Yuri's Lyrical Secrets

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 Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)

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kaorisama
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MensajeTema: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   29/9/2009, 23:29

Bueno, esta es la ùltima historia que he escrito junto a mi esposa y compañera de alma, ella es el artista y yo soy el pincel que pinta sus pensamientos, aqui va una historia romantica al puro estilo mio y de mi amada.

CAPITULO 1


En la vida de Constanza solo existía la palabra competir, era vacía y sin sentido;esos días fuera de la oficina parecían relajarla pero no de la forma
que quizás esperaba, y huyendo un instante de la selva de cemento de la
ciudad fue a internarse en una de las fincas de su padre, aunque su
inseparable compañero, el celular, ni siquiera allí dejaba de sonar.

Un día, mientras caminaba por la bella alameda, sus ojos quedaron
fijos en lo que jamás pensó haber conocido; pensaba que era un ángel,
uno sin igual, la luz que irradiaba era tal que sus pupilas quedaban
fijas sin querer apartar la mirada, un sonrojo alumbro sus mejillas y
una imagen de una vida que no conocía llego hasta sus pensamientos:



Se encontró caminando en algún lugar de verdes prados, donde se
podían apreciar árboles de verdes copas y un viñedo a la distancia
hasta donde la vista alcanzaba,; pudo divisar una cabaña en el sendero
por el que iba transitando, y escuchó a lo lejos la voz de alguien
llamándola pero aunque sabía que ese no era su nombre, lo reconocía
como suyo

– ¡Lidia! Ven que te estoy esperando -

No sabía de quién se trataba, pero le era alguien conocido y provocaba que su corazón se acelerara.

Sin darse cuenta estaba en la puerta de la cabaña y vio a una joven
de castaños cabellos mas oscuros que los suyos esperándola con la
comida ya servida, una sonrisa depositada en su rostro fue símbolo de
felicidad… ese rostro tan amado. El lugar donde estaba era sencillo
pero confortable, olía a pan recién horneado y había un anciano sentado
a la mesa también, y al verla el hombre se levantó haciendo una
inclinación de respeto…las ropas que llevaban esas personas no le eran
familiares, se veían antiguas y repentinamente la otra joven la tomó de
la mano con algo envuelto en la otra y salieron de la cabaña.

El rostro de la otra muchacha se veía tan radiante, sus vestidos
sencillos, largos de color malva con el delantal que había quedado a
medio camino en la salida, su cabello castaño lacio por debajo de sus
hombros, sus ojos obscuros enmarcados por unas cejas delineadas ni
espesas ni poco pobladas, y la calidez de sus manos; detuvieron la carrera un poco lejos de la cabaña,a orillas de un estanque de nenúfares blancos. Sin aliento, la muchacha de vestido malva se recostóen un árbol, mientras se giró a su interlocutora sonriendo, y le echó los brazos al cuello:

- He contado los días para verte…cuando supe que habías vuelto a
la casa grande, no pude estar tranquila, se ahogaba mi pecho esperando
que llegara el momento de poder abrazarte otra vez-

- Fue muy doloroso…- y Lidia lloraba aferrada a la otra muchacha-
Celine…mi amada Celine en realidad se desgarró mi alma cuando me fui…lo
que deseo ahora es no separarme más de ti…-

- No podías hacer mucho…era la voluntad de tu padre…y del hombre
que eligieron para ti…- y la voz de Celine se ahogó en un susurro, y la
envoltura que llevaba en su otra mano cayó al suelo.



………………………………………………………………………………………………………………………….



- Señorita Constanza…señorita Constanza….-

Y la voz lejana del capataz de la finca, que la sostenía del brazo
para evitar que se lastimara con el cerco de alambre de púas que
separaba la propiedad del camino, la trajo de su ensueño algo
alterada…qué clase de sueño era ese?.Y en el camino al otro lado del
cerco, donde estaba estacionado un jeep, se encontraba una mujer
vestida con unos jeans, una camisa blanca de mangas largas, cabello
recogido en una trenza y gafas obscuras , hablando con un par de tipos
con cascos protectores frente a una casa de veraneo en construcción.

Constanza se encontraba aun algo turbada por la visión y por algún
motivo la mujer de gafas obscuras no podía salir de su vista; la
aludida, momentáneamente volteó, miró un instante, y luego entregó los
planos que tenia en las manos a uno de los presentes, para luego subir
al jeep y marcharse.

- Señorita, su padre me llamó, me dijo que por qué no le contestaba, y por eso Salí a buscarla-

La muchacha de rizados cabellos sacó el aparato del bolsillo
posterior de su pantalón y vio las llamadas perdidas…10 llamadas
perdidas…no había oído el teléfono.

-Está bien Gerard…hablare con él más tarde…vine aquí a olvidarme
un rato de los negocios, o por lo menos eso intento- y la muchacha miró
el polvoriento camino por donde el jeep había desparecido minutos
antes, aun con muchas interrogantes en la cabeza.

- Llévate el c a b a l l o, volveré a casa caminando-

Y dejando las riendas al hombre, la mujer se acomodó el sombrero
que llevaba hacia atrás hasta hacía un momento y se encaminó a la casa.
La finca Levrier era el escondite que Constanza, la primogénita de Jean
Levrier el dueño de una gran cadena hotelera Europea, elegía cada
verano cuando su reventada agenda en el negocio de su padre la llevaba
al límite; a sus 25 años, y con una agitada vida social, de múltiples
viajes y compromisos, su vida personal había pasado a un tercer plano,
o quizás ella misma lo había decidido así.

Sin embargo, esto parecía no importarle, quizás era solo una
fachada para no mostrar lo que en verdad sentía. Tan fría, tan
arrogante, tan segura de todo lo que hacía, de una belleza
incomparable, con un carácter fuerte y con una desafiante actitud ante
el mundo, la primogénita de los Levrier tenía el mundo a sus pies.



De vuelta a la casa, dejó su sombrero sobre la mesa de la sala y se sentó un momento en el gran sofá, tomó su celular, y marcó:

-¿Por qué no contestas?- sonó una voz enojada al otro lado de la línea.

-Sin dramas papá, dime qué sucede. Estoy de vacaciones y sabes que no me gusta que me llamen al celular salvo que sea necesario-

- Touret y asociados me llamaron, como sabes son nuestros socios y
amigos. Han comprado las tierras que colindan con las nuestras en la
finca, como un regalo para su hija que acaba de regresar de América.
Elise ha vivido allá mucho tiempo, y siempre ha sido muy independiente,
y no desea ir a la casa de sus padres, así que le propuse al viejo
Touret que si no tenías inconveniente y ya que estás de vacaciones,
podría quedarse contigo en la finca y de paso le muestras el lugar-

-¿ahora soy guía turística?-respondió con desdén y mala gana la chica, echando su cabeza atrás otra vez.

-¿por qué siempre pareces estar a la defensiva en todo? Sólo es un
favor que te estoy pidiendo más aún porque Josh August es un viejo
amigo, y a la chica la ultima vez que la vi tenia 10 años. ¿es
demasiado pedir?-

Constanza hizo una mueca de fastidio y respondió al fin:

-¿Cuándo vendrá esta persona? Recuerda que estoy solo con Sophie
aquí y no tengo más servidumbre para atender los requerimientos de la
invitada –

-Mañana al medio día estará allá, y sé que Sophie se bastará sola, si tú no la has vuelto loca ya con tus manías-

Y Constanza cerró la llamada y lanzó el teléfono a un lado en el sofá.

En su cabeza daban vueltas miles de cosas, era como una fiera
defendiendo su espacio físico y no le gustaban los extraños en él,
encima de todo eso, el ensueño extraño de la tarde con esos recuerdos o
lo que hayan sido la tenían muy intrigada, y la vista de la aparición
de la mañana, aquella enigmática mujer que la había dejado sin
respiración un momento, eran cosas que no podía sacar de su mente, y
que la mantenían en un estado para ella difícil de controlar. El timbre
del celular sonó otra vez, y aunque intentó ignorarlo, fue tan
insistente que no pudo:

- Te desapareces así como así y ni siquiera me dices que te vas…qué voy a hacer contigo, ángel-

- Mis vacaciones son un momento muy mío, y te he dicho que no me llames así, Víctor-

- Tengo derecho a saber donde anda la mujer que es mi prometida, no te parece?-

La paciencia no era una virtud de Constanza, y esto se vio en la respuesta a la inesperada e incomodante llamada:

- Ni soy tu prometida, ni eres nadie para controlar mi vida, así
que no termines con mi paciencia ahora y déjame disfrutar en paz por lo
menos mis vacaciones. Que tengas una buena tarde, Víctor-

Y cerrando la llamada, apagó el celular y salió de la sala mientras pasaba junto a Sophie, el ama de llaves que le traía un té.

- Le…traía algo para refrescarla, señorita…- y la mujer terminó de
hablar sola porque Constanza había desaparecido tras un portazo al
fondo del pasillo.



El agua se escurría por su piel, y sus cabellos, llevándose el
vaivén del día… sus manos en las mejillas, los ojos cerrados sintiendo
las gotas deslizarse por su cuerpo…esa sensación del mundo entero
pesando sobre ella, observándola todo el tiempo sin dejarla respirar,
era la sensación que la acompañaba todo el tiempo…correr, correr…a
veces sólo quería eso…correr.

La toalla cubrió su desnudez y al rato estaba vestida con ropas
ligeras, en su lugar preferido de la casa, su lugar sagrado: la joven
Levrier tenía un pasatiempo que muy pocos conocían, y ese era la
pintura: el cuarto que le servía de estudios estaba lleno de lienzos y
pinturas hermosas en las paredes, y pinturas y pinceles desparramados
por todos lados. Cuadros de nocturnos, cuadros a medias, y en el centro
del cuarto, el caballete con un lienzo cubierto, y detrás de él un gran
ventanal por el que ahora se dibujaba la tarde pintada en matices de
naranja y rosa.



Constanza se sentó al borde de ese ventanal, sus piernas recogidas
y abrazadas, cerrando un momento los ojos, pensando en muchas cosas a
la vez; bajó luego, y descubrió la pintura que tenía hecha a medias:
fijó su vista en el lienzo y se quedó contemplándola.

Allí estaba el bosquejo incompleto de una mujer de espaldas, de
pie ante lo que parecía ser un lago: había trabajado en ese c u a d r o
durante los últimos meses, y verlo le provocaba una extraña sensación
de melancolía y añoranza, que intentaba sacudirse pensando en otras
cosas, consiguiéndolo la mayor parte de las veces.

Miró el c u a d r o mucho rato, y luego se dejó caer en el diván que
había junto al ventanal. Su padre, la compañía y su asfixiante ritmo,
Víctor y su casi acosadora presencia…olvidar, un instante es lo que
tanto anhelaba…olvidar.

- la mente debería tener un interruptor…- susurró la chica, y se acomodó en el diván, cerrando los ojos.



Un destello…un pequeño lago, la joven de cabellos castaños obscuros
recogidos en una trenza, lanzaba piedras al agua; el sol se reflejaba
en su cabello, y en el sencillo vestido color perla, largo que llevaba.
Se escuchó el relinchar de unos caballos, y de un carruaje se bajó una
mujer, con sus ropas de verano, su cabello suelto cubriendo a medias su
rostro, le indicó al conductor que se fuera.

La chica caminó lentamente hacia la otra muchacha que se había
volteado rápidamente al escuchar el carruaje, y su sonrisa disminuyó un
poco al notar algo en Lidia.

-Hace más de 1 semana que no te veo…los señores no están en casa,
mi padre dijo que estarán fuera un tiempo…pero…qué sucede..? por qué te
cubres…?- y la chica calló al alcanzar a divisar algo en el rostro de
su amante. Y la expresión en el rostro de Celine cambio, y abrazó a
Lidia fuertemente.

Y Lidia tomó en sus manos el rostro de Celine, y esta puso sus
manos en los de ella, mientras besaba el g o l p e en el pómulo de la
chica, y besaba sus ojos llorosos.

-Mi ángel…por qué…por qué….- susurró Celine, besando suavemente los labios de la chica.

-No quiero que me toque más…y no quiero…no quiero que lo lastime…-y la mano d e la chica sostuvo su vientre.

Y Celine alzó la mirada hacia el rostro compungido de Lidia, cuyos labios rojos se mordía al llorar.

-Perdóname…- concluyó, volteando un poco el rostro, evadiendo la
mirada de Celine, mientras ésta con su mano la obligaba a mirarla
ahora. En el rostro de Celine no había enojo en ese instante, sus ojos
grises y profundos brillaban de forma extraña ahora, mientras su mano
reposaba en la mejilla de la chica.



-Llevas una estrella en tu vientre…- y la mano de la chica se posó
en el vientre de Lidia, quien colocó las suyas sobre las de Celine- mi
abuela decía que los niños que están por nacer son estrellas que han
bajado del cielo y tomado un cuerpo, y son una bendición del cielo…-

Y una sonrisa se dibujó en el rostro de Celine, mientras había una
expresión de tranquilidad en Lidia ahora; y lentamente, Celine fue
bajando hasta abrazar la cintura de la joven, y depositar un beso en su
vientre, levantando la mirada luego, mientras Lidia tenía sus manos a
ambos lados del rostro de la chica que estaba abrazada a su talle, con
sus miradas encontradas.

-No sabía qué sucedería si te lo decía…han pasado tantas cosas…-

-Lo único que yo sé, ángel, es que esta estrella nacerá…porque es
una parte de ti…y no dejaré que a ninguno de los dos les pase nada…-



Un toque en la puerta, hizo abrir los ojos de Constanza
súbitamente, la mañana clareaba ya por el ventanal, mientras Sophie
decía:

-Señorita…está usted allí?...su baño está listo, la Srta. Touret
llamó agradeciendo su hospitalidad, y avisando que estará aquí a las 12
del medio día-



Constanza aún entre dormida y confusa por el sueño, miró su
reloj...diez de la mañana….vaya sueño, y perezosamente se levantó del
diván y fue con Sophie, camino al comedor.




CONTINUARÁ……


Última edición por kaorisama el 10/1/2010, 22:40, editado 1 vez
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Shikat
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   30/9/2009, 19:15

SperO a cOnti!! zhi!! intersante!!!

bezOs!!!
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kaorisama
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   2/10/2009, 18:34

CAPITULO 2


Constanza se encontraba completamente extraña esa mañana, no aceptó ninguna clase de alimento, su pensamiento hacia la persona aquella de sus sueños embarazada y la chica del lago la convencían de que no era un simple sueño, tan real, tan único ver esa sonrisa jugando en el lago… También recordó como la chica llamada Lidia tenía su rostro amoratado, con un dejo de tristeza en su interior.
Lidia... Lidia… la chica de sus sueños, se sentía tan identificada que su dolor su sufrimiento se veía reflejada en sus ojos… ella, sufrió mucho fue el pensamiento que en un momento llegó a su mente.
-¡Rayos! -Exclamo con fuerza -como diablos me ando colocando así por un sueño aun que se sienta tan real… No debo de ponerme así.-
La mañana tomaba cuerpo y decidió salir a pasear un rato a las caballerizas que son, y han sido siempre sus preferidas, con sus bellos caballos de resplandeciente pelaje; al entrar, se encuentra con uno de los peones de la hacienda.
- ¿Antoine como esta mi yegua el día de hoy? – el chico se sobre salta y ve a la Señorita de la casa mirándolo
- Se….Señorita Constanza –su mirada algo triste y asustada por la fría mirada de Constanza cohibió al joven hombre- su yegua se encuentra bien ¿hoy saldrá con ella? –Pregunto tímidamente
- Mmm no ,hoy no, ya que pronto tendré una visita, así que deseo que la saques a galopar unas horas, -
El muchacho esbozó una leve sonrisa e inclinando su cabeza en señal de respeto, respondió:
– si señorita Constanza yo sacare a galopar a Martina.
Constanza se retiro pensativa desde las caballerizas y se fue a caminar por aquella Alameda que tanto le gustaba, y mientras lo hacía, no dejaba de pensar en ese sueño ,en los detalles, en esa chica sin rostro ,en la manera en que todas las escenas parecían tener un orden sin que ella lograra saber lo que significaban, de alguna manera se sentía identificada con Lidia, sentía impotencia y una angustia que jamás había sentido. Ella siempre pensó que aquellos sueños que desde pequeña tenía no eran nada más que invenciones de su subconsciente, pero cada vez, cada año que transcurría era más evidente que no era un simple sueño…
-¡Dios me volveré loca! …-Esbozo y sonrío con tristeza… Mientras caminaba pensaba en su vida tan fría y desesperantemente ahogada: su padre con sus exigencias y ese novio que le consiguió que no la dejaban en paz, no le daban tiempo de nada, pero por qué le importaba eso ahora?...quizás simplemente no se había detenido nunca antes a mirar las cosas así; miró su reloj y vio que eran las 11:40 am y pensó que era momento de regresar, no le gustaba ser impuntual en sus reuniones o sus trabajos.
Al llegar a la casona, vio un jeep como el del día anterior estacionado en el camino , su corazón dio un salto de improviso…pero qué extraña sensación era esa? y se preguntó un instante si sería la misma chica que había visto antes de manera tan profunda.
Apresuró el paso, y entró por la puerta de servicio, pensando que quizás la visita había llegado ya y no la viera vestida como andaba, así que llamó a Sophie desde la cocina y la vio llevar un té de naranja.
- ¿Nana, para quien llevas ese té?, mmm se me antoja uno…-
Y la nana, como cariñosamente Constanza llamaba a Sophie, respondió sonriendo:
-Está de mejor humor hoy, Señorita, y el té es para la Señorita Touret, quien acaba de llegar y espera en la sala.
El corazón de la chica se estremeció de nuevo, y por un momento se quedó en silencio, mientras Sophie levantaba una ceja:
-Niña… ¿estás bien?-
-S…sí…dime…la famosa Señorita Touret llegó traída por su padre?- y la pregunta de Constanza muy sutil, era para saber si el jeep que vio en el camino antes de llegar era de la invitada.
- No, llegó en su auto. Llevo otra taza de té para usted ahora o va a cambiarse de ropa?-
Pero Constanza ya se había adelantado a la anciana, quien la siguió hasta la sala: Constanza vestía sus pantalones de montar, con botas altas, una camisa de cuello abierto de color beige con un pantalón negro, vestimenta que se ajustaba hermosamente a su figura. Su cabello recogido en una trenza, con uno cuantos rizos cayendo en su frente, con sus ojos de color miel más claros que nunca, completaban el cuadro.
En su pensamiento, muy oculto en su corazón, deseaba que fuera esa hermosa joven que había visto con esos planos, aquella que le quito el habla y la envió a soñar nuevamente con ese lugar que no lograba distinguir con claridad en sus sueños.
En la sala de la casa, de pie ante unas puertas de vidrio abiertas y que dejaban entrar la brisa de la mañana con olor a césped fresco y recién cortado, mientras las cortinas jugaban con su figura al vaivén de la brisa, estaba una mujer vestida con jeans, botas de tacón mediano, una camisa de mangas largas y anchas blanca, cabello suelto bajo los hombros, tan concentrada en la vista que le ofrecía a lo lejos el viñedo de los Levrier, y sin darse cuenta de la llegada de sus anfitrionas.
-Señorita Touret- dijo Sophie, haciendo que la muchacha saliera de su ensueño, volteándose girando sobre sus talones, sonriendo entonces de una forma muy espontánea, mirando a la anciana y luego a la mujer de espigada figura de pie a su lado con una rápida mirada de arriba abajo, y luego aquellos ojos grises clavados en los de ella, Constanza sintió que un ligero calor subía a sus mejillas.
- Es un placer conocerla, Señorita Levrier, mi padre me ha hablado mucho de usted. Tiene una maravillosa casa de verano- fue lo que atinó a decir la invitada, extendiendo la mano a una aún turbada Constanza que se preguntaba qué era lo que le pasaba ante esta extraña, ya no tan extraña puesto que ahora sabía quién había sido la mujer que le había quitado el aliento el día anterior.

Pero Constanza no era de quien se dejaba llevar así como así por la situación, así que recuperando la compostura, sonrió en respuesta a lo dicho por la recién llegada, y respondió:
-Siéntase en su casa mmm…-
-Lamento mi descortesía, llámeme Elise-
Las dos mujeres se sentaron en la sala de estar, mientras Sophie fue por algo más de té.
-Tengo entendido que ha vivido fuera de Europa mucho tiempo-
Los ojos de Elise se escapaban hacia la vista distante de los viñedos a lo lejos que se divisaban por la puerta que daba al jardín, y luego volvía su mirada a su interlocutora que no dejaba de mirarla con atención.
-Así es, viví en América desde que tenía 11 años, mi madre vive allá -
-Entiendo, y dígame…-
Entonces Elise se volteó con una sonrisa a medias en el rostro y dijo:
-El usted me hace sentir más vieja de lo que ya estoy, así que si no es molestia, sólo llámeme Elise-
Y Constanza sonrió, quizás de la expresión casi graciosa en el rostro de la otra muchacha al decir lo de vejez.
Ambas rieron.
Constanza conocía a mucha gente, mucha, aunque ciertamente no podía decir que tenía amigas o amigos cercanos, y el gracioso acento de Elise, de alguna forma le causaba una sonrisa y sus modos sencillos sin exagerado refinamiento le extrañaron un poco al ser la hija de un aristócrata como lo era el viejo Touret.
-Constanza…- y la voz de Elise la devolvió a la realidad: la había estado analizando y la muchacha la había pescado infraganti.
Algo sonrojada, Constanza sonrió:
-Te vi ayer, cerca de las tierras que colindan con esta finca, piensas vivir allí?-
-De hecho, podría decirse que construyo mi propia casa-
La joven miró a Elise, levantando un poco sus cejas.
-Es contradictorio, no? Siendo quien construye la casa de mucha gente y que no tenga aún mi casa aquí-
-¿eres arquitecta entonces?-
Y la chica asintió con la cabeza, eso explicaba su presencia el día anterior en las tierras cercanas.
-Provenza tiene los sitios más maravillosos de toda Francia, y yo no estoy acostumbrada al ruidoso mundo de cemento, aunque yo contribuya a eso jajaja…a mis 27 años lo que más deseo ahora es un poco de tranquilidad, amo la tranquilidad, y mi padre insistió tanto en que viniera aquí luego de la muerte de mi madre-
-Lamento lo de tu madre…no lo sabía-
-Descuida…eso sucedió hace 5 años, todo está bien-
Constanza había perdido a su madre a los 6 años, y poco recordaba de ella.
-Debes tener bellos recuerdos de ella, mi madre murió cuando yo tenía sólo 6 años, tú tuviste un poco más de tiempo junto a tu madre-
Constanza no hablaba con nadie de eso, ni siquiera con su padre, y se sorprendió de revelar un dato de su vida privada a alguien que recién conocía.
-Estoy segura de que debió ser una mujer excepcional, y muy hermosa por cierto, ya que de seguro heredaste su belleza-
El comentario de Elise la dejó sin habla otra vez, con esa sensación de rubor en la cara yendo y viniendo.Entonces entró Sophie, y le dijo :
-Señorita, hay una llamada para usted…-
Constanza giró hacia la anciana.
-Le dije a papá que no llamara tanto, parece que no pudiera vivir sin mi-
-pero no es el señor Levrier…es el señor Victor…-
Elise sólo observaba disimuladamente a sus dos anfitrionas platicar, mientras observaba hacia la puerta de vidrio.
-Sólo papá sabe el número convencional de la casa…a nadie más se lo he dado…ya me oirá luego.Dile a Victor que estoy con mi huésped, y estamos almorzando ya –
-ehmm…ha llamado más de cuatro veces señorita, ya no sé qué decirle…-
Constanza se levantó bastante incómoda, mientras giraba un poco y decía:
-Por favor nana, sírvenos el amuerzo, yo me encargo de Víctor…-
Y saliendo un momento de la sala, avanzó a la salita de estar contigua donde estaba el teléfono, lo tomó y dijo secamente:
-Hola-
-Por lo menos podrías llamarme y hacerme saber cómo estás, te extraño ángel-
-Si quisiera ser encontrada, te lo haría saber, aunque supongo que te las arreglarías. No sé cuál es tu afán de asfixiarme tanto, eso no me gusta, quiero mi espacio, y aunque tú y yo hayamos salido un par de veces, eso no te da derecho a hostigarme así-
-Vaya humor que te gastas, hermosa. Tan sólo quería saber de ti y hablar un rato-
-respeta mi privacidad, cuando quiera hablarte te llamaré, ahora sólo quiero descansar. Buenas tardes Víctor- y cerró el teléfono con fuerza, encaminándose otra vez hacia el comedor.


El hombre de cabellos obscuros y semirizados sentado frente al gran ventanal por donde se veía la ciudad en pleno movimiento, miró el celular en su mano y sonrió de forma reclinada.
-Un potro salvaje necesita a alguien que le ponga freno…- susurró, guardando el celular en su chaqueta negra.


La tarde pasó rápidamente, y Constanza y Elise paseaban ahora por las caballerizas.Antoine estaba allí con Martina, la yegua favorita y al ver entrar a la señorita con su anfitriona, el joven saludó cortésmente.
-¿sabes montar, Elise?-
La muchacha puso una mano sobre su cabeza, hizo un gesto gracioso y después de mucho rato dijo:
-Me da algo de recelo todo lo que no tenga ruedas-
Constanza rio de buena gana, y le hizo señas a Antoine para que le diera las riendas de Martina.
-Si vas a vivir en un lugar así, la mejor manera de transportarse, es en un buen caballo-
-Discrepo contigo, señorita. Prefiero los autos- y Elise la miro con una ceja levantada.
La chica Levrier subió con mucha agilidad a su yegua y extendiendo la mano a su invitada, con una mirada retadora, exclamó:
-Le tienes miedo a un inocente caballo?-
Los ojos grises de Elise se posaron fijamente en los de Constanza, y sin decir mas, tomó la mano de la chica y de un salto, ayudada por Antoine, estuvo tras ella.
-Quién dijo miedo…-
-Sujétate bien-
-¿a dónde vamos?-preguntó Elise mientras pasaba su brazo por la cintura de Constanza, y ésta sentía un estremecimiento.
-Mirabas los viñedos hace un rato..hasta allá iremos…vamos Martina!!-
Y emprendieron la marcha, mientras Antoine se quedaba pensativo un momento, hasta que Gerard lo sacó de su ensimismamiento.
-¿qué pasa, muchacho?-
-Que hoy no fue tan…ella cuando me pidió a Martina-
-Antoine…ella es la señorita de la casa, nosotros solo somos sirvientes…sabes que ella tiene su carácter-
-No papá, no es eso…hoy hasta podría decir que fue gentil…-
-tonterías…vamos, hay que recoger algo de leña-
Y los dos hombres se fueron a sus faenas.

Avanzando a paso mediano sobre Martina, Constanza y Elise llegaron hasta una alameda y allí dejaron a la yegua, mientras caminaban por el sendero de árboles. Y luego de avanzar un poco, ante ellas apareció un gran viñedo, mientras el viento de la tarde acariciaba ese campo y traía un perfume conocido en su seno.
-Lavanda…- exclamó Elise mientras caminaba despacio en el camino entre los viñedos junto a su anfitriona.
Constanza la miró de reojo, era una sensación extraña la de estar caminando por uno de sus lugares favoritos con alguien a quien hasta ahora nunca antes había visto, sin embargo lo más extraño era sentir que no invadían su tan protegida privacidad y ante esta mujer, no tenía necesidad de hacerlo…Elise simplemente la encantaba, la hechizaba, más allá de lo que ella podía imaginar y sentirse así la hacía sentir una vulnerabilidad que hasta ahora había sentido. Y fue sacada de sus pensamientos por la calma voz de la chica, diciendo mientras se adelantaba un poco:
-Te gusta venir aquí, ¿verdad?-
Constanza sólo asintió con la cabeza, mientras su compañera echaba una mirada por el vasto campo de uvas: la forma en que el cabello caía bajo los hombros de Elise, su cabello lacio al viento, sus formas que se dibujaban en sus jeans y que se balanceaban al caminar.
La chica se volteó, sonrió y dijo:
-¿de qué huye cuando viene aquí, señorita Levrier?- y la mirada de la muchacha buscaba una respuesta más allá de lo que Constanza dijera.
-De la selva de cemento- fue la respuesta cortante de Constanza, cosa que no afectó a su interlocutora.
-Y…tu novio viene a visitarte aquí?-Elise miró a Constanza y ésta solo mordió su labio inferior.
-Mi mundo, el que conozco, el que está inmerso en la selva de cemento de la que trato de salir, y todo lo que a él pertenecen, se quedan fuera de este lugar cuando vengo aquí…ven, sígueme- y Constanza cambió la plática, tomando suavemente a la muchacha del brazo guiándola por un sendero más allá de los olivos a un lado del viñedo.
Elise se adelantó un poco y ante ella se abrió la vista e un pequeño lago, a cuyas orillas había árboles y patos salvajes nadando en él, mientras el cielo naranja del atardecer se reflejaba en sus límpidas aguas. La chica avanzó hasta la orilla, se lo quedó mirando, se acercó y mojó sus manos y entonces Constanza la observó, sintiendo súbitamente que había visto una escena así antes…

CONTINUARÁ…[b]
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   3/10/2009, 22:20

Esta exelente el Fic!!!!
Continuará...Cuando continuara???
Espero sea pronto!!!
Me encanto la historia y ya quiero saber como sigue...
Hicieron un gran trabajo juntas!!!
Las felicito!!!
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kaorisama
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   5/10/2009, 19:48

CAP 3

Elise pasó sus manos húmedas por el cabello, mientras recogía las mangas de su blusa que se había mojado un poco, mientras se volteó a mirar a una pasmada Constanza que tenía congelada esa imagen ahora en su cabeza.
-creo q tenemos cosas en común- dijo Elise sin dejar de mirar a la chica .
-¿sí?- fue lo que atinó a decir Constanza, volviendo a la realidad, sintiendo su rostro quemar por la mirada penetrante de su interlocutora que aun estaba de pie a orillas del lago. Y Elise se movio un poco, y puso su mano sobre el tronco de un árbol cerca.
-Sí. Ambas buscamos tranquilidad en nuestra agitada vida, aunque ciertamente, y no sé tú, hace mucho yo decidí parar el ritmo en la vida que tenía porque simplemente me di cuenta que estaba dejando pasar cosas sencillas que muchas veces no veía-
Elise miraba el lago, sin ver a Constanza ahora, y ésta última ahora no podía parar su corazón que se había acelerado por algún extraño motivo…qué es lo que pasaba? Por qué una extraña le causaba esa sensación? Por qué el sentimiento de estar viviendo algo que antes había vivido? Por qué si siempre había sido dueña de sus sentimientos y no había nada en el mundo que la hiciera sentir vulnerable, sucedía esto ahora…con esta mujer?.
Luego de sacudir un poco su cabeza, con una mano en su pecho como si intentara así parar su corazón latiendo a prisa aún, Constanza se acercó a la chica, y se paró a su lado; a diferencia de las mujeres que había conocido siempre, Elise no hablaba de la fortuna que se gastó en su último viaje, o en los vestidos nuevos que le habían regalado su padre , o del partido de tenis de la semana pasada, o de el sinnúmero de conquistas en la fiesta de una determinada amiga…no….
-Seremos vecinas, sabías? Cuando esté terminada mi casa, seremos vecinas-
-Has estado muchas semanas aquí ya?-
-Dos meses y medio para ser exacta, estuve viviendo en una hostería en el pueblo pero la idea le daba pánico a mi padre quien todos los días me llamaba para decirme si me enviaba o no a alguin para llevarme a la ciudad y que me quedara allí. Le dije que no, que estaba construyendo mi casa, y que personalmente supervisaría si todo iba como lo había diseñado-
- Y dime, por qué elegiste Provenza?-
Y Elise bajó la mirada, sonriendo, para luego mirar a Constanza con esa profundidad en sus ojos grises.
-Porque adoro el aroma de lavanda…-
Coincidentemente el perfume que llevaba Cosntanza era a base de lavanda, su aroma preferido.
Y sonriendo, volvió la vista al lago y continuó:
-Me gusta la vista de los viñedos en esta época…amo la vida silvestre más de lo que se podría esperar para alguien que ha vivido en la ciudad tanto tiempo, por eso regresé a Francia, porque sabía que aquí encontraría el lugar que había estado buscando para quedarme-
-Entonces…no hay nadie que te espere en América?- y Constanza se sorprendió de la pregunta que había soltado, y se congeló por la respuesta de la chica.
- De hecho sí…-
Y Constanza volteó a mirar a Elise, quien estalló en una carcajada mirando a su compañera.
-Mi labrador de 3 años, Rex, que se quedó con mi tía. Cuando la casa esté lista, enviaré por él-
Y Elise se recostó en el árbol, mientras se sentó al pie del mismo, súbitamente tomando la mano de la joven a su lado que la miró con cara de asombro.
-La señorita Levrier no se sienta sobre el pasto a ver una bella puesta de sol?-
Y cómo resistirse a la mirada de esos ojos grises…
Durante un rato estuvieron allí sentadas platicando, la tarde había avanzado bastante y las primeras sombras empezaban a caer ya. Elise se puso de pie, y le extendió la mano a su compañera.
-Parece que lloverá…- replicó Constanza, mirando el cielo de la noche y sintiendo la brisa-volvamos a casa-

Sophie esperaba en el portal, se había hecho algo tarde y habitualmente Constanza no demoraba tanto en sus paseos, asi que cuando vio llegar a las dos chicas sonriendo dio un respiro de alivio, y añadió mientras entraban las tres a la casa:

-Estaba preocupada-
-Mil disculpas Sophie, es mi culpa, insistí en quedarnos un rato en el lago- replicó Elise.
Se oyó un trueno, y Elise tuvo un sobresalto mientras Constanza decía:
-Nana , por favor podrías preparar la habitación para Elise, la que está contigua a la mía-
-Me tomé la libertad de hacerlo, mi niña.Sigame por aquí señorita Touret, el baño está listo y a penas estén ambas listas, serviremos la cena-

Y mientras Sophie hablaba, seguida de la muchacha, esta replicó:

-Llámeme Elise, por favor Sophie-

Una hora más tarde, se sentaron a la mesa para la cena, y las chicas platicaron un rato más animadamente; Sophie observaba con detenimiento: había estado al cuidado de la hija mayor de los Levrier desde que había nacido y podría decirse que era la única persona que entendía a Constanza, incluso mejor que su propio padre. Constanza siempre fue de quienes defendían su espacio personal, y la finca era justamente eso y a nadie le había permitido estar allí, verla hablar animadamente con alguien de su edad, verla sonreír, era algo que a la anciana la hacían sentir muy bien puesto que al parecer la recién llegada había podido, sin darse cuenta, sacar de su mundo a la heredera de los Levrier conocida como una persona a la que pocos llegaban.
Los truenos sonaban y una descarga provocó un apagón mientras aun estaban en la sala, para luego restablecerse el fluido eléctrico.
-Quizás es mejor ir a la cama antes de que el apagón nos envie allí…Elise, te sientes bien?- y Constanza se dirigió a su compañera que estaba sentada mirando al techo un poco tensa.
-Hahn…no, no pasa nada, Y sí, creo que será mejor ir a cama antes de que venga un apagón más grande…tendré que acostumbrarme a esto en el verano al parecer-

Una tormenta literalmente se había desatado, y el olor a humedad se percibía por el ambiente; Constanza estaba en su habitación, mientras cepillaba su cabello, mirando por la ventana sentada al borde de su cama: seguía preguntándose qué pasaba con Elise, por qué despertaba esos extraños sentimientos, por qué una extraña estaba en el lugar que había sido sagrado para ella siempre donde nadie más había entrado…más aún, por qué no la sentía como una intrusa en su mundo. Repentinamente un ruido en el pasillo la hizo levantarse, abrió la puerta y en el pasillo obscuro tropezó con…

-Elise¡?-
-Pe…perdón- y la chica estaba con su mano en la cabeza, con un pijama constituido por unos shorts grises y una blusa de mangas cortas de color blanco.
-¿Sucede algo?-
-Yo…sólo…sólo iba a la cocina por algo tibio…-
La chica lucía un poco inquieta e incómoda, Constanza la miro con su mano en el mentón, sonrió un poco y le dijo:
-¿No te gustan las tormentas?-
Elise bajó la mirada, algo aturdida, y con voz baja respondió:
-En realidad…a lluvia sí…los truenos no…me dan…pánico-
Y no había nada gracioso en la expresión de la muchacha…su nerviosismo era evidente, asi que Constanza la tomó del brazo suavemente, sonrió de forma amable y le dijo:
-Ven conmigo-
Y ambas entraron a la habitación, mientras la chica le servía algo del té de naranja que Sophie le había dejado en el velador.
-Dime cómo le hiciste estas dos últimas semanas en la Hostería, las tormentas de verano suelen ser así desde que la estación empieza-
Elise tomó algo de té, se sentó al borde de la cama, y continúo:
-La habitación allí estaba alejada de las ventanas, en el piso de abajo.Además usaba algo que mi doctor me indicó para colocar en mis oídos…mis oídos son sensibles…y…bueno no me gustan los truenos, desde que me acuerdo…-
-Tranquila, no te avergüences por eso…si deseas puedes quedarte aquí esta noche-
Elise miró a su interlocutora levantando las cejas, con una expresión de cachorro asustado en su cara que Constanza no pudo evitar sonreír. Le lanzó un cobertor limpio, y se prepararon para dormir.

……………………………………………………………………………………………..
Un carruaje se detuvo a la puerta de la gran casa, y un sirviente con una antorcha recibió a la recién llegada para conducirla hacia la parte superior de la casa. La mujer que acababa de llegar, descubrió su cabeza que iba cubierta con una capucha de su capa gris de franela, y una sonriente Lydia se incorporó de la cama.
-Perdona si te he mandado llamar así, pero…no podía estar sin verte…y hoy mis padres siguen fuera, y Ethiene está de viaje de negocios con su padre…-
Y Celine se acercó a prisa, tomando las manos de su amada, besándolas, y luego acariciando su rostro, acercando sus labios para rozarlos y besarla con dulzura. Su otra mano la posó suavemente sobra el vientre abultado de la chica.
-He estado en cama estos días…ha dolido bastante, pero lo que más me ha afectado es el no poder verte…-
-Mi ángel…es por esa estrella por quien debes preocuparte ahora, he estado al tanto de las cosas de la casa grande, tengo mis contactos aquí, recuerda que pasé desde que era una niña en sus pasillos con mi madre-
-Sí…mi hermosa Celine con quien paseaba por el jardín de la casa…-
-Y quien te enseñó a trepar árboles, aunque tu madre casi muere de susto el día en que no sabías como bajar de uno, con tu caro vestido bastante rasgado-
Y ambas rieron, mientras Lydia ponía ahora una mano en la mejilla de Celine.
-Hice que te fueras…y que dejaras el lugar donde habías nacido…-
-No vale recordar esas cosas-refutó Celine a media voz, tomando la mano de la chica en la suya-fue mi decisión irme a vivir con papá-
-Ciertamente no podía vivir sabiendo el dolor que te causaba verme…casada…con él aquí-
La chica puso un dedo en los labios de Lidia, y replicó:
-No te tortures con eso… estoy aquí, ahora mi amor-
Y Lidia tomó el rostro de la muchacha, y unió sus labios a los de ella con fuerza, y casi en un suspiro dijo:
-Quédate conmigo esta noche…te necesito…-
Los brazos de Celine rodearon a Lidia, sus labios se fundieron en un beso dulce e intenso, moviéndose al vaivén de su respiración. Las manos de la muchacha de ojos grises volaban suavemente como palomas en la espalda y costados de la joven Lidia mientras lentamente se separaron un instante.
-¿Por qué te detienes…?- susurró Lidia mirando un instante a su novia-acaso sucede algo…?-
-No. No amor, lo que no sé es si está bien que…bueno tú sabes, no deseo lastimar al bebé…-
Lidia sonrió, mordió sus labios y miró con mucha dulzura a Celine.
-Sólo poséeme como sabes hacerlo…eres tan gentil, créeme, no pasará nada, no temas-
Y entonces, Celine lentamente levantó la bata de la muchacha, dejando a la vista del semi iluminado cuarto a la luz de candiles, la bella figura desnuda de Lidia: sus pechos redondos coronados de rosas, su cabello semI rizado cayendo sobre sus hombro, la forma de su abdomen abultado, sus brazos delgados y gráciles; la capa de Celine rodó al suelo así como su sencillo vestido, y con sus ojos fijos en los de Lidia, sus dedos recorrieron los labios de la muchacha, bajando por su mentón suavemente, su cuello, su pecho, su abdomen, levantó la mirada, y los ojos de su amante brillaron.
Y posándose con cuidado sobre su cuerpo, sintiendo su piel fundida a la suya, las caricias empezaron a ir y venir mientras sus labios hablaban el lenguaje de los besos; Lidia suspiraba, mientras los labios de Celine la recorrían, bajando por su cuello a sus pechos, deleitándose con las rosas de que los coronaban, y su lengua torturándola a cada roce. La respiración se agitó mientras bajaba a su abdomen, donde depositó besos, susurrando: “Chanter pour les étoiles de votre sourire, car ils reflètent, mon ange, céleste douceur…” * y siguiendo mas abajo, más abajo, solo se escucharon suspiros y gemidos ahogados mientras la noche avanzaba.

La tormenta había pasado, y Elise estaba despierta a pesar de ser ya muy entrada la madrugada, escuchó respirar más rápido a Constanza que dormía a su lado, y la chica se giró quedándose así acostada de lado, observando ahora con detenimiento cada detalle del hermoso rostro de Constanza: sus pestañas largas adornado sus párpados cerrados, su nariz perfilada, sus labios húmedos y rojos que dejaban escapar suspiros…y un nombre. Pero los labios de Constanza eran una deliciosa tentación que por algún motivo Elise no podía resistir,…sed..era como la sed de un caminante en el desierto que sólo puede ser saciada por el agua…la muchacha apretó su puño como intentando resistirse pero…era más fuerte que ella…y muy sigilosamente, como un ladrón a media noche, la chica se acercó a una dormida Constanza, la miró como niño que mira su más grande tesoro…y suave muy suavemente posó sus labios sobre los de ella y robó el beso más dulce aunque muy fugaz, que en su vida había probado.

Constanza se movió, y Elise cerró sus ojos fingiendo dormir…pero cómo dormir habiendo tocado el paraíso…

La luz pegándole directamente en al cara, el sonido de pájaros cantando, y la cama vacía fue el hallazgo de la mañana cuando Elise abrió sus ojos; la puerta se abrió y entró Constanza tan reluciente como siempre, le echó una mirada a la muchacha sentada la borde de la cama, y exclamó:
-Me llevarás a ver tu casa hoy, arquitecta?- y la sonrisita coqueta de con la cual concluyó la pregunta-auto invitación, hizo sonreír a Elise, quien contestó.
-Si me das unos minutos mientras tomo un baño, y desayuno, te mostraré mi pequeño refugio. De hecho pensaba llevarte aunque no sabía si querrías verlo-
Y mientras ella hablaba, caminó hacia la puerta seguida de Constanza. Ambas entraron a la habitación de Elise,y mientras entraba a la ducha, Constanza daba una ojeada a las cosas que había en el velador junto a la cama de la muchacha: un par de libros de diseño en arquitectura, una agenda, y mas allá una foto de Elise,y el famoso labrador Rex; esto último la hizo sonreír, hasta ahora había conocido a alguien que llevara una foto junto a su perro como un tesoro preciado.

Luego de desayunar, ambas muchachas subieron al auto de Elise y se encaminaron a la construcción en los límites de la finca Levrier.La casa de verano en construcción era de lo más sencilla, no era grande, pero tampoco era pequeña, con dos plantas, mezcla de lo clásico y lo moderno; mientras las chicas recorrían la casa, que por cierto estaba casi terminada, llegaron a la parte posterior: la casa para un perro, y el columpio en uno de los árboles llamaron la atención de Constanza, quien avanzó hacia allí.
-En verdad piensas traer a tu perro eh?-
-Pues claro, piensas que bromeaba cuando te dije que enviaría por Rex?-
Y mientras hablaban, Constanza se adelantó hacia el columpio mientras Elise la miraba, como hipnotizada por el vaivén de sus movimientos.la chica se sentó en el columpio, y Elise se colocó detrás de ella.
-Eres una persona muy particular, señorita Touret-
Elise sonrió y se inclinó para susurrar a su interlocutora.
-Y hay algo malo en eso?- y separándose de ella, empezó a balancear lentamente el columpio.
-Creo que admiro tu libertad…-fue la frase final de Constanza.
-acaso tú no eres libre de hacer lo que quieres? Has viajado por medio mundo, tienes una carrera brillante en finanzas, podría decirse que eres tu propia jefa, lo que tú dices se hace,…sin embargo hay un pero verdad?-
Y las palabras de Elise hicieron eco en la muchacha…cómo era posible que alguien pudiera ver eso….con sólo una frase. La chica dejó de balancear el columpio, lo detuvo y se puso de pie frente a Constanza.
-Y quién eres tú que crees entenderlo todo?-fue la respuesta algo seca de la mujer, sintiéndose un poco incómoda de que alguien por primera vez hablara de cosas serias, sin entrar en banalidades.
-Es de mala educación responder a una pregunta con otra pregunta, sin embargo tienes razón en preguntar quien soy yo para preguntarte semejante cosa, te ofrezco una disculpa-
Constanza hizo un ademán con sus manos, y exclamó:
-Mira...no, no te disculpes, fui yo quien respondió de la forma inadecuada…no me hagas caso-
-Ange souriant *- fue la frase que pronunció Elise, y por un momento no hubo más sonido que esas palabras flotando en el viento, y Constanza sacudió su cabeza: era como si esas palabras le trajeran una sensación extraña al pecho.
-Dije algo malo? Me disculpo si fue así, mi intención era que no dejaras esa expresión sombría en tu rostro- y Elise se rascó la cabeza, sintiéndose traicionada por sus propias palabras; pero en contra de lo que pensó, la chica sólo respondió, sonriendo:
-Tienes un acento extraño, y es gracioso, me gusta tu francés –
Y ambas rieron.
-Dime, Elise Touret es un ser que ha pasado su vida entera entre construcciones y diseños? No hay nada que haya hecho mover su corazón?-
Elise extendió su mano hacia Constanza invitándola a ponerse de pie, y empezaron a caminar hacia más allá de la parte posterior de la casa.
-Hmmm…bueno podría decir que no he tenido mucha suerte en el amor, si a eso te refieres- y la chica tomó una pequeña rama de unos arbustos y jugaba con ella entre sus dedos.
-Pues debió ser un ciego, no pareces el tipo de persona que busca algo solo por un instante…es decir, pienso que eres una mujer de grandes aptitudes y demás, no te conozco mucho pero te he observado en este poco tiempo que nos conocemos- y Constanza trataba de ocultar su pequeña indiscreción.
Elise sonrió, miró un momento a la chica como si fuera a decirle algo pero, sólo sonrió y dijo:
-No tengo nada de extraordinaria…soy más común de lo que crees…y pues con esa persona, quizás sólo pensé que sentía lo mismo por mí, en fin, nunca terminas de conocer a alguien del todo, a no ser que hayas vivido más de una vida con esa persona-
- Crees que hay más vida luego de ésta?- y la pregunta de Constanza hizo que la muchacha se detuviera.
-Creo que simplemente hay un tiempo para todo, que hay cosas que no entendemos en nuestra mente humana, y que van más allá de lo que podemos aceptar y a lo que tememos –
Respuesta inteligente, pensó Constanza. *Sonríe, ángel.

-¿Y tú?... ¿el famoso Víctor es tu novio? Digo…es que no pude evitar oír lo que te mencionó Sophie el otro día…y si alguien te llama así de insistente, obviamente o es tu contador o es tu novio-
Constanza rió, y respondió:
-Trabaja en la oficina conmigo, es el asistente de mi padre, e hijo de uno de sus socios. Acepté salir con el un par de veces, suele acompañarme en reuniones de negocios, y está al tanto de todo en el trabajo y me mantiene informada de todos los movimientos; es el tipo de persona que hace cosas para tratar de robarte una sonrisa, el que te tiene todo listo cuando has olvidado algo que tenías que presentar al día siguiente, el que te sale con alguna cosa extraña como una cena o una invitación a almorzar-
Elise levantó las cejas, lanzó la rama de su mano y exclamó:
-Pues suena a alguien que quiere algo contigo no?-
-En realidad no he aceptado su noviazgo, pero piensa que por salir con él un par de veces y aceptar sus invitaciones al teatro, o cosas así, ya somos algo, aunque supongo que mi padre estaría bailando en un solo pie si formalizáramos un noviazgo-
-Entonces, no es tu novio-
-Pretendiente diría yo…pero me asfixia, me ahoga, se lo he dicho tantas veces y parece no entender-
Elise puso una cara graciosa, se encogió de hombros y exclamó:
-Pues, mándalo al diablo no? Aunque supongo que trabajando contigo todos los días, eso será un poco fastidioso. Pienso que quizás deberías poner los puntos claros de lo que quieres, y así no se daría a que el tipo lo malentienda-
-Supongo que sí, probablemente le doy tan poca importancia que quizás por esa misma razón no me he preocupado por aclarar cosas-
-Quizás a veces dejamos cosas pendientes, en el aire, y nos siguen, es como esconder esqueletos en el closet- y mientras Elise decía esto, Constanza se adelantaba un poco delante de ella a alcanzar unas flores de un árbol, y en un momento dado, mientras Elise aún avanzaba, la otra muchacha se giró de improviso, y ambas quedaron frente a frente.
Los ojos grises de Elise, profundos, estaban fijos en los de Constanza, y esta, tan cerca del rostro de Elise, sentía que su pecho se ahogaba por el latir de su corazón apresurado….inútilmente intentaba controlarse, inútilmente intentaba entender qué ocurría, pero era tan nueva esta sensación, y eso asustaba a la muchacha.

-Tienes…unos ojos muy bellos…-fue lo que casi susurró Elise, mientras Constanza sonreía nerviosa, sintiendo calor en sus mejillas…cuántas veces había recibido un cumplido, pero…esto era diferente, se sentía vulnerable ante la presencia de la desconocida que tenía en frente y esto ya era un hecho.
Elise se rascó la cabeza, dio un paso hacia atrás y dijo:
-¿has ido al pueblo? Por qué no vamos a dar una vuelta y traemos unas cosas que dejé en la hostería donde estaba?-
Constanza echó un mechón de su cabello hacia atrás, sonrió tratando de no lucir perturbada por la momentánea vulnerabilidad, y asintió con la cabeza.
Provenza y sus pueblos es el lugar perfecto para refugiarse cuando se quiere estar en contacto con la naturaleza, y sus maravillas; la mañana y parte de la tarde, las dos chicas hicieron lo suyo recogiendo algunas pertenecías de Elise, y luego fueron a comer algo en un pequeño restaurant del lugar. Luego de almorzar, pasaron por el mercado a dar una vuelta : era la primera vez que Constanza salía de la finca, y parecía estar disfrutando el paseo, mirando a todos lados con atención, sonriendo, preguntando, en fin, luciendo como una chiquilla en un jardín lleno de cosas nuevas para ella.
Subieron al auto, sonriendo, mientras acomodaban las cosas en la parte poseterior.
-Bueno, mejor nos vamos o Sophie pensará que te han raptado-
Constanza sonrió de buena gana, echando su cabeza hacia atrás en el asiento.
-Gracias- fue la que dijo, volteando y mirando a Elise, quien levantó la ceja en señal de no entender de qué agradecía.
-No me había divertido así desde…desde nunca creo- y sonrió terminando la frase, con sus ojos fijos en el alegre rostro de su compañera.
-Extiende tu mano- añadió Elise, con un gesto infantil en su rostro.
La chica obedeció, con una sonrisa cómplice y de fingida desconfianza.
-Pero no así…tienes que cerrar los ojos-
-¿te han dicho que eres una chiquilla, Elise Touret?-
-Y a ti te han dicho que no sabes cumplir una petición cuando te la hacen?- respondió la aludida, levantando más las cejas en insistencia para que la muchacha hiciera lo que pedía.
Constanza obedeció, extendió su mano, y sintió algo en ella.
-ya, abre los ojos-
La chica obedeció, y en su mano tenía algo envuelto en un pañuelo de seda, de color marfil. Al abrirlo, allí estaba tallado en madera, la exquisita y bien delimitada figura de un unicornio; una sonrisa se dibujó en el rostro de la muchacha, y sus ojos brillaron, mirando ahora a la otra chica que ponía en marcha el auto.
-Dicen que los unicornios son signo de felicidad, prosperidad y protección, así como de misterio y magia. Quiero que lo conserves como un recuerdo de este verano-
Constanza miró la pequeña figura en su mano, sonrió otra vez, y le dio las gracias a Elise, para acto seguido decir:
-Yo estaré aquí todo el verano, me gustaría contar con tu compañía si eso no cambia los planes que tengas claro está-
-De hecho, mi casa estará lista en un mes más, pero para mí será un placer poder disfrutar de tu compañía y hospitalidad mientras eso se resuelve y que luego, seas mi invitada de honor cuando inaugure oficialmente mi pequeño refugio- y los ojos de Elise se encontraron un instante con los de Constanza, para luego fijarlos en el camino otra vez.
-Será un placer, Elise…-

Llegaron a casa ya avanzada la tarde, y Sophie esperaba en el portón, cuando ambas chicas bajaron del auto; Elise se adelantó, saludó a la anciana y luego le entregó algo envuelto en un paquete.
-Perdón por traer tan tarde a la señorita, yo he insistido en que me acompañe a recoger unas cosas y hemos dado una vuelta por el pueblo. Quise traerle esto Sophie,algo que vi hoy en la feria en que andábamos y que creo le irá muy bien-
Y Sophie, miró a la chica algo sorprendida, pues habitualmente no estaba acostumbrada a recibir presentes de los dueños de casa o invitados, así que abrió el paquetito a insistencia de la chica, resultando ser un bonito juego de peines de color coral, muy delicados.
-Pero señorita Touret…no debió molestarse…!son muy hermosos!-
-Por favor, acéptelos Sophie, es un pequeño presente de agradecimiento por la hospitalidad que me ha brindado-
Constanza sonrió, entrando con unas cajas susurrándole al oído a Elise:
-¿quieres conquistar a mi nana?- y riendo, entró a la casa rumbo a la habitación de la muchacha.-
Tarde ya, antes de la cena, Elise acomodaba sus cosas, se paró frente a la ventana un momento, y sonrió susurrando:
-Es inevitable el mirarte…el querer estar cerca de ti…y ciertamente eso me da miedo…-


CONTINUARÁ
Aqui pongo la traducción de las frases en frances:
* Chanter pour les étoiles de votre sourire, car ils reflètent,mon ange, céleste douceur
(canto a las estrellas porque tu sonrisa en ellas se refleja
mi angel,de dulzura celestial)

* Ange souriant ( sonríe angel)
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Shikat
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   6/10/2009, 12:45

Hay!! tan linda! te a kedadO sta cOnti!!!

sOrry x la demORa n leerr! sQ andaba!!! full

cOn algunaz cOzithas!!!sperO!!! la siguiente!!

prOntikO!! cdtm!!1
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*Miya*
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   6/10/2009, 15:59

Que bonita conti!!!!
Muchisimas gracias por las frases en Frances, estan muy lindas, y asi aprendo a hablar otro idioma!!! JEJEJE...
Espero la continuacion!!!!
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kaorisama
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   6/10/2009, 22:16

CAP 4


Los destellos de los relámpagos iluminaban el camino lodoso, Lidia y Celine iban a caballo a toda prisa, Lidia abrazada a la espalda de Celine.
-No llores mi ángel…no llores por favor- es lo que decía mientras trataba de evitar que el caballo diera un paso en falso por lo resbaladizo del fango; llegaron a casa del padre de Celine quien no se encontraba allí, Celine buscaba desesperada algo entre las pertenencias de su padre.
La puerta se abrió con violencia y apareció en el umbral la empapada figura de un hombre, que con arma en mano tomó con violencia a Lidia, arrastrándola hacia fuera de la casa; Celine corrió tras ellos, mientras la otra muchacha era empujada a un lado.
Ethien abofeteó a Celine, pero esto sólo la enfureció más. Corrió hacia el hombre que trataba de golpear a Lidia, y quedó entre los dos, con la chica a sus espaldas ahora.
-Te has burlado de mi…tú no me vas a deshonrar así…fuera de mi camino, maldita!-
La lluvia caía copiosamente, los truenos resonaban junto a la voz del airado sujeto, y sólo el cielo negro y tormentoso de la noche parecía ser testigo de la escena que allí se suscitaba.
-¡Tú eres quien la ha deshonrado, escoria!- y ante el grito de Celine, la rabia en el tipo sólo creció más, y apuntó su arma echando el gatillo atrás presto a disparar; la escena fue tan rápida, hubo silencio un momento y hubo una detonación: Celine estaba sobre el fango, con una rodilla hincada en él, más adelante se veía a la otra mujer parada frente al enajenado sujeto que ahora tenía la mirada perdida, su brazo extendido aún, y un humeante revolver en la mano.
La figura de Lidia poco a poco se desvaneció, cayendo al húmedo fango mientras la mancha escarlata en su pecho, iluminada un instante por una centella, crecía poco a poco.Celine estaba clavada en el fango…a duras penas podía respirar…el dolor agudo de su hombro ensangrentado porque el disparo había salido y rozado su hombro, no era nada comparado con el fuego que quemaba como una espada candente su corazón…la lluvia se llevaba sus lágrimas, con su mano las secó y se movió hacia el inmóvil cuerpo de Lidia…ella entreabrió sus ojos un momento…la miró…movió su mano…lo intentó…un suspiro profundo salió de su labios, y su grácil mano cayó pesadamente en el lodo.



Constanza estaba al borde de la cama sentada, su cabeza baja, una mano en su vientre, y la otra mano en el pecho…tenía un dolor agudo allí…su respiración estaba agitada…estaba invadida de muchos sentimientos….había tanta tristeza que su corazón se oprimía…y sus lágrimas rodaron; hasta ahora, hasta ese mismo instante, se había sentido identificada con una de las mujeres que veía en sueños…pero esta vez fue distinto, esta vez fue diferente…porque esta vez miró todo con los ojos de Lidia, absolutamente todo.

Se dejó caer en la cama otra vez, la mañana clareaba ya…se qudó mirando el amanecer…no había querido hacer caso a sus sueños que eran ahora más claros y secuenciales que nunca… en los últimos 3 meses habían sido causa de sueño inquieto y dolores de cabeza, y esta situación extraña la ponía muy tensa; pasó su mano por el rostro, se acurrucó de lado, cerró sus ojos, y no podía olvidar los ojos de la mujer mirando a Lidia dar el último suspiro…y con esos ojos en mente, se durmió otra vez.-



La puerta de la oficina del viejo Levrier se abrió, y entró Víctor con unos documentos.
-Espero no interrumpirlo, Jean –
-¡Claro que no, hombre! Hablaba con tu padre hace un rato, y me hablaba del negocio y que te encargarás de él-
-Mi padre es un hombre que siempre ha tenido muchas ideas, yo quiero poner en marcha muchas de esas ideas que él no ha podido cristalizar- respondió el tipo, con falsa modestia evidente en su voz.
Víctor Rousseau, el único hijo de un conocido empresario de la ciudad, era el asistente de la hija mayor del viejo Levrier; su fama de pendenciero no era conocida a la luz pública, pero su círculo cercano la conocía muy bien. A sus 38 años, y con una vida sentimental bastante tormentosa, había llegado a las empresas Levrier casi obligado por su padre, que le exigía tomar el lugar que le correspondía en el negocio de la familia y sentar cabeza para poder en un momento dirigir su pequeña empresa; ciertamente era ese tipo de personas que su vida sólo giraba alrededor de buscar siempre un reto nuevo, y obtenerlo sin importar los medios usados para tal fin, viviendo el momento de gloria y nada más.
Por algún motivo, gozaba de cierta confianza de parte del viejo Levrier, aunque quizás sólo era el no tener otra opción, ya que estando Constanza fuera, Víctor era sus manos y sus ojos.

El hombre lucía un poco tenso, o fingía muy bien estarlo, así que Jean se adelantó, mientras firmaba unos documentos.
-Dime qué es lo que traes dentro de ti, parece que quieres decirme algo-
Víctor tomó aire, se pasó la mano por el cabello, y puso sus manos detrás de su espalda, mientras decía:
-No sé si sea un momento oportuno para esto, pero deseo…deseo pedir la mano de su hija en compromiso-

Jean levantó la mirada, y se echó una carcajada como si le hubiesen dicho una broma muy jocosa, cosa que al tipo parado frente a él lo irritó un poco. Ya un poco más calmado, Jean exclamó, poniéndose de pie:

-Bueno, hasta cierto punto eso no depende de mi, mi princesa es lo suficientemente grande ya para que tome su decisión respecto a eso, y ciertamente lo que más deseo es que ella encuentre al hombre que sepa amarla y valorarla por lo que es. También es cierto que quizás así ella siente cabeza también-
- No hay otra cosa que desee más yo que amarla y cuidarla, además nos llevamos muy bien y creo que eso es esencial. Prometo que le daré a Constanza todo lo que ella necesite como su compañero- y Víctor estrechaba la mano de Jean que la había extendido con una sonrisa.
-Pero déjame decirte que ella no es tan fácil como crees, es como su madre…tiene un carácter indomable-
Víctor sonrió, echando atrás su cabello de nuevo, mientras sonreía entre confiado y sarcástico:
-Pienso que no hay nadie indomable, señor.-
Jean no prestó atención a esto, y se sentó de nuevo a contestar el teléfono que sonaba mientras su secretaria entraba con documentos.
-Ehmm…una última cosa, quiero darle una sorpresa a Constanza, aún no sé donde está y quiero ir personalmente para hacer la petición y me gustaría hacerlo el día de su cumpleaños que se acerca-
-Oh! Aún no sabes dónde está? Jajajajaj y qué clase de novio eres que no sabes dónde anda tu novia?- y el viejo Levrier rio de buena gana otra vez, entre sus ocupaciones, y al final dijo:- la finca está en Provenza, llegas en auto, más tarde llámame para darte la dirección. No podré acompañarte a la petición, pero sabes que tienes mi aprobación-
Y el hombre sonrió muy complacido, mientras salía de la amplia oficina haciendo un ademán de victoria con su brazo.


Habían transcurrido dos semanas de la llegada de Elise a la finca Levrier, y entre visitas a la construcción y paseos, habían sido días muy tranquilos para Constanza quien se sentía ciertamente muy descansada y relajada, más de lo que pudo siquiera pensar.

Una tarde, mientras estaban en el jardín las dos jóvenes, recogiendo unas especias para Sophie ( ya que Elise amaba las plantas, y podía pasarse horas en el jardín o en el pequeño invernadero de la anciana), apareció el ama de llaves llamando a Elise:

-Srta. Elise tiene una llamada –
La muchacha lució un poco extrañada, mientras miraba a Constanza, y luego a Sophie.
-Seguramente es papá, olvidé escribirle sobre cómo iba lo de la casa-
-de hecho no, no es él. Es su madre…-
Y Constanza miró a Elise, entre confusa y asombrada, buscando una respuesta; Elise sólo guardó silencio, se quietó los guantes de goma que tenía, miró a su compañera, y respondió:
-Voy enseguida-

Rato después, en las caballerizas…
-Está soplando mucho el viento…parece que lloverá hoy-
Constanza, que estaba en ese momento cepillando el pelaje de Martina la yegua favorita, exclamó:
-¿Es cosa frecuente que los arquitectos mientan?...-
Elise hizo una mueca de decepción, miró el suelo un momento y dijo luego:
-No te mentí sobre mi madre…es algo complicado…quieres oír una historia?-
La muchacha se volteó hacia una seria Elise, dejó a Martina y salió del lugar con la otra chica.
-vamos al lago…-
Tomaron el Jeep, y salieron rumbo al lugar dicho; el auto quedó a una vereda del camino, y por los olivos, se encaminaron al lago.
Elise se acercó a la orilla, puso su mano en el tronco del árbol allí, no habían intercambiado palabras con Constanza en todo el camino.
-Después de que te diga todo, podrás pensar de mí lo que quieras, y estarás en la libertad de dar tu opinión e incluso de ...pedirme que me marche de aquí-
Constanza levantó las cejas, se acercó un poco, exclamando:
-¿acaso has matado a alguien?-
Elise sonrió, y continúo:
-Cuando te dije que mi madre había muerto hace 5 años, hasta cierto punto fue así…-
Constanza seguía sin entender.
-Ella nunca estuvo de acuerdo con la relación que tenía en esa época…era una afrenta para ella…-
La joven Levrier abrió sus labios para decir algo, y calló.
-Bueno…supongo que el que supiera que su única hija quisiera ir a vivir con otra mujer como su pareja no fue algo que ella se esperara-
La voz de Elise era clara y firme, Constanza no se sorprendió de esta confesión, sólo se mantuvo escuchando en silencio.
-Me dijo ese día ‘olvida que tienes madre, porque habré muerto para ti, no tengo una hija con una aberración como la que manifiestas tú’… no es que haya matado a mi madre, simplemente ella me dijo que la diera por muerta…y eso he hecho-
Sólo el viento soplando se oía en ese instante en que hubo un silencio entra las dos, y sin apartar la vista del lago, Elise continuó:
-¿Sabes qué es lo más gracioso? Que mi padre a la larga tomó mejor la situación que mi madre…ciertamente aunque siempre fui independiente, ella cortó toda comunicación conmigo…hasta hace dos años, en que ocasionalmente me llamaba para saber de mi…jamás le pedí nada ni a ella ni a papá….Y bueno…es una historia obscura de mi familia y de mi que…no quería decirte aún…pero ya ves-
Constanza se acercó a Elise, puso su mano en el hombro de la muchacha, y dijo:
-¿Realmente creíste que te echaría o algo así, por decirme esto?-
- Te mentí…bueno, no del todo…y pues, no sabía cómo reaccionarías al saber sobre ese otro detalle de mi vida-
-No soy prejuiciosa si es lo que piensas, cada un tiene la libertad de vivir la vida como desee- y ciertamente Constanza se sentía tranquila, más que por Elise, por los sentimientos que ella misma había sentido desde que la vio.
-Sí, pero hay cosas que no le andas confesando a la gente a viva voz, no es asi?-y Elise miró a Constanza, de la forma en que siempre la miraba, y los colores subieron al rostro de la muchacha.
-Hmm dime algo…entonces sí hay alguien esperando a la señorita Touret en América después de todo-
Elise sonrió, entendiendo el mensaje subliminal de la pregunta, y dijo con tranquilidad:
-Si bien es cierto no me gusta hablar del pasado porque para mí sólo es eso, pasado, respecto a lo que te dije antes no te mentí: hubo alguien en mi vida, era yo muy joven, y sólo fui un pasatiempo para ella. Pero las cosas que nos pasan nos enseñan, y traté de ver la lección detrás de eso.- la chica calló un momento y luego continuó- quizás suene raro…muchas veces he tenido la sensación de que espero a alguien-
Constanza la miró de reojo, con cara de pregunta.
-mejor no sigo, o me tacharás de chiflada-
-No no, de ninguna manera. Ya empezaste, termínalo de una vez-
-Desde que tengo 8 años, tengo un sueño repetitivo…sí, suena raro, lo sé-
Pero muy al contrario de lo que pudo esperar la muchacha, Constanza se mostró interesada, y dijo:
-¿qué clase de sueño es?-
-Llueve mucho…es una tormenta…dos mujeres corren a caballo desesperadas, como si huyeran de algo y llegan a una casa, no sé…es de noche…una de ellas está embarazada. Las imágenes a veces corren rápido, pero la parte final siempre es la misma y nunca cambia…-
Por algún motivo, conforme la chica relataba el sueño. El corazón de Constanza se aceleraba más y más…una angustia lo oprimía.
-¿Qué… sucede con ellas?-
-Hay un hombre en el umbral de la puerta de esa casa, con un arma en la mano…huele a pólvora…llueve mucho, con relámpagos que iluminan por momentos todo: y allí, afuera en medio del fango, está la mujer embarazada ensangrentada, muerta, y la otra mujer herida con ella en brazos…la mujer llora…el tipo llora también, habla y maldice, no entiendo lo que dice-
Y la muchacha continúa…
-Hay fuego en los ojos de la mujer herida…siento su rabia…su dolor que no es físico…su ira…mira al hombre que la apunta, y le grita al tipo algo así como 'jamás la doblegaste... y sí, jamás te amó...y mírame ahora, mírame y asegúrate de apuntar bien al tirar del gatillo, porque recordaras estos ojos, los volverás a ver y cuando eso pase estaremos en otras circunstancias…maldito…jamás perdonaré lo que le has hecho a ella y al bebé maldito seas!-
Constanza se estremeció, y la voz de Elise tembló un poco.
-Luego sólo se oye un tiro…el sueño termina así-
-Qué…qué sientes cuando tienes ese sueño…?-Constanza sostiene ahora la mano de Elise
-Tristeza…cada vez que lo sueño…me levanto así…lo mas extraño es que antes de despertar puedo ver el rostro de la mujer muerta en brazos de la otra chica…pero al despertar no lo recuerdo más…-
Elise aprieta la mano de su compañera un poco y le dice, mirándola:
-¿te asusto?..-
-Tonta…-
Y Elise sonrió, mientras lentamente se sientan al pie del árbol a orillas del lago.
-Siento que estoy…esperando a alguien, no soy de quien cree en cosas predestinadas ni nada por el estilo, pero debo reconocer que no sé lo que significa este sueño…-
Elise calla un momento, sin soltar la mano de la chica, luego ambas se miran: los ojos grises de Elise lucen brillantes ahora mientras los ojos color miel de Constanza están fijos en los de la otra muchacha…se han acercado lentamente, Elise se siente nerviosa, y su voz tiembla cuando le dice, a escasos centímetros de los labios:
-No sé qué me pasa contigo…y…bueno si me abofeteas estarás en toda la razón si así lo deseas…-
Y el celular de Constanza sonó en se momento, lo había llevado consigo porque cuando salieron de casa lo llevaba con ella; Elise lo tomó en su mano, lo miró y dijo:
-Dime…hay algo aquí que sea de vital importancia para ti? Es decir…algo que sea de vida o muerte si no tienes el celular?-
La chica Levrier no entendía la pregunta, sólo atinó a decir:
-No, no lo creo… ¿por qué lo dices?-
Y el celular voló al lago, dejando que el circulo de ondas sobre el agua se cerrara sobre el.
Elise tomó las manos de Constanza, la miró de nuevo, y continuó:
-Quizás si no te digo esto ahora, no lo diré nunca…hay una atracción tan fuerte…algo que me impulsa a estar contigo, siempre queriendo estar contigo…te pienso…te siento…ángel…- y la última palabra se perdió en un susurro, y los labios de Constanza temblaron al sentir los de Elise posados sobre ellos…un beso dulce…sus labios moviéndose en ritmo de su respiración lenta ahora…un instante que duró un siglo…y una secuencia de imágenes disparadas por una simple palabra: ángel.
La tibieza de los labios de Elise se separó de los de Constanza, cuyos ojos aún permanecían cerrados…era como si ese beso lo hubiese esperado siempre. La mano de la chica acaricio la mejilla de Constanza quien abrió los ojos, y sonrió al igual que Elise.
-Sé que soy impulsiva…pero no imaginas cuanto he deseado hacer esto…yo…yo no sé si esté bien…y tampoco es mi deseo causarte confusión o compromiso…- y la muchacha puso un dedo sobre los labios de Elise para que no dijera nada más.
-¿te he dicho que a veces hablas mucho y le das vuelta a las cosas?...no soy una chiquilla, así que no hables de confusiones conmigo…deberías saber que lo que acabamos de compartir nació de ambas…además…- y Constanza calló un momento mientras giraban sus ojos del rostro de la muchacha hacia el lago,-tampoco soy de andar pensando en cosas ni misterios pero… ¿qué pasaría si te digo que …no pude sacarte de mi mente desde el día aquel en que te vi en la construcción, que sentí algo en mi corazón al verte allí?…¿qué sucede si te digo que…yo también tengo esos sueños desde hace mucho tiempo y que…hay cosas allí que coinciden con el tuyo…?-
La muchacha miró a su interlocutora un momento, tomó su mano, la besó, y luego lentamente se acomodó en las piernas de Constanza, mientras la mano de esta se posaba en su cabello, acariciándolo suavemente.
--Creo que hay un instante, un momento para todo…que todas las cosas tienen un orden y que como personas, como seres humanos, no siempre podemos entenderlas- y la chica miraba el lago, mientras Constanza no dejaba de acariciar el cabello: Constanza finalmente había reconocido su vulnerabilidad…sí…la mujer que había sido hasta ahora tan fría, tan objetiva y desafiante, no tenía argumentos ante la extraña aque desde un primer momento nunca la sintió como tal…Constanza Levrier estaba conociendo algo que hasta entonces nunca había sentido: amor.
-Dime quién eres…Elise Touret de América…-
Y Elise sonrió mientras se giraba, ahora quedando boca arriba sobre las piernas de la muchacha, con sus ojos fijos en los de su acompañante, susurrando:
-Y Dime quién eres tú, Constanza Levrier, ángel con aroma de lavanda y de divina mirada…-

CONTINUARÁ...
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   7/10/2009, 09:11

Kyaaaaa!!!!
Este fue un capitulo muy bonito!!!
Simplemente me encanto!!!!!!!!!!!!!!!!
Aunque...el sueño de las chicas y el molesto de Victor, como que, me incomodan un poco...
En fin, no todo puede ser color de Rosa!!!!
Espero mas que anciosa la continuacion, la historia esta increible!!!
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   7/10/2009, 15:47

Antes de poner el capitulo que sigue, deseo de corazòn agradecer a nuestras lectoras porque sus comentarios son una satisfacciòn para seguri adelante con esta historia que aùn està inconclusa pues aùn no he tenido tiempo de escribir el desenlace pero prometo un desenlace digno de la historia.Gracias por seguir la historia de este amor eterno, sin màs preambulo vamos con el capitulo 5.



CAP 5



El silencio, y la brisa de la tarde que moría era lo que se escuchaba por unos momentos mientras al pie del árbol, Constanza y Elise estaban aún luego de la plática; el silencio entre ellas no era un silencio incómodo, y mientras la mirada de Elise estaba perdida en el vacío, preguntó:
-Me dijiste que tú tienes sueños así como el que te conté…aún no me has dicho de tu sueño-
Constanza regresó a la realidad, mientras miró a la chica que aún estaba acostada en sus piernas, tenía un mechón de su cabello entre los dedos, y quedándose pensativa un instante, dijo:
-Los he tenido desde que recuerdo…y uno en particular, este que se repite una y otra vez en secuencia…sabes? Eres la única persona con quien he podido en verdad platicar sobre muchas cosas…- y la chica se detuvo, y sonrió sacudiendo un poco su cabeza, y continuó- creo que es la primera vez que puedo decir…que me siento bien-
Constanza no se reconocía a ella misma…por alguna razón se sentía distinta, distinta y en confianza con la recién conocida pero familiar muchacha que ahora descansaba en su regazo, mirándola.
Por un instante, lo que dura un segundo, hubo un destello en la cabeza de la chica Levrier, y el lugar donde estaba cambió, y vio unos ojos ,unos ojos que conocía…una lluvia de imágenes, la mujer de pie a la orilla del lago volteándose y oyendo que la llaman por un nombre…y la voz se pierde mientras la mano de Elise la vuelve al mundo real.
-¿estás bien, ange*?-
La palabra que la trajo al mundo fue ésta, y sacudiendo la cabeza otra vez, mirando al cielo un momento, le devolvió la sonrisa a su interlocutora diciendo:
-Me voy a volver loca, no me hagas caso…habrá tormenta esta noche asi que mejor vamos de regreso a casa-
Elise entendió que quizás no debía insistir, así que poniéndose de pie se prepararon para partir, y repentinamente sintió la mano de Constanza sosteniéndola del brazo, así que la chica se volteó y se encontró con los hermosos ojos color miel de la chica Levrier, que mordía sus labios, para acto seguido colocar sus manos a cada lado de la cabeza de Elise, y decir en voz baja, muy cerca de sus labios:
-cada vez que me llamas así, siento deseos de abrazarte…-
Y Elise sonrió, puso sus manos en la cintura de la muchacha y concluyó:
-Me nace del alma esa palabra, y abrázame todo lo que quieras porque no pienso yo dejar de hacerlo…- y lentamente, sus labios se acariciaron para fundirse en un beso suave y corto, pero lo suficientemente intenso para hacer que las mejillas de Constanza ardieran.
-Ese color carmín en tus mejillas hace brillar tu rostro, lo sabías?-
Y un ligero empujoncito fue la respuesta a la osadía de Elise, mientras caminaban juntas hacia el auto, tomadas de la mano.

Se oían truenos y lloviznaba pertinazmente cuando llegaron a casa, Antoine que estaba a la entrada de la casa recogiendo leña para que no se mojara, abrió la puerta para que entraran las jóvenes, y Constanza se volvió hacia él, sonrió y le dijo:
-Gracias Antoine-

El muchacho se quedó parado un momento, con cara de extrañeza, y Gerard lo trajo de ese estado cuando lo vio parado allí con la leña en los brazos:
-¿Qué? ¿Viste un fantasma, muchacho? Lleva la leña adentro-
-No lo creerás papá, pero por primera vez en toda su vida, la señorita Constanza acaba de darme las gracias por algo y ha sido amable conmigo por primera vez…-
Gerard sólo movió la cabeza y le dijo al muchacho que se diera prisa antes de que toda la leña se mojara.
Constanza entró a la cocina, le puso el brazo alrededor del cuello de Sophie y preguntó qué había de comer; la anciana se giró sonriente y algo sorprendida de ver el gesto infantil de la muchacha, tratando de ver en las ollas, cosa que no hacía siempre.
La cena transcurrió muy amenamente, con una Constanza sonriente, y una tormenta que a pesar de estar en todo su apogeo en ese momento, no pareció inmutar a una extática Elise que miraba disimuladamente a la chica que estaba sentada frente a ella.

Terminada la cena, ambas fueron a sus habitaciones, y antes de que Elise siguiera de largo a la suya, se detuvo, agarró del brazo a Constanza y le robó un beso fugaz, mientras la muchacha sonreía y le decía:
-Llueve más fuerte…te espero aquí si te asusta la tormenta otra vez…- y la voz de Constanza sonaba en un susurro, al separarse de los labios de la chica.
Rato después, Elise entraba a la habitación de Constanza, pero aún estaba en la ducha así que por un momento se acercó a la ventana, viendo la luz de los relámpagos que iluminaban la parte de afuera; repentinamente se volteó al sentir algo y se quedó extasiada, muda, e impávida ante la visión que tenia frente a sus ojos:
La semi iluminada habitación a la luz de las lámparas en el velador a cada lado de la cama dejaba ver el blanco y contorneado cuerpo desnudo de Constanza, con su cabello cayendo, mojado, sobre sus hombros y espalda; su figura grácil, espigada, sus pechos danzando al movimiento de sus pasos, y sus brazos largos alargándose para tomar la olvidad toalla sobre la cama.
Cayendo en cuenta de la presencia de Elise, se cubrió con la toalla, y sonrió sonrojada.
-Me demoré un poco en la ducha…-
Elise sólo alcanzó a balbucear, mientras Constanza reía nerviosa, diciéndole:
-Cierra la boca…ya vengo-
Y se movió lentamente hasta el baño de donde salió unos minutos después con su bata de cama puesta. Elise estaba ahora sentada junto a la ventana, y Constanza se acercó despacio, quedando de pie ante ella, mientras ésta levantaba la mirada.
-Te ves sencillamente…hermosa…- y los ojos de Elise recorrieron de abajo arriba a la chica, quien colocó sus manos en ambas mejillas de Elise.El cabello cayendo en flecos sobre su rostro, la expresión profunda en sus ojos, la forma de susurrarle las palabras, por un momento hubo algo es la forma en que la miraba que le recordó un instante en sus sueños: ahora Constanza estaba convencida de que eran más que un simple sueño.
- Dime…dime por qué me siento así contigo…por qué…- fue lo que preguntó Constanza casi en un hilo su voz, mientras ahora Elise sostenía una de sus manos y la besaba.
-Porque yo creo que esto simplemente debía ser y los acontecimientos se han dado en sucesión para que así sea…-
Ahora Elise, sin dejar de mirar a la chica, acariciaba sus brazos, luego sus caderas…no había ropa interior bajo la bata de Constanza y al contacto de las manos de Elise, se estremecía; por su parte, el corazón acelerado en el pecho de Elise parecía un corcel desbocado, había mariposas en su estómago, esa deliciosa sensación creciente de ansiedad placentera inundándola.
Para Contanza, que había decidido no poner freno a lo que en un momento se negaba a sí misma, el sentirse ahora totalmente vulnerable ante Elise era una sensación tan nueva y a la vez tan conocida…porque después de todo parecía que conocía esas manos, las cuales la recorrían tan deliciosa y suavemente, conociendo cada punto que despertaba un placentero estremecimiento.
Las manos de Elise fueron hacia la parte de adelante, soltando el lazo que sujetaba la bata de baño, dejando que esta se entreabriera para dejar ver parte de la desnudez de Constanza que seguía de pie ante ella; Elise sonrió, levantó su mirada otra vez hacia una Constanza sonrojada, de mirada fija en la suya, la miraba como un mortal ve a una diosa, y en los ojos de Elise había ahora amor, pasión, y deseo. Se detuvo un momento para luego deslizar su mano lentamente por el abdomen desnudo de la muchacha, dejando un beso allí.
Constanza sentía un millar de descargas eléctricas recorriéndola…y a su mente vinieron imágenes, en destellos fugaces, y la escena de Celine besando el abdomen de Lidia, estando ambas al pie del lago desnudas amándose, en un atardecer, vino a su mente. Cerró sus ojos, dejó escapar un suspiro, mientras sus manos estaban fijas en al cabeza de Elise cuya boca besaba todo su abdomen en un exquisito ritmo.
Elise se separó un poco, Constanza la miró, y deslizó la blusa de la pijama de la chica por encima de su cabeza, cayendo al suelo, acto seguido, las manos de Elise subieron hasta los hombros de Constanza para deslizar su bata de cama, que cayó junto a la blusa, y allí estaba…una diosa desnuda…esa suave y blanca piel, dulce, tibia, con ese aroma envolviéndola; las manos de Elise estaban en las caderas de Constanza, acariciándolas, bajando por sus muslos, subiendo luego por sus costados, yendo adelante después para subir por su abdomen lentamente mientras sus labios recorrían el camino dejado por sus manos.
Luego se incorporó lentamente, mientras los brazos de Constanza estaban envueltos en sus hombros, mirándola fijamente, pegós su cuerpo al suyo, suspirando, deslizó sus labios sobre los de Elise, mientras le decía al oído en un susurro:
-La otra noche sentí tus labios en los míos…y no te sientas como un ladrón furtivo…-
Elise sonrió al verse descubierta, atrapó el labio inferior de la chica, soltándolo suavemente luego y exclamó:
-Me siento irremediablemente llevada hacia ti, me siento llamada por una voz invisible e inaudible al mismo tiempo que me arrastra a ti…cómo resistirme a esos labios tuyos…-
Y entonces, en un suspiro, sus labios se fundieron una vez más en un beso intenso, pasional, frenético casi: sus labios moviéndose a un solo ritmo, ss lenguas acariciándose una y otra vez; Elise bajó sus manos hasta las caderas de Constanza y la tomó con fuerza de tal forma que hizo que Constanza la abrazara con sus piernas, y de esta forma, asi fundidas en ese beso, llegaron hasta la cama. Elise se sentó en ella, se acomodó hacia el centro de la misma con y acomodó a Constanza sentada sobre sus piernas, en un abrazo de fusión.
Así, mirándose a los ojos ahora, con los brazos de Elise rodeando a Constanza y los de ésta rodeando su cuello,Elise pasó lentamente su lengua por los labios de la chica, cuyo cuerpo tembló en sus brazos; una de las manos de Elise se deslizó desde las caderas hacia la parte delantera de Constanza, abriéndose paso entre el suave vello de sus tierras del sur, para encontrarse con las misteriosas fuentes que con su calidez la recibieron.
Esto hizo estremecer y suspirar a Constanza que se quedó sin aliento un momento: y nuevamente las imágenes llegaron hasta ella, en secuencias rápidas pero siendo protagonista ahora, y Celine susurrándole palabras de amor mientras lentamente sus manos la recorrían por caminos intensos…Celine…Celine…
Por su parte Elise envuelta en el calor de ese sublime instante tuvo una sensación momentánea de desvanecimiento, y una imagen fugaz cruzó por su mente: la mujer entre sus brazos, en un lugar abierto, un lago, la mujer que aferrada a sus brazos la miraba con un brillo en sus ojos, con su cuerpos moviéndose a un solo ritmo.
Y por un momento, Elise sintió que era otra persona en dos realidades alternas, y Constanza sintió lo mismo; la mano de Elise estaba húmeda, más húmeda a cada momento…deseaba entrar, la llamaba a entrar. Constanza dejaba escapar suspiros, que se hacían inevitables a cada momento, y en un instante le susurró al oído,:
-Sólo poséeme como tú sabes hacerlo…mi Celine…-
El cuerpo de Elise quemaba, ardía al sentir la piel de Constanza pegada asi a la suya, con sus manos agarrándole el cabello; entonces suavemente, los dedos de Elise se abrieron paso en la deliciosa fuente de su intimidad….tan cálido…tan húmedo….un suspiro, un gemido…el cuerpo de Constanza se puso tenso, su respiración se agitó más, mientras lentamente se empezó a marcar un ritmo de entrada y salida.
Lento, lento, rápido, fuerte…sus labios se unieron para besarse otra vez, mientars los brazos de Contanza staban aferrados a Elise, en tanto ésta sentía un calor crecer en su abdomen, y su mano fija en el ritmo que tenía….más humedad, ese cálido interior abrazando sus dedos, ahora se tensó un poco…sus cuerpos moviéndose siguiendo el ritmo de los dedos….un gemido…Constanza aferrada al cuerpo de Elise, y su interior se contrajo intensamente mientras sus dedos seguían allí, susurrando ahora sin aliento:
-Chanter pour les étoiles de votre sourire, car ils reflètent, mon ange, céleste douceur… mon amour…mon Lidia…-

Lentamente, sin salir del cuerpo de Constanza, la acomodó ahora sobre la cama, y nuevamente marcando el ritmo dentro y fuera de ella, sus labios se fundieron nuevamente en un beso intenso, sostenido, hasta que una vez más su interior se contrajo intensamente en un gemido de ambas partes, sus brazos la rodearon, y se separaron sus labios para mirarse a los ojos…el sudor en una capa fina se escurría de la frente de Elise, quien parecía ahora no ser ella, y Constanza lo notó y sonrió, alcanzando a decir a media voz:
-Eres tú…-
Elise sacudió su cabeza un poco, pareció volver de un ensueño en un instante, y sonrió, dejando un beso en la punta de la nariz de Constanza en cuyo rostro había un hermoso color carmín adornando sus mejillas.
-Ya sé a quién pertenecen los ojos de mi sueño…- añadió Elise, sin dejar de mirar a la chica.
Constanza sonrió mientras acariciaba suavemente la mejilla de la chica.
-Creo que…estuve esperándote todo este tiempo…a ti…- concluyó Elise sonriendo sin dejar de mirar los ojos miel clavados en los suyos; el muslo de Constanza se deslizó entra sus piernas, mientras sus manos se deslizaban a su espalda.
-Quiero sentirte…-
Y suavemente, acariciando la tibieza de Elise, entre suspiros y besos y gemidos, los dedos de Constanza se crisparon en su espalda mientras la muchacha se dejaba llevar en la ola creciente de calor que la envolvía seguida de rítmicas e intensas oleadas, mientras sus cuerpos estaban tan unidos, fundidos en uno, fusión que se completó en un beso que selló este inmaculado momento. Y la mañana llegó, con su manto rosa cubriendo los vestigios de la tormenta y sirviendo de refugio a los amantes, que, rendidas al final, cedieron al sueño…


La luz entraba por la ventana, en el suelo yacían las ropas en desorden y unos cojines, mientras sobre la cama revuelta, una desnuda Constanza descansaba sobre el cuerpo tibio de Elise, mientras sus manos jugaban una con la otra. Elise besó la mano de la chica, y Constanza levantó su rostro sonriente, para buscar los labios de su compañera y besarse dulcemente una y otra vez.
-No quiero levantarme de aquí…quiero estar así contigo…sólo tú y yo- añadió susurrante Elise, con ojos somnolientos y brillantes.
-Y quien dijo que eso no pasará?- y diciendo esto, se giró sobre Elise para quedar sobre su cuerpo, mirándose fijamente, y continuó,- jamás en mi vida me había sentido así como me siento contigo, siento que te he conocido desde hace mucho tiempo…-
-Me pasa lo mismo, y creo que hay algo en los sueños que ambas tenemos…siento que ellos nos quieren decir algo y que tiene que ver con las personas de esos sueños… es extraño sabes…mientras te amaba anoche, sentí que era y no era yo en ese instante. Eran mis deseos, era mi cuerpo, pero era como ser dos a la vez…y…esas imágenes-
-Anoche me susurraste algo…me susurraste una frase en perfecto francés…una frase que sólo he oído en mis sueños y no había forma de que la supieras…y me llamaste por un nombre…-
Elise lució un poco sorprendida, porque n recordaba ese pequeño detalle, y añadió:
-No recuerdo eso….pero sí recuerdo que tú me llamaste por un nombre también…Celine, y es la segunda vez que lo escucho, pues la otra noche cuando…pues cuando te besé mientras dormías lo dijiste también-
-Pues, sucede que me pasó lo mismo que a ti…es decir, por un momento, mientras hacíamos el amor , tuve un deja vú…eran imágenes de un momento íntimo como el nuestro pero….eran las personas del sueño…y…una de ellas era yo…es decir, no sé cómo explicarlo pero sentía lo que una de las dos personas en ese momento sentía…Lidia…me llamaste Lidia…y son los nombres de las personas que veo en esas imágenes…-
Elise se quedó pensativa un momento, acaricio la mejilla de Constanza y beso sus labios suavemente , para decir:
-Creo que hay cosas que aún no entendemos…y pienso que en un momento dado sabremos qué significan, lo único que yo sé es, que encontré a la persona a quien estaba esperando, porque anoche recordé esa mirada, y es la tuya…-
Constanza se sonrojó, se acurrucó en el pecho de Elise, y susurró:
-Jamás he sido tan feliz como ahora…-



Diez de la mañana, Sophie tocó a la puerta y a los dos minutos apareció Constanza sonriente.

-Buen día mamá- dijo la chica sonriente ( esto sólo lo decía en muy contadas ocasiones, puesto que Sophie había criado a la joven Levrier luego de la muerte de su madre) besando la mejilla de la anciana.
Sophie estaba feliz, hacía mucho en verdad mucho tiempo que no veía a la señorita así, y el ver su joven rostro sonriente la hacía sentir bien.
Elise salió luego con cara de sueño, sonrió y dio los buenos días a Sophie que levantó la ceja al verla salir de la habitación, adelantándose a decir Constanza:
-Elise le tiene fobia a las tormentas, nos quedamos platicando hasta tarde anoche y se quedó conmigo-
Constanza se encaminó a la sala, y Elise se disponía a hacer lo mismo cuando Sophie le dijo:
-Gracias, señorita Elise-
Elise se giró extrañada, con el gesto de pregunta en su rostro, a lo que la mujer respondió con una sonrisa y una inclinación mientras se encaminaba a la sala también:
-Porque le ha dado a mi niña un motivo para que la sonrisa ilumine su hermoso rostro otra vez-
Nuestra amiga no supo qué decir, sólo sonrió, y respondió a la frase de Sophie con una inclinación.
El desayuno pasó amenamente, mientras Sophie miraba a Constanza tan distinta de la sombría mujer que había visto hace semanas; Constanza no reía con extraños, Sophie se preguntaba qué es lo que tenía Elise Touret que había conseguido algo que casi nadie había conseguido: hacer reír a carcajadas a la señorita de la casa, una casa que pasaba silenciosa, y algo sombría todo el verano.
-Nana, nana quiero pedirte algo-
Sophie salió de su ensimismamiento, para mirar a Constanza que le iba a decir algo.
-¿Sí, mi niña?-
-Puedes preparar ese pastel que tanto me gusta, el día domingo? Quiero que Elise pruebe lo más delicioso en repostería que pudo haber probado en su vida-
Elise miró a Constanza y a Sophie luego, y preguntó:
- Y tengo que esperar hasta el domingo? Aun faltan dos días para eso-
-Es que el domingo será su cumpleaños, señorita Elise-
Y la chica abrió los ojos con una gran sonrisa.
-Así que pensabas guardarte ese secreto, ange? Jajajaa muy bien muy bien, entonces el domingo probaré tu pastel de cumpleaños de manos de Sophie.Me acompañarías al pueblo? Compraremos algo que necesito llevar a la construcción, y unas cosillas mas. Quié dices?-
-Sí, el día se ve bien, y me gusta el columpio aquel del patio de tu casa-
-Entonces vamo…ahhh! Sophie…- y la chica se puso de pie,fue hacia una lado con ña anciana y Constanza preguntó, al verlas hablar bajito y sonreir.
-¡En que andan ustedes dos?-
Las dos mujeres la miraron, sonrieron y Elise dijo encaminándose a la puerta.
-Secret-
Constanza sonrio, y se encaminó a la puerta diciendo:
-Tu francés suena gracioso, pero me gusta…-

Las compras en el pueblo les llevaron un par de horas, y una visita misteriosa a l pequeño mercado del pueblo con un paquete que Elise protegía con su vida y a pesar de los ruegos de Constanza de que se lo deje ver, el paseo terminó a eso de las cuatro de la tarde cuando regresaron a la finca. Mientras se acercaban a la casa, vieron un auto negro a la puerta.
-Parece que hay visitas- dijo Elise deteniendo el auto, para acto seguido recoger el famoso paquete del asiento de atrás, y bajarse siguiendo a Constanza que ya estaba en el umbral de la puerta.Sophie salió a su encuentro, con una extraña expresión en su rostro.
-¿Qué sucede nana?-
Pero Sophie no pudo responder, porque la puerta se abrió detrás de ella apareciendo un hombre de cabellos rizados y traje gris sonriendo.
-hermosa como siempre ángel…te he extrañado-
Elise venía más atrás con la bolsa del paquete en brazos, y se detuvo a poca distancia de una congelada Constanza .El hombre levantó la mirada para ver a la chica con la bolsa en brazos, y por un momento sus miradas se cruzaron, fijas uno en el otro.
-¿Qué haces aquí?- fue la pregunta de Constanza a quemarropa.


CONTINUARÁ….
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Shikat
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   7/10/2009, 16:20

Ay!!! xk te haz kedadO ahi!1 abuuu

wnO m ncantO el Cap.1!!!1 sperO la cOnti

prOntikO!1 zthas scribiendO

muy BN !!!!!!! good!!!!!!
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Shikat
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   7/10/2009, 17:45

jaja!1 subi al mismO tiempO mi cOmt q la publicaciOn

jeje! wnO m ncantO!! peO Q fastidiOzO s vistOr!!

justO tenia q iegar n un mOmentO fabulzO!!

aOra Q pasara pliz la cOnti!! cdt!!! suerte
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   7/10/2009, 21:18

A mi tambien me encanto la conti!!!!!
Ya quiero mas!!!!
Kaorisama, no tienes que agradecer nada, nosotras estamos agradecidas de que nos hayas enseñado esta magnifica historia!!!
Muchisimas gracias!!!!!!!!!!!!
Realmente esta increible!!!!!!!!!!!!!!!
Espero la continuacion, me has dejado mas que intrigada!!!!
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kaorisama
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   8/10/2009, 13:39

Y bien, este es el `capitulo 6 hasta donde me he quedado, el nùmero 7 està en proceso asi que ese tardarà un poquito; sin preàmbulos aqui va el que esperaban:


CAP 6



Elise que venía caminando con el paquete en la bolsa de papel en brazos, desaceleró sus pasos al ver la escena en el umbral d e la puerta donde una impávida Constanza yacía aún frente al tipo de traje gris, que sonreía de pie junto a Sophie.
-Veo que te has quedado sin aliento al verme, hermosa-
-Hasta donde sé, el trabajo lo dejé en Paris, y tú estás incluido en eso…no me gusta que invadan mi privacidad, suficiente con tus llamadas al celular y no exactamente por trabajo-
-Bueno, es que te he estado llamando pero al parecer has apagado tu celular-
-No se puede confiar mucho en la tecnología, tiene tendencia a fallar,. De cualquier manera, no sé qué haces aquí Víctor, pienso que fui clara antes de irme de vacaciones-
Víctor miró un poco incómodo a la anciana que haciendo una inclinación se retiró, mientras Elise no podía despegar su atención del hombre que no parecía entender el claro mensaje de que no era bienvenido allí.
Acercándose un poco a Constanza, Víctor metió una mano en el bolsillo de su abrigo, y sacó algo de allí mientras tomaba la mano de la chica.
-Quizás no es la forma en que lo planee, pero dadas las circunstancias pues lo haré ahora, y no necesitas responderme aun pues te daré tiempo..- y diciendo esto, abrió con la mano libre el pequeño cofrecito y apareció un reluciente anillo con una piedra en solitario, mientras Constanza no salía del asombro que de hito en hito, la dejaba más sin aliento- Ángel…quiero pedirte que seas mi novia formalmente-
La bolsa de papel se resbaló un poco de los brazos de Elise que tenía una clara vista de la escena que se llevaba a cabo diagonal a sus ojos, mientras que por su parte, Constanza alcanzó a soltar su mano de la prensa del tipo, y lo miró:
-te has vuelto loco?-
-Por ti…yo sé que me amas, todo este tiempo he esperado pacientemente este momento y ahora tu padre me ha dado su venia, su aprobación, no encontrarás a nadie mejor,ángel.Soy el hombre que te hará muy feliz…sólo di que sí-
Antoine traía algo de leña en ese momento, mientras Elise se daba la vuelta tropezando con él.
-Perdón señorita-
-Oh…no no, perdona tú, por favor le podrías llevar esto a Sophie? Es que se me ha presentado algo que hacer y tengo que salir…-
El muchacho no entendía la prisa de la joven, que lucía algo consternada, y tomó la bolsa en su mano.
-Señorita, habrá tormenta debe…- pero Antoine no pudo terminar de hablar porque el motor del jeep sonó alejándose.
Constanza volteó al oír el ruido del motor del auto que se alejaba, y dijo a Víctor que entraran un momento.
-Entonces…me dirás que sí?- fue la pregunta del tipo, estando en la sala ahora, con Constanza de espaldas.
-Durante todo este tiempo, he agradecido el apoyo que me has dado, y la amistad que me has brindado; muchas veces te dije que no soy de quienes piensan unir su vida a alguien, porque me siento bien siendo como soy y estando como estoy. El hecho de que hayamos salido un par de veces, el que me ayudes en la oficina, y el que tengas la confianza de mi padre no te da derecho a dedicarte a asfixiarme y tomarte atribuciones que no corresponden. Quizás no fui clara contigo desde un principio, pero pensé que eras lo suficientemente suspicaz para entender mis sentimientos hacia ti-
El hombre sonrió, pareciendo no entender lo que la muchacha trataba de decirle.
-Ángel…-
-Y no me llames así…- añadió Constanza, girándose para mirarlo ahora- no me llames así…no me acoses, no me hostigues, no hagas que sea más dura contigo de lo que ya soy ahora. Mis sentimientos por ti no son lo que tu crees, es simplemente amistad y este es mi hogar, el único lugar que puedo decir que es mío y aquel que invade mis dominios no es una persona grata para mí, sea quien sea-
Víctor cerró el puño, apretándolo contra su pierna, y en sus ojos hubo un brillo de enojo extremo, mientras tomaba el brazo de Constanza:
-Conozco esa mirada…hay algo diferente en ti…te gusta alguien más verdad?-
Los ojos miel de la chica se obscurecieron, mirando desafiante a aquel hombre que parecía tomarla como algo de su propiedad por la forma en que le hablaba. Y con un ademán de su brazo, se soltó de la mano de Víctor.

-No te atrevas a hablarme de esa forma, ocupa tu lugar…y lo que yo piense o diga o sienta es cosa mía, no es de tu incumbencia. Buenas tardes Víctor…-
El hombre cerró con fuerza el cofrecillo con la joya, la metió al bolsillo, hizo una inclinación son una sonrisa reclinada, y se marchó estrellando la puerta. Por un momento, el hombre se quedó de pie en el umbral susurrando al viento:
-Tú vas a ser mía…o quieras o no…nadie más te tendrá- y concluyendo esto, se dirigió al auto y se marchó.

Sophie apareció con una taza de té de naranja, pero Constanza iba de salida.
-A dónde vas?-
-Vuelvo enseguida nana-

La llovizna pertinaz que caía ahora más fuerte, no fue obstáculo para que Constanza, montando a la dócil Martina, se dirigiera a la estancia Touret: allí, fuera de la casa estaba el jeep de Elise, así que desmontó.
La puerta principal estaba cerrada, así que se dirigió hacia la parte posterior rodeando la casa: allá, en el columpio del gran árbol del patio estaba Elise, de lo menos preocupada por la próxima tormenta, sentada sin moverse; Constanza colocó sus manos en los hombros de la muchacha mientras las gotas de lluvia se resbalaban de su cabello.
-habrá…tormenta dentro de poco…-
-Ya no me asustan creo…y eso debo agradecértelo a ti…- fue la respuesta sin girar de Elise.
Entonces, levantándose del sitio donde estaba sentada, sin girar aun a mirar a Constanza, y tratando de no dar importancia al mar de sentimientos que llevaba dentro, dijo:
-la casa está casi terminada…sólo falta un poco más…-
-Acaso…piensas mudarte ya…?-
-Cuando esté lista, enviaré por mis cosas a América, y haré que traigan a Max…-
-vamos…por qué no me dices lo que tienes que decirme...por qué no eres más directa?- fue la pregunta insistente de Constanza.
-Siempre tienes visitas tan afectuosas?-
-te dije que Víctor es mi asistente, y que no tengo ningún sentimiento por él a pesar de que digan que es mi novio-
-Y tu asistente te habla así, tan cariñosamente…? Vaya…-
A pesar de la situación, Constanza no pudo evitar sonreír: porque aunque había dolor y enojo justificado en ese reproche, de la escena de celos de Elise era tiernamente infantil y probablemente eso es lo que estaba molestando a la muchacha.
Constanza se acercó, la lluvia era más fuerte ahora, tomó de la camisa a Elise e hizo que se girara con rapidez, mientras sellaba con un beso sus labios.Mordiendolos suavemente, se separó de ellos para mirar los ojos grises de Elise, que la sostenía ahora con fuerza de la cintura.
-A qué le tienes miedo?...eres una mujer de mundo, nada parece asustarte y siempre tienes una respuesta para todo…- susurró Constanza.
Elise la apretó contra si, mientras respondía:
-No sé a qué le tengo miedo…quizás al hecho de que las cosas se me vayan de las manos muchas veces…quiero algo mío…-y la ultima frase la dijo casi en un susurro.
-Hay una cosa cierta, Elise: me has dado algo que siempre busqué, y no tienes idea de lo importante que eres para mí, y que no soy mujer de jugar con los sentimientos de las personas, ya me conocerás mejor-
-Te conozco…por algún motivo siento que ya te conozco… y si algo te amenaza, ten por seguro que la próxima vez no correré…-
Y Elise se acercó a la boca de Constanza, besándose nuevamente mientras se oían unos truenos ahora, estando todo ya obscuro. Caminaron de la mano hacia la puerta principal, había obscurecido mucho y llovía con fuerza.
-ya es tarde…-
-Será mejor pasar la noche aquí, Martina estará bien allá en esa carpa que tienen los obreros, y asi no se mojará. Hay unas cosas allí en el jeep q nos servirán de comer y arriba tengo una bolsa de dormir, y unas velas y algo de ropa que solía dejar aquí cuando venía a organizar y vigilar la construcción-
Constanza sonrió, y asintió con la cabeza, mientras ella sacaba las cosas del jeep, y Martina era llevada a la carpa más allá en el lado este de la casa.


La sombra de cuerpos en movimiento en la pared proyectados por la luz de la chimenea que había sido encendida con la madera restante de la construcción, y los suspiros que inundaban la sala de la estancia Touret, se confundían con el murmullo de la tormenta afuera; el grácil y desnudo cuerpo de Constanza, blanco como la luna, moviéndose sobre Elise se arqueaba hacia atrás en una contorsión de placer mientras su amante sostenía sus caderas con fuerza antes de concluir en éxtasis, cayendo sobre ésta.
Los brazos de Elise envolvieron a Constanza, y así, fundidas en los brazos de la otra, sus respiraciones poco a poco se calmaron, mientras Elise besaba con dulzura el cabello de su amada.
-Te dio celos Víctor…-
Elise no contestó, así que Constanza se incorporó un poco en el pecho de la chica para mirarla.
Elise huyó la mirada de la chica, pero Constanza agarró su rostro para mirarla.
-No sé…-
-Esa no es respuesta para quien se supone siempre tiene una respuesta para todo-
Elise echó hacia atrás la cabeza cerrando sus ojos: qué insistente podía ser esa mujer, y cuanto poder tenía para hacerla confesar….
-Sí…y qué?...a quien con un poco de juicio le gusta que venga un imbécil a decir palabras dulces a su novia?-
Constanza sonrió pícaramente, y trató de disimularlo.
-Ah si?...novia?...pero, aún no me lo has pedido…-
Elise cayó en cuenta de lo que había dicho…-
-Está sobreentendido eso…-
Constanza la miró, tratando de lucir seria.
Elise cerró los ojos, sonrió, y tomó la mano de Constanza mientras la miraba a los ojos y la besaba dulcemente.
-Constanza Levrier, reencarnación de Afrodita, susurro del viento, mi flor de lavanda… mon ange…aceptarías ser mi novia, mi amor, mía y sólo mía?-
El pecho de Constanza se aceleró,…jamás se había sentido así, en toda su vida, controlando sus sentimientos sin dejar que nadie viera en su interior, sin dejar que nadie invadiera ese espacio suyo…sin darse tiempo para el amor.
Y sin contestar, sus labios sellaron los de Elise, dando vueltas girando en la improvisada cama junto a la chimenea, oyéndose luego en un susurro un ‘sí ‘.

La tormenta había amainado algo, la luz de los relámpagos le daba una especie de fantasmagórico ambiente al lugar, y repentinamente Elise se despertó con una sensación de opresión en la cabeza; colocó su mano en la frente: Constanza yacía dormida a su lado, con el brazo alrededor de su cintura. Lentamente se liberó de ese dulce abrazo, y vistiendo solo una camisa, se incorporó un momento.
Ya había dormido antes en el asa en construcción semanas atrás cuando venía a supervisar todo, pero algo en el ambiente ahora se sentía distinto…era como si sintiera dentro de ella misma la inminencia de algo, sin saber exactamente qué. Miró hacia la puerta principal, y caminó hacia ella, el sonido de la lluvia no s escuchaba solo se veía el flash blanco de los relámpagos: un dolor agudo en su hombro la hizo sostenerlo ahora…era u dolor como de una hoja caliente quemando su carne…la puerta se abrió mientras, estática allí, una escena tuvo lugar:
Llovía…llovía torrencialmente, el tiempo se había detenido…ahora estaba de rodillas en el fango a unos metros de la puerta de la casa, que ya no era su casa, su vestido de color perla empapado y sucio de lodo, con la capucha de la capa corta que llevaba aún puesta…en su regazo, el cuerpo inerte de una mujer de cabellos largos, empapado, con una mancha de sangre que mojaba todo su pecho y su mano sosteniendo la suya, tan fría…e inerte; con la cara a un lado, ese rostro…le era familiar… su perfil…la forma de sus cejas, el cabello, un poco más largo quizás pero sí…era ella…y su corazón se estrujó de dolor al extremo de romper en llanto…su abdomen abultado, otra mancha de sangre allí…entonces apretó su puño.
El dolor en el hombro era tan claro, pero no más agudo que el dolor de su alma; sentía algo tibio rodándole por el hombro izquierdo…la voz del hombre en el umbral de la puerta la sacó de su ensimismamiento, mientras la luz de los relámpagos mostraba su rostro: esa mirada la conocía, aun cuando este rostro se veía mucho mayor, casi de la edad de su padre, conocía esa mirada: la había visto esa misma tarde en el umbral de la casa de Constanza…
-… mi nombre no quedará manchado por esta infamia…- y mientras el agua se escurría por su rostro desencajado de ira y voz llorosa y grave, la pistola apuntaba hacia donde se encontraba de rodillas…en su pecho se ahogaba el dolor y la ira, pasando su brazo por sus ojos para secar las lágrimas, exclamó:
- No hay infamia más grande que las que has cometido, mal nacido… mírame ahora, mírame y asegúrate de apuntar bien al tirar del gatillo, porque recordaras estos ojos…por el cielo que hoy llora sobre nosotros, los volverás a ver y te juro que cuando eso pase, estaremos en otras circunstancias…maldito…jamás perdonaré lo que le has hecho a ella y al bebé maldito seas!-
Sonó un tiro…olor a pólvora y a humedad….un dolor intenso en la frente…Elise fue arrancada de la escena y ahora estaba en el umbral de la puerta mirándolo todo, como espectadora: su cuerpo cayó pesadamente a un lado junto al de la otra mujer muerta, el hombre lentamente bajó el arma, miró los cuerpos en el fango, movió el cuerpo de Celine/Elise girándolo del todo con su pie para luego irse caminando hacia el árbol más allá donde estaba atado un caballo, montando y dejando detrás de si tan horrenda escena.
El estruendo de un trueno sonó tan alto, Elise se tomó la cabeza por el zumbido que súbitamente la estremeció, y al abrir los ojos de nuevo la escena había desaparecido: allí , de rodillas en la puerta, la cara húmeda por las lágrimas, su corazón tan acelerado casi saliendo del pecho…allí , ahora, las cosas empezaban a tener más sentido…no conocía a Constanza desde hace tres semanas…no…probablemente esta conexión venía de mucho mucho tiempo atrás.
-¿Estás bien?- y la voz de Constanza sonó a sus espaldas, haciendo que Elise se incorporara rápidamente, corriendo literalmente a sus brazos, abrazándola con tantas ansias que la muchacha se asustó.
-Si no fuera porque hemos estado aquí todo este tiempo, podría decir que es como si no me hubieras visto en siglos…-y la muchacha correspondió al abrazo, mientras Elise susurraba:
-Quizás es así…-
Constanza frunció el ceño, suavemente se separó, para encarar a la chica atrayéndola un poco hacia donde tenían su improvisada cama, y a la luz del candil, mirarla.
Las manos de Elise estaban ahora a cada lado de la cara de la chica, y ésta aún no terminaba de entender qué ocurría.
-Elise, por todos los cielos dime qué tienes…mírate, tiemblas como una hoja y estás así tan…no sé…dime qué pasa…- y Constanza se calló un momento, levantó la cara de su adorada un momento y concluyó-… soñaste aquello otra vez…dime qué viste en ese sueño…?-
-Ya sé…ya sé quienes son las personas de ese sueño…-
Constanza no se inmutó sin embargo, tan solo acarició la mejilla de la joven, sonrió mirándola profundamente y dijo:
-¿Nosotras?...-
La chica asintió con la cabeza, para luego añadir:
-Lo sabías entonces…ya lo habías visto… esto fue tan vívido…tan real…-y concluyó abrazando a Constanza fuertemente, pensando en la última parte de la visión que había tenido.
Constanza acarició el cabello de Elise, se separó de ella una vez más y dijo, mientras la invitaba a acostarse nuevamente en su improvisada cama junto a la chimenea.
-Estás aquí, y estoy aquí: esa es la realidad que importa ahora-
Elise no dijo nada, solo se limitó a perderse en los brazos de su amada mientras el amanecer empezaba a dibujar destellos en el cielo que se veía a través de la ventana con gotas de lluvia en el cristal.


La mañana encontró a la joven pareja, arreglando sus cosas y colocándolas en Martina listas para volver a casa; Elise dio una mirada al lugar, su hogar, casi listo ya, miró el umbral de la entrada y se quedó observando un instante mientras la voz de Constanza la sacaba de su ensueño:
-dejaremos el auto aquí?-
-Sí, lo vendré a recoger más tarde. Martina debe comer, y descansar así que la llevaremos a ella a casa-
Constanza subió al caballo y extendió la mano a Elise.
-Qué sucede?- preguntó la chica a Elise que se la había quedado mirando profundamente y en silencio un instante.
- Te amo…-
Esa frase provocó una lluvia de sensaciones en el interior de la chica Levrier, sensaciones que sacudieron su pecho en un estremecimiento que no conocía: era una mezcla de felicidad, emoción, alegría y anhelo. Una sonrisa se dibujó en su rostro, asi como en el de Elise quien tomó la mano de Constanza y subió al caballo rodeando con sus brazos a la muchacha quien giró su cara para encontrar los ojos de su acompañante y susurrar antes de sellar sus labios con un beso:
-ámame así,, siempre. Porque en mí, ese sentimiento es mutuo. Expresar lo que siento jamás ha sido una virtud mía, y puedes decir ahora que eres la única persona después de mi madre a quien le diré esto: te amo, te amo, no sé qué me has hecho, pero simplemente no puedo ocultarlo más…-
En un suspiro, sus labios se juntaron en un beso, dulce, intenso, y luego se separaron para empezar el camino de regreso a casa con Martina.

Sophie estaba en la sala cuando escuchó el relinchar de Martina, y salió a toda prisa hacia la puerta, mientras ambas chicas desmontaban y Antoine tomaba las riendas de Martina para llevarla al establo.

-Por todos los cielos, niñas, me tenían angustiada…!-
Constanza besó la frente de la anciana, y exclamó, dejando la mochila que llevaban sobre el sofá.
-Perdona nana, pero la tormenta no nos dejó volver, nos quedamos en la casa de Elise no había forma de avisarte. Tranquila que todo está bien-
-Señorita, mi niña…su padre llamó temprano hoy preguntando por usted…vendrá mañana a la finca, para su cumpleaños y desea hablar algo muy importante con usted…-
Elise miró a Constanza y ambas cruzaron miradas.
-Si llama de nuevo, lo pones al teléfono conmigo…papá casi nunca viene aquí…así que debe ser algo realmente importante-
-me dijo que prepare las habitaciones de huéspedes…el Sr. Touret y el Sr. Rousseau lo acompañarán…-
-Mi padre?...- fue la pregunta de Elise algo sorprendida.
El descontento en la cara de Constanza no se hizo esperar al oír el apellido de Víctor, pero tratando de esconderlo y restar importancia, añadió:
-Las habitaciones de huéspedes arriba sólo son dos, la de la planta baja es de Elise: nana, muda las cosas de Elise a mi habitación, y dile a Gerard que vaya a la bodega por unas botellas de vino, espero que la desagradable visita del Sr. Rousseau no se extienda más del tiempo requerido, por lo demás la visita de mi padre y del padre de Elise serán un honor –

Y Constanza se giró hacia Elise, sonriendo a pesar del momentáneo episodio de enojo y dijo:
-Ven…hay un rincón de la casa que deseo mostrarte….-



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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   8/10/2009, 15:27

Me ha gustado muchisimo!!!!!!!!
Espero no te tardes demaciado para subir la continuacion, tendre que utilizar la poca paciencia que tengo y esperar, no queda otra!!! Esta realmente increible!!! Me dio un poquito de pena lo del sueño de Elise, espero no tenga el mismo descenlace la historia del presente!!! Pero...creo que de eso me enterare mas adelante!!!
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Shikat
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   8/10/2009, 17:54

azhu!!!!!!!!!!!!!!!!

me gustO me gustO me gustO!!! muzhiximO!!!

etuve spectacular!! como vinO el sueñO de elise!

imprsiOnante!!! puxa!1 aOra tOCa!!! recibir al pesadO

de victOr!!! wauuu!!!!1 ia kierO la cOnti!! peO pz!1

tbm m tOcara sperar!! subila prOntO!!
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   11/10/2009, 14:04

PROXIMAMENTE, EN EL CAPITULO 7.....


La estancia Touret guarda màs de un secreto, mientras poco a poco se han puesto en marcha los engranajes que uniràn el pasado y el presente.
Constanza sabe ahora lo que hay en su interior, pero tendrà que hacer validar lo que piensa ahora màs que nunca; Elise tiene un miedo profundo en su interior que la ahoga, pero ese temor serà su màs grande arma.
Victor està paso a paso camino a un desviò sin retorno, y jugarà todas sus cartas sin pensar màs que en el resultado que espera.
Pero una vieja promesa echada al viento mas de dos decadas atràs sellarà un destino que estaba dispuesto a ser...
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Shikat
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   11/10/2009, 16:26

ahhh!!!! esO jue un adelantO!!! peO xk!!!!!

ay!1 m kedO mas intrigada!!!! ia kelO sbe!!!

wnO sperO si!!!! cdtm!!!
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   13/10/2009, 12:25

Muchas gracias por el adelanto!!!!
Pero yo quiero la continuacion!!!!!!!! XD, Onegaii No te tardes mucho-!!!
Es verdad, lo que dice Shikat, asi aumentas nuestra intriga!!!
Besitos, cuidate mucho y sube la conti!!!!
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Shikat
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   13/10/2009, 13:51

clarines ia vez!!!! aunmenta la intriga!!

nOooooo jejeje!!!

wnO tOCa sperar!! a ver hay q ser pacientes x una

buena histOria
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mayel
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   22/10/2009, 17:45

por fa contiiiiiiii que esta moe buena
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   28/10/2009, 15:29

QUIERO LA CONTI!!!!
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Shikat
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   28/10/2009, 16:01

waaa!1 q pazO xk nO a sguidO scribiendO abuu!!!
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   28/10/2009, 16:04

No se... Pero ya quiero la conti!!!!!!!
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Shikat
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   28/10/2009, 16:06

jajja!!! iO tbm kelO la cOnti!!!!
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   28/10/2009, 16:10

Conti please!!!!!!!!!!
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kaorisama
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   28/10/2009, 20:10

El capitulo esta terminado, perdòn por la demora,lo reviso y lo cuelgo.Gracias por la su paciencia!
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   28/10/2009, 20:18

Nyaaaaa...Muchisimas gracias Kaorisama, y...la verdad, no tenemos tanta paciencia. Perdon si te molestamos mucho!!! =S
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kaorisama
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   28/10/2009, 23:05

Aqui està el capitulo 7 mis queridas lectoras!!


CAPITULO 7



La delgada columna de humo del cigarrillo dibujaba ondas de extrañas formas mientras la inmovil figura de un pensativo Victor yacia echado sobre la cama.

- Mocosa malcriada....a mí nadie me dice que no...-

El timbre del celular lo sacó de su ataque de furia, para hacer que su expresión se vuelva preocupada ahora.

-Te dije que no me llamaras, que yo te buscaría cuando tuviese aquello...sí, sí sé que no son 10 céntimos...no te atrevas a llamar al viejo, te dije que te pagaré..-
Y cerrando la llamada, lanzó el teléfono sobre la cama, para luego estrellar el puño contra
la pared.

El teléfono sonó de nuevo, y Víctor volteó su mirada hacia el aparato en la cama hasta que se decidió a contestar:
-Sr. Levrier...eh no, creo que se puso un poco nerviosa...- y sonriendo de forma cómplice, por lo que
escuchó al otro lado de la línea, concluyó con una expresión distinta ahora en su cara- claro, no hay cosa más placentera para mí que estar ese día allí, en un día tan especial para
Constanza, y será la ocasión especial para pedir su mano como se debe-
El tipo sonrió ampliamente, mientras se dejaba caer en la cama otra vez.


La puerta de la habitación al final del pasillo de la planta baja se abrió, dejando a una extasiada Elise con la boca abierta: un lugar sencillo iluminado por un gran ventanal, cuadros, lienzos, pinceles y pintura en un costado; caminò lentamente por el recinto mientras Constanza la miraba sonriendo, y en el centro del lugar, un lienzo cubierto con una sábana llamó su atención.

Los ojos de Elise se posaron en la joven quien desde donde estaba, le dijo:
-Descúbrelo...-

Y muy lentamente, deslizó la cobija que al caer al suelo dejó a la vista la escena plasmada en el c u a d r o : una mujer parada frente a un lago, con una mano posada en un árbol y en la
otra sosteniendo un pañuelo.

-Finalmente pude terminarlo...no había podido hacerlo en dos años-

Elise sonrió mirando a Constanza, y luego mirando el c u a d r o otra vez.

-Mon angè...- y la voz de Elise se perdió en un susurro, así como sus pensamientos al quedarse
mirando por largo rato el c u a d r o , siendo traída a la realidad por la mano de Constanza en su hombro.

-No significa que las cosas vayan a darse así otra vez…estás atormentada por lo que viste anoche…aún no me has dicho qué es específicamente lo que viste que te tiene así-

Elise acaricio con su rostro la mano de la chica en su hombro, y sonrió diciendo:

-No me atormenta, más bien deseo hacer este presente sin tener que mirar ese pasado que sin pedir, llevamos a cuestas –y terminando la frase, giró para rodear a Constanza con sus
brazos y abrazarse fuertemente.

-Mañana será un día largo…-
-Pero no estarás sola, porque estaré aquí, claro si la Srta. Levrier me invita a su reunión de cumpleaños –
-Sólo si prometes no hacer otra escena de celos con Víctor-. replicó Constanza sonriendo mientras
miraba ahora a su interlocutora con una sonrisa pícara.
-Mientras él mantenga sus manos lejos de ti, no habrá ningún problema- y robándole un , se separó de la chica para salir de la habitación.
-¿A dónde vas?-
-A cambiarme de ropa. Además le dije a Sophie que le traería unas cosas que me pidió del pueblo, así que saldré un momento mientras ustedes preparan las cosas para mañana-
-Sutilmente me acabas de decir que no quieres que te
acompañe al pueblo, no sè porqué tengo la impresión de que andas en algo, Elise
Touret-
Y con infantil sonrisa, la chica solo encogió los hombros y se dirigió a su habitación, en
donde justo en ese instante sonaba su celular guardado en algún lugar del cajón de su velador.
-Papá…oh no, estaba despierta ya-
-Quería que supieras que mañana iré con Jean a la finca de verano de su hija, es su cumpleaños y quiso pasar ese día con ella además de que al parecer se comprometerá-
Elise guardó silencio un momento, y trató de calmarse.
-Efectivamente mañana es el cumpleaños de Constanza, sobre el otro asunto, no tengo idea-
El hombre se echó una carcajada y añadió:
-Sé que Constanza heredó la belleza de su madre, hace años que no la veo, pero sé que no debe haber pasado desapercibido ese detalle a tus ojos, verdad hija?-
Elise sonrió entre dientes, mientras su padre continuó:
-No habrás puesto tus ojos en la heredera de los Levrier…no quiero que te hagan daño otra vez Elise,-

Ciertamente Louis Touret,a pesar de ser un hombre dedicado casi de lleno a su negocio de
Publicidad y Turismo que le había dejado la fortuna que ostentaba además de la heredada por su familia ,luego de separarse de la madre de Elise había dedicado el tiempo del que disponía a su única hija a quien amaba con el corazón a pesar de no ser una persona muy expresiva en sus afectos, cosa que quizás trataba de compensar con su sobreprotección. Louis sabía sobre el secreto de Elise y aunque fue duro para él cuando lo supo, en ningún momento hubo reproches o distanciamiento.

-Soy grande ya papá, no puedes estar viendo imperfección en cada persona que entra a mi vida, además no he dicho nada sobre Constanza-
-Debo reconocer que ciertamente tienes buen gusto – y esta expresión de su padre la hizo sonreír
sonrojada.
-¡papá!-
-Tendré que recordarle la vieja promesa a Jean, jajajaja me gustaría ver su cara- y esta
última frase dejó intrigada a la chica.
-¿promesa?... ¿de què hablas?-
-Nada en particular,
cosa de viejos, quiero que me muestres como está quedando la casa que construyes, pero si en algún momento cambias de opinión, sabes que quiero que vuelvas a Paris-
-No volveré a la ciudad, ahora más que nunca sé que este es lugar donde debo estar-


La tarde estaba fresca, y mientras Constanza discuta con Sophie sobre los preparativos para la
cena del día siguiente, Elise paseaba por las caballerizas absorta en sus pensamientos, y en el recuerdo de su visión de la noche anterior. Al salir de las caballerizas, Gerard se cruzó en su camino.

-Buenas tardes señorita Touret-
-Buenas tardes, Gerard. Quería hablar con usted para saber si podría ayudarme con unas medidas para una casa que hago en mi jardín para mi mascota favorita-
-Encantado señorita, es usted quien construye la casa de verano que está al este de la finca
verdad?-
-Sí, así es. Mi padre había heredado esas tierras de sus abuelos, pero jamás había venido a verlas,
así que me las dejó para construir una casa de verano, me gustó el lugar, así que puse manos a la obra-
-Ciertamente es una de las partes más bonitas de esas tierras, aunque tiene casi dos siglos sin que se construya nada allí-

Elise se quedó
pensativa un momento, y luego preguntó:
-Gerard, ha vivido usted aquí toda su vida?-
-Así es señorita, toda mi familia: bisabuelos, abuelos, y mi padre hemos servido a los señores de
estas tierras desde hace mas de 3 generaciones-

La chica puso su mano sobre la cerca junto a la cual estaban parados, y prosiguió:
-Sabes si hay alguna historia en especial en estas tierras? Es decir, Provenza es un lugar de ensueño, y leyendas y como todo lugar debe tener una historia…-

-Acaso le han dicho ya algo sobre lo que pasó en el lugar donde vive, señorita?-
-No. ¿Decirme qué?- y la mirada de Elise se clavó en el sudoroso rostro del anciano quien recostado en la cerca, añadió.
- Como usted dijo bien, Provenza es un lugar que tiene m a g i a, historias y leyendas pero no todas son historias agradables-

Elise hizo un ademán de no entender, mientras el hombre sonreía a medias sentándose en el tronco que usaba de asiento cuando preparaba riendas para los caballos; la chica atrajo hacia sì un pequeño taburete y se sentó frente al anciano como una niña en espera de la historia antes de dormir.


-Mi bisabuelo contaba que una tragedia sacudió a quienes habitaban todas estas tierras hace ya casi dos siglos, una historia trágica que baño de sangre y enlutó a los señores dueños de esta comarca-

Elise solo guardaba silencio mientras Gerard hablaba.

-La finca Levrier no siempre lucio como ahora, pero siempre fue una casa de verano y hace mucho tiempo los dueños de este lugar eran conocidos por el exquisito vino de sus viñedos; ellos tenían una única hija que era los ojos del señor de la casa, y ella fue prometida en matrimonio a un hombre muy poderoso y rico de una comarca cercana-
-Bueno…supongo que eso no es una tragedia…-

Gerard levantó un dedo como para indicar que había un pero en la historia.
-Ese hombre era conocido no solo por su fortuna, sino por ser una persona pendenciera, arrogante, celoso y posesivo, asiduo a la bebida. La joven señorita no amaba a este hombre,de hecho su madre al parecer nunca estuvo de acuerdo en que se casara tan joven con un hombre que
tenia casi la edad de su padre, pero la voluntad del señor de la casa prevaleció…sin embargo, la muchacha tenía un secreto…-

La joven levantó la ceja en señal de pregunta.

-Ella tenía un amante…la joven que había sido criada con ella y con quien había crecido –

Un frio recorrió la espalda de la muchacha, mientras el hombre prosiguió.
-Al parecer alguien le dijo al hombre sobre este asunto…y quiso corroborarlo…asi que una noche lo descubrió. La muchacha se llevó a la señorita fuera del alcance de él intentando ponerla a salvo a ella y al hijo que llevaba en sus entrañas, pero ni eso fue impedimento para detener su furia que se
desatò de la forma más cruel y abominable que se haya oído en estos lugares en los últimos siglos-

-Entonces...-
-Sì…asesinó a tiros a su esposa embarazada, y a su joven amante…allì, en las tierras donde està construyendo su finca señorita, por eso nadie había comprado esas tierras y cuando lo
hicieron, nadie construyó absolutamente nada allí. Pero obviamente usted es una persona de mente abierta, que no debe temer a las historias que le cuentan-

Elise estaba totalmente pasmada luego de concluido el relato del que ella ya conocía la conclusión: ahora las cosas seguían tomando sentido.

-Pocos saben la verdad sobre esta historia pues solo los descendientes de los Beaucourt-Levrier
saben lo que realmente pasó con la señorita Lidia, según se dice la mujer más bella de su época…-


- Lidia Beaucourt Levrier…-la mirada de la muchacha se perdió un momento en el vacío mientras la
brisa de la tarde acariciaba su cabello suelto hasta que el aroma de lavanda en el viento y la suave presión de unas manos en sus hombros la devolvieron a la realidad.

-Señorita Constanza-

-Gerard te anda contando sus historias de caballos?-

Y Elise se girò para ver a la hermosa Constanza de pie a sus espaldas con su cabello al viento,
mientras se incorporaba del taburete.
-Ah…sí, y hablábamos sobre la casa que le construirá a Rex .Quieres venir al pueblo? Iré por algo a
mi habitación y nos reunimos en el auto-
-Pensé que no querías que te acompañara-

Y tomando suavemente del brazo a la joven, Elise añadió con su mejor sonrisa:
-Me gusta pasear contigo-
Y ante la sorpresiva confesiòn de Elise, Constanza sonrio siguiéndola mientras Gerard observaba como se alejaban amenamente platicando.


Elise entrò a su habitación, abrió el bolsillo de su mochila y tomò el celular.Una suave
voz en el casillero de voz respondió con un salut* seguido de un bip.

- Camille,te dejè un mensaje hace dos días. Còmo has estado?te agradezco el que me ayudes con esa petición, creo que debo darte una disculpa otra vez aunque ya lo hice, bueno ya hablaremos de eso…,también necesito que averigues todo lo que puedas sobre alguien llamado Victor Rousseau, todo incluso lo que nadie sabe y si es posible quiero que vengas a Provenza con esa información, mi padre estarà mañana aquí,te hice una reserva para que vueles de Paris o si quieres puedes venir en auto, cubriré tus gastos te harè un giro.Gracias por todo otra vez-

Elise cerrò la llamada, tomò el celular en una,mano, tomò la mochila y salió de la habitación.

En el auto esperaba Constanza que lucìa hermosa con unos pantalones negros ajustados, botas, una camisa de color turquesa, y su cabello recogido en una cola.

-andas pensativa, si no te conociera diría que andas planeando algo-fue lo que dijo la chica Levrier
interrumpiendo el silencio que había entra las dos mientras la otra muchacha conducía.

-Secreto- fue la respuesta con un gesto infantil de Elise, mirando a su interlocutora un instante, sin embargo había preocupación en su cabeza y no sabìa explicarse por què.
-Piensas en mañana, piensas en què va a ocurrir, piensas que Víctor saldrá con alguna de sus cosas de nuevo-

Elise se girò un momento, y mirò a Constanza profundamente unos segundos:

-Yo sòlo quiero que tengas un dìa estupendo, angè

-Tù estás conmigo, nos encontramos otra vez, eso es suficiente para mi; habitualmente siempre paso mis cumpleaños aquí, sola con Sophie no me gustan las reuniones ruidosas ni nada de esas cosas, aunque papà solìa organizar reuniones en Paris en casa a las que obligatoriamente debía asistir. Pero este cumpleaños será distinto, aùn cuando venga èl a mi refugio personal-

El celular de Elisesonò, el mismo que estaba en su mochila en el asiento de atrás. Constanza extendió su brazo, sacò el aparato del bolsillo y su expresión cambiò cuando vio un nombre en la pantalla externa del aparato; Elise la mirò mientras trataba de pasar el pequeño tramo difícil del camino por el que transitaban mientras le decía:

-Podrías contestar
por mi?-

Constanza levantò la tapa del celular, y con un cordial salut, respondieron al otro lado de la
línea:
-Cariño, lo que me pediste va en camino a Provenza a tu nombre, para estas horas debe estar allà…-

-Un momento, la comunico…- y la respuesta fría de Constanza trajo la atención de Elise al
rostro de la muchacha que le extendía en ese momento el celular.
-Es para ti-

Tomó el teléfono con una mano mientras mantenía la otra en el volante.
-Camille…sì, eh no, no contesté yo el teléfono. Entiendo, entonces ya debe estar allí.Gracias,te llamarè luego por aquel otro dato-


Cerrò el celular, y lo lanzò al asiento de atrás mientras el silencio las invadía a ambas en el
auto, con una Constanza pensativa, mirando por la ventana; Elise sonriò, mientras entraban al pueblo y dijo:

-Vamos, dímelo ya…no
te lo guardes- -Guardarme què?-fue
la respuesta con desdén de la chica, sin mirarla.
-Lo que me quieres preguntar-
-Acaso hay algo que deba yo saber, arquitecta Touret-


El aspid de los celos había aguijoneado a Constanza y por màs que trataba de disimularlo no lo
conseguía: una extraña llamaba cariñosamente a su novia, y èsta de la forma màs descarada ahora la miraba con una sonrisa.


Elise detuvo el auto frente a la Hostería donde antes se hospedaba, mientras se quedaba mirando a Constanza.
-Quièn es Camille?-fue la pregunta a quemarropa.
-La asistente que mi padre contratò para mi, mientras estuve trabajando un tiempo en Parìs-
-Y tu asistente te trata así tan…cordialmente? Supongo que no habrá ningún problema en que Victor
me trate igual, al fin y al cabo también es mi asistente-

Elise dio un profundo suspiro rascándose la cabeza, echándose hacia atrás en el asiento un momento.

-Sòlo es mi asistente, mi amor.No te he mentido sobre nada de mi vida, no te coloques
asi…ella es asi muy….efusiva, pero jamàs he traspasado la línea de la relación profesional que llevamos aun cuando quizás ella en algún momento me mirò con otros ojos-

Constanza abrió la puerta del jeep para salir, mientras Elise le sostenía la mano deteniéndola.

-Eres caprichosa, no seas injusta conmigo- y tomándola con fuerza ahora del brazo, sus miradas se
clavaron la una en la otra- deberías saber mejor que nadie que mi fidelidad te ha sido dada desde hace mucho tiempo atrás…-

Esas palabras sonaron como un eco en los oídos de Constanza, mientras escondía ahora su cara en el cuello de la muchacha.

-He sido honesta contigo en todo, mis sentimientos por ti son reales, no soy de quien anda
jugando con las personas.-
-Nunca a nadie le pedí explicaciones…y no sè qué haces tù que me hechizas…y me dejas sin control sobre mis sentimientos…-fue la confesión de Constanza en el cuello de Elise aùn, entonces se separaron un poco, y Elise besando su mano concluyó:
-Tiene un nombre ese hechizo…y no es ma g i a, se llama amor…-y con fugaz pero dulce, la platica terminò en sonrisas.
-Quiero pedirte que entres a la hostería, y en la habitación 7 en el cajòn de uno d e los veladores
hay un plano, es el plano de la casa de Rex que le pedí a Gerard que construya .Mientras haces eso, yo irè por una encomienda y nos encontraremos en el auto está bien?-

Constanza asintió con la cabeza, mientras cada una se disponía a hacer lo suyo. Media hora después, una acalorada Constanza esperaba en el jeep mientras Elise se acercaba a paso
apresurado con un objeto grande envuelto bajo el brazo.

-Perdòn por la espera, pero tenía que revisar que todo estuviera bien-

La chica Levrier observaba con detalle lo que Elise colocò en el asiento de atrás del jeep con
mucho cuidado.
-No me vas a decir qué es?-
-Nop-

Y con una mueca de niña decepcionada porque no le dan un gusto, añadió:
-acaso es un regalito de tu asistente?- y puso un énfasis en la última palabra que ocasionó una
carcajada en Elise.
-No, y calma tus ansias. Y es un regalo para ti, pero no lo veràs sino hasta mañana ¿de acuerdo?-

Y un rubor subió a las mejillas de la joven que se sintió un poco avergonzada de su actitud.
-Quizás…te causen gracia mis berrinches…-
Y Elise se girò antes de arrancar el auto y concluyò:
-Adoro estos aspectos tuyos de mujer y niña, y conforme màs te conozco màs me enamoro de ti…vamos a casa angè, hay cosas què preparar aùn-


Y el auto se puso en marcha saliendo del pueblo.



El auto gris se estacionó en espera mientras la reja frente al gran jardín que daba a la casa se
abrió.El hombre de mediana edad acompañò al caballero recién llegado hasta el salòn donde se encontraba Jean Levrier.

-¡Louis! Pasa hombre , pasa- y Jean abrazó efusivamente a su viejo amigo de la infancia que llegaba para reunirse con èl y dirigirse al dia siguiente a la finca.

-Hace ya como 5 años que no nos vemos, y es gracioso trabajando en la misma ciudad, supongo que nuestros negocios poco tiempo nos dan a veces para de un momento para nosotros mismo

Mientras bebían algo, y reían hablando de sus viajes y demás, la plàtica tomò otro giro en un
momento.
-Nunca rehiciste tu vida luego de la muerte de Emile, y ciertamente Constanza heredó la belleza de su madre- y Louise hacìa esta afirmación mirando el gran c u a d r o de Constanza en la pared del gran salòn, junto al c u a d r o de su madre.


Jean se quedó mirando el c u a d r o de su esposa, y mirò a su amigo:

-Y tù? Cristine nunca reconsideró el volver aquí?-
-No. Dijo que no estaba lista para la vida que le ofrecía, y se llevò a Elise a Amèrica. Pero
eso no me mantuvo lejos de mi hija; de hecho una vez que ella tuvo mayoría de
edad, deseò ser independiente aunque muy orgullosa porque no le gustaba pedir
absolutamente nada-
-Idèntica a ti,si me permites decirlo-
-jajjajaja , asì es. Y Constanza es como su madre debo decir, con la testarudez de su padre-
-Recuerdas que una vez dijimos que uniríamos nuestras familias,Louis?-

Y la pregunta sobre el tema,hizo que un brillo en los ojos apareciera en la mirada del señor
Touret..
-Sì, la recuerdo perfectamente.-
-Tu promogènito o primogénita con el mìo o mìa-
-Sì,lo que me recuerda que no sè de la vida de tu hijo,el menor-
-Ciertamente podría decir que no tengo hijo,sepa dios donde anda, es un vividor de la fortuna que
pidió como parte de su herencia- y la respuesta de Jean a esa pregunta parecía incomodarlo un poco.
-Lo lamento, no sabìa sobre eso-
-Jajaja, tranquilo. Pero dime, sè que Elise es una arquitecta de renombre, ha tenido en sus proyectos buenas propuestas como la de los Recheau y compañía; ciertamente es una mujer
modesta,y es una virtud muy bien vista-
-Sì,es demasiado modesta e independiente,y a veces esa independencia me hace sentir viejo y que mi niña crece màs rápido de lo que espero-
-Ella ya creció, asì como la mìa y ciertamente nos estamos poniendo viejos. No la he visto desde que tenía como 11 años, pero he visto unas fotografías suyas en la prensa y es muy hermosa debo decir. Ciertamente me habría gustado que nuestras familias se unieran-

-Esa promesa tiene una posibilidad-
El viejo Levrier levanto una ceja con una sonrisa, y Louis levantò su copa mientras la puerta
del estudio que había permanecido abierta, se cerraba.



La finca estaba a obscuras y silenciosa ya, excepto en la habitación de Constanza: los cojines y las almohadas en el suelo, suspiros que se levantaban por toda la habitación, y el sudoroso y hermoso cuerpo de la heredera de los Levrier en una sutil danza entre los brazos de Elise cuyas manos se movían mágicamente por todo su ser, arrancando en ambas gemidos que terminaron en un gran suspiro mientras sus cuerpos fundidos se relajaban ahora.


Constanza depositò un b e s o entre los pechos de Elise subiendo por ese camino hasta su boca, mientras ambas se miraban ahora:

-Me encantas, quiero decirle a mi padre que he encontrado a la persona que he estado buscando todo este tiempo…quiero gritarlo….es algo que està en mi y que jamàs había sentido antes…-

Elise sonreía, mientras su mano acariciaba suavemente la mejilla y el cabello de su amada.
-Te amo, mom angè, te quiero a mi lado por siempre. Ahora vamos a dormir, porque mañana es tu dìa mi princesa-
Constanza sonriò ante esta frase.
-¿Soy tu princesa?
-Sì, eres mìa.Mìa-

Había tanta fuerza en esa palabra susurrada ,y Constanza se sentía llevada a la cima de una sensación de felicidad que no recordaba haber sentido jamàs; y con una sonrisa, selló los
besos de la chica mientras se acurrucaba en su pecho.



** Salut= Hola




CONTINUARA....
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Shikat
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   29/10/2009, 10:36

uy!!!! Zhi Q te abias tardadO eh!1 pliz!!

trata de nO demOrart muxO!! sQ lO haz dejadO n la parte

Q m deja intrigada x saber maz i maz!!

stuvO enial ia kierOs aber Q pasa en el :cumple: de Constanza

wiwiwiw!!! cdtm!! Suerte
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*Miya*
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   29/10/2009, 15:50

Es verdad, te tardaste bastante, pero debo decir, que la espera valio la pena!!!!!!!
Ya quiero saber que pasara en el proximo capitulo!!!!
Please, no te demores demaciado!!!!!!!
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hifumi
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   30/10/2009, 10:52

esta super interesante ya espero la conti con ansias
no te demores porfass
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kaorisama
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   31/10/2009, 23:34

CAPITULO 8





La puerta de la habitación de Constanza sonò mientras la chica abrìa los ojos y
veìa a una despeinada Elise sonreírle desde la puerta estando ya la aurora
bastante avanzada.



-Buen dìa angè, me iba antes de que me encontraran aquí, no sería adecuado que Sophie me vea escabullirme asi de tu habitación sin pantalones jajajaja. Irè a darme una ducha, pero antes…-

Y mirando por la puerta entreabierta, antes de salir para ver si había alguien en el camino, se acercò a hurtadillas hasta la cama, se arrodillò a los pies de la misma y mirando a los ojos a la ahora ya del todo despierta Constanza, exclamò:

-Felìz,feliz feliz cumpleaños para la mujer màs hermosa del mundo. Quiero que hoy sea un dìa
especial en todos los sentidos donde no haya lugar para la tristeza o las preocupaciones….-y susurrando esto, se acercò a sus labios y la besò con dulzura y frenesì mientras sacaba una cajita de color azul marino y la colocaba ante los ojos de una sorprendida muchacha que no salìa de su asombro.


-Eso es para ti, y deseo pedirte que lo uses esta noche…ábrelo-

Y como una pequeña, encantada con la sorpresa que le acaban de dar, Constanza abrió el cofrecillo que dejó a la vista un colgante de plata con un dije pequeño de forma ovalada en cuyo centro había una piedra azul.
-Elise…esto…està hermoso dios!-
Y Elise tomò la mano de su amada, y le dijo:
-Ese es el color de tu alma y de tu corazón, azul puro como el cielo y el profundo mar…me irè ahora mi amor, nos vemos en el desayuno-y robando otro b e s o, con una gran sonrisa, salió a hurtadillas de la habitación dejando a una Constanza sonriente, feliz, echándose a la cama de nuevo con su regalo entre los dedos, observándolo con devoción.
-No es una joya en sì para mì lo que me hace reír como una adolescente enamorada…no…es el significado que esto tiene para las dos…mi Elise-


La finca estaba en movimiento esa mañana, con Gerard y Antoine entrando y saliendo de la casa arreglando aquí y allà, Sophie preparando la mesa y dejando listas del todo las habitaciones para los huéspedes y Constanza al teléfono con su padre para decirle que llegaba al medio dìa.

Por otro lado,Elise recibió una llamada a su celular, y la mirada de reojo de Constanza no se hizo esperar:

-Hola,ohhh Camille…sì,gracias eso llegó bien.Oh ya, entonces llegas con papà?...ok,sì esa es una buena Hosterìa,me llamas cuando estès aquí,pero no puedes adelantarme nada? Bien,irè a verte entonces…-

Constanza ya había colgado la llamada de su padre y prestaba mucha atención a la plàtica que tenía Elise màs allà en el living de la casa,hasta que sin soportar màs se acercò y le dijo con una extraña expresión en el rostro y en voz baja:

-Dile que venga esta noche a mi casa…es mi invitada-

Elise abrió mucho los ojos y había una expresión de perplejidad en su rostro como preguntando si estaba segura de lo que decía:

-Lo que oiste,dile que venga esta noche y Gerard la llevarà al pueblo a la Hosterìa luego porque no dispongo ahora de mas habitación de huéspedes-

-Ehh…Camille, la señorita Levrier me acaba de decir que desea que asistas esta noche a la
reunión en su finca por su cumpleaños asi que una vez que llegues vienes con papà y con el señor Levrier hasta acà…sì, hablamos màs tarde y yo le darè tus saludos a Constanza-


Elisecolgó la llamada, sin dejar de mirar a su novia quien se encogió de hombros y dijo:
-¿què?no quiero que andes por allí paseándote en el pueblo con tu asistente…-

Elise sòlo sonriò para sì al oir el acento que le ponìa la joven a la última palabra. Luego apareció Sophie quien le hizo una seña levantando las cejas y entonces Elise tomò de la mano a Constanza y le dijo:


-Querrá la agasajada acompañarme un momento afuera?-
Constanza lución un momento perpleja por la súbita propuesta de Elise. Entonces acercándose disimuladamente a su oído, susurrò:
-vas a raptarme en mi cumpleaños para que no conozca a tu asistente?-

Y Elise se echò una carcajada sin poder evitarlo, mientras.la tomaba de la mano arrastrándola hacia afuera.
-Si no vienes conmigo no lo sabràs…-
Y entre juegos, finalmente las dos chicas salieron mientras Sophie sacaba el objeto grande y cubierto que había traido Elise el dìa anterior y se lo diò a Gerard.


Mientras tanto, en el jardín…

-¿sabes? Ciertamente eres mucho màs celosa que yo,y me encantas-

Paràndose un momento, mirándola de reojo a manera de juego y tratando de estar seria,y sin conseguirlo, Constanza le dijo:
-Bueno,yo cuido lo mìo, y quien amenaza lo que me pertenece luego se las ve conmigo-

Y girando su cara,fingió infantil enojo haciendo que su blusa mostrara un destello en su cuello.

Elise se la quedó mirando como extasiada y raptada en un trance momentáneo mientras decía:

-Chanter pour les étoiles de votre sourire, car ils eflètent, céleste douceur…et une étoile est descendu du ciel pour se nicher dans votre cœur *-


Las palabras de Elise pronunciadas por ella y al mismo tiempo opor una voz del pasado, llevaron a una extasiada Constanza en un deja vù momentáneo hasta que la voz de Sophie las trajo a ambas a la realidad.

-¡Señortita Elise,ya es hora!-

Constanza mirò a Sophie y luego a Elise,mientras èsta tomàndola de la mano le decía:

-ven conmigo-


Entraron ambas a la casa de nuevo,y al llegar a la sala de estar, Constanza detuvo lentamente sus pasos mirando hacia la pared de la estancia con ojos que poco a poco se iban abriendo màs mientras una sonrisa se iba dibujando poco a poco.

-Eso es lo que fuimos a ver ayer al pueblo…te dije que no podrías verlo antes…y aquí
està: feliz Cumpleaños Constanza…-


Alli, en la pared de la sala de estar estaba un c u a d r o, un c u a d r o de un nocturno donde la luna se reflejaba en un lago; la muchacha se volteò y le echò los brazos al cuello a Elise sin decir nada pero en la fuerza de ese abrazo se lo dijo todo lo que sus labios no alcanzaban a decir en ese momento mientras la anciana Sophie reìa complacida.

Dos autos se estacionaron afuera y los perros de Gerard empezaron a ladrar anunciando la llegada de alguien.

-Creo que ha llegado el señor Levrier- añadió Sophie, caminando hacia la puerta.

Al abrise la puerta,en el umbral estaban tres caballeros y una mujer: el màs alto de ellos, y de cabellos grises y obscuros en otras partes se adelantò.

-Sophie! Dios hace mucho que no te veìa, donde esta la princesa?-


ean Levrier mirò hacia le sala de estar y una amplia sonrisa se dibujò para luego apresurarse hacia una sonriente.

-Estàs hermosa, bebè. feliz cumpleaños. Veo que tu rincón està muy acogedor en verdad-

-Gracias papà,fue muy cansado el viaje?-


Y mientras se daba esta escena, Louis Touret caminaba hacia su hija para abrazarla efusivamente mientras un aparentemente tìmido Victor se quedaba un poco cerca del umbral algo corto por la escena familiar ante èl, mientras la mujer de cabellos lacios y castaños claros le daba su abrigo a Sophie.

-Gerard! Pon aquello por allà-dijo Jean a su capataz que venía entrando con su equipaje
y una caja con un gran listòn verde- y Sophie,por favor sirvenos algo para refrescarnos que hace un calor terrible-


Luego mirò a su amigo Louis,y se acercò a èl y a Elise con una expresión extraña como quien observa detenidamente a alguien .

-Asì que tù eres la responsable detrás del proyecto Recheau…la última vez que te vi te veìas como una gato asustado pero me gusta esa mirada que tienes ahora,hay seguridad en ella y eres una mujer hermosa con todo respeto-y sin màs, la abrazò dejando un b e s o en la mejilla de
una pasmada Elise ante la mirada sonriente de Constanza.


-Constanza, ciertamente no miente este viejo cuando dice que su hija es como la flor de la
lavanda hermosa y fresca. Quiero desearte un feliz dìa, y agradecerte que nos permitas ser huéspedes de tu casa- y Louis Touret tomò las manos de la heredera de los Levrier besándola con
respeto y admiración mientras Victor miraba desde un rincón.


-Ven acà muchacho, no sè què haces parado allà!-exclamo a viva voz Jean llamando a Victor quien se acercò al grupo cerca de èl.

Elise alcanzò a ver a Camille y se acercò a ella para saludarla, mientras todos los demás se iban a sentar a la sala de estar para servirse tè helado.

-Camille! Què gusto verte, pensé que no vendrías-

-Siempre es un gusto verte, señorita.Ademàs tengo que admitir que quería saber para quien era el colgante de zafiro que me pediste que comprara y ahora veo donde andan tus intereses-


Elise se sonrojò un poco(cosa no muy comun en ella) por las francas observaciones de Camille.

Camille Dubois, una mujer de 35 años,que aparentaba mucho menos,era la asistente personal de Elise desde hacìa ya un buen tiempo; su relación era puramente profesional, por lo menos por parte de Elise, quien por innumerables ocasiones declinò cortésmente las indirectas que la audaz y directa mujer solìa lanzarle;a pesar de este pequeño detalle, mantenían una buena amistad y Camille siempre ayudaba a Elise no sòlo en forma administrativa sino en asuntos familiares y en general, siendo alguien de su confianza absoluta asì como de su padre.


Constanza no perdía de vista a Elise al otro lado de la habitación, asi como Jean no perdía de vista a su hija ,por su parte, Victor hacìa todo lo posible por estar en la plàtica con el viejo Levrier.

-Aùn no tengo la información que me pediste,lo único que averiguaron es que es muy popular entre las damas,que tiene gran afición por los juegos de azar,y que es el único hijo de un magnate arruinado.Prometo que te tendrè informada a penas mis contactos tengan el resto de los datos que me pediste- era lo que decía Camille,caminando lentamente con Elise hacia donde estaban todos sentados ya a la mesa para el almuerzo.
-Son datos importantes,y me sirven mucho.Gracias Camille-
-Puedo preguntar por què investigas a este tipo?-

Y Elise le hizo una seña con la cabeza para que mirara hacia un costado de la mesa,hacia donde estaba sentado el involucrado.

-Una corazonada…es todo-
Mientras platicaban un poco en la mesa,la mirada de Jean cayó sobre el c u a d r o que adornaba una de las paredes del recinto.


-Me gusta ese c u a d r o , lo hiciste tù,bebè?-
-No.Es un regalo, muy hermoso por cierto-y Constanza sonriò lanzando una mirada a
Elise, mientras Victor observaba esto tan nuevo para èl pues Constanza no era persona de cumplidos hasta donde èl sabìa.


Por su lado,Camille observaba también, y acercándose disimuladamente al oído de Elise le susurrò:

-En verdad es muy hermosa, he oído muchas cosas sobre la heredera de los Levrier
pero ciertamente no luce como lo que algunos dicen de ella…y tengo la impresión de que piensa que soy su rival, pues en este mismo instante nos està mirando y esa mirada no es muy sutil- y la mujer se divertía aparentemente de la incomodidad de Elise y la vigilante mirada de Constanza sentada al otro extremode la mesa.



Victor no sabìa como mencionarle a Jean nuevamente lo de la famosa petición de mano,y
ciertamente fue un asunto que ni siquiera se tocò o se insinuò durante el almuerzo,asi que prefirió dejar su nueva petición para la cena que había en honor de Constanza esa noche.



Luego del almuerzo,Jean quiso ir con su hija a dar una vuelta por los viñedos.mientras Louis le pidió a Elise ir a ver la casa de verano en construcción asi que se encaminaron con Camille hacia la casa.


-Esta muy hermosa, y el lugar es maravilloso!-exclamò Camille
-Tengo que reconocer que tienes buena vista cuando eliges un lugar para tus proyectos.Es sencilla pero se la ve confortable,sin embargo ya sabes que si te aburres de la vida rural, prefiero
que vivas con las comodidades de la ciudad-

-Vamos papà,hemos hablado de eso ya varias veces: voy a vivir aquí, y si necesito por
trabajo viajar, pues irè a donde deba ir pero regresarè acà.Es mi última palabra-

-Veo que casi està terminada-
-Asi es Camille, luego quiero pedirte que hagas los tràmites necesarios para que pueda traer a mi perro Rex desde amèrica,me ayudarìascon eso?-

-Claro, empezarè con los tràmites a penas vuelva a Paris- y la mujer observaba con detenimiento casa detalle de la casa,y en un momento padre e hija quedaron a solas.
-Y dime,què es lo que te ata a Provenza? No eres persona de àreas rurales,hija
-Soy persona de lugares tranquilos papà,la ciudad nunca lo es-

-Estàs segura de que solo la tranquilidad de una casa de verano es el motivo de quererquedarte aquí?...o acaso tiene nombre esa razón?-


Elise mirò a su padre un momento.
-Què es lo que deseas que te diga papà?

-Te gusta Constanza, he visto como la miras y còmo te mira ella a ti…lo único que te pido es que siempre seas cauta en todo lo que haces-


La última parte de la respuesta de su padre la fastidiò un poco.
-No es que te haya pedido exactamente aprobación de la persona que comparta mi vida
sentimental, pero tranquilo, somos muy reservadas con eso…no deseo problemas
para ella pues sè que tiene una vida pública y la gente puede ser bastante cruel con las cosas que no entiende o si no se ajustan a sus formas de pensar-


-Quizàs, pero no puedes juzgar a todos en la misma balanza.a veces la gente puede sorprenderte-

Elise no entendió lo que quiso decir su padre con esto,asi que siguieron recorriendo la casa por un buen rato màs.

En los viñedos….


Jean se había quedado viendo un rato los viñedos, mientras se perdia la vista de los
mismos a la distancia.

-En todos estos años que tiene la finca, hasta ahora no me había fijado en lo vastode los viñedos y lo fantástico de este lugar…-



Constanza estaba algo sorprendida: había notado algo en la actitud de su padre que no era
como la recordaba, había algo que se veìa distinto en èl.


-Bueno, esto siempre ha estado aquí…quizás ahora entiendes por què amo tanto este lugar y por què trato de e s c a p a r de la selva de cemento que nos consume todo el tiempo en el trabajo…-y Constanza caminò unos pasos hasta quedar al lado de su padre quien se girò y la mirò:

-Cada dìa te pareces màs a tu madre…y ella estaría muy orgullosa de la mujer en la que te has
convertido….asi como yo lo estoy de ti-


Nunca,jamàs, en todos sus años,Jean había pronunciado esas palabras y el impacto que
causò en la muchacha fue muy grande.


-No sè que decir,papà…pareces muy diferente a hace dos meses atrás-


Jean lanzò una carcajada, y exclamò:

-Creo que me estoy poniendo viejo princesa, como dice Louis.Por cierto que Victor me llamò para decirme llorando que te habìas puesto nerviosa cuando vino a pedir tu mano-


El recuerdo de ese desagradable momento sacò una mueca de la muchacha.
-Pensè que estabas detrás de eso,me dijo que tenía tu aprobación-

-No te enfades hija, sòlo quise apostar al mejor: el hombre tiene agallas,y yo necesito que tengas a alguien a tu lado por si algún dìa algo me ocurre. No deseo que estès sola bebè-

Constanza se girò hacia su padre,para encararlo.

-No tienes que buscarme a alguien para que me cuide,soy una adulta y sè cuidarme yo misma y elegir quien es bueno para mi o no-

-Eso no lo dudo,mi amor aunque aùn eres muy joven.Pero dime,puedo estar tranquilo sabiendo que hay alguien en tu corazón que cuidarà de mi princesa?-

Y Constanza mirò a su padre un momento,para luego mirar los viñedos,concluyendo:

-Asì es,padre-

Jean mirò a su hija por unos minutos, sonriò sin que ella lo viera.


-Le repito señor, esa es la yegua de la señorita Constanza y sòlo ella la monta y nadie desobedece a la señorita Levrier-

-Ensìllela,debo alcanzar a la señorita Levrier y su padre que me pidieron acompañarlos-

-¿Hay algún problema,Gerard?- la voz de Elise resonò en las caballerizas,para unirse a los dos caballeros que estaban allí reunidos.

Las miradas de Victor y la de Elise se encontraron por un buen par de segundos.

-Le digo al señor Russeau que la yegua de la señorita Constanza sòlo ella la monta y no tengo òrdenes de ella para prepararla para salir…-respondiò el anciano,secando el sudor de su frente.

Elise se acercò màs, sin despegar la mirada de Victor,acariciò la cabeza de Martina que ahora se tranquilizò un poco, y añadió:

-Estoy segura que el señor Russeau entendió lo que le dijiste,Gerard. Martina tuvo una
tarde difícil ayer,por lo tanto Constanza ha pedido que sea revisada por el veterinario mañana y mientras eso pasa, debe descansar.


Los músculos de las mejillas del hombre se cointracturaron, mientras hacìa una inclinación;al mismo tiempo, se oyò un galopar de caballos que se acercaban.

-Parece que Constanza y su padre están de vuelta,ya se podrá reunir con ellos,señor Russeau.Que tenga usted una buena tarde. Gerard, te dejo los planos de lo que te pedi- y Elise le entregò los planos al anciano.

-Mañana mismo empiezo señorita Touret- y Gerard dejó las caballerizas para ir por los caballos que venían llegando trayendo a Constanza y Jean.
-tengo la impresión de que nso hemos visto antes,incluso antes del otro dìa que vine aquí,señorita Touret- fue la respuesta de Victor, tratando de ser cortès y de disimular la extraña sensación que le producía la mirada de Elise.

La muchacha, volteándose, y recogiendo una de las mangas de su blusa, respondió después de mirarlo un momento:

-Me temo que…no he tenido yo ese placer,señor…aunque quizas mi rostro le resulte familiar,la prensa suele ser un poco molesta a veces.Si me disculpa ahora- y sonriendo,Elise dejó el lugar mientras
Gerard volvìa a entrar con los dos caballos usados por los dueños de la casa.



Al entrar a la casa,Elise se dirigía a la habitación de Constanza hasta que …

-¡Elise! No hemos tenido oportunidad de hablar ni un momento,ven aquí y déjame verte-

Elise se girò lentamente hacia el lugar de donde provenìa la voz:era Jean Levrier que se encontraba en el living bebiendo un trago,mientras Sophie le hacìa señas a la muchacha para que se acerque.

-Sophie,quiero hablar un momento con Elise,quiero que te asegures de que nadie nos interrumpa
esta bien?-


La petición asombrò a un poco a Sophie,pero obedeció la orden del padre de Constanza mientras Elise empezaba a sentirse algo inquieta por la petición del hombre.

Jean la mirò un momento: tenía una mirada severa con sus cejas tupidas arquedas, pero luego dejó escapar una sonrisa reclinada mientras le decía:

-Te pareces mucho a tu padre,ni siquiera bajas la mirada cuando alguien te mira a los ojos directamente-

-Los ojos son las ventanas del alma, señor Levrier, además siempre me ha gustado ver
a las personas de frente-


Jean se echò una carcajada por la respuesta de la muchacha.
-Muy buena respuesta,hija.Tienes agallas,eso me agrada-

Elise no sabìa si debía tomar eso como un cumplido,asi que solo levantò una de sus cejas y sonriò,tenía la fuerte impresión de que el viejo Levrier querìa decirle algo.

-Y dime,Elise,què planes tienes a corto y mediano plazo?-

-Quiero establecerme aquí,en Provenza.Trabajo en parís en una compañía de construcciones y proyectos pero la ciudad es muy ruidosa,asi que contruyo mi casa aquí, y trabajarè en Paris,deseo luego tener mi propia compañía-

Jean la observaba mientras Elise le explicaba sus planes,luego hubo silencio un
momento :

-He visto a Constanza muy relajada,hasta podría decir que distinta y eso me gusta.Es la niña de mis ojos,y siempre he deseado ser màs cercano a ella y que ella sea màs abierta con las personas,veo que has podido acercarte a mi princesa y es algo que puedo palpar-

Dios,pensó Elise,que situación tan rara,se sentía como el novio que es interrogado por el padre extremadamente protector.
-Voy a abrir una nueva oficina en parís,quiero que hagas el proyecto de construcción para mi-

Y la expresión de la chica no pude ser màs grande con esta propuesta,mientras el hombre ponìa una mano en su hombro.
-No sè què decir,señor…-
-.Di que aceptas,y viajaras conmigo mañana a Paris para mostrarte lo que quiero y después regresas acà para que trabajes en el proyecto-

Elise sòlo alcanzò a asentir con la cabeza,mientras sonreía nerviosamente.

-Ahora ve a donde ibas,por cierto que me dijo tu padre que la casa que construyes esta genial,y no puedo confiar en nadie màs para el proyecto que tengo sino en ti-
-Con permiso, señor Levrier,irè a darme una ducha-
-Llàmame Jean Elise,casi somos de la familia-


Elise levantò una ceja,dio media vuelta y antes de salir,la voz de Jean dijo:

-Sè que cuidaràs de mi princesa como debe ser-


Elise no se volteò,solo salió d ela habitación con una idea clara en medio de todos los pensamientos confusos que tenia en la cabeza: su padre la iba a oir.


-¡Papà! Papà sal de donde estès, no me imoporta que estès desnudo- Y Elise entro casi
corriendo a la habitaciòn de su padre que al parecer estaba en la ducha pues se oia la caída de agua.


-Què sucede? Cuàl e s la emergencia, mujer?- y un Louis envuelto en toallas salìo del baño.

-Què sucede? Què sucede? Que jean Levrier quiere que haga su proyecto de la oficina adjunta a la principal que abrirà en Paris, eso y que poco y màs me interroga como padre a novio asustado .Dime què le has dicho de mi?-

El hombre se echò una carcajada, mientras entraba al baño para terminar de vestirse.

--No le he dicho nada fuera de otro mundo,y si te propuso lo de su proyecto es porque sabe de la calidad de tu trabajo,nada he tenido que ver con eso-

-No sabes mentir,papà.Luego me dijo que sabìa que yo cuidarìa bien de su princesa…-Y Elise daba vueltas por el cuarto, gesticulando con su mano, sintiendo que la carga de adrenalina había pasado ya y su cuerpo sentía recién ahora su efecto.

-Tranquilìzate, me alegra que Jean te vea con confianza, es un hombre muy difícil de satisfacer en lo que a trabajo se refiere asi que pienso que es muy bueno lo que te ha pedido.asi que no hagas màs escándalo-


Elise hizo un gesto con su mano como si fuera a decir algo màs y luego solo se fue.


La noche estaba fresca, la casa estaba iluminada y se percibía el aroma de pavo
asado que preparaba Sophie mientras un gran pastel era colocado en la mesa por Antoine.La sala de estar estaba ahora ocupada por Camille en un costado hablando con Elise, y Victor màs allà hablando con Louis Touret; luego de un momento se oyò una campanilla,era Sophie:


-La señorita Constanza y su padre,el señor Levrier-

Al momento, entrò en el salòn Jean con su hija del brazo, y todos observaron la bella figura de Constanza hermosamente ataviada con un traje negro sencillo,si cabello suelto cayendo a raudales sobre sus hombros y el colgante de zafiro en su cuello.la vista simplemente era maravillosa,Elise estaba sin aliento y en ese momento el resto del mundo no existía en el salòn: solo la maravillosa visión de Constanza.

Victor se adelantò,hizo una inclinación y dijo,mirando a Constanza de pies a cabeza disimuladamente como una bestia a su presa:

-Sì tu padre me permite, estàs hermosa esta noche- y besò su mano.
Losmúsculos de la cara de Elise se contrrajeron mientras Camille la tomaba suavemente del
brazo,haciéndole señas de que se calma.


-Jean,con su permiso me gustaría…-empezò Victor.
-Bueno, vamos todos a la mesa,que esta noche es la noche de mi bella agasajada- y sin dejar hablar al tipo,todos fueron a lamesa.

Jean encabezaba la mesa,con Constanza a su derecha,Elise a su izquierda,Victor diagonal a Constanza.

Se sirvió la cena, entre charla amena,y la noche avanzò agradablemente, luego llegó la hora del pastel, Elise y Sophie colocaron las velas y las encendieron mientras le hacían insistencia a
Constanza para que las apagara cosa que hizo entre un gran algarabío mientras Elise trataba de hacer que su cara se cubriera de crema del pastel.


Cuando estaban aun en la algarabía del pastel,Victor se adelantò metiendo la mano en su bolsillo,bajo la mirada atenta de Jean.


-Bueno no sè si sea un buen momento…-empezò otra vez el hombre,con el ya conocido
cofrecillo en su mano ahora mientras la expresión en el rostro de Constanza cambiaba ahora.

-Quiero aprovechar que estamos todos reunidos y que està presente el señor Levrier para hacer esto màs oficial-

-Victor…-empezo a decir Jean.
-Constanza, deseo pedirte que seas mi esposa-fue lo que dijo el tipo abriendo el cofre frente a una ya mal encarada Constanza; Jean se puso de pie,pero Constanza se adelantò.

-Es el dìa màs feliz de mi vida,y por eso te respondo aquí oficialmente: lo lamento Victor,no puedo aceptar tu propuesta. Lo lamento,pero no puedo corresponderte, ya hay alguien en mi vida-y la muchacha levantò sus ojos buscando los ojos de Elise que estaba muy seria.

Jean mirò al tipo que no sabìa si reír o enojarse,màs aùn por la situación vergonzoza en público que había sufrido ya por segunda vez.

-Yo quiero proponer un brindis-dijo jean de pie con una copa en la mano, mientras los demás se ponían de pie y victor aun no salía del shock

-Quiero brindar por mi hija,por su cumpleaños, y por la persona que ha encontrado y que le ha regalado la bella sonrisa que he visto brilar en su rostro como nunca antes…y por la responsable de mi nuevo proyecto…-y levantando la copa hacia Elise,los presentes exclamaron un salud a media voz entre sonrisas.

Victor no pudo màs, y sin dar explicación, tomò su abrigo y salió de la habitación ante la mirada de todos.

Jean hizo sonar la copa con una de las cucharas del servicio:
-tambièn deseo anunciar que las familias Levrier y Touret finalmente se unirán,como fue el deseo de Louis y mìo hace mucho tiempo-

Este anuncio casi hace toser a Elise,mientras Constanza miraba a su padre que tenía una expresión muy seria en el rostro.Por su parte,Louis Touret tenia la cara toda rubicunda probablemente por sostener la carcajada que quería lanzar,mientras Sophie y Antoine que se encontraban en el salòn no entendían absolutamente nada.
Jean mirò a Constanza que estaba estupefacta aùn,y continùo:

-Quiero decirte, hija,que estoy de acuerdo con las decisiones que has tomado y que
apruebo a la persona que està en tu corazón.Sè que esa persona te cuidarà…no es asi,Elise?-


Elise ya no oìa nada, repentinamente todo pasaba en cámara lenta,hasta que la voz de Camille diciéndole que le hablaban la hizo regresar a la realidad; Sophie observaba,y sonriò suavemente mientras le decía a Antoine que fuera por mas vino a la bodega.

-Desde hoy,Elise Touret es parte de mi familia y es mi hija también,ven aquí Elise-


Elise se puso de pie algo aturdida,solo alcanzando a mirar a su padre que sonreía,y a Constanza que estaba hermosamente sorprendida tanto como ella.

Jean le extendió la mano a Elise,mientras dejaba la copa sobre la mesa y tomaba la mano de su hija.las mirò a ambas,y dijo:



-Puedo ver cosas màs allà aunque no lo crean,y ciertamente he visto mucho en las pocas horas que estoy aquí además de que pues tuve un poco de ayuda, no es asì Louis? asi que pues nuestras familias quedan oficialmente unidas ahora,si Elise està interesada en llevar una relación formal con mi hija, Constanza-

Jean Levrier no parecía a simple vista una persona de pensamiento abierto a otras posibilidades en cuanto a lo tradicional se refiere,y lo ultimo que esperò Elise era la aceptación de su relación con
Constanza en esta forma.estaba segura de que su padre había tenido mucho que ver,pero por ahora el asunto era no desamayarse allí mismo.


-Padre,no sè què decir…tan sòlo que te lo agradezco-

Jean mirò a Elise, y èsta dijo, mirando a Constanza:

-Soy honesta al expresarle lo que siento y lo que puedo decir es que deseo cuidarle y ser su apoyo y darle lo que ella merece: amor, respeto, confianza, quizás habrá algo que no pueda darle…para que perpetúen su apellido…-

-Que mi hija sea feliz es lo que màs deseo,un apellido no es nada sin felicidad jovencita-

Elise tomò de la mano a Constanza y ambas tomaron asiento.

-Mejor que esto no lo sepa Victor,su orgullo està por los suelos y no sea que se tire de un
puente…la verdad que yo no habría insistido si me habían dado una negativa ya…le quise evitar el estrés pero en fin-



Y
la noche terminò con una amena platica entre padres e hijas,mientras Camille no dejaba de decirle a Elise que
finalmente le habían echado el lazo.
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Shikat
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   1/11/2009, 01:28

ay!! ay!!! ia la aprOvarOn!!!!!


jejeje ia le exarOn la sOga al cuellO sisisisis

aORa Q sucedera!!! uy1!1 ia kelO!! aber sperO al cOnti

pliz nOt demOres shi cdtm1!
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   1/11/2009, 10:47

Wiiiiiiiiiii!!!!!!
Que gran capitulo!!!!
No se como expresarlo...mmm...ME ENCANTO!!!!!!!
Que bueno, que ahora tengan la aprovacion de sus padres!!!
Aunque...me incomoda un poco la reaccion de Victor!!!
Nyaaaaa...Ya mismo quiero la Conti!!! Por favor, Kaori-Sama, no te tardes!!!!!!!
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hifumi
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   2/11/2009, 13:28

sugoiiii, me encanta la historia, tiene un nosek q no medeja parar de leer.
Continua escribiendo y no lo dejes nunca.
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Shikat
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   5/11/2009, 16:05

uhmmm! aun naa!1 i iO sperandO!!!
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   7/11/2009, 11:27

Kaori-Sama, queremos la conti!!!!!!
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kaorisama
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   7/11/2009, 13:48

PROXIMAMENTE,EN EL CAPITULO 9....

Luego de una inesperada sorpresa en la cena de cumpleaños de la heredera de los Levrier,al parecer el destino finalmente està pagando la deuda que debìa a Elise y a Constanza.
Pero ciertamente n o hay peor cosa que un orgullo herido junto a la desesperaciòn,y a lo bajos escrùpulos;la cuerda se rompe por el lado màs fino,y al llegar a un camino sin apartente salida,el segador sòlo puede pensar en una cosa...
Esperen esto junto al inesperado desenlace de esta historia sin tiempo.

Gracias a mis lectoras ^^.
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   7/11/2009, 14:05

Proximamente... XD
Muchas gracias por el adelanto!!!
Aunque no se compara con la conti, y asi me dejas mas intrigada, pero... Igual, muchisimas gracias!!!!!!!!!!! ^w^
Espero no te demores mucho en subir la conti!!!!
Y gracias a ti, por compartir la historia!!!!
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MensajeTema: Re: Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)   

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Tù y yo:pasado y presente entrelazados(Concluida)
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