Yuri's Lyrical Secrets

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 Relatos de Cristal

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ishto
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MensajeTema: Relatos de Cristal   19/1/2010, 22:44

Hola!!, Paso por el foro para dejarles una historia....espero sea de su completo agrado.

Titulo: Relatos de Cristal
Estado: En proceso
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Capitulo 1: Lentamente nos encontramos

Anoche soñé con la luna.

Eran varios días los que no conseguía dormir, pensé que se trataba de las luces de los postes que coincidentemente daban a dar a mi cama. O seria el ruido proveniente de la calle, las personas nunca dejaban de hablar, moverse y eso que no se trataba de una avenida muy transcurrida.

Seguí analizando el porque de tanto problema para dormir, no tenia estrés…bueno el hecho de que debía pagar los gastos de alimentación, vivienda y mis estudios no eran motivo para no poder cerrar los ojos.

Y como si se tratase de un mal recuerdo, que siempre llega cuando se te acaban los motivos…pensé, soñé y recordé, podía deberse a una historia inconclusa; siempre molestaba mis pensamientos en los momentos mas inoportunos mas aún así dejaba esa tranquilidad y sonrisa inevitable en estos casos.

*** ****
El ruido de las gotas de lluvia me saco de uno de esos sueños donde te encuentras atrapada dentro del sueño de otro sueño y de un sueño más.

Dolor de cabeza para iniciar el día – Me decía sobándome la vista- bueno, a levantarse.

El frio que hacia no ayudo mucho para quitarse la flojera de encima, y mucho menos para querer irse a la ducha…nadie murió por no bañarse una mañana ¿o si?

Las 8:30 y seguía decidiendo que ponerme, no es que tuviera demasiado donde elegir…Solo que cuando encontraba el polo perfecto nunca venia acompañado de los pantalones adecuados, entonces comenzaba de nuevo el dilema.

El desayuno fue extremadamente rápido…eso sucede cuando no tomas nada.

Por fin bajaba el ascensor de mi edificio, y aunque había tenido unos cuantos problemas antes. El mes pasado justo se había detenido en medio del piso 3 y 4 y el susto que nos dimos, por suerte no estaba sola…

La chica no me resultaba familiar, no es que conociera a todas las personas que vivían en el mismo edificio que yo, pero recordaría ese rostro en un millón…no es que fuera fea o bonita, esas clasificaciones no son mi fuerte, mas bien tenia una sonrisa sobrecogedora, de esas que respondes automáticamente con otra sonrisa. Unos ojos color marrones claros, y el cabello castaño medio ensortijado, unos jeans simples y una blusa morada sumamente bonita.

No se porque recordé con tanto detalle a esa chica, como dicen en momento de pánico se maximizan los sentidos, eso debió ocurrirme sin lugar a dudas.

Que se pare el ascensor en medio de dos pisos y no abra la puerta no es para sentirse el día más feliz de tu vida.
Ups. ¿Y ahora que hacemos? – Me sonríe y pregunta la chica.

Uhm…ni idea, tratar de calmarnos y… – Creo que esto último lo dije mas para mi misma – ¿pedir ayuda?

Me sonrió nuevamente, y asintió. A caso era un chiste para ella el estar ahí las dos solas, en un cuarto tan pequeño sin ventilación, con poca luz y el silencio si no fuera por sus risas discretas.

Toco el botón del ascensor que siempre esta por si sucede que te quedas atrapado o presentas algún problema cuando estas subiendo o bajando.

Tranquila, ya seguro nos van a sacar – Me dijo esto mirándome de reojo.

Bueno no es que fuera miedosa ni nada, ya que si se trataba de eso podía enfrentarme a terroristas, terremotos, tsunamis y parecer que había sido entrenada de por vida para no mostrar nervios ni alguna reacción “normal” pero ante esto…

Supongo que no estaba en mi adiestramiento el estar encerrada en un ascensor sintiendo que en cualquier momento se rompan los cables que los sostienen, y llegue en caída libre hasta el primer piso. Sólo con volver a pensar en eso me pegue aun más a un extremo de ese pequeño cuarto…esperando lo inminente, miraba al techo.

Estoy bien…solo que – no sabia como completar la oración o algo elocuente que decir – se me hace tarde para el trabajo…

Pues que tenia esta chica con lo de sonreír a cada cosa, ¿serian los nervios?, la estreches del ambiente, el calor que se sentía, creo que estoy a punto de que me de un ataque de pánico.

Y en que trabajas – Me pregunto, como si estuviéramos realmente cómodas conversando en una cafetería o algo – solo vamos 10 minutos, creo.

Sin muchas ganas de responder, le comente que era ingeniera, y estaba trabajando en proyectos medioambientales. Me quede pensando un momento en la respuesta que le había dado, aunque fue concisa, técnicamente todavía no era ingeniera hasta que acabara el decimo ciclo, 5 meses no hacen la diferencia. Y eso de proyectos, en singular era más realista.

Yo todavía estoy en la universidad, a mitad de carrera – me comento como si le hubiera preguntado – estudio…

Ahora me pregunto que habrá sido lo que estaba estudiando, supongo que algo de letras no se porque pero esa era la impresión que me daba. Justo cuando ella pensaba mencionar que estudiaba el ascensor comenzó a bajar y se abrió en el primer piso, como si no hubiera sucedido nada.

Ella como estaba mas cerca de la puerta del ascensor se volteo a verme, me sonrió, y movió la mano en señal de que se despedía. Yo me quede ahí un momento. Luego Salí, respirando nuevamente y mi valentía volviera de su pequeño descanso.

¿Por qué abre recordado eso?, me decía. Ya había pasado un mes desde ese día y no la había vuelto a ver, no es que la estuviera buscando ni nada…solo me quede con curiosidad.

CAPITULO 2: Lentamente nos conocimos

No había sido muy elocuente ni amigable con ella; bueno no hay tiempo para esto me dije y fui en dirección a la salida del edificio.

En el trabajo, como era costumbre llegaba un poquito tarde; mi jefa ya me conocía y no decía nada. Creo que eso era en compensación por los excelentes informes que presentaba semanalmente.


La oficina era del tamaño de mi departamento, me recordaba un ambiente más familiar, tenemos un espacio amplio donde están varias mesas cubiertas por unos manteles beige, y encima se encuentran nuestras herramientas de trabajo, laptops.


Tenemos una pequeña cocina, para que cada quien se sirva lo que necesita, y luego están las oficinas administrativas donde trabajan mi jefa y su asistente.

Hola Mía – Menciono una chica con lentes – ¿de nuevo tarde? ¿Qué paso esta vez?

Y quien era Mía, pues una linda jovencita en sus 22 años, delgada, alta, ojos marrones claros, cabellos negros hasta la altura de los hombros, con un futuro prometedor, que a tan corta edad ya contaba con un departamento financiado en 5 años, un auto 0 kilómetros y una sonrisa que rompía el hielo…exagerando en eso de futuro prometedor y el auto que pensaba tener de aquí unos 10 años pero así era yo, bueno dejando de lado a la egocéntrica interna que llevaba y que mi mente me vendía como la top model no descubierta aún por el mundo.


La chica de lentes es mi amiga Erika siempre dándome los buenos días, esta chica era una de las mas emprendedoras que había conocido nunca, como decía ella: “las oportunidades de negocio están en todos lados”. Y si pues, viniendo de ella esto era cierto; hasta el momento sabía que estaba como en 4 tipos de negocios: vendía productos naturales, administraba su propio restaurante, atendía su consultorio por las noches y en las mañanas compañera de equipo en los proyectos.

Bueno, Salí con tiempo de mi casa – Le respondía mientras acomodaba mis cosas junto al computador – el trafico es de lo peor…tu sabes que siempre soy puntual.

Ella trabajaba frente a mi, así que siempre estábamos conversando o cuando ya se hacia muy evidente abríamos una ventana de chat en medio de los trabajos; cualquiera pensaría que estaba muy concentrada y escribiendo 10000 palabras por segundo mas sólo nos contábamos aventurillas que nos habían pasado en el día.

Aunque no parezca, si trabajaba. Si bien no a un 100%, cuando comenzaba no había quien me distrajera.

---- 7pm -----

Ya estaba acabando de delimitar un plano y los radios de exposición a metales pesados. Cuando me percate que ya era hora de salida, y hasta me había quedado de más, recordé en ese rato cuando Erika se despidió unos minutos antes…bueno a decir verdad 1 hora antes pero estaba tan concentrada que solo le dije nos vemos, sin siquiera despegar mis ojos de la pantalla.


Jefa ya me voy retirando – Dije en voz alta, para que me escuchara en su oficina.

Si esta bien, nos vemos mañana…- Decía esto mientras salió de su oficina hasta donde me encontraba – por cierto no conoces a alguien que estudie periodismo o algo relacionado con comunicación.

Me demore un par de segundos en responder. No jefa, nadie…- le conteste, mientras guardaba un par de papeles en mi maletín y un par de planos – pero puedo colocar un anuncio en la universidad

Excelente, has eso lo más pronto que puedas – Se acerco y se despidió – Nos vemos mañana.

*** ***
Me gustaba mucho ver el cielo, a veces no importaba si lo hacia mientras caminaba aunque en un par de ocasiones la gente se quedaba mirándome y otros observaban en el mismo punto que yo veía en el cielo, como tratando de identificar algún fenómeno extraño y que únicamente yo podía observar.

Ya estaba cerca de mi edificio; y podía ver las luces de los departamentos prendidas.

Siempre tenia que caminar un par de cuadras desde el paradero a mi casa, me gustaba el poder disfrutar de la caminata por tanta vegetación. Hace dos años cuando me mude de la casa de mis padres, había elegido ese lugar para vivir por 2 razones: la ubicación cercana a mi trabajo y porque me encantaba la tranquilidad que me brindaba pasar por tantos parques y arboles por doquier.

Ya a pocas cuadras de mi casita, me fije en un grupo de chicos y chicas que iban un poco más delante de mí, en total eran cuatro: dos chicas una mas baja al extremo izquierdo, la chica que esta a su costado cogiendo en un brazo un bolso relativamente grande para ella. Después estaba un chico alto moreno con polera negra, y por ultimo a la derecha un muchacho casi de mi misma estatura y vistiendo esos pantalones que pareciera que primero tuvieron que aplicarse mucho aceite para que entrara en su cuerpo, Este grupo estaba en una entretenida y divertida conversación.

En serio pues, si tuviera que elegir sin duda seria Renato – respondió riéndose el chico de la polera negra, y dándole un pequeño empujón a un chico a su costado…a lo cual respondió este ultimo con una carcajada, seguro este era Renato supuse- Y tu Cris, ¿Cuál seria el tipo de chica que te gustaría?

Esas preguntas que se hacen los chicos me dije en mi mente, con un pequeño bufido. Como si fuera yo una viejita de ochenta años…no es que quisiera escuchar ni nada pero no es como si estuvieran susurrándolo secretos de la Nasa para que nadie se entere.

La chica que estaba al costado del moreno con polera negra, llevaba un gracioso gorrito, supongo que era Cris porque inmediatamente le contesto.

Pues…tendría que decir que es mi mejor amiga…Karla, - decía esto mientras abrazo a la chica que estaba a su izquierda y se reían- pero…

Pero que…-interrumpió el chico que comenzó con toda esta pregunta – ¡uy! Karla, no puedo creer que Cris no te eligiera.

¡Jum!, ella se lo pierde – decía una chica bajita que se salía del abrazo de Cris, en tono totalmente fingido de molestia – y se puede saber entonces quien robo tu puro corazón….y te alejo de mi.

Los chicos ante tal comentario comenzaron a reírse aun más alto, por un momento estuve tentada a unirme a la risa…pero me detuve justo a tiempo.

Hace un par de semanas me encontré con una chica en mi edificio y….uhm me pareció interesante – comento esto sin un ápice de vergüenza – así que ella seria el tipo de chica que me gustaría.

Seguían avanzando en la misma dirección que yo, y estaba realmente entretenida por lo que caminaba muy despacio tratando de que no notaran mi presencia, al menos tenia la oportunidad de escuchar sus comentarios hasta que tuviéramos que separarnos de dirección.

Los dos chicos, se rieron con mas ganas…y uno de ellos, diría que es Renato casi se tropieza con una piedra al carcajearse. Mientras el otro de polera negra poso el brazo en el hombro de Cris.

No me habías dicho nada de ella Cris – Comento mientras la miraba – ¿y como la conociste?
...
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Lucai
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MensajeTema: Re: Relatos de Cristal   20/1/2010, 16:23

O.O se ve que va a ser una grandiosa historia pero tienes que continuarla!!!!!!!!!!!! es muy poquito para una come letras como yo xD
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el.ivan
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MensajeTema: Re: Relatos de Cristal   21/1/2010, 18:02

me gusto me gusto.... espero pronto la continúes que no soporto el saber que va a pasar
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ishto
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MensajeTema: Re: Relatos de Cristal   8/3/2011, 02:29

CAPITULO 3:

Cris moviéndose un poco para que el chico retire su brazo y de paso acomodándose el gorrito que llevaba.

Pues no te cuento todo Arturito…es una de esas aventuras que frecuentemente tengo…- dijo eso último cambiando a un tono algo presuntuoso, luego se rió mas todavía.

Te lo estas inventando Cris…esta bien que no le cuentes a Arturo pero a mí…yo que se tus oscuros secretos desde tu nacimiento – Karla al parecer no pensaba que la chica de gorrita le ocultara tal información – ¿cómo la conoces?

Cris le abrazo mientras caminaban. Tienes razón, amiga de mi alma…perdóname por no darte reportes completos de mi vida las 24 horas al día – Seguía riéndose y estrechando más la muestra de afecto, después soltándola– La conocí en mi edificio como ya dije, en el ascensor para ser más exactos.


Faltaba una cuadra para que yo doblara a la derecha donde estaba ubicado mi edificio y se acabaría el estar escuchando conversaciones ajenas, no es que estuvieran en plena discusión sobre el futuro del mundo si no se hacia algo por el cambio climático. Aunque sin duda, eran tan entretenidas las divagaciones de este grupito de jóvenes.


¿Y cómo era esa chica? – Pregunto interesado Renato – para ver si puedo competir con ella por tu interés.

Con ese comentario si hicieron presentes los bufidos y silbidos propios para hacer notar la connotación amorosa.

Ya vez, hazle caso a Renato…pobrecito esta celoso de que muestres mas interés en una chica que en él – agregó Karla dándole suaves codazos a Cris – di algo.


Al parecer Cris estaba algo apenada por las palabras de su amigo, porque bajo la mirada al piso un par de veces y tratando de calmar la exaltación de su amiga.

Ay Renato…siempre tan adulador – Respondió Cris – la chica era muy bonita así que tendrás una dura competencia.

¿Cómo se llama entonces tu amor de ascensor? – Preguntó Arturo dándole un énfasis en la palabra amor.
Dirás mi competencia – Agregó Renato volviendo el rostro para mirar a la chica de gorrita.


Ya habían llegado a la esquina donde yo tenia que doblar, supongo que pensaban quedarse ahí un rato conversando todavía; bueno se acabo el estar de espía me dije. Estaban de espaldas a mí, seguí avanzando como si en ningún momento me hubiera detenido a escuchar sus diálogos.

No se su nombre…no le pregunte – Decía la chica mientras se estaba despidiendo de sus amigos con un beso en la mejilla – Sólo sé que es una linda ingeniera…tampoco tuve tanto tiempo en preguntarle su nombre cuando nos quedamos atrapadas en el ascensor.

En ese instante yo pase al costado de ellos como en cámara lenta, escuchando esta última parte con tanta atención que casi volteo el rostro para ver a los ojos a la emisora de tal mensaje. Ahora que lo pensaba bien, esa chica de la gorrita, Cris. La había visto antes...uhm ¿donde?de espaldas se parecía a la chica con la que estuve atrapada en el ascensor.


Es coincidencia.


Seguí caminando a la puerta del edificio, buscando en mi maletín mis llaves. Cuando la chica de gorrita apareció a mi costado, ella se volteo para despedir con las manos a sus amigos, entonces me miró y yo a ella.

Supongo que se dio cuenta que era la misma persona que acababa de pasar por su costado, cuando comentó lo del ascensor con sus amigos.

Luego de ese segundo que nos miramos, voltee en dirección a la puerta puesto que ya había cogido las llaves.

Pase rápidamente hasta la entrada donde siempre estaba el portero que saludaba con un “buenas noches señorita”.

Escuchaba detrás mío pasos, seguramente ella había entrado también, y por alguna razón no quería adelantarme. ¿Qué estaría pensando?

Llegue hasta la puerta del ascensor y presione el botón para que bajara. Me percate que estaba a unos pasos de mí, me giré a mirarla como quien no sabe que hacer mientras espera la llegada del ascensor.

Allí estaba ella, mirando con tanta atención el piso, apoyada en la pared y moviendo de manera impaciente las manos que sostenían un bolso. Creo que no quería darme la cara, porque se notaba algo nerviosa y no como ese día que la conocí toda animada y sonriendo todo el rato.

Por fin las puertas del ascensor se abrieron, subí rápidamente y me acomode en un rincón; si bien no tenia porque estar avergonzada lo único que podía percibir es que lo estaba. Miré arriba y los costados, sin duda estaba intimidada, el motivo: no lo sé.


Ella subió también pero no dejó en ningún momento que mis ojos se encontraran con los suyos, se puso de espaldas a mí, bloqueando la puerta del ascensor; me daba la impresión que sólo esperaba que llegara a su piso para bajar tan rápido como le dejaran sus pies.

Ya estábamos por el séptimo piso, y era el más incómodo de los silencios, no se podía escuchar absolutamente nada. Pensé por un segundo que había ido a parar a un mundo subalterno donde no existía el sonido y hasta me parecía un recuerdo lejano el oír mi propia voz.

Fue un segundo, tal vez dos y el silencio se esfumó por culpa de un chirrido, eran dos metales rasguñándose entre si.


El ascensor se detuvo.


CAPITULO 4:

La fuerza con la cual se detuvo, la hizo voltearse enseguida como buscando apoyo, las dos teníamos unas expresiones de pelicula...asustadas, ATERRORIZADAS. Ahí fue cuando me fije que en cuanto cruzamos miradas, se sonrojo de una forma que me recordaba a mi cuando en mi mente decia " tragame tierra".

Después de eso, esquivo inmediatamente mis ojos. Aunque yo también lo hice en ese momento, y no podía entender por que mis mejillas se encendían, notaba el calor proveniente de mi rostro. Qué estaba pasando, yo no fuí quien dijo que tal chica con la que me encontré me parecía linda ni me gustaba. ¿Porqué? entonces estaba ruborizada como una chiquilla que habla sobre diversidad biologica en pleno simposio de literatura clasica.


Por favor, no estaba a punto de graduarme y dar el discurso final delante de toda mi promoción e invitados para ponerme tan nerviosa. ¿Dónde esta mi valentía?

La chica toco el botón amarillo del ascensor, el timbre que se debe presionar en caso de alguna emergencia. Y el que ya había oprimido en la otra ocasión que nos encontramos.

Yo me sentía a punto que me de un colapso, no sólo de los nervios de estar atrapada en un ascensor, de nuevo. Si no que me ponía incómoda estar ahí con ella.

Esa había sido mi pesadilla por una semana, luego de haberme quedado atrapada la primera vez en el ascensor, recuerdo muy bien el sueño:


"estaba yo en el ascensor sola, cuando se detuvo en el piso 20, y se apagaban las luces; entonces podía casi sentir el momento exacto cuando se desprendía las agarraderas del ascensor y caía libre como cuando sueltas un objeto pesado desde el techo de tu casa; podía casi ver como mi corazón se desprendía de mi pecho, ante tal sensación de vacio…luego entre la desesperación y gritos porque era inevitable que saliera ilesa de eso.


Despertaba...


Despertaba cubierta de sudor, temblando de pies a cabeza, con la respiración agitada y cogiendo el celular para llamar a mi madre a las 3 de la mañana.”



Bueno, no era tan malo como mi sueño. Por ahora no escuchaba que se soltara alguna pieza del ascensor, no me faltaba luz en ese espacio reducido y claro no estaba sola.

Quien sabe no hubiera dicho nada si me esperaba unos segundos. Uno a uno comenzó mi pesadilla.
Primero escuche un ruido extraño en el silencio, a lo cual volteó Cris para tratar de identificar de donde provenía el ruido. Yo también comencé a buscar la procedencia de dicho chirrido, mire al techo del ascensor y al parecer algo no andaba muy bien que digamos.


Nos miramos ambas y luego al techo del ascensor, como si solo viéndolo el problema se solucionaría.


Sonó nuevamente fuerte, y después sentimos una especie de golpe fuerte, lo cual provocó que ambas nos pusiéramos a agarrar la pared del ascensor tal refugio se tratase.


Y Paso lo segundo de mi pesadilla, adiós luces.

...
.....


A este paso lo único que nos quedó fue gritar como dos locas, golpeando la puerta del ascensor.

¡Ayuda!…alguien por favor…estamos en el ascensor- Decía Cris cada palabra dando un golpe con los puños a la puerta del ascensor-¡Ayuda!

La oscuridad no me ayudaba a superar mi posible ataque de pánico, comencé a tocar con más fuerza el botón del ascensor, y no se escuchaba nada. Otras veces el sonido era tan fuerte que molestaba tanto el tímpano.


Al cabo de media hora de estar golpeando, gritando, saltando, pensamos que era mejor tranquilizarnos, y utilizar la cabeza.


Por suerte para mi… - dije esto en voz alta, con los ojos cerrados y apoyando mi cabeza contra la puerta de este cuartito - no se cumplió totalmente mi pesadilla.

¿Qué pesadilla? – Comento luego de unos minutos Cris.

Digamos que algún día creo que moriré así…encerrada en el ascensor mientras se suelta y la gravedad hace su trabajo – sin pensarlo mucho le solté todo esto - …y claro como toda historia trágica y de terror no hay luz.


En ese momento recordé mi celular en el bolsillo delantero de mi maletín; aunque no tuviera nada de crédito para llamar siquiera no moriría en la oscuridad.

Por lo menos no vas a morir sola – de esta manera Cris completo mi discurso trágico – y sobre la luz, puedo arreglarlo.


Saco de su bolso un celular, la luz no era un faro para guiar a los barcos pero cumplía su misión. Asustarnos más con las sombras que se formaban.

Quien me mando ver el aro un par de veces, jamás volveré a ver películas japonesas, siempre un ascensor y una niña que se escurre por algún rincón y aparece para llevarte al mas allá.

Sabes, creo que prefiero la oscuridad – le mencioné esto pasando saliva ante las extrañas visiones que se creaban en mi cabeza - …si, la oscuridad…sin duda.

Espera un momento…uhm…-Se puso a teclear no se que cosa en su celular, ¿Un mensaje de texto que no podía esperar a que saliéramos? – si, aquí esta la linterna.


¡Ups! Como no se me ocurrió que tenía linterna; estos celulares venían con todo, el mío a las justas numeritos para llamar, el botón para contestar y una camarita que tenia la resolución más pobre…no es que sea fanática de la tecnología de los teléfonos móviles pero mi pequeño Samsung color rojo me había acompañado desde hace 5 años. ¡Vaya! cinco largos años, Por eso nunca me lo han robado.
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ishto
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MensajeTema: Re: Relatos de Cristal   8/3/2011, 02:31

CAPITULO 5:

¿Estás bien? - Sacándome de mis cavilaciones – pareces algo enferma.

No nada…es sólo que estar aquí atrapada en el ascensor no es la ilusión de mi vida y casi estoy a punto de un colapso – se rió con lo que dije – pero por favor no te preocupes si lo estoy pasando genial.

Creo que no fue el tono correcto el del final de mi oración, porque se quedo callada largo rato.

Siempre eres así de pesada o sólo cuando te apunto con mi linterna en la cara – no me dejo ni mencionar el ¿Qué? Cuando ya estaba poniendo esa luz blanca directamente en mis ojos.

Baja eso– le contesté, interponiendo mis manos entre la luz y mi cara - no vez que puedo quedar ciega

Uhm…un poco exagerado no crees – Donde quedó esa timidez que demostró al entrar al ascensor – bueno…si prefieres que nos quedemos las dos a oscuras por mi no hay problema.- Concluyó Cris.

Una parte de mi lo prefiere, porque las sombras que se forman dan mas miedo…- quise rectificar esto ultimo pero era muy tarde – digo…

¿Le tienes miedo a la oscuridad? – Me preguntó apuntándose la linterna debajo del rostro, dándole una tonalidad más terrorífica. No me gusta el terror – ¿Qué edad tienes?

Si quería que cayera como una niña miedosa, déjame decirte que lo logro.

Era hora del contraataque, a poco no pensaba ella que me había olvidado de la conversación con sus amigos…siempre un has bajo la manga.

¿Dónde quedo la chica sonrojada que entró al ascensor? – le dije con malicia mientras la miraba – y yo que pensé que te habías avergonzado por escucharte decirle a tus amigos que te gusto.

Un disparo perfecto. Dejó de jugar con la linterna en su cara; lo último que vi antes que lo apagara fue que bajo la mirada desafiante que me tenía y termino viendo a la puerta del ascensor; quien sabe si se abriría ahora.

Silencio incomodo. Oscuridad persiguiéndome.


*** ***


Al cabo de una media hora y mi compañía seguía muda. Eramos las dos atrapadas en un ascensor.

Ahora que recuerdo hace unos días vi en youtube un video de un hombre que se quedo 41 horas en un ascensor. Mmm…No es momento de deprimirme mas…hablemos.

Me senté en el ascensor, había pasado ya bastante rato y no es que si me rescataban se iban a fijar que estuviera de pie o recostada. El movimiento que hice hasta encontrar una posición adecuada fue muy ruidoso, además que sin querer le golpeé con mi zapatilla.

Ouch – Escuche en la penumbra.

Disculpa, es sólo que estoy cansada de estar parada – fue mi respuesta instantánea, mientras me quitaba el maletín y dejaba a un costado el porta planos.

Recosté mi cabeza contra la parte posterior del ascensor, cerré los ojos…la falta de luz me ponía de nervios, al menos al tratar de relajarme me olvidaba de que la chica frente a mi no me hablaba.

Mañana tendré una buena historia que decirle a Erika, eso si no lo ve en televisión y si lo hace…entonces….entonces yo estaré preguntándole a san Pedro porque no me deja entrar.

Ahora que recuerdo la otra vez que nos quedamos atrapadas no me dijo que estudiaba. Seria bueno preguntarle, me quede con curiosidad. ¡Uhm! creo que aprecia demasiado estar callada.

Comencé a estirar mis brazos como era costumbre cuando no tenia que hacer, por lo menos ahora ya no tenia ataque de pánico, había superado mi miedo al ascensor. Algo bueno estoy sacando.
...
.....

Me pregunto que hubiera pasado si no salía tarde de la oficina, si caminaba más rápido desde el paradero, si no hubiera escuchado su conversación. Estaría igual encerrada con ella ¿?

Esta bien, no era motivo para avergonzarla con mi comentario, quien sabe, no soporto que me tomen de cobarde…aunque lo sea.

¿Cómo te llamas? – algo casual para romper el hielo, ya sabia la respuesta sin embargo quería escucharla decírmelo.

Espere un par de segundos y no hubo respuesta. Unos cuantos minutos y tampoco escuche nada. Casi me paro inmediatamente al imaginarme que había encontrado la forma de escapar de ahí dejándome sola en el ascensor.

Nuevamente choco mi pie con ella, y entonces dejé de mirar arriba pensando que seguía parada. No podía verla pero apuesto que estaba frente a mi sentada, dándole la espalda a la salida de este encierro.

¿Cómo te llamas? – volví a preguntar

Cris, dime tu nombre escuchaba en mi mente. Puede que sea el diminutivo de Cristina, Christie o algún nombre extraño de esos que escuchas una vez en tu vida.

Cuanto… ¿Cuánto escuchaste de lo que dije? – se demoró en formular la pregunta pero por fin se comunicaba. Era un buen comienzo.

Una parte – no queria mentirle pero....siempre hay un "pero"...; no espere demasiado para responderle, me estaba dando bandera blanca – no tiene importancia, se que era broma.

Escuche un ruidito proveniente de su boca, quería decir algo pero al final decidió guardárselo para ella.

Soy Cris – me soltó al rato – y tú ¿cómo te llamas?

Casi puedo decir que estaba deseando que preguntara mi nombre, ¿raro no? Porque iba a querer darle esa información a una chica…uhm. No es que importe o no que sea chica o chico…pero estaba entusiasmada.

Me llamo Mía – conteste luego de un par de minutos – un gusto conocerte.

Siempre acompaño el presentarme con la frase “un gusto conocerte”, esta ocasión no iba a ser diferente. A no ser que…

¿Te da gusto conocerme? – me inquirió al solo terminar mi presentación.

Me reí para mis adentros, que le contesto.

Seguro, es mejor que estar sola en este sitio – finalmente le dije a Cris – así que…un gusto conocerte Cris.

Un gusto también, Mía – contesto Cris en un tono medio divertido - ¿Cuánto tiempo crees que hemos estado aquí?
...
.....
Es gracioso como sonó esa parte…”Mía”, moví ligeramente en ambos lados la cabeza para recordar que me había preguntado. Estoy divagando, que importancia tiene que diga mi nombre. Seguro es el estar aquí encerrada.

Tiempo…no tienes tu celular – trate de sonar lo mas tranquila posible, sin embargo me habían agobiado mis propios pensamientos – digo…deben haber pasado un par de horas.

Solamente pregunte, no era para que te molestaras – respondió Cris con una dulzura en cada palabra, que provoco arrepentimiento ante mi desagradable entonación.

No estoy molesta, disculpa si sonó así – fueron mis insignificantes palabras de justificación – A ver…yo Salí del trabajo como a las 7 pm luego en caminar me abre demorado unos 20 minutos, y como no vino en nuestra ayuda el portero eso quiere decir que ya iba de salida, con todo esto diría que son exactamente las…nueve con 14 minutos.

Le sonreí y mostré mi celular para que se fijara que la hora era real.

Casi, casi me creo tu exactitud – me contestó riendo. Habíamos roto el hielo – que bonito tu fondo de pantalla.

Cogió mi celular quitándomelo de las manos con mucha delicadeza, y lo analizaba tal muestra de arte en un museo. Para ello inventaron la luz de fondo en los teléfonos. Si conociera como lo trato al pobre.


La imagen eran dos personas que estaban en mundos separados, cada uno viendo su propia realidad sin imaginarse de otra existencia. Estos personajes se mantenían de espaldas uno contra el otro era difícil reconocer de que sexo eran, con esos trajes tan coloridos y distinguidos. Dos humanos viendo el cielo, emocionados con la luna de su planeta, una azul, la otra roja.


Lo dibuje hace un tiempo – fue mi nostálgica respuesta – puedes creer que tenia la imagen plasmada en mis sueños, no pude estar tranquila hasta que un día cogí mi lápiz y comencé a hacer los trazos.

Me invadió la emoción al contarle mi historia sobre ese dibujo, como mi inspiración llego en sueños, me transformo en dibujante de la noche a la mañana, todo para ser capaz de tocar la imagen.

Eres muy buena dibujante – lo mencionó con toda naturalidad y me devolvió el móvil – ¿que otro don tienes escondido?

No lo tenía escondido, nunca me preguntaste si sabia dibujar – la humildad no formaba parte de mi naturaleza, no con ella – uhm…pinto cuadros extraños, ¿eso cuenta?

Wuau, claro que cuenta – contestó algo sorprendida – Dentro de tus habilidades no se encuentra algo relacionado con abrir ascensores.

Ahora que preguntas…- agregué

Soltamos un par de carcajadas, alegrándonos por unos segundos de estar ahí las dos.

...

Los ascensores tenían que ser del clásico metal, sin ningún olor en particular, el aire transcurría de alguna parte de ese espacio no mayor de 2 metros cuadrados. A la persona que colocó esta caja de metal en mi edificio le deben arder tanto los oídos que pensara en cortarse las orejas. Cuantas palabrotas le había dedicado en mi cabeza, por culpa de no verificar el buen funcionamiento, de darle el mantenimiento adecuado, de no haber pensado poner algún kit de emergencia dentro, que cuente con lo esencial: medicina, comida, agua, linterna, una bolsa de dormir y por que no un baño portátil descartable

CAPITULO 6:
Han pasado 2 horas desde mi aislamiento, los síntomas de pavor han cesado, la estreches del ambiente ya no es gran problema y la falta de iluminación me es indiferente.

¿Cómo van las cosas con Cris?, la frase “es una cajita de sorpresas” le queda chica para describirla.

En estas horas, me enteré que hace un mes se a mudado a este edificio, vive con su hermana la cual da la casualidad es ingeniera también. Por lo que mencionó se llevan bien pero eso no evita que tengan sus desacuerdos semanalmente. Le encantan los perritos especialmente los pequeños, a pesar de ello nunca ha podido adoptar a uno.

Le apasionan los deportes y el ejercicio, habiendo ganado 4 maratones en su corta vida. Me pareció muy gracioso que se cae de la cama por lo menos una vez cada noche…hubo una ocasión que se fracturó el brazo al evitar caerse por tercera ocasión de la cama. Le tiene fobia a las hormigas y cuenta con una lista de 100 cosas que planea hacer antes que muera ¿no es muy cliché?

Es tan fácil hablar con Cris, le he contado tantas cosas de mi, como de mi afición por la escritura, que tengo un archivo repleto de historias cortas, libros inéditos y algunos versos; desde hace dos años que vivo sola. Mi falta de perseverancia le hizo gracia, cuando le conté que todos los días me levanto con las ganas de comenzar mi rutina de ejercicios y acabo tumbada en mi mueble jugando con el control remoto del televisor; las aventuras que había hecho…no eran muchas pero lanzarse de un puente seguro valía en la cuenta, aunque se rio como nunca al narrarle el haber entrado a un rodeo de toros y salir ilesa.

Puedo sentarme a tu costado – me habló de improviso.

Ah – Fue mi vaga respuesta. Al darme cuenta ya estaba a mi costado, riendo bajito.

Cris no me hizo una pregunta, sea cual fuera mi respuesta, ya tenia de por sí planificada su acción. Se plantó al lado mío sin darme tiempo a asimilar la propuesta.

Esta chica me esta preocupando; altera mis apacibles nervios, me provoca parálisis cerebral momentánea… ¡uhm! descerebrada pero contenta.

Me dibujaste una sonrisa con acercarte, gracias a mi cómplice no puedes saber eso, ni tampoco como trato de que mi cuerpo no tiemble ante tu proximidad. ¿Y quién es mi cómplice? la penumbra que nos envuelve.

Es hora de conocernos un poco más – deduzco cierta picardía en la voz de Cris - ¿no te parece?...

Parpadee repetidamente como si fuera presa de un tic nervioso, abrí la boca para replicarle pero ni la mas absurda idea se hacia audible.

Mi estado de estupefacción no paso desapercibido, no era capaz de formar una oración. Vi luz proveniente del celular de Cris, ella estaba muy entretenida sacando su linterna mientras que yo me rompía el cerebro para hacer que mis neuronas hicieran conexión, e interpretara las palabras de esta chica.

¿Quieres jugar un juego? – Me preguntó con una sonrisa en los labios; Además, me percaté que colocó la linterna entre las dos, para así, cada una reconocer el rostro de la otra.

Otras veces hubiera hecho un comentario sobre lo redundante que sonaba “jugar un juego”, era como que ya estaba implícito que debería ser un juego…

Se quedó como un pensamiento lejano, y simplemente contesté: ¿Qué quieres jugar? – Con la voz más angelical e inocente que podía pronunciar.

Bueno, se dice que conociendo el contenido de la cartera de una chica puedes saber como es…- me dijo sonriéndome y con unos ojitos que provocó que me perdiera por unos segundos para tratar de averiguar que color eran, marrones claros, canela, avellana, habría que inventar un nombre para ese matiz en particular.

Así que, tú revisas mi bolso y yo tu maletín – continuó hablando muy entusiasmada con su idea – luego cada una…dice como cree que es la personalidad de la otra.

La idea no era una maravilla. Absurda, es la palabra que vino a mi mente cuando termino de hablar; Cómo por medio de las cosas que uno guarda, se puede dar una idea de lo compleja que es la personalidad de las personas, imposible.

Interesante, me apunto – Mi boca no era el más inteligente de los miembros de mi cuerpo y justo ahora se le ocurre hablar.

Vale, entonces… - cogió mi mano y deslizo entre mis dedos su celular, luego lo acomodó de tal forma que yo alumbraba el área donde puso mi maletín, para que lo registrara – Detén la linterna, mientras yo hago el trabajo sucio.

Muy obediente sostenía su celular, mientras Cris se disponía a “ensuciarse las manos”. Abrió muy despacio el cierre de mi maletín, poniendo algo de suspenso al ambiente; introdujo su mano derecha y sacó lo primero que tocó, en este caso no era más que mi agenda.

Una agenda…uhm – le dio un par de vueltas al pequeño cuaderno, entonces se detuvo – puedo decir que te gusta ser organizada, y apuntar las cosas que tienes que hacer para no olvidarte.
...

¡Wuau! como Sherlock Holmes esta chica se moría de hambre, hasta un recién nacido pudo dar esa conclusión…bueno para no ser tan mala, un niño de 5 años podía llegar a la misma interpretación.

Prosiguió con su inspección, sin importarle que dijera algo…lo segundo que retiro era mi billetera. Tenia la costumbre de ponerla en mi maletín o bolso, se que la mayoría lo guarda en su bolsillo pero a mi me resultaba incómodo.

Ji ji ji, encontré la caja fuerte – Me miró un segundo como buscando aprobación para que lo abriera, a lo cual solo asentí – entonces…que tenemos.

Eligió el peor día del mes para chequear si poseía dinero, cero billetes y 2 monedas que me servirían para mañana ir al trabajo. Bueno, si es que salía del ascensor.

Tienes tendencia a despilfarrar el dinero, no te sientes satisfecha hasta que no tengas ni una moneda. – Sentencio Cris; entretanto hurgaba los bolsillos pequeños de mi billetera, donde guardaba algunas fotos– ¿Quién es?

De las 5 fotos que mantenía en mi poder, en la única que se fijó Cris y pidió detalles era la que aparecía un chico joven con lentes negros, usando un polo blanco con la inscripción “a todas las traigo locas”.

Me intrigó la mirada inquisitiva, la ceja izquierda levantada en su rostro le daba una impresión de: “me das la respuesta ahora o si no…”. Faltaban los brazos cruzados para ser una típica escena de telenovela.


Reí por lo gracioso que se veía y por ningún momento se me ocurrió no decirle quien era….hasta ese instante. La curiosidad mató al gato, así que la haría morir lentamente.


No tiene importancia – contesté restándole interés – sigue con la exploración… estoy interesada en tus conclusiones, detective.

Algo mosqueada porque no contesté a su pregunta, guardó las demás fotos en el bolsillo de donde las retiro, refunfuñando por lo bajo y continúo sacando cosas de mi maletín.

Esta vez era el turno de mi “bolsillo personal”, así me gustaba llamar al espacio pequeño que tenia adelante mi maletín, ese era el sitio donde guardaba: jabón, cepillo de dientes, pasta dental, un par de toallas femeninas, si no es para ti por lo menos podías ayudar a alguna colega en aprietos ¿no?, espejo, peine, bloqueador solar, un mini costurero, repelente de mosquitos, alcohol de 95º, curitas, papel higiénico, pastillas para la gripe, para el dolor de garganta, para el dolor de cabeza, un inhalador entre otras cosas típicas de una chica… bueno no totalmente “típicas”…es que soy algo quisquillosa; en la universidad mis amigos siempre me decían niña exploradora, por contar con todos los equipos para un camping. Mala suerte que no incluyera una bolsa de dormir, ya me estaba doliendo el trasero de tanto estar sentada en ese suelo frio.

Ahora que observo todo eso, el diagnóstico del doctor sobre dolores de espalda por carga pesada, no eran tan errados.

Le brillaron los ojos al encontrar mas cosas con las cuales “descubrir” mi personalidad, creo que se olvido lo de la foto, ya no la veía con el ceño fruncido.

Uhm… -comenzó su análisis tocándose la barbilla de una manera que la hacia verse intelectual en pleno debate por dar su veredicto – tendencias sicóticas, esquizofrenia moderada y adicta a los fármacos…la mezcla perfecta para una paciente de hospital psiquiátrico.


¡Por fin había dado en el clavo!


NO, claro que no – contesté tratando de no matarme de la risa… - llevo esas cosas conmigo por…por precaución.

Una farmacia completa por precaución – respondió con total asombro y una voz chillona – ni mi bisabuela anda tan preparada como tú.

En un susurro la palabra Farmacodependiente se coló en mis oídos. Excelente.

No soy farmacodependiente – Lo menos que deseaba en ese segundo es que pensara que convivía en el edificio con una ex paciente del manicomio.

Se que parece otra cosa… - casi exhortándola para que me creyera – por lo menos el inhalador es porque sufro de asma.

Nos miramos y reímos de mis excentricidades, para ser una chica en sus 22 años, contaba con un historial de cosas raras.

Después de revolver todo mi maletín, dando extravagantes conclusiones; como cuando vio mi colección de boletos de autobús, según ella: tendencia a demostrar que una vez estuve viva ¿Qué significa eso?, o también cuando encontró bien escondido un par de envolturas de golosinas, para ella era síntoma de posibles desordenes alimenticios.

¿Por qué siempre se va por la tangente?; Estoy segura que si Cris se pusiera a analizar la cesta de caperucita roja me saldría con que era una alcohólica en etapa de remisión, exhibicionista y con un fetiche por los lobos.


La venganza es un plato que se come frio...y ya tenia hambre.
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JACKY
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MensajeTema: Re: Relatos de Cristal   14/3/2011, 14:19

Te quedo muy bien ehh pues me gusto mucho
Ojalá y le continúes pronto ya es hora de devolverle la misma que Cris le jugo!!
Jajaj
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ishto
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MensajeTema: Re: Relatos de Cristal   27/3/2011, 14:32

CAPITULO 7: Meditaciones Interrumpidas

Me toca revisar tus cosas – Le dije, una vez que me devolvió mi maletín con una de esas sonrisas tan suyas.

Puedo jurar que esa guiñada de ojo, con la cual me dio su bolso llevaba
algo más de por medio. No era normal... son visiones. Porque una chica
tan linda va a estar cautivándome. Imposible, por otro lado mis mejillas
se sentían complacidas por ese gesto y se lo demostraron con un
sonrojo.

La falta de alimento, y el estar solas en un ambiente tan pequeño; todo junto estaba trayendo estragos en mi mente y cuerpo.

Cris es tan encantadora, ese polo holgado color turquesa, que cubría
solo uno de sus hombros… cuello ojal le llaman a ese tipo de corte en
las prendas, recuerdo haberlo leído en una revista. Ese gorrito tan mono
que la acompañaba, una falda con unos cuantos detallitos que la hacían
lucir mas femenina de lo que ya de por sí era, llegaba a su rodilla y
era blanco. Dejaba al descubierto unas pantorrillas esbeltas, sin duda
no era mentira que es deportista…no tenia una fijación extraña por las
piernas pero esta tan…tan…exquisita.



¿Qué miércoles me estas haciendo pensar Cris?



Si colocara mi cabeza dentro de su bolso ¿se vería raro? Todo con tal de
ocultar la creciente vergüenza que se acumulaba en mi cuerpo, mas
especialmente en mi rostro. Le debo parecer una enferma por quedarme
viéndole las piernas.


Bah…ah…comienzo la investigación – Fue lo que se me ocurrió decirle
antes de oír alguno de sus comentarios sarcásticos, y me concentré en no
cruzar mis ojos con los de ella – sostén la linterna.

Le agradezco mucho el no mencionar nada, salvo una ligera risita, que
escuche. Apuntó la luz de su celular en su bolso para que fuera más
fácil mi incursión.

Que tenemos aquí - retire el primer objeto que encontré en uno de los
bolsillos de su bolso – Es una caja negra…uhm…set de maquillaje.

Quise decirle que la cajita de maquillaje reflejaba el deseo de ocultar
su verdadero aspecto, la falta de amor propio, pero me resultaba
Irracional pensar que una criatura tan hermosa necesitase algo extra
para resaltar sus facciones.


Y bien…cual es el resultado – Me preguntó, sacándome de mis divagaciones tan abruptamente que se me crispo la piel – que pasa...

Nada, me distraje – Lo cual es indiscutiblemente cierto, debía decir
algo…pero ¿Qué? – uhm…el maquillaje revela…que…te gusta pintarte.


¡Obvio! …Que tonta sonó mi respuesta.


Ajá, que perspicaz – aseveró conteniéndose la risa – vamos Mía, puedes mejorarlo…

Esta bien, un reto es un reto. Olvidaré por un minuto que me traes
fascinada, que mis neuronas se rehúsan a formular un comentario mal
intencionado sobre ti y hablare del mismo modo que tú lo hiciste.

El maquillaje en tu bolso es un indicio de vanidad, narcicismo,
egolatría, llámalo por el sinónimo que prefieras; por lo que tú
personalidad sería el de chica YO-YO, Te lo explico de otra manera, si
alguien dijera: “el mundo es tan aburrido”, tu respuesta sería: “Si, te
entiendo, si sólo hubiera mas gente como YO”- me salió lo
psico-loca…ahora que dices Cris ¿continuo?

La observé pero no puede descifrar la expresión que tenia, o bien estaba
en lo cierto con mi supuesta deducción, o me había pasado con la
explicación.


Sucede algo – indague tímidamente.


Eso esta mejor… - alegó Cris, y finalmente me mostro una sonrisa de
oreja a oreja – así que puedes ser maliciosa…interesante descubrimiento.

Aunque, debo rectificarte en una parte- continuó Cris – Antes era
vanidosa pero me cure y ahora…SOY PERFECTA. – lo dijo con el tono mas
petulante que podía fingir.


Que graciosa es esta señorita, Me alegro que no se tome a mal esas
palabras. Además, era un juego y ella puso las reglas; yo sólo me
prestaba voluntariamente a sus experimentos.

Reanude mi exploración por su bolso, en su mayoría tenia cuadernos y libros, chica universitaria por sus cuatro costados.

Extraje una bolsita de plástico, debía de contener algo importante,
porque la vi sorprenderse y movió ligeramente la linterna. Me apresure a
tomarla con mas firmeza, aunque tuviera ganas de abrirla, mínimo debía
tener consideración en preguntarle.

Esto me huele a gato encerrado – Con la mirada pedí su permiso e insinué que lo abriría - ¿puedo?

He…me olvide que hoy lleve eso conmigo – lo tomó de mis manos, no sin
antes cerciorarse que no oponía resistencia – te importaría que esta
bolsita no entrara en el juego.

Se que yo puse las reglas al juego y que tú me dejaste revisar todo tú
maletín…sin decir nada - continuó con su explicación – pero… ¿Puede
haber una excepción?


…¿Qué debería responder?…


CAPITULO 8: Leyendote la mente

¿Qué puede haber ahí?, mi interior no iba
tan fácil ceder a su petición, es normal que una sea curiosa, esta
dentro de lo que nos hace humanos. Entonces, quiero saber que ocultas
Cris. ¡Sí!, le diré que no valen las excepciones.


Por otra parte, porque me sentía dudosa, algo dentro de mi pecho se
contraía… ¿Quién soy yo para decirle que no?, Cris invento las reglas
del juego. Suspire en resignación.


No hay problema – contesté con una voz pausada y aparentando falta de interés – Seguiré con lo demás.

¿En serio? – Replicó Cris, había algo en esa forma de hablar – pensé
que…uhm,… entonces continua con la investigación. Vaciló y me regalo una
sonrisa.

Desilusión, su expresión, su voz titubeando…que tenias en la cabeza,
¿Qué pensaste?, comparte conmigo Cris, me desespero, aún no puedo leerte
la mente pero te prometo desarrollar esa habilidad, espérame un poco.

No podía alejar mi pensamiento de las palabras de ella, quería que respondiera que “No” ¿es eso?.

*** ***

Continuando el juego, seguía sacando cosas de su bolso, era bastante amplio.

Alguien olvidó su… sus medias? – lo solté tal bomba atómica fuera, y no
era para mas, quien carga sus medias. Que decepción, parecía tan
limpiecita la chica.

Mi cara de sorpresa, apareció instantáneamente. Voltee, seguro tenia una explicación convincente.

Jajaja – Se reía cogiéndose el estomago, y hasta un par de lagrimas salieron de sus ojos. – no son mías…

¡Eso es peor! – Agregué totalmente pasmada – quien le carga las medias a otra persona…


Un foquito se me prendió, si no eran de ella entonces alguien muy
cercano; nadie acepta por ser buena gente llevarle en su bolso las
medias a un amigo…un novio, tal vez.



Ya no quiero buscar nada, es un estúpido juego.



Estoy enfadada, mi pulso se acelera, la expresión que toma mi rostro es
de indiferencia oculta con irritación. No quiero saber de quien es, no
es mi incumbencia. Recién te conozco.


Ja Ja Ja…son para un sketch publicitario – confesó, sin siquiera fijarse
como de loca me había vuelto al pensar eran de alguien, que tuviera el
privilegio de llamarla, su novia – Un trabajo de la universidad…teníamos
que crear un escenario para venderlos.


Volví a mi burbuja


Transformaba mis emociones a su antojo, y ni lo notaba. Que niña.

Te creeré por ahora – le aseguré, mis músculos faciales se relajaban y
crearon un gesto de infinita felicidad – No acaba todavía la inspección…
¿algo que debas advertirme?

Tengo un montón de chucherías…cualquier cosa que caiga en mi bolso nunca
mas sale de ahí – pase saliva ante este comentario, me estremeció un
poco su risita al terminar de hablar, Cris tiene un lado maquiavélico…
¿cabrían cadáveres en ese bolso?


Una cámara fotográfica, lista para captar el momento…-hablé en voz alta –
esto me sugiere que sigues una carrera de fotógrafa, publicista o algo
por el estilo.

Futura comunicadora, y de las mejorcitas del país – indicó Cris
apuntándose con el índice hacia ella – Si necesitas de mis servicios,
avísame nomas, te daré un descuento especial.

Esa ceja ligeramente elevada, el morderse el labio instintivamente, y la
miradita que me lanzó…puso el punto en esta historia. Seguí respirando
para no desmayarme, y en fin, si moría ¿Quién seguiría contando este
relato? Volaba tan lejos… no se que decir, me robas el sentido común.

¿Qué edad tienes? – quería comprobar si mi victima era mayor de edad,
perdón…diré, ante alucinaciones tan explicitas… perdón, decía…si te
contara lo que mi mente sugirió recrear. ALTO. STOP. Debo salir del
ascensor, las únicas neuronas que me quedan, acaban de hacer ¡CABUM!

Veintiuno, ¿y tú? – Preguntó Cris.

Por lo menos no es menor de edad. Que alegría: no iré a prisión, pero me ganaré una orden de restricción, de eso no hay escape.

Veintidós – replique, parecía tan joven, ya me imaginaba que contestaría diecisiete o dieciocho – Y ¿Cuándo es tu cumpleaños?

21 de octubre, según el calendario este año cae un jueves – puntualizó en ese detalle – falta mucho tod…

Yo también soy de octubre - no la deje terminar su oración, me emocioné – del 28.

Genial, ya tengo pretexto para seguir la fiesta de largo hasta el 28 –
Dijo alegremente – mínimo estoy invitada a celebrar tus veintitrés, ¿no?

SI supiera como me costaba acostumbrarme a la idea de tener un año mas
de vida, sin lugar a dudas una vez que terminara mi tesis de pregrado,
el segundo proyecto que tendría en mente, sería el de crear una formula
para no envejecer.

Si yo también estoy invitada a tu cumpleaños– respondí, cruzando los dedos por lo bajo para que aceptase mi propuesta.

Claro Mía, todos mis amigos y amigas van a ir – alegó Cris, como si ya
estuviera sobreentendido eso desde un principio - Así que…ni se te
ocurra faltar, que voy hasta tu depa a tumbarte la puerta para que
vengas conmigo. Apunta en tu agenda.

La imagen mental de Cris literalmente tumbando mi puerta, provocó satisfacción en mi corazón; para ella “soy su amiga”.

Volviendo a su bolso, encontré un par de llaves, su carnet universitario, un perfume a medio acabar, un usb verde.


Mi verdadera conclusión es que era una chica normal que quedo atrapada
en un ascensor con una futura pervertida con orden de no acercamiento, a
menos de 100 metros. Se que esa no es una respuesta que satisfaga a
Cris pero lo siento no doy para la psicología, por algo elegí
ingeniería.

*** ***

Hay tantos casos de gente que se queda atrapada en el ascensor, que ya
viene siendo hora de que sea obligatorio el colocar un televisor plasma;
estoy aburrida… no de conversar con Cris, sino que sería mejor hacerlo
en mi confortable juego de sillones, ya mencione que son muy amplios;
viendo quien sabe una película, comiendo palomitas de maíz y con un par
de gaseosas heladas. Mientras la luna nos alumbra, a través de las
persianas de mi ventana.

Tal vez después haga algo de frio, entonces le alcance una manta,
podríamos cobijarnos las dos, recostarme en su hombro o ella en el mío,
no importa, total se puede llegar a un acuerdo post nupcias. Luego nos
olvidaríamos de la dichosa película, nos miraríamos y paulatinamente
acercaría mis labios hacia su…


Ey chiquita…Mía…Mía – escuché en lo lejano esa vocecita, era Cris – Mía, no me dejes hablando sola…

Sí si soy tuya…- en mi letargo, creo que algo así pronuncie - Si te estoy escuchando Cris…

Unas risitas y el coger una de mis mejillas entre sus dedos, aplicándole un poquito de fuerza, me sacaron de tan lindo sueño.

¡Ouch!...que pasa…- al abrir los ojos todo estaba oscuro, aun así la
cercanía de Cris era tan perceptible. Me sobe la vista con el antebrazo
- ¿donde estamos?

En el ascensor, atrapadas – recalcó Cris pausadamente – te quedaste
dormida mientras conversábamos, por eso apague la linterna de mi móvil.

Como acompañante no soy tan buena, quedarme dormida en plena
conversación, parezco una anciana…Espera un momento, que le dije cuando
desperté. ¿Ah?


¿Sabias que hablas dormida? – Al rato me salió con esto Cris – dices cosas muy…sugerentes.

What the fu*k….rebobina, en español: que mierd…miércoles acaba de decir,
yo hablé dormida. Gracias que no hay luz. Estoy colorada, tratando de
recordar que abre dicho.

Ja Ja Ja es broma, tranquila… - me dio una palmada en la espalda para
consolarme – eso te pasa por dejarme hablando sola, para la próxima lo
pensaras dos veces antes de hacerlo.


Me había tomado el pelo, y yo caí tal corderito. Eso no se hace…no es
justo. Me cruce de brazos y gire el rostro al lado opuesto.


No te molestes…- pronunció, luego de 5 minutos de risas continuas – la verdad..., dijiste algo sobre la luna y una película.

¡Ahh! No…no no no no…no no que era broma – tartamudee, y repetí como 15
veces el no – ¡Que se caiga de una vez por todas el ascensor!, no quiero
volver a mostrar mi rostro a la sociedad.

¡Que se caiga de una vez el ascensor! – Repitió Cris, poniendo énfasis en la primera parte – pero una vez que YO este fuera.

Vez, por eso no quería decir nada, exageras demasiado – me tocó
nuevamente el hombro con su mano, y se acercó a mi oído izquierdo para
decirme en un suave y lento susurro: “no te preocupes, sólo yo conozco
ese secreto…”


Soy muy joven y saludable para sufrir de taquicardia. Debo apuntar en mi
agenda que lo primero que haga al salir es, programar una cita con el
cardiólogo. Lo segundo, contratar un abogado para legalizar mi
testamento, si seguía teniendo conversaciones con ella de esta forma,
moriría muy muy pronto. Y tercero, quitar la terma de mi baño, de hoy en
adelante necesito duchas FRIAS.

CAPITULO 9: Punto de Inflexion

Ya no sé ni que hora es, el sueño se ha
ido, y con Cris estamos mas cómodas que nunca, hasta estoy pensando
mudarme a vivir al ascensor, bueno lo decoraría antes un poco. Un
cuadrito por aquí, una pintadita por allá, Y hogar dulce hogar.


Así que te gusta mirar la luna– preguntó con curiosidad mientras se acercaba más a mí costado – ¿por qué?


Le había dicho de esa afición mía por ver el cielo en cada momento que tuviera, especialmente a la Luna.


La respuesta que le di, fue casi instantánea.

Porque no puedo alcanzarla – le comenté mirando el piso, bueno en tanta
oscuridad es lo que supuestamente miraba – esta ahí, siempre arriba,
mirándome y llamándome, no importa cuanto me estire no puedo ni rozarla
con la yema de mis dedos.


No sabia porque había dicho eso con tanto sentimiento, ni yo misma creía
lo que mis labios pronunciaban. Acababa de descubrir la razón de mi
gusto por el cielo. La luna me hechizaba.


Apoyó su cabeza contra mi hombro, entrelazando mi brazo con el de ella,
en un agarre que sacaba a relucir lo fuerte y cariñosa que es. Aunque,
también me pareció como si acomodara su cama antes de dormir.


Deberías dedicarte a escribir, tienes un aire de no se que...uhm,
escritora, uhm poeta creo que artista – Me decía esto en un tono bajo y
tranquilo- parecieras ver mas allá…sí, artista. Eso fue lo que
finalmente sentenció.


No pude evitar reírme, no me burlaba de lo que decía sino que era
sincera en sus palabras, tanto que me hizo sentirme de verdad eso, una
artista.


Por haberme reído ante la idea de artista. Ella me dio un par de codazos, creo que pensó que me burlaba de su opinión.


Para…no me rio de ti– le afirmé entre risas, alejándome un poquito de los codazos – es sólo que casi me lo creo.

Pero es cierto…créelo de una estudiante de letras del 2do. año – dijo
esto con un bufido de por medio – además me has dicho que te gusta
escribir…recítame algo.

Sonaba mas a reto esa parte, “recítame algo”. Entonces que era yo, una
especie de poeta puesta a prueba por una jovencita que apostaba por mi
talento.


Mejor no…te vas a reír – sin querer había soltado mi brazo de su agarre,
y como si se tratase de alguien muy cercana a mi, me encontré
rodeándola en un abrazo tierno; al terminar de colocar mi mano sobre su
hombro, me acobarde – disculpa…yo…


No espere tal reacción. Antes de que retirara mi brazo de su hombro,
detuvo mi mano ¿Cómo lo hizo?, entrelazo mis dedos con los suyos,
suavemente pero firme. Estaba ahí sentada en casi la esquina del
ascensor estrujando a Cris, y ella ni se inmutaba.


De que te disculpas, ¿a ver recítame algo?, prometo no burlarme, palabra
de exploradora – Esa fue la contestación de Cris, simple, graciosa y
franca– quiero escuchar tus poemas


Ante tal comentario, no podía negarme más a ese capricho que se le ocurrió a la niña Cris.


Bueno…te “recitare algo” – dije esto indicando con mis manos las
comillas que rodeaban esas palabras, en plena oscuridad no podía verlas –
no son poemas…nunca los llamo así, son escritos.


Continúe entonces con mi pequeña explicación, sobre que el término
poemas era muy cursi para mi y me daba la idea de meloso, no es que mis
escritos no tendieran a ser también algo romanticones pero la palabra
escritos como que demostraba que había algo mas que sentimientos en un
par de párrafos. Al terminar mi monologo. Ella sólo respondió con un
“porque te complicas la vida…si es lo mismo”.


Por las puras había gastado mis minutos tratando de que vea la sutileza
de mis palabras y comprendiera lo que siento respecto a mis escritos,
todo fue a caer en saco roto.


Artistas – resoplo Cris – bueno, dime de una vez alguno de tus “escritos”.

Pude saber que dijo eso entre comillas, porque soltó mi mano para hacer ese gesto.

Esta bien jefa, lo que ordene…- agregue en el tono mas burlón que tenia – ¡que niña mas impaciente!

Sólo porque eres mayor que yo por un 1 año….ahora soy niña – noté que el
comentario que hice no le agrado para nada. No volvió a enredar su mano
con la mía - ¡Jum!
Ese ¡Jum! me hizo pensar que no estaba tan equivocada, parecía una niña
pequeña haciendo un berrinche, creo que mejor no le digo eso.

Es broma Cris, no lo tomes a mal – dije en tono arrepentido, estrechándola mas contra mi cuerpo – disculpa si te ofendí…

Uhm, Por esta vez te perdono…sólo porque tengo frio – Dicho esto se
agacho un poco, apoyando su cabeza en mis piernas, dejándose descansar
como si fuera yo su colchón. No me quejo para nada, “úsame” el tiempo
que necesites.

Puse mi brazo encima de ella como si se tratase de una frazada que
pudiera cubrirla del frio. Estuve a punto de quitarme mi casaca para
abrigarla pero me asuste ante tal pensamiento. ¿Qué pensaría de mí si
hago algo así?

Ayer,... al ver
profundo tu mirar
descubrí cuan falaz
fue tu pensar.
Y todo fue sin querer,
más nada fue sin pensar.

Sentir la verdad,
para por fin entender.
Que has llegado tarde a mi ser
Pues lo que yo creí en ti ver
quedó claro con tu callar.
Cuan hipócrita fuiste ayer.
Del pensamiento sólo basta borrar,
la imagen que quise de ti formar,
pues ayer, al ver la realidad,
pude por fin entender,
para poderte ignorar.

Nada fuiste en mi vida,
nada en mi vida serás.
Sólo fue un triste pensar,
que al fin acabó,
como debió terminar...


¡Vaya!...si que sabes recitar – dijo Cris en voz alta como tratando de asimilar su propia sorpresa – me gustó…me gustó.


No se que decir respecto a su crítica, sin duda mi ego aumentó un 30%,
mi corazón acelero su bum, y por suerte no puede notar los gestos de
felicidad que ha logrado crear en mi rostro.


¿Te gustó? – dije esto arrastrando las palabras, no quiero que note lo complacida que estoy– ya vez que sí se recitar.

Sí, me gusto mucho…pero me pregunto – sostuvo esto mientras se acomodaba
mejor en mis piernas, ahora esta recostada de frente a mí, mirándome en
la oscuridad – porque escribiste algo así ¿decepción? ¿Rompiste? O ¿te
agarro la inspiración toda nostálgica?


Pensé un momento en mi respuesta, yo misma me pregunté que me llevo a
escribir tanta letra cursi, parecía decepción…Cris lo había dicho, no
yo.
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JACKY
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MensajeTema: Re: Relatos de Cristal   28/3/2011, 17:42

WaaHh me encanto de verdad
Jajaja y si me hiciste reír jajja
te lo juro
Bueno gracias por subirlo me encanto espero y puedas sacar el siguiente pronto
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MensajeTema: Re: Relatos de Cristal   

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Relatos de Cristal
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