Yuri's Lyrical Secrets

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 No siempre fue mentira...

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alexandra
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MensajeTema: No siempre fue mentira...   5/6/2011, 18:02

Y seguimos chicas.
Tiempo Sahian Alicia (penultimo) cualquier acotacion, desagrado, mala espina, duda, sugerenia, reproche o golpe, por interno por favor (broma XD)

Espero ansiosa sus comentarios.



Sobre mí comenzó a desvestirse, su pijama voló y aun en la misma posición sentí la humedad de su zona sin poder evitar por primera vez gemir de placer. Era excitante la sensación más el vaivén de sus caderas, el como nuestros cuerpos no se separaban ni centímetros, al fin mi único anhelo se hacia realidad, casi no podía bajar a su presencia porque me hizo creer que desaparecería por completo en ese lugar.

— ¿En serio me amas?-susurre mientras besaba mi cuello.
Me sentí en parte triste porque de seguro noto lo mismo que Javiera y se estaba forzando, de ese modo ni aunque quisiera podría seguir más allá sin su consentimiento, todo se limitaba a esto para mi, y otra vez no tenía mas que esperar a que me pidiera parar.

Lentamente deje a Alicia bajo mi cuerpo, si tenía que parar al menos aprovecharía la suavidad de su piel hasta no poder hacerlo más como llevaba haciendo hace algunos meses.

—Como no hacerlo…

Entre besos aclaré que quería más que nada en el mundo hacerle el amor hasta el final, aunque fuese brevemente. Sus gemidos como nunca esa madrugada alteraban más mis ansias, los besos eran pequeñas peticiones de placer tanto tiempo guardadas, los suspiros eran inevitablemente considerados como permisos para hacer lo que quisiera sin ser detenida. Estaba perdida, después de tanto tiempo lo quería todo, necesitaba oír su placer, saber que yo era la única que podía tocarla con tal sentimiento y no ser rechazada, oírla decir que me ama a mi y a nadie mas una y otra vez para que ya dejara de resultarme todo tan incierto.

Frenando un momento el frenesí por la clara razón de que no obtenía aun el consentimiento de seguir más allá me limite a acariciarla. Mientras con ojos de amor recorría su cuerpo, todo el mío pedía siguiera de una vez, pero tenía que ser solo si ella quería y sabía que tendría que detenerme. En ese momento era lo más importante, iba en contra de todo lo que deseaba desde ya tiempo, pero su palabra sería mi ley siempre.

— ¿Qué pasa?-suspiraba agitada-hazlo Sahian-sonreía para mí.
— Segura no quiero for-
— ¿Si?-sonreía nuevamente.

En medio de un apasionado beso comencé a apoderarme del complemento de Alicia que restaba. Procure no soltar su boca mientras introducía cuidadosamente mis dedos en ella, sentía como a cada centímetro sus gemidos perdían vergüenza, haciéndome comenzar de a poco a moverme dentro de su ser.

— ¿No te arrepentirás? estas segura de que sea así-pregunte a su oído.
—Completamente mi amor…ya no tengo miedo.

Agitadas por el ritmo nos mirábamos y entre besos sonreíamos a los primeros rayos de sol que iluminaban perfectamente su cuerpo cubierto de gotas de sudor tanto mías como suyas. Deseaba con toda mi alma que lo que sentía en ese momento la entibiara tal como esos rayos, lo que mas quería es que sintiera todo lo que le entregaba gracias a lo que me había hecho conocer—Siempre quise alcanzarla.
No me detuvieron las dudas, ni mucho menos mi inexperiencia porque su solo rostro me indicaba el camino a seguir a medida que el vaivén se hacia mas y mas agresivo. Sus caderas se alzaban hasta mi piel mientras nos acostumbrábamos a lo que hacia. Por el descontrol de su cuerpo y los gritos incontenibles, mis dedos mucho más certeros se deslizaban a pedido de mi Ángel para que no quedara sonidos por conocer ni roce sin regalar. La antigua cama de madera parecía a penas resistir con la energía de ambas, pero me hacía descartar inequívocamente la idea de detenerme pronto si esta llegaba a ceder.
La anhelaba de una manera tan conflictiva que solo pensar en alguna traba mas, me obligaba a olvidar como detenerme. Pasaban los segundos, los minutos y las horas y no me saciaba aun después de haber probado miles de veces su piel. Sentía como sus manos se apoderaban de mí y me recorrían completamente arrancándome el control y me olvidaba de mi…era solo ella...ella—Siempre fue ella.

—No te apartes-me acercaba mas-me da frío si te apartas-susurro caprichosamente.

Su cuerpo no se despego mas del mío y fuera de la minima vergüenza que se daba a notar en las fugaces huidas de nuestras miradas ninguna cedía para que el momento acabara—Fue el momento más perfecto de mi vida.
Alicia sin pudor alguno, entre gemidos, suspiros, miradas de deseo y esos insistentes despliegues de sus piernas, cruzo los brazos a mi cuello y me beso de tal manera que sentí me falto vida para corresponderle con la misma intensidad. Su calor, su sabor, esa exquisita textura me hería tan gracilmente, me hacia temblar tan despiadadamente que no podía evitar enloquecer y querer deshacerla a mi. Cada que ahogaba sus gemidos en mis labios y cuello se me escapaba una risita imperceptible para ella, era felicidad, no lo se pero solo sucedía, supe que estaba casi en su limite cuando ya casi me rasgaba la espalda. Sin detenerme me aferre a su cuerpo y pude oírla perder el aliento por unos segundos mientras mordía despiadadamente mi cuello.

— ¡Arg! -me queje de dolor
—Eso…eso fue perfecto-me acerco para besarme- perfecto…te amo.
—Yo también te amo…-susurre besándola mas.

Cansada y alborotada me tendí a su lado a ojos cerrados y sin poder deshacer la sonrisa de mi rostro. Oía gracias al silencio del lugar su respiración y la mía, sentí su boca cerca de la mía rosar suavemente desde la comisura de mis labios hasta el hombro, sus manos no se separaban de mi cuerpo por lo que poco a poco comenzó a tentarme pasando su lengua por mi pecho y a susurrar los sabores que sentía al hacerlo.

—Sahian…
—Ali…
De a poco y con un inconcluso sentimiento comencé a dormirme, estaba rendida—Justo en ese momento— quería seguir, sentía que aun faltaba, pero no podía mantener abiertos los ojos, los desvelos me pasaban la cuenta en el peor momento.

Horas después desperté, estaba sola y aun completamente desnuda en la cama siendo que mi turno no había llegado aun; no lo había pensado si quiera. Me acomode boca abajo, no pensaba levantarme, sentía que aun tenía que dormir y así lo hice.
A eso de las cinco me levante y fui en busca de las chicas, por el camino me encontré a Javiera que con una sonrisa gigante me saludaba. No tardo en mirarme bien fijo y soltar que seguía percibiendo mi aroma pero ahora levemente, como era normal en todos.
Era raro todo en esto, yo aun no podía concebir que tenía un aroma sexual, me daba vergüenza de solo pensarlo y ver a Javiera me lo recordaba todo nítidamente.
Salí del alcance del Hotel y como casualmente me encontré con Demian, que solitario parecía esperar a alguien, le pregunte como andaba y por lo raro de mi amabilidad hacia su persona no tardo en decirme donde estaban todas, pero no sin antes burlarse un tanto por la mordida de mi cuello. Lo empuje riendo incomoda y me largue a caminar a la playa, en nada las vi a todas tomando sol, casi desnudas y con un grupo de los bailarines poniéndoles protector solar.

—Ustedes-dije con voz ronquísima-¿que creen que hacen?
— ¡Sahian!-dijeron todas.
—Extranjera-con una boba sonrisa- estas muy buena deja que te pongan protector también-risa burlona.
—Que encanto…-susurre molesta- ¡Ey tu! quítale las manos de encima a mi chica-me acerque apretando los dientes.
—Creo que Sahian se enojo Antonia-susurraba Ale.
—Así parece, pero dejémosla a ver que hace, oíste Alicia-susurraba.
—Pero…
—Lo siento, lo siento-se levanto con las manos arriba.
—Que le pasa extranjera, no puede tratar así a mi hermano, una chica no es de una chica.
—Puedo porque ellas son mías y me revienta boten baba en sus espaldas cavernícolas-lo mire enojadísima.
—Acaso cree que preferirían a una mujer antes que a uno de nosotros-palmeándose sus enormes pectorales.
—Acaso no ¡Ey que le quites las manos!-empujándolo con el pie a la arena.

Antonia intervino y le pidió a los bailarines mono las dejaran porque estaban haciendo muchos problemas. Por mi parte casi botaba espuma de lo embroncada que estaba al ver como volvía el chico a acercarse a Alicia y como si fuera poco impidiendoles ponerse la parte superior de los bikinis que se habían quitado.

— ¡Oye entrégamelo!-grito Alicia
—Iriki dile a tus alumnos que paren-hablo Alejandra.

Yo me quede de pie, no me moví un centímetro porque ellas se las buscaban por andar de simpáticas con estos buitres necesitados.
Atentamente miraba lo que pasaba con Alicia, el chico le había quitado el bikini y se hacia el gracioso a lo lejos hasta que Antonia lo insulto y como venganza comenzó a lanzar arena a Alicia y molestarla con que para que se molestaba en taparse si tenia el cuerpo todo marcado, que aprovechara que alguien la quería tocar y cosas así. Yo me contuve todo lo que pude pero al oír aquello, ver sus toqueteos y esa lengua de serpiente que provocó sus gritos explote.

—Suficiente-agarre a Alicia y le pase mi polera.
—Gracias amor.
—Nada de gracias, esto es tu culpa-la deje y agarre al chico.
— ¡Que le pasa! ¡Suélteme! ¡Suélteme!
—Vuelve a tocarla y no va haber advertencia Tucán-lo empuje.
— ¡Ey que sucede! -grita Demian que venia con Javiera.

En eso que me voltee el Tucán tiro al suelo a Alicia y como animal empezó a darle besos y manosearla otra vez muerto de la risa. Todos los de su “grupo” reían a carcajadas, yo antes de poder reaccionar fui acorralada por otros dos mientras Alicia en silencio desesperaba y comenzaba a llorar.

— ¡Iriki detenlos! –Grito Javiera enfurecida.
—No son tan valientes, que se las arreglen, que suplique la extranjera agresiva esa-refiriéndose a mí.
— ¡Suéltenme! ¡Antonia! -la mire embroncada- ¡Demian sácale al tipo de encima!-me apretaron.

Recibí una bofetada del tal Iriki, los que me tenían agarrada apretaban mas fuerte mis muñecas. Javiera me miraba desesperada al ver como me resistía a suplicar, ni muerta me sometía a ese imbecil.
Golpearon a Demian en el intento de hacer lo que le pedí, Antonia y las demás no podían moverse, el maldito chico no soltaba a Alicia, y verla llorar me hacía pensar que de seguro se imaginaba a Víctor.
No lo soporte mas y suplique, pedí por favor la soltaran, que era una estupida, que podían hacer lo que quisieran porque eran los mejores.

—Así dicen ser mejores-reía Iriki.
—Suéltala, por favor-apretaba mis dientes.
—No-sonreía.
—Maldito-recibí un golpe.

No se que paso pero en menos de un segundo me dejaron y sacaron volando al que estaba sobre Alicia y huyeron. Javiera me ayudo a ponerme de pie y las demás corrieron por Alicia.

— ¿Por que huyeron?-me puse a toser.
—Porque le temen a mi padre, es el dueño del Hotel y algo mas, ya sabes, cultura de la Isla.
— Ya no me hablas como si fuera una anciana-reí-gracias Javiera, me dolía demasiado-caminando hasta Alicia.
—Tranquila ya paso-la consolaba Antonia.
—Ey…-levante su rostro- ¿todo bien?

Moviendo su cabeza y entre suspiros me dio a entender que si, se separo de Antonia para abrazarme, pero retrocedí.

—Nada de abrazos, váyanse al Hotel-dije sería.
—Pero Sahian-reclamaba Antonia.
—No quiero oírlas en un buen rato-tape mis oídos-váyanse ya.

Camine con Demian a cuestas hasta la orilla del mar y ayudados por Javiera nos mojamos las heridas. Era increíble que hasta en un lugar así terminara abollada.

—Gracias por la ayuda Demian-sonreí-ahora retiro lo dicho sobre lo patético.
—Hasta ahora lo pensabas-respondió sorprendido.
—Si-me largue a reír.
—No me hace gracia.
—Es broma hombre-golpeándolo en la espalda-solo te lo dije esa vez para que no me miraras.
—Que extraños son todos los extranjeros-decía Javiera.
—Por eso te guste no-se acerco Demian.
—Pues si-sonrió.
—Vaya, que incomodo em… ¿ustedes?-los apunte.
—No le digas a nadie, menos a Ale.
— ¿Por?
—Porque esta loca y me da miedo-reía.
—Valido, bueno vamos al hotel.
—No entremos, deben de estar castigando a Iriki y los demás-Hablo Javiera.
— ¿Entonces que hacemos? -pregunte sentándome en la arena.
—Pues aprovechemos el mar ¿vamos a nadar chicas?
—Buena idea-respondimos ambas.

Con Demian nos quitamos la ropa que traíamos sobre los trajes de baño y corrimos, luego de emerger vimos como Javiera entraba desnuda al agua y nos quedamos con la boca abierta mirándola hasta que llego junto a ambos.

—Pe, pero-Se cubrió los ojos Demian.
—Lindo cuerpo-sonreí adentrándome más.
—Gracias-siguiéndome- Demian vamos, no es que nunca hayas visto a una chica desnuda.
—Te aseguro que no-reí.
— ¿Y tu si?-amarrándose a mi cuello.
—Así es-sonreí.
—En ese caso eres más débil que nunca a una mujer que a un hombre.
—Eso creo.
— ¿Eres débil por mi causa?
—La verdad-tome su cintura-es que eres preciosa, pero soy débil por alguien mas-sonreí.
—Lo se-mirando el cielo- sabes, Demian es una persona preciosa, ha pasado cosas que aquí en el fin del mundo no suceden-se acerco mas-pero no puedo evitar preguntarme por que tu y yo no nos conocimos antes-me beso.
—Eres muy extraña, o será este lugar-la mire-me agradas-sonreí- pero solo permití esto ahora ¿sí?
—Entiendo no lo vuelvo a hacer, y no somos extraños sino que únicos.

Pasamos un par de horas en el agua y cuando ya nos rendimos contra la rapidez de Javiera salimos y emprendimos regreso al Hotel. Al llegar todo parecía haberse normalizado, ya no me sentía enfadada, el mar se llevo todo y cuando vi que se me acercaba el tal Iriki y los demás a disculparse, no repare en disculparme también. Se disculparon con Demian tanbien, nos ofrecieron regalos y nos dejaron ir a nuestras habitaciones. Por el pasillo me esperaba Antonia con Samanta, visiblemente discutiendo, Samanta dormía cuando Antonia estaba en la playa y al enterarse no creo le haya agradado, pero al verme ambas se ocuparon de raptarme.

— ¿Por que estas toda mojada?-me zarandeaba Antonia.
—Mar.
— ¿Como estas?-preguntaba Samanta
—Bien
—Alicia sigue llorando desde que llegamos Sahian-con tono preocupado.
— ¿A si?-aparente que no me importaba
—Pues claro, acaso crees que es broma-se enfado.
—No me grites, que esta así y no es por mi culpa.
—Lo se, pero bien sabes porque llora-sentencio enfadada desapareciendo.
—Odio manipule mi mente-me queje.
—Esta preocupada y enfadada, siendo que yo debería de estarlo después de lo que paso, pero bueno.
—Así es, estamos en todo nuestro derecho, aunque yo se bien lo de Alicia y ahora voy con ella.
—Sonreía-Lo se, ve tranquila que yo te quito a Antonia de encima, haré valer mis derechos-reía.
—Dale duro-salí riendo de la habitación.

Entre al cuarto y si, lloraba y se oía como triste trataba de silenciarse.
— Vaya… después de todo lo de hoy en la mañana estar así, es una pena que le hayan arruinado todo.

—Alicia, ey ángel tranquila-la levante-vamos ya paso-la abrace.
—No…no sigues enfadada…-me pregunto entre sollozos.
—Para nada, siento no haberte consolado, lo siento mucho-la apreté fuerte.

Cuando Sahian no se acerco me sentí muerta, con ese tono y mirada fría prácticamente fue como volver al primer día de clases. Yo pensaba hasta ahora que todo ese armamento de rencor lo había olvidado, pero no, sigue ahí callado y oculto por mí. Necesitaba su consuelo, cuando me vi en la arena y no podían ayudarme me desespere, odie que me tocaran de esa forma, lo odie porque borro casi por completo lo que sentí en la mañana. Ella sabe el porque de mis lágrimas, recordé lo que no quería, pero nunca imagine que se alejaría y volvería hasta ahora. Por lo menos al sentir como me abraza todo vuelve, ahora es ella la que borra lo sucedido en la playa, es difícil ver su enojo queriéndola y necesitándola tanto.

—Yo también siento lo que sucedió, pero ya estas aquí, me siento mejor.
—Te conozco, vamos reclámame.
—No es reclamo, solo no entiendo porque escondes tu enojo.
—No lo escondo ¿acaso no me puedo enfadar?
—Pero… (Es inútil) es cierto.
—Bien me daré un baño, ya vengo.
—Espera-sujetándome el brazo-puedo ir contigo.
—Sonrojo-Este…yo-trague saliva-claro, si, puedes.

Eran alrededor de las diez de la noche y bajo el caliente chorro de agua, me encontraba apoyada a la pared con ella entre mis brazos. No tardo en comenzar a besar mi piel, en pasar su lengua y dejarme completamente perdida con su apreciación de lo salada que estaba por el mar.

—Te amo tanto ¿lo sabias?-susurraba mientras recorría su espalda con mis labios y abrazaba su abdomen.
Mmm…
— ¿Que pasa?-apoye mi mentón en su hombro.
—Es que con tantas cicatrices-su tono dolía- son horribles y yo…tu
—Te amo mas aun por soportar todo aquello y ser la mejor mujer que he conocido en mi pequeña vida-dije volteándola.
—Yo te amo por…caían sus lagrimas-te amo….
Aun había cosas que no le decía, era una traba para poder declararle abiertamente que la amo hasta por su forma de respirar, soy una tonta.
—No me llores-se acerco a mi boca-yo te amo-me mordió quedamente-te amo-paso su lengua por mis labios-te amo Alicia Rodríguez...-susurro para besarme intensamente.

Luego de aquello, entre intentos de poder bañarme como se debía, acababa sometida a sus labios, ojos y voz, los cuales me pedían un rato más ahí dentro que no dude conceder.
Al salir nos guié a la cama y todas mojadas volvimos a caer en el enredo de nuestras pasiones.
Estaba todo claro, desnudas, deshaciéndonos a besos, rápidamente descontroladas, lo único diferente es que esta vez solo era mi turno de recibir.

30 de diciembre, mis padres llegarían dentro del trascurso del día, para aprovechar se acordó ir finalmente a ver los imponentes Moais, era buena idea y yo deseaba como nunca estar frente a uno, pero estaba tan cansada y la única explicación iba tomada de mi mano, de lo mas contenta y enérgica, que no podía negarme a hacerlo. Todas al partir me preguntaban que me pasaba, si estaba durmiendo bien y antes de poder mentirles diciendo que la cama era incomoda, ponían esa mirada acompañada de una sonrisita maliciosa mientras por lo bajo me daban de codazos queditos en las costillas. Todas y todos los del grupo inferían y reían al voltearse a verme, ya que mi cansancio es por nada menor a haber hecho el amor, o mejor dicho a que me hayan hecho el amor, estaba agotada, en las nubes pero agotada.

—Sahian, mientras las demás sacan fotos acompáñame.
—Esta bien-respondí sin ánimos.
—Ten, esto te ayudara.
— ¿Me ayudara a que, que es Javiera?
— Es jugo de coco y este postre tiene tantos ingredientes como componentes esenciales para que cambies la cara de cansada-sonrió- aunque tu sola te las buscaste al no taparte ese mordisco.
—Vaya lo olvide, ojala sea como dices, porque me tienen hartas con sus bromas.
— ¿Y, que tal esta?
—Riquísimo, ahora a esperar efectos-sonreí.

Un poco mas liviana camine para llegar hasta donde las chicas, era obvio que me seguirían molestando pero mientras me sintiera mas repuesta no me molestaría tanto.
Ya casi cuando los alcancé no pude evitar quedarme algo perpleja al ver a Demian y Alicia riendo quizás por que cosa, el viento de ese minuto pareció alentar los segundos dejándome verlos mas detenidamente. Sus gestos, su risa, su aura, todo en ellos era prácticamente parecido, si es que no igual, yo creo que por eso Demian me hacía sentir tan incomoda cuando me sonreía, se parece a Alicia justo en esos detalles que me hacen amarla, ya que son los mas visibles a mis ojos.

El paseo siguió tranquilo lo que resto de tarde, estuvimos en la playa, comimos rico, todo era descanso, descanso, descanso.
Al volver al Hotel nos encontramos con la bienvenida a mis padres, se les veía diferentes, cansados, al vernos intentaron cambiar sus rostros pero era imposible, al acercarme no dudaron en pedirme hablar, conmigo no intentaron ocultar su mal semblante, estaban cansados y algo mas.

—Bueno díganme porque tanto misterio.
—El padre de Alicia estuvo con nosotros hace unos días-hablo Helena-se veía algo desequilibrado pero tranquilamente hablo con nosotros, nos pregunto por ti, por Alicia, que si había tenido noticias de cómo estaban, de donde estaban.
—Entiendo, que más.
—Sahian el no sabía que venían aquí-con tono enfadado-le mintieron, el piensa que están en un paseo de fin de año allá en alguna región del sur de chile ¿por que?
—Hija, el no se veía bien –hablaba ahora Héctor-quedamos preocupados porque a penas pudimos darnos cuenta de que lo habían engañado para seguirles el juego, pero el parecía saber que estaba siendo engañado y personalmente daba que pensar su reacción en cuanto a ti ¿tuviste algún problema con el, le faltaste el respeto o algo?
— ¿En cuanto a mi?-repetí perdida.
—Vamos dinos algo, que pasa.
—Para ser sincera yo los esperaba porque tenía que hablar con ustedes y esta relacionado con esto-me senté- ¿Helena recuerdas cuando te conté de Alicia, que había asuntos en los que estaba involucrada pero al no ser personalmente míos no podía confiártelos?
—Si lo recuerdo perfectamente ¿Qué hay con ello?
—Bueno esto tiene que ver con esos asuntos, los cuales siguen siendo ajenos en ciertos aspectos y no puedo revelar, pero a fuerza de lo acontecido o lo que puede acontecer hay algo que deben saber-los mire seriamente a ambos.
—Somos todo oídos hija.

Tome el aire suficiente para poder colar solo lo necesario de la información y exponérselas, no tarde en explicarme y ponerlos al corriente del peligro que corría Alicia, de las razones por las que yo no había hablado, de alguna que otra apreciación inconsistente de porque Alicia no lo denunciaba y lo que tenía planeado hacer al volver a Santiago como una medida desesperada de mi parte. No les precise en detalles, no ahonde en razones, excusas o decisiones, solo les dije el porque y una que otra especificación.

Esa noche recuerdo que estuve esperando un incomodo lapso de tiempo que mis padres procesaran en lo que andaba metida; y que no me molieran a palos por lo irresponsable, por lo híper ventilada que me creí para hacerlo de esa forma, y me dieran el apoyo que necesitaba. De hecho no quería ni sostenerles la mirada porque en el fondo, muy en el fondo sabía que había dejado pasar demasiado tiempo, haciendo que todo empeorara en la vida de Alicia. Pero tenía que respetar su forma de afrontar todo, sus decisiones, acatar sus necesidades, era su vida. Pero quien sabía si esas miradas sorprendidas y tristes de mis padres comprendían todo aquello.

—Alicia ha sido agredida por el entonces-afirmaba con tono destruido Helena.
—No…no he dicho nada de eso-respondí nerviosa.
—En estos casos amor-me abrazaba Héctor- siempre incluye algo así, pero si no nos lo quieres confirmar lo comprendemos, tranquila.
—Esto debiste haberlo hecho desde un principio Sahian, quizás cuantas cosas se pudieron haber evitado-levanto la voz- pero a razón de que nada te ha pasado y nos has dado a entender concisamente de que no dependía de ti, te apoyaremos de las mil y un maneras que necesites.
— ¡Gra-me callaron.
—Como dije te apoyaremos-sentencio con voz fría Helena- pero esto no quita que lo que has estado haciendo esta del todo bien, esta situación no es para alguien de tu edad o al menos no sola, menos si no tienes conocimiento alguno de sucesos así ¿o me equivoco?
—No, no lo haces, y lo se, se que me equivoque en guardármelo pero no podía traicionarla, ¡soy lo único seguro que tiene por dios! –Conteniendo orgullosamente mis lágrimas- ¿no creen que aun sin saber que podía pasar algo así en el mundo se lo debía? ¿No lo creen?-suspire triste- porque yo lo creo así, lo creo…
—Por supuesto que lo creemos-me abrazaron-vamos a hacer que todo esto acabe pronto ¿esta bien?
—Bien-separándome- gracias, me sacan un peso enorme de encima-secando mis lagrimas.
—Para eso estamos, somos tus padres después de todo.
—Mmm…-mire a otro lado-bueno voy con las chicas-abrí la puerta- ¡Ah! y procuren no tratarla diferente ahora, se los ruego, eso sería tan doloroso como hacerle saber que la traicioné.
—Lo prometemos-dijeron ambos.

Todo estaba arreglado, ya no me quedaba cabo sin atar si todo salía bien; y así seria, ya nada mas de distancias innecesarias, nada mas de dolor, de golpes, de llanto, ya nada mas de nada para Alicia

Mucho mas liberada fui donde las chicas, estaban todas con Antonia y Samanta jugando no se que cosa, al llegar evidentemente corte el ambiente de relajo, pero intentando dejar que todo fluyera me abrace a la espalda de Alicia y me quede mirando que hacían. Al rato El juego de cartas subió de nivel y empezaron los perdedores a sacarse la ropa, yo no podía más de la risa porque Natalia, Alicia y Javiera fueron las más perjudicadas quedando con la parte baja de la ropa interior solamente. Al acabar el juego Antonia se me acerco y no dude en informarle lo que había hecho, no estuvo del todo de acuerdo porque podía traer problemas pero lo pensó y solo me abrazo, entendía mi posición mas que nada y si lo había hecho lo aceptaba y ya.
Horas mas tarde me encontraba abrazada a Alicia a orillas del mar, no entendía el sentido de su mirada, sus roces. Intentaba hilar oraciones para mí, pero se levantaba y mojaba sus pies. Más tarde me encontraba recostada sobre la arena, mirando las estrellas y oyendo los suspiros de ella que a ratos se acercaban. Entonces comprendí que quizás mi actuar le había dado algunas impresiones y no dude en preguntarle de ellas.

— ¿Y cual es la respuesta ángel?
—Tengo miedo-arrodillándose frente a mi-tengo miedo, pero no es común, no es el simple miedo por algo, esto me desarma-tapando su rostro.
—Pero Ali…que cosa puede ser tan grave para que te sientas así, además sabes que yo estoy para ti y-
—Es eso-acercándose mas a mí-tengo miedo de no poder estar mas contigo.
—Eso no va a pasar hasta que seamos ancianitas, porque yo de verdad que te quiero y nunca me voy a ir.
— Lo se…lo se y te amo mas por eso, pero tengo miedo de que suceda algo y no pueda recordarte, miedo de que nos separemos un día y no nos volvamos a ver.
—No va a pasar-intente tranquilizarla- no va a pasar porque moriría lejos de ti.
—Sahian, nunca había sentido esto-agarrando su pecho a la altura del corazón-nunca había querido tanto estar con alguien, nunca antes había descubierto lo que es ser amada y es todo gracias a ti-susurrando cerca de mi boca- perderlo, solo pensar en perderlo me destruye.
— Yo tampoco había sentido algo así antes-susurraba-y trato cada día de no dejar que me ahogue cierta incertidumbre-acaricie su mejilla-prefiero mil veces ocuparme de vivir lo que me haces sentir, por cada beso, por casa abrazo, por solo sentir tu aroma-besando su cuello- a dejarme llevar pensando en que te me puedas escapar.
—No me quiero escapar nunca-besando la mano que la acariciaba-nunca.
—No lo hagas y ya-besándola tenuemente.

De un segundo a otro sentí oprimirse mi corazón al recibir otro y otro beso. Tanto pasaba por mi cabeza, tanto sentía mi cuerpo, haciéndome inevitablemente dependiente de ella, que no conseguía mandar en nada sobre mí. Todo quedaba en poco si de recibir su amor se trataba, comprendía a la perfección lo que sentía, lo conozco desde que supe de su situación y no hay noche en la que no anhele despertar con aquel dolor enterrado en el pasado. La amo tanto ¡tanto! que prácticamente la noción de mi tiempo es un impedimento para que estuviera conmigo. Quizás lo traía guardado para no preocuparla pero desde que me enamore de ella es que deje de existir, soy inservible si no puedo lograr su plena felicidad.

Tiernamente abrazadas sentíamos el tibio mar a nuestros pies, mi corazón a penas contenía los latidos, la felicidad, todo venía siendo un sueño para mí desde que la conocí. Nunca me imagine que íbamos a encontrarnos así, nunca pensé pasar por tanto con ella, mirarla, sentir su calor, poder besarla, conocer su sabor, la veo entre mis brazos y me siento la mujer mas afortunada de la tierra. Siento que todos deberían envidiarme porque estoy completamente segura de que la amo tanto como ella a mí.

31 de Diciembre, la Isla se preparaba a su manera para recibir el nuevo año, en el hotel fuimos cordialmente invitadas a la cena en la que todo el pueblo se reunía y se entregaba al destino. Javiera nos contó que era una forma de darle poca importancia a planear el día a día, ya que solo tenían que metalizarse para no caer en aquel error, cosa que no me pareció poco sensata, lastimosamente solo era así en la Isla, porque si fuera así en la ciudad, no habría stress.
Durante el día no hicimos mas que vagar, en la playa todos tomando sol y relajándose, a ratos con Demian y Javiera nos perdíamos en el mar, mas que nada ya me usaban de excusa para encubrir su tierno romance, pero que mas me daba, si les servía de algo feliz.
Durante esos días, fuera de uno que otro conflicto que se genero lo disfrute como nunca, ya que por un lado pude finalmente lograr que Alicia me dejara acercarme de mil y un maneras para conseguir demostrarle mi amor y por otra me relaje y deje atrás por largos momentos todos aquellos pesos sobre mis abuelos e Isabel, los cuales me permitían ser mas yo, lo único malo era que se daba por momentos, nada mas.

Llego la gran noche, todos estrenando sus flamantes camisas holgadas, pantalones cómodos, collares de flores y bien descalzos nos hicimos hacía la playa. Al llegar recibidos con abrazos, bailes y una calidez incalculable fuimos invitados a unirnos. Mesas redondas con largos manteles blancos estaban situados en las puntas de un hexágono con comida, velas, flores, frutas y tradiciones de allí. Sorprendidos nos acercamos a la mesa contigua a la de la Familia de Javiera y como típicos Santiaguinos sacamos la tradicional champagne a descorchar para las doce. Aunque como buenos y respetuosos seres, también teníamos los bolsillos repletos de pétalos de una infinidad de flores para dejar caer sobre cada persona amada que estaba junto a ti, tal como lo harían ellos esa noche. A la luz de la Luna y algunas velas, faltando minutos para las doce nos encontrábamos todos emparejados, mirándonos directamente a los ojos, con una copa en la mano y en la otra los pétalos, deseando con susurros audibles solo para tu acompañante que el nuevo año marcara su vida con felicidad, amor y prosperidad.

—Alicia con toda mi alma haré que este año que empieza sea el comienzo de todos los mas felices que planeo darte….-sonrojo-si me dejas claro.
—Sahian que este año sea el primero de muchos más juntas-acercándose más- y…-dándome un beso- claro que te dejo.

Así mientras volvíamos a besarnos pétalos caían sobre nuestras cabezas esparcidos con gran fuerza por nuestros amigos para que tocaran a todos sus seres queridos. Yo en cambio quise ser mas egoísta y poco a poco deje caer todos y cada uno de mis pétalos sobre Alicia, haciendo ella lo mismo conmigo.

—Feliz año mi ángel
—Feliz año mi amor.

La primera noche del año acabo entre fiestas, tiempo compartido, abrazos y el infaltable alcohol. Nadie dejo ni por un segundo el lugar hasta que el sol los obligo a abrir bien los ojos. Muchos despertaron enterrados en arena pero siempre con una sonrisa, ya casi se me hacía habitual. Después de todos revivir y haberse organizado para ordenar recién ahí se esparcieron, por nuestra parte volvimos todos al hotel y cada uno mas rendido que el otro se dirigió a su habitación, de la cual no salimos hasta la mañana del siguiente día.

Los días posteriores nos dedicamos a descansar el doble, a aprovechar completamente cada segundo minuto y hora con la compañía que cada uno se escogía. Al menos nadie obligaba a nadie a juntar a todos para comer, ni para pasear, cada uno con su pareja. Yo aproveche al máximo a Alicia, recorrimos la isla completamente otra vez, anduvimos en bote, a caballo, nadamos, la hice correr, la perseguí por todos lados, probamos desnudas la sensación del césped y las flores cada que nos ganaban las ansias de estar mucho mas que cerca. Nos quedamos encerradas en la habitación, hablamos, discutimos, en conclusión hicimos de todo. Pero así como dicen que todo lo bueno tiene su final, llego el ultimo Día, era 10 de enero de 2006 y estábamos siendo abrazados en el aeropuerto por todos los amigos que estuvieron a cargo de nuestro descanso. Tenía pena, ya que era un paraíso, quizás volveríamos, pero no podía evitar querer quedarme ahí con Alicia ya que no sabía que nos esperaba, volvíamos a las situaciones de peligro, preocupaciones y no era agradable.

—Bueno, creo que es hora del adiós Javiera.
—…
—Pero no llores, ey-levante su rostro-para que subas el ánimo te dejo mi celular y mi dirección, cuando vayas a la ciudad llámame y seré tu guía encantada.
—Te voy a extrañar mucho-abrazándose a mi cuello.
—Vamos, ya deja de llorar, además estas haciendo mucho escándalo si al que tienes que estarle llorando es a Demian.
—Hace tres días que termino llorando por su culpa-reía entre llanto.
—Pobre debe estar destrozado-me separe-lo cuidare y no dudes en que hará lo imposible por volver, igual que yo-sonreí.
— ¿Enserio volverán?
—No te puedo decir cuando, pero quiero volver, estar aquí es único.
—Bueno, las esperare y tu también espérame que cuando mas me necesites estaré ahí para ti.
— ¿Y como lo sabrás de tan lejos?-reí burlonamente.
—Búrlate si quieres, pero ya veras si lo que digo es tan gracioso cuando suceda.
—Ya lo siento, lo siento-abrazándola fuerte- gracias por todo, nos vemos.

Lentamente entramos al avión, de las caras era obvio que el que menos se quería ir era Demian, soporto hasta que no pudo más y una vez sentado comenzó a llorar. Era triste verlo así, me acerque a consolarlo por reflejo ya que yo en su posición estaría igual de destrozada, no podría dejar al final del mundo a quien amo, lo trate de confortar y al poco rato dejo de llorar, triste seguía, pero le dije que era mejor que llorar, el empezar a planear que haría para volver antes de las siguientes vacaciones de verano.

Las horas pasaron llegando finalmente a Santiago, mis nervios se volvieron extremos ya que había decidido al bajar del avión contarle a Alicia mi plan y así lo hice. Aproveche todo el ajetreo que tenía esperar las maletas, revisarlas, hacer cola para notificar satisfactoriamente que todo andaba bien y nos aleje del grupo para que así, de la manera mas simple pudiera comunicárselo.

—Alicia te quedas conmigo de hoy en adelante.
—Pero Sahian ¿y esto? quiero decir ¿Por qué así tan derepente?-sorprendida.
—Tuve bastante para pensarlo y fuera de todo lo que me digas yo no pienso continuar haciendo como que nada sucede, no quiero tener más miedo de perderte nunca más.
—….
Me quede en Silencio, la amaba por preocuparse por mi, por querer protegerme pero aun no conseguía mi objetivo y si desistía ahora, todo lo que pasé habría sido en vano. Y no podía pensar como hacérselo entender porque en ese momento sus manos sujetándome suavemente y sus ojos pidiéndome con todas sus fuerzas que no le negara, me dejaban en medio de la completa nada.

— ¿Alicia?-me acerque- ¡Dios no lo pienses! recuerda lo que me dijiste en la playa de tener miedo de perderme, yo llevo sintiendo desde que te conocí aquello y tan claramente, por favor entiéndeme…
—Vamos a casa entonces-sonrió.
— ¡Enserio!-la abrace fuerte-vamos.

Al salir del Aeropuerto todos le dimos las gracias a Ale quien hizo posible aquellas mágicas vacaciones, yo por lo feliz que iba gracias a Alicia no evite saltarle encima y agradecerle eufóricamente, siguiendo los demás luego pero nunca tanto como yo. Luego de ello cada quien por su lado nos despedimos y partimos a nuestras casas.

Los días que siguieron hasta el 14 de Enero fueron mágicos, empezaba a proyectar mi vida al lado de la de Alicia, ya no se veía preocupada, reía, se acostumbraba a mis padres, era todo perfecto con ella. Podía empezar después de meses a respirar el fin de tanto sufrimiento, estaba feliz; pero como lo escribí al principio del párrafo esto solo fue hasta el 14 de Enero.

—Oye Alicia estas ocupa…da ¿¡que haces!? ¿Y esa maleta?-la mire triste.
—Sahian yo lo siento pero no puedo dejar solo a Víctor no se lo merece
—… (¿Que?)
¿Estaba oyendo bien? lo estaba defendiendo, como era eso posible, se iba después de que finalmente pude acabar con las golpizas, los llantos, el dolor ¡por que me hacía esto!

—Entiéndeme amor-acercándose- no lo puedo dejar.
—No más mentiras…-caían mis lágrimas-te vas y…y que hago yo si te pasa algo.
—No pasara na-
— ¡Pasara!-rompí en llanto.
—Sahian por favor-intentando consolarme.
—Sal de aquí…-susurre-te amo tanto, pero me haces tanto daño también, sal…sal
—No me digas eso ¡Sahian no!-llorando-
— ¡No que!-mirándola a los ojos- si te vas hazlo ahora, soy muy poco importante para que llores por mi, anda-susurre-vete de una vez.
—No entiendes dej-
— ¡Ya no quiero entender! no quiero ni pensar, ni imaginar-apreté mis puños- porque solo pienso en lo que te puede pasar y me duele ¡entiende!-con tono de suplica.
—Te amo y lo sabes, yo-
—No, ya no lo se-le di la espalda-ya no te quiero oír, por favor…-apunte la puerta.
— ¡PERO SAHIAN!-gritaba entre lágrimas
—Por…favor-suspirando
—Sahian-con un hilo de voz.
— ¡Largo!

Al oír el portazo y los rápidos pasos huyendo de mi, me deje caer al suelo inundada en pena, no lo podía entender, no me explicaba como después de todo prefería irse con el, me dejaba a mi, a quien dice amar para sufrir y hacerme sufrir por cada minuto en que la pienso herida. Esto para mi ya fue la gota que rebalso el vaso, de esto ya no hay vuelta atrás y es lo que entendió primero mi corazón, ya que por eso aun me tiene llorándola a mares, llorándola tanto que me duele el alma, tanto que me arde el camino de estas lágrimas infinitas.

Paso un día luego de la discusión, estaba en casa, sin ganas de nada, mirando la tele pero a la vez no viendo nada. Sola en casa oía la reververancia de mi respiración entrecortada por haber logrado al fin dejar de llorar. Estaba harta, luego de esto que me hizo Alicia pude pensar claro y odiar mas mi situación por lo desgraciada que venía siendo desde que llegue aquí ¿me lo mereceré? ¿Que hice para que así fuera? No puedo evitar sentirme desesperada por estar completamente triste, sin nadie a mi lado, sin ninguna apoyo. Necesito tanto a mis abuelos, sus consejos su cobijo, la protección de Isabel; nunca habría sufrido tanto si ella hubiera estado conmigo. Pero a pesar de que los anhelo, al perecer ellos a mi no porque ni se esforzaron en recuperarme ¿habré sido solo una molestia para ellos? Estoy sola desde que llegue aquí y luego de todo lo que ha pasado me doy cuenta de que siempre lo estuve, no debería ser mucha novedad, no entiendo, cómo le hago para salir adelante sola.
No se que tiene este día que me hace sentir tan miserable, tengo una pena horrible aun y eso que llevo llorando ¿Cuánto? —Era complejo no oír a alguien que te respondiera—Me siento pésimo, no se que será de Alicia, si estará bien, casi siento estrujarse mi corazón, se supone que la pena y el dolor deberían de disminuir pasando el tiempo pero en este momento me siento vilmente golpeada, dolorida, pasada a llevar.

Al día dos de la pelea me encontraba perdida, la extrañaba a rabiar, me sentía culpable por las veces que la eché, porque quizás que le hizo ese bastardo esta vez y ya no tendría mas que mis gritos en su mente en vez que consuelo-lloraba-¿Cómo vuelvo el tiempo atrás?
Oí el timbre y sin ánimos me hice hasta la puerta, era Antonia.

—Sahian-me abrazo sumergida en llanto.
— ¿Que...que…que pasa?
—Es Alicia-llevo sus manos a la boca y siguió llorando.
—Alicia ¿¡que le paso!? ¿¡Qué le paso!? Antonia háblame.
—Sahian-dejándose caer al sofá-Sahian ella esta en el Hospital-continuaba su llanto.
—En…en-caían mis lágrimas-cómo…-tomando mi cabeza.

Antonia me abrazó y como yo no podía emitir palabra solo me contuvo hasta que deje de llorar.

—Tamara, tu profesora jefe hoy en la mañana me comento que vio a Víctor en su trabajo, que estaba todo magullado, raro, no se acercó por supuesto, pero me pareció extraño. Fui a hacerle una visita a el, esperando sacar alguna información y al llegar veo que sacan a una chica en camilla-comenzaba a llorar- ¿POR QUE LA DEJASTE VOLVER SAHIAN?
—Yo…-tomaba mi cabeza- yo no quería…—Quería morirme por la culpa en ese momento.

Continuara ...284
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   5/6/2011, 18:05

No se si les causara problema este problema que he encontrado y les mensionare.

Hay partes de la historia que estan entre guiones y son apresiaciones del presente sobre el pasado de esta conti y las anteriores(sahian-alicia) y pos el formato se vuelve uno aqui y ya trate de variarlo pero no pasa, si se confunden en algun dialogo me lo hacen saber y si gustan les mando el documento por otro lado para que vean diferencias.
Sino pues mejor para mi :P
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   5/6/2011, 21:39

dioxxxx...... T.T.... nooo.................. puede que sahian le doliera haberla 6ritado pero en verdad tenia al6o de razon... todo lo que hizo por alicia y ella decide irse????
T.T.. cnti
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   5/6/2011, 22:01

osea que este va a ser el ultimo entre sahian y alicias???!!! en el que si6ue es donde muere alicia??? no puedo ni pensarlo , apenas lo pienso nu c ni que me da T.Tdiozzzzz
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   5/6/2011, 22:27

Ekaryl escribió:
osea que este va a ser el ultimo entre sahian y alicias???!!! en el que si6ue es donde muere alicia??? no puedo ni pensarlo , apenas lo pienso nu c ni que me da T.Tdiozzzzz


así es :|
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   7/6/2011, 21:34

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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   10/6/2011, 00:25

QUE ME JODAN!!! ME DEMORE EN LEER.... :nubeneg:
MI ALEX, lo siento en verdad, estos dias he sufrido fuertes ataques de :fiaca: y ni ganas de someterme a tan grandes emosiones o sensaciones como las que tu me provocas con tus palabras.

que decirte... fueron tres capitulos intensos y me he quedado un poco pasmada, aun proceso cosas y lo peor que me imagino varias (claro que nada de perversidades :risa: ).

Citación :
desde que me enamore de ella es que deje de existir, soy inservible si no puedo lograr su plena felicidad.
he rescatado esto del ultimo y pues me has sacado lagrimas desde esa frase.
siendo que el proximo capitulo es el final de ese pasado (si es que se le puede decir final) preparare pañuelos, se que las emosiones seran fuertes.

te leere y comentare mas rapido la proxima.

un beso grande, espero estes bien y pues, cuidate.

bye.
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   10/6/2011, 12:54

ais escribió:
QUE ME JODAN!!! ME DEMORE EN LEER.... :nubeneg:
MI ALEX, lo siento en verdad, estos dias he sufrido fuertes ataques de :fiaca: y ni ganas de someterme a tan grandes emosiones o sensaciones como las que tu me provocas con tus palabras.

que decirte... fueron tres capitulos intensos y me he quedado un poco pasmada, aun proceso cosas y lo peor que me imagino varias (claro que nada de perversidades :risa: ).

Citación :
desde que me enamore de ella es que deje de existir, soy inservible si no puedo lograr su plena felicidad.
he rescatado esto del ultimo y pues me has sacado lagrimas desde esa frase.
siendo que el proximo capitulo es el final de ese pasado (si es que se le puede decir final) preparare pañuelos, se que las emosiones seran fuertes.

te leere y comentare mas rapido la proxima.

un beso grande, espero estes bien y pues, cuidate.

bye.



Tengo una boba sonrisa jejejeje.
Adoro los comentarios

No te esfuerces tanto, a pesar de que espero tus comentarios si estas malita pos descansa tranquilamente.
Prefiero el bienestar de mis lectoras antes que todo.

Aguarda que pretendo hacer del primer final lo mas triste que pueda (na... solo no recargarlo para que no sea redundante) como dije por aho tengo que convencerme de el para subirlo asi que pasiencia.

cuidate tu bye.
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   11/6/2011, 14:10

^^ Mi Alex, no te preocupes por mi, venga que no es nada. eso si, me pondre malita si no publicas.

espero estes bien.
beso grande.
bye.
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   11/6/2011, 16:14

Eso es chantaje Ais, porque se me va publicar a veces....snif!
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   12/6/2011, 14:25

no es chantaje es una realidad
pero venga, te esperare lo que sea necesario... aunque me desangre por leerte, que cuente hasta los segundos, que relea la historia miles de veces... te esperare
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   19/6/2011, 16:20

jajajaj Ais eso de desangrarse XD!
Publico mañana sin falta ok.

saludines!
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alexandra
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MensajeTema: No siempre fue mentira...   20/6/2011, 16:28

Espero esten listas para leer porque yo no lo estaba para publicar...U.u
Tengo esta continuacion hace meses lista, la he releido y al cambiarle cosas luego volvía a releer y terminaba en lo anterior (esto para mi son señales de indecision que luego me llevan a reeditar)
Nada es seguro en esta hostoria todavía queda la otra mitad asique esperense lo impensado.
Sin mas espero les guste chicas.

Pedazo anterior*

—Tamara, tu profesora jefe hoy en la mañana me comento que vio a Víctor en su trabajo, que estaba todo magullado, raro, no se acercó por supuesto, pero me pareció extraño. Fui a hacerle una visita a el, esperando sacar alguna información y al llegar veo que sacan a una chica en camilla-comenzaba a llorar- ¿POR QUE LA DEJASTE VOLVER SAHIAN?
—Yo…-tomaba mi cabeza- yo no quería…—Quería morirme por la culpa en ese momento.

—Ella aun no despierta, el doctor quedo consternado tras semejante cantidad de lesiones mal cuidadas…y…y no dijo que el motivo por el que se encontraba ahí era el mas grave de los que se notaba había tenido, de echo aunque sonó duro, el doctor dijo que hubiera recuperado de todos modos la conciencia si no la encontraban, ya que la que llamo a la ambulancia fue una vecina, Víctor esta desaparecido.
—Trate de contenerla-cerraba mis ojos-ya no quería que esto se repitiera...me dijo que no lo podía dejar solo, mentía, no se por que permite que le haga esto…Maldito-susurraba-maldito…
— ¿Te llevo con ella?
—No, no quiero verla…
—Pero Sahian te necesita más que nunca.
—No es lo peor dijo el doctor, además no puedo verla en esa condición, aun no logro superar esas veces en que estuve presente, no puedo.
—Sa-
—Ya déjame en paz quieres-suplique-no puedo….

Tercer día de la pelea, Alicia según el último llamado de Antonia estaba bien, la saco a pedido de ella del Hospital, Víctor era buscado por la policía y sin mi ayuda todo se arreglaba para ella. Al parecer no le era necesaria ya que ni siquiera ha llamado o venido a mí ahora que no tiene porque volver, no me necesitaba.
Ese mismo día Antonia me pidió fuera a verla al Colegio porque tenía algo serio de lo cual hablarme “mas problemas” no tenía ánimos ni mucho menos las fuerzas pero insistió tanto que no me quedo de otra.
Al Salir no alcance a llegar a la esquina y no recuerdo nada más que el suelo. Al despertar estaba toda desorientada y dolorida, poco me coto notar lo golpeada que me encontraba. Tenía la ropa manchada y algo rasgada, no entendía nada, todo me daba vueltas, intente ponerme de pie pero tenia un agudo dolor en el abdomen que me obligo a notar a quien estaba sentado frente a mí… Víctor.

— ¿Como dormiste Sahian?-tono de burla.
—Tu…-dije con rencor- veo que no eres nada inteligente-reí entre patéticos quejidos.
No sentía miedo, por fin tenía en frente a la basura tal cual era, quería matarlo, sentía como nunca un odio incalculable, no me importaba en lo mas mínimo que pasaba conmigo si al menos lograba desaparecerlo— ¿tanta sangre fuera de mi cabeza tenia que hacer que me fallara la percepción de la realidad tal cual no?
—Se acerco-Que bueno que ya despertaste, no era divertido jugar si estabas dormida, malcriada-quedando frente a mi- ¡ahora veremos que tanto puedes influenciar a Alicia a desobedecerme! —reía sicoticamente.
—Bastardo, si quieres jugar suéltame y lo hacemos mas divertido ¡VAMOS ATREVETE ENFERMO!-me desespere- ¡¡no sabes en lo que te metes!!-me levante y deje caer casi botando espuma por la boca de lo enfadada por comprobar que era tan cobarde como lo supe siempre.

En ese instante en que con todo el odio que le llevaba guardando en su nombre le grite, note como algo estupefacto dudo y se puso nervioso. Para mi mala suerte me respondió con un golpe dejándome mas mareada por la herida que además tenía en la cabeza, pero no pronuncio palabra alguna.
Me tenía harta, por su culpa Alicia me mintió otra vez, por su culpa ella estaba tan herida y no confinaba en nadie, por su culpa se deshizo la vida de alguien que merecía al menos dos seguidas como mínimo para si…Solo quería matarlo, sentía una libertad al pensarme sobre su cuerpo moliéndolo a golpes, me daba igual que me tomaran por enferma, me daba igual que después acabaran conmigo, porque al menos la cura sería deshacerme de él como tanto quería.

— ¡No me grites!-tiro de mi cabello-te crees muy genial-escupiéndome un poco de su histeria a la cara- que Alicia te preste atención no es nada, ella sigue y seguirá sometiéndose, creo que ya lo sabes-reía- le gusta, por algo te dejo y volvió conmigo.
—Cállate la boca ¡CALLATE!, bastardo-dije entre dientes- ENFERMO COMO PUDISTE HACERLE DAÑO A ELLA-comencé a llorar de rabia.
—Vamos no me dejas hablar, así me hartaras y tendré que terminar el juego antes-rozando mi mejilla- y eres muy linda para no hacerte sentir miserable antes de morir.
—Morir…tu también morirás-reí.
—A ver Sahian las cosas claras-golpeándome reiteradas veces en el estomago y el rostro- ¡yo! ¡No! ¡Hubiera! ¡Llegado! ¡a esto!-se alejaba- si no te hubieras metido-respirando agitado- pero como eres molesta tal como lo supe desde que te vi-estiraba su puño- y ya sabes todo por lo que me doy cuenta, no me queda mas que con el dolor de mi alma-poniendo cara triste-acabar contigo-carcajadas.
— (Creo que hasta aquí llegue, era imposible que me las llevara limpias, morir después de todo no es mala opción ¿o si? ya lo perdí todo en vida, solo lo lamento por Alicia; Alicia… siento no haber podido cumplir mi promesa) A…ali…cia….
—Que tierna, hasta en tu final llamas a esa imbecil que te utilizó como quiso-levantaba mi cabeza-llevaba tanto esperando esto-reía-espere tanto poder cobrarme ¡tanto! solo tarde porque tenias un ángel de la guarda que recibía lo que te tenía guardado…-empezó a llorar-que felicidad.

En ese momento en que solo veía como lentamente me movía no se a donde y me agredía… sentí miedo, sentí miedo y quise haber sido mil veces más fuerte por un minuto para acabar con Víctor y desaparecerlo, pero era imposible, solo me quedaban los recuerdos y de a poco ni eso porque las fuerzas me abandonaban lentamente hasta llegar a blanco.

Flash Back

—Pero Ali…que cosa puede ser tan grave para que te sientas así, además sabes que yo estoy para ti y-
—Es eso-acercándose mas a mí-tengo miedo de no poder estar mas contigo.
—Eso no va a pasar hasta que seamos ancianitas, porque yo de verdad que te quiero y nunca me voy a ir.
— Lo se…lo se y te amo mas por eso, pero tengo miedo de que suceda algo y no pueda recordarte, miedo de que nos separemos un día y no nos volvamos a ver.
—No va a pasar-intente tranquilizarla

Fin flash Back

—Sahian…-susurros.
— ¿Ali? Lo siento…
— ¡Despertó!-la oí gritar.

De pronto a mí alrededor estaban mis padres Antonia y Alicia, no estaba soñando porque veía y sentía mis heridas. Ya no me sentía tan débil, solo notoriamente golpeada. Pedí explicaciones y rápidamente me pusieron al tanto de que Antonia fue mi salvadora ya que al no llegar a la cita acordada vino por mí, pero antes fue por mis padres y me encontraron en el suelo y vieron huir a quien me dejo así.

—Gracias Antonia, ya deja de llorar que todo pasa por algo (por eso mismo no entiendo por que no me pude morir de una vez)
— ¡Ese bastardo va a pagar por esto!-Héctor convertido en mí, mis mismas palabras eran las suyas.
— ¿Hija estas bien? te llevaremos al Hospital-acariciando mi cabeza.
—No quiero Hospital -me levante- solo ayúdenme a curarme y me dejan en paz por favor.
—Pero Sahian, estas muy lastimada, me duele verte así, vamos hazlo por mi-Héctor con esa mirada triste me convenció.
—Esta bien, llévenme para que me curen pero me traen de vuelta.
—OK, así se hará.

Mis padres y Antonia fueron a buscar los documentos y ropa para cambiarme, quedándome sola con Alicia. Evite por todos los medios mirarla pero no me contuve y al hacerlo no pude mas que sentirme miserable por haberla dejado salir de esta casa.

—Sahian yo-me tomo del brazo.

Estaba toda su cara magullada, se notaba que al bastardo ese ya no le importaba en lo mas mínimo guardar apariencias, me dolía tanto ver que no pude ayudarla tampoco esta vez. Nunca he querido perderme nada de ella desque que me enamore, pero lo cierto es que si no la pude ayudar desde un principio, al llegar a este aparente final solo tenia que aceptar lo que comprendí siempre, que nunca hubiera podido hacer algo.

No pude evitar mirar fríamente su mano sobre mi brazo, la cual aparto a penas notarme.
—No te me acerques por favor-empecé a toser-ve a casa si-la mire- mira que he madurado, ahora yo te mando a ella-ironice.
—… (Te necesito tanto)

Rápidamente mis padres fueron por el auto mientras Antonia me ayudaba a salir.

—Antonia, el último favor-aferrada a ella.
—Dime que es.
—Llévate a Alicia contigo esta noche-volvía a toser.
—Lo intentare-sonreía.
—No, no lo intentes, llévatela o convéncela de que se quede aquí contigo, quédense en mi habitación pero que no vuelva a quedarse sola.
—Esta bien-me beso-te veo a la vuelta.

Partimos al hospital, todo en completo silencio, no quería discusiones ni oír a nadie, solo les hacía un favor para que al verme bien me dejaran en paz.

— ¿Va a estar bien no?-abrazada a Antonia.
—Descuida, es una roquita, no te preocupes-sonrió.
—Se que no es así por eso me preocupa-se separó-bueno, creo que mejor me voy, ya me entere por su boca que no me quiere ver mas-tono triste.
—Tiene una boca muy grande y no quiere te pase nada, compréndela ella no sabe lo que me has confesado a mí.
—Comprendo, pero me dijo que me fuera hace menos de un minuto sin darme oportunidad a explicar nada así que eso haré, me voy de su vida.
— ¡Que dices! Sahian sin ti esta perdida, quiere estés bien, además no puedes estar sola con todo esto que esta pasando.
—Antonia ya no se preocupen por mí-soltándose del abrazo.
—Imposible
—Ya ni Sahian lo hace, así que descansen.
—Mira que tendré que decírtelo después de todo-suspirando.
— ¿Decirme que?
—Al dejar a Sahian en el auto me pidió, no, mas que eso, me ordeno no te dejara volver a esa casa, me pidió te llevara conmigo o me quedara aquí contigo en su habitación-sonriendo- me prohibió te dejara sola oíste, lo prohibió.
—No es cierto-tono triste- Y no volveré a esa casa.
—Pregúntaselo tu misma.
—No esta-bajo el rostro- buen intento me voy.
—Por que no esperas a que vuelva, si es mentira te puedes ir, si no lo es pues ahí veras.
—OK, te creeré-abrazándose otra vez-creeré-con un hilo de voz- que aun me quiere-caían sus lágrimas.
—Claro que te quiere-susurraba- nunca cambiara lo que siente por ti…nunca.

A eso de la una de la madrugada volvimos a casa, no había un alma en ella por lo que inferí Antonia se había llevado a Alicia, subí a mi habitación y a oscuras me tendí en la cama. La cabeza me estaba matando, me dolía todo el cuerpo y en ese intento por acomodarme siento su aroma. Prendí rápidamente la luz provocando despertara y en completo silencio me mirara, puedo atreverme a decir que hasta incomoda se veía, la había alejado de mí siendo tan dura.

—Vaya me asustaste-mentí para esconder la bronca con mi corazón, ya que creí me estaba torturando.
—Lo siento, si quieres me voy, yo-
—No, no hay problema yo me voy al cuarto de al lado, descansa.
Prefería mil veces se quedara ahí, en paz y fuera de peligro.
—Pero no, estas convaleciente y-
—Que no, entiende, quédate aquí-le di la espalda-descansa.
—Espera Sahian.
—Y vas a seguir, si te digo que no hay –
— ¿Querías que me quedara aquí?-se acerco.
— ¿Eh, que?-me voltee encontrándola peligrosamente cerca.
Me iba a hacer la desentendida pero no pude al notar como vidriaban de pena sus ojos, era evidente que si decía cualquier cosa grosera saldría corriendo y no tenía las fuerzas para evitarlo.
— (no quería lo sabía…)…
—Claro.
— ¡EH! (¿Enserio?)
—Que esperabas, no podría dormir si estabas sola en esa casa.
—Ya veo-agacho la cabeza-solo por eso…-susurro.
— ¿Qué?
—Nada…
—Mirada tierna-Y porque te quiero demasiado para arriesgarte-sonreí triste- hasta mañana.
—Sahian…-comenzó a llorar- ¿de verdad?
—A caso piensas que puedo dejar de amarte de un día para otro-me acerque yo esta vez-imposible-susurre-imposible…
—…-acercándose.
—Bien, descansa -me aleje y salí de la habitación-(Dios casi caigo otra vez)

A la mañana siguiente volvía a estar sola, todos dejaron una nota excepto Alicia para explicar su ausencia. Intente no darle importancia y decidí despejarme, un latente dolor me obligaba a quedarme quieta, el cuerpo podía bien resistirme a pesar de las lesiones pero la cabeza era el problema. Comenzó a sangrarme la nariz y a falta de capacidad para caminar me eché para atrás en el sofá y con la mano contuve la hemorragia, estuve un buen rato en esa posición pudiendo sentirme algo mas liberada pero llegaron mis padres y al verme cubierta de sangre casi infartaron ahí mismo.

—No saldremos en unos días para cuidarte hija-me abrazaba Héctor luego de calmarse.
—No es necesario, yo estoy bien, mejorare.
—Es que no puedo creer que estés tan herida, me duele.

Al oír esas palabras me sentí triste, a mi me lo decían mis padres a quien ni aprecio les tenía y Alicia que vivía en esta situación, no debe de haberlo oído nunca en su vida.

Pase el resto de día y el siguiente en la habitación, en la noche tuve miles de pesadillas sobre Alicia, la perseguí por todos lados, corrí, caía de precipicios, desaparecía cuando caminaba conmigo, fue una horrible noche pensando, dándole vueltas a mis demonios, tratando de imaginar las penumbras que debía de estar pasando sola en esa casa… y solo infiero que sola, porque si ese tipo apareció otra vez y la tiene tal como a mi estas pesadillas se me harán realidad.

— ¿Que hago?-me levante arrastrándome débil de la cama.

Baje por algo de comer y Helena ya estaba preparando para llevármelo al cuarto, me senté ahí y en silencio trate de digerir, sentía como una calida mano rozaba mi mejilla, quitaba cabellos de mi rostro y con una paciencia y amor esperaba respuesta; respuestas de mi que no llegaría por el momento.
Sonó el teléfono, Helena fue a contestar y me lo tendió.

— ¿Quién?-le pregunte
—Antonia.
—Hola
— ¿Sahian como sigues?
—Mejor ya puedo mantenerme en pie más de diez minutos seguidos-reí.
—Que graciosa, pero me agrada oírlo
— ¿A si? ¿Por qué?
—Porque así vienes mañana conmigo.
— ¿Para que?
—Va, si vienes lo sabrás.
—Estas consiente de que tengo agujereada la cabeza, si voy me entrara aire.
—Un poco más del que ya tienes pero en el cerebro no hace diferencia, vamos que quiero hablarte.
— ¿Tú o Alicia?-sonreí triste al decir su nombre después de tantos días.
—Ella no se, desconozco hace días de su paradero-con tono serio.
— (Dios dónde estas) Ya veo, esta bien iré ¿hora?
—A las dos de la tarde, a esa hora terminan mis clases.
—OK, nos vemos entonces-colgué.
—Hasta mañana adiós… ¿me corto? Es buena señal.
—Estas segura que puedes caminar-tendiéndome un vaso de leche.
—Por supuesto, ya para mañana estaré como nueva ¿a cuanto estamos mañana?
—20 de enero ¿por que?
—Mañana serán tres días de reposo, suficiente-sonreí.
—Si tú lo dices-suspiro.
—Tranquila que me cuidare mucho.
Que Antonia no supiera nada de Alicia me dejo completamente preocupada ¿donde estaba? ¿Como estaba? ¿Estaba bien? Que diablos no daría por poder probar un poco de mi futuro y poder calmar mi corazón.
Esa noche dormí muy poco y lo que conseguí descansar provoco que no quisiera cerrar otra vez mis ojos, siempre las pesadillas han sido pesadillas, porque son confusas o solo escabrosas pero Alicia estaba en todas y que la viera llorar hasta en sueños me hacia sentir completamente culpable.

Al día siguiente emprendí camino donde Antonia, pensé un par de veces en cambiar rumbo e ir a la casa de Alicia pero no, tenía que ser fuerte, no podía mostrarme interesada en ella, menos después de haberse ido con ese bastardo después de que empezábamos a reescribir nuestras vidas, menos después de haber desechado mi dolor tan fácilmente.

— ¡Sahian por aquí!
—Hola –me acerque.
—Que tal-me abrazo fuerte-te vez mucho mejor.
— (supieras como me siento) Gracias-sonreí.
—Odio finjas-me apretó-vamos a mi oficina.
—Sal de mi cabeza entonces.

Al llegar, la sonrisa que había logrado traer a mi rostro se borro, Alicia estaba sentada ahí, esperándome obviamente.

—Antes de que empieces a gritar óyeme-cerró la puerta Antonia.
—Bien-suspire mirando a Alicia.
—Sabes que siempre termino metida en lo que no debo pero esto tiene solución a ojos de todas y quiero que lo conversen, no importa el resultado en caso de que sea más complicado de lo que creo, pero al menos que lo conversen todo, me conforma.
— ¿Sólo eso?
—Si es mi última petición.
—OK, lo acepto.
— Bien-abrazándome- las dejo entonces-se alegro Antonia.
—No aquí no, salgamos-mire a Alicia-salgamos-camine hacia fuera.
—Antonia no creo sea buena idea-nerviosa.
—Alicia cálmate, si la amas tienes que tragarte su agreste forma de ser, siempre tendrá esa parte tan fría y lo sabes-quitando el flequillo de sus ojos.
—Es que casi no la reconozco-caían sus lagrimas.
—Se fuerte, ella lo ha sido todo este tiempo por ti, te toca, vamos-secando sus lagrimas.

Caminando tras Sahian, comprendí que le era tan o mas difícil que para mi el que me mirara. La hice pasar las cosas mas indeseadas que se pretenden para la persona que amas, le mentí descaradamente, deseche todo su esfuerzo por ayudarme debido a mi egoísmo; a mi razón egoísta del porque de mi historia. Ahora que todo para mi acabo, que puedo decir ya no mas, ahora empiezo desde cero con mi vida y la necesito a ella, pero me doy cuenta que la deje ir.

—Por aquí…-sonriéndome triste.

Pero se que aun me ama, yo nunca he dejado de hacerlo y dudo a pesar de mi corta edad el que así suceda, y tal como me dijo Antonia, ahora es mi turno de jugármela por ella y de luchar. Haré lo que sea, soportare todo lo que tenga para decirme con tal de poder empezar a vivir a su lado.

—Ya que no podemos llegar mas arriba creo que esta bien aquí ¿no?
Que ganas tenía de consolar sus heridas en ese momento, la había mirado a ratos, descuidadamente para que no me percibiera, estaba toda magullada.
—Si, esta bien-le sonreí.
Estábamos en la azotea del casino, donde nos la pasamos muchas veces escondidas besándonos, donde los mejores recuerdos afloran descaradamente por cada extremo gracias a ella.

—Entonces, te escucho Alicia.
—Te amo-mirada fija.
—Mire a un lado-Te escucho Alicia pero no quiere decir que me banque mas mentiras-mi rostro se oscureció.
— ¿Pero por que dices eso? (¿tanto daño te hice?)
—Solo vine a escuchar-la mire fríamente.
—Sahian no seas injusta-con tono dolido- Dime lo que sientes, lo que piensas de mi.
— ¡Ja! Injusta por favor.
— Sahian-conteniendo el llanto-¿Me amas?
Me acerque para acariciarla, para sentir pasar por mis manos el calor de su piel que me daba respuesta indirecta de mi pregunta.
— (Que)…
—Respóndeme ¿me amas?
—Lamentablemente…mas que a nada-metiendo mis manos a los bolsillos.
— ¿Puedes decírmelo mirándome a la cara?-suplico besándome tenuemente.
—No-me aleje.
— ¿¡Por qué!?-comenzaba a llorar desconsolada.
—Porque con lo dolido de mi mirada creerás que no es verdad.
— ¿Y te importa acaso que crea que no es verdad…
—Por supuesto, no puedo permitir que dudes eso…-me desarme.
—Sahian te necesito por favor arreglemos esto ¿Qué hago? Dime…dime…
—No se va a arreglar…
Estaba tan herida en ese momento, recuerdo que aunque el problema se hubiese solucionado fácil a ojos de todas con un abrazo y llanto, para mi no pintaba así, estaba infantilmente vulnerada, sobrepasada, engañada por quien amaba y me costaba entender como me lo había podido provocar.
— ¿Por qué? tan rencorosa eres, orgullosa, acaso no lo vale mas, acaso lo que pasamos no vale mas que estupidas peleas-alterada trataba de buscar consuelo en acercándose a mi.
—Estupidas…-suspiraba-no se va a arreglar-susurraba.
—Dime algo ¿acaso vas a dejar todo lo que creamos de lado así de fácil, por una razón tan descabellada?
— ¡TE DAS CUENTA DE LOS QUE ME ESTAS HACIENDO!-grite superada- piensa antes de hablar-agarrándola enfadada del brazo.
—Sahian…me haces daño…-asustada- suéltame.
— ¡Rencores, orgullo, estupidas peleas!-la zarandee-dejar todo de lado tan fácil por ideas descabelladas.
Estaba furiosa, como se le ocurría reprocharme aquello a mi, cómo.

—No entiendo, me haces daño-lloraba-suéltame por favor.
— ¿Quien fue la que se fue, quien fue la que no me confeso todo para ayudarla, quien fue la que volvió donde le hacían daño, QUIEN? me dices todo esto ¡a mí! a mi… siendo que tu eres la orgullosa la descabellada, la que crea la estupidas peleas-la solté.
—Te lo diré-sobándose el brazo- siento haberlo guardado pero no naciste comigo para estar desde el principio en todo, lo siento-se lamentaba.
—No lo sientas, te amo y lo sabes, me duele-baje mi cabeza-me dolió que te fueras con el, me dolió que ¡el! Me lo refregara en la cara, pero mas que nada, me dolió que rechazaras lo que tanto quise darte desde que supe todo-la mire a los ojos- porque no estuve desde el principio pero creo que me gane un poquito de consideración por aunque sea llegar-comencé a llorar.
—Perdóname-tapaba su boca no creyendo que estaba llorando- no era mi intención, hasta dudaba que me tocara algo tan bueno en la vida-sollozaba- no me culpes por no saber mantenerte cerca.
—El día de furia paso, ya solo quedan las migas de mi resentimiento, nunca me he podido enfadar contigo, tampoco supe como hacer para que te quedaras, pero lo más cercano a ello lo rechazaste.
— ¡Tenía una razón entiende!
—Nunca la supe y la verdad en que ya no me interesa.
—No me dejes…por favor Sahian….no me dejes sola ahora que te necesito tanto.
— (No me mires así…) No creo que vuelva a ser lo mismo…no se…
Ignoraba si seria o no lo mismo, estaba dolida, muy dolida y necesitaba tiempo, no podía ser paciente como siempre y guardarme los reproches hacia ella, ya no podía. Quizás esto sería solo un triste recuerdo y seguiríamos juntas pero necesitaba tiempo y que mis palabras no la hirieran tanto porque ya no las podía guardar.
— ¿¡Por que tienes que ser tan orgullosa!?-intentando abrazarme.
—Sabes bien que contigo nunca lo fui-alejándola.
— ¡Entonces no digas no saber si te amo, no lo digas!-grito alterada.
—Ahora no lo se y ya aléjate, no te voy a consolar mas, es una perdida de tiempo ¿que no entiendes?
— ¡Pero Sahian!-intentando acercarse-mírame, estoy aquí ¿de que perdida de tiempo me hablas? -caían sus lagrimas.
—Pero nada Alicia, por favor, termina con esa patética fachada de dolor, madura, las cosas pasan por algo-retrocedí- acepta tu mísera vida y que eres una tonta que no sabe lo que hace y quiere.
—Pensé que me entendías-tristemente sorprendida-pensé que como me entendías te quedabas conmigo…-mirándome perdida.
—Lo hago pero ya es demasiado y que te quede claro que si creo me amas o no es cosa mía, ya para con todo este teatro.
—Te…te amo y aguanto lo que sea por ello, pero si me tratas así todo el tiempo no…no pienso tragármelo-me miro triste- LLEVO TODA MI VIDA ACEPTANDO HUMILLACIONES, no se que te paso-mirando a otro lado- pensé lo entenderías, estaba dispuesta a aceptar lo que sintieras, pero esto es demasiado, NO VOY A ACEPTAR QUE TU, precisamente tu ME HUMILLES-me miro dolida.

De pie y embroncada por ser guitoneada me quede viendo correr a Alicia, no me podía dignar a seguirla de tanta furia que tenia, de tantas cosas que le quise gritar como niña pequeña para no sentir que había perdido.
Me puse a gritar, histéricamente grite y me deje caer llorando de rabia, no me entendía, la amaba pero tanta maldad en esas palabras, no entendía porque tuve que decirle eso, esperaba que mi grande y estupida boca se callara y no agravara nuestro estado pero no fue así, logre hacerla sentir miserable, logre tratarla como basura ¡YO! Yo…quien mas la ama. Nunca he entendido por que siempre me cuesta tanto comprender y dejar pasar las cosas, sabía que tenía que hacerla sentir algo culpable por haberse ido y haber terminado mas herida, pero con eso bastaba, no se porque mierda llegue tan lejos, ahora cómo me retracto, cómo le suplico de manera convincente para que me perdone, para que no crea que estaba jugando con ella. Cómo curo la peor de las heridas que ha tenido y que precisamente quien era la encargada de ayudarle a sanarlas se la abrió.

No recuerdo todo tan claramente ya que fueron los segundos o minutos u horas mas borrosas de mi vida, pero luego de decidirme a ir y pedirle perdón baje corriendo y mire a todas partes, la busque a gritos pero no la encontré. Recuerdo que ya el agobio se había intensificado, estaba segura que no la dejaría escapar, le pediría disculpas sin dejar pasar tiempo como siempre, no cometería el mismo error y lo que fuera a decidir sobre mí lo aceptaría, pero odiaba ser la culpable de que no pudiéramos estar más juntas y tenía que hacerlo bien esta vez.
Esa tarde salí corriendo del colegio hacia su parada ya que de seguro aguardaba ahí, pero al llegar no estaba por ningún lado, estaba vacío, desierto. Me quede estática, iba a correr a donde fuera y no pude, me quede oyendo como mi respiración le daba paso a una canción que había en algún lugar (Let me kiss you-morrisey) canción conocida que destilo mis lagrimas “SAY, WOULD YOU LET ME CRY ON YOUR SHOULDER” (dime, me dejaras llorar en tu hombro) fue lo que oí-No te lo permití-respondí entre lagrimas a la parte de la canción- no te lo permití... — Me volví creyendo se había quedado en el colegio, le pregunte a Antonia quien no sabia y me sugirió buscara por el parque llegando a los departamentos porque ella estaba viviendo ahí, mientras ella buscaba por los alrededores. No me quede para pedir explicaciones de porque el departamento y salí para allá.

A pocas cuadras del parque un accidente, se había aglomerado mucha gente y el humo de los vehículos que al acercarme vi volcados impedía respirar. Yo detestaba quedarme mirando o siquiera asomarme porque me pensaba una molestia, así que un tanto en shock camine rodeando y esquivando a los mirones hasta llegar a la entrada del parque. Me quede parada intentando no voltearme, estaba acelerada, tanto grito y caos colectivo me tenían casi sin aire por el esfuerzo para no ver sangre o algo fuerte. Seguí caminando; “I´VE HEARD THAT YOU´D TRY ANYTHING TWICE” (he oído decir que probarías lo que fuera al menos dos veces) era lo que seguía de la canción retumbando molestamente en mi mente. Al segundo paso desde el ultimo gentío se oyó como llamaban a los bomberos, paramédicos o lo que sea había llegado, alegando que había otra herida. Un escalofrío me recorrió la espalda de tan solo imaginarme la escena y cerré con fuerza mis ojos apretando los puños —Alicia…no lo probé dos veces, no tengo que perdonarte lo siento— antes de siquiera pensar en irme me abalancé entre la gente. Una corazonada, mi vida queriendo castigarme….nunca lo supe, pero una vez llegue al centro que rodeaban todos no pude emitir alguna palabra.

— ¡¿Niña que te sucede?!-me gritaban- ¡Ey niña! ¿¡La conoces!? ¡¿Responde la conoces?!

Claro que la conocía, me deje caer completamente pasmada, ahogada, desconcertada de rodillas junto a ella.

— ¡PARAMEDICOS! ¡DEJEN PASAR A LOS PARAMEDICOS!-se oía gritar a lo lejos a las personas que miraban a los otros heridos.

Mujeres mayores entre llanto pedían a gritos a alguien para ayudarla, el ambiente de caos se masificaba al notar el retraso de ayuda llegando hasta los golpes con las mínimas autoridades de orden que habían llegado. Yo a gatas me acerque tomando su mano y lavando con mis lágrimas la sangre de su rostro, intentando no creer lo que veía o despertar de esa horrible pesadilla.
Nunca comprendí cómo ni porque, pero sentí a cada segundo como inevitablemente la perdía y se llevaba conmigo la vida que derrame junto a ella queriendo que la tomara. Su rostro…sus ojos inundados en lágrimas y fijos en los míos me invadían con su miedo, comencé a mirar para todos lados, quedándome en cada rostro que en silencio notaba que yo si la conocía y que esperaba digiera algo. Volví reiteradas veces mi vista a Alicia y luego a la gente, cuando empecé a oír como su respiración pasaba a gorgojes en intento de respirar me sentí morir, sentí un miedo horrible, la misma adrenalina se encargaba de inmovilizarme, de dejarme sin ningún sentido ¿Como lograba que respirara? mi llanto se atiborraba borrando mi visión, la oía ahogarse y me ahogaba con ella. Perdí mi noción de la realidad aun estando junto a ella, el miedo de no oírla mas enmudeció mi mundo, todo a mi lado daba vueltas fugaces sin emitir ruido ¿Dónde me estaba yendo? ¿Que pasaba conmigo o mas bien que pasaba con el mundo que se encargaba tan cruelmente de mostrarme lo inservible que era, y los imposible que resultaba cualquier cosa que quisiera hacer por ella.

—Alicia, Alicia ¡ALICIA!…resiste-acurrucándome en su pecho-no me dejes…-susurraba-no me dejes, no me dejes... ¡NO!-se abrían mas sus ojos-No te vayas…
—Niña-me tomaban para alejarme- no la aprietes, escucha levántate-alejándome de ella.
— ¡Déjenme en paz!-gateaba otra vez a ella- Alicia no me hagas esto por favor —lloraba—¡¡Alicia Resiste!!…lo siento tanto, por favor resiste, ya no vuelvo a hacer esta estupidez pero por favor aguanta…-le decía al oído-aguanta…-me alejaban-¡¡alguien ayúdeme!! Por favor….-me volvía peso muerto para que no pudieran llevarme lejos de ella- que le están robando su vida por mi culpa (con un hilo de voz).

Los paramédicos llegaron, en sus rostros se veía la impotencia tanto como en los nuestros, se acercaron, tomaron pulso, comprobaron estado, la magnitud de las lesiones, lo irreversible de la situación que se le escapo al que estaba a mi lado y no pudo mas que esconder su rostro al notar que lo había oído rendirse antes que todos.
Tomaron a Alicia la subieron a la camilla y me dejaron ir con ella ya que prácticamente no le solté la mano y amenace con que los perseguiría a cada uno para matarlos si moría en sus sucias manos — Estaba superada, no sabía lo que decía—. En el transcurso al hospital no me dejaron acercarme, había una paramédico que me tenía sujetada y que al notar que su compañero se rendía y yo lo notaba—Era el mismo de fuera— me inyecto seguramente un sedante, me resistí a que esa maldita droga me hiciera efecto, quería mirarla, ver que se pondría mejor, no quería perderme nada de ella.

— ¿Por qué me duermen?-pregunte borrándome completamente sobre la paramédico.

Desperté sobre una camilla en un pasillo del Hospital pienso que horas mas tarde, la paramédico se había quedado conmigo y al verme despertar quito los mechones que cubrían mi rostro, mientras trataba de incorporarme todos a mi alrededor corrían, hacían sus cosas, yo no existía y según lo que recordaba Alicia tampoco. A tumbos llegue a un mesón en donde iba a preguntar que había sucedido, pero sin siquiera pronunciar una letra aparece Antonia, mis padres y las demás chicas, la paramédico me quiso levantar pero lo pensó mejor y se acerco a mi familia para contar lo sucedido. Yo cubierta de sangre al ver la cara de Antonia me largue a llorar impidiéndole a todos que se me acercaran, no entendía por que me tuvieron que sedar, por que no me dejaron estar con ella hasta el final, por que no me dejaron si quiera disculparme.
Intente salir corriendo y buscar al maldito que me inyecto, lo quería matar, quería acabar con todo el mundo, no me importaba condenarme si ella volvía. Mi padre me sostuvo, soporto mis arañazos, mis gritos, mi poca resignación a que ya ni siquiera la vería de lejos, no entendía ¡no quería entender! La quería a mi lado, como hasta hace una semana, que costaba, solo eso pedía, la quería conmigo…que costaba.
Me pensé ilusa en ese momento que sentí las lágrimas de mi padre en mi cabeza, no volvería ni aunque hiciera un pacto con el diablo, todo ya estaba a otro nivel de todos, ya nada podía ser ni mínimamente intervenido por mi, ahora ya simplemente ella existiría donde en definitivo no podría alcanzarla jamás.

Me llevaron a casa luego de hacer los trámites pertinentes en el Hospital. Recuerdo que allá antes de regresarnos, mientras miraba a las chicas desoladas en otro rincón llorando, Alejandra llego con Demian y avisadas por las demás para que no se me acercaran solo Demian acato y Alejandra se arrodillo frente a mi. Mientras me hablaba ahogada en lágrimas, me zarandeaba y a veces creo me gritaba no podía evitar mirarla, pero nada me calzaba, sentía frío, necesitaba tanto despertar de aquella pesadilla, ya había entendido, era suficiente castigo, ya no volvería nunca a comportarme así, pero quería despertar de una vez.
Ya en casa yo no me entere de nada, ni siquiera oía, me costaba respirar, me dolía el alma de pensar que no estaba, que no estaría más, que ahora solo la encontraría a metros de tierra y sueños de mí.
A ratos oía que llegaban mis padres, luego Antonia, gente que no conocía, todo era un caos, los tramites me imaginaba se complicaban o la verdad estaban algo superados por la situación, me importaba poco
— ¿Pero por que ella no llegaba? -Comenzaba a llorar- ya quiero despertar.

Antes de acabar ese día, sin poder contener la incomprensión me deshice llorando, no podía parar, me era inexplicable, increíble lo que había pasado, me sentía tan culpable, quería acabar con mi vida por ser la responsable de terminar con otra que llevaba luchando desde hace mucho. No quise saber nada más de nadie, oír, sentir, o mirar a la cara todo lo que se relacionaba con ella. Dormir, era casi una idea descabellada, a penas podía, pero cuando caí en cuanta que deseándola viva no hacía mas que llorar de impotencia, los sueños idealizados de mil maneras en mi cabeza fueron la triste solución. Al principio me preguntaba cómo cerrar los ojos si solo soñaría con lo que ya no podía pasar, sabía que viviría idealizándola, porque resultaba imposible si quiera pensar que ya no estaba, olvidarla jamás—Lo tenia mas que claro— el amor no se iba a marchar nunca, pero me resigne solo a tenerla cuando estaba muy oscuro.
No tarde en entrar en un estado de negación absoluta, era la principal responsable, pero aun así al hacerme involucrar forzándola a que me contara cosas, incitándome a llegar más lejos, comprendí herradamente que ellos potenciaron todo esto y francamente los detestaba como a nada.

Al pasar los días no salía de mi habitación, me era imposible aun dejar de llorarla, no quería ver a nadie y el que no haya asistido a su funeral lo agrandaba todo. Me costaba pensar hasta en lo que haría al siguiente día porque no tenía intenciones de llevar a acabo alguna acción, sin ella me quede estancada, todo lo que pude haber querido para mi futuro la empezó a incluir a ella a penas la conocí y ahora que no esta…no se que hacer.

Durante la semana fueron las chicas a tratar de sacarme de la habitación pero me encargue de dejarles claro que no las necesitaba mas, las trate como se merecían por ayudarme a querer hacer imposibles, eran un estorbo, solo podían mortificarme tratando de inculparse, nada mas.

— ¡Antonia!-la abrazaba mi madre- que bueno que viniste estamos desesperados.
—No ha habido suerte…-respondía Héctor.
— ¿Nada?-angustiada-esto ya es demasiado me preocupa.

En ese tiempo mis padres aun estaban a kilómetros de mí, a pesar de que me ayudaron en lo que les pedí en ese último periodo que estuve con Alicia. Recuerdo que ni siquiera se atrevían a preguntarme si quiera algo, se veía su preocupación pero yo los detestaba tanto, porque también fueron los culpables de mi pena, que llegue a pensar que si no me hubieran sacado del lado de mis abuelos no hubiera conocido a Alicia y no estaría sufriendo así.

— Sahian, por favor abre la puerta te lo suplico.
— ¡Antonia ya déjame sola! Que no entiendes que no me sirves para nada-golpee la puerta-no me sirves nada porque…porque ¡Porque exclusivamente tú, crees que me conoces y que así puedes leerme como la palma de tu mano! —Susurros- y fuiste tu la que me hizo creer que podía hacer cosas que terminaron en esto-lloraba.
—Pero Sahian escucha, entiéndeme (no es fácil para mi también)
—Ya…no te quiero oír nunca mas… ¡desaparece!-grite- si no la puedes traer de vuelta desaparece…

Pasó un mes y no tenía intenciones de mejorar, pero ya no me la pasaba encerrada en mi habitación, aunque tampoco le dirigía la palabra a alguien. Fui obligada a salir de la habitación según escuche gracias a Antonia y obligada a comer y no pasar desapercibida; aunque pesadeses fueran las únicas que salían de mi boca.
Se acercaba la fecha para entrar ahora al Liceo y de solo pensar que estaría rodeada de la escena que nos presento me desarmaba. Por la misma razón le exigí a mis padres me cambiaran de ahí y así se hizo, no objetaron nada, solo se encargaron de poner sus firmas y entregarme el uniforme, no me dolió dejar a todas atrás, ya nada me dolía mas que haberla perdido.
Cuando comenzaron las clases pensé en desertar, en no perder mi tiempo sentada ahí, tenía un resentimiento contra todo que me impedía hasta pensar en mi. Como no tenía contacto con mis padres e ignoraban lo que hacía comencé a faltar a clases, empecé yendo a la biblioteca— Que looser era— no sabía que mas podía hacer, nunca fui problemática. Leí un montón de libros relacionados con las materias por lo que en ningún momento me atrase, era conveniente, me ayudaba inconscientemente aunque quisiera lo contrario. Obtenía buenas calificaciones en los exámenes aunque solo haya aparecido para ellos, mi asistencia me hacía peligrar pero a quien le importaba. Me la pase así la mitad del año, hasta que por esas casualidades de la vida y como lo dicen todos “lo malo siempre llega en el momento en el que eres menos capaz de evitarlo”
Lo que resto de año me la pase en lugares de mala muerte con un grupo de “rebeldes” que habían en el Liceo, ahí conocí literalmente de todo y a una chica, Laura, bueno a varias. Si bien todas afirmaron con sus novios a su lado que eran hetero y todo el cuento, dude un poco cuando fácilmente las atrape en mi maldito juego de rencor. Hice y deshice, si mis padres se hubieran enterado quizás la paciencia que me tenían para entonces se hubiera esfumado. Las peleas no tardaron –Nunca lo hicieron para mi- y fuera de las que nos buscábamos como “grupo” mi mismo grupo me las proporciono también; mas bien los novios de las chicas al enterarse que me las había levantado en sus narices, mientras yacían drogados y alcoholizados en donde se les pegara la gana.
Tengo que decir en mi defensa que ya después de haber recorrido un largo camino a malos pasos me harte- Y de los golpes- lo sentí igual de ilógico que todo lo demás, no me lleno ni al principio ni al final, solo lo hice porque como esa escoria de la sociedad; nos llamaron muchísimas veces así, no me pedían explicaciones de nada, no les importada mi pasado ni presente y que hablar del futuro no me hacían enfadar tan a menudo.

Bueno lo de Laura fue algo diferente y por eso creo merece algo mas de dedicación. Ella era la del grupo que no tenía novio y que no me causo golpes. Yo como típica niña problema le llame la atención, nunca me preocupe de saber que era lo interesante que tenía como para que se metiera conmigo pero sucedía. En un principio solo fue sexo por diversión según ella y yo pos no decía mucho ya que mi lenguaje era limitado en ese tiempo y pensaba igual. Pero al pasar el tiempo, coincidiendo justo en la golpiza de los novios de las chicas del grupo, donde descubrió que no solo me divertía con ella, me di cuenta que ya no era solo por diversión de parte de ella. Como sabrán lo maldita floreció después de perder a Alicia, pero no es que fuera experta ni mucho menos, solo me dejaba llevar, para no pensar.
Tengo que admitir que no me paso desapercibida cuando la conocí, me había vuelto una maldita pero nunca la trate mal cuando me dedicaba un poco de sentimientos-Que tanta falta me hacían, pero no de ella- era alta al igual que yo, su cabello escandalosamente rojo, (parecido a la chica de Paramore) piel blanca, voz imponente, la debilidad de cualquiera, pero no la mía. Siempre intuyo que algo me había pasado, no por nada llegaban todos los aproblemados a ese grupo, pero como no había nada serio, como me encargue de aclararlo en un principio entre las dos, no preguntaba, se limitaba a lo que nos convocaba y después yo me iba o ella lo hacía. Tengo que admitir que no me percate de lo que ella sentía hasta el día de los golpes, recuerdo que luego de ese día, toda golpeada y apoyada a una muralla de la calle trataba de sostenerme en pie para no cargarla tanto y recordé que sus abrazos, su modo de dirigirse a mi, la forma en que desde hace un tiempo me ¿quería? Había cambiado, era mas condescendiente conmigo, ya no se iba luego de hacer el amor comigo ni quería yo lo hiciera, cuando me encontraba en algún lugar me abrazaba fuerte, no le interesaba nada, solo se ocupaba rápidamente de atraerme a ella, ya que era la única forma y razón por la que me había conocido. Recordé entonces a Javiera, ella me dijo que cuando más la necesitara aparecería, esta era la prueba de que eran solo palabras, recordé entonces a todas, pero escupiendo sangre los teñí de rojo y emprendí camino al departamento de Laura con Laura.
Luego de curarme note su semblante preocupado y dolido, ya había entendido todo pero no quería hablarlo, se supone que esto no nos pasaría porque no éramos nada, porque así lo quise y ella acepto.

—Lo siento…dije ya harta de su silencioso dolor.
— ¿Por qué? si no hay nada entre ambas, así lo aclaraste y acepte-ocultando su tristeza.
—No te hagas la valiente, se lo que pasa, puedo notarlo, seré una basura pero aun no muere por completo esa parte de mi que se preocupa.
—Mejor no digas más porque lo agravas todo y no hay para que dar cabida al tema si ninguna siente nada por la otra.
—Yo siento Laura, me gustaría fuera lo mismo que tu, pero no lo consigo-la mire triste.
—De que hablas yo…yo no-dudo al ver que la abrazaba.
—Siento haberte llevado a esto, creo que será mejor terminarlo aquí.
—Espera no-se separo un poco-yo no tengo problemas en seguir, no he dicho que me moleste ni nada
—Pero te duele, ya no puede esconderse, se te nota-la mire-es tus ojos, actuar, tu voz…-susurre.
—No importa, puedo resistir…-me beso confirmando todo.
—No puedo dejar te hagas daño conmigo porque nunca te voy a allegar a querer como tu a mi, nunca-repetí alejándome.
— ¿Por que eres así de fría, pero a la vez tan molestamente dulce, preocupada y dócil?-me miraba algo enfadada.
—Cosa mía, no voy a ahondar en mí contigo.
—Déjame ayudarte a salir
—Tanta ayuda me dejo así-respondí agresivamente.
—Yo no me iré a ningún lado Sahian-dijo como leyendo mi mente.
— ¿Me quieres?
—Si-se sonrojo- casi desde que empezamos, te había visto sola, había oído de ti en los castigos, no llegue por casualidad, bueno al grupo si, pero que me acercara a ti de repente no lo fue porque siempre tuve curiosidad de ti, tu aura, tu forma de ser, tu pena.
—Olvídame, no pienses así en mi, es mejor-hice ademán de marcharme.
—Espera, si no correspondes no me importa, sigamos como hasta ahora-quito mi chaqueta de mi mano- al menos no te vayas así de lastimada hoy y aprovechas de pensarlo-escondiendo sus ojos bajo su flequillo pegado a mi frente.
—No me iré porque si llego así me mataran, pero prefiero que no nos veamos más después de hoy, no necesito pensarlo mas-me aleje- lo que menos necesito es pensar mas.

Sucedió como lo pedí, nada mas de acercamientos, fue lo mejor que me paso luego de perder a Alicia pero no lo suficiente para remplazarla o hacerla doler menos. Hubo noches en que coincidimos en los mismos lugares y aunque ella se acercaba yo no tardaba en besarla cortésmente y huir, todo era mejor para ella sin mí. En ese entonces así lo creí, hasta que me entere de que por varios intentos de suicidio sus padres se la llevaron con ellos a no se donde. Estuve tan empecinada en mi que olvide que ella también tenía problemas ¿de que? No se, pero me demostraba lo miserable que seguía y seguiría siendo así como iba.


Comencé a ceder un poco mas en mi actitud casi a finales del segundo Año en el Liceo luego de todo lo pasado, ahí fue cuando empecé a hacer de tutora, a ayudar al que lo necesitara (suena cutre lo se) con alguna duda de materia o algo así—Necesitaba redención— nunca interiorizando mucho, solo lo ayudaba y listo, no quería amigos ni nada que me causara mas dolor, por algo no mantenía ningún tipo de contacto con los anteriores. Así fue como conocí a unas chicas en especial que fuera de todos mis intentos por no entablar vínculos de amistad, se esforzaron solo un poco mas que el resto y consiguieron mi paciencia.

Cuando pude tocar el tema de Alicia hable con mis padres y les pregunte sobre los trámites que se hicieron ese día. Toda familia de ella era desconocida, además como ignoraba todo lo que paso luego de ese día en el hospital porque me encerré en mi mundo de rebeldía, luego quise urgentemente haber vuelto el tiempo atrás y no haberme ausentado para ella aunque ella iba a estarlo para mi lo que me restaba de vida. También me entere, de que ya para cuando peleamos no se quedo en su casa, sino que con la ayuda de Alejandra se alquilo un departamento. Me demore mucho en poder aparecerme por ahí y para cuando me decidí y llegue mas allá del umbral de la puerta, fuese lo que fuese que hiciera en el día, terminaba arrodilla junto a las cajas sin desempacar y lo mínimo de su aroma que se esparcía en lo que iba a ser su habitación. Pensar que si la hubiera oído se hubiera evitado ese desenlace que me daba vueltas cada que la recordaba, además me hubiera enterado por su propia boca de esa gran razón para haberme dejado por ir con víctor y se hubiera ganado todas las atribuciones de golpearme por tratar de hacerla pagar un poco. Fui estupida en ese momento y lo sigo siendo.

De Víctor solo supe que quedo condenado al Menos por diez años, no alcanzo a matarla (directamente) dijo la Juez, por lo que no se llevo todo lo que merecía en cuanto a condena. De hecho si no hubiera sido por Demian, quien fuera de todo lo que le grite cuando intento hablar conmigo, dio la declaración más importante para hundir a Víctor según me explicaron; porque tal como lo llegue a imaginar el era mas cercano de lo que creí. Era la razón de que Alicia soportara tanto, era la respuesta que quería ella para empezar su vida, solo quería saber si en verdad no estaba tan sola en el mundo, si era verdad que había alguien con quien dejar de lado todo sacrificio y contarse como familia, él, su hermano.


Fin ?299
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Lucai
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   21/6/2011, 11:07

quede como niñas traumada no pede ser vale T_T
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JACKY
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   21/6/2011, 14:31

dios tantas emociones de golpe no se vale,
por favor tienes que continuar sii? onegaii
no es posible me deaste llorando
sniff,sniff
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   21/6/2011, 23:59

definitivamente no me habia equivocado. este capitulo me saco mas que lagrimas, tuve que leerlo por partes.

ah Mi Alex, no se como le haces, ni como es posible que tengas ese talento de transmitir tantos sentimientos atravez de tus palabras. es realmente maravilloso.

me dio curiosidad algo, sabes. el que incluyeras a un personaje como Laura no lo veia venir y a quedado muy bien.
ya me dejo de parloteo.

beso grande, te me cuidas, si?

bye!

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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   27/6/2011, 13:30

ais escribió:
definitivamente no me habia equivocado. este capitulo me saco mas que lagrimas, tuve que leerlo por partes.

ah Mi Alex, no se como le haces, ni como es posible que tengas ese talento de transmitir tantos sentimientos atravez de tus palabras. es realmente maravilloso.

me dio curiosidad algo, sabes. el que incluyeras a un personaje como Laura no lo veia venir y a quedado muy bien.
ya me dejo de parloteo.

beso grande, te me cuidas, si?

bye!



Pense que el haber dejado desde el principio sabido de que moriria, iba a amortiguar un poco las emociones...veo que me equivoque XD

Lo de laura tiene un motivo como todo ;) ademasde que...na, mejor lo dejo para descubrir.
Ahora que finalizare el otro tiempo y hare reaparecer a ciertos amigos espero se una todo entendiblemente ya que se me olvida lo que se me ocurre mientras voy de aqui para alla en la calle.

Gracias por leerme.
cuidate tu :)
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   27/6/2011, 13:30

JACKY escribió:
dios tantas emociones de golpe no se vale,
por favor tienes que continuar sii? onegaii
no es posible me deaste llorando
sniff,sniff


Porsupuesto que la continuo ;)
siento hacerla llorar gracias por leer
cuidate!
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   5/7/2011, 00:00

ya quiero la continuacion entonces!

jeje

besos Mi Alex
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   31/7/2011, 23:38

Dios, alex... en verdad creo que no sirvio de nada el que nos hayas avisado que ella moriria.... no pare de llorar en toda la continuacion....creo que senti todo eso que sintio sahian al verla ahi tirada porque yo tambien perdi a al6uien sumamante preciada para mi y esto fue como volverlo a vivir.... tu historia es excepcional, nunca dejes de escribir como lo haces.... espero y la continue seh?? quiero saber que pasa en el otro tiempo y ps como tu dices todos los cabos suelto... bye
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   1/8/2011, 11:22

Hare lo posible para tenerles en la semana lo que sigue señoritas.
siento la tardanza pero el mundo gira y yo me mareo.

saludos bye.
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   1/8/2011, 11:23

Ekaryl escribió:
Dios, alex... en verdad creo que no sirvio de nada el que nos hayas avisado que ella moriria.... no pare de llorar en toda la continuacion....creo que senti todo eso que sintio sahian al verla ahi tirada porque yo tambien perdi a al6uien sumamante preciada para mi y esto fue como volverlo a vivir.... tu historia es excepcional, nunca dejes de escribir como lo haces.... espero y la continue seh?? quiero saber que pasa en el otro tiempo y ps como tu dices todos los cabos suelto... bye



Siento haberle traido a la memoria sentimiento tan insensato...en verdad :(
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   1/8/2011, 20:06

tranquila..... pero eso si eh----- sube la contiiiiii
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   4/8/2011, 13:54

Y continua!
Gracias por los comentarios chicas me alegra soporten la espera.
Siento mucho la demora, la verdad habia olvidado que tenía avanzado este tiempo.

En fin espero les guste.


Para orientar.


Al día siguiente Sandra me llevo el desayuno a la cama y mientras comíamos me dijo que había hablado con cierta psicóloga; sin nombrarme a mi claro, y que como se encontraría hoy domingo arreglando papeleos en el Colegio iría a verla. Yo trague saliva ya que si bien quería verla porque cuando me la nombró el otro día me invadió la curiosidad de saber que tanto había cambiado, si seguía tan loca como siempre, si me…odiaba, y cosas así. No me sentía con la personalidad ni el coraje para hacerlo ahora mismo y no estaba segura tampoco si llegaría alguna vez esa personalidad.
Sandra dejo a mi elección el si iba o no donde Antonia, por lo que mientras yo miraba como se paseaba de aquí para allá ordenando y preparando su ropa para darse un baño e irse, inhale profundo y dije que la acompañaría.
Así busque unos jeans negros, mis zapatillas rojas, mi polerón Gris con capucha y una bufanda para ayudar a mi personalidad a no sentirse intimidada.
Ya resignada me metí al otro baño y procure demorarme lo menos posible, baje luego a hablar con mi madre para que supiera donde nos metíamos y antes de sentirme lista nos subimos a la moto y partimos


Los nervios estuvieron bajo control hasta cuando me vi en la puerta del Colegio petrificada. Quizás todo el nervio por Antonia me hizo olvidar de toda la historia mía que había tras estas paredes y ahora que los nervios cedían los recuerdos gobernaban.
Solté la mano de Sandra que comprensiva a paso lento se adelanto solo un poco de mi que en ese instante respiraba hielo y caminaba a paso mucho mas pausado para dejar que todos los recuerdos de besos, peleas, roces y caricias furtivas volvieran a donde pertenecían antes de que decidiera deshacerme de ellos, a mi.
Al aterrizar note que Sandra ya había entrado a la oficina de Antonia, lograba oír escondida junto a la puerta la eufórica manera de saludar, lo enérgica que seguía siendo su voz, pero lo madura que se había vuelto también. Lo atinado de sus comentarios y lo morboso que si bien dejaba escapar al último se convertía siempre en la pregunta que mas rápido contestábamos para desmentir sus osadas conjeturas.
Me asome un poco para verla y me encontré con que sentada dando la espalda a la puerta se entretenía riendo con Sandra. De apoco me acomode en el marco ya sin dejar escondido nada y me decidí a oír lo que contaba, lo que había hecho el fin de semana pasado, la razón por la que estaba ahí un domingo… y así surgió la pregunta del millón.

—Y tu mujer –prendió un cigarrillo-¿Qué te trae por aquí además de mí?

No cambiaba, leía mentes cuando la conocí y seguía haciéndolo aun.

—Pues veras-respondí desde atrás con mis brazos cruzados y apoyada en el umbral de la puerta- la traigo yo.

No tardó en voltearse en el sofá y quedose unos segundos analizándome hasta que se vio segura de lo que miraba. Yo me pare firme en el mismo lugar y tome aire para aplacar el frío que me recorrió al no oírla decir algo más y solo dejar que me mirara.

—Sahian…-dejo caer unas lagrimas.
—Eh, yo, Antonia por que lloras maldición, no venia preparada para esto -me acerque y luego me detuve al primer pasó.
—Veo que se te quito lo ingenua-rió maliciosamente mientras apagaba el cigarrillo y secaba sus falsas lágrimas.
—Tengo que admitir que caí otra vez-metí mis manos a los bolsillos.
—Vaya que creciste-me rondaba sin quitarme los ojos de encima- y estas preciosa-sonrisa- los años no pasan en vano.
—Tu sigues prácticamente igual-dije seria.
—He conservado cosas, es increíble-seguía mirándome- te veo y no puedo evitar pensar-empezó a susurrar- como se vería Alicia…-cambio drásticamente su semblante.
—Es inútil pensarlo-respondí tragándome las lagrimas.
Nunca me había hecho tal pregunta para no volver a idealizarla, para no llorar.
—Se que lo que digo es algo tonto pero si sigues guardándote cosas no harás sentir aliviado a nadie.
— ¿Tonto? Sigues sabiendo lo que me pasa sin siquiera haberme visto por años, no es nada tonto.
—Te he visto, te vi de lejos cuando decidiste estar sola y te hundiste en libros, en su muerte. Te vi paseando, te he visto muchas veces pero después de lo que dijiste sobre las personas de tu alrededor dudaba tenerte aquí otra vez.

Flash back

— Sahian, por favor abre la puerta te lo suplico.
— ¡Antonia ya déjame sola! Que no entiendes que no me sirves para nada-golpee la puerta-no me sirves nada porque…porque ¡Porque exclusivamente tú, crees que me conoces y que así puedes leerme como la palma de tu mano! —Susurros- y fuiste tu la que me hizo creer que podía hacer cosas que terminaron en esto-lloraba.
—Pero Sahian escucha, entiéndeme (no es fácil para mi también)
—Ya…no te quiero oír nunca mas… ¡desaparece!

Fin flash back

—Estas enfadada conmigo, lo entiendo-agache mi cabeza.
—Por lo visto hay cosas que no cambian, eres especialista en sacar conclusiones erradas, no, no estoy enfadada contigo ni mucho menos, de hecho pensaba que tu lo estabas conmigo aun.
— La verdad es que se me borro la mente luego de que pude controlar el sonido de mi llanto, así que eso es imposible-reí irónica.
—Me…me sentí tan culpable con tu llanto esa vez, era tan desgarrador lo pausado de tu respiración, como intentabas parar reteniendo el aire y oía luego como te ahogabas y tosías prosiguiendo los sollozos.
— No lo Podía controlar, ni siquiera me acuerdo de haber estado consiente durante todo el rato que llore por día-sonreí.
—Sahian yo por todo lo que sucedió quise incluso dejar el país, carrera, vida, todo… me sentía un fracaso.
En ese tiempo Samanta me decía que tenía que seguir, que las cosas pasaban por algo pero fue tanto lo que caí, que decidí dejar que se fuera porque solo sufría conmigo. De hecho cuando se fue comprendí que no me quedaba nada, que empezaba prácticamente de cero y así me levante otra vez, ya casi al término de las vacaciones de invierno, en Julio.
— ¡Tanto! digo, lo siento (maldición)
— Conocí a Sandra al volver y cuando supe que te cambiaste de Colegio tuve ganas de ir y hacerte entender lo mismo que me paso a mi para que te levantaras pero tu madre me decía que temía alterar tu espacio, temía con que si se metían contigo huyeras y te pasara cualquier cosa, te hicieras daño o algo, por lo que solo te observe para calmar su corazón y el de tu padre.
—De eso no tenía idea-tape mis ojos con el cabello y la mano que lleve hasta ellos para cubrirlos.
—Y como ibas a saberlo si hasta lo mas cercano de apoyo que “tienes” lo alejaste kilómetros.
—Es que…
—Es que nada Sahian, fuiste egoísta, solo pensaste en ti, creíste que eras la única que sufría y no viste el caos que dejaste a tu alrededor.

Ahora todo se iba en mi contra en la conversación, de hecho pasa a discusión.

— ¡Lo se! Nunca he sabido como no dañar a la gente que amo, nunca aprendí y-
—Esas no son excusas, porque llorabas, sentías, te dolía ¡compendias! Por eso siguen siendo excusas.
—Si…pero lo cierto es que ya no quiero llorar mas por ella-se humedecieron mis ojos al decir “ella”- me ha costado demasiado-tome aire-decidirme a empezar… a seguir, mucho.

Levante mi vista para mirar a Sandra, no quería preocuparla con la pena más grande que había tenido en mi vida, no quería que me preguntara por que guardaba pena tan ansiosamente. Ella solo sabe la historia común sobre la muerte de una chica, pero ignora muchos sino es que todos los hechos, ya que si bien le conté, omití todo lo que me mostrara aun con pena. Y ni hablar de lo que fue de mí estos últimos cuatro años, eso lo ignora todo el mundo.

—Amor-se acerco susurrando- no te permitas caer, se que no me contaste todo, lo sospechaba y ahora lo confirmo con esto, pero guardártelo es mucho peor.
—Por favor-me levanto Antonia del cuello de mi polerón- ni se te ocurra huir del problema respondiendo de mala manera-me dejo callada- no harás lo que se te de la gana ignorando lo que te digan los demás con enojos y mas llanto.
—Deja de leer mi mente, y ya no hay mas llanto-la mire a los ojos- siento mucho haberte sacado tan bruscamente de mi vida pero era, bueno soy una niña estupida que perdió a quien mas amaba-caían mis lágrimas.
—Antonia suéltala por favor-decía Sandra- por favor, no hizo lo correcto pero la razón es de esas que te hacen cuestionar que es correcto y que no-se interponía Sandra.
—Sandra tu no entiendes lo que pase, lo que pasamos…-apretaba sus dientes.
—Déjala amor, Antonia-apoye mi frente en la suya-yo…simplemente no pude resistir mas.

En ese momento Antonia se abrazo a mí y se largo a llorar, no tenía idea de lo afectada que se sentía aun por todo lo que sucedió, no me lo hubiera imaginado nunca si no lo estuviera viendo. Por lo que ahora mas cuenta me doy que fui muy egoísta al pensar que la única que sufría y tenía derecho a hacerlo era yo, las condene a todas a sufrir por años.

—Te juro que tenía pensado darte unos cuantos golpes si te decidías a aparecer –se aferraba mas a mi- para cobrarme todo el sufrimiento, y ya vez-suspiraba entrecortadamente-ya vez que contigo nunca podré ser mala.
—Por favor no llores más-la apreté- estas bastante grande ya para andar lloriqueando.
—No te hagas la fuerte-susurro.
—No me puedo permitir derramar mas lagrimas Antonia-susurraba también-menos en estos momentos.

Antonia solo me miro fijo y al poco rato los llantos cesaron, pasando poco tiempo a la vez para recordar como hablar. Mi psicóloga no me soltaba y yo solo podía pensar en que ya estaba solucionado el asunto con ella, pero aun era muy ambicioso querer compensar cuatro años en un par de horas.
Sandra me abrazaba y veía acongojada como Antonia luchaba para no volver a llorar al mirarme.
Decidiendo alejarse de mí y dándome perspectiva para proponer a Antonia que luego de que acabara con el papeleo se fuera a mi casa, el momento amargo quedo atrás. Dudó, ya que su animo decayó notablemente, pero no tardo en aceptar aunque para ello quedaban un par de de horas.
Paso un rato y a pesar de que yo no me quería ir, Sandra si, tenía frío y hambre por lo que llame a mi padre quien rápidamente llego y se la llevo a casa, quedándome por mi lado acostada en el sillón de siempre, años y seguía donde mismo, era increíble.

—Y dime Sahian-levantaba una ceja.
—Ya se a lo que vas-mirando el techo-si, estoy con ella.
—No pierdes el tiempo-sonrió.
—De hecho si lo perdí, apenas la conozco hace un mes.
—Cielos ¿Estuviste hasta cuando tragando lo de Alicia?
—Primero y segundo Medio-suspire- como te imaginaras me comporte mas insufrible que nunca, decidí e hice muchas estupideces.
—Bueno pero no reprobaste ningún curso no fuiste tan mala.
—Es lo único que le agradezco a mi mente ya que sabes…-mire por la ventana-dudaba si seguía siendo yo… no mandaba nada de mi.
—No hubiera pasado si no me hubieras alejado-miro los papeles de su escritorio.
—Ya dije que lo siento-dije abrazándola por la espalda-no me culpes por no saber actuar en un momento así-volví al sillón.
—Y como es que Sandra te conoció y se enamoro de ti, porque para haber aguantado tu genio…uff-rió.
— Ella me conoció para cuando solo en… “esa fecha” mi animo cambiaba-dije bajito- y este año se puede decir que solo acarree mas tiempo el mal animo, pero como empecé una campaña de cinismo y me conseguí unas “amigas” y pues al ver mi cara deprimida en esas ocasiones me invitaban a fiestas, en una de esas fiestas la conocí.
—Vaya, no me lo esperaba así la verdad, tu no eres de ese perfil.
—Pero eso es solo la punta del iceberg, prácticamente eso no fue nada comparado con lo que vendría, tenemos tiempo para conversarlo, pero no ahora.
—Eso suena como buen sexo-sonrió.
— ¡Me refiero a lo que vendría luego para conocernos!-reclame avergonzada.
—Recuerdo tu carita cuando me contaste tu “primera vez”-cerro sus ojos con una sonrisa.
—No es como te lo imaginas ya déjalo por favor, son muchas cosas, no presiones mas mi corazón, que apenas estoy soportando tanto pasado dentro de mi presente-suspire.
—No seas tan lenta en procesarlo-siguió su papeleo.
— ¡Oye, Natalia siguió estudiando aquí!-recordé.
—Con ella no será tan sencillo como conmigo Sahian.

Esa respuesta significaba que seguía estudiando aquí, le quedaba este año para acabar al igual que a mi por lo que si no me equivocaba debe seguir de capitana.
Salí de la oficina y fui directo al árbol, estaba completamente desnudo, completamente triste pero solo quería tocarlo. El viento furioso del día a pesar de lo frío era reconfortante porque traía los recuerdos a mi mente menos líquidos, más sólidos y consistentes, podía prácticamente sentir los detalles por debajo de mi piel.

—Es como si siguieras viviendo en todo este lugar…

Camine hacia el gimnasio y se oía ruido, en silencio me metí y me senté en las gradas. Estaba voleibol a un lado y basquetbol al otro, todos corrían, balones iban y venían, me puse a mirar a las chicas de voleibol para buscar a Natalia pero no la veía, no podía haber cambiado mucho por lo que no dudaba en reconocerla pero no estaba.

—No están permitidos los espectadores, distraen a todo el mundo-se oyó una voz sería y algo sexy.
—Lo siento bus-
Me calle al instante, ella se quedo perpleja, yo decidí bajar de las gradas pero apenas me acerque una bofetada me hizo advertir distancia algo tarde.
Cuando iba por la tercera cachetada no pude evitar retenerla y quedarme algo aturdida mirándola.

—Creo que me las merezco, pero tienes la mano muy pesada para soportar mucho.
— ¡Crees que te las mereces!-dijo irónica-esto no es nada comparado con lo que en verdad te mereces.
—Vaya que rencorosa, ya pasaron cuatro años ¿no es demasiado?-la solté.
—Por lo mismo ¡son cuatro años! Los peores de mi vida-decía acercándose para golpearme otra vez.
—Lo siento mucho-baje mi cabeza esperando el golpe.
—Defiéndete maldición-gritaba.

En ese momento todos nos miraban y se alejaron de ahí, por lo visto le temían a la chica que tenía en frente.

—No tengo derecho a defenderme.

Recibí un puñetazo en el rostro, cielos, me dolió muchísimo pero no podía devolvérselo si la razón por la que reaccionaba así era yo.

— ¡Defiéndete!
— Que no…-susurre esta vez.

No tarde en ver mi sangre al pasar la mano por mí ceja, siempre la ceja y el labio, desde que llegué aquí que recuerdo estas cicatrices.
Intente incorporarme un poco ya que se me hinchaba la cara y cuando vi otro golpe venir me hice hacia atrás y sin recordar la pierna me cargue en ella y caí de espaldas al suelo. Natalia no tardo en sentarse sobre mí y aprisionar mis brazos al suelo.

—Mírame Sahian Alessandri.
—No soy masoquista, no quiero ver más dolor.
—Mírame-suplico con el cambio notorio de su voz.

No entendía mucho pero un abrazo siempre es mucho mejor que un golpe, Natalia lloraba con rabia pero entre el llanto me dejaba claro que me había extrañado, que la había pasado fatal, que no se imaginaba como preferí estar sola después de lo que vi, después de quedarme sin Alicia, después de que aleje a todas.
Me apretaba muy fuerte, me mordía el hombro como solía hacerlo cuando competíamos, no evito rasguñarme y yo no resistí pedirle se bajara de mi que tenía la pierna herida.

Seguía siendo la chica dulce de siempre que sabía defenderse, se notaba además que tenía mucho que decirme, mucho que preguntarme y de seguro uno que otro golpe mas para terminar de hacerme pagar, así que le dije que también fuera a mi casa en la tarde. No me respondió pero no quise presionar, era extraño hablarle después de tanto, mirarla y caer en cuenta de que para llegar a lo que es ahora sufrió como todas. Se veía preciosa, si, como siempre, pero ya no confiaba en mí y era evidente, sus ojos no brillaban como cuando me rondaba para enamorarme. Como cuando metía las manos al fuego por mí para defenderme si me metía en problemas como era habitual, sin importarle nada.

Decidí dejarla pensar ya que era demasiado para un día y era su decisión aparecer en mi casa o no, no podía presionar. Emprendí camino al baño para mojarme la cara ya que me ardía un poco, al llegar y mirarme al espejo no me lamente de dolor sino de la cantaleta que me armaría mi madre y Sandra, pero tendría que apañármelas. Mientras me mojaba y miraba por el espejo el fondo, recordé que siempre fui al mismo baño, ocupe el mismo lavabo, me senté varias veces sobre el a recordar cosas, a olvidar otras y luego salía hacia el casino para recoger municiones y luego subir al techo.
Deje de desvariar y al salir me quede en las escaleras del casino mirando hacia la puerta del techo. El único lugar al que no me siento capaz de volver a subir, porque si bien todo el Colegio estaba lleno de recuerdos tanto buenos como no tan buenos, ese lugar tiene el recuerdo más malo, y el último en el que vi a Alicia con vida. Además… que fuera sobre una pelea causada por mi culpa, aun me tienta a pagar mi falta con el mismo castigo que pago ella, la muerte.

— ¡Sahian por aquí rapido!
—Yo…-se humedecieron mis ojos al oír como respondía-no subiré Alicia-tome mi cabeza.
—Pero te extraño, vamos te necesito.
—Tu solo estas manipulándome-empecé a llorar-aléjate de mi.

Me quede sentada, escondiendo mi rostro entre mis rodillas, dije no volver a llorar, pero su voz…su voz sigue por aquí-seque mis lagrimas-es tan fácil cerrar los ojos y volverte a tener cerca. Por eso viví dos años esperando la noche, para traerte a mi lado, para soportar la soledad del día, para no tener que vivir la amargura de aceptar la cruel realidad de que te habías marchado.

—Nunca quise te alejaras de mi…
—Lo supe siempre…
—Pero aun así me mentiste…
—No siempre fue mentira…
— Lo se, pero ya no hay vuelta atrás...

Empecé a caminar a la salida, quizás tenia suerte y encontraba a la ultima persona que hice se marchara porque no compartía lo agradable de las noches para mi, porque era mas persona y sabía sobrellevar mejor que yo las perdidas.

Llegue al café de Alejandra pero para mi mala suerte ya no trabajaba ahí. Pude notar que los bocetos que le hice no estaban, de seguro con lo malvada que solía ser lo destruyo todo por lo mal que la traté y me olvido, aunque son solo conjeturas. Según el chico que para mi suerte no hizo problema para darme la información, solo venia a recoger las ganancias ya que se expandió al centro, no muy lejos de ahí, así que me dio la dirección y volví por Antonia.

— Sahian dond- ¿que le paso a tu cara?
— Natalia-suspire.
— Te lo mereces-se cruzo de brazos.
— Que sincera te lo agradezco.
— ¿No que no llorarías?
— Ella tuvo la culpa esta vez-sonreí triste.
— Cuantas veces oí eso-suspiro-¿Donde fuiste?
— Fui al café a ver si-
—Alejandra no duro un año mas en ese café, decía que ni helados podía vender ya que le recordaban a Alicia, trabajo muy duro y se cambio.
—Ya veo, entonces ¿vámonos?
—Bien vamos-se largo a caminar.
—Espera no nos vamos caminando ven.

La cara de Antonia no salio del asombro al ver mi moto, era una envidiosa y me gusto siempre poder al menos en eso ganarle y esta vez no fue la excepción.

—Linda no-le tendí el casco.
—Mmm...…si, aunque no me gusta mucho el Azul Eléctrico.
—Enserio eres muy infantil, mírate el abrigo que traes puesto ¿acaso es rosa?-reí.

No me dijo más y arrancamos, al llegar a la esquina empezamos a sentir gotas de agua por lo que acelere un poco más, había una parada antes de casa.

— ¿Vas donde Alejandra no?
— ¿Como lo sabes? Me haré un casco de papel metálico para que dejes de meterte en mi cabeza, duende.

Llegamos y el lugar era genial, se había esmerado mucho en imprimirle su estilo. Al igual que el anterior tenia ese aire antiguo pero acogedor, me gustaba. Al entrar se oía música de todos los estilos que poseían contenido (sin reggae). Fuimos atendidas apenas pisamos el lugar por unas chicas preciosas y tipos muy bien parecidos, nos acercamos a la barra ya que también había ampliado sus horizontes y en la noche el lugar funcionaba de Bar.
Mientras terminaba de alucinar con el lugar y antes de preguntar por Alejandra esta aparece y como si predijera el futuro se paro frente a mí por detrás de su barra.

—No me mates-dije al ver su rostro.
—Sígueme-me dijo y luego miro a Antonia.

Subimos a su oficina y ahí comenzó el tercer round.

—Ale quiero agua ya vengo-dijo Antonia.
—Si ve-me miro- ¿y se puede saber a que vienes?
—Ve…ve…ngo a disculparme-titubee.
—Después de cuatro años-dijo en dulce ironía.
—Si, maldición ya cambia esa cara quieres me das miedo-me cruce de brazos.
—Sonrío-Es que asustada te ves monísima.
—Mira no, no se que decirte, de hecho estuve a punto de pasar de largo porque se que aunque ahora te hayas reído eres lo mas rencorosa del mundo y en algún momento me lo cobraras.
— Correcto.
— ¿Que? bueno si-suspire- pero a pesar de que soportare todas las venganzas, te pido disculpas igual, fui…fui una mierda, y aunque lo sigo siendo porque todavía nos se me quita la maldita idea de que estaba en mi derecho, si no hago esto nunca podré entender bien. Hoy en menos de cuatro horas recién comprendo parte de lo que cause, a los que las arrastre y…y si se supone que había amistad no tendría que haber pasado así.
—No van contigo las disculpas y no tengo nada que perdonar, solo tengo que acostumbrarme a tenerte cerca otra vez ¿Por qué no te encerraras otra vez no?
— No… (no lo se) lo haré.
— Mmm…

Alejandra se quedo mirándome y ya para cuando vio que no diría alguna otra cosa me pidió la siguiera. Salimos de la oficina hacia la ventana mas cercana, me dijo la esperara ahí y mientras lo hacía Antonia apareció tomándose algo mas que agua.

—No te dijo mucho no es así-dio un sorbo a su vaso.
—Lo esperabas al parecer.
—Tú más que nadie deberías saber que ella goza de una particularidad increíble en cuanto a su personalidad-rió
—Creo que estoy siendo algo injusta al no decirle algo más, pero como fue la que primero se marcho, prácticamente ni gritos recibió.
—Pues ya veremos que hará, porque te digo que nunca habló de ella en este tiempo, y sinceramente no se que pensar de lo poco que habla.

De pronto se prendieron las luces y me quede mas que asombrada, era increíble, era lejos el golpe de pasado que mas fuerte me remeció ese día.

Todos mis bocetos estaban alrededor en las paredes del lugar, no había modificado una sola letra de ellos, ni siquiera el que firmo Alicia, que era su menú favorito de postres helados.

—El solo hecho de poder ver estos-apuntando los bocetos- es lo que ahora solo me hace querer acostumbrarme a ti, porque estos me los diseñaste cuando reías, cuando eras feliz, cuando no había culpas de las que huir, o como en tu caso, atribuirte.
—Vaya que es complicada- me sonrió-Antonia.

Me acerque a Alejandra, no tenia palabras, me sentía bien, feliz, pero miserable otra vez.

— ¿Puedo abrazarte? por favor-suplique.
— Creo que es muy pronto, aléjate.
— Pero...esta bien-mire a Antonia.
— Bueno es un comienzo ahora nosotras nos vamos-dijo esta dejando su vaso.

Me di media vuelta y baje, tome los cascos y las chaquetas y espere a Antonia que no tardo.
Partimos y solo sentí como me abrazaba, yo iba derrotada, fue un balde de agua fría su rechazo. Al llegar a casa mientras tapaba la moto Antonia se quedo mirándome molestamente, sabía que algo quería decir.

— ¿No lo recuerdas cierto?
— ¡Recordar que!-respondí de mal ánimo.
—Que tú le dijiste que se alejara de ti cuando intento consolarte.

La puerta se abrió y una feliz Helena abrazo a Antonia entrando con ella, yo me quede parada recibiendo cada gota de agua en mi cabeza por lo tonta que fui, no sentía que tenía que disculparme porque no recordaba el motivo y ahora que esta psíquica me lo dice siento que tengo mucho mas que remediar.

—Que difícil….-susurre.

De pronto las gotas no me tocaban, era Sandra quien se paro frente a mi con un paraguas y me miraba comprensiva, con amor. Por cada caricia que limitaba mis heridas me sentía mas confortada por su ser ya que sus ojos marrones contenían toda mi pena y me ayudaba a soportarla.
Sabía que ella estaba para mí en lo que quisiera, me amaba aun toda rasguñada mordida y golpeada; era prueba suficiente. Con su silencio complementaba la necesidad de mi corazón, y saber que la amo tranquiliza hasta el remordimiento mas arraigado en mis abismos, el alma mas alborotada cede caprichosamente por alguien como ella.

—No te merezco ni un poco sabias-la bese- me eres inalcanzable…-la volvía a besar.
—No te preocupes-tomo mi chaqueta- amo tus labios así que bajare y no me iré.
— ¿Solo mis labios?-pegue mi frente a la suya.
—Tú sabes que amo todo lo tuyo- abrazándose a mí.

Por lo mojada que estaba fui arrastrada dentro, Sandra me libro de todas las preguntas y en la habitación me quito toda la ropa a la par con el frío ya que a medida que me curaba, sus labios fríos erizaban mi torpe piel haciéndome reaccionar.

—Iré por algo para que te pongas-se levanto de mis piernas.
—Esta bien-me quede sentada.

En un principio moría de frío pero ver su cuerpo tratando de darme calor me subió rápidamente la temperatura, y ver como se acercaba y tiernamente secaba hasta mis ganas de llorar me advirtió que estaba inquieta por algo.

—Sahian, quiero pedirte disculpas-se paro frente a mi.
— Disculpas-repetí a voz baja- ¿Por qué?
—Es que es obvio que notas-empezó a jugar con la toalla que usaba para secarme- que me muero porque me toques.
— (con que eso era) No me molesta ni un poco-sonreí-ni un poco enserio.
—Es que…
—Es que quizás no lo demuestro mucho y yo estoy igual, pero a falta de fuerza y a exceso de peso en la conciencia no podría hacerte al amor como nos gusta a ambas….-tape mi rostro.
—Me encantaría librarte de ese peso si me dejaras-me miro comprensiva.
—Me encantaría pero hasta dudo que yo lo controle, es como si viniera incluido conmigo.

Me seque por ultima vez y me puse la ropa, mientras lo hacia evite de mil maneras mirarla como fuera para no provocar alguna chispa, para no potenciar mas sus deseos. Porque además sabía que aunque no me sintiera con lo necesario, mi cuerpo al estar cerca del suyo se relaja y encuentra la manera mas sugerente de que me funda con ella como siempre.
Es una necesidad increíble de tenerla cerca, pero que por el momento no puedo satisfacer.

Bajamos y Antes de llegar a la sala recibí un beso y un te amo que resonó aun después de seguir el camino.
Al aparecer Antonia no tardo en lanzarme su chaqueta con la excusa de que la moje en mi maquinucha haciéndose la ofendida; desprestigiándola por sus celos. Mire a todos en silencio, parecían tener miedo de que me diera un arrebato y los mandara a volar pero prácticamente no sabia como hacerlo y aunque quisiera las fuerzas no me acompañaban por lo que fui a dejarla en el baño para que se secara y volví.
Isabel no tardo en marcar presencia salvándome como siempre y llevándome con ella a un sofá, no hablaba mucho ya que Antonia no dejaba y fuera de todo llevaba apenas un día en la casa y no sentía la confianza según lo que me dijo pero sabía que no pasaría mucho para que no fuera mas así.

—Así que Isabel-se acomodo Antonia.
—Emm si ¿me conoces?
—Tu hermana no paraba de hablar de ti, eras y eres su idola.
—Eso no es cierto-respondió Isa.
—El que no lo niegue como todo lo que digo es la prueba, es vergonzoso y no le importa.
—Sahian-me miro.
—Isa, es mi psicóloga no puedo hacer nada-levante mis hombros.
—Si te molesto paro-dijo preocupada Antonia.
—No, no pasa nada, no me molesta pero preferiría el tema se centrara en otra cosa.
—Como gustes-le sonrío.
— (Y no me mires así dios) Gracias-sonrisa.

La conversación tal como pidió mi hermana cambio de rumbo, Antonia se dedico a hablar con mis padres y Sandra, y yo por mientras era interrogada por Isa sobre donde había andado hasta ahora, porque no movía la pierna, por que traía esa cara, animo y todo.
Yo sintiéndome confortada la mire ya que amaba esas facetas suyas de siempre y que no habían cambiado por suerte para mi, así que le conté donde anduve metida, por que el semblante, los golpes y el mal animo. Note que luego de contárselo entre suspiros, roces a mis nuevas heridas y sin subir mi animo se enfado, siempre detesto me hicieran daño o me alteraran mínimamente y lo confirmaba cuando me abrazaba y de a poco empezaba a tantear los golpes para saber si me dolían mucho y esta no fue la excepción.
Al oír como me quejaba me reprochaba el por que no me defendía, por que me dejaba herir tan fácilmente, por que siempre tenía que dejar que me lastimaran. Yo no respondí y solo la mire tratando de hacerle comprender que no sabía bien el porque, para no provocar mas retos, pero aunque lo que respondió no iba para mi, indirectamente me perjudicaba —Apenas aparezca la chica que te golpeo me las va a pagar— miedo, eso sentí porque se veía furiosa, no le agradaba me tocaran pero me lo merecía y aun si se lo contaba tranquila y detalladamente la golpearía, yo lo sabía; aunque aun así lo intente y se lo conté y como lo sospeche su decisión no vario ni un poco.

—Me iré a dar un baño para tratar de enfriarme.
—Espérame y te acompaño.
—Que acaso te meterás conmigo a la ducha-dijo en broma poniéndose de pie.
—Si quieres-levante los hombros.
—Ya no se ve tierno como antes Sahian (para los demás)-acaricio mi mejilla y se fue.
—Isabel ya te vas-dijo Antonia que se nos acercaba antes de que esta se decidiera dar un baño.
—Vivo aquí, solo voy a-miro a Antonia-voy arriba.

Isabel iba a responderle a Antonia pero como es característico de ella le dedico su mirada de pocos amigos y se largo, me hacia gracia ya que cualquier persona debe quedar completamente molesta por semejante forma de responder pero se aguantaban por ser visitas y eso Isabel y yo lo sabemos de hace tiempo y ella sigue aprovechándose.

—Tu hermana es una roca, me recuerda a alguien hace unos años-se dejo caer enfurecida y cruzada de brazos a mi lado.
—Es complicado (mejor me callo) dale tiempo, solo llego ayer.

No pasó más allá de una hora y sonó el timbre, debía de ser Natalia así que dije que iría yo pero Isabel que acababa de reaparecer me gano para mi mala suerte.
La escena era escalofriante, Isabel tenía su brazo impidiéndole el paso a Natalia y con una evidente comunicación corporal que decía—huye por tu vida.

— ¿Tú fuiste quien golpeo a Sahian?
—Y a ti que te importa quítate.
—Se mujer y respóndeme ¿Si o No?
—Y yo repito, que mierda te importa quítate.

Era una pesadilla, Antonia apareció por la puerta y no sería de ayuda evidentemente porque era especialista para huir, no por nada su lema de guerra era “soldado que huye sirve para otra batalla” así que me encontraba mas que atada de manos ya que estaba herida y el par que eligió pelearse es mas fuerte que yo; una es una matona desde pequeña; mi guardaespaldas. Y la otra capitana del equipo de voleibol.

— ¡Chicas! Isa por favor no.
— ¡Aléjate Sahian!-enfurecida Natalia.
—No le hables así, además de golpearla te atreves a gritarle.
—Y si es así qu-

Natalia no alcanzo a terminar de hablar cuando Isabel le largo un manotazo dejándola tirada en el suelo.

— ¡Maldición Isabel, como pudiste, te dije que no lo hicieras!-grite.

En eso que me oyen aparecen todos tras de Antonia, Héctor al ver a Natalia en el suelo se acerca a pesar de que Isabel se lo impidió al principio, pero no basto mas que una mirada de mi padre para que se hiciera a un lado.

—Se lo merecía dijo Isabel cruzándose de brazos
— ¿Eso crees?-pregunto Natalia a la par con un manotazo ahora para mi hermana.
—Ya basta ¡papá agarra a Natalia!

Me acerque rápidamente y agarre a Isabel que se le iba a tirar encima otra vez.

— ¡Ya basta!-la sacudí- basta, esta no es la forma de arreglar las cosas, yo no lo hago así.
— ¡Pero tú no haces nada!-grito-MIRATE ESTAS TODA ABOLLADA ¡DIOS!-bufo.
—Pero Isa-
—No Sahian yo no puedo permitir que cualquier basura te haga daño.
— ¡SUELTAME HECTOR ME LAS VA A PAGAR!-decía Natalia.
— Eso da igual, sabes que no soy de golpes-la levante del suelo.
—Pero por eso lo hago yo, porque tu no lo haces, necesitas que te-
— ¡YO NO NECESITO QUE ME DEFIENDAS ISABEL!-baje el tono-entiende-la mire triste.

Todo quedo en silencio, la cara de Isabel quedo sorprendida, yo nunca le había gritado en mi vida, nunca, y por el como me miraba ahora era evidente su caída a la realidad sobre mi.

—Isa lo –
—Suéltame.
—Pero Her-

No alcance a terminar y se libero de mi y se encerró en su habitación, no sabía que hacer, perseguirla o no, de seguro me estará odiando como nunca.

—Maldición-exclame queriendo morir.

Tome aire y me acerque a Natalia quien me pidió disculpas, no sabía que era mi hermana y era obvio, nadie sabía de ella, siendo que me llene la boca ahora ultimo diciendo que era mi modelo a seguir, que la amaba, que era excepcional. No me permití hacer las cosas bien y darla a conocer desde un principio, haciéndola sentir más invisible e inexistente de lo que me dijo se sintió durante el tiempo que estuvimos alejadas.
Y la guinda de la torta de todo esto es que aun así, después de todo, esta aquí, a mi lado.
Hay tantas cosas que no merezco ya y por mera gracia siguen a mi lado; mis padres, ella, Sandra, las chicas, era como para tener mejor animo saber que se es una basura para siempre una vez que caemos al suelo.

Continuara (310)
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   4/8/2011, 18:29

me 6usto mucho la continuacion... me super encanto.... dioxx!!! como quisiera que alicia no hubiera muerto T.T... pero todo en esra vida tiene una finalidad aunque no siempre son buenoas sus comienzos
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   8/8/2011, 00:58

Mi Alex, excelente continuacion (como siempre )

ah... que quilombo, hablar con esas tres, enterarse que sufrieron demasiado y despues cagarl# con Isabel, joder que va de malas.

besos, te cuidas.

pd: tengo curiosidad sabes, me gustaria saber de que parte de Santiago eres.
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   8/8/2011, 12:56

ais escribió:
Mi Alex, excelente continuacion (como siempre )

ah... que quilombo, hablar con esas tres, enterarse que sufrieron demasiado y despues cagarl# con Isabel, joder que va de malas.

besos, te cuidas.

pd: tengo curiosidad sabes, me gustaria saber de que parte de Santiago eres.


Gracias mi querida Ais :)

Me encanta armar enredos pero sabes...no los puedo desenredar y me temo que no les va a gustar cuando me tarde y me tarde y me ...tarde XD

Con respecto a la PD vivo en Quinta normal ¿puedo saber a que viene la curiosidad?

GRacias por los besos y cuidese tambien :)
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   8/8/2011, 12:59

Ekaryl escribió:
me 6usto mucho la continuacion... me super encanto.... dioxx!!! como quisiera que alicia no hubiera muerto T.T... pero todo en esra vida tiene una finalidad aunque no siempre son buenoas sus comienzos


A veces me arrepiento de haberla matado, pero es mucho mas complicado y burdo una lucha entre mujeres por una mujer, quizas lo experimente en otra historia, pero solo divago.
Gracias por comentar Ekaryl
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   9/8/2011, 11:23

de nada.. y pos cuando vayas a experrimentar en otra historia.. me avisas no?? , encantan tus fics ajaja
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   13/8/2011, 11:07

Mi Alex, venga que cuando te enriedas y tienes la intencion de dejar todo bien, y comienzas a tirar hilito por hilito y te tardas, y tardas, y... tardas XP, te das cuenta que al final todo ese tiempo valio la pena, porque el resultado es mejor que tener tiritas sueltas por doquier por haber agarrado una tijera y cortado todo a las apuradas.
asi que... por mi puedes tardarte lo que quieras y necesites (me siento importante, jeje), aunque se que lo que venga de ti sera genial ^^

ahm... respecto a donde vives, pues, es que hace algunos dias me di cuenta que leo a mucha gente que es de Chile y en su mayoria se conoce y demas. asi que quise saber de donde eras, eso.


nuevos besos para ti, te cuidas.


pd: respecto a lo que escribi mas arriba, como que quedo raro -.-u, espero que se entienda, por que estoy mala para explicaciones cuando llevo horas sin dormir
.
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Erza.Walker
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   15/8/2011, 02:16

Me gusto mucho *¬* Espero la conti porque queda muy genial ;D
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   16/8/2011, 13:56

ais escribió:
Mi Alex, venga que cuando te enriedas y tienes la intencion de dejar todo bien, y comienzas a tirar hilito por hilito y te tardas, y tardas, y... tardas XP, te das cuenta que al final todo ese tiempo valio la pena, porque el resultado es mejor que tener tiritas sueltas por doquier por haber agarrado una tijera y cortado todo a las apuradas.
asi que... por mi puedes tardarte lo que quieras y necesites (me siento importante, jeje), aunque se que lo que venga de ti sera genial ^^

ahm... respecto a donde vives, pues, es que hace algunos dias me di cuenta que leo a mucha gente que es de Chile y en su mayoria se conoce y demas. asi que quise saber de donde eras, eso.


nuevos besos para ti, te cuidas.



pd: respecto a lo que escribi mas arriba, como que quedo raro -.-u, espero que se entienda, por que estoy mala para explicaciones cuando llevo horas sin dormir
.





Tengo que encontrar inspiracion para que la espera valga la pena
Y no os preocupesis porque me da una lata dejarlas esperando, asi que intentare tenerles algo para leer y poder relajarme

¡¡¿y donde estan los chilenos?!! creo que debo ser la unica que no conoce a nadie mas, soy tan espacial. Pero bueno, por algo sera.

Cuidese mi querida Ais y duerma que el desvelo crea zombies.
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   16/8/2011, 13:57

Erza.Walker escribió:
Me gusto mucho *¬* Espero la conti porque queda muy genial ;D


Se agradece :) pronto subire algo mas :D
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   21/8/2011, 14:20

Cualquier error me lo mencionan porque no revise esta parte :P
Gracias por los comentarios chicas, me animan a seguir.

Sin mas a leer.


— ¿Naty estas bien? lo siento-dije derrotada.
—No te disculpes conmigo, soy culpable por mi forma de responder, me disculpare-sobo su cara.
— ¿Te dio muy fuerte no?
—Si, pero no moriré, después de todo, también recibió de mi.
—Yo también —sonreí sobandome los golpes que me regalo- y duele un infierno.

Pasaron todos a la sala en completo silencio menos yo y Sandra que se me acerco y comprensiva luego de besarme me sugirió fuera por Isabel y me disculpara, y así lo hice.
Subí y como sabía que si tocaba no me abriría simplemente use las llaves y entre. Apenas cerré la puerta tras de mi, a tientas por lo oscuro, quede completamente reducida por un brusco movimiento de Isabel en mi contra.

—I...isa…no...n...resp..i

Tenía su brazo en mi cuello y su cabeza apoyada en mi pecho mientras lloraba. Entendía perfectamente lo humillada que pude hacerla sentirse frente a gente que apenas conoce y ni eso; y que para mas remate son la causa de que la haya dejado sola. Seguro en estos momentos para ella todos son culpables y personas sin interés ni relevancia ¡pero que podía hacer! admito que cometí un horrible error al haberme alejado tanto tiempo por mero orgullo y me haya quedado con estas personas. Pero qué podía hacer, simplemente ya no se que mas hacer para enmendarme.

—I...isa-comencé a llorar.

Al oírme llorar instintivamente se alejo y se unió conmigo al suelo que toque apenas fui liberada. Tenía una pena horrible por lo que acababa de hacer, por lo que hice hace cinco años, por simplemente todo. Ya tenía asumido que los problemas los ocasione yo, los agrande yo, los cultive y poco menos que los críe tan caprichosamente dañinos para quienes se vieron envueltos, que luego al ser escupidos en mi cara seria el termino de lo que yo misma me busque. Pero saber que hay que asumir responsabilidades es diferente a estar asumiéndolas, muy diferente.

—Ya no llores que se me parte el corazón y me olvido de mi enojo-oí lejos de mí.
— ¡Pues olvídalo!-calme mi llanto- porque seguiré llorado, porque lo siento, porque lo siento Isabel…
—Sahian ya déjalo no importa-dijo bajito.
—Si importa, importa porque eres tu Isabel-busque su cara en la oscuridad con mi mano- eres una de las personas que mas amo en este mundo, siento que no seas la única o la primera, pero ni para los rangos soy buena.
—No me importan los rangos-se alejo de mi mano.
—Yo se que si, se que si-arañe el suelo de ira.
—No digas estupideces por favor.
—Acabo de pensar hace nada en decirte que dejes de imitar mi personalidad guardándote todo, haciendo como que nada te afecta, como nadie mas que tu sabe lo que te sucede, o tiene razón de lo que se te pasa por la cabeza, o por lo que sientes. Pero se me olvido que fui yo la que te imito por tanto tiempo y hace nada de hecho minutos me di cuenta que ya no tengo eso de ti, que no somos iguales, ni parecidas.
— ¡Que dices! Si somos parecidas, eres mi todo, a quien mas quiero en la tierra-se quebraba su voz.
—Somos ambas diferentes Isa, mujeres con ideales deseos y secretos diferentes, siempre fue así.
—No digas eso…-golpeaba el suelo.
— ¿Por qué? Acaso es por que así te sientes con las facultades de poder acercarte a mí ¿de poder reclamarme, de poder liderar en mis acciones porque me conoces más que el resto? ¡Que todo el resto!
—Yo...yo…
—Estas mal Isa-seque mis lagrimas- y nunca quise decírtelo porque tampoco me daba cuenta. Toda la gente de abajo es diferente, no tiene nada igual a mí, con suerte mis rasgos genéticos con mis padres. Pero cada uno de ellos es diferente y aun así están aquí y te hacen sentir desplazada, eso no te dice que aun siendo diferente puedes acercarte a quien sea, porque ellos a pesar de ser personas que quizás te alejaron de mi, tienen algo que hace que yo quiera se acerquen y lo mismo es contigo.
—Lo… (Destruyes todo) note, note que quieres se acerquen, no por nada hasta me gritaste.
—Guarde silencio—Comprendí ahora, que no es que seamos iguales, que no es que nos comprendamos, que me conozcas mas que nadie o que siguas teniendo esas facultades sobre mi-tome su mano- pero grábate que nunca las perderás-tome el cuello de su polerón-Pero es porque eres diferente y al igual que ellos; aunque con unos imanes de atracción mas fuertes… me haces querer estar contigo también y mas que con todos. Lo que tenemos no lo cambia nada, ni esta pelea que es necesaria, ni Sandra, nada.
—Sandra…-suspiro-quizás, pero creo que te alejo mas bien, creo que simplemente soy una ilusa creyendo me querías tanto como yo, y con lo que me dices ahora, soy ilusa y además una mentira.
—Es cierto
— ¿Que?-pregunto dolida
—Eres ilusa concuerdo, pero no te quería-bese su mejilla- te quiero y a pesar de que el cariño no se puede medir no puedes asegurar que el mío sea poco, ni mucho menos mentira.
—No quiero más mentiras, no de ti…me duele.
—Mentiras ¿de donde sacas semejante estupidez? Óyeme bien, y es la ultima vez que lo repito porque donde los abuelos ya te lo había dicho, si sigues hablando de que no te quiero o que te dejare no dudes que pasara (mentía) porque ya me tienes harta con ello.
— Vez lo acabas de admitir-se levanto.
— Óyeme-la seguí- eres imposible sabias-presionando mi mano contra su espalda.

Me acerque mas para poder ver sus reacciones con la poca luz de la ventana, la tenia tomada del brazo para que no huyera, estaba toda resentida, quizás que cosas me soltaría pero ya no me importaba el dolor que me provocara, solo quería que me digiera lo que ella pensaba y no lo escondiera como siempre.

— ¡Pero que quieres que haga!-me empujo- si estas tirando abajo toda mi vida, me estas desapareciendo lo poco que me queda para separarme de ti, lo que soy, lo que creí y me alentó por tanto tiempo.
— ¿Y?
— ¿Y? me dices ¿Y? eres, eres-apretó los dientes-eres la peor-se tiro a la cama.
— ¿Y tú?
—Yo al menos me mostré siempre sincera contigo, hasta ahora, me callé cosas y lo se, pero solo lo hacia y lo hago por ti, para no dañarte, pero a ti te importa nadie y si hay alguien que si te interesa es la minima parte porque te aseguro que antes de considerarlo pensaste que pasaba contigo.
— (Eso le atino fuerte) Tu no eres una santa.
—Defiéndete, pero no conmigo como escudo, no decías que no me necesitabas, entonces por que sigues sacándome de defensa.
—Yo…
—Yo, yo-me remedaba-ahora caigo en que estuve mal en cubrir todo lo que te rondaba y no me gustaba porque solo sabes decir lo siento y sermonearme. Y me pagas así aun viendo lo que hago por ti.
— (No puedo pagarte como quieres) Nunca he dicho que soy la gran cosa-respondí sorprendida-de hecho es lo que recibí de los demás por tu cubierta…-tape mi rostro para contener las lagrimas- y no soy de las que necesitan un héroe personal, me gusta ser el héroe aunque sea mas débil que tu.
—Claro que eres la gran cosa, no lo recibiste por mi, yo te cubrí porque lo vi, porque lo sigo haciendo…No eres basura Sahian-se me acerco- y siento haber privado tus poderes de héroe.
—Isa tu no sabes nada de mi…-la aleje enojada por tener ese maravilloso poder para alejar sus sentimientos y preocuparse solo de mi.
—Lo se, pero tampoco te veo pudrirte a velocidad imparable; todo a su tiempo, nada es inevitable excepto la muerte-rió por lo bajo.
—Tape parte de mi rostro al oír lo ultimo-Aun así no quita que seas una estupida por guardarte todo y volcar mi juego en mi contra.
—Tu tampoco sabes mucho de mi, se que me colgué de la vana ilusión de recomenzar todo desde donde lo “dejamos” para poder tapar por encima esos años, fui tonta, ilusa, resentida ¡infantil! al creer que los problemas del pasado se tapan y ya, al pensar que incluso los sentimientos de ambas partes seguían. Pero en mi mente era perfecto y no me puedes culpar por caer en la trampa de la felicidad.
—No te culpo y mentiría si digiera que no me hubiera gustado encontrar una trampa feliz para mí.

Nos quedamos ambas a un rincón de la habitación, la pelea acababa sin siquiera empezar porque era algo que tenia que discutirse y no me había dado cuenta hasta ahora. Yo no podía creer el arma de doble filo del que había hecho uso para provocar, pero me lo merezco y así le agrego meritoriamente mas peso a mi espalda. Por otro lado Isabel a pesar de por primera vez atacarme con sus verdades, sigue tratando como sea de no herirme, quizás cuando nos toque hablar de esos cinco años que vuelan en nuestras vidas se sentirá culpable al haber dicho ciertas palabras, pero no tendrán importancia si soy lo suficientemente convincente.

—Me dolió que me dejaras de necesitar (porque aun no puedo evitar amarte), lo sabía pero no esperaba oírlo y menos con publico.
—Lo sospeche, me sentí pésimo porque nunca te había gritado y menos algo así.

Calladas nuevamente y entre la poca luz nos quedamos mirando, no paso mucho para que se nos escaparan las sonrisas y no me aguante más el abrazarla. Para mi lo que ella hace por el como es, no tiene que cambiar. Me gusta así, no me molesta y a pesar de que se vera modificado por la conversación, se que será levemente porque sin la relación que hay entre ambas, sabemos perfectamente que quedaremos en mitad de la nada por siempre y con un feo vacío. Así que fuera de todo lo discutido en esta habitación y fuera de lo no discutido, ella seguirá siendo mi hermana mayor y yo su pequeño mundo.

—Tienes que curarte eso, prenderé la luz si no te haces piedra-reí.
—Que graciosa, no me hago nada.
Al menos no terminamos distanciadas, estuve a un pelo de soltar lo que en verdad deberías oír de mí y estoy segura que de ser así no me hablarías nunca mas porque sería una traidora, que maldita ironía, yo la traidora siendo que según nuestra promesa cuando éramos pequeñas la completa traidora serías tú.

Raconto

—Isabel espérame por favor, no alcanzo a llegar ahí ¡¡¡Isabel!!!

Ese día habíamos salido a caminar al bosque, lo llevábamos planeando todo el año, recolectando provisiones, ayudando a los abuelos para que nos dieran de regalo una carpa para poder quedarnos fuera, para cumplirle a Sahian su deseo de vivir conmigo y cumplir mi deseo de investigar y ver a alguna ardilla.

— ¡Sahian donde estas! ¡Sahian grita algo!

Cuando me di cuenta que ya no me seguía ni estaba por ningún lado, empecé como loca a buscarla, encontrándomela sentada con la carpa a medio armar, su mochila toda embarrada al igual que ella y llorando.

— ¡ISABEL!-lloraba.
— Eres imposible-susurre abrazándola-ya cálmate estoy contigo- me largue a reir.
— ¿Por que me dejaste? -seguía llorando.
— Yo pensé que bromeabas y vi un pájaro y lo salí persiguiendo para poder sacarle una foto, lo siento mucho, no te vuelvo a dejar nunca más.
— ¿Lo prometes?- Por-que yo promet-o-se entrecortaba su respiración- que cuando crezcamos voy a seguir contigo.
— Claro que si-sonreía.
— Queriendo que me abraces, que me des besos y me protejas como lo haces ahora ¿lo prometes?-volvía a preguntar.
— Remilgada, lo prometo-la abrace- yo no puedo vivir sin ti rabanito.
— Si no cumples serás una traidora-susurro mientras se largaba a besarme y abrazarme.
— Entendido.

Fin Raconto


Nos sentamos en la cama y empecé a curarle la ceja, Natalia le dio firme también y se lo merecía por conflictiva, pero aun así me dolía verla lastimada, me sentía hasta preocupada siendo que era una pequeña herida. Resulta insoportable ver el dolor de quienes quieres, nunca la había visto herida y espero no hacerlo mas, aunque no me quiero ni imaginar lo que pasara dentro de una semana mas cuando le toque ir conmigo al Liceo.

—Listo, con ese parche en la ceja te vez sexy.
— ¡Enserio! siempre quise uno-ironizo.
—Tienes que disculparte.
—Me niego, no puedo además-
—Conmigo te disculpas ¿Por qué con ella no?
—No la conozco y tu eres especial-se ruborizo.
—Te quiero-la abrace-pero ella es alguien importante para mi y los golpes como ya te lo explique abajo un par de veces los tenía merecidos.
—Suspiro-Esta bien lo intentare, pero antes me cambiare la ropa manchada así que ve tú mientras.

Baje y todos al verme aparecer guardaron silencio esperando el veredicto positivo u negativo. Me reí por ello y les di a entender así mismo que todo andaba bien así que aproveche que me prestaban atención y les informe que Isa bajaría a disculparse y todo el cuento por lo que mientras se esparcían para no cohibirla me quede sola en la sala esperándola y sonó el timbre otra vez.

— ¿Quien…es?
— Sorpresa.
— A…Al..
— ¡¡¡ALE!!!-grito Antonia asomándose.
— Hola-la saludo-y volvió a mirarme- me estoy mojando Sahian.
— Por mí que te remojes-respondí sin quitarle los ojos de encima.
— Déjame entrar-me miraba igual.
— Quiero mi abrazo-impedí el paso tal como Isabel con Natalia.
— No, ni lo pienses, y no te creas que por estar toda guapa y eso lo conseguirás así que te quitas o m-
— Retiro lo que te dije ese día-pesque su chaqueta- soy culpable y no capaz de soportar tu indiferencia, no me hagas esto, castígame de otra forma, pero no uses la única forma que te confesé hace tiempo con la que no puedo convivir-suplique.
— Estar de buenas pero mal-respondió suave.

Me acerque aprovechando el agarre pero se soltó y retrocedió rápidamente mojándose mas aun, yo la seguí sin importarme la posición defensiva que me mostraba y continué acercándome y ella retrocediendo. No tarde en conseguir lo que quería ya que sin movernos muchos llego a la reja y la alcance.

—No me podrás huir ahora que te tengo.
—No voy a huir, no soy masoquista para pasar por alto que no puedo contigo y correr por todos lados.
—Sabio.
—Además, te estas mojando, es venganza suficiente.
—Dime algo diferente-la mire- te odio, no te voy a perdonar, no se me va a olvidar ¡algo! por favor Alejandra.
—La verdad Sahian no siento nada, ni mucho menos odio, simplemente pensé tantas cosas que a la vez termine en nada y cuando apareciste creí volverían todas las posibles torturas, pero ya estoy vieja y desde que “eso” nos pasó, no puedo ser la frívola preocupada de la apariencia externa y vengativa-levanto sus hombros mientras me miraba.

La solté y empecé a sacar el pelo mojado que cubría mi rostro mirando la nada, no sabia que mas decir porque aun sabiendo que no me reprochan ya el como las traté, yo sigo sintiéndome culpable de todo sus malos ratos, por todo este tiempo, y no me queda mas que aparentar que calman mi perdida alma al perdonarme.

— ¿Sahian?
—Lisette? Pero que…
—Creo que hay mas visita, vamos entra chica y metámonos que me muero de frío por culpa de Sahian-sacándome la lengua.

Me quede mirándolas entrar y al aterrizar atine a entrar también para cambiarme de ropa.
Nuevamente en la casa se armaba un alboroto pero era un alboroto agradable, saludos por aquí, abrazos por allá, Isabel disculpándose con Natalia poco amistosamente, mis padres rondando, Lisette presentándose con las chicas, en fin, casi perfecto, ya que era inevitable aun teniendo todo pensar en lo que faltaba.

Eran las diez de la noche y llovía torrencialmente, mañana sería lunes, día supuesto de trabajo pero para la suerte de todos era festivo así que nadie tenía clases por ende tampoco trabajo en el caso de Antonia y mis padres. Alejandra era dueña de su vida así que tampoco había problema por su lado.
Se decidió mientras me cambiaba comprar algo para comer y tomar, por lo que al bajar faltaban mis padres, Isa, Sandra y Lisette quedándome sola con las hechiceras.
Al bajar, las tres, Antonia, Alejandra y Natalia se quedaron mirándome sin emitir palabra por lo que me acerque le tire una toalla a Alejandra y espere sonidos.

—Sahian-hablaba Antonia-tienes que saber algo.
—Soy toda oídos-me senté.
—Nosotras como te darás cuenta no perdimos el contacto y pues…
—Pues…-repetí.
—Pues todas cada que sabíamos algo de ti o hablábamos con tus padres, se puede decir que nos manteníamos al tanto, no me mates — se cubrió Antonia.
— ¿A si? Que sorpresa (ya lo había descubierto)
—Sahian-hablo ahora Alejandra- no se por que no nos estas gritando pero lo cierto es que necesito una aclaración.
—Alejandra, no grito porque es innecesario y dime.
— ¿Podemos tratarte normalmente o a penas te molestemos nos mandaras a volar sin importarte? digo, no me refiero a molestias como bromas y cosas así, sino a que te molestemos de presencia, porque si es así prefiero cortar relación contigo y evitarme la reinserción al dolor.
—Yo-las quede mirando- la verdad es que estos años solo las recordé como nombres, y antes de que empiecen a malinterpretarme quiero defenderme explicándoles ¿puedo?
—Puedes-las tres.
— Bueno en palabras simples, luego de que a cada una les gritara, culpara y hasta desechara, al obedecerme y se marcharan yo las desvincule de todo, culpas reproches, pesos, todo. Y me lo quede yo ¿entienden?-las mire- para mi ustedes nunca fueron causas de lo que sucedió por mas de un corto tiempo.
—Sahian fuiste una estupida sabes, te pasaste por donde mejor te pareció lo que sentíamos, los lazos que habíamos creado entre todas, fuiste egoísta ¡lo eres!-apretó Natalia sus puños- porque fue mucho tiempo y recién estamos de nuevo aquí.
—Naty cálmate-dijo Ale abrazándola- mira Sahian yo te dije ahora antes de entrar que ya no te culpaba de nada porque es la verdad y porque te extrañaba, pero yo me sentí horrible cunado supe lo de Alicia, porque el tiempo que compartimos me marco, ella era excepcional-caían sus lagrimas-aun lo creo…y ya cuando trate de aceptarlo y llevarlo de una manera digna, por ella-respiraba- de la mejor forma… pensé apoyarte y apoyarme en ti ¿y con que nos sales? nos mandas a volar, haciéndolo todo mucho menos soportable de lo que se había convertido.
—Correcto-dijo sin mirar Natalia.
—Pero ya quedo atrás ¿no?-pregunto Antonia
— ¿Y eso como se hace?-las mire conteniendo mis lagrimas.
— ¿Sahian, aun no? —pregunto triste Antonia.
—Ahora me puedo ver mejor pero no es gracias al tiempo, a mis padres o a mi, es por la misma razón que cuando estaba con…con-trague saliva-ella, porque me salvaba de mi situación. Pero ahora es con Sandra y lo peor es que me voy a quedar sin ella también-rompí en llanto.
— ¡¿Sahian pero por qué?!-preguntaban.

En eso que lloraba y sentía a la vez el abrazo contenedor de mi pena me di cuenta de lo soportable que se me hubieran hecho todos estos años si las hubiera tenido cerca, me oían llorar y no me pedían detenerme ni explicar, ellas necesitaban consolarme porque así demostraban lo comprometidas que se sentían y que no mentían. Todas querían hacerlo, sentía como cada una con su calidez me abrazaban fuerte para hacerme entender que no estaba sola, lo quisieron siempre y las espante, por lo que se los debía, les debo el que estén aquí aun después de todo.

—Antonia-secaba mis lágrimas- Sandra no te ha hablado nada sobre ella, su vida, salud ¿algo?
—No, nada, pero si te soy sincera hace no mucho se que hay algo que no me confío, y a nadie creo.
— ¿Por que, que le pasa a tu chica Sahian? -preguntaba Alejandra que se encontraba a mi lado.
—Pues-con un hilo de voz-tiene Leucemia…

Evite el llorar ya que oímos que venían llegando mis padres con las chicas por lo que rápidamente Natalia me pesco y nos metimos al baño de arriba. Mientras me lavaba la cara y procuraba mis ojos dejaran de brillar esta se acerco a abrazarme, era increíble lo agresiva que se veía y lo confortable de sus abrazos. Estábamos en silencio, por mi parte aun no sabia como recobrar mi voz cuando tenía en la garganta un nudo inmenso y ella no era buena en estas situaciones, pero por algo sus abrazos eran únicos. Siempre algo de nuestro ser sabe reconfortar a falta de lo que todos creen esencial.

— ¿Ya estas mas calmada?-pregunto separándose para mirarme.
—Si, si, ya solo es un llanto caprichoso para torturarme, gracias…
—Siento tanto que estés pasando esto otra vez-sacaba mechones de mi rostro.
—No lo sientas por mí, si la que me dejara por fuerzas mayores es ella.
— No la conozco y lo sabes, pero se ve buena chica, que te ama, trata de resistir hasta que ya no sea necesario-beso mi mejilla- por ella, así como lo haces en estos momentos.
—Crees qué sea lo correcto, porque me siento podrida-me apoye en su hombro.
—Correcto, incorrecto, bien, mal…son solo palabras, solo haz Sahian-golpeo quedito mi otra mejilla esta vez-bajemos o nos buscaran y no quiero problemas.
—Antes de eso déjame ponerte este parche en la mejilla-sonreía al ver su teatro de dolor- así esta mejor.

Al bajar mire a Antonia y su cara lo decía todo, estaba desconcertada y Alejandra a pesar de que trataba de distraerla no lo lograba, pero yo no podía seguir hablando, al menos no por el momento.
Pase a la cocina y mientras mi hermana, mi novia y Lisette preparaban animosamente la comida me encargue de los tragos fuertes y las bebidas, no tardamos mas de diez minutos en ello y aparecimos en la sala otra vez. Cada uno con su vaso en mano y bien juntos todos brindamos por los reencuentros, el amor, el pasado, el presente el futuro y por el sexo y la cerveza según Antonia.
Las horas pasaban y los tragos también, mis padres que bastante animados por la situación conversaban reían y todo, se encargaron de proveer buena cantidad de bebida por lo que los ánimos en vez de bajar subieron tal como el alcohol en la cabeza de algunas. Sandra, mi madre, Alejandra, Natalia y sorpresivamente Isabel fueron las que gradualmente fueron cayendo, y no falto darles algo más porque simplemente pasaron al baile y al hacernos entrar a todos a su pista descargaron todas sus energías sin requerir más combustible.

A eso de las 4 de la mañana los únicos que seguían en la pista; que era el centro de la sala y alrededores, eran Ale y Lisette, Sandra y yo y Natalia e Isabel, Antonia se quedo con mis padres y luego se fueron a la cocina ya que Helena recobraba la conciencia, dejándonos completamente solas.
Con Sandra me quede en un rincón ya que no podía con su voluntad alcohólica para llevármela a la cama, me dominaba, me manejaba completamente y no perdía momento para robarme a mordidas los besos. Ale y Lisette bailaban lentito ya que ambas estaban prácticamente dormidas de pie, pero Natalia e Isabel parecían haberse olvidado de su pelea y animadas olvidándonos a todos seducían sus alteradas sensaciones. Por lo que sin contarlo partieron al patio y entre el viento y la lluvia giraron, hicieron unos cuantos pasos airados de baile y luego se quedaron en postura para un tango, mirándose fijamente sin importarles que se estuvieran empapando. Desde el ventanal que daba al patio; como pude hice que bailara Sandra para llegar a el, miraba la gélida respiración de ambas locas en la oscura y mojada noche. Pensaba que tenía que hacerlas entrar, pero mi Ángel ya estaba rendido y me miraba con los ojos bien abiertos y con un parpadeo lentísimo mientras me preguntaba si me agradaba el chocolate y el Ron. Así que no me quedo otra que llamar a Héctor que sin siquiera tener que decirle una palabra comprendió y bailando con ambas entro a la casa. Antonia y mi madre bajaron de dejar a Ale y Lisette en uno de los cuartos y agarraron una a Isa y otra a Natalia. Ambas lucharon al ver que las separaban eh histriónicamente mientras estas las abrazaban para alejarlas extendieron sus manos para alcanzarse mirándose fijamente. Era como para grabarlo pero no podía y no me salvaba tampoco ya que traía colgado al cuello a la no tan despierta ahora Sandra que me pedía seguir bailando con un hilo de voz y con los ojos ya casi cerrados.

—Ya nada más de baile mi amor-susurre a su oído.
—Pero yo quiero ¡QUIERORON!-grito clavándome la mirada y cayendo otra vez a mi hombro.

Todos los sobrios quedamos en silencio mirándonos y yo no pude evitar dejar escapar una risa que termino por contagiar a los demás. Cada uno arrastraba a su compañero de cama entre risas que nos jugaban en contra porque no nos dejaban lidiar con el peso de quien teníamos a cuestas. Antonia se llevaba a Natalia y mi madre junto con Héctor a Isabel. Convenimos que como no se querían separar las dejaríamos en la misma habitación, así que se fueron a la de mi hermana. Yo espere subieran y ya cuando tuve el camino libre cargue a mi dócil compañera que murmuraba Ron, llevándola a nuestra pieza.
Antes de cada uno terminar de esparcirse salimos a las puertas a preguntar si todo andaba bien y al oír que cada uno ya había cumplido su misión y tenía donde dormir dijimos adiós. Empecé a desvestir a Sandra y ya cuando estaba en ropa interior no pude evitar tenderme a su lado y acariciar desde sus piernas a sus labios con una sonrisita boba en la cara al ver como movía la cabeza lentamente murmurando ya algo distinto a quiero Ron.
La bese y ya dejándola descansar la cubrí y fui al baño para cepillar mis dientes y unírmele, al hacerme a su lado apague la luz y antes de poder cerrar los ojos se despertó.

— ¿¡Donde estoy!?-pregunto asustada.
—Ey tranquila, estas conmigo, tranquila-susurre.
—Contigo, con…t…

No dijo mas y abrazándose tiernamente me quede quieta para que se acomodara y se durmiera, pero seguía moviendo sus manos, su cuerpo. Su pierna paso sobre las mías y en menos de un segundo la tenia encima mordiéndome inconscientemente el mentón, enterrándome las uñas y haciendo peso con su cuerpo sobre mi para que no moviera un músculo.
Con la luz apagada ni siquiera sabía si estaba dormida o haciéndome participe de sus sueños, pero en un momento solo se quedo quieta, completamente quieta.

— ¿S...san? -

De pronto sentí como se movía y suavemente depositaba un beso en mis labios. En mi mente trataba de calmarme y dejarla hiciera lo que quisiera, no entendía pero no quería interrumpirla tampoco, menos cuando empezaba a sentir como las yemas de sus dedos dibujaban emociones para mi corazón por toda la piel.

Paso un buen rato por lo que evidentemente se había vuelto a dormir sobre mí. Intente moverla un par de veces pero se asustaba como niña pequeña y me pedia no la alejara, por lo que me quede con ella encima. Sentía como se encargaba de subir para alcanzar mi boca y luego se alejaba cuando provocaba que yo la buscara, no sabía que pretendía pero mi sueño se había esfumado y como ella había sido la causa tenia que despertarla. Me aproveche de que su espalda estaba a mi disposición y solté su sujetador obteniendo rápidamente de respuesta su despertar. Baje mis manos hasta donde la espalda pierde su nombre y empecé a deslizar la parte baja de su ropa interior. Mientras lo hacia sus objeciones no eran oídas por mi y no encontró nada mejor que aprisionarme otra vez y en medio de un profundo beso hacerme olvidar a lo que iban destinadas mis manos…pase así a ser dominada por sus deseos como lo debía de tener planeado.
De a poco fui siendo reducida a gemidos gracias a sus labios y dedos, sentía una alborotado placer por cada respiro y aun ni siquiera llegaba al clímax. Estaba rendida a sus intenciones por que cada ciertos momentos se separaba tortuosamente haciéndome rogar para que prosiguiera y no se detuviera jamás. Sentía como al ser recorrida totalmente mi cuerpo no se conformaba y seguía pidiendo más, por lo que los gemidos, besos y su especial manera de amarme, me hacia saber con múltiples orgasmos y repetidos te amo, que no se detendrían para mi.

—Te amo, te amo, te amo…Alicia
— ¿Sandra que dices?
—Comenzaba a llorar-Alicia…Alicia…te amo
— Pero tú, Sandra-intente alejarme.
— ¡No Alicia no me huyas! Yo te amo…
—Sandra ¡tu! ¡TU!-empecé a llorar de rabia.
— ¡Si Sahian! yo era ese alguien con quien te engañaba Alicia ¡yo!
— No puede ser…no… ¡NOOO!
— ¡Sahian! ¡Sahian despierta!
—Respirando agitada-¿Un sueño? ¿Fue un sueño?-me levante.

Empecé a mirarme luego de que Sandra prendió la luz, tenía mi pijama, no me habían hecho el amor un par de veces, no moría por ser tocada ni sentía en mi boca el sabor de la chica que atenta me miraba. Pero fue tan… tan real y destructor.

—Sahian…

Sandra me miraba a penas, después de todo no hace mucho la había acostado porque estaba completamente ebria, sin embargo intento preguntarme algo pero se dejo caer volviéndose a dormir, solo se encargo de sacarme de ese mal sueño, si, solo eso.

A las dos de la tarde del lunes, todos sentados a la mesa tratando de aparentar el mejor semblante desayunábamos. Unos animadamente, por ejemplo las que se cayeron al frasco anoche, fuera de la resaca se veían contentas, los demás algo cansados, algo tristes, algo somnolientos en mí caso, solo tratábamos de comer.
No falto luego de un buen rato oyendo risas y gritos estrepitosos la rencorosa que durmió mal y las dejaría a todas calladas de una vez porque la tenían harta, Antonia.

—Que gracioso no Natalia-reía Antonia- estas muy feliz molestando a Alejandra y ni te acuerdas la obra de Romeo y Julieta que hiciste anoche con Isabel.
—Tos-Como, cómo que conmigo-dijo ahogada con su jugo Isabel.
—Como lo oyen, hasta bailaron bajo la lluvia para enfriarse luego del calenton que tenían aquí dentro mientras alucinadas bailaban, siempre juntas-termino de rematar.

Todos guardamos silencio y no pudimos evitar mirarlas a ambas que hasta sentadas juntas estaban. Completamente ruborizadas guardaron silencio haciéndolo reinar para acompañar la incomodidad que se les notaba en los rostros. Afortunadamente mi madre que seguía de muy buen ánimo no pudo evitar reírse distendiendo el ambiente y dándole término al momento incomodo para dejar proseguir lo que tenia el día para todos, que estuvimos hasta más o menos las diez juntos hasta que de a uno empezaron a marchar.

Los días pasaron muy rápidos para mi gusto luego de ese reencuentro, nos seguíamos juntando uno que otro fin de semana y era agradable y todo, pero el único problema era que como yo estaba en clases no tenía tiempo para dedicarme a lo de Sandra.

—Sahian hija te ves cansada ¿mucho trabajo?
—No es eso papá, solo-guarde silencio-si creo que es mucho trabajo.
—Solo el primer semestre es el cargado de deberes, aguanta que te queda poco.
—Lo se gracias ¡Isabel preparaste todo para mañana!-grite al verla pasar.
—Si ya lo tengo todo listo, nos vemos-se despidió a gritos también.
—Vaya en que andará, te das cuenta que ni siquiera me invita.
—Es bastante independiente déjala y no seas celosa.
—Celosa…-susurre irónicamente.

Una semana más se fue y llegaba el día en que Isa empezaba a acompañarme a clases para terminar el Cuarto Año como todas. Tuvimos bastante problemas y peleas ya que para variar Isabel no permitía le pusieran una nota que no fuera la mas alta, peleaba por los métodos de enseñanza de la ciudad, les reclamaba a los profesores que se creían muy muy, que los presidentes de cada curso eran unos lamebotas y así en menos de un mes se había peleado con todo el Liceo y quedaba condicional.

— ¡No lo puedo creer Isabel! es el colmo-entrando a la casa.
—No es mi culpa que sean todos unos incompetentes.
—Lo se pero no puedes gritárselos, es, es…ah para que me esfuerzo voy a darme un baño.
—Si, para que te esfuerzas, yo no me voy a callar si me molestan-se fue a la cocina.
—Que les pasa que llegan del Liceo gritándose
—Helena tu hija se tiene comprados con su simpatía a todos siendo que piensa igual que yo que son unos inveciles, y no le agrada que no me lo pueda callar.
—Bueno eso no es malo, se tiene que decir lo que uno piensa.
—Verdad que si, pero Sahian no entiende, bueno lo hacia pero ahora que me dejaron condicional me grito todo el camino.
— ¡Condicional!
—No empieces tu también-se lamento.
—Con razón te venia gritando si están que te corren, dios vas a tener que solucionarlo, no me causes problemas ya que puse mis manos en fuego por ti.
—Esta bien ¿Qué preparas?
—Ya veras.

Yo no entendía como podía seguir siendo tan llevada a sus ideas y ni siquiera esforzarse en aparentar para llevar la fiesta en paz y que la dejaran en paz a ella también, pero en fin, con todo lo de los problemas, gracias a la ayuda de Lisette que le propuso se metiera a algún club para liberar sus energías acumuladas estas fueron cesando hasta el punto de desaparecer. Ya era mas consiente de lo que decía, no hería los sentimientos de nadie, pero seguía en contra del sistema aun habiéndose convertido en un ángel, como yo.

—Ves que no era difícil comportarse-le decía mientras aplicaba una llave a su cuello como castigo mientras caminábamos.
—OK, OK lo acepto pero por favor me estas dejando ¡dejando sin aire!

Sin darme cuenta para cuándo paso todo esto estábamos a mitad de junio, y si bien Isabel había logrado manejar su ira y todo iba bien para ella, la que caía esta vez en problemas era yo. Salí un par de veces lastimada y todo porque no había avanzado ni un poco en lo de Sandra y me busque unos golpes para castigarme porque aun ni siquiera se lo contaba a Isabel, ni siquiera lo había podido hablar bien con Antonia que reiteradas veces me pidió pasara a verla y por falta de tiempo debido a los deberes, por lidiar con Isabel, por correr a estar con la misma Sandra ya que no la dejaba ni un momento, el tiempo se me iba sin poder usarlo un poco y no avanzaba.

— ¡Amor llegué! qué tal el día-la abrace fuerte a mi.
—Frío, muy frío sin ti-me beso-me haces falta porque no puedo calentarme en la cama si no me estas abrazando-haciendo pucheros.
—Estas muy pálida, siento no poder estar-me lamente- ¿te sientes bien?
—Algo cansada es todo, cansada de tener frío-rió- de estar mareada, de perder el tiempo.
—Sandra-dije acariciando su rostro- (no te des por vencida) te quiero muchísimo.

Así se termino de escapar junio y a principios de julio ocurrió lo que según yo llevaría años antes de poder verlo—Era muy ignorante.

Un fin de semana salí al minimarket de siempre, hacia un frío horrible por lo que me apresure y me largue a correr para poder regresar pronto, en eso que compraba mis padres me llaman diciendo que Isabel pidió fueran por ella porque con las lluvias de la noche anterior estaba todo inundado y el bus no pasaba. Intente apresurarme pero a todos se les había ocurrido comprar por lo que me comí un fila horrenda y me toco esperar. Salí del minimarket corriendo para no tardar más y al llegar a la casa me encontré con Sandra a los pies de las escaleras inconsciente. Quizás había caído, quizás una vez abajo se desvaneció, no sabía, la cargue al sofá y entre los intentos de no llorar y desesperar abrió los ojos.

—Ey…te sientes bien-susurre agachada a su lado.
Esperaba me digiera que había caído de la escalera y por eso yacía ahí—era idiota lo se— pero para mi dolor se había desmayado y al contármelo lloraba tan tristemente que a pesar de que quise reconfortarla diciéndole que encontraría alguna solución o algo, no podía mas que callar porque habían pasado tres meses desde que tengo algo de información y no he podido hacer nada…nada.
Al llegar mis padres eh Isabel se quedaron callados con solo ver mi rostro y a Sandra dormida apoyada en mis piernas. Les conté lo sucedido y les pedí que por favor no la agobiaran con preguntas y que solo por ayudarme un poco estuvieran pendientes mientras yo no estuviera en la casa.

—Sahian deja que me la lleve a la habitación, anda, que Helena te trajo para que comieras algo.
—Esta bien llévala con cuidado.

Desde ese día a pesar de que rogué, llore y prometí que haría tantas cosas si no volvía a pasar sucedió de igual forma, y no una vez mas o de la misma manera, sino que empezó de pronto y como castigo para mi perdida de tiempo a decaer en todo aspecto, sentido y notoriedad. Se desgastaba su animo…empezaba a morir.

Continuara... (323)
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Erza.Walker
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   21/8/2011, 14:57

Noooooooooooo!!!! No quiero que se vaya Sandra
Me asuste cuando paso lo de Alicia

Excelente :D, esperare con ansias la conti
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   28/8/2011, 20:56

Mi Alex... me tarde un poco en leer, pero aqui estoy comentandote (quiero regalo x eso XD).

venga, me ha resultado extraño, no se muy bien q, pero hay algo q me quedo picando... de todas formas es un gran cap como siempre, no esperaba menos de ti ^^

oye... asi q no encuentras a los chilenos, jaja. si quieres te ato a una tierra en donde hay bastantes, tu diras

te cuidas, vale? besos.

bye
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   29/8/2011, 22:16

ais escribió:
Mi Alex... me tarde un poco en leer, pero aqui estoy comentandote (quiero regalo x eso XD).

venga, me ha resultado extraño, no se muy bien q, pero hay algo q me quedo picando... de todas formas es un gran cap como siempre, no esperaba menos de ti ^^

oye... asi q no encuentras a los chilenos, jaja. si quieres te ato a una tierra en donde hay bastantes, tu diras

te cuidas, vale? besos.

bye


pues cuando sepas que es me lo comunicas porque yo tampoco se =.= (estoy emocionalmente inestable)

creo que cuando pueda viajar a esas tierras respondere y de regalo puedes pedir lo que sea ;)

gracias por comentar mi querida Ais cuidate mas =)
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alexandra
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   4/9/2011, 14:20

Y seguimos, cualquier error no duden en hacermelo notar.
GRacias por los comentarios :)


Llegó el martes 12 de julio de 2009 y con el las vacaciones de invierno, dos semanas libres de todo deber estudiantil, de todo lo que no fuera Sandra.
Ese mismo día me levante y temprano llegué al departamento de Antonia que parecía algo triste, algo desganada y hasta un poco desilusionada de la vida según lo que me dio a entender, pero lo dejo todo de lado y nos fuimos al grano. No paso mas de una hora y media y ya la tenia al corriente de todo lo de Sandra, lo que nos sucedió, las historia completa de cómo nos conocimos, todo. Sentía me había quitado un peso al decírselo pero lo sentí mas aun cuando me dijo que estuvo investigando y que dio con el lugar en el que fue abandonada Sandra al igual que yo. No tarde en sonreír ya que el solo hecho de que haya investigado aquello me llenaba de nuevas esperanzas, porque confirmaba que no estaba sola en todo esto.
Salimos al Colegio ya que ahí teníamos acceso a las redes privadas y Antonia había obtenido más información que yo, una vez ahí, imprimimos lo que me quedaba por saber y emprendimos camino. Me di cuenta que de haber actuado sola no habría obtenido nada ya que la información que no había leído daba cuenta de que la institución en si se había cambiado a Santiago y no estaba en Iquique de donde se supone venia Sandra y donde yo pensaba tenia que llegar.

—Aquí es Sahian ¿lista?
—No se si lo que siento será estar lista pero hay que hacerlo ya.

Entramos y amablemente fuimos dirigidas con la Directora del lugar, quien nos recibió eh invito a sentar para esperar le soltáramos los motivos de la visita.
No paso mucho y Antonia empezó a plantear la situación, yo en mi lugar muda por no saber que hacer solo me dedique a oír hasta que llego el turno de la Directora.

—Bueno chicas primero me presento ya que con lo urgido de sus semblantes y por el tema lo olvide-se levanto-Angelina Alarcón Arellano Directora hace 20 años de esta noble institución que por lo demás fue creada por mis padres.
—Mucho gusto —dijimos al unísono ambas.

En ese momento que se dio para el silencio recordé porque su nombre resonó tanto en mi cabeza cuando lo pronuncio, ese apellido, Sandra tenía ese apellido en el registro que leí. Pero en ese caso esta sería su madre y no estaría muerta desaparecida o algo, y si es así Sandra no sería huérfana porque ella la recibió.
Entonces, no son esos sus apellidos verdaderos sino que los adoptivos, debe ser eso o sino no se.

—Sahian, Sahian.
— ¡Eh! perdón dime.
— ¿Que te pasa?-me miro Antonia.
—Señora Angelina, disculpe este atrevimiento al que me lanzare pero ¿usted es la madre adoptiva de la persona de la que acabamos de hablarle?
—Sonrisa-Veo que venían muy bien informadas, la respuesta es si, yo soy la madre adoptiva de Sandra.

Me quede muda pensando en que había avanzado al descubrir esto, pero era solo eso un descubrimiento y no me servía porque los nombres de los verdaderos padres no estaban y aunque ella fuera su tutora legal no podría ayudarme para salvar a Sandra porque no eran la misma sangre.

Por supuesto yo sabía que lo del transplante de Médula ósea era la oportunidad menos delicada para ayudar a Sandra con la enfermedad. Ya que la recomendada Quimioterapia desencadenaba luego de los “pisos” que por alguna razón pasan los pacientes, fallos hepáticos, nefro-urinarios, cardiacos, e incluso reproductivos, por la alta probabilidad de dejar fuera de servicio los Ovarios. Y todo esto gracias al curso de las células en mal estado que se liberan al torrente sanguíneo para ser desechadas.

—Señorita Alessandri ¿se encuentra bien?
—Eh…no, la verdad que no, esto no me sirve-dije en voz baja lo último.
—No tiene algo que preguntar, el porque Sandra no tienes mis apellidos y esta quizás dónde, por ejemplo.
—Ahora que lo menciona-la mire esperando respuesta.

La directora empezó calmadamente a relatarnos la historia de Sandra, la cual era más o menos así.

Un 28 de julio de 1991, cumplido exactamente un año desde que me empezaba a hacer cargo del Centro, yo apenas tenia 20-sonrió- en la mañana de ese día como todos entraba a eso de las ocho al estacionamiento para dejar mi auto…Ahí fue cuando casi morí literalmente de susto.

Antonia y yo estábamos perplejas y expectantes tratando de no desesperar por las pequeñas acotaciones, aguardando algo de verdad después de tanto secreto.

Iba distraída y al lugar de siempre para estacionarme pero gracias a dios mire antes de meterme por completo encontrándome con una imagen que me marca hasta ahora que la vuelvo a recordar-suspiro pesado. Baje del auto escandalizada sin poder controlar mi cuerpo el cual se remecía del miedo, de lo insólito, porque ahí en el piso, con unos días de nacida y cubierta a penas por un pedazo de tela estaba Sandra-movía las manos como remontándose a las sensaciones de ese tiempo.

—La abandonaron…-susurre bajando mi cabeza.
—Cielos-exclamo Antonia tomando mi mano.

Nunca lo supimos con certeza-prosiguió mirando algo extraño a Antonia por tomarme la mano- Ese día que la encontré mi mundo se revoluciono, no tarde en llegar, darla al doctor para que la revisara, disponer de ropa, de alimento y dejarla segura. Aun cuando dimos aviso a los hospitales para saber si se trataba de un rapto un abandono o que se yo, seguía pensándola, no concebía el como podía alguien hacer semejante inhumanidad-tomaba su frente con ambas manos-aun no me lo explico y eso que en ese tiempo era joven.
Llego la noche y ningún hospital había perdido un bebe o algo por el estilo por lo que era libre para tomar las riendas y responsabilidades legales del asunto y así lo hice-nos miro a ambas-Saben nuca me quede tranquila, no lo entendía, no sabía ni siquiera que hacer, habían llegado en el año posterior niños un poco mas grandes, dejados a su suerte y siempre fui ordenada para enlistarlos, cuidarlos eh introducirlos en el sistema para que no perdieran la segunda oportunidad de sus vidas con una familia. Pero con Sandra estaba insegura hasta de hacer eso, no concebía darla en adopción, ni pensar en dejarla con alguien mas-sonrío al decir lo ultimo.

—Por eso la adopto-dije sin fuerzas.
—Así es.

Según el Doctor llevaba tres días de nacida, prematura y mal alimentada, no se explicaba como no había muerto ya que desconocíamos hasta cuanto tiempo espero ahí. No paso más de una semana y tome la decisión de adoptarla, con mi pareja que era el mismo doctor no teníamos problemas reproductivos ni nada pero yo la sentía mía y en ningún momento hasta hoy me he arrepentido de aquella feliz decisión.

—Pero, esta bien-respire-aunque aun no me explica porque…
—Ya, ya, me desvíe un poco lo siento.
—No, no pasa nada-quede perpleja y algo reconfortada.
—Que pasa que me pone esa cara señorita Alessandri
—Es que-mire mis manos- Sandra sonríe y se disculpa como usted.
—La conoces muy bien al parecer.
—Si, más o menos-sonreí triste.
—Bueno como te noto algo triste aclarare rápido tus últimas dudas.
—Se lo agradecería.
—Sandra cuando mas menos tenia trece se revelo, empezó a tener conflictos con todo el mundo porque le conté esto mismo que a ustedes. Su aversión a la sociedad fue corrosiva, prácticamente no pensaba aportarle nada sino que desquitarse y así paso hasta que termino la media, bueno el último año ya no seguía así, pero extrañamente se separo de la familia. Decidió sin siquiera yo poder oponer resistencia independizarse, alejarse de nosotros. Olvidar lo que le había llevado a ese momento y decisión, pero a la vez tenerla como respaldo bien guardada en su bolsillo.

—Necia…-tome mi cabeza.
—Tranquila-me decía Antonia.
— Bueno y lo de los apellidos la verdad fue error mío ya que como seguí investigando logre dar con un dato mas seguro que los demás de que sus padres verdaderos tenían dichos apellidos. Aunque yo no quería, me dolió eh incluso peleamos, no tuve mas que ceder para no alejarme de ella. La deje cambiarse los apellidos ya que su excusa era que a pesar de que yo era su familia y eso, tenía que tener esos apellidos porque si en algún momento la encontraban sus padres les sería más fácil que la reconocieran. Ella muy en el fondo siempre ha esperado un reencuentro, yo se lo pregunte muchas veces y me lo negó incansablemente, me dijo que de verlos solo les daría reproches y odio, pero anhela conocerlos y mas de alguna esperanza debe de tener aun, de que lo que hicieron con ella fue porque no les quedaba de otra.
— ¿Y para que quería saber de ellos?- enojada-yo nunca quise conocer a los míos y eso que me salve de no terminar como ella como decía mi abuela, y ella espera esa estupidez- me levante enojada tomando mi frente.
—La verdad no se si lo esperara aun ya que se ha desconectado de mi, después de su rebelión siempre fue distante y soy culpable, ya que al ver su rechazo estuve separada mucho tiempo por el trabajo, por encontrar la verdad sobre ella y poder hacer volver sus años de niñez. Además, no me di cuenta de su estado, de lo que pensaba, porque además caí en el engaño que me tendió con esa sonrisa que la caracteriza de que todo va bien, de que nada le preocupa, que puede con todo, y me confíe sintiendo un explicado orgullo porque pensaba que mi hija era capaz de seguir adelante. Pero no era así-sonrió triste- y a pesar de que me metí en todo para saber de ella y acercarme, al mismo tiempo estaba muy lejos.
— ¿Pero ella aun esta bajo su tutela?-pregunto Antonia.
—No, ella al cumplir los 18 dijo que no quería seguir causándome penas por lo que lo mejor era que la dejara libre, como la huérfana que era, textualmente me lo dijo así. Yo me negué, no quería semejante estupidez, era ya demasiado, pero dijo que iba a demandar que así fuera y aunque no consiguiera nada no daría pie atrás hasta hacerme ceder.
—No, no puedo creer esa forma de ser- Salí de ahí.

Nadie me advirtió de que esto sería tan revelador, tenía atochado nuevamente un mar entero tras mis ojos y no me sentía para nada liberada exceptuando lo que acababa de descubrir. Porque a pesar de que se me cayo el mundo ahí dentro cuando se confirmo todo sobre la vida de Sandra, se me abrió una pequeña y a la vez grande esperanza para lidiar con sus posibilidades de hacerla quedarse conmigo.

Sonó mi celular, no me moleste en ver quien era y lo apague, no tardo en Salir Antonia y comunicarme que Isabel me buscaba y que le dijo que nos viera en el colegio.
Partimos luego de despedirnos de aquel lugar, aun me quedaban cosas por preguntar pero ya no las recordaba y lo mas sano era salir de ahí, solo hasta mañana, no podía darme mas tiempo que eso.

Llegamos y al bajar de la moto Antonia bufo enfadada al mirar la entrada en donde estaba Isabel con Natalia y Lisette. Al vernos llegar se quedaron pegadas en mi cara, en mis ojos, en mi aura de “aléjense o les pegare este malestar”.
Isabel y Lisette no tardaron en preguntar, ambas sabían parte, de echo Lisette sabía la razón de los apellidos de Sandra pero no tan detalladamente como nosotras, Isabel por otro lado se encontraba algo superada por mi semblante y si no era porque sabía que amaba a Sandra seguro la golpeaba por tenerme así.
Entramos a la oficina de Antonia y las cinco, bueno cuatro porque Antonia solo nos miraba, empezamos a planear que hacer, no podía sola y lo sabía así que me ayudarían.

—Sahian yo no sabía ni la mitad de lo que hablas-dijo sería Isa con Natalia.
— Con todo lo de estos meses, tus peleas, las mías, lo notorio de la enfermedad de Sandra no pude, lo siento.
—Yo no lo puedo creer Sahian como te callaste esto-se enfado Lisette.
— ¡No me vengas a gritar porque apenas lo supe!-respondí exaltada- y no me es fácil así que por favor ahórrame las ganas de hacerte callar.
—Tranquilízate-me tomo Antonia-no es fácil para nadie.
—Tu sola te metes en estos problemas Sahian, tu-mordió su lengua Isa y prefirió callar.
— (¿Esos son celos?)Sahian, iremos ambas nuevamente y sacaremos la información de sus verdaderos padres, solo una mas y empezamos a hacer lo nuestro-me miro tranquila Antonia.
— ¡JA! A hacer lo nuestro, es solo lo suyo nada mas-se cruzo de brazos Isabel.
— ¡ISA NO!-me levante colérica, pero antes de decir algo mas salí de ahí.
— ¿Que te pasa eh?-le pregunto Antonia a Isabel.
—Vamos con Sahian- dijieron Lisette y Natalia saliendo de la oficina.
—Respóndeme ¿que te pasa? es tu hermana.
—Déjame en paz…
— ¡Es tu her-
— ¡Deja de decir eso quieres!-se levanto.
— Eres insufrible lo sabías-agarro a Isabel.
— Me da igual lo que creas, no soporto a la gente como tu además.
— ¡¿A que te refieres con eso de “como tu” eh?!
— ¡Que cree saberlo todo!
— ¡Quien te dijo eso!-enfadada.
—Tratas de metérnoslo a todas por los ojos-la empujo.
— ¡Pues si! así es, no lo puedo negar si lo ves, pero veamos si eres tan mujercita para aceptar tu lo que se te ve.
—Vamos dime, sorpréndeme-la reto.
—Te gusta tu hermana.

Entre para que fuéramos a la casa ya que iban a ser las siete de la tarde y extrañaba a Sandra. Ambas chicas algo agitadas salieron disparadas de la oficina estrellándose y llevándome a mi de por medio, quizás cual era el desacuerdo esta vez.
Al llegar cada una se distrajo y desapareció en lo que pudo, yo me fui con Sandra y mi madre que practicaban hacer un pie de Limón, me entretuve mirándolas, ya que se veían bastante Lindas ahí experimentando.

— (Tocaban la puerta del baño) Esta ocupado.
—Lo siento-abriendo la puerta y entrando.
—Que esta ocupado maniática-dijo Isabel.
—Me debes una respuesta-dijo acorralándola al lavabo.
—Tal como dijiste tú, si se nota no se puede negar-respondió cortante.
—Gracias-la beso
— ¡Pero que! No te me vuelvas acercar me oíste-salio furia del baño.
— Que miedo –rió

Isabel volvió a entrar y sin reparar en fuerza azoto a Antonia a la puerta y tan enfadada como salio la amenazo.
— Pobre de ti si alguien se entera me oíste-la soltó.
— Chicas-gritaba Héctor desde abajo- ¿Qué fue ese golpe?
— Nada Héctor, solo se me fue la puerta-rió rascando su cabeza.
— Tu y Sahian terminaran destruyéndome la casa-abrazo a Isa y se fueron a la sala a ver televisión.

Mientras tanto en la cocina seguía interrumpiendo las labores de las mujeres, preguntándoles, las medidas de lo que usaron, los ingredientes y antes de que me echaran a patadas sonó el timbre por lo que huí.

—Vaya, tienes radar, siempre llegas cuando las demás andan por aquí.
—Nada de eso, es solo que Sandra y tu madre me invitaron a tomar el Té.
—Como diga, pase.

Subí a mi habitación encontrándome con Antonia en ella, estaba como perdida tirada sobre mi cama mirando el techo.

—Oye extraña-me tire sobre ella-¿que te sucede eh? andas rarísima.
—No estoy segura aun de lo que es-suspiro quejándose.
—Entonces tiene que ver cien por ciento contigo-mordí su cuello- ¿estas bien?
— ¿Y a qué viene esa conclusión?-pellizcándome para que la dejara en paz- solo algo dolorida nada más.
— Porque-me sobe la pierna- cuando no te incluye es mucho más fácil lidiar con el entorno.
—Tienes razón entonces-me abrazo- se trata de mi entorno.
—Y bien, de que se trata entonces-pregunte tendiéndome a su lado.
—Te dije que no lo sabia cabezota-se largo a reír-pero apenas lo aclare lo sabrás (porque estas metida)
— Que misterio-cerré mis ojos.
— ¿Y tu como llevas todo lo de hoy?
—Pues…tengo miedo, tengo miedo de no encontrar nada.
—Entiendo-se abrazo a mi-pero aun nada esta dicho, mañana veras como tenemos éxito.
— ¡ANTONIA!-entro gritando Alejandra y tras ella Natalia- por qué tan calladas-se lanzo sobre ambas.
—Para que no llegaras tú escandalosa.
—Para que mienten si ambas me aman.
— ¿Naty que pasa que traes esa cara?-pregunte.
—No es nada-se sentó a mi lado.
—Vamos algo debe ser-tire su camiseta.
— ¡Que no!-entro Isabel.
—Chicas ya esta todo listo bajen ¿Por que me miras así Sahian?
Me quede en silencio y solo trate de hacer pasar inadvertida la cara de tomate de Natalia al ver a mi hermana.
—Vamos que me muero de hambre salto Ale tirando de Antonia.
—Apágate o no podré evitar que te molesten- susurre entre risas saliendo de la habitación.
—Cállate-se escondió en mi polerón.

Comimos entre risas por la apuesta de si el Pie de Limón quedaba comible o no, a gritos por los pellizcos bajo la meza debido a algunas incoherencias dichas por algunas, y silencio de parte de otras que morían de hambre y solo tragaban, dejamos pasar las horas hasta irnos a dormir.
Una vez acostadas abrace a Sandra a mi, estaba débil y fría, todo se hacía muy notorio para mi gusto. Al momento de posar la cabeza en mi brazo se durmió, tenía unas ojeras horribles y tosía de cuando en vez tan…tan dolorido que parecía pedir a medida que me apretaba que ya la dejaran en paz.

—Dios...-caían mis lágrimas- Como puedo evitar que te me vayas…
No había noche que quisiera dejar de mirarla, pensaba que si lo hacía notaría menos que los demás su desgaste.
Al día siguiente, sin haber podido conciliar el sueño por las ansias de saber si había alguna esperanza concreta, aguarde paciente que Sandra despertara.

—Buenos días amor.
—Buenos días-sonrío.
—Tu desayuno.
—Estas vestida ¿acaso saldrás otra vez…?-me miro triste.
—Si, lo siento pero Antonia me pidió la acompañara a hacer unos tramites
—Pero estas de vacaciones y pensé-pasaba su dedo por mi pecho- te quedarías conmigo aunque sea un día entero -se abrazo besándome.
—No tardare, lo prometo, Antonia solo me lo pidió ya que tengo la moto y es más rápido.
—Por lo visto tendré que sacar numero para estar contigo-empezó a comer sin decir mas.
—Nada de eso, hagamos algo, cuando llegue espérame preparada y salimos a algún lado ¿te parece?
— ¿Apenas llegues?-me miro.
—Apenas llegue- la bese.
—Es una promesa-susurro quedito.

Me despedí y como un rayo pase por Antonia y partimos al Centro de Adopción nuevamente, al llegar tuvimos la desventura de no encontrarnos con la Directora pero salvadoramente esta le dejo la dirección a la recepcionista en caso de que apareciéramos por lo que fuimos a su casa. Al llegar se notaba que nos esperaba, nos hizo pasar y sin rodeos nos permitió aclarar nuestra más grande e importante duda “padres”. Ya una vez conversado el tema ella nos pidió la acompañáramos terminando en el cuarto que una vez fue de Sandra. A simple vista se notaba que mi Ángel no sentía el lugar como suyo, estaba la cama un armario y nada más para evidenciarlo. Pero aquella mujer que nos abría las puertas de su casa no parecía importarle, porque ahí durmió su hija y era lo único que contaba según lo que nos explico.

—Díganme chicas, no quiero ser entrometida pero he respondido sin objeciones y creo merezco aclaren un par de dudas mías.
—Por supuesto-respondió Antonia.
— ¿Esta de acuerdo señorita Alessandri?
—Si claro, no hay problema.
—Que bien-sonrío-entonces que tan grave le pasa a mi hija para que ustedes estén aquí-nos miro seria.

Con Antonia nos miramos, no sabíamos si contarle o no, ya que se notaba que no tenia idea de lo que estaba pasando Sandra. Pero si se lo contábamos ella quizás intentaría buscarla y descubriría que estamos metidas en su pasado.

—No creo que po-
—Por favor, me esta matando la incertidumbre y he guardado la compostura y no aguanto mas-cambio su semblante a uno de suplica.
—Mire nosotras-comenzó a hablar Antonia-estamos aquí porque intentamos hallar una esperanza para Sandra, para salvar su vida.
—Salvarle la vida-repitió asombrada-tuvo un accidente o algo ¡díganme!
—No tranquila, tranquila no es nada de eso-intente calmarla porque me ponía nerviosa- es solo que Sandra-mire a Antonia- tiene Leucemia Señora Angelina.

En ese momento que pronuncie esas frías palabras me acerque para contener el llanto de aquella mujer que había destrozado, no sabía si había hecho mal o bien en contar ya que solo me aferre de la convicción de que merecía saberlo y ya no había vuelta atrás, ahora solo quedaba esperar tomara nuestras suplicas en cuenta y no digiera nada hasta que obtuviéramos alguna información del paradero de sus progenitores.

—Necesitamos coopere en esto con nosotras-tome su mano- se lo difícil que es obtener una noticia así sobre un ser amado y callarse, pero si decide ir con ella no podremos ir en contra de su voluntad cuando nos pida no seguir buscando.
—Necesito verla, solo se de ella eventualmente y así prácticamente paso un año y ahora con esto…-caían sus lagrimas.
—Por favor se lo ruego-comencé a llorar- le ruego que espere un poco, no mate la única esperanza que tengo para que no se vaya-escondí mi rostro- me prohibirá usarla y no me perdonaría nunca si la perdiera sin haber podido agotar todas las opciones…por favor.

Paso alrededor de un minuto y todo quedo en silencio en aquella habitación.
—Mi niña no llores-tomo aire-esta bien, tienes hasta su cumpleaños y puedes contar conmigo en lo que sea, transporte alojamiento, lo que sea, pero manténganme informada-secaba sus lagrimas.
—Gracias-respondió Antonia tomándome- enserio muchas gracias.
—Al ver que no soy la única que sufre no puedo ser tan egoísta para pasarlas a llevar siendo que están en esto tanto y hace más que yo-se lamento triste.

Me incorpore para mirarla a los ojos, por un momento sentí que todo terminaba ahí pero no, aun no acababa y tenia que seguir.

—La mantendré al corriente de todo-la abrace-de todo…
—Vamos señorita Alessandri no siga llorando que un par de ojos como esos lucen mas cuando se muestra feliz-acaricio mi mentón-¿estamos mejor? vamos no te rindas.

En ese momento tan similar a cuando Sandra me consolaba no pude evitar imaginármela a ella pidiéndome que no me rindiera.

—Sonreí-Eso creo-seque mis lagrimas-lo intentare todo descuide.

Caminamos a la salida y luego de despedirnos trate de reparar lo quebrada que quede al largarme a llorar pero no podía mas que secar las lagrimas en mis mejillas, se me dificultaba hasta usar el mismo oxigeno.

—Sahian, Sahian ya cálmate-me abrazaba Antonia.

Yo solo podía llorar por el momento, ya que fuera de la casa nadie me veía y así no preocupaba a Sandra, era en estos momentos o nunca y bien sabido lo tenia.

—Vamos cariño ya has llorado suficiente-tomaba mi cara Antonia- me mata volver a verte así, para por favor.
—Lo siento, pero es que…-volvía a llorar
—Vamos Sahian-me abrazaba-vamos resiste, estamos apenas empezando-me apretaba.
—Lo siento, lo siento-me solté-ya estoy bien.
— ¿Vamos entonces?
—Si vamos-tome aire- por cierto Antonia, habla esto con Isabel, llámala y ponla al tanto que yo saldré con Sandra al llegar y no podré.
—Lo haré no te preocupes, tu solo diviértete-beso mi mejilla.

Termino, teníamos la información que necesitábamos y más apoyo, por lo que use el tiempo de camino a casa luego de dejar a Antonia en su departamento para tranquilizarme y poder pasar la tarde con Sandra.

—Abriendo la puerta-Lleg-
— ¡Llegaste!-me beso.
— ¿Me esperabas?
—Claro
— ¿Y por que?
— ¿Cómo que por que?-puso cara seria
—Bromeo ¿lista?
— ¡Si!
—Voy por una chaqueta y salimos-la bese.
—Mamá Papá saldré toda la tarde con-
—Ya nos lo dijo, ve en paz-sonrieron.
—OK, gracias
—Ah y Sahian, diviértanse.
—Claro-sonreí con cara de intriga- adiós.
— ¡Con cuidado en la moto eh!
—Diviértanse suena como a última cena-bajando las escaleras- en fin.
—Sahian.
—Isa-sonreí
— ¿Vas de salida?
—Sep así que beso-hice que se acerara.
—Es injusto que pases fuera-me beso- injusto.
—Así es la vida, injusta, adiós preciosidad-sonreí.
—Por fin-gruño Sandra al verme salir.
—Ten-dije poniéndole una bufanda- te dará frío porfiada.

Partimos sin rumbo, hacia un frío horrible y no pude dejar de pensar que podría hacerle mal y en volver a la casa, pero cada semáforo en el que me detenía y miraba su rostro escondido tras mi hombro mientras a ojos cerrados se aferraba por cada partida me hacia sacar fuerzas para seguir. Así llegamos cerca del Museo de Bellas Artes en el Parque Forestal.

—Sandra aquí esta todo mojado-dije una vez estacionada la moto- ¿por que aquí?
—Porque somos las únicas aquí aunque haya un mar de personas a nuestro alrededor dentro de esos edificios-los apuntaba mientras giraba.
—Sigo sin entender-me acerque.
—Solo quería estar en un mismo lugar contigo y no tener que compartirte con nadie-me abrazo cazando mi cuello.
—Siento haberte dejado sola tanto tiempo-se me apretaba el corazón.
—Entonces aprovéchame hoy…-susurro a mi oído.

Entre el viento húmedo que nos traspasaba comenzamos a besarnos con tal necesidad que incluso pareció que lleváramos siglos sin estar juntas. Ver como a toda costa hacia proseguir el beso atrayéndome con su lengua lo comprobaba. Yo sentía como el rojo de su boca era tibio y a la vez se veía tan apetitoso, casi como la sangre para un vampiro; vital y esencial a la vez, irrechazable eh irremplazable también, tal como me era Sandra.

— ¿Tienes frío?
—Solo déjame seguir besándote…

¿Como describirían un momento así? que pregunta… un buen momento sería la respuesta. Claro, de esos inolvidables y que dejan marca, con los que pasado los años y al volver por alguna casualidad te paras miras a tu lado y dices ¿te acuerdas…? ¿Hermoso no?

—Sahian me siento un poco mareada ¿entramos al museo?
—Claro…-la abrace y empezamos a caminar.

Pero sería un dolor para quien pasase por qui y en vez de preguntarle a alguien si recuerda, se dice así mismo –Te extraño tanto…tanto.

En el museo buscamos un asiento y nos quedamos mirando como se nos acercaba un chico a preguntar si todo andaba bien. Agradecí el gesto solo hasta que note que su amabilidad iba más allá, tal como la mano que posaba en la pierna de Sandra, así que lo más cortes que pude se la quite y le explique que podía encargarme.

—Detesto se te acerquen-me voltee a mirarla.
—Sonrisa-Eres muy celosa lo sabias.
—Si va ayudar que ayude, pero que no lo use de herramienta para tocar mi propiedad.
—Vamos respira que tu propiedad no va a ser hipotecada por nadie-apretando mi mejilla.
—Más que mi propiedad eres mi propia vida-la mire a los ojos. (Si tu te vas, nada de mi dudara en seguirte)
Pude notar que entendió por un momento la pena de mis ojos, por lo que con una convincente sonrisa y una remilgada mordida a la comisura de sus labios insistí en que se olvidara.

Por otro lado Sandra amaba esos lugares, le encantaba todo lo que tuviera que ver con arte, los pilares las murallas antiguas, los cuadros y libros llenos de polvo, todo.
No falto tiempo y dijo sentirse mejor para empezar a recorrer, calmadamente subimos los pares de pisos permitidos. Yo huía un poco del polvo, Sandra parecía querer impregnarse de el, tomaba mi mano y me acercaba a mirar lo que ella a tocar, a describir. Ver como le brillaban los ojos por pergaminos que si soplábamos se desarmaban me hacia gracia, tenia unos intereses bastante peculiares, pero valía infinitamente la pena.
A llegar al piso de arriba me senté mientras con la vista seguía su afán, el tiempo parecía estar a su favor ahí dentro, estaba feliz y con su mente ocupada con suerte en todos esos libros.

—Sahian mira-me tendió un folleto.
—Exposición de mariposas, es aquí, pero no las he visto.
—Es abajo mira ven-señalo.

Nos acercamos al barandal y miramos, en el primer piso había un montón de vitrinas con mariposas y cuadros de ellas por lo que rápidamente bajamos.
El simpático chico que hace nada había alejado de Sandra era encargado de la Exposición y a medida que nos paseábamos nos seguía de cerca.

—Típico buitre-dije mientras me agachaba con Sandra a mirar sonriendo.

Mientras leíamos las placas sonó mi celular, era Isabel y para hablar me aleje un poco de Sandra.

— ¿Que pasa?-dije alejándome
— ¿Tú le dijiste a Antonia que me llamara?
—Si ¿por que te oyes enfadada?
—Da igual
—Oye no pelees con ella y haz lo que te diga que necesito oigas lo que tiene que decirte.
—Genial, esta bien-corto.
— ¿Y? ¿Mentí?
— No, me confirmo que fue ella quien te dijo me llamaras eh hicieras venir-se dejo caer al sofá.
— Quiero preguntarte algo.
— ¡Dios!-suspiro.
— ¿Podemos empezar otra vez?
— ¿Eh?
—No aguanto que un rostro tan lindo para todos, precisamente cuando me mira a mi se vea enojado.
—Lo siento, es solo mi sistema de defensa-miro a un lado seria.
—Sahian una vez me dijo lo mismo-Sonrió.
—También se porto como yo-enrojeció.
—Nunca me trato mal, pero su manera para ignorar todo y safar no era nada agradable.
—Siento haberte tratado así Antonia-se arrodillo frente a ella-¿me perdonas?
— (Inesperada tal como su hermana) Como si pudiera negarme….-respondió algo nerviosa.
— ¿Qué?
—Nada, déjalo y vamos a lo que nos convoca.

Al cabo de nada ya estaba todo informado, además matamos otro pájaro de un tiro y convenimos que como Natalia iría mañana a la casa le contaría y así nos organizaríamos para partir.

— ¿Todo listo entonces Isabel?
—Eso creo-dijo de mala gana.
—Vamos, no estas bastante grande para aceptar tu derrota.
—Lo estoy-la miro- pero nunca he sido capaz que es lo que necesito.
—Tienes muy lindos ojos te lo habían dicho-sonrío-dime, como surgió todo eso que traes guardado.
— Sonrisa-Graciosa tu eh.
— Linda sonrisa también, vaya.
— No tengo ánimos para hablar de ello.
— ¿De ello? Que ello si yo hablo de tus ojos ¡ah ya! lo de Sahian lo siento.
— Que insólito…-se enojo.
— (Al parecer tiene un déficit de atención, detesta que no la tomen enserio) Isabel-la mire fijamente-cuando estés lista oiré “todo” lo que quieras.
— Sonrojo- ¿Estas bromeando?-se levanto
— ¿Por que lo dices?
— Porque hace nada olvidaste lo que tu misma preguntaste-endureció su rostro- me largo adiós

Por otro lado mientras hablaba con Isabel el buitre se acerco a Sandra. Me quede pensando en que hacer, podía golpearlo, ya que por un lado me sacaría algo de estrés, o decirle que dejara en paz a ¡mi novia! Pero solo camine y me pare tras de el.

— ¿Te puedo ayudar en algo?-le pregunte sería.

Cobardemente se alejo y Sandra luego de mirarme divertida siguió en lo suyo. A medida que avanzábamos el tipejo seguía rondándonos y en mi cara la tensión de la mandíbula me mataba por molestarme por algo así. Comencé a suspirar ya que no le había prestado atención a más de la mitad de la exposición por avisar al chico persiguiendo a Sandra.

—Alto.
— ¿Que pasa amor?
—No quiero verte ofuscada así que por amor a la paz-susurro pasando amos brazos tras mi cuello y besándome.
— ¿Por que no lo pensé antes? -sonreí.
—Solo sabes golpear gente, igual que Isabel-se alejo llevándose por unos exquisitos segundo mis labios entre sus dientes.

Santo remedio, al mínimo acercamiento de Sandra a mí, el chico comprendió que no tenía oportunidad y se marcho. Por otro lado acabábamos de mirar la exhibición y salíamos del museo.

— ¿Y ahora donde su majestad?-pregunte haciendo una venia.
—Ya no juegues-me abrazo acercándose a mi oído- por mi a una cama ahora mismo-susurro- pero como aun nos queda tiempo-se separo sonriendo-vamos por algo de comer.

Algo alborotada por semejante declaración de deseos fuimos al local de Alejandra, ya que nunca la había llevado y me agradaba el ambiente del sitio.
Al llegar resulto que la jefa no estaba por lo que tranquilamente pedimos; Sandra un café con tartaleta de duraznos y yo un jugo y un trozo de pastel de trufa.

— ¿Me dejas probar tu pastel?
—Como crees, es mío- quite el plato de la mesa.
—Oye-hizo un puchero-si no me das no tendrás sexo por lo que queda de vacaciones.
—No me importa, me buscare a alguna por ahí, no faltaran-la mire a los ojos.
—Eso explicaría el por que no quieres hacerlo conmigo- siguió comiendo.
— Sabes que no lo haría jamás-deje el plato sobre la mesa otra vez.
— ¡Lo tengo!-se largo a reír con mi plato en su poder- se que nunca lo harías-acercándose para besarme.
—Pero…-dije entre sus labios.

Nos dieron las doce de la noche sentadas en el mirador del cerro Santa Lucia luego de salir del Local de Alejandra. Mientras abrazadas mirábamos a nuestros pies toda la ciudad mis manos empezaron a guiar su cuerpo mas cerca del mío para así poder pasarme el ultimo rato del día y el primero del siguiente probando incansablemente su boca.

—Hora de irnos-separándome centimetros.
—No quiero, sabes muy rico para despegarme.
—Vamos no me lo hagas mas difícil, deben estar preocupados por nosotras.
—Es cierto-dijo resignada-si no hay de otra, pues vamos.
—Ey espera-la atraje nuevamente a mí.
— ¿Que pasa?-me miro dulcemente
—Te amo mucho, mucho Sandra Rivero, no te lo había dicho hoy-susurre abrazándola.

Al decidir marchar empezó levemente a llover y mientras bajábamos las escaleras, cuidadosamente tome su mano y la guíe hasta mí.

—Quisiera tanto retener el tiempo para poder pasármela así siempre-quitando mechones de su rostro- es uno de los mejores días que he tenido en años, gracias.
—Hay que repetirlo mas seguido no crees.
—Lo creo-sonreí.

Tomamos camino y en menos de una hora estábamos en casa. Mirando desde fuera notamos que todo estaba apagado, ni un alma nos esperaba por lo que comencé a guardar la moto sin poder evitar detenerme para ver como Sandra abría la puerta y sin notarme ella a mi, esperaba que me le uniera.
Al acabar me apresure y plantándome en frente cerré la puerta tras ella porque tenia que conseguir algo antes de entrar.

—Oye porque cierras la…-me miro.
—Shiiii-tape su boca con mi dedo- Hazlo conmigo esta noche…-pegue mi frente a la suya.

Vi como antes de cualquier respuesta un precioso carmín maquillaba la improvisada petición que le hice. Meterla en situaciones donde solo me miraba y pasaba por todos los tonos existentes de rojo no tenia precio. En esos momentos sentía que su frío constante desaparecía, no existía, porque entibiaba mi alma que se encontraba siempre cerca y que solo cedía a mis caprichos y me dejaba estar mucho mas cerca que siempre cuando esto ocurría.

— ¿Tú que crees? -respondió evitando mirarme.
—Si no me lo dices no se-la puse contra la puerta mientras le mordía el lóbulo de la oreja.
Por supuesto que lo haré contigo-tomo mi rostro para besarme y vengar el que la haya sonrojado.

Esa noche de lluvia la cargue lentamente por las escaleras y solo manteniendo nuestras miradas dentro de la otra logramos encontrar refugio del frío del que estábamos siendo victimas fuera de aquella habitación. Nuestros deseos eran uno solo por cada roce, por cada beso. Además, me hacia consiente de la necesidad que me profesaba hace días de protegerla entre mis sabanas y que quise retrasar quitándole importancia a sus deseos.
Aquella mujer que delicada guiaba mi rostro hacia sus labios, me dejaba hasta sentir el latir de su corazón solo con una mirada, me transportaba mas allá de lo que yo creía por cada segundo en el que se adueñaba de mi. Me intimidaba y a la vez dejaba a la vista la manera en que yo pudiera aprovechar cualquier segundo de su deseo, delicadeza y su vulnerabilidad en mis manos.

—No volveré a dejar pasar tanto Ángel-le decía mientras sacaba mechones de su rostro.
—No digas mas-susurro-me siento feliz solo sabiendo que el ahora es contigo.

Aunque estoy segura que no la traiciono al sentir que al encender su corazón para mi se revela la formula en que puedo curar todo. Tengo presente también que al despertar todo seguirá igual y la utopia que nos brindaba el sexo amanecerá amargamente en lo destemplado de nuestros pensamientos independientes dentro de varias horas mas.

Continuara...335
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Erza.Walker
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   4/9/2011, 15:57

Como siempre fantástica continuación, muchas gracias!! Esperare ansiosa por lo que sigue
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ais
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   20/9/2011, 19:37

Mi Alex!!!! te tenia abandonada, perdoname el trabajo y mi vida amorosa q es un asco me complico pasar x aqui, peroooo... hoy sali temprano y me dedique a leerte.

este cap como todos los anteriores y los q vendran ha estado genial y mas xq me la dejas picando con Isa.

en fin, en fin te cuidas si? y si necesitas algo me avisas.

besos.
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MensajeTema: Re: No siempre fue mentira...   

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No siempre fue mentira...
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