Yuri's Lyrical Secrets

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 El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )

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kaorisama
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MensajeTema: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   11/10/2009, 15:43

Bueno, esta historia la escribi hace 1 año, se la dediquè a mi persona amada:mi esposa que siempre es el primer critico de todo lo que sale de mi pluma.Asi que ahora deseo compartir con ustedes una historia que tiene de todo un poco, entre dos mundos.

CAP 1





La joven de los ojos grises lucía calmada, mientras una onda de su semirizado cabello castaño caìa sobre su frente. Pero aquellos ojos que querìan parecer tranquilos, no podían mantener ocultos los pensamientos de su dueña.

- Apareces y desapareces…como un sueño…-


El timbre del teléfono sonaba como un eco lejano hasta q se convirtió en un desagradable ruido a su oído, mientras aquella frase aún danzaba en su cabeza.

- Hola…Rita…no, ya estoy despierta…¿èl está bien?...sì, pasaré por allí al salir de la academia. Hasta luego-

Elizabeth se vistió a prisa. Eran las ocho treinta y con toda certeza iba a llegar tarde otra vez. Cabello en desorden, saltando por el cuarto colocándose los zapatos, a duras penas alcanzó a tomar la mochila .Definitivamente no era ese su día.

Las últimas semanas habían sido muy estresantes, y sin embargo, más allá del cansancio y las preocupaciones de siempre, estaban esas raras imágenes que se habían vuelto màs frecuentes ahora en sueños…imágenes que se repetían una y otra vez, y que en ocasiones parecían no tener sentido .Elizabeth había estado acostumbrada a ser algo distinta a los otros porque desde niña había tenido la capacidad de percibir cosas que
los demás no pero…se había negado a sì misma ese don pero ahora, definitivamente no podía más. Rostros…esos rostros.

Un silbido de acero en el oído…las chispas del choque de metales.El destello del sol reflejado en una espada que cae. Una mancha rojo escarlata .La joven de cabellos castaños y semirizados camina a prisa, inclinándose.

- Dime que estàs bien…- fue la expresión de la joven terminando de enfundar su arma, mientras tomaba la mano de Elizabeth.
La palma de la mano derecha de la chica sangraba profusamente, y su interlocutora lucía muy seria.

- No es nada serio, no pongas esa cara, tonta- respondiò Elizabeth.
La otra chica se quedó pensativa un instante, para acto seguido tomar la espada de su contrincante en el suelo, haciendo un corte en su mano izquierda.

-Pero qué…¿qué haces ¡?-

Ella sonrió, y entonces estrechó la mano de su amiga hasta que la sangre de ambas ,mezclada, empezó a correr a lo largo de sus brazos.
Sus miradas se encontraron…Elizabeth no entendía por què la mirada de esos ojos tan profundos la llamaban…y hacían que todo alrededor no importara; sus labios se acercaron hasta quedar a pocos centímetros, mientras la voz de su interlocutora susurraba:

- Tu sangre y la mía son una ahora…suceda lo que suceda, estaré contigo por siempre-

La otra mano de Elizabeth se posò en la mejilla de la chica, y súbitamente todo se tornò oscuro…y el despertar la sacudiò, incorporándose de la cama. Su corazòn latìa muy acelerado…sentìa una opresión en el pecho…ese sentimiento de anhelo por algo…mirò su mano derecha, la cicatriz que habìa en ella ardìa como si miles de aceros ardiendo la cortaran. se dejò caer otra vez sobre la cama, mientras la suave luz rosa de la aurora se filtraba tímidamente por la ventana, bañando lentamente la habitación.

- ¿deseas tomar algo, Liz?-

- No. Gracias –
La mujer saliò de la habitación. Elizabeth tomò su chaqueta y la mochila.

- Pero…¿por què no te quedas un poco màs?-

- No, papà.tengo que irme.Me alegra que estès bien ahora-

- Estoy contento porque has venido toda esta semana…me gustarìa que regresaras a casa-

- Me siento bien donde estoy. Me gusta donde vivo –

-Pero…estàs sola alli, no es seguro…eres mi ùnica hija…tan sòlo me preoupo por ti-

- Tengo 25 años papà, soy adulta ya. Ademàs puedo cuidarme bien sola, no hablemos del asunto màs –

- A tu madre no le habrìa gustado esto, lo sabes-

La ùltima frase fue como un correntazo para la chica., que mirando a su padre con una ceja levantada, exclamò calmadamente.

-Deja en paz a mamà… -

- Yo tambièn la extraño…y sè cuanta falta te hace, Elizabeth…-

La chica sonriò sarcásticamente sin poder evitarlo, y exclamò seguidamente.

- Pues…no se nota que la extrañes…encontraste consuelo muy ràpido al casarte a menos de un año de su muerte…-
Y tomò la mochila del sillòn, dando la espalda al hombre acostado con la pierna enyesada en la cama.

- Ya hablamos de eso –

- Lo mismo te digo yo acerca de vivir sola…de mis estudios, de la acedemia, y de mi vida.LLàmame si me necesitas –

Llovìa terriblemente. Para Liz, era agradable caminar bajo la lluvia ( costumbre que habìa tenido desde niña ), aunque el agua no podìa apagar el fuego que ardìa en su interior… ¿què era esa sensación de sentirse incompleta, de sentirse vacìa y fuera de lugar?¿què era esa sensación casi fisica de que por momentos todo pareciera un espejismo, con sombras que se desvanecìan ante sus ojos?...caminando entre tanta gente, se sintiò tan sola…

Apresurò el paso. Un baño de agua tibia y unos cuantos golpes a la bolsa de entrenamiento ayudarìan, fue lo que pensò.ya habìa pasado antes…
Al llegar al apartamento, encontrò la correspondencia y un pequeño cofrecillo junto a la puerta.

El baño de agua tibia le sentò muy bien. Tomò el cofrecillo que habìa dejado sobre la mesa de noche junto a unas cartas, y lo observò con atención:estaba tallado cuidadosamente, sobre la tapa tenìa unas extrañas labores.entonces lo abriò. Dentro de èl, muy hermoso y envuelto en un trozo de tela azul, un colgante de plata con un dije de
cristal de topacio en forma de octàgono.


Al mismo tiempo, en otro lugar…

Se oye cerrarse una gran puerta, y entrar una mujer de tùnica larga de color marfil.

- El ritual debe empezar ya, Jord.no podemos esperar màs…ellos saben que hoy sucederà-

- Las dos lunas se han encontrado en el cenit…empezamos ya. Hay que abrir el portal…- dijo otra voz dirigiendose al hombre de cabellos grises vestido con la mismam tùnica, en el centro del recinto iluminado por grandes antorchas.

El grupo de cinco personajes vestidos de tùnicas de color marfil se reuniò alrededor de una especie de altar en el centro del salòn donde habìa en el suelo la imagen de un octàgono de cristal, mientras en el techo había una abertura redondeada.
Las antorchas se apagaron, mientras el que presidìa el grupo cerrò sus ojos un istante, mientras la imagen de dos lunas en el cenit se veìa por la abertura del techo, y su luz cayendo directamente en el centro del octàgono de cristal.

- Ahora que el tiempo ha llegado, y que es necesario invocar a los
guardianes del tiempo, acudimos a ti …ven, despierta querrero
durmiente!, regresa del mundo de la ilusiòn de vuelta a tu morada-


Elizabeth tomò el medallón en su mano, y luego lo observò un instante dejandolo sobre la cama .
- Eso no harà que vuelva, papà…- dijo a media voz.

Se dirigio a la ventana, pero como si fuera arrastrada por una misteriosa fuerza,girò sobre sus pasos otra vez e instintivamente tomò la joya en su mano. Transcurrieron unos segundos, y el cristal empezò a emitir un destello que fue creciendo mas, y la chica se sintiò envuelta en un sopor extraño…

Voces alrededor…sonidos que no podìa entender…

- …la marca està en su brazo…ràpido, hay que sacarla de aquí…ellos estàn aquí…-




CONTINUARÀ…
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kaorisama
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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   1/11/2009, 14:28

CAP 2





El aroma a hierba hùmeda y fresca
inundaba el aire, se podìa oìr el canto de aves a lo lejos y esto la
despertò.Al abrir los ojos se encontrò en un lugar rùstico y extraño,
acostada en un pequeño lecho, en una habitación no muy amplia. El sol
entraba por uan pequeña ventana que estaba hacia un costado.
Definitivamente esa no era su casa.

Se incorporò y se sentò al borde de la cama. ¿Estaba soñando otra
vez? Porque cuando tenìa esas visiones, todo parecìa tan real…vestìa
aùn sus pijamas, pero todo era tan tangible a su alrededor que en
realidad se convenciò de que esta vez esto era màs que un sueño; el
colgante de plata estaba en su cuello ahora.



- Veo que finalmente estàs despierta. Bienvenida – dijo una voz a sus espaldas.

Al girar a un lado , hacia el sitio de donde venìa la voz, vio a un
hombre anciano de noble porte que sonreìa amablemente desde la puerta,
haciendo una inclinación.

La joven lo mirò un instante…habìa reconocido ese rostro entre el
mar de rostros de sus sueños…esta situación ya empezaba a darle vueltas
la cabeza, y ya empezaba a asustarse.



-…Quièn…¿quièn es usted? ¿dònde estoy?-

Estas fueron las preguntas de la chica, poniendose de pie descalza, acercàndose con algo de desconfianza al recièn llegado.



El hombre percibiò la inquietud de Elizabeth, sonrió un momento y exclamó:



- Comprendo que esto debe ser bastante complicado para ti…estás a salvo aquí, tranquila-



Tranquila… pensò la chica, estar tranquila en un lugar extraño que
al mismo tiempo le resultaba familiar, ver a alguien que no conocia
pero que de alguna forma ya habìa visto anteriormente, y tener visiones
y sueños extraños de lugares que sì existen…por supuesto, estar
tranquila era lo mejor ante tanta aparente locura.



- Estoy soñando otra vez…¿verdad?-



El anciano no pudo menos que sonreir ampliamente, y luego añadir:



- Lo que llamamos sueño no es otra cosa que las imàgenes de nuestra realidad…la ilusiòn es el mundo que llamamos realidad…-



Ceja levantada…la insensatez no sonaba tan insensata después de todo…dentro de ella, Liz lo sabìa…



- Ya has estado aquí antes…pero ahora te hemos traído, a través del portal del sueño, porque tu presencia aquí es necesaria-



Veinticinco mil signos de interrogación sobre la cabeza de nuestra
amiga, quien no parecía entender de lo que hablaba el anciano; a su
mente venían en tropel los recuerdos de aquellos sueños que por noches
enteras la habían intrigado, desde hacía mucho mucho tiempo.



- Antes de nada, por favor, ponte esto…- y el anciano le extendiò la mano con algo de ropa, pues hacìa algo de frìo en el lugar.



Al rato…



- Ni siquiera sè por què le digo esto a usted pero…he tenido
sueños…o visiones muy raras desde hace mucho tiempo…pero no imaginè que
fuera todo real…me siento algo confundida-



Èl la mirò fijamente por unos segundos, colocò su mano en el hombro de la chica y dijo:

- Vamos, acompàñame por favor-



Salieron de la cabaña.. La vista afuera era impresionante, y
sì…habìa visto ese lugar ya , y un recuerdo fugaz la inundò…un aroma a
jazmin,y la visiòn de la chica de los sueños colocàndole el pendiente
al cuello… y de repente las làgrimas saltaron de sus ojos.La vista ante
ella era esta: estaban sobre una colina y frente a sus ojos se extendìa
un valle inmenso, que se veìa en partes verde y en partes gris como si
las estaciones jugacen en matices alli..



El anciano la mirò de reojo,y bajò la mirada un momento.



- Lo habìa olvidado…por algún motivo…he olvidado todo esto…- susurrò Liz.

- Nuestro reino y todo lo que hay en èl…agoniza, Elizabeth…

Era la primera vez que el anciano la llamaba por su nombre, pero
con tantas cosas que habian ocurrido, en verdad eso no le llamò la
atención.Repentinamente, de lo soleado que estaba el dìa, empezò a caer
una fina lluvia de copos de nieve, cosa que extrañò a nuestra amiga, lo
que se eivdenciò en la mirada que le lanzò al hombre en clara búsqueda
de una respuesta.



- Hay desbalance total…la naturaleza está en caos por este
desequilibrio…y toda la vida se extingue junto con la vida de nuestra
soberana …porque la joya sagrada fue robada…-



Elizabeth cambiò su expresión, mirò el valle mientras los pedacitos
de nieve se colgaban de su cabello, y luego volviò a mirar a su
interlocutor.



- Hace mucho tiempo, vino desde las tierras lejanas del norte una
mujer misteriosa con una criatura en brazos…el soberano de esta tierra
viò a esta mujer y quedò prendado de ella, y desde ese momento èl no
quiso separarse nunca màs de su lado; esta dama misteriosa, confesò el
gran secreto que traìa oculto: era una de las sacerdotisas-hechiceras
del templo sagrado de las montañas del Norte, mujeres conocidas por sus
grandes dotes con la magia, con poder inimaginable. Los motivos por los
cuales dejò el templo fue por la gran persecución que tuvo lugar a las
de su estirpe por alguien que deseaba obtener el conocimiento absoluto
y antiguo que ellas guardaban… se dice que sòlo una de ellas era quien
tenìa la venia de los dioses, aquella que sabìa el secreto de ese
antiguo conocimiento…por lo tanto, una a una, las sacerdotisas fueron
asesinadas cuando no quisieron revelar el nombre de aquella
persona…asì, pròfuga de su propia tierra, nuestra reina llegò aquí y el
rey, amàndola a esas alturas tanto, se casò con ella y formaron una
uniòn tan fuerte que el pueblo entero amaba a sus soberanos que
gobernaban con mano firme y gentil…la reina, el dìa de su boda, hizo un
sacrificio: deseando usar sus dotes para el bienestar de su reino y
tenerlo asi protegido, decidiò cristalizar todos sus poderes en una
joya màgica, el ojo de fuego, que se convirtió en la piedra guardiana
del reino entero cuyo objetivo era su protecciòn y equilibrio.

Años màs tarde, el rey muriò, pero la reina continuò su tarea
gobernando con sabiduría, cuidando y preparando a su hija, para el dìa
en que ella tomara las riendas del reino. Pero…escrito estaba ya…que no
iban a olvidar la búsqueda del poder oculto de aquellas que poseìan la
sabiduría antigua…y escrito estaba que dìas obscuros se aproximarìan…y
la reina lo sabìa…hace 4 dìas, el ojo de fuego fue robado del templo en
lo alto de esta montaña…desde ese dìa, la salud de nuestra soberana se
ha ido deteriorando asi como la vida misma del reino…todo ha entrado en
desequilibrio porque es como si la naturaleza misma no supiera què
hacer…

Pero la reina tambièn sabìa…que el cristal de fuego traerìa a los
elegidos que llevan la marca de la estirpe real de los señores del
Norte, que recuperarìan la joya y establecerìan otra vez el orden
perdido…-



Elizabeth estaba oyendo todo con mucha atención.,mucho màs aùn las ùltimas palabras del anciano.



- … Y el ùltimo guerrero vendrìa de otro lugar y de otro tiempo…esa eres tù…-

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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   1/11/2009, 14:30

CAP 3



La chica aùn escuchaba las ùltimas
palabras del anciano, bajò la mirada y mirò el lunar de nacimiento en
la cara interna de su antebrazo izquierdo…la marca en forma de
octàgono.



- ¿por què hay cosas que no recuerdo?...¿por què he olvidado tantas cosas…?- fue lo que alcanzò a balbucear.

El hombre la mirò, sonriò conciliadoramente y colocò su mano en el hombro de la chica.

- Hay cosas que recordaràs en su momento… aùn hay cosas que debes saber pero poco a poco las iràs conociendo…-

- Y digame…¿saben ya quien robò la joya de la que habla?-

El hombre mirò hacia la distancia un instante, y respondiò, después de pensarlo un rato:

- Pronunciar su nombre està prohibido…pero en sus manos lleva la
sangre de aquellas que guardaban el secreto de la vasija que contiene
la sabiduría antigua...-



Elizabeth levantò una ceja…respuesta indirecta…el asunto era màs serio de lo que pensaba.



- Ella sabe que estàs aquí ya…es vital que lleguemos al castillo, su majestad està esperando por ti…-

- Hay algo màs allà de todo esto..¿verdad?- y la chica se girò del todo para encarar al anciano.

- Esto es todo lo que yo te puedo decir…no està en mi el decirte el
resto de lo que se debe hacer porque ni yo mismo lo sè, la Reina te
espera, ella enviò por ti…-



Entonces el hombre mira hacia la cabaña, como si hubiese sido puesto en alerta de algo.





- Caballos…alguien viene…-

Y luego de un momento, dos jinetes se detuvieron frente a la
cabaña, y desmontaron mientras el hombre sonrie y va a su
encuentro.Elizabeth sòlo observaba cada movimiento que se desarrollaba
en ese escenario.





- Hay que apresurarnos,puede haber espìas aquí…- dijo el muchacho
de cabellos lacios, y espada al cinto, mientras saludaba con una mano
en el hombro al anciano.

El otro jinete, con la capucha de su capa puesta, desmontò de un salto, y el anciano se girò hacia èl con una inclinación.



- No debìo venir…es riesgoso- añadiò el hombre,hablando al jinete que aùn no se quitaba la capucha.

- Jord…sabes que no me gusta tanta cordialidad en los
saludos…ademàs…tenìa que venir…- fue la respuesta que obtuvo Jord del
jinete encaouchado.Este personaje llevaba una camisa blanca de mangas
anchas y largas, con un chaleco de piel y pantalones de piel, espada a
la espalda; de su camisa algo entreabierta, se dejaba ver el destello
de un hilo plateado...

El jnete llevò su mano hacia su pecho, apretando un colgante con
su camisa. … y entonces sin echar hacia atràs la capucha, empezò a
caminar hacia una pendiente Elizabeth, aun de pie al borde de la
montaña.



Mientras tanto, Elizabeth vio al personaje acercarse…què sensación
tan extraña…la habìa sentido antes…y su corazòn se acelerò…y en el aire
se percibiò un aroma… ¿por què se ahogaba su pecho con un remolino de
sentimientos que no entendìa?...

Conforme màs se acercaba este personaje, esa sensación crecìa màs,
y la joven de cabellos al hombro sintiò el viento soplar con màs fuerza
poniendo su pelo en desorden.El espigado personaje misterioso se quedò
de pie ante ella, con la capucha puesta…hubo silencio un instante y
entonces dijo con voz muy suave y dulce:



- Estuve esperando este momento…y toda esa espera ha valido la pena…-

Y las piernas de Liz temblaron un poco…esa voz…la habìa escuchado
antes…de entre la camisa del personaje ante ella se podìa atisbar un
cordon de plata…el personaje echò atràs la capucha al fin y apareciò un
rostro que llevaba una mirada que ella conocìa…el viento hizo que un
mechòn semirizado de cabello lo adornara, y los ojos grises hablaron
màs que los labios de la mujer que escondìa su rostro detràs de la
capucha.



Elizabeth sòlo alcanzò a sonreir, mientras una lluvia de imàgenes y
recuerdos vinieron a su mente en ese instante…abriò sus brazos…y la
mujer de la capa abrio los suyos…un abrazo esperado…y el topacio del
colgante brillò en un destello.


- Aoi… -y Liz escondiò su rostro en el cuello de la chica, mientras sus susurros eran llevados en el viento.



A lo lejos, Jord y el otro jinete solo observaban, y en un intante el muchacho quiso adelantar el paso, pero Jord lo detuvo:



- Deja tu corazòn en esa armadura, Derrick…vas tras una causa
perdida…tienes un corazòn impetuoso…pero busca en el sentido
equivocado…-

El muchacho apretò la empuñadura de su espada, tragò en seco un instante, y exclamò:

- Mi deber es encargarme de su seguridad…-

Jord lo mirò un momento, y volteò luego su mirada al cuadro a lo lejos:



- No es un pajarillo indefenso…no puedes evitar que las dos lunas alcancen su cenit…deja que todo siga su curso…-





Las dos manos de Aoi estàn ahora en las mejillas de Liz, y los ojos
grises han cambiado su tonalidad ahora a un color mucho màs claro…

- Todo es un caos…hay tantas cosas en mi cabeza…- susurrò otra vez
Elizabeth, sin dejar de mirar a la otra chica, cuyo labios escarlatas
se han acercado a centímetros de los suyos ahora.



- Lo sè…de hecho las circunstancias en las que nos encontramos de
nuevo no son las que quizàs esperàbamos…pero todo tiene una razòn de
ser…iremos al castillo, mi madre està muy enferma y espera con ansias
el poder verte…-



Habìa un breve espacio entre sus susurros…y el llamado no podìa
quedar en el vacìo…y en un suspiro, con el recuerdo de una dulce
caricia detonando en su cabeza, Elizabeth cediò ante el irresistible
carmesí de los labios de Aoi.







CONTINUARÀ…








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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   5/11/2009, 14:05

Sugoi, suogi Kaori-sama!!!
Me encanto, esta es otra de tus historias que no puedo dejar de leer, escribes muy bien!!!
Espero un dia escribir igual!!! Cuando llegara ese dia???
Quiero la conti!!!!
PLease, no te demores!!!!
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kaorisama
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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   6/11/2009, 17:28

CAP 4



Los labios de Aoi y Liz estaban fundidos en un b e s o que había esperado mucho tiempo, a la memoria de Liz regresaron recuerdos en secuencia…escenas de haber compartido con Aoi momentos felices y muy gratos…y uno es especial, donde vìvidamente podìa escuchar la voz de la joven y sentir cada sensación.

- Sè que hay una historia que ha sido escrita para ambas…y deseo darte esto…- la joven colocò en su cuello el colgante de plata, gemelo del que llevaba ella al cuello.

Con los brazos al cuello de Aoi, Liz se separò un momento, la mirò y le dijo:

- Tù me lo diste…-

Aoi sonrio sin despegar sus ojos de la chica,mientras una de sus manos se paseaba por su mejilla.

- te contarè la historia de ese pendiente…es tuyo, ademàs sabìa que volverìas…-

- Pero…¿a dònde fui…? He olvidado tantas cosas y aùn todo es tan confuso-

- Tendremos tiempo de hablar de eso, ahora debemos partir hacia el castillo, no es seguro andar fuera de èl, ven-

Aoi tomò de la mano a Elizabeth y caminaron hacia los dos hombres que las esperaban al pie de la cabaña.

- Antes de partir, necesito darte algo Elizabeth- empezò Jord, mientras iba hacia la entrada de la cabaña, y le entregaba algo envuelto en un lienzo.La chica lo mirò con curiosidad, tomàndolo y abriendolo… y sonriò … la espada de brillante metal, màs delgada que una espada habitual, con una empuñadura de topacio.

Aoi sonriò, y exclamò:

- Mi madre desea que la conserves, dijo que sabràs darle un buen uso – y terminando de decir esto, montò en su c a b a l l o , y Liz alcanzò a ver el parecido entre su espada y la espada a la espalda de Aoi.

La joven de semirizados cabellos, extendiò su mano a Liz .

- Vamos, que aùn me debes una cabalgata -

- Princesa… - dijo Derrick, adelantandose- no creo que se seguro viajar de a dos, hay dos caballos màs en el establo de la cabaña y …-

El color de los ojos de Aoi se tornaron grises otra vez, mientras Elizabeth de un salto estuvo sentada tras la chica quien en tono firme exclamò:
- No necesitas decirme lo que es seguro o no, Derrick. Llamaremos menos la atención si no usamos tantos caballos, ademàs…- y escondiò su espada entre su capa- …llamaremos mucho menos la atención sin armas a la vista-

Elizabeth y Derrick cruzaron miradas momentáneamente, mientras el muchacho sòlo respondiò con una inclinación, montando su c a b a l l o ; Elizabeth pasò sus manos por la cintura de Aoi y tomò las riendas, mientras sonreìa y susurraba al oido de su acompañante:

- … la ultimà vez que hicimos esto hiciste que el c a b a l l o corriera sin detenerse…asì que yo lo llevarè ahora mientras me dices por donde vamos-

Aoi sonriò otra vez y murmurò:
- Estoy segura que recuerdas el camino pero si no es asì, yo te dirè-

Y la pequeña comitiva emprendiò su marcha a galope mediano, rumbo al palacio.


Mientras se encaminaban al castillo, se podìa observar el cambio y las consecuencias de este en todo lo que los rodeaba: el juego de las estaciones en la naturaleza mostrando una mezcla de verdor y matices amarillentos como una pugna entre primavera e invierno.

Las dos chicas lideraban la comitiva, y en el flanco derecho, a unos pasos detràs iba Derrick observando todo alrededor, mientras Jord iba a la derecha explicando a Elizabeth que el clima era tab variable ahora que podìa ser un dìa soleado en ese momento y un momento después llover o incluso nevar como hacìa un rato.

En un momento dado, cerca de un recodo en el sendero que seguìan, el canto de las aves se detuvo y tan solo hubo silencio. Aoi levantò la mirada hacia los àrboles mientras Derrick se adelantò un poco màs; Elizabeth mirò a su costado izquierdo, por encima de su hombro.

- Nos siguen…- fue lo que dijo Jord a Aoi, mientras avanzaban lento por el camino.

- Allà…a la izquierda…hace poco que lo hacen- añadiò Elizabeth mientras Aoi se giraba un poco diciendo:

- Instinto de cazador…veo que no lo has olvidado-


Y terminando de decir esto, un par de sombras cayeron de los àrboles mientras los caballos relinchaban; de entre los arbustos salieron dos màs, mientras trataban de impedirles el paso.Los misteriosos guerreros usaban capuchas en sus rostros, llevando làtigos, y espadas.

Derrick saltò de su c a b a l l o mientras le gritaba a Jord:

- ¡Aoi y Elizabeth!...llèvalas contigo, casi llegamos a palacio!-
Pero muy tarde ya, pues Aoi habìa saltado del c a b a l l o y habìa dejado en el suelo a un par de enemigos; Elziabeth aun estaba sobre el c a b a l l o y Jord tenìa las riendas de este, tratando de moverse a un lado del camino, para alejarse de alli.


Una escena de batalla no era lo que esperaba Liz, aun cuando practicando deportes de contacto sabìa lo que eso significaba, hasta ese momento no habìa tenido que usar lo que sabìa, menos aun imaginar llegar al extremo de decidir si matar antes de ser asesinada.Pero lo curioso de estos enemigos era que, al contacto o g o l pe de
las espadas de Derrick o Aoi, el enemigo quedaba reducido a solo sus
armaduras y capuchas.

Dos guerreros sobre Aoi, cuando Jord se dio cuenta Elizabeth no estaba màs sobre el c a b a l l o , pues de un salto estaba golpeando a quienes atacaban a la joven princesa, quien ahora veìa desde el suelo a Elizabeth en acciòn: sus movimientos eran medidos y calculados, veloces y limpios, parecìa transformada en su totalidad. El ùltimo atacante
cayò en manos de Liz, con la espada en su abdomen, reduciendose a solo harapos.

- Magia…- susurrò Liz, mientras le tendìa la mano a la Princesa, y se acercaban a los caballos de nuevo mientras Derrick recogìa su capa.

- Apresurémonos….puede haber màs , ya casi llegamos-


El sol se ocultò repentinamente y una llovizna pertinaz empezò a caer, mientras los caballos llegaban ante un gran portòn. Derrick hizo una señal con la mano, y uno de los hombres en lo alto de una plataforma del gran portòn dio la señal de abrir.


- ¡Es la Princesa!-


La gran puerta sonò mientras ante los ojos de Liz se abrìa un mundo distinto: dentro de la fortaleza resguardada por ese portòn, habìa una ciudad, el ambiente alli parecìa tranquilo, y la gente se volteaba y agrupaba al paso de los caballos .

Dejando atràs el tumulto, avanzaron mucho màs , hacia el palacio que se erguìa màs allà apartado de la ciudad; un grupo de soldados se adelantò cuando llegaron al jardìn del palacio , separado del lugar por un portòn que crujiò al abrirse.

Los recièn llegados desmontaron, Aoi se girò hacia Elizabeth que empezò a sentirse algo extraña en un lugar tan grande.

- Ven conmigo Liz, mi madre nos espera -

Y de la mano de Aoi, Liz caminò hacia la gran puerta que se abriò a su paso dejando ver un largo pasillo hacia las escaleras amplias.

Derrick, con las riendas de los caballos en mano, observaba a las dos jóvenes alejarse, mientras Jord meneaba su cabeza antes de seguir a las chicas.


Al llegar al final de las escaleras, el pasillo girò a la izquierda, y a la entrada de una habitación se encontraba una mujer que salìa de allì en ese instante.


- Elan…¿la reina està despierta?-

- Despertò hace rato…insistiò en sentarse junto a la ventana, mi señora…no pude persuadirla…- respondiò la mujer con una inclinación, cediendo el paso a las recièn llegadas.

- Està bien, descuida…-

Y mientras la mujer se retiraba, Aoi se detuvo un momento frente a la puerta y dijo a Liz a media voz:

- Siempre he tenido un sueño…estamos de pie ante una puerta…y al pasar esa puerta…todo cambia…mamà puede sorprenderte un poco, asi que no te asustes. Quizàs no la veas en todo su esplendor ahora, pero a pesar de todo no ha perdido la sonrisa que siempre ha adornado su rostro desde que lo recuerdo…es una mujer muy hermosa-

Elizabeth fijò su mirada en Aoi y dijo, sonriendo :

- Asì como su hija…-

Y un pequeño destello rosa pintò las mejillas de Aoi quien algo aturdida , sòlo alcanzò a decir:

- Siempre exageras…-


Tocò la puerta, y luego la abriò. L a habitación estaba iluminada, la gran cama hacia el fondo de la habitación estaba muy bien tendida, mientras aroma a hierba hùmeda inundaba el cuarto por la llovizna reciente. A un costado, sentada junto a la gran ventana de la habitación, una figura de cabellos castaños y lacios yacìa mirando
hacia el exterior; sus manos descansaban sobre su muslos… el sonar de la puerta la sacò de su ensimismamiento y girò enseguida, para mostrar un rostro amable, y sereno, algo pàlido.

Una sonrisa se paseò por su rostro mientras Aoi se adelantòy y Elizabeth se inclinaba para saludar.

- No necesitas inclinarte ante mi, Elizabeth, guerrero durmiente….-

La voz de la reina sonò muy suave pero firme, asi que Liz levantò la vista hacia la reina y hacia Aoi que en ese momento volvìa a su lado.

- No te quedes alli por favor…acèrcate…-

Elizabeth mirò a Aoi buscando sus ojos, mientras estas le respondìa con un movimiento de cabeza que se acercara.

La chica avanzò unos pasos, y quedò de pie ante la Reina quien no dejaba de mirarla con una sonrisa.

- Te hemos estado esperando…sè que tienes muchas preguntas y yo las contestarè, pero todo a su tiempo.Aoi, necesito hablar con Elizabeth ahora…- y el aliento pareciò irse un momento de los pulmones de la reina.

Un gesto de angustia se dibujò un instante en el rostro de Aoi , pero la reina hizo un ademàn con su mano para indicar que todo estaba bien.

- Sì , madre. Irè a ver a la persona que Derrick eligiò para acompañarnos en el viaje, estarè en los jardines, viendo las destrezas de esa persona-

Y con una inclinación y una sonrisa a Liz, Aoi se retirò.

Elizabeth estaba aun de pie ante la reina, y lo que hizo acto seguido fue sentarse frente a ella en un taburete.

La reina la mirò, y antes de que Liz abriera la boca, ella exclamò:

- No es que hay secretos con Aoi, tan sòlo que hay algo que necesito que tù sepas antes que ella porque el viaje que les espera es un viaje lleno de riesgo, del cual dependen muchas cosas…-

El misterio en el tono de la voz de la reina hicieron que la chica la mirara sin despegar sus ojos:

- ¿Quien soy, Majestad?-

La reina bajò la mirada un momento, y la mirò otra vez.

- Naciste en este valle, en esta comarca, un espìritu libre y solitario, a quien la montaña y el viento le enseñò todo lo que sabe…-

- N..no es posible,yo no nacì aquí….- Fue la respuesta de la chica, con una sonrisa nerviosa haciendo ademàn con las manos de que no podìa entender lo que se le decìa.

La reina sonrio, colocando una mano sobre las de Elizabeth, la otra se deslizò en el cuello de la joven para sacar a la vista el colgante de plata.

- La historia del colgante no debo decirtela yo…porque quien te lo dio, te eligiò como la persona merecedora de èl…y su significado va mucho màs allà de una promesa. Y sì naciste aquí…- y mientras la reina hablaba, ahora miraba por la ventana,mirando hacia las montañas que se elevaban a lo lejos- allì…el dìa en que el destino hizo el movimiento
de sus hilos, una responsabilidad fue puesta en tus manos, y tiene que ver con ese colgante… hay un secreto en èl que descubriràs por tì misma, y por ese secreto, para mantener a salvo a la persona màs importante para ti, decidiste hace tiempo irte de este mundo para evitar que lo que estaba escrito que pasarìa se diera. Pero hay cosas
que no pueden detenerse màs, hay que restablecer el orden de nuestro mundo, y si algo me pasa necesito saber que Aoi estarà a salvo… en su vigèsima sexta primavera el destino que se eligiò para ella hace tiempo debe cumplirse, aunque en sus manos estarà esa elecciòn…tù estàs en ese destino…cuando el poder que le fue heredado estè completo finalmente al unirse las partes incompletas, al elevarse en el cenit una vez màs las dos lunas…-

Elizabeth sostenìa agarrado en sus manos el colgante de topacio…la respuesta estaba en ese colgante….pero cuàl era?.

- Yo…sòlo sè que pensaba que estaba enloqueciendo…he vivido entre dos mundos entonces desde el dìa que me fui de aquí?-

- Sì, el mundo que llamas tu realidad en verdad no lo es, aùn cuando fisicamente no estabas aquí, dormìas…y olvidaste muchas cosas…lamento si todo esto te ha causado tristeza…-

- No…- y la chica se puso de pie, mirando a traves de la ventana tambièn- …siempre me sentì fuera de lugar en ese sitio que pensaba mi hogar…siempre sentìa esa sensación de…estar vacìa…sola…sin embargo, fue elecciòn mìa…porque …- y Liz se cayò, sonrojandose un poco.

La reina sonrio, la tomò de la mano, y concluyò:

- Sè de tus sentimientos por Aoi…asì como conozco su corazòn…-

- La quieren a ella…pero saben que no pueden tenerla aùn, cierto?-

- Asì es…lo que duerme dentro de ella no estarà completo sino hasta que lo que debe hacerse se haga…y aquella cuyo nombre evitamos mencionar, lo sabe…lo que no sabìa es que …en el momento en que ustedes se encontraron, todo cambiò…-

Elizabeth se girò, sin entender, y la reina solo sonriò una vez màs.

- Es suficiente por ahora… debes descansar un poco, hay un viaje que les espera que es un poco largo…dentro de ocho dìas las lunas se elevaran juntas otra vez en el cielo para tocar el cenit…-

Una sirviente entrò en ese instante, justo para ayudar a la reina quien se quedò sin aliento de nuevo, ayudàndola a acostarse otra vez.

- Aoi te espera…està muy ansiosa por hablarte…ve con ella..- fue lo que indicò la mujer sin perder la serenidad de su rostro.

Y Liz saliò de la habitación, con nuevas interrogantes….eran muchas
cosas por asimilar para alguien que estaba recordando la vida que haste
entonces pensò era un sueño.Y pensativa, bajò las escaleras acompañada
de una doncella que le indicò el camino a los jardines posteriores del
palacio.

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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   6/12/2009, 21:48

esta buena ,espero la conti....
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*Miya*
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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   7/12/2009, 12:57

Nyuuuu...
Al fin la conti, en realidad, yo me tarde en leerla!! XD
Muy buena! Realmente, me encantan tus escritos!!!!!!
Espero el proximo capitulo, no te demores please!!!!!!!!!!!!
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kaorisama
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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   22/12/2009, 18:28

CAP 5



Mientras tanto,lejos de allí…





- ¿Dónde está ella?- fue la interrogante de la figura sentada de
espaldas , rodeada de un par de doncellas, en el centro de un salón
iluminado por antorchas, donde había tres personajes inclinados ante
ella.

-La perdimos…ya no está sola…- fue la lacónica respuesta con algo de temor , de uno de los tres individuos con cara al suelo.

Y una risa creciente inundó la habitación, mientras los tres se miraron.

-Entonces no es leyenda…pero siento que no pondras las cosas tan fácil…¿verdad reina Ariadne?-



El personaje hizo un movimiento con su mano, mientras las doncellas
hacían una inclinación y se retiraban lentamente. Entonces la figura en
el sillón se puso de pie:

De largo cabello semirizado enmarcando un rostro de expresión
severa con una sonrisa sarcástica flotando en sus labios, ojos verdes
como esmeraldas que miraban cirniéndose sobre sus lacayos inclinados
ante ella ahora, la mujer de ceñida vestimenta, exclamó:



- Ariadne y la princesa deben morir…- dijo a media voz , mirando la
joya de fuego que brillaba con luz tenue a un costado del salón, sobre
una caja de metal.



Se oyeron unos pasos a lo lejos, y la puerta del recinto se abrió.
La mujer miró a los dos recién llegados, uno de ellos con capa y su
capucha puesta,el otro, con un casco en la mano y de apariencia muy
robusta. Inmediatamente hizo señas a los otros allí que se retiraran.

Ambos se inclinaron ante la mujer, mientras el que estaba con la capucha, sin descubrirse, exclamó:



- El guerrero durmiente está aquí...por algún motivo parece no recordar cosas, pero es ella…espero sus órdenes…-

La mujer sonrió, acercándose al personaje ante ella.



- No deben llegar al templo…aunque deseo el placer de extinguir la
estirpe de los Señores del Norte con mis propias manos al ver como se
apaga la luz en los ojos de la hija de Ariadne y así…finalmente ser la
poseedora del secreto antiguo sin más herederos que la última …de
ellas….- y la mujer hablaba apretando su puño, oyéndose en su voz mucho
resentimiento.



- No pisarán el templo…te doy mi palabra, Reina Erin…- y el
encapuchado se puso de pie, asi como su compañero mientras abandonaban
el salón.





En el palacio….



Elizabeth llegó a los jardines del castillo,siendo llevada a un
lugar donde estaban algunos soldados reunidos haciendo algo de
alboroto, mientras se oía un choque de metales.

No se podía ver entre el tumulto, pero al acercarse más y abrise
paso junto a la doncella que la acompañaba, pudo observar la escena:
vestida con una camisa de mangas cortas, sus pantalones de caza y su
chaleco puesto, su cabello recogido en una trenza, la espigada figura
de Aoi se movía ágilmente por la arena en lo que al parecer era una
práctica con un joven soldado. Elizabeth, sin despegar sus ojos de cada
movimiento, se adelantó en el ruidoso grupo mientras alguien decía:



-¡Es la señorita Elizabeth!- y entonces los gritos de detuvieron
asi como la lucha, mientras uno de los soldados se adelantó,
extendiéndole la mano, con una sonrisa en los labios, mientras un perro
gigantesco de pelo blanco, como un lobo salió de detrás de sus piernas
ladrando con las orejas hacia atrás y su gran lengua colgando.



Pero Liz no se asustó ante el animal, el cual como un dócil gato,
le puso las patas en el pecho mientras movia su cola y daba volteretas
a su alrededory cayendo ambos al suelo luego.

-Bienvenida otra vez, hacía mucho que no la veíamos, y Rex ha andado más antisocial que lo habitual-



Aoi se adelantó al grupo, y de pie ante una Elizabeth sonriente, mientras el can daba vueltas ahora alrededor de ella, dijo:



- No deja que nadie se me acerque,me pregunto si le habrás dejado
alguna orden en especial antes de irte- y extendiéndole la mano para
ponerse de pie, añadió:

- Derrick no sé donde ha ido, asi que veía las destrezas de la persona que nos acompañará-

- Pues por lo que ví, maestra y alumno son muy buenos-

-No soy una maestra, aún soy alumna…y todavía no he podido superar
a mi maestra…- replicó Aoi, cosa que extrañó a Liz que la miró con una
ceja levantada mientras el soldado que la saludó decía:

- Su alteza practica mucho, aún espera esa batalla de espadas que le prometió, Señorita Elizabeth-

La chica sonrió de buena gana, mientras acariciaba la cabeza de Rex que le daba cabezazos para que le prestara atención.

- Siempre tan persistente con lo que te propones, sin embargio estoy segura de que a estas alturas ya eres una maestra-

Aoi sonrió, deteniéndose mientras Elizabeth seguía caminando con
Rex, repentinamente se escuchó un metal desenvainándose y el grupo de
soldados se abrió de nuevo para dejar el escenario limpio.Liz se detuvo
a secas, sonrió para sí y le dijo a Rex en voz firme con un silbido:

- Ve con él, muchacho-

Soltó su cabello que lo llevaba recogido en una colita, y este cayó
sobre sus hombros, pasó su mano por él echando los mechones en su cara
hacia atrás, recogió las mangas anchas de su camisa, y se giró ,
exclamando:

- ¿No aceptas un no como respuesta?-

Aoi puso su cabeza hacia un lado, con sus ojos ahora de color más claro, girando su espada en la mano, sin dejar de sonreír.

- Así es…no acepto un no por respuesta…-

Los colgantes en sus cuellos brillaron a la luz del sol.

Con movimientos lentos y medidos de sus pies, Elizabeth desenvainó
su espada con el metal brillando con los rayos del sol, Aoi inició una
danza de piernas y de muñecas mientras no despegaba sus ojos de
Elizabeth,quien se adelantó para dar un golpe seco que fue esquivado
por su contrincante girando sobre su costado, haciendo silbar el metal
cerca de su oído.



Con un rápido movimiento, el brazo derecho de Liz se levantó con la
espada para detener el golpe de la izquierda de Aoi, con un choque de
hojas que se escuchó en todo el lugar mientras se separaban de nuevo
para mirarse otra vez.Ahora un ataque de frente, y están ahora con
espadas cruzadas, midiendo fuerzas sin ceder ninguna de las dos,sus
rostros mirándose sin bajar miradas…y a la mente de Elizabeth
regresaron imágenes sucesivas de prácticas parecidas, ambas, solas, en
un lugar abierto, en la montaña, Aoi asestando siempre golpes veloces,
con agilidad en el movimiento de sus piernas.Vino a su mente la escena
de uno de sus recuerdos, donde en un golpe veloz, el golpe asestado es
tan veloz que a espada cae de mano de Liz y hay un corte en su
mano…cuyo recuerdo tiene ya materializado.



Elizabeth sonríe ahora, ya no duele la mano al recordarlo…y por un
rato sigue la danza de espadas y movimientos, hasta que en un momento
con un giro de piernas , el puño de Aoi golpea con la empuñadura de su
espada el brazo de Liz, su espada vuel por los aires, y la chica cae
con brazos abiertos y sudorosa en el polvo, mientras sonríe.

Aoi, agitada, con mechones de pelo cayendo en su encendido rostro,
sonríe y enfunda su espada,el grupo estalla en un alboroto otra vez y
Rex sale de entre las piernas de los soldados otra vez para lamer al
caído.



Aoi extiende su mano a la chica, ambas de pie ahora, se acerca al oído de Liz y susurra:

-Tramposa…-

- No lo soy…estoy orgullosa de ti, no hay miedo en tu mirada, tus movimientos son más seguros, no hay nada más que enseñarte-

Mientras caminaban lejos del grupo lentamente, Derrick observaba de lejos el alboroto y la escena.



- Siempre hay algo que aprender- replicó la princesa, seguidas de
Rex y de la doncella. En un instante ,Aoi le dijo a la doncella que se
retire.

- Vamos, hay un lugar al que quiero ir contigo…-

Y Elizabeth sonrió, siguiendo a su interlocutora.



Caminaron un rato, hacia las partes posteriores del castillo, donde
se encontraban los jardines posteriores, y la vista era muy hermosa y
no se evidenciaba allí el caos en la naturaleza de afuera. Era un
jardín muy vasto, pues se extendía más allá de donde alcanzaban los
ojos, viéndose al fondo muchos árboles.

Caminaron un poco, y se quedaron de pie junto a un árbol de
laureles florecido, Aoi bajó un momento su mirada, había color en sus
mejillas, sus blancas manos se posaron un instante en el tronco delgado
del árbol y luego girándose echó sus brazos alrededor del cuello de
Liz.

Liz la rodeó con sus brazos en un abrazo muy intenso, cerrando sus ojos, sintiendo el calor de Aoi.

- Dime que no te irás otra vez…- susurró su voz, sin soltarse.

Y el corazón de Elizabeth dio un giro en su pecho, porque la voz de Aoi sonaba tan triste casi en una súplica.

-Regresé para quedarme a tu lado…porque este es mi hogar….

Y separándose un instante, vió el rostro de Aoi aún con mejillas
sonrojadas, con ojos humedecidos en lágrimas, y sus labios rojos
encendidos.

- Sé que jamás quise dejarte…sé que hubo un motivo muy poderoso
para hacerlo…lo que sí sé es que estoy aquí y que no dejaré que nada
nos separe otra vez-

Y susurrando, lentamente rozó los labios de Aoi, una y otra vez,
mientras éstos se entreabrieron, y atrapándolos en los suyos, los
envolvió en un beso dulce y tierno., mientras se perdían en la dulce
danza de ese beso.

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Última edición por kaorisama el 22/12/2009, 18:38, editado 1 vez
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kaorisama
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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   22/12/2009, 18:30

CAP 6



¿Qué poder tenía su voz…qué poder tenía
una mirada suya? Mientras aún estaba perdida en la dulzura de los
labios de Aoi, Elizabeth se preguntaba cómo era posible que su corazón
estuviese desnudo ante alguien que sólo necesitaba mirarla para
escudriñar en todo su interior. Por su parte Aoi siempre había sido muy
reservada, nadie conocía el corazón de la princesa, tan sólo su
madre…pero incluso para ella, el rincón más recóndito era
desconocido…pero no para Elizabeth…¿pueden dos personas conocerse tanto
al tal extremo de entenderse sin hablar?...



*RECUERDOS*



El grupo de 3 personas en medio del valle, llamó la atención de la
joven de cabellos hasta los hombros que con curiosidad, miraba entre
unos arbustos la escena; el cachorro d e pelo blanco no dejaba de mover
la cola, ladrando ruidosamente: a lo lejos, un muchacho revisaba la
pata delantera del caballo negro como la noche , sobre el cual se
encontraba una doncella vestida en ropa de caza, con su cabello
recogido en una larga trenza. Su piel era tan blanca como la nieve, su
figura espigada la hacía ver como una amazona salida de un cuadro de
leyenda. A su costado izquierdo, una doncella la acompañaba.



El chico vanamente intentaba ver en la pata del caballo, sin distinguir nada, lo que empezó a impacientar al hermoso jinete.

- Esta hinchada…no alcanzo a ver nada allí pero…quizás si uso mi daga…-

- No…lo lastimarás así…- dijo una voz, mientras de entre los
arbustos apareció la chica de cabellos lacios hasta los hombros , con
una liebre en una mano, y el cachorro de lobo danzando a su alrededor,
siguiéndola.

La chica sobre el caballo miró a la recién llegada, que se acercaba a ellos y tomaba la pezuña del animal en sus manos.

- ¿y tú quién eres?...creo que deberías mostrar un poco más de
respeto…- empezó a decir Derrick a la extraña, que sin preocupación, lo
miró y luego levantó sus ojos hacia el jinete habiendo un cruce de
miradas momentáneo: los ojos grises de la doncella sobre el caballo se
volvieron más claros, mientras decía.



- ¿Dónde está tu educación, Derrick?-



Entonces la chica de los cabellos lacios, hizo una ligera inclinación a la muchacha de ojos grises, acompañada de una sonrisa:



- Hiedra venenosa…- y mientras hablaba, sacaba de su morral a la
espalda unas hierbas que apretó entre sus dedos, lo coloco en la pezuña
del animal y luego lo cubrió con un trozo de tela-… por eso está
hinchada, si usaba su daga envenenaría su sangre…y habría tenido que
llevar usted en sus espaldas a la señorita-



El último comentario de la chica hizo sonreír de buena gana a la
doncella de ojos grises, mientras el muchacho se sonrojaba, sacudiendo
sus manos del fango que tenia en ellas.

Luego, cubriendo su boca para evitar reír más por la actitud del aludido, dijo:

- Y dime…¿ puedo saber el nombre de la persona que acaba de salvar a mi caballo?-

La chica miró hacia la doncella otra vez…el sol iluminaba su
rostro, y sus labios rojos sonreían, mientras sus ojos muy claros
ahora, estaban fijos en los suyos.

- Sólo soy un cazador, mi señora…-

- Pero el cazador tiene nombre… ¿cierto?-

Y con una inclinación, respondió:

- Elizabeth, mi nombre es Elizabeth…vivo en esta montaña, y este bandido que ves dando vueltas es Rex, mi perro de caza-



La doncella bajó de su caballo, mientras el chico le decía:

- Su alteza, regresaremos a casa y usted irá en mi caballo, así el otro animal no sentirá tanto la herida en su pata-



Elizabeth escuchó la expresión del hombre, e inmediatamente miró a la chica de rodilla al suelo, ante ella.

- No no…no hagas eso…no te inclines ante mi…- y la doncella miró
con reproche al muchacho, que miró con algo de desdén a Elizabeth,
tomando luego las riendas del animal con la venda en su extremidad y
empezando a caminar para adentrarse en el valle.

La doncella se inclinó, y puso sus manos en los hombros de Liz.

- Me llamo Aoi, y vivo en este valle…no te vuelvas a inclinar ante mi por favor…-



La voz ahora en tono mucho más suave, hizo que Liz levantara su
mirada encontrándose con la de su interlocutora…sus mejillas se sentían
calientes, su estómago se sentía extraño…qué sentimiento tan raro; las
mejillas de Aoi se encendieron también, y se sintió turbada un
instante, así que tratando de ocultarlo, se incorporaron ambas.

Rex, mientras tanto, había encontrado un buen juguete en las botas de Aoi, mientras movía su cola juguetonamente.



-Suficiente muchacho, no hagas eso- ordenó Liz a su mascota que parecía no obedecerla.

Y Aoi sonreía mientras el can ahora ponía las patitas en sus rodillas, ladrando juguetonamente.

-Lamento que se comporte así…vaya que me salió un buen perro de caza…habitualmente no hace eso….-

-Princesa…es hora de irnos…- dijo la doncella que acompañaba a Aoi , mientras esta la miraba y miraba otra vez a Elizabeth.

- Te agradezco lo que hiciste por mi caballo…es mi más grande
amigo, amo los caballos…espero poder verte de nuevo, en circunstancias
más calmadas-



Elizabeth hizo una inclinación, sonrió y dijo:

-Te he visto por aquí en las mañanas, siempre andas con el tipo de cara de cervatillo asustado…-

Y una nueva carcajada salió de los labios de Aoi.

- Bueno es que digamos que me cuidan un poco…exageran en
verdad…pero, el paseo aburrido de todos los días ha tenido un matiz
diferente hoy- y subiendo de un salto al otro caballo concluyó-… deseo
verte de nuevo, cazadora-



Y Elizabeth asintió con una inclinación mientras las dos mujeres se alejaban, con la princesa a la cabeza a galope rápido.
………………………………..



-Liz….¿estás bien?-

La voz de Aoi la sacó de su ensueño, mientras acariciaba su
mejilla. Estaban ahora bajo el árbol de laurel, Aoi sobre las piernas
de Liz mirándola un poco preocupada.

-¿Otro Recuerdo?-

Liz sonrió acariciando los labios de la princesa.

-Te veías como una diosa el día que te vi sobre tu caballo, cuando nos encontramos esa mañana a las faldas de la montaña…-

Aoi sonrió, mirando un instante el vacío.



- Han pasado casi siete inviernos desde ese día…-

Una doncella apareció entonces:

-Alteza, su majestad desea verla-

Aoi se incorporó junto a Liz, y asintiendo con la cabeza, se giró luego a la chica y dijo:

- Ve con ella, te mostrará tus habitaciones, ahora iré con mi madre y luego te alcanzaré-

Y dirigiéndose por caminos diferentes, Elizabeth se encaminó a una
entrada lateral del castillo siguiendo a la joven doncella mientras
Derrick se cruzó en su camino, se miraron y luego Liz exclamó:

-¿Sucede algo?

El muchacho hizo una inclinación, juntó sus pies en forma de saludo y dijo:

-Todo está listo para el viaje mañana,…-

Elizabeth lo miró, y empezando a caminar dijo a media voz:

- No era eso lo que ibas a decirme…pero gracias de todas formas…- y se retiró con la doncella.



Mucho rato después, en las habitaciones de Liz, la tina estaba
lista para un tibio baño, y la doncella se acercó a nuestra amiga:



-Señorita Elizabeth, su baño está listo…acompáñeme por favor-

Liz la miró extrañada mientras la joven empezaba a intentar sacarle su camisa.

-Este…por favor, en verdad no te molestes…puedo hacerlo sola-

-Señorita…me enviaron para asistirla en todo…-

Y Liz empezó a preguntarse a qué se refería con ese “todo”, así que sacudiendo su cabeza replicó:

- No no, de ninguna manera…por favor ve tranquila, en realidad me gusta disfrutar de mi baño a solas…-



La doncella hizo una inclinación y salió de la habitación, la noche
había caído ya , así que Liz se despojó de su ropa y se metió en la
tina donde el agua tibia le cayó como una suave e intensa caricia…sus
músculos se relajaron y se recostó un momento.



Tan relajada estaba que no sintió la puerta abrirse, y Aoi entró
buscándola y al entrar al baño que estaba con la puerta entreabierta,
vio a la chica en la tina recostada en ella con su cuerpo cubierto por
el agua hasta la altura de su pecho, su cabeza hacia atrás, su cabello
húmedo en el borde de la tina, y los ojos cerrados.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Aoi, y un rubor cubrió sus
mejillas, mientras su corazón latía a prisa, dudó un instante, así que
lo que hizo fue tocar a la puerta, cosa que trajo al mundo real a Liz.

-Ehmm…perdona…te llamé al entrar y pues…vi la puerta de aquí
entreabierta. Esperaré afuera…- y diciendo esto, Aoi hizo el ademán de
girar para irse.

-No…espera por favor…-y sin levantarse de la tina, Liz extendió su mano.



Aoi tragó en seco, sus rodillas temblaban, y se dio media vuelta para mirar a la chica en la tina de nuevo.

Elizabeth estaba sonrojada también, y con voz temblorosa le dijo:

-Tú…tú… ¿podrías quedarte aquí conmigo?-



Aoi sólo estaba en silencio, en verdad no podía hablar, bajó su
mirada, y lentamente sacó el chaleco, su camisa de mangas cortas, y se
giró un momento dándole la espalda a Liz, le siguieron los pantalones
de caza…y al final estaba allí, la más hermosa visión nunca vista.

Aún de espaldas, Aoi no estaba segura si voltearse o no.



- Por favor…suelta tu cabello….y voltéate…-



Aoi llevó sus manos a su cabello y empezó a desentrenzarlo
lentamente; cuando terminó, la cascada de color castaño claro cayo en
semirizos sobre su espalda toda, mientras se giraba lentamente. Por su
lado, Liz estaba extasiada mirando la visión divina ante ella: piel tan
blanca y suave… senos redondos coronados de rosas, labios rojos, ojos
brillantes, y ese suave color escarlata en las mejillas…su silueta se
dibujaba más aun resaltada por la semioscuridad del lugar, iluminado
con candiles en las paredes y velas a los costados de la tina, todo la
ruta de recorrido por su abdomen hacia su ombligo era un camino de
estrellas, y el matiz de las tierras del sur oculto en un jardín
misterioso, que yacía escondido por el portal de sus muslos.



Elizabeth le extendió la mano, y Aoi tímidamente la tomó, entrando en la tina, frente a su compañera.

-Puedo…¿puedo sentirte?...-



Y acomodándose lentamente, la princesa quedó recostada sobre el
cuerpo desnudo de Liz, sus pieles fundidas en una, acariciadas entre
ellas y por el agua que las cubría. Elizabeth la envolvió en sus
brazos, y Aoi los abrazó, besándolos.



-Me sentía incompleta sin ti…-susurró la joven cazadora a la chica,
quien temblando entre sus brazos, entendió el temblor en su voz. Y
girándose en los brazos de su amante, la joven princesa quedó sobre su
pecho, ahora mirándose mientras sus dedos le recorrían los labios. Los
manos de Liz recorrían su piel, dibujando sobre ella con el agua que la
cubría.



-Emprenderemos un viaje un poco largo…con todos los riesgos que eso acarrea…en el fondo temo no regresar y perderte otra vez…-



-Shhh…no pienses en eso ahora…-susurró Liz, con un dedo sobre los
labios de Aoi -…hay un tiempo que se nos ha robado…deseo que lo
tengamos, sin pensar en nada más que en ese instante…- y rozando sus
labios a los de ella, los envolvió lentamente en un beso tierno e
intenso. Los colgantes de topacio volvieron a brillar, ahora con una
luz más intensa, mientras el calor empezaba a subir.



En la habitación de la Reina, Jord estaba por salir para dejarla descansar, cuando de pronto miró por la ventana:



- Las dos lunas han empezado su ascenso…dentro de unos días otra vez se encontrarán juntas en el cenit…-



-Pero esta noche brillarán en su esplendor máximo…esta noche cubrirán con su luz a sus protegidos…-

Y la reina miraba también la ventana, sonriendo levemente, mientras
se agarraba el pecho en una crisis de tos, siendo atendida por su
doncella personal.

Jord no entendió la frase, así que hizo una inclinación y se retiró.



………………………………….

Elizabeth tomó a Aoi en sus brazos, mientras las piernas de ésta la
abrazaban por la cintura, el agua aún escurriendo de sus cuerpos, y
suavemente la posó sobre la cama, colocándose sobre ella mientras las
dos manos de la chica reposaban en sus mejillas, sin despegar su mirada
de la suya.

El colgante de plata se mecía en el cuello de Liz, mientras la princesa lo miraba.

- Por algún motivo sabía que él te traería a mí…-

La cazadora sonrió, miró el topacio en el cuello de la chica, besó la joya y luego sus labios, diciendo:

-Pues así fue…

-Mi madre me dijo, el día que me lo dio, “un día, el topacio gemelo
de este pendiente te unirá a alguien a quien le confiarás tu vida, y
mucho más que ella misma…”.En ese entonces no podía siquiera imaginar
de qué hablaba…- y mientras susurraba, uno de sus dedos se deslizaba
por el mentón de Elizabeth.



Los labios de la cazadora empezaron a deslizarse por su cuello, y
con los ojos cerrados, la oleada de estremecimientos crecía en su
interior deseando más y más…sus piernas se abrazaron a las caderas de
su amante, mientras sus dedos se deslizaban por su espalda crispados de
placer por cada beso…para Aoi, dejarse llevar así era algo que se
sentía tan bien, se sentía libre y segura.

Las manos de Liz dibujaron mapas enteros sobre toda su piel, y sus
labios cubrieron de besos cada centímetro de piel desde el cuello hasta
su ombligo…y más allá, y en un suspiro, la fuente oculta en las tierras
del sur fue encontrada, y sus aguas fueron ambrosía que apagó una sed
tan grande como el tiempo mismo. Y así, entre suspiros y gemidos, la
noche cobró cuerpo, y le regaló a sus hijas el manto del sueño….





*RECUERDOS*





Las puertas del salón principal se abrieron, y Elizabeth entró en compañía de Jord para atender el llamado de la Reina.

-Majestad, ella ha venido como usted lo solicitó- se adelantó el
anciano, con una inclinación mientras la chica, rodilla al suelo
saludaba a la reina.

-No por favor, levántate y acércate un poco más- fue la respuesta
de la mujer de mirada amable sentada en uno de los sillones alrededor
de una mesa central.

La joven obedeció, y se puso de pie a menos de un metro de Ariadne.

-Majestad, por favor dígame en qué puede esta humilde cazadora serle de utilidad, estoy a sus órdenes…-

-Hija mía…-empezó Ariadne, sin dejar de sonreír, haciéndole señas
para que tomara asiento en el otro sillón junto a ella, mientras miraba
el colgante de plata en su cuello-…para mí eres más que lo que dices,
pues el que lleves ese colgante en el cuello hace que vea el eco de la
voz del corazòn de mi hija…-



Elizabeth tomó el pendiente en su mano apretándolo con fuerza.

-Yo…- y desvió la mirada a un lado, algo aturdida, y sonrojada.

-Por ese motivo hay algo que necesito decirte, pues la vida misma de Aoi está en ello-

Elizabeth miró a la mujer ahora sin despegar sus ojos, mientras Jord se mantenía en su posición.

- Como sabrás, lejos de aquí, en las montañas del Norte habitaban
las sacerdotisas del templo, que eran las guardianas del conocimiento
antiguo concedido por los dioses-

-Pensaba que era una leyenda, pero mi padre solía hablarme de ello, sin embargo toda su estirpe fue borrada…-

-Sí, hace mucho tiempo el templo fue violado por un poder oscuro y
sus sacerdotisas asesinadas porque no quisieron decir a aquella persona
el nombre del recipiente, de aquella que había sido destinada a ser la
vasija del poder de los dioses…-

Liz escuchaba con atención.



-Pero no fue así…su estirpe no fue borrada…porque la vasija fue
puesta a salvo…y no todas las sacerdotisas murieron en esa masacre…de
la estirpe de las hechiceras benditas por los dioses, sòlo quedan tres
…-



Jord levantó la mirada, y exclamó:



-Majestad…no es prudente…

-Para salvar al recipiente de un destino injusto, se decidió que el
poder conferido fuera dividido y sellado hasta que estuviera lista para
el gran día donde, bajo la venia de los Señores de Faz resplandeciente,
aceptara el poder que duerme en ella…-



Y Elizabeth empezó a entender…tomó el pendiente, lo miró y miró a
la reina, quien la miraba ahora con ojos fijos. Entonces se acercó,
tomó el brazo izquierdo de la chica y repentinamente sintió que su piel
quemaba.



-Las fuentes que contienen el poder dividido deben mantenerse
separadas…hasta que llegue el día en que las lunas se encuentren de
nuevo, juntas en el cenit…el día en que llegue a su vigésima sexta
primavera…- la reina susurraba ahora mientras Liz colocaba su mano en
el sitio donde dolía…el sitio donde ahora tenía una marca en forma de
octágono.




………………………………………….



Liz despertó de un sobresalto… pero se calmó al mirar el dulce rostro
de Aoi descansando sobre su pecho, y la envolvió en sus brazos
mirándola dormir haciendo un mechón de su cabello a un lado. Luego tomó
su pendiente en los dedos, y susurró:

-Creo que ahora sé…por qué me fui…-

Y besando los ojos de la chica, Liz la estrechó en sus brazos sintiendo su calor en su piel.


Última edición por kaorisama el 22/12/2009, 18:36, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   22/12/2009, 18:34

Nota de la escritora:

¬¬ alguien sabe còmo quitar los benditos iconitos tzuskis que me marean cada vez q uso una palabra que tenga uno de ellos asignado? ¬¬*
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*Miya*
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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   23/12/2009, 21:16

No se como quitarlos definitivamente, pero... Si utilizas mayuscula en la primera letra, de la palabra asignada al iconito, no deberian aparecer...


Pero para ello, tendrias que saber que palabras son las asignadas al iconito, para saber cual tienes que escribir con la primera letra en mayuscula.

Espero te sea de ayuda, sino tendre que averiguar alguna otra manera de hacerlo...n.n

Pd: Ahora voy a empezar a leer el Fic, me parecio primordial resolver este "problema", luego comento que me parecio, igualmente debe de estar genial, como tus escritos anteriores!!
Desde ya, muchas gracias por la continuacion! ^^


Última edición por *Miya* el 26/1/2010, 10:35, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   25/1/2010, 17:59

CAP 7



La aurora se filtraba con su luz rosa
por la ventana, encontrando a las jóvenes la una en brazos de la otra;
los dedos de Aoi se deslizaban suave y lentamente sobre el pecho de Liz
donde descansaba el pendiente de topacio que tenìa una tonalidad màs
fuerte ahora.

-No quiero que te vayas otra vez…- fue el dulce susurro que saliò
de los labios de la princesa a una semidurmiente Elizabeth que abriò
del todo sus ojos ante esta caricia suplicante colocando su mano en al
mejilla de Aoi, respondió:



-Cuando me fui por una causa justa, pero ahora no va a haber nada que nos distancie…-

-Puedo sentir que has recordado màs…el dìa que partiste no me diste un motivo o un por què…-

-Sòlo te dije que confiaras en mi…-

-Por mi bien…- y lo ojos de Aoi se tornaron màs claros, para luego
obscurecerse de nuevo- …yo decidirè lo que es mi bien,he estado rodeada
de doncellas y guardianes desde que tengo memoria. Sabes qué es lo que
amé de ti desde que te vi?-

Y Elizabeth respondiò negativamente con la cabeza mientras su mano se paseaba por el cabello de la princesa.

- Tu libertad…la confianza que mostrabas en todo lo que hacìas…-

Liz sonriò,colocò sus dedos bajo el mentòn de Aoi y añadiò:

-Tù tambièn lo eres, sòlo tienes que recordar eso siempre, de hecho
creo que has pugnado por hacer ver eso, hay mucho dentro de ti y no
temas a lo que piensas ni a lo que sientes…-

- No temo, lo ùnico que deseo es una vida tranquila…siento que hay
una gran responsabilidad sobre mis hombros, es como si mirara eso cada
vez que veo los ojos de mamà, o de Jord, e incluso los de Derrick…pero
no cuando miro los tuyos…- y diciendo esto, mirò los ojos de Liz-… en
los tuyos siempre veo…libertad, y calma…-

Elizabeth acercò sus labios a los de Aoi, besàndolos suavemente.

-Alli hay todo lo que deseo para ti…-susurrò en el beso.

-Dime…hay algo de este destino que yo no sè…aunque en el fondo de
mi, creo saberlo…pero lo que sì sè, es que no hay eternidad vàlida para
mì, si no tengo lo que tanto anhelo….-

-Mi padre me dijo que no hay un destino, sino oportunidades y
circunstancias que como engranaje, se conectan entre sì para llevar a
algo…yo creo que nosotros hacemos nuestro destino, desde mucho antes y
que tan sòlo debemos encontrar los caminos que nos lleven a conseguir
eso que tanto queremos-

y Aoi se acomodò en el pecho de Liz, sellando sus labios con otro beso intenso.



Rato después, en los jardines posteriores, Derrick esperaba a
Elizabeth para mostrarle a las dos personas que los acompañarìan en el
viaje.

-¿Cuándo partiremos?-preguntò Liz al muchacho que la miraba de reojo, mientras arreglaba unas riendas de su caballo.

-Al anochecer, el bosque por el que atravesaremos el valle no es seguro en el dìa-

-Y lo es menos en la noche…conozco esta montaña…- comentò Liz.

-¿crees que lo sabes todo, cazadora?- fue la respuesta inesperada del muchacho, soltando la rienda.

Elizabeth levantò una ceja sin inmutarse ante la reacción de su interlocutor.

-No, pero pienso en la seguridad y en la importancia del viaje que
se hace, y de que hay q salvaguardar la integridad de la princesa-

-Yo soy el capitàn de la Guardia Imperial, y su seguridad està a mi cargo…-

Liz lo volviò a mirar, sin intimidarse al tono algo alto de su voz.

- Yo no estoy aquí para entrar en disputa contigo…sòlo te doy mi
opinión respecto a la ruta que seguiremos…antes mirabas como un
cervatillo asustado, pero ahora miras como un chacal acechando a una
presa…no sè què problema tienes conmigo, pero las fieras no me
asustan…yo las cazo...-

Y diciendo esto, con una sonrisa, Elizabeth se encaminó a l castillo en busca de una cuantas respuestas màs.





La puerta de la habitación de la reina sonò,Aoi estaba alli sentada
junto a su madre, y una pàlida reina Ariadna dijo a su doncella:

-Dile que pase, quiero pedirles que nos dejen a solas un momento, por favor-

La doncella y Aoi obedecieron, se abriò la puerta y salieron,
mientras las manos de las chicas se enlazaban un instante antes de
cerrarse la puerta acto seguido.

-Majestad…-empezò Liz, acercándose con una inclinación al gran lecho a un costado de la iluminada habitación.

-Veo que has recordado…ahora sabes…-dijo en voz susurrante la reina, extendiendo su mano a la chica que se paró junto a su cama.

La reina lucía muy pálida, su respiración parecía dificultosa a
veces, pero sin perder la calma de sus profundos ojos color miel,
añadió:

-No podíamos mantenerte tanto tiempo lejos…dormida en un mundo de
sombras…y no podíamos evitar lo que era inminente, pues la vasija debe
ser llenada con el poder que le han concedido …los dos colgantes son
uno en realidad-

-¿Qué sucederá con Aoi cuando todo eso pase…cuando sea bañada por el poder del que usted habla?-

- Cuando físicamente los colgantes vuelvan a ser uno, el día de la
conjunción de las dos lunas, en el templo, no habrá marcha atrás…y
deberá permanecer allì para marcar el reinicio de la elite de las
Sacerdotisas del poder antiguo… renunciarà a la vida que conoce hasta
ahora para tomar su posición como lider de las nuevas Sacerdotisas-

-Pero ella està en libertad de elegir , majestad…es decir…no tiene que ser asì…-

Ariadna sonriò,y le extendiò su mano a la chica.

- Sè cuanto la amas…yo la amo tambièn…y …sòlo sè que si tiene que ser asì, ella debe vivir para hacer esa elecciòn-

-Señora…¿Aoi sabe de todo esto?-

-Sabe que es una de las ùltimas sobrevivientes de una casta casi
extinta…sabe que hay algo dentro de ella que la hace algo distinta a
las demàs…sabe que tiene una responsabilidad en sus manos que va màs
allà del reinado…sabe que deben llegar al Templo del Norte para
entregar el pergamino antiguo que me fue dado en custodia antes de
abandonar el templo hace muchos inviernos…pero no sabe que ella es…la
vasija…por su seguridad, ese detalle estaba prohibido reverlarse hasta
el dìa decisivo-

Elizabeth se sentó en la cama, a un lado de la reina.

-¿quién es esa persona innombrable de quien tanto temen hablar?-

Ariadna cerrò sus ojos un momento, se apoyò en el brazo de Liz para
incorporarse un poco y quedar semisentada, apoyada en el espaldar de la
cama.

-Alguien que alguna vez sirviò a los Sabios Señores de Faz Resplandeciente…-

-Majestad…la persona que asesinò a las sacerdotisas y que està detràs de todo esto…¿¡es una Sacerdotisa tambièn!?-



Ariadne asintiò con la cabeza, y añadiò:



-Sòlo quedamos tres…Aoi, yo…y su madre…-



El impacto de un balde de agua frìa no podìa compararse al estremecimiento de esta revelaciòn.

-Cielos…entonces …-

- Hace 26 inviernos, cuando las lunas entraron en
conjunciòn…mientras la orgullosa y altiva Erin daba a luz a una
estrella que por algún motivo consideraba una nube en su cielo, el
corazòn de Erin dejò de latir…pero ella no estaba dispuesta a dejar
esta tierra asì como asì…y en su desesperado intento por regresar, hizo
el juramento de dar lo que fuera si le devolvìan su cuerpo para caminar
aun por esta tierra…y el Señor de faz Tenebrosa la oyò…no podìamos
dejar a esa pequeña estrella indefensa frente a tanto riesgo, asi que,
sabiendo ya por el Gran sacerdote sobre lo que se venìa, se decidiò
poner a salvo a quien serìa el reservorio del antiguo poder del que
hablaba la leyenda…-

Elizabeth sòlo escuchaba con atención.

- Sin embargo, era un riesgo tanto poder …y asi fueron creados los
colgantes gemelos…dividido en dos partes, el poder en ellos duerme, sin
llamar la atención y sin poner en evidencia su existencia…y en la
oscuridad, Erin sòlo esperaba, el dìa en que el poder diera un destello
de existencia sobre esta tierra…y un dìa, hace 7 inviernos, el corazòn
de Aoi tuvo un nuevo latido…y los topacios gemelos, que aunque
separados, yacìan en su cuello en un solo cordòn, feron divididos…y sin
saberlo, hicieron un pacto donde su sangre se mezclò, y ese dìa pasaron
a ser una sola como los topacios…y despertò dentro de Aoi parte del
poder de las joyas y eso no fue ignorado por Erin. El robo del ojo de
fuego no es una coincidencia, pues ya que el cristal tiene parte de mis
poderes , es un medio para sentir la presencia del poder antiguo…-

- Entiendo, y por eso robò el cristal...

- Cuando se decidiò separar los dos colgantes, se lo hizo porque de
alguna forma, se habìan activado ya aunque no de forma completa…el
permanecer juntas era un riesgo para Aoi , para ti…y para todos-

Elizabeth bajò la mirada, mirando la marca en su antebrazo.

-Entonces…el tiempo ha llegado en que despierte del todo…¿no es asì?-

-Sì…-

-¿Por què mi marca, Majestad? Yo no soy una sacerdotisa, sòlo soy una cazadora, una aldeana normal…-

Ariadna cerrò sus ojos un instante, respirando hondo.

-Eres mi esperanza…mi deseo interior màs profundo de que no todo lo que està escrito sea como debe ser…-

Muchos signos de interrogación se dibujaron sobre la cabeza de Liz, quien mirò a la reina sin entender.

- No sòlo estàs aquí para que se cumpla la profecìa…màs allà de
eso, el dìa en que puse esa marca en tu brazo,te reconocì como la
persona que ella necesita a su lado, sabìa que la cuidarìas sin que se
sintiera prisionera …y quizàs tù puedas….cambiar un destino…-

-El futuro no està escrito, Majestad…y sè que Aoi harà su propia elecciòn, sòlo ella, y nadie màs…-
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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   25/1/2010, 18:00

CAP 8



La puerta sonò al cerrarse, y la espigada figura de Aoi entró en la
habitación, y detrás de ella, Rex moviendo su cola y corriendo hacia
Liz.



- Madre, todo està listo para el viaje.Derrick ha desaparecido de nuevo, pero iremos por la ruta que sugirió-

Aoi , junto a Liz, lucìa tranquila aunque en el fondo muy preocupada por la delicada salud de la reina.

Ariadna tomò la mano de Elizabeth y luego la de Aoi, entrelazándolas entre sus manos, y dijo:

-De más està decirles que es un viaje que conlleva su riesgo, pero
es algo que hay que hacer…su misión es llevar el pergamino a manos del
grupo de ancianos que los espera en el Templo…pienso que nuestros
enemigos deben saber que se harà este viaje, pero deben tener mucho
cuidado…los ancianos una vez tengan el pergamino, les dirán el
procedimiento a seguir…- y la voz de la reina se interrumpió por un
acceso de tos momentáneo.

Luego, extendiendo su mano hacia el cajòn de la mesa junto a su
cama, sacò un cofre tallado, lo abrió y sacò un viejo pergamino atado
con un hilo dorado, dándoselo a Aoi.

-Ellos saben lo que significa…sòlo deben entregarlo…-

-Majestad…-

-La prioridad no soy yo, Elizabeth…el reino entero lo es…vayan ahora, y tengan mucho cuidado-

Aoi hizo una inclinación, al igual que Liz, se dirigieron a la puerta y antes de salir, la reina exclamò:

-Caminas entre serpientes, cazadora…

Liz sonriò , y mirando sobre su hombro, respondiò:

-Lo sè, Majestad…pero…yo cazo alimañas tambièn…-

Ariadna, sonriò, mientras la puerta se cerraba.



…………………………..

………………………………….



El ojo de fuego brillaba con luz algo más intensa ahora, mientras Erin sonreía complacida.

Sonó la gran puerta al cerrarse, y un tipo de capa negra acompañado
del hombre de la capucha, entraron al recinto, inclinándose ante la
mujer.

-Està listo todo para la partida, Señora…-

Erin se volteó, sosteniendo el ojo de fuego en sus manos, la manga
ancha de su vestido se había corrido y dejaba ver en su antebrazo
izquierdo la marca del octágono con las ondas sobre èl.

- Sus órdenes se han seguido al pie de la letra, Reina Erin, la caravana cruzará el bosque de los Susurros…-

-Quiero que la traigas a mí…quiero disfrutar el saber que Ariadne
morirá del dolor sabiendo que su hija ve la última noche antes de que
su sangre bañe el sitio que tanto honró alguna vez…y quiero el
pergamino en mis manos-

El tipo con la capucha tragó en seco, mientras replicaba:

- Usted…usted…es… ¿necesario que muera ella?-

Erin miró hacia abajo al hombre inclinado, mientras sonreía reclinadamente.

-¿Acaso hay tibieza de corazòn, bajo esa armadura, lacayo?-preguntó la mujer, sin dejar de sonreír.

-No lo digo por eso…lo digo porque…usted sabe…será un largo camino
desde el bosque hasta el Templo de las Montañas…el camino es muy
solitario…-

Y el tipo que acompañaba al encapuchado sonrió en una carcajada con expresión lujuriosa.

-Debe llegar en una pieza…porque de no ser así…tus entrañas adornarán la entrada a este palacio…-

Los ojos de Erin brillaron, para luego añadir:

- Gozarás de los placeres de la carne, con su cuerpo exánime luego,
cuando ya no me sirva- y la frase concluyó con una carcajada.
Y los dos hombres se pusieron de pie mientras media docena de
apariciones, vestidas con armaduras, sin dejar ver sus rostros,
aparecían en medio del salón.


-Los soldados sombras los acompañaran, no necesitan comida, bebida, ni
caballo para cabalgar …cumplan con la última parte de este plan, y la
recompensa de la victoria será incalculable. La hija de Ariadne debe
estar en el Templo de la Montaña para el ritual y nada debe interferir
con él-

Todos se inclinaron ante la mujer y luego se retiraron.





En el castillo del valle…



Aoi estaba en sus habitaciones, sentada frente a la ventana que
miraba hacia los jardines posteriores, su cabello estaba suelto y sus
ondas eran mecidas suavemente con la brisa que entraba por la ventana.
Una doncella cepillaba su cabello, que llegaba hasta su cintura, la
camisa blanca de mangas anchas que llevaba sin otra prenda de vestir,
dejaba ver el cordón de plata en su cuello, y su mirada estaba fija en
la tarde que avanzaba lentamente, y sus pensamiento vagaba con el
viento.



Un toque en la puerta la trajo de vuelta al mundo.

-Adelante-

La cabeza de Liz se asomó antes que su cuerpo por la puerta,
mientras Aoi volteaba hacia ella…y Elizabeth se quedó sin habla mirando
la escena de Aoi con su cabello suelto, vestida con esa camisa larga
como única prenda, mientras sus ojos de un tono muy claro la miraban
con una sonrisa en ellos.

-Pensé encontrarte en los establos pero…no te vi allí-

Aoi le hizo una señal a la doncella para que las deje a solas, mientras Liz aún estaba en el umbral de la puerta, sonriendo.

- ¿Piensas quedarte allí?- fue la pregunta de la princesa con
sonrisa pícara, haciendo que Liz se sonrojara tropezando al entrar del
todo a la habitación.

Aoi se puso de pie, avanzando lentamente hasta Elizabeth, colocando luego una mano en su mejilla.

-Tienes miedo…lo puedo ver en tus ojos…pero no temes por tu vida…- susurró Aoi con sus ojos fijos en los de Liz.

-Te amo…-

Estas dos palabras, dichas con vehemencia y en un suspiro,
estremecieron a Aoi, quien sonriendo con las mejillas encendidas, tomó
la mano de la chica colocándola sobre su corazón.

-Y amor es lo que hay en este corazón para ti…te amé desde el
instante mismo en que te vi de pie allí, saliendo de entre esos
arbustos la mañana que nos conocimos…-

Liz cerró sus ojos, sus narices se rozaron, mientras sus labios quedaron a escasos centímetros.

-No debes temer…más allá de lo que piensas, entiendo la situación
mejor de lo que esperas…y hay cosas que sé, aún cuando no me las
digas…pero si hay algo que aprendí de ti, es que hay que tomarse las
cosas poco a poco y que no hay que temer si no al mismo miedo…- y
mientras hablaba, Aoi tomaba las manos de Liz, entrelazándolas a las
suyas, mientras sus labios se rozaban.

-Mi vida es tuya…- fue lo único que alcanzó a decir la cazadora, sintiendo que su pecho se ahogaba en un sentimiento intenso.

-Eres tú lo que quiero, llena de vida…hay muchas cosas que debemos
hacer, y las haremos juntas…cuando cumplamos con la misión que se nos
ha encomendado, mamá recobrará su salud y el reino entero volverá a ser
como era, y después podremos recuperar todo el tiempo que se nos fue
robado-

-Así será…-

Los labios de Aoi envolvieron los de Liz, besándolos suave y
tiernamente, y tomándola de la mano, separándose de sus labios un
instante, dijo, con color en sus mejillas.

-Seamos…seamos una sola, una vez más…-

La parte posterior de las rodillas de Aoi encontraron el tope de la
cama, mientras los brazos de Liz abrazaron su cintura; entonces,
enlazando sus brazos al cuello, sellando sus labios en un beso, sus
cuerpos cayeron suavemente en la cama, entre suspiros y besos.

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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   25/1/2010, 18:04

CAP 9



La suavidad de las manos de Aoi recorrieron lentamente el cuerpo de la cazadora,
como grabando con su tacto en recuerdos, cada detalle de su piel; cada
beso era una oleada de estremecimientos que las sacudìa a ambas
intensamente. Y mientras los labios de Aoi la recorrìan entera, sin
dejar un centímetro din ser besado, la voz sin aliento de Elizabeth susurrò:

-No quiero que este momento termine jamàs…-

Y, sobre una ola de intenso estremecimiento, elevada por la calidez de
la boca de Aoi, saciàndose de la fuente prohibida oculta entre los
pliegues de las tierras del sur,èsta susurrò:

-Yo te amo…he esperado por ti desde hace mucho, mucho tiempo…y no temas, porque nada me alejarà de tì…-

Y los temores ocultos de Liz, por un instante, se disiparon en un
gemido y en una arqeuada de su espalda, seguida de la sensación màs
sublime jamàs sentida.



*RECUERDOS*



-Majestad, yo pienso que la Señorita Elizabeth sería una buena
contrincante para el capitán- dijo riendo el soldado que cuidaba al
gran perro blanco que luchaba por liberarse de la cuerda que lo
sujetaba , mientras veìa una práctica de esgrima entre la aludida y un
soldado, estandoDerrick a una buena distancia sin oìr aparentemente lo
que hablaban. El duelo terminó, con la ovación de los presentes a la
joven, que con el cabello suelto y la cara muy roja, recogía la funda
de la espada que tenía en su mano.

Aoi gritò el nombre de Elizabeth, mientras sus miradas se
encontraban un instante y la chica empezó a caminar hacia donde el
grupo se encontraba, cuando un coro entre los soldados llamò a duelo de
nuevo, instigando aDerrick a luchar.

Elizabeth sonriò algo perpleja ante la mirada de Aoi, y la voz en eco
que se elevaba del grupo de hombres que pedìa el duelo, mientras la
Princesa hacìa un movimiento de cabeza para que acepte.

Derrick echò una mirada momentánea a Aoi, mientras se despojaba de su
camisa, quedando su pecho descubierto, al mismo tiempo que un grupo de
sus hombres le daba ànimos y se formaba un circulo en la arena para la
lucha.

Por su parte, Elizabeth acariciò la cabeza de rex, que movìa la
cola incansablemente, lanzando ladridos por la algarabía que se habìa
armado .Se sacò las muñequeras de cuero, recogiò de nuevo las mangas de
su camisa, y se disponía a recoger su cabello cuando Aoi le dijo:

- No…por favor, déjalo así…al viento…-

Y con una sonrisa y una inclinación, la cazadora obedeció
mientras se daba media vuelta para encarar a su rival quien apretaba
con fuerza la empuñadura de su espada, picado por el aspid de los
celos. El sol de la mañana brillaba mientras daba el escenario perfecto
para la contienda.

Y Derrick se lanzò como un relámpago con pies ràpidos,
movimiento que esquivò la chica, ante la explosión de gritos de los
partidarios del joven capitán de la guardia. El giro de pies deElizabeth
fue aprovechado por el muchacho, para asestar un golpe màs con su
acero, la respuesta fue esquivar con inclinación de tronco a un lado
,juego de piernas luego y allà fue Liz al suelo, donde no permaneció
mucho tiempo al incorporarse como un resorte, en un solo movimiento.

Ambos contrincantes se miraban, el sol pegaba en el torso sudoroso
del muchacho, y en rostro y brazos desnudos de Liz quien miraba cada
movimiento; asì, se acercò rápidamente en un ataque frontal cruzando
aceros, mientras saltaban chispas de las hojas de metal, quedando
frente a frente un instante mientras el muchacho decía:

- ¿Te luces ante la dama?-

La pregunta absurda de Derrick, no hizo màs que hacer que Liz levantara una ceja, mientras, sin soltar fuerzas, respondió:

-No necesito lucirme ante nadie ,mi orgullo no es màs grande que mi
boca, y mi arrogancia no no es la que se eleva con gritos de vítores al
viento-

Un empujón, y los adversarios se separaron, Derrick arremetió
con fuerza y velocidad en cada golpe esquivado por Liz, quien en un
giro rápido con sus piernas lo lanzó al suelo, mientras este tomaba
algo de polvo en su mano, lanzándolo a la cara de su contrincante. Los
gritos de los soldados aumentaron en intensidad, mientras Aoi saltò la
baranda del lugar donde estaba, siendo detenida por el soldado que
cuidaba de Rex.

-No majestad…eso es entre ellos…confíe en la señorita Elizabeth, además…es una pelea, y en ella todo se vale-

Aoi mirò a la chica en la arena que movía su cara de un lado a
otro, mientras el muchacho se incorporaba del suelo moviéndose
alrededor de su presa como una fiera.

-¿Quieres terminar aquí la contienda, cazadora?- dijo Derrick, secando el sudor que se escurrìa de su frente con su muñeca.

Elizabeth sonriò, mientras tenìa su visión nublada por la tierra en ellos, y añadiò:

-No necsitas tener compasión de mi,capitàn.No me subestimes-

Y hubo silencio en la arena mientras el muchacho, lleno de furia
por las provocaciones de su rival ,se lanzó en un ataque desde frontal
esta vez mientras Liz esquivaba los golpes lo mejor que podìa.

-Maldita sea…-pensò Liz,para sus adentros-no puedo ver…me duelen los ojos…-

Y en el clímax de la batalla, Derrick sonrió para sì, mientras estando a espaldas de la chica intentó golpear por la espalda, y ante la mirada de todos, Elizabeth
se giró, tomó el brazo de su contrincante son una mano, puso su pierna
haciendo de tope a la del muchacho, y aparatosamente cayó al suelo el
susodicho, mientras los soldados estallaban en gritos por la buena
pelea que acababan de presenciar.

Elizabeth aun estaba de pie, con un caído Derrick en el suelo, su espada a unos metros de èl.

-¿Quièn dijo que sòlo los ojos te sirven en una pelea?...cuida tu derecha, capitàn-



Y diciendo esto, Elizabeth lanzò la espada al suelo, y empezò a caminar restregando sus ojos hacia donde estaban Aoi y Rex.
……………………………..

……………………………



Elizabeth abriò los ojos, como despertando de un ensueño, mientras la mano de Aoi recorría su pecho suavemente.

-La tarde casi se va…- susurró la princesa, buscando los labios de Liz, beso que fue correspondido totalmente.

Y separándose luego de sus labios ,Liz acarició con sus dedos el rostro de su compañera, diciendo:

-Debemos prepararnos para partir…-

Mientras se vestían, sonò la puerta de la habitación de la Princesa, y desde afuera sonò la voz de Derrick diciendo:




-Su alteza, todo està listo para partir-

Elizabeth saliò de la habitación, atando su muñequera de cuero, ante la impávida mirada de Derrick quien no supo què decir hsta que Aoi saliò detràs de Liz, diciendo:

-Adelántense ,debo ver a mi madre antes de salir-

Y sin decir màs, se encaminó hacia las habitaciones de la Reina.






-Adelante…- sonò desde dentro del cuarto, una frágil voz.

La puerta se abriò, mientras las doncellas alli presentes se retiraron momentáneamente.

-Madre….-

Ariadne abriò los ojos, para encontrarse con la figura de Aoi, al pie de la cama; la reina sonriò, incorporándose un poco.

-Les espera un viaje largo de cinco dìas hasta la gran montaña del
Norte, lejos del valle…-empezò a decir con voz casi inaudible.

Los ojos de Aoi lucían màs obcuros ahora, al borde del llanto, mientras su mano sostenía con fuerza la de Ariadna.

-No pequeña…no dejes que la tristeza nuble tu corazòn…tendrán èxito
en la misión que se les ha otorgado, yo lo sè, y todo volverà a estar
bien…-

-Tengo un reino por el cual cuidar…y también una vida que deseo
para mì…entre las responsabilidades y obligaciones…hay una sola cosa
que deseo: que todo estè bien…sin embargo, madre, hay cosas que
neecsito que me digas…dime…què pasará cuando llevemos el pergamino a
los ancianos del templo? porque no es solamente restituir el orden de
nuestro mundo…

-El ojo de fuego los guiarà…en el momento oportuno, buscarà la
fuente de su poder que es la misma que el del mio…y del tuyo…necesito
que sepas que te amo, hija…que estoy totalmente orgullosa de la mujer
en que te has convertido y que sé que sabiamente decidiràs en el
momento que toque hacerlo…un antiguo voto de silencio me obliga a no
decirte todas las cosas que hay màs allà de las paredes del Templo
cuyos rincones guardan un pasado que es parte de ti también-

-Ser las últimas de una casta casi extinta no es algo que me
agrade…además de que nunca me criaste como una sacerdotisa aunque
tampoco como una chica normal-

Ariadna sonrió, levantando la mirada hacia una aùn al parecer Princesa al borde del llanto.

-Aoi es Aoi…sòlo eso…y hay quienes darìan su vida misma para que eso se respete hasta el final…-

y la Princesa se sentò al lado de la reina, inclinándose luego para abrazarla, con el rostro en su regazo.

-¿Por què yo, madre…?-

La suave mano de Ariadne se posò en la cabeza de la joven, y añadió:

-Hay cosas de las que no podemos huir…-y entonces Ariadna supo que Aoi, muy dentro de ella, conocìa sobre su destino.

La chica se incorporò, dejò un beso en la mejilla de su madre, y concluyó:

-Estaremos de vuelta con el ojo de fuego…y cuando regrese, no
estaràs ya en esa cama…- y besando la mano de su madre, se retirò y
antes de cruzar el umbral, la voz de Ariadna dijo:

-A veces…no es verdad eso de que la sangre es màs espesa que el agua…recuèrdalo-

Y sin entender,Liz se quedò un instante en el umbral, y l uego partiò.
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MensajeTema: Re: El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )   

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El misterio de elizabeth (Guerrero del sueño )
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