Yuri's Lyrical Secrets

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 A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)

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harukatenou
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    2/2/2010, 18:45

Aun sin conti, por lo menos ya casi es motad de semana... Espero que vaya bien lo que debías hacer o tenias pendiente. Animo
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    2/2/2010, 18:46

vien corriendo a ver el pq de l anotificacion

aun no hay conti x.x
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    3/2/2010, 14:26

Siento mucho la tardanza, os lo recompensaré xro como ya dije esta semana y la que viene... andaré algo liada.
Muchas gracias por los animos y por leer, espero que os guste ^^

Continua


-Yo estaba casi segura que te gustaba Sharon, no sabia que te gustara Mel.-le dije. No entendía como se ponía así, no le gustaba correr riesgos ¿? Que significaba esa maldita frase.



-Me gusta Sharon, pero eso es otra cosa. Mel… es especial, para todas nosotras lo es. Yo la conocí cuando era una niña, de cuantos, 13 años ¿? Con un bombo y en una basura. Creo que es normal que la sobre proteja no crees ¿?-me preguntó.



-Mira, sé que acabo de salir de una relación, que es fácil confundir sentimientos, y que tal vez, solo tal vez, no esté enamorada, y solo esté encaprichada, pero… Dios, nos estamos conociendo, vamos a ir despacio, además al besarla…-suspiré, estaba arta de dar una y otra vez la misma explicación- Ya cometí el error de hacerlo todo rápido con Monica. No cometeré dos veces el mismo error.-le dije sentándome a su lado.-Y tú y Sharon ¿?-le pregunté.



-Es imposible, ella es… increíble, me lleva aguantando tanto tiempo… no se ni como no me ha mandado a tomar por culo hace tiempo. Pero le he mandado indirectas, muchas, y parece que no lo entiende, intento ponerla celosa, intento prestarla atención… pero en ninguno de los dos casos a salido bien.-suspiró Lu.



-Has provado a explicárselo con palabras ¿?-le pregunté.



Ella me miró a los ojos y sonrió.



-Vamos ¿?-me preguntó.



Ojala se declarara y todo les fuera bien, realmente aunque Lu fuera una petarda, las dos eran simpaticas, y sobre todo protegían a alguien indefensa como Mel.



Asentí y subimos hasta mi cuarto. Lu le hizo una seña a Sharon para que la siguiera y se fueron.



-Bueno, en ese caso yo también me voy, que teneis que hablar, o besaros… lo que hagan los adolescentes hormonales hoy en dia.-rió Mia alejándose de la habitación.-Ah, por cierto, quiero esta puerta arreglada antes de cenar.



Subí de nuevo la puerta, enganchando los engranajes de la puerta que se habían soltado, y suspiré tirándome en el suelo de la habitación, con los ojos cerrados.



Me iba a aclarar la cabeza, Mel me gustaba ¿? Sí, sin ninguna duda, pero… la amaba ¿? Como a Mónica ¿? No, las situaciones eran diferentes, las chicas eran diferentes. Además… Mel era dulce, cariñosa, modosita. En cambio Mónica era el polo opuesto, no demostraba los sentimientos hasta las situaciones criticas, era muy pasional… Además, apenas habíamos hablado, habíamos tenido sexo, habíamos tenido discursiones… pero nunca charlas sobre el pasado… se podía decir que casi era una desconocida. Pero Mel era tan…solo podía atinar a suspirar.



-Que te pasa ¿?-me preguntó Mel tumbándose en el suelo también y apoyándose en mi estomago. Es verdad! Seguía en la habitación.



-Estaba pensando en mi ex y en ti.-le respondí. No me apetecia esconder la verdad. Sabía que con Mel se podía hablar.



-Quien ganaba ¿?-me preguntó.



-La verdad es que no os he imaginado luchando en el barro.-le sonreí, ella se movió para poder mirarme a la cara.-En realidad pensaba en lo diferentes que sois. Ella era inmadura, infantil, bastante seca, y seriamente pensé que era ninfómana, pero tú… eres madura, dulce, y te gusta hacer las cosas despacio, sin prisas. Sé más de ti que de ella.-le sonreí. Ella se acercó más a mi.



-Y eso es malo ¿?-me susurró.



-No, todo lo contrario. Se que me gustas, pero…-ella me silenció con su dedo índice.



-Nos estamos conociendo, ya sé que no quieres hacerme daño, y yo tampoco a ti. Por eso necesitamos conocernos bien. Atracción creo que hay.-me sonrió besándome. Directamente se tumbó sobre mi, poniendo una pierna a cada lado de mi, no pude evitar bajar mis manos por sus caderas, lentamente. Mel se tensó, separándose a escasos centímetros de mi.



-Lo siento, mucho.-susurré dejando que mi cabeza golpeara el suelo.



-No, lo siento yo.-dijo suspirando también y apoyándose en mi hombro, sin parar de acariciar mi cuerpo con su mano derecha.



-Hemos dicho que iríamos lento y yo… me he pasado.-me lamenté.-No puedo hacer nada a derechas, la verdad es que soy idiota.



-Sé que no es tu culpa, como también sé que lo superaré, si estas a mi lado. A mi única novia… le pegué una torta por besarme… y no sé que me pasa contigo, pero cuando te acercas a mi, no puedo evitar besarte, y me gusta.-me dijo acomodándose en mi hombro.



-Dime, que te pasa con el sexo ¿?-le pregunté. Sabia que la culpa era de la violación, pero prefería que me lo contara ella.



-Bueno, lo de la violación me marcó. Puede que sea lo normal, pero… llevo 6 años intentando superarlo y no hay manera. Como después tuve que prostituirme, aprendí a alejar mi espíritu del cuerpo, es como… obligar a viajar a mi mente. No quiero hacer el amor con alguien y alejar mi espíritu, creo que ese alguien no se lo merece.-me sonrió besando mi mejilla.



Estaba sugiriendo que yo era esa afortunada ¿?



-Escuchame, cuando nos besemos o nos acariciemos o… no sé, lo que sea, y te empieces a sentir mal, incomoda… o lo que sea, parame. Por favor.-le supliqué.



-Sí, iremos lentamente. Despacio.-dijo comenzando a subir su mano por mi cintura, acariciando mi estomago, y agarrando mi cuello.-Iremos muy despacio.-me dijo acariciando mi nariz con la suya.-Los adolescentes de hoy en día hacen estas cosas ¿?



-Bueno… supongo que sí.-reí abrazandola.



-Mami.-escuché a Azahara, que había abierto la puerta y asomaba la cabeza.-Que haceis ¿?-nos preguntó sentándose en el suelo, mirándonos.



-Tu mami me estaba dando mimitos.-rió Mel.



-Entonces… Amy sí es mi mami no ¿? Porque te da mimitos y dormís abrazaditas, como un papa y una mama.-preguntó Azahara, que parecía muy confusa.



-Cariño, ya sabes que Amy no es tu verdadera mami, porque dos chicas no pueden tener un bebé y además ella solo lleva un par de días con nosotras…-la interrumpí al ver la cara de desilusion de la pequeña.



-Pero si tú quieres bicho puedo ser tu mami y cuidarte. Además tu mama me gusta mucho.-le susurré al oído.



-Mama, me ha dicho que le gustas y que me va a cuidar y será mi mami.-le dijo emocionada a su madre.



-Chivata… era un secreto.-reí levantándome y agarrando a la niña.



-Ya que eres mi mami y me tienes que ayudar… veras… es que Sharon me prometió hacerme una caseta en un árbol, pero ella sola no puede, y nadie más le quiere ayudar, le ayudaras tú ¿?-me pidió.



-Ya no quiero ser tu mami.-le dije suspirando.



-No, eres mi mami, eso no se puede cambiar, además, es para poder jugar con la niña nueva.-me dijo la niña tirándome del pantalón.



-Mmm… de acuerdo, busca a Sharon y dile que vamos a hacer la cabaña.-le dije a la niña, que rió y salió corriendo y saltando.



-No sabes donde te has metido.-suspiró Mel, que se había levantado y se había sentado en una silla.



-Eres mala, porqué no quieres ayudar a tu pequeña a hacer una cabaña ¿?-le pregunté.



-Tengo 19 años, ya soy muy mayor. Tú y Sharon sois más jóvenes.-me contestó.



-Pobre anciana de 19 años… al menos bajaras a mirarnos y a ofrecernos unas bebidas o algo no ¿? Creo que las ancianas ofrecen limonada.-le dije acercándome a ella y besando su mejilla.



-Bien, iré, pero que conste que es porque me has convencido.-dijo besándome en los labios. Besaba condenadamente bien, atrapando mi labio inferior entre sus labios, para luego hacer lo mismo con el labio superior.



Golpes en la puerta produjeron que nos separaramos de golpe. Le giñé un ojo mientras mordía mi labio inferior. Porqué se me hacia tan irresistible ¿? Tan dulce…



Abrí la puerta y me encontré a Azahara, subida en los hombros de Sharon.



-Vamos, manos a la obra, el material está abajo.-me dijo Sharon.



-Mel, levanta va.-le dije a mel, que se levantó y nos siguió hasta el jardín.



-Veras, la estructura ya está echa, el problema es que tengo fobia a las alturas, así que… tendras que encargarte tú de colocar la extructura, porque… eres capaz de subir al árbol verdad ¿?-me preguntó Sharon.



Mel y Azahara se sentaron a unos metros, por si se caia alguna pieza.



Yo pegué un salto, agarrándome a una rama algo alta, para poder columpiarme y ponerme en pie sobre otra.



-Ten cuidado.-me advirtió Mel desde la distancia.



-Pero si no hay ningún peligro.-le contesté haciendo el idiota sobre la rama.



-Anda, no hagas más el gilipollas y agarra esto niña mono.-sonrió Sharon dándome lo que me supuse que era la base de la cabaña. Luego me dio un martillo y clavos.



-Yo iré haciendo las escaleras para poder subir, tú clabalo bien entre las dos ramas gruesas de tu derecha.-me indicó Sharon.



Y así, entre martillazo y martillazo conseguimos hacer la estructura base de la cabaña, antes de que Mia diera el aviso para la cena.



-Mañana seguimos ¿?-preguntó Sharon.



-Sí, mañana después de la misión, antes de comer la termino. Ya hay escaleras, y hay menos peligro.-le respondí colgándome de una rama y saltando al suelo.-Y vosotras dos no os aburris aquí quietas, mirando como las demás trabajamos ¿?-les pregunté a Azahara y a Mel agarrando sus manos y ayudándolas a levantarse.



-No, la verdad es que verte trabajar entretiene.-me contestó Mel.



-Lo que tienes es mucho morro.-reí caminando con Mel, Azahara y Sharon.



En la cocina, ya estaban todas las chicas sentadas. Sirvieron la cena y comenzamos a comer, esta vez sin ninguna interrupción. Al finalizar la cena Mia se levantó.



-Chicas, como ya sabeis, hoy Sharon expondrá unos coches, y Udham y Amy se encargaran a llevar a todas las chicas menores de 15 años a casa a las 3 de la mañana, así que ya sabeis… las que tengan menos de 15 hacia las 3 de la mañana os quiero en el bar.-advirtió Mia.



-Mel, donde están las duchas ¿?-le pregunté.



Ella me sonrió y se levantó de la mesa.



-Vamos, te indicaré donde está. Cariño, te vienes con nosotras ¿?-preguntó Mel.



-No, ella se queda con nosotras.-contestó Sharon giñandome un ojo.



Definitivamente estar en una ducha con Mel las dos solas… no me acababa de convencer. Queriamos ir despacio, teníamos que ir despacio…



Mel asintió y tiró de mi. Las dos caminamos hacia mi habitación, en completo silencio.



-Azahara y tú iréis a la exposición ¿?-le pregunté. Ella asintió.



-Pero nos iremos prontito con Udham y contigo, mañana Azahara no tiene colegio, pero el lunes sí, así que quiero que esté descansada.-me sonrió.



Al llegar a la habitación agarré ropa limpia y caminé con ella subiendo escaleras.



-No crees que seria mejor que me dijeras a donde vamos ¿?-le pregunté, ella me sonrió de medio lado y negó con la cabeza.



Se detuvo en su habitación y agarró ropa limpia para ella y siguió subiendo las escaleras hasta el 4to piso. Entramos en las duchas, eran muy parecidas a las duchas de la casa de Toño, pero individuales, de ducha a ducha solo se podían ver las piernas y la cabeza.



Bueno… no veria nada, así que no tendría problemas con la tentación. Empecé a desnudarme y me metí en uno de los cubículos de las duchas, Mel hizo lo mismo y se metió en el cubículo de al lado.



-Te tengo que confesar una cosa.-le dije mientras me enjabonaba la cabeza.



-Me das un poco de miedo.-me sonrió metiéndose debajo de la ducha.



-La cita de mañana será la primera cita de mi vida.-le confesé.



-Y con tu ex novia ¿?-me preguntó con una ceja alzada.



-Nunca soliamos salir en citas, como vivíamos juntas pues cuando saliamos íbamos todo el equipo entero, y cuando queríamos estar solas pues íbamos a mi cuarto o al suyo.-le aclaré.-Es por eso que estoy nerviosa.-reí.



-No tienes porque estarlo, tranquila, estoy segura de que todo saldrá bien.-me sonrió.



-Por mucho que me lo digas… seguiré nerviosa.-le contesté.-Sabes… cuando alguien quiere que todo salga perfecto… y quiere tener todo planificado hasta el final ¿?-le pregunté.



-No hay mucho que planificar, vamos a ir al cine.-rió Mel aclarándose el pelo.



-Sí que hay que planificar, después del cine, te llevaré a dar un paseo y luego podíamos tomar un zumo o un cubata.-le expliqué.



-Así que vamos a dar un paseo romantico por la ciudad. Me encanta.-me contestó mientras yo salía de la ducha y comenzaba a vestirme.



-Mel, me voy al cuarto, a ojear unos papeles. Cuando acabes… puedes bajar.-le dije bajando hacia mi habitación.



Una vez allí abrí la carpeta que estaba tirada en el suelo. La niña de 8 años se llamaba Celia, rubia, con ojos color miel. En la foto salía sonriente, con la mirada llena de sueños y esperanzas.

En otra pagina aparecian todos los datos de la niña, le gustaba el baloncesto y el patinage sobre hielo, le gustaba nadar y los dibujos animados. No iba al colegio desde la muerte de su madre.



Dejé la carpeta sobre la mesilla y dejé la foto de la niña a la vista. Luego me tumbé en la cama.



Mañana por la mañana sería mi oportunidad… si conseguía completar todas mis misiones con éxito, Mia confiaría en mi completamente, por lo que no tendría ningún problema a la hora de preguntarle sobre la muerte de mi padre.



-Siempre estas sentada o tumbada, no te da vergüenza ¿?-me preguntó Sharon.



-Que pasa ¿? No tendrías que estar arreglando tus coches para la exposición ¿?-le pregunté yo.



-Sí, pero antes venia a agradecerte la mano que nos has echado a Lu y a mi. Estoy segura de que hoy mismo nos pelearemos, pero bueno, al menos ya sé como se siente, y que le gusto.-me contestó.



-Yo no hice nada, simplemente le puse las cosas sobre la mesa. Ella se merece el agradecimiento por tener un par de ovarios bien puestos y atreverse a hablar contigo.-le respondí levantándome de la cama.



-Te importaría venir conmigo ¿? Me gustaría que provaras uno de los coches.-me dijo caminando fuera de mi habitación. La seguí hasta el garaje, me enseño un Lamborghini diablo rojo.- Sácalo a fuera, y haz alguna peripecia con el coche, no sé, quiero que esté perfecto.



-De acuerdo.-sonreí sin mirarla… ese coche era precioso, entré y lo arranqué. Aceleré por el parquing, frenando en seco y derrapando. Era una maravilla de coche, el sonido de sus ruedas chirriando…



-Vamos Amy dalo todo.-gritaba Sharon desde el garaje poniendo la canción de burn it to the ground de nickelback a todo volumen.



Aceleré de nuevo hasta el garaje, pegando un volantazo a escasos metros de ella, y quedando a centímetros de Sharon, que pegó un salto y golpeó un lado del coche.



-He dicho que pruebes el coche, no tu nivel de locura.-me gritó abriendo la puerta y montándose a mi lado.-Prefiero estar dentro.-rió poniéndose el cinturón.-Currate otro derrape, pero esta vez hazlo más cerrado, para que el coche de una vuelta de 180 grados.-me dijo.



-Como quiera jefa.-reí acelerando de nuevo por el parquin y derrapando.



-Ya vale.-gritó Mia apareciendo en frente del coche.-Al final reventareis una rueda, y luego que ¿?-preguntó suspirando.-Bueno, Sharon, tú lleva el lamborghini, Amy, tú el coche que quieras. Nos vamos ya.-nos advirtió Mia. Salí del coche y me fijé en que la mitad de las chicas me habían visto hacer el idiota con el coche… que vergüenza, siempre dando la nota.



-Asombroso.-dijo Udham dándome una palmada en la espalda.



-Espero que cuando me enseñes a conducir, no lo hagas así.-me sonrió Mel, estaba apoyada en mi porsche, con su hija al lado.



-Subis ¿?-les pregunté.



-Yo también voy con vosotras, Sharon será la mejor mecánica del mundo, pero no me gusta como conduce.-dijo Lu sentándose al lado de la niña.



Sobraba un sitio, pero no por mucho tiempo, pues una chica rubia, de ojos negros subió también.



-Amy, me llamo Susana, pero todo el mundo me llama Susi.-sonrió la chica



-Encantada.-le respondí mirándola por el retrovisor.-Alguna sabe donde está la exposición ¿?-les pregunté.



-Sí, pero para que quieres saberlo ¿? Sigue a Mia.-me aconsejó Susi.



-Lo que pasa es que piensa que Mia va a ir lento.-rió Lu



En cuanto acabó la frase entendí el porque de la risa, Mia empezó a darle gas al coche y salió escopeteada por la verja, seguida por Udham, con uno de los coches de exposición, luego salí yo, detrás de mi Sharon y unos cuantas chicas más.



-No va lento, lo admito, pero tampoco va rápido.-le sonreí a Lu por el retrovisor.



-A todo gas mami.-gritó Azahara.



-Vamos a ver de que pasta está echa nuestra querida Mia.-me sonreí a mi misma antes de echarme al sentido contrario de la carretera, no había nadie, así que era fácil acelerar y adelantar a Udham, que pitó la bocina en cuanto me vio adelantarla. Para acabar adelanté a Mia, girando el coche 180 grados y poniéndome delante de su coche, saludándole con la mano.



Mia negó con la cabeza y me hizo una seña con la mano para que girara el coche y lo pusiera adecuadamente.



-Dios, estoy empezando a arrepentirme de haberme metido en este coche.-rió Lu.



-Amy, no te pases, podríamos chocar, coloca el coche como es debido.-me dijo Mel.



Tuve que hacerle caso, colocando el coche adecuadamente.



-Así es aburrido.-le saqué la lengua a Mel.



-Da igual que sea aburrido o no, creo que voy a vomitar, asique para el coche, que ya estamos.-contestó Susi.



-Tú que tal estas bicho ¿?-le pregunté a Azahara.



-Yo quiero que lo hagas otra vez.-reia la niña sin parar.



-Dios, sois tal para cual.-suspiró Lu saliendo del coche y agarrando a la niña entre sus manos.



-En la misión de mañana nos lo vamos a pasar muy bien.-oí decir a Udham, mientras se tiraba sobre mi espalda.



-Tú y yo tenemos que hablar.-me dijo Mia con cara de seriedad después de salir de su coche.



-Te has enfadado ¿?-le pregunté. Lo ultimo que quería era hacerla enfadar, o defraudarla.



-No, es más, una vez más me has demostrado que hice bien ofreciéndote un puesto en mi equipo, tenemos que hablar sobre otras cosas.-me sonrió dándole la mano a Udham.



Cuando se alejaron me fijé en mi alrededor, aun no habían muchos coches. Era una especie de aparcamiento, de tres plantas. Los coches de Sharon estaban colocados en circulo, no muy lejos del bar, donde Lu, ahora, estaba sirviendo copas y Azahara tomaba lo que parecía un zumo.



-Amy.-oí un grito.



Giré mi cabeza para ver a Mar. Llevaba uno de sus vestidos escotados y elegantes.



-Mar, que tal ¿?-le pregunté acercándome a ella, después de despedirme de las chicas con un “Ahora vuelvo”.



-Yo te tendría que preguntar eso, me han dicho que has dejado el equipo de Toño por el de Mia.-me dijo abrazandome.



-Sí, no podía estar en los dos sitios a la vez… y al final tuve que elegir.-le sonreí.



-Te he hechado de menos.-me dijo acercándose para besarme.



-Lo siento.-me disculpé apartándome, ahora era el momento para darle la explicación y contarle la verdad, si no lo hacia ahora, nunca lo haría.



-Que es lo que pasa ¿?-me preguntó con cara de extrañez.



-Veras, mientras salía contigo… salía con Monica.-le dije. Ella me contestó con una fuerte torta en la mejilla.



-Pero…-no la deje continuar, quería explicárselo.



-Comencé a salir con Mónica, pero su padre me lo prohibió, entonces te conocí a ti, y eras guapa, inteligente… lo tenias todo, asíque empecé a salir contigo, pero luego Mónica se puso cabezona y…-Mar me pegó de nuevo una torta.



Entonces sentí un arma en mi sien derecha, me giré un poco para ver que era Drea.



-Sabia que eras calaña. Eres de lo peor…-me dijo Drea.



-Te juro que no quería que pasara esto, de verdad. Ahora ya no estoy con Mónica, pero estoy enamorada de otra chica y además… realmente… a ti te quiero pero como amiga, y sé que tu tampoco estas enamorada de mi, sino que me quieres como amiga, creo que nos lo pasábamos bien juntas.-dije mirando a Mar. Ella sonrió, sabia que lo comprendía, pero de la nada salieron Sharon y Udham, una apuntando a Mar y la otra apuntando a Drea.



-Chicas, bajad las armas e iros, por favor, esto es cosa mia.-les dije.



-Amy, somos un equipo, no vamos a dejar que te haga daño.-dijo Sharon.



-Os lo suplico.-les repetí.



-No te dejes matar.-me dijo Udham encogiendo los hombros y marchando con Sharon. Dejandome en la misma situación que al principio.



-Drea, lo mismo va para ti.-le dijo Mar a Drea.



-Pero…-no la dejó continuar y le gritó.



-Drea que desaparezcas ya.-Mar había cambiado de expresión. Enarcó las cejas y empujó ligeramente a Drea.-Lo siento.



-No te disculpes.-le sonreí.



-Entonces seguimos siendo amigas ¿?-me preguntó, a lo que yo asentí.-Apuesto que la chica que te gusta es la del pelo negro con reflejos azules.-ante mi cara de asombro ella continuó.- Tu lenguaje corporal dice mucho.-me guiñó un ojo.



-Mar, tengo que hablar con tu hermano.-le dije cambiando de conversacion.



-él también contigo.-me dijo Mar guiándome hasta su hermano.



-Amy, cuanto tiempo.-rió Andrés en cuanto me vió.



-Creo que Mia no es la asesina que buscamos, es demasiado buena. Además ella no mató al marido de Udham.-le dije directa. Nunca me gustó andar con tonterías.



-Demasiado buena ¿?-me preguntó.



-Sí, salva a chicas de la calle, chicas con problemas que sufren abusos, violencia… las acoje, les de una segunda oportunidad. No creo que una mujer así maté a gente de las carreras.-le expliqué.



-Pues… han asesinado a otros 2 hombres y una mujer. Los únicos lideres de equipos que están con vida son, Toño, Mia y dos más. Deberias tener cuidado.-me advirtió Andrés.



-Amy.-me gritó Mia desde el bar.



-Lo siento, me reclaman, ya nos veremos por ahí. A sido un placer veros otra vez.-le dije a Andrés despidiéndome con dos besos.



-Haber si vienes a casa algun dia. De visita.-me dijo Mar abrazandome.- Además… tienes que tener a mi hermano informado.-rió Mar besando mi mejilla.



-Eso, eso, además me encantaría compartir otras patatitas contigo, y Marta te echa de menos.-me dijo Andres.



-Recuerdos para ella.-me despedí con la mano antes de correr hacia Mia.



-Que querías ¿?-le pregunté a Mia al llegar.



-Nos han informado de que están caiendo los lideres de diferentes equipos de carreras y personajes importantes de las carreras. Vamos a aumentar la seguridad de la casa, y sobretodo de los coches. Parece que el asesino tiene una pauta fija, cortar los frenos de los coches, asique a partir de hoy nadie saldrá en coche sin que le revisen los frenos.-me informó Mia.



Yo hacia tiempo que sabia eso… ella se acababa de enterar ¿?



-Y como lo sabes ¿?-le pregunté. En la situación en la que estaba, tenia que sospechar de todos, y aunque tuviera la corazonada de que Mia no tenia nada que ver… no estaba al 100% segura.



-Desde la muerte de tu padre… sigo este caso. Sabia que fuera quien fuera el que le cortó los frenos, no acabaría hay.-me explicó.



Desde la muerte de mi padre ¿? Que tenia que ver ella con mi padre ¿?



-Ya hablaremos, ahora no es el momento ni el lugar.-me susurró Mia al ver la cara de extrañez invadiendo mi rostro.



No estaba acostumbrada a ver a Mia con cara de preocupación, pero realmente parecía preocupada.



-Vamos, ve a tomarte algo.-me dijo Udham besando a Mia delante de mis narices.



Estaba claro que me querían echar. Tal vez Mia quería hacer la charla con un café de por medio.



Suspiré antes de caminar hasta el bar y sentarme, o tirarme en una de las banquetas.



-Quieres hablar ¿?-me preguntó Mel pasando su brazo por mis hombros.



-Sobre la bajada del mercado de valores y su conexión con la crisis económica ¿?-le pregunté.



Ella sonrió, con esa sonrisa tan característica suya, con la que era capaz de alegrar el alma de cualquiera.



-No, sobre la chica que te ha dado dos tortas.-me dijo abrazandome por la espalda.



-El padre de Mónica no me dejaba salir con ella, así que me encontré a Mar, jugando al billar… y pues… comenzamos a quedar, pero entonces Mónica comenzó a comportarse mucho mejor, más romantica y todo eso, me dijo que su padre no tenia porque enterarse… y salí de nuevo con ella. Lo peor es que no tuve valor para decirle a Mar que estaba follando con Mónica mientras reía y salía con ella.-le conté.



-Y se lo has dicho ahora ¿?-me preguntó.



-Sí, se lo quería decir antes, incluso iba a ir a su casa, pero su hermano me contó que su padre había muerto… y no tuve valor para decírselo entonces… es que estaba tan mal.-suspiré.



-Que buena eres.-rió besándome lentamente.-Mejor ahora ¿?-me preguntó.



-Sí.-le contesté abrazandola, se sentía tan bien abrazarla. Definitivamente Mel estaba despertando sentimientos en mi que no me habría imaginado que existían.-No soy buena, definitivamente si aguien me haría eso a mi… no se como reaccionaria, pero bien, no creo.-le dije sin soltar el abrazo.



-Vamos chicas, tomad.-dijo Lu desde el otro lado de la barra, dejando un par de copas a nuestro lado.



Solté a Mel y me encendí un cigarro.



-El pasado, pasado está. Preocupate del presente y del futuro.-me dijo Mel agarrando mi mano.



-Hablando del futuro… donde esta Azahara ¿?-pregunté.



-Estoy aquí mami.-rió la niña al otro lado de la barra.



-Es que no se te ve.-le contesté asomandome a la barra. La niña estaba tomandose un zumo con una libreta y un lápiz.-Que haces en esa libreta ¿?-le pregunté.



-Estoy dibujando a Lu, sirviendo copas.-me sonrió la niña dándome la libreta.



No era un retrato, pero para una niña de 6 años el dibujo estaba muy bien elaborado. Comencé a pasar paginas y ver los diferentes dibujos que había. Coches, un par de dibujos de casas, un dibujo de Sharon y un dibujo de su madre, con lo que supuse que era yo.



-Y este ¿?-le pregunté señalando el dibujo de su madre y yo, en una cama.



-Sois tú y mama, cuando dormisteis juntas.-me contestó la niña.



-Un dibujo muy sugerente.-rió Lu.



-Que pava eres.-le contesté negando con la cabeza.



-Tal vez, oye… la chica de la pistola… Drea… era una ex cabreada ¿?-me preguntó con las cejas enarcadas.



-No, era la guarda espaldas de una amiga. Por ¿?-le pregunté.



-La veo en la armería. Nos peleamos por un arma a la que no te gustaría enfrentarte.-me confesó.



-Por un momento pensé que era tu ex.-reí.



-Bueno… demasiado mayor… pero haría un esfuerzo.-me dijo mirando hacia donde estaba Drea.



-Ahora que estas con Sharon… deberías reservarte esos comentarios.-le aconsejó Mel.



-Oye, ella ahora no está, además, que esté saliendo con ella no significa que no pueda mirar a otras chicas, al fin y al cabo es ella a la que amo.-confesó.



-Que bonito.-canturreé pellizcando su mejilla.



-Menos cachondeo mami.-rió Lu, acompañada por Azahara y Mel.



-Vosotras dos no os riais.-les dije a Mel y Azahara entrecerrando los ojos y señalándolas.



Entonces mi móvil comenzó a pitar, algo que realmente me extrañaba bastante.



-Sí ¿? Quien es ¿?-pregunté.



-Amy, Toño me ha hechado… no se que hacer…-me contestó la voz de Vero, sollozante.



-Haber, tranquilízate. Donde estas ahora ¿?-le pregunté.



-Estoy recogiendo mis cosas…-seguia sollozando Vero.



-No te preocupes, coje el MERCEDES SLR MCLAREN Roadster que está en el garaje. Tiene todos los papeles en regla, me lo regaló Mar, y ven a la exposición de coches. Tranquila, lo solucionaremos todo.-la intenté tranquilizar.



-Vale, gracias, hasta ahora.-siguió sollozando Vero, colgándome el móvil.



-Que pasa ¿?-me preguntaron Mel y Lu al unisono.



-Ahora os lo explico, tengo que hablar con Mia.-me disculpé caminando hasta donde estaba mia, agarradita de Udham, no sé de que estarían hablando, pero se silenciaron en cuanto llegué.



-Cuentame.-me dijo mia agarrando mi mano.



-Mia, hay una chica en mi equipo, que dejó embarazada mi padre antes de morir.-observé como Mia se tensaba.-Toño la ha echado del equipo, y no tiene a donde ir…



-Que venga, le daremos un sitio aquí.-me dijo guiñándome un ojo.



-Gracias.-grité besando su mejilla y corriendo hacia Lu, Azahara y Mel, que seguían en el bar.



-Dios vienes saltando… te ha tocado la lotería ¿?-bromeó Lu.



-Algo aun mejor. Mia deja que Vero se quede con nosotras.-sonreí, pero al ver la cara de confusión de Lu, Mel y la pequeña, procedí a dar explicaciones.-Vero es una chica de mi antiguo equipo, mi padre la dejó embarazada antes de morir, y el capullo de Toño la ha echado de la casa.



-Vas a ir a buscarla ¿?-me preguntó Lu.



-No, Mar me regaló un coche cuando estaba en el equipo de Toño y se quedó allí, le he dicho que lo coja y venga.-les sonreí.



-Entonces tendrá un bebé y yo lo podré coger ¿?-preguntó Azahara haciendo como si acunara a un bebé.

-Supongo que sí, Vero es muy simpatica.-le dije mientras bebía la copa de trago.



-Debe significar mucho para ti.-me dijo Lu mirándome interrogante.



-Me ayudó mucho cuando estaba en casa de Toño.-le expliqué.



-Ahora estoy nerviosa por conocerla.-me sonrió Mel.



-Seguro que le caes bien.-reí besando su mejilla.



No pasaron más de 5 minutos hasta que vimos el Mercedes estacionarse cerca del bar.



Corrí hasta el coche y abrí la puerta. Vero, llorando a lagrimon pelado me abrazó.



-Vamos al bar, te darán un té o infusión para que te calmes.-besé su mejilla y abrazadita a ella caminé hasta el bar.



-Hola, me llamo Vero, siento mucho aparecer así.-se presentó Vero.



-No pasa nada, yo me llamo Mel.-se presentó Mel besando la mejilla de Vero.



-Y yo Lu.-le guiñó un ojo.



-Y Azahara ¿?-le pregunté a mel, que sonrió y me señaló mis piernas. Me agaché para ver a Azahara.



-Mami, súbeme.-me dijo Azahara dando saltitos.



La agarré y la subí, ella acarició la mejilla de Vero y acaricio su abultada tripa, despacito.



-Me dejaras cojerlo cuando sea un bebé ¿?-le preguntó a Vero.



-Por supuesto linda, como te llamas ¿?-preguntó Vero acariciando la cabecita de la pequeña.



-Me llamo Azahara.-sonrió saltando de mis brazos al suelo.-Voy a hacer un dibujo, para que te alegres.-sonrió la niña caminando hacia la barra del bar de nuevo.



-Mami ¿?-preguntó Vero extrañada.



-Ya te lo explicaré, su verdadera madre es Mel.-sonreí agarrando la mano de Mel.-ahora cuéntanos lo que ha pasado.



-Toño llegó esta noche, Mónica le explicó lo que había pasado contigo y se puso a gritarle, a que su plan se había ido al garete y mil cosas más, estaba muy enfadado, nunca lo había visto así, intenté tranquilizarlo y me dijo que ya que tú te encargabas de mis tareas, y ahora no estabas, que me fuera yo también. Los demás se pusieron a protestar, todos menos Mónica, que defendió a su padre. Amenazó a todos con echarlos, no quería llevarme a medio equipo conmigo, así que dije que me iria y aquí estoy.-nos explicó.



-No me lo puedo creer, maldito cabrón… cuando lo vea…-apreté mi puño.-Y Mónica no dijo nada ¿? Y que plan ¿? Joder, no entiendo nada.-negué con la cabeza.



-No te metas con Toño, dejalo, ahora estoy aquí contigo, eso es lo que importa.-me abrazó.



-Te he echado de menos.-le susurré.



-Yo también, no era lo mismo sin ti. Todos te echábamos de menos y Mónica cada vez que oia tu nombre empezaba a chillarnos, creo que te echa de menos.-me sonrió.



-Pues no pienso volver a mirarla nunca más, menos aun después de lo que te ha hecho.-suspiré.



-Bueno, ahora alguien me explica lo de mami ¿?-preguntó Vero sonriendo a Mel.



-Yo lo hare.-rió Lu como una maniaca.-Aquí nuestra querida amiga Amy, durmió la primera noche con Mel, y su hija las vio y ahora es su mami.-rió.



-Solo dormimos.-le aclaré.



-Se nota en como os mirais y te lo mereces.-me guiñó un ojo Vero.



Eso significaba que Vero aprobaba que estuviera con otra chica aunque solo hubieran pasado un par de días desde que dejara a Mónica !!!!



-Aun se están conociendo.-dijo Lu riendo sin parar.



-Sí, mañana será nuestra primera cita.-explicó Mel.



-Decid que sí, hoy en día todo es tan rápido… lo mejor es ir poco a poco.-dijo Vero.



-Toma Vero.-interrumpió Azahara dándole un dibujo a Vero.



-Es muy bonito, dibujas muy bien, lo llevaré siempre conmigo.-dijo Vero abrazando el dibujo.-Bueno y a que os dedicais ¿?-nos preguntó Vero.



-Yo soy profesora.-le respondió Mel.



-Sorprendente, y a quien das clases ¿?-preguntó Vero.



-A las chicas del equipo.-respondió cortamente Mel.



-Tal vez me anime a dar alguna clase, siempre he querido estudiar.-dijo Vero guiñándole un ojo a Mel, luego se giró hacia mi.



-Y tú ¿?-me preguntó.



-Formo parte del equipo de elite.-le respondí cortamente. No sabia como explicarlo, y aunque lo intentara tampoco sabia hasta donde podía hablar.



-Equipo de elite ¿?-repitió Vero. Lu, al ver mi cara de inseguridad dio la explicación por mi.



-Veras, Udham, Sharon, Amy y yo formamos ese equipo, es un equipo especial para misiones arriesgadas, como transportar mercancía importante, salvar a gente en peligro… cada una tiene una virtud concreta y una especialización, Sharon en mecánica, Udham en lucha libre, Amy en control y manejo de su coche y yo en armamento.-explicó Lu.



-Has llegado lejos en muy poco tiempo.-rió Vero.-Ya has hecho alguna misión o algo arriesgado ¿?-me preguntó Vero.



-No, mañana será la primera.-le contesté cortamente.



-Y la misión de que va ¿?-me preguntó.



-No sé si puedo contar algo… Puedo ¿?-le pregunté a Lu.



-Cuando Mia quiera que la misión permanezca en secreto, te lo dirá.-me sonrió Lu sacándonos otra copa a Mel y a mi, a Vero en cambio un zumo.-Es zumo, como estas embarazada… el alcohol…



-Gracias.-le susurró Vero mirándome después, para que le explicase la misión.



-Celia tiene 8 años, su madre murió hace ya tiempo, y su padre decidió que ella seria la sustituta. No la lleva al colegio y además la viola y prostituye a pederastas. Vamos a buscarla.-expliqué brevemente.



-Oh Dios mio, es horroroso.-se lamentó Vero agarrándose la tripa.



-Por eso yo prefiero no ir a misiones que embuelban a niñas, se me ponen los pelos de punta solo de oir la historia.-dijo Lu simulando un escalofrío.



-Definitivamente… es una pena que exista gente así.-susurró Mel escondiendo su rostro en mi pecho.



-Mañana me levantaré temprano para ir a comprarle algo a la niña. Le costará adaptarse… y creo que si le hacemos un regalo se sentirá mejor.-sonreí mientras abrazaba a Mel, que se apoyaba en mi hombro escuchando mi explicación.



-Sí, es muy buena idea y yo te voy a ayudar.-dijo Azahara trepando por mi pierna y sentándose encima, al lado de su madre.



-Le hare un regalo también a mi ayudante entonces.-reí al ver la cara de alegría de la niña.



-Ya sabes que no hace falta que le compres nada.-me dijo Mel acariciando mi mejilla.



-Lo sé, pero como se a ofrecido a ayudarme pues… se lo voy a agradecer.-le contesté besando la frente de la niña.



-Si voy yo también me regalarás algo ¿?-preguntó bromeando Lu.



-No, tú eres muy mayor, ya te vas a despertar temprano ¿?-le pregunté.



-Está bien, que te acompañe la madre de la criatura, la familia monster al completo.-rió Lu, esta vez acompañada por Vero.



Suspiré sin contestarle, lo de la familia sonaba bien, aunque lo de monster… sobraba. Familia… definitivamente me encantaría formar una familia, estar tranquila, sin pistolas, sin violadores, sin asesinos, sin engaños… simplemente la mejor mujer del mundo, Mel, y la mejor hija que ningún padre pudiera desear, Azahara. Espera un momento, estaba pensando en que ojalá Mel fuera mi mujer ¿? Aun casi no la conocía, había que ir despacio, así que no me podía ilusionar tanto y tan rápido.



-En que piensas ¿?-me susurró Mel al oído. Lo que produjo que me recorriera un escalofrio por todo el cuerpo y me pusiera colorada de golpe.



Esa mujer… era tan … apenas encontraba las palabras adecuadas para expresar lo que sentía en aquel momento.



-En nada, no te preocupes.-le guiñé un ojo.



-Sí, te lo digo en serio, así todo el día, no se separan, que si te beso, que si ahora nos reimos, que si yo me pongo colorada, que si ahora prefiero pegarte un golpecito…Verdad Mel ¿?-rió Lu hablando con Vero.

Continuará...
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    3/2/2010, 16:51

KAWAIIII contiii contiiiii *O*!
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    3/2/2010, 17:26

*-* gracias!!! mooo otra semana mas liada >.<

animo baka!!!!!

q estas semanas se hagan leves >.
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darsteffi
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    3/2/2010, 19:51

jejeje lu es un caso!!!
me encanto esperare con ansias la otra conti.
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http://www.metroflog.com/darnis_1
Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    3/2/2010, 21:29

podria ser fan de lu *-*

es la leche me encanta
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harukatenou
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    3/2/2010, 22:49

jajajajaja Lu es caso perdido xD La indiscrecion lleva su nombre.... Tuvo buena la conti a ver cuando tenes chancecito de mas
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Shikat
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    9/2/2010, 15:54

jeje si sta genial!!1 subi la conti
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    12/2/2010, 13:16

Gracias por el apoyo chicas ^^ y por fin se acabaron las semanas estresantes asiq no os preocupeis que estó irá más rapido ahora.
Espero os guste

CONTINUA






-No, casi no hemos pasado tiempo juntas, yo doy mis clases y
ella entrena.-dijo Mel separándose de mi y sentándose adecuadamente en la
silla.






Eso solo produjo que Vero y Lu rieran aun más, y que la
pequeña Azahara nos mirara interrogantes.





-Chicas, disculpadme, voy a hablar con Mia, le tengo que
agradecer que me deje quedarme aquí.-nos dijo Vero caminando hasta el coche
donde se encontraban Mia y Udham.





-Que os parece chicas ¿?-les pregunté.





-Es muy agradable y simpática, guapa y graciosa.-dijo Lu
mirando hacia ella.





-Sí y me va a dejar coger a su bebe.-saltó Azahara.





-Y a ti ¿?-le pregunté a Mel agarrando su mano.





-Sí, parece que realmente te quiere y te aprecia mucho.-me
respondió.





-Es como una madre.-le sonreí mirando hacia Vero.





Parecia que estaban hablando de algo importante, no dejaban
de mirar hacia nosotras y Vero movia las manos acaloradamente, parecía estar
frustrada.





-Me pregunto de que estarán hablando.-comentó Lu apoyándose
en la barra.





-Y si nos acercamos ¿?-le pregunté.





En ese momento Udham caminó hacia nosotras, pegándome un
golpe en el hombro cuando llegó.





-Nos vamos, agarra a tu hijita y a Mel, ya te mandaré a un
par de chiquillas más, Vero llevará a otras 4 jovencitas y yo a las que
quedan.-me dijo Udham.





-Pero si todavía no hemos visto la exposición.-protesté.





-Ya, pero hasta las 4 o 5 no suelen empezar estas cosas y
nosotras mañana madrugamos.-me dijo Udham caminando hacia su coche.





-Ala, pues vamos para casa.-suspiré agarrando a Azahara y
llebandola hasta el coche, seguida por Mel. Decidimos subir y esperar a las 2
jovencitas que faltaban en el coche.





-Yo no tengo sueño, no me quiero ir.-protestó la niña,
bostezando.





-Acabas de bostezar.-reí despeinándola.





-Vas a ir directa a la cama.-le dijo Mel a su hija.





-Hey, hola Mel, Azahara, Amy. Udham nos ha dicho que
subamos.-dijo una chica de unos 15 años, con el pelo de color rubio y las
puntas verdes, los ojos del mismo color que las puntas de su pelo, agarrada de
la mano de otra joven de unos 14, con el pelo castaño, largo hasta las caderas
y ondulado, con los ojos de color negro azabache, abriendo la puerta de atrás.





-Pues a que esperais ¿?-les sonreí. Se veian muy monas las
dos juntas, la chica de pelo rubio dejo pasar primero a su compañera y luego se
subió ella, sin dejar de agarrarse la mano.





-Alicia, Patri.-dijo Azahara abrazando a las dos jóvenes.





-Hey… primita cuando vamos a ver más pelis ¿? La ultima vez
te fuiste asustada.-rió la rubia que parecía llamarse Alicia.





-Eso es porque era de asesinatos, ya te he dicho que para
una niña de 6 años no es adecuado de ver.-le reprochó la morena, Patri.





Entonces vi como Udham y Vero comenzaban a conducir y salir
del recinto.





-Vamos allá.-susurré acelerando de golpe, haciendo que las
ruedas chirriaran y todo el mundo que estaba alrededor del coche se apartara.





-No te pases.-me advirtió Mel.





-Cuando me he pasado yo ¿?-le pregunté mirándola a los ojos,
sin mirar a la carretera.





-Pero mira a la carretera.-suspiró.-Creo que me está
subiendo la tensión de golpe.





Las 2 jovencitas y la niña comenzaron a reir.





-Chicas… teneis el cinturón puesto ¿?-les pregunté.





-Sí.-contestaron las 3 al unisono.





-Bueno, pues agarraros fuerte, vamos a meternos un poco con
Vero.-reí. Pisando el acelerador hasta el fondo.





-Enseñame a conducir.-me dijo una de las chicas.





-Despues de Mel vas tú.-le contesté tomando una curva
cerrada. Escuché como Azahara reia sin parar.





-Yo ya no quiero aprender a conducir. Eres un peligro publico.-me
reprochó Mel mirando por la ventana.





-Te enfadas ¿? Pero si no te he hecho nada.-le dije
agarrando su mano.





-No, pero en serio me da mucho miedo montarme contigo en el
coche.-me informó.





-Tampoco es tan peligroso, ya sabes que controlo bien y
tengo mucho cuidado, las niñas llevan el cinturón puesto, no hay ningún
peligro.-le dije.





-Vas a 250 km/h, sabes lo que le pasaría a una conductora yendo
a 50 km/h ¿? Porqué según la física, a la velocidad que vas, el coche quedaría
igual que pasado por la trituradora y seguro que…-Dios, no quería escucharla
más, no quería, estaba asustando a Azahara, y hasta a mi.





Así que lo primero que se me ocurrió fue dar una curva
cerrada, haciendo que por pura inercia su cuerpo se acercara más a mi, y no
pudiera continuar hablando, luego la besé en los labios, lentamente,
mordisqueando levemente su labio inferior.





-Por favor, calla, las estas asustando.-le susurré mirando
de nuevo hacia la carretera y adelantando a Vero por la izquierda, no fue complicado,
no iba demasiado rápido, y me concentré ahora en Udham. Me fijé en Vero, que me
sacó el dedo por la ventanilla.





-Mama, está haciendo un gesto muy feo.-dijo Azahara
asomandose por la ventanilla del coche.





-Ya veras ahora Udham.-reí . Para mi sorpresa, Udham ya me
esperaba, y se cambio de carril, colocándose en frente de mi, impidiendo mi
paso.-Mierda.





-Te pasa por lista.-se rió Alicia.





-Ya no te voy a enseñar a conducir, por lista.-le saqué la
lengua por el retrovisor.





Me fije en la carretera y mis opciones. Ya estábamos cerca
de casa y no tenia mucho tiempo si quería adelantarla, la carretera era de dos
carriles por sentido, uno ocupado por mi y Udham, en el otro camiones y coches
que íbamos adelantando. Mi única opción era meterme en el otro carril cuando no
hubiera muchos obstáculos, quiero decir coches. Y el momento había llegado,
tendría que adelantar a Udham lo más rápido posible, y lo más…





-Por favor Amy, no lo hagas.-me suplicó Mel. Con esos ojos
tan preciosos que tenia y esos labios tan dulces y suaves, esa piel que me
encantaría besar y esas piernas… No, fuera pensamientos obscenos, había que
pensar en otra cosa, en coches, en coches, en coches, en coches, en coches con
Mel dentro. Mierda!-Amy, estás bien ¿?





-Coches, coches…-Estaba hablando en alto ¿? Por qué siempre
me dejaba en ridículo delante de Mel ¿? Si de esta no me mandaba a tomar por
saco, definitivamente era porque tenia alguna posibilidad.





-Coches ¿? Que tipo de respuesta es esa¿?-reia Alicia.





-Estoy bien, no me pasa nada y no voy a intentar adelantar a
Udham, eso lo haré cuando esté sola en el coche y ni Azahara ni tú corráis
peligro.-le dije a Mel de carrerilla.





-Gracias.-me susurró apoyándose en mi hombro.





Para cuando quisimos darnos cuenta ya estábamos en casa.
Todas bajaron de sus coches, Udham se dirijió a mi.





-Me ibas a adelantar, porque has frenado de golpe ¿?-me
preguntó.





Yo solo miré a Mel, y Udham me miró con cara de sorprendida
antes de abrazarme, cosa que me sorprendió, no me imaginaba que Udham fuera tan
cariñosa.





-Escucha, esta noche dormiras con Vero, mañana con la nueva
pequeñaja cambiaremos las habitaciones, la futura mama sola en un cuarto, la
mama con la mami y las niñitas juntas.-me informó separándose un poco de
mi.-Eso significa que tú y Mel compartiréis cuarto, asique compórtate con ella.
Ah y mañana salimos de aquí a las 10 de la mañana en punto. Buenas noches.-me
dijo caminando hacia el edificio.





-Bueno… nos vamos a dormir ¿?-me preguntó Vero. Yo solo
asentí y caminé con ella asta nuestro cuarto. Nos pusimos el pijama y nos
acostamos, la verdad es que no hablamos en el proceso, estaba muy entretenida
pensando en imaginarme como seria mi vida compartiendo una habitación con un
angel que había bajado del cielo para alegrarme la vida, pero que no podía
tocar.





-Eres como un libro completamente abierto, dime que te
preocupa.-me dijo Vero tumbándose de lado para así poder mirarme.





-Siento algo muy fuerte por Mel, se que hace poco que la
conozco, y que tiene una hija de 6 años, pero la quiero.-le dije.





-Donde está el problema ¿?-me preguntó.





-Realmente hay dos, uno es que no quiero hacerle daño,
además todas las chicas de aquí la quieren como si fuera una hermana mayor, o
una hermana pequeña y no dejan de repetirme que no la cage, que no me pase, que
me porte bien. Y por otro lado es que… la violaron, y tiene un serio problema
con el sexo, lo quiere superar, poco a poco, pero… algunas veces, cuando me
besa… no sé si compartir cuarto seria la mejor opción la verdad.-le confesé a
Vero, tal vez ella me pudiera dar un buen consejo.





-No tienes porque hacerle daño, se ve que os quereis, y la
forma en la que le miras… dice mucho. No la miras como mirabas a Mónica. A
Mónica la mirabas con pasión, pero realmente no sé si la mirabas con amor, en
cambio a Mel la miras con tanta ternura… además, porque compartáis cuarto no
quiere decir que te vayas a tirar sobre ella como un perro en celo, he oído por
ella que ya has dormido con ella. Y por ultimo, tú crees que si le dices a Mel
que bueno… ya sabes… que te está poniendo demasiado, no parará de besarte o
acariciarte o lo que estéis haciendo ¿?-me preguntó Vero acomodándose en la
cama.





-Pero como le voy a decir que me pone cachonda ¿? Es…
ridículo y vergonzoso.-le admití.





-Bueno, tú veras.-me sonrió bostezando.-Buenas noches, que
duermas bien.





No, no creía que me fuera posible dormir. Habia amado a
Mónica ¿? Porque si no lo hice eso significaba que no sabia lo que era el amor.
Amor, esa palabra era tan cutre… daba hasta risa. Pero no, no podía comparar lo
que sentía por Mel a lo que sentía por Mónica. Sí, a Mónica la había querido,
pero… cuando se iba no me sentía como cuando se iba Mel. Cuando mel se iba y me
dejaba sola, sentía un vacio muy difícil de definir y eso que la conocía desde
hacia un par de dias. Además también estaba la niña, una ternura de niña.





Me estaba entrando el mono de nicotina, así que decidí
levantarme y caminar hacia fuera, al jardín donde habíamos comenzado a
construir la cabaña. Me tumbé en la hierba, mirando hacia arriba y aspirando el
humo del cigarrillo.





No solo estaba el duelo Mel y Mónica en mi cabeza, también
estaba el pequeño problema de que mañana era mi primera misión. Lo bueno es que
iria con Udham, y sencillamente era la mejor, pero aun así, andar con un arma…
seria peligroso.





-Tomando el sol en plena noche ¿?-me preguntó alguien a mis
espaldas, no cualquier voz, esa voz aterciopelada la reconocia en cualquier
sitio, la voz de Mel.





-Sí, tú crees que me pondré morena ¿?-le pregunté guiñándole
un ojo. Ella contestó con una risa y se tumbó a mi lado.-No puedes dormir ¿?-le
pregunté.





-No. Ayer nos acostamos tarde, tal vez mi reloj biologico
haya cambiado.-me dijo.





-Se está bien aquí fuera.-susurré sin apartar la vista de
las estrellas.





Ella no me contestó, simplemente se acomodó a mi lado, las
dos mirando al cielo. Cuando me acabé el cigarrillo y me disponía a tirarlo, me
fijé en la cabaña, a medio construir. Me levanté y caminé hacia los escalones
construidos por Sharon.





-Que vas a hacer ¿?-me preguntó Mel poniéndose en pie.





-Voy a terminar la cabaña, mañana entre la cita, hablar con
Mia y la misión… no se si tendré tiempo y se lo prometí a tu hija.-le contesté.





-Amy, ven aquí conmigo, si no tienes tiempo Azahara lo
comprenderá.-me suplicó Mel.





Ciertamente no sabia si era buena manipuladora, o yo era muy
fácil de manipular, pero siempre se salía con la suya, con esa maldita pero
preciosa mirada que me dedicaba al pedirme las cosas.





-Si Azahara se enfada tú te encargaras de darle una
explicación. Le podrías decir que no me dejaste terminar de hacer la caseta porque…
Por qué ¿?-le pregunté acercándome a ella.





-Porque no me apetecia estar sola y quería que su mami guay
me diera mimitos.-me respondió abrazandome.





-No sabía que te gustaran tanto los mimitos de una madre
guay.-le sonreí correspondiendo al abrazo, tumbándonos en el suelo a
continuacion.





Ella me miró algo pensativa antes de apoyarse en mi
estomago.





-Ten cuidado mañana en la misión.-me susurró agarrando mi
mano.





Yo me erguí, quedándome sentada, y provocando que su cabeza
se moviera hasta mi regazo.





-No me pasará nada, todo irá a pedir de boca, piensa que voy
con Udham.-la intenté tranquilizar sin soltar su mano. Realmente parecía
preocupada.





-Udham ha venido de misiones con más de un tiro. Así que no
te fies.-me aconsejó, entrelazando los dedos de su mano con los mios.





-Todo irá bien y mañana para cuando te quieras dar cuenta
estaré aquí con la pequeña Celia y Udham.-le susurré besando su mejilla.





-Pobre niña, tendré que ayudarla a ponerse al día en sus
estudios para ingresarla de nuevo en el colegio.-suspiró Mel, realmente el tema
de la pequeña Celia también le preocupaba.





-Creo que primero nos deberíamos centrar en el estado
anímico de la niña, a saber lo que habrá pasado en su corta existencia…-suspiré
acariciando su mano con la mia.





La conversación se quedó ahí, cada una teníamos cosas en las
que pensar. Pero antes de que empezara a divagar, Mel habló.





-Sabes, cuando he acostado a Azahara y me he tumbado en la
cama, me he dado cuenta de que no me iba a dormir fácilmente y bajaba a la sala
de música. Te he visto por la ventana, y por eso he salido… te gustaría venir
conmigo ¿?-me preguntó.





Sala de música ¿? Esa casa estaba llena de sorpresas.





-Que tocas ¿?-le pregunté levantándome, sin soltarle la
mano, y ayudándole a levantarse.





-El piano de cola. Mia tiene muchísimos instrumentos en la
sala, pero la mayoría de las chicas no saben tocar.-me respondió comenzando a
caminar hacia la mansión.





-Tambien has aprendido por los libros ¿?-le pregunté
sacándole la lengua.





-No, iba a clases desde los 5 años. Cuando me secuestraron
me dirigía a clase.-me respondió bajando la mirada y abriendo la puerta caoba,
soltando mi mano suavemente.





Y la ganadora de meteduras de pata… Amy !!!





-Mel, lo siento, no quería… de verdad…-suspiré, era
imposible encontrar las palabras correctas ¿? Por que no podía disculparme sin
titubear ¿? Tan nerviosa me ponía el tema de su violación ¿? Pues sí, en
efecto, el tema de la violación era serio, y odiaba el echo de pensar que
existía gente tan podrida por dentro, capaz de raptar a una niña por
equivocación, violarla y tirarla. Odiaba no haber aparecido antes para ayudar a
Mel y odiaba tener que escuchar historias tan tristes como la de Mel, Lu,
Sharon… y las que me quedaban por oir.





-No te disculpes, ya sabes que no me importa hablar de ello,
y menos aun contigo.-me intentó sonreir, digo intentó porque era muy fácil
saber que esa sonrisa era falsa. Pero preferí pasar de ello, mirar hacia el
frente y seguirla hasta una puerta corredera dentro de “la sala de
entretenimiento”.





Una batería, un par de guitarras y bajos, un violin y un
piano de cola. La sala estaba pintada de blanco y había una pequeña mesita,
decorada con un jarron lleno de flores.





-Ven, siéntate a mi lado.-me dijo Mel, indicándome que me
sentara a su lado, justo frente a las teclas del piano.





Entonces comenzó a deslizar suavemente sus dedos por las
teclas. Con suavidad y ternura, como si estuviese tocando a su hija. Realmente
era un espectáculo maravilloso, y las notas se mezclaban unas con otras en un
armonioso y dulce ritmo.





-Que te parece ¿?-me preguntó una vez finalizada su
increíble demostración.





-Dios, creo que no encontraría las palabras adecuadas para
poder describir como tocas.-le susurré. Aun estaba extasiada. Nunca había visto
a nadie tocar el piano, y tampoco había oído a nadie tan talentoso como ella.





Ella ante mis palabras se sonrojó y negó con la cabeza.





-Tampoco soy tan buena.-me respondió.





-Sabes cual es tú problema ¿?-le pregunté sonriendo de medio
lado, a lo que ella negó con la cabeza.-Que te valoras poco. Eres una chica
guapa, con una hija genial, eres inteligente, simpatica, agradable y además
tocas el piano maravillosamente. Yo en tu lugar, fardaría un poco.-le comenté
sin borrar la sonrisa de la cara.





-Eres muy aduladora, tal vez demasiado.-me respondió bajando
su rostro, escondiendo sus preciosos ojos tras su flequillo.





Tenía que subir la autoestima de esa mujer. Era hermosa, y
Dios sabia que era irresistible, porque tenia el autoestima tan bajo ¿?





-No soy aduladora, soy realista. Realmente veo todas esas
cualidades en ti.-le dije agarrando su mentón y obligándola a mirarme.





-Estas provocando que cada vez me quede más prendida de
ti.-me susurró cerrando sus ojos y apoyando su frente en mi frente.





-Y que hay de malo en eso ¿?-le pregunté. Yo también me
sentía cada vez más enganchada a ella y a esa pequeña criatura llamada Azahara.





-Que a ti no te ata nada, puedes marcharte, puedes irte de
aquí de la noche a la mañana.-me dijo sin abrir los ojos.





-Te equivocas. Estas tú, y tu pequeño bicho. Además, ahora
también está Vero.-le aclaré.





-Me da mucho miedo que seas tú la que se equivoca y
desaparezcas. Que pase el tiempo, avancemos, y acabes aburriéndote de esto.-me
explicó. Acababa de abrir los ojos, dejándome ver como su mirada reflejaba
seriedad, mezclada con una pizca de tristeza.





-Nunca me aburriría de ti.-le susurré besándola, suavemente,
dejando que mis labios hicieran desaparecer todas las dudas de su mente.





Realmente había dicho “nunca me aburriría de ti “¿? Puff… me
estaba añoñando, Mel me hacia comportarme no solo como una idiota, sino también
como una anticuada, o tal vez no era Mel, sino… el amor.





-Eres tan dulce…-me susurró Mel sin separar demasiado nuestros
labios, continuando el beso, pero esta vez más profundamente, dejando que su
lengua explorase mi boca, mientras sus manos se entrelazaban tras mi cuello.





Sin poderlo remediar nuestras respiraciones comenzaron a
agitarse, mientras mis manos subían por su cintura, acariciando su espalda.





Tenia que para eso ya. Cuanto antes, antes de que la
situación fuera incontrolable. No es que fuera una pervertida y fuera a violar
a Mel, pero besaba tan condenadamente bien que temía dar un paso más de lo
permitido.





Cuando me dispuse a separarme, ella se acomodó, acercándose
más a mi, y haciendo que nuestros cuerpos estuvieran pegados. Comenzó a
acariciar mi pelo mientras seguía metida en el beso. Se separó escasos
centrimetros para acariciar mi nariz con la suya.





-Creo que deberíamos ir a dormir.-le sonreí interrumpiendo
nuestro momento.





Odiaba ser yo la que tuviera que detener eso, y la cara de
frustración de Mel me decía que no quería parar, pero… había que hacer
sacrificios, realmente quería que todo marchase bien, que lo superara
adecuadamente, no llegar más allá y que se arrepintiera cuando ya era demasiado
tarde.





-Tienes sueño ¿?-me preguntó con una ceja alzada.





-No, pero aun que sea para probar suerte, tal vez podamos
dormir un par de horas antes de tener que ir a por el regalo de Celia.-le
respondí intentando ponerme en pie, pero Mel me agarró la mano, detubiendome en
seco.





-Te importaría… dormir conmigo ¿?-me preguntó.





No pude evitar reir. Parecia una niña pequeña pidiendo un
caramelo minutos antes de la comida.





-Claro, pero con la condición de que me digas por qué.-le
respondí.





Bien, si iba a sufrir durmiendo a su lado, después de que me
besara tan acaloradamente, al menos, quería saber el porqué.





-Me siento protegida abrazandote, ayer… cuando dormimos
juntas… no tuve pesadillas.-suspiró poniéndose colorada.





-Tienes pesadillas ¿?-le pregunté en acto reflejo. Pensaba
que las pesadillas eran cosa de niños…





-Sí, algunas veces son más fuertes y otras veces son más
suaves… pero… ayer… no soñé nada, dormí realmente a gusto.-me sonrió.





-Y que tipo de pesadillas son ¿?-le pregunté. Sabia que tal
vez le dolería recordarlas, pero es que tenia tanta curiosidad…





-Pesadillas de mi pasado, suelo soñar…-no la iba a dejar
continuar, así que para silenciarla acaricié suavemente mis labios con los
suyos y agarré su mano, empujándola hacia fuera de la sala de música.





No creí necesario dejarle una nota a Vero, así que fuimos
directamente a su habitación. En cuanto entramos me fijé en Azahara, abrazada
al oso de peluche gigante, con respiración relajada y el dedo pulgar metido en
la boca.





-He intentado por todos los medios quitarle esa mania… pero
no hay manera.-me susurró Mel refiriéndose al pulgar metido en la boca.





-Con el tiempo seguro que deja de hacerlo.-le contesté.-Es
muy mona, igual que su madre.-le guiñé un ojo a Mel.





Mel me contestó con una risa a bajo volumen y empujándome
levemente sobre su cama. Me tumbé y ella me abrazó, pasando un brazo por mi
pecho y una pierna entrelazada entre las mias, con su cabeza apoyada en mi
hombro.





-Espero que tengas dulces sueños, yo estaré aquí velando tus
sueños.-le susurré al oído.





Ella levantó la cabeza, besándome cortamente, antes de
murmurar un “muchísimas gracias” y volverse a apoyar.





No pasaron más de circo minutos y Mel ya estaba dormida,
respirando relajadamente. Al poco, yo también me quedé dormida.





A la mañana siguiente, sentí una mano acariciando mi
mejilla.





-Mama, es injusto, porque no la despiertas como me
despiertas a mi ¿? Abriendo la persiana de golpe ¿?-oí protestar a Azahara.





-Bicho, no deberías darle malas ideas a tu madre.-hablé
abriendo los ojos de golpe, produciendo que madre e hija pegaran un pequeño
salto a causa del susto.





Cuando la pequeña se recuperó del susto me sacó la lengua y comenzó
a cambiarse.





Miré mi reloj, eras las 8 y media de la mañana, asique
tendríamos que darnos prisa.





-Será mejor que me valla a cambiar y ponerme algo de ropa,
nos vemos en la cocina.-les dije, primero besando la mejilla de la madre y
después la de la hija.





En cuanto salí de la habitación me percaté, que una vez más,
los pasillos estaban desiertos, la gente en aquella casa no era madrugadora.
Bajé hasta el primer piso y entré en mi cuarto. Vero estaba sentada en la cama,
mirando a la pared, y acariciándose la tripa.





-Donde has estado ¿?-me preguntó sonriendo.





-He dormido con Mel. Me lo pidió y no me pude negar.-le
contesté comenzando a quitarme el pijama.





-Pasó algo ¿?-me preguntó. Me daba la sensación que esa
pregunta la oiría muchas veces.





-Si por algo te refieres a si dormimos, la respuesta es
sí.-le contesté poniéndome unos pantalones.





-Aunque no pasara nada… tienes cara de felicidad.-me susurró
Vero.





-Oye… cambiando de tema.-Sí, en efecto, hablar de eso con
Vero… me hacia sentir muy incomoda, y teniendo en cuenta la pequeña charla de
la noche anterior… era mejor hablar sobre otra cosa.-Cuando tienes la siguiente
revisión ginecológica ¿?-le pregunté.





-En unos días. Me acompañaras ¿?-me preguntó.





-Claro, pero por favor, recuérdamelo, no me gustaría que se
me olvidara.-le sonreí.





-De acuerdo… oye y para desayunar ¿? Que hago ¿? Llamo a la
criada ¿?-me preguntó haciéndome señas para que escuchara su tripita, que
gruñía presa del hambre.





-Yo no soy tu criada… aunque te puedo dejar que me acompañes
hasta la cocina.-reí dándole la mano y ayudándola a levantarse. Poco a poco su
tripa iba creciendo y aumentaba la dificultad para moverse.





Caminamos hasta la cocina, Mel y Azahara ya estaban allí, al
igual que Mia. Mia y Vero se miraron por un instante, saltaban rayos de sus
ojos. Mia bajo la mirada, para mi sorpresa y habló.





-Amy, necesito hablar contigo en cuanto acabes la misión,
que no se te olvide.-me dijo.





-Yo te lo voy a recordar.-me dijo Vero sentándose al lado de
Azahara y preparándose un cacao.





Me senté al lado de Vero, agarrando una magdalena y
preparándome un café. Realmente no quería comerme la cabeza por la pequeña
charla con Mia, aunque parecía importante, y relacionada con Vero¿? Ahora me
tenia que concentrar en la misión.





-Huy ¿? Que haceis levantadas tan temprano ¿? Habiamos
quedado a las 10 verdad ¿?-me preguntó Udham entrando en la cocina y besando a
Mia.





-Sí, nos vamos a comprarle algun regalito a Celia, te
quieres venir ¿?-le pregunté.





-Sí, ve con ellas, yo tengo que hablar con
Veronica.-contestó Mia por ella.





Veronica ¿? Que formalidad, daba asta miedo… No, no iba a
pensar en ello, cuando volviera de la misión ya me preocuparía.





Me fijé que Udham miraba interrogante a Mia, y como si le
leyera la mente sonrió y asintió.





-Entonces date prisa abuela, sino no vamos a estar aquí a
las 10.-le metió prisa Azahara a Udham, haciendo que se bebiera el baso de café
de golpe.





-Esta niña hace que me siente vieja.-susurró Udham besando
nuevamente a Mia antes de caminar hasta la puerta y apoyarse en ella.





-Venga pues, estais tardando.-dijo Udham. Con esa cara de
recién levantada, era de esperar ese humor matutino.





Me levanté sin decir nada y despidiéndome de Mia y Vero con
la mano. Caminamos hasta el parquin y miré a Udham.





-Conduces tú o yo ¿?-le pregunté. Ella caminó hacia mi
coche, sin contestarme, subiéndose en el asiento del piloto.-Eh que haces ¿?
Este es mi coche.-le dije.





-Solo quiero probarlo, he visto que aun tienes el rayazo que
te hice en la carrera, llebaselo a Sharon, ella te lo arreglara.-me dijo Udham.






Bueno, no había nada de malo en que quisiera probar mi
coche. Así pues me senté en el asiento de atrás, junto a Mel y Azahara.





-Nunca me había sentado en la parte trasera de un coche.-reí
poniéndome el cinturón.





-Me das las llaves ¿?-me preguntó Udham.





-Ten, pero no conduzcas como una loca, no quiero que se raye
más de lo que está.-le advertí. Ella me ignoró completamente arrancando a toda
velocidad.





-Me encantan los porsch, pero definitivamente, las
modificaciones que le han hecho a este coche… son asombrosas.-murmuraba Udham
en su propio mundo.





-Conducir como una loca ¿? Y tú como conduces ¿?-me preguntó
riendo Mel.





-Como una persona impaciente y con prisa.-le respondí
sacándole la lengua.





-Prisa para ir a donde mami ¿?-me preguntó la inocente niña
que había dejado de mirar por la venta para mirarme.





-A donde quiera que valla, intento ir lo más rápido
posible.-reí.-Y dime bicho, que quieres por estar aquí ayudándonos ¿?-le
pregunté.





-Yo quiero una muñeca. Así la podré pasear, como si fuera un
bebé, como el bebé de Vero. Además se lo voy a dejar a Vero para que lo paseé
también, y así cuando tenga a su hijita sabrá como hacerlo.-me sonrió la niña.





-Entonces una muñeca con el mejor carrito para pasearla.-le dije
guiñándole un ojo.





-Repito que no hace…-ya sabia lo que iba a decir, que si no
hacia falta, que si estaba siendo demasiado buena con ella, que si tal y que si
cual.





-Shh disfruta de la cara de felicidad de tu hija, madre
estricta.-le advertí.





-Gracias por el consejo madre guay.-me contestó en un
susurró besando mi mejilla, pero cierta maniaca al volante tomó una curva
cerrada, muy cerrada, produciendo que el cuerpo de Mel se echara hacia mi,
quedándome sus labios a escasos centímetros de los mios.





-Vamos, besala ya, que sé que lo estas deseando.-rió
Udham.-Y tú… no puedes mirar.-le dijo a Azahara mirando por el retrovisor.





-Me vas a besar ¿?-me preguntó Mel.





-Bueno… si tú…-no me dejó acabar la frase, pues sus suaves y
delicados labios se posaron sobre los mios, besándome ligeramente y después,
simplemente se sentó de nuevo, acomodándose al lado de la ventanilla.





-Pues no sé porqué no puedo mirar, mama está muy feliz
porque le gusta cuando Amy le da besitos, no puede ser malo no ¿?-dijo la niña encogiendo
los hombros y mirando hacia Udham, luego miró hacia nosotras.-Aun que de mucho
asco.-continuó la pequeña haciendo un gesto de asco.





-Cuando seas mayor y les des besitos a tus novios, te
recordaré el día de hoy.-le dije a la niña, que puso cara de desigualdad y miró
por la ventanilla.





-Ya hemos llegado.-interrumpió Udham, frenando en seco.





Bajamos del coche y caminamos hasta la enorme tienda de
juguetes.





-Azahara, danos la mano a alguna, no queremos que te
pierdas.-le advirtió Mel a su pequeña. Ella agarró la mano de su “abuela”
Udham, pegando saltitos.





-Tienes alguna idea de lo que le vas a comprar a Celia ¿?-me
preguntó Udham subiendo a Azahara sobre sus brazos.





-No, sé que le gustan los dibujos animados, el patinaje, el
baloncesto y nadar.-respondí encogiendo los hombros.





La verdad es que no tenia ni la menor idea de que comprarle
a la niña.





-No te preocupes, seguro que le compres lo que le compres
estará bien.-me dijo Mel agarrándose de mi brazo.


CONTINUARÁ
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*Miya*
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    12/2/2010, 13:51

Nyaaaa... Me encanto!!
Muchas gracias por la conti!!
Estaba ansiosa por leerla! n.n


Por cierto... Me causo muchisima gracia, Amy pensando en coches, coches con Mel dentro...XD JAJAJAJA!!!
Esta genial!
Estare a la espera de la conti!
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    12/2/2010, 15:17

*-*bakaa has vuelto *-*


que buena conti!!!! *-*
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harukatenou
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    13/2/2010, 14:49

Conti conti contiiii Que bueno que ahora estes menos estresada a ver si publicas pronto.....
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Shikat
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    13/2/2010, 15:12

si genial!!! sisisisi publica prontiko!1 plis
q sta repadre!!la historia!! sobre too x el bicho m
ncanta esa bb
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bakablack
Ubicandose
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    13/2/2010, 17:15

Gracias por leer chicas ^^ espero que os guste la conti.

CONTINUA






-Tú que opinas ayudante ¿?-le pregunté a Azahara.





-Una muñeca. Así podríamos pasearla juntas.-me sonrió
Azahara girando la cabeza hacia mi.





-Entonces a por las muñecas.-dije guiñándole un ojo a la
pequeña.





Directamente fuimos a la sección de muñecas. Nunca en mi
vida había visto tantas muñecas y tan diferentes. Dios, había hasta una muñeca
que cagaba y meaba, incluso le tenias que preparar tú la comida. Incluso había
una que realmente parecía un bebe, gateaba, reia y lloraba.





Después de ver tanta muñeca, preferí dejarle a Azahara que
eligiera una muñeca, para evitar futuros mal entendidos, les compré la misma a
las dos. Un par de carritos-cuna y biberones y listo, ya estábamos de camino a
casa, para dejar a Mel y Azahara y poder ir a por la pequeña Celia.





-Tened cuidado, y evitad peligros innecesarios.-me susurró
Mel besando mi mejilla y bajando del coche. La pequeña besó el otro lado de mi
mejilla y después de despedirse de la “abuela” Udham, las dos entraron a la
mansión.





-Tenemos que cambiar de coche y equiparnos. Ponte el chaleco
anti balas, y trae una pistola.-me dijo Udham saliendo del coche.





Le hice caso y salí como alma que lleva el diablo hacia mi
habitación, me equipé y bajé de nuevo. Udham aun no estaba así que para
tranquilizarme me encendí un cigarrillo y comencé a fumar.





-Estas preparada ¿?-me preguntó Udham, mientras caminaba
hacia el Chevrolet.





-Sí.-me autocombencí tirando el cigarrillo y subiendo al
coche, llaves en mano.





Estaba muy asustada, pero realmente cómo se habría sentido
esa niña en los últimos dos años ¿? Merecia la pena arriesgar la vida por una
niña pequeña.





Arranqué y Udham encendió el GPS mientras yo derrapaba el
coche.





-Veamos graciosilla, es muy complicado encender un GPS
cuando alguien no para de tambalear el coche. Haber si eres capaz de subir el
coche sobre las dos ruedas de la izquierda utilizando el bordillo.-me retó
Udham agarrándose al asiento.





Sonreí mientras subia el coche al bordillo y guiraba de
golpe, haciendo que el coche se pusiera sobre las dos ruedas de mi lado. Las
puertas del garaje se abrieron y salimos sobre dos ruedas.





Udham estaba intentando distraerme para tranquilizarme…
realmente estaba funcionando y poco a poco comenzaba a relajarme.





-Ahora…-Udham se disponía a retarme de nuevo, pero una
llamada se lo impidió, puse el coche sobre todas sus ruedas y miré de reojo la
cara de Udham, que me miró y activó los altavoces del móvil.





-Realmente, donde os pensais que estais ¿? Esto no es una
carrera, ni una competición, teneis que salvar a una niña. Más os vale no hacer
más tonterías en el coche si no quereis ir a la siguiente misión en bicicleta,
y además con casco y rodilleras por si se os ocurre hacer más el tonto.-gritaba
Mia desde el otro lado.-A quedado claro ¿?-preguntó.





-Sí.-contestamos las dos asustadas y al compas.





-Pues buena suerte, seguro que os va genial. Cuidaros, os
quiero.-se despidió Mia cambiando el tono de voz completamente.





-Que miedo.-susurré.





-Es sobreprotectora.-me dijo Udham sonriendo.-Es porque
realmente le importamos más que nada en este mundo.





Le importábamos más que nada en este mundo ¿? Y realmente
tenia que pensar que esta mujer era una asesina ¿? La mujer que había ayudado a
Vero sin rechistar ¿? No tenia por qué haber acogido a Vero y aun así lo hizo…





Ninguna de las dos hablamos más en todo el camino, yo
pendiente del GPS y Udham preparando su arma.





Dios, esperaba con toda mi alma no tener que disparar a
nada, porque realmente sabia como funcionaba un arma, pero mi puntería no era
mi fuerte… Preferia tirar el arma a la cabeza del tio antes que dispararlo, al
menos tendría más oportunidades de darle.





Frené el coche cuando el GPS marcó que habíamos llegado al
destino seleccionado.





-Vamos a hacer lo siguiente, tocaremos la puerta, si sale la
niña la cogemos y nos largamos a toda leche, pero si sale el padre, yo me
encargo de el mientras tú buscas a la pequeña.-me dijo Udham. Su cara había
cambiado por completo. Su rostro era serio y frio, preparado para matar.





-De acuerdo, pero si tienes algun problema avisa, e iré en
tu ayuda.-le informé. Ella asintió y después de aparcar el coche las dos
salimos del coche.





La casa era bonita, pero el jardín estaba lleno de trastos y
malas hierbas, las ventanas sucias, y la casa era como si estuviese… apagada.





Tocamos la puerta, una vez, dos veces, tres veces… un hombre
nos abrió, ojeras marcaban su rostro, apestando a alcohol, su camiseta de
tiras, con ronchones de sudor, y la verdad es que necesitaba una ducha con
urgencia.





-Hola, somos vendedoras.-sonrió Udham. Dios, esa sonrisa
era… en efecto, irresistible. El hombre solo sonrió y puso cara de bobo.





-Y que vendeis ¿?-me preguntó a mi, repasándome con los ojos
de arriba abajo. Ese hombre me daba mucha grima.





-Vendemos gel de ducha.-le sonreí. Udham me miró y sonrió,
parecía haber pillado el chiste.





-Pues lo siento guapas, pero no quiero.-dijo el hombre
comenzando a cerrar la puerta, pero Udham se lo impidió poniendo el pie.





-La verdad es que ya nos lo imaginábamos.-rió.-Pero en
realidad no vendemos gel, sino que regalamos hostias.-dijo Udham abriendo la
puerta fuertemente con su mano, dándole al hombre en toda la cabeza.





-Malditas zorras, si lo que quereis es drogas o dinero no
tengo.-dijo el hombre desde el suelo, con las manos tapando su ensangrentada
ceja.





-Lo que queremos es algo mejor. Vamos Amy, yo me encargo de
esto.-dijo Udham comenzando a patear el abdomen del hombre.





No me entretuve más a mirarlos y comencé a caminar por
aquella casa. Parecia la casa del terror. La cocina, llena de platos sucios,
polvo, envases de comida precocinada abiertos, cucarachas… Pasé por el pasillo,
igual de sucio que el resto de la casa y comencé a abrir puertas. La primera
una habitación, todos los muebles tapados con sabanas, la segunda era el baño…
ojala no hubiera abierto aquella maldita puerta, todo lleno de moho, y en fin…
para que dar más detalles. La tercera era una especie de saloncillo, con una
cama redonda en el medio y toda la sabana llena de… uff pobre niña. Finalmente
en la cuarta encontré una pequeña cama, bacia, y una mesita.





Donde estaba la niña ¿? Entonces escuche sollozos… estaba en
la habitación.





-Celia, soy Amy. Vengo a ayudarte a salir de aquí. Pero no
puedo ayudarte si no me dices donde estás.-le dije a la niña.





-Eras amiga de mi mama ¿?-escuché que me preguntaba la
pequeña, estaba metida debajo de la mesa, agarrándose las rodillas. Realmente
estaba muy delgada, parecía más pequeña y llevaba una especie de camisón
manchado de sangre, semen, y mil guarradas más en las que prefería no pensar.





-No, pero me hubiera encantado concerla, he oído hablar
mucho de ella. Te quieres venir conmigo ¿?-le pregunté a la pequeña.





-Quieres tocarme como los papas ¿?-me preguntó tapándose su
zona intima con las dos manos.





A partir de ese día tendría pesadillas sin duda.





-No, no quiero tocarte, solo te quiero ayudar, y llevarte
con otra niña, y muchas chicas como yo, que solo te quieren ayudar, te daremos
comida, ropa nueva, y un regalito.-le guiñé un ojo a la niña.-Queremos alejarte
de esa bestia que tienes como padre.-finalicé.





Ella finalmente cedió y me dio la mano. Caminamos de vuelta
a la entrada. Udham seguía ensañándose con el hombre.





-Maldito cabrón de mierda, como se te ocurre a tu propia
hija mal nacido.-repetia una y otra vez pisándole y golpeándole reiteradamente
el pene, tenia todo el pantalón ensangrentado, y llacia en el suelo.





-Vamos Udham, está inconsciente, además la niña necesita un
baño y cambiarse la ropa.-le dije.





Udham apartó la mirada del mal nacido y miró a la pequeña.
Le acarició la mejilla y le agarró la mano que le quedaba libre.





Salimos corriendo y sin echar la vista atrás aceleré. La
pequeña estaba sobre el regazo de Udham ahora, con los ojos perdidos.





-Te encuentras bien Celia ¿?-le preguntó Udham. La niña no
le contestó, simplemente se acomodó sobre su pecho y aspiró el olor de Udham.





Udham me miró apenada.





No necesitaba más para saber que había que llegar cuanto
antes a casa, así que aceleré y en menos de 5 minutos ya estábamos allí. Salí
del coche para ayudar a Udham, parecía muy afectada por la situación.





-Ya me encargo yo de la pequeña.-le dije a Udham cogiendo a
Celia entre mis brazos.-Ahora sabes lo que vamos a hacer ¿?-le pregunté a la
pequeña alejándome hacia la mansión, ella negó con la cabeza. Udham seguía
allí, sin moverse del coche.





-Vamos a pegarnos una
ducha, luego si quieres comemos algo y te presento a una amiguita.-le sonreí.
La niña sonrió tímidamente.





En cuanto abrí la puerta Mia salió a recibirme.





-Y Udham ¿?-me preguntó preocupada.





-En el coche.-le contesté rápidamente subiendo las escaleras
hacia la habitación de Mel. Toqué la puerta antes de asomarme, Mel estaba sola,
así que entré con la niña entre mis brazos, no quería que Azahara viera a la
pobre Celia en aquel estado.





-Prestame algo de ropa de Azahara, para que se cambie la
niña.-le dije.





Ella dejó el libro sobre la mesilla y agarró una muda
limpia, pantalón, camiseta y zapatos para la niña.





-Creo que le irá bien, podríamos ir a comprarle ropa
después.-me dijo mel mirando a la niña con amor.





-Me acompañas ¿?-le pregunté. Realmente estaba siendo un
momento muy duro para mi, nunca había visto a alguien tan pequeño sufrir tanto,
y me estaba descomponiendo por dentro. Además el holor de aquella casa se me
había metido hasta el fondo, y cada vez tenia más arcadas.





Mel me asintió besando mi mejilla amorosamente. Ella sabía
de sobra que estaba apunto de llorar.





Subimos hasta las duchas y dejé a la niña en el suelo.





-Dúchate, nosotras te esperamos afuera.-le susurré a la
pequeña.





Ella me agarró la mano.





-No me dejéis sola, o el volverá.-me susurró aterrada la
niña.





-Está bien, nos quedaremos aquí. Sabes ducharte sola, o te
ayudamos ¿?-le pregunté.





-Yo sé sola.-me respondió metiéndose en uno de los cubículos
y quitándose la ropa.





-Frotate bien.-le dije antes de sentarme con Mel en los
bancos.





-Gracias a ti esa niña va a tener una vida mejor.-me susurró
Mel besando mi mejilla.





Ya no pude más. Comencé a llorar como una magdalena, delante
de Mel, y la niña, que aunque estuviera duchándose era consciente de todo.





No podía entender en que tipo de mundo injusto vivía como
para que hubiera gente así, que violaba a sus hijos,y los martirizaba de
aquella manera.





-Tranquila, ya está todo bien.-me susurró Mel limpiando mis
lagrimas y besándome suavemente, haciendo evaporar todas mis dudas, mis miedos.





-Gracias, realmente… Dios, esa casa parecía el infierno.-le
susurré comenzando a calmarme. No hubo más palabras entre nosotras, Mel se acercó
lo más que pudo y me agarro fuertemente la mano, sin soltármela ni por un
momento.





La niña no tardo en terminar de ducharse y vestirse. Luego
camino hacia nosotras.





-Ya esta.-susurró la niña tímidamente.





-Muy bien, ahora… quieres comer algo ¿?-le pregunté a Celia,
que asintió rítmicamente.-Esta bien, entonces iremos a la cocina a comer algo y
luego te daremos tu regalito.-sonreí cambiando la espresion de mi cara y
cargando a la niña sobre mi, dándole la mano a Mel a continuación.





Bajé las escaleras, en completo silencio. Realmente me seria
muy difícil hablar con una niña con tantos problemas… pero Mel sí que sabia
como tratar con ella, así que comenzó la conversación.





-Celia, un pajarito nos a dicho que te gusta nadar, y sabes
¿? Aquí hay una piscina enorme.-dijo Mel.





La cara de la niña se ilumino de inmediato y una timida,
pero hermosa sonrisa se formó en su rostro.





-Luego… podemos ir a jugar a la piscina ¿?-nos preguntó.





-Claro que sí, pero tendras que esperar a después de
comer.-le dijo Mel sonriente.





Entre tanto llegamos a la cocina. Senté a la niña sobre la
mesa y le preparé un cacao y Mel le dio un pastelillo.





-Gracias.-murmuró la niña entre bocado y bocado.





Entonces fue cuando Vero hizo su aparición en la cocina.





-Huy pero quien es esta niña tan guapa ¿?-preguntó Vero
caminando hacia la niña.





-Me llamo Celia.-sonrió la niña.





-Y yo que pensaba que me lo decias a mi.-protesté fingiendo
un puchero.





La niña comenzó a reir y Vero me dio un golpe en la nuca.





-Eso duele.-protesté de nuevo.





-Más te dolerá como no vayas a hablar con Mia. Ya estas
tardando.-me dijo Vero.





Se me había pasado por completo.





-Dadle el regalo a Celia.-le susurré a Mel besando su
mejilla, luego besé la de Vero y para acabar a la nueva pequeñaja.





Salí de la cocina lentamente, realmente me preocupaba el
tema de hablar con Mia. No sabia que tenían en común mi padre, Vero y Mia… o tal
vez Mia era la hermana de mi padre y por eso se hacia cargo de Vero ¿? No,
definitivamente no podía andar sacando congeturas precipitadas.





Antes de darme cuanta ya estaba frente a la puerta de la
habitación de Mia. Toqué antes de arrepentirme y salir corriendo.





-Pasa.-dijo una voz al otro lado.





Al pasar encontré una imagen muy tierna. Udham sentada en el
sofá y Mia tumbada, apoyando su cabeza en el regazo de su novia. En cuanto me
vieron Udham salió de la habitación como alma que lleva el diablo, dejándome
sola ante el peligro inminente.





Pero para mi sorpresa Mia se quedó callada, preparó dos
cafés y se encendió un cigarrillo, sentándose en una de las sillas. Todo en
completo silencio, así que decidí sentarme a su lado y encender un cigarrillo
también.





-De que me querías hablar ¿?-le pregunté, debía ser
importante, y yo tenia que ser valiente y afrontar lo que me tenia que decir.





-Te conté la historia de Sharon, Udham y Lu, pero nunca la
mia.-suspiró Mia tomando un sorvo de café.-Yo soy italiana, mi padre era jefe
de una mafia muy importante que tenia que ver con la compra venta de drogas,
algo muy parecido a lo que hago yo. Tubo problemas con la gente de este país,
así que tuvimos que venir de inmediato. Lo mataron a los dos días de llegar,
dejándome a mi madre y a mi completamente solas, en un Pais que no era el
nuestro, yo no tenia más de 6 años, así que no entendía muy bien lo que estaba
pasando. Al principio todo iba bien, vivíamos en un barrio algo marginal pero
eso no me impidió hacerme un par de amigos. Yo estaba ajena a todo lo que
pasaba en mi casa, no entendía porque tantos hombres venían a mi casa y se iban
al poco, pero tampoco me importaba, porque sabía que después de que se fuera el
hombre comeríamos como es debido.-Mia hizo ua pausa para coger una bocanada de
aire y soltarla en un suspiro.-Sí, mi madre era una prostituta, tal vez por eso quiera ayudar a las prostitutas de
todo el mundo, no lo sé. Pero bueno, la cosa es que me fui haciendo mayor, y
mis amigos también, así que teníamos que hacer algo para entretenernos, y nos
dio por los coches. Los dos cazurros y yo comenzamos a frecuentar el taller del
padre de uno de ellos y así fue como comenzamos a amar los coches y las
carreras. Al poco tiempo, cuando tenia 16 años me quedé embarazada de uno de
mis amigos.





Lo que me estaba contando era muy parecido a lo que me contó
Andres sobre ella, pero con una extepcion, Mia realmente se veía triste al
contar su vida pasada, por mucho que intentara aparentar desigualdad, sus ojos
reflejaban una verdad totalmente distinta. Yo pensaba que lo pasaba mal porque
mataron a mi padre cuando tenia 17 años, como habría sido si hubiera tenido 6
¿?





-La verdad es que fue un día de borrachera, no lo amaba,
pero sí a la criatura que llevaba dentro.-está vez suspiró pesadamente, tomó
otro sorvo de café, y sin mirarme, continuó.-Al decírselo a mi madre, ella… se
puso echa una furia y me dijo que me fuera de casa, que se encargara el padre
del niño de mi, mi madre estaba chapada a la antigua.-rió antes de continuar.-Entonces
fui a decírselo al padre de la criatura, él no tenia padres y vivía solo, en
cuanto llegué estaba con otra mujer, pero como ya te he dicho, no lo amaba y me
dio igual, hablé con él, y aceptó acogerme en su carabana. Todo fue muy bien,
bueno, con alguna que otra discursion, pero bien. El infierno comenzó cuando la
niña tenia 3 años. Él decía que su hija no iria al colegio, que él mismo le
enseñaría lo que tenia que saber de la vida. Yo le dije que me llevaría a la
niña y me acerqué a cojerla. No pude dar más de tres pasos, él sacó un revolver
y apunto a la niña a la cabeza. Dios, me sentí tan impotente…-Mia bajó la
mirada unos segundos, mientras un par de lagrimas se escapaban de sus ojos.-Me
dijo que la niña, o estaba con él o estaba con Dios y que me fuera. No tuve
otra opción que marcharme de allí. Volví a casa, le conté a mi madre lo que
había pasado y decidió que era hora de volver a Italia.-tomó otro sorbo de café
y se encendió otro cigarrillo.-Pero no dejaba de pensar en mi pequeña, en como estaría…
entonces saqué dinero, empece a dedicarme a ligar con viejos verdes, y gané
mucho dinero, además siempre me habían apasionado las carreras, así que decidí
comenzar a apostar en ellas, cuando conseguí dinero suficiente comencé mi
sueño… Ayudar a las pobres mujeres y volver a este país a buscar a mi
niña.-finalizó.





Definitivamente a Andrés no sé quien le habría pasado la
información sobre Mia, pero se le habían colado cosas importantes, y otras no
era 100 % correctas, como la muerte del marido de Udham.





-Y la encontraste ¿?-le pregunté. No sabia que tenia que ver
esa historia con mi padre y con Vero, pero al menos estaba aprendiendo cosas
sobre Mia.





-Esa niña eres tú.-me dijo





-Que ¿? O no, creo que te equivocas, mi madre era una
prostituta enganchada a las drogas que se fue con su chulo. Además, mi padre
cuido mucho de mi.-le respondí.





No, definitivamente no iba a aceptar que mi madre fuera Mia.
Habia odiado a mi madre desde los 10 años, y ahora que iba a hacer ¿? Llamar a
Mia mama ¿?





-Me merezco que lo niegues, pero te juro que hice todo lo
que pude. Te mandaba regalos y cartas, nunca recibiste ninguna ¿?-me preguntó.





-Sí que los recibia, en mis cumpleaños y navidades, pero
papa me dijo que era él el que me los compraba y me los mandaba.-le expliqué.
Ahora me sentía tan idiota… y yo quería vengar la muerte de un cabronazo así
¿?-Porqué no apareciste antes ¿?





-Cuando estaba tú padre, me daba miedo que te hiciera algo
por mi culpa. Si te habría disparado… no me lo hubiera perdonado en la vida.
Cuando me enteré de su muerte, fuimos Udham y yo a la carabana a buscarte y
estaba ardiendo. Casí se me sale el corazón por el pecho, pero Udham se fijó en
las marcas del suelo y la sabana tirada, así que me tranquilizó y entre las dos
nos pusimos a buscarte.-dijo Mia.





-Menuda mierda, joder.-grité, no sabia que hacer, en quien
creer.-Mi padre era un cabronazo y se tiene que morir para que me de cuenta
¿?-pregunté en alto, no esperando una respuesta, simplemente para sacarla de mi
organismo.





-Mira, yo no quiero que odies a tu padre, mirate, eres una
chica joven, guapa y genial, a hecho un buen trabajo contigo, y no quiero que
ahora que está muerto lo odies.-me explicó Mia.





-Mia, desde que supe que mi padre murió, busco venganza, y
ahora que hago ¿? Lo vengo ¿? Lo doy por perdido ¿?-le pregunté, estaba alzando
el tono de mi voz sin darme cuenta.





-No solo por tu padre, hazlo por David Reyes, y por todos
los cabecillas de equipos que han muerto, ellos se merecen descansar en paz y
yo no voy a permitir que me maten ahora que por fin puedo pasar tiempo
contigo.-me dijo tomando un sorbo de café.





-Vero también sabia que eras mi madre verdad ¿?-le pregunté.
Me sentía como la ultima idiota que se entera de todo el marrón cuando ya es
tarde.





-Sí, y Javi, el de tu antiguo equipo. En nuestro equipo solo
lo saben Udham, Sharon y Lu.-me contestó.





Bien, entonces estaba claro que Mia no tenia nada que ver
con la muerte de Reyes, por mucho video que hubiera, por que realmente ella
quería venganza también.





-Lo siento mucho Mia… pero necesito pensar.-le dije
levantándome y dirigiéndome hacia la puerta.





-Espera, me podrías llamar mama, aunque sea solo una vez
¿?-me suplicó.





Y ahora que iba a hacer ¿? No podía llamarla mama,
definitivamente no. Mi padre había manipulado mi mente para que pensara que mi
madre era una mala persona, y ahora aparece Mia, una de las personas más buenas
y amables que conocía y decía ser mi madre.





-Dame tiempo.-le susurré saliendo del cuarto.





En la puerta me encontré con Udham, que supuse que habría
estado poniendo la oreja tras la puerta. Directamente entró corriendo, sin
mirarme, para socorrer a su novia, a la que yo había roto el corazón.





Pero no me iba a sentir culpable, que quería ¿? Que la
llamase mama y le pidiera dinero para chuches ¿? Dios, ya era demasiado tarde,
y el echo de saber que mi madre estaba tan cerca y que nadie me había avisado
me enfurecía.





Salí a la puerta de la entrada y me prendí un cigarrillo,
esperando que el humo aclarase mis ideas. Por una parte Mia se merecía que la
llamase mama, pero por otra… no lograba entender como había desistido ante mi
padre tan fácilmente.





-Tú niñata.-escuché un grito a mi espalda.





Tenia que dejar de sentarme en las escaleras de la entrada,
siempre me acababan o insultando o pegando.





Me giré y vi a Udham, con lagrimas en los ojos. Estaba
llorando.





-Como te atreves ¿? –me preguntó.





No entendía absolutamente nada. No era su hija, así que por
mucho que fuera la novia de mi madre, no tenia por que meterse.





-Tú madre a dado todo por ti. Tiene tres valazos por tu
culpa, joder, casi muere por salvar tu culo y sacarte de aquella casa.-me
gritaba sin parar de llorar.-Yo he visto como lloraba por no poder ver a su
hija, yo he visto como te miraba desde la distancia sin poder acercarse a ti por
miedo a que te dispararan, yo he secado sus lagrimas cuando pensaba que
moriste. Como puedes ser tan egoísta ¿?-me preguntó sentándose a mi lado y
acercándose cada vez más a mi.





-Egoista ¿? Mira, cállate. Como te sentaría si trabajas en
una tienda y a los días te dice tu jefa que eres su hija ¿?-le pregunté.





Esa analogía era una gilipollez pero… fue lo primero que se
me ocurrió





-Que querías que hiciera ¿? Hola, soy Mia y te quiero
contratar como piloto, ah y por cierto, soy tu madre.-ironizó.





-No, pero al menos…-ella no me dejo continuar.





-Mira, la mujer que está ahí arriba te a ayudado más de lo
que te crees, le dio dinero a tu padre más de una vez para que te comprase ropa
y comida, al menos deberías agradecérselo, por qué si no fuera por Mia, tanto tú
como tu padre, estaríais muertos.-me gritó.





Udham había conseguido su objetivo, hacerme sentir como la
peor de las mierdas de este mundo. Me sentía avergonzada por haberme comportado
de ese modo con Mia, así que sin contestarla subí de nuevo hasta la habitación
de Mia.





La puerta estaba abierta, así que entre y la cerré después,
con cerrojo. No quería tener de fondo a Udham gritándome. En el saloncito no
había nadie y la puerta corredera estaba medio abierta, así que me asomé para
ver a Mia, tirada en la cama, llorando desconsoladamente.





Yo era la culpable de eso, yo lo había provocado.





-Mia… No, mama.-me auto corregí, ella giró la cabeza y se
limpió las lagrimas.-Lo siento, sé todo lo que has hecho por mi, pero es que de
golpe papa y tú habeis cambiado los papeles. Tenia a papa en un pedestal y a
ti, bueno, la versión de papa de ti en lo más bajo, y ahora, de golpe cambiais
los papeles… Y pensar que Andrés y Mónica me decían que tú eras la
asesina…-negué con la cabeza.





-Por eso entraste aquí ¿?-me preguntó Mia haciéndome un
gesto para que me sentara a su lado, y así lo hice.





-Sí, pero no te preocupes, ya sé que no teneis nada que
ver.-le intenté tranquilizar.





-Estoy muy orgullosa de que seas mi hija. Que estes con Mel
y su hija y que ayudes en las misiones… realmente tienes potencial para
continuar con todo esto.-dijo refiriéndose al equipo.





-Sabes… ahora entiendo muchas cosas.-reí.





Me fijé en los ojos de Mia, sin duda ese azul… era muy
parecido al mio.





-Que te ha hecho cambiar de humor tan rápidamente ¿?-me
preguntó.





-Mami ha bajado echa una furia gritándome y me he dado
cuenta de muchas cosas.-bromeé.- Por qué no me dijiste que papa te disparó
¿?-le pregunté poniendo el rostro serio.





-Bueno, realmente conseguí cogerte, pero no llegué al coche
por que me pegó tres tiros, me dijo que como volviera a tocarte o acercarme a
ti te mataria. Luego me tiró en un bosque, no muy lejos del camping de
carabanas. Pero… no quería que pensaras mal de tu padre.-me dijo.





Comenzaba a alegrarme de que mi padre muriera, por fin tenia
una madre orgullosa de mi, una verdadera madre, que cuidaba de mi y que sobre
todo me quería, aunque hacia 15 años que no me hablaba. Además ahora tenía una
verdadera familia.





-Entonces ahora… te llamo mama, Mia, jefa o como ¿?-le
pregunté riendo.





Sí, definitivamente comenzaba una nueva era para mi, el
saber que mi madre era una buena persona y poder conocerla mejor…





-Me gustaría que me llamaras mama.-rió sonrojándose.





Yo simplemente me acerqué a ella y besé su mejilla.





-Yo también estoy orgullosa de que seas mi madre.-le susurré
abrazandola.





Entonces se escuchó un golpe seco.





-Amy, como toques a Mia te juro que…-Udham había derribado
la puerta y gritaba presa de la rabia hasta vernos abrazadas.





-Mami, tú también quieres un abracito ¿?-le pregunté
riendo.-Me compraras una piruleta ¿?





No quería que Mia entristeciera, así que tomarlo a cachondeo
era la mejor opción.





-Primero abuela y ahora mami ¿? Madre mia, y eso con solo 26
años.-rió Udham cambiando de humor de golpe y tirándose sobre nosotras.





-Entonces tú tienes…-hice cuenta rápidamente.- 33 añazos
¿?-le dije a Mia intentando contener la risa.





-Tampoco soy tan mayor.-me contestó sacándome la lengua.





-Si supieras como…-Udham no continuó hablando porqué yo la
interrumpí.





-Creo que no quiero saber como tú y mi madre os lo
montais.-le dije negando con la cabeza.





-Hablando de montárnoslo… ahora que sabes que soy tu madre…
se quieres algun consejo de lo que sea… ya sabes que estoy aquí.-me sonrió Mia.





-Sobre todo… consejos sobre una jovencita llamada Mel.-rió
Udham.





Si se me hacia duro hablar con Vero… con Mia y Udham…
también lo era, pero al menos ellas conocían muy bien a Mel.





-Quiero a Mel, muchísimo.-comencé.





-Pero ¿?-me preguntó Udham sentándose con las piernas entrelazadas.





-Pero algunas veces no sé lo que quiere. Me dice que tiene
un problema con lo de su violación y de repente comienza a besarme como una
loca.-suspiré.- Y en esos momentos no sé si seguir o alejarme de ella o…





Udham comenzó a reir.





-Oye no te rias Udham, es serio.-le reproché.





-Ya nos imaginábamos que pasaría algo como esto. Veras, Mel
quiere hacer las cosas despacio, igual que tú, pero las hormonas tienen mucha
fuerza, y piensa que ella no había besado a nadie desde hace muchísimo tiempo.
De golpe apareces tú y le gusta como le besas y la vuelves loca…, algunas veces
simplemente se deja llevar, aunque luego se eche atrás. Lo entiendes ¿?-me
sonrió mi madre. Sí, ahora no solo tenia madre, sino que tenia una buena madre
que me aconsejaba.





-Eso… te lo ha dicho ella ¿?-le pregunté después de asentir
como respuesta a su pregunta final.





-Sí, y si me permites darte un consejo… habla con ella, esta
tarde la abuela Udham y la abuela Mia nos vamos a llevar a las dos pequeñas al
parque de atracciones, no vendremos a cenar, así que aprovechad, hablad y
pasároslo muy bien en vuestra cita.-me dijo Mia guiñándome un ojo.





-Cuando pensabas contarnos nuestro plan de tarde ¿? Yo
quería quedarme para…-la pobre Udham no pudo terminar la frase pues Mia la
interrumpió.





-Quieres dormir en el sofá ¿?-le preguntó, Udham negó con la
cabeza.-Pues esta tarde vas a pasar tiempo con tus nietas postizas, y te lo vas
a pasar muy bien. Ah y ahora que lo recuerdo, como volváis a hacer el tonto con
el coche en alguna misión… las dos vais a dormir en el sofá, seguro que Mel no
tiene ningún inconveniente en echarte al sofá también.-finalizó Mia con
expresión de enfado.





-Son unas aburridas.-me susurró Udham al oído.





-Te he oído.-le reprochó Mia.





Desde luego, esas dos formaban una pareja muy rara, pero a
la vez encantadora.





-Bueno, creo que me voy a ver como se las apaña Mel con las
crias.-me despedí con la mano antes de salir corriendo hasta el jardín trasero.





Allí estaban las dos niñas, sonriendo, y paseando a las
muñecas.





-Eh ! Mami, mami.-corrió Azahara hacia mi al verme.





-Que tal te lo pasas bicho ¿?-le pregunté abrazandola.





-Muy bien, Celia quería verte para darte un beso.-me sonrió
la niña haciéndole un gesto a Celia para que se acercara.





Celia se acercó y la cogí con mi otro brazo.





-Muchas gracias por el regalo, me lo estoy pasando muy bien
con Azahara.-me sonrió la niña abrazandome y dándome un beso en la mejilla.





-Ahora vamos a ser mejores amigas, a que si Celia ¿?-le dijo
Azahara a la otra niña, que asintió firmemente.





-Que bien, y vais a jugar mucho ¿?-les pregunté.





-Sí, a papas y a mamas.-me dijo Celia.





-Tú no quieres jugar ¿?-me preguntó Azahara.





-No, creo que será mejor que me valla con tu madre.-reí ante
la oferta de la niña.





-Pues tú te lo pierdes, te íbamos a dejar ser el
perrito.-rió Azahara bajándose de un salto de entre mis brazos y ayudando a su,
ahora mejor amiga Celia, a saltar también.





Luego me sacó la lengua y comenzó a correr hacia las muñecas
otra vez.





Entonces escuche una risa, y vi a Mel, apollada en la pared
sonriendo.





-De que te ries tú ¿?-le pregunté.





-De que eres el perrito.-siguió riendo.-Tranquila, a mi me
han ofrecido ser el gato.





Entonces fue mi turno para reir.





-Yo pensaba que me ofrecerían el puesto de mama o
papa.-negué con la cabeza, fingiendo decepcion.





-No, Celia es la mama y Azahara el papa, y han tenido
gemelos.-rió Mel abrazandome.-Bueno, y que tal la charla ¿?-me preguntó
apoyándose en mi hombro.





-Mia es mi madre.-le dije cortamente.





-Que ¿?-me miró con sorpresa, pero a los 5 segundos me miró
con felicidad.-Que bien ! me alegro por las dos, por fin Mia a encontrado a su
hija.-rió.-Por lo que decía sobre su hija… ya me imaginaba que fueras tú.-por
un momento pareció recapacitar y me miró con seriedad.-Y tú… como te lo has
tomado ¿?-me preguntó sentándose en la hierba, haciéndome un gesto para que
hiciera lo mismo. Me senté a su lado y me apoyé sobre su regazo.





-Al principio mal, pensaba que mi madre era una YLS
drogadicta que se había escapado con su chulo, y de golpe me entero que es
ella, y que mi padre me mintió… pues imagínate, pero al final, bueno, está bien
tener una madre.-le expliqué.





Ella comenzó a acariciarme la mejilla, y me besó, suave y
delicadamente, dejando que nuestros labios se dieran mimitos.





-Mia se merece tener una hija como tú.-me susurró.





-Hombre parejita… tomad.-dijo Lu apareciendo de la nada,
dándole un papel a Mel, luego caminó hacia las niñas, supongo que para
presentarse a Celia.





-Que pone ¿?-le pregunté a mel, que tenia una sonrisa de
oreja a oreja.





-Esta noche fiesta de la pintura.-rió, ante mi cara de
idiota, me dio la explicación.-Casi todas las noches las chicas organizan
cosas, la mayoría de veces suele ser Lu. La fiesta de la pintura consiste en
pintura que brilla con la luz alógena, así que te dan un bote de pintura, te
pones el biquini y te pintas o pintas a tu pareja de baile.-me sonrió
mordiéndose en labio inferior.
CONTINUARÁ...
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    13/2/2010, 19:35

kawaai contiii ^^ no seas mala axDDD
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harukatenou
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    13/2/2010, 20:30

OMFG Mia la madre de la chica por dios casi me cai de la silla... Ne ne conti pronto no seas malita quiero ver esa fiesta de pintura jajajajaa
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*Miya*
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    13/2/2010, 20:47

A mi tambien me ha tomado por sorpresa, nunca imagine que Mia fuera la madre!!!
Espero no te demores en subir la conti, ya quiero seguir leyendo!
=D
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    13/2/2010, 21:21

fiesta en bikini mas pintura *¬*

kiero ir !!!


diosh baka estuvo buenisima la conti *-*
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    14/2/2010, 18:25

Jejejej Gracias ^^ espero que os guste la siguiente conti

CONTINUA






Habia llegado a la conclusión de que Dios todo poderoso me
odiaba. Yo tenia que hablar sobre sexo y preliminares con Mel y ahora fiesta de
la pinturita con biquini ¿? Tenia que ser una YLS broma.





-Entonces… está noche no tenemos cita ¿?-le pregunté con
miedo a Mel.





No quería ir a esa fiesta, además no sabia bailar.





-Sí que hay cita, pero podríamos modificarla. Mira, después
de cenar vamos a dar el paseo romantico, tomamos algo y luego volvemos y
bailamos.-me sonrió guiñándome un ojo.-Que te parece ¿?-me preguntó.





-No sé bailar.-encogí los hombros.





-De eso no te preocupes, yo te enseñaré.-me susurró besándome
de nuevo.





Porqué a mi ¿? Porqué ese dia ¿? No había días para hacer la
fiestecilla de la pintura ¿? Maldita Lu… Aunque como iríamos a pasear antes…
tal vez podría hablar con ella sobre eso al ir al paseo.





-A comer !!!-se escuchó un grito.





Lu le había dado las manos a Azahara y Celia y se las
llevaba hacia la cocina.





-Tendremos que ir no ¿?-me preguntó Mel levantándose y
ofreciéndome su mano para levantarme con ella.





Fuimos a la cocina directas, allí en la larga mesa estaban
todas sentadas. Vero se sentó al lado de Mel, al otro lado de Mel la parejita
de bichos y yo al lado de Celia, mientras al otro lado se sentó Lu.





-Vais a venir a la fiesta ¿?- me preguntó.





-Sí.-le respondí comenzando a comer.





-No te veo muy ilusionada.-rió la cabrona de ella.





-Me gustaría verte a ti, pintando a Sharon y bailando
pegaditas, sabiendo que te tienes que controlar.-le susurré con fastidio.





-No te preocupes, Sharon y yo estamos en esos días del mes…
ya sabes, la dama de rojo nos a hecho una visita, la dama naturaleza, la
menstruaccion, la…-no me podía creer que Lu estuviera dándome sinónimos, ni que
fuera un padre soltero esplicandole a su hija.





-Ya te he entendido.-suspiré.-Pero la verdad es que no tengo
muchas ganas.-continué comiendo.





-Seguro que te lo pasas bien, además… habrá muchas otras
fiestas, eso te lo aseguro.-rió Lu.-Ah, casi se me olvida, está tarde tienes
que entrenar, toca puntería, y mañana te toca entrenarte con Udham.-me dijo
comiendo también.





-Despues de entrenar recuerda que tenemos que acabar la
cabaña del árbol para las niñas.-me dijo Sharon, que estaba al otro lado de Lu.





Era cosa mia o parecía una criada ¿?





-Tú tranquila cielo, yo te la mandaré.-le susurró comenzando
a besarla.





Preferí apartar la vista y mirar hacia Celia, que comia
tranquilamente.





-Te gusta este sitio ¿?-le pregunté.





-Sí, todas me cuidan mucho y nadie me toca ni me pega.-me
sonrió la niña.





Me tensé al oir la frase de la pequeña. Ocho años y había
sufrido muchísimo más que todas las niñas de su edad juntas. A una niña de su
edad lo único que le tendría que preocupar era la obra del parque, o tal vez
los dibujos animados que darían esa tarde… no el que su padre entrara borracho
a pegarla y violarla…





-Claro que no. Además nos lo vamos a pasar muy bien, nos
vamos a bañar en la piscina, y mañana, después de dejar a Azahara en el
colegio, nos vamos a ir de tiendas, que te parece ¿?-le pregunté a la niña.





-Sí y me podré comprar un vestidito ¿?-me preguntó. Yo solo
asentí y le despeiné un poco.





Ya no hubo muchas más conversaciones durante la comida,
hacia hambre, y como dice el dicho, oveja que bala, bocado que pierde.





Cuando acabó la comida, Mia se puso en pie.





-Chicas, esta tarde, a las cinco en punto, nos vamos a ir al
parque de atracciones, las chicas que quieran ir que levanten la mano.-dijo
Mia.





Para mi sorpresa muchas chicas levantaron la mano, incluso
Vero. Así que nos quedaríamos solas, Sharon, Lu, Mel, la joven parejita de
Patri y Alicia, y yo.





-Bien, pues entonces hasta las cinco. Y una cosa más, en vez
de que limpien todo el rato las mismas, hemos hecho un tablón, donde especifica
el turno de cada una de vosotras, para limpiar los platos, limpiar la ropa y
etc. Todas nuestras habitaciones tienen una tarea diferente por día, irá por
parejas, a estepción de Vero, que al estar embarazada, es mejor que no haga
esfuerzos.-finalizó Mia.





Vi como Vero hacia amago de protestar, pero fue silenciada
por una mirada de Mia.





-Entonces vamos a la piscina ¿?-preguntó Azahara bajándose
de la silla de un salto.





-Pero yo no tengo bañador.-le contestó Celia.





-Yo te dejaré uno, como mi mama le deja a mami.-rió la niña,
mirando mi cara.





-Te bañaras con ellas ¿?-me preguntó Mel.





-Sí, no tengo entrenamiento hasta nuevo aviso, así que… creo
que sí.-le respondí.





-Bien, entonces voy a ayudar a Azahara y Celia, nos vemos en
la piscina.-me dijo Mel besando mi mejilla y caminando detrás de las dos
bichos.





Me levanté y caminé hasta mi habitación, buscando un biquini
en mi maleta.





De golpe sentí una mano en mi hombro, me giré bruscamente
debido al susto, y era Vero.





-Siento no haberte dicho que Mia era tu madre antes, pero…
yo no era quien para decírtelo.-me dijo sentándose sobre mi cama.





-Me he enterado de muchas cosas sobre mi padre.-le dije con
tono triste.





-Ya me lo imagino, pero te juro, que conmigo no era así.-me
informó Vero.





No sabia si creer a Vero, o pensar que el amor era cegador,
y mi padre tal vez la había manipulado para conseguir otro niño o niña al que
poder manipular a sus anchas.





-De todos modos da igual, ya está muerto, así que ahora, me
voy a concentrar menos en la venganza y más en disfrutar de la vida.-le dije
mientras acababa de ponerme el biquini. Pero una pregunta rondaba una y otra
vez mi cabeza.-Oye… en el equipo de Toño… quienes saben que soy hija de Mia ¿?





-Lo sabemos Javi y yo.-me respondió.





Menos mal, no quería que lo supiera Mónica, y tampoco su
padre. Primero echar a Vero y luego hablar sobre su plan… todo eso me holia muy
mal.





-Mami!-gritó Azahara desde el otro lado de la puerta.





-Bueno, te quieres venir a la piscina ¿?-le pregunté a Vero.
Ella asintió y me ofreció su mano, para que la ayudara a levantarse de la cama.






Las dos salimos de la habitación para ver a las dos
pequeñajas agarradas de la mano y a Mel con un par de libros entre las manos.





-Me dejaras uno para leer ¿?-le preguntó Vero a Mel mientras
bajábamos las escaleras hacia la piscina.





-Claro…-no pude seguir la conversación, pues las nniñas,
literalmente me arrastraron hacia la piscina y me tiraron.





-Joder, está conjelada.-grité.





-Amy, esa boca.-me regaño Mel.





-Lo siento, pero es que está muy fría, mira.-dije mientras
le salpicaba.





-Joder.-gritó.





Vero intentó disimular su risa de manera frustrada, y yo
simplemente sonreí a Mel con una de mis más angelicales sonrisas. Pero no tuvo
efecto, pues como respuesta obtuve una mirada de advertencia que decía “Ya me
las pagaras”.





-Hey, hay sitio para dos más ¿?-preguntó Patri mientras se
metia despacito a la piscina, igual que las niñas.





-Así podremos jugar a algo todas juntas.-gritó Azahara.





-Cuidado que voy.-gritó Alicia, a la que vi tarde, y para
cuando quise girarme hacia el grito solo vi una ola tragándome hacia el fondo
de la piscina. Cuando logré salir, tosiendo como un señor de 70 años que lleva
60 años de su vida fumando, Alicia me miró asustada.-Estás bien ¿? Lo siento,
no pretendía ahogarte.-me sonrió.





-Mama, hazle el boca a boca, seguro que se le pasa.-dijo
Azahara.





-Estoy bien.-dije cogiendo una bocanada de aire. Aun así Mel
se acercó al borde de la piscina donde estaba yo apoyada, con una sonrisa
juguetona en su rostro.





-Estas segura de que estas bien ¿?-me preguntó sonriendo de
manera endemoniadamente hermosa.





Nunca hbaia visto el lado jugueton de Mel, y si mi instinto
no fallaba… eso significaba que estaba cogiendo confianza conmigo. Así que
ahora me tocaba ser juguetona también.





Me giré para poder mirarla. Vale, no fui inteligente, pues
vi unas suaves y bien torneadas piernas, seguí subiendo mi mirada, para ver una
falda vaquera, luego un abdomen liso y hermoso, unos pechos que se veian
deliciosos y para finalizar su rostro, simplemente bello.





-No.-le dije cortamente. Preferí no hablar mucho más, pues
lo más probable era que diría alguna tontería, todas se reirían y yo quedaría
mal, muy mal.





Ella me contestó agachándose un poco y besándome, tal
deliciosamente… No, me tenia que concentrar, así que levanté mis manos
agarrando sus caderas y tirándola a la piscina.





No tardó en salir a la superficie y hacerme una suave
aguadilla.





-Sabes que ya te debo dos ¿?-me preguntó acercándose
peligrosamente a mi.





-Lo he hecho porque así, podemos jugar todas, somos pares,
podemos echar un partido de volleyball.-le sonreí.





Tal vez se había olvidado de que estábamos en una piscina
con su hija ¿? Y otra niña pequeña ¿? Y dos adolescentes ¿? Y una embarazada ¿?





-Te libras porque me gusta el volley.-me dijo guiándome un
ojo y alejándose hasta su hija.





Escuché unas risillas, para girarme y ver a Lu, tumbada
donde antes estaba Mel, riendo con Vero.





-No seais capullas.-les dije indignada.





-Nosotras ¿?-dijeron las dos al unisono riendo sin parar.





Preferí alejarme de allí y nadar hasta las niñas, Patri,
Alicia y Mel. Entonces comenzamos a jugar al vóley, para mi suerte, Mel iba en
mi equipo, así que no temia que se me fuera la mirada de la pelota hasta cierta
camiseta mojada y bien pegada. Pasamos una hora larga jugando al vóley, por
cierto, nunca, y repito, nunca volveré a jugar al vóley con dos adolescentes de
15 años y un par de niñas. Perdimos, y por mucho, hasta que tuve la escusa
perfecta para alejarme de allí.





-Hey, Amy, el entrenamiento.-me gritó Lu.





-Lo siento chicas.-dije mientras nadaba hacia la orilla.-Ah
y Mel, cambiate, no quiero que te resfríes antes de nuestra cita.-le sonreí
guiñándole un ojo.





-Ven aquí.-me dijo Lu. Caminó por el jardín largo rato,
hasta llegar a una zona algo apartada. Habia lo que parecía un espantapájaros,
con una diana colgando de su cuello.-Veamos, no necesitas cambiarte, solo
necesitas esto.-me dijo Lu alargándome una pistola.-Comenzaras con 5 metros,
cada vez que des en el centro daras un paso atrás, si le das a la diana, pero
no en el centro, te quedaras quieta, y si ni siquiera rozas la diana será un
paso hacia delante. Tienes que llegar hasta los 30 metros, así que comienza.-me
dijo cogiendo una tumbona y sentándose no muy alejada de mi, con unas gafas de
sol.-Si haces trampa me enteraré, así que ten cuidado o te tendré aquí hasta
mañana.-me advirtió.





Suspiré comenzando a disparar. Parecia fácil, pero era
complicado darle al centro.





-Sube un poco más la pistola, y concentrate, piensa que es
tu peor enemigo el que está ahí, o no, mejor aun, piensa que es un asesino
psicópata, que después de matar a Mel, y las dos niñitas viene a por ti.-me
dijo Lu.





Por un momento me lo imaginé, y un odio irrefrenable se
apoderó de mi, seguí los consejos de Lu y subí un poco más el arma y comencé a
disparar, en el centro, dando pasos hacia atrás. Hasta llegar a 19 metros.
Estaba demasiado lejos y por mucho que me concentrara no podría llegar a rozar si
quiera la jodida diana.





-No pienses que no podras. Todo está aquí.-dijo Lu señalando
su cabeza.-Tienes que visualizar el objetivo, imaginar que no existe nada más
que eso.





-Pero yo en realidad no quiero disparar a nadie.-protesté.
No quería ser una asesina, ni una mala persona. Además, había miles de maneras
de defenderse, porque había que utilizar armas ¿?





-Es cuestión de protección, piensa que lidiamos con mafias,
con la escoria de la sociedad, y con muchos asesinos profesionales. Creeme,
algun día acabaras agradeciendo que te haya entrenado.-me respondió Lu.-Ahora
sigue, solo llevas media hora y quiero que sigas hasta que no sientas el dedo
índice.-continuó.





No tenia ni idea de que me observaba, a saber que estaría
pasando por esa mente malvada… seguro que alguna broma pesada…





-A que esperas ¿?-preguntó Lu bajándose algo las gafas.





Moví violentamente la cabeza para dejar de preguntarme en
que estaba pensando Lu y comencé a disparar. Pasos para adelante, pasos para
atrás… parecía estar bailando en vez de disparando. Mi record, 26 metros. No
pude superar los 26 y llegar a los 30. Tenia la vista cansada, me dolia el
brazo y el dedo y estaba francamente cansada. Pero no podía estar cansada…
ahora tocaba terminar la cabaña…





-Creo que ya vale por hoy, no es que vallas a utilizar mucho
el brazo, porque no vas a hacer nada con mel esta noche, pero aun así, no te
quiero lesionar, o se enfadaran conmigo.-rió Lu.





Eso era un golpe bajo… Agarré el arma y me acerqué a ella.





-Esto no tiene bolitas de pintura… quieres que te haga un
agujero más ¿?-le pregunté seria.





-Hey, no te pongas así, aunque es una buena frase para que
le digas a los malos.-comenzó a reírse, luego se calmó y continuó.-Bueno
también aprovechaba para recordarte que si metes la pata con Mel… aun que seas
hija de Mia… te caerá una buena.-finalizó.





-Sabes ¿? Estoy hasta los ovarios de que todas me digáis lo
mismo. Limpiate las putas orejas y escucha. Quiero a Mel y no le voy a hacer
daño, o al menos no intencionadamente, así que me da igual que me amenaces,
porque no me das miedo, y me estas artando.-le grité tirando el arma al suelo.





-No te pongas así, ella es nuestra pequeñaja y a las
pequeñajas desprotegidas se les ayuda. Sabemos que no le vas a hacer daño,
porque yo en tu lugar ya me habría pasado con ella y me habría mandado a tomar
por culo, pero aun así, me sale la vena maternal con ella de acuerdo ¿?-suspiró
pesadamente antes de continuar.-Ya lo he dicho, ya está, estas contenta ¿?





-Bueno… la verdad… es que sí.-comencé a reirme.





La verdad es que nunca, nunca, y repito nunca me habría
imaginado que Lu, la Lu sexy y vacilona, tendría instinto maternal, y menos aun
con una chica de 19 años.





-Me dan ganas de coger tu pistola y acribillarte a
balazos.-me gritó comenzando a levantarse.





-Pero no lo haras.-le sonreí.





-Sí, tienes razón, no lo haré, pero que conste que es porqué
ayudarás a Sharon con la cabaña.-suspiró pegándome un fuerte golpe en el hombro
y caminando hacia el árbol donde estaba la cabaña.





Sharon estaba allí, con una mascarilla y un espray en la
mano, pintando las paredes que yo tenia que colocar en la estructura base de la
cabaña de las niñas.





Lu me hizo un gesto de silencio mientras se acercaba a
Sharon por la espalda, y nada más tocarla, Sharon se dio media vuelta, la
agarro de la mano y le hizo una llave, dejando tendida en el suelo a la pobre
Lu.





No pude evitar comenzar a reir como una loca, realmente,
ahora, sí podía decir que estaba viviendo una vida medianamente normal. Reia,
me preocupaba, tenia amigas, me gustaba una chica…





-Lo siento, lo siento… mi amor.-se lamentó Sharon
acariciando la mejilla de Lu.





-No pasa nada, estoy bien, la culpa a sido mia.-rió Lu
echándome una mirada asesina.-Aquí te la dejo. Si no trabaja… avísame. Ja, ja,
ja.-comenzó a reir como una maniaca Lu caminando hacia la mansión.





-Y Mel donde está ¿?-pregunté. No había visto a Mel desde
que comenzó el entrenamiento y la verdad es que… la echaba en falta, no sé…
quería que estuviera conmigo, simplemente con poder mirarla me bastaba…





-Está haciendo el traslado de habitaciones.-sonrió Sharon
enseñándome la estructura de la cabaña. La había pintado de rosa, con unas
calaveras y flores. La pintura era muy parecida a la bici de Azahara.-Que te
parece ¿?





-Muy… a tu estilo.-reí.-Pero es muy bonito, yo creo que les
gustará.





-Bien, pues entonces, ya sabes, súbete al árbol y a
trabajar.-me dijo Sharon.





Me subí de un salto y agarré con fuerza una de las paredes
construidas y pintadas por Sharon, atornillándola siguiendo los consejos de
Sharon. Que si un clavo más, que si con más fuerza, que si más en el centro…





Gracias a los dioses, no tardamos demasiado y en cuanto
acabé me tiré en el suelo de la cabaña. Gracias a los dibujos, la cabaña tenia
un toque acogedor y era más espaciosa de lo que en un principio parecía.





Escuché como Sharon subía y se metia dentro.





-Oye… tú no tenias fobia a las alturas ¿?-le pregunté
girando mi cabeza levemente para mirarla.





-Sí, pero confio en ti y sé que la cabaña no se caerá.-reia.





-Se está muy bien aquí, creo que me cambiaré de habitación y
me trasladaré aquí.-le dije mientras me movia para quedarme boca abajo,
apoyándome sobre mi brazo.





-No creo que a Mel le gustará la idea.-me respondió Sharon
guiñándome un ojo.





Cerré mis ojos y procedí a analizar la frase de Sharon. Sí,
todas estaban pendientes de Mel, y por consiguiente también de nuestra
relación. Relacion ¿? Ni si quiera sabia si era una relación… Bueno… a partir
de esa noche lo seria. Una cita… esa significaba algo, no ¿?





-Puedo unirme ¿?-preguntó Mel asomandose por la pequeña
puerta de la cabaña.





-Sí, aunque… tampoco te pienses que estamos conversando
mucho, aquí tu amada, es igual de seria y callada que su madre.-le contestó
Sharon. Despues riendo las dos.





-Venia a avisaros que Lu ha pensado que seria bueno hacer
una barbacoa, ya que solo somos seis… así que nos tocará bajar y
ayudarla.-sonrió Mel.





-De acuerdo, ya has terminado de hacer el cambio de
habitación ¿?-le pregunté, abriendo un ojo.





-Sí, todas mis cosas están bien colocadas en nuestra habitación.-me
respondió.





Nuestra… sin ninguna duda esa palabra sonaba muy bien, tan
bien que no costaba hacerse a ella y era fácil echarla en falta.





Mel caminó por la cabaña hasta tumbarse a mi lado y apoyarse
en mi hombro, acariciando mi abdomen con su mano.





-Bueno, chiquitas, os dejo solitas para que juguéis.-rió
Sharon.-No tardeis en bajar.-nos advirtió saliendo de la cabaña.





-Tengo muchas ganas de salir contigo esta noche.-sonrió mel
escondiendo su rostro en mi cuello.





-Y yo.-le respondí.





Tal vez era un buen momento para hablar sobre la noche del
piano ¿?





-Oye Mel… me gustaria hablar contigo.-le dijo poniéndome
colorada, no lo podía evitar, simplemente el tema me incomodaba, más aun con
Mel.





Como se lo diría ¿? Bueno Mel… me pones cachonda ¿? Dios,
era extremadamente vergonzoso.





Mel parecía preocupada, ahora me estaba mirando,
directamente a los ojos, había metido su mano detrás de mi cuello,
acariciándome lentamente, mientras su otra mano seguía en mi abdomen.





-Ya sé lo que me quieres decir.-suspiró separándose de
mi.-Te has cansado verdad ¿?-no me dejó responderle pues continuó.-No me
extraña. Lo siento, siento que me violaran, y siento no poder darte todo lo que
quieres…-no pudo continuar pues se ahogaba con su propio llanto.





-Mel. Mel mirame.-alcé algo la voz, agarrando su mentón y
abligandola a mirarme.-Te estas equivocando. Soy yo la que siente que note va a
poder dar lo que quieres.-suspiré.-Me da mucho miedo que… si pasa lo mismo que
ayer en la sala de música… no pueda pararlo y… luego… te enfades
conmigo.-finalicé sin dejar de mirar sus preciosos ojos verdes.





Mel poco a poco comenzó a calmarse y se aferró a mi,
produciendo que las dos nos caieramos, ella sobre mi.





-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, junto a
Azahara.-me susurró al oído.-Como quieres que me enfade contigo ¿?-me preguntó
besándome, dejando que nuestros labios se encontraran una vez más,
acariciándose entre ellos, dándose amor, mientras mis manos, se quedaban
estaticas en sus caderas y las suyas exploraban mi cuerpo, subiendo lentamente
desde mi abdomen por dentro de mi camiseta.





No era justo que solo me acariciara ella, yo también quería
explorar su piel, pero no podía, me temblaban las manos, me sentía… aterrada.





-Escuchame… creo que deberíamos parar.-le dije cuando
finalizamos el beso por escasez de aire.





-No, escuchame tú. Si exploro lo superaré, sino no.-me
susurró con la respiración agitada, mordiéndome el lóbulo de la oreja.





No pude reprimir un pequeño quejido, que sin querer se
convirtió en gemido.





-Chicas que… uau.-gritó Patri asomandose.





-Que pasa ¿?-preguntó la voz de Alicia desde debajo de la
cabaña.





-No, nada.-dijo bajando la mirada y poniéndose
colorada.-Chicas… deberíais bajar ya, Lu está comenzando a preparar las
cosas.-nos susurró bajando de nuevo del árbol.





Desde que Patri había interrumpido nuestra “sesión” de
reabilitacion no había parado de observar el cuello de Mel, se me hacia tan
apetecible… así que cuendo la jovencita desapareció le pegué un leve mordisco.
Ella contestó con un pequeño suspiro y me besó de nuevo, poniéndose en pie a
continuación.





-Vamos, antes de que Lu se piense que estamos haciendo cosas
guarrillas en la cabaña.-rió Mel bajando del árbol.


CONTINUARÁ...

////////////////////////////////////

Muchisimas gracias por leer
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harukatenou
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    14/2/2010, 22:58

Como lo dejas alli? snif snif conti prontito esta buenisma
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    14/2/2010, 23:38

por diosh deberia empalarte por dejarla ahi x.x


moooo
conti conti!!!!
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    15/2/2010, 08:40

waaa conti conti xDD
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feli
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    15/2/2010, 09:26

como lo dejas ahi ¬¬ ...!!!
espero la conti...!
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*Miya*
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    15/2/2010, 11:44

Concuerdo con todas, no puedes dejarla asi...
Espero que subas la conti prontito...
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    15/2/2010, 15:32

Espero que os guste y Gracias por leer chicas y espero que no me empaleis mucho ^^

Continua






Las dos bajamos y nos acercamos a la piscina. Allí estaba
Sharon, montando la barbacoa, mientras la joven parejita estaba sentada tomando
algo en una pequeña mesa y Lu jugaba con el juego, y un espray.





-No juegues con eso Lu.-le advirtió Sharon. Lu hizo oídos
sordos y continuó jugando, hasta que inevitablemente comenzó a prenderse un
arbusto.





-Ay carajo.-gritó Lu, quitándole la chaqueta a Sharon y
apagando el fuego con ella.





-Eres idiota ¿?-le gritó Sharon empujándola.





-Cielito, mi amor, cariño… la más guapa de toda la casa, lo
siento, muchísimo.-se disculpó Lu agachándose y alabándola, como si Sharon se
tratará de una diosa griega.





-Oh que paciencia… como quieres que me enfade contigo con la
carita que tienes…-canturreó besando su frente y dándole un leve golpe en la
mejilla.





-Te has librado por poquito.-rió Alicia tirándose sobre Lu.





-Oye tú pequeño saltamontes… que te crees que haces ¿? El
salto del tigre se lo haces a Patri.-sonrió Lu sintiendo el peso de la joven
sobre su espalda.





Patri directamente se puso colorada, bajando la mirada.





-Tenias razón cuando me dijiste que aun me faltaba por ver a
Lu.-le dije a Mel mientras reía observando a Alicia y Lu peleándose, Patri
colorada y Sharon negando con la cabeza mientras miraba su ahora, chamuscada
chaqueta.





-Créeme, veras cosas peores.-me sonrió Mel empujándome
levemente para que me sentara al lado de Patri. Luego se sentó sobre mi,
rodeando mi cuello con sus brazos.





-Vo-vosotras… que… que… estabais haciendo… allí… allí arriba
¿?-nos preguntó una muy nerviosa y colorada Patri, señalando la cabaña.





-Estábamos dándonos mimitos.-sonrió Mel, mirándome y guiñándome
un ojo.





Por qué decía mimitos ¿? Esa palabra… no sonaba mal,
directamente era muy muy cutre e infantil.





Patri solo asintió, y no dijo nada, parecía que estaba
cavilando en sus cosas, o tal vez en lo que había visto en la cabaña, pero la
verdad es que me daba igual.





-Bueno chicas… me podríais ayudar ¿? Ya que tenemos aquí al
par de merluzas-perros jugando en el jardín.-nos dijo Sharon a Mel, Patri y a
mi.





-Oh sí, claro.-dijo Patri levantándose de golpe, Mel la
siguió, dándome la mano y ayudándome a levantarme.





-Bien, pues que la parejita suba a la cocina y baje la
comida, tú Patri baja a mi garaje y debajo del porsche panamera turbo, hay unas
botellas, súbelas.-dijo Sharon tirando su chaqueta a un lado.





Mel y yo comenzamos a subir escaleras, mientras Patri bajaba
hacia el garaje de Sharon.





-Oye… que es lo que tiene Sharon en el garaje ¿?-le pregunté
a Mel mientras entrabamos en la cocina y comenzábamos a coger la carne, las
vasos, tenedores y los platos.





-Alcohol. Tu mamita no nos deja tomar alcohol fuera de las
fiestas, y ya sabes cómo es Lu, no tenia donde esconder el alcohol, según ella
por si algún día le apetece beber, así que Sharon escondió las botellas por
ella.-me explicó Mel.





-Bueno, no hay mal que por bien no venga, y gracias a eso…
podremos beber.-reí.





-No bebas mucho… porque yo quiero salir esta noche contigo…
y no quiero que te duermas.-me susurró guiñándome un ojo.





Estaba coqueteándome ¿? Oh Dios… estaba implicando que esta
noche… NO, NO podía pensar cosas indecentes…





-Claro, be-beberemos las d-dos, verdad ¿?-le pregunté,
estaba nerviosa, su última frase me había dejado un poco… nerviosa ¿? O tal
vez… estaba ansiosa ¿?





-Sí, vamos a beber las dos.-se rió.





Realmente había tartamudeado antes ¿? Parecía una estúpida
gilipollas.





Entre tanto llegamos a la mesita del jardín. Dejamos la
carne, los platos, los tenedores y los vasos encima de la mesa y Sharon siguió
cocinando. Mel se acomodó sobre mi en cuanto me senté, como antes.





Ahora Lu estaba ayudando a Sharon, al igual que Alicia.





No tardaron mucho en cocinar y servir la cena, mientras y
Mel y yo, simplemente mirábamos a la nada, distrayéndonos con nuestros propios
pensamientos. Mel, me acariciaba la mano y me besaba la mejilla, con los ojos
cerrados. Yo, en cambio, me concentraba en disfrutar y exprimir esos besos al
máximo.





-Chicas… la cena ya está.-nos advirtió Patri.





Mel se separó de mi e inexplicablemente sentí un escalofrío
por todo el cuerpo. Sentía la falta de ella… el calor que su cuerpo emanaba al
estar cerca de mí, su olor…





-Bueno, pues que aproveche.-canturreó Sharon antes de
comenzar a comer. En cuanto hice ademán de comenzar a cenar mi móvil comenzó a
pitar.





-Sí ¿?-pregunté.





-Amy, soy mama.-sonreí como una idiota, aun no me hacía a la
situación.-pon el manos libres linda.-me dijo.





Apreté un botón, las cinco chicas que se sentaban a la mesa
me miraron extrañada.





-Hola chicas, soy Mia y traigo malas noticias.-se escuchó
como suspiraba.





-Que ha pasado ¿? Las bichos están bien ¿?-pregunté
alarmada. La cara de Mel se tensó también, mientras mirábamos al móvil,
expectantes.





-No, antes habría dejado que me pasara a mí. Son los
paparacci, nos están jodiendo bien, así que no salgaís de casa. Lo siento Amy,
Mel, pero vuestra cita se tendrá que atrasar.-dijo Mia colgando.





-Mierda, ya empezamos ¿? Todos los años igual.-se lamentó
Lu.





-Me parece lógico que les llamemos la atención. Una mansión
llena de chicas ¿? Una jefa que ha estado casada con tres multimillonarios ¿?
Además piensa en Lin.-dijo Sharon.





-Lin la actriz ¿?-les pregunté. Había visto un par de
películas suyas en la caravana, antes de que muriera mi padre, y sí, en efecto,
era una buenísima actriz.





-La misma, ella antes vivía aquí, hasta que Mia le pagó la
universidad y estudió interpretación.-me explicó Patri.





-Y los paparacci ¿?-pregunté. Aun así no entendía quien sería
capaz de pagar por una foto mía con Mel.





-Vamos al salón y lo averiguaremos.-sonrió Lu levantándose
de golpe y corriendo hacia el salón de entretenimiento en el piso bajo. Todas
la seguimos y nos sentamos en el sofá, Lu encendió la tele y llegó la sorpresa.





Allí, en un saloncito decorado con corazones, demasiados
para mi gusto, estaban presentador y colaboradores hablando.





-Bueno, pues está chica, según mis fuentes es la hija de
Mia, de un romance frustrado con un corredor de carreras ilegales.-el hombre,
con bigote y una camiseta sin mangas señaló la pantalla a sus espaldas, y allí
apareció una foto mía.





-Pero que cojo…-no me dejaron protestar.





-Calla a ver que dice.-me susurró Sharon.





-Bien, esa mujer… primero se casó con el presidente de
Italia, luego con el dueño de la escudería más importante del país, luego con
el rey de Belgica, finalmente y mágicamente resulta ser lesbiana, se lía con
una YLS mora y ahora tiene una hija secreta con otro tío ¿? Esa mujer lo que
es… es una YLS.-gritó una anciana.





-No hace falta insultar.-calmó el presentador a la anciana.





No quería escuchar más, no me importaba lo que dijera la
vieja, el presentador o su madre si quería, que derecho tenían ellos en meterse
en vidas ajenas ¿? Además esa foto… en esa foto estaba en casa de Toño… si
quiera me había dado cuenta que me habían sacado una foto.





Entonces sentí la mano de Mel agarrando fuertemente la mía.





-Sí, es una YLS zorra, se ha follado a dos países enteros,
deberíamos darle una medalla. -seguía gritando la vieja pelleja.





-Vamos, apaga la televisión y vamos a cenar, se nos va a
quedar la cena fría sino.-dijo Sharon apagando la televisión.





-Voy a matar a esa pasa con patas.-murmuró Lu.





-No vas a matar a nadie, ya sabes lo que opina Mia sobre
esto, lo mejor es pasar, con el tiempo todo se calmará.-le dijo Mel
abrazandome.-Todo irá bien.





-Y por qué nos tenemos que joder estando en casa ¿? Yo
quería salir contigo.-protesté.





-Podemos salir al jardín y dar una vuelta. Sé que no es lo
mismo, pero Sharon, Patri, Lu y Alicia estarán ocupadas con los preparativos de
la fiesta, y las demás no vendrán hasta más tarde.-me sonrió poniendo pose
pensativa y después pasando sus brazos tras mi cuello, empujándome hacia ella
hasta que nuestras frentes se tocaron.-Lo importante no es el lugar, lo
importante es que estemos las dos.-me susurró antes de besarme.


Dios… está chica era lo mejor que me había pasado en la
vida… y estaba produciendo que inconscientemente mi cuerpo segregara adrenalina
pensando en lo que pasaría después… Mierda! NO, no iba a pasar nada, tenía que
ir despacio!!!





-Venga chicas, a cenar.-me gritó Lu a la oreja.





-Dios, no hacía falta que hicieras eso.-le protesté
separándome de Mel bruscamente.





-Tú tampoco hacía falta que hicieras eso.-me susurró Mel al
oído caminando seductoramente hacia fuera de la casa.





No lo pude evitar, lo juro, se me fue la mirada y miré su
trasero. Lu se limitó a golpearme la cabeza.





Suspiré y corrí hacia el jardín yo también, dejando a Lu
sola.





Mel estaba allí, sonriendo y mordiéndose el labio inferior
mientras miraba como corría hasta ella.





-Por qué me dejas sola con esa loca ¿?-le pregunté mientras
retomaba el aire.





Ella no me contestó, simplemente se dispuso a seguir con su
cena.





Cuando Lu llegó se sentó a la mesa, y con una última mirada
asesina hacia mí, comenzó a cenar también. Ninguna de nosotras habló más
durante la cena, solo se oía algún que otro quejido por parte de Patri, porque
evidentemente Alicia le estaba haciendo manitas debajo de la mesa.





Una vez la cena acabada, Sharon se levantó.





-Recogemos nosotras, vosotras aprovechad para dar vuestro
paseo.-nos susurró acercándose a nosotras.-Yo distraeré a mami Lu.-me guiñó un
ojo y se sentó sobre Lu.





Mel me dio la mano y comenzamos a correr, en cuanto nos
alejamos lo suficiente se detuvo.





-Que somos ¿? Unas adolescentes escapando de la monja sor Lu
¿?-le pregunté





-No, somos unas novias que escapan de una amiga sobre
protectora.-rió Mel.





Mis oídos no me fallaban, había dicho NOVIA. Yo la había
oído. Sabía que esa palabra no era mucho pero… aun así, oírla de sus labios…





-Bueno, comenzamos nuestra cita… o te vas a quedar mirando a
las musarañas toda la noche ¿?-llamó mi atención la mujer más bella de este mundo.





Yo asentí y agarré su mano, comenzando el paseo.





-Que tal estas después de lo de los paparacci ¿?-me preguntó
Mel rompiendo el silencio mientras paseábamos.





-Bueno, la verdad es que me apetecía ir por ahí y el que
insultaran a mi madre… tampoco ayuda a que me siente bien.-le respondí.





Sí, había sentido mi sangre hervir cuando habían insultado a
la mujer que tantos sacrificios había hecho por mí y por todas las chicas que
estaban bajo su techo.





-No te preocupes, se cansaran, ya lo veras, y luego no te
molestaran más. Es la moda.-rió Mel. Luego se sentó de golpe, entre unos
arbustos.





-No se suponía que íbamos a dar un paseo ¿?-le pregunté.





-No, lo que íbamos a hacer era estar solas y juntas, como
estamos ahora.-me respondió tirando de mi y produciendo que cayera sobre ella.





-No sé yo si esto es buena…-me silenció de un beso, un beso
que al principio era suave, dulce, pero que Mel, con la entrada de su lengua en
mi boca, había transformado en urgente, pasional y lujurioso.





Sus manos no tardaron en comenzar a acariciarme. No era
justo, yo llevaba biquini, ella no! Aun así, mi mano se movió hacia sus muslos,
acariciándolos en el proceso, mientras me acomodaba sobre ella. Para mi
delirio, escuchaba como su respiración se agitaba por momentos.





Realmente quería interrumpir este momento solo por mis
miedos ¿? No, no quería. Quería continuar besándola y disfrutar del momento que
estábamos viviendo.





-Dios! No sé porqué pero me vuelves loca.-me susurró
separando sus labios de los míos y besando mi cuello.





Estaba decidido, esa frase lo pedía a gritos, así que moví
mi mano hacia su abdomen, comenzando a desatar los botones.





Uno, dos, tres, besé su abdomen suavemente, cuatro…





-Mama! Mami! Donde estáis ¿?-gritaba Azahara.





-No se suponía que tardarían ¿?-suspiró Mel acariciando mi
mejilla.





Yo solo reí, contenta por qué Mel estaba cachonda ¿? No, era
simplemente que estaba contenta porque Mel me deseaba tanto como yo a ella.





-Vamos.-le susurré levantándome y ofreciéndole mi mano para
levantarse.





Ella se levanto de un salto y me agarro la mano.





-Que pasa cariño ¿?-le respondió a su hija saliendo de los
arbustos.





-Donde estabais ¿?-preguntó la pequeña con cara de extrañez.





-Dando un pequeño paseo.-mintió Mel guiñándome un ojo.- Querías
decirnos algo ¿?





-Bueno…-la niña se estaba empezando a poner colorada.-Yo…
que-quería hablar con… con mami.-me sonrió la niña.





-Que le tienes que decir a mami que mama no puede oír
¿?-preguntó Mel cruzándose de brazos y alzando una ceja.





-Mama por favor, es una cosa… secreta. Quiero hablar con
mami sola. Por favor.-le suplico la pequeña con esos ojitos de perrito
abandonado.





-Está bien, pero espero que sepas que me puedes contar
cualquier cosa, y que pase lo que pase, y me cuentes lo que me cuentes, yo te
voy a querer siempre, y siempre voy a estar ahí para ti, de acuerdo ¿?-le
preguntó Mel agachándose a su altura.





La niña se abalanzó a sus brazos y le dio un sonoro beso en
la mejilla, antes de separarse un poco y agarrar mi mano.





-No te preocupes mama, no es nada malo…-la niña se rasco la
cabeza un poco dudosa.-o eso creo.-rió nerviosa.





Mel suspiró sonoramente antes de levantarse y caminar hacia
la casa de nuevo.





-Me debes un paseo!!-me grito girándose y guiñándome un ojo
Mel.





Solo sonreí, y no me dio tiempo a más, pues la niña comenzó
a tirar de mí, hacia un lugar más alejado.





No podía negar que me intrigaba y mucho lo que una niña
podía querer contar a su mami y no a su mama. Era algo vergonzoso así que…
mejor era preguntarle.





-Bueno… ya estamos lejos no ¿? Que quieres contarme ¿?-le
pregunté.





La niña me hizo un gesto para que me silenciara y miro hacia
ambos lados antes de empezar a hablar.





-Mami… veras… es que creo que me gusta una persona… y no
estoy segura… y bueno…-la niña cogió una bocanada de aire antes de seguir.-Como
es estar enamorada ¿? Que sientes tú cuando estas con mama ¿?-me preguntó.





Me senté en la hierba y la indiqué que se sentara a mi lado,
sin borrar la sonrisa.





-Pues cuando estoy con tu mama yo me pongo muy nerviosa, y
siento como algo en la tripa… no sé… como si tuviera a alguien haciéndome cosquillas
en la tripa, y cuando se va… me siento muy triste. Lo entiendes ¿?-le pregunté.





No sabía cómo hablar sobre este tema, aun menos con una niña
de 6 años.





-Sí, yo también lo siento. Cuando me agarra de la mano me
pongo muy nerviosa y parece como si alguien me hiciera cosquillas como has
dicho.-suspiró la niña apoyándose en mi para que la abrazara.





-Y… podría saber quién es esa persona afortunada ¿?-le
pregunté.





-Me da mucha vergüenza.-se quejó Azahara frotando su cara en
mi camiseta.





-Vamos, dímelo por favor… sino me quedaré con la
curiosidad.-gimoteé intentando convencerla.





-Está bien, pero no se lo digas a mama.-me dijo mirándome a
los ojos y señalándome con su dedito índice.





-De acuerdo, no se lo diré, aunque le haría ilusión que se
lo dijeras.-la informé.





La niña bufó y pareció meditar por un rato, antes de mirarme
con los ojos medio cerrados y una ceja alzada.





-Prométeme que no se lo dirás.-alzó la voz Azahara.





Me había pillado por completo. Sabía de sobra que lo primero
que haría en cuanto me cruzara con su madre, iba a ser contárselo todo.





Medité rápidamente, si engañaba a la niña, esta no volvería
a confiar en mi… aunque saber sobre quien estaba interesada…





-No te lo puedo prometer Azahara. –le dije sinceramente encogiéndome
de hombros.





-Pues entonces no te lo diré.-me respondió negando con la
cabeza y con los brazos cruzados.





-Es de tu colegio ¿?-le pregunté.





-No, y no preguntes más mami, no te pienso decir nada más.-me
sacó la lengua Azahara saltando sobre mí.





-Oye! Eres un león ¿?-le pregunté.





No me contestó, ella me mordió el brazo suavemente.





-Socorro! Que me comen!-alcé la voz, haciendo que Azahara
riera y me abrazara.





-Gracias mami. Me gusta que seas mi mami y que hagas a mama
feliz.-me susurró Azahara.





Me parecía fascinante que siendo tan pequeña fuera tan
consciente de las cosas que pasaban a su alrededor y sobre todo que aceptara mi
relación con su madre.





-Azahara!-se escuchó un gritó de Celia.





-Es Celia.-me dijo levantándose rápidamente.





Podía ser que… pero Azahara y Celia eran muy pequeñas y…





-Oye Azahara no será que te gusta Ce…-Azahara no me dejó
continuar.





-Shhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!-me dijo corriendo hacia Celia, que
acababa de aparecer mirando hacia todos los lados, evidentemente buscando a
Azahara.





-Que pasa ¿?-preguntó cuando llego hasta ella.





-Tu mama ha dicho que os venga a buscar, porque tenemos que
irnos a la cama.-informó Celia sonriendo tímidamente y agarrando la mano de
Azahara.





Azahara se giró hacia mí, colorada a más no poder.





-Vamos mami.-me dijo.





Podía ser que… no… eran demasiado pequeñas y inocentes…
además se conocían desde hace poco tiempo…





-Vamos.-reiteró Azahara caminando hacia la casa agarrándose de
la manita con Celia.





Me levanté de golpe y caminé hacia ellas rápidamente.





-Corre Celia que nos pilla.-comenzó a correr Azahara riendo,
sin soltar la mano de Celia.





-Eh esperad!!-les grité corriendo detrás de ambas.





Hasta que PUM! Chocaron con una mujer con cara de pocos
amigos.





-Mirad por donde vais.-dijo Udham mirándome con una ceja
alzada.-Oye, no eres ya mayorcita para jugar al pilla-pilla ¿?-me preguntó.





-No estaba jugando, eran ellas las que huyan de
mi.-lloriqueé.





-Abuela, nos quiere obligar a acostarnos.-rió Azahara
agarrando la mano de Celia otra vez y corriendo hacia la mesa donde habíamos cenado.





-No sé si eres peor que las niñas.-suspiró Udham.





-Que hacéis ¿?-dijo Mia abrazando a Udham desde la espalda después
de aparecer de la nada.





-Reunión mami e hija.-reí.-Y por culpa de mami he perdido a
las bichos.-suspiré.





-Niñas parad.-se escuchó a Mel.





-Ya has encontrado a tus bichos.-sonrió Udham.





-Que mona mi niña… parece una mama hecha y derecha.-sonrió
Mia.





-No os metáis conmigo.-protesté fingiendo un puchero y alejándome
de ellas.



CONTINUARÁ...
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    15/2/2010, 19:34

*-* diosh cada vez esta mas intersante

kiero saber mas sobrela fiesta de pintura >.<
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*Miya*
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    15/2/2010, 21:52

Nyaaa Kawaiii...Concuerdo con Yulia, esta muy interesante!
Espero con muchas ansias la continuacion de esta super historia!
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    16/2/2010, 07:15

*w* konti kontiiii
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    16/2/2010, 14:11

con solo ver aun harem de chickas en bokini y tirando pintura me vule la imaginacion >.<


quiero quiero quiero
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harukatenou
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    16/2/2010, 16:51

jajajaja ni siquiera dicen, que quieren saber en que para lo del asesino, o monica que hace mucho no aparece, o algo del cuerpo de la historia. Solo piensan en mujeres en bikini que barbaridad xD
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    16/2/2010, 16:54

xDDDDD esq tienta(?) no es nuestra culpaaaa xDD lodel asesino..q espere y monica pse algun dia volvera si ò.o! y yo estare aqui esperando JA xD

aora centremonos en..bikinis(?)*baba* xDD..
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    16/2/2010, 17:04

jajajajjaaj

si si centremonos en bikiniss *¬* XDDDDDDDDD

tu tambine piensas en bikinis!!!! ¬¬


si no no veria sel carnaval (?)

touche! XDDD
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    16/2/2010, 22:08

XD JAJAJAJA!!

No quiero ser copiona, pero... La verdad...Yo tambien estoy a favor de centrarnos en las bikinis! ¿Porque no? Es la mejor opcion... =P
El resto puede esperar... ¿No? XD

Quiero la contiiiiiii! °¬°
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feli
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    16/2/2010, 23:03

creo q en parte tambien kiero saber kien es el asesino y q paso con monica...
pero ahora centremonos en las bikinis...!
espero la conti...
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    16/2/2010, 23:04

bikinis!! bikinis!!!

conti conti
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    17/2/2010, 05:57

revolucioon xDDD esto es una epidemiaa de bikini wtf o_o!!!! infectados= crecen pero segundos xD

contiii >A<
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    17/2/2010, 14:37

Espero que no me mateis por esto pero... creo que habeis puesto demasiadas ilusiones en una fiesta con gente en bikini xD Ah y Yulia... yo participo en un carnabal... no de brasil (ojala) pero viene mucha gente a vernos y no por los bikinis xD o eso creo. Bueno en fin que espero que os guste la conti.

CONTINUA






-No os metáis conmigo.-protesté fingiendo un puchero y
alejándome de ellas.





-Por favor, Azahara y Celia parad de correr.-dijo Mel con la
respiración entre cortada.





-Deberías hacer más ejercicio.-le susurré al oído.





-Eso significa que no te atraigo ¿?-me preguntó poniendo una
mano en su cadera.





-Dios sabe que no es eso. Estas buenísima y… he dicho eso en
alto ¿?-le pregunté.





Ella me sonrió y asintió antes de besarme suavemente.





-Esta perdonada.-me susurró besándome otra vez.





-Estas intentando pillar a las niñas y te quedas sin aire
¿?-me reí.





-Sí y que ¿? Tal vez… si alguien se ofreciera para hacer
ejercicio conmigo…-me susurró al oído Mel.





Ma-dre mi-a de mi al-ma ben-di-ta. Estaba implicando que…





-Hey chicas, creo que esto es vuestro.-nos interrumpió como
siempre Lu con las niñas una en cada brazo.





-Tía Lu suéltanos.-protestó Azahara sin soltar a Celia.





-Bueno chicas, ya vale. Mama se tiene que duchar y preparar
y además acostaros.-dijo Mel separándose de mi y agarrando a las niñas, cada
una con una mano.





-Mel, por eso no te preocupes, las puedo acostar yo.-le dije
a Mel.





-Muchas gracias. Eres todo un amor.-me dijo besándome
suavemente.





-Mama porque nos tenemos que acostar ¿? Aun es muy
temprano.-protestó como siempre Azahara.





-Vamos Azahara, recuerda que mañana tienes que ir al
colegio.-le informó Mel a su hija. Luego se giró hacia mi.-Te acompaño y
mientras se duermen y no, me ducho.





Mel y yo, junto con las dos pequeñas bichos subimos hasta el
cuarto de las niñas.





Las dos pequeñas se pusieron el pijama y se metieron en la
misma cama.





-Chicas, creo que cada una debería meterse en su cama.-dijo
Mel sentándose en la cama bacía de Azahara.





-No. Mami, por favor, podemos meternos en la misma cama las
dos ¿?-me preguntó Azahara.





-Sí por favor, yo no quiero dormir sola.-dijo Celia mientras
Azahara la abrazaba amorosamente medio sonrojada.





-Claro.-les dije asintiendo.





-Ey, es mejor que duerman cada una en su cama porque…-no
quise dejar que Mel continuara y puse mi dedo índice sobre sus labios.





-Dejalas que duerman así si duermen a gusto.-le dije pasando
mi dedo índice por sus labios.





-Es imposible discutir con vosotras. Me voy a duchar.-dijo
levantándose.-Luego ven al cuarto, te espero allí.-me besó suavemente antes de
levantarse y marcharse.





-Bien, y… que suele hacer Mel para dormiros ¿?-pregunté
tumbándome en la cama de Azahara.





-Buff… mama suele hacer muchas cosas, nos deja ver la tele
y…-no quería escuchar a Azahara intentar mentirme, y el hecho de que Celia no
parara de reir…





-Azahara, no voy a
caer en esa trola.-le avisé acomodándome en la cama y girándome hacia ella.





-De acuerdo, nos lee un cuento o se lo inventa.-me informó
Azahara.





-Puedes inventarte un cuento por favor ¿?-me pidió Celia.





-Faltaria más.-le sonreí.





-Sobre dos princesas ¿?-me preguntó Azahara.





Yo solo asentí.





-Y una de ellas se llama Mel y la otra Amy ¿?-volvió a
preguntar.





Suspiré brevemente y asentí de nuevo.





-Y las pilla un…-gracias a Cristo Celia interrumpió a
Azahara antes de que continuara.





-Por favor, dejala empezar la historia.-le pidió. Azahara
asintió y rodeó a Celia con sus bracitos apoyándose en su hombro.





-Gracias Celia.-le susurré a la pequeña antes de
comenzar.-Bien, pues… eran dos princesas que vivian en castillos muy alejados
el uno del otro, pero cosas del destino, un hermoso príncipe buscaba esposa,
asique organizó una gran y famosa fiesta en todo el reino. Los padres de ambas
princesas querían que sus hijas asistieran a la fiesta, para así, poder conquistar
al hermoso príncipe. Así se conocieron las dos. Ellas no tenían ganas de tanto
baile y tanta falsedad con todos aquellos príncipes y princesas, así que cosas
del destino se encontraron en el gran jardín de aquel príncipe y comenzaron a
conocerse. Era una casualidad, pero las dos compartían gustos, por… por los
caballos y les gustaba mucho montar… en caballos.-realmente estaba contando una
historia a dos niñas ¿? Era muy mala en esto…-Y pasaron toda la noche de la
fiesta juntas. Las dos odiaban la hipocresía y la falsedad del mundo de las
princesas, las dos querían ser libres, poder hacer lo que quisieran, sin tener
guardaespaldas detrás. Lamentablemente la fiesta acabó, y las dos tuvieron que
regresar a sus castillos, otra vez lejos la una de la otra… aunque… bueno…
habían intercambiado los e-mails… espera… no… la dirección, habían
intercambiado la dirección de sus castillos y se escribían cartas
continuamente, porque… se habían caído muy bien. Lamentablemente no se pudieron
ver hasta la fiesta siguiente, que fue el cumpleaños de una princesa, amiga en
común, y repitieron lo mismo que en la fiesta del príncipe. Se separaron y
fueron al jardín, para estar una vez más solas y cara a cara y…-miré hacia la
cama de las niñas. Ambas estaban dormidas. Azahara roncaba suavemente mientras
Celia se acurrucaba entre sus brazos.





Y si… a Azahara le gustaba Celia ¿? Realmente… yo lo iba a
entender y ayudaría a ambas en todo lo que pudiera, sí señor. En caso de que
Mel se opusiera… cosa que no creía… la intentaría convencer…





Moví mi cabeza violentamente para alejar esos pensamientos
de mi cabeza y me levanté de golpe de la cama, saliendo de la habitación y
haciendo el menor ruido posible.





Mientras caminaba por los pasillos, veía chicas corriendo
hacia un lado y hacia otro sin parar, corriendo, unas maquillándose por los
pasillos, las otras comparando bikinis…
esta casa era de locos.





-Ya te has puesto el bikini ¿? Que rápida…-me dijo una chica
que me sonaba… ah sí, era Susi.





-Llevo toda la tarde con el puesto.-sonreí.





-Iras a la fiesta ¿?-me preguntó.





-Sí, Mel me está esperando en la habitación.-le sonreí.





-Entonces nos veremos allí.-me respondió alejándose hacia
uno de los cuartos.





No me entretuve más y bajé a mi cuarto. Allí Mel ya tenia el
bikini puesto y tenia una camiseta en la mano.





-Te vas a poner una camiseta ¿?-le pregunté.





-Bueno es que…-suspiró y no continuó. Me acerqué a ella y le
quité la camiseta de la mano. Que le pasaba ¿?





-Estas muy buena, deberías lucir ese cuerpo que Dios te ha dado.-le
susurré al oído.





Sí, en efecto, después de lo del “paseo” creía que tenia
todo el derecho del mundo para susurrarle ese tipo de cosas al oído.





-Y las cicatrices con las que me castigo ¿?-me preguntó en
un susurró.





Mierda! La había cagado, una vez más, por tener la lengua
tan larga. Pero intenté no alarmarme demasiado, me separé un poco de ella y la
miré de arriba abajo.





-No tienes nada.-le dije.





-Enciende la luz.-me contestó escondiendo sus ojos bajo el
flequillo.





No tenia ni idea de porque, pero mi pulso se había acelerado
a mil, caminé hasta el interruptor y encendí la luz. Me giré y caminé una vez
más hacia ella, mirándola de arriba abajo.





Pechos firmes, vientre plano y terso, y unos muslos
apretaditos.





-Que…-no me dejó continuar, me calló, pero no con palabras,
sino con un gesto.





Comenzó a bajar su mano por su abdomen, lentamente, hasta
bajar un poco la pieza bajera del bikini.





De golpe tenia la boca seca…





-Tengo cicatrices, aquí.-movió sus manos hacia arriba y
apartó un poco la parte de arriba de su bikini, enseñando algunas quemadas
hechas con un cigarrillo.-aquí y…-se giró para enseñarme su espalda, donde tena
marcas como de alguna especie de cinturón.-aquí.





-Lo siento, no quería que te acordaras de eso… yo solo…
quería que… bueno… te divirtieras…y verte en bikini…digo no, o sea, no porque
sea una pervertida, sino porque vas a pasar mucho calor, y todas estaremos en
bikini, y esas marcas no se notan mucho y algunas las tienes tapadas y bueno…
yo… bueno… también tengo cicatrices en la espalda aun… pero bueno… esta bien
que les de el aire y…-Era una completa idiota y además nerviosa, eso solo
empeoraba la situación.





-Bien… has utilizado un buen argumento, me has convencido.
Iré sin camiseta.-me sonrió mirándome a los ojos.-Pero con una condición.-me
susurró acercándose lentamente a mi.





-Cu-cual ¿?-le pregunté.





Ahora hasta tartamudeaba ¿? Puff sin ninguna duda Mel hacia
que me comportara raro.





-Que me cuentes como acaba la historia de la princesa Amy y
la princesa Mel…-me sonrió de nuevo rodeando mis brazos detrás de mi cuello.





-Ellas… se hacen novias y viven felices para siempre ¿?-le
pregunté.





Ella acercó sus labios a los mios, rozandolos tortuosamente,
para cuando yo me acerqué a besarla se apartó.





Creo que la palabra que describiría ese momento… era…
FRUSTRACIÓN… pura y dura.





Ella rió al ver mi cara y se acercó de nuevo…





-Vas a hacer lo mismo que antes ¿?-le pregunté insegura.





-Lo mismo que antes ¿? Yo no he hecho nada.-sonrió
dulcemente Mel besándome con pasión, abordando mi boca y haciéndola suya. Una y
otra vez movia su lengua dentro de mi boca, regalándome placer.





-Chicas… vuestro bote de…hostia !-se escuchó una voz en la puerta.





-Un bote de hostia ¿? Que es eso ¿?-le preguntó Mel sin
borrar la sonrisa de su cara y apartándose lo justo para poder ver a la dueña
de la voz.





-Lo siento, solo… me ha inpactado verte tan… como es la
palabra…-Sharon puso su dedo índice en el labio con pose de reflexión.





-Apasionada, entregada, efusiva…-Mel comenzó a enumerar. Yo
preferí caminar hacia Sharon y quitarle el bote de las manos.





-Teneis suerte que haya venido yo, y no Lu, sino ahora mismo
estarías en el suelo con un ojo morado.-me advirtió Sharon al verme coger el
bote de pintura.





-Lu no le haría nada porque soy yo la que está
seduciéndola.-le respondió Mel guiñándole un ojo a Sharon.





-Pues si que a cambiado la Virgen Mel.-rió Sharon.





-Me alegro de no haber empezado a hacer el tonto de flor en
flor, sino tal vez no habría conocido a Amy, además para Azahara tampoco habría
sido bueno.-habló Mel.





-Me alegro de ellos yo también Mel. Vas a superar tu
problema y luego no querras parar de superarlo una y otra y otra y otra
vez.-rió Sharon moviendo sus caderas hacia adelante y atrás, adelante y atrás.





Preferí mirar hacia el suelo e ignorar su conversación,
agachándome y abriendo el bote de pintura.





-Será mejor que me vaya.-dijo Sharon antes de que se
escuchara un golpe.





-Perdonala, pero creo que Lu ya la ha emborrachado antes de
tiempo.-me informó Mel agachándose a mi lado y metiendo la mano en la pintura,
para luego empujarme suavemente hacia atrás, haciendo que me cayera de espalda.
Luego se sentó sobre mi y comenzó a escribir en mi tripa algo.





-Ey !-protesté en vano. Ella siguió a lo suyo, y luego se
levantó.





Miré mi estomagó y leí: “Te quiero”





Metí las manos en el bote y me acerqué a Mel, empujándola
contra mi y provocando que un Te quiero del revés se pudiera distinguir en su
estomagó también y unas manos en su trasero.





-Ten cuidado, igual sor Lu te castiga por esto.-le dije al
oído a Mel.





-Ah sí ¿? Pues ten cuidado tu también.-me dije antes de
empujarme lentamente hacia atrás y meter las manos en el bote, después puso mis
manos en sus caderas, subiéndolas lentamente por ambos lados de mi, acariciando
mis pechos suavemente sobre la tela de mi bikini.





-Siempre me has parecido fascinante. Desde que te vi, pero
ahora… aparte de fascinante me pareces irresistible.-me susurró besándome de
manera amorosa, simplemente dejando que sus labios y los mios se acariciasen.





-Es-escuchame Mel… creo que… bueno… no creo… la cosa es que
no quiero que nos precipitemos… por… por si… no se…-fui interrumpida por una
risa. Ante mi mirada de enfado ella se excuso.





-Es que te ves muy mona con esa carita tan irresistible y
tan dulce.-me dijo rozando nuestros labios una vez más.





Tenía que coger toda la fuerza de mi cuerpo y hacerle frente,
hablar y dejarnos de juegos.





-Mel.-le dije separándome de ella.-Me da miedo que me odies.





-Ya habíamos hablado de esto. Confio en ti, se que no haras
nada que no debas. Además… se que me respetas.-me dijo acariciando mi mejilla.





-Chicas, vamos que se os hace tarde.-gritó una voz al otro
lado de la puerta.





-Sabes ¿? Tienes razón.-le sonreí metiendo por ultimo mi
mano dentro del bote y haciéndole una línea, desde entre sus pechos, bajando,
bajando, bajando… hasta… el monte de venus.





Sí, esto se estaba poniendo interesante y calentito.





-Chicas!-otro grito.





-Parece que tendremos que salir.-me dijo Mel caminando hacia
la puerta y saliendo.





Y si hoy era el día ¿?





Bueno, daba igual, ahora tenia que centrarme en la fiesta y
en pasármelo bien, asique seguí a Mel y Mia, que nos estaba esperando fuera
abrazadita a Udham.





-Que hacíais ahí dentro ¿?-preguntó Udham.





-No seas tan curiosa cariño…-le recriminó Mia.





-Pero es mi hija… es normal que haga este tipo de preguntas
no ¿?-rió Udham besando a Mia.





Entonces sentí como Mel me agarraba de la mano y se pasaba
mi mano por su cadera.





Y así, abrazaditas, bajamos hasta la sala de la fiesta. Mel
abrió la puerta. La canción de Church de T Pain y Teddy Verseti vibraba por
toda la sala y muchísimas chicas estaban allí, más de las que habitualmente
andaban por la casa, algunas bailaban, otras se besaban y otras a saber… había
poca luz, y la luz que había era alógena, haciendo poder distinguir solo
pequeñas manchas de color amarillo o verde.





-Suelen haber más chicas en las fiestas, ya sabes, por lo de
las amigas de las amigas.-me informó Mia al ver mi cara de alucine.





-Vamos a tomar algo ¿?-me preguntó Mel. Yo solo asentí.





No había sido capaz de articular palabra desde lo de la
habitación. Porqué tenia que ser tan… tan… mierda! Me había dejado hasta sin
palabras.





-Whiskey con lo que sea.-dije al llegar a la barra.





-Y Mel ¿?-le preguntó.





-Yo un Cosmopolitan.-sonrió a Lu, que estaba en la barra.





En cuanto tuve el baso a mano lo vacié de un solo trago.
Estaba seca, nerviosa, excitada y nerviosa otra vez. Parecia una chiquilla ante
su profesora.





-No deberías beber tan rápido.-me advirtió Mel apoyándose en
mi hombro.





-Oye, tú que haces sin camiseta ¿? –preguntó Lu con una ceja
alzada a Mel.





-Alguien me dijo que tendría calor si me la ponía.-me sonrió
Mel al contestar. Evidentemente lo siguiente que vi fue una mirada asesina por
parte de Lu.


CONTINUARÁ...
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lorelein
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    17/2/2010, 15:57

Jajajaja muy bueno, pobre Amy a este paso acaba en el hospital xD
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    17/2/2010, 16:37

xDDD ire preparandole una sala en urgencias xDDD
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