Yuri's Lyrical Secrets

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 A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)

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AutorMensaje
Ekaryl
YLS m@niaco
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MensajeTema: NOOOOO!!!   31/7/2011, 20:16

utena escribió:
yo creo mmm que si lo hicieron, y espero que Sharon y Mel se den cuenta y las dejen u.ú si toda mala yo, pero es que grrr!!! tienen unas diosas y aun asi se lian o.ó que piensan o.ó besándose y abrazadas, eso no es ser fiel o.ó, jum a ver que piensa Amy si Mel andaria asi con Sharon abria un problema muy grande o.ó

pero bueno u.u, espero conti :ezquiso:
JOOOO!!! SI QUE ERES MALA.... ESTA BIEN QUE LAS CHICAS SE MEREZCAN UN CATI6O, PERO TAMPOCO PARA QUE LAS DEJEN.. ESTABAN BAJO EL EFECTO DE MUCHAS COSAS JAJAJAA......PERO BUE QUIEN DECIDE ESO ES LA ESCRITOA Y ESPERO QUE LAS CHIKS NO HAYAN HECHO NADA DE NADA.... QUE MAL SI ES ASI
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Yun Yun
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    1/8/2011, 08:48

Vaya, interesante la situación... Ya me gustaria a mi que me hicieran tatuajes por todo el morro.. jejej, y bueno, me da que pensar que al final no pasaron de lo que sale en el video, pero tampoco seria tan traumatico que hubiera pasado, yendo hasta el culo de alcohol y con todo lo que ha sucedido. En fin.. veremos como se desenvuelve todo. Esperando la conti con ganas.

Saludos de Elche City!
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Farrukilla
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    1/8/2011, 18:09

joo k cortitoo ,pon la conti prono k lo dejaste muy interesante
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Chiquijacky
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    1/8/2011, 19:37

estuvo muy interesante, me ha gustao mucho que bueno que apesar de que pueden tener serios problemas las dos lo afronten juntas ocmo amigas!!!! pero por favor te suplico que no se ahigan acostado, no se me parece justo para Mel y Sharon, pero creo que si les deben de ocnfesar que se estuvieron besando y mucho en esa fiesta!!!! la honestidad es bn importante en una relacion y creo que seria lo mejor!!!
bueno hasta la proxima que espero y sea pronto please!!!!!
cuidate y es excelente como siempre
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JACKY
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    3/8/2011, 01:02

DIOS!!! no me lo creo ojala que en el video no hayan hecho algo malo, pobre de mel y sharon ahhh son tantas cosas que pudieron pasar por favor QUE NO HAYA PASADO NADA!!!!

cointinuacion por favor la necesito!!!

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ais
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    8/8/2011, 01:28

que me jodan!
lo hicieron o no!?
quiero saber!!!!


buena conti
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Ekaryl
YLS m@niaco
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    11/8/2011, 14:43

joooooo!!! conti!!
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Farrukilla
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    11/8/2011, 17:14

CONTII
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alexandra
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    12/8/2011, 12:59

Wooo es que cada vez te deja con mas ganas de leer!!!
extasiante quiero mas XD

Continuala pronto.
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Erza.Walker
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    17/8/2011, 16:52

Waaaa!!! No puede ser, conti conti!! Lo ha dejado en lo mejor pfff... Genialaza la historia :D
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ShaKit
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    23/8/2011, 08:35

Siguiendo esta historia desde hace años por otros foros caí hace dos días en este. Ufff... Me encanta esta historia, enserio, sus personajes, todo jajaja :) Por fa, no seas mala y traenos conti prontito >w<.

Un saludo, Sha :3
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Toshino Kyoko
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    27/8/2011, 10:27

buena, buena muy buena, esta en su punto la historia, trama que engancha, personajes q estan muy buenas, y es normal q se kieran liar entre ellas, pero he de confiar q a pesar de como pinta ese video el amor a sus keridas novias les habra frenado jaja bueno eso espero sino las drogas fueron las culpables jaja y a espera de la continuacion
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Chiquijacky
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    6/9/2011, 17:32

conti conti conti conti!!!!!!!!!!!!!!porfis
no me gusta presionar pero estoy de los nervios quiero saber que pasa en el video y comprobar que son muy fieles!!!!!!!
seguire esperando la conti ojala y ya no tarde mucho!!!
XP
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Farrukilla
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    11/9/2011, 08:09

contii
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JACKY
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    16/9/2011, 20:51

AHHH ME MUERO POR LA CONTINUACION NECESITO SABER POR FAVOR NO ME DEJES ASI!!!
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    17/9/2011, 14:14

Gracias por la paciencia y los comentarios, espero que os guste mucho la conti ¡!
Es extra larga a modo de disculpa... de verdad siento que tengais que esperar tanto por las contis pero hay razones, no es porque me haya olvidado del fic.



CONTINUA

Tanto Lu como yo continuábamos mirando la pantalla del ordenador, donde nuestras “yo”s pasadas seguían pasando un buen rato entre besos y caricias, pero entonces, vi como en el video ambas nos separábamos, escasos milímetros y nos mirábamos a los ojos, para luego empezar a reírnos.

-Te imaginas que Mel y Sharon estuvieran aquí ¿?-me preguntaba Lu en el video.

Vi como me bajaba de encima de ella y sonreía de medio lado.

-Pues seguramente… estarían… encantadas.-le respondía entre risas.

-Seguro que empezarían ellas también a liarse.-me contestaba Lu.

-Joder Lu… que cochina que eres… pervertida ¡!-le recriminaba golpeándole el brazo.

-Cochina ¿? Tienes que admitir que les ponemos cachondas. Cuando tú y yo nos besamos, ponemos cachondas a nuestras novias y si tú y yo nos estamos liando, y nuestras novias están cachondas y no tienen a quien besar… pues… se besarían entre ellas no ¿? Es una buena hipótesis.-reía Lu.

-Deberíamos dormir. Mañana va a ser un largo día.-suspiraba yo.

-Recuerda que hemos quedado con Tito.-me decía Lu en el video, girándose en la cama para quedarse frente a mí.

-Puff ¡! Mañana ya nos acordaremos, ahora estoy demasiado cansada.-suspiraba pesadamente.

-Tenemos que hacer más fiestas como esta. Me lo he pasado genial hoy contigo.-me sonreía Lu.

-Yo también.-le contesté acurrucándome contra ella y dejando que me cubriera con sus brazos.

Se veía como ambas cerrábamos los ojos… y el video se acabó.

Lu cerró el ordenador y me miró con una sonrisa de oreja a oreja.

-No hicimos nada ¡! Esto hay que celebrarlo ¡!-me dijo.

-Lu… sabes que nos hemos librado de una buena verdad ¿? Que… que vamos a hacer ¿? Les vamos a contar lo que ha pasado o no ¿? Seguro que harán preguntas…-le pregunté a Lu.

Era una extraña sensación. Hacía escasos días Lu me intimidaba e incluso me trasmitía algo de miedo… pero ahora… no sé… era como si fuera una de mis mejores amigas… de hecho… la mejor de mi vida. Me trasmitía tanta seguridad… y eso… a una parte de mi ser, le producía un pánico terrible.

-Es verdad… me olvidaba que nosotras somos las estúpidas de nuestras relaciones y ellas son las listas. Seguro que nos pillan al vuelo, pero tampoco es como si hubiéramos hecho nada malo. Simplemente hicimos la actuación de parejita para quitarnos de encima a los moscardones, supongo que lo entenderán.-me contestó Lu, aun pensativa.

-Y que moscardón nos queríamos quitar en la habitación ¿?-le volví a preguntar.

Lu suspiró, dejando el ordenador a un lado y agarrándose las rodillas mientras miraba hacia la inmensa playa frente a nosotras.

-Mira Amy, no sé que nos pasó en aquel cuarto. No sé porque nos besamos, ni porque actuamos como actuamos, pero las dos estamos felices con nuestras novias, y no te puedo decir que me arrepentí de nada de lo que pasó anoche, porque me lo pasé genial. Creo que hacía años que no me lo pasaba tan bien.-me explicó.

Intenté esconder una sonrisa, agarrando su mano entre las mías.

-Yo tampoco me arrepiento de nada. Me lo pasé genial. Gracias.-le dije tirándome sobre ella, haciendo que se quedara tumbada debajo de mí.

Entonces lo comprendí. No tenía nada que ver con sexo, estábamos hablando de cariño, nos estábamos dando cariño. Un cariño que no envolvía sexo, que no envolvía relación sentimental, sino, relación fraternal o algo así.

-De nada cerda. Deberíamos repetirlo… más ahora, porque dentro de unos meses tendremos las manos llenas de mierda, y hablo literalmente.-rió Lu, pasando sus brazos por mi cintura y abrazándome.

Los bebes… tenía razón, y con 6 bebes… eso era mucha mierda para dos manos…

-Mira… tal vez sea la mejor opción…-escuché la voz de Mónica a lo lejos.

Levanté mi vista para ver a Susi, Mar y Mónica, al lado de la verja de la salida de la casa, las tres hablando. No muy lejos de ellas, estaban Patri y Alicia, en su propio mundo… pero la verdad es que me llamaban más la atención el trío misterioso que las adolescentes hormonales.

A mi mente en seguida vino la imagen de la noche anterior, Mar y Mónica, besándose locamente sobre la encimera de la cocina. Lu siguió mi mirada y sentí como su cuerpo se tensaba debajo del mio. Para cuando quise reaccionar, y decirle algo a Lu, ya me había apartado de encima de mí y salía corriendo hacia ellas, su mirada inyectada en sangre.

-Mar ¡! Corre ¡!-grité lo más alto que pude, corriendo tras Lu.

Lu iba directa, corriendo hacia Mar, que levantó la mirada al escuchar mi grito. Alicia y Patri en seguida se separaron y se acercaron también, para cotillear.

-Lu ¡! Para ¡!-le gritó Susi, poniéndose delante de Mar, igual que Mónica, ambas protegiéndola con sus cuerpos.-Qué te pasa ¿? Tranquilízate Lu, por favor.-le dijo dando un paso al frente.

La respiración de Lu era errática, y su mirada… cada vez más llena de odio.

-Tú sabes lo que vimos ayer ¿?-le preguntó Lu gritando, cada vez más cerca de Mar, señalándole con el dedo índice.

-Sepárate Lu, no sabes lo que ha pasado ¡!-le contestó Susi, intentando interponerse.

Pero… a ver… estamos hablando de Lu. Ella primero gritaba, luego golpeaba, y luego escuchaba, esto último solo si tenías suerte.

En menos de milésimas de segundos, Lu ya estaba sobre Mar, son sus dos brazos sujetando sus hombros, mientras seguía gritando.

-Eres una zorra ¡! Aquí no se permite ponerle los cuernos a tu novia ¡! Además en la cocina ¿? De verdad ¿? Joder ¡! Es increíble el morro que tienes ¡! Sin vergüenza ¡!... –y seguía, seguía y seguía gritando, eso sí, para mi sorpresa sin golpearle. Solo le meneaba y zarandeaba contra en suelo, sentada sobre su abdomen.

Deje de prestar atención a los gritos de Lu en cuanto empezó a abrirse la verja de la entrada… huu… que raro que la puerta se abriera y no hubiera nadie al otro lado.

-Lu, tía… tranquila, vale ¿? No sé porque estas así, ni me interesa, pero Mar es buena gente… y… tenemos que estar unidas no ¿?-dijo Alicia, agachándose a la altura de Lu, poniéndole la mano en el hombro.

Ver para creer… Alicia, siendo madura ¿? Las cosas cambiaban muy rápido…

Entonces ruido de ruedas, y un grito fuerte.

-Apartaos ¡!-grito una chica en un skate que venía a toda velocidad. Salto a Mar, Lu y Alicia por encima, y cayó encima de Patri.

La chica llevaba los brazos por completo tatuados. Con una camiseta de tiras gris y unos vaqueros rotos. Unas zapatillas anchas, rastas negras agarradas en una especie de moño y no me pude fijar en sus ojos, porque estos estaban muy ocupados mirando fijamente a la chica que estaba debajo de su cuerpo, Patri. La pobre Patri miraba a la chica, claramente colorada.

-Tenemos que dejar de encontrarnos así, no te parece ¿?-preguntó la extraña, claramente flirteando.

-Mierda, BJ, más te vale que la dejes en paz, pedazo de mierda ¡!-le gritó Alicia a la chica que estaba encima de Patri.

Puff… que dolor de cabeza más grande.

-Chicas, quietas, por favor, quietas.-intentó tranquilizar otra de las chicas que habían venido en skate. La pobre chica traía una gran mochila sobre los hombros.

-Por mí que se maten, vamos a ver a Mia.-preguntó la última de las nuevas chicas.

Mi atención nuevamente sobre Lu, que creo que ni se había dado cuenta de lo que había pasado, ignorando a Alicia y continuando con sus amenazas.

Alicia… ahora, estaba pensando en “permanecer unida” con su novia, apartando a la tal BJ y recreando los movimientos de Lu sobre Mar.

Madre mía… yo no pensaba quedarme aquí para ver esto.

-Oye, tú no eres la hija de Mia ¿? Uah eres real…-me dijo una de las chicas, mirándome fijamente.

Ahora era famosa ¿? El mundo estaba a punto de acabar…

-Sí, soy la hija de Mia, os venís para casa ¿?-les pregunté caminando lejos de las peleas.

No hubo intercambio de palabras durante el camino, de fondo, aun se escuchaban los gritos de toda esta gente. La verdad es que me moría de curiosidad por saber porqué Susi estaba tan calmada… no estaba enfadada con Mar… y además estaban las 3 juntas… mmm que cosa más rara. Siempre había pensado que Mar y Mónica se odiaban…

Entre pensamiento y pensamiento entramos en la casa.

-Chicas ¿? Hay alguien por ahí ¿?-preguntó una de las chicas.

Ni si quiera me había presentado… eso era muy mal educado no ¿?

“And I believe in gentle harmony
we dug these holes we crawled into now they're my home
now here I cannot feel the wind, can’t feel the rain oh no
and I believe in gentle harmony
well how I loathe all this obscenity
is this the way my life has got to be?
Have I a single opportunity?”

Esa canción… Oh %$#%&/… el portátil… el DVD… No podia ser…

“and all at once I feel this, oh how it clings to me
it reels and calls me towards it, confounding destiny
and I can feel the madness inch by inch
the more I run the more I am convinced
a color all these like the branches glimpse
just like the saddle in the foggy mist”

-Parece que ya han empezado con la fiesta.-sonrió la otra chica, caminando hacia el salón principal, de donde provenía la música.

Todas entramos, y mi peor pesadilla comenzó.

En la gran pantalla de TV, las fotos de Lu y mías pasaban, entre diferentes colores, la música a un volumen estrepitosamente alto y la gente mirando.

Sharon, Mel, Laura, Alba y los niños, Alex y Alexander… joder, los niños. En cuanto entramos, un montón de miradas sobre mí.

-Yo… eh… bueno… es…-no sabía que decir.

La primera persona en romper el silencio que se formó después de mi extensa y fácilmente entendible explicación, fue Alexander, que miraba el video fijamente.

-Mmm… Amy… porque besas a la tía Lu en el video ¿? Ahora eres su novia ¿?-me preguntó curioso.

-No, la tía Lu no es mi novia.-dije. Y ahora que ¿? Como le explicaría a los niños el por qué ¿?

Me fijé en la cara de Sharon, que me miraba entre enfadada e incrédula. Luego estaba Mel, que me miraba con cara de no entender una %$#%&/ mierda. También estaba Laura, que me miraba con una ceja alzada y finalmente estaba Alba, que me miraba como pidiéndome perdón ¿?

No teníamos que haberle pedido a mi padre que nos diera el DVD.

-Vamos niños, os llevo a tomar helado.-dijo Laura, sacando a los niños de allí, Larisa enganchada en su brazo. Las chicas de los skates, aun sin entender nada, fueron con Laura y Alba.

Y allí estaba yo, con Mel y Sharon y sin Lu para ayudarme.

-Queréis una explicación no ¿?-pregunté caminando hacia el sofá donde las dos estaban sentadas.

Sharon se giró hacia mí y me pegó una torta.

-Antes de que te expliques, esto es por besar a mi novia. Ya me estoy empezando a enfadar, tanto besuqueo siempre.-se quejó, pero por el tono de su voz… no tenía que preocuparme porque estuviera enfadada.

-Lo siento de verdad, lo hicimos para que nadie nos metiera fichas… pero empezamos a beber y a beber mucho y se nos fue de las manos.-intenté explicar.

-Si… se os fue tanto de las manos que no sabíais si os habíais acostado juntas o no… En serio… haces esto para que me ponga celosa ¿? Tantas ganas tienes de que este celosa ¿?-suspiró Mel señalando el video, que había cambiado y se empezaba a ver como Lu y yo nos besábamos y nos quitábamos la ropa en la habitación.

-No Mel… escucha, no nos hemos acostado.-ese punto lo tenía que dejar claro.

Mel suspiró, se puso en pie, me pegó una torta y se fue del salón.

Y allí me quedé, mirando hacia la puerta, por donde mi amor acababa de salir y suspiré profundamente.

-Sabes porque está enfadada verdad ¿?-me preguntó Sharon, pasándome una de sus manos por encima de mi hombro.

-Está enfadada porque yo me enfado porque ella no se enfada cuando estoy con otras chicas ¿?-le pregunté pasándome las manos por la cara.

-Lo puedes decir así. A ella le da igual que beses a Lu, aunque sea solo para “jugar” a ser novias y disimular. A ella le duele más que no se lo hayas contado, y que hayas dudado por unos segundos.-me sonrió de medio lado.-Yo con Lu también voy a tener unas palabritas… voy a tener que decirle a Mia que no os ponga en misiones juntas.-rió Sharon.

No estaba muy segura, si me sentía bien, porque Sharon parecía habérselo tomado bien, o mal, porque Sharon no parecía estar tomándoselo muy en serio.

-Mierda.-fue lo único que pude susurrar, frotándome las sienes.

Y ahora que ¿? Tenía que buscar a Mel y disculparme o explicarme, o suplicarle… aun no lo tenía muy claro. También tendría que ir a buscar a Lu, para decirle que la mierda nos llegaba al cuello.

-Me voy a buscar a Mel.-le susurré, poniéndome en pie y saliendo del salón, subiendo las escaleras de tres en tres con rapidez. Hasta que algo hizo que parara en seco.

-Mami, mami… Celia… ella…-escuché decir a Azahara. Miré hacia la puerta de la habitación y entré en seguida.

-Que pasa chicas ¿?-pregunté, mirando a Celia, solo un bulto en la cama.

-Está enferma mama, no se encuentra bien, y además… está muy caliente.-me explicó Azahara, claramente nerviosa.

-Aquí traigo el termómetro.-dijo Sasha, apareciendo por la puerta y poniéndole el termómetro a Celia.-Buenos días, creo que me he adelantado a mami.-me sonrió.

Tenía que haber sabido, que si Celia ayer estaba tan mimosa… tal vez ya estaría enferma…

El irritante bip, bip, bip del termómetro eléctrico me despertó de mis cavilaciones, y en seguida lo miré, 39ºC… joder ¡!

-Azahara, avisa a tu madre y dile que me llevo a Celia al hospital.-le advertí a la niña, que en seguida salió corriendo por los pasillos.

Agarré a Celia entre mis brazos, con un bonito camisón morado, con puntitos blancos, la cara sonrojada, a causa de la fiebre.

-No la tapes, cuando alguien tiene fiebre, es mejor que no se le tape.-me advirtió Sasha, caminando delante de mí para abrirme el camino.

-Mama… no quiero ir a dar un paseo… quiero quedarme en la cama a dormir. Tengo sueño mama y tengo mucho frio.-sollozó Celia, haciendo que mi corazón se quebrara.

-Cariño, tenemos que ir al médico, para que te cure, y ya no tengas frio.-le respondí bajando las escaleras y saliendo directa a mi coche. Deje a la niña sentada en el asiento de atrás.

-Amy, toma.-me dijo Sasha dándome unos pantalones.

Hasta entonces no me había dado ni cuenta. Me los puse con rapidez, y entonces, Azahara y Mel hicieron su aparición.

-Que tal esta ¿? Qué pasa ¿?-preguntó Mel alterada.

-Celia tiene 39ºC de fiebre, me la llevo al hospital.-le dije secamente. Tenía que hablar con ella, y me corría prisa, pero no tanta como que mi pequeña Celia estuviera sana.

-Voy contigo, tú Azahara quédate con Sasha, llamaremos en cuanto nos digan algo. Pórtate bien.-le dijo a su hija, besando su frente y montándose en mi coche, sin darme tiempo a decirle nada.

-Ayer… ayer Celia… tenía fiebre… le di un medicamento, y pareció mejorar… asique no le di mayor importancia…-suspiraba Mel, nerviosa a más no poder.

-No pasa nada Mel. Tranquila.-la intenté tranquilizar, arrancando el coche y poniendo rumbo a la valla de salida.

Mierda ¡! Lu y Mar, la chica rara del skate y Alicia, seguían peleando en la %$#%&/ puerta.

-Me caguen la %$#%&/ ¡!-grité enfadada, golpeando el volante y saliendo del coche.-Como no os apartéis de la %$#%&/ salida, juro por Dios que os atropello a todas ¡!-grité.

Las chicas me miraron, pero sin moverse.

-Que salgáis de la %$#%&/ salida ¡! Tengo a mi pequeña con una fiebre de mil demonios en el coche y necesito ir al puto hospital.-dije de nuevo, montándome en el coche y acelerando mínimamente.

Las chicas, parecían haber salido de su asombro y se apartaron, dejándome paso. Nada más pasar la verja, me fijé en que… lamentablemente… en cuanto mi coche pasó, volvieron a las peleas.

Negué con la cabeza, suspirando y acelerando hacia el hospital, mirando por el retrovisor a Celia, que tiritaba sin parar.

-Mama… tengo frío… Mama… quiero ir a la cama.-sollozaba Celia entre lágrimas.

Era una sensación horrible, como si estuvieran arrancándome el corazón poco a poco, a cada una de sus palabras. Dolía, y dolía mucho ver a mi pequeña princesa en ese estado.

Agarré el móvil y llamé en seguida a mi madre.

-Amy ¿? Donde estas ¿?-me preguntó Mia al otro lado de la línea.

-Necesito que llames al doctor, y le digas que estoy de camino al hospital porque…-Mia no me dejó continuar.

-Estas bien ¿? Alguien te ha hecho daño ¿? Que ha pasado ¿?-me preguntó más que nerviosa Mia
-Mama, yo estoy bien, llevo a Celia al hospital. Tiene fiebre muy alta… y…-de nuevo me interrumpió.

-Ahora llamo al pediatra del hospital general. Dirígete hacia allí y llámame con cualquier novedad.-me dijo Mia.- Cuídate cariño y conduce con cuidado.-me dijo colgando el teléfono.

Suspiré sonoramente, acelerando y conduciendo lo más rápidamente que pude, mirando de reojo a Celia, que se acurrucaba en su silla, prácticamente hecha una bola, temblando a causa de la fiebre.

-Mama… no me encuentro bien, quiero ir a casa.-me repitió una vez más la niña.

-Cariño… primero tenemos que ir a donde un medico que te cure. Para que así estés mejor y podamos ir al parque a jugar.-le explicó Mel.

La niña comenzó a sollozar una vez más.

-Pero yo tengo frio… quiero una manta Mel, por favor.-me suplicó entre lagrimas.

Un nudo se hizo en mi garganta… Sabéis esa sensación de opresión en la garganta que te impide hablar sin soltar un sollozo ¿? Pues eso mismo me estaba pasando.

Ver a Celia sufriendo, claramente enferma y la impotencia de tener que mirarla desde el retrovisor y acelerar para poder llegar a donde el estúpido doctor cuanto antes… era horroroso.

Entonces sentí la mano de Mel sobre mi pierna, a modo de apoyo, creo. Hacía apenas unos instantes estaba enfadada conmigo, y ahora… y ahora que ¿? Estaba todo perdonado ¿? Seguía enfadada conmigo ¿?

Bah ¡! En ese momento lo principal era Celia y que la curaran… de lo de Mel ya me preocuparía después.

Suspiré sonoramente, aparcando enseguida en donde bien pude, la grúa o las multas me daban exactamente igual. Bajé del coche, corriendo y agarré a Celia entre mis brazos.

-Vamos Mel.-le dije haciendo un movimiento de cabeza para que me siguiera, cerrando el coche.

Nada más entrar una Doctora pelirroja se nos acercó.

-Hey Mel, Mia dijo que vendríais. Celia y Amy, verdad ¿?- preguntó.

Mel y yo asentimos al unísono.

-Seguidme. Me llamó Mia hace un rato y ya me ha dicho lo que le pasa. Le haremos un par de pruebas y le pondremos una medicación endovenosa para prevenir una convulsión febril.-explicó la doctora caminando hacia una habitación en el primer piso.

Allí, otra chica, más joven, supongo que enfermera, tenía preparados todos los instrumentos para pinchar.

Celia observó la habitación con cautela, agarrándose con más fuerza a mi cuello.

-Mama… no quiero que me pinchen, mama, no, no por favor… yo… yo ya estoy bien… por favor mama…-otra vez con los sollozos.

-Celia, tú ya eres una niña grande… asique no puedes llorar. Además, no duele mucho. Quieres que me pongan a mí una primero ¿?-le pregunté a la niña.

-Pero yo no quiero que te hagan daño mama.-me respondió la niña.

-Así veras que tampoco hace tanto daño, pero me tienes que dar la mano, vale ¿?-le pregunté.

Dejé a la niña sobre la camilla y me senté al lado de la enfermera.

-Por favor, pÍncheme a mi primero.-le pedí, ofreciéndole una de mis brazos y dándole la mano a Celia con la otra.

La enfermera sonrió y me pinchó en un periquete, dejándome el catéter puesto, con una tirita de ositos.

-A mí también me pondrá una tirita de osito ¿?-preguntó Celia.

Algunas veces se me olvidaba que Celia seguía siendo una simple niña.

-Por supuesto cielo. A no ser que no la quieras.-sonrió la enfermera.

Celia enseguida se giró a mí.

-No te duele mama ¿?-me preguntó. A lo que yo negué.-Pero tienes la aguja dentro no ¿?-volvió a preguntar.

-No es una aguja, es solo un plastiquillo.-explicó la doctora.-Te vamos a hacer también una analítica, de acuerdo ¿? Vamos a ver que provoca esa fiebre tan mala que tienes.-le dijo a Celia.

La niña agarró mi mano, y sin derramar una sola lagrima, se quedó estática mientras le pinchaba la enfermera, le sacaba sangre y fijaba el catéter con la tirita de ositos.

-Ves como tampoco ha sido para tanto ¿?-sonrió la enfermera.-Eres muy valiente Celia. Eres la única niña chica que no llora cuando la pincho.-continuó la enfermera cogiendo los botes de las analíticas y despidiéndose.

-No he llorado porque soy tan valiente como tú.-me dijo Celia estirando los brazos hacia mí. La agarré entre mis brazos, acariciando su cabeza. Joder ¡! Estaba ardiendo.

La Doctora se acercó y le puso el termómetro.

-La analítica que he solicitado es de urgencia, asique se pondrán a ello en cuanto María les entregue los botes de sangre.-dijo la Doctora refiriéndose a la enfermera.-Yo me llamo Samanta, con las prisas ni me he presentado.-la doctora cogió aire para seguidamente continuar.-En principio puede ser algún tipo de virus, o alguna bacteria, aunque no puedo fiarme cien por cien… tu madre me ha pasado los antecedentes de los padres de Celia y debido a su pasado…-Samanta miraba a Celia, que dormitaba sobre mí, en el mundo de “lalala” gracias a la fiebre.

-Sam… que antecedentes ¿?-preguntó Mel.

De donde se conocerían ¿? Mmm… Mia tenía contactos en todas partes. Sabía que conocía a diferentes médicos pero… no sé… esta chica… me resultaba familiar…

-No os preocupéis antes de tiempo, de acuerdo ¿? Vamos a seguir los protocolos. Estad tranquilas. Todo el mundo tiene antecedentes de todo, pero eso no significa nada.-Samanta suspiró pesadamente.-Joder ¡! Soy una %$#%&/ bocazas… ahora solo os he preocupado más.-se lamentó.

-No pasa nada. Es normal que te emociones, después de tanto tiempo sin vernos.-sonrió Mel.

-Joder, tú embarazada y ella hija de Mia.-rió negando con la cabeza.

Que cojones le pasaba a esta tía ¿? Que había de raro en que yo fuera la hija de Mia ¿? Tenía suerte que tuviera a Celia entre mis brazos porque sino… le pegaría una paliza ¡!

-No me mires así… yo… no lo decía en plan mal, sabes… es que el día de tu presentación estuve en la casa de Mia y bueno, no pensé que fueras su hija… sí que acabaras saliendo con Mel, porque bueno, ya tonteabais un poquillo en la fiesta pero…-la pobre cada vez más nerviosa y yo cada vez, entendía menos.

-Antes era una de las chicas de Mia.-me dijo Mel.-Pero sacó carrera y ya ves. Salió de la mala vida.

-Yo nunca salí de la mala vida y nunca lo haré, sabes que me gusta demasiado.-rió.- De hecho, las últimas veces que he hecho una visita, no estabais ni Mia, ni Sharon, ni tú. Además, ya sabes que tú también podrías haberte sacado la carrera, si te hubieras apuntado.-le contestó Samanta.

-Nos hemos mudado a la casa de la playa.-explicó Mel.

-Por la movida con el gilipollas ese que os quiere matar ¿?-preguntó. Mel asintió.-Le comenté a Mia que debería de llamar a la policía… pero con los antecedentes que tiene… ya sabes. Además no quiere dejar a sus chicas solas.-terminó de decir la doctora.

Y continuaron conversando sobre cosas triviales un ratillo, la verdad es que no quería seguir el hilo de la conversación, nada de lo que me pudieran decir sería más importante en ese momento, que la niña que tenía entre mis brazos.

La enfermera en seguida apareció de nuevo, con un equipo de infusión endovenosa y una bolsita, supongo que con algún medicamento.

-Por favor, la podrías dejar en la cama ¿? Aprovechamos que está dormida, así tendrá el brazo estirado y facilitará las cosas.-me explicó la chica.

En seguida acaté sus órdenes y dejé a Celia sobre la camilla, mirando de cerca como la enfermera hacía su trabajo.

-El resultado de las analíticas lo tendrá dentro de unos minutos en el ordenador.-le indicó la chica a Samanta.

-Pero lo he mandado urgente.-protestó la doctora.

-Entonces comprueba. Puede que ya los tengas.-le respondió la enfermera poniéndose a mi lado.

Mel se asomó al ordenador de Samanta. Viendo de cerca el resultado de la analítica. Después se giró hacia mí, suspirando pesadamente y bajando su rostro.

-Qué pasa Mel ¿?-le pregunté intentando no dejarme llevar por el pánico.

Samanta le hizo un gesto a Mel con la mano, para que no dijera nada.

-Bueno, se ve una infección, pero también se observa una anemia importante. La niña se ha quejado de dolores de tripa también verdad ¿?-preguntó la doctora.

Para ser sincera no tenía ni idea. Qué tipo de madre era ¿? Es que Dios quería castigarme por lo de el día anterior ¿?

-Sí. Se quejó de dolor de tripa y mal estar. Le tomé la temperatura y como tenía fiebre le di Apiretal y un vaso de leche y la metí en la cama de nuevo.-explicó Mel.

-Lleva días comportándose raro, o llevando una conducta anormal ¿?-preguntó de nuevo la doctora.

-No, está tal vez un poco más cariñosa de lo normal, pero… es una niña cariñosa.-le respondí yo.

-Moretones, o sangrados que no tengan ninguna explicación lógica ¿?-continuó preguntando la doctora.

Mmm… la verdad es que no recordaba haber visto a Celia sin moretones en los brazos o piernas. Cuando la rescatamos ya tenía golpes… y… siempre tubo moretones…

-Sí tiene.-respondió Mel antes de que pudiera decir nada.-Azahara me comentó que tenía miedo de tocar a Celia porque le salían muchos moretones. Pensaba que se los causaba ella.-explicó Mel.

No me gustaba, no me gustaba nada la cara de miedo de la doctora y de Mel mientras seguían numerando los síntomas. Estaba segura de que ellas… sabían algo… sabían algo que mi estupidez no llegaba a entender.

-Bueno, vamos a tener que hacerle una punción lumbar y biopsia. Le realizaremos una analítica de liquido céfalo raquídeo para determinar de dónde viene la infección.-explicó Samanta.-Yo aconsejaría que nos dejarais solas, porque las madres lo suelen pasar mal, y se ponen nerviosas, haciendo que los niños también se pongan nerviosos. Así podéis aprovechar y tranquilizaros, tomaros un café, fumar un cigarrillo… no, eso último no lo he dicho yo eh ¡! Una doctora recomendando fumar…-suspiró negando con la cabeza.

En seguida hice el amago para protestar, pero Mel… me conocía demasiado y en seguida se acercó a mí y me abrazó.

-Creo que es una buena idea que las dejemos hacer su trabajo.-me dijo en un susurró.

-Pero no quiero dejar a Celia sola.-protesté.-Además está dormida, y… debería descansar.-continué mirando a las profesionales de la sala.

-Tranquila. Vamos a esperar un rato. Primero se ha de terminar la medicación y luego nos tenemos que preparar. Además, creo que Samanta tiene el numero de móvil de tu chica, asique si vemos que quiere que alguna de las dos estéis aquí, no dudaremos en llamaros. De acuerdo ¿?-me tranquilizó María, la enfermera.

He de admitir que lo estaba consiguiendo. Su dulce sonrisa y su voz cálida tranquilizaban.

-Está bien… de acuerdo.-suspiré pesadamente, dándome cuenta de que había cedido.

-Vamos Amy.-me dijo Mel, sonriéndome algo forzadamente y dándome la mano.

Ya está ¡! Algo estaba pasando… porque me lo escondía ¿? Porque nos habíamos peleado ¿?

-Qué le pasa a Celia ¿?-le pregunté a Mel, caminando hacia la salida del hospital, sin soltarle la mano.

-Amy, no deberías comenzar a preocuparte hasta que estén los resultados.-me respondió a una cosa que ni siquiera le había preguntado.

Saqué un cigarro una vez fuera y me lo encendí, comenzando a fumar y soltando la mano de Mel para pasársela por su abultada tripa.

-Preferiría que me contaras que es lo que piensas. Prefiero oírlo de tus labios e ir preparándome, para lo que me vaya a decir esa tía.-le susurré, sin parar de acariciar su tripa.

-Amy… yo creo que sería más conveniente esperar. Para que te quieres castigar ¿?-me preguntó Mel, posando su mano sobre la mía.

-Mel… mira… sé que soy estúpida, no he ido al colegio y se leer y escribir justo, pero creo que merezco saber lo que le va a pasar a mi hija, a nuestra hija.-le respondí.

-Está bien, te lo diré… pero es solo una sospecha. Ten claro eso y otra cosa que tienes que tener claro… es que te quiero y voy a estar a tu lado, pase lo que pase, somos una familia, y las familias permanecen unidas. Te amo, te amo y te quiero.-me dijo acariciándome la mejilla y dándome un casto beso en los labios.

Cada vez estaba más nerviosa… porque si se ponía así… eso significaba que… probablemente las posibilidades de que fuera algo malo eran altas. Pero es que había tantas malas noticias posibles… SIDA, Hepatitis, cáncer…

-Somos una familia.-repetí acariciando de nuevo su tripa. Y numerosa además.

-Leucemia. Su madre murió de leucemia y los síntomas y resultados de las analíticas concuerdan. Moretones, dolor abdominal, fiebre… Ahora le palparan los ganglios, para verificar si están inflamados y le realizaran una punción lumbar y biopsia. Según los resultados de eso… le pondrán el tratamiento.-me explicó Mel.

Leucemia… eso… era malo, era un cáncer malo, muy malo… de echo… era un cáncer malísimo. No ¿?

-La leucemia, es una enfermedad donde se crean células leucémicas en la sangre, estas células no pueden llevar a cabo las funciones propias. Al estar en el torrente sanguíneo, circulan por todo el organismo y según donde se concentren tienen unos síntomas u otros. Primero suelen invadir la medula ósea, alterando la producción de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.-continuó explicándome.

-Mel… que alternativas hay ¿? Que tipos de tratamientos… ¿?-le pregunté.

-Bueno, todavía no hay un diagnostico Amy, tal vez solo te estemos preocupando y angustiando para nada.-me susurró al oído, abrazándome.

-Igualmente… dímelo, por favor.-le insistí.

-Bueno… en este caso sería una leucemia aguda, por lo que la tratarían con quimioterapia para provocar una detención de la enfermedad para que no avance más.-me explicó mientras acariciaba mi brazo en señal de apoyo.

-Hay alguna manera de que se pudiera curar del todo ¿? Es decir… que Celia fuera una niña… normal ¿?-le pregunté.

Mel besó mi cabeza.

-Bueno… hay posibilidades, con un trasplante de medula ósea, pero tienen que ser familiares directos, hay más probabilidades. Entre hermanos, padres, madres… Algunas veces también funciona con otros pacientes, realizando un estudio de compatibilidad genética.-me respondió Mel.

Crucé los dedos mentalmente. Era lo último que necesitaba. Que Celia enfermara con la de mierda que tenía pendiente. Hablando de mierda pendiente…

-Mel… siento mucho no haberte contado que me iba con Lu a ver a mi padre, ni que tenía un DVD con lo que había pasado durante la noche… por… porque dudaba… si me había acostado con ella o no… de verdad… en el fondo sabía que yo… yo… yo no sería capaz… de… capaz de… pero es que… y no… y es que…-antes de querer darme cuenta estaba llorando.

-Tranquila Amy… todo está bien, y todo va a salir bien, de acuerdo ¿? Te quiero, y no voy a negar que me fastidió bastante verte en ese video toqueteando a Lu, y ella a ti… pero bueno… son misiones y estabais pasadas de rosca.-me dijo, limpiándome las lagrimas de los ojos.

-Yo… también tome drogas.-le admití. No quería que dejara de mentirle ¿? Pues mejor soltarle toda la verdad.

-Ya lo sabía.-me susurró Mel.

Pero como coño había sabido eso ¿? Lu… no, Lu no le contaría eso a Mel, además, no la había visto sola con Mel, ni siquiera hablar con ella un poco… Sasha ¿? No, ella no tenía suficiente confianza con Mel…

-Maldita Clara.-susurré.

-Es lo que me fastidia de ti. Te encierras con tus problemas, todas las decisiones que crees oportunas y… no… nunca consultas, nunca preguntas, nunca me lo cuentas. Soy tu novia Amy, exijo un poco de criterio. Me da igual que tomes drogas, incluso que te acuestes con otra persona, porque sé que lo harías por una buena razón, pero por favor, cuéntamelo. Cuenta que te está pasando por la cabeza… por favor.-me dijo abrazando de nuevo.

-Estas segura de que tiene leucemia verdad ¿?-le pregunté. Sé que tal vez era una pregunta muy brusca o que había cambiado de tema muy rápidamente, pero… me daba igual, necesitaba saberlo.

Mel agarró mis mejillas y juntó nuestros labios. Comenzando a moverlos, lentamente, una y otra vez, introduciendo su dulce lengua dentro de mi boca, con la máxima suavidad y el máximo cariño que existía en este mundo.

-Sí. No sé qué tipo, pero… sabía que algo iba mal… y cuando me comentaste que deberíamos ir al médico a hacerle un chequeo general lo estuve pensando… y sí, está demasiado pequeña y delgada y siempre con la cara pálida… No sé… en cuanto vi la analítica fue lo primero que me vino a la cabeza.-me dijo Mel.

Tiré el cigarrillo al suelo, pisándolo y agarré la mano de Mel con fuerza.

-Vamos a comer algo. Yo tengo hambre y estoy segura de que Maddi y Will también lo están.-le dije a Mel caminando hacia la cafetería.

Sí, Celia estaba enferma, pero no podía descuidar a Mel y a los bebes, tampoco a Azahara. La familia permanece unida.

-Todo va a salir bien. De verdad. Pase lo que pase… tenga lo que tenga Celia, saldrá adelante.-dijo Mel, no sé si para animarme, o animarse a ella.

Pedí algo para comer y observé como Mel, efectivamente estaba hambrienta. Mientras pensaba en diferentes posibilidades. Si Celia estaba enferma ¿? Qué… como… Joder ¡! Celia era muy pequeña para pasar por todo aquello, ella no se lo merecía. Si me pudiera cambiar por ella…

-Deberías comer.-me advirtió Mel.

-No deberías hablar con la boca llena.-le respondí escondiendo la sonrisa que se formó en mi rostro al ver a Mel sonrojada por mi comentario.

-Entonces… a partir de ahora… me contaras las cosas que te pasan por la cabeza ¿? Ahora que parece ser que… bueno…-Mel me preguntó algo incierta.

Mmm… bueno… se podía decir que sí no ¿?

-De acuerdo. Nada de mentiras, nada de esconder cosas y consultar primero. Pero con una condición.-le propuse.

Mel me miró con curiosidad.

-Nada de juzgar, y aquí la que corre el riesgo soy yo, de acuerdo ¿? Una vez haya tomado una decisión, la llevaré a cabo y tú no te enfadaras. Porque te he consultado.-le propuse.

Porqué esa explicación sonaba más justa en mi cabeza ¿?

-Oye, no se suponía que yo era la novia cabreada y no tú ¿?-rió ligeramente.

-Bueno… los papeles pueden intercambiarse.-le sonreí a modo de respuesta.

-Está bien, pero habrá que debatir un poco tus decisiones. Muchas veces te obcecas y eres demasiado cabezota.-me confesó.

Cabezota yo ¿? Como ¿?

La sintonía del móvil de Mel comenzó a resonar en la cafetería.

-Vamos Amy. Creo que ya le han hecho la prueba a Celia.-me advirtió Mel.

La ayudé a levantarse, y le di mi bocadillo, por si luego Maddi y William tenían hambre de nuevo.

Con un terrorífico silencio como compañero, llegamos a la habitación. La cara de Celia roja como un tomate, claramente había estado llorando y ahora degustaba gustosamente una piruleta.

-Mama… Mel… los bebes están bien ¿? Ya no tienen hambre verdad ¿?-preguntó Celia, algo preocupada.

-Claro que sí cariño. Los bebes están bien, tu mama está bien y yo también.-sonrió Mel sentándose en la camilla junto a Celia.

Y en ese momento me di cuenta de que no podía mirar a Celia a la cara sin sentirme mal. Ganas de llorar, gritar y preguntarle a Dios, a ver qué tal lo estaba pasando jodiendome la vida o peor aún, jodiendosela a la gente que quería.

-Mama… estas bien ¿?-me preguntó la niña. Al parecer, el fármaco que le habían puesto le había sentado bien.

-Sí cariño, no te preocupes.-le sonreí sentándome al otro lado de la camilla.

-Casi no he llorado cuando me han pinchado.-me sonrió la pequeña. Después nos miró a Mel y a mí, y después por la ventana.-Cuando nos vamos a ir a casa ¿?-preguntó inocentemente.

Era una muy buena pregunta, una pregunta que solo el tiempo, y el resultado medico la podrían responder.

-Antes de nada debemos saber que pasa en ese cuerpecillo tuyo no ¿? Mejor que te vayas a casa llena de energía para poder ir al zoo o no sé…-le respondió María la enfermera.

No sabía por qué exactamente, pero algo en mi interior me decía, que tendría que luchar más de lo que me imaginaba por la casita en la montaña, con las niñas y Mel, sin gentuza, sin drogas, sin asesinos, solo paz. Pura y vendita paz.

-Mama… podremos ir al parque de atracciones ¿? Estuvo muy bien cuando fuimos con la abuela Mia… pero Mel y tú no fuisteis.-me dijo Celia.

-De acuerdo. Y luego… podríamos ir a tomar un gran helado y dar una vuelta por el parque.-continué.

-Y luego podríamos cenar en un restaurante que conozco que tiene una piscina enorme de bolas.-dijo Mel abrazando mejor a Celia.

Celia se acomodó aun más sobre Mel.

-Creo… que… creo que… estoy cansada otra vez.-bostezó Celia.

Miré de reojo a la doctora. Que suspiró clicando el ordenador. Supongo que buscando los resultados. Y por el aspecto de su rostro… los resultados los tenía.

-Descansa tranquila Celia. Duerme y descansa todo lo que puedas. Mami va a salir a hablar con la doctora mientras yo me quedo contigo. De acuerdo ¿?-le propuse. Ella simplemente sonrió, asintió, soltó a Mel y se agarró a mí.

Para qué coño iba a salir yo a hablar con la doctora ¿? No entendía una %$#%&/ mierda de lo que me iba a decir.

-Segura ¿?-me preguntó Mel. Yo asentí y ella salió con la doctora.

Allí me quedé, con la enfermera y Celia acurrucada entre mis brazos. Mirando las reacciones de Mel y Samanta mientras hablaban. Samanta abrazó a Mel a punto de llorar. Mel, no pudo evitar comenzar a llorar.

-Voy a salir con ella.-le susurré a la enfermera soltando a una Celia ya dormida con suavidad sobre la camilla.

Salí al lado de la puerta, donde Mel lloraba entre los brazos de una mujer que no era yo… pero ese no era el momento para ponerme celosa, o sí ¿?

-Leucemia linfocítica aguda…-me susurró Mel al darse cuenta que estaba a su lado, y abrazándome.-Si la hubiéramos traído antes… todo esto es culpa mía. Ayer tuve que traerla directamente…-continuó sollozando Mel.

OK, ahora me tocaba ser fuerte y no llorar. Había que luchar.

-Mel, no digas tonterías. No ha sido culpa tuya, además, un día de diferencia tampoco haría mucho. Necesitas estar tranquila. Por ellos.-dije acariciando su tripa.-Y por ella.-señalé la habitación de la niña.-Todo va a salir bien, y vamos a estar juntas, hasta el final. Vamos a luchar con uñas y dientes para que esto salga bien, de acuerdo ¿?-la intenté tranquilizar.

Mel me besó dulcemente antes de respirar profundamente.

-Siento haberme puesto así. Supongo que en el fondo esperaba que Celia estuviera bien.-me dijo.

-Llama a Mia y cuéntaselo. Yo voy con Celia. Cualquier cosa vamos a estar aquí.-le comuniqué agarrando su mentón y obligándola a que me mirara.-Te quiero.-le susurré rozando sus labios con los míos, con suavidad.

-No me digas te quiero como si fueras a desaparecer para hacer alguna locura.-me respondió en un susurro.

-No haría ninguna locura sin consultarte, recuerda.-la besé de nuevo para entrar dentro de la habitación de nuevo. Me acomodé en una de las sillas, al lado de la camilla de Celia, agarrando su mano.

Y a esperar… esperar minuto tras minuto. Viendo como su pecho subía y bajaba, cerciorándome de que estuviera bien y que Celia no necesitara nada.

-He llamado a Mia y me ha dicho que viene para aquí. Quiere hablar con Samanta y bueno… hacer acto de presencia. Azahara viene con ella. Antes de entrar… tendremos que explicarle lo que pasa y a Celia también cuando despierte.-me susurró Mel, caminando hacia mí.

Agarré su mano y le empujé hacia mí, haciendo que se sentara sobre mí.

-Y que le harán ahora ¿?-le pregunté a Mel, sin apartar mi mirada de la cara de Celia.

-Samanta ha ido a por quimioterapia. Han de parar la evolución de las células cancerígenas.-me explicó Mel.

Suspiré pesadamente mientras apoyaba mi cabeza en la espalda de Mel y acariciaba la tripa de Mel.

Después de la quimioterapia… tal vez… un trasplante de medula… tendría que hacer un pacto con el diablo ¿? Ah ¡! Pero primero… debería consultárselo a Mel.

CONTINUARÁ…


Última edición por bakablack el 17/9/2011, 14:18, editado 1 vez
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Chiquijacky
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    17/9/2011, 21:08

la espera ha valido la pena en realidad estuvo muy bueno me ha gustado mucho!!! pero pobre Celia tan pequeña y una enfermedad tan horrible y que bueno que Amy y Mel esten juntas apoyandose realmente este capitulo tambn me ha fascinado y esperare anciosa la siguiente actualizacion de esta magnifica historia!!
hasta la proxima kisses!!! :)
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Yun Yun
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    18/9/2011, 07:33

Que putada lo de Celia, tan pequeña no se merece algo asi.. Y aunque era tentador saber que hubiera pasasdo si se hubieran liado, en cierto modo me alegro que no pasara nada... Espero con ansias la conti, y que todo salga bien para la enana.

Saludos de Elche City!!!
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utena
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    20/9/2011, 12:02

pobrecita la niña u.ú

pero me gusto la conti, espero conti o.o

saludos :D
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Toshino Kyoko
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    20/9/2011, 12:33

ahhhhhhhhhhhhhhhh no se liaron, por q Celia??? con lo q me gusta esa enana, el drama me mata y mas a Amy vaya la q le viene, se buena con ella po fa vo jeje, pobre chicas, por suerte tiene a Mel pa apoyarla, animos Amy
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alexandra
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    20/9/2011, 14:10

Y bueno...cuando empieza la continuacion? (...)
¡¡¡Se me hizo cortisima!!!
Fue verdaderamente inspiradora, y bastante sentida por lo de Celia.
Hasta lagrime por ahí...aff espero pacientemente lo que sigue.

Bye bye!
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    21/9/2011, 01:37

que historia tan fantastica!
que lio mas grande con lu xD

y celia >.<

diosh mioesta historia tiene de todo, y lo lleva muy bien

felicitaciones
la espera valio l apena!
muak un abrazo!
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    1/10/2011, 19:20

si, la verdad es que la espera ha valido toda la pena---- me gusto mucho eh?? ah problemas problemas.. nunca faltan
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    14/10/2011, 01:14

contiiiiii!!!
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    21/10/2011, 17:46


Muchísimas gracias por el apoyo, a pesar de las tardanzas ¡! De verdad, muchísimas gracias, no sé como agradecéroslo. Supongo que la mejor manera será actualizando más seguido ¿? Bueno, besitos ¡!
/////////////////////////////////////
CONTINUA

-Deja de pensar.-llamó mi atención Mel, acomodándose algo mejor sobre mi y mirándome a los ojos.

Pero como…

-Qué estás diciendo ¿?-pregunté con una ceja alzada.

-Piensas demasiado alto, y eso provoca que nos alteres.-me respondió sonriendo.

-Lo siento, de verdad… es que…-me silencié, no podía continuar hablando sin sentir ese nudo en la garganta.

Mel besó mi frente y me abrazó, dejando mi cabeza sobre su claramente aumentado pecho.

-Es duro, y más duro que será, pero tenemos que intentar permanecer fuertes por Celia.-me susurró al oído.

Pobre Mel, embarazada, y que tuviera que pasar por todo aquello. Técnicamente, Celia no tenía ningún parentesco con ella, fui yo la que quiso adoptarla, sin ni siquiera consultárselo.

-Chicas, os vamos a cambiar de habitación, a una doble. Así quien se quede a la noche podrá dormir en la otra camilla.-nos explicó la enfermera, acompañada por un fornido chico que tocó un par de botones de la camilla y tiró de ella fuera de la habitación.

Mel y yo, seguimos al hombre hasta el ascensor y dos pisos arriba. Habitación 404.

-Túmbate en la cama Mel. Descansa.-le advertí acariciando levemente sus manos y caminándola hasta la camilla de al lado de Celia.

Las ojeras y cara de cansancio en la cara de Mel eran más que claras.

Se tumbó y sacó el móvil de su bolso.

-Voy a mandar un mensaje a tu madre para decirle donde estamos.-me indicó comenzando a teclear su móvil.

Aparté la vista de la cansada cara de Mel, para fijarme en Celia, que para mi sorpresa me miraba con los ojos enarcados, su rubio pelo, más oscurecido de lo normal por el sudor de la fiebre.

-Mama… estoy enferma, verdad ¿?-me preguntó. Simplemente asentí, y ella continuó.-Tengo lo mismo que tenía mi otra mama, verdad ¿?-me volvió a preguntar. Yo volví a asentir, sintiendo como Mel alargaba su mano de la camilla para agarrar la mía, en un gesto de apoyo.-Me voy a morir ¿?-me preguntó.

Para mi sorpresa, no parecía triste, llorosa, o miedosa. Su expresión solo demostraba determinación.

-No, cariño, no te vas a morir, y aunque se vaya mi vida en ello, lograré que te cures. De acuerdo ¿?-le dije, soltando la mano de Mel para acercarme a Celia y sentarme en su cama.

La niña puso cara pensativa por unos instantes, para luego contestar.

-Pero mama… si tú te mueres… yo también me voy a querer morir.-me dijo en un susurro.

-A ver chicas, nadie se va a morir. De acuerdo ¿? Porque Azahara no me va a ayudar nada con Will y Maddi y perdón Amy, pero tú tampoco tienes pinta de haber cambiado muchos pañales en esta vida, asique te necesito Celia. Os necesito a las dos. Porque si alguna de vosotras muere yo también moriré, y habrá un montón de muertos.-alzó la voz Mel, claramente molesta por nuestros comentarios.

-Mel, tarde o temprano todo el mundo se muere. Mi primera mama me dijo, que si moría, estaría en un sitio mejor. Que era un viaje fantástico, y yo le di la mano mientras se iba. Le prometí que no lloraría, pero lloré un poco. Seguro que me vio. Pero pase lo que pase… intentaré curarme rápido para poder cuidar de mis hermanitos.-sonrió Celia, después de una frase tan emotiva.

Joder ¡! Porque le pasaba todo a Celia ¿? Porque Dios se empeñaba en joderla en vida ¿? Es que no era suficiente matar a su madre ¿? Que su padre fuera un violador pederasta ¿? Que su padre la prostituyera ¿? Ahora también le tenía que dar un cáncer ¿? Es que Dios no era amor ¿? Pues amor para mis cojones. No entendía como Dios todo poderoso podía permitir tal injusticia.

-Chicas, podéis salir un momento para que os cuente como irán las sesiones ¿?-nos preguntó Samanta.

-Creo que sería mejor si nos lo contaras aquí.-le contesté a la doctora abrazando a Celia, sin bajarme de su cama.

-Pues comenzaremos mañana. Por la mañana a primera hora, será la primera sesión. Los efectos secundarios pueden variar. Puedes tener un poco de molestias en la tripita, boca seca, se te puede caer el pelo y estarás más cansada de lo normal. Pero para algo estas aquí, te cuidaremos e intentaremos que te sientas lo mejor posible.-explicó la doctora, dirigiéndose hacia la niña, que se agarraba a mis brazos cada vez con más fuerza.-Además… esto no lo solemos hacer, pero dadas las circunstancias, y que sois amigas… podéis elegir. Hay dos tipos de tratamientos, uno más largo y otro más corto. Los efectos secundarios son los mismos, lo que ocurre es que en el corto suelen ser ligeramente más intensos, ya que afecta al cuerpo en menos tiempo. Qué os parece ¿?

Miré a Celia. Por mucho que pensara que era mejor el tratamiento largo, ella tenía derecho a elegir. Si me estuviera ocurriendo a mí probablemente elegiría el tratamiento corto.

-Quiero el tratamiento corto, pero no quiero que se me caiga el pelo.-protestó la pequeña en un susurro.

-El pelo volverá a crecer y además… te compraremos gorritos muy monos.-le contestó Mel.

-Bueno… para que me cure tengo que ponerme esa medicación verdad ¿?-preguntó. Yo asentí, besando su frente.-Entonces creo que no me puedo negar.-sonrió Celia acomodándose un poco más sobre mí.

Incluso en esta situación era capaz de sonreír.

-Bueno, entonces estás segura Celia ¿? El tratamiento corto ¿?-repitió la Doctora, mirando a la niña fijamente. Celia asintió rítmicamente.-Bueno si necesitáis algo, tenéis ahí un botón. Lo pulsáis y en seguida aparecerá alguna enfermera.-nos explicó Samanta antes de abandonar la habitación. Pero se asomó de nuevo, me miró fijamente y dijo.-No es la primera niña que elige ese tratamiento, los niños son más fuertes de lo que pensamos.

Y no hubo más palabras. Mel, prácticamente dormida, y Celia en proceso, acurrucada en mi costado, disfrutaba de las caricias que le propinaba en la cabeza, acariciando su pelo.

Al rato, escuché unos ligeros toques en la puerta. Mia fue la primera persona en asomar la cabeza por la puerta. En cuanto la vi, bajé de la cama, rápidamente, dejando a Celia aun dormida en la cama.

Salí de la habitación, para encontrarme con Azahara, Mia, Sharon, Lu y Udham.

-Mel y Celia están dormidas.-les expliqué agachándome hacia Azahara y abrazándola.-Te quiero mi niña.-le susurré al oído.

-Celia está enferma verdad ¿?-me preguntó la niña, yo asentí.-Se va a curar, verdad ¿?-me volvió a preguntar, y asentí de nuevo.

La niña simplemente se agarró más fuertemente a mí.

-Cariño, aprovecha y vete a fumar un cigarro, ya nos quedamos nosotras aquí.-me dijo Mia besando mi mejilla.

-Te vienes conmigo.-me dijo Lu agarrando a Azahara y quitándomela de encima, después agarró mi mano y bajamos las escaleras. Ahora que me fijaba mejor… Lu tenía un gran morado en el ojo.

-Qué ha pasado ¿?-le pregunté acariciándole lentamente el golpe.

-No, da igual lo que haya pasado. Ahora lo importante es Celia, y tú.-me susurró Lu abrazándome. Después me dio un cigarrillo y se sentó en un banco, frente al hospital.-Qué tal estas ¿?-me preguntó.

Asentí, sin decir más.

-No, no estás bien.-me respondió ella poniéndose frente a mí, agarrándome la mano.-Sabes que estamos aquí para apoyaros.-me susurró abrazándome.

El nudo de mi garganta, cada vez mayor. Sentía que me faltaba el aire.

-No estás sola, no te empeñes en tragarte toda esta mierda tú sola, porque no estás sola.-me repitió juntando nuestras frentes.

En ese mismo instante, cuando miré la franquead, lealtad y amistad reflejada en los ojos de Lu, no pude más que soltar las palabras que tanto tiempo llevaba intentando reprimir.

-Lu, yo no quiero ser fuerte.-le susurré.

Ella me abrazó con fuerza, acariciando mi cabeza.

-Conmigo no hace falta que seas fuerte.-me respondió. Y comencé a llorar, como un niño recién nacido. Lloré, lloré y lloré hasta que sentí que el nudo de mi garganta desaparecía casi por completo.

-Gracias.-le respondí a Lu más tranquila, sonándome los mocos con el pañuelo de papel que me facilitaba.

-Ahora estas mejor ¿?-me preguntó, besando mi mejilla y despeinándome el pelo ligeramente. Asentí y ella continuó hablando.-Vamos hacia el coche, te tengo que dar unas cuantas cosas.-me sonrió Lu agarrándome el brazo y caminando hasta un Maybach Exelero.

-Y este coche ¿?-le pregunté a Lu con la ceja alzada.

-A tu madre le gusta conducir bien cómoda. 351 km/h y lo más importante… por dentro está todo decorado al gusto de tu madre. Se ha gastado una pasta en este coche, pero es que… prácticamente se puede hasta vivir ahí dentro.-me sonrió Lu abriendo el maletero y sacando un par de maletas.

-Qué hay ¿?-le pregunté.

-Tienes crema para el tatuaje, no queremos que se te infecte. También tienes algo de ropa para ti, Mel y Celia. Tienes comida en tapers, facilitada por Marta… creo que se llama Marta… una mujer así muy maja que vino con Mar ¿?-me preguntó. Yo asentí y ella continuó.-Tambien hemos metido un par de tonterías para Celia.-terminó de decir.

-Joder ¡! Pedazo de coche.-se escuchó decir a un hombre, de unos treinta años, ojeras pronunciadas, una calva prominente y barba de unos días.-Nunca en mi vida había visto uno así.-dijo el hombre acercándose y tirando el cigarrillo al suelo.

-Es que no hay muchos como estos por el mundo.-le respondió Lu.

-Me llamo Carlos y bueno, te he visto en la puerta de la habitación 404… mi hija también está ingresada, en la 405.-se presentó el hombre dándome la mano.

-Yo me llamo Amy, y acaban de ingresar a mi hija.-le sonreí.

Al menos podría compartir experiencias con un hombre que me entendía no ¿?

-Entonces nos veremos por ahí, si necesitas algo ya sabes dónde encontrarme.-se ofreció el hombre amablemente.

-Bueno, nosotras tenemos que subir.-se despidió Lu caminando hacia el Hospital de nuevo con las bolsas.-Si quieres descansar, avísanos, vendremos a visitaros todos los días, pero alguna noche nos podemos quedar aquí por vosotras.-se ofreció Lu.

-No quiero dejar a Celia, aunque tampoco me hace gracia que Mel se quede aquí, la verdad.-suspiré sonoramente.

-Es normal que quiera estar con la mami de sus bebes no ¿?-me preguntó Lu con una ceja alzada.

-Sí, pero es un hospital, y la verdad es que los hospitales no son conocidos por el confort. Estará incomoda y no quiero que esté mal.-le respondí.

-Mientras esté contigo estará bien. Solo necesita muchos abrazos, besos y amor.-sonrió de oreja a oreja.-Me he vuelto un poco tontorrona.-dijo Lu.

Hasta llegar a la puerta de la habitación, que la paré en seco, poniéndole la mano en el pecho.

-Cariño… estamos en un hospital, por favor, espera a llegar a casa.-rió bromeando Lu.

Como podía bromear con los antecedentes de la fiesta ¿?

-No bromees.-le golpeé suavemente el hombro y continué.-Antes de entrar cuéntame que es lo que ha pasado con Mónica y Mar ¿?-le pregunté señalando su ojo.

-Bueno… nos seguimos peleando hasta que Susi se cabreo, y me pegó, no me lo esperaba y me pillo desprevenida. Al final, me explicó lo que pasaba, Susi y Mar le pidieron a Mónica hacer un trío. Vimos a Mar y Mónica liándose… porque lo estaban grabando para que lo viera Susi.-dijo Lu en tono de furia.

-Y luego te enfadabas conmigo porque era una salida.-protesté cruzándome de brazos.

-Está claro que al lado de Susi… te quedas corta en la escala de perversión. Qué fuerte… un trío, y además con Mónica.-negó con la cabeza Lu.

-Crees que Mónica es fea ¿?-le pregunté con una ceja alzada.

No sabía si tenía derecho a sentirme molesta porque Lu dijera que Mónica era fea… pero… bueno, Mónica era mi ex y yo tenía buen gusto ¡!

-No, de hecho me acosté con ella una vez, ya sabes, la vieja Lu.-me sonrió de oreja a oreja.-Pero… un trío ¿? Además, Mar y Mónica se odiaban no ¿?-me preguntó Lu.

Se acostó con Mónica ¿? Lu y Mónica ¿? Mar, Susi y Mónica ¿? A ver… alguien no se había acostado con Mónica ¿?

Me encogí de hombros y entré a la habitación 404. Celia seguía en su cama estirada, aunque ahora despierta. Mel también estaba despierta, compartiendo la cama con Azahara, Udham y Mia, que estaban tumbadas a los pies de la cama. Sharon estaba sentada entre las dos camas, en la silla donde estaba antes sentada yo.

-Estabais criticándonos verdad ¿? Ves, te lo he dicho Amy ¡!-se lamentó fingidamente Lu.

-Solo a ti cariño.-respondió Sharon.

Aunque continuaban hablando, le quité las maletas a Lu y empecé a inspeccionar los tapers que se Marta le había dado a Lu. Carne con patatas, canelones, macarrones, hamburguesas, flan, pastel… pastel ah que bueno, pero faltaba algo… Marta no se podía haber olvidado de… jajajaja patatas ¡!

Abrí una de las bolsas de patatas, me senté en el suelo y me puse a comer, tenía hambre, y tarde unos cuantos segundos en darme cuenta de que todas me miraban.

-Qué pasa ¿?-les pregunté.

-No te da vergüenza ponerte a comer sin ofrecer ¿?-preguntó Udham acercándose y cogiendo un puñado.

-Están demasiado buenas. Marta es la mejor. Dadle las gracias de mi parte.-dije entre bocados, levantándome y dándole la bolsa a Mel, después de coger un puñado.-Quieres Celia ¿?-le ofrecí.

-Mmm… sí.-sonrió.

Y así, entre conversaciones poco serias y algo estúpidas, pasamos gran parte de la tarde.

-Bueno chicas, creo que nosotras deberíamos volver a casa.-dijo Mia levantándose y agarrando a Azahara entre sus brazos.

-Yo… no me puedo quedar verdad ¿?-preguntó Azahara, claramente entristecida.

Niña lista. Nadie le había dicho nada, pero ya sabía cómo se debía comportar ante tal situación. No montó una escena de celos por sus madres, ni se encasquetó porque quería quedarse con Celia.

-No cariño, tú te tienes que encargar de cuidar a las chicas de la casa. Yo me encargo de cuidar a estas dos locas.-dije señalando a Celia y Mel.

-Oye ¡!-protestó Celia pegándome un suave golpe en el brazo.

-Cuidaros chicas y mira en la bolsa Celia, tal vez algo te guste.-giñó el ojo Sharon levantándose también, y así desaparecieron todas de nuevo, dejándonos a Mel, Celia y a mi solas una vez más.

-Oye Mel… estás segura de que no prefieres ir a casa ¿? Estarás más cómoda.-le dije a Mel sentándome en la silla entre las dos camas.

-No, prefiero estar con vosotras. Me da pena por Azahara… pero… quiero estar contigo.-me susurró estirándose hacia mí y besándome el cuello suavemente.

No podía contradecirle… es que simplemente, se me hacía imposible negarle nada a ella.

-Bueno, mama me podrías acercar la bolsa ¿? Quiero saber que me han traído.-me dijo Celia.

Le acerqué la bolsa y empezó a hurgar, sacando un MP5, un DVD portátil y lo que parecía una Nintendo DS.

-Mama, podemos ver un DVD ¿?-preguntó Celia encendiendo el DVD.

Y así empezó la primera noche en el hospital. Con la primera película infantil, la pobre Mel se quedó dormida profundamente, en cambio Celia… no había manera, después de otra película, pareció cansarse y bajó de la cama.

-Mama, puedo ir a dar una vuelta ¿?-me preguntó.

-Está bien, vamos a ver qué cosas tiene este hospital.-le sonreí levantándome también y saliendo de la habitación después de dejarle una nota a Mel.

El office de enfermería, con las pobres enfermeras trabajando, pasillos y habitaciones cerradas. También había una sala, con pequeñas mesas y sillas para niños, allí estaba Carlos, con su hija y un cubo de basura. La pobre niña estaba vomitando y el padre sujetaba con amor su frente.

-A mí también me pasará eso verdad ¿?-me preguntó Celia agarrando mi mano con fuerza.-Vamos, quiero ayudar yo también.

La niña no tenía pelo, delgada y con aspecto de delicadeza. Celia tiró con fuerza de mí, porque la verdad… no me acababa de convencer eso de entrar en esa sala, y ver lo que pronto le pasaría a Celia.

En cuanto entramos Celia se acercó a la niña y empezó a acariciarle la espalda. Carlos la miró con una sonrisa, y la niña, pareció calmarse.

La niña se presentó, se llamaba Amber, tenía 9 años y le encantaba bailar. Su padre había elegido por ella el tratamiento largo, y no era la primera vez que estaba en el hospital. Era la tercera sesión de quimioterapia para ella, se la detectaron con 4 añitos y llevaba luchando contra el cáncer desde entonces. Estaba en la lista de donantes, pero no había habido suerte hasta ahora.

En seguida las niñas se pusieron a hablar, y Carlos se acercó a mí para hacer lo mismo.

-Al principio es duro, pero… acaba pasando. Yo te recomiendo que todos los días te tomes una media hora para ti. Sales del hospital, o por lo menos de la habitación y te aireas, porque acaba agobiando un poco.-me explicó Carlos.

-Bueno, que pase lo que tenga que pasar.-susurré mirando de reojo a Celia, que reía con la otra niña.

-Además tienes a tu mujer embarazada no ¿?-me preguntó.

Le miré con cara de extrañeza, como cojones sabía que Mel estaba embarazada ¿? O como coño sabía que Mel era mi mujer ¿? Mmm… Mel no era mi mujer, aun.

Al ver mi cara de alucine autentico, el hombre pareció reaccionar.

-Lo siento, es la comidilla de la planta. Llevar mucho rato en el Hospital es lo que tiene. Además una de las enfermeras le comentó a Amber que había una nueva embarazada en la planta… y teniendo en cuenta que sois las únicas nuevas… y bueno, tú no pareces embarazada y…-el pobre hombre cada vez se ponía más nervioso.

-Tranquilo, no pasa nada, es normal que cuchicheéis, somos las nuevas no ¿?-le pregunté con una sonrisa.-Sí, mi novia se llama Mel y está embarazada de seis meses y medio, y de gemelos. Un niño y una niña.-le respondí sin poder evitar esconder una sonrisa de felicidad.

-Tres niños ¿? Es un buen número.-rió Carlos, levantándose y sacando dos cafés.

-Bueno, en realidad son 4, Celia, los gemelos y Azahara de 6 años.-le respondí.

-Yo tengo dos, Amber, y luego Patrick, de 12 años. El pobre lo está pasando muy mal por su hermana. Mi mujer se queda con él en casa y yo aquí. Hace un montón de tiempo que no estoy a solas con ella sabes ¿?-suspiró Carlos.

-Bueno, de todos modos es muy difícil estar a solas con tu media naranja con niños de por medio.-reí dándole unos golpecitos en el hombro.

-Oye… y tú que coche tienes ¿? Porque tu amiga tiene ese pedazo de cochazo… seguro que tú tienes uno caro también.-me preguntó el hombre.

-Tengo Un Bugatti Veyron 16.4 Súper Sport.-le respondí.

El hombre abrió los ojos desmesuradamente y empezamos a hablar sobre coches. Horas y horas hablando. Era agradable hablar con tranquilidad sobre coches con una persona prácticamente desconocida. Me sentía relajada, aunque dadas las circunstancias… debería estar nerviosa, pero no sé…

-Papa… creo que deberíamos ir a dormir, estoy un poco cansada.-llamó la atención de Carlos su pequeña niña.

El no tardó en agarrarla entre sus brazos y abrazarla contra su pecho.

-Mañana después de la medicación pasa por mi habitación y estaremos un rato juntas.-sonrió Amber.

Agarré la mano de Celia y caminamos hasta la habitación. En seguida se tumbó en la cama y se quedó dormida. No pude evitar mirar su carita de ángel, y observarla, en completo silencio. No tenía sueño, no quería dormir, tenía miedo de cerrar los ojos y al abrirlos… que Celia no estuviera.

Un pequeño grito a mis espaldas produjo que me girara y mirara a la mujer más sensual de este planeta, que abría los ojos lentamente, con cara asustadiza… parecía haber tenido una pesadilla.

Me levanté de la silla donde estaba sentada y me acerqué a ella, agarrando su mano.

-Te encuentras bien ¿? Quieres algo ¿?-le susurré besando su mano con amor.

-Podrías… darme un trozo de pastel ¿?-me preguntó con una sonrisa de oreja a oreja.

Le di lo que me había pedido, cogiendo un trozo para mí también.

-Que aproveche.-le susurré besando su mejilla y sentándome en la silla de nuevo para comernos con tranquilidad el pastel.

-Podrías… tumbarte conmigo ¿? Un rato ¿?-me preguntó al poco tiempo de acabar el pastel.

-Un rato.-sonreí quitándome las zapatillas y metiéndome con ella en la camilla del hospital, pasando uno de mis brazos por encima de sus hombros y el otro sobre su cintura, para así poder acariciar su tripa.-Te están dando mucho la lata los pequeños engendros ¿?-le pregunté sin parar de acariciar su abdomen.

-No los llames engendros, que te escuchan.-me respondió riendo ligeramente y posando su mano sobre la mía.

-Bueno, pues mis pedacitos de cielo ¿? Te están dando mucho la lata nuestros ángeles santos ¿?-le volví a preguntar.

-Tampoco hace falta que te pases.-me sacó la lengua.-Ellos no me dan mucho la lata, pero bueno, es… es que he tenido una pesadilla.-me dijo sonrojada.

-Pero no se suponía que ya no tenías pesadillas ¿?-le pregunté.

-Bueno… cuando duermo contigo no.-me respondió hundiendo su cara en mi cuello, al poco tiempo también se quedó dormida.

Y así, de la manera más rutinaria posible comenzaron a transcurrir los días. Uno tras otro, todos los días iguales. En el hospital todo era repetitivo.

Todas las mañanas, a primera hora, venía una simpática enfermera con el desayuno, después le ponían la medicación, después Amber venía a la habitación, luego comía y a la tarde, solían venir educadoras de tiempo libre para jugar con ellas. Normalmente Lu, Sharon, Azahara, Mia y Udham nos visitaban todos los días. Vero, Clara, Laura, Alba y Larisa, también intentaban venir de vez en cuando.

Durante el mes en el que estuvimos en el hospital, Celia no derramó ni una sola lagrima. No lloró cuando la medicación comenzó a provocar que vomitara, no lloró cuando empezó a tener dolores en las articulaciones, no lloró cuando empezó a caérsele el pelo y no lloró cuando tuvo que rapárselo al 0. Era impresionante ver la gran fuerza que tenía, siendo tan pequeña.

Celia y Amber se habían convertido en uña y carne. No podían vivir la una sin la otra, daba igual que estuvieran muertas de dolor, o vomitando, daba igual la situación, tenían que verse.

No tardamos en conocer a la mujer de Carlos y a su otro hijo. Azahara… cada vez estaba más enfadada por que Amber y Celia pasaban mucho tiempo juntas, pero no podía hacer nada. Celia ya le había explicado, que Amber y ella compartían un algo especial que Azahara no podía llegar a comprender.

No comprendí muy bien lo que sucedía entre nuestras pequeñas, hasta que Azahara me lo explicó. Debía ser que Celia había cortado con ella, la razón, no me la dio.

Y la misión de Armando ¿? Os preguntareis, pues Laura me sustituyó, y al parecer en el mes que habíamos estado en el hospital había conseguido infiltrarse y desarticular toda la red de prostitución ilegal que tenía Armando.

Respecto al embarazo de Mel, la ginecóloga, alias, doctora Roca, la misma que controló a Vero durante su embarazo, vino a hacernos una visita, con la maquina esa que hace fotos a los bebes dentro de la tripa, no sé cómo se llama, pero Celia y yo, nos quedamos embobadas mirando la pequeña pantallita de la maquina que la doctora había llevado a la habitación de Celia. Se veía con tanta claridad las pequeñas manitas, los piececillos, la nariz y los ojitos de los pequeñines.

Ya pasado un mes, esperábamos con ansia los resultados de las analíticas de Celia. Podía significar su curación ¡! Aunque tendríamos que esperar a una medula para su curación total, pero eso lo pensaría después de los resultados.

-Bueno chicas… los resultados ¡!-sonrió Samanta entrando en la habitación. Celia, en seguida fijó su atención en la doctora, igual que Mel. Ambas tensas, una a cada lado de mi.-Estas recuperada ¡! Dos sesiones más de quimioterapia y te daremos el alta en unos pocos días. Tendrás que descansar durante una temporada, tomarte la vida con relax, y sobre todo… venir cada semana a hacerte una analítica.-explicó Samanta.

-Y el trasplante ¿?-le pregunté.

Samanta evitó mirarme a los ojos y se pasó la mano nerviosa por el pelo. Miró a Mel, y era como si se leyesen la mente.

-Se ha de esperar verdad ¿? Y la lista de espera es larguísima, verdad ¿?-preguntó Mel.

-Sí, es muy larga. Lo siento de verdad y os deseo muchísima suerte, de acuerdo ¿?-Samanta besó la frente de Celia.

-Samanta, podríamos hablar en privado un momento ¿?-le pregunté a la doctora.

Ella asintió y salió de la habitación detrás de mí.

-Si consigo una medula para trasplantársela… se curara ¿?-le pregunté.

-No te puedo dar una fiabilidad del 100% pero es una manera muy efectiva de prevenir que se vuelva a extender.-me explicó.

Pero había algo que me preocupaba, o más bien, que sabía que preocuparía a Celia, Amber. Ella no parecía estar teniendo la misma suerte que Celia y estaba empeorando.

-Que hay de Amber ¿? Necesitaría un trasplante, no ¿?-le pregunté.

-Sabes que no te puedo dar información sobre otros pacientes. Pero entre tú y yo… sí, está muy enferma y bueno… estamos intentando remontarla con la medicación… pero un trasplante le vendría muy bien.-me respondió.

-Gracias.-le susurré entrando otra vez en la habitación.

-Mama, me voy a decírselo a Amber.-salió la niña corriendo hacia la habitación de al lado.

-Que pasa cariño ¿?-me preguntó Mel, rodeando mi cintura con sus brazos.-Estas preocupada ¿?-continuó.

-Amber está enferma… y bueno… creo que puedo encontrarles trasplante.-dije.

Llevaba días dándole vueltas a una posibilidad… Mia llevaba mucho tiempo intentando buscar medulas compatibles con Celia, pero no había tenido suerte. La gente no quería hacer favores, a no ser que se usara la violencia, y yo, conocía a alguien que usaba la violencia, y le iba muy bien.

Un pacto con el diablo, mi padre. No había otra opción. Rápido y seguro.

-Voy a ir a pedirle un favor a una persona.-le dije, mirándola a los ojos.

El mes en el hospital nos había ayudado en cierto modo. Más tiempos juntas, más cariñitos y menos distracciones. En la casa de Mia, eramos muchas, y era muy complicado estar a solas, pero en el hospital era diferente.

-A quien ¿? Y qué favor ¿?-me preguntó Mel mirándome con una ceja alzada.

-Necesito que mi padre nos busque medula para Celia y Amber. No voy a dejar que Celia enferme de nuevo, y tampoco quiero que Amber muera. Amber está muy enferma.-le susurré

Mel quedó pensativo un rato, luego me miró a los ojos, besó ligeramente mis labios y se separó, para coger el móvil y empezar a teclear.

-Qué haces Mel ¿?-le pregunté.

-Mia está al venir, le he dicho que nos teníamos que marchar a hacer algo.-me respondió.

Quería venir conmigo ¿? Estaba loca o que ¿?

-Tú no vienes Mel, es peligroso.-le respondí de manera seca.

No podía venir, estaba embarazada, era peligroso… era muy peligroso. Un montón de hombres salidos y mi novia en el medio ¿? Pues no, no lo iba a dejar pasar.

-Yo sí voy ¡! Conoceré a tu padre, te daré a poyo y te ayudaré. Realmente crees que nos hará algo ¿? Es tu padre.-me dijo mirándome con seriedad. Enarcando las cejas de esa manera en la que me informaba de que se estaba empezando a enfadar.

Y qué podía hacer yo ¿? Pues nada, solo ceder, era lo único que podía hacer. No había otra opción.

-Está bien, ven si quieres, pero si digo que nos vamos, nos vamos.-le informé seria. Acaricié su mejilla, para intentar que se relajara y bese suavemente su cuello.-Me voy a pedir el informe de Celia y Amber para llevárselo a mi padre.-le expliqué saliendo de la habitación y caminando por los pasillos, hasta el despacho de Samanta. Des pues de tocar la puerta, pasé.

-Necesito los ficheros de Celia y Amber.-le dije secamente.

Era una buena doctora, y seguro que una buena persona también, pero no sé porque no podía evitar ser borde con ella. Supongo que porque era medico, y le había puesto la mierda de medicación esa a mi niña ¿?

-Toma el de Celia, el de Amber… me lo tiene que pedir su padre.-me explicó Samanta dándome el fichero de Celia.

Ni me despedí, ni le di las gracias. Salí corriendo como alma que lleva el diablo para llegar hasta la habitación de Amber.

Dentro, Celia subida en la cama de Amber, la abrazaba amorosamente. Le hice una seña a Carlos para que saliera.

-Amber no mejora.-suspiró el hombre nada más salir.

-Necesito que le pidas a Samanta los ficheros de Amber. Le voy a conseguir un trasplante.-le expliqué cortamente.

-Pero como coño vas a hacer eso ¿? Llevo años esperando una.-me respondió sorprendido Carlos.

-Mira, tengo mis contactos, y quiero saber que he intentado hacer todo lo que estaba en mi mano, por tu hija y por la mía.-le expliqué de nuevo.

Carlos suspiró y me miró, aun desconfiando.

-Mira… no sé de que trabajas, ni porqué la famosa Mia viene a visitar a tu hija día tras día. No te he querido preguntar nada, me caes bien y mi intuición me dice que eres buena persona… pero…-el hombre se frotó las sienes con las manos.

-Ya sé que no quieres falsas esperanzas… pero, por favor, confía en mí. Te voy a dar un trasplante para tu hija.-le repetí.

No se suponía que en esa situación se debía agarrar a un clavo ardiendo ¿? No se suponía que debía intentar salvar a su hija por todos los medios ¿?

-Ya sé que Celia se ha curado… que marchareis dentro de poco tiempo… y yo…-el hombre comenzó a sollozar.

Pasé mis brazos alrededor de él y lo abracé. Carlos y yo teníamos una relación algo extraña. En ese mes habíamos sido confidentes el uno del otro, aunque, nunca le había contado nada privado sobre mi vida antes de entrar en aquel hospital. Él había sido un gran apoyo para mí en el hospital y yo… no podía dejarlo así.

-Yo no tengo dinero para darte.-me susurró después. Separándose de mí después.

Ya me había contado que tuvo que dejar el trabajo cuando su hija cayó enferma.

-No quiero dinero.-le contesté con una sonrisa de medio lado.

-Mmm… eso… bueno… estaré eternamente agradecido contigo.-me respondió.-Ahora te traigo la documentación.-me dijo desapareciendo entre los pasillos.

Miré de nuevo por la ventana de la habitación de Amber… Celia acariciaba la cabeza de Amber con amor, las dos metidas en la cama, las dos delgadas, sin pelo y pálidas. No sabía que había entre estas dos… si Celia estaba enamorada de Amber o simplemente era el afán que sentía de cuidar a los desvalidos.

-Toma.-escuché a mis espaldas. Carlos había traído lo que le había pedido.

-Tranquilo. De verdad… no vas a deber nada a nadie. Tú me apoyas, yo te apoyo.-le respondí.

El me sonrió, besando mi mejilla.

-Me imagino dentro de medio año, en mi casa, con mis hijos y mi mujer, comiendo en la gran mesa del comedor, os invitaría a comer, a ti y toda tu prole. A Amber le encantan los bebes. Sería divertido.-me dijo suspirando después.

Vino a mi mente, el día en que Amber y Mel se conocieron. Como Amber miró fijamente su tripa y se sonrojó, pidiendo en un susurró si podía tocarle la tripita.

Mel estuvo más que encantada de dejar que la niña le tocara la tripa. Se le iluminó la cara, juro que se le iluminó la cara a la pequeña niña cuando tocó la tripa de Mel.

-No sería divertido… será divertido.-me despedí de él, entrando en la habitación de Amber.

-Celia, me voy a hacer unos asuntos, vendrá Mia para estar contigo de mientras, vale ¿?-le informé besando su frente y colocando mejor su gorro rosita de Hello Kitty.

-Viene Azahara ¿?-preguntó Celia, claramente preocupada.

Me encogí de hombros y anoté mentalmente… debía hablar con esas dos, porque cuando le dieran el Alta a Celia… lo íbamos a pasar un poquito mal.

Salí de la habitación de Amber y me metí en la de Celia. Mel se estaba cambiando de camiseta, claramente se podían ver sus pezones a trabes del sujetador, su tripita y el borde de sus braguitas.

-Deja de mirarme tan fijamente.-dijo Mel luchando contra la camiseta.

-No te estoy mirando fijamente, te estoy observando.-reí entre dientes acercándome a ella y ayudándole a ponerse la camiseta, acariciando los laterales de su cuerpo.

-He llamado a Mia, está en camino.-me informó acercándose a mis labios y besándome con pasión.

-Dime que no le has dicho que vamos a casa de Toño, por favor.-le demandé separándome mínimamente de ella y juntando nuestras frentes.

-No, le he dicho que nos íbamos a airear.-me respondió, cogió una bocanada de aire y después continuó.-Pero que sepas que lo he hecho para que no se sintiera mal. No me gusta mentir.-me dijo con seriedad.

-Mmm… estás segura de que quieres venir ¿?-le pregunté aun dudosa con la mejor carita de perrito degollado que tenía.

Tenía que intentarlo.

-Sí. Voy a conocer a tu padre y ya está.-me dijo con tono seco.

Putas hormonas de mierda ¡! De verdad, durante ese mes en el hospital me dio igual que me despertara a las 3 de la mañana para pedir comida extraña como sardinas, helado de macedonia o zumo de tomate, pero los cambios de humor… no podía soportarlos porque de repente sonreía, luego gritaba, luego reía y luego lloraba. Mierda ¡! Tenía miedo hasta de hablarle, por si le daba un brote psicótico y me arrancaba la cabeza.

-V-Vale.-cedí aun dubitativa.

-Que pasa ¿? Es que no quieres venir conmigo ¿?-comenzó a sollozar Mel.

Sí ¡! Qué bonito era el embarazo ¡! Una experiencia excepcional ¿? Quien coño dijo eso ¿? Porque por la cara que tenía Mel en ese momento…

-No es eso.-suspiré intentando sacar paciencia de donde no sabía ni que la tenía.-Eres mi novia, estas embarazada de 7 meses y la verdad es que no me hace gracia meterte en una casa llena de asesinos a sueldo y pervertidos.-le expliqué rodeando su cintura de nuevo con mis manos, y apoyando mi cabeza en su hombro.-Pero me parece bien que vengas, porque como tú has dicho conocerás a mi padre, pero si digo que salgas, y te metas en el coche, me harás caso sin protestar y cerraras con llave el coche.-le susurré acariciando su tripa.

Ella asintió, sin decir nada más.

-Hola chicas ¡! Interrumpimos ¿?-preguntó Udham, entrando y sentándose en una de las sillas.

-Si estuvieras interrumpiendo… ya daría igual.-le respondió Mel con algo de resquemor.

-Creo que no solo deberías airearte, también deberías relajarte.-le contestó Udham, al parecer ella también estaba algo exaltada.

A saber porque… Puaj no quería ni pensarlo… ella, Mia… Puaj

-Ya vale chicas. Ven aquí cariño… es duro ser un camión de hormonas con patas.-susurró Mia caminando dentro de la habitación y abrazando a Mel con fuerza, acariciándole la espalda.

Que injusta era la vida. Si hubiera usado yo la palabra camión para describirla, posiblemente Mel me habría escupido en un ojo.

-Qué tal Azahara ¿?-le pregunté a Udham.

-Mmm… sobre eso quería comentarte una cosa.-me dijo Udham haciéndome una seña para que me acercara a ella, aprovechando que Mia y Mel parecían estar entretenidas hablando sobre la recuperación de Celia.-Creo que después de airearos… deberíais ir a hacerle una visita. No es la niña loca de siempre.-me informó, yo asentí.

-Sabes que Celia y ella rompieron verdad ¿?-le pregunté. Ella asintió.

Y después silencio. Mel y Mia continuaban hablando, pero yo tenía prisa…

-Mel, creo que deberíamos marchar. Celia está en la habitación de Amber.-les informé a Mia y Udham, agarrando la mano de Mel y tirando suavemente de ella fuera de la habitación.

Rápidamente se escuchó a Udham salir de la habitación hacia la de Amber. Carlos y ella habían encontrado que tenían una gran afición común, el boxeo. A la pobre Mia no le hacía la menor gracia… por que la pobre se aburría.

Caminamos en silencio hasta el coche, y nos subimos. Arranqué mirando de refilón a Mel y poniendo rumbo a la casa de Toño.

Sentía mi corazón acelerado y el pulso claramente me temblaba. Estaba nerviosa, muy nerviosa. No sé si porque mi padre conocería a mi embarazadísima novia, porque iba a meterme en la boca del lobo con Mel o por un mal presentimiento.

Me fijé mejor en la expresión de Mel, sin perder la atención de la carretera. Parecía estar sería, como sumergida entre pensamientos. Parecía estar debatiéndose… entre pensamientos.

-Hey…-le susurré llamando su atención, acariciando su pierna y subiéndola lentamente, acariciándola.-Algo va mal ¿?-le pregunté.

-No…-me susurró apartando la mirada algo avergonzada, empujando lentamente mi mano de su pierna.

Como ¿? Esto era nuevo… se había enfadado algunas veces conmigo pero nunca había llegado a hacer eso, apartar mi mano de su pierna… Ahí empezaba a emparanoyarme.

-Sigues enfadada ¿? Pero si vas a conocer a mi padre.-le pregunté sorprendida.

-N-n-n-o es eso Amy, de verdad… -me dijo mientras miraba por su ventanilla.

-Por favor, dímelo… si ¿? Yo… te amo… quiero que estés bien.-le repetí agarrando su mano y entrelazando nuestros dedos.

No parecía estar enfadada… pero ese sonrojo… me preocupaba…

-Tienes calor ¿? Te sientes mal ¿?-le interrogué.

Cada vez se ponía más colorada y negaba con la cabeza enérgicamente. Suspiré frustrada, murmurando un “tú verás” y centrándome en la carretera, eso sí, sin soltar su mano ni por un instante.

Ella intentó soltarse de mi mano y eso ya me hizo enfadarme.

-Dime qué te pasa ahora mismo. Ya no te puedo ni tocar ¿? Eres mi novia ¡! Exijo algún tipo de explicación… es que estas nerviosa ¿? Te duele algo ¿? Tienes calor ¿? Te doy asco ¿? Tienes hambre ¿? Estas de mal humor ¿? No sé… la ginecóloga no te prohibió el contacto humano no ¿?-le pregunté al borde de un colapso nervioso.

-No, no, no, no, no, no y no. Es… bueno, nada, es una tontería.-respondió en un susurro.

-Pues si es una tontería porque no me lo cuentas ¿?-le pregunté con intranquilidad.

-Joder ¡! Estoy cachonda ¡! Vale ¿? Llevamos más de un mes sin hacer el amor y necesito sexo ¡! Llevo toda la semana siendo una bruja porque necesito que me folles, necesito que me folles duro ¡! Pero como estamos en el hospital con Celia, nuestra hija enferma, me parece un poco ofensivo y egoísta pedírtelo ¡!-me gritó más roja que un tomate.

Uau ¡! Me quedé con la boca abierta, sin saber que decir por unos instantes.

-Celia está mejor. Mándale un mensaje a Mia para ver si se puede quedar esta noche. Nos iremos a dormir a la casa de la playa, hablaremos con Azahara y te follare largo, duro y tendido toda la noche. Mañana por la mañana ni te podrás levantar de la cama.-le respondí parando en el semáforo y aprovechando la parada para besar con fuerza a Mel.-Podías haberlo dicho desde el principio.-le susurré acariciando su pierna, por la zona interna y avanzando con lentitud y parsimonia.

-No juegues conmigo ¡!-protestó en un gemido.

Si que estaba sensible… y pensar que durante todo el mes había ignorado esa necesidad fisiológica… Claro, ahora entendía que cuando nos besábamos en seguida se separara e intentara hablar de las niñas, o de alguna chica de la casa…

-Esta noche me pedirás lo contrario.-reí entre dientes arrancando de nuevo, sin apartar mi mano del lugar donde estaba.

-Mmm… no puedo evitar sentirme egoísta…-suspiró Mel posando su mano sobre la mía.

-Mel, no es egoísta, simplemente quieres tener una noche de amor conmigo. Hace mucho tiempo que no… estamos a solas y es normal. Ahora que Celia está bien, aprovechamos.-le expliqué guiñándole un ojo y frenando en seco en la puerta-arbusto de la casa de Toño.

Al parecer, no eramos las únicas que habían mejorado la seguridad de su humilde morada. A cada lado de la valla camuflada como arbusto de la casa de Toño, había dos hombres armados y con cara de pocos amigos.

-Cariño… creo que te has equivocado de sitio, esto no es planificación familiar.-sonrió uno de ellos acercándose a mi ventanilla y fijándose en Mel.

-Gilipollas.-susurré los suficientemente fuerte para que me escuchara.-Vengo a ver a Diego.-le informé.

El hombre enarcó las cejas y me apuntó con su arma.

-Diego no vive aquí… Aquí no vive nadie… asique te aconsejo guapita que le des la vuelta al coche y te largues antes de que las cosas se pongan feas para ti y tu amiga.-me contestó.

Como podía demostrar que era hija de Diego ¿? Entonces me fijé en el tatuaje del hombre… yo tenía uno igual ¡!

-Mira.-le susurré enseñándole el tatuaje.

El chico me miró extrañado, y después con algo de miedo.

-Lo-o s-sient-to… yo no sabía… bueno… toda seguridad es poca y… Lo siento.-me repitió.

-Ya podemos entrar ¿?-pregunté de nuevo.

Él asintió colorado, indicándole a su compañero que se apartara.

-Uah eso ha sido súper sexy.-susurró Mel, sus ojos oscurecidos presa de la lujuria.

Iba a ser una gran noche…

Frené en el parking cerca de la casa y salí del coche para abrirle la puerta a Mel y ayudarla a salir del coche. Cerré su puerta y la empotré contra el coche con suavidad, fijando una de mis manos en su cadera, mientras la otra acariciaba su mejilla.

-No te sientas mal por lo del… sexo, de acuerdo ¿? Es normal con las hormonas del embarazo y… llevas un mes siendo fuerte como una roca.-le dije besándola lentamente, poniendo todo mi corazón y mi lengua en ese beso.

-Creo que va a ser un poco complicado… parezco una ballena.-me dijo poniendo una mano en su tripa.

Mi cerebro rápidamente pensó en posibles respuestas:
A.-Quedarme callada y no decir nada. (No, posiblemente se enfadaría, o sacaría sus propias conclusiones de la respuesta que iba a dar… y estaría con el agua hasta el cuello)
B.-No cariño, eso no es verdad. (Cierto, no parecía una ballena, pero ya me imaginaba a Mel, con lagrimas en los ojos, agarrando el cuello de mi camiseta y zarandeándome, gritándome que no le mintiera)
C.-Me da igual que parezcas una ballena, te voy a follar igual y acompañar la frase con una risa. (Cierto también, aunque un poco brusco… que diría Mel si le decía eso ¿? Igual se quedaba sin palabras)
D.-Estas embarazada, es normal que tengas tripa, ya que mis monstruillos están creciendo. (Oh que respuesta tan tierna… sí, esta era la adecuada)

-Estas embarazada, es normal que tengas tripa, porque los monstruillos están creciendo.-le sonreí, esperando alguna reacción por su parte. Cuando sonrió, me relajé un poco y continué.-Además… ya averiguaremos como… bueno… ya experimentaremos.-le guiñé un ojo besando su mejilla lentamente y agarrando su mano, rumbo al edificio.

Antes de entrar ya se oían las voces.

-Tito, joder, me estás haciendo daño ¡!-se escuchó.

-Pues párate quieto, yo no soy Dios ¡!-le respondió Tito.

Tito… me sonaba mucho ese nombre…

Cogí aire, suspiré con profundidad y entré a la casa. Allí un hombre sin camiseta y el otro tatuándole.

-Amy ¡!-gritó el tatuador levantándose y abrazándome con fuerza.

Me sonaba su cara… pero después de un mes…

-Soy Tito, quedamos para vernos al día siguiente de la fiesta, pero no aparecisteis ni tú ni tu amiga.-me dijo indignado.

Ah ¡! Ahora ya caía quien era.

-Lo siento, he tenido un mes complicado.-le dije sin soltar la mano de Mel.

Él miró nuestras manos entrelazadas y miró a Mel algo dubitativo.

-Esta es Mel verdad ¿? Tu novia ¿?-me preguntó.

No le respondí, simplemente abrí la boca, cerrándola después.

-Veras, cuando viniste y te hice el tatuaje, me dijiste que querrías otro que significara algo más profundo, algo que significara amor, porque la madre de tus hijos era la mujer de tu vida. Hice los bocetos de un par, pero dijiste que Mel tendría que dar su visto bueno, porque tu cuerpo es suyo.-me explicó Tito.

Dios… me acababa de dar cuenta de que cuando estaba borracha era una %$#%&/ palurda ¡!

-En serio ¿?-preguntó Mel sorprendida pegando su cuerpo al mio.

Mmm… no era momento para pensar en Mel desnuda, o mejor aún, desnuda con nata y sirope de chocolate por encima, ahora era el momento de ir a donde mi padre.

-Tito, gracias de verdad… pero… ahora tengo una cosa muy importante que discutir con mi padre. Sabes dónde está ¿?-le pregunté intentando no pensar en Mel desnuda.

-En la parte trasera.-me respondió rápidamente.-Oye… si tienes cualquier problema… no dudes en contar con todos nosotros.-se ofreció amablemente.

Nunca venía mal tener amigos asesinos a sueldo…

Le agradecí con la mano y caminé con Mel por el gran salón hasta la puerta trasera. Lo que vi al otro lado de la puerta hizo que me temblaran las rodillas.

No había ni un solo coche en toda la zona, ahora, los coches y las motos habían sido sustituidas por pesas, un cuadrilátero, armas y unas cuantas dianas para afinar la puntería. Parecía realmente una sala de entrenamiento de las fuerzas armadas.

Si venían a por nosotras… la teníamos bien jodida.

Me fijé mejor en el grupo de hombres alrededor del cuadrilátero, mirando fijamente una pelea y apostando. Mi padre y Toño en una pelea de boxeo ¿? Esto prometía.

-Vamos, corre.-le dije a Mel, que aun seguía en estado de shock, caminando hasta uno de los lados del cuadrilátero.-Quien lleva las apuestas aquí ¿?-pregunté a nadie en particular.

En menos de tres segundos apareció otro chico, rubio, alto, guapo y musculoso.

-Eh Amy ¡! Yo llevo las apuestas. No sabía que vendrías… Quien es tu amiga ¿? Es guapa…-se fijó mejor en Mel y me miró después sorprendido.-Yo… no soy el padre verdad ¿?-me preguntó.

-El padre soy yo.-le respondí sonriendo y acercando más el cuerpo de Mel a mí, dejando mi mano allí fijada.

Quería que la gente supiera que ella era mía, y nadie podía mirarla, tocarla, olerla oh y sobre todo no besarla.

-Tienes… ósea… en serio que… yo pensaba que eras… ósea… eres un hombre ¿?-me preguntó el hombre confuso.

Mel y yo nos reímos durante unos instantes, mirándolo.

-No, de verdad, te aseguro que es una mujer. Lo sé de primera mano.-me guiñó un ojo Mel, provocando que me pusiera colorada.

-Ah… asique inseminación… es una buena opción.-se encogió de hombros el chico.-No me he presentado, soy un mal educado y aquí tu mujercita también.-continuó encogiéndose de hombros.-Mi nombre es Alejandro. Encantado de conocerte.-agarró la mano de Mel y la besó caballerosamente.

Alejandro… No me sonaba de nada. A Tito lo recordaba por el video… pero Alejandro… ni idea. Allí la gente me conocía, aunque yo no lo hiciera… a saber qué habría pasado en la fiesta con Lu. No solía ser muy extrovertida con la gente… pero Dios sabe que el alcohol hace milagros.

-100€ a mi padre.-le dije dándole el dinero y empujando levemente a Mel algo más lejos de Alejandro.

-Mmm… interesante, abría dicho que apostarías por Toño.-se encogió de hombros y agarró el billete, metiéndoselo entre muchos otros en su bolsillo.

-Y eso ¿?-le pregunté curiosa.

-Pues porque estas enfadada con tu padre.-me respondió removiéndome el pelo y perdiéndose entre la multitud.

Miré al cuadrilátero, allí, Toño y mi padre, sudados, cansados y amoratados, seguían peleando con furia, entre gritos de ánimo, para que siguieran.

-Quien crees que ganará ¿?-me preguntó Mel con una ceja alzada, agarrándose con fuerza a mi brazo y apoyándose en mi hombro.

-He apostado no ¿?-le respondí con otra pregunta.

-Yo también creo que ganará tu padre. Es algo más joven que Toño, y claramente, si tu padre sigue así, Toño no aguantara mucho.-en cuanto acabó la frase Toño cayó al suelo con un TUD ¡!

Mi padre, quiero decir, Diego, lo celebró alzando el puño, sonriendo y mirando a todos los que lo observaban. Se sorprendió al verme allí, agarrada a una mujer embarazada y desconocida para él con dos carpetas en la mano.

-Ten.-me dijo Alejandro dándome el dinero de la apuesta ganada.-La suerte del principiante.-rió volviendo a revolverme el pelo.

-Chicos se acabó la fiesta, vuelta a entrenar ¡!-gritó Diego, mientras miraba con desdén como dos hombres recogían a Toño del suelo y se lo llevaban prácticamente arrastras. Después saltó del cuadrilátero abajo y se acercó a mí.

-Me podías haber dicho que venias, y que traías compañía… me abría arreglado un poco más.-me sonrió escupiendo al suelo, la saliva llena de sangre.-tú debes ser Mel, no ¿? Novia de mi hija y madre de mi futuro nieto o nieta, verdad ¿?-le preguntó Diego, con esa sonrisa tan suya… tan característica, tan amable… tan real ¿?

-Sí, me llamo Mel. Encantada.-le saludó algo tímida Mel, alargándole la mano.

Mi padre en seguida se acercó a ella, pasándole los brazos alrededor y abrazándola, produciendo que me separara de ella.

-No me habías dicho que tu novia estaba embarazada de tanto… tienes que estar a puntito no ¿? O es que el niño nos viene jugador de baloncesto ¿?-rió mi padre separándose de Mel y dejando que volviera a estar entre mis brazos.-Ah ¡! Vamos a mi oficina, tengo algo para vosotras.-sonrió comenzando a caminar dentro de la casa, subiendo unas escaleras.

La oficina era bastante simple, nunca la había visto en todo el tiempo que pasé viviendo con Toño. Se sentó tras el escritorio y señaló los dos asientos al otro lado.

-Tomad. Aun no me habéis dicho si es niña o niño… y si me lo dijiste cariño… lo siento, no lo recuerdo.-eran dos bonitos conjuntitos con su gorrito, patucos y body de ganchillo. Uno completamente rosa, y el otro azul.

-En realidad… van a ser gemelos.-le dijo Mel sentándose.-Un niño y una niña.-dijo mientras me sentaba a su lado.

-Bueno, así mejor, porque no me apetecía volver a la tienda para dejar uno.-sonrió.-Puff… quien me iba a decir a mí que iba a ser abuelo tan joven… y donde están las niñas ¿? Tenías otras dos, no ¿?-me preguntó mi padre.

Por fin íbamos a entrar en tema.

-Mira papa… a eso venimos.-me lamentaba cada vez que escuchaba escapar de entre mis labios la palabra “papa”, pero no lo podía evitar.-Celia, una de las niñas tiene leucemia y bueno, el tratamiento ha funcionado pero necesito una medula para el trasplante… así, saldría directamente curada del hospital. Y luego está esa amiga suya del hospital, que realmente necesita la medula con urgencia…bueno, las fichas están aquí, y me preguntaba si podrías conseguirlas.-le pedí, como si fuera una niña pidiéndole chucherías a su padre antes de comer.

Mi padre me miró pensativo durante unos minutos, agarrando las carpetas con los ficheros de las niñas.

-Aquí está todo lo que necesito ¿?-me preguntó, a lo que Mel y yo asentimos a la vez.-Bien, y tu madre que dice ¿?-me preguntó.

No sé qué me sorprendió más, el hecho de que se refiriera a Mia como mi madre, o el hecho que le interesara lo que ella decía.

-Bueno… ella lleva tiempo buscando y no ha encontrado a donantes compatibles.-le expliqué.

-Mmm… está bien, pero sabes que esto no te saldrá gratis. Quiero algo a cambio.-me sonrió.

Oh ¡! Estaba claro que iba a pedir algo a cambio como Satanás con sus almas… pobre ilusa de mí, en el fondo de mi corazón pensaba que no me pediría nada.

-Papa… lo que quieras.-cedí, sin intentar si quiera convencerlo, ya que sabía de sobra que era completamente inútil.

-Quiero que me traigas a Vero y a mi hijo.-me dijo fijando su mirada en mí. Ese tipo de miradas que te leen, que se introducen a través de tus ojos.

Sentí como Mel se tensaba a mi lado.

-No papa… no voy a traicionar a Vero, es como mi madre y donde está, es feliz.-le respondí bajando la mirada. No quería enfrentarme a la mirada de desaprobación de mi padre.

-Bueno, ya me imaginaba que te negarías, pero tenía que intentarlo.-rió mi padre para mi sorpresa, y por el rabillo del ojo me di cuenta de que para sorpresa de Mel también.-Entonces quiero una foto de tu hermanito y que Mel, tus niñas y tú vengáis a vivir con nosotros.-me pidió.

-Papa, no pienso meter a mis niñas y a mi novia en una casa llena de hombres peligrosos, salidos, fiesteros, borrachos y cabrones.-le dije de carrerilla, exasperada.

-Pues aunque sea tú.-continuó en tono de suplica.

Sentí la mano de Mel sobre la mía, agarrándomela con fuerza.

-No Diego. Lo siento, pero… no quiero que Amy viva aquí, y menos aun ahora, que dentro de poco tendrá que cuidar de dos bebes, dos niñas y de mi. Además una de ellas enferma.-habló Mel, su tono de voz suave, pero cortante.

-Mmm… es lógico, lo siento, olvidaba el detalle del embarazo… bueno, al menos trabaja para mí. 8 horas al día como mucho, luego podrás volver a casa de tu madre con tu novia para hacer de papa.-propuso.

Sabía que a Mel no le gustaba la idea, pero no podía arriesgar a que se negara a conseguir los trasplantes, y además, 8 h al día no era nada.

-De acuerdo.-le respondí.

Él miró a Mel, luego de nuevo a mí y frunció el ceño.

-Se os ve muy felices… no me gustaría ser la causa de una discusión, asique te doy un momento para que lo discutas con la parienta. Quedaros aquí y hablad, yo me voy a duchar y a cambiarme, ahora volveré.-nos dijo con amabilidad marchando después.

Ahora mi padre era buena gente ¿? Bueno… la verdad es que conmigo siempre se había portado bien, nunca me había pegado, ni gritado, siempre tenía paciencia para estar conmigo y explicarme las cosas.

Dios ¡! Aun tenía dudas… no sabía si mi padre era bueno, malo o simplemente tonto. Tal vez esos días que trabajara para él… descubriría algo nuevo. Todo era tan confuso.

-Amy.-llamó mi atención una preocupada Mel.

CONTINUARA…
Maybach Exelero



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utena
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    21/10/2011, 18:31

muy bueno owo

me encanto <3
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Toshino Kyoko
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    21/10/2011, 20:04

ahhhhhhhhhhhhhh mama mia, q coche, q coche y q coche, me ha dejado tan tonta q se me olvidaba, q buena continuación mas intriga para la proxima esto promete buenisima y q buena con las declaraciones de Mel cachonda jeje , q cocheeeeeeeeee,
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Toshino Kyoko
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    21/10/2011, 20:07

una de las mejores delanteras q he visto en mi vida jejejeje la del coche q conste, jeje, y q bien por Celia q esa niña me encanta, tan rica ... ahora esperar mejores noticias para ella y su amiguita
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Chiquijacky
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    21/10/2011, 22:09

Pero que conti por eso siempre vale la pena esperar para poder disfrutar de tan buenos escritos, realmente me ha maravillado a cada momento se pone mejor!!! pobre de Azahara que ha cortado con Celia pero bueno espero que esas dos niñas se arreglen pronto cada situacion sabes como manejarla muy bien y logras envolvernos con cada nuevo acontesimiento enserio me fascina tu historia!!
yo quiero un coche asi :(!!!!!!!
conti pronto!!
hasta la proxima kisses
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    23/10/2011, 17:39

me encanta como escribes!!!!!!!!!!! sigue asi, esta historia ha tomado todo un giro de 180° es super!! contiiiiii
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    23/10/2011, 18:57

wow wowo esta genial!
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ais
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    27/10/2011, 09:08

mel embarazada es de babas, jaja.
continua q esta genial.
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    21/11/2011, 15:54

vamos, sube la continuacion prontooo
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utena
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    21/11/2011, 16:32

si u,u yo tambien quiero conti :ezquiso:
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Yun Yun
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    21/11/2011, 19:24

Me encanta!! Mel con las hormonas revolucionadas es la mejor! Me la pido para navidad!!!! Me alegro que lo de Celia haya salido bien, demasiado pequeña para pasar por eso.. y espero que Amber se mejore tambien.

Un saludo de Elche City!!!

P.D: No nos dejes mucho tiempo con las ganas, no seas mala!!!
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    22/11/2011, 11:37

jajaja sii... mel con las hormonas revueltas es muuy sexy! ajajjjajaja
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nidia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    22/11/2011, 16:12

Simplemente... fantástico me encanto la mel sexy jaja :risa:
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    8/12/2011, 16:02

Muchas gracias por seguirme y aunque parezca imposible… esto continua ¡! Espero que os guste la continuación.

CONTINUA

-Dime Mel.-le contesté en un suspiro, girando la cabeza para mirarla directamente a los ojos.

Ahora nos tocaría discutir, como en múltiples ocasiones en las misiones. Ella no quería que yo me arriesgara, yo no quería que ella se arriesgara y vuelta a empezar.

-Me parece bien que pases con tu padre un tiempo. Aunque… bueno… me tendrás que llamar y tendrás que decirle algo a Mia.-me susurró besándome suavemente los labios.

Qué ¿? Cómo ¿? No iba a discutir ¿? Al ver mi cara de sorpresa Mel continuó hablando.

-No me hace mucha gracia, pero no podemos traer a Vero y tampoco podemos traer a las niñas. La verdad es que tu padre se ha portado bastante bien porque nos podría haber puesto entre la espada y la pared.-me explicó poniendo una mano sobre mi pierna.-Qué habrías hecho si tu padre te hubiera dado a elegir entre las medulas o Vero y tu hermano ¿?-le pregunté.

-No lo sé Mel… supongo que hubiéramos encontrado alguna manera de salirnos con la nuestra.-le sonreí abrazándola.

No me apetecía pensar en ello… si mi padre no me hubiera dado otra opción, seguramente habría acumulado tanto odio por él que no habría dudado en matarlo, o eso pensaba yo.

-Mmm… da gusto estar así.-me dijo Mel hundiendo su rostro en mi cuello.

-TOC, TOC… ya habéis terminado ¿?-preguntó mi padre asomando la cabeza por la puerta.-Uy, tal vez deba irme a dar una vuelta.-se dijo así mismo girándose sobre sus pasos.

-No Diego, puede entrar.-le dijo Mel, sin separarse de mí, apoyando su cabeza en mi hombro, nuestras sillas prácticamente pegadas y mi brazo alrededor de su hombro.

-Dios ¡! Tutéame.-sonrió mi padre entrando con unos pantalones vaqueros rotos y sin camiseta. Mostrando su espalda, pecho y abdominales bien marcados y completamente tatuados.

No recordaba que tuviera los músculos tan marcados, ni tantos tatuajes. Siempre había sido fuerte… pero tanto ¿?. Las quemaduras eran nuevas y el gran tatuaje de la espalda con… Joder ¡! Era mi cara ¿?

-Que ¿? Te gusta mi tatuaje ¿? Es una foto tuya cuando tenias cinco años, me encanta esa foto.-me dijo mi padre sentándose en su silla, con dos grandes álbumes.-Bueno, he hablado con un par de hombres que tenemos entre nuestras filas que son médicos y les he pasado las carpetas. Mañana por la mañana tendrás tus medulas. A donde las llevamos ¿?-me preguntó.

Se veía interesado… eso era bueno no ¿?

-Al hospital general, pregunta por la Pediatra Samanta y dile que vas de mi parte.-le expliqué.

-Bueno, y… podré visitar a tu hija ¿?-me preguntó.

Madre mía ¡! Parecía un niño pidiendo un caramelo.

-Tú qué opinas Mel ¿?-le pregunté.

-Bueno… sí, pero… bueno… igual estará Mia y no sé si eso será bueno…-respondió Mel sin moverse de mi hombro.

Miedo me daba el pensar como reaccionaria mi madre al saber que había recurrido a mi padre. Se pondría a llorar ¿? Joder ¡! Lo último que quería era hacerla entristecer.

-No te preocupes, yo tampoco tengo muchas ganas de ver a esa… a esa…-nos miró a Mel y a mí y pareció rectificar sus pensamientos moviendo la cabeza.-mujer, asique llámame cuando pueda ir, de acuerdo ¿?-propuso golpeando ligeramente los álbumes.

Seguía sin entender muy bien porque mi padre la odiaba tanto.

-De acuerdo.-asentí besando la cabeza de Mel, que miraba curiosa los álbumes.

-Bueno, antes de que os valláis necesito enseñar unas cosas a Mel, pero… estaréis hambrientas no ¿? Queréis comer algo o beber algo ¿?-pregunto no dando tiempo ni a contestar. Se levantó y desapareció por la puerta.

-Qué me querrá enseñar ¿?-me preguntó Mel.

Mmm… buena pregunta… Mi padre, rey de las carreras, hombre que fingió su propia muerte y había matado a un montón de gente quería enseñarle algo a mi novia embarazada. Esperaba que no le quisiera ensenar su puto pito tatuado.

-Ni idea, pero no creo que sea nada raro ni obsceno, o eso espero… no sé, es raro… mi padre es como mi padre de antes y…-suspiré frotándome la frente.

Mel levantó la cabeza de mi hombro y agarró mi cara con sus dos manos.

-Cariño, es normal que tengas tus dudas, es tu padre, y te ha criado. Además parece buena persona, tal vez en algunas cosas falle, pero… Mira cómo eres, amable, divertida, te preocupas por los demás… eso en gran parte es gracias al proceso de socialización y eso se adquiere en la infancia.-besó mis labios suavemente, un dulce roce.-No pienses tanto.-me volvió a besar, esta vez más profundo, atrapando mis labios entre los suyos con pasión.-Te amo.-me susurró, besándome de nuevo.

Un golpe en la puerta produjo que Mel se separara de mí, cogiendo su anterior postura, apoyada en mi hombro.

-No sabía lo que queríais, he traído café y pastas y bueno… sé que el café no es bueno para las embarazadas y te he traído zumo Mel.-le dijo mi padre a Mel, sonriéndole y arrastrando su silla a su lado.-Te quiero enseñar el pasado de tu novia. Ya que Mia no tiene muchas fotos ni videos… bueno, yo te los puedo enseñar.-sonrió mi padre.

Entonces vi como mi padre comenzaba a abrir uno de los álbumes, enseñando en la primera pagina unas letras doradas, en cursiva, que claramente decían “mis primeros momentos”.

Una mini yo, con unos pantaloncitos y una camiseta que ponía “mi papa mola”, se veía en la primera foto, intentando mantener el equilibrio.

-Eras muy mona de pequeña.-me sonrió Mel besando mi mejilla, viendo foto tras foto, atentamente como la Amy plasmada iba creciendo poco a poco.

-Papa… en serio es necesario hacer esto ¿?-apreté los dientes, mirando a mi padre.

No quería que Mel viera mis momentos más vergonzosos, menos aun si se los enseñaba mi padre…

-Sí, por supuesto que sí. Tu novia tiene derecho a saber el hermoso bebe que eras y lo guapa que eras de niña. Oh mira esta foto ¡!-grito emocionado señalando una foto de mi misma, con 5 años, con una camiseta que me llegaba hasta las rodillas de color negro y unas letras fluorescentes, “convención de coches street style”.-Dios ¡! No paraste de correr de coche en coche y luego empezaste a llorar porque no te dejaban conducir.-comenzó a reír mi padre.

Este era el padre que me había criado. El que se preocupaba por las cosas, el que me acunaba entre sus brazos cuando lloraba, el que no perdía la paciencia, el que insistía en subrayar las cosas buenas de la vida. Tal vez no era el mejor padre del mundo… pero era un padre cariñoso.

-Mira, aquí fue cuando quemaste la cocina intentando hacer tortitas por primera vez.-sonrió mi padre señalando una foto de mi misma, con 8 años, con la cara completamente negra.-Ahora he recordado que tengo un video que te va a encantar.-rió mi padre, dejando a Mel tranquila mirar las fotos mientras encendía un pequeño portátil.

Mientras mi padre ponía todo listo para enseñarme un video de vete tú a saber, que esperaba no fuera la primera vez que cagué sola en el baño, continué mirando las fotos que Mel pasaba. En todas salía yo, algunas con mi padre, otras con Sasha o con su tío y algunas con los ancianos del camping. Sí, esa había sido mi infancia y aunque a mucha gente le podía resultar triste… fue una infancia bastante feliz. A medida que crecí, y que mi padre comenzó a desaparecer a las noches… ya comenzó a cambiar esa felicidad, en preocupación, aburrimiento y soledad.

En algunas fotos salía con una señora que no conocía, o mejor dicho, no recordaba. Una señora mayor que mi padre, morena y con los ojos azules, se parecía a mí, me tenía agarrada entre sus brazos, yo siendo prácticamente un bebe.

-Quien es esta ¿? Se parece muchísimo a ti.-me preguntó Mel. Mi padre miró hacia la foto, pausando el video que acababa de encontrar.

Miré a mi padre y vi algo que raramente había visto en sus ojos… melancolía, pena, tal vez… nostalgia ¿?

-Papa, quien es ¿?-le pregunté.

-Tu abuela.-me sonrió acariciando su rostro en la foto.-La verdad es que siempre me habéis parecido como dos gotas de agua y no solo me refiero a lo físico, en la manera de ser…-susurró.

No sabía si atreverme a preguntar más alla. Tal vez mi abuela había muerto ¿? Tal vez… habían peleado cuando yo era un bebe ¿? Tal vez estaba en un asilo ¿? No sé… en la foto no parecía muy mayor…

-Papa… oye… donde está ahora la abuela ¿? –le pregunté.

Mi padre separó la mirada del álbum, mirándome con una triste sonrisa.

-Está en la cárcel, por culpa de tu madre.-apretó los dientes.

Pude ver de reojo como Mel lo miraba atónita. Tal vez por eso odiaba tanto a mi madre ¿?

-Mia ¿? Pero cómo…-Mel intentó formular alguna pregunta coherente, pero al parecer estaba demasiado sorprendida con la acusación.

-Mirad, da igual, de todos modos a tu abuela todavía le quedan dos años de cárcel, así que tiene para largo. Ahora vamos a ver el video, os parece ¿?-nos invitó. Esa pena que se le veía en los ojos… no se la había visto nunca, ni si quiera el día que raye su coche nuevo con mi bici, o el día que el vecino de al lado usó sus herramientas y se las estropeó.

Tanto Mel como yo asentimos, sin atrevernos a replicar más.

~VIDEO ~

-Si consigo esto he ganado la apuesta eh ¡! Tendrás que darle un beso al señor Riter.-reía divertida mi yo de unos 13 años.

Puaj ¡! El señor Riter… aun lo recordaba… con su cara de mal humorado y restos de comida en su cara.

-Para eso lo tienes que conseguir.-me contestaba Sasha, más cerca de la cámara, parecía estar colocándola en el ángulo perfecto.-Esto ya está, así que cuando quieras.-propuso la Sasha del video.

Claramente se veía una rampa hecha con madera, encima de un coche abandonado y un hará atado a la rama de un árbol.

-Bueno… vamos allá, deséame suerte Sasha.-le respondí cogiendo la bici y colocándome en posición.

-Espera Amy, estás segura que esto está bien ¿? De verdad… da igual… yo sé que eres la más rápida del mundo, no hace falta que hagas esto… y si te pasa algo ¿?-me preguntó Sasha acercándose a mí.

-No me pasará nada, y de todos modos, mi padre está debajo de su coche haciéndole unos retoques, si pasa algo gritaré y vendrá.-le respondí a Sasha comenzando a pedalear con fuerza y más fuerza, cada vez la bici más rápido y más rápido, por la rampa hasta chocar con el aro y caer al suelo con fuerza.

-AMY ¡!-gritó Sasha, se le veía correr, con lagrimas en los ojos.

-Estoy bien, estoy bien ¡! Soy como la chica de hierro, no me pasa nada.-sonreía en el video.-Está todo grabado ¿?-le preguntaba a Sasha mientras me ayudaba a levantarme.

Entonces la cámara comenzaba a moverse, acercándose a una Sasha y a una yo más jóvenes.

-Sí está todo gravado. Incluso el castigo que te voy a poner por intentar hacer esta locura.-se escuchaba la voz de mi padre.

-Papa no me puedes castigar, por favor ¿? Sí ¿? Yo te quiero.-le decía con mi mejor carita de niña buena mientras Sasha reía por detrás.

-Dile algo a tu yo de 18 años porque vas a estar castigada hasta entonces.-respondió la voz de mi padre, claramente poco seria.

-Yo de 18 años… conduce con cuidado y ponte el cinturón ¿? Ah y recuerda donde guardas los cromos… aunque con 18 años no creo que los necesite… bueno… espero que papa te deje conducir su coche y cuídalo… aunque no demasiado.-reía en el video.

-Y ya está ¿? No le vas a decir nada más a tu yo de 18 años ¿?-preguntaba mi padre.

-Mmm…-miraba de reojo a Sasha.-Qué más me digo Sash ¿?-le preguntaba.

Sash… el mote cariñoso que le había puesto a Sasha, que parecía bastante estúpido, pero… era especial, sabía que solo yo la llamaba de esa manera. Sasha se acercaba a mí en el video, abrazándome por detrás y apoyando su cabeza en mi hombro.

-Que si no seguimos viéndonos me busques. Que vivas la vida a tope… hasta que te encarcelen por conducir muy deprisa.-reía Sasha, después beso mi mejilla y acto seguido me sonrojaba.-Seguro que conduciremos por una carretera por la orilla del mar, en un coche descapotable…-sonrió Sasha.

-Vete tú a saber… igual tenemos un montón de hijos y no tengo tiempo ni de buscarte.-le propuse a Sasha, con una ceja alzada.

-Con 18 años ¿? Si claro, cuatro hijos y tres perros ¿?-reía Sasha pegándome un golpe.

-Bueno, vamos que estas castigada.-se escuchó la voz de mi padre, después se cortaba el video.

A los pocos segundos otro video, esta vez salía una yo más pequeña, de unos cuatro, cinco años.

-Papa, tenemos que salvarla.-lloraba con algo entre las manos.-Vamos al médico.-decía enseñándole a la cámara un pajarito claramente con el hala rota.

La mini-yo del video corría hacia un coche rojo de plástico, pequeño, claramente a pedales.

-Vamos papa, sube.-decía comenzando a pedalear.

-Cariño… no es un médico, es un veterinario… y creo que deberíamos usar mi coche.-se veía la mano de mi padre acariciarme la cabeza.

En seguida se cortó el video, y sentí la mirada de Mel sobre mí.

-Eras una niña muy dulce.-me dijo en tono infantil, agarrando mis mejillas con ambas manos y besándome cortamente en los labios.

-Tenemos que comprarnos tres perros.-reí besándola de nuevo.

Tantos recuerdos… había vivido muchos momentos con mi padre, Sasha y su tío abuelo.

Mi padre paró el video, mirando en todo momento la pequeña interacción entre Mel y yo.

-Así que esto es una de esas cosas de para toda la vida ¿?-preguntó mi padre.

Mel y yo lo miramos confusas.

-Quiero decir vuestra relación, es para toda la vida, no ¿? Lo digo por el brillo de vuestros ojos al miraros…-mi padre soltó una risotada antes de continuar.-Sabes Amy… la cara que pones cundo estas con Mel… hacía mucho tiempo que no la veía… es la misma cara que pusiste cuando condujiste por primera vez un coche.-me sonrió abiertamente.

-Bueno… ella me hace feliz.-le respondí poniendo una expresión seria y mirándolo a los ojos.-Y te juro papa, que como Toño, tú o alguno de estos pardillos le toquen un solo pelo os mataré.-le dije.

-Ser padre convierte a cualquier persona en peligrosa… es… el sentimiento de proteger a los indefensos. Aun se intensifica más con los bebes.-me respondió mi padre, después agarró la mano de Mel.-Pero nunca se me ocurriría hacer daño a la persona que más quieres en este mundo.-terminó.

-Ya hiciste daño una vez a la persona que más quería en el mundo.-le respondí.

-Mira cariño… lo de tu madre… es complicado, sí, yo le hice daño, pero ella también me ha hecho daño. Yo…-mi padre iba a seguir con su explicación, pero no lo deje continuar.

-No me refiero a mama, me refiero a ti mismo. Eras la persona que más quería en el mundo y desapareciste.-le dije en un susurro.

Sentí la mano de Mel sobre mi regazo, dándome una leve caricia.

-Cariño yo… yo… lo siento. Sé que tengo mucho para explicarte, pero ahora no estais aquí para eso, ahora solo vamos a celebrar.-dijo levantando el vaso de café, para chocarlo con el mio y el de Mel.-Por presentarme a tu hermosa novia, y por qué se quede en nuestra familia para siempre.-pego un sorbo de café.

Por el rabillo del ojo pude ver a Mel, claramente divertida ante la situación. Quien le iba a decir a ella que iba a estar tomando un café y unas pastas con el famoso “Run away” que se suponía estaba muerto ¿?

-Porqué se solucione toda esta mierda y pueda vivir tranquila cambiando pañales en una casa tranquila.-dije chocando una vez más los vasos y bebiendo café.

-Todo esto acabará pronto, pero todo tiene su explicación, explicación que será dada a su debido tiempo.-comenzó a decir mi padre, agachándose a la altura de la tripa de Mel y continuando.-Seguro que estos dos renacuajos crecerán felices, sea donde sea, rodeados de amor, paz, serenidad y paciencia. Verdad que sí ¿?-susurró a la tripa de Mel, ni que esta le pudiera contestar.

-Puedes tocar si quieres.-propuso Mel viendo la cara de mi padre, que cada vez se comenzaba a parecer más a la cara de abuelo orgulloso.

Entonces mi padre me miró a mí, como en busca de aceptación por mi parte. Asentí y tocó la tripa de Mel, su cara completamente iluminada.

-Me habría encantado estar con Vero cuando estaba embarazada de tanto.-suspiró mi padre, dejando de acariciarle la tripa a Mel y mirándonos.

Por mucho que luchara contra mi corazón… no podía. Juro que intentaba odiarlo con toda mi alma… pero no podía, yo… le quería, él me había criado.

-Papa y si dejas toda esta mierda y empiezas a vivir la vida bien ¿? Nada de peleas, asesinatos, drogas, robos… vivir de manera honrada.-propuse.

-Las personas no pueden arrepentirse de sus actos. Una vez haces algo… tienes que tirar para adelante, porque la decisión que tomas… no la tomas solo para que te afecte a ti, sino para que afecte a todo el que te rodea, personas que quieres.-sonrió respondiendo.

-Joder papa porqué tienes que ser tan jodidamente misterioso ¿? Argh que rabia me da ¡! Nadie me dice nunca nada y cuando me entero de las cosas es demasiado tarde.-dije frustrada.

Necesitaba saber porque siempre era la última estúpida. Miles de jodidas preguntas estaban metidas en mi %$#%&/ cabeza y nadie se dignaba a responderme ni una.

-Oye, esa boca, yo no te enseñado a hablar así ¡!-me recriminó.-Y ya te he dicho, todo a su debido tiempo. Que vas a hacer ¿? Cuando nazcan tus hijos mandarlos a la universidad ¿? No, primero tienen que aprender a hablar, a comer solos, a andar… no hay que meter prisa a los acontecimientos.-me respondió.

Mel callada en todo momento, con ambas manos en su abultada tripa, miraba de mi a mi padre y vuelta a mí, como en un partido de tenis.

-Bueno, está bien, dejemos que los acontecimientos aprendan a hablar.-dije con resquemor.

Escuché la risa de mi padre, una risa franca.

-Se me olvidaba lo cabezota que eres.-suspiró mi padre negando con la cabeza.-No te enfades, vale ¿? Porque yo te quiero y eres mi hija… sangre de mi sangre.-continuó.

-Vamos Amy… no te enfades con tu padre.-me susurró Mel al oído, besando mi cuello ligeramente y acomodándose en su asiento.

-Ahora os vais a poner los dos en contra mía ¿? Madre… que paciencia…-suspiré con fuerza.-No estoy enfadada, estoy confusa y cansada, me duele la cabeza, eso es todo.-respondí frotándome las sienes.

-Quieres que nos vayamos a casa ¿?-me preguntó Mel besando mi frente.

-Sí, creo que ya es hora.-dije levantándome y ayudando a Mel a levantarse.-Papa, te llamaré mañana por la mañana, cuando Mia marche del hospital, para que conozcas a Celia.-me despedí.

-A sido un placer Diego.-se despidió también Mel, educadamente, dándole dos besos.

-A ver si podemos vernos en mejores circunstancias.-sonrió mi padre, acercándose a mí y estrechándome entre sus brazos. Instintivamente hundí mi cara en su pecho. No podía negar que había echado de menos a mi padre.-Te quiero cariño, cuídate y cuida a toda tu gente.-susurró a mi oído, besándome la mejilla.

-Hasta pronto.-me despedí finalmente, agarrando la mano de Mel y caminando con ella hasta el coche, abriéndole la puerta y entrando después.

Nada más arrancar, Tito apareció de la nada, golpeando mi ventanilla e indicándome que la bajara.

-Oye ¡! Qué pasa ¿? No te despides nunca ¿?-negó con la cabeza.-Ya que Mel no ha tenido tiempo de echar un vistazo a los bocetos… bueno, he pensado que podía echárselos ahora. Y bueno… nos vemos, no ¿?-me preguntó metiendo la carpeta por la ventanilla y alcanzándosela a Mel.

-Sí, no te preocupes, al final te acabaras aburriendo de mi.-le sonreí despidiéndome con la mano.

Arranqué y aceleré, saliendo de ese lugar y poniendo rumbo a la mansión de Mia. No iba a ir a la casa de playa directamente, teniendo en cuenta de que me podían haber puteado y haberme puesto algún dispositivo de rastreo mientras mi padre me entretenía.

Demasiado precavida ¿? Tal vez, pero con tanto cabrón junto y suelto toda precaución era poca.

Vi por el rabillo del ojo como Mel estaba absorta totalmente entre los papeles de la carpeta.

-Tan malos son ¿?-le pregunté.

-Dios, es muy bueno. En la mansión hay un par de chicas que se dedican a tatuar… pero este chico les da mil vueltas. Es un verdadero artista.-me dijo enseñándome uno de los papeles. Era una especie de flor, no sabría decir cual, con una M, una C y una A en las hojas de la misma, pero no escritas de una manera tosca, sino que pasaban desapercibidas si no te fijabas.-Oye… no te has equivocado de camino ¿?-me preguntó Mel fijándose en la dirección que estaba tomando.

-Yo nunca me equivoco de camino.-le respondí volviendo mi atención a la carretera.

-Pues yo puedo pensar en un par de maneras en las que te puedo hacer equivocarte de camino.-me susurró Mel, aun con las páginas de garabatos entre las manos.

Era normal que me pusiera cachonda solo con ese comentario ¿? Joder ¡! Estaba más salida de lo que me pensaba.

-Eh… mmm… es mejor que primero vayamos a la mansión de Mia para revisar el coche y que me digan si tiene algún dispositivo de rastreo.-le expliqué tragando saliva.

-Es una pena que esté embarazada ahora… sino me pondría sobre ti y te haría el amor mientras conduces.-me dijo tranquila, demasiado tranquila.

Había llegado a la conclusión de que Mel era medio bi polar. Porqué le reparaba tanto decirme que estaba cachonda, y luego cogía y decía estas cosas ¿? No era normal ¡!

Aunque tampoco me podía quejar, sexo y conducir juntos… mmm… sonaba muy pero que muy interesante.

-B-Bueno… tendremos que esperar unos meses para probarlo.-le respondí.

-Mmm… o igual… podíamos probarlo ahora ¿? Echas el asiento un poco más para atrás…-Mel se acercó para susurrarme las palabras en el oído, siseando.-Te podría hacer lentamente mía ¿? Poco a poco para que te derritieras como un polo en verano ¿?-me preguntó.

Puff…

-Mel, tú sabes lo que pasa cuando un coche se estrella a 100 km/h ¿?-le pregunté. Ella asintió, con una ceja alzada.-Pues imagínate a 250 km/h y con una novia embarazada encima.-le dije.

Sí, parecía increíble que tuviera que ser yo la que dijera que era una mala idea.

-Jo ¡! Solo quería jugar.-protestó como una niña pequeña mientras miraba la gran verja de la mansión de Mia.

Salí del coche para abrir la verja, intentando coger aire y airearme por el camino, porque juro que si en ese momento me ponían un termómetro lo derretía. La abrí y metí el coche, cerrando después, aparcando con rapidez.

-Mel, ahora vamos a buscar a alguien para que me mire el coche y vamos a subir a nuestro cuarto rápido.-le dije secamente, sin más explicaciones, y con mis facciones serias.

Ella asintió, sin protestar. Agarré su mano y entramos en la casa. En seguida Mar apareció con Susi de la mano.

-No estabais en la casa de la playa ¿?-preguntó Mel mirando a Susi.

-Después de lo de Lu… bueno, Mónica se ha quedado allí y nosotras nos hemos venido.-respondió Susi, colorada.

Ja, ja, ja. Quien iba a decir que la modosita Susi era una morbosilla… Bueno, aunque ya dice el dicho, dama en la calle guarra en el catre.

-Escucha Mar, que alguien me mire el coche, no quiero ningún dispositivo de rastreo en mi coche.-le informé.

-Os quedáis a comer ¿?-me preguntó Mar.

-Sí, pero ahora tenemos que hablar sobre unos asuntos en nuestro cuarto, cuando suene la campana ya bajaremos a comer y hablamos.-le informé. No era una pregunta, asique agarré la mano de Mel y me la subí a la habitación, cerrando bien la puerta tras de mí.

Mel me miró algo asustada, sin tener ni idea de que iba todo aquello. Aun y así no le dije nada, simplemente me acerqué a ella y junte nuestros labios, en un beso urgente y pasional. Mi lengua pidiendo permiso para entrar en su boca.

En pocos segundos sentí las manos de Mel alrededor de mi cuello.

-Por unos minutos me habías asustado.-me dijo besándome de nuevo y empujándome hacia la cama, tumbándose sobre mi.-Dios, no sabes cuánto te necesito.-me susurró.

Me giré sobre mí misma, dejándola bajo mi cuerpo, mientras le quitaba el jersey y besaba su cuello y lo mordisqueaba, lo lamía, lo hacía mio. Lentamente bajé a su cuello, mientras mis manos se encargaban de acariciar todo el recorrido hasta su sujetador, soltándolo y tirándolo al suelo con rapidez.

He de admitir que siempre había tenido un algo por los pechos, y creedme que los pechos de Mel ahora estaban mmm… no podría encontrar una sola palabra para describirlos, aunque antes del embarazo también estaban muy bien eh ¡!

Toqué sus pechos suavemente con mis manos mientras besaba de nuevo los labios de Mel, que con sus gemidos me suplicaba que continuara.

-Paciencia Mel.-le susurré bajando mis manos a su pantalón y mis labios a sus pechos. Besaba y lamia los pechos de Mel con dulzura mientras intentaba quitarle los pantalones, algo complicado teniendo en cuenta la tripa.-Dios… eres hermosa.-le susurré al oído quitándole los pantalones, sin separar mis labios de su tersa piel, comenzando a trazar una línea descendente por su abdomen.

Me fijé mejor en su cara, sonrojada, y con la respiración agitada… era lo más hermoso de este mundo.

Mi mano derecha, como con vida propia, se metió dentro de su ropa interior y se hundió entre sus pliegues, estaba realmente mojada. Pobre… y yo privándole del sexo durante tanto tiempo.

Comencé a acariciar su clítoris, primero lento, subiendo de nuevo a sus pechos, para hacerlos míos con mi boca.

-Amy.-llamó mi atención Mel en un susurro.-Dentro, p-por f-favor.-me susurró.

Le hice caso omiso, metiendo dos de mis dedos dentro de ella, mientras con el dedo pulgar continuaba acariciando su clítoris, cada vez más duro. Su respiración se agitaba más a cada segundo, lo que me indicaba que estaba apuntito de derretirse como un puto polo.

Bajé mis labios hasta su zona, para suplantar mi dedo pulgar por mi lengua, saboreando su zona y besándola como si no hubiera mañana. No tardo en tener un gran orgasmo, intentando recuperar la respiración después.

-G-Gracias, de verdad.-me dijo entre respiraciones forzadas, besando mi cuello.-Dios, casi haces que me corra solo con besarme el cuello.-sonrió apoyándose en mi hombro.

Era bueno saber que no había perdido mi capacidad para excitarla.

-Pero… ahora… creo que tienes demasiada ropa.-me susurró al oído, mordiéndome el lóbulo de la oreja y bajando por mi cuello, soltándome los tejanos con una facilidad asombrosa.

Continuó con su tortura, mordiéndome el cuello mientras la ayudaba a quitarme los pantalones. Todo era tan sensual y tan lento… Mmm realmente había echado mucho de menos el sexo con Mel.

Mi camiseta voló en cuestión de segundos, mientras sus labios subían de mi cuello a mis labios de nuevo, atrapándolos una y otra vez. Sus manos se movían con destreza, acariciándome en los lugares precisos, con la presión correcta. Ni si quiera me quitó el sujetador, simplemente lo levantó, posando sus labios sobre mi pezón derecho y besándolo con amor, con una sonrisa plasmada en sus labios.

-Q-Qué pasa ¿?-me esforcé en preguntar entre gemidos.

-Pues… me hacen gracia tus tetitas.-me contestó entre risas, dándome un beso entre mis pechos.

-Oye, yo no tengo las tetas pequeñas.-protesté.

-No, no digo eso, me gustan como son y me gusta que solo sean mías.-me susurró pegándome un mordisco un poco demasiado fuerte.

-Ah ¡! Por favor, se un poquito más cariñosa.-le susurré como una niña pequeña, atrapando sus labios entre los míos, haciéndolos míos, una y otra vez, besos húmedos, llenos de pasión.

Mel levantó la cabeza, separando nuestros labios y mordiéndose el labio inferior, mirándome de arriba abajo sin tapujo ninguno. Luego volvió a acercarse, a penas milímetros separándonos, bajando por mi pecho, y comenzando a besar mi abdomen, cada vez más abajo.

Era alucinante como aun embarazada, y de tanto, podía moverse con esa destreza… que no era la misma que cuando no estaba embarazada, pero igualmente… impactaba.

Mi excitación cada vez aumentaba más, y cada vez sentía mi respiración más y más agitada. Mel pareció darse cuenta también, porque metió la mano dentro de mi ropa interior y empezó a acariciarla con rapidez y destreza, haciendo que en apenas segundos llegara al límite, agarrándome con fuerza a las sabanas.

Bua ¡! Sabéis esa sensación de relajación total ¿? Todos los músculos de mi cuerpo estaban relajados, todos ¡!

-Vamos a dormir.-le susurré, dándole un sonoro beso en los labios.

Ella en seguida se acomodó a mi lado, apoyándose a mi lado y apoyando su tripa sobre mí. Dios ¡! No sabía cómo era el cielo, pero seguro que algo parecido, muy parecido a eso. Y entonces me quedé dormida, plácidamente dormida, por fin en una cama. Llevaba un mes durmiendo en una silla de hospital, asique era normal que ahora, el pequeño placer de dormir en una cama, me pareciera de lo mejor que había en este mundo.

-Cariño, va, levanta.-escuché decir a Mel, sintiendo como besaba mi hombro y mi escapula.

-No.-protesté en un susurro, frotando mi nariz entre sus pechos, abrazándola y obligándola a tumbarse de nuevo.

-Tenemos que bajar a comer.-rió acariciándome el pelo y quitándome el flequillo de los ojos.

Negué aun con mi cara metida entre sus pechos.

-Cariño… tengo hambre, por favor, bajemos a comer.-me suplicó sin parar de acariciar mi pelo.

Abrí un ojo y subí mi rostro.

-Y no puedes bajar tú ¿? Yo prefiero dormir antes que comer.-le dije.

Ella puso cara de perrito abandonado.

-Y me vas a hacer bajar a mi sola ¿?-me preguntó.

-Argh está bien, bajaré contigo.-cedí girándome para salir de la cama y comenzando a vestirme.-Con lo a gusto que se está en la camita.-suspiré poniéndome en pie y frotándome los ojos.

Miré como Mel luchaba contra su camiseta, intentando ponérsela bien. Me acerqué a ella y le bajé la camiseta, lentamente, deleitándome con el tacto de cada milímetro de su piel.

-Gracias.-me susurró besando mi cuello.

-Anda, vamos a comer antes de que te tire en la cama y te haga mía otra vez.-le contesté dándole la mano y bajando hacia el comedor.

-Tampoco me importaría.-me contestó mientras caminábamos.

Esta mujer era increíble, no quería dormir, simplemente quería comer y follar… bueno… podíamos hacer las dos cosas juntas… unas fresas un poco de nata… mmm… me estaba volviendo a encender.

-En qué estas pensando ¿?-me susurró entre risas.

La miré de refilón, alzando una ceja.

-No lo quieras saber.-le contesté robándole un beso.

Ella se puso frente a mí, haciendo que parara en seco, su abultado abdomen pegado al mio.

-Tal vez me interese saberlo.-me dijo agarrándome por los hombros y…

-Chicas, que hacéis ¿? Os estamos esperando para comer ¡!-llamó nuestra atención una joven conocida… una joven descarada.

-Oye Alicia… Qué haces aquí ¿? No se suponía que estabais en la casa de la playa ¿?-le preguntó Mel girándose sobre sí misma, dándome la mano y empujándome hacia el comedor, siguiendo los pasos de Alicia.

-Ya, pero es que la estúpida de BJ decidió quedarse para ayudar y pasar tiempo con tu queridísima hija Azahara, y no pienso dejar que esa zorra flirtee con mi chica delante de mis narices.-protestó sentándose en la mesa, al lado de Patri, que se levantó a besar a Mel.

-Después, antes de que te vayas… puedo hablar contigo ¿?-le preguntó Patri a Mel, en un susurro casi inaudible.

Mel asintió, caminando hasta al lado de Mar y Susi, donde nos habían guardado dos sitios.

Había muchas caras nuevas, y otras no tan nuevas, pero eran muchas chicas, y era prácticamente imposible acordarse de todas ellas.

-Bueno, Tere, ya estamos todas, nos das de comer ¿?-preguntó una de las chicas a la cocinera.

Ella sonrió comenzando a servir del gran perola.

-Y Marta ¿?-le pregunté a Mar.

-Decidió irse con Javi a la casa de la montaña para ayudarlo.-me contestó con la ceja alzada, enfatizando la palabra ayudarlo, gesticulando dos comillas.

-Vinisteis de la casa de la playa por la pelea con Lu ¿?-le pregunté a Mar en un susurro, aprovechando que Susi y Mel parecían estar entretenidas hablando sobre bebes, embarazos y vete tú a saber qué más.

-Me reventó la cara y luego Mia le hecho una descomunal bronca y no sé… las cosas estaban muy tensas, así que hablé con Mia y le comenté que tal vez sería mejor si volvía a venir a esta casa para controlar a las chicas y Mia aceptó gustosa.-me dijo Mar, señalando después con poco disimulo a Alicia, que bromeaba con un par de chicas mientras Patri comía callada.-Alicia comentó que quería venir también y bueno, pues aquí estamos.-sonrió.

-De verdad… os hicisteis un trío con Mónica ¿?-le pregunté con una ceja alzada, no veía a Mel como el tipo de chica que compartía a su novia.

-No, no era un trío, simplemente tonteé con Mónica, porque Susi me dijo que le ponía cachonda. Solo nos besamos y tonteamos un buen rato. No hubo nada más.-me respondió.

No dije nada… la verdad, no sabía que decir… aunque la vida sexual de esas dos era algo que ni me interesaba ni me debía interesar. Me centre directamente en mi plato, como si fuera la cosa más interesante del mundo.

-Pero dime algo Amy.-me golpeo ligeramente el hombro Mar.

Levante mi mirada del plato, la mire durante unos segundos para volver a mirar mi plato de nuevo.

-Joder Amy ¡!-insistió Mar.-Dime algo, que hago ¿? Lu me perdonara ¿?-me pregunto.

Suspire pesadamente frotándome un poco la frente.

-Que quieres que te diga ¿? Joder ¡! Vale, morreaste a Mónica para poner cachonda a tu novia, pues… no se… felicidades… quieres también una medalla o un pin ¿? No sé qué es lo que exactamente quieres que te diga. Lu te pego, pero porque nunca escucha, ella primero pega y luego pregunta.-le respondí completamente exasperada.

Me habían dejado sin dormir… pero a Dios ponía por testigo de que me dejarían comer, comer tranquilamente mi plato.

-Mierda, tampoco hace falta que te pongas así.-me respondió Mar, levantándose de la mesa y saliendo del comedor como alma que lleva el diablo.

Mel me miro con esa expresión que decía “no sé qué has hecho pero más te vale que lo arregles antes de esta noche o duermes en el sofá”. Mire a Susi que me miraba entre sorprendida y entristecida.

No había que ser muy inteligente para saber que ahí pasaba algo.

-Voy a ver qué le pasa.-susurre saliendo del comedor, hasta la puerta de la entrada, para ver a Mar sentada en las escaleras, mirando el vacio existencial de las nubes y fumándose un cigarrillo.

-Dame un cigarro.-le dije sentándome a su lado.

Porque no podía comer como las personas normales ¿? Que no se levantan hasta que terminan de comer ¿? No, yo como las enciclopedias, a comer a fascículos.

Mar me lanzo el paquete con el mechero dentro. Me encendí un cigarro exhalando con fuerza para echar el humo lentamente, sin decir nada. Mmm… se estaba bien allí fuera, aunque hacia un poco de frio, el silencio era sepulcral en comparación con el barullo que había en el comedor.

-Creo que voy a dejar a Susi.-me dijo en un susurro.

Uh… Y ahora que se suponía que debía decirle ¿? Me estaba pidiendo consejo ¿?

-Bueno… tus razones tendrás.-le respondí.

Espera ¡! Iba a dejar a Susi… por… Mónica ¿?

-Te gusta Mónica ¿? Yo pensaba que la odiabas.-continue mirándola con una ceja alzada.

No eran celos, ni rabia, simplemente era confusión. Bueno, la verdad es que ahora que lo pensaba… bastantes cosas me confundían en esos días.

-No, no… no es eso… simplemente Susi… lleva tiempo comportándose raro y pide cosas y me hace hacer cosas que… no me terminan de gustar. Yo… creo que debería pasarme una temporada sola. Relajarme y no pensar en nadie más que en mí y el equipo por su puesto.-me dijo.

Le pase el brazo por encima del hombro y la acerque a mí. Podía hacer más preguntas, podía investigar e intentar hacer de Cupido… pero, seamos sinceras, no tenía yo ya suficiente mierda encima ¿? Personalmente… no podía andar preocupándome por más gente, mi cupo ya estaba lleno.

-Claro que sí, ya verás como todo sale bien.-le susurre.

Entonces ella se separo de mí, mirándome aterrada antes de continuar hablando.

-Le pedirás a Lu que no me pegue ¿? Dios, de verdad que le tengo miedo… y eso que la ves tan bien vestidita que nunca te imaginarias que tiene la furia metida en los huesos.-me sonrió Mar.

Ja ¡! Era bueno saber que no era la única que había tenido miedo de Lu la salvaje.

-Lu no es mi perrito… no la puedo controlar.-le respondí con una ceja alzada.

-Bueno… al menos… no sé, cálmala o algo.-me suplico.

-No te preocupes, además, tampoco tiene porque enterarse. Ya sabes, ojos que no ven corazón que no siente, pero procura hacerle el menor daño posible, igual… podéis arreglarlo, no sé qué te pedirá, pero tal vez… si lo habláis… Además, Susi es una buena chica, modosita, o bueno… eso pensaba yo.-le dije dándole otra calada al cigarro.

-Mmm… intentare solucionar las cosas… porque de verdad, creo que la quiero… bueno, no la quiero, creo que… bueno, es… es… amor. Pero amor de verdad, sabes ¿? Quiero que sea feliz y… no se… yo no creo que pueda darle todo lo que necesita para ser feliz.-suspiro profundamente frotándose la frente.

-Mar, eso lo tiene que decidir ella, no tu. Si sigue contigo será por algo, no ¿? Acláralo, habla con ella y tomate tu tiempo para decidirte...-le dije dándole una calada mas al cigarrillo.

-Hey te he echado de menos, la verdad… cuando estás en el Hospital pareces otra.-me sonrió pegándome un golpe en el hombro.-Pero seguro que todo se arreglara. Celia es una niña muy fuerte.-continuo.

Si, tenía razón. Era una niña fuerte y además valiente… a ver si podía llevármela a casa cuanto antes…

-Ya estas mejor ¿?-le pregunte a Mar.

Quería cambiar de tema, no quería hablar sobre Celia porque me sentía fatal por no estar en el hospital con ella en ese momento.

-Sí, hablare con Susi y a ver…-me sonrió nerviosa.

-No te preocupes tanto. Es tu novia y la conoces bien, pase lo que pase sabes que Susi será racional. Y ahora… vamos a comer, si ¿?-le pregunte frotándome la tripa.

-Mmm… Claro, el sexo siempre da hambre, verdad ¿?-me pregunto levantándose.

-Como sabes eso ¿?-le respondí con otra pregunta, con la ceja alzada.

-Apestas a sexo, tu cara es de post sexo y tienes pelos de post sexo. Pero no te preocupes, Mel también.-rio levantándose y caminando hacia la puerta.

Me levanté y la seguí hasta el comedor, allí la mayoría de las chicas ya se habían retirado de la mesa, algunas tomaban café, otras tomaban te y charlaban animadamente entre ellas, y allí, entre un circulo de chicas estaba Mel, enseñando la tripita a las chicas.

En cuanto me senté a terminar la comida, Mel me miro, como leyéndome la mirada y me lanzo una de esas sonrisas, una de esas sonrisas que sabia solo eran para mí.

-Vamos, te calentare la comida.-escuche la voz de Tere a mi lado.

Yo simplemente negué con la cabeza enérgicamente, agarrando el plato con una mano y la cuchara con la otra.

-Pobre, está hambrienta.-rio Mar comenzando a comer también.-Tere, descansa y no sé, tomate un café o ve a tocarle la barriguita a la embarazada.-dijo señalando a Mel.-Te mereces un buen descanso después de habernos preparado esta suculenta comida.-le guiño un ojo.

Tere, sin protestar, asintió y se unió al círculo que rodeaba a Mel, hablando sobre bebes, pañales y esas cosas.

Y así es como continuamos comiendo Mar y yo, en completo silencio, y con rapidez.

-Oye, y… ya habéis comprado las cunitas y esas cosas ¿?-me pregunto Mar.

Oh Dios mio ¡! Ya decía yo que algo importante se nos olvidaba…

-Joder, pues no.-le respondí comenzando a ponerme en modo pánico y mirando a Mel de refilón.

Era realmente hermosa… y embarazada, lo era aun más. Allí estaba, con una sonrisa de oreja a oreja, comentando las radiografías de los bebes.

-Y Sharon ¿? Ella… lo ha comprado ¿?-me pregunto Mar.

-Mmm… pues no tengo ni idea. Le tendré que preguntar ahora, cuando llegue a casa.-le respondí.-Oye, por cierto… mi coche ¿?-le pregunte entre bocados.

-No te preocupes, las chicas ya han acabado de mirarlo y no, no tienes nada por lo que preocuparte. No hay ningún dispositivo extraño, ni ningún localizador, asique tienes el camino libre para ir a la casa de la playa.-me explico Mar entre bocados.

-Genial. En cuanto acabe de comer nos vamos. Muchas gracias por todo.-le dije mientras continuaba comiendo.

-De nada mujer, para eso estamos. Además, las gracias tendrías que dárselas a tu madre, que es la que mantiene todo esto.-dijo Mar acariciando mi brazo.-Seguro que tienes ganas de ver a Azahara, no ¿?-me pregunto Mar.

-Sí, la verdad es que estoy algo preocupada por ella. Al parecer se peleo con Celia… le pregunte a Celia pero no me quiso responder, o mejor dicho, evitaba responder directamente. Azahara… bueno, me han dicho que anda muy rara y además no quiere ir a visitar a Celia…-suspire sonoramente.

-Ya sabes lo que tienes que hacer. Pasar tiempo en familia con ella. Tal vez se sienta un poco apartada.-me propuso Mar, terminando el plato y levantándose para fregarlo y recogerlo.

Yo también termine e hice lo mismo, después abrazando a Mar.

-Se fuerte y piensa bien las cosas antes de hacerlas, de acuerdo ¿?-le dije.

Mar correspondió a mi abrazo, con fuerza.

-A ver si acaba toda esta pesadilla y podemos volver a vivir todas juntas en una casa.-me susurro.

-Seguro que pronto acabara.-le respondí besando su mejilla y separándome de ella.-Bueno, chicas, dejad a mi novia y a mis peques en paz, que nos tenemos que ir a ver a nuestro bicho.-dije a las chicas del círculo, que lo abrieron, permitiéndome ver a Mel en el medio.

-Cari, todavía tengo que hablar con Patri, me das unos minutos ¿? Tu mientras podrías ayudarme y distraer a Alicia, sino, conociéndola… no me dejara hablar con Patri a solas.-me dijo Mel levantándose del circulo de chicas en el que estaba metida.

-Patri estará en el jardín trasero, te acompaño.-le dijo Susi.

Se levantaron y empezaron a caminar hacia el jardín.

-Hey ¡! Esperad, donde esta Alicia ¿?-les pregunte antes de que desaparecieran.

-Yo la he visto en el salón.-me dijo una de las chicas.

-Gracias.-le agradecí a la chica, después de girarme hacia Mel.-Cuando acabes estaré en el salón.-le informe caminando hacia el salón.

Allí estaba Alicia, tirada en el sofá del salón, viendo el informativo.

-Que pasa Alicia ¿? Que tal ¿?-le pregunte intentando entablar conversación.

Ella me miro, se encogió de hombros y volvió a mirar a la televisión.

Al parecer no quería hablar, y como parecía entretenida, o mejor dicho, medio dormida en el sofá, no creía que se levantara para interrumpir la conversación entre Mel y Patri. Así que decidí que lo mejor era inspeccionar el coche y levantarme del sofá, porque como siguiera mucho tiempo sentada, me quedaría K.O. en cuestión de segundos.

Pero cuando me fui a levantar algo que dijo la trajeada y elegante mujer del telediario hizo que me quedara helada de pie, al lado del sofá.

“Se advierte a la población que evite andar sola o en zonas poco concurridas debido a unos nuevos extraños sucesos que están siendo cada vez más frecuentes en las últimas horas. El o los responsables, duermen a las víctimas y las someten a extraños experimentos, después los vuelven a liberar, dejando a las victimas claramente desorientadas. Se ruega que si alguien tiene información sobre el tema se ponga en contacto con la policía, y si ha sido víctima de un suceso parecido, vaya a su doctor para que le realice los chequeos pertinentes.”-advertía la mujer.

Mmm… al parecer mi padre ya se había puesto manos a la obra con lo de la medula, no ¿? O tal vez no tenía nada que ver con eso y me estaba empezando a emparanoyar ¿?

Joder ¡! Joder ¡! Joder ¡! Y si mi padre no encontraba medula ¿? Y si Amber moría ¿? Dios… Mierda ¡! Y si iba a tener que estar toda la vida preocupada por la enfermedad de Celia ¿?

-Que te pasa ¿? Parece que has visto un fantasma.-rio Alicia, aunque medio dormida y tirada literalmente en el sofá me miraba con un ojo abierto.

-Nada, solo estaba pensando.-le sonreí algo incomoda.-Me voy a fumar un cigarro, tú te quedas aquí ¿?-le pregunte.

No era plan de que pillara a Mel y a Patri en medio de la conversación.

-Sí, me echare una siesta, esta noche hay fiesta en casa y me toca estar en el bar toda la noche.-me informo acomodándose un poco más en el sofá.

Salí a la puerta de la entrada y me encendí un cigarrillo, sentándome en las escaleras. Puff… Celia, Amber, mi abuela que hasta ahora no recordaba, mi padre… Si pudiera pedir un deseo… pediría que todo acabara. No más muertes, no más heridos, no más gente que inesperadamente aparecía de la nada… y sobre todo no más peleas. Porque por lo que había entendido de lo poco que mi padre me había explicado, iba a intentar matar a Mia y Lu, Sharon, Mel, Laura, Clara… y todas las demás chicas lucharían por defenderla y matarían a mi padre. Pasase lo que pasase, alguien acabaría muriendo.

Y de qué lado estaba yo ¿? Pues la verdad es que no tenía ni idea porque mi padre…

FLASH BACK

Una apacible noche en las caravanas, no siempre eran tan comunes. Normalmente los gritos de algunos vecinos, o las peleas entre perros rompían esa tan ansiada paz.

-Mira cariño.-me sonreía mi padre, señalando el cielo.-Ves cuantas estrellas ¿?-me pregunto.

En seguida mire hacia el cielo, haciendo caso omiso a lo que mi padre decía. La oscuridad del cielo estaba rota por pequeños puntos blancos, bien brillantes, comparables a las perlas. Me quede hipnotizada por esos puntitos brillantes. No podía dejar de mirarlos con atención.

-Hoy hay lluvia de estrellas. Dicen que si pides un deseo, se :cumple:.-me sonrió mi padre acercándose más a mí y pasándome el brazo por encima de los hombros.-Pero yo no quiero ningún deseo. Ya tengo lo mejor que podía desear. Te tengo a ti.-me beso la frente.-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida cariño. Eres… lo más preciado que tengo y por ti haría cualquier cosa.-se sincero mi padre.

-Hasta vender tu coche ¿?-le rete con la mirada.

-Hasta vender mis dientes.-rio el.-Eres mi familia, mi hija, mi amiga, mi confidente, mi ángel de la guarda, y la que me da esperanzas. Lo eres todo.-finalizo abrazándome con fuerza.

FIN DE FLASH BACK

Aquello iba a acabar muy mal. Porque no podía estar enfadada con mi padre ¿? Así me costaría menos tomar un bando.

-Hey ¡! Te he estado buscando.-me susurro una voz a la espalda.

Me gire para observar a Mel, con un jersey de punto morado oscuro y una larga bufanda blanca, unos vaqueros y unas botas de pelo blanco. Ella era la razón por la que iba a tomar un bando, por la que estaba en este bando. Porque estaba segura de que si entraba en el equipo de mi padre, conocería a buena gente también, incluso haría amistades como Tito.

-Pareces triste cariño.-me susurro acariciándome la cabeza Mel.

Me levanté rápidamente, abrazándola con cariño para seguir fumando.

-Vámonos para la casa de la playa.-le susurre caminando hacia el coche.

-Y sin despedirte pedazo de merluza ¿?-escuche la voz de Mar.

Pedazo de merluza ¿? Qué tipo de insulto era ese ¿? Al ver mi cara de extrañez, continúo.

-Hay muchas menores por aquí y no se pueden decir palabrotas muy fuertes.-me sonrió entre dientes caminando hacia mí y abrazándome con fuerza.-Cuídate.-me susurro.

-Igualmente, y intenta estar tranquila.-le respondí.

Después Susi, que me abrazo igual que Mar, sonriéndome tímidamente después.

-Chicas, cuidaros mucho. Sonrió Mel agarrando mi mano mientras caminábamos hasta el coche.

La ayude a entrar en el coche, entrando después yo y arrancando. Todo en absoluto silencio… no quería hablar, no quería saber que pasaba con Patri, no quería nada. Solo me apetecía fumar, cerrar los ojos e imaginar que todo ya había pasado.

-Amy… cielo… estas bien ¿?-me pregunto Mel, mirándome fijamente. Podía sentir como los preciosos ojos de Mel intentaban leerme.

Asentí. No podía hablar, la gran bola de mi garganta no me dejaba.

-No soy estúpida, se que te pasa algo y creo que ya se por dónde van los tiros… aunque si no quieres hablar, también está bien.-me dijo, sin parar de mirarme.

Parecía enfadada, bueno, enfadada no, más bien entristecida, apenada, decepcionada.

-Esto va a acabar mal.-le informe.

Ella me miro con una ceja alzada.

-Que raro que tu digas eso.-me sonrió.-Tu siempre dices que todo va a ir bien, que estemos tranquilas.-me respondió.

-Vamos a tener que matar a mi padre, así que va a acabar mal. Si no matamos a mi padre, el matara a mi madre, y acabara mal también.-le explique.

-Cariño, se que quieres a tu padre, y no te voy a juzgar por ello, de acuerdo ¿?-me informo.-Dejado eso claro, te quiero decir que yo también lo quiero, y eso que hemos hablado una hora, tal vez dos. Parece un buen hombre. Tal vez puedas convencerlo para que deje todo este sin sentido.-me dijo en un susurro.

Sabía de sobra que no lo podría convencer, pero… merecía la pena sonreír, y aparentar que era una buena idea para así no preocuparla.

-Tienes razón. Ahora me tengo que concentrar en pasar una feliz tarde con Azahara. Ah y en salir de compras para comprar cunas, carritos y esas cosas. Como se nos ha podido olvidar ¿?-le pregunte mirándola de reojo y cambiando de tema.

-Hemos estado un poco ocupadas con lo de Celia y todo eso… pero esta tarde es perfecta para hacerlo. Sharon, Lu, Azahara, tú y yo solas.-me sonrió.

Estaba segura de que ella sabía que había cambiado de tema queriendo, y me encantaba el hecho de que no hubiera dicho nada y lo hubiera dejado pasar.

-Mmm… hecho mucho de menos a Azahara. Sé que no se va a enfadar… pero me da miedo que piense que la hemos abandonado.-me comentó poniendo un dedo en su barbilla, con pose pensativa.

Era la mujer más dulce del planeta.

-Ya sabes que todo irá bien, ya lo veras.-le sonreí yo, saliendo del coche para poder abrir la verja.

Tanta seguridad… si, evitaba peligros, pero era una mierda muy grande, daba mucha pereza salir del coche con el frio que hacía para tener que poner la mano en una %$#%&/ pantalla jodidamente helada.

Al volver a entrar en el coche, un escalofrío me recorrió de arriba abajo.

-Frio… hace mucho frio… asique más les vale tener la calefacción puesta.-comente a nadie en particular.

-No sabes lo friolera que puede llegar a ser Lu, no me extrañaría que la casa estuviera a 35 ºC.-me sonrió Mel soltándose el cinturón.

Cogí aire con fuerza, saliendo del coche y abriéndole la puerta a Mel, dándole la mano y abrazándola contra mí, en un estúpido intento de que preservara el calor.

-Merecerá la pena pasar frio si me vas a achuchar así.-me susurro al oído.

Otro escalofrío me recorrió de arriba abajo, esta vez no por el frio, sino por ella.

-Ya sabes de sobra que no hace falta que haga frio para que te achuche.-le respondí con una de mis mejores sonrisas.

Como podía ser que cada día estuviera mas enamorada de ella ¿?

Entramos en la casa, que para nuestro asombro estaba en silencio. Y cuando digo silencio, es silencio. Uh ¡! En seguida me estremecí, el tiempo que había estado en el equipo de Mia me había enseñado, que el silencio siempre era una mala señal, asique instintivamente empuje suavemente a Mel atrás de mi.

-Quédate aquí en la puerta. Si te digo que corras, corre.-le susurre comenzando a caminar hacia el salón.-Chicas ¡!-alce un poco mi voz, sin respuesta.-Hay alguien ¿?-pregunté. Tampoco hubo respuesta.

Saque mi arma del pantalón y le quite el seguro.

Sí, llevaba un arma, y sí la llevaba a todas partes, porque otra cosa que me había enseñado el estar en el equipo de mi madre es que fuera a donde fuera, nunca debía ir sin protección. Algunas personas llevan condones, y las chicas del equipo de Mia, llevamos armas.

Pase por la cocina, que estaba desierta, en el pasillo tampoco había nadie y el salón parecía estar más que vacio. Hasta que sentí una mano en mi hombro. Rápidamente me gire sobre mis talones para quedarme frente a frente con Mel, que me miraba entre preocupada y divertida por la situación.

-No te estreses.-me sonrió acariciándome la mejilla.-Se habrán ido de excursión, o a hacer algunas compras.-me dijo.

Entonces escuche movimiento… de la mecedora ¡! Oh no, no, no y mil veces no, la última vez que estuve en una situación parecida, Larisa en medio de la lluvia, me secuestraron y apalearon.

-Mel échate para atrás.-le susurré caminando hasta la mecedora y girándola, para encontrarme a una Clara medio dormida con mi hermanito en brazos.

-Ya veo que papa oso protege a mama oso y sus oseznos.-me dijo medio riendo y apartando el arma de su cara.-Guau, guau… no espera, eso es un perro no ¿? Como hacen los osos exactamente ¿?-me preguntó.

Por casi la mato y solo se le ocurre bromear ¿? Esto era increíble…

-Tú estás loca ¿? Porque no has contestado ¿?-le pregunte alarmada. Sí, Mel tenía razón, tenía que empezar a tranquilizarme antes de que me diera un infarto de miocardio.

-Estaba medio dormida, joder. En esta casa no puede dormir una tranquila.-protesto entre susurros.

-Tranquila Amy.-me dijo Mel besando mi mejilla y agarrando mis brazos, para rodearse con ellos.-Donde está Azahara ¿?-le preguntó Mel a Clara.

-Oh gracias por preguntar Mel, estoy bien, llevamos mucho tiempo sin vernos y es de agradecer que te preocupes por una buena amiga que siempre ha estado a tu lado.-le sacó la lengua Clara, sin parar de mecer al pequeñajo entre sus brazos.-Estan fuera todos, en el jardín.-continuo Clara.

-Con el frio que hace ¿?-le pregunte yo, aun sin creérmelo.

-Están pintando la pared de atrás con espray, ya sabes, una competición de grafiti. Alex, Vero y BJ pintan y los demás puntúan.-me explico.

-Vamos, tengo ganas de ver a Azahara.-me susurro Mel empujando de mí hacia la puerta trasera.

Abrimos la puerta, y ante nosotras, una imagen que realmente era para enmarcar. Lu estaba en pie, al lado de Sharon, que estaba tapada con una manta en una silla. Después Alexander y Azahara estaban también tapados con una manta, Alexander hablando e intentando animar a una Azahara claramente entristecida. Azahara y Alexander juntos ¿? Esto no lo veía venir. Finalmente Laura estaba sentada en otra silla, con Alba y Larisa encima.

-Cariño ¡!-gritó Mel, caminando con los brazos abiertos hacia Azahara. A penas milésimas de segundos después Azahara se abrazo con fuerza a su madre, seguidamente a mí, con lágrimas en los ojos.

-Os he hechado de menos.-nos dijo Azahara poniéndose entre las dos.

-Nosotras también.-le susurro Mel besando su mejilla.

Entonces me fije en la pared. Vero, BJ y Alex estaban haciendo un trabajo excepcional la verdad es que era precioso. Se veía una mujer, con un bebe entre los brazos, iluminada por la luna, con sombras acechándola.

Me volví a fijar en la gente que estaba allí… faltaba…

-Hey, donde esta Sasha ¿?-pregunté en alto.

-Se ha ido a casa de su tío-abuelo con las gemelas. Fuimos un día a las caravanas y hablamos con él. Dijo que había vivido 50 años en las caravanas y que su sueño era morir allí.-explicó Alba, con su dulce sonrisa y su amoroso tono de voz.

Era una pena que no hubiera venido a vivir con nosotras.

-Pero tranquila. Sasha pasa mucho tiempo con él, igual que las gemelas. Muchas veces pasan incluso días allí.-continuó Alba, que al parecer había leído mi mirada en cuestión de segundos.

CONTINUARA…
//////////////////
Gracias por la paciencia, y de verdad siento tardar tanto en actualizar.


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Chiquijacky
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    8/12/2011, 23:45

hola!!! wooooooow estuvo increible como siempre la espera vale la pena y mucho, vaya Mel me sorprende y demasiado pero me gusta mucho su forma de ser, me agradaria tambien saber que es lo que va a pasar con la relaciones de Mar y Patri, porque me he quedado con la gran duda de que es lo que queria comentarle Patri a Mel y bueno que decicion tomara Mar, y claro tambien Azahara pobre me parte el corazón, bueno te esperare ansiosa para poder leer el siguiente capitulo que tu historia es fantastica y toda la espera es poco al ver la recompensa!!!
hasta la proxima xoxo
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    12/12/2011, 00:26

wau wau wau wau super wau!!!!!!!1 que gran continuacion!!!!!!! sube pronto eh'''!
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    

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A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)
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