Yuri's Lyrical Secrets

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 ¿por que Chikane chan?

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Asuka-chan
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Fecha de inscripción : 14/10/2009

MensajeTema: ¿por que Chikane chan?   14/10/2009, 23:36

Capítulo 1: "El deseo de Chikane"

Como un ángel se aproximaba a mi con esa inocente sonrisa, con esas hebras doradas contoneándose con el viento venia acercándose a mí, que estaba afuera de su clase esperándola para verla, encontrarnos y besarnos, aunque sea a escondidas. Cuando por fin estuvimos frente a frente cara con cara.

-¡Chikane-chan!- Me habló con esa voz pura y clara que resuena en mi corazón, acercándose más a mí para llamarme nuevamente.

-Chikane-chan- Oh esas frases provenientes de sus dulces y apetitosos labios rosas como el carmín que tanto deseaba besar.

-¡¡Chikane-chan!!- Insistió mi princesa en el afán que le respondiera.

-Sí mi amor te escucho- Le dije.

-Es que andas distraída, ¿qué ocurre?

-Disculpame es que pensaba en asuntos familiares.

-Bueno…

-¿Cómo te fue en tu día de clases Himeko?

-Bueno verás, el profesor me estuvo preguntando todo la clase.

-Así que no fue tan fácil tu día.

-Más o menos es que Izumi-san le estuvo diciendo que andaba distraída y entonces empezó... - Oía la voz de Himeko pero no la escuchaba, ahora me encontraba embelesada viéndola, desde su frágil cintura, pechos perfectamente redondos y suaves combinado en una hermosa armonía con su andar sólo me limité a verla a idolatrarla. Aún escuchaba su voz a lo lejos hasta que me interrumpió.

-Chikane-chan, ¿me escuchaste?

-¿Sobre que?

-Pues sobre Izumi-san, sólo pasa molestándome.

-Eso veo…

-¿Qué te pasa Chikane-chan- Me preguntó algo preocupada por mi distracción- Acaso te estoy aburriendo ¿verdad?

-No para nada, ¿cómo crees?- Mentí distraída.

-Chikane-chan, ¿nos vamos? Es que tengo que llegar a los dormitorios temprano.

-Sí,claro.

Íbamos en el coche, el trayecto es algo no muy lejos del colegio, entre unos diez minutos más o menos.

-Llegamos- Dije.

-Soo mata ashita, Chikane-chan.

-Oye, ¿a la princesa no se le está olvidando algo?

-Ahh si, esperaba a que tú me lo recordaras- Dijo mientras la tomé por los hombros y ella puso sus manos en mis mejillas, el solo hecho de imaginármelo me impacientaba viendo sus labios carmesí más cerca- Te amo- Susurro hasta que por fin sentí el tacto de su boca en un beso húmedo, su ser era tan tibio que me electrizaba, primero lo hicimos con suavidad, luego le aumente el ritmo, presionando mis labios más fuerte contra los de ella, metiendo mi lengua más adentro en su boca , así que la abracé más fuerte para sentirla mejor.

-Chikane-chan…- Dijo entre suspiros, separándose unos centímetros para hablarme- Tengo que irme.

-No seas mala, he pasado toda la jornada esperando a verte y tenerte- Dije mientras le daba besitos en la boca y mejillas.

-Si, pero ya tendremos tiempo…- Me lanzó otro beso dejándome con todas las ganas en el coche.

-Cuídate princesa- Alcance a decirle.

-Matta Ashita- Se despidió asomándose por la ventana del coche.

-Uff- Suspiré deseando que sea mañana, para poder volver a tenerla.

Al día siguiente

Una vez que la vi, nuevamente desde lejos acercándose a mí con esa delicadeza e inocencia.

-Ohauyo Chikane-chan

-Ohauyo Himeko- Invitándola a caminar juntas hasta nuestras respectivas clases mientras escuchábamos los comentarios maliciosos de la gente al ver a Himeko cerca mío, avergonzándola más todavía.

-No le prestes atención a esos comentarios.

-Lo sé, pero los entiendo, tú eres tan genial que es normal.

-No vuelvas a decir eso por favor- La tome por la barbilla- Eres mi princesa.

-Arigatou...tengo que irme a clases nos vemos luego.

-Bien, pero esta vez tengo algo que proponerte.

-Hi Hi.

-Bien- La vi partir a su clase esta ves no la pude tocar ni besar como quisiera pero ya habrá tiempo pensé. A la hora esperada me encontraba en el jardín de las rosas, nuevamente me encontraba ahí para verla aunque, ya tenía algo de retraso por eso salí a ver y lo que vi, apenas lo hice logro hervirme la sangre, los celos se apoderaron de mí, con ver a Oogami Souma acercarse a mi princesa, pero me controle de ir a encontrarla, así que regrese al jardín.

No superaba que él estuviera rondando por ahí, ese mismo que la besó una vez y que juró ser su protector, no lo soportaba, tenía las manos empuñadas por el coraje contra el árbol, hasta que vi como entró ella a través de las flores.

-Gomene Chikane-chan estaba algo ocupada, así que tarde un poco.

-¿Ocupada? en que si se puede saber- Pregunté con sarcasmo aún dándole la espalda.

-Bueno es que Oogami-kun me entretuvo un poco, tal parece que necesi...

-No me importa- Interrumpí con indiferencia- No siempre tienes que contarme tus cosas- Aunque en el fondo quería saber que había ocurrido y que necesitaba ese de mi sol.

-Acaso, ¿te molesta que él..?

-No, ni al caso- Mentí- Es sólo que no me gusta que se te acerque con cualquier pretexto tonto, además podría pensar que tú también sientes algo por él si continuas hablando, así amigablemente-No quise mirarla para ocultar mis celos que se estaban haciendo evidentes.

-A la única persona que quiero es a ti- Me abrazó por la espalda- Souma-kun es sólo un amigo.

-Bueno, igual tampoco es que este celosa- Dije correspondiendo a ese abrazo que tantas sensaciones me transmitía, ese cálido olor, esa sueva piel, el calor de su cuerpo, la tierna sensación de sus pechos contra mi cuerpo al abrazarla me di cuanta de cuanto la estaba deseando tener. La sostuve mas fuerte- Himeko…- No aguante más y la besé con toda la pasión, ella me correspondió colgándose de mi cuello, luego la apoye contra el árbol.

-¿Me crees?- Se separó un poco para preguntarme.

-Si claro te creo todo mi cielo- Dije entre gemidos, volviéndola a besar, esta vez más desenfrenada mente.

-Estamos en la escuela- Interrumpe

-No importa estamos solas y nadie más conoce este lugar no hay riesgo- Ya no quería hablar, sólo besarla estaba en mis pensamientos, uniendo nuevamente nuestros labios.

-¡¡Chikane-chan!!- Nos separó- Por favor, no creo que sea el momento.

-Está bien, tienes razón- Conteste desanimada- pero en otra ocasión, ya verás- Dije sin soltarla del todo.

-¿Recuerdas?, tenías algo que proponerme- Cambio de tema.

-Ahh si claro, es que quiero que vengas a mi casa a pasarte el fin de semana.

-¿¡De verdad!?, me encantaría.

-Eso pensé es que no has ido últimamente, además estaríamos solas, porque las empleadas se irán a Tokyo ya que son necesarias allá, sólo dejaron unas a mi cuidado, pero si vinieras las enviaré también.

-Perfecto, etto... y..

-Otoha-san también se irá le pedí que no se preocupara por mí.

-Bueno, está bien, la verdad no tiene porque hacerlo, porque yo te cuidaré todo lo que quieras, te cocinare y atenderé.

-Me encanta eso, que estés tan preocupada por mis cosas. ¿Qué piensas hacer?

-Bueno quiero prepararte la cena, arreglar la cama en que dormimos, y consentirte mucho mucho- Dijo algo sonrojada uniendo los dedos índices.

-Suena como si estuviéramos casadas o algo así como si fueras mi mujer- Le dije algo picara.

-Bueno… eso no es lo que quería decir, no tienes porque preocuparte no pienso que te comprometas conmigo ni nada…- Haciendo negativos con las manos, totalmente apabullada por mi comentario.

-La verdad a mí me encantaría tenerte así, toda para mí- Ratifiqué aunque rápidamente cambiamos de tema y empezamos a hablar de otras cosas, todas la tarde.

-Entonces mañana nos vemos- Dijo.

-Así es, te recojo mañana.

-Claro no puedo esperar a verte en tu coche mañana recogiéndome.

-Entonces será mejor que tengas todas tus cosas listas ehh.

-Por supuesto- Dijo alegremente.

-Está bien mi princesa.

-Te amo,te amo tanto mi príncipe- Se abrazó a mí, con ternura sorprendiéndome con lo del príncipe jamás me había dicho algo así.

-Si mi princesa…entonces anhelo pronto llevarte a tu castillo.

-Hasta mañana, Chikane-chan.

Más tarde en el coche me encontraba camino a casa pensando en el fin de semana y en que por fin llegara la hora en que Himeko será mía porque tendríamos tres días para nosotras solas no podía esperar a que eso ocurriera, tenerla entre mis brazos. Quería poseerla, cada vez que me acordaba de su cuerpo inmediatamente se vino a mi mente la única vez que lo hice aquella noche en que profané su virginidad en que la toqué como nunca otro lo hizo, pensé en que ese placer se repetiría, mis manos en su cuerpo su delicada entrada ubicada entre sus piernas firmes. Sí, aquella noche en que fue mía aunque haya sido a la fuerza lo fue y eso es algo que nadie cambiara ni ella misma porque se que en el fondo le gustó que la poseyera, miré a la ventana, perdiéndome en ese deseo.

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Asuka-chan
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   14/10/2009, 23:37

Capítulo 2: "Quiero que me digas que me amas"




Himeko POV

-¡¡Himeko!!

Mako-chan- Salude enseguida para preparar algo de ropa para arreglarme para el fin de semana. Apenas abrí mi maletín para sacar algunas notas, vi la carta que Oogami-kun me había entregado, algo que no le dije a Chikane-chan para no armar alboroto, si lo hacía se pondría celosísima aunque ella no lo admitiera la conozco bien, seguramente hubiéramos tenido algún disgusto y es algo que no quiero porque soñaba con que este fin de semana fuera genial porque cumpliría un mes como su chica, por esa razón nada tenía que salir mal, además Oogami-kun solo es un amigo aunque en su carta se mostraban sus sentimientos que no correspondería jamás porque mi corazón ya tiene su dueña; Himemiya Chikane, pensé suspirando, en esa carta me confesaba que me amaba y también me preguntaba si quería ser su novia algo que me pareció lindo aunque quería escucharlas de los labios de Chikane, entonces me di cuenta en ese momento que la importancia de las palabras no son las mismas como tal, sino de donde provengan y en este caso a pesar que soy su novia nunca me lo había pedido formalmente, ni tampoco me había dicho que me amaba, sólo aquella vez en la batalla contra el Orochi, luego nunca más me lo dijo a pesar, que he sido yo quien se lo repite cada vez que puedo y siento en todas nuestras conversaciones el problema era que ella se me salía por la tangente, pero no me preocupaba pensaba que este fin de semana me lo diría, sentía que ocurriría algo importante .

Ya luego de hacerme tantos planes para el fin de semana, también se me ocurrió escribirle una carta también en la que le expresaba mis sentimientos para empujarla a decirme que me quería, “te amo tanto, no hay nada más importante que tu compañía, me encanta ser tu novia aunque la timidez no te permita expresar tus sentimientos, tengo la ilusión en que lo dirás a la cara” le escribí muchas otras cosas románticas y al final “para mi Luna Chikane-chan de tu Sol Himeko”

En la mañana siguiente

Faltaban unos minutos para que la jornada terminara, estaba impaciente por ver a mi Chikane-chan, pero antes tenía que pasar por Oogami-kun y explicarle devidamente lo que sentía. Cuando por fin terminó me dirigí a él.

-Te agradezco tus sentimientos, pero no puedo corresponderlos- Le dije.

-Está bien Kurusugawa- Contestó algo desanimado- No te preocupes.

-Ojala esto no moleste nuestra amistad.

-No, para nada, así que también quiero que te vaya bien.

-Arigatou por entender- Dije mientras él me tomaba de las manos.

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Chikane Pov

Ese estúpido otra vez esta hablando con mi novia como lo permite- Dije mientras me encontraba muerta de los celos viéndolos desde el coche, me contuve de ir porque ella ya se acercaba cuando llegó se monto en el coche, por fin.

-Hola Chikane-chan- Dijo para luego estamparme un beso en los labios.

-Casi no vienes- Comente con sarcasmo.

-Otra vez Chikane-chan te dije que Oogami-kun es un amigo, nada más.

-No te pedí ninguna explicación.

-Si claro, pero evidentemente tienes celos. Admítelo.

-Te dije que no -Mentí toscamente.

-Entonces, ¿por qué te pones así?

-Sólo quiero saber en donde estaba mi…olvidalo.

El resto del camino sólo me molesto con el cuento de los celos algo que la enorgullecía mucho. Al llegar a la mansión empezó a preparar la cena tal y como dijo. Luego nos bañamos para dirigirnos a nuestra habitación, algo que me tenia ansiosa.

-Así que aquí vamos a dormir.

-Sí, ¿te gusta?

-¿Es nuevo el colchón y las sabanas?

-Sí, quería que te sintieras cómoda mi princesa- Dije acercándome a ella para besarla- Te parece si los estrenamos- Pregunte con malicia para luego seguir besándola.

-Chikane-chan..- Susurró mientras la sostuve con fuerza rodeando su cintura y ella mi cuello aprisionándola contra mi cuerpo, entrelazadas la una con la otra la empujé delicadamente contra la cama poniéndome encima de ella, pasando mis manos por sus muslos que al tocarlos me electrizaban por la sensación placentera subiendo por mi cuerpo. La cual fue interrumpida por ella que enseguida puso su mano en la mía para alejarla.

-No, espera- Se dirigió a mí, una ves separamos nuestras bocas.

-¿Ahh que pasa?- Pregunté emocionada.

-No creo que sea el momento- Dijo. Al escucharla supe que no llegaría más lejos.

-Pero nunca es el momento, según tú- Replique quitándome de encima.

-Sabes es que no me siento preparada ¿si?

-Entonces, ¿cuándo lo estarás?- Insistí ya con mal humor.

-Sabes que esas cosas no se pueden predecir, por eso trata de comprenderlo, yo sé que tú lo quieres, pero no presiones.

-Como quieras- Dije dándome la vuelta y con cara de pocos amigos.

-No te pongas así- Dijo mientras me abrazaba- No hay por que tener afán ya hasta pareces chico pidiéndome algo así- Inquirió con un tono tierno.

-Perdoname, pero tampoco me compares con chicos- Luego nos acostamos en la cama ella se puso encima mío rodeándome con sus brazos por mi cuello mientras la tomaba por la cintura como a una almohada. Note como ella se rindió al instante y yo totalmente despierta porque sólo pensaba en eso.

Cuando amaneció, los rayos del Sol se colaban por las amplias ventanas despertándome a mí y a mi Himeko, luego nos paramos y ella se puso hacer el desayuno.

-Ohayou Chikane-chan, mira lo que hice.

-Ohayou mi cielo, huevos dulces, no se ven nada mal jeje eso me trae recuerdos.

El resto del día la pasamos juntas comiendo y riendo mientras le enseñaba algo de hípica y tiro al arco, la verdad no era muy buena en esas cosas, pero me gustaba verla apabullarse. Pasamos el día realmente feliz.

-Oye Chikane-chan- Dijo mientras estábamos sentadas en el jardín, apoyadas en el árbol, ella estaba con la cabeza descansando en mi hombro derecho, mientras le pasaba mi brazo por la espalda, admirando el atardecer en una escena muy romántica.

-¿Si?- Contesté mirando el sol.

-Me siento muy feliz de estar contigo, aquí viendo el paisaje me doy cuanta de lo afortunada que soy al tenerte cerca.

-Pero que dices si soy yo la afortunada al tenerte, tú eres mi Sol lo que más quiero en este mundo.

-¿Enserio?

-Nunca lo dudes, jamás haría algo que te lastimase o te molestase porque tu felicidad es la tuya, si tu sufres yo también, por eso vivo por ti.

-Chikane-chan...- Dijo mirándome con sonrojos en sus mejillas y con esa mirada infantil.

-Sí Himeko, te quiero, ¿lo sabes verdad?

-Sí y te amo por todo lo que eres no hay nada que me haga más feliz que sentirme protegida por tu cálido cariño- Se aferró a mi brazo, se dispuso darme un beso el cual correspondí, pensé que los besos que me daba Himeko eran tan puros e inocentes no tenían ninguna intención más allá de ello, a diferencia de los míos que eran apasionados y que buscaban algo más. En el fondo me sentí mal por eso, porque mi princesa era tan inocente parecía una niña y el intentar algo más allá con ella podría ser hasta malo, ella aún no pensaba en esas cosas, aunque teníamos la misma edad, somos muy diferentes.

Así pasamos el atardecer, hasta que llegamos a la casa y nos dimos cuenta que faltaban unos ingredientes para la cena, algo poco usual porque normalmente había todo lo que se necesitaba.

-Tendré que ir a la aldea a comprarlos- Sugirió Himeko.

-No, te acompaño mejor.

-No es necesario, además recuerda que yo te dije que te atendería, no quiero que vengas.

-Pero es tarde, mejor vamos...

-Te dije que yo lo hacía- Puso su dedo índice en mi boca- Es una sorpresa, no vengas hasta que todo este listo.

-Está bien- Asentí, luego la vi partir por la reja de la casa, la observe desde la puerta principal, para después entrar a la casa. Pasaron unos minutos y ella no llegaba pensé que era paranoica al pensar que algo le había pasado, además no hacía nada que salió. Subí las escaleras y llegue a mi habitación, en ella también estaban sus cosas. Empecé a tocarlas y me di cuenta que me hacía mucha falta cuando no estaba conmigo, me sentía como una niña abandonada que no tenia quien la consintiera, también sus besos y el tacto de su piel tampoco sé en que momento la empecé a desear tanto como mujer, amaba esas dos caras opuestas de su personalidad, su inocencia y su sensualidad casi infantil, me sentí como una acosadora al darme cuanta que estaba oliendo su ropa y sus cosas, pero en ellas hallé algo, una tarjeta que venía marcada con su nombre, entonces me tome la libertad de leerla.

-¿¡Qué es esto!?- Grité con una rabia descomunal, mientras empuñaba la carta que acaba de leer, en ella estaba algo que me llenaba de odio, rápidamente seguí buscando y para mi sorpresa encontré otra que estaba en papel rojo, esta era con letra de Himeko. “Te amo,me encantaría que me dijeras a la cara que me amas tanto como yo a ti” No quise leer mas tire ambas cartas al suela al lado de la cama, tenía mis ojos clavados en esas tarjetas, no lloraba porque tenía enfado, uno que me impulsaba a hacer cualquier locura- Oogami Souma ¿por qué siempre estás en el medio?, maldito-dije con un odio que no conocía en mí, inmediatamente pensé en Himeko acaso en que pensaba ella, pretendía corresponderle, pero ella me había dicho que me amaba no lo entendía para nada, entonces tenía que haber algo, ¿pero que era? Pensé en controlarme, pero en mi mente hubo un pensamiento- No voy a perderla, no antes de eso…Porque ella era mía y no la iba a dejar ir con otro que no fuera yo, nunca. Luego de tener su corazón, no lo permitiría. Así que me dispuse a esperarla en la habitación, pensaba arreglar cuantas con ella.

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Himeko Pov

Seguro Chikane-chan se pondrá muy contenta cuanto le prepare la cena eso pensé mientras abría la puerta de la casa, ni quise hacer ruido para que cuando me viera estuviera todo listo así que pase a la cocina enseguida , apurándome para hacer la comida. Empecé a mezclar los ingredientes y a prender el horno, me tardé un largo tiempo en ello pero era satisfactoria puesto que todo estaba saliendo como quería- Se ve delicioso- Rápidamente adorne la mesa con velas y flores que hacían del ambiente mas romántico. -Listo-dije con emoción-Subí las escaleras rápidamente llegando al pasillo, me puse en frente de la puerta, jale la perilla y entre, al hacerlo la vi sentada en la oscuridad puesto que ya era bien noche.

-¿Chikane-chan?- La llame por su nombre, al hacerlo me di cuenta que alzo la vista en ella vi una frialdad que me dio temor, esa no era la misma Chikane-chan de hacia un tiempo, a partir de ese momento supe que nada sería igual, porque esa mirada me recordó a esa Chikane que me lastimó hacia unos meses. Aquella que me dio tanto miedo que quise huir, pero pensé que las cosas no son así porque no había Orochi ni Ame no Murakumo no tenía motivos para hacer algo malo, además esa era la persona que amo y que no podía dejar de hacerlo no tenía por que temer “no te haría daño”pensé en esas palabras que había dicho hace unas horas en el jardín.

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Chikane Pov

Escuche la puerta abrirse y vi parada a Himeko

-¿Chikane-chan?- Llamó acercándose a mí y poniéndose de rodillas, tocando mis manos, note su mirada que tenía cierto temor- ¿Ocurre algo, Chikane-chan?- Volvió a llamarme, la miré fijo a sus ojos la tome por sus manos y la besé agresivamente tal vez al hacerlo empecé a chupar su lengua con mi boca dejándola sin aliento, sin embargo seguí con ello, me di cuenta que ella no reaccionaba no se movía ni decía nada a pesar de ello la agarre por los hombros y la jale hacia mí, esta vez la besé con mas fuerza sin importarme nada

-¡¡Chikane-chan no….no!!- Se separó como ya era costumbre.

-No ¿qué? Himeko- Dije haciendo omisión a sus reclamos.

-Tú lo sabes, no es el momento.

-Nunca es el momento oportuno para ti- Reclamé, esta vez ella nos separo.

-¿Qué te pasa?- Dijo sorprendida

-Tú sabes que es lo que pasa, quiero estar contigo.

-Pues yo también pero no ahora, dame tiempo.

-¿Tiempo? Eso es lo que no quiero- La volví a tomar entre mis brazos para besarla por el cuello.

-¡¡¡Te dije que no quiero!!!- Reclamó con mas vehemencia.

-Pues yo sí, y lo quiero ahora así que tú tendrás que que querer también- La besé aún más haciendo caso omiso a todo lo que me decía, rápidamente sentí un placer al hacerlo como si me estuviera saciando la sed que tenía de ella, entonces las ropas ya me estorbaban, le quité la blusa de un tirón, porque ella hacia oposición a mis abrazos.

-Chikane-chan noooo…¡¡¡Por favor!!!- Habló para que me parara, su voz era suplicante casi en sollozo, sin embargo no me detuve la arroje a la cama poniéndome encima de ella, entonces con uno de mis brazos sostuve los suyos, era evidentemente que soy más fuerte que ella, por ello no fue muy difícil. Luego me senté en su vientre tratando de no hacerle daño ni lastimarla por mi peso, la iba besando por todo su cuerpo, también me iba librando del resto de sus prendas y las mías con mi otra mano libre. Esta vez fue un poco más complicado porque ella trataba de zafarse, por mi parte yo solo quería sentir ese calor tan placentero que me despertaba.

-¿Por que?- Pregunto en sollozos- ¿Qué te pasa Chikane-chan, por que lo haces?- Su voz estaba quebrada por el llanto- Por favor- La callé con un beso.

-Tus labios son tan dulces, Himeko- Le dije mientras quitaba su brassier el cual ya estorbaba, entonces sólo tenía las bragas, esas que custodiaban su entrada que tanto anhelaba tocar. Por mi parte aún tenia la blusa blanca desabrochada y mi ropa interior de abajo, luego también de un tirón le quité las bragas al hacerlo me puse totalmente encima suyo, aprisionándola contra el peso de mi cuerpo que no la dejaba liberarse para si tener mis manos libres. Empecé a tocarle los senos y muslos con delicadeza mientras le besaba a la vez que ella hacía fuerza inútilmente con sus brazos para zafarse de mí, me tomaba por los hombros buscando empujarme.

-Parate ya, ¡¡es suficiente!!- Gritó- No me toques así, suéltame, no quiero noooo- Por ello se me dio por mirarla a los ojos, los cuales estaban emppados en lágrimas, tal como pensé Himeko no sería capaz de soportar esto, pero no me paré ni le hice caso, no podía terminar así a pesar que su tristeza era algo evidente, su dolor era obvio, pero no lo hice pensé en que era mía y nada más.

-Himeko…estate quieta- Sentencié mi intención de poseerla.

¡¡¡NOOOOOOOOOOO!!!- Gritó nuevamente- Esta no es la Chikane-chan que conozco- Dijo llorando.

-¡Callate! ¡cállate! Himeko.

-Noo ¿por qué?- Así pues no le hice caso y no vacilé en poner mi mano entre sus piernas las cuales no estaban dispuetas a darme paso, pero las obligue y me ubique entre ellas, mientras escuchaba su incesante llanto el cual no mostraba apagar, escuchaba llamar mi nombre con su voz, a medida que la tocaba más gritaba y lloraba, pero no le hice caso eso solo me motivo mas a hacerla mía.

-Chikane-chan no lo hagas- Escuche esas palabras repetirse todo el tiempo, acerque mi mano bajando por su vientre hasta llegar a su entrada a penas la encontré la toqué por la superficie, lo cual mi compañera reacciono moviéndose violentamente, pero no logro nada, solo gastar energías en algo inevitable, me encontraba encima suyo entre sus piernas aprisionada contra la cama, sus brazos estaban sobre mi espalda ya cansados por tanto forcejear, por mi parte mi brazo izquierdo la sostenía por su hombro haciendo más fuerza para retenerla, mi cabeza estaba en su cuello besándolo a la vez que su constante llanto llamaba mi nombre en mi oído, luego que estaba como quería, acomodé mis dedos para entrar en ella.

-Chikane-chan por favor no...- Seguía sollozando- Simultáneamente la penetré con lentitud primero al hacerlo la retuve con más fuerza con mi otro brazo para que no se moviera o lastimara por el movimiento, repentinamente su llanto cesó por lo menos no era tan fuerte ya no gritaba solo lloraba silenciosamente. A medida que iba entrando me percataba como sus tejidos le daban paso a mis dedos, entonces recordé la primera vez que hice esto en aquella ocasión era diferente puesto que Himeko era virgen esa ves la que profano eso fui yo. Sin embargo, ahora la resistencia que ponía su cuerpo ante la llegada de algo extraño estaba presente, en todo caso ella nunca más hizo el amor con alguien hasta hoy en mi casa. Cuando mis dedos estuvieron adentro en su totalidad note que ella se agarro fuertemente a mí por la espalda y apoyando su cabeza en mi hombro derecho, sus piernas también se quisieron cerrar, pero en todo caso estaba en el medio para impedirlo, por ello sentí como me aprisionó.

-Duele- Me dijo sollozando- Duele mucho.

-No te muevas Himeko- Le dije alzando la cabeza para verla a la cara, mientras hacía lo que quería, ahí mismo comencé a sacar y a meter mis dedos en ella en un movimiento constante, tal parece que ella sabía lo que le venía encima por ello se ajustó y acomodó con fuerza a mi cuerpo, en un momento sentí algo de remordimiento, luego con mi dedo pulgar hice presión en su parte más sensible, su clítoris, estimulándolo mientras metía y sacaba mis dedos índice y medio en ella, vi como su mirada estaba perdida en el techo en ella observé una mezcla de placer, pero también de dolor por el roce que implicaba el movimiento, a la vez clavando sus uñas en mi espalda.

También note que sus lágrimas no cesaban de salir seguramente se resigno a ser poseída por mí supo que no importara cuanto llorara, jamás me pararía.

-No- Murmuró- Noo- Siguió en ascenso su grito, clavando más fuerte sus uñas en mi espalda y hombros, entonces me di cuenta que mi mano estaba bañada entre su sangre casi virgen y jugos femeninos, eso demostraba el orgasmo que había pasado y el dolor de la penetración.

Saque mi mano de su interior, aún me encontraba encima suyo, estaba agotada por el esfuerzo que hice al someter a mi novia a esto, entre sus piernas todavía estaba con mi cara hundida en sus senos, ella aun se encontraba con las manos en mi espalda ya había dejado de lastimarme sólo estaba ahí tendida,con los rastros de sus lágrimas, luego levanté mi cabeza para verla mejor observé que estaba en shock por el momento estaba inerte en la cama, inmedieantemente me hice a un lado haciendo conciencia de mi cuerpo sobre el suyo y el cansancio que ella haya podido recibir. La arrope con las sabanas por su desnudez e hice lo mismo conmigo, tendida boca arriba como ella me di cuenta que se estaba moviendo, la toque pero su primera reacción fue la de darme su espalda, poniéndose en posición fetal con sus rodillas abrazadas y su cabeza hundida en ella misma, insiste en jalar la sabana para buscar algo de piel.

-¿Himeko?- La llamé, escuché no muy claro como lloraba en silencio, pero al rato no se preocupo por ocultar el dolor que tenía por lo que acababa de ocurrir- Himeko- Insistí su respuesta fue algo certera y ya me lo esperaba.

-¡No me toques!- Lo dijo en un tono seco y con la voz entrecortada por el llanto.
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Asuka-chan
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   14/10/2009, 23:38

cap 3

Himeko Pov
-¡No me toques!- Sentencié con mucho dolor y con mi voz quebrada por el llanto sin siquiera mirarla a la cara, no quería verla, no con su cara de satisfacción, por haber logrado sus propósitos con mi cuerpo.
-¿Qué mas podría tocar? ¿Acaso falto alguna parte?- Contestó con sarcasmo, alejando su mano de mi. Sus palabras fueron como puñales que atravesaron mi corazón, dejándome más herida de lo que me encontraba porque ni siquiera tuvo la delicadeza de pedirme perdón, tampoco una palabra de cariño a mí, a pesar que ella misma me causaba este dolor esperaba eso, que se arrepintiera, creí que lo hizo por un momento de debilidad y que luego volvería a ser la Chikane tierna y delicada que conozco, pero sus palabras me confirmaron que no era así que se había convertido en una persona fría.
-Tú no eres Chikane-chan- Le reclamé luego de un tenso silencio- La Chikane que conozco no haría esto, jamás me haría esto.
-Pues no sabes como lamento contestarte, pero soy Chikane, la misma que conoces, además recuerda que ya lo hice una vez y no me arrepiento, incluso lo volvería a hacer otra vez- Lo dijo tan fría y cruelmente… cuanto cinismo y descaro en sus palabras y actitud.
-Es cierto…pe-pero- Tartamudee.
-Es mas, tendrías que estar aliviada porque esta vez fui más gentil que la anterior ocasión- Insistió como si quisiera herirme.
-Acaso, ¿tengo que agradecerte?- Conteste con rabia sin dejar de darle la espalda.
-No mi amor, yo te agradezco por que no sabes lo mucho que anhelaba esto...besarte..abrazarte a mí antojo- Me hablo cerca de mi oído poniendo su mano en mi hombro- Sabes lo disfruté y creo que tú también- Al escuchar esto sabía que no podía seguir conteniéndome, me sacudí un poco para que se alejara, luego como un volcán apunto de explotar, lloré, lloré como nunca creí que me dolería jamás porque sus palabras fueron crueles no tuvo que vacilar para decírmelo por eso lloré con fuerza y con claridad. quería que me oyera por eso no trate de disimularlo, quería que supiera en lo que me había hecho y convertido, quería que sintiera algo de remordimiento, seguramente fue así no era tan cruel para no sentir nada por mi dolor, así que insistí algo debió habérsele movido por dentro, me abrace aún más fuerte a mis piernas, dejando escapar mis sollozos, me sentía sucia, usada, como si sólo mi cuerpo tuviera importancia para ella y no mis sentimientos, mi amor que le brindaba con todo el corazón, simultáneamente percibí que mi entrepierna estaba algo húmeda, me percaté que por ellas recorría un liquido tibio y viscoso que llegaba casi hasta mis rodillas. Moví una de mis manos hasta allí, toque dicha sustancia y efectivamente al verlo comprobé que eran mis propios fluidos femeninos entre mezclados con mi sangre, tal imagen sólo me causó más dolor del que ya cargaba, entonces voltee y mire a Chikane-chan quien tenía su mano derecha bañada en el mismo liquido.
-¿Por qué Chikane-chan?- Pregunté esperando una respuesta convincente.
-¿Tú te preguntas por que ehh?, esta bien te lo diré, porque te amo- Me miro a los ojos, ahí no puede contener las lágrimas.
-No, tú no me amas, tú sólo me deseas- Reclamé.
-Tú que sabes de mi sentimientos, si te digo que te amo, es porque te..
-No lo vuelvas a decir, ¿sabes? tal vez si lo hubieras dicho antes, las cosas serían diferentes, pero ahora es muy tarde para eso y no te imaginas cuanto me duele.
-Como quieras- Volteo el rostro apartando la mirada.
-Entonces, ¿por qué Chikane-chan? sino me amas tiene que haber alguna explicación- La tomé por el brazo.
-¡¡Tú te lo buscaste!1- Grité soltándose.

Con ello sentenció mi dolor, no soportaba seguir oyéndola, escuchando esas crueldades, me paré de la cama rápidamente y me puse la blusa que ella misma había roto como pude y con lágrimas en los ojos salí corriendo del cuarto, pasé por el pasillo, entonces me detuve ya cansada frente a esa habitación, giré la perilla de la puerta y al verla como un cuadro se vino a mi mente lo que me pasó aquella noche, el lugar estaba idéntico, el piano, las cortinas en las grandes ventanas, las pinturas.
A pesar de los recuerdos entre, ya lo había hecho antes algunas veces, luego de esa noche en que me paso lo mismo que hoy, apenas puse el primer pie en el piso me desplome en él cayendo de rodillas con mis manos en la cara, me sentía ultrajada usada, sucia tal vez, por la persona que más amaba eso era lo que más me dolía, inmediantamente mi mente se abrumó con recuerdos, en este mismo lugar ella me había tenido por primera vez, mi cuerpo era lo que le importaba y ahora hacia unos momentos lo hizo como si nada, ¿cuántas veces permitiré esto? por que a pesar que me ha hecho tanto daño la amo.

Como una cinta nuevamente pasaron por mi mente sus palabras”nunca te lastimare”,”eres mi vida” esas palabras tan dulces, comparadas con las de hacía un moment0 “tú te lo buscaste”,” que más podría tocar” eran tan amargas y crueles que me rompieron el corazón, me hizo sentir como un objeto de su deseo no como alguien que ama. Luego dijo esas otras “te amo”.
-¿Por qué Chikane-chan?- Susurraba, llevé mis manos al suelo y las empuñé con rabia y dolor por eso, sólo dijiste eso, que me amabas solo por excusa para que te perdonara y que todo vuelva a ser como antes, para librarte del peso de tus actos, no porque lo sentías, a pesar de todo yo si te amo eres mi todo…tú... ¿por qué? Nunca nadie me había maltratado tanto, ni hecho daño así tan fríamente, pero tampoco nunca nadie me había cuidado y protegido tanto como tú, contigo tuve ese sentimiento de ser la persona más importante para alguien, que no estaba sola, el calor de cuando nos tocábamos. Así sin percatarme había llenado mi mundo de ti, ocupabas todos los espacios, dependía de ti en todos los sentidos.
Tales pensamientos se aglomeraron en mi ment3, que se supone que iba a hacer no podía estar sin ti y ahora como iba a solucionar esto que tu habías dañado, quien me iba a cuidar tanto, a consolar cuando estuviera triste, a consentir con esa paciencia y ternura. Pensé en Oogami, en Mako-chan, pero esos sentimientos eran muy diferentes a estos que siento por ti, como tú no había nadie, eres mi numero, mi príncipe real. Lo que más me perturbaba era porque no venía a abrazarme, a consolarme, a que todo estuviera bien, a pedirme perdón. Esa idea acabó con mis pocas fuerzas, empecé a sentir frío, el piso estaba helado, sólo tenía esa blusa que estaba desabrochada, justo cuando iba a pararme sentí que me arroparon con una manta y luego me rodearon unos largos brazos.
-Te estaba buscando- Susurró a mi oído- hace tanto frío, te vas a resfriar.
-Chikane-chan...¿para qué viniste?
-Te estaba buscando- Dijo mientras se levantó- Ya te lo dije- Extendió su mano a mi, la cual tomé rápidamente, apenas lo hice la solté, percatándome que no debía ser tan evidente.
-¿Para que me quieres?- Pregunté abrasándome a mi misma con la manta.
-Quería ver que estuvieras bien y que no cometieras una locura.
-No te creas tan importante.
-¿Acaso no lo soy?- Dijo muy segura de sus palabras, tomando mi barbilla- La verdad, en este fue el ultimo lugar en donde busqué, jamás pensé que estuvieras preciso en este por eso no llegue antes así que no te sientas tan mal, te estuve buscando.
-Entonces, ¿si ya me encontraste, qué quieres?- Contesté odiando que estuviera tan segura de mis sentimientos por ella.
-Te quiero a ti- Me abrazó a su cuerpo, mi primera reacción fue la de darle golpecitos para que se alejara- Suéltame no me abraces- Empecé a llorar a lo cual me hizo caso.
-Esta bien me voy- Contestó volteándose para irse otra vez.
Luego, casi por instinto y sin penar en ello, la detuve agarrándole la blusa y frente a frente me lancé a sus brazos con toda mi fuerza, sujetándola por la espalda. Por mi baja estatura, mi cara quedó un poca más arriba de su pecho, entonces me devolvió el acto rodeando mi cuello y apoyando mi cabeza más en ella.
-No te vayas- Le supliqué.
-Estoy aquí no voy a ninguna parte- Me tranquilizó.
-No me dejes- Confesé al mismo tiempo que me sentía como una idiota por ser tan sumisa y mostrar debilidad, odiaba tener que ser tan frágil pero no podía contener más estos sentimientos, así que me aferré a su cuerpo.
-¿Cómo podría? Si eres tan dulce y frágil, tendría que enloquecer para hacer algo como eso, princesa- Me mimó con ternura, esa misma que amaba.
-¿Por qué?- Cuestioné- Te amo tanto, mira como me pones, a pesar que me maltratas no puedo pensar en otra persona que no seas tu Chikane-chan.
-Entonces, ¿qué puedo hacer para que te pongas contenta?, pídeme lo que sea mi amor.
-Sólo abrázame- Le dije alzando mi cabeza para verla.

Luego de esa conversación nos encontrábamos acostadas en el sofá de esa misma habitación, me encontraba encima suyo, apoyaba mi cabeza y brazos en su pecho a la vez que los suyos me rodearon por la espalda, poniendo su barbilla en mi cabello. Por un momento se me olvidó el mundo creí que todo volvería a ser como antes, pero nuevamente me atacó la preocupación, tenía que saber la razón, lo peor es que si no existía alguna, me sometió por simple placer, no importándole mis sentimientos, entonces significa ¿qué lo haría nuevamente cuando le plazca y tenga la oportunidad?, sino marco un limite. La amaba, pero no podía poner mi dignidad en juego tenía que saber que ocurrió. No podía pasar eso por alto y dejarle el camino tan fácil.

-¿Chikane-chan?...- La llamé.
-¿Ocurre algo Himeko?
-Por favor, dímelo- Le dije con ternura.
-Tú lo sabes.
-No me salgas que por amor.
-No te mentía es la verdad.
-Tenme confianza ¿si? alfin y al cabo ese amor del que hablas se trata de eso, ademas soy tu novia si?, puedes contarme lo que te preocupe.
-Porque te amo, no puedo compartirte con otro.
-¿Compartir? acaso ¿con quien?, no tengo esa intención.
-¡¡¡¡Tú lo sabes!!!!- Se sentó obligándome a hacer lo mismo- La carta, esa maldita carta.
-Esa carta…
-Sí, tú sabes cual.
-La que me entregó Oogami-kun.
-Ni menciones a ese infeliz.
-Pero esa carta…
-También vi la otra, esa en color rojo en la que le expresabas lo que tu sentías, ”quiero ser tu novia” sólo de recordarlo no sé…
-Chikane-chan, por eso me hiciste esto- Le dije indignada, ¿acaso no sabes a quien va dirigida?
-Pues ¿a quien más? a ese, pero te digo, no pienso compartirte con él, ya nadie me oyes, porque tu eres mía- Afirmo tomándome por los hombros, mirándome fijamente- Por eso tenía que estar contigo, tenía que hacerte entender que eres mía y que no te puede tocar nadie más.
-¿Tuya? Chikane no soy una propiedad, si creíste que acostandote conmigo vas a marcarme como tuya o firmaste una cosa que tu familia te compro, te equivocaste- Le reclamé con rabia
-No es así, me voy- Dije separandome de su cuerpo.
- ¿A dónde?
-A los dormitorios, ¿a dónde más.
-Esta es tu casa, no tienes porque irte- Dijo mientras salíamos discutiendo de la habitación.
-Ahora si verdad.
-Acordamos pasar el fin de semana juntas.
-Creeme que lo pasamos muy juntas, contigo encima mío, abusandome.

Apenas llegue al cuarto recogí las cosas tan rápido como pude, me puse ropa para salir, puesto que ya había amanecido.
-No vas a ningún lado- Tomó mis cosas.
-Regresame eso Chikane-chan.
-¡NO!
-¿Por qué no tomas esto?- Le tiré la carta que le escribí y que malinterpretó.
-Te conteste que no me interesaba.
-Leela, me voy.
-¿Qué significa esto?
-¿Qué no sé que va a pasar, no quiero verte por ahora, así que lo mejor es que nos demos un tiempo.
-¡Callate! no digas eso, escuchame te lo pido por favor.
-Eso debiste pensarlo antes de… ya sabes.
-Himeko ¡¡¡no te vayas!!!- Me sujeto del brazo.
-¡¡Sueltame!!- Llegue al jardín, Chikane por supuesto me siguió, alcanzo a ponerse algo mientras tanto.
-Te dije que no quiero verte- Voltee para decirle y al regresar al frente ambas nos llevamos una sorpresa, una chica rubia con traje de maid, se encontraba en la reja de la salida.
-¡Ojou-sama!- Exclamó Otoha que al ver a Chikane así, con una blusa a medio abotonar y jeans, descalza se le cayeron las maletas en la tierra.
-¡¿Otoha san?!... ¿qué haces aquí? deberías de estar en Tokyo con Oji-sama- Habló por fin casi en reclamo por su presencia.
- Lo sé, pero pensé que usted necesitaría quien la atendiera y cuidara como es debido.
-Bien, Chikane, ahora tienes quien te haga las cosas, me voy- Interrumpí la conversación.
-¡¡¡Himeko!!!- Alcanzó a decirme algo enojada por mi falta de atención.

Una vez deje la casa, tomé un taxi, camino a los dormitorios, ya eran las 7:00 a.m. así que pensé encontrar a Mako-chan dormida porque este es el único día que se duerme hasta tarde, para mi sorpresa, cuando llegué, mi amiga se encontraba despierta y no sólo eso, estaba arrodillada frente a algo que no alcanzaba a ver.
-¿Mako-chan?- Pregunté asustándola.
-¡¡Himeko!!, lo siento es que tenía curiosidad, por eso revisé.
-¿A que te refieres Mako-chan?- Miré lo que ella tenía al verlo me lleve una sorpresa, era una caja grande envuelta en papel de regalo con lazos, casi tan grande que me llegaba a las rodillas, además había un ramo de rosas rojas preciosas acompañando el detalle, por si fuera poco traía una nota.

“Eres mi ángel tierno, mi corazón recompuesto, mi alma dulce, mis caricias bellas, mi camino de felicidad, mi refugio permanente, mi lado bueno, mi escondite perfecto, mi meta soñada, mi mujer amada ...así eres tu”
Para mi sol
Att: De tu luna, la que más te ama.

A leerlo supe que era evidentemente ella, pero habíamos peleado, aunque no podía creer lo que en esa nota decía, por fin me declaraba un amor tierno, a pesar que era escrito.
Luego abrí el regalo para terminar de sorprenderme, era un oso de felpa, mas bien un oso polar porque era blanco y sus ojos eran azules como los de Chikane, incluso les encontré cierto, parecido, también tenia un corbatín azul como los ojos, era inmenso como el paquete en el que venía. Ella sabía lo que esto significaba para mí, nuestro mes juntas.

Flashback
Chikane-chan y yo estábamos en el centro comercial, caminábamos vitrineando las tiendas y en una de esas vi a este oso a través de la ventana.
-¡¡¡Qué hermoso!!!- Exclamé.
-¿Te parece?
-Kawaii- Comente con mucha emoción. Mis ojos brillaban no más de verlo al instante me enamoré de ese peluche.
-Bueno, sí lo es.
-¿No te gustan los osos de felpa?- Pregunté extrañada.
-Bueno... la verdad es que no les encuentro ninguna utilidad- Respondía con su frialdad de siempre, a la cual ya me estaba acostumbrando.
-Soo- Luego entramos para verlo mejor- Es carisimo- Dije con desanimo- La chica que atendía nos contó que era unos modelos exclusivos, no había muchos igual por eso era tan caro.
-¿Lo quieres?
-Sip... pero no es para tanto- Le cambié el tema para que no pensara que quería que lo comprara para mí.
Fin flashback

Nuevamente vi el oso, lo senté en mis piernas acomodando el ramo también.
-Chikane-chann…
-Himeko, lo siento- Me interrumpe Mako-chan- No aguante las ganas de verlo, es que llego desde anoche y ya me estaba controlando desde ese tiempo, pero me mato la curiosidad.
-Esta bien, eres mi amiga, pero llego anoche..eso significa que fue antes.
-¡Oye!, ¿qué haces aquí? Se supone que estabas con Miya-sama- Mako-chan era la única que sabía de mi relación con Chikane-chan por una coincidencia se enteró.
-Bueno es que…- Respondí mirando al suelo.
-¿Paso algo?- Se ubicó justo a mi lado tocándome el hombro.
-Bueno es que….
-Miya-sama- Suspiró- Seguro es eso lo que te tiene así ¿no?, no tienes que contarme para que lo sepa, llegaste temprano además traes esa cara, seguro tuvo que ser grave porque, para que tú te enojes con Miya-sama se necesita mucho- Comento casi en replica por lo dócil que era con mi Chikane-chan.
-Tal vez- Dije insegura- Pero se preocupó por el regalo que quería además la nota..
-No puedes volver así de fácil Himeko, si ella te hizo algo, ella tiene que arreglarlo, además no tomes ese detalle como excusa verla y regresar así como así.
-Tengo que agradecerle.
-Se que la idolatras, pero no permitas que tus impulsos te ganen, te cieguen con la verdad, Miya-sama es tu amor y todo para ti, sé que no quieres verla sufrir, pero aveces eso es bueno en pequeñas cantidades.
-¿A qué te refieres?
-Ambas sabemos que tuvo la culpa ¿no?- Me persuadió- Entonces, que ella sea la que primero te busque, tienes que hacer que te extrañe, en caso que fueras ahora creerá que puede hacer lo que sea y no tendrá consecuencias. Hazle saber que eres importante y no te pues dejar hace lo que sea, sólo hazlo un tiempo.
-Creo que tienes razón- Dije- Ella tiene que venir a mí- Suspiré mientras abracé el oso.
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   14/10/2009, 23:39

cap 4




Chikane Pov
Himeko no viene, a estas horas ya debió haber visto mi regalo, seguro no vendrá por esa razón tan simple, he leído la carta y no dejo de preocuparme por haber sido tan impulsiva con ella, la he lastimado gravemente, aunque por mi lado haya disfrutado lo de anoche estuvo mal, las cosas no sirven así, sea como sea haré que me perdone.
Ya en la mañana del siguiente día, me encontraba en la entrada de la escuela esperando verla pasar y así hablar con ella, me baje del auto y me situé disimuladamente para no llamar la atención, la buscaba con la mirada entre la multitud pero no venía, espere unos minutos que se me hicieron eternos. Por fin vi esa figura en la distancia, sus cabellos dorados, su esbelto cuerpo su armónico caminar. Esa figura que tanto amaba, ya se acercaba, así que con paciencia me dedique a esperar que pasara.

-Gokigenyou- Dijo con frialdad mi princesa y pasando de largo, ignorándome como si fuera alguien más, simplemente me saludó como lo hacían las demás estudiantes, sólo que las otras me miraban con admiración y hasta querían acompañarme, pero ella sólo me ignoró, su acto me dejo estupefacta, pensé que todavía estaba molesta conmigo, por por eso no la seguí hasta que llegara el momento.

Tal y como el otro día, me pare cerca de su clase para esperarla, entonces llegó nuevamente, no espere a que me hablara o me ignorara.
-¿Cómo amaneció mi princesa?-Exclamé caminado a su lado.
-Bien, gracias- Respondía con indiferencia.
-¿Te gusto el regalo?, es un hermoso oso, las rosas olían maravilloso y la tarjeta.
-Ah, si recuerdo que había una caja. La verdad es que no olí las rosas, a los osos de felpa no les encuentro ninguna utilidad y con respecto a la carta... creo que he recibido mejores declaraciones además no tengo buenos recuerdos sobre cartas. -Lo dijo en un tono particularmente irónico, especialmente lo último.
-Ah ah...Hi... meeko- Me dejo muda con esa respuesta, ella nunca me había hablado en ese tono tan rudo.
-Miya-sama, Miya-sama- Escuché unas voces atrás de mí.
-¿Si?- Pregunté a las tres estudiantes que se acercaron.
-Podría usted venir, es que nos preguntábamos si podría tocar el piano para el ensayo del coro.
-En un momento- Conteste para disimular mi distracción.
-Esta bien, nos vemos allá- Salieron.
-Bien Himeko.
-Creo que lo más propicio es que se vaya Miya-sama, sus fans la esperan. Así que perdone usted me retiro- Nuevamente me dejo.

Pensé que mi solesito en verdad estaba molesta en ese momento tenía que tomar medidas extremas.
En la noche me encontraba en la mesa para cenar mientras pensaba en mi princesa, en lo mal que me sentía por sus respuestas, en cuanto me duele su frialdad conmigo tan repentina. Sempre me había acostumbrado a su cálido afecto al hablarme, al mirarme. Sentí un frío que me dio miedo en mi corazón.
-¿Ojou-sama?, ¿Sucede algo?
-¿Por qué Otoha-san?
-Es que no ha probado la cena.
-Es que no tengo hambre- Dije mientras me paraba.
-Ojou-sama, sé que no tengo porque meterme en sus asuntos, pero si hay algo en pueda ayudarle...
-Creo que no hace falta que te lo diga Otoha-san.
-Entonces, Himeko-sama y usted…
-La verdad ni yo misma lo sé.

Era de mañana nuevamente, esta vez me aseguraría de pedirle perdón como es debido, seriamente porque tengo que recuperarla. En la salida, nuevamente la espere.
-Himeko- La llame.
-Miya-sama ¿por qué no me extraña verla por acá?
-No vengo a molestar, toma- Le entregue una tarjeta- Por favor leéla y aceptala, no pretendo ganarte con esto, pero si quiero una oportunidad, por favor- Me retiré dejándola atrás, sonriéndome por dentro por mi excelente forma de expresar.
En la tarjeta le exponía que quería verla en el jardín de las rosas para hablar mejor ala hora del almuerzo.

Justo en el momento pactado en la hora acordada, me encontraba nuevamente allí esperándola, lo único que faltaba era ella, pasaron unos minutos pero no venía, normalmente soy muy paciente, pero cuando se trata de mi princesa no me siento capaz, simplemente pierdo los estribos, así que salí a buscarla.
Para mi sorpresa, la vi hablando con el culpable de mi problema y su maldita carta. Oogami Souma. Como una imagen de ellos cerca me ponía realmente enfadada, esta vez no me contuve y fui directo al grano.
-Himeko te estaba esperando.
-Ah Miya-sama, perdone es que no sé se me olvio0- Irónica.
-Himemiya...
-Oogami Souma...- Nos vimos con Himeko en la mitad.
-Es que Oogami me invitaba a estudiar esta tarde.
-¿Estudiar?
-Ah si Kurusugawa tiene problemas con una asignatura así que le ayudaré.
-Así es- Afirmó Himeko, quien lo tomó del brazo.
-Eso es..- Trate de controlarme- Imposible.
-¿Por qué lo dices Himemiya?
-¿Si? Porque- Me miró Himeko desafiante.
-Porque Oogami tiene práctica de tennis esta tarde, así que no puede ayudarte.
-Así es, pero la cancelaré para ayudar a Kurusugawa.
-Pero, Oogami-kun...
-No importa, ve tranquilo, yo con gusto le ayudaré a Kurusugawa en sus asignaturas, porque yo sí tengo la tarde libre.
-Sí, pero preferiría.
-Bueno- Murmuró Himeko.
-Creo que mejor le dices que te vienes conmigo.
-Oogami-kun, creo que es lo mejor no quiero incomodarte.
-Kurusugawa.
-No importa ya te dije que esta en mis manos- Le contesté mientras me llevaba a Himeko tomada del hombro.

Una vez al entrar al jardín.

-Casi no vienes- Empecé la discusión.
-Te dije que se me olvido.
-Himeko, por favor no quiero pelear- Le dije tomándola de los hombros.
-Tú empiezas.
-Pero tú me provocas. Ya te dije que no quiero verte hablando con él.
-¿Es sorprendente sabes? Que no superes lo de Oogami Souma.
-¿Superar? no menciones tonterías, sólo que él en el pasado quiso.
-Es un gran trauma- Afirmó soltándose, y me dio la espalda, una vez más- Si hubiera sabido que eso te afectaría tanto ni siquiera le habría dirigido la palabra en el pasado.
-No te rías de mi, no entiendes que él te quiere y te acercas así va a ilusionarse y luego se puede pasar de listo contigo, toma tu distancia.
-Todo el mundo no es como tú, además no uses eso como una excusa, aunque me le acercara no significa que lo acepta ni nada, mejor admite de una buena vez que tienes celos.- Me respondió tan segura de si misma.
-¿Sabes?
-¿Por que no lo admites?- Interrumpió- Sería más fácil para ti, no pierdes nada con admitir que la gran y perfecta Himemiya Chikane tiene celos por una chica como yo- Me estaba retando, lo entendí perfecto.
-Esta bien- La tomé por los hombros, presionándola contra el árbol de en medio- Tengo celos, me muero cuando te veo cerca de él o alguien más como tu amiga Mako-chan que vive y comparte habitación contigo- Lo dije por fin liberándome de un gran peso- ¿Estas contenta?
-Chikane-chan- Se sorprendió que hasta olvidó su papel sarcástico al mencionar mi nombre.
-Eso es lo que querías escuchar.
-Pues en cierta forma.
-¿Esta contenta la princesa?
-La verdad ya no importa que lo digas, igualmente puedo estar con quien yo quiero, Oogami o...
-No lo vuelvas a decir- Le reclamé, agarrándola más fuerte- Porque no sabes de lo que soy capaz si lo haces.
-¿Ah si? Entonces que vas a hacer- Dijo amenazante conmigo- ¿Me vas a abusar?, ¿me vas a violar otra vez?- Respondió entre una mezcla de tristeza y rabia, saliendosele unas lágrimas.
-Himeko no quería…- La solté.
-Nunca quieres según tu, pero terminas haciendo lo que te plazca.
-¡¡Déjame sola!!- Me pidió dándome la espalda.
-Escuchame por favor.
-Entonces, ¿no piensas volver?
-¿Volver a donde?
- A volver conmigo.
-Sólo piensas en eso, no tengo pensado volver con alguien como tú.
-Cómo puedes decir cosas tan frías, Himeko- Me volvió a mirar y se acercó mucho a mí, me miró fijo a los ojos,
-¿Cómo se siente ?
-Qué?
-Que te traten con frialdad, que no le presten atención a tus sentimientos, pues recuerda como se siente porque así me has hecho sentir muchas veces cada ves que estoy contigo- Lo dijo tan segura y mirándome a la cara, haciendo que algo en mí se moviera.
-Himeko...- Alcé mi mano tratando de tocarla.
-Sí Chikane-chan, eso es lo que eres, una persona fría, jamás dices nada de cariño en mi cara, egoísta te preocupas por tus cosas, impulsiva haces lo que te plazca, lo peor y es que te amo como una idiota porque eso soy, estoy segura que si todos te conocieran como yo se dieran cuenta como eres y no serías tan genial como todos piensan- Sus palabras me llegaron al fondo de mi corazón, clavándose en mí como una estaca de hielo.
-Himeko…- Pronuncié su nombre casi con mi voz quebrada, la miré y me di cuanta en lo que la había convertido, había acabado con nuestra relación, la había perdido y ella tenía razón, me dolían sus palabras en lo mas profundo, no siendo capaz de seguir mirándola, porque se me escaparon unas lágrimas, agaché la cabeza.
-Chikane-chan...- Dijo ella.
-Gomen nasai...- Alcancé a decir antes que gritara, no pude más y salí del jardín, dejándola atrás.
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   14/10/2009, 23:39

cap 5


Himeko Pov

Estaba en los dormitorios, me encontraba abrazada al oso de felpa que ella me había regalado, sentada en la cama con lágrimas en los ojos, las cuales no cesaban.

-¿Himeko? ¿Qué sucede?- Llego Mako-chan al encontrarme en ese estado.
-Mako-chan- Dije con mi voz quebrada- Ella se sentó a mi lado, brindándome su hombro para que me desahogara.
-¿Qué sucedió con Miya-sama? ¿Es eso verdad?- Inquirió por mi actitud tan triste.
-Esta tarde le dije cosas horribles, me hubieras escuchado, no parecía yo misma.
-¿Qué le dijiste?
-Cosas horribles espantosas, jamás le había dicho algo así, pero estaba muy alterada con ella
-Himeko, todo va a estar bien, no te precipites.
-No, no será así, es que hubieras visto su carita, estaba tan tan triste- Solté llorando por su dolor más que por el mio- Seguramente me va a dejar de querer luego de esto.
-No será así, si ella en verdad te ama como dice, vendrá por ti.
-Es que me hubieras escuchado le dije muchas cosas, lo peor que pudo ocurrir fue esto, porque si hay algo que me duele es verla llorar, no lo soporto, ver su tristeza es lo que más me duele y más si yo se la cause.

Pase toda la noche llorando por Chikane-chan, es verdad no soportaba verla así tan triste por mi culpa, quería verla y pedirle perdón, también por esta discusión.
Habían pasado ya unos días desde la última vez que la vi, para mi falta de suerte o desgracia se había ido de viaje unos días para Tokyo, según asuntos de familia escuché. Lo peor, no había tenido la oportunidad de verla como quería, ahora me tocaba aguantar.

Pasaron dos días más hasta que escuché el comentario que Chikane-chan volvió, su grupo de fans estaban comentando que volvió ayer en la noche y que venía este día para el colegio, entonces salí apenas terminaron las clases y me encontré con la sorpresa de verla.
Se hallaba en los jardines cerca de la cancha de tennis, hasta que me acerque y estaba rodeada de un grupo de alumnas que le preguntaban cosas, seguramente por un momento me dio celos al verla tan sonriente con todas esas chicas que se le lanzaban, pero pensé que sería normal en alguien como ella que era tan famosa, hermosa. Luego ella se disponía a abandonar la reunión, venía en esta dirección, muy emocionada pensé que vendría a saludarme, porque por fin me vio, para mi tristeza ella paso de largo y sólo me dirigió una mirada común y corriente como lo suele hacer con las demás. Su reacción me dolió en lo mas profundo, pero era normal también, luego de lo que le contesté el otro día seguro no quiere verme, no pude evitar unas lágrimas en vano, porque no me vio, ya casi sin ánimos me dirigí a las clases de la tarde.
-Kurusugawa- Llamó el profesor.
-¿Si? Sensei.
-Lee esta página.
-Si- Empecé a leer cuando en medio de ello tocan la puerta del salón.
-Disculpe por la interrupción- Habló un profesor que vino acompañado de Chikane-chan dejando a todos sorprendidos.
-¿Si? ¿ocurre algo?
-Himemiya-san tiene algo que preguntar en su clase, como ya saben todos ella estuvo ausente estos días por asuntos familiares, por ello necesita que algún estudiante le colabore para adelantar las clases que perdido.
-Así es- Asintió la peliazul- A la vez que todos empezaron a lanzarse como candidatos para ayudarla.
-Creo que yo sería la mas indicada Miya-sama- Habló Izumi-san muy emocionada.
-Te agradezco Izumi-san, pero creo que encontré a la persona ya, Kurusugawa-san ya que estás de pie, ¿te gustaría ayudarme?- Preguntó en frente de todos.
-Ahh ¿a mí?- Me extrañé- Bueno, encantada Miya-sama.
-Bien, vámonos- Se acercó a mi puesto y me extendió la mano.
-Si- La tomé y salimos del salón. Mientras lo haciamos fue inevitable escuchar el murmullo de personas hablar sobre por que me escogió.

Una vez salimos del salón nos dirigíamos al coche de Chikane-chan que nos esperaba en la salida, en ese trayecto no hablamos nada solo camniamos.
-Adelante- Me invita Chikane a pasar al auto primero, luego me siguió, el ambiente realmente era tenso no pronunciábamos palabras, además había una gran distancia entre nosotras, me sentía nerviosa nada mas de verla.
-¿Cómo estuvo tu viaje?- Rompí el silencio.
-Bien, pero agotador.
-¿Asuntos con tu Oji-sama?
-Algo así- Me contesto con frialdad aunque esta vez por lo menos me miró.
-Soo...
-¿A ti como te fue en estos días?
-Bien- Mentí.

Sólo teníamos unos minutos en el coche y sentía que me iba a enloquecer estando ahí frente a ella y no me decía nada sólo pensaba lo peor.
-¿A dónde nos dirigimos?, este no es el camino a tu casa- Pregunté muy extrañada.
-No vamos para allá.
-¿Entonces?
-Ya lo veras, se paciente- Al ver esa respuesta no quise interrogar más sobre el asunto, así que espere llegar al lugar.

Cuando nos bajamos, me di cuanta que estábamos al frente de una cabaña a las afueras de la aldea, casi al pie de las montañas, al entrar se veía acogedora y tenia un estilo muy clásico sin dejar de ser moderno también, piso de madera, paredes beige, cortinas naranja pálido.
-Esta es la casa de descanso aquí venimos mi padre y yo, pero en esta época del año él no está, es un lugar perfecto para relajarse.
-Ahora recuerdo que alguna vez me comentaste, pero no había venido, la verdad es muy hermosa y acogedora.
-A mí también, aunque no vengo hace tiempo.
-Oye será mejor que empecemos a estudiar ¿no?
-Bueno, está bien, sentémonos acá -En la mesa de centro y con unos cojines nos acomodamos para estudiar, mientras sacábamos nuestros libros y notas.
-Esto fue lo que vimos hace unos días...
-Si eso veo- Contestó a medida que se acercaba lentamente a mí.
-Creo que sí- Contesté mirándola nerviosa por la cercanía, fui muy evidente por mis mejillas rojas
-¿Sabes?, eres una gran tutora- Se acercaba más y más.
-Esto no es una buena idea- Tuve tiempo de decir antes que me besara.
-Depende de como lo veas Himeko.
-¿Para que me trajiste?
-He pensado las cosas este tiempo y quiero hablar.
-Tan sólo han sido unos días no exageres.
-Los más eternos y tristes de mi vida, no pienso pasar otros así.
-Está bien, habla.
-Princesa, dime lo que tu me ibas a decir primero.
-Está bien, te pido disculpas por mi comportamiento hace unos días, me pase, lo admito.
-Tienes la razón, lo reconozco.
-Y tú ¿qué tienes que decirme?
-Vengo por otra oportunidad Himeko, te necesito a mi lado.
-Chikane..- Antes que hablara me interrumpió con un beso, apretándome con ambas manos.
-Himeko, vuelve conmigo.
-No te entiendo, hace un momento me ignoraste y ahora ¿quieres que vuelva contigo así como así después de todo el daño que nos hemos causado?
-Pensé que estabas molesta.
-Pues yo pensé que tú no lo hiciste, porque estabas con esas chicas.
-Ellas no significan nada, tú lo sabes, que te quiero a ti.
-No lo sé, tengo que pensarlo, entre las dos han pasado muchas cosas- Le hablé mientras me paraba para irme.
-¿Te vas?
-Creo que es lo mejor, ambas estamos enojadas.
-¿Para verte con él cierto?
-Otra vez Chikane, ¿ves cómo te pones así por todo?
-Está bien, tratare de controlarme.
-¿Para que me quieres aquí?
-¿Por qué lo dices?
-No creas que no me di cuenta, me trajiste y no hay personas en la cabaña.
-No pienses mal, nunca te haría daño.
-Eso lo dijiste una vez y mira lo que pasó.
-Acaso ¿te repulsó haberte acostado conmigo?, ¿tanto te molestó?- Me dijo con un tono triste, pero enfadada también, agachando la cabeza.
-No es eso, yo quería estar contigo, pero no así tan bruscamente.
-Sí, te traje aquí por un motivo- Me tomó fuertemente del brazo en dirección a las habitaciones
-Sueltame, ¿acaso pretendes hacer lo mismo cada ves que estemos solas?- Le contestaba con rabia, por la brusquedad- ¿Acaso piensas abusar de mi otra ves?
-Cállate.
-Te advierto que no será tan fácil.
-Ten- Me empujó adentro de la habitación, viéndola, me quedé estupefacta por lo que había en ella, no lo podía creer, la recamara estaba llena de rosas rojas y globos que decían mi nombre y otros “perdóname”, por si fuera poco, desde la entrada a la cama había un camino de rosas, de pétalos en ella otros pétalos en forma de corazón, más abajo “Himeko Ai Shiteru” con ese olor impregnado de rosas. Chikane-chan había preparado todo esto por mi, no podía creerlo.
-Himeko...- Voltee para verla.
-Chikane...- Así de repente se pone de rodillas y me tomó una de mis manos y la otra suya la llevó hasta su bolsillo ¿será qué se atreve?,nuestras posiciones eran comprometedoras que ¿va sacar un anillo? por dios, me emocioné solo de pensarlo.
-Esto es para ti, para que no te olvides de mí- Sacó una pulsera, por un momento pensé que era un anillo, aunque admito que me hubiera gustado me tranquilice, esa pulsera era hecha en oro puro con lunas y solesitos de adorno.
-Himeko, esta pulsera sólo tiene un par único y esa la tengo yo, te doy esto para mostrarte que tu eres mi alma gemela.
-Chikane-chan- La interrumpí -Esto es muy importante para mí, pero te preguntaba ¿por qué me trajiste aquí?
-No pienses mal Himeko no va a pasar nada que no quieras que pase.
-Siempre dices eso y mira- Dije con desanimo al pensar que todo esto era para acostarse conmigo, siempre tienes esa intención
-¿Por qué eres tan impulsiva?
-Mira quien habla, si tú eres la que gana en eso.
-Ya vas a empezar.
-Sabes que mejor me voy.
-No- Antes que lo previera Chikane-chan se arrodilló otra vez abrasándome por la cintura- No te vayas, sin antes escucharme.
-¿Qué tienes que decirme?- Me senté por el movimiento en el bordee de la cama con Chikane abrazada a mí con su cara en mi vientre.
-Princesa lo que tengo que decirte es importante, después de escucharme puedes irte.
-¿Qué es?
-¡¡No me dejes!! si te vas no podría continuar, no importa cuanto dinero y gente tenga nunca podrán llenar el vacío que tú dejas en mí, se que hice las cosas mal, te he herido de múltiples formas y a pesar tu me has aguantado no te culpo si ya te quieres ir porque he sido lo peor si te vas tal ves sea lo mejor lo reconozco, te podría hacer daño, sencillamente no te merezco.
-Chikane-chan..- La llamé al ver que empezó a quebarsele la voz.
-Déjame terminar, pero a pesar que te he hecho daño, no quiero que te vayas sin que sepas lo mucho que me importas, por eso hice esto; las pulseras, las flores, todo…porque tú eres mi alma gemela mi número uno, mi princesa real, mi todo. Sin ti me sentiría como un cachorro abandonado, un barco a la deriva- Levanto la mirada para verme, sus ojos estaban llorando- Ai shiteru Himeko- Me lleve la mano a la boca para contener la emoción, mientras con la otra sostenía su carita, la la verdad parecía un tierno cachorrito, no podía creer que era la misma Chikane que abusó de mí, ni la que era tan fría
-Chikane-chan... ¿hablas serio?
-Sí, te amo, pero no te merezco por eso te libero, puedes irte, porque sé que no me amas, porque he dañado nuestra relación con mis impulsos y orgullos, perdóname, no puedo culparte sino lo haces incluso si me odias porque lo sé que es así, me odias.
-Chikane-chan, no te odio- Le conteste agarrándole la carita y limpiando sus lágrimas.
-No Himeko, eres tan buena hasta para eso, no quieres herirme por eso me mientes.
-Chikane te amo, te lo juro.
-No, tú me repulsas lo sé- Finalizó parándose, haciéndose para atrás.
-Te lo probaré- Me acerqué y le di un beso en los labios, por mi estatura me encontraba ligeramente inclinada hacia arriba, apoyándome en sus hombros, para continuar con el encuentro, ella me tomó por la cintura al poco tiempo nos separo- -¿Qué ocurre?
-Himeko no tienes que hacer esto, eres libre.
-No digas cosas así.
-Es la verdad- La sorprendí con otro beso.
-La verdad no quiero ser libre- La tomé por las mejillas hablándole cerca- No seas tan cruel de dejarme ahora que hemos pasado por tantas cosas juntas.
-¿En verdad vas a estar conmigo?- Preguntó con duda.
-Sí- La besé, mientras empecé a quitarme el lazo del uniforme- No me sueltes Chikane- Me quite los broches del chaleco para deshacerme de él.
-¿Qué haces?- Me habló extrañada, pero muy excitada.
-Probándote, dándote- Tomé sus manos llevándola a mi cara- ¿Lo sientes?, este es mi cabello, siéntelo, estas hebras doradas como tú dices son tuyas, esta piel, estos ojos te pertenecen, esta boca-puse sus pulgares en ellos- Son tuyos también, puedes tenerlos cuando quieras. -Deslice sus manos hasta el resto de mi cuerpo, mi blusa ya estaba media desabotonada y ubique ambas manos encima de mis senos- ¿Lo sientes?
-Sí…son suaves- Murmuró excitada, sintiendo sus manos algo temblorosas.
-Son tuyos, tócalos- Hice que las apretara con suavidad, excitándome la calidez de sus manos, continué. Luego, ubiqué una de sus manos en mis glúteos y la otra en mi parte mas sensible- Esto, ¿lo sientes?
-Sí- Me miró sonrojada como nunca antes la vi.
-Lo sabes, son tuyos- Mientras me apretaba el trasero empujándome a ella.
-Himeko…- Me devolvió el beso.
-Esto es mi cuerpo, es tuyo, yo soy tuya por eso no digas que me vas a soltar, te entrego mi vida y todo a cambio que no me dejes, te concedo el derecho de tocarme cuando gustes o te plazca, porque es tuyo ahora, así que te pido, te suplico que hagas posesión de esto que te pertenece y me hagas oficialmente tuya.

Chikane Pov

No podía creerlo, Himeko estaba en frente mio, besándome mientras se quitaba la ropa.

-Ven- Me llamo, con su blusa sexymente desabotonada, sin brassier, ni medias, ni zapatos.
-Himeko- Se recostó en la cama.
-Acuéstate aquí- Llamó mientras me acercaba tímidamente me puse tras su espalda, la abrasé y besé por su cuello.
-Eso es Chikane-chan- Me llamó, agarrándome una de mis manos la llevó hasta tu senos y la otra hasta allí, justo allí, metí la mano por debajo de la falda, levantando sus bragas, guiada por ella con sus manos, acaricié los labios en la zona cerca del clítoris.
-Por favor tocame ahí- Con su dedos oriento los míos, haciendo presión allí en su parte más sensible- Ah aha- Se le escapó un gemido, a la vez que sentía como empezó a salir un líquido de el, tibio y viscoso enjugando mi mano.
Pero como no quería que se excitara tan rápido, me paré y me puse encima suyo, liberando todo mi peso en su cuerpo, la besé, cuando sentí que la ropa ya estorbaba, no tuve que decirle nada, ella misma me empezó a desabrochar el chaleco y el lazo lo quitó.
Al mirarnos fijamente nos enteramos que nos encontrábamos excitadas.

-Por favor, se gentil esta vez- Me suplicó tiernamente.
La besé chupando nuestras lenguas, tanta fue la fogosidad del momento que que se nos escapaba la saliva por nuestros labios, después ya solo tenía mi blusa y mis bragas igual que ella, no dudando en reclamar lo que ya era mio, termine de quitarle esos estorbos dejando descubiertos sus pechos, redondos, suaves, blancos. Fue tan evidente mi excitación que se me llenaron los ojos no más de verlo, como un niño con su juguete nuevo, a pesar puse mis manos encima de ellos con tímida ternura.
-Cuídalos y trátalos muy bien recuerda que son tuyos ahora.
Al verlos supe porque lo decía, en sus senos habían unos cuantos moretones, sobre todo cerca de sus pezones, también alrededor esas eran marcas inconfundibles de aquella vez en que los chupé y succioné hasta hacerles esto. Cuando vi eso, no pude evitar sentirme mal por el estado en que los había dejado y eso que ya habían pasado unos días, es obvio que los primeros días eran mucho más notorias las marcas y dolorosas para ella. Ahora en frente de ellos, como queriendo borrar esos dolorosos momentos me propuse a tratarlos con toda la ternura posible, los besaba y lamía con mi lengua.
-¿Te agrada?
-Sí, sí- Puso sus manos en mi cabeza, ahogándome en ellos, entonces con mi boca jugué con sus rosados pezones, envolviéndolos totalmente proporcionándoles una cálida sensación, instantáneamente ella arqueó su espalda por la excitación, consiguiente me obligó a mó también a hacerlo, quedando casi en cuclillas, así que la sostuve con mis manos rodeando su espalda y para no separarme del cálido contacto. Luego hice los mismo con el otro seno, pasando al siguiente nivel. Nos acostamos y ella me abrió sus piernas abrazándome en ellas, sin las bragas, permitiéndome entender que quería que hiciera. Bajé mi mano hasta su entre pierna comenzando a jugar con los labios para así demorar la excitación, su respiración se hizo más profunda, ella me apretaba y aprisionaba, yo la besaba por el cuello y por los oídos le metía mi lengua- Hazmelo- Murmuró en suplica, entonces acomode mis dedos, llegando a su entrada percibí que estaba algo herida por la noche esa en que perdí la razón, haciendo crecer mi culpabilidad, esa noche le metí mis dedos profundamente y no fui nada delicada, lo hice con fuerza considerando que era la segunda vez alcanzo a lastimarse un poco, los metía y sacaba una y otra vez, hasta que la hice sangrar.
-Perdóname- Susurré mientras los introducía.
-No importa, eso es tuyo, hazlo- Los empecé a meter ya sin excusas para no hacerlo.
-Espera- Tomó mi mano, comprendiendo que aún le dolían- Auch- Me tomó la cara con su otra mano, fijo su mirada, orientando mi mano a que siguiera su camino, a pesar del dolor, mientras la miraba con atención me di cuenta que arrugó un poco la cara, cerrando sus ojos.
-¿Himeko?, estás bien.
-Sí, sí- Abrió sus ojos dejando escapar algunas lágrimas.
-Tengo que parar esto- Me preocupe al ver su dolor.
-No, no lo hagas.
-Te hace daño- Le dije, llorando también.
-No, sigue por favor, no llores Chikane, eso no lo puedo soportar, tus lágrimas...- Las besó y limpió. Luego me abrazó más con sus brazos y piernas, así que la complací y seguí con mi acto, le presionaba el clítoris para que se excitara también, amortiguando la entrada de mis dedos, poco a poco empezó a ceder su entrada y fue más fácil, supe que ya recibía placer por su cara y sus movimientos. No pasó mucho, Himeko empezó a tocarme acercándose a mi feminidad también - ¿Puedo?- Preguntó tiernamente.
-Sí, claro- Le dije sonrojadísima, pero la hice callar con un beso, para que se animara mejor. Al principio lo hizo tímidamente, pero más tarde empezó a tomarse confianza y los movía bien para hacerlo por primera vez, me excitaba tanto su tacto, era tan delicada comparada conmigo las primeras veces con ella. Permanecimos así, dándonos placer mutuamente, juntando nuestras frentes nos mirábamos a los ojos, respirando nuestros alientos, intercambiando besos, caricias
Luego, sentí como Himeko empezó a apretar más sus piernas y arqueaba su espalda otra vez
-Ahh- Escuchaba sus gemidos, me imaginé que le llegó su orgasmo, se movía y me apretaba más y más con sus piernas- Te amo- Me dijo por la emoción y porque sabía que lo sentía- Te amo- Por sus piernas salía un liquido que era tibio y blanquecino, enjugando mi mano con él. La saqué y y chupé de mis dedos, era la esencia de mi princesa, su interior quería todo lo que viniera y emanara su cuerpo, se había hecho mi diosa.
La besé y no tardé mucho cuando me vine también, luego que ella. Exhaustas terminamos de hacer el amor. Me encontraba encima suyo aún, ya no me aprisionaba cálidamente entre sus piernas por el cansancio, tenía mis manos en su feminidad, pero solo la acariciaba, adorándola, mimándola con suaves movimientos, respiraba entre sus senos, rápidamente nos dormimos en un profundo sueño despertando sólo al amanecer. Ubicada en su cuello boca abajo, oliéndola.

-Himeko- Susurré, se levantó y se puso boca arriba para vernos y estar frente a frente.
-Chikane-chan- Me dio un beso abrazándome por el cuello.
-¿Como amaneciste mi amor?
-Feliz y ¿tú?
-Igual.
-Te portaste tan bien anoche- Comentó.
-¿Enserio?- Por un momento creí que me pasaba.
-No, fuiste muy tierna- Me interrumpió con su dedo en mi boca.
-Hice lo mejor que pude- Le dije.
-Más que bien.
-Oye Himeko, perdoname por las marcas en tu cuerpo.
-Ahh, bueno...- Volteo el rostro.
-Fui tan idiota al aprovecharme de ti.
-No es eso, Chikane-chan, anoche me di cuenta que si no eres tú, no puedo estar con otra persona.
-Sí, pero no tengo el derecho.
-Sí lo tienes, te dije que era tuya ¿no?
-Mía…- Me gustaba tanto la idea- También dijiste que te podía tocar cuantas veces quisiera, entonces si yo quiero estar contigo sólo que tengo que hacerlo.
-Sí, en privado- Volteo el rostro pícaramente.
-Mía, mía, mía- Le empecé a gritar mientras me ponía encima.
-Tuya, tuya, tuya- Me gritaba.
-Te amo mi Himeko- Le di un beso.
-Te amo osita.
-¿Osita?
-Sí, eres mi osita, desde que me regalaste eso.
-Dijiste que no te gustaba.
-Estaba enojada con Chikane-chan, así que lo dije, pero es verdad, me mató, además debió haberte costado una fortuna.
-No, nada tiene precio si es con referencia a ti- Le bese la mano.
-Estas pulseras también son caras- Hizo pucheros- Sabes, por un momento creí que era un anillo.
-¿Anillo?
-Sí- Se sonrojó.
-¿Por qué pensaste eso?
-Bueno, no sé, estabas arrodillada, que pensé eso.
-No tenía esa intención… por el momento, luego ya veremos, porque no te voy a dejar ir.
-Chikane-chan…
-Ahora Himeko nada te faltara, tendrás todo lo que quieras, sólo dime lo que necesites, porque como tu dijiste eres mía, nada que lo sea sufrirá, por eso te protegeré de todos los que te quieran hacer daño o lastimarte, se las verían conmigo si lo intentan.
-Gracias Chikane-chan, me haces muy feliz- Me besó, llorando de felicidad.
-Te amo, no lo olvides.

FIN
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*Miya*
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   15/10/2009, 20:02

Nyaaaaa...me gusto mucho!!!! Esta muy bonito!!!
Aunque... Chikane fue muy cruel...eto...Me dio penita Himeko!!!
Espero, pronto subas nuevas historias, me gusto mucho tu forma de redactar!!!!
Besitos Asuka-chan, espero una nueva historia!!!
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lolys
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   17/12/2009, 21:51

ESTOY DE ACUERDO CONTIGO MIYA!!! EN TODO LO QUE HAZ DICHO!!!

GRAX POR COMPARTIR CON NOSOTRAS TUS HISTORIAS
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*Miya*
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   23/12/2009, 23:32

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Mitsuka
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   11/1/2010, 14:26

sii muy lindo tambn me dio pena himeko :(
me encanto :D
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Dayana Hernandez Garcia
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   26/4/2010, 17:28

concuerdo con miya los celos a veces matan y a chikane se le estaban subiendo pero que bien que todo se controlo muy bueno espero otro asi
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Saeko-chan
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   12/2/2012, 23:08

:O ya lo lei completo!! esta genial :) ojala pudiera escribir asi jejeje :D me gusto mucho!



atte. Saeko-chan :D
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felina
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   24/5/2012, 21:25

muy lindo, me gusto mucho XD
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rukiashinigami
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   18/8/2012, 17:10

me gusto muy bueno , aunque unas parte estaban para xDDD
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MensajeTema: Re: ¿por que Chikane chan?   

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¿por que Chikane chan?
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