!-dejándose caer a la cama.
Al irse Sahian quede deseando abrazarla como siempre, besarla hasta acabar bajo su cuerpo sometida a la pasión que me despierta, pero no, simplemente no puedo pasar por alto todo esto que hizo, no sé por qué es tan grave desde mi perspectiva y ella lo explica tan simple que me convence pero a la vez no. Y eso que ni siquiera esta justificándose sino que todo lo contrario, se tiro toda la culpa encima para arreglarlo.
Por otro lado, al menos ahora se la parte oficial sobre lo de Alicia, de creer…bueno le creo que no sabía, pero con lo buena para mentir que es, quien sabe con lo que me salga después.

El día que saque mis cosas de su habitación encontré la caja con las fotos y además la carta. Prepare todo, tratando de ignorarla, de no leerla porque no era mía, pero no pude, me intrigaba saber lo que decía pero a medida que la leía deseaba no haberlo hecho. Pensé en ese momento en que hubiera sido mejor que me lo explicara Sahian, ella siempre lo explica de la forma suave, sin que pueda decir que no, pero ahora al no estar y yo tener que marcharme, la separación hizo lo suyo. Prácticamente cuando Angelina me contó lo de las muestras de sangre que estuvo consiguiendo, no hice mas que guardar silencio, no llego ni a un ápice de lo que sentí cuando leí dicha carta, no tuvo mucha relevancia; eso pensé. Pero luego Víctor me hizo ver que no podía dejar situaciones de lado, debía odiarla por todas, no más por una, que por otra; pero creo que no puedo hacerlo, solo me corresponde alejarme y ya, nada más.

Sahian:

Se que a estas alturas leer algo de mi te puede parecer extraño; bueno nada fue muy normal sobre mi. Estoy muriendo de nervio porque no se como hacer caer todo en un papel, aunque tal vez me equivoco al querer darte a entender todo por aquí. Quizás ya te diste cuenta por el sobre que esta carta no tiene años, sino que apenas un mes, solo espero me entiendas.

Te pido por favor que no me odies, juro que te explicare todo si me dejas. Estoy dispuesta a aceptar tu repudio, te amo y se que tu también ya que me dijiste que nada nunca se comparó a lo que teníamos y de eso he vivido y permanecido oculta. No me importa lo que tengas con alguien más ya que me has dicho, o al menos creo eso de que tus principios no te dejaran traicionar tu presente con tu pasado. Pero también no me creo capaz de ser paciente y tragármelo, te quiero toda para mi, no en partes y no me da cargo de conciencia admitirlo aun estando en una clara desventaja por hacerte esto.

Se que todo lo que digo es egoísta; y qué no lo es a esas alturas. Pero no te he encontrado para que lo oigas de mi boca, ya que en letras no me expreso bien, tu eso lo sabes muy bien, siempre sacaste muy bien las respuestas que necesitabas y no podía escribir, con tan solo tocarme con amor.

Espero pueda aunque sea romper el hielo que cree hace ya cinco años, te amo y aunque tu no me lo confirmes, nunca dejare de decirlo, nunca dejare de utilizarlo como motor de mi vida, eres lo mejor que me ha pasado y pasara, quiero recuperarte.

Con amor Alicia Rodríguez.

PD: El morir… No siempre fue mentira…


Imaginaran que me indigno esa forma autoritaria de no respetar el que Sahian estaba con migo y que le importo una mierda si me hacía daño de paso para conseguirla; sin mencionar que suena a juego de chicas de 13. Es obvio que no esperaba que la leyera yo, pero lo hice y me dejo más que claro que las tenía todas de perder ahí. ¿Cómo luchas contra algo así? como lo hago si puedo dejar la lucha sin querer hacerlo y a la mitad por mi falta de fuerzas.
No se si debí de haber roto en mil pedazos aquel papel, ya que así podría justificarme ante Sahian por mi acción, pero ella tampoco me ha peguntado por la carta, solo venía por mi, por un poco de redención ¿pero es verdad? Cómo saber si es así o solo se ríe a mis espaldas.

— ¡¿Por que todo termina mal para mi…-llorando- por que tengo…tengo-tratando de parar las lagrimas- que estar tan podrida por dentro…Sahian…Sahian…

Indignada y muy rápido me dirigía a la ventana por la que entre, me disponía a saltar pero al ver la altura las energías se me consumieron y me tire al suelo. En un solo suspiro me invadió la frustración y mis ojos se inundaron en lágrimas otra vez. Estaba perdiendo a la mujer que amo, a la mujer por la que estoy dispuesta a recibir su odio, reproches; hasta el que se pasee frente de mi con otro, con tal de que no muera y nunca olvide que fuera de todo solo quiero su bienestar y verla feliz.

**
—Debí haber muerto hace mucho…-suspiraba acurrucada a si misma- por qué tuve que empeñarme a que me amara.
**

Tengo un horrible nudo en mi pecho gracias a las cuerdas que unen mi corazón con Alicia y con Sandra ¡pero por la mierda! Estoy aquí por ella y solo me hirió, no significa nada, pero yo solo la acaricio…y ella me lastima. Quizás nunca me perdone, pero es tan difícil aceptarlo, yo no quiero alejarme de ella.

Entre una extraña mezcla de enfado y tristeza corrí por aquel pasillo hasta su habitación. Lloraba, lloraba desconsolada ahí en su cama, pero se lo merecía por orgullosa. Se voltio a verme y tragándose toda su pena siguió dañándome, no le importo verse derrotada y que la haya escuchado necesitándome, siguió lanzando frías estocadas a mi cuerpo, con sus filosos reproches una y otra vez.

—Yo no aguanto esto-aguándose mis ojos de nuevo- pero…viviré con ello si aun después de esto no me dejas de dañar…

Apenas en un susurro dije lo último al tiempo que la jalaba fuera de la cama y la azotaba contra la pared. La lucha era inútil, yo estaba enfadada y desesperada, no sería considerada, por lo que no le daría chance de luchar o algo como hace rato; ahora no intentaba que se diera cuenta por ella misma. Sino que pretendía hacérselo entender de la manera fría, solo necesitaba ver algo de duda en sus argumentos para así irme en paz, irme para volver.

—Que…que... ¡AH!-se quejaba dejando caer sus lágrimas

Quite el pañuelo de su cabeza, la quería ver, quería sentirme parte de su difícil proceso, estar con ella. No tarde en acariciarla, de hecho al soltar sus manos para hacerlo recibí otra cachetada, pero aun así no se podía librar de mí, ya no tenía las fuerzas y se las termine de quitar cuando empecé a besar dulcemente su rostro, hasta acabar en su cabeza.

— ¿Te hago daño?-tratando de secar mi pena con mi brazo-¿duele?-besándola mas dulcemente.

Por un corto periodo pude cubrir su cuerpo con el mío sin oposición, tenía en mi cabeza un mar de sentimientos al verla así; al otro extremo de cómo la deje ir, en ya un avanzado periodo de la quimioterapia. Pero por la situación y la calma que al fin estaba logrando ya no tenía mucho que hacer, solo seguir besándola hasta acabar en su boca.

— No te atrevas a tocarme…-apretaba los dientes por haber cedido- me das asco…
— ¿Te doy asco?-se atoraba mas pena en mi- asco…-tome sus muñecas al sentir como empezaba a tratar de alejarme.
—Quien dijo que te…-llorando- te amaría amando a otra-dijo con rencor- eso no es mas que una basura-cerraba los ojos-suéltame me duele…
— ¿Ya no me amas?-juntando mi cuerpo al de ella- eso…-se quebraba mi voz- quieres decir…

Ahí, atrapada entre la pared y yo, obtuve las últimas palabras de odio que quería escuchar en mi vida de Sandra. Las empuje yo queriendo lograr todo lo contrario, pero a penas resistía verla quejarse y no ceder, no dejar de mirarme como si no me conociera, de profesarme asco, de hacerme sentir un asco, siendo que esta vez no tenía mas culpa que la que a ella no le interesaba.

—Yo si te amo-largándome a llorar- fuera de todas las mentiras, fuera de saber que haría que me odiaras…te amo…

Sin soltar sus muñecas en ningún segundo busque su boca y la bese otra vez, sería el ultimo beso. La amaba pero no soportaría estas visitas para tratar de hacerla dejar su orgullo por más tiempo que éste. Yo nunca hubiera podido decir que la odio o algo por el estilo, aunque estuviera sobre mi apuñalándome.

— ¿Terminaste?-pregunto al separarme de ella.
—Si-tratando de sonreír- ya…ya no te molestare mas, yo veré que hago para…-dando la vuelta y saliendo-para no volver llorando por ti a cada segundo…

Completamente triste y rememorando su veneno volví a casa. A penas toque mi cama sonó mi celular, era un número desconocido por lo que ahí boca abajo llorando en silencio vi como la luz se prendía por cada nuevo intento.

— ¿Aló?-respondí por la insistencia.
—Con Sahian Alessandri.
—Con la misma ¿Quién es?
—No creo me conozca, pero alguien a quien visito hace casi un mes me dio su número.
—No entiendo nada.
—Soy a quien esta buscando señorita Alessandri, el padre biológico de una tal… Sandra.
— Sobresaltada-¿Como puedo estar segura de ello?
—Le propongo un día y un lugar.
—Eso me da menos seguridad.
—Estoy al tanto a medias de la razón por las que me busca, y para ser sincero si no fuera porque yo decidí contactarme nunca me hubiera encontrado.
—Lo dice como si me hiciera un favor
— ¿Y no es así?-burlonamente- ¿qué me dice, lo toma o lo deja?

Me propuso el día la hora y el lugar, era extraño, mucho a mi parecer, pero por lo que me dijo al final, sobre enmendar sus errores y no pedir nada a cambio, sentí que el viejo solo se escudaba en ese aire de negociador. Tendría que irme al norte nuevamente, no podía decirle a nadie según las indicaciones. Pero correría el riesgo, lo haría todo con tal de salir de este incierto de vida que estaba aceptando llevar.

Al día siguiente, procurando ocultar la tristeza me las arregle para hacer todas las preparaciones para partir normalmente; incluso fui donde Alicia.

—Hola-sonrisa- ¿puedo pasar?
—Siempre-cogiendome de la mano y guiándome dentro.
— ¿No has salido de aquí?
—Como crees, si lo he hecho, pero no demoro ya que-sonrojándome-así no pierdo ninguna oportunidad de cuando vengas.
— (Serías la única que me espera) Gracias por eso.
— ¿Por qué me agradeces?-sentándose a mi lado-sabes que eres lo único que me importa.
— Generalmente se agradece el aprecio-tratando de actuar normal.
— (Algo te sucede) Se me ocurre una forma menos sería de que lo hagas.

Sin previo aviso y tal como la otra noche se ocupo de besarme. Sentía que la parte de mi corazón que amaba, me punzaba al sentir su delicadeza y su dulzura. Donde se supone tenía que sentir algo tibio había frío, cuando trataba de filtrar sus caricias sentía cercenarse mi piel; había quedado defectuosa a causa de Sandra, defectuosa otra vez.

Alicia no perdió tiempo y ya sobre mis piernas cruzo sus brazos tras mi cuello y sin separar sus labios de los míos procuro acompasarme con su tranquila respiración.

—Alicia…-alejándome un poco- ¿me quieres?-pregunte sin abrir mis ojos.

La sentí separarse un centímetro mas del que lo había hecho yo para hablar y abrazándome fuerte me susurro-Más que a nadie.

Otra vez en lugar de electricidad por oír aquello sentí que me golpeaban en el estomago.
Me refugie en su cuello y procurando dejar de sentir dolor con su amor, comencé a dormirme; no había tenido buena noche y lo necesitaba. Alicia al notarlo me llevo a su habitación y una vez en su cama, me regalo su brazo para poder posar mi cabeza y a la vez llegar al refugio de su cuello nuevamente.

**
Deje a Sahian dormir un rato, se notaba que estaba cansada de fingir lo que fuera estuviera cargando, no fue difícil notarlo, suele ser muy cortés cuando trata de aparentar normalidad. Pasaron un par de horas y subí a ver si había despertado, pero aun dormía placidamente, a su lado mientras acariciaba su hombro me detuve en esas heridas a medio cicatrizar de sus labios y mejilla; siempre tenía alguna. Estaba tan diferente, su pelo ahora más caprichoso que antes, un poco mas corto además, esa complexión gruesa de su cuerpo, el tono de su piel más oscura; hacía se me antojara de forma inevitable. Lo único que no cambiaba era esa habilidad de tragarse todo lo malo para no dañar a nadie.

—Me haces cosquillas-tomando la mano con la que la acariciaba.
—Siento haberte despertado-susurre besándola.

Dio un gran suspiro y se quedo mirándome, quizás la estaba frustrando con esta poca fuerza de voluntad que tenía para no echármele encima.

—No puedo dormir sola-dijo sin quitarme la vista.
—Se que no puedes, pero no me gusta duermas cuando estas conmigo, es…
—No me pidas eso-sonrisa-contigo mi alma se siente segura.
—Y estas más indefensa para aprovecharme de ti-poniéndome sobre ella.
—Alicia…yo-

No podía contra mis ganas, además con sus mejillas y labios completamente rojos, me llamaba aun más.

—Me estas mordiendo muy fuerte-separándose.
—Lo siento-tratando de contenerme-es que te juro que-trague saliva.
—Me ha vuelto a sangrar vez…-haciendo un puchero
—Sahian –lamiendo su labio herido- hazme el amor…
— ¡Ahh! -quejándose-me haces daño-espera que…
— Te amo-mordiendola termine de afirmar lo que quería.

No puede retenerme más y lo hice, me quite la ropa sobre ella y poco a poco mientras pasaba mi lengua y mordía su cuello le iba quitando la suya. Quería tanto sentirla otra vez después de cinco largos años solo imaginándolo, deseaba gemir desaforadamente sabiéndome en la realidad, su realidad. No podía evitar enterrar mis uñas en sus senos cuando me sumergía en su boca, de pura incontension y anhelo. Lo quería todo, y solo de ella, la necesitaba y era la única que podía apagar mi lujuria.

En ese momento era capaz de pasar por alto cualquier cosa; o eso creía. Pero al notarla como un títere, dejándome hacer lo que quisiera, sentí la angustia que me reflejaban sus ojos.

— ¿Por que te detienes?-pregunto.

Eso sonó tan poco preocupado, ahí, frente a frente se me helaba el corazón, quizás había peleado con su novia, quizás fue mas que eso y por eso las heridas. ¿Pero por qué reacciona así? ¿Tanto la ama? soy una imbécil.

—Sonrisa-Estas herida y yo parezco sacar ventaja al no poder controlarme y consolarte.

Acariciaba mi mejilla, no sabía del todo lo que me pasaba, pero si paró ese frenesí de repente es porque no puedo esconder mi tristeza.
— No puedo asegurar que si te hubieras quedado conmigo no tendría problemas así, pero odio esto y…maldita sea ¿por qué me dejaste sufrir?-suspire.
— ¿Por qué estas así toda magullada?-con los ojos aguados por mi comentario.
— Fui a ver a Sandra y tuve unos imprevistos para llegar, pero esto-tragándome la pena- no se compara a como estoy por dentro.
— ¡Y por qué llegas actuando normal si estas así!-enfadada dejaba caer unas cuantas lagrimas.

Me senté y la abrace, no podía llegar a contarle mis dolores amorosos a otro ser que ama, menos a ella y después de tanto. Pero no considere que conoce mis silencios y me descubriría rápido.

— Deberías visitar a las chicas, pasado mañana estarán todas en mi casa.
— Detesto que hagas esto-refiriéndose a mi evasión.
— ¿Lo harás?-la abrace mas fuerte.
— Lo haré…
— Muy bien-bese su mejilla-me tengo que ir.

De camino a casa me encontré a Antonia, para librarme del interrogatorio apele a que se veía muy feliz y no habíamos hablado, cosa que la avergonzó bastante y me intrigo en serio después de todo. A medida que caminábamos ella se veía más nerviosa, parecía una niña pequeña.

—Vamos Antonia ¿me vas a contar en que andas?
— ¿Que te hace pensar que ando en algo?-reía nerviosa-eso debería decirlo yo de ti.
—No me salgas con tus juegos-la tome de los hombros-¿vamos que es?
Sin responder siguió caminando hasta llegar a la puerta de mi casa, desde ahí saco su celular, marco y al llegar yo a su lado me dijo.

—Aquí tienes tu respuesta.

De la casa salió Isabel, despistada como ella sola. Sin entender iba a preguntar a que jugaba Antonia pero cuando beso a Isabel me trague las palabras.

No pedí explicaciones, por lo nerviosa de mi hermana preferí solo reírme y abrazarla. No había mucho que decir además, sobre todo porque yo le afirme a Antonia que Isa se quedaba con Natalia, craso error el que cometí, pero es que se veían tan diferentes según yo.

—Sahian yo-intentaba explicarse Isabel.
—Tranquila-sonreía-no me expliques nada, me alegro por ambas.
Entre rápidamente ya que de seguro tenían que hablar, era obvio, una psicóloga ahí se llevaría los retos.

— ¿Antonia que fue todo esto?-algo enfadada- no habíamos quedado en que se lo diríamos juntas.
— No lo pensé.
— ¿Y?-aguantándose-¿solo dirás eso?
—Ahora soy libre de quedarme las noches que quiera para hacerte el amor.
—Sonrojo-¡Tu!…ya para que me esfuerzo-suspiro.
—Ey no te enfades-tomándole las manos-fue tonto, pero ya esta hecho-poniendo cara de perrito.
—Necesito pensar-se soltó y se fue quien sabe a donde.

Al ver que Antonia entro sola no pude evitar reírme, era obvio que a Isabel le molestaría ya que no estaba al tanto del plan. Al notarlo, esta enfadada me pidió la acompañara a buscarla, que no quería dejar pasar tiempo en estas tonteras, pero a pesar de que era una idea bastante buena la convencí de quedarse. Después de todo, Isabel es de las que se asfixia muy rápido cuando se ve vulnerada.

—Vaya, apareciste-se sentó junto a mi Javiera.
—He oído que tu tampoco has andado por aquí ¿algo más que tenga que saber hoy?
—Depende ¿quieres en verdad saber?-me miro desafiante.
—Muero de ganas-sosteniéndole la mirada.

Sin perder posición se acerco a mi oído y descaradamente me susurro que había estado teniendo sexo desenfrenado y sucio con Natalia.
Al ver que yo si perdí mi posición y por ende, el duelo de miradas, se levanto y claro esta, para rematarme-Tú morías por saber- dijo y se fue victoriosa riendo de buena gana.

— ¿Qué le pasa a esa?-pregunto Antonia.
—No querrás saber-sacudí mi cabeza para borrar las imágenes- ¿y bien?
—He notado que tratas de sacarme antes de que lo haga yo, un tema de conversación-bebió de su jugo-así que Sahian ¿Dónde te vas ahora?
—Es algo que debo hacer, no-
— ¿Es sobre Sandra, vas por ella no?
— (¿Miento o no?) Antonia no-sonreí- pero tampoco te diré, solo no le digas a nadie
— Sahian ni creas-
— ¡Óyeme no le digas a nadie!-levante la voz- perdón, pero serás la única que sabe que desapareceré un par de días, si tengo problemas por ello es obvio que pensare que fue porque abriste la boca.
— ¿Esperas que me quede tranquila?
— Espero.
— Con una condición-no se veía contenta.
— ¿Cual?
— Te reportaras todos los días.
— No pue-
— ¡Óyeme tu ahora! si no lo haces hablare y hasta con las fuerzas armadas te buscaremos.
— ¡Típico de ti!-ahora me enfade yo.
— Tómalo o déjalo.

Recordé al tipo de la noche pasada, me invadió un escalofrío. No era seguro lo que hacía pero si se ve como oportunidad para ayudar a Sandra no me quedare de brazos cruzados.

— ¡Ey despierta!-me movió Antonia- ¿y que harás?
—Lo hare, te llamare todos los días.
—Así me gusta-se quedo mirándome- ¿no estas enfadada conmigo no?
—Como crees, si además siempre logras lo que quieres y no tengo más que obedecerte así-
—No, no me refiero a eso-sonrojo-me refiero a lo que tengo con Isabel.
—Con que ya tienes-sonreí- nunca lo imagine, pero no debe de importarles nada lo que opinen los demás.
—Que bien-me abrazo- Isabel estaba echa un nudo, así como tu ahora por lo de Alicia.
—Mmm...
—Estas muy calmada para mi gusto, esto me huele raro sabes, pero como no quieres hablar ahora solo esperare el momento en que te decidas a hacerlo.
—Siento que me muero si pienso en ello asíque mejor no me lo recuerdes.
—Entiendo ¿Cuándo te vas?
—Mañana en la noche-la abrace más fuerte- mañana.

Paso un rato y junto con mis padres apareció Isabel, ya estaba calmada, se notaba más avergonzada conmigo que nada y era entendible. A pedido de Antonia la aleje un poco de todos y tras unas cuantas palabras zanjamos el tema. En la cena mientras cada uno contaba lo que se le ocurría, se les informo a mis padres lo de la nueva pareja, ellos quedaron con mi misma cara, era entendible después de todo, si Natalia andaba notoriamente tras mi hermana. Luego de las felicitaciones y todo el cuento yo como si nada dije que saldría por unos días, mentí para evitarme interrogatorios, diciendo que Samanta me había pedido y así todo fue más sencillo.

En mi cuarto me preparaba para dormir cuando entro Javiera.
— ¿Tienes un minuto?-pregunto sería.
— ¿Por qué no me agrada nada tu cortesía?-palmotee el espacio junto a mi en la cama.
— ¿Estas viéndote con Alicia no?

Al igual que Demian Javiera sabía todo. Según lo que me explico, no lo supo sino hasta después de que Sandra rompiera la carta, ella sospechaba pero como ya no estaba con Demian, no fue mas allá y solo espero a que se dieran las cosas.

—Necesito que guardes el secreto, no se lo digas a nadie de aquí ¿bien?
—Lo que sea estés planeando-se levanto-ten cuidado, y no te nos alejes mucho o no habrá mucho que hacer-saliendo de la habitación.

A la mañana siguiente llego Lisette, se veía preocupada, se notaba no había dormido y era obvio el por qué.

— ¿No has tenido noticias?-preguntaba angustiada.
—La verdad es que solo unas no muy buenas.

Le conté lo de la noche pasada a Lisette, no me creía la reacción de Sandra, lo que me dijo y que yo le dije, lo de la Quimio, nada. Solo fue hasta cuando le detalle cuidadosamente lo sucedido, que su cara de angustia tuvo razones respaldadas para permanecer así.

—Sahian-se tomaba la cabeza- no se que hacer…me siento ahogada, triste, me duele lo que sucede porque no puedo evitar quererla-me miraba triste-perdóname por decírtelo pero…

Se me apretaba la garganta, esa mujer que tenía en frente hablaba conmigo sin odiarme siendo que le quite a quien ama, aun cuando le doy malas noticias; después de que no cumplí la promesa que le hice hace varios meses atrás de hacer a Sandra tan feliz como lo haría ella. Estaba disculpándose y deshaciéndose frente a mí.

Me acerque a abrazarla y se deshizo en llanto, no me caía en la cabeza como nosotros los humanos podemos ser tan masoquistas, como nos mantiene; en pésimas condiciones, pero nos mantiene. El sentir dolor, pena, angustia, desesperación y la nuestra…desesperanza.

—Yo lo siento tanto Lisette-dejando caer unas lagrimas-siento tanto esto, yo…yo a penas puedo imaginar lo que sientes…
—No importa-intento separarse
—Claro que importa-reteniéndola- estas sufriendo demasiado, yo lo ignore, le hice la vista gorda o como quieras llamarle para no verte sufrir ni sentirme culpable, pero es imposible, es imposible porque te hiciste a un lado por amor…
—Si no me dieras algo de crédito te odiaría-comenzó a reír.
—No te hagas la fuerte conmigo mira-
—Nada de eso-secándose las lágrimas-es verdad.
— ¿Que puedo hacer?
— ¿Que podemos hacer?
—No se, yo ya fui e intente todo pero-la mire.
—Yo no he ido-se ilumino su rostro- no he intentado hablar con ella.

Sin más, le pedí hiciera el favor de cuidarla en caso de que la dejaran verla. Era la única oportunidad ya que la noche del cumpleaños de Sandra Lisette solo estuvo un momento y se marcho. Sería ideal que pudiera estar pendiente de ella, así podría estar mas tranquila ingeniándomelas para verme con el tipo que dice ser su padre.

Luego de que se fue Lisette pensé en ir donde Alicia, me disponía a salir cuando aparecieron mis padres a horas laborales y sin explicación alguna me subieron al carro y me llevaron a mi lugar favorito, el Hospital. Había olvidado que tenía un examen pendiente, de hecho ni pensaba hacérmelo pero gracias a Samanta que dejo informados a los presentes, no podría escabullirme.

—Vaya, veo que no detesta tanto los Hospitales como creí.

La misma doctora de la otra vez aparecía de la nada, y sin esperar mi ironía se acerca a mis padres presentándose naturalmente. Luego de oír como interrogaba a ambos, y en especial a Helena, decidí ir a sentarme encontrándome para mi mala suerte a Víctor. Resulta que la doctora es Neurocirujano, no Neuróloga a secas, y que casualmente lleva mi caso, ya que según el inoportuno lamebotas, le había llamado la atención mi particular forma de negarme a mejorar, así que será “mi Doctora”.

Mis padres bastante tranquilos me llamaron y sin decirme nada me entregaron en manos de la Doctora, la cual me llevo a un cuarto bastante amplio, me dio a beber un liquido (contraste) y me hizo recostarme en una especie de camilla que se cubría con una armazón circular a mi alrededor. Todo estaba negro, yo no emitía una sola palabra ya que le temía un poco a la gran Amazona. Al poco rato me informaron que estaba muy alterada, que debía calmarme, que nada malo me sucedería y que mientras más pronto acatara y me calmara, mas rápido saldría de dicho lugar. Lo cierto es que la voz de la Doctora era muy dulce, casi como la de Antonia y no me costo mucho tranquilizarme, de pronto unas luces de frecuencias distintas empezaron a recorrerme y perdí de nuevo el control, pero recordé las ordenes y me tranquilice. Las luces no eran muy potentes ya que al mirarlas directamente no me encandilaban ni nada, por lo que nada que me molestara contenía dicha intervención. Así estuve al menos quince minutos luego de eso, firme unos papeles mientras la doctora hablaba otra vez con mis padres y nos marchamos.

Camino a la casa no se hablo mucho, la verdad es que estuve muy tranquila pese a mi odio por esos lugares y me sentía extraña. Mis padres me miraban a cada rato y se reían, algo de gracia le hacía que tuviera cara de perro regañado junto a la inmensa Doctorea esa.

—Bueno, nos vemos a la noche para llevarte al Aeropuerto.
—OK...
—Pórtate bien eh!-reía Héctor.
—No me tientes-entre a la casa.

Al entrar y notar que no había nadie corrí donde Alicia, estaba algo cansada, pero tenía todo listo para irme así que podía aprovechar las horas libres. Me sentía pequeña corriendo por ella otra vez, iba hasta con una sonrisa en el rostro. Al descubrírmela pare y comencé a descansar, a meditar la tranquilidad que me daban los segundos con ella y que no se me notaran las ansias, eso no cambia…gracias a Dios no lo hace.

— ¡HO!..la ¿Qué te pasa ángel, estabas llorando?

Sin saber por qué, Alicia se me tiro a los brazos y comenzó a llorar, estuvo largo rato así y cuando pude calmarla no quiso responderme ninguna de las preguntas que le hice.

—Creo que no fue buena idea venir ahora, así que…
—Eres la indicada para estar aquí conmigo, solo frente a ti puedo desahogarme-beso mis manos-no te vayas por favor, no me dejes aquí, me siento muy sola…
—No lo creo, no me cuentas nada, solo lloras te lamentas y te escudas de no se que-me enfade.
—Lo siento, pero hay cosas que no sabes.
— ¿Cosas? No se nada te ti Alicia.
— Dame tiempo y eso acabara-robándome un beso.
— Tiempo, tiempo-sonreí- ni si quiera se si lo tenga.
— No digas eso-me abrazo- tu tienes prohibido desaparecer.
— Mira quien lo dice-me levante-tengo hambre.

Antes de terminar de evadirme de su asunto para no caer en discusiones, me ocupe de dejarle claro que antes de que me fuera quería un adelanto de algo, lo que fuera, pero que ya comenzara a explicarme por qué la tengo en frente, después de cinco años creyéndola bajo tierra.

—Mañana iré a tu casa-nerviosa-¿tus padres estarán?
—Depende a la hora que vayas, si es en la tarde sin duda estarán-parándome tras ella-no te preocupes, recuerda que son mis padres-abrazándola.

Alicia tenía algo escondido y místico pero que yo conocía. Lo menciono porque Sandra no dudaba en dejarlo ver en cualquier momento y tiene que ver con hacer el amor. Desde que nos volvimos a ver, esa manera delicada con que se ocupaba de alargar las caricias, apegarse a la parte de mi cuerpo que la esta tentando, suspirar la incontension de que me aleje rápido, me decían a cada instante en lo que se podía volcar la conversación si no era cuidadosa. Pero si vuelvo atrás, siempre que terminamos envueltas en sábanas, fue porque me arme de valor y dije-Si, me esta queriendo decir, quizás, probablemente y si tengo suerte, que quiere estar conmigo- ósea que solo me lanzaba al vacío-Y funcionaba. Pero si me quedo en el presente, prácticamente esta escribiéndome a besos, comentarios y más caricias, que necesita algo más que mi compañía ahora.
Siempre fue muy sensible, confortable, dulce y difícil de desenvolver. Pero ahora lo sensible es casi provocación, lo dulce un sin fin de cortejos y lo difícil de desenvolver una ilusión del pasado. Por ende confortarla…

— ¿Lo sientes no?-volteándose para mirarme.
—…
—Lo siento-escondía su rostro en mi pecho- no se como ignorarlo, me siento tan mal, quizás y hasta piensas que solo te quiero para-
—Shuuuu-tapando su boca-quizás nada-sonreí- solo lo noto vale.
— ¿Tengo alguna posibilidad?

Hace un día atrás no me pregunto, se lanzo sobre mí y no me avergoncé ni nada, pero ahora prácticamente caí a rojo. Tenía en mi mente a Sandra, es verdad, pero ahí viéndola frente a mi, quería sacarle la ropa y perderme. Pero quizás no funcionaba del todo, quizás apagaba la conciencia y después prenderla resultase peor.

—Mira-me aleje un poco- no quiero que pienses que estas fea, gorda, dife-bueno diferente si, pero a lo que voy-me volví a sonrojar- no es que no te desee-trague saliva-porque lo hago y…-y me pones en aprietos, porque te miro y siento que solo me falta recorrerte a centímetros para traerte de vuelta a mi vida por completo-baje la cabeza-entonces…
—Ya entendí-sonrojada- yo…ya, digo se lo que quieres decir, vamos que no es que te este presionando, se que hace cinco años que, bueno tu sabes y yo si quiero, pero-enredándose-si tu quieres, pero ahora no quieres, entiendo…

No pude evitar largarme a reír, de los puros nervios novatos que sentí al explicarme u oír su explicación. Sentí gane un poco de vida, esa que perdí durante el tiempo que no era capaz de aceptar que no estaba.

—Ni te imaginas lo feliz que me haces-sonreí tomando mi sándwich.
—…
—Es enserio-bese su mejilla-ahora vamos arriba-dándole un empujoncito con mi brazo la obligue a salir de su burbuja de vergüenza y caminar hacia su habitación.

Una vez arriba, me la pase molestándola, solo la miraba para intimidarla, para provocarla como tanto me gustaba. Recibí unos cuantos golpes, pero valía la pena, ya que esas reacciones no las había podido atesorar lo suficiente antes de que me dejara.

Se acercaba la ahora de irme, perfectamente podía quedarme si al otro día ella iba de visita a mi casa, pero como ignoraba el que yo no iba a estar, era obvio que no podía quedarme. Estábamos en la puerta despidiéndonos cuando sonó mi celular, intente hacerle una seña de adiós con la mano y marcharme para poder hablar, pero no me lo permitió y tuve que contestar.

— ¿Aló?
—Señorita Sahian.
—Con ella (Es el tipo de la otra noche)
—Soy el padre de su amiguita, me temo que no podré cumplir con vernos, se me ha creado un inconveniente y como no pretendo desaparecer para que me crea un bastardo-reía-la llamare para confirmar dentro de una semana o dos máximos.
—Eh, pero…
—Estamos en contacto-corto.

Me quede furiosa mirando el teléfono, ganas de lanzarlo por los aires no me faltaron, Alicia extrañada me miraba, no pregunto nada, obviamente mi cara era de no preguntes.

—Me temo que no hay despedida-entrando nuevamente.
— ¿Sucede algo?
—No, un contratiempo nada mas-mandándole un mensaje a Samanta.

Sam por un inconveniente no viajare, no es nada relacionado conmigo o la familia, sino por el “Dato” llama a mis padres por favor y les comunicas que el asunto por el que me pedías ayuda se corrió un par de semanas.
Sahian.

— ¿Que escondes?
—Se supone que iba a escabullirme con alguien al lugar donde tienen a Sandra, pero mi contacto estuvo espiando y resulta que le montaron mas seguridad- mentí.
—A…Sandra
—Si, ella misma-puse cara de nada.
Sabía que si de ella se trataba no se empeñaría en preguntar nada más.
— ¿Te quedas entonces?
—Si no te molesto…
—Es otra la que me molesta-saliendo de mi vista.

Ahí en la sala me quede sola, ya que la indignada subió y se encerró en su habitación. Aproveche la instancia para avisar que me quedaría por aquí a Javiera que era la única que para variar estaba en casa.

A eso de las nueve- estuve una hora y media tirada en el sofá- subí a ver en que estaba Alicia. Sorprendentemente estaba dormida y aun así con cara de indignada.

— ¿Por que tienes que ser tan infantil?-quitando cabello de su rostro.
—No me gusta compartir-alejándose.
— ¿No dormías tramposa y es necesario que no me dejes ni tocarte? no seas injusta.
—…-mirada seria.
—Ya entendí, tocar no es buena palabra hoy…
—…
—No tengo paciencia para esto, mejor me voy.
— ¡Sahian!
— ¿Vamos a dar una vuelta?
— ¿Eh? yo…
—Vamos-sonrisa (Hay que tratar de que olvide su enojo)

No había mucho para escoger, por lo que caminando y caminando llegamos a los columpios donde la encontré el primer día que apareció por mi casa. Nos sentamos en ellos sin decir una palabra y comenzamos a balancearnos sin motivo alguno.

—No digas nada, solo relájate-me adelante a lo que sea quisiera decir- este lugar no lo comparto con nadie mas que tu.
—Sahian-se levanto y me abrazo-lo siento, no lo puedo evitar, nada de esto sería así si no me hubiera ido, no estaría en desventaja con nadie si no-
— ¿Cómo lo sabes?-sentándola de frente en mis piernas- es imposible saberlo, además nadie tiene ventaja sobre ti, eres única, solo tu me das vida-besándola despacio.

Pese a que ya estaba en camino la primavera, el ambiente era frío, por eso mis manos y cara siempre congeladas no dudaron en derretirse con el calor de Alicia. Ella era única, siempre lo supe, su sabor, esa textura tibia que me hacía querer consumir de su boca, la forma en como humedecía y entibiaba mis labios con su lengua. Era todo tan delicado con ella otra vez, mis asperezas eran pulidas por su cercanía, me volvía a encontrar con migo misma después de tanto tiempo solo gracias a su amor y me encantaba. Quizás como sería nuestro ahora si nunca hubiera desaparecido, no puedo asegurar nada, pero en estos momentos en que me encuentro tan aproblemada me resulta grato imaginar que la intensidad de ahora sería la misma que hubiéramos tenido siempre.

—En suspiros-Te amo tanto Sahian…
—Y yo a ti…
Es verdad que Alicia me da vida, me la esta devolviendo, pero Sandra…Sandra.

Volvimos al departamento, ya no estaba enfadada conmigo pero si guardaba algo las distancias. Me volvía a mirar con esa angelical vergüenza, se ponía nerviosa de la nada, era como si le hubiera liberado su actuar de siempre, volvía a encantarme con esa inocencia que yo quería desaparecerle. Hablamos por mucho rato, termino a mi lado abrazada cuando ya no resistía estar sentada en el suelo. Me pregunto de todos, mis padres, las chicas, mi hermana, estaba informándose de todo para poder encararlos luego.

—Al final igual llegaste a mi lado-reí.
—Así me extrañas.
—Es cierto, si estas lejos me siento mal.
— ¿Enserio?-sonrojándose.
—Claro, si tu calor es único.
No pude evitar besarla otra vez, ahora era yo la que no se contenía, pero es que no podía. Iba tomándole el ritmo a sus encantos y cayendo uno por uno.
—Sahian, con esto no me ayudas a calmar las ganas ¿lo sabes no?

Aun podía resistirme al hecho de hacerle el amor, por lo que tenía claro que no era el momento. Además, de cruzar esa línea y llegar con ella a mi casa luego, mis padres lo desaprobarían, porque solo soy yo la que tienes dos amores definidos, cualquiera lo puede ver o creer capricho a simple vista, pero soy yo la que lo vive.

—Lo se y lo siento, pero créeme, yo aun puedo calmarme-la volví a besar- aun no es el momento.
—Estaré esperando con ansias que eso acabe-se acurruco.

Continuara...430
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   24/3/2012, 17:06

Ghrecia escribió:
mmm.. me gusto?. sii si me gusto :D jaja
solo espero haber entendido correctamente
lo que sucedió al final jeje




Quizas se desenrede mas adelante, lo siento :c
Gracias por leer.
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   24/3/2012, 17:08

Lucai escribió:
fue todo un sueño???? usted y esos sueño me van a matar de un infarto!!!!!! nooooooooooo :sacuvio:


No me diga "usted" me siento anciana =.=con confianza :)
Ya mas adelante puede recuperar su ritmo cardiaco, esta todo tranquilito.
Gracias por leer.
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   24/3/2012, 17:09

leny escribió:
Ese sueño casi me mata

Gracias por la conti

Te quedo genial ::<3::

Esperando


Es un honor que le agrade :)
gracias por leer.
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Lucai
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   24/3/2012, 18:40

Ehhhhh!!!!!!!!!! entendi una que otra cosa pero no enteramente...

como niño chiquito: alicia ta viva, punto numero 1.
Sandra no quiere estar con Shanian punto numero 2,
la historia me esta traumando punto numero 3...

Bueno a estar traumada como tres semanas mas hasta que publiques...

Usted!!!!!!!!!! XD


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Ghrecia
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   25/3/2012, 06:01


Ohh con que Alicia si esta viva, Wuujuuu!! ^^.
ah y tengo qe decirte algunas cosas alexandra:

- No confio en el "padre" de Sandra >.>
-Yo no entiendo la relación de javiera y natalia si no la escribes
-Me intriga la doctora amazona

y ya es todo, con esta continuación no me enrede tanto como con
la pasada. Me gusto mucho, Gracias por continuarla :)

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setsuna hikaru megurine
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   7/4/2012, 20:56

Bonita historia me agrada la forma en la que escribes XD, aunque para ser sincera me frustra un poco cuando leo por que hay tantas emociones que en mis 18 añitos de vida jamas habia tenido jajajaja XD.

Esperare con ansias la continuacion de esta emocionante historia
Tienes mucho talento XD espero sigas asi y mejores cada dia que pase. A si haras que muchas y muchos disfrutemos de tus historias. :bailarina:
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   9/5/2012, 20:02

jeje dando señales de vida jeje u.u
aun no leo los caps q has subido mi alex, pero me pondre al corriente en estos dia, vale?

saludos, espero estes bien ^^
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   10/5/2012, 13:20

ais escribió:
jeje dando señales de vida jeje u.u
aun no leo los caps q has subido mi alex, pero me pondre al corriente en estos dia, vale?

saludos, espero estes bien ^^



Pense te me habías desaparecido :)
Yo publicare apenas termine mis seminarios :c

Se me cuida hasta entonces!
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   26/5/2012, 17:16

Ha pasado tiempo, gracias por los comentarios y por seguir leyendo.
Continuo con mis desvarios, espero entiendan :D
Se cuidan :)



Al día siguiente nos encaminamos a mi casa, la deje entrar sola, las chicas ya estaban ahí para esas horas. Desde lejos vi como al abrir Antonia la puerta quedaba sería, no parecía reconocerla del todo, se tardo de hecho, pero al hablarle Alicia, esta se desmayo, si, se desmayo. Mi hermana apareció a socorrer a su novia junto con Javiera. Creo me equivoque al decir que estaban todas ya que ni Natalia ni Alejandra salieron. Espere a que entraran y a paso lento saque mis llaves abrí sin ser oída y tras la puerta me quede oyendo el caos, Antonia aun no despertaba y mi hermana ya se ponía agresiva con Alicia. Entre ambas, Javiera trataba de lidiar con ello sin poderse la cara de asombro y a la desmayada que iba recobrando conciencia, los gritos subían de volumen y me decidí a aparecer.

—Cálmate Isabel-le ordene sentándome junto a Antonia.
— ¡Sahian! ¿¡Me puedes explicar quien es esta!? Isabel estaba furiosa.
— ¡Ey!-la mire sería-¿te callas un momento? Y no es ésta-mire a Alicia-¿puedes presentarte por favor?
—A…alicia Rodríguez…un gusto-trago saliva- no era mi intención esto- con los ojos humedos y enfadados por mi mala idea.
—Sigue siendo “esta” para mi por-sorprendida.
— ¡ALELUYA! ya entendió-dijo Javiera exasperada.
—Antonia, ey, mírame ¿Cómo te sientes?-pregunte.
—Creo estoy Alucinando Sahian…
—No lo creo, pero tranquila, respira ¡no te levantes!-reteniéndola.
— ¡Pero! ¡No! ¡Me quieres! Espera…-movía las manos como maniática.
—Si-sonreí-es Alicia.
Me hice a un lado y Alicia abrazo a Antonia mientras yo hablaba con Isabel que no parecía entender del todo.

—Tranquila -la abrace y me acomode en su cuello-si, es ella-sonreí.
— ¿Por qué estas tan tranquila?-me apretaba fuerte a ella.
— La encontré por ahí-refugiandome sin responder- la encontré y yo me perdí…

Volvimos a la sala y las tres mujeres estaban hechas un mar de lágrimas, muy abrazadas no paraban de llorar y decir palabras in entendibles. Estuvieron un buen rato así, pero tuvimos que intervenir al ver que no pretendían parar.

—Creo que no nos han presentado-se acerco Isabel- mi nombre es Isabel Alessandri, soy la hermana de Sahian-la abrazo-siento la agresividad de antes-se sonrojo.
—Un gusto-trataba de secar sus lagrimas Alicia-siempre quise conocerte, eres tal y como te imagine cuando ella me hablo de ti la primera vez que estuvimos juntas.
— ¿Te hablo de mi?-sorprendida.
—Eras su mundo, solo quería irse contigo y odiaba a todo el resto.
—Sonrojada- Eso no lo sabía Sahian
—Por favor-sonrojándome también- apenas llegas y ya me metes en aprietos-mire a Isabel- ¡y tu no pongas esa cara de sorprendida! Claro que le hable de ti-sonreí.

Al acabar las presentaciones y todo lo demás, Antonia no evito ponerse a interrogar, no entendía nada, y no se veía muy feliz, creo que yo debí de tener la misma cara de shock que tiene ella ahora cuando vi a Alicia, pero yo me quede callada, al menos por ahora...Antonia no. Tratando de ser lo mas transparentes explicamos cada una nuestra parte, Alicia no menciono el porque de sus cinco años de muerte por razones obvias; yo debía ser la primera en saber. A Antonia no le basto la explicación, pero le pedí no presionara que se diera algo de tiempo. En eso llegaron las demás chicas incluyendo a Lisette. Muertas de la risa comenzaron a saludarnos, sin percatarse de la visita, todas estábamos en silencio, aguardábamos la reacción de la primera en acercarse a Alicia que fue Natalia.

— ¡Hola! ¿Y tu quien-se borro su sonrisa en cuestión de segundos- yo lo sabía-se arrodillo frente a ella y la abrazo-sabía que no estaba loca, te vi hace un par de días-la apretaba fuerte.
—Extrañaba tus abrazos maniática…-comenzaba a llorar otra vez.

Alejandra se acerco y sin creerlo se quedo pasmada mirando a las otras dos abrazadas, me miraba como pidiendo explicaciones, pero no había mejor explicación que abrazarla para sentirla de nuevo, para borrar la sensación de vacío que nos dejo a todas.

—No entiendo-dijo Ale una vez Alicia se le acerco- tu… ¿tu nos jugaste algún tipo de broma?

Sentimos creo todas un tipo de tensión al oír a Ale, ella no se tragaba todo rápido, al igual que Antonia, no era tan infantil como las demás. Gracias a los dioses Alicia supo como calmarla con tan solo llamarla “jefa” no se veía del todo conforme, pero al aferrarse a mi ángel una vez abrazadas ya no había de que temer.

Se volvió a hablar del tema para dejar conformes a las recién llegadas, Lisette se presento luego de que se calmara el alboroto y junto con Javiera Alejandra y Natalia se fueron a hacer compras para la cena. Se notaba necesitaban aire para respirar, pensé irían todas, pero Antonia y mi hermana se quedaron con nosotras.

—Aun faltan tus padres-dijo Antonia mirándonos a ambas.
—No la asustes amor-la abrazo mi hermana.
—Me pierdo de algo-dijo Alicia- ¿Dónde esta Sam?
—Eso era lo que se me olvidaba-sonreí.
—Bueno Alicia, veras, con Sam terminamos a los meses después de tu… muerte?
— ¿Tuve que ver?-pregunto triste.
—No, para nada de-
—Si, tuviste que ver, pero fue mas mi culpa-interferí- yo no quería nada con nadie, de hecho las mande a volar a todas, las trate pésimo y aquí esta preciosidad se preocupo demasiado por mi hasta el punto de arriesgar su felicidad y lo demás ya lo sabes.
—Antonia lo siento mucho, yo no-aguantándose el llanto- nada de esto lo calcule ni nada, no estaba pensado, solo paso y…lo siento tanto-tomando su cabeza derrotada.
—Ey tranquila, ya paso, lo que importa es que estas aquí, muero por saber las razones, pero respetaremos tus tiempos, tranquila, estamos todas para ti otra vez.
—Además-intervine otra vez-Sam no ha perdido el contacto, vendrá esta semana que viene, y bueno no es que lo hayamos tenido durante estos cinco años porque apenas hace unos meses volvimos a hablarnos todas y-
— ¿Cómo? ¡Meses! ¿No se vieron? ¿Pero no entiendo, por que?
—Cuento largo, hay que dejarlo para otro día-evadiendo.
—Espera no-
—Ángel, enserio, ahora no…
—Sabía que había hecho daño, mucho, pero esto se me escapa-comenzando a llorar-arruinaron mi vida y de pasada yo las suyas-susurro.
— ¿Cómo es eso?-pregunto extrañada Antonia.

En eso que tratábamos de consolar a Alicia aparecen mis padres, yo prácticamente cubría su rostro con mi abrazo y ellos no la alcanzaban a ver, le susurraba mientras miraba a ambos parados frente a mi, que se calmara, que tenía que verse fuerte para ellos también.

— ¿Quien llora? ¿Sucedió algo?-se sentó Helena al otro lado de Alicia y yo poco a poco la solté para que pudieran verla.

Mi madre tuvo la reacción mas rara de todas, se quedo mirándola y si emitir una sola palabra, con un semblante casi forzado de espanto por tal suceso, la abrazo y comenzó a consolarla. Yo me levante y le di el lugar a Héctor, quien no se daba cuenta Aun.

—Amor ¿que pasa, quien-
—Es Alicia Héctor, es la niña…-con la garganta apretada.
— ¡Imposible!-separándolas para ver a Alicia- ¿eres tu?- voltio a mirarme como esperando confirmación.
—asentí.

Las chicas volvieron y paradas junto a nosotras se quedaron mirando la escena, mis padres no soltaban a Alicia, la abrazaban y preguntaban miles de cosas a la vez. A ellos no les importaba el porque de sus cincos años de muerte, solo les interesaba el ahora, y de eso iban las preguntas.

— ¿Esto es casi mentira no?-me abrazaba Ale.
—Casi-sonreí- y me costo creerlo, me costo mucho, de hecho -me voltee- aun me cuesta un poco ¿no es malo o si?
—Para nada-abrazándome fuerte.

Al ser obviamente Alicia la novedad del día-Y vaya que novedad- estaban todos con ella. Ya los llantos quedaron de lado y empezaron las conversaciones serias. Por mi lado nadie se acercaba a preguntarme como me sentía, o algo por el estilo y me alegraba, todo estaba centrado en ella, estaba todo muy calmado para una resurrección, pero ¿Quién iba a decir que tendríamos la suerte de ser parte de una? por lo que aproveche y salí con Lisette para hablar mientras todos se ponían al tanto dentro.

— ¿Te encuentras bien?-me pregunto algo preocupada.
— ¿Lo dices por lo de?-haciendo referencia a Alicia.
—Si, según lo que me contaste tu y las chicas pues, ella había muerto y tu estado luego de eso fue delicado por un año o mas y-
—Entiendo-la detuve- pero tranquila, yo no me entere hoy, fue hace un par de días y aunque me costo un tanto-tome aire- fueron tantas las noches que pedía que pasara esto, que deje todo lo demás de lado y solo me abrace a ella otra vez cuando la tuve en frente.
—Debió de ser muy fuerte-tratando de hallar el sentimiento.
—Creí que estaba dormida-reí- y cuando me di cuenta que no, casi me morí.
—No se si podría soportar todo lo que te ha tocado-bajo el tono de su voz- no se si sería capaz de afrontar todo como tu lo haces, por eso estime que tu eras la indicada para Sandra, alguien fuerte que pudiera contenerla no alguien como y-
—Un momento-la detuve- no digas esas cosas.
—Si no me hubiera hecho a un lado, de todas maneras hubieras sido la escogida, solo opte por evitarme la humillación.
—Te equivocas, te hiciste a un lado y Sandra ni siquiera lo noto pero fue por tu culpa, tú nunca le dijiste lo que sentías ¿Cómo querías que te escogiera?
—Si-sonrisa triste- soy la culpable de mi miseria, pero en fin, cambio de tema-me miro fijo- te tengo noticias.
—Te escucho-me senté en la banca de siempre algo sacada de onda por ese poco optimismo de Lisette.

No quise ir en un principio comenzó a contarme Lisette, tengo que confesar que me costo decidirme, el rechazo no es algo que soporte tan estoicamente como tu Sahian.

—Buenos Días.
— Buenos días ¿En que te puedo ayudar?
—Bueno vera, vengo a visitar a Sandra Rivero.
—Un momento por favor.

En ese momento que esperaba apareció su madre, no venía con cara de buenos amigos, pero al verme y creo no reconocerme me llevo a su despacho y comenzó el interrogatorio.

—Me presento, soy la madre de Sandra-tendiéndome la mano.
—Mucho gusto, yo soy Lisette Manríquez, una amiga.
— ¿De donde la conoces?
—Del colegio, bueno no del mismo, en una fiesta entre nuestras escuelas, yo soy un año menor.
—Ya entiendo, no te enredes-sonrisa-¿Cómo sabías que estaba aquí?-cambió a seria en un segundo.
—Ella me lo dijo, la noche antes-tragando saliva.
— ¿Y tu sabes por qué esta aquí?
— ¿Por su enfermedad no?
— ¿Nada mas?
— ¿Que más importante que eso? no se mucho de ella últimamente, es bastante reservada y poco optimista la mayoría de las veces.
—Dímelo a mi, bueno-se levanto ¿te llevo con ella?
— (¿lo logre tan fácil?) Por…favor…

En eso que salíamos llego una enfermera algo apesadumbrada, creo tenía problemas y por eso fue con la jefa. Según lo que escuche todo fue por un hombre que llego luego y estaba armando alboroto, Angelina me señalo el camino y llegue por mi cuenta con Sandra. Estaba jugando con una niña-Renata- al principio no la reconocí.

—Debiste haberme prevenido mejor Sahian-soltando unas lagrimas- se veía muy acabada y débil…casi salgo corriendo de ahí…
—Lo siento, pero pensé que con lo que te dije entenderías y yo-
—No iba a poder aunque quisiera-mirada triste-bueno sigo-secándose las lágrimas.

Al llegar me miro muy seria, prácticamente dude en entrar y quise marcharme corriendo. Nunca, ni cuando nos enojábamos por su testarudez me había mirado así, pero como te prometí a ti que haría todo lo que pudiera, me acerque y una vez sentada frente a ella me quede a esperar reacciones.

— ¿Como es que te dejaron entrar?-sin dejar de mirarme fríamente.
—Tu madre no me conoce, de ser así, no podría estar aquí contigo.
—Y conmigo-dijo La pequeña.
—Claro princesita-sonrisa- contigo también.
— ¿Y que quier-
—No intentes eso Sandra, nunca te ha funcionado conmigo-me arme de valor acercándome y la abrace.
—No intento nada-escondiendo su rostro en mi hombro- es solo que, no se, estar aquí sola…
— ¿Como te encuentras, te han hecho mucho daño con la Quimio? ¿Necesitas algo?- la separe para poder mirarla y acostumbrarme a su apariencia acabada.

No me respondió nada y solo se largo a llorar, la niña le hacia cariño y le pedía que parara, me decía que te llamara, que te extrañaban y al poco rato ella también empezó a llorar.

Si te pones en mi lugar no habrías sabido que hacer, yo ahí con las dos encima no las podía contener además ni siquiera me quería a mi para hacerlo.

—Pero es tan testaruda…-me lamente frustrada.
—Ella te ama y lo sabes, así como también sabes lo rencorosa y difícil que es en estas situaciones.
—Yo también la amo, mas que a nada-tapando mi rostro- pero no se que hacer, puedo escabullirme perfectamente y verla, pero hacer todo eso y solo recibir su odio no me ayuda.

Le hable de ti, de que estabas preocupada y triste, le explique que sabía lo de la noche que la visitaste porque te había visto angustiada y sufriendo mucho. Pero se alejo de mí y ni siquiera me respondió, no me tomo en cuenta y arropo a la niña que se durmió junto a ella.
Estuve bastante rato hablándole de otras cosas y sacando a medias lo tuyo, la ayude un par de veces a ir al baño a vomitar, estaba tan débil-suspirando-. La verdad es que me resultaba increíble verla tan mal, apenas respiraba a mi parecer, pero su voz seguía enojada y el tono no cambia, es como si su capa exterior se hubiera marchitado, pero por dentro sigue como siempre.

— ¿Cuando será el día Sandra, que le des mas importancia a lo que en verdad quieres sobre ese orgullo estupido que amasas?
—Lisette creí que habías captado cuando no te respondí, de que no qu-
— ¡Escúchame!-la mire enfadada- entiendo todo, pero a ti no, se te acaba el tiempo y quieres acortártelo con tanto odio, yo no se que te estará metiendo en la cabeza ese bastardo de tu Doctor, pero también te creo lo suficientemente inteligente para darte cuenta, que el que te manipule no quiere decir que te sirve para odiar y mantenerte estable mientras te quedas sola y te vas.
— ¡No es As-
— ¿Quieres morir sola? (Lo siento, lo siento)
—Déjame en paz tu no entiendes, tu no sabes…-escondiendo la pena-por qué eres tan cruel…
— ¿Eres estúpida? (no me odies…) Claro que lo entiendo, pero me desespera que tu no ¿Qué más quieres eh? tienes a una buena mujer aguardando por ti aunque hallas trapeado el suelo con ella.
—Ella me engaño-llorando- se burlo de mi y me mintió todo este tiempo, no me ama…
—Se vino a disculpar contigo porque siempre supo que era mala idea mentirte, cuando estábamos en el norte a penas y podía con el peso de estar ocultándote la verdad ¡tu! estas mezclado todo.
—Ella nunca me amo entiéndelo, siempre fue Alicia, esa maldita de Alicia…
—Estas loca, si fuera fundamentada tu manera de odiar ¿Por qué no me odias también si fui parte de el engaño? (es obvio el porque no lo hace) Ahí se nota que solo estas siendo egoísta y testaruda.

La conversación no avanzaba, yo trataba de hacerla admitir que estaba dejando pasar su tiempo con estupideces y ella se empeñaba en gritar que no la amabas, que Alicia tenía tu corazón, y que en cambio por ella tuviste compasión y solo jugaste con lo que te entrego. Estuvimos bastante rato así, yo si te soy sincera ya estaba harta, era como hablar con una pared. No sabía que hacer y pues dije algo que a pesar de que cambio el curso de la discusión y fue por mera desesperación, no te va a agradar nada.

—Sandra, la vas a perder ¿vas a dejar que esa tal Alicia te la quite completamente?

Definitivamente no le agrado nada que le digiera aquello, enmudeció y pude ver como se frustro, creo que se imagino perdiéndote, debe de haberse pasado una cantidad de películas por eso, que al final me soltó algo cuerdo, o al menos diferente.

—No estoy dispuesta-sentencio- auque me muera luego, eso no va a pasar-apretando los puños ¡ambas me la van a pagar!

Iba a tratar de hablarle de ti otra vez, o saber que tenía en mente pero apareció su madre. Era obvio que iba por mí, ya llevaba mucho rato metida ahí y a Sandra le tocaba ir con el Doctor.

—Bueno chicas despídanse.

Cuando me acerque y la abrace, le susurre que era mejor que se liberara de las ataduras que le impuso su madre, que de a poco la hiciera ver que te necesitaba, y que obviamente ya lo admitiera; porque me iba a rebatir que no te necesitaba. Pero ya sabemos que si lo hace, te ama, aunque solo vote escoria por la boca.

—Esperare a que te aparezcas pronto por allá, aun así de débil amo ese valor que siempre usas para cubrirte-quitándole los cabellos del rostro.
—Sonrojo-Gracias por venir a verme-me abrazo mas fuerte- te quiero mucho.
— (No sabes cuanto lo hago yo…) Ya sabes…

Abracé a Lisette por darme ese respiro, me sentí mejor, era como si me hubiera entregado los pedazos que deje allá cuado me quebré por completo, para rearmarme.

—No sabes lo liberada que me siento, no admitió que me ama, pero lo hace aun, yo…yo a penas y puedo con lo feliz que me dejas.
— ¿Tan feliz te hace ella?-Apareció Alicia

Antes de poder decir algo se marcho, mire a Lisette y conseguí el permiso para ir tras ella. Cuando entre a la sala faltaba Antonia y Alicia, se habían encerrado en mi cuarto y aunque quise ir con ellas mi hermana me pidió la acompañara.

— ¿Otra vez metiendo la pata hermanita?-me abrazaba riendo Isabel.
—Claro, tú lo dices porque estas súper y además cualquier problema tienes una psicóloga a tu alcance.
— ¿Que harás?-ignorándome.
—Ya lo dije no, dejar que todo pase-intentaba soltarme-me ahorcas.
— ¿Que pasara con Sandra si esta Alicia aquí?-no me soltaba- ¿la amas aun?
—Claro que la amo, cómo preguntas eso-logrando alejarme.
—Pero Sahian ¿no amas a Sandra entonces?
— (Ellos no me entenderán) Son dos sentimientos diferentes, a ella también la amo.
—Tomando aire-Se que eres especial con tus sentimientos, y para que estés así de tranquila pese a la situación debes tenerlo todo muy claro-volviéndome a abrazar- solo te pido una cosa amor mío.
— (Isabel no entra en el rango de “ellos”) ¿Y que sería mi Reina?-sonreí.
—Búscate un clon, porque esto te va a resultar muy agotador-riéndose.
— (¿Me equivoque?) Que graciosa-me enfade.
—Perdón, perdón-agarrandome otra vez- solo no te dañes por…por, pues por querer el imposible de mantenerlas a las dos así de calmadas y dispuestas como tu.
—Isabel por qué me dices esto ahora, nunca me cortas las alas, por q-
—Esto es diferente, tú puedes estar bien convencida y segura, pero ellas –levantando dos dedos- son las que te tendrían que compartir, o lo que sea-se detuvo- y también, a penas sientan celos, nada será claro, te lo aseguro.
—Es que no lo veo así (la verdad no lo quiero pensar, solo estoy calmada, primero resolver lo de Sandra, luego ver el amor), solo dame tiempo, no es tan así enserio-poniendo cara de cachorro abandonado.
—No te pongas así, pero es difícil de tragar, no se lo digas a Antonia o a nadie mejor dicho, hazte la desentendida, o todos esta vez irán en tu contra no contigo, ya no serás la victima-palmoteo mi espalda.
—Se te esta pegando lo…lo ¡MALA! de tu noviecita-me sobe la espalda.

Compramos algo para beber y volvimos, Antonia estaba en la sala y me hizo una seña para que subiera. Deje las cosas en la cocina donde estaba el resto y corrí arriba. Al encontrarme frente a la puerta recordé el primer día que estuvo aquí, toda magullada y sucia, recuerdo que hasta lloro dejándome petrificada porque para mas remate la había tratado mal.
Entre a la habitación y estaba recostada con las piernas en alto, no cantaba como la ultima vez-hace cinco años- y de hecho al verme entrar se sentó rápidamente algo avergonzada, pero era otro golpe de pasado que ahora ya no me dolía.

—Pensé que ya todo lo referente a ti eran pedazos de mi que quedaron inútiles al volverse recuerdos-sentándome frene a ella-por favor Alicia-pegue mi frente a la de ella-por favor no te enfades conmigo y solo dame tiempo.
—Es…es extraño estar aquí otra vez-hundiendo su rostro en el espacio de mi cuello- ha pasado tanto.
—Antes de entrar recordé las ultimas veces que estuvimos aquí-me sonroje- es increíble que no duela ya.

Ella aun seguía en mi cuello, respirándome lentamente, acercándose de a poco para abrazarse por completo a mí que estaba a su disposición, lista para contenerla entre mis brazos.

—Aquí fue donde hicimos el amor por primera vez-se separo para mirarme- fueron las ultimas veces que estuvimos juntas, haciéndolo incansablemente…
—Trague saliva-S…si, así es, entonces-tratando de cambiar el rumbo- ¿no esta enfadada?
—Ya veo-se levanto sonriendo- no, ya no estoy enfadada, bajemos a comer.
—Espera- la retuve- se lo que piensas, lo siento, no sirvo para evadir sutilmente pero es que-baje la cabeza.
—No importa-besándome- créeme que lo resistiré todo, me lo merezco.
—Después no querrás ni verme estoy segura-saliendo de la habitación.
—No seas tonta, eso es imposible, pero no me pidas que no me enfade o ponga celosa-se volteo y me miro fijo-porque no puedo.
—No pediré nada, lo prometo-sonreí-pero cada vez se me va a hacer más difícil-mordí mi labio.
Me encantaba que me celara, era como un afrodisíaco infalible, me sacaba de orbita prácticamente.
—No seas mala-me retuvo-mírame, no hagas nada tonto- me reto con una sonrisa.
—Y tu no seas tan sexy así enojada-la acorrale-y conste que ahora me estoy aguantando-la bese.

Durante la cena mis padres dirigieron todo proyectil ocular hacía mi, cada risa, roce o jugueteo con Alicia era claramente desaprobado por ellos. Estaban felices por lo de ella, pero ellos tenían sabido que yo ahora estaba con Sandra y no cederían a niñerías como seguro tildarían mi decisión o mejor dicho mí forma de pensar. Antonia se dio cuenta al boleo que las actitudes de mis progenitores estaban siendo poco sutiles conmigo, así que trato de distender al ambiente y lo consiguió a penas levanto su copa y brindo. Yo internamente lo agradecí y aproveche para guardar distancia con Alicia, ella pareció comprender mi accionar y solo me dedico una sonrisa. El resto de la cena paso normal y al acabar y como siempre pasaba cuando se juntaban todos, salieron sin decir donde; porque era obvio, mientras los demás levantábamos la mesa. El alcohol no tardaría en llegar, eso era seguro.

—No quiero causarte problemas, pero tampoco quiero estar alejada de ti-me susurro dejándome los platos para que acabara de lavarlos.

La seguí con la mirada y una sonrisa cómplice hasta la puerta, en donde tuve que detenerme porque Lisette me descuartizaba con cara de “no me falles”.
Me quede pensando mientras limpiaba la cocina, estaba cediendo, se supone no debía acercarme, pero entre tanto me convencía de ello, iba imaginando volver a ser la dueña de esa mujer y perdía norte.
Durante la noche, de un lado para otro en la sala, con unas cuantas copas encima, miraba a Alicia. No hubo ni una sola sin contestación, si no eran guiños furtivos, eran besos al aire acompañados de esa sonrisa encantadora. Estaba todo muy animado, reían, contaban sus anécdotas, bromas, lo que quisieran. Ya faltando para las cinco de la mañana, estábamos todos, y cuando digo todos, es todos, completamente ebrios y bailando. Yo ya no tenia mucha claridad, no veía nada y opte por cerrar los ojos simplemente, no se cuanto habrá pasado, pero parecieron ser segundos, en los que a cámara lenta veía como terminaba en medio bailando con Alicia que estaba igual o peor-no lo se bien- y me guiaba. Estaba hipnotizada, me acercaba a besarla y ella me rehuía, intentaba rozar su espalda bajo la blusa y no lo conseguía. Resignada luego en su cuello, tratando de calmarme, de controlar el revoltijo que veía a mi alrededor, sentí su aroma y abrí los ojos para encontrarla, perdí de un momento a otro el equilibrio y aprovechándome de ello capture sus labios.
Estaba jugando con fuego, mi poca fuerza para razonar me gritaba que lo lamentaría y aunque quise parar y solo saciarme a besos, ya había encendido la llama.
Lo ultimo que recuerdo en el Salón a parte del ruido y los choques con los demás ebrios perdidos en su mundo, fue el tacto de sus dedos en mi zona. Todo fue borroso y silencioso luego de ahogar ese gemido que me provoco, hasta el momento en que caí de golpe sobre ella en la cama. Sentí desperté de mi ensoñación al momento en que los jadeos de ambas era lo único perceptible para mis sentidos.

—Sahian…Sa…¡DIOS! Saaa…-

Sentía que sus suspiros y mi nombre en esos labios me excitaban tanto como lo que hacia sobre ella. Estaba desesperada por oírla gemir, sentir su piel, saberla solo mía otra vez y todo se había revelado así hasta ahora, porque mi negación a acercarme me tenía contenida. No encontré nada mejor que morderla y someterla a mi gusto, probablemente era culpa del alcohol, probablemente no. No hay peor de los casos en esto, el sabor y la sensación me era tan familiar otra vez, que prácticamente me lo pasaría repitiendo lo que restara de noche y día si hacia falta.

**
Trate de resistirme lo que mas pude, sabía que la metería en problemas con sus padres si hacía algo indebido, mantuve la distancia a duras penas, ella no me provoco ni nada durante esas horas, pero el hecho de que me prestara atención en medio de todos ellos y me sonriera por cada que conectaban nuestras miradas, me hacía mojarme e imaginar una infinidad de formas de pasar por encima de todos y llevármela. Al poco rato todos bailábamos, estaba muy divertida con Isabel, había podido manejar las ganas de Sahian hasta que esta me tomo por la espalda, notoriamente pasada de copas a ojos cerrados y comenzó a tentarme. Le rechace varios besos, quite sus manos de mi espalda, senos y varias partes más. Cuando pensé se había rendido me capturo, algo muy especial de ese beso rompió todo escudo, fue tan necesitado y tierno, que el que me mordiera luego solo fue una razón mas para dejar de contenerme. Chocando con todos y entre risas, comencé descaradamente a meter mis dedos por su entre pierna, al oírla esconder sonrojada el gemido en mi hombro, no resistí mas y me excuse con todos aprovechándome de su estado para que creyeran le ayudaba y llevándole casi a cuestas, logramos quedar solas. Su sonrisa y esos ojos bien abiertos me acorralaron y al entrar y a duras penas cerrar la puerta de su habitación, caímos a la cama. Note como recobró algo de conciencia y me prepare para abrazarle y dormirnos, pero sin esperármelo quede sin ropa en la parte baja y con el tacto de tu lengua entre mis piernas. No podía hilar palabra, intente en vano tratar atendiera a mi llamado y parara, pero fue inútil y logre todo lo contrario, me rendí satisfecha…lo quería tanto o mas que tu.
**
A la mañana siguiente procure no hacer ningún ruido y deleitarme al ver la panorámica de su cuerpo. Las cicatrices estaban más pequeñas, pero nunca desaparecerían, las tenía por doquier, su cuerpo estaba muy tonificado, parecía que se hubiera dedicado a ello. Me incorpore un poco para estirarme y tras varios suspiros la volví a abrazar, aun mi cuerpo sentía necesidad de ella, un frío eléctrico me invadía al tocarla, mi boca tenía su sabor, una noche no bastaba y a pesar de que no debió de pasar ahora, no me importaba, solo quería amarla mas.

—Dormilona-susurre-despierta por favor…
—Quiero seguir durmiendo-acurrucándose más a mí.
—Yo aun quiero más-besando sus hombros-dame más…

Una sonrisa se dibujo en su rostro y aun somnolienta y a ojos serrados, se poso sobre mí y comenzó a besarme profundamente.

— Más…- decía sin separar su boca de la mía.
— Por favor…-derritiéndome.

El modo sumisión pareció hacer conexión y por lo que resto de mañana no hubo descanso, solo ella y yo después de tanto imaginando que nunca volvería a ser igual; que equivocada estaba.
Al aparecerme en la cocina mas tarde por algo de comer, me encontré con Natalia y Javiera que tranquilamente desayunaban siendo yo la interrupción

— ¿Como están las ninfomanas?-me senté carcajeando.

Natalia me miro con cara de no entender y Javiera se reía a carcajadas.

— ¿Tu por qué te ríes Javiera?-pregunto molesta Natalia.
—Es que hay algo-se sonrojo sin parar de reír- que le dije a esta desatinada el otro día.

Yo ya sin mi cara de amistad miraba a Javiera, por su actitud seguro me la había jugado y además quedado en completo ridículo.

—Me explicas por favor ¡y ya deja de reír!-algo picada.
—Bueno pero no me grites-haciendo pucheros.
—Lo siento, lo siento.
—Resulta que en una situación “X” La señorita aquí presente me hizo una pregunta referente a si había alguna novedad mas aparte de la “X” que tuviera que saber.
—No entiendo nada aún-apoyándose en la mesa.
—Ahí voy, ahí voy-sonriendo- Y le pregunté a Sahian si estaba segura de que quería saber y me desafío y pues para no quedar en menos le dije que había estado teniendo sexo agresivo, puerco y desenfrenado…-guardo silencio mirándola- contigo.
— ¿¡QUE!?-mirándome.
—Es verdad, ella me dijo eso y yo le creí, más que mal us-
—No es verdad-me interrumpió algo sacada de onda- hemos pasado estos últimos días viéndonos, pero no para ello-se levanto cabreada.
—Nati no te enojes, fue solo una broma mía y de muy mal gusto-se excuso Javiera.
—No me enojo, pero siento que me dejaste como una oportunista-suspiro-yo no salto de mujer en mujer, además que va a creer Sah-
—Nadie va a creer nada –sonreí- se que te gustaba cuando fuimos a Isla de pascua y por eso me comí su broma, pero nada mas.
Me largue a reír porque entendí perfectamente a lo que se refería Natalia, ella nunca ha sido una mujeriega, ni mucho menos. Desde que la conocí que entendí lo que buscaba, y no era nada parecido a revolcones diarios, sino a algo que le hiciera mucha mas compañía que eso.

—Oye-se levanto Javiera a abrazar a la implicada-lo siento, yo se que fue una mala broma, siento hacerte sentir así de sola aunque te prometí lo remediaría, lo sie-
—No te preocupes-la abrazo- no es nada que no conozca.

Sin hacer mayor escándalo o dejar que se disculpara mas la bruja de Javiera, Natalia se marcho. Nosotras nos quedamos mirando, era obvio que Natalia no volvería ni a mencionarlo porque no le interesa reparar en asuntos que la incluían, era sensata. Pero La que se sentía culpable, que era Javiera, partiría a disculparse o simplemente la perdería en muchos aspectos.

—Mejor te bañas y la persigues-me senté a la mesa- no se que pretenderás con ella ahora siendo que la rechazaste anteriormente, pero si le vas a hacer un bien-mirándola a los ojos- porque creo y confío que eso harás, tardarse no es una buena opción con ella.
—No pretendo nada rápido con ella, ni mucho menos simple-sobandose la sien- y no la rechace, nunca he rechazado a alguien, pero antes llego Demian, y primero tu, tenía que ser consecuente o le haría peor.
— ¿Pero por que? era cosa de elección tuya.
—Esa elección no hubiera sido suficientemente justa para ella, además me permitió ver sin querer lo que esperaba de quien estuviera a su lado, sin agobiarme para que me diera por aludida, solo porque es la manera en que se da a conocer, pero si me agobio-enrojeciendo.
—No te entiendo mucho, pero volviendo al ahora-me levante-tienes que darte prisa para comenzar lento.

Subí para ducharme y aprovechar de despertar a Isabel, teníamos que ir por nuestros informes finales y las fechas para la Graduación. En las escaleras estaba Alicia, iba a buscarme, no tenía cara de felicidad como hace rato.

— ¿Que sucede?
—Suspiro-Lo siento-sin mirarme a los ojos.
— ¿Qué sientes, por que te disculpas?-intente sonreír.
—Por haber hecho el amor contigo anoche…-mirando el suelo- y ahora…
—Pero-sorprendida, por qué dices esto qué sucede.
—Me siento horrible-me abrazo- me siento horrible, porque no me siento perteneciente a todo lo que paso (se que voy a perder)

Me separe y la quede mirando, no entendía bien, pero a la vez me hacía a la idea de lo que se refería.
Subimos y nos encerramos en la habitación, no había razón para evadir, tenía que saber que pensaba para poder hacer algo.

—Explícame bien y no llores por favor-sentándome con ella en la cama.
—Anoche…anoche fue hermoso, a penas y pude llegarle a los pies con mi mente a ese momento mientras estuve lejos.
—Pero…
—Pero ahora Sahian-tomando mi mano- me siento horrible, puedo estar causándote muchos mas problemas e incluso ayudándote a dejarme mas de lado y todo por idealizar.
—No te entiendo-intentando acercarme- en verdad no entiendo.
—No es lo mismo, aunque anoche estuve completamente seducida por ti y olvide todo…-guando silencio- ahora lo siento como un juego, siento que no todo lo que quería entregarte te importaba y me quedo esta sensación de vacío.

En ese momento recordé lo que me dijo Isabel sobre lo de mi clon, son dos para mi una para ellas, para mi funciona pero para ellas…

— ¿Te estoy haciendo mas daño que bien?
—Si, pero yo ayude-me miro-no creas que no puedo vivir con esto, en verdad lo sobrellevaría, pero de solo pensar en que lo diferente se reduce al nombre de otra mujer, me hace sentir miserable, porque el espacio libre lo deje yo.
—Si lo pones así-tragándome mi pena- ahora me haces sentir bastante desgraciada, una idealista idiota, porque, al no querer luchar contra mis sentimientos y quedar clara, solo hago espacio.
— ¿Pero puedes intentar?
—No puedo-dejando caer unas lagrimas- y no quiero dejar a una de las dos fuera-tape mi rostro-muero por Sandra, no quiero perderla, y ahora tu, mi primer amor…no puedo, no se como podría…

Comencé a llorar, no tenía mas que hacer, estaba todo sobre la mesa y la congoja que me producía me hacia sentir muy culpable de todo. Volvía a agobiarme el mar interno de preguntas, respuestas y soluciones que no quería aceptar y me arrojaban a esos abismos que hace tanto creía podría dejar en el olvido.

—En serio lo siento Alicia…
—Es todo mi culpa-abrazándome- ya no llores, por favor-conteniendo el llanto.

Sin ganas de hablar, ni mirarla a los ojos, me cambie y me dirigí al Liceo con mi hermana. Me sentía al borde del descontrol, como un misero centímetro de mecha de dinamita, no me quedaba ánimo de nada más que explotar y que por arte de magia apareciera una solución, la que fuera. Solo quería alivianar mi peso, quería sentirme desahogada para no enfadarme y hundirme como antes.

— ¿Paso algo malo?-se atrevió a preguntar Isabel.
— ¿Algo?-respondí irónica y fríamente- ojala y fuera solo “algo”-entrando a la oficina del Liceo.

Continuara 442
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Ghrecia
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   27/5/2012, 20:28

Te quedo mas que excelente
espero la continuación :)
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No siempre fue mentira...
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