Yuri's Lyrical Secrets

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 A veces me parece...

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noyfileen_22
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MensajeTema: A veces me parece...   30/10/2008, 20:38

::Hi!:: Hellos, aquí les dejo una vieja historia que no me había animado a publicar, espero que les guste; en fin comentararios. Saludos!!!

¿Algunas de ustedes ha escuchado el tema de Ednita Nazario? “Cómo antes…”. Aquella parte que dice…
“¿Si él regresa qué haría yo…?
¿Cual sería mi primera reacción?
¿Le daría yo la espalda,
pensaría si aún me ama…
o simplemente le diría adiós?”.


¿Qué harían ustedes si de un improviso regresa su primer amor…? O aquel verdadero amor… Ése, por el cual diste todo… Ése, por el que pasaste semanas o días llorando a causa de una ruptura definitiva… Ése, por el que te desvelaste noches y noches enteras, pensando; imaginando lo que sería su vida en el futuro… Con complicaciones como toda pareja, pero juntos a fin de cuentas… Pero… Sin embargo, la vida misma te demuestra con hechos que él o ella no… es para ti; que pese a tus sentimientos, la cosa no resulta… Y después… Como un pobre invalido, vuelves a rehabilitarte, haciendo un duro intento antes de ello, no obstante, lo consigues: y eres feliz… Llega otra persona que comienza conjuntamente con tu nueva vida: con tu nuevo ciclo…
Meses; un par de años, días; semanas; en fin, qué importa el tiempo, pues éste no existe en realidad, salvo en la mentalidad del hombre… Pero cómo vivimos en la Tierra del hombre… Inevitablemente el dicho; maldicho: Destino, abre sus puertas, trayendo consigo a los fantasmas de tu pasado… Vuelven cuando tu mundo ya está más que estable… Moviendo, manejando; perturbando tu tranquilidad y vida interna y externa… Y volvemos al tema de Ednita Nazario…

“¿Si él regresa qué haría yo?
Ante su sonrisa no hay un no...”.

“¿Si él regresa qué haría yo?
Si jamás logré arrancármelo,
se quedó atado a mis ganas
se quedó clavado a mi alma…”.


Y me detengo en la segunda estrofa: “Ante su sonrisa no hay un no…”. Pues aquélla llega certeramente a mi corazón, porque… Bueno, mi cerebro… Él que debería ser el más racional; no lo es cuando se trata de ese ser que te perturbó tanto en el pasado; que te manejó a su total antojo… Y no es necesariamente que tu actual relación esté bajo los efectos de alguna crisis… El paso de la palabra “Infidelidad”, lo cruzas inexcusablemente, puesto que no hay pretextos para lo que uno hace… Nada, salvo… El sentimiento de ese amor primero…
Y por otro lado… ¿Cómo se sienten las personas que ven todos los días de su vida a ese individuo que aman con locura…? ¿Cómo es que viven permanentemente con la corona de espinas? Ver el objeto de tu infelicidad todos los días, es un suplicio que se merece la medalla de oro, pues… Hay que tener cojones y ovarios para aguantar el refregón en la cara del amor imposible… Onda: “Sí, soy yo… Tu amor irrealizable”. “Nunca podrás tenerme”. Y claro… no queda otra más que aguantarte las lágrimas y convivir con el dolor en las amígdalas… No hay otra opción… O eres feliz, ó te extirpas las amígdalas… Porque aguantar estoicamente esas ganas de besarle, acariciarle, hacerle el amor… Suena cursi lo último, porque la cosa es sexo… No obstante, soportar todo eso es para masoquistas y fanáticos… Fanáticos que se merecen el Cielo y más allá de él… Porque ellos son los que verdaderamente aman, sin embargo, todo lo que aman, también lo odian… El amor y el odio son lo mismo… La diferencia es en cómo lo usas…
Yo no amo, porque soy incapaz de odiar… O tal vez no odie porque soy incapaz de amar, no obstante, soy egoístamente feliz, puesto que recibo el amor de una persona… Individuo que es mayor que yo… Demasiado… Que espera muchas cosas de mí; cosas que por edad no puedo ofrecer y mucho menos dar… La juventud en ciertas ocasiones es puñetera, ya que, es la estación más egoísta y dañosa del ser humano… Obvio, porque somos unos críos indisciplinados; que vamos por la vida queriendo ser el Che… Nada de responsabilidades; sólo pasarla bien, no obstante, somos bien conscientes que la diversión y la libertad pueden perfectamente acoplarse y adaptarse al compromiso… Y allí es donde cae precisamente el amor… El amor que es ducho para discernir que uno más uno no es dos, sino tres… Porque eres tú; tu pareja y tu hogar… Y todo eso hace claramente una familia… Sinergia… Unión de sentimientos, compromisos, acompañamiento; cariño y felicidad: eso es el amor… Sin embargo… ¿Lo es con la persona que quieres o la que una vez amaste?
Y volvemos con la canción de Ednita Nazario… “¿Si él regresa qué haría yo…?”. Y si… ese él lo cambiásemos por un “¿Ella…?”.


Mencionar su nombre sería algo en vano, mas no referirlo sería algo ilógico… Qué puedo decir de ella… Fue mi primer amor… Amor adolescente… Amor prácticamente de niñez… Claro, muchos dicen que la primera vez que te enamoras no se debería contar como una, pues es la primera vez que sientes esas reacciones cosquillosas, placenteras, confusas, temerosas; terroríficas, necesitadas; en fin, una amplia gama de síntomas, que… bueno, estaríamos hasta la mitad de nuestras vidas nombrar la demás con detalle clínico…
¿Saben? Es un cliché mi situación… Soy una mujer tímida… Y cuando niña lo era aún más… Siempre disciplinada; callada, saliendo innumerables veces en el Cuadro de Honor del colegio… Colegio Católico… Siendo el orgullo de los profesores y la envidia de mis compañeras… Sin embargo, siempre estuve sola… Leyendo algún libro, escuchando música, participando rara vez en algo… No obstante, era la protegida de los maestros… Tal vez, por mi inocencia, o debilidad… Debilidad que por cierto era únicamente en el instituto… Porque en casa… Era de temer…
A pesar de las molestias de las chicas más populares e indiferencia de éstas y los demás, les envidiaba; deseaba ser como ellas: preocupadas por la moda, de los chicos, de las juergas nocturnas… De lo que pasaría mañana en el capítulo de la serie de moda, pero nunca fue así. Mientras que mis demás compañeras crecían, yo me iba quedando en el estado invernal de la niñez. Nunca me gustó ser superficial; mínimo algo de cultura en mi cerebro, pero tampoco estaba conforme con mi método de vida. ¿Qué podía hacer? Nada; y sin saberlo, cuando miraba aquellas adolecentes con indiferencia, dentro de mí anhelaba la salvación para la integración. Los libros son importantes; estudiar es lo primordial para sobrevivir en este mundo, pero no es la mejor herramienta para desenvolverte en la realidad, puesto que los textos te hermetizan en la fantasía e ingenuidad. No conoces maldad, sólo el bien, y no sabes cómo defenderte y mucho menos cómo relacionarte con los individuos de tu misma especie…
Y todavía me pregunto, cómo sería mi vida si hubiese aprovechado mejor esos años desperdiciados… Quizás sería una mejor persona; más de lo que soy hoy, o tal vez menos de lo que sería mañana… No lo sé, no obstante, el arrepentimiento no invade mi ser, sólo es la curiosidad de cómo sería ese Yo desconocido… Ese Yo que no dejé salir a tiempo, que sin embargo, en la actualidad es mi mejor amigo… Más de lo que nadie podría haber sido… No obstante, nunca me olvido que en lo que me convertí fue gracias a la ayuda brindada por una chica popular; una mujer que era jodidamente amistosa, la cual, cada día que compartía con ella, me abría los ojos al entendimiento y a la realidad de este mundo… Porque éste es así: no es blanco ni negro; ni rosado ni rojo… No es fantasía y crueldad… Amor y desengaño… Es un Todo… Una equivalencia; que no es otra cosa que lo mismo: bien y mal; amor y odio; luz y oscuridad; ambas distintas, pero iguales en su existencia… Sin ellas, la Vida no sería Vida, y el Mundo no sería Mundo… Y yo no sería Yo…
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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: A veces me parece...   30/10/2008, 20:39

-¿Noel?-la mano que estaba posada en mi hombro fue subiendo hasta enlazarse en mi cuello. Temblé por el cálido aliento que se enroscaba en mi oreja izquierda.
-Disculpa. ¿Te desperté?-guardé el archivo y apagué apresuradamente el ordenador. La persona que estaba al lado opuesto de la cama se rió.
-¿Escribiendo de nuevo?-cuestionó, mientras acariciaba tiernamente mi rostro medio sonrojado.
-Eh… bueno…
-¿No me permitirás leerlo?-inquirió con esa voz malditamente sensual, que no hizo otra cosa que hacerme estremecer por completo.
-No… Es decir… Sólo es tarea…-farfullé, bastante nerviosa.
-¿Tarea?-ceja izquierda alzada. No sé si coqueta o crípticamente-. Ya… Estamos de vacaciones, por si no lo recuerdas-rebatió, acariciando el pecho presuroso y alterado-. Además…-la mano seguía bajando por el sur de mi cuerpo, y yo, apenas podía respirar con normalidad-. Son las 3.30 de la madrugada…
-¿Tiene algo de malo… hacer la tarea… a esta hora…?-. Jodida mano, me estaba enloqueciendo y cuando ésta toco el punto más sensitivo de mi ser, fui incapaz de realizar algún pensamiento y acción cuerda.
-No…-susurró entre risas-. Dependiendo de qué clases de tareas…-. Besó mis labios fogosamente… En una caricia tierna, pero a la vez, tan descarnada que mi vientre hormigueaba por los choques lujuriosos-. Cómo ésta por ejemplo…-. Y el silencio nos invadió… Las cadenas de la seducción nacieron y caí a dar rienda suelta a lo que mi cuerpo tanto exigía: placer…

No dormí mucho; bueno, cómo hacerlo si te tiraste el polvo del siglo, pero lo cierto, es que me había acostumbrado a permanecer en los estados de vigilia. Me levanté silenciosamente, mirando a la persona que yacía al lado derecho; abrazando posesivamente mi desnuda cintura… Y sonreí agriamente… Estaba con ella; sí, pero nunca me tendría; y volví a sonreír… ¿Por qué se conformaba con eso?
El agua tibia recorrió todo el cuerpo que, ansiado por la calidez de ella, trataba de quitar las caricias recibidas… Era algo cruel, pero no podía evitarlo; era un acto de reflejo… ¿Por qué me seguía sintiendo sucia cuando alguien me tocaba? Más cuando esa persona me quiere… Y que es buena…
Seguí bañándome, esparciendo espuma por todo mi blanquecino organismo… ¿Cuánto había pasado desde la última vez que ella me tocó? Apenas había sido un beso sutil en los labios, pero para mí significó mucho…
Era sábado, y estábamos en vacaciones… Voy en 3º de Preparatoria… Pronto a cumplir los dieciocho años, o sea, la mayoría de edad. Llevo un poco más de un año en esta nueva ciudad; antes vivía en la capital, pero… Por circunstancias decidí establecerme aquí… Ya, déjate de excusas tontas: estás aquí porque huiste. Traté de escapar de todos y de todo… También escapé por ella… Por mi mejor amiga y por la persona con la que duermo actualmente. La última es once años mayor que yo; ya es toda una profesional realizada… ¿Cómo es que terminé con ella? Una larga historia… Historia que en sí no lo es tanto, puesto que todo esto sucedió hace menos de un año.
Terminé de vestirme y salí de su casa… No me detuve a dejarle nada, ni siquiera una nota; siempre hacía lo mismo. Ella me llamaba y yo me marchaba al otro día sin dar siquiera un adiós o una explicación; menos una despedida como correspondía. Yo era así; ella también; ambas libres, pero juntas al final de cuentas.
El día estaba tranquilo… Miraba las vitrinas de las tiendas con ausencia. La ropa era de temporada, bonita y llamativa, y sobre todo… ¡En oferta! Y me reí de este tonto comportamiento… Trataba de esforzarme por permanecer como si nada hubiese pasado, pero desde aquella tarde en que inevitablemente metí la pata, nada en mí fue lo mismo.
Ingresé al establecimiento y me entretuve con la ropa, jugando a ser esas chicas adineradas; envueltas en la aristocracia de las tarjetas de crédito: compro y pago, así de fácil; total, papi paga… Qué envidia, pero también, qué pereza ser así…

-¿Le puedo ayudar en algo, señorita?
-No, nada… Sólo estoy mirando-la joven vendedora sonrió y se perdió entre la multitud de personas.

Me detuve en la sección de lencería femenina… Y encontré ropa interior muy, muy sensual… Y me sonrojé… El celeste era un color que le venía a la perfección a la tonalidad de mi piel… Clara y albina… Me había costado mucho aprender y adaptarme a los cambios físicos de mi cuerpo; y sobre todo: a quererme… Todavía sentía vergüenza comprar ropa sexy. Estar emparejada no había sido la causa; estar con Sara no era la razón para usarla… Era por Adela; mi mejor amiga: por ella, yo… hacía todo esto… Seguía esperándola; inverisímil, puesto que yo la había dejado… A ella, a mis amigos y a mi familia… ¿Qué pensarían los demás si se enterasen que soy lesbiana? Me gustan las mujeres; aunque no lo sabía; nunca me di cuenta que me gustasen. No lo supe hasta que conocí a Adela; a esa chica energética, gentil, popular, distraída, algo bruta, y jodidamente bella… La seguía esperando… Dentro de mi corazón, la esperaba con todas las esperanzas; anhelo que jamás siquiera osé pensar.
Ingresé al probador y me desnudé. Miré a la niña que se reflejaba en el espejo. Cuántos cambios había sufrido mi cuerpo últimamente. Éste estaba más delineado; las curvas eran precisas; mi abdomen era plano y resistente; no había en él marcas de abdominales, pero era recto. Y mis piernas y pechos fueron los que más sufrieron cambios. Los primeros se volvieron más regordetes; al menos ya no tenía las piernas de gallo, y en cuanto a los muslos, también con más carne, pero más fuertes y firmes… Todo gracias a la natación: fue gracias a este deporte que pude ingresar becada a mi actual instituto… Además, por cierto, recibir el beneficio de la residencia.
Y sonreí; me probé el brazier y las bragas; di unas cuantas vueltas y volví a sonreír… Quedaban perfectas.

-Me las llevo-dejé la prenda a la joven y ella asintió, mirándome de reojo. Me quedé un poco nerviosa y confusa. No tenía puñetera idea si la mujer era o no-. ¿Pasa algo?-inquirí con rudeza.
-¡Perdón!-mejillas sonrojadas y yo quedé sorprendida.
-Disculpa… ¿Los bañadores también están en oferta?
-Sí… 50% de descuento…
-¡Entonces deme ese negro!-la chica pestañeó-. ¿Qué no escuchó? ¡Quiero ese negro!
-Ah… Sí, pero no está en liquidación.
-No importa, me lo llevo… ¡Ah! Por cierto, ¿me dices cuál es el cambiador?
-Sí, claro… Los de al fondo…
-Gracias…-y me voltee. La chica me miraba fijamente. Sonreí.

Y con la música de fondo de Banarama, fui hacia el cambiador. Mi inseguridad por la falta de ego, fue el cau- sante de someter a la chica a un suplicio; me demoré cerca de veinte minutos… Me daba vueltas y vueltas, analizando cómo quedaba la prenda.

-¿Disculpe…? ¿Señorita, anda algo mal?-. Sonreí maliciosamente al reconocer aquella voz. Y no pude evitarlo. Perdóname Dios, por ser una pecadora, pero no pude evitarlo.
-¡Sí! No logro decidirme…-. Y abrí la puerta…

Mejillas sonrojadas, labios a semi-morder; el rostro entre semblante idiota y perturbado. La chica era toda una caja de caricaturas. Me giré, quedándome a espaldas de ella… Y sonreí a través del espejo.
-¿Lo ves? Siento que me queda pequeño la parte de arriba…
-Yo…-carraspeó-. Yo no le veo ningún problema, pero… Pero si tiene algún inconveniente con la prenda, puedo… cambiársela por una talla más…
-Pero la parte de abajo me quedará muy grande, ¿lo ves?-exclamé, mientras me daba la vuelta, indicando la parte del bikini…
-¡Señorita, por favor!-exclamó la chica-. Las demás personas podrían verle el… Le traeré una parecida…
-¡Espera!-me adelanté, tomando una de sus manos. La vendedora parpadeó confusa. Hice una mueca burlesca-. ¡Ven!

Cerré la puerta y la tiré en contra la pared; tardé menos de cinco minutos y ya la tenía semidesnuda, besándola con ardor, apenas dejándola respirar. ¡Pobrecita! Bufaba mi puritana consciencia, pero al ver esos ojos turbados y encendidos de pasión, me pasé la culpa por la Orto-grafica. Tomé un montículo blando y medio sonrosado y lo degusté con picardía; no pasó mucho para que los gemidos nacieran.

-Si haces ruido paramos…-sentencié, tomando el pecho con una mano, mientras que la otra avanzaba descaradamente hacia su intimidad. No esperé respuesta; le besé con ardor, robándole nuevamente el aliento. Y me reí al escuchar nuevamente el quejido-. ¿Te está gustando…?-murmuré en su pelo sudoroso.
-Sí… pero… pero…-. El aliento apenas llegaba a sus pulmones. Las piernas le temblaban. Con mi boca en su pezón izquierdo podía sentir los alterados latidos de su corazón.
-Calladita eres más guapa-sarcasmo al máximo. Una envestida, dos, tres, y… Las paredes de su intimidad apresaron mis dedos, y un cálido líquido jugó con ellos.
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MensajeTema: Re: A veces me parece...   30/10/2008, 20:40

Y no pude evitar besarla. Ni idea si era o no, pero me sentó muy bien hacerlo… Nada mejor que tener sexo a lo fugitivo; la sensación de adrenalina era lo máximo. Sí, era una voyerista nata; y volví a sonreír.

-Me has convencido… Me llevo el bañador-le susurré una vez que finalicé el beso. Y sin cohibirme, terminé desnudándome completamente-. Puedes retirarte, ya lo demás puedo hacerlo yo solita.
-¿Eh?-pestañeó confusa.
-Ana, ¿estás allí?-la voz de su compañera de labores le hizo reaccionar.
-Sí… sí…-le respondió, esperando a que le dijese algo, pero nada ocurrió.
-Toma… Puedes llevártelo a la caja…-le dije, dándome la vuelta.
-Claro…-sonrojo al máximo-. Es mi labor.
-Gracias…-. Pasé la tarjeta-. Encantada por la excelente atención.
-Fue un gusto, señorita…-respondió la cajera. La vendedora que me “atendió” nuevamente se sonrojó al comprender las palabras.
-Al contrario, el placer ha sido todo mío-le sonreí santamente a la cajera, para luego dedicarle una pícara mirada a la vendedora-. Adiós.
-Hasta… hasta luego…

Contoneo de caderas, a lo más fashion model. Cuando se abrieron las puertas de la tienda me giré para mirar por última vez a la joven. Nuestros ojos se encontraron, e inevitablemente le lancé un beso. Me partí a carcajadas por el sonrojo de la chica. ¡Hoy era el principio de un regio día! ¡A qué sí!

continuará...
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suspiro
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MensajeTema: Re: A veces me parece...   31/10/2008, 16:31

espero y sigas subiendo capitulos la historia esta muy buena
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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: A veces me parece...   5/11/2008, 22:10

::Hi!:: Tercera entrega, jajaja la iré subiendo cada vez que pueda. Comentarios cómo siempre. ::ciao::


Como era sábado, la alberca principal seguramente estaría llena… No quería ir a una privada… Necesitaba con urgencia estrenar mi nuevo modelo de bañador, y cuando estaba a punto...



-¿Diga?

-Te fuiste sin despedirte…-suspiré…

-Lo siento, te vi dormida y no quise despertarte, me pareció impropio.

-Ya… ¿Dónde estás?

-De camino a la piscina… ¿Por qué?

-Quería desayunar contigo-confesó.

-Sara, yo…

-Da igual-interrumpió con un suspiro exasperado.

-¿Estás molesta?

-¿Te importa si lo estoy?-cuestionó herida.

-Sara…

-Mira, es sábado y no quiero discutir contigo… Te veré en la cena, ¿supongo?

-¿Estás segura?

-Noel, ¿vendrás? Sí, no… ¿Qué?

-Lo siento, tengo tarea…-mentí-. Y de hecho, Nicola me está llamando.

-Noel…

-¿Sí?

-No siempre estaré para ti, ¿lo sabes?

-Sí-respondí secamente.

-Bien. Espero que después no te quejes-. Y sin más me cortó.



Y suspiré, seguí caminando… Era verdad. Sara no estaría siempre allí; bueno, de hecho no lo hacía. Sabía que en los días que no podíamos vernos, ella los aprovechaba y se acostaba con otras personas; y me sentía culpable por no sentir celos y molestia. Al contrario, me daba igual. ¿Sería posible que no la valorara?

Llamé a mi mejor amiga… Mejor amiga actual… Ella se había convertido en mi par en todo sentido; éramos las locas del colegio; locas en el sentido que todo nos daba casi igual. Sacábamos buenas notas, pero no estábamos interesadas en pertenecer a alguna tribu urbana. Nosotras éramos nosotras y listo.



-¡Hola, chica I-pod!

-¡Nicola!-le estreché con fuerza, besándole ligeramente los labios.

-¡Apártate, Demonio, que no respondo!-en seguida nos echamos a reír.

-¡Ya, sólo eres pura palabra! ¡Eres hétero!

-Eso, hija, no quiere decir que no pueda algún día ser una lesbiana.

-Eres buga y lo seguirás siendo hasta el día que te mueras. Te gusta el “chico”, y no lo niegues.

-¡De acuerdo! ¡Me fascina! ¿Contenta?-Asentí.



Nicola era hétero y muy popular entre las chicas del colegio. Su porte alto; digamos 1.78 cm., buen estado físico; curvas peligrosas, ojos marrones brillosos y atrapadores, eran unas armas seriamente engatusadoras. Y sobre todo ese jodido cabello que lo cuidaba con si de un hijo se tratase: cobrizo y medio ondulado; su tez era trigueña… En pocas palabras, mi amiga era un bombón, mucho más bella que Adela… De hecho, Nicola tenía un increíble parecido a Penélope Cruz, salvo, claro, que mi amiga era muchísimo más guapa.



-¿Qué tanto miras?-cuestionó un poco nerviosa.

-¿Qué? ¿Tiene algo malo que te mire?

-No…-dijo riendo-. Pero intimidas… Calma la testosterona, ¿quieres?…

-Ya, cómo si fuese un tarado…

-Pues lo eres, cuando miras así…

-¿Así cómo?

-Pues así-estrechó los ojos, mirándome fijamente. Y ahora fui yo quien se amedrentó-. ¿Lo captas ahora?-Asentí.



Me tiré a la piscina, empapando abundantemente el cuerpo de mi amiga. Ella me siguió en la carrera… No sé exactamente hasta cuanto estuvimos tonteando en la alberca. Media hora después le conté todo.



-¿Y qué vas a hacer?-cuestionó Nicola, sentándose sobre la alberca. Yo me quedé en el agua.

-No lo sé. Todo se está poniendo muy tenso entre nosotras.

-¿Tenso? ¿Cómo es eso?

-No sabría decirlo con exactitud. Nos estamos desgastando… Un día estamos bien y al otro… Todo discusión.

-Me disculparás por decirte esto Noel, pero te lo dije… Ustedes viven en mundos diferentes. Es obvio que ella quiera algo más estable. Ya pasó nuestra etapa. Ahora está en la edad senil-comentó riendo.

-¿Crees que lo mejor sería terminar?-mi amiga hizo una mueca divertida.

-¡Ah, no! ¡No me metas a mí en tus decisiones!

-¡Eres mi amiga!-protesté.

-Lo soy, pero esto tienes que pensarlo tú solita… Además…

-¿Qué?

-Ese miedo que tienes es ilógico y tonto-fruncí el ceño, y ella sólo me sacó la lengua-. Más para alguien que ya está por llegar a los treinta. Ella quiere una esposa; una compañera… Y tú… Bueno, podrías ser su hija.

-¡Oye, muchas gracias por lo que me toca!-bufé. Nicola rió.

-¡Es la puritita santa verdad, amiga mía! Además, siempre la terminas cagando con alguna mujer, ¿o, no?

-No hables por esa misma boca, que tú, hija, eres peor.

-¡Ya! ¡No saquemos la vida en la cara!, ¿vale?

-Lo mismo digo… Además, ella hace exactamente lo mismo.

-¿Y cómo lo sabes?-enarqué una ceja-. Ya, pero la has encontrado en el acto.

-Le he pillado mensajitos en su teléfono… Sumas dos más dos, y listo…

-¡Ups! Bueno, entonces no tiene de qué quejarse… A menos que no esté satisfecha con lo que tú le das.

-¡Oiga!

-¡No me refería a eso!-estalló a carcajadas-. Digo que su relación informal no le satisface…

-Sí, me lo ha dicho.

-Pero no es razón pa’ cagarte.

-Lo sé, pero…

-No te importa. ¿A qué sí?-sonreí-. ¡Lo sabía! Noel, si no estás interesada en ella, entonces…

-Es buena compañera… Nos entendemos… Y… la quiero… No estoy enamorada, pero de alguna forma la quiero…

-Con mayor razón, amiga. Sabes que al principio está bien; tontear digo, pero después eso ya no basta… Más para ella que está en una edad de ansiar estabilidad.

-Ya, pero no todas las treintonas buscan eso… Hay algunas, que vamos… Puro pum-pum-dale-dale…-Nicola nuevamente se largó a reír-. ¡Pero si es verdad, son locas pal’ sexo! Y lo peor, se juntan con sus amigas y cuentan qué tal el polvo. Con lujo y detalle.

-¡Es cierto! ¡Así seremos dentro de unos años más!-Y nos partimos de la risa-. Pero no todas son así… Creo que la maestra Sara no cae del todo en ese platillo… Pienso que de verdad quiere algo sólido.

-Sí… también pienso lo mismo… Hoy me llamó… Me regañó porque me fui y no me despedí.

-Le heriste profundamente, Noel… No sé de verdad a qué tanto le temes, porque si es por la edad, créeme que debiste pensártelo antes de tirarte con ella a la cama-y guardé silencio. La ampolleta de mi amiga enseguida se encendió-. Es por esa chica, ¿verdad? ¿Adela?

-Sí…

-¿Todavía la quieres?

-A veces me pregunto lo mismo-hice una mueca de dolor.

-Pues, estás jodida. Deberías intentar ser feliz.

-Eso también me lo repito hasta el cansancio.

-¿Entonces? ¿Por qué no te das una oportunidad con la maestra? Noel, ella te quiere y si tú realmente quisieras, creo que serías feliz a su lado, tal vez te enamorarías de ella si de verdad lo intentaras.

-No lo sé, Nico… No lo sé…

-Nunca lo sabrás, amiga, si no tratas de darte una segunda oportunidad, pero una seria.



Y con ello, brincó al agua, dejándome sola… ¿Darme una segunda oportunidad?
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Cindy
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MensajeTema: Re: A veces me parece...   1/6/2009, 09:53

wooow kiero mas kiero mas.....jejeje
muchas gracias por la historia
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: A veces me parece...   29/8/2009, 19:05

huy!!!!!!!!!!!!!!!!! esta bien bueno!! wao!! mmm que pasara ahora?!
conti! please!!!!!!!!!!!!!
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MensajeTema: Re: A veces me parece...   

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A veces me parece...
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