Yuri's Lyrical Secrets

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 Y en una noche de alcohol // por: Cristale [Completo]

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Yulia
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MensajeTema: Y en una noche de alcohol // por: Cristale [Completo]   15/11/2008, 16:19

Y en una noche de alcohol // por: Cristale [Completo]



Y EN UNA NOCHE DE ALCOHOL…

¡Wow! ¡Qué dolor de cabeza! ¡Demonios! ¿Cuánto había tomado la noche anterior? Pero… debía levantarme. Fue en ese momento en que sentí a alguien a mi lado, es más, el peso estaba en mi brazo y mi pecho… ¡****! ¿Qué había hecho? Ni siquiera quise abrir los ojos, a parte, el sol me cegaba, no quería ni ver quién estaba conmigo. No sé cómo alcancé el control de la persiana y la bajé… Uff… por suerte estaba en mi departamento… ahora sí abrí lentamente los ojos… levanté un poco la cabeza y vi quien era.
¡Rayos! Hubiera sido mejor que no hubiera visto… ¿cómo demonios había llegado esa niña a mi cama? No recordaba nada, bueno… rememorando… anoche había estado deprimida, después de pensarlo decidí ir a un bar de mujeres que me habían recomendado, no precisamente por lo bueno que era sino por lo discreto; al principio había tenido dudas pero cuando ella me vio y me sonrió la reconocí completamente. Era la misma chica del café que estaba a espalda de mi oficina, también había sido mesera en ese bar por lo que vi… se acercó y me dijo:

-Buenas noches…- Tenía una voz melodiosa y dulce, me gustaba.
-Hola… ¿Así que trabajas aquí también?
-Si. Los fines de semana. Para ganar algo extra. Las propinas son buenas.
-Es un sitio tranquilo.
-Hasta ahora. Dentro de una o dos horas se abre la pista de baile y ya verá.
-¿Ah si?
-Se divertirá…
-Espero…
-¿Como?
-Nada, nada.
-¿Su… su amiga?
-¿Fabiana? Jajaja no lo sé… tal vez con su nuevo amor por ahí…
-Usted… ¿usted y ella…?- Vi en sus ojos una curiosidad tremenda y le dije algo sarcástica
-Si lo que quieres saber es si éramos pareja…
-Yo… yo no… lo siento… Permiso…
* Creo que la había herido porque se había puesto colorada. Me sentí culpable, tome su brazo y le dije
-No tienes porque disculparte. Más bien discúlpame por la grosería.
-No… no…
-Si, discúlpame. Fabiana y yo terminamos… por motivos… circunstanciales. Solo te puedo decir eso…
* La mire y tenia el rostro algo apenado.
-Creo que debes ir a atender esa mesa… te llaman.
-Si… yo… cualquier cosa solo pídamela…
-Ok…

Y se alejó, mientras lo hacía pude observarla bien al fin, no lo había hecho nunca, porque cuando estuve con mi… ahora ex, nunca miré a otra mujer; había amado a Fabiana como a nadie en mi vida, a pesar de lo que me hizo sentía que ella sería el amor de mi vida, fue en ese momento cuando me sentí completamente desvastada… pensar que había perdido al amor de mi vida… entonces a ese tequila le siguieron algunos más, hasta que como me dijo esa chiquilla, abrieron la pista de baile y una mujer como de mi edad me vino a sacar a bailar… yo pensé y me dijé que no le debía explicaciones a nadie, así que bailé, y bailé como nunca… y no fue la única con la que lo hice. Cada vez que intentaba llegar a la barra siempre me jalaban de alguna mesa y me quedaba con el grupo que estaba allí… vagamente recuerdo que en un momento vi a esa chiquilla sin su traje de mesera y se acercó a mí.

-Está usted mareada…- La miré y… creo que era cierto, me sentía algo mareada pero no quise admitirlo
-Jajaja preciosa… yo estaba aprendiendo a prender un fallo cuando tú a pensas estabas caminando… sé cuidarme sola…
-Pero…
-¿Qué pasó con tu trajecito?
-Son las dos de la mañana, mi turno se terminó
-¿De verdad?
-Sí…
-¡Vamos! Ven a bailar conmigo…
-Pero…
-Si no quieres…
-No… no es eso…
-¡Bah! Vamos…

Y bailamos, bailamos mucho, pero mientras descansábamos yo seguía pidiendo más y más tequila, solo recuerdo que en un momento empecé a ver en esa chica a Fabiana… entonces creo que la besé, ella me respondió… y fue cuando le propuse ir a mi departamento, el trayecto lo recuerdo entre nubes… besos… abrazos… caricias en el taxi… no recordaba más. Y no era necesario que lo recordara cuando la tenía desnuda, durmiendo en mi pecho y con su brazo rodeando mi cuerpo. No entendía por había hecho eso, era la primera vez que me descontrolaba de esa manera, y lo peor es que sentí que había traicionado a Fabiana… ¡Qué ridículo! ¿Fabiana me había puesto unos tremendos cuernos y yo me sentía culpable? ¡Ridícula! ¡Eso era! ¡Ridícula!
Pero para ser sinceros no debí de haberme acostado con esa niña… ¿Cuántos años tendría? ¿Veintidós? ¿Veintitrés? Bueno, pero debía tomarlo como una persona madura, a los veinticinco años tenía que aprender a manejar esas situaciones, cuando se despertara le diría que había sido estupendo… aunque en realidad no recordara nada… pero que solo había sido una noche… además, si se había acostado conmigo significaba que antes lo había hecho y era dada a tener ligues de una noche… ¡Vaya! Parecía una chica bastante tranquila, y hasta que la había visto anoche en el bar no se me había pasado por la cabeza que le gustaran las mujeres… ¿sería lesbiana o bisexual? La verdad no había reparado mucho en ella, sería mejor levantarme y darme una ducha, allí pensaría mejor las cosas, y no estaría desprevenida cuando despierte… intenté salir de su abrazo pero ella también empezó a moverse… ¡Rayos! Me quedé quieta a ver si no despertaba pero fue inútil, abrió los ojos y cuando me vio sonrió… yo me quedé mirándola… tenía unos hermosos ojos color verde… se levantó un poco y fue a besarme…

-Buenos días…
* Yo me quedé estática y ni correspondí ni rechacé su beso, ni su saludo, después se separó un poco y todavía sonriendo me empezó a acariciar el rostro diciéndome:
-Me parece un sueño… ni en mis más locas fantasías pensé tenerte así… conmigo… al fin…
* ¿Al fin? ¡Un momento! ¿Acaso ella? ¡Oh Dios! No podía ser…
-Eres tan linda… tan dulce… y tan apasionada… siempre me pregunté detrás de esa expresión seria qué tipo de mujer eras…
-Yo…- ¡Demonios! Ni siquiera sabía su nombre…
-Me alegro no haberme equivocado… eres todo lo que pensé y más aún…
* Sus caricias me estaban distrayendo más de la cuenta, a decir verdad, sino podía pensar bien era por el contacto de su piel con la mía, debía reconocerlo, al menos me atraía físicamente.
-Yo…- Debía decir algo, cualquier cosa, era la primera vez que me quedaba sin palabras
-Tú… tú siempre me has gustado… no sabes como sufría cuando te veía con tu ex… los celos me carcomían… y ahora…- Una lágrima cayó a mi rostro… una lágrima de sus ojos… ¿lágrima? –Y ahora que te tengo… no seré tan tonta como ella… no te dejaré ir… dame una oportunidad de amarte… por favor… por favor…

Y diciendo esto me volvió a besar, pero esta vez ese beso encerraba mucho más que un saludo de buenos días, empezó a besarme por todo el rostro, bajo mi cuello y siguió su recorrido descendente, no podía detenerla… no quería. Cuando llegó a mis senos y los empezó a besar y succionar delicadamente… sencillamente enloquecí, usé mis fuerzas para invertir los papeles, no sé ni como la puse debajo mío y empecé a devorarle la boca, después bajé besando su cuello y cuando llegué a sus senos pasé la lengua por los dos, sentí cómo estos vibraban, abrí mi boca y chupando uno y después el otro, regresé al primero y así continué por un buen rato, mientras escuchaba los gemidos de Lena… ¿recordé su nombre? Seguro en algún momento me lo había dicho… Lena se estaba poniendo a mil con solo sentir esas caricias tan estimulantes… lo sabía porque pedía más y más, por lo que bajando por su vientre hasta llegar al ombligo me detuve un rato para saborear el sudor contenido en este y preparar el camino para llegar a su tesoro… al llegar a éste deposité un suave beso allí y empecé a lamerle el interior de las piernas pasando deliberadamente a por aquella cavidad que pedía ser explorada, pero que aún debía esperar. Sujetándola de su cintura, coloqué dos almohadas bajo su cadera y tuve a mi disposición semejante banquete para mis ojos, olfato y boca, esto me encendió y abrí mis oídos a los gemidos y peticiones de aquella chiquilla que me estaba volviendo loca. Lentamente deposité mi lengua en su vagina, abriéndole los labios y recorriendo con la lengua toda aquella extensión, hasta encontrar el pequeño que se escondía y que supe chupar y acariciar con la punta de la lengua, mientras que mis dedos intentaban entrar en su vagina penetrándola delicadamente, primero con un dedo, pero de pronto escuché un gemido extraño, vi su rostro y una expresión de dolor… Dios… no podía ser… no sé cómo reparé en la sábana… me puse de pie de un brinco y ella todavía con una expresión algo adolorida me quedó mirando…

-Tú… tú… yo… esa… ¿esa sangre…?- Miró hacia otro lado y me dijo en un susurro
-Pensé… pensé que no te molestaría… cuando te diste cuenta anoche… fuiste muy delicada… usaste… algo… creo que después lo tiraste por ahí… fuiste dulce… pero todavía… me duele un poco…
* Esto se estaba poniendo color de hormiga, miré a un lado de la cama y vi el arnés que usábamos Fabiana y yo cuando hacíamos el amor… entonces… anoche… yo había… yo la había… de pronto sentí los brazos de esa chica rodeándome
-No te preocupes… por favor… no te preocupes… yo quise que fuera así… no tienes que hacerte responsable por nada… esas cosas ya están fuera de tiempo… yo me quise entregar a ti… Yulia… Yulia yo…- Me deshice de su brazo y enojada le dije
-¡Tú no entiendes nada! Ni siquiera recordaba tu nombre hasta… hasta hace unos minutos… ¡No sé cómo te metiste en mi vida! ¡Pero no quiero volver a verte! Cuando regrese no quiero verte aquí…
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Yulia
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MensajeTema: Re: Y en una noche de alcohol // por: Cristale [Completo]   15/11/2008, 16:20

Me miró con los ojos inundados de lágrimas, no quise ver más, me vestí y me fui… caminé durante horas y cuando me di cuenta estaba en la playa… curioso, mi mejor lugar para pensar; me senté en la arena y una catarata de recuerdos vino a mí… lloré como en mi vida no había llorado, me hizo bastante bien. Al final… cuando el sol ya se escondía pensé en esa chica y todo lo que le había dicho, me sentí mal porque ella solo había querido hacerme bien y yo por poco y la saco a rastras de mi departamento, debía pedirle disculpas pero dejarle en claro que no quería nada con ella.
Al llegar a mi departamento y ver la soledad que imperaba en él, me sentí… sola… de pronto al entrar en la sala la vi… estaba durmiendo en mi sofá… tenía una chaqueta mía abrazada firmemente a su cuerpo… ¿Qué significaba eso? Me acerqué sin ánimo de despertarla y pedirle que se vaya, pero conforme lo fui haciendo empecé a sentir una especie de ternura… se veía tan bien… tan inocente… ¡Dios! ¡Era hermosa! Vi el forro del sofá y noté como estaba húmedo… ¡La había hecho llorar! Me agaché para despertarla suavemente pero cuando quedé a la misma altura de su rostro ella abrió los ojos de improvisto. Al verme, sus ojos adquirieron una expresión de miedo y yo me puse de pie al ver esto… ¿Miedo? Jamás nunca había inspirado miedo a nadie… me sentí mal. Ella se sentó en el sofá y al ver que tenía la chaqueta en sus brazos, la soltó y la dejó a un lado.

-Perdón… ya… ya me voy… lo siento… permiso…
* Se puso de pie y secándose el rostro se encaminó hacia la puerta, pero antes de que llegara, la alcancé y la cogí de un brazo deteniéndola.
-Espera…
-¿Si?
-Quédate… y lo siento… no me siento muy bien… tengo demasiados problemas… si lo deseas, quédate… hay mucho espacio… quédate todo el tiempo que desees…
-Tú no me quieres aquí…
-Yo…
-No quiero molestarte… me importas demasiado como para… causarte molestias…
-¿Te… importo?
-Yo… yo… yo te amo…
* Solté su brazo como si me quemara… no podía creer lo que me decía… ¡Era imposible! ¡Solo había sido una noche!
-Sé que tú ni siquiera sabes quien soy… pero yo lo sé todo de ti… desde que te vi en la cafetería… me impresionaste… te oía hablar… escuchaba tus conversaciones con las personas con las que ibas… te conozco mucho… así me enamoré de ti… no sabía ni como acercarme, tenías pareja y no quería provocarte problemas… además, se te veía tan enamorada de ella… y yo… yo quería que me miraras como la mirabas a ella… nunca miraba a nadie… ni siquiera reparabas en mí… - ¿Qué estaba diciendo? –No te preocupes… sé que para ti solo fue una noche… sé que… sé que aún la mas… la llamabas mientras hacíamos… mientras estábamos… acostándonos…- Al pronunciar esa palabras sentí dolor dentro de su ser, y me sentía repudiable… llamando a Fabiana mientras esa chica se entregaba a mí… -Ahora debo irme, cuídate por favor… no te molestaré más…
* Se acercó a mí y dándome un rápido beso en los labios se fue corriendo

Después de dos semanas de tomar café de la cafetería automática de la oficina, decidí que era hora de estar castigando a mi hígado, prefería ver a esa niña a seguir tomando esa tortura de café, tomé mi chaqueta y salí de mi oficina.

-Ya regreso Andy…
-Ingeniera… tiene que firmar…
-Ya vengo, solo iré a tomar un café a la vuelta
-¿Demorará?
-Regreso en media hora…
-Está bien, esto aún es para la tarde… ojalá disfrute su café…
-Gracias, ya vengo…

Prefería no llevar el auto, era mejor caminar, al llegar entré y me senté en una mesa para dos personas, algo alejada y pegada a la pared… esperé a que alguien me vaya a atender pero tuve que esperar algunos minutos… a pesar que el lugar estaba vacío. Al fin mi espera terminó y me dejaron una carta sobre mi mesa, ni siquiera quise mirar a la persona que me tomaría la orden, miré todo lo que había y eran tantas cosas que deseaba comer… no por hambre, sino porque había extrañado la comida del lugar… tenía un aroma tan cálido y de hogar…

-Por favor, un café en jarro y… un mixto caliente…
-¿Na… nada más?
* ¿Cómo no reconocer esa voz? Esa vos era la que le daba a esa lugar aquella magia que poseía, sin embargo, no quise mirar, solo le alcancé la carta…
-No, nada más, gracias…
-Le… le trae… le traeré su pedido… en un momento…
-Ajá…

Diez minutos después sentía acercarse el dichoso aroma del café pasado, lo dejó sobre mi mesa junto con el sándwich, comí lentamente y con muchas ganas de saborear todo… mmm había extrañado esa comida, definitivamente regresaba al almuerzo, además, no había sido tan difícil evitar a Lena. No obstante, el destino me hizo ver una vez más que nadie juega con él y que no debí haber cantado victoria tan rápido, cuando levanté la mano para que se llevara la cuenta, dejé el billete en la mesa para pagar e irme rápidamente, ella vino y se lo llevó, junto con los platos sucios… cuando regresó dejé su propina y me puse de pie para irme, y fue cuando dijo:
-Si… si lo deseas… es que no te moleste más… por favor… no me trates como sino existiera… yo no te volveré a molestar… sé que no te agrada mi presencia… solo te pido… que todo sea como antes… cuando solo era una mesera… a la cual no conocías… me está matando que… que para ti no exista… por favor… nada más te pido…
-Ok…

Y me fui… todo fue como antes, solo que regresar a ser una cliente que no había conocido jamás a esa mesera, me costó.
Solo que dos semanas más tarde, llegué a almorzar algo tarde y cuando estaba comiendo vi que ella se iba, y justo cuando iba a tomar el autobús, un deportivo rojo se detuvo frente a ella, una mujer se levantó y le pidió que subiera, ella se quedó algo sorprendida al principio pero después lo hizo… y se fueron, me quedé con el tenedor camino a mi boca… ¿Quién demonios era esa estúpida? ¿Cómo se atrevía a hablar con MI Lena? ¿Por qué demonios le daba un aventón? Y sobretodo… ¿por qué Lena se fue con ella? ¡Rayos! Debía calmarme porque el tenedor no tenía la culpa de nada, era la primera vez que sentía de esa forma la mordida de los celos… porque debía reconocerlo… eran CELOS. Celos de que haya alguien cortejando a la chica que… que decía quererme… ¿Pero de qué me quejaba? Casi un mes había pasado desde que nos habíamos… desde que… desde que la había llevado a mi departamento y yo simplemente la había tratado como si no la hubiera visto en mi vida…

-Solo te digo que tengas cuidado, no todas van con buenas intenciones…
-Por lo menos esta vez no seré tan tonta como para involucrar el corazón en donde solo es una cuestión de cama…
* Me dejó algo asombrada aquel sarcasmo, sobretodo tomando en cuenta que lo de nosotros no había sido premeditado
-Solo es un consejo
-Gracias, pero no lo necesito… sé cuidarme sola… siempre lo he hecho…
-Ok…
-Además, no sé porque lo haces… se supone que las extrañas no te deben importar
-Tú sabes perfectamente que no eres una extraña
-Lo soy… lo soy… nunca seré nada más para ti…
-Como quieras…
* Tiré la estúpida cuchara, dejé un billete que cubriría más de la cuenta y me retiré…

Cuando llegó la hora del almuerzo, no tenía hambre pero sucedió algo que jamás me esperé: Fabiana apareció en mi oficina, quería hablar y mi cabecita maquinó un plan diabólico…

-Ok, hablemos como dos personas civilizadas pero… tengo hambre ¿te parece que vayamos a almorzar?
-Sí, claro. Vamos a ese lugar que está a la vuelta, siempre me gustó… ¿te parece?
-Claro…

Ya era hora de pasar borrón y cuenta nueva, Fabiana y yo éramos personas civilizadas y debíamos aclarar un par de cosas, entramos y la llevé a la misma mesa de siempre, la verdad es que empezamos la conversación hablando de cómo nos iba y nos detuvimos cuando Lena con cara de pocos amigos nos trajo la carta…

-¿Qué… qué… en qué les puedo ayudar?
-Buenas tardes señoritas…- Dijo Fabiana, ella tenía una estructura social muy marcada en la cabeza
-Disculpe, buenas tardes… ¿en qué les puedo ayudar?

Hicimos el pedido y se retiró, nostras seguimos hablando animadamente hasta llegar al tema de nuestra separación, llegó la comida y sin prestarle mayor importancia, continuamos una vez que Lena se retiró.
Fabiana me decía que ella había tenido la culpa, que una vez más su cabeza loca la había dominado y que se dejó llevar por el deseo pasajero, conforme me explicaba la situación, yo me iba dando cuenta que ya no me importaba, que mientras escuchaba a mi ex, solo podía pensar si Lena estaba o no celosa. Al final solo le dije que todo pasaba por algo y que si el destino había querido que nos separemos, lo único que podía brindarle era mi amistad, nunca perdonaría su traición, pero que considere que la había olvidado, ella mi pidió que seamos amigas y yo acepté.
Al terminar ella pagó la cuenta y nos fuimos, en la puerta la hice tomar un taxi, nos dimos un beso de despedida y me dirigí a mi oficina, me sentí mucho mejor al saber que Fabiana ya no era gran cosa en mi vida, había causado grandes estragos y casi le agradecía que se haya desaparecido tanto tiempo, y que regresara cuando las cosas se habían casi calmado, eso me había dado tiempo de pensar las cosas y que doliera menos recordarla.
Pero las cosas se salieron de control cuando más consecutivamente esa mujer venía a recoger a Lena, no me quedé atrás e invité más seguido a Fabiana a almorzar, hasta que un día ella me tomó la mano y justo en ese momento vino Lena con la cuenta, se quedó mirándome con un enorme dolor en los ojos y se retiró casi corriendo cuando pagué, volví a hacer tomar su taxi a Fabi y me fui a la oficina. Sin embargo, cuando esa noche llegué a mi departamento, algo tarde por cierto porque siempre me quedaba algo más y solo llegaba a dormir, me quedé sorprendida al hallar esperándome en la puerta a Lena, al verme se levantó, pues estaba sentada en el suelo, y se acercó diciéndome:

-Solo serán dos palabras… por favor…
-OK, pasemos…- Entramos y nos sentamos en el sofá, yo frente a ella
-¿Deseas tomar algo?
-No, gracias… yo… quiero hablar… contigo
-Dime…
-Sé que es un atrevimiento… porque… porque yo… porque no soy nada tuyo…- Y vi que al decir esas palabras sus ojos se inundaban de lágrimas -…pero… pero… necesito… saber… si… tengo… si tengo alguna oportunidad… de… estar a tu lado… yo… yo no lo soporto más…- Sus rasgos se hacían cada vez más duros, como si el tratar de contener las lágrimas le impidiera hablar -…no soporto… que esa mujer te toque… no lo soporto… esta tarde casi… casi la mato… cuando lo hizo… por favor… dime si tengo alguna oportunidad de conquistarte… yo… haré lo indecible… por hacerte feliz… solo… solo dame una oportunidad…
-Lena… yo… yo…- Me miró y medio sonriendo se acercó, se arrodilló frente a mí, me tomó mis manos besándola y me dijo:
-Has regresado con ella ¿verdad?- ¿Qué? ¿Cómo había llegado a esa conclusión? Ella esperaba una respuesta
-Lena…
-Por favor… solo esta noche… solo una noche más… no te pido más… por favor…
-Yo…- Entonces se me fue encima plantándome un beso, nunca me dejaba terminar, ni empezar a hablar

Cuando me desperté por la mañana busqué con mi brazo el cuerpo que había pasado la noche amando, pero grande y desagradable fue mi sorpresa cuando no encontré nada, me senté de golpe y era verdad, no estaba… “Lena…”, me levanté y poniéndome mi bata me puse a buscarla por toda la casa pero fue inútil, ella se había ido, volví a recostarme en la cama y cuando lo hice su olor me entró de lleno, rememoré lo que había sido la noche anterior y solo podía pensar en una palabra para describirlo: Maravilloso. Parecía que nuestros cuerpos y almas se conocieran de hace siglos, porque cada una sabía qué le gustaba y qué no a la otra, sabíamos donde tocarnos y qué decirnos, yo me encendía cada vez que ella me decía que me quería, y me lo dijo muchas veces; su forma de amar era paciente, suave y tierna, Lena no tenía mucha experiencia y eso no sabía por qué, pero me encantaba, y a pesar de su inexperiencia era maravillosa. Yo… yo simplemente puedo decir que era otra persona cuando me perdía en su cuerpo para amarla, porque eso era lo que había hecho anoche: Amarla, amarla como en mi vida amé a nadie… nada que ver con el deseo salvaje que sentía por Fabiana cada vez que la tenía en la cama, en su cuerpo mis manos y mi boca escribían sus mejores versos… sus mejor historias, y cuando estuve dentro de ella, conscientemente, ver como estoicamente soportaba al inicio… sentir su entrega mientras me acariciaba el rostro y me alentaba mirándome fijamente… me mandó directo a la locura y terminé de enamorarme de ella. Sí… ¿por qué no admitirlo? Aquella niña me había conquistado, no sabía cómo ni por qué pero lo había hecho. Y me sorprendía que en tan poco tiempo, porque yo no era de enamorarme así de rápido… vi la hora y decidí empezar a alistarme para ir a trabajar, iría temprano para tomar desayuno en la cafetería y cuando Lena terminara su día me la raptaría… debía hablar con ella. Entre tantas cosas debía pedirle perdón por la forma como la había tratado antes, sin embargo, cuando llegué no estaba; me dije que talvez llegaría tarde pero cuando regresé al almuerzo tampoco estaba. Pregunté al mesero que me atendió por ella y cuando me dijo que había renunciado el día anterior, casi me da un infarto. No podía creerlo… ¿qué significaba eso? ¿Acaso todo había sido planeado para dejarme justo cuando yo la amaba? ¿O…? Podía ser… tenía que ser así. Era egoísta pensar que había renunciado para no seguir viéndome dado que ‘había regresado’ con Fabiana, pero eso lo que más iba con Lena… con MI Lena.
Fui a la noche al bar pero tampoco estaba y me dijeron, que también había renunciado. ¡Rayos! ¿Qué se proponía? ¿Volverme loca?

-¿Sabes donde vive?
-Esos datos no se los podemos dar a los clientes, disculpe señorita…
-¿Quieres ganarte una propina?
-Yo…- Dejé un billete bastante grande sobre la mesa -…tuyo si me lo averiguas para el almuerzo…
-Haré lo que pueda…
-Ok…- Le di un billete mucho menor y me fui diciendo -…yo también hago lo que puedo
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MensajeTema: Re: Y en una noche de alcohol // por: Cristale [Completo]   15/11/2008, 16:20

Sin embargo, al almuerzo hasta me había impreso la hoja de registro de Lena, me la entregó junto con el vuelto de mi cuenta, dobladita bien chiquita para que nadie se diera cuenta, le dejé el billete prometido y me fui agradeciéndole.
Cuatro días esperando en su puerta pero nada, el domingo aproveché para vigilar todo el día pero nada tampoco, era imposible trabajar sabiendo que el amor de tu vida no estaba a tu lado, y más tortura era saber, que lo habías tenido terquísima pero que por idiota la había dejado ir. ¡Bah! Ya casi estaba rendida, debía admitirlo, a Lena la tierra se la había tragado… y yo quería que también me tragara… al octavo día, me había dado por vencida, en mi vida me había sentido tan devastada, ni siquiera cuando supe que y comprobé la infidelidad de Fabiana, ahora eso era tan insignificante… ¿Cómo podía destrozar tanto a una persona la sola idea que dejó partir a su felicidad? Yo estaba viviendo la respuesta a esa pregunta.
Recuerdo que un mes antes de postular a la universidad me atacó una ansiedad tan grande que conocí el cigarrillo por primera vez en mi vida, si no había calculado mal, ese mes me había fumado una cajetilla diaria, después de haber ingresado, nunca más los probé, ahora volvía a lo mismo, casi me había acabado la segunda cajetilla de aquel décimo día y segundo sábado sin saber de ella… llegué a mi departamento prendiendo el último cigarrillo que me quedaba, cuando se abrió el ascensor y al dar la vuelta a la esquina del piso, y mirar a la puerta de mi departamento, la vi… estaba allí, sentada mirándome, no sé por qué puso esa expresión de extrañeza, como si no me reconociera, se puso de pie lentamente y corrió hacia mi ya que yo no me movía, a penas podía creer que estuviera frente a mí… después de tanto días… deseaba… deseaba… ¡Deseaba matarla! ¿Cómo se atrevía a hacerme amarla y después abandonarme? Sin embargo, ese brote de furia repentina se disipó a la velocidad del sonido cuando cautelosamente se detuvo frente a mí, y estirando sus brazos tomó mi rostro con ambas manos… ¡Dios! ¡Qué alivio sentir su contacto y saber que no era un espejismo!

-¡Dios! ¿Qué te sucedió?- Su voz cálida y baja llegó de algún lugar de mi cerebro, pero no pude contestar… -…estás… estás mal… ¿qué te sucedió?
-Nada…

¿Nada? ¿Nada? Había pasado los peores días de mi vida y ‘nada’ era lo único que salía de mi boca, cuando me preguntaba qué me pasaba la que era causante de todos mis males. Seguía acariciándome el rostro, la verdad si sabía a qué se refería, mis ojeras y la palidez extrema de mi rostro seguro me habían delatado, ellas hablaban de los días de insomnio y de las horas extras que trabajaba para poder llegar solo a ‘dormir’. Además de los días sin comer que llevaba… sin embargo, aquel leve contacto me estaba devolviendo a la vida.

-Estás empapada… será mejor que te cambies de ropa…
-No importa…
-¡Claro que importa! Vamos…


Afuera estaba lloviendo a raudales, yo había regresado a pie y regalado mi paraguas en el camino a alguien que lo necesitaba más que yo, solo había caminado dos cuadras sin él.
Me tomó la mano y me llevó hasta mi departamento, metió la mano en mi bolsillo y sacó mis llaves, abrió la puerta… como si fuera la duela… ¡Lo era! ¡Todo lo mío le pertenecía! ¡Incuso yo! Me llevó hasta mi cuarto y empezó a desvestirme, yo estaba perdida, solo la miraba como si aún no me creyera que estaba conmigo.

-¿Dónde está cuando más la necesitas?- Aquella pregunta me sacó de mis pensamientos, no sabía a quién se refería
-¿Qué dices?
-Tu pareja… pensé que vivían juntas, pensé que así era, por eso temí venir a verte… pero lo hice porque supuse que tenías algo qué decirme…
-¿Por?
-Me dijeron que me has buscado…
-Es cierto…
-¿No vive contigo?
-No… nunca he convivido con alguien
-¿Y va a venir? Si no tendré que irme rápido… no quiero causarte problemas…
-No viene…
-Ok. Entonces te cuidaré yo… hoy…- Y terminando de decir esto mi pantalón cayó al suelo, sin darme cuenta ya solo estaba en ropa interior -…será mejor que termines tú, iré a traerte algo caliente…

Y se fue, me saqué la ropa y me metí a darme una ducha, me hizo bastante bien, al salir, solo con mi albornoz encima, la encontré sentada a los pies de mi cama y vi una taza humeante en mi mesita de noche… me miró y me dijo:

-Creo que ya estás bien… ¿Puedes decirme para qué me buscabas? ¿Sucede algo?
-Mucho…
-¿Estás bien?
-No…- Eso la alarmó y se acercó nuevamente a mí, puso una palma sobre mi frente y dejándola caer rozando por mi mejilla, me sonrió -…no tienes fiebre…
-No es eso…
-¿Entonces?
-Estoy muy enferma…
-¿Qué es lo que tiene?
-Me muero… de amor… por ti…

Se quedó mirándome y con los ojos brillando de incredulidad, me acerqué y la besé como en mi vida había besado a nadie, la rodeé con mis brazos y sentí los suyos rodearme el cuello, pero después de unos minutos de gloria, se separó bruscamente, aunque no la dejé zafarse de mi abrazo.

-¿Qué sucede?
-Tu pareja… yo… yo no quiero ser…
-No hay nadie…- Me miró extrañada
-¿Cómo?
-No regresé con Fabiana, aquel día que viniste te lo quise decir pero no me dejaste… es más… nunca me dejas hablar…
-¿Es… es cierto?
-Sí. No regresé con Fabiana porque no la amo, no puedo amarla… no puedo amarla a ella cuando a quien ama mi corazón es a ti…
* Me quedó mirando como buscando pruebas de lo que decía, y después sonriendo me besó, yo también sonreí, no necesitaba bebidas calientes, ni cigarrillos, solo la necesitaba a ella, y a su amor para seguir viviendo.
-Me muero de hambre…
-Jajaja… yo también… vamos a la cocina, prepararé algo…
-No, nada de eso… llamaremos a que nos traigan comida rápida…
-¡Pero… es casi medianoche! ¿Quién nos traerá a estas horas algo de comer?
-Marca un redial y verás…
-¡Ya! Jajaja…- marcó y esperó un segundo, después me miró extrañada y habló… -…si bueno… yo…- Le quité el teléfono y hablé yo
-Buenas noches don Luis… espero no molestarlo… gracias… ¿quería saber si su repartidor aún esta disponible? ¡Ah…! Si… gracias… me haría el favor de mandarme… un segundo por favor… ¿Qué quieres mi amor?
-A ti…- Y me mordisqueó la nariz, yo sonreí, y dándole un roce de labios hablé…
-Tráigame una oferta de pollo a la brasa entero… sí… exacto… con todo… también pastel…
-De chocolate si se puede… ¿si?
-Sí… ¿de chocolate aún tiene? Ok… ¿en media hora? Sí, perfecto… Gracias… hasta luego…- Dejé el teléfono en su sitio y me quedé encima de ella -…así que a la nena le gusta el chocolate… ¿verdad?
-¡Ufff! Como no te imaginas…
-¿Más que yo?
-Mmm… déjame pensarlo…- Le mordí suavemente la nariz y soltó una carcajada, su felicidad era la mía, me sentía enormemente feliz de verla sonreír…
-¿Y esa tipa del deportivo rojo?
-¿Eh? ¡Ah! Jajaja ¿Celos?
-Muchos… la mataba si te ponía una mano encima…
-Me encanta que seas así, yo también mataba a Fabiana si te tocaba una sola vez más…- Era la primera vez que admitía eso, yo nunca había admitido ni reconocido celos por nadie, talvez lo había dicho de broma, pero era cierto, y me encantaba oír como ella también sentía lo mismo…
-¿ah si?
-Si…
-¿Y qué fue de ella?
-Es solo una amiga del instituto que quería que le haga el favor con un amigo… ya sabes… que se lo presente, entonces llegábamos juntas y los hacía reunirse en y después los dejaba solos, y yo como niña buena me iba a la biblioteca…
-¿Qué estudias?
-Estudiaba…
-¿Cómo?
-El último día que vine a buscarte fue el día de mi graduación, merecía hacerme un regalo… ¿no te parece? Por haber terminado en primer lugar de mi promoción…
-¿En serio?
-Si…
-Bueno, pues señorita, espero que le haya gustado su regalo… porque ese día se llevó algo más que una noche de mí…
-¿Qué más me llevé?
-Mi corazón… y por si las dudas no se aceptan cambios ni devoluciones…
-Ni loca te suelto… no te librarás de mí tan fácilmente…
-Eso espero… Por cierto… ¿Qué estudiabas?
-Publicidad y como cursillo algo de enfermería…
-¡Wow! Justo lo que necesito… una enfermera persona…
-Por supuesto… te voy a cuidar… estás algo… maltratada…
-¿Por qué te desapareciste de mi vista?
-¿Es una pregunta o una afirmación?
-Las dos, no sabes cuánta falta me hiciste… más después de darme cuenta lo mucho que te amaba… ¿A dónde te fuiste?
-Tú también me hiciste falta mi amor… me fui a darle la noticia a mis tíos que están dentro del país, se alegraron mucho, son la única familia que tengo, me apoyaron hasta donde pudieron y les debo mucho… ellos me cuidaron cuando mis padres murieron…
-Entonces a ellos les debo el que te haya conocido…
-Casi… gracias al destino por haberte puesto en mi camino…
-Y a ti por haberme elegido…
-Te amo Yulia, te amo más que a mi propia vida…- La iba a besar cuando sonó el timbre -…te salvó la campana…- Le di un beso y me puse mi bata para recibir el pedido, casi una hora después la cargué en brazos y la llevé a mi cuarto -…ya está bien de comida… necesito otro tipo de alimento…
-Yo también… ya tengo fuerzas de nuevo…

La dejé sobre el piso nuevamente, se le veía tan bien con otra de mis batas, pero sabía que mejor se veía sin ella, delicadamente le desanudé el cinturón, llevé mis manos a sus hombros y deslicé la prenda por ellos, besé su cuello y me dirigí a su boca, sentí sus manos quitarme mi bata y cuando estábamos ambas desnudas, la empujé hacia la cama y caí sobre ella.
Y a pesar que han pasado ya cinco años aún recuerdo como hicimos el amor esa noche, la recuerdo porque estuvo llena de ‘te amor, te quiero y mi amor…’, de ternura y delicadeza. No digo que hoy no sea así, hoy son mucho mejores, solo que fue la primera vez que le hice el amor sin miedo a que al despertar ya no estuviera a mi lado, y hoy por hoy, al despertar, lo primero que ven mis ojos es su bello rostro todas las mañanas. Yo cierro los ojos y doy una oración agradeciéndole a Dios la bendición tan grande que me dio con ese ángel que me ha mandado, ella es la razón por la que cada vez que me acuesto quiero despertar, y ella me demuestra día con día que yo soy la suya.
Es increíble como con su llegada mi vida ha cambiado tanto, pasa el tiempo y cada día la quiero más que el anterior, gracias por existir mi amor, sigue pintando mi vida con tus mejores colores…

FIN
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Shikat
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MensajeTema: Re: Y en una noche de alcohol // por: Cristale [Completo]   29/3/2010, 20:09

hay q emoa!!! pero si q ue una noxe loca!!!
no hay afortunada q ncuentre el amor de su vida asi
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zhayho
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MensajeTema: Re: Y en una noche de alcohol // por: Cristale [Completo]   17/7/2011, 01:27

jejejeje k loco avr k dia me pongo una guara peta(peda) asi y encuetro al amor de mi vida
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MensajeTema: Re: Y en una noche de alcohol // por: Cristale [Completo]   

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Y en una noche de alcohol // por: Cristale [Completo]
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