Yuri's Lyrical Secrets

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 Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]

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Yulia
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MensajeTema: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:33

CONTIGO SIEMPRE


Capitulo I Sombras

En una mañana nublada, el cielo dejaba caer una pequeña llovizna sobre un grupo de diecisiete personas. Se encontraban en un cementerio, todos ellos alrededor de un ataúd de madera, todos guardaban silencio, había llegado la hora de que el ataúd bajara a través de un mecanismo, y la gran mayoría miraba de reojo a las dos únicas dolientes, quienes se encontraban de extremo a extremo, sin mirarse a los ojos. La única sobreviviente de la familia Volkov, mostraba un rostro impasible, y una aparente calma.

La familia de Yulia Volkova, había llegado a Veracruz, México hacia algunos años, cuando ella contaba con un año de edad, vinieron en busca de una herencia, de algún familiar muy muy lejano, y como su situación en Moscú, no era muy favorable, no lo pensaron mucho para decidir, después de todo el abogado fue muy claro cuando les dijo que se trataba de algo muy grande. Así que decidieron vivir en un país extraño, pero confiaban en que se acostumbrarían. Su sorpresa fue mayúscula cuando recibieron la noticia de que Oleg Volkov, había heredado una de las haciendas cafetaleras más importantes de este país, con todo lo que tenía dentro.
Realmente ni Oleg, ni Larissa, su esposa, sabían mucho por no decir nada, sobre cafetales, y todo lo relacionado con esto, sin embargo no iban a despreciar una oportunidad como esa, la fortuna llamaba a sus puertas y no iban a dejarla ir.
Cuando recién llegaron pensaron en no ser bien recibidos por los trabajadores de la hacienda, pero se equivocaron, estas personas lo único que querían era conservar su empleo, realmente no les importaba, si los nuevos dueños eran rusos, japoneses o lo que fueran. Así que se portaron bien con los Volkov, les agrado la idea de que fueran un matrimonio joven y que tuvieran una bebe.
Así que Oleg, se esmero realmente por aprender el negocio, aunque prácticamente la hacienda funcionaba sobre rieles, el administrador de la misma, para sorpresa de Oleg, era también ruso, su nombre: Sergey Katin.

Sergey tenía muchos años manejando la hacienda, había sido contrato por el anterior dueño, que venía siendo tío abuelo de Oleg, así que la idea de que la hacienda pasara a unos completos extraños no le gusto en lo absoluto, siempre había sido un ambicioso. En cuanto a su vida personal se había casado en Moscú hacia un par de años, en unas vacaciones que tomo, sin embargo la idea de establecerse ahí no pasaba por su mente, el quería regresar a la hacienda, por lo que Inessa, su esposa, manifestó su rechazo, por esto y algunas fricciones más, su matrimonio resulto un fracaso y terminaron divorciándose, de esa relación tuvieron una niña, Elena, que se quedo con su madre cuando Sergey se regreso a México para trabajar, y es que realmente la niña nunca le importo mucho.
Por su puesto que cuando Oleg se entero de todo esto se sorprendió un poco, el le tenia un alto valor a la familia, pero lo que si le molestó fue enterarse que Sergey no le mandaba un centavo a su ex esposa para la manutención de la niña y se lo hizo saber, acabando todo esto en una acalorada discusión, donde Katin manifestó su desaprobación a que el fuera el nuevo dueño, entonces Oleg amenazo a Sergey con despedirlo, sin embargo Larissa aconsejo a Oleg, que no lo hiciera, después de todo, le dijo, el sabia como manejar el negocio y ellos no sabían nada. Al final Oleg le hizo caso a su esposa, y muchos años después se arrepintió de haberlo hecho.

Cuando la pequeña Yulia cumplió diez años, sus padres decidieron enviarle a Londres a estudiar, querían que ella estuviera en las mejores escuelas, y así se hizo. Mientras Oleg, era ya un experto en el manejo del café, y la hacienda se mantenía prospera, claro que Sergey siempre estaba ahí, quizás demasiado atento con la señora de la casa.

Meses más tarde, Inessa envió a la pequeña Lena con Sergey, ella se había vuelto a casar y a su nuevo esposo no le agradaba la niña, así que Inessa pensó que ella ya la había cuidado suficiente, que era tiempo de que Katin se hiciera responsable, y así, sin más, la envió con su padre. Esto a Sergey le molesto de sobremanera, pero no tuvo de otra más que aguantarse, porque a Oleg la niña de rizos rojos y ojos verdigris le pareció encantadora. A pesar de su corta edad, once años, la pequeña Lena se daba cuenta, de que era un estorbo para su madre, así que pensó que con su papa iba a estar mucho mejor, aunque no lo conociera físicamente.

A los dos años de haberse ido Yulia, Larissa se fugo con Sergey, y a Oleg casi le da un infarto, claro que había notado sus miradas cómplices, el hecho de que cuando Larissa se desaparecía a los minutos Sergey también lo hacia, solo que antes de la noche de la fuga, a sus ojos todo parecía una buena amistad, y es que realmente se burlaron en su cara. Pero lo que más le dolía, era que Larissa, se fuera sin importarle Yulia, que clase de madre era, se preguntaba al mismo tiempo que miraba a Lena leer un libro en el jardín, su padre también la había abandonado a su suerte.
Oleg pregunto a Lena si quería regresar a Moscú, con su madre, pero ella dijo que no, quería quedarse si el lo permitía, pues sabía que su madre no la iba a aceptar de nuevo, así que para que regresar. Por lo tanto, Oleg fue a Moscú a hablar personalmente con Inessa, le explico la infame situación, pero ella ni se inmuto, le dijo que podía quedarse con Elena, porque ella ya tenia otros tres hijos a quien mantener, y definitivamente no se iba a hacer cargo de una más, a pesar de que Oleg le explico que Elena aun era una niña y necesitaba del amor de su madre, Inessa hizo oídos sordos, así que él regreso a la hacienda, dándose cuenta de la decadencia de la humanidad.

Hacer entender la situación a Yulia fue complicado, Oleg hizo un nuevo viaje a Londres, para hablar con ella, y no fue fácil decirle a la niña que su madre se había ido con su amante, pero al parecer la niña lo tomo bien dentro de lo que cabe, claro que su odio a Sergey era enorme, ella lo veía como el causante de la desintegración de su familia. Así que le pidió a Oleg, que la siguiera dejando en Londres, ella quería estar sola, lejos de la hacienda, y claro en un lugar donde no hubiera limites, porque ya de por si era muy rebelde y caprichosa.

Los años pasaban y Oleg, prácticamente trataba a Elena como si fuera su propia hija, ella poco a poco fue entendiendo el negocio del café, ya que Oleg le enseñaba todo, siempre le hablaba de Yulia, y Lena la vio crecer en fotografías, porque Yulia nunca iba a la hacienda, ni en Navidad, ni en el cumpleaños de Oleg, ni en ninguna ocasión, siempre decía estar muy ocupada para hacer un viaje tan largo. Así que con el tiempo Lena se convirtió en la segunda hija de Oleg, ella y Yulia no se conocían físicamente, bueno Lena la conocía en fotografías, pero Yulia a ella no, había sido muy clara con su padre cuando le dijo que no quería conocer a la hija del amante de su madre. Esto entristeció mucho a Oleg, pero a Lena no le importaba, y en el fondo casi podía comprender a Yulia.

Así paso el tiempo, y Lena prácticamente ocupaba el lugar de Yulia, ya que como la hacienda era una de las más importantes, a veces asistían a eventos, y ahí Lena era presentada como la otra hija de Oleg. La chica decidió estudiar psicología en la Universidad de Veracruz por las mañanas y por las tardes junto con Oleg, administraba la hacienda, era ya una experta en eso. Y Oleg se sentía muy orgulloso de ella, aunque sabia que ese lugar era de Yulia, pero ella lo había rechazado.

Yulia únicamente hablaba con su padre para que este le enviara dinero, ya que los fondos de su tarjeta se agotaban constantemente, debido a sus innumerables, fiestas, viajes, disturbios, etc. y a Oleg, no le quedaba de otra más que enviarle el dinero. El la visitaba varias veces al año, pero casi nunca la encontraba, por sus viajes, la escuela, los amigos, etc. así que con el paso del tiempo dejo de hacerlo, y su único contacto era por teléfono. Ella había decidido estudiar música, poseía un talento excepcional con el piano, era tocando ese instrumento cuando podía dejar salir todos sus sentimientos, la nostalgia por el abandono de su madre, el odio hacia Katin y su hija, el amor con tintes de resentimiento hacia su padre, en el fondo ella también lo culpaba por no haber sido capaz de retener a su madre, sin embargo, a su manera ella lo quería. Ella sabía que su padre quería mucho a Elena, pero no le daba importancia, pensaba que Oleg solo le tenia lastima, ya que ninguno de sus padres la había querido. Mientras, su vida en Londres, era un desastre, Yulia era famosa por sus interminables fiestas, que duraban hasta una semana, sus relaciones pasajeras, tanto con mujeres como con hombres, aunque en menor cantidad con estos últimos, en si, una vida llena de excesos, sin limites.

Cuando Yulia tenía veinte años uno menos que Elena, a Oleg le dio un infarto masivo, murió casi al instante, no hubo tiempo de que la ambulancia lo trasladara al hospital, esto ocurrió por la mañana, así que la servidumbre llamo a Elena a la Universidad, cuando ella llego practicante corriendo y con las lagrimas escurriendo por sus mejillas, aun lo encontró con vida, pero ya era muy tarde, y el lo sabia, así que lo único que pudo decir fue:
- Elena, hija, cuida a Yulia… - y luego murió, Lena lloraba desconsoladamente,
realmente le dolía, era su padre, su mentor y protector, y ahora estaba sola.

Avisar a Yulia fue una tarea por demás complicada, simplemente no la podían localizar, se había cambiado de departamento y de escuela, Lena hacia esfuerzos por localizarla, pero eran en vano, prácticamente vació los cajones de la oficina de Oleg, para encontrar algún teléfono, donde pudiera llamarla. Había pasado un día de la muerte de Oleg, y el funeral por orden de Elena ya había empezado, sin Yulia. Elena sabía que tenía que encontrarla antes del entierro, o Yulia jamás se lo perdonaría, además, sabía que a Oleg no le hubiera gustado irse sin que su hija lo viera por última vez.

Elena estaba sentada en uno de los sillones del amplio salón de la hacienda, donde eran velados los restos de Oleg, había ahí unas veinte personas, todos de negro, eran amigos que Oleg había hecho desde su llegada a Veracruz, también se dedicaban a la cafetales y algunos igual que Oleg, exportaban el grano, todos daban su condolencias a Elena, por ser la hija adoptiva de Oleg, y murmuraban por lo bajo preguntándose donde estaba la verdadera hija, claro que sabían que Yulia era una rebelde, y que siempre hacia su voluntad pero se trataba del funeral de su padre, no era posible que no estuviera ahí.

Elena estaba pálida, mientras miraba el féretro de su padre, y en su mente solo sonaba un nombre: Yulia, y sus malditas desapariciones, estaba harta de su comportamiento, de su falta de responsabilidad al no avisar donde demonios iba a estar ahora. Ya había planeado el funeral y Oleg sería enterrado en dos días, ni uno más, así Yulia llegara o no a tiempo, ella tenía el poder de tomar ese tipo de decisiones, y todos en la hacienda la respetaban y obedecían ya que para ellos era la otra hija de Oleg. Pensaba en eso cuando María el ama de llaves de la hacienda, se le acerco para murmurarle al oído

- Niña, la señorita Yulia esta al teléfono, en la biblioteca - María la miraba esperando una respuesta
- Ahora voy - Se había quedado en shock, tendría que decirle a Yulia, además nunca había hablado con ella antes, así que estaba muy nerviosa. Se dirigió a paso lento hacia la biblioteca, ahí estaba una pequeña sala, se sentó y tomo el teléfono…

- ¿Yulia? - su voz era insegura
- Si soy yo, ¿Quién habla?, ¡quiero hablar con mi papa! - de forma altanera
- Yulia, he estado tratando de localizarte desde ayer, y…- Lena escuchaba mucho ruido por el teléfono, música demasiado alta, probablemente Yulia estaba en una de sus acostumbradas fiestas
- ¡Si, si!, por eso llame, ¡en donde esta mi papa!…¡¿y quien eres tu?! - estaba empezando a impacientarse
- Soy Elena -
Yulia se quedo en silencio unos segundos
- No me interesa hablar contigo, quiero que llames a mi papa ¡ahora! - estaba furiosa, como se atrevía “esa” a contestarle el teléfono
- Yulia, quiero que me escuches, y quiero que lo tomes con mucha calma…-
Yulia guardo silencio, la voz de la chica había cambiado notablemente - A tu padre, le dio un infarto ayer, murió – y las lagrimas corrían por las mejillas de Lena.
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Yulia
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:34

En la garganta de Yulia se hizo un nudo, impidiéndole hablar, al mismo tiempo que las lagrimas asomaban por sus ojos…
- ¿Yulia?, ¿estas bien? - pregunto insegura Elena
- …Si…escucha, estoy del otro lado del mundo, los aviones no son tan rápidos…-
- ¿Qué quieres decir? - Elena empezaba a enojarse, porque pensó que Yulia no vendría.
- Que llegare a Veracruz mañana…no lo entierren, quiero verlo…- su voz denotaba calma, pero sus mejillas eran surcadas por lagrimas
- El entierro es mañana…por la tarde…-
- ¡¡Que no entiendes!!, no antes de que yo llegue, ¡¡te queda claro!! – prácticamente estaba gritando
- Pues será mejor que te des prisa, ¡porque va a ser en la tarde!...- ella también estaba molesta y harta de las actitudes de Yulia
- ¡¿Pero quien te crees que soy yo?! – al borde la histeria
Elena simplemente colgó el teléfono, de golpe, no quería escuchar la respuesta, ya había tenido bastante, además ya le había avisado, era su problema si llegaba o no.
Sentada en la sala, en la soledad de la biblioteca, pensó que había reaccionado muy mal, después de todo Oleg era padre de Yulia, era su obligación hacer hasta lo imposible, porque ella lo viera, a pesar de que era una persona por demás grosera, además recordó sus últimas palabras “cuida a Yulia”. Así que llamo a los sirvientes a la biblioteca, y les informo que aplazarían el entierro dentro de lo posible, para dar oportunidad de que Yulia llegara.

Y así se hizo, Yulia llego al otro día al anochecer, la noche anterior prácticamente había sacado a sus amigos de su casa, dando por terminada la fiesta, ante la sorpresa de ellos, algunos al igual que ella, eran los típicos niños ricos, que no tienen responsabilidades y que no se pierden una fiesta, pero al ver el rostro de Yulia se fueron sin hacer preguntas, ya conocían su temperamento. Una vez sola se había puesto a llorar como una niña pequeña, se sentía muy sola, la única persona en el mundo que amaba ya no estaría más con ella.
Unas horas después, abordo el primero de los aviones que tendría que tomar para llegar a México, se sentía muy desesperada, ya que pensaba que la maldita hija del amante de su madre, era capaz de enterrarlo sin que ella estuviera presente, sin duda se estaba tomando un papel que no le correspondía.
Cuando llego al aeropuerto de Veracruz, sentía que el mundo se venía encima, además no recordaba como llegar a la hacienda, hacía años que no venía, pensaba en eso cuando un joven de unos veintiocho años se le acerco…
- ¿La señorita Yulia Volkova? -
- Si, soy yo - ella lo miraba expectante, parecía el típico campesino que trabaja en los cafetales
- Señorita Yulia, mi nombre es Miguel, soy el chofer - mientras extendía su mano y ella la estrechaba - la niña Lena, me envió a buscarla…-
- ¿La “niña” Lena? - dijo irónicamente - ¿Cómo sabías a que hora iba a llegar? - No sabíamos, estoy aquí desde temprano…señorita, sentimos mucho lo de su padre, aquí todos lo queríamos - dijo sincero
- Bien, vamonos ya - ignorando a Miguel y dándole su equipaje.

Del aeropuerto a la hacienda eran aproximadamente dos horas, Yulia iba callada solo mirando por la ventana, aunque realmente no veía nada…
- ¿Sabes si enterraron a mi padre? -
- Aun no, la niña Lena, dijo que la esperarían - el chico la miro por el espejo retrovisor, y se encontró con la azul y fría mirada de Yulia, y le dio miedo, nunca había visto tanto odio en una mirada, así que ya no dijo nada.

Cuando llegaron a la hacienda, pasaron por varias hectáreas sembradas de cafetales, realmente era un lindo paisaje, muy hermoso, a Yulia nunca le había parecido tan lindo como ahora, ni en los vagos recuerdos de su niñez ahí. Hasta que por fin llegaron a la casa, a Yulia le fallaba la memoria, no la recordaba tan grande, estaba pintada de beige y café, además de estar perfectamente iluminada, tenía enormes ventanales y estaba rodeada de jardines y tulipanes. Alcanzaba a ver en la parte de atrás una alberca muy grande, de desniveles y una palapa cerca de ahí.
Afuera de la casa había algunos autos estacionados, pero no se veía movimiento. Miguel estaciono el auto y rápidamente le abrió la puerta a Yulia, para luego bajar su equipaje.

Una de las chicas de la servidumbre había corrido a avisarle a Lena de la llegada de la señorita Volkova, por lo que fue a la entrada principal a recibirla, Yulia estaba mirando a otro lado, por lo que pudo estudiarla bien, era una chica delgada, de cabello negro y corto, así como impresionantes ojos azules, le pareció muy atractiva, de hecho siempre le había gustado, en las fotografías que Oleg tenía de ella. Respiro profundo y se acerco…
- Yulia - su voz era suave

Yulia la miro, en su mente se había imaginado a Elena, como una verdadera bruja, y ahora se daba cuenta de que no era así, era muy bella, de cabello rojo rizado, cuerpo perfecto y ojos verdigrises. Yulia solo se quedo embobada con ella, pero de pronto recordó quien era, así que levemente sacudió la cabeza, como para quitarse esa idea de la mente.

- Espero que hayas tenido un buen viaje, ayer no me porte muy…-
- ¿En donde esta? - ignorando la disculpa que Lena quería darle.
- En el salón principal, el entierro se aplazo para mañana, temprano –
- ¿Quién esta adentro? - su voz era fría
- Algunos amigos -
- Diles que se vayan, veré a mi padre yo sola -
- No puedo hacer eso -
- O lo haces tu, o lo hago yo - amenazante
- Haz lo que quieras - Lena no se iba a dejar intimidar por Yulia.
- Bien -

Yulia se dirigió al salón, seguida por Lena, quien no pensaba que Yulia fuera hacer algo así. Una vez ahí, todas las miradas se posaron en ella, era la imagen viva del enojo.
- Escúchenme todos, quiero que se vayan ahora - lo dijo así sin el menor asomo de educación, ante la sorpresa de todos, incluida Lena - ¡Que no entienden!, ¡QUIERO QUE SE VAYAN! -
- ¡Yulia! - Lena la tomo del brazo.
-¡Suéltame! - Lena lo hizo de inmediato, mientras las personas empezaban a desalojar el salón, solo despidiéndose de Lena e ignorando a Yulia por completo. Lena siguió al pequeño grupo al jardín, trataba de disculparse, diciendo que Yulia había tenido un viaje difícil y la noticia de Oleg había sido muy fuerte para ella, las personas disimularon su molestia, claro que era otra cosa tratar con Lena, así que por respeto a ella y a Oleg, no hicieron aspavientos y se marcharon, ante la mirada sorpresiva de la servidumbre.
Entre ellos había algunos compañeros de la Universidad de Lena, que insistieron en quedarse, pero ella los convenció de que no era un momento adecuado, así que también se marcharon.

Lena regreso al salón, definitivamente Yulia se había pasado de la raya, sin embargo, la imagen que vio, la hizo quedarse estática en la puerta, ahí dentro y junto al ataúd, Yulia lloraba desconsoladamente, le dolía enormemente no haber pasado más tiempo con el, le dolía su propia indiferencia y su rechazo, porque muy en el fondo también lo culpaba por el abandono de su madre. Yulia ni siquiera se había dado cuenta de la presencia de Lena, ella, pensando que era mejor que Yulia estuviera sola, opto por salir cerrando las puertas tras ella.
Pasaron alrededor de cuarenta minutos, cuando Lena fue a la cocina, donde le pidió a María que le preparara una taza de te para Yulia, una vez que la tuvo, se dirigió al salón, abrió las puertas, y vio a Yulia sentada en uno de los sillones, ya no lloraba, pero sus ojos denotaban una infinita tristeza.
- ¿Te sientes mejor? - acercándose lentamente hacia ella.
- Nunca me voy a sentir mejor - su voz siempre era fría.
- Ten - ofreciéndole la taza - te sentirás mejor - dándole una calida sonrisa.
- De ti no quiero nada - sin aceptar la taza - déjame sola -
- Se que no te caigo bien, pero debemos hacer un esfuerzo…-
- No me pidas imposibles, yo se perfectamente quien eres, tal vez a mi padre lo engañaste, pero a mi no - Lena se sintió nerviosa, Yulia la miraba con odio, y ella no sabía que hacer - Quiero estar sola -
- Tu habitación es la misma de siempre, por si quieres descansar - Lena dejo la taza en la mesilla, a un costado del sillón, y salio sin esperar respuesta de Yulia, quien la siguió con la vista, hasta que las puertas se cerraron.

La noche fue muy larga para ambas, Lena se encerró en su habitación, que estaba enfrente de la de Yulia, ninguna de las dos durmió, por que alrededor de las seis de la mañana, Lena escucho la puerta de Yulia abrirse, para cerrase inmediatamente, entonces se atrevió a salir, y fue a buscar a María.
- María, ¿Quién esta en el salón? -
- El resto de la servidumbre niña, al parecer la señorita Yulia fue a bañarse, entonces todos aprovecharon este momento para presentar sus últimos respetos, antes de que ella regrese -
- Esta bien, el cortejo va a salir en dos horas, para que se alisten, de las personas de ayer nadie va a venir, después de lo que paso, así que solo seremos nosotros -
- Si niña, ¿va a desayunar? -
- No, pregúntale a Yulia si va tomar algo -
- Niña es que tiene dos días sin comer - la mujer estaba preocupada.
- Comeré después, ahora ve y pregúntale a Yulia - mientras se dirigía a su habitación para cambiarse de ropa.

María, fue a la habitación de Yulia, toco la puerta…
- Adelante - se escucho la voz de Yulia desde adentro.
- Disculpe señorita, ¿va a desayunar? - con algo de cautela.
- ¿Y tu quien eres? - Yulia estaba terminando de arreglarse, además no la recordaba.
- Soy María, el ama de llaves… - Yulia la miro fijamente, era una mujer de aproximadamente cincuenta años, sin embargo se veía fuerte, a pesar de que las arrugas surcaban su rostro, seguramente su padre la había contratado cuando ella ya no estaba, y era probable que fuera una aliada de “esa”.
- No voy a desayunar, ¿a que hora sale el cortejo? -
- En dos horas, señorita -
- Bien, si te necesito te llamo -
- Permiso señorita - saliendo de la habitación.
A Yulia el ama de llaves no le cayo nada bien, se le hacía muy falsa, pensaba en eso y de repente recordó una platica que había tenido con su padre, hacia años, el le comento que cuando muriera quería ser enterrado en la hacienda, no en Moscú, a ella le sorprendió entonces, pero ahora parecía entender, Oleg había entregado todo en estas tierras, incluida a Larissa.

La hora anunciada llego, y el cortejo salio, en efecto solo iban Yulia, Lena y aproximadamente quince trabajadores de la hacienda, los más cercanos a Oleg, en cuanto a los amigos, estos habían desistido de ir, debido al incidente de la noche anterior. El recorrido fue lento, la hacienda contaba con su propio cementerio, uno pequeño, donde estaban los antepasados de Yulia, parecía un jardín enorme, y a lo lejos se observaba el comienzo de los cafetales. En todo el camino nadie dijo nada. Una vez en el cementerio se hizo todo el protocolo, Yulia y Lena quedaron frente a frente, sin embargo ninguna se miraba, cada una estaba ensimismada en sus pensamientos. Y el final llego, al momento en que el féretro bajaba lentamente, mientras una ligera llovizna caía sobre ellos…
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Yulia
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:34

[tr][td class=postbody valign="top"]Capitulo II Quédate conmigo


El regreso a la hacienda estuvo igual de silencioso, una vez que llegaron los trabajadores se dedicaron a sus labores, no querían estar cerca de Yulia, le tenían miedo porque pensaban que los despediría en cualquier momento, el futuro de la hacienda era incierto.

En la sala principal de la casa, se encontraba sentado un hombre de aproximadamente cincuenta años, una vez que vio entrar a las chicas se puso de pie, ambas lo conocían, quizás Lena un poco más, era el abogado de Oleg.
- Yulia, Elena siento mucho lo que paso - su voz era suave, ambas asintieron - Preferí no asistir al funeral, supe lo que paso anoche…y pensé que necesitaban… como decirlo… algo de privacidad… - ambas se miraron rápidamente, pero no dijeron nada - Se que no es un buen momento, pero es mi deber informarles, que el testamento…. -
- ¿Cuándo se leerá? - Yulia lo interrumpió intempestivamente, ante la sorpresa de Lena, ella aun no pensaba en eso, acababan de enterrar a Oleg.
- Se leerá mañana por la tarde, ambas deben estar presentes -
- ¿Estas seguro Arturo?, ¿Como que ambas? - pregunto Yulia.
- ¿Mañana? - pregunto sorprendida Lena y casi al unísono que Yulia.
- Si, mañana y ambas deben estar presentes, para conocer la última voluntad de tu padre -
- Bien, pues te veremos mañana por la tarde - dando a entender que se fuera -
- De acuerdo, no falten…ah, una cosa más, ninguna debe abandonar la hacienda, no sin antes leer el testamento - ambas asintieron y Lena lo acompaño a la entrada, mientras Yulia se dejaba caer pesadamente sobre el sofá.

- No entiendo… ¿porque debo estar presente? - pregunto un poco nerviosa Lena
- Todas las dudas que tengas, se responderán a su debido tiempo - ella lo miro, pensativa - Te diré algo, Oleg te amaba como si fueras su hija -
- Si, pero no lo soy -
- Te veré mañana, a ambas – ella asintió, mientras el abogado abordaba su auto para marcharse.

Lena se quedo viendo el auto partir, por supuesto que su futuro le preocupaba, ella no tenía un empleo, y prácticamente estaba sola en el mundo, tenía algunos ahorros de la mensualidad que Oleg le daba, nunca había sido despilfarrada, así que pensó que sería suficiente mientras encontraba un empleo para poder seguir pagando la escuela, y encontrar un lugar donde quedarse, porque algo era seguro, Yulia la iba a sacar de ahí, así que no le iba a dar ese gusto, ella se iba a ir por voluntad propia.

Pensando eso estaba, mientras pasaba por uno de los corredores laterales de la sala, para dirigirse a su habitación, entonces escucho la voz de Yulia:
- Elena, ¿A dónde vas? -
Lena la miro a través de uno de los ventanales
- A mi habitación - dirigiéndose a la sala.
- ¿Tienes idea de porque debes estar presente mañana en la lectura del testamento? - mirándola fijamente a los ojos y siguiendo recostada en el sofá.
- No -
- Lo único bueno de esto, es que el testamento se leerá mañana, no quiero estar aquí más tiempo del necesario, me imagino que tu igual - le sonrió de una forma burlona, pero Lena no le dijo nada - ¿Qué sabes de Arturo Sepúlveda? - a Yulia le divertía le expresión que Lena tenía en el rostro, ella sabía perfectamente que la fastidiaba.
- Se exactamente lo mismo que tu, era el abogado de Oleg - respondió cansada.
- Mmmm, ¿Cómo se, que el testamento es legal? -
- ¿De que estas hablando? - pregunto sorprendida.
- Si, quien me dice que no te pusiste de acuerdo con el para falsearlo y que mi padre te haya dejado algo - su voz siempre fría y controlada.
- Yo jamás haría algo así - Lena estaba indignada.
- Esta bien, no te enojes, es que finalmente eres la hija del amante de mi madre, ¿Qué querías que pensará? -
Lena solo la miro, y empezó a retirarse, estaba harta de que Yulia la tratara como a una delincuente, como a la culpable de que Larissa se hubiera ido con Sergey.
- Aun no termino de hablar contigo -
- Pero yo contigo si -
- Te diré algo - Lena se detuvo a mirarla - No creo que mi padre te haya dejado algo…
Lena se encogió de hombros
- Lo averiguaremos mañana - dirigiéndose a su habitación no sin antes dirigirle una sonrisa a Yulia que esta última no supo entender.

Lena paso el resto de la mañana en su habitación y Yulia hizo lo mismo, solo se vieron a la hora de la comida, y aunque compartieron el comedor no se dirigieron una sola palabra. Yulia hubiera preferido comer en otra parte, pero por otro lado quería calibrar a Elena y ver hasta donde estaban los empleados con ella, ya que siempre que se dirigían a Lena lo hacían con respeto y podría decirse que con aprecio, mientras que a ella la trataban como si le tuvieran miedo, sin embargo no le importo, no iba a estar mucho tiempo ahí, ya había decidido contratar a alguien para que siguiera administrando la hacienda y ella regresaría a Londres, después de todo allá estaba su vida. Y Elena, podía irse al otro lado del mundo se quería, estaba segura de que su padre solo le había dejado algún tipo de mensualidad, nada más.
Durante la comida Lena miraba a Yulia de vez en cuando, aunque trataba de no hacerlo, entendía que estuviera resentida con su madre y con Sergey, pero ella no tenía la culpa de nada, a ella también su padre la había abandonado, solo que Yulia parecía haberlo olvidado.
En varias ocasiones sus ojos se encontraron, pero ambas desviaron la mirada, Yulia lograba poner sumamente nerviosa a Lena, mientras Yulia se sentía turbada por Lena, aunque no sabía porque.
Así transcurrió el día, al anochecer ninguna bajo a cenar, Lena dijo sentirse indispuesta y Yulia simplemente dijo no. Mientras la servidumbre seguía murmurando acerca de su futuro, sabían como era Yulia, ella no se tentaría el corazón para mandarlos a la calle.

Al otro día, Lena se levanto temprano como siempre, solo que no fue a la Universidad, se dedico a ver los asuntos de la Hacienda, hacía tres días que no se ocupaba de nada, sabía que ya no era su obligación, pero no podía evitarlo, hacerlo le recordaba mucho a Oleg y pensaba que era la última vez que lo haría.
Yulia se levanto alrededor de las diez, por fin había podido dormir, bajo a la cocina con su ropa de dormir aun puesta, que era solo un camiseta y un short, en esa época del año hacía mucho calor es esas tierras, por lo que prefirió quedarse así.
- Buenos días señorita, ¿le sirvo el desayuno? - le pregunto una chica de aproximadamente quince años, cabello negro y de piel tostada por el sol, sin duda por recolectar granos de café, pensó Yulia.
- Si, gracias -
- Vaya al comedor, yo se lo llevo en un momento - dándole una tímida sonrisa que a Yulia le pareció la más sincera desde que llego a ese lugar.
- No, desayunare aquí - dijo sentándose en uno de los bancos de la barra de la cocina.
- Si señorita - dijo empezando a cortar en pequeños cubos un poco de fruta.
- ¿Cómo te llamas? -
- Regina, para servirle - mientras le acercaba un vaso de jugo de naranja y la fruta en un plato.
- Regina, ¿desde cuando trabajas aquí? - bebiendo del vaso.
- Desde hace cinco años señorita - batiendo unos huevos con jamón.
- Mmmm - Yulia miraba por la ventana de la cocina, que daba al jardín posterior, ahí había muchos árboles, eran naranjos, perfectamente arreglados y daban mucha sombra, pero a la vez le daba un aspecto de soledad y algo siniestro, sin saber porque se estremeció. De niña nunca le había gustado estar ahí.
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Yulia
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:35

- Soy sobrina de María, el ama de llaves - revolviendo los huevos en el sartén de la estufa, Yulia asintió, y vio como la chica le sirvió en un plato el desayuno, y en otro más le acerco pan tostado con mermelada - ¿Quiere tortillas o pan? -
- No, así esta bien - concentrándose en su desayuno, a pesar de la hora se sentía cansada.
- ¿Cómo le preparo su café? -
- Pues…normal…- Esta respuesta a la chica le pareció graciosa, Yulia era la dueña de una de las haciendas cafetaleras más importantes de país, y al parecer no sabía mucho de cómo tomarlo - No me gusta mucho el café, de hecho casi no lo tomo, solo bebo leche -
- Al señor Oleg, que en paz descanse le encantaba y a la niña Lena ni se diga - sirviéndole un vaso de leche.
- ¿Así que a la niña Lena le gusta mucho el café? - le pregunto mientras desayunaba, la chica asintió - y dime ¿ya desayuno?, porque no la he visto -
- Ya, desde muy temprano, ella salio a recorrer la hacienda - Yulia asintió con la cabeza - Usted debería hacer lo mismo…es decir, imagino que no recuerda la hacienda -
- Lo haré después, gracias - Yulia se levanto para retirarse, y la chica solo sonrió.

Yulia se dirigió a su habitación, y ahí paso el resto de la mañana, no bajo a comer y supo Lena ya había llegado y se encontraba comiendo según le dijo Regina, quien le había subido la comida…
- ¿A que hora llego Elena? -
- No hace mucho - colocando la bandeja en una pequeña mesa de la habitación.
- No era necesario que me trajeras la comida -
- En realidad, fue idea de la niña Lena, ella me dijo que lo hiciera -
Yulia la miro fijamente, y puso la bandeja en las manos de la chica nuevamente
- No voy a comer, así que llevátela -
- Pero la niña Lena dijo…-
- No me importa lo que haya dicho, ahora retirate - su voz sonó autoritaria.
- Con permiso, señorita - la chica salio inmediatamente de ahí.

Lena se encontraba en el comedor, prácticamente no había probado la comida, parecía estar en otro mundo, pensaba el giro total que había tenido su vida en tan solo tres días, extrañaba mucho a Oleg, sentía que ya nada iba a ser lo mismo, y las últimas palabras de Oleg resonaban una y otra vez en su cabeza, en eso estaba hasta que Regina la saco de sus pensamientos
- ¿Me escucho niña? - Lena la miro distraída - Le dije que la señorita Yulia no quiso comer -
- Esta bien… voy a mi habitación, en cuanto llegue el Lic. Sepúlveda me llamas y a Yulia también -
- Si niña -

La llegada de Arturo Sepúlveda fue tranquila, tanto Yulia como Lena estaban en el que era el despacho de Oleg, que era una habitación espaciosa, tenía una pequeña sala, donde se sentaron, ahí se leería el testamento.
- ¿Cómo han estado? - abriendo su portafolio.
- Que pregunta tan tonta, ¿Cómo crees que estamos? - Yulia, cuando se lo proponía podía ser intolerante.
- Estamos bien, dentro de lo que cabe - intervino Lena, para tratar de suavizar el comentario de Yulia, el abogado le sonrió, definitivamente tratar con Lena era otra cosa.
- Habla por ti Elena, no por las dos - Yulia nunca se daba por vencida, Lena la miro y estaba a punto de decir algo cuando el abogado hablo:
- Esta bien, no discutan, fue solo una pregunta - las chicas ya no dijeron nada, pero era evidente su molestia - permítanme darles un consejo: traten de llevarse bien -
- No necesitamos tus consejos - le respondió tajante Yulia.
- Habla por ti Yulia, no por las dos - Yulia la miro muy molesta y Lena de forma desafiante.
- Bueno ya, yo vengo exclusivamente a leer el testamento -
- Así es, solo vienes a eso - le dijo fríamente la pelinegra.
- Mira Yulia, si me atreví a decirles eso, fue porque tu padre y yo fuimos muy amigos y pienso que…-
- ¡No pienses nada!, fuiste tan amigo de mi padre, que ni siquiera te presentaste en el funeral - la voz de Yulia estaba llena de sarcasmo.
- No me presente porque supe de la escena que armaste el día en que llegaste y…-
- No me des explicaciones, no las necesito, ¡no eres indispensable! -
Lena apenas daba crédito a lo que escuchaba, ya no aguantaba estar ahí. El lugar se lleno de un silencio muy pesado el ambiente estaba por demás tenso.
- Esta bien, voy a leer el testamento - el abogado saco una carpeta sellada, la mostró a las chicas y la abrió en su presencia, saco varias hojas que formaban el documento, empezó a leerlo en voz alta, la primera parte era una especie de carta dirigida tanto a Yulia como a Lena, donde Oleg manifestaba que para el ambas habían sido sus hijas, y siempre había estado orgulloso de ellas, a pesar de todo, las amo hasta el último minuto de su vida…
Durante la lectura de la carta, las lagrimas de Lena corrían por sus mejillas, mientras Yulia ponía cara de fastidio, por un momento se compadeció de Elena, se veía que sufría, pero casi de inmediato reacciono, ella era la hija del amante de su madre.
Una vez terminada la carta:

- Ahora, pasaremos a la lectura del testamento, les ruego no interrumpan, si quieren preguntar háganlo hasta el final - esto lo dijo mirando a Yulia, quien no se intimido y lo miro fríamente.

La lectura del testamento empezó, no fue muy larga, sin embargo las reacciones fueron muy notables: Yulia termino de pie y con una cara que denotaba una sorpresa mayúscula, Lena, sentada con total asombro.
Una vez que hubo terminado:

- Esto es inaudito - murmuro Yulia - ¡¡totalmente ridículo!! - empezando a alterarse.
- Yulia, por favor calmate - intervino el abogado.
- ¡¡Como demonios me voy a calmar después de lo que leíste!! - la cara de la morena empezaba a enrojecer - debe de haber un error…¡todo esto es un error!.
- No hay ningún error Yulia - la voz del abogado era tranquila.
-¡¡Claro que lo hay!!...seguramente te pusiste de acuerdo con este incompetente - mirando a Lena, quien seguía sentada con expresión de no entender nada - claro, no ibas a dejar pasar una oportunidad como esta ¿verdad? - Para estas alturas Yulia estaba totalmente fuera de si.
- ¡Ya basta Yulia! - el abogado también se puso de pie - deja de comportarse así, y no culpes a Lena, esta es la última voluntad de tu padre, ¡y se va a cumplir! -
- ¡Si seguro!, ¡¿y cuanto ganas tu de todo esto?!, ¡este testamento es falso! -
- Tu sabes perfectamente que no lo es, ¡me ofendes Yulia!, y si te quieres ir al plano legal, pues nos vamos, pero de antemano te digo, que se va a llevar tiempo, y al final vas a quedar en las mismas, por que el testamento es legitimo, y tu mejor que nadie lo sabe -
- Arturo yo… - empezó Lena
- No digas nada Lena - la atajo el abogado.
- SI, Lena, o puedes perder lo que has ganado - le dijo Yulia de forma burlona, Lena solo la miro con tristeza, también estaba muy sorprendida.
Yulia se dirigió al pequeño bar que había en la habitación, ante la mirada de Lena y de Sepúlveda, se sirvió una copa de whisky, la necesitaba para aclarar sus pensamientos, se sentía acorralada, sabia que el documento era legal y ella no podía hacer nada. Una vez que se tomo la copa, regreso al sofá, ya había recuperado el control de si misma.
- Espero que ya estés más tranquila - Yulia no le respondió nada, únicamente miraba a Lena de una manera que hizo que esta última mirara el piso - les voy a recordar las los puntos más importantes del testamento, para que no haya dudas:
1.- Del total de la hacienda, incluyendo lo que hay dentro de ella, la casa, la producción, plantíos, maquinaria, etc. etc., el 50% es para ti Yulia y el otro 50% es para ti Elena.
2.- Ninguna de las dos puede vender su parte, de intentar hacerlo, la parte de quien intente vender, pasara a manos de la otra.
3.- Deben administrar juntas la hacienda, es decir, no pueden contratar a alguien más, y deben hacerlo personalmente.
4.-Para cualquier toma de decisión, ambas deben estar de acuerdo, de lo contrario no procederá.
5.- Si alguna de las dos decide irse, su parte pasará a la otra íntegramente.

- ¿Tienen más preguntas? -
- ¿O sea que tendré que quedarme aquí? - en el rostro de Yulia había frustración, ella pensaba contratar algún administrador para poder regresar a Londres.
- Solo si deseas conservar tu parte -
- ¡¡No me voy a quedar enterrada en este lugar!! -
- Pues no tienes opción…a menos claro…-
- Ni se te ocurra, no le voy a dar la mitad de mi herencia a esta recogida - mirando despectivamente a Lena, quien miraba a través del ventanal que daba al jardín.
- Si no tienen más preguntas me retiro, realmente espero que se lleven mejor, por el bien de ambas, con permiso, no se molesten en acompañarme, conozco la salida, buenas tardes - tomando su portafolio y saliendo de la habitación

Yulia se sirvió la segunda copa de whisky, y mirando a Lena le dijo:
- Ya estarás contenta, eres la dueña de la mitad de todo - bebiendo de su copa
- Déjame en paz Yulia - empezando a salir de la habitación.
- Sabía que mi padre era raro, ahora se que estaba totalmente desquiciado - al oír esto Lena se detuvo y la miro, en la mirada de la morena había odio.
- No tolerare que llames de esa forma a Oleg -
- ¿En serio? - bebiéndose el resto de su copa - ¿y como me lo vas a impedir? - sirviéndose la tercera copa.
- ¡Es tu padre Yulia! - Lena empezaba a exasperarse.
- Así es, ¡¿entonces porque demonios te dejo la mitad de todo?! - bebiéndose la mitad de la copa de un sorbo - ¡Ahh, ya se!, ¡eres su amante!, ¡todos en tu familia son iguales! - el licor empezaba a hacer sus efectos en Yulia, quien ya no pensaba las cosas que decía, ante esto Lena le dio una bofetada tan fuerte a la morena, que su rostro se giro a su lado derecho
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:36

- ¡¡No vuelvas a decir eso!!, ¡¡porque es mentira!! - Lena empezaba a retirarse, pero Yulia la agarro fuertemente de los brazos para que no se fuera.
- ¿Segura que es mentira?, ¿entonces porque tantas atenciones para una recogida como tu? -
- ¡¡Porque vio en mi a la hija que no tenía!! - Lena empezaba a gritar, estaba muy molesta.
- ¡¡¿Y yo que soy entonces?!! - sujetándola más fuerte, ya no media su fuerza.
- ¡¡Solo de nombre!!...¿alguna vez estuviste en su cumpleaños desde que te fuiste a Londres? -
Yulia la soltó y se servio la cuarta copa, Lena le había dado donde más le dolía y la pelirroja lo sabía.
- Vamos Yulia, de pronto te quedaste sin palabras, dime ¡¿Cuántas veces lo viste en todos estos años?!, ¡¿Cuántas veces hablaste con el?!...ahh si claro, cuando le pedías dinero, por supuesto como olvidarlo - Lena sabía que sus palabras herían a la chica de ojos azules, pero estaba tan enojada que no le importo.
- ¡¡¿Y tu quien demonios eres para decirme esto?!!, ¡no es tu problema!, ¡tu solo eres la hija del amante de mi madre, siempre lo vas a ser! - bebiendo toda su copa.
- Sin embargo, yo si estuve con el, y tu no -
- Si, ¡¡usurpando mi lugar!! -
- ¡¡Lugar que tu no quisiste!! -
- ¡¡¿Tu que sabes de lo que yo quiero?!!, ¡¡siempre fuiste una recogida!!, enredaste a mi padre para que te heredará…-
- Eso no es cierto…-
- Si lo es, pero te diré algo, yo si soy su hija, tu nunca lo vas a ser, si te heredo fue por lastima, ¡porque nunca te ha querido nadie!, ¡ni tus padres!, ¡nadie! – ante las palabras de Yulia, Lena empezó llorar, la morena había gritado algo que era cierto, por más que tratará de ocultarlo esa era la verdad, sus padres nunca sintieron nada por ella.
Lena salió corriendo del despacho, el coraje y la humillación fueron demasiado, afuera de este, la servidumbre de la casa estaba aglomerada, desde hacía rato estaban escuchando los gritos y temían que Yulia hiciera alguna locura, ellos intentaron detener a Lena, pero ella salio corriendo, tomo las llaves de su camioneta y su fue al pueblo más cercano tenía que hablar con su única amiga.

- ¡¿Y ustedes que?!, ¡¡ya se acabo el espectáculo!! - todos, como si hubiesen oído al mismo demonio se fueron de ahí a realizar sus deberes, no querían enfrentarse a la furia de Yulia, quien de un portazo se encerró en el despacho a seguir bebiendo y a maldecir su suerte.

A veinte minutos de la hacienda, se encontraba San Ignacio, el único pueblito cercano, ahí vivían algunos de los recolectores que trabajan en la hacienda de forma fija, era muy pequeño, solo tenía lo indispensable, las calles eran de terraceria, había muchos árboles y no era raro ver a los hijos de los recolectores jugando en las calles sin impórtales el polvo que de ellas se desprendía. Ahí también vivía Mariana la única amiga de Lena, su familia era recolectora, ella estudiaba en la Universidad con la pelirroja, aunque una carrera distinta, gracias a una beca que Oleg le había conseguido, y cuando tenía tiempo también recolectaba granos de café, a diferencia de su único hermano quien se dedicaba a recolectar de tiempo completo.
Mariana y Lena tenían mucho en común, y pasaban tanto tiempo juntas, que la gente empezaba a murmurar que entre ellas dos había algo más que una simple amistad, el mismo Oleg había hecho oídos sordos, y prohibió que en la hacienda se hablara de ese tema.

Lena llego a una pequeña casa, tenía un pequeño patio al frente como casi todas ahí, donde se apreciaban diversas plantas, algunas según los lugareños medicinales, los tabiques de la pared estaban pintados de rojo, dentro había un sillón de descanso, de esos que se balancean, ahí estaba sentada una chica de mediana estatura, morena, de ojos grises y de cabellos castaños, en cuanto vio venir la camioneta de la pelirroja se puso de pie, y abrió la pequeña reja que daba a la calle.
Lena, que venía algo rápido al momento de frenar levanto una nube de polvo, que las cubrió a ambas.

- ¡Cielos Lena!, lo menos que quería era bañarme en polvo…- tenía una sonrisa en el rostro, siempre que veía a la pelirroja era así, sin embargo su expresión cambio cuando vio la cara de Lena bañada en lagrimas, mientras bajaba de la camioneta - ¡¿Qué te paso?! – su voz denotaba la preocupación que sentía.
- Mariana, me siento muy mal…- abrazando a su amiga fuertemente, necesitaba sentir la calidez de alguien que en verdad la apreciara.
- Lena, ¿Qué paso? - de forma suave y acariciando el rojo cabello de Lena - ven, vamos a sentarnos - Mariana la condujo hasta el sillón donde ella estaba sentada - ¿quieres hablar? - la pelirroja asintió, tratando de tranquilizarse - ¿quieres que te prepare un te? -
- No…es que hoy se leyó el testamento…-
- ¿Tan pronto? -
- Si, así lo planeo Oleg -
- Yo pensaba ir a visitarte hoy, aunque Yulia me hubiera sacado otra vez, como lo hizo con todos el día en que llego - Lena tomo la mano de Mariana.
- No se que voy a hacer…-
- ¿Qué decía el testamento? - pregunto temiendo lo peor.
- Oleg nos dejo el 50% a cada una…-
- ¿En serio? - la chica estaba asombrada - pues realmente es lo mejor, ¿Por qué iba a quedarse esa presumida con todo? -
- Ninguna puede vender su parte, ambas tendremos que vivir ahí, de lo contrario perdemos la parte que nos corresponda y pasara a la otra -
- ¿Ella se va a quedar? -
- Si, dijo que no iba a ceder su parte a una recogida como yo…-
- Tu no eres una recogida, ella es una ambiciosa, que al final de cuentas nunca tuvo una familia -
- ¿Tienes idea de lo que me espera?...vivir con ella va a hacer como bajar al infierno…es intolerable, grosera, egoísta… en la casa todos le temen…-
- ¿Y como no?, si cuando se enoja parece como poseída…- sonriendo de manera que contagio a Lena - tienes que ser fuerte Lena, no puedes huir y dejarle todo…-
- El dinero no me interesa…-
- Pues debería -
- ¿Por qué Oleg haría algo así? -
- No se -
- ¿Qué debo hacer? -
- Quedarte -
- Nunca pensé que Yulia fuera así, es decir, sabia que era una rebelde. por los comentarios de Oleg…pero no se, alguna parte de mi no lo creyó…-
- Ella te gusta verdad - su voz sonó triste, porque ella realmente quería tener algo Lena, ambas habían revelado su gusto por las chicas desde hacía mucho tiempo atrás, ese era su gran secreto. Solo que Mariana estaba enamorada en secreto de Lena, nunca le había dicho la verdad porque sabia que la pelirroja solo la quería como una amiga.
- Claro que no, que tontería -
- Desde hace mucho tiempo hablas de Yulia - Era verdad, Lena algunas veces platicaba con Mariana de Yulia, de lo que la morena hacia en Londres, ella lo sabía porque Oleg se lo decía.
- Eso no tiene nada que ver…Yulia me odia…y a mi no me es agradable…-
- ¿Por qué te odia? - sabiendo de antemano la respuesta.
- Porque su madre se fue con mi padre, porque engañaron a Oleg, porque usurpe su lugar, y ahora porque le quite la mitad de su herencia… creo que le sobran motivos…- sonriendo tristemente.
- Va a ser muy difícil Lena…muy difícil…-
- Lo se…pero no me voy a ir…le voy a demostrar a Yulia que no soy la persona que piensa…-
- ¿Estas segura? - la pelirroja asintió - puedes perder mucho, no creo a “esa” le interese conocerte - Lena se sorprendió por el tono tan frió que había utilizado su amiga, al parecer Yulia no era santo de su devoción.
- Correré el riesgo…debo irme Mariana, ya es tarde…-
- Te acompaño -
- No, no es necesario, no va a pasarme nada -
- ¿Pero y si Yulia te vuelve a molestar? -
- No te preocupes por mi, te veré mañana - levantándose y dándole un beso en la mejilla.
- Hasta mañana Lena -

La pelirroja condujo hasta la hacienda, lo hizo lentamente, se sentía nerviosa y un poco asustada, pero estaba decidida a quedarse ahí, no iba huir, porque simplemente no tenía porque hacerlo.
Una vez que llego, María el ama de llaves la recibió, quería hablar con ella, Lena sabía que era una especie de portavoz de la servidumbre de la casa, así que tendría que tranquilizarla a ella para poder tener tranquilos al resto…

- Niña, que bueno que llego, todos estábamos muy preocupados por usted, como salió tan rápido… -
- Estoy bien, solo fui a ver a Mariana, necesitaba hablar con ella, es todo -
- Ay niña, ¿Qué vamos a hacer ahora?, todos están tan preocupados…-
- María escucha, todos van a seguir haciendo lo de siempre, sus actividades normales -
- Pero niña…-
- Escucharon la lectura del testamento, ¿cierto? - Lena dibujo una pequeña sonrisa en su rostro, los había descubierto escuchando detrás de la puerta.
- Lo siento niña…- un poco apenada - pero es que los gritos de la señorita Yulia, nos preocuparon mucho, temimos por su seguridad…-
Lena se quedo pensativa ante este comentario, ellos creían capaz a Yulia de dañarla físicamente, este pensamiento la estremeció, ella no pensaba que la morena fuera capaz de algo así.
- María, no deben temer por su empleo, ella no puede despedirlos si yo no doy mi consentimiento, y eso de que me puede hacer daño, son solo ideas de ustedes que no quiero que se sigan diciendo, ¿quedo claro? - Lena no iba a permitir que se empezaran a murmurar cosas en la hacienda.
- Esta bien niña, ¿pero como debemos atender a la señorita Yulia? -
- Se que no va a ser sencillo, pero ella es también la dueña de todo, así que deben tratarla con mucho respeto…así como me tratan a mi, es la hija de Oleg, no lo olvides -
- Si niña, se hará como usted lo indique - el ama de llaves no tuvo otra opción que resignarse, y prepararse mentalmente para el futuro que no pintaba nada bien.
- ¿Ya salió Yulia del despacho? -
- No niña, ¿Ya sirvo la cena? -
- Si, pero antes avísale a Yulia -
- Si niña, permiso -

Lena se quedo en el jardín, se sentó en uno de los sillones que ahí había, ya había oscurecido y la hacienda era iluminada con faroles en la parte de la casa y el jardín, el resto lo era con lámparas más grandes. No se podía escuchar ningún ruido, todo estaba en calma, en aparente tranquilidad.

Mientras María se dirigía al despacho donde Yulia estaba completamente borracha. El ama de llaves toco ligeramente la puerta, pero como no obtuvo respuesta se animo a entrar.
- ¿Señorita Yulia? - de forma cautelosa, y es que la habitación estaba oscura, solo se filtraban algunos rayos de luz provenientes del jardín - señorita Yulia, ¿se encuentra aquí? - Nada, así que María prendió una de las lámparas, y vio a Yulia acostada en el sofá, dormida con la botella de whisky vacía en una de sus manos. La mujer se dio cuenta de que estaba muy borracha, así que decidió no molestarla, ya que no quería que se fuera a enojar, así que salio de la habitación para informar a Lena, quien seguía en el jardín, pensando que parecía haber pasado mucho tiempo desde el entierro de Oleg, cuando en realidad no llevaban ni una semana.

- Niña, la señorita Yulia, esta dormida y muy borracha - María la saco de sus pensamientos.
- Esta bien, ahora voy a verla - esto lo dijo en medio de un suspiro, había empezado.
- ¿Sirvo la cena? -
- No, no tengo hambre, ya se pueden ir a dormir - diciendo esto se dirigió al despacho, sin esperar respuesta, en efecto vio a la chica ojiazul, dormida en el sofá debido al alcohol, se sintió mal a verla así, tan frágil e indefensa, se dio cuenta de que era pequeña, se dio tiempo de observarla detenidamente, y si, le gusto más, entonces recordó la charla con Mariana, cuando ella negó que Yulia le gustara, sabía que lo había dicho porque no quería verse indefensa, sin embargo siempre la había considerado atractiva, desde que Oleg le mostraba sus fotografías, pero siempre pensó que ambas eran muy distantes, no obstante no podía negar lo que sentía, era como si Yulia fuera un imán que la atraía constantemente, nunca le había pasado con nadie, claro que había chicas que le gustaban, pero esto era totalmente diferente, sentía que necesitaba de la morena, y en parte se había alegrado del testamento porque Yulia iba a estar con ella.
La pelirroja retiro con cuidado la botella de la mano de Yulia, se arrodillo a un lado del sofá y lentamente paso su mano por los cabellos negros mientras susurraba su nombre…
- Dame la oportunidad de conocerte y conóceme tu a mi, por favor Yulia…- seguía murmurando con cuidado de no despertarla. Estuvo así un buen tiempo hasta que decidió traer una manta para la morena, la cubrió, y se retiro a su habitación.
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:37

Al otro día, Yulia se levanto con el alba, debido a la posición tan incomoda que tenía, se sentó en el sofá y vio la manta, no sabía como había llegado hasta ahí, estiro su pequeño cuerpo, se froto el rostro y la nuca, se sentía muy adolorida, además de que la cabeza le punzaba de forma continua.
- Diablos, debí de haberme ido a mi habitación….ahhg, me duele todo - miro a su alrededor, se fijo que todo estaba ordenado de manera impecable y con un gusto muy sobrio, inconscientemente lo comparo con su departamento en Londres, sonrío, la diferencia era abismal, ella simplemente era un desastre, pero después reacciono y recordó su presente, suspiro - día uno en la prisión -
- No tiene porque ser una prisión - la voz suave de Lena llego a sus oídos, la morena la miro y se fijo en la sonrisa de Lena, la pelirroja realmente era muy bella, tenía un vaso de jugo de naranja en las manos.
- ¿Cómo le llamas entonces?, y me dirás que tu eres la mejor compañía que podría tener - lo había dicho con sarcasmo.
- Podríamos intentar al menos llevarnos bien…te traje un vaso de jugo - colocándola en la pequeña mesa del centro de la sala.
- Ya te había dicho que de ti no quiero nada, absolutamente nada - levantándose para retirarse.
- ¿A dónde vas? -
- Mira una cosa es que tenemos que vivir aquí las dos juntas para mi desgracia, y la otra que te diga todo lo que hago, ¿Quién te crees que eres, mi diario? -
- No…es solo que…pensé que te interesaría conocer toda la hacienda…-
- Ya la conozco -
- Pero eso fue hace mucho, se adquirieron algunas hectáreas hace algunos años y …-
- Y nada, ya la conoceré yo sola, no te necesito -

Yulia se dirigió a su habitación a bañarse y seguir durmiendo, no tenía ganas de nada, se sentía mal, ya que no podría regresar a Londres, ya no vería a sus “amigos” , porque aunque la morena los consideraba de esa forma, ellos solo la utilizaban por su dinero.

A la hora de la comida Yulia bajo al comedor aun se sentía mal, y ver a la pelirroja no ayudaba, se sentía confundida por Lena y definitivamente no quería saber la razón, sin embargo cuando se sentó en el comedor solo estaba su lugar servido, esto la intrigo y le pregunto al ama de llaves.
- ¿Dónde esta Elena? -
- Fue a la Universidad, señorita -
- ¿Estudia? -
- Así es, la niña Lena estudia psicología, es una excelente estudiante - la morena la miro seria, estaba harta de que todos quisieran a Lena, ¿Cómo era posible?.
- Solo te pregunte si estudiaba, no que estudia ni que tan buena es - María bajo la mirada - solo responde lo que te pregunte, nada más -
- Si señorita -
- ¿Elena se ocupo de los pendientes de la hacienda? - empezando a comer.
- Si señorita, por la mañana -
- Bien, retiráte - la mujer se fue, y Yulia se quedo a terminar de comer sola, en el enorme comedor.

Pasaron varios días, en donde Yulia casi no veía a Lena, ni en las comidas, ya que la pelirroja desayunaba temprano porque hacia un recorrido por los cafetales, y ella se levantaba muy tarde, cuando Lena ya no estaba, en las comidas era casi lo mismo, Lena generalmente comía en la Universidad, y las cenas Yulia había ordenada que la subieran a su habitación. Por lo que el contacto que tenían era mínimo, a Lena le preocupaba que la morena pasara tanto tiempo encerrada, ni siquiera quería saber el funcionamiento de la hacienda, solo se la pasaba en su habitación, así que ella se ocupaba prácticamente de todo.


Una tarde Yulia decidió salir al jardín, llevaba varios días de encierro y ya no aguantaba. El jardín era muy grande y empezó a caminar sin un rumbo fijo, no tenía miedo de perderse, inconscientemente quería encontrarse con Lena. En todos esos días de encierro, Lena estaba constantemente en su mente, su manera de ser, su sonrisa, sus ojos, su cabello, todo, simplemente no podía quitársela de la mente, por eso la evitaba, se sentía muy confundida. Y a pesar de que había hecho el coraje de su vida por la herencia, ya no le importaba, al final, de todas maneras era una suma importante lo que le había tocado, claro que no se lo gastaría nunca ahí encerrada, sin embargo, su preocupación más grande tenía nombre de mujer: Elena.
Después de algunos minutos a lo lejos empezó a divisar los cafetales y las bodegas, pensaba ir hasta allá, cuando escucho unas voces, una era de Elena, eso voz nunca podría olvidarla y la otra también era de una chica, que no conocía, ellas se acercaron a la chica de ojos azules.
- Yulia, que bueno que saliste, ¿ya fuiste a los cafetales? - Lena siempre tenía una sonrisa para la pelinegra.
- Aun no -
- Te presento a Mariana, es mi mejor amiga, estudiamos juntas en la Universidad…-
La morena estudio a la chica, de inmediato le cayo mal y viceversa, no dijo nada solo dio la vuelta para regresar a la casa, ante la mirada malhumorada de Mariana.
- ¡Yulia espera! - la pelirroja llamaba a la morena, pero esta la ignoro por completo.
- Ya déjala Lena, esta tipa es de lo peor -
- No, es que…trata de entenderla no es fácil…- Lena inconscientemente empezaba a justificarla.
- Si claro, debo irme - un poco enojada por lo que Lena reacciono.
- Quédate a cenar -
- No gracias, no creo que a Yulia le agrade -
- Ella no baja -
- Ya se, mejor tu ven a cenar a mi casa -
-….No se…- Lena dudaba, ir significaba que no vería a Yulia hasta el otro día.
- Vamos Lena, solo hoy -
- OK, solo hoy -
Lena le aviso a María que cenaría con Mariana, y que llegaría más tarde, después ambas chicas se fueron en la camioneta de la pelirroja.

Mientras Yulia se sentía molesta y no sabía porque, o tal vez si, había terminado de recorrer la casa para la hora de la cena, no recordaba que la casa fuera tan grande, solo le falto la habitación de Elena, aunque se había visto tentada a entrar no lo hizo, a su parecer toda la decoración era muy formal, quizás haría unos cambios, si iba a quedarse ahí para siempre, al menos tendría que sentirse cómoda.
Al anochecer, se sintió con ganas de cenar en el comedor, con Lena, no obstante encontró con que cenaría sola, y eso le molesto, María le estaba sirviendo, cuando Yulia tuvo una idea:
- María, ¿en donde esta Regina? -
- En la cocina señorita -
- Quiero que la cena la sirva ella –
- …Si señorita…- retirándose hacia la cocina, en la misma amenazo a la chica de que no se pasara de chismosa con la señorita Yulia, ya que no entendía por que la morena la había llamado.
- ¿Me llamo señorita? - la chica tenía una sonrisa instala en su rostro.
- Si, ¿me sirves la cena? -
- Claro señorita - empezando a servirle.
- ¿Sabes en donde esta Elena? -
- Se fue a cenar con la señorita Mariana a su casa, ella vive en San Ignacio, es el pueblo más cercano de aquí, como a veinte minutos -
Yulia le sonrió, sabía a que la chica le encantaba hablar demás.
- Dime ¿Elena es muy amiga de Mariana? - empezando a comer.
- Uyyy si, desde hace mucho, antes de que estudiarán en la Universidad -
- ¿Cómo así? -
- Si, la señorita Mariana y su familia son recolectores de café desde hace muchos años, aquí es como una tradición en las familias -
- ¿Recolectan café aquí en la hacienda? -
- Pues claro señorita, esta es la hacienda de café más importante de la región y según entiendo del país -
- ¿Entonces estudia y trabaja? -
- Aquí casi todos los jóvenes así le hacen, y los que no, se quedan de recolectores -
- ¿Y Elena tiene más amigos? -
- SI, pero con quien esta siempre es con Mariana, figurese que hasta anduvieron dicien…. - y recordó lo que le había dicho María, que no se fuera ir de la boca.
- ¿Qué anduvieron diciendo? - mirándola fijamente.
- Nada niña, nada - muy nerviosa.
- Regina, te hice una pregunta y estoy esperando una respuesta - terminante.
- ¡Ay niña es que mi tía me va a regañar!, por andar de chismosa -
- A mi no me importa tu tía, así que dime la verdad, antes de que me moleste -
- Pues…es que…la gente anduvo diciendo que la niña Lena y Mariana… ¡que estaban juntas pues! - mientras le sudaban las manos, ante la cara de sorpresa de Yulia.
- ¿A que te refieres con juntas? -
- Usted sabe niña - la chica empezaba a moverse de un lado a otro por los nervios.
- ¿Son pareja? - y sonreía, no esperaba que Elena al igual que ella también saliera con chicas.
- Pues eso dicen…que a mi no me consta…pero pues cuando el rió suena agua lleva…si eso dicen…-
- ¡Cielos!, ¿y desde cuando? -
- Desde hace tiempo, como siempre están juntas…además el señor Oleg, prohibió hablar de este tema en la hacienda…-
- Entiendo…ya retirate, y no te preocupes no se lo diré a nadie -
- Gracias niña - la chica se retiro.
Yulia se quedo pensativa y de la sorpresa de la noticia paso al enojo, no entendía porque pero la situación le molestaba y mucho.
Alrededor de las diez de la noche llego Elena, Yulia se encontraba en la sala, para verla llegar, en cuanto la vio se molesto, el hecho de imaginársela con Mariana la ponía de mal humor.
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Yulia
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:38

[tr][td class=postbody valign="top"]- ¡Ya era hora de que llegaras! -
- Yulia…¿ya cenaste? - sentándose frente a ella.
- Si, ¿pensaste que te iba a esperar? -
- No…buenas noches - levantándose.
- Y dime, ¿te divertiste con tu novia? - sonriéndole de forma burlona.
- ¿Cuál novia? -
- No te hagas, la recolectora esa - de forma despectiva.
- ¿Te refieres a Mariana? - un poco asombrada.
- ¿Tienes otra? -
- Mariana no es mi novia -
- Como sea, a mi no me importa - poniéndose de pie para irse a su habitación.
- Pues parece lo contrario…-
- No seas ridícula, lo que hagas con tu vida me importa un comino, solo tenía curiosidad, eso es todo…-
- Si, claro - sonriéndole de una forma que hizo que la morena se derritiera y Lena lo noto - buenas noches Yulia -
- ¡Espera! - Lena se detuvo y la miro - mañana necesito que me enseñes el funcionamiento de la hacienda, cultivos, almacén, todo… - se sentía muy nerviosa, y sabía que la pelirroja se daba cuenta.
- Esta bien - sonriendo, esa era su oportunidad para estar más cerca de Yulia - solo que entro a las nueve a la Universidad, tendrá que ser antes -
- ¿A que hora? -
- ¿Te parece a las siete? -
- ¿Tan temprano? -
- Pues…aquí todos se levantan a las cinco o las cuatro y media de la mañana, depende - sonriendo pues sabía que Yulia se levantaba hasta las diez.
- Eh…esta bien, ¿Dónde te veo? -
- Mi habitación está frente a la tuya, paso por ti, ¿esta bien? -
- Claro…a las siete -
- De acuerdo, hasta mañana -
- Hasta mañana -
Lena se marcho a su habitación con una sonrisa, se sentía feliz, era la primera vez que no terminaba discutiendo con Yulia, y algo le decía que tal ves la morena también sentía algo, porque ella definitivamente estaba enamorada de Yulia, sabía que era una locura, pero a la vez le gustaba.
Mientras Yulia no acababa de entender su reacción, se suponía que no toleraba a Lena…
- No se que me pasa, cuando me mira me pierdo en sus ojos… - murmuraba para si misma - ¡no!, ¡no me puedo fijar en ella!...en todas menos en ella…menos en ella…-

Al otro día Lena se levanto a las seis y media, para bañarse, se sentía particularmente alegre, estaría con Yulia parte de la mañana, y quizás ese era el inicio para llevarse mejor.
A las siete ya había amanecido, y la pelirroja se encontraba tocando la puerta de Yulia, esta ya estaba arreglada y a diferencia de Lena se sentía muy nerviosa…
- No se porque le dije a Lena que me acompañará… - escucho los leves golpes en su puerta - es ella - respiro profundo y abrió.
- Hola, buenos días - Lena le regalo una sonrisa muy sincera.
- Hola… - devolviéndole la sonrisa de forma tímida, aunque casi de inmediato recupero su postura - ¿nos vamos?, ¿o necesitas una silla de ruedas? - con sarcasmo.
- Puedo caminar, gracias - manteniendo su sonrisa.
- Bien, ¿Dónde empezamos? -
- En los cafetales, en la hacienda hay tres zonas donde se siembra el café, vamos a la principal, que es donde están las bodegas generales -
Ambas se dirigieron a ese lugar, y Yulia quedo impactada por la belleza del paisaje, eran varias hectáreas de cafetales.
- Es lindo ¿cierto? -
- SI…-
- Espera a que veas el resto de la hacienda, te va a encantar -
Una vez que llegaron Lena empezó su explicación.
- En esta hacienda sembramos café y lo comercializamos pero no al consumidor final, lo vendemos a un intermediario quien se encarga de la trituración, el envasado y la venta en si -
- ¿El tueste se hace aquí? -
- Así es, sino es como si estuviera en crudo o algo así - la morena asintió, había leído sobre el cultivo de café.
- Mira - acercándose a los plantíos y jalando un poco a Yulia, la cual se puso nerviosa ante la cercanía - este es un cafeto, sus frutos son como una cereza, del mismo color y medida, y cada uno esta formado por dos granos de café - La morena palpo varias hojas y siguieron caminando
- Recolectar café no están sencillo como parece, al contrario es un proceso muy largo, los frutos se recolectan una vez que han madurado, es decir, cuando alcancen un color rojo, en este momento se esta recolectando café - Yulia miro a las personas que hacían dicha actividad - los recolectores caminan a través de los cafetos y recogen uno por uno los frutos, una vez que se recolecta, se selecciona y se deben limpiar, aquí utilizamos un método a base de agua… -
- SI, se separa la pulpa y se seleccionan los granos…- Lena la miro incrédula, se dio cuenta de que Yulia no estaba totalmente en blanco - luego para que se sequen se extienden y se separan de acuerdo a la calidad, ¿cierto? - sonriendo por la cara de Lena
- Si, así es, ¿pensé que no sabías nada sobre esto? -
- Pues ya vez que no…¿seguimos? -
- Si…después viene el tueste… -
Lena siguió con su explicación y Yulia de vez en cuando intervenía, la pelirroja le mostró las instalaciones, las bodegas, y el manejo de los inventarios, a la morena le agrado la organización que había, al parecer todo marchaba sobre ruedas. Sin darse cuenta eran las diez de la mañana, pero ambas la estaban pasando muy bien, charlaban como si tuvieran años de conocerse, y no estaban peleando, inclusive compartieron algunas sonrisas, Lena se sentía encantada con la situación y Yulia se dejaba llevar.
- ¡Elena son las diez! - mirando su reloj de pulsera.
- ¿En serio?, no sentí el tiempo…no importa entrare a la clase de las once -
- ¿No tendrás problemas? -
- No, es la primera vez que falto -
- Siento haber sido la culpable - arrepintiéndose casi de inmediato por haberse disculpado.
- Tu no tienes la culpa - mirándola fijamente, perdiéndose en el azul de sus ojos.
- Deberíamos regresar a la casa - ya que no quería que Lena la siguiera mirando así.
- Si, vamos -

En el camino de regreso siguieron hablando de los cafetales, específicamente de las plagas que podrían afectarles, pero que se encontraban bajo control, una vez que llegaron…
- Espero haber resuelto tus dudas acerca de la organización de la hacienda, de hecho mañana podría explicarte el resto…- Lena tenía la esperanza de que Yulia aceptará pasar más tiempo con ella.
- No, no es necesario, yo sola podré darme cuenta de lo demás, con lo de hoy fue suficiente - Yulia definitivamente no quería estar mucho tiempo con ella.
- No es tan sencillo, en realidad todo esto es muy complejo…-
- Ya te dije que no, no soy tonta, el resto puedo aprenderlo por mi cuenta - la morena sin proponérselo estaba siendo nuevamente grosera con Lena.
- Claro, solo quería que las cosas te resultarán más fáciles, a mi no me cuesta nada enseñarte -
- Bien, te repito lo haré sola -
- OK Debo irme - sabía que ya no debía insistir, porque Yulia empezaba a molestarse.
- Si…- quería añadir algo más, quizás agradecerle a Lena, pero no lo hizo – Ahh, quiero comprar un piano…- la pelirroja asintió, sabía que Yulia había estudiado música - de hecho ya lo encargue, llega mañana, para que no te sorprendas -
- No te preocupes, veré que lo reciban - la morena asintió y se dirigió al comedor a desayunar.

Lena subió corriendo por su carpeta para ir a la Universidad, no quería retrasarse más, se alisto y bajo, una vez en el jardín abordo la camioneta que usualmente manejaba y se fue. No se dio cuenta que Yulia la miraba por uno de los ventanales de la sala, simplemente no pudo evitar verla, y mientras veía la camioneta alejarse admitió lo que venía atormentándole todos esos días:
- No puede ser que me gustes tanto Lena…y no solo me gustas, siento que yo te…- de repente guardo silencio, y sintió miedo de lo que estaba a punto de murmurar, miedo a lo que sabría que vendría - no, yo no puedo sentir nada por ti, nada…- aunque en el fondo sabía que solamente estaba engañándose, y que tarde o temprano todo iba a salir a la superficie - ¡no se porque demonios mi padre puso estas absurdas reglas en su testamento!...si tan solo pudiera irme…lejos de ti Lena…lejos de todo esto…-
- Muchas personas piensan que huir de los problemas es la solución -Yulia se sobresalto al escuchar la voz de Regina, no sabía desde hacía cuanto tiempo la había escuchado - pero no lo es niña, los problemas tarde o temprano se deben enfrentar -
- ¿Cuánto tiempo llevas aquí? - imaginándose que quizás la muchacha había escuchado lo referente a sus sentimientos por Lena, y seguramente se lo iba a decir a la pelirroja.
- No hace mucho, solo vine a avisarle que el desayuno esta servido -
- ¿Qué fue lo que escuchaste? - viéndola fijamente y muy seria.
- …Nada niña, de verdad…- sintiéndose nerviosa ante la morena.
- ¿Entonces porque me dijiste eso? -
- …pues, porque escuche que quería irse lejos de aquí…nada más eso niña…- y mentía, claro que había escuchado todo.
- Más te vale, y cuidado y se lo digas a alguien, porque entonces tendrás que buscar otro lugar para trabajar -
- No escuche nada más, de verdad niña, no me vaya a despedir… - bastante nerviosa.
- Esta bien, ya retirate - mirando nuevamente por el ventanal.
- Si niña - saliendo.
Yulia se quedo pensando en lo que Regina le había dicho, tal vez tenía razón, pero definitivamente la morena se sentía en un laberinto sin salida, donde sin duda no estaba sola, estaba con Lena.

En cuanto Lena llegó a la Universidad fue interceptada en uno de los pasillos por Mariana.
- ¡Lena! - dándole alcance - ¿Por qué faltaste a la clase? -
- Hola Mariana, es que estuve con Yulia, le explique algunas cosas de la hacienda - ambas caminaban hacia el salón.
- Espera un momento - deteniéndose - ¡¿estuviste con “ESA”?! -
- No se a quien te refieres cuando dices “ESA” - ligeramente molesta por la situación.
- ¡¿Cómo que a quien me refiero?!, ¡¡pues a Yulia!! -
- Si estuve con ella - caminando de nuevo.
- ¿Qué te pasa Lena? - alcanzándola.
- ¿Qué me pasa de que? -
- No puedo creerlo, o sea porque la ayudas con lo de la hacienda, ¡¡es Yulia!! - exaltada.
- Se perfectamente quien es - empezando a ponerse a la defensiva.
- ¡¡¿Y entonces?!! -
- ¡¡¿Mariana que te sucede?!!, es mi obligación ayudarla, ella es la dueña de la mitad de la hacienda, ¡no se porque te pones así! -
- ¡¡Es que no entiendo tu actitud!!, ella se la pasa haciéndote la vida imposible, siempre te trata mal ¡¡y tu encima la ayudas!!, y no me digas que es tu obligación, porque eso no venía en el testamento…- estando ya muy molesta.
- ¡¡Ya basta Mariana!! -
- Claro, ya basta… ¿Por qué mejor no me dices que quisiste ayudarle? -
- Esta bien, yo quise ayudarle, ¿contenta? -
- ….¿ella te gusta verdad? - Lena no le contesto y siguió caminando - ¡¡te estoy hablando !! - tomándola fuertemente del bazo para detenerla, ante la sorpresa de Lena.
- Suéltame Mariana - completamente seria, esto hizo que Mariana se diera cuenta de lo que estaba haciendo y la soltó inmediatamente.
- …Lena yo…discúlpame…no quise lastimarte…- completamente roja.
- Nunca en todo el tiempo que nos conocemos me habías tratado así -
- Lena, es que…¿Por qué la ayudaste?...-
- No tengo porque responderte, y si me disculpas tengo clase -
- Lena, por favor discúlpame…-
- Adiós Mariana -
Lena se fue a clase bastante desilusionada por la actitud de su amiga, siempre se habían llevado muy bien, claro que a veces peleaban, pero nunca pasaba a mayores, y ahora no entendía porque se portaba así, se le hacía demasiada exagerada su molestia por Yulia, ya ni ella se ponía así.

El día transcurrió normal, aunque Lena prefirió retirarse temprano para no encontrarse con Mariana y discutir de nuevo, después arreglarían el problema, era mejor pensar las cosas bien y por separado.
Una vez que llego a la hacienda, comió sola, Yulia según le había dicho Regina, ya había comido y se había ido a los cafetales. Dos horas más tarde se encontraba en la biblioteca pasando los apuntes de la clase de la mañana, Yulia venía llegando y se dirigía a su habitación, cuando al pasar por la biblioteca vio la pelirroja, estaba dudando en hablarle, cuando iba a hacerlo, sonó el teléfono y Lena se levanto a contestar, estaba de espaldas a la puerta por lo que no podía ver a Yulia, quien estaba ahí de pie, escuchando la conversación, no sabía con quien hablaba hasta que:[/td] [/tr][tr][td class=genmed height="40" valign="bottom"][/td][/tr]
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:38

- No Mariana, no estoy molesta, es solo que me sentí un poco, no esperaba que me trataras de esa forma…- Yulia sintió curiosidad y se quedo ahí - si te entiendo, pero es que ya ni yo me pongo así…yo se que te preocupas por mi y te lo agradezco…esta bien te disculpo, ya no te preocupes…si, te veo mañana, que descanses…bye - al momento de colgar el teléfono vio a Yulia, quien la miraba seria.
- No te había visto - sonriéndole.
- Acabo de llegar -
- Me dijo Regina que fuiste a los cafetales…-
- Si, ¿con quien hablabas? -
- Con Mariana, mi amiga -
- Ahhh si, tu novia - bastante seria.
- No es mi novia - a Lena le preocupaba en serio lo que Yulia pensara al respecto.
- Seguro - retirándose.
- Te estoy diciendo la verdad Yulia -
- Mira, haz con tu vida lo que quieras a mi no me importa, nunca me vas a importar ¿entiendes? - Lena no le dijo nada, solo estaba aguantándose las ganas de llorar, Yulia se fue y entonces si, Lena lloro amargamente todo el odio que la chica de ojos azules sentía por ella.
Yulia se sentía molesta con la gran relación que Mariana tenía con Lena, estaba empezando a admitirlo, sentía celos de Mariana, y cada vez le caía más mal. Trataba de no portarse tan mal con la pelirroja, pero simplemente no podía, no quería clavarse más de lo que ya estaba, además, la morena pensaba que Lena jamás se fijaría en ella, después de cómo la trataba era de esperarse y además estaba con Mariana según Yulia.

Así paso una semana, Lena tratando de pasar más tiempo con Yulia y esta evitándola a toda costa. La pelirroja se canso de todo esto, y decidió que el mundo no se iba a terminar solo porque Yulia la odiará de esa forma, así que entendió que debía hacer su vida como siempre, como si Yulia nunca hubiera llegado a trastornársela. Sabía que jamás llegaría a algo con la chica de ojos azules, así que era mejor tratar de quitársela de la cabeza.
La morena por supuesto que noto el cambio de Lena, ya casi no le hablaba, no la buscaba para ir a los cafetales, simplemente la ignoraba, y esto le dolió, pero pensaba que era lo mejor. Como ya tenía su piano instalado en el despacho, se encerraba durante horas a tocar, y lo hacía de una forma impresionante, realmente tenía mucho talento, Lena de vez en cuando la escuchaba, sin ser vista, y pensaba que cada vez que Yulia tocaba el piano se enamoraba más de ella.

La mañana del viernes, Yulia se encontraba desayunando, Lena aun no bajaba, situación que no le pareció extraña a Yulia, pues eran las siete de la mañana.
- ¿Le sirvo más leche niña? - le pregunto Regina a la morena.
- Si, por favor - desde hacía unos días era Regina quien se encargaba de atenderla y no María, esto había sido una orden de Yulia, ya que a la única persona del servicio a quien le tenía confianza era precisamente a Regina.
- Buenos días - Lena acababa de entrar al comedor y tomo su lugar, frente a Yulia, ninguna se sentaba en la cabecera, ya que ese era el lugar de Oleg, y ninguna quería ocuparlo.
- Buenos días niña - le respondió Regina, Yulia solo la miro, sin decir nada. - ¿Quiere que le sirva el desayuno?, o ¿le digo a mi tía que la atienda? -
- No, sírvemelo tu por favor - Lena miraba a Yulia disimuladamente, quien parecía estar sumida en su plato, mientras la chica le servía el desayuno a la pelirroja.
El desayuno transcurrió en silencio, con miradas tímidas por parte de ambas, antes de terminar Lena comento algo:
- Yulia, este fin de semana no voy a poder estar en los cafetales…-
- ¿Por qué no? - mirándola
- Le voy a ayudar a Mariana a realizar un trabajo, es importante…-
- ¿Y la hacienda no es importante? - empezando a molestarse, la sola idea de Mariana y Lena juntas la ponía muy molesta, además eran los fines de semana cuando ella pasaba más tiempo con Lena, ya que entre semana casi no se veían.
- Claro que lo es, pero no creo que haya ningún problema, tu ya sabes el manejo de todo, además solo será esta vez -
- Eres una irresponsable Elena - seria.
- Mira Yulia, no creo que sea para tanto, además…-
- Además nada - interrumpiéndola - tu obligación es estar aquí, o ¿crees que yo debo hacerlo todo? -
- Me parece que estas exagerando, lo único que tienes que hacer es supervisar, nada más -
- Esta bien, por esta vez…pero la próxima vez que quieras pasar el fin de semana con tu “noviecita” piensálo mejor, porque no volveré a hacer el trabajo que nos corresponde a las dos - levándose para retirarse.
- Ya te dije que no es mi novia - la morena solo la miro y se retiro - ¡Yulia!, ¡te estoy hablando!…- pero la morena no regreso - no entiendo que le sucede…es como si…estuviera celosa…- por un momento sonrío con la esperanza de que fuera cierto, pero se arrepintió - no, no puede ser -

El fin de semana fue muy largo para Yulia, además de que estuvo de un humor negro con todos. El solo imaginar a Lena con otra le hacía hervir la sangre. Así que la siguiente semana, estuvo más cortante con la pelirroja, pues aun seguía molesta con ella por haberse ido. Lena no le hizo caso y siguió con sus labores, trataba de no encontrársela, pero la morena aprovecho el tiempo, se dedico a observarla, prácticamente la seguía, le gustaba verla por la mañana ya que la pelirroja acostumbraba desayunar en pijama en la barra de la cocina, inclusive un par de veces la había visto solo con el albornoz del baño, ya que cuando la pelirroja se metía a bañar por las noches, se encontraba con que no había agua en el tinaco que abastecía la casa, entonces salía a decirle a Regina que subiera agua de la cisterna.
- Regina, ¿Cuántas veces te he dicho que subas agua al tinaco? -
- ¡Ay niña!, subí en la mañana, no puede ser que se acabe tan rápido -
- No digas mentiras Regina, si hubieras subido en la mañana habría agua ahora..-
- Pero niña es que…-
- Ya Regina, hazlo por favor - retirándose nuevamente a su habitación.
Yulia escondida veía toda la escena, claro que babeaba más de la cuenta, nada más mirar a Lena, y por su puesto era la culpable de que no había agua, ella se encargaba de vaciar el tinaco, sin que nadie la viera, para que la pelirroja saliera en albornoz y ella pudiera verla, y es que simplemente no podía evitarlo, ahora estaba segura de amar a Lena pero sabía que ya era demasiado tarde, y eso la agobiaba, también se había atrevido a seguirla hasta la Universidad, ya hasta sabía su horario de clase, claro que la pelirroja ignoraba todo esto.
Para el siguiente fin de semana Yulia ya tenía preparada su venganza, sabía que Mariana iba a estar ahí recolectando, así que le haría pasar un mal momento, y como Lena pasaba más tiempo con los inventarios, sería su oportunidad perfecta. Ese sábado Yulia se levanto temprano, quería desayunar con Lena, así que se dirigió al comedor.
- Buenos días niña - le saludo Regina - ya esta su desayuno servido.
- ¿Y Lena? - ya que solo vio su lugar servido.
- Ya salio, desde hace como media hora -
- ¿Desayuno? -
- No, dijo que lo haría después -
- Mmmm… - sonriendo, ya que se le había ocurrido una idea - no voy a desayunar ahora, lo haré más tarde…oye por cierto, ¿ya subiste agua de la cisterna?...- haciendo sonar su pregunta de forma casual.
- …Si niña, hace unos minutos…- empezando a sospechar de Yulia, quien se dio cuenta de inmediato.
- Que bueno, porque luego me quiero bañar por la noche y no hay agua -
- Si, a la niña Lena también le pasa igual…se me hace que hay una fuga o algo así -
- No creo…ahh, desde la otra vez te quería preguntar, aquí hay una alberca. ¿pero quien la usa? - tratando de desviar su atención.
- Ahora casi nadie, antes la usaba la niña Lena, a veces invitaba algunos amigos a nadar…pero como ahora tiene más trabajo…-
- ¿Invitaba a Mariana? - seria
- Si, a ella también -
- Voy a cambiarme - saliendo.
- Si niña -

Yulia se dirigió rápidamente a su habitación para cambiarse, ya que había bajado solo con un shortcito y una playera, se vistió como normalmente lo hacía para ir los cafetales, jeans, botas, y una camiseta, se puso gel en el cabello para despeinárselo, como hacía siempre. Una vez lista bajo corriendo para ir a los cafetales. Ahí busco con la mirada a la Lena, pero no la encontró, así que se acerco a un recolector y le pregunto por Mariana, el hombre le señalo el lugar donde sen encontraba la chica, la pelinegra se dirigió hasta ahí y vio a Mariana saliendo de los cafetales…
- ¡Vaya!, hasta que dignas venir a trabajar - Mariana la ignoro por completo y siguió su camino - te estoy hablando - la voz de Yulia era autoritaria, así que la chica se detuvo y la miro - ¿Quién te crees que eres para faltar cuando tu quieras? -
- El fin de semana pasado Lena me autorizo para faltar…-
- Lena no puede tomar decisiones sola…-
- Será mejor que eso lo arregles con ella - empezando a caminar.
- ¿Piensas que porque estas con Lena, puedes hacer lo que quieras? - la chica la miro un poco sorprendida, Yulia pensaba que entre ella y Lena había algo más que amistad, este era su momento para aprovecharlo, así que le sonrió burlonamente, esto enfureció a la chica ojiazul.
- ¿Y porque te molestas?, o sea tu odias a Lena, ¿no es así? - manteniendo su sonrisa.
- No tengo porque darte explicaciones, tu eres una simple recolectora - diciéndolo despectivamente.
- Si claro, pero esta simple recolectora tiene lo que “tu” nunca vas a tener…y sabes a que me refiero… - enfatizando sus palabras y haciendo que el rostro de Yulia se tornara completamente rojo.
- ¡¡Estas mintiendo!! - empezando a gritar.
- ¿En serio crees que eso?...¿no me digas que estas celosa? - de forma irónica - no puede creerlo, Yulia Volkova esta enamorada de Lena…- burlándose.
- Entre tu y Lena no hay nada, ¡¡nunca va a ver nada!! - prácticamente gritando.
- ¡¡¿Y entonces que crees que hicimos el fin de semana?!!, ¡¡¿estudiar?!!, ¡¡no seas ingenua Yulia!! - levantando la voz.
Esto hizo que la morena perdiera el control de si misma, la celos que sentía eran enormes, así que no lo dudo más y se le fue a golpes a Mariana, lo que sin duda no esperaba era que Mariana, era una chica que se había educado en la calle, y no era ninguna tonta cuando de golpes se trataba. Yulia trato de golpearla, y a pesar de que era muy rápida, solo pudo asestarle un golpe en la boca haciéndola sangrar levemente, para ese momento al menos una docena de trabajadores estaban a su alrededor sin animarse a intervenir, Lena venía llegando en ese momento para acercarse a ver que era lo que estaba pasando, vio como Mariana golpeo fuertemente a Yulia en el estomago, prácticamente sacándole el aire y derribándola…
- ¡¡Detente Mariana!!, ¡¡¿Qué es lo que te pasa?!! - la pelirroja se coloco delante de Yulia para que Mariana no la siguiera golpeando.
- ¡¡Ella fue la que empezó!! - la chica trataba de defenderse.
Yulia trataba de incorporarse, Lena quiso de ayudarla pero la pelinegra la rechazó.
- ¡¡No me toques!! - la morena se sentía humillada ya que casi todos los que se encontraban en esa área, habían dejado lo que estaban haciendo y contemplaba el pequeño espectáculo – ¡¡y de una vez te lo voy a decir!!, ¡¡quiero que esta mujer se vaya de la hacienda en este momento!!...- Lena se quedo callada sin decirle nada - ¡¡y ustedes pónganse a trabajar si no quieren sufrir su misma suerte!! - de inmediato todos regresaron a sus actividades, mirando de reojo a Mariana.
- ¿Crees que con eso vas a borrar lo que paso? - Mariana la miraba de forma desafiante.
- Ya lo dije, no vas a volver a poner un pie en esta hacienda, nunca más - respondiéndole con otra mirada igual.
- Yulia, por favor calmate…- la voz de Lena sonaba insegura.
- No intervengas, ya lo decidí - mirándola fijamente y con mucho dolor, era lo que sentía después de lo que Mariana le había dicho, Lena ya no se atrevió a contradecirla, y solo miraba con sorpresa a Mariana quien se empezó a reír como loca, ante esto la morena se fue, se sentía totalmente abatida y humillada.
- ¡¡¿Quieres explicarme que demonios paso?!! -
- Nada, que Yulia Volkova esta enamorada de ti, ¿puedes creerlo?, jajajaja - Lena la miraba sorprendida - ¿no me digas que no lo sabías? jajajaja-
- ¿Quieres dejar de reírte? - la frialdad en la voz de Lena, hizo que Mariana la mirara seria - ¿Por qué la golpeaste? -
- ¡¡¿No me digas que la vas a defender?!! -
- Te hice una pregunta y estoy esperando una respuesta -
- Ya te lo dije, se molesto porque le dije que pasamos el fin de semana “juntas”, no aguanto y me golpeo - encogiéndose de hombros.
- ¿A que te refieres con “juntas”? -
- Tu sabes Lena…le di a entender que tenemos una relación…-
- ¡¡¿Estas loca?!!, ¡¡¿Por qué hiciste eso?!! -
- Vaya, no pensé que te fueras a poner así -
- ¡¡Pues pensaste mal!!, ¡¡¿sabes lo que esto me va a ocasionar?!! -
- No creo que sea para tanto, además solo le di una lección por todo lo que te ha hecho - tratando de justificarse.
- ¡¡¿Y quien te pidió que lo hicieras?!! - encontrándose ya muy alterada - ¡¡deja de meterte en mi vida!! -
- ¡¡¿Tal parece que Yulia te importara?!! -
- ¡¡Pues si me importa y mucho!! - Mariana la miro sorprendida.
- Pero Lena…yo pensé que tu y yo podíamos…-
- Pues te equivocaste, la única que me importa es Yulia -
- ¿Pero porque? -
- Porque la amo…- así, sin preámbulo se lo dijo.
- Tu no puedes amarla, ¡¡después de todo lo que te hizo!! -
- Ese no es tu problema…ahora vete, Yulia no quiere verte aquí…-
- Lena, no puedes despedirme, sabes que necesito el empleo…-
- Eso lo hubieras pensado antes -
- Lena…no me hagas esto…
- Mira Mariana, tratare de hablar con Yulia, pero no te prometo nada, ahora te tienes que ir -
- No puedo creerlo Lena, ¡¡la prefieres a ella en lugar de mi!! -
- Ya vete Mariana - a la chica no le quedo más remedio que irse maldiciendo por dentro a Yulia, por haberle quitado a Lena.
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:39

Lena se dirigió a la casa para hablar con Yulia, en cuanto llegó, le pregunto a María en donde estaba, esta le dijo que había llegado corriendo y se había encerrado en su habitación, no había salido desde entonces. Lena toco suavemente la puerta de la habitación de Yulia, pero nadie le respondió, así que la abrió, la morena no le había puesto seguro.
- ¿Qué es lo quieres? - Yulia se encontraba sentada en la cama.
- ¿Estas bien? - sentándose a su lado.
- ¿Te importa? -
- Si…-
- Pero no tanto como te importa la estupida de tu novia -
- Yulia, ya te he dicho que ella no es mi novia…-
-¡Ya no me mientas!, ella me lo contó todo -
- Te mintió -
- ¿Y porque haría eso? -
- Pues…no estoy segura, pero creo que esta enamorada de mi…-
- Eso júralo -
- Yulia, escúchame…-
- Si viniste a intervenir por ella, mejor vete, no voy a cambiar de opinión…-
- Esta bien, despídela, solo quiero que sepas que su familia no tiene suficiente dinero y …-
- Y nada, por mi que se vayan al infierno…además, ella quizás no tenga dinero, pero tiene “algo” que yo jamás voy a tener…- y lo dijo con dolor.
- ¿A que te refieres? -
- A nada, ahora ve a consolar a tu noviecita -
- Ella me dijo que tu…estas enamorada de mi…- mirándola a los ojos.
- Eso es ridículo…- evadiendo su mirada - yo jamás me fijaría en ti - dándole la espalda.
- SI, es verdad…debo irme... - saliendo de la habitación sin esperar respuesta.
Una vez afuera se puso a llorar como siempre, solo que esta vez Yulia también lloraba en su habitación.

A la hora de la comida Regina le subió la charola a Yulia.
- Niña, le traje la comida -
- No tengo hambre -
- Ay niña, tiene que comer, para que la próxima vez le pueda ganar a Mariana - Yulia la miro sorprendida.
- ¿Tu supiste eso? -
- Toda la hacienda la sabe -
- Demonios…no puedo creerlo…- dejándose caer pesadamente en la cama.
- ¿Por qué no le dice a la niña Lena lo que siente por ella? -
- No se de que me hablas -
- Yo creo que si…-
Yulia la miro, ya era hora de decirle a alguien lo que sentía, no podía fingir todo el tiempo una fortaleza que hacía mucho tiempo que había perdido, así que se puso a llorar delante de Regina.
- No llore niña…- sentándose a su lado - la niña Lena también la ama…-
- Eso no es cierto, ella esta con la maldita de Mariana…- limpiándose el rostro, con su mano.
- Eso solo pasa en su cabeza, porque en la realidad ella la ama a usted…ella me lo dijo - a Yulia se le ilumino el rostro al escucharla.
- ¿Cuándo te lo dijo? -
- Ya tiene tiempo, y también me dijo que usted la odia…-
- ¡No!...bueno, nunca la odie, es solo que….no se porque la trate así…yo la amo también…¿Por qué nunca me dijiste esto? -
- Pues, porque nunca me lo pregunto…-
- Genial, ¿y ahora que voy a hacer? -
- Dígaselo - sonriéndole.
- ¿Y Mariana? - dudando.
- La niña Lena nunca ha tenido nada con Mariana, aunque ella también la ama, pero Lena nunca le ha hecho caso, solo la quiere como amiga…vaya a buscarla -
- ¿A donde? -
- ¿Cómo que a donde?, ¡pues a la Universidad!, ella esta ahí ahora, al parecer iban a tener todos un curso hoy -
- Si, tienes razón, le diré a Lena lo que siento por ella…- poniéndose de pie - Gracias Regina…-
- Ya no pierda tiempo niña, vaya y dígaselo -
- Si - saliendo corriendo.

Yulia condujo hasta la Universidad, las manos le sudaban, se encontraba muy nerviosa, tenía la esperanza de que Lena la aceptará, de que perdonará todo lo que le había hecho. Estaciono el auto y bajo, ya tenía el horario de Lena, así que empezó a buscar el salón, en eso estaba cuando en una jardinera diviso a Lena, sonrió, pero su sonrisa se desdibujo cuando vio que estaba con Mariana…
- Ya te dije que no Mariana - Lena se encontraba explicándole a la chica la situación de su despido.
- No puedo creer que no interviniste por mi - indignada.
- ¿Y que querías después de lo que hiciste? -
- Bueno, creo que es lo mejor…además no la soporto, es una…-
- No lo digas, no voy a permitir que la insultes en mi presencia…-
- Lena, hay algo que tu no sabes…es sobre nosotras…yo te…- dispuesta a jugar su última carta.
- No Mariana, no quiero saberlo - interrumpiéndola - es mejor así -
- Pero Lena…tienes que saberlo -
- Ya te dije que no, no arruines nuestra amistad, más de lo que ya esta…-
- ¿Todo por ella? -
- Si, todo por ella -
- Nunca te amara como yo lo hago -
- Ya no quiero hablar de esto - poniéndose de pie.
- Tienes que decidir si ella o yo…- aferrándose a lo último que le quedaba.
- No lo hagas Mariana, no me pongas en esa situación -
- Decide - poniéndose también de pie.
- Ya sabes mi respuesta…-
- ¿Ella? -
- Si…-
- Nunca permitiré que se quede contigo -
- Mariana, por favor no intervengas, tienes que entenderlo…-
- ¡No!, ella solo vino a arruinar todo lo que teníamos…-
- No se a que te refieres con “todo”, entre tu y yo nunca ha habido nada… adiós, debo ir al curso y tu deberías hacer lo mismo -
Cuando Lena empezaba a retirarse, Mariana la sujeto fuertemente de los brazos y la beso sorpresivamente, Lena trataba de safarse pero Mariana tenía más fuerza que ella, Yulia que estaba a una distancia considerada vio toda la escena, vio como Mariana estaba obligando a Lena, así que no lo pensó dos veces y corrió para ayudarla, una vez que llego aventó a Mariana con todas sus fuerzas.
- ¡¡Suéltala!!, ¡¡¿Cómo te atreves?!! - mirando a Mariana quien había caído de sentón en el piso - ¿estas bien? - mirando a Lena de forma tierna.
- Si…- la pelirroja la miraba sorprendida, no entendía como Yulia estaba ahí.
- ¡¡La próxima vez que te atrevas a tocarla te vas a arrepentir!! - dirigiéndose a Mariana, quien empezaba a levantarse.
- La que se va a arrepentir es otra…- Mariana tomo sus libros y se fue ahí, estaba furiosa y claro que no iba a dejar las cosas así, solo tenía que encontrar la manera de desquitarse.
- ¿Qué haces aquí? -
- Lena…yo…vine a hablar contigo…- los nervios empezaban a invadirla de nuevo.
- Ahora no tengo tiempo, tengo que ir al curso, hablamos en la casa - tomando sus cosas.
- Esta bien…¿a que hora vas a salir? -
- Tarde, como a las ocho -
- …¿puedo venir por ti?... - mirándola tímidamente.
- ¿Para que? - extrañada.
-…es que…ya es tarde…no quiero que te pase nada…- esto último lo dijo en un susurro.
- No te preocupes por mi, no es la primera vez que salgo a esa hora, te veo en la casa -
-…esta bien…bye - sin que Lena se lo esperará Yulia beso suavemente su mejilla, ante el contacto ambas cerraron los ojos, a pesar de que fue solo un instante ambas se sintieron bien.
- Debo irme - perdiéndose en el azul de su mirada.
- Te espero en la casa - retirándose rápidamente, ante la mirada de Lena.
- “Te espero en la casa” - la pelirroja repitió extrañada y en medio de una sonrisa.

Cuando Yulia llego a la hacienda estaba decidida a hacer de su declaración de amor algo muy especial, así que mando colocar una mesa en una parte del jardín para cenar con Lena, teniendo como marco los cafetales, que se podían ver en lontananza. Le pidió a María que se encargará de la cena, sabía que era una excelente cocinera, mientras, Regina se encargo de arreglar la mesa, como todo el jardín estaba iluminado con faroles, pidió que por la noche estos tuvieran una intensidad media.
Cuando faltaba media hora para la llegada de Lena, Yulia ya estaba perfectamente arreglada, se había puesto un traje sastre en color negro, botas del mismo color y una blusa en color vino, así como mucho gel en el cabello.
- Ya esta todo listo niña - Regina se asomaba por la puerta de la habitación ya que se encontraba abierta.
- Bien, ¿Cómo me veo? -
- Se ve muy bien niña -
- ¿Segura? o ¿me pongo otra cosa? - mirándose al espejo que tenía en su recamara.
- Yo la veo muy bien, hasta parece otra…- Yulia la miro sin entender - si, es que como siempre anda short o jeans…pues parece otra…- aguantándose la risa.
- Muy graciosa… ¿el pantalón se me ve bien? -
- Ya le dije que si…¿no tiene calor? - ya que Yulia tenía puesto el saco.
- ¿Y tu que crees?, claro que si, pero así me veo más formal, ¿no crees? -
- Si, supongo si…¿haber si no se asa? - sonriendo.
- Bueno ya…solo espero que todo salga bien…-
- Hasta parece que se va a casar…-
- ¡Regina me estas poniendo más nerviosa! -
- Disculpe…-
En eso escuchan como una camioneta va llegando…
- ¡¡Es ella!! - al unísono.
- ¡Rápido ya sabes lo que tienes que hacer!...-
- ¡Si niña!…-
Se suponía que Regina tenía que interceptar a Lena, para que esta no viera a Yulia, pero no contaron con que la pelirroja estuviera ya en el recibidor.
- ¡Demonios!, ¿y ahora como voy a salir sin que me vea? - tanto Yulia como Regina estaban escondidas en la escalera.
- ¡Salga por la puerta de la cocina! -
- De acuerdo - levantándose cuidadosamente y dirigiéndose con cautela hacia el sitio acordado. Regina se dirigió con Lena.
- Buenas noches niña -
- Hola Regina - dirigiéndose a la cocina.
- ¡¡¿A dónde va?!! -
- A la cocina…quieres calmarte…-
- ¡No puede ir ahí! - siguiéndola.
- Solo voy por un vaso con leche, es todo…-
- Yo se lo traigo…-
- No gracias, puedo ir yo -
- Pero es que…-
- Regina por favor, me duele la cabeza - entrando a la cocina seguida por Regina.
Ahí junto a la barra y con vaso con agua en la mano se encontraba Yulia, se había detenido en la cocina ya que de los nervios se le había secado la garganta.
- Yulia…- asombrada, la morena al escuchar su nombre soltó el vaso, el cual se rompió del impacto.
- Lena…-
- ¿Por qué estas vestida así?, ¿no tienes calor? - mirándola embelesada, le parecía que Yulia se veía muy bella.
- Eh…yo…si…bueno…un poco si…este…- empezando a sudar.
- ¿Vas a salir? - desilusionada, ya que pensaba que Yulia iba a salir con alguien.
- ¡No!...me vestí así porque…quiero que cenes conmigo y así hablamos - perdiéndose en el verdigris de su mirada.
- ¿De verdad? -
- Si…de verdad -
- ¿Y donde cenaremos? - sonriéndole de forma muy especial.
- En el jardín…ya lo prepare todo…- dándole una sonrisa igual.
- Esta bien, voy a cambiarme…-
- OK, te espero en la sala -
- No tardo - la morena asintió y Lena fue a cambiarse de ropa, una vez que estuvo frente a su closet, empezó a sacar toda su ropa.
- ¡No se que ponerme! - por un momento se quedo pensando - …¿Por qué Yulia esta haciendo esto?... ¿Y si me quiere jugar una broma?...- sentándose en la cama - No, lo creo… es una cena diferente…así que me pondré un vestido de noche…¿pero cual? - mirando todos los vestidos que tenía - ¡Este! - eligiendo un vestido negro, no le importo que estuviera un poco escotado, quería ver la reacción de Yulia.
Lena se metió a bañar rápidamente, se vistió y se puso unas zapatillas del mismo color, se maquillo ligeramente, al terminar de arreglarse se miro al espejo…
- Estoy nerviosa…espero que todo salga bien…- saliendo.
Lena bajo las escaleras lentamente y se dirigió a la sala, Yulia al verla se puso de pie de inmediato…
- Te vez bellísima - mirando sin querer parte de los senos de Lena que el escote dejaba ver.
- Tu también…- dándose cuenta de la mirada de Yulia, quien al sentirse descubierta se ruborizo ligeramente.
Ambas se perdieron en sus miradas, hasta que la morena rompió el silencio.
- Ven - extendiéndole su mano a Lena, quien de inmediato la tomo.
Ambas se dirigieron al jardín, donde Lena quedo sorprendida por lo que había hecho Yulia, había pequeñas macetas de flores por todo el jardín.
- ¿Te gusta? - le pregunto la morena al ver su expresión.
- Si…¿pero porque lo hiciste? -
- Porque quiero disculparme contigo por todo lo que te he hecho…por favor perdóname…- viéndola a los ojos y aguantándose las ganas de llorar.
- Yulia…- retirando un mechón de cabellos de sus ojos azules - eso ya paso…además, yo también me porte mal contigo…-
- Si, pero yo te hice sufrir…-
- Yo también…vamos a olvidar todo ¿si? - tomando su mano.
- Si…¿cenamos? -
-Claro -
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:40

Yulia ayudo a sentar a Lena, y dos personas del servicio dispusieron la cena. La cual transcurrió tranquila, estuvieron hablando sobre la Universidad de Lena, sobre lo bien que marchaba la hacienda, sus gustos, etc. charlaban como si se conocieran de años y siempre hubiera existido una magia especial entre ellas. Al final ambas se perdieron en sus miradas.
- ¿Te la pasaste bien? - pregunto Yulia.
- Si, muy bien -
- …Me voy a quitar esto - refiriéndose al saco - es que ya hace más calor…- se lo quito y Lena le sonrío de una forma especial.
- Lena, yo…quiero decirte algo…no se si es muy precipitado…pero necesito decírtelo… - Lena tomo su mano por encima de la mesa para transmitirle seguridad - Lena, yo te amo - viéndola fijamente, Lena vio la sinceridad que reflejaban esos ojos azules que tanto le gustaban - se que antes te había dicho que no me interesabas, pero no era así, te lo decía porque te amaba, te amo desde que llegue aquí…-
- Yo también te amo Yulia, desde hace mucho…- Ambas se sonrieron, y lentamente fueron acercando su rostros, hasta que cada una respiro el aliento de la otra, ambas cerraron los ojos y se fundieron un tierno beso, que se volvió más apasionado conforme pasaba el tiempo. Lentamente se separaron, había sido mágico, abrieron sus ojos despacio, para encontrarse cada una con una linda sonrisa, aun estaban muy cerca, podían sentir su aliento mutuamente…
- Lena, nunca había sentido esto por nadie, de verdad te amo -
- Yo también te amo Yulia, como nunca he amado a alguien -
Se besaron nuevamente, para terminar de pie y abrazándose, entones Yulia le susurro al oído…
- Quédate conmigo…-
Capitulo III Tú eres mi luz


- Siempre voy a estar contigo - mirándola fijamente. Se volvieron a besar, de forma tierna para terminar de manera intensa, querían reponer todo el tiempo perdido entre las dos, ambas perdieron la noción tiempo, se sentían tan bien abrazadas, formando un solo ser, no querían separarse nunca…
- ¿Qué hora es? - pregunto la pelirroja mientras le pasaba una mano por el cabello de la morena.
- No lo se… - besando la mano de Lena - ¿porque? -
- Mira…- señalando hacia la casa - todas las luces están apagadas…- ambas se sonrieron.
- ¿Por qué las apagarían? - pregunto la chica ojiazul.
- No tengo idea…lo curioso es que no dejaron encendida ni una sola luz…-
- Tal vez ya se durmieron…¿te quieres dormir ya? -
- No, ¿y tu? -Yulia negó con la cabeza - ven… - tomando su mano y entrelazándola.
Caminaron por el jardín durante algunos minutos, hasta llegar a los naranjos que había detrás de la cocina.
- ¿Por qué venimos aquí? - a Yulia ese lugar no le gustaba.
- Quiero mostrarte algo, que se te va a gustar - sonriendo.
- ¿Por qué sembraron tantos naranjos en este lugar?....recuerdo que si había, pero no tantos -
- Ideas de Oleg - sonriéndole.
- ¡Pero es que son demasiados!...¿que hacen con todas las naranjas? - abrazándola y rodeando con sus manos la cintura de Lena.
- El jugo que tomaste por la mañana es de aquí - rodeando el cuello de Yulia - aunque también algunas personas del servicio se llevan, porque son muchas…- se besaron brevemente y siguieron caminando hacía los árboles, siempre tomadas de las manos. Terminaron los naranjos y se toparon con otros árboles distintos, más altos, al final de estos había una pequeña fuente de piedra, aproximadamente de medio metro de profundidad, redonda, y con una pequeña columna en medio, que tenía grabadas algunas flores.
- ¿Y estos árboles de que son? -
- Son aguacates, Oleg nunca quiso quitarlos, dan mucha sombra, además del fruto -
- Mmmm, si están muy altos…que linda fuente…- Yulia la miro con atención - no recuerdo que hubiera una fuente aquí -
- Creo que la memoria te falla - abrazándola - siempre ha estado aquí -
Yulia se sentó en el borde de la misma y atrajo a Lena para que se sentara en sus piernas.
- De verdad que no la recuerdo -
- ¿Te gusta?...a mi me encanta venir aquí… -
- Si, pero me gustas más tu…- acariciando su cintura.
- Tu también me gustas mucho…- tomando su cara para besarla. Lentamente comenzaron a besarse el rostro, Yulia deslizo sus labios hasta el cuello de Lena, quien cerraba sus ojos extasiada, mientras abrazaba fuertemente a Yulia. En eso estaban cuando escucharon unos pasos, se separaron un poco para luego ponerse de pie y mirar hacia la dirección de donde provenían. En donde se encontraban casi no había iluminación, solo la que brindaba la luna, había un cielo despejado.
- ¿Ves algo? - pregunto Yulia.
- No…pero no te preocupes debe ser alguno de los veladores…-
- Quédate detrás de mi…- colocándose frente a ella.
De repente se escucho una voz…
- …¿Niña Lena?...¿señorita Yulia?... - apuntándoles con una linterna.
- ¿Miguel?... - exclamo la pelirroja.
- Si niña, soy yo…- bajando la luz de la linterna y acercándose a ellas.
- ¿Miguel el chofer? - le pregunto en voz baja a Lena.
- Si mi amor, es el - mientras la abrazaba por un costado, Yulia quedo encantada con la respuesta de Lena por lo que la abrazo más fuerte.
- ¿Qué haces aquí? - le pregunto Yulia a Miguel cuando estuvo cerca.
- María me envió a buscarlas….es que ya son las dos de la mañana…y… -
- ¿Y eso que? - a la morena definitivamente no le había gustado la interrupción.
- …es que…María esta muy preocupada…y…por favor discúlpeme señorita…- por supuesto que el hombre había notado la molestia de Yulia.
- Esta bien Miguel - intervino Lena, para tratar de suavizar el ambiente.
- Le puedes decir a María, que ya no debe preocuparse por Lena, ella esta en las mejores manos, además de que yo la voy a cuidar siempre, ¿verdad mi amor? -
- Si mi vida - sonriéndole y dándole un beso rápido en los labios, ante la mirada sorprendida de Miguel, ya que las personas ahí no estaban acostumbradas a ver a dos chicas juntas.
- Ya te puedes retirar -
- Si señorita Yulia…con permiso…- retirándose rápidamente, para a contarles a todos en la casa lo que había presenciado. A las chicas la escena les pareció graciosa.
- ¿Viste la cara que puso? - sonriendo.
- Si, y más cuando le dijiste que estoy en las mejores manos y que tu me vas a cuidar…-
- Es la verdad, siempre voy a estar contigo…- abrazándola - ¿Todos los del servicio viven aquí? -
- La mayoría, ¿lo dices por Miguel? -
- Si, me da mala espina, el y María -
- Son buenas personas, se preocupan mucho…-
- No se, no me gustan…-
- Claro que no, la única que te gusta soy yo…- sonriendo.
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:40

- Si, tu eres la única - se dieron un beso tierno pero intenso, para después separarse e irse a la casa.
Una vez adentro se dirigieron a la sala.
- ¿Mi amor, tienes algo que hacer mañana? - mientras abrazaba a Lena.
- No, más bien si…pasar todo el día contigo…-
- Estaba pensando lo mismo -
- ¿Qué quieres hacer? -
- Que te parece, si nadamos, desde hace mucho me quiero meter a esa alberca…- sonriendo.
- Esta bien mi amor, pero nos tenemos que levantar temprano…-
Al escuchar esto la morena hizo un gesto muy gracioso, no le gustaba levantarse temprano.
- Esta bien…¿me despiertas? -
- Si amor yo te despierto - entrelazando su mano con la de Yulia - ¿vamos a dormir? -
- Si -
Subieron las escaleras abrazadas y en la puerta de la habitación de Lena se besaron una vez más.
- Gracias por hacer de esta noche la más especial de todas - pasando su mano por el cabello de Yulia.
- Gracias a ti amor, por amarme -
- Siempre te voy a amar…-
- Yo también, siempre -
- Hasta mañana mi amor…-
- Hasta mañana mi princesa…-
Se besaron dulcemente, claro que Lena quería dormir con Yulia y viceversa, pero no querían forzar la situación, además de que era su primer día juntas y se la habían pasado muy bien, por lo que se fueron a dormir cada una soñando con la otra.

A la mañana siguiente, Yulia se levantó a las siete de la mañana, extrañamente antes que Lena, aun con su ropa de dormir, se dirigió a la cocina donde le pidió a Regina que le colocará el desayuno en la bandeja, para llevárselo a Lena.
- ¿Y como les fue anoche niña? - colocando el desayuno en la bandeja: jugo de naranja, fruta picada, pan tostado, mermelada, café para Lena y leche para Yulia.
- Fue una noche maravillosa…- suspirando.
- Si, se le ve…ya nos había dicho Miguel - dándole la bandeja con el desayuno.
- ¿Miguel? - sorprendida.
- Si niña, aquí las noticias vuelan -
- Si ya veo… - pensando un momento - bueno, gracias.
- De nada niña -

Al momento de salir se encontró con María, quien le dio una mirada de reprobación, la morena ya se imaginaba por que, pero estaba de tan buen humor que le sonrió y se fue a la habitación de Lena. Con cuidado abrió la puerta y dejó la bandeja en el escritorio que había dentro, despacio se acerco a la cama y vio a la pelirroja profundamente dormida, no aguanto más y se acerco para besar sus labios de forma suave. Ante el contacto Lena despertó y le regalo a Yulia la más hermosa de las sonrisas.
- Buenos días mi amor - le dijo Yulia sentándose a su lado.
- Los mejores de mi vida - besando sus labios.
- Te traje el desayuno…- llevando la bandeja hasta la cama.
- ¿Lo preparaste tu? - sentándose en la cama.
- …No…pero me levante temprano para traértelo, ¿no cuenta? - poniendo una carita muy tierna -
- Claro que cuenta mi amor - abrazándola.
- Te amo Lena - aun abrazándola.
- Igual yo -
- Bueno hay que desayunar, para ir a nadar ¿recuerdas? -
- Si amor -
Desayunaron despacio, y cada una dio de comer en la boca a la otra, se sentían muy bien por estar juntas. Cuando terminaron de desayunar, Yulia hizo la bandeja aun lado y por un momento se perdió en los ojos de Lena, pero fue solo por un momento porque la pelirroja la atrajo hacía si para besarla, lentamente Lena se recostó en la cama y Yulia quedo encima de ella, por un instante el tiempo se detuvo para ellas mientras exploraban sus labios. Yulia empezó a recorrer a Lena con sus manos, mientras besaba su cuello…
- Niña Lena, necesito hablar con…- y María no termino la frase, al ver la escena de las chicas se quedo sin habla.
Ellas por su parte se separaron nada más oír la voz del ama de llaves, y se quedaron sentadas en la cama mirándola, hasta que Yulia hablo:
- ¿No te han enseñado a tocar las puertas? - ella siempre había tuteado a María, sin importarle su edad.
- Disculpe señorita, pero estaba abierto…-
- ¿Qué es lo que quieres María? - pregunto la pelirroja, ligeramente molesta porque las habían interrumpido.
- Necesito hablar con usted…-
- ¿Sobre que? - la interrumpió Yulia.
- Es un asunto que debo hablar solo con usted niña - ignorando por completo a Yulia, quien ya estaba molesta.
- Lo que tengas que hablar conmigo puedes decirlo ahora, entre Yulia y yo no hay secretos -
- ¿Y bien? - pregunto Yulia al ver el silencio de María - mira, si no vas a decir nada mejor retirate -
- Si María retirate - le dijo Lena.
- Con su permiso niña - saliendo de la habitación y cerrando la puerta tras de si.
- ¿Qué le pasa a esta mujer? - pregunto Yulia ligeramente molesta.
- Imaginalo…ya sabe lo nuestro y no le pareció…-
- Pues a mi no me importa…-
- A mi menos, pero trata de entenderla, por su edad jamás entenderá que nos amamos - besando su mejilla
- Tal vez… pero si se pone pesada, pues que se valla mi amor…-
- No lo creo amor, sabe lo que le conviene, tendrá que aceptarlo -
- Y ese tal Miguel ya le dijo a todos en la hacienda…-
- Aquí así es, nadie puede mantener la boca cerrada…no les hagas caso amor, a mi solo me importas tu -
- Y tu a mi - besándola - pero tomare cartas en el asunto…-
- ¿Qué vas a hacer? -
- Nada drástico, solo hablare con el, no quiero que nuestra relación se vuelva un ir y venir de chismes -
- Tienes razón , habla con el -
- Ya son las ocho, ¿vamos a nadar? - sonriendo.
- ¿Por qué tanto interés en ir a nadar? - pregunto extrañada la pelirroja.
- Pues…porque…te quiero ver en traje de baño…- haciendo que Lena se sonrojara.
- ¿En serio? - sonriéndole de forma coqueta.
- Si - tomándola de la cintura.
- Bueno pues no te haré esperar, me voy a cambiar…-
- OK, yo también, en cuanto termine vengo -
- Si amor - besándose.

Las chicas pasaron el resto de la mañana en la alberca, ante las miradas curiosas de algunas de las personas del servicio. Sin embargo a ellas no les importo, así que disfrutaron de su compañía.
- ¿Amor cuándo me vas a mostrar el resto de la hacienda? - tomando la mano de Lena, ambas estaban sentadas en el borde de la alberca, solo mojándose los pies.
- Más tarde mi amor ¿te parece? -
- Si…aunque…más tarde quería hacer otras cosas…- besando a Lena en su hombro, mientras le pasaba una mano por la espalda.
- ¿Qué cosas mi amor? - sabiendo perfectamente de que estaba hablando Yulia y empezando a acariciar su pierna.
- Tu sabes amor…- comenzando a besarle el cuello - ya no quiero dormir en mi habitación, es que estoy solita y me da miedo -
- Jajajaja, mi amor ¿en donde quieres dormir entonces? - siguiendo acariciando la pierna de Yulia.
- Contigo…siempre contigo -
- ¡Vaya!, pues me ganaste la idea, yo te iba a proponer lo mismo…- besándola en los labios.
Después de algunos minutos decidieron meterse por completo a la alberca, jugaban y reían, en ese momento nada más importaba, solo ellas.

A la hora de la comida se encontraban en el comedor…
- ¿Sabes amor?, no hemos ido a los cafetales…- menciono la pelirroja.
- Tienes razón, si quieres voy sola, para que descanses -
- ¿Segura? -
- Si…además no creo tardarme -
- Esta bien amor, yo me quedo aquí…-
Y así se hizo, Yulia se fue a los cafetales nada más acabo de comer, quería ir rápido para regresar con Lena, ahora todo el tiempo quería estar con ella. Sin embargo, se encontró con que las cosas no andaban bien, algunos cafetos a la vista de Yulia parecían raros, así que ella personalmente tuvo que verlos de cerca, por lo que estuvo dentro de los sembradíos, pero al parecer, según le dijeron otros recolectores todo estaba bien, pero la morena no quiso confiarse así que los reviso. También superviso personalmente el tueste, no quería errores, solo quería que Lena se sintiera orgullosa de ella. Con todo esto le dieron las ocho de la noche, se le había hecho tarde supervisando las bodegas.

En cuanto llego a la casa le preguntó a Regina por Lena, esta le dijo se había ido a las otras bodegas, por que había un problema con los inventarios, así mismo había dejado dicho que ella se quedara en la casa, porque no tardaría, Yulia asintió, y le dijo que iría a recoger a Lena, se dirigía hacia la puerta cuando se miro, se encontraba muy sucia, además se sentía cansada, por lo que decidió ir primero a su recamara para bañarse, estaba segura que de que se sentiría mejor.
Una vez ahí se ducho rápidamente, salió del baño envuelta en una toalla, y se llevó una sorpresa al ver que no estaba su ropa en la habitación, ni sus pertenencias, llamo a Regina para preguntarle:
- Regina, ¿Dónde esta toda mi ropa? -
- La niña Lena, la cambió para su habitación - provocando una enorme sonrisa en Yulia.
- Bien, gracias - la chica asintió y salió.
Con esa sonrisa instalada en su rostro se dirigió a la habitación de Lena, y en efecto ahí estaba su ropa en el closet de la pelirroja, se vistió rápido para ir por Lena. Justo cuando iba saliendo de la casa, se encontró con ella, quien venía llegando…
- ¿A dónde vas mi amor? - besando ligeramente sus labios.
- Iba por ti -
- ¿No te dijo que Regina que te quedarás? -
- Si amor, pero quise ir por ti…- entrelazando su mano con la de la pelirroja, para entrar a la casa.
- No era necesario, le dije eso porque supuse que estarías cansada -
- Un poco, pero ya me bañe y me siento mejor -
- ¿Ya cenaste? -
- No -
- Me voy a bañar y cenamos - empezando a subir las escaleras.
- Lena…- la pelirroja se volvió a mirarla - gracias -
- ¿Porque? - pregunto extrañada.
- Por llevar mis cosas a tu habitación…- abrazándola
- Quise ahorrar tiempo…además, quiero que estemos juntas…- besándose de forma tierna pero apasionada.
- ¿Sabes?, ya no quiero cenar…¿y si mejor nos vamos a dormir ya? -
- Pero si apenas van a ser las nueve amor -
- Pero es que ya no tengo hambre…¿tu quieres cenar? -
- No… - sonriéndole - vamos a dormir - entrelazando su mano con la de Yulia. Iban subiendo las escaleras cuando escucharon la voz de María.
- Niña Lena, la cena está servida - ignorando a Yulia.
- Gracias María, pero no vamos a cenar -
- Pero niña, debe de cenar, sino se puede enfermar…-
- No se de nadie que se haya enfermado por no cenar una vez - intervino molesta Yulia, definitivamente la mujer no era de su agrado.
- Buenas noches María -
- Buenas noches niña, con permiso - la mujer se retiro dejando a Yulia molesta.
- Vamos amor - Lena jalo ligeramente a Yulia, quien estaba un poco distraída - ¿estas molesta? -
- No…bueno si…María tiene algo en mi contra…-
- No en tu contra, en contra de las dos, mira, mañana hablo con ella, ¿esta bien? -
- Si, pero si insiste en su posición, entonces hablare yo con ella -
- Esta bien - abriendo la puerta de su habitación.
Yulia a pesar de que tenía más experiencias sentimentales que Lena se encontraba un poco nerviosa, sin duda porque nunca había amado como lo estaba haciendo. Se sentó en la cama, mientras observo a Lena prender la tv y darle el control remoto.
- Me voy a bañar mi amor, no tardo…- besando su frente.
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:41

- Si…- siguiéndola con la mirada hasta que se perdió por la puerta del baño. Yulia observo detenidamente la habitación de Lena, estaba muy ordenada y había varios libros de psicología sobre el escritorio, había también una computadora…decidió levantarse para ponerse su ropa de dormir, abrió el closet, se dio cuenta de que la mitad del espacio lo ocupaba su ropa. Empezó a revisar los cajones, hasta que encontró la camiseta y el pequeño short con el que solía dormir. Una vez que se cambio, y como Lena aún no salía, se acostó sobre la cama y apago el televisor. Empezaba a dormitar cuando Lena salió del baño, se había puesto un camisón en color vino, muy corto y escotado. Apago la luz de la habitación y encendió la lámpara que se encontraba en la mesilla, a un costado de la cama.
Se recostó junto a Yulia y apoyo su cabeza en su codo, y con su otra mano empezó a delinear los labios de Yulia, quien abrió los ojos, y quedo abstraída ante la belleza de Lena.
- ¿Me tarde? -
- Algo, pero ya estas aquí…eres muy bella…- mirándola fijamente.
- Tu también…-
Yulia se acerco lentamente para besar sus labios, fue un beso lleno de amor y ternura. Con mucho cuidado la recostó por completo sobre la cama y la acaricio lentamente, perdiéndose en el verdigirs de los ojos de Lena, antes de besarla nuevamente, pero esta vez con mucha pasión, se coloco encima de Lena, quien abrazaba fuertemente su cintura. Se recorrieron lentamente con sus manos, y se desnudaron despacio, quería que ese momento fuera eterno. Se amaron por primera vez, teniendo a la luna que se filtraba por la ventana como testigo, sus almas se reconocieron y comprendieron que ya jamás podrían estar separadas, era el inicio de su vida juntas.
Esa noche se amaron hasta muy tarde, y el corto tiempo que durmieron lo hicieron entrelazadas.

Cuando Lena despertó, se dio tiempo de observar a Yulia, mientras dormía, esa mañana parecía diferente, sentía que respiraba mejor, sonrío al recordar la noche que habían vivido juntas y por primera vez, dejó de importarle el abandono de sus padres, con Yulia se sentía completa, feliz.
Sin embargo, muy a su pesar tenía que levantarse, era lunes y debía asistir a la Universidad, así que con cuidado de no despertarla se levanto y se metió a bañar. Cuando salió lo hizo con el albornoz, entonces Yulia se despertó.
- Buenos días mi amor - Lena se acerco para besar sus labios.
- Los mejores de mi vida…- sonriendo, tampoco ella podía disimular su felicidad - fue la mejor noche de mi vida…-
- También para mi, tu eres lo mejor de mi vida…- besándola ligeramente.
- ¿A dónde vas? -
- A la Universidad, ya es un poco tarde - empezando a vestirse delante de Yulia, quien parecía estar babeando - Ya no me da tiempo de ir a los cafetales, lo haré cuando regrese -
- Yo voy amor -
- No mi amor, descansa, yo iré -
- No me cuesta nada ir, así después aprovechamos mejor el tiempo…- guiñándole un ojo.
- Siendo así…- acercándose para besarla - es mejor que vayas -
- ¿A que hora vas a regresar?
- A la hora de la comida - terminando de arreglarse.
- Entonces te espero para comer juntas -
- Si amor, le voy a decir a Regina que te suba el desayuno - tomando sus libros.
- Aja… ¿quieres que te lleve mi amor? - sentándose en la cama.
- No, mejor ve a los cafetales - sentándose a su lado.
- Esta bien - besándola.
- Me tengo que ir amor - ya que Yulia no dejaba de besarla y empezaba a recorrerla con sus manos.
- OK, ¿pensaras en mi? - haciendo un gesto muy tierno.
- Sabes que si, ¿y tu pensaras en mi? -
- Siempre…-
- Me voy…- poniéndose de pie - ahh, y te vistes - pasándole una mano por los cabellos de Yulia - no quiero que Regina de vea así - sonriendo.
- Si amor - besando por última vez a Lena.
Una vez que la pelirroja se fue, Yulia se vistió, se sentía como si estuviera flotando, simplemente feliz.
Escucho que tocaban la puerta, era Regina que le llevaba el desayuno.
- Buenos días niña - colocándole la bandeja en la cama.
- Hola Regina -
- ¡Vaya!, hoy se ve diferente, nunca la había visto tan contenta -
- Es que hoy me siento como nunca - empezando a desayunar - soy la mujer más feliz del mundo - sonriendo.
- Si, se le ve, bueno, con permiso niña -
- Espera, quiero preguntarte algo -
- Dígame niña -
- ¿Por qué tu tía María, no acepta que Lena y yo estemos juntas? -
- Pues… es que aquí las cosas no son tan sencillas, las personas no son tan abiertas, son muy reservadas, por lo mismo no aceptan que dos mujeres estén juntas…-
- Pero tu no piensas así -
- Si, pero yo no tengo la edad de mi tía, ni fui educada así -
- ¿Tu crees que algún día lo entienda? -
- Pues quien sabe niña, mi tía es muy terca, pero pienso que todos en la hacienda están sorprendidos, como que es la novedad, pero conforme pase el tiempo lo van a aceptar, tal vez no del todo, pero ya no se fijarán tanto -
- Eso espero, ya puedes retirarte -
- Con permiso niña -
Después de desayunar Yulia se fue a los cafetales donde paso toda la mañana, esta vez hizo un recorrido completo por todas las bodegas, también se encontró con Miguel, y habló con el, le dejó en claro que no quería que tomara el papel de periódico local, contando la relación entre ella y Lena, porque de lo contrario lo tendrían que despedir, el hombre que no quería problemas, le dijo a Yulia que ya no volvería a decir nada, no quería perder su empleo, pues para el era muy importante.
Lena por su parte a la salida de sus clases se encontró con Mariana, quien a estas alturas ya sabía que estaba con Yulia, Lena pensó que quizás le diría algo, pero se equivoco, Mariana se paso de largo sin hablarle, y la pelirroja se sintió aliviada, ya no quería tener problemas.
Cuando llego a la casa, Yulia también venía entrando se saludaron con un rápido beso y la morena le ayudo con sus libros.
- ¿Cómo te fue mi amor? -
- Bien amor, tuve todas mis clases, ¿y a ti como te fue? -
- Bien, hice un recorrido completo y también hable con Miguel, me dijo que ya no iba a volver a hacerlo -
- Que bueno, por el claro, necesita el empleo -
- ¿Ya comemos? -
- Si amor, ¿ya tienes hambre? - sonriendo.
- Si - Ambas se dirigieron al comedor, la comida ya estaba servida, así que empezaron a comer.
- ¿Viste a la idiota de Mariana? -
- Si, pero ni siquiera me hablo, es mejor así -
- Pues que ni se atreva a hablarte -
- Ya mi amor, vamos al olvidarnos de eso ¿te parece? - tomando su mano.
- Esta bien -
- Después de comer voy a hablar con María -
- Si amor, yo me voy a recostar un rato, me despiertas cuando hables con ella -
Terminaron de comer y Yulia, como había dicho se fue a habitación a ver televisión. Lena salió al jardín a buscar a María, la encontró cortando unas naranjas con ayuda de algunos de los hijos de los recolectores.
- María, necesito hablar contigo - los niños al escuchar esto, siguieron cortando naranjas pero más alejados de ellas, para no escuchar.
- Dígame niña - sin dejar de hacer su actividad.
- Tu sabes sobre que - ayudando a cortar las naranjas.
- No le entiendo niña -
Lena suspiro, María no daría su brazo a torcer.
- María, se que estás molesta…- la mujer miro brevemente y siguió con su tarea - pero esa actitud no te va a llevar a ningún lado… tienes que entender que amo a Yulia y ella me ama también … -
- Eso esta mal niña… no esta bien… -
- ¿Y según tu porque esta mal? - Lena iba colocando las naranjas en uno de los canastos que ahí había.
- Niña Lena, usted es una mujercita y la “señorita” Yulia aunque no lo parezca también lo es -
- No utilices ese tono con Yulia, la juzgas muy severamente, te desconozco María - mirándola fijamente.
- Mire niña, yo nada más le digo que si el señor Oleg viviera, se volvía a morir de la impresión - persignándose ya que Oleg estaba muerto.
- Eso no es cierto - cortando más naranjas - el mismo Oleg siempre quiso que nos lleváramos bien, ¿ya se te olvido lo que me pidió antes de morir? -
- El le pidió que cuidará a su hija…no que durmiera con ella… -
Lena la miró sorprendida.
- Haces mal al pensar que yo busque está situación…-
- Claro que no fue usted, ya le dije, usted es bien mujercita, fue “ella” la que la arrastro hacía el mal camino…-
- ¿De que estás hablando?, ¿Cuál mal camino?, estás mal, a mi nadie me arrastro a ningún lado, si estoy con Yulia es porque la amo y quiero estar con ella, y eso no me hace menos mujer, ni a mi ni a ella, ¿Qué parte no puedes entender? - mirándola fijamente.
- Me preocupo por usted niña…-
- Mira será mejor que entiendas esto, porque en definitiva no tengo porque darte explicaciones, pero te las doy, porque de alguna manera sustituiste a mi madre…-
- Tiene que entender niña, esto esta mal…-
- La que tiene que entender eres tu, pensé que querías que fuera feliz -
- Siempre he querido su felicidad niña -
- ¡Pues mi felicidad es Yulia!, lo que pasa es que no la conoces…date la oportunidad de conocerla María, y la vas a querer tanto como me quieres a mi… -
- Pero niña, tiene que terminar con esto, el señor Oleg va a regresar del otro mundo, ¡porque no puede descansar! - persignándose otra vez.
- ¡Eso es ridículo María!... ya no voy a volver hablar contigo de esto, nada más te voy a decir algo, respeta a Yulia y tratala bien, porque no creas que no se ha dado cuenta de que tienes algo en su contra, y una de tus obligaciones es atenderla, que no se te olvide… -
- No niña - agachando un poco la cabeza.
- Si sigues en la misma, ya no hablaras conmigo sino con Yulia …- la mujer asintió, y Lena se fue a la casa.
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:41

[tr][td class=postbody valign="top"]Una vez ahí se dirigió a su habitación, y vio a Yulia acostada mirando la televisión, se recostó a su lado y Yulia la abrazo.
- ¿Qué te dijo María? -
- Una serie de tonterías - pasando su mano por la cintura de Yulia.
- ¿Cómo que? -
- Como que Oleg regresará de entre los muertos para venir a castigarnos…- aguantándose la risa.
- ¡¿Que?! - sorprendida.
- Aquí la gente es muy supersticiosa y los mayores más, no hagas caso -
- Por supuesto que no, es ridículo… -
- Eso mismo le dije -
- ¿Y luego? -
- Pues nada, está molesta, piensa que tu eres la culpable, aunque ya le aclare que a mi nadie me esta obligando, estoy contigo porque te amo - besando sus labios de forma muy suave.
- ¿Quieres que hable con ella? -
- No, ella entenderá, al menos se va a comportar… -
- Se que sientes mucho aprecio por ella, por eso no le he dicho nada… -
- Si amor, la aprecio mucho, pero vas a ver que ya no va a darnos problemas -
- Espero -
Yulia apago el televisor y empezaron a besarse nuevamente hasta hacer el amor como la noche anterior. Al final se quedaron absortas perdiéndose en sus miradas, aún seguían abrazadas.
- Te amo Yulia - acariciando su abdomen.
- Yo también te amo -
- ¡No puedo creerlo, son las ocho! - mirando el reloj de la habitación.
Yulia suspiro y la abrazo más fuerte.
- Ya no hay que levantarnos… - hundiendo su cabeza en el pecho de Lena.
- Mi amor… - sonriendo - tenemos que levantarnos… - pasando su mano por la espalda desnuda de Yulia - tengo que estudiar -
- Pues estudia aquí - poniéndose encima de Lena.
- Si, pero me tengo que vestir… -
- ¿Para que? - haciendo un puchero infantil - además, luego te voy a volver a desvestir -
- Jajajaja, pero eso será luego mi amor, anda hay que levantarnos, y estudio aquí en la cama contigo -
- Bueno, aquí vas a estudiar -
Ambas se levantaron y se vistieron, Lena se sentó en la cama recargándose en la cabecera, empezó a estudiar algunos capítulos de un libro, Yulia mientras se acostó teniendo como almohada las piernas de Lena y se puso a leer una revista sobre el cultivo de café. Lena de vez en cuando acariciaba a Yulia por los cabellos, y deslizaba su mano hasta el estomago, haciendo que la morena cerrara los ojos al sentirla. Cuando les dieron las diez de la noche, Yulia ya se estaba quedando dormida.
- Yul mi amor -
- ¿Mmmm? - acercándose más a la cintura de Lena para abrazarla.
- Ya es tarde y otra vez se nos paso la hora de la cena -
- ¿Ya paso? -
- Si, ¿quieres un vaso con leche o prefieres cenar bien? -
- Lo que tu quieras - cerrando sus ojos.
- Voy a la cocina por leche y galletas - levantándose con cuidado y acomodando a Yulia.
- ¿Te acompaño? - abriendo los ojos.
- No, solo no te duermas para que te tomes la leche -
- ¿Solo para eso? - sonriéndole de forma coqueta.
- No…- sonriendo de la misma forma - también para otras cosas, no me tardo - la morena asintió y se levanto de la cama para estirarse y empezar a reírse como tonta, se sentía muy bien porque Lena estaba con ella.
Se acerco a la ventana, y se asomó, se veía la parte posterior de la casa, los naranjos y más al fondo la fuente, sonrió al recordar cuando ella y Lena estuvieron ahí. Estaba a punto de cerrar la ventana cuando noto una silueta sentada en el borde de la fuente, se tallo los ojos para ver mejor y en efecto vio un hombre vestido como los recolectores de café, tenía un sombrero de palma que le caía a la mitad del rostro, lo que lo hacía difícil de identificar, trataba de verlo mejor esforzando su vista, cuando una ráfaga de viento golpeo la ventana, Yulia volteo un poco…
- Amor cierra la ventana, esta haciendo aire - Lena venía entrando con la bandeja.
Pero Yulia a pesar del viento volvió a asomarse, y al ver la fuente se dio cuenta de que ya no había nadie.
- Mi amor - Yulia la miro, parecía contrariada - a ver - empezando a cerrar la ventana.
- Lena, espera, hay alguien abajo -
- Si, los del servicio, pero ya se van a dormir -
- No, en la fuente había un hombre…-
Lena la miro y se asomo por la ventana, vio que en la fuente no había nadie.
- No veo a nadie amor -
- Había un hombre sentado ahí, creo que era un recolector -
- No puede ser, los recolectores no se quedan en la hacienda -
- ¿Entonces quien era? -
- No se, le voy a decir a Miguel que de una vuelta por ahí, y que le avise a los veladores -
- Voy contigo -
Ambas bajaron y fueron a ver a Miguel, el estaba cenando en la cocina con María, Regina y dos personas más del servicio.
- Miguel - le dijo la pelirroja - quiero que vallas a decirle a los vigilantes que hay alguien dentro de la hacienda - todos excepto Yulia la miraron sorprendidos.
- No puede ser niña -
- Claro que si - intervino Yulia - yo lo vi, así que ve a decirles, que hagan una ronda ahora, tal vez es un recolector -
- Si niña - retirándose inmediatamente.
María ayudada por Regina y otros del servicio empezaron a cerrar toda la casa, que a pesar de ser antigua era muy segura. Casi al mismo tiempo toda la hacienda fue iluminada por grandes reflectores, también soltaron a los perros de vigilancia que tenían. Mientras Yulia y Lena se fueron a la sala.

- ¿Estas nerviosa mi amor? - estaban sentadas en el sofá y Yulia la abrazo.
- Un poco, más bien sorprendida, nunca había pasado esto -
- Siempre hay una primera vez -
- Si, pero, ¿para que entraría? -
- Tal vez robar… -
- Tal vez, pero si fuera así, ¿se sentaría en la fuente? -
- No había pensado en eso, ¿pero entonces que quiere? -
- No tengo idea -
Una hora después llegó Miguel, para informarles que se estaba revisando toda la hacienda, todos los hombres que trabajaban y vivían ahí estaban buscando, pero que hasta ahora no habían encontrado a nadie, Yulia estaba incrédula.
- Sigan buscando, seguramente esta escondido -
- Si niña - retirándose.
Tres horas más tarde, Lena estaba acostada en el sofá, dormía sobre las piernas de Yulia quien sentada acariciaba sus cabellos. La pelirroja logro conciliar el sueño, se sentía tranquila ya que estaba con Yulia, ella la protegería de cualquier cosa. El resto del servicio permanecía con los nervios de punta en la cocina, consumiendo grandes cantidades de té de tila. La misma María les llevo dos tazas a la sala, pero ninguna se la tomo, Lena estaba dormida y Yulia no creía en esos remedios. Miguel toco la puerta.
- Adelante -
- Niña, se termino de revisar la hacienda, no hay nadie extraño - bajando un poco la voz al ver a Lena dormida.
- ¿Estas seguro? -
- Completamente niña -
- ¿Revisaron bien? - Yulia no lo creía.
- Si niña, se soltaron los perros y nada, no hay nadie -
- Esta bien, que ya se duerman todos, y los vigilantes que estén alertas -
- Si niña, con permiso -
Yulia simplemente no podía creerlo, estaba segura de lo que vio. Miro el reloj de la sala, marcaba las dos de la mañana. Se levanto despacio, y abrió la puerta de la sala, regreso y haciendo un poco de esfuerzo levanto a Lena sin despertarla, así la llevo hasta la habitación. Una vez ahí la desvistió, solo la dejo en ropa interior, luego la acostó en la cama, ella también se cambio y cuando estaba apunto de acostarse, el viento que había sentido hace unas horas regreso con más fuerza abriendo la ventana de par en par, ella se levanto rápidamente para cerrarla, pero el ruido y el movimiento de Yulia despertaron a Lena.[/td] [/tr][tr][td class=genmed height="40" valign="bottom"][/td][/tr]
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:42

- ¿Mi amor? - la voz de Lena era soñolienta.
- Espera amor, ya voy - cerrando la ventana, para luego prender la luz.
- ¿Qué hora es? - sentándose en la cama.
- Pasan de las dos de la mañana - sentándose a su lado.
Entonces Lena recordó lo que había pasado.
- ¿Lo encontraron? -
- No, buscaron pero no encontraron a nadie…no lo entiendo… -
- Cuando amanezca que vuelvan a buscar, así te sentirás más tranquila -
- No creo que sea necesario… pero es que… eran tan real…aunque tal vez lo imagine… y nunca estuvo ahí… -
- En esa parte de la hacienda, donde esta la fuente, casi no hay iluminación… tal vez solo fue una sombra… - tomando su mano.
- Si, supongo… ¡cielos!, movilice a todos en la hacienda por nada… -
- Eso no importa -
- Se desvelaron … -
- Si se desvelan por otras cosas, que no lo hagan por su trabajo que es su responsabilidad -
- Tienes razón… ¿te quieres poner tu pijama? -
Lena se miro.
- No, así estoy bien -
- ¿Ya apago la luz? -
La pelirroja asintió y Yulia la apago y se metió debajo de las sabanas con Lena, está al sentirla la abrazo y susurro en su oído.
- Si tu dices que viste a alguien, yo te creo -
- Gracias mi amor -
- Por cierto ¿Quién me trajo? -
- Yo, te cargue y no iba a dejar que alguien más lo hiciera -
- Ya lo sabía - besándola dulcemente.
- Lena, que alguien arregle esta ventana mañana, hace un momento el viento la abrió -
- Si - recargando su cabeza en el pecho de Yulia para dormirse, transcurrieron unos minutos y Yulia volvió a hablar.
- Amor -
- ¿No puedes dormir mi amor? -
- No -
- ¿Porque? -
- Quisiera hablar contigo, sobre mi padre… -
- ¿Exactamente que es lo que quieres hablar? - pasando una mano por el abdomen de Yulia.
- ¿Quién era realmente? -
Esta pregunta saco un poco de balance a Lena, por lo que se estiro y prendió la luz de la lámpara.
- ¿A que te refieres? - recargándose en la cabecera de la cama.
- Lena, amor, es que realmente no lo conocí… -
- No digas eso mi amor, era tu padre… -
- Tenías razón cuando dijiste que en realidad no fui su hija… -
- No amor, yo dije eso por que estaba molesta, solamente por eso… además dijimos que íbamos a olvidar todas las cosas malas que nos dijimos… -
- Si mi amor, pero es que esa es la verdad, aunque no lo hubieras dicho, esa es la verdad… -
- Escucha amor, tal vez no conviviste con él mucho tiempo, pero eso no significa que no te amará, Yul, el te adoraba, no pasaba un día sin que hablara de ti, así que no pienses que fuiste una extrañada en su vida, tu lo eras todo para él - abrazándola.
- ¿De verdad? -
- Si mi amor -
- ¿Sabes?, de alguna manera siempre lo culpe de que mi madre nos hubiera abandonado, por su debilidad, por no haber sido capaz de retenerla… ahora entiendo que no fue su culpa… -
- Aquí lo únicos culpables son Larissa y Sergey, Oleg simplemente no pudo hacer nada -
- Si, pero es que en ese momento no lo entendí, por eso nunca quise venir a verlo… - abrazando más fuerte a Lena - por eso nunca estaba cuando me iba a buscar… - empezando a llorar.
- Ya mi amor - besando su frente, y tratando de no llorar también - no te atormentes con eso… de alguna manera el te entendía, sabía que tu situación no era sencilla, que tu forma de ser era un mecanismo de defensa… que nunca lo hiciste porque ya no sentías algo por el… -
- ¿Tu crees que el me perdono? -
- Estoy segura -
- ¿Porque? - mirándola a los ojos.
- Sus últimas palabras fueron para ti… - Lena sin poderlo evitar sentía sus lagrimas en sus mejillas.
- ¿Qué fue lo que dijo? -
- El me dijo… “hija, cuida a Yulia”… -
- Tu siempre fuiste su hija…. - quitando las lagrimas de Lena con sus dedos.
- El fue el padre que nunca tuve…-
- No sabes como te agradezco que estuvieras con el… -
- Yo soy la que esta agradecida… es más no se porque hizo el testamento así -
- A mi nunca me menciono nada sobre eso… ¿aunque sabes que?... - Lena negó con la cabeza - me alegro de que lo haya hecho, porque así nos conocimos, aunque me gustaste desde la primera vez que te vi, con el paso del tiempo me di cuenta de que te amo… -
- Yo también te amo, y me gustabas desde que Oleg me mostraba tus fotografías -
Ambas se sonrieron.
- ¿Nunca has vuelto a ver a tus padres? -
- No, y no me interesa… yo se que el sentimiento es reciproco -
- No los necesitamos amor -
- No, yo solo te necesito a ti -
- Y yo a ti -
- Siempre había tenido ese vació, pero cuando estoy contigo me siento completa, feliz -
- Yo me siento igual mi amor -
Se besaron brevemente y permanecieron abrazadas durante algunos minutos, Lena mecía despacio a Yulia, y ella se aferraba a Lena hasta que se durmió. Entonces Lena apago la lámpara, abrazó a Yulia y se durmió.

Al otro día, Yulia se sentía mucho mejor, había liberado su conciencia con Lena, y ella la había entendido. Ella también comprendía el sentimiento de Lena hacia sus padres, para Yulia ellos eran personas sin alma, no entendía como pudieron rechazar a alguien como Lena. También entendía que debieron hablar de esos temas para poder olvidarlos o sobrellevarlos mejor.

Las semanas pasaban y ellas estaban tan enamoradas como el primer día, como la noche en que se confesaron su amor. Si bien los trabajadores aun seguían observándolas, ya no lo hacían tan insistentemente, empezaban a acostumbrarse. Incluso María ya había entendido su rol, se maneja con respeto y cordialidad con Yulia, aunque ella sabía que era hipocresía por parte de María ya se había acostumbrado, y como sabía que Lena la apreciaba, pues ya le daba lo mismo como le hablara. Pero María también se había distanciado un poco de Lena, pero esto la pelirroja ni siquiera lo noto, ya que en su mundo solo estaba Yulia y viceversa.

En la Universidad Lena a veces se topaba con Mariana, pero ya no se dirigían la palabra, había veces que ni siquiera se miraban.

Yulia por su parte, todas las noches y sin que Lena lo notara, se asomaba por la ventana para ver la fuente, sabía que había visto a un hombre, solo que no entendía como había escapado. Aunque después de ese día la vigilancia era más estricta, por orden de ella misma. Además de que ya no iba para esa parte de la hacienda.

Un sábado, Lena había dispuesto que se fueran de día de campo ellas solas, sería dentro de la hacienda, pero en un lugar donde pudieran estar solas. Así que por la mañana iban caminando tomadas de la mano y Yulia llevando una pequeña canasta.
- ¿Porque no dijiste que estaba del otro lado del mundo? -
- ¡No me digas que ya te cansaste! -
- ¡Que tu no!, amor llevamos como una hora caminando… -
- Que sea menos Yul -
- Hubiéramos venido en auto -
- No se disfruta igual -
- Mmmm, quizá tengas razón -
- Claro que la tengo -
-…Pensándolo bien, no la tienes -
- Ya habías dicho que si… - haciéndole cosquillas.
- Jajajaja, ya Lena, jajaja, voy a tirar la comida… - solo así Lena la dejo en paz.
Caminaron durante algunos minutos más.
- ¡Llegamos! -
- ¡Por fin! - dejándose caer en el pasto.
- ¿Te gusta? -
Yulia se sentó y miro a su alrededor, estaban en un claro, cubierto de pasto, había muchos árboles a su alrededor y un río a un costado.
- Si, es muy bonito -
- Cuando era más pequeña, Oleg solía traerme aquí…-
- ¿Así?, ¿Y nadabas? -
- A veces… -
- Mmmm - quedándose en silencio un instante.
- ¿Qué amor? -
- Nada, estoy pensando en algo…- Lena la miro interrogante - en que… ¡me las vas a pagar por lo de hace rato!... -
En ese momento se abalanzo sobre Lena para hacerle cosquillas, Lena trataba de defenderse pero Yulia tenía más fuerza…
- Jajajaja ¡Yulia! Jajajaja por favor ya… -
Yulia le hizo caso, paro de hacerle cosquillas pero se quedo encima de ella, las dos se contemplaron durante algunos instantes.
- Te amo Lena -
- Yo también te amo Yulia -
Se besaron durante varios minutos, hasta que Lena le pido que se metieran a nadar.
- Yo no quiero nadar - mientras se cruzaba de brazos.
- ¿Entonces que quieres hacer? -
- Quiero estar contigo… - besándola y recorriéndola con sus manos, hasta que lentamente empezó a levantarle la blusa a Lena.
- Esperate mi amor, vamos a nadar, nada más un ratito ¿si? - sonriéndole de la forma en que Yulia no se resistía.
- ¿Por qué siempre me convences? -
- Porque te amo - besándola en la mejilla.
- Vamos a nadar pues… pero no traemos traje de baño -
- ¿Y lo necesitamos? - sonriendo.
- ¿Y si alguien nos ve? -
- No, por aquí no pasa nadie -
- De acuerdo -
Las chicas se desnudaron y se metieron al río, que era un poco ancho, con mucho cuidado porque tenía algo de corriente, abrazadas continuaron besándose, el agua les llegaba a la cintura.
- Amor, dime que esta agua es limpia - le pidió Yulia.
- Esta agua es limpia -
- ¿En serio? -
- No, pero tu me lo pediste - sonriendo.
- Muy graciosa, ya en serio -
- Claro que es limpia, sino no estaríamos aquí -
- ¿Es agua dulce? -
- Pues aún no la pruebo, jajajaja -
- Suficiente - poniendo cara de enojada.
- Mi amor no te enojes, si es dulce -
Pero Yulia seguía haciéndose la enojada, así que Lena la abrazo más fuerte y le empezó a besar el cuello, a Yulia se le olvido su supuesto enojo y la pego más a su cuerpo.
- Ya no estas enojada, ¿verdad mi amor? - con una sonrisa.
- No, ya no… - empezando a recorrerla - hay que meternos más - jalando levemente a Lena.
- Pero más adentro la corriente es más fuerte - le advirtió Lena.
- ¿Tienes miedo? - sonriendo.
- ¿Debería? - devolviéndole la sonrisa.
- Si estas conmigo no… ven - Yulia coloco a Lena de manera que la corriente le diera a ella y no a la pelirroja, además donde estaban la corriente no se sentía tan fuerte - ¿así te sientes mejor? -
- Si, mejor…solo no quiero que nos vaya a arrastrar la corriente, mira que este río pasa cerca de la casa, ¿te imaginas el numerito? -
- Jajajaja, si que oso, jajajaja - abrazándola - no te preocupes, no nos va a llevar la corriente -
Ahora el agua les cubría los hombros, y seguían besándose y recorriéndose.
- No se tu - le dijo Yulia - pero yo siento el agua más caliente -
- Si, yo también mi amor -
Las dos empezaron a reír, para después seguirse besando, y ahí, en medio del río hicieron el amor. Después seguían riéndose y besándose. Hasta que decidieron salir, la pelirroja saco de la canasta que habían llevado una toalla.
- ¿Trajiste una toalla, y no los trajes de baño? - sonriendo.
Lena se encogió de hombros y abrazó a Yulia, ambas se cubrieron con la toalla, y mientras se secaban se estuvieron besando.
Cuando estuvieron secas se vistieron.
- ¿Ya comemos amor? - le preguntó Yulia.
- Si amor, solo termino de peinarme -
- Yo no me voy a peinar - sacudiendo su cabello y mojando a Lena
- ¡Yulia me estas mojando! - dándole una nalgada.
- No te moje… - regresándosela a Lena.
Empezaron a jugar y terminaron acostadas en el pasto riéndose, como dos niñas. Después colocaron una pequeña manta para sentarse a comer, mientras lo hacían, Yulia le pregunto:
- ¿Por qué nadie viene a este lugar? -
- A Oleg no le gustaba que los demás vinieran, al grado de que se los prohibió, y como esto forma parte de la hacienda… -
- Entiendo, bueno por una parte esta bien, ahora este será nuestro lugar secreto…- acercándose para besarla.
Después de comer, se fueron a sentar cerca del río, contemplaban el paisaje.
- ¡Que bueno que ya vas a salir de vacaciones amor! - exclamo la morena.
- Si, que bueno, ha sido un semestre muy pesado -
- Solo te falta esta semana ¿verdad? -
- Si, nada más esta semana… -
- Para que vengamos más seguido a este lugar… -
- Te gusto mi amor -
- Si y más este río - diciéndolo de forma chistosa.
Ambas empezaron a reír y a salpicarse unas gotas de agua con los dedos.
Estuvieron en ese lugar hasta que empezaba a atardecer, abrazadas vieron como el sol empezaba a ocultarse.
- Ya deberíamos irnos mi amor - le dijo Yulia.
- Si, antes de que oscurezca -
Las dos empezaron a guardar las cosas que habían llevado y emprendieron el regreso a la casa.
Cuando regresaron era ya de noche, María las estaba esperando en el recibidor.
- Niña Lena, ya estaba preocupada por ustedes, ya es tarde… -
- Es que se nos fue el tiempo María -
- ¿Van a cenar? -
- Si, ahorita bajamos -
Ambas se dirigieron a su habitación.
- ¿Le crees eso de que estaba preocupada? -
- Yul, no le hagas caso -
- Tienes razón - estaba sentada en la cama, quitándose los zapatos.
- Hay que bañarnos amor, pero no nos vamos a tardar -
- ¿En serio? - sonriendo.
- En serio -
Las dos se metieron a bañar juntas, y se tardaron una hora, se vistieron y bajaron a cenar.
- Ya calenté la cena dos veces, niña - le dijo María a manera de reproche.
- Que bueno, porque no la queremos fría - le contesto Yulia.
- Ya sírvenos María -
- Si niña - retirándose para empezar a servir.
La cena transcurrió tranquila, estuvieron hablando sobre los pendientes de la hacienda.
- Hoy te quedo muy bien la cena Regina - le dijo Yulia cuando terminaron.
- Hoy no la hice yo niña, la hizo mi tía, que bueno que le gusto -
- Si, le quedo bien, ¿verdad amor? -
- Si mi amor -
Al terminar estuvieron revisando documentos de la hacienda, en el despacho, hasta que decidieron ir a dormir. Una vez en la habitación, Yulia estaba acostada viendo tv, mientras Lena estaba buscando una blusa que tenía una semana que no veía.
- ¿Segura que no la has visto? - le preguntó Lena.
- No amor, tiene mucho tiempo… tal vez esta sucia -
- ¿Tanto tiempo? - revisando la ropa del closet.
- Tal vez no se han dado cuenta que esta sucia, y se ha estado quedando en el cesto de la ropa sucia -
- ¿Tu crees? - mirándola.
- Puede ser -
- Voy a ver -
- ¡Ay amor!, mañana vemos eso -
- No, quiero saber donde esta -
- Mi amor, o sea son las once de la noche, mañana te ayudo a buscarla -
- Es que tengo que ver donde esta -
- Es que puede estar en cualquier lado… - Lena la miro inconforme - te compro una igual la semana que entra, ya ven - Lena se fue a sentar con ella y Yulia la abrazo - ¿Por qué tanta insistencia con esa blusa? -
- Es que me gusta mucho, y ya sabes que soy muy ordenada con mis cosas, no entiendo como se perdió -
- No se perdió, ha de andar por ahí -
- Eso no suena lógico -
- Esta bien, ve a ver si esta en el cuarto de lavado -
- No me tardo - besándola en los labios.
- No te tardes -
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Yulia
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:43

En lo que Lena bajo, Yulia se puso su ropa de dormir, se lavo los dientes y luego empezó a destender la cama, cuando escucho un ruido, como si algo hubiera chocado con el cristal de la ventana o alguien lo hubiera tocado, Yulia volteo a ver la ventana, estaba cerrada con las cortinas corridas, por lo que no podía ver el exterior. Se acerco y la abrió, no había nada extraño, la mayoría de las luces estaban apagadas, una vez abierta se asomo y miro hacia la fuente, y por segunda ocasión, vio al hombre vestido de recolector sentado en el borde de la fuente, seguía teniendo el sombrero de palma que le caía a la mitad del rostro, se tallo los ojos y volvió a mirar, el hombre seguía ahí…
- No estaba ahí - Lena venía entrando, Yulia la miro por una fracción de segundo y luego volteo para ver la fuente nuevamente, el hombre ya no estaba - tenías razón amor, puede estar en cualquier lugar -
Yulia seguía mirando hacia el mismo lugar, mientras una suave brisa le daba en el rostro y se filtraba hacia adentro de la habitación. Lena se acerco a ella y la abrazo por la espalda, recargando su mentón en el hombro de Yulia.
- ¿Qué es lo que miras con tanta atención? - susurro en su oído.
- Nada, es solo que…nada - sin quitar su vista de la fuente.
- ¿Segura? - la morena asintió - ¡Que bonita luna!, el cielo esta muy despejado, tenía días que no estaba así -
- Si, tenía varios días… - entonces recordó, que la última vez que la luna se aprecio tan despejada fue la primera vez que vio al hombre sentado en la fuente, sin saber porque se estremeció en los brazos de Lena.
- ¿Tienes frío mi amor? - abrazándola más fuerte.
- Un poco… deberíamos de poner más iluminación en el área de la fuente… -
- ¿Porque?.... a mi me parece que así esta bien -
- Esta muy oscuro -
- Oleg nunca quiso que se colocarán más lámpara ahí -
- ¿Porque? -
- Ideas de él, es que cuando la luna está así, la fuente se ve preciosa, es lo que el decía, yo estoy de acuerdo ¿y tu mi amor? -
- Si, es bonita -
- La luz de la luna da de lleno en esa área, no se necesita iluminación… -
- Tal vez - Yulia continuaba mirando la fuente, de repente le pareció absurdo preocuparse por tonterías, así que se giro para abrazar a Lena de la cintura - te amo mi amor -
- Yo también te amo… contigo no necesito la luz de la luna… ¿sabes porque? -
- ¿Porque? - sonriendo y acariciando su cintura.
- Porque…tu eres mi luz -
Yulia al escucharla la beso, entregando como siempre todo su ser en ese contacto, en ese momento dejo de importarle la dichosa fuente, solo sabía que amaba a Lena y era correspondida.
[tr][td class=postbody valign="top"]Capitulo IV Fantasmas


- Y tu eres mi vida - le dijo Yulia pediéndose en el verdigris de los ojos de Lena.
Se volvieron a besar, está vez con más intensidad, mientras se aproximaban despacio hacia la cama, se dejaron caer, sin dejar de besarse y diciéndose cuanto se amaban, hicieron el amor de forma muy tierna pero a la vez apasionada. Sin importarles que la ventana siguiera abierta. Tres horas más tarde, se encontraban entrelazadas en la cama, dormían placidamente, Yulia con medio cuerpo encima de Lena y recargando su cabeza en su pecho.

Pero el agradable sueño de Yulia pronto se convirtió en una pesadilla, en su sueño, visualizaba la fuente, era de noche y la luna estaba muy brillante, había un cielo despejado y soplaba un viento muy suave y muy frío que le daba en el rostro. Ella caminaba lentamente hacia la fuente, se encontraba un poco lejos, y conforme avanzaba se hacía más nítida la imagen del hombre, siempre sentado en el borde, siempre vestido de recolector y siempre con el sombrero de palma que impedía que se le viera el rostro por completo. En un determinado momento, cuando ya estaba relativamente cerca, el hombre parecía levantar más la cabeza para mostrarle su rostro completo, al mismo tiempo que el corazón de Yulia latía rápidamente…
En ese momento, se despertó bruscamente, algunos papeles del escritorio se cayeron, estaba entrando un aire frío por la ventana, ella estaba sentada en la cama, envuelta en sudor y respiraba agitadamente, Lena se despertó por el movimiento.
- Mi amor, ¡¿Qué tienes?! - Lena se asusto por la forma en que despertó Yulia, al ver que la morena no respondía la abrazo fuertemente para calmarla - todo esta bien amor, fue solo una pesadilla, todo esta bien ahora… - susurrando en su oído, mientras Yulia se aferraba a ella con fuerza.
Lena seguía abrazando a Yulia, la mecía lentamente en sus brazos, conforme pasaba el tiempo la respiración de Yulia volvía a su ritmo normal.
- ¿Estas mejor amor? - pasando una mano por sus cabellos.
- Si… tuve una pesadilla…. -
El viento seguía entrando por la ventana y las cortinas se agitaban furiosamente, entonces Lena se levantó y cerro la ventana.
- También las cortinas - le dijo Yulia sentada desde la cama, Lena las corrió también para cerrarlas.
Yulia busco su camiseta y shortcito, se los puso, Lena también se puso su pijama.
- Yul, amor ¿estas bien? - sentándose a su lado, Yulia la miro.
- Si, es que tenía frío -
Lena recostó a Yulia en la cama la cubrió con la sabana y se acostó a su lado, dejo la luz de la lámpara encendida…
- ¿Qué soñaste amor? - abrazándola y frotando el brazo de la morena para trasmitirle calor.
- …Fue todo tan extraño… soñé con la fuente… -
- ¿La fuente? -
- Si, la fuente que esta en el jardín posterior… -
- ¿Y luego? -
- ¿Recuerdas la otra vez, que me pareció ver a un recolector sentado en el borde de la fuente?
- Si, lo recuerdo -
- Pues el estaba en mi sueño, ahí sentado, vestido de recolector, y con un sombrero de palma que le cubre la mitad del rostro… y yo iba caminando hacia la fuente… la luz de la luna la alumbraba… y cuando yo estaba cerca… el hombre empezó a levantar su rostro… -
- ¿Lo viste? -
- No, porque me angustie mucho… era como si no quisiera verlo… y entonces desperté… sin verlo… -
- Que extraño -
- Bastante -
- Eso de la fuente y el hombre paso hace semanas, es raro que hayas soñado hoy con eso… -
- No amor… cuando regresaste de buscar tu blusa, yo estaba en la ventana… -
- ¿Lo volviste a ver? -
- Si -
- ¿Igual que la primera vez? - Yulia asintió - ¿Por qué no me dijiste? -
- Porque cuando volví a mirar ya no estaba… Lena - mirándola a los ojos - estoy segura, el estaba ahí sentado -
- ¿Pero quien podrá ser? -
- No se -
- Tal vez sea alguno de los veladores, o alguien del servicio que sienta ahí a perder el tiempo, y al sentirse descubierto por ti, se va -
- No, no creo… no he visto a los trabajadores usar sombreros de palma en las noches -
- Igual se lo pone para que no sepas quien es -
- ¿Y para que haría eso? -
- Ya te dije, para perder el tiempo -
- No, las otras noches no estaba ahí, solo cuando hay cielo despejado y la luna esta más brillante… -
- ¿Cómo sabes eso? -
- Porque todas las noches me asomo por la ventana y veo la fuente… lo hago desde la primera vez que lo vi… -
- Amor, tal vez te sugestionaste -
- … tal vez… -
- Amor, allá afuera no hay nada, la vigilancia está más estricta, es poco probable que alguien entre y se siente en la fuente para asustarte -
- Tienes razón… no es lógico… solo es alguien del servicio que esta perdiendo el tiempo… -
- Es lo más seguro -
- Hasta mañana mi amor -
- Hasta mañana mi cielo… ¿te sientes mejor? -
- Si, si estoy contigo todo esta bien -
Lena apago la lámpara y se durmieron abrazadas.

Al otro día, se levantaron un poco tarde y desayunaron en el comedor, cuando terminaron, Lena fue a supervisar las bodegas y le pidió a Yulia que se quedará en la habitación descansando. A Yulia no le quedo de otra y se fue ver tv y a dormir un poco.
Lena regreso a la hora de la comida, fue por Yulia a la habitación.
- ¿Cómo estás amor? - sentándose en la cama con Yulia.
- Bien mi amor, ¿Cómo te fue? -
- Bien, ¿Pudiste dormir? - pasando su mano por los cabellos de Yulia.
- No, vi la televisión -
- ¿Ya quieres comer? -
- Si, vamos -

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Yulia
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:44

Las dos bajaron y comieron en el jardín, Yulia se mostró más tranquila. Así que al terminar decidieron ir a caminar por los cafetales, iban tomadas de la mano.
- Ahora que salga de vacaciones, podemos ir de día de campo más seguido mi amor -
- Si amor, es un lugar muy bonito… - besando sus labios.
Regresaron después de dos horas a la casa, subieron su habitación e hicieron el amor hasta la hora de la cena. Luego se ducharon juntas, al salir, ambas se habían puesto su pijama.
- ¿Sabes que amor? - le dijo la morena - ¿y si cenamos aquí? -
- ¿Tienes flojera de bajar? -
- Si mucha, más bien ya no tengo fuerzas… - dejándose caer en la cama.
- ¿Y porque ya no tienes fuerzas? - poniéndosele encima y con una sonrisa en su rostro.
- ¿No tienes idea de porque? - delineando con uno de sus dedos la cara de Lena.
- No…- quitándole un mechón de cabello que le caía en los ojos a Yulia.
- ¿Segura? - alzándose un poco para besarla.
Estuvieron besándose por diez minutos más, hasta que Lena se levanto.
- No te vallas - le dijo Yulia.
- Voy a la cocina, antes de que la cierren - sonriendo - ¿quieres leche? -
- Si y galletas -
- OK, ahora regreso… ah y no te asomes por la ventana - cerrando las cortinas de la misma -
- No amor, me voy a quedar aquí -
Yulia se quedo en el mismo lugar, solo mirando la ventana hasta que Lena llego con la bandeja, cenaron despacio y durmieron abrazadas como siempre.
Pero esa noche, Yulia volvió a soñar con la pesadilla, exactamente lo mismo, todo igual, y despertó en la misma parte, una vez más agitada y sudando, solo que esta vez la ventana no se abrió, no había viento…
- Amor, ¿otra vez? - le pregunta Lena sentándose a su lado.
- …Si…otra vez - su respiración era irregular - Lena abrázame… - Lena lo hizo y como la noche anterior, la meció hasta que se quedo dormida. Una vez que Yulia se durmió, Lena paso el resto de la noche vigilando su sueño.

Ambas se levantaron temprano y desayunaron en el comedor…
- Amor, me tengo que ir a la Universidad…¿vas a estar bien? - mirándola preocupada.
- Si amor, voy a estar bien -
- ¿Prefieres que me quede? -
- No, vas a perder clases y es la última semana para salir de vacaciones, ¿recuerdas? -
- Si, ¿segura que vas a estar bien? -
- Si amor, no te preocupes -
- Esta bien, vengo a comer -
- Si mi amor -
Se besaron brevemente y Lena se fue, no sin antes encargar a Yulia con Regina, para que estuviera al pendiente de ella.
Yulia estaba a punto de levantarse del comedor, cuando Regina la intercepto:
- ¿Qué es lo que le pasa niña?, no se ve bien -
- Es que no he podido dormir… - apoyándose en la mesa.
- ¿Y porque niña? -
- Pesadillas -
- ¿Pesadillas? - intrigada.
- Si, una, sueño con la fuente que está en el jardín posterior de la casa, es de noche, la luna le da cierta claridad… y hay un hombre sentado en el borde, esta vestido como si fuera un recolector, no puedo ver su rostro porque tiene un sombrero de palma que lo cubre, yo avanzo lentamente hacia el, y cuando siento que me va a mirar, me despierto, en ese momento siento mucha angustia…además, de que a ese hombre ya lo he visto ahí sentado, exactamente igual, y luego desaparece si me distraigo o si volteo… -
- ¡Ay niña! - poniendo una expresión de miedo.
- ¿Que? -
- ¡Es un fantasma! -
- ¡¿Que?! -
- Si, un fantasma… lo ve de noche, ¿verdad? - sentándose a su lado.
- Si, ¿porque? -
- Porque yo también lo he visto… - susurrando.
- ¡¿De verdad?! - Regina asintió - ¡entonces no es fantasma! -
- Claro que lo es, es un aparecido… - persignándose - … y no somos las únicas que lo hemos visto… - bajando la voz y haciendo que Yulia la mirara intrigada - también lo ha visto María y Miguel y otros del servicio… -
- ¿De verdad? - incrédula.
- Si, todos lo hemos visto de noche, cuando hay cielo despejado y la luna está más brillante y a veces cuando hay viento… - todo esto susurrando - ¿usted también? -
- Si…-
- ¡¡Ay niña!! - agarrándola del brazo del miedo.

Después de hablar con Regina, Yulia fue a los cafetales y regreso para comer con Lena, y está le dijo que debía regresar a la escuela, para entregar un trabajo así que Yulia decidió acompañarla.

Una vez en la Universidad Lena y Yulia entraron tomadas de la mano, algunos de las personas que están ahí murmuraban a su paso, pero a ellas no les importo, su relación era ya muy famosa por esos lugares. En su camino se encontraron con Mariana, pero pasaron de largo y la chica hizo lo mismo, tenía una apariencia tranquila, aunque su odio por Volkova cada vez crecía más.

Luego de entregar el trabajo, se dirigieron al estacionamiento para abordar la camioneta y regresar a la casa.
Lena iba al volante, y cuando estaban llegando a la casa, Yulia le contó lo que Regina le dijo, que se trataba de un fantasma, se fueron a la sala mientras seguían hablando sobre eso.
- Mira amor, no deberías hacerle caso a Regina - abrazándola por un costado en el sofá - ella de por si es bien fantasiosa y nada más está ideando -
- Pero Lena, es que esa puede ser una explicación… Regina si está muy asustada -
- Mi amor, no creas en esas cosas, solo es la imaginación de Regina… mira, lo que vamos a hacer es reforzar la vigilancia, ¿de acuerdo?... - Yulia asintió, aunque no muy convencida - ven - poniéndose de pie - vamos a bañarnos -

Después de bañarse, se acostaron en la cama y vieron una película de dibujos animados, al final de la cinta Yulia termino completamente dormida, entonces Lena bajo a la cocina por unos emparedados y se encontró con Regina.
- Buenas noches niña - limpiando la barra, ya que habían cenado.
- No tan buenas - buscando los ingredientes en el refrigerador.
- ¿Por qué niña? -
- Ya me dijo Yulia lo que le dijiste - preparando los emparedados.
- ¿Yo? - haciéndose la tonta.
- Si, lo del fantasma y los aparecidos -
- ¡Ah eso!, si niña, la verdad es que todos tenemos mucho miedo… -
- ¿Todos quienes? -
- Pues todos los que lo hemos visto - asomándose por la ventana que daba al jardín posterior.
- Mira Regina, nada de eso es cierto, todo esto es invento tuyo… - colocando los emparedados en la bandeja junto con dos vasos de leche.
- ¡No niña!, pregúntele a mi tía María y a Miguel, ellos también lo vieron… -
- Lo único que vas a lograr si le pregunto a María es que ella te regañe - la chica bajo la cabeza tímidamente - escúchame, deja de decirle esas cosas a Yulia, porque nada más la alteras, no ha dormido bien, eso es todo, no hay nada de aparecidos ni de fantasmas… ¿entendiste? - mirándola con la bandeja en las manos.
- Si niña -
- Buenas noches -
- Que descanse niña -

Lena subió a la habitación y encontró a Yulia todavía dormida, dejo la bandeja en la cama y le hablo muy despacio.
- Yul, mi amor, despierta - pero la morena seguía dormida, entonces opto por besarla cariñosamente en la frente, ante el contacto Yulia despertó.
- Lena, mi vida - sentándose en la cama y estirándose.
- ¿Cómo dormiste? -
- Muy bien -
- Que bueno, te traje un emparedado - acercando la bandeja.
- Gracias mi amor - empezando a comer junto a Lena.
Cuando terminaron, Yulia llevo la bandeja al escritorio y se recostó junto a Lena.
- ¿Cómo te sientes? - abrazando a la morena.
- Bien, contigo siempre estoy bien… - empezando a besarla de forma muy apasionada, para terminar haciendo el amor hasta pasada la media noche. Una vez que Yulia se durmió, Lena se durmió abrazándola.
Eso noche Yulia tuvo la pesadilla nuevamente, mismo escenario, la fuente, el hombre, la luna…solo que esta vez, Lena aparece en el sueño de Yulia, ella trata de alcanzarla pero no puede, es como si la pelirroja se alejara de ella, entonces Yulia se desespera y empieza a correr para llegar a ella, cuando siente que la alcanza, aparece ante ella la fuente y el mismo hombre sentado en el borde, la morena se detiene de inmediato, Lena esta del otro lado de la fuente, el hombre se interpone entre las dos, entonces Lena desaparece sin que Yulia pueda alcanzarla.
En ese momento Yulia despertó, esta vez gritando el nombre de Lena, llorando y envuelta en sudor…
- ¡LENA!, ¡¡LENAAAA!! - llorando descontroladamente.
Lena se despertó y la abrazo inmediatamente
- Tranquila mi amor, ya paso, ya paso - tratando de calmarla.
- ¡Lena no me dejes!...¡no me dejes! - aún llorando y aferrándose a Lena con todas sus fuerzas.
- Aquí estoy mi amor, no me voy a ir, aquí estoy - sosteniéndola.
Conforme pasaban los minutos Yulia dejo de llorar, solo suspiraba, mientras seguía abrazada a Lena, quien la mecía despacio y susurraba en su oído.
- Siempre voy a estar contigo mi amor, siempre -
Estuvieron así hasta que Yulia se durmió, y Lena volvió a velar su sueño.

A la mañana siguiente Lena le llevó el desayuno a la cama a Yulia, quien ya despierta veía la televisión.
- Gracias amor - recibiendo la bandeja.
- ¿Cómo estás? - sentándose a su lado.
- Bien -
- Quédate aquí toda la mañana, sería bueno que pudieras dormir…-
- ¿Y los cafetales? -
- Yo voy más tarde, no te preocupes -
- Esta bien -
- Ya estoy retrasada amor, y tengo que presentar un examen, pero vengo a comer y hablamos - Yulia asintió y Lena la beso en los labios - Regina te va a estar dando vueltas, por si necesitas algo -
- Si amor -
- Te veo en la tarde - se besaron brevemente y Lena se fue.

Después de algunos minutos, Yulia se cambio de ropa y sin pensarlo dos veces se fue a ver la fuente, se quedo observándola detenidamente, era exactamente igual que en su sueño, recordó que solo la había visto la noche en que le declaro su amor a Lena, por lo que era muy difícil que la recordara de forma tan fiel en su sueño. Dudo algunos minutos pero finalmente se sentó en el borde, en donde vio sentado al recolector, desde ahí miro hacia la ventana de su habitación, trataba de encontrar una respuesta en ese lugar, pero no pudo encontrarla.
Estuvo en ese lugar cerca de una hora, cansada de no ver nada, se fue a la cocina para hablar con Regina, quien se encontraba partiendo unas naranjas
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Yulia
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:44

- Hola Regina - entrando por la puerta de la cocina que da al jardín y sentándose en la barra.
- ¡¡Ayyy!! - dejando caer una naranja - ¡¡me asusto niña!! - recriminándole.
- Así has de tener la conciencia Regina - sonriendo.
- ¿Qué se le ofrece niña? - siguiendo con su labor.
- Regina… primero dame una naranja… - la muchacha se la dio en un pequeño plato ya partida - segundo… ¿Quién crees que es el fantasma? -
La pregunta hizo que la chica la mirará con los ojos muy abiertos.
- No se de que me habla niña -
- Del fantasma que vemos - chupando la naranja.
- Ay niña, la niña Lena ya me dijo que no le ande diciendo nada, ya no me pregunte -
- Ayer bien que me dijiste y hoy no me quieres decir… - seria
- Es que me van a regañar… y voy a tener problemas con la niña Lena -
- Vas tener problemas conmigo si no me dices… - su voz sonaba amenazante.
- Esta bien niña - definitivamente Yulia le daba miedo.
- ¿Quién piensas que es? -
- …Su padre…el señor Oleg… -
Yulia la mira muy sorprendida.
- No te creo… -
- Mire niña, mi tía María tiene su propia versión, que yo no creo, ¿quiere oírla? -
- Si -
- Mi tía piensa, que el señor Oleg se aparece, porque no puede descansar en paz, porque no esta de acuerdo con su relación con la niña Lena… - persignándose.
- ¡¡Eso es ridículo!! - levantándose muy molesta - ¡es absurdo!.... ¡¡Ya me estoy cansando de todo esto!!... escúchame bien - amenazante - si siguen hablando de mi relación con Lena, ¡¡los voy a despedir a todos!!, ¿entendiste? -
- Si niña - al borde de las lagrimas.
Yulia salio de la cocina furiosa, y se fue a encerrar al despacho. Solo salio cuando Lena llego, comieron en el jardín, aunque casi no hablaron.
- ¿Nos vamos a la habitación? - pregunto la morena.
- Si amor -
Ya estando ahí, Lena se puso a estudiar, mientras Yulia reviso los inventarios. Después de un rato, Lena inicio la conversación.
- ¿Qué tienes amor? -
- Estoy cansada -
- ¿Dormiste en la mañana? -
- No pude - recostándose en la cama.
- ¿Qué fue lo que soñaste? - recostándose a su lado.
Yulia le comento todo su sueño, y mientras lo hacía empezaba a angustiarse, la sola idea de perder a Lena, la ponía mal.
- Amor, estás demasiado sugestionada con eso de la fuente, el hombre que viste sentado ahí, los fantasma de Regina…y nada de eso es cierto…si viste a alguien, seguramente un tonto que te jugo una broma, porque definitivamente no es ningún aparecido -
- No quiero perderte - mirándola a los ojos.
- Nunca me vas a perder… - abrazándola suavemente - ya mande reforzar la vigilancia, también prohibí que se sienten en la fuente, para que no haya confusiones… ¿estás más tranquila? -
- Si…amor, mi padre siempre quiso que nos lleváramos bien, ¿verdad? -
- Si mi amor, ¿Por qué lo dices? -
- Por nada -

Por la noche Lena le llevó una taza de te a Yulia, sabía que la morena estaba muy nerviosa.
- Yo no creo en estos remedios - sentada en la cama.
- Veras que te vas a sentir más tranquila - acercándole la taza a la boca.
- Bueno, solo porque tu me lo das - bebiendo.
Esa noche Lena prácticamente le velo el sueño a Yulia, quien durmió placidamente, eso noche no tuvo la pesadilla.

Pasaron dos semanas y Lena ya estaba de vacaciones, Yulia no había vuelto a tener la pesadilla desde entonces, se encontraba muy tranquila y feliz con Lena, cada día se amaban más.
Casi a diario iban a su lugar secreto de día de campo, se metían al rió y jugaban, se la pasaban muy bien.
Una noche cuando regresaban del día de campo, Yulia volvió a tener la pesadilla, la anterior, donde seguía a Lena sin alcanzarla y perdiéndola.
Despertó como la última vez, gritando, llorando y con mucha angustia.
Lena como siempre la abrazo…
- Ya mi amor, ya paso, ya paso… -
- Lena…no quiero perderte….- sollozando - no quiero perderte… -
- No me vas perder amor, yo estoy contigo, siempre voy a estar contigo… -
Yulia continuo sollozando y aferrándose a Lena. Tiempo después Yulia se calmo, aun seguía abrazada a Lena, quien la mecía muy lentamente.
- ¿Estas mejor mi amor? - susurrando.
- Si…otra vez tuve la pesadilla… -
- ¿Sabes amor?, mañana voy a hacer que quiten la fuente… -
- No…no lo hagas -
- Amor te afecta mucho…es mejor quitarla -
- No es la fuente…quizás mi sueño se deba a que te amo tanto, y por eso tengo miedo de perderte… -
- Ya te dije que nunca me voy a alejar de ti, porque te amo, Yulia tu eres mi vida -
- Y tu la mía - Se besaron despacio y con todo el amor que sentía por dentro.

Al otro día, a la hora de la comida.
- Dime amor, ¿a mi padre le gustaba la fuente? -
- Era uno de sus lugares favoritos, decía que había mucha paz… -
- A ti también te gusta -
- Ya casi no -
-¿Por qué amor? -
- Por lo de la pesadilla mi amor -
- ¿Crees que mi pesadilla tiene algo que ver con mi padre? -
- ¿Quién te dijo eso? -
Entonces Yulia le contó la hipótesis de María, que Regina le había contado, por supuesto Lena se molesto también como lo hizo Yulia en su momento.
- No puedo creerlo…¡es absurdo!.... tendré que hablar con María… -
- No es necesario amor, ya tome cartas en el asunto, ya nadie habla de nuestra relación…porque si lo hacen se van -
- Dime amor ¿segura que no quieres quitar la fuente? -
- No, lo mejor es olvidarnos del asunto… lo único que tengo que hacer es cansarme antes de dormir… - guiñándole el ojo y haciendo que Lena se sonrojara un poco.

Los días pasaban y Yulia dormía perfectamente bien, ya hasta se le había olvidado la pesadilla, solo tenía en su mente celebrar sus primeros seis meses de relación con Lena, los que ella creía eran los mejores de su vida.

Ese día se lo pasaron en su lugar secreto, habían llegado muy temprano…
- Fue una gran idea pasar el día aquí Yul - estaban recostadas en el pasto.
- Si, es que solo quiero que estemos nosotras solas… - besándola.
Sus besos tiernos y llenos de amor, pronto dieron paso a caricias que estaban llenas de pasión, hicieron el amor, teniendo como testigos solo a la naturaleza que ahí había.
- Te amo tanto Lena - se encontraban abrazadas.
- Yo también te amo mi amor…te compre algo… - busco en la bolsa de su pantalón y le dio a Yulia una medallita de oro, que tenía un pequeña placa, que en la parte de enfrente tenía el nombre de Lena, y al reverso decía: “Siempre contigo…porque te amo” y la fecha de su aniversario.
Yulia se emociono y la beso de una forma muy tierna.
- ¿Te gusto mi amor? -
- Mucho…yo también te traje algo… - Yulia le entrego una medallita exactamente igual a la que Lena le dio, solo que en la parte de enfrente tenía el nombre de Yulia, por lo demás era igual.
- ¿Cómo supiste? - con una sonrisa.
- Ya ves…yo se todo de la persona que amo… - volviéndola a besar.
- ¿Me la pones? -
- Claro amor -
Ambas chicas se pusieron sus respectivas medallitas, luego decidieron meterse al río, donde una vez más se amaron como si fuera la última vez, entregándose por completo y sin limitaciones al ser amado.
Al atardecer, se encontraban comiendo y brindando por los seis meses más maravillosos de sus vidas, y claro por el futuro juntas, que estaban seguras sería sorprendente.

Al atardecer llegaron a la casa, venían abrazadas y sonriendo. Decidieron cenar en el jardín, para poder ver las estrellas. Esa noche se durmieron muy tarde, querían disfrutar el poder levantarse tarde, ya que Lena entraba a la escuela en dos días.

Al día siguiente, a media mañana, se llevaron la sorpresa de sus vidas. Aun se encontraban recostadas en la cama, estaban viendo una película, cuando Regina toco suavemente su puerta…
- Adelante… - la voz de Yulia aún era soñolienta.
- Disculpe niña… pero es que hay unas personas en la entrada de la hacienda que la están buscando… -
Lena miro a la pelinegra extrañada.
- ¿A mi? - le pregunto intrigada la morena, incorporándose.
- Si niña, eso dijeron… -
- ¿Quiénes serán? - le pregunto Lena.
- Ni idea - le respondió Yulia.
- Pues dicen que la conocen niña, que vienen de Londres… y están muy molestos de que no los dejan pasar, con eso de que ya hay más seguridad… -
- ¿De Londres? - Yulia estaba que no lo creía.
- Si niña -
- ¿Te dijeron sus nombres o algo? - intervino la pelirroja.
- Pues solo dijeron que se llaman Mat y Heidi… -
- ¡¡¿Mat y Heidi?!! - exclamo sorprendida Yulia, provocando una cara de interrogación en Lena y Regina quien solo asintió a modo de respuesta.
- ¿Los conoces? -
- Si amor, son amigos míos…no puedo creer que vinieran desde Londres…Regina, que los dejen pasar, los conduces a la sala y les ofreces algo, ahora bajamos -
- Si niña, tren varias maletas, ¿Dónde las ponemos? -
- Pues…en el recibidor, ¡muévete Regina! -
- Si niña - saliendo rápidamente de la habitación.
Yulia se levantó de un salto de la cama.
- ¿Amigos tuyos amor? - levantándose también.
- Si mi amor, te van a caer muy bien, estudie con ellos en Londres… siempre estábamos juntos… - quedándose en silencio por un instante - hay que bañarnos… - tomando a Lena de la mano.

Media hora después ya se encontraban listas, así que bajaron tomadas de la mano, llegaron a la sala, y ahí sentados en el sofá, se encontraban una chica de la misma estatura de Yulia, delgada, de ojos color miel y cabello rubio, el chico tenía el cabello castaño, cuerpo atlético y ojos verdes. En cuanto vieron a Yulia se levantaron y la abrazaron, en forma de solidaridad por lo de su padre y porque tenían mucho tiempo de no verse, a Lena la ignoraron por completo.
- Yulia, ¡Cuánto tiempo! - exclamo el chico.
- Tiempo que le ha sentado muy bien… - dijo la chica lanzándole un sonrisa coqueta a Yulia, haciendo que Lena se pusiera seria.
- Eh…¡que bueno que estén aquí!... - un poco nerviosa, Yulia volvió a tomar a la pelirroja de la mano, ante la mirada sorprendida de sus amigos - quiero presentarle a Elena Katina, mi novia… -
- ¿Tu eres Elena?, ¿tu novia? - preguntaron al unísono los chicos.
- Si, mucho gusto -
- Ellos son Mathew y Heidi -
- ¡Vaya!, pues creo que nos debes muchas explicaciones Yulia - le dijo el chico.
- Si supongo -
- Pues empecemos - Heidi se volvió a sentar - te escucho… - Lena solo la miro sorprendida.
- Si Yulia - Mat también se sentó.
- Claro, ¿quieren algo de beber?, ¿jugo, agua, refresco…? -
- ¿Jugo, agua refresco…?, jajajaja, ¡claro que no!, un whisky está bien - le dijo la chica sonriendo, estaba coqueteando con Yulia.
- Jajajaja, claro Heidi, no se por que pregunte eso… ¿me acompañas amor? - haciendo con esta pregunta que sus amigos la miraran muy sorprendidos.
- Si mi amor - Ambas se dirigieron al despacho, que era donde estaba el bar.
- Yul amor, esa chica te esta coqueteando - cuando ya estaban en el bar.
- ¡Como crees amor!, en Europa la gente así es, no te fijes…¿me ayudas? - dándole tres copas.
- ¿Por qué tres? -
- ¿Tu también quieres?...tu no bebes… -
- ¿Vas a beber tan temprano? -
- Ay amor, solo una copa -
- Como quieras - viendo como Yulia agarraba la botella de wisky.

Cuando volvieron vieron que los chicos murmuraban entre ellos.
- Aquí está - sirviendo las copas - ¿te traigo un jugo mi amor? - mirando a Lena.
- Yo voy amor -
Cuando Lena se fue:
- Ahora si Yulia, ¿Cómo que amor? - le recrimino Heidi.
- Ya les dije es mi novia… -
- ¿Cómo que tu novia?, ¿y desde cuando? -
- Desde hace seis meses -
- Espera - Mat levanto su mano - ¿es Elena, la bruja que vivía con tu padre?, ¿la hija del amante de tu madre?, ¿la que te quito el amor de tu padre? - incrédulo.
- SI, es Lena, y no es ninguna bruja… -
- Pues no es lo que decías de ella…- Heidi empezaba a molestarse.
- Las cosas han cambiado ahora… -
- Claro que si, eres otra… - Heidi se bebió toda su copa de un trago y se levanto a servirse otra.
- Soy la misma Heidi -
- Obvio que no…- bebiendo de su copa - Mat y yo hicimos un viaje hasta este lugar, ¡¡¡que ni siquiera está en el mapa!!!...solo porque teníamos meses sin saber de ti, porque te fuiste sin avisarme…¿y todo para que?, ¡¡para encontrarnos con esta estupidez!! - bebiéndose todo el contendido de la copa.
- Esto no es ninguna estupidez, amo a Lena…además yo no tenía porque avisarte que me iba…tu y yo terminamos hace mucho tiempo… - la voz de Yulia era fría.
- Bueno esta bien, tranquilas… - intervino Mat - ¿ya estamos aquí no? - mirando a Heidi - es solo que nos sorprendió Yulia, ¿o sea, como que amas a Elena?, ¿Qué no la odiabas? -
- Creo que nunca la odie, es solo que no la conocía, me cree una imagen de ella que no concuerda con la realidad… ella es maravillosa -
- No puedo creerlo… - murmuro Heidi - ¿y como se dio esto? -
- Por la convivencia la conocí y acepte que la amo…-
- ¿Dejaste que ella se quedará en esta casa? - le pregunto sorprendido Mat.
Yulia suspiro y bebió de su copa.
- Estuvo así, resulta que mi padre en su testamento… - y les relato todo lo de las condiciones de la herencia, y mientras más hablaba tanto Mat como Heidi abrían más los ojos.
- No puedo creerlo… - murmuro Mat - ¿Qué le paso a tu padre? -
- A mi también me sorprendió mucho y al principio me moleste… pero ahora estoy feliz con Lena, nos amamos… -
- Claro, ¿Cómo no te va a amar si es la dueña de la mitad de todo? - Heidi estaba furiosa.
- Te equivocas - mirándola seria - Lena me ama a mí, y no a mi dinero -
- ¿Segura? - tratando de provocarla.
- Tu no la conoces Heidi - para estas alturas Yulia ya estaba molesta y Mat lo noto.
- Bueno ya, tal vez Yulia tiene razón Heidi - tomándola del brazo - y no conocemos a esta Lena que tiene maravillada a Yul…en realidad Yulia, también venimos de vacaciones, tu sabes el estrés, la rutina, necesitamos descansar, así que pensamos que podríamos pasar unos días contigo…en esta hacienda…¿podemos verdad? -
- Claro que si, son bienvenidos -
- Esperamos no arruinar tu luna de miel - exclamo de forma sarcástica Heidi.
- No te preocupes por eso Heidi, no dormirán con nosotras - sonriendo.
En ese momento llego Lena, se había tardado a propósito en la cocina para que Yulia pudiera hablar con sus amigos en privado. Se sentó a un lado de Yulia en el sofá, de manera que Heidi y Mat quedaron sentados frente a ellas en el otro sofá.
- Te tardaste amor - le dijo Yulia entrelazando su mano con la de la pelirroja.
- Es que lo quería de naranja y Regina fue a traerlas - sonriéndole.
- Deberás disculparnos Lena - intervino Mat - es solo que la situación fue un poco sorprendente para nosotros, ¿verdad Heidi? - la chica asintió sirviéndose la cuarta copa.
- Me imagino - con una sonrisa.
- Pero como nos vamos a quedar unos días… - bebiendo la mitad de su copa - puedes estar segura de que te conoceremos bien… - la chica la sonrió de forma hipócrita a Lena, quien noto que ya había bebido más de la cuenta.
- La hacienda es un lugar precioso, la van a pasar muy bien - les dijo Lena
- Claro, tu la conoces a la perfección, es una hacienda muy antigua ¿verdad? - le pregunto Mat.
- Si…-
- Lena es la mejor administradora que hay, es por ella que la hacienda es tan productiva - les dijo Yulia, abrazando por un costado a Lena.
- No lo dudamos - Heidi se sentó a un lado de Mat.
- Yulia, ¿podemos ir a nuestras habitaciones?, necesitamos refrescarnos… - le dijo Mat.
- Claro Mat, ya casi es la hora de la comida, los esperamos…¿mi amor? -
- Si amor, María los va a instalar -

En efecto María los llevo a sus habitaciones. Las habitaciones de huéspedes se encontraban algo separadas de las principales, claro que Lena pudo darles una de esas, pero prefirió mantenerlos lejos.
- ¿No prefieren que nos quedemos en el establo? - menciono molesta Heidi, a quien el alcohol empezaba a hacerle efecto.
- Estas son las habitaciones de huéspedes, señorita -
- Y aquellas de allá, ¿de que son? - le pregunto Mat.
- Son las habitaciones principales, joven -
- ¿Y porque no nos dieron una de esas? - le cuestiono Heidi, quien iba abrazada por un costado de Mat para no caerse.
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Yulia
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:45

- Porque los huéspedes se quedan en estas habitaciones - Ellos la miraron sorprendidos, Heidi estuvo a punto de decirle algo, pero Mat se lo impidió. María se estaba portando un poco mal, ellos no habían sido de su agrado.

Las habitaciones de ellos estaban frente a frente, y cuando María los termino de instalar se retiro. Ellos desempacaron y se ducharon, cuando estuvieron listos se fueron al comedor.

Mientras en la habitación de Yulia y Lena.
- ¿Cuánto tiempo se van a quedar mi amor? -
- No lo se amor, no mucho, se van a aburrir… ¿Cómo te cayeron?-
- Pues no se mi amor…son un poco extraños, pero definitivamente yo no les agrade -
- No digas eso, lo que pasa es que le sorprendió la noticia, eso es todo, cuando te conozcan no se van a querer ir… - sonriendo.

La comida fue en jardín, transcurrió despacio, Mat y Heidi trataron de poner al día a Yulia sobre todo lo que pasaba en Londres, así como chismes de personas que los tres conocían, claro que lo hacían con la intención de excluir a Lena.
- Y bueno Lena - le dijo Mat - casi no has hablado nada -
- Y como va a hablar, si tu no te callas - intervino Heidi, al mismo tiempo en que le sonreía de forma falsa a la pelirroja.
- Pues en realidad, no tengo mucho que decir… - empezó Lena.
- Háblanos sobre la hacienda… - le pidió Mat.
- ¡Ay no Mat!, ¡que aburrido!, mejor dinos como hiciste para atrapar a Yulia… -mirando a Yulia de forma provocativa.
- ¿Atrapar? - pregunto Lena.
- ¡Claro!, que no sabes que Yulia era inalcanzable… -
- Heidi… - intervino Yulia.
- ¿Qué tiene de malo hablar sobre tu pasado Yulia?, igual y ella ya lo sabe, después de todo la confianza en un noviazgo es básica… - sonriendo irónicamente.
- Así es - Lena empezaba a incomodarse.
- ¿Entonces si sabes TODO sobre Yulia? - enfatizando en la palabra TODO.
- Claro, Yulia y yo nos tenemos mucha confianza, ¿verdad mi amor? - mirando a Yulia.
- Si mi amor - acercándose a Lena para brevemente besar sus labios.
- Que bueno que tengan tanta comunicación… -
- Así es Heidi, Lena y yo somos muy felices juntas… - abrazando a Lena por un costado.
- Por supuesto -

La tarde se les escurrió como agua entre las manos, hablando sobre la vida en Londres, la hacienda y Heidi tratando de calibrar a Lena, a quien se le había hecho una de las tardes más largas de su vida.
La cena fue una replica de la comida, los mismo temas una y otra vez. A las once de la noche todos se retiraron a dormir.
En la habitación de Yulia y Lena, ambas ya se habían duchado y se estaban poniendo la pijama y Yulia estaba por demás callada.
- Amor, ¿Por qué estás tan callada? -
- Por nada Lena -
- ¿Hay algo que me quieras decir? -
- ¿Cómo que? - metiéndose en la cama.
- No se, como de tu pasado… - sentándose a su lado.
- No le hagas caso a Heidi, a veces le gusta exagerar… -
- ¿Qué puede ser tan malo? -
- Nada, ella lo dijo porque siempre me la pasaba en fiestas y con los amigos, y tuve relaciones pasajeras, eso es todo… - un poco desperada.
- ¿Relaciones pasajeras? -
- Si… pero eso ya paso, yo solo te amo a ti… - perdiéndose en los ojos de Lena.
- Yo también te amo mi amor - besando su frente - ¿y Heidi fue una de esas relaciones pasajeras? - pasando una mano por sus cabellos de forma tierna.
- Más o menos…amor estoy cansada… -
- ¿Más o menos?... - Lena no iba a ceder.
Yulia dio un suspiro de resignación…
- Si salí con ella, eso es todo… Lena, a mi solo me importas tu… -
- Esta bien, descansa… - besando sus labios, para luego buscar un libro de psicología.
- ¿Qué vas a hacer? -
- Estudiar, mañana entro a clases, ¿recuerdas? -
- …Si, lo había olvidado… ¿te vas a tardar?... -
- Un poco, pero tu ya duérmete… estaré en la biblioteca… -
- ¿Por qué no estudias aquí? -
- Porque voy a tener la luz encendida, y no te voy a dejar dormir amor -
- Voy contigo - poniéndose de pie.
- Yul, quédate aquí, no me va a pasar nada… - recostándola en la cama nuevamente.
- Esta bien -

Al siguiente día Lena se fue a la Universidad, desayuno sola, ya que ni Yulia ni sus amigos se levantaban tan temprano. En realidad los tres estaban desayunando cerca de las once de la mañana.
- ¿Entonces que Yulia? - le dijo Mat.
- …No se Mat… -
- ¡Ay vamos Yul!, o sea, no nos vamos a tardar - le insistió Heidi.
- Es que si nos vamos a tardar… la capital está a dos horas de aquí y… -
- Y nada, nosotros no tenemos la culpa de que en tu bar no tengas bebidas decentes… -
- Heidi tiene razón Yulia, el whisky ya se acabo, y nosotros no bebemos otra cosa -
- Por eso, le puedo decir a Miguel que vaya el por la bebida… -
- ¡No!, queremos salir, ya no aguanto el encierro, además somos personas de mundo, no podemos estar tanto tiempo en un solo lugar… - Heidi mostraba su cara de fastidio.
- ¡Si!, siento que me asfixio, necesitamos cambiar de aires, aunque sea por unas horas… -
- Esta bien, solo le hablo a Lena para avisarle -
- ¡Por los cielos Volkova!, ¡escúchate!... no le vas a hablar, porque no nos vamos a tardar… -
- De hecho vamos a estar aquí antes de que llegue, ¿o no Heidi? -
- Por supuesto Mat, ¿nos vamos? - tomando a Yulia del brazo.

Así que los tres se fueron a la capital, para comprar varias cajas de whisky, ya que ni Mat ni Heidi podían estar sin beber un día. Yulia no le aviso a Lena, solo le dejo dicho a Regina a donde iba. De alguna manera también deseaba divertirse con sus amigos, que tenía varios meses sin ver.

Lena llegó a la hora de la comida, subió a la habitación a cambiarse de ropa y le extraño no encontrar a Yulia, así que bajo y le pregunto a María.
- María, ¿sabes en donde están Yulia y sus amigos? -
- No niña, no los he visto desde que se levantaron, a las once de la mañana -
- ¿Tan tarde? - Lena sabía que Yulia no se levantaba temprano, pero tampoco tan tarde.
- Si niña, la gente que no tiene “responsabilidades”, se suele levantar tarde… - de forma sarcástica.
- Ahorrate tus comentarios, ¿Dónde está Regina? -
- En la cocina niña -
Lena se dirigió a la cocina y en efecto ahí estaba Regina terminando de preparar la comida.
- Niña, buenas tardes - sonriéndole a Lena.
- Hola, ¿Has visto a Yulia y a sus amigos? - tomando un vaso con agua.
- Eh…si hace rato… -
- ¿En donde están? -
- Se fueron a la capital… -
- ¡¿A donde?! - sorprendida
- La niña Yulia me dijo que iban a la capital a comprar whisky, porque aquí ya no hay… -
- ¿Y porque no envío a Miguel? -
- Pues no se niña… -
- Yulia ni siquiera me aviso -
- Ay niña, pues es que se fueron de rápido… -
- ¿Te dijo a que hora llegan? - Regina negó con la cabeza - bien, sírveme la comida por favor -
- Si niña -

Lena comió sola, estaba de mal humor, no entendía como Yulia se había ido sin avisarle, y claro, también estaba un poco celosa, pero trataba de comprender que eran amigos de Yulia, y era lógico que ella quisiera estar con ellos.
Al terminar de comer, se fue a ver los asuntos de la hacienda, ya que Yulia no se había ocupado de eso, se tardo cerca de cuatro horas, ya que había un problema con varios sacos de café.
Llegó a la casa alrededor de las ocho de la noche, y Yulia no había llegado, se ducho y se puso hacer la tarea de la Universidad en el despacho.
- Niña, le traje un vaso con leche, ¿ya va a cenar? - le pregunto Regina.
- No, solo la leche, ¿ya llego Yulia? -
- No niña - acercándole el vaso.
- Ya van a ser las diez - consultando su reloj de pulso preocupada.
- No se preocupe niña, ya no han de tardar -
- Es que Yulia ni siquiera conoce la capital, ¿y si se pierden? -
- No creo niña, “si son personas de mundo”… - enfatizando la frase.
- ¿Dónde escuchaste eso? -
- Escuche que la señorita Heidi se lo decía a la niña Yulia en el desayuno -
- ¿Y que más le dijo? - Lena sabía que no debía de preguntar, pero la curiosidad le gano, además de que sentía celos de Heidi.
- Solo escuche que la trataban de convencer, hasta que lo lograron… -
- Bueno, le voy a marcar a Yulia al celular… - marcando, sin embargo el numero estaba apagado.
- ¿Qué le dijeron niña? -
- Esta apagado -

Yulia y compañía llegaron a la una y media de la mañana, venían riéndose muy fuerte. Lena estaba sentada en la sala, con una taza de te, y el teléfono aun lado, se la había pasado tratando de llamar al celular de Yulia, y también estaba por terminarse las uñas de las manos de los nervios. En cuanto los escucho, salió al recibidor, estaba molesta, ella estaba que no cabía de la preocupación y Yulia llegaba feliz y riéndose. También en la cocina estaban las luces encendidas, los del servicio estaban ahí reunidos, y en cuanto escucharon el ruido, se asomaron cuidando no ser vistos.
- Mi amor, ¿todavía estás despierta? - le dijo Yulia, pero Lena no le contesto.
- Hola Lena, deberás disculparnos… - empezó Mat - ¡pero es que es un lugar excelente!, y pues nos tardamos… - Lena se dio cuenta de que el chico había bebido.
- ¡Ay Elena!, quita esa cara, ni que fuera para tanto… o sea, Mat y yo, y claro también Yul, simplemente ya no aguantábamos el encierro, ¡necesitábamos salir!... - tambaleándose peligrosamente, y sujetándose de Yulia, quien ya no decía nada, porque sabía que Lena estaba molesta.
- Bueno chavos, ya váyanse a dormir… - les dijo Yulia.
- Esta bien… - los dos se despidieron de Yulia con un beso en la mejilla, Heidi quizás un poco más cerca de los labios de la morena, ante la mirada de Lena, que estaba que no se aguantaba.
Una vez que Mat y Heidi se fueron, ayudándose mutuamente para caminar, en el recibidor solo quedaron Lena y Yulia.
- ¿Estas molesta? - Yulia había bebido moderadamente.
- ¿Debería? -
- Amor, solamente fuimos a dar una vuelta…¿tiene algo de malo? -
- ¿Una vuelta tan tarde? - subiendo las escaleras para irse a la habitación.
Yulia la siguió y ya estando en la habitación trataba de justificarse.
- Lena, es que ellos querían salir, o sea, son sus vacaciones… -
- Claro, ya no aguantabas el encierro - empezando a desvestirse para ponerse la pijama.
- Eso no es cierto… -
- ¿Escuche mal entonces? -
- Heidi esta ebria, no sabe lo que dice, ellos eran los que querían salir… -
- Y te secuestraron… - con sarcasmo.
- No… ¿no se porque haces tanto drama con algo que no tiene importancia? - desvistiéndose también.
- ¿No tiene importancia?, te vas sin avisarme, te trato de llamar al celular y lo traes apagado, llegas a la una y media de la mañana… ¿y es algo que no tiene importancia? - mirándola fijamente.
- …tienes razón amor… - mirándola también - es que ellos querían beber whisky y pues en el bar no hay… -
- Porque no le dijiste a Miguel que fuera -
- Porque en sí ellos querían dar una vuelta… - empezando a desesperarse - ya perdóname mi amor, no lo voy a volver a hacer -
- Me preocupe mucho Yulia, no puede ser que ni siquiera me hayas avisado -
- … Le dije a Regina… ¿no te dijo?... -
- Ah, a Regina si le tienes que avisar… -
- No amor - pasándose la mano por el cabello - es que te iba a hablar… pero no encontré el número de tu teléfono…y pues se hacía tarde… y luego allá se nos fue el tiempo y cuando me di cuenta ya era muy tarde… y de regreso me perdí y se nos hizo más tarde… por favor perdóname, tienes razón te debí haberte avisado… -
- No lo vuelvas a hacer mi amor… - Lena estaba a punto de llorar.
- No llores mi vida - abrazándola.
- Es que estaba muy preocupada por ti… yo no se que haría si algo te llega a pasar… - llorando.
- Nada me va a pasar mi amor, te prometo que no me vuelvo a ir así - abrazándola fuertemente.

Estuvieron abrazadas durante algunos minutos, hasta que Lena dejó de llorar.
- ¿Ya nos dormimos amor? - pasando un dedo por el rostro de la pelirroja.
- Si mi amor - besándola.

Al otro día, Lena iba saliendo de la casa para ir a la Universidad.
- ¡Amor!, te llevó… - Yulia bajó corriendo las escaleras.
- ¿Qué haces despierta tan temprano? - sonriéndole.
- Pues voy a llevar al amor de mi vida a la escuela - pasando sus brazos por la cintura de Lena.
- Esta bien, dejare que me lleves en compensación por lo de anoche - poniendo sus brazos alrededor del cuello de Yulia.
- Bueno, pero hoy en la noche te voy compensar mejor - besándola en seguida.
- Anda mi amor, ya vamonos que se me hace tarde -
- Vamonos -

Cuando Yulia regreso, desayuno con Mat y con Heidi en el jardín.
- ¿Y como te fue anoche Yul? - Mat le sonrió de forma burlona.
- Mis noches desde que estoy con Lena son maravillosas… - devolviéndole la sonrisa.
- ¡Vaya!, pues que envidia entonces - le dijo Heidi.
- Si, aunque la verdad Heidi y yo pensamos que te la iba a hacer de emoción, porque se veía que estaba enojada… -
- Si, bueno es que se preocupo mucho, la verdad debí haberle avisado… -
- ¡Ay ya Yul!, o sea ya paso, además estuvo muy divertido… - al decirle esto Heidi le pasaba una mano por los cabellos a Yulia, quien de inmediato se hizo para atrás.
- ¿Y bueno hoy que vamos a hacer? -
- Les puedo enseñar los cafetales y parte de la hacienda -
- Si, suena bien, contigo todo suena bien… -
- Pues vamos - Yulia se levanto sin mirar a Heidi.

Los tres se fueron a los cafetales, Yulia había insistido en ir caminando para que apreciarán el paisaje.
- ¡Me van a salir ampollas en los pies! - era la quinta vez que Heidi se quejaba.
- Ya te escuchamos Heidi - Mat también tenía problemas con sus zapatos.
- Ya casi llegamos - les dijo Yulia aguantándose la risa.
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:46

Una vez que llegaron Yulia les empezó a explicar a grandes rasgos el funcionamiento de la hacienda, hasta que Heidi la interrumpió:
- Yulia, ¿Cómo es que puedes vivir aquí?, o sea ¿sin tu adorada libertad? - los dos la miraban fijamente.
- Mi vida definitivamente ya no es la de antes Heidi, he cambiado, tal vez he madurado más no lo se, pero sobre todo estoy enamorada de Lena, yo la amo - les contesto sincera la pelinegra.
Los dos la miran incrédulos.
- Pero Yul - le dijo Mat - este definitivamente no es tu estilo de vida… Yulia tu no eres así, tarde o temprano te darás cuenta y querrás regresar a tu mundo -
- No lo creo Mat -
- Quizás ahora te sientes bien - intervino Heidi - esto es como una aventura para ti, un break, pero no es lo que tu quieres… -
- Te equivocas Heidi, Lena es mi mundo ahora, ella es todo lo que me importa ahora -
Ante esta afirmación los chicos ya no le dijeron nada, y Yulia siguió con su explicación del café. El regreso lo hicieron en una de las camionetas, por que Mat y Heidi ya no aguantaban los pies.
Una vez en la casa…
- Niña Yulia - le dijo Regina - llamó la niña Lena, que no fuera por ella, es que se va a quedar a terminar un trabajo, y que Miguel fuera a recogerla a las ocho, para que usted se quede con sus amigos -
- Esta bien Regina -
- ¿Y porque no te llamó directamente a ti? - Mat trataba de meter cizaña.
Regina capto el mensaje y le contesto:
- Por la primera que pregunto la niña Lena fue por la niña Yulia, pero como no estaba me dejo el recado a mi -
- ¿Y no hay celulares? - insistió Mat.
- No lo lleve - repuso Yulia.

Así que comieron los tres, y Heidi se paso coqueteándole a Yulia durante toda la comida, ya que por cualquier cosa pasaba su mano por el brazo de la morena, incluso le dio un par de bocados en la boca. Claro que Yulia trataba de alejarse sin grosera, sin embargo Regina fue testigo de la escenita.

A la hora que Lena regreso, Regina le contó todo, y Lena se puso muy celosa, así que durante la cena, estuvo por demás cortante con Heidi. Mientras Heidi solo hablaba de los maravillosos años que pasaron los tres en Londres.
Ya en su habitación Yulia notó muy extraña a Lena.
- Mi amor, ¿estás molesta por algo? -
- Si y mucho -
- ¿Por qué? -
- ¡Porque Heidi te coquetea todo el tiempo! -
- ¿Me coquetea todo el tiempo? - sorprendida.
- No te hagas Yulia, tendrías que ser muy tonta para no darte cuenta. ¡si es obvia! -
- No amor, es que ella es así con todo el mundo, es una ofrecida, ¡hasta a Mat le coquetea! -
- No te creo, después de todo, tuviste algo con ella - acostándose en la cama para dormirse.
- Eso fue hace mucho tiempo, solo fue una distracción, eso es todo… ya te dije que tu eres la única que me importa… - recostándose a su lado.
- ¿De verdad? -
- ¡Claro que si!, yo te amo Lena, siempre va a hacer así… además, ya no tardan en irse… -
- Te amo Yulia -
- Y yo a ti mi amor - besándose para terminar haciendo el amor durante casi toda la noche.

El siguiente día Lena lo paso en su mayor parte en la Universidad. Así que Mat y Heidi convencieron a Yulia de hacer una fiesta, que serviría para recordar viejos tiempos, además tenían que ocupar el whisky que habían traído. A la mitad de esa fiesta, Mat volvió a insistirle a Yulia que esa no era su vida…
- No voy a decir que ha sido fácil - le dijo la chica de ojos azules -no lo ha sido, ¡imagínense que hasta tuve pesadillas! - bebiendo de su copa.
- ¿Pesadillas? - pregunto Heidi.
- Claro, mira… - Yulia les contó todo lo relacionado con su sueño y sus visiones.
- Eso no suena lógico - le dijo Mat, al mismo tiempo que lo volvía a llenar la copa a Yulia.
- ¿Quién te dice que no es un invento para volverte loca? - Heidi buscaba la oportunidad de desacreditar a Lena.
- No te entiendo -
- Si Yul, si tu estuvieras loca… ¿Quién se quedaría con toda la hacienda? -
- ¿Qué insinúas? - Yulia la miraba fijamente.
- ¡Ay Yulia por favor! - le respondió Heidi - las historias rosas no existen, ¿nunca has pensado porque tu padre te dejó solo la mitad? -
- Eso tampoco fue lógico - Mat bebía de su copa.
- ¡Claro que no!, aquí hay algo más, ¿dime Yulia, que te hace pensar que Elena no quiere quedarse con todo? -
- Ella no es así, ustedes no la conocen - terminándose su copa.
- ¿Y tu si? - Mat le volvió a llenar su copa.
- Mira Yulia - intervino Heidi - ¿Alguna vez te ha dicho que te devuelve todo? - la morena no le respondió - ¡Ves!, se supone que esta contigo por ti y no por tu dinero -
- Tampoco la puedes culpar Heidi - le dijo Mat - o sea, esa chica nunca ha tenido nada propio, y de repente es dueña de la mitad de todo esto, cualquiera querría quedarse con todo, es normal, hasta comprensible… -
- Tal vez, pero no es correcto que haya utilizado a Yulia así -
- Eso sí -
- Además - le volvió a decir Heidi - la jaula aunque sea de oro, sigue siendo jaula… -
- Si Yulia - Mat la miraba fijamente - caíste en sus redes… sucumbiste ante la tentación… -
- ¡No es cierto! - Yulia empezaba a exasperarse ya que ellos hablaban como si ella no estuviera presente.
- ¿No? - Heidi le sonrió.
- A ver, ¿Por qué no has quitado la maldita fuente si es que te trastorna tanto? - le dijo Mat
- Porque Elena no lo permite - le respondió Heidi.
- No es cierto - Yulia estaba seria - ella ya me lo había sugerido… -
- ¿Pero? - Mat también le sonreía.
- Dijo que era uno de los lugares favoritos de mi padre -
- ¿Ves? - Heidi le dio otra copa a Yulia.
- Te quieren volver loca… además, he escuchado que por estos lugares…practican…brujería - esto último Mat lo dijo susurrando, mientras Yulia se terminaba su copa.
- Eso explica lo de tus pesadillas, y el fantasma que ves, que de ninguna manera es Oleg -
- Así es, y la servidumbre esta en el plan, todo son cómplices de…. ella -
- No es posible… - murmuro Yulia - ¿Cómo se suponen que mandan en mis sueños? - sirviéndose otra copa.
- ¡Ay Yul!, quizás te hechizan…¡en la comida! - exclamo Mat.
- Pero ya no sueño…- fue la débil contestación de Yulia, quien ya se sentía muy mareada.
- ¡Claro que no!, es un plan por partes… además con nosotros aquí ya no les es tan fácil -
- Eso sí - le dijo Mat - ¡Y sabes que! - chasqueando los dedos - tu ni siquiera recuerdas que la dichosa fuente estaba ahí -
- Seguramente la pusieron después - según Heidi - te quieren volver loca… -
Total que pasaron toda la tarde metiéndole a Yulia su supuesta teoría de brujería, y la morena que estaba más ebria que ninguno empezó a creerles.
Cuando Lena llegó por la noche, María le dijo que habían hecho su fiesta y que pasaron todo el día bebiendo. Así que Lena fue a la sala y los encontró perdidos en alcohol…
- Bueno Lenita…nosotros…nos retiramos… - Mat se levantó trabajosamente.
- Si… - Heidi se puso de pie también - Hasta… mañana Yulita… - acercándose para besar a Yulia, quien dormitaba en el sofá, pero Lena la tomo del brazo par impedírselo - solo… voy a… darle… un beso… de… buenas noches… -
- No es necesario - le dijo Lena - buenas noches - dirigiéndose a ambos.

Ellos se fueron, y Lena hizo levantar a Yulia, la apoyo en ella y se dirigieron a la habitación. Una vez ahí, llevó a la morena al baño para lavarle la cara, con esta acción, Yulia se encontraba más o menos conciente.
- No me gusta que bebas así, mi amor -
- ¿Qué tiene de malo?... hicimos una fiesta… -
- Una fiesta esta bien… solo trata de beber con moderación… - sentando a Yulia en la cama y empezando a quitarle los zapatos.
En eso Yulia se acordó, de las palabras de sus amigos.
- ¡¿Hasta en eso me quieres controlar?! -
- ¿De que hablas? - mirándola.
- Tu sabes de que estoy hablando -
- No, no se -
- Claro tu nunca sabes nada… - recostándose en la cama.
- ¿Qué es lo que te pasa? -
- Nada… solo quiero dormir… - cerrando los ojos.
- De acuerdo, hablamos mañana…¿te vas a dormir vestida? -
Yulia no le contesto porque estaba profundamente dormida, así que Lena le dio un tierno beso en la frente y durmió a su lado.

A la mañana siguiente Lena llegó tarde a clases por ocuparse de los asuntos de la hacienda, ya que Yulia estaba dormida.
A las dos de la tarde, se encontraban desayunando, Yulia, Mat y Heidi.
- Y que Yulia, ¿te regañaron anoche? -
- Obvio no Mat, a mi no me regaña nadie -
Ante esta respuesta los chicos cruzaron sus miradas.
- ¡Vaya!, pues que bien, pensamos que te había regañado - exclamó Heidi.
- Y dinos Yul, ¿Por qué Lena se tarda tanto en la escuela? -
- Por las clases, exámenes, trabajos, etc. -
- Si, pero la otra vez llegó casi a las ocho de la noche - recordó Heidi.
- Nadie se queda tan tarde… - dijo Mat.
- ¿Qué quieres decir? - le pregunto Yulia.
- Tal vez se queda con alguien más… - Yulia la miro seria - no se, un amigo, un compañero… alguien - tratando de componerle.
- Ella nunca se retrasa por alguien… - Yulia se quedo pensando un instante.
- ¿Por qué te quedaste callada? -
- Mariana… - murmuro Yulia.
- ¿Mariana? - preguntaron Mat y Heidi al unísono.
Yulia los miro y les contó como había estado todo el asunto entre Lena y Mariana.
- ¡Vaya, vaya! Y tan seriecita que se ve Elena - le dijo Heidi.
- No creo que se vea con ella - Yulia parecía dudar.
- A estas alturas puede pasar cualquier cosa -
- ¿Y dices que estudia en la misma escuela que Elena? - pregunto Heidi.
Yulia asintió y Heidi se quedo pensando.
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:46

Lena regreso cuando los tres estaban comiendo.
- Buenas tardes, hola amor - Lena se acerco a Yulia para besar sus labios, pero la morena disimuladamente giro un poco su cara, de manera que Lena la beso en la mejilla, haciendo que la pelirroja se sorprendiera un poco.
- ¡Vaya!, hoy llegaste temprano, ¿Mariana no te entretuvo? - Yulia miro a Lena y no le importo que Mat y Heidi escucharan.
Lena también la miro extrañada, mientras los chicos se disculpaban y se iban.
- ¿Por qué dijiste eso? -
- ¿Es verdad, no? -
- Tu sabes que no, ¿Qué es lo que te pasa? -
- ¿Por qué siempre llegas tarde? -
- ¿Cómo que por que?, estoy en clases Yulia, además tengo que hacer trabajos en equipo, y los hago en la escuela… ¿de donde sacaste que estoy con Mariana? -
- …se me ocurrió… - mintiendo.
- ¿Desconfías de mi? - mirándola fijamente.
- … no … -
- ¿Entonces? -
- Estoy celosa -
- Mi amor, no tienes porque sentir celos - acercándose a ella - yo solo te amo a ti -
- Yo también te amo -
Lena se acerco para besarla, y Yulia correspondió, por dentro tenía muchas dudas, pero si de algo estaba segura era de amar a Lena.
El resto de la tarde, ambas acompañadas de Mat y Heidi se la pasaron en el jardín, charlando sobre la hacienda, y claro Londres. Lena empezó a notar cierta nostalgia en Yulia, así que en la noche le pregunto.
- ¿Amor estas bien? -
- Si -
- Es que te noto extraña, como que no estas aquí… -
- Ideas tuyas, solo estoy cansada - preparándose para dormir.
Lena la abrazó por la espalda.
- Te amo - susurrando en su oído.
- Yo también -
Lena la abrazó más fuerte y le empezó a besar el cuello, Yulia cerro los ojos e hizo la cabeza hacia atrás, mientras la pelirroja la recorría con sus manos. En ese momento la morena recordó los comentarios de Mat y Heidi, sobre el plan de Lena… “sucumbiste ante la tentación”, también se acordó de la fuente y el sueño. Para ese instante Lena ya le había quitado la blusa…
- Espera Lena… - soltándose de los brazos de la pelirroja.
- ¿Qué te pasa mi cielo? -
- Es que… no tengo ganas… estoy cansada… - sentándose en la cama.
- ¿Porque? - le pregunto extrañada.
- Ya te dije, estoy cansada, quiero dormir -
- Esta bien amor… ven, vamos a bañarnos - extendiendo su mano hacia Yulia.
- Báñate tu primero… - Lena la miro sorprendida - yo lo haré después -
Lena asintió un poco confundida y se ducho primero, cuando salió encontró a Yulia dormida.

En los siguientes tres días, la situación entre ellas fue la misma: Yulia cortante y :esquiva:, Lena nerviosa y extrañada. Todo esto llego al grado de que Yulia, prefería irse a caminar con Mat y Heidi, que estar con Lena, quien se encerraba en el despacho a llorar, ya que cuando buscaba a la morena, está se había ido, así sin avisarle, sin tomarla en cuenta. Y cuando la pelirroja trataba de conversar con ella, Yulia siempre estaba cansada.

La siguiente semana paso igual, solo que Lena ya no avisaba a que hora iba a llegar de la Universidad y Yulia tampoco se lo preguntaba. Así que generalmente Lena desayunaba, comía y cenaba sola. Además de que empezaba a padecer insomnio, debido a las preocupaciones. Yulia, por su lado trataba de tener el menor contacto físico con ella, prácticamente dormía en la orilla de la cama, y Lena por supuesto se daba cuenta de todo esto.
Una noche cuando estaban a punto de dormir, Lena ya no aguanto…
- Yulia, ¿Qué es lo que tienes? -
- No se de que hablas - cortante.
- ¿Qué nos paso Yulia? - empezando a llorar.
- ¡Ya vas a empezar otra vez!... mira si vas a seguir así, mejor me voy a dormir a mi habitación… -
- ¡Solo quiero que me expliques que esta pasando! - todavía llorando.
- Contigo no se puede - saliendo de la habitación, para irse a la suya a dormir y dejando a Lena llorando.

Esa noche Yulia volvió a soñar con la pesadilla, exactamente igual, el recolector entre ella y Lena y la pelirroja alejándose… Despertó sudando y angustiada, se sentó en la cama y se dio cuenta de que estaba sola en la habitación, quiso levantarse y buscar a Lena, pero lo pensó dos veces, ahora estaba segura de que la pelirroja era la culpable de sus pesadillas, ya que habían discutido unas horas antes.

Al día siguiente, era sábado y Yulia y sus amigos se la pasaron en la alberca. Lena se levantó tarde, no había dormido en toda la noche y la cabeza le dolía mucho.
- Buenos días niña - la saludo Regina al verla entrar a la cocina.
- Hola - apenas audible y sentándose en la barra.
- ¿Le sirvo el desayuno? -
- No, solo dame una aspirina -
La chica se la dio con un vaso con agua.
- Yulia y sus haraganes amigos están en la alberca niña, divirtiéndose - para Regina, la morena había dejado de ser la niña Yulia, desde que todos los del servicio se dieron cuenta de cómo trataba a la pelirroja.
- Si, los escuche hace rato… me voy a recostar… -
- Si niña -

Para en la tarde la fiesta en la alberca estaba en su apogeo, tenían un verdadero escándalo para ser solo tres personas. Lena se levanto para ver porque tenían tanto ruido, se dirigió hasta la alberca y lo que vio hizo correr sus lagrimas por sus mejillas: Yulia estaba en el borde de la alberca, besando apasionadamente a Heidi…
- ¡Yulia!... - la morena se separo de Heidi y vio que Lena lloraba - ¡¿Por qué Yulia?!... ¡¿Porque?! - corriendo para su habitación.
Yulia salió corriendo tras ella, una vez en la habitación empezaron a discutir.
- ¡¿Y todavía preguntas porque?! - Lena estaba sentada en la cama, llorando - ¡Porque eres una bruja! - Lena la miro, y en sus ojos le mostró la decepción que sentía - ¡Nunca fuiste sincera conmigo!... ¡tu único objetivo era quedarte con MI herencia!... - gritando.
- Yulia - mirándola - a mi no me importa tu dinero, nunca me ha importado… -
- ¡Claro que si!, ¡eres igual que tu padre!, ideaste el plan perfecto -
- ¡No se de que hablas! -
- ¡Ya no finjas!, ¿ya se te olvido lo de la fuente y mis pesadillas?, ¡todo lo hiciste tu!... ¡querías volverme loca, para quedarte con todo!... -
- ¡¿De donde sacaste esa idea?! -
- ¡Es verdad!, todo es verdad -
- No Yulia, la única verdad, es que nunca me amaste… tu amas a Heidi, no a mí… yo si te amo Yulia… -
- Amas mi dinero -
- No tienes porque justificarte inventando que solo me interesa el dinero, solo me tenías que decir que ya no querías nada conmigo… -
- ¡No es un invento! -
- Estas en un error… -
- ¿En serio?, ¿y porque nunca me devolviste la mitad de la herencia que te dejó mi padre? -
- Porque nunca me lo pediste -
- ¿Qué fácil no? -
- ¡A ti es a la que solo le importa el dinero!, ¡por eso me engañaste!, tu ideaste tu plan… -
- ¿Ahora resulta que tu eres la victima? -
- Piensa lo que quieras… - sacando de su closet una maleta y empezando a guardar algo de ropa en ella.
- ¿Qué estas haciendo? -
- Ya no puedo vivir contigo… siempre me odiaste por lo de tu madre, y de eso es algo que yo no tuve la culpa… pero para ti fui culpable, y me odiaste por todo…siempre fue así… -
- Te equivocas Lena, yo si te amo… -
- No Yulia, ahora se que tu no amas a nadie, excepto a tu maldito dinero -
Lena cerró la maleta y salió de la habitación, Yulia la siguió incrédula, y conforme bajaba las escaleras, empezó a asustarse ante la idea de que Lena se fuera.
- Si te vas, tu parte pasará a mis manos… - que más bien se escucho como intento desesperado por detenerla.
- Nunca me intereso tu dinero - mirándola por última vez para después salir de la casa, ante la mirada de todos los del servicio, Mat, Heidi y Yulia, quien sintió como su corazón cambio de lugar, al mismo tiempo que sus lagrimas surcaban sus mejillas…
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:47

Capitulo V Revelaciones


El personal del servicio se retiro a la cocina, antes de que Yulia se desquitará con ellos, ya la conocían.
- Yulia… - Heidi la tomo del brazo y la giro un poco hacía ella, se dio cuenta de que estaba llorando - no llores… - susurrando.
- Necesito estar sola -
- Esta bien -
Yulia se retiro a su habitación, sin volver la vista atrás.

María salió corriendo por la puerta de la cocina para alcanzar a Lena…
- ¡Niña, no se vaya! -
Lena al escucharla se volvió a mirarla, la mujer al igual que ella también lloraba. Entonces María le dio el abrazo que tanto necesitaba Lena. Y la pelirroja la abrazo con la certeza de que era la única persona que sentía algo por ella.
- No puedo quedarme… -
- ¿Pero adonde va a ir?... usted no conoce a nadie… - mirándola fijamente.
- Si, no tengo a nadie… nunca le he interesado a nadie… - su mirada reflejaba el vació que sentía, y que ahora le daba la impresión de nunca poder llenar.
- No hable así niña… yo la quiero… -
- Nada más tú María…. Nada más tú… - volviendo a llorar.
La mujer la abrazó nuevamente, en verdad le dolía ver así a Lena.
- ¿Qué va a pasar ahora niña? -
- No se… ahora no puedo pensar con claridad… no se que voy a hacer… -
- ¿Pero adonde va a ir?... ¿Y la Universidad? -
- No tengo a donde ir… no tengo dinero… no se que voy hacer… - mirándola - pero de algo estoy segura, no voy a regresar - decidida.
- Escuche niña, tengo los ahorros de toda mi vida, no es mucho pero le va a servir de algo… -
- No María, no puedo aceptarlo… -
- Niña, yo no tengo hijos… usted ha sido como una hija para mí, por favor acéptelo, quisiera darle más, pero es todo lo que tengo… - Lena la miró y lamento haber sido tan dura con ella a la hora de defender su relación con Yulia, relación que ahora se daba cuenta, había sido solo un espejismo - espéreme aquí, voy a traer el dinero, no se vaya niña… ¿me esperará? -
- Si… -
Lena vio a María alejarse nuevamente con dirección a la casa. El mundo le daba vueltas, se sentía utilizada y humillada, Yulia nunca la había amado, a ella solo le interesaba la hacienda, solo eso.
Desde su ubicación podía ver parte de los cafetales a lo lejos, los miró y trato de memorizarlos por última vez, su vista era borrosa debido a las lagrimas, y recordó a Oleg, su vida y la devoción que sentía por Yulia. Como viajaba constantemente a Londres para poder verla por unas horas, y como regresaba con la mirada triste por no haberlo conseguido. Hasta que un día dejó de ir, Yulia tenía su propio mundo y Oleg simplemente no pertenecía a el. Entonces se dio cuenta, de que quizás Oleg había visto a Yulia como ella la había la vio unos minutos atrás, transformada en una persona ambiciosa, calculadora y fría muy fría. Y continúo llorando por el sufrimiento silencioso de Oleg y por el suyo, que sabía nunca dejaría de sentir.
María regreso, traía el dinero envuelto en un pañuelo, y una hoja de papel doblada por la mitad.
- Tenga niña - Lena recibió el pañuelo - en esta hoja está la dirección de una ahijada mía que vive en Tabasco, ella la va a recibir niña… -
- ¿En Tabasco? - Tabasco significaba irse a otro estado.
- Si niña… -
Lena lo pensó un momento, tendría que alejarse de todo esto, antes de que el dolor terminará por consumirla.
- ¿Cómo se llama? -
- Martha, en cuanto usted se vaya, yo le voy a llamar por teléfono para avisarle, no se preocupe niña, ella la va a tratar bien… -
- María en cuanto llegue, te voy hablar al celular, lo deje en el escritorio de la habitación, para decirte como estoy -
- Si niña… voy a esconder el teléfono…para que nos comuniquemos por ahí -
- Dile a Regina que te enseñe como usarlo - María asintió - en cuanto llegue a Tabasco buscare un empleo para poder pagar la Universidad, entonces te hablaré para que tramites mi cambio de escuela, ¿entendiste? -
- Si niña -
- Ya debo irme - María asintió empezando a llorar.
- Ya no llores… - conteniendo sus propias lagrimas - esto es lo mejor, ya no puedo estar aquí… si consigo un buen trabajo buscaré otro lugar para vivir, no quiero dar molestias y puedes ir a verme… -
- Si niña -
- No se como agradecerte lo que estás haciendo por mí -
- Sea feliz niña, el tiempo lo cura todo… -
- Adiós María, no le digas a nadie donde estoy -
- No niña… que le vaya bien, cuídese -
Se despidieron con abrazo, en donde Lena trato de trasmitirle su agradecimiento y María su consuelo.
Así, Lena se fue, lejos de todo lo que tuviera que ver con Yulia. No sabía si algún día se podría recuperar, pero la distancia y el tiempo sin duda la ayudarían.


Yulia se encerró en su habitación, en donde lloro durante varias horas, amaba a Lena, pero también se sentía confundida y engañada, ya no sabía que pensar. Su mundo se había venido abajo por segunda vez.

Al día siguiente, a media mañana Yulia salio de su habitación, vio en la sala a Mat y a Heidi, jugando ajedrez. Se paro en el marco de la puerta sin hablarles.
- Hola - la saludo Mat.
- ¿Cómo te sientes? -
- Heidi necesito hablar contigo -
- Claro -
- Voy a dar una vuelta - Mat salió de la sala.
Yulia se sentó a su lado.
Y María aprovecho para subir a la habitación de Lena y buscar el celular, lo encontró donde le dijo la pelirroja, lo tomo y la guardo en su mandil.

- Heidi yo… - Yulia no sabía por donde empezar - no se como decirte esto - Heidi solo la miraba - … no quiero lastimarte a ti también… -
- Tú nunca me lastimarías… - por un instante ninguna dijo nada - no vas a regresar a Londres, ¿verdad? -
- No puedo volver… no sin antes cerrar este ciclo, aunque no se si podré hacerlo… -
- Mat y yo te ayudaremos… -
- No puedo ofrecerte nada… no se que paso en la alberca, no debimos besarnos… yo amo a Lena… -
- Lo se - mirándola fijamente - no te voy a presionar… -
- No se si podré superar esto -
- El tiempo te ayudará, te ayudaremos como amigos -
- Solo como eso -
- Si, solo como amigos… así que nos quedaremos aquí, contigo -
- Si, solo que no se cuanto tiempo estaré aquí -
- No importa cuánto tiempo -
Las dos se abrazaron, y Mat entró a la sala.
- Hola - las dos lo miraron - Yulia, a partir de hoy empezaremos a trabajar para que vuelvas a ser la de antes, Heidi y yo te ayudaremos… -
Entonces ambas chicas comprendieron que había estado escuchando.
- ¿No te han enseñado a respetar las conversaciones? - le dijo Heidi.
- No - sonriendo - hay que celebrar… -
- ¿Qué celebraremos? - le pregunto extrañada Yulia.
- ¡Tu libertad! - exclamo Mat - tu adorada libertad… así que haremos una fiesta… -
- No se si tengo ganas de hacer una fiesta… - empezó Yulia.
- ¡Vamos Yul!. Te sentirás mejor… además solo somos los tres… - insistió Heidi.
Yulia lo pensó un momento, no podía pasarse la vida llorando por Lena, además ella se había ido, sin importarle nada. Así que empezaría de nuevo, sin Lena.
- Tienes razón hoy haremos una fiesta -
- ¡Así se habla Yul! - le dijo Mat con una enorme sonrisa.

Lena llegó a Tabasco y encontró con un poco de dificultad la casa de la ahijada de María, era una chica más grande que ella, y vivía en una casa muy sencilla con dos de sus hermanos. Recibieron a Lena muy bien, María ya les había avisado.
Así que cuando la instalaron, Lena llamó a María en una caseta de teléfono, María ya sabía como manejar el celular, Regina le había escrito las instrucciones en una hoja, y claro que había tratado de preguntar para que las quería, pero María le regaño y la mandó a cortar naranjas al jardín posterior. Lena habló con ella y le explico que había llegado bien, que empezaría a buscar un empleo al siguiente día, así como la Universidad más cercana. Lena quería preguntarle acerca de Yulia, pero no lo hizo, tenía que empezar a olvidar, María tampoco menciono nada acerca de la morena.

Paso una semana y Lena había conseguido un trabajo por las tardes como auxiliar de psicología en un consultorio privado. Le pagaban bien, así que empezó a buscar la escuela donde seguiría estudiando, una vez que la encontró llamó a María y le dio las instrucciones necesarias para que hiciera su traslado de la Universidad. En esa llamada se tardaron cerca de una hora, porque María tuvo que anotar todas las instrucciones para no equivocarse.

Así que al otro día María salió muy temprano a la Universidad para realizar los tramites. Los del servicio notaron su ausencia, pero no dijeron nada.
Toda esa semana Yulia y sus amigos se la había pasado divirtiéndose, viendo películas, jugando, nadando en la alberca todo el día, bebiendo whisky, en fin, Yulia apenas tenía tiempo de analizar su vida, solo se dejaba llevar, por distracciones pasajeras.

María hizo los tramites bien, y Lena logró incribirse en una Universidad de Tabasco. Los días pasaban lentos para ella, aunque estaba ocupada todo el día, entre las clases y su trabajo, pero siempre tenía tiempo para pensar en Yulia. Claro que nunca se atrevía a preguntarle a María, ya no quería hacerse más daño.

Ya habían pasado quince días desde que Lena se había ido, Yulia y sus amigos continuaban en un derroche total, la morena dejó de ocuparse de supervisar la hacienda, y todos en el servicio empezaron mirarla con recelo, para ellos Yulia era la culpable de todo, desde que ella llegó la vida de la hacienda había dado un giro de trescientos sesenta grados, y nunca le iban a perdonar el hecho de que Lena se hubiera ido por su culpa.
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:47

Tres semanas después de que Lena retomo sus clases, conoció a una chica que también estudiaba psicología, la pelirroja tomaba algunas materias con ella. Era la chica más destacada de casi todas las clases, y por lo mismo muy responsable. Lena había notado que ella la miraba constantemente, y es que la pelirroja realmente no tenía amigos, siempre estaba sola.
La oportunidad para conocerse, se dio un día en que hicieron equipos de dos para entregar un proyecto muy extenso. Como Lena no le hablaba a nadie pensó hacerlo sola, con lo que no contó fue con que la chica se le acercará.
- Hola - saludó a la pelirroja.
- Hola - Lena la miró, tenía su estatura, delgada, de tez morena clara, cabello castaño y ojos color miel, era muy atractiva.
- Me llamo Claudia - sonriendo y extendiendo su mano.
- Elena, Lena - estrechando su mano.
- Pensé que podríamos hacer el trabajo juntas, ¿Qué dices? -
- Si, esta bien -
- No tienes muchos amigos - sentándose a su lado.
- No, soy nueva aquí -
- Es así al principio… ¿de donde vienes? -
- Veracruz -
- Es bonito, conozco algunas playas y por supuesto La Parroquia -
- Ir a Veracruz y no tomarse un café en La Parroquia, es como no haber ido - sonriendo.
- Jajajaja, eso dijeron los lugareños… ¿tu vivías cerca de ahí? -
- No, en realidad lejos -
- ¿Y porque te viniste a estudiar aquí? -
- Quise cambiar, conocer otro estado… - al tiempo en que unos ojos azules pasaban por su mente.
- ¿Y tu familia se quedo allá? -
- No tengo familia -
- ¿No? - extrañada.
- No -
- Lo siento, es que a veces soy muy preguntona… -
- No te preocupes -

Claudia estaba interesada en Lena, así que en su primera reunión le contó casi toda su vida: originaria de Chiapas, sus padres vivían allá, estaban divorciados, hija única, había llegado a Tabasco para tratar de independizarse de ellos. Por las tardes trabajaba dando clases de natación en una escuela privada para niños. De esa manera pagaba el pequeño departamento donde vivía. Además, debido a sus excelentes notas académicas, pues generalmente no pagaba colegiaturas.
A partir de ese momento se hicieron amigas, si bien Lena ya conocía toda la vida de Claudia, ella apenas había dicho algo de sí misma. Pero Claudia no la presionaba, sabía que Lena hablaría cuando estuviera lista, mientras, su amistad se reforzaba cada día más, pues siempre estaban juntas.

Una noche, cuando habían pasado cuatro semanas desde que la pelirroja se había ido, Yulia y sus amigos, se habían terminado la reserva de whisky…
- Es la última gota… - Mat estaba vaciando lo que quedaba de la última botella en su copa.
- Gracias por dejarnos algo Mat - le reclamo Heidi.
- Mañana vamos a comprar más - les dijo Yulia - ahora debemos dormir… ya van a ser las dos de la mañana… - levantándose del sofá.
- Tienes razón - Mat se bebió toda su copa - mañana será otro día - buenas noches… - salió de la sala balanceándose peligrosamente.
- Hasta mañana Yul - Heidi se levanto.
- Hasta mañana -
Mat y Heidi se dirigieron a sus habitaciones, aún seguían durmiendo en las de huéspedes, a pesar de que Yulia les había ofrecido cambiarlos a las principales, ellos se negaron, ya se habían acostumbrado.
Yulia se fue a su habitación, la de Lena, ella tampoco había querido cambiarse. De hecho, todo estaba ordenado como la pelirroja lo había dejado, su ropa aún seguía ahí, el ver todo igual, de alguna manera la ayudaba a sobrellevar el hecho de que Lena ya no estaba.
Esa noche, Yulia se duchó, se puso su pijama y se recostó en la cama, del lado donde dormía Lena, siempre hacía eso, era una especie de ritual antes de dormirse. Se puso a pensar que pronto cumplirían un mes de haberse separado, aún le dolía como el primer día, aunque no lo demostrará. Frente a los demás se colocaba una mascara, para fingir que todo estaba bien, pero a solas ya no tenía que aparentar, se daba cuenta de su soledad, de que a pesar de todo seguía amando a Lena, y eso le dolía. Le dolía pensar que se había equivocado, que había sido injusta con Lena. Pero luego llegaba a su mente el hecho de que la pelirroja se había ido, sin importarle nada, absolutamente nada. Discretamente había investigado que Lena ya no estudiaba en la Universidad, no sabía donde estaba, simplemente desapareció.
Estuvo alrededor de una hora dándole vueltas a lo mismo, todas las noches era igual, así como que todas las noches se prometía no volver a pensar en eso, no podía evitarlo, Lena era parte de su vida, y eso no lo podía cambiar.
Se preparo para dormir y apago la luz de la lámpara de la mesilla de noche. Todo estaba en silencio, no se escuchaba nada, y así se durmió.
Pero esa noche la pesadilla volvió, Yulia caminaba por los cafetales, de noche, el cielo estaba despejado, la luna brillaba… y ella sin saber muy bien como llegó hasta la fuente, vio al recolector nuevamente sentado, con el mismo sombrero ocultando su identidad, y también vio a Lena, sentada del otro lado de la fuente, le daba la espalda, Yulia empezó a llamarla, se emociono por verla otra vez, pero la pelirroja no le hacía caso, ni siquiera volteaba, ella seguía llamándola sin acercarse por temor al hombre. Cuando Yulia estaba a punto de acercarse más a la fuente con Lena, el recolector se levanto y Yulia quedo paralizada, no sabía que hacer y empezó a angustiarse, él se le acercaba lentamente, con la cabeza ligeramente agachada, caminando lentamente paso a un lado de Yulia, quien sentía a su corazón latir demasiado rápido, tenía miedo. El recolector seguía avanzando, arrastraba los pies, y la morena podía escuchar claramente ese sonido, volteo a la fuente para ver a Lena, pero ella ya no estaba. Entonces, a pesar del miedo, empezó a seguir al hombre a una distancia prudente, por la vereda lateral de la casa, se sentía un brisa fría y no se escuchaba nada más que los pasos del recolector hasta llegar a la puerta principal de la misma, el recolector se detuvo ahí, y Yulia hizo lo mismo metros antes. Entonces se fijo que el hombre trataba de abrir la puerta, que estaba cerrada, forcejeaba sin lograr abrirla… Yulia no entendía nada, solo lo miraba, en ese momento, el recolector sintió la presencia de Yulia y se giro hacía ella, haciendo que la morena retrocediera un paso hacía atrás, él empezó lentamente a levantar su cabeza, y Yulia empezó a respirar más rápido, no quería verlo… en ese momento despertó.

Eran las siete de la mañana, Yulia se encontraba sentada en la cama, envuelta en sudor y respirando agitadamente. Se paso una mano por sus cabellos, al tiempo en que se recargaba en la cabecera.
- Otra vez… - murmurando para sí misma - otra vez, este maldito sueño… - miro por la ventana, los rayos del sol se empezaban a filtrar - ahora fue diferente… no entiendo… -
Se recostó en la cama por una hora más, intentaba dormirse pero no lo logró, entonces bajó a la cocina a desayunar, sabía que Mat y Heidi aún estaban dormidos, así que lo haría sola.
Llegó a la cocina y Regina estaba exprimiendo unas naranjas.
- Sírveme el desayuno - sentándose en la barra.
- Si señorita - de manera indiferente.
Yulia miro a la chica, se sentía mal de que su relación ya no fuera la misma, sabía que Regina la culpaba por lo de Lena.
- Yo no tuve la culpa Regina… -
- ¿Disculpe señorita? -
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:48

- Lena se fue porque quiso irse… - Regina la miro, pero no le dijo nada - se fue sin importarle nada -
- Con todo lo que le dijo cualquiera se hubiera ido -
- Ella realmente nunca me amo -
- No, es usted quien nunca sintió nada por la niña Lena… ella si la amo de verdad… - Regina sabía que se estaba arriesgando a que Yulia la despidiera, pero aún así se lo dijo.
- No… ya no se que pensar… - apoyando su cabeza en sus manos.
- Pues como no, si tiene a dos demonios susurrándole en los oídos lo que debe hacer… - Yulia la miró - usted sabe de quienes le habló, desde que llegaron se dedicaron a hacerle la vida imposible a la niña Lena y usted lo permitió… -
- Ellos no tienen la culpa de lo que paso -
- Si la tienen, pero usted es más culpable porque les creyó… - la voz de Regina era fría.
- Yo sigo amando a Lena… - empezando a llorar.
Regina la miró sorprendida, nunca la había visto así.
- ¿Entonces porque lo hizo? -
- No se…yo no se… solo quiero que regrese… - sollozando.
- ¿Y para que?... ¿para decirle que es una interesada?... ¿para besarse con Heidi delante de ella?... ¿no ha sido suficiente ya?.... -
- Todo fue tan rápido, no lo pensé… todo parecía tan confuso… la pesadilla todo el tiempo… me equivoque… -
- Es demasiado tarde… la niña Lena no va a regresar… - mirándola seria - y en cuanto a la pesadilla, es tonto que haya culpado a la niña Lena de eso… -
- Lo se… - tomando una servilleta para limpiarse las lagrimas - porque aunque ella no este, sigo soñando… -
- Y lo seguirá haciendo… quien sabe por cuento tiempo más… - preparando el desayuno.
- ¿Por qué dices eso? -
- Alguien trato de abrir la puerta anoche… - sirviéndole un vaso de jugo.
Yulia al escucharla palideció.
- ¿Cómo es eso? -
- Si, anoche alguien trato de entrar por la puerta de la casa… - colocando el desayuno frente a Yulia - algunos del servicio escuchamos el ruido, pero no salimos a ver… sea lo que haya sido, no era de este mundo… - Las habitaciones del servicio estaban en la planta baja, en la parte de atrás de la casa, y a pesar de no estar tan cerca de la puerta, pues en las noches se escuchaba todo.
- Eso paso en mi sueño… - murmurando - no lo entiendo… - mirando a Regina.
- Pues yo menos - encogiéndose de hombros - solo le falta decir que es culpa de la niña Lena… - con sarcasmo.
Yulia ya no le dijo nada y salió de la cocina, se fue a la sala, estuvo pensando como era posible que Regina supiera lo de la puerta, y también pensó en Lena, en la que hubiera pasado si ella no se hubiera ido.
- Buenos días - Mat y Heidi venían entrando a la sala, Yulia los miró sin decirles nada.
- ¿Qué te pasa Yulia? - Heidi se sentó a su lado - ¿lloraste? - mirando a los ojos a Yulia.
- ¿A que hora se durmieron? - ignorando sus preguntas.
- A la misma hora que tú - Mat se sentó frente a ellas.
- ¿Escucharon algo anoche? -
- ¿Algo como que? - Heidi se sirvió una copa de brandy.
- Como que trataban de abrir la puerta de la entrada de la casa -
Los chicos se miraron.
- No - le contesto Mat - en realidad, dormimos algo lejos de aquí y pues no se oye nada… -
- ¿Qué paso? -
- Regina dice que alguien trato de entrar anoche… -
- ¿Quién habrá sido? - Heidi bebía de su copa.
- Anoche volvía a soñar - Mat y Heidi la miraron - otra vez… soñé que iba caminado entre los cafetales y… - les contó el resto del sueño.
- O sea, ¿sugieres que el fantasma se salió de tu sueño y trato de abrir la puerta? - Mat estaba sorprendido.
- Si, a menos que tengan una explicación lógica… -
- Es un invento de Regina - Heidi se tomo el resto de su copa - ya sabes como son aquí todos… -
- No Heidi - interrumpiéndola - ¿Cómo supo Regina lo que soñé? -
- Ya te dijimos que todo esto es brujería y… -
- ¡Y nada!... - los chicos la miraron sin decir nada - dijeron que todo esto era obra de Lena, y no es cierto… -
- Es obra del personal del servicio… - le dijo Mat.
- No, aquí hay algo más -
- Yulia, únicamente estas sugestionada con todo esto… no es nada - Mat estaba un poco confundido.
- Igual y sí, Lena no tuvo nada que ver… pero aún así se fue… ella no va a regresar, deberías de entenderlo… - Heidi la miro fijamente.
- ¿Que fácil no? - empezó Yulia - primero me dicen que Lena es prácticamente una bruja y luego se desdicen… -
- Tal vez nos equivocamos - le dijo Mat - pero de todas formas ella se fue… -
- Se fue sin importarle nada Yulia… si te amaba como decía hubiera regresado a hablar contigo -
- No va a regresar - Yulia se levanto y se acerco a la ventana - fui una estupida… todo esto es culpa mía… quizás es mejor así… yo no la merezco…-
Los chicos solo la miraron serios.
- Vamos Yul, creímos que ya lo ibas superando -
- No es tan fácil Mat, todo esto es mi culpa… -
- Es culpa de todos - Mat y Yulia voltearon a ver a Heidi - tuya por no defender tu relación con Lena, ella por haberse ido así… y nosotros por culparla de todo… -
Todo ese tiempo en la hacienda, Heidi había comprendido que Yulia jamás volvería con ella, desde que Lena se había ido, se daba cuenta como Yulia sonreía todo el tiempo, mostrando una falsa tranquilidad, pero en el fondo estaba muy triste y sola. Ahora entendía que realmente amaba a Lena, y se arrepintió por haber sido así con la pelirroja, después de todo, Yulia para ella era solo un capricho, solo eso. Sin embargo ya era muy tarde, Lena se había ido, y nadie sabía a donde. Por eso se había quedado en la hacienda con Mat, no podían dejar así a Yulia. No después de lo que hicieron.
- No Heidi - le dijo Yulia - la única culpable soy yo… pero ya no importa… - saliendo de la sala.

Pasó una semana, y Yulia y sus amigos seguían igual, solo que ya no había fiestas ni derroches hasta el amanecer. Únicamente estaban juntos y sobrellevaban los días como mejor podían. Los del servicio se dieron cuenta de que Yulia ya no ocultaba su sufrimiento, y de alguna manera empezaron a compadecerla.

Una noche, todos se retiraron a dormir alrededor de las diez de la noche. Yulia realizo su ritual antes de dormirse, se recostó en la cama, a pensar en Lena, la pelirroja ocupaba todo el tiempo su mente, la extrañaba mucho, pero al mismo tiempo estaba empezando a resignarse a vivir sin ella. Después de una hora, se durmió. Pero una vez más la pesadilla volvió, igual que la última vez. Yulia siguió al recolector hasta la entrada principal de la casa, en donde empezó a forcejear con la cerradura, tratando de abrirla. Yulia lo miraba, no entendía para que quería abrir la puerta. Soplaba un brisa fresca, que le daba en la cara. Unos instantes después, el hombre se volvió despacio hacia ella, y como la última vez, ella retrocedió un paso hacia atrás, y él lentamente empezó a levantar su rostro, ante la desesperación de Yulia, quien respiraba con dificultad… entonces despertó, como solía hacerlo, angustiada y sudando.

Por la mañana, se levanto y fue a buscar a Regina, la encontró subiendo la escalera, lleva un cesto de ropa limpia…
- ¿Lo escuchaste? -
- Si… - deteniéndose.
- ¿La puerta estaba bien cerrada? - Regina asintió - ¿Y como amaneció? -
- Cerrada… ¿volvió a soñar? -
- Si, otra vez… -
- ¿Qué soñó exactamente? -
Yulia le contó todo su sueño, incluso la emoción que sentía, al ver a Lena otra vez
- Todo esto es muy raro… -
- ¿Qué es lo que quiere? - un poco nerviosa.
- No lo se, pero las sombras llegaron a esta casa… -
- ¿Las sombras? - extrañada.
- Si, eso dice mí tía María… - susurrando - dice que desde que la niña Lena se fue, las sombras nos cubren… -
- Tal vez tiene razón… - Yulia se quedo pensando un momento, si bien era cierto que las personas del servicio era en extremo supersticiosas, la vida sin Lena era como estar siempre a oscuras.

A la hora de la comida, Yulia y sus amigos estaban en el jardín…
- Yul, ¿Ya enviaste a Miguel por el whisky? - para Heidi dos días sin whisky eran una verdadera tortura.
- Ya, no debe tardar - un poco distraída.
- ¿Volviste a soñar? -Mat noto de inmediato su estado.
- SI… -
- ¿Lo mismo de la última vez? -
- Exactamente igual - dejando los cubiertos en la mesa y recargándose en la silla.
- ¿Y los servicio volvieron a escuchar la puerta? - Heidi también dejó de comer.
- Si… -
- ¡¡Ay Dios!! - Mat tenía una expresión de miedo.
- Mat, ¿tú también vas a dejarte llevar por todo esto? -
- Es que Heidi píensalo, ¿Qué tal si de verdad hay fantasmas aquí? -
- Yo no creo en eso y ustedes deberían hacer lo mismo… - mirando a Yulia - es que si piensas todo el tiempo lo mismo, es lógico que sueñes en la noche… -
- ¿Y los ruidos? -
- Mat, esos son inventos de Regina… -

Yulia no se quedo conforme con esa versión así que, en cuanto llegó Miguel le pregunto y él también le dijo que en dos ocasiones había escuchado como trataban de abrir la puerta desde afuera.
- ¿Y porque no saliste a ver? - le preguntó Yulia.
- Porque los perros aullaban y hacía viento… - susurrando - es mal augurio, no debemos asomarnos… solo esperar a que se marche… - Miguel estaba muy seguro de sus creencias.
Yulia ya no le dijo nada, pero siguió investigando y se encontró con que más de la mitad del servicio que dormían en la casa habían escuchado como trataban de abrir la puerta. Y cuando les preguntaba porque no salían a ver, la respuesta era la misma: es mal augurio.

Los días pasaban y aunque Yulia se sabía culpable de todo lo que paso con Lena, había decidió no buscarla, ya no quería hacerle más daño, aunque eso significará su propia destrucción. Así que empezó a ocuparse de los asuntos de la hacienda otra vez, lo usaba como una distracción de su constante tormento. Además había mucho trabajo, y los recolectores de la hacienda trabajaban jornadas extras, debido a que los que vivían en San Ignacio ya no iban a trabajar, Mariana se había encargado de difundir que Yulia le había hecho algo muy malo a Lena, porque un día la pelirroja simplemente desapareció, así que en los alrededores se empezó a difundir que la hacienda estaba maldita, porque el espíritu de Oleg rondaba por los cafetales, atraído por la perversidad de su única hija. Esto a Yulia le parecía ridículo, pero no podía hacer nada, las personas ahí en extremos supersticiosas y chismosas. Así que se las tuvo que arreglar con los recolectores que vivían dentro de la hacienda.
También se daba tiempo para ir al lugar secreto que Lena y ella habían compartido. Pasaba largas horas ahí sentada, solo viendo correr el agua del río y recordando los días que ellas pasaron ahí.

Una noche Yulia, Mat y Heidi regresaban de las bodegas, había sido un día muy pesado…
- Deberías de ir a San Ignacio y decirles a los mugrosos recolectores que regresen a trabajar… - Mat estaba enfadado de estar todo el tiempo en las bodegas.
- Mat, ellos no van a volver ni aunque les pague el triple… -
- ¿Por qué no les dices que nada de eso es cierto? - le dijo Heidi.
- Porque no me creerían, me ven como una especie de bruja… y claro la palabra de la estúpida de Mariana vale más en esas tierras… -
- ¿Y a esa vieja porque le dio por inventar eso? - Heidi estaba por demás fastidiada, ya no aguantaba estar todo el día en las bodegas, el trabajo y ella, simplemente no se llevaban.
- Venganza por lo que paso entre nosotras… debí imaginar que no se iba a quedar así -
- Ni hablar… - Mat estaba resignado.
- Quien los escuchara diría que ustedes recolectan café, cuando en realidad no hacen nada… - les dijo con una sonrisa Yulia.
- ¡¿Y estar todo el día en las bodegas no cuenta?! - Heidi estaba indignada.
- ¡¡Te pasas Yulia!!… - Mat estaba igual que Heidi.

Cuando Yulia se preparaba para dormir, encontró unas fotografías de Lena cuando era pequeña, eran de sus cumpleaños, en la mayaría Oleg estaba junto a ella, en otras Lena estaba en los cafetales, había una en la fuente, sentada en el borde junto a Oleg, las estuvo viendo con una sonrisa en sus labios, hasta que comenzó a llorar, entonces decidió dormirse y tratar de ya no pensar.
Sin embargo esa noche volvió a soñar… estaba caminado entre los cafetales y de pronto llegó hasta la fuente, hacia viento y la luna brillaba, como siempre… entonces vio al recolector en la misma postura y a Lena del otro lado dándole la espalda. Una vez más sintió emoción al verla y la llamó por su nombre, pero ella nunca volteo. Entonces el hombre se levanto y empezó a caminar, paso al lado de Yulia, quien sintió escalofríos y lo siguió con la mirada, hasta que se volvió a mirar a Lena, pero la pelirroja ya no estaba. Entonces siguió al recolector, esté arrastraba los pies al caminar, Yulia solo podía escuchar ese ruido, al mismo tiempo en que empezaba a sudar. El hombre llegó hasta la puerta, y una vez más trato de abrirla sin conseguirlo. Yulia lo observaba atentamente, sentía miedo y quería irse, pero no podía, sus pies no le respondían. En un determinado momento, el recolector llevó su mano derecha hasta el bolsillo de su pantalón, y cuando saco su mano está mostraba la llave de la puerta… Yulia estaba asombrada, el recolector insertó la llave en la cerradura y la abrió, la empujo ligeramente hasta que quedo bien abierta. Pero no entró, sino que se volvió a hacía Yulia, está empezó a sudar más y a respirar más rápido… él lentamente comenzó a levantar su rostro y Yulia despertó.
Cuando Yulia despertó eran las cuatro de la mañana, estaba muy asustada y respiraba con dificultad, se sentó en la cama hasta que logró tranquilizarse. Entonces se levantó y salió de su habitación, bajó con cuidado las escaleras y se dirigió a la puerta principal. Todos aún dormían aunque no tardarían en levantarse. Cuando llegó al recibidor, palideció, y nuevamente empezó a sudar, ahí, delante de ella, la puerta estaba completamente abierta.
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:48

En cuanto despertaron todos, prácticamente los interrogo, pero nadie había visto nada, si habían escuchado como trataban de abrir la puerta, pero nadie salió a ver. Yulia los amenazó con despedirlos si es que alguien estaba jugándole una broma, pero la respuesta era la misa: había un espíritu rondando por la hacienda. Por todo esto el miedo se apodero de todos los habitantes de la hacienda, menos de Heidi, quien según ella era una broma de alguien.
Al atardecer Yulia hablo con Regina.
- Regina, ¿Qué es lo que esta pasando? - Yulia ya estaba preocupada.
- No se… - la voz de Regina denotaba angustia.
- Porque se relaciona con mis sueños… -
- Porque quiere algo de usted… - susurrando.
- ¿De mi? - nerviosa.
- Es lo que dicen todos… usted lo llama con sus sueños… es un fantasma… - persignándose.
- Yo no llamo a nadie con mis sueños… -
- De alguna manera lo hace…. Quiere algo de usted… - nerviosa.
- ¿Qué es lo que quiere? -
- No lo se… debería preguntarle cuando lo vea… -
- ¡¿Que?!, ¡¿estás loca?!... - Yulia la miro fijamente - si cuando sueño estoy al borde de un infarto… no, no voy a hacer nada de esto… -
- Pero él va a seguir viniendo, hasta que no sepamos que quiere… -
- Olvídalo… ¿Por qué no sales tú y le preguntas? -
- Porque no me busca a mi… sino a usted… - susurrando - además no debemos verlo, es mal augurio… -

Yulia se fue a la sala, estaba muy nerviosa, ella nunca había creído en fantasmas, pero ahora empezaba a hacerlo. No encontraba una explicación lógica a todo lo que pasaba. Se acerco al ventanal y miro a través de el, vio a María ocupándose del jardín, ella nunca le había preguntado nada acerca de sus sueños ni de los ruidos de la puerta, quizás era porque no quería escuchar su respuesta. Si bien, todos los servicio la empezaban tratarla como antes, María seguía en un plan bien digno, apenas y le hablaba, estaba claro que nunca le iba a perdonar el que Lena se fuera.

Paso cerca de una semana, en la cual Yulia tuvo la pesadilla a diario, la última que había soñado, en donde el recolector sacaba la llave y abría la puerta…
Así mismo, todas las mañanas la puerta amanecía abierta, la misma Yulia se había encargado de cerrarla por las noches, y había recogido todas las llaves para guardarlas en su habitación, pero de todas maneras la puerta seguía amaneciendo abierta, aunque a ella, no le faltaba ninguna llave.
Debido a esta situación, el ambiente de la casa y toda la hacienda era tenso, se sentía el miedo colectivo. Todos empezaron a acostarse a las nueve de la noche, ya nadie quería salir después de esa hora, por el temor silencioso de encontrarse con el fantasma.

Lena por su parte, se encontraba más o menos recuperada, al menos eso aparentaba. Ya habían pasado cuatro meses desde que se había marchado, claro que a diario pensaba en Yulia, pero nunca le preguntaba a María al respecto cuando hablaban por teléfono. Tampoco María le decía nada del pánico colectivo que había en la hacienda, ni del sufrimiento de la morena, mucho menos de su arrepentimiento, para el ama de llaves, lo más sano para ambas era estar separadas. Contaba con que Lena se recuperaría algún día.
Mientras, Lena seguía saliendo con Claudia, se la pasaban juntas todo el día. Incluso algunas tardes, la pelirroja la acompañaba a las clases de natación que impartía la chica. Claro que Claudia estaba enamorada de Lena, y se lo hizo saber, pero la pelirroja le dijo que necesitaba tiempo, porque no estaba en condiciones de estar con alguien más. Fue en ese momento en el que Lena le abrió su corazón y le contó toda su vida, el rechazo de sus padres, su vida en la hacienda, la huida de Sergey con Larissa, su amor por Oleg, y Yulia, el amor de su vida, y como había terminado todo.
Claudia la escucho atentamente y la consoló cuando llego el momento, ella de verdad sentía algo muy fuerte por Lena, pero sabía que tenía que esperar a que ella estuviera lista. Así que siguieron juntas como amigas, como tomaban las mismas materias todo era más fácil. Igual, ambas tenían muchas cosas en común: el gusto por la lectura, la música, las materias, las dos tenían los promedios más altos de la facultad, eran muy parecidas, hasta en los gustos culinarios.

Una tarde en la hacienda, Mat y Heidi se habían ido a dormir la siesta. Yulia se encontraba sentada en el jardín, con la mirada perdida, pensando en Lena, siempre en Lena. Estuvo así alrededor de media hora, hasta que se levanto y fue a la cocina por un vaso con agua. Mientras lo tomaba, observo los naranjos del jardín posterior por la ventana. Dejó el vaso en la barra y salió hacía los naranjos, avanzaba lentamente y conforme lo hacía visualizo la fuente…
- ¿A dónde va niña? - la voz de Regina la hizo dar un salto. Hacía varios días que todos los del servicio, a excepción de María, le volvían a decir niña, ya no tenían nada en contra de la morena, sabían que estaba sufriendo mucho y reconocía que se había equivocado con Lena, además con todo lo del fantasma, pues nadie quería guardar rencores.
- Me asustaste -
- Discúlpeme, ¿A dónde va? - Regina estaba cortando naranjas.
- A la fuente -
- ¿Y para que? - sin dejar lo que estaba haciendo.
- No lo se… -
- No vaya niña, quien sabe que se pueda encontrar ahí… - Yulia la miro - si, de hecho ya nadie va… -
Yulia miro hacia la fuente y en efecto había hojas de los árboles en el suelo, no habían barrido.
- ¿Por qué no han barrido? -
- Porque va a ser niña, por miedo -
Yulia suspiro y la miro.
- Esto no puede seguir así… ven -
Yulia camino hasta la fuente y la chica la siguió. La morena se acerco lo suficiente para ver que el agua de la fuente estaba verde.
- Quiero que limpien esto -
- Nadie va a querer… -
- No es si quieren, háganlo… - su voz era imponente.
- Si niña -
Yulia se quedó observando la fuente, hasta que le pregunto a Regina…
- ¿Quién crees que sea? -
- Todos dicen que es su padre… -
- ¿Y tú? -
- Yo digo que también - susurrando.
- Me cuesta mucho trabajo creer en esto… pero ya no se que pensar… - suspirando - suponiendo que fuera mi padre, ¿Qué es lo que quiere? -
- No se… nadie puede saberlo… -
- ¿Y si es alguien más? -
- Supongo que todo es posible… pero de ser alguien más, ¿Cómo es que tiene la llave de la casa? -
- Buena pregunta - mientras perdía su mirada en el fondo de la fuente.

Ese día por la noche, después de tomarse un whisky con Mat y Heidi, Yulia se quedo despierta en su habitación hasta las dos de la mañana, no podía dormir, se sentía nerviosa, estaba recargada en la cabecera de la cama, viendo hacía la ventana, que estaba completamente cerrada. No se dio cuenta a la hora en que se quedó dormida. Esa noche volvió a soñar. Todo exactamente igual… el recolector abrió la puerta, pero en lugar de volverse hacía ella, entró en la casa, llegó hasta el recibidor arrastrando los pies, como si estuviera cansado. Yulia caminó hasta el marco de la puerta, en donde se quedó parada, mirándolo. En ese momento, el hombre se giro hacía ella, como en todos sus sueños, lentamente levanto su rostro. Yulia no podía explicarse la angustia que la invadía en ese momento, solo entendía algo: no quería verlo, no quería.

Despertó, como usualmente lo hacía después de tener la pesadilla. Se sentó en la cama, miro el reloj, marcaba las siete de la mañana. Se levanto y corrió las cortinas de la ventana, luego el cristal y se asomo, se respiraba un aire ligeramente frío, todo estaba mojado, había llovido durante la noche. Se lavo la cara y salió de su habitación, cuando iba bajando las escaleras vio que en el recibidor estaban Regina, Miguel y Mat, quien milagrosamente se había levantado temprano. Estaban ahí parados sin decir nada.
- ¿Qué están haciendo? - acercándose a ellos.
Mat le señalo el suelo, había lodo, alguien había entrado con los pies sucios.
El corazón de Yulia se aceleró, y sus mano se humedecieron, tenía su vista clavada en el piso.
- Soñaste anoche, ¿verdad? - Mat estaba pálido.
- Si - apenas audible.
Yulia se fijo en la puerta, estaba cerrada, nadie había entrado ni salido.
- Buenos días… - Heidi, venía estirándose - no se porque, pero me desperté y ya no pude volver a dormir… - nadie le hizo caso, todos seguían viendo el piso - ¿me escucharon?... ash, solo lo es lodo… - mirando el piso también -
- Heidi, de verdad hay un aparecido… - le dijo Mat muy serio.
- ¿Otra vez con eso? - mirándolo fijamente.
Entonces Yulia les contó otra vez su sueño.
- ¡¡Son las huellas del fantasma!! - Regina empezó a rezar todas las oraciones que se sabía.
- ¡Claro que no! - Heidi estaba molesta - alguien entró con los zapatos sucios, eso es todo -
- Yo tengo miedo - Mat abrazó a Yulia, quien seguía con la vista en el suelo.
- ¿Tú? - Heidi lo miró de forma burlona - no podrás - con ironía.
- Piensa lo que quieras, pero aquí hay un fantasma… - se defendió el chico.
- El espíritu no se detendrá hasta conseguir lo que quiere - les dijo muy solemne Miguel.
Todos lo miraron pero ya no dijeron nada.

Pasaron dos semanas de aparente calma. Aunque se seguía murmurando sobre el fantasma y las sombras que rondaban la hacienda. Dentro de la casa, había un sin fin de hierbas en diversos floreros, que eran cambiadas a diario, había sido idea de Regina, según ella, eran para alejar los malos espíritus. Yulia al principio se negó a hacer eso, pero sabía que la gente de ahí creían en esas cosas, y acepto para tratar de tranquilizarlos.
- ¿Sabes Yul? - le dijo Heidi, cuando estaban en los cafetales - pienso que deberías de quitar todas esas hierbas… -
- No insistas Heidi, se van a quedar donde están, ¿no ves que con eso los del servicio están más tranquilos? -
- Es que no se como las hierbas pueden servir de algo… -
- Heidi - intervino Mat, él había sido uno de los que más apoyo la iniciativa de Regina para hacer eso - entiende, es por el bien de todos -
- ¿Y desde cuando tú sabes de hierbas que sirven para alejar espíritus? -
- Esta bien - le respondió el chico - en cuanto a eso soy un ignorante, pero Regina, está instruida en esas artes… -
- ¡Por Dios Mat!, ¿Cómo le puedes creer?... - Heidi estaba incrédula - ¡instruida en esas artes!, ¡es tonto pensar eso!... solo te está engañando, ¿a ver en donde estudio ESAS ARTES?- enfatizando.
- Tú no entiendes nada - le dijo indignado Mat.
- No, lo que pasa, es que tú eres el único idiota que le cree a Regina y a sus “artes ocultas” -
- Mira Heidi… - empezó el chico.
- Ya basta los dos - los interrumpió Yulia - yo no se si Regina sabe de esas cosas o no, lo único que se, es que desde que se pusieron ya no murmuran tanto sobre lo mismo -
- Pero Yul… -
- Nada Heidi, no voy a hacer que las quiten - Yulia estaba decidida.
- Así se habla Yulia - la apoyo Mat.
- Como quieran… pero estamos peor que si viviéramos hace tres siglos… -
Yulia y Mat se encogieron de hombros y sonrieron.
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:49

Esa noche, Mat no podía dormir, tenía demasiado miedo, estuvo dando vueltas en la cama hasta las dos de la mañana. Como no podía dormir, se levanto para ir a la cocina a prepararse un té. La casa estaba un poco oscura, mientras iba caminando por los pasillos de la hacienda, escucho los aullidos de los perros, hacia viento, se detuvo un instante, pensó en regresar pero recapacito, además, con todas las hierbas que había en la casa, el fantasma no podría entrar, así que seguio caminando.
Yulia por su parte esa noche volvió a soñar. Esta vez el hombre avanzó del recibidor y empezó a subir la escalera… Yulia lo miraba desde la puerta…
Mat seguía caminando, llego hasta la escalera, la cocina estaba del otro lado, iba a pasar de largo, pero sin saber como se detuvo, entonces sintió frió, mucho frío… Lentamente, se giro hacía la escalera, presintió que había alguien más ahí y justo a la mitad de la misma, estaba un hombre de pie, vestido como lo hacen los recolectores de café, tenía un sombrero de palma que le caía a la mitad del rostro, el chico quedó paralizado, sentía su sangre correr muy rápido, quería gritar, pero de su boca no salía ningún sonido… El hombre se giro despacio hacía él, y Mat sentía los latidos de su corazón en su cabeza, muy fuertes y muy rápidos… justo cuando el hombre empezaba a levantar su rostro, el chico reacciono y salió corriendo como si de ello dependería su vida, de tan rápido que iba sus pantuflas quedaron en el pasillo, llegó hasta la habitación de Heidi, entró y cerró la puerta azotándola, se metió en la cama con la chica y empezó a temblar…
- ¿Y ahora que…? - Heidi se sentó en la cama - ¡¡¿Mat que estás haciendo?!! -
Pero él no le contesto nada, seguía temblando y la abrazaba de la cintura.
- ¡¡¿Qué tienes?!! - Heidi encendió la lámpara de la mesa de noche, y lo vio, Mat estaba en una especie de shock nervioso - Mat… - moviéndolo ligeramente - Mat háblame… Mat, ¿me escuchas? - Heidi estaba muy preocupada, temía que le fuera a dar un infarto - Mat, tranquilo… todo esta bien… Mat… -
Nada, el chico estaba completamente pálido temblaba y balbuceaba palabras que no se entendían, entonces Heidi se levantó de la cama y salió corriendo para buscar ayuda.
- ¡¡YULIA!!. ¡¡YULIA!! - gritando y corriendo por los pasillos - ¡¡YULIA!!...
Con el escándalo todos se levantaron asustados y salieron a ver que sucedía. Yulia escuchó su nombre, al mismo tiempo en que despertaba agitada y angustiada, el sueño había sido muy fuerte… pensó que los gritos eran parte de la pesadilla, pero luego volvió a escuchar su nombre, era Heidi. Se levanto de un salto y salió corriendo, cuando iba bajando las escalera choco con Heidi, quien estaba muy pálida y respiraba agitadamente…
- ¡¡¿Qué pasa?!! - Yulia también estaba nerviosa.
- ¡¡Mat!!... - la morena la miro sin entender nada - ¡¡a Mat le va a dar un infarto!!-
- ¡¡¿Que?!! -
- ¡¡Esta en mi habitación!!, ¡¡Llamen a un médico!! -
- ¡No hay médicos en al menos ochenta kilómetros a la redonda! - le dijo Miguel, quien estaba parado a dos metros de ellas.
- ¡¡Hagan algo!! - Heidi estaba al borde la histeria.
- Vayan a verlo, llevaré algo para reanimarlo - la voz de María era la más tranquila.
Entonces Yulia y Heidi corrieron para la habitación donde estaba Mat, seguidas de casi todos los del servicio. Una vez que llegaron Mat seguía igual, tenía los ojos totalmente abiertos…
- Dios mío… - murmuro Yulia - Mat, escúchame… Mat -
- ¡¡Has algo Yulia!! - le dijo Heidi.
Entonces la morena le aflojo la pijama al chico, no sabía que más hacer.
En ese momento llegó María, traía un pequeño frasco, con un liquido blanquecino, se acerco hasta el chico…
- ¡¿Qué es eso?! - le preguntó Heidi.
- Con esto se va a sentir mejor… siéntenlo… - le respondió el ama de llaves.
- Si, ¡¡¿pero que es?!! -
- Heidi ya deja de preguntar, ¡¡ayúdame!! -
Entre ellas dos con ayuda de Regina, lo sentaron en la cama con cuidado y María le dio de beber la mitad del frasco…Instantes después, la respiración de Mat se empezó a normalizar, mientras su rostro recuperaba su color… los temblores se redujeron…
- Mat, ¿me escuchas? - Heidi estaba llorando.
El chico asintió sin decir nada, estaba como ido.
- Mat, ¿Cómo te sientes? - Yulia lo miraba fijamente, pero él no respondía nada.
- Será mejor que le traigan un copa de whisky, con eso se va a terminar de recuperar… - María salió de la habitación ante la mirada atónita de todos.
- Ve por el whisky Regina -
- Si niña - Regina salió corriendo nuevamente.
- Yulia, hay que llevarlo a un hospital… - Heidi aún lloraba.
- No se Heidi, yo creo que no debemos moverlo… - viendo fijamente a Mat.
- ¿Qué fue lo que le dio María? -
- No tengo idea… -
Regina llegó con el whisky y le dieron de beber una copa, con esto los temblores cesaron por completo, y el rostro de Mat se puso un poco rojo.
- Mat, ¿Cómo te sientes? - Yulia se arrodillo para verle mejor el rostro.
- …Estoy… bien… - murmuro el chico.
- No te ves bien, hay que llevarlo a un hospital… - insistió Heidi.
- … No… ya…me siento… mejor… -
- ¿Estás seguro? - le preguntó la morena.
- …Si… -
Con cuidado lo recostaron en la cama…
- No se vayan…no…quiero… estar solo… -
- No nos vamos a ir - le dijo Heidi.
Se quedaron ahí, Yulia y Heidi se bebieron casi la mitad de la botella de whisky, Mat se quedó dormido. El personal de servicio, excepto María, estaban afuera de la habitación, hasta que Yulia les dijo que se fueran a dormir aunque sea una hora. Solo Regina se quedo con ellas.
- ¿Qué fue lo que paso? - Yulia le pregunto a Heidi.
- No se, de repente Mat llegó, se metió en la cama y me abrazo, estaba temblando… te juro que pensé que le iba a dar un infarto… -
- ¿Pero porque se puso así? -
- No se -

Cuando Mat despertó eran las dos de la tarde, tanto Yulia como Heidi estaban en la habitación…
- ¿Qué hora es? - les pregunto.
- Las dos, ¿Cómo te sientes? - Yulia se sentó a su lado.
- Mejor… - mirándolas - ustedes si se van mal… -
Las dos sonrieron, tenía unas ojeras muy marcadas y aún tenían puesta la pijama.
- Nos asustaste anoche - Heidi le paso una mano por los cabellos al chico, quien se quedo pensando un momento.
- Para sustos el que me lleve yo… - recordando.
- ¿Qué paso? - le pregunto Yulia.
- Lo vi Yulia… - mirando fijamente a la morena - vi al fantasma… - susurrando.
- ¿De que estás hablando? -
- Heidi yo lo vi, estaba parado a la mitad de la escalera… y entonces el se volvió a mirarme…fue terrible, no podía moverme ni gritar… -
- Seguramente lo soñaste… -
- ¡Que no Heidi!, me levante a la cocina y entonces lo vi… -
Heidi ya no le dijo nada y Yulia sintió húmedas sus manos.
- Lo soñé anoche Mat - ambos la miraron - subió hasta la mitad de la escalera… -
- ¿Me viste? - le preguntó Mat.
- No, ¿tu me viste? -
- No -
- Esto es inaudito… - murmuro Heidi.
- Heidi debes de empezar a creer - le dijo Mat.
- Por creer en estas estupideces te paso lo que te paso -
- Heidi esto es real, es un fantasma - Yulia ya no tenía dudas.
- ¡Por favor Yulia!, no puede ser que digas eso -
- Tienes que entender Heidi - Mat empezaba a molestarse.
- El que tiene que entender eres tú, y de una vez te aviso, la próxima vez que estés con tus estupideces, corre a la habitación de Yulia, para que te infartes ahí, porque ella si te cree, no quiero que te vayas a morir en mi cama - saliendo y azotando la puerta.

Lena por su parte estaba aprendiendo a vivir sin Yulia, al principio le parecía algo imposible pero ahora se daba cuenta de que no lo era tanto. Habían pasado seis meses, y claro que extraña a Yulia, seguía pensando en ella, pero ya no como el primer día, de alguna manera empezaba a ver a Claudia de otra forma. Pensaba en eso estando sentada en la cafetería de la Universidad, mientras esperaba a Claudia.
- Hola - Claudia la beso en la mejilla - ¿me tarde? -
- No, ¿tuviste algún problema? - Claudia había ido a entregar unos libros que tenían atrasados.
- No, ninguno, ¿vas a ir a trabajar hoy? -
- Es viernes, el psicólogo va a salir de viaje, regresa hasta el lunes… - sonriendo.
- ¡Que bueno! -
- ¿Porque? - un poco extrañada.
- Quiero que me acompañes a la clase de natación -
- Claro, ¿porque? -
- En realidad, no va a haber clase de natación… - sonriendo - no va a estar nadie, porque no hubo clases… -
- ¿Y? -
- Y como otra vez me dijiste que querías nadar… ¡pues esta es nuestra oportunidad!... ¿Qué dices? - tomando la mano de Lena por encima de la mesa.
- ¿De verdad? -
- Si, la alberca semi olímpica del colegio solo para nosotras dos - sonriendo.
- ¿Y como nos van a dejar entrar? - sonriendo también.
- Tengo llave, no tendremos ningún problema -
- OK -

Ambas terminaron sus clases a las dos de la tarde, comieron en la Universidad y después fueron a la casa donde vivia Lena, con la ahijada de María para recoger algunas cosas.
Llegaron al colegio donde Claudia impartía las clases a las cinco de la tarde. El vigilante conocía a Claudia, así que no hubo problema.
- Es una escuela grande - le dijo la pelirroja.
- Si, para ser primaria lo es - tomando la mano de Lena mientras caminaban hacía la alberca.
Había varios salones y la escuela estaba desierta.
- Llegamos - anunció Claudia.
Frente a ella había una alberca techada, semi olímpica y con una grada a un costado. Se sentaron en una de las bancas donde los niños se preparaban para nadar.
- ¿Quieres nadar ya? - le pregunto Claudia.
- No, ¿y tú? -
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:49

- Para mí lo que tú quieras está bien - mirándola fijamente.
Lena la miró también, sus ojos no tenían el azul donde solía perderse, pero la mirada de Claudia era sincera y le mostraba sus sentimientos.
- Lena, yo te amo - tomando la mano de la pelirroja.
- Ya lo se - entrelazando su mano con la de Claudia.
- No quiero que te sientas presionada por mí -
- No me siento así… -Lena desvío su mirada - se que tengo que olvidar a Yulia, pero es que no se como… -
- Déjame ayudarte a olvidarla… - tomando suavemente a Lena del mentón para que volviera a mirarla.
- No se si algún día podré amarte como tú me amas a mí… -
- Podemos intentarlo… déjame amarte y solo viviré para ti… -
- ¿Y si algún día cambias de parecer? -
- No soy como ella, yo de verdad te amo… siempre va a ser así… yo no te perdería por nada… -
- Te creo -
- Entonces… ¿quieres ser mi novia? -
- Si -
Ambas se sonrieron, Lena se sentía nerviosa y Claudia estaba igual. Se acercaron despacio y se unieron en un tierno beso, que daba inicio a su relación.
Lena sabía que tenía que dejar a Yulia en el pasado, ya no quería sufrir por lo mismo. Después de todo, Yulia nunca la busco, seguramente estaba con Heidi, burlándose de ella. Así que cuando llego a la casa, se quitó la medallita que Yulia le había dado, nunca se la había quitado, la observo por un instante, recordando los momentos que vivió con Yulia, entonces, como siempre le pasaba, empezó a llorar. Tiempo después la guardo, ahora estaba con Claudia y le debía respeto.

Mientras los días en la hacienda pasaban lentos, Yulia pensaba que sin Lena había bajado al infierno para quedarse a vivir ahí.
La paranoia de todos los habitantes iba en aumento, ya nadie quería salir después de las diez y una vez acostados, nadie se levantaba, pero sobre todo, nadie quería estar con Yulia después de la media noche, por considerar que ella atraía al fantasma. Dentro de la casa había toda clase de hierbas y velas, estaba por todos lados: en las puertas, ventanas y por supuesto en la escalera.
Después de su shock nervioso, Mat le había rogado a Yulia que lo dejará dormir con ella, pero la morena se negó rotundamente, ella ya tenía bastante con sus pesadillas y sus cargos de conciencia, como para soportar las crisis nerviosas de Mat. Así que al chico no le quedó de otra más que rogarle a Heidi durante todo un día. Al final, la chica accedió, sabía que todas maneras Mat iría a buscarla a media noche. No obstante, fue muy clara con él:
- Vas a dormir del lado izquierdo de la cama, sabes que tengo el sueño ligero, así que no quiero que te muevas tanto y en cuanto nos acostemos no vamos a platicar, las noches se hicieron para dormir… ahh, y ni se te ocurra empezar a decirme de tus visiones de ultratumba, porque entonces si, te regresas a tu habitación -

La única que parecía estar muy tranquila y como si no pasara nada era María. La relación entre ella y Yulia era fría, únicamente se hablaban para lo indispensable. El ama de llaves arreglaba parte del jardín a las siete de la tarde, cuando el sol ya había bajado, a veces Yulia la observaba en silencio, sentada en una de las sillas del mismo jardín, mientras pensaba que seguramente María sabía donde estaba Lena, pero también estaba segura de que el ama de llaves nunca se lo diría.

Una noche, estaban en la sala Yulia, Mat y Heidi.
- Hoy quiero brindar… - Yulia les sirvió una copa de whisky.
- ¿Y porque vamos a brindar? - le pregunto Mat.
- Porque hoy se cumplen diez meses, desde que Lena se fue…- tocando con sus dedos la medallita que la pelirroja le había dado y que colgaba de su cuello.
- ¿Ya paso tanto tiempo? - Heidi estaba acostada en el sofá.
- Así es - le respondió Mat -llevó la cuenta -
- Por los diez meses sin Lena, que han sido un verdadero infierno… - les dijo Yulia.
Los tres chocaron sus copas y bebieron. Para ambos, Yulia había dicho la verdad, esos meses habían sido terribles, la depresión de Yulia, los fantasmas, la paranoia de todos, y el vivir prácticamente encerrados.
Yulia suspiro y se sentó en el sofá con ellos. Heidi la observo, Yulia no era ni la sombra de la chica arrogante que alguna vez fue, era como si solamente contara los días, sin vivirlos, siempre estaba atormentada por el recuerdo de Lena, y amándola tanto como cuando la pelirroja vivía ahí. Ella y Mat ya habían pensado en regresar a Londres, pero no podían irse, no con Yulia en ese estado. Y como se sabían culpables de buena parte de lo que paso entre ellas, decidieron quedarse, aunque ello significará quedarse en ese infierno. Pero la mayor preocupación de Heidi, era volverse como todos en la hacienda, pretender que existen los fantasmas y dejarse arrastrar en la creencia de las hierbas milagrosas de Regina, porque se habían convertido en eso para Mat y para Yulia.
Eran las once y media de la noche cuando Mat consultó su reloj de pulsera.
- Bueno chicas, en media hora será media noche, es hora de dormirnos - levantándose.
- Todavía no - se opuso Yulia.
- Claro que si Yul, ya sabes las reglas: a la media noche nadie despierto, no vaya ser que nos encontremos al fantasma - en realidad lo que no quería era quedarse con Yulia tan tarde, con eso de que ella atraía al fantasma.
- Pues si viene, le invitamos una copa, y le preguntamos que diablos quiere -
- ¡¡Heidi!! - Yulia y Mat al unísono.
- Un día de estos te vas a llevar el susto de tu vida - le dijo el chico.
- Si Mat - dándole el avión.
- Ya hay que dormirnos - volvió a insistir el chico.
- ¡Como friegas!, vete a dormir tú y déjanos en paz - Heidi se empezaba a molestar.
- ¿Crees que él se va a ir a dormir solo, Heidi? - le pregunto Yulia - si es un cobarde, jajajaja, siempre has sido un cobarde Mat -
Ambas chicas se empezaron a reír, y a Mat no le quedo más remedio que sentarse de nuevo con ellas a seguir bebiendo.

A las dos de la mañana, los tres estaban sentados en el sofá, dormidos. Mat en medio de las dos. La pesadilla para Yulia volvió esa noche, el recolector abrió la puerta, ella lo seguía con la mirada…
Heidi que tenía el sueño ligero, no estaba completamente dormida, podía escuchar a lo lejos los aullidos de los perros, se movió un poco, aún con los ojos cerrados. Entonces empezó a sentir mucho frío, instintivamente se pego con Mat para no sentirlo tanto, no estaba completamente despierta. El frío se hizo más intenso, y empezó escuchar como se abría la puerta principal, sin embargo no se movió, pensó en estarse sugestionando. Instantes después, escucho pasos en el recibidor, arrastraban los pies, podía escucharlo claramente… ella se recorrió más con Mat, mantenía los ojos cerrados, no podía abrirlos, aunque quería hacerlo. Luego, escuchó como los pasos se hacían más fuertes, se dirigían a la sala… Heidi se estremeció, los pasos se detuvieron. Percibió como pasaban las uñas en el cristal de la puerta de la sala, por fuera, una y otra vez… entonces la puerta se abrió, y sintió mucho miedo, ahora se daba cuenta, no era alguien vivo quien hacía todo eso. En ese momento, ella prácticamente estaba encima de Mat, quien estaba completamente dormido. Heidi sintió su piel erizarse, al tiempo en que los pasos se escuchaban en la sala, tenía los ojos cerrados fuertemente, y su respiración era acelerada. Los pasos se acercaban, y Heidi escuchó una cuarta respiración en ese lugar, cada vez se hacía más fuerte… llegó un momento en que la sintió en su rostro…
- ¡¡Ahhhh!! - Heidi dio un salto y quedó en medio de Mat y Yulia, despertándolos.
Yulia estaba temblando y sudando. Y Heidi miraba para todos lados, en la sala solo estaban los tres.
- ¡¿Estas loca Heidi?! - le dijo Mat por haberlo despertado.
Heidi miró a Yulia, quien trataba de tranquilizarse.
- Estuvo aquí… - fue lo único que la morena les dijo.

Lena y Claudia llevaban cuatro meses de relación, la pelirroja había llegado a querer mucho a Claudia, pero no lo amaba, no como a Yulia, y la chica lo sabía, pero tenía la esperanza de que Lena lo hiciera alguna vez.
Esos meses les habían servido para conocerse más y valorarse. Lena estaba haciendo su mayor esfuerzo para terminar de olvidarse de Yulia. Por eso, cuando la chica le propuso que se fuera a vivir con ella, Lena no lo pensó dos veces. La pelirroja le dio las gracias a la ahijada de María y se fue con Claudia, aunque no se lo dijo al ama de llaves, sabía que María nunca lo entendería.
Tanto Claudia como Lena, seguían con sus clases y sus respectivos trabajos, no fue difícil aprender a vivir juntas, Claudia prácticamente se desvivía por Lena, y la pelirroja se lo agradecía.
El hecho de que ambas trabajaran les ayudaba a llevar un buen nivel de vida, así que no tenían problemas, a su manera eran felices, y Lena cada vez recordaba menos a Yulia.

Una mañana despejada, Yulia estaba sentada en el jardín, asoleándose, necesitaba hacerlo, estaba por demás palia. Los días en que no comía, los desvelos y el whisky estaban acabando con ella físicamente, mientras los recuerdos de Lena y su conciencia, lo hacían mentalmente.
- Hola - Heidi se sentó a su lado.
- Hola - apenas audible.
- ¿Cómo estás? - esa era una pregunta que la morena escuchaba desde los últimos seis meses.
- Pues estoy… - sin ganas.
- Deberías ver un médico, no te ves bien -
- Me veo igual que tú -
Heidi asintió, ella tampoco se veía bien, en las noches ya no dormía, solo lo hacía en el día y durante algunas horas. Ese fue el resultado de la noche en la que sintió al fantasma.
- Yulia… - la morena la miró - necesitamos salir aquí… -
- ¿De que hablas? -
- Si continuamos aquí nos vamos a enfermar… o nos vamos a volver locos… - Yulia se encogió de hombros - te lo estoy diciendo enserio… -
- Esto no es una prisión… tú y Mat son libres de irse cuando quieran -
- No vamos a irnos sin ti -
- Yo no me voy a ir - terminante.
- Yulia - Heidi suspiró - mírate, si sigues así te va a dar algo… mira a Mat y mírame a mí… ya nadie aguanta esta vida… -
- Es lo que me merezco -
- ¿Ves?, ya no piensas con claridad, debemos regresar a Londres, ahora la hacienda es tuya, contrata a alguien para que administre lo que queda… -
Desde que Lena se había ido, la hacienda se había ido a pique, en ese momento producía menos del cincuenta por ciento, de lo que alguna vez produjo cuando vivía Oleg y cuando Lena estaba al frente.
- No me voy a mover de aquí -
- Yulia, entiende, aquí ya no hay nada… si sigues así vas a perder la hacienda, ninguno de nosotros tres sabe de estas cosas… debes contratar a alguien que haga que resurja… -
- No voy a meter extraños en mi hacienda -
- ¿Y para que te quieres quedar? - mirándola seria. Yulia no le contesto - ¿piensas que ella va a volver?... - Yulia seguía sin responder - ella no va a regresar, ¿Por qué no lo entiendes?... Yulia, ya pasaron dieciséis meses, ella no va a volver… -
- Ya lo se… - en un murmullo - pero no puedo evitar tener la esperanza de que un día regrese… - Yulia la miró, y Heidi vio en sus ojos un enorme vacío.
- Estas acabando contigo… ya no vives -
- ¿No te das cuenta Heidi?... ¿sabes porque me levanto todas las mañanas? - Heidi no le contesto - porque tal ves, ese sea el día en que regrese… -
- Yulia, se que todo esto ha sido muy difícil, pero tienes que superarlo… -
- Nunca podré hacerlo -
- Tienes que hacerlo - mirándola fijamente - lo que sucede es que el ambiente no te ayuda -
- ¿El ambiente? -
- Si, esta hacienda, la casa, aquí todo grita el nombre de Lena… - Heidi hizo una pequeña pausa - las sombras que se pasean en la casa, esto no es normal… la hacienda esta maldita… -
- No puedo creerlo, ¿tu diciendo esas cosas? -
- Si, en esto me convertí, ¿sabes que nunca voy a volver a dormir tranquila?, aun no se si con terapia podré superarlo… - Yulia la miro - ¿Y que me dices de Mat?, habla solo, según él aprendió hablar con el fantasma… y se ha vuelto un experto en las hierbas “milagrosas” de Regina, ¡que no sirven para nada!, porque el fantasma ha entrado en la casa, aún con todas las hierbas que están por todos lados… - Heidi estaba un poco exaltada.
- No quise arrastrarlos a esto… nunca fue mi intención… -
- Vamónos Yulia -
- No puedo irme… pero tú y Mat deben irse… -
- No sin ti - muy decidida.
- ¿Porque? -
- Porque somos culpables de gran parte de lo que paso… -
- No, todo es mi culpa -
- Y también nuestra, nosotros te pusimos en contra de Lena…-
- Eso ya no importa… ya paso… de alguna manera estamos pagando por lo que hicimos… -
- Si, pero ya fue suficiente… -
- Dame permiso Heidi - la interrumpió Mat - me falta rociar esta parte del jardín-
Ambas lo miraron, Mat tenía un incienso en las manos y estaba esparciendo el humo.
- ¿Para que es eso? - le pregunto Yulia.
- Para alejar a los malos espíritus - continuando con su labor.
- ¿Ahora entiendes lo que te digo? - Heidi la miro seria.
Ellas continuaron hablando, sobre que la casa estaba llena de veladoras, hierbas, flores extrañas y todo el tiempo olía a incienso. Cuando Mat termino con su labor se sentó a su lado.
- ¿De que hablan? -
- De que tu y Heidi deberían irse a Londres - le dijo Yulia.
- No sin antes exterminar al fantasma - le respondió Mat.
- Tienes razón - le dijo Heidi - tu no vas a ir a Londres, sino al manicomio -
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:50

Esa noche, todos se acostaron alrededor de la una de la mañana, ya era una especie de hábito, aunque realmente no dormían, sino que la gran mayoría daba vueltas en la cama.
Yulia se durmió relativamente rápido. Esa noche volvió a soñar, por última vez.
Caminaba por los cafetales, era de noche, la luna estaba brillante, y una ligera brisa le daba en el rostro, siguió caminando hasta llegar a la fuente, ahí estaba el recolector, en su posición habitual, no había rastro de Lena. El hombre se puso de pie y paso a su lado, agachado y arrastrando los pies. Yulia lo miro y lo siguió. Llegaron hasta la puerta, él saco la llave de su pantalón y la abrió. Entró, seguido por Yulia a una distancia prudente. Paso por el recibidor y llegó a la escalera, subió lentamente, como si le costara caminar, Yulia hizo lo mismo, con cierta cautela. Una vez arriba, él camino por los pasillos, hasta llegar a la habitación de Lena, que era donde Yulia dormía, se detuvo frente a la puerta. Yulia lo observaba, sin decirle nada, estaba nerviosa. El recolector, lentamente abrió la puerta de la habitación, la respiración de Yulia se aceleró y su pulso de igual forma. El hombre entró y la morena se precipito a hacerlo también. Cuando lo hizo lo vio parado observando la cama. Yulia se acerco despacio, y se vio acostada, durmiendo. No entendía nada, entonces el recolector se aproximo más a la cama. Yulia se sintió angustiada y con miedo de que el hombre pudiera dañarla, después de todo ella estaba dormida, quería despertar pero no podía hacerlo…
- ¡¡DESPIERTA!! - la voz cavernosa del recolector cimbro en los oídos de Yulia.
La morena despertó muy agitada, se sentó en la cama y miro para todos lados, no había nadie. Estaba sudando y muy angustiada. Entonces empezó a llorar, se sentía desesperada. Se fijo en la puerta, estaba abierta. Entonces una ráfaga de viento abrió de par en par la ventana, golpeándola en el rostro. Se levanto despacio y se acerco a la misma, se asomo, la luna estaba brillante y miro hacia a la fuente, no había nadie, miro hacía el jardín y vio a Lena. Se tallo los ojos, porque pensó estar todavía dormida, volvió a mirar, la pelirroja estaba ahí de pie, mirándola. Entonces bajo corriendo las escaleras, no tuvo necesidad de abrir la puerta de la entrada, ya estaba abierta. Una vez en el jardín, Lena empezó a caminar hacía los naranjos, estaba a una distancia relativamente lejos de Yulia.
- ¡¡Lena!!, ¡¡Lena!! - la morena la llamaba, pero la pelirroja seguía caminando.
Entonces Yulia empezó a correr para tratar de alcanzarla, cuando llegó a los naranjos, se golpeo con las ramas de tan rápido que iba, pero no le importó, siguió corriendo.
Hasta que llegaron a la fuente, ahí estaba el recolector sentado, mirando el suelo, con el sombrero de palma. Lena paso de largo, sin detenerse a los gritos de Yulia, desapareció. La morena quería seguirla, pero eso significaba pasar cerca del hombre, dudo.
Entonces, el recolector lentamente empezó a levantar su rostro. Yulia retrocedió unos pasos, esta vez no era un sueño. Sentía el sudor en las manos, y su corazón parecía que se detendría de tan rápido que latía…
Ante una Yulia, totalmente angustiada, el recolector levantó totalmente su rostro, revelando así su identidad…
Yulia quedo asombrada al verlo…
- …No puede ser… - fue lo único que pudo decir.
Ahí, frente a ella, sentado en la fuente estaba Oleg Volkov, su padre. Su mirada estaba vacía, y su rostro era impasible…
- No cuidaste a mi hija - su voz carecía de cualquier sentimiento. Yulia sintió su piel erizarse, quería irse, pero sus pies no le respondían. Entonces empezó a hacer mucho viento - ¡¡Tú no la cuidaste!! - su voz se había vuelto dura, muy dura.
Yulia empezó a llorar, el viento y sus lagrimas le impedían ver claramente. Cayo de rodillas, miró hacía la fuente, pero su padre ya no estaba.
- ¡¡Papa!!, ¡¡papa!! - lo llamaba con desesperación, pero él ya no volvió.

Ella se quedó ahí, de rodillas, llorando. No le importó que aún fuera de madrugada, seguía llorando por haber sido tan ciega, por no haber escuchado el mensaje de Oleg a tiempo. Por haber perdido a Lena y no haber hecho nada por recuperarla.

Los primeros rayos del sol le dieron en la cara, ya no lloraba, su mirada estaba clavada en la fuente, que estaba desierta…
- … No la cuide… - se dijo a sí misma - … tiene razón… no lo hice… -
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:50

Capitulo VI Contigo siempre…. porque te amo

Esa mañana María se levanto temprano como siempre, se dirigió al jardín posterior, iba a cortar naranjas. Estuvo cortándolas hasta que se aproximo a la fuente, lo que vio la sorprendió.
Yulia estaba arrodillada en la tierra, parecía como ausente, tenía su mirada perdida en la fuente.
- Señorita Yulia, ¿se encuentra bien? - María se acerco lentamente a ella.
- … María… - su voz era muy suave.
- ¿Qué está haciendo aquí? -
- Ya se quien es el fantasma… - Yulia la miro - … es mi padre… - el ama de llaves no le dijo nada - anoche volví a soñar… desperté y me asome por la ventana… y vi a Lena, entonces baje corriendo y ella me guío hasta aquí… - Yulia miro la fuente - mi padre estaba sentado en el borde… él me dijo algo… -
- ¿Qué le dijo? -
- Él dijo:… “No cuidaste a mi hija”…. - Yulia cerró los ojos y las palabras resonaron en su mente - “Tú no la cuidaste”… se refería a Lena… - Yulia la miro - me crees, ¿verdad? -
- Le creo - con voz tranquila.
- Todos estos meses, él trato de advertirme que yo alejaría a Lena de mí… y no fui lo suficientemente lista para entenderlo… -
- A veces ignoramos lo que esta frente a nuestros ojos - empezando a retirarse.
- María - el ama de llaves se volvió hacía ella - ¿Dónde está Lena? -
- No lo se - de forma automática.
- Yo se que si - mirándola - estoy muy arrepentida de todo lo que paso… de lo que hice… por favor, dime donde está -
- ¿Para que?, ¿Qué sentido tiene ya? -
- Ella es mi vida y yo soy la de ella -
María observo a la morena detenidamente, sus ojos hablaban de su continuo sufrimiento en los dieciséis meses que habían transcurrido, y por primera vez vio sinceridad en ellos.
- Ya es tarde, mi niña hace su vida ahora, y usted debería hacer lo mismo -
- Yo no puedo vivir sin ella - Yulia sintió sus ojos cristalizados, y trato de no llorar - Lena es todo para mí… -
- Usted y la niña Lena no pueden estar juntas, solo se hacen daño, mucho daño -
- Tú sabes que no es cierto… lo que paso es mi culpa y lo acepto… - la morena miró hacía la fuente y sus lagrimas empezaron a salir - … tenía tanto miedo de perderla, de que alguien me la arrebatará… que al final yo misma la aleje de mi vida… -
- Ya no se atormente -
- No puede dejar de hacerlo - mirando nuevamente a María - yo amo a Lena, siempre la voy a amar… siempre - Yulia continuo llorando.
María se compadeció de verla así, ella sabía que era cierto que Yulia amaba a Lena, así como también que la pelirroja ya no era la misma, se daba cuenta cuando hablaban por teléfono, su voz sonaba vacía, sin emoción. Y por más que Lena tratara de mostrarse indiferente, sabía que seguía amando a Yulia, porque hay sentimientos que aunque no se digan, se sienten.
Y ahí, en esa mañana soleada, teniendo como marco una hermosa fuente y a Yulia completamente abatida, se olvido por una vez de sus prejuicios, de la educación que le habían impartido sus padres y de su manera de ver la vida. Solo quería que Lena fuera feliz.
- Niña - con voz suave.
Yulia la miró, aún con sus ojos llenos de lagrimas, María nunca la había llamado así.
- Vaya a buscarla, la niña Lena esta en Tabasco… - Yulia la miro agradecida y con el brillo de la esperanza.
- Gracias María - levantándose, sintiendo mucha energía, la energía que da la esperanza - gracias - limpiando sus lagrimas con su mano.
- No le va a resultar fácil convencerla, ella esta muy dolida, pero tiene que insistir porque ella la ama… - sonriendo por primera vez desde que Yulia había llegado a la hacienda.

Organizar la partida no fue difícil, claro que Mat y Heidi querían ir, pero Yulia no lo permitió, solo iría con Miguel y con nadie más.
No obstante, Yulia ya los había puesto al tanto sobre la visión de su padre y la pesadilla, y de alguna manera todos se tranquilizaron un poco. Además, todos estaban contentos, porque la morena traería de regreso a Lena, estaban seguros que con eso las cosas volverían hacer como antes.
- Buena suerte Yulia - le dijo Mat.
Estaban en la puerta de la entrada despidiéndola, también estaban todos los del servicio.
- No te ves tan mal - Heidi le sonrió, Yulia había tratado de arreglarse lo mejor posible para no verse tan desmejorada.
- Solo espero que Lena me perdone -
- Lo hará Yul - le dijo Mat - … aunque… arrástrate si es necesario -
- Mat - Heidi lo miro - esto es serio -
- Si hablo en serio - se defendió el chico.
- Bueno, ya debemos irnos -
- Bye Yulia -
Todos dijeron adiós con sus manos y la camioneta partió.

Tabasco no estaba tan lejos, el trayecto se hacía en unas horas.
- Debería tratar de dormir niña - Miguel iba manejando.
- No puedo - Yulia releía una y otra vez la dirección que María le había dado - ¿crees que Lena me perdone? -
- Yo creo que sí niña - sonriendo - las dos se aman -

Llegaron a Tabasco al atardecer y una vez que localizaron la casa, Yulia se puso en extremo nerviosa.
- Llegamos niña - Miguel apago el motor.
- Si… -Yulia miro la casa, era muy sencilla, de una planta - ¿crees que este Lena? -
- No lo se niña - Miguel le sonrió, entendiendo a la morena - solo dígale lo que siente -
- Eso haré -
Miguel bajó y ayudo a bajar a Yulia. La morena se dirigió a la puerta y toco el timbre. Espero algunos segundos y una chica le abrió.
- … Disculpe… - empezó Yulia - ¿se encuentra Lena? -
- ¿Quién es usted? -
- Mi nombre es Yulia Volkova, y quiero hablar con Lena, ¿podría llamarla? -
La chica asintió, su madrina María le había llamado por teléfono para decirle que la señorita Volkova iría.
- Señorita Volkova, Lena ya no vive aquí -
- ¿Como? - extrañada.
- Si, Lena se cambió de casa hace dos meses -
- ¿A donde? -
- Espereme un momento por favor -
La chica entro de nuevo en su casa y Yulia se volvió hacía la camioneta donde Miguel le preguntaba a señas que pasaba, la morena en respuesta solo movió negativamente la cabeza. La chica regreso con una hoja de papel.
- Esta es su nueva dirección, Lena nos la dio por si necesitábamos algo, ella es una gran persona -
- Lo es - recibiendo la hoja - ¿esta muy lejos de aquí? - refiriéndose a la dirección.
- A veinte minutos -
- OK, gracias -
- De nada señorita -
Yulia se dirigió a la camioneta.
- ¿Qué paso niña? -
- Lena vive ahora en esta dirección -
- Pues vamos -

Yulia consulto su reloj, eran la siete de la tarde cuando llegaron a una hilera de departamentos, era una zona de viviendas para estudiantes, muy parecidas a las viviendas de interés social.
- ¿Por qué la niña Lena vivirá por aquí? -
- Aquí todos son estudiantes, seguramente le queda cerca de la escuela -
Una vez que localizaron el departamento, Yulia bajó de la camioneta y toco el timbre, pero nadie abrió la puerta. Volvió a intentar, pero nada.
- No esta - le dijo a Miguel.
- ¿Y ahora? -
- Hay que esperarla, estacionate más al frente -
Miguel se estaciono a dos departamentos de donde vivía Lena. Entonces Yulia subió a la camioneta para esperar.
Pasaron veinte minutos, cuando Miguel le hablo a Yulia.
- Niña -
La morena miro hacía al frente y vio a Lena. La pelirroja venía caminando con una chica, venían con sus manos entrelazadas y riéndose. Yulia se sintió nerviosa, no esperaba ver a Lena con alguien más, en ese momento se le olvido su monologo a interpretar para que Lena la perdonara. Estaba en eso, cuando Miguel empezó a sonar el claxon para llamar la atención de Lena.
- ¡¿Qué haces?! -
- Pues llamando su atención niña - le respondió - ¡mire, ya nos vio! -
Yulia volvió a mirar al frente y se encontró con los ojos de la pelirroja, quien se había quedado parada sin decir nada.
- ¿Los conoces? - Claudia apretó ligeramente la mano de Lena.
- … Si… - mirándola.
Claudia le iba a preguntar quienes eran, cuando vio que la chica bajaba de la camioneta, era muy delgada, de cabello corto y negro, estaba muy pálida, pero tenía unos ojos increíblemente azules.
- Lena - le dijo Yulia, cuando se acercó a ellas.
Cuando la pelirroja escucho su nombre en la voz de Yulia, sintió como su amor por ella regresaba de un solo golpe. No había podido olvidarla.
- Yulia - A la morena le paso lo mismo, en ese momento, quiso arrebatarle a Lena a esa chica y llevársela con ella.
Al escuchar a Lena, Claudia miró a la morena sorprendida, ella sabía quien era Yulia, Lena le había contado.
- Lena, ¿podemos hablar? - su voz era insegura, aún no entendía porque Lena seguía tomada de la mano de esa chica.
- ¿Cómo me encontraste? - tratando de que su voz no revelara la emoción que sentía por volver a verla. Se fijo que estaba muy pálida y delgada.
- María me dio la dirección de su ahijada y ahí me dieron esta… ¿podemos hablar? -
Yulia se dio cuenta de que Claudia no le quitaba los ojos de encima y Lena lo noto también.
- Ella es Claudia… mi novia… - bajando inconscientemente un poco la voz.
La morena miro a Lena, al mismo tiempo que su corazón se hundía en su pecho.
- … ¿tu… novia?... - fue lo único que pudo decir.
- Si - Claudia intervino por primera vez - Claudia Robles - dándole una ligera sonrisa.
- … Yulia Volkova… - le dijo, aunque en realidad no la miraba a ella, sino a Lena.
- Supongo que tienen que hablar - les dijo Claudia.
- Yulia y yo no tenemos nada de que hablar -
- Lena, por favor -
- … Esta bien - la pelirroja sabía que no podía esconderse por siempre.
- Quédense en el departamento - les sugirió Claudia - yo voy a la tienda -
Lena asintió y al despedirse de Claudia, se besaron en los labios, Yulia sintió hervir su sangre ante la escena, pero no dijo nada.
Claudia se fue y Lena abrió la puerta del departamento.
- Pasa -
Yulia entró seguida por Lena. Había un pequeña sala, seguida de un comedor redondo para cuatro personas, a un lado del cual había una cocina integral, también pequeña.
- Parece una casa de muñecas - le dijo Lena al ver que la morena estaba mirando todo.
- Lo es - volviéndose hacía ella - solo que aquí vive la más bella de todas - mirándola fijamente.
- Siéntate - ignorando su comentario.
Yulia tomo asiento y Lena lo hizo frente a ella.
- ¿Te ofrezco algo? -
- No, gracias -
La morena no sabía por donde empezar, el beso entre Lena y Claudia no se iba de su mente.
- ¿Viniste hasta aquí para quedarte callada? -
- Es que… no sabía que tenías novia… -
- ¿Y que pensabas?, ¿Qué me la iba pasar llorando por ti?... -
- … ¿Viven… juntas?... - con temor.
- … Si… desde hace dos meses… -
Lena se sintió muy mal al ver la expresión de Yulia, era como si el enterarse le hubiera dolido mucho, empezó a sentirse culpable, hasta que recordó a Heidi.
- ¿Cómo esta Heidi? - pregunto de improviso.
- ¿Heidi? - extrañada.
- Si, tu novia -
- Heidi no es mi novia -
- Bueno, es tu pareja -
- No, ella y yo solo somos amigas -
- ¿Así les llaman ahora? -
- Lena por favor, entre ella y yo no hay nada… -
- Es una lastima, ambas hacen “una linda pareja”, son iguales -
Yulia la miró y se dio cuenta de lo dolida que estaba Lena.
- Lena, todo lo que paso es mi culpa… por favor perdóname… - aguantándose las ganas de llorar.
- ¡Que fácil Yulia!...no tenías que tratarme como lo hiciste, solo tenías que decirme que ya no me amabas… -
- Nunca he dejado de amarte… - limpiando sus lagrimas con la muñeca de su mano.
- Pues no lo demostraste - tratando de no llorar.
- Lo se, fui una estúpida, no supe cuidarte… lo siento tanto Lena… - aún retirándose las lagrimas.
- No podía creer que pensaras que solo me importaba tu dinero -
- Me equivoque…. siempre me equivoco…. solo he acertado en algo, en amarte -
- ¿A que has venido? -
- A pedirte perdón, a decirte que te amo… -
- Ya es tarde -
- No Lena, nunca es tarde… la vida no tiene sentido sino estas conmigo… -
- ¿Por qué Yulia?, ¿Por qué me haces esto? - empezando a llorar.
- Lena, yo te amo - arrodillándose junto a las piernas de la pelirroja - perdóname -
- Ya te perdone Yulia, hace mucho tiempo -
- La hacienda es un infierno sin ti, no vivo Lena, no duermo, siempre estas en mi mente y me atormenta el hecho de haberte tratado como lo hice… en esto me convertí… -
- Yulia - Lena la miro y sus ojos se encontraron, ambas lloraban, entonces la pelirroja paso una mano por los cabellos de la morena, como antes.
Yulia tomo la mano de Lena, y la llevo hasta sus labios para besarla.
- Regresa conmigo - perdiéndose en la mirada verdigris de Lena.
- … No puedo… -
- Lena por favor… yo hago lo que tú me pidas… -
- ¿Por qué tardaste tanto tiempo? -
- Porque no quería hacerte más daño… porque pensé que podría vivir sin ti… y no puedo, tú eres mi vida Lena, ¿recuerdas?… -
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:50

[tr][td class=postbody valign="top"]Y en efecto, las imágenes del los recuerdos volvieron a sus mentes, como si hubieran pasado ayer, como si nunca se hubieran separado…
- No Yulia, ya no -
- Siempre vas a hacer mi vida, siempre -
- No Yulia… no puedes venir aquí, después de todo este tiempo y pretender que regrese contigo como si nada hubiera pasado… además, yo estoy con Claudia… -
- No la amas -
- ¿Cómo puedes saberlo? -
- Porque me amas a mí, lo veo en tus ojos -
- No puedo volver contigo -
- Si es por Claudia yo hablo con ella… va a entenderlo, te lo aseguro -
- No - poniéndose de pie - ya no empeores más las cosas… al final, tienes lo que siempre quisiste, tu libertad y la hacienda… ya debes irte -
- Lena… -
- Adiós Yulia - abriendo la puerta.
Claudia que estaba sentada en la acera se puso de pie, al escuchar la puerta abrirse.
- ¿Podrás perdonarme algún día? -
- Ya lo hice - tratando de no llorar.
- Mi padre nunca me perdonara el no haberte cuidado… -
- Oleg está muerto, no deberías decir eso -
- … Adiós Lena… -
Yulia salió del departamento, sin decirle nada a Lena acerca de los sueños. Cuando salió le dio una mirada rápida a Claudia, sin decirle nada. Avanzó hasta la camioneta, subió.
- ¿Qué paso niña? -
- Vamónos -
- ¿Y la niña Lena?, ¿no va a venir? -
- No… vamónos Miguel -
La camioneta arranco. Y Lena se quedo recargada en la puerta, observando como se perdía de vista.
- ¿Qué paso? - le pregunto Claudia.
- Hablamos -
- ¿Qué te dijo? -
- Que esta arrepentida… me pidió perdón -
- ¿Y le creíste? -
- Si - mirándola - estoy cansada - al tiempo en que entraba al departamento.
- OK -
Claudia entró y cerró la puerta tras de sí. Se sentó en el sofá y encendió el televisor, mientras pensaba que no debía presionar a Lena para que le contara sobre su charla con Yulia. Empezó a cambiar los canales, hasta que le dejó en una serie de detectives, mientras la veía se quito los zapatos que llevaba puestos y las calcetas.
- No me gusta que hagas eso - Lena estaba preparando la cena.
- ¿Hacer que? - sin despegar la vista del televisor, era su serie favorita.
- Que te quites los zapatos y las calcetas y los dejes ahí -
- Cuando nos vayamos a dormir me los llevo -
- Siempre dices eso y siempre se te olvida -
- Esta vez no se me va a olvidar -
Lena ya no le dijo nada y siguió preparando la cena. Trataba de aparentar calma, pero por dentro sentía como si un huracán hubiera pasado por ahí, el ver a Yulia había removido todo otra vez, y verla así, tan frágil, tan indefensa, la hacía sentir culpable. Pensaba en eso cuando Claudia la abrazó por atrás, rodeando su cintura, ya había terminado el programa, la pelirroja se sobresalto.
- ¿Te asuste? - en un susurro.
- No - de igual forma.
- ¿Ya pongo la mesa? -
- Si -
Todas las noches hacían lo mismo, Lena cocinaba y Claudia ponía la mesa, luego lavaba los trastes y la pelirroja los secaba. Nunca se invertían los papeles por que Claudia no sabía cocinar y a Lena no le gustaba lavar los trastes.

Miguel iba conduciendo en silencio por la carretera, Yulia iba llorando, aunque trataba de disimularlo Miguel se daba cuenta.

Lena y Claudia cenaron en silencio, y claro que Claudia estuvo tentada a preguntar, pero se contuvo. La chica termino de cenar y Lena apenas había tocado su plato.
- ¿No tienes hambre? -
- Casi no - Lena le paso su plato a Claudia - ten -
Claudia empezó a comérselo. Usualmente, cuando la pelirroja no terminaba su plato, era Claudia quien lo comía, definitivamente comía mucho más que Lena. Y aunque al principio a la pelirroja le había parecido extraño pasarle el plato a Claudia, al final se había acostumbrado.
Cuando terminaron limpiaron la cocina.
- ¿Vas a estudiar? - le pregunto Claudia.
- No, me quiero dormir -
- OK, recuerda que es nuestro penúltimo semestre… -
- Ya se, es que de verdad estoy cansada… -
- Esta bien - Claudia cerró las puertas con llave, la principal y la que daba al pequeño lavadero - yo tampoco voy a estudiar - apagando las luces.
Ambas subieron al segundo piso, ahí había dos habitaciones y un pequeño baño. Ellas dormían en la más grande.
Se pusieron la pijama y se prepararon para dormir. Claudia pensaba que cuando estuvieran acostadas, Lena le diría como estuvo su encuentro con Yulia, pero lo decía nada, así que ella pregunto.
- ¿Estas bien? - estando ya acostadas.
- ….Si… - mintiendo.
- ¿Segura? -
- … Si… -
- ¿Quieres hablar? -
- … Ahora no… - sabía que si lo hacía empezaría a llorar.
- Lena - la pelirroja la miro - te amo -
- Lo se -
- Nunca lo olvides - la beso tiernamente en la frente.
Después de algunos minutos, Claudia se levanto y encendió la luz.
- ¿A dónde vas? - le pregunto Lena.
- Abajo por los zapatos-
- Ya déjalos ahí -
- No, te dije que hoy si me iba a acordar -
La chica bajó y Lena se limpió las lagrimas de sus ojos, se sentía muy triste e insegura. Pero de algo si tenía la certeza, esa tarde descubrió que su amor por Yulia estaba intacto, aunque quizás la amaba más.

Yulia y Miguel llegaron a la hacienda a las dos de la mañana, los del servicio estaban acostados, aunque no dormían, Mat y Heidi bebían whisky en la sala, era parte de sus nuevos hábitos nocturnos, nadie pensaba que regresarían esa misma noche. Así que cuando la camioneta se estaciono frente a la puerta, los chicos se sobresaltaron.
- ¿Qué haces aquí? - le pregunto Heidi, cuando Yulia estaba en el recibidor.
- … Ya regrese… - con voz cansada.
- ¿Y Lena? -
- … No vino… -
- ¿Porque? -
- … No… quiso venir… - su voz empezaba a cortarse por las ganas de llorar.
- ¡¡¿Que?!! - Mat y Heidi al unísono.
- ¿Te arrastraste? - insistió el chico.
- ¡¡Ya cállate Mat!! - le dijo molesta Yulia - ¡¡¿Crees que me siento bien como para contestarte tus estupideces?!!... - los chicos la miraron sin decir nada - ¡¡Lena no va regresar!!... ¡¡Nunca va a regresar!!... - empezando a llorar - ¿y saben por que? - ellos negaron con la cabeza - porque está con otra mujer… -
La morena subió las escaleras y se encerró en su habitación. Mat y Heidi se habían quedado parados sin decir nada, hasta que Heidi empezó a subir las escaleras.
- ¿A dónde vas? -
- A hablar con ella -
- No vayas, ¿Qué no viste como está? -
- Siempre tienes que salir con tus estupideces -
- ¡Déjame en paz! -
Heidi se dirigió a su habitación para tratar de dormir.
- ¡Esperame Heidi! - corriendo para alcanzarla.

Los tres días posteriores al regreso de Yulia, volvieron a ser el infierno que eran, aunque no con la misma intensidad. Yulia ya no tenía la pesadilla, a pesar de esto, casi nadie dormía las noches completas, se había vuelto un hábito.
Yulia pasaba largas horas encerrada en el despacho tocando el piano, tenía mucho tiempo que no lo tocaba, así que esa actividad se convirtió en su única distracción. No obstante, nunca olvidaba a Lena, estaba en su mente todo el tiempo, y era en las horas de piano cuando la recordaba más.
Al principio había sentido celos de la relación de Lena con Claudia, pero luego comprendió que la pelirroja tenía derecho a ser feliz, aunque esa felicidad no fuera con ella, después de todo, sabía que había perdido su oportunidad.

- Yulia - Heidi entró en la biblioteca, donde estaba la morena con una copa de whisky en las manos - ¿Por qué no vamos a la capital? -
- No tengo ganas - era siempre la misma respuesta a esa pregunta.
- Deberías hacer un esfuerzo -
- ¿Para que? -
- No puedes seguir así -
- Ve con Mat - bebiendo de su copa.
- ¿Por qué no trataste de convencer a Lena? - sentándose a su lado.
- Lo intente -
- Debiste insistir -
- ¿Realmente, tengo derecho a insistir? - mirándola fijamente.
- ¡Claro que si!, o sea, tú la amas y ella te ama te también… -
- No es tan sencillo -
- No, no lo es… - sirviéndose una copa - pero tampoco es tan complicado -
- ¿Qué parte de que ella vive con otra vieja no entiendes? -
- ¿Y te consta que son pareja?, porque igual y solo te lo inventó -
- ¡No!, se besaron en mi presencia -
- Eso no prueba nada, tú y yo nos besamos hace mucho tiempo y no somos pareja -
- Heidi - la chica la miro - basta, sírveme - dándole su copa - Lena está muy dolida, pensaba que tú y yo teníamos algo -
- Supongo que le explicaste - sirviendo la copa.
- Si, pero de todas maneras no importo -
- ¿Le contaste que el fantasma era Oleg? -
- No -
- ¡¿No?! - sorprendida.
- No -
- ¡¿Y porque no?! -
- Ya no tiene sentido -
- ¡Debiste decírselo! -
- ¡Aunque se lo hubiera dicho, ella no habría venido! -
- Eso nunca lo sabremos - devolviéndole la copa - escucha Yulia, tienes que ir a hablar con ella otra vez -
- No voy a ir -
- ¿Por qué no? -
- Ya no quiero lastimarla más -
- Yulia… -
- No Heidi, no tengo derecho a irrumpir en su vida -

Había pasado una semana de la visita de Yulia, y Lena aun se sentía igual de confundida. Amaba a Yulia, pero no entendía porque había tardado tanto en buscarla.
Claudia por su parte, había notado el cambio de Lena. Constantemente veía a la pelirroja sumida en sus pensamientos y ella sabía muy bien hacía quien iban.

Mientras en la hacienda, Heidi había tenido una idea, así que un viernes le habló a Mat a las cinco de la mañana.
- Mat, Mat, despierta - moviéndolo.
- … ¿Qué pasa?... - aún con los ojos cerrados.
- Despierta -
El chico abrió los ojos y se sentó en la cama.
- ¿Qué hora es? - tallándose los ojos.
- La cinco de la mañana - sacando del armario unos jeans y una camiseta para Mat.[/td] [/tr][tr][td class=genmed height="40" valign="bottom"][/td][/tr]
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:51

- ¡¿Que?!... ¡¿estas loca?!... apenas empezaba a dormirme -
- Vistéte - empezando a vestirse ella también - vamos a salir -
- ¿Y a donde? -
- A Tabasco a ver a Lena -
- ¿Vamos a tratar de convencerla para que regrese? -
- Llámame loca - sonriendo.
- Lo estas -
- ¡Apúrate! -
Mat se levanto y empezó a vestirse.
- ¡Cuando Yulia se entere, nos va a correr de la hacienda! - abrochándose los jeans.
- No se va a enterar -
- O sea, estamos rodeados de chismosos, alguien le va a decir que no estamos y… - poniéndose la camiseta.
- Y nada, le voy a dejar una nota diciéndole que vamos a la capital por whisky -
- Nos va a cachar - poniéndose los zapatos.
- No -
- ¿Y como vamos a ir si no sabemos donde vive? -
- Miguel nos va a llevar, anoche hable con él -
- Esto no va a funcionar, Lena nos odia, ¿ya lo olvidaste? -
- Como sea, nos vamos a arriesgar - poniéndose la chaqueta.
- Si hacemos que Lena regrese, perderás a Yulia para siempre -
- Mat, a Yulia la perdí cuando se fue de Londres, ella no va a volver conmigo…-
- ¿Segura? -
- Completamente, vamónos -

Los chicos salieron y Heidi le dejó una nota a Yulia en su habitación, la morena estaba dormida. Así que los tres se fueron a Tabasco.
- Apúrate Miguel, tenemos que estar de vuelta antes de que anochezca -
- No creo señorita, si esta bien lejos -
- Pues apúrate por que si Yulia se entera de que vamos a Tabasco nos azota -

Llegaron a Tabasco alrededor del medio día, supusieron que estaría en la Universidad, así que se dirigieron a la que estaba cerca del departamento de la pelirroja.
Cuando estaban en el estacionamiento:
- Miguel, espéranos aquí -
- Si joven -
Los dos se dirigieron a servicios escolares, para saber en que salón se encontraba Lena. Una vez que tuvieron el dato fueron a buscarla. La encontraron en un salón leyendo un libro, había varios chicos ahí, al parecer no habían tenido clases.
- Lena - le dijo Heidi cuando llego a su lado.
La pelirroja la miro sorprendida, era la última persona que esperaba ver. Se dio cuenta de que ambos estaban bastante desmejorados.
- Hola Lena - saludó Mat.
- ¿Qué hacen aquí? -
- Necesitamos hablar contigo -
- ¿Los envío Yulia?, porque si es así… -
- No - le dijo Mat - ella no sabe que estamos aquí -
- Solo queremos hablar contigo - intervino Heidi.
- ¿Sobre que? -
- Aquí no, vamos a otro lugar -
- No, en diez minutos tengo otra clase, lo que me tengan que decir será aquí y en ese tiempo -les dijo Lena seria.
- … OK - Heidi se sentó a su lado - Yulia te ama -
- ¿Para que me dices eso? -
- Se que soy la última persona de la esperarías escuchar esto… pero es la verdad… -
- ¿Por qué se besaron? -
- Porque no soporte que Yulia no iba a regresar a Londres… porque no entendía como alguien como ella te había preferido a ti… siempre pensé que solo eras un break para Yulia y que cuando se cansara regresaría a su vida de antes, solo era cuestión de tiempo… pero los días pasaban y ella no decía nada de volver, así que aceleramos el proceso… -
- Inventando que a mi solo me importaba su dinero y que tenía la culpa de sus pesadillas - Lena los miro seria.
- Si - admitió Mat - nosotros pusimos a Yulia en tu contra -
- Es nuestra culpa - siguió Heidi - sabemos que hicimos mal -
- ¿Destruyeron mi relación con Yulia solo por un capricho? -
- Si… pero aún pueden estar juntas… regresa con Yulia -
- ¿Por qué me dices todo esto? -
- Porque Yulia esta sufriendo mucho, ella te ama, queremos que vuelvas con ella -
- ¿Crees que pueden reparar un error como ese solo con quererlo? -
- No… pero si tú quieres si - la pelirroja no les dijo nada y Heidi continuo - después de que te fuiste, Yulia continuo con las pesadillas, peor que antes, se volvieron más intensas, al grado de que el recolector de sus sueños, salía de ellos y entraba en la casa… -
- Eso es ridículo - Lena no creía en esas cosas.
- ¡Es verdad! - le dijo Mat - yo mismo lo vi cuando iba subiendo la escalera, al mismo tiempo en que Yulia soñaba lo mismo… casi me infarto… -
- De hecho si - continuo Heidi - sino es porque María le da un liquido blanco, Mat se infarta, yo también lo sentí una vez… así pasaron los meses, la hacienda estaba prácticamente en pánico, todos decían que el fantasma de Oleg andaba rondando la hacienda, de hecho, los recolectores de San Ignacio ya no trabajan en los cafetales…-
- ¿Como? - pregunto Lena extrañada.
- Si, ya no van a trabajar -
- ¿Porque? - Lena sabía que sin esos recolectores la hacienda trabajaría a menos del cincuenta por ciento.
- Porque Mariana difundió que Yulia te había hecho algo, como desapareciste de un día para otro y nadie dio explicaciones, pues la gente empezó a decir que la hacienda esta maldita… -
- ¿En que porcentaje esta trabajando la hacienda? -
- Menos del cincuenta por ciento -
- … No puede ser… - incrédula - …se tienen compromisos de entrega de sacos de café… -
- Ya no, a raíz de que Yulia no pudo cumplir con los compromisos, se rompieron los contratos -
- … No es cierto… - Lena estaba que no lo creía, todo el trabajo de Oleg, se había venido abajo.
- Y eso es solo una muestra de la decadencia de Yulia - continuo Heidi - si no hacen algo pronto, van a perder la hacienda… -
- No, es el trabajo de Oleg… - murmuro Lena.
- La hacienda sin ti es otra Lena - la pelirroja la miro - y por si no bastara, resulta que los sueños de Yulia, llegaron a un grado tal, que una noche se levanto después de haber tenido la pesadilla, salió al jardín y al parecer te vio…-
- ¿A mi? - extrañada.
- Si, te siguió hasta la fuente y ahí vio al recolector y este finalmente revelo su identidad, ¿sabes quien era? -
- Oleg - murmuro.
- Era él, ¿Cómo supiste? -
- No lo se - respondió sincera.
- Como sea, él le dijo un par de cosas - Lena la miro - le dijo que no te cuido, y al parecer esta muy molesto con Yulia -
Entonces Lena recordó lo que Yulia le había dicho antes de marcharse.
- ¿Por qué no me lo dijo Yulia? -
- Porque según ella ya no quiere lastimarte más y no tiene derecho a meterse en tu vida -
- Mira Lena - le dijo Mat - deberías de reconsiderar las cosas, se que es difícil, y aquí todos tenemos parte de la culpa, por eso nosotros no hemos regresado a Londres, no podemos dejar a Yulia como esta… pero piensa en esto, la vida es muy corta como para desperdiciarla lejos de la persona que amas… -
- Yo estoy con Claudia, no puedo hacerle eso - Lena estaba confundida.
- A veces es mejor decir, me equivoque, que vivir deseando haberlo dicho toda tu vida -
- Es tu decisión Lena - le dijo Heidi - solo recuerda que Yulia sufre igual que tú… debemos irnos - poniéndose de pie.
- Bye Lena - se despidió Mat.
- Heidi - Lena los llamo cuando ya se iban, ellos se volvieron hacía ella - ¿Por qué están tan desmejorados? -
- Porque no dormimos bien - fue la simple respuesta.
- Por miedo - Mat se adelanto a la pregunta de la pelirroja - por miedo a Oleg, de hecho todos están igual -

Lena ya no les dijo nada y ellos se marcharon. Después de esa conversación Lena estaba bastante distraída, solo tenía un nombre en la cabeza: Yulia.
- ¿Me escuchaste? - Claudia se sentó a su lado y Lena la miro sin entender nada - no vamos a tener la siguiente clase, el maestro no llegó -
- …Si… -
- ¿Estas bien? - la pelirroja asintió a modo de respuesta - estas como distraída… -
- No… estoy bien… ¿Por qué tardaste tanto? - Claudia había ido a sacar algunas copias, por eso no estaba cuando Lena hablo con Mat y Heidi.
- Había mucha gente - guardando sus cosas - hoy salimos temprano - con una sonrisa, era su última clase.
- Si -
- No puedo creerlo, el semestre que viene terminamos la escuela - manteniendo su sonrisa.
- Si, ya falta poco -
- ¿Vamos a comer? -
- Claro -

Durante la comida Lena estuvo callada y Claudia prácticamente mantenía un monologo. Después de comer cada una se fue a su respectivo trabajo. Se vieron hasta en la noche en el departamento, Lena seguía en la misma actitud…
- ¿Por qué no me dices que te pasa Lena? - ambas estaban cenando.
- No me pasa nada - Claudia la miro - ha sido una semana muy pesada -
- ¿Segura que solo es eso? -
- … No… - dejando los cubiertos en la mesa - hoy me fueron a ver a la escuela Mat y Heidi -
- ¿Los amigos de Yulia? - mirándola.
- Si -
- ¿Los envió Yulia a hablar contigo? - sin dejar de cenar.
- No, ella no sabe que vinieron -
- ¿Qué te dijeron? -
- Que las cosas en la hacienda están muy mal, que están arrepentidos de lo que hicieron… que Yulia esta sufriendo y… que me ama… - bajando un poco la voz al decir lo último.
- ¿Y les crees? - la voz de Claudia no denotaba ninguna emoción.
- ¿Por qué me mentirían? -
- No lo se… - Claudia la miro - ¿eso influye en algo? -
- No te entiendo - dudando un poco.
- Si, si todo eso fuera verdad… ¿Qué pasaría?... ¿regresarías con ella? -
- … Claro que no… ¿Por qué me dices eso?... -
- Solo es una pregunta, es bueno saber la respuesta -
- Me voy a dormir - levantándose - mañana recogemos - refiriéndose a los trastes.
- Descansa -
Claudia la miro mientras subía la escalera. Después se sentó en el pequeño sofá, mientras analizaba la situación. Definitivamente amaba a Lena, pero también entendía algo, la pelirroja nunca la amaría como a Yulia, y eso le dolía, pero era la realidad, realidad que no había podido cambiar es esos meses. Entonces se pregunto en voz baja:
- ¿Vale la pena mantener a Lena junto a mí, aunque no me ame?... ¿aunque Lena ame a alguien más?... -
Definitivamente no se le hacía justo que Yulia volviera después de todo ese tiempo a buscar a Lena. Y cuando vio a la morena había decidido que no le iba a dejar el camino tan fácil, iba a defender su relación con la pelirroja. Miro por la ventana que daba a la calle, no había nadie. Pero no podía defender algo que no tenía, que no iba a tener nunca. Sabía que Lena ya habría regresado con Yulia, de no estar ella en medio. Ella amaba a Lena sin condiciones, entonces tomo una de las decisiones más importantes de su vida.
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:52

Mat, Heidi y Miguel regresaron a la hacienda a las diez de la noche, en cuanto bajaron del auto, se fijaron que Yulia estaba sentada en una silla del jardín viendo las estrellas.
- Hola - ambos la saludaron.
- Pensé que se habían fugado -
- Fuimos a la capital - le explico Mat.
- Si, leí la nota… ¿y donde está el whisky? -
Ambos se miraron, no habían comprado nada.
- … Decidimos no comprarlo - le dijo Heidi.
- ¿Y eso? - extrañada.
- Nos dio flojera - Mat tomo asiento a su lado.
- ¿Les dio flojera comprar whisky? - esa si era una sorpresa.
- Un poco, ya iremos otro día… ¿cenaste? - le pregunto Heidi.
- Si, ¿ustedes? -
- También -
Los tres se quedaron viendo el cielo y hablando sobre tonterías hasta después de la media noche.

Al siguiente día sábado, Claudia había decidido hablar con Lena, lo hizo después de que desayunaron.
- ¿Qué has pensado hacer después de la graduación? - le pregunto Claudia.
- Seguir trabajando, igual y ponemos un consultorio juntas - sonriendo.
- Tal vez… aunque eso no es lo que yo había pensado… - mientras se sentaba en el sofá.
- ¿Qué habías pensado? -
- Regresar a Chiapas -
- ¿Chiapas?... no estoy segura de que eso sea lo mejor… - sentándose frente a ella.
- Yo voy a regresar a Chiapas, ya lo decidí - mirándola fijamente.
- ¿Tomas decisiones por las dos? -
- No, soy yo la que va a regresar… -
- … Creí que estábamos juntas en esto… -
- Te amo Lena, y lo sabes… pero no puedo obligarte a seguir conmigo… -
- No me estas obligando -
- De no ser por mí ya te habrías ido con ella - Lena no le dijo nada y la chica sonrió tristemente - … debes tomar una decisión, no importa lo que decidas, yo te voy a amar igual… -
- No quiero que sufras -
- No te preocupes por mí, voy a estar bien… ¿Cuándo te vas? -
- ¿Es lo que quieres? -
- Solo quiero que seas feliz, y solo podrás hacerlo con Yulia… -
- … Gracias Claudia - besando brevemente su mejilla.
- ¿Porque? -
- Por entenderlo -

Pasaron el resto del día arreglando las cosas de Lena, Claudia mostraba mucha calma e incluso la acompaño a ver al psicólogo con el que Lena había estado trabajando para agradecerle sus atenciones.
El domingo por la mañana, la pelirroja tenía su maleta en la puerta del departamento.
- El lunes empiezo a tramitar tu cambio -
- Si - abriendo la puerta - Claudia - la chica la miro - siempre vas a hacer una persona muy importante para mí -
- Lo se - observando que el taxi que llevaría a la pelirroja ya había llegado - ya debes irte -
- Si, cuídate mucho -
- Tú también -
Ambas se abrazaron por un momento, era una despedida dolorosa, pero inevitable. Al final, Lena subió al taxi, y se fue. Mientras Claudia se había quedado recargada en la puerta, y solo entonces se permitió llorar, sabía que habían tomado la mejor decisión, pero eso no significaba que doliera menos. Vivir sin Lena sería complicado, pero el saber que era feliz, sin duda la reconfortaría. Empezaría de nuevo, sin Lena.

Lena llegó a Veracruz al atardecer, mientras más se acercaba se iba sintiendo mejor, sin duda apreciaba el sacrificio de Claudia, pero ella amaba a Yulia, su vida sin ella no tenía sentido. Cuando llego a la hacienda, se encontró con que el vigilante de la entrada estaba dormido en la caseta, así que entró sin decirle, pensó en despertarlo para que la llevará en la camioneta hasta la casa, pero al final decidió caminar, quería recordar todo. Así que caminó arrastrando su maleta, que tenía rueditas, y mientras avanzaba, se fijo a lo lejos en los cafetales, o lo que quedaba de ellos, Heidi y Mat no habían exagerado cuando dijeron que la hacienda estaba mal. Espero que al menos los cafetales no tuvieran alguna plaga, o les pondrían la hacienda en cuarentena. Se detuvo un momento y se coloco sonriendo la medallita que Yulia le había regalado.
El camino de la entrada de la hacienda hasta la casa era un poco largo, pero ella no lo sintió, solo sentía que su corazón iba más rápido conforme se acercaba.
Cuando visualizo la casa, se detuvo un momento, la observo, se veía tan diferente, alrededor y en el piso había varios floreros de vidrio, uno tras otro, que tenían unas hierbas bastante raras, pero sonrío, los tulipanes aún seguían ahí. Todo estaba en completo silencio. Se acerco hasta la puerta y descubrió que sus manos empezaron a sudar. La abrió despacio y entró. Se llevo una sorpresa al ver lo descuidada que estaba, había más floreros con hierbas por todos lados, al igual que veladoras, en cada peldaño de la escalera, detrás de la puerta principal, hasta donde sus ojos alcanzaban a ver… se fijo que había cera pegada al piso, sin duda de varios días, sino es que meses, pensó. Estaba completamente adherida. Los cristales estaban sucios, las cortinas, era como si ya nadie se ocupara de la limpieza.
- Como pueden vivir aquí - murmuro para sí misma.
Llegó a la sala y se fijo que Mat y Heidi estaban completamente dormidos en el sofá con una botella de whisky en el suelo. Regreso al recibidor y dejó ahí su maleta, subió las escaleras despacio, cuidando de no romper las veladoras y se dirigió a su habitación, pensando que Yulia estaría ahí.
- Yulia - al momento de abrir la puerta.
Pero la morena no estaba adentro, se fijo que casi todo estaba exactamente igual como antes de que se fuera, solo la ventana era distinta, estaba sellada con cinta adhesiva. Se acerco a la cama y vio un álbum de fotografías de ella, sonrió al hojearlo y al pensar que Yulia también lo hacía.
- ¿Dónde estas? - empezó a revisar todas las habitaciones principales, pero no había nadie.
Entonces bajo al comedor y luego fue a la cocina, que estaba hecha un desorden, había trastes sucios, por lo menos de un mes atrás, y restos de comida de una semana. Como no había nadie, supuso que también estaban durmiendo. Salio por la puerta de atrás para ir al jardín posterior, llegó hasta los naranjos, y no estaban en mejores condiciones que el resto de la casa, había naranjas por todo el suelo, parecía como una alfombra amarilla. Siguió caminando y vio la fuente a lo lejos, ahí estaba. Yulia estaba sentada en el borde, con los pies dentro de la fuente, que hacía bastante ya no tenía agua.
En cuanto Lena la vio, se emociono mucho, la morena aunque estaba frente a ella, no la había visto, estaba agachada. La pelirroja se acerco despacio, dando un rodeo, sin hacer ruido y se dio cuenta de que Yulia lloraba, entonces sus ojos se humedecieron también.
Yulia observo que no tardaría mucho en terminar de ocultarse el sol, despacio, se limpio las lagrimas de su cara. En eso estaba cuando sintió una mano en su hombro, ella que estaba sentada en el borde, giro lentamente y vio a Lena, tenía la expresión de haber llorado.
- … Lena… - su voz apenas era un murmullo, pensó que quizás era una ilusión.
Lena se sentó a su lado y vio en los ojos de Yulia el amor que sentía y también el profundo dolor que la embargaba en ese momento.
- …Yulia, mi amor… -
En ese instante se abrazaron fuertemente y sus lagrimas se mezclaron, en ese abrazo se ofrecieron consuelo y se dieron todo el amor que llevaban por dentro. Querían estar así por siempre, juntas, siendo un solo ser.
Lentamente se separaron, y Lena delineo con sus dedos el rostro de Yulia, hasta llegar a sus labios, la morena se estremeció al contacto. Ese momento fue mágico, ya no importaba nada más, solo el amor que sentían.
- Lena, perdóname - perdiéndose en el verdigris de su mirada, como la primera vez.
- Perdóname tu a mí, por haberme ido -
- Yo tuve la culpa… -
- La culpa fue de las dos… pero eso ya no importa amor, ahora estamos juntas… -
- ¿De verdad? - aún llorando - ¿te quedarás conmigo? -
- Si, y no quiero que nos volvamos a separar nunca… - abrazándola nuevamente.
- Te amo Lena, mi único amor -
- Yo también te amo, nunca deje de hacerlo… - se separaron un momento y Lena se perdió en el azul de Yulia - mi único amor -
Entonces lentamente, acercaron sus rostros, hasta sentir su aliento, unieron sus labios, y se volvieron un solo ser, el beso fue lento y largo, de alguna manera querían recuperar todo el tiempo perdido. En algunos instantes se separaban a mirarse a los ojos, en ambas se reflejaban el profundo amor que sentían, sonreían y volvían a besarse. Estuvieron así hasta que el sol se oculto, sintiéndose cerca, querían pasar el resto de sus vidas justamente así.
- Te extrañe mucho, mi amor - Yulia lo dijo muy cerca de los labios de Lena.
- Yo también mi amor - retirando un mechon de cabello que le caía en los ojos azules de la morena.
- ¿A que hora llegaste? -
- Hace unos minutos… casi te busque por toda la casa… - pasando sus dedos por la mejilla de Yulia.
- Paso las tardes aquí - besando la mano de Lena - es aquí donde me siento más cerca de ti… -
- Ya no necesitaras venir aquí, porque ahora estoy contigo… - sonriendo de una forma muy especial.
- Te amo -
- Yo también te amo -
Se besaron brevemente.
- Pensé que no ibas a regresar nunca… -
- No digas eso, te amo, por eso regrese -
- ¿Y Claudia? -
- Ella lo entiende, solo quiere que sea feliz, se hizo a un lado… - entrelazando su mano con la de Yulia.
- Te amo tanto mi amor -
Se abrazaron nuevamente, hasta que Yulia recordó la situación de la hacienda.
- Amor, la hacienda esta mal… trabaja a menos del cincuenta por ciento y…
- Lo se amor… - retirando con sus labios las lagrimas que habían vuelto a salir de los ojos de Yulia - vamos a estar bien mi amor, estamos juntas… -
- Si, si estoy contigo puedo hacer lo que sea -
- Vamos a volver a levantar la hacienda, no importa cuanto tardemos -
- Si mi amor, y esta vez si te voy a cuidar… -
- Yo también te voy a cuidar -
Lentamente unieron sus labios, se dieron un beso lleno de amor, y en ese contacto sus almas volvieron unirse.
- Ven mi amor - Lena se levanto y le tendió su mano a Yulia - vamos a la casa, ya oscureció -
- Yo voy a donde tu quieras amor -
Lena le sonrió y se besaron brevemente.
Caminaron hasta la casa, con las manos entrelazadas y deteniéndose cada dos metros para abrazarse y besarse. Entraron por la puerta principal.
- ¿Amor, desde cuando no se hace la limpieza? -
- Hace bastante tiempo -
- ¿Porque? -
- Es que todos estaban más preocupados por el fantasma… -
- Por eso las hierbas y las veladoras - sonriendo.
- Si, fue idea de Regina -
- Ay mi amor - abrazándola - cuando llegue no vi a nadie del servicio -
- Estaban durmiendo -
- ¿Por la tarde? - extrañada.
- Amor, es que ya casi nadie duerme en las noches -
- Bueno, al menos las vamos a aprovechar bien - sonriendo y haciendo que Yulia se ruborizara ligeramente.
- ¿Sabes amor? - Yulia recordó a sus amigos - les diré a Heidi y a Mat que se vayan mañana a Londres -
- No mi amor, en realidad ellos también contribuyeron a que yo regresara -
- ¿Ellos? -
- Si, me fueron a ver -
- ¿Cuando? -
- El viernes -
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Yulia
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   17/12/2008, 03:52

- El viernes que dijeron que irían a la capital por whisky… -
- ¿Dijiste whisky? - Mat salio de la sala estirándose - ¡¡LENA!! - al ver a la pelirroja - ¡¡VOLVISTE!! -
Sus gritos se escucharon en casi toda la casa, así que Heidi y la mayoría del servicio salieron al recibidor.
Ahí, la pelirroja era abrazada por todos al mismo tiempo: Maria, Regina, Miguel, todos, hasta Mat y Heidi.
- ¡Que bueno que volviste Lena! - le dijo Heidi sincera.
- Tú y Mat me ayudaron a decidir -
- Bueno ya, déjenla respirar - Yulia abrazo a Lena.
- Mejor, déjenla para mí - le dijo burlándose Mat.
- Que bueno que entiendes Mat - le dijo la morena con una sonrisa al tiempo en que besaba a Lena.
Ahora a nadie le parecía extraña la relación de ambas, al contrario, estaban muy contentos de que la pelirroja hubiera regresado a la hacienda, con Yulia.

Esa noche cenaron emparedados, era lo más decente que se podía comer, estuvieron charlando y riéndose hasta la media noche, era como si la sola presencia de Lena, hubiera alejado las sombras de la hacienda.

Cuando Lena y Yulia estuvieron en su habitación:
- Yul, ¿Por qué esta sellada la ventana? -
- Por lo de los sueños… - sentándose en la cama - ya no quería soñar… -
- ¿Sabes?, vamos a tener que abrirla - mientras se sentaba en las piernas de Yulia - de otra forma no entra aire… - acariciando su espalda.
- Como tú quieras amor - acariciando con su mano las piernas de Lena.
- Te extrañe mucho… - mientras miraba fijamente a Yulia.
- Yo también -
Se besaron al mismo tiempo en que la morena seguía acariciando las piernas de la pelirroja, quien se aferraba a su espalda. Lentamente, Yulia se dejó caer en la cama, mientras Lena quedaba encima de ella. Continuaron besándose y acariciándose.
- Tengo una idea - le dijo Yulia con la respiración entrecortada.
- ¿Una idea? - sonriendo.
- Si, ponte el camisón de color vino… - sonriendo - el de la primera vez… -
- OK -
Lena se levanto y busco en el armario el camisón que quería Yulia. Cuando lo encontró le sonrió a la morena.
- Me voy a cambiar en el baño -
- Te espero -
Mientras se cambiaba, escucho que Yulia retiraba las cintas de la ventana. Cuando salio, la encontró parada, viendo por la ventana, tenía puesta su pijama habitual, y una ligera brisa le daba en la cara. Solo una de las lámparas estaba prendida, dando un ambiente calido.
La morena sintió cuando Lena se paro detrás de ella, entonces se giró para encontrarla.
- Te ves bellísima - tratando de no babear.
- Tu no estas mal… - sonriendo - solo necesitas comer más… -
Ambas empezaron a reír abrazándose.
- ¿Por qué abriste la ventana amor? -
- Quiero que veas la luna… -
Lena se asomo un poco y Yulia la abrazo por la espalda. En efecto, la luna estaba muy brillante, era llena y el cielo estaba despejado.
- ¿Te gusta mi amor? - susurrando en su oído.
- Mucho, aunque ¿sabes que?... me gustas más tú… -
Yulia la abrazo más fuerte y empezó a besar su cuello, mientras Lena echó su cabeza hacía a atrás, al tiempo en que la morena la recorría con sus manos.
Hasta que Lena se giro hacía ella para besarla. Instantes después, la pelirroja se separo un poco, lo suficiente para respirar el aliento de Yulia.
- Te amo Yulia -
- Yo también te amo, siempre -
- Ven -
Lena tomo su mano y la condujo hasta la cama, se sentó en el borde, mientras le sonreía a Yulia, quien lentamente la recostó, para luego ponerse encima de ella, nunca perdiendo el contacto visual. Sus miradas decían cuanto se amaban, sin necesidad de pronunciarlo. Despacio se besaron, nuevamente con pasión, recorriéndose con sus manos y desnudándose pausadamente, hasta hacer el amor, como la primera vez.
Tres horas después, Lena estaba recostada sobre el pecho de Yulia, quien acariciaba su espalda desnuda.
- ¿Ya no te da miedo la fuente mi amor? - en un susurro y pasando un dedo por el abdomen de Yulia.
- No… ya no - en el mismo tono y continuando acariciando su espalda.
- Mat y Heidi me contaron lo de los sueños… -
- Si, es que después de que te fuiste, los sueños empeoraron… el recolector entraba en la casa… se que tú no crees en eso… -
- Yo solo te creo a ti mi amor -
- Era como vivir en el infierno amor… pero ahora me siento en el paraíso… - sonriendo al recordar lo que había pasado en las últimas tres horas.
Lena se movió despacio hasta quedar encima de ella, entonces beso sus labios de forma breve.
- ¿Qué paso después? - recostándose en su pecho, aún estando encima de la morena.
- Una noche antes de buscarte, en mi sueño, el recolector llego hasta esta habitación y me vi dormida, y él dijo “despierta”… lo hice, y me asome por la ventana y ahí estabas, en el jardín… - pasando su mano por su espalda - baje corriendo y te seguí, me llevaste hasta la fuente, el recolector estaba ahí, como siempre… desapareciste y entonces él por primera vez, levanto el rostro y lo vi… era mi padre… al principio no trasmitía ninguna emoción, me dijo “No cuidaste a mi hija”, luego su rostro se endureció y me grito, “Tu no la cuidaste”… empecé a llorar y desapareció… -
- ¿Entonces era él? -
- Si, siempre fue él, hablaba de ti… de alguna manera trataba de advertirme que podría perderte… hasta que te perdí…. Entonces la pesadilla se volvió intensa, estaba furioso conmigo, por no haberte cuidado… -
- Nunca más me volverás a perder - mirándola fijamente.
Yulia la beso en la frente, abrazándola más fuerte.
- ¿Por qué crees que solo se te aparecía a ti? - quitando los mechones de cabello de la frente de la morena.
- Pienso que como no estuve con él cuando murió, él no me pudo decir que te cuidara, así como te dijo a ti que lo hicieras conmigo -
- Supongo que si mi amor, ya no pienses más en eso, ahora estamos juntas -
- Si mi amor, estamos juntas -
Durmieron el resto de la noche abrazadas, sintiéndose cerca.

A la mañana siguiente, Lena coordino a los del servicio para hacer la limpieza de la casa, definitivamente no iban a vivir así, tanto Mat, Heidi y ellas ayudaron, ya que el trabajo era mucho, empezando por tirar los floreros y las veladoras.
Tardaron una semana en volver a dejarla limpia. En esa semana Yulia y Lena fueron a visitar la tumba de Oleg, le agradecían que les hubiera abierto los ojos, ya que de nuevo estaban juntas.
Al terminar la semana, Mat y Heidi manifestaron que debían regresar a Londres, pero Lena les insistió en que se quedaran más tiempo, ahora se llevaban muy bien, así que ellos accedieron a quedarse unos días más.
Esa tarde en el despacho, Yulia trabajaba con los inventarios.
- Mi amor - Lena venía entrando con un vaso de jugo - te traje esto -
- Gracias amor - bebiendo - no puedo creer que el semestre que viene termines la escuela -
- A mi también me parece raro - sonriendo - Ya descansa - sentándose en sus piernas.
- No puedo, quiero que la hacienda este como antes… -
- Lo vamos a lograr, es cuestión de tiempo - pasando una mano por sus cabellos.
- Lo se - suspirando.
- La semana que entra, vamos a empezar a tratar de reabrir los contratos, todo va a salir bien, los recolectores de San Ignacio van a regresar… -
- Si… - pensando un momento - le voy a hablar al notario para que venga el lunes… -
- ¿Para que? - extrañada.
- Quiero que la hacienda este a tu nombre -
- No amor -
- Si amor, es lo mejor -
- A mi no me importa la hacienda -
- Quiero hacerlo -
- ¿Cómo están ahorita los papeles? -
- Igual, a nombre de las dos, nunca le dije a Sepúlveda lo que paso, y pues como él no vive en Veracruz… -
- Hay que dejarlos así… -
- Es que amor… -
- Mira amor, es mejor así, ya los cambiaremos cuando heredemos a nuestros hijos - sonriendo.
- ¿A nuestros hijos? - sonriendo también.
- Si, a nuestros hijos - besando sus labios.

Un mes después, la hacienda estaba mejorando, al menos en aspecto empezaba a hacer la de antes, en cuanto a los cafetales, levantarlos requería más tiempo, pero iban por buen camino. Prácticamente la mayoría había recuperado el habito de dormir por las noches. Y Yulia físicamente empezaba a recuperarse.

Al final del mes, Mat y Heidi decidieron regresar a Londres. Estaban en el recibidor despidiéndose.
- Bueno Yulia, te dejamos en buenas manos - Mat le sonrió
- Yo estoy en las mejores manos - le dijo la morena abrazando por un costado a Lena.
- ¿Seguros que no quieren que los acompañemos al aeropuerto? - les pregunto la pelirroja.
- No es necesario Lena - le respondió Heidi - de hecho vamos a llegar rayándonos a tomar el vuelo - consultando su reloj.
- Esperamos que regresen - les dijo Yulia.
- Eso tenlo por seguro, ¿o no Heidi? - le pregunto el chico.
- Claro, aunque ustedes deberían visitarnos en Londres… -
- Tal vez vallamos de vacaciones, ¿verdad amor? -
- Si amor - sonriéndole a Yulia.
- Si es así, nos llaman - Mat abrió la puerta - ya es hora Heidi… -
- OK -
Se despidieron prometiendo volver a verse, ya fuera en la hacienda o en Londres. Cuando ambos chicos habían abordado el auto, Mat saco su cabeza por la ventanilla.
- ¡Esperamos que si nosotros venimos primero, podamos ver a un niño corriendo por los cafetales! -
Yulia y Lena sonrieron y los chicos lo hicieron también. El auto empezó a moverse hasta que se alejo, perdiéndose de vista.
- Pues se fueron amor - le dijo Lena.
- ¡Por fin! - levantando los brazos.
- ¡Yulia! -
- Jajajaja, es que pensé que no se iban a ir nunca -
- Te pasas - entrelazando su mano con la de la morena para entrar en la casa.

Al atardecer, salieron a caminar por los cafetales, tomadas de la mano.
- Lena - la pelirroja se detuvo y se miraron - te amo - delineando su rostro con sus dedos, hasta llegar a su cuello.
- Yo también te amo - rodeando el cuello de Yulia - y siempre voy a estar contigo… - besando sus labios.
- Contigo siempre… porque te amo - ambas empezaron a reír, su felicidad volvía a ser completa.

FIN
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Shikat
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   4/6/2010, 18:47

Wao impresionante!!!!
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bombom7805
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   24/6/2010, 10:14

digo lo mismo, me encanta como escribes, esta es la segunga que me leo y cada vez me gusta mas. felicidades, ya tienes una fan
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b153xu4l
Lektor
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   25/2/2011, 18:14

Muy buena historia
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http://hi5.com/friend/profile/displaySameProfile.do
zhayho
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   7/5/2011, 04:20

WOOW ME ENCANTO NO PODIA DORMIR SIN ANTES TERMINAR DE LEERLA
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himeko1999
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   12/5/2011, 19:31

excelente historia,un 10 y mas jjejejejje

revolucion
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MensajeTema: Re: Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]   

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Contigo Siempre Por: Shaolli [completa]
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