Yuri's Lyrical Secrets

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 Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]

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Yulia
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MensajeTema: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   2/11/2008, 03:36

Duelo de Amor por Kitsune

Le amo tanto como le odio, sin embargo se vuelve una necesidad enfermiza de volverla a ver, esto no es amor, esto no es querer, me repito una y otra vez cuando ella sonríe para mi; en frente de todos esos farsantes que dicen ser de la alta aristocracia, un nombre, un apellido ante el cual tiemblan con solo pronunciarlo e inclina cobardemente la cabeza ante ella.

-Bienvenidos sean damas y caballeros, por favor disfruten de la noche – dice con un tono amable y seductor, bajando con elegancia las escaleras alfombradas, así es siempre con esa altivez en sus ojos escarlatas, con una mirada penetrante que desnuda a cualquiera.

Aplausos casi como si alabasen a una diosa que desciende a bendecirles cuando en realidad solo les condena, no importa como pero al pasar junto a mí su mano se desliza fugazmente en mi cintura, dejando en claro a todo aquel interesado o atrevido, que le pertenezco.

-¿Qué pasa… Marian?- su aliento cálido en mi oreja al soltar esas palabras ronroneantes, mi ira se refleja en la copa que apreté instintivamente, ella sabe que detesto ese exhibicionismo absurdo.

- Nada… todo esta bien –me muerdo el labio para no contradecirle y soy liberada momentáneamente, mientras se dirige en medio del salón para ser saludada por grandes mandatarios y políticos, aquí es una batalla de poder.

Yo, simplemente recorro el salón con la mirada, cuanta hipocresía y envidia en sus ojos, la lujuria hacia aquella hermosa mujer que nadie puede poseer, más que yo, es la ironía de la vida, le pertenezco y soy su juguete temporal pero nadie puede tocar lo que yo eh tocado, nadie puede sentir el placer de su cuerpo como lo he sentido, aun así esto no es amor.

Aquel lugar ahogado de frivolidades y ambiciones, donde el vino caro se reparte a raudales, la música suave acompaña las conversaciones más macabras, un mundo diferente al que yo vivía, uno al que fui arrastrada contra mi voluntad, como mero adorno que acompaña tanto lujo.

Conversaciones triviales y vacías, rostros desconocidos a los cuales sonreía por cortesía, respondiendo a comentarios estúpidos y saludando a personas vanas.

Que noche más fría, que viento mas nostálgico el que acaricia mis cabellos, la música aun sigue fluyendo en el interior, aquí se respira algo de tranquilidad, aunque sea el balcón de esta enorme prisión de oro, aunque sea bajo la sombra de aquella frívola mujer.

-Con que aquí estabas…- el tono de voz me hizo sentir un presagioso escalofrió. –Pensé que te divertías…- sus manos frías se colocaron sobre mis brazos descubiertos, tal vez aquel escalofrió era simplemente la advertencia del clima.

- Sabes, que no me entretiene este tipo de cosas –no se ni por que le permito hacer su voluntad, tan solo son palabras que firmemente me dice cuando me ve a los ojos “eres mía”, “me perteneces”, me posee cuando quiere y en donde ella desea, lucho contra esa seductora trampa de sus ojos y palabras.

-Marian… pensé que habías dicho, que te gustaba bailar –es cruel, porque juega con mi mente y sabe que no es fácil rechazarla, más cuando me tiene acorralada hacia el barandal donde mi escapatoria sería suicida, inteligente, bella y poderosa, cualidades que posee la mujer frente a mi, Ion Von Frescobish,

- Ion ¿Qué haces…? No…-poder que no duda en usar, cuando sus labios me arrebatan el aliento, cuando su cuerpo se pega dominante y sus brazo rodean mi cintura, es como si la lujuria viviera dentro de ella, una pasión que se desata en el fuego de sus ojos, así era definitivamente carece el amor aquí.

- Marian… Shhh… no gimas tan fuerte…. Atraerás publico- sentenciaba sonriendo, evidenciado que era una de sus intenciones, cuando su mano se descendiendo por mi cintura hasta llegar a los muslo donde sus dedos atrevidos iban subiendo los pliegos de mi vestido,

Esos ojos escarlatas, se tornaban más sombríos cuando su exploración fue profundizando, una sonrisa sesgada adorna sus finos labios al encontrar lo que buscaba, puede ser ruda como la apariencia que presenta ante los demás pero sin embargo sus delgados y suaves dedos se mueven suaves, solicitando permiso a mi cuerpo para apropiarse de mi intimidad.

- Detente… Ion por favor… aquí no- sé que es inútil suplicarle, aunque sujete su brazo para sacarlo debajo de mi vestido, ella disfruta de mi pequeña batalla por el control, aunque mis mejillas sonrojadas y mi aliento entre cortado develaban su victoria.

Mis palabras fueron enmudecidas con sus mordaces besos, que fueron descendiendo del cuello hacia la clavícula, donde la mano libre y austera iba desatando los cordones para exponer más piel al frió y al placer de sus labios.

- Marian… en serio quieres que me detenga… aquí dice lo contrario –sonríe placentera, mostrándome sus dedos, que brillan ante la humedad traicionera que fluye dentro de mi- Así que…- su rodilla intrusa se coloca entre mis muslos, presionando súbitamente mi zona haciéndome gemir ahogadamente.

-Ion no… me pareció escuchar algo -que ruego más frágil, cuando estaba sucumbiendo ante ella, después de todo solo soy un juguete para entretenerle,

- Es causa tuya si alguien nos ve…-decía sin detener su tortura, sustituyendo la presión de la rodilla por sus dedos que sin avisar se deslizaron profundamente, haciéndome gritar del placer, mi cuerpo se rehusaba a controlarse y por voluntad propia se entregaba a ellos.

- Srta. Damián – una voz ajena a la nuestra llego a nuestros oídos, pero sabía que aquello no detendría a Ion, que había liberado mi sujetador y sus labios se pegaban a mis senos como sediento en el desierto. – Oh lo siento –dijo mirándome.

Ion se incorporo al escuchar los paso cerca de nosotras, sus ojos se volvieron fríos inmediatamente y sentí miedo por un momento, eh visto esa mirada en ella y solo significaba que sangre iba a correr, se giro en sus talones, dándome la vista de su espalda y sus firmes hombros en donde sus cabellos oscuros caían y su chal cubrir los míos.

-¿Qué quieres?- gruño amenazante a la figura que se había osado a interrumpirle, mientras yo intentaba atar los nudos de mi vestido, con paso ligero se acercaba aquel tipo, el viento me helaba la piel tanto como aquella mirada que Ion me ofreció.

-Lo Lamento yo… - dijo apenas el hombre, antes de caer de rodillas ante ella haciendo que el viento se revoloteara un poco y meciese delicadamente su vestido oscuro.

-Vaya… que tenemos aquí –Ion era despiadada, gozaba de causar dolor a otros. –la Srta. Damián… no está interesada -Me quede perpleja como el mismo hombre al ver el cañón de un arma incrustarse en su cabeza.

La muerte parecía siempre posarse sobre ella, era un ángel, uno hermoso y despiadado, así solía ver a Ion, durante mi estancia, nunca le vi matar a nadie, pero sabía que lo hacia ese extraño aroma impregnado en ella no era otro que el olor a sangre.

- Tienes suerte… hoy estoy cansada -dijo Ion golpeándolo para dejarlo inconsciente- Marian, termino la fiesta – sin decir más dejo el arma sobre la mesita del para sol y se marcho entre las sombras, por su tono de voz significaba que esa noche yo no dormiría, pues sería el entretenimiento para quitar su cansancio.

Así que le seguí en silencio por los pasadizos que llevaban a su alcoba, hasta cerrar la puerta tras de mi, encontrando su relajada figura en la enorme cama que compartíamos, si esa noche no dormiría y suspire consciente de lo que pasaría mientras iba quitándome cada prenda.

Mi vida con Ion Von Frescobish era extraña, que he llegado amar tanto como a odiarla, ese sentimiento que un día nos destruirá a una de las dos, en sus ojos de fuego puedo leer que es consciente de ello, como ella en mis ojos azules puede ver la verdad del porque estoy ahí.

*Venganza…*


Última edición por Yulia el 2/11/2008, 03:43, editado 2 veces
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Yulia
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   2/11/2008, 03:36

***************Capitulo 2.************

Desenfrenado vaivén de mis caderas, ante su audaz lengua que explora si tabú entre mis piernas, intentando mantener el control de mi mente aunque el cuerpo se ha entregado totalmente, aferrándome a las sabanas sintiendo las descargas provenir desde dentro.

Solo podía ver sus ojos carmesí observando mí expresión, probablemente disfrutando de mis gritos porqué no se detenga, para obtener una respuesta contraria dejándome a medio camino del éxtasis, apenas y puedo reprimir un gruñido de frustración cuando ella va ascendiendo por mi cuerpo.

-¿Qué pasa Marian?- su voz es hipnotizante, mientras prueba mi piel en un mapa trazado por ella hasta llegar a mis pechos donde sus manos los envuelven posesivos, haciendo evidente lo sensible que estaba- quieres que continué…-susurra en mi oreja antes de morderla suavemente,

Asentí en respuesta, pues las palabras ya no surgían de mi boca, sentí una de sus manos descender hacia el sur de mis ruegos, sus dedos reiniciaron la exploración que su lengua aviva había abandonado, en sus ahogados besos me probé, en sus ardientes ojos me refleje y a su voluntad me entregue.

Mi mano se aferraba a ella y la otra se desplegaba entre las sabanas buscando la daga con la que esa noche acabaría lo que había venido hacer, recorrí la empuñadura hasta el filo sintiendo su peligroso metal, Ion Von Frescobish, debí morir.


- Marian… te has perdido…- sentencio ella con una sonrisa perversa mientras lamía sus dedos humedecidos- sabes tan bien como siempre…–pasando el índice sobre sus labios y sin terminar lo iniciado se incorporo de la cama sin cubrirse; dejándome acalorada y excitada.

Apreté la empuñadura de la daga solo para soltarla nuevamente, esa noche no seria, tendré que esperar un poco más, la observe mientras ella permanecía de pie mirando a través del enorme ventanal, con esa sonrisa de satisfacción y los ojos irradiando soberbia, como si estuviese esperando.

Mi cuerpo comenzó a temblar, hasta que sentí una descarga electrizante de necesidad, preguntándome que sucedía en mi, intente buscar respuesta en ella que simplemente me miraba con esa sonrisa, me había dejado casi al borde del clímax, conocía el comportamiento de mi cuerpo.

- Estas excitada… mi querida Marian – decía burlonamente dejándose caer sobre el sillón aterciopelado frente a la cama, recargando su perfilado mentó sobre el puño de su mano.- adelante… seré una mera espectadora -

Maldije por dentro, pero sentía que explotaría si no apagaba ese calor, sin importarme mucho comencé a complacerme ante la ardiente mirada que estudiaba mi batalla, intentando darle la espalda para ocultar mi vergüenza ante su victoria.

-No Marian… date la vuelta - ordeno con sutileza - quiero verte y escucharte… - sabía que no podía negarme y olvidando la vergüenza me gire hacia ella mientras me tocaba, ya no importaba solo quería liberar mi cuerpo de esta manipulación y acelere mis dedos en mi interior.- No tan rápido… tomate tu tiempo para mí –

No sé porque la escuchaba, su voz me manejaba, sus palabras susurrantes iban guiándome como si fuese un concierto para deleitarse, diciendo que tan profundo, que tan rápido; como debía explorarme, como si ella misma lo estuviera haciendo, hasta que mi cuerpo agotado cayó en el abismal clímax y me perdí.

Al abrir los ojos me encontraba sostenida por firmes brazos, sobre el cálido pecho de un corazón que latía débilmente, levante la mirada para verme reflejada en sus ojos que parecía más cálidos, sin decir palabras me acomodo en la cama y me cubrió con las suave sabanas.

Es extraña, realmente nunca sé lo que está pensando, por eso suelo verle como un ángel caprichoso, que desciende para jugar con las almas perdidas de los humanos, despiadado, frívolo y sediento, pero nunca me detuve a pensar el porqué de su crueldad, ¿Por qué?

-¿El por qué?- repite ella risueña, sin darme cuenta lo dije en voz alta – no intentes leerme la mente… Marian podrías caer en un abismo donde no puedo salvarte –dijo antes de cerrar los ojos y pretender dormir, tan evidente era mi duda, eso me preocupo, tal vez así de evidente era…mis intenciones, tal vez no, ella desconoce mi pasado que está unido al suyo.

Al despertar estaba sola, el aroma a ella seguía latente en mi piel y en la cama, que soledad tan escabrosa en esa inmensa habitación de monótonos colores, opacos y grises como el futuro que conlleva al estar al lado de Ion, en silencio entre a la ducha dejando que el agua limpiara mi desvelo.

Escucho pasos en la habitación, no pude ser nadie más que ella, esa habitación estrictamente queda prohibida para la servidumbre, por eso me fue fácil colar aquella daga entre mis cosas, sin que nadie sospechara de mis oscuras intenciones.

- Ion… -murmuro su nombre sintiendo el agua cálida relajar mis hombros. Era peligroso prologar mi estancia, debía actuar en lugar de dudar tanto.

-Me llamabas –obtuve respuesta y me asuste, haciéndome salir apresurada de la ducha, la encontré recargada en la pared junto a las toallas con una expresión relajada y recorriéndome con la mirada con evidente descaro, e imaginar que su modo de verme podía afectarme tanto.

-Yo… no, es que –no sabía que decir en ese momento y me quede de pie sin decir más nada, ella simplemente dejo escapar una risa modesta tomando una gran toalla para envolverme y con el índice me levanto ligeramente el mentó para que le viera a los ojos.

-Te esperare para desayunar- informo serenamente y deposito un beso casto sobre mis labios antes de salir y dejarme sola nuevamente. Es intensa, su presencia es tan intensa que apenas logro mantenerme en pie, sin querer derramo unas lagrimas, no entiendo que me está pasando, tal vez…

Los pasillos son extensos, las paredes llenas de cuadros y esculturas como las de un museo extranjero, del otro lado los ventanales ofrecen la vista de un bello jardín, donde frondosos árboles de cerezo florecían, este lugar es realmente inmenso y a la vez desolado.

El extenso comedor me da la bienvenida junto con las serviles que abrían la puerta educadamente para mí, busque en el interior la esbelta figura de Ion, encontrando solo el desayuno para una persona.

-La Srta. Von, pide disculpas por tener que ausentarse- esa joven de expresión serena era Elena, alguien que parecía ser alguien muy apegada a Ion de un modo difícil de explicar, a primera vista me dio la impresión de que tenían una relación mucho más intima.

-¿Dónde ha ido Ion?- miro el elegante desayuno, como sacado de una revista de cocina, realmente no tenía ganas de probar bocado alguno, por muy apetecible que se viera.

-La Srta. Frescobish, se encuentra en el despacho- note el ligero cambio de tono como el modo en dirigirse a Ion.

- Gracias, Elena –digo antes de retirarme hacia el despacho, sin voltearme puedo percibir la negatividad de su parte, ese es una de las razones por la cual, supongo que hay algo más entre ellas, sin darme cuenta un diminuto sentimiento de celos suele asomarse en mis pensamientos.

Me detuve frente a la puerta de roble finamente barnizada, del otro lado la voz apagada de Ion, dude por un momento si debía interrumpirle, quedándome en solamente la intención de tocar la puerta, hasta que se abrió inesperadamente para chocar con la intensidad de unos ojos escarlatas detrás del cristal de unos delgadas gafas.

Una sonrisa retorcida me dio la bienvenida, mientras continuaba hablando por teléfono y se hacia un lado para permitirme pasar, ¿Cómo sabía que estaba ahí?, eso lo ignoro, simplemente di un paso en el interior, donde altos estantes llenos de libros formaban parte de la decoración victoriana.

Me deje caer sobre el aterciopelado sillón quedando anverso al enorme escritorio de cristal, Ion retornaba hacia la silla de cuero frente a él, sus ojos parecían más atentos a mis movimientos que a la conversación que tenia con aquel anónimo personaje.

-Por supuesto, acepto su cordial invitación –concluyo la llamada y el silencio reino en aquella habitación, se reclino en la silla colocando su mentón en el envés de su mano sin apartar su atención en mí, algo me incomodaba, sus ojos se volvieron oscuros y unos ligeros golpecitos en la puerta anunciaron un tercero.

-Adelante…-

-Srta. Frescobish, tiene una visita, es la hijo del Sr. McGregor- anuncio Elena mirándome de reojo- ¿Desea recibirle?-
- El hijo de McGregor- repito Ion como saboreando el nombre o tratando de recordar algo- ya veo… le recibiré en el otro salón…-

Al quedar solas, se levanto de su cómoda silla hasta situarse a donde me encontraba e inclinándose levemente a la altura de mis ojos.

-¿Qué deseas Marian Damián?- aquella pregunta me tomo por sorpresa lo cual me llevo a errar en pensamientos, ante el amenazante acercamiento y el peligroso tono de su voz.

-No se qué quieres decir…- luche por no desviar la mirada de aquellos intensos ojos que parecía leer mis pensamientos,
- Que interesante….-susurro antes de reclamar mis labios con los suyos.- acompáñame…-

Le seguí en silencio, observando ese caminar tan natural, que imponen sensualidad y ferocidad, a cada paso que haciendo eco por el pasillo hasta el salón recibidor, en donde abrió la puerta de par en par dejando se ver por las inesperadas visitas que se pusieron de pie nada más de verle.

- Ah caballeros, por favor no hay necesidad de que se paren –dijo con un tono delicado- Joven McGregor ¿a qué debo el honor?-

Anthony McGregor, el hijo de un poderoso y ambicioso senador que secretamente estaba manejando negocios turbios, para prueba el hecho de que estuviera aquí y solicitando un audiencia con Ion Von Frescobish, que era como pactar con el mismo diablo.

Su descarada coquetería e insinuantes oraciones iban dirigidas hacia la escultural mujer sentada en el sillón principal, Ion sonreía serenamente incluso parecía tan dócil, pero aquello solo era una simple mascara que otorgaba como anfitriona, en menos de un latido, no encontrábamos en una lujosa limosina con esos acompañantes.

Siendo llevada por las palabras y voluntad de Ion me limite a seguirle sin opinar u oponerme ante esa dedición impuesta, una hermosa vista nos daba la bienvenida, los hombres ricos y poderosos tenía esa absurda costumbre, de aquellos exagerados jardines tan solitarios y vacíos de sentimientos,

Una conversación tan casual e inocente pensaría muchos, al llegar fuimos guiadas hacia el comedor en aquel jardín, un hombre mayor de cabellos canosos esperaba con cierta ansiedad, era Isaac McGregor, que con amabilidad y respeto recibió a Ion casi besa el suelo que pisaba.

Negocios, decía Ion en espera de que Isaac fuese al punto de aquella reunión aburrida ante los ojos rubí de la invitada, sabia eso porque su pie iba deslizándose por mi rodilla mientras pretendía mantener el hilo de la conversación.

Intente reprimir un respingo de sorpresa al sentir el asenso, le mire solicitando que dejara ese juego, pero tenía la atención en otra parte o al menos fingía hacerlo, ya que una retorcida sonrisa se fue creando en sus labios.

- Que tan profundo… puede llegar a ser el problema –comento perversamente con la doble intención en las palabras, mientras seguía avanzando entre mis muslos y yo luchaba por mantener la compostura en esa situación.

Conocedora y audaz seguía su osado camino entre mis piernas sin llegar a tocarme, provocando mis sentidos y dominando mis reacciones, ligeramente inclinaba la cabeza para mirar sutilmente el resultado de su oculta labor, pero esta vez no le deje hacer de la suyas y con una excusa me retire al tocador.

No fue necesario voltear a verla para estar consciente de que aquel movimiento iba a traer consecuencias, aun así no iba poder soportar aquella inesperada atención en medio de extraños, sentía el calor subir a mis mejillas el espejo comprobaba el sonrojo.

La fría aguda de la llave apenas podía relajarme, suspire audiblemente que empañe el cristal frente a mí, ¿Qué es lo que estoy haciendo?, mi trabajo es investigar sobre la cabeza principal de la mafia y ejecutar a Ion, sin embargo las cosas estaba torciéndose demasiado.

Debía volver antes de que Ion decidiera venir por mí, pero algo inesperado sucedería, pues en mi intento de salir fui empujada brutalmente en el interior, impactándome contra el firme azulejo de las paredes, “¿Ion?” pensé incrédula, sabía que era violenta pero no imagine que….

-Vaya, párese que sigues consiente, YLS - una voz masculina zumbo en mis aturdíos sentidos y jalaron de mis cabellos, la humedad en el rostro era mi propia sangre que comenzaba a fluir y cegarme.- me divertiré un poco contigo –

-An-thony M-Mc-Gregor –desconocía el motivo de sus acciones, mientras con una navaja desgarraba mi vestido, no podía moverme de su opresión, aquel golpe me había afectado demasiado. –Ion…-

- Puedes gritar si quieres- decía burlonamente bajándose los pantalones- lo más probable que esa zorra este retorciéndose en su propia mierda-acentuó sus intenciones abriéndome las piernas con agresividad, aún con mis pocas fuerzas logre alejarle.

Busque entre mi bolso el arma que solía porta conmigo, pero mi lentitud fue mi sentencia, cuando mi rostro fue golpeado contra el suelo con furia que mi nariz iba a reventar.

- Maldita perra… supongo que te gusta de este modo- sentencio machistamente levantado mi rostro y pegándome a su miembro con violencia, no iba a permitir que una escoria como esta viviera para contar su asquerosa hazaña.

Fue tan solo un segundo cuando me perdí en unas llameantes iris, que invocaban al mismo infierno, el olor a miedo y sangre se expandía en aquel diminuto espacio, como una afrodisíaca fragancia que seduce a la muerte, esa aroma que reconocería por el resto de mis días.

Lento y sublime, podía ver los fragmentos del cristal saltar por doquier como polvo de estrellas en una fría noche de cielo despejado, como el agua se derramaba por el suelo humedeciéndome la piel junto con la sangre ajena a mí, imparable e implacable los gritos por que parara aquella tortura.

Gritos que no me dejarían dormir durante un buen periodo, unos que gozaba la anfitriona de aquella macabra película, mientras destrozaba pausadamente el cuerpo de Anthony McGregor, que aún luchando por permanecer con vida suplicaba a Ion que le perdonara.

Sonreía con crueldad, estaba disfrutando la agonía del victimario volviéndose víctima, el brillo de una navaja en medio de sus piernas, era evidente lo que haría después, desee cerrar los ojos para no ver lo que vendría, pero estaba paralizada ante esa imagen.

Para desgracia o fortuna el golpe que recibí al principio me hizo perder el conocimiento y quedar atrapada en una brumosa oscuridad, con un apagado grito que se convirtió en un sutil susurro de una voz que hacia encender mis pasiones más ocultas.

- Ion…- que ironía ante la primera palabra que pronunciaba después de a ver recuperado el conocimiento, sintiendo entumecida cada parte de mi cuerpo, a excepción de una calidez que envolvía mi mano, cabellos oscuros esparcidos sobre mi hombro y ese olor tan familiar inundándome.

Ante aquella tenue claridad ofrecida por la luna que se filtraba por el balcón, pude descubrir donde me encontraba, apreté la calidez proveniente de las manos de Ion que permanecía dormida a mi lado, los vendajes cubrir las heridas, imágenes borrosas de lo sucedido rondaban mi mente.

“Ion Von Frescobish realmente hizo eso por mi…” es una persona misteriosa, llena de una escabrosa oscuridad de la cual parece gustar de su estadía dentro de ella, una a la cual se rehúsa invitarme,

Cierro los ojos y extiendo mi mano libre por debajo del compartimiento secreto donde sigue permaneciendo la daga en espera del día en que Ion se convierta en su vaina, esta noche no será… tal vez se presente otra oportunidad.
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Yulia
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   2/11/2008, 03:37

--**************--Capitulo 3---**************


Un nuevo alba anunciaba el día, la luz de la luna fue sustituido por el sol que iluminaba a la serena figura frente al ventanal, el viento sutilmente mecía sus cabellos, dándole ese enigmático aspecto de inalcanzable, esa mirada solitaria.

La fragancia del jardín entraba nostálgicamente, Ion permanecía ahí, probablemente perdida en la inmensidad de los árboles con una expresión tan pacifica, nadie imaginaria lo fácil que puede arrebatar las vidas y mantener ese semblante y dormir como si el ayer nunca existiera.

Me preguntaba que pensamientos cruzaban en esos momentos por ella, hasta que note que sus labios se movían ligeramente y cerraba los ojos fugazmente dejando ver una entristecida sonrisa o al menos eso me pareció ver durante unos segundos.

- Haz sido algo descuidada…-

Una voz generosa invadió el silencio, dejando en claro de que otra presencia se encontraba en la habitación, que no lograba distinguir más que la silueta intangible detrás de la pálida cortina, la cual me era extrañamente familiar, en algún lugar de mis recuerdos yacía dormido el rostro de esa voz femenina.

- Te he vuelto a dar trabajo innecesario – decía Ion a la otra persona, jamás le había oído utilizar ese agradable tono de voz y nada tan cercano a una disculpa.

- Eeh… después de todo… por eso estoy aquí –una mano se extendió y acaricio la cabeza de Ion en forma fraternal, una delicada piel y pulcros dedos alisaban el cabello oscuro con amabilidad.- Supongo que puedo arreglar las cosas -agrego con gentileza.- solo mantente preparada…-

- Lo dejo en tus manos…– Ion hizo una leve reverencia, esa fue la primera vez que vi una luz diferente en su mirada, Ion Von Frescobish parecía que tenía un punto débil, uno del cual me provoco cierto sentimiento inesperado de desasosiego - Aunque…-

-Me encargare de los detalles- la dulce voz se torno escabrosa, presagiando un mal augurio.- Así que descuida…-

- Si tú lo dices -


El cansancio y los medicamentos hicieron su labor volviéndome a sumergir en un profundo sueño, donde los recuerdos fueron el punto de partida principal, sintiendo una extraña frescura sobre mi frente y esa fragancia a flores.

- Que te mejores…- un susurro se cuela entre mis sueños e intento abrir mis parpados pesados que me ofrecen una visión borrosa, esa persona no era Ion, ¿Quién es?....

Atrapada en un mar de llamas, corro sin rumbo, gritos de auxilio y dolor retumba en las paredes descombradas, una sombra se cierne acechadora sobre mí, mis pies se humedecen por aquel espeso líquido con el cual resbalo inevitablemente cayendo sobre el cuerpo de un desconocido, se acerca algo peligrosamente, tengo miedo… un dulce aroma … me rodea.

Veo el fuego hacer resplandecer el filo de una espada… que corta el viento y algo más creando un manantial de carmesí que empapa mi rostro, la imagen cambia y me encuentro en el baño, donde Anthony agoniza de dolor y Ion avanza sobre él con las manos teñidas de sangre, pero no está sola, no estamos solas, otra presencia más, otra sinuosa y engañosa, que desprende ese aroma.

-Marian…- una mano se extiende hacia mí, no deseo que me alcance, el miedo se transforma en pánico, uno que me congela la sangre, unos ojos llameantes me absorben- Marian…-

Hacía mucho que no tenía esas pesadillas, aunque no tanto desde que puse un pie en esta mansión o quizás desde el momento que mis ojos recordaron al verse reflejados en el rojo carmesí de los de Ion acompañada de una sonrisa sesgada, cuando le fui ofrecida junto con otras mujeres como simple gesto de amabilidad por parte de traficante.

No sé quién es la engañada o la que engaña, al fingir ser un simple objeto con un miserable precio, ¿realmente Ion es tan descuidada?, cuando me llevo sin importar quién era o de donde venia, realmente aquella poderosa y despiadada mujer es tan descuidada como para simplemente dejarme entrar a su guarida y a su lecho.


Me causa risa, una risa irónica de cómo los destinos se tuercen para que nos encontráramos, jamás pensé que los planes de una mortal llena de odio, fuesen demasiados perfectos, quizás lo llamaría suerte o maldición, aún conservo el único objeto que me hace volver al pasado, esa daga de un diseño exquisito, creado tal vez para una diosa, que no conoce la piedad.


- Esta mejor, la inflamación ah disminuido,- una pequeña linterna pasaba entre mis parpados entre abiertos-mañana vendré a quitar los puntos-informo satisfecha la doctora tras terminar su revisión.

- Gracias, Janet – decía Ion distraída en las páginas de un grueso libro, sentada en el sillón que estaba frente al balcón, tan frívola y elegante como siempre; pensé observándole desde la cama, hasta que mis ojos captaron el humo casi intangible en el cenicero.


-En ese caso, la Srta. Damián puede volver a su rutina, sin preocupación, simplemente no debe hacer labores que requieran mucha fuerza- pude comprender las intenciones de esas palabras, como Ion al mirar, mi mala actuación al pretender estar bajo las influencias de los medicamentos.

-No se preocupe seré compasiva- su tono burlón me provoco un sonrojo, la doctora se incomodo cuando carraspeo en un intento de disimularlo.

-Con su permiso entonces, Srta. Von-

El clic de la puerta al cerrarse me invito abrir los ojos, encontrando a Ion en el mismo lugar sentada en aquel mueble cercano al balcón con una taza de té en los labios, no importaba como estuviera, la belleza que irradiaba no parecía opacarse, sublime y radiante.

-Marian… ¿Cómo te sientes?- la pregunta me hizo dejar la minuciosa observación, dejando a un lado la lectura y recargando su mentón en el envés de su mano para mirarme fijamente.

- Del asco -dije desviando la mirada mientras me sentaba en la cama, me percate de una latente calidez en mi mano, podría a ver sido una alucinación de los medicamentos, pero era como si alguien la hubiera sostenido todo este tiempo, volví mi atención hacia Ion quedando capturada en su sagaz contemplación

Al tenerle tan cerca me inquieto como siempre, pero… no me había percatado cuan profunda y nostálgica era su mirada esa mañana, como una niña perdida en la oscuridad, que había renunciado a buscar una diminuta esperanza entre tanta soledad.

- Supongo que sí –concordó regresándome a la realidad, apartando algunos mechones de mi rostro, tuve la impresión de que me besaría, pero solo sonrió burlonamente antes de alejarse y darme la espalda para retornar al sillón- seré más precavida la próxima vez-

¿Eso era una disculpa? La mire dudando en que responder a lo que dijo, simplemente me incorpore y pase de ella a intentar al menos darme una ducha, me sentía sucia y agotada, me detuve un instante para verle continuar en lo suyo, hasta que aquel cenicero me llamo la atención, porque Ion no fumaba.

-¿Cuánto tiempo estuve en cama?- pregunte por pura curiosidad, mis ropas no eran las mismas de la ultima vez, ¿a caso ella se hizo cargo de mi?

- Una semana –respondió con la naturalidad que le precede mientras hojeaba aburridamente las paginas- me has tenido en un larga espera… -Cerré la puerta al entrar al baño, pero las palabras se colaron en mi cabeza, hasta que entendí el verdadero concepto de lo que menciono, provocándome inconscientemente pues mi cuerpo templo en antelación, dejando claro el dominio que tenia sobre mí.


Cerré los ojos dejando que el agua ahuyentara mis fantasmas y mis dudas, pensando en un modo más rápido de terminar mi estancia aquí, de algún modo este amor retorcido tendrá que llegar a un desenlace, donde solo una podrá ver el amanecer, aun así mi desidia se volvía mi mayor preocupación; la mezcla de sentimientos mi enemiga.

Por estar perdida entre mis divagaciones, no me percate que tenía compañía; al abrir los ojos me encontré con la desgarradora mirada de Ion, pero mi atención se desvió al verle aun vestida y gracias al agua, la ropa se adherirá sensualmente a su cuerpo.

-Ion ¿Qué haces te estás empapando…? -intente sacarla de la ducha pero me sujeto de las muñecas y me levanto el rostro mientras se acercaba, de nuevo esa sensación en mi cuerpo sin voluntad, de nuevo sumergida en la lujuria que desprende su respiración.

-Marian… -ronroneo pegándose a mí y reclamando mis labios en un beso agresivo, lleno de necesidad mutua, sin darme cuenta también deseaba tocarla, despertando la ansiedad dentro de mí, olvidándome de la necesidad del oxigeno para no romper aquel urgente beso, para apagar el fuego que ardía dentro.

En ese momento me perdí, desconociéndome por completo, al verme reflejada en la crueldad de sus ojos, al atreverme arrancarle aquella osadamente la ropa que me impedía el camino a su tersa piel, ese olor intoxicarte escondido entre la fragancia cara que le perfumaba.

Viéndome reflejada en unas iris flameantes, que mantenía una sonrisa descarada al ver mi desesperación mientras le arrinconaba en una esquina, mientras mis manos actuaban inexpertamente ante unos inexplicables nervios, una risa sutil comenzó a fugarse de su garganta.

-Marian… Estamos impacientes….-apague sus palabras con otro beso hambriento, me sorprendió lo lejos que me permitió llegar cuando mi boca se inundo de un especial sabor a sangre, mi posición sumisa se había ido al infierno, cuando mi rodilla se clavo entre sus muslos y mi mano se deslizaba por su abdomen con el mismo destino.

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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   2/11/2008, 03:38

Prendada por el descubrimiento a ciegas, hundí mis dedos sin contemplación en aquella espesa suavidad, siendo premiada por un sutil gemido que murió en mis labios antes de acordarme de respirar e intentar tomar su voluntad en mis manos, de la comisura de su boca una pequeña gota de sangre escapaba mientras una sonrisa sádica se formaba.

Atrapando mi muñeca me obligo a adentrarme a profundidades desconocidas demostrando mi ineptitud y quien realmente tenía el control, aún aquella actitud encendía mi cuerpo, mientras decía mi nombre nuevamente como si lo saboreara, antes de sacar mi mano de aquella cálida guarida.

Haciéndome girar, sin soltarme la muñeca y su otro brazo rodearme el cuello, el temor se apodero de mi, ante la probabilidad de a ver provocado su ira, sin embargó sentí su aliento recorrerme el cuello y mi lóbulo ser atrapado por sus dientes.

-Marian… tan vivaz como siempre –decía Ion mientras su brazo abandono mi cuello y fue deslizándose sobre mis pechos con el índice, como un pintor lo hace sobre el lienzo, de ese modo fue remarcando los contornos de cada uno mientras su aliento como fuego seguía quemándome lentamente.

Intente liberarme de aquella tortura, era como arcilla en sus manos moldeándome a su modo y deseo, sabía que sonreía sin la necesidad de mirarla, consciente de que me dejaría entre la encrucijada de la cumbre, era fuerte, que absurda idea al querer soltarme de ella, es obvio que tenía más fuerza.

Apenas podía mantenerme en pie, terminando por recargar mi peso sobre Ion, sintiendo su pechos en la espalda, el agua fría que nos envolvía deje de sentirle, jugaba como siempre, estudiando mis reacciones y contracciones, reclamando cada re cóncavo lugar de mi, como si tatuara su nombre en ello.

Ni siquiera había necesitado tocar la zona donde un rio incontrolable fluía entre los caudales de mis muslos, me dio la vuelta para chocar con sus pupilas que absorbían todo de mi, quedando cautiva momentáneamente en la prisión de sus ojos, para abrirme como una flor para ella, como lo hace para el sol.

Como una feroz estocada dicto sentencia con su mano, obligándome a sujetarme de ella como si la vida dependiese de eso, me entregue como era de esperarse, su nombre se volvió gemidos en mi garganta, Ion… Ion…, que vil ser; pensaba mientras se nublaba mi mente, Ion…

La cordura llego un momento; Porque tenía esa mirada, el agua resbalaba sobre nuestra piel y engañada por la ilusión de las gotas que se deslizaba por su mejilla como lagrimas, ¿Verdad? un simple espejismo creado por el clímax al que me desbordaba.

No tenía más camino que dejarme llevar, hacía rato que mis pies había abandonado el suelo, hacía rato que mis gritos los ahogue sobre el hombro de Ion, hacía rato… que sentí nuevamente el sabor de su sangre, que llevada por el placer termine aferrando uñas y dientes en la piel expuesta.

En silencio permanecía abrazada a ella, el sonido del agua al caer al piso se había perdido, solo la respiración serena de Ion que desentonada por la mía, era lo que percibía en el estado ensimismado en el que me encontraba.

Fue tan solo un instante en los que cerré mis ojos, hasta que sentí el frio viento que entraba del ventanal, una enorme toalla cubría inútilmente nuestro cuerpos, mientras Ion en brazos me trasportaba hasta la cama, intentar ir por mi cuenta seria en vano pues me sentía débil para dar un paso.

Ahí me percate de una herida en su hombro más allá de la imperceptible marca de los dientes y araños que seguían como prueba de lo que sucedió en el baño, y aun así permanecía tan fresca y jovial.

-Ion estas… -se cubrió con una camisa de seda oscura sin siquiera atenderse, saco su húmedo cabello que había quedado atrapado, que flotaban libres hasta su cintura, el flequillo rebelde fue sometido detrás de su oreja, antes de hacerme frente.

-Marian, deberías probar bocado…-tomo un pedazo de fruta y lo metió a mi boca, haciendo que me percatase de la bandeja colocada pulcramente sobre la mesita cercana a la cama, solo una persona de la servidumbre se le permitía entrar, si Ion estaba ahí, Elena.- No eres tan ligera como aparentas…-

Su comentario burlesco apenas lo pude captar cuando ella se llevo los dedos a los labios para quitarse el jugo de la fruta que me había dado, tomándose su tiempo para limpiarlos, quedándome atrapada en esos movimientos insinuantes.

Inesperadamente sentí que volvía a excitarme con la mas mínima provocación y fingiendo que aquello no me afectaba me centre en la bandeja ignorándole pesimamente, le odiaba por manipularme con tanta facilidad, que maldije por dentro mientras comía con la mirada en otra parte.

-Podrías dejarme descansar –atine a decir con una firmeza de la cual carecía, una risa descarada inundo mis oídos mientras sus pasos se dirigían a la puerta y el clic sigiloso del pasador tras cerrarse, a como pude retorne al baño rogando que estuviese lo suficientemente fría para apaciguarme.

Días después de aquellos acontecimientos, el espejo me permitía ver la diminuta marca en mi frente, apenas podía creer que alguna vez existió una herida ahí, supongo que la gente rica y hermosa no se le permite tener cicatrices; pensé con ironía; la herida de Ion fue a causa de una bala, durante en lo sucedido con McGregor.


Las sorpresas no dejaban de llegar, Ion había salido sin decir nada, ni cuando regresaba, dejándome sola en este extraño lugar, llenando la ausencia con un poco de investigación sin obtener ningún resultado, nada… ni siquiera una nota pequeña en el diario indicaban los eventos sucedidos con aquel senador, los innumerables canales de noticia, seguían sin novedad, como si nunca hubiese pasado.

Recorrí por largo rato los extensos pasillos, con temor a perderme entre la magnitud de su estructura, a veces creía que a cada curva del pasillo otra sección aparecía, lo cual era solo una ilusión pues solían tener la misma decoración como la de una foto antigua.

La tarde caía, no era diferente a ser un ave atrapada, sabía que tenía libertad de salir, pero parecería sospechoso, cuando se supone no tengo ningún conocido en este país, ni esta ciudad, llevaba aquí varios meses, y ya los sentía como años.

Mis pensamientos dejaron de divagar, cuando una enigmática y cautivadora brisa llevaba una peculiar aroma a flores, atraída por eso me acerque encontrado un inesperado pasadizo, por donde entraba el viento, dude el indagar más.

Pero la curiosidad fue seductora, como el perfume embriagante que seguía incitándome a entrar, nadie más seria testigo de mi osadía, sin embargo me asegure que nadie se percatara de lo que iba hacer, resonando en mi cabeza las palabras de Ion que en algún momento casual menciono.

[---]- Eres libre de disponer todo cuanto veas aquí…-su voz casi era real en ese momento- solo que… más allá de aquel salón no se te permite entrar -

-Se franca… soy tu prisionera, tu esclava… por qué no mejor me encierras - me atreví a retarle con las palabras y la mirada, pero ella solo me sujeto el mentón con delicadeza otorgándome una maquiavélica sonrisa que despertó algo de temor.

- No… pero eres mía…-sus ojos ardían en deseo cuando lo decía, eso me provocaba descargas electrizantes por toda la piel en presagio a sus intenciones- que es diferente… haz lo que te plazca entonces…- agrego dándome un beso en los labios- no me culpes de las consecuencias… no te vayas a perder -[--]

Esa conversación termino, sin decir o aclarar al respecto, justo ahora lo recordaba deseando a ver indagado más sobre su molesta respuesta, algo tarde; cuando estaba cruzando el umbral que llevaba a otra habitación oculta, la puerta estaba entre abierta, probablemente la ventana daba al jardín pues unos pétalos se filtraban por debajo de la puerta.

Por la diminuta abertura, escuche una voz tenue, que me trajo a las memorias, comparándola con aquella que Ion conversaba cuando estaba en cama, no comprendía las palabras, pero podía asegurar que era la misma, eso me atrajo más; quería saber quién era ella, esa mujer a la cual Ion baja la cabeza como un cachorro.

Que poder podía tener sobre Ion, tal vez era la líder de la familia Frescobish, pero se oía demasiado joven para serlo, ¿Quién era realmente?, así que cuidadosamente me acerque a la puerta, en espera que aquella abertura me diera una respuesta concreta.

Ahí de pie, frente al ventanal las puertas corrediza de cristal, abiertas de par en par, recibiendo la tarde perfumada de flores, una joven mujer de rostro sereno y facciones delicadas, parecía concentrada anhelando el exterior como una avecilla que espera la muerte en su jaula.

- No es interesante ver desde ahí…- Su voz me paralizo en donde estaba, mi mano inconscientemente se aferraba al pomo de la puerta, sentía como si me hubiese metido a las fauces de un lobo el cual desconocía la piedad-Para apreciar las cosas… a veces tienes que estar más cerca…-

- Señorita… ¿llamaba usted?- Elena había entrado por otra puerta, llevaba una bandeja con té, aquella joven parecía mirarme a los ojos pero negó a ver dicho palabra alguna o sobre mi presencia.

-No… Gracias Elena, puedes retirarte –pidió con amabilidad, Elena parecía sorprendida de que prescindiera de sus servicios.
-Señorita, pensé que iba a necesitar…. -
-Esta noche… habrá una hermosa luna… quisiera admirarle hasta el amanecer –interrumpió a Elena, la joven aceptando la pequeña taza.
-Como desee, Señorita –hizo una reverencia y dudo un poco antes de abandonar la habitación.- Regresare más tarde… si me necesita no dude en llamarme-

-Eeeh… lo haré –dijo sonriendo afablemente y volvió su atención hacia la ventana, no iba a esperar más tiempo tenía que regresa, así que intenta marcharme, una fría mano capturo mi brazo impidiendo el escape, me gire encontrándome en unos ojos amatistas tan solitarios y cansados.

Sorpresa, fue lo que logre identificar en su expresión, que fue sustituyéndose por una sonrisa traviesa antes de liberarme, pero me quede parada mirándole, intentando buscar su rostro en mi memoria, sabía que no era la primera vez que nos veíamos, me lo decía sus ojos, me lo expresaba esa sonrisa.

Parecía que de sus labios iba a nacer una réplica a mi pregunta silenciosa, hasta que mi nombre resonó por las paredes volviéndose un eco ansioso por toda la mansión, la voz de Ion sonaba furiosa y estruendosa.

-Será mejor que vayas…- su suave voz me saco del transe momentáneo en el cual había quedado atrapada por sus ojos, sin decirle nada, apresure el paso cruzando el pasadizo hasta salir, corrí por el pasillo haciendo que mis pasos hicieran eco por el camino.

Algo obstaculizo mi camino, haciéndome caer de bruces al suelo, apenas y pude reaccionar cuando una voz gruesa comenzó a cuestionarme del porque estaba en una sección a la cual estaba prohibida incluso al personal, era un par de sujetos que parecía custodiar el pasillo, uno de ellos me levanto con brusquedad.

-¿Quién eres, como entraste aquí?-me sacudió para hacerme responder, me solté de su agarre e intente continuar mi camino, pero me aló de los cabello haciéndome retroceder.

-Suéltame o lo lamentaras - fingí el burdo tono de Ion, pareció surtir efecto en ellos pues dudo en un momento, hasta que el otro comento algo en un idioma diferente y comenzaron a reír, percibí el olor de sus intenciones, me había alejado demasiado de aquella zona aparentemente segura de la mansión.

No tenía intenciones de repetir el incidente de la otra vez, que sin esperar a lo que vendría, le propine un punta pie entre las piernas para poder correr, pero ya me había atrapado, me maldije una y otra vez por ser tan débil.

Una vez más iba a presenciar, lo peligroso que era provocar a Ion, cuando distinguí los pasos seguros por el pasillo y el olor a pólvora inundar el aire, el grito de dolor por parte del hombre que me había tenido agarrada, levante la mirada para sentir el aire ser cortado por algo filoso y una mano desprenderse de su dueño.

De nuevo la sangre se regaba como lluvia, mientras le oía lloriquear por su miembro perdido, el otro se arrastraba intentando huir con la herida mortal que Ion le había provocado.

-Se van tan rápido… -Ion clavo la espada sobre la mano en el suelo y se las lanzo- creo que se les olvida algo –unos aplausos resonaron por el pasillo.
- Von tan impulsiva como siempre- una voz femenina intervino y una mujer de aspecto pomposo apareció seguida de sus probables guardaespaldas, su acento era similar a la forma que habían hablado esos hombres.

Ion sonrió perversamente mirando a la mujer frente a nosotros… que el aire se sentía tan denso que apenas podía respirar, un extraño presentimiento se poso sobre mi…

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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   2/11/2008, 03:39

*****************- Capitulo 4-**********************

-Vaya… Katherine Hamilton… -Ion sonrió con irónica sacando de nuevo el arma llevándola detrás de su hombro antes de tirar dos cargas quedándome petrificada al ver caer los cuerpos sin vida de aquellos hombres- debe ser difícil conseguir buen personal-

-Eso veo… parece que es el precio por tocar tus juguetes…- decía esa tal Katherine como si hablase del clima, por mi parte intentaba mantener el desayuno en su lugar tras ver esa escena escabrosa- Hacia un año que no venia, no imagine que habían cambiando algunas cosas –

-En lo que a mí respecta-Ion sacudió la espada, ese zumbido similar al de mis pesadillas mientras era guarecida en su funda con un ágil movimiento de muñeca- todo sigue igual… después de todo sigues pululando por aquí -extendió la mano para mí, mis ojos solo estaban fijos en la sangre que goteaba de sus dedos- Marian –insistió sujetando mi mano en el aire para incorporarme.

-Y tu tan zorra como siempre, Von Frescobish –hizo amago de acercarse pero la amenazadora punta de la espada de Ion marco el límite, los hombres que le escoltaban sacaron sus armas apuntándonos principalmente a Ion.

-Srta. Frescobish, Tiene una llamada- Elena intervino inesperadamente en medio de aquella pequeña guerra donde el suelo estaba alfombrado de sangre. Katherine sonrió forzadamente e hizo un ademan para que bajaran las armas, Ion hizo lo mismo

-En ese caso, terminaremos rápido esta absurda reunión-sus exuberantes tacones tronaban en el pulido piso al pasar junto a nostras y detenerse para mirar a Ion con odio.- no te preocupes, llamare a limpieza para esto-

-Mándame la factura- Ion soltó con ironía y siguió caminando sin soltarme, yo me atreví a voltear y me percate del desprecio contenido que tenia para con Ion.

Le seguía, no en realidad ella me llevaba por el pasillo tras indicarle a Elena que atendería la llamada en otro lugar, su mano aun mantenía sujetada la mía, hasta detenernos imprevistamente, para hacer algo que jamás imagine.

-Toma…- Ion me entregaba un revólver y me congele al verle sonreír con malicia- guárdala por mi… si lo prefieres pórtala contigo -me jalo la mano y la puso en mi palma dejándome en el pasillo- será mejor que te duches… el olor a sangre normalmente tarda en desaparecer-dijo por ultimo antes de girar al siguiente pasillo.

Jale una gran bocanada de aire, apenas recordé que debía respirar, mire el revólver como si fuera la cosa más rara del mundo, era el que perdí durante el enfrentamiento contra el McGregor, pero porque Ion me la entrego, ¿Confianza? No… era más como una tentación, eso era más cercano a la realidad, Ion sabia… ¿lo sabía de que yo deseaba su muerte?

***
Tengo fragmentos dispersos convertidas en memorias borrosas, entre esos recuerdos una voz melodiosa hablarme susurrante por las noches, palabras convertidas en fantasiosas historias sin finales, llenando mi mente de curiosidad y deseo de saber más.

***-¿Y qué paso?- preguntaba con inocencia, intentando descifrar la respuesta en sus ojos ocultos entre el velo de sus cabellos.- Escapo… ¿sigue con vida? Dime por favor-
- Eso… aún no lo sé- me ofrecía una afable sonrisa dejando mi duda en el aire, oía mi nombre a lo lejos pero no quería irme sin saber lo demás.

Sintiendo que podría pasarme toda la vida escuchándola, había una cálida paz que me envolvía, aún a veces le encuentro entre sueños y la palidez de su mano posarse en mi mejilla, la frialdad que esta emanaba acompañadas de aquellas palabras con una sonrisa triste “Será mejor que vayas…”***

Abrí los ojos sorprendida encontrando la luz lunar colarse, capturada inconscientemente por los brazos posesivos de Ion que dormía serenamente a mi lado, los latidos de mi corazón acelerados me zumbaba en los oídos, una sed implacable me quemaba la garganta.

***-Sera mejor que vayas…-***

-Es un solo un sueño…-murmuraba mirando el agua en la jarra de cristal, donde me veía reflejada, algo no concordaba entre esos recuerdos y el presente, definitivamente había cambiando, algo dentro de mi yacía dormido, pero…

***-No vayas al granero… ¿entendiste?- esas palabras eran dichas con advertencia, que solo me sonaba a invitación, una niña no se detendría tras oír una melodía en ese lugar.
-Sera mejor que te vayas… Marian-***

Al regresar del naufragio de mis pensamientos, me encontraba en el jardín, la humedad del pasto la sentía bajo la planta de mis pies, el sereno nocturno se impregnaba en mi piel, que luna más misteriosa se asomaba entre las solitarias nubes, pensé deteniendo mi camino sin rumbo.

Una silueta fantasmal se sombreaba por el claro, el viento suave zalamero fluctuaba la exuberante melena que agradecía la liberta ofrecida por su dueña, de nuevo unos ojos amatistas me atraparon dejándome inmóvil desde donde estaba, una mueca se fue extendiendo en sus labios para convertirse en sonrisa.

-También has caído…-musito como si temiera ahuyentar el enigma que emanaba, ladeo la cabeza regando los mechones de su frente.- en el encanto de la luna… -agrego volviendo su atención al cielo.

Aquel aroma que parecía provenir de ella, era uno a nostalgia, sin decir palabras me acerque sentándome en el pasto cerca de ella, su piel pálida parecía porcelana y sus bellos ojos miraban a la nada, esa aura de misterio que trasmitía era casi similar al de Ion.

Tenía el ligero presentimiento que no debía estar cerca de ella, reaccione al sentir una suave palma pero fría al contacto acunar mi mejilla fraternalmente.

-No deberías estar aquí…-dijo ella como leve reprenda- no deberías… a ver venido, Marian –mi nombre en sus labios sonaba tan dulce, como un agradable recuerdo, que me envolvía el corazón, como sus brazos a mí.


Sus ojos dilatados, su pálida piel contrastaba con su cabello, su rostro se acercaba al mío con seducción, mi corazón acelerado pedía agritos escapar, sentía el frio aliento bañar mis mejillas, cerré los ojos sin pensar esperando a lo que se viniera, no me había percatado que deseaba que sus labios tocaran los míos.

-Marian…-me pareció escuchar que decía alejándose de mí, abrí los ojos rápidamente viéndole una expresión pensativa y dudosa, sus ojos volvieron de cierto modo a la normalidad- deberías estar en tú habitación-recordó con amabilidad.

Como si cayera en un encantamiento fui recostándome sobre ella, hasta colocar mi cabeza sobre su regazo, sus delgados dedos acicalaba mis cabellos, del modo que vi hacerlo con Ion, pero este sentimiento se retomaba tiempo atrás, mucho antes de que conociera el odio.

-Pronto terminara todo… para ti y para ella…-susurro su frio aliento sobre mi oreja antes de que cerrara los ojos por un instante.- lo prometo…-

-Debes estar cansada como para quedarte dormida aquí- la voz de Ion me hizo abrir los ojos encontrándome con su sosegada mirada y sobre su regazo, sus dedos acariciaban mi cabello.

-Oh. ¿Cómo?- dude que decir al incorporarme, busque modestamente a la misteriosa joven.

-Ya hace mucho frio… entramos…-indico Ion incorporándose y ofreciéndome la mano para ayudarme, una sonrisa cortes le acompañaba y acepte sin reparos, siendo guiada al interior de la mansión.

En la habitación me deje caer sobre la cama, y Ion hizo lo mismo quedando a una distancia prudente de mi, sin querer me quede mirándola fijamente, sus ojos carmesí parecían mas cálidos y una sonrisa nueva me fue otorgada.

-¿Pasa algo?- pregunto curiosa con la cejas arqueadas acentuando su interés.
-No lo sé… estas diferente- comente siguiéndole con la mirada pues se había sentado en la cama.

-Diferente… -repitió mudamente y negó gestualmente- no… sigo siendo la misma- lo dijo como si fuese una condena, aunque pronto comprendería el porqué de sus palabras, sus dedos jugaban con un mecho de mi flequillo mientras parecía pensativa.

-¿Ion?-
-¿Si?-dijo vagamente pues le era más interesante mi cabello.
-Estoy soñando verdad –dije un poco incrédula de mi, una blanquecina sonrisa se extendió en sus finos labios.
-Eee tal vez… ¿Quieres despertar?-inquirió curiosa.

-No estoy del todo segura…. –confesé con un suspiro, que se ahogo en un inesperado abrazo de su parte, si esto solo confirmaba que estaba soñando.
-Marian…- murmuro- Marian…- se inclino un poco hacia mi rostro para depositar un beso casto sobre mi labios.
-Dices mucho mi nombre…-considere después de tanto tiempo, que solía decirlo con frecuencia-¿Por qué?-
-Mmm… es que me agrada- dijo con sorna para luego pensarse la respuesta- escuchar tu nombre… me gusta-

-Si… estoy soñando… la Ion que conozco no diría tal cosa- dije en voz alta- o acaso estoy muerta-
-No…-me levanto el mentó para encontrarme con sus ojos- estas soñando… y tienes razón no diría semejante cosa, pero es la verdad… lo siento mucho-

Dijo con una sonrisa triste, volviéndome a besar, me pregunte como se siente hacer el amor y no solo ser un desahogo de su libido, si esto era un sueño quizás no debería despertar, pensé mientras sus besos iban descendiendo pausada y tiernamente.

Sus dedos delineaban mi rostro con detalle, ojos carmesí derramando timidez tras una sonrisa sutil, necesitaba tocarla y acaricie su mejilla con el dorso de la mano, nunca antes había tenido ese sentimiento de pérdida tan profunda cuando murió todo lo que amaba.

Beso mis parpados derrotando mis pocas fuerzas de contenerlas y se desbordaron sin remedio una tras otras la agridulces lagrimas, el tibio peso de su cuerpo se amoldo sobre el mío, transportándome a otro mundo donde no éramos enemigas.

Se detenía prestando la atención requerida en cada parte de mi cuerpo, provocando espontaneas descargas en mi vientre, sus cabellos llenaron de caricia mi cuerpo al ir buscando el camino más debajo de mis suplicas convertidas en gemidos.

Entrelazo nuestros cuerpos como nuestras manos, mientras no apartaba una mirada de mi, como si gravase en su mente mis expresiones, uniendo sus labios a los míos, descubriendo algo diferente en el, comenzó a moverse como las olas del mar en ese sensual ir y venir dejando huella en la arena, como ella lo hacía en mi.

El éxtasis fue colándose por la piel, absorbiendo todo el entorno, solo estaba ella y yo en la nada absoluta, esas iris rubí me ofrecían algo en silencio mientras la entrega mutua se daba, sabiendo que en algún lugar de mi destrozado corazón, a esto se le llamaba amor.

En el momento que esa idea cruzo por la neblina de mi mente, una gotita cayó sobre mi rostro, nunca me había detenido a pensar lo que ella sentía, creí que carecía de emociones, pero ahora una solitaria lágrima que no era mía rodaba hasta morir entre las sabanas, me abrase a ella temiendo que se desvaneciera.

-Ion…-susurre su nombre como si fuese la primera vez que saliera de mi aliento esa palabra, al sentir que llegaba a la cúspide, Ion dijo algo que me dejo perpleja antes de envolverme en un fuerte abrazo, sintiendo como su cuerpo temblaba sobre el mío.


***

El silencio agradable en el desayuno, la sonrisa tenue en sus labios, algo estaba diferente en ella, Elena no servía la comida esta mañana, eso era algo que también me inquieto, tal vez fue un sueño el que me encontrase aquella joven en el jardín o quizás… vague la mirada hasta Ion que tenía el semblante apático de siempre.

-¿En qué piensas tanto… Marian?-intervino al sentirse observada.

-No… nada- regrese mi atención a la comida, anoche fue totalmente inexplicable, había despertado sola en la habitación por primera vez. Ion se levanto sin terminar de comer y se paro detrás de mí.

-Porque no sales a la ciudad- sentí sus manos sobre mi hombro y su voz colarse por mi oreja- ve cómprate un lindo vestido para esta noche-unas llaves y tarjeta bancaria puesta a mi lado.

Ion camino serena hasta el otro salón, las puertas fuero abiertas para ella y distinguí a Katherine esperándole del otro lado con otro grupo de personas, a una distancia prudente aquella chica de ojos enigmáticos y sonrisa triste mirarme por unos segundos en lo que las puertas volvían a cerrarse tras de Ion.

Un presagio escalofriante se percibía en el aire y en ese día que terminaría en un infierno incontrolable, eso lo desconocía aun hasta que la noche sin luna llegara y eso sería hoy, algo en mi cabeza gritaba diciendo que debía escapar de aquel lugar, mire el plástico rectangular sobre la mesa, podía irme sin que lo notase, pero… acaso era mayor mi deseo de venganza o tenía otro motivo para permanecer ahí, junto a Ion.


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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   2/11/2008, 03:39

Si el miedo tuviera forma, seria aquella mujer de ojos carmesí que estudiaba cuidadosamente el entorno, si la lujuria fuese humana, no cabria duda que fuese esa mujer que portaba seductoramente aquel traje rojo, si la crueldad se personificara, seria la persona que sujetaba mi mano antes de cruzar las puertas.

-Marian… -Si la belleza tuviera nombre, su nombre… sin duda seria Ion.- Esta noche… bailarías conmigo-pero esta Ion era diferente, su voz sutilmente apagada, que ofrecía una vacía mirada, sin rastro alguno del fuego helado que propaga al encontrarse con aquellos escarlatas iris.

-Desde cuando Ion Von Frescobish, pide las cosas- tente el terreno con mis palabras y obtuve una modesta risa por su parte con una inesperada respuesta, desde que salió de la reunión con sus “colegas” está actuando extraño, no en realidad desde anoche.

-Eeh Marian Damián… a veces es bueno obtener las cosas por voluntad propia-una franca sonrisa se extendió en el rosto- solo a veces tiene mejor sabor- se inclino sagazmente haciéndome retroceder hasta quedar a espalda a la pared donde levanto mi mano, beso el dorso antes de liberarme y entrar al salón.

Algo extraño pasaba en Ion, que pronto descubriría entre aquel mundo de rostros desconocidos, pero a la vez figuras públicas dentro del inframundo de la mafia organizada, que susurraban entre sí, esta gente altanera con la desconfianza en los ojos y con esa tensión de peligro en el aire, no cabía duda que la muerte era la principal invitada, solo que iba llegar retrasada.

Qué reunión más inquietante, cuando entre las miradas me tope con la de Katherine Hamilton, que se mostraba impaciente, hasta que la majestuosa figura de Ion se planto enfrente de ella, una sonrisa diversa a la que ofrecía normalmente fue mostrada, una conversación que no escuchaba se realizaba.

Comenzó a pensar que esta gente tiene doble personalidad, al ver a Katherine inclinar levemente la cabeza en respeto a Ion, cuando en un principio se había mostrado prepotente en el pasillo donde murieron sus subordinados sin piedad.

Una o dos copas de vinos eran incapaces de eliminar la incomodidad, perdida en una esquina me dedique a observar ese extraño flirteo entre ellas, una mezcla de molestia y celos se iban perdiendo entre la copa de cristal en mis manos.

Aun tenía en la mente la expresión de sorpresa mal disimulada de Ion, cuando entro a la habitación y me encontró, dando la impresión de que no esperaba que yo regresara a la mansión, busque algún motivo para que ella deseara eso, me recargue en el barandal mirando al jardín.

-Es lamentable- dijo una voz entre las sombras y unos pasos indicaron su acercamiento- que hoy la luna esta oculta entre tantas nubes-

-Tu…-me vi reflejada en el amatista de sus ojos, una sonrisa modesta fue otorgada como disculpa.

-Liviet Bathory- dijo inclinándose levemente- perdona si no me presente antes, Marian Damián – se cubrió con su chal, vestía elegantemente, casi parecía una modelo o una bella muñeca con esos caireles cayendo naturalmente sobre sus hombros.

- Con que aquí estabas… -susurraron en mi oreja haciéndome respingar, le empuje levemente para que no me tuviese acorralada. –Ooh… estas enojada… o- Ion sonrió burlonamente, había aparecido inesperadamente.- no estamos de humor esta noche-dijo meneando el espeso liquido de la copa que traía.

-Quizás se deba a mi presencia-intervino Liviet bebiendo de su propia copa.

-Quizás…-considero Ion pensativamente y cambio su atención hacia el salón donde lograba oír la música- Liviet…-su tono se volvió condescendiente, por un instante me sentí como espectadora.

-¿Si?- pregunto Liviet acercándose a nosotras, se había quitado su chal dejando ver la espada que una vez portaba Ion, ni se molesto en traerla envainada, sus zapatillas tronaban en la firmeza del azulejo en su avance.

-La redención existe… -admitió con un suspiro cansado y ladeo la cabeza mirándola- incluso para nosotros –

-No –respondió Liviet con tristeza lanzando la copa hacia el jardín- pero quiero pensar que si…-parecía que estuviera muy lejos de nosotras o lo estaba pues sus pasos seguían haciendo eco en mi cabeza.

-Eso pensé…- dejo escapar una risita fatigada y trago de golpe el vino para luego besarme haciéndome beber de su boca- no debiste regresar…- musito sobre mis labios,*no quería que volviera…* no pude decir nada sintiendo un extraño cansancio, mire hacia el salón donde unos gritos desgarradores zumbaban.

-Ojala… te hubiera conocido… en otras circunstancias…-

Mi cuerpo se sintió ligero, volví mi atención al rostro de Ion que me miraba casi como en aquel sueño en que hicimos el amor, de hecho esa era la forma en que me miraba, estaba llorando, pues sentí el agridulce sabor inundarme antes de que su imagen se desvaneciera en una brumosa oscuridad.
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   2/11/2008, 03:40

***Corría sin mirar atrás, sentía como la hierva hería mis pies descalzos, el humo se levantaba y el fuego hacia brillar el cielo nocturno, escuchaba los gritos y exclamaciones de auxilio, podía escuchar gemidos y quejidos el tintinear de las espadas y los escombros de lo que fue mi hogar derrumbarse.

Una sombra se cernía entre las llamas, diminutos ríos de sangre se esparcía por la tierra, el cuerpo de mi padre estaba incrustado en la cerca, quede paralizada viendo su vacía mirada carente de vida, la voz de mi madre provenía de alguna parte entre las llamas.

Voces y más voces, discutían, cuerpos salían volando destruyendo las paredes, cadáveres por doquier, una pesadilla me repetía mientras caminaba en medio de todo, un grito, no era más como un rugido estruendoso, mezclado entre los truenos anunciando la tormenta que comenzaba a precipitarse sobre mí.

Descubrí a mi madre arrastrándose como si intentase escapar, algo voló desde el interior cayendo a mis pies, un brazo, era un brazo humano arrancado, me petrifique por completo, aquello era una horrenda pesadilla, mi madre se levanto abalanzándose contra mí con intenciones de hacerme daño, pero algo la sujetaba impidiéndole llegar.

Alguien más que gruñía como animal, como si la locura se hubiera apoderado por completo de ellos, peleaban intentando destrozarse mutuamente, era otra mujer más joven, no reconocía su rostro, jamás le había visto.

-¡Ion! –una voz detrás de mi grito un nombre que se ahogo en un relámpago iluminándole el rostro ante el nombre reconociéndolo como propio, unos ojos rojos y brillantes me veían, lanzando a mi madre a un lado, su pecho subía y bajaba aun la vida no le había sido arrebatada.

Se irguió cuán grande era y se lanzo, sus cabellos húmedos por la lluvia latigaron sobre sus hombros, su mano sujeto mi cabeza, solo pensaba en el hermoso de sus ojos al sentir el dolor, otro relámpago brillo sobre el filo de una larga espada, lluvia carmesí mojaba mi rostro.

-Ion… - de nuevo esa voz, un rostro demacrado le acompañaba con unos extraños ojos que me miraban lastimero.- ¿Qué han hecho?-cambio sus ojos hacia el macabro panorama que nos rodeaba, culpa era lo que mostraba, como si fuese la causante de todo.

Un rugido de agonía me ensordeció, el aroma a flores me invadió, Ion… repetí en mi mente, Ion, al ver que mi madre se ponía de pie con dificultad e iba hacia nosotras, sabía que quería hacernos daños, pues sus facciones no mostraban indicios de humanidad, pero cayó sin vida cuando una mano le atravesó el vientre bañándonos con su sangre, pero la mano de mi madre se había incrustado sobre mi garganta.

Se retorcía de agonía mientras luchaba por alcanzarnos una vez más, la mujer que gritaba aquel nombre que nunca olvidaría, busco algo entre sus ropas gastadas, le vi forcejear con Ion mientras intentaba algo sobrenatural, de sus labios palabras extrañas venían y poco a poco fue sometiendo, como si le durmiera.

Mi propio dolor era insoportable, la sangre me ahogaba impidiéndome respirar, no entendía que estaba pasando, no quería morir sin saber el porqué, mi madre me ataco, porque todos murieron, porque mi mundo se desvanecía bajo las llamas, pero el tiempo no perdona, las llamas chispeaban iluminando la noche, una sombra me cubrió, unos ojos violetas me miraban.

-Marian…- su mano helada y temblorosa toco mi mejilla, o tal vez era mi mejilla la que estaba fría, sonreí al reconocer ese tacto tan propio con ese olor a flores silvestres, sus ojos se ensancharon de miedo, seguro ya había terminado mi vida.

De nuevo palabras incomprensibles que deje de escuchar y con ello todo sonido, solo podía sentir la lluvia golpear mi cuerpo, y en mis dedos envolver algo metálico que fue puesto por la mujer que parecía querer detener lo inevitable, la muerte.

-Liviet…-***


-Liviet….- mi cuerpo aun aturdido me hizo sentir nauseas, me recargue de nuevo sobre la áspera superficie en la que estaba recargada.

-¿Si?- vino la respuesta a mi lado, Liviet estaba ahí tirada con el brazo destrozado y la respiración agitada, su hermoso vestido estaba hecho girones.-Marian…-como podía sonreír en aquel estado tan deplorable, sus ojos parecían huir de los míos intentando encontrar algo en el cielo nublado.

-Tu….- escuche un estruendo, que atrajo mi atención, descubriendo las llamas devorar la mansión, rugidos bestiales resonaban por todo el lugar, dejándome sorda por unos momentos, intente pararme, pero termine sentada nuevamente apoyándome en el tronco del árbol en que nos refugiábamos.

Observe a Liviet, no había cambiado nada, como si el tiempo se rehusara a revelarse en su apariencia, como si se hubiera congelado en la eternidad, Liviet era aquella mujer encerrada en el granero, en donde nacían unas flores silvestres, donde susurraba historias mágicas para oídos inocentes.

- Por el modo en que me miras debo suponer que lo recuerdas todo - interrumpió mis pensamientos- Han pasado 300 años para poder ver de nuevo esa sonrisa en ti, la otra noche…- se incorporo con la ayuda de la espada- yo soy la culpable de todo esto… Ion-se detuvo un momento mientras miraba hacia la mansión que ardía, de donde salía una esbelta figura- solo fue una víctima más… de mis pecados-

Un hombre con la ropa hecha harapos se acercaba tambaleando hacia nosotras, gruñía como perro rabioso, Liviet apretó la empuñadura de la espada para enfrentarse. 300 años había dicho, mi mente intentaba procesar sus palabras, es demasiado tiempo, ningún mortal sería capaz de vivir tanto.

-Traidor –balbuceaba el hombre- traidor –salto hasta nosotras lanzando como una muñeca el cuerpo malherido de Liviet, ella sonreía aburrida provocando la ira en aquel hombre que volvía a sujetarle e intentaba hacerle pedazos con sus manos.- ¿¡Que nos has hecho!?–

-Solo concederles sus deseos -ironía soltaba su tono, como veneno una serpiente- todo tiene un precio…-crujían sus huesos, como las ramas ante el violento viento, la espada sobresalía de entre sus ropas la sangre escurría desde su filo, el hombre se alejo, pero Liviet le atesto otro golpe cortándole la cabeza que rodo hasta mis pies.

-Dios…-las nauseas volvieron obligándome a desalojar mi estomago, ¿Qué estaba pasando?, ¿Qué eran esos recuerdos? ¿Quién es realmente Ion?, mil y un preguntas recorrieron velozmente mi mente, mi visión fue distraída al ver la daga que siempre mantenía conmigo en manos de Liviet.

-Marian… aùn la conservas…-levante la cabeza para encontrarme con su rostro ensangrentado-la vida es hermosa, porque solo la puedes vivir una vez… desear más de eso, solo pudre el alma -se inclino a la altura de mis ojos y acaricio mis cabellos-los demonios también lloran –susurro antes de alejarse e ir hacia la mansión.

No entendía sus palabras, ni como llego la daga a sus manos o la razón de que la tuviera yo, muy en el fondo de mi corazón yacía la respuesta, 300 años son demasiados, el mundo que perdí era muy distante al que vivía ahora, todo era diferente como en el tiempo en que vivía.

Imágenes venían fugaces, encajando como piezas de un rompecabezas, Ion corrí hacia la mansión atreves del jardín, las rosas se enredaban en mi largo vestido y las espinas laceraban mi piel descubierta, Ion… tenia escalofríos al pensar lo que me encontraría, Ion…

Respiraba con dificultad, me sostuve en una columna, las llamas gigantescas devoraban sin piedad la construcción mientras iluminaban el desenlace de la codicia de los humanos, Liviet estaba intacta, herida alguna presentaba en su cuerpo, Ion estaba tirada en el suelo en un charco de sangre.

-Es hora de terminar esto…-dijo Liviet enterrando la espada en la tierra- no podemos seguir… causando esto-

-No tienes ningún poder sobre mí… -espeto una voz furiosa- ya no necesito que existas para poder mantenerme hermosa-su risa era escalofriante, evidenciado que disfrutando aquella masacre.

Me acerque dudosa, sentí el vidrio crujir bajo mis zapatos, cuerpos cercenados regados por doquier, una copia exacta a la de mi niñez, el olor a muerte era penetrante que aturdía mis sentidos, pronto pude ver la cara de mis pesadillas.

-Katherine…- la pena residía en la voz de Liviet- esta noche… será nuestro último vals-en un parpadeo desaparecieron de mi vista, solo el ruido de la destrucción alrededor era evidente que estaban ahí, corrí hacia Ion que aun seguía en el pasto.

Apenas daba señales de que respiraba, la herida en su pecho era mortal pero se fue cerrando lentamente ante mis ojos incrédulos, no entendía nada pero eso no reducía mi preocupación por la mujer en mis brazos, éramos personajes secundarios de algo mucho más grande, lo único que me importaba en ese momento era Ion.

-Ion…-la llame con la esperanza de que abriera sus ojos, su piel ligeramente bronceada comenzó a ponerse pálida, la calidez que emanaba se fue disipando lentamente.-Ion…despierta…- palmee su mejilla pero no obtuve respuesta.

-Marian…-escuche la voz de Liviet pero yo solo no podía apartarme de Ion, sentí las diminutas gotas de lluvias precipitarse sobre nosotras, unas gotas teñían de rojo la piel y mis ropas, busque el motivo y la razón era Liviet que tenía la cabeza de Katherine en la mano, retazos de ropa cubriendo su cuerpo dejando a la vista la horrenda herida en su estomago.

-Por dios… esto no está pasando….-me repetía meciendo el cuerpo de Ion, estaba muerta, mi cordura diría que mi venganza estaba hecha, solo que no existía satisfacción ante la realidad, el asesino de mis pesadillas estaba en mis brazos.
-Marian…-Liviet levanto mi mentón para que le mirase a los ojos, que por las lagrimas se empañaba mi visión- quieres saber el final de la historia…-musito la pregunta que fue ahogándose entre los relámpagos nocturnos, sentí el frio metal en mis manos, la daga que una vez medio y asentí sollozando como respuesta, Se inclino hacia para susurrármelo al oído.


---
Dicen que después de la tormenta viene la calma, así como la noche es ahuyentada por el fuerte astro que anuncia el alba majestuosamente, le recibí con el alma cansada y abrazando a la mujer que amo, esperando a que despuntara el sol, con la vaga esperanza de ver ese final que Liviet me narro.

Solo me quede esperando, bajo la sombra de aquel cerezo, observando como unas largas pestañas y cejas finamente delineadas reaccionaran, que unos ojos como el fuego me mirasen como siempre, el cansancio me venció y el sueño me sedujo que no me importo dormir a la intemperie.

***-Marian… -Liviet me extendía una flor desde su encierro- te ha gustado la historia-indagò esperando que dijera algo, sus historias parecían inconclusas y sin sentido.
-que paso con la princesa.... y el demonio -pregunte preocupada ante la desdicha de aquella que buscaba el amor en brazos de su enemigo.
-Eee… amar puede ser un pecado-guardo silencio por un instante- pero también una salvación cuando es correspondido…-
-No entiendo…-fruncí el ceño sin entender a que quería llegar.
-A veces por amor… se hacen las atrocidades mas inimaginables-dijo con una sensación de tristeza-vendes tu propia alma por complacer…sin importarte los demás-
-Pero… ¿y la princesa?-volví a preguntar y una risa cálida inundo mis oídos-Liviet..-
-Dime…-
-¿Algún día también yo amare?-
-Sin duda alguna, mi querida Marian…-sonreía estoy segura que lo hacía- espero estar ahí para verlo…Marian-***

-Marian…-abrí los ojos encontrándome atrapada en unos ojos tan hermosos como un rubí y cautivada por una sonrisa perlada- Oh Marian…- sus brazos me rodearon y sus lagrimas limpiaban mi rostro.-Marian….-

-Dices mucho mi nombre…-dije apenas sin despegarme de ella.
-Es que me gusta escucharlo….-esa mismas palabras confirmaban que no fue un sueño, el Te amo que susurro esa noche, también fue real.

Lo que paso esa noche seguirá siendo un misterio, Liviet formara parte de mis recuerdos, como cuando sus ojos violetas se fueron apagando cuando la daga en mis manos se incrusto en su pecho, esa promesa quedita que libero con su último aliento y aquel “gracias” eterno que se grabo en mi memoria.

***-La vida es hermosa cuando se vive una vez… la eternidad es triste y pudre el alma- un beso en mi frente antes de verme en sus ojos- los demonios también lloramos… por que nos volvemos mortales… cuando el sol sale la vida vuelve y así ella volverá a ti…-***

Seguí caminando si mirar atrás, Ion tomaba mi mano y caminamos por el extenso jardín, para salir de aquel desolado lugar, a un mundo nuevo, a una última oportunidad, donde las dos somos libres.

FIN.
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   3/11/2008, 19:19

guau todo lo que me he perdido desde que no entro a YLS, esta historia es buenísima, aunque no he entendido algunas partes, me perdia con ciertos pasajes de cuando soñaba la protagonista, pero vamos el final y la historia completa en si, creo q la he captado.

Jul muy buena la historia, gracias por subirla, espero que estes bien, a ver si te veo x msn, por cierto, ya tengo red de nuevo. Besotes enormes de tu onechan. Cuidate. ^^ ::ciao::
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   3/9/2009, 02:12

SI EN VERDAD YULIA SIMPRE TIENE LOS MEJORES FICS.. IJI EN SERIO ME ENCANTAN TUS FICS AUNQUE TAMBIEN ME PERDI EN PARTES.. PERO ESTUVO BUENISIMO....
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   3/9/2009, 12:01

hey! ajaja hola ekaryl, vine aki creyendo q habia exo continuacion o algo y resulta q es un comentario tuyo, bueno este fic no es de julia, aunq ella escribe muy bien tb, todo hay q decirlo, pero este en concreto es de una chica llamada kitsune, segun tengo entendido, en fin veo q tb te ha gustado, es bueno leerte. ^^ cuidate.
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   3/9/2009, 19:52

jiji sii sorry por hacerte pensar eso.. a veces tambien me llegan correos delos fic en los que estoy interesada y voy toda ilusionada a abrirlos y resulta que son comen... iji.. see la verdad esta muy bueno
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   4/9/2009, 07:58

Ekaryl escribió:
SI EN VERDAD YULIA SIMPRE TIENE LOS MEJORES FICS.. IJI EN SERIO ME ENCANTAN TUS FICS AUNQUE TAMBIEN ME PERDI EN PARTES.. PERO ESTUVO BUENISIMO....

Estoy de Acuerdo con mi amiga Ekaryl... Tus fics son super completos...
Aunque debo admitir, que yo tambien me perdi en algunas partes!!!!
Pero, de todas maneras me encanto!!!!!!!!!!!!!!!!!
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   4/9/2009, 09:44

jejje miya!! besos
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   4/9/2009, 11:05

Ya, tan temprano estas conectada????
Besos!!! JEJEJEJE!!!
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   4/9/2009, 11:06

Va...Conectada en el foro!!!XD
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   4/9/2009, 17:20

noo es solo que tenia clases y a veces cuando tengo tiempo revisso mis mensajes en la mañana jiji
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   6/9/2009, 13:51

jejeje!!! Yo hago lo mismo!!! XD
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   6/9/2009, 15:58

ijiji........ u.u...........n.n
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Shikat
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   30/9/2009, 17:08

wau lO maximO zta histOry!! aunk tbm m eh

perdid n algunas parte!! del relatO!!1 peO al

final ieguue a ntender!!! Graxias!1 x ztha histOriia
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hifumi
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   26/10/2009, 14:30

por lo visto todas nos perdemos en alguna parte xD
Todas tenemos un comun aqui nos perdemos con facilidad xD
Me a encantado la historia sigue asi no dejes de escibir
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   28/10/2009, 15:34

Sip!!! Vamos a tener que comprarnos una brujula y un mapa, y por supuesto a prender a leerlos!!!! XD
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lolys
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   6/12/2009, 19:04

jajajajaa!!!! estamos todas iguales!!!
pero a mi me gusto mucho!!!
aunq es la primera vez q posteo en el fic es como la 4ta vez que lo leo!!!
jejeje
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MensajeTema: Re: Duelo de Amor por Kitsune [ COMPLETA ]   

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