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 UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]

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Yulia
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MensajeTema: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:18

UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO

publicado por ansolut_ katina


COMO DIJE CUANDO SUBI LOS SUSPIROS SE VAN AL OLVIDO, ERA UN FIC D EUNA MUY BUENA AMIGA MIA, Y TAMBIE DIJE QUE SEGUIRIS SUBIENDO ALGUNOS QUE ME GUSTASEN, POR QUE LOS ENCONTRABA MUY BUENOS. PUES AQUI LES DEJO OTRO, OJALA Y LE SGUSTE Y DEJEN SUS COMENTARIOS VALE. AL IGUAL QUE EN EL OTRO ESTE EMPIEZA CON UN PROLOGO PARA VER SI LE SGUSTA Y SI ES ASI LO SIGUO SUBIENDO. BUENO D ENUEVO OJALA LES GUSTE Y LEAN.



Prologo
-Y que tipo d e mujer prefiere Señorita Katina? Le gustaría una morena, o una rubia quizás? Alta tal vez, mas que usted, o un poco mas pequeña?

La mujer ocupaba un tono d e lo más practico, como si hablara d e un plato que había que servir en la cena. En lugar de que se tratara de una mujer de alquiler.

Las peguntas hicieron que Lena se encogiese.

Noto que s e le enrojecían las mejillas y se pregunto si eso era lo que le pasaba a los hombres la primera vez que visitaban un burdel. Por suerte este establecimiento era discreto y nada vulgar, sin pinturas obscenas; Solo algunas pinturas, obras de arte que estaban al limite d e lo pervertido. Había una mesita de mármol junto al sofá, cubierta de revistas.

Natasha tomo un diminuto lápiz que había al borde de la mesa, y miro expectante.

-No tengo un estilo preferido- contesto Lena aun mortificada, pero respondió decidida

-Me fío en su criterio, simplemente envíe alguien la noche de mi cumpleaños, dentro de una semana a partir de hoy- Por alguna razón esto pareció divertir a la Señora Schutz.

-Como un regalo para si misma? Que idea tan deliciosa…- Observo a Lena con una sonrisa que fue iluminado su rostro en un aire coqueto – Señorita Katina, me permite la inferencia, de preguntar si es la primera vez que estará con una mujer?-

-¿Por qué desea saberlo?- Replico Lena cautelosa. La señora Schutz enarco una ceja.

-Si de verdad esta dispuesta a fiarse d e mi criterio, Señorita Katina, debo conocer lo detalles de la situación, no es normal que una mujer como usted acuda a mi establecimiento. Y menos por una mujer-

-Muy bien- Lena respiro hondo, y hablo deprisa impulsada por algo similar a la desesperación –Soy una mujer de 24 años, que ha sentido toda su vida que los hombres no son lo indicado para ella. Dentro d e una semana cumpliré 25 y quiero hacer lo que siento que va conmigo. Y si, nunca lo he hecho con otra mujer- Tropezó con aquella palabra para seguir con un tono resuelto –Pero eso no quiere decir que no pueda encontrar o conocer mi sexualidad…-

-Querida- la interrumpió la Señora Schutz con una suave sonrisa –Hace mucho que no me impacto con nada, vera creo que entiendo muy bien su dilema. Y claro le daré un solución que sea de su agrado. Dígame, tiene alguna preferencia en edad y el aspecto físico? Algo que le guste o disguste en particular?-

-Prefiero que sea joven, peor no mas que yo, que no sea demasiado entrada en edad. No es necesario que sea hermosa, aunque no quisiera que fuese desagradable a la vista. Y limpia- Agrego al ocurrírsele la idea –Insisto en la limpieza-

El lápiz garabateaba a toda prisa sobre el cuaderno.

-No creo que resulte problema- Repuso la Señora Schutz, con una chispa en sus destellantes ojos, sospechosamente parecida a la risa.
-También debo insistir en la discreción- Dijo Lena con un tono tajante –Si llega a descubrirse lo que he hecho…-

-Querida- Dijo Natasha, adoptando una postura mas cómoda en el sofá –Que cree usted que seria de mi negocio si consintiera que se violase la intimidad d e mis clientes? Debe saber que mis empleados atienden a algunos clientes? Debe saber que mis empleados atienden a algunos miembros destacados del parlamento, por no mencionar a varios personajes famosos y personas destacadas en sociedad. Su secreto estará a salvo Señorita Katina-

-Gracias- respondió Lena invadida en parte por el alivio y el terror, y también por la terrible sospecha de que estaba cometiendo el error mas grave de toda su vida.
Capitulo 1: Seduciendo al enemigo parte 1

Lena sabia exactamente por que la mujer que estaba de pie en la puerta era una prostituta. Desde el momento que la hizo entrar a la casa con el gesto de quien proporciona asilo a una convicta fugitiva. Ella la quedo mirando en silencio, confundida.

Era obvio que carecía de la capacidad mental necesaria para dedicarse a una ocupación de corte más intelectual. Pero de más esta decir que una mujer no necesita poseer inteligencia para hacer aquello por lo que la había contratado.

-Dese prisa- Susurro Lena tirando con ansiedad del delgado brazo de la chica. Cerro la puerta de un golpe detrás de ella - ¿Cree que la haya visto alguien?, No había esperado que se presentara a estas horas. ¿Es que a las mujeres de su profesión no les enseñan a guardar discreción?-

-Mi… Profesión…- Repitió ella desconcertada. Ahora que la tenía a salvo de las miradas publicas. Lena se permitió observarla de arriba abajo. En realidad era hermosa, Tenía una constitución delgada, con unos hombros pequeños. Su cabello negro y brillante se veía muy bien cortado. Su rostro relucía con unas hermosas facciones. Tenía una boca sensual, con unos labios bien definidos, y también unos notables ojos azules. De un tono que Lena no estaba segura haber visto antes, a excepción de alguna imagen del mar de las playas caribeñas.

Sin embargo los ojos de la mujer no poseían una mirada angelical que por lo general uno podría asociar a dicho color, esta era astuta, curtida, como si hubiese contemplado con frecuencia el lado desagradable de la vida, que ella también había conocido.

Ha Lena no le costo comprender por que los hombres y mujeres pagaban por gozar de la compañía de esa mujer. La idea de alquilar aquella criatura de poderosa mirada para que hiciera lo que se le ordenase, resultaba extraordinaria. Y tentadora.

Lena se sintió avergonzada de la secreta reacción que experimento al verla, de los estremecimientos fríos y calientes que recorrieron su cuerpo, del intenso rubor que cubrió sus mejillas.

Se había resignado a ser una escritora sola, y aislada, su gusto por las mujeres no le era útil al momento de editar sus escritos. Pero su inquieto cuerpo, por lo visto no entendía las razones, de que una joven escritora no cayera en sus deseos.

Lena se obligo a si misma a mirar directamente aquellos extraordinarios ojos azules. –Tengo intención de ser franca señorita… No importa no me diga su nombre; no nos vamos a conocer lo suficiente como para que yo necesite saberlo. Vera, he tenido oportunidad de reflexionar sobre una decisión que tome más bien de manera precipitada, y el hecho es que… en fin, que he cambiado de decisión. Le ruego que no se lo tome como una ofensa personal no tiene nada que ver con usted, ni con su físico y, por descontado, así se le hare saber a su jefa. En realidad es usted una mujer muy hermosa, y muy puntual. Y no me cabe duda alguna que sea buena en su trabajo… bueno lo que usted hace, lo cierto es que he sido inconciente y he cometido un error-

-Espere- La chica alzo las manos frente al sonrojado rostro de Lena -Deje de hablar-

Nadie en toda su vida adulta, la había hecho callar. Sorprendida sello los labios y se esforzó por no soltar el alto de palabras que se le ocurrían. La desconocida cruzo los brazos frente a ella. Y apoyo la espalda en la puerta mirándola fijamente. La luz de la lámpara del recibido del departamento hacia que sus hermosos rasgos se notaran más aun.

Lena no pudo evitar pensar que la Señora Schutz tenía un gusto exquisito. La chica que había enviado vestía muy bien, y ofrecía un aspecto prospero con un atuendo a la moda sin dejar de ser tradicional: Su camisa blanca y su corbata gris destacaba por sobre el traje negro lineado, son pantalones del mismo estilo.

Justo en ese instante se le ocurrió a Lena que si le dijeran que describiera a su mujer ideal, la habría imaginado rubia, femenina, delicada, peor ahora se vio obligada a revisar por completo aquella visión. Ninguna Venus de cabellos dorados podría siquiera compararse con aquella hermosa mujer.

-Es usted la Señorita Elena Katina- Dijo ella. Como si quisiera una confirmación –La novelista-

-Si escribo novelas- Repuso ella con paciencia –Y usted es la Señorita que envío la Señora Schutz ¿No es así?-

-Al parecer lo soy- Contesto despacio

-Pues bien acepte mis disculpas Señorita…Como le he explicado, he cometido un error y por lo tanto debe usted irse. Por descontado, le pagare por sus servicios aun cuando ya no sena necesarios, dado que la culpa es toda mía. Dígame cuanto es su tarifa habitual y zanjaremos el asunto inmediato-

Sin dejar de mirarla el semblante de la chica cambio y su aturdimiento dio paso a la fascinación, al tiempo que sus ojos experimentaron con centellante aire entre divertido y malicioso que le produjo un incomodo hormigueo en la piel.

-Explíqueme, que servicios se requerían- Sugirió con cautela apartándose de la puerta. Se acerco a Lena, hasta que su cuerpo se pego al de ella –Me temo que no he llegado a hablar d e los detalles con la Señora Schutz-

-OH… Supongo que meramente los básicos- El aplomo de Lena se estaba viniendo abajo a cada segundo que transcurría. Sentía un terrible sofoco en las mejillas, y el corazón le retumbaba en todo el cuerpo –Lo normal- Se volvió a ciegas hacia la mesa semicircular donde había depositado un fajo de billetes doblados con extremo cuidado –Siempre pago mis deudas. Les he causado molestias tanto a ti como a la Señora Schutz para nada, de modo que estoy más que dispuesta a compensarla…-

De pronto se interrumpió con un sonido ahogado, al sentir que ella cerraba la mano alrededor de su brazo. Se le tenso el cuerpo al sentir su contacto, y no se atrevió a moverse cuando oyó su voz justo a su espalda.

-No quiero dinero- Su voz profunda estaba teñida de diversión –No voy a cobrar nada por unos servicios que usted no ha recibido-

-Gracias_ Lena junto sus manos cerrando ambas en un solo puño –Muy amable de su parte. Al menos le pagare un taxi; no hay necesidad de que regrese a su casa a pie-

-OH, no tengo pensado marcharme- A Lena s ele descolgó la mandíbula. Se volvió para mirarla de frente con una expresión de horror ¿A que se refería con que no iba a marcharse? ¡Bueno pues la obligaría a irse, le gustase o no! Estudio rápidamente las diferentes alternativas.

Desde luego no pensaba recurrí a pedir ayuda a gritos, pues la consiguiente publicidad no le serviría a su carrera. Miro de reojo algo con que amenazarla

-¿Esta pensando en echarme a golpes? A pesar d e que soy mas pequeña que usted- Inquirió con cortesía su indeseada invitada.

-Si es necesario…-

Aquella afirmación fue acogida por la chica con un bufido de diversión, la invitada le toco la barbilla y la obligo a mirarla.

-Señorita- Exclamo Lena - ¿Le importaría?-

-Me llamo Yul- la sombra de una sonrisa cruzo por sus labios –Y voy a marcharme muy pronto, pero no sin antes hablar con usted de unas cuantas cosas. Tengo algunas preguntas que hacerle-

Ella suspiro con impaciencia.

-Señorita Yul, no me cabe en la cabeza de que así es, pero…-

-Yul, es mi nombre de pila-

-Muy bien… Yul, le agradecería que tuviera la decencia d marcharse inmediatamente-

A modo de respuesta, ella se adentro un poco mas dentro del departamento, vista tan relajada como si ella lambiera invitado a tomar algo; Lena tuvo que recuperarse d e la sorpresa de que la chica entrara a su casa de un tirón, su inteligencia mostraba signos de rápida mejora.

La chica recorrió el departamento. Si buscaba señales de lujo, no las encontraría, a Lena no le gustaba la ostentación, prefería las cosas sencillas.

Cuando la visitante se detuvo frente a la Sala. Lena le hablo en tono seco:

-Ya que por lo visto va a hacer lo que se le venga en gana, con independencia de lo que yo desee, entre del todo y siéntese ¿Puedo ofrecerle algo? ¿Una copa de vino quizás?-

Aunque la invitación sonaba a sarcasmo, ella la acepto con una rápida sonrisa –Si, si usted me acompaña-

Lena se acerco al minibar del salón, y saco dos copas, llenándolas de vino tinto.

-Tal ves un poco de vino- se dijo a si misma –Por favor tome asiento, Yul, dado que ya esta en mi salón quizás desee decir su nombre completo-

-No- Respondió ella en voz baja –En vista de las cirscuntancias, creo que vamos a quedarnos n el plano de los nombres de pila… Lena-

¡Vaya descaro! Le ofreció la copa a su ahora invitada.

-¿Brindamos?- sugirió la chica.

-Es obvio que desea hacerlo- Replico Lena en tono cortante.

Aquella respuesta provoco en ella una deslumbrante sonrisa y alzo su copa –Por una mujer de gran audacia, imaginación u por supuesto belleza-

Lena no bebió, al miro ceñuda mientras tomaba un sorbo de vino.

Ella era un mujer inteligente y sincera, sabia quien era… y no era ninguna belleza- Sus atractivos eran como mucho moderados. Su cabello era una masa caótica de rizos rojos. Si tenia una bonita piel, pero cubierta de pecas, y sus ojos habían sido descritos como agradables.

Al carecer de belleza física según ella, Lena había escogido cultivar su mente y su imaginación. Los hombres no deseaban mujeres de mentes cultivadas, era una suerte para ella, pero tampoco tenia éxito con las chicas.

Si indeseada huésped seguía mirándola fijamente con aquellos penetrantes ojos azules. –Dígame por que una mujer con un físico como el suyo tiene que alquilar a alguien para llevársela a la cama-

Su estilo directo la ofendió. Sin embargo… había algo inesperadamente divertido en la perspectiva de hablar con una mujer sin ninguna restricción social al uso.

-En primer lugar- Dijo Lena –No hay necesidad de que me hable en ese tono, dando a entender que soy Helena de Troya, cuando esta claro que no soy una belleza-

Esto le reporto otra mirada fija

-Yo creo que si- Repuso ella en voz queda.

Lena sacudió la cabella con decisión –Es evidente que piensa usted que soy una de esas tontas que sucumben fácilmente a los halagos, o d e lo contrario es que coloca la vara muy baja. Sea fuerte, Señorita, se equivoca-

Una sonrisa curvo la comisura de los labios de Yul –No deja usted mucho espacio para el debate ¿No es así?-

Lena respondió a la sonrisa de Yul con otra mas irónica –Claro que no Señorita-

Yul bebió un poco de vino y se relajo en su sillón. Acto seguido estiro las piernas y la observo atentamente. A Lena no le gusto el modo en que se acomodo, como si estuviera dispuesta a una conversaci
ón prolongada –No voy a permitir que eluda mi pregunta Lena, explique por que ha alquilado a una mujer para esta noche- Su vivas mirada la desafío a que hablara sin tapujos.

-Hoy es mi cumpleaños-
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Yulia
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:19

Seduciendo al enemigo parte 2

-Hoy e s mi cumpleaños-

-¿Hoy?- Yul rió con suavidad –Feliz cumpleaños-

-Gracias, ¿Quiere marcharse ya, por favor?-

-Por supuesto… que no… Soy su regalo de cumpleaños. Voy a hacerle compañía. No esta sola en una ocasión tan especial-

-Estoy bastante crecida para poder pasar una fecha así sola-

Yulia volvió a beber un poco de vino, mientras lo hacia miraba por el rabillo a Lena y agrego.

-No estas mayor Lena. Estas en tu mejor momento, igual que una cereza, ni muy joven ni muy madura, en su punto exacto-

-Tonterías- Dijo Lena, molesta al notar que ese halago le había provocado una leve sensación de placer, quizás fuera el vino, o el saber que no volvería a ver a esta mujer después de esta noche, peor se sintió sin tapujos para decir todo lo que se le placiera. – Mi mejor momento fue hace cinco años, cuando era libre de hacer lo que quería. Ahora simplemente debo conservarme-

Yul miro y dejo a un lado su copa. A continuación se incorporo para quitarse la chaqueta.

-Disculpe- Dijo –Pero esto es como un horno, siempre tiene este lugar tan caliente-

Lena la miro con cautela –Afuera hay mucha humedad y yo soy friolenta-

-Yo podría sugerirle otros métodos para mantenerse caliente- Y sin pedir permiso se sentó junto a ella. Lena se acurruco contra su lado del sofá, aforrándose a lo que le quedaba de compostura.

Por dentro se sentía alarmada a causa del cuerpo suave y fino que se acurrucaba a su lado. Su fragancia le cosquilleo la nariz y aspiro aquel atractivo olor. Nunca habia caido en cuenta, de lo bien que podía oler una mujer.

-¿Cuantos años tiene usted?- Pregunto Lena impulsivamente juntando las cejas.

Yulia titubeo durante una fracción de segundo hasta responder:

-24, le preocupan mucho los números ¿No es cierto?- Parecía mucho mas joven para tener 24 años reflexiono Lena.

-Esta noche si- Reconoció –Sin embargo mañana habrá pasado mi cumpleaños y no volveré a pensar en él. Empezare a vivir los años que me queden, y procurare disfrutarlos todo lo que pueda-

El tono pragmático de sus palabras pareció divertir a su invitada –Por Dios, hablas como si tuvieras un pie ene la tumba. Eres atractiva, eres una novelista de renombre y te encuentras en tu mejor momento-

-Atractiva no soy- Replico Lena con un suspiro. Yulia apoyó el antebrazo sobre el respaldo del sofá, acorralando a Lena contra el rincón. Su mirada la recorrió con un gesto concienzudo y desconcertante.

-Tiene una piel muy hermosa, una boca perfecta, con labios finos- Le informo ella.

Yul le contemplo los labios durante unos largos segundos, y a continuación volvió a hablar. Su voz sonó un poco mas ronca.

-Es una boca muy adecuada para lo que tengo en mente-

-Y soy muy voluptuosa- Dijo decida ya a exponer todos sus defectos.

-Prefecto- Yulia bajo la mirada a sus senos, la inspección menos decente que Lena había sufrido jamás.

-Y tengo el pelo rizado y rebelde-

-¿En serio? Suéltalo y déjame ver-

-¿Cómo dice?- Aquella orden le provoco un súbito ataque de risa. Nunca en toda su vida se había topado con una presuntuosa sinvergüenza como aquella. Yulia recorrió la sala con la mira y después volvió a pasarla a ella.

-Nadie puede vernos- Dijo con una voz queda. El silencio reinaba en la sala a excepción de la respiración de ambas. Lena jamás se había sentido así de hecho temerosa de lo que había podido hacer. El corazón le latía con tal fuerza, que le pareció que iba a marearse. Aquella mujer era una desconocida, ambas estaban solas en su casa, y se encontraba más o menos a su merced. Por primera vez en mucho tiempo, se hallaba en una situación en la que ella no poseía el control y todo había sido culpa suya.

-¿Por casualidad no estarás tratando de seducirme?- Susurro.

-No hay por que tener miedo, jamás forzaría a nadie- Contando que no habría necesidad. Parecía muye probable que ella nunca hubiera oído la palabra “no” de labios de alguien.

Aquella era sin duda, una de las situaciones más interesantes en la que Lena se había encontrado. La otra gran situación no fue muy reconfortante, Aunque hoy el pasado empezara a cobrar vida, pero no en ese momento.

Su vida carecía llamativamente de acontecimientos románticos, una vida en la que los personajes de sus novelas decían y hacían todas las cosas prohibidas que ella no se atrevía a hacer o decir.

Como si supiera leer el pensamiento, su acompañante sonrío perezosamente y apoyo la barbilla en la mano. Si estaba intentando seducirla, no parecía tener mucha prisa.

-Es usted tal como la imaginaba- Murmuro –He leído sus novelas y sus… bueno sus novelas. Bueno al menos la ultima. No hay muchas mujeres que escriban como usted-

A Lena no le gustaba hablar de su trabajo. Se sentía incomoda cuando recibía elogios, y las opiniones de los críticos la disgustaban. Sin embargo ahora sentía una viva curiosidad por saber que opinaba de su trabajo aquella mujer.-No hubiera esperado que una… una mujer de su… una prostituta- Dijo –Leyera novelas-

-Bueno algo tenemos que hacer en nuestro tiempo libre- Repuso la morena, razonablemente –No podemos pasarnos todo el tiempo en la cama ¿No cree?-

Lena apuro, lo que le quedaba de vino y fijo la vista al bar anhelando otra copa

-Aun no- Dijo Yul, al tiempo que le quitaba la copa vacía de las manos y la depósito sobre una mesa que había detrás. Con aquel movimiento se sitúo justo encima de ella y Lena se encogió hasta quedar casi reclinada contra el sofá –Si bebe demasiado no podré sacudirla- Murmuro. Su tibio aliento le rozo la mejilla, y aunque su cuerpo no llego a tocar el suyo. Percibió lo que pesaba sobre ella la presencia de la morena.

-No creí que tuviera usted semejantes escrúpulos- Dijo en tono nervioso.

-Oh, no tengo escrúpulos- Aseguro la ojiazul con tono jovial –Es que me gustan los retos. Si bebe mas vino, resultaría usted Señorita Helena de Troya una conquista muy fácil-

-Es usted arrogante y vanidosa…- Empezó Lena indignada, hasta que capto el brillo pícaro de sus ojos, que la estaba provocando de forma deliberada. Se sintió triste y aliviada al mismo tiempo, cuando Yul se aparto, forzando entonces un sonrisa de mala gana -¿Le gusto mi novela?- No pudo resistirse a preguntarlo.

-Pues si, al principio creí que seria una típica novela romántica de amores prodigiosos y bendecidos por la sociedad. Pero me gusto el modo en que el personaje fue cambiando. Usted o describía muy bien. Me gusto la forma de retratar a personas decentes llevadas por el engaño, la violencia, la traición…-

-Los críticos afirmaron que mi trabajo carecía de decencia-

-Eso es por que el tema es un tabú y hace a algunos sentirse incómodos-

-Así que es cierto, ha leído mi obra- Dijo Lena con sorpresa.

-Y me ha llevado a preguntarme, como seria la vida privada de la Señorita Katina-

-Pues ahora ya lo sabe. Soy la clase de mujer que alquila una prostituta para su cumpleaños- aquella triste afirmación obtuvo como replica una risa contenida.

Por su parte, Yul la recorría de arriba abajo son su perspicaz mirada azul y, cuando hablo de nuevo, su voz había cambiado; la diversión se había atemperado con una nota que incluso a pesar de su falta de experiencia, Lena reconoció como puramente sexual –Ya que aun me ha pedido que me vaya… suéltese el pelo- Al ver que Lena no se movía, sino que la miraba fijamente y sin pestañear con los ojos como platos, le pregunto en voz baja:

-¿Estas asustada?-

OH, si toda su vida había temido aquello: El riesgo, el posible rechazo, el ridículo… incluso había tenido miedo de sentirse desilusionada al descubrir que la intimidad con una mujer, en realidad, era tan decepcionante y repulsiva como le habían asegurado algunos conocidos.

¿Pero significaba eso que debía vivir para siempre sin ninguna mujer que la desease, la quisiese, la reclamase para si? En la vida de una mujer había mas o menos unas 20 mil noches, al menos durante una de ellas no quería estar sola.

Al parecer su mano se movió con voluntad propia en dirección a la cinta del pelo. Llevaba 10 años recogiendo el pelo igual, conforme iba, sacando las cintas. Cuando termino de desatarlas el pelo se desplomo y los largos cabellos le cayeron sobre un hombro.

Los ojos azules de la desconocida dejaron entrever destellos de fuego. Alzo una mano para tócale el cabello, pero se detuvo a medio camino -¿Me permite?- pregunto con voz ronca.

-Si- Respondió, aunque fueron necesarios dos intentos para que la palabra se entendiera con claridad. Entonces cerro los ojos y noto como de la se le acercaba. Sintió un hormigueo en la piel d la cabeza, cuando la morena introdujo suavemente una mano en su cabellera para separar los rizos enredados. Las yemas de sus dedos se movieron entre los gruesos mechones acariciando el cuero cabelludo, extendiendo aquel manto sobre los hombros. Su mano se acerco hasta la de ella y la obligo con delicadeza a abrir los dedos y dejar caer las cintas. Su pulgar acaricio despacio sus manos y a continuación se llevo la mano a los labios para besarla.

Su voz resonó con calor al interior de su palma –Su mano huele a limón-

Ella abrió los ojos y s e le quedo mirando seria –Me froto las manos con limón para eliminar las manchas de tinta cuando hago borradores-

Aquella información pareció divertirla, y en el ardor de su mirada se mezclo un deje de humor. Le soltó la mano y empezó a jugar con un mechón de pelo, rozándole el cuello con los nudillos, en un gesto que la obligo a contener la respiración.

-Dígame por que solicito una mujer a Madame Schutz, en lugar de seducir a alguna de sus amistades-

-Por tres razones- Contesto Lena, encontrando difícil respirar la mano de ella le acariciaba el pelo. Sintió una oleada de calor ascendiendo por la garganta y las mejilla –Primera, no deseaba acostarme con alguien y después tener que encontrarme siempre con ella en actos sociales, Segundo no poseo la habilidad de seducir a nadie-

-Esa habilidad es fácil de aprende, cariño-

-Que apelativo tan fuera de lugar- Replico Lena con una risa nerviosa –No me llame así-

-Y tercera…- Replico la morena.

-Tercera… no me siento atraída por las mujeres o los hombres que conozco. Intente imaginar como podría ser, pero ninguno de ellos me atraía lo suficiente-

-¿Qué clase de persona te atrae?-

Lena brinco un poco al sentir aquella mano tibia deslizándose por su nuca. –Una que no sea guapa-

-¿Por qué?-

-Por que la belleza siempre va acompañada de vanidad-

De pronto Yul rompió a reír –Y seguro que la fealdad va acompañada de un derroche de virtudes ¿no?-

-Yo no he dicho eso- Protesto Lena sencillamente prefiero que esa persona tenga un aspecto corriente-

-¿Y su personalidad?-

-Agradable, sin arrogancia, inteligente peo no engreída y afable pero no tonta-

-Me parece que la criatura que describes como ideal, es un monumento a la mediocridad y también creo que estas mintiendo acerca de lo que deseo en realidad-

Ella abrió los ojos de golpe y frunció el entrecejo, molesta -¡Has de saber que soy una persona absolutamente sincera!-

-Entonces dígame que no desea conocer a una mujer igual que la protagonista de su última novela-

Lena lanzo un bufido -¿Una vulgar, carente de principios, que no solo se arrastra a si misma a la ruina, sino que también a todos los que la rodean? ¿Y seduce sin respetar en absoluto los deseos d e los demás?, eso no era una heroína, Señorita, me serví de ella para ilustrar que semejante comportamiento no puede llevar a nada – Se iba acalorando con el tema, y recordó indignada -¡Los lectores se atrevieron a quejarse de que no tenia final feliz, cuando esta claro que no s e lo merecía!-

-Una parte de usted la apreciaba- Replico Yul mirándola fijamente –Se percibía al leer el libro-

Lena sonrío incomoda –Si, en el reino de la fantasía, supongo que si, pero desde luego no en la realidad-

La mano que apoyaba en su nuca se cerro con suavidad pero d e un modo firme –Entonces, este es tu regalo de cumpleaños, Lena. Una noche de fantasía- Se coloco sobre ella ocultando el resplandor d e la lámpara con la cabeza y los hombros, y a continuación, se inclino para besarla.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:20

Seduciendo al enemigo parte 3

-Espera- Dijo Lena en un ataque de pánico, volviendo la cabeza cuando la boca de Yul se aproximo a la suya. Los labios de la morena se posaron en su mejilla. Un roce de íntimo calor que la dejo atónito –Espera- Replico con voz temblorosa. Tenia el rostro vuelto hacia la puerta, mientras intentaba evitar los inquisitivos besos de aquella desconocida

-¿La han besado alguna vez Lena?-

-Por su puesto que si- Contesto ella –Aunque supongo que es usted una artista consumada- Dijo –Tomando en cuenta su profesión-

Aquello le provoco una súbita risa -¿Le gustaría comprobarlo?-

Es invitación provoco que la respiración de Lena se agitara más aún, trato de articular alguna palabra n forma de replica

-No voy a hacerte daño- Susurro –No pienso hacer nada que no quieras hacer, pero antes de dejarte esta noche, voy a tomarte en mis brazos-

Lena experimento un torbellino interior de confusión y deseo, que la hizo sentirse insegura, desvalida. Permitió que Yul tirase de ella hasta que sus brazos descansaron con rigidez sobre los de ella. Yul le recorrió la espalda con la palma de la mano, y ella notó el rastro de sensaciones que iba dejando a su paso. Tenía la piel muy caliente como si ardiese un fuego encendido justo de aquella superficie suave y liza.

Su respiración se hizo entrecortada. Cerró los ojos temblando. Recreándose en la sensación de calor que la inundo por entero, hasta el centro de los huesos. Por primera vez, dejo caer la cabeza en el hueco del brazo de una mujer y contemplo u rostro entre sombras.

Al percibir que Lena le temblaba en los brazos, Yul dejo escapar algo parecido aun arrullo y la estrecho un poco más contra si.

-No tengas miedo “ruaidh cailag”. No voy a hacerte daño-

-¿Cómo me has llamado?- Pregunto Lena desconcertada.

-Es un nombre cariñoso, ¿He olvidado mencionar que viví un tiempo en Escocia?-

-Si, lo olvidaste- Dijo Lena.

-“Dar ceann-vidhe sinn cómhla gradh”- Murmuro al tiempo que le retiraba delicadamente los rizos de la cara

-¿Qué significa eso?-

-Algún día te lo diré, algún día- La pelinegra comenzó a acariciar su rostro. Lena incapaz de controlar el ritmo de su respiración, que le hinchaba el pecho en nerviosas inspiraciones haciendo subir y bajar sus senos. Vio como se aproximaba la cabeza oscura de Yul y emitió un sonido indefinido, al sentir la presión de su boca en la garganta, de sus labios explorándola con delicadeza.

-Tienes un sabor d lo mas dulce- Aquellas palabras apenas un susurro le provocaron un escalofrío que le recorrió la espalda.

-Yul- Susurro –No tienes por que representar el papel de amante conmigo. Es cierto que… eres muy amable al fingir que soy deseable y…-

Notó que ella sonreía junto a su oído. –Eres muy inocente “ruaidh cailag”, si creer que reacciono como estoy solo por habilidad-

Lena se sonrojo al notar los pezones marcados de Yulia, y su agitada respiración en su oído.

-Esta es tu oportunidad Lena- Murmuro la pelinegra –Soy tuya para que hagas conmigo lo que quieras-

-No se que hacer- Respondió ella, agitada –Por eso te contrate-

Ella se hecho a reír y beso la parte descubierta de su garganta. Ahí donde vibraba su pulso frenético. Para Lena la situación era fantástica, tan totalmente distinta a todas sus experiencias anteriores, que era como si le estuviera ocurriendo a otra persona.

Fue valiente y desabrocho los primeros botones de la blusa de Yulia y la asió de los bordes abiertos de la blusa, para instarla a que bajase la cabeza. Ella obedeció al momento y le rozo suavemente la boca con los labios.

Lena experimento una fuerte y calida impresión de placer que la paralizaba. Sintió un poco mas la presión de Yul sobre su cuerpo, noto como su boca jugueteaba y presionaba con mas fuerza hasta que separo los labios. Le introdujo la lengua en la boca.

Le cubrió un pecho con una mano y apretó con delicadeza al tiempo que arrastraba la boca entreabierta por su garganta. Había varias capas de ropa entre ambas. Deseo quitárselo todo, sentir el cuerpo desnudo de Yul contra el suyo, y aquel anhelo la sorprendió a pesar de su lucha por apretarse mas contra ella Yul entendió lo que deseaba, por que lanzo una nerviosa carcajada y le tomo la mano.

-No Lena… Esta noche no tendrás sexo conmigo-

-¿Por qué?-

-Por que antes hay algunas cosas que debes saber de mi-

Ahora al parecer Yul no iba a hacerle el amor, creció en la mente de Lena hasta convertirse en una obsesión.

-Lena- Dijo con voz ronca –No me fió de mi misma en lo que a ti respecta. Tengo que irme mientras sea capas de hacerlo-

Lena quedo perpleja por el tono soñador y distante de su propia voz cuando contesto
–Quédate conmigo. Quédate toda la noche- Yul le dirigió una irónica mirada, y Lena se fijo en el rubor que tenia sus mejillas. Sin dejar de sostener su mano, le acaricio la palma con los pulgares como si estuviese frotando los besos que antes había depositado allí.

-No puedo-

-¿Es por que… Es que tienes otro… compromiso?- Inquirió la pelirroja con voz insegura al tiempo que la invadía una horrible sensación, al imaginarla en brazos de otra mujer u hombre.

Yul rió unos segundos –Dios Santo, no, es solo que…- Se interrumpió y miro a Lena con una expresión melancólica –Pronto lo entenderás- Luego se inclino hacia ella y le cubrió d besos la barbilla, el rostro, los parpados cerrados.

-No… no volveré a llamarte- Dijo Lena nerviosa, mientras La morena tomaba una manta que había cerca y la extendía sobre su cuerpo.

En su voz había un deje de diversión. –Si, ya lo se-

Lena mantuvo los ojos cerrados, escuchando el murmullo de Yul acomodándose la ropa

-Adiós Elena- Murmuro Yul, acto seguido se marcho.

Por mas de una hora, Lena permaneció recostada en el sofá, pensando en todo lo anterior, en ir donde la Señora Schutz y pedirle información de Yul pero luego esa idea se alejo de su mente al recordarla y todo lo que había pasado.

-Feliz cumpleaños Elena- Susurro a si misma antes de caer dormida.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:22

La verdadera identidad del heredero del diablo 1

Tras haber ingresado en el internado, Lena comprendió lo dura que era la vida. Una niña que con anterioridad había pertenecido a una familia de la aristocracia rusa, seria muy maltratada en un internado. Más aun si era una niña relativamente guapa. Lena no fue la excepción; Golpes, burlas, malos tratos en general la acompañaron hasta sus 15 años, cuando logro salir de hay, pero no de una forma muy ortodoxa.

Trato todos estos años de olvidar todo lo que había vivido, aunque hasta ahora a sus 25 años, se despertaba agitada a media noche recordando en sueños las múltiples veces que sufrió en ese lugar. Solo una persona la apoyo siempre la ayudo, quizás el fuese lo único bueno del internado, aunque lo único que recordaba de el era su cabello rubio, y como la abrazaba, luego que ahuyentaba a los demás. Pero si quería olvidar si pasado debía olvidar ese recuerdo también.

Una semana después de su cumpleaños, Lena recibió una invitación para asistir a la exposición del Señor Thaddeus Talbot, un excéntrico ingles que se radicaba en Moscú. A Lena le parecía la personas más excéntrica del mundo, todo debia sobrar, nada debia faltar hasta lo indecible, era aficionado del juego, la bebida y las mujeres. Más de una vez había intentado ligar con ella.

-Me alegra que salga esta noche Señorita Katina- Dijo La Señora Rometch, la Señora encargada de la limpieza de su inmenso apartamento –Me sorprende que no le haya dado migraña después de todo lo que ha escrito esta semana-

-Tenia que terminar esta novela- Repuso Lena con una sonrisa- No me atrevía a salir, por si le llegaban rumores a mi editor que andaba vagando por hay en vez de trabajar-

Echo un vistazo a la ventana y noto la escarcha que cubría el vidrio. De repente ansío ponerse la pijama, cubrirse con una manta y pasar la velada leyendo un libro junto al fuego.-Parece que hace un frío terrible-

La Señora se apresuro en traer el abrigo, antes que Lena se arrepintiese.- No se preocupe por el frío, ya pasara noches enteras frente a la estufa cuando sea vieja-

-Si, Señora Rometch- Respondió sumisa Lena.

-Además Señorita Lena- Añadió la mujer –Solo trate de encontrar alguien, ya me esta preocupando que no tenga a nadie, Es imposible que ni una sola chica se sienta atraída hacia usted – Agrego muy convencida la mujer.

-Señora Rometch- Interrumpió Lena con un gesto irónico –No es necesario que ventile eso cada vez que hablamos, y si algún día encuentro una chica, será la primera persona en enterarse s e lo aseguro-

-Podría ser esta noche Señorita Katina- Dijo sonriente la mujer.

-Solo voy a este evento por compromiso- Le informo Lena –Desde luego no voy a cazar chicas-

-Ya, peo esta noche esta usted bellísima- La mirada de aprobación de la Señora Rometch recorrió el vestido negro, de resplancediente seda arrugada, con un profundo escote y ajustado a sus voluminosas y bien formadas curvas. El vestido tenía un aire sofisticado y sacaba el máximo provecho del físico de Lena. Destacando su generoso busto. Aunque nunca había vestido con particular estilo.

Con la ayuda de la Señora Rometch se puso el pesado abrigo. Haciendo caso de la sugerencia de esta, aquella noche había decidido llevar el cabello alisado, y suelto ya que cubriría por entero el escote de su espalda.

-Seguro que pescara una chica- Insistió la Señora Rometch

-Si, Señora- Y atravesó el umbral de la puerta. Quien se atrevería a llevarle la contraria a esa mujer. Lena no lo haría.

-Ya esta el taxi Señorita Katina- Dijo el portero del edificio, abriendo caballerosamente la puerta d e la entrada principal para Lena.

La pelirroja se recostó en la tapicería del taxi, tenia amigos, un hogar confortable y una ocupación que la apasionaba. Con todo a pesar de su buena suerte en los últimos años, se sentía molesta por ciertas cosas, entre ellas, el hecho de no conocer una chica. A pesar de ese sentimiento, en la vida de Lena no había espacio para nadie. Le gustaba hablar y actuar sin que nadie le pusiera trabas.

Sin embargo que agradable seria acudir a fiestas en compañía de alguien o poder acurrucarse con alguien en la cama las noches frías de invierno. Si la independencia era la mejor alternativa, pero no siempre la más cómoda. Todo tenía un precio y ella había pagado su autonomía, con una buena dosis de soledad.

El recuerdo d e lo que había ocurrido apenas una semana antes. Seguía ocupando un lugar destacado en su mente, a pesar de querer apartarlo de allí. –Yulia- Susurro al tiempo que llevaba su mano al centro de su pecho en el punto donde nacía el doloroso anhelo. Todavía guardaba en su memoria su viva imagen; Aquellos ojos azules indescriptibles, su voz. Para muchos aquella habría sido una velada romántica común, pero para ella había sido la experiencia más extraordinaria de su vida.

El instante de reflexión se disolvió cuando el taxi se detuvo frente a la galería del Señor Talbot.

-¡Mi querida Señorita Katina!- Exclamo una voz masculina y al volverse descubrió el semblante extravagante del Señor Talbot –Por fin la velada :cumple: lo prometido… Solo faltaba usted para que fuera completa-

Aunque Talbot era un hombre guapo, elegante y muy educado, sus comportamientos dejaban mucho que desear.

-Y que atractiva está, esta noche- Prosiguió a tomar las manos de Lena –Va a avergonzar a las demás mujeres-

-Ya estoy acostumbrado a sus halagos Señor Talbot- Le informo Lena –Soy demasiado sensata para caer en ellos. Haría mejor dirigir sus palabras a alguna mujer a medio hacer, una mucho más crédula que yo-

-Lena ¡Lena querida!- Llego una voz aguda y cantarina, se volvió a saludar a una atractiva mujer de cabello dorado. La Señora Tatiana Romanoff, una joven viuda.

Tatiana era la afamada escritora de media docena de relatos “Eróticos modernos”.

-Querida Lena- Ronroneo Tatiana –Que placer encontrarte aquí. Es posible que seas la única persona sensata que a entrado a este lugar-

-No creo que el juicio sea lo más deseable en una ocasión como esta- Replico Lena con una sonrisa –Sin duda, se aprecia mucho más el encanto y la belleza-

Tatiana respondió con una sonrisa, aunque con un deje d e maldad –En este caso, es una suerte que tu y yo poseamos ambas virtudes-

-No lo creo- Replico Lena secamente –Dime ¿Qué tal va tu nueva novela?-

La rubia la miro con un gesto de desaprobación –Para tu información, te diré que mi novela no avanza nada d e nada-

Lena sonrío con una expresión amistosa –Con el tiempo te recuperaras-

-No, no me gusta trabajar sin inspiración. He abandonado todo intento de escribir hasta que encuentre algo, o alguien que estimule mi creatividad-

Lena no pudo evitar echarse a reír, percatándose de la expresión depredadora de Tatiana. –¿Ya has fijado tu interés en alguien particular?-

-Aún no… Aunque tengo algunos candidatos en mente- La viuda bebió con delicadeza de su copa –No me importaría hacer amistad con Volkova por ejemplo-

Un escalofrío recorrió su espalda, Volkova, ese apellido le daba escalofríos. Un apellido notable dentro del mundo de los escritores, un apellido que dominaba la mayor y mejor editorial d e toda Rusia “Volk”. Un apellido del cual dependía su futuro.

-No tenia idea de que hoy fuera a estar presente el Señor Volkova- Dijo Lena con el ceño fruncido –He oído que es una persona endemoniada-

-Mi querida Lena, veo que has estado desconectada. El señor Volkova murió hace dos años, ahora la nueva Volkova es su hija Yulia- Contesto Tatiana –Y lo mejor que puedes hacer es ganarte su confianza-

-Espera… ¿El Señor Volkova murió? Y su hija…-Replico Lena totalmente perpleja.

-Si de hecho mira, allí viene-

Lena se interrumpió d sus pensamientos un momento al vislumbrar durante un instante un rostro entre la multitud. El corazón le dio un vuelco y parpadeo en un espasmo de asombro.

-¿Lena?- Inquirió perpleja Tatiana

-Me… Me ha parecido ver…- Alterada Lena observo con detenimiento al resto de los invitados que pululaban de un lado a otro. Todos los sonidos amortiguados por el retumbar de su corazón. Dio un paso adelante, después otro hacia atrás, mirando aún lado y a otro con expresión frenética. -¿Dónde esta?- Susurro con la respiración acelerada.

-Lena ¿Te encuentras bien?-

-No, es que… - Consiente de su comportamiento trato de conservar su frágil postura –He creído ver a una persona que deseo evitar-

Tatiana estudio el tenso semblante de Lena y después miro hacia la multitud.-¿Po que debes evitar a alguien? ¿Un critico desagradable?- Sus labios se curvaron en una maliciosa sonrisa –¿No será un antiguo amante que puso fin a la relación de mala manera?-

Aquella provocativa sugerencia tenia todo el aire de una burla, se acercaba tanto a ala verdad que Lena noto como se le enrojecían las mejillas. –No seas ridícula- Dijo en tono tajante.

-Jamás adivinaras quien viene hacia aquí, Lena- Comento Tatiana en tono juguetón –Si a quien deseabas evitar era la Señorita Volkova, me temo que ya es demasiado tarde-

De alguna manera Lena lo supo antes de alzar la mirada. Unos impresionantes ojos azules la horadaban con la mirada fija. La misma voz de una semana antes, que le había susurrado palabras cariñosas al oído, hablo ahora en tono de calma y cortesía. -Señora Romanoff, espero me presente a su acompañante-

Tatiana reacciono con una risa gutural.-No estoy segura de que esta dama lo desee, Señorita Volkova. Por desgracia al parecer la fama de su apellido la precede-

Lena no podía respirar. Aquella era pareciera imposible, la mujer que había visto en su cumpleaños, “Yul”, la mujer que la había abrazado y besado en la intimidada de su casa. Era más hermosa de lo que la recordaba. En un instante la recordó toda, sobre todo el calor dulce y oscuro de su boca.

Se balanceo, notaba las rodillas bloqueadas y temblorosas. Pero no debía montar una escena. No debía llamar la atención. Haría lo que fuera para esconder ese humillante secreto que ambas compartían. Aunque le parecía imposible poder hablar, logro articular unas entrecortadas palabras. –Puede presentarme a esta Señorita, Tatiana-
Por el brillo perverso en los ojos de Yulia, advirtió que a esta se le había escapado el énfasis irónico que había puesto en la palabra “Señorita”.

La rubia, delgada y hermosa Tatiana estudio ambas con aire pensativo –No, creo que no voy a hacerlo- Dijo sorprendiendo a Lena –Salta a la vista que se conocen, ¿Tal vez una de las dos tendría la amabilidad de ponerme al corriente de la situación?-

-No- dijo la morena, suavizando la brusca respuesta con una encantadora sonrisa.

La mirada fascinada de Tatiana voló del rostro de la pelinegra al de Lena –Muy bien las dejare para que decidan si se conocen a no- Luego soltó una carcajada –Pero te lo advierto Lena, de un modo u otro publicare la historia que haya entre ambas-
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:23

La verdadera identidad del heredero del diablo 2

Lena apenas se percato de la retirada de su amiga. Total confusión, ultraje, traición… Estaba demasiado abrumada para decir nada de momento. Cada inspiración parecía quemarle los pulmones. Cada inspiración parecía quemarle los pulmones Yulia Volkova… Yul… Permanecía allí, de pie, paciente, con la mirada fija como la de un tigre.


Ella tenia el poder para destruirla, pensó Lena presa del pánico, con una sola palabra… -Señorita Volkova- Consiguió decir con fingida dignidad –Quizás no tenga inconveniente en explicarme como y por qué vino a mi casa la Semana pasada, y por que me engaño?-

A pesar de lo obvio de su hostilidad y su miedo, Lena Katina miraba a Yulia directamente a los ojos con una expresión desafiante.

Yulia experimento la misma aguda percepción que sintió cuando la vio por primera vez, en la puerta de su casa. Era una mujer de lujo, con aquella piel de terciopelo, las pecas que la bañaban y aquel cabello rizado y ahora lizo, cobrizo, además su figura indiscutiblemente deseable y voluptuosa… Y ella era una mujer que sabia apreciar la calidad cuando la veía. Poseía unas facciones adorables, incluso bellas, pero los ojos… En fin eran extraordinarios: de un verde grisáceo impresionante y penetrante. Ojos inteligentes y expresivos.

Había algo en ella que la obligaba a sonreír. Sintió deseos de besar aquella boca rígida, hasta dejarla blanca y tibia; Le vinieron ganas de seducirla y coquetear con ella. Sin duda, tenia enfrente a la pelirroja mas deseable que nunca hubiese visto; Su padre en verdad tenía buen gusto. Por que además aquella deseable mujer constituía un verdadero misterio, el hecho que lograra verse tan natural y al mismo tiempo tan elegante, dos cualidades que antes siempre había considerado opuestas.

-Lena…- empezó, pero ella la corrigió con un gesto ofendido.

-¡Señorita Katina!-

-Señorita Katina- Dijo la pelinegra en tono calmo –Si no hubiera aprovechado la oportunidad que se me presento esa noche lo habría lamentado el resto de mi vida-

Las cejas de Lena se juntaron en una mueca de reproche -¿Piensa delatarme?-

-No, no tengo planes inmediatos- Respondió con aire pensativo, pero con un brillo en sus ojos de diablillo- Aunque…-

-¿Aunque que?- Dijo Lena con recelo.

-Seria un material muy interesante para alguna revista de farándula ¿No cree? “La Señorita Elena Katina, arrendando una prostituta para su cumpleaños” no quisiera verte en ese aprieto- Sus dientes relucieron en una picara sonrisa –Y ya que estamos con este tema me gustaría saber que incentivo puede ofrecerme para que permanezca con la boca cerrada-

-¿Me esta chantajeando?- Pregunto Lena con resentimiento y cólera- Es usted una…

-Quizás quiera usted bajar la voz- Aconsejo Yulia –De hecho por que me preocupa su reputación y no la mía deberíamos hablar mas tarde… En privado-

-Ni hablar- Replico la pelirroja sin pensar –Esta claro que usted no representa en nada la sobriedad de los Volkova, y no pienso ofrecerle ninguna clase de “incentivo”-

Pero Yulia tenía el caballo por las riendas y ambas lo sabían. Una lenta sonrisa toco sus labios, la sonrisa de una mujer que sabia como obtener lo que quería u que para ello estaba dispuesta a hacer o que fuera.

-Se reunirá conmigo- Dijo sin asomar duda- No tiene otra alternativa. Vera… Tengo la intención de resolver algunos asuntos pendientes que usted tenia con mi padre-

-Es usted una zorra…- Musito Lena con repugnancia -¿También me humillara con eso?-

Su repentina carcajada atrajo la mirada de curiosos hacia ellas.

-No, por ahora solo quiero que hablemos de eso- Le informo

-¿Por ahora?-

-Si, por ahora- Disfrutando de la enfurecida expresión de Lena –Ya luego veremos como resolvemos ese negocio-

-Es completamente despreciable Yulia Volkova- Las palabras de Lena fueron duras y frías. Tal vez nombrar el negocio con su padre, había sido muy bajo, incluso para ella.

La pelirroja que ahora la miraba con ira y asco. –Antes que me siga torturando ¿Cómo pudo llegar a la hora exacta en que yo esperaba que llegase mi… er… mi otra invitada?-Dijo Lena un poco sonrojada.

-Por lo visto fui engañada a propósito por nuestra amiga común; La Señora Schutz-

-¿Y de que la conoce usted?- Los ojos verdes de Lena se entrecerraron al realizar aquella pregunta -¿Es una de sus clientas?-

-No cariño- Murmuro Yulia –A diferencia de usted, yo nunca he solicitado los servicios de un amante profesional- Su boca se mostró en una sonrisa irresistible al apreciar que el rostro de Lena se tornaba escarlata. ¡Ah, cuanto le gustaba alterarla! Sin embargo, el lugar de prolongar su incomodidad, prosiguió en tono suave –Conozco a la Señora Schutz, por que acabo de publicar su primer libro, “los pecados de Madame S”-

-Supongo que será una obscenidad- Musito Lena

-OH, desde luego- Repuso Yulia con regocijo –Es digna del marques de Sade-

-Esa mujer quería burlarse de mi- Dijo Lena en tono resentido –Acaso a las dos-

Yulia negó con la cabeza –No creo que fuera su intención-

-¿Y cual otra podría ser?-

-Tal vez debería usted preguntárselo-

-Ya lo creo, que lo hare- Repuso Lena, haciendo reír a Yulia.

-Vamos- Dijo esta en tono amable –Al fin no salio tan mal ¿no crees? No se hizo daño a nadie… Y me siento obligada a señalar que en esas mismas cirscuntancias, la mayoría se habría comportado como una zorra, en comparación de mi educada contención-

-¿Educada?- Replico Lena -¡Si tuviera algún tipo de educación, se habría identificado nada mas darse cuenta de que yo la había confundido con otra persona-

-¿Y echar a perder su cumpleaños?- Yulia adopto una expresión de delicada preocupación; y sonrío al ver como se enfadaba mas aún la pelirroja –No te enfades- Dijo en tono seductor- Soy la misma de la otra noche, Lena-

-¡Señorita Katina- Corrigió Lena al instante

-Muy bien Señorita Katina, pues soy la misma mujer, y en esa ocasión resulte muy de su agrado-

-Me gustaba usted más de prostituta que como La heredera del imperio Volk-

-Me temo que no hay nada que pueda hacer al respecto. Sin embargo, esta invitada a visitar mis oficinas mañana ara que hablemos de ciertos negocios-

-Si cree que voy a pensar, siquiera en…- Empezó con vehemencia, pero cerro la boca de golpe al ver como su anfitrión, el Señor Talbot, venia hacia ellas.

El rostro del pintor evidenciaba curiosidad. Las contemplo a ambas con una apaciguadora sonrisa que hizo que sus mejillas se elevaran bajo sus alegres ojos.

-Me han llamado para que interceda- Dijo con una leve risita –No quisiera peleas entre mis invitados, menos si mi querida Lena esta mezclada-

Para Lena que Talbot la halagará era algo normal, pero se sorprendió al ver de Yulia al escuchar “Mi querida Lena”
-Disculpe Señor Talbor, pero no tenia que molestarse, simplemente nos emocionamos hablando de literatura- Dijo Lena tratando de suavizar un poco el ambiente.

-OH, enserio, entonces disculpen, aunque aprovechare el impulso para robar a la mujer, mas bella de esta noche, ¿Lena me acompaña?- Dijo el hombre tomando la mano de la pelirroja, cosa que no le gusto mucho a Yulia.

-Disculpe Señor, pero aun no he terminado de hablar con la Señorita Katina, Así que si no le importa quisiera seguir la charla- El tono de Yulia sonaba algo tenso, y Lena lo noto.

-No, se preocupe Señor Talbot, lo acompañare encantada, mi platica con la Señorita Volkova estaba por terminar- y sin tan siquiera despedirse se volteo, pero cuando comenzaba a alejarse. Una mano le tomo y el hombro y una voz que conocía muy bien le dijo, en murmullos.

-Estará en mi oficina mañana a las 10, mi chofer pasara por usted a su casa, de caso contrario ambas sabemos que podría pasar-

La mano dejo su hombro, y el calido aliento de su oído. Per un escalofrío recorrió la espalda de Lena. Esa mujer la tenía en sus manos.

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El marques de Sade es el mayor escritor pornografico de todos los tiempo. Sus escritos fueron tanto que se sensuraron en demasiados paises . Ademas fue condenado a la carcel por delitos sexuales, violaciones, sadomasoquismo, homosexualidad, atentados a la iglesia y la moral, entre otros. Uno de sus mayores libros es "Las ciento veinte jornadas de Sodoma o La escuela del libertinaje." yo lo lei y es traumatizante u.u conste que me lo presto un profesor...u.u
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:24

Remembranzas del pasado parte I: Elena Katina.

El recuerdo de su conversación con Yulia la estaba atormentando. El negocio con el Señor Volkova, había sido un arrebato, jamás pensó que el aceptaría.

Los gustos del Señor Volkova por mujeres jóvenes, incluso adolescentes, eran conocidos por todos, incluso en el internado.

Flash back----------------------

-Angelito. Toca limpiar los cuartos- Dijo en tono severo una de las mujeres, que trabajaba en el internado.

-Lose Señora Galucina, solo quiero terminar de escribir esto- Respondió la pequeña pecosa, mientras su lápiz de carboncillo se deslizaba velozmente por el papel.

-Cariñito lo siento. Pero necesito que lo hagas ya. La inspectora del piso hará la revisión de los cuartos en 15 minutos-

-Muy bien Señora Galucina- La pelirroja abrazo a la mujer, quien desde que Lena había llegado al internado había sido un gran apoyó emocional, mas aún para superar lo de sus padres.

Los Señores Katin, habían sido personas con muchos recursos, tal vez no eran millonarios, pero tenían una situación muy buena. Pero algunas malas inversiones del Señor katin, provoco que quedaran en la calle.

La depresión y el alcohol, Mas una mala maniobra provocaron que el señor katin junto a su esposa, tuvieran un terrible accidente, ambos tanto Serguey katin e Inessa Katina murieron, dejando sola en el mundo a su única hija Lena. Su único apoyo fue el Señor Kirkorov, Un viejo amigo de su padre, quien puso a Lena en el internado de San Petensburgo, un internado de mala calaña, donde era director.

Pero ser huérfana, en un internado no es muy gratificante, Las burlas y malos tratos de los demás niños no se hacían esperar. Pero lo peor fue cuando los cambios de la adolescencia llegaron a su cuerpo. La pelirroja se desarrollo muy rápidamente. Los cambios fueron notables, transformándola de una tierna niña a una hermosa adolescente.
Pero ser una chica hermosa, sin una familia en quien apoyarse o pedir asilo, no trae muy buenas consecuencias.

Los chicos se dieron cuenta de sus virtudes y muchas veces intentaron enamorarla, pero Lena no acepto jamás, solo tenia mente para sus escritos. Y esto provoco que los muchachos tomaran medidas drásticas.

-Quieta mi querida pelirroja, solo queremos jugar contigo- Decía un chico moreno mientras sujetaba ambas manos de la chica.-Vania sujeta sus piernas-

-Si Vladimir- Vania era un muchacho rubio, con apariencia de campesino. Pero que siempre seguía a Vladimir, y en esta ocasión en especial donde estaba inmiscuida su admirada Lena.

-¡Suéltame! ¡Animal, bestia!- Gritaba la pelirroja mientras intentaba soltarse –No me hagan nada por favor.

-Tranquila Lenita, solo vamos a jugar, además de esta forma lo vamos a pasar bien todo. Somos tus amigos solo queremos hacerte un poco de cariño- La mirada perversa y lujuriosa del muchacho paralizo a Lena. Ellos querían abusar de ella. Y si seguían así lo conseguirían.

-Vladimir la van a escuchar- Dijo el rubio mirando a la puerta del cuarto.

-¡Cállate!, solo sujétala bien- Rió –Además, nuestra querida amiga, sabe muy bien que si habla, la pasara muy mal, no es cierto Lenita- Eso era una amenaza estaba mas que claro.

Vladimir comenzó a tocarla. Las piernas, la cintura, los senos; abrió su camiseta de un solo tirón y admiro lo que había descubierto. Dos hermosos montes blancos coronados con unos rozados pezones. Los observo un poco, para comenzar a masajearlos.

Lena trataba de gritar, pero la mano de Vladimir estaba en su boca, y solo murmullos entrecortados se podían escuchar –¡Por favor detente!- desesperada Trataba de decir Lena –Por favor- La desesperación y el miedo invocaron el llanto. No tenia fuerza suficiente para librarse de los dos chicos. Si se resistía le iría peor, pero que podría hacer.

-Mi preciosa pelirroja, no sabes las ganas que tengo de esto- La excitación de sus palabras eran solo una expresión de lo que Lena podía sentir que se refregaba a su pelvis. Vladimir estaba muy excitado. Su miembro estaba duro e hinchado bajo su pantalón y cada vez que se movía, provocaba más miedo en la ojiverde.

-Lena, como me puedes poner así tan rápido, no puedo resistirme- Y rasgo por completo la camiseta de la pelirroja. Acaricio con desesperación su cuerpo desnudo, bajo por su abdomen, bajo su ombligo, peor mas abajo algo le bloqueaba el camino. La pequeña braga que esta traía.

-Por… por favor- Entre susurros silenciaos por lagrimas, Lena pedía piedad, un poco de clemencia, pero sus ruegos se perdían en la sorda lujuria que absorbía al muchacho.

-No te preocupes mi preciosa, esto va a gustarte, solo disfruta- Sus manos comenzaron a deslizar las bragas…

-A mi no me gusta nada Vladimir- Dijo un muchacho delgado que aparicio en la puerta. Interrumpiendo las acciones –Vladimir tan desesperado estas, para atacar a una chica, acaso todas tus masturbaciones no han bastado- agrego El chico con una voz un poco aguda pero que mostraba un aire de arrogancia.

-Cierra el pico “Cerbero” solo sal de aquí, mis asuntos no te interesan-

-Pues si ella esta en medio, si me interesan- La prepotencia del chico, dio un poco de esperanza a Lena –Sueltala Vlad- El chico dio un paso al frente.

-Vania encargate, mientras yo termino aquí- Vania se abalanzo sobre el recien llegad, pero este era mucho mas pequeño y agil. Asi que con un abil movimiento esquivo a Vania quien por la oscuridad y la torpeza de sus movimientos se estreyo contra la pared, quedando fuera de juego.

-Muy bien Vlad lo repetire de nuevo Sueltala o tendre que obligarte-

-¿Tu y cuantos más enano?- El pequeño resien llegado se rio abiertamente y contesto muy seguro de sus palabras.

-Vlad, ambos sabemos que si algo me pasa abra serias consecuencias, es especial para ti. Recuerdas, lo que paso la ultima vez que te mtiste conmigo- La petulancia del Chico, y la seguridad en lo que decia, lograron que Vlad dudara.

-Recuerda que mi padre tiene mucha influencia- Dijo el moreno, muy nervioso, mientras Cerbero lo miraba directamnte a los ojos en la oscuridad.

-Tu padre no tiene influencia aquí- Rió nuevamente –Aquí es el infierno, y en el infierno mando yo- Vlad retrocedió, Cerbero tenia razon, en ese internado quien mandaba no era el dinero. En ese ambiente no servia.

-Yo…, te vas a arrepentir de eso-

-Vete- Vlad salio corriendo del lugar, al igual que Vania quien había despertado presenciando las amenazas de Cerbero a su amigo.

-¿Estas bien? “Alkyon”- Pregunto mientras se ponía de rodillas y abrazaba a Lena -¿No te hicieron nada?- Se saco la chaqueta y la puso en los hombros de Lena.

-Estoy bien Cerbero. No se como siempre llegas a tiempo, no sabes todo lo que te…- Su boca fue callada por un dedo del muchacho.

-No digas nada, ¿Recuerdas?- Sonrío tiernamente –El tu compañía es mi paga y el silencio mi dinero.


Fin flash back----------------------------------------------

-Cerbero ¿Qué será de ti?- Las añoranzas de Lena estaban plagadas de malos recuerdos –Si tu no me hubieras… Dios no estaría en este embrollo, pero tampoco seria lo que soy- Sus susurros eran acompañados con algunos vasos de vodka –Sin ti yo… Cerbero- Dijo con melancolía.

Flash back-------------------------------------------------------

-Perdón señor pero hay algo que me gustaría hablar con usted-

Oleg se volvió y dedico una sonrisa –Por su puesto querida ¿De que se trata?-

-¿Me… me considera atractiva?- Lena estaba segura de que así era, de lo contrario no habría sido victima de tantos ataques. Además Oleg siempre la miraba de un modo especial. Si la respuesta era negativa, su plan se vendría abajo.

Oleg esbozo una tímida sonrisa. Examino la boca de Lena y la línea de su mandíbula, y luego observo sus pechos –Eres hermosa pequeña-

-¿Cree que… Que un hombre, alguien como usted… Cree que dentro de algunos años… Me refiero si un hombre como usted podría interesarse por una chica como yo?-

El Señor Volkov frunció el ceño –Hay muchos tipos de interés, Pequeña. Tú y yo… aun eres muy joven, pero no significa que no pueda considerarte atractiva. Cree dentro de unos años serás una mujer preciosa-

A Lena le dio un vuelco el corazón –Entonces me preguntaba… He oído historias acerca de… acerca de las mujeres que tiene en Moscú-

El frunció el ceño y le dedico una mirada que ella no supo interpretar -¿Qué historias has oído querida?-

-OH, nada malo Señor- Se apresuro a contestar Lena –Solo acerca de chicas… Que las trata muy bien y que les regala vestidos y cosas así-

-¿Que me estas preguntando exactamente?-

-Tenia la esperanza que usted y yo tal vez, podríamos hacer una especie de trato-

-¿Qué trato?-

Lena lo dijo todo de un tirón, como si de pronto se hubiera roto una presa –Quiero ser una exitosa escritora Señor. Es lo que mas quiero en el mundo. Pero para eso necesito mundo, necesito educación de verdad, la necesaria para conocer y entender el mundo y poder tener una oportunidad de publicar y que lo que hago sea apreciado. Y si usted pudiera enviarme a un colegio para adecuarme correctamente. Si yo pudiera acudir a alguna escuela y pudiera escribir, yo accederla a ser una de sus chicas- Lena observo como la mirada de sorpresa del Señor Volkov se transformaba en una mirada especulativa, de un brillo pecaminoso, y sintió entonces los primeros indicios de temor.

-¿Quieres que pague tu educación? ¿Eso es lo que me estas pidiendo?

-Si, Señor-

-Y, a cambio, estarás dispuesta a convertirte en mi amante-

Lena trago saliva con dificultad –Exacto-

-¿Sabes lo que significan esas palabras?

A Lena se le enrojecieron las mejillas, pues sabia a la perfección que eso implicaba compartir la cama con aquel hombre. Lo que mas la asustaba era hacer algo más, pero eso no le importaba. Estaba dispuesta a pagar lo que fuera necesario para abandonar ese horrible lugar y dejar atrás su penosa vida allí. –Creo que si Señor-

El hombre volvió a mirarla con detenimiento, examinándola de pies a cabeza con sus pálidos ojos azules. A Lena le dio la impresión de que el Señor Volkov la estaba desnudando con la mente y sintió el ridículo impulso de cubrirse el cuerpo con los brazos. Pero en lugar de eso soporto el examen y alzo la barbilla.

-Es una proposición muy importante- Dijo él –Debemos tener en cuenta al Director del internado, por supuesto pero conociéndolo estará feliz que recibas una educación al nivel que te mereces- Oleg se agacho y tomo la barbilla de Lena, giro su rostro a un lado y a otro mientras examinaba los ojuelos que se formaban en sus mejillas y la barbilla. Paso un dedo por encima de los labios de Lena y luego asintió.

-Si, desde luego es una propuesta interesante. Pronto tendrás noticias mías, Elena. Hasta entonces te aconsejo no hables con nadie sobre esto-

-Muy bien Señor, así lo hare- Lena observo como el hombre salía por la puerta principal del internado. El corazón de Lena latía deprisa y las palmas de sus manos estaban ligeramente húmedas.

Se puso nerviosa al pensar que su plan tal vez se convertiría en realidad. Acto seguido se sintió con temor que, a cambio de la oportunidad de surgir vendió su alma al mismísimo demonio-

Fin flash back-------------------------------------


Las copas de vodka y los recuerdos se le subieron a la cabeza. Lena no acostumbraba beber, pero tampoco a recordar su pasado.

-Lo único bueno, es que no tuve que acostarme con ese hombre- Comenzó a trabársele la lengua, le costaba hablar. Trato de parase del sofá pero le vino un mareo y volvió a sentarse

-Rayos, no fue bueno tomar tanta agüita- rió abiertamente, bebiendo otra copa –Yulia Volkova será a ti a quien deba pagar-

Se acomodo en el sofá y con un suspiro recordó a Cerbero –Cerbero buenas noches donde quiera que estés- acomodo la cabeza y se durmió inmediatamente.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Cerbero: Kerberos en la mitologia griega, o demonio del pozo. El perro infernal sirviente de ades Dios del inframundo.
Alkyon: originalmente una bella princesa, transformada en ave por los egoistas dioses del olimpo.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:25

Remembranzas del pasado parte II: Yulia Volkova

“Querido Señor Volkova:

Le envío un gran saludo. Puesto que es la primera vez que le escribo desde este nuevo colegio, espero se tome el tiempo de leerla. Me hubiese gustado escribir antes, pero todo el ajetreo no me dio tiempo de hacerlo. No obstante, de ahora en adelante, al menos una vez por semana, coger un lápiz y hare todo lo posible por mantenerlo informado.

Elena.”

Yulia leyó el final de la carta y la volvió al montón d cartas que guardaba en uno de los cajones de su escritorio.

Flash back------------------------------------------------------------

Yulia leyó la carta y se la entrego a Oleg. Este examino su rostro pero no fue capas de adivinar en que estaba pensando su hija. -¿Qué vas a hacer?- le pregunto.

Yulia se limito a encoger de forma evasiva los hombros que tanto se parecían a los de su madre. Vestía un abrigo negro y unos pantalones listados negros y blancos. La camisa blanca contrastaba mucho con su atuendo y su ahora nuevo color de cabello.

-Usted le dio su palabra. Si voy a heredar sus negocios, respetare todos sus tratos-

Oleg asintió. Por algún motivo se vio invadido por una sensación de paz y se acomodo de nuevo sobre las almohadas. Sin ser conciente, reposo la mano encima de las cartas. Las había leído todas docenas de veces hacia más de 5 años que no veía a la chica y jamás había llegado a conocerla realmente. Pero no obstante se sentía cerca de ella, de un modo que no era capas de explicar. ¿En que momento se había convertido Elena Katina en algo tan importante para el?, ¿Cómo había sucedido algo semejante? Oleg sabia que era debido a las cartas, se descubría una y otra vez leyéndolas, jamás había contestado ni una sola, ya que no habría que contarle. A medida que su enfermedad avanzaba, Oleg había ido encontrando en ellas un rayo de luz para su mórbida existencia.

Tal vez convertir a Yulia en su heredera era un deber. Al menos de ese modo, Lena estaría protegida. Su hija podría despreciar a su padre que había visto 3 o 4 veces en la vida, Pero Yulia era una mujer de palabra. La chica se había ido a graduar en Oxford con las mejores calificaciones. Desde que había alcanzado la mayoría de edad prosperaba en el mundo de los negocios y a pesar que tenia fama de ser despiadada en sus tratos, jamás había dejado de cumplir sus promesas.

-¿Es todo?- Aquellos ojos azules y fríos se encontraron con los de Oleg.

A pesar que Oleg estaba a punto de morir no se encontraba triste.-Si, gracias por haber venido-

Yulia hizo una breve reverencia a modo de despedida, se volvió y se dirigió a la puerta.

Fin flash back----------------------------------------------------

Yulia Volkova, hija del dueño de la editorial más grande de Rusia “Volk” había leído tantas veces las cartas de Lena. Con algunas se había divertido y con otras había llegado a sentir lastima, algo extraño en ella.

Después de la muerte de su padre, desde el día en que Yulia se había trasladado a vivir a la casona familiar, se había sentido inexplicablemente arrastrada por las inocentes divagaciones de la joven cuyo lacivo padre había pretendido convertir en su prostituta

Al recordar la imagen del Señor Volkov, Yulia apretó la mandíbula. Su padre había sido un hombre licencioso y arrogante que únicamente pensaba en sus propias necesidades egoístas. No pudo evitar sentirse satisfecha ante aquel extraño giro del destino que la había convertido en la heredera de Oleg. Durante gran parte de sus 24 años la había ignorado. Para Oleg Volkov, Yulia Volkova no había sido más que un costoso error, el fruto bastardo de una de sus relaciones con prostitutas.

Cinco años atrás, Oleg había buscado a Yulia para ofrecerle la única cosa que no podría rechazar. La legitimidad de su nombre. Incluso el atractivo de la fortuna Volkov, el poder y el prestigio de un imperio no había resultado suficiente tentación. Era el nombre que siempre había querido, el nombre por el que había suspirado desde niña. Yulia había aceptado, la oferta de adopción de su padre y se había convertido sencillamente en lo que era ahora, Yulia Volkova, dejando de ser la hija bastarda de la que tanto se habían burlado.

La morena ojeo las catas, extrajo una y le echo un vistazo:

“Mis estudios van muy bien. Por suerte mis escritos me han sido muy útiles, he ganado muchos premios a nivel escolar, me habría gustado que mis padres estuvieran presentes pero no puede ser. Espero no le moleste, pero envíe una invitación por mi graduación, no se si asista pero me gustaría tener a alguien presente en un momento así, sino asiste lo comprenderé debe tener millones cosas importantes que hacer…”

Yulia esbozo una sonrisa. Doblo la hoja y coloco la carta en el lugar que le correspondía en el momento. Yulia había cumplido la promesa que le hizo a su padre y también había quedado prendada de Elena Katina. Desde que se había convertido en su benefactora, había intentado miles de veces imaginar cual seria el aspecto de Lena. Estaba segura que era guapa, su padre siempre había tenido un gusto exquisito con las mujeres. Y cuando la vio Por primera vez le quedo más que claro, Elena Katina era de lujo.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:25

Repactando los negocios
El recuerdo de aquel dialogo, tuvo a Lena preocupada, sin contar el terrible dolor de cabeza que tenia por la resaca. ¡OH, cuanto le gustaría dar un merecido plantón a la Señorita Yulia Volkova, negándose a ir a su oficina! Sin embargo, iba a tener que enfrentar a esa mujer, era a quien tenia que pagar el trato que había hecho 10 años antes y su desliz de pedir una prostituta por su cumpleaños. Si Yulia hacia correr por la ciudad el rumor, habría muchos comentarios sobre sus preferencias sexuales. De alguna manera tendría que obtener de Yulia la promesa de que jamás diría una palabra a nadie acerca de aquel horroroso cumpleaños.

Pero también, y mas aunque odiase admitirlo, sentía curiosidad. Daba mucho lo que se reprendiese a si misma por permitirse que la dominase su **** curiosidad: Quería ver la empresa Volk, y a Yulia.

Se detuvo a mitad del tramo de seis escalones que llevaba al nival de la calle, al ver el Rolls Royce negro que había enviado Yulia a buscarla. Al entrar en el se fijo que cada rincón del vehiculo era reluciente y perfecto. –Bueno Señorita Volkova- Dijo en voz alta –Si cree que un auto elegante y lujoso va a hacer que se suavice mi actitud respecto a usted esta muy equivocada-

Al llegar a la editorial Volk. El portero la condujo a las oficinas centrales, donde una secretaria la acompaño a la planta más alta. Antes de que Lena tuviera la oportunidad de reflexionar. Se abrieron las puertas de la oficina. Al momento la invadió un torrente de impresiones: El enorme escritorio, la gran estantería de mármol y los sillones se cuero, el ambiente elegante y clásico.

-Por fin- Dijo una voz familiar, sutilmente teñida de humor. Lena se dio cuenta que a Yulia le divertía el hecho de que hubiera ido a verla después de todo. Pero no tenía otra alternativa. La recorrió de arriba abajo con su mirada azul y una amplia sonrisa en su cara –Mi querida Señorita Katina- Dijo de un modo que, por alguna razón, restaba cualquier asomo de sinceridad en sus palabras –Jamás he pasado una mañana tan larga, esperando que llegara usted. Apenas he logrado contenerme para esperarla fuera n la calle-

Lena la miro ceñuda –Desearía resolver este asunto lo antes posible, para poder marcharme- Lena tomo asiento en un sillón de cuero.

-¿Le gustaría desayunar conmigo?- Pregunto Yulia, todo encanto y atención –A esta hora suelo desayunar normalmente-

-Prefiero solo un café- Replico ella en tono tajante.

Yulia se acerco de nuevo al escritorio y empezó a dar instrucciones a su secretaria por el intercomunicado –Sasha trae pastelillos y café-

-Algo más Señorita- Se escucho decir a chica.

-Si, mi café con leche por favor-

Lena miro a su acompañante, y noto que sus manos estaban un poco húmedas. Resultaba insultante que esa mujer resultara tan hermosa, que tuviera unos ojos azules, aun más exóticos de lo que ella recordaba. Se le hacia extraño que una mujer así de guapa tuviera tal afición por los libros, como para ser propietaria de una editorial. No parecía la típica erudita, ni tampoco parecía que su sitio estuviera entre las paredes de un despacho. Más bien la imaginaba en un escenario –Posee un establecimiento impresionante Señorita Volkova- Le dijo –No me cabe duda que su padre le heredo un gran imperio-

Yulia se sentó a u lado y estiro sus piernas frente a sí, estudiando la punta de sus zapatos. Iba tan bien vestida como siempre, con un sencillo pero moderno traje de corte recto.

-¿Y a donde va a conducir todo esto?- Inquirió Lena, preguntándose que mas podría desear en una mujer.

-Como podrás darte cuenta querida Lena, mi padre Oleg Volkov fue lo suficiente bueno para morirse y dejarme su imperio-

Lena se puso nerviosa por el cambio de actitud de la morena, y se humedeció los labios –Lo se- Le costo un poco pronunciar aquellas palabras.

-Ahora yo soy Yulia Volkova, actual dueña de l empresa y de cualquier negocio o trato que hubiese tenido, y la persona que pago tus estudios, alojamiento, comida, y educación. Como puedes imaginar esto supone mucho dinero-

-Si estoy conciente de ello. Esa es una de las cosas sobre las que quería hablar con el… es decir contigo- Había llegado el momento. No había visto a Oleg desde que lo vio por última vez. Pero estaba segura que el era quien la había ayudado.

-Creo que hablaste con mi padre acerca de todo esto hace algunos años. Tengo entendido que los dos llegaron a un acuerdo hace algunos años-

Lena trago saliva con dificultad e intento mostrarse valiente.-Supongo que así fue-

-Por que lo que yo tengo entendido, que a cambio de tus gastos y tu educación, acordaste que al alcanzar cierta edad te convertirías en la amante de mi padre-

Lo que había dicho sin rodeos alguno, era cierto.

-Si, pero entonces yo… yo era una niña. No me daba cuenta de…-

-Ahora cumpliste la edad establecida, 25 años, si no recuerdo mal, ya no eres una niña, al menos eso parecía, por lo que he podido apreciar el día de tu cumpleaños- Lena palideció –Has recibido una amplia y muy costosa educación. Quiero pensar que durante todo este tiempo has llegado a comprender exactamente que clase de trato hiciste ¿No es cierto?- Lena empezó a sentir nauseas. Acaso su cumpleaños había sido solo para una especia de degustación de mercancía.

-Si-

-Además, aceptaste todo el dinero que te envíe y permitiste que pagar tus estudios-

De forma inconciente Lena se aliso un mechón de cabello. Se le formo un nudo en la garganta –Si-

-Puesto que tengo razón, el acuerdo sigue en pie-

A Lena se le llenaron los ojos de lagrimas y parpadeo varias veces para evitar que rodaran por sus mejillas –Si- le dolió la garganta.

-Muy bien- Yulia volvió a acercarse al intercomunicador –Sasha que no entre nadie estoy ocupada-

-Si, Señorita- respondió la chica.

El pulso de Lena se acelero, su corazón parecía que se saldría del pecho. Esa mujer estaba loca, quería hacer… quería… Ahora en su oficina.

-No me mires así no te hare cumplir ahora- dijo notando la palidez de Lena- Tengo asuntos mas importantes que tener sexo-

-Entonces puedo retirarme- pregunto algo aliviada Lena. Viendo como la morena se sentaba en el sillón de su escritorio.

-Hoy- dijo de repente Yulia –A las 10 de la noche en mi casa, mi chofer ira por ti, ven elegante- y se giro para dar la espalda del sillón a Lena –Puedes irte, dijiste que tenias prisa- no dijo nada mas, prendió un cigarrillo y comenzó a leer algunos papeles. Lena no dijo nada y se alejo de hay con un horrible olor a azufre, plasmado en la nariz.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:25

Cena en el infierno


Visitar la mansión Volkova le resultaba un poco extraño, siempre pensó que lo haría con el viejo Oleg, pero ahora que debía hacerlo para ver a Yulia, le causaba un escalofrío terrible.

La morena era una mujer hermosa, pero debajo era una criatura desalmada. No tuvo la mínima compasión al repactar el trato que había hecho Lena con su padre. Ni una pisca de clemencia mostró su mirada al momento de dar a conocer sus planes y exigencias.

Todo el día Lena pensó en esto, pero también recordaba el incidente de su cumpleaños, cuando una Yulia diferente la acaricio y dijo frases cariñosas. No sabia que pensar. Pero algo en el fondo le decía que estaba caminando sobre hielo quebradizo.

-Señora Rometch, gracias por ordenar mis notas ayer, no tenia cabeza para ordenarlas yo misma- dijo amablemente la pelirroja mientras se ponía el abrigo y los guantes. El invierno de Rusia es muy fuerte, y lo mejor es salir a la calle bien abrigada para no enfermar.

-No se preocupe Señorita, buena suerte en la cena- Inquirió la amable anciana.

-Gracias, algo me dice que la necesitare- Murmuro Lena mientras salía del departamento.

Ya en el ascensor recordó cuando sus padres estaban vivos, y la llevaban al parque obligándola a llevar mucha ropa, capas de ropa. Acordarse de ellos le traía mucha nostalgia, pero también rabia por haber tenido que pasar por tanto para estar donde ahora estaba e incluso pagar indefinidamente por ello.

Al llegar al primer piso se dirigió a la entrada principal. Donde el portero del edificio abrió la puerta para ella –Esta muy hermosa esta noche Señorita Elena- Dijo el hombre con una leve reverencia con la cabeza.

-Gracias Iván- Respondió Lena mientras cruzaba la puerta. Afuera estaba nuevamente el Roll Royce negro con el chofer abriéndole la puerta de este. –Señorita buenas noches- Saludo cortésmente –Permítame- Dijo al momento que la ayudaba a subir y cerraba la puerta.

Cuando el automóvil se hecho a andar. El nerviosismo de Lena aumento. Las luces d e la ciudad por primera vez le parecieron hermosas, tanto que deseo detenerse y observarlas toda la noche.

Sus pensamientos volaron de nuevo. Como a la heroína de su novela en algún momento fue recogida por el automóvil de su amante para ir a verle, solo que a diferencia de ella, se dirigía a una hermosa velada romántica. Lena estaba a un paso de pagar su condena.

Cuando el automóvil se detuvo. El mayor escalofrió de su vida recorrió su espalda. Al descender del Roll Royce, pudo ver la gran casona Volkova. Era impactante, pero no tanto como ver a Yulia con una rosa negra esperándola en la entrada. Se veía tan maravillosa como siempre, solo que había cambiado su típico traje oscuro por uno blanco con blusa negra, todo el conjunto estaba acompañado por una deslumbrante sonrisa.

-Buenas noches Elena- dijo acercándose a ella y ofreciéndole la mano para guiarla al interior de la mansión –Te vez hermosa esta noche-

Se detuvieron frente al salón donde unos empleados recogieron el abrigo y el bolso de la ojiverde.

Lena articulo al fin una frase coherente –Usted también luce bien Señorita Volkova- Respondió Lena mientras volvía a mirarla de arriba abajo.

-Gracias pero la ocasión lo amerita- Caminaban lentamente, hasta que llegaron al salón principal donde mas de 50 personas compartían un cóctel muy animadas –Hoy se celebran cinco años desde que asumí la gerencia y dominio absoluto de las empresas Volk-

-Felicidades- Respondió Lena mientras rechazaba unos canapés que le ofrecía un mozo con un gesto de su mano.

-Yulia, Yulia, Yulia- dijo una voz bonachona detrás de las mujeres. Un hombre robusto se acercaba con los brazos extendidos en posición de abrazar a Yulia –Tu padre debe estar orgulloso, pequeña- dijo abrazándola muy fuertemente.

-Gracias Víctor- Soltándose –Permíteme presentarte a la Señorita Elena Katina- Señalándola cortésmente con un gesto de su mano.

-¿Katina, Katina, Katina? ¿La novelista?- pregunto el hombre.

-Si, mucho gusto Señor- Respondió amablemente la pelirroja mientras extendía su mano para saludarlo.

-Es un placer, mi esposa es una gran admiradora de su obra. Por lo que me imagino es usted muy talentosa y bella por cierto- El hombre comenzó a reír al tiempo que su abultado abdomen vibraba –Permita, Mi nombres es Víctor Malakov, gerente y dueño de textiles Malakov-

-Es un honor Señor- Inquirió Lena

-Bueno Señoritas las dejo iré a ver esos camarones que desde hace un rato me están llamando a gritos, con su permiso damas- Con una leve reverencia de alejo a la mesa central del cóctel

-Que hombre mas agradable- Dijo Lena.

-Si, y un gran socio y mentor- respondió la morena –Vamos la cena debe estar por comenzar- y tomando nuevamente a Lena de la mano, se dirigieron al comedor, donde la pelirroja tenia un puesto reservado al lado de Yulia.

Con el sonido de la cuchara golpeando la copa, Yulia tuvo la atención de todos los presentes –Antes que nada muchas gracias por asistir a esta velada, espero la estén disfrutando. Como todos recuerdan mi padre fue un hombre muy exitoso y como su hija no podía quedarme atrás y desde hace 5 años que estoy a cargo de su obra y creo que he hecho un buen trabajo- Todos los presentes rieron , Yulia era una excelente empresaria, había triplicado el capital de la empresa –Y por lo tanto, he decidido celebrar esta fiesta, pero además hay invitados muy importantes conmigo esta noche, como el Señor Malakov, mi gran mentor y alguien muy especial que me imagino han escuchado nombrar, me refiero a la Señorita Elena Katina-

Un murmullo se apodero de las mesas, pero Yulia continuo –Por favor Señorita Katina- La morena le extendió una mano para que Lena se parara y saludara a los invitados –Bueno sin mas tiempo, por favor disfruten de la cena que estas manos… firmaron los pagares para que se lleve acabo- La risa no tardo de nuevo en llegar al salón. Mientras Yulia tomaba asiento.

A la hora del postre, Lena ya tenía una invitación de la esposa del Señor Malakov para cenar

-Veo que se llevan muy bien- Dijo Víctor mirando a Lena y a su esposa con diversión-

-Elena es una joven muy exitosa y responsable, tal vez a Angus le vendría bien conocerla, así podría enderezar algo su camino- Dijo la señora mirando a un joven que se acercaba.

-¿Es su hijo?- pregunto Lena mirándolo.

-Si, mucho me temo- dijo la mujer.

-Mucho gusto, Señorita, Angus Malakov, para servirle, déjeme decirle que es usted la Mujer mas bella de esta velada- Las palabras del joven se acompañaron de un beso en el dorso de la mano de Lena.

-Gracias-

-¿Podría tomarme la atribución de invitarla a pasear por los jardines?- dijo de una forma muy galante

-Me encantaría- Pero, apenas respondió, sintió una apuntada en el pecho y unos ojos furiosos mirándola.

-El joven Malakov, sin duda es un excelente guía turístico- Dijo irónicamente Yulia por detrás de Lena –Lastima que la Señorita Katina deba ir al salón conmigo y el resto de los invitados-

Los Señores Malakov se miraron mutuamente y luego a su hijo y a Lena. –Yulia déjalos son jóvenes, además mi hijo conoce perfectamente los jardines, y la Señorita Katina estará en muy buenas manos- Dijo Víctor tomando el hombro de la morena. Yulia no podía decirle que no a Víctor, el había sido mas padre en 5 años que su propio padre en toda su vida.

-Muy bien- Dijo –Pero Angus cualquier cosa que le ocurra a la Señorita Katina, te juro que pagaras de la peor forma- Esto ultimo lo dijo casi en un susurro que solo Angus escucho.

-Ella estar intacta Volkova- Fue todo lo que respondió el, luego miro a Lena u agrego –Señorita atina por aquí por favor- ofreciéndole el brazo a la pelirroja.

Ambos salieron del salón en dirección a los jardines –Señorita Katina es usted fascinante, además mi madre adora sus novelas- dijo Angus de una manera muy educada.

-Dígame Lena Señor Malakov, me agrada mas- Contesto Lena coqueteando inconcientemente. Ese hombre tenía algo que la atraía. Tal vez sus ojos azules le recordaban a los de Yulia o la contextura, el cabello dorado la mirada audaz que le recordaban a Cerbero y la hacían imaginarlo muy parecido a Angus a esa edad.

-Muy bien Lena, ¿Podría preguntarte algo?- Dijo el joven mirándola fijamente a los ojos.

-Claro-

-¿Cómo alguien como usted puede relacionarse con alguien como Volkova?- La pregunta fue directa, acaso Yulia era tan mala como ella s e la imaginaba

-¿Qué tiene d e malo la Señorita Volkova?- Lena respondió de la forma mas normal que pudo. Yulia era cruel, era cierto, pero que tan lejos podría llegar.

-Vera mi querida Lena, Volkova es una persona sin sentimientos, en absoluto. Su fortuna a sido ganada a base de trampas y engaños- Comenzó a relatar Angus, con un tono serio y convencido –Yo hace poco comencé a trabajar con mi padre en la empresa, y créame esa mujer es cruel, muchos de sus inversionistas la odian, y solo siguen con ella por miedo-

Lena sintió un escalofrió en todo el cuerpo. La mirada de Yulia no mostraba indicios de compasión y comportamientos como el que relataba Angus eran esperables, mas aun siendo la hija de Oleg Volkov, el demonio de las inversiones -¿Usted la conoce lo suficiente como para hablar así de ella?-

-Lo suficiente para vivir en carne propia el odio de esa mujer- Suspiro –Seguramente, si mi padre no hubiese intervenido, ella me habría matado-

¡Matado! Tan lejos podía llegar Yulia. Era cierto, Yulia no era un ángel ni nada parecido, pero llegar a matar a alguien excedía todos los limites -¿Matarlo?, Yulia trato de matarlo- pregunto aun impresionada.

-Ella tiene el poder para hacerlo- Respondió serio –Tuvimos altercados, no soporto que me prefirieran a mi en vez de a ella- la mirada profunda del joven ponía nerviosa a Lena, era cierto se sentía atraída hacia el, pero pensar que Yulia podía ser una asesina le helaba la sangre.

Imaginar a la morena paliando con tan galán hombre la hacia pensar que `posiblemente Yulia hubiese ganado.

La curiosidad la invadió, acaso Yulia había peliado por una mujer en el pasado. – ¿A que se refiere con que lo prefirieron a usted en vez de a ella?- pregunto finalmente Lena.

-Yulia es lesbiana Lena, supongo que lo sabias- Dijo un poco dudoso Angus.

-Lose-

-Eso acorta las cosas- Prosiguió con un suspiro –Volkova y yo fuimos juntos a Oxford, allí, ella comenzó a salir con una francesa llamada Charlotte, pero las cosas no fueron como ella esperaba-

-¿A que se refiere?- dijo Lena curiosa.

-Charlotte se enamoro de mi y la dejo, Volkova no pudo soportar eso y nos comenzó a hacer la vida imposible, Charlotte volvió a su país, así que la dejo n paz, pero enfoco todo su enojo y frustración hacia mi, bueno yo tuve un accidente que me tuvo en el hospital dos meses-

Cada palabra de Angus golpeaba a Lena profundamente – ¡Dios mió!, eso es terrible- dijo, acariciando el brazo de Angus inconcientemente –Debió ser terrible para ti, ¿Pero que tuvo que ver Yulia en eso?-

-Ella lo provoco Lena, estoy seguro- Dijo mirándola directamente a los ojos –Ten cuidado Lena, ella es peligrosa-

Esa advertencia, Lena la tenía clara, desde el momento en que Había visto a Yulia en la entrada de su departamento el día de sus cumpleaños.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:26

Los pactos con el diablo se pagan

Lena había escuchado pasos, pero pensó que era algún empleado de la casa. A esas horas todos los invitados se habían ido menos los Malakov. Angus era la prueba.

-Angus no creo que…- Los labios de Angus impidieron que Lena pudiera terminar la frase. La sensación fue agradable, pero no despertó el fuego que había habido con Yulia. Cuando Lena noto la mano de Angus en su pecho, se quedo boquiabierta, y el aprovecho para deslizar la lengua en el interior de su boca.

Lena se sorprendió, era cierto le había coqueteado, pero ¿Cómo podría tomarse semejante licencia?, ¿Acaso Angus creía que trataba con la típica mujer que cae a los brazos de un hombre apenas lo conoce?

Decidida a finalizar aquel beso, Lena intento alejarse de el pegándole en el pecho con las manos, mientras Angus se apartaba bruscamente y se arrodillaba con tanta rapidez que estuvo apunto de golpearse en el sofá.

Angus respiraba con dificultad y se cogia las manos con fuerza –Volkova…- Fue lo que dijo.

Lena ahora, mientras se esforzaba por respirar comprendió lo que estaba ocurriendo, vio que había alguien dentro d e la sala. Era más pequeño que Angus, cabello negro. Yulia.

Estaba seria y apretaba la mandíbula con tanta fuerza que parecía un busto de mármol. Sus ojos azules la miraron con dureza.

-Yu…Yulia- Dijo Lena con dificultad

-Creo que su compañera no sabe cumplir las promesas Señor Malakov- Angus miro a Lena confundido.

-Creí que Yulia era tu socia en algún tipo de negocios-

-Lo es, pero esto no…-

La moren hizo una reverencia con la cabeza –Sus padres ya se han marchado Malakov, no querrá quedarse en esta casa a solas conmigo- Todas y cada una de las palabras estaba llenas de rabia mas disimulada. Cuando miro a Angus con sus ojos azules, Lena noto que este temblaba –La Señorita Katina y yo debemos hablar- Dijo con mucha educación –Creo que es mejor que se retire Angus-

Angus se levanto sin decir nada, con las manos pálidas y los puños todavía cerrados. Una ráfaga de aire frió pareció invadir la habitación mientras Yulia y Angus se miraban fijamente. El joven cerró con fuerza la mandíbula y se volvió caminando a la puerta.

Lena fijo su atención en la mujer junto a la puerta. –Yulia yo-

La morena esbozo una sonrisa de hielo –Lo que ocurre querida, es que es hora que pagues tu parte del trato-

-A eso vine- La mirada de Yulia la estaba disminuyendo, jamás creyó que vería tanto odio y rencor en los ojos de esa mujer.-Eso esta bien-

De forma inocente Lena se aliso el vestido negro y rozo con los dedos el borde de su pierna. Se le formo un nudo en la garganta.

-Puesto que el acuerdo debe cumplirse- A Lena se le humedecieron las manos –Si- Le dolía la garganta. Santo Dios, Lena jamás había creído que llegaría aquel momento. Ansiaba sentir a Yulia, pero no en esas condiciones. Quería estar con la Yulia cariñosa y seductora que conoció en su cumpleaños, no con el demonio frió que tenia ante sus ojos. –Quiero que suba a mi habitación, Señorita Katina- Yulia no se molesto en esperar respuesta y se limito a proseguir su camino, segura de que Lena la seguiría.

Así fue, Lena la siguió a unos pasos de distancia, como si de una Señora y su esclava se tratase, sin hacer caso del insulto siguió a la morena escalera arriba y a lo largo del pasillo iluminado hasta entrar en el dormitorio de Yulia.

Fuera empezaba a llover y cayó un rayo. Las nubes cubrieron la luna y la tormenta enfureció. Con una extraño silbido, el viento logro colarse por el alfeizar d e la ventana. Lena disminuyo su caminar mientras, Yulia pasaba por frente a los muebles, con sobres d e mármol de la salita hasta llegar al dormitorio. Yulia se detuvo a pies de su cama adornada con cuatro columnas de madera.

Lena también se detuvo durante un instante sintiendo los fuertes latidos de su corazón. Notaba como si la mirada de Yulia, sus ojos azules, fríos como el viento de Liberia. La morena permaneció de pie mientras aguardaba, con una pálida expresión en el rostro, a que Lena se acercase a ella. La pelirroja se detuvo al llegar a la puerta del dormitorio.

-Ciérrala- Le indico la ojiazul. Su tono d e voz era cortante. En lugar de los maltratos que había sufrido en el internado de niña, La fría ira d e Yulia, al penetro como si se tratase de algo mucho mas aterrador. Lena se mordió el labio inferior y obedeció. Cerró lentamente la puerta.

-Ven aquí Lena- La pelirroja no quería hacerlo. Bien sabia Dios que no quería estar con eso Yulia, preferiría dar la vuelta y echar a correr. No era una mujer cobarde jamás lo había sido. Había sobrevivido a mucho. De algún modo saldría del atolladero. Sin embargo tenía miedo. Se aproximo a la morena.

-Hubo un trato- Dijo –Yo he cumplido mi parte. Ahora te toca a ti cumplir con la tuya. Quítate la ropa, quiero ver lo que he comprado con el dinero que tanto me ha costado ganar-

Durante unos segundos Lena se dedico a mirarla incrédula y asustada.

-No… no puedo-

-Si no hubiera llegado en ese preciso instante, hubieras tenido sexo con Angus en el sofá de mi sala. Ahora quiero que lo hagas conmigo-

Lena sintió un escalofrió en su espalda y se esforzó por retener las lagrimas en sus ojos. ¡Por dios no podía se cierto! De todas las cosas que Lena había visto, ninguna era tan terrible como aquella. Hizo un esfuerzo estaba decidida a no llorar ante la desapiadad bestia que ahora era Yulia.

En lugar de llorar alzo la barbilla –Estas equivocada, no hubiera permitido que Angus se tomara esas libertades conmigo-

Yulia arqueo una fina y delgada ceja -¿No?- Esbozo una amarga sonrisa burlona -¿Y esa escenita que he presenciado en la sala? Vas a decirme que no te estaba coqueteando y tú no correspondiste su beso-

Lena se mordió el labio inferior. Solo había sido un beso y, además desde el principio algo le había disgustado. –Lo que viste fue… fue un error, ninguno de los dos quería que eso ocurriera-

Yulia frunció las cejas furiosas y de su boca desapareció la sonrisa. Se acerco a Lena con una expresión tormentosa en el rostro. Lena retrocedió un paso de forma inconciente.

-Si crees que Angus no planeaba tener sexo contigo, es que eres mucho mas ingenua de lo que yo había imaginado. Y ahora quítate la ropa sino quieres que lo haga por ti-

A Lena s ele llenaron los ojos de lagrimas, parpadeo repetidas veces para intentar que no cayeran, hasta que al final lo logro. De algún lugar en su interior saco coraje. Debía tratarse de un lugar cicatrizado por las crueles experiencias d e su pasado. La habían dañado muchas veces, pero jamás la había vencido. Y tampoco lo haría Yulia.

Lena se volvió para darle la espalda a la morena mientras permanecía d pie las piernas le temblaban –Tendrás que ayudarme con el cierre-

Yulia se acerco. Lena escucho el roce se sus zapatos en la alfombra. La ojiazul no atendió el cierre y se centro en el calor de sus dedos al entrar en contacto con la nuca de Lena mientras agarraba el vestido y bajaba lentamente el cierra dejando un rastro de calor con su dedo, a su paso. Lena no pudo evitar un sollozo y cuando voltio a mirarla comprobó que sus inexpresivos ojos azules no mostraban un solo ápice de compasión.

-Ahora haz lo que falta. Quítate el vestido- Yulia retrocedió varios pasos, como si quisiera contemplar la angustia de Lena desde cierta distancia.

A la pelirroja le temblaban las manos. Cogio la seda y dejo que el vestido se deslizara por sus hombros. Intento decir algo para convencerla de que lo que había ocurrido entre Angus y ella había sido un error, pero con una simple mirada supo que el esfuerzo seria inútil. Lena permaneció frente a la ojiazul solo con su ropa interior, las medias y los zapatos. La ligera tela del brazier mostraba sutilmente el círculo de sus pezones. Lena se ruborizo mientras aquellos ojos color cielo examinaban sus pechos. Prosiguió examinando su cadera, piernas tobillos y finalmente volvió al rostro.

-Ahora la ropa interior- ¡OH. Dios! Las lágrimas empaparon los ojos de Lena, ahora ya no podía hacer nada para evitarlo: Rodaron por sus mejillas.-Por favor…- Susurro –Lamento mucho lo que ocurrió. Se que no debí, pero no imagine que llegara a besarme.-

Yulia cerró los dientes con fuerza. Lena cerró los ojos para no ver a aquella mujer que s e aproximaba como si de una visión infernal se tratara. Se detuvo frente a ella y extendió las manos para tomarla de los hombros. –No soy idiota. Es evidente que pretendías entablar una relación con Angus Malakov. Y ya que esto es así. A partir de hoy simplemente calentaras mi cama en lugar de la suya-

Lena se sintió miserable. Negó con la cabeza –Yo no iba a hacer nada con el-

Yulia apretó con fuerza los hombros de Lena –Mientas-

-Digo la verdad- Lena examino el rostro furioso de Yulia –Hablamos muchos y supongo pensó que yo quería algo mas, pero fue un mal entendido-

La luz ensombrecía los ángulos del rostro de Yulia. Lena vio algo en sus ojos que no esperaba ver. Algo parecido al dolor. Algo que yulia no había pretendido demostrar.

La morena aparto sus dedos de la espalda de Lena. Por primera vez Yulia se mostró insegura. –No quiero que pase de nuevo-

Lena mostró una expresión afable, bajo la mirada y la fijo en la alfombra. Examino los tonos rojos y azules del tejido. –Jamás permitiría que pasara algo entre el y yo-

Yulia agarro la barbilla de Lena y la obligó a mirarla. Ahí estaba de nuevo en lo más profundo de sus ojos. El dolor, la amargura. La herida como si tratara de alguien quien su mejor amigo a traicionado. Lena no pudo comprenderlo pero d e algún modo la emociono.

Se miraron durante un rato en silencio. Yulia estaba tan cerca de ella que podía sentir el calor de su cuerpo, el roce de su ropa. El color azul de los ojos de Yulia empezaron a cambiar y pasaron de ser azul a una celesta cristalino. La ira seguía allí, pero empezaba a cambiar, mostraba ya cierto brillo calido. Entonces sin avisar, Yulia próximo su boca a los labios de Lena. No hubo ternura en ese beso. Fue duro, bruto, salvaje, un beso de castigo que pretendía borrar el error que Lena había cometido. Por segunda vez en esa noche, Lena había sufrido las consecuencias del deseo de alguien, aunque las atenciones de cada uno habían sido totalmente distintas. El beso furioso de Volkova violo la boca a modo de castigo, aunque a medida que pasaban los segundos el beso había ido cambiando. Se había suavizado, se había hecho calido.

Lena se balanceo mientras lo labios de Yulia se movían junto a los de ella y empezaban a convencerla, a seducirla, convirtiéndose en algo que ella no esperaba. Algo que tiraba de ella desde un lugar secreto y oscuro.

Algo mucho más conmovedor que su encuentro en su departamento.

El contacto termino en forma repentina y brusca como había empezado, y Yulia se volvió para dirigirse a la pequeña ventana, parecía tan aturdida como Lena. Se aliso la cabellera negra. –Tal vez me ayas dicho la verdad. Aunque no importa-

Pero d e pronto apareció una grieta en la armadura que Yulia había llevado hasta entonces y, por primera vez desde que había dado comienzo aquella pesadilla, Lena sintió un rayo de esperanza. Reunió el poco coraje que le quedaba y respiro con tranquilidad –No tengo ni idea de lo que estés pensando d e mi. Sea lo que fuere, lamento mucho lo que ha ocurrido-

Yulia se volvió hacia ella ¿Lo dices enserio?- Lena se humedeció los labios y noto todavía el cosquilleo que había provocado el beso –Hice un trato tal como dije. Tú has cumplido tu parte. Nunca tuve la intención de no cumplir la mía. Únicamente tenia la esperanza de que ocurriese lo que ocurriese entre nosotras lo hiciéramos d e mutuo acuerdo-

Yulia no dijo nada

-Lo que quiero decir, es que tenía la esperanza de que podríamos solucionar las cosas de forma amistosa-

Yulia dejo entre ver su incomodidad –No era mi intención-

A Lena s ele acelero el pulso mientras recuperaba la esperanza. –Si eso es cierto. Quero pedirte un favor-

Yulia alzo una ceja -¿Un favor? Ya has recibido bastantes favores de mi parte.

Lena aparto la mirada por un instante y se ruborizo al sentirse intimidada. –Solo te pido tiempo. Han pasado muchas cosas y debo asimilar todo y acostumbrarme mientras nuestra relación progresa-

Yulia se aparto d e la ventana. Ahora que su ira remitió, su rostro volvió a mostrar sus hermosos rasgos -¿Amigas?- Repitió Yulia en un tono burlón –Tenerte como amiga es un concepto novelesco, lo encuentro casi divertido-

Lena alzo la barbilla. Su deseo habría sido no verse obligada a mantener esa conversación casi desnuda –No hay nada de divertido en una amistad Yulia-

La morena examino la ropa interior de Lena y observo sus pechos al tiempo que ella se ruborizaba ante aquel escrutinio. –Hay muchas razones por las que mi amistad no es provechosa. Y el hecho que no lo sepas me corrobora que eres más inocente de lo que yo pensaba.

Yulia se acerco a Lena hasta encontraras a pocos centímetro de ella. Tomo un mechón de cabello y lo aliso entre sus dedos. Lena sintió una extraña sensación en el estomago.

-¿Y como sugieres que debemos construir esa amistad?- Pregunto en un tono de voz suave la ojiazul. Yulia rozo el hombro de Lena al dejar caer el mechón, y el cosquilleo hizo que a Lena se le pusiera la piel de gallina.

-Yo no conozco la parte rural de la ciudad- Dijo mientras se esforzaba por esbozar una sonrisa en sus labios –He recorrido muy poco, por mi trabajo no he tenido tiempo-

-¿El campo? Lo quieres ver-

-Si, he escuchado que los Volkov tiene una hermosa hacienda fuera de la ciudad. Me encantaría conocerla-

Yulia parecía considerar la oferta. Le dio la espalda a Lena y volvió a mirar por la ventana. –Muy bien Elena- Volvió a centrarse en Lena –De momento dejaremos de lado tus… Obligaciones. Prefiero tener a alguien contento en la cama que una que esta simplemente allí por que yo quiero que así sea-

Lena se balanceo trataba de ocultar el fuerte alivio que sintió en su interior y que le provoco una leve sensación de mareo.

-Será mejor que vuelvas a vestirte- Lena no lo dudo un segundo, recogió el vestido del suelo, y se lo puso. Cuando estuvo completamente vestida, suspiro aliviada.

Yulia no dijo mas nada y la pelirroja interpreto ese silencio como una señal para que saliera de ese lugar.

La visita al infierno esa noche había finalizado.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:29

El demonio también tiene pasado.

“Me alegra mucho encontrarme aquí, esta escuela es muy hermosa y elegante. El siguiente paso para cumplir mi sueño es terminar la escuela: Convertirme en escritora. De todas formas sigo pensando que tal vez no lo consiguió. Las demás chicas son muy refinadas y parecen muy seguras de si mismas, pero yo siempre estoy apunto de decir o hacer algo mas. Las he oído hablar de mí a mis espaldas, pero por norma general no suelen prestarme demasiada atención. Cosa que les agradezco”

El recuerdo de la carta desapareció lentamente. Yulia paseaba arriba y abajo ante la chimenea encendida de su dormitorio. A pesar que había dejado de llover y de que la tormenta parecía haberse alejado, la noche era muy fría y las hojas de los árboles del jardín seguían dejando resbalar algunas gotas que caían sobre la tierra encharcada.

Estaba cansada, agotada por algo que no tenia que ver con la celebración pero si guardaba relación con su desencanto y extraño sensación de decepción que la acompañaba. Eran sentimientos incómodos, puesto que hacia tiempo que había aceptado que la vida no era mas que una larga serie de pequeñas decepciones. Así era como funcionaba el mundo.

Yulia tomo un vaso, se sirvió vodka, y luego se sentó en el sillón frente a su cama, mientras bebía repasaba una y otra vez la escena que había presenciado en la sala. Volvió a enfurecer como lo había hecho antes y agarro con fuerza el vaso que sostenía en la mano.

Su ansiado y planeado encuentro con Elena Katina no fue como ella lo había esperado. Jamás supuso que la encontraría en brazos del mayor vividor de todo Moscú y su peor enemigo: Angus Malakov. Yulia maldijo a la chica por su traición y se felicito en silencio por no haber pedido la calma más de lo necesario.

Tras dejar el vaso a un lado, se dirigió a un mueble de madera y se sirvió más vodka sin dejar de pensar en Lena.

Angus y Yulia habían sido compañeros en las clases de Oxford. Con su buen saber y su poderoso apellido. Angus era un hombre consentido y arrogante, dispuesto a utilizar la considerable mensualidad de la que disponía para cultivar un círculo de amigos aduladores. Era de ese tipo de personas a las que les encanta ridiculizar y aprovechar de las debilidades de los demás.

Siendo niña, Yulia se había encentado a chicos que s e burlaban de su condición bastarda utilizando dientes y uñas si era necesario, claro además de alguno que otro método poco ortodoxo para contrarrestar su crueldad. En más de una ocasión le había castigado por pelearse en el patio d e la escuela. Al final siempre acababa retirándose y así aprendió o no hacer eso. Aprendió a controlar su ira y su dolor y los reemplazo con un cinismo que alejaba de si a las personas y le servia de escudo ante el mundo.

Supo mantenerse alejada de Angus Malakov y de sus envenenadas palabras, la noche en que Yulia se lo encontró con Charlotte en un bar cerca de la universidad. Charlotte era una especie de bruja desvergonzada que solía ganar un Hooch d e dinero extra atendiendo las necesidades de los chicos de la zona. Charlotte no lo ocultaba, pero Angus era tan egocéntrico que creía erróneamente que los favores de Charlotte estaban estrictamente reservados para el. La noche en que la sorprendió en la cama de uno de sus amigos, enloqueció y puso patas arriba la habitación. Luego desato su cólera contra Charlotte y le fracturo un brazo y la golpeo hasta que Yulia, que casualmente pasaba por el pasillo, s e vio obligada a detenerlo.

La lucha fue breve y dolorosa para ambos, pero Yulia llevaba años defendiéndose. Luchar contra un hombre mucho más grande que ella, dejo a Malakov con los ojos morados, la nariz rota y el labio ensangrentado.

Aquello hizo que Yulia se ganara un poderoso enemigo. Al recordar, Yulia se `ponía nerviosa. Tomo otra vaso de vodka, era algo que no solía beber desde que había tomado el mando de Volk, pero desde que había conocido a Lena se había vuelto una bebida muy habitual en ella, hizo una mueca mientras el fuerte licor descendió por su garganta. Lena seguramente ya estaba dormida en su departamento, con su cabellera roja encima de la almohada y sus preciosos labios suaves adormecidos. Jamás había pretendido exigir que cumpliera su parte del trato realmente, pero cuando la vio con Malakov, algo en su interior la empujo a actuar como lo hizo. Le hubiera gustado matar a Angus Malakov. Yulia tomo otro vaso d e vodka y acto seguido deposito la copa encima de la mesa. ¿Qué iba a hacer? ¿Convertir a Lena realmente en su amante de turno?

Sin darse cuenta, su mente empezó a conjurar vagas impresiones de los rozados pezones, de las largas piernas, de sus bellos tabillos cubiertos por las medias. Su piel con un perfecto baño de pecas y sus delicados e inocentes rasgos. Elena había superado las mejores expectativas de su padre.

Oleg Volkov no habría dudado en exigirle que calentara su cama, sobre todo después de haberla sorprendido en los brazos d e Angus.

Pero Yulia no era como su padre. Al menos eso había creído siempre… hasta aquel día. Lo cierto es que deseaba a Lena, tal vez la había deseado incluso antes de conocerla. Cerro los ojos para evitar el repentino deseo que le invadió provocando excitación.

Tal ves debería visitar algún bar y encontrar a alguien que le hiciera compañía esa noche, o tal vez visitara la Señora Schutz, ella le había ofrecido innumerables veces y con mucho orgullo a mujeres hermosas y hábiles en el arte de complacer y satisfacer sexualmente a ambos sexos.

Suspiro en silencio. No deseaba ninguna de las habilidosas prostitutas de la Señora Schutz, ni tampoco una aventura d e una noche. Quería a Elena Katina. Si había pagado para tenerla, ¿Por que no podría tenerla? Era evidente que la chica le pertenecía. Ya no le importaba si era o no otra aventura de Angus Malakov, o su propia amante d e turno. Yulia estaba decidida a tenerla y así seria.

Tres días despues Yulia se sentó detrás del ancho escritorio de caoba de su estudio, sin la chaqueta y con la camisa remangada. Cansada se froto los ojos en forma inconciente. Después volvió a concentrarse en los archivos de contabilidad que estaba examinando. Aunque su mente no estaba en los negocios. Pensaba en Lena, la mujer a quien quería convertir en su amante.

Su mente se vio invadida por imágenes que recreaban el pálido y bien formado cuerpo de la pelirroja y s e le acelero el corazón. Todavía podía recordar la suavidad d e sus labios cuando la beso. Podía saborear la dulzura de su boca. Únicamente podía recordar otra mujer en su vida que la había logrado alterara sus sentimientos como lo hacia Lena. Charlotte, la mujer que le había traicionado. Alguien llamo suavemente ala puerta dos veces seguidas. Luego una tercera y sus dolorosos recuerdos desaparecieron. Alguien giro el pomo plateado d e la puerta. Yulia sonrío al ver a su mejor amigo, Nicolaj Kirkorov. El era un amigo de la infancia. Era el hijo ilegitimo de un gran empresario petrolero. Su condición de error con prostitutas y bastardas los había unido. En aquel entonces era lo único que tenían ambos en común.

-Imagine que te encontraría aquí- Dijo Nicolaj –Con tus libros ¿Haces otra cosa aparte de trabajar?- Nicolaj era mucho mas alto que Yulia y con una complexión gallarda. Lucia una cabellera clara y unos hermosos ojos azules. Si Yulia era distante e inquietante, Nicolaj era extrovertido, ligeramente arrogante y en lo relativo a las mujeres, un granuja completamente inconciente.

-En realidad no he hecho nada en los últimos días- Yulia se levanto y se dirigió a Nicolaj y le estrecho la mano

-Supongo debería estar agradecido que seas disciplinada teniendo en cuenta todo el dinero que me has hecho ganar a lo largo de todos estos años-

Desde que terminaron sus estudios, Nicolaj le había confiado sabiamente a Yulia la supervisión de la pequeña herencia que había recibido de su madre. Como esperaba Nicolaj, la habilidad de Yulia para en las inversiones había convertido la suma en una pequeña fortuna que únicamente ellos dos conocían.

-¿puedo saber que es lo que te aleja de tus tareas?- Pregunto Kirkorov –La has conocido ¿No es eso?-

Su amigo sabía lo de Lena, lo de las cartas y lo del trato que ella había hecho con el padre d e Yulia.

-A estas horas debe estar durmiendo placidamente-

-Supongo no lo hace en tu cama- Yulia sonrío tímidamente. Si Lena estuviera en durmiendo en su cama ella no estaría allí, en el estudio.

-Desgraciadamente no, esta en su departamento-

-Creo notar cierto tono lastimero en tu voz. Creí que habías dicho que no querías que la chica se convirtiera en tu amante-

Yulia no dijo nada. Tal vez al principio no lo deseaba. Pero ahora era todo lo contrario. Desgraciadamente, después d e su ultima conversación y del modo directo en que Lena le había hablado, algunas de las creencias originales acerca de la pelirroja habían vuelto a surgir. Deseaba a Lena, más que nunca. Pero quería que ella llegara a su cama por su voluntad propia como en su cumpleaños.

-No tengo por que mentirte. La deseo, Nicolaj. Desde el mismo momento en que la conocí- Le contó a su amigo todo lo que había ocurrido desde que había Conocido a Lena, incluido el incidente de Angus Malakov.

-¡Malakov! ¿Cómo ha conseguido ese bastardo entrometerse tan deprisa?-

-Víctor lo trajo a la fiesta que brinde en mi casa. Lena asegura que no tiene nada con el. Pero no hay forma de saberlo con seguridad-

Nicolaj se dejo caer encima del sofá de cuero negro y se apoyo en el brazo -¿Cómo piensas seducirla? Forzar a una mujer jamás ha sido tu estilo-

-Tu eres experto en mujeres ¿Que me sugieres?-

Nicolaj incorporo su largo cuerpo y se sentó mas erguido –Probablemente le regalaría algo, flores, bombones, algo que le guste a las mujeres convencionales. Intentaría llevarla a algún sitio. Al campo por ejemplo-

-Eso suena coherente, pero por lastima, pasado mañana debo ir a la ascienda mañana, ha habido algunos problemas. Después…-

-Llévatela contigo. Las mujeres no se te resisten Yulia, ambos sabemos que tu cama debe tener más recuerdos de mujeres que la propia de tu padre-

Yulia miro hacia arriba como si através del techo de su despacho pudiera verla en su dormitorio –Me lo pensare. Aparte de mis problemas debe haber alguna razón mas para que hayas venido a verme a estas horas ¿De que se trata?-

Nicolaj sonrío – En realidad. Sabía que te encontraría trabajando. Pensé que tal vez podría convencerte de acompañarme a ver a la Señora Schutz-

Una idea que la propia Yulia había considerado, teniendo en cuenta su actual situación y las sensaciones que sufría cada vez que pensaba en Lena. –Esta bien, dame un minuto, para que recoja mi abrigo. Enseguida vuelvo-

-¡Estupendo! Solo trata de dejarme alguna chica-

-Todas las que quieras Nicolaj- Yulia rió por las palabras de su amigo –Todas las que quieras-
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:29

UN VIAJE CON CARONTE.


Pasaron los días. Lena soñó que besaba a un guapo príncipe: Angus Malakov. Le rodeaba el cuello con los brazos y el la abrazaba con suavidad. Era un beso dulce y tierno, poco más que un pequeño roce de labios, una noble muestra de afecto. El sueño se desvaneció lentamente para acabar desdibujándose, convirtiéndose en una espesa niebla que nublo su mente hasta hacer desaparecer su hermoso príncipe. En su lugar surgió la fiera y oscura imagen de Volkova, abrazándola con fuerza mientras la presionaba d e forma indecente contra su esbelto cuerpo. –No…- Susurro Lena mientras luchaba para intentar liberarse de ella. Yulia no la soltaba y la abrazaba todavía con más fuerza. Se acerco más y la beso con tal ardor que las piernas de Lena empezaron a temblar. El beso prosiguió, calido, severo, exigente, penetrante hasta que Lena se sintió consumida por el, absorta por su poderosa presencia, incapaz de liberarse. Hasta un punto en que Lena empezó a dudar si realmente quería deshacerse de ella. Se despertó temblando, asustada e insegura. Su piel estaba caliente y sudada.

Al cabo de un rato llego la Señora Rometch con un mensaje de Yulia. Debía ira a su casa a las 12.30 del día, y llevar una maleta con ropa para tres días.

A Lena le dio un vuelco el corazón y la angustia provoco que un hormigueo recorriera su cuerpo. Se levanto y se acerco al armario de allí saco tres conjuntos de ropa y los guardo en una maleta.

Tras vestirse apresuradamente, permitió que la Señora Rometch le arreglara el cabello y luego salio de la habitación para dirigirse a las escaleras mientras su mente alternaba el violento sueño.

El chofer de Yulia estaba esperando afuera cuando Lena cruzo la puerta. Al verla, este le abrió la puerta del ya conocido Rolls Royce negro.

El trayecto fue más corto que la última vez. Hace varios días que no sabía nada de Yulia. El mensaje de llevar ropa para res días le daba a entender que su propuesta de conocerse mejor había funcionado. Pero la ponía nerviosa recordar lo que Angus le había contado de la morena.

Al llevar Yulia estaba en la entrada con uno d e los mayordomos y una maleta pequeña.

Cuando el automóvil se detuvo, el empleado puso la maleta en el portaequipaje, mientras Yulia subía junto a Lena. La morena se acomodo, y de forma inconciente, Lena volvió a recordar e salvaje beso del sueño o tal vez se trataba del beso que ella le había dado en su dormitorio. Fuera lo que fuese, Lena hizo un esfuerzo por sacara aquella imagen de la cabeza y confío que Yulia no se percatara del rubor de sus mejillas.

-Estas muy hermosa esta mañana, Lena- La pelirroja se ruborizo.

-Gracias-

-He estado pensando en nuestra conversación del otro día y, como habrás notado he decidido tomar en cuenta tu sugerencia- A Lena se le acelero el pulso ¿La sugerencia de ser amigas, antes de convertirse en amantes?-

-Eso pensé Yulia-

-Gracias a tus cartas te conozco bástate, pero tu me conoces desde hace muy poco tiempo. De modo que me parece justo que hagamos lo que me sugeriste y pasemos tiempo para poder conocernos mejor-

El corazón de Lena dio un vuelco. Tener que pasar mucho tiempo en compañía de una mujer que era capas de cualquier cosa, no le agradaba mucho, y no importaba que hubiera sido idea suya, ni que fuera la respuesta de sus plegarias. –Pues me informaron algunos problemas en la ascienda, Y pensé que tal vez podrías acompañarme-

-¿A tu ascienda?- Pregunto Lena con Voz temblorosa.

-Si tú misma dijiste que te gustaría conocerla-

Una docena de pensamientos pasaron por la mente de Lena, el primero de ellos fue que debería pasar varias noches con Yulia. –Me encantaría conocerla-

-Eso es bueno, estaremos allí seis días-

Lena Palideció, seis días ¡Dios bendito! ¿Quién la protegería de Yulia durante casi una semana? Lena humedeció sus labios algo nerviosa. –Pero, pero traje ropa para tres días- Yulia frunció las cejas y sus labios dibujaron una expresión que Lena conocía.

-Lose, pero debe haber alguien de tu talla, ala, hay te prestaran ropa si te falta-

Lena se esforzó en asentir –Como quieras-

-Entre tanto empecemos a conócenos mejor-

-¿De que forma?-

-No te pongas a la defensiva tan rápido, quiero que hablemos-

Lena asintió –Claro, dime de que quieres hablar-

La morena sonrío amablemente, mientras miraba los labios de Lena –Hoy, tu serás quien guíe la conversación querida-

A Lena le dio la sensación de estar con la Yulia de su cumpleaños, o con la Yulia que había visto últimamente.

-Esa noche hable mucho con Angus- empezó Lena –me contó muchas cosas sobre ti-

Lena se mostró incomoda y, en aquel momento Yulia supo que Malakov le había rebelado la sórdida verdad sobre su vida. –Te dijo que soy bastarda-

Lena la miro directamente, Yulia se pregunto si había algo en su tono de voz que revelara lo mucho que aquello le dolía.

-Me ha dicho muchas cosas, pero no dijo nada de eso-

Yulia le devolvió la mirada y guardo silencio –

-Aunque ocurra lo que ocurra entre nosotras, me gustaría saber quien eres, quiero conocer a la mujer que me ha ayudado a ser la mujer que soy. Mi pasado fue horrible, aun me persigue ¿Crees que me siento orgullosa de haber hecho un trato como el que hice para poder surgir?-

Lena mostraba tanto dolor en su rostro que Yulia casi pudo sentirla en su carne. Yulia desvío la miraba hacia la ventana. –En realidad nos parecemos en muchas cosas-

-En que sentido Yulia-

-Tus padres murieron y entraste a un internado gracias a un amigo de su padre, yo fui el fruto de una aventura de Oleg Volkov con una prostituta. Mi madre me interno por que no podía mantenerme. Desde los cinco años no la volví a ver. Cuando cumplí 18 años, y Salí del internado, averigüe que había muerto al año siguiente que me dejara. Mi padre, solo supe de el a los 19 años, cuando me envío a Oxford, era su única descendiente, debía dejar a alguien a cargo de la empresa-

Lena la observo, Yulia había sufrido, tal vez mas que ella. Un dejo de melancolía la invadió –Si lo único que tenemos para construir una amistad es un pasado desagradable, es mucho más de lo que suelen tener otras personas-

La morena se alejo de la ventana y se aproximo a Lena. Tenía un rostro bonito, tan inocente ¿O se trataba de otra gran farsa?

Yulia extendió un brazo y la acaricio la barbilla a Lena –No tienes que volver a ver a Angus. Cuando se trata de mujeres es un tipo peligroso-

-es exactamente lo que dijo de ti-

Y. después de lo que había hecho Yulia la otra noche, ¿Por que no iba a creerle? –Angus me habló de una mujer con la que solías salir –prosiguió –Una chica llamada Charlotte, dijo que le habías hecho la vida imposible a ambos-

-¡Y te dijo que el la golpeo, y que la hubiera matado si yo no hubiera llegado a tiempo!-

Lena permaneció en silencio -¿Y que dices d e lo de la otra noche, en tu cuarto… si no hubiera obedecido… ¿Qué habría pasado?-

Yulia se mordió la mejilla por el interior de la boca –Jamás me hubiese atrevido a hacer algo a alguien indefenso, si es lo que quieres saber-

Lena no aparto la mirada y se asombro al comprobar que le estaba costando presionarla de aquel modo –Si no hubieras entrado en razón ¿Hubieras sido capaz de lograr lo que querías por la fuerza?-

¿Habría sido capaz de hacer algo semejante? Mientras observaba como se desnudaba, al ver su bonito y bien formado cuerpo, la había deseado como jamás había deseado a ninguna otra mujer ¿La habría violado? ¿La habría obligado a tumbarse en la cama y la habría hecho suya violentamente? Yulia cerró los ojos al recordar la brutal imagen y negó lentamente con la cabeza –No te hubiera forzado-

Cuando la miro, comprendió que Lena estaba examinando su rostro. No creía que Yulia le hubiera negado lo dicho por Angus, pero el gesto relajado de los hombros de Yulia le indico que se podía sentir segura a su lado.

-Entonces existe esperanza para nosotras Yulia-

Esperanza. Para Yulia aquella era una palabra insignificante. Era tan fría como el insensible corazón que latía en su pecho.

-Hablo enserio, no te vuelvas a acercar a Angus. Te prohíbo que vuelvas a verlo-

Algo hizo que a Lena le brillaran los ojos. Después el brillo desapareció. La débil chispa de esperanza que Yulia había visto se esfumo lentamente.

-Como quieras- dijo Lena.

Yulia se pregunto si podía fiarse de su palabra.

Luego se pregunto si Lena realmente le creía.


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CARONTE:era el barquero del Hades, el encargado de guiar las sombras errantes de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:30

Bienvenida al tártaro


Aparentemente, Yulia había avisado de su llegada con antelación pues aguardaban dos habitaciones privadas. El conocimiento de que disponía de su propia habitación debería de haberla tranquilizado. Pero por el contrario, en cuanto cruzo la puerta cubierta de hiedra de la casona, empezó a sentirse nerviosa.

Yulia se detuvo al pie de la escalera, con los ojos cerrados, al tiempo que Lena apreciaba una débil tensión en los músculos de su delgado rostro.

-¿Cenaras conmigo en el comedor o prefieres que te suban algo a la habitación?-

-Creo que estoy cansada, Yulia. Prefiero comer algo en mi habitación, si no te importa?-

Yulia mostró una débil sonrisa –Muy bien, yo misma lo traeré-

Lena se estremeció y volvió a sentirse preocupada –Gracias- Dijo en un susurro

Cundo llamaron a la puerta, Lena estaba aun completamente vestida. No habría querido, ni habría podido, sacarse la ropa hasta que Yulia le hubiera llevado la cena.

Cuando Yulia entro a la habitación de Lena frunció el ceño. Avanzo y deposito la bandeja encima del tocador de madera que había junto a la pared. –Creí que habías dicho que estabas cansada…?Por que no te has desvestido?... ¡Ah! ¿Cómo he podido olvidarlo? Supongo que tendré que hacer los honores… Ven Lena-

Hubo algo suave en el modo en que Yulia pronuncio su nombre que la hizo temblar levemente.

Lena permaneció inmóvil. No había podido olvidar el modo en que Yulia le había indicado que se desvistiera frente a ella en su dormitorio.

-No tendrás miedo ¿verdad? Creí que habías comprendido que no te hare daño-

-No… No tengo miedo- ¿Entonces que le impedía moverse? No estaba del todo segura

-Se que estas cansada. Solo quiero ayudarte, deja que te ayude para que puedas prepararte para dormir-

Lena se acerco insegura a la morena. Noto sus manos sobre sus hombros mientras le tocaba con delicadeza. Empezó a debrochar los botones de la chaqueta de uno en uno. Era una extraña sensación, aunque no desagradable. Si hubiera sido la Yulia de su cumpleaños hubiera disfruta de ello. Pero Yulia no era la de antes, en lugar de experimentar una sensación agradable, el roce de los dedos de Tulia, pereció mas la marca de un hierro ardiente.

Finalmente termino de desabrochar la chaqueta. Yulia se coloco en su espalda. La luz procedente de la chimenea alargaba su sombra en la habitación. La tela del abrigo a medida de Yulia rozaba su espalda, mientras le quitaba la coleta con mucha delicadeza. Luego le coloco bien los mechones de cabello encima de los hombros.

-Como un atardecer de Verano- Murmuro Yulia mientras la peinaba con sus dedos -¿Puedo hacerte trenzas, “Ruaidh cailag”?

Lena imagino aquellas elegantes manos trabajando para completar la tarea y sintió como se formaba un nudo en su estomago. Cuando se volvió para mirarlas, comprobó que los ojos de Yulia se habían teñido de un azul cristalino, y el centro era tan negro que brillaba.

A Lena le latió muy deprisa el corazón y, de pronto notó la boca seca –Gracias- Dijo en un tono de voz suave –No debes preocuparte. El resto podré hacerlo sola- Yulia asintió con un débil movimiento de cabeza, como si lamentara la decisión de Lena.

-Como quieras. Buenas noches, Señorita Katina- Lena observo los pasos de Yulia mientras abandonaba su dormitorio. Cuando La morena cerro la puerta. Lena suspiro aliviada.

Al día siguiente, Lena se despertó cerca de las 11 de la mañana, en verdad la noche anterior estaba cansada, y no solo por el viaje.

El día se veía hermosos, la luz que s e filtraba por las cortinas carmesí de su habitación mostraba que había un hermosos sol afuera.

Se levanto aun con pijama y miro por la ventana. El paisaje nevado era hermoso, montañas y valles podían verse en una gran extensión, hasta donde alcanzaba la vista

Su inspiración fue perturbada por los gritos de unos niños. Cuando se fijo en el jardín vio a Yulia cargando a un niño, seguida de otros tres. La morena se veía feliz jugueteando por el jardín, corriendo y jugando a la par con los pequeños.

Lena no pudo sacarle la vista de encima, esa era una Yulia que no conocía y que quería conocer. Lucia hermosa, elegante, vestida como siempre, pero con un toque campestre. La morena lucia una abierta y hermosa sonrisa. Jamás la había visto sonreír de esa forma. Una sensación extraña la invadió. ¡Dios mió! Como puede Ser el demonio tan hermoso, se dijo Lena.

Mientras la pelirroja seguía embelezada por la morena. Yulia noto que alguien la observaba, y paro el juego, dirigió su mirada al nivel superior de la casa y hay vio a Lena, con una hermosa sonrisa viéndola, el corazón se le acelero.

-Niños saluden a la Señorita Katina, ella será nuestra invitada- Dijo derepente dirigiéndose a los niños, mientras acariciaba el cabello de más pequeño de todos.

-Hola Señorita Katina- dijeron todos los pequeños al unísono.

-Buenos días niños- Respondió Lena con una hermosa sonrisa.

-Baja a desayunar, la cocinera tiene todo listo- Dijo Yulia con una mano haciendo sombra a sus ojos y la otra en la cintura.

-Bajare enseguida-

Lena se vistió sencilla, una blusa rosa y una falda blanca, se miraba muy bella. Bajo al comedor y allí estaba Yulia esperándola –Te vez muy hermosa esta mañana- Dijo mirándola con el periódico en la mano

-Gracias tú también te ves muy bien- Respondió Lena

-Gracias- Yulia dirigió un gesto a uno d e los empleados y de inmediato trajeron el desayuno, que consistía en huevos, queso, carne, leche, pan y algunos vegetales. –Espero tengas hambre, la Señora Pope hizo bastante comida-

-Si tengo bastante apetito, gracias- Comenzaron a comer en silencio, hasta que un portazo interrumpió el desayuno. Unos gritos de mujer alteraron el ambiente.

-¡¿Donde esta Yulia?!- Grito una mujer mientras entraba descortésmente al comedor.

Miro a Yulia en la mesa y volvió a chillar –Aquí estas-

Yulia la miro con desagrado, mientras hacia un gesto a un empleado. –Señorita Katina, le presento a la Señorita Anastacia Popóvich- Lena la miro con interrogación –Lena fue pupila de mi padre Anastacia-

-¿Tu padre tenia pupilas?- Anastacia se hecho a reír con ganas –Creí que las únicas chicas jóvenes que le interesaban a tu padre eran sus prostitutas?-

Lena se ruborizo.

Los bonitos ojos verdes de Anastacia se fijaron en el rostro de Lena, en sus delicados rasgos y su cabello.- ¿Vas a quedarte?-

-Axial es- Contesto Yulia antes que pudiera hacerlo Lena

-¿Pero como es posible?-

Yulia le dedico una mirada malévola –Si lo que te preocupa soy yo, no es necesario, se cuidarme perfectamente, tu me enseñaste ¿Recuerdas?-

Anastacia entrecerró los ojos al tiempo que esbozaba una tímida sonrisa. –La chica no es una putita d e tu padre, jamás lo fue ¿Traes a tu amante a esta casa y tienes el coraje de mentirme?-

-Lo que haga o no haga te debería traer sin cuidado-

-No soy su amante- se defendió Lena, finalmente.

-Mientes- Dijo Anastacia, parando la cascada de palabras que pretendía lanzar Lena.

-Es cierto- Interrumpió Yulia

-¿entonces que demonios haces aquí?-

-Estoy de invitada, d e la Señorita Volkova, ella pensó que el campo me devolviera la inspiración para mi nueva novela-

Anastacia la miro incrédula -¿Qué tipos de novela, “Eróticas”?

-No encajando con sus gustos Señorita Popóvich, mis novelas no tratan de historias eróticas, y si usted tuviera por lo menos el mínimo de cultura sabría que mi obra no habla de erotismo- Dijo en un tono sarcástico, casi de retando a Anastacia, la pelirroja –Me presento Señorita, mi nombre es Elena Katina-

-¿Lo vez?, ella e s una escritora muy conocida-

Evidentemente Anastacia, no acostumbraba a que s e le hablara en esa forma, y lo dio a demostrar

-¿Hasta cuando te quedaras?- Le pregunto Yulia a la Recién llegada

-Solo venia a saber d e ti, me has dejado abandonada de un día para otro, te extrañaba-

¿Te extrañaba?, Por que esa mujer se toma tantas confianzas con Yulia. Una sensación desagradable invadió el pecho de Lena, miro a Yulia como pidiendo una explicación-

-No tenemos nada que hablar Anastacia, yo deje todo mas que claro, ahora quiero desayunar en paz- Dijo secamente la morena mientras peleaba con un trozo de carne que no podía cortar.

-Muy bien me retiro- Dijo dándose la vuelta y llenado a la salida, pero antes de irse se giro –Ojala y te atragantes- dijo irónicamente.

-Sal de aquí Anastacia, no quiero tener que sacarte a la fuerza- Respondió Yulia muy despreocupada comiendo el trozo de carne que tan arduamente le había costado cortar.

-Hasta luego pelirroja- y se marcho.

Yulia miro con extrañeza a Lena que sonreía abiertamente -¿Por qué sonríes tanto, Señorita Katina?-

-Por nada, por nada-

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En la mitología griega, el Tártaro es tanto una deidad como un lugar del Inframundo, más profundo incluso que el Hades. En antiguas fuentes órficas y en las escuelas mistéricas es también la «cosa» ilimitada que existió primero, de la que nacieron la Luz y el Cosmos. En mitologías posteriores, el Tártaro se convirtió en el lugar donde el castigo se adecúa al crimen. Por ejemplo Sísifo, que era un ladrón y un asesino, fue condenado a empujar eternamente una roca cuesta arriba sólo para verla caer por su propio peso
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   9/1/2009, 15:31

El misterioso y tentador tártaro

-Es un hermoso caballo- Dijo mirando el corcel azabache

-Solo deje que la Señorita lo monte- Agrego El empleado, ayudando a Lena –Solo ella y el Señor Volkov, han podido montar a Azabache, Señorita Katina-

-¿Esta lista?, Señorita Katina- Pregunto Yulia acercándose montada en su hermoso caballo.

-Si- Respondió Lena

-Muy bien, trate de seguir el paso de Azabache, es muy veloz- El orgullo en su voz era evidente.

-Lo intentare-

La cabalgata fue tranquila, ninguna de las dos dijo, nada. Hasta que algo inquieto a los caballos –Quieto Azabache- Dijo Yulia acariciando el cuello del animal y mirando a ambos lados con precaución.

-¿Ocurre algo? Yulia- Dijo Lena preocupada

-Solo acelera el paso- Dijo la morena mientras hacía trotar al caballo. Pero alguien estaba en su camino.

-Demonio del infierno- Dijo un hombre con virulencia mirando a Yulia con sus ojillos oscuros y relucientes, y el rostro congestionado –Pienso vengarme d e ti y de esa **** bruja de Schutz. Por cada palabra que has publicado sobre mi, voy a cortarte a rebanadas y dársela de comer a los…-

-Señor Smirnoff ¿es así como se llama?- La penetrante mirada de Yulia se le clavo en la hinchada cara del hombre –Si baja esa **** cosa, hablaremos de su problema como seres racionales, por si no se había fijado hay una dama presente. Dejemos que s e vaya, y luego…-

-Cualquier mujer que este cerca suyo no es una dama- Se mofo Smirnoff gesticulando de manera salvaje con el cuchillo que traía en la mano –Yo no la tendría mejor considerada que ha ala YLS de Natacha Schutz-

El semblante de Yulia adquirió una expresión de sanguinaria frialdad. Bajo del caballo y dio un paseo al frente, sin preocuparse por la amenaza que suponía el cuchillo.

En aquel momento Lena se apresuro en intervenir –Yulia- Dijo en tono vivo –Es muy notable esta representación de valentía, pero ese caballero esta armado, parece que ha perdido el juicio-

Tal como tenia previsto, Smirnoff volvió su atención hacia ella. –Si, yo he perdido el juicio- Bramo –Es por que me han destrozado la vida. Me he convertido en el hazmerreír por culpa de la malvada santa de mentiras e invenciones que ha publicado esta mal nacida. Destroza la vida de las personas por dinero… ¡Ah! Pero ha llegado el momento de que reciba el castigo que merece-

-En el libro de la Señora Schutz no se mencionaba su nombre en ningún momento- Dijo Yulia con calma –Todos los personajes estos disimulados-

-Hay ciertos detalles de mi vida personal que han dado a conocer sin pudor alguno… Lo suficiente como para dejar perfectamente clara mi identidad. Mi esposa me ha abandonado, mis amigos me han dado la espalda…- Smirnoff respiraba con agitación, y su cólera desmandada iba aumentando poco a poco- Musito –Y pienso arrastrarte conmigo Volkova-

-Esto es una locura- Interrumpió Lena –Atacar de esta manera… Es ridículo, Señor. Jamás he presenciado un comportamiento tan ultrajante. Incluso yo misma me siento tentada a describirlo a usted en uno d e mis libros-

-Señorita Katina- Dijo Yulia con precaución –Este seria un buen momento para que mantuviera la boca cerrada. Déjeme manejar el asunto a mí-

-¡No hay ningún asunto que manejar!- Grito Smirnoff, arremetiendo igual que un toro herido y esgrimiendo la hoja de la cuchilla en un rápido movimiento. Yulia salto a un lado, pero no antes de que la cuchilla le alcanzara y le rasgara la tela de la chaqueta y la camisa –Escóndete detrás de esos arbustos Lena- Le ordeno A La pelirroja.

Pero Lena solo se alejo, contemplando la escena con asombro. Aquel cuchillo debía estar muy afilado, pensó para haberse abierto paso tan fácilmente através de dos capas de ropa. En la tela se formo una mancha de color carmesí. Yulia, que caminaba muy despacio rodeando al hombre, pareció no darse cuenta de la herida que tenia en la cintura.

-Ya ha conseguido lo que quería- Dijo la morena con voz grave y la vista clavada en los ojos del otro- Ahora baje esa cosa, o d e lo contrario pronto se vera confinado a la cárcel-

La visión de sangre pareció estimular en Smirnoff el deseo de provocar que brotase en abundancia.

-No he hecho mas que empezar- Dijo con voz espesa –Voy a coserte como un pavo de navidad antes de que destroces más vidas. El público me dará las gracias-

-En aquel momento, Yulia dio un salto hacia atrás con una impresionante agilidad, al tiempo que el mortífero cuchillo silbaba cortando el aire una vez mas, errando por poco.

-Al publico le encantara verte encarcelado a merced de todos los matones que has encarcelado, siempre es bueno un buen espectáculo ¿Verdad?-


Lena estaba impresionada por la presencia de ánimo de Yulia en un momento como aquel. No obstante, se veía a las claras que Smirnoff estaba demasiado enloquecido como para preocuparse de las consecuencias de sus actos. Continuaba abusando de su ventaja asestando estoques con su cuchillo en el intento de despojar a Yulia de una y otra parte de su anatomía Yulia replegó contra Azabache, palpo el borde de la silla de montar y agarro el fuete. La morena en un rápido movimiento, golpeo la mano de Smirnoff, quien hizo un ruido rabioso al absorber el dolor y, a continuación, se abalanzo sobre Yulia blandiendo de nuevo el cuchillo.

Mientras dos forcejeaban, Lena recorrió el lugar con la mirada, hasta reparar en una piedra que había junto a su yegua –Perfecto- Musito al tiempo que se apresuraba a agarrarla.

El Señor Smirnoff se hallaba demasiado enfrascado en su intento de asesinar a Yulia como para darse cuenta de que ella se le aproximaba por la espalda. Con la piedra en ambas manos, Lena la alzo en el aire. Luego la hizo descender con toda la fuerza que considero necesaria, apuntando a la nuca del sujeto. Su intención era dejarlo inconciente, sin llegar a matarlo, sin embargo al no estar muy entrenada en el arte del combate, al principio no lo golpeo con la fuerza suficiente. Era una sensación curiosa, la de golpear a un hombre en el cráneo con una piedra, Le temblaron las manos a causa del impacto seco.

Para consternación suya, Smirnoff se volvió al instante y le miro de frente con una divertida expresión.
El cuchillo vibraba en sus regordetas manos. Lena le dio otro golpe pero esta vez en la frente, e hizo una mueca al sentir el golpe.

Se le cerraban los ojos. Lena soltó la piedra al momento y se quedo allí, de pie, un tanto mareada, observando como Yulia se agachaba junto al caído.

-¿Lo he matado?- Pregunto Lena con inquietud.

-No, no lo ha matado- Dijo Yulia para responder a la ansiosa pelirroja junto a ella –Es una lastima, pero vivirá-

Paso por encima del hombre inconciente, se dirigió corriendo había Azabache pero antes de llegar, se encontró con el rostro expectante del matón a sueldo. Antes de que este tuviera un instante para reaccionar, Yulia le hundió la bota en el vientre, un golpe que le hizo doblarse por la cintura con un gemido y desplomarse al suelo.

-Señorita Yulia- Se oyó a lo lejos la voz de Boris, uno d e los empelados -¿se encuentra bien?-

-Si, Si, estoy bien-

El hombre corría jadeando a causa del esfuerzo. Se le veía muy aliviado de que su patrona se encontrara bien. Tras el venían dos altos y musculosos campesinos.-A cabo de llamar ala policía- Dijo sin aliento –Y he traído a los hermanos Ivanov para encargarse de este…- Lanzo una mirada de desagrado al matón –A esta escoria- Termino con una mueca.

-Gracias- Repuso Yulia –Buen trabajo. Sin embargo por lo visto la Señorita Katina tiene dominada la situación-

-¿La Señorita Katina?- Boria lanzo una mirada de asombro a Lena, de pie junto al cuerpo de Smirnoff -¿Quiere usted decir que ella…?-

-Lo ha dejado inconciente de un golpe- Dijo Yulia, de pronto le temblaron las comisuras de la boca debido al irreprimible dolor de sonreír.

-Antes que continúes divirtiéndote a mi costa- Dijo Lena –Podrías ir a que te curen esa herida Yulia, no sea que te desangres frente a nosotros-

-¡Dios santo!- Exclamo el hombre, dándose cuenta de la mancha de sangre que se extendía sobre la chaqueta gris de Yulia –Llamare a la Señora Pope. No me había dado cuenta de que ese loco la había herido Señorita-

-No e s más que un rasguño- Replico Yulia restando importancia al asunto –No necesito a la Señora Pope, una buena copa de Vodka me bastara-

-Yo opino que si necesitas Curaciones- Dijo Lena junto a Yulia –Le echare un vistazo a la herida- Dijo Lena en tono firme.

Se agacho un poco, acerco su mano al costado d e Yulia y toco la herida d e forma superficial. La morena emitió un gruñido y palideció, miro a Lena y comenzó a desvanecerse, Uno de los hermanos Ivanov la alcanzo a sujetar antes que cayera al suelo.

-Listo- Dijo Lena con una palmada de sus manos –Ahora no hará un espectáculo para que le curen esa herida- Miro a Boris y agrego –Es mejor apresurarse antes que despierte-

Ya eran cerca de las diez de la noche cuando Yulia despertó.

-¿Dónde rayos…? Smirnoff… Lena- Dijo preocupada pero cuando intento levantarse, un agudo dolor se lo impidió-

-Aquí estoy- Dijo Lena sentada junto a su cama, con un libro en su regazo –Veamos, saliste herida, te desmayaste, te trajeron aquí, la Señora Pope te hizo curaciones, tú gritabas como un infante, te volviste a desmayar y despertaste ahora. ¿Alguna duda?- Dijo Lena sumida en el libro que tenia ahora en sus manos.

-Si- Respondió la morena –Siendo escritora no podrías describirlo de una forma más poética- El tono irónico y juguetón de Yulia daba a entender que estaba mejor.

-Viendo que estas mejor me retiro- La pelirroja hizo el gesto de marcharse.

-Espera- Dijo la morena tomando su mano. –Necesitas ayuda para desvestirte- Agrego mirando a Lena directo a los ojos de una forma maliciosa.

-Esta ropa es fácil de desabrochar, Creo que podré arreglármelas sola- Lena le dedico una sonrisa calida y tierna –Buenas noches Yulia-

La morena no s e movió, en lugar de hacerlo le acaricio el rostro con su dedo. Muy lentamente, Lena agacho la cabeza y acerco su boca a la de Yulia. Fue un beso suave, poco más que un roce de labios. Pero por un instante sus bocas se unieron y Lena se ruborizo. Alzo las manos temblorosas y le acaricio el cabello, era suave y delicioso al tacto, tal como lo había imaginado.

Cuando termino el beso, los ojos de Yulia mostraron un hermoso tono, Azul cristalino –Buenas noches Lena, que descanses-

A Lena le temblaron las piernas al alejarse de Yulia y salir de la habitación. Sabía que no podría dormir. Daria vueltas en la cama recordando el suave beso; un beso tan delicado que no debería de haberla afectado. Pero lo cierto es que temblaba y respiraba con dificultad.
Un beso mucho más aterrador que el salvaje beso que había recibido aquella noche en la habitación de Yulia.

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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   21/1/2009, 14:56

Fuego en el infierno.

-Señorita Katina, la Señorita Yulia la espera para desayunar- Dijo la voz d e la Señora pope, al otro lado de la puerta.

Lena en efecto no había dormido mucho esa noche, Todos sus pensamientos iban dirigido a Yulia. Las cirscuntancias del día anterior, habrían sido las propicias para que algo así sucediera, pero ¿Por que ella se acerco?, aunque Yulia la tentara, no debía haber sucumbido, La morena solo espera que ella cumpla su parte del trato, Es cierto había sido benevolente al darle tiempo d e conocerse mejor. Pero no implicaba que podría llegara a tener algo.

-Ya Voy Señora Pope, gracias- Respondió la pelirroja, mientras se levantaba y se dirigía al armario. Después d e pensarlo se decidió por un conjunto de pantalones y camisa. Cuando se dirigía a la Ducha, se imagino como seria despertar con la morena a su lado. Pero pronto la idea desapareció, cuando su conciencia le recordó las palabras de Angus. “Yulia es peligrosa”

Cuando bajo a desayunar, Yulia, se veía mucho mejor, una buena noche de sueño, le había hecho d e maravilla, comía con mucha energía un signo d e buena salu7d.

-Buenos días, Yulia- Dijo Lena mientras se sentaba junto a ella.

-Buenos días Señorita Katina, ¿Cómo amaneció, esta mañana?- Le respondió Yulia mirándola de reojo sobre su taza d e café.

-Bien gracias- Lena, observo los labios húmedos de Yulia a causa del café, y se ruborizo.

-¿Ocurre algo Querida?- Dijo Yulia, al notar la mirada baja d e Lena.

-No, nada no te preocupes- Respondió la pelirroja agachando aun mas la cabeza –Solo que ayer yo… - No pudo terminar la frase, solo recordar lo que había pasado le daba un extraño escalofrío. Solo tener a Yulia frente a si, le producía una extraña sensación en todo el cuerpo.

-Lena, en verdad luces hermosa esta mañana- Dijo Yulia detrás de Lena.

¿Como llego hasta hay?, -Gracias- Fue toda la respuesta de Lena

A Yulia le gustaba, la facilidad con que Lena se avergonzaba, a pesar de ser alguien con un gran carácter cuando se lo proponía, sentía que así hacían buena pareja. También le gustaba las curvas de Lena, la hacían mucho más tentadora. Pero ahora Yulia estaba más cerca de Lena de lo que había pretendido. Alzo una mano y con un dedo le acaricio la barbilla. –Tal vez deberíamos recordar lo que pasó ayer- Dijo casi en un susurro.

Lena le miro y, nerviosa se humedeció los labios –Yo…- Dijo con un tono quebradizo

Algo inconciente llevo a Yulia a coger un mechón largo de su cabello y acercarlo a su rostro –Tu cabello es hermoso, mi hada- Y con un suave gesto beso el mechón colorín que tenia entre sus dedos. –En Escocia, Las personas de cabello rojizo son relacionadas con hadas, al igual que en Irlanda.- Dijo Levanto el rostro de Lena y agrego –El tono verde en los ojos se relacionan con personas descendientes de criaturas mágicas, capases de hechizar solo con una mirada-

Lena parpadeo, pero no intento zafarse. Yulia pensó que jamás había visto unos ojos verdes tan hermosos, ni unos labios de tan hermoso color rosado, Tenia que besarla. Aunque hubiera querido, Yulia no habría podido evitarlo. Aguanto su barbilla con suma delicadeza y, con mucho cuidado, presiono su boca contra la suya. Lena se tenso, pero solo fue por un momento. Acto seguido cerro lentamente los parpados y sus labios se reblandecieron. Mientras Yulia la besaba con más fuerza, emitió un pequeño gemido, y acaricio sus labios con la lengua saboreando las comisuras y obligándola a abrir la boca.
Lena, se levanto y se agarro a las solapas de su chaqueta, Y la morena noto como se estremecía. Los labios de Lena se amoldaron perfectamente a los d e la morena y Yulia se esforzó por evitar la necesidad que sintió al abrazarla con fuerza. En lugar de hacerlo así la abrazo con suavidad y la beso con pasión obligándola a rendirse.

Lena se rindió y a regañadientes permitió que la lengua d e Yulia se deslizara en el interior de su boca mientras emitía un suave gemido. Yulia la deseaba como jamás había llegado a imaginar. Busco con la mano el pecho de Lena y lo acaricio- Luego acaricio su pezón, por sobre la tela y noto como se endurecía. Yulia lo pellizco con suavidad y Lena se estremeció. Se centro entonces en el otro pecho, lo acaricio suavemente pero con decisión. Lena se puso nerviosa y empezó a retroceder.

-Tranquila querida- Yulia volvió a besarla para que Lena confiara en ella. Masajeo los pechos de la pelirroja y comprobó su peso, admiro la hermosa forma de manzana que describían y deseo que la ropa desapareciera para poder acariciar su tersa piel.

En cuanto Yulia acaricio su trasera y la acerco mas hacia ella, Lena se hecho a temblar, sin duda supo donde conducía todo aquello, pues todo su cuerpo se tenso.

-Esta bien Lena- Dijo Yulia –No voy a hacerte daño-

Pero Lena siguió muy tensa y extendió sus manos sobre los hombros de Yulia, para que esta mantuviera la distancia y la dejara. Yulia se separo lentamente con tristeza.

Lena retrocedió con una presa asustada.

-No tenias nada que temer- Le dijo Yulia con calma –Lo que ha ocurrido entre nosotras es el curso natural que deberían tomar las cosas. Pronto aprenderás el placer que podemos compartir-

Lena emitió un leve gruñido de negación.-No aprenderé- Susurro Lena mientras negaba con un enérgico movimiento de cabeza.

Una sonrisa inundo los labios d e la morena y dijo –En tu cumpleaños tenias muchas ganas de aprender-

Lena la miro directamente a los ojos y con decisión le respondió –devolveré todo lo que te debo-

-Pero si es a ti a quien quiero Elena, y se que tu también me deseas-

-¡No! No es cierto- Lena se humedeció los labios –No te deseo, no quiero ser tu amante de turno, Angus…-

Al oír el nombre de Angus, Yulia enfureció y su deseo se extinguió por completo. Dejó un sabor amargo en su boca.

-¿Qué? ¿Angus te advirtió acerca d e mí?

Lena alzo la barbilla –Angus fue muy amable al hablarme y advertirme d e ti-

-Angus solo de preocupa por si mismo-

-Ha sido muy amable conmigo-

-Lo único que quería era acostarse contigo. De hecho hará cualquier cosa para conseguirlo-

Las manos de Lena palidecieron.-Si eso es cierto los dos son exactamente iguales. Tú quieres convertirme en tu amante. Si eso es lo que el quiere ¿Cuál es la diferencia entre los dos?-

Yulia avanzo un paso hacia ella sin darse cuenta. Lena retrocedió también un paso.

-Yo no te dañare, no planeo enamorarte y dejarte sola apenas nuestra relación llegue a su punto de culminación, Yo no quiero hacerte daño mi ruaidh cailag, mi hada-

Yulia jamás había pensado en eso, la idea de permanecer con Lena ahora que la había dicho en voz alta le parecía muy reconfortante –Tus opciones son escasas, Estoy segura que entiendes. Podrías haberte quedado en el internado y quedarte como una mediocre mujer, pero no fue eso lo que quisiste-

-Yo solo quería cumplir mi sueño-

-Querías escribir y que tus obras fueran tomadas en cuenta, Yo puedo darte todo eso y mas-

Lena no dijo nada, pero sus preciosos ojos se llenaron de lagrimas.-Tu no entiendes- susurro –Pagare mi deuda-

La ira regreso y con ella el dolor al que Yulia no había querido dar rienda suelta, una ola de frío invadió su interior. Lena quería irse d e su lado y Angus aprovecharía ese momento, un hombre que la utilizaría y acabaría tratándola con desden. Acaso preferiría a Malakov antes que a ella. Igual que le había sucedido a Charlotte.

El frío creció hasta helarle lo huesos. Le dedico una gélida mirada a Lena. –Te ha gustado besarme Lena. Te ha gustado que te acariciara- Lena se ruborizo –Tu cuerpo dice que si querida. Aunque tu mente diga que no-

-Eres un Demonio Yulia Volkova. Un demonio disfrazado de mujer-

Aquellas palabras le dolieron. A Yulia le sorprendió ese sentimiento. Creía que jamás volvería a experimentarlo. Bloqueo la sensación con gran calma. Con la armadura protectora que llevaba a modo de escudo- Tal tengas razón- Dijo Yulia- En realidad no importa. Tarde o temprano te tendré. Dudes estar segura querida- La miro a los ojos y agrego con una fría sonrisa –Aunque me creas el demonio y este tu infierno, en este infierno mando yo-

Lena cerró los labios con fuerza. Descubrió que le temblaban. Mientras se alejaba d e la morena irguió la espalda, se dirigió a la puerta la abrió y salio al pasillo. Yulia la siguió y permaneció apoyada en la puerta hasta que estuvo segura que Lena se encontraba a salvo en su cuarto

¡**** sea! Tras regresar a ala habitación, cerro la puerta d e golpe tras de si. No había querido decir todas aquellas cosas, No había querido que ocurriera nada d e aquello ¿Qué le pasaba con Lena? ¿Cómo era posible que Lena le hiciera perder el control con tanta facilidad?

Ella solo había querido besarla, nada más. Pero en cuanto ella s e lanzo a sus brazos perdió el norte.

No e s que no hubiera disfrutado de su apasionado encuentro. Si cerraba sus ojos aun podía sentir la suavidad d e los labios de Lena, podía oír los suaves suspiros d e placer que había dejado escapar cuando le había acariciado los pechos.

“Eres un demonio Yulia Volkova” Cerro los ojos con fuerza y repitió esas palabras que sorprendentemente le habían herido. Tal vez se debía a que era Lena quien las había pronunciado. Su mente había sacado a relucir dolorosos recuerdos que Yulia creía completamente olvidados. Recuerdos de su padre, de una niña de 7 años que le había admirado como a un Dios.

-Eres la hija del demonio- La había dicho su padre –Tu madre debía haberte ahogado en el río como a la hija no deseada que eres-

Yulia había mirado a su padre y había sentido el odio hacia ella, un odio que no se preocupaba por ocultar. Simplemente s e volvió y hecho a correr, con su pequeño corazón partido. No dijo nada entonces y con los años aprendió a dominar esas emociones hasta dejar de sentirlas. Todo era más sencillo sin sentimientos, incluso la vida en el internado. Muchas veces había repetido eso “soy el demonio y en el infierno mando yo”

Yulia rompió el silencio con un suspiro. No era habitual en ella perder los nervios. No le gustaba la idea de que Lena hubiera logrado derribar la barrera protectora, que d e algún modo, Yulia había construido solidamente a su alrededor.

Empezó a pasear de un lado a otro d e la habitación. Al siguiente se marcharían, no soportaría ver a Lena en los siguientes días. Yulia había tenido la esperanza que ese viaje contribuyera a acortar la distancia entre ellas, pero ahora ese objetivo parecía muy lejano.

“Paciencia” se dijo. La paciencia que había demostrado hasta ahora le había beneficiado mucho. Aquella mañana había destrozado gran parte del progreso que había conseguido, pero lo que había dicho era cierto: Lena había disfrutado con sus besos, con sus caricias. Aunque Lena no quisiera aceptarlo su cuerpo había respondido y Yulia quería que aquello prosiguiera.

Solo necesitaba tiempo.

Cuando el premio lo merecería, Yulia podía ser una mujer muy paciente.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   21/1/2009, 14:57

Cuando las aguas del Aqueronte se calman.

Al día siguiente Lena abrió los ojos, la primera luz de la mañana iluminaba el dormitorio atravesando las ventanas y la desperezo de un sueño nada apacible. Permaneció tumbada durante un momento, recordando el día anterior con la esperanza de poder olvidar. Tras lanzar un gruñido se puso en pie.

No tardo mucho en estar lista. Lena reunió todo su coraje y se preparo para enfrentarse a Yulia, decidida a fingir que no había ocurrido nada entre ellas dos. A fingir que la morena no la había besado y no le había acariciado los pechos. Que no se había fundido en sus brazos, que no había correspondido a aquellos apasionados besos con un sorprendente deseo. Pero lo cierto era que todo aquello, e incluso más, habían tenido lugar. Ella había actuado como la Ramera que la ojiazul quería que fuese. Yulia Volkova le había hecho sentir cosas que Lena no sospechaba que una mujer pudiera hacerle sentir. Se sabía ignorante, estaba furiosa consigo misma y se sentía culpable por haber caído en la tentación, que representaba la morena. Era una experiencia humillante y tal vez la razón por la que había atacado a Yulia con tanta crueldad.

Un recuerdo oscuro había surgido de unos calidos labios fruto d e un beso apasionado. Pero fue anulado por el sonido d e su propia voz, provocándole a pronunciar el nombre de Angus. Lena sabía que aquello le enfurecería, que pondría fin al encuentro, exactamente lo que ella pretendía. Lo que no esperaba era la expresión de dolor que reconoció en el rostro de Yulia.

Sabia que la había herido, aunque prácticamente era increíble Aquello hizo que Lena se preguntara si la mujer que aparentaba ser era la mujer que realmente era. ¿Era en realidad una mujer tan fría y despiadada que aparentaba ser o era tal vez alguien… muy distinta?

Aquel pensamiento intrigo a Lena y provoco el deseo de conocerla realmente, descubrir que pensamientos podían yacer tras aquella mirada fría y azul de sus ojos.

Lena inspiro profundamente, se armo de valor y se dispuso a enfrentar a la misma mujer furiosa que había dejado plantada el día anterior. Pero al abrir la puerta, comprobó que ella la esperaba en el pasillo, portaba una fría e inexpresiva mascara mucho mas inquietante que su ira.

-Nos iremos en dos horas, prepara tus cosas, Peor antes me gustaría decir algo-

A Lena empezó a latirle el corazón con fuerza, golpeando contra sus costillas ¿Cómo era capaz de mostrarse tan tranquila?

-Si-

-Te debo una disculpa-

Las inesperadas palabras irrumpieron con tanta fuerza que le invadió una extraña emoción. ¿La arrogante Yulia se estaba disculpando?, Increíble pero cierto.

-Ayer me aproveche de ti. No era mi intención, simplemente ocurrió y lo lamento mucho-

Lena le miro asombrada como si estuviera ante una extraña. Siempre había presumido de conocer a las personas. Hasta que s e encontró con Volkova. Yulia la sorprendía constantemente.

-Tal vez yo también debería disculparme. Dije muchas cosas que no pienso. Estaba furiosa, tal vez mas conmigo misma que contigo. Lamento haber dicho todo lo que dije-

Su rostro cambio de expresión y ladeo ligeramente la cabeza.- ¿Entonces lo de ayer, esta olvidado?-

-Si- Pero no lo estaba, no del todo, no cuando un simple cambio de aquellos sensuales labios le recordaba la pasión con que la había besado. No cuando Lena reconocía la gran atracción que sentía por aquella mujer, una atracción que la podía llevarla a la ruina.

Yulia le copio el brazo mientras descendían las escaleras y Lena sintió una oleada de calor en su estomago. Cuando aquellos dedos reposaron en su cadera para conducirla había el comedor, una indescriptible sensación la invadió.

-Hay algo mas- dijo Yulia –Quiero pedirte un favor-

-¿Si?-

-¿Crees que podría llamarte solamente Lena, al menos cuando estemos a solas?-

Lena trago saliva con dificultad, incapaz de apartar la mirada –Claro…- Replico mientras pensaba que su nombre no sonaba mal en los labios de Yulia.

Una expresión más dulce apareció en la cara de la morena y dijo –Lena…- Casi en un murmullo.

Llegaron a la mesa y aquellos ojos azules volvieron a posarse en ella. Las largas pestañas negras descendieron lentamente. Lena noto la fuerza de aquella sensual mirada que parecía tocarla por dentro. Empezó a latirle el corazón con fuerza una suave sensación inundo su estomago.

Deseaba marcharse de allí con todas sus fuerzas.

Ya en el automóvil, Yulia no pronuncio palabra alguna, solo se limito a mirara por la ventana.

Al llegar a la ciudad Siguieron el camino directo al departamento de Lena. Cuando se detuvieron el la entrada del edificio, la morena tomo la mano d e Lena, y la acerco a su boca, -No quiero volver a ofenderte o a abusar de tu confianza Ruaidh cailag- beso su mano con mucho cuidado y suavidad –Espero nos veamos pronto mi dulce hada-

-Adiós Yulia- dijo Lena con una sonrisa, mientras descendía del automóvil.

La morena se bajo rápidamente por el otro lado y la intercepto en la puerta. Tenia una mirada taciturna, alzo su mano y acaricio la mejilla d e la pelirroja – No digas Adiós mi hada, No te despidas de esa forma d e mi- Alzo la barbilla d e Lena y la miro a los ojos.

-Desearía verte Mañana- La morena tenia un dejo de ternura en su voz, algo que casi no se percibía – ¿Podría visitarte?-

Lena no podía pronunciar palabras, Yulia estaba muy cerca y demasiadas sensaciones inundaban su cuerpo, su boca no podía pronuncia palabras y su cuerpo no reaccionaba correctamente.

-S…Si- logro articular finalmente

Yulia no dijo nada, solo beso su mejilla y se dirigió d e nuevo al automóvil, dejando a Lena totalmente inmóvil y con la idea de saber por que las personas caen tan a menudo en las tentaciones del infierno.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   21/1/2009, 14:57

Visitas inesperadas.

Por lo general cuando Lena terminaba d e escribir una novela, empezaba otra d e inmediato. De no ser así, se sentía inquieta y sin un propósito fijo. Si no tenía alguna historia en la cabeza, se sentía perdida. A Diferencia de la mayoría de la gente ella nunca le importaba hacer cola o pasar mucho tiempo en un automóvil o disponer de largos ratos sin nada que hacer, pues era oportunidades para reflexionar sobre el trabajo que tenia en curso, reproducir mentalmente fragmentos de diálogos, buscar y descartar ideas a sus argumentos.

Y, sin embargo por primera vez en muchos años no s e le ocurría ningún tema que encendiera su imaginación con la fuerza necesaria como para empezar a escribir d e nuevo, la única idea que tenia en la mente era el trato que debía cumplir y a Yulia, Durante el tiempo que llevaba d e conocerla su vida interior ya no le parecía ni remotamente interesante como el mundo exterior, un problema con el que no s e había topado nunca.

Yulia había tomado por costumbre el ultimo mes, acudir a su casa el menos tres veces por semana, sin tener el detalle de avisar con antelación. Podía aparecer a medio día, o incluso a la hora de cenar y entonces se veía en la obligación de invitarla a acompañarla a la mesa.

-Siempre me han dicho que no hay que dar de comer a los vagabundos- Dijo Lena en tono osco, cuando abrió la puerta de su departamento- Los anima a regresar una y otra vez.

Yulia con la cabeza gacha en un intento de parecer inocente, le obsequio una seductora sonrisa -¿Es la hora de cenar?... No me había dado cuenta de que fuese tan tarde. Me voy entonces. Sin duda mi cocinera me tendrá preparado puré de papas frío, y una sopa recalentada- agrego con un deje infantil.

Lena no logro, a pesar de su esfuerzo, componer una expresión severa –Con el dinero que tienes Yulia, dudo que tu cocinera sea tan malvada como tú siempre la pintas. De hecho el otro día sin ir mas lejos, te oí hablar animadamente con Víctor sobre los excelentes festines que preparaba. Así que dudo mucho que te dejaran morir de hambre-

Antes d e que Yulia pudiera replicar, una ráfaga helada de aire invernal atravesó la puerta de entrada, y Lena se apresuro en cerrar la puerta. –Entra d e una vez- Le dijo a Yulia en tono áspero –Antes de que me convierta en un tímpano dE y hielo-

Visiblemente radiante de satisfacción. Yulia entro en el departamento caldeado y olfateo con placer -¿Estrogonoff de pollo?- Murmuro al tiempo que miraba con expresión interrogante a la Señora Rometch, cuyo rostro mostró una amplia sonrisa.

-Tien usted un olfato Envidiable Señorita Yulia, estrogonoff de pollo y la tarta de frambuesas mas deliciosa que haya visto nunca-

El imperceptible gesto de fastidio que esbozo Lena al comprobar el atrevimiento d e Yulia fue reemplazado por el regocijo ante la ilusión que mostraba. Desde Que habían Llegado de la ascienda, su relación con Yulia había mejorado, mucho.La morena se mostraba respetuosa y tranquila, incluso mas abierta a conversar de ciertas cosas, por otro lado su acercamiento físico se había limitado a tiernos besos.

-Yulia te presentas con tanta frecuencia en mi casa que no me das la oportunidad de invitarte- La tomo d el brazo y la obligo a acompañarla al comedor. Aunque a menudo cenaba sola siempre tenia la mesa muy elegante y utilizaba su mejor vajilla.

-¿Me habrías invitado si hubiese esperado el tiempo suficiente?- Quiso saber Yulia con un brillo malicioso en sus ojos.

-No, no te habría invitado- repuso ellas con tono impertinente –Rara vez me gusta tener sentadas en mi mesa a chantajistas maliciosos-

-Tu ya no me guardas rencor por eso- dijo Yulia –Dime cual e s el verdadero motivo ¿Todavía sientes miedo hacia mi, por lo que ocurrió en la ascienda, Ruaidh cailag?-

Incluso a aquellas alturas después de todas las agradables horas que había pasado en su compañía, la mas minima referencia a aquel encuentro aun lograba hacerla estremecer

-No- contesto en voz baja –no tiene nada que ver con eso. Es que…- Se interrumpió y dejo escapar un breve suspiro para obligarse a si misma a admitir la verdad frente a Yulia –A decir verdad aun pienso en ello-

Tal vea había acabado de descubrir que a Yulia le encantaba provocarla y tomarle el pelo mientras ella tenia todas sus defensas desplegadas. En cambio cuando revelaba una pizca de vulnerabilidad sorprendentemente, Yulia se volvía d e lo mas amable.

-Eres una mujer muy hermosa, de un bello rostro y un cuerpo envidiable; un intelecto abundante y muy buena reputación- Dijo Yulia – Yo jamás te dañaría-

Lena escruto su rostro en busca de signos d e burla, pero solo había un despierto interés que la desconcertó-

-No soy lo que dicen una sirena capaz de atraer a cualquiera que se me antoje- Dijo en un tono de desenfado aunque artificial –Por eso me causo tanta conmoción que tu me trataras de esa forma-

-No eres una sirena, eres mi hermosa hada- Respondió Yulia, acariciando su rostro.

-Gracias- Respondió Lena con una nerviosa risa, intentando disipar la perturbadora sensación de intimidad que había surgido entre ellos.

Yulia se sentó frente a ella con u aire de cómoda familiaridad, parecía disfrutar el encontrarse allí, apunto de cenar sentada en su mesa. Lena quedo perpleja viéndola tan contenta y sin disimulos. Una mujer como Yulia Volkova habría sido bien recibida en un sin fin de mesas…¿Por qué prefería la de ella?

La Señora Rometch se le daba muy bien preparar comidas sencillas y contundentes y convertirlas en algo excepcional.

Yulia obsequio a Lena una hermosa sonrisa, un irónico despliegue d e calidez y humor.

-Los talentos d e tu cocinera son excepcionales- Reconoció –Pero tu compañía es capas de transformar un mendrugo d e pan en un manjar digno de un rey-

-No logro hacerme la idea de por que me encuentras tan agradable- Repuso Lena secamente, Tratando de contener la oleada d e placer que le produjeron aquellas.

-Tu compañía es Exquisita Lena- Dijo Yulia

La pelirroja se puso nerviosa, pero de igual forma agrego en un tono inquisitivo –Si sigues apareciendo tan a menudo, tendré que preparar la habitación de invitados para que te instales-

-¿Te gustaría cenar en mi casa mañana?- Dijo d e la nada la morena, mientras devoraba un buen trozo de la Tarata de frambuesa.

-¿A cenar?-

-Si, He venido tantas veces a comer y tu te has encargado de recordármelo cada tres segundos que creo es tiempo que compartas mi mesa-

-Pues no estaría mal, me gustaría comprobar lo mal alimentada que estas en tu casa- Dijo con una sonrisa Lena.

-Entonces esta dicho, cenaremos mañana- Comió el ultimo trozo de su tarta y agrego –Estuvo absolutamente delicioso. Mis felicitaciones a ala Señora Rometch-

Lena tomo una copa su copa y bebió un pequeño sorbo de vino. El liquido humedeció sus labios y los mostró mucho mas tentadores para la morena que fijo la vista en ellos.

-Son las 10.30, ya es tarde- Dijo Lena en un inconciente tono sensual.

-Tienes razón, debo marcharme- Respondió Yulia parándose de la mesa y ayudando a Lena. Caminaron en silencio hasta la entrada del departamento, donde Yulia tomo la mano de Lena y deposito en ella un dulce beso –Buenas noches mi hada- Y se retiro por el pasillo, hasta el ascensor.

Lena se quedo allí, viéndola marchar, lo que estaba pasando con Yulia era irreal. Jamás pensó que la mujer que la había obligado a desvestirse frente a ella tendría oculta tan bella faceta.

Un suspiro escapo de sus labios y una sola cosa ocupo su mente, Yulia. Quizás, El demonio Volkova no era tan despiadada como pensaba.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   21/1/2009, 14:58

Llegando al limite.

-Nicolaj, te presento a la Señorita Elena Katina. Ya has oído hablar de ella-

-Por su puesto en mas de una ocasión- Sus ojos examinaron la silueta de Lena con aprobación pero no hubo nada de seductor en la mirada que le dedico – Es un placer Señorita Katina-

-El placer es mío Señor Kirkorov- Respondió Lena con una sonrisa.

-Déjeme decirle Señorita que es usted una belleza- Le hombre tomo su mano y la beso suavemente. Luego la miro y agrego –Me atrevo a alagar sus novelas, muchas mujeres me han comentado de ellas-

-Pues me complace que mi obra sea del gusto de las damas, Señor Kirkorov- Dijo Lena, mientras Yulia la tomaba de la mano, para guiarla al comedor.

-Por aquí Lena, Arthur tiene todo preparado-

Los tres se dirigieron al comedor, donde Arthur tenia elegantemente preparada la mesa.

-Señoritas, Señor, por favor tomen asiento, ¿Puedo ofrecerles un poco de vino?- Dijo Arthur, mientras se acercaba con una botella d e vino tinto.

-Si, por favor Arthur-

La cena fue tranquila, Nicolaj se llevo toda la atención, relatando sus aventuras, en la universidad, y las veces que había tenido que ser salvado por Yulia, tras haber hecho algún desastre.

-Yulia, muchas gracias por invitarme, la Señorita Katina es una excelente conversadora, y a sido muy grato tratar con ella- Dijo Nicolaj, mientras le daba la mano a Yulia –Señorita Katina, fue un placer, ojala y volvamos a coincidir en algún lugar para continuar nuestra platica literaria- Con una suave reverencia, tomo su mano y la beso en el dorso.

-Hasta pronto Nicolaj- Dijo Yulia –Ven la próxima semana y arreglaremos el teme de la imprenta-

-Así será Yulia, hasta pronto- Y se retiro por la puerta principal, recibiendo una respetuosa reverencia de Arthur.

Apenas Nicolaj s e hubo retirado, Yulia se alejo de Lena y se fue a su despacho, Sin decir palabras. Lena se quedo allí, en la entrada d e la casa, viendo como Yulia se marchaba por el pasillo.

-Yulia- Dijo, pero no obtuvo respuesta. Entonces se dirigió a su despacho , giro el pomo plateado y entro sin llamar. Yulia ocupaba su escritorio.

Lena s e detuvo por un instante para mirara a la morena. Llevaba una camisa de lino blanca y unos pantalones de color gris oscuro. Había dejado su chaqueta gris en el respaldo de una silla cercana. Se había arremangado la camisa, dejando ver sus brazos.

La noche esta clara y despejada. Un campo de estrellas inundaba el cielo. La lámpara sobre el escritorio estaba encendida, formando sombras en su rostro y oscureciendo sus rasgos. Su negra cabellera, por lo general perfectamente peinada, ahora se mostraba despeinada y d e un modo desordenado.

Lena se pregunto, si Yulia era tan suave como se veía; Si su cuello era tan delicado como sus brazos, Y Lean sintió entonces un retorcijón en la boca del estomago. Para evitar esos pensamientos, Lena agarro con fuerza el pomo d e la puerta y la cerro con delicadeza.

Lena trato de no mirar a Yulia y para eso, dirigió su atención a la librera mas cercana. Derepente oyó como Yulia se movía y noto como s e aproximaba a ella.

-Puedes coger el que te apetezca- Yulia se coloco tan cerca que su aroma invadió a Lena. Notó los aromas cítricos, mezclados con tabaco y vodka. Ninguna d e las dos se movió. Lena se sintió repentinamente acalorada. El reloj que había sobre la estantería provocaba un rítmico ruidito que s e acompasaba con los fuertes latidos de su corazón.

Lentamente como si Yulia temiera que Lena s e marchara, dejo reposar sus manos en sus hombros. La pelirroja notaba la respiración de Yulia, su calido aliento en su mejilla y el movimiento suave de sus cabellos.

-Lena- Susurro Yulia con un tono suave y áspero. Sonó como una especie de plegaria que le llego directamente al corazón.

Lena no se cuestiono que debía hacer, simplemente se volvió y le miro evidenciando en con sus ojos la respuesta a su suplica.

Yulia acaricio su mejilla con suavidad. El pulgar de La morena se desplazo encima del labio superior de Lena y esta se estremeció ligeramente.

-Yulia- Susurro Lena simplemente por el placer se pronunciar su nombre.

Ambas intercambiaron una penetrante mirada que contenía miles de pensamientos.

-Lena… Rusidh Cailaj… mi hada-

Yulia suspiro al tiempo que aferraba su rostro entre las manos. Tras emitir un gruñido de derrota. Yulia cubrió la boca de Lena con la suya. El beso fue suave y profundo. Un beso saturador, seductor, penetrante… Un beso húmedo que no parecía tener fin.

-Lo he intentado- Susurro Yulia suavemente mientras recorría el interior de su boca y luego volvía besarla en los labios –Jamás sabrás lo mucho que lo he intentado- Tras volver la cabeza, Yulia la beso d e varias formas presionando cada vez mas fuerte y saboreando su labio inferior. Forzó a Lena para que abriera la boca. Yulia deslizo su lengua en el interior de su boca como si fuera de seda húmeda y caliente.

Lena deslizo sus brazos alrededor del cuelo de Yulia. Noto como un liquido ardiente invadía su estomago. Sintió que le fallaban las piernas. Yulia jamás había logrado que Lena se sintiera de ese modo, ni siquiera en su cumpleaños.

Yulia volvió a besarla. Se estremeció ligeramente y Lena notó las manos de la morena bajo sus pechos, lo que provoco que sus pezones se endurecieran. Aquellos dedos se cerraron alrededor de sus pechos con suavidad por encima de la tela de su vestido, y Yulia dejo escapar un suave gemido.

-Lena…- Susurro mientras le acariciaba los pezones con suavidad, permitiendo que la pasión la invadiera.

Lena se acerco a ella y se estremeció. Sabia que tenia que detenerla, pero por Dios, el placer era tan dulce, las sensaciones tan maravillosas… Que su cuerpo traidor no quería escucharla.

En lugar de rechazarla, Lena se descubrió presionando su cuerpo contra el d e Yulia para dejarse envolver por sus pelvis, por su senos.

Yulia la beso en el cuello, volvió a besarla en la boca y Lena gimió suavemente. Ahora temblaba y su corazón latía con mucha fuerza. Noto que Yulia buscaba los botones de su blusa. Logro desbrochar el primero y luego fue a por el segundo.

-Yulia…- Lena apenas susurro su nombre, pues la desesperación era evidente en su voz. Si no le detenía en aquel momento ya no podría ni querría hacerlo.

Durante unos eternos segundos, Yulia permaneció inmóvil, con sus preciosas manos dormidas mientras se esforzaba por recuperar el control. Por un instante, Lena deseo haberse mantenido en silencio, haber permitido que Yulia prosiguiera con su magia y comprobar como podría brillar el fuego. Lena estaba segura de que el desastre se avecinaba.

Yulia inspiro con fuerza. Miro a Lena y le abrocho los botones d e la blusa.

-Lo siento- Dijo –No quería que esto ocurriera.

No necesitaba disculparse. Ella había deseado que la besara. Había querido mucho mas que eso. Peor no podía decírselo.-No ha sido culpa tuya. Simplemente… ha ocurrido-

Aquellos intensos ojos azules, normalmente tan intrigantes, brillaron con emoción. Luego la mascar volvió a cubrir su rostro.

-Considerando las consecuencias, será mejor que no vuelva a ocurrir. En realidad seria bueno que nos viéramos por un tiempo- Yulia se alejo de ella, bajo lentamente las mangas d e la camisa y se abrocho los puños –Tengo cosas que hacer fuera de la ciudad. Faltare durante algunos meses-

A Lena le dio un vuelco en el corazón -¿Algunos meses?- Se esforzó por no pensar lo vacía que estaría su mesa, incluso sus días, sin ella. En lo mucho que la extrañaría –Pero no habías dicho nada de salir d e la ciudad-


Yulia se mostró incomoda y Lena comprendió que acababa de tomar aquella decisión. SE iba por ella, por lo que había ocurrido entre ellos. Algo que tal vez se debía mas Yulia, que a ella.

-Necesito comprobar lo avances de la fabrica textil que tengo en San Petersburgo. Imagino que sin nadie que te moleste podrás trabajar en tu nueva obra-

-Si… Supongo que si- Pero Yulia no era ninguna molestia. En realidad a Lena le encantaba discutir con ella. Había descubierto que disfrutaba mucho d e su compañía.

A Lena le gustaba hablar con ella, Le gustaba saber que Yulia podría llegar en cualquier momento, o que estaba para ella en cualquier momento.

Yulia agarro la chaqueta del respaldo de la silla y se la coloco encima de los hombros.
-Estaré fuera unas horas. Hoy puedes quedarte aquí, ya es demasiado tarde para que regreses a tu departamento. No llegare tarde-

Lena no dijo nada. Se limito a observar como Los paso de Yulia la llevaban al exterior de la habitación. Yulia quería protegerla, y tal vez protegerse a si misma, intentando alejarla del deseo que sentía por ella. Por primera vez desde que había conocido a Yulia, Lena comprendió que ya no quería que Yulia siguiera protegiéndola.

El rumbo perdido d e Yulia la llevo a un bar de mala muerte.

-¿Quieres otra copa preciosa?-

A Yulia le daba vuelta la cabeza. El licor había adormecido sus sentidos hasta el punto de que le costaba pensar con claridad, que era exactamente lo que deseaba.

-Necesitare una habitación, ¿Tienes algo donde pueda quedarme?-

-Tenemos una habitación en el segundo piso, A veces la pasamos para quienes necesitan privacidad- La chica señalo hacia la escalera de madera que se encontraba en el otro extremo del bar.

Yulia dejo el resto del dinero sobre la mesa, lo bastante como para pagar el alojamiento y mucho mas alcohol.

-Cóbrate de aquí, además d e las bebidas-

La chica agarro el dinero, vio que era mas que suficiente y le dedico una seductora mirada. –Por esta cantidad puedes gozar de algo mas, si quieres- La chica se copio un pecho y lo saco de la playera para mostrarle el pezón.

-Tal vez otro día-

La rubia se limito a encogerse de hombros .Como quieras-

Regreso con una botella d e vodka y la deposito frente a ella. Yulia se lleno la boca con la fuerte bebida y se apoyo en la pared dejando que el licor se deslizara por su garganta mientras se preguntaba si aquello lograría calmar su cuerpo. Deseaba estar lo suficientemente borracha como para dormir sin soñar con Lena, Aunque estaba segura que no seria posible.

Yulia sabía que era el deseo lo que lo había llevado a tomar medidas tan extremas. Cualquier otro sentimiento que creía tener debía ahogarse con el alcohol por el bien d e Lena. Si pensaba en ella le remordía la conciencia.

Luchaba interiormente con sus sentimientos.

Yulia tomó otro sorbo de Vodka y se pregunto si lograría aplacar todo lo que en su pecho sentía.

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Hay algo que no aclare la frase en escoses Ruaidh Cailag es una forma cariñosa de decir mi niña pelirroja.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   21/1/2009, 14:59

Entregándose a la pasión.

A solas en el cuarto de huéspedes, Lena daba vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. Rodeada por el silencio de la casa. Se esforzó por oír algún ruido en la oscuridad, un indicio de que Yulia había regresado. Pero no hubo signo alguno.

Si tan solo hubiera salido con su chofer, no estaría tan preocupada.

Ninguno d e los empleados parecía preocupado. –Así e s la Señorita- Dijo simplemente Arthur –Regresara cuando este mejor-

Pero ¿Y si le pasaba algo?,¿Y si estaba herida?, ¿Y si necesitaba ayuda?, ¿No había nadie que s e preocupara d e Yulia?.

La preocupación la venció. Se levantó y fue al cuarto d e Yulia. Cuando llego, allí se quedo mirando su cama. Al otro lado d e la ventana se dejaba notar una tormenta que oculto la luna y las estrellas. Comenzó a soplar un fuerte viento. Eran las 3 d e la mañana.

No dejaba de pensar en Yulia, ni en lo que había ocurrido entre ellas en su despacho. Si cerraba los ojos todavía podía sentir el calor de su cuerpo, las calidas y dulces sensaciones que recorrían sus venas. El Solol hecho de pensar en ello, hacia que Lena temblara del mismo modo que había temblado entre los brazos d e Yulia.

La experiencia había sido tan embriagadora que Lena había deseado que no terminara nunca y sabia que Yulia tampoco habría querido que terminara. En realidad Lena estaba asombrada de que la morena se hubiera detenido cuando lo hizo ¿Por qué lo habrá hecho? Se pregunto. En realidad ya lo sabía. Yulia leído sus cartas durante muchos años, conocía sus pensamientos y suelos mas profundos; tal vez la conocía mejor que nadie ene le mundo. Yulia quería hacerle el amor, pero sabía que haciéndolo arruinaría los sueños de Lena.

Yulia a veces fingía ser una persona severa e indiferente, pero Lena no creía que lo fuera. La había visto con los niños, en la ascienda, _Había defendido su nombre frente a Smirnoff, Se comportaba de manera tierna cuando estaba con ella, además conocía los arreglos en Pro de sus empleados. Yulia dijo que estaba haciéndolo por que incrementaba beneficios. Indudablemente el resultado final seria un éxito. Pero a Lena le resultaba difícil creer que Yulia diera beneficios y más prestaciones únicamente por dinero. La morena no era el demonio frío que ella creía que era.

No era más que una mujer solitaria. Un rayo la volvió a la realidad, por su culpa por que no confiaba en lo que podía ocurrir, si s e quedaba allí con ella. Yulia estaba afuera y Lena estaba preocupada y mucho masque eso. Lena se esforzó por evitar el dolor, y por primera vez admitió la verdad.

“Dios mío, estoy enamorada de ella”

Aquel pensamiento antes impensable, provoco que s e le formara un nudo en la garganta ¿Cómo había ocurrido?, ¿Cuándo había ocurrido? Quizá fue la primera vez que Lena miro mas allá de aquellos fríos ojo azules para apreciar las turbulentas emociones que Yulia ocultaba con tanto esmero. Tal vez fue el momento en que comprobó que aquella falsa fachada no era más que un modo de ocultar la soledad y la desesperación que le había invadido tanto tiempo.

A Lena s e le llenaron los ojos d e lagrimas. Eran lágrimas por Yulia, por la vida vacía que llevaba. Lagrimas por ella, por amar a una mujer que jamás llegaría a amarla. ¿Cómo podía haberse permitió enamorarse de una mujer que no conocía el significado de aquella palabra?

“Tal vez podía enseñárselo”

¿Pero era posible que una mujer como Yulia aprendiera a amar? Y de ser así ¿era ella lo suficiente mujer para enseñarle? Pero aún ¿Tenia ella el coraje para intentarlo?

Un segundo rayo interrumpió sus pensamientos. Decidió volver a su cama, por lo visto Yulia no tenía intenciones de volver, y ella por su parte tenía mucho que pensar.

Cuando estaba por entrara a su cuarto oyó algo. Centro su atención. SE oyeron pasos irregulares en la entrada. Algo cayó al suelo y Lena aprecio el sonido de una voz suave. Escucho unos pasos que ascendían por las escaleras, que recorrían el pasillo y luego desaparecían en el interior d e la habitación del otro extremo del pasillo.

La habitación d e Yulia. Por fin estaba en casa.

Lena s asintió aliviada. Tanto que su cuerpo noto la relajación. Soltó un suspiro de alivio y pronuncio una corta oración en la que daba las gracias y el hecho de que finalmente Yulia hubiera regresado.

De pronto Lena recordó que Yulia se marcharía a los días siguiente. No sabía cuando tenia previste llegar, pero seria un largo viaje. Ahora de pronto sentía la imperiosa necesidad de verle, en es mismo instante. Lena se puso una bata de satén azul, te temblaban las manos. Se coloco bien el cuello de la bata y dejo caer su cabellera reposara sobre sus hombros. Caminaba de un lado para otro frente a la habitación d e invitados, mientras le latía el corazón a toda prisa y d e pronto sintió que tenia la boca seca.

Se desplazo con cuidado y comprobó que no hubiera ningún miembro del servicio que rondara por allí. Atravesó el pasillo. AL final del mismo, una pequeña lámpara encendida por Yulia provocaba unas extrañas sombras. Lena tembló de frío y se apresuro hacia el dormitorio de Yulia. Pero cuando llego se detuvo al instante. Al otro lado de esa pesada puerta d e madera, Lena oyó los movimientos de Yulia. Inspiro profundamente para intentar reunir algo de coraje, puso la mano sobre el pomo plateado de la puerta, lo hizo girar y entro en la poca iluminada habitación. De pie, en la entrada de la habitación. Ardía el fuego de la chimenea y una lámpara permanecía encendida en la mesa de noche. Yulia estaba frente a la chimenea y se preparaba para irse a la cama. Lena dejo de respirar durante un rato. Yulia se había quitado la chaqueta y la camisa de lino blanca. Los pantalones mojados colgaban de su cadera como si de una capa de pintura se tratara y sus pies todavía llevaban puestas las botas negras. Tenia el cabello mojado por la lluvia y le caía por el cuello, aunque un mechón le cubría la frente. Tenia los pechos desnudos, dos pequeñas y bien formadas peras; su abdomen liso y delicado.

Sin darse cuenta, Lena se humedeció los labios. Seguía observando la preciosa femineidad del cuerpo de Yulia. No se dio cuenta de que se estaba moviendo, de que se dirigía en silencio hacia ella, hasta que Yulia alzo la vista, la vio y se quedo completamente inmóvil.

-¿Lena? ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué pasa?- Yulia se acerco y la agarro preocupada por los hombros -¿estas bien?-

Lena humedecido sus temblorosos labios –Tenia que venir, tenia que verte-

-Lena… Ruaidh cailag… ¿Qué ha ocurrido?-

-No ocurre nada. Solo es que… No quiero que te vallas-

Yulia no dijo nada –No lo entiendo-

-Yo tampoco lo entiendo. Solo se que no quiero que te marches mañana. Quiero que te quedes aquí, conmigo- Yulia cambio de expresión. Los músculos de sus mejillas se endurecieron –Ya sabes por que me voy. No eres tan ingenua-

Lena se ruborizo ligeramente, pero no aparto la mirada –Se por que te vas. Intentas mantenerte alejada. Intentas protegerme. No quieres hacerme daño-



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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   21/1/2009, 15:00

Los increíbles ojos azules de Yulia se tiñeron de ira, pero al poco desapareció –Me voy por que te deseo. Si me quedo, tarde o temprano te acosare-

¿Lo haría? No, no a menos que ella también quisiera que lo hiciera. Ahora estaba convencida de ello, sabia que podía confiar en la morena -¿Eso es lo que quieres Yulia?-

La ojiazul apretó los dientes con fuerza. Sus rasgos dejaban entrever la furia –Sabes que si-

-Entonces hazme el amor. Ahora. Esta noche-

Por un momento a Yulia le brillaron las pupilas. Después negó lentamente con un movimiento de cabeza. –No sabes lo que dices-

Lena se aproximo a Yulia y coloco una mano sobre su pecho –Te equivocas Yulia. Se perfectamente lo que digo- Y era cierto, por primera vez desde que había salido d e la habitación, Lena comprendió lo que la había empujado a acudir al dormitorio de Yulia, Exactamente el riesgo que aquello implicaba; Sabia que tenia que asumirlo –Tengo la edad y l conciencia suficiente para tomar mis propias decisiones. Quiero lo que las dos deseamos, pero no como Elena Katina quien tiene que pagar una deuda con el apellido Volkova. Quiero que sea lo que quiere Lena y lo que quiere Yulia-

La morena la miro como si Lena fuera otra persona. Otra mujer . La miraba con una mirada oscura, asustada e insegura.

-No puedes pensar realmente lo que estas diciendo. Has luchado contra esto, desde el día que nos conocimos-

-Se mejor que nunca lo que estoy diciendo. Hazme el amor Yulia… Por favor…-

Pasaron varios minutos. Yulia sintió un estremecimiento. Alzo las manos y rodeo a Lena por la cintura con sus brazos. La abrazo.

La morena tenía el cuerpo húmedo por la lluvia. Lena sintió los rápidos latidos d e su corazón. Sus pantalones mojados empaparon la bata, pero a ella no le importo. En algún momento durante las largas horas d e aquella noche, todo se había esclarecido. A partir de aquel momento Lena haría lo que su corazón le dictara sin importar las consecuencias ni el precio.

Yulia examino el rostro de Lena y estudio sus rasgos. La miro a los ojos como si quisiera mirarle el alma. Inclino entonces la cabeza y la beso. Fue un beso más apasionado y tierno que ella jamás había recibido. Un beso que decía todas las cosas que Lena deseaba oír de ella y que probablemente jamás llegaría a decirle. Lena le devolvió el beso, depositando en el todo el amor que acababa de descubrir, Dios Santo, se sintió.

Lena le beso nuevamente la boca, en el cuello, en sus hombros desnudos. Noto como Yulia se estremecía.

Yulia suspiro y le acaricio la barbilla con ternura. La obligo a mirarle –Lena ¿Estas segura?-

“completamente segura” Pensó, “te quiero”. Peor no pronuncio aquellas palabras. Yulia no sabia como afrontar semejantes emociones; todavía no. Lena acababa de aprender a aceptarlas por si misma. –Estoy segura Yulia-

Tras deslizar sus brazos alrededor del cuello de Yulia, le acaricio la negra cabellera húmeda, le beso con suavidad e inhalo el olor que desprendía. Yulia la beso con fuerza, con erotismo, como si no tuviera suficiente. Sus alientos se fundieron y sus labios se humedecieron. Lena se aproximo a ella, Maravillándose al compenetrar sus cuerpos, capturada por la sensación de suavidad y de protección que le aportaba el pecho de Yulia.

La morena la guío con caricias y besos hasta la cama, la sentó y le quito la bata. Desbrocho el botón del cuelo del camisón de algodón y se lo quito por la cabeza. Lena sintió un atisbo de vergüenza y sus mejillas se sonrojaron, pero no intento cubrirse. No tras comprobar la mirada de aprobación que brillaba como fuego en los ojos de Yulia. Esta acaricio la cabellera de Lena, paso sus dedos por entre ella.

-Eres hermosa- Dijo la morena en voz baja –Mas incluso de lo que había imaginado- Le acaricio la barbilla con un dedo, luego lo deslizo por el cuello y por el hombro hasta dejarlo reposar sobre el pezón. Lena se estremeció. Yulia inclino la cabeza y la beso. Fue un beso largo y apasionado. Le acaricio el pecho provocándole un leve cosquilleo.

Yulia se aparto de ella el tiempo justo para que apagara la lámpara y quitarse los pantalones húmedos y las botas. Luego se reunió con ella en la cama con el cuerpo todavía húmedo y frío. Sus ojos azules se mostraron mas oscuros e intensos.

-Se que debería rechazarte. Si no fuera una bastarda tan impía lo haría- Yulia retiro un largo mechón de cabello rubio de la mejilla –Pero no permitiré que te vayas. No puedo. Te deseo con todas mis fuerzas-

-Yulia- Lena se aproximo a ella y le acaricio la barbilla con la palma d e la mano. Había algo en la mirada de Yulia. Lena observo mas allá d e la pasión, miro la urgente necesidad, el doloroso deseo. Entonces Yulia la beso. Introdujo su lengua en el interior de la boca de Lena de forma posesiva y Lena sintió crecer el fuego en su interior. El beso prosiguió húmedo y apasionado. Largo y desesperado; un beso que provoco que sus pezones se endurecieran y que su corazón latiera a toda maquina.

Fuera la tormenta no cesaba. Una tormenta que s e desarrollaba al compás d e la velocidad a la que corría la sangre por las venas d e Lena. Yulia deslizo su boca a lo largo del cuello de ella y luego por los hombros, acto seguido, le mordisqueo un pezón. Lo saboreo mientras la luz iluminaba las diminutas venas azules bajo su piel. Lena gimió débilmente. Estaba temblando y sus pechos se estremecieron bajo las suaves caricias de Yulia. Esta le acaricio el torso, después el ombligo y finalmente se aproximo a la entrepierna.

Lena se tenso. No sabía demasiadas cosas acerca del acto sexual entre mujeres. Únicamente lo que había escuchado a algunos conocidos. Lena no estaba segura de que es lo que debía hacer.

-No te hare daño, mi hada- Dijo Yulia con un suave tono d e voz –Confías en mi ¿verdad?-

Lena trago saliva con dificultad y asintió –Si- Suspiro justo antes de que Yulia volviera a besarla dejando que una calida sensación la invadiera para que sus músculos se relajaran. Uno d e los largos dedos de Yulia se deslizo entre las piernas de Lena y lo introdujo en su interior. Lena sintió un holeada de calor. Yulia empezó a acariciar su clítoris con un ritmo que concordaba con los movimientos de su lengua dulce y apasionada, Lena aguanto la respiración mientras Yulia la acariciaba con suaves caricias circulas. Yulia la beso con suavidad.

-Tu cuerpo esta listo, Lena. Estas húmeda-

Lena humedeció sus labios conciente de que le temblaban -¿Qué…Que tengo que hacer?-

Yulia le dedico una d e sus extrañas sonrisas y su corazón se unió al de ella con todo su amor. –Confía en mi. Yo me ocupara del resto-

Lena de devolvió la sonrisa y comprobó que Yulia la miraba con ternura. Noto como Yulia introducía un dedo en ella, luego el otro y comenzó con un suave movimiento de entrada y salida. –Te ves tan hermosa, así de excitada-

Lena solo se dejaba llevar por las sensaciones que sentía, un placer infinito, estaba en un trance, solo podía sentir. La abrazo e hinco sus uñas en la espalda d e la morena, las sensaciones estaba llegando a su limite. Lena sentía que iba a explotar. Su cuerpo comenzó a tensarse, de su boca, solo salían gemidos casi incomprensibles, bañados d e placer, hasta que una sensación como morir y volver a la vida en segundos, la invadió, la satisfacción llego, y su cuerpo comenzó a relajarse.

Yulia respiraba agitada, sin duda el placer que sentía Lena la había contagiado. Lena aun estaba agitada, respiraba profundamente. Su agitada respiración fue interrumpida por un beso de Yulia al momento que acariciaba su rostro. -¿Estas bien?-

-Si… Fue maravilloso Yulia-

Yulia se sintió aliviada y esbozo una tímida sonrisa .la beso lentamente y después se acostó junto a ella. Lena tomo aire al notar las sensaciones que la invadían. Se giro y miro a la morena al rostro. Alzo su mano y acaricio su boca, su cuello, bajo con cuidado hasta sus pechos, acaricio suavemente los pezones duros d e Yulia, se acerco a ella y beso ambos pechos, introdujo uno d e los pezones de la morena en su boca, y con su lengua comenzó a juguetear con el.

Yulia emitía pequeños gemidos de placer, mientras se aferraba a las sabanas.

Lena dejo sus pechos y deslizo su legua por su abdomen desnudo, saboreando el sabor d e su piel. Subió para besar los tentadores labios de Yulia, mientras su mano, bajaba a la entrepierna de Lena. –Guíame-

La morena le bajo su mano a la mano de Lena y le dijo en un murmullo plasmado d e placer –Solo sigue tus instintos mi hada, tu magia hará el resto-

Lena la beso, e introdujo su mano en Yulia, Las reacciones de su rostro de indicaban que iba en la dirección correcta, hasta que la morena curvo su espalda en una reacción automática, que indicaba que había llegado al lugar esperado. Comenzó con movimientos suaves, pero poco a poco aumento la velocidad, ver a Yulia tan extasiada, la excitaba. Llego un momento cuando Yulia emitió u n gemido sordo y curvo su espalda, abrazando en el acto a Lena y murmurando a su oído en forma entrecortada –Tu magia e s maravillosa, Ruaidh cailag-

Permanecieron tumbadas durante un buen rato, escuchando los sonidos d e la tormenta y los latidos rítmicos de sus corazones.

“He hecho bien” pensó Lena “jamás podría haber sido tan perfecto”

Yulia la beso con suavidad y la abrazo. –Eres hermosa-

Lena sonrío en la oscuridad –Me ha encantado-

Lena vio como Yulia sonreía –A mi también-

-¿tanto como esperabas?-

-Mas. Mil veces mas-

Lena se relajo sobre las almohadas y coincidió con ella por completo. Pensó que se quedarían dormidas, pero tumbada a su lado, con una mano en el pecho d e Yulia, notaba como sus músculos se expandían al respirar y sus costillas se ensanchaban. Lena volvió a notar la misma sensación que había sentido hace poco.

-Estas jugando con fuego Ruaidh Cailag-

Hubo cierto tono malicioso en su voz, algo que a Lena le pareció divertido. Le acaricio el pezón con la punta de un dedo.

-¿en serio?-

Yulia agarro su muñeca, y beso su mano –La noche aun es larga-

-¡Dios!-

Lena oyó como Yulia se reía y le gusto. La pelirroja comenzó a acariciar el vientre de Yulia, bajaba y subía, acariciaba sus pechos sus pezones.

-Te he advertido- Dijo Yulia.

-Ya, lo se- Dijo Lena, pero dejo de acariciarla. Ella sentía la misma pasión que cuando estuvieron juntas. Ahora sabía lo que aquello significaba: Quería volver a sentir a Yulia dentro de si.

Lena suspiro mientras Yulia separaba sus piernas mientras, trazaba un camino de besos hasta que llego a su entrepierna. –No deberías haberlo hecho- Bromeo Yulia –Ahora arderás en el infierno-

Yulia se inclino para besarla. Lena le devolvió el beso y sonrío para sus adentros. Yulia se separo y le dedico una maravillosa sonrisa, mientras su cabeza descendía.

En el momento que sintió la lengua de Yulia acariciando su femineidad, Lena pensó que si tenia que arder en el infierno, lo haría con mucho gusto.
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Yulia
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   21/1/2009, 15:01

Un apasionado viaje con Caronte

Mientras Yulia descendía por las escaleras, esbozo una sonrisa al recordar la cara de Lena. La alegría que sentía se convirtió en otra cosa al recordar la noche anterior. Lena se había comportado tal y como lo había imaginado, o incluso mejor. Su inocente pasión había resultado mucho mas excitante que las habilidades de la mas diestra amante. Habían hecho el amor dos veces durante la noche y una vez mas al amanecer.

Yulia llego al pie de la escalera y vio que Arthur corría hacia ella. El alto y delgado Mayordomo le hizo una breve reverencia con la cabeza.

-Buenos días Señorita-

-Buenos días Arthur-

-El automóvil esta listo y le espera ara partir, Señorita tal y como pidió ayer.

-Si bueno. Ha habido un cambio de planes-

-¿Señorita?-

-Quiero que llames a la casa d e la Señorita Katina y pidas a la Señora Rometch que le prepare una maleta, con ropa para una semana por lo menos que incluya vestidos de gala y ve a buscarla de inmediato-

Si, Arthur se sorprendió no llego a demostrarlo.

-Saldré con la Señorita Katina de viaje-

-Si Señorita-

Arthur hecho a correr con sus delgadas piernas. Desde luego no se trataba de un mayordomo atractivo, pero sin duda era muy eficiente. Yulia se hizo una nota mental para recordarse a si misma subirle el sueldo cuando regresara del viaje.

Yulia se dirigió al comedor pensando en el viaje. Ocupo su asiento habitual encabezando la mesa y le indico a una de las sirvientas que le trajera el desayuno. Estaba ansiosa por saber por saber que le parecerían sus planes a Lena. Después d e lo que había ocurrido entre ellas la pasada noche, la idea de un viaje fuera d e Moscú se le había aparecido como si de una revelación divina se tratase. Quería pasar tiempo con ella, quería darle la oportunidad de que se acostumbrara a su forma de hacerle el amor, que la conociera por lo que Yulia representaba y que aceptara el futuro que tenia previsto para ambas.

San Petersburgo parecía el lugar ideal para empezar. Era un lugar tranquilo y lo suficientemente alejado para poder estar a solas. Además allí había mucho que hacer. En San Petersburgo había muchos restaurantes, tiendas y teatros y había unas casitas muy bonitas que se podían alquilar. En aquella época del año no les seria difícil encontrar alguna.

La idea de estar a solas con Lena, de hacerle el amor sin límites, provoco excitación inmediatamente. Dios, haberla tenido tres veces no había calmado su apetito por ella. Quería hacerle el amor de cien formas distintas y, aun así, no estaba segura de que fuera suficiente.

Deseaba regresar arriba y volver a meterse en la cama con ella, pero suspiro resignado y se contento con las imágenes de la pasión que compartirían en San Petersburgo.

Lena se despertó entre las sabanas y se lamento por la rigidez de sus músculos y el dolor que sentía en ciertas zonas del cuerpo. Abrió los ojos. Echo un vistazo a la habitación y se relajo al descubrir que estaba en la cama de Yulia.

“Yulia” Dios mío, resultaba imposible que hubiera acudido a ella la noche anterior, que le hubiera pedido que le hiciera el amor. Perecía increíble las cosas que había llagado a hacer. Pero estaba contenta de lo ocurrido. No le había gustado perderse esas horas entre sus brazos en su cama, por nada del mundo.

Se desespérelo y puso su mano en la boca para bostezar. Echo un vistazo al reloj que había encima de la chimenea y vio que eran casi las once de la mañana. Parpadeo y puso los pies en el suelo. Al oír el ruido de la puerta, vio como Yulia llegaba con una bandeja de desayuno.

-Buenos días mi hada, ¿Cómo amaneciste?-

Yulia se veía radiante. Un hermosa sonrisa estaba en su rostro, al igual que una mirada más dulce.

-Bien gracias aunque un poco adolorida- Respondió con gracias, mientras volvía meterse en la cama.

-Eso es bueno, significa que lo que paso ayer ocupo toda tu resistencia mi hada- Dijo entre risas la morena –Venga a tomar desayuno, hoy tendremos un largo día-

-Gracias por traerlo, podría haber esperado a que bajara- Dijo Lena mientras ponía mermelada a una tostada.

-Por hoy quiero consentirte mi hada- agrego la morena mientras se sentaba al borde de la cama –Nos iremos de viaje en un par de horas, así que arréglate-

-¿Cómo? Pero no tengo ropa , ni nada- Dijo Lena mirándola sorprendida.

-Lo se, Arthur fue a tu departamento, por algo de tu ropa, la Señora Rometch preparo una maleta y te desea suerte en el viaje- dijo Yulia robando la tostada que tenia Lena
En sus manos.-Tu maleta esta abajo, pediré que la suban, para que te cambies-

Yulia se retiro, y dejo a Lena desayunando. Cuando esta termino Lena se levanto y se dirigió al baño, allí frente al espejo empezó a desenredar su rojiza cabellera. DE viaje, por supuesto, Yulia debía marcharse ese día. Lena esbozo una lenta y secreta sonrisa al comprender que Yulia había decidido que Lena la acompañara.

En el espejo unas manchas en sus mejillas al recordar a Yulia desnuda, su bonito cuerpo moviéndose ágilmente, y disfrutando tanto como ella.

Y sabía que Yulia esperaba que esa noche volviera a ocurrir.


Yulia se reclino en el asiento del automóvil mientras observaba a Lena con los parpados medio cerrados.

En el interior del carruaje estaba oscuro y hacia frío. Lena refregaba sus manos. Yulia acomodo su figura junto a ella.

Rodeo los hombros de Lena con un brazo y bajo la cabeza para susurrarle al oído. –Yo puedo darte calor-

El automóvil empezó ligeramente a traquetear ligeramente por las imperfecciones del camino.

-Yulia- Exclamo la ojiverde mientras Yulia retiraba el chal y le pasaba una mano por la espalda. Al parecer no había oído, pues tenia la vista fija en el pálido brillo de su escote, al tiempo que con la otra buscaba su tobillo, por debajo d e la falda.

-Yulia- Exclamo de nuevo. Empujo contra su pecho, pero Yulia hizo suficiente fuerza, para hacerla sentarse en sus piernas.

-¿Si?- murmuro mientras u boca ansiaba la suave piel de su garganta.

-Dentro del automóvil no, por el amor de dios-

-¿Por qué no?-

-Por que es…- Sintió como la punta de su lengua rozaba su piel cosquilleando su sensible nervio a un lado del cuello, calló un instante para reprimir un gemido de excitación –Vulgar, Común.

-Excitante- Contesto Yulia con un susurro -¿Alguna vez has pensado en hacer el amor en un automóvil en marcha Lena?-

Lena hecho la cabeza hacia a tras para mirarla con asombro y apenas logro ver su rostro noto una maliciosa sonrisa.

-¡Por su puesto que no! No me he imaginado siquiera como puede llegar a hacerse semejante locura- AL ver el blanco resplandor en los dientes de Yulia se arrepintió al instante de haber dicho aquellas palabras -¡No, no me lo digas!-

-En lugar de eso te lo voy a demostrar-

Se dispuso a desabrochar los botones de la chaqueta de Lena, mientras murmuraba palabras intimas, mortificantes. A juzgar por la serie de tirones y botones, Lena se percato que hacia un rápido progreso por entre las capas de ropas.

Yulia le robo varios besos de sus labios entre abiertos y, a continuación empezó a recorrerle la garganta con la boca.

-Espera- Gimió ella –Ya casi llegamos, Va a descubrirnos el chofer, ¡OH! Basta ya por favor-

Yulia la acurruco contra su regazo y miro fijamente a los ojos verdes, siempre llenos de inteligencia y desafío. La excitación había hecho que el corazón le latiera desenfrenado, que su pulso enloqueciera. Sintió deseos de hundirse en Lena de estrujar, morder y lamer hasta el ultimo centímetro de su cuerpo.

Capturo su boca con un beso ardiente y busco busco su lengua para absorber con ansia su delicioso sabor. Ella reacciono de buena gana dejándole que la besara tal como le apeteciese, arqueando el cuerpo cuando Yulia termino de desabotonar su ropa. Su mano palpo a lo largo d e la columna vertebral hasta dar con el broche del sujetador. Con gesto impaciente, lo desabrocho hasta que se aflojo y la prenda cedió y dejo de comprimir los senos de la pelirroja. Lena empezó a respirar profundamente al sentir la mano de Yulia acariciando su espalda.

Yulia retiro la ropa de la parte superior de Lena y con mucho cuidado la desprendió del sujetador. Al instante cayeron al frente de sus dedos sus redondos pechos. A ciegas y con fuerza movió a Lena un poco mas sobre su regazo, y busco la sombra de un pezón, lo encontró, lo capturo y empezó a lamerlo y morderlo con suavidad. Aquel suave boton rosado se endureció en su boca. Con cada ardiente caricia de su lengua arrancaba una ahogada exclamación de la garganta de Lena. Con un gemido hundió la boca en el valle que separaba los senos y cerro la mano bajo su peso desnudo.

-Yulia…- Lena apenas podía hablar entre jadeos –Yulia…-

Su ávida boca encontró de nuevo el pezón, su lengua fue trazando círculos alrededor de aquella punta de seda demorándose en el borde, allí donde se unía con la piel clara del pecho. La fragancia d e Lena genero una reacción tan primitiva, que perdió toda conciencia del mundo más allá de aquel automóvil oscuro y bamboleante. Con un empeño voraz, Yulia deslizo las manos bajo la falda y acomodo el cuerpo de Lena sobre el suyo separándole los muslos de modo que ella quedara arrodillada encima de ella.

Tal como la noche anterior, Lena no era una compañera pasiva, sino que su boca respondía con besos ávidos, sus manos recorrían son urgencia sus pechos y su cintura ¿En que momento le había desabrochado la camisa y la chaqueta?

-Ayúdame- Dijo de repente con voz temblorosa. Luchando contra el broche del sujetador d e la morena- Quiero tocarte-

-Todavía no- Las palmas d e Yulia se deslizaron a lo largo de sus brazos hasta encontrar la curvatura d e sus nalgas – Si me tocas ahora no seré capas de contenerme-

-No me importa- trato con mas fuerza y logro desabrochar el primer botón –Quiero sentirte como ayer… quiero que me toques que me hagas sentir…- Sus dedos se posaron sobre uno d e los pezones de Yulia. Aquella leve presión provoco que Yulia diera un brinco y lanzara un gemido. –Además- Le recordó ella sin aliento –eres tu quien a empezado esto-

Era tan adorable su actitud imperiosa, tan apasionada que Yulia sintió que s e le contraía el corazón en un sentimiento que jamás había experimentado… un sentimiento demasiado peligroso para examinarlo.

-Esta bien- Dijo en un tono lleno de deseo y diversión –Esta lejos de mi negarte cualquier cosa que desees-

Lena sonrío maliciosamente y poso su boca en la hendidura del cuello d e Yulia, allí lamió y beso, cada detalle, cada marca. Fue subiendo a su oído y le susurro –Solo quiero sentirte Yulia solo eso-

Yulia volvió la cara a un lado, con respiración siseante entre los dientes apretados, luchando por no sucumbir a aquella sensación. Tenia la suave mejilla d e Lena apoyada contra la suya –Tu piel es muy suave Yulia-

-No, Dios no- Yulia dejo escapar una risa entrecortada que termino en un gemido –Es agradable. Ruaidh Cailag… me estas matando… debes dejarlo ya-

La sujeto de la muñeca, para alejarla un poco d e si busco sus bragas. A continuación las deslizo suavemente, hasta quitarlas a continuación acaricio su vientre y bajo la mano e introdujo sus dedos suavemente en Lena.

-Ahora me toca a mi- Murmuro, besando su cara acalorada al tiempo que deslizaba el dedo al interior de Lena una y otra vez. Noto que ella apretaba las músculos alrededor de los de ella; se sirvió de sus propias piernas para mantener abiertas las d e ella y así dejar su cuerpo abierto e indefenso ante su contacto.

Lena gimió y presiono el vientre contra su mano, anhelando más estimulación. Yulia siguió acariciándola con una lentitud desesperante, penetrándola con sus dedos. Lena tembló y se retorció cuando la morena empezó con un ritmo más rápido.

-Yulia- Grito en un gemido Lena, mientras depositaba su cabeza en el hombre d e Yulia. Su respiración era agitada y su corazón latía rápidamente –Me encantas Yulia-

Yulia inclino la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados y la frente arrugada. Notaba el peso de Lena sobre sus muslos y su cuerpo se cerraba sobre el suyo con una estrecho abrazo. El placer que le producía tenerla así, era demasiado grande para soportarlo. No podía hablar ni pensar, no podía articular su nombre, lo único que podía hacer era permanecer inmóvil mientras Lena descansaba en ella.

Sintió que Lena se inclinaba hacia delante y que sus labios entreabiertos rozaban su garganta Allis, donde latía el pulso bajo el mentón. Sintió como su lengua exploraba su piel con delicadeza y su respiración se hizo áspera.

El brusco movimiento que produjo el automóvil cuando se detuvo, las volvió a la realidad. –Maldición. Ya hemos llegado-

Lena permaneció relajada y blanda contra ella, al parecer sin compartir aquella súbita urgencia. Alzo una mano con gesto lánguido y cerro el pestillo de la puerta. Cuando hablo tenía la voz turbia y ronca. –No pasa nada Yulia-

Yulia acaricio su mejilla, y la beso suavemente.-Mi niña pelirroja, mi hada-

Lena la miro directamente a los ojos y soltó una risita traviesa -¿Mi niña pelirroja? ¿Yulia cuando se te ocurrió decirme así?-

Yulia soltó una carcajada, y tomo un mechón de su cabello. Lo acerco a su rostro y lo beso –Te lo he dicho desde que te conocí Lena, Ruaidh Cailag, significa mi niña pelirroja-

La pelirroja alzo la mano y acaricio su mejillas, luego con el índice acaricio sus labios –Eres muy tierna cuando quieres-

-Solo contigo mi hada, solo contigo-
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   8/4/2009, 19:38

wooow un gusto saber que este fic ya llego a estos lares...un fic buenisimo, con un toque crudo....por llamarlo de alguna manera...pero al mismo tiempo lleno de amor, para uno de los mejores que e leido mucha suerte
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lolys
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   19/12/2009, 23:39

woooo!!!!! por fa yulia siguele!!!!

aunq yo ya la lei en otro foro!! me gustaria que tu la terminaras aqui!!
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   22/1/2010, 03:14

muy buen fic me ha gustado mucho por favor terminalo
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Yulia
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   22/1/2010, 03:21

Bienvenida al tártaro


Aparentemente, Yulia había avisado de su llegada con antelación pues aguardaban dos habitaciones privadas. El conocimiento de que disponía de su propia habitación debería de haberla tranquilizado. Pero por el contrario, en cuanto cruzo la puerta cubierta de hiedra de la casona, empezó a sentirse nerviosa.

Yulia se detuvo al pie de la escalera, con los ojos cerrados, al tiempo que Lena apreciaba una débil tensión en los músculos de su delgado rostro.

-¿Cenaras conmigo en el comedor o prefieres que te suban algo a la habitación?-

-Creo que estoy cansada, Yulia. Prefiero comer algo en mi habitación, si no te importa?-

Yulia mostró una débil sonrisa –Muy bien, yo misma lo traeré-

Lena se estremeció y volvió a sentirse preocupada –Gracias- Dijo en un susurro

Cundo
llamaron a la puerta, Lena estaba aun completamente vestida. No habría
querido, ni habría podido, sacarse la ropa hasta que Yulia le hubiera
llevado la cena.

Cuando Yulia entro a la habitación de Lena frunció el
ceño. Avanzo y deposito la bandeja encima del tocador de madera que
había junto a la pared. –Creí que habías dicho que estabas cansada…?Por
que no te has desvestido?... ¡Ah! ¿Cómo he podido olvidarlo? Supongo
que tendré que hacer los honores… Ven Lena-

Hubo algo suave en el modo en que Yulia pronuncio su nombre que la hizo temblar levemente.

Lena permaneció inmóvil. No había podido olvidar el modo en que Yulia le había indicado que se desvistiera frente a ella en su dormitorio.

-No tendrás miedo ¿verdad? Creí que habías comprendido que no te hare daño-

-No… No tengo miedo- ¿Entonces que le impedía moverse? No estaba del todo segura

-Se que estas cansada. Solo quiero ayudarte, deja que te ayude para que puedas prepararte para dormir-

Lena se acerco insegura a la morena. Noto sus manos sobre sus hombros mientras le tocaba con
delicadeza. Empezó a debrochar los botones de la chaqueta de uno en
uno. Era una extraña sensación, aunque no desagradable. Si hubiera sido
la Yulia de su cumpleaños hubiera disfruta de ello. Pero Yulia no era
la de antes, en lugar de experimentar una sensación agradable, el roce de los dedos de Tulia, pereció mas la marca de un hierro ardiente.

Finalmente
termino de desabrochar la chaqueta. Yulia se coloco en su espalda. La
luz procedente de la chimenea alargaba su sombra en la habitación. La
tela del abrigo a medida de Yulia rozaba su espalda, mientras le
quitaba la coleta con mucha delicadeza. Luego le coloco bien los mechones de cabello encima de los hombros.

-Como un atardecer de Verano- Murmuro Yulia mientras la peinaba con sus dedos -¿Puedo hacerte trenzas, “Ruaidh cailag”?

Lena imagino aquellas elegantes manos trabajando para completar la tarea y sintió como se formaba un nudo en su estomago. Cuando se volvió para mirarlas, comprobó que los ojos de Yulia se habían teñido de un azul cristalino, y el centro era tan negro que brillaba.

A Lena le latió muy deprisa el corazón y, de pronto notó la boca seca –Gracias- Dijo en un tono de voz suave –No debes preocuparte. El resto podré hacerlo sola- Yulia asintió con un débil movimiento de cabeza, como si lamentara la decisión de Lena.

-Como
quieras. Buenas noches, Señorita Katina- Lena observo los pasos de
Yulia mientras abandonaba su dormitorio. Cuando La morena cerro la
puerta. Lena suspiro aliviada.

Al día siguiente, Lena se despertó cerca de las 11 de la mañana, en verdad la noche anterior estaba cansada, y no solo por el viaje.

El día se veía hermosos, la luz que s e filtraba por las cortinas carmesí de su habitación mostraba que había un hermosos sol afuera.

Se levanto aun con pijama y miro por la ventana. El paisaje nevado era hermoso, montañas y valles podían verse en una gran extensión, hasta donde alcanzaba la vista

Su inspiración fue perturbada por los gritos de unos niños. Cuando se fijo en el jardín vio a Yulia cargando a un niño, seguida de otros tres. La morena se veía feliz jugueteando por el jardín, corriendo y jugando a la par con los pequeños.

Lena
no pudo sacarle la vista de encima, esa era una Yulia que no conocía y
que quería conocer. Lucia hermosa, elegante, vestida como siempre, pero
con un
toque campestre. La morena lucia una abierta y hermosa sonrisa. Jamás
la había visto sonreír de esa forma. Una sensación extraña la invadió.
¡Dios mió! Como puede Ser el demonio tan hermoso, se dijo Lena.

Mientras la pelirroja seguía embelezada por la morena. Yulia noto que alguien la observaba, y paro el juego, dirigió su mirada al nivel superior de la casa y hay vio a Lena, con una hermosa sonrisa viéndola, el corazón se le acelero.

-Niños saluden a la Señorita Katina, ella será nuestra invitada- Dijo derepente dirigiéndose a los niños, mientras acariciaba el cabello de más pequeño de todos.

-Hola Señorita Katina- dijeron todos los pequeños al unísono.

-Buenos días niños- Respondió Lena con una hermosa sonrisa.

-Baja a desayunar, la cocinera tiene todo listo- Dijo Yulia con una mano haciendo sombra a sus ojos y la otra en la cintura.

-Bajare enseguida-

Lena
se vistió sencilla, una blusa rosa y una falda blanca, se miraba muy
bella. Bajo al comedor y allí estaba Yulia esperándola –Te vez muy
hermosa esta mañana- Dijo mirándola con el periódico en la mano

-Gracias tú también te ves muy bien- Respondió Lena

-Gracias- Yulia dirigió un gesto a uno d e los empleados y de inmediato trajeron el
desayuno, que consistía en huevos, queso, carne, leche, pan y algunos
vegetales. –Espero tengas hambre, la Señora Pope hizo bastante comida-

-Si tengo bastante apetito, gracias- Comenzaron a comer en silencio, hasta que un portazo interrumpió el desayuno. Unos gritos de mujer alteraron el ambiente.

-¡¿Donde esta Yulia?!- Grito una mujer mientras entraba descortésmente al comedor.

Miro a Yulia en la mesa y volvió a chillar –Aquí estas-

Yulia la miro con desagrado, mientras hacia un gesto a un empleado. –Señorita Katina, le presento a la Señorita Anastacia Popóvich- Lena la miro con interrogación –Lena fue pupila de mi padre Anastacia-

-¿Tu padre tenia pupilas?- Anastacia se hecho a reír con ganas –Creí que las únicas chicas jóvenes que le interesaban a tu padre eran sus prostitutas?-

Lena se ruborizo.

Los bonitos ojos verdes de Anastacia se fijaron en el rostro de Lena, en sus delicados rasgos y su cabello.- ¿Vas a quedarte?-

-Axial es- Contesto Yulia antes que pudiera hacerlo Lena

-¿Pero como es posible?-

Yulia
le dedico una mirada malévola –Si lo que te preocupa soy yo, no es
necesario, se cuidarme perfectamente, tu me enseñaste ¿Recuerdas?-

Anastacia
entrecerró los ojos al tiempo que esbozaba una tímida sonrisa. –La
chica no es una putita d e tu padre, jamás lo fue ¿Traes a tu amante a
esta casa y tienes el coraje de mentirme?-

-Lo que haga o no haga te debería traer sin cuidado-

-No soy su amante- se defendió Lena, finalmente.

-Mientes- Dijo Anastacia, parando la cascada de palabras que pretendía lanzar Lena.

-Es cierto- Interrumpió Yulia

-¿entonces que demonios haces aquí?-

-Estoy de invitada, d e la Señorita Volkova, ella pensó que el campo me devolviera la inspiración para mi nueva novela-

Anastacia la miro incrédula -¿Qué tipos de novela, “Eróticas”?

-No encajando con sus gustos Señorita Popóvich, mis novelas no tratan de historias eróticas, y si usted tuviera por lo menos el mínimo de cultura sabría que mi obra no habla de erotismo- Dijo en un tono sarcástico, casi de retando a Anastacia, la pelirroja –Me presento Señorita, mi nombre es Elena Katina-

-¿Lo vez?, ella e s una escritora muy conocida-

Evidentemente Anastacia, no acostumbraba a que s e le hablara en esa forma, y lo dio a demostrar

-¿Hasta cuando te quedaras?- Le pregunto Yulia a la Recién llegada

-Solo venia a saber d e ti, me has dejado abandonada de un día para otro, te extrañaba-

¿Te extrañaba?, Por que esa mujer se toma tantas confianzas con Yulia. Una sensación desagradable invadió el pecho de Lena, miro a Yulia como pidiendo una explicación-

-No
tenemos nada que hablar Anastacia, yo deje todo mas que claro, ahora
quiero desayunar en paz- Dijo secamente la morena mientras peleaba con un trozo de carne que no podía cortar.

-Muy
bien me retiro- Dijo dándose la vuelta y llenado a la salida, pero
antes de irse se giro –Ojala y te atragantes- dijo irónicamente.

-Sal de aquí Anastacia, no quiero tener que sacarte a la fuerza- Respondió Yulia muy despreocupada comiendo el trozo de carne que tan arduamente le había costado cortar.

-Hasta luego pelirroja- y se marcho.

Yulia miro con extrañeza a Lena que sonreía abiertamente -¿Por qué sonríes tanto, Señorita Katina?-

-Por nada, por nada-

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

En la mitología griega, el Tártaro es tanto una deidad como un lugar del Inframundo, más profundo incluso que el
Hades. En antiguas fuentes órficas y en las escuelas mistéricas es
también la «cosa» ilimitada que existió primero, de la que nacieron la
Luz y el Cosmos. En mitologías posteriores, el Tártaro se convirtió en el lugar donde el castigo se adecúa al crimen. Por ejemplo Sísifo, que era un ladrón y un asesino, fue condenado a empujar eternamente una roca cuesta arriba sólo para verla caer por su propio peso
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   22/1/2010, 03:21

Fuego en el infierno.

-Señorita Katina, la Señorita Yulia la espera para desayunar- Dijo la voz d e la Señora pope, al otro lado de la puerta.

Lena en efecto no había dormido mucho esa noche, Todos sus pensamientos iban
dirigido a Yulia. Las cirscuntancias del día anterior, habrían sido las propicias para que algo así sucediera, pero ¿Por que ella se acerco?, aunque Yulia la tentara, no debía haber sucumbido, La morena solo espera que ella cumpla su parte del trato, Es cierto había sido benevolente al darle tiempo d e conocerse mejor. Pero no implicaba que
podría llegara a tener algo.

-Ya Voy Señora Pope, gracias- Respondió la pelirroja, mientras se levantaba y se dirigía al armario. Después d e pensarlo se decidió por un conjunto de pantalones y camisa. Cuando se dirigía a la Ducha, se imagino como seria despertar con la morena a su lado. Pero pronto la idea desapareció, cuando su conciencia le recordó las palabras de Angus. “Yulia es peligrosa”

Cuando bajo a desayunar, Yulia, se veía mucho mejor, una buena noche de sueño, le había hecho d e maravilla, comía con mucha energía un signo d e buena salu7d.

-Buenos días, Yulia- Dijo Lena mientras se sentaba junto a ella.

-Buenos días Señorita Katina, ¿Cómo amaneció, esta mañana?- Le respondió Yulia mirándola de reojo sobre su taza d e café.

-Bien gracias- Lena, observo los labios húmedos de Yulia a causa del café, y se ruborizo.

-¿Ocurre algo Querida?- Dijo Yulia, al notar la mirada baja d e Lena.

-No, nada no te preocupes- Respondió la pelirroja agachando aun mas la cabeza –Solo que ayer yo… - No pudo terminar la frase, solo recordar lo que había pasado le daba un extraño escalofrío. Solo tener a Yulia frente a si, le producía una extraña sensación en todo el cuerpo.

-Lena, en verdad luces hermosa esta mañana- Dijo Yulia detrás de Lena.

¿Como llego hasta hay?, -Gracias- Fue toda la respuesta de Lena

A Yulia le gustaba, la facilidad con que Lena se avergonzaba, a pesar de ser alguien con un gran carácter cuando se lo proponía, sentía que así hacían buena pareja. También le gustaba las curvas de Lena, la hacían mucho más tentadora. Pero ahora Yulia estaba más cerca de Lena de lo que había pretendido. Alzo una mano y con un dedo le acaricio la barbilla. –Tal vez deberíamos recordar lo que pasó ayer- Dijo casi en un susurro.

Lena le miro y, nerviosa se humedeció los labios –Yo…- Dijo con un tono quebradizo

Algo inconciente llevo a Yulia a coger un mechón largo de su cabello y acercarlo a su rostro –Tu cabello es hermoso, mi hada- Y con un suave gesto beso el mechón colorín que tenia entre sus dedos. –En Escocia, Las personas de cabello rojizo son relacionadas con hadas, al igual que en Irlanda.- Dijo Levanto el rostro de Lena y agrego –El tono verde en los ojos se relacionan con personas descendientes de criaturas mágicas, capases de hechizar solo con una mirada-

Lena parpadeo, pero no intento zafarse. Yulia pensó que jamás había visto unos ojos verdes tan hermosos, ni unos labios de tan hermoso color rosado, Tenia que besarla. Aunque hubiera querido, Yulia no habría podido evitarlo. Aguanto su barbilla con suma delicadeza y, con mucho cuidado, presiono su boca contra la suya. Lena se tenso, pero solo fue por un momento. Acto seguido cerro lentamente los parpados y sus labios se reblandecieron. Mientras Yulia la besaba con más fuerza, emitió un pequeño gemido, y acaricio sus labios con la lengua saboreando las comisuras y obligándola a abrir la boca.
Lena, se levanto y se agarro a las solapas de su chaqueta, Y la morena noto como se estremecía. Los labios de Lena se amoldaron perfectamente a los d e la morena y Yulia se esforzó por evitar la necesidad que sintió al abrazarla con fuerza. En lugar de hacerlo así la abrazo con suavidad y la beso con pasión obligándola a rendirse.

Lena se rindió y a regañadientes permitió que la lengua d e Yulia se deslizara en el interior de su boca mientras emitía un suave gemido. Yulia la deseaba como jamás había llegado a imaginar. Busco con la mano el pecho de Lena y lo acaricio- Luego acaricio su pezón, por sobre la tela y noto como se endurecía. Yulia lo pellizco con suavidad y Lena se estremeció. Se centro entonces en el otro pecho, lo acaricio suavemente pero con decisión. Lena se puso nerviosa y empezó a retroceder.

-Tranquila querida- Yulia volvió a besarla para que Lena confiara en ella. Masajeo los pechos de la pelirroja y comprobó su peso, admiro la hermosa forma de manzana que describían y deseo que la ropa desapareciera para poder acariciar su tersa piel.

En cuanto Yulia acaricio su trasera y la acerco mas hacia ella, Lena se hecho a temblar, sin duda supo donde conducía todo aquello, pues todo su cuerpo se tenso.

-Esta bien Lena- Dijo Yulia –No voy a hacerte daño-

Pero Lena siguió muy tensa y extendió sus manos sobre los hombros de Yulia, para que esta mantuviera la distancia y la dejara. Yulia se separo lentamente con tristeza.

Lena retrocedió con una presa asustada.

-No tenias nada que temer- Le dijo Yulia con calma –Lo que ha ocurrido entre nosotras es el curso natural que deberían tomar las cosas. Pronto aprenderás el placer que podemos compartir-

Lena emitió un leve gruñido de negación.-No aprenderé- Susurro Lena mientras negaba con un enérgico movimiento de cabeza.

Una sonrisa inundo los labios d e la morena y dijo –En tu cumpleaños tenias muchas ganas de aprender-

Lena la miro directamente a los ojos y con decisión le respondió –devolveré todo lo que te debo-

-Pero si es a ti a quien quiero Elena, y se que tu también me deseas-

-¡No! No es cierto- Lena se humedeció los labios –No te deseo, no quiero ser tu amante de turno, Angus…-

Al oír el nombre de Angus, Yulia enfureció y su deseo se extinguió por completo. Dejó un sabor amargo en su boca.

-¿Qué? ¿Angus te advirtió acerca d e mí?

Lena alzo la barbilla –Angus fue muy amable al hablarme y advertirme d e ti-

-Angus solo de preocupa por si mismo-

-Ha sido muy amable conmigo-

-Lo único que quería era acostarse contigo. De hecho hará cualquier cosa para conseguirlo-

Las manos de Lena palidecieron.-Si eso es cierto los dos son exactamente
iguales. Tú quieres convertirme en tu amante. Si eso es lo que el quiere ¿Cuál es la diferencia entre los dos?-

Yulia avanzo un paso hacia ella sin darse cuenta. Lena retrocedió también un paso.

-Yo no te dañare, no planeo enamorarte y dejarte sola apenas nuestra
relación llegue a su punto de culminación, Yo no quiero hacerte daño mi
ruaidh cailag, mi hada-

Yulia jamás había pensado en eso, la idea de permanecer con Lena ahora que la había dicho en voz alta le parecía muy reconfortante –Tus opciones son escasas, Estoy segura que entiendes. Podrías haberte quedado en el internado y quedarte como una mediocre mujer, pero no fue eso lo que quisiste-

-Yo solo quería cumplir mi sueño-

-Querías escribir y que tus obras fueran tomadas en cuenta, Yo puedo darte todo eso y mas-

Lena no dijo nada, pero sus preciosos ojos se llenaron de lagrimas.-Tu no entiendes- susurro –Pagare mi deuda-

La ira regreso y con ella el dolor al que Yulia no había querido dar rienda suelta, una ola de frío invadió su interior. Lena quería irse d e su lado y Angus aprovecharía ese momento, un hombre que la utilizaría y acabaría tratándola con desden. Acaso preferiría a Malakov antes que a ella. Igual que le había sucedido a Charlotte.

El frío creció hasta helarle lo huesos. Le dedico una gélida mirada a Lena. –Te ha gustado besarme Lena. Te ha gustado que te acariciara- Lena se ruborizo –Tu cuerpo dice que si querida. Aunque tu mente diga que no-

-Eres un Demonio Yulia Volkova. Un demonio disfrazado de mujer-

Aquellas palabras le dolieron. A Yulia le sorprendió ese sentimiento. Creía que jamás volvería a experimentarlo. Bloqueo la sensación con gran calma. Con la armadura protectora que llevaba a modo de escudo- Tal tengas razón- Dijo Yulia- En realidad no importa. Tarde o temprano te tendré. Dudes estar segura querida- La miro a los ojos y agrego con una fría sonrisa –Aunque me creas el demonio y este tu infierno, en este infierno mando yo-

Lena cerró los labios con fuerza. Descubrió que le temblaban. Mientras se alejaba d e la morena irguió la espalda, se dirigió a la puerta la abrió y salio al pasillo.Yulia la siguió y permaneció apoyada en la puerta hasta que estuvo segura que Lena se encontraba a salvo en su cuarto

¡Maldita sea! Tras regresar a ala habitación, cerro la puerta d e golpe tras de si.
No había querido decir todas aquellas cosas, No había querido que ocurriera nada d e aquello ¿Qué le pasaba con Lena? ¿Cómo era posible que Lena le hiciera perder el control con tanta facilidad?

Ella solo había querido besarla, nada más. Pero en cuanto ella s e lanzo a sus brazos perdió el norte.

No e s que no hubiera disfrutado de su apasionado encuentro. Si cerraba sus ojos aun podía sentir la suavidad d e los labios de Lena, podía oír los suaves suspiros d e placer que había dejado escapar cuando le había acariciado los pechos.

“Eres un demonio Yulia Volkova” Cerro los ojos con fuerza y repitió esas palabras que sorprendentemente le habían herido. Tal vez se debía a que era Lena quien las había pronunciado. Su mente había sacado a relucir dolorosos recuerdos que Yulia creía completamente olvidado s. Recuerdos de su padre, de una niña de 7 años que le había admirado como a un Dios.

-Eres la hija del demonio- La había dicho su padre –Tu madre debía haberte ahogado en el río como a la hija no deseada que eres-

Yulia había mirado a su padre y había sentido el odio hacia ella, un odio que no se preocupaba por ocultar. Simplemente s e volvió y hecho a correr, con su pequeño corazón partido. No dijo nada entonces y con los años aprendió a dominar esas emociones hasta dejar de sentirlas.Todo era más sencillo sin sentimientos, incluso la vida en el internado. Muchas veces había repetido eso “soy el demonio y en el infierno mando yo”

Yulia rompió el silencio con un suspiro. No era habitual en ella perder los nervios. No le gustaba la idea de que Lena hubiera logrado derribar la barrera protectora, que de algún modo, Yulia había construido solidamente a su alrededor.

Empezó a pasear de un lado a otro d e la habitación. Al siguiente se marcharían, no soportaría ver a Lena en los siguientes días. Yulia había tenido la esperanza que ese viaje contribuyera a acortar la distancia entre ellas, pero ahora ese objetivo parecía muy lejano.

“Paciencia” se dijo. La paciencia que había demostrado hasta ahora le había beneficiado mucho. Aquella mañana había destrozado gran parte del progreso que había conseguido, pero lo que había dicho era cierto: Lena había disfrutado con sus besos, con sus caricias. Aunque Lena no quisiera aceptarlo su cuerpo había respondido y Yulia quería que aquello prosiguiera.

Solo necesitaba tiempo.

Cuando el premio lo merecería, Yulia podía ser una mujer muy paciente.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   22/1/2010, 03:26

Cuando las aguas del Aqueronte se calman.

Al día siguiente Lena abrió los ojos, la primera luz de la mañana iluminaba el dormitorio atravesando las ventanas y la desperezo de un sueño nada apacible. Permaneció tumbada durante un momento, recordando el día anterior con la esperanza de poder olvidar. Tras lanzar un gruñido se puso en pie.

No tardo mucho en estar lista. Lena reunió todo su coraje y se preparo para enfrentarse a Yulia, decidida a fingir que no había ocurrido nada entre ellas dos. A fingir que la morena no la había besado y no le había acariciado los pechos. Que no se había fundido en sus brazos, que no había correspondido a aquellos apasionados besos con un sorprendente deseo. Pero lo cierto era que todo aquello, e incluso más, habían tenido lugar. Ella había actuado como la Ramera que la ojiazul quería que fuese. Yulia Volkova le había hecho sentir cosas que Lena no sospechaba que una mujer pudiera hacerle sentir. Se sabía ignorante, estaba furiosa consigo misma y se sentía culpable por haber caído en la tentación, que representaba la morena. Era una experiencia humillante y tal vez la razón por la que había atacado a Yulia con tanta crueldad.

Un recuerdo oscuro había surgido de unos calidos labios fruto d e un beso apasionado. Pero fue anulado por el sonido d e su propia voz, provocándole a pronunciar el nombre de Angus. Lena sabía que aquello le enfurecería, que pondría fin al encuentro, exactamente lo que ella pretendía. Lo que no esperaba era la expresión de dolor que reconoció en el rostro de Yulia.

Sabia que la había herido, aunque prácticamente era increíble Aquello hizo que Lena se preguntara si la mujer que aparentaba ser era la mujer que realmente era. ¿Era en realidad una mujer tan fría y despiadada que aparentaba ser o era tal vez alguien… muy distinta?

Aquel pensamiento intrigo a Lena y provoco el deseo de conocerla realmente, descubrir que pensamientos podían yacer tras aquella mirada fría y azul de sus ojos.

Lena inspiro profundamente, se armo de valor y se dispuso a enfrentar a la misma mujer furiosa que había dejado plantada el día anterior. Pero al abrir la puerta, comprobó que ella la esperaba en el pasillo, portaba una fría e inexpresiva mascara mucho mas inquietante que su ira.

-Nos iremos en dos horas, prepara tus cosas, Peor antes me gustaría decir algo-

A Lena empezó a latirle el corazón con fuerza, golpeando contra sus costillas ¿Cómo era capaz de mostrarse tan tranquila?

-Si-

-Te debo una disculpa-

Las inesperadas palabras irrumpieron con tanta fuerza que le invadió una extraña emoción. ¿La arrogante Yulia se estaba disculpando?, Increíble pero cierto.

-Ayer me aproveche de ti. No era mi intención, simplemente ocurrió y lo lamento mucho-

Lena le miro asombrada como si estuviera ante una extraña. Siempre había presumido de conocer a las personas. Hasta que s e encontró con Volkova. Yulia la sorprendía constantemente.

-Tal vez yo también debería disculparme. Dije muchas cosas que no pienso. Estaba furiosa, tal vez mas conmigo misma que contigo. Lamento haber dicho todo lo que dije-

Su rostro cambio de expresión y ladeo ligeramente la cabeza.- ¿Entonces lo de ayer, esta olvidado?-

-Si- Pero no lo estaba, no del todo, no cuando un simple cambio de aquellos sensuales labios le recordaba la pasión con que la había besado. No cuando Lena reconocía la gran atracción que sentía por aquella mujer, una atracción que la podía llevarla a la
ruina.

Yulia le copio el brazo mientras descendían las escaleras y Lena sintió una oleada de calor en su estomago. Cuando aquellos dedos reposaron en su cadera para conducirla había el comedor, una indescriptible sensación la invadió.

-Hay algo mas- dijo Yulia –Quiero pedirte un favor-

-¿Si?-

-¿Crees que podría llamarte solamente Lena, al menos cuando estemos a solas?-

Lena trago saliva con dificultad, incapaz de apartar la mirada –Claro…- Replico mientras pensaba que su nombre no sonaba mal en los labios de Yulia.

Una expresión más dulce apareció en la cara de la morena y dijo –Lena…- Casi en un murmullo.

Llegaron a la mesa y aquellos ojos azules volvieron a posarse en ella. Las largas pestañas negras descendieron lentamente. Lena noto la fuerza de aquella sensual mirada que parecía tocarla por dentro. Empezó a latirle el corazón con fuerza una suave sensación inundo su estomago.

Deseaba marcharse de allí con todas sus fuerzas.

Ya en el automóvil, Yulia no pronuncio palabra alguna, solo se limito a mirara por la ventana.

Al llegar a la ciudad Siguieron el camino directo al departamento de Lena. Cuando se detuvieron el la entrada del edificio, la morena tomo la mano d e Lena, y la acerco a su boca, -No quiero volver a ofenderte o a abusar de tu confianza Ruaidh cailag- beso su mano con mucho cuidado y suavidad –Espero nos veamos pronto mi dulce hada-

-Adiós Yulia- dijo Lena con una sonrisa, mientras descendía del automóvil.

La morena se bajo rápidamente por el otro lado y la intercepto en la puerta. Tenia una mirada taciturna, alzo su mano y acaricio la mejilla d e la pelirroja – No digas Adiós mi hada, No te despidas de esa forma d e mi- Alzo la barbilla d e Lena y la miro a los ojos.

-Desearía verte Mañana- La morena tenia un dejo de ternura en su voz, algo que casi no se percibía – ¿Podría visitarte?-

Lena no podía pronunciar palabras, Yulia estaba muy cerca y demasiadas sensaciones inundaban su cuerpo, su boca no podía pronuncia palabras y su cuerpo no reaccionaba correctamente.

-S…Si- logro articular finalmente

Yulia no dijo nada, solo beso su mejilla y se dirigió d e nuevo al automóvil, dejando a Lena totalmente inmóvil y con la idea de saber por que las personas caen tan a menudo en las tentaciones del infierno.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   22/1/2010, 03:29

Visitas inesperadas.

Por lo general cuando Lena terminaba d e escribir una novela, empezaba otra d e inmediato. De no ser así, se sentía inquieta y sin un propósito fijo. Si no tenía alguna historia en la cabeza, se sentía perdida. A Diferencia de la mayoría de la gente ella nunca le importaba hacer cola o pasar mucho tiempo en un automóvil o disponer de largos ratos sin nada que hacer, pues era oportunidades para reflexionar sobre el trabajo que tenia en curso, reproducir mentalmente fragmentos de diálogos, buscar y descartar ideas a sus argumentos.

Y, sin embargo por primera vez en muchos años no s e le ocurría ningún tema que encendiera su imaginación con la fuerza necesaria como para empezar a escribir d e nuevo, la única idea que tenia en la mente era el trato que debía cumplir y a Yulia, Durante el tiempo que llevaba d e conocerla su vida interior ya no le parecía ni remotamente interesante como el mundo exterior, un problema con el que no s e había topado nunca.

Yulia había tomado por costumbre el ultimo mes, acudir a su casa el menos tres veces por semana, sin tener el detalle de avisar con antelación. Podía aparecer a medio día, o incluso a la hora de cenar y entonces se veía en la obligación de invitarla a acompañarla a la mesa.

-Siempre me han dicho que no hay que dar de comer a los vagabundos- Dijo Lena en tono osco, cuando abrió la puerta de su departamento- Los anima a regresar una y otra vez.

Yulia con la cabeza gacha en un intento de parecer inocente, le obsequio una seductora sonrisa -¿Es la hora de cenar?... No me había dado cuenta de que fuese tan tarde. Me
voy entonces. Sin duda mi cocinera me tendrá preparado puré de papas frío, y una sopa recalentada- agrego con un deje infantil.

Lena no logro, a pesar de su esfuerzo, componer una expresión severa –Con el dinero que tienes Yulia, dudo que tu cocinera sea tan malvada como tú siempre la pintas. De hecho el otro día sin ir mas lejos, te oí hablar animadamente con Víctor sobre los excelentes festines que preparaba. Así que dudo mucho que te dejaran morir de hambre-

Antes d e que Yulia pudiera replicar, una ráfaga helada de aire invernal atravesó la puerta de entrada, y Lena se apresuro en cerrar la puerta. –Entra d e una vez- Le dijo a Yulia en tono áspero –Antes de que me convierta en un tímpano dE y hielo-

Visiblemente radiante de satisfacción. Yulia entro en el departamento caldeado y olfateo con placer -¿Estrogonoff de pollo?- Murmuro al tiempo que miraba con expresión interrogante a la Señora Rometch, cuyo rostro mostró una amplia sonrisa.

-Tien usted un olfato Envidiable Señorita Yulia, estrogonoff de pollo y la tarta de frambuesas mas deliciosa que haya visto nunca-

El imperceptible gesto de fastidio que esbozo Lena al comprobar el atrevimiento d e Yulia fue reemplazado por el regocijo ante la ilusión que mostraba. Desde Que habían Llegado de la ascienda, su relación con Yulia había mejorado, mucho.La morena se mostraba respetuosa y tranquila, incluso mas abierta a conversar de ciertas cosas, por otro lado su acercamiento físico se había limitado a tiernos besos.

-Yulia te presentas con tanta frecuencia en mi casa que no me das la oportunidad de invitarte- La tomo d el brazo y la obligo a acompañarla al comedor. Aunque a menudo cenaba sola siempre tenia la mesa muy elegante y utilizaba su mejor vajilla.

-¿Me habrías invitado si hubiese esperado el tiempo suficiente?- Quiso saber Yulia con un brillo malicioso en sus ojos.

-No, no te habría invitado- repuso ellas con tono impertinente –Rara vez me gusta tener sentadas en mi mesa a chantajistas maliciosos-

-Tu ya no me guardas rencor por eso- dijo Yulia –Dime cual e s el verdadero motivo ¿Todavía sientes miedo hacia mi, por lo que ocurrió en la ascienda, Ruaidh cailag?-

Incluso a aquellas alturas después de todas las agradables horas que había pasado en su compañía, la mas minima referencia a aquel encuentro aun lograba hacerla estremecer

-No- contesto en voz baja –no tiene nada que ver con eso. Es que…- Se interrumpió y dejo escapar un breve suspiro para obligarse a si misma a admitir la verdad frente a Yulia –A decir verdad aun pienso en ello-

Tal vea había acabado de descubrir que a Yulia le encantaba provocarla y tomarle el pelo mientras ella tenia todas sus defensas desplegadas. En cambio cuando revelaba una pizca de vulnerabilidad sorprendentemente, Yulia se volvía d e lo mas amable.

-Eres una mujer muy hermosa, de un bello rostro y un cuerpo envidiable; un intelecto abundante y muy buena reputación- Dijo Yulia – Yo jamás te dañaría-

Lena escruto su rostro en busca de signos d e burla, pero solo había un despierto interés que la desconcertó-

-No soy lo que dicen una sirena capaz de atraer a cualquiera que se me antoje- Dijo en un tono de desenfado aunque artificial –Por eso me causo tanta conmoción que tu me trataras de esa forma-

-No eres una sirena, eres mi hermosa hada- Respondió Yulia, acariciando su rostro.

-Gracias- Respondió Lena con una nerviosa risa, intentando disipar la perturbadora sensación de intimidad que había surgido entre ellos.

Yulia se sentó frente a ella con u aire de cómoda familiaridad, parecía disfrutar el encontrarse allí, apunto de cenar sentada en su mesa. Lena quedo perpleja viéndola tan contenta y sin disimulos. Una mujer como Yulia Volkova habría sido bien recibida en un sin fin de mesas…¿Por qué prefería la de ella?

La Señora Rometch se le daba muy bien preparar comidas sencillas y contundentes y convertirlas en algo excepcional.

Yulia obsequio a Lena una hermosa sonrisa, un irónico despliegue d e calidez y humor.

-Los talentos d e tu cocinera son excepcionales- Reconoció –Pero tu compañía es capas de transformar un mendrugo d e pan en un manjar digno de un rey-

-No logro hacerme la idea de por que me encuentras tan agradable- Repuso Lena secamente, Tratando de contener la oleada d e placer que le produjeron aquellas.

-Tu compañía es Exquisita Lena- Dijo Yulia

La pelirroja se puso nerviosa, pero de igual forma agrego en un tono inquisitivo –Si sigues apareciendo tan a menudo, tendré que preparar la habitación de invitados para que te instales-

-¿Te gustaría cenar en mi casa mañana?- Dijo d e la nada la morena, mientras devoraba un buen trozo de la Tarata de frambuesa.

-¿A cenar?-

-Si, He venido tantas veces a comer y tu te has encargado de recordármelo cada tres segundos que creo es tiempo que compartas mi mesa-

-Pues no estaría mal, me gustaría comprobar lo mal alimentada que estas en tu casa- Dijo con una sonrisa Lena.

-Entonces esta dicho, cenaremos mañana- Comió el ultimo trozo de su tarta y agrego –Estuvo absolutamente delicioso. Mis felicitaciones a ala Señora Rometch-

Lena tomo una copa su copa y bebió un pequeño sorbo de vino. El liquido humedeció sus labios y los mostró mucho mas tentadores para la morena que fijo la vista en ellos.

-Son las 10.30, ya es tarde- Dijo Lena en un inconciente tono sensual.

-Tienes razón, debo marcharme- Respondió Yulia parándose de la mesa y ayudando a Lena. Caminaron en silencio hasta la entrada del departamento, donde Yulia tomo la mano de Lena y deposito en ella un dulce beso –Buenas noches mi hada- Y se retiro por el pasillo, hasta el ascensor. Lena se quedo allí, viéndola marchar, lo que estaba pasando con Yulia era irreal. Jamás pensó que la mujer que la había obligado a desvestirse frente a ella tendría oculta tan bella faceta.

Un suspiro escapo de sus labios y una sola cosa ocupo su mente, Yulia. Quizás, El demonio Volkova no era tan despiadada como pensaba.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   22/1/2010, 03:32

Llegando al limite.

-Nicolaj, te presento a la Señorita Elena Katina. Ya has oído hablar de ella-

-Por su puesto en mas de una ocasión- Sus ojos examinaron la silueta de Lena con aprobación pero no hubo nada de seductor en la mirada que le dedico – Es un placer Señorita Katina-

-El placer es mío Señor Kirkorov- Respondió Lena con una sonrisa.

-Déjeme decirle Señorita que es usted una belleza- Le hombre tomo su mano y la beso suavemente. Luego la miro y agrego –Me atrevo a alagar sus novelas, muchas mujeres me han comentado de ellas-

-Pues me complace que mi obra sea del gusto de las damas, Señor Kirkorov- Dijo Lena, mientras Yulia la tomaba de la mano, para guiarla al comedor.

-Por aquí Lena, Arthur tiene todo preparado- Los tres se dirigieron al comedor, donde Arthur tenia elegantemente preparada la mesa.

-Señoritas, Señor, por favor tomen asiento, ¿Puedo ofrecerles un poco de vino?- Dijo Arthur, mientras se acercaba con una botella d e vino tinto.

-Si, por favor Arthur-

La cena fue tranquila, Nicolaj se llevo toda la atención, relatando sus aventuras, en la universidad, y las veces que había tenido que ser salvado por Yulia, tras haber hecho algún desastre.

-Yulia, muchas gracias por invitarme, la Señorita Katina es una excelente conversadora, y a sido muy grato tratar con ella- Dijo Nicolaj, mientras le daba la mano a Yulia –Señorita Katina, fue un placer, ojala y volvamos a coincidir en algún lugar para continuar nuestra platica literaria- Con una suave reverencia, tomo su mano y la beso en el dorso.

-Hasta pronto Nicolaj- Dijo Yulia –Ven la próxima semana y arreglaremos el teme de la imprenta-

-Así será Yulia, hasta pronto- Y se retiro por la puerta principal, recibiendo una respetuosa reverencia de Arthur.

Apenas Nicolaj s e hubo retirado, Yulia se alejo de Lena y se fue a su despacho, Sin decir palabras. Lena se quedo allí, en la entrada d e la casa, viendo como Yulia se marchaba por el pasillo.

-Yulia- Dijo, pero no obtuvo respuesta. Entonces se dirigió a su despacho , giro el pomo plateado y entro sin llamar. Yulia ocupaba su escritorio.

Lena s e detuvo por un instante para mirara a la morena. Llevaba una camisa de lino blanca y unos pantalones de color gris oscuro. Había dejado su chaqueta gris en el respaldo de una silla cercana. Se había arremangado la camisa, dejando ver sus brazos.

La noche esta clara y despejada. Un campo de estrellas inundaba el cielo. La lámpara sobre el escritorio estaba encendida, formando sombras en su rostro y oscureciendo sus rasgos. Su negra cabellera, por lo general perfectamente peinada, ahora se mostraba despeinada y d e un modo desordenado.

Lena se pregunto, si Yulia era tan suave como se veía; Si su cuello era tan delicado como sus brazos, Y Lean sintió entonces un retorcijón en la boca del estomago. Para evitar esos pensamientos, Lena agarro con fuerza el pomo d e la puerta y la cerro con delicadeza.

Lena trato de no mirar a Yulia y para eso, dirigió su atención a la librera mas cercana. Derepente oyó como Yulia se movía y noto como s e aproximaba a ella.

-Puedes coger el que te apetezca- Yulia se coloco tan cerca que su aroma invadió a Lena. Notó los aromas cítricos, mezclados con tabaco y vodka. Ninguna d e las dos se movió. Lena se sintió repentinamente acalorada. El reloj que había sobre la estantería provocaba un rítmico ruidito que s e acompasaba con los fuertes latidos de su corazón.

Lentamente como si Yulia temiera que Lena s e marchara, dejo reposar sus manos en sus hombros. La pelirroja notaba la respiración de Yulia, su calido aliento en su mejilla y el movimiento suave de sus cabellos.

-Lena- Susurro Yulia con un tono suave y áspero. Sonó como una especie de plegaria que le llego directamente al corazón.

Lena no se cuestiono que debía hacer, simplemente se volvió y le miro evidenciando en con sus ojos la respuesta a su suplica.

Yulia acaricio su mejilla con suavidad. El pulgar de La morena se desplazo encima del labio superior de Lena y esta se estremeció ligeramente.

-Yulia- Susurro Lena simplemente por el placer se pronunciar su nombre.

Ambas intercambiaron una penetrante mirada que contenía miles de pensamientos.

-Lena… Rusidh Cailaj… mi hada-

Yulia suspiro al tiempo que aferraba su rostro entre las manos. Tras emitir un gruñido de derrota. Yulia cubrió la boca de Lena con la suya. El beso fue suave y profundo. Un beso saturador, seductor, penetrante… Un beso húmedo que no parecía tener fin.

-Lo he intentado- Susurro Yulia suavemente mientras recorría el interior de su boca y luego volvía besarla en los labios –Jamás sabrás lo mucho que lo he intentado- Tras volver la cabeza, Yulia la beso d e varias formas presionando cada vez mas fuerte y saboreando su labio inferior. Forzó a Lena para que abriera la boca. Yulia deslizo su lengua en el interior de su boca como si fuera de seda húmeda y caliente.

Lena deslizo sus brazos alrededor del cuelo de Yulia. Noto como un liquido ardiente invadía su estomago. Sintió que le fallaban las piernas. Yulia jamás había logrado que Lena se sintiera de ese modo, ni siquiera en su cumpleaños.

Yulia volvió a besarla. Se estremeció ligeramente y Lena notó las manos de la morena bajo sus pechos, lo que provoco que sus pezones se endurecieran. Aquellos dedos se cerraron alrededor de sus pechos con suavidad por encima de la tela de su vestido, y Yulia dejo escapar un suave gemido.

-Lena…- Susurro mientras le acariciaba los pezones con suavidad, permitiendo que la pasión la invadiera.

Lena se acerco a ella y se estremeció. Sabia que tenia que detenerla, pero por Dios, el placer era tan dulce, las sensaciones tan maravillosas… Que su cuerpo traidor no quería escucharla.

En lugar de rechazarla, Lena se descubrió presionando su cuerpo contra el d e Yulia para dejarse envolver por sus pelvis, por su senos.

Yulia la beso en el cuello, volvió a besarla en la boca y Lena gimió suavemente. Ahora temblaba y su corazón latía con mucha fuerza. Noto que Yulia buscaba los botones de su blusa. Logro desbrochar el primero y luego fue a por el segundo.

-Yulia…- Lena apenas susurro su nombre, pues la desesperación era evidente en su
voz. Si no le detenía en aquel momento ya no podría ni querría hacerlo.

Durante unos eternos segundos, Yulia permaneció inmóvil, con sus preciosas manos dormidas mientras se esforzaba por recuperar el control. Por un instante, Lena deseo haberse mantenido en silencio, haber permitido que Yulia prosiguiera con su magia y comprobar como podría brillar el fuego. Lena estaba segura de que el desastre se avecinaba.

Yulia inspiro con fuerza. Miro a Lena y le abrocho los botones d e la blusa.

-Lo siento- Dijo –No quería que esto ocurriera.

No necesitaba disculparse. Ella había deseado que la besara. Había querido mucho mas que eso. Peor no podía decírselo.-No ha sido culpa tuya. Simplemente… ha ocurrido-

Aquellos intensos ojos azules, normalmente tan intrigantes, brillaron con emoción. Luego la mascar volvió a cubrir su rostro.

-Considerando las consecuencias, será mejor que no vuelva a ocurrir. En realidad seria bueno que nos viéramos por un tiempo- Yulia se alejo de ella, bajo lentamente las mangas d e la camisa y se abrocho los puños –Tengo cosas que hacer fuera de la
ciudad. Faltare durante algunos meses-

A Lena le dio un vuelco en el corazón -¿Algunos meses?- Se esforzó por no pensar lo vacía que estaría su mesa, incluso sus días, sin ella. En lo mucho que la extrañaría –Pero no habías dicho nada de salir d e la ciudad-


Yulia se mostró incomoda y Lena comprendió que acababa de tomar aquella decisión. SE iba por ella, por lo que había ocurrido entre ellos. Algo que tal vez se debía mas Yulia, que a ella.

-Necesito comprobar lo avances de la fabrica textil que tengo en San Petersburgo. Imagino que sin nadie que te moleste podrás trabajar en tu nueva obra-

-Si… Supongo que si- Pero Yulia no era ninguna molestia. En realidad a Lena le encantaba discutir con ella. Había descubierto que disfrutaba mucho d e su compañía.

A Lena le gustaba hablar con ella, Le gustaba saber que Yulia podría llegar en cualquier momento, o que estaba para ella en cualquier momento.

Yulia agarro la chaqueta del respaldo de la silla y se la coloco encima de los hombros.
-Estaré fuera unas horas. Hoy puedes quedarte aquí, ya es demasiado tarde para que regreses a tu departamento. No llegare tarde-

Lena no dijo nada. Se limito a observar como Los paso de Yulia la llevaban al exterior de la habitación. Yulia quería protegerla, y tal vez protegerse a si misma, intentando alejarla del deseo que sentía por ella. Por primera vez desde que había conocido a Yulia, Lena comprendió que ya no quería que Yulia siguiera protegiéndola.

El rumbo perdido d e Yulia la llevo a un bar de mala muerte.

-¿Quieres otra copa preciosa?-

A Yulia le daba vuelta la cabeza. El licor había adormecido sus sentidos hasta el punto de que le costaba pensar con claridad, que era exactamente lo que deseaba.

-Necesitare una habitación, ¿Tienes algo donde pueda quedarme?-

-Tenemos una habitación en el segundo piso, A veces la pasamos para quienes necesitan privacidad- La chica señalo hacia la escalera de madera que se encontraba en el otro extremo del bar.

Yulia dejo el resto del dinero sobre la mesa, lo bastante como para pagar el alojamiento y mucho mas alcohol.

-Cóbrate de aquí, además d e las bebidas-

La chica agarro el dinero, vio que era mas que suficiente y le dedico una seductora mirada. –Por esta cantidad puedes gozar de algo mas, si quieres- La chica se copio un pecho y lo saco de la playera para mostrarle el pezón.

-Tal vez otro día-

La rubia se limito a encogerse de hombros .Como quieras-

Regreso con una botella d e vodka y la deposito frente a ella. Yulia se lleno la boca con la fuerte bebida y se apoyo en la pared dejando que el licor se deslizara por su garganta mientras se preguntaba si aquello lograría calmar su cuerpo. Deseaba estar lo suficientemente borracha como para dormir sin soñar con Lena, Aunque estaba segura que no seria posible.

Yulia sabía que era el deseo lo que lo había llevado a tomar medidas tan extremas. Cualquier otro sentimiento que creía tener debía ahogarse con el alcohol por el bien d e Lena. Si pensaba en ella le remordía la conciencia.

Luchaba interiormente con sus sentimientos.

Yulia tomó otro sorbo de Vodka y se pregunto si lograría aplacar todo lo que en su pecho sentía.

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Hay algo que no aclare la frase en escoses Ruaidh Cailag es una forma cariñosa de decir mi niña pelirroja.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   22/1/2010, 03:40

Entregándose a la pasión.

A solas en el cuarto de huéspedes, Lena daba vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. Rodeada por el silencio de la casa. Se esforzó por oír algún ruido en la oscuridad, un indicio de que Yulia había regresado. Pero no hubo signo alguno.

Si tan solo hubiera salido con su chofer, no estaría tan preocupada.

Ninguno d e los empleados parecía preocupado. –Así e s la Señorita- Dijo simplemente Arthur –Regresara cuando este mejor-

Pero ¿Y si le pasaba algo?,¿Y si estaba herida?, ¿Y si necesitaba ayuda?, ¿No había nadie que s e preocupara d e Yulia?.

La preocupación la venció. Se levantó y fue al cuarto d e Yulia. Cuando llego, allí se quedo mirando su cama. Al otro lado d e la ventana se dejaba notar una tormenta que oculto la luna y las estrellas. Comenzó a soplar un fuerte viento. Eran las 3 d e la mañana.

No dejaba de pensar en Yulia, ni en lo que había ocurrido entre ellas en su despacho. Si cerraba los ojos todavía podía sentir el calor de su cuerpo, las calidas y dulces sensaciones que recorrían sus venas. El Solol hecho de pensar en ello, hacia que Lena temblara del mismo modo que había temblado entre los brazos d e Yulia.

La experiencia había sido tan embriagadora que Lena había deseado que no terminara nunca y sabia que Yulia tampoco habría querido que terminara. En realidad Lena estaba asombrada de que la morena se hubiera detenido cuando lo hizo ¿Por qué lo habrá hecho? Se pregunto. En realidad ya lo sabía. Yulia leído sus cartas durante muchos años, conocía sus pensamientos y suelos mas profundos; tal vez la conocía mejor que nadie en le mundo. Yulia quería hacerle el amor, pero sabía que haciéndolo arruinaría los sueños de Lena.

Yulia a veces fingía ser una persona severa e indiferente, pero Lena no creía que lo fuera. La había visto con los niños, en la ascienda, _Había defendido su nombre frente a Smirnoff, Se comportaba de manera tierna cuando estaba con ella, además conocía los arreglos en Pro de sus empleados. Yulia dijo que estaba haciéndolo por que incrementaba beneficios. Indudablemente el resultado final seria un éxito. Pero a Lena le resultaba difícil creer que Yulia diera beneficios y más prestaciones únicamente por dinero. La morena no era el demonio frío que ella creía que era.

No era más que una mujer solitaria. Un rayo la volvió a la realidad, por su culpa por que no confiaba en lo que podía ocurrir, si s e quedaba allí con ella. Yulia estaba afuera y Lena estaba preocupada y mucho masque eso. Lena se esforzó por evitar el dolor, y por primera vez admitió la verdad.

“Dios mío, estoy enamorada de ella”

Aquel pensamiento antes impensable, provoco que s e le formara un nudo en la garganta ¿Cómo había ocurrido?, ¿Cuándo había ocurrido? Quizá fue la primera vez que Lena miro mas allá de aquellos fríos ojo azules para apreciar las turbulentas emociones que Yulia ocultaba con tanto esmero. Tal vez fue el momento en que comprobó que aquella falsa fachada no era más que un modo de ocultar la soledad y la desesperación que le había invadido tanto tiempo.

A Lena s e le llenaron los ojos d e lagrimas. Eran lágrimas por Yulia, por la vida vacía que llevaba. Lagrimas por ella, por amar a una mujer que jamás llegaría a amarla. ¿Cómo podía haberse permitió enamorarse de una mujer que no conocía el significado de aquella palabra?

“Tal vez podía enseñárselo”

¿Pero era posible que una mujer como Yulia aprendiera a amar? Y de ser así ¿era ella lo suficiente mujer para enseñarle? Pero aún ¿Tenia ella el coraje para intentarlo?

Un segundo rayo interrumpió sus pensamientos. Decidió volver a su cama, por lo visto Yulia no tenía intenciones de volver, y ella por su parte tenía mucho que pensar.

Cuando estaba por entrara a su cuarto oyó algo. Centro su atención. SE oyeron pasos irregulares en la entrada. Algo cayó al suelo y Lena aprecio el sonido de una voz suave. Escucho unos pasos que ascendían por las escaleras, que recorrían el pasillo y luego desaparecían en el interior d e la habitación del otro extremo del pasillo.

La habitación d e Yulia. Por fin estaba en casa.

Lena s asintió aliviada. Tanto que su cuerpo noto la relajación. Soltó un suspiro de alivio y pronuncio una corta oración en la que daba las gracias y el hecho de que finalmente Yulia hubiera regresado.

De pronto Lena recordó que Yulia se marcharía a los días siguiente. No sabía cuando tenia previste llegar, pero seria un largo viaje. Ahora de pronto sentía la imperiosa necesidad de verle, en es mismo instante. Lena se puso una bata de satén azul, te temblaban las manos. Se coloco bien el cuello de la bata y dejo caer su cabellera reposara sobre sus hombros. Caminaba de un lado para otro frente a la habitación d e invitados, mientras le latía el corazón a toda prisa y d e pronto sintió que tenia la boca seca.

Se desplazo con cuidado y comprobó que no hubiera ningún miembro del servicio que rondara por allí. Atravesó el pasillo. AL final del mismo, una pequeña lámpara encendida por Yulia provocaba unas extrañas sombras. Lena tembló de frío y se apresuro hacia el dormitorio de Yulia. Pero cuando llego se detuvo al instante. Al otro lado de esa pesada puerta de madera, Lena oyó los movimientos de Yulia. Inspiro profundamente para intentar reunir algo de coraje, puso la mano sobre el pomo plateado de la puerta, lo hizo girar y entro en la poca iluminada habitación. De pie, en la entrada de la habitación. Ardía el fuego de la chimenea y una lámpara permanecía encendida en la mesa de noche. Yulia estaba frente a la chimenea y se preparaba para irse a la cama. Lena dejo de respirar durante un rato. Yulia se había quitado la chaqueta y la camisa de lino blanca.
Los pantalones mojados colgaban de su cadera como si de una capa de pintura se tratara y sus pies todavía llevaban puestas las botas negras. Tenia el cabello mojado por la lluvia y le caía por el cuello, aunque un mechón le cubría la frente. Tenia los pechos desnudos, dos pequeñas y bien formadas peras; su abdomen liso y delicado.

Sin darse cuenta, Lena se humedeció los labios. Seguía observando la preciosa femineidad del cuerpo de Yulia. No se dio cuenta de que se estaba moviendo, de que se dirigía en silencio hacia ella, hasta que Yulia alzo la vista, la vio y se quedo completamente inmóvil.

-¿Lena? ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué pasa?- Yulia se acerco y la agarro preocupada por los hombros -¿estas bien?-

Lena humedecido sus temblorosos labios –Tenia que venir, tenia que verte-

-Lena… Ruaidh cailag… ¿Qué ha ocurrido?-

-No ocurre nada. Solo es que… No quiero que te vallas-

Yulia no dijo nada –No lo entiendo-

-Yo tampoco lo entiendo. Solo se que no quiero que te marches mañana. Quiero que te quedes aquí, conmigo- Yulia cambio de expresión. Los músculos de sus mejillas se endurecieron –Ya sabes por que me voy. No eres tan ingenua-

Lena se ruborizo ligeramente, pero no aparto la mirada –Se por que te vas. Intentas mantenerte alejada. Intentas protegerme. No quieres hacerme daño-



Los increíbles ojos azules de Yulia se tiñeron de ira, pero al poco desapareció –Me voy por que te deseo. Si me quedo, tarde o temprano te acosare-

¿Lo haría? No, no a menos que ella también quisiera que lo hiciera. Ahora estaba convencida de ello, sabia que podía confiar en la morena -¿Eso es lo que quieres Yulia?-

La ojiazul apretó los dientes con fuerza. Sus rasgos dejaban entrever la furia –Sabes que si-

-Entonces hazme el amor. Ahora. Esta noche-

Por un momento a Yulia le brillaron las pupilas. Después negó lentamente con un movimiento de cabeza. –No sabes lo que dices-

Lena se aproximo a Yulia y coloco una mano sobre su pecho –Te equivocas Yulia. Se perfectamente lo que digo- Y era cierto, por primera vez desde que había salido d e la habitación, Lena comprendió lo que la había empujado a acudir al dormitorio de Yulia, Exactamente el riesgo que aquello implicaba; Sabia que tenia que asumirlo –Tengo la edad y l conciencia suficiente para tomar mis propias decisiones. Quiero lo que las dos deseamos, pero no como Elena Katina quien tiene que pagar una deuda con el apellido Volkova. Quiero que sea lo que quiere Lena y lo que quiere Yulia-

La morena la miro como si Lena fuera otra persona. Otra mujer . La miraba con una mirada oscura, asustada e insegura.

-No puedes pensar realmente lo que estas diciendo. Has luchado contra esto, desde el día que nos conocimos-

-Se mejor que nunca lo que estoy diciendo. Hazme el amor Yulia… Por favor…-

Pasaron varios minutos. Yulia sintió un estremecimiento. Alzo las manos y rodeo a Lena por la cintura con sus brazos. La abrazo.

La morena tenía el cuerpo húmedo por la lluvia. Lena sintió los rápidos latidos d e su corazón. Sus pantalones mojados empaparon la bata, pero a ella no le importo. En algún momento durante las largas horas d e aquella noche, todo se había esclarecido. A partir de aquel momento Lena haría lo que su corazón le dictara sin importar las consecuencias ni el precio.

Yulia examino el rostro de Lena y estudio sus rasgos. La miro a los ojos como si quisiera mirarle el alma. Inclino entonces la cabeza y la beso. Fue un beso más apasionado y tierno que ella jamás había recibido. Un beso que decía todas las cosas que Lena deseaba oír de ella y que probablemente jamás llegaría a decirle. Lena le devolvió el beso, depositando en el todo el amor que acababa de descubrir, Dios Santo, se sintió.

Lena le beso nuevamente la boca, en el cuello, en sus hombros desnudos. Noto como Yulia se estremecía.

Yulia suspiro y le acaricio la barbilla con ternura. La obligo a mirarle –Lena ¿Estas segura?-

“completamente segura” Pensó, “te quiero”. Peor no pronuncio aquellas palabras. Yulia no sabia como afrontar semejantes emociones; todavía no. Lena acababa de aprender a aceptarlas por si misma. –Estoy segura Yulia-

Tras deslizar sus brazos alrededor del cuello de Yulia, le acaricio la negra cabellera húmeda, le beso con suavidad e inhalo el olor que desprendía. Yulia la beso con fuerza, con erotismo, como si no tuviera suficiente. Sus alientos se fundieron y sus labios se humedecieron. Lena se aproximo a ella, Maravillándose al compenetrar sus cuerpos, capturada por la sensación de suavidad y de protección que le aportaba el pecho de Yulia.

La morena la guío con caricias y besos hasta la cama, la sentó y le quito la bata. Desbrocho el botón del cuelo del camisón de algodón y se lo quito por la cabeza. Lena sintió un atisbo de vergüenza y sus mejillas se sonrojaron, pero no intento cubrirse. No tras comprobar la mirada de aprobación que brillaba como fuego en los ojos de Yulia. Esta acaricio la cabellera de Lena, paso sus dedos por entre ella.

-Eres hermosa- Dijo la morena en voz baja –Mas incluso de lo que había imaginado- Le acaricio la barbilla con un dedo, luego lo deslizo por el cuello y por el hombro hasta dejarlo reposar sobre el pezón. Lena se estremeció. Yulia inclino la cabeza y la beso. Fue un beso largo y apasionado. Le acaricio el pecho provocándole un leve cosquilleo.

Yulia se aparto de ella el tiempo justo para que apagara la lámpara y quitarse los pantalones húmedos y las botas. Luego se reunió con ella en la cama con el cuerpo todavía húmedo y frío. Sus ojos azules se mostraron mas oscuros e intensos.

-Se que debería rechazarte. Si no fuera una bastarda tan impía lo haría- Yulia retiro un largo mechón de cabello rubio de la mejilla –Pero no permitiré que te vayas. No puedo. Te deseo con todas mis fuerzas-

-Yulia- Lena se aproximo a ella y le acaricio la barbilla con la palma d e la mano. Había algo en la mirada de Yulia. Lena observo mas allá d e la pasión, miro la urgente necesidad, el doloroso deseo. Entonces Yulia la beso. Introdujo su lengua en el interior de la boca de Lena de forma posesiva y Lena sintió crecer el fuego en su interior. El beso prosiguió húmedo y apasionado. Largo y desesperado; un beso que provoco que sus pezones se endurecieran y que su corazón latiera a toda maquina.

Fuera la tormenta no cesaba. Una tormenta que s e desarrollaba al compás d e la velocidad a la que corría la sangre por las venas d e Lena. Yulia deslizo su boca a lo largo del cuello de ella y luego por los hombros, acto seguido, le mordisqueo un pezón. Lo saboreo mientras la luz iluminaba las diminutas venas azules bajo su piel. Lena gimió débilmente. Estaba temblando y sus pechos se estremecieron bajo las suaves caricias de Yulia. Esta le acaricio el torso, después el ombligo y finalmente se aproximo a la entrepierna.

Lena se tenso. No sabía demasiadas cosas acerca del acto sexual entre mujeres. Únicamente lo que había escuchado a algunos conocidos. Lena no estaba segura de que es lo que debía hacer.

-No te hare daño, mi hada- Dijo Yulia con un suave tono d e voz –Confías en mi ¿verdad?-

Lena trago saliva con dificultad y asintió –Si- Suspiro justo antes de que Yulia volviera a
besarla dejando que una calida sensación la invadiera para que sus músculos se relajaran. Uno d e los largos dedos de Yulia se deslizo entre las piernas de Lena y lo introdujo en su interior. Lena sintió un holeada de calor. Yulia empezó a acariciar su clítoris con un ritmo que concordaba con los movimientos de su lengua dulce y apasionada, Lena aguanto la respiración mientras Yulia la acariciaba con suaves caricias circulas. Yulia la beso con suavidad.

-Tu cuerpo esta listo, Lena. Estas húmeda-

Lena humedeció sus labios conciente de que le temblaban -¿Qué…Que tengo que hacer?-

Yulia le dedico una d e sus extrañas sonrisas y su corazón se unió al de ella con todo su amor. –Confía en mi. Yo me ocupara del resto-

Lena de devolvió la sonrisa y comprobó que Yulia la miraba con ternura. Noto como Yulia introducía un dedo en ella, luego el otro y comenzó con un suave movimiento de entrada y salida. –Te ves tan hermosa, así de excitada-

Lena solo se dejaba llevar por las sensaciones que sentía, un placer infinito, estaba en un trance, solo podía sentir. La abrazo e hinco sus uñas en la espalda d e la morena, las sensaciones estaba llegando a su limite. Lena sentía que iba a explotar. Su cuerpo comenzó a tensarse, de su boca, solo salían gemidos casi incomprensibles, bañados d e placer, hasta que una sensación como morir y volver a la vida en segundos, la invadió, la
satisfacción llego, y su cuerpo comenzó a relajarse.

Yulia respiraba agitada, sin duda el placer que sentía Lena la había contagiado. Lena aun estaba agitada, respiraba profundamente. Su agitada respiración fue interrumpida por un beso de Yulia al momento que acariciaba su rostro. -¿Estas bien?-

-Si… Fue maravilloso Yulia-

Yulia se sintió aliviada y esbozo una tímida sonrisa .la beso lentamente y después se acostó junto a ella. Lena tomo aire al notar las sensaciones que la invadían. Se giro y miro a la morena al rostro. Alzo su mano y acaricio su boca, su cuello, bajo con cuidado hasta sus pechos, acaricio suavemente los pezones duros d e Yulia, se acerco a ella y beso ambos pechos, introdujo uno d e los pezones de la morena en su boca, y con su lengua comenzó a juguetear con el.

Yulia emitía pequeños gemidos de placer, mientras se aferraba a las sabanas.

Lena dejo sus pechos y deslizo su legua por su abdomen desnudo, saboreando el sabor d e su piel. Subió para besar los tentadores labios de Yulia, mientras su mano, bajaba a la entrepierna de Lena. –Guíame-

La morena le bajo su mano a la mano de Lena y le dijo en un murmullo plasmado d e placer –Solo sigue tus instintos mi hada, tu magia hará el resto-

Lena la beso, e introdujo su mano en Yulia, Las reacciones de su rostro de indicaban que iba en la dirección correcta, hasta que la morena curvo su espalda en una reacción automática, que indicaba que había llegado al lugar esperado. Comenzó con movimientos suaves, pero poco a poco aumento la velocidad, ver a Yulia tan extasiada, la excitaba. Llego un momento cuando Yulia emitió u n gemido sordo y curvo su espalda, abrazando en el acto a Lena y murmurando a su oído en forma entrecortada –Tu magia e s maravillosa, Ruaidh cailag-

Permanecieron tumbadas durante un buen rato, escuchando los sonidos d e la tormenta y los latidos rítmicos de sus corazones.

“He hecho bien” pensó Lena “jamás podría haber sido tan perfecto”

Yulia la beso con suavidad y la abrazo. –Eres hermosa-

Lena sonrío en la oscuridad –Me ha encantado-

Lena vio como Yulia sonreía –A mi también-

-¿tanto como esperabas?-

-Mas. Mil veces mas-

Lena se relajo sobre las almohadas y coincidió con ella por completo. Pensó que se quedarían dormidas, pero tumbada a su lado, con una mano en el pecho d e Yulia, notaba como sus músculos se expandían al respirar y sus costillas se ensanchaban. Lena volvió a notar la misma sensación que había sentido hace poco.

-Estas jugando con fuego Ruaidh Cailag-

Hubo cierto tono malicioso en su voz, algo que a Lena le pareció divertido. Le acaricio el pezón con la punta de un dedo.

-¿en serio?-

Yulia agarro su muñeca, y beso su mano –La noche aun es larga-

-¡Dios!-

Lena oyó como Yulia se reía y le gusto. La pelirroja comenzó a acariciar el vientre de Yulia, bajaba y subía, acariciaba sus pechos sus pezones.

-Te he advertido- Dijo Yulia.

-Ya, lo se- Dijo Lena, pero dejo de acariciarla. Ella sentía la misma pasión que cuando estuvieron juntas. Ahora sabía lo que aquello significaba: Quería volver a sentir a Yulia dentro de si.

Lena suspiro mientras Yulia separaba sus piernas mientras, trazaba un camino de besos hasta que llego a su entrepierna. –No deberías haberlo hecho- Bromeo Yulia –Ahora arderás en el infierno-

Yulia se inclino para besarla. Lena le devolvió el beso y sonrío para sus adentros. Yulia se separo y le dedico una maravillosa sonrisa, mientras su cabeza descendía.

En el momento que sintió la lengua de Yulia acariciando su femineidad, Lena pensó que si tenia que arder en el infierno, lo haría con mucho gusto.
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   22/1/2010, 03:47

Un apasionado viaje con Caronte

Mientras Yulia descendía por las escaleras, esbozo una sonrisa al recordar la cara de Lena. La alegría que sentía se convirtió en otra cosa al recordar la noche anterior. Lena se había comportado tal y como lo había imaginado, o incluso mejor. Su inocente pasión había resultado mucho mas excitante que las habilidades de la mas diestra amante.Habían hecho el amor dos veces durante la noche y una vez mas al amanecer.

Yulia llego al pie de la escalera y vio que Arthur corría hacia ella. El alto y delgado Mayordomo le hizo una breve reverencia con la cabeza.

-Buenos días Señorita-

-Buenos días Arthur-

-El automóvil esta listo y le espera ara partir, Señorita tal y como pidió ayer.

-Si bueno. Ha habido un cambio de planes-

-¿Señorita?-

-Quiero que llames a la casa d e la Señorita Katina y pidas a la Señora Rometch que le prepare una maleta, con ropa para una semana por lo menos que incluya vestidos de gala y ve a buscarla de inmediato-

Si, Arthur se sorprendió no llego a demostrarlo.

-Saldré con la Señorita Katina de viaje-

-Si Señorita-

Arthur hecho a correr con sus delgadas piernas. Desde luego no se trataba de un mayordomo atractivo, pero sin duda era muy eficiente. Yulia se hizo una nota mental para recordarse a si misma subirle el sueldo cuando regresara del viaje.

Yulia se dirigió al comedor pensando en el viaje. Ocupo su asiento habitual encabezando la mesa y le indico a una de las sirvientas que le trajera el desayuno. Estaba ansiosa por saber por saber que le parecerían sus planes a Lena. Después d e lo que había ocurrido entre ellas la pasada noche, la idea de un viaje fuera d e Moscú se le había aparecido como si de una revelación divina se tratase. Quería pasar tiempo con ella, quería darle la oportunidad de que se acostumbrara a su forma de hacerle el amor, que la conociera por lo que Yulia representaba y que aceptara el futuro que tenia previsto para ambas.

San Petersburgo parecía el lugar ideal para empezar. Era un lugar tranquilo y lo suficientemente alejado para poder estar a solas. Además allí había mucho que hacer. En San Petersburgo había muchos restaurantes, tiendas y teatros y había unas casitas muy bonitas que se podían alquilar. En aquella época del año no les seria difícil
encontrar alguna.

La idea de estar a solas con Lena, de hacerle el amor sin límites, provoco excitación inmediatamente. Dios, haberla tenido tres veces no había calmado su apetito por ella. Quería hacerle el amor de cien formas distintas y, aun así, no estaba segura de que fuera suficiente.

Deseaba regresar arriba y volver a meterse en la cama con ella, pero suspiro resignado y se contento con las imágenes de la pasión que compartirían en San Petersburgo.

Lena se despertó entre las sabanas y se lamento por la rigidez de sus músculos y el dolor que sentía en ciertas zonas del cuerpo. Abrió los ojos. Echo un vistazo a la habitación y se relajo al descubrir que estaba en la cama de Yulia.

“Yulia” Dios mío, resultaba imposible que hubiera acudido a ella la noche anterior, que le hubiera pedido que le hiciera el amor. Perecía increíble las cosas que había llagado a hacer. Pero estaba contenta de lo ocurrido. No le había gustado perderse esas horas
entre sus brazos en su cama, por nada del mundo.

Se desespérelo y puso su mano en la boca para bostezar. Echo un vistazo al reloj que había encima de la chimenea y vio que eran casi las once de la mañana. Parpadeo y puso los pies en el suelo. Al oír el ruido de la puerta, vio como Yulia llegaba con una bandeja de desayuno.

-Buenos días mi hada, ¿Cómo amaneciste?-

Yulia se veía radiante. Un hermosa sonrisa estaba en su rostro, al igual que una mirada más dulce.

-Bien gracias aunque un poco adolorida- Respondió con gracias, mientras volvía meterse en la cama.

-Eso es bueno, significa que lo que paso ayer ocupo toda tu resistencia mi
hada- Dijo entre risas la morena –Venga a tomar desayuno, hoy tendremos
un lar go día-

-Gracias por traerlo, podría haber esperado a que bajara- Dijo Lena mientras ponía mermelada a una tostada.

-Por hoy quiero consentirte mi hada- agrego la morena mientras se sentaba al borde de la cama –Nos iremos de viaje en un par de horas, así que arréglate-

-¿Cómo? Pero no tengo ropa , ni nada- Dijo Lena mirándola sorprendida.

-Lo se, Arthur fue a tu departamento, por algo de tu ropa, la Señora Rometch preparo una maleta y te desea suerte en el viaje- dijo Yulia robando la tostada que tenia Lena
En sus manos.-Tu maleta esta abajo, pediré que la suban, para que te cambies-

Yulia se retiro, y dejo a Lena desayunando. Cuando esta termino Lena se levanto y se dirigió al baño, allí frente al espejo empezó a desenredar su rojiza cabellera. DE viaje, por supuesto, Yulia debía marcharse ese día. Lena esbozo una lenta y secreta sonrisa al comprender que Yulia había decidido que Lena la acompañara.

En el espejo unas manchas en sus mejillas al recordar a Yulia desnuda, su bonito cuerpo moviéndose ágilmente, y disfrutando tanto como ella. Y sabía que Yulia esperaba que esa noche volviera a ocurrir.


Yulia se reclino en el asiento del automóvil mientras observaba a Lena con los parpados medio cerrados.

En el interior del carruaje estaba oscuro y hacia frío. Lena refregaba sus manos. Yulia acomodo su figura junto a ella.

Rodeo los hombros de Lena con un brazo y bajo la cabeza para susurrarle al oído. –Yo puedo darte calor-

El automóvil empezó ligeramente a traquetear ligeramente por las imperfecciones del camino.

-Yulia- Exclamo la ojiverde mientras Yulia retiraba el chal y le pasaba una mano por la espalda. Al parecer no había oído, pues tenia la vista fija en el pálido brillo de su escote, al tiempo que con la otra buscaba su tobillo, por debajo d e la falda.

-Yulia- Exclamo de nuevo. Empujo contra su pecho, pero Yulia hizo suficiente fuerza, para hacerla sentarse en sus piernas.

-¿Si?- murmuro mientras u boca ansiaba la suave piel de su garganta.

-Dentro del automóvil no, por el amor de dios-

-¿Por qué no?-

-Por que es…- Sintió como la punta de su lengua rozaba su piel cosquilleando su sensible nervio a un lado del cuello, calló un instante para reprimir un gemido de excitación –Vulgar, Común.

-Excitante- Contesto Yulia con un susurro -¿Alguna vez has pensado en hacer el amor en un automóvil en marcha Lena?-

Lena hecho la cabeza hacia a tras para mirarla con asombro y apenas logro ver su rostro noto una maliciosa sonrisa.

-¡Por su puesto que no! No me he imaginado siquiera como puede llegar a hacerse semejante locura- AL ver el blanco resplandor en los dientes de Yulia se arrepintió al instante de haber dicho aquellas palabras -¡No, no me lo digas!-

-En lugar de eso te lo voy a demostrar-

Se dispuso a desabrochar los botones de la chaqueta de Lena, mientras murmuraba palabras intimas, mortificantes. A juzgar por la serie de tirones y botones, Lena se percato que hacia un rápido progreso por entre las capas de ropas.

Yulia le robo varios besos de sus labios entre abiertos y, a continuación empezó a recorrerle la garganta con la boca.

-Espera- Gimió ella –Ya casi llegamos, Va a descubrirnos el chofer, ¡OH! Basta ya por favor-

Yulia la acurruco contra su regazo y miro fijamente a los ojos verdes, siempre llenos de inteligencia y desafío. La excitación había hecho que el corazón le latiera desenfrenado, que su pulso enloqueciera. Sintió deseos de hundirse en Lena de estrujar, morder y lamer hasta el ultimo centímetro de su cuerpo.

Capturo su boca con un beso ardiente y busco busco su lengua para absorber con ansia su delicioso sabor. Ella reacciono de buena gana dejándole que la besara tal como le apeteciese, arqueando el cuerpo cuando Yulia termino de desabotonar su ropa. Su mano palpo a lo largo d e la columna vertebral hasta dar con el broche del sujetador. Con gesto impaciente, lo desabrocho hasta que se aflojo y la prenda cedió y dejo de comprimir los senos de la pelirroja. Lena empezó a respirar profundamente al sentir la mano de Yulia acariciando su espalda.

Yulia retiro la ropa de la parte superior de Lena y con mucho cuidado la desprendió del sujetador. Al instante cayeron al frente de sus dedos sus redondos pechos. A ciegas y con fuerza movió a Lena un poco mas sobre su regazo, y busco la sombra de un pezón, lo encontró, lo capturo y empezó a lamerlo y morderlo con suavidad. Aquel suave boton rosado se endureció en su boca. Con cada ardiente caricia de su lengua arrancaba una ahogada exclamación de la garganta de Lena. Con un gemido hundió la boca en el valle que separaba los senos y cerro la mano bajo su peso desnudo.

-Yulia…- Lena apenas podía hablar entre jadeos –Yulia…-

Su ávida boca encontró de nuevo el pezón, su lengua fue trazando círculos alrededor de aquella punta de seda demorándose en el borde, allí donde se unía con la piel clara del pecho. La fragancia d e Lena genero una reacción tan primitiva, que perdió toda conciencia del mundo más allá de aquel automóvil oscuro y bamboleante. Con un empeño voraz, Yulia deslizo las manos bajo la falda y acomodo el cuerpo de Lena sobre el suyo separándole los muslos de modo que ella quedara arrodillada encima de ella.

Tal como la noche anterior, Lena no era una compañera pasiva, sino que su boca respondía con besos ávidos, sus manos recorrían son urgencia sus pechos y su cintura
¿En que momento le había desabrochado la camisa y la chaqueta?

-Ayúdame- Dijo de repente con voz temblorosa. Luchando contra el broche del sujetador d e la morena- Quiero tocarte-

-Todavía no- Las palmas d e Yulia se deslizaron a lo largo de sus brazos hasta encontrar la curvatura d e sus nalgas – Si me tocas ahora no seré capas de contenerme-

-No me importa- trato con mas fuerza y logro desabrochar el primer botón –Quiero sentirte como ayer… quiero que me toques que me hagas sentir…- Sus dedos se posaron sobre uno d e los pezones de Yulia. Aquella leve presión provoco que Yulia diera un brinco y lanzara un gemido. –Además- Le recordó ella sin aliento –eres tu quien a empezado esto-

Era tan adorable su actitud imperiosa, tan apasionada que Yulia sintió que s e le contraía el corazón en un sentimiento que jamás había experimentado… un sentimiento demasiado peligroso para examinarlo.

-Esta bien- Dijo en un tono lleno de deseo y diversión –Esta lejos de mi negarte cualquier cosa que desees-

Lena sonrío maliciosamente y poso su boca en la hendidura del cuello d e Yulia, allí lamió y beso, cada detalle, cada marca. Fue subiendo a su oído y le susurro –Solo quiero sentirte Yulia solo eso-

Yulia volvió la cara a un lado, con respiración siseante entre los dientes apretados, luchando por no sucumbir a aquella sensación. Tenia la suave mejilla d e Lena apoyada
contra la suya –Tu piel es muy suave Yulia-

-No, Dios no- Yulia dejo escapar una risa entrecortada que termino en un gemido –Es agradable. Ruaidh Cailag… me estas matando… debes dejarlo ya-

La sujeto de la muñeca, para alejarla un poco d e si busco sus bragas. A continuación las deslizo suavemente, hasta quitarlas a continuación acaricio su vientre y bajo la mano e introdujo sus dedos suavemente en Lena.

-Ahora me toca a mi- Murmuro, besando su cara acalorada al tiempo que deslizaba el dedo al interior de Lena una y otra vez. Noto que ella apretaba las músculos alrededor de los de ella; se sirvió de sus propias piernas para mantener abiertas las d e ella y así dejar su cuerpo abierto e indefenso ante su contacto.

Lena gimió y presiono el vientre contra su mano, anhelando más estimulación. Yulia siguió acariciándola con una lentitud desesperante, penetrándola con sus dedos. Lena tembló y se retorció cuando la morena empezó con un ritmo más rápido.

-Yulia- Grito en un gemido Lena, mientras depositaba su cabeza en el hombre d e Yulia. Su respiración era agitada y su corazón latía rápidamente –Me encantas Yulia-

Yulia inclino la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados y la frente arrugada. Notaba el peso de Lena sobre sus muslos y su cuerpo se cerraba sobre el suyo con una estrecho abrazo. El placer que le producía tenerla así, era demasiado grande para soportarlo. No podía hablar ni pensar, no podía articular su nombre, lo único que podía hacer era permanecer inmóvil mientras Lena descansaba en ella.

Sintió que Lena se inclinaba hacia delante y que sus labios entreabiertos rozaban su garganta Allis, donde latía el pulso bajo el mentón. Sintió como su lengua exploraba su piel con delicadeza y su respiración se hizo áspera.

El brusco movimiento que produjo el automóvil cuando se detuvo, las volvió a la realidad. –Maldición. Ya hemos llegado-

Lena permaneció relajada y blanda contra ella, al parecer sin compartir aquella súbita urgencia. Alzo una mano con gesto lánguido y cerro el pestillo de la puerta. Cuando hablo tenía la voz turbia y ronca. –No pasa nada Yulia-

Yulia acaricio su mejilla, y la beso suavemente.-Mi niña pelirroja, mi hada-

Lena la miro directamente a los ojos y soltó una risita traviesa -¿Mi niña pelirroja? ¿Yulia cuando se te ocurrió decirme así?-

Yulia soltó una carcajada, y tomo un mechón de su cabello. Lo acerco a su rostro y lo beso –Te lo he dicho desde que te conocí Lena, Ruaidh Cailag, significa mi niña pelirroja-

La pelirroja alzo la mano y acaricio su mejillas, luego con el índice acaricio sus labios –Eres muy tierna cuando quieres-

-Solo contigo mi hada, solo contigo-
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Yulia
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   22/1/2010, 03:50

puff gomen luego le ssubo mas x.x
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shusuma
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   13/6/2010, 20:42

gracias por la historia espero pronto la conti jejejej y gracias a tu amiga por la historia
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zhayho
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   16/7/2011, 23:03

esta buenisima pliss sub la conti
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monse
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   5/9/2011, 20:50

graciias por la hiistoriia pliis la contii
esta muii buena
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xty
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   14/12/2012, 14:24

sigue la historia estaba linda
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MensajeTema: Re: UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]   

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UN PACTO CON EL SUCESOR DEL DIABLO publicado por ansolut_ katina[en proceso]
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