Yuri's Lyrical Secrets

Para quienes hacemos y disfrutamos del Yuri
 
PortalPortal  ÍndiceÍndice  CalendarioCalendario  BuscarBuscar  RegistrarseRegistrarse  Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios  ConectarseConectarse  

Comparte | 
 

 La dulce insatisfaccion (Nicole)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
caballeronegro
Lektor
Lektor


Masculino Edad : 26
Localización : En una cabaña con sei, shizuma y sakura
Cantidad de envíos : 1
Fecha de inscripción : 15/11/2008

MensajeTema: La dulce insatisfaccion (Nicole)   15/11/2008, 22:23

Pensamientos de a quien hicieron Caballero Negro

Ah! Lo diré una vez más.
Los minutos son segundos, las distancias son horas.
Y tu que estas ahí fríamente sentado, bajo un techado tibio, junto a un hogar sosegado con el ánimo decaído.
Y las gafas en tus ojos, y las mejillas pálidas y blancas, y las tristes notas que tocas de puro compromiso.
Hoy cuando te veo, cuando te pasmo con mi corazón encenizado que se arrolla más y mas y se pierde en todo lo natural, a cada gentil momento.
Ah! Como quisiera expresar tantas cosas que llevo dentro, pero la letra me corrompe.
El día que enferme lo hice con una condición. Dicen que cuando creces se te va muriendo el corazón
¿Dónde esta el amor? ¿Dónde esta el calor? Mi alma antes encendida, antes abierta hacia todo y ese maldito dolor que no se va, que aunque ya cicatrizado solo me ha insensibilizado.
¡Dime! ¡Exprésate! ¡Descontrólate!
Arde en deseos por una estrella brillante, atrapa con tu alma el deseo inalcanzable.

Joder… Brilla, brilla por tu propia oculta luz.

I - ELIZABETH

Cuando me di cuenta de esos detalles me volví loco.
Estaba pasando por una indiferencia emocional y nada la había podido cambiar.
La gentileza de sus gestos y sus reflejos de inocencia alimentaron mi amedrentado ánimo.
Imaginarla sujetando una copa o el tallo de una rosa con esos finos dedos fue algo que me hizo sacudir el aliento. Su sonrisa franca y decidida era algo que me derretía en deseo.
Tomarla por el mentón y mirarla imperturbablemente a los ojos mientras le caía un mechón del pelo eran los típicos sueños en que comúnmente me quedaba despierto.
Añoraba envolver y alisar sus hebras castañas que suavemente bajaban y se ondulaban hasta su cuello.
¡Cuantas veces no me quede con mis dedos a punto de acariciar sus mejillas!


En ocasiones me dejaba despeinarle y sabe que mi corazón y mis labios estuvieron a punto de apresarle.
Los guantes, las medias, los anteojos que se le resbalaban tiernamente por la nariz.
La tome de las manos, alzándolas y sujetándolas a mi pecho y en un gesto de inexplicable locura le di un beso en la frente con toda la dulzura del mundo.
Cuando baje mis manos por su espalda a su cadera, ella inclino su cabeza y sobre mi grato, mi santísimo pecho su calor, su ternura, su cabeza, sus lagrimas de “yo” dispersó sobre mi.

¡Aa! Sagrado, inmanchable minuto.
Después, retirándose bruscamente y con una inexpresión que jamás había visto me reservo de todos sus encantos.
¿A dónde corres: Rubén, Van goh, Mozart?
Juro que hubiera os hubiera tomado y alcanzado si esa maldita mano no se me hubiera hundido entre los intrigados sujetes de mis atónitas amigas.
Tono, Luz y ritmo…

Todas me miraban, molestosamente, con un gesto ridículo, incrédulo, lleno de un deje en sus perfiles de inofensiva picardía.
En ese momento, sujeta entre todas, admirada y reprochada, con una inesperada punzada me desmaye.



¿Cuáles son los pequeños pormenores de la felicidad?
La felicidad y el gozo que lleno mi corazón iba mas allá de los que había experimentado antes.
La increíble atracción hacia el abismo era prodigiosamente tentadora y placentera.
Me levante, inquieta, porque jamás en mi vida me había sentido tan linda.
Llevaba mi vestido favorito, largo y delicado y sobre la fina seda que rodeaba mi ser, abrazando, la suave tela que pobre pero irresistiblemente me recordaba su piel.

Estaba en mi casa.

Joder.
Había frió.


No le avise a nadie.


Me puse la bufanda mas tibia.

Me ajuste las medias.

Me puse perfume.

Temblé.



Y baje, determinadamente, escalón a escalón.

Iba a Llover...

II.- NICOLE

Con un traje de novio glaciar y caminando de frente a la lluvia, cargaba entre sus brazos con un hermoso lirio blanco. Ni cien mil gotas le harían desprendérselo, aunque ciertamente se le resbalaba de las manos.
Su apariencia, su presencia, su estilo, sus gestos y reflejos lo hacían juzgarle un príncipe. No era un chico, pero parecía uno, y uno muy guapo.
No sabia que decir, estaba viendo algo hermoso, mientras los atenuados mechones entre violeta y negro le caían sobre la cara empapada.
Cuando un caballero se encuentra con algo hermoso, sus verdaderos instintos no callan. Pero estaba mojadisima, y la cedida ternura consideraría tener una alteración.
Soltando agua e inundando la puerta hacia los pisos limpios, entro al hotel. El aire acondicionado le pego una sacudida tremenda por todo el cuerpo.
Los brazos los tenia al limite, y su cuerpo estaba totalmente frio al igual que su rostro.
Diecisiete botones y el recepcionista, lo miraron con desprecio.
“Desea usted…”
Ella lo miro, congeladoramente.
No debía preguntar más, ¡tenía una blanca doncella entre los brazos!
“Disculpe señor, pero este no es un…” Insistió estúpidamente.
Hastiada, le ignoro, y arrancándole la llave del estante con su boca, sin un solo descuido en el erario se fue furioso.
Dejaba un seguidillo de agua por donde pasaba, descarga montones de charcos por el cristalino hotel.


El recepcionista estaba desorbitado. Pero el gerente, apareciendo, lo atajó a tiempo.
Con un recio movimiento lo atrajo hacia el, y lo miro severamente.
“Ella, evidentemente” Le dijo muy cerca de su cara “Ella, corresponde a ser un sujeto muy importante, lo que tienes que distinguir esta en su porte y sus ropas” Mientras al momento acariciaba una copa que tenia alado, respirando melancólico “De cualquier manera, mis ojos me lo impedían, limpiemos mejor esto”



Una hermosa mujer, en los brazos de otra hermosa mujer.
Cuando los mechones se combinaban con los de ella, cuando su pecho y camisa semiabrochada le permitían descansar a aquella cabecita febril, para cuando se dio cuenta que que su boca estaba muy cerca de la suya y el ascensor aun no cerraba sus puertas.

En ese momento, cayendo de rodillas frente al hotel, con los ojos inyectados en sangre, y arañando la tierra, Eliza escupió sangre hacia el cielo.
¿Por qué? ¿Por qué?
“¡Nicole!” Repetía llorosa, fuera de si misma “¡Mi Cole!”
Volver arriba Ir abajo
 
La dulce insatisfaccion (Nicole)
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» La mentira dulce
» DULCE DE REYES
» Feliz cumple Rafael,Peter, Nicole, Don Vito, Tanaya y d4rw1n
» El éxito de la pantalla chica salta a las librerías-DULCE AMOR
» Beneficios de comer chile dulce(pimientos)

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Yuri's Lyrical Secrets :: Historias Originales :: Para todos los públicos-
Cambiar a: