Yuri's Lyrical Secrets

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 Fabricando Fantasias... Dos amigas incapaces de asumir lo que sienten y tienen

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noyfileen_22
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MensajeTema: Fabricando Fantasias... Dos amigas incapaces de asumir lo que sienten y tienen   25/9/2008, 15:36

::Hi!:: Hellos! Hace Lunas que no escribía algo original... Saludos, espero que les guste y Comentariosss!!!!!!!!!!!!!!!

-¿Ángela?-la joven quedó sorprendida al encontrarse con su mejor amiga. El estado que traía la susodicha era penoso.
-¡Ah…! ¡Hola! Perdona que te moleste… pero sólo quería verte…-la mujer como pudo ingresó al departamento de Lina, quien no tuvo más remedio que socorrerle.

Ambas mujeres se adentraron hasta el living-comedor. Como Lina era apenas una estudiante de preparatoria, no podía solventarse un apartamento demasiado caro… La chica miró a su mejor amiga: era la primera vez que la veía en aquel estado.

-¿No crees que te pasaste con las copas?-reprendió preocupada.
-¡Ah! ¡No te pongas tú también en plan de madre regañona!-bufó la morena mujer, sentándose en el sillón más ancho.
-¡Qué! ¡¿Yo actuando cómo tu madre?! ¡Por Dios, Ángela! ¡Eres tú la mujer adulta aquí!, ¿no?-Lina se fue directo hacia la nevera, sacando agua helada-. Toma…
-Gracias…-susurró la mujer algo apenada.
-Da igual… Pero déjame decirte que te ves horrible… Me sorprende que hayas sabido el camino correcto…
-¡Por favor, no tanta sinceridad! Estoy mal, ¿no ves?-exclamó algo molesta.
-Tú te lo has buscado…
-No entiendes a los artistas… Una vida sin masoquismo, no es vida para un virtuoso…-Ángela se llevó la botella a la boca, bebiendo un poco de la helada agua-¡Gracias! ¡En verdad lo necesitaba!
-Sí, de nada, “artista”-bufó la chica algo irónica, pero también divertida por la cara de su mejor amiga.

Quién hubiera imaginado que la joven e “intachable” Jefa de Carrera de Artes: Ángela Contreras, se hubiese convertido en su mejor y única “amiga”…. ¿Cuánto había pasado de ello? ¿Dos, o tres años?
Lina era una lozana y tranquila chiquilla de unos diecisiete años; amante de la lectura, de las compras, de los viajes y de los deportes, especialmente de la natación; y Dios y los numerosos chicos “daban gracias a ello”, pues la joven, era una escultura griega versión carne y hueso: Lina era bella, audaz y algo loquilla; loquilla en el sentido que pasaba diciendo todo el tiempo tonterías; inverosímil, pero la chiquilla era la contraparte pulcra e ideal de aquella borracha mujer, ya que, por más que fuese difícil de imaginar, Ángela era una segura e inteligente joven, capaz de enloquecer y noquear a cualquier hombre que se le plantase encima…

-Oye… Ángela... ¿Recuerdas lo que le dijiste a Eduardo aquella vez… en la fiesta de Laura?-Lina se acercó, sentándose frente a una casi dormida Ángela.
-¿Cuál de todas?-cuestionó sardónica.
-¡Ángela!-protestó la niña. La aludida se carcajeó.
-No sé… En serio… Hemos ido a tantas…
-¿Cómo? ¿No te acuerdas de la última? Ésa en la que Eduardo trató de seducirme toda la noche… Y casi lo logra…-sonrió con gracia.
-¡¿No me digas que todavía piensas en ese tipo?!-exclamó enojada y celosa.
-¡Por supuesto qué no! Eso es cuento pasado…
-Ya… Seguro qué sí…-la mujer se bebió el agua que sobraba, recordando instantáneamente las palabras y lo que vino después; el efecto del alcohol ya se le había pasado, más cuando estaba en presencia de aquella muchacha que, para nada era inocente-. De hecho, lo acabo de recordar; le dije: “A mí no me vienes con cuentos; sé cuáles son tus intenciones… Soy mujer, y soy más fuerte que tú…”. Algo así, ¿no?
-¡Bingo!-alabó la chiquilla.
-Ya… ¿Y a qué viene eso? ¿Por qué lo preguntas?
-Nada… Sólo que hay veces que me cuesta creer que seas tú… Mirándote ahora….-masculló la chica, al ver la cara borracha de su amiga.
-¡Oye! ¡¿Me estás insultando?!-exclamó la mujer, levantándose; atrapando a una risueña y sorpresiva Lina.
-¡Ya para!-gritó la joven-. ¡Estás pasada a trago!-refunfuñó, corriendo la cara. Ese gesto a Ángela le dolió.
-Lo siento…
-Oye, espera… Sólo jugaba…-Lina se acercó, dándole un tierno beso en los labios-. No seas tontita, ¿sí? Sólo jugaba.
-Vale…-susurró la mujer, tragando apenas su saliva… ¿Cómo era posible que un simple roce de aquellos labios pudieran encenderla de esta manera?
-Tuviste suerte que no estuviese Claudia…-Ángela se puso tensa al instante. ¿Qué… todavía andaba con esa loca?
-¡Lina, no me digas qué…!-bufó la mujer con clara muestra de enojo e irritación en su voz.
-Sí…-susurró la más joven, aumentando la ira de su amiga-. ¿Pero qué tiene de malo? Sólo somos amigas…
-¡Pero… pero, Lina!-Ángela se levantó del sillón, dando vueltas como loca-. No juegues a la lesbiana, mira que te puede ir fatal… Más si se trata de alguien como Claudia…
-Ella no es mala…-defendió la joven-. Es artista, cómo tú…
-¡¿Pero qué ella no tira con hombres también?!-escupió con odio.
-¡Y a mí qué me importa si tira o no con hombres! No tenemos nada serio… Sólo es sexo…
-¡Pero mira las estupideces que dices! ¡Por Dios, Lina! ¡Te puedes contagiar con alguna enfermedad sexual!
-Ella se cuida-contradijo la joven, sentándose tranquilamente-. ¡Me crees tan imbécil como para meterme con cualquier tipa! ¡No soy así!
-¡No he dicho eso!
-No te preocupes, ¿quieres? Además, ella… Ella me pidió que fuésemos una pareja “formal”.
-¡¿Qué?!
-Pero me negué…
-¡Lina!
-Lo sé… lo sé… Las mujeres cómo tú y Claudia… son del tipo que no puedes ni debes enamorarte…-susurró la chica, recordando a su madre y todo lo que tuvo que sufrir a causa de su “padre”. El pinchazo de dolor impactó sin piedad a Ángela.
-Gracias por lo que me toca-masculló con irritación, sintiendo la hiel sobre sus labios. ¿O sería la resaca de tanto beber?-. Es muy halagador escuchar lo que piensas de mí-. La mujer tenía las manos empuñadas; ambas tiritando por la rabia y humillación; esa chica nunca paraba de hacerle daño, sin embargo, caía siempre en su red: no podía apartarse de ella.

Ángela miró directamente a esa joven de lisa cabellera castaña clara; sus ojos de un pardo cielo nublado; grises que a veces en verano o sobre el Sol, eran de un tono celeste…
Lina siempre tenía la mirada triste y huyente… Nunca miraba a nadie detenidamente, salvo cuando le atraía una persona concreta; su soledad le habían convertido en alguien desconfiada y aislada, pensando que las personas solamente se utilizaban entre sí: todo por una gran conveniencia… Sin embargo, ella… Lina era tan rara, ya que, también solía ser tierna e increíblemente ingenua, creyéndose todo lo que el mundo decía; por dentro desconfiando, pero cayendo fácilmente en las palabras de las personas. Ella era fuerte, sumamente segura… Eso en apariencia, puesto que, en el interior… Era una dócil y tímida niña…
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noyfileen_22
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MensajeTema: Re: Fabricando Fantasias... Dos amigas incapaces de asumir lo que sienten y tienen   25/9/2008, 15:38

-Lo siento… no quise sonar ruda… Sólo dije la verdad-susurró la chiquilla, pasándose la mano por el pelo-. Tú no paras de hacerte la linda y la “mina rica” con tus conquistas… Claudia es igual… Bebés y te diviertes con tus amigos; Claudia también…

"Y las dos queremos a la misma mujer". Se dijo la morena con pesar. Ángela clavó sus ojos mieles sobre aquellos grisáceos; y sin embargo, no hubo contacto visual. Lina siempre le rehuía, porque sabía lo que conllevaría después, y…

-Vete a la cama, Ángela… Yo dormiré en el sofá.
-Lina…-la mujer más madura y alta, se acercó hasta una ensimismada e inquita chica.

La verdad es que ya no podía más; un mes sin verla, sin estar con ella… No podía aguantar… No podía volver a retroceder; no después de vivir aquello. Lina era aún menor de edad… Y ella misma… Le rebasaba por nueve años… Eran muchos… Pero… Pero… Pero…
Lina le miró por primera vez a los ojos… "Dios, mío… Perdóname… Pero la necesito en mi vida… Te necesito ahora, Lina...". -Lina… Perdóname, perdóname…-susurraba una y otra vez la joven mujer…

Lina se sorprendió por el imprevisto gesto, el cual, nunca jamás llegó a imaginar… La chica sintió los labios alcoholizados de Ángela sobre los suyos; éstos, besándole con infinita ternura y cierto temblor… La chiquilla quedó inmóvil, incapaz de responderle el contacto… ¿Por qué lo hacía Ángela?
La castaña joven permitió que la mujer desahogase su frustración y necesidad; sabía que su amiga jamás iría más allá sin su consentimiento, pero en ningún momento respondió el gesto… Eso a Ángela le hirió el doble; eso fue peor que un rechazo de su parte. Ángela enseguida se separó de Lina.

-¡Por qué!-Ángela se echó a llorar con angustia-. ¡Por qué lo haces, Lina!
-Ángela…-susurró la joven, pesarosa por el dolor de su amiga-. Lo siento… ¿Qué te pasa…?
-¡¿Qué… qué me pasa?!-exclamó la mujer con ironía y sufrimiento contenido-. ¡Qué me pasa!

Lina se quedó impactada por el rudo cambió de humor de la mujer y, a la vez, atemorizada; desde los años de conocerle, jamás había visto a Ángela en ese estado; la chica quedó intimidada; y eso, la mujer lo notó con pesar, por ello se obligó a calmarse al instante.

-Perdón… No quise asustarte…-Lina no dijo nada, y ella se sintió aún peor, pues, cuando intentó acercarse a la más pequeña, ésta se alejó y estremeció-. Lina… Lina… Yo… Por favor, no hagas eso… Nunca te haría daño… Lo que menos quiero es hacerlo… Yo… Yo te quiero…
-Ya… es sólo mi auto-reflejo…
-Lina…-Ángela se acercó, sentándose a su lado-. ¿Recuerdas cómo nos conocimos?
-Sí… Fue en una de las tantas fiestas de Laura…
-Sí… Desde ese día jamás hemos estado separadas…
-Mmm…
-Siempre nos hemos apoyado…
-Así es… Tú me has cuidado mucho, y te lo agradezco… Ya sabes que eres una persona muy especial para mí-Ángela sonrió ante la mirada y aquellas palabras tiernas de Lina-. Al principio siempre dependía de ti, molestándote todo el tiempo, incluso cuando “estabas con tus parejas”. ¡Joder! ¡Increíble lo pelotuda que era!-exclamó riéndose de sí misma con vergüenza, sin embargo, su amiga se mostró seria.
-A mí nunca me importó…-quiso decir: nunca le importaron sus relaciones, porque Lina era lo primero; incluso hasta ahora, ella siempre será lo primero.
-¡Looo sé!-emitió entre risas-. Pero también no hay que negar que era pesadita… Definitivamente era una latosa de primera.
-No hables así de ti-regañó la mujer-. Pero no te niego lo de pesadita, porque eres terrible-lanzó guasonamente-. No obstante… La pasábamos bien, ¿cierto?
-¡Claro! Pero lo seguimos haciendo, salvo que ahora me calmé con las fiestas y eso… Me entró la santidad…-masculló con falsa superioridad.
-Querrás decir: te enamoraste… ¿Amas a Claudia? Por eso… ¿Por ello ya no frecuentas más a Laura…?-preguntó con temor. Lina se quedó tiesa ante la pregunta, la cual era totalmente inesperada y fuera de lugar.
-La quiero, pero no siento nada de lo que dices…
“Ya te lo dije: ella es alguien de quien uno no debe enamorarse… Porque sólo terminarás sufriendo”.
-¿Segura?
-¡Pues claro! ¡Hey! Que calmarme y entrar en razón, no quiere decir que ande rosadita y echando flores-farfulló con dignidad. Ángela no tuvo más remedio que reírse-. Me di cuenta lo mal que puede hacerme el vicio… Además que no quiero terminar como los viejos…
-Lina… Lina… Yo… Te echo de menos…-confesó la mujer con pesar-. Estos tres meses han sido eternos… No creo poder soportar más esto…
-Ángela, yo… Yo no puedo volver a lo que era antes; me gusta el sexo… pero…-la chica se levantó, mirando a su amiga con determinación-. Corté con Claudia… Sólo somos amigas… ¿Lo entiendes?

Ángela se levantó, yendo al lado de Lina.

-Terminaste porque sentiste más por ella, ¿verdad?-la chica cerró los ojos con disgusto-. Es cierto…-susurró la mujer-. Te hacía sentir más en la cama, por eso tú…
-¡Qué no!-vociferó la menor-. ¡Qué mierda se creen ustedes! ¡Tiran, tiran, tiran!-Lina apartó de un golpe a Ángela-¡Sólo buscan su felicidad! ¡Lo demás una mierda!
-¡Lina, eso es mentira! ¡No hables por mí! ¡No tienes…!
-¡Ah, no!-bufó la chica con sarcasmo-. ¿A qué viniste aquí entonces?

-¡Idiota!-escupió Ángela, saliendo del apartamento furibunda; cerrando la puerta con un fuerte golpe.

Los pequeños vidrios del inmueble resonaron por el fuerte porrazo recibido. Lina se tumbó en el sofá, dimensionando a duras penas lo recientemente acontecido...
Fue grosera, hiriente y algo déspota, pero también tenía que ser clara con su amiga, dado que no estaba dispuesta a regresar más a lo de antes… Amistad y Sexo no se pueden mezclar, más si sobre todo una de las partes estaba sentimentalmente involucrada, puesto que Lina no estaba dispuesta a enamorarse; no de una persona como Ángela… Ella era buena amiga y una estupenda consejera; un apoyo en el cual podías sostenerte confiadamente, pero… Pero su faceta de amante, era su principal talón de Aquiles… Ángela no le entregaba seguridad; no de la clase que ella pretendía y soñaba.

-Las lesbianas “filetes”, “guay”; tipo: “el sexo no es compromiso”… Son peligrosas… Terminas enamorándote y ellas… Para ellas sólo es diversión pura y dura en la cama…

Lina se levantó y se fue directo hacia su habitación; al llegar allí, miró perdidamente el portarretratos que estaba cerca de la cama… En él aparecían Lina y Ángela; abrazadas y sonrientes.
Sí, ellas eran más que amigas. En la actualidad se diría amigas con ventaja o algo por el estilo; habían tenido más que un encontrón con el sexo y la cama, pero… No… Era más que eso: sexo y diversión; comunicación física y emocional. Aquello era una afinidad increíble que le era sumamente difícil de explicar, puesto que ambas se complementaban y se complacían a la perfección, sin embargo, para ella no era amor.
Lina pese a que aún era una adolecente; quien todavía no recorría todo el estrecho de la adultez, era una plena conocedora del mundillo del sexo… Jamás había experimentado con mujeres: Ángela había sido la primera mujer a quien tocó y disfrutó; después, en secreto de ésta última vinieron unas cuantas más, las cuales eran disfrazadas por supuestos “novios”; para ella, el sexo femenino era completamente distinto al masculino; obvio, puesto que físicamente estaban creados desiguales, no obstante, no era la única diferencia: las mujeres eran más ardientes, más táctiles que los hombres; algunas más tiernas que otras… La gran mayoría de sus amantes sólo buscaban un momento para pasarla bien y relajarse; y ella estaba de acuerdo, ya que, a la final, el sexo era eso: complacencia al cuerpo y las sensaciones; en fin: más saludable que las drogas, pero igual de mortal… Mortal si te enamoras de las amigas continúas de las mujeres y la cama…
La chiquilla era del pensamiento que las mujeres infieles, libres y des-comprometías; alias: “actuó igual que un tío en celo permanente”, eran para divertirse; para aprender del sexo salvaje y satisfactorio; quizás, y estaba completamente segura que también era para perder el pudor del propio cuerpo; ellas servían como maestras, las cuales, nunca, aunque quieras: jamás olvidarás, pero…

-No para el amor, puesto que su labor es ésa: buscar los candentes placeres en la gran diversidad de mujeres que existe, sin embargo, yo no quiero eso… ¿Lo entiendes, Ángela?
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MensajeTema: Re: Fabricando Fantasias... Dos amigas incapaces de asumir lo que sienten y tienen   25/9/2008, 15:39

Ella era su ídolo; siempre fuerte y jamás manejable: libre como el viento… ¡Igualita al tema de Luis Miguel! “Libre como el viento; peligrosa como el mar… Dulce como un beso”, pero que nunca se permite amar y ser amada… Eso pensaba de Ángela, mas; ahora, ya no lo veía tan claro…
Si lo que sentía por Ángela era miedo al sufrimiento permanente o la desconfianza de que ella le abandonase por la primera chica linda que ésta conociese, no le importaba… Su recelo de nacimiento al ser consciente de cómo terminó su propia madre al involucrarse con una tipa que se creía tipo, y que más encima era una promiscua indecente, puesto que se acostaba con cada animal que veía y que más jodida: llevaba a su propia casa; le dejaron un trauma y un odio tan profundo que… Se juró en aquella noche de verano en el Hospital de San Javier, que nunca se fijaría en un tipo de persona como su “padre” (que para ella era una equivocación de la naturaleza). Jamás volvería a repetir la misma historia de su mamá…
No había que meter a todas las idol sexys sobre el mismo saco, pero… “Más vale prevenir que lamentar”. Y Claudia y su mejor amiga, lamentablemente eran de ese saco… Ella misma la había metido en ese saquito; no quería darles oportunidad de nada; la joven orgullosa y temerosa, quería a personas más tranquilas, leales y serenas; ella quería ser la dominante en la relación, puesto que si no tenía poder se sentía perdida y, a la vez, inferior, y aquello se notaba cuando sus parejas le preguntaban si era feliz a su lado, sobre todo cuando le decían que la querían…
Mujeres lindas, candentes; las cuales atraen siempre la atención en los bares y discoteca lesbianas; aquellas eran el bicho que Lina repelía, pues nunca creía en sus palabras, ya que, para ella no existía nada de ello; nada, salvo: necesidad mutua; simple complacencia en la cama…

-No seré una Aurora… No seré mamá…

La borrachera hacía tiempo que se había ido, estaba perfectamente consciente de cada paso que daba; nunca en su vida le pareció tan eterno el camino hasta casa; la mujer derramaba alguna y que otra lágrima; lágrimas de rabia, indignación y lástima por aquella chiquilla… Lina le había dañado mucho esta vez…
¿Por qué…? ¿Por qué las cosas no podían volver a ser como eran antes…? Las risas, las travesuras, los juegos; los besos, las caricias; el suave y perlado cuerpo desnudo de ellas dos; entrelazados en el mar de emociones y placer del amor… Para Ángela no era un simple revolcón; era más… Con Lina se sentía especial y única. Con nadie podía sentirse así… Claro que también se conocía: la libertad era parte natural de ella; si a los cinco minutos le daba con fugarse y perderse a la China, ella lo haría, pero… No lo comprendía, porque Lina era igual que ella; amaba la autonomía; el sexo era su fetiche; explorar nuevas experiencias también, pero tuvo que aparecer Claudia en su vida, terminando por echar al barranco su “relación” de amistad.
Esa chica era igual que ella, pero peor; al menos Ángela no le pedía explicaciones sobre su vida personal, sin embargo, Claudia… Además de partirle con cualquier boyera, ella le controlaba… Quizás la chica sí la quería de verdad, pero… ¡Maldición qué la cagó! Porque provocó el efecto contrario: Lina alejó a todo el mundo de sí…
La extrañaba; cada día la añoraba con desesperación: se había enamorado de la joven; se había enamorado con locura de esa jovencita loca, ardiente, tranquila, cariñosa y atenta. Ella quien jamás había sentido algo serio por alguien, salvo la benévola sesión de una sola noche de fogosidad; había caído rendida bajo el yugo de los encantos únicos de una menor… Y no podía ser posible: una mujer madura, perdidamente enloquecida por una niña… Una adolecente que le distanciaba en nueve años de diferencia…
Aún tenía su sabor impregnado en los labios; todavía sentía la suavidad de esa boca roja, dulce y húmeda… ¡Y por Dios qué estaba encendida! Pero por ella, sólo por ella… No obstante, una ducha fría sería la mejor solución, ya que, había sido incapaz de tocar a otra mujer, porque tan sólo al abrir sus ojos, un par de ventanas grises se descubrían ante ella, y con ello, el resto de la ilusión: el cuerpo restante de Lina… Ese pequeñito cuerpecito que era más claro: albino como la Luna y fría como la nieve…

-¡Buenas noches, Ángela!-susurró una conocida silueta; la mujer se detuvo al instante.
-¿Qué haces aquí?-ladró con rabia.
-Esperándote, ¿qué más…?-la sombra se acercó a la luz, descubriéndose en una mirada lujuriosa.
-¡Pues qué pena!, ¿no?-bufó la maestra de las maestras-. Has esperado en vano: no quiero nada de ti.
-¡Oh! ¿En serio?-exclamó irónica la mujer, llevándose la mano a su escote; revelador escote. Ángela ignoró el hecho-. Dime… no quieres un pequeño cariñito de desahogo…
-¡Vete al infierno, Carmen!-escupió con irritación-. Sólo… La pasamos bien, pero déjalo al olvido, ¿sí?
-¿Segura? No te estoy exigiendo nada, salvo mutuo placer-rió igual que una hiena, y la profesora de Arte simplemente giró los ojos.
-Buenas noches…-ni se molestó en decir su nombre. Esa mujer era una de las tantas “amiguitas cercanas” de Claudia; seguramente le mandó para separarle aún más de su amiga.

La bien dotada y atrevida mujer dio paso a una colérica mujer morena, quien simplemente ingresó a la vivienda con desinterés, sin embargo, antes que ésta entrase por completo; la yegua, versión chasca de Gloria Trevi, años 90, lanzó el dardo venenoso.

-¿Tan cagada te tiene la mocosa?-inquirió con burla malévola. Ángela se tensó, no obstante, siguió caminando hasta su hogar-. ¡Qué lástima me das, mujer!-bufó con risa-. ¡Tienes a medio mundo lésbico a tus pies, pero una mocosa “hétero” no te toma en cuenta!
-¿Quién da más pena?-lanzó Ángela sardónica-. ¿La cagada por una chiquilla “hétero”, o la que es rechazada por la cagada? Analízate: si una fracasada como yo, que tiene a medio mundo gay a sus pies, no te toma en cuenta, me pregunto… ¿Habrá alguien más que te tome en serio… o sólo eres más que la suplemente “de”…?

Ángela ni se detuvo en esperar alguna respuesta; ingresó a su casa y cerró delicadamente la puerta, agradeciendo a la oscuridad que había en ésta, puesto, que era así como ella se desahogaba; lentamente se fue deslizando por la puerta, cayendo de un sopetón al suelo.

-Con que doy pena, ¿eh?-la mujer resopló irónica-¡Puede que sea verdad!-rió, divertida con su propia reputación hecha-. Y sin embargo, no me importa…-se llevó las manos a su pecho-. No me importa…-volvió a repetir-. Lina…

El calor era insoportable: Enero… Para el otro hemisferio la dicha del invierno estaba en pleno apogeo, pero aquí: los gallos se asaban, los perros caían una y otra vez; y la insolación era tu condena si no te protegías, sin embargo, gracias al Bendito que el hombre inventó el aire acondicionado, sino la “cosa” no funcionaría.

-¡Ay, Dios! ¡Menos mal que llegaron mis vacaciones!-Lina exclamó, estirándose por completo, y Ángela no pudo evitar recorrer el albo cuerpo con deseo-. ¡Oye, qué miras tanto!-refunfuñó con diversión y cierta vergüenza. La mujer morena de divertidos risos negros, se sonrojó, carraspeando con nerviosismo.
-A ti… ¿Te… te molesta?-Ángela clavó la mirada coquetamente sobre la chiquilla. Lina se mató de la risa.
-¡Ya, para! ¡Deja de jugar a la “atrayente”, que conmigo no te resulta!
-No… No lo estoy haciendo…
-Deja eso para tus conquistas…
-¡Tonta!-masculló la profesora con irritación. Lina simplemente se hizo la inocente.

Ambas bajaron del vehículo, mirando el paisaje marino en absoluto silencio; miradas relajas, serenas y maravilladas nacieron en aquel lugar, el cual parecía virgen y desconocido… Lina no quiso preguntar nada… Éste era su primer fin de semanas en que ambas podían pasar juntas, puesto que Ángela trabajaba hasta principios de enero, y Lina… Bueno, era Lina; siempre trataba de ocupar su soledad en cualquier tipo de actividades…

-Oye… Ángela…-llamó la chica en un susurro.
-¿Qué?-la mujer se volteó, quedando completamente boquiabierta. La adolecente simplemente se echó a reír.
-Hace calor, ¿no?-su amiga no respondió nada-. ¡Eres lenta!-resopló, yéndose directamente al mar.

Ángela quedó choqueada, mirando perdidamente la ropa abandonada de su pequeña y mejor amiga: Lina se bañaba toda divertida y de por cierto: desnuda, en las tibias aguas de San Javier… Ángela jadeó. ¿Cómo era posible que aquella niña fuese tan loca? La mujer salió de sus cavilaciones al no dar con su amiga; un latido, dos latidos y tres… Presa del miedo, la mujer corrió desesperada hasta la costa: su amiga no aparecía.

-¡Dios mío! ¡No!-gritó solloza-. ¡Lina! ¡Lina! ¡No me hagas esto! ¡Lina!-gritaba, poco importándole que sus pulmones se llenasen de agua; el miedo la carcomía…-. ¡Lina! ¡Por la mierda, responde! ¡Lina!

Y la joven no aparecía… Ángela estaba desesperada… Diez minutos y su amiga aún no daba señales de vida… Si esto era una broma, no era para nada graciosa; y si esa maldita mocosa aparecía riéndose de ella, se la cargaría; le sacaría la mierda por hacerle pasar un susto así; y si no era… ¡Dios Santo! No lo quería pensar…

-¡Lina!-volvió a llamar, metiéndose cada vez más al fondo-. ¡Li…!
-¡Ángela! ¡Ayúdame! ¡Un calambre!-y su alma volvió al cuerpo.

Lina estaba a pocos metros de distancia. No supo cómo, pero seguro que por producto de la desesperación, la chica había conseguido mantenerse a flote. Ángela no tardó mucho, y Lina lloró al sentir el cálido y protector abrazo de su mejor amiga, quien le envolvía con fuerza.

-Ya… Tranquilita… Sólo fue un susto…-susurraba la morena mujer.
-Lo siento… ¡Yo… yo no me fijé que había un remolino!-lloró la muchacha con angustia-. ¡Yo no sabía… y…! ¡Ángela, Ángela, Ángela…!
-Ya… Pasó… Todo pasó… ¡Vaya espanto que me diste!-exclamó, liberando su propia angustia.

La chica no respondió, simplemente se echó encima de su amiga, y le besó con profundidad; Ángela sin saber cómo actuar, se dejó llevar por el sentimiento de la más joven… Lina le besaba con torpeza, propio de los nervios y el susto proporcionado.
Al pasar los minutos ésta fue calmándose, haciendo el gesto menos intenso, pero más ducho… Ángela no podía creer que esa niña supiera besar de esa manera tan conocedora, tan atrevida; tan fogosa. Y no tan sólo ello; sus caricias eran iguales: audaces, descárnales, entendidas y experimentadas; en pocas palabras: esa chica era parte de ese mundo…
No supo si eso al principio le molestó o le excitó, puesto que para ella, el estar con esa joven, era una experiencia nueva.
A pesar de que ambas eran amigas, ellas siempre terminaban haciéndolo sin saber exactamente la causa real; no podían evitarlo, el juego nacía, terminando finalmente en las llamaradas de ello, consumiéndose igual que sus besos… Igual que sus clímax… Quizás, igual que las Soulmate…

-Lina… Lina…

El áspero tacto de la arena se entremezclaba con el sudor de sus cuerpos; fluidos que iban más de la simple humedad; unión que no era tan sólo carnal… Eran emociones tan destellantes… Tan correctas… Ángela lo sentía así; lo sentía cuando se iba por las corrientes eléctricas del orgasmo, perdiéndose en esos profundos y risueños ojos grises… Y sólo era una niña… Una niña con la desvergüenza de una mujer; una mujer como ella… O quizás, era la propia Ángela la niña inexperta y pudorosa… Se sentía tan pequeña al lado de Lina; tan diminuta, tal vez porque a su edad, ella no vivió nada; nada, y por ello, era muy probable que sintiese envidia por la menor, o quizás celos; celos por anhelar ser ella la única persona en la vida de su pequeña amiga: ser ella y nadie más…

-Ángela…-un susurro húmedo en su oído derecho, estremeció a la mujer morena-. Ángela… ¿Te quedarás siempre conmigo…?-consultó la joven con voz jadeante, adentrándose cada vez más en las profundidades de aquella mujer.
-Siempre… siempre…-prometió, agitándose cada vez más por las caricias privadas de esa chiquilla-. Siempre…

Las palabras dichas en aquella tarde calurosa quedaron allí… Porque después todo volvió a la normalidad, mas, la pequeña, jugó con la mujer hasta enloquecerla; fantaseando sólo por esa noche, que ambas eran más… Más de lo que tenían, más de lo que eran; sin títulos, sin adjetivos; sin nombres, sólo: más…

-¡Mierda! ¡Quién se atreve a venir a esta hora!-Lina se despertó, secando su boca la baba durmiente.
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MensajeTema: Re: Fabricando Fantasias... Dos amigas incapaces de asumir lo que sienten y tienen   25/9/2008, 15:41

La joven se estiró, estremeciéndose al sentir cómo los músculos tensos sonaban al estirarlos; la chica tomándole poca importancia al molesto ruidito del timbre y posterior golpeteo de la puerta, se dedicó a estirar sus apretujados músculos: haciendo el nado imaginario; movimiento de remos con los hombros, y como le decía ella: la batidora cabecera…
Ya aburrida por la insistencia, se fue directo a la entrada, pero al mirar por el ojillo de la puerta, decidió no abrir: era Claudia; su ex y actual amiga; “amiga” por la fuerza, puesto que la chica le había insistido en ser al menos compañeras, y como en parte Lina era un “alma caritativa”, no tuvo más remedio que acceder, sin embargo, la molesta joven no paraba de acecharla, pegándose casi todo el tiempo… Y eso que Claudia tenía millares y millares de mujeres con las cuales podía pasársela de maravilla, y de hecho lo hacía: Claudia siempre le sacaba en cara las múltiples conquistas; las numerosas noches de sexo que tenía, y Lina no sabía si era un cuento, o una miserable tetra para sacarle celos, que por supuesto estaba lejos de sentirlos.

-Si no le abro no dejará de molestar y causará problemas a los vecinos, pero si le abro me molestará a mí…-Lina se recargó en la puerta, pensando qué hacer-. Si le digo al portero que no la deje entrar más será muy evidente, y eso sería peor… ¿Y si llamo a los Pacos…?-se tuvo que morder el labio para no echarse a reír con fuerza-. ¡Qué mala!

A la final, decidió que la chica se prestase para la vergüenza y los regaños de los vecinos… No abrió, yéndose directamente a la ducha. Claudia molestó hasta que unos de los habitantes del departamento reprochó el escándalo efectuado. La molestosa joven no tuvo más remedio que marcharse. Lina elevó su mano en un puño, murmurando: ¡Sí!
Era domingo, así que no tenía nada que hacer; nada en concreto… Sus tareas y cosas del colegio estaban hechas; la ropa lavada, el departamento ya aseado… En fin: un aburrimiento… En casos cómo éstos, cuando eran las 12.30 del día, la joven llamaba a su amiga para inventar algo contra el hastío de hacer nada... Pero…

-Antes de conocerla también tenía vida… ¿No?-se recriminó por la escasez de independencia.

Fue hasta el closet, quedándose ensimismada entre la ropa pulcramente doblada que había en él; la imagen de Ángela vino a visitarle, golpeando sardónicamente en la puerta de su mente… No había dejado de pensar en ella, y… La presencia de su amiga tampoco le abandonó en su noche de sueño… Sensaciones distintas y raras, eran las que visitaban su corazón; sensaciones que no asimilaba del todo bien…
Sabía; sabía que algún día su amistad se vería perjudicada por “aquellos jueguitos candentes; y no tan sólo ello; sabía… Era consciente que también algún día ella se iría de su lado… Todos lo hacían… ¿Por qué Ángela sería la excepción? Y dolía; dolía mucho, porque ella misma era la gran culpable de todo; o quizás no, ya que, uno no es culpable de la persona de quien se enamora, o de quien se siente atraído; son simplemente gustos, no obstante… Duele… Y es un dolor que… Es un gran sentimiento difícil y complejo de explicar, porque el daño venía de esa persona más querida y de sí misma… Hieres y te hieren… Y el sentimiento es más vulnerable, sobre todo cuando se ha querido y compartido tanto con esa persona…
Depender, aceptar, olvidar, resignar; más que nada: aceptar que tal vez se había enamorado de Ángela; eso era lo que más le dolía y perturbaba, puesto que ello quería decir que tendría que aferrarse al mismo eventual daño que vivió su madre, y Lina no estaba dispuesta a caer en el mismo destino que Aurora; asimismo, si aceptaba ese sentimiento tendría que consentir la libertad de su amiga… Ella no quería algo opresivo, pero sí anhelaba un respeto mutuo; una exclusividad en el amor… Y Ángela no era del tipo de persona para comprometerse en algo así…
Lina miró uno de los escaparates y un deseo compulsivo de adquirir esa minifalda negra se apoderó de ella, pero… La chica echó un vistazo a su cartera y bufó: no podía permitir que su fiel amiga sufriera la hambruna… Además… Se miró la suya propia; no estaba tan mal… Aparte que ya tenía suficiente ropa como para albergar a casi cuarta parte de una pequeña bodega…

-¡Lina Cifuentes!-exclamó una divertida voz.
-¡Laura…!-murmuró sorprendida.
-¡Cómo estás, mujer!-una alta chica de cabellos negros y ojos de igual color, abrazó entusiasmadamente a una turbada y cortada Lina, que apenas y supo responder al gesto-. ¡Joder! ¡Sí que es chico el mundo! ¡Encontrarme contigo justo aquí!
-Sí… sí…-susurró la joven alba, maldiciendo interiormente a su “buena racha”. Laura escrudiñó descaradamente a la chica castaña, y en seguida silbó a todo pulmón.
-¡Mujer, pero qué bellísima estás!-lanzó con una mirada calenturienta, y eso puso incómoda a la joven-. ¡Pero siempre tan callada, Lina!
-¡Ah! ¡Tú también luces genial!-piropeó a duras penas.
-Déjame decirte que si intentas tirarme los tejos, pues lo estás haciendo fatal… ¡Ay! ¡Si mírate cómo terminaste!
-¡Qué!-exclamó confundida.
-¡Sí! Hablo de que has perdido facultades, amiga…-le palmeó la pelinegra con picardía. Lina sonrió forzadamente-. Oye, ¿qué te parece si vamos a beber algunas copas? Hace mucho que no hablamos.
-¡Eh! No… Lo siento… Pero hoy quedé…
-¡Es una lástima!-bufó la joven-. ¡Hey! Pero no te me escaparás tan fácilmente: mañana tenemos una fiesta en casa de Mariana; es a las diez de la noche…
-Ya...
-Le diré a Claudia que pase por ti-Lina se tensó…
-¡No!-exclamó, la joven le miró confundida-: Quise decir… Iré con otra persona…
-¿En serio? ¿No me digas que…?-los ojos de Laura brillaron-. ¿Por fin te casaron?

Lina arrugó el entrecejo… Ella no era ningún animal domestico: era una persona…

-¡Qué va! ¡Siempre libre y digna, chica!-Laura rió.
-Ya… Siempre fiel a los ideales de tu maestra…-Lina se quedó seria.
-No… Ella es insuperable…
-Seguro… Es la maestra de las maestras…
-Un…-Lina fingió mirar el reloj-. ¡Lo siento, pero voy tarde! Te cuidas-se despidió, huyendo de las interrogantes de su compañera de antiguas parrandas.

Fue cortante, pero Laura era un caso… ¿Qué le pasaba? Antes, cuando las mujeres le veían con ese descarado deseo, ella se divertía, sintiéndose para nada vergonzosa; le encantaba saberse deseada ante las miradas de las otras féminas, pero ahora: pudor y timidez, recorrieron su sistema nervioso…
En estos últimos días, la joven estaba sintiéndose muy confundida con respecto a sí misma… Ya no le apetecía hacer nada… Nada que tuviera que ver con relacionarse con lesbianas, y sobre todo con tipos como Claudia, Laura, Ángela… Y se detuvo a mitad de la calle… ¿También se sentía exigua ante su mejor amiga? Contrariada por ese estúpido pensamiento, se limitó a ingresar a un café… Y allí se quedó, envuelta y perdida entre sus divagaciones.
Hacía mucho que no se sentía así… No desde que se había encontrado con “él”.
-¡Feliz cumpleaños!

Y sus ojos se abrieron para en par. ¡Qué demonios hacía él aquí!

-¿No me dejarás pasar…? He traído pastel…-exclamó, alzando una caja cuadrada, la cual estaba envuelta en papel maché.
-¿Qué haces aquí…?-susurró fríamente.
-¡Qué más! ¡Vine a celebrar el cumpleaños de mi…!
-¡No te atrevas siquiera a mencionarlo!-gritó con repudio Lina.

El individuo se quedó impactado ante aquel tono y mirada fría; capaz de despedazar al mismo demonio. Alicia no tuvo más remedio que suspirar, recargándose serenamente en el umbral del apartamento. Y eso hizo enfurecer el doble a la pequeña muchacha.

-No tengo dinero, ni nada por el estilo…-escupió con odio.
-¿Por qué piensas que he venido a pedirte eso?-comentó con voz falsamente inocente-. No te he visto en un año entero y he venido para comprobar si estás bien.
-Pues ya lo viste: me encuentro en perfectas condiciones… Ahora, lárgate…
-Lina… Sigo siendo tu…
-¡Dije qué no lo digas más! ¡Joder! ¡Qué estoy bien! Si quieres liberarte de la carga de consciencia, pues hazlo… No tengo resentimiento alguno, pero déjame en paz, ¿sí?
-¿Cuándo serás capaz de perdonarme…? Te echo de menos… Yo he cambiado…
-¿Sí?-bufó la chica, llevándose las manos a la cintura-. Aurora ya no nos une… Ella no está aquí; tú la mataste… ¿Piensas que de verdad te perdonaré por eso?
Los ojos de la mujer, que vestía con ropas masculinas, se ensombrecieron por el dolor y la culpabilidad…

-Estoy intentando cambiar… Yo estoy yendo a los A.A.-Alicia se echó a llorar-. ¡Lo siento, hija! Yo… Yo jamás quise que eso pasara… Te necesito, Lina… No puedo recorrer este camino sin tu ayuda…
-Lo siento por ti, Alicia… Pero no puedo hacer nada… Ahora vete en paz, y has lo mejor para que no vuelvas hacer daño a nadie…-la chica cerró la puerta, despidiéndose para siempre de su padre, que por suerte no era biológico… Sino… Si no hubiera sido así, la pena que sentía ahora hubiese sido el doble.

Que su madre y Dios le perdonasen, pero no podía creerle; no después de todo el daño que le causó a su propia familia… Las lágrimas caían por sí solas, y no era ella quien lloraba, sino esa tierna e ingenua niñita de ocho años que había en su interior: esa pequeña criatura que aún amaba e idolatraba a su padre…

-¿Lina?-la chica se volteó, sorprendida por la figura, la cual, le miraba con semblante preocupado-. Lina… ¿Estás llorando…?

La chica chilló con más angustia, yendo directo a esos brazos; brazos pertenecientes a su único refugio de esperanza para vivir; esperanza de volver a creer en las personas…

-Calma, estoy aquí…-Ángela acunó a la una llorona Lina, quien se aferraba con fuerzas a sus ropas.

Lina se sentía afiebrada, pero no sabía si era por todo el llanto efectuado, o por los labios que la devoraban con ternura y pasión; labios que recorrían todo su cuello, humedeciendo cada poro de su perlada piel…
Manos unidas; piernas entrelazadas; respiraciones agitadas; convulsiones que estremecían cada punto sensible de su organismo; y los labios profesándose sentimientos que eran profundos, sublimes, ambiguos, sinceros, pero efímeros; tan sutiles, como las tiernas caricias que nacían después del desenfrenado acto mutuo de placer… Algo inverosímil de describir y explicar: la seguridad y el desahogo, encontrados nada más y nada menos que entre la telaraña de esas sabanas blancas, y en la vaguedad de esa relación; tan análoga, pero a la vez, tan indescifrable… No era amistad, sin embargo, tampoco era amor… Era algo especial…
Los labios de Ángela volvieron a capturar los suyos, absorbiéndola por completo; queriendo ir más allá de esa simple boca; más allá de aquella enredosa e inquieta lengua… Ángela era dominante, fogosa e insaciable… Mas, ella no se quedaba en los laureles; siempre le exigía lo mismo: adentrarse mucho más allá de… Ellas no eran nada, salvo buenas amigas, pero en esas noches; en esas intimidades de los placeres sexuales; ambas eran la dueña de la una y la otra…
El orgullo desaparecía y el ateísmo por el amor no existía; “el no creer” no entraba dentro de sus mentes y corazones; nada: ni las promesas del mañana; ni los sueños inalcanzables; nada… Nada que no fueran ellas dos y ese raro nacimiento de aquel indescriptible sentimiento…
La respiración cada vez más agitada de Ángela, resonaba en un caliente y ruborizado oído de Lina, quien también atendía dificultosamente a las necesidades de sus pulmones y pecho… El ahogo que sentía y las pulsaciones aceleradas de su corazón le estremecían y asustaban, pero… La insipiente necesidad de aferrarse aún más a ese húmedo cuerpo, hicieron que ignorara por completo sus temores infundados; tontos y raros, pues… Y un escalofrío deambuló por todo su interior; la joven pillada desprevenida, se mordió los labios y apretó los dientes, para luego abrazarse con escasa fuerza a ese inquieto y jadeante cuerpo…
Segundos que parecieron minutos; minutos que parecieron horas, y las horas que se parecieron a la eternidad misma, permitieron que los pulmones de Lina volvieran a recibir el aire pesado de la pequeña habitación. La joven cayó a la cama con peso muerto, respirando agitadamente. Ángela sonrió, respirando de la misma manera; la mujer se acercó a la pequeña, retirando gentilmente las escasas lágrimas que deambulaban por ese albo y limpio rostro. La joven de grises ojos, le sonrió con cariño y Ángela fue apresada por esa cosquilleante sensación, que la hacía sentirse extrañadamente feliz; muy dichosa…
La mujer sabía que no era por el simple sexo… Y se sintió inquieta, pero eso no era comparado con las enormes ganas de volver a sentir a Lina entre sus brazos; entre sus labios… Esas locas y ansiosas ganas de verle siempre sonriente; siempre feliz… Porque no había nadie más que necesitara y mereciera toda la felicidad del mundo; nadie como Lina…
Quería quedarse allí, entre esas sábanas blancas… Quería quedarse para siempre, hasta que el de Arriba le llamase a su reino… Por mientras, anhelaba permanecer reposando en ese mismo lecho, y en esos mismos blanquecinos pechos, hasta que la eternidad misma decidiera lo contrario…
Siempre aquí, junto a Lina; conocer una y otra vez el alba de aquella habitación; allí… Entre esas sábanas blancas… Un tierno y juguetón beso en la base de su cuello, despertaron nuevamente el deseo de Ángela por Lina…
Perennemente; siempre… Quería volar y envolverse indivisiblemente hasta la saciedad entre ese casi albino cuerpo...
Sentimientos que eran cursis; florecientes por la exquisita sensación de un cálido y insaciable cuerpo, el cual, adoraba con locura…

-Lina…-dijo con dificultad Ángela, agitándose jodidamente.
-Calla…-susurró la más pequeña con respiración jadeante-. Deja disfrutar de mi “regalo” en plenitud…

Un beso fue toda la conversación de aquella noche… Lina terminó de beber su jugo, y tuvo que calmar un poco a su corazón; odiaba sentirse así… Y sin más, se retiró del café… Dispuesta a volver a su perdición; deseando perderse entre ese moreno y febril cuerpo y, por supuesto, también entre esas sábanas blancas…

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MensajeTema: Re: Fabricando Fantasias... Dos amigas incapaces de asumir lo que sienten y tienen   25/9/2008, 15:43

Lo había decidido; por su bien y por el de Lina, evitaría por un tiempo verla; procuraría frecuentar los mismos lugares que iba ella… Drástico, tonto e impulsivo, pero lo que sentía esa chiquilla no era una simple amistad… Jamás se acostumbraría pensar solamente como una amiga; quería más, y sabía que Lina no le daría más alternativa que una simple relación fraternal…
Su vida era así: libre y aventurera… Pero… ¿Pero podía cambiar? De cierto modo, entendía las razones de Lina, puesto que la joven temía con el tiempo su cariño por ella se difuminase… Cosa que Ángela estaba segura que no sucedería, no obstante, su historial no le apoyaba… ¿Qué cosa podría hacer para que Lina le creyese? Además estaba la edad…
Excusas, excusas; evasivas para no concretar nada… Sí, era complicado tener una relación con ella, porque la persona más importante de su vida era aún menor, y… Su carrera se iría a la mierda… Aunque faltaba poco para que Lina cumpliese la mayoría de edad; igualmente, ella no sería la única mujer “depravada”, ya que, existían otras como ella… Por tanto, no debería temer; y mal que mal, por más que lo negase ella y Lina: ambas tenían una relación; una relación libre y sin ningún tipo de titulo formal, sin embargo, era una relación por todas las leyes de los sentimientos y el impudor…
Cómo hacerle entender que no extrañaba a nadie más que a ella; cómo hacerla entender que de verdad necesitaba comprometerse en algo más serio; que sólo necesitaba de su presencia, y que su falta le hacía mal… Sufría por sentir ese sabor amargo; sabor a derrota, el cual crecía cuando ella no estaba; cuando pasaban los días, las semanas sin saber de ella; y que sin más ayuda que del alcohol, tuvo el coraje de ir a visitarla, desatando todas sus ocultas emociones… Fue un beso… Un beso que le dejó insatisfecha, pero que sin embargo, jamás olvidaría, porque ella no volvería…
Ángela se obligó a salir de sus penumbras: el papeleo que tenía sobre su escritorio le exigió darle mayor prioridad… La joven maestra arrugó el entrecejo; buscaría un asistente… Y el sonido del timbre interrumpió su cometido…
Y quedó fija en el suelo, igual que una pesada estatua…

-Es mi turno…-susurró la chica. Ángela no dijo nada-. ¿Estás sola o “acompañada”?
-Lina…-murmuró la mujer, incapaz de creerse…
-¿Estás sola? ¿Sí; no?-volvió a preguntar, sintiéndose por primera vez tímida.
-Sí… Estoy sola…
-Bien-dijo con voz fría; ingresando a la vivienda… Ángela sólo miraba estúpidamente, guardando completo silencio; mirando fija y ruborizadamente a la joven adolescente, quien vestía jodidamente provocativa…
-¿Qué haces aquí?-habló por primera vez la morena mujer.
-Es domingo-respondió la chica como si fuese lo más obvio del mundo.
-Ya…

El ambiente estaba sumamente tenso y ninguna de las dos sabía el porqué, o bien, no querían decir la razón en voz alta. Lina miró hacia el escritorio de la joven profesora, y se sintió mal al interrumpirla, pero sin embargo, no le importó… Tenía que hacerlo ahora o jamás podría atreverse…

-¿Ángela?-llamó en un susurro la chiquilla de ojos grises.
-¿Sí?

Y no hubo más respuesta; Lina se acercó pacientemente a una confusa maestra de Artes; le jaló el cinturón del pantalón y la besó con fuerza; noqueando completamente a la mujer morena de rizos negros… No permitió tregua y debate. Lina acorraló a Ángela entre ella y la pared, besándole como si la vida se le fuera en esos instantes; no dando suspensión a nada; las caricias eran medio torpes, impacientes, desvergonzadas y sobre todo: necesitadas…
La chiquilla tuvo que abandonar la boca de la mujer para llevar algo de aire a sus pulmones, pero no dejó que la de mayor edad hablase; se dedicó a jugar con su cuello; mordiéndolo y enloqueciendo a la maestra, quien sólo le abrazaba; respirando con dificultad…
Las manos de Lina jugaban con su busto hasta la saciedad; mordisqueando, masajeando y bebiendo de esos dos erectos montículos, los cuales se adherían a su ropa; endureciéndose al instante… Era doloroso, pero Ángela aguantaba… Se enojó consigo misma por ser tan débil y dócil, igual que un pobre cachorrito desprovisto de atención… Y eso gatilló a que despertara de su papel pasivo; le arrinconó y la besó esta vez con mayor demanda. Se estaban haciendo daño; eso porque éste no era un beso como los anteriores… ¿Quién sabría como dominarlo? Tal vez era una lucha interna: una, para demostrar que lo que sentía era real; la otra, tal vez queriendo creer en los sentimientos de la primera…
La lujuria despertó a pasos agigantados; besos bruscos, caricias descarnadas; agitaciones violentas, abrazos aprisionadores… Pieles excitadas y sudorosas… Organismos tembladores; estremecidos por las incesantes emociones, las cuales nacían igual que una erupción volcánica, para luego sucumbir como las olas del mar: el orgasmo venía una y otra vez, igual que una ola cuando se precipita contra una roca; roca que eran representados por los dedos clavados en lo más recóndito de ellas dos…
Y allí quedaron; apoyadas en los hombros de la una contra la otra... Respiraciones agitadas, piel afiebraba por el violento momento intimo… Ninguna decía ni manifestaba algún comentario; las dos temerosas por romper la calma de aquella mediana habitación…
Lina se separó de Ángela, bajando la mirada al suelo; se sentía vergonzosa por la incómoda situación. Más que nada; tenía cierto recelo a lo que dijera o hiciera su amiga…

-¿Qué me estás haciendo?-demandó Ángela…
-¿Qué?-Lina levantó la mirada y la clavó confundida por las extrañas lágrimas de su mejor amiga.
-¿¡Qué me estás haciendo, Lina!? ¡Mírame!-la mujer zarandeó a una turbada chiquilla, quien no se atrevía a decir nada-. ¡Mírame! ¡Yo no era así!
-Ángela…
-¡¿Por qué?! Yo… Yo antes no me preocupaba por esto…
-Lo siento…
-¿Lo sientes?-inquirió guasona-. Si lo sintieras no me harías sufrir…-Lina cerró los ojos, desviando la mirada-. ¿Por qué viniste…? Si terminarás rechazándome, ¿por qué sigues ilusionándome?
-No era esa mi intención…-murmuró la joven.
-Lina… Yo te amo…-confesó la mujer-. ¿Lo sabes, cierto?
-Yo…-la garganta se le anudó por completo; sólo lágrimas eran lo que salían de ella.
-Quiero que sientas lo mismo que yo… Desde hoy… No es un juego…
-No puedo…-rompió a llorar. Su maldito temor era aún más grande que ella-. ¡Lo siento… lo siento…! ¡Pero no puedo!

A pesar de que quería gritar de dolor, Ángela se mostró serena e impasible… Simplemente un susurro cansado salió de ella, pero a pesar de ello, las ganas de llorar estaban haciéndole mella; y también, el molesto e insistente dolor en las amígdalas le exigían expulsar su impotencia…

-Entonces… No me busques… A menos…-la mujer apenas y podía hablar-. Dame un tiempo…
-No quiero perderte, Ángela… Yo…-la chica negó, aceptando la petición de su mejor amiga-. Lo… Cuídate, ¿sí?

Ángela asintió comprensivamente. La joven no le miró; salió huyendo del inmueble y de su vida…
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MensajeTema: Re: Fabricando Fantasias... Dos amigas incapaces de asumir lo que sienten y tienen   25/9/2008, 15:47

Vivo malgastando horas,
Evitando estar a solas ,
Para no pensar,
Pero tu imagen donde quiera está presente...
Yo no he podido superar perderte.

Y la mujer ni siquiera tuvo tiempo de llorar: un fuerte portazo hizo que levantara la vista en una figura temblorosa y llorona; no entendía nada…
Lina aún llorando; se acercó a esa mujer que la enfurecía y que también le dañaba… Qué complicadas eran ellas dos…

Quisiera poder hablarte,
Decirte cuánto te amo y abrazarte
Como antes.
Quisiera sentir tu risa,
Volver a tocar tus manos
Siempre tibias cada día.

Besos húmedos y salados, nacían una y otra vez… Caricias tiernas y estremecidas, sofocaban la gran sed que tenían la una por la otra…
Sábanas revueltas y mojadas por la pasión de las dos mujeres; una que aún no cumplía la edad legal para serlo, pero que en todo aspecto lo era en sí; la otra, que era una niña valiente, cuyo cuerpo demostraba más de lo que era ella en realidad: una chiquilla traviesa y libre, pero que sin embargo, fue atrapada por una persona aún más astuta e inocente…

Quisiera verte despertar al lado mío,
Qué Dios me escuche y pueda darme lo que pido...


-Te quiero... Ángela...-murmuró la joven en medio de la noche; la mujer entre sueños sonrió, apresando aún más a la chiquilla, quien abrazó tiernamente el cuerpo que descansaba encima suyo.

Lo que les depararía el futuro a ambas; nadie lo aseguraba, pero al menos habían dado un paso... Un gran paso...

El fin!



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narualj
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MensajeTema: Re: Fabricando Fantasias... Dos amigas incapaces de asumir lo que sienten y tienen   26/9/2008, 20:09

::lala:: .. es genial!!.. la voy a leer otra vez!.. lo max
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Ekaryl
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MensajeTema: Re: Fabricando Fantasias... Dos amigas incapaces de asumir lo que sienten y tienen   2/9/2009, 02:03

sii esta geniall!!!!!!!!!! pero le hace falta no se..como un epilogo no cree???!!!!!! mmmm ,,,,,, creo que solo quiero ,mas u,u
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*Miya*
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MensajeTema: Re: Fabricando Fantasias... Dos amigas incapaces de asumir lo que sienten y tienen   5/9/2009, 19:24

Muy Bueno!!!!!!
La verdad, me gusto mucho!!!
Y a mi tambien me hubiera gustado mas!!! :ciao:
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MensajeTema: Re: Fabricando Fantasias... Dos amigas incapaces de asumir lo que sienten y tienen   

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Fabricando Fantasias... Dos amigas incapaces de asumir lo que sienten y tienen
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