Yuri's Lyrical Secrets

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 ¿Serías capaz de mentir conmigo?

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noyfileen_22
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MensajeTema: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   14/2/2008, 23:41

Recuerdo la primera vez que se apareció en mi vida, yo iba ya en segundaria, ella era apenas una niña de sexto grado; curiosa como todas las niñas de esa edad, mas, su increíble desplante me sorprendía y descolocaban, dejándome siempre en un estado de shock.
Blanca era una niña rubia, de ojos increíblemente verdes: esmeraldas teñidas casi en un azul dorado, sus iris eran realmente peculiares y sumamente expresivos, soñadores y brillosos, se parecía mucho a un ángel, siempre con esa ingenuidad característico, pero a veces sacaba de sus entrañas una madurez que me desconcertaban, también lo más particular de ella, era esa extrema curiosidad que poseía, siempre queriéndolo saber todo, analizar todo con su cerebro, ella no era una genio, pero sí que era indiscutiblemente una cabezona.
Ambicionaba tener para todo una respuesta, a veces, cuando no la tenía, la inventaba, y a mí me daba gracia, porque: cómo era posible que una persona se obsesionara tanto con las cosas más cotidianas de la vida, ella me decía que yo era una aburrida, que vivía por el sólo hecho de que Dios me había brindado esa bendición, pero no tenía una razón, yo era una adolescente como todas, que vive por que tiene que vivir. << ¿Pero por qué vives Laura?>>. Siempre me cuestionaba eso…a veces, los momentos se prestaban para que yo misma me hiciera esa pregunta, pero después con mucha paciencia y con un enorme dolor de cabeza, la miraba y le decía mis razones: “Vivo porque me gusta hacerlo”. Claramente la respuesta la dejaba disconforme y me volvía a decir: “Aburrida”. ¡Pero qué demonios! ¡Yo era apenas una estudiante de segundaria, y ella era apenas una cría de sexto grado! ¿Qué quería que le respondiera? ¿La formula de la existencia humana? ¡Mierda si los filósofos, sacerdotes, ni científicos han dado con esa respuesta!, ¿cómo iba yo a responder eso con mis 15 años de edad? Blanca a veces era sorprendente; metiche, pero sorprendente.

Recuerdo que estaba con mi mamá, viendo a mi hermana más pequeña, Lina se había hecho la cagada del siglo, mi madre estaba cambiándole el pañal y yo estaba haciendo su biberón, no recuerdo bien lo que había hecho después mi madre, pero posteriormente me encontré sola con la pequeña Lina en mis brazos, dándole el biberón, era verano y la temperatura era de 21º, creo que la calor hacía que mi hermanita se desesperara y se pusiera a llorar, así que lo único que atiné hacer fue sacarla al antejardín, para variar mi corto genio no hacía otra cosa que desesperar aún más a la bebé.

-Gritándole así causarás que la nena llore más-susurró una chiquilla rubia, con el peinado típico de la Chilindrina, sólo que ella se parecía más a Bu, el personaje de Monster INC.
-¿Quién diablos eres tú?-dijo más exasperada por el llanto que por la intromisión de esa niña.
-Me llamo Blanca Letelier, soy nueva en el vecindario.
-Ya…-fue lo único que atiné a decir. La niña se había acercado lentamente con su bicicleta hacia nosotras.
-¿Puedo cargarla?-preguntó, clavando sus verdes ojos sobre los añiles míos.
-¡Estás loca! ¡Cómo crees que le pasaré a mi hermana a una extraña!
-No soy una extraña, ya me presenté, además creo que ya sé lo que pasa-dijo con voz calma, era raro ver a una niña de su edad, desplazarse y comportarse con tanta personalidad. Blanca se había acercado a Lina y le había hecho cariño en su mejilla izquierda, el bebé al sentir el contacto, dejó repentinamente de llorar. Con renuencia permití que cargara a Lina, estaba desesperada, quería que el maldito llanto terminara, increíblemente mi hermanita cesó con el lloriqueo, abrió sus ojos azules y miró a la pequeña niña que la miraba a su vez con una serena sonrisa, la joven inspiró un poco de aire y empezó a soplarse suavemente aire a la cara de Lina, ésta miraba maravillada a la niña rubia, soltando después esa rica y grácil risa que poseen los bebés, la rubia meció un poco a la criatura y a los pocos instantes Lina se durmió en brazos de aquella niña bajita.
-Sólo estaba irritada por el calor, cuando pase eso simplemente soplale…-susurró tranquilamente.
-Laura…aquí estabas, sentí a la bebé llorar…-mi madre, por fin había aparecido, mirando extrañada la escena, pues la pequeña rubia todavía tenía en brazos a mi hermana- ¿Y tú qué haces con mi hija?
-Mamá…ella es la nueva vecina y se ofreció a…
-Calmar a tu hermana, porque eres un cero a la izquierda-soltó mi madre, enseguida reproché lo contrario, Blanca sólo miraba con picardía-Por cierto, mi nombre es Mercedes Riveros, pero todos me dicen Meche… y gracias por cuidar a mis dos bebés.
- ¡Madre!-bufé enojada.
-No se preocupe, se me da cuidar de los niños pequeños. Me llamo Blanca Letelier.
-Bonito nombre… ¿eres la nueva vecina?-preguntó mi madre, cargando ya a mi dormida hermana.
-Sí…he llegado hace tres días…vivo al frente…
-Joder, caíste en esa casa…-dije aguantándome las ganas de reírme, nosotros vivíamos en un condominio, y aquella casa nunca había sido arrendada desde hacía ya tres años. La última vez que se arrendó fue cuando la anterior administradora vivía, después de su fallecimiento la casa se prestaba para motel, y eso lo hacía el sucio y exagerado guardia.
-Ummm…sí ya me han contado cierta historia, pero mi papá aceptó…oye te cuidé a tu hermana y no me has dicho aún tu nombre-dijo poniendo las manos en las caderas, me quedé perpleja por la espontaneidad de la niña, mi madre simplemente rió-Pero si te lo dije.
-No…no lo haz hecho…si no quieres que te bautice como bollito de carne, tendrás que decirme tu nombre…
-¿Bollito?-mi mamá estaba que se meaba de la risa.
-Sí, anda bollito dile tu nombre…-dijo con énfasis mi mamá, pues ambas sabíamos el doble significado que tenía para mí ese mote, lo más chistoso era que esta desconocida había dado con el clavo, pero sin saberlo.
-¡No me digas así! Me llamo Laura…-dije a secas.
-Laura, ¿qué?…
- Laura Riveros…-susurré exasperada.
-Mucho gusto, entonces…Bollito…-respondió la joven con una divertida sonrisa, mi madre le siguió con una carcajada, iba a replicar algo, pero el sonido de una moto encenderse y el llamado de un apuesto hombre, hizo que quedara en el aire.
-¡Blanca, hora de irnos a cenar!-llamó de nuevo aquel individuo, el cual iba vestido con una sensual chaqueta de cuero y unos jeans desgastados, en fin, el típico hombre motociclista ardiente. Miré a mi madre y ésta quedó suspirando y derritiéndose en el acto.
-¡Ya voy papá!-respondió la chica. La joven miró a mi madre con una cara de gracia, y después se fue corriendo donde el hombre, el cual al verla, le abrazó y la subió por los aires, para luego sentarla en la motocicleta. Todos los residentes del condominio le quedaron mirando con estupor, el hombre simplemente sonrió con sorna, puso el casco a su hija, y luego el de él, y enseguida hizo marchar la motocicleta, pasando por la casa de nosotras. Blanca me hizo una seña con las manos, para luego abrazarse a la cintura de su padre…ambos habían desaparecido en cuestión de instantes.
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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   14/2/2008, 23:45

Tres años pasaron después de eso, y aquella niña fue convirtiéndose en mi mejor amiga, y en otra hermana más para cuidar, aunque en algunos casos parecía todo lo contrario: Blanca seguía siendo loca y aventurera, personalidad heredada de su padre Fernando; me acuerdo que cuando apenas ese hombre hizo acto de presencia en el condominio, se había convertido en el objeto de las fantasías sexuales de cada nana, niña, y mujer casada, no se podía negar que el papá de Blanca era increíblemente apuesto, su presencia rebelde y seductora lo hacía un aperitivo demasiado tentador, tengo vergüenza al decirlo, pero mi madre que era fielmente una mujer casada, caía en el pensamiento de serle infiel a mi pobre y pelado papá, el cual era un hombre machista, claramente enchapado con una educación a la antigua, no quiero decir que fuera malo u homo fóbico con mi condición, él era y es un buen padre, pero estaba lejos de competir con el papá de Blanca…vamos: un hombre que se hizo cargo de su hija, apenas nacida, solo, sin nadie; un hombre que en vez de buscar a una mujer como medio fácil de crianza para su hija, prefirió criarle él solo y a su modo…era un aventurero, o un “Bohemio Irresponsable”, cómo decía papá, pues padre e hija habían recorrido medio mundo, solamente en moto, pero aún así, Fernando educó increíblemente bien a Blanca, haciéndola una niña espontánea, cabezona, e insoportable, pero a la vez tierna y cándida.

-Ya vale, ¿tú, no? ¡Despierta Bollito!-me gritó Blanca con su habitual sonrisa burlona.
-¡Blanca no me grites, quieres que me dé un infarto!-le reprendí, sintiendo que mi corazón se iba a Cancún por el susto.
-Pero si eres tú quien no me responde…ya, ayúdame con este problema… que no lo entiendo…-Blanca hizo señas al cuaderno y libro de matemáticas.
-No entiendo, cómo una cabezona como tú, no puede con un simple ejercicio de álgebra.
-Sabes que no se me da bien las mate.
-Eso es porque no quieres aprenderlas. Ya mira: tienes que despejar la X hacia aquí y listo-Blanca miraba con un ceño fruncido; era muy cómico abstraerse en ese semblante lizo que poseía mi amiga, pues su rostro era tan albo y suave como la misma porcelana.- ¿Entendiste, cierto?
-Nada…-suspiró con resignación.
-Blanca, vamos , no te desanimes…mira es fácil, hay una técnica: despejas aquí, haces la operación por este lado y luego restas-escribí el ejercicio, mientras ella miraba y suspiraba, intentando entender qué demonios hacía.
-Ya lo entendí…debo pasar este examen como sea-dijo haciendo el ejercicio, me daba risa el ceño fruncido de Blanca, a la pobre la corregí como diez veces y a la décima vez, hizo el ejercicio como correspondía.
-Felicidades…-la abracé con cariño, estrujándola con fuerza, como era de esperar, Blanca se clavó en mi pecho, respirando con profundidad, siempre caía en esa misma posición. Nos q uedamos media hora en esa cómoda posición.
-Gracias…Laura…-dijo en un leve susurro, sin ganas de zafarse aún de mi abrazo-No sé que haría sin ti-su murmullo hizo que me quedara hecha como una especie de cuerpo espín: estática y nerviosa. Blanca siempre me hacía estremecer.
-No es nada, para eso soy tu amiga…-respondí esa última palabra a duras penas…no sé que me pasaba a veces con ella…sólo era Blanca, una niña de apenas quince años…y eso que ni los cumplía, pero era hermosa, ella lo sabía; había heredado esa hermosura de su padre, aunque ella lo negase…<<No nos parecemos en nada…al menos no físicamente…Nano dice que me parezco a mi mamá>>.-Además, sé que sin mí no eres nada…apenas pasarías los exámenes de matemáticas, física, química…
-Ya, Bollito…no seas egocéntrica…que sólo es mate-dijo mientras se hacía la ofendida, la pequeña se separó de mi abrazo, para luego darme un tímido beso en la frente-Es verdad, sin ti no pasaría los exámenes, y Nano no me dejaría seguir viendo a Camila…-susurró Blanca para luego levantarse. Cuando musitó el nombre de esa mujer no pude evitar sentir cierta agitación de celos.
-Después de haberte escapado con ella sin avisarle. ¿Qué más esperabas?-le cuestioné medio en broma medio en serio.
-Ya no empieces tú…además no tiene cara, cuando era más chica, él se escapaba por las noches con fulana y fulana…me tiene aburrida, no sé cómo mierda hemos durado aquí…Nano ha cambiado tanto…mucho desde que Camila volvió.
-Blanca eso es diferente…aunque no entiendo por qué se pone nervioso y tenso cada vez que se ven, talvez tuvieron una aventura… ¿no has pensado que se parecen mucho?
-Sí…y creo que yo me parezco mucho a Camila, por eso papá es así.
-Entonces si sabes eso, ¿por qué la sigues viendo?-pregunté extrañada.
-No puedo evitarlo. Laura, cada vez que la miro y cada vez que la trato, nace un sentimiento de atracción hacia ella, que es superior a mí…-Blanca se sentó en su cama mirándome fijamente…hay estaban de nuevo esos benditos celos…Esa mujer claramente podría ser su madre. Era una mujer ya adulta de treinta tantos años, se parecían en lo físico, sólo que en vez de rubia ella era castaña clara, tenían la misma estatura y únicamente se diferenciaban por el color de ojos y pelo-Es como lo que tú sientes por Andrea.
-No compares, que no es lo mismo. ¡Además se supone que eres hetero! -dije levantándome enojada.
-Sí…ella es de mi misma edad, siempre te gustaron las bebas Bollito, y eso que apenas aguantas a Lina y a mí-soltó en una risa-Y sí: soy hetero, pero eso no implica que no pueda enamorarme de una mujer-de nuevo esa actitud retadora.
-No saques a Andrea…y Blanca no sabes lo qué dices.
-¿Por qué dices eso?
-Porque te conozco…sé como funciona tu cabeza… harías cualquier cosa para sacar de quicio a tu padre.
-No es así Laura…
-¡Qué no! ¿Recuerdas a mi compañera de la Facultad?-Blanca respondió con un asentimiento-Tu cara jamás había estado más pálida, y eso que ya eres fantasmal: Gasper…
-Pero eso es diferente, ella era una vieja depravada, que únicamente quería echar un polvo conmigo-Blanca se puso a reír cuando vio mi elevada ceja.
-¡Te recuerdo que ella tiene la misma edad que yo, por lo tanto, sólo son tres años de diferencia, y no dieciséis!
-Ya relaja la vena, Bollito…tienes razón no eres tan vieja…
-No, no lo soy: tú eres la niñita…
-Bollito, te pasas-exclamó tirándose sobre mí, ambas caímos por el peso de nuestros cuerpos…para variar ella encima de mí, lo cual era una ventaja, ya que podía perderme en sus ojos y en su maliciosa sonrisa…siempre era así, siempre me perdía en sus ojos fijos; éstos queriendo penetrar en mi cabeza, anhelando con curiosidad los pensamientos ajenos…cuestionando, buscando el porqué de todo y el para qué. ¿Por qué esta niña no podía vivir como una normal adolescente?, ¿por qué no era una niña normal?
-Sólo quiero que tengas cuidado…porque no…
-Lo sé…el próximo semestre te irás transferida. Bollito sé cuidarme sola, Nano me enseñó a ser independiente-dijo mientras me hacía cariño en una mejilla…y era verdad, durante estos tres años Blanca era una experta en meterse en problemas, era madura, pero sin embargo, era una niña, hacía sus diabluras, sólo que aquellas no eran tonterías de niños, eran diabluras de gente mayor y lo peor: lo hacía con gente mayor.
-Eres importante para mí y lo sabes, ¿cierto?-le dije, mientras besaba su mano…esto se estaba yendo de las manos, pero no se podía negar la atracción que sentíamos-Bu…sabes que eres mi mejor y única amiga…otra…
-Hermana…lo sé. Laura… pero entiende que ya no soy una niña, además tengo que tratar de ser independiente de ti y de Nano…ustedes no estarán siempre conmigo…te diré lo que dije a mi papá: déjame volar. ¿No es lo mismo que hago contigo?
-Sabes que a veces no pareces una niña de quince años, hablando así…además que no te presiono. ¿Cuándo lo he hecho?
-Umm, nos quedaríamos hasta mañana y durante un año más, si te contara las veces.
-Blanca…-dije perdiendo la paciencia.
-Es verdad, Bollito.
-Te lo dije una vez…soy mayor que tú…por eso…
-Por eso, las mayores de las veces la que terminaba siendo pañuelo de lágrimas era yo, y la que le pegaba a los niños por tu condición era yo…así que no me vengas con el asunto de que por ser más grande debes protegerme.
-Pero yo también hacía lo mismo…te cuidaba y te protegía… ¡ah! ¡Y no te olvides de la persona que te salvaba de tus líos, la cual también intercedía ante tu papá, diciéndole que me haría cargo de ti! ¡También te iba a buscar a la primaria y parte de la segundaria!
-Lo hacías porque me escapaba con Camila, además no te olvides que yo veía a Lina por ti…
-Ya, pero aún así te iba a buscar a la segundaria- el round fue una victoria para mí.

Blanca me miró nuevamente con fijeza, casi fieramente, no sé si fue mi delirante imaginación, pero juraba que ella me iba a besar…eso no era condenadamente posible, porque éramos y somos amigas, tragué con esfuerzo, pues sentía el aliento de Blanca a escasos centímetros de mi boca, sus ojos sobre los míos, su pecho pequeño y albino sobre los míos… ¡Dios mío! Imploré al de arriba…no podía besarme…Blanca no sería capaz de hacerlo…porque si lo hacía… yo sabía que no sería capaz de detenerme, sé que faltan demasiado detalles para tratar de explicar lo qué somos, lo qué tenemos…tendría que explicar el personaje siniestro y ambiguo de Camila Henríquez, la mujer de la cual estaba enamorada Blanca, porque, a pesar de que ella lo negase, yo sabía que estaba enamorada de esa mujer…ya que cuando Blanca la conoció de niña, sus ojos brillaron al instante, su encuentro fue bizarro; cuento para otra ocasión…pero esa mujer era como el papá de Blanca, sólo que peor: era una niña versión mujer de treinta, aunque cuando la conoció, ésta bordeaba los 28 años; sentía celos…no lo podía negar, eran celos de amistad, qué más podría ser, pues Blanca se enfrentaba a Fernando por ella, se escapaba por las noches sólo por el hecho de verla, y no eran escapadas de una sola noche: eran escapadas de fines de semanas completos…siempre tenía que ayudarle con la excusa de ser su mejor y única amiga…pero desde que había aparecido esa mujer…yo había dejado de serlo…sufrí un distanciamiento de Blanca por tres meses, hasta que inesperadamente Camila había desaparecido de la vida de Blanca; de la mía y de todos los del condominio, dejando a Blanca, al guardia; y a medio mundo destrozado…era simpática, no había duda, pero era más bohemia y bebedora que Fernando, y él la llevaba en ese punto, sin embargo, Blanca la adoraba, a pesar de que Camila fuese la responsable de su fiebre sobre 40º, y esto fue consecuencia de su irresponsabilidad. Blanca casi desaparecía de mi vida, porque esa mujer no la cuidó como debía…Blanca era súper enfermiza, y gracias a esa fiebre, descubrieron una anomalía en su corazón…casi me morí al saber que la perdería, para qué decir de Fernando, el pobre hombre se trastornó con la noticia…fui testigo de cómo lloraba el tipo; fui testigo de las desveladas en la UCI, y también de las maldiciones que le echó a esa mujer…ella también estaba hecha pedazos…y de nuevo me pregunté de la relación de esos dos…por un instante pensé que esa mujer era la madre de Blanca, se parecían mucho, pero Blanca me había mostrado la foto y tumba de su madre, y en verdad era igual a mi amiga. Camila y la enfermedad de Blanca eran mi principal preocupación; ése era real motivo de quedarme clavada en esta ciudad de mierda; temía que ella tuviera una recaída, y que yo no estuviera a su lado para cuidarla; para simplemente verla, para charlar, rabiar; temía perderla otra vez…esa niña era muy importante para mí…no sólo para mí; para mi familia también, para mis hermanos, en especial Lina, la cual la amaba con locura. Blanca se siguió acercando más hacia mí, si es que era posible, pues dentro de ese abrazo no cabía ni un alfiler.
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Yulia
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   15/2/2008, 10:22

me encanta simplemente me encanta gracias por compartirla!

kiero mass
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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   16/2/2008, 13:27

Sí, es verdad, me ibas a dejar, y siempre tratabas de irme a buscar, pero ya no es así…-susurró muy sensualmente.
-No…los estudios…me han…consumido- No sé si la última palabra fue por el consumo del primero o de esa depredadora mirada verde-azulada.
-Bollito, no es tan sólo por eso…también es…-dijo mirándome más y más penetrantemente, ya mi corazón no aguantaba más, mis ojos no tenían más blanco que sus rozados labios, se me hacía literalmente agua la boca por la necesidad de besarlos; de probarlos, comerlos y profanarlos. Muy despacio fui anclando mi mano en su nuca, con la intención de besarla de una buena vez…si Camila lo había hecho ya, por qué yo no…aunque una cierta parte de mí rogaba por no hacerlo, pues si lo hacía, cabía la alta probabilidad de que ya no pudiera vivir sin ella; sin esos labios. Blanca me miró con detenimiento, sonriendo nostálgicamente, yo estaba seria, muy seria. Ella volvió a sonreír, para luego hacerme una caricia tierna-Te olvidas de otra razón: Andrea-con eso finalizó, poniéndose de pie, yendo hacia el escritorio, yo me quedé hecha polvo…desconcertada como la primera vez que la vi… ¡Éste había sido un juego más por parte de ella! ¡Mierda, caí, como siempre…caí!
-¿Por qué haces eso?-le pregunté enojada, sonrojada y humillada.
-¿Qué hice, qué?-preguntó con su mirada tranquila, serena, y eso me enfureció aún más.
-¡Mierda, no te hagas Blanca! ¡Por qué me provocas y luego huyes!-le dije fastidiada.
-¿De qué hablas Bollito, no hecho eso? Estábamos jugando.
-Eres igual a Camila, siempre provocas; juegas con los sentimientos de la gente, ahora entiendo más a tu papá…tal vez debería aliarme con él, esa mujer lo único que hace es perjudicarte.
-¡No metas a Camila en este asunto! Y no empieces los sermones como Nano…
-¡Tan ciega estás por esa mujer, Blanca! ¡No ves lo que te hace!
-¡Ella no ha hecho nada malo! No me hace daño, al contrario: nunca en mi vida he sido tan feliz-dijo con una mirada furibunda, desafiante, pero brillante, nuevamente los celos nacieron en mí.
-¡Cómo que no! ¡Y lo qué pasó hace tres años atrás!-le dije plantándole cara, mirándole con enojo-¿Acaso no fue ella quien te mandó a la UCI con 40º de fiebre, y después huyó? ¡Maldición Blanca! ¡Te dejó casi muerta! ¡Te bota! Y dices…-una cachetada cejó mi dialogo. Blanca por primera vez me miraba con odio, con pena... con desilusión. ¿Tan ciega estaba por esa mujer? Mi amiga soltaba unas lágrimas y yo me sentí miserable, pero no me arrepentía de lo dicho…los segundos se transformaron en horas eternas y vacías.
-Creo que ya he entendido los conceptos y las fórmulas, me las podré arreglar yo sola-dijo, dando por zanjada la discusión, era mentira que había entendido, apenas llevaba uno y faltaban como diez más.
-Blanca…-susurré intentando llegar hacia ella, esa mirada perdida y abstraída me daba miedo, quise decir algo pero el sonido de mi móvil interrumpió el intento.
-Es Andrea…-susurró Blanca por mí-Ve con ella, Laura…deberías pasar el poco tiempo que te queda con Andrea que conmigo…tu “chica” te necesita-esas palabras que soltó tan calmada y dolidamente, me entristecieron el doble…eso era un claro y transparente: no quiero verte por un tiempo… no quería afrontar un “no quiero verte más”.
-Está bien…-me levanté como pude del suelo, y me fui de su casa con el alma hecha trizas…al salir vi a esa mujer parada en su motocicleta.
-¡Hey, Bollerito! ¡La Enana dónde está!-me saludó Camila-¡Ja! Tengo unos planes buenísimos para la noche.
-¡Porqué demonios no entras y lo descubres!-le escupí con enojo.
-¡Caramba y ese genio! ¡Uy, Bollerita, dile a tu mujer que te haga la limpieza más seguido!-exclamó en broma, yo simplemente le respondí, elevando el dedo medio. No quise voltearme para saber su aspecto, de lo más seguro que era de guasa, tarde comprendí que su rostro no era otro de sorpresa y preocupación hacía mí y Blanca.
Pasaron dos semanas desde esa discusión, y muy a pesar de ser vecinas, evitamos a toda costa vernos. Blanca pasaba las horas entre la escuela, la academia y el trabajo…increíble, pero trabajaba en una Librería. Andrea la había visto por casualidad, bueno estaba en su Edén, puesto que a ella le encantaba leer.
Una tarde la había visto llegar en la moto de su papá, la muy descarada sabía manejarla de chica, y lo más probable era que su padre no estuviese enterado; en ese instante cuando la vi bajarse de esa mierda de moto, los ojos se me ensancharon al ver que aquella niña no era Blanca, si no que era Camila, y no fui la única que deliró con eso, Camila también; la mujer la estaba esperando en los columpios. Cuando la vio, su cara se transformó en un rostro pasmoso, retraído y a la vez miedoso, por primera vez vi preocupación en los ojos de Camila, junto con una furia propia de la cara de Fernando.
Esa escena fue bastante inusual; mas, sin embargo, lo más inaudito fue la reprimenda que se ganó Blanca por parte de ésta. << ¡Cómo se te ocurre llevarte la moto de Fernando, eres una niña! ¡Mierda, Blanca: No quiero verte más conducir una motocicleta, me oyes! >>. Blanca le respondió con esa misma altanería que poseía la susodicha. <<Sé cuidarme de mí misma, no te necesito a mi lado para sermones, y menos viniendo de ti…no eres mi madre>>. No sé que pasaba con ella…Blanca no era la misma, estaba demasiado rebelde, e incluso le había plantado cara a Camila con crudeza; sus ojos le veían con cierta indiferencia, no tenían ese brillo, y eso ya era mucho. Desde ese suceso, mi amiga evitó cualquier contacto con Camila, con sus demás amigas; para qué mencionar a su padre, a penas le hablaba, y eso se sumaba al severo castigo que recibió por su parte… y bueno yo…
Blanca se aisló de todos, o más bien dicho: encontró otro vehículo de distracción; ya ni se pasaba a ver a Lina, salía temprano y llegaba tarde, cuando tenía tiempo libre, se retraía escuchando música y leyendo en el antejardín, cuando llegaba su padre ni le saludaba, nada…cuando le veía llegar, se devolvía a su habitación…su única interlocutora de conversaciones, era la madre de Camila, la dueña del Condominio; ella hacía de mensajera, tanto de Nano como de Camila, pero aún así, Blanca les ignoraba a los dos…No me explicaba de ese raro distanciamiento entre Camila y Nano, él último era su adoración; su padre la amaba y protegía con locura, y el alejamiento de su hija lo trastornaba, eso se le notaba en la cara, a veces observar toda esa extraña situación me enfurecía; me daban ganas de tomar a la rubia menuda por los hombros, zarandearla y darle un par de bofetadas, para así hacerle entrar en razón, sin embargo, por muy enojada y dolida que estuviera con ella, la extrañaba; echaba de menos a mi mejor amiga; extrañaba sus locuras, sus melodías que tocaba en el saxo; la risa, más que eso…echaba de menos su presencia.
¡Blanca, vuelve aquí!-de repente sentí voces desde la calle, al parecer era Fernando…eso quería decir…
-¡Maldición!-Me levanté de la cama, dirigiéndome lo más rápido posible hacia la ventana.
-¡Camila! ¡No te atrevas a llevártela!
-¿Me vas a obligar hacer lo contrario, Fer? ¡Apúrate Enana!-Camila tenía encendida la moto, y estaba cagada de la risa, me sorprendí al ver que Blanca llevaba una mochila de acampar.
-¡Blanca!-Fernando le retuvo un brazo, ella simplemente le miró.
-Estás borracho…Nano…me cansé de tus mentiras, me dijiste que ya no más, pero…
-Blanca, por favor…hablemos…ella…y tú…no pueden…
-No, Nano…no…no…-Blanca a penas podía hablar, tomó la mano apresadora y la soltó-Si de veras me quieres…déjame volar…y tú también…-le susurró Blanca a Camila. La aludida se quedó confundida…mi amiga me miró directamente, yo me quedé helada…<< ¿Eso me lo decía a mí?>>. Blanca corrió hacia Camila, y se subió a su moto.
Un cuerpo tibio se acercó hacia mí, cuando me giré, vi unos increíbles ojos negros, los cuales me miraban con ternura, pasión y deseo.
¿Ésa no es Blanca?-preguntó, mientras miraba a la ventana con más detenimiento.
-Andrea, vuelve a la cama.
-¿No vas hacer nada?-preguntó incrédula.
-No…son sus problemas…yo no puedo estar preocupándome por ella todo el tiempo…-dije secamente. <<Deberías pasar el poco tiempo que te queda con tu “chica”; ella te necesita>>. Esas palabras resonaron en mi mente…tenía que dejarla ir…tal cual lo había hecho ella conmigo.
-¡Blanca, por la Mierda! ¡Regresa!-sentí cómo el papá de Blanca gritaba, intentando detenerla, pero como siempre…fue inútil…sólo rogaba a Dios que Camila la devolviera en una sola pieza.
-¡Blanca!-gritó Fernando, hecho una furia.
-Al menos pasó el examen…-susurré irónica. A los instantes de haberme acostado, sentí a Andrea tumbarse en mi regazo.
-¿Segura que estás bien?-me preguntó, haciéndome cariño en la cara. La miré y le sonreí como pude.
-Sí…ya…descansemos, mañana tengo que preparar las cosas-con eso apagué la luz, entregándome a la pasión que me brindaba Andrea. Di gracias a Dios de que al menos me quitara de la mente a Blanca.
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Saya_86
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   18/2/2008, 12:46

más más más!!!! me voy a volver loca sigue con ella nee?
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Hatsuki-chan
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   24/2/2008, 10:50

porfis, quiero conti, esta muy buena, , siguele si??
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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 00:11

Llegué al Condominio a la edad de doce años.
Después de haber recorrido medio continente europeo, parte de Norteamérica y Canadá. Nano, decidió por fin establecerse en un lugar; después de muchas discusiones, decidimos radicarnos para siempre en Santo Domingo, lugar donde mi papá se crió gran parte de su adolescencia.
Nuestra familia es pequeña, compuesta por mi papá y por mí; de mi mamá no sé mucho, mi papá me decía que ella había fallecido tras darme a luz, pero…yo por amor a él no le preguntaba mucho sobre ella, un día, cuando estaba en la escuela, me había tocado hacer un ensayo sobre el día de la madre, yo tenía cerca de cinco años…el ensayo que hice fue una descripción de Nano, y de un ángel desconocido, pues no sabía nada de la mujer que me trajo al mundo, cuando mi papá lo leyó, se puso a llorar, fue la primera vez que veía lágrimas en Nano, hay fue cuando decidió hablarme de mi mamá…siempre me decía que mi mamá era una mujer buena, bella, inteligente, cariñosa, y con un increíble instinto maternal; cuando le preguntaba a él por alguna foto, simplemente cambiaba el tema, o me decía que cuando ella se había ido al cielo sin despedirse: rompió todas las fotos por producto del gran dolor que tuvo, en ese tiempo no lo entendí, pero me hizo valorar aún más a mi papá, talvez por eso desarrollé esta tendencia extrema de querer saberlo todo, de cuestionarlo todo, quizás por haberme reprimido en la niñez; nunca quise preguntarle a mi papá cómo era de niño, pues cuando lo hice una vez sus ojitos verdes se opacaron aún más de lo normal…debería haber bordeado los cuatro años…tampoco le pregunté el porqué del egoísmo de dejarme siquiera una foto de mi mamá, nada, ni siquiera un recuerdo…no me dejó nada de ella, salvo algunas de sus historias…pero comprendí que era no era justo para él, en compensación de ello, a los cinco años, apenas aprendía a escribir, le exigí que me comprara un diario de vida, así podía contarle y comunicarme en cierta forma con mi mamá. Un día para mi séptimo cumpleaños, mi papá me llevó a Roma, me encantaba esa ciudad, había hecho buenas amistades, los romanos eran personas cariñosas y atentas, recuerdo que entramos a una iglesia, y le pedí a Dios como deseo, poder ver el rostro de mi madre…cosa que por obviedad no sucedió, pero Nano que estaba a mi lado, me miró triste…de hecho Nano, siempre tenía sus ojitos tristes, yo le preguntaba el porqué, pero él me decía que sus tonos de color eran así…entonces yo le preguntaba por qué los míos eran de un tono más brillante, si eran prácticamente iguales…él me respondió que mis ojos eran el brillo que él me había dado al momento de nacer…<>. Nano era una persona de aspecto rebelde, liberal; siempre su cabello lo llevaba corto pero desordenado, eran rubios, del mismo color que los míos, sólo que los de él eran más crespos, eso, por el corte que usaba; también era alto; yo baja; no es por creerme, pero mi papá era un Adonis: alto, y de cara bien parecida, sus rasgos eran duros, pero tristes; siempre llevando un aro en la oreja; espalda alta y amplia, no era musculoso, pero tenía un buen porte… cuánta mujer no tuvo en sus brazos, pero nunca quiso comprometerse; sus ojos nunca brillaban cuando estaba con una mujer, salvo conmigo…yo le preguntaba por qué no se casaba de una buena vez, y se dejaba de ser tan loco. << ¿Te gustaría una vida normal, mi amorcito?>>. Claro que lo deseaba, pero tampoco lo quería; codiciaba a mi papá para mí, pero también lo quería feliz, hubo un tiempo en que me fascinaba viajar, pero conforme pasó el tiempo, y fui creciendo, anhelé la estabilidad y la vida normal de una niña, ya me cansaba de no poder tener amigas, y si las tenía, debía dejarlas porque a mi papá le daba con la locura de viajar…a la final mi casa siempre fue la moto de Nano…me aburría de ella…al menos un auto sería más espacioso…Nano se negaba hacerlo…en fin, no se podía discutir con él…a la final, después de mucho recorrer, llegamos a Santo Domingo, para ser sincera la ciudad no me llamó mucho la atención…al menos había mar…con eso me contentaba…pensé que como siempre en los viajes, llegaríamos a un hotel o residencial, pero grande fue mi sorpresa, al ver que Nano me llevaba a un conjunto de Condominios de color amarillo Barquillo, se parecían mucho a esas casas de Londres de estilo colonial, eran pequeñísimas, pero lindas. << ¿Te gusta?>>. Recuerdo que mi papá se reía por la cara de tonta que puse: la mandíbula se me caía más allá de la moto, y estuve como medio minuto tratando de procesar todo; me acuerdo que miré a mi papá y luego a la casa, después a la moto. << ¡Nano, ya no dormiré más en esa moto!>>. Mi papá junto con el guardia se echaron a reír. Cuando ingresamos al conjunto de casas, muchas personas miraban con curiosidad y cierto estupor al nuevo vecino, pues esa casa se prestaba nada más que para motel, así me lo había dicho mi papá…─Ésa era la clase de enseñanza que tenía mi papá sobre mí, era una crianza directa─También la razón era ver a un papá llegar en una Harley a una casa, pues las personas normales usan autos y no motocicletas, yo reí al ver la cara de un señor calvo, el cual claramente era un viejo simplón que vivía para el trabajo, y no tanto para su mujer, suena desconcertante que una niña de doce años diga eso, pero eso fue lo que pensé al ver a la que me pareció la señora del fulano, pues ésta se comía con la mirada a Nano…<>. Me dije con resignación…Ni siquiera habíamos llegado y mi papá ya traía locas a las mujeres del Condominio; durante los dos primeros días no salimos mucho con mi papá, una porque él se había empeñado en que ordenáramos la casa, a pesar que ésta ya venía con sus comodidades; recuerdo que al tercer día mi papá me llevó a conocer el colegio, sorpresa que nos llevamos los dos al ver que ya estaba matriculada…en ese instante no entendía el porqué, y tampoco comprendí de la explosiva reacción de Nano…también me lleve la sorpresita al saber que mi papito querido iba hacérselas de profe de Educación Física…Nano era magnifico en los deportes, cosa que no heredé de él, más bien, casi nada había sacado de él, tal vez la enorme y natural capacidad de meterme en problemas, y también sus ojos verdes, pero de ahí nada más… después de eso, volvimos a casa, papá no quería que saliera, él para variar se había esfumado, dejándome encargada de la comida—A los 9 años ya sabía cocinar y prender el horno, bueno estuve en Europa, la mayoría de las cocinas eran eléctricas.
Como toda niña curiosa y aburrida, me dediqué a turistear por el lugar, tomando la bicicleta regalada por una de las tantas mujeres pretendientes de mi padre, decidí aventurarme por el condominio, no era tan grande, pero sí muy espacioso, y lo mejor: ¡había niños de mi edad!, y algunos menores, pero no me interesaban, habían niños, eso era lo importante, y cómo era predecible, a los pocos minutos me había hecho amiga de unos de los niños…Antonio se llamaba, de hecho sigue siendo mi mejor amigo…él era hijo de la criada de la dueña del Condominio, una afable y egocéntrica mujer fotógrafa de más de 50 años…Patricia Henríquez se llamaba la señora, enseguida nos hicimos amigas, aunque no entendía el porqué de su cierta cautela hacía mí…cuando la vi sentí una rara sensación cálida…no me lo supe explicar…en aquellos tiempos lo asemejé a que nunca había visto una figura maternal o más bien dicho: nunca había visto a una abuela un tanto peculiar. Ese día había conocido a la que sería mi mejor y única amiga mujer.
Conocí a Laura gracias al llanto de Lina, su hermanita más pequeña, en cuanto nos conocimos, enganchamos, pues nuestros genios eran peculiares. Laura es una persona energética en todo sentido: nunca se está quieta, es increíble en los deportes, pero también es muy sensible, aunque su porte no lo demuestre. ─Laura es una chica alta, de pelo castaño oscuro, tez trigueña, y de ojos increíblemente azules─No obstante, a pesar de tener esas cualidades dominantes e intimidantes, en algunos aspectos ella es lo contrario, pues siempre tiende a depender un poco de los demás, está demás mencionar que no tiene genio…es terca, celosa, sobre protectora, y de una paciencia igual a ceros…siempre me ha encantado hacerla rabiar, pero es honesta y transparente, cualidad que por desgracia no tengo, no es que sea mentirosa, soy como toda la gente, es decir, a veces uso mentirillas blancas para salvarme de las travesuras, pero me cuesta expresar mis emociones…o tiendo a no reconocerlas, en eso me parezco a Nano y a Camila… tal vez por eso lucho tanto contra ellos…
Qué puedo decir de Camila…ella ya es una mujer: vivida y aventurera; ha recorrido los mismos lugares que Nano y yo. Cuando la conocí tenía doce, llevaba seis meses en el Condominio…para qué decir que durante esos seis meses hice y deshice en él…Antonio era mi fiel compañero de meteduras de patas; Laura era mi voz de la conciencia y la que me tapaba y regañaba…Laura es tres años mayor que yo, así que era obvio que no iba andar metida con Antonio y conmigo en travesuras que hacíamos…se explicarán entonces cómo era entonces nuestra relación, pues, ella era toda una adolescente en la etapa de los novios y de sus tendencias sexuales─Mi amiga es Gay─. Cómo una niña iba a entender eso, pero la entendía; comprendía y comprendo a Laura en todo sentido, me basta con mirarles los ojos y leerle los pequeños movimientos de su cuerpo para saber que le pasa algo; me acuerdo que le impactó cuando le dije en una de las fiestas de Camila, que ya sabía de su condición y que me gustaba que fuera así…siempre la defendía en la escuela, pues primaria y segundaria estaban unidas…era raro ver a una mocosa bajita pelear con mujeres ya grandecitas, pero me encantaba luchar por el honor de mi amiga, más que nada me fascinaba armar berrinches… a mi pobre Papá lo tenía aburrido por tantas suspensiones, pero como era amiga de la dueña y socia mayoritaria del Colegio, no me expulsaban, era bueno tener contactos poderosos…también por eso estaba al lado de Camila, la cual es hija de Patricia; ambas éramos unidas, y lo seguimos siendo.
Camila es el espejo en el cual me reflejo, no es mi enamorada como piensa Laura y Antonio, no es mi amor platónico como tanto teme Nano, mas, sin embargo, tampoco es mi amiga… ¿Qué es entonces? La respuesta aún la busco…aunque ya tengo ciertas pistas…Camila no es una mala mujer, pero sí es bastante irresponsable, loca, y muy carretera, pues le encanta la bohemia, cosa que comparte con mi papá, sin embargo; yo no, pero aún así me escapo con ella…Camila es misteriosa, al igual que mi papá, por lo tanto, no habla mucho de su pasado, y cómo yo soy curiosa por naturaleza, he estado tratando de descifrarla, de entenderla; de comprender el porqué de su actitud; Camila es una niña chica; inmadura la cual teme a las responsabilidades, tal vez por eso hizo lo que hizo, quizás por esa razón me sentí más atraída por ella; quería una respuesta de ella, pero nunca llegaba a una refutación concreta…hay cosas de Camila, que únicamente sabemos Nano, Patricia, la misma Camila y yo…es un secreto que ni siquiera se imagina Laura; un secreto que con los años he tratado de ir descubriendo y que gracias a Antonio pude ir asimilando…pues ambos somos huérfanos o creíamos serlos…él huérfano de padre y yo de madre, es predecible, ¿no? ¿Por qué aguanto tanto a Camila? ¿Por qué me escapo con ella? ¿Por qué a pesar de que en un tiempo la odié o no la quise asimilar en mi vida, le exigí entrar en ella? ¿Por qué enfrenté a mi mejor amiga y alejé por ella? ¿Por qué abandoné a Nano, cuando éste cayó en la vagabunda, y se volvió cada día un mentiroso? Camila tampoco es una transparencia, pero reconoció el error que cometió en su juventud, e intentó volver para recomponerlo y recuperarlo, mientras que Nano se empeña en tapar el sol con un dedo; se empeña en impedirme estar al tanto de lo que me escondió, y que sigue escondiendo, a pesar que ya descubrí la verdad hace algún tiempo…la descubrí ayer, gracias a una fotos que él se sacó, y también del diario que le hurté a la propia Camila…Nano sabe o intuye lo que sé, mientras que Camila lo desconoce…Patricia sólo reza…Laura sufre por mi culpa…se irá y no la veré marchar, pero es lo mejor para ella; para mí, para su pareja, y para todos; seré como Camila, viajaré con ella, aprenderé a conocerla mejor…no es amor lo que siento por ella: es rabia, complejidad, deuda, atracción; una necesidad genética. ¿Por qué huyo ahora con ella? ¿Por qué voy sentada, abrazada a su cintura? Porque Camila me lo pidió, y porque yo también se lo exigí: demandé como medida de perdón: pasar dos semanas con mi mamá; con Camila. << ¡Demando mi derecho de ser hija!>>. Después hablaría con ella, y lo más seguro es que ya no la veré más. Ese es el motivo por el cual sacrifico mis sentimientos por Laura…yo la quiero…ella es una parte importante de mi corazón, pero Camila lo es aún más.

-¡Cuánto falta por llegar!-le grité a mi compañera.
-¡Párale un poco niñita que todavía falta, paciencia o si no te boto!-me dijo risueña, aumentando un poco la velocidad, apreté un poco más el abrazo-¡Tienes miedo enana!
-¡Miedo de qué lentorra, Nano corre más rápido! ¡Pensé que esta cosa era una moto no un triciclo!-con eso me gané nuevamente un aumento en la velocidad y la risa de Camila.
-¿Qué decías?-me dijo irónica al apretar el abrazo aún más. <>. Pensé.

Llegamos a la Bahía de San Carlos cerca de las seis de la tarde, no era la primera vez que me escapaba con Camila un fin de semana, sin embargo, ésta sería la primera vez que estaría con ella realmente; estaría con la verdadera Camila.

-Es lindo, ¿cierto?-Miré a mi compañera por el rabillo del ojo. Camila se veía relajada, mirando las olas del mar, estaba atardeciendo y los rayos le iluminaban el rostro, me sorprendió ver que su cara reflejaba una mueca de felicidad-¿Y qué tal el estómago, Loca? ¿A qué no me deslicé más rápido que tu papito?
-¡Nah! ¡Lentorra, nadie le gana a mi papá! ¿Dónde llegaremos?
-¿Cómo que a dónde? ¡Aquí, que no ves! ¡Tenemos toda la playita para nosotras dos!-Camila me miraba con sorna.
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Hatsuki-chan
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 13:13

esta buena la conti, pero mi querer más, esto es adictivo
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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 20:52

-¡Y una mierda! ¡Camila, yo no pienso dormir aquí con este medio frío!-me quejé, mi amiga en seguida se puso a reír.
-¡Ya no seas una llorona! ¿Qué tiene de malo dormir en la paya?-me preguntó risueña.
-Tuve que estar muy loca para haberme arrancado de Nano, mejor me hubiera quedado donde la Abuela…
-¡Uy sí! ¡Quería pasar el fin de semana con Antonio, la muy fresca! ¡Ya, no seas fome!-me dijo, dándome un codazo-¿Dónde está ese espíritu de aventura, Enana?
-Con Laura…-le dije irónica, ya que mi amiga era menos aventurera que Carlitos de Rugrats.
-Ya…triste por no despedirte de la Bollerita…-Camila se acercó a mí, tratando de darme algo parecido a un abrazo.
-Bollito, Camila: Bollito…-le dije riéndome-No…no estoy triste, es mejor así.
-¿Así, el qué?-me volvió a preguntar. Camila era tan parecida a mí…teníamos casi los mismos rasgos, pensé mientras ésta sacaba unas latas de cerveza.
-Así que todo está bien, me despedí de ella una semana antes-respondí mientras le quitaba de las manos una lata y la bebía, Camila me miraba con el rostro perplejo.
-Blanca, tú no puedes beber, tomas medicamentos-me reprendió severamente. Yo la miré elevando una ceja.
-¿Vine contigo o con Nano?-le dije en sorna-¿Dónde está tu espíritu de aventura?-le dije con una sonrisa tentadora, mientras me acercaba y la miraba con descaro…Camila en seguida se puso nerviosa, viendo en mis ojos su reflejo…salvo por los ojos verdes.
-No hagas eso… no me gusta…sabes que yo no…-me susurró incómoda.
-¿Qué no haga qué?-le dije con la misma mirada tentadora, algo casi lascivo, más bien era algo coqueto-Recuerdo que fuiste tú quién me buscó; me persiguió para que te volviera hablar…y me dices que no haga esto… ¿Qué es lo que quieres Camila? ¿Qué quieres de mí?
-¿De qué estás hablando Mocosa? Tú sabes que tú y yo sólo somos amigas…y cómo amiga tuya, tengo el derecho de pasar algún tiempo contigo…tú misma dijiste: Juntas para siempre… ¿O no?-Camila me miró divertida, y algo nostálgica, citando las palabras que dije cuando apenas era una niña.
-Es cierto, pero para en ese entonces…yo era una niña…no comprendía los sentimientos que tenía hacia ti-le dije medio en broma y medio en serio.
-¿De qué estás hablando Enana?-fue la primera vez que Camila me miró con miedo y cierto nerviosismo, por eso no pude caer en la tentación de molestarla.
-Lo sabes; Camila siempre has sabido de mis sentimientos hacia ti, y te has aprovechado de ese sentimiento para tu beneficio-Las palabras que decía tenían un doble significado. ¡Ahí iba la verdad envuelta en una broma cruel!
-¿Qué estas diciendo Loca? ¿No me dirás que tú?...tú…tú…-me miró perpleja, tragando con estupor, yo no pude evitar mirar la cara de mi compañera, y simplemente me eché a reír.
-¡Y qué tiene de malo que me haya enamorado de ti!-le dije mientras reía con más ganas-No soy la primera mujer que se enamora de alguien de su mismo sexo, y mucho menos de alguien mayor…te recuerdo que sólo dieseis años son los que nos separa.
-¡Blanca, no juegues!-por primera vez vi el rostro serio, y preocupado de Camila, y yo entre más la miraba, más risa me daba-¡Blanca no te rías!-me dijo con enojo, yo simplemente le ignoraba.
-¡Desde cuando eres homo fóbica, Camila! Ya…si era una broma…-le dije, mientras me sentaba en la arena…Camila me miraba seria, asustada y preocupada.
-¡No es una maldita broma! ¿Es la verdad? ¿Tú sientes esas cosas hacia mí? ¿Por eso te enojaste con Laura? ¿Por…por mí?-me preguntó, mientras se sentaba perplejamente en la arena.
-¿Qué? ¡Claro que no!-le desmentí, aunque en cierta parte mi pelea con Laura era por Camila, pero también fue por esa barrera que no me atreví a cruzar-Camila, créeme que aunque fueras la última persona del mundo, jamás me metería contigo…es cómo si te dijera que estuviera enamorada de Nano-le respondí entre risas.
-¿Entonces por qué aceptaste la loca idea de fugarnos?-me preguntó mientras bebía de su cerveza.
-Por muchas razones, pero la principal es que deseaba salir de ese condominio.
-¿Por Laura?-me volvió a preguntar.
-¿Qué te gusta mi amiga?-le dije en sorna…Camila me golpeó ofendida-¡Ya! ¡Que duele! No es por Laura…ya te dije que quería disfrutar…vacaciones anticipadas.
-Ya…y me crees nacida en qué año…
- ¿1974? Pleno apogeo Hippie…Eres vieja…
-¡Oye! ¡Qué no soy tan veterana! ¡Y cómo andamos por casa!
-Nací en 1990…soy una bebita…en cierta forma, si fueras mi madre, me hubieras tenido a los 16… ¿no?-lancé la piedra en forma brusca, y mi voz era de lo más inocente y despreocupada…aunque hubiese querido, Camila no pudo evitar esconder cierto estremecimiento.
-Que cosas hablas, loca…estás enferma…pero sí…si hubiera tenido a mi hijo a esa edad…él tendría más o menos la edad que tú tienes…
-Sí…pobre de la criatura…-susurré…después me arrepentí de la tristeza de Camila…no quería ser cruel-¡Pero sería genial tener a una mamá como tú…saldríamos a cuanta fiesta!
-Me crees…-Camila de pronto me miró con cierta pena, me dolió ver esa faceta triste, mi amiga tenía los mismos ojitos tristes de Nano-¿Crees que hubiera sido buena madre?-me preguntó, mientras apretaba su lata de cerveza y miraba hacia el horizonte.
-No lo sé…Camila no te diste esa oportunidad…jamás lo sabrás si no lo intentas…pero yo…creo que serías una mamá genial…-Ella dio un respingo por la respuesta, ambas sabíamos lo importante que era esa respuesta para nosotras y para nuestros corazones-¿Nunca te has preguntado por el destino de ese bebé?
-¡Claro que sí! Te lo dije una vez: No hay minuto de mi vida en que no me arrepienta por lo que hice…por eso de mi terquedad contigo…cuando te miro a ti…la veo a ella.
-¿Ah, con que era una niña?-le pregunté atónita, pues hacía algún tiempo que ella me había dicho que había regalado a su bebé pero nunca dijo el sexo-Si te arrepintieras irías por ella, en vez de estar viéndola en cara de otros-le dije con dureza, me arrepentí en el acto al ver las lágrimas de Camila-Lo siento…no sé que me pasó.
-No, es verdad; soy una cobarde: tengo miedo de verla y me odie…
-¿Y sí no? ¿Si no te odiará? Talvez ella sólo quiere respuestas…-Camila me miró con detenimiento.
-¡No puedo Blanca! ¡Entiende que no puedo presentarme ante ella después de haberla regalado! ¿Qué quieres qué le diga? “Hola hija, soy tu mamita linda; la infame que te regaló”. ¡Me odiaría! No soportaría perderla…
-Eso es lo que estás logrando…la estás alejando de ti… ¿Por qué tus miedos son más fuertes que el supuesto amor que le tienes?-le dije mientras bebía de la lata.
-No lo entenderás hasta el momento en que seas madre…
-Disculpa por sonar cruel, pero tú no eres madre, al menos no con esa cobardía que demuestras. Tal vez tengas razón y ella sea más feliz viviendo en esa mentira-Camila nuevamente me miró dolida, pero esta vez no tuve esa sensación de culpa-Vamos que hace frío y llévame a una residencial…-Ambas nos levantamos y caminamos en silencio, y Camila seguía con sus ojitos tristes como los de Nano.
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 20:53

Estuvimos una semana en San Carlos, ésas fueron las semanas más felices de mi vida, Camila se comportó como toda una hermana mayor; en esos días dejé las preocupaciones a un lado, me olvidé de todos, incluso de Nano, a la única persona que le tuve consideración fue a Laura, a la cual llamé para desearle una feliz partida; ella se iría transferida el lunes próximo, ambas hablamos a moco tendido por el teléfono, me alegraba que en cierta forma nuestra amistad se hubiera consolidado, aunque obviamente ya nada iba a ser igual.
Dentro de esa semana Camila me llevó a visitar varios lugares del interior de aquella región, me asombraba ver lo mucho que Camila conocía del lugar, no tan sólo los antros, los Púb., si no que también sabía de los lugares históricos, me alegraba saber que mi rubia acompañante no era tan sólo carrete y salidas nocturnas. Uno de los lugares que más me gustaron fue el Valle de San Juan, el cual estaba al interior de San Carlos; éste era un paraje medio desértico: era un hermoso oasis floreciente dentro de todo este desierto; la vegetación no era abundante, pero el clima era rico y templado, cuyas aguas eran perfectas para bañarse; cálidas y relajantes, parecidas a las termas; lo que más rescato de ese lugar es el cielo perfectamente limpio, despejado y lizo, perfecto para poder observar las estrellas. San Juan era un lugar ideal para las parejas, y me gustó tomar por el pelo a mi amiga por eso, sin embargo, me conmovió el hecho de que Camila me llevara a ese lugar, pues San Juan, era recomendado por los cardiólogos, ya que el suelo de ese lugar era sumamente energético: su magnetismo causaba a las personas una mejora en las funciones cardiacas, cargando al corazón y al organismo de una rica energía, lo más curioso era que Camila sabía de todo este cuento, llevándome allí por mi problema al corazón; practicamos de todo, desde Sedentarismo, Kayak, hasta Windsurf, en ese último deporte para qué decir: Camila y yo fuimos un plato, no sabría decir cuáles de las dos se cayó más veces.
En las noches íbamos a los antros y bares del lugar, los sitios eran tranquilos y agradables, y en San Juan, puedo decir que tuve mi primer romance y algo más…Camila se quiso morir cuando le dije que había pasado la noche con un chico, ya sé: ¡me volví demasiado rebelde!, pero sólo le dije que pasé la noche con un hombre, no que hubiera tenido sexo…Alejandro se llamaba el chico, era un joven normal y corriente, tan normal como Laura o Antonio, mis gustos eran diferentes a los de Camila, pues a ella le encantaban los hombres tipo Nano…yo no…ya era demasiado convivir quince años con ese tipo de hombres…Alejandro era un chico inteligente, vamos un nerd, sabía mucho de astrología, obvio, pues el lugar era la ciudad símbolo de los Observadores Espaciales y de las avistaciones OVNI…pero de ahí nada más…que hubo fuego y ceniza; lo hubo, pero no del grado exagerado, no obstante, Camila no lo entendió, se comportó peor que Nano; ésa fue la última noche que me dejó sola, pues, donde ella correteaba tenía que estar yo, y dónde yo me fuera tenía que estar ella, pero a pesar del poco aire que me brindó, en el fondo fui feliz por su protección, antes de venirnos, visitamos los viñedos, yo quería tomar un poco de la famosa agua ardiente, pisco, y ron, sin embargo, Camila sólo me dejó tomar del rico vino del lugar. <>. Ésa había sido su orden, demás está mencionar que no hablamos del tema de su hija; nada durante esa semana. Sin embargo, como toda realidad; el tiempo corre sin que podamos hacer nada por detenerlo: la semana se había acabado, era domingo y el lunes tenía colegio, ahora estaba sentada a espaldas de Camila, fuertemente abrazada a su cintura, ella iba corriendo velozmente como siempre, pero no tanto como lo habitual; cuando le miraba se percibía en su rostro las mismas ganas que yo sentía por regresar a mi realidad, o sea: nulas.
No quería regresar, la verdad era que no deseaba volver a mi verdadero entorno; no me apetecía regresar a las mentiras de Nano, a su alcohólico comportamiento, a sus salidas nocturnas; a sus prohibiciones, ni siquiera podía recibir a Antonio en la casa, y si iba a su casa, debía avisarle, y él me iba a buscar; a penas me dejaba hablar con Patricia, y me reñía cuando partía a visitarle sin su consentimiento, la verdad era que entre más crecía y era consciente de mi situación y mi realidad, más opresivo se volvía Nano…lo cierto era que la misma Patricia la había embarrado con decirme cuando era una niña, que era mi abuela, Nano casi se volvió loco, y eso que yo estaba supuestamente inconsciente: Eso fue cuando me dio la bendita fiebre y me descubrieron una anomalía en el corazón; mi familia está loca, pues en plena Clínica y en plena semiinconsciencia, viene mi Abuelita y me planta la verdad, y lo peor: ésta tiene tan mala suerte, pues justo cuando la larga tan sádicamente, entra mi papito…para qué decir del escándalo que formó, yo no le quise creer; cuando desperté lo primero que hice fue hacerle la bendita pregunta. << ¿Camila no es mi mamá, cierto Nano?>>. Él al principio no supo qué responder…yo estaba en estado de shock, pero después me miró a los ojos y lo desmintió, sé que lo hizo por mi seguridad, porque era muy chica para entender toda esta situación compleja, pues, también era muy complicado entenderles a ellos dos. Faltaban pocos minutos para llegar a los condominios, me fijé que estábamos cerca del parque de juegos de la escuela en donde estudiaba, me acerqué a Camila y le susurré al oído para que se detuviera.

-¿Qué pasa Blanca? Ya falta poco para llegar-me dijo con voz confusa.
-Sí sé, pero… ¿podemos sentarnos allí? No me siento muy bien que digamos-y en parte era cierto, porque estábamos con una resaca del mismo demonio. Camila había montado una súper fiesta, que después tuvimos que arrancarnos por el escándalo y ruido que armamos.
-¿Qué tienes? ¿Te sientes mal? ¿Te duele el corazón? ¿Te llevó a la Clínica?-me eché a reír por la preocupación de Camila.
-No es nada de eso…sólo me siento un poco mareada…echémonos un rato en el pasto… ¿sí?
-¿Mareo? Oye Cabra Chica… ¿segura que no te acostaste con el tipo?-me miró esta vez asustada.
-¡Camila, qué no! ¡Cálmate loca! ¡Mira las cosas que dices!-le reproché entre risas-Sólo es un mareo, siempre me dan cuando no descanso lo suficiente-Camila en seguida se movió de la moto, ayudándome a salir, en una me partí de la risa cuando mi compañera de locuras, tuvo la intención de cargarme entre sus brazos, y eso era súper cómico, pues ambas éramos de la misma estatura, y teníamos el mismo peso.

Camila como pudo me sacó de la moto y me llevó hacia la sombra de un enorme árbol, al instante me tumbé en el húmedo suelo verdoso. Camila sólo me miraba con preocupación, dudando entre sentarse conmigo en el pasto o llevarme al hospital. La miré con gracia, manifestándole que me encontraba bien, por supuesto que ella no me creyó, era tan desconfiada como Nano…no sabía si ellos dos eran almas gemelas o hermanos, pues se parecían mucho en algunas aptitudes.

-Mocosa de mierda… ¡Me asustaste! ¿No me digas que no te tomaste el medicamento?-me dijo una vez que se echaba, mientras le dada una palmadita en el suelo para que me acompañara.
-Me lo tomé antes de salir…Camila, sólo es un mareo. ¡Con un suave masaje en la espalda se me pasará!-le dije en broma, poniendo mi cara más santa que tenía.
-¿Me tomas el pelo, cierto?-Camila estaba muy rica con esa mirada perdida, confusa y atónita.
-¡Nop! ¡Nano me mecía entre sus brazos cuando me daban estos berrinches! Pero sé que contigo me las tengo que apañar solita pues…-con alcancé a decir más, porque inesperadamente Camila me llevó a su regazo, sobando la espalda con un gesto tierno…yo sólo la miré boquiabierta.
-¿Qué? ¿Así lo hace tu papito?-me dijo en tono de guasa-No quiero que tu papá me mande presa por no saber cuidar bien de su hija-esta vez su tono era dolido, culpable y triste.
-Nah…lo estás haciendo estupendamente bien…tienes el tacto de una madre-le dije en broma, pero llevando una verdad de fondo. Camila sólo suspiró, dándome un suave beso en la cabeza. Nos quedamos así, las dos abrazadas durante un buen rato, compartiendo la intimidad que para algunos parecía ser una pareja de enamoradas, pero que; para nosotras, significaba el tibio y único toque que puede dar y recibir una madre e hija-Oye...malcriada es hora de irnos…-me susurró mi acompañante. Miré a Camila y me levanté con desgana, tomando la mochila que ésta me ofrecía.
-Oye…Camila…-le llamé en un susurro.
-¿Qué?-me miró ella con una inusual sonrisa, y una mirada interrogante. Yo sólo aproveché de acercarme y darle un tierno beso en la mejilla, mientras me dedicaba a abrazarla.
-¡No seas tonta!-me respondió algo cohibida, sin embargo, se dejó abrazarse, respondiéndome también…a la distancia…Meche, la mamá de Laura, la cual iba paseando por casualidad, vio con pasmo la escena que se desarrollaba…ya me parecía extraño el comportamiento y mirada acusadora que tenía hacia mí… ¡Vieja de mierda! ¡Ella era la más hipócrita, pues, se comía con la mirada a mi papá y más encima, a pesar de eso se dignaba a tratarme de libertina a mí! ¡Cuándo también su hija mayor era homosexual! La diferencia estaba que Laura era más tranquila que una pecera de tortugas, sin embargo, seguía siendo gay.
Con Camila subimos a la moto y a los pocos minutos llegamos al conjunto de casas, me abracé con fuerza a mi acompañante, ya que, me dio miedo mirar la cara enfurecida de mi papá: la vena del cuello inflamada, los puños apretados y las cejas chistosamente tiritantes; todas estas eran las mañas delatoras de Nano. Camila me miró y me sonrió con indulgencia, susurrándome un “Yo me encargo”, acto seguido, me devolvió el estrecho, acariciándome las manos en un suave gesto. No la quería perder, pues el semblante de Nano era el definitivo: mi papá no la perdonaría.
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 20:54

-¿Tan desconfiado estás Nano?-le dijo irónicamente Camila, mi papá sólo la miró con odio.
-Blanca, entra a la casa-fue la única respuesta de éste. Yo me dediqué a obedecerlo, mirándolo por primera vez, su respuesta fue una mirada fría igual a la que le dedicaba a Camila.
-Toma, gracias por prestarme tu chaqueta-le dije, mientras le tendía a mi amiga la chaqueta de cuero; puesta, era el retrato mismo de Camila.
-Déjatela, es tuya-me dijo con una sonrisa.
-¡No quiero que le des nada a mi hija!-Nano se interpuso entre Camila y yo, tomó la chaqueta y se la tiró a Camila.
-¡Nano!-me quejé.
-¡Tú ándate a la casa, mierda!-Nano me tomó fuertemente del brazo y me lanzó hacia la vivienda con brusquedad.
-¡No te atrevas a ponerle un dedo encima, Maricon!-le gritó Camila.
-¡No te metas, ella es mi hija! ¡Grábatelo bien en la cabeza YLS! ¡Blanca es mi hija! ¡Yo sabré cómo la educo! ¡Así que aléjate de ella de una YLS vez!
-¡Estás cagado Nano! ¡Mírate! ¡Casi le pegas a Blanca! ¡¿Así es cómo quieres retenerla?!-Camila se acercó a él y lo olió-¡Estás borracho! ¡Estás cagado, Fernando! ¡Con razón la niña no quiere estar contigo!

Por primera vez en la vida, vi a mi papá descontrolarse, en su ciega furia: se acercó a Camila y le dio un combo que hasta mí me llegó a doler…fue la primera vez que desconocí y temí tanto a Nano…no; a ese monstruo…en un acto lúdico, tomé el celular y llamé a Patricia, pidiéndole auxilio…después le mandé un mensaje de texto, pidiéndole que me sacara de la ciudad; del país…no recuerdo bien lo que dije, la pobre no entendía nada; yo tampoco, sin embargo, le di la hora para juntarnos…menos mal que estaba en la ciudad, pues, ella pasa más tiempo en el exterior que en la casa misma. Después de terminar de hacer lo mío; me dediqué a mirar por la ventana la escena que se suscitaba. Me dolió ver lo que le había hecho mi propio padre a mi mamá, tenía unas ganas de gritarle y decirle que ya sabía la verdad, quería decírselos a ambos, pero sabía que no podía actuar a tan la impulsiva, más que nunca tenía que estar con la cabeza fría.

-¡Tú me cagaste la vida hace quince años!-le gritó mi papá a Camila, estaba colérico, y no pude oír más, esas palabras lo decían todo…por eso que mi papá era así conmigo-¡Me cagaste la vida y la de mi hija al regalarla! Y ahora vienes y tratas de…Sólo aléjate de ella. Vete por favor; Camila, vuelve a tu vida irresponsable…déjanos ser felices.
-No puedo Nano, mientras Blanca me quiera en su vida, seguiré estando aquí…entiéndelo…también tengo derecho…
-¡Derecho y una mierda! ¡Yo fui quién la cuidó; la crío; le cambió los pañales; le enseñó a andar! ¡Yo fui quién le enseñó a hablar, a escribir y a decir: Papá! ¡Yo fui quién tuvo que explicarle qué mierda era la menstruación! ¡Todo eso lo hice yo! ¡Así que no me hables de derecho! He sido padre y madre para Blanca, y a estas alturas no voy a perderla por ti… ¿me entiendes?-con eso mi papá entró hecho una furia.

<< ¡Tú me cagaste la vida hace quince años!>>. Todavía corrían esas palabras en mi cabeza, me estremecí al sentir cómo mi papá abría los estantes de licores, era una ira que se sentía desde aquí…las lágrimas instantemente salieron de mis ojos, al sentir cómo mi papá se llevaba un trago a la boca. ¿Por qué Nano se emborrachaba cuando tenía intención de reñirme? ¿Eso era lo que mi comportamiento le causaba? ¿Eso era lo que mi nacimiento significó para él? Si era así, ¿por qué mierda se hizo cargo de mí? Nuevamente envié un mensaje a Patricia, diciéndole la hora para nuestro eventual encuentro, y lo más importante: le dije que lo hiciera a escondidas de Camila…no quería más a ninguno de ellos dos cerca de mí. A los pocos instantes, entró mi papá a la habitación, sorprendiéndome con las manos en la masa, menos mal que había borrado el registro de mensaje, a la vez que denegaba la recepción del número de Patricia, Camila y de Laura.

-El celular-me dijo mi padre con sequedad, en seguida se lo di, preparándome para la retahíla-¡Estás castigada hasta la muerte! ¡No te quiero cerca de Camila! ¡Si te veo sólo a dos centímetros de ella, te juro que la meto presa! ¡A partir de mañana te iré a buscar y a dejar! ¡Ya no trabajaras en la biblioteca, se te restringen las visitas, ni siquiera quiero a Lina y a su hermana Laura!-me sobresalté con lo último.
-Laura…se fue…así que eso está demás…-le susurré sumisa.
-Laura está aquí…no sea ido por ti… ¡Todos han estado preocupados por ti, mientras que tú; irresponsable de mierda te dedicabas a revolcarte con Camila!-por primera vez miré a mi papá con enojo-¡No sé que mierda tienes con Camila! ¡Pero mi hija no es una YLS lesbiana!
-¿Qué?-le dije sorprendida.
-¡Te vieron con Camila! ¡Blanca por la mierda! ¡Te he dicho en todos los tonos posibles, que entre ustedes no puede, y no debe haber nada!-mi papá me zarandeó con fuerza-¡Cómo te cuesta entender eso!
-¡Suéltame! ¡Me haces daño!-exclamé con dolor, en seguida mi papá me soltó, mirando con aire de asustado y preocupado…quiso acercarse, pero lo esquivé-¡No te atrevas a tocarme más! ¡Te haré caso! ¡No veré más a Camila, y esta vez es para siempre! ¡Pero no quiero que me vuelvas a hablar ni a tocar!
-Blanca…hija, entiende que todo esto lo hago por ti…por tu bien…tú eres lo más importante en mi vida…
-¡Mientes! ¡No me uses de excusa para tus problemas! ¡Y entre Camila y yo no hay nada, salvo amistad!
-No mientas tú…Mercedes te vio con Camila; ambas besándose en el parque…-Yo miré sorprendida a mi papá, para luego echarme a reír.
-¡Vieja de mierda! ¡Así que es capaz de todo para que tú vengas y le abras las piernas!-le dije irónica, en seguida me gané una rica bofetada de papá- Me extraña que no me pegaras, después que moliste a golpes a Camila.
-¡Blanca, pero qué demonios pasa contigo! ¡Ya no sé cómo ayudarte hija!-Nano se echó en la cama, en seguida lo noté llorar-¡Ya no sé que hacer contigo! ¡Dios!
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 20:56

-¿Cómo me puedes ayudar Fernando, si ni siquiera te puedes ayudar a ti mismo? Te tengo miedo, papá…ya no quiero estar contigo…eres mentiroso…no eres el papá que yo creía…-Los ojos de
Nano estaban más opacados que nunca, sin embargo, me mantuve serena, pero lejana, como nunca lo pude haber estado antes de mi padre-No quiero vivir contigo-eso lo hizo ponerse aún peor.
-¡Te quedarás encerrada, hasta que yo decida lo contrario!-me dijo colérico.
-¡Pero mañana tengo clases!-le espeté.
-Me importa una mierda, si mañana o pasado tienes clases, te quedas encerrada hasta que se te quite esa loca idea de alejarte de mí…
-Entonces méteme a un convento, porque no me pienso retractar de lo contrario-Mi papá me miró furibundo y luego dio un sonoro golpe a la puerta…sólo rezaba para que Patricia no metiera la pata.

Se suponía que debía haberme marchado el sábado pasado, pero por varias razones, conseguí aplazar la partida: me quedaban ciertos trámites pendientes para la ida a Inglaterra, así que pude tomar ese tiempo para esperar a Blanca…la semana que pasé fue tensa; discusiones entre mis padres, pues mi papá no quería que mi madre trabajase; las notas de Lina que iban por el retrete, pues mi hermanita se había rebelado por el simple de hecho de que no le permitían ver a Blanca, aunque fuese la misma Blanca quién no quisiese vernos, sumado también a Andrea, la cual se empeñaba para que siquiera estudiando aquí; con ella, a veces me preguntaba por qué me había metido con esa chiquilla, sólo era una niña de quince años…totalmente inmadura, no era Blanca…ése era el problema…en la semana que ella se fue, me di cuenta que yo quería a Blanca, la había querido desde la primera vez que se apareció en mi porche. No le tenía paciencia, pero tampoco podía vivir sin sus locuras, también ésa era la razón por la cual retrasaba la marcha…
A los tres días de su partida, Blanca me había llamado por teléfono para saludarme, despedirse y disculparse; hablamos de todo un poco, se oía feliz, más feliz que nunca. <>. Ésas fueron sus palabras. Con eso me había alegrado el día, aunque sé que aquéllas no eran las palabras que tanto deseaba oír; quería algo más profundo por parte de ella, pero bueno, uno no manda al corazón.

-¡Dios mío! ¡Sí...sí la vi con ella! ¡En el parque! Fernando…se estaban besando… ¡Qué estoy segura lo que vi!- cuando bajé, pude ver como mi mamá dejaba el teléfono, se llevó una sorpresa al verme allí.
-Madre… ¿Qué pasa? ¿Por qué tienes esa cara tan pálida?
-¡Ay, mi amor! Cómo te lo digo…-dijo, mientras se sentaba en el sofá.
-Pues por la boca… ¿no debería ser así? -le dije en broma, mi madre sólo me miró con una mueca-Ya, vieja copuchenta… ¿a quién viste dándose un medio beso?
-A…-mi madre tomó un suspiro y luego continuó-Camila…
-Bueno…esa mujer se besa con medio mundo…mira tú nomás como tiene al pobre cardiólogo.
-Pero con él no se estaba besando…-mi mamá no quiso mirarme.
- ¿No me digas que estaba con…?-no quise seguir preguntando, pues por la mirada de mi madre lo supe todo-¿Cómo? ¿En dónde las vistes?
-En el parque del colegio…las vi abrazadas, es decir, echadas en el pasto y después vi cómo la propia Blanca se abalanzaba sobre esa mujer, y le propinaba un sonoro beso en los labios…mis ojos no pueden estar más equivocados.
-Mamá…puede que te hayas equivocado…-le dije, intentando creerme yo misma ese cuento.
-¡Por supuesto qué no! ¡Cómo me crees inventando tal situación! Y lo peor de todo es ese pobre hombre, que lucha tanto por esa niña loca.
-¡Mamá no le digas así a Blanca!-le espeté.
-¡No la defiendas, Laura! ¡Hace tiempo que esa niña dejó de ser una Santa! ¡No quiero que Lina tome esas costumbres de ella, y tú tampoco deberías juntarte con ella!
-¡Mamá! ¡No soy un bebé para que me estés dando órdenes! Además no te olvides que yo soy…bueno…
-¡Pero no andas con una cualquiera! ¡Ni te escapas a saber tú dónde!

La discusión había quedado allí, pues sentimos una dispuesta a vivas voces, la cual venía del frente de la casa, y no fuimos las únicas que la presenciamos: todo el condominio fue testigo del show armado por Camila, Nano, y una muda Blanca, quién sólo miraba con sufrimiento a su Padre y a su…cuando contemplé cómo Nano tiraba de Blanca por la fuerza algo en mí quiso ir y detener al que en ese momento era su padre, porque después mis ojos pasaron a verle como un loco maniático.
Blanca me dio una fugaz mirada antes de subir hacia su cuarto, apenas me cercioré que subía a su pieza, corrí con rapidez hacia la mía, la llamé a su móvil, pero sorpresa que me di al escuchar que éste sonaba ocupado, miré por la ventana y vi cómo Blanca miraba a su vez a Camila; lloraba por ella, sin embargo, insistí hasta que me contestó. <>. Y luego me colgó…me eché sobre la cama, angustiada por mi amiga, pero me pareció raro verla tan tranquila y eso fue lo que me inquietó más: Blanca estaba tramando algo…
Cuando me dirigí hacia su casa con la esperanza de al menos poder dialogar una frase con ella, me encontré a su papá, bebiendo y llevándose un cigarro a la boca.

-¿Don Fernando?-le pregunté mientras él miraba cabizbajo-Sólo quería saber…
-Llegó en perfectas condiciones…no te preocupes…Camila no se atrevería a entregármela como la última vez-dijo, mientras daba un largo sorbo de lo que me pareció ser Whisky.
-Me alegra…
-Perdóname, Laura, pero no puedes verla…está castigada.
-Entiendo…espero que ahora entre en razón…-le dije antes de marcharme.
-No lo creo…por eso nos iremos dentro de lo posible…-dijo con determinación.
-¿Qué? Pero…Señor…
-Laura…es que ya no sé qué hacer con ella…el único medio que veo es salir de aquí.
-Eso sería peor para Blanca-y a la vez para mí.
-Pero dime, ¿qué mas puedo hacer?…ya no me escucha…ahora le dio con la maldita idea de no querer vivir más a mi lado…-Nano se llevó trago y cigarro a la boca-Camila la ha alejado de mí, metiéndole no sé que cosas en la cabeza… ¡Mira con lo que sale ahora! ¡Querer vivir lejos de mí!
-No sé que decirle…lo siento…pero tal vez lo dijo por la rabia…sabe como se pone cuando usted la castiga.
-¡No! ¡Esta vez, no! ¡Lo decía en serio! En sus ojos había tanta determinación que ya no sé qué hacer, salvo, irme con ella.
-Tranquilícese Señor Letelier…yo la haré entrar en razón…ya verá…
-Eso espero. Laura, si no tú no eres capaz, no sé quién rayos será.
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 20:57

Dejé a Nano con sus pensamientos, el miedo carcomía mi alma, no podía permitir que se llevaran a Blanca de mi lado, no me imaginaba estar en este condominio sin ella, nuevamente Camila era la responsable de mis miedos, me quedé allí hasta la media noche, mirando la luz encendida de Blanca…al poco rato se apagaron las luces, seguida después por la luces del primer piso, sin embargo, seguí mirando hacia la ventana con la esperanza de que Blanca las prendiera y me llamara.
No sé hasta que hora estuve allí en el umbral de la casa, debía ser más de las 3 de la madrugada, pues la neblina comenzaba a aparecer. De repente algo captó mi atención: era la luz de la habitación de Blanca, seguida por la misma: Blanca había abierto la ventana y se preparaba para saltar, tuve el impulso de llamarla y delatarla, pues no iba permitir que se fuera más con esa loca de Camila, sin embargo, no vi rastro de ella por ningún lugar, y eso me causó sospecha.
Blanca saltó el segundo piso, cayendo de lado, me reí al escuchar el silabario completo de maldiciones, miró con detenimiento a su casa, y luego se levantó para dirigirse en dirección del bosque: La casa de Camila.

- ¿A dónde crees que vas?-Blanca dio un respingo.
-¡Laura! ¡Mierda, me asustaste!
-¿Dime, para dónde ibas Blanca? Y no me mientas…
-¿Tú qué no estabas en Inglaterra?-me dijo irritada y apurada.
-Pues lamento decepcionarte-le miré dolida y ella suavizó el tono.
-Por la mierda….no quise sonar así…no sabes el gusto que me da, pero…ahora debo irme de aquí…si es que quiero seguir viva.
-¡De qué hablas! ¡Ahora vas y te devuelves a tu cuarto, antes de que tu padre te mate!-le dije en ademán de devolverla a su casa.
-¡No quiero! ¡No pienso volver con Nano! ¡No después de lo qué le hizo a Camila!
-¡Joder! Blanca…tu padre no ha hecho otra cosa que protegerte, ¿por qué te cuesta tanto entender eso?
-Laura, por favor; ahora no entremos en una disputa, que no tengo tiempo para eso.
-¡Blanca vas a volver por las buenas o por las malas!-le amenacé con tomarla en los brazos, antes de que pudiera hacerlo, ella se me acercó y me besó los labios con fervor, yo me quedé estupefacta; al ver mi actitud sorprendida…Blanca no hizo otra cosa que intensificar más el beso…profanando con agresividad mi boca, reclamando con ansia mis labios y mi lengua; fue un beso que me trastornó, y me llevó a un deseo y una necesidad que hasta ahora con ninguna otra persona he podido sentir ni experimentar…durante esos efímeros minutos, devolví todo el ataque que recibía: mordí, provoqué y me sacié de los labios rosados de Blanca, los hice míos hasta que la necesidad de aire fue mayor, pero aún así…Blanca no me dejó tranquila…seguía besándome el rostro, el cuello, y mordía sutilmente los labios, los cuales aún ardían por los suyos-Creo…que…preferiste…la primera opción…-exclamé tontamente.
-¿Y cuál era la mala?-me preguntó seductoramente, mordiéndome el labio con fuerza, temblé ante la excitación que eso me produjo. No pude responder, porque ella nuevamente atacó mis labios sin piedad, la muy bruta apenas me dejaba respirar: mis piernas flaquearon, mi centro al acto se humedeció y mis labios, junto con mi alma y cuerpo gimieron…la quería y deseaba tanto que dolía…esto tenía que ser un sueño…

Cuando rompimos el beso, ella me miró con deseo y necesidad, mismo deseo que yo tenía de ella.

-Laura…-me llamó en un susurro ronco; seductor.
-¿Sí?-le respondí con nervio.
-Laura, yo te quiero a ti…a nadie más que a ti…esto debí hacerlo cuando estábamos en mi habitación…-Blanca me miró directamente a los ojos, sus verdes iris reflejaban todo el afecto que decían ostentarme.
-Blanca…yo…-no supe qué decir…Blanca me miró el rostro perplejo, luego me sonrió y después me volvió a besar más tranquilamente.
-Eres muy buena conmigo…gracias…por todo…no mereces sufrir por mi culpa…recuerda siempre eso: nunca he querido hacerte daño…-dijo antes de separarse de mí-Dile…a tu mamá…que así beso a las mujeres que amo: en la boca…no en la mejilla.
-¿Qué? Aguarda, ¿de qué hablas?
-Por culpa de tu madre, no podré ver más a mi Mamá-con eso se alejó de mí, corriendo hacia el bosque.
-¡Espera, Blanca!-fui detrás de ella, pero me vi interrumpida por un movimiento de ella. Blanca me golpeó en las piernas, botándome al suelo, acto seguido corrió y se montó en la moto de Nano-¡Dile que cuide a mi papá!-me escupió con desprecio, antes de irse hacia lo profundo del bosque.

Ésa fue la última vez que vi a Blanca en mi vida, me dejó inmensamente confusa y dolida; después; cuando Nano se enteró de la gracia de su única hija; posteriormente de que él fuera a reclamarle a Camila y Patricia por el paradero de Blanca, supimos que en realidad, mi amiga era hija de la primera con él: la madre de Blanca no era otra más que Camila; tanto Nano como Camila; y yo, nos sorprendimos, al saber que la nieta de Patricia supiera ya toda la verdad. <>. Por eso de la rabia hacia Nano; por eso de su rebeldía hacia todos y todo; por eso de las escapadas con ella. Cuando me enteré, me sentí cómo la mierda, para qué decir de mi madre y del propio Nano, el cual se volvió loco por el dolor…cayendo derecho al alcohol.
Camila desapareció del Condominio, se rumorea que se escapó con Blanca, pero la dueña antes de marcharse de Santo Domingo, me aseguró que no fue así…Nadie, ni la misma Camila, y mucho menos Patricia, saben del paradero de Blanca… aún me sigo preguntando, después de estos ocho años: ¿Por qué me no me contó que Camila era su verdadera madre? ¿Por qué me apartó de su vida? Y lo más importante: ese único beso que nos dimos, significó realmente algo para ella; si yo signifiqué algo en su loca e irresponsable vida, muchas preguntas que nunca se podrán contestar, sin embargo, el sentimiento que tengo hacia ella es tan poderoso que sé que algún día ella madurará lo suficiente, como para poder explicarnos el porqué de sus locuras y caprichos, mientras tanto la seguiré esperando…al menos de corazón, porque es él quién le extraña.
Yo seguí con mi vida, el mundo transcurrió como era habitual, nada pareció detenerse; seguí con Andrea; no sé si fue por la necesidad de no estar sola, o porque realmente me había acostumbrado a su presencia, sin embargo, decidí irme a Inglaterra, me quedé seis años en ese frío país; hace dos que decidí establecerme en Santo Domingo, no había muchas Pediatras en la zona, así que pensé que era bueno retribuirle algo a mi ciudad. Lina estaba en la etapa de la preadolescencia y su comportamiento era igual al de Blanca, cuando ésta era una niña, hacía travesuras que dejaban en vergüenza a toda la familia, según ella, a este Condominio aburrido había que darle algo de acción y que nada mejor que las travesuras y sus escapadas a la casa de Patricia; la última simplemente le recibía con gracia, pues le hacía recordar las travesuras de Antonio con Blanca; aún me cuesta creer que no se sepa nada de su paradero…que ni siquiera Nano lo sepa; él por fin se había recompuesto, dejando la bebida a un lado; el amor había sido el responsable. ¿Quién hubiera creído que el indomable y mujeriego Fernando Letelier, pudiera caer en las redes de una jovencita de mi edad? Nano estaba conviviendo con una chica de la facultad de Medicina…una rubia estudiante de cardiología; su nombre: María; ella era tan común y debajo perfil, tal cual decía su nombre, pues ella, era un amor en toda la palabra: cariñosa, atenta, comprensible, pero de carácter in dominable; tenía el genio más fuerte que el del mismo Nano, así que con esas surtidas facetas, la compañera de Andrea y Antonio, consiguió conquistar y apaciguar el dolor de Fernando.
<>. Ésas palabras era de Blanca.
Andrea y yo duramos lo propio, o sea: dos años y medio, ninguna de las dos aguantó una relación a distancia, a decir verdad: Andrea no soportó ser la segunda en mi corazón; anhelaba algo que yo no poseía, pues éste andaba perdido en qué parte de este mundo.
Antonio, mi mejor amigo; el eterno enamorado de Blanca, fue el responsable de yo creyera en el teorema de mi menuda amiga, pues él había sido el responsable de que mi ex pareja, conociera realmente el amor…Antonio fue responsable de la reivindicación de Andrea; ya que ésta había cambiado de acera…volviéndose una hetero-flamante novia y madre…sí: Antonio y Andrea eran pareja y tenían a un rico y rellenito bebé de un año de edad, llamado Pedro Antonio; homenaje a los abuelos tanto materno como paterno…pobre niño, sus padres no tenían imaginación para los nombres. Dicha criatura la tenía en estos momentos en mis brazos, ya que la madre como tan exagerada que era me lo había traído por el llanto incesante que tenía…joder era diciembre, hacía una calor de las peores y era normal que el bebé se pusiera de mal genio…Como Andrea era una pegote maniática y histérica, la había mandado a comprar unas gotas y un gel para los dientes. Ahora; ambos: madrina y ahijado, estábamos relajados en el porche, recibiendo la suave brisa que nos ofrecía el día… recordé el momento en que la conocí…estaba en la misma posición que hacía ya años atrás, miré al inquieto niñito... incliné un poco la cabeza y soplé suavemente su cara, meciéndole con cariño y ternura, estaba tan concentrada que no me fijé en la elegante figura, la cual se acercaba con un grácil y coqueto movimiento.
-¿Laura?-exclamó una voz atónita…al escuchar que alguien me llamaba, levanté la mirada para clavarla en esos sorpresivos y brillantes ojos verdes, mi corazón al acto se congeló; mis ojos se abrieron par en par, y mis neuronas fueron de paseo. Me quedé parada como una imbécil, perdiendo totalmente el goce del habla.
Es increíble que después de ocho largos años, el destino haya resuelto nuestro encuentro; aquí, en este mismo condominio; es inverosímil verme en esta situación, pues quién iba a pensar que podía suscitarse la misma escena: Laura parada como una tonta, con un bebé en brazos.
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 20:58

-¡Laura Riveros! ¡Joder, de todos los lugares posibles, nunca pensé que sería éste!-miré con burla y nostalgia a la que alguna vez fue mi mejor amiga; ella a su vez me miró atónita y turbada.
-Blanca…-susurró ésta heladamente.
-¡La misma que viste y calza! ¿Y? ¿Te vas a quedar parada como Lela? ¿Eh, Bollito?
-¡Mierda Santa!-exclamó con pasmo, el bebé que estaba muy durmiente en sus brazos, despertó, haciendo un berrinche de los mil demonios. Laura al percatarse, meció al niño y le sopló el rostro con suavidad, yo sonreí irónicamente.
-Oye…te acuerdas del dato-dije en un susurro. De repente al mirar a mi amiga, nació en mí una extraña e incomprensible inquietud-¿Es tuyo?-Laura me miró desconcertadamente, respondiendo un suave “No”.
-Estoy a cargo de él…Andrea vino a consultarme por él-Yo la miré boquiabierta…no creo que ella…Laura obviamente se percató de mi estúpido caracho, pues sonrió en son de guasa y luego continuó-Soy Pediatra.
-¿Pediatra? ¿Tú, doctora de niñitos?-elevé una ceja en son de incredulidad.
-¿Qué haces aquí Laura?-Laura por primera vez me miró con frialdad, para luego dirigirse al interior de aquella.
-¡Vaya qué recibimiento!-dije mordazmente, pero en el fondo era un tono dolido.
-¿Y qué esperabas? ¿Qué corriera a tu encuentro?-su mirada era fría…por primera vez sus ojos parecían un par de témpanos.
-Bueno, tal vez un: ¡Blanca, tanto tiempo sin verte! ¡Mira cómo estás! Tal vez un abrazo como mínimo…
-¡No puedo creer que lo digas así, tan descaradamente! ¡Te fuiste sin siquiera darnos una explicación! ¿Te imaginaste alguna vez cómo nos dejaste a nosotros?
-Lo siento…
-Siempre lo sientes…eres como Camila: volviste cuándo todos ya estamos tranquilos y en paz…vuelves como ella, cuando todos estamos tratando de rehacer nuestras vidas-mi amiga me miró con rudeza, y yo no entendía el porqué de su rabia.
-¡Espera un momento! Yo no regresé para alterarles las vidas a ustedes… yo sólo…
¿Qué, Blanca? ¿A qué volviste?
-¡Wow! Sólo vine a verles; a echarles una visita, después de tanto tiempo sin verlos…OK, mira: lo siento; siento mucho lo que hice, pero créeme que nunca estuvo en mis planes lastimarte, ni lastimar a los demás.
-No entiendes nada Blanca. ¡Yo siempre fui algo anexo a tus planes!-me respondió mi amiga en un susurro.
-¡OK! ¡Ya me perdí! ¿A qué viene todo esto? Siempre fuimos buenas amigas y…
-Mentira…nunca me consideraste como una… ¡Por qué no me dijiste que Camila era tu madre!-Laura me miró a los ojos fieramente, siendo testigo de mi pasmo.

Sentí que mis piernas flaqueaban y que el corazón latía tan fuerte que sentía las palpitaciones en la garganta, me alejé un poco de ella y me senté en uno de los muebles del recibidor.

-¿Cómo te enteraste?-le pregunté en apenas un susurro audible.
-Lo supe el mismo día que huiste…Patricia se encargó de decirnos casi todo.
-¿La abuela?-pregunté atónita-¿Qué quieres con decirnos todo? ¿No me digas que también Nano y Camila, estuvieron presentes?
-Sí, nunca viste esa posibilidad…-me respondió sarcásticamente.
-Sí…o sea…me figuraba que Fernando iría armarle berrinche…pero nunca figuré que tú ni que mucho menos Camila…
-Si me conocieras mejor, sabrías que después de lo que nos pasó…mínimo iría a buscarte-Laura me volvió a mirar con dolor y frialdad.
-Ya… ¿quieres el cuento corto o largo?-le pregunté sin siquiera mirarle.
-El que prefieras.
-OK, el corto entonces-me levanté del mueble del salón y me senté derecho en el sofá-Hace cinco años me enteré…que mi Camila era mi… que mi madre no había fallecido…ella siempre había sido Camila-miré de soslayo a Laura, esperé para ver su reacción: seguía siendo serena, pero distante-al principio tuve sospechas, por la forma en que comportaban ella y mi…Fernando, después lo fui sumando a la historia que me contó de su supuesta hija que regaló, pero lo que me hizo confirmar el hecho, fueron unas fotografías que se tomó con Fernando cuando ésta aún estaba embarazada, después en una de las tantas travesuras que hacíamos con Antonio, me encontré con su diario…y allí salía todo..
-¿Y por eso huiste?
-¿Y qué esperabas? Tenía tan sólo quince años, estaba confundida, dolida, enojada y qué sé yo…pasé quince años pensando que mi mamá había muerto al tenerme, que por eso se había ido, dejándonos solos a Fernando y a mí, pero la historia era diferente: mi madre no era un ser que se sacrificó por mí: me tiró; me regalo a la primera persona que vio, porque la muy cobarde no era capaz de hacerse caso de mí; de no aceptar las responsabilidades.
-Pero aún así te empeñaste en conocerla, en verla… a pesar de que tu papá no quería.
-Después de todo ella me dio la vida…era niña…lo siento si la cagué contigo, pero créeme que no fue mi intención.
-Entiendo…pero no cambia el hecho de tu escapada, y de esa cruel broma-Laura se levantó del sillón y me miró con tristeza.
-¿Qué broma? Aguarda-le dije confundida-No recuerdo haberte hecho una broma…yo…
-Tu padre…lo has visto- Vi como Laura cambió el tema a propósito, en sus movimientos se reflejaron que anhelaban decir otra cosa.
-No…llegué hoy: tú eres la primera persona que he visto…
-Pues deberías ir a visitarlo, creo que sería muy bueno para ustedes hablar sobre el tema.
-Gracias por el consejo; lo tendré en cuenta, bueno será mejor que me vaya, en todo caso me gustó volver a verte, aunque el sentimiento no sea reciproco-miré a mi amiga, levantándome del cómodo sillón.
-Blanca…no he dicho que me disguste verte, en serio me alegro de encontrarte otra vez.
-No lo parece, pero no hay problema-le dije en una sonrisa fingida-Laura, gracias por entender y…otra vez: lo siento…te juro que no volví a armar ningún jaleo.
-Eso espero-me dijo seria.
-Confía en mí, ya no soy esa Blanca de antes, me he centrado un poquito-dije esbozando una tímida sonrisa.
-Lo reitero: eso espero…Blanca no empeores el condominio, con Lina ya tenemos suficiente.
-¿Lina?-preguntó confusa.
-Has dejado a un estudiante tuyo, mi hermanita sigue tus pasos-Laura por fin me respondió con algo que se parecía a una sonrisa. Me sonrojé al instante-Ella estallará de alegría al verte, espero que nos vuelvas a visitar.
-Pues deberían prestarle más atención…también me dará gusto verla, bueno será mejor que ahora sí me vaya-cuando salí de la casa, Laura me llamó.
-¡Blanca! Me da gusto ver a una vieja amiga…
-A mí también; gracias por considerarme todavía una.
-No seas tonta, siempre lo serás-me dijo en una suave y tierna sonrisa.

Me acerqué a ella y le abracé con sutileza, pues con el tiempo, tendí a no ser muy toquetona, puesto a que me volví una persona un poco cuidadosa, es decir, una persona que le gusta mantener una severa distancia, en parte adquirí esa maña por mi trabajo. Laura me abrazó más estrechamente, y me dio gusto el hecho que no hubiera cambiado; ambas permanecimos abrazadas con un tibio cuerpecito de no más un año de edad, me encantó la sensación de estar nuevamente en ese cuerpo grande, fuerte y protector, inhalé un poco del perfume de Laura, seguía usando ese perfume tan característico de ella; un olor a madera vieja, noté también algunos cambios en los hombros, pues, éstos estaban mucho más anchos y musculosos, me derretí en la sensación de ser sostenida por ellos, sin embargo, cómo en todo teleteatro, el momento mágico siempre tiende a romperse cuando entra alguien inesperado a escena.
Andrea entró inesperadamente a la casa de mi amiga, la novia de mi amiga estaba más sorprendida que nosotras dos.
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 21:03

-Emm…Laura, yo sólo quería saber sobre Pedrito…creo que él se encuentra de lo más bien-dijo con una mueca guasona. Andrea apuntaba estúpidamente al pequeño que se encontraba en los brazos de Laura; éste estaba protegido en un hermético estrecho de feminidad, al captar la mirada dirigida a nosotras, me sentí como una total idiota, rompí el abrazo al instante.
-Bueno…yo no les interrumpo más, ya nos veremos más adelante, con tu permiso-le digo a mi amiga, la cual asentía con una mirada coqueta, y burlona.
-Nos veremos…Blanca…
-Sí…emm… adiós…-dije, saliendo del lugar, pero para variar me vi detenida por una mano morena.
-¡Espera un minuto! ¿Blanca? ¿Blanca Letelier?-preguntó turbada Andrea.
-La misma…tú…debes ser… ¿Andrea Cortez?
-¡La mismísima Diosa que viste y calza! ¡Jesús, María y José! ¡Niña, estás toda guapísima!-Andrea hizo caso omiso a la mano que le tendí, la muy loca me abrazó con fuerza. Al acto se separó de mí, para luego mirarme con descaro, silbando cuando me obligó al darme la media vuelta-¡Joder, mujer! ¡Estás para comerte!-mire desconcertadamente a mi ex compañera de curso; sonrojándome al instante por el descarado comentario, miré a Laura y ella simplemente asintió con picardía, partiéndose de la risa.
-Gracias por el cumplido…pero tú no estás nada de mal. ¡Mírate, igual de despampanante! Laura tiene buena mano-dije con sarcasmo; ambas mujeres me miraron con perplejidad-¿Qué? Andrea, siempre me decía que como amante, eras pura dinamita-me partí de la risa al ver a esas dos mujeres, las cuales se sonrojaban más allá de la médula.
-¡Blanca!-me recriminó Laura. Yo la ignoré y me centré en Andrea, la cual saltaba de la risa, fui hasta ella y la cogí de la mano para poder hacerle un escrutinio.
-Para haber sido Madre, te conservas como diosa.
-¡Anda! ¡Sigues igual de chiflada y descarada!-Andrea estaba más roja que un tomate, y por sus pestañeos veloces, supe que también estaba nerviosa, así que la pinché aún más.
-En serio: Muslos suaves, pero fuertes-le dije con aire clínico, mirándola penetrantemente-Brazos bien moldeados, pechos firmes, cintura ancha, no tan estrecha…
-¡Ya bueno que entendí! ¡Párale Blanca, no crees!-exclamó una rojísima y nerviosa Andrea, yo sólo me partí de la risa-¡Joder qué hace calor aquí dentro, no! ¡Sí sigues así, pronto recaeré: me reformaré y seré nuevamente Gay!-Andrea se abanicó el rostro, cuando se recuperó se fue hacia Laura y le quitó al niño en brazos.
-¿Cómo? ¿Ustedes dos?-pregunté mientras apuntaba a Laura, la cual me miraba expectante.
-¿Qué? ¡No, qué va! ¡Si ésta me botó hace años por…!
-¡Andrea!-le retó Laura, la cual estaba nerviosa…levanté la ceja, claramente confusa y me curiosidad nació, y eso era peligroso, al menos con Laura-Lo dejamos hace mucho tiempo-continuó ella.
-Ah…pues es una lástima, porque hacían una buena pareja-suspiré teatralmente-Me costó años juntarlas, y luego lo dejan-Andrea tosió incómoda, Laura sólo cambió la mirada, clavándola en algún punto de la pared.
-Ya, Celestina, pero a qué no adivinas, quién es el padre-Andrea cambió bruscamente el tema.
-Pues no sé…ni me imagino al bendito hombre que profanó tu virginidad hetero…-dije en sorna, Andrea se sonrojó, pero luego se echó a reír, meneando las cejas con travesura.
-Ya…pues afírmate querida, porque cuando te enteres te mearas de la impresión-yo sólo asentí, mirando con curiosidad-Su papito y mi prometido es…
-¡Dónde está Pedro Antonio!-Preguntó de pronto un joven alto, de tez morena y cabello rizado, de pronto me giré para verlo, luego con los ojos abiertos par en par, miré hacia el bebé: ambos eran iguales.
-¿Toño?-le llamé incrédula, mirando hacia mi amiga Laura.
-¿Blanca?-respondió a su vez mi amigo, claramente tan pasmado como yo.
-¿Es él?-le pregunté a Laura.
-¡Bingo!-respondió mi amiga con una sonrisa. Yo sólo asentí tontamente.
-¡Pues sí que me dará una diarrea!

Estuvimos compartiendo en casa de Laura durante una hora más, debo confesar que estuve renuente con quedarme a cenar, pues no quería encontrarme con Fernando…hace tiempo que ya no le llamo Nano, más por una cosa de edad que por un capricho en sí; el otro motivo por el cual me quedé fue por Lina, quién había llegado de sorpresa, y al sólo mirarme me reconoció, así que no pude con su capricho, me quedé a cenar, pero era obvio que tanto la madre como yo, no estábamos en la comodidad apaciguada, menos mal que se habían quedado Andrea y Toño, ya que con ellos, la cena fue al menos algo pasable.
-¡Blanca!-me llamó Lina.
-Dime, cariño.
-¿Dónde fuiste todo este tiempo?-la pregunta de Lina me incomodó un poco, y no tan sólo a mí, sino que a los demás también.
-Bueno…estuve de aquí para allá, estudiando…
-¿Pero qué lugares?
-Lina… compórtate, no ves que molestas a Blanca-le regañó Meche.
-Pero si no he preguntado nada de malo, ¿verdad Blanca?
-No, no has preguntado nada malo-le respondí con una suave sonrisa-Estuve un tiempo en España, después en Inglaterra, viví tres años allí…
-¿En serio? Mi hermana estudió allá… ¿Cómo es que nunca diste con ella?
-Yo estaba allá solamente para estudiar, no salía mucho-dijo de pronto Laura con sequedad, yo sólo la miré con pena.
-Emm bueno…es que yo no viví en la ciudad, sino más bien en un pueblito del interior, era la frontera que daba con Francia. Después me radiqué en India.
-Veo que viajaste mucho…tu familia debió de costearte esos gastos-comentó Meche, clavando la mirada en mí, nuevamente el aire se puso tenso.
-Madre…-dijo Laura.
-No, está bien, Laura. De hecho por mi trabajo es que he tenido la oportunidad de viajar.
-¿En serio?-preguntó Lina con entusiasmo- ¿Y en qué trabajas?
-Bueno…
-¡No me digas que eres guía turística!-dijo con sorna Antonio.
-En algo parecido trabajo…-susurró misteriosamente Blanca.
-¡Ah, eres mala, no nos dirás!-Lina hizo un puchero-¡Aburrida!- yo me reí al verla.
-¡Ah, sí! Tan aburrida soy, que imitas las mismas travesuras que hacía con Toño-el aludido levantó la mirada perplejidad.
-¡Hey! Yo no hacía maldades… ¡tú eras quién me manipulaba!
-¡Cuándo! Tú solito me ibas a buscar… No me acuerdo que en algún momento te obligara…
-¡Ah! ¡No! ¿Y la vez que me chantajeaste para cambiar las notas de matemáticas?-Blanca le miró con odio y Antonio sonrío satisfecho.
-¡Oigan, ustedes dos! ¡No le den más ejemplos a ésta!-exclamó con sorna Laura. Lina brilló por la idea.
-¡Ni si te ocurra señorita hacer semejantes idioteces!-le dije en broma, mientras le guiñaba un ojo. Lina me correspondió con el mismo gesto.
-¡Vale! ¡Pero haré cosas peores!
-¡Lina Andrea!-exclamó Mercedes, todos nos echamos a reír, la cena estuve amena, hasta que mi móvil sonó, miré el número e hice una mueca al saber quién era: Alfredo.
-Disculpen-dije antes de contestar, me levanté, bajo la atenta mirada de Mercedes y Laura-Sí…lo siento…salí por aire…si sé que es más de media noche…no…no traje vehículo…¿qué? ¿Para cuándo? OK…sí, el mismo… ¿Qué? ¿No hablarás en serio? ¡Joder, Alfredo, no necesito una Nana! Ya vale, te espero. Lo siento, pero debo irme-dije una vez que tomaba mis cosas del sofá.
-¿En serio?-exclamó Lina con disgusto-Blanca todavía es temprano.
-Lo siento, pero mañana tengo trabajo…pero me verás de nuevo.
- ¿Promesa?
-Promesa…-le dije, dándole un beso en la frente, en seguida la niña se sonrojó-Gracias por la cena…
-¿Quieres que te vaya a dejar a la Casona?-preguntó Laura, quien ya estaba al lado mío.
-No…gracias, no me hospedo allí.
-¿Cómo? ¿No te quedas en casa de Patricia?-preguntó Mercedes con ironía, pues de seguro que nadie más sabía que ella era mi abuela, salvo por Laura y por ella-¿O te quedarás con tu padre?
-Mamá…-intervino Laura.
-¿Qué? No he dicho nada malo-Mercedes volvió a usar su sarcasmo.
-Tranquila…-le susurré a Laura antes de salir de su casa. Como era de esperar mi fiel sombra me esperaba ya en la acera, me inquieté al ver la luz prendida de la que alguna vez fue mi casa-¿Laura?-pregunté antes de irme.
-Todavía vive allí…-me cortó ella. Yo sólo asentí. Un hombre guapo salió del vehículo; ojos miel, pelo negro y textura morena.
-No era necesario que me vinieras a buscar-dije, mientras me acercaba a él. Laura lo miraba con detenimiento.
-Cariño, sabes que te perseguiría hasta Sudáfrica-contestó seductoramente, mirando apreciativamente a mi amiga, quien le devolvió la mirada con fijeza-No he tenido el gusto. ¿Quién es ella?-Yo sólo besé en la mejilla a Alfredo.
-Mi mejor amiga de la infancia: Laura Riveros. Laura, él es mi compañero Alfredo-dije marcando la “r” con sorna.
-Paulo Alfredo Errazúriz De Loprado-dijo mi acompañante con una coqueta mirada. Laura sólo enarcó una ceja. Miré atrás para ver a una soñadora Mercedes… ¡Vieja de mierda!
-Laura Riveros…-dijo ésta con desgana.
-Un gusto, eres una mujer muy guapa, perfecta para un cuadro-me partí de la risa, cuando mi amiga le quitó la mano besada con asco.
-Ya…Bueno, Blanca, espero verte pronto por aquí, o al menos llama.
-Lo haré, ya nos encontraremos otra vez…y tú… hazme el favor de no llamar tanto la atención, no quiero que el condominio entero salga-le reproché a mi compañerito.
-Vamos, no seas celosa tesoro, si sabes que yo sólo te pertenezco a ti-acto seguido, Alfredo me robó con descaro un beso, yo sólo quedé pasmada, y no tan sólo yo, Laura y el resto de los presentes también-Es una celosa compulsiva, pero se le ha ido quitando-dijo con ironía Alfredo-Vamos, cariñito, que no es muy saludable quedarte aquí…-Alfredo me tomó por los brazos y me llevó hacia el Merdeces negro-Gracias por cuidármela-le susurró al oído de Laura, quien únicamente lo miró con frialdad, y algo de… ¿Celos?-Adiós.

Durante el trayecto iba fulminando con la mirada a mi acompañante, el cual miraba con gracia y burla contenida.

-¡Estás loco! ¡Qué fue todo eso!-le reproché.
-¿Qué cosa?-me preguntó Alfredo, quien sonreía con malicia.
-No te hagas Alfredo.
-¿Qué? ¿El beso?-me preguntó, mientras manejaba.
-No, la miradita descarada que le diste a Laura. ¡El beso!
-Vamos, Cariño…que no es la primera vez que lo hemos hecho-dijo entre risas.
-¡Eres de lo peor!-le dije, mientras le daba un manotazo en el muslo.
-¡OH! Estamos agresiva… ¿sabías que eso a un hombre lo excita?-dijo, mientras hacía un cambio.
-Tú lo dijiste: a un hombre…-le dije con burla.
-¡Ay! ¡No me trates de Loca! Mira que me puedo ofender.
-Lo siento, querida-le dije mordaz, ambos nos miramos y estallamos de la risa.
-Tu amiga…Laura, es de las nuestras-exclamó Alfredo con gracia.
-Ya veo que tienes el gaydar al máximo-le dije con ironía.
-No hace falta con encender el radar para descifrar que es “prima”. Basta con mirarle. ¡Semejante espécimen!
-No te burles, Alfredo, ella es muy especial, y no te dejes guiar por su apariencia…Laura es una mujer sensible…
-¡Uy, Niña, que nos flechó fuerte el amor!-dijo con sorna mi amigo, lo quedé mirando para replicar algo, pero él sólo se concentró en la carretera. Llegamos a casa y me desplomé literalmente en el sofá.
-¿Estás bien?-me preguntó Alfredo, claramente preocupado.
-Sí…sólo es el calor y el día, fueron cosas muy fuertes, es decir, viví demasiadas cosas en un día.

Alfredo sólo asintió comprensivamente, luego se adentró hacia el baño, para luego llegar con un vaso de agua, acompañado de unas píldoras. Yo sólo lo miré con disgusto, para luego suavizar la mirada, tomé el vaso y me tragué las pequeñas pastillas.

-Gracias…-Alfredo se sentó a lado mío, y luego me cobijó en sus brazos.
-¿Por?-preguntó él…me refugié todavía más en ese confortable abrazo...Alfredo olía casi igual que Laura: un olor a pino envejecido, claro que el de él, era un aroma más masculino.
-Por ser el hombre más sexy que existe sobre la tierra-le dije en un susurro seductor, luego me levanté y le di un suave beso en los labios, él sólo sonrió y me cobijó aún más entre sus brazos-Qué suertuda fui yo, al encontrarme con semejante mujer…-le dije, mientras le pinchaba el pecho musculoso.
-Te dije que no me mujerees, niña… ¡no ves que soy una dama sensible!
-Y guapa.
-Ten más respeto de esta mujer herida…mira que estamos en Saint Sunday, no en Los Ángeles, o San Francisco.
-¿Y?-le pregunté alzando la cabeza, él me miró, haciendo una mueca oblicua.
-Pues no ves que nos echaran a la hoguera.
-¿Por qué? ¿Por ser sexy?
-No, por ser Gay, Linda, pero me cobro el piropo.
-¡Eres de lo peor!-ambos nos reímos, y yo me volví a recargar sobre su pecho-Si nos viera Ricardo, nos mata.
-Pues que nos mate, porque no pienso soltarte, acuérdate: tú saltas; yo salto, y viceversa.
-Eres el mejor amigo que pueda existir-le dije dando un suspiro.
-Lo mismo digo.
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 21:05

Conocía a Alfredo cuando llegué por primera vez a España, fue la primera parada de mi largo viaje. Cuando llegué a Patricia hecha un llanto, le pedí que me escondiera de Nano…le expliqué todo lo sucedido, Camila para variar no había llegado, tal vez no quería que la abuela la viera en ese estado, o tal vez quería descargarse de su ira y de sus recuerdos de la única manera que ella conocía: bebiendo y trasnochando en los bares de la ciudad. Yo en ese tiempo no quería explicaciones, exigía soluciones ya, ella sólo me miraba con dulzura; sin decir palabra alguna, se limitó a abrazarme y a decirme: <>. Como una niña, quien se cae fuertemente, me abalancé hacia ella y lloré y boté todo el llanto y dolor que tenía en mi corazón, ni siquiera recordaba como había llegado hacia su casa, yo sólo me vi frente a su regazo, abrazada a ella, llorando como una niñita que teme a la oscuridad, de hecho estaba en la oscuridad misma…lamentablemente no pudo sacarme de la casa, para evitar que mi padre o alguien más me pillara, no sé cómo logró ocultar la moto de Fernando, yo sólo me vi en una de las habitaciones…sentí las voces de Nano y de Camila; ambos peleaban, pero no recuerdo qué decían, yo sólo rogaba para que mi papá no me pillara y mucho menos Camila, sin embargo, la muy cobarde al enterarse huyó...a la semana después el guardia del Condominio consiguió mi pasaporte, el cual era falso; había todo un embrollo, pues Fernando había mentido en todo: era una secuestrada, es decir, fui adoptada por otra familia; familia que aceptó el bebé de Camila, pero mi padre al ubicarme; me raptó, y se hizo cargo de mí…hay cosas que de Nano, que ahora; con el paso del tiempo, logró entender, sin embargo, otras que no, como el hecho de mentir quién era en realidad mi madre, claro que por una parte el decirme la verdad hubiera sido más traumático, pero retenerme y después no parar con las mentiras, fue lo peor, y no tan solo él, si no que la aptitud de Camila también, sin embargo, mi abuela a su modo hizo todo lo posible por hacerse cargo de la verdad; al año siguiente, mi apellido dejó de ser Letelier y pasé a ser Sandoval, el apellido de soltera de mi abuela, yo no quería perder el apellido de mi papá, sin embargo, al salir, me arriesgaba a que Nano me descubriera, y lo que menos quería que él se fuera preso por mi causa… Fernando sigue siendo mi papá, lo quiero mucho, pero esas palabras que le dijo a Camila todavía resuenan en mi cabeza…en fin, al poco tiempo de salir me radiqué en España, estudié Literatura y Artes, y en esa escuela fue que conocía al noble de familia, el cual ahora me hace de almohada humana. Los dos éramos un par de locos, yo seguía metiéndome en problemas por mi genio curioso, siempre discutiendo con los profesores, pues el arte que yo hacía era bastante peculiar, para qué decir de Alfredo; un pintor 100% contemporáneo liberal, el cual pertenecía a una cuna de la nobleza española, hijo de padres burocráticos, amantes de las leyes, la mayoría de su familia son jueces y abogados; algunos médicos, senadores, en cambio como es típico de esas familia; tenía que salir el rarito, y ese era Alfredo, además de ser Gay.

-Oye…te estás quedando dormida…hora de dormir…mañana debemos ir a la galería. ¿Tú no has ido?
-Estaba despierta…no molestes con eso…no he tenido tiempo…
-¿Tiempo o ganas?-me dijo con ironía.
-¿Qué dices?
-Vamos, tesoro. Tuve que hacer un Machitun para lograr que vinieras. ¿Así que no me mientas?
-¿Acaso lo he hecho?-Alfredo me levantó de su abrazo y me miró directamente a la cara.
-¡Blanca Javiera Letelier Sandoval! ¡No hagas que me ahogue! ¡Qué no sabré yo, el porqué de tu auto-encarcelamiento!
-¿Así? ¿Y a qué se debe mi aislamiento del mundo? Don Paulo Alfredo Errazúriz De Loprado.
-Gracias por el título de realeza, Doña Blanca, usted sabe que soy más fina y santa que Sor Teresa; y sé muy bien el porqué…
-Hace medio minuto que espero la respuesta.
-Es obvio: no es por temor de encontrarte con tu padre, dado que ya sabes que así sucederá, y por Camila, es un hecho que volverá, apenas le digas a tu abuela que regresaste, ella se comunicará con tu recia madre, si sumas es un hecho que suceda…sumando, quitando, dividendo y multiplicando; la razón es simple: tu aislamiento se debe a una bella mujer de veintiocho años, de increíbles ojos azules, y tez trigueña. ¿O me equívoco?-me dijo con una mirada cómplice.
-¡Perra!-le escupí con un manotazo.
-¡Ay, sí! ¡Tan mal perdedora, tú!, ¿no?
-No es tan sólo por ella…
-¿Por tu papi Ricky? Tú sabes que apenas le cuenta la Loba, cosa que deberá hacer en estos mismos momentos…él vendrá corriendo hacia ti.
-Sí, claro, para enclaustrarme de por vida-dije con ironía.
-Sabes que no será así.
-Tú tan esperanzador.
-No permitiré que él haga y deshaga contigo, tampoco le daré el gusto a esa rubia mujer que te parió, y créeme que mi querido Ricardo, tampoco lo permitirá.
-Mis Guerreras Planetarias…siempre protegiendo a su princesa Serenidad-Alfredo se echó a reír.
-Bueno…Guerrera Luna, era más alta y tenía los ojos azules…pero no estás nada de mal…en todo caso yo soy Guerrero Venus.
-¿Y Ricardo?-le dije con sorna.
-Guerrero Júpiter, por la colita.

¿Saben? A veces cuando uno es joven, es decir: adolescente, ve las cosas de una manera más soñadora, y también se actúa de una manera más simple, no tan complicada, sin embargo, cuando uno se hace mayor y cae en los vicios sociales; en las manías de las costumbres de la sociedad; en el porqué del actuar de alguna manera, absteniéndose de comportamientos o formas de pensar, por el simple hecho de querer que una tercera persona nos acepte: eso sucede generalmente en el trabajo, e incluso en el colegio. ¿Nunca se han preguntado que cuando estamos frente a una persona popular, caemos en la onda de imitarlo? ¿O pensar de la misma manera que él, porqué es simplemente genial? Nunca se han detenido a pensar que esa persona que mayormente las lleva es naturalmente así; actúa siendo él o ella misma, sin importar lo qué piensen los demás; no teme querer agradarle a una tercera persona, ellos se contentan; se sienten alagados cuando cualquier tipo les dice: “Sabes qué, por muy mal que nos llevemos en el trabajo o el colegio, me gustó compartir contigo, porque aprendí de ti: eres un tipo natural, y eso se agradece, tal vez no nunca concuerde contigo, pero rescato tu forma de trabajar o de pensar”. ¿Qué hacen estos tipos? Dicen: Gracias, y se van de lo más relajados, obviamente uno es ser humano y el sentimiento que sienten es absolutamente orgásmica, aunque ellos sabes que son buenos, porque son seguros: ésa es la clave; seguridad y amor propio…yo nunca lo tuve en la etapa de colegio, lo llegué a descubrir en la Universidad, en un mundo que no era el mío; en un país donde había mujeres guapísimas, pero que, sin embargo, yo era tan estupenda como ellas; tuve mis deslices…no miento al decir que mujeres en mi cama hubieron, pero con ninguna llegué a sentir lo que siento por Blanca…el simple beso que me dio, cuando éramos una niñas, no ha podido ser superado por ninguna, y eso que he tenido mujeres mucho más sexy y ardientes que la inocente de Blanca, ahora no puedo decir como sea ella en intimidad, jamás he tenido la oportunidad de verla en acción, salvo en mis sueños, o en los delirios de otras mujeres que he tocado y que me han tocado.
Blanca es una mujer elegante, ya no es una niña, sin embargo, su descaro aún lo conserva, fui testigo de cómo provocó a Andrea. ¡Hasta yo me llegué a sentir nerviosa por su mirada de deseo! Pero no es tan sólo su mirada provocativa lo que me genera chispazos…es esa mirada picara e inocente que tiene; esa verdeada mirada, la cual es muy brillante, la cual es capaz de engatusar a cualquiera, vivo ejemplo es ese Ken tipo príncipe de Gales de novio que se consiguió. Cuando le vi no pude evitar sentir celos de él; más que nada envidia…no quería admitir mis sentimientos hacia Blanca, simplemente no me parece justo sufrir por ella o como dijo Andrea. <>. Temo decir que por mucha seguridad que tenga en mí misma, ésta la pierdo por completo cuando se trata de Blanca…mi querida esencia estoica se va a la mierda cuando se trata de ella; ella es la única persona que es capaz de manipularme, y es completamente estúpido y totalmente bajo de autoestima decirlo como aceptarlo, pero es la verdad: dominada por un par de ojos verdes esmeraldas.

-¿Disculpe Doctora Riveros?-me llamó una chica del mismo tamaño que Blanca.
-María…Dime…
-Ya tengo el alta de la paciente del problema del corazón.
-¡Ah, gracias! Déjame verlos…
-Claro…aquí tiene…
-Oye y… ¿Nano? ¿Qué tal con él?-le pregunté, mientras firmaba la ficha, me dio gusto al comprobar que la niña no había tenido una recaída.
-Ahí está…él…vuelto loco por su hija. Estuvimos hablando del tema-María suspiró, mientras me acompañaba a la oficina.
-¿Cómo se lo ha tomado?-le pregunté preocupada, más por ella, que por él.
-Tenso…así podría definirlo.
-¿Comenzó a beber?…
-¡Qué lo vea con una copa, porque soy capaz de botarlo al instante!-respondió María con una mueca irónica.
-Ya…entonces lo tienes frenado…
-No…él sabe que si cae en el vicio…nos pierde a las dos: a Blanca y a mí…lo que me preocupa es la hija, lleva más de dos semanas en la ciudad, y según lo que me has contado… ni siquiera se ha acercado a él.
-Sí…-respondí en un susurro-Blanca es tan o más terca que él, ese es su defecto…
-Pero ambos se están haciendo daño con evitarse. Padre e hija son unos idiotas-María sólo frunció las cejas.
-Lo sé… además…Blanca no me ha dado una dirección para ubicarla y mucho menos un teléfono para llamarle.
-No es idiota esa niña…por lo que veo….cuando ella no quiere ser encontrada, no hay forma de dar con ella…sólo esperar que se ponga en contacto contigo.
-Sí, has acertado muy bien en ese punto, María…Blanca es igual a Camila, las dos son unas expertas para el escondite...además ella que de conmigo no es muy difícil que digamos…
-Pues claro, sólo basta con buscar en internet o tomar una guía teléfonica para dar con la mejor Pediatra de Santo Domingo…-cortó María con una mirada pícara-Espero que sepas cogerla del anzuelo Doctora, ya es hora de que ambas sean felices -yo sólo miré a María con una sonrisa.
-Eso es muy difícil...Ella está con un tipo…y bueno yo…
-¡No quiero excusas, Directora! Por lo que me contaba Nano de Blanca…ella te ama, además, por algo volvió…si la quieres no la dejes escapar.
-Siempre tienes que ser tan María-le dije con una sonrisa chulesca.
-Claro, por algo estoy con el padre de la criatura, y por algo se lo digo…si ellos son iguales…cuando se enamoran es para siempre...
-¿Cómo lo sabes?-pregunté curiosa por esa seguridad tan fuerte de María.
-Porque los Letelier, cuando aman hacen daño…no siempre fue miel sobre hojuelas con Fernando, pero comprendí que él me quiere por todo el daño que he sufrido, no crea que soy una masoquista, lo que quiero decir; es que ellos a veces hacen daño, en el sentido de que son cobardes; no asumen sus miedos; los sentimientos, pero cuando despiertan y luchan, es para siempre…por eso ese idiota mintió tanto a su hija, por amor; por no querer perderla.
-Pero la perdió…
-Porque no reaccionó a tiempo…y doy gracias a Dios que Blanca no sacó eso de él, pero aun así, es cobarde…y esa cobardía la demuestra en huir de usted.
-¿Y qué quieres que haga?
-Luche contra ella…hágale ver que están hecha la una para la otra. Sea segura…no creo que ella la manipule hasta pensar lo contrario, si se resiste…no se dé por vencida…algo me dice que eso es lo que ella espera de usted.
-¿No crees que es algo enfermizo, María?-le dije con una mueca.
-Ni Nano, ni Camila; ni mucho menos Blanca, son seres normales, es decir: ordinarios….son complejos, por eso vale la pena quererlos.
-¿Y tú no tienes miedo de que Camila vuelva?-Dije una vez que salíamos del Hospital.
-La verdad…es que sí; temo por su estabilidad emocional, pero no es una inseguridad a mi persona…si Nano me engaña con ella, no será porque yo sea alguien más bajo que ella…será por culpa de su calentura, y si realmente me quiere sabrá que lo mandaré al infierno…se lo dije…-María me miró con una sonrisa chulesca, y eso me dio a entender que Nano…no lo haría.
-Eres fuerte María…
-Lo soy…tengo que serlo o imagínese cómo terminaría con Fernando.
-Ya lo creo.
-Laura…-susurró una voz que ya conocía de memoria.
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 21:07

Por segunda vez encontré a Blanca por casualidad, parece que siempre el destino iba a interceder de esta manera, cómo una especie de película futurista, onda: “Encuentros Casuales”.

-No puedo creer que el destino juegue así con nosotras-exclamó mi rubia amiga, con una sonrisa brillante.
-Hola…a ti también-dije con una sonrisa estúpida. Blanca se quedó mirando fijamente a María, la cual miraba a su vez de igual manera.
-¡Ah! ¡Lo siento! María…ésta es mi amiga de infancia: Blanca Letelier, es hija de…Nano…Blanca ella es…
-No se preocupe doctora, que tengo boquita para presentarme. Soy María Vergara…pareja de tu padre, un gusto-Blanca me dirigió una mirada pasmada, preguntándose quién coño era esta niña, la cual era prácticamente de su edad; cuyo desplante hacía gala de la misma que poseía. Yo solamente reí por el desplante de mi residente. Blanca seguía mirando con incredulidad a la niña que le tendía la mano-¿Vas a esperar toda la tarde para darme la mano?-le preguntó con tosquedad María.
-Vaya…pues…un gusto…veo que Fernando, no perdió del todo los estribos…al menos se consiguió una mujer con carácter-Blanca miró con incomodidad a María…la tensión se hizo presente. María elevó las cejas con asombro, decidiendo en tomar eso como un cumplido o un insulto.
-Blanca…no empieces…-amenacé.
-No he dicho nada malo…bueno, si me disculpan, tengo que hacerme un chequeo-acto seguido mi amiga hizo ademán de ingresar al recinto, pero una mano pequeña le hizo detener.
-Tu padre te envía saludos-dijo María con ironía-Pregunta cuándo aparecerás ante él-Blanca se giró y la miró con frialdad.
-Mira, me da gusto que estés con Fernando y todo eso, pero en las cosas que nos concierne a los dos, es exclusividad nuestra...-eso fue un claro y elegante: ándate a la mierda. Blanca había cambiado…era una fina mujer, dejando por primera vez en silencio a María-Así que te agradecería que no te entrometieras, de todas formas, te agradezco por el mensaje, cuando esté más desocupada le llamaré… ¡Ah! Laura…también dale las gracias a tu Santa Madre, sé que gracias a ella Fernando me andaba buscando-dicho esto, ingresó al hospital con aire de serenidad.
-Es una YLS-susurró María.
-¿Y así dices que luche por ella?
-Es más ácida que la Doctora Roldán. ¿Por qué dejas que trate así a tu madre?
-Porque lo que dice es verdad…mamá ha cambiado mucho…
-Bueno…de soplona…ha sido siempre así…pero…
-Lo sé; ellas se llevan mal a muerte…
-Ve con ella…de seguro se muere de las ganas por verte…
-No creo…que…
-Directora…vaya con ella, si la deja ahora…la pierde-María continuó caminando con su típico aire sereno, pero lo más seguro que por muy fuerte que fuese la chica… esas palabras debieron dolerle. Miré por última vez a María, y me dirigí al encuentro de la responsable de todos mis dolores de cabeza.

Blanca estaba sentada en el área de Cardiología, su mirada estaba perdida y a la vez abstraída, como siempre lo había sido. A medida que me había iba acercando, fui fijando mi mirada en la figura de ella: su estampa menuda e ingenua, profesaban una imagen contraria de lo que era realmente Blanca, pues, ésta era una mujer dura e irónica: Una YLS, como le había denominado María, pero aun así, su efigie malditamente angelical, hacían que para mis ojos, ese pequeñito gran detalle, fuera una minúscula ordinaria cosa, la cual no transcendía en el amor que sentía…recuerdo que para la gran mayoría; el comportamiento medio y descomunalmente mamón que tenía hacia Blanca, era una conducta que irritaba. ¡Joder, tengo 28 años!... Y aún así…Blanca me sigue empujando a su red…pero saben qué; es algo que es superior a mí…mi querida Andrea dice que todo está en la mente; que nosotros como humanos podemos manejarla a nuestro antojo, pues nosotros mismos impulsamos ese sentimiento de amor, de odio, de ternura, de añoranza, de necesidad; pero en la realidad, hay casos en que las cosas no funcionan así, pues nuestros sentimientos hacia una tercera persona es superior a nuestra razón o voluntad…y yo soy una victima de estas circunstancias, ya que he vivido con el virus de Blanca hace más de ocho años, y creo que lo viviré por siempre, hasta que deje de existir, pues lamentablemente, es con ella con quién sueño en las noches; es ella con quién mi cuerpo está completo; más que mi cuerpo: es mi alma la que no se está quieta, a menos que sienta la presencia de ella; mi propia conciencia no es feliz a no ser que vea esos increíbles ojos verdes. ¡Mierda! ¡Cuándo la vi nuevamente, me sentí el ser más completo!; lo sentí, cuando la capturé con mi mirada esos profundos pozos verdeados; cuando la vi allí parada, toda sonriente, y sana…fui feliz.

-Un beso por tus pensamientos-dije, mientras me sentaba a su lado.
-¿Laura? ¿Qué haces aquí?-Blanca clavó sus ojos perplejos en mí, buscando con la mirada a lo que me pareció ser María.
-Pues qué crees que hago: acompañarte Loquilla.
-Te lo agradezco-dijo con una forzada sonrisa.
-¿Qué pasa? ¿No te gusta la compañía?-le dije medio en broma.
-¡Eh! ¡Claro que sí, Tonta! ¿Por qué piensas que no me gusta?
-Por tu cara seria.
-¡Eh! ¡No!-dijo entre risas-Ya sabes como me pongo en estos lugares…
-¿Has tenido alguna recaída?-le pregunté claramente preocupada.
-No…Gracias a Dios que no, pero Alfredo insistió en que me hiciera un chequeo, porque ya sabes... la ciudad y eso…es un neurótico-susurró en un suspiro resignado. Blanca me miró con una sonrisa guasona, al ver una ceja claramente elevada.
-¿Alfredo? El del otro día…
-Síp, el mismo…y de paso…quedó prendado de ti…y de tu madre…
-Ya… ¿Es tu novio supongo?
-¿Quién?-preguntó Blanca, mientras miraba a la siguiente paciente.
-Alfredo. ¿Blanca me estás poniendo atención?
-Lo siento…estaba pensando…
-¿Estás bien?-levanté una mano y la dirigí hacia el rostro pálido y tenso de Blanca, seguía siendo una miedosa. En un impulso que no quise controlar, la abracé y la estreché con fuerza…Blanca al acto se hundió en mi regazo-¿Sabes que sigues siendo una Lela miedosa?
-Sí; lo sé…oye…en serio esa chiquilla está con Fernando.
-¿Te refieres a María?-Blanca asintió débilmente-Sí…ellos llevan dos años…ella es la responsable de su cordura…
-Con ese genio que tiene…dudo que él vuelva a ser el de antes…menuda personalidad que tiene la mocosa.
-¿Mocosa?-le pregunté en sorna-Te recuerdo que tiene tu misma edad.
-Ya…pero no es necesario medir la madurez con los años, es cuestión de mente, ¿entiendes?
-Entonces con mayor razón, deberías tenerle un poco más de respeto.
-¡Hey! ¡Fue ella la irrespetuosa, nadie la mandó a meterse en problemas ajenos!-Blanca se separó del abrazo y luego me miró seria-Quiero que entiendan…que la relación y los asuntos pendientes entre mi padre y yo, es de nuestra exclusiva pertinencia…nadie tiene derecho a meterse, menos una desconocida.
-Lo sé, pero también es asunto de ella, al menos la felicidad de Nano…porque también es la suya. Así funciona una relación-le dije igualmente seria. Blanca me miró irónica.
-Por eso nunca las entenderé, no sirvo para las relaciones-eso me llegó directo al estómago.
-¿Y Alfredo?
-Él sólo es mi compañero…no tengo novio; jamás lo he tenido y nunca lo tendré-dijo en un suspiro-Soy como Camila…tengo una alergia al compromiso…cuando he llegado a ese momento, me da urticaria.
-Eso es porque nunca te has enamorado de verdad. Espera cuando llegue el momento amiga; espera y lo verás-respuesta idiota de mi parte. Blanca me miró por primera vez con ojos tiernos y a la vez distantes.
-Te equivocas, una vez me enamoré perdidamente, pero mi genética salió a la luz, no pude comprometerme; no fui capaz de saltar…a veces desearía ser más hija de Fernando que de Camila, pero parece que sus genes fueron las dominantes.

Cuando quise contestarle lo contrario, la enfermera llamó a mi amiga para el examen. Blanca suspiró y luego se levantó desganada.

-Allá voy… ¿me esperas?-preguntó con ilusión.
-Siempre…-le respondí con doble intención.

Quince minutos pasaron y mi amiga salió hecha un tomate…cuando le pregunté del porqué, no quiso contestarme, al poco tiempo de salir del Box, la enfermera que la atendió le dio una rosa como regalo. Blanca y yo nos quedamos pasmadas, más que nada Blanca… ¿qué demonios pasaba? La mayoría de las enfermeras estaban vueltas locas con la presencia de mi amiga, yo miré confundida a mi amiga, y ella simplemente sonreía cohibida, ¿desde cuándo Blanca era tan tímida? Ella era la más descarada de las descaradas.

-¿Me dirás qué pasa aquí?-le pregunté por enésima vez-¿Eres una artista musical?-le pregunté en broma, recordando el hobbie de mi amiga.
-No, para nada… ¿tienes tiempo?-me preguntó.
-Soy toda tuya-le dije con una sonrisa. Blanca me miró con una expresión que no supe definir.
-Entonces acompáñame a mi lugar de trabajo.
-Seguro…quiero que me digas tu misterioso oficio.
-Nah…no es tan sorprendente, como el tuyo…Laura Pediatra-me dijo en sorna.
-Bueno, todos somos impredecibles.
-Dímelo a mí; mi padre con una mocosa desvergonzada.
-Igual que tú…-Blanca me pegó en el trasero-¡Oye! ¡Y más encima acosadora sexual!-le dije en burla, riéndome al igual que ella.

Después de patalear y discutir quién llevaba a quién, decidimos ir separadas; cada una en su coche. Mientras seguía al Merdeces Benz descapotable, analizaba los cambios sutiles de mi mejor amiga; habían muchas cosas qué decir y qué explicar; cosas que ya no podíamos seguir evadiendo.
Blanca se estacionó cerca de unos conjuntos de apartamentos exclusivos, los cuales quedaban frente al puerto de la ciudad. Mi amiga salió de su vehículo e hizo una señal al conserje para que me permitiera aparcar mi coche dentro del lugar, me asombró un poco el lugar, ya que todo estaba sumamente resguardado; ahora entendía porqué no hallaba con ella, este edificio se parecía a esos camiones blindados, por la seguridad que entregaba. Apenas salí del auto, miré con ironía a mi amiga.

-Esto se llama exclusividad. ¿Herencia de los Henríquez?-le pregunté con sorna.
-¡No!-Blanca me miró con fingida ofensa-Todo lo que está aquí es fruto de mi casi esfuerzo.
-¿Me dirás de una vez en qué te desempeñas? Por lo que veo…con tanta seguridad, pareces hija del Presidente o bien un agente del Gobierno.
-Puede que así sea-me respondió mi amiga, mientras avanzaba hacia el ascensor. Yo la miré atónita, pues parecía el tipo de trabajo de podría hacer Blanca, dado por los genes que tenía-¿Te quedarás parada como Lela todo el día?
-No empieces-le dije, entrando al elevador con ella. El ascenso fue silencioso, ninguna de las dos habló; yo sólo me dedicaba a mirar fijamente a mi acompañante. Blanca se había dejado el pelo un poco más largo de lo habitual, el cual le peinaba prácticamente la cintura, pareciendo más una niña que una mujer adulta, sin embargo, sus facciones habían cambiado, antes éstos eran chispeantes y alegres; vivos y demostrativos; ahora el rostro de Blanca reflejaba maduración, serenidad, y cierto recato. ¿Qué o quién pudo haber provocado tantos cambios en ella?
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 21:08

-Llegamos-dijo con tranquilidad, mientras salía y me miraba con curiosidad-¿Laura estás bien?
-Sí, lo siento…no es nada.
-Si tú lo dices…bueno, ¿vamos?-con eso se giró y siguió caminando…por una vez tuve la sensación de que parecíamos dos amantes, llegando a un motel… ¿mente pervertida?

Ambas caminamos en silencio, mi amiga antes de abrir la puerta, ingresó una tarjeta y digitó un código.

-Ahora sí pienso que perteneces al Gobierno-le dije perpleja por la exagerada seguridad. Blanca entró primero y luego rió.
-Bienvenida, pasa a mi humilde hogar-yo sólo la miré guasa…humilde y qué nada. El lugar era exclusividad y seguridad máxima. Cuando entré me encontré con un sobrio y colorido territorio-Siéntate, te traeré algo de beber. ¿Qué quieres?
-Lo que tú te sirvas estará bien-le respondía, mientras me sentaba en un cómodo sillón estilo japonés. El living daba a los ventanales del piso, el cual tenía una vista fantástica del puerto.
-¿Jugo de naranja?-preguntó cáusticamente.
-¿Me estás tomando el pelo, Chilindrina?-le dije en broma. Blanca sonrío divertida.
-Tú dijiste: Lo que tú te sirvas estará bien.; yo cumplo con tus órdenes.
-Sabes que tienes que ofrecerme algo mejor.
-Entonces quieres a “Don Ron”-Blanca levantó dos dedos recalcando las últimas palabras-Mira que no me olvido de tu adicción por él…y mi pobre amiga Natalia tampoco-yo sólo reí-Laura mi muñeca te echa de menos.
-Olvídalo…pero no estaría mal un vaso de ron-cola.
-¡Marchando un Don Ron!

Reí ante el entusiasmo de mi amiga, por primera vez recorrí el piso de mi amiga. Era un lugar confortable; las habitaciones eran de un color blanco perla, con un amplio ventanal el cual mostraba una terraza amplia, lo suficiente para poner una mesa; los sillones era de estilo japonés; tan blancos como la habitación, al frente de mis ojos había una considerable chimenea, y a mis espaldas se encontraba un bar; había de toda clase de licores, vinos y algunos tragos que no supe identificar; el apartamento era espacioso y lujoso. De pronto me percaté de un par de cuadros que no pegaban mucho con el diseño del lugar; eran unas fotografías tomadas en blanco y negro; el primero era un lindo cuadro de unas niñas montadas en una bicicleta; el fondo parecía un barrio de alguna ciudad europea que no supe ubicar; el otro cuadro era una extraña bolsa plástica, la cual levitaba, llegando a penas al suelo.

-¿Te gustan?-me preguntó Blanca, tendiéndome el vaso.
-Sí…es...son…-bebí un poco, fijándome con mayor detenimiento en la última fotografía.
-¿Extraños?
-¡No! Más bien…originales… ¿conoces al artista?-le pregunté, mientras bebía otro sorbo-Te quedó bueno.
-Gracias…no me olvido de tus gustos. Sí, son de Alba Sandoval.
-¿De Alba Sandoval?-le pregunté con curiosidad-Pues he visto la mayoría de sus obras, pero nunca he visto éstas.
-¿La sigues?-me preguntó Blanca por perplejidad. Yo la miré haciendo una mueca, ya que por obvias razones, nunca me pegó mucho el arte.
-Pues ni tan así, pero una paciente me regaló uno de sus libros de ilustraciones, es por eso que la conozco.
-Uhuhu…por lo que veo aquí; usted, señorita Pediatra, no sólo se especializa en la atención de niños-me dijo mi amiga en broma. Me sonrojé en el acto. Blanca se echó a reír-Pues no estaría nada de mal, atenderme contigo. ¿Cómo no te especializaste en el área de cardiología?-me preguntó con una mirada provocadora-Aunque sería algo bizarro: una cardióloga rompe corazones.
-¿Lo crees?-le pregunté a mí vez con el mismo tono provocativo.
-¡Vamos, Laura! ¡Mírate!-Blanca me recorrió con la mirada de arriba a abajo, enarcando las cejas con gesto coqueto cuando terminó con su evaluación-Eres toda una Dolce Vitta-sus ojos se clavaron fieramente en los míos. ¿Bien, pregunté dónde estaba esa descarada Blanca? Pues ahí la encontraste; me sonrojé en el acto.
-Bueno tú no estás nada mal tampoco…te has vuelto una mujer muy bella.
-Gracias; lo sé. Salí a mi madre-dijo ésta con ironía, y era cierto Blanca era el vivo retrato de Camila, al menos en el rostro, pues Camila tenía el aspecto mas marimacho, por decirlo así, siempre de chaqueta de cuero, jeans, y botas, en cambio Blanca, era más una mujer delicada y elegante, tal vez por eso de su cambio, no querría ser igual que su madre.
-No es así…para nada te pareces a ella.
-No mientas…cada vez que me veo en el espejo; veo el rostro de Camila, salvo por los ojos.
-¿Todavía no les perdonas?-le pregunté con preocupación. Blanca me miró con una leve tristeza y con un poco de reserva.
-No…-respondió algo incómoda-No es eso…ya no les guardo ningún tipo de rencor.
-Eso es bueno-le dije con una sonrisa.
-Pero tampoco los veo como parte de mi vida.
-Blanca…
-Cambiemos de tema, mejor-dijo con incomodidad, al instante sentí un golpe en el estómago: me sentí dolida al ver que mi supuesta amiga no quería integrarme a ella…como siempre. Decidí no insistir en este momento, hace poco que la tenía y por eso no quería ahuyentarla.
-¿Cómo diste con esos cuadros? ¿Son nuevos?-le pregunté. Blanca al acto se animó y esta vez me miró con una sonrisa endiablada.
-No, no son nuevos: son sus primeras obras, a decir verdad, nunca los ha exhibido.
-¿Por qué?
-Pues, porque sus profesores le dijeron que no tenían la calidad para presentarla en una exposición.
-Idiotas…déjame adivinar: jamás pensaron que ella podía ser una respetada y gran artista. Menos mal que no les escuchó y siguió adelante.
-¡Bingo! Sus profesores…algunos de ellos fueron una mierda con ella, pero Alba siguió pintando y sacando fotografías…aunque en un principio ella estuvo a punto de abandonarlo.
-Bueno…me parece perfecto que no lo haya hecho, sus cuadros son muy originales. ¿Y cómo la conociste?
-En España…de no haber sido por Alfredo jamás habría dado con ella.
-¿En serio?
-Sí, conocí a Alba en el instituto al igual que Alfredo.
-Ya…y allí la engatusaste y le pediste que te diera los cuadros, ¿no?-Blanca se echó a reír fuertemente, yo la miré confundida.
-¡No! Alfredo fue quién me los dio. Yo estaba tan enojada con el mundo, con mis padres, conmigo misma que boté los cuadros, pero Alfredo en un ataque de furia los recupero de la basura y me los devolvió-Yo la miré confundida, pasaron algunos segundos antes de atar cabos.
-No…me digas…que… ¡Alba Sandoval, eres tú!-Blanca no paraba de reírse mientras yo la miraba perpleja, sintiéndome como una idiota.
-¡Cómo no lo sacaste por el apellido, Bollito!-Blanca estaba que se meaba de la risa, y yo me sentía como la mayor estúpida que hubiera pisado la tierra-La nieta de la famosa pintora Patricia Sandoval, una de las máximas exponentes del siglo XXI. Mi abuela ha salido en cuanta ceremonia pública se refiere.
-¡Cómo querías que lo supiera! Además, Patricia se apellida Henríquez.
-Pero Sandoval es tu apellido de soltera. Bollito, para variar en los temas de farándula, sigues siendo un cero a la izquierda.
-¡No me pases como una ignorante Blanca! También, ¿cómo iba a reconocerte?, sin en televisión y cuánto evento salías de pelirroja, lentes ópticos y además no hablabas-la miré con fastidio. Blanca se echó a reír nuevamente.
-Lo siento…lo siento, pero eso era un disfraz para encubrirme y, ¡mírate!, que me funcionó de lo más bien.
-¡Perra! Sí…se me había olvidado que cuando te propones algo, nadie puede detenerte, en especial cuando quieres que nadie te encuentre-Blanca me miró dolida.
-Es cierto…no quería que Camila y Fernando dieran conmigo, salvo mi abuela, la muy desvergonzada me conoce muy bien. Dio conmigo al instante-dijo mientras chasqueaba los dedos.
-Por algo es tu abuela.
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 21:09

-Sí… ¡Bueno! Como ya conoces la identidad secreta de Alba, pues toma-Blanca me tendió unas invitaciones.
-¿Y esto?
-Son invitaciones para una exposición.
-Sí sé, chistosilla. Pero a qué se debe.
-Es una exposición que montó el Museo de Arte Contemporáneo…creo que la Galería la patrocina el Club. De Yates de la ciudad.
-Estás rodeada de ricachones tú, ¿no?
-Para nada. Toda esta parafernalia lo ve Alfredo.
-¿Es tu representante?
-Algo así, los dos somos socios. Alfredo conoce todo el mundillo de los Museos y Galerías…yo le dejo esas cosillas a él-Blanca se sentó, mostrando una mueca irónica, para luego fijar su mirada en el cuadro de la bolsa.
-Eres floja para ser una artista, se supone que debes dedicarte a mostrar tu arte, no dejar que los demás hagan tus movimientos.
-Es verdad-dijo, dando un trago a su jugo de naranja-Pero no me llama la atención estar metida entre los números y empresarios.
-Siempre tan desligona-le dije con una mueca.
-Uno de mis tantos defectos, la verdad es que soy una artista por casualidad, así que no soy una famosilla muy poco habitual-Blanca me miró, frunciendo la boca-No tengo mucho contacto con mis fans y mucho menos con el mundillo de la prensa, soy todo lo contrario a mi abuela, salgo cuando es necesario.
-¿Por Nano?
-No... no te niego que al principio así era, pero después comprendí que mi comportamiento es el austero; soy demasiado tímida para desenvolverme en este mundo sociable.
-¿Tú?-le dije con perplejidad-Tú, la que hacía amigos con rapidez y se desenvolvía con una indeseable y molestosa naturalidad.
-Vaya, gracias por el cumplido-dijo con sorna-He cambiado Laura…ya no soy esa misma chiquilla desatinada, bueno al menos no tan disparatada.
-No…tanto. ¿Qué quiere decir ese cuadro?-le dije, mientras le apuntaba a la fotografía de la bolsa.
-¡Ah! ¿Ése?-Asentí. Blanca me miró con ese mismo aire de antaño: con ese semblante de introspección y análisis-¿Sabes? Esa fotografía la capturé por casualidad; su historia es medio bizarra.
-¿Así? Pues cuéntamela-le dije, mientras me reclinaba en el cómodo sofá.
-La historia de esa bolsa, es el reflejo de la vida misma; de la belleza misma; lo qué realmente seríamos si actuáramos como ella.
-¿Me estás tomando el pelo? ¿Cómo un recipiente de basura?-inquirí con ironía.
-¡No!-Blanca frunció el ceño, y yo me perdí en la belleza de su rostro-Es la simplicidad y la belleza de la vida.
-¿Qué tiene de bello ser una bolsa de supermercado?
-No es la bolsa; mira: ve el trasfondo-Blanca se acercó un centímetro a mi rostro, clavando sus verdes iris en los azules míos-Es como vive: esa bolsa vive libremente; no se preocupa por el futuro; no se aproblema con pensamientos inútiles: vive porque le gusta vivir-sonrió al ver mi mirada perpleja-Eso me lo dijo una vez una vieja amiga; esa vieja bolsa sucia, vive sin ataduras: no hay cadenas que la retengan, vive porque es feliz haciéndolo; disfruta tanto de los tientes blancos y negros, y también es capaz de mezclar sus propios colores; ella no es complejidad: es belleza simple y natural, puede que esté hecha de materiales complejos pero no se preocupa de cómo se concepcionó…no le importa…ella es feliz con el día a día que vive, porque es normal: ¡eso es lo especial! ¿Lo captas?
-¿Todo eso lo dice una bolsa de papel?-le dije con sorna, perdiéndome nuevamente en esos ojos verdes.
-Todo eso y mucho más-Blanca me miró con ternura, mientras me echaba un desordenado mechón de pelo. Nos quedamos en silencio, viéndonos el alma por algunos minutos, yo sólo sonreí como una idiota, a pesar de mis veintiocho años, en ese momento parecía la misma quinceañera de antes; el silencio duró poco, muy lentamente nos fuimos acercando; ambas clavándonos esa mirada de fuego intenso, sonriendo sin saber el motivo. Cerré los ojos por reflejo, al sentir una suave caricia por mi rostro, suspiré y de ahí no supe del mundo, ni de mi realidad, sólo me dejé llevar por el deseo que nacía en lo más profundo de mi vientre y terminaba en esa mano gentil y suave. El silencio se detuvo, los segundos parecieron minutos, y los minutos horas; y las horas, talvez se asemejaron a la eternidad; a una eternidad efímera, pero intensa. La música nació de nuestras entrañas; palabras que aparecieron de no sé dónde suenan en nuestro entorno, ni idea de dónde salieron, pero éstas claramente traducen lo que mi corazón siente.

Me duele amarte
Sabiendo que ya te perdí
Tan sólo quedará la lluvia
Mojando mi llanto
Y me hablará de ti

Me duele amarte
Los sueños que eran para ti
Se pierden con cada palabra
Con cada momento que esperé vivir

Me duele más imaginar
Que tú te vas y dejarás
Detras de ti
Tu ausencia en mis brazos

Me duele tanto sospechar
Que ni tu sombra volverá
Para abrigar
Mi alma en pedazos

Me duele amarte así
Hasta morir
Lanzándome a la nada viéndote partir
Me duele aquel Abril
Cuando te vi
Por vez primera y dije que eras para mí
Me duele amarte tanto

Me duele amarte
Los sueños que eran para ti
Se pierden con cada palabra
Con cada momento que esperé vivir

Me duele más imaginar
que tú te vas y dejarás
Detras de ti
Tu ausencia en mis brazos

Me duele tanto sospechar
Que ni tu sombra volverá
Para abrigar
Mi alma en pedazos

Me duele amarte así
Hasta morir
Lanzándome a la nada viéndote partir
Me duele aquel Abril
Cuando te vi
Por vez primera y dije que eras para mí
Me duele amarte tanto
Blanca no es una persona normal, aunque ella diga lo contrario: ella es especial, pues es capaz de valorar la belleza infinita, transparente; esa belleza metafórica; simbólica de la vida; belleza que nace desde un simple papel hasta una compleja y diáfana bolsa plástica. Blanca es simpleza y ambigüedad; terquedad y transigencia; y yo caí rendida a sus pies.
Nuestros cuerpos como de imanes se tratasen: se atrajeron; fusionándose en una sola masa de materia; nuestros labios se capturaron como hace ocho años atrás, besándose casi con nerviosismo y cierta timidez; ésta no era esa Blanca apresurada, ésta era una Blanca madura, tomándose el tiempo para conocerme y redescubrirme; complacerme y talvez amarme. Ninguna de las dos éramos unas muchachitas novatas, teníamos historias pasadas, sin embargo, para nuestros corazones, seguíamos siendo las mismas mujercitas adolescentes de quince y doce años, las cuales se descubrían por primera vez, en medios de intensos besos, suaves y profanadoras caricias.
Blanca no es una persona ordinaria, nunca lo fue, y nunca lo será…siempre cuestionará todo; siempre me sacará de mis casillas; siempre llegará a descubrir el límite de mi paciencia…eternamente discutirá con mi madre; ni siquiera por mí, tratará de perdonarla o de tragarla, pero al menos la soporta en una cena, puede que hable un día con su padre y se perdonen mutuamente; talvez un día busque a su madre y le haga exigir ese derecho que por el cual tanto luchó en su juventud; puede que me diga quién diablos es el desgraciado que le envía rosas de su mismo nombre; aunque ambas sabemos quién es la responsable: una popular pediatra que se encarga de mover el culo a toda la sección de urgencias.
Blanca no es normal, es una mujer imprudente, aunque considerablemente tímida para el mundo exterior; su imprudencia y altanería la trajo a mí vida, hace más de ocho años atrás; por esa misma imprudencia y descaro fue que me enamoré de ella. Talvez nunca llegue a entender su mentalidad, cabe la posibilidad que ni ella misma se comprenda, pero de lo que sí estoy segura es de que siempre amaré con locura a esa excéntrica mujer menuda.

-Laura…-me susurró Blanca, mientras se cubría en mi pecho desnudo.
-Dime…
-¿Serías capaz de mentir conmigo?
-Claro…-la miré con amor, una sonrisa infamó en mi boca, bajé la mirada hacia su perlado cuerpo, incliné la cabeza y la besé con ansiedad… tengo que estar loca por relacionarme con una mujer como ella, pero al menos soy una loca feliz.
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 21:12

Cuando nos besamos por primera vez, quedó en mí un vacío llano. Blanca me miró, esperando que le diera una respuesta. Sólo la mire con naturalidad y con intensidad, abandoné el vaso que hacia rato lo había mandado a la mierda, me incliné un poco y la besé con modesta pasión, sé que debería haber dicho algo, pero estaba harta de las palabras, muchas personas dicen que no debo amarla, pero no puedo, tal vez sea una imbécil, pero no puedo; su boca me tienta y me invita a besarla y a pederme en ella, no tan sólo su boca, es todo su cuerpo el que me reclama llevarlo al éxtasis y adueñarlo; son años los que sufrí por ella; nuestra relación es más oscura que blanca, pero no puedo dejarla; no puedo cambiar esos años oscuros, pero sí puedo vivir los años que nos quedan, no hay mujer que pueda reemplazarla, tal vez Blanca me dañe, pero la quiero y ella a mí…tal vez por eso me dañe, porque es incapaz de arriesgarse a querer y a la vez dañarme, como ella misma me lo dijo.

-Laura…si escapé todos estos años, fue porque estaba inmadura para quererte, pensé que si no cruzaba la línea te protegería de mí…mira nomás cómo terminaron mis padres, se quisieron, pero mi madre huyó y nos abandonó a los. ¿Qué clase de amor te podía ofrecer?-Blanca me miró con tristeza, mientras me atraía y me abrazaba-Pero me di cuenta de que en todo este tiempo, he sufrido más por no estar contigo, que por intentar protegerte…soy una enferma mental; una extraterrestre sádica, pero aun así…yo te quiero…
-Lo sé.
-Y quiero permanecer siempre así…contigo…si me lo permites…una vez me enamoré, pero no salté la valla, y ambos sabemos que la persona a la cual siempre he querido eres tú.
-Lo sé-fue mi sencilla respuesta. Blanca esperó a que dijera algo más, pero no lo hice. Sólo le di un beso como respuesta.

Blanca no es normal y al parecer yo… no hago mucho merito para clasificar como un humano corriente; la locura se pega, y creo que empeoraré con el tiempo, pero al menos mi alma volvió junto a mí y seguirá así, hasta que la misma vida decida.

Fin.

ahi quedó la historia un "poco larga" quedaron algunas cosas al aire que en la continuación vendrá xD...
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 21:12

Cuando nos besamos por primera vez, quedó en mí un vacío llano. Blanca me miró, esperando que le diera una respuesta. Sólo la mire con naturalidad y con intensidad, abandoné el vaso que hacia rato lo había mandado a la mierda, me incliné un poco y la besé con modesta pasión, sé que debería haber dicho algo, pero estaba harta de las palabras, muchas personas dicen que no debo amarla, pero no puedo, tal vez sea una imbécil, pero no puedo; su boca me tienta y me invita a besarla y a pederme en ella, no tan sólo su boca, es todo su cuerpo el que me reclama llevarlo al éxtasis y adueñarlo; son años los que sufrí por ella; nuestra relación es más oscura que blanca, pero no puedo dejarla; no puedo cambiar esos años oscuros, pero sí puedo vivir los años que nos quedan, no hay mujer que pueda reemplazarla, tal vez Blanca me dañe, pero la quiero y ella a mí…tal vez por eso me dañe, porque es incapaz de arriesgarse a querer y a la vez dañarme, como ella misma me lo dijo.

-Laura…si escapé todos estos años, fue porque estaba inmadura para quererte, pensé que si no cruzaba la línea te protegería de mí…mira nomás cómo terminaron mis padres, se quisieron, pero mi madre huyó y nos abandonó a los. ¿Qué clase de amor te podía ofrecer?-Blanca me miró con tristeza, mientras me atraía y me abrazaba-Pero me di cuenta de que en todo este tiempo, he sufrido más por no estar contigo, que por intentar protegerte…soy una enferma mental; una extraterrestre sádica, pero aun así…yo te quiero…
-Lo sé.
-Y quiero permanecer siempre así…contigo…si me lo permites…una vez me enamoré, pero no salté la valla, y ambos sabemos que la persona a la cual siempre he querido eres tú.
-Lo sé-fue mi sencilla respuesta. Blanca esperó a que dijera algo más, pero no lo hice. Sólo le di un beso como respuesta.

Blanca no es normal y al parecer yo… no hago mucho merito para clasificar como un humano corriente; la locura se pega, y creo que empeoraré con el tiempo, pero al menos mi alma volvió junto a mí y seguirá así, hasta que la misma vida decida.

Fin.



ahi quedó la historia un "poco larga" quedaron algunas cosas al aire que en la continuación vendrá xD... gracias por leerla
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Hatsuki-chan
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   10/3/2008, 22:40

::angelito:: thks!! estuvo muy linda, y el final , ojala y sigas escribiendo esta y muchas mas historias q lo haces muy bien, asi nos deleitas a los yuri-fanaticos XD con estas historias
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eclar
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   9/4/2009, 15:59

Woow! esta super la historia jeje .... gracias por el aporte Y Suerte
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MensajeTema: Re: ¿Serías capaz de mentir conmigo?   

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¿Serías capaz de mentir conmigo?
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