Yuri's Lyrical Secrets

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 A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)

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bakablack
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MensajeTema: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    28/12/2009, 18:04

Bueno, me lo habian pedido ya muchas veces y por fin, aqui esta ^^

Comienza

A TODO GAS


“7 de septiembre de 2009, un coche de carreras sufrió un horroroso accidente ayer noche en una carrera ilegal a las afueras de la ciudad. Un hombre conocido como “run away” murió, y varios compañeros de este fueron detenidos”

Leí con los ojos llorosos esa noche en el periódico. Mi padre era el famosísimo “run away”, corría en todas las carreras habidas y por haber, siempre estaba entre el humo, como él solía decirme. En todo el día no dio señales de vida, pero no me preocupe, muchas veces no aparecía por casa en días. Y aun no puedo creer que por casualidades de la vida ví aquel periódico en la puerta del vecino, sino, tal vez seguiría esperándolo en casa.

Así me dejo, sola, triste, y sin saber que hacer. Y tu madre ¿? Y tus amigos o mas familiares ¿? Os preguntareis. La YLS de mi madre se fue en cuanto me parió con su chulo. Me abandono, al igual que abandono a mi padre. Amigos ¿? Eso no se ni lo que significa. Siempre he estado entre motores, ni si quiera fui al colegio. Mi padre me enseño todo lo que tenía que saber, me impartió clases de cultura callejera. Y mas familiares ¿? No tengo más familiares, a mi madre no la conocí y mi padre no tenia ningún familiar, o al menos, eso creía yo.

Paquete de tabaco en mano, salí de la caravana donde vivía, ahora sola, y me senté en la hamaca de fuera.

“Sonríe, mañana puede ser peor”-recordé la ley de Murphy en ese momento.

Encendí un cigarrillo y pensé que podía hacer. Estaba agobiada, necesitaba… huir ¿? Sí, huir era la palabra, y que mejor para huir que… conducir a toda velocidad por cualquier carretera secundaria ¿? camine asta el parking de aquel “camping” donde vivíamos. Allí se distinguía un coche tapado con una sabana negra. Sin ningún tapujo quite la sabana y recordé.

FLASH BACK

Era una noche como otras, mi padre aun no había llegado, y como era de esperar estaba empezando a preparar la cena. A pesar de mi corta edad, doce años, sabia perfectamente que tenia que ayudar en casa, además tenia mucho tiempo libre.

La una de la mañana, la cena fría, mi padre aun no llegaba.

Dos y media de la mañana, cena congelada y yo medio dormida en la silla, mi padre abrió la puerta y asomo su cabeza con cuidado.

-Cielo, abre los ojitos, te tengo que enseñar algo.-me dijo con su dulce, pero a la vez grave tono de voz.

Abrí los ojos, él me cogió en brazos con delicadeza y salimos al parking. Allí, un coche de color rosa, perfectamente tuneado estaba aparcado. Mis ojos brillaron al ver ese coche. Fue como un flechazo, mis manos acariciaron el coche, no lo pude evitar.

-Amy, este coche tiene un limite de 350 Km. por hora, es un PORSCHE 911 TURBO le he puesto dos bombas de nitro y tiene altavoces del tamaño de un armario en el maletero. Además-dijo mirando el dibujo que adornaba el costado del coche.-este dibujo… lo han hecho especialmente para ti. Este coche… es tuyo.-dijo sonriendo visiblemente emocionado.

-Papa, yo quiero conducirlo ahora.-le dije subiéndome por la parte del conductor.

-No, este coche lo utilizaras cuando seas mas mayor, primero necesitas aprender a conducir bien.-me explico con su paciencia infinita.

-Papa, pero tú ya me has enseñado a conducir.-insistí.

-Quiero que hagas historia en las carreras, y que protejas mi nombre pequeña.-dijo alzándome en sus brazos y llevándome a mi cama a cuestas.-A los dieciocho podrás andar tranquilamente con el.

FIN DE FLASH BACK

Al día siguiente el coche se tapo con esa sabana y hasta ese día no lo había vuelto a ver.

“espero llegar a tu nivel”-susurré mirando hacia una de las estrellas del cielo y montando en el coche.

Arranque esa preciosidad, el rugido del motor era como música para mis oídos, el tacto con el volante era como si tocara la porcelana más cara.

“Aun no tengo 18 pero… no pasara nada porque de una vueltecita”

Sin un lugar fijo en mente acelere el coche. Como coño había pasado esto ¿? Que le había pasado a mi padre en realidad ¿? Él nunca chocaba.

Estaba tan metida en mis pensamientos que no me dí cuenta de que estaba acelerando demasiado. Ese fue el momento en el que un coche me paso, poniéndose delante de mí y frenando ligeramente. Eso solo podía significar que me estaba retando. Una sonrisa de maldad se formo en mi cara, y sin dudarlo ni por un momento acelere al máximo y adelante al “capullo” que me retó.

“Que mejor para recordar a mi papa”-pensé.

Pero hice mal distrayéndome pues el coche se me cruzo y me dio el tiempo justo para frenar a escasos centímetros del coche negro.

Baje enfadada y sulfurada.

-Tú eres gilipollas o que coño te pasa ¿?!!!-grité metiéndome un cigarrillo en la boca y asomándome a su ventanilla.

-Te he estado buscando Amy.-me dijo un hombre bonachón y fornido, con pelo blanco despeinado y con barba de un par de días.

-Quien eres tú ¿? Como sabes mi nombre ¿? Y sobre todo como se te ocurre cruzarte así ¿? Podía haberte dado!-grité mirando su coche. Era un JAGUAR XKR. Un coche que aparte de ser bonito era muy caro, y ese hombre no tenia pinta de rico.

-Me llamo Antonio, pero tú puedes llamarme Toño. Se tú nombre porque soy amigo de tu padre y me he cruzado porque sabia que frenarías a tiempo, la sangre de tu padre corre por tus venas.-sonrió el hombre.

-Y que quieres ¿? Mi padre a muerto, no se si lo sabrás.-le dije fríamente.

-Ya se que ha muerto, y por eso estoy aquí, vengo a por ti. No voy a dejar que los de la asistencia social te lleven a saber donde. Tú don no se puede malgastar sabes ¿?-me dijo el hombre saliendo del coche y apoyándose en el.

-Mi don ¿? Que se supone que es eso ¿?-le pregunté aun algo confusa. Si él era amigo de mi padre… porque nunca le había visto ¿? Bueno, también era verdad que mi padre nunca traía a nadie a casa, pero… aun así…

-Te voy a entrenar para que ganes carreras como tu padre, seguirás sus pasos.Que te parece ¿?-me preguntó el hombre.

-Lo siento, pero si fuiste amigo de mi padre… sabrías que a él no le gustaba que hablara con extraños, así que sintiéndolo mucho, apártate de mi camino y déjame en paz.-dije mas chula que nadie girándome.

Pero Toño no desistió y me agarró un brazo.

-Esto esta empezando a hartarme, déjame en paz. Mi padre murió ayer, es que no entiendes que necesito airearme ¿?-grité ahora muy enfadada.

El hombre sonrío y señalo mi coche.

-Un PORSCHE 911 TURBO perfectamente tuneado… es una pena que ahora… este en el asiento del piloto uno de mis ayudantes.-sonrió otra vez.-No tienes mas opción que venir con migo, y no intentar nada raro, porque eres peleona, pero no mas que yo.

-Esta bien, iré, pero que ni se te pase por la cabeza que voy a ir con tigo, me oyes ¿? Dile a tu amiguito que se eche para un lado.-le informé encendiéndome otro cigarro y caminando hasta mi coche.

Un chico poco más mayor que yo, rubio, de ojos verdes estaba ahora sentado en el asiento del copiloto.

-Siento mucho tu perdida.-me dijo agachando la cabeza, parecía que realmente lo sentía.

-Tú también conocías a mi padre ¿?-le pregunte.

-Sí.- me respondió secamente.

La bocina del coche de Toño hizo que dejara de mirar al extraño chaval para concentrarme en la carretera y en seguir al rápido coche que con gran maestría pilotaba Toño.

-Tu padre era muy buena gente sabes ¿? Es una pena lo que le paso. En cuanto le vi intentar frenar y no poder… sabia que algo iba mal.-me dijo el chico.-Perdón, no me he presentado, me llamo Sebas.

-Yo me llamo Amy. Tú… estabas allí cuando paso el accidente ¿?-le pregunté.

El solo asintió.

-Y no te parece raro que un tipo como mi padre chocara ¿? O se equivocara de pedal y en vez del freno pisara el acelerador ¿?-le pregunté.

-Mira, lo que le paso a tu padre… aun es un misterio, su coche lo tiene Toño en casa así que cuando Yeyo le eche un vistazo él nos dirá que es lo que ha pasado en realidad. Yeyo es un artista sabes.-sonrió.-Tiene manos mágicas, además es muy listo, es una pena que este cogido. Así que no acerques tu bonito culo a su cara me entiendes ¿?-me dijo amenazante.

-Me ves pintas de ir por la calle poniendo mi culo en la cara de la gente ¿?-le pregunté.

-Es verdad, no te pareces a Mónica.-rió.

-Quien es Mónica ¿?-le pregunté.

-Es la hija del jefe.-dijo señalando el coche de Toño.

Así que Toño era el jefe de toda una banda mmm… cada vez las cosas se ponían mas interesantes.

-Y por tu actitud… me tengo que imaginar que el tal Yeyo es tu amigo… especial ¿?-dije con rin tintín en mi voz, intentando vacilarle un poco.

-Amigo especial ¿? Eso suena muy cutre, si quieres ser una artista de las carreras deberías prohibirte a ti misma decir esas palabras tan desfasadas… Y sí, es mi novio, mi novio listo y guapo, así que ya sabes.-me sonrió.

No sabía por que pero ese chico… me transmitía buenas vibraciones.

Toño giró hacia un polígono en lo alto de un monte, alejado de la ruidosa ciudad.

-Y ahora que vais a hacer con migo ¿? Violarme y trocearme como un pollo para no dejar huellas ¿?-bromeé, aunque en el fondo… creo que durante todo el trayecto pasaban imágenes de CSI y las cosas que les solían pasar a las chicas jóvenes que se fiaban de un hombre cincuentón y de un joven apuesto.

Sebas rió con gana.

-Yo no te violaría, aun que… el jefe… no se, antes te ha mirado mucho el culo y tal vez…-rió más al ver mi cara de repulsión ante su comentario.

-Esto… vale, tal vez no me vais a matar, pero para que me necesitáis ¿? Que queréis de mi ¿?-pregunté.

-El jefe te quiere entrenar, como si fueras su hija, Mónica… es especial y le gustan más las motos, así que… el jefe quiere que llegues a ser la mejor. Se lo prometió a tu padre sabes ¿?-me dijo, antes de fijarse en el reproductor de CDS.-Que música tienes ¿?-me preguntó.

-Ninguna, la verdad es que he cogido el coche y se me ha olvidado coger música.-le sonreí.

-No problema baby.-dijo sacando un Mp4 de su bolsillo. Toco un par de botones y lo enchufo.

-Como has sabido hacer eso ¿?-le pregunté.

-Cuando montaron este coche hace 5 años yo estaba allí, era muy jovencito, 15 años, pero la tecnología de estos coches no se olvida.-dijo dándole a un par de botones mas y dejando que resonara la canción de Linkin Park y Jay-Z a todo volumen.

Me fije que Toño se ponía a mi lado y bajaba la ventanilla.

-Afloja y escucha!-gritó.-Como se nota que va Sebas con tigo, me tiene de Linkin Park asta el moño.-suspiró estresado.

Sebas enseguida aflojo la música para poder escuchar a su jefe.

-En la siguiente curva sígueme sin miedo, parece que me la voy a pegar contra los arbustos, pero no te preocupes, hay sensores para que se abran, así que no te rayaran el coche.-dijo pasando otra vez delante de mi.

Sebas volvió a poner la música a todo volumen, en cuanto vio que Toño pasaba adelante.

-Tengo el placer de ser la primera persona que te de la bienvenida a nuestro humilde hogar.-sonrió Sebas en cuanto atravesamos los arbustos.

Es difícil expresar lo que sentí en ese momento, solo había coches y mas coches, era un polígono industrial cubierto por coches. De todos los tamaños y colores.

-Este es el garaje.-me iba indicando Sebas feliz.-y ahí es donde vivimos.-dijo Sebas señalando un gran edificio, claramente reformado.

-Esto es… enorme.-dije sorprendida.

-Y no has visto nada. Sube por ahí.-dijo Sebas señalando una rampa

Hice lo que me dijeron y llagamos a otro garaje, este era mas pequeño, pero tenia los coches mas alucinantes que nunca había visto.

-Te gustan ¿?-me preguntó Toño asustándome.

-Me has asustado.-proteste acariciando un Bugatti Veyron

-Te gusta ¿?-me preguntó sonriendo.

-Estas de coña ¿? Este coche es uno de los mas caros del mundo, 1001caballos, tiene que ser una pasada conducir uno de estos.-dije girándome y viendo un KOENIGSEGG CCR amarillo.-Como has conseguido esta pasada de coches ¿? Eres multimillonario ¿?-el sonrío ante mi pregunta. Empezaba a pensar que ese hombre tenia un defecto facial y solo podía sonreír.

-Ahora te explicó todo y responderé a todas tus preguntas. Vamos al salón.-me dijo guiándome.

Llegamos a una puerta y al cruzarla un enorme salón, pero a la vez parecía un taller, todo lleno de herramientas.

-Este es el salón, aun que por las noches normalmente suele ser un taller mecánico.-sonrió Sebas antes de besar a un chico, que supuse que seria Yeyo.

-Chicos! Esta es Amy, una nueva integrante del grupo.-informó Toño señalándome.

-Hola, ya me llamo Marc.-me guiño un ojo un chico alto, de unos veinti tantos, fuerte y con los pelos de punta, todo pringado de aceite.

-Hola, yo Yeyo.-sonrió abrazadito a Sebas un chico de gafas, moreno de ojos miel.

-Yo me llamo Alejo.-me saludo un chico bajito, de debajo de un coche.

-Por fin vamos a tener una niñita que cuidar.-me abrazó un hombre de la edad de Toño, de tez negra, con ojos oscuros, levantándome sin parar.

-No me gusta que me cojan en brazos.-le informe.

-Lo siento, yo me llamo Javi, es que no estoy acostumbrada a ver a alguien tan pequeña como tú. Tú serás la niñita de todos nosotros, por que eres la menor.-me dijo con cara de padrazo.

-Yo me llamo Saúl.-me froto la cabeza un hombre calvo, rondaría los 30 años.

-Y el más importante que soy yo.-saludo como si estuviera en la marina un chico de la edad de Saúl, con un palillo en la boca. Moreno de ojos azules, alto y delgado.-Me llamo Gabriel.

-Oye chicas que pasa ¿? No os presentáis o que ¿?-grito Sebas hacia unas escaleras.

-El jefe a dicho chicos, no chicas.-respondió una voz.

Yo solo me limite a reír, no sabia que también tuvieran chicas en el grupo.

-Malditas feministas.-maldijo por lo bajo Toño.-Chicas podéis bajar a que os presente a una nueva componente del equipo ¿?

En seguida aparecieron tres chicas.

-Y Mónica ¿?-preguntó Toño.

-Ni idea.-respondió una de ellas acercándose hacia mí.

-Hola, me llamo Vero.-me dijo la chica morena, tenia el pelo extremadamente largo, agarrado en una trenza, y los ojos de un color mezcla azul y amarillo. Parecía la mayor de las tres, con unos 30 años.

-Hola, yo Alba.-sonrío una chica rubia, con el pelo liso y ojos color verde.

-Y yo me llamo Laura.-dijo una chica de veinti pocos, rubia teñida y con ojos azules.

-Encantada-respondí a las chicas que me miraban intensamente de arriba abajo.-Que miran tanto ¿?-le susurré a Toño, que me miró y encogió los hombros.

-Será mejor que cada uno siga con lo que estaba haciendo.-dijo Toño para desperdigar al gran grupo de gente que se había acumulado en un momento.

-Y ella se va a quedar solita ¿?-preguntó Laura.

-No creo que me pase nada por quedarme sola No ¿?-le respondí. No podía dejar que pensaran que era una niña.

-Uh menudo carácter, a Mónica le vas a caer mal como sigas así, y si le caes mal a Mónica… tendrás problemas chata.-dijo Vero pegándome una palmadita en el culo y caminando con las otras dos hacia arriba otra vez.

-Es mona, a mi me gusta.-pude oír a Alba por el camino.

-Puedo echarme un cigarro en un sitio tranquilo ¿?-le pregunte a Toño después de suspirar.

-Sí, puedes salir por la puerta trasera.-me dijo señalando una puerta.

-Gracias.-dije secamente largándome de allí.

No me gustaba estar entre tanta gente, sabia que con el tiempo… me haría al lugar, pero… demasiado cambio en poco tiempo.

Me encendí un cigarro y me senté al lado de la puerta, en el mismo suelo.

“Que conste que todo esto lo hago por ti, espero que este tío me explique bien las cosas, y si no me gustan me largo.”-pensé antes de oír un fuerte rugido de motor, mire hacia delante y ví como una moto se dirigía hacia mi a toda velocidad. Era una Ducati 1098 roja y negra

No me moleste en apartarme, era tarde, así que si quería pillarme muy bien por él. La persona de la moto hizo un caballito dejando la rueda delantera entre mis piernas. Llevaba un casco oscuro así que no podía verle la cara. Si se pensaba que me podía chulear… lo tenía claro. Me levante lo más rápido que pude y le pegue una patada certera a la rueda, haciendo que el piloto de la moto se asustara y casi se le cayera la moto. Fue una pena que no se le cayera.

El piloto dejo la moto a un lado y se acerco a mí rápidamente.

-Cuidado con mi moto niña.-dijo una chica por el tono de voz.

-A quien llamas tú niña ¿? Yo al menos no ando haciéndome la guay con la moto sabes¿?.-le respondí.

La chica se quito el casco, dejando ver una hermosa melena roja, de pelo rizado y unos ojos azul oscuros.

-Bueno… es evidente que niña no eres.-me sonrió mirándome de arriba abajo.

-No me mires así.-le ordené.

-Primero dime quien eres y luego… tal vez deje de mirarte “así”.-me guiño un ojo.

-Me llamo Amy. Y tengo 17 años. Así que no soy una niña.-respondí.

-Jajajaja Que dulce. Yo me llamo Mónica y tengo 21 años, pero entre tú y yo… sigo siendo una niña. Pero no se lo digas a nadie.-dijo acercándose a mi cada vez mas.-Así que 17 eh ¿? Me gusta.-dijo poniendo su mano en mi cadera y empujándome contra la pared.

-Se puede saber que intentas ¿? Este truco te funciona con las demás ¿?-le pregunté apartándola.

-Me he sorprendido al ver que no te movías cuando iba hacia ti con la moto, pero que me rechaces ¿? Siendo una niña de 17¿? No hay duda de que… me caes fatal.-dijo sacándome la lengua.-Aun que seas hija de Diego.

Era la primera persona que utilizaba su verdadero nombre, se me hacia incluso raro.

-Una ducati 1098¿?-le pregunté señalando la moto e intentando cambiar de tema de conversación.

-Te gustan las motos¿?-me preguntó ella.

-Prefiero los coches pero he leido sobre la nueva Ducati. La sustitución de la 999 no¿?-le pregunté acercándome a la moto.




Mmm… sí. Me sorprende que sepas tanto con solo leer algo.-me contesto acariciando la moto.-Te gustaría conducirla ¿?-me preguntó.

-Pero no decías que te caía fatal ¿?-sonreí.

-Pero por eso no voy a prohibirte montar en mi moto. Eso si, con dos condiciones.-me dijo mojándose los labios sensualmente.

-Que es lo que quieres ¿?-le miré algo asustada.

-Que mal pensada.-rió.-la primera es que cojas un casco de mi habitación, no quiero que te rompas la cabecita. Y la segunda es que me tienes que llevar.

-Está bien, dime donde está tu habitación.-le dije.

-Subiendo las escaleras, en la puerta que pone Monica. Sabes leer verdad ¿?-me preguntó.

-Claro que se leer, piensas que soy idiota o que ¿?-le grité.

-Idiota no sé, pero tienes muy mala leche para lo pequeñita que eres.-me sonrió Mónica.

Esa discusión no llevaba a ningún lado, así que sin más entretenimientos tiré el cigarro y entre dentro del salón otra vez. Sin hablar con nadie subí las escaleras. Allí me encontré con un salón, más cuidado que el de abajo. En el sofá Alba y Laura se besaban, mientras Vero dormía tranquilamente.

-Hola Amy.-me sonrió Alba al darse cuenta de mi presencia.

-Siento interrumpiros, ahora me voy.-dije fijándome en las puertas.

En seguida leí Mónica en una de las puertas y entré.

-No deberías entrar ahí. Mónica se enfadara mucho.-escuche decir a Laura desde el otro lado de la puerta.

-Déjala y ven aquí, ella sabrá lo que se hace.-pude escuchar también a Alba.

Las ignoré. La habitación era grande y muy bonita, pintada de un tono oscuro de azul. Y un mural lleno de fotos de motos, sobre todo me fije en la foto de la Kawasaki ninja ZX-10R.

-Se puede saber que haces aquí ¿?-me preguntó Toño dándome un buen susto.

-Iba a coger un casco, para dar una vuelta con la Ducati.-le dije cogiendo un casco granate.

-Mi hija no te dejara conducir su moto.-me informó.

-Ella es la que me ha mandado a por el casco.-le respondí dejándolo solo allí.

Abajo Mónica me esperaba distrayéndose con su casco, lanzándolo hacia arriba y luego cogiéndolo.

-La Kawasaki ninja ZX-10R la sigues teniendo ¿?-le pregunté.

-Sí, por ¿?-me respondió.

-Prefiero conducir esa.-le dije.

-Está bien, yo te indico y tú me llevas ¿?-dijo enredándose el pelo con su dedo índice.

-Ok.-dije quitándole las llaves de la mano y subiendo a la moto, después de ponerme el casco.

-Ya tendrás tú fuerza para cargar con la moto ¿?-me preguntó Mónica indecisa.

-Tú agárrate y dime donde está la otra moto.-le contesté cortante.

Arranqué sintiendo las manos de Mónica aferrarse a mí.

-Todo recto, hacia el Ferrari 599 GTB y después de ese coche giras a la izquierda, hasta el fondo. Allí están todas las motos.-me dijo apoyándose en mi hombro.

Solo moví mi cabeza en forma de asentimiento y aceleré. Un poco distraída iba mirando los maravillosos coches que íbamos pasando. Eran preciosos. Pero entonces empecé a sentir un par de manos meterse por mi camiseta.

-Quieres que choquemos ¿? Para!-le pedí. La verdad es que lo último que me apetecía era chocar con una moto que no era mía y además rayar algunos coches que tampoco eran míos.

-Relájate chica, no pasara nada si te relajas.-me susurró.

-Ya vale de jugar con migo.-le ordene frenando en seco. Eso provocó que se asustara.

-Eres anormal ¿?casi me tiras.-me dijo asustada.

-Te dije que pararas. A la próxima hazme caso.-le dije.

-En serio, eres muy poco divertida.-suspiró Mónica.

-Sí, así soy yo, aburrida.-le sonreí.-pero no se lo digas a nadie, es un secreto.

No me respondió y se calló. Se agarro otra vez a mí y no me hablo hasta llegar a donde me había indicado. Había más coches que motos, eso estaba claro, pero aun así, el número de motos me dejo alucinada. Suzuki B-King 1300, KAWASAKI ZX-6R, Suzuki GSXR 1000… entre otras.
Pare la moto y Mónica se bajo de un salto, luego hice lo mismo yo.

-Te has enfadado por algo que te he dicho ¿?-le pregunté siguiéndola.

No estaba muy acostumbrada a tratar tan de cerca con la gente, quitando a mi padre, el gato de la vecina y algún que otro señor del camping… no había tenido mucho contacto con la demás gente.

-No, solo es que… simplemente eres rara y como ya te he dicho, me caes mal.-me contesto guiñándome un ojo.

-Pues si tratas así a la gente que te cae mal.-dije refiriéndome al hecho de que me había dejado la moto y en ningún momento me había levantado la voz, o faltado al respeto.-Como tratas a la gente que te cae bien¿?-le pregunté.

Ella se giró bruscamente, quedándose a escasos centímetros de mi cara.

-Eso… lo tendrás que descubrir tú solita.-me respondió Mónica dándome un beso en los labios, simplemente rozo sus labios con los míos. Era una sensación muy extraña, nunca había sentido… eso.

-Ya te he dicho que no me gusta que jueguen con migo.-le dije separándome de ella.

-Creo que a mí no me lo habías dicho, pero… una pregunta. No te has sentido mejor cuando te he besado ¿?-me dijo acercándose más a mí, haciendo que me quedara entre ella y una BMW R 1200 S.

-Sí, puede ser, pero…-se me fue la cabeza al ver la Kawasaki ninja ZX-10R, además con llaves.

-Pero que ¿? Amy.-me insistió Mónica.

-Da igual, te hecho una carrera.-le sonreí.

-Y si hacemos una pequeña apuesta para hacer las cosas más interesantes ¿?-me preguntó Mónica.

-Está bien, que apostamos ¿?-le pregunté.

-Si yo gano te acuestas con migo y si tú ganas hare lo que tú quieras, bueno… si quieres te puedo regalar la moto.-me respondió.

-Vale! Esta moto es una pasada, en serio y además… espera, acostarme contigo ¿?-le pregunté. Tal vez no le había oído bien.

-Sí, chica, follar, chingar… lo entiendes o sigo con los sinónimos ¿?-me preguntó.

-Pero para que quieres apostar eso ¿? Eres guapa, puedes salir a ligar.-la intente persuadir.

-Ya, lo sé, pero no me apetece salir a ligar, y si apostamos, es sexo seguro.-me dijo.

-Eres una cerda.-le conteste todavía mirando la hermosa Kawasaki.

-No, solo veo el sexo como algo normal y natural, seguro que te lo pasas bien. Además… mi padre hasta mañana no va a empezar a aburrirte con sus coches y sus llaves inglesas sabes ¿?-me informó.

-Es que…-iba a protestar pero ella me interrumpió.

-Tienes que correr riesgos en esta vida, Dieguita, además, tú crees que para ser la mejor corredora te vale con ser la primera en todas las carreras ¿? Pues no mona, tienes que mojarte, arriesgarte y ligar mucho.-me dijo guiñándome un ojo.

El que me llamara Dieguita… fue un golpe bajo, vale, mi padre era muy valiente y todo eso, pero una carrera con una chica que sabe mucho más que yo de motos y que tiene mucha más practica que yo…

-Oye y si en vez de correr con motos, lo hacemos con coches ¿?-le pregunté.

-Si hacemos la carrera con coches aceptaras la apuesta ¿?-me preguntó.

-Sí.-respondí sin pensar. Ella era hija de Toño, y fui idiota al pensar que Toño no le hubiera enseñado uno de sus truquitos.

-Que coche vas a coger ¿?-me preguntó.

-Yo me voy a coger mi coche. Voy a por él. Tú espérame aquí.-le dije corriendo hacia el edificio donde estaba mi coche.

Llegue cogí el coche y me fui. Sin decirle nada a nadie.

Al volver a donde estaba Mónica, vi que ella llevaba un Porsche Boxster rojo.

-Me gusta tu coche.-le dije asomándome a la ventanilla.

-Pues cuando te gane no te va a gustar tanto.-me sacó la lengua.


-Eso ya lo veremos guapa.-dije sacándole la lengua.

-Que te parece si salimos desde aquí, bajamos por allí-continuo señalando una carretera oscura.-y llegamos hasta la fuente del león, damos la vuelta allí y hasta aquí otra vez.

Yo solo asentí.

-Escúchame, antes de llegar a la fuente el camino se parte en dos, izquierda y derecha. Tú ve hacia la derecha.-me dijo.

-Bien. Se ve el camino desde aquí ¿?-pregunté.

-Sí, vamos, te lo enseñare.-me dijo bajando del coche.

Bajé del coche y camine con ella, hasta lo que parecía un barranco. Entonces señalo el camino, siguiendo con el dedo hasta la fuente.

-No hay ni una farola.-comenté analizando el camino. No parecía extremadamente peligroso, aunque había un par de curvas muy cerradas, y para rodear la fuente… habría que frenar y bajar la velocidad.

-Tienes miedo a la oscuridad ¿? No te preocupes, cuando te gane y te acuestes con migo lo haremos con las luces encendidas.-me susurró al oído abrazándome.

-No tengo miedo a la oscuridad.-proteste separándome de ella.

-Acostúmbrate a los abrazos, cuando hago el amor me gusta…-no podía dejar que siguiera con la misma tontería.

-Por que estas tan segura de que ganaras ¿?-le pregunté.

Mónica solo me miró sospechosamente y se fue hasta su coche otra vez.

Esto me olía a trampa, esa mirada y el estar tan segura… lo mejor sería acelerar a tope al principio, con un poco de suerte la dejaría atrás y por ese camino tan estrecho se le haría imposible adelantarme.

-Oye Amy, tengo algo para ti.-me dijo sonriente.

-No sé si lo quiero.-le respondí.

-Desde luego, que desagradecida. Toma.-me alargo un Cd desde la ventanilla de su coche.-Es para que no me eches mucho de menos mientras te gano.

-Imbécil.-murmuré.

-Llamamos a Sebas para que sea juez ¿?-me preguntó Mónica apoyando la cabeza en el asiento y acomodándose.

-Sí, no me fio de ti.-le conteste apoyándome en el capo de mi coche.

-Le mando un mensaje y lo que tarde en venir.-me contesto sacando su móvil.

Miré hacia el cielo, era una noche oscura, pero las estrellas brillaban más que nunca. Cerré los ojos encendiéndome un cigarro, un momento de concentración antes de la carrera no me vendría mal.

La canción de Akon y kardinall ofishall, dangerous se podía oír a un volumen altísimo, no me podría concentrar por mucho que quisiera.

Abrí los ojos y vi que Mónica había salido del coche y me miraba pensativa.

-Que piensas ¿?-le pregunté.

-En cómo te verías desnuda.-me respondió.

-Por que estas todo el rato diciendo esas cosas ¿? Te conozco de hace pocas horas y en serio que ya me estas empezando a aburrir.-le contesté.

-Te aburro, pero cuando te besé no me apartaste.-dijo besándome otra vez, esta vez mucho mas… fogosamente que la anterior, tumbandose sobre mí en el capo del coche.

Lo que no me esperaba era que el coche empezara a moverse mientras dejaba que Mónica profundizara el beso. Parecía que Mónica no era consciente de que el coche se movía, porque seguía besándome, hasta que pellizqué su muslo.

-Auch!No me fastidies que eres sadomasoquista ¿?-me preguntó.

-No, mira, el coche se mueve.-en ese preciso momento el coche paro de golpe. Gracias a dios el coche no iba muy rápido, si no… el golpe hubiera sido tremendo.

-Que chicas mas guarrillas.-nos sonrió Sebas saliendo de mi coche.-Monica, deberías tener cuidado, tu padre se va a enfadar.

-Eso no es cosa tuya, ni de mi padre, no sé porque me hizo esa prohibición.-protestó como una niña pequeña Mónica.-Bueno, vamos a la carrera o que ¿?-me preguntó Mónica, saltando del capo al suelo, y de allí a su coche. Ignorando lo que segundos antes había pasado

-Sí, sí.-respondí saltando yo también.

-Pobrecita, la has dejado tonta.-reia Yeyo, agarrando la mano de su queridísimo Sebas.

Una vez las dos estábamos en los coches, Sebas se puso entre medio de los dos y dio la salida.

Aceleré a fondo para poder ser la primera por el estrecho camino antes de llegar a la fuente, y parecía que lo había conseguido. Mire por el retrovisor y Mónica me seguía de cerca, relajada, demasiado relajada diría yo.

Preferí acelerar un poco más, para así poder llevar más ventaja. Entonces me encontré con el camino dividido como ya me había advertido Mónica. Le hice caso omiso y giré a la derecha. Al mirar otra vez por el retrovisor no vi a Mónica, eso era raro, pero preferí no darle mayor importancia y aprovechar mi ventaja. Al llegar a la fuente del león, me lleve una sorpresa, no muy agradable. Mónica ya había rodeado la fuente y me sonreía mientras aceleraba ya de vuelta hacia la meta.

Como había podido adelantarme ¿? No la había visto pasarme.

Intente acelerar al máximo y adelantarla, pero… no pude y ganó.

-Guapa empieza a desnudarte.-me dijo cuando llegue.

-No vale, exijo repetición, como me has adelantado ¿? no te he visto pasarme.-protesté.

-Amy, eres buena, pero no más que yo, llevo más tiempo que tú corriendo.-me respondió Mónica.

Mientras Yeyo y Sebas reían.

-Que habéis apostado ¿?-preguntó Yeyo, cuando se le paso el ataque de risa.

-Pues tiene que acostarse con migo.-respondió Mónica.

-Desde luego… que cosas apostáis, vergüenza os debería dar.-dijo Sebas abrazando a su novio.

-Huy perdona por ver el sexo…-Yayo le interrumpió.

-De forma natural ¿?-dijo Yeyo. Sebas y yo nos limitamos a reír.

-Bueno, mira, una apuesta es una apuesta, te he ganado y te vienes con migo.-dijo Mónica agarrándome de la mano.

-Aun que has hecho trampa ¿?-dijo una voz a nuestras espaldas.

-Papa metete en tus asuntos y déjanos en paz.-respondió Mónica.

-Trampas ¿? Eso no vale.-protesté enfadada.

-Sí que vale, no dijiste nada de no hacer trampas, así que… lo siento pero tendrás que cumplir tu apuesta.-me respondió de lo más tranquila Mónica.

-Como me has hecho trampas ¿?-pregunté.

-Cogí el camino de la izquierda, es mas rápido.-me informó Mónica tirando de mi brazo, hacia el edificio donde estaba su habitación.

-Mónica, no!-gritó su padre desde atrás.

-Papa, ha sido una apuesta, y ha perdido, ahora es cuando me la cobro.-dijo corriendo hacia su habitación, tirando fuertemente de mi brazo.

Al llegar al saloncito de la parte de arriba Vero estaba despierta, esta vez eran Laura y Alba las que estaban dormidas.

-Os venís a ver una película ¿?-nos preguntó Vero

-No, tenemos plan.-respondió Mónica agarrándome del cuello de la camiseta y empujándome violentamente hacia su habitación.

-No sabía que eras violenta.-le dije golpeando sus manos para que soltara mi camiseta.

-Perdón.-me beso lenta y sensualmente, mordiéndome el labio inferior.-quieres tomar algo antes de nuestra gran noche ¿?

-Vodka limón.-le respondí.-por que tu padre estaba enfadado ¿?-le pregunté.

Abrió uno de sus armarios, y en vez de tener ropa… había muchísimas bebidas alcohólicas. Preparo las bebidas y se sentó a mi lado en la cama.

-Mira, antes de que vinieras, cuando paso lo de tu padre, mi padre me dijo que tendría que cuidar de ti y que vivirías aquí, y me pidió que no me acostara contigo. Pero no lo puedo evitar, puede que sea una enfermedad y que sea ninfómana, o puede que seas tú. Pero… he ganado la apuesta y punto.-rió y le pego un trago a su bebida.

-Espero que tu padre no se enfade conmigo también.-suspiré bebiendo y agarrando un cigarrillo.-Puedo fumar ¿?

Ella me miró pensativa.

-Tengo un sitio genial.-dijo agarrándome la mano otra vez y saliendo por la ventana. Allí había una especie de patio, una mesa y un par de sillas y un sofá, lo adornaban.

Ella se sentó en el sofá, con su bebida en la mano.

-Ven, siéntate conmigo y dame un cigarro.-me dijo, haciéndome un hueco a su lado.


Le di el cigarrillo y me senté a su lado.

-No sabía que fumabas.-dije encendiéndome el cigarro y dándole fuego.

-Hay muchas cosas que no sabes de mi, pero tranquila, vamos a estar muchísimo tiempo juntas, así que tendrás mucho tiempo para averiguar.-me sonrió.

-Sí, supongo.-suspiré bebiendo otro trago y fumando tranquilamente.

-Pensé que estarías mas nerviosa.-me dijo acercándose a mí.

-Por que debería estar nerviosa ¿? Perdí la apuesta y ya está, tengo que hacer mi parte, sin compromisos.-sonreí.-Además, no ganaría nada estando nerviosa.

-Tienes razón, chica de buen perder.-dijo echándose hacia mí en el sofá y besándome lujuriosamente, haciendo que mi lengua y la suya se acariciasen sin descanso, mientras su mano se abría paso por mi abdomen, subiendo mi camiseta.
Para cuando quise darme cuenta, ya tenía la camiseta fuera, y ella también se había apresurado en quitarse la suya.

Aun no entendía por qué, pero no podía dejar escapar esos dulces labios ni por un instante, era como una droga, cuanto más la besaba, más quería besarla. Y si por un instante nuestros labios se separaban, sentía algo en el pecho...

Mónica me agarro del cuello, dejando que me subiera sobre ella, y así poder cambiar de posición.

-Sabes ¿? Me pones mas cachonda de lo que pensaba.-me susurró empezando a besarme el lóbulo de la oreja.

Preferí responderle acariciando sus caderas y metiendo la mano debajo de su falda, acariciando con mi mano derecha su muslo izquierdo, acomodándome entre sus piernas.

Ella prefirió besarme el cuello, de vez en cuando pegándome leves mordiscos, que hacían que mi piel se erizara. Cada vez nuestras respiraciones se aceleraban.

-Será mejor que entremos, porque no me gustaría coger frio.-me sonrió.

La miré de arriba abajo, solo con sostén, la falda levantada y esa ropa interior… dios, tenía un cuerpo tremendo, además con la luz de la luna… todo parecía mas mágico.

-Hey! Me estas escuchando ¿?-dijo acercándose a mi otra vez y besándome fuertemente, mordisqueando mis labios, para luego seguir con mi cuello como antes de que ella misma hiciera que me separara. Me empujo hacia la ventana con suavidad, haciendo que las dos caeríamos dentro de la habitación otra vez. –Aquí estaremos mejor.-continuó diciendo Mónica mientras se desnudaba completamente.

No hice que esperara mucho más, porque me quite también mi ropa y la aborde desde atrás, apartando el precioso pelo de su hombro y besándola despacio. Ella no tardo en reaccionar y darse la vuelta para encararme. Otra vez los besos tomaron el control de la situación. Pero… ya que era una apuesta… iba a pagarla como era debido, empuje a Mónica a la cama para que se quedara allí tumbada, y empecé a recorrer todo detalle de su cuerpo con mis labios. Empezando por los pechos, que desde que los vi cuando se quito la ropa, parecía que me llamaban. Los bese y lamí con cuidado, deleitándome de los suaves jadeos de la dueña de esos perfectos pechos. Luego, baje con sumo cuidado y con toda la tranquilidad del mundo hacia su abdomen, mientras con mi mano izquierda, seguía acariciando los hermosos pechos que acababa de degustar. Mónica me suplicaba que no parara, y que no la dejara así. Así que abrí sus piernas y bese, lamí, mordí el bultito sonrosado que sobresalía de su parte intima. Parecía que lo estaba haciendo bien, porque Mónica, después de eso me pidió que la besara, hice lo que me pidió, con ternura, y suavidad, y ella no tardo en subirme sobre ella y mecerme suavemente. Mientras nuestros labios peleaban entre sí, para ver quién de los dos podría disfrutar más. Y así, entre caricias, besos y más caricias llegamos las dos al tan ansiado éxtasis, acto seguido durmiéndonos.

Cuando me desperté la mañana siguiente, Mónica me abrazaba persistente. Me zafe de sus brazos como pude y me vestí para averiguar donde había una ducha para poder pegarme una ducha.

Al salir, Vero estaba en las escaleras, mirándome.

-Para ella no eres nada.-me dijo.

-Ya lo sé, y ella para mí tampoco.-le informe.

-Amy, ten cuidado, jugar con los besos y el sexo siempre trae problemas.-me advirtió.

-Lo sé. Por eso no juego con el sexo, solo perdí una apuesta. Dime donde está la ducha.-le dije.

-La tercera puerta, dos puertas a la izquierda de la habitación de Mónica.-me dijo Vero sin moverse de allí.-Ah Amy, Toño ha dicho que te quiere ver con urgencia, te ha comprado ropa nueva, luego te explicara porque, cojela, está en esas bolsas.-me dijo Vero señalándome un montón de bolsas encima del sofá.

Cogí una de las bolsas y me metí a la ducha con ellas. Se me hizo raro ese sitio, más que un baño, parecían las duchas de un polideportivo.

No le di mayor importancia y me duche y cambie de ropa, poniéndome un peto suelto y una camiseta amarilla.

Al salir de las duchas Mónica estaba sentada en el sofá.

-Te extrañe cuando me he levantado.-me dijo.

-Apostamos hacer el amor y he dormido contigo, así que no te quejes.-bromee sonriendo y caminando hacia Vero, que seguía allí, supuse que esperándome.

-Te queda muy bien ese peto, estas muy salada.-me sonrió Mónica.

-Me llevas a donde Toño ¿?-le pregunté a Vero, ella solo asintió y suspiró.

Bajamos las escaleras y me llevo a una especie de garaje, anexo al edificio donde vivíamos. Allí estaba Toño, debajo de un Hummer H1, colocándole un tubo de escape nuevo.

-Toño, aquí esta Amy, yo me voy a pintar el Dodge Charger que trajiste el otro día.-se despidió con la mano Vero antes de irse.

Toño salió de debajo del coche, tomo un trago de una cerveza y me ofreció una sin decir nada más.

-No, gracias, es demasiado temprano para empezar a tomar alcohol.-le dije sentándome en una silla que tenia tirada.

-Sabría que te quedaría bien la ropa que te compre.-me respondió.

-Por qué me has comprado la ropa ¿?-pregunté curiosa.

-Mira, ayer te tenía que haber explicado todo, pero tu preferiste hacer cositas con mi hija.-me respondió tirando la llave inglesa al suelo.-Lo siento, lo siento, no debería enfadarme contigo-se disculpó.-Mira, Yeyo ha mirado hace un rato el coche de tu padre, y le habían cortado los frenos y le habían echo algún que otro estropicio mas. Además tu casa… o caravana la quemaron ayer a la noche.-me informó.

Toño me miraba seriamente, y diría yo que con un poco de lástima.

-Así que van detrás de mi ahora ¿?Por que¿? -le pregunté nerviosa



Continuará...

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Espero q os guste ^^


Última edición por bakablack el 8/12/2011, 16:03, editado 23 veces
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    29/12/2009, 14:16

O_O kawai xDDDD conti conti *o*!
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*Miya*
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    29/12/2009, 23:51

Nop, no me gusto...Me encanto!!!
Por cierto... Quiero una Kawasaki ninja!!! T.T XD...
Esta muy pero muy bueno, ya quiero la continuacion!!!
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    2/1/2010, 19:05

CONTINUA

-Si te soy sincero no tengo ni idea, tendríamos que investigar, salir por el ámbito de las carreras y averiguarlo, aunque apostaría por la familia Reyes.-me dijo Toño pensativo.

-Unos mafiosos han matado a mi padre ¿? Y ahora quieren hacer lo mismo conmigo ¿?-pregunté aun sin poder creérmelo, para que querían unos mafiosos matar a mi padre ¿?.

-Mafiosos… los podrías llamar así, tu padre ha estado metido en rollos raros con ellos, vendiendo coches y demás, para poder procurarte una vida mejor. Los timó al robarles unos coches para vendérselos a otros. Lamborghini diablo, lamborghini murcielago, BMW M3 y lamborghini reventon creo que fueron los coches que les robo.-me dijo Toño, sentándose a mi lado y poniéndome una de sus manos en el hombro.

-Mi padre era un ladrón ¿? Un asqueroso ladrón de coches ¿? Por eso pasaba tanto tiempo fuera a las noches ¿? Joder, era un mentiroso!-grité enfadada.

-No digas eso Amy, robar a los ricos no esta tan mal, prefieres trabajar 8 horas al día en un sitio de mala muerte donde te van a explotar y vas a ver como tu jefe no tiene ni idea de cómo arrancar su cochazo nuevo ¿? No crees que para tener un coche de elite, primero te lo tienes que ganar ¿? No se puede tener un 24 SSC Ultímate Aero TT y andar a 100 por hora con él para que la gente vea lo bonito y caro que es no ¿? Me estoy explicando ¿?-me preguntó pegando otro trago a su cerveza.

-Tienes razón, pero no es excusa suficiente para robar.-le contesté.

-Chica, como crees que mantenemos todo esto ¿? Con alegría y amor ¿?-me preguntó.

-Pensaba que era un taller para ricos o algo así.-le contesté de nuevo.

-Pues lamentablemente no, aparte de correr las carreras robamos coches de elite, coches caros y coches por encargo. Los modelamos, cambiamos pintura, numero de serie y matricula y listo. Los vendemos.-me dijo.-Y quiero enseñarte a hacerlo a ti también, sé que no es honrado ni decente, pero es lo que hay, somos pobres.-rió Toño.

-Ya sé hacerle un puente a un coche, mi padre perdía muchas veces las llaves del coche, y me enseño como poder arrancarlo sin ellas.-le dije.

-Muy bien, entonces ya sabes lo más difícil. Ahora, quiero que te entrenes a conciencia. Si quieres pillar al que mató a tu padre, tienes que convertirte en la mejor corredora. Así podrás sacar información, y sabrás si han sido los Reyes o quién demonios ha sido. Te buscaremos un nombre artístico, dentro de lo que cabe, los que te querían matar… piensan que estas muerta.-me sonrió Toño bebiendo otro trago de cerveza.-Voy a terminar de arreglar este coche, tú ve a desayunar fuerte, vas a necesitar energías.-me sonrió metiéndose otra vez debajo del coche.

-Eh Toño, no sé donde está la cocina.-le dije mirando debajo del coche.

-Hay pero si aquí está la niñita.-dijo Javi abrazándome y cogiéndome.

-Suéltame tío, no me gusta que me agarren, pensé que te había quedado claro!-le grité.

-Solo quería ayudarte y decirte donde está la cocina, Toño cuando está trabajando… no se le molesta.-me sonrió haciéndome un gesto con la mano para que le siguiera. Fuimos otra vez al edificio principal, allí, en una de las puertas de la planta baja estaba la cocina.

-Sabes que esto antes era un polígono abandonado ¿? Había tres empresas grandes. Pero hubo un derrumbe y lo abandonaron, nosotros quitamos todos los escombros y limpiamos todo.-me explicaba Javi mientras se ponía un delantal.-Dime peque, que quieres para desayunar ¿?

-No me llames peque, y ya se prepararme el desayuno sola.-le dije sonriendo.

-Pero te lo puedo preparar yo.-me insistió.

-Déjalo, le hace ilusión, cocinar es su hobbie.-me dijo Mónica besándome.

-Uy,uy,uy… como empieza la gente la mañanita. No sabía que… eh Mónica, deja respirar a la peque!-gritaba riendo Javi mientras Mónica dejaba que penetrara mi lengua en su boca.-Chicas, ya vale, parad, no tiene gracia.

Me separe de Mónica, al sentir su mano en mi trasero, no podía distraerme ahora, tenía que desayunar y entrenar.

-Gracias Amy por hacerme caso.-me dijo Javi sonriendo.-Aunque el amor también es importante para las jóvenes sabes ¿?-dijo sin borrar la sonrisa de la cara.

-Café solo.-le respondí.

-Gracias a ti también Javi por cortar el royo a la peque.-dijo Mónica sentándose a mi lado.-Que de peque tiene poco, ayer a la noche me lo demostró muy bien.

-Tú quieres algo Mónica ¿?-preguntó Javi ignorando el agradecimiento de Mónica.

-Café con leche y tortitas. Por que ayer me dejaron muy cansada y tengo hambre.-dijo Mónica mirándome otra vez.

-Que graciosa eres.-dije con ironía.

-No te enfades, solo quería picarte un rato, no lo he hecho con mala intención.-me respondió Mónica besándome la mejilla.

-Tomad parejita, café solo, café con leche y tortitas para las dos.-dijo Javi sentándose con una cerveza a la mesa.

-Yo no te he pedido tortitas.-le respondí tomando un sorbo del café.

-Ya lo sé, pero tienes que comer algo, no puedes andar por la vida sin hacer la comida más importante del día no crees ¿?-me respondió Javi bebiendo un trago de cerveza.

-Tienes razón, que conste que si desayuno es por ti.-le dije a Javi sonriendo. Ese hombre me caía bien. Tenía un halo de padrazo…

-Me alegra.-me contestó dando otro trago a su cerveza.

-Una pregunta, aquí cada uno se encarga de una cosa ¿? O como os repartís las tareas ¿? Y los trabajos a hacer ¿?-les pregunté.

-Normalmente a cada uno se le asigna una tarea, pero siempre acabamos jugándonoslas corriendo.-me susurró Mónica al oído.-Contigo ya me jugaría yo más de una tarea.-continuó sacándome la lengua.

-Los trabajos a hacer todo el mundo hace de todo, aun que Toño, Marc, Laura, Yeyo y yo sabemos mas de mecánica, y Vero, Saul,Alejo y Sebas saben más de pintura y demás y finalmente Alba y Gabriel se encargan de la tecnología que tiene el coche, GPS, dispositivos de música, altavoces incorporados y demás-me respondió Javi.

-Y tú Mónica ¿?-le pregunté.

-Yo ¿? Me encargo de las motos, cuando piden alguna, y sino pues ayudo con la mecánica.-me sonrió.

-Y quien se encarga de robar los coches ¿?-pregunté, intentando sorprenderlos, pero no los sorprendí, al contrario, parecía que ya sabían que Toño me lo había dicho.

-Pues normalmente Marc, Alba y Toño, Toño y Marc son los mejores mecánicos y Alba sabe muchísimo de tecnología y si salta la alarma es capaz de apagarla rápidamente.-me respondió.

-Debe ser una putada saber que a tu novia le pueden detener y estar tranquilamente en casa sentada no ¿?-pregunté mirando a Javi, que asintió triste.

-Hablas de Laura y Alba verdad ¿?-me preguntó Mónica.

-Sí, aun que tú con tu padre por ahí también lo tienes que pasar mal no ¿?-le pregunté.

-Tú no lo pasabas mal no ¿?-me preguntó Mónica.

-Yo no tenía ni idea de qué coño hacia mi padre a las noches.-dije enfadada. Cogiendo la taza de café y largándome de allí. Salí afuera, donde me encontré con Mónica por primera vez. Sabía que tenía que empezar a controlar ese pronto tan inadecuado, pero no podía evitarlo, mi padre me había engañado, y yo como idiota lo había :creido:.Aun teniendo todas las evidencias, mi propio cerebro la excusaba.

Me encendí un cigarro y me senté en el suelo, como la noche anterior. Cuando me acabara el cigarro tendría que ir a disculparme con Javi y con Mónica, al fin y al cabo ellos no tenían la culpa.

Fume tranquila asta oír el chirrido de la puerta, y abrí los ojos para ver unas exuberantes piernas morenas, pertenecientes… a Mónica.
-Que te pasa pequeña loquita ¿?-me preguntó Mónica sentándose a mi lado.

-No me llames pequeña.-protesté.

-Lo siento, es que con ese peto, dos tallas de más, me recuerdas a una raperita.-me abrazó.-cuentame que te pasa.-me pidió, en tono suplicante.

-Es solo que mi padre… no me dijo nada. Me engaño.-le dije, no iba a llorar delante de ella pero… no podía evitar que la tristeza se reflejara en mis ojos.

-Amy, tú crees que tu padre te lo ocultó por placer ¿? No es fácil decirle a alguien que quieres que eres un ladrón, más aun si quieres dejar a tu hija fuera de este mundo.-me acaricio la mejilla.-El mundo de las carreras es mas difícil de lo que crees. Si pierdes carreras te ignoran y si las ganas tienes que tener cuidado, porque la gente se aprovecha de ti.-me informó.-Ahora lo que deberías de hacer es terminarte el café y el cigarro y entrenar para ser la mejor e investigar, yo te voy a ayudar en todo lo que quieras.-me besó, no como otras veces, esta vez era como si nuestros labios se acariciaran entre ellos, sin querer parar.

-Chicas, que hacéis ¿?-preguntó Vero, abriendo la puerta de golpe. Me quise separar, pero Mónica no me dejo, me agarró la cabeza con las dos manos, besándome otra vez. Soltándome en el último momento, cuando Vero estaba a punto de irse.

-Mónica, tu padre quiere que dejes a tu rehén para que pueda ir a entrenar.-dijo Vero.

-Mi padre te quiere acaparar para él solito.-dijo besándome otra vez.-No te canses mucho, que luego me gustaría dar una vuelta contigo en tu súper coche.-me guiñó un ojo.

-Bueno… creo que tu padre podrá esperar un poco, primero voy a terminar el desayuno.-dije bebiéndome el café de trago y aspirando una calado del cigarro mientras me levantaba y le daba la mano a Mónica para que pudiera subir.

-Donde está Toño ¿?-le pregunté a Vero.

-Está en el garaje de antes, debajo del Saleen S7.-me informó.

Tiré el cigarro y caminé para dentro, caminando después hasta el garaje anexo al edificio principal.


-Ya estoy aquí.-informé a Toño, que estaba sentado encima del Saleen S7.

-Has tardado no ¿?-me dijo a forma de reproche.

-Venga pues, vamos a conducir o que ¿?-le pregunté mirando el Saleen S7.

-Muchas ganas tienes tú de conducir.-rió por unos segundos.-Gabriel, Saúl y Marc están esperándonos afuera. Te han preparado una pista especial.-dijo mientras se frotaba las manos y salía a fuera.

Lo seguí, y como él dijo allí me esperaban Gabriel, Saúl y Marc con un Honda S2000

-Es para tu entrenamiento, así no tendrás que destrozar tu bonito coche.-me dijo Gabriel.

-Gracias, es genial.-dije acercándome al coche.-Pero no creo que lo destroce.-les contesté.

Ellos solo se rieron, y fue Marc el único que tuvo la decencia de explicarme a que venía tanta risa.

-Es imposible que con Toño entrenándote no te pegues un porrazo. Hasta dentro de dos días o así, no podrás coger tu coche, porque sino… lo dejaras hecho una mierda.-me dijo conteniendo la risa.

Miré al frente y era verdad lo que me había dicho Toño, habían montado una pista de entrenamiento, con unas vallas de metal y conos.

-Las vallas son para que los esquives haciendo eses, mientras los conos son para que no te los comas. Crees que podrás ¿?-me sonrió Saúl despeinándome.

-Cuidado con despeinarme.-le avisé.

-Uh muerde ¿? Toño cuando la trajiste a casa no me dijiste que mordería.-me respondió Saúl sacándome la lengua.

-Bueno, creo que deberíamos empezar ya y dejarnos de tonterías.-dijo Toño sentándose en el asiento del copiloto.

-Tú… vienes conmigo ¿?-le pregunté entrando en el coche.

-Sí, te voy a ir dando consejos, te parece mal ¿?-me preguntó.

Yo solo negué con la cabeza y arranqué el coche.

-Bien, en la primera vuelta ve despacito.-me advirtió.

Pero las advertencias están para ignorarlas no ¿? Así que me pasé con la velocidad y pasé la primera y segunda valla de metal por los pelos, la tercera directamente me la comí.

-Ups lo siento.-le dije a Toño, girando mi cabeza despacio, pensando que estaría enfadado.

-Te lo dije, pero aun así… nadie había pasado dos vallas a la primera.-me sonrió.-Te felicito, ahora marcha atrás y empieza de nuevo.

Y así sucesivamente tuve que pasar las vallas tantas veces que ya me sabía el circuito de memoria, pero parecía que a Toño no le cansaba.

-Toño.-llamé su atención cuando esquive las vallas 30 veces.-Creo que ya… hemos pasado suficientes vallas por hoy no ¿?-le pregunté.

-Ahora marcha atrás.-me dijo secamente.

Me limité a suspirar y dar marcha atrás. Esta vez no las conté, preferí poner la radió y entretenerme con la música.

Pensaba que se iba a desgastar la carretera de tanto pasar por el mismo sitio, así miré el reloj del coche. Las dos menos veintitrés de la tarde marcaba el reloj. Había pasado conduciendo toda la mañana, y total para no notar nada de mejoría.

-Ya vale!-gritó Toño de golpe. Haciendo que frenase.

-Que pasa ¿? No hace falta gritar.-le dije.

-Creo que ya estas capacitada para dar vueltas con el coche por algunos sitios… algo difíciles.-me dijo serio.-Pero concéntrate y apaga esa música.

Apagué la música.

-Tira por donde hicisteis la carrera ayer mi hija y tú, pero en vez de dar la vuelta en la fuente, sigue hacia delante. Ahora si te dejo ir rápido.

-Me viste ayer correr ¿?-le pregunté, mientras aceleraba al máximo.

-Sí, y me gustó. Tienes estilo y sabes conducir, para que negarlo.-me respondió.-Tu padre ha hecho un buen trabajo contigo.

-Y entonces para que tenemos que entrenar ¿?-le pregunté.

-Mira, si te dejo correr ahora ganaras un par de carreras, pero no todas. Hay gente muy buena. Y yo quiero que seas la mejor.-se limitó Toño a decirme.

-Está bien, me concentraré. Tú ponte el cinturón.-le dije acelerando al máximo, mi pie no lo separe del acelerador, y llegamos rápidamente a la fuente del león.

-Ahora quiero que tomes ese camino.-me dijo Toño señalando un camino mal pavimentado y que por las pintas… me daría problemas.

-Como diga jefecito.-le sonreí acelerando, y sin querer derrapando por culpa de la tierra y las piedras del suelo.

-Ten cuidado, no me gustaría caer por uno de los lados de la carretera, así que será mejor que aflojes el ritmo.-me dijo señalando la velocidad, 275 km/h marcaba.

Afloje hasta 120 km/h y seguí el camino con mucho cuidado y algún que otro susto cuando el coche se me resbalaba algo.

Al pasar unos 10 minutos el camino parecía mejorar, y apareció lo que parecía una empresa.

-Ya conoces el camino, déjame aquí y da la vuelta.-me dijo.

-Que quieres hacer aquí tú solo ¿?-le pregunté mirando la empresa. Toño no tenía pinta de ser trabajador de esa empresa.

Él sonrió como siempre, señalo un LOTUS ELISE y bajo del coche, haciéndome señas para que diera la vuelta.

-Pero a plena luz del día ¿?-pregunté más que extrañada. Él solo repitió el gesto de dar la vuelta.

Me di prisa en dar la vuelta como me había ordenado, creo que demasiado rápido, porque casi me trago un árbol, de hecho el intermitente derecho estaba para el rastro.

Al llegar a la fuente una chica estaba allí, solo me fije en las piernas… en seguida las reconocí. Mónica estaba allí. Derrapé el coche para intentarlo dejar en frente suyo, y la jugada me quedo genial.

-Que le has hecho al coche ¿?-me preguntó besando mi mejilla y riendo al fijarse en la parte derecha del coche.

-Accidentes laborales, ya sabes.-sonreí.

-Mi padre se ha ido a por el LOTUS verdad ¿?-me preguntó otra vez sentándose en el borde de la fuente del león.

-Sí, me dijo que diera la vuelta, así que me vine. Y tú qué haces aquí ¿?-le pregunté esta vez yo sentándome a su lado.

-Pues Alba y Laura han venido a probar un nuevo GPS con sistema de localización, y andan jugando al gato y al ratón por el bosque. Además sabía que estarías por aquí, así que vine con ellas para ver si tenía suerte y te podía ver entrenar-me respondió.-Que por el golpe y el gran derrape supongo que te habrá ido bien.-continuó.

-Sí, no me quejo. Pero me aburrí un poco sabes ¿?-le dije encendiéndome un cigarro y dándole otro a ella.

-Eso es porque mi padre no sabe cómo tratar a las mujeres. Vamos a dar una vuelta tú y yo.-me guiñó un ojo Mónica.

-Y Alba y Laura ¿? Las vas a dejar aquí ¿?-le pregunté.

-Ya saben que he venido por ti, les dije que no me esperaran despiertas.-me sacó la lengua.-Además… ellas ahora estarán muy ocupadas si ese localizador funciona.-me respondió subiéndose en el asiento del copiloto.

-No sé porque me da que no tengo opción a negarme. No ¿?-le dije subiéndome al coche.

-Solo quería invitarte a una copitas antes de comer. O comer fuera y invitarte a una comida y unas copas, luego lo que surja, ya me entiendes.-me dijo riendo.

-Todo lo haces a cambio de sexo ¿?-le pregunté dando marcha atrás para poder ir a donde la hija del jefe quisiera.

-He locas, esperadnos!-gritó Alba pegando al capo del coche.

-Oye tú, no te llega la sangre al cerebro o que ¿? Te podría haber atropellado.-grité alterada saliendo del coche.

-Más tranquila bonita, tampoco te veo capaz de atropellar a alguien, vales más que eso.-salió Laura en defensa de Alba, que parecía haberse asustado ante mis gritos.

-Relájate peque, con gritar y enfadarte no llegas a ningún sitio.-me contestó Mónica desde el asiento del copiloto.

-Mónica a donde vais ¿?-le preguntó Laura a Mónica.

-Nos vamos a la ciudad a tomar algo, os apuntáis ¿?-dijo Mónica asomándose por la ventanilla.

-Con el coche destrozado ¿?-preguntó Alba con cara sorprendida.

-Está bien doña perfecciones, iremos a casa a cambiar de coche. Venís o no ¿?-repitió Mónica.

-Sí, será divertido salir con vosotras dos juntas.-sonrió Laura.-Pero nada de apuestas delante nuestro.-rió con su novia.

-Las noticias vuelan por lo que veo.-dije mirando significativamente a Mónica.

-Las cosas buenas se cuentan.-me respondió.

Laura y Alba entre risas se subieron al coche y arranque hacia el garaje, para dejar el coche roto a Gabriel que en cuanto vio el coche empezó a reírse.

-La que no iba a rozar el coche y las que iban a andar un rato.-me sonrió empezando a analizar los daños.-Sin coche no sois nada.-se metió con Alba, Laura y Mónica. Ellas le ignoraron, yo solo le dedique una mirada de odio

Luego las chicas y yo nos bajamos del coche, para dejar a Gabriel trabajar y salimos a fuera, donde estaba la mayoría de los coches.

-Que coche cogemos ¿?-preguntó Alba.

-Amy va a conducir, así que elija ella.-me sonrió Mónica.

Empezaba a pensar que era igual que su padre, a los dos parecía que les habían operado para no borrar esa sonrisa de la cara.

-el Aston Martin V12 vanquish-dije montándome en él.

-Buena elección.-dijo Laura montándose atrás con su novia, dejando el sitio del copiloto a Mónica.

-No nos meteremos en un lio por irnos con este coche verdad ¿? Igual tu padre os necesita para algo.-pregunté. Viendo como Alejo y Javi me hacían señas para que no arrancase el coche.



Decidí esperarlos como buena samaritana, y salí del coche.

-A dónde vas ¿?-me preguntó Alejo con cara de pocos amigos.

-Se de uno que ayer no pillo cacho y ahora está enfadado.-canturreó Mónica saliendo del coche también.

-Y yo sé de una que es una pederasta y se acostó con una niña.-le contestó Alejo.

-Pues por tu estatura no es que se pueda decir que tú eres mayor que yo.-le contesté esta vez yo.

Javi me agarró por detrás y me subió a su hombro como si fuera un saco de patatas.

-Aquí no queremos peleas, somos pacifistas.-me dijo dándome una cachetada en el culo.-Además a Alejo le afecta mucho que se metan con su estatura.-me susurró.

-Javi no te pases, que te veo.-le dijo Mónica al ver dónde estaba la mano de Javi.

-Bueno, y se puede saber a dónde vais ¿?-preguntó esta vez Javi, de buena manera.

-Pues a tomar algo.-respondí, aun colgando del hombro de Javi.

-Jovencita… espero que tú fueras a tomar una cola o un zumito.-siguió metiéndose con migo Alejo.

-Oye tapujo, si no quieres que me meta contigo, tú tampoco te metas conmigo.-le grité.

-Que te acabo de decir ¿?Shhh!-me dijo Javi.

-Os venís con nosotras ¿?-preguntó Mónica, intentando que se olvidara el altercado.

-No se os ocurra salir de aquí sin antes comer, son las dos y media.-nos advirtió Javi.

-Tendremos que atrasar las copas asta después de comer.-dijo Mónica encogiendo los hombros.

-Y Laura y Alba ¿?-preguntó Alejo.

-Están muy ocupadas en el coche. Será mejor dejarlas e ir a comer.-dijo Mónica caminando hacia el edificio principal, seguida de Alejo y Javi.

-Javi, se andar, suéltame.-le pedí.

-No, no me has hecho caso, y ahora vas a estar ahí hasta que me dé la gana a mi.-me dijo intentando no reírse.-Te gusta la lasaña de verduras ¿?-me preguntó, entrando ya al edificio.

-Sí, ya tienes la comida echa ¿?-le pregunté.

-No, por eso te lo pregunto, pero me vas a tener que ayudar, porque no te pienso soltar, jajaja.-rió con ganas.

Entramos a la cocina, y allí estaban Mónica y Alejo.

-Suéltala ya, no ¿?-preguntó Mónica.

-No, me va a ayudar a cocinar.-respondió.

-No será peligroso cocinar con alguien subido al hombro ¿?-pregunté.

-Sí.-respondió secamente Alejo.

-Yo pienso lo mismo Javi, así que bájala-demandó Mónica.

-Se que te hacia ilusión cocinar pegada a mí, pero… Mónica es muy celosa y te tengo que bajar, así que me tendrás que ayudar desde el suelo.-me dijo bajándome.

-Gracias.-dije en cuanto toque el suelo.

-Chicos, que hacéis ¿?-preguntó Marc apareciendo en la cocina.

-Ya se despertó el bello durmiente.-se mofó Alejo.

-Pero que simpático que eres ya desde la mañanita, además para tú información llevo trabajando desde las 8 de la mañana, que tú no trabajes no significa que los demás tampoco lo hagamos. Le he cambiado el motor al MASERATI SPYDER-le contestó Marc sentándose al lado de Mónica.

-Ayer a quién te llevaste a tu habitación ¿? Sabes que desde mi habitación se oye todo lo que pasa arriba ¿?-interrogó Sebas.

-Por que le tocaría la habitación de debajo de la mía al chico mas cotilla del mundo ¿?-respondió Mónica sacándole la lengua a Marc.

-No, ya en serio, quien era ¿?-preguntó otra vez.

-Bueno Amy, tú y yo vamos a empezar a cocinar, te parece ¿?-me preguntó Javi al ver que cada vez me sentía mas incomoda.-Vente a la bodega, a por los ingredientes.

-Claro.-le respondí caminando con él, a la bodega.

Llegamos y cogimos todos los ingredientes necesarios. Pero cuando íbamos a salir Javi me corto el camino.

-Sientes remordimientos por lo que has hecho ¿?-me preguntó con cara seria.

-A que te refieres ¿?-conteste haciéndome la tonta.

-Tú, Mónica, ayer a la noche, una cama… sigo ¿?-me dijo

-No siento remordimientos, es solo que no me gusta que todo el mundo se entere de cosas de las que no tiene porque enterarse. Que le importa a Marc que me acueste con Mónica ¿?-pregunté suspirando.

-Tal vez mas de lo que te imaginas. Aquí somos como una gran familia, y nos preocupamos los unos por los otros.-me contestó Javi.

-No te tomes a mal la pregunta, pero no te cansas de hacer de padre todo el rato ¿?-le pregunté abrazándolo.

-No me canso.-dijo abrazándome él también.-Oye tú no decías que no te gustaba que te abrazaran ¿?-me preguntó.

-Contigo hare una excepción.-sonreí.

-No se lo digas a Mónica, no me gustaría que me pegara una paliza.-me sacó la lengua.

-Que graciosillo.-dije pegándole un suave golpe en el brazo.

-Vamos.-me dijo saliendo de la bodega.

Al llegar a la cocina Marc ya no insistía mas, no había que ser muy lista para saber que Mónica ya se lo había dicho.

-Y yo que pensaba que eras hetero, que sepas que me has defraudado.-comentó Marc al verme llegar, supongo que para hacerse el gracioso.

Cogí aire para responderle, pero me basto una mirada de Javi para que me callase.
Pensé que nadie se habría percatado de la mirada que me había dedicado Javi, pero estaba equivocada.

-Que me he perdido en la bodega ¿?-preguntó Mónica.

-Nada.-respondió Javi empezando a cocinar.

-No te cuesta cocinar para tantos ¿? Yo tenía que cocinar para mi padre y para mí y me costaba muchísimo.-le comenté intentando ignorar todo comentario de Mónica.

-Me gusta cocinar, no como a tu pobre padre, mira esto.-me enseño el brazo.-Esta quemadura me la hizo tu padre una vez aquí, yo estaba cocinando tan tranquilo y entonces vino él y me empujo. Supongo que sin querer, esa fue la única vez que me he quemado.-me sonrió siguiendo en la cocina.-dijo Javi.

Continué ayudando y riendo con Javi y su cocina. Se notaba que le gustaba la compañía, y cocinar. Pero alguien en esa cocina no estaba contenta, serian celos ¿? Ni idea, pero por lo que todo el mundo me contaba sobre Mónica, sobre todo Vero, parecía que lo que me estaba pasando por la cabeza era una tontería.

-Ven!-me dijo Mónica de repente, sin darme tiempo ni a contestarle, agarrándome del brazo posesivamente y sacándome de la cocina.

En cuanto me soltó, me encendí un cigarro y la miré fijamente.

-No! Joder no!-dijo secamente.

No entendía nada, así que le di un cigarro y me senté. A ver si con un poco de tiempo se le aclaraban las ideas.

-Mira Amy, que pretendes ¿?-me preguntó ofendida.

-Que ¿? Pretendo ayudar a Javi a hacer la comida.-le respondí tranquila.

-Seguro ¿? Porque no sé, parecía que te lo estabas pasando muy bien con él.-continuó.

-Es que me lo paso bien con él.-sonreí.-Estas celosa ¿?-me levanté besándola, mordiéndole el labio inferior suavemente.

-Yo celosa ¿? Por supuesto que no, estás loca ¿? Solo que no me gusta compartir mis juguetes, y Javi… es Javi, le van más las tetas que a un tonto los palotes.-me dijo cuando el beso finalizó.

-Ya decía yo que era raro que la gran Mónica estuviera celosa por alguien.-le contesté.-Juguete ¿? Me habían llamado de muchas maneras pero juguete ¿? Eso es nuevo.

Ella no me contestó, solo me agarro la mano y se apoyó en mi hombro.

-Me da la sensación que nos vas a hacer mucho bien. No solo a mí y a mi padre, sino a todos, eres como un soplo de aire fresco.-me susurró al oído, para luego soplar.

-No hagas eso, me haces cosquillas.-dije apartándome de ella.

-Tienes cosquillas ¿?-me preguntó con cara de mala persona.

-No, por supuesto que no, que crees ¿?-le conteste nerviosa.

-Ven aquí.-dijo intentando cogerme.

-No, no, no, no.-dije mientras corría para que no me pillara.

Pero una bocina nos saco de nuestro pequeño juego.

-Eres rápida, pero algún día te pillare desprevenida.-me dijo mientras un MITSUBISHI ECLIPSE GT 2006 se detenía a escasos centímetros de nuestros pies.

-Mirad que belleza me he encontrado por ahí. Os gusta ¿?-nos preguntó Toño saliendo del coche.

-Por que robas de día ¿?-pregunté-no sería mejor hacerlo de noche ¿?

-Sí, pero esta noche tenemos mucho que hacer, y tú te vienes con nosotros.-me dijo caminando hacia la puerta, para entrar al edificio central.

-No, papa, esta noche tenía planes para ella.-protestó Mónica.

-Pues se cancelan y punto. Ella necesita ver y aprender.-respondió Toño metiéndose para adentro.

-Pues que putada.-suspiró Mónica cuando su padre se había ido.-No te preocupes, que por la tarde nos vamos de copa. Como si tengo que llevarme a mi padre



CONTINUARÁ...

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Este fic irá mucho más rapido que el de trios peligrosos asique no os preocupeis ^^

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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    3/1/2010, 07:19

*o*!!! conti contiii x3!!!
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    4/1/2010, 00:22

amo esta historia

baka continuala por favor T.T
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shizuru
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    11/1/2010, 03:55

ESTA MUY LINDA POR FAVOR CONTINUALA LO MAS RAPIDO
POSIBLE =)
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    23/1/2010, 08:50

Gracias por seguir leyendo, espero que os guste ^^

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Continua...


-Mira, da igual.-le contesté a Mónica.-Vamos a comer, a tu padre no creo que le guste esperar.-intenté salir, pero Mónica se interpuso en mi camino.


-A donde crees que vas ¿?-me preguntó mordiéndose el labio inferior.

Dios, se veía tan jodidamente sexy…


-Tu padre se va a enfadar.-le advertí.


-Ahora eres una niña buena ¿? Porque… creo que me gustabas mas cuando eras una niña mala, aunque sería bueno que para variar…-Javi la interrumpió antes de que pudiera acabar esa frase.


-Chicas, deberíais venir a comer, el jefe se está enfadando, y eso no es bueno.-suspiró Javier.-Ya sabes Mónica que tu padre cuando se enfada la paga con todos, y no pienso soportar los gritos de tu padre por vuestra culpa.


-Eres un corta royos Javi.-contestó Mónica, caminando hacia la cocina.


Yo solo sonreí y me colgué de la espalda de Javi. Ese hombre me recordaba muchísimo a mi padre, no sabía si era por su barbita de tres días o por su manera sosegada de hablar.


-Espero que no se haya enfadado mucho.-dijo señalando a Mónica y agarrando mis brazos para levantarme sobre su espalda.


Al llegar a la cocina Javi me soltó y me separo una silla para que me sentara, muy caballerosamente. Luego se sentó a la mesa.


-Chicos, chicas, ahora que estamos todos en la mesa, espero que os aproveche.-dijo Toño cogiendo el tenedor para pinchar la lasaña.


-No, Toño, faltan Laura, Alba, Sebas y Yeyo.-avisó Marc.


-Ya sabes lar reglas, nada de comer si no estamos todos en la mesa.-dijo Alejo.


-Pues entonces, ya sabéis lo que hay que hacer.-dijo Gabriel levantándose de golpe, con todos los demás, menos Mónica, Javi y yo.


-Que pasa ¿?-le pregunté a Javi, que estaba a mi lado.


-Veras, faltan las dos parejitas, y siempre pasa lo mismo, así que para que no se retrasen, Toño puso un horario, horario que se seguían pasando por alto. Para que el horario se siga, se decidió que si alguien se retrasaba se iría en su busca. Da igual lo que estén haciendo, se entra sin tocar la puerta y se les trae a la cocina.-sonrió Javi.


-Y no se puede avisar educadamente, sin tener que interrumpir. Igual están ocupados. No ¿?-pregunté inocente.


-Y donde estaría la gracia cariño ¿?-me preguntó Mónica.


-A vosotros os han hecho eso alguna vez ¿?-pregunté curiosa.


-Jejejejeje pues sí, dos veces, y no estoy orgulloso de eso. No volví a ver a esas dos chicas nunca más. Eso de despertarte a gritos, con un montón de chicos y chicas revoloteando por la habitación y mirándote… no es nada agradable, peor aún, si no conoces a la gente que anda por ahí.-rió Javi recordando.


-Y a ti Mónica ¿?-le pregunté.


-También, unas…-empezó a contar con los dedos-bueno, da igual, unas cuantas, pero es que me gusta mucho dormir.-encojió los hombros Mónica.


-Y follar.-dijo su padre.


-Papa, porque no vas a despertar a alguno de esos garrulos ¿?-preguntó Mónica visiblemente molesta.-Así nos dejas en paz.


-Amy, ven.-me dijo Toño haciéndome señas con la mano para que le siguiera. Según salí, me paso el brazo por encima de los hombros.


-No te quiero cerca de Mónica.-me avisó.


-Toño, con todo el respeto, a que viene esa prohibición, TÚ no eres mi padre para decirme con quien tengo que hablar y con quien no, no crees ¿?-le dije encendiéndome un cigarro.


-Conozco a mi hija, y se como es, te utilizara y te tirara, no deberías fiarte de ella, es buena chica pero en lo que a la pareja se refiere… es malísima, y si os peleáis, tú te irás, y no puedo permitirme el lujo de perderte, se lo prometí a tu padre, y yo soy un hombre de palabra.-me dijo serio encendiéndose el también un cigarro de tabaco negro.


-Por que todo el mundo esta tan seguro de que me gusta ¿? Porque todo el mundo me advierte pero nadie me pregunta si estoy enamorada.-le contesté.


-Mira, eres la más joven de aquí, y además, Mónica, créeme tiene mas experiencia con las chicas y…-no quería oír ni una palabra más, esta palabrería era innecesaria.


-Toño, ya vale, no quiero escuchar nada mas, quieres que me aleje de tu hijita, pues lo hare, pero que sepas que aun que saliera con tu hija y me peleara con ella no dejaría de competir, ni de intentar ayudarte lo mas que pueda.-dije exhalando el humo de mi cigarro.


-Ahora piensas que te estoy puteando, pero créeme que me lo agradecerás. No es fácil para mí decirle a mi hija que se aleje de su juguete. Se enfadara conmigo sabes ¿?-me dijo.


-Pues será mejor que le digas tú que no me voy de copas.-le contesté.


-Podemos ir de copas, iré con vosotras, Javi también quiere ir.-me informó.


-Tiene que ser muy divertido salir de copas con cincuentones.-susurré.


-Pero que te has pensado niña ¿? Que aun que seamos mayores sabemos de marcha.-dijo moviéndose como si le estuviera dando un ataque epiléptico, me figuro que lo que pretendía era intentar bailar.


-Seguro que sí.-sonreí de medio lado, sin duda seria interesante ver a
Javi y Toño bailar en un bar borrachos.


-Ahora será mejor que vallamos a comer si no queremos que nos canten las cuarenta. Javi se pone de mal humor si su comida se enfría.-sonrió


Toño como si no hubiera pasado nada, borrando su cara de serio.


Al llegar a la cocina todos estaban sentados, excepto Sebas y Yeyo. Toño y yo nos sentamos y empezamos a comer.


-Y Sebas y Yeyo ¿?-preguntó Toño entre bocado y bocado.


-Pues veras, Sebas está enfermo y Yeyo lo está cuidando, luego les subiré la comida.-contestó Javi.


-Oh mierda!-gritó Gabriel.


-Que te pasa ahora a ti ¿?-contestaron Vero y Alejo a la vez.


-Que no le hemos dado gracias a Dios por esta deliciosa comida.-
respondió.


-Ahora sí que voy a ser yo el que diga mierda. Siempre con el mismo rollo.-suspiró Saúl.


-Hay que respetar lo que quiere no ¿?-dijo Marc apoyando a Gabriel.


-Soltad los tenedores, será Amy quien de las gracias.-me sonrió Gabriel.-Sabes cómo hacerlo ¿?-me preguntó.


-Sí, aunque parezca mentira mi padre me llevaba a la iglesia de vez en cuando sabes ¿?-contesté.


-Pues empieza, antes de que Saúl termine su comida.-me presiono Gabriel.


-Gracias señor por estos alimentos que hoy nos das, cuida de todos nosotros y perdona nuestros pecados, en nombre del padre del hijo y del espíritu santo, Amen.


-Amen.-respondieron todos al unísono.


-A sido una oración corta, pero firme, me ha gustado.-sonrió Gabriel.


-Por lo menos no ha estado media hora parloteando como tú.-le dijo Mónica a Gabriel sonriendome de reojo. No le contesté con otra sonrisa, tenia que hacer caso a Toño, para que viera lo equivocado que estaba.


-Ya podéis empezar otra vez a comer.-suspiró Gabriel.


Todos nos pusimos a comer, sin decir ni una palabra, lo único que se podía percibir en esa mesa eran las miraditas de Laura y Alba.


Al terminar de comer, me sorprendió, que todo el mundo ayudara a lavar y recoger todo, Toño y Javi tenían razón, eso era como una gran familia.


-Puedo ayudar yo también ¿?-pregunté intentando ser útil.


-Claro que sí preciosa, lleva esto a los dos tortolitos, están en la habitación de al lado de Marc, debajo de la de Mónica-me dijo Saúl dándome una bandeja con dos platos de comida.


Cogí la bandeja de comida y la lleve a la habitación que me habían indicado. Toque la puerta.


-Puedes pasar.-escuche al otro lado.


-Hola, venía a daros la comida.-sonreí dejando la bandeja encima de una mesa.


-Que bien, una chica morena de ojos azules, alta y guapa nos quiere dar de comer.-rió Sebas abriendo la boca.


-No soy vuestra enfermera particular sabes ¿?.-le respondí.


-Gracias por traernos la comida, en serio.-me respondió Yeyo empezando a comer.


-Que tal te encuentras Sebas ¿?-le pregunté.


-Bien, es solo un pequeño resfriado, nada más. Ayer hice el tonto y no me puse una cazadora como alguien me advirtió.-me contestó Sebas, mirando a Yeyo significativamente.


-Si estás bien… entonces me voy, cuidaros chicos.-dije antes de salir.


-Tú también cuídate, guapa.-escuche decir a Sebas, desde la puerta.


-Amy! Tú vas a conducir el LEBLANC CAROLINE, vamos, que nos vamos a tomar algo, a tú salud peque.-gritó Javi agarrándome.


-No me gusta que me agarren.-protesté.


-Pensé que habías cambiado de idea.-dijo poniendo carita de cachorrillo.
-Dame paciencia señor.-dije mirando al techo.-Donde esta Toño ¿?


-Pues no sé, pero yo te indicare como ir hasta el bar y los esperaremos allí, Alba, Laura y Vero vienen con nosotros.-sonrió señalando con la cabeza a las tres chicas.


-Como nos pillen… nos cae un puro. Conduce una chica menor, sin carnet, y en coche robado.-dijo Vero montándose en el coche.


-Pues ya verás a la vuelta.-dije sonriente.-Borracha y sin cinturón además de todo lo que has dicho.


Le contesté, escuchando las risas de Alba y Laura. Cuando todo el mundo estaba dentro del coche, siguiendo las direcciones de Javi, llegamos a el bar “Desierto”, un nombre algo extraño para un bar.

Como si de un sótano se tratará, había que bajar unas escaleras. Sofás bonitos y buena música, y había bastante gente para ser las 4 y media de la tarde.

-Bueno, ya que soy el único hombre de los cinco que hemos venido, seré yo el que saque las copas, sentaos.-nos dijo Javi señalando una mesa.

-Aunque seamos chicas podemos sacar copas nosotras también.-le respondió Vero.-Para eso si nos llega el cerebro sabes¿?

-Dios de mi alma vendita, mi intención solo era invitaros a una copa, aunque si prefieres, a ti no te invito.-le respondió a Vero, que solo le saco la lengua.-Y tú, peque, ven con el tío Javi.

Me levante y lo seguí asta la barra, me fije en un par de chicas jugando al billar, una de ellas tendría serios problemas si quería ganar, porque no estaba agarrando bien el palo. Pero Javi me saco de mis pensamientos antes de que se me ocurriera ir hacia ellas.

-Ya me ha contado Toño lo de vuestra pequeña charla, como estas¿?-me preguntó Javi preocupado.

-Bien, porque iba a estar mal¿?-le respondí. Me fastidiaba mucho que no me dejara tontear mas con su hija, pero él era como una especie de padre ahora que estaba sola, y le debía un pequeño respeto.

-Pensé que tú estabas … bueno … ya sabes …-Javi parecía querer decirme algo pero no atreverse.

-No estoy enamorada de Mónica, si eso es lo que te preocupa, y ya … me estoy empezando a enfadar, sabes¿? Todo el mundo igual.-le respondí suspirando. No iba a aceptar que estaba enamorada de Mónica, vale, era guapa, y sí, estaba buena, y era majísima y muy simpática, pero no estaba enamorada.

-MIERDA!-oí gritar a una de las chicas que jugaba al billar. Pelo castaño claro, largo y unos ojos de un verde claro, que brillaban muchísimo en ese antro.

-Está bien, no diré nada más.-me respondió Javi girándose al barman.-Y estate atenta en este bar, esta noche en la carrera veras a mas de la mitad de la gente que esta ahora aquí.

No espere ni un segundo más para ir a donde la chica con apuros al billar, sin ninguna duda no tenia ni idea de billar y me dolía lo que le estaba haciendo al pobre tapizado de la mesa.

-Dejarías que te echara una mano¿?-le pregunté educadamente.

-Mientras no sea al cuello.-me respondió riendo. Una risa preciosa.

-Ni al culo.-siguió su amiguita.

-Lo siento, no sabia que tenias novia, pero de todos modos solo pretendía ayudarte a jugar bien y a no raspar toda la mesa.-le respondí.

-No es mi novia, es … una especie de madre, digamos.-sonrió otra vez la chica.

-Entonces déjame ayudarte.-dije acercándome a ella y rodeando su cintura con mis manos.

-Chica que te veo.-me dijo su amiguita otra vez.

-Ni que la fuera a violar.-respondí riendo. Ella contestó con otra risa.-Escucha, si pones la mano así.-hice la forma de una L.-y apoyas los tres dedos restantes en la mesa así, no tendrás ningún problema.-dije soltándola y dejándola tirar.

-Que buena profesora me he encontrado, además es graciosa.-me dijo.-Me llamo Mar.

-Yo me llamo Amy, encantada.-dije sonriendo.

-Cof, cof.-tosió su amiga.

-Lo siento, y mi mama se llama Andrea. Drea para ti, que ya eres de confianza.-me dijo Mar, presentándome a su amiga.

-Nos enseñarías como tira una maestra¿?-me preguntó Drea, con la misma cara con la que me miró cuando agarre a su amiga por la cintura. Y la verdad es que no era con una de esas chicas con la que te apetecería pelear, era un armario empotrado y estaba cuadrada. Por su aspecto parecía su guardaespaldas.

-Claro.-dije agarrando el palo que me ofrecía Mar, con una sonrisa.-A por cuales vas tú¿?-le pregunté.

-A por lisas.-me respondió Mar.

Se notaba con solo mirar la mesa. Todas las bolas lisas seguían en la mesa.

Con un movimiento de lo mas sencillo dos bolas lisas se deslizaron por el agujero derecho, y para dentro. Por algo, después de los coches, mi segunda pasión era el billar.

-Eres buena.-me dijo Mar encendiéndose un cigarro.-Quieres uno¿?

-No gracias, ya tengo.-le respondí.

-No me hagas feos, deberías coger uno.-me dijo dándome el cigarro que se acababa de encender.

-No deberíais fumar, envejece la piel.-protestó Drea.

-Bueno, cuando lleguemos a tu edad … será normal.-respondió Mar sacándole la lengua a su amiga.

-Cuantos años tienes pues¿?-le pregunté a Drea.

Parecía que no le caía muy bien, por que me miraba como si fuera una enemiga o algo así.

-35 años.-me respondió secamente.

-Pues pareces mas joven.-respondí sorprendida. En su rostro no se veía ni una sola arruga.

-Es por no fumar.-me dijo cortante.

-Yo tengo 19 por si te interesa.-me dijo Mar sin borrar la sonrisa.-Y tú¿? Pareces de mi edad.

Por fin alguien me decía que parecía mayor, me sentí tan feliz al oírla …

-17.-le respondí.

-Amy, ven aquí.-me llamo Vero desde la mesa.

-Bueno, chicas, me llaman, a sido un placer hablar con vosotras, espero veros por ahí algún día.-les sonreí despidiéndome con la mano, pero al dar la vuelta para irme, llamaron mi atención.

-Sabes que hay una carrera esta noche¿?-me dijo Mar.

Algo me dijo Toño sobre la carrera.

-Sí.-le respondí.

-Pues entonces … iras y nos veremos allí¿? Llevo un billar si quieres.-me dijo sonriente Mar.

-Claro, nos veremos entonces.-sonreí yo también caminando hacia Vero.

-Eres idiota niña¿?-me dijo Vero agarrándome del brazo.

-Vero, no te pases, solo intentaba ligar.-sonrió Javi.

-Eso es Vero, Amy es libre.-me apoyó Alba.

-No es eso, idiotas, mirad con quien estaba ligando.-contestó Vero señalando con disimulo la mesa del billar.

-Oh dios mío.-dijo Alba.

-Nos ha salido espabiladilla, Amy, tú di que sí, a por los peces grandes.-me contestó Laura.

-Amy, esto … Toño no se si te va a dejar salir con ella.-dijo Javi.

-Solo le he ayudado a jugar al billar, no le he pedido matrimonio ni nada.-dije levantando las manos.-pero solo por curiosidad, quien es¿?-le pregunté a Javi.

-Quien es quien¿?-preguntó Toño a mis espaldas.

-Toma Amy, lo vas a necesitar.-dijo Javi dándome un baso lleno, supongo que de alcohol.

-Que es¿?-le pregunté.

-Vodka negro, licor de mora y cola.-sonrió forzadamente Javi.

-Por que nadie me contesta¿?-preguntó en un tono mas alto, mientras los demás se sentaban en la mesa. Mónica se sentó a mi lado, con una sonrisa.

Pensé que su padre le habría comentado algo, pero por el rumbo que estaba tomando la mano de Mónica yo diría que no tenia ni idea.

-Veras, es que Amy a ligado con una chica.-empezó a decir con tacto Laura.

-Eso esta muy bien Amy, has seguido mi consejo.-sonrió Toño.

-El problema es que lo ha hecho con Mar.-siguió Alba.

-Que pasa por que la chica se llame Mar¿?-preguntó Toño.

Los chicos que habían venido se echaron las manos a la boca, con cara de alucine, y Mónica … Mónica subió su mano otra vez a la mesa y se empezó a reír.

-Mar Reyes.-dijo por ultimo Javi.

-Amy … porque¿? Hay muchas chicas, porque esa¿?-me preguntó.

Reyes¿? Me sonaba mucho ese apellido.

-Ya se lo que quieres, quieres seducirla y adentrarte en su familia.-dijo Toño sonriendo.

-Eh … sí, sí eso quería.-sonreí forzadamente.

En ese momento recordé de que me sonaba ese apellido, la famosa familia Reyes que según Toño, podrían haber matado a mi padre. Bueno, en parte tenia razón Toño, sacarle un poco de información no me vendría nada mal.

-Parece que has caído en trance.-me dijo Mónica pasando la mano por delante de mis ojos.

-No, para nada. Solo pensaba.-sonreí fumando otra calada del cigarro que Mar me había dado. Si era de la familia Reyes, no tenia ni idea de quien era yo, porque en ningún momento puso cara de asombro.

-Queréis tomar algo¿?-preguntó Gabriel levantándose de la mesa.

-Whisky eh.-respondieron todos al unísono.

Cuando Gabriel llego con las copas, todo fue relativamente normal, hablamos de la carrera, esa noche seria Vero la que correría, y para mi asombro no estaba nada preocupada. Se notaba que tenia experiencia. Lo demás fue hablar de coches y de las próximas adquisiciones que tendríamos, por no decir, robos que haríamos.

Un Mercedes C111, un PONTIAC GTO RAM AIR 6, un SUBARU IMPREZA S204 y un TOYOTA SUPRA S900 AB-FLUG por lo que habían dicho, así que no seria un trabajo fácil.

En ese momento sentí que tenia que ir al baño, tanto beber es lo que tiene, me estaba meando.

Me levanté y entre al baño, entré en uno de esos cubículos, meé y salí. Al salir Mónica me esperaba sentada en los lavabos. Me Labé las manos, ignorándola y intenté salir. Ella se puso en la puerta.

-No te voy a dejar salir.-sonrió acercándose para besarme.

-No, déjame. Tú padre no quiere que nos besemos, ni que nos acariciemos, ni que nada.-le dije apartando la cara.

-Eso ya lo sabía. Pero que quieres tú¿?-dijo acercándose a mí.

Yo no pude evitar empezar a caminar hacia atrás, asta tocar la espalda con la pared.

-Aun espero tu respuesta.-me sonrió besándome. No pude decir que no esa vez, y continué el beso, deje que nuestras lenguas jugaran pero … eso no podía seguir así, su padre me había dicho que no hiciera nada.

-Para Mónica.-le rogué cortando el beso y separándola de mi.

-Por qué ¿? Sé que esto es lo que quieres. Por que no lo tomas y ya esta¿?-me preguntó.

-Tu padre …-no me dejo continuar.

-Vas a dejar pisotearte por mi padre ¿? Él decide por ti¿?-me preguntó en tono tranquilo, levantándome la camiseta poco a poco con su mano, acariciando todo centímetro de piel que se encontraba a su paso. Mi respiración se estaba agitando y para que negarlo, me estaba poniendo como una moto, nunca mejor dicho.

-No.-repetí.

-Eh tú, creo que no quiere nada contigo, sabes¿?-dijo Mar entrando en el baño.

-Que¿? Esto no va contigo Reyes, así que haznos un favor y lárgate.-le respondió Mónica.

-Te ha dicho que no, así que aire. Además tengo que hablar con Amy, si nos disculpas.-sonrió falsamente Mar.

-Tienes suerte de que este aquí tu niñera, sino te partiría la cara.-dijo Mónica escupiendo en la cara de Mar y saliendo del baño, no antes sin darme un pequeño beso en los labios, que no duro mas que segundos.

-Siento mucho lo que te ha hecho, ha sido culpa mía.-me disculpé a Mar ayudándola a limpiarse.

-Esa Mónica, no se cuando madurara y aceptara un no. Se piensa que todas las chicas tienen que enamorarse de ella por que es una macarrilla. Pero en fin, cada uno es como es.-me dijo Mar, sin borrar la sonrisa ni por un instante.

-Tú nunca te enfadas¿?-le pregunté




-Alguna que otra vez sí que me enfado, pero en situaciones como estas, no merece la pena enfadarse. Eso es lo que Mónica quiere, y no le voy a dar ese gusto.-me respondió secándose después de haberse limpiado la cara.

-Yo le habría partido la cara.-susurré.

-Si quieres que le pegue …-me contestó con una sonrisa que me dio autentico miedo.

-Era broma, no quiero que le pegues. -le dije apurada.

-No te asustes, no soy como ella, yo no creo en la violencia.-me dijo haciendo el símbolo de la paz con los dedos.

-Tú también eres graciosa.-le sonreí.

-Ya lo sabia.-me respondió sacándome la lengua.

-En serio tenias que hablar conmigo o solo era una estratagema para que Mónica se fuera¿?-le pregunté apoyándome en la pared.

-Tú que crees¿?-me preguntó apoyándose a mi lado.

Solo reí, preferí no mojarme con la respuesta.

-Esta noche recuerda nuestra cita, la carrera empieza a las 2 de la mañana, pero normalmente los corredores llegan antes, a las 12 y media ya están allí con sus equipos, así que como eres del equipo de Vero , te espero en la línea de salida a la 1 de la mañana en punto.-me dijo Mar.

-Cita¿?-le pregunté riendo.

-Bueno, no quieres salir conmigo¿?-me preguntó con los ojos llorosos.

-Como no voy a querer salir contigo, eres guapa y muy simpática.-le respondí encendiéndome un cigarro y dándole un abrazo.

-Ya sé que piensas que soy guapa y simpática.-rió Mar.

-Me has tomado el pelo.-dije aun sin creer la faceta artística de Mar.

-Te invito a una cerveza como disculpa, que te parece¿?-me preguntó sin darme tiempo a contestar, agarrándome del brazo y tirando de él con destino a una de las mesas apartadas. Ni siquiera podía ver a Toño y su pandilla desde allí.

Drea, como si fuera una esclava de Mar, fue a por las cervezas, las trajo y luego desapareció.

-No te pienses que me vendo tan fácilmente.-le dije pegando un trago a la cerveza.

-Por una cerveza no sé, pero creo que si tomaras tres más … acabarías haciendo lo que yo te pidiera.-rió con ganas Mar.

-Oye, Drea donde esta¿?-le pregunté curiosa.

-Te gusta¿?-me preguntó, haciendo que riera, sin poder evitarlo.

-No, solo que cuando te ha escupido Mónica estaba, y luego no, ha vuelto a aparecer con lo de las cervezas y ahora ha vuelto a desaparecer.-le contesté.

-Si estas pensando en que ha ido a pegar a Mónica, quítatelo de la cabeza. Le he dicho que se valla. Quería conocerte mejor, y sé que Drea te intimida. -me sonrió.

-Conocerme mejor¿?-repetí.

-Sí, no me gusta ir a una cita con desconocidas.-me guiñó un ojo coquetamente Mar.

-Y que quieres saber de esta desconocida¿?-le pregunté pegándole otro trago a la cerveza.

-Pues no sé … como acabaste con Toño y su grupo¿? Tu familia no dijo nada¿?-me preguntó.

Vale. Necesitaba mentir, y mi cerebro tenia que darse prisa en buscar una mentira tan gorda que Mar fuera capaz de tragársela.

-Pues veras, Javi es mi padre.-le contesté rápido. No me sentía a gusto mintiendo, pero no podía dejar que descubriera quien era, si lo hacia probablemente no le podría sacar ninguna información de la que buscaba.

-Nunca te había visto con Javi, ni en las carreras, porque supongo que Javi es uno de esos hombres verdad¿?.-me dijo con cara de sorpresa señalando la barra, donde Javi, Marc, Gabriel y Alejo hablaban entre risas con una de las camareras.

-Sí, es que veras, vivía con mi madre, pero ella se harto de mi.-me inventé lo mas rápido que pude.

-Pobrecita, lo has tenido que pasar muy mal.-me dijo acariciándome la mejilla.

Lo había pasado mucho peor de lo que ella se pensaba, pero no le contesté.

-Bueno, pero ya hemos hablado mucho sobre mi, dime, tienes hermanos¿? Como es tu familia¿? O no sé, cuéntame algo de ti.-le pregunté agarrando su mano.

-Pues … no hay mucho que contar, mis padres están separados, y paso la gran parte del día con mi padre, por que mi madre viaja mucho, es azafata.-me explicó.- Mi padre es dueño de una multinacional y tengo dos hermanos, insoportables, por si te interesa.-me informó Mar.

-Y Drea que es¿? La novia de tu padre¿?-le pregunté.

-No, ella es … bueno, prométeme que no te reirás.-me dijo.

-Te lo prometo.-le contesté.

-Pues … es mi niñera.-respondió avergonzada.

Intenté contener la risa, pero no pude.

-Como puedes tener una niñera¿? Tienes 19 años.-dije intentando respirar entre carcajada y carcajada.

-Me has prometido que no te reirías.-protestó soltando mi mano.

-Lo siento. Solo se me hace raro.-le contesté.

-Pues no te rías.-me repitió agarrándome otra vez la mano.-Mi padre se preocupa mucho por mi, eso es todo.

-Seguro que eres el ojito derecho de tu papi.-le dije sonriéndole.

-Pues sí, para algo soy la única chica, y además la mas pequeña.-me contestó con sonrisa orgullosa.

-Eh Amy, nos vamos, así que despídete de tu amiguita.-dijo Mónica mirando con odio a Mar.

-Sí, ahora voy.-le dije.

Mónica se dio media vuelta y salió del bar, seguida por los demás.

-Por que os odiáis¿?-le pregunté a Mar, cuando Mónica se había alejado.

-No lo sé. Supongo que porque nuestras familias son rivales.-me sonrió.

-Bueno, me tengo que ir, esta noche nos vemos.-me despedí levantándome.

-Recuerda, a la 1 en punto.-me dijo levantándose y dándome un beso en la mejilla.

-Claro.-le respondí saliendo del bar.

Al salir los chicos estaban allí.

-No sabia que fueras tan buena ligando.-me dijo Mónica con cara de desaprobación.-Deberías tener cuidado con ella, es el enemigo.

-No deberías de haberle escupido en la cara, estaba fuera de lugar.-le contesté.

-Mira, eso lo he hecho porque …-se empezó a acercar, pero su padre la separó.

-Nos vamos chicas, Mónica vamos.-le dijo Toño a su hija agarrándola del brazo y tirando de ella.

-Ya hablaremos.-pude leer en los labios de Mónica.

Fui hasta el coche, allí Alba, Laura, Vero y Javi me esperaban charlando animadamente.

-Ya empezábamos a pensar que nos íbamos sin ti.-dijo Javi moviendo la cabeza de lado a lado.

-En realidad pensábamos si te habías follado ya a la pequeña Reyes.-sonrió Laura.

-Pues no lo he hecho, por si os interesa.-dije con cara seria.

Ya estaba cansad de que me juzgaran por todo, al fin y al cabo, no me conocían, y no sabia que pasaba por mi cabeza, ni se preocupaban por preguntar.

Me monté en el coche, sin decir nada más, arrancando el coche y acelerando, Javi me miraba interrogante.

-Javi, le he dicho a Mar que eres mi padre.-le informé secamente.

Él lo entendió sin tener que darle una explicación mas. Las chicas, que tenían el oído puesto, también lo entendieron y en seguida se pusieron a murmurar entre ellas.

Estaba enfadada, y ni siquiera sabia por que, solo sabia que Mónica me había defraudado, y que no quería hacer daño a Mar. Era una chica genial, y muy madura. No quería utilizarla para sacar información. Que haría una vez supiera quien le había echo eso a mi padre¿? Matarlo¿?

-Amy, deberías reducir la velocidad.-me advirtió Vero, sacándome de mis pensamientos.

-Por que¿?-le pregunté. Entonces me fijé en que iba a doscientos por hora y aminoré la velocidad.

-Así mejor.-me dijo Javi, pasándome la mano por el brazo.

Pero fue tarde. Un coche de policía me daba el intermitente para que parase a un lado de la carretera.

-Creo que nos vamos a divertir.-rió Alba saludando desde atrás a los policías.

-Este coche corre muchísimo, aprovecha y sal echando hostias.-dijo Laura, pegando golpecitos en el asiento del conductor.

-No lo quería decir, pero … OS LO DIJE.-gritó Vero.

-Vale, tranquilas. Amy, dale caña. Vamos a ver lo que tu padre y Toño han hecho con tigo.-me dijo Javi.

Era lo que necesitaba, un poco de presión, olvidarme de todo, concentrarme solo en el retrovisor y en la carretera. Aceleré y me metí por las calles, a esas horas desiertas. La mayoría de la gente estaba echándose la siesta.

Cuando miré por el retrovisor otra vez, el coche de policía seguía detrás, pero algo mas alejado. Así que tenia que jugármela un poco más. Con facilidad divisé una larga recta con cuatro semáforos, uno detrás de otro. Era mi oportunidad. Miré a Javi y sonreí, él enseguida me entendió.

-Chicas, agarraos, que va a haber movimiento.-dijo Javi agarrándose al cinturón.

Aceleré lo máximo que pude, pasándome todo los semáforos en rojo, y ámbar, esquivando los coches que cruzaban. Cuando miré por el retrovisor, el coche policía ya no estaba.

-Eres buena.-me dijo Alba, rompiendo el silencio.

-Es una suicida, por casi nos mata, pasando los semáforos en rojo.-protestó Vero.

Esa mujer me odiaba, y no tenia razones, todo lo que hacia yo estaba mal.

-Yo creo que ha ejecutado una maniobra de 10.-me apoyó como siempre Javi.


-Gracias, chicos.-les sonreí, a Vero simplemente la ignoré.

-Ahora, chofer, llévanos a casa.-bromeó Laura.

-Muy graciosa.-sonreí falsamente por el retrovisor.

-La verdad es que ha tenido gracia.-dijo Javi riendo a pleno pulmón.

No hubo más comentarios a lo largo del camino, hasta llegar a casa.

-Creo que Toño va a estar orgulloso.-comentó Javi saliendo del coche.

-O tal vez le dé una taquicardia.-respondió Vero entrando al edificio principal sin esperar a los demás.

-Alguien sabe porque me odia esta chica ¿?-pregunté.

Los demás solo encogieron los hombros, y Alba movió la mano, indicándome que entrara y no me quedara atrás.

Todavía me temblaban las piernas de los nervios de tener a la policía detrás, efectos secundarios de la adrenalina supongo.

-Ya nos ha contado Vero. Un viaje movidito no ¿? Felicidades, tu primera persecución-dijo Gabriel dándome un golpecito en la espalda.

-Oh, que tierno, su primera vez.-dijo Marc abrazándome.

-Sepárate tío.-le dije empujándole ligeramente.

-No le gusta que le abracen.-le dijo Javi a Marc, como si hubiera leído mi mente.

-Eso será depende de quien lo haga.-susurró sacándome la lengua.

-Amy, enhorabuena, pero según me ha contado Vero, has corrido riesgos innecesarios, como pasar semáforos en rojo ¿?-me dijo Toño acercándose, y dándole una cerveza a Javi.

-Pero Toño…-empezó Javi, pero yo lo interrumpí. Podía defenderme sola.

-Mira Toño, si no hubiera corrido ese riesgo innecesario como tú lo llamas, probablemente ahora estaría en un correccional, en vez de estar hablando contigo. El coche de policía estaba pisándonos los talones, sino, pregúntale a cualquiera de ellos.-dije señalando a Alba, Laura y Javi, que asintieron.

-Está bien, pero ya has tenido suficiente acción por hoy, así que no nos acompañaras a por los coches. En vez de eso tendrás que cambiarle la matricula al LEBLANC CAROLINE, no queremos que nos pille la policía más veces. Javi, ayúdala tú.-le ordenó caminando hacia la cocina.

-Que ¿? Pero…-grité hasta que Javi me tapó la boca con la mano y me empujo hasta uno de los talleres.

-Es mejor que te calles. Toño está de mal humor. Se le nota mucho cuando se pasa mucho la mano por la boca.-me informó.-Ahora, mete el LEBLANC CAROLINE a este taller, y en un momento le cambiamos la matricula.

-Javi, yo quería ir, tenía muchas ganas.-lloriqueé.

-Ya sé que hace mucha ilusión la primer vez, pero no te creas que es para tanto, además, luego tienes una cita, y te tendrás que duchar y preparar no ¿?-me respondió abrazándome.

Suspiré y le correspondí el abrazo. Tenia razón, tenía que hacer caso omiso al hombre que me cuidaba, aunque fuera injusto.

Me encendí un cigarro en cuanto a cabo el abrazo. Salí de allí sin decir nada más, y fui a por el coche. Luego, lo metí al garaje.

No hable más con Javi. Me limite a coger un destornillador y empezar a quitar la matrícula del coche, mientras fumaba. Javi me miraba en silencio, sin decirme nada. Bebiendo su cervecita, sentado en una silla.

-Donde está la matricula que tengo que poner ahora ¿?-le pregunté.

-Toma.-dijo lanzándome un par de matriculas. Una para que pusiera adelante y otras atrás.

Diez minutos después la matricula ya estaba cambiada. Caminé hasta Javi, y el solo me alargo una cerveza. Me senté encima de la mesa de herramientas, y deje allí el destornillador. Abrí la cerveza y le pegue un trago largo.

-Que hora es ¿?-le pregunté a Javi.

-Las 11 de la noche, tendremos que ir a cenar no ¿?-me dijo, levantándose sonriente y dándome la mano. Pegue un saltito y fuimos a la cocina.

-Mi padre, Marc, Alba, Alejo y Laura se han ido a hacer lo de los coches.-dijo Mónica, sentada en la mesa de la cocina bebiendo un cubata.

-Hoy se han ido muchos no ¿?-preguntó Javi, empezando a cocinar.

-Sí, con lo de la carrera de Vero, querían terminar lo antes posible para estar con ella apoyándola.-sonrió Mónica, haciéndome un gesto para que me sentara a su lado.

Me senté a su lado, con la lata de la cerveza todavía a medias.

-Entonces he tenido suerte hoy, solo tengo que cocinar para unos pocos.-dijo Javi, hablando solo.

-Esta noche, te enseñare todo el ambiente de las carreras, no encontraras a ninguna guía mejor que yo.-me sonrió Mónica.

-No, lo siento pero tendrá que ser otra vez. He quedado con Mar.-le dije.

-Ten cuidado con ella, no es de fiar, ya te lo he dicho más de una vez, pero es que… realmente, me preocupa que tengas problemas con ella.-me dijo seria, agarrando mi mano.

-No te preocupes tanto por mí, soy mayorcita, y me las puedo arreglar sola.-le sonreí soltando su mano.

-Tomad chicas, yo esperare a cenar con los demás.-dijo Javi desapareciendo de la cocina y dejándome sola con Mónica, delante de una ensalada marinera.

Empecé a comer, sin mirar a Mónica, intentando ignorarla. Termine de comer y fui a recoger mi plato, al hacerlo sentí unas manos rodear mi cintura y unos labios rozar mi cuello.

-No quiero que te encariñes con Mar.-me susurró Mónica al oído.-Y tampoco quiero que me ignores, solo por que el estúpido de mi padre dice que nos vamos a hacer daño, por vivir y trabajar debajo del mismo techo. A Alba y a Laura les va bien no ¿?-me dijo dándome la vuelta, para que nuestras caras quedasen a escasos centímetros.

-Pero…-no me dejo continuar, y me puso el dedo índice sobre los labios.

-Tú también lo sientes, no me puedes decir que no.-me dijo, sin soltar mis caderas, y sin alejarse ni por un instante.

-S-Sentí-irr el que ¿?-le pregunté dudosa de querer saber la respuesta.

-Cuando nos besamos… siento que… no quiero parar, y que quiero más. Quiero más y más. Saborearte entera.-me dijo acercándose más.

-No me entiendes, tu padre me está dando mucho, y no quiero desobedecerle.-le dije con voz suplicante.

Ella sonrió y se separo de mí. Demasiado fácil, para mi opinión. Algún otro plan tendría.

-Bueno, me voy a duchar. Díselo a Javi, si lo ves.-le dije caminando hacia la puerta.

-Sí, lo voy a buscar ahora mismo.-me dijo quedándose ahí quieta, al lado del fregadero.

Me dolía no besarla. Mis labios ardían en deseos de probar ese dulce sabor de sus labios otra vez.

Moví violentamente mi cabeza, para quitarme esas ideas de la cabeza y subí las escaleras, para ducharme. Encima del sofá, estaban las bolsas con mi ropa nueva. No me esforcé mucho en escoger, cogí lo primero que pille, unos pantalones ajustados y una camisa de manga larga. Me metí en las duchas. Me daban malas vibraciones aquellas duchas. Tantas duchas, para una sola persona… me daban escalofríos.

Deje la ropa sobre los colgadores en una de las paredes. Me quite la ropa y me metí debajo del chorro de agua calentito. Me hacía falta una buena ducha de agua caliente, para despejarme las ideas, relajarme… sobre todo relajarme. Cerré mis ojos y simplemente me metí debajo del chorro, apoyándome en la pared con la mano. Cuando oí un fuerte portazo.

Abrí los ojos de golpe y me asomé hacia la puerta, para ver si alguien había entrado.

No vi a nadie, me giré y entonces vi a Mónica de golpe. Me pegó uno de los sustos más grandes de mi vida, que espero que nunca se repitan.

-Se puede saber que haces aquí ¿?-le pregunté-está ocupado, no sé si lo sabías.-le dije, tapándome con las manos.

-No te tapes, ya he visto todo lo que te estás tapando sabes ¿?-me dijo riéndose.

-Pues entonces para que vienes ¿? Para asustarme ¿?-le pregunté.

-No, creo que para asustarte no, vengo para abrirte los ojos.-dijo acercándose a mí. Me metí otra vez debajo del chorro de agua y puse las manos delante de mí.

-Que vas a hacer ¿? Violarme ¿?-le pregunté empujándola mas fuerte.

-No, solo voy a besarte. Si quieres que después me vaya, me iré. No sería capaz de violarte.-dijo acariciando mi brazo.

Se empezó a acercar, hasta que nuestros labios coincidieron, una espera que se me hizo eterna.

Fui incapaz de parar, solo sabía que quería más, que quería sentirla como la noche anterior. Ella, al ver que no la rechazaba y seguía el beso, con más pasión del que ella lo hacía, si cabía. Nuestras lenguas se acariciaban sin control, y la ropa de Mónica, ahora empapada por el agua de la ducha, estaba de sobra. Así que sin demorarse más, y con una sonrisa de oreja a oreja, Mónica empezó a quitarse la camiseta.

-Amy, estas ahí ¿?-preguntó una voz al otro lado de la puerta.

-Sí, estoy aquí.-dije separándome un poco de Mónica. Que miraba hacia la puerta entre asustada e interrogante.

-Sabes donde esta Javi ¿?-me preguntó la voz de Vero.

-Pues, no tengo ni idea, creo que está en la cocina.-le dije.

-Vale, adiós.-me dijo Vero. Luego, se escucharon pasos alejándose.

-Te juro que me he asustado, pensaba que era mi padre.-dijo Mónica besándome otra vez.

Mónica no tardo en desnudarse completamente, y acercarse otra vez a mí, para besarme, lujuriosamente.

Acaricie con mi mano, suavemente su abdomen, mientras besaba su cuello, dándole leves mordiscos.

-Me vuelves loca.-me susurró, mordiéndome el lóbulo de la oreja.

Me agarró por las caderas y me levanto un poco, sin separar sus labios de mi cuerpo.

Poco a poco empezó a bajar sus labios, jugando con mi pezón derecho, mientras acariciaba sin parar el izquierdo con la palma de su mano.

Siguió bajando, suavemente, por mi abdomen, dándome pequeños lametazos, entreteniéndose en mi ombligo, para luego subir otra vez a mi boca, besándome otra vez, mordiéndome el labio, suavemente.

Puso una de sus piernas entre las mías, haciendo que las separara.

Agua, sudor y saliva se mezclaban, debajo de la ducha, con aquellas paredes mirando silenciosas.

Mónica empezó a friccionar mi zona con su mano, sin prisa pero sin pausa. La otra mano, acariciaba mi cadera. Yo preferí distraerme con su hombro esta vez, acariciándolo con mis labios y lengua, para luego moverla con lentitud hasta su cuello.

-Espero que esto no lo vallas pregonando por ahí.-le susurré, acariciando con una de mis manos, como ella lo hacía, su zona intima.

-Dios, es una pena, pero noo se lo diré a nadie.-me respondió entre gemidos.

No tardamos mucho en llegar al orgasmo. Después, Mónica y yo nos duchamos tranquilamente.

-Me prestas tu toalla ¿?-me preguntó Mónica señalando su ropa empapada entre risas.

-Sí, tonta.-sonreí.

No me dio tiempo a dejar la toalla y dársela, ella camino hacia mí y me beso suavemente, acariciando mi silueta totalmente, con las dos manos, haciendo resbalar la toalla.

-Me pones cachondisima.-me susurró antes de separarse de mí.

Me vestí y la miré de reojo. Ella me miraba sin ningún pudor.

-Que tal estoy ¿?-dije dando una vuelta.

-Dios, esa camisa ajustada te queda… creo que no sabría describirlo con palabras.-me respondió enroscada con mi toalla.-Vas muy guapa para Mar no ¿? No te la iras a follar verdad ¿?-me preguntó acercándose otra vez.

-No me digas que estas celosa ¿? Bueno… no sería la primera vez, no crees ¿?-le saque la lengua.

-No soy celosa, solo quiero saber si esa lengua.-me beso, acariciando mi lengua.-Va a tocar el chocho de esa zorra esta noche.

-Por que tienes que decir las cosas tan directamente ¿?-le pregunté mientras me hacia la ofendida.

-Pues… creo que es por la manera en que me han criado.-sonrió Mónica.

-Me voy, ya nos veremos por ahí.-dije alejándome de ella, y guiñándole un ojo.

-Espera, no te vayas, no me has contestado todavía.-me dijo, acercándose hasta donde yo estaba.

-Mira, alguien una vez me comentó, que si quería ser la mejor corredora, tendría que follarme a muchas chicas, y que no podía estar atada a nadie.-le sonrió. Me fijé que Mónica bajaba la mirada.-Pero, no es mi intención.-finalicé.

-No es tu intención ¿?-repitió.

-No voy a follar con ella, voy a pasar un rato con ella.-le respondí.

-Entonces, esta noche ya os veré por ahí.-me dijo dándome un tierno beso antes de que me fuera.


Al salir del baño, en los sofás, estaban Laura y Alba, sentadas en uno de ellos.

Caminé asta ellas y me tumbé en el otro sofá.

-Ya llegasteis ¿?-les pregunté.

-Sí, hace un rato. Pero no te creas que te perdiste mucho, menos a Marc corriendo, que es graciosísimo.-me respondió Laura.

En ese momento se escucho la puerta de las duchas, otra vez. Mónica salió directamente hacia su habitación, cerrando la puerta tras de sí.

Laura y Alba giraron la cabeza mirándome de forma interrogante.

-Que ha pasado en las duchas ¿?-se atrevió a preguntarme Alba.

-Nada.-respondí cortamente.

-Nada ¿? Acaba de salir Mónica de las duchas, enroscada en una toalla que no es suya y con toda su ropa mojada. Además, hace dos minutos has salido tú.-me dijo Laura.

-Shhhhh!!! No quiero que Toño se entere. Se enfadará conmigo.-le dije. No me importaba que lo supieran, con tal de que guardasen silencio.-Chicas, no lo valláis pregonando por ahí, desacuerdo ¿?

-Claro, somos tumbas.-dijo Alba tapándose la boca con la mano.

-Sabía que pasaría esto. Hacéis buena pareja. En cuanto te vi, sabía que Mónica te echaría el ojo.-dijo Laura.

-Me parece muy fuerte lo que ha hecho Toño, no debería meterse entre las dos, es el destino el que quiere que estéis juntas. Además, sois ya mayorcitas para elegir lo que queréis para vosotras.-explicó Alba, poniendo una pierna encima de Laura.

-Al principio con nosotras se puso igual. Que diría la gente, que pasaría si nos peleábamos, que pasaría con las carreras… pero le amenazamos con irnos las dos y lo acepto.-me dijo seria Laura.

-Y os habéis peleado alguna vez ¿?-les pregunté.

-Sí, muchas, pero igual que todas las parejas. Nunca nos hemos enfadado por asuntos del trabajo, y ninguna de las dos nos hemos largado de aquí por una pelea.-me sonrió Alba.

-Pero sabes porque se pone así Toño ¿?, es porque os quiere proteger. Mónica nunca ha tenido una relación seria, y tú eres una niña. Además no eres cualquier niña, eres la hija de Diego, el dios de las carreras.- dijo Laura.

-Que no es una niña.-suspiró fingidamente Mónica, levantando mi cabeza y acomodándose debajo de ella.

-Muy graciosa.-dije haciéndole una mueca.

-Veis ¿? Es muy adulta.-sonrió Mónica, mientras Alba y Laura reían.-Solo te falta un peluche y un chupa-chup´s.

-Ya vale de meterse con migo no crees ¿? Acabas de llegar y ya estas fastidiándome.-suspiré.

-No era mi intención fastidiarte, solo estaba bromeando.-me dijo Mónica, a continuación besándome.

-Tened cuidado no os vaya a pillar tu padre, Vero, Javi, Marc… o cualquiera.-dijo Alba mirando hacia las escaleras.

-Y Vero ¿?, es raro que no esté aquí.-pregunté.

-Estará paseando con su coche, y poniéndolo a punto para la carrera.-me respondió Mónica.-Así que no te preocupes.

-Oye te puedo hacer una pregunta ¿?-me preguntó Laura, mientras Mónica me acariciaba la cabeza.

-Claro.-le respondí.

-Por que le has dicho a la pequeña Reyes que Javi era tu padre ¿?-me preguntó.

-Por que quiero saber quién mató a mi padre, y si digo que Diego era mi padre, sería imposible sacarle cualquier información, no crees ¿?-le pregunté.

-Chica lista.-dijo Alba.

-A que sí, además de lista, guapa y salada, es que lo tiene todo.-dijo Mónica besando mi mejilla.

-Que tontita estas hoy eh ¿?-le dije separándola un poco de mi.

-Yo diría que la palabra es…-Alba no termino la frase, Laura le tapó la boca.

-No lo digas, mi amor, piensa que hoy Amy, va a tener la oportunidad de sacarle información a Mar y seguramente tenga que hacer algunas cosas… poco éticas, si le dices la palabra va a estar cohibida.-le dijo Laura.

-No va a hacer nada poco ético.-protestó Mónica.

-Va a salir con Mar Reyes, si es la Mar Reyes que yo conozco… tendrá que hacer una o dos cosas de las que no va a estar orgullosa.-le respondió Laura.

-Creo que tenéis prejuzgada a Mar, esta tarde estuve con ella y no intento nada raro.-les dije.

-Eso no tiene nada que ver, la noche cambia a la gente.-me respondió Alba.

-Más bien es el alcohol.-le corrigió Laura.

-Da igual, no intentará nada. Y en caso de que lo haga, pues no creo que diga nada si me niego.-expliqué.

-Si te niegas y no funciona di que tienes la regla.-rió Laura.

-Lo tendré presenté.-le respondí.

-Chicas, creo que no estáis pensando adecuadamente, Amy ha quedado con Mar Reyes para sacarle información, y para eso hay que tener confianza, y que mejor para solidificar la confianza que…-no continuó Alba, Mónica terminó la frase por ella.

-Follar.-dijo con la mirada perdida.-Es el camino más fácil y rápido.

-Estáis hablando de mi como si fuera una putita.-grité enfada levantándome.

-No es eso, no es que piense que te vas a abrir de piernas en cuanto se acerque. Pero es el camino más fácil, y si lo haces no me voy a enfadar. Lo he estado pensando, y te perdonaría si lo hicieras.-me explicó Mónica.

-Me largo.-dije enfadada, caminando escaleras abajo y saliendo hacia fuera, detrás del edificio central, encendiéndome un cigarro.

No entendía porque Mónica se comportaba así, hablaba de follar como si no fuera nada, pero… para mí el sexo no era una artimaña para sacar información, para mí era algo más. Además, yo era libre, no era de Mónica, y no necesitaba su perdón, por nada.

-A que ha venido salir corriendo de esa manera ¿?-me preguntó Mónica, abriendo la puerta.

-Deberías irte, no vaya a salir tu padre y nos vea a las dos juntas.-le respondí.

-Lo siento.-me dijo bajando la mirada.

-Sientes el que ¿?-le pregunté, sentándome encima de un bidón.

-Siento haberte tratado mal, apostar sexo, y hablar de él como si no fuera nada.-me dijo sentándose a mi lado.

-No tienes porque disculparte, yo acepté la apuesta.-dije pegando pataditas al aire.

-Ya lo sé, pero… cuando te conocí, pensé que serias un polvito sin compromiso, pero no ha sido así, para mi eres más, y no te voy a mentir, si follas con Mar, me dolerá, mucho, porque… eres especial para mí, pero no quiero que te sientas mal conmigo, haz lo que tú veas oportuno.-dijo Mónica levantándose y acariciándome los muslos, mientras me besaba el cuello.

-Mónica.-susurré agarrando su cara y besando sus labios.

-Creo que me estoy enamorando de ti.-me dijo Mónica apoyando su frente con la mía.

-Chicas, nos vamos!!!!-gritó Javi, desde el edificio central.

-Te quiero.-me susurró al oído, mordiéndome el lóbulo de la oreja, después besándome, con pasión, mordiéndome el labio inferior.

Nos separamos y en seguida apareció Javi, por la puerta.

-Coged el Alfa Romeo 8C Competizione, Laura, Alba y yo iré con vosotras.-sonrió Javi-Llevadlo a la entrada principal, Alba y Laura os están esperando allí.-finalizó desapareciendo.

-Sabes dónde está ese coche ¿?-le pregunté a Mónica.
Ella me sonrió y me agarro por las caderas y me bajo lentamente hasta el suelo. Abrazándome, con suavidad.

-No sabía que eras tan mimosa.-le dije correspondiendo el abrazo.

-Hay muchas cosas que te faltan por descubrir de mi.-me dijo dándome la mano y empezando a caminar.

-Dios mío, un Audi Avus Quattro con carrocería reflectante.-dije mirando el coche alucinada.

-Es bonito, pero es mejor aun el coche que vas a llevar tú.-me dijo sin soltarme la mano y señalando el Alfa Romeo.

-Con que coche correrá Vero ¿?-le pregunté a Mónica, mientras me subía al coche.

-Correrá con un Chrysler ME Four Twelve, aceleraciones de 2.9 y punta de 399km/h-me dijo mientras se subía al coche.

-Y seguro, que tiene más de una mejora, verdad ¿?-sonreí acelerando el coche.

-Como lo sabes.-rió Mónica.

Conduje hasta la entrada, allí todos estaban reunidos.

-Mónica, cámbiate de coche.-dijo Toño, asomándose al coche.

-Déjala, yo voy con ellas, y Alba y Laura también, no es que vayan solas ni nada.-le dijo Javi a Toño.

Todos se montaron, cada uno en el coche que le correspondía.

-Bueno Amy, estas impaciente por ver la carrera ¿?-me preguntó Javi.

-Sí, seguro que hay muy buenos corredores, y buenísimos coches.-le respondí.

-Correrán 3 coches, aparte del de Vero. Un Chevrolet Corvette Z06, un Callaway coupe C12 y por ultimo el hermanito de tu cita tiene un BMW Z8; aun que el mejor coche es el de Vero, con las mejoras y demás nadie sabe.-contestó Javi.

El coche de Vero nos paso rápidamente por el lado derecho. Haciendo ese delante de mi coche.

-Por que me odia ¿?-pregunté en voz alta.

-Creo que te quiere probar.-dijo Mónica señalando la mano de Vero, que salía por la ventanilla del conductor haciendo un gesto muy feo.

-Le voy a dar su merecido.-sonreí, acelerando sin importarme nada más que adelantar al coche que iba delante de mí.

-Ten cuidado.-dijo Javi agarrándose a su cinturón.

Me limité a sonreír y acelerar más. Parecía que la había pillado por sorpresa, porque se asustó al ver como pasábamos por delante de ella. Una vez estábamos delante giré 180 grados para ir marcha atrás, haciéndole el mismo mal gesto que ella me había hecho.

-Pues si ya te odiaba de antes, con esto… será mejor que corras cuando te vea.-rió Alba.

Deje que Vero pasara otra vez, quedándome a su lado.

-Un par de entrenamientos más y estarás preparada para correr, y sobre todo ganar.-sonrió feliz Laura.

-Haber si es verdad.-sonreí.

-Claro que sí. Y vendré a animarte.-me susurró en el oído Mónica, besándome el cuello.

-Papa, dile que pare, que chocamos.-bromeé, con Javi.

-Deja a mi hija, pervertidla. Amy, tienes que mirar mejor con quien te juntas, no me gustan estas amigas tuyas.-siguió la broma Javi.

Vi como Vero me adelantaba y frenaba en una pequeña plaza. Luego una recta larga, después tres curvas cerradas y un puente sobre el rio, y para acabar unas vallas para rodear. Después, unas cintas cortaban el camino.

-Aquí es la carrera hoy. Qué te parece ¿?-me preguntó Mónica besándome antes de salir del coche.

-Es un circuito muy sencillo, pensé que las carreras se harían en circuitos con más dificultad.-le respondí saliendo del coche.

-Aquí lo más difícil es esquivar a los enemigos. Recuerda que en estas carreras se apuesta mucho y no hay ninguna regla.-sonrió Mónica.

-Chicas, no es por romper el romanticismo ni nada de eso, pero Mar te estará esperando.-me dijo Javi.

-Gracias papi chulo.-dije riendo.-Me voy, cuídate en mi ausencia.-me sonrió.

-Espera, Amy, si pasa algo andaré por aquí.-me sonrió Mónica, mirando hacia los dos lados, para ver a su padre muy entretenido con el coche de Vero, y besarme rápidamente.

Me despedí con la mano y empecé a caminar hacia la línea de salida. Se veía a Mar, esperando, con un cigarro entre los labios.

-Llegas tarde.-me dijo Drea apareciendo de la nada.

-Por que a la gente le gusta darme sustos ¿?-me pregunté a mi misma en voz alta.

-Por que pones una cara muy graciosa.-me sonrió Mar, dándome dos besos.-Drea, por que no te vas a dar un paseo ¿?-preguntó Mar.

-Tu padre me ha dicho que te vigile, así que andaré por aquí.-dijo Drea desapareciendo.

-Oye, Drea es ninja o algo ¿?, porque algunas veces hace cosas muy raras.-dije sonriendo a Mar.

-Sí, podrías llamarla ninja.-sonrió Mar.-ven, vamos a la limusina, tengo una sorpresa para ti.-me dijo agarrando mi mano y tirando de ella.

Llegamos a una gran limusina, abrió la puerta y un billar apareció ante mis ojos.

-Te dije que traería un billar.-me dijo sonriente Mar.

-Pensé que era una broma.-dije entrando dentro de la limusina.

-Yo nunca bromeó. Vamos a jugar.-dijo dándome un palo.

Hasta la hora de la carrera estuvimos hablando y jugando al billar. Parecía que no, pero a lo tonto a lo tonto, el jugar me ayudo a conocerla mejor. Era una perfeccionista, y le gustaba ser la mejor, era muy madura y tenía un buen culo. Pero no era tan insinuante como Mónica. Y eso que con el vestido que llevaba… con un par de movimientos certeros ya tendría a quien quisiera. Un vestido negro, por encima de la rodilla y con escote holgado.

-Chicas, empieza la carrera.-nos avisó Drea, desde fuera.

-Prometo que practicaré, y la siguiente vez que nos veamos te ganaré.-me sonrió Mar, agarrándose a mi brazo.

Salimos a ver la carrera, desde encima de la limusina. Había muchísima gente, con los coches abiertos, y con la música a todo volumen.

-Mira, las cercanías de la línea de salida son para los participantes, luego, todo los que están atrás de la salida, son coches de exposición.-me explico Mar, dándome un cubata.

-Gracias.-dije sonriendo emocionada.

-Tonta, no tienes porque darme las gracias, me lo paso muy bien contigo.-me sonrió.

-Me pone nerviosa que este Drea mirándonos desde atrás.-le dije sincera sintiéndome observada.

-Solo podemos hacer una cosa.-me sonrió Mar. Para cuando quise darme cuenta Mar estaba sobre mí, besándome pasionalmente, acariciando suavemente mis labios con su lengua.

Cuando se separo de mi, Drea había desaparecido.

-Dios mío, siempre te funciona esa ¿?-le pregunté.

Un hombre dio el aviso de salida y los cuatro coches salieron a toda pastilla. Desde el principio se dividieron en dos pequeños grupos, Vero y un chico joven, y el hermano de Mar con un hombre mayor.

La ida fue limpia, menos un par de golpes que dio Vero, y su rival recibió con enfado. Pero a la vuelta, el coche que iba al lado del hermano de Mar le empezó a dar golpes, cada vez más fuertes. El hermano de Mar acelero hasta el extremo, pero el coche que intentaba adelantarlo, al ver que no podía lo empotro contra los quitamiedos del puente. Los quitamiedos cedieron por la fuerza del impacto y el BMW se cayó al rio.

Mar salto de la limusina al suelo, y salió corriendo, la seguí y llegamos al rio. Un hombre trajeado, rodeado por otros tres hombres, vestidos de negro. Mar se giró a donde el hombre y lo abrazó llorando.

Me asomé al rio, el techo del BMW todavía se veía y no me lo pensé dos veces. Me tiré de cabeza y me acerqué al coche. Estaba abierto, gracias a Dios. Abrí la puerta y buceé para poder quitarle el cinturón. Lo agarré y tiré de él fuera del coche. La corriente del rio era muy fuerte, y al llegar a las escaleras rocosas, que había a la orilla derecha del rio, me raspé toda la espalda. Pero al menos pude sacar al hermano de Mar de su coche y subirlo.

-Gracias Amy, gracias.-dijo Mar abrazándome. Estaba muy cansada, y me dolía mares la espalda.

-Chica, muchas gracias por salvar a mi hijo, prometo compensarte.-me dijo el hombre trajeado.

-Eres idiota ¿?-gritó Javi apareciendo de la nada.-Mi niña, te podía haber pasado algo. En las carreras, la gente que choca se queda a su suerte.-me dijo Javi abrazándome.

Javi se miró las manos.

-Te sangra la espalda.-dijo Javi asustado.-Que le has hecho a mi hija ¿?-preguntó Javi a el hombre trajeado, encarándolo.

Los tres chicos vestidos con ropas oscuras se pusieron en medio, pero con un movimiento de mano por parte del padre de Mar, los chicos se apartaron.


Continuará...
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    24/1/2010, 17:58

Dedicacion especial para Yulia ^^ xD Muchas gracias por leer y espero que os guste.

Continua

-Mira, deja que tu hija venga con nosotros a casa, a dormir. Tengo un médico privado, lo llamaré y le echara un vistazo a su espalda.-dijo el padre de Mar, dándole una palmada en el hombro de Javi.-Además creo que tu hija y la mía estaban en una cita no ¿?-sonrió mirando a Mar.

El hermano de Mar estaba tumbado en el suelo, tosiendo. Yo me senté a su lado.

-Muchas gracias chica.-dijo el hermano de Mar con la respiración entrecortada.-Me llamo Andrés.-dijo dándome dos besos.

-Yo Amy.-dije sacando de mi bolsillo el móvil, chorreando agua.

-No te preocupes Amy, te daré un móvil nuevo, y te cambiaremos de ropas. Ahora vamos.-dijo el padre de Mar.-Ah, creo que no nos han presentado, me llamo David. No sabía que Javi tuviera una hija tan preciosa como tú.-finalizó dándome la mano para ayudarme a levantarme.

-No te pienses que sabes todo sobre todos.-dijo Javi de brazos cruzados.

-Aquí todos nos conocemos.-le respondió David.-Bueno, le dejas a tu pequeña venir a mi casa ¿?-le preguntó.

-Está bien, pero espero que mañana no le falte una pierna.-dijo separándome de David y abrazándome.-Ten cuidado, y toma, mi número.-me susurró dándome un papel arrugado.

-Explícaselo a Toño, y a los demás.-le dije caminando con David.

-Mar, llevas a nuestra invitada en tu coche ¿?-le preguntó David a su hija.

-Claro papa.-le respondió.-Pero que piensas hacer con el coche de Andrés ¿?-le preguntó.

-No te preocupes mi vida, ya sabes que papa tiene muchos amigos.-sonrió David separándose de nosotras con sus guardaespaldas.

-Donde está tu coche ¿?-le pregunté a Mar.

Estaba cansada, y me dolía todo el cuerpo, cada vez más.

-No te preocupes, está ahí mismo.-me respondió Mar señalando un Mega Montecarlo amarillo.

-Un coche muy bonito, pero hay un problema, creo que te voy a mojar el coche.-dije señalando mis ropas, ahora todas pegadas a mi cuerpo.

-No te preocupes, además que has salvado a mi hermano, no te vamos a hacer ir hasta casa andando no ¿?-me dijo sonriendo Mar.

-Venga, demuéstrame que sabes hacer con un coche como este.-dije guiñándole un ojo.

Mar aceleró, y antes de lo quise darme cuenta estábamos en su casa, si se puede llamar casa. Más que casa, era una mansión. Miré alucinada atreves del cristal la gran casa.

-El ala sur es mía, allí podremos estar tranquilas las dos. El ala oeste es de mi hermano y el piso de arriba de la casa central es de mi padre.-sonrió Mar.

-No había visto nunca una casa tan grande.-dije aun mirando, con la boca abierta la casa.

-Ahora te la enseñaré.-me sonrió Mar, abriendo la verja con un mando a distancia.

Entramos adentro y aparcó el coche en frente de la casa.

-Mi padre aun tardará, haber si me da tiempo a enseñarte la casa, o al menos lo importante.-me dijo sin borrar la sonrisa ni por un momento.

Bajamos del coche y entramos en su casa. La decoración no era muy prepotente, pero había mucho lujo. Lo primero que me enseño fue su habitación, pintada de color morado. Fotos de coches, motos, amigos y amigas.

-Te gusta mi habitación ¿?-me preguntó.

-Sí, es bonita.-dije, después estornudando.

-Has cogido frio. Te daré algo de ropa para que te cambies y luego haber que dice el médico de esa espalda.-me respondió Mar, abriendo uno de sus armarios.-Una faldita o un vestido ¿?-me preguntó sonriendo.

-Preferiría pantalones, y una camiseta normalita.-le respondí sentándome en el suelo, a sus pies.

-Estas bien ¿?-me preguntó al ver como apoyaba la cabeza en mi mano.

-Sí, es solo que me duele un poco la cabeza y la espalda.-le respondí.

Mar se agacho a mi altura y me quito lentamente la camiseta, besándome la mejilla.

-Será mejor que dejes que la herida se seque, y la camiseta húmeda no le hace ningún bien.-me respondió dándome unos pantalones vaqueros.

Sonreí y me quité los pantalones, cambiándomelos, y poniéndome los pantalones que me habían dado.

Ella me miro de reojo y me sonrió.

-Muchas gracias, por todo lo que has hecho por mí. Primero me enseñas a jugar al billar y ahora salvas a mi hermano. Eres una de las mejores personas que he conocido nunca.-me dijo acariciando mi mejilla.

-Creo que cualquier persona en mi lugar, hubiera hecho lo mismo.-dije sonriéndola. Lentamente se acercó a mí, poco a poco. Cuando estábamos a punto de besarnos, David entró en la habitación.

-Chicas, lo siento.-dijo antes de fijarse en mi camiseta, ahora en la mano de su hija.-Que estabais haciendo ¿?-preguntó con una ceja alzada.

-No es lo que parece David, yo solo, solo…-Mar me interrumpió.

-Papa, he sido yo quien la ha besado.-dijo Mar, saliendo en mi defensa.

-Bueno, pasaré esto por alto. Aquí traigo al médico.-dijo David, dando paso a un hombre de bigote, y canoso.

-Mar, que te ha pasado esta vez ¿?-preguntó el doctor, dejando un maletín sobre la cama.

-A mi nada, es para que veas a esta heroína. A salvado a Andrés, pero se ha hecho daño en la espalda.-dijo ayudándome a levantarme y girándome, para que le diera la espalda al médico.

El médico abrió el maletín y empezó a sacar cosas.

-Tienes una herida muy fea, heroína.-me dijo el médico.-Tumbate en la cama, princesa.-dijo el médico educadamente.

Hice lo que me mando y me tumbe en la cama de Mar. Mar se sentó a mi lado, acariciando mi brazo.

Entonces sentí como el médico empezaba a pasarme una gasa y a echarme diferentes líquidos por la espalda, escocía, escocía mucho.

-Tranquila, escuece, porque tienes una herida muy profunda, pero no te preocupes, no necesitas ningún punto de sutura. Eso sí, tendrás que tener mucho cuidado con hacer esfuerzos.-dijo mirando fijamente a Mar.

-Porque me miras así ¿?-preguntó Mar riendo.

-No estoy juzgándoos, es solo que cuando tu padre ha abierto la puerta, me he fijado en lo que estabais haciendo y pues creo que para eso tendréis que esperar un par de días.-sonrió el médico.

-Que se piensa usted…-no me dejaron continuar, en cuanto intenté girarme me empujaron otra vez a la cama.

-No te muevas, y no protestes.-me dijo el médico.-Mar, échale este líquido cada dos por tres y luego se lo cubres con venda.-dijo el médico dándole vendas a Mar.

-Cuidaré de ella.-dijo Mar al médico, cuando salía.-Ahora seré tu enfermera particular, que te parece ¿? –me dijo Mar sonriente.

-Creo que no me puedo quejar verdad ¿?-le respondí.

-Claro que no, me tienes a tu entera disposición.-rió Mar.

-Que te parece, enfermera, si damos una vuelta por ahí ¿?-le pregunté.

-No creo que le importe a mi padre que andes por ahí en sujetador.-me respondió agarrando mi mano para ayudarme a levantarme.

-Un padre liberal ¿?-le pregunté riendo, y haciendo una mueca de dolor al reír.

-Estas bien ¿? Podemos quedarnos en la habitación, o ir al jardín.-me dijo mar agarrándome el hombro y acariciándome el cuello.

-En el jardín puedo echarme un cigarro ¿?-le pregunté.

-Claro, pero creo que te tendré que dar tabaco.-me sonrió Mar, sacando de mis pantalones chorreante un paquete de tabaco empapado.

-Si hubiera sabido las consecuencias, no habría salvado a tu hermano.-bromeé.

-Vamos.-me dijo mar, caminando fuera de su habitación.

Todo eran pasillos, con fotos y cuadros bien colocados, y escaleras. Me fije en una de las fotos, salía mi padre. Me quedé mirándola fijamente. Allí, salía mi padre, sonriendo con David.

-Que te pasa ¿?-me preguntó Mar.

-Quien es este ¿?-le pregunté a Mar, haciéndome la idiota.

-Ese hombre era el mejor amigo de mi padre. Pero le intento robar un par de veces, se pelearon, y casi lo mata. Pero mi padre lo perdono, una y otra vez, hasta que le robó no solo un coche, sino tres o cuatro.-me respondió Mar, empezando a caminar otra vez.

Toño no me lo había dicho todo. Ósea que mi padre era un cabrón y yo sin saberlo, engañada tanto tiempo.

Antes de querer enterarme, ya estábamos en el jardín, con unos cubatas sobre una de las mesas.

-Lo tenias todo preparado no ¿?-le pregunté sonriendo.

-Pues, a decir verdad, me has pillado. Desde que te conocí supe que te traería aquí.-me sonrió.

Miré al cielo, desde allí se veían todas las estrellas, brillando sin parar.

-Que bonito.-dije sin parar de mirar hacia arriba.

-Sera mejor que mires para adelante si no quieres chocar.-me dijo Mar justo antes de que me tropezara y me quedara sentada en la silla.

-Ser rica tiene que ser bestial.-le dije sonriente, acomodándome en la silla.

-No te pienses que es todo tan maravilloso. Tienes que tener mucho cuidado con el que dirán y fijarte bien en quien confías.-me dijo Mar sentándose a mi lado.-Es vodka negro con lima.

Me dio un cigarro y simplemente nos hicimos compañía.

-Sabes, creo que eres la primera persona que invito a dormir a casa.-me dijo mar sonriéndome.

-Pues espero no hacer ninguna chorrada.-sonreí.

Entonces se escucho un derrape. Eran tres coches, un Pagani Zonda C 12 S 7.3 Roadster, Maybach 62, y un Spyker C8 Double 12 S, que frenaron a escasos centímetros de donde nos encontrábamos Mar y yo. De uno de ellos salió David, de otro uno de sus guardaespaldas y del último salió Drea.

-Chicas, queréis dar una vueltita ¿?-nos preguntó David.

-Madre mía, esos coches, son carísimos.-dije levantándome y caminando hasta el pagani Zonda C 12 S 7.3 Roadster.

-Eso es un sí ¿?-me preguntó David.

-Eso es un no, papa, mira como tiene la espalda.-dijo Mar agarrándome por los hombros y dándome la vuelta.

-Eso te tiene que doler.-dijo David mirando en su bolsillo.-Toma, un móvil nuevo.-me dijo dándome un móvil ultima generación.

-Gracias.-le dije, metiéndome el móvil en el bolsillo después de devolverle la tarjeta.

-Yo me quedo con ellas.-dijo Drea caminando hacia nosotras.

-Ni se te ocurra, Drea.-gritó Mar.

-Deja a mi hija con su amiguita.-dijo el padre de Mar agarrando a Drea.

-Que te parece si vamos a la cama ¿?-me preguntó Mar, una vez su padre y los demás se habían ido.

-Sí, estoy muerta.-le dije bostezando.

Nos fuimos a la cama, me dejo un pijama y nos sentamos en su cama.

-Sabes que todavía no te he agradecido lo suficiente el haber salvado a mi hermano ¿?-me dijo Mar, tumbándose en la cama insinuante.

-No hace falta que me lo agradezcas más. Con que me digas donde duermo me es suficiente.-le sonreí.

-Conmigo, por supuesto.-me respondió Mar haciéndome un hueco a su lado.

Me tumbé boca abajo, en la cama. Ella me empezó a acariciar las caderas y me subió la camiseta del pijama que me acababa de poner.

-Que haces ¿?-le pregunté.

-Te voy a dar el liquido que me ha dado el médico para ti, y de paso darte un masaje.-dijo besándome el hombro.


-Ah, está bien.-le sonreí acomodándome sobre la cama.

Mar empezó a extender el líquido sobre mi espalda, lenta y delicadamente. Me picaba muchísimo, pero las caricias de sus manos aminoraban el dolor, considerablemente.

-Si te duele protesta.-me dijo bajándome un poco el pantalón del pijama.

-A este paso voy a acabar desnuda.-le dije entre risas.

-Tampoco me importaría.-susurró lo suficientemente alto como para que lo escuchara.

Preferí ignorar su comentario y actuar como si no hubiera escuchado nada, relajándome otra vez.

Entonces empecé a sentir las manos de Mar acariciar lentamente la parte baja de mi espalda, y lentamente darme la vuelta, no por completo, dejándome de lado, con su cara cerca, muy cerca. Podía ver esos ojos brillantes, y ese bello rostro cada vez más cerca.

Y comenzó a besarme, sin darme tiempo a reaccionar, acariciando mis labios con los suyos, delicadamente, pasando su mano por mi vientre y acariciándolo. Sus labios no se separaban de los míos, era como si estuviera aspirando parte de mí, no quería dejar escapar esos labios carnosos, pero tampoco quería que su mano empezase a bajar hacia una zona más comprometida.

Mar soltó mis labios para empezar a acariciar con ellos mis pechos.

-Oye Mar…-mí subconsciente reaccionó al ver lo que estaba pasando. Ella no me dejó acabar la frase.

-Lo siento, soy una desconsiderada. El médico te dice que no hagas esfuerzos físicos, y yo te lo pongo difícil. Perdona.-me dijo separándose escasos centímetros de mí.

Todavía podía oler su aroma, y degustar sus labios.

Me limité a sonreír en respuesta. Estaba confusa, no sabía porque había continuado el beso, ni porque me había gustado, ni porque había parado. Demasiadas preguntas y ninguna respuesta.

Entonces Mar me empujo suavemente, haciendo que quedara tumbada boca arriba completamente sobre su cama, con las sabanas pegadas a la espalda a causa del líquido. Trepó por mi cuerpo, pero sin ejercer ningún peso sobre mí, y simplemente se limito a besarme otra vez, esta vez, no tarde en sentir su lengua jugar con la mía.

-Lo siento.-repitió besándome después otra vez.-No.-beso.-lo.-beso.-puedo.-beso.-evitar.-me susurró con una voz condenadamente sexy.

-Será mejor que paremos, ahora que podemos.-le dije agarrándola por las caderas.

Ella se mordió los labios, y luego mordió mi cuello.

Como Mar continuase con su jueguecito… no sería capaz de controlarme. Así que decidí hacer lo mejor para las dos, empujarle, suavemente.

-Mierda.-dijo saltando y dando vueltas por la habitación.-Es que me provocas.-sonrió mirándome de arriba abajo.

-Eres medio vampiro ¿?-le pregunté sobándome el cuello y cambiando de tema.

-Bueno, así todo el mundo sabrá que tenemos algo pendiente.-me sonrió sentándose a un lado de la cama.

-Será mejor que me ponga la camiseta.-le sonreí.

-No quiero que te tomes una impresión errónea de mi.-me dijo acomodándose a mi lado, y agarrándome de la camiseta que me acababa de poner.

-No tengo ninguna impresión errónea de ti. Simplemente es algo que ha surgido, y que tal vez, si hubiera tenido la espalda en condiciones habría sido diferente.-le contesté, tumbándome boca arriba otra vez, despacito, acomodándome.

-Ya, pero casi no nos conocemos, y yo me he tirado encima de ti como si fuera una YLS en celo.-me dijo apoyándose en mi abdomen.

-No eres una YLS en celo ¿?-bromeé pegándole un empujoncito.

-Tienes suerte de estar enferma, si no…-me contestó Mar acariciando mi abdomen.-Te duele mucho la espalda ¿?-me preguntó.

-No, gracias al masaje ahora está mucho mejor.-le sonreí. Luego me arrepentí, porque fácilmente se podrían mal interpretar con lo del beso y las caricias y eso.

-A que soy buena masajeando ¿?-me preguntó sonriendo.

-Sí, te podrías dedicar a eso.-le sonreí en respuesta.

-Lo tendré en cuenta.-me contestó acercándose otra vez a mi rostro, pero esta vez no me besó, se limitó a acariciar mi mejilla.

-Chicas, os hacen unas patatitas ¿?-dijo Andrés apareciendo con una bolsa de patatas y una botella de… ni idea, era mejor no saberlo.

-Has visto que privacidad tengo en casa ¿?-me dijo Mar suspirando.-Andrés, porqué no tocas la maldita puerta ¿? No crees que esta para algo ¿?-le preguntó a su hermano, visiblemente enfadada.

-Ya estas mejor ¿?-le pregunté yo a Andrés, para evitar peleas.

-Me recupero rápido, además, no hay nada que la comida basura no pueda arreglar, no crees ¿?-me sonrió en respuesta Andrés, caminando dentro de la habitación, ignorando a su hermana y sentándose a un lado de la cama.

-Toda la razón del mundo.-dije levantándome y sentándome a su lado, cogiendo unas patatas.

-Si no puedes contra el enemigo únete a él.-comentó Mar sentándose también en la cama, a comer las patatas que acababa de traer su hermano.

-Simple curiosidad, que hacíais cuando he abierto la puerta ¿?-preguntó Andrés.

Miré a Mar, ella me miró a mí, y se limitó a reír.

-No me vais a contestar ¿?-preguntó Adrian mirándonos con una ceja alzada.

-No ha pasado nada, solo la estaba acariciando.-respondió Mar guiñándome un ojo.-Porqué por si no sabes, te ha salvado.

-Eres una heroína, y por salvarme, te ofrezco a mi hermana. Será una esclava genial. Prometo que no se quejara.-bromeó su hermano.

-Está bien, me la quedaré. Espero que no de mucho la lata.-seguí la broma de su hermano.

-Huuu, esclava, me gusta.-me sonrió Mar, sentándose sobre mí.

-Ehhhhh, chicas, no quiero cortaros el rollo, pero tampoco me quiero ir, y tampoco quiero ser un mirón.-dijo el hermano de Mar metiéndose otra patata en la boca.

-No vamos a hacer nada.-le respondió Mar, dándole un golpe en el brazo y metiéndome una patata a la boca.

-Que románticas que sois.-dijo su hermano.-Voy a llamar a Marta para que nos traiga unos cubatitas. Estoy seco.-sonrió Andrés.

-Marta ¿?-pregunté a Mar, mientras Andrés llamaba por móvil.

-Sí, mi padre la contrató para que nos mime.-me contestó Mar.

A los cinco minutos, una señora, de unos 55 años tocó la puerta, y luego abrió.

-Hola mis niños, que tal ¿?-les preguntó.

Andrés dejo las patatas y ayudó a la señora con la bandeja que traía.

-Gracias mi amor. Huy! Quien es esta chica tan guapa ¿? Es tú novia ¿?-le preguntó a Andrés.

-No, lamentablemente no le gustan los chicos.-dijo haciendo un puchero y abrazando a Marta.

-Entonces es tu noviecita ¿?-sonrió peligrosamente Marta señalando a Mar.

-Bueno… todavía creo que no.-me sonrió Mar al contestar.

-Pues chicas, si no sois ni siquiera novias, no deberíais estar tan cerca.-rió Marta.

-Martita, Martita… tú y tu perfecta moral. Nunca dejarías que me casara contigo verdad ¿?-preguntó Andrés, esta vez, pasándonos un vaso de cubata a cada una.

-Sabes que no, eres 30 años más joven que yo. Sería… fatal, tanto ética como moralmente.-nos sonrió.-Y ahora mismo me voy a ir, antes de que os tenga que sermonear por estar despiertos a estas horas, y por beber alcohol.-finalizó caminando fuera de la habitación.

-Chicas, brindemos porque sigo vivo, y porque me cae muy bien tu… amiguita, además me ha salvado.-dijo Andrés chocando nuestras copas.

Todo a partir de ahí fue muy difuminado. Bebimos muchísimo y comimos muchas patatas entre trago y trago. Cuando me desperté, Mar me abrazaba por la cadera, las dos estábamos tumbadas en su cama, y no había ni rastro de su hermano.

-Por fin te despiertas.-me susurró Mar al oído, besándome lentamente después.

Me dolía la cabeza, y la espalda, me agarre la sien derecha para aminorar el dolor.

-Ayer bebimos demasiado.-me dijo Mar sacando unas aspirinas de uno de sus cajones.- Tomatelas, te vendrán bien.-me dijo sonriente.-Me voy a pegar una ducha, espero que no te importe.

Se levantó de la cama, para mi sorpresa, estaba desnuda. Levanté la manta que cubría mi cuerpo, solo tenía unas braguitas.

-Mar, ayer… no paso nada verdad ¿?-dije lo suficientemente alto para que me contestara.

-No, solo tonteamos, te di otro masaje y nos besamos un ratito. No hicimos más que besarnos y acariciarnos. Por tu espalda, si no…-rió Mar.

Me vestí, y para cuando Mar salió de la ducha arreglada, yo ya estaba lista.

-Quieres que te lleve a casa ¿?-me preguntó Mar.

-Sí, me harías un favor, porque no me gustaría ir andando.-le contesté.

-No quieres desayunar ¿?-me preguntó Marta, apareciendo por la puerta.

-No, gracias, pero me tengo que ir a casa, debe ser tarde.-le respondí a la simpática señora.

-Es una pena, me has caído muy bien, espero verte más por aquí.-me sonrió.

-Seguro que viene más. Te lo aseguro.-dijo Mar guiñándome un ojo.

-Bueno, vamos.-le dije agarrando su mano y tirando de ella fuera de la habitación. Al salir fuera, nos montamos en su Mega Montecarlo amarillo y antes de lo que me pude imaginar, estábamos delante del edificio central de la casa de Toño.

-Ya te llamaré.-me dijo besándome delicadamente.

-Esperaré tu llamada.-sonreí saliendo del coche.

Al salir, Mar aceleró y desapareció entre polvo. Entonces me giré y empecé a caminar hacia el edificio principal, con la mano en el cuello. Que diría Monica al ver esa marca¿?


Me quede unos momentos frente a la puerta, dudando si quería entrar o no. Entonces escuche unos gritos.

-Donde está la rata china ¿?-preguntó preocupado Gabriel.

-Mierda, ya estas otra vez con tu YLS serpiente y sus comiditas. Por el bien común espero que no esté en mi cuarto, o si no te mataré.-amenazó Vero a modo de respuesta.

-Deberías tener más cuidado con las cosas Gabriel.-le recriminó Javi.

Preferí dejar de escuchar y encenderme un cigarro. Tres minutos después, con el cigarro pisoteado, entré al edificio.

-Hey, mi niña, no tienes buena cara.-se acerco Javi a mí, abrazándome, delicadamente.-Que tal te fue anoche ¿?-me preguntó mirando mi cuello.

-Me emborraché, y me miró un médico.-le respondí correspondiéndole el abrazo.

-Te lo pasaste bien ¿?-me preguntó.

-Sí, fue una experiencia nueva.-le sonreí.

-Toño está muy enfadado. He intentado calmarlo, pero no hay manera. Espero que tengas suerte.-me sonrió separándose de mi, dejando ver a un Toño enfadado, y cruzado de brazos.

-Tú… tú eres hija de superman ¿? O Batman ¿? Como se te ocurre ir por la vida intentando salvar a tus enemigos. Escúchame bonita, y escúchame atentamente, en las carreras, NUNCA se salva a nadie. Se deja a su suerte.-me gritó Toño agarrándome fuertemente del brazo.

-Déjala, Toño, está mal.-protestó Javi saliendo en mi ayuda y apartando a Toño de mi.

-Estas mal ¿? De verdad ¿? Gírate.-me mandó Toño sin borrar ese rostro enfadado.

-Qué ¿?-le pregunté sin saber cuál era su intención.

-Que te des la vuelta y quítate la camiseta.-me respondió.

Por su rostro, sabía que no bromeaba, así que preferí hacerle caso y quitarme la camiseta.

-Genial, estarás sin poder andar en coche unos días. Unos días valiosísimos tirados a la basura por tu enorme heroísmo.-me gritó metiéndose a uno de los garajes, y dejándome allí, sin darme opción a explicarme.

-Desde luego, que poco considerada eres. No te da vergüenza ¿? Además a un Reyes.-continuó recriminándome Vero.

-Mira Vero, no estoy de humor para aguantar tu mala hostia y tus ganas de hacer daño a alguien que no te ha hecho nada. Tanto te jode ser una YLS amargada que quieres que me amargue contigo ¿?-le respondí encarándola.

Ella a modo de respuesta me dio un bofetón y subió escaleras arriba. Dejándome con la boca abierta.

-No te preocupes Amy, tiene muy mala leche y lo que has dicho lo piensa más de una persona aquí.-me sonrió Sebas, mirando mi espalda.-Cuando me dijeron que tenias mal la espalda no me imaginaba esto. Mira Yeyo.-llamó Sebas a su novio.

-Como te lo hiciste ¿?-me preguntó Yeyo soplándome la herida.

-Me tiré al rio para sacar a Andrés y cuando estaba a punto de subir las escaleras, me raspé la espalda con la pared de piedra.-le expliqué.

-Yo habría hecho lo mismo en tu lugar.-me dijo Sebas bajándome la camiseta lentamente.

-Vamos, yo también quiero ver su sorpresa.-gritó Javi, empujando a Sebas.

-Sorpresa ¿?-repetí.

-Sí, es que Yeyo y yo no fuimos ayer a la carrera, y me aburro mucho estando todo el rato en casa, así que como no tienes habitación, Yeyo y yo te hemos preparado una.-me sonrió Sebas.

-No os deberíais de haber molestado. Pero gracias.-les sonreí.

-Hemos acondicionado el desván, y no hemos dejado que nadie entre. Queremos que tú seas la primera.-me sonrió Yeyo esta vez.

-Quiero verla, quiero verla.-repitió como si fuera un niño pequeño Javi.

Entonces, empezamos a subir las escaleras, una vez estábamos arriba, abrieron una puerta grande de madera, que estaba en una esquina, cerca del saloncito y cerca de la habitación de Mónica. Subimos las escaleras y ahí estaba mi nueva habitación. Pintada de azul, con una cama grande, y algún que otro armario y cajón. Pero me fijé especialmente en una foto. En ella salía mi padre, sentado en un banco, sonriendo como el ladrón que era.

-Esa foto nos la ha dado Mónica. Ayer le contamos que teníamos tu habitación preparada y no tardo en empezar a buscar una foto para colocar en la pared.-me dijo Sebas al ver que miraba atentamente la foto.

-Y eso no es todo.-me sonrió Yeyo.-Tienes aquí, unas escaleras especiales, que conectan tu habitación y la de…tara tara taratatan la de Mónica.

-Así Toño nunca os pillara a las noches.-rió Javi.

-También te hemos subido las bolsas de ropa. Solo tienes que meterlas en el armario.-me comentó Sebas señalando unas bolsas en una esquina.

-Si no os importa, me gustaría descansar.-les dije, echándolos con disimulo. Ciertamente me apetecía estar sola, descansar, y dormir.

Entonces metí las manos en los bolsillos. Saqué el móvil que me regaló el padre de Mar la $noche anterior, el liquido para mi espalda que Mar me habría metido allí, un paquete de tabaco con dos números de teléfono, en uno ponía el nombre Mar y en el otro Andrés, y finalmente un sobre.

Saqué un cigarro, abrí la ventana y lo encendí, sentándome, con un pie fuera y otro dentro. Me fijé en que a las noches, tranquilamente me podría poner allí para ver las estrellas, pues no me colgaban los pies, había un tejado, y a un metro y medio estaba la terraza donde estuve con Mónica cuando la conocí. Cogí tranquilamente el sobre que había encontrado en mi bolsillo y lo abrí, allí había dinero, con una nota de agradecimiento por parte de David.

Salí de mi asombro gracias a un suave arañazo en la pierna. Miré, y allí, una pequeña rata blanca intentaba subirse a mi pierna. Con cuidado, la agarré entre mis manos con cuidado. La rata me miró, algo asustada.

-Tranquila, no te voy a delatar, pero será mejor que seas mi mascota.-le dije, como si me entendiera.

Como si me hubiera entendido, la ratita se metió en mi cuarto, y se colocó entre un par de cajas.

-Con quien hablabas tan entretenidamente ¿?-me preguntó Mónica, sorprendiéndome desde atrás.

-Con mi nueva mascota.-sonreí señalando la cola de la ratita, que se veía con facilidad.

-Ah!-gritó sentándose a mi lado, con las piernas levantadas.-Que asco, una rata.

-No la llames así, es mi nueva mascota.-le contesté.

-Nueva mascota ¿? Esa es la comida de la mascota de Gabriel.-me gritó. Pero al parecer, cuando giré mi cuello para mirarla, algo más llamó su atención. Tanto, que pasó por alto a la rata.-Ayer… paso algo ¿?-me preguntó con cara de desconcierto.

-No.-le respondí secamente girando mi cabeza.

-Mírame, Amy.-me suplicó Mónica, girando mi cabeza delicadamente y besándome, solo palmo mis labios con los suyos.-Me da igual lo que haya pasado, pero quiero saberlo.-me susurró, alejándose milímetros de mi cara.

-No pasó de besos.-le respondí otra vez, sin separar mi mirada de la suya.

-Y esa mordida ¿?-me preguntó.

-No confías en mi ¿?-le respondí enfadada.-Porqué si es eso…-no pude continuar, pues sus labios me lo impidieron.

-No es eso tonta. Yo solo quería asegurarme. Mar es una zorra y tú estás muy buena, si juntas los dos elementos, pues ya sabes.-me respondió encogiéndose de hombros.

-Y que pasa ¿? No me vas a preguntar que tal esta mi espaldita ¿?-le pregunté a Mónica con cara tristona.

-Es verdad, tu espalda.-susurró mirándome con ternura.-Ven, túmbate en la cama y te miro la espalda.-me dijo Mónica metiéndose en mi habitación y golpeando la cama con la palma de su mano.
Me metí para la habitación yo también y me quite la camiseta, luego le di la espalda.

-Eso tiene pinta de doler. No tenias que haberte hecho la heroína, aunque tengo que admitir que eso de tirarte de cabeza, toda mojada, con la ropa pegada…-no la deje continuar.

-Que idiota eres.-dije empujándola suavemente.

-Escúchame Amy, venía a proponerte escaparnos de aquí. Tengo una sorpresa para ti, eso si te apetece salir, y te sientes con fuerza.-me propuso Mónica agarrándome las caderas.

-La verdad es que pensaba dormir, pero la palabra sorpresa me puede.-sonreí.

-Entonces vamos sin que se den cuenta, cogeremos la Ducati 999.-me dijo agarrando mi mano y llevándome con ella, hasta abajo. No había nadie, Toño estaba en uno de los garajes, así que tuvimos oportunidad de salir, sin que nadie se diera cuenta.

Mónica me dio un casco y se montó en la moto acelerando una vez estaba atrás suya.

-Agárrate fuerte, por favor.-me dijo acariciándome las manos y colocándomelas alrededor de su cadera, mas ajustadamente, no dejando ni un milímetro entre nuestros cuerpos.

El trayecto se me hizo corto, muy corto y para cuando quise darme cuenta la moto ya se había parado. Un bonito lago se veía de frente y un par de rosas decoraban un mantel perfectamente colocado sobre la hierba, con la comida sobre él.

-Me encanta esta sorpresa.-le dije a Mónica colgándome de su cuello.

-Te quiero.-me susurró mordiéndome el cuello, justo en el lado contrario del que lo hizo Mar.-Aun que es una pena que no te puedas bañar. Me apetecía pegarme un baño contigo en el lago.-me sonrió Mónica.

-El médico dijo que no hiciera esfuerzos físicos.-la besé, acariciando con mi lengua la suya.-Pero no me dijo nada de no poder bañarme en un lago.-dije pasando un mechón de pelo por detrás de su oído.

-Entonces vamos, nadie viene nunca por aquí.-me dijo Mónica empezando a desnudarse.

Me quité la ropa como ella y fuimos las dos juntas al lago.

-Espera, no te tires.-me gritó Mónica, tirándose primero ella.-Voy a hacer que me ahogo, y tú serás mi salvadora, que te parece ¿?-me dijo Mónica echándome agua.

Me tiré sobre ella.

-Yo quería jugar a los vigilantes de la playa.-protestó fingidamente Mónica, acariciando una de mis piernas, y empujándome hacia ella, dejando que mis piernas rodearan su cintura.




-Pues lo siento, pero no voy a salvar a nadie más, por lo menos en una semana, hasta que a tu padre se le pase el cabreo.-dije sonriéndole.

-Tranquila, mi padre habla mucho, pero en realidad es inofensivo, solo quería asustarte.-me dijo Mónica, sin soltar mis piernas ni por un momento.

-Pues lo consiguió, creo que nadie me había asustado así nunca. Pensé que me iba a pegar una paliza, aunque luego… Vero…-recordé el bofetón que me había dado.

-Que te hizo Vero ¿?-me preguntó acariciando mi rostro suavemente con sus dedos.

Entonces recordé que Mónica no estaba cuando me peleé con Vero.

-Me dio una bofetada.-le dije.

Mónica me contestó soltándome y empezando a reírse. Al ver mi cara de seriedad intento calmarse.

-Ahora dime, en serio, que paso con Vero.-me dijo empezándose a reír otra vez.

Me parecía alucinante que Mónica no se creyera que Vero me había pegado.

-Ya te he dicho, que me ha pegado una bofetada.-se lo repetí.

-Vero nunca ha pegado a nadie, y eso que la he visto muy enfadada muchas veces, pero nunca nunca a pegado a nadie, ni siquiera un bofetón.-me dijo Mónica ahora seria.

-Pues a mí sí me dio una.-le respondí a Mónica.

-Entonces tuviste que decirle algo muy feo.-me sonrió besando mi mejilla.

-Puede ser.-dije preocupada, tal vez me pasé con Vero, debí callarme en vez de soltar todo.

Mónica pareció notar que estaba demasiado pensativa y empezó a besarme con pasión, acariciando con delicadeza mis labios con los suyos.

No tardamos mucho en empezar a acariciarnos, pero lamentablemente no paso de ahí, porque Mónica pareció olvidarse de mi espalda dolorida y empezó a subir su mano, pasando la punta de los dedos por mi espalada.

-Ah!-grité de dolor rompiendo el beso.

-Perdona, perdona, perdona, por favor, perdóname.-me dijo soltándome y separándose de mí.

-Perdóname tu también, no tenía que haberlo exagerado tanto.-le sonreí, besándola otra vez.

-Vamos a cenar, así se te pasará el dolor.-dijo Mónica guiñándome un ojo.

-Claro.-dije saliendo del agua detrás de ella.

Nos vestimos y nos sentamos en el mantelito.

-No es un poco pronto para cenar ¿?-le pregunté a Mónica.

-Son las 8 y media, quiero cenar antes de que se ponga el sol, así luego lo podremos ver tranquilas.-me sonrió acercándome los cubiertos.

Miré la cena, tenia buena pinta.

-Lo has preparado tú ¿?-pregunté sorprendida.

-No, hubiera sido un puntazo, pero no te quería envenenar.-me sonrió.-Lo ha preparado Javi. Él me ayudo a prepararlo todo.

-Entonces tendré que agradecérselo a él, no ¿?-le dije sacando la lengua.

-La idea ha sido mía, así que yo también quiero agradecimiento.-me susurró echándose sobre mí. Pero reaccione a tiempo. Tanta amabilidad, tanto amor y demás… era una tapadera para más sexo ¿? Apoyé mis manos en sus hombros, separándola de mí.

-Quieres follar conmigo ¿?-le pregunté directamente, sin andarme con rodeos.

-No crees que si quisiera eso no te habría traído aquí ¿? Eso tranquilamente lo podemos hacer en casa. No sé si recuerdas ayer en la ducha, y antes de ayer en mi cama.-me dijo Mónica colocándose delante de mí.

-Entonces, porque…-no me dejo acabar la pregunta. En seguida se dio media vuelta y empezó a caminar hacia el lago.-Odio que me dejen con la palabra en la boca!-grité.

Esa frase resonó e hizo eco por todo el lago.

Pero Mónica pareció ignorarme y se sentó sobre una roca, cerca del lago.

Se había enfadado, y no me extrañaba, pues me estaba comportando muy descortésmente con ella. Me levanté y camine hasta quedarme a sus espaldas. Agarré sus hombros desde atrás y la abracé, colocando mi barbilla sobre su hombro derecho.

Estuvimos en silencio cinco minutos, ninguna de las dos decía nada, hasta que Mónica movió sus manos hasta mis brazos, que se aferraban a ella suavemente, y comenzó a acariciarlos.

-Sabes que eres la primera chica que me hace daño con palabras ¿?-me dijo Mónica girándose hacia mí. Tenía los ojos llorosos.

-Lo siento, pero es que pareces tan fría.-le dije, quitando sus lagrimas, que ahora escapan de sus ojos.

-Tienes en cuenta donde me crie ¿? He estado toda mi vida rodeada de coches y motos, siempre entre carreras, engaños y falsedades. Al principio te hace ilusión, estas feliz de poder formar parte de ese mundo tan complicado que es el de las carreras, pero con el tiempo, el brillo de felicidad, se convierte en un brillo falso, ocultando sentimientos, y callándote en vez de protestar. Cambias, y no lo puedes evitar.-Mónica suspiró largamente.-Y ahora te encuentro, y … no sabría como describírtelo, los dos días que has estado en casa has hecho que cambie, ya no me levanto de la cama con dolor de cabeza por la borrachera del día anterior, ahora me levantó con dolor en el pecho, porque no te veo, porque no sé lo que estás haciendo, y me das fuerza para levantarme de la cama, solo por verte.-comenzó a acariciarme la mejilla.-Por una parte me alegro de que ayer fueras a casa de Mar, estuve hablando con Javi, y me abrió un poco la mente. Además no te lo voy a negar, cuando te vi con esa marca en el cuello… sentí que me hervía la sangre.-me sonrió.

-No sé qué decir…-me había quedado totalmente atontada, pocas veces una tiene ocasión de que te digan palabras tan bonitas, pero algo no me cuadraba.-Y entonces por qué me dijiste que tendría que ligar mucho en las carreras ¿?

-Que querías que te dijera ¿?-me preguntó

-Pues no sé.-le respondí aun confusa.

-Cuando te dije eso, no te conocía muy bien, solo sabía que eras la hija de Diego, y que querías vengar su muerte, y para eso necesitas sacar información rápido. La verdad es que la primera vez que te vi… me dejaste alucinada. Diego hablaba de ti de vez en cuando, pero nuca me imagine que fueras la perfección personificada.-me dijo Mónica besando mi mejilla.

-Yo…-no sabía que decir, que sentir, que hacer. Me estaba dejando cada vez mas anonadada. Gracias a Mónica no tuve que decir nada, ella me cortó.

-No entiendo porqué siento esta necesidad de ti, pero te quiero, y te necesito. Sé que tengo fama de mujeriega, y de idiota, pero creo que me merezco una oportunidad. Si sientes algo por mí, aunque sea algo muy pequeñito, déjame ganarme tu corazón.-Me suplicó.

-Claro que sí.-le contesté besándola, lentamente, esta vez Mónica tubo cuidado de donde ponía las manos, y prefirió agarrarme el culo, para acortar la poca distancia que quedaba entre las dos. Cuando el beso acabó, se separó de mi poco, muy poco, tan poco que podía sentir sus labios aun sobre los míos.

-Te he traído aquí para ver las estrellas juntas. No sé, lo he visto en muchas películas de amor de esas que suele alquilar Alba, y no sé, pensé que sería romántico, y además este lago es genial.-me sonrió Mónica sonrojada.

-Definitivamente cada vez me sorprendes más.-le sonreí.

-Vamos a terminar de cenar, que a lo tonto a lo tonto ya esta anocheciendo.-dijo Mónica agarrando mi mano y ayudándome a bajar de la piedra.

Cenamos tranquilas, solo nos dedicábamos miradas entre bocado y bocado. Al acabar la cena, Mónica recogió todo rápidamente y se tumbó a mi lado, mirando a las estrellas.

-Te lo estás pasando bien ¿?-me preguntó encendiéndose un cigarro y ofreciéndome otro.

-Sí, se han aclarado muchas cosas.-le sonreí tumbándome a su lado mientras aspiraba el humo del cigarrillo que me acababa de encender.

-Me alegro.-me dijo pasando su mano por encima de mi hombro, y comenzando a acariciar mis cabellos.

Simplemente me dormí, estaba tan cansada que no podía con migo misma, y sin poder evitarlo cerré mis ojos y deje que el sueño se apoderará de mi cuerpo.

-Amy, despierta.-me susurró Mónica al oído.

-Qué hora es ¿?-le pregunté a Mónica.

-Las once y media de la noche. Te iba a despertar antes, pero te veías tan cansada y tan frágil durmiendo que me ha dado pena interrumpir tus sueños.-me sonrió estirándose a mi lado.

-Mierda, es tarde, tu padre seguro que nos ha pillado.-dije levantándome de golpe.

-Tranquila, no te estreses, mi padre nunca nos pillará.-me sonrió agarrando mi mano y empujándome hacia ella. Me quedé sentada sobre ella, como resultado de su empujón.

-Pero algún día tendremos que volver a casa, no crees ¿?-le susurré al oído.

-Sí, pero en realidad te he despertado para que me hagas compañía, llevo dos horas mirándote y la verdad es que podría haber estado otras dos horas más, pero prefería que me hicieras compañía.-me informó Mónica.

-Sigo pensando que deberíamos ir a casa.-le dije.

-Está bien, pero pasamos a por una película, así podremos verla en la habitación de Alba, que montó una enorme pantalla cuando se mudó a la habitación de Laura.-me dijo Mónica esperando a que me levantara de sus piernas.

Me levanté y nos montamos en la moto, con rumbo directo al videoclub. Mónica aparcó cerca del videoclub y caminamos dentro.

-Dime, que quieres ver ¿?-me preguntó Mónica.

-No sé qué decir, la verdad es que me da igual.-le respondí.

-Pues…-la voz de un hombre la interrumpió.

-Mónica, tenemos la película 60 segundos, que me pediste hace algún tiempo.-dijo el hombre dándole un DVD

-Gracias Frank, eres todo un amor.-dijo Mónica cogiendo el DVD.-Seguro que te encanta esta película Amy.-me dijo guiñándome un ojo.

Después de eso, Mónica y yo nos montamos otra vez en la moto y fuimos hacia casa. No tardamos en llegar a casa, a la parte trasera.

-Será mejor que entramos por aquí.-dijo señalando un árbol y trepando por él.

La seguí, trepando el árbol y llegando hasta la terraza de fuera de la habitación de Mónica.

-Vamos a ver la película.-dijo agarrándome la mano y entrando en su habitación. No tardamos en llegar a la habitación de Alba y poner la película. Mónica se tumbó en la cama de Alba y me pidió que me tumbara a su lado. Eso hice, ella hecho una manta sobre nosotras y se acomodó, acercándose más a mí.

Cuando no había comenzado la película Alba y Laura entraron entre risas al cuarto.

-Ups! Lo siento mucho, no sabíamos que estabais…-Laura no dejo que Alba terminara de disculparse, porque cerró la puerta y se sentó en la cama, al lado de Mónica.

-Hacia muchísimo tiempo que no veía esta película.-rió con ganas Laura, acomodándose.

-Ya lo siento, pero creo que ya no voy a poder llevármela.-nos sonrió Alba, sentándose al lado de su novia.

-Da igual, es una buena película, y Amy nunca la ha visto-sonrió Mónica.

-Pecado, no ver esta película es un pecado.-me dijo Laura.

-Tranquila, ya estoy yo aquí para que no cometas ningún pecado.-me besó suavemente Mónica.


-Tranquila, ya estoy yo aquí para que no cometas ningún pecado ¿? Oh Dios mío! Donde esta Mónica ¿? Que has hecho con ella ¿?-preguntó Laura dándole un golpe en la cabeza a Mónica, haciendo que nuestro beso se cortara.

-Que pasa ¿? Yo hace un par de años no te habría imaginado diciéndole “Te quiero” a Alba, después de lo que decías de ella.-sonrió Mónica contestándole.

-Que decías de mi ¿?-preguntó Alba, haciéndose la ofendida.

-Mi amor, mi vida, mi tesoro… sabes que te quiero.-le respondió Laura.

-Mónica, que decía ¿?-repitió Alba, esta vez dirigiendo la pregunta hacia Mónica.

-Yo no diré nada.-respondió Mónica girándose hacia mí, y suspirando, apoyando su cabeza en mi hombro.

-Como no me lo digas empezaré le enseñaré a Amy tus fotos de pequeña.-canturreó Alba.

-No serías capaz.-respondió Mónica con cara de susto. Alba solo le dedico una mirada endiablada, así que Mónica no tardo en responder lo que ella deseaba.-Decía que eras una niña buenecita, empollona, friky y mimada.

-Niña buenecita ¿? Te lo recordaré esta noche cuando duermas en el sofá, por que anoche no me dijiste eso precisamente.-dijo Alba siguiendo su teatro de “estoy muy enfadada”.

-Pero eso era antes y… espera! Tú duermes en mi habitación, no me puedes echar.-protestó Laura.

-Me quieres probar¿?-respondió Alba, levantándose de allí y sentándose a mi lado, lo más lejos de Laura posible.

-No seas así, eso solo lo decía antes, siempre entre libros, ordenadores, y cables.-le dijo Laura a Alba.

-Sabes que la primera vez que te vi estabas con la cara llena de grasa y parecías una vagabunda¿?-le contestó Alba a Laura.

-Eh chicas! La película acaba de empezar.-interrumpí a las chicas. No me gustaba que se pelearan, aun que fuera broma, las bromas siempre acaban siendo serias.

Laura le guiñó un ojo a Alba y le lanzó un beso, tumbándose boca abajo, apoyando la barbilla en sus manos, y girándose, para quedar su cabeza a los pies de la cama, y así poder ver la película de cerca.

-Que tal la sorpresa¿? Te gusto¿?-me preguntó Alba sonriendo y cambiando de tema.

-Tú lo sabías¿?-le pregunté sin responderla.

-Es que… veras Amy…-Mónica se disponía a contestarme cuando Laura la interrumpió.

-Déjalas que parloteen, ya sabes lo mucho que le gusta a Alba hablar. Déjalas y nosotras vemos la película, que te ha costado mucho conseguirla.-protestó Laura.

-Pero yo…-Mónica intentó hablar pero Alba la interrumpió otra vez.

-A Amy no le importa, ella y yo vamos a charlar.-le dijo.

Mónica, me miró, esperando mi consentimiento. Asentí la cabeza, y no tardo en ponerse en la misma dirección que Laura, prácticamente pegando la cara a la pantalla.

La verdad es que no me apetecía ver una película, el estar a oscuras me producía sueño, mucho sueño.

-Parecen perritos, esperando el consentimiento de sus dueños.-dijo Alba. Reí con ganas por su comentario.-Me contestas¿?-dijo al rato.

-Tú tampoco me has contestado.-le comenté.

-Tienes razón. Mónica nos pidió consejo, bueno, en realidad me pidió consejo a mí. Es que soy una romántica y me contó su idea, y yo le dije que era muy buena, que seguro te gustaría.-me Alba contestó.

-Pues acertaste, me gustó mucho, no me imaginaba que Mónica fuera así.-dije, sonriendo a Mónica que giró su cabeza al oír su nombre.

-Lo sabía, ya tengo otra romanticona en mis filas. Con Vero y Sebas ya somos cuatro y Javi… dame un par de semanas.-me dijo Alba, sacando la lengua coqueta.

Eso me recordó que no había hablado con Vero todavía, y me tenía que disculpar.

-Oye Alba, has visto a Vero¿?-le pregunté.

-Este mediodía subió llorando, le pregunté qué le había pasado y no me quiso contestar. Se encerró en su cuarto y no ha bajado a cenar.-me respondió Alba, haciendo memoria.

-Chicas, disculpadme pero me voy a ver a Vero.-dije levantándome de la cama y tomando rumbo hacia la puerta.

-Hey! Con nosotras menos formalidades, además te deberías despedir adecuadamente no¿?-me dijo Mónica con una sonrisa de medio lado.

Me acerque a ella y le di un suave beso en la mejilla.

-Así¿?-le pregunté.

-Me caes bien.-dijo Laura riendo.-has dejado con mono a Mónica.

-Laura, shhh!-le mandó Alba, haciendo un gesto de silenció.

-Tú también quieres un beso de despedida¿?-le preguntó Laura a Alba.

-Yo no me voy.-sonrió Alba.

-Quieres que te acompañe¿?-me preguntó Mónica, ignorando a Laura y Alba.

-No, prefiero ir sola.-le respondí.

-Prométeme que volverás a ver el final de la película.-me dijo Mónica con carita tierna.

-Te lo prometo.-le dije girándome con intención de irme. Pero la mano de Mónica, agarrando la mía me lo impidió. Se levantó y me besó en los labios lentamente.

-Quería estar contigo.-me susurró Mónica.

-Pero qué bonito.-gritó Alba.

-Ya te hartaras de estar conmigo.-le dije besándola antes de salir de aquella habitación, no antes sin oír un “nunca me hartaré” de los labios de Mónica y un “Esto es mejor que las películas de amor, que bonita pareja” de Alba.

Tomé valor, y sin pensármelo ni un minuto toque la puerta de la habitación de Vero, unas letras doradas adornaban aquella puerta, con el nombre de Verónica.

No obtuve respuesta, así que asomé la cabeza por la puerta. La cama estaba sin hacer, y una pila de pañuelos usados adornaba las mesillas de noche. Entonces escuche ruidos en lo que parecía un baño, dentro de la habitación de Vero. Caminé hasta allí y asomé la cabeza.

Allí, Vero, de rodillas, se reclinaba sobre el wáter, vomitando.

-Estas bien¿?-le pregunté. Una pregunta estúpida, porque la pobre Vero, estaba tan ocupada con lo suyo que no me pudo contestar.

Me acerqué a ella y le agarré con cuidado el pelo.

Cuando acabó, le ayude a ponerse en pie y a lavarse.

-Estas enferma¿?-le pregunté, pensando que Vero empezaría a gritarme como una loca por entrar a su habitación sin permiso.

Pero para mi asombro, empezó a llorar, corriendo hasta su cama y sentándose.

-Que te pasa¿? Es algo que te he hecho¿? Yo… siento mucho lo que te dije, en realidad estaba enfadada y…-no me dejo continuar.

-No es eso.-dijo entre sollozos.

-Entonces¿?-le pregunté. No me contestó, se limitó a seguir llorando. No pude hacer otra cosa que pasar mi mano por su espalda y acariciarla suavemente, apartando unos mechones de su cara, ahora empapada en lágrimas.

Cuando pareció calmarse, empecé de nuevo con el interrogatorio.

-Cuéntame, que te pasa¿?-le pregunté. En los dos días que había estado allí, Mónica había sido una chica seria, dura, nunca en la vida me hubiera imaginado que ella también lloraba.

Tampoco me contestó, solo se levantó su camiseta, ancha, como acostumbraba a llevar, dejando ver una abultada tripa.

-Bueno… estas un poco en baja forma pero con un poco de ejercicio… no es para llorar.-le respondí, sabía perfectamente lo que significaba la tripa, pero preferí hacerme la idiota, para conseguir que alegrara la cara, y parecía que lo había conseguido.

-Estoy embarazada.-me dijo después de sonreírme y sentarse en la cama de nuevo.

-Y quien es el padre¿? si no es mucho preguntar.-le dije sentándome a su lado.

Vero abrió uno de los cajones de su mesilla de noche y sacó un DVD.

-Es tu padre.-me dio el DVD que había cogido.-este DVD te lo pensaba dar cuando tuvieras 18, que no falta mucho, y así aclararte todas las preguntas que te rondan por la cabeza. Lo que pasa es que con la muerte de tu padre.-las lagrimas escapaban de sus ojos.-No he tenido mas opción que dártela antes de tiempo.

-Mi padre y tú…-no sabía ni que decirle. Tampoco sabía qué hacer. Vero estaba engendrando a mi hermano y … mi padre no estaba.

-Éramos pareja, tu padre te lo iba a decir, grabo el video un par de días antes del… antes del… accidente.-me dijo sollozando.

-Y Toño que dice¿?-le pregunté aun sin poder creerlo.

-Por favor, no se lo digas a Toño. Él me echara, me cuesta correr, y pintar, me cuesta incluso andar por largo rato, ya no le sirvo.-me dijo llorando a lagrimón pelado.

-No te preocupes, no le diré nada. Pero no lo vas a poder ocultar por mucho tiempo, de cuanto estas¿?-le pregunté. Su tripa era grande, incluso me sentía estúpida por no haberme dado cuenta hasta ahora.

-De 7 meses y 1 semana.-me respondió.-Y cuando se enteren y me echen, pues no sé, supongo que…-no continuó y empezó a llorar otra vez. Estaba claro que no tenía ni idea de que hacer.

-Tranquila, yo te ayudaré. Si se enteran trabajaré por ti y por mí, y correré por ti.-le contesté. Estaba enfadada con Vero por no haberme dicho nada, estaba enfada con mi padre también y me sentía como la ultima idiota, que no se enteraba de nada y todo el mundo mentía. Mi padre tenía dos vidas, y yo sin enterarme, pero el bebe no tenía la culpa, y Vero tampoco. Ahora, ella estaba sola, y un bebe daba mucho trabajo.

-Pe-pero no estás enfadada¿?-me preguntó entre sollozos.

-Sí, pero se me pasará. Demasiada información de golpe.-sonreí forzadamente, intentando disimular mi rabia, furia y dolor como podía, por no hacer sufrir a la novia de mi padre.

-Gracias, no sabes que peso me quito de encima.-me sonrió Vero, secándose las lagrimas con la manga de la camiseta.-Trae el ordenador y pon el DVD.-me dijo señalando el ordenador portátil de su escritorio.

Hice lo que me pidió, agarré el ordenador y puse el DVD. Vero me quito el ordenador de las manos y se tumbo en la cama, haciéndome señas para que me tumbara a su lado.

Me senté y Vero le dio al play.

//////////////DVD/////////////////////

Mi padre y Vero aparecían delante de la cámara, Vero sonriente, no parecía ella, no estaba seria, ni con cara de mala leche, parecía feliz, sentada en una silla.

-Amy, si estás viendo esto, eso significa que ya tienes 18 añitos. Espero que cuides tu coche y no bebas mucho.-decia mi padre negando con su dedo índice.-Bueno, como ves no estoy solo, esta hermosura de chica está conmigo.-guiño un ojo a la cámara señalando a Vero.-Estoy con ella porque es mi novia, y siento ser un cobarde y no decírtelo a la cara, pero quiero que pienses, que recapacites, antes de empezar a protestar. Puedes dar una vuelta con el coche, que se que te despejara. Pero espera!!, No te vayas ahora, espera a terminar el DVD por favor.-sonreía mi padre.-Tú y ella sois lo mejor que me ha pasado en la vida. Os quiero.-se giró a Vero para mandarle un beso.-Sabes que fue ella quien te personifico el coche¿? Estuvo dos semanas con tu coche, trabajando muchísimo, pintándolo y retocando hasta el mínimo detalle.-se acerco a la cámara.-Creo que es porque tiene miedo a que la rechaces, así que no me falles.-susurró. Después se alejo otra vez.-Además hace unos bizcochos que ni los de Javi.-reian los dos delante de la cámara.

-Que¿? Nadie supera mi cocina!!-gritó Javi apareciendo por el lado derecho de la cámara con un delantal de cocinero.

-Eh! Que estoy grabando un video para mi hija, y es importante, no quiero que salga tu cara arrugada y fea, se va a asustar, y quiero que se venga aquí.-protestó mi padre empujando a Javi.

-Ah, que emoción, hola Amy, seguro que te lo pasas genial aquí. Yo soy Javi, pero tú me puedes llamar tito Javi. Yo seré quien te regale cosas bonitas, y quien convencerá a tu padre para que te deje salir hasta más tarde.-rió Javi sonriendo y haciendo pose de chico sexy.

-Lárgate Javi, que parece que te estás vendiendo en un video para buscar pareja.-protestó mi padre echando a Javi.

-Lo siento.-se disculpo mi padre cuando Javi se había ido.-Voy a seguir con lo que decía. Vero es una persona maravillosa, le deberías dar una oportunidad.

-Ahora parece que eres tú el que me vende a mi.-protestó Vero empujando a mi padre a la silla donde ella estaba sentada y acercándose a la cámara.

-Quiero que seas feliz con tu padre y conmigo, si no me aceptas, no intentare agradarte, pero te juro que lo único que quiero es que tengas una madre como es debido, una familia. Además te podre enseñar algunos truquitos conduciendo, porque gano a tu padre.-sonrió victoriosa Vero.

-Eso es una calumnia.-protestó mi padre acercándose a Vero.-No la creas hija. No me gana. Pero Vero, vamos a concentrarnos en el tema principal vale¿?-preguntó mi padre, Vero asintió y se sentó dejando que mi padre se acercara a la cámara otra vez.-Te estarás preguntando porque no te lo dije antes. Veras, no te quería cerca de las carreras, los niños son muy influenciables, y quiero que elijas libremente un mundo. Aun que si elijes el de las carreras será genial, sobre todo cuando ganes carreras, pero contra mí no.-sonrió sacando la lengua.-Si te hubiera dicho que tenia novia y te habría traído para aquí… simplemente creo que habrías empezado a correr por que todos lo hacen. Yo quiero que te salga de dentro, por que se que te saldrá, eres mi hija.-dijo con sonrisa orgullosa mi padre.-Así que lo dejo a tu elección. Tú elijes si quieres correr en carreras, y tú decides si quieres aceptar a Vero, como tu madre. Sé que no es fácil, pero ya eres mayor de edad, así que, por mi parte ya está todo dicho. Ven a hablar conmigo en cuanto despejes tu mente, tenemos mucho de qué hablar.-finalizó lanzándome un beso y sentándose.

//////////////FIN DVD/////////////////

Miré a Vero. Las lágrimas resbalaban por su mejilla, una tras otra y no tuve otra opción que abrazarla.

Ya lo había decidido, cuidaría a Vero, y al niño o a la niña que vendría al mundo.

-Vero, el bebe es niño o niña¿?-le pregunté.

-No lo sé, no he ido al medico todavía.-me respondió, sin soltar el abrazo.

-Que¿? No me lo puedo creer. Estas de 7 meses y 1 semana y no has ido al médico¿? No ves que corre peligro tu vida y la del bebe¿?-le dije asombrada.

-Tu padre muchas veces me dijo de ir, pero es difícil esquivar a Toño y a los demás y desaparecer bastante tiempo.-me dijo.

-Dame el numero del médico, llamaré y les diré que nos den cita.-le mandé, soltando el abrazo y agarrando su mano a modo de apoyo. Ella me dio el número y enseguida llamé.

-Mañana por la mañana te acompañaré al médico, le diremos a Toño que me acompañas a mi.-le informé.-Tenemos cita a las 11 de la mañana, así que despiértame si no estoy despierta.-dije recogiendo el portátil y tapándola con la manta, después de darle un beso en su mejilla.

Empecé a caminar fuera de la habitación, pero la voz de Vero me detuvo.

-Espera.-alzó su voz.

-Que quieres¿?-le pregunté, soltando el pomo de la puerta.

-Podrías… quedarte a dormir conmigo¿? Es que… no quiero estar sola.-me suplicó Vero.

Primero Mónica era romántica, y ahora Vero suplicaba¿? Eso solo me enseñaba que no debía prejuzgar a la gente, las conocía desde hace un par de días, al fin y al cabo.

-Claro Vero. Me voy a poner el pijama y en seguida vuelvo.-le respondí caminando hasta mi habitación, poniéndome el pijama y bajando, rápidamente.

-Era verdad lo que decía tu padre.-me dijo en cuanto aparecí por la puerta.

-Que decía mi padre¿?-le pregunté acomodándome en el espacio que Vero me había dejado en su cama.

-Que eres la mejor persona que ha conocido nunca, que pones como prioridad a los demás y que te preocupas poco por ti, y tus sentimientos.-me dijo Vero seria.

-Sí que me preocupo por mis sentimientos.-le dije, recordando a Mónica, se estaba ganando mi corazón, no podía negar.-Mierda.-grité recordando que le había prometido a Mónica que vería con ella el final de la peli.

-Que pasa¿?-me preguntó preocupada Vero.

-Necesito salir un momento.-le dije, levantándome de la cama y saliendo de la habitación.

Esperaba que la película no hubiese acabado, y me pudiera dar tiempo de hablar con Mónica.


Salí de la habitación de Vero, hacia la de Alba.

-Hey forastera!-llamó mi atención Mónica. Estaba en el saloncito, sentada en el sofá.

-Hola Mónica.-la salude caminando hacia ella y sentándome a su lado.

-Bonito pijama-me dijo Mónica, agarrando la camisola y tirando hacia ella, haciendo que cayera sobre ella.

-Me lo compró tu padre.-le respondí.

-Oye, y que haces en la habitación de Vero en pijama ¿?-me preguntó acariciándome las piernas mientras se acercaba a mi rostro.

-Esta noche dormiré con ella. He salido para decírtelo.-le informé.

-Y eso ¿? No quieres dormir conmigo ¿?-me preguntó Mónica.

-Sabes que no es eso, simplemente hemos hecho las paces, y como está enferma, voy a hacerle compañía a la noche, por si necesita algo.-le respondí. No quería mentirle, pero tampoco podía traicionar a Vero. Mónica era la hija de Toño, y aun que no creía que fuera capaz de decírselo, Vero me dijo que no se lo dijera a nadie.

-Me voy a poner yo también enferma, igual así duermes conmigo.-me dijo sonriendo.

-Que tonta eres.-le respondí besándola.

-Y también te va a echar el liquido en la espalda ¿?-me preguntó con una ceja alzada.

-Mmmm… no lo había pensado todavía, pero creo que… ese trabajo te lo dejaré a ti. Me acompañas a mi cuarto ¿? Si quieres eh! No te sientas obligada-le dije levantándome con cuidado.

- Sentirme obligada ¿?-rió Mónica acompañándome a mi cuarto.

Una vez allí, Mónica agarró el líquido y empezó a extenderlo por mi espalda, con sumo cuidado.

-Eres a la primera persona que le doy un masaje, así que si te hago daño me lo dices.-me susurró al oído.

-Lo estás haciendo genial créeme.-me respondí.

-Te estás poniendo cachonda¿?-me preguntó Mónica con tono provocativo.

-No, en realidad me estoy durmiendo.-reí con ganas al ver la cara de Mónica ante mi respuesta.

-Y ahora ¿? –me preguntó Mónica besándome el cuello.

-Eso es trampa.-dije girándome, haciendo que Mónica se reclinara sobre mí.

-Sí ¿?-me preguntó besándome en los labios, suavemente, mientras su subía por mi pierna, acercándose a mi zona intima.

-Espera, espera, eso… para, tengo que ir a dormir, Vero me está esperando.-le dije separándola.

-Pero si has empezado tú.-me dijo lloriqueando.

-No me lo pongas más difícil y quita la manita de ahí. Por favor.-le dije con voz suplicante.

Ella sonrió y se levanto, dándome la mano para que me levantara con ella.

-Para que luego digas que solo te quiero para follar.-dijo sacando la lengua.

Me limité a sonreír y caminar hacia las escaleras, con Mónica siguiendo por detrás.

Cuando me disponía a salir de la habitación de Mónica, ella me agarro la camisola.

-Mañana cuando te despiertes, avísame, y desayunamos juntas.-me pidió Mónica.

-Claro.-le sonreí intentando salir de la habitación una vez más.

Y otra vez, como antes, me agarró Mónica la camisola.

-Y ahora que quieres ¿?-le pregunté girándome otra vez.

-Nunca te despides adecuadamente.-me respondió Mónica, coquetamente.

Cerré mis ojos y acerque mis labios a los de Mónica, que posó sus manos en mi trasero para acercarse más a mí. Lentamente acaricié con suavidad los labios de Mónica con los míos, dando paso a mi lengua. Mónica no tardo en corresponder el beso, igual o más pasionalmente que yo.

-Será mejor que me vaya ya.-le dije al finalizar el beso.

No miré atrás, sino sabía que me quedaría allí, y Vero me estaba buscando.

Al llegar a la habitación de Vero, Verónica estaba leyendo un libro.

-Pensaba que te habías olvidado de mi.-me dijo Vero cerrando el libro, y poniéndolo sobre su mesilla de noche.

-No me he olvidado.-dije tumbándome a su lado.

-A dónde has ido ¿?-me preguntó Vero, acomodándose y girándose hacia mí.

-Necesitaba echarme el líquido en la espalda y despedirme de las chicas. Antes estaba viendo una peli con ellas y me fui sin despedirme.-le contesté sonriendo.

-Sabes ¿? Me parece alucinante como te has adaptado. Las chicas te han aceptado rápidamente.-me dijo mirando al techo.

-Tengo que aceptar que ellas me lo han dejado fácil.-le sonreí.

-Me encanta que me hayas aceptado.-me dijo apoyándose en mi pecho, y cerrando los ojos.

Yo también los cerré y deje que los sueños se apoderaran de mí.

Al despertarme, para mi asombro, Vero no se había movido ni un ápice, y seguía apoyada en mi pecho, agarrando mi brazo con fuerza.

Me levanté y miré el reloj. Aun era temprano, las 9 y media. Así que me aseguré de que Vero seguía dormida y caminé hacia la habitación de Mónica, para subir a la mía.

Para mi sorpresa, Mónica no estaba en su cama. Preferí no pensar en lo que eso podía significar eso y subí a mi habitación, quitándome la camisola por el camino. Al subir, vi que Mónica estaba en mi cama dormida. Mi corazón se enterneció al ver esa escena. Echa una bolita, Mónica dormía, con su respiración relajada, y medio destapada.

Me acerqué a ella y besé su mejilla suavemente, para no despertarla. Luego me empecé a vestir.

-Quien quiere despertar en el cielo pudiendo ver ángeles aquí en la tierra ¿?-me preguntó Mónica, rodeando mi cintura con sus manos, y sorprendiéndome desde atrás.

-Te he despertado ¿?-le pregunté atándome la camisa.

-En realidad estaba despierta cuando has llegado.-me dijo ayudándome a atar la camisa.

-Vamos a desayunar ¿?-le pregunté sin borrar mi sonrisa.

-Escucha, yo voy a cambiarme. Puedes hacer dos cosas, ayudarme a vestirme o esperarme abajo.-me respondió.

-Está bien, te esperaré abajo.-reí al escuchar las opciones que Mónica me daba.

-Que mala suerte. No hay manera de que escojas la primera opción ¿?-me preguntó, acariciando mi mejilla.

-No, vístete, te espero abajo.-le respondí corriendo escaleras abajo.

Salí por la puerta trasera y encendí un cigarro, empezando a patear una piedra.

Vero estaba embarazada de mi padre, Toño no se podía enterar, Mónica tampoco, ni Alba … ni nadie. Llevaba solo dos días allí y me estaba enterando de cada cosa… Estaba furiosa, muy furiosa con mi padre.

Antes de querer darme cuenta estaba pegándole patadas a un árbol, con mucha rabia.

-Toma, dale al coche ese.-me dijo Gabriel, apareciendo de la nada con un bate.

-Pero como quieres…-no me dejo continuar.

-Escúchame, relaja mucho, y se te ve estresada, enfadada, furiosa… y podría continuar.-me dijo Gabriel.

Tenía razón. Necesitaba sacar todos esos sentimientos de mi sistema, antes de que saliera delante de Vero.


Coji el bate, aun dudosa, y comencé a golpear el coche. Para mi sorpresa, Gabriel agarró una silla y se sento frente al coche, mirando como desfogaba toda mi rabia con el pobre coche maltrecho.

-Dale con más fuerza! Saca todo lo que hay dentro de ti.-me gritaba Gabriel sin quitarme ojo de encima.

-Tú dejame en paz!-le grité.

-Ves¿? Estas sacando toda tu rabia.-me respondió sonriendo y encendiéndose un cigarro.

Preferí pasar de él y seguir con lo mio, los golpes y las abolladuras del coche cada vez eran mas profunda, y poco a poco sentía como la furia y la rabia de mi sistema se iba difuminando y disolviendo.

-Se puede saber que haceis¿?-preguntó Mónica con cara de estar alucinando, mirándome con una ceja alzada.

-La verdad es que… solo la estaba ayudando a liberarse de toda la rabia que la oprime.-respondió Gabriel excusándose.

-Tú y tus mierdas de métodos, dejala en paz y vete a hacer experimentos con tus ratas y tus animalejos.-le gritó enfadada Mónica.

-Quieres que te traiga un bate a ti también¿? O es que esta noche no has pillado cacho¿?-le picó Gabriel, con toda su mala intención.

Yo mientras, seguía con lo mio, aunque escuchara los gritos y las maldiciones a escasos metros de mi, me daba igual, asta que unas manos agarraron mi cadera y tiraron de mi, asta que quede de pie en el suelo.

-Pero que haces¿?-le pregunté medio enfadada a Monica, que era la que me agarraba.

-Este no es un buen método, hazme caso a mi y pasa de este, que se le va la cabeza.-dijo agarrando mi mano y tirando de mi hacia dentro del edificio.

Desde allí aun pude escuchar los gritos de Gabriel.

-Follartela no es un buen método!-gritó.

-No le hagas caso, no es eso.-me respondió Monica al ver mi cara de susto.


CONTINUARÁ...
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    24/1/2010, 18:01

Me llevo a uno de los garajes, subimos por una escalera y entramos a lo que parecía un despachito con sofá. Me sente en el sofá y la mire, esperando a que empezara a hablar.

-Llora.-me dijo de golpe Monica, no entendía absolutamente nada.

-Que¿?-le pregunté otra vez.

-Que llores.-me repitió.

-Pero es que no tengo ganas de llorar.-le dije encojiendome de hombros.

-Mira, tu padre se ha muerto.-me dijo Monica, poniendo su mano sobre mi hombro.

-Ya lo sabia.-le respondí.

-Tu padre se ha muerto, y te ha dejado sola, en un lugar nuevo, de una vida de tu padre que no conocias, te ha dejado abandonada, sin ningún familiar, sin ahorros, sin casa… sin nada.-me dijo esta vez Monica.

Poco a poco sentía como las lagrimas se agolpaban en mis ojos, pero aun no podía llorar, o más bien no quería llorar.

-Estos días te estas enterando de cosas sobre tu padre que ni en un millón de años te imaginarias.-siguió Monica, esta vez, rodeándome entre sus brazos y abrazandome. No pude mas, no me pude aguantar y empece a llorar, como si fuera un niño recién nacido, no podía parar y las lagrimas, una tras otra, continuamente humedecían mi mejillas.

-Siento mucho tener que hacerlo de esta forma, pero sino…-no continuo, se limito, a abrazarme con mas fuerza aun.-Te quiero, y sabes que siempre que quieras o me necesites, estoy para ayudarte.

Diez minutos, me pase al menos llorando, y Monica abrazandome, sin soltarme ni por un instante, hasta que me empezó a doler la tripa de tanto llorar.

-Ya estas mejor¿?-me preguntó Monica, alcanzándome un clínex.

-Sí, muchas gracias, en serio.-le respondí.

-Si te hubieras quedado dándole golpes al coche, habrias pasado toda la mañana allí.-me sonrió, besando mi frente amorosamente.

Suspiré y me tumbe hacia atrás, ahora estaba mucho mas relajada.

-Vamos a desayunar¿?-me propuso Monica.

-Me voy a duchar primero, que tanto pegarle al coche me ha dejado muy sudada.-le respondí levantándome y siguiendo a Monica, de nuevo hasta el edificio central.

Subí las escaleras y camine hasta mi cuarto, agarrando los utensilios de baño y bajando hasta las duchas.

Las duchas estaban vacias y Monica no aparecia por ningún lado, así que me quite la ropa y me metí debajo del chorro de agua caliente. Suspire de nuevo, haciendo que todo el agua caiera en mi cara.

-Estas bien¿?-me preguntó una voz.

Abrí los ojos y vi como Monica se metia en el chorro de al lado.

-Donde estabas¿?-le pregunté.-He subido las escaleras y cuando he mirado atrás ya no estabas.

-Estaba desayunando.-me respondió metiendo su cabeza debajo del chorro de agua.

-Que rápida.-le dije cojiendo el jabon y estendiendomelo por el cuerpo.

-Oye, me haces un favor¿?-me preguntó con una sonrisa malévola.

-Que quieres¿?-le pregunté.

-Me podrías enjabonar la espalda¿? Luego te la enjabono yo a ti. Es que no llego.-me dijo encogiéndose de hombros.

-Claro.-le respondí cojiendo un poco de jabon y esparciéndoselo cuidadosamente por la espalda.

-Dios, sabes que la espalda es muy sensible al tacto¿? Me pone cachonda.-sonrió Monica.

-Ya se que es muy sensible, la mia esta a carne viva y no sabes también el gustito que me da.-dije con ironia.

-Girate.-me ordenó haciendo un gesto con las manos.

Al principio dudé, pero al final, cedí, como siempre, y me giré.

Monicá empezó a acariciarme el alrededor de la herida, sin llegar a tocarme la herida. No tardo mucho en empezar a regalarme besos en el cuello, haciendo que me temblaran los pies.

-El cuello no es la espalda.-le dije con rintintin.

Ella me sonrió y me giró de tal manera que quede frente a ella, mirándole a los ojos, esos preciosos y brillantes ojos.

-Dime que pare.-me dijo con media sonrisa.

-No quiero que pares.-le respondí.

Entonces empezó a besarme lentamente, agarrándome las caderas con cuidado de no hacerme daño. Pronto los besos lentos empezaron a ser rapidos y ansiosos, y nuestras manos empezaron a moverse, explorando el cuerpo de la otra, donándonos placer mutuo.

-Alba, Laura, os he dicho mil veces que…-la voz de Vero se atasco cuando sus ojos confirmaron que eramos Monica y yo.-Lo siento.-dijo tapándose la boca y sentándose en el banco de las duchas.

-No ha sido culpa de Amy, por favor no se lo digas a papa.-suplicó Monica a Vero, separándose de mi y cubriéndose con una toalla.

-No dire nada, pero dejame ducharme en paz, y largo una de las dos.-dijo Vero.

Me sorprendió mucho su respuesta, pues con esa tripa no podía ducharse con Mónica delante.

-Esta bien, yo me iré, pero chitón.-dijo Mónica haciendo una mueca de silencio y abandonando las duchas, no antes sin darme un beso y susurrarme un hasta luego.

-No me lo puedo creer.-dijo Vero cuando Mónica se había ido.-Seguis liadas¿?

-Sí.-respondi secamente quitándome los respos de jabon que quedaban en mi cuerpo.

-Pues más te vale tener cuidado. Si Mónica sigue contigo es que le gustas de verdad, y … puede que os acabéis haciendo daño.-me explico Vero, tranquilamente.

-No tiene por que pasar nada. Además a mí también me gusta.-le respondí a Vero.

-Tendreis que aprender mucho la una sobre la otra. Pero si teneis confianza y fuerza… el amor puede con todo.-respondió Vero saliendo de la ducha y comenzándose a vestir.

Lo mismo hice yo y bajamos a desayunar. Rapidamente y algo pilladas de tiempo cojimos el único coche poco llamativo de Toño, un Seat TDI y nos dirijimos hacia la consulta de ginecología


La consulta de ginecología estaba llena de chicas embarazadas y alguna que otra chica de mi edad, con cara aterrorizada. Miré a Vero y le sonreí. Me hacia ilusión ser yo la que la acompañaba, dentro de lo que cabía, iba a ser mi madrastra antes del accidente con mi padre. Así que le dí la mano para darle fuerzas, o intentarlo al menos. Ella me contesto con una sonrisa, apretando mi mano con fuerza, en señal de que no la soltara.

Nos sentamos al lado de una mujer de unos treinta y largos, fardaba de embarazo con una camiseta algo ajustadita a su barriga, dejando entrever su ombligo.

Entonces sentí algo tirando de mi pantalón. Miré hacia abajo y un niño rubio, de un par de años me sonreía y tiraba del pantalón.

-Lo siento, parece que le has caído bien.-me sonrió la mujer de al lado.

-Sí, eso parece.-le contesté agarrando al pequeño y subiéndolo sobre mí.

El niño me miró algo confuso, pero no tardo en entretenerse con mi pelo.

-Por favor, Verónica ¿?-se nos acerco una enfermera.

-Sí, soy yo.-respondió Vero poniéndose en pie.

-Entro contigo.-le dije dejando al niño con su madre y entrando a la consulta detrás de Vero.

Una vez allí, la agradable enfermera nos hizo sentar en un par de sillas, esperando al médico.

Vero no me soltaba la mano, y cada vez me la apretaba más fuertemente, sin decir una palabra. Lo que evidentemente demostraba que estaba muy nerviosa.

-Tranquila, ya verás como todo está bien.-le sonreí cuando el ginecólogo apareció por la puerta. Un hombre alto y poco mayor que Vero.

-Bueno Verónica. Estas embarazada de 7 meses y es la primera vez que vienes ¿?-le preguntó el médico a Vero.

Ella asintió entre nerviosa y tímida.

-Pues eso no está muy bien, deberías haberle dicho a tu amiga que viniera antes.-me dijo a mi esta vez, guiñándome los ojos.

-Fue un despiste, prometo que no volverá a pasar.-bromeé.

El médico solo me sonrió y me guiño el ojo mientras se levantaba y se acercaba a Vero.

-Póngase en pie y siéntese en aquella camilla.-le dijo el médico a Vero, dándole la mano para que pudiera levantarse con mayor facilidad. Al ver nuestras manos unidas, el médico sonrió y me miró directamente a mí.

-Son pareja ¿?-me preguntó.

-Ella y yo ¿?-pregunté con cara de alucinación.

-Sí, si no es una pregunta muy personal, claro está.-continuó el médico, sin borrar la impecable sonrisa de su cara.

-No, no somos pareja.-le respondí asustada.

-Ah, lo siento, espero que no le alla sentado mal.-se disculpo el médico. Vero lo único que hacía era reír.-Por lo menos gracias a esto hemos hecho que tu amiga libere estrés, que te parece ¿?

-Algo bueno tenía que haber.-le sonreí mirando a Vero y guiñándole un ojo.

El médico, con mucho tacto, puso crema en su abultada tripa después de levantarle la camiseta. Luego, le paso un embolo, para hacer la ecografía. Allí, perfectamente se distinguía la cabeza del bebé, sus piernas, sus bracitos…

-Todo está bien ¿?-preguntó Vero, con impaciencia y desesperación reflejado en su voz.

-Sí, parece que ha tenido suerte, no todas las mujeres que están 7 meses de embarazo sin consultar con un ginecólogo salen adelante, pero por si las moscas, te mandaré una analítica.-dijo el médico alargándole una toalla a Vero y marcando teclas en su ordenador.

-Y respecto al sexo del bebé ¿?-le pregunté esta vez yo.

-El bebé será de sexo sorpresa, porqué está dando la espalda y no se puede determinar al 100%.-respondió el médico alegremente.-Te recetaré también algo de calcio, y vitaminas. Come todo lo equilibrado que puedas, nada de alcohol y el tabaco en la distancia.

Vero asintió con una sonrisa. Se la veía feliz y radiante.

-En ese caso nos vamos.-nos despedimos del doctor.

-No, esperen, pidan cita para dentro de unos días, tomen, lleven este papel al mostrador, y allí os explicaran como va la analítica.-finalizó el médico, alargándome un papel.

Salimos de la consulta sin perder más el tiempo y fuimos al mostrador indicado por el médico.

-Buenas, en que puedo atenderle ¿?-pregunto una señora mayor, con las gafas caídas y sonriente.

-Buenas, queríamos pedir vez para el ginecólogo para dentro de un par de días, también que me dijera cuando me podría hacer la analítica.-dijo Vero alargando el papel que previamente le había dado el médico.

-Está bien, os daré cita a primera hora dentro de dos días, así que a las 8 de la mañana, viene sin desayunar y se hace la analítica y luego a las 11 le mira el doctor. Que le parece ¿?-preguntó la señora.

-Fantástico, gracias.-agradeció Vero alejándose hacia la puerta de salida.

Salí detrás de ella, montando las dos al compas en el coche. Arranqué y como era ya casi costumbre, me encendí un cigarrillo.

-Ahhhh!!!!!-gritó Vero.

-Se puede saber qué te pasa ¿?-le pregunté mirándola con una ceja alzada.

-Apaga inmediatamente ese cigarrillo. Sabes lo perjudicial que es para el bebe ¿?-me respondió agarrándose la tripa de manera protectora.

Sonreí y tiré el cigarrillo por la ventanilla del coche, suspirando.

Entonces mi móvil empezó a sonar. Lo descolgué.

-Hola Amy.-me saludo Mar desde el otro lado.

-Hola Mar. Que tal ¿?-le pregunté, sin dejar de prestar atención a la carretera.

-Recuerdas mi nombre ¿? Yo pensaba que ya te habías olvidado de mí. Porque no me has llamado ¿?-me preguntó Mar riendo.

-Es peligroso conducir hablando por el móvil!!-me gritó Vero.

-Lo siento es que no he tenido tiempo.-le respondí a Mar, ignorando a Vero.

-Te hacen unas cervecitas en el bar donde nos conocimos ¿?-me preguntó Mar directa.

-Sí, por qué no, dentro de media hora esta bien ¿?-le propuse. No podía abandonar a Mar, la necesitaba para sacar información, y por muchas cosas que tuviera en la cabeza ahora, la venganza respecto a la muerte de mi padre, seguía siendo mi prioridad.

-Genial, ahora nos vemos.-finalizó Mar colgando el teléfono.

-Has quedado con Mar ¿?-me preguntó Vero.

-Sí, tomaremos un par de cervezas.-le informe a Vero, que parecía curiosa.

-Ten cuidado con esa chica.-me advirtió.

-Que pasa ¿? Ahora todas las chicas que me rodean son malas ¿?-le pregunté.

-No, pero Mar… no sé, es una chica que nunca me cayó bien. Demasiado prepotente y mimada.-dijo sonriéndome de forma cariñosa Vero.

-Que quieres, su padre tiene mucho…-Vero no me dejo acabar la frase, pues agarro mi mano y la puso en su tripa, haciendo que casi perdiera el control sobre el coche.

-Mira. El bebe viene futbolista. Sientes las patadas ¿?-me preguntó emocionada Vero.

-Sí.-le respondí sorprendida. Nunca había sentido nada como eso, era una sensación muy agradable.

-Estoy segura de que sea niña o niño le criaremos bien entre todos.-me sonrió Vero, soltando mi mano, y dejando que la posara de nuevo sobre el volante.

-Has pensado cuando decírselo a Toño ¿?-le pregunté.

Vero negó con la cabeza tristemente.

-Esta tarde ¿?-le propuse.

-Está bien.-me respondió cortamente, besando mi mejilla y saliendo del coche en cuanto paré en la puerta del garaje de Toño.

Dí media vuelta al coche y tome dirección hacia el bar, allí, en una mesa alejada, estaba Mar, con dos cervezas, sentada sola en una mesa. Me senté a su lado y le sonreí.

-Hola.-le dije guiñando un ojo coqueta.

-Hola, hoy estas muy guapa.-me dijo mirándome de arriba abajo, examinando cada zona de mi cuerpo.

-Lo mismo digo.-dije pegándole un trago a una de las cervezas, fijándome en el ajustado vestido que llevaba como modelito esta vez.

-Voy a hacerme un pircing en el labio hoy, te importaría acompañarme ¿?-me dijo.

-Vale, tampoco tengo nada mejor que hacer.-le respondí.

Ella me sonrió y me agarró dulcemente la mano.

-Que tal esta tu espalada ¿?-me preguntó, su rostro denotando preocupación.

-Esta mejor, no te preocupes.-dije pegándole otro trago a la cerveza. Algo faltaba aquí. Estaba Mar pero… faltaba su guardaespaldas.

-Donde esta tu lapa¿?-le pregunté bromeando.

-Me he escapado de ella para poder estar a solas contigo. No te puedes quejar.-me sonrió de manera cautivadora.

-La verdad es que no.-respondí coqueta.

Tenía que coquetear con ella, aun que no fuera de mi agrado, pero lo tenía que hacer.

Mar, agarró su cerveza y se la bebió de trago, haciéndome un gesto con la cabeza, para indicarme que hiciera lo mismo, y eso hice.

-Tanta prisa tienes ¿?-le pregunté.

-No, pero la verdad es que estoy nerviosa y quiero hacerme el pircing cuanto antes.-me sonrió, sin soltarme de la mano se levantó de su silla y tiró de mi fuera del bar.

-Además, estoy segura de que mi padre habrá enviado a alguien para que me vigile. No me gusta ser observada.-dijo pensativa.-Bueno, depende de quién me observe.-rectificó guiñándome un ojo.-Vamos.-continuó, cruzando la calle del bar.

-Está muy lejos la tienda donde te vas a hacer el pircing ¿?-le pregunté.

-No, está aquí mismo.-me respondió entrando en una callejuela algo lúgubre y oscura.

-Estas segura que es por aquí ¿?-le pregunté algo asustada.

-Hey guapas!-gritó un vagabundo tumbado en una esquina.

-David déjate de chorradas que nos conocemos.-le respondió Mar para mi sorpresa.

-Lo siento Mar, pero es que no sabía que eras tú y tu… novia ¿?-probó suerte David.

-Mmm… me gusta cómo suena eso, a ti no ¿?-me susurró al oído Mar.

Me limite a sonreír, algo forzado. Una cosa era sacarle información, y otra muy distinta era utilizarla.

Nos paramos delante de una gran puerta de metal. Mar se giró hacia el vagabundo.

-David, dame la llave.-le ordenó.

El hombre le tiró una llave y mar abrió la puerta, devolviéndole la llave al poco tiempo.

Nada más abrir la puerta, la música se escuchaba. Estaba muy alta.

-Estoy segura de que te gustará este sitio.-me sonrió Mar dándome la mano y empujándome hacia adentro.

Todo estaba muy oscuro, solo unas pocas luces rojas y otras pocas luces verdes iluminaban el lugar, la gente bailaba y bebía sin parar.

-Antes de hacerme el pircing tengo que probar una cosa.-me gritó al oído.

-El que ¿?-le pregunté sorprendida.

Se acercó a mí y empezó a bailar cerca, muy cerca, invadiendo mi espacio personal sin ningún tapujo.

Yo le seguí el juego, bailando igual que ella, las dos muy juntitas, y para cuando quise darme cuenta, sentí los labios de Mar sobre los míos, besándome suavemente, atrapando mi labio superior entre los suyos con una suavidad que nunca me imagine que pudiera existir. Seguimos con ese pequeño juego de los besos hasta que un hombre con coleta, alto y rechoncho nos tocó el hombro a ambas.

-Mar eres tú.-dijo el hombre sorprendido.-Lo siento.-se disculpo desapareciendo.

-Ya nos han cortado el rollo.-suspiró Mar.-Bueno, al menos ya he probado lo que quería.-me sonrió coqueta.

-Que querías ¿?-le pregunté con una sonrisa de medio lado.

-Saber donde me podía hacer el pircing para poder seguir disfrutando de tus labios.-me contestó sin soltarme la mano, tirando de mí hacia otra puerta, esta ver era una puerta corredera, de color lila.

Dentro había muchos sofás y muchísimas parejas, tríos… y bueno, mejor ni describir lo demás.

Miré a Mar y a continuación miré a mi alrededor.

-Tenemos que ir por allí.-dijo señalando una puerta blanca-Pero por mi nos podemos quedar aquí.-bromeó Mar.

Esta vez fui yo la que tiré de ella hasta la puerta y llegamos a lo que parecía una consulta.

-Marco ¿?-preguntó Mar.

Un chico lleno de tatuajes apareció de la nada.

-Hola Mar, que quieres ¿?-le preguntó.

-Vengo a que me hagas un pircing en el labio.-le respondió.

-Esa chica es tu novia ¿?-le preguntó señalándome. Mar para mi sorpresa asintió.-Pues es muy guapa, le quedaría de miedo un pircing en… cualquier sitio.-sonrió Marco mirándome de arriba abajo.

-Sí, ya lo sé, pero vengo a hacerme uno yo.-le respondió cortante Mar.

-Sabes que si te haces un pircing estarás una temporada sin poder besar, ni hacer cositas impropias.-le advirtió.

-Si me lo cuido no pasará nada.-le respondió Mar sentándose en la camilla.

-El que avisa no es traidor.-advirtió Marco, agarrando sus utensilios y acercándose a Mar.-Donde lo quieres ¿?

-Aquí.-se limitó a decir Mar, señalando un pequeño lugar concreto de su labio inferior.

El chico, se frotó las manos y se puso manos a la obra. En menos de lo que parecía, Mar ya tenía su picing hecho.

-No hagas muchas burradas.-le aconsejo Marco.

Mar lo ignoró, caminando hacia mí y besándome frenéticamente.

-Mar, no me escuchas cuando te hablo ¿? Si te hago un estropicio tu padre me cerrara el local.-enfureció Marco.

Mar se separo milímetros de mí y paso la lengua por mis labios, acariciándolos.

-No me duele. Parece que has hecho un buen trabajo.-le respondió Mar, sin ni siquiera mirarle a la cara y acariciando mi mejilla y bajando lentamente hasta mi abdomen.

-Dios dame paciencia.-se quejó Marco.-Toma llévate esta crema y esto.-dijo marco alargándole una bolsa a Mar.

-Gracias.-sonrió Mar agarrando mi mano y tirando de mí fuera de allí, quedándose estática en la sala de los sofás.

-Que pasa ¿? Se te ha olvidado algo ¿?-pregunté

-No, vamos a tomar algo.-dijo sentándose en un sofá apartado.

-Mar, este sitio parece una orgia, me da mala vibra.-le comuniqué sentándome algo incomoda en el sofá.

-Puedo hacer que te sientes mejor.-me susurró mordiéndome el lóbulo de la oreja y sentándose sobre mí, besándome de forma pasional.

Entonces mi móvil empezó a vibrar. Pero Mar no paraba de besarme. Le mordí el labio superior, con suavidad, separándome un poco de ella y descolgando el móvil.

-Amy, no sé donde estas, pero quiero que vengas ahora mismo, me oyes ¿? Recuerda que tenemos que comer.-gritó Vero.

-Mar, tendremos que dejar esto para otro día.-le sonreí.

Mentalmente agradecí que me hubieran interrumpido, sino… habría tenido serios problemas.

-Vamos.-me sonrió agarrando mi mano.

Salimos y me acompaño hasta el coche.

-Te llamaré.-se despidió de mi con un beso, un simple roce de labios.

No quería pensar, no era capaz de pensar que era lo que me había pasado en ese sitio.

Suspire pesadamente y arranqué. En menos de lo que me imaginaba llegué al polígono de Toño. Aparqué apuradamente y corrí hasta la cocina. Allí, mientras Alba comía, Laura le esperaba y Javi me puso un plato de comida sobre la mesa.

-Y los demás ¿?-pregunté.

-Ya hemos comido todos.-me respondió Javi, limpiando la cocina.

-Que has estado haciendo ¿?-se apresuro a preguntar Laura.

-He estado con Mar.-le respondí.

-Me debes 5 € -le sonrió Alba a Laura.

-Deberías hablar con tu noviecita. Creo que no está muy feliz.-me dijo Laura, negando con la cabeza.

-Pero… no ha pasado nada que yo sepa.-les dije.

-Tu sabrás lo que has hecho.-me contestó Alba.

Me pasaba por la cabeza una y otra vez la imagen de mar besándome. Así que comí rápidamente y comencé a buscarla.


La busqué, por todas partes, pero inútilmente. Me senté, cigarrillo en mano sobre mi cama, mirando hacia la ventana.

-Te dije que saldría mal, o no ¿?-se acercó a mi Vero.-Odio tener siempre la razón.-me sonrió sentándose a mi lado.

-Pues por mucho que me digan Laura y Alba, yo no hice nada.-inconscientemente me estaba poniendo a la defensiva.

-Mira, no sé que harías, pero cuando me has traído esta mañana Mónica, Laura, Alba y Sebas se habían ido a tomar unas copas. Al volver Mónica no traía una sonrisa precisamente. Que hiciste ¿?-me interrogó Vero.

-Donde esta Mónica ¿?-le pregunté ignorando su pregunta.

-Mira por la ventana y asústate.-me contesto cortamente.

Miré por la ventana extrañada por el “asústate” final de la frase de Vero. Allí vi a una chica extrañamente parecida a mí, sonrojada por los comentarios de Mónica. Apreté los dientes frustrada, pero tampoco quería sacar conclusiones anticipadas, así que seguí observando. En ningún momento se besaron ni llegaron a mas que unas palabras y risas, pero aun así, me ardía la sangre.

-Está devolviéndotela como si fuera una niña pequeña, fíjate en la chica, es clavada a ti.-se reía Vero cuando quite la mirada de la “parejita”.

-Pues se va a enterar.-dije saliendo de mi habitación y bajando las escaleras, para salir por la puerta trasera del garaje y quedarme cara a cara con ellas.

-Hola Amy, te quiero presentar a Carla.-me sonrió Mónica.

-Hola, yo me llamo Amy.-le respondí sonriente a la chica.

-Dios mío, pareces mi doble.-dijo la chica mirándome de arriba abajo.

-Sí.-le contesté cortamente girándome hacia Mónica.- Monica, si lo haces por despecho, acuéstate con ella, me da igual, pero que sepas que fuiste tú la que no me puso barreras con Mar. Si quieres seguir la leí de ojo por ojo y diente por diente, síguela. Acuéstate con ella.-finalicé entrando otra vez hacia adentro y subiendo a mi habitación, allí Vero me miraba sorprendida.

-Te has acostado con Mar ¿?-me preguntó estupefacta Vero.

-No, pero te dije que se la devolvería, y creo que se la he devuelto bien no ¿?-le pregunté a Vero, que seguía mirando por la ventana.

-Y tan bien. A dejado a la chica plantada y creo que no tardará mucho en llegar aquí.-me sonrió Vero despidiéndose con la mano mientras se alejaba hacia la puerta.

-Pasa tu primero que parece que vienes con prisa.-parecia que Vero y Mónica se habían encontrado en la puerta.

La puerta se cerró y Mónica se quedo estática en la puerta. No despreciaría ese silencio incomodo, siendo yo la que lo rompiera, así que me encendí otro cigarro y me senté en la cama, cruzando mis piernas e ignorándola completamente.

-A-Amy.-rompió el silencio Mónica.

-Dime.-le contesté secamente.

-Siento mucho el jueguito de hace un rato.-me contestó sin mirarme a los ojos.

-Que jueguito ¿?-pregunté haciéndome la inocente.

-Esa chica… en realidad es solo una amiga. Quería hacerte rabiar, solo… quería hacerte sentir lo mismo que sentí yo este mediodía al verte magreándote con Mar.-suspiró Mónica.

-Te lo avise. Te dije que yo no dejaría de ver a Mar. Tampoco me imaginaba que pasaría eso, ni que me besaría, pero… tengo que descubrir que pasó con mi padre, y no puedo dejarlo todo por…-intentaba escoger la palabra correcta.

-Mi ¿? No puedes dejar todo por mi ¿?-me respondió.

-No lo digas así.-protesté.

-Pero es lo que estabas pensando ahora mismo.-me contestó Mónica gritando.

-Me dijiste que podría seguir con Mar, no te opusiste en ningún momento.-dije aun sin entender nada.

-Si no lo hubiera visto todo iría bien, ya sabes lo que dicen, ojos que no ven corazón que no siente. Pero le he visto, y créeme que no sabía que Mar tenia la lengua tan larga.-dijo suspirante.

-Entonces que propones ¿?-le pregunté. Esa conversación no nos llevaba a nada.

-Bésame.-me contestó cortamente.

-Que ¿?-le dije aun sin entender nada.

-Que me beses.-dijo acercándose a mí y uniendo nuestros labios.

-Y ¿?-dije aun confusa.

Volvió a besarme, pero esta vez fui yo quien profundizó el beso. Haciendo que mi lengua fuera prisionera de la suya.

-Creo que las dos estamos igual de confusas. Solo sé que cuando te vi besando a Mar, sentí un odio… tan grande que me di miedo a mi misma.-se sinceró Mónica besando mi cuello.

-Yo no la bese.-dije echándome en la cama, dejando que Mónica se pusiera sobre mí.

-Pues ella a ti, lo mismo da que da lo mismo.-me sonrió volviéndome a besar.

-Creo que es peligroso seguir con este juego aquí, si tu padre nos pilla… no me gustaría ver su cara.-le dije intentando levantarme. Pero Mónica era más fuerte que yo, así que me empujo hacia la cama otra vez, besando mi cuello y susurrándome cosas preciosas al oído, haciendo que se me olvidará donde estaba. Solo existíamos ella y yo, así pues, empecé a devolverle los besos y las caricias que me estaba obsequiando con tanta dulzura, parsimonia y suavidad.

-Amy, el padre de Mónica te está buscando.-me alertó Vero desde el otro lado de la puerta.

-Mierda.-suspiró Mónica levantándose de la cama.

-Chicas, que bien que estéis las dos juntas, estaba buscándote Amy para decírtelo, pero ya que estáis las dos me ahorro el tener que buscarte.-dijo Toño sonriendo a su hija.-Mañana habrá carrera, y Amy, será tu oportunidad para alumbrar a todo el mundo, así que ya sabes, debes entrenar.-dijo corriendo y dejándome en estado de shock.

-Enhorabuena.-dijo Mónica besándome fogosamente.

-Mierda, ahora tendré que entrenar toda la tarde.-dije separándome de ella.

-Te puedo ayudar a entrenar.-me sonrió Mónica.

Era imposible decirle que no con esa irresistible sonrisa, hacia que me derritiera viva.

Salimos de la habitación, queriendo ir a buscar mi coche, pero de la nada salió Vero.

-Acuérdate que me tienes que ayudar a contarle a Toño un pequeño “detalle”.-me susurró acariciándose la tripa. Enseguida lo entendí, teníamos que hablar con Toño del embarazó y mi trabajo extra.

-De que habláis ¿?-preguntó Mónica parándose.

-No te preocupes, chorradas.-sonreí besando a Mónica, para hacer que se olvidara del tema.

-Te quiero.-me dijo cuando el beso finalizó.

-Y yo a ti.-le sonreí.

-Bueno pareja, pues a entrenar, que mañana será vuestro gran día.-sonrió Vero sentándose en el sofá a ver la tele.


Mónica tomó mi mano y me empujó ligeramente escaleras abajo. Fuimos directamente hasta el garaje a escoger un coche.

-Mmm… que te parece… el Ferrari California¿?-le pregunté tocando el capó rojo del coche.

-Bueno, está bien.-dijo sonriendo y metiéndose dentro del coche.

-Ahora me vas a ver actuar.-sonreí acelerando y saliendo de allí con aquella maravilla de coche.

Pero al salir algo me sorprendió un poco. Un coche negro estaba estacionado fuera de la verja del edificio.

Frené en seco. Mónica, que hasta ahora solo me miraba pareció reaccionar ante la brusca frenada.

-Que te pasa ¿?-me preguntó sorprendida.

-Ese coche, me suena. Lo he visto en algún lado.-le susurré haciéndole a Mónica un gesto con la cabeza.

-Un Spyker C8 Double 12 S, a mi no me suena.-dijo Mónica poniendo cara pensativa.

No conocía a mucha gente, y si Mónica no lo conocía mi lista se reducía aun más… Mar… no de Mar no era… ni de su padre, ni de su hermano… Drea! Sí, era el coche de Drea. Recordé el día en que dormí en su casa y Drea salió de un coche así.

-Podrías esperar aquí un momento ¿?-le pregunté a Mónica.

Ella asintió sin entender nada, por lo que me bajé del coche y fui directamente hasta el Spyker, aun sin apagar el motor del Ferrari.

-Que haces aquí ¿?-le pregunté a Drea, que bajó la ventanilla en cuanto me vio acercarme.

-A dónde vas ¿?-me preguntó.

-Y a ti que te importa ¿? No deberías primero responder a mi pregunta ¿?-le dije empezándome a cabrear.

-Mira niñita, tú no eres quien para…-no deje que terminara la frase.

-Niñita ¿? Oye, pero de qué vas ¿? Yo no soy Mar, tú obligación no es cuidarme, sino cuidarla a ella.-le grité.

-Sí, porque ya te encargas tú de cuidar a otras verdad ¿?-me sonrió maliciosamente señalándome el Ferrari.

-Ahora no puedo ni salir a entrenar ¿? Que yo sepa no estoy infringiendo ninguna ley, además, tampoco estoy casada con Mar para que me tengas que vigilar constantemente sabes ¿?-le dije empezándome a preocupar.

Si Mar pensaba que estaba con Mónica se enfadaría, y mis planes de averiguar se verían en serios problemas.

Mi móvil en ese momento comenzó a pitar.

-Quien es ¿?-pregunté.

-Hola, amor, soy Mar. Ya has recibido mi regalo ¿?-me preguntó. Le di la espalda a Drea.

-De que regalo me hablas ¿? Drea ¿? No lleva lacito en la cabeza.-ironicé.

-No, el coche. Esa idiota de Drea… aun no sé por qué mi padre no la ha echado. En fin, mandé a Drea para que te lo diera, yo ando algo ocupada, pero por lo visto no te ha dado nada. Pásame con ella.-La última frase la dijo algo enfadada.

Sonreí por la suerte que tenia. Le guiñe un ojo a Drea cuando me di la vuelta y le pase el móvil. A los 5 minutos me devolvió el móvil.

-Espero que te guste mi regalo.-dijo Mar.

-No hacía falta que…-Mar me interrumpió.

-No seas tonta, además mi padre insistió, asique… lo mejor será que lo aceptes. Nos vemos en tu carrera. Te animaré todo lo que pueda.-dijo en un tono sexy.

-Está bien, hasta entonces. Un beso.-dije despidiéndome.

-Sí, para ti también, cuídate.-dijo colgando el teléfono.

-Tienes mucha suerte.-dijo Drea mirándome con odio y saliendo del coche.-Toma, es tuyo.-dijo dándome unas llaves.

-Mi regalo es tu coche ¿?-le pregunté emocionada, su coche era una preciosidad.

-Eres tonta ¿? Antes que darte mi coche me pego un tiro. Hay esta el tuyo.-dijo señalando un MERCEDES SLR MCLAREN Roadster.-Ya lo puedes cuidar, cuesta más que tu vida y además es el coche más potente del mundo. 626 cv. Y unos 550.000 euros que le ha costado la broma a mi jefe, así que si lo rayas, te reviento la cara.-Drea no dijo nada más y se fue, montándose en su coche y saliendo como alma que lleva el diablo. Mónica no tardo en salir del coche y venir junto a mí.

-Que cochazo, entrenaras con él ¿?-me preguntó Mónica.

-Supongo. No sé si tiene mejoras o no, todo será averiguarlo.-sonreí abriendo el coche y metiéndome en el asiento del conductor. Mónica se sentó en el lado del copiloto y empezó a mirar un poco todo.

-Como lo has conseguido ¿? Era Drea la tipa que ha salido del Spyker ¿?-me preguntó.

-Sí, este coche es un regalo de Mar y su padre. 550.000 euros.-suspiré.

-Bueno, los regalos están para utilizarlos no crees ¿?-me preguntó guiñándome un ojo coquetamente.

-Bueno, el coche es rápido, además… tiene nitro.-dije señalando las bombas que había en la parte trasera del coche.

-Sin duda… hiciste bien salvando a ese chico.-rió Mónica.

-No lo hice por esto. Simplemente… lo hice porque creo que las carreras sirven para divertirse, no para perder la vida, ni para dejar que la pierdan dejando a la gente a su suerte.-le contesté.

-Eres un ángel, un ángel sexy e irresistible.-dijo besándome parsimoniosa y dulcemente.

-Sabes que no soy un ángel.-le sonreí una vez acabado el beso.

-Apuesto a que estos asientos son muy suaves… podríamos probarlos angelito.-me sonrió Mónica con esa mirada lasciva que tantos suspiros era capaz de sonsacar.

-No sé si… creo que primero deberíamos entre…-no me dejo acabar la frase y empezó a besarme, echándose sobre mí.

Poco a poco y lentamente comenzó a despojarme de mi camiseta, mordisqueando mi cuello y hombros, haciendo que la temperatura de mi cuerpo subiera a una velocidad aplastantemente alta. Así que para quitarme el calor, solo se me ocurrió seguir con el juego que había comenzado Mónica, quitándole ese top que llevaba.

-Esperemos que mi padre no nos pille.-me susurro en el oído, mordisqueando suave y levemente el lóbulo de mi oreja.

-Eso le da más emoción, no crees ¿?-mis hormonas no solo se habían adueñado de mi cuerpo, sino que ahora también de mi mente.

Lo único que me importaba en ese momento era hacer mía a esa grandiosa diosa pelirroja que tenia sobre mí, así que para que demorarme más ¿? Agarré su falda y la subí lentamente, acariciando esos suaves y torneados muslos a su paso, deleitándome con los leves gemidos que escapaban de la boca de Mónica.

Poco a poco pude acceder a ese sitio que tanto deseaba llegar. Mónica no paraba de besarme, adueñándose de mi boca y acariciando con su suave lengua mi boca y moviéndose de tal manera de que nuestras piernas quedaran entrelazadas.

Eché su tanga a un lado para poder acariciar su humedad. No había duda de que estaba igual de caliente que yo, por no decir más, así que acaricié suavemente su clítoris mientras con mi mano libre acariciaba sus pechos.

En ese momento Mónica empezó a morderme más pasionalmente no solo el cuello, sino también mis pechos.

-Espera.-me susurró. Tocó una palanca debajo del asiento del conductor y el asiento se bajo, dejándonos de ese modo en una postura mucho más cómoda.-Así mejor.-dijo mientras continuaba besando mis pechos.

Después de esa interrupción mis manos seguían queriendo sentir a Mónica completamente, así que dos de mis dedos se metieron dentro de ella, produciendo gemidos algo más fuertes por su parte, sentía que a cada movimiento Mónica se tensaba más. Hasta que se vino.

-No crees que ahora me toca a mi ¿?-me dijo sonriéndome y bajando mi ropa interior.

Me limité a sonreír y a besarla parsimoniosamente. La pasión entre nosotras se podía incluso respirar en el ambiente. No sabía por qué la deseaba tanto, podía ser por lo prohibido de nuestra relación ¿? Tardaría algo más en darme cuenta de aquello. Mónica, educadamente cortó el beso y comenzó a besar mi estomago, bajando lentamente por mis caderas hasta mi zona intima, abrí mis piernas delicadamente y comenzó a lamer mi clítoris, produciendo que se me arqueara la espalda presa del placer.

Esa mujer, podía llegar a ser tan sensual que con el simple hecho de que me tocara ya me encendía como un mechero.

Así que no tarde en llegar al clímax. Entonces Mónica se colocó estratégicamente sobre mí, rozando mi sexo, y haciendo que el suyo también rozara contra mí, haciendo que el estado de clímax se alargara.

Nos quedamos en esa posición largo tiempo, simplemente sintiendo el calor que nuestros cuerpos desprendían después de tanta… acción.

-Creo que ha sido un buen regalo.-me sonrió Mónica levantando la cabeza de mi pecho.

-Bueno qué ¿? Entrenamos ¿?-le pregunté.

-Vistámonos.-sonrió Mónica alargándome mi camiseta.

En cuanto nos vestimos y salimos del coche un Toño serio y con cara de pocos amigos apareció de la nada.

-Os debería castigar de por vida.-gritó.

-Papa, no me has castigado en tu vida, lo harás ahora ¿?-rió Mónica aun sin saber el por qué del enojo de Toño.

-Meted los coches para adentro. Tenemos que hablar.-gritó desapareciendo de nuevo.

-Que le pasa a tu padre ¿?-pregunté entre asustada e interrogante.

-Hace mucho que no… ya sabes… que no folla.-sonrió Mónica besándome rápidamente y metiéndose en el Ferrari para llevarlo para adentro.

Yo me metí en mi nueva adquisición y colocamos los dos coches en el gran garaje, luego caminamos juntas hasta la cocina.

-Os enseñare algo.-nos dijo Toño agarrándonos a cada una de un brazo.

Nos llevó a una habitación al lado de la cocina, era pequeña y llena de pantallas.

-Que es esto ¿?-le pregunté a Toño.

-Mierda.-dijo Mónica poniendo cara de preocupación.

-Tengo que tener cuidado con la policía y los ladrones, así que es un sistema de vigilancia. Y mira por donde, revisando esto, Saúl me llamó y mira lo que me enseñó.-dijo metiendo un video en la grabadora.

En la pequeña pantalla aparecía el coche que recién me habían regalado, y claramente Mónica y yo en posturas… difícilmente excusables.

No pude evitar ponerme roja como un tomate.

-Si vosotras no podeis parar esto, lo haré yo.-gritó Toño apagando el video y mirando a su hija.

-Papa, no pasa nada por que seamos pareja, hay muchas parejas aquí, trabajando juntos y no pasa nada, porque tenemos que parar.-se defendió Mónica.

-Por qué lo digo yo, y yo mando aquí.-sentenció Toño saliendo de la habitación.

En ese momento Mónica comenzó a llorar y se abrazó a mi. Toño se asomo de nuevo.

-Tú no correras.-dijo señalándome.

-Pues vale, eres feliz puteando a la gente ¿? Has hecho que Mónica llore, estas orgulloso ¿? Quieres una medalla ¿?-pregunté, ya no lo soportaba más.-Somos mayorcitas, y me da igual que me quieras echar de aquí, no se si recuerdas que fuiste tú quien me buscó y me trajo aquí, yo no te pedí nada.-le grité.

-Tienes valor, como tu padre, pero mira como acabo tu padre.-me contestó fríamente.

-Me da igual morir, prefiero morir antes que vivir como un amargado.-le contesté.

-Un amargado con mas de 500 coches de gama alta.-me corrigió.

-Un amargado chorizo con mas de 500 coches de gama alta robados.-sonreí.

-No te voy a echar de aquí, pero no seguiréis con vuestro jueguito.-dijo Toño.

-Papa, yo la amo, no es un jueguito. Tu te enamoraste de una YLS, y nadie te dijo nada. Yo no me puedo enamorar de una chica hermosa y buena corredora¿? No me puedo enamorar de alguien que me hace feliz ¿? Alguien que siempre has querido para ti ¿?-le dijo entre sollozos Mónica a su padre.

Alguien que siempre has querido para ti ¿? Esa frase me erizó la piel.
“Alguien que siempre has querido para ti ¿?”
No podía evitar que esa frase se repitiera una y otra vez en mi cabeza.
Toño tenía la mirada fija en su hija, con una mezcla de lastima y rabia. Nadie decía nada, todo estaba en silencio, hasta que Toño dio un paso al frente.

-Eres una insolente.-dijo dándole una torta a Mónica.

Mónica sonrió, se quitó las lágrimas de los ojos y miró a su padre, con una mirada segura, como la primera vez que la vi sobre su moto.

-Si soy una insolente es tú culpa, me tenias que haber parado hace tiempo, pero ahora ya es tarde.-dijo Mónica saliendo de aquella habitación, y dejándome sola con Toño.

-Espero que cuides a mi hija.-dijo Toño saliendo también de la habitación.

En ese momento solo se me ocurrió encenderme un cigarro y sentarme en el suelo, dejándome caer. No entendía nada. Que es lo que significaban tantas frases de doble sentido ¿?

Un abrazo me sacó de mis pensamientos.

Giré mi cabeza para ver a Vero. Me sonreía de esa manera que solo una madre podría hacer, con mezcla de amor y comprensión.

-Lo has oído todo ¿?-le pregunté.

-Es difícil no hacerlo, habéis gritado bastante, no crees ¿?-me preguntó Vero sin apartarse ni un momento de mi.-Pero cuéntame que ha pasado ¿?

-Toño nos ha pillado y se ha cabreado, ha dicho que yo mañana no correría y le ha pegado una torta a Mónica y…-no pude continuar, solo pude suspirar y echarme hacia atrás, dejándome caer sobre mi espalda, mirando hacia el techo.

-Toño habla mucho, pero a la hora de la verdad no es capaz de hacer nada. Os quiere demasiado.-sonrió Vero.

-No puede quererme, no me conoce.-le respondí cortamente.

-Te quiere porque tu padre siempre ha estado muy orgulloso de ti y siempre ha enseñado tus fotos a todos. Mónica llevaba obsesionada contigo desde… que tenía unos 16 años y tú tendrías unos… 12 o 13. Tú padre le enseño tu foto y la agarro y gritó que algún día te encontraría y que serias su novia.-Vero me giñó un ojo.-Es por eso que creo que el destino ha querido que os encontrarais.

-Y el destino ahora quiere que nos separemos.-dije sin apartar mi mirada del techo.

-No, tal vez solo os quiera poner a prueba.-me contestó Vero tumbándose a mi lado.

Se sentía tan bien, tener a alguien que al menos parecía que se preocupaba por mí. Me daba consejos, me abrazaba… no entendía como podía haber estado todo ese tiempo sin Vero. Pero Vero también necesitaba mi ayuda…

-Vero, no siento mucho, pero no sé si sería conveniente hablar con Toño ahora. Tal vez se enfade más y la pague contigo.-dije incorporándome.

-No, vamos ahora. Además, luego tendrías que ir a hablar con alguien no crees ¿?-sonrió Vero levantándose.

Me levanté con ella y me guió hasta lo que parecía ser la habitación de Toño. Tocó la puerta.

-Pasad.-respondió una voz ronca al otro lado.

-Hola Toño, tenemos que decirte algo.-dijo Vero entrando hacia la habitación.

La persiana estaba cerrada, dándole un toque lúgubre al lugar. Una cama, un escritorio y un mural lleno de fotos era lo único que había en la habitación, aparte de una enorme mesa llena de planos, supuse que de la ciudad.

-Pues rápido, no tengo todo el día.-dijo Toño desde la mesa, girando un plano.

-Hay plan para esta tarde ¿?-preguntó Vero.

-Sí, me han encargado un nuevo coche. Pero ve directa al grano, no tengo tiempo.-dijo Toño levantando su mirada.

-Estoy embarazada, de Diego. Ahora, Amy se ha ofrecido a hacer mi trabajo y todos mis deberes. Si quieres echarme, me iré.-dijo cortamente Vero y como siempre, directa.

-No te echaré. Pero… Amy.-dijo girándose hacia mi.-Has visto la valentía de tu padre de que ha servido ¿? No solo para dejar a una persona sola, sino a tres.-sonrió Toño.

-No te voy a permitir que hables así de mi padre.-grité pegando un golpe en la mesa en la que estaba sentado Toño.

-Las verdades duelen.-sonrió Toño.

No aguante más y agarre a Toño por el cuello de la camisa.

-Vas a pegarme ¿?-me preguntó riendo Toño.-Si te vas a sentir mejor hazlo. Tu padre era un cabrón y tú lo sabes.

-Toño te estás pasando.-gritó está vez Vero.

-Sabes lo que más me gusta de ti ¿? Es ese pensamiento de que puedes con todo sola, es… esa cara de niña buena que intenta ser mala.-Toño subió sus manos, acariciándome las caderas lentamente y subiendo, poco a poco hasta llegar a mis manos y separarlas del cuello de su camisa.-A muchos chicos y chicas les costaría mucho resistirse a hacerte suyo o suya, tienes suerte de que mi hija fuera más rápida que yo.

-Ni en tus mejores sueños me acostaría contigo.-dije separándome de él.

-En mis mejores sueños si.-sonrió.-Es broma, no te pongas así. No es propio de ti no aceptar las bromas.-me dijo al ver mi cara de incredulidad y repulsión.

-Eres un capullo.-dije saliendo de aquella habitación.

-Espera Amy.-dijo Vero haciendo que me parará en seco.

-Se me han puesto los pelos de punta.-le dije haciendo una mueca de asco.

-Es de la vieja escuela, no se lo tomes en cuenta.-sonrió Vero.

-Mira, eso se lo puedo pasar, pero meterse con mi padre… no lo puedo permitir.-le dije apretando los dientes.

-Anda, olvídate de eso y vete a ver qué tal esta la hija de tu nuevo ligue.-rió Vero refiriéndose a Mónica.

-Que graciosa, ya me vengaré.-dije mientras corría a la habitación de Mónica.

Entré sin tocar la puerta, Mónica ni se percató de mi presencia. Estaba mirando por la ventana, como si allí habría algo interesante y atrayente.

La abracé desde atrás, acariciando suavemente su cintura y apoyando mi cabeza en su hombro.

-Algo interesante por la ventana ¿?-le pregunté.

-Tú ratita está ahí.-me dijo señalando el borde de la ventana.

-Ratita ¿? Pensaba que era una rata asquerosa.-sonreí besando su mejilla y acercándome para coger a mi mascota peluda.

-Que opinas de todo lo que ha pasado ¿?-me preguntó Mónica sentándose en su cama.

-Mónica… yo no tengo nada que opinar.-le contesté dejando a la rata en la ventana y sentándome al lado de Mónica.

-Pero… pero…-en ese momento le puse mi dedo índice sobre sus labios.

-Mónica, mi padre está muerto, no tengo nada que perder siguiendo contigo, así que lo que opine está de más. Eres tú la que perderá a sus amigos, familia, casa… y todo si sigues conmigo.-le respondí. Quería que me dijera que me amaba, que todo este mal rato que estábamos pasando lo superaríamos juntas, pero… no quería que perdiera a su padre. Un padre… un padre es algo importante que si pierdes nunca recuperas, novias en cambio… se pueden tener muchas.

“muchas ¿? Pero novias que amas solo tendrás una o dos con suerte”-me gritó mi subconsciente.

Miré a Mónica. Ella aun estaba asimilando mis palabras. Metió su mano lentamente en su bolsillo y saco un cigarrillo, se lo encendió y me miró directamente a los ojos, como si me leyera la mente.

-Mi padre murió hace mucho tiempo, creo que nunca tuve padre. Un hombre que no se preocupa por su hija y que lo único que le importa es el dinero… no creo que sea un padre.-me dijo dándole una calada al cigarrillo.

-Tu padre quiere lo mejor para ti.-le respondí. No entendía porque defendía a ese capullo, pero lo estaba haciendo.

-Diego, tu padre, fue más padre para mí que Toño. Él fue el primero que me llevo a un parque, igual que Javi.-Mónica sonrió y se levantó hasta un armario y lo abrió, sacando lo que un taco de fotografías. Me tomó de la mano para que me levantara y las esparció por la cama.-En muchas fotos sale tu padre, en todas Javi, pero mi padre no sale ni en una sola fotografía.-Mónica sonrió y me abrazó.-Sabes quien estuvo allí cuando lloré porque mi ex me había dejado ¿? Javi y tu padre, Sabes quién me castigo por fumar porros ¿? Javi y tu padre, Sabes quién me hablo de la menstruación por primera vez ¿?-no la deje continuar.

-Javi y mi padre.-sonreí.

-Iba a decir Vero, porque tu padre y Javi estaban demasiado nerviosos para aconsejarme.-sonrió.

-Piensa bien lo que vas a hacer, no quiero arruinarte la vida.-dije acariciando su mejilla.

-Mónica, estás ahí ¿?-preguntó la voz de Javi al otro lado tocando la puerta y entrando.-Lo siento, yo… no… bueno ya me voy.-dijo en cuanto nos vio.

-Pasa, dime que querías.-dijo Mónica besándome brevemente y girándose hacia Javi.

-Vero me ha contado que os habéis peleado con Toño y bueno, venia para ver que tal estabais.-dijo Javi sentándose en la cama y agarrando una de las fotos.-Hey, esta foto es de cuando fuimos al zoo.-sonrió Javi mostrándonos la foto.

En la foto se veía una pequeña y salada Mónica con dos coletitas, Javi la tenía sobre sus hombros señalando una jirafa. Parecían padre e hija.

-Javi… creo que lo mejor para todos es que nos vallamos de aquí, si mi padre no quiere vernos más juntas, no nos verá, pero tampoco nos verá separadas.-sonrió Mónica agarrando la foto y metiéndosela en el bolsillo de su chaqueta.

-Escucha, siempre he estado ahí para todo, y quiero que sepáis que seguiré estando. La verdad es que sois una dulzura y no apruebo la decisión de Toño. Pero aun así, Toño me ha dicho que se iba, ya sabes, uno de sus viajes. No volverá en un tiempo, me ha pedido que te diga que eres la encargada de todo esto Mónica.-dijo Javi mirando a Mónica.

-Viaje ¿? A donde ¿? Por que ¿?-pregunté.

-Lo suele hacer cuando está agobiado, normalmente ni avisa, pero esta vez se ha portado bien.-sonrió Javi.-Nunca dice a donde, ni cuánto tardará. Pero por ahora no podréis iros. Mónica, te tienes que hacer cargo de todo esto.

-Está bien, nos quedaremos, y si quieres… puedes correr mañana.-me sonrió Mónica.

-No sé si…-dije dubitativa.

-No seas tonta, aprovecha que no está Toño.-sonrió Javi despeinándome suavemente.


CONTINUARÁ...
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    24/1/2010, 18:23

ME ENCANTA simplemente me encnata

espero q lo continues prontito *-*
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    25/1/2010, 02:38

kawaii konti kontiiii ^^
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feli
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    25/1/2010, 04:14

esta re bueno espero la conti...
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harukatenou
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    25/1/2010, 12:28

¿Aun sin conti?

ne ne pa cuando?
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    25/1/2010, 15:01

Jejeje primero me gustaria agradecer la publi que me esta haciendo Yulia xD muchas gracias ^^ y gracias tambien por leer. Y como una promesa es una promesa... aqui cuelgo otra conti.

CONTINUA


-Y sabes lo mejor¿?-me preguntó Mónica poniendo esa sonrisa que tanto la caracterizaba.

-El que¿?-le pregunté.

-Que ahora te podre hacer gritar en la cama todo lo que quiera sin miedo a que aparezca el ogro.-dijo besándome pasionalmente.

-Bueno… yo mejor me voy.-dijo Javi desapareciendo y cerrando la puerta.

-Mónica espera…-Mónica no paró, me deposito suavemente sobre su cama y las fotos.

-Te amo. No dejaré que nada ni nadie se interponga.-dijo quitándose la camiseta.

-Yo también te amo, pero será mejor que salgamos y hablemos con todos. Ya tendremos tiempo para esto luego.-dije saltando fuera de la cama.

-Amy, eres muy mala.-me dijo sacándome la lengua.

-Y tú muy buena ¿?-le dije riendo.-Ponte la camiseta y vamos.


Se vistió y las dos juntas bajamos las escaleras. Todos estaban allí reunidos cuchicheando.

-Uh de que hablais ¿?-preguntó Monica sonriendo con esa chulería que me volvia loca.

-De nada importante.-respondió Yeyo cruzándose de brazos.

-Bueno, seguramente ya lo sabréis. El ogro se ha ido, asique ahora mando yo y …-Marc interrumpió a Mónica.

-Eso solo puede significar… Fiesta!!!!!!!-grito comenzando a lo que parecía un intento frustrado por bailar.

-Bueno… sí, pero tenemos que seguir con los planes. Amy correrá en la siguiente carrera, y tú, Gabriel y Alba iréis a por los coches que mi padre escogió, el FERRARI 550 MARANELLO, el mercedes sl 600, el Ferrari Enzo P4/5 Pininfarina Speciale y el Bentley Continental Flying Spur.-le dijo a Marc pegándole una palmadita en el hombro.

-Nunca me imaginaba que fueras tan exigente.-sonrió Sebas por el doble sentido de su frase.

-La única que lo sabe es Amy.-respondió sacándome la lengua.

-Que graciosa.-le respondí con ironia.

-Chicos, yo tengo una noticia que dar.-dijo Vero levantándose del sofá.

-Dinos.-sonrió Mónica.

-Estoy embarazada, de Diego.-dijo enseñando su tripa. Las miradas de todo el mundo se posaron sobre mi.

-No me miréis así, yo no he sido quien la ha dejado embarazada.-contesté encogiéndome de hombros.

-Chicos, de aquí en adelante será Amy quien se encargue de hacer mis tareas. Se lo hemos dicho a Toño antes de que se fuera y esta de acuerdo con esto.-informó Vero sentándose otra vez en el sofá.

-Porqué no me dijiste nada ¿?-me gritó algo enfadada Mónica.

-Mónica no era cosa mia. Ella me dijo que no se lo dijera a nadie, no podía decírtelo, por mucho que quisiera.-le contesté.

Ella me miró con algo de rabia y se hizo la indignada girándose y dándome la espalda.

-No seas así Moni, yo le pedí que lo mantuviera en secreto, y que clase de hija sería si no acatara todo lo que dice su mami.-contestó Vero intentando echarme una mano.

Yo me limité a suspirar y bajar la mirada.

Entonces sentí que alguien se abalanzaba hacia mi.

-Es que no puedo enfadarme con una chica tan dulce.-dijo Mónica besandome suavemente.

-Ohhhhhhh que bonito chicas en serio, pero tu queridísima y dulce novia tiene que trabajar.-dijo Vero tirando de mi brazo y haciendo que nuestro beso se cortara.

-Hey Vero, más suave que me haces daño.-protesté mientras tiraba de mi hacia el garaje.

-Bien, quiero que pintes de azul metálico el ferrari 599 gtb. Luego le pegas las pegatinas que tengo hay preparadas. Ah y ponte esto.-dijo dándome un mono de color azul.-No queremos que te manches la ropa.-me sonrió.

-Está bien.-me limité a decir y hacer lo que ella me dijo. Me puse el mono y me resumió los pasos que tenia que seguir. La carrocería del coche estaba desmontada, por lo que el trabajo no era muy complicado. Agarré las herramientas y me puse manos a la obra.

Vero agarró una silla y se sentó a leer una revista, mientras de vez en cuando levantaba la mirada de la revista para supervisar lo que hacia.

Así transcurrieron 2 horas, solo me faltaba la ultima pieza y Gabriel asomó la cabeza.

-Hey, que tal va ¿?-me preguntó.

-Bien, solo me falta una pieza.-le respondí señalando la pieza.

-Entonces toma, relájate.-me sonrió tirándome una cerveza y un cigarrillo.

-Que le vas a pedir Gabriel ¿?-preguntó Vero sin siquiera levantar la mirada de su quinta revista.

-Yo ¿? Que pasa no puedo portarme bien con una compañera de trabajo ¿?-se defendió Gabriel.

-Gabriel, a mi no me engañas.-dijo soltando un bufido.

-Está bien, te quiero pedir un favor. Quieres ser mi pareja de baile ¿?-me preguntó.

-Que ¿? Pareja de baile ¿? Pero que…-Gabriel me volvió a interrumpir.

-Mira, ponte esto.-dijo dándome una bolsa con ropa.

-Pero…-otra vez fui interrumpida, esta vez por Marc.

-Ya quiere echar un baile ¿? Yo lo quiero vez.-sonrió sentándose al lado de Vero.

-Esto promete.-rió Vero dejando la revista a un lado.

-No, me niego. Esto me huele a broma pesada Gabriel.-le dije.

-Que sí, venga, vístete.-me dijo soltándome el mono de trabajo.

-Está bien, pero como intentes algo raro…-le advertí.

Me cambie de ropa hay mismo. Para mi sorpresa Gabriel se giró cuando me cambiaba, lo mismo hizo Marc. Al ver mi cara de extrañez Vero me explicó.

-Son muy educados.-me sonrió.

Me puse la diminuta falda y el top que Gabriel con tanto “esmero” había escogido para mí.

-Estoy lista.-le dije a Gabriel. Este se giró y me miró los pechos.

-Desde luego… “suspiro” deberías dejarme ser tu estilista.-me sonrió.-Vamos. Bailaremos aquí, quiero hacer un playback de la canción “Right round” la conoces ¿?-yo asentí.-Tú haras de Keysha y yo de Florida.-finalizó.

-Me está hablando en serio ¿?-les pregunté a Vero y a Marc.

-Sí, piensa que se aburre mucho y las chicas pasan de él. Tú eres la única que bueno… no pasas mucho de él. Todas han pasado por esto, incluso yo tuve que interpretar con él una canción de Alejandro Sanz y Shakira, así que no te quejes que aun me duelen las caderas.-dijo Vero mientras Marc reia.

-Que dios nos ayude.-suspiré caminando hasta donde estaba Gabriel. Me colocó sobre una de las plataformas.

-La plataforma se moverá hacia arriba, así que ten cuidado, no quiero que Mónica me parta la cabeza por hacerte un moratón.-me sonrió.

Él encendió el reproductor de música y comenzó a bailar, no lo hacía mal, mientras Marc le dio al impulsador de la plataforma haciendo que comenzara a moverse. Comencé a bailar yo también, hasta que la plataforma comenzó a bajar de nuevo y así Gabriel me dio la mano para que bailaramos juntos. Hasta llegar hasta donde había una cruz pintada en el suelo. Miré la sonrisilla malvada que se le estaba formando a Gabriel en la cara y para cuando me quise dar cuenta un manguerazo me sacó de mis pensamientos. Miré hacia arriba para ver a Javi, con la manguera
entre las manos.

Gabriel, Marc, Vero y Javi se echaron a reir.

-Todo este royo para mojarme ¿?-suspiré.-Os odio.

-Lo siento, pero todos hemos pasado por eso.-me dijo Javi

Sonreí y abracé a Gabriel con la ropa mojada, haciendo que el también se mojara.

-Deberías cambiarte, si no quieres que haga algo que enfade a la celosa de tu novia.-dijo Gabriel señalando mi cuerpo mojado.

-Sí.-respondí cortamente poniéndome de nuevo el mono y terminando de pintar lo que me quedaba.

-Bueno, ya has acabado.-me dijo Vero lebantadose de la silla.

-Donde está la gente ¿?-le pregunté a Vero al darme cuenta de que ni Gabriel, ni Marc, ni Javi estaba allí.

-Marc y Gabriel a por los coches, hace una media hora y Javi en la cocina.-me dijo Vero.

-Tengo que hacer algo más ¿?-le pregunté. Cosa que lamenté bastante al escuchar su respuesta.

-Limpiar las hojas de la entrada.-me dijo señalando un rastrillo.

-Me las pagaras.-le susurré agarrando el rastrillo y saliendo fuera.

Comencé a rastrillear poco a poco y paso a paso. Hasta que un coche a toda velocidad me distrajo completamente. Entro y se paró a escasos metros de mi.

Me asomé para ver a Marc y Gabriel, los dos heridos.

-Chicos, que os a pasado ¿?-les pregunté preocupada. Gabriel conducía y parecía el que estaba más grave. Tenia una herida de bala en la pierna y en la mano. Marc tenia una herida en el hombro y otra en el ante brazo.

-La policía nos a pillado y hemos tenido que salir escopeteados, dejando a Alba allí.-me contestó Marc.

-Que ¿? Habeis dejado que arresten a Alba ¿?-pregunté alterada.

-No, está escondida. Tiene un balazo en la pierna, no podía andar y no podíamos agarrarla. Ella misma nos pidió que nos fueramos, que ya encontraría la manera de esconderse hasta que fueramos a por ella.-me explicó Marc.

Entre tanto salió Javi, que no tardó en agarrar a Gabriel y meterlo hacia dentro.

Laura fue la siguiente que salió.

-Donde está Alba ¿?-preguntó nada más llegar.

-Está… al lado de la carretera general, en el lado derecho, hay una especie de bosque. Se ha escondido entre los arbustos.-suspiró Marc.

-Pero como habeis sido tan cabrones de dejarla sola ¿? Sois gilipollas ¿?-Laura comenzó a gritar. Nunca la había visto tan enfadada, comenzaron a resbalarle lagrimas por las mejillas mientras apretaba los puños.-Voy a buscarla.-dijo comenzando a caminar hacia su coche, pero fue detenida por Mónica.

-No puedes ir, la policía seguirá allí, quieres que te cojan a ti también ¿?-le preguntó Mónica a Laura.

-Me da igual que me cojan, está mal. Además está escondida.-gritó Laura zafándose del agarrón de Mónica.

-Mira, lo mejor será esperar.-repitió Mónica.

-Esperar ¿? Esperarias tú si fuese Amy en lugar de Alba ¿? No entiendes que es mi vida ¿? No puedo dejar pasar el tiempo. Entiendeme.-dijo Laura entre sollozos.

-pero…-No deje que Mónica continuara.

-Yo te acompaño. Tú puedes entretener a los policías mientras yo la busco y la meto en la parte trasera del coche. No se preguntales por una calle o por una discoteca.-dije caminando al lado de Laura.

-Gracias.-me respondió abrazandome.

-No es nada.-dije abrazandola también.

-Está bien, yo os ayudaré también.-suspiró Mónica.-Si fuese Amy la que estaría allí probablemente ya estaría en mi coche metida. Vamos, no hay tiempo. Laura y yo iremos a hablar con los policías. Tú Amy encárgate de buscar a Alba.

-Por qué no puedo hablar con los policías yo ¿?-pregunté.

-Porque… veamos… vas en mono de trabajo y eso no suele ser la vestimenta para salir de fiesta no crees ¿?-me preguntó Mónica mientras nos sentábamos en el coche.

Laura conducía, Mónica iba de copiloto mientras yo estaba sentada en la parte trasera del coche.

En menos de 10 minutos habíamos legado a la zona indicada por Marc y 2 coches patrulla estaban a unos 20 metros de donde Marc había dicho que se encontraba Alba.

-Chicas, si algo sale mal salid sin mi. Yo me quedaré con Alba hasta que las cosas se calmen escondida.-les dije antes de tirarme entre los arbustos en cuanto el coche se paró.


Podía escuchar los pasos de Mónica y Laura mientras se acercaban hacia los policías, así que sin entretenerme más me fui arrastrando poco a poco entre los arbustos. No tarde mucho hasta ver a Alba, tirada boca arriba, con la pierna derecha estirada entre un charco de sangre.

-Alba.-le susurré.

-Oh Dios, estoy teniendo alucinaciones.-dijo mientras miraba hacia mí.

-Alba, soy yo, Amy, no es ninguna alucinación.-dije acercándome más a ella y agarrando su mano.

-Que haces vestida con un mono ¿?-me preguntó.

-No hay tiempo de eso, hablaremos después. Ahora tenemos que irnos hasta el coche. Laura y Mónica están intentando entre tener a los policías, pero no creo que duren mucho.-le advertí.-Puedes arrastrarte ¿?-le pregunté.

-Creo que sí, pero tengo frio. Mucho frio.-dijo apoyándose en mi hombro.

-Mira, primero vamos al coche, allí te taparé.-dije ayudándola a moverse hacia el coche. El coche, por suerte estaba cerca, pero aun así me costó mucho llevarla hasta al coche.

En cuanto la tumbé en el asiento trasero del coche me fijé que tenía dos tiros en la pierna, y estaba manchando todo el asiento de sangre.

Hice lo primero que se me ocurrió que fue quitarme la camiseta que tenia por debajo del mono y hacerle un nudo alrededor de la parte alta de su muslo.

-Esto te ayudará a cortar la hemorragia. Voy a llamar a Mónica para que vengan ya.-dije mirando desde la ventana.

Mónica y Laura parecían estar entretenidas con los policías, que les daban indicaciones.

-Amy… tengo frio.-susurró Alba.

Bien… no tenia chaqueta y en el coche no había ninguna manta… así que… solo podía quitarme el mono y echárselo por encima.

Me quité el mono quedándome en ropa interior y se lo eche por encima. Luego llame a Mónica mirándola por la ventana. Ella miró hacia el coche y llamó la atención de Laura, se despidieron de los policías y entraron en el coche. Ahora era Mónica la que conducía, y Laura se sentó en el asiento del copiloto.

-Alba cariño…-Laura solo sollozaba.

-Tranquila, estoy bien.-le respondió en un susurro.

Laura me miró de arriba abajo.

-No soy celosa, de verdad, pero… que haces desnuda y tan cerca de Alba ¿?-me preguntó Laura con una ceja alzada.

-Veras… Es que… Alba tenía frio y no hay mantas, es lo primero que… Auchu!-estornudé.-…se me ha ocurrido.-le contesté señalando mi mono sobre Alba.

-Gracias Amy.-me dijo Laura dándome una palmadita en la cabeza.

-Creo que has cogido un resfriado Amy, lo mejor será que en cuanto lleguemos a casa te acuestes y tomes algo calentito.-me sonrió desde el retrovisor Mónica.

Antes de que nos diéramos cuenta ya estábamos en la puerta del garaje. Javi y Vero nos esperaban en la puerta y no tardaron en coger a Alba y llevarla adentro de la casa.

-Que haces desnuda ¿? No me digas que finalmente habéis cambiado de táctica para distraer a los policías ¿? Las dos chicas malas haciendo cosas guarrillas en una carretera general, tenía que haberos acompañado.-sonrió Saúl.

-No seas… Achu!... guarro.-le dije.

-Deberías acostarte, te subiré una tila.-dijo Mónica caminando hacia la cocina.

-Quieres que te arrope.-me sonrió Vero, que subía las escaleras hacia la habitación de Alba con unas toallas.

-Bueno, no estaría de más.-le respondí sacándole la lengua.

-Amy, que haces aun aquí ¿? Vas a coger más frio aun. Vete a mi cama y espérame allí.-me dijo Mónica desde la puerta de la cocina.

-Vale, vale ahora voy.-dije comenzando a caminar hacia el piso superior.

-Uau!! Pase de modelos en directo.-comentó Yeyo cruzándose conmigo en las escaleras.

Me limité a mover la cabeza en manera de asentimiento y meterme en la habitación de Mónica.

Las fotos seguían sobre su cama, asique las apilé y me metí en su cama pasando las fotos.

Encontré una foto reciente, salía Mónica, con mi padre, Vero, Javi y Gabriel. En lo que parecía una fiesta.

Realmente tenía que investigar mejor, tenía que averiguar quién era el maldito asesino de mi padre de una vez por todas.

-Se puede ¿?-preguntó Javi desde la puerta.

-Claro.-dije dejando el taco de fotos sobre la mesilla de noche.

-Ya me han dicho que estas algo resfriada. Entre el agua y luego el striptease que le has hecho a Alba…-rió Javi.

-A la próxima me pondré dos monos.-sonreí.

-Toma, te he traído unas pastillas. Para mañana tienes que estar al 100 por 100 para ganar la carrera.-me dijo dándome un paquete de pastillas.

-Gracias.-le agradecí.-Que tal está Alba ¿? La llevareis al hospital ¿?-le pregunté.

-No podemos llevarlos a un hospital. La gente como nosotros tenemos que aprender un mínimo de medicina.-rió.- Por si las moscas. Pero no te preocupes, está bien. Gracias a que le has hecho un torniquete con la camiseta no ha perdido tanta sangre como podía haber perdido. Le hemos quitado las balas y cosido las heridas, ahora está con su enfermera particular Laura, en la que confió para que le dé muchos mimitos y besitos. Con eso seguro que sana antes.-bromeó.-Tú que tal ¿?-me preguntó.

-Bien, aunque he estado mejor.-sonreí.

-Toma Amy, te traigo la tila.-dijo Mónica entrando en la habitación.

-Por lo que veo ya ha llegado tu enfermera particular, así que yo ya me voy. Si mañana no te encuentras mejor será mejor que vallas al médico.-dijo Javi saliendo de la habitación, no antes sin darme un beso en la mejilla a mí y otro a Mónica.

-Tómatela antes de que se enfrié.-me aconsejó Mónica. Yo asentí y tomé la tila calentita.-He hablado con Laura y Alba, te agradecen que las ayudaras.

-No fue nada. Lo que no entiendo es… porque no quisiste ayudarlas desde el principio.-le dije.

Ella suspiró y se tumbó en la cama a mi lado.

-Veras, mi padre siempre dice que hay que dejar a la gente a su suerte y…-no quise que acabara la frase.

-Tú misma dijiste que ahora mandabas tú, tu padre no está, tú tienes tus propios principios.-le dije.

Ella me sonrió y me besó la mejilla.

-Sabes porque me enamoré de ti desde que vi la foto que tu padre me dio ¿?-me preguntó mientras se ponía una camiseta y se tumbaba de nuevo a mi lado.

Yo negué algo colorada.

-En esa foto… tenías una mirada que nunca había visto en ninguna otra persona en
la vida. Esa mirada llena de energía, llena de alegría y timidez.-ella me guiñó un ojo.-Y bueno, luego también esta lo de que estas muy buena.-me sacó la lengua.

-Muy graciosa.-le respondí suspirando.

-No, pero en serio te digo que tus ojos, esa seguridad que demuestras, me encanta, me hace sentir jodidamente a gusto. Y eso me da miedo.-me sonrió de lado.

Entonces lo comprendí, me estaba abriendo su corazón, completamente. Estaba siendo sincera, y por primera vez me contaba sus miedos.

-Miedo porqué ¿?-le pregunté dejando la taza de tila bacía sobre la mesilla de noche.

-Miedo de no dar la talla. Siento que esto es como una competición, y yo he acelerado al máximo al principio, y… no sé, eso no significa que vaya a ganar. Mar está jugando al principio lento, me da miedo que acelere a lo último y…-la interrumpí con un beso.

-O sea… en esa analogía… el premio soy yo ¿?-le pregunté.

Ella asintió, y por extraño que pareciera, esta vez no sonreía, parecía verdaderamente preocupada por el tema.

-Mira Mónica, no te preocupes, Mar es mi amiga, nada más. Necesito saber que le pasó a mi padre, y lo sabes. Como también sabes que tú eres la que ganará el premio final. Te lo aseguro.-le dije mirándola a los ojos.-No te preocupes por dar la talla, pues ya la das. Además ahora… diciéndome estas cosas tan dulces… me tienes en tu total y absoluto poder.-le susurré acariciando su mejilla.

-Se que no es propio de mi confesarme de manera romántica o… no sé ese estilo de cosas, pero realmente nunca antes había estado en una situación como esta.-suspiró Mónica poniendo su mano sobre la mía.

No me apetecía contestarle, solo me apetecía besarla. Besarla una y otra vez. Así pues me acerqué lentamente a ella, otorgándole el beso más dulce que pudiera darle, poniendo todo mi corazón y mi alma en aquel beso.

Rápidamente las manos de Mónica empezaron a acariciar mi cuerpo, haciendo que mi piel, se erizará a su paso.

-Me has facilitado las cosas quitándote el mono en el coche.-me guiñó un ojo coqueta.

Hay estaba de nuevo, la Mónica que no tenía miedo, la Mónica que no demostraba ningún punto flaco o debilidad. La Mónica… un poco pervertida.

-Si quieres me lo pongo de nuevo.-le sonreí agarrando suavemente su cuello y empujándola sobre mí para besarla de nuevo.

Ella sonrió en el beso y lo profundizó, acariciando sus labios con los míos y dejando que nuestras lenguas se rozasen. Suavemente.

Comenzó a subir lentamente la palma de su mano, antes en mis caderas, por la espalda hasta llegar al broche del sostén. Lo soltó lentamente y con un rápido movimiento me lo quitó.

-Detenme cuando quieras.-me dijo separando sus labios de los míos por unos segundos.

-Quien te dice que quiera detenerte ¿?-le pregunté empujando suavemente su cara hacia la mía para besarla de nuevo.

-Pero espera… tú estás enferma y… solo digo que si te encuentras mal… no te sientas forzada…-ya no podía esperar más, definitivamente no. La bese de nuevo, soltando su sostén también y librándome de él.-Vale, lo he pillado.-rió Mónica besando mi cuello.

Dios! No entendía como me podía volver tan loca con tan solo acariciarme con sus labios.

Lentamente comenzó a bajar sus labios, hacia mis pechos. Levantó la mirada y me miró a los ojos, acariciándome la mejilla.

-No te puedes ni imaginar lo hermosa que te ves con las mejillas sonrojadas.-me sonrió Mónica besando mis pezones, ahora erector por tantas… digamos hormonas, o emociones.

Continuó bajando lentamente, quitándome la última prenda de ropa que tenia y quitándose la suya después, a continuación separando mis piernas y colocándose entre ellas. Entonces me besó de nuevo en los labios, mientras acariciaba mi zona intima.

Entonces un móvil comenzó a sonar. Levanté la mirada para percatarme que era el mio.

-Lo ignoraremos, si quieren algo ya llamaran otra vez.-le susurré a Mónica besándola de nuevo. Cogí impulso para ponerme esta vez yo sobre Mónica y recorrer su cuerpo a besos. Deteniéndome en sus pechos para lamerlos con ternura, y luego continuar el recorrido hasta su zona intima. Cuando estaba a punto de acercar mis labios a ese bulto sonrosado que sobre salía mi móvil comenzó a sonar de nuevo, de manera insistente.

-Cógelo, porque si no no va a parar y te juro que lo tirare por la ventana.-suspiró Mónica.

La besé en los labios antes de coger mi móvil y contestar, era el hermano de Mar.

-Que quieres ¿?-pregunté algo demasiado borde.

-Amy, necesito tú ayuda. A pasado algo y… -El hermano de Mar estaba… llorando ¿?

-Que pasa ¿? Cuentame.-insistí.

-Mi padre a muerto, y Mar… se ha encerrado en su cuarto, no quiere salir, no quiere comer… lo hemos intentado todo pero… se niega a salir. Por favor ven.-me suplicó.

-Como ha ocurrido ¿?-le pregunté.

-Algún cabrón ha cortado los frenos de su coche.-sollozaba.

-Tranquilo, voy para allá. Prometo no tardar.-le dije colgando el teléfono.

Lo dejé sobre la mesilla de noche y suspiré sentándome en la cama.

-Que… que ha pasado ¿?.Preguntó Mónica abrazándome desde atrás, regalándome un beso en el hombro.

-El padre de Mar a muerto, igual que mi padre, alguien ha cortado los frenos de su coche. Tú o tu padre no tendréis nada que ver verdad ¿?-le pregunté.

-Por supuesto que no, una cosa es que odie a Mar y otra muy diferente que quiera matar a su padre. Además, es imposible trucar cualquier coche de la familia Reyes, tiene muchísima seguridad.-me contestó Mónica sentándose a mi lado y abrazándome.-Supongo que ahora te irás a ayudarlos y me dejaras más caliente que la tapa de una olla no ¿?-me preguntó Mónica.

-Ya sabes que no tengo otra opción. Mar está muy mal y su hermano me ha pedido ayuda, aun que bueno… si quieres podría llegar una hora más tarde de lo esperado.-le dije mirándola a los ojos.

-No, vete. Es tu amiga, además, tu mejor que nadie sabes por lo que está pasando.-me sonrió Mónica.

-Donde está Mónica ¿? Que has hecho con ella ¿?-le pregunté sentándome sobre ella.

-Oye… me siento algo ofendida ahora.-me contestó poniendo morritos.

La besé largamente, dejando que mi lengua bailara con la suya.

-Me voy. Pero que sepas que yo también estoy caliente.-dije comenzándome a vestir y sacándole la lengua.

-Ja! Ahora ya sabes cómo me siento.-me contestó.

-Cuando vuelva continuaremos con lo que estábamos.-me despedí de ella con un beso en la mejilla y salí de la habitación, baje las escaleras y me topé con Sebas y Yeyo en el sofá.

-A dónde vas a estas horas ¿? A comprar condones ¿?-rió Sebas.

-Que sepas que si fuera el caso no os traería un paquete… Achu…-le contesté.

-Deberías quedarte en la cama.-me advirtió Yeyo.

-El padre de Mar ha muerto y no quiere salir de su cuarto. Voy para echar una mano a su hermano.-les informé.

-Déjame adivinar… frenos cortados ¿?-preguntó Sebas.

Asentí y los dos se llevaron la mano a la cabeza.

-Deberíamos tener cuidado, tal vez esto se trate de un asesino en serie o algo.-comentó Javi desde la puerta de la cocina.

-Ves demasiadas pelis policiacas. El padre de Mar tiene mucho poder, no es de extrañar que alguien quiera hacerle pagar algo.-respondió Yeyo encogiéndose de hombros.

-Bueno chicos, ya hablaremos, yo me tengo que ir.-les advertí comenzando a salir.

-Espera, llévate esto.-me dijo Javi dándome un bocadillo.

-Gracias, tenía hambre.-sonreí antes de salir de la casa y coger un Pegaso Z-102 que había llamado mi atención desde que crucé la puerta. Así pues, arranqué, mientras me comia el bocadillo y no tarde en llegar a la casa de Mar. Su hermano me esperaba en la puerta




-Ya has tardado, te estaba esperando.-dijo el hermano de Mar abriendo la puerta de mi coche.

-Sí, me he entretenido.-dije señalando la mitad del bocadillo entre mis manos.

La verdad es que su cara no era como la recordaba. Tenía los ojos rojos, supongo que a causa de las lágrimas y las ojeras se marcaban firmemente en su cara. Se veía cansado y deprimido.

-Sígueme por favor.-me pidió comenzando a caminar dentro de la casa. Subimos hasta la habitación de Mar y volvió a hablar.-Haz algo, por favor.-me suplicó antes de abrazarme y bajar de nuevo las escaleras.

Toqué la puerta insistentemente hasta que oí un sollozo. Mar seguía llorando, y era muy poco probable que me abriera la puerta.

-Mar, soy yo, Amy. Me podrías abrir la puerta ¿?-le pregunté.

-Que haces aquí ¿?-me preguntó pasado un rato. La voz se oía de cerca, asique si mis sentidos no me fallaban estaba pegada a la puerta.

-He venido para estar contigo. Ábreme la puerta. Por favor.-le supliqué.

-No, déjame en paz. Te agradezco que te hayas molestado en venir.-me contestó.

Incluso en estas situaciones no dejaba de ser amable.

-No te voy a dejar en paz. Si quieres puedo tirar la puerta.-le advertí.

-No voy a abrir, además, no quiero que me veas con esta cara.-la escuché protestar desde el otro lado.

-Acabo de salir de la cama, y ni siquiera me he peinado, créeme, no creo que me vaya a asustar.-le dije golpeando la puerta una vez más. No era mentira del todo, cuando su hermano me llamo estaba en la cama.

-Está bien, pero deja de pegar golpes en la puerta.-me dijo Mar. Después lo único que se pudo oír fue el “clic” del pestillo abriendo.

Me acerqué a la puerta y abrí.

Mar había estaba ahora tumbada en la cama, con la cara escondida entre los cojines.

-Cierra la puerta.-susurró.

Hice lo que me mandó y me acerqué a la cama, sentándome a su lado.

Tenía ganas de decirle que sabía como se sentía, que a mí me había pasado lo mismo, pero no era el momento idóneo para sacar a la luz la bola de mentiras que le había contado. Eso solo serviría para que se sintiera peor y me pateara de su casa.

-Mar.-dije en un susurró acariciándole el pelo.

Ella no me contestó, lo único que se oía eran sus sollozos.

Que le iba a decir ¿? Que todo pasaría ¿? No, eso no era verdad, ese dolor seguiría en su pecho y nunca lo olvidaría.

-Vamos a coger a quien ha hecho esto. No te preocupes.-le dije besando su pelo.

Ella emergió su rostro de entre los cojines, aun sollozando y me abrazó.

-Menos mal que estás tú.-me susurró.

-No te preocupes, todo irá bien.-la consolé correspondiendo el abrazo.

-Estoy horrible verdad ¿?-dijo bajando su mirada y limpiándose el rímel corrido de sus pestañas.

-No estás horrible. Estás preciosa.-le dije agarrándola del mentón y levantándole la cabeza.

Uh, estaba metiendo la pata hasta el fondo. Ella se pensaba que tenía oportunidades conmigo y yo en vez de cortarlo, hacía comentarios como ese.

Para cuando salí de mis comeduras de cabeza, sus labios ya estaban sobre los míos.

-Gracias, no sé qué haría sin ti.-me dijo Mar apoyándose sobre mi hombro.

No podía decirle que estaba con Mónica, no ahora. La pobre era tan buena y estaba sufriendo tanto…

-Yo sí que sé lo que pueden hacer con migo.- Ops ese comentario había salido de mi boca ¿? Sonaba muy mal.-Me refiero a comer algo. Tu hermano y Marta están muy preocupados por ti.-le sonreí después de la aclaración.

-Por un momento me imaginaba otra cosa.-me susurró al oído.

Bien, simplemente genial. Primero me interrumpían en un momento clave con Mónica y yo ahora, por tener la lengua tan larga había hecho creer a Mar que quería, digamos, más que besos con ella.

-Bueno, lo mejor será que vallamos a la cocina. Marta te preparara algo.-le dije alejándome de la cama y extendiéndole la mano para que se levantara.

-Dormirás hoy aquí ¿?-me preguntó Mar mientras caminábamos fuera de su cuarto.

-No sé, yo…-ella me interrumpió.

-Por favor. Mañana será el funeral de mi padre y…-otra vez comenzó a llorar.

-Sí, me quedaré a dormir contigo.- le dije abrazándola.-Pero cálmate.

-Vendrás conmigo al funeral también ¿?-me preguntó.

-Por supuesto, estaré a tu lado todo el tiempo que necesites.-le dije mientras entrabamos en la cocina.

En la cocina estaban Andrés y Marta, que no tardaron en correr y abrazar a Mar.

-Gracias Amy. Muchas gracias.-me agradeció Andrés en cuanto soltó a su hermana.

-De nada, para eso estamos. Te agradezco que contaras conmigo.-le sonreí.

-Ahora mismito te preparo algo rico.-le dijo Marta a Mar.

-Siento mucho mi comportamiento infantil, pero… es que no me puedo creer lo que está pasando. Que haremos ahora sin papa.-se lamentó Mar cubriendo su rostro con las manos.

Andrés no tardó en reaccionar y correr a abrazarla.

-Yo cuidaré de ti Mar. Seguiremos con nuestra vida normal y pillaremos al cabrón que ha hecho esto. Drea lo está investigando, asique no te preocupes.-dijo Andrés.

Me senté al lado de Mar. Solo podía observar. Me hubiera encantado tener un hermano mayor para que me protegiera. Para que me hubiera dado soporte en esos momentos tan difíciles.

Andrés se separó de su hermana y me miró directamente a los ojos.

-Amy, tú mañana correrás en la carrera ¿?-me preguntó.

-Sí, por ¿?-dije curiosa.

-Veras. Drea me ha comentado que seguramente el asesino es del ámbito de las carreras, conoce muy bien los coches, y los sistemas de seguridad. Necesito que mires bien por si hay algún sospechoso por allí. De acuerdo ¿?-me preguntó.

-Claro. Eso hare.-le respondí.

Andrés puso cara pensativa por unos instantes y luego continuó.

-Antonio, tu jefe, no tendrá nada que ver en esto verdad ¿?-me preguntó de nuevo.

No me extrañó la pregunta. Yo misma había dudado de su inocencia.

-No. Ayer estuvo todo el día en el taller. Ninguno ha sido, de verdad.-le respondí.

Mar me agarró del brazo y me apoyó.

-Andrés, no se te ocurra pensar que Amy o alguno de sus amigos tiene algo que ver en esto. Ella me ha ayudado, y si tendría algo que ver en esto no habría venido.-me defendió.

-En eso tienes razón. Lo siento Amy, pero… entiéndeme, es demasiada presión de golpe.-dijo suspirando y sentándose a mi lado.

La siguiente media hora fue silenciosa. Mar comía, mientras Andrés y yo solo fumábamos y Marta nos reprochaba por ello.

Finalmente nos echó de la cocina y nos tuvimos que ir a fumar al jardín. Andrés seguía sin hablar, con expresión seria y pensativa, hasta que finalmente rompió el silencio.

-Si… me pasara algo… tú cuidarías de mi hermana ¿?-me preguntó de golpe.

Si le pasara algo ¿? Definitivamente no entendía nada.

-Andrés, porque te va a pasar algo ¿? Eso es una tontería.-le reproché.

-Mira, no sé porque han matado a mi padre, pero también mataron no hace mucho a otro corredor, de la misma manera. Él y mi padre trabajaban juntos y no sé si… tal vez yo también salga mal parado. Aunque también cabe la posibilidad de que acabe en la cárcel por matar a ese cabrón cuando lo encuentre.-me respondió dándole otra calada al cigarrillo.

Sabía que se refería a mi padre cuando hablaba de “otro corredor” y sabía que si quería investigar y dar con la persona que mató a mi padre necesitaría ayuda, y que mejor ayuda que la de Andrés y Drea.

-Escucha, quiero investigar contigo. Tu padre me ayudo mucho y… yo me quiero meter en el mundillo de la velocidad también, así que… podía ayudarte.-le dije sentando en el escalón.

-Toda la ayuda es poca. Pero no me has respondido. Cuidaras de mi hermana ¿?-me preguntó de nuevo.

-Claro, pero no te arriesgues, tu hermana ya está bastante afectada por lo de tu padre, y lo peor ahora sería perder a su hermano mayor también.-le advertí.

Él solo asintió y volvió a callarse. Entonces sentí como alguien me abrazaba desde atrás.

-Mar.-susurré. Esperaba con toda mi alma que no hubiera escuchado la conversación de hacia tan solo unos segundos.

-Me alegra que te vayas a quedar la noche aquí.-me contestó sentándose a mi lado y apoyándose en mi hombro.

-Hacéis buena pareja.-sonrió Andrés. Su cara había cambiado por completo, ahora no estaba serio y su cara pensativa se había cambiado a una cara dulce.

-Sí, tienes mucha razón.-dijo Marta caminando hacia Andrés.-Chicos creo que me voy a acostar, si necesitáis algo, cualquier cosa, no dudéis en llamarme.-les advirtió a ambos luego besó a Andrés en la mejilla y luego a Mar y a mi.-Y una última cosa.-dijo desde la puerta que daba a la casa.- Chicas, más os vale no hacer cosas impropias.-sonrió antes de desaparecer por la puerta.

-Me encantaría casarme con una mujer como ella.-rió Andrés.

-Estas loco.-le contestó Mar sonriendo. Por lo menos, con aquella locura-tontería había hecho sonreír a su hermana.

Decidí continuar con la broma para relajar algo más el ambiente.

-Sí, es una pena que no le vallan las mujeres.-suspiré teatralmente provocando que Mar me pegara un golpe en el brazo y que Andrés riera a carcajadas.

-Entonces tendré que esperar más de 30 años para tener alguna oportunidad contigo ¿?-me preguntó sensualmente Mar.

-Bueno, yo mejor me voy a la cama.-dijo Andrés guiñándonos un ojo y entrando en la casa también.

Mar se levantó y caminó un poco sobre la hierba, se quitó los zapatos y se tumbó sobre ella.

-Ven.-me ordenó.

Caminé hasta ella y me tumbé a su lado.

-Mañana no quiero que te alejes de mí.-me susurró en el oído mientras se apoyaba en mi hombro y me abrazaba.

-No lo hare.-le contesté correspondiendo al abrazo.

Así nos quedamos largo rato, más de media hora, las dos calladas y abrazada, sin decir nada, simplemente escuchando la respiración de la otra. Hasta que Mar rompió el silencio.

-Nunca había estado así con nadie.-me susurró.

-Así ¿?-le pregunté.

No sabía a lo que se refería concretamente.

-Tumbada, y abrazada a una persona, sin hacer más. Simplemente escuchando el latir de su corazón y disfrutando del movimiento de su respiración. Es muy relajante.-me contestó.

-Me alegro que te guste.-le sonreí.

Ella levantó la vista, me miró a los ojos y me empezó a besar, rozando suavemente sus labios con los míos y posándose sobre mí.

No sabía qué hacer. Le seguía el juego o no ¿?

Decidí continuar el beso y dejar que lo profundizara. Al fin y al cabo, los besos no dañan a nadie y ella estaba sufriendo… Pero y si pasaba a más…

Zarandeé mi cabeza un poco para quitarme esas ideas de la cabeza. Si me negaba a algo, Mar, conociéndola, no me obligaría a hacer nada.

-Te pasa algo ¿? Te duele la cabeza ¿?-me preguntó preocupada.

No era de extrañar que pensara que me dolía la cabeza si movía la cabeza como una autentica idiota en pleno beso…

-No, tranquila, solo es que…-el sonido de mi móvil me sacó de mis pensamientos.

Me levanté y saqué el móvil de mi bolsillo, era Mónica.

-Hola.-respondí.

-Oye Amy… vendrás a dormir a casa ¿?-me preguntó desde el otro lado.

-No, veras… me voy a quedar a dormir con Mar, porque mañana es el funeral de su padre y… ya sabes.-le expliqué.

Mónica no me contestaba.

-Mónica, sigues ahí ¿?-le pregunté.

-Sí, sí, solo que… bueno… creía que vendrías a casa a dormir y bueno, pues nada, solo era para saber lo que ibas a hacer. Nos vemos mañana. Te quiero.-me contestó.

-Yo también te quiero, mañana hablamos.-dije colgando el teléfono.

-Quien era ¿?-me preguntó Mar curiosa.

-Era Javi.-le mentí.

-Es normal que este preocupado si te has ido sin decirle nada.-me dijo caminando hacia mí y abrazándome.

Dios! Cualquiera en su sano juicio sería la persona más feliz en el mundo teniendo a dos chicas como Mónica y Mar a su lado. Porque yo tenía la sensación de que iba a acabar dañando a alguna ¿? O incluso a las dos ¿?

-Creo que deberíamos ir a la cama, mañana será un largo día para ti.-le dije zafándome del abrazo y cogiéndola de la cama.

-Tienes razón, pero… no sé si quiero dormir. La última vez que dormí, me despertaron diciéndome que mi padre se había comido una pared con su coche.-me susurró.

-No pasará nada, estoy aquí contigo. Además, si no quieres enfermar y preocupar más a tu hermano, deberías dormir. No querrás que se le caiga el poco pelo que le queda verdad ¿?-le pregunté.

Ella me sonrió y comenzó a tirar de mí hacia su cuarto.

Entró ella primero y comenzó a buscar por los armarios.

-Toma, ponte esto para dormir.-me comentó dándome un pijama de color azul.

-Gracias.-le contesté poniéndome el pijama que me había elegido. Nos metimos en la cama y ella me abrazó, apoyando su cabeza en mi hombro y pasando su brazo alrededor de mi cadera.

No habían pasado ni cinco minutos y sentía como su respiración era relajada y pausada. Bajé mi mirada para ver cómo estaba dormida.

Tenía la cara de un verdadero ángel. Su pecho se movía hacia arriba y hacia abajo con lentitud.

Entonces escuché unos pasos que se acercaban y vi como Andrés asomaba su cabeza. Parecía no haberse dado cuenta de que estaba despierta, pues camino hasta el lado donde dormía su hermana y la besó en la frente. Luego me miró a mí y pegó un brinco al ver que estaba despierta.

-No sabía que estabas despierta.-me susurró.

-Sí, no puedo dormir.-le respondí.

-Pues entonces ven, te enseñaré las cosas que ha averiguado Drea.-me dijo saliendo de la habitación.

Con sumo cuidado y cautela me moví lentamente saliendo de la cama. Mar murmuró algo incomprensible a modo de protesta y se abrazó a la almohada.

Era una chica tan dulce… realmente lo estaba pasando muy mal…

-Quieres dejar de mirar a mi hermana con la boca abierta y venir al salón ¿?-me preguntó en voz baja Andrés desde la puerta.

-Eh!! Sí, lo siento.-le sonreí siguiéndolo hasta el salón.

En el salón había una gran mesa de color caoba llena de papeles y una cafetera enorme, unos cuantos vasos y un azucarero.

-Siéntate.-dijo Andrés sacando una silla educadamente para que me sentara.

-Gracias.-le respondí cortamente mirando los montones de papeles.

-Te preguntarás que es todo esto.-yo solo asentí, y Andrés continuó.-Pues es información sobre…-Drea apareció de la nada interrumpiéndole.

-No creo que sea muy bueno compartir información con ella. No la conoces bien, y si resulta que es…-Andrés la interrumpió.

-Drea, cállate. Ella me salvó la vida. Ella ha ayudado a Mar a salir de la habitación, y gracias a ella ahora está dormida. Así que si no confías en ella vete. No te voy a obligar a que te disculpes con ella o a que confíes en ella, pero no voy a soportar que la mires como la miras en mi presencia.-sentenció Andrés. Drea que antes me miraba con frialdad y odio, ahora había bajado la mirada.

-Lo siento Amy, Andrés tiene razón. Perdóname.-me dijo Drea, aun sin subir su mirada.

-Claro, es normal que dudes tanto y no confíes en nadie Drea, al fin y al cabo, tu responsabilidad es cuidar de ellos.-le sonreí.-Sin rencor ¿?-le pregunté.

No ganaba nada teniendo a Drea en mi contra, al final acabaría descubriendo quien era mi verdadero padre, y entonces… no podría avanzar con la investigación.

-Bueno, después de esta reconciliación vamos a poner a Amy al corriente.-dijo Andrés acercándome una taza de café.-Hemos revisado las cámaras de seguridad del día del accidente, alguien entró, hemos analizado sus movimientos, llevaba la cara tapada pero no llevaba guantes, asique hemos investigado el coche. Drea ha contratado a un detective privado y a encontrado huellas. Las huellas son de…-buscó entre los papeles una carpeta y la lanzó hacia mi.- Udham Mohamed, es o mejor dicho era una prostituta de la ciudad, que sinceramente tenía poco futuro, pues su novio le pegó una paliza el año pasado, dejándola en coma una semana. Para su suerte conoció a otra mujer, Mia años atrás. Está tiene un equipo en las carreras, normalmente suele ganar, y solo participa en las carreras en las que se juega más de 300.000€ así que pensamos que es Mia la responsable de todo esto.-Andrés tomo aire y después suspiró.-En la carrera de mañana se jugaran 600.000€, y tú participaras en ella. Si ganas te ofrecerá entrar en su equipo. Ten cuidado.-me advirtió.

-Si gano y entro en su equipo te mantendré informado.-le contesté leyendo las hojas de la carpeta que me había dado.

Udham Mohamed vino a España desde Irán con 15 años, de padre Iraní y madre Iraquí ahora tenía 25, el informe decía que tenía una relación con Mia. Buena corredora y muy violenta al volante. Arriesgaba mucho en las carreras y más de una vez había tenido accidentes poco graves.

Pasé la hoja y vi la información sobre Mia. Mujer de 35 años, de madre Australiana y padre Italiano. Llegó al país con 5 años, su padre, un mafioso, murió cuando ella tan solo tenía 8 años tiroteado. Se metió en el mundo de las carreras por razones desconocidas. Por razones desconocidas había abandonado el país para irse a Italia con su madre a los 25 y volvió hace 10 años. En estos 10 años se había especializado en estafas a millonarios y en la prostitución, se dice que en las calles ejerciendo fue donde conoció a Udham. Empezando una relación, escondida. Después de la paliza que sufrió Udham, Mia se encargó de ella y asesino a su novio. El dinero de las estafas comenzó a invertirlo en coches y apuestas. Cuando recaudó suficiente dinero contrató a corredores y mecánicos para que trabajasen para ella. Hoy en día forman el mejor equipo de carreras callejeras, gracias en parte a la corredora principal Udham.-El informe acababa ahí.

Miré un par de fotos que estaban adjuntas a los impresos. En la primera aparecía una mujer de piel morena, conduciendo un coche, 1958 Cadillac El Dorado Brougham, de pelo largo y rizado y ojos negros. Había que admitir que era muy guapa. A su lado una chica rubia, algo mayor que la que conducía. El pelo lo llevaba en una especie de recogido y tenía los ojos entre azules y grises.

En la segunda foto aparecían las dos hablando, cada una en un coche diferente con las ventanillas bajadas. La morena estaba en un Plymouth Roadrunner y la rubia estaba en un Ford T-Bird de color verde. Cada coche tenía escrito el nombre de cada una de ellas. La morena era Udham y la rubia era Mia.

-Amy, déjame darte un par de consejos para mañana.-me dijo Drea acercándose a mi.-Yo he corrido contra Udham, más conocida como la zorra que conduce.-rió.-No te acerques a ella a menos de un metro, porque no dudará en sacarte de la carretera. Ella corre para ganar, no porque le guste conducir, así que ándate con cuidado.

-Tan agresiva es ¿?-les pregunté. La verdad es que no demostraba odio en la mirada en las fotos.

-Sí. Es más, creo que tenemos por algún sitio carreras gravadas. Saca los videos y
trae el DVD portátil Drea.-le mandó Andrés.

En menos de 5 minutos me pusieron el DVD.

-Udham es la del Dodge Daytona.-me advirtió Drea.

Lo que vi en ese DVD me asustó. El Dodge Daytona de color azul metálico golpeó a un Dodge Viper Coupe GTS, y continuó golpeando a dos más. Luego adelantó a un tercero, derrumbando después un poste de la electricidad para detenerlo. Finalmente golpeó también el trasero del que tenia la delantera, un Chevrolet Corvette Stingray Big Block, en el lado derecho, produciendo que se desestabilizara y diera un giro de 180 grados.

-Joder, creo que tengo miedo.-dije una vez se había acabado el video.

-No te preocupes, seguro que todo sale bien si juegas bien tus cartas. El recorrido no es muy difícil, y estoy seguro de que tu equipo te preparará bien mañana.-me calmó Andrés.


CONTINUARÁ...
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harukatenou
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    25/1/2010, 20:04

WTMFFFF Como lo dejas alli, te asesinaran las lectoras sino actualizas pornto, yo encaberzare el asesinato jajaaja
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    26/1/2010, 01:59

xDDDDDD naa pobre D:



Kawwaiiii konti knti n.n
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    26/1/2010, 18:33

Tenou Haruka... más te vale que no me mates... xq entonces seguro que no la continuaré jejeje
Aqui os dejo otra conti. ^^

Continua


-Bueno chicos, creo que deberíamos acostarnos, son las 4 de la mañana y mañana será un día largo.-dijo Drea. Tanto Andrés como yo nos levantamos y caminamos cada uno hacia su cuarto.

Mar seguía allí, durmiendo plácidamente. Hice hueco en la cama y me recosté a su lado. Ella no tardó en posar su mano sobre mi cadera y su cabeza sobre mi hombro.

Para cuando quise darme cuenta caí rendida de sueño.

-Amy, Amy, despierta.-escuché que alguien me llamaba. Abrí los ojos para darme cuenta que ya era de día.-Buenos días. Toma tu desayuno o se enfriará.-me dijo Mar dándome un beso en los labios y pasándome una bandeja llena de comida.

-Mar te lo agradezco, pero sabes una cosa… estoy acostumbrada a desayunar un café.-le dije guiñándole un ojo y cogiendo la taza de café.

-Amy, hoy tendrás que desayunar como es debido pues es de mala educación desobedecer a la anfitriona.-me respondió.

Suspiré y me metí una tostada en la boca.

-Contenta ¿?-le pregunté.

-No sabes cuánto.-me respondió besando mi mejilla y comenzando a desayunar también.

Al terminar de desayunar nos cambiamos de ropa, fue entonces cuando caí en la cuenta de que no estaba bien vestida para la ocasión.

-Mar… escucha, tengo que ir a casa a cambiarme. Por lo menos de camiseta.-dije señalando mi camiseta blanca.

-No te preocupes, coge esto.-dijo tirándome una camisa de color negro.

-Gracias.-le respondí.

Nos cambiamos y nos preparamos. Mar no decía nada, estaba callada y con la
mirada :esquiva:.

-Chicas, nosotros nos vamos en mi coche.-dijo Andrés señalando a Drea.-Vosotras id en el de Amy.-finalizó subiéndose a un Jaguar E- type

Nos montamos en el Pegaso Z-102, Mar a mi lado y Marta atrás.

-No sé porque os gusta tanto conducir estos coches tan feos.-dijo Marta, supongo que para romper ese incomodo silencio que se había apoderado del ambiente.

-Feos ¿?... Marta no diga que son feos, mire el Jaguar E-type, dios la perdone por decir esa burrada.-reí mirándola por el retrovisor.

-Oh, te piensas que soy una anciana de 80 años para tratarme de usted ¿? Que sepas que soy muy marchosa y juvenil.-me dijo haciéndose la ofendida.

-A si ¿? Lo siento mucho jovencita.-me reí.

Mar seguía sin reaccionar, con la mirada perdida en la ventana.

Me fijé que Marta miraba a Mar, esperando alguna reacción por su parte, al no encontrarla me miró de nuevo y suspiró.

-Mar… escúchame. Queremos lo mejor para ti, no te pedimos que seas feliz, ni que rías, pero por favor, nos mata verte así. Mira a Amy, está entristeciendo porque te ve triste. Ahora tienes que ser fuerte. Tal vez esté el asesino de tu padre en el funeral, quieres darle el gusto de ver tu depresión ¿?-le dijo Marta a Mar.

Mar apartó la mirada de la ventana y miró a Marta a los ojos.

-Marta… papa se ha muerto…-Mar no lo resistió más y rompió en llanto.

-Sí Mar, pero Andrés no, Drea tampoco y Amy tampoco. No te pido que lo superes, porque sé que nunca lo harás, lo único que te pido es que pienses en lo que tienes, no en lo que se ha ido.-Marta suspiró antes de continuar.-Mi padre murió cuando tenía 20 años, uno más que tú. Se le cayó una viga encima trabajando en la obra, para entonces ya trabajaba para tu padre y él me dio el mismo consejo que te estoy dando yo a ti ahora.-finalizó besando la frente de Mar dulcemente.

-Marta que vamos a hacer ahora ¿?-dijo en un tono suave Mar.

-Lo de siempre. Tú seguirás con tus estudios, tu hermano con los negocios de tu padre, Drea seguirá pegada a ti y a tu hermano como una lapa y yo seguiré haciendo la comida y limpiando para vosotros. Todos colaboraremos para que la vida siga su curso.-le respondió Marta.

Para entonces ya habíamos llegado, así que paré el coche y las miré, aun abrazadas.

-Chicas… hemos llegado.-les informé.

-Tiene envidia.-le susurró Marta a Mar lo suficientemente alto como para que les escuchara.

-No…-no me dejaron acabar la frase pues las dos me abrazaron fuertemente.

-Bueno, creo que ya es momento de salir. Te sientes con fuerzas ¿?-le preguntó Marta a Mar finalizado el abrazo.

-Sí, voy a salir ahí y voy a despedir a mi padre como se merece. Con una gran sonrisa, o bueno, al menos sin lágrimas.-dijo mientras sonrió forzadamente y salía del coche.

Se agarró a mi brazo fuertemente y no se soltó en lo que duró el funeral. El cura comenzó a hablar del cielo, de lo buena persona que era David bla bla bla…

Dos horas después el cuerpo, en una bonita tumba fue metido en el panteón familiar. Mar no derramó ni una sola lagrima, aunque mientras el cura hablaba, más de una vez escondió su rostro en mi hombro.

La verdad es que me esperaba que hubiera mucha menos gente en el funeral, pero la verdad es que David era conocido en la ciudad. La mayoría de la gente era de la alta clase social, nunca había visto tanta gente trajeada junta la verdad.

Una vez enterrado el cuerpo, la gente comenzó a acercarse a Mar para darle el pésame, fue entonces cuando me retiré y camine hasta unos árboles que había en el gran cementerio. Allí estaban Drea, y Marta.

-Te asusta la gente con traje ¿?-bromeó Marta.

-Nosotras somos de otro mundo verdad ¿?-me sonrió Drea.

Drea me estaba sonriendo ¿? No me lo podía creer.

-Sí, se me hace un poco difícil estar con esa gente tan fina.-les respondí.

-Tranquila, pronto todo esto se acabará, y finalmente podremos ir a casa.-suspiró Marta.

-Martita, es muy impropio de ti quejarte por algo…-sonrió Drea guiñándole un ojo.

-También es muy impropio de ti intentar ligar conmigo.-le respondió Marta sonriendo de medio lado.

-Bueno chicas. Esto ya se ha acabado, porque no nos vamos a casa ¿?-preguntó Andrés, llegando con su hermana abrazada a él.

-Sí, vámonos, aun tengo que hacer la comida, y recoger la casa.-dijo Marta.

-Bueno chicos, yo me voy, tengo que prepararme para la carrera de esta noche.-les dije.

-Drea y yo te iremos a ver en la carrera, estoy seguro de que tienes posibilidades…-dijo Andrés hasta ser interrumpida por su hermana.

-Yo también voy a ir. Espero que ganes.-me besó.

Me despedí y fui directa a casa.

La puerta del garaje estaba abierta. Un par de coches fuera y Javi, Mónica, Saúl, Alejo, Yeyo y Sebas estaban tirados en el suelo, mirando al cielo. Aceleré al máximo e hice derrapar el coche hasta quedarme a un par de metros de ellos.

-Eso no ha tenido gracia.-dijo Javi levantándose de golpe.

-Sí, sí que la ha tenido.-dije caminando hasta Mónica y besándola.

-Que tal ¿?-me preguntó.

-Bueno… no lo sé la verdad. Nunca había visto a Mar tan… jodida.-le respondí.

-No pasa nada, aquí estoy yo para animarte.-me respondió Mónica comenzando a besarme. Al principio lentamente, luego comenzó a profundizar el beso y…

-Mónica alto!!-gritó Saúl.

-Saúl, no es muy propio de ti interrumpirnos, me lo creería de Javi, Alejo o de Gabriel pero tú…-Alejo no dejo acabar la frase a Mónica y la interrumpió.

-Saúl tiene razón, llevamos desde las 9 de la mañana discutiendo sobre la carrera y el coche que llevará. Ahora que por fin está aquí te la quieres llevar a tu cuarto ¿? Pues no, me niego. Se quedará aquí todo el mediodía y tarde si hace falta. Tiene que ganar la carrera.-explicó Alejo señalando los dos coches que habían sacado. Uno era el mio, bueno o el de mi padre, mi PORSCHE 911 TURBO, el otro era un Ascari ZK1

-Haber, el porsche 911 turbo es de 410 CV, y de 0 a 100 en 3,9 segundos la velocidad máxima de 310-350$ km/h pero tiene un par de arreglos por lo que puede llegar a 360 tal vez incluso más. Súmale que conoce el coche. Yo creo que deberías escoger este.-dijo Yeyo señalando mi porsche.

-Esperad, el Ascari ZK1tiene más CV que el porsche.-respondió Alejo encendiéndose un cigarrillo.

-Sí, pero es más pesado que el porsche, el porsche al ser más pequeño es más rápido y en carreras como la de esta noche… adelantará a los demás coches desde el principio.-respondió Saúl.

-Es verdad, si queremos salir ganadores… tenemos que hacer que se aleje lo más posible de cualquier contrincante.-comentó Javi.

-Aun así, el Ascari corre a 325 km/h además tiene buen agarre.-siguió defendiendo Alejo.

-Pero Alejo, yo estoy acostumbrada al Porsche. Además mi padre le hizo modificaciones en su día, 350 km/h y dos bombas de nitro.-le respondí yo.

-Bueno… es tu elección.-me contestó Alejo poniendo morritos.

-No te enfades pequeñajo.-le sonreí.

-Amy te he dicho mil veces que no te metas con su estatura.-me gritó Javi.

-Lo siento Alejo, pero es que es tan mono.-dije abrazándolo. Lo que produjo que todo el mundo riera.

-Maldita seas mujer. Deja de hacer el tonto y vamos a preparar la carrera.-gritó Alejo colorado.

-Oh… se está poniendo colorado.-rió Sebas dando saltitos alrededor de Alejo.

Alejo bajó la mirada y en cuanto se acercó a él le dio una sonora y dolorosa colleja.

-Eso debe de doler.-comentó Mónica abrazándose a mí.

-Oye Amy… respecto a lo del coche…-comenzó Saúl.-Creo que deberíamos ponerle otra bomba de nitro. El circuito te permitirá utilizar nitro al comienzo y al final, pero no sería mala idea utilizarla también en el tramo de carretera abierta.-finalizó encogiendo los hombros.

-Pero eso es muy arriesgado, imagina que le pilla la poli.-sugirió Mónica mientras apoyaba su cabeza en mi hombro.

-No tiene porque pasar nada, será más rápida que la policía y es una gran ventaja, el único inconveniente es que choque contra algún coche.-dijo Vero saliendo de la casa con un portátil y sentándose al lado de Saúl.

-Traes los mapas y los equipos ¿?-le preguntó Mónica a Vero.

Vero solo asintió y me hizo un gesto para que caminara a su lado.

-Veras, en la carrera de esta noche correrán 4 equipos más. El más fuerte de todos es el equipo de Mia, correrá Udham, una chica con los ovarios muy bien puestos, mi consejo… no acercarte a menos de 5 metros de ella. Normalmente al principio no apreta mucho, asique lo mejor que puedes hacer es acelerar al máximo al principio. Correrá con un Mercedes SLK. Luego también correrá un chico llamado Jorge, es el típico chulo playa que corre solo para impresionar a las chicas. Es muy rápido pero no tiene mucho control sobre el coche, asique cuando se siente atacado por otro coche normalmente lo suele dejar pasar. El correrá con un Aston Martin V8. El siguiente es un hombre de 45 años, Lucas. Él es de la vieja escuela, coche antiguo y muy trabajado. Normalmente le suele gustar ponerse el primero en la salida, asique ten cuidado. Correrá con un Ford GT40. Y para acabar un machista hipócrita que se piensa que las chicas no podemos correr, se llama José y es un capullo odioso. Corre medianamente bien, pero no te preocupes por el porqué si sabe que eres una mujer, simplemente te ignorará e irá a golpear a los chicos. Correrá con un MAZDA RX-7 con muchas mejoras y muy llamativo. Dicen que se ha gastado una pasta gansa en ese coche. Qué te parece ¿?-me preguntó Vero.

-Bien, conozco todos los coches y con los consejos que me has dado… creo que podre hacer algo.-le sonreí.

-Bien, ahora me toca a mi.-dijo Saúl cogiendo el portátil con sus manos.-El circuito se divide en tres partes. La primera es la más sencilla. Dos kilometro de carretera cortada. Tal vez tengas algunos problemas con las obras.-empezó a teclear y me enseño una carretera de cuatro carriles, como Saúl me dijo un carril de la derecha y otro de la izquierda estaban completamente en obras, todo lleno de tierra.-El segundo tramo es en carretera abierta. Es una carretera bastante concurrida, no suele haber muchos policías, pero solo es de dos carriles, por lo que tendrás que andar con cuidado.-me advirtió enseñándome otra foto. Solo había dos carriles pero había espacio suficiente para pasar entre los dos carriles si andaba apurada.-Y para terminar… el peor tramo de todos. Algunos lo llaman… la carretera de la muerte…-Mónica le interrumpió.

-Saúl, no digas esas cosas, la vas a asustar.-gritó.

-Está bien, lo siento, pero la llaman así porque es muy fácil pegarse un piñazo. Es una carretera de un solo carril, pero lo suficientemente amplia para que si te ves en apuros poder adelantar, eso sí, andarás muy justita. Está llena de curvas cerradas y abiertas y como hay bosque alrededor es fácil que te salga algún animalejo y te destroce todo el coche. Esperemos que no.-me sonrió enseñándome la última foto.

Me quedé pensativa por un momento. Intentaría adelantar al principio y mantener el primer puesto hasta el final. En caso de no quedar primera al principio adelantaría en el segundo tramo, y el tercer tramo lo dejaría como último recurso.

-Bien, pues una vez que te han explicado todo… me toca a mí hablar. Te vamos a poner otra bomba de nitro. En principio debes utilizar una en el primer tramo y la otra al final del tercer tramo, cuando se acaban las curvas. Pero la tercera que te vamos a poner es, como ya te han explicado antes, para el segundo tramo. Yo te aconsejo que te coloques entre los dos carriles de la carretera, en el medio. Nadie te va a interrumpir ahí, o al menos, ningún coche que no esté en la competición.-me dijo Yeyo.

-Vale, chicos, muchas gracias por ayudarme.-les sonreí a todos abrazando a Yeyo.

-Eh! Eso no es justo, Yeyo es el que menos ha trabajado y yo también quiero un abrazo.-protestó Javi.

-Que mala es la envidia.-comenté sacándole la lengua a Javi y abrazándolo también.

-Gabriel, Marc y Alba quieren hablar contigo sobre la carrera también.-me advirtió Vero.

Me separé de Javi para caminar hasta Vero.

-Y donde están ¿?-le pregunté.

-Por eso no te preocupes, yo te guiaré.-sonrió Mónica dándome la mano.

-Mónica, luego tráela aquí, le pondré la bomba nueva al coche y quiero que lo pruebe antes de la carrera.-dijo Saúl.

-Claro.-respondió Mónica tirando de mí. Para mi sorpresa no subimos a las habitaciones. Fuimos a la parte trasera del edificio, donde por primera vez vi a Mónica.

-No me digas que Marc, Gabriel y Alba están por aquí ¿?-pregunté riendo.

-No. Pero me apetecía estar sola contigo y preguntarte que tal estas, pero sin espectadores.-me sonrió sentándose sobre uno de los bidones de gasolina.

Me senté sobre ella y me apoyé sobre su pecho.

-Pues estoy un poco triste por Mar, y un poco asustada por la carrera.-le respondí suspirando.

-No te preocupes. La carrera saldrá bien, tengo un buen presentimiento, y sobre Mar… estoy segura de que lo superará. Tiene mucha gente que cuida de ella y se preocupa por ella.-me dijo al oído mientras me acariciaba suavemente el brazo.

-Tienes razón.-suspiré.

-Creo que te preocupa algo más…-me sonrió.

-Bueno… Andrés ha investigado y creen que el asesino de su padre es… Mia, asique ella también habrá asesinado a mi padre. Si gano la carrera me dejará entrar en su equipo y podré investigar mejor.-le respondí.

-Escúchame atentamente Amy. Ten cuidado con esa mujer. Por las carreras se oyen cosas de ella… y es una chica muy peligrosa y con mucho poder. Si te propone entrar en su equipo no te recomiendo que aceptes.-me dijo.

-Pero entonces no podré saber quién mató a mi padre.-le dije.

-Amy… y una vez encuentres a quien lo hizo que vas a hacer ¿?-me preguntó.

Mierda! En eso no había pensado…

-Mira, cuando llegue el momento ya lo pensaré.-le grité saltando al suelo y separándome de ella.

-Amy no te enfades. Te lo digo solo porque no quiero que vayas a la cárcel, ni que te internen en ningún lado. Lo entiendes ¿?-me preguntó caminando hasta mi y acariciando mis mejillas.

Me daba igual que me internaran donde fuera con tal de ver a esa cabrona arrodillada pidiendo perdón.

-Sí te entiendo, pero no quiero que la asesina de dos hombres camine por ahí tan feliz sabiendo que ha destrozado dos familias.-le respondí.

-Haz lo que quieras, en este tema yo solo te puedo aconsejar, pero por favor, te suplico que pienses las cosas antes de hacerlas. No me gustaría ir a visitarte a la cárcel. Además en la cárcel dicen que hacen cosas muy feas a las chicas como tú.-me sonrió Mónica besándome ligeramente.-Ahora vamos a ver a Marc, Gabriel y Alba. Luego ya hablaremos sobre la noche que has pasado con Mar.-dijo con una ceja alzada.

-No pasó nada Mónica.-le contesté.

-Ya lo sé, pero me tenía que cerciorar.-rió mientras entrabamos al edificio.


Entre risas y bromas subimos las escaleras hasta llegar a la habitación de Alba. Mónica se quedó quieta en la puerta sin entrar.

-Vamos a qué esperas.-me estaba impacientando.

-Shhh mira esto.-me dijo señalando un pañuelo atado en el pomo.

-Y que ¿?-le pregunté agarrando el pomo para girarlo, pero me empujó ligeramente hacia atrás.

-La habitación de Alba no tiene cerrojo recuerda que ahora es una sala de cine, así que si hay pañuelo en el pomo… no se puede pasar, será mejor ir a visitar a los desvalidos de la habitación de Gabriel, vamos.-me sonrió dándome la mano.

Caminamos hacia la derecha, nunca había estado más allá de la habitación de Alba. Ni siquiera me había fijado que había un enorme pasillo. Lleno de habitaciones.

-Mira, aquí duerme Saúl, Yeyo, Javi y Gabriel. Marc duerme abajo y Sebas al lado de la mía.-me dijo besándome suavemente.

-Y eso ¿?-le pregunté.

-Nada, solo me apetecía besar a mi trabajadora.-dijo sacándome la lengua y entrando a la habitación de Gabriel.

-Gabriel, mete a esa cosa en la jaula!!-oí gritar a Marc.

-Que pasa aquí ¿?-preguntó Mónica abrazándome.

-No sabía que erais siamesas.-sonrió Gabriel, que estaba tirado en la cama, en calzones. Con la pierna y la mano vendadas. Marc estaba igual, en una colchoneta con el hombro y el antebrazo vendados y mirando a una… ¡Culebra!

-Dios yo me voy.-dije intentando girarme, pero Mónica me agarró de la cintura.

-La meteré en el terrario.-me sonrió Mónica. Caminó hasta la serpiente y la metió en el terrario, luego caminó hasta mí para abrazarme de nuevo y me aparté.

-Ni se te ocurre tocarme después de lo que has tocado.-dije con cara de repulsión.

-Y yo me tengo que dejar tocar después de que toques a tu rata ¿? Esto es injusto.-protestó Mónica sentándose en la cama de Gabriel.

-Que rata ¿? No será la que se me escapo verdad ¿?-me preguntó Gabriel.

-No, para nada.-negué. Mónica empezó a reírse.

-Mónica, así no ayudas.-le dije pegándole un golpecito.

-Bueno, Amy, supongo que estarás aquí para los consejos verdad ¿?-sonrió Marc cambiando de tema.

Yo solo asentí. Entonces fue Gabriel el que continuó.

-Tanto tú como nosotros sabemos que somos los mejores mecánicos de este edificio, así que ya que no podemos ir a verte… te diré una cosa muy importante. Hemos estado informándonos sobre los coches contra los que correrás, el circuito… y el único consejo que se me ocurre es decir que tengas cuidado con Udham, no te acerques a ella y acelera al máximo al principio. No te preocupes por la poli, porque seguro que alguien les habrá pagado para que no molesten, pero si molestan no te preocupes, tu coche es mucho más rápido y te ayudaran a despistar a los que te sigan por detrás.-Gabriel fue interrumpido por Marc.

-Oye! Déjame decir algo a mi también no crees ¿?-sonrió.

-No, búscate tu pareja de lesbianas para comerles la cabeza.-le respondió Gabriel tirándole una almohada a la cabeza a Marc.

-Serás capullo…-le contestó Marc tirándole la almohada de vuelta.

-Parad niños, que vuestra madre y yo queremos un momento de paz.-bromeó Mónica abrazándome fuertemente.

-Bueno, yo te diré que escojas el porsche y que no frenes en ningún momento. No te preocupes por que se raye el coche. Nosotros nos encargaremos de arreglarlo después, quedará igualito. De acuerdo ¿?-me dijo Marc.

-Sí capitán, alto y claro.-le sonreí.

-Te diremos un secreto. En realidad ya sabíamos que te aconsejarían los de abajo, pero… nos aburrimos mucho aquí los dos solos asique pensamos en inventarnos una escusa para hacerte rabiar y reírnos de ti.-me sonrió Gabriel.

-En este momento no se si sentirme bien, o mal…-le respondí.

-Lo mejor será que vallamos a ver a Alba, seguro que Saúl ya se está cagando en nosotras.-me dijo Mónica tirando de mi brazo.

-Chicos, cuidaros.-dije a modo de despedida saliendo de la habitación.

Caminamos hasta la habitación de Alba, el pañuelo ya no estaba en el pomo. Pero cuando me disponía a abrir la puerta Mónica me detuvo.

-Mónica, ya no hay pañuelo.-le dije.

-Ya lo sé. Pero yo también quiero darte un consejo para la carrera.-me dijo con el semblante serio.

-Claro, dime.-le respondí.

Me empujó ligeramente hasta uno de los sofás del saloncito y se sentó a mi lado, agarrando mis manos entre las suyas.

-Mónica qué…-Mónica me interrumpió besándome ligeramente.

-Déjame hablar, por favor.-me suplicó. Yo asentí y ella continuó.-Escuchame atentamente. Si durante la carrera crees que corres peligro, o ves que algo va mal… abandona. No quiero que te pase nada. No solo porque seas mi novia.-se puso colorada.-es que eres una buena corredora y no quiero que te pase nada.

-Que dulce.-me reí.-Pero ya sabes que no abandonaré.

-Soy tu jefa, asique si veo que estas en peligro haré que abandones.-me sonrió.

-No lo harás.-le contesté.

-Sí que lo hare.-dijo besándome, impidiendo que esa infantil disputa continuara.

Me separé de ella para intentar contestarla de nuevo, pero me lo impidió besándome otra vez, y recostándose sobre mí. Poco a poco continué el beso y su mano comenzó a acariciar mi espalda, bajando lenta y tortuosamente.

-Cof, cof… no se supone que deberíais estar hablando con Alba en este momento ¿?-interrumpió Laura.

-Que ¿? Hablar con Alba ¿? Pero si hace menos de 5 minutos estabais demasiado ocupadas para Amy.-contestó Mónica separándose de mí.

-Bueno, eso da igual, ya podéis entrar.-sonrió Laura.-Yo me voy a pedirle a Javi que empiece a hacer de comer. Tengo hambre.-en cuanto Laura finalizó la frase ya había desaparecido escaleras abajo.

-Será mejor que nos movamos no ¿?-me preguntó Mónica sonriendo.

-Sí, pero prométeme que no me obligaras a abandonar si yo no quiero.-le pregunté acariciándole el cuello.

-Está bien, pero si tú me prometes que no correrás riesgos.-me contestó.

-Mónica, es imposible no correr riesgos en una carrera.-le dije tirando de su mejilla.

-Me refiero a riesgos innecesarios.-me respondió.

-De acuerdo. Entonces trato.-saqué mi meñique para cerrar la promesa.

Ella apartó mi mano y me besó ligeramente.

-Promesa.-me dijo guiñándome un ojo y levantándose. Luego me ofreció la mano.-Veamos que te tiene que decir Alba.

Agarré su mano y me ayudó a levantarme. Llegamos a la habitación de Alba. Estaba de pie, a la pata coja intentando apoyar el pie vendado en el suelo.

-No deberías hacer eso, tienes que descansar.-le advirtió Mónica.

-Es que quiero ir a la carrera.-protestó con voz aguda como una niña pequeña.

-No pasa nada Alba, seguro que Saúl o Vero graban la carrera. Podrás verla en tu gran televisor.-le respondió Mónica.

-Amy… tu primera carrera.-me sonrió Alba extendiendo sus brazos.

Caminé hasta ella y la abracé.

-Te daré un consejo. Si te ves en un aprieto… y alguien te adelanta, estoy segura de que utilizará el nitro para alejarse de ti. Ese es el mejor momento para golpear la parte trasera de su coche. Comenzará a dar vueltas y además distraerá a los que vallan detrás.-me sonrió.

-Gracias.-le respondí.

-Y… qué tal te fue con Mar anoche ¿?-me preguntó.

-Siempre tan cotilla.-suspiró Mónica mirando por la ventana.

-Bien, está destrozada con lo de su padre.-le respondí.

-Y pasó algo ¿?-me preguntó lo suficientemente bajo como para que Mónica no lo escuchara.

-No.-le contesté.

-Siento ser tan preguntona… pero entiéndelo, ahora eres como una hermana. Una hermana que se desnudo para taparme y para que no pasase frio.-me contestó.-Quiero que todo salga bien, las dos os lo merecéis.-me dijo mirando a Mónica.

-Tranquila, todo saldrá bien.-dije asintiendo.

-Tenemos que bajar, Saúl me está haciendo gestos algo violentos desde abajo.-dijo Mónica apartándose de la ventana y acercándose a nosotras otra vez.

-Sí, vamos.-dije despidiéndome de Alba con dos besos.

Mónica y yo bajamos las escaleras sin decir ni una palabra, la verdad es que tenía que hubiera escuchado la conversación entre Alba y yo. Tenía que decirle a Mónica que no había aclarado las cosas con Mar. Mar aun no sabía que salía con Mónica, y estaba segura de que esa noticia no le sentaría muy bien a Mónica.

-Mónica…-interrumpí el silencio.-Te prometo aclarar las cosas con Mar en cuanto se recupere del golpe de su padre. Le diré que tengo una hermosa novia a la que quiero con locura.

-Bien. Sé que es difícil. Tomate tu tiempo.-me dijo con el semblante serio.

-Pero no estás enfadada verdad ¿?-le pregunté.

Ella negó con la cabeza. Entonces la abracé y la besé con ternura.

-Siento mucho toda esta situación.-le susurré muy cerca de sus labios.

-Tú no tienes la culpa.-me respondió cortamente.

Yo no tenía la culpa ¿? Pues para no tener la culpa me sentía demasiado culpable. Me había estado obsesionando malsanamente con la muerte de mi padre y no estaba dejando avanzar mi vida. Tener una novia, pasar tiempo con ella, ir al cine, salir a tomar algo… todo eso me lo estaba perdiendo… y realmente porque ¿?

Mis pensamientos fueron interrumpidos por Saúl.

-Amy, probaremos el coche después de comer, rápido, la comida está en la mesa.-nos advirtió Saúl entrando hacia la cocina.

-Vamos.-me dijo Mónica tirando de mi mano.

Pasamos a la cocina. Javi estaba preparando las bandejas para Gabriel, Marc y Alba.

-Y Vero y Alejo ¿?-pregunté. No los veía por ninguna parte.

-Se han ido al médico, para ver las pruebas del bebe.-me informó Saúl comenzando a comer.

-Saúl espera a los demás.-gritó Javi.

Saúl suspiró y dejó el tenedor a un lado de su plato.

Javi cuando finalizó de preparar las bandejas nos sirvió a Mónica y a mí.

-Que os aproveche. Y Amy, comete todo que necesitas mucha energía para hoy.-me dijo Javi apoyándose en la encimera y mirándonos.

Comenzamos a comer, también en silencio. Era muy raro que Mónica estuviera callada. Se me hacia extrañamente raro no oír sus comentarios obscenos y subidos de todo… para que mentirnos, los echaba de menos. Giré mi cabeza hacia la derecha para mirarla. Comía tranquilamente, y con expresión seria, como si estuviese pensando en algo profundamente.

-Vamos, termina y salgamos a probar el coche.-me dijo Saúl.

Terminé de comer y salí con Saúl, Mónica se quedó allí con Javi.

No le di mayor importancia, o al menos intenté no dársela y monté en el coche, con Saúl a mi lado.

-Da una vuelta, hasta la fuente del león. La conoces ¿?-me preguntó Saúl. Yo simplemente asentí y aceleré. En menos de 5 minutos ya habíamos vuelto al lugar de salida.

-Eres realmente buena. Asombroso. Coges las curvas igual que tu padre.-me sonrió Saúl saliendo del coche.

-Gracias.-le respondí cortamente. No me podía quitar de la cabeza la imagen de Mónica en la comida. Que estaría pasando por la cabeza de esa pelirroja ¿?

-Descansa, necesitas estar relajada para la carrera.-me dijo Saúl pegándome un suave golpe en el hombro.

Yo asentí y caminé hasta la habitación de Mónica, no estaba allí. Suspiré y me tiré sobre su cama.

Realmente estaría enfadada ¿? En efecto tenía razones, pero ella en ningún momento me había obligado a dejar a Mar. Además tampoco estaba saliendo con Mar, era una amiga, una amiga un poco más intima de lo normal.

Entonces sentí la puerta abrirse y Mónica entró a la habitación, con una toalla enroscada a su cuerpo y el pelo mojado.

-Ya has acabado la practica ¿?-me preguntó acercándose a la cama.

-Sí.-le respondí cortamente.

Ella se tumbó a mi lado y me abrazó.

-Estas… enfadada conmigo ¿?-le pregunté.

-No, estoy enfadada conmigo misma.-me contestó levantándose.

Yo agarré su mano y la empujé de nuevo a la cama.

-Por favor, no te vayas. No te muevas. Quiero… quedarme así un rato.-dije cerrando mis ojos y pasando mi mano por su cintura.

-Me encanta que seas tan dulce.-me susurró besándome.

Una vez el beso finalizó me quedé dormida. Me sentía tan amada y protegida en esa posición…

-Amy, Amy…-Abrí un ojo para observar a Mónica, zarandeándome de un lado a otro. Ya estaba vestida.

-Que hora es ¿?-pregunté.

-Las 9, deberías ducharte y ponerte cómoda para la carrera. Luego cenar y a correr.-me sonrió.

Me levanté de la cama perezosamente y agarré una toalla. Me duché, me cambié y bajé a cenar. Allí estaban todos excepto Alba, Gabriel y Marc.

-Hombre… que tal está la bella durmiente ¿?-preguntó Javi guiñándome un ojo.

-Bien, y totalmente descansada.-le sonreí.-Que tal te fueron las pruebas ¿? Siento no haberte acompañado…-le pregunté a Vero hasta que me interrumpió.

-Todo ha ido genial, y no te preocupes, tienes una carrera, asique es lógico. Además, Alejo me ha acompañado.-sonrió a Alejo.

-Es un niño guapísimo, además te juro que me estaba sonriendo cuando el médico le hizo eso del líquido en la tripa. Luego se veía al bebe.-Alejo estaba emocionado perdido contándolo.

-Como te va a sonreír ¿? Es imposible, eso lo sé hasta yo.-rió Laura.

-Chicos… en la mesa no se pelea. Además, Amy necesita tranquilidad.-sonrió Javi sirviendo la cena.

-Seguro que ganas. Te animaremos a más no poder.-rió Vero.

-Nos podíamos vestir de animadoras. Seria gracioso.-sonrió Laura.

-Tú también vienes ¿?-preguntó Javi asombrado, como los demás.

-Claro. Tú crees que Alba me va a dejar estar aquí cuidando de ella teniendo a la benjamín de nuestro equipo corriendo contra Udham ¿? Además le he ayudado a mudarse de cuarto. Ahora están los tres en la habitación de Gabriel, que es una de las más grandes.-respondió Laura.

Entonces mi móvil comenzó a pitar.

-Los móviles apagados durante la cena.-me dijo Javi

Era un mensaje de Mar.

“Lo siento mucho Amy, pero no podemos ir a ver tu carrera. Mañana ven de visita, así celebraremos tu victoria ^^ Viene mi madre y mi hermano mayor y te los quiero presentar. Mucha suerte en la carrera. Bss. TQ.”

-Perdón.-dije una vez había acabado de leer el mensaje.

-Al menos podré besarte cuando ganes sin miedo a que venga Drea y me dé una paliza.-me susurró Mónica al oído.

Terminamos de cenar, charlamos otro poco de la carrera. Yeyo y Sebas me informaron un poco sobre la tracción del coche, Saúl sobre el nitro y nos dispusimos a ir hacia la carrera.

-Preparada para tu gran día ¿?-me preguntó Mónica en cuanto llegamos.

-Creo que sí.-le respondí sentándome sobre la parte trasera del coche.

Miré a mí alrededor. Los coches de los que me habían informado estaban ahí, al igual que Mia y Udham. Mia me estaba mirando. Me imagino que no se esperaba una chica nueva en la carrera.

-Seguro que ganaras.-dijo Mónica besando mi mejilla.

-Te dedicaré mi triunfo.-sonreí.

-Con tal de que me dediques la celebración de después.-me sonrió picará.

-CHICOS Y CHICAS, LA CARRERA COMENZARÁ EN UNA MEDIA HORA, ASÍ QUE AGRADECERIAMOS QUE LOS PARTICIPANTES SE PUSIERAN EN SUS PUESTOS.-gritó un hombre, con unos 50 años, parecía el organizador de la carrera.


-Yo ya me voy.-dije montándome en el coche. Todos se despidieron de mí, deseándome suerte.

Arranqué y llegué a la línea de salida. Udham estaba a mi derecha y a mi izquierda estaba el Mazda RX-7, pintado de un color rojo metálico y negro, con tribales.

-Que pasa niñita ¿? Te has perdido ¿? Por si no lo sabías, el centro comercial está dos calles a la izquierda.-rió el conductor del Mazda bajando la ventanilla.

-Sí, y el centro de capullos anónimos también.-le respondí bajando la ventanilla también.

-Uh niña mala, porque no vienes aquí y me chupas la polla ¿? Luego te dejo limpiar mi coche.-me sonrió.

-Prefiero chupar una barra de plutonio antes que nada tuyo.-le respondí. Oí una risa a mi derecha, entonces me fijé que Udham se reía y bajaba de su coche, para acercarse al mio.

-No le hagas ni caso. Es un perdedor que quiere llamar tu atención y hacerse el macho men.-me sonrió dándome la mano.-Me llamo Udham. Eres nueva ¿?-me preguntó.

-Yo me llamo Amy. Y sí, soy nueva.-le sonreí. Parecía simpática, y su voz era muy aterciopelada.

-Lo que faltaba Udham, que vengas aquí a hacerte la lesbiana coraje. Metete en tu coche y déjame hablar con ella.-gritó el dueño del Mazda.

Entonces comenzaron a discutir. No había manera de concentrarse en esa situación. Repasé mentalmente el plan que tenía que seguir, y el cuidado que tenía que tener con Udham y el señor del Ford. Los otros dos no me preocupaban, asique en la salida intentaría colocarme delante del Mazda y acelerar a todo gas con el nitro para alejarme.

Cuando levanté mi mirada Udham ya estaba en su coche y el chico del Mazda se sujetaba la nariz. Supuse que le habría dado un golpe.

Miré al frente para vez al hombre que organizaba la carrera entre el coche de Udham y el Ford.

-LISTOS ¿? PREPARADOS ¿? ACELEREN!!!!!!!!!!!!!!!!-gritó con fuerza.

Utilicé la primera bomba de nitro en cuanto dio la salida. Haciendo que mi coche saliera disparado, para el asombro de la mayoría de la gente que estaba mirando la carrera. Me coloqué en el lado izquierdo de la carretera de dos carriles. Había tomado la delantera pero el Ford acababa de utilizar el nitro también, por lo que acortó la distancia en cuestión de segundos.

Al menos ya estaba primera, lo único que tenía que hacer ahora era acelerar y concentrarme en no chocar y evitar golpes.

Entonces se escucho una fuerte explosión. Miré hacia atrás. El dueño del Ford hizo lo mismo. El Aston Martin V8 ahora era un amasijo de chatarra, y Udham golpeaba con fuerza, ahora el Mazda. No podía dejar que se acercara a mí.

Tragué saliva y fijé mi mirada en la carretera. No iba a perder la carrera por nada del mundo. Así que decidí ser un poco menos legal y colocarme delante del Ford. Aun le sacaba unos metros, pero no correría riesgos. Aun me quedaban dos bombas de nitro y podía ver a menos de un kilometro la curva abierta que faba al nuevo tramo de carrera, la carretera abierta.

Tenía que decidir. Si tomaba la curva abierta, y me pasaba… el Ford me adelantaría, no podía darle esa oportunidad… asique solo quedaba tomar la curva cerrada. Con un poco de suerte y gracias a la tracción del coche no resbalaría.

Miré por el retrovisor de nuevo. El Mazda intentaba desesperadamente alejarse de Udham. Mientras, el Ford me seguía. Ni siquiera estaba intentando adelantarme… eso era muy raro.

Puse mi atención otra vez en la carretera. Tomé la curva cerrada. El coche se tambaleó un poco y las ruedas chirriaron. Pero al menos el Ford seguía atrás. Entonces me encontré el gran pastel. La policía había formado una barrera con cuatro coches, que tapaba la carretera.

No tenía tiempo para pensar, asique continué con el plan. Me metí entre los quitamiedos que diferenciaban los dos sentidos de la carretera, conduciendo ahora por un sitio muy estrecho y lleno de ramas.

El Ford, no esperaba que hiciera eso. Pude ver la cara de sorpresa que tenía en cuanto golpeé el quitamiedos. El capullo se pensaba que chocaría contra los polis y le dejaría el paso libre ¿? Jajaja

Para su mala suerte no lo hice, y fue él el que cocho de bruces contra los coches. En cuanto me alejé lo suficiente me metí de nuevo en la carretera. Dos coches patrulla me perseguían, asique para dejarlos atrás recurrí al nitro.

Aun podía ver la luz de los coches patrullas y el ruido de sus sirenas cuando vi el Mercedes SLK de Udham aparecer. Tenía toda la carrocería abollada y la pintura carcomida.

Miré la velocidad a la que estaba conduciendo, 298 km/h, tenía que acelerar hasta el máximo si no quería que me adelantara.

Ya estaba 327 km/h y Udham seguía comiéndome el terreno. Como podía ser ¿?

En menos de 2 minutos estaba a 2 metros de mi coche. Me temblaban las piernas solo de pensar que estaba a punto de comenzar el tercer tramo y tenía a la corredora más peligrosa a 2 metros de mi coche.

Bien, tenía que intentar relajarme y concentrarme en el tramo final, daba igual que Udham estuviera cerca de mí. Eso era lo de menos.

Una curva cerrada daba paso al tramo final. Era una especie de monte o… zona rural ¿?

Leí un cartel donde decía “reserva natural para campistas”.

Definitivamente si nos pillaba la poli… nos caería un puro.

Un golpe en la parte trasera me sacó de mis pensamientos. Udham estaba comenzando a hacer de las suyas.

Decidí acelerar y llevar al coche al límite. Los chirridos de las ruedas resonaban en mis oídos con cada curva. Pero Udham no me iba a dejar tranquila.

Me despisté en una de las curvas, la tomé demasiado abierta, dejando que Udham se colara a mi izquierda, quedándose ella entre las rocas y mi coche y dejándome a mí en una posición incómoda, entre Udham y un bosque dos metros por debajo de la carretera.

Ahora realmente no solo me temblaban las piernas sino que también me temblaba la voz, las manos… y hasta el espíritu, si pudiera temblar.

“No hay de qué preocuparse, porque va a querer golpearme y matarme si puede acelerar y ganar”-pensaba una y otra vez. Un golpe hizo que me quitara ese pensamiento de la cabeza.

Estaba claro, Udham quería ganar, y no dejar ningún superviviente. Me golpeó otra vez, si me daba un golpe más caería. Así que analicé los movimientos de su mano, los coches estaban tan cerca que era fácil ver sus movimientos. En cuanto giró el volante bruscamente una vez más, frené de golpe, haciendo que Udham se cayera y que de paso, pegarme un buen golpe contra el volante.

Me quedé quieta, con el coche parado, mirando hacia el coche de Udham, dos metros por debajo de la carretera.

Había matado a Udham… y ahora Mia y yo estábamos en paz. Oh mierda… todo el equipo de Mia me mataría, me descuartizaría y…

Entonces escuche una tos. Provenía del Mercedes. No me lo pensé dos veces y bajé del coche saltando al bosque, hacia el mercedes ahora volcado.

“Hay que dejar a los corredores a su suerte”-me vino a la mente la frase de Toño. Pero ahora Toño no estaba y podía hacer lo que me diera la santa y real gana.

-Udham!!!!!!!! Udham ¿?-me agaché para ver dentro del coche. Udham abrió los ojos de golpe.

-Súbete al coche y lárgate.-me gritó.

-No pienso dejarte así. Vamos, te llevaré hasta la meta.-me ofrecí.

Ella extendió su mano y la ayudé a salir del coche y subir en el mio. Tenía un golpe en la cabeza, y de ella brotaba bastante sangre. Agarré con fuerza la manga de mi camiseta y la arranqué.

-Toma, aprétate la herida.-le dije mientras arrancaba de nuevo el coche y aceleraba.

-Por que me ayudas ¿?-me preguntó atónita recostándose en el asiento del copiloto.

-Porque creo que las carreras son para divertirse y competir de manera sana. No para perder la vida.-le respondí.

-Eres consciente de que he intentado sacarte de la carrera verdad ¿? He intentado tirarte.-me dijo mirando por la ventanilla.

-Sí. Pero la suerte ha estado de mi lado y he ganado.-dije utilizando la ultima bomba de nitro que quedaba. Tenía ganas de llegar a la meta y respirar tranquila.-Oye… y los demás corredores ¿?-me atreví a preguntarle.

Ella me sonrió.

-Tenemos diferentes estilos Amy. Tú corres con técnica, yo con fuerza. Donde crees que están ¿?-me preguntó.

-En un hospital ¿?-le respondí algo preocupada.

-Lucas, el dueño del Aston Martin, saltó del coche antes de que lo empujara contra una de las excavadoras que estaban aparcadas a los lados del primer tramo de la carrera, José, el cabrón que se ha estado metiendo contigo, lo empujé contra los coches de policía, y contra el Ford que hiciste que chocara tú.-me miró y continuó sonriendo.- Y tú… pues estas aquí, llevándome a la meta.

Cuando llegamos a la meta solo estaban Mónica, Saúl, Mia y otra chica más, además del organizador de la carrera.

-GANADORA AMY!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!-gritó en cuanto pasé la línea de meta.

El organizador se acercó a mí en cuanto vio salir del coche a Udham.

-Es la primera vez que veo esto en 35 años. Enhorabuena.-me dijo dándome un sobre lleno de billetes.

-Muchas gracias.-le respondí saliendo del coche y caminando hacia Mónica. Que me agarró por las caderas y me besó pasionalmente.

-Sabía que ganarías.-susurró besándome de nuevo.

-Y los demás ¿?-pregunté mirando hacia Saúl.

-Están en la salida. Toda la carrera está grabada y la reproducen en directo. La tecnología avanza rápido.-me sonrió.-Una carrera espectacular.

Miré hacia Udham. Mia y la otra chica la estaban consolando.

-Bueno, tendremos que celebrarlo no ¿?-me preguntó Mónica girando mi cabeza.-Podemos tomarnos algo en la línea de salida. Hay muchísima fiesta allí abajo.

-Sí, claro.-le sonreí.

Montamos en mi coche.

-Tampoco está tan destrozado.-dijo Saúl examinando los daños por dentro
.

-Udham casi me tira de la carretera, todo este lado esta hundido.-dije señalando la parte derecha del coche.

-Bueno… nada que no se pueda arreglar.-me respondió Saúl.

Entonces le di a Mónica el sobre con el dinero que me había dado el organizador.

-No me lo des a mí. El dinero es tuyo, has corrido con tu coche y has ganado. Te lo mereces.-me sonrió besándome de nuevo.

-Amy!!!!!! Pon atención a la carretera por favor.-gritó Saúl.

La vuelta a la línea de salida fue tranquila, por fin podía conducir tranquilamente sin miedo a que me golpearan seriamente.

Bajamos del coche y todo fue muy parecido, felicitaciones por aquí, agradecimientos por allá.

No conocía ni a la mitad de la gente que me estaba felicitando, pero al menos estaba conociendo a mucha gente importante.

-Chicos, y si vamos a tomar algo ¿?-preguntó Mónica con expresión de agobio.

Era lógico que estuviera agobiada. Teníamos a unas treinta personas a nuestro alrededor, mirando mi coche, dándome la mano, dándole la mano al equipo…

-Sí, por favor.-supliqué.

Así fue como Javi, Saúl, Alejo, Vero, Laura, Mónica y yo, caminamos hasta un bar muy extraño. Música alta, luces de neón, y mucha gente de la carrera. Entre ellos vi a Lucas. El chico que Udham me había dicho que salto de su coche. Tenía una venda en el brazo y estaba tirado en un sofá, entre dos chicas muy ligeras de ropa. En cuanto me vio me hizo un gesto de la marina y me guiñó un ojo.

-Ronda de chupitos para todos, el que salga de pie del bar conduce.-rió Javi.

-Ya conduciré yo, sácame una cola.-sonrió Vero fardando de tripita.

-Vamos, sentaos en alguna mesa, ya llevaré todo para allá.-sonrió Javi. Saúl se quedó para ayudarlo y los demás nos sentamos. Mónica me empujó suavemente sobre ella, para que me sentara encima suya.

-No puedo esperar a llegar a casa.-me susurró al oído mordiendo ligeramente mi lóbulo.

-Pues lo tendrás que hacer.-le contesté besándola.

-Reservaos una habitación o algo.-rió Laura.

-Se nota que echas de menos a Alba.-rió Mónica.

-Hola, Amy, podría hablar contigo ¿?-me preguntó Udham acercándose al grupo.

Me levanté con intenciones de irme con ella, pero Mónica me lo impidió, agarrando fuertemente mis caderas.

-Escúchame, todo irá bien.-la besé.

-Ten cuidado.-me respondió dejándome ir.

Udham me alejó del grupo y caminó hasta unas escaleras, haciéndome un gesto para que subiera. Subí con ella. Apareciendo en otra sala, con luces en tono verde y un par de barras.

Me fijé en las caras de la gente. Algunos me señalaban y murmuraban, otros me hacían gestos de felicitaciones. Toño ¿? Me había parecido ver a Toño en la barra ¿? Deje de seguir a Udham para fijarme mejor. Pero no había nadie. Tal vez tanto estrés estaba haciendo mella en mis neuronas.

-Vamos, a Mia no le gusta que la hagan esperar.-me gritó Udham. Corrí hacia ella y se paró frente a una puerta. Dos hombres vestidos de negro y con gafas vigilaban la puerta y la abrieron para Udham.

Entramos. Entonces vi a Mia, sentada en una gran silla en el centro de la habitación. Una barra en una de las esquinas y barias chicas sentadas en otros sofás que rodeaban la silla en la que Mia estaba sentada. Llevaba un abrigo largo, de color entre rojizo y granate. Por debajo llevaba un sujetador negro y unos pantalones cortos de la misma tonalidad.

-Hola Amy, me llamo Mia.-me sonrió la mujer. Los años no hacían mella en aquel rostro. Era hermosa, no se podía negar.

No respondí, simplemente asentí.

-Te preguntaras porqué te mande llamar.-hizo una pausa pero no dejó que le respondiera, simplemente me hizo un gesto para que me acercara al centro. Todas las miradas se posaron sobre mi.-Bien, he perdido 600.000 € por ti, y si no fuera porque ayudaste a Udham y por otros factores… te dispararía ahora mismo y me quedaría con el dinero.-me sonrió diabólicamente para luego continuar.-Pero me gusta tu estilo. Eres la única persona en la tierra que ha ganado a Udham, asique… tomate algo con nosotras, siéntate aquí.-dijo señalando el sofá que estaba en frente de su silla.

Me senté sin protestar y una camarera me trajo una bebida.

-Veras… voy a ser franca contigo. O al menos todo lo que puedo ser por el momento.-me guiñó un ojo antes de continuar.- Te quiero en mi equipo. Me da igual cuanto me puedas costar. Pídeme lo que quieras, chicas, dinero, coches, motos…-Mia hizo un ligero gesto con la mano y una par de chicas se acercaron a mí.

-Yo no me vendo.-grité levantándome de golpe del sofá.

En un abrir y cerrar de ojos la mayoría de las chicas habían sacado pistolas y me apuntaban.

-O sí ¿?-pregunté tragando saliva y sacando un cigarro de mi bolsillo.

Si querían matarme me matarían igualmente.

-Ja ja ja ja.-rió Mia.-Chicas bajad las armas.

-Nadie te puede hablar así Mia.-dijo una de las chicas poniéndome el arma en la cabeza.

-Ya sabes que no me gusta repetir las frases. Baja esa arma.-repitió Mia.

La chica se sentó de nuevo. Udham fue la que se levantó esta vez y caminó hacia mí.

-Mucha gente moriría por la oportunidad que te está dando Mia ahora mismo.-me comentó pasándome la mano por encima del hombro.

-Yo no he dicho que me vaya a negar, solo digo que no quiero ni dinero, ni coches, ni nada. Simplemente quiero correr.-le respondí.

-Gracias a esa respuesta tienes tres puntos más. Ahora decidido. Te quiero en mi equipo, o al menos parcialmente. Podrás correr con tu antiguo equipo, sé que tienes una linda noviecita allí, así que decirte que vengas aquí será en vano.-Mia puso cara pensativa por unos instantes.-En las carreras que tu equipo no corra, correrás para mí. Además, quiero que hagas algunos trabajitos transportando mercancía importante de un sitio a otro.-me informó.

Tenía que aceptar. De esa manera sabría que le había pasado a mi padre y porque. Además ganaría experiencia.

-Está bien, acepto.-le dije.

-Mañana ven aquí y te terminaré de informar correctamente. Pero antes déjame darte un par de cosas.-dijo Mia levantándose.

Udham me hizo señas para que la siguiera. Abrió un armario y sacó un revólver.

-Yo no quiero armas.-le dije.

-Mira, tengo muchos enemigos, es por tu seguridad. Mañana lo comprenderás todo, te lo prometo-me dijo dándomela en la mano.-Tiene el seguro puesto, asique tranquila.-me sonrió.

-Claro.-asentí, esa mirada… esa sonrisa… eran extremadamente escalofriantes.

-Además… quiero que bajes al garaje y cojas el coche que más te guste. Si trabajas para mi, conducirás un coche mio. Baja con Sharon.-dijo señalándome a una chica vestida con unas botas, una falda rosa a cuadritos y una camiseta negra con una calavera.-Mañana no te olvides de aparecer, la puerta del bar estará cerrada, pero si tocas, mandaré a alguien para que te abra. Tenemos una larga conversación pendiente.-finalizó.

-Vamos, por aquí.-me indicó la tal Sharon entrando en un ascensor.

Subí con ella al ascensor y me fijé mejor. Era morena, con mechas de color morado en el pelo y unos ojos verdes claro. Entonces fue cuando se formó un incomodo y tedioso silencio. Pero para mi suerte Sharon fue la que rompió el silencio.

-Mira… lo que vas a ver ahora… es… nuestro trabajo de toda la vida. He metido más horas en este garaje que en casa, asique más vale que te guste.-me sonrió.

No dije nada, simplemente asentí. Fue entonces cuando se abrieron las puertas del ascensor.

Eso… no era un garaje, eso era… simplemente el paraíso de cualquier corredor o corredora, todo tipo de coches, herramientas, bombas de nitro…

-No toques nada. Si no te mataré.-me amenazó sacando una pistola de a saber dónde.

-Tenéis que estar con las armas todo el día ¿?-le pregunté apartando la pistola de mi cara.

-Mia solo quiere proteger a sus chicas.-me dijo ella.

-Ni que fuerais sus putitas.-reí.

-La mayoría de las chicas de aquí eramos prostitutas, hasta que Mia nos dio una segunda oportunidad. Yo que tú no me reiría mucho de las putas por aquí.-me advirtió.

-Eras prostituta ¿?-no me podía creer que hubiera tantas prostitutas en la ciudad, como tampoco me podía creer lo bocazas que era.

-Sí.-se sentó y me dio un cigarrillo.-No fue una opción, simplemente fue una obligación. Sabes lo que es ver a tu madre llorar todas las mañanas porque no tiene comida que llevar a la boca de sus hijos ¿?-me preguntó. –Es triste, pero… estaba harta de ver como mi familia poco a poco se iba deshaciendo, para cuando quise darme cuenta ya estaba metida hasta el cuello y no había marcha atrás.-me sonrió de medio lado.

Realmente… que me hubiera ocurrido a mí de no ser por Toño ¿? Mi padre no me había dejado dinero… asique lo más seguro es que habría acabado por un camino muy parecido al de Sharon.

-Dios, lo debiste pasar fatal.-me lamenté.

-No peor que otras chicas.-dijo aspirando el humo del cigarrillo.

Y yo pensaba que una mujer que ayudaba a tantas chicas había matado a mi padre y al padre de Mar ¿? Realmente una mujer tan buena… podía llegar a ser mala ¿?

-Bueno, será mejor pensar en algo más positivo. Veamos que coches te podemos ofrecer… Maybach 57 S, coche elegante, caro y rápido. Mejoras en pintura, asientos traseros, motor trucado… y lo mejor de todo.-se puso en pié, caminó hasta el coche y sacó el mechero.-Mechero incorporado.-sonrió acercándome el mechero al cigarro.

-Siguiente… Caterham CSR260 pequeño, pero muy rápido, Ferrari 599 GTB, bonito, caro, rápido… me encanta este coche… y finalmente corvette z03, fuerte, potente, rápido y bonito. Los demás están aun sin acabar. Si me das dos días… elije el coche que más te guste. Prometo arreglarlo para ti. Me caes bien.-me sonrió

-Tú también me caes bien.-le dije guiñándole un ojo y fijándome en un Chevrolet Camaro Concept. No sabía muy bien porque pero me llamaba muchísimo la atención.-Y ese coche ¿?-le pregunté.

-Ese coche es de la jefa. Siempre lo he visto hay pero nunca lo saca, tendré que consultarlo con ella y mañana cuando vengas coges el coche.-me informó.

-De acuerdo. Mañana ya escogeré uno. Me voy.-le informé. Mi móvil estaba empezando a sonar, y sabia de sobre que se trataba de Mónica.

-La novia te reclama verdad ¿?-me sonrió.

-Sí, hasta mañana.-le dije subiéndome al ascensor.-Subes conmigo ¿?-le pregunté.

-No, yo me quedo aquí. Pulsa el Nº 2 te dejará en el bar.-me informó.

Pulsé y llegué a la discoteca. Mónica y los demás seguían en el mismo sitio. Tomando algo. Miré a Mónica, no parecía muy contenta.

-Se puede saber dónde has estado ¿?-me preguntó Mónica levantándose de su silla y caminando hacia mí.

-Lo siento, he estado hablando con Mia.-le sonreí esperando, en vano, otra sonrisa como respuesta.

-Joder, estaba preocupada por ti.-me contestó golpeándome el hombro suavemente para luego acercar sus labios a los míos, empezando a acariciarlos lenta y tortuosamente. No tardé en sentir su lengua pidiendo permiso para entrar en mi boca. Cosa que gustosamente permití, dejando que nuestras lenguas se encontraran.

-Chicas, vamos, se hace tarde.-escuche decir a Laura.

Me fijé que Vero estaba medio dormida apoyada en su hombro. Entonces me separé de Mónica y nos fuimos directas a casa. Yo conducía mi coche, con Mónica, Saúl, Javi. Vero se encargó de llevar a los demás.

-Que tal te ha ido la reunión ¿?-me preguntó Saúl.

-Bien, me ha ofrecido un puesto de trabajo, y he aceptado.-le contesté.

-Vas a aprender muchísimo en el equipo de Mia, es el mejor equipo del mundo. Es una pena que tengas que salir del nuestro.-dijo Javi.

Vi como Mónica, desde el asiento del copiloto se tensaba.

-No, me ha dicho Mia que podre correr en vuestro equipo siempre que vosotros queráis. Eso sí, tendré que hacer algunos trabajos para ella. Nada fuera de lo normal. Llevar alguna mercancía, entrenar, y en las carreras que no participe con vuestro equipo, participare en el suyo. De todos modos aun no sé muy bien que quiere de mí. Mañana me ha pedido que me pase por allí, así me podrá informar.-dije mirando de reojo a Mónica, que seguía tensa. Sin ninguna duda tendría que hablar con ella sobre el tema.

Aparqué y todo el mundo fue directo a su habitación, excepto Mónica, que fue a la cocina, y desde la puerta me hizo un gesto para que caminara hacia allí.

Entramos a la cocina y preparó dos cafés, sentándose después en la mesa. Me senté con ella y subió su mirada, sus ojos directamente apuntando a los míos.

-Quiero que mañana le digas a Mia que no quieres formar parte de su equipo.-me dijo Mónica.

-Que ¿? Pero yo quiero formar parte de su equipo. Tengo que descubrir quien mato a mi padre, de esto ya habíamos hablado antes.-le conteste.

Ella no podía negarme formar parte del equipo de Mia. No me podía creer que Mónica no me entendiera, ella… tenía que apoyarme. Saúl y Javi lo hacían, porque ella no ¿?

-No quiero correr riesgos. No me gusta compartir corredoras, y menos aun que mi novia esté metida en chanchullos raros. Me he fijado en lo que llevas metido en la parte trasera del cinturón.-me dijo.

Eche la mano hacia atrás, la pistola estaba allí. La saqué y la coloqué sobre la mesa.

-Mia solo quiere protegerme, igual que ha protegido a muchísimas chicas de la calle, dándoles una segunda oportunidad, dándoles valor, fe en sí mismas…, además, hablas de chanchullos raros, pero… todo esto no se mantiene con alegría y amor como tu padre decía-Mónica me interrumpió gritando.

-PERO… NO TE DAS CUENTA DE QUE ES UNA ASESINA!!!-me gritó.

-Tengo mis dudas.-le respondí.

Ella solo bufó y se encendió un cigarrillo.

-No entiendes que me preocupo por ti ¿?-me preguntó.

-Sí, y te lo agradezco, pero… esta oportunidad es única, no la puedo desperdiciar.-le contesté acariciando su mejilla.

-Amy… no puedo arriesgar a todo el equipo por una corredora. Tienes que elegir un equipo.-me susurró al oído besando mi mejilla.

-Por qué tengo que elegir ¿? Yo… pensaba que sería Mia la que pusiera inconvenientes, no mi propia novia.-le respondí cogiendo un cigarrillo yo también.

-Amy, mira, el primer día y te dan un arma. Imagina que pasa algo y alguien del equipo sale mal parado… no me lo podría perdonar.-me dijo en un susurro.

-Mónica, no tiene porque pasar nada malo. Si quieres me iré, viviré allí, pero déjame correr para ti, ganar para ti.-le susurré abrazándola.

-No… no puedo, mi padre tenía razón. Nos hemos hecho daño, y más que nos vamos a hacer.-dijo Mónica apoyándose en mi hombro.-No quiero ver cómo te matas poco a poco.

-Me da igual morir o matar con tal de descubrir la verdad.-le contesté levantándome de la silla.-Si quieres que me valla me iré. Pero que no se te olvide que si me voy, no es por culpa de Mia, de tu padre o por mi propia voluntad.-comencé a caminar hacia la puerta.

Estaba enfadada, muy enfadada… o tal vez en realidad tenía miedo ¿? Miedo de que Mónica tuviera razón ¿? Definitivamente estaba viviendo una pesadilla, una mala y asquerosa pesadilla. Como podía Mónica obligarme a elegir ¿? Como… se atrevía a ello ¿? Apreté mis puños debido a la rabia contenida.

-Espera!-me gritó.

Habría recapacitado ¿? Me giré y miré como Mónica, con los ojos llenos de lágrimas corría y me abrazaba.

- Yo también te quiero.-me besó, con tanta pasión y sentimientos reprimidos… podía saborear el gusto salado de sus lágrimas.

-Me voy a despedir de la gente.-le dije separándome de ella y cortando el beso.

Sí, lo había decidido, me hacia elegir ¿? Pues que hiciera frente a sus decisiones. Realmente siempre fui un **** capricho, Toño tenía razón. Su hija me estaba haciendo daño, poco a poco, y más que me haría si seguíamos así. Seguiría mi camino, el camino que el destino había elegido para mí.

Subí las escaleras, mirando como Mónica se había quedado estática. Con sus manos cubriendo su rostro, pero giré mi cabeza, directa a la habitación de Vero, antes pasando por mi habitación para meter la ropa en una maleta.

-Vero ¿?-toqué la puerta. Vero no tardó en dejarme pasar a la habitación.

-Traes malas noticias.-me dijo.

-Como lo sabes ¿?-le pregunté fingiendo una sonrisa.

-Tu cara… tus ojos… tu maleta…cuéntame, que pasa ¿?-me preguntó incorporándose de la cama.

-Me voy de aquí. Supongo que a donde Mia. Me venía a despedir.-le sonreí.

-Que ¿? No, tú no te vas.-negó-A sido Mónica verdad ¿? Voy a hablar con ella inmediatamente.-dijo levantándose de la cama y caminando hasta la puerta.

-No, déjalo, está bien así. Ella piensa que es lo mejor y es la que dirige ahora todo esto.-le respondí levantándome hasta donde estaba ella y dándole un sonoro beso en la mejilla.-Yo… también creo que es lo mejor.

-Cuando nazca el bebé vendrás a verlo ¿? Y serás la madrina ¿?-me preguntó.

-Por supuesto que sí. Será el bebé mas mimado del mundo.-le sonreí.

-Cuídate, por favor, y no te olvides que si tienes algún problema puedes contar conmigo.-me sonrió, sin soltar el abrazo.

-Gracias, lo mismo te digo, pero creo que será mejor que me valla ya, tengo mucha gente para despedirme.-le sonreí.

Ella me soltó, con lágrimas en los ojos. Susurrándome que me cuidara.

Realmente me iba a despedir de todos ¿? Escuchar la misma frase una y otra vez ¿? Cuídate, es una pena, espero que nos veamos… No, demasiado para mí. Decidí que lo mejor sería despedirme de Javi, y dejar una nota para los demás.

Así, escribí una nota, breve pero concisa, dejándola pegada en la televisión del saloncito.

“Chicos, siento no despedirme de todos, pero no tengo tiempo. Me voy, a donde ¿? Aun no estoy muy segura, espero que os cuidéis y que todo os valla genial, nos veremos en las carreras.”

Luego caminé hasta la habitación de Javi. No me molesté en tocar la puerta. Entre, Javi estaba en la ventana, fumando un cigarrillo.

-Sé lo que ha pasado.-me dijo sin mirarme a la cara. Seguía mirando por la ventana, hacia la luna.-No estoy de acuerdo con la decisión de Mónica, pero sé que a ella le duele lo mismo que a ti, si no es más. Ella te ama, si le suplicas que te deje quedarte… seguro que no se niega.-me dijo.

-No, no voy a suplicar a nadie, si ella piensa que es lo mejor…-encogí mis hombros.

-Eres muy orgullosa, tal vez demasiado. Pero… cuídate, y con cualquier problema contacta conmigo.-me sonrió.-Estoy seguro que Mia te cuidará, y te enseñará cosas que no te podemos enseñar nosotros, pero si las cosas se tuercen… sabes dónde encontrarnos.-me abrazó.

-Eres todo un padrazo, cuida de Vero, por favor.-le supliqué.

-Claro. Y ahora comprendo lo duro de ser padre.-suspiró.-Tienes que ver a tus hijos volar.-dijo mientras me despeinaba.

-Os veré en las carreras.-le sonreí antes de despedirme con la mano y salir de su habitación. Me fijé en que Mónica no se había movido un milímetro, seguía en la misma postura, con sus manos tapando su rostro. Sollozando. Por que lloraba ¿? Ella me había pedido que me fuera, no podía hacer otra cosa. Tragué saliva antes de caminar hacia ella e ir a por el arma, que aun estaba sobre la mesa de la cocina.

Ni siquiera se había girado, ni se había dignado a mirarme… porque ¿? Porque no me quería mirar, porque no quería compartir mi alegría ¿? Mi victoria ¿? Nuestra victoria… No, definitivamente ahora no era nuestra, ahora estaba sola, como al principio, pero con 600.000€ en el bolsillo…

Suspiré antes de coger mi coche y conducir nuevamente hasta la discoteca, alejándome de allí. Tenía que pedirle a Mia que me dejara quedarme con ellas.

Entré al bar, seguía repleto de gente, asique aparqué y comencé a subir las escaleras hasta los dos porteros de traje.

-Lo siento, esta sala es privada.-me dijo uno de los hombre interponiéndose en mi camino.

-Trabajo aquí, soy la nueva, Amy.-le informé.

-Ah, la ganadora de la carrera. Increíble, eres realmente buena. Me encantó lo de los policías. El Ford no se lo esperaba.-comenzó a reír el chico.

-Sí, pero tengo un poco de prisa, me dejarías pasar ¿?-le pregunté.

El solo asintió y me abrió la puerta. Para mi sorpresa, solo estaba Sharon.

-Sharon, donde está Mia ¿?-le pregunté.

-Se ha ido a casa con Udham y las chicas. Me he quedado a arreglar el coche de Udham… oye tú qué haces aquí ¿?-me preguntó tomando un sorbo de su vaso.

-Venia a preguntarle a Mia si tenía alguna habitación libre para mi.-le contesté sentándome en el sillón, a su lado.

-Problemas en el paraíso eh ¿? Quieres hablar con alguien ¿?-me preguntó.

-No, simplemente me ha dicho que escoja… y he escogido esto. Aprenderé más aquí.-le informé.

-Sabia decisión. Definitivamente el coche de Udham tendrá que esperar. Mia estará contenta al saber que vivirás con nosotras. La verdad es que desde que te vio correr no para de hablar de ti. Dice que eres la persona clave.-rió al terminar la frase, dejando el vaso y poniéndose en pie.-Te indicaré el camino hasta la casa. Has traído coche ¿?-me preguntó. Yo simplemente asentí y ella comenzó a caminar hacia la salida. Se montó en el asiento del copiloto.

-Demuéstrame lo que sabes.-me dijo comenzándome a dar indicaciones.

Indicación tras indicación, y sin pasar de 140 km/h llegamos a una enorme casa. En las afueras de la ciudad, situada en una de las colinas más altas. Sharon hizo una llamada a Mia, cuando aun estábamos al otro lado de la verja de la casa y en menos de 5 minutos la verja se abrió. Dejando ver un cuidado y delicado jardín, luego la casa, de 4 pisos, con un parquin en la entrada. Sharon me dijo que aparcara el coche y entramos a la mansión. El hall era una pasada, un gran espejo y un bonito recibidor, muy lujoso, con un bonito cuadro adornando la pared y dos series de escaleras que daban a dos lugares diferentes del piso superior. Luego, entre las dos series de escaleras ascendentes había una puerta color caoba, con dibujos dorados y el pomo de la misma tonalidad.

-Escucha. Mia me ha pedido que subas a su habitación. Quiere hablar contigo. Sube por las escaleras de la izquierda y cruza todo el pasillo hasta el fondo. Toca la puerta antes de entrar y cuando acabe de darte el discurso baja, te lo pasaras bien aquí.-sonrió entrando a la puerta caoba y dorada.


CONTINUARÁ...


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Gracias por leer
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kaon-san
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    26/1/2010, 19:35

pensé que no volvería a ver este fic en algún otro foro
me alegro que no fue ese el caso xD

en fin... me gusta mucho tu forma de redactar esta historia
a esperar la conti xD

Saludos!!
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harukatenou
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    26/1/2010, 21:31

Me lo he pensado emjor, no te matare porque sino me quedo con las ganas de leer, mis respetos va genial, espero que lo continues pronto saludos
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feli
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    27/1/2010, 00:19

conti...
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    27/1/2010, 02:02

waa D: knti!! n.n
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    27/1/2010, 13:17

Muchas gracias por leer y gracias Haruka por dejarme vivir jejeje aun soy demasiado joven para morir...

Continua


Miré las escaleras de la izquierda y no me lo pensé dos veces. Subí, lo más rápido posible hasta llegar al pasillo que me había descrito Sharon. Estaba lleno de cuadros, y fotos, de muchas chicas, me supuse que serian las chicas que Vivian en aquella casa. Finalmente había llegado al final del pasillo, allí estaba la puerta, de color blanco, con toques dorados también. La golpeé un par de veces.

-Pasa.-escuché la voz de Mia al otro lado.

Entre hacia la habitación. Para mi sorpresa, había una mesa con unas sillas, un sofá, y una televisión, luego una puerta corredera, la que me supuse que daría al verdadero dormitorio.

-Siéntate.-me dijo Mia, sentada en una de las sillas, lo único que llevaba puesto era una bata. Luego de servirme un café continuó.- No sé si te gustara el café...-no la dejé continuar y hablé.

-Sí, está bien, no te preocupes. Gracias.-le dije tomando la taza. Tenía ganas de que me hablara de mi trabajo, de mis misiones, de las cosas que aprendería…

-De acuerdo, la verdad es que ha sido una autentica sorpresa que vinieras, no te esperaba.-me miró a los ojos.-Me podrías decir qué te ha pasado para venir aquí ¿? Hace unas horas no parecías muy convencida de dejar atrás tu antigua vida, querías continuar con tu equipo con tu gente… y de golpe…-tomó un sorbo de su taza, esperando una explicación por mi parte.

-Mónica… me ha pedido que eligiera… y he elegido.-le respondí. Ella me sonrió.

-No me parece bien lo que ha hecho tu ex… pero he de confesar que… estoy feliz. Aquí te trataremos genial, Sharon sabe que habitación es la tuya. No sabía si vendrías o no… pero me gusta que toda la gente de mi equipo tenga una habitación en este edificio. Ahora…-agarró una carpeta que tenía sobre la mesa y la abrió.-Bien, Amy, de 17 años de edad, tu padre Diego y tu madre… desconocida. No fuiste al colegio ni recibiste escolarización alguna. No hay mucha información sobre ti la verdad. Tu padre marcó historia en las carreras pero hasta hace poco no hiciste tu aparición. Después de la muerte de tu padre, Toño te acogió y salvaste a uno de los Reyes en una carrera… No hay muchos datos.-me dijo apartando la mirada de la carpeta y examinando mi rostro.

La perplejidad era más que clara en mi cara. No me esperaba que me fuesen a investigar.

-Siento mucho esto, pero la seguridad es lo primero. No puedo meter en mi equipo a cualquier persona, imagina que eres una loca perturbada ¿?-me sonrió. Bueno, tenía razón, no solo estaba entrando en su equipo, sino también en su casa.-No te preocupes, te informaré de todas las chicas con las que vas a trabajar. Ellas ya se saben tu historia, es justo que conozcas tú también la suya. Además, te pueden haber contado mil historias sobre nosotras que no son ciertas.-me sonrió antes de levantarse y encender un estilo de televisor, cogió un mando y se sentó de nuevo.- Hay muchísimas chicas aquí, y las iras conociendo poco a poco, pero hay tres chicas con las que pasaras horas y horas. Esas son, Sharon.-dijo clicando el mando. En el televisor apareció una imagen de Sharon.-Ya la conoces. Por razones económicas tuvo que dedicarse a la prostitución, la verdad es que su chulo dejaba mucho que desear, era un don nadie con suerte y muy poco respetado, por lo que Sharon sufría más de lo que debía. Sus clientes se pasaban con ella, y eso no se debe permitir.-tomó un sorbo de café antes de continuar.-La siguiente es Udham.-Clicó de nuevo el mando y la imagen cambió.-Udham es extranjera, más concretamente de Irán. Cuando sus padres migraron aquí le obligaron a contraer matrimonio con un capullo sin escrúpulos que tenía un aren entero de mujeres que obligaba a prostituirse, pero Udham se negó, y su ex marido le pegaba y amenazaba constantemente por ello. Finalmente accedió, no por voluntad propia, y en la calle es donde la conocí. Poco a poco nos hicimos amigas y luego… ya sabes. Un día su marido le pilló conmigo y de tal paliza que le dio la dejó en coma. La fui a visitar al hospital, día y noche, hasta que despertó, y me la traje aquí.-me informó.

-Y su marido ¿?-le pregunté.

Andrés me había dicho que Mia mató al novio de Udham… y no era novio, era marido, tal vez, no solo esa parte de la información estaba extraviada.

-Bueno, en cuanto Udham despertó fui a hacerle una visita, tuvimos un forcejeó, me apuntó con su arma y lo empujé por las escaleras, el mismo se disparó.-finalizó.

Así que un accidente, sin duda tendría que hablar eso con Andrés.

-La ultima del trío calavera es… Lu. Es india. Su padre es un traficante de armas, por eso es nuestra experta en armas. Su padre pagó una millonada a un amigo para que su pequeña tuviese una vida mejor aquí en nuestro país, pero lo que no sabía es que su amigo era un chulo, de los peores de la zona, y al ver a Lu, se le ocurrió que podía hacer carrera de ella. No solo la obligó a prostituirse, sino que la violaba incesantemente. La encontré cuando ya teníamos todo esto montado e intentábamos ayudar a las chicas de la calle. Me encontré a su chulo violándola en un callejón de la ciudad, cerca de donde se estaba celebrando una carrera. Udham fue la primera que lo vio y directamente se tiró sobre el chulo, y le pegó una paliza. Le ofrecimos un puesto aquí y no se negó.-finalizó Mia.

Me fijé en la última imagen del televisor. Una chica de unos 20 y pocos. Muy bien arreglada y conjuntada, no parecía una experta en armas, morena de piel y de pelo oscuro, con unos ojos claros felinos.

Había algo que no me cuadraba, tenía un gran equipo. Todas eran buenas en algo y yo… en comparación a ellas no tenía nada que ofrecer.

-Dime que es lo que te preocupa, contestaré a todas las preguntas y dudas que tengas.-me dijo Mia tomando otro sorbo de su café.

-Porque me quieres en tu equipo ¿?-le pregunté directamente, no me iba a andar con rodeos.

-Mira, simplemente porque Lu, Sharon y Udham forman un quipo de elite dentro de este gran equipo que he formado. Aquí hay muchísimas chicas, y todas aportan algo importante, pero el equipo de elite es el que se encarga de las misiones más arriesgadas, sé que no fallará, pero le falta algo, algo que tú, estoy segura de que aportaras.-hizo una pausa para humedecerse los labios y continuó.-Veras, Lu es la estratega, Sharon es la inteligente y Udham la bruta, pero debido a lo que han vivido durante sus vidas… les falta honradez y bondad, y eso es lo que quiero que aportes al equipo. Aparte del control que tienes sobre el coche, que te aseguro que nos sacara de más de un apuro.-culminó Mia.

-Y que tipos de misiones tendremos que realizar ¿?-le pregunté. No iba a dejar pasar esta oportunidad.

-Tendrás que hacer diferentes tareas, no solo participar en carreras, también tendrás que vender mercancía, droga para ser más concreta, a mafias. También te encargaras de ir en misiones de rescate, para salvar a chicas que están en problemas. –me respondió.

Lo de vender drogas no me gustaba, pero era a mafias de lo malo a malo y si no lo hacia Mia… cualquier otro lo haría, además lo de las misiones de salvar a chicas sonaba muy… angelical, por decirlo de alguna manera.

-Cuando tendré mi primera misión ¿?-le pregunté.

-Me gusta que seas tan directa.-me sonrió.-Veras, tu primera misión será pasado mañana, mañana hay una exposición de coches, y Sharon expondrá algunos, quiero a todas mis chicas apoyándola, además habrá una gran fiesta.-me sonrió.-Tambien me ha dicho Lu que mañana por la mañana quiere entrenarte, y la verdad es que me parece genial, porque si no estás bien entrenada no me gustaría perderte en tu primera misión.

-Qué tipo de misión ¿?-le pregunté. Si iba a poner mi vida en peligro quería saber cual sería la causa.

-Además curiosa.-rió.-Iras a buscar a una chica que tiene problemas a su casa, pasado mañana te daré datos, fotos y todo lo necesario, iras con Udham.-me informó

-Mia se puede saber que…-la voz de Udham intervino. Asomándose por la puerta corredera, con ojos adormilados y una sabana cubriendo sus intimidades.-Lo siento, Amy ¿?-preguntó frotándose los ojos.

-Sí, soy yo.-le sonreí.-Creo que bajaré. Gracias por todo.-le dije a Mia levantándome y poniendo rumbo a la puerta.

-Si tienes cualquier duda avisa y pregunta, no tengas miedo, somos como una gran familia y no escondemos ningún secreto.-dijo Mia antes de que saliera de la habitación.

Realmente si antes de entrar a aquella habitación estaba confusa, ahora lo estaba aun más. Mi cerebro y sobre todo mi corazón no podían entender como una mujer así, podía hacer daño a la gente. Vendía drogas sí, y que ¿? Toño robaba.

Decidí que lo más sensato sería fumarme un cigarrito en la entrada de la casa y luego entrar a la misteriosa puerta del hall, asique bajé las escaleras y salí de la casa. Me senté en las escaleras color marfil y encendí un cigarrillo.

Realmente la pregunta que ahora rondaba mi cabeza era… Estaba sola ¿? Mónica me había dejado, había discutido con Toño y ahora estaba en un lugar con gente que me habían dicho que no podía confiar, pero aun así confiaba… era todo muy confuso. En si la soledad era confusa. Las cosas definitivamente podían haber sido mejores, tal vez si no hubiera dejado a Mónica… Pero ahora no podía echar marcha atrás.

-Oye tú, quien eres ¿?-me preguntó una voz a mi espalda. Me giré para ver a una chica bien conjuntada, morena, tanto de tez como de cabello y con unos preciosos ojos verdes gatunos, que inspiraban libertad, sin ninguna duda era Lu.

-Soy…-un puñetazo en todo la mejilla me obligo a callar y simplemente agachar la cabeza.-Hostias, porque has tenido que hacer eso ¿?-le pregunté sobándome la mejilla.

-Oh mierda! Joder que mala pata, lo siento, eres Amy verdad ¿? Yo soy Lu. Pensaba que eras un yonki. Ven, te pondré hielo.-me dijo agarrándome la mano y tirando de mi de nuevo hacia la mansión.


Fue directamente hacia la puerta caoba, la abrió y empezó a sonar la música. A un volumen estrepitosamente alto. Parecía una discoteca, con poca luz y pista de baile, pero también tenía una mesa de billar, caraoque, una barra, un televisor panorámico, play station 3 y una barbaridad de utensilios de entretenimiento más. Me fijé en cuatro chicas jugando al póker en una mesa, otras chicas bailaban en unas barras de metal, otras veían la repetición de la carrera de la noche en una pantalla de plasma…



Lu anduvo hasta la barra del bar, susurró algo a la chica que estaba allí y le sacó dos copas. Una me la dio a mí.



-Ponte esto en la mejilla.-me dijo al oído.



Simplemente negué con la cabeza y me tomé el vaso de trago. Mis primeros 5 minutos allí y ya me habían pegado un puñetazo.



Lu suspiró y le hizo una seña a la bar-woman. Camino hacia el caraoque y agarró el micrófono con fuerza. La música paró y ella comenzó a hablar.



-Hola chicas, es un placer para mí, presentaros en primicia mundial a la primera chica que ha vencido a nuestra querida Udham en una carrera y ha sobrevivido para contarlo… Amy!!!!!!! Vamos, sube aquí conmigo, deja que todas te vean.-dijo Lu desde el pequeño escenario.



-No hace falta que subas si no quieres.-pude escuchar la voz de Sharon, que se acercaba a mí.



-Creo que debo hacerlo.-le sonreí.



-Sí, sino Lu no te lo perdonará en su vida.-rió Sharon guiñándome un ojo.



Me acerque al escenario y subí las escaleras sin imaginarme lo que vendría detrás.



-Vamos, no tengas vergüenza y preséntate.-me sonrió Lu dándome el micrófono.



-Hola, soy Amy.-dije simplemente. Ahora la música había parado y el ver a unas 30 chicas mirándome me ponía nerviosa, muy nerviosa e incómoda.



-En fin… podias haber sido más… imaginativa. Ahora vas a tener que pasar por nuestro pequeño rito de iniciación.-sonrió Lu.-Una entrevista. Pero te haré un favor, y como sé que conoces a Sharon, dejaré que ella esté aquí arriba.



Miró hacia donde estaba Sharon y le guiñó un ojo, agarro otro micrófono y se lo llevó abajo del escenario mientras subia Sharon. Las dos se cruzaron en las escaleras. Para mi sorpresa… Sharon puso cara de embobada en cuento Lu besó su mejilla. Estaba claro, Sharon estaba enamorada de ella, luego hablaría con Sharon sobre eso.



-Te explicaré como va la entrevista. Somos muchas, y entre nosotras nos conocemos, pero a ti no, y tú tampoco a nosotras, por lo que Lu va a pasar el micrófono a las chicas que te quieran hacer preguntas, y tú desde aquí, podras hacer preguntas a quien quieras de abajo. Por turnos. Yo estaré aquí como soporte emocional y ayudante.-me sacó la lengua.-Y además también te daré tabaco.-dejando dos vasos sobre la mesa y sacando un paquete de tabaco.-Te puedes negar si quieres. Dinos, aceptas el reto de iniciación ¿?-me preguntó.



Parecia un programa del corazón de la televisión.



-Sí, empezad.-sonreí agarrando uno de los vasos con mi mano y pegándole un trago.



-Tienes novia ¿?-comenzó a preguntar una chica de mi edad, tal vez algo mayor.



-Sí.-respondí sin pensar, luego recapacite.-No, lo siento, es que llevo unas dos horas sin novia y aun no me he hecho a ello.-sonreí algo incomoda.



Se podía escuchar un grito colectivo de fondo diciendo “Bien!!!!!!”, miré a Sharon que me sonrió y me dio una palmadita en el hombro.



-Ahora me toca a mi no ¿?-pregunté, Sharon asintió.-La pregunta es general, todas vosotras sois lesbianas ¿?-pregunté. Me parecía raro que en una casa con tantas chicas, todas tuvieran la misma preferencia sexual.



-La contestaré yo.-dijo una chica de pelo negro por los hombros, con reflejos azules, ojos entre grisáceos y verdes.-Sí, la mayoría somos lesbianas, y te diré el porqué. Mia ya te habrá explicado cual era nuestro anterior trabajo, y la verdad es que los hombres nos han tratado muy mal, en cambio las mujeres, saben donde tocar, saben acariciar, y sobre todo, saben como hacernos sentir queridas.-todas las chicas empezaron a aplaudir ante la respuesta, incluso yo aplaudí.-Ahora te quiero hacer una pregunta. Con cuantas chicas y chicos has salido ¿?-me preguntó.



-Chicos ninguno, chicas dos.-le respondí.-Bien… Sharon, estas enamorada ¿?-le pregunté riendo.



-Sí.-dijo poniéndose colorada. Luego apartó el micro para susurrarme.-Por tu bien espero que no me preguntes de quien.



La mayoría de las chicas comenzaron a reírse y a silvar. Pegué otro trago del vaso y me encendí un cigarrillo, esperando la siguiente pregunta.



-Con cuantas chicas has hecho el amor ¿?-me preguntó otra de las chicas.



-Con una. Mi ex novia.-les respondí. Se pudo oir un “Aaaaaaww que mona” generalizado.-Alguna chica se ha ido de aquí ¿? Y en caso de ser que sí, porqué ¿?-pregunté.



-Se han ido muy pocas, pero las que se han ido, lo han hecho porque querían vivir en pareja, salir del ambiente nocturno y las fiestas, porque eran muy mayores ya.-rió una chica, algo mas joven que yo riendo.



-Te gusta hacer el amor con la luz encendida o apagada ¿?-me preguntó otra de las chicas.



-Oye… ya vale de preguntas raras, no me podeis preguntar cual es mi color favorito ¿?-dije, solo para obtener como respuesta una risa generalizada.-me da igual, normalmente suelen ser arrebatos de pasión y no estas pendiente de la luz.-respondí.-Que tal es Mia como jefa ¿?-pregunté. Era una buena oportunidad para sacar información sobre ella.



-Nos cuida mucho, siempre se preocupa por nosotras… es como una madre. Siempre pendiente de todas, y al llegar a casa pasa lista como en el colegio para cerciorarse de que todas estamos bien.-respondió una chica de unos 30, agarradita de otra.



-Cual es tu comida preferida ¿?-preguntó otra chica, que estaba sentada en la barra.



-Pues… la verdad es que no tengo preferida.-respondí.



-Doy por finalizada esta entrevista, si quereis preguntarle algo, lo tendréis que hacer directamente a ella.-dijo Sharon agarrando mi mano y bajándome del escenario.



-Te apetece jugar al billar, haber si con un poco de suerte te des estresas ¿?-me preguntó Sharon.



-Sí.-suspiré, definitivamente necesitaba pensar en algo que no fuera venganza o Mónica.



Nos acercamos a la mesa de billar, que ahora estaba vacia. En cuanto nos disponíamos a comenzar a jugar la chica de pelo negro con reflejos azules que me contestó una de las preguntas en la entrevista se acercó.



-Se puede jugar ¿?-preguntó sonriendo. Ahora que estaba más cerca, podía apreciar lo guapa que era, la mayoría de esa sala eran preciosas, aunque bueno… debido a su anterior trabajo… lo debían ser.



-Claro Mel. Tú juega con Amy, yo…-no pudo acabar la frase pues alguien le interrumpió.



-Jugaras conmigo.-sonrió Lu quitándole el palo a Sharon.- Podiamos hacer las cosas más interesantes, que os parece una apuesta ¿?-preguntó Lu apoyandose sobre Sharon.



-Suena interesante, que tipo de apuesta ¿?-pregunté. Me fijé en Sharon, que negaba con la cabeza.



-Es muy competitiva, y además apostar… esto no me gusta.-repetia una y otra vez Sharon.



-Bien, si ganamos os exposaremos las manos y tendréis que pasar todo el dia juntas.-rió Lu.



-Oye… mañana no me tienes que entrenar ¿?-le pregunté.



-Oh, mierda, tienes razón… bueno, al menos la noche la pasareis juntas.-me respondió encogiendo los hombros.



-Esta bien, y si ganamos nosotras lo mismo para vosotras.-dijo Mel, preparando su palo.



No hubo más palabras, solo una mirada furtiva por parte de Sharon, y el juego comenzó. Me quedé anonadada al contemplar que Mel, era una artista, realmente era buena jugadora, así que no tardamos en ganar.



-Bueno chicas, donde están las esposas ¿?-preguntó Mel guiñándome un ojo.



-Eres muy buena jugadora.-le dije acercándome algo más a ella. La música estaba alta, y la verdad es que costaba muchísimo escucharla.



-Tú también. Me tienes que enseñar algun que otro truco tuyo.-rió.



-Bueno chicas, dejad de flirtear y atadnos.-dijo Lu dándole a Mel unas esposas.



-De donde has sacado eso ¿?-le pregunté sorprendida.



-Eso es lo de menos, ata y calla.-me dijo Sharon poniéndose colorada.



Las atamos. Me fijé en la cara de Lu, que tenia una sonrisa de oreja a oreja, pero en cambio, Sharon parecía más que incomoda.



-No volveré a jugar al billar contigo.-le dijo Sharon a Lu. Luego se giró hacia nosotras.-Y menos aun contra vosotras.



-Te apetecería dar una vuelta ¿?-me preguntó Mel agarrándome la mano y caminando hacia fuera, siquiera dejándome responder.



-Sí me apetece ¿?-le respondí cuando ya estábamos fuera.



-Eres graciosa.-rió.



-Tienes alguna pregunta más para mi ¿?-le pregunté. Tanta amabilidad… lo más probable era que quisiera preguntarme algo.



-Mia ya nos informó de ti. Además ya vi tu carrera, asi que creo que no necesito saber nada de ti, ya te conozco.-me sonrió.-Solo me apetecia dar un paseo contigo, aunque si no quieres… puedes entrar de nuevo.



-No, la verdad es que aquí fuera todo es tan tranquilo…-dije mirando el cielo, repleto de estrellas.-Pero estas segura que me conoces ¿?-sonreí de medio lado.



Ella se sentó en el jardín, indicándome que me sentara a su lado.



-Mia nos ha dicho que salvaste al hijo de los reyes cuando corría contra tu equipo, eso demuestra que eres buena persona, además de un rio con fuertes corrientes, eso demuestra que eres valiente, y para rematar paraste en mitad de tu ultima carrera para ayudar a Udham, sin saber si algun otro competidor seguía en la carrera, eso demuestra bondad. No te gusta jugar sucio, y lo único que quieres es mejorar. Creo que te sientes perdida, después de la muerte de tu padre, y aun no estas segura de que este sea tu lugar. Dudas mucho, y eres muy cabezota. Pero sobre todo eres una buenaza, que antes de mirar para ella misma, mira para los demás.-dijo agarrándose las piernas.



-En lo ultimo te equivocas. Vine aquí, dejando a mi novia, dejando a una mujer que mi padre había dejado embarazada, y a gente que necesitaba mi ayuda.-le respondí. No sabia porque estaba contándole estas cosas a Mel, pero se sentía tan bien hablar con ella.



-Realmente a esa mujer la dejo tu padre embarazada, no tú. No tienes porque cargar con su culpa, y respecto a tu novia, si la dejaste, tal vez fuera porque una pequeña parte de ti pensaba que era lo mejor. Aquí conoceras más mundo, hay cosas que no son muy limpias, pero otras muchas sí. Aquí puedes estudiar si lo deseas, o llegar a ser lo que realmente quieres ser, sin ataduras. Si te cansas de esto, puedes irte.-me respondió la chica.



-Tú de que te encargas aquí ¿?-le preguntó.



-Yo soy profesora. Doy clases a las chicas nuevas que llegan y no tienen estudios.-rió.



-Profesora ¿? Pero cuantos años tienes ¿?-le pregunté.



-19 años.-volvió a reir.



-Es imposible que te hayas sacado la carrera en un año.-le dije extrañada. Vale que no había ido al colegio, pero idiota no era.



-Yo no he dicho que tenga la carrera, pero recibí clases nocturnas, y además estudio por mi cuenta, por si fuera poco, internet también ayuda, asi que intento compartir lo que aprendo con las chicas que están interesadas, muchas no saben ni leer.-me respondió.



-Yo sí sé leer.-le respondí.



-No me mal interpretes, no estoy llamándote tonta, solo…-unos llantos la interrumpieron, sacó un walkie talkie.-Lo siento, es mi hija. Te gustaría venir y conocerla ¿?-me preguntó.



-Sí claro.-le respondí, así iria ensayando para cuando naciera mi hermanita.



Entramos en la casa, y subimos hasta el tercer piso. En una de las puertas había unas letritas de colores en las que ponía Azahara. Entró primero Mel, y yo después de ella. Habia dos camas, una intacta y en la otra una niña, exactamente igual que Mel pero en pequeño, parecía un clon en miniatura, agarrando un enorme osito de peluche, con los pelos alborotados y lagrimas en los ojos.



-Mama, mama, mama. Me he despertado, y no había nadie. Tenia mucho miedo, pensaba que era todo como antes.-lloraba la niña abrazando a su madre.



Como antes ¿? A saber como era la vida de Mel antes de venir aquí, con una niña de cuantos años ¿? Parecia tener 6 años ¿? Pero si Mel tenia 19…



-Tú quien eres ¿?-me preguntó la niña tirándome de los pantalones. Estaba tan en mi mundo que no había visto a la niña acercarse.



-Yo me llamo Amy.-dije agarrando a la niña entre mis brazos.-Haber, y cuéntame, que te ha despertado ¿?-le pregunté.



-Hay un fantasma.-dijo señalando la ventana.



-Al otro lado de la ventana ¿?-le pregunté. Me fijé en Mel, que se había sentado en la cama y tenia una sonrisa de oreja a oreja.



-Sí, quiere entrar.-respondió agarrando fuerte el cuello de mi camiseta.



-Mira, ve con mama, yo voy a ver si está el fantasma.-le dije a la niña dejándola en el suelo.



-No, y si te hace arranca los ojos ¿?-me preguntó la niña.



-Yo soy muy fuerte y valiente, preguntale a mama, ya veras.-le sonreí.



La niña corrió hasta Mel y se le encaramo al cuello, mirándome con temor. Caminé hasta la ventana, recordando los tiempos en los que me escondia debajo de la mesa durante oras esperando a que mi padre viniera a matar a los monstruos, pero siempre me quedaba dormida debajo de la mesa antes de que se lo pudiera pedir. Abrí la ventana y me asomé. Se veía una gran piscina desde allí.



-Ahhhh!-grité.



-Mama el fantasma se come a Amy.-gritó la niña cerrando los ojos.



-Hay piscina!! Me quiero bañar.-reí sacándole la lengua a la niña.



-Amy tonta.-me respondió la niña poniendo morritos.



-No hay ningún fantasma, solo había una rama que golpeaba tu ventana. Es por eso que parecía un fantasma queriendo entrar.-le sonreí a la pequeña arrancando la rama.



-Mama me puedo bañar en la piscina con Amy ¿?-preguntó la niña a su madre.



-Mira que hora es, son las 7 de la mañana, deberías dormir un poco más.-dijo Mel tapando a su hija.



-Mama, por favor… por favor… Además, yo sé que Amy no sabe nadar, y si se ahoga… quien la salvará ¿?-preguntó la niña.



-Pues… lo podría hacer yo.-rió Mel mirándome.



-Mama… por favor… prometo hacer lo que quieras a cambio.-suplicó la niña.



-Entonces adelantaras todas tus tareas atrasadas ¿?-le preguntó Mel.



-Sí, bien, bien, bien, bien, bien, me voy a bañar, me voy a bañar.-gritaba la niña.



-Es hiperactiva ¿?-le pregunté a Mel sonriendo de medio lado.



-Depende del día.-me respondió.



-Tenemos un problema… no tengo biquini.-sonreí.



-Bueno, creo que uno mio te servirá. –dijo mientras empezaba a urgar entre los armarios. Saco un biquini de color azul y me lo dio.



-Tú no te bañas ¿?-le pregunté.



-No, el agua está demasiado fría para mi gusto, además necesitareis a alguien que os agarre las toallas mientras os bañais.-me sonrió.



No dije más y la niña y yo nos empezamos a cambiar, me fijé en que en cuanto me empecé a soltar el pantalon Mel quitó la vista a otro lado. Me hizo mucha gracia, normalmente eran los demás los que provocaban ese efecto en mi, no yo en ellos.



Nos acabamos de cambiar y las tres juntas bajamos hasta la piscina, en la zona trasera de la casa. La niña fue la primera en meterse dentro de la piscina y comenzar a chapotear feliz.



-Esta niña… es tuya ¿?-le pregunté a Mel en cuanto nos sentamos en un borde de la piscina.



-Sí, la tuve con 13 años, era una cria… pero no me arrepiento.-dijo mirando a Azahara.



-Tubo que ser duro…-le dije.



-Sí, pero cada persona sufre, más o menos, pero el sufrimiento duele igual. Gracias a Dios no me tuve que prostituir por mucho tiempo, y Mia me encontró, a mi y a mi hija.-me respondió sin parar de mirar a los chapoteos de su hija.



-Me cuentas tu historia ¿?-le pregunté moviendo mis pies debajo del agua.



-Me confundieron con una niña rica y me raptaron. Al darse cuenta que se habían equivocado… me violaron y me tiraron en los suburbios de esta ciudad. Pensé en volver a casa, pero… una niña embarazada ¿? Mis padres no lo aceptarían, lo importante era el dinero, no la niña problemática, así que me quedé en la calle, además… no tenia como llegar a casa, mis padres viven a 700 km de aquí. En la calle fue donde conocí a Lu, Udham y a otras chicas, que ahora están aquí, pero que antes estaban en la calle. Me ayudaron, y en cuanto di a luz intenté por todos los medios ayudar a las chicas que me ayudaron. Por la noche hacia las calles, por la mañana acudia a clases y por la tarde me encargaba de la pequeña. Cuando yo no estaba otras chicas la cuidaban. Viviamos unas 15 chicas en un apartamento de 4 habitaciones. Una noche me intentaron atracar, me golpearon y me desperté aquí, gritando Azahara. Buscamos a mi hija y la trajimos aquí. Le pedí a Mia que acojiera a las chicas de mi piso también, pero la mayoría se drogaba, y una condición importante es no tomar drogas para estar aquí. La mayoría no quiso venir. Y bueno… esta es mi historia.-finalizó suspirando y bajando la mirada.



-Siento mucho hacerte recordar todo esto.-dije agarrando su barbilla y obligándola a que me mirara.



-Es bueno recordar malos momentos, para apreciar los buenos.-me susurró, lentamente comencé a acercar mis labios a los suyos, y cuando estaba a punto de besarla unas salpicaduras me obligaron a apartarme.



-Azahara cariño porque no le dejas a mama con sus asuntos ¿?-preguntó Mel, para mi sorpresa estaba tan impaciente como yo.



Preferí reirme, y ella me contestó con un golpe en el hombro.



-Os ibais a dar un beso… puaj que asco. Mama deja que Amy se bañe conmigo.-pidió Azahara que había salido de la piscina.



Sí, la iba a besar, y lo peor de todo es que no me iba a arrepentir de ello, ni me iba a acordar de Mónica.



-Ya veras… te voy a agarrar y te voy ha hacer una aguadilla.-reí levantándome de golpe y tirándome en la piscina.-A que no me pillas.



-Sí.-gritó saltando a la piscina.



Nunca me lo había pasado tan bien, jugamos a la pelota, nos tiramos de cabeza, nadamos, nos perseguimos… La verdad es que era una niña sin igual, era dulce, simpatica, y sobre todo muy divertida, incluso me atrevería a decir que estaba sacando mi niña interior. Pero como era comprensible, comenzaba a hacer frio, y era muy tarde, o temprano, de pende de cómo se viera y Azahara estaba cansada.



-Será mejor que salgamos. Hace frio.-le sonreí a la niña ayudándola a salir. Su madre la esperaba afuera, con una toalla.



-Como cojas un resfriado… ya veras. Te castigaré.-rió Mel abrazando a su hija y sentándose sobre una amaca, con ella en brazos.



-Y si coje un resfriado Amy ¿?-preguntó la niña.



Las dos me miraron mientras me secaba.



-Tambien la castigaré.-rió Mel.



-Jajajaja mama te va a castigar.-reia la pequeña entre bostezo y bostezo.



-Tampoco me importaría.-sonreí algo colorada. Aun no me podía creer que estuviera flirteando, con una madre, y tan solo hacia unas horas que estaba soltera. Realmente estaba preparada para una nueva mujer ¿? Y más concretamente una mujer con una niña ¿?



Como respuesta solo obtuve un sonrojo por parte de la madre y una risa por parte de la hija.



Decidí dejarme de tonterías y estender la toalla, tumbándome encima y encendiéndome un cigarrillo.



-Fumar es malo, mancha los pulmones y luego no puedes respirar, se te cae la nariz, y luego la lengua.-me dijo la niña con voz adormilada y con los ojos cerrados.



-La nariz y la lengua ¿?-le pregunté a Mel que me hizo una seña para que me callara.



Antes de que me acabara el cigarro, Mel dejó a su hija en la amaca y se tumbó a mi lado.



CONTINUARÁ...
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    27/1/2010, 13:42

dioshhhhh

me encanta!!!!

quiero quiero *-*


me encanto la contiii!!!
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    27/1/2010, 14:17

Conti Contiii >///
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harukatenou
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    27/1/2010, 18:19

jajajajajaja Se te cae la nariz y la lengua jajajajajaja OMFG como me rei... Esta genial, espero que sigas subiendo contis tan seguras es emocionante leer..

PD: Te dejo vivir por el bien del forito, sino seguramente me buscan para asesiarme las lectoras si te hago daño jajajaj
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    28/1/2010, 01:33

XDDD acen un club owo!(yo me uno sieso¬//¬)xP
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    28/1/2010, 02:36

lol espero q continues pronto

no keremso q la smasas se animalezcan xDD

saludos baka
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    28/1/2010, 13:49

Jajaja sí, lo peor de todo es que si te hacen algo tendre que responsabilizarme yo... asique... esperemos que no te hagan daño xD *toca madera*

Naisha... hacen un club¿? Quienes ¿? Jejeje creo q serias la unica xD

Gracias por leer chicas y espero que os guste ^^(perdon por los posibles fallos de ortografia)

Saludos para ti tambien Yulia-sama

Continua


Antes de que me acabara el cigarro, Mel dejó a su hija en la amaca y se tumbó a mi lado.



-Ya está dormida ¿?-le pregunté mirando a la niña, que parecía tranquila.



-Sí, tanto juego la han dejado cansadísima, así que me imagino que tú debes estar baldada. Primero la carrera, luego ir de aquí para alla con las maletas, la fiesta, y ahora la piscina.-me dijo acariciándome la mejilla.



-Y mañana, bueno, hoy, tengo entrenamiento con Lu.-suspiré.



-Ve a la cama, será mejor que descanses.-me aconsejó Mel.



-Tienes razón, te ayudo a llevar a la niña a la cama y luego me acuesto.-le sonreí levantándome y cogiendo a la niña en brazos.



Llegamos a la habitación y dejé a la niña sobre su cama.



-Ya está, ahora… Mierda.-no había pensado en que ahora tenia que buscar a Sharon para que me dijera cual era mi cuarto.



-Shh la niña se va a despertar.-me susurró.-Que pasa¿?



-No sabras donde está mi cuarto verdad ¿?-le pregunté.



-Duerme conmigo.-me susurró agarrándome la mano y llebandome hasta su cama.-Quieres un pijama ¿? Dormiras mejor.-me dijo acercándome un pijama.



Las dos nos cambiamos, sin atrevernos a mirarnos entre nosotras. En efecto, tenia miedo de mirarla y que me gustara lo que estaba viendo. No era justo para Mónica enamorarme de otra chica a las pocas horas de dejarlo con ella… Espera… enamorar ¿? Esa palabra era muy fuerte, ni siquiera sabia si había estado enamorada de Mónica.



-Tengo una pregunta.-susurró Mel.-Dime cual es tu color favorito ¿?-me preguntó.



-El azul.-sonreí recordando el pequeño reto de iniciación.-Y el tuyo ¿?



-El verde.-me respondió caminando hasta la cama y haciéndome una seña para que me metiera con ella.



-Gracias por dejarme meterme contigo en la cama.-le susurré.



Esa frase… sonaba muy mal, y fácilmente se podía sacar de contexto



-Gracias a ti por ser tan buena con mi hija. Normalmente no se fia de la gente nueva y desconocida, pero te has convertido en su heroína desde que has derrotado al fantasma.-susurró tapándose la boca con el puño para aflojar la risa.



La palabra heroína… me había dado tantos problemas anteriormente… pero gracias a Dios ahora no.



-Es maravillosa, las dos lo sois.-le repondí.



Un suspiro fue su respuesta y me abrazó.



-Te importa ¿?-me preguntó. Yo negué con la cabeza.- Buenas noches.-me dijo besándome en la mejilla, cerca de la comisura de los labios.



-Buenas noches.-le dije yo besándole en la comisura de los labios.



-Buenas noches.-me repitió nuevamente, echándose ligeramente sobre mi, y besándome. Un beso suave, dulce, y sobre todo lento. Era como si nuestros labios no quisieran separarse y quisieran estar conectados permanentemente. Ese beso… Dios podía sentir como el latido de mi corazón se aceleraba estrepitosamente.-Lo… lo siento no se porque pero…



-Buenas noches.-la interrumpí besándola esta vez yo. Fue un beso rápido, simplemente quería que no se disculpase.



-Amy… yo no soy así, has dejado a tu novia hace a penas horas y…-no la dejé continuar, esta vez la interrumpí con mi dedo índice, acariciando sus labios con el posteriormente.



-Ya lo sé. Sé que eres madura y sensata, sé que tienes la cabeza sobre los hombros y que tienes muchas responsabilidades. Sé que te gusta ir despacio, y que te gusta hacer las cosas como deben ser. Yo también te conozco.-sonreí.



Tal vez por todas esas razones, por su manera de ser, me llamaba tanto la atención.



Ella rió levemente para apoyarse sobre mi hombro y dormirse. Poco después caí rendida yo. Me dolia todo el cuerpo.



Un salto en la cama hizo que abriera los ojos. Miré el reloj de mi muñeca, las 10 y media de la mañana ¿? Miré a mi izquierda para ver como Mel seguía dormida, no se había movido ni un milímetro, seguía apoyada en mi hombro. Miré hacia los pies de la cama, para ver a Azahara, sonriente.



-Azahara, vamos a desayunar y dejamos a mama dormir, debe estar cansada.-le susurré. La niña asintió y salió de la habitación. Las dos caminamos en pijama por los pasillos desiertos, me imaginé que la niña sabria donde estaba la cocina, y así fue. Me llevó a una gran habitación del primer piso.



-Porque mama y tú dormíais juntas ¿? Ahora te puedo llamar mami ¿?-me preguntó la niña.



-Pues dormíamos juntas porque no sabia donde estaba mi habitación, y tu mama me dejó dormir con ella. Sobre lo de mami… si tú quieres…-le sonreí.



-Mami… y porque mama te abrazaba ¿?-me preguntó de nuevo. La pregunta era buena, yo también quería saber la respuesta, lo mejor era cambiar de tema.



-Hey, que te parece si le preparamos el desayuno a mama y se lo llevamos a la habitación después de desayunar nosotras ¿?-le pregunté a la niña.



-Sí !!!!!!!!!!!!-gritó con la cara iluminada.



Miré a mi alrededor, la cocina estaba igualmente desierta.



-Azahara, sabes donde están las cosas para el desayuno ¿?-le pregunté.



La niña asintió y comenzó a sacar la leche del frigorífico, galletas y pastelillos de un cajón y un enorme bote de cacao soluble.



-Y café ¿?-le pregunté. Ella señaló una cafetera en una de las esquinas de la cocina.



Me preparé un café mientras la niña comenzaba a preparase su cacao, luego me senté con ella y comenzamos a desayunar, sin ni una palabra. Aparentemente ella tenia tanta hambre como yo.



Una vez acabado el desayuno comenzamos a preparar el desayuno para Mel. Café y un par de pastelillos. Subimos a la habitación, bandeja en mano.



Mel seguía durmiendo plácidamente, Azahara me miró y sonrió.



-Mama, mami te trae el desayuno.-dijo Azahara provocando que me sonrojara.



Al llegar a aquella mansión, no se me hubiera pasado por la cabeza que a la mañana siguiente me encontraría en esa situación, con una niña de 6 años, llamándome mami y subiéndole el desayuno a su madre.



-Hay gracias mi niña.-sonrió Mel sin aun fijarse en mi. Luego elevó la mirada para sonreírme y susurrarme un gracias antes de coger la bandeja y empezar a desayunar, mientras su hija intentaba trepar para subir hasta mis brazos.



-A donde quieres llegar bicho ¿?-le pregunté haciéndole cosquillas.



-Mami para, no puedo respirar.-gritaba la niña.



-Mami ¿?-preguntó Mel mirándome con una ceja alzada.



-Sí, es que como habeis dormido juntas pues…-la niña se escondió detrás de mi sonrojada.



-Ven aquí… no te escondas.-reí agarrándola y subiéndola sobre mi.



-Mami sueltaaaaaaa.-volvió a gritar.



-A ti no te importa ¿?-me preguntó.



Negué con la cabeza mientras me sentaba en la cama de la pequeña, que le había dado por intentar hacerme cosquillas.



Cuando levanté la vista, Mel estaba llorando.



-Mel… que te pasa ¿?-le pregunté levantándome y dejando a la niña sobre su cama.



-Es que… nunca había visto a Azahara tan…-empezó a sollozar.



-Tranquila, no llores, deberías reir.-le susurré al oído.



-Mami, vamos al jardín, te enseñaré mi bicicleta.-me dijo la niña tirándome de los pantalones.



-Vale, así dejamos a mama desayunar tranquila.-dije besando la frente de Mel. Miré a Azahara.-Primero nos vestimos.



-Ya veras que guapa me voy a poner, no mires, no mires.-dijo la niña corriendo al armario.



Yo decidí agarrar la ropa del dia anterior y ponérmela rápidamente, para sentarme al lado de Mel, que con los ojos aun llorosos seguía desayunando.



-No me gusta que Azahara se encariñe mucho con gente que luego puede desaparecer.-me susurró Mel.



-Yo no voy a desaparecer, ni me voy a ir a ningún lado de momento.-le sonreí.



-Ya, pero acabas de llegar y mira como está ya…-suspiró tomando un sorbo de su café.



-No te preocupes tanto…-la niña me interrumpió.



-Mira.-me dijo saltando con un vestidito de color morado con dibujos de margaritas y un chubasquero blanco.



-Que guapa. Bueno… y donde está esa bicicleta tan chula ¿?-le pregunté.



-Esta en el jardín, al lado de la piscina, cuando fuimos a la piscina se me olvido enseñártela.-me sonrió, luego me agarró la mano y gritó.-Pillada. A que no me pillas ¿?-dijo corriendo fuera de la habitación.



-Bueno, te la devuelvo dentro de un rato.-le dije a Mel saliendo de la habitación.



-Asegurate que se ponga el casco.-oí a Mel desde el otro lado de la puerta.



Corrí hacia abajo y me encontré a Azahara con su bicicleta, tuneada, con calaveras de color negro y la bicicleta pintada de color rosa, y un casco de color rosa haciendo juego.



-Te gusta ¿?- me preguntó Azahara.-Sharon me la pintó.



-Sí, es muy bonita.-sonreí a la niña observando como daba vueltas por el jardín.



Me senté en una esquina y me encendí un cigarrillo, sin apartar la vista de la niña.



-Amy, que haces ¿?-me preguntó Mia, sentándose a mi lado.



-Echandole un ojo a Azahara.-le contesté.



-Así que has conocido a la venjamina de esta casa.-me sonrió encendiéndose un cigarrillo.



-Sí, ayer conocí a Mel y me la presentó.-le informé.



-Te haré una advertencia, personal. Yo no prohíbo que salgais entre vosotras, nunca lo he hecho, y nunca lo haré, pero el caso de Mel es especial. Lleva casi desde el principio a mi lado, es como mi hermana pequeña, y la conozco. En toda su vida solo ha salido con una chica, chica que la dejó diciendo que era una estrecha. Ella no es como la mayoría de chicas, es muy especial en lo que a las parejas se refiere. Es… como decirlo… conservadora.-me informó con cara de pensadora.



-Conservadora ¿? Tiene una hija y no está casada, además me atrevería a decir que es lesbiana, así que conservadora no es la palabra que mejor la define.-le respondí a Mia riendo.



-Bueno… ya me entiendes, no le gustan las cosas rapidas, es muy cariñosa, y todo su mundo es su hija. En una relación valora la seriedad, sinceridad, la fidelidad, además… aun no ha superado lo de su violación, la verdad es que no solo la violaron, la degradaron, la quemaron, la pegaron y para rematar, tubo que seguir ofreciendo su cuerpo a hombres asquerosos… es una chica muy fuerte.-me advirtió.



-Ya lo sé. Solo dormí con ella, fue ella la que me besó.-dije algo indignada.



Mia puso cara de alucine antes de comenzar a reir, luego de golpe su rostro se tornó serio.



-Cuidala, o mejor dicho, cuidalas.-dijo mirando a Azahara, que seguía dando vuelta con la bicicleta.



-Hombre, por fin te encuentro, tenemos entrenamiento.-dijo Lu apareciendo desde el otro lado de la piscina. Miró al cielo, que estaba repleto de nuves.-Además creo que va a llover, las cosas cada vez se ponen más interesantes.-canturreó.



-De acuerdo, me haces el favor de llevar a Azahara hasta donde su madre ¿?-le pregunté a Mia. Ella asintió y yo caminé hasta donde estaba Lu.



-Entrenaremos en el bosque, el entrenamiento consiste en que escapes de mi por el bosque, esquivando las balas.-me dijo Lu saliendo por la salida de la verja de seguridad de la casa y caminando hasta un pequeño claro del bosque.



-Espera, como que balas ¿? Me quieres matar ¿?-le grité. Estaba asustada, muy asustada.



-Balas de pintura.-dijo disparándome en una pierna.



-Pica y duele.-me queje rascándome la pierna.



-Sino no tendría gracias, cuento hasta diez.-me advirtió señalándome el bosque.-Además llueve, asique se te hará más fácil.-finalizó cerrando los ojos y comenzando a contar.



No me lo pensé más y corrí, como si mi vida dependiera de ello. Era imposible que me pillara en un bosque tan grande. La lluvia complicaba un poco el recorrido, había mucho barro y parecía el diluvio universal, pues estaba empapada de pies a cabeza y no había pasado ni un minuto. Aun así continué corriendo, y corriendo, hasta que no pude más y me senté sobre una roca a retomar el aire. Definitivamente no sabia por donde estaba corriendo, me habia perdido en medio del bosque con una chica loca con una pistola de bolas de pintura persiguiéndome.



Escuche un estilo disparo, y sentí como algo me rozaba la mejilla. Me la toqué para ver una mezcla entre pintura amarilla y sangre. Esa maldita bola me había hecho una herida ¿? Mierda, no había tiempo, ahora solo podía correr. Así que me levanté de nuevo y comencé a correr, la lluvia no cesaba, las ojas y ramas de los arboles solo me raspaban la cara, las piernas, los brazos… Además hacia frio, y no sentía los dedos de las manos.



Definitivamente por mucho que corriera al final me acabaría pillando, ella conocía el bosque, yo no… Ilusa de mi pensaba que tendría oportunidades de escapar ¿? Me fijé en un árbol, parecía fácil de trepar, así Lu no me veria, y podría descansar.



A los pocos minutos vi a Lu, que se detuvo debajo del árbol, era ahora o nunca, me tiré sobre ella y le quité la pistola con las malditas bolas de pintura.



-Dios, se te han clavado trocitos de plástico en la mejilla.-me dijo con la boca abierta.



-Bueno, ahora corre tú.-le dije disparando a su pierna.



-No, ya se ha acabado el entrenamiento.-me guiñó un ojo.-Eres la primera que entreno y me quita la pistola.-rió.-Vamonos a casa a cambiarnos, hace frio y tengo sueño y hambre.



Miré el reloj, era la 1 del mediodía. Llebaba 2 horas corriendo por el bosque ¿? Suspiré antes de seguir a Lu, que había empezado a caminar hacia la mansión. La verdad es que me hubiera encantado continuar entrenando y disparando a Lu, pero en fin, ella era la entrenadora.



Llegamos a la mansión a la media hora, mis piernas me fallaban, y en cuanto entramos al hall me tiré en el suelo, con los brazos y las piernas excendidas.



-Lebanta, te tienes que curar esa mejilla.-me dijo Lu agarrándome de una mano y arrastrándome por el Hall.-Vamos a la cocina, alguien habrá que te cure.-me dijo.



Decidí dejar de hacer el idiota y levantarme. Al llegar a la cocina me senté, allí estaba Mel, leiendo un libro, a su lado estaba azahara, también con un libro y otra chica cocinando.



-Mami.-gritó Azahara corriendo hacia mi.



-No me abraces, estoy empapada y te vas a mojar.-le advertí tirándome sobre una silla.



-Que te ha pasado en el moflete ¿?-me preguntó la niña sentándose al lado mio.



-Eso mami.-reia Lu.



-Callate cap…-miré a Mel que había apartado la mirada del libro para advertirme con la mirada. Tendria que vigilar mi vocabulario si la niña iba a estar cerca. Pero la cara de Mel cambio al ver mi mejilla. Dejó el libro sobre la mesa y me acarició la mejilla.



-Que te ha pasado ¿?-me preguntó Mel, echando mi chorreante flequillo hacia atrás, después de resoplar y hacer que su flequillo bailara de manera indescriptiblamente hermosa por su rostro.



-Una bola de pintura.-suspiré.



-Cariño, trae el botiquín.-le dijo Mel a su hija. Azahara acató, desapareciendo.



-Que es eso de mami ¿?-preguntó Lu sentándose a mi lado.



-Me ha cojido cariño.-respondí. Lu solo enarcó una ceja y se levantó a coger una magdalena.



-Lu, deberías aflojar en los entrenamientos, imagina que le das en un ojo.-resopló Mel sin apartar la vista de mi herida.



-Bueno, le pondríamos un parche y listo.-rió mordiendo de nuevo la magdalena.



La niña no tardó en volver con el botiquín y Mel lo agarró con sus manos. Lo abrió y sacó unas pinzas, una tirita y algun que otro desinfectante. Comenzando a quitarme las esquirlas de plástico, una a una.



-Duele mucho ¿?-me preguntó Mel al ver que una lagrima bajaba por una de mis mejillas.



-No.-suspiré.



-Bueno, ya queda menos.-dijo siguiendo con su trabajo. Por fin acabó, para echarme el desinfectante y ponerme la tirita.



-Oye… la tirita es necesaria ¿?-le pregunté a Mel.



-Sí, es para cortar la hemorragia, no sangra mucho, pero lo hace, es un corte superficial, con que la lleves un par de horas, como mucho, bastará.-me dijo besándome la tirita.



Me fije en Lu, que seguía comiéndose otra magdalena, apoyada en la encimera de la cocina mirándonos fijamente.



-Tendré que hablar con las dos.-canturreó Lu en cuanto se fijó que la observaba.



-Dame una magdalena y calla.-le contesté. Me tiró una y comencé a comérmela bajo la atenta mirada de Azahara, que miraba mi tirita como si tuviera algo extraño.



-Que pasa bicho ¿?-le pregunté.



-Te duele ¿?-me preguntó.



-No, ya te dije ayer que era fuerte y valiente.-reí.



-Deberiais ir a cambiaros, aquí estais mojando toda la cocina y además estais picando y no vais a comer luego.-nos advirtió la chica que estaba cocinando.-Y vosotras, podríais iros también, me da mucho miedo que las dos leais en la misma postura, parece tu mini clon.-le dijo la mujer a Mel y Azahara, que la miraron desconcertadas y salieron algo enfurruñadas, detrás nuestro.



-Hey, sabes donde está Sharon ¿?-le pregunté a Lu.



-Está en mi cama, y creo que tardará en levantarse.-rió como una maniaca Lu.



-Genial, mi cuarto.-lloriqueé.



-Y tu maleta ¿?-me preguntó Mel.



-Está en mi coche.-le respondí.



-Bueno, pues te ayudamos a sacar la maleta y te cambias en nuestro cuarto.-me propuso.



Lu silvó antes de caminar entre los pasillos.



-Está bien, Gracias.-sonreí antes de acerles un gesto para que me siguieran. Llegamos al parquing y caminamos hasta mi coche.



-Ah que coche tan bonito, yo quiero uno mama, yo quiero uno.-gritó.



-Podias haberme avisado que tenias ese coche.-me susurró Mel.



-Sabes ¿? Podria llevaros a dar una vuelta, aunque… el coche está raspado.-reí al ver la cara de Mel.



-Podiamos ir al parque ¿?-preguntó Azahara.



-Si deja de llover.-respondió su madre. Agarré la maleta, y entramos rapido, para evitar que niña y madre se mojaran, y subimos hasta su habitación. Mel me dejó una toalla y me cambie de ropa, sentándome al lado de Mel, que desde que entró en la habitación, no había apartado la mirada del libro, sentándose en la cama con su hija al lado. Me apoyé en su hombro y me quedé absoluta, y verdaderamente dormida. Estaba cansada, humeda y Mel olía tan bien…



-Despierta, Amy, es hora de comer.-entre abrí los ojos ante las palabras de Mel, que ahora estaba en pie, en frente de mi, me había echado una manta encima, así que me estiré en la cama y volví a cerrar los ojos.



-Mama, dale un beso, como en la bella durmiente, que seguro que despierta. En el libro despierta.-escuché a Azahara.



Abrí un ojo, y miré a Mel, que se acercaba a mi lentamente y comenzó a besarme, suavemente, al ver que seguí el beso pareció titubear un momento, antes de continuar, dejando que mi lengua, por primera vez, conociera a la suya, luego se separó sonriendo, como siempre y golpeó mi pierna.



-Vamos, deja de hacerte la dormida.-riendo.



Solo atiné a suspirar antes de levantarme y seguirlas hasta la cocina. Allí había muchísimas chicas. Unas 30.



-Ya era hora mamis.-dijo Lu señalándome el asiento de su lado.



Me senté a su lado y comimos en silencio. Mia presidia la mesa, en uno de mis lados estaba Lu, al lado de Sharon, y al otro estaba Azahara, con una silla mas alta de lo normal para poder llegar a la mesa.



-Mami, no me gusta la verdura, cometela tú, por fa.-me suplicó.



-Eso… lo tendras que hablar con tu mama.-le respondí.



-Pero tú has dormido con ella, así que ahora eres mi mama también.-siguió suplicando y lloriqueando.



Miré a Mel, estaba despistada, así que agarré el plato de la niña y tiré la verdura al plato de Lu. Luego cogí el mio y hice lo mismo. La niña me miró y rió.



-Es que a mi tampoco me gusta.-dije guiñándole un ojo.



-Os he visto.-dijo Sharon.-Y luego tenemos que hablar tú y yo.-me dijo.



-Sí, yo también quiero hablar contigo.-le respondí.



-Hey y yo tengo que hablar con Mel.-dijo Lu, que parecía enfadada de haberse quedado fuera de la conversación, o tal vez… estaba… celosa ¿? Cada vez estaba más segura de que entre Lu y Sharon había algo



Mel, que estaba hablando con una chica sobre derivadas¿? Bueno, el caso es que giró la cabeza para mirar a Lu.



-Sobre que ¿?-le preguntó.



-Sobre los ejercicios de inglés que me mandaste.-dijo Lu mirándome sospechosamente.



-Inglés ¿?-no sabía que hubiera tanta gente estudiando en el equipo de Mia.



-Sí, siempre he querido aprender y aquí la mama sabe inglés, francés y alemán.-me respondió Lu señalando a Mel.



-Como has aprendido tanto idioma ¿?-le pregunté a Mel alucinada.



-Si aprovechas las horas…-me respondió.



-Yo sé inglés.En el cole voy a clases de inglés con los niños de 10 años porque tengo más nivel.-me dijo orgullosa la niña.



-Y te lo pasas bien en el cole ¿?-le pregunté.



La niña asintió rítmicamente antes de seguir comiendo.



El resto de comida transcurrió en silencio, hasta la hora de recoger, que Sharon me agarró el brazo y tiró de mi hasta bajar al garaje. No me dijo ni una palabra, solo me señaló el Chevrolet Camaro Concept.



-Está preparado para ti. Mia me dijo que te lo arreglara. Le he hecho un par de modificaciones.-el coche era de color amarillo, con trivales de color negro a los lados.-Escuchame, en el coche hay un GPS, gracias a ello te meteremos las cordenadas de los lugares de las misiones, y además tendremos el coche controlado, si alguien te lo roba, o en una misión algo sale mal, el coche saldrá del recorrido marcado por el GPS y nos avisara directamente aquí.-me informó encendiéndose un cigarro y dándome otro a mi.



-Que tal con Lu ayer ¿?-le pregunté entrando en el Chevrolet y mirándolo un poco.



-Por favor, no vuelvas a hacer ninguna apuesta con Lu en la que yo esté envuelta.-me pidió suspirando y sentándose en el suelo.



-Por qué¿? Yo pensaba que te gustaba.-dije encojiendo los hombros.



-Lu se tira a todo lo que se mueve, es una chula playa y no quiere centrarse en una relación ahora, además, es guapísima, no la culpo.-me respondió.



-Pero se lo has preguntado ¿?-le pregunté. Ella negó con la cabeza.-Entonces arriésgate, que quieres ¿? Estar sufriendo cada vez que se acerque a ti¿? Soñando con ella ¿? Yo creo que a ella también le gustas.-la intenté consolar.


Continuará...
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    28/1/2010, 15:02

*-* mi quiere conti

me encanta!!!
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lorelein
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    28/1/2010, 15:49

Woa *-* Más, más, más!!!!
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darsteffi
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    28/1/2010, 19:23

aahhh quiero mas!!
contii!!!
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http://www.metroflog.com/darnis_1
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    28/1/2010, 21:27

CONTI CONTIIII
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    29/1/2010, 01:43

Conti Conti...seme ace extraño k no salga monica xDD..
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harukatenou
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    29/1/2010, 17:04

:ezquiso: Donde esta la conti
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    30/1/2010, 00:24

tranqui q las proxima sq siguen seranuna de la smejores
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bakablack
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    30/1/2010, 11:22

Dios! Eso me pasa por malcriaros... queria avisaros de que postearé un poco menos seguido pero no os preocupeis, y ruego paciencia, e tocan un par de semanas algo agoviantes, asíque por favor paciencia y no me mateis ^^

Muchas gracias por leer y espero que os guste.

Continua


Realmente pensaba que una chica así podría cambiar ¿? Realmente Mónica había cambiado mientras estaba conmigo ¿? Yo pensaba que sí, pero realmente esa era la respuesta correcta ¿? El tiempo me daría las respuestas.



-Y tú que me dices de Mel, mami ¿? Todo el mundo está preguntándose que paso ayer a la noche.-me preguntó.



-No paso nada, solo nos besamos un par de veces, y lo de mami es porque Azahara me vio metida en la cama con su madre, así que ella se ha supuesto que ahora soy su mami, y no me importa.-le respondí sonriendo.



-Te gusta Mel ¿?-me preguntó.



Puf hasta ahora no lo había pensado, pero… la verdad es que era guapa, simpatica, inteligente, y cuando me besaba… Dios! Superaba a Mónica, a Mar, a la muerte de mi padre, a la venganza… solo me hacia pensar en ella.



-Sí, creo que sí.-le respondí.



-Creo… a Mel creo no le valdrá, me extraña que te haya besado, y que deje a su hija llamarte mami. Mel es especial, a ayudado a mucha gente aquí y… si te la quieres follar olvidalo, no es de esas.-me advirtió.



-No me la quiero follar, me gusta, pero la conozco poco. Nos estamos conociendo.-le respondí.



-Te deseo lo mejor.-me sonrió.



-Lo mismo digo. Espero que consigas a Lu.-le dije.



-Mami.-gritó Azahara corriendo hacia mi y sentándose sobre mi regazo.



-Te gusta el nuevo coche de mami ¿?-le pregunté riendo.



-Sí, pero me gusta mas el rosa.-me dijo la niña.



-Quieres que te enseñe a conducir ¿?-le pregunté.



-Tía, tiene 6 años.-me dijo Sharon intentando aguantar la risa.



-Mi padre me enseño a conducir con 5, el pisaba los pedales porque no llegaba, pero lo demás lo hacia yo.-le dije.



-Sí !!!!!!!!!!!-gritó la niña.



-No, ni se te ocurra Amy, si lo haces, te juro que no te dejaré volver a ver a Azahara.-me advirtió Mel.



-Pero Mel, no es peligroso, iremos despacito, tú puedes estar al lado.-la intenté convencer.



-No, si quieres tendréis que esperar a que tenga al menos 14 años.-me respondió.



-Jo mama.-se quejó Azahara.



-Bueno, mama tiene razón, ves lo que pasa cuando no comes verdura ¿? Se te va la cabeza.-le dije a la niña, que me sonrió y me sacó la lengua, antes de bajarse de mi regazo.



-Pero ya no llueve, y podemos ir al parque en el coche rosa.-dijo la niña caminando hasta su madre y dándole la mano.



-Como te acercas a mama cuando quieres algo eh ¿?-le respondió Mel besando la frente de su hija.



-Entonces que ¿? Vamos a ir al parque ¿?-le pregunté a Mel. Ella me sonrió y asintió.



-Ala, pues a jugar al parque mamitas.-nos sonrió Sharon.-Cuidalas pequeña.-le dijo a Azahara.



La niña solo besó su mejilla y comenzó a subir escaleras arriba, hacia el parquing.



Al llegar al parquing montamos en el coche, me quité la tirita de la mejilla y arranqué.



-Me tendréis que indicar el camino.-les advertí.



-Mama te lo dirá, pero vete rápido.-rió la niña poniéndose el cinturón.



Arranqué el coche a toda velocidad, dando marcha atrás y derrapando.



-Yuju.-gritó la niña.



-No vuelvas a hacer eso.-me advirtió mel con cara de enfado.



-No te fias de una chica que ha vencido a Udham en una carrera ¿?-le pregunté.



-Sí me fio, pero… me da miedo.-me respondió Mel.



-Tranquila.-dije acelerando y agarrando su mano con la mia.-Mejor ¿?-le pregunté cambiando de marcha, utilizando su mano.



-Sí, me enseñaras a conducir ¿?-me preguntó.



-No sabes conducir ¿?-no me lo podía creer, y estaba en un equipo de carreras ¿? Era sub realista.



-No te rias, no tiene gracia.-me respondió.



-Sí que la tiene mama.-rió Azahara mirando por la ventana.



-Tuerce a la derecha y en la plaza a la izquierda.-me indicó Mel.



En menos de lo que pensábamos estábamos en el parque. Un monton de niños jugando, riendo, saltando, corriendo, un puesto de helado, un tiovivo y bancos rodeando el parque. Bajamos del coche y mientras la niña corria hacia los columpios, yo y la madre nos sentamos en un banco, entre dos cerezos, desde donde podíamos ver a la perfeccion a Azahara.



Mel estaba callada, no hablaba. Parecia pensativa.



-Un helado por tus pensamientos.-le sonreí. Ella subió la mirada.



-Estaba pensando en mi hija y en ti. Necesito pedirte un favor.-la miré a los ojos, realmente parecía querer algo con toda su alma.-Sé que soy dura con mi hija, muchas veces demasiado, así que quiero que me enseñes a ser una madre algo menos dura.-me dijo en un susurro.



-Lo añadiré a mi lista, te enseñaré a conducir, y a ser una madre guay.-reí.



-Guay ¿? Bueno, donde está ese helado de fresa.-me respondió.



-Y Azahara ¿? De fresa también ¿?-le pregunté, ella asintió y me levanté al quiosco de los helados, los cogí y caminé de nuevo hacia el banco.



-Gracias.-dijo agarrando el helado y comenzando a lamerlo. Empezaba a pensar que eso del helado había sido mala idea, pero muy mala idea.



-Azahara!-grité señalándole el helado. Ella corrió hacia mi, agarró el helado, besó mi mejilla y corrió de nuevo hacia el parque.



-Hacia mucho que no la veía reir tanto.-me dijo Mel entre lametazo y lametazo. Realmente estaba empezando a tener calor.-Te estas poniendo roja, estas bien ¿? –me preguntó Mel al darse cuenta de mi estado.



-Sí.-le sonreí incomoda.



-Quieres ¿?-me preguntó moviendo el helado.



-Sí.-contesté sin pensar.-Digo no, sí, no, mejor no.-bien, ahora parecía idiota.



-Creo que deberías tomar un poco, el calor empieza a afectar a tus neuronas.-dijo acercándome el helado.



Me fijé en sus labios, se había manchado de helado, era la imagen más dulce que había visto en toda mi vida.



-De que te ries ¿?-me preguntó Mel con una ceja alzada.



-Es que tienes un poco de helado… en… bueno… aquí.-dije señalándole la comisura de los labios. Porqué me ponía tan nerviosa delante de ella ¿? El corazón me latia a mil y cada vez me hacia parecer mas gilipollas.



Ella se intentó limpiar, pero no en el lugar correcto, así que con mi dedo índice le limpie, metiéndome después el dedo en la boca.



-Definitivamente el mejor helado que he provado en mi vida.-reí guiñándole un ojo, a decir verdad nunca antes había tomado helado en mi vida.



-Eres… una chica muy dulce, nunca había conocido una chica como tú.-me respondió manchando su dedo de helado y ofreciéndomelo.-Prefieres tomar helado así ¿?-me preguntó.



-No, la verdad es que prefiero tomar el helado así.-le respondí besándola, lentamente, haciendo que mi lengua entrara en su boca y pudiera degustar el dulce sabor de la fresa, mezclado con ese indescriptible sabor propio de Mel.



Al separarme de ella me fijé en su cara. Parecia estar en otro mundo, definitivamente no sabia que mis besos pudieran tener ese efecto.



-Mel, lo siento, no sabia que… bueno yo no quería… haber, sí quería pero no deseaba que…-le pegó una lametada al helado y me volvió a besar, de una manera emocional, podía saborear sus sentimientos, mezclándose con los mios, era una sensación tan relajante, me hacia sentir como si solo estubieramos ella y yo en el mundo.



-Eres la primera persona que beso sintiéndolo y… me encanta.-me dijo apoyándose en mi hombro.-Además el helado está más bueno así.-me susurró al oído.



Como acercara el helado a mi, se derretiría. La temperatura de mi cuerpo estaba subiendo, y por mucho que me concentrara en viejas chochas tiradas en la playa… siempre acababa apareciendo la imagen de Mel y para empeorar la situación, en biquini.



-La verdad es que nunca había tomado helado antes.-admití.



-Siempre estas diciendo que lo debí pasar fatal… pero… tú tampoco lo debiste pasar muy bien. Sola, con un padre que aparecia poco por casa… Que hacias todo el día sola ¿?-me preguntó.



-Bueno, solia desmontar y montar coches, hablaba con el vecino, jugábamos al parchis y al ajedrez, también me enseñó a jugar al billar, tenia un billar en su carabana.-comencé a recordar.



-Que niño juega al parchis y al ajedrez ¿?-me preguntó.



-Bueno… niño… en espíritu, tenia 78 años.-le respondí.



-Bueno, ahora puedes jugar con Azahara.-bromeó Mel enseñándome su lengua rosa debido al helado.



-Casí… prefiero jugar con…-bien, ahora me tenia que controlar, no podía hacer comentarios como que quería jugar con ella, verdaderamente no quería que se asustara y se fuera.-Sí, con Azahara.-le respondí, su cara de incredulidad decía demasiado.



Me puse un cigarrillo en la boca, pero ella me lo quitó de la boca y me besó. Lenta y tortuosamente, acariciando mis labios, reiteradamente.



-No me vas a ayudar a terminarme el helado ¿?-me preguntó devolviéndome el cigarrillo.



No le contesté, simplemente saqué la lengua y la acerqué a su helado, bien, era estúpida, y estaba quedando cada vez peor con Mel, pero gracias a su hijita, quedaba aun peor, pues cuando me disponía a saborear el helado, me empujó y directamente me manche la nariz de helado.



-Huy… que niña tan graciosa.-ironicé mirándola.



-Pareces un payaso.-reia Azahara.



Mel me besó la nariz, quitándome el helado.



-Mama, esto parece una película romantica. Ahora te vas a desmayar ¿?-me preguntó Azahara.



-Sabes ¿? Tu mami te va a castigar… con… cosquillas.-le respondí a la niña haciéndole cosquillas.



-Mama, mama ayuda, ayuda.-gritaba la pequeña entre mis brazos.



-Ho-hola… Azahara… mañana… vendrás a jugar ¿?-se acercó un niño. Azahara nos miró interrogante.



-Sí, creo que nuestra taxista particular podrá hacer ese favor.-dijo Mel guiñándome un ojo y agarrándome la mano.



-Entonces ma-mañana nos vemos.-se despidió el chico corriendo al parque de nuevo.



-Huy… Azahara… ese era… tu novio ¿?-le pregunté a la niña, que se puso colorada y se sentó al lado de su madre.



-Vamos a casa ¿?-me preguntó mel. Asentí, mientras Mel se apresuraba a comer el helado.



Nos montamos de nuevo en el coche, y llegamos a la enorme casa de la colina. Sharon y Udham estaban en el jardín delantero, sonriendo maliciosamente en cuanto salimos del coche.



-Que haceis ¿?-les pregunté.



-Estamos… quitando las ruedecitas de la bicicleta de una personita.-sonrió Sharon.



-No, mis ruedecitas.-se lamentó Azahara acercándose a su bicicleta.



-Enana, tienes 6 años, tienes que aprender a andar en bicicleta como se debe.-dijo Udham.



-No, no quiero.-se negó la niña.



-Pero… porque no ¿?-le preguntó su madre.



-No,no y no, me da mucho miedo.-contestó la niña.



-Pero… y tu quieres aprender a conducir un coche ¿?-reí.-Pues hasta que aprendas a conducir una bici… yo no puedo enseñarte a andar ni en moto, ni en coche.-le sonreí.



-Vale, aprenderé a andar en bici con dos ruedas, pero… mami, enseñame tú. Así si me caigo la tia Sharon y la abuela Udham no se reiran de mi.-dijo la niña agarrando mi mano y acercándome a la bici.



Había dicho abuela Udham ¿? Eso era muy gracioso.



-Y mama que ¿?-preguntó Mel.



-Tú puedes mirar, pero no te rias.-le advirtió su hija.



-Bien, pues entonces me voy a por un libro y bajaré algo para que Amy y tú no os des hidratéis.-rió Mel, desapareciendo con Udham y Sharon.



-Manos a la obra, siéntate en la bici, pedalea sin miedo, yo correré agarrando la bici, por si balanceas. Pero ten cuidado cuando gires el manillar, hazlo despacito.-le sonreí.



Ella me acató y comenzó a pedalear, antes de que me diera cuenta ya le había soltado y pedaleaba sola, para mal fario se cayó al primer giro.



-Mami, me prometiste que me agarrarías.-comenzó a llorar la niña.



-Azahara, si no te caes, no aprendes. –le dije abrazandola.-Te has hecho daño ¿?-le pregunté.



-No, solo me he hecho pupa en las rodillas.-sollozó la niña, que comenzaba a tranquilizarse.



Mel hizo su aparición con unas colas y un libro.



-Gracias.-le susurré tomando la cola con una mano y sin parar de abrazar a Azahara con la otra.



-Se ha caído verdad ¿?-me preguntó Mel sentándose a mi lado y agarrando una cola.



Solo asentí tomando un sorbo de cola.



-Lo vas a intentar de nuevo ¿?-le pregunté en un susurró a Azahara, besando su frente.



-Sí, voy a ser tan fuerte y valiente como tú, no me agarres.-me dijo la niña levantándose de mi regazo y cogiendo la bici.



1 hora después, 5 caidas después, y sobre todo, después de rasparse las rodillas completamente, Azahara consiguió andar en bici.



-Lo has visto mami ¿?-me preguntó Azahara, dando vueltas sin parar por el jardín.



-Genial.-le grité sonriéndola.



-Hay mi pequeña se hace mayor.-suspiró Mel.



-No te quiero imaginar cuando se heche su primer novio.-sonreí.



-Bueno… supongo que como yo soy la madre aburrida y tu eres la guay… te lo dirá a ti.-me dijo cerrando el libro y colocándolo en la escalera.



-Te puedo hacer una pregunta ¿?-le pregunté. Ella asintió así que continue.-Qué… te ha dicho Lu ¿?-le pregunté.



-No crees que no debería decírtelo ¿? Aunque… podemos hacer un cambio de información. Si tú me dices que te ha dicho Sharon.-me sonrió de oreja a oreja.



-Sharon me enseño mi nuevo coche, y hablamos sobre Lu y ella… y….sobre si me gustas o solo te quiero follar. Sharon me dijo que si lo único que quería era meterme contigo a la cama que lo dejara ya. Yo le respondí que esa no era mi intención, y que de momento nos estábamos conociendo.-le dije sin atreverme a mirarla a los ojos. Eso… era una especie de confesión… me sentía muy avergonzada, y si quiera comprendía porqué.



-Lu me dijo que te había oído hablar con Mia, y que creía que eras legal, que si pasaba algo le avisara para pegarte una paliza y sobre si me gustabas también, que tuviera cuidado con Azahara… esas cosas.-me informó.-De que pensabas que hablaríamos ¿?-me preguntó.



-No lo sé, la verdad. Pensé que te diría que soy de esas chicas que van de cama en cama, que nunca me meteria en el royo de una familia, que no soy buena para Azahara… no sé, mil tonterías más.-le sonreí levantando mi mirada.



-Aunque me lo dijera, tengo cerebro suficiente para judgar por mi misma, si creiera que no eres buena para Azahara… hace tiempo que me habría alejado de ti. Te quiero conocer, quiero saber si te gusto realmente o soy una sustituta por lo de tu ex.-me dijo.



-No eres ninguna sustituta, cuando te beso… realmente… no sé, es como si me hicieras olvidar de ella.-le dije sin apartar la mirada de sus ojos.



No me contestó, solo se puso colorada y sonrió de medio lado.



-Bueno… como sé que te gusta hacer las cosas despacito… saldrías mañana conmigo ¿?-le pregunté.



-Y a donde iríamos ¿?-me preguntó.



-No se… somos adolescentes… a donde suelen ir los adolescentes de hoy en día ¿? Al cine ¿?-le pregunté.



-Sí, pero me tendras que dejar elegir la peli y tendras que pedirle permiso a mama Mia.-rió.



-En serio me vas a hacer pedir permiso a Mia ¿?-le pregunté, ella asintió.



-Entonces sube conmigo.-dije dándole la mano y ayudándola a levantarse.



-Cariño, ahora venimos, ten cuidado con la bici.-dijo Mel antes de seguirme hasta el primer piso. –Igualmente puede esperar a mañana, a Mia le gusta saber quien va y viene a las noches, no para tenernos controladas, sino para protegernos.-me dijo.



-Cuanto antes mejor.-le respondí, tocando la puerta de la habitación de Mia.



Mia nos dio paso al otro lado y pasamos. Estaba sentada en su escritorio, con un monton de papeles y con cara de estrés.



-Hombre, tengo que informarte de la misión de mañana antes de cenar. Luego nos marcharemos a la exposición de coches.-me dijo Mia en cuanto me vió.



-No me habías dicho que mañana tenias una misión.-me dijo Mel alzando una ceja.



-Volveré para salir con Mel ¿? Bueno, primero, puedo salir con Mel ¿?-le pregunte.



-Dime… a donde la vas a llevar ¿?-me preguntó Mia, que parecía querer seguir con esa especie de broma en la que se había convertido la situación. Udham asomó la cabeza desde su dormitorio y se apoyó en la puerta con una sonrisa.



-Al cine.-le respondí sentándome en una silla.



-De acuerdo, pero como volváis tarde no os dejaré salir de nuevo.-me advirtió riendo Mia.



-Y por la hora no te preocupes, no tardaremos nada. Bueno, eso si nos informan bien.-dijo Udham mirando a Mia.



-Está bien, os informaré ahora mismo.-dijo Mia.



-Bueno, yo me voy, luego nos vemos.-se despidió Mel.



-Chicas, este caso es sencillo.-comenzó a decir Mia acercando un par de carpetas a Udham y a mi.-La madre de esta chica murió hace un par de años, y la niña de 8 años a sido la mula de carga de su padre. La viola, la pega, realmente no creo que queráis saber los detalles. Pero el cabron este no se conforma con eso, prostituye a la niña, obligándola a acostarse con cerdos pederastas. Dentro de las carpetas hay fotos y la dirección ya está metida en el GPS del Chevrolet Camaro de Amy. Ah y casi se me olvida, la misión será por la mañana. Correreis menos riesgos, el padre es un borracho y estará dormido o al menos cansado.-finalizó Mia.



-Asique nos toca traer a las pequeñas a casa esta noche no ¿?-preguntó Udham ojeando la carpeta.



Yo solo puse cara de extrañez, así que Mia intervino para explicármelo.



-Veras, tenemos muchas chicas de 13 14 y 15 años, asique ellas se quedan menos tiempo que las demás. Soy como una madre para ellas, tengo que poner reglas, asique como mañana vosotras trabajais, pues lo mismo va para vosotras, a las 3 de la mañana, llevareis a las menores de 16 a casa.-me explicó.-La carpeta te la puedes llevar, no hay que tener todo bajo secretismo absoluto.



-Bueno, entonces me voy, sabeis donde está Sharon ¿?-les pregunté.



-Estará en el garaje.-me respondieron las dos al unisono, así que me despedí con la mano y corrí hacia el garaje. Queria descansar, cogería mi maleta de la habitación de Mel, y la llebaria a mi cuarto, allí podría leer la información con tranquilidad.



-Sharon, me dirias cual es mi cuarto ¿?-Le pregunté. Sharon salió de debajo del coche en el que estaba.



-Esta en el primer piso, tercera habitación a la izquierda. Hay dos camas, pero de momento no tendras ninguna compañera. Mia pensaba que en la misión de mañana tendríais que rescatar a una chica algo mayor, y pensaba ponerla contigo, pero como es joven… no se donde la meteremos.-rió Sharon.



Asentí y me despedí de nuevo, subiendo todas las escaleras hasta la habitación de Mel. Toqué la puerta y Mel me dio paso.



-Venia a por mi maleta, pos fin me han dicho donde está mi cuarto.-le sonreí a Mel.



-Tienes compañera ¿?-me preguntó. Me fijé en Azahara, que estaba viendo una película en un pequeño televisor, con las dos rodillas vendadas.



-No, pensaban ponerme a la chica de la misión de mañana, pero tiene 8 años.-le contesté a Mel.



-Eh, una amiga para jugar, mama, tú podrías dormir con mami y la niña nueva conmigo.-propuso Azahara sonriente.



-Eso ya lo hablaremos con Mia mañana.-le respondió Mel.



-Ah casi se me olvidaba, llevaremos a la peque a nuestra cita ¿?-le pregunté.



-No, es una cita, Azahara se quedará con la niña nueva y la abuela Mia.-me contestó Mel agarrando mi maleta.-Te ayudaré a llevar la maleta. Cariño, tú te quedas viendo la peli ¿?-le preguntó a su hija, que asintió.



Bajamos las escaleras directas a mi habitación, dos camas, un par de armario, dos escritorios y un televisor.



-No esta mal.-dije tirándome en la cama de al lado de la ventana.



-Te parece bien la propuesta que ha hecho mi hija ¿?-me preguntó Mel tumbándose a mi lado.



-Si te parece bien a ti. A mi me da igual.-le respondí.



-Asi que te da igual ¿?-me dijo ella poniendo cara de cachorrito.



-No, bueno, no me importa dormir con una niña de 8 años, aunque prefería dormir contigo.-le contesté acariciando su mejilla.



No quería dañarla, pero realmente no sabia para que quería compartir cuarto conmigo, tal vez la lujuria se apoderaba de mi y hacia algo que ambas nos arrepentiríamos.



-Por un lado prefiero venir aquí contigo, así tal vez Azahara dejaría de llorar todas las noches y empezaría a jugar más con niños de su edad, pues algunas veces me da la sensación de que se pasa todo el día conmigo, y con gente mayor, no quiero chafar su infancia. Pero por otro lado me da un poco de miedo dejarla sola.-me confesó mirando al techo.



-Eres una buena madre.-le sonreí. Ella se giró a mi, quedándonos a escasos centímetros.-Lo siento.-le dije sin pensar, sabía lo que haría ahora mismo, me hacercaria a ella y la besaría.



-Porque te…-la interrumpí, agarrándola por la cintura y besándola. Ahora la carpeta estaba arrugada y tirada en el suelo, pero era lo que menos importaba en ese momento, lo único que importaba eran esos dulces labios, que rozaba ligeramente con los mios. Pensé que se echaría atrás, o que se enfadaría conmigo, pero no lo hizo, se giró y se colocó sobre mi, continuando el beso e inspeccionando mi boca con su lengua.



Y ahora que haría ¿? Estaba mas caliente que una olla a presión, pero tampoco podía forzarla. Bien, lo mejor sería continuar los besos, sin ir más alla.



Pero realmente pasó algo extraño, comenzó a sonar la canción Charlie´s Angels 2000 de Apolo 440 a todo volumen, Mel se separó de mi con expresión asustada y comencé a caminar hacia la puerta. No llegué muy lejos, pues en cuanto me puse en pie tiraron mi puerta abajo, Lu y Sharon entraron dando saltos y piruetas.



-Que cojones haceis ¿?-les grité.



-Dandote la bienvenida a las angeles de Mia.-me respondió Lu bailando mientras sonaba la canción.



-Son tres, vosotras sois cuatro.-corrigió Mel desde mi cama.



-Que hacíais vosotras… Ups.-dijo Sharon tapandose la boca con ambas manos, al darse cuenta de lo que había interrumpido.



-Da igual, pues las angeles de Udham, toma, te traemos tu equipación personal.-dijo Lu dándome una caja.



-Y para eso rompeis mi puerta¿?-les pregunte.



-No está rota, solo se ha soltado un poco, ya te la arreglara Sharon.-dijo Lu.



-Oye yo te dije que llamaras, no que la patearas.-gritó Sharon.



-Dejad de discutir.-gritó Mel con una cara de enfado… que incluso a mi me asusto.



-Bueno, si no entiendes algo… buscanos…-corrieron las dos.



-Veamos que me han traido esta dos.-le dije a mel abriendo la caja y comenzando a sacar cosas. Un reloj con GPS localizador, dos armas, un cinturón cruzado especial para llevar las armas a la espalda, un chaleco antibalas, las llaves del Chevrolet y un par de navajas.-Y para esto tanto royo ¿?-me pregunté a mi misma levantándome de la cama y colocando bien la puerta.



-Pues no te falta nada aun, con el tiempo te daras cuenta de que esas dos son muy bromistas y les encanta destrozar objetos y momentos.-dijo Mel enfatizando la palabra momentos.



-Los momentos como los objetos siempre se pueden recuperar. -le dije acercándome a ella para volver a besarla, está vez ella me contestó con urgencia, con pasión. Me heche ligeramente sobre ella, para continuar con el beso, acariciando sus piernas mientras ella hacia lo mismo con mi espalda.



-Lo sabia! Te lo dije! Me debes 20 euros.-rió Lu echando la puerta otra vez abajo.



-Mel, me disculpas un momento ¿?-le pregunté.



Ella asintió con una sonrisa, parecía que me había leído la mente. Lu no se lo esperaba por lo que salté sobre ella tirándola al suelo y quedándome sobre ella.



-Aquí no Amy, espera a llegar a mi cuarto.-rió ella al ver mi sonrojo.



-Sharon, donde tiene la pistola de bolas de pintura ¿?-le pregunté.



-Siempre lleva una encima para hacer el idiota, supongo que en el bolsillo.-me respondió.



Metí la mano en el bolsillo para sacar una pistola. Primero disparé al suelo para asegurarme que las bolas eran de pintura, luego le puse la pistola en el estomago.



-Promete que me arreglaras la puerta, tú sola y que no volveras a apostar sobre nosotras, ni nos espiareis.-le dije.



-No.-sonrió ella.



-Sharon pon la música.-le sonreí. Puso la música, la misma canción otra vez y le disparé.



-Cabrona, eso duele, mañana me saldrá moratón, además me has manchado la ropa.-me gritó.



-Quieres que te la manche mas ¿?-le pregunté.



Ella solo me sonrió.



-Vale, tú lo has querido.-dije girándola y bajándole un poco los pantalones.



-Amy, pero que cojones estas…-Sharon estaba celosa.



-No te preocupes, si lo haceis con las luces apagadas ni lo notaras.-le respondí sonriendo. Sharon se puso más roja que un tomate y Mel luchaba por disimular la risa.



-Que es todo este follon ¿?-salió Mia de su cuarto con cara de extrañez al vernos en esa posición.



-No es lo que parece.-le respondí sin pensar.



-Y me puedes explicar que es lo que parece ¿?-me preguntó. En ese momento me desconcentre completamente, cosa que aprovechó Lu para dar la vuelta al asunto y salir corriendo.

-Haber si me cojes.-rió Lu corriendo escaleras arriba.



-Mierda.-grité levantándome de golpe y corriendo tras ella.



-Sois como niñas.-oí gritar a Sharon.



-No me manchéis la casa.-oí gritar a Mia.



Me detuve de golpe. Porqué corria ¿? Lo mejor era vengarse de otra manera. Sonreí antes de bajar las escaleras hacia donde estaba Sharon, en mi habitación con Mia y Mel, que seguía en la cama.



-Sharon, el coche de Lu cual es ¿?-le pregunté sonriendo.



-Me arrepentiré… pero… es el saleen morado que hay en el parquing.-me respondió Sharon.



Se habían cayado de golpe cuando entré ¿? Mel estaba colorada ¿?



-Bueno, vete a hacerle alguna perrería a Lu, no ¿?-me dijo Mia.



Vale, me estaban echando así que definitivamente estaba en lo cierto. Hablaban de mi…no! Hablaban de nosotras. Sonreí como una idiota antes de giñarle un ojo a Mel y bajar hasta el saleen, allí estaba, era precioso… y tenia las llaves puestas jajaja era mi día de suerte.



Cuando me disponía a abrir la puerta un grito me detuvo.



-Como se te ocurra tocar mi coche… te mataré.-me gritó Lu con un bate de baseball entre las manos.



Como había conseguido un bate ¿? Dios, esa casa era de locos, y la gente que había allí… definitivamente no era gente que se encontrara muy amenudo por las calles



-No iras a…-decidí no acabar la frase y comenzar a correr.



-Te voy a matar.-me gritó.



-Que ¿? Estas loca ¿? Soy yo la que tendría que querer matarte. Apostar, molestar, joderme la puerta… se acomulan cosas sabes ¿? Si quieres darme una paliza adelante, no pienso correr más. Suficiente con lo de esta mañana.-recapacité caminando hacia ella.



-Eres valiente.-me sonrió preparándose para darme.



-No te tengo miedo.-dije acercándome aun más a ella.-Y te debo una putada y te la hare. Igual hoy no, ni mañana… pero algun dia.



-Está bien, te arreglaré la puerta, no apostaré más sobre ti, ni sobre Mel, y seré una niña buena mami.-dijo poniéndome carita de niña pequeña.



-Me crispas los nervios.-dije encendiéndome un cigarrillo.



-Te gusta verdad ¿?-me dijo Lu sentándose sobre el césped. Por su mirada… estaba segura de que se refería a Mel.



-Y a ti Sharon ¿?-le pregunté.



-Contestas con otra pregunta… eso es interesante… pero ahora os estais conociendo verdad ¿?-me preguntó.



-Pues sí.-le dije encojiendo los hombros.



-Conociendo la profundidad de su boca no ¿?-me preguntó mordiéndose el labio inferior.-Creo que eres buena para ella, de verdad, pero no me gusta correr riesgos.-me contestó.



-Yo estaba casi segura que te gustaba Sharon, no sabia que te gustara Mel.-le dije. No entendía como se ponía así, no le gustaba correr riesgos ¿? Que significaba esa maldita frase.

CONTINUARÁ
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Yulia
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    30/1/2010, 14:21

wow me encant ala conti baka

animo con lo demas

y feliz semana agobiante x.x

se lo qu ees eso, a mi m etoco esta x.x

saludos!
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Naisha
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    31/1/2010, 07:02

kawaaiii n.n

conti conti contii D:
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Shikat
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    2/2/2010, 17:54

si sta fenomenal!! super kiero la conti
m ncanta m ncanta
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MensajeTema: Re: A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)    

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A todo gas(ultima actualizacion 8/12/11)
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