Yuri's Lyrical Secrets

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 A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3

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Yulia
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MensajeTema: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   31/8/2008, 17:00

Bueno aki esta la kontinuacion de la "saga" ke lo disfruten ^^


A Través De La Tormenta... Taty

El manto de la noche estaba ya por cubrir los pocos rincones de la ciudad de Moscú en los cuales algunas finas solanas aún brillaban. Era el año 1999, específicamente el mes de agosto. Una adolescente de ojos azules, que vestía un uniforme de tenis y cargaba una raqueta de las que se usan en ese deporte, se acababa de bajar del auto de su padre. Se encaminó a toda prisa hacia la puerta delantera, abrió y entró a la casa. Su padre, quien aún no se bajaba del auto dijo:
- Esta Yulia siempre con sus apuros.

Ya en el interior de la casa la jovencita comenzó a correr hacia su habitación con la velocidad de una bala. Subió las escaleras y en el pasillo se encontró a su madre.

- Hola Ma'- saludó la niña y sin detenerse siguió corriendo.

En tanto Yulia entró a su habitación se sentó sobre su cama. No sé por qué… necesito sentirla cerca, pensaba ella mientras se quitaba los zapatos. Se puso de pié y comenzó a bajarse el "zipper" de la mini falda deportiva que vestía. Se la quitó por completo y la dejó ahí tirada mientras seguía caminando hasta el cuarto de baño al mismo tiempo en que se desabotonaba la blusa blanca que llevaba puesta. La necesito conmigo. Su voz… su presencia. Todo por culpa del idiota del manejador del grupo, pensaba la joven. De no haber sido por él, ella estaría cerca de mí aún.

Yulia, quien había cumplido 14 años en febrero de ese mismo año, se quitó la blusa y la dejó tirada en la entrada del cuarto de baño. Se quitó la ropa interior y entró a la ducha. Ahí, mientras se bañaba cerró los ojos. Comenzaron a inundarle la cabeza algunos recuerdos. Uno de los recuerdos que la invadió fue del mismo día en que la expulsaron definitivamente de Neposedi. Volvió a verse sentada tras el escritorio de su antiguo manejador. Se sentía tan pequeña…

Su expulsión había ocurrido a finales del año 1998, cuando:
Yegor Aleksei caminaba muy molesto por uno de los pasillos de la disquera para la cual trabajaba. Se dirigía hacia su oficina. A su izquierda llevaba a Yulia, halada por una oreja. A su drecha llevaba casi a rastras a Lena, a quien tomaba por un brazo.

- ¡Suéltame, suéltame!- gritaba Yulia- ¡Suéltame, idiota! ¡Y ya deja de apretar a Lena! ¡Caraj… Auuuuch!- gritó al sentir que el manejador apretaba más su oreja.

Lena miró por un momento hacia atrás y observó muchos rostros que mostraban desapruebo.

Yegor llegó al exterior de su oficina, abrió la puerta, entró y soltó al fin a las niñas.

- Siéntense- ordenó él, quien se sentó en su silla tras el escritorio.

Yulia comenzó a protestar pero Lena la calmó y al final ambas se sentaron.

- Siempre supe que había algo mal contigo, Volkova. ¡Y mira ahora resulta que eres una acosadora sexual! - le gritaba Yegor enfadado- ¿Cómo demonios se te ocurre querer abusar de ELena? ¡Siempre imaginé que te convertirías en una especie de escoria social, pero no pensé que fuera tan pronto! ¡Ni de esta manera! ¡Eres una enferma, Volkova!
La niña de ojos azules no pudo soportar las palabras de Yegor, el manejador del grupo, y comenzó a insultarlo. Se armó un escándalo en aquella oficina semejante a las guerras apocalípticas del Armageddon. Yegor llamó a los padres de ambas niñas. Mientras esperaban a la llegada de estos tanto Lena como Yulia tuvieron que vivir un infierno de casi una hora.

La primera en llegar fue la madre de Lena, quien al entrar a la oficina del manejador vio a su hija sentada y con una expresión que mostraba una gran lucha interna por no llorar. La pelirroja de ojos verde grisáceos se levantó de la silla en cuanto su madre entró a la oficina, y se apresuró a pararse a su lado.

- ¡Por Dios! ¿Qué es lo que pasa aquí?- preguntó Inessa, la madre.

Yegor se levantó y señaló a Yulia mientras comenzó a decir:
- Esa niña… ¡Volkova estaba…

La puerta de la oficina se volvió a abrir para dar paso al alterado padre de Yulia, Oleg, quien lo primero que hizo fue preguntar:
- ¿Le pasó algo a mi hija?

Pero al verla allí sentada, sana y salva, volvió a preguntar:
- ¿Por qué esas caras que pasa aquí?

Yegor volvió a señalar a Yulia, quien aún estaba sentada, aunque con la mirada de quien acaba de ser testigo de un encuentro del primer tipo. Su corazón estaba tan acelerado que comenzaba a sudar.

- Esa niña… ¡Volkova!- dijo de nuevo Yegor- ¡Es una enferma sexual! Acabamos de encontrarla en la sala de descanso. ¡Estaba sobre Elena y le tocaba un seno! Intentaba aprovecharse de ella.

- ¿Qué demonios es lo que está diciendo?- preguntó Oleg alterado- ¿Cómo rayos se atreve a decir algo así de mi hija?

En tanto al mismo tiempo en que Oleg hablaba la madre de Lena decía:

- ¿Pero qué es lo que dice usted, Yegor?

- ¡Mami, eso no es cierto!- comenzó a decir Lena- Lo que pasó en realidad fue que Yulia se tropezó, yo estaba frente a ella y era obvio que cayera sobre mí.

- Eso fue lo que pasó, Papa- afirmó Yulia.

- ¡Tú estabas tocando el seno de Elena!- le dijo Yegor a Yulia.

Entonces el padre de la chica de ojos azules la miró. Sus ojos eran una mezcla de sorpresa, enojo e incredulidad. Yulia permaneció mirando a su padre y le dijo:

- ¡Papa, me caí sobre ella! Cuando la gente se está cayendo intenta agarrarse de algo… ¡Pa', por favor! Lena es mi amiga, ¿cómo crees que iba yo a abusar sexualmente de ella? Además, ¿por qué crees que este idiota me acusa sólo que a mí? ¡Porque no me pasa! Ya le había comentado esto muchas veces a mama…

Pasaron mucho tiempo encerrados en aquella oficina; la discusión era ardua. Al final tanto el padre de Yulia como la madre de Lena terminaron creyéndoles a sus hijas ya que se dieron cuenta de que el manejador sentía alguna especie de dura oposición contra Yulia, lo que lo hacía insultar a la rubia pero no a Lena.

Desde aquel mismo día también Yulia fue expulsada del grupo infantil Neposedi. En cuanto a Lena, ella permaneció en el grupo por algún tiempo más; aunque a principios del año 1999 decidió dejar de formar parte del mismo. Desde que Yulia fue expulsada sólo se reunió con Lena en unas cuantas ocasiones, pero según pasaban los días se veían menos. Hasta que llegó el punto en que sólo se comunicaban vía telefónica.

De vuelta en el año 1999, en la habitación de Yulia; ella terminó de bañarse. Salió de la ducha y se envolvió en una toalla. Caminó hasta su cama, donde se sentó. Bueno… quizá si llegara a tener a Lena frente a mí de nuevo existiría la pequeña posibilidad de que mi mirada se desviara hasta sus senos… o su boca… o sus labios, o… ¿En qué rayos estoy pensando? ¡Debo haber enloquecido! Tomó el teléfono que estaba en la mesita de noche, justo junto a su cama. Entonces marcó un número que se sabía muy bien de memoria. Espero a que sonara una… dos… tres… y cuando sonó por sexta vez alguien contestó.

- ¿Diga?- se escucho la voz de una mujer al otro lado de la línea.

- Señora, ¿está Lena?- preguntó Yulia.

- Ah, Yulia, eres tú. Lena no ha llegado todavía. ¿Quieres que le deje algún mensaje de tu parte?

- Sí, Señora- contestó la joven de ojos azules- Es que mañana van a haber audiciones de canto… Quizá Lena ya lo sepa, pero de todas formas aquí le digo la dirección.

- Permíteme buscar papel y lápiz, querida.
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Yulia
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   31/8/2008, 17:01

Capítulo II

- Son demasiadas chicas, Boris- dijo una joven pelirroja- ¿Piensas que tendré alguna oportunidad?

- ¡Por supuesto que sí, Lenita- le contestó su fornido chofer- Eres la mejor.

Ambos se encontraban entrando a una enorme sala llena de adolescentes; pero no de cualquier adolescente sino de esas que esperas ver en cuanto abres alguna revista de modas o de las que ves protagonizar alguna serie.

La chica de ojos verde-grisáceos miró hacia todas direcciones hasta localizar un largo escritorio, que era atendido por unas cuantas personas. Seguida por su chofer se dirigió al lugar. Una mujer, que estaba entre los del escritorio, le dijo:

-Aquí está tu turno- sonrió la mujer- Tienes suerte, eres una de las primeras.

Lena tomó el papel que tenía escrito el número y lo leyó.

- ¡¿Que soy una de las primeras!?- casi se le escapó un grito a la joven- ¡Mi número es el 103!

- Al menos ya estás adentro- dijo Boris, colocándole una mano sobre el hombro a la pecosa y pelirroja Lena.

- En eso tienes razón. Hemos estado en la fila de afuera durante horas, no debo quejarme tanto ahora que entramos aquí.

Los asientos que había en la enorme sala auditorio no daban abasto para la gran cantidad de jovencitas que se habían presentado en el lugar. Lena caminaba hacia alguna esquina donde pudiera esperar hasta que los organizadores le avisaran que era su turno de audicionar. Mientras se abría paso entre la gente iba escuchando a las jóvenes practicar el afinamiento de su voz; la sala se había inundado de voces que interpretaban cada una, una canción diferente.

- Me hubiera gustado que uno de mis padres me acompañara- comentó Lena.

- A ellos también les hubiera gustado estar aquí, pero ya sabes que están muy ocupados- replicó Boris- Además… ¿Para que estoy yo entonces?- preguntó él, sonriendo.

Ella le contestó con otra sonrisa y continuó caminando, luego dijo:
- Y que mal que no vimos a Yulia. Se supone que iba a venir. Hubiéramos quedado mejor en llegar juntas.

******************************************************************
En una oficina ubicada en el último piso del edificio donde se estaba llevando a cabo una audición musical, se encontraba sentado detrás de su escritorio Iván Shapovalov. Este exitoso productor comercial intentaba incursionar en el ámbito musical con un nuevo proyecto. Iván estaba leyendo un periódico local, cuando unos cuantos golpes en la puerta lo sacaron de concentración.

- Pase- indicó el productor.

Un hombre entró a la oficina. Al parecer estaba muy entusiasmado y mientras sonreía, le dijo a Iván:

- ¡Esto va a ser un éxito, Iván! Este lugar está lleno hasta más no poder. ¡Te vas a convertir en uno de los mejores productores musicales del 1999 y de todos los años por venir! ¿Ya viste cuantas niñas hay ahí afuera?¡Son cientos! ¡Cientos de chicas hermosas entre las cuales escoger!
- Esperemos que también sean talentosas- Iván se paró de su silla y se asomó por la ventana- Toda la calle está lLena- comentó al ver el gentío.

******************************************************************
- ¡Ya estoy cansada de esperar!- se quejaba una joven de ojos azules mientras estaba parada en una larga fila afuera de un edificio- He estado aquí durante horas y esta fila no avanza. ¡Esto es una tortura!

- ¡Ya está bueno de quejarte, Yulia!- le dijo su madre- Sabes que las audiciones son así. O qué esperabas, ¿qué la única que llegaras a audicionar fueras tú?

- ¡No! pero tampoco pensé que fuera a venir tanta gente. Además… Ni he visto a Lena. ¿Dónde rayos se supone que esta? Mejor hubiéramos quedado en venir juntas.

- Tu amiga debe estar en esta fila, Yulia. Es sólo que es tan larga que no creo que la encuentres.

¿Por qué no se callan? Si hasta ahora no cantaban bien, ¿piensan que con estar aquí aullando como lo están haciendo su voz sonará mejor de lo que sonaba ayer?, pensaba Yulia mientras escuchaba a unas cuantas jóvenes practicar sus canciones. ¡Y mira sus madres! ¡Por Dios, no dejan de alabarlas! No sé por qué las madres tienen que venir a acompañar a las hijas; sólo vienen a hacerlas pasar vergüenzas. Bueno… al menos la mía se comporta y no me las hace pasar a mí. Entonces Yulia se volteó y vió a Larissa, su madre, platicando con la madre de otra chica.

- … No, no, no- decía Larissa- Mi Yulita canta desde pequeña. Ven, Yulia, ven. Canta algo para la señora.

Mmmmf… ¡Que humillación!, se quejó mentalmente Yulia.

*******************************************************************
Lena se encontraba sentada al estilo indio en el sofá de la sala de su casa. Tenía en su mano izquierda un libro, el cual estaba leyendo; en la otra mano tenía una tasa de chocolate caliente. Intentaba que sus sentidos se sumergieran por completo en la lectura, pero su mente se espaciaba en otros dos asuntos: Yulia y los resultados de la audición. En Yulia por que no pasaba un día sin que dejase de pensar en ella; en los resultados de la audición porque el hecho de tener que estar esperando para saber si había sido escogida o no le resultaba una tortura.
El teléfono sonó; ella estiró el brazo hacia la mesa que quedaba a su izquierda y lo tomó.

- ¿Diga?- contestó la chica de ojos verde-grises- Soy yo… ¿En serio estoy dentro? ¡Ja, ja, ja!… ¡Claro, que la conozco! Es mi amiga… Sí, sí… estaré allá mañana. ¿Ella va a estar también?… ¡Perfecto, le diré a mis padres!… Gracias. Hasta mañana.

¡Veré a Yulia mañana! ¡Al fin la veré! ¡Ambas entramos al dúo, esto parece demasiado perfecto!, pensaba la pelirroja mientras se levantaba muy entusiasmada de su asiento para llamar a Yulia desde su habitación. La persona que le había dado el aviso por teléfono le había dicho que sus padres debían ir por la mañana a firmar el contrato, mientras que ellas debían ir a presentarse frente a su nuevo productor en la tarde, luego de sus clases.

*********************************************************************
Yulia se encontraba sentada en una sala de espera, en el mismo edificio en donde había audicionado una semana antes. Durante el día anterior le habían avisado que había sido seleccionada para formar parte del dúo para el cual había audicionado. Al enterarse de la buena nueva le pareció casi imposible; pero al enterarse de que Lena era la que sería su compañera en el grupo le pareció que alucinaba. Ahora se encontraba allí sentada, aún vestía su uniforme escolar ya que acababa de salir de la escuela, mientras esperaba a que llegase Lena.

Sólo unos minutos más y la veré… ¿Me veré bien?, se preguntaba mientras se pasaba una mano para acomodarse su rubio cabello. ¿Cómo se verá ella? Siempre está tan hermosa. Es como si Dios se hubiera equivocado al hacerla… Se supone nadie es perfecto, pero ella lo es. Yulia cerró los ojos por un momento, entregándose a la sensación que le producía el pensar en Lena. Ella es tan hermosa… inteligente… tan suave… es perfecta.

Yulia suspiraba profundamente, sin darse cuenta de que la secretaria la estaba mirando. La secretaria, una mujer de unos treinta y tantos años, se acercó a ella.

- Niña, ¿te sientes bien?… ¿Niña?- repitió la mujer.

La jovencita sintió entonces a la mujer y algo nerviosa y desubicada abrió ojos.

- ¿Qué?

- ¿Estás bien?

En ese momento la joven de ojos azules fijó su mirada en el umbral de la puerta. Con sólo notar la figura que allí se asomaba el corazón de Yulia dobló el paso.

- Lena… - fue lo único que pronunció Yulia al pararse de donde estaba sentada e ignorar por completo a la secretaria.

La pelirroja permaneció en la entrada mientras su mirada recorría la sala en busca de su amiga. No fue nada difícil encontrarla pues fue lo primero con que su vista se topó. Los ojos azules de Yulia se enfocaron entonces en el rostro de ella.

Yulia notó que los labios de Lena se iban tornando en aquella dulce sonrisa que tanto le fascinaba observar. ¡Esa sonrisa es por mí… es para mí!, pensaba Yulia al mismo tiempo en que en sus propios labios semejaban un espejo para la sonrisa de la otra.

Lena comenzó a caminar hacia su amiga, al mismo tiempo en que Yulia se acercaba a ella. Los pasos de ambas hicieron que se encontraran en el mismo centro de la sala.

- Lena…- pronunció Yulia, aún sin creer que estaba frente a ella.

- ¡Yulia!

- Lena… eh…mhe… ehh - las palabras traicionaron a Yulia, cuya lista de vocabulario se redujo de repente a una sola palabra, Lena.

- También te extrañé- sonrió Lena.

- Eso intenté decir- comenzó a decir Yulia al recobrar la voz- ¡Wao, Lena, luces estupenda! ¡Y estás enorme!- fue lo más coherente que se le ocurrió decir al fijarse en la figura de su amiga.

- ¡Cualquier cosa que mida más de cuatro centímetros parece enorme junto a ti, Yulia!- bromeó Lena.

- ¡Ey, tampoco es que seas mucho más grande que yo, por si no te has dado cuenta!- contestó riéndose Yulia.

Ambas comenzaron a reír, olvidando por completo el lugar donde se encontraban. De repente las risas se apagaron. Cada una de ellas quedó absorta en la mirada de la otra. Sin darse cuenta ya estaban tomadas de la mano. Lo próximo que siguió fue un abrazo. Los brazos de Yulia rodearon la cintura de su amiga; los de Lena habían hecho lo mismo con el cuello de la chica rubia. Sus miradas fijas, cada una en los ojos de la otra.

- ¡Te extrañé tanto, Lena!- susurró Yulia.

- Me hiciste falta- le respondió la de ojos grises.

- ¿Ya no?

- Sabes que sí.

Las chicas permanecieron abrazadas, no se habían dado cuenta que aparte de la secretaria otra mujer había entrado a esa sala. Tanto la secretaria como la mujer que acababa de entrar, quien también parecía tener unos veintitantos años, se miraron una a la otra, algo sorprendidas por el abrazo de las dos jóvenes. La mujer que acababa de entrar comenzó a emitir una leve tos, con el fin de que aquellas dos jóvenes las notaran a ella y a la secretaria y se separaran. Yulia y Lena seguían inmersas en su pequeño universo, así que no escucharon.

La mujer decidió caminar hasta ellas y simular que se tropezaba con las jóvenes.

- Disculpen.

Fue entonces cuando las chicas volvieron a la realidad, terminando aquel abrazo. Las mejillas de ambas de ambas subieron a un leve tono rosado al notar que aquellas dos mujeres las habían estado observando. Yulia soltó las manos de Lena.

- Ustedes deben ser Yulia y Lena- comentó la mujer que había tropezado intencionalmente con ellas- Yo soy Elena Kiper; seré una de las personas que estará trabajando en la composición de las letras de sus canciones.
- Mucho gusto- dijeron ambas al mismo tiempo.

El teléfono del escritorio de la secretaria sonó. Ella contestó.

- Sí, Señor Shapovalov. Ambas están aquí… Las haré pasar.

Debido al aviso telefónico la secretaria condujo a las dos jóvenes hacia la oficina del productor.

Estuvieron hablando con Iván durante más de una hora. A ambas les cayó bien el productor. Luego pasaron a conocer a algunos integrantes del equipo que trabajaría con ellas y por último Iván las llevó a conversar con algunos de los que serían los autores de las canciones del grupo. Luego de dar un recorrido por las instalaciones, volvieron a la oficina del productor. Ya casi estaban por despedirse cuando Lena preguntó:

- ¿Y el nombre?

- ¿Cómo?- preguntó Iván.

- Yulia y yo somos un dúo musical, necesitamos un nombre.

- Ah… Olvidé decirles. Ustedes saben que serán un producto musical, ¿cierto? al igual que todos los artistas… Y como el nombre de cada producto debe ser a fin con sus característica, ¿quién mejor que ustedes para escojer el nombre? Así que lo piensan muy bien y cuando esté listo lo único que tienen que hacer es decirme.

- Perfecto- dijo Yulia.

- Entonces hasta el próximo viernes- se despidió Iván- No se olviden de que ese día no tienen clases, así que las quiero temprano aquí. Ya para el próximo viernes ELena y los demás tendrán lista una canción y yo tendré visualizado algo para el video. Además discutiremos otros puntos.
Ellas se despidieron y salieron de la oficina.

*************************************************************
Las chicas salieron del edificio. Se encontraban frente a la entrada del mismo, mientras esperaban ser recogidas. Yulia notó que Lena escondió ambas manos en los bolsillos de la chaqueta del uniforme escolar. Tiene frío, pensó Yulia. Por Dios, imaginé tanto el momento en que volvería a tenerla junto a mí… y ahora que la tengo no se me ocurre nada que decirle. Debo parecer una completa subnormal.

- No sabes cuanto me alegra estar haciendo esto contigo, Lena- se le ocurrió decir a Yulia- Es… como un sueño.

Lena la miró justo a los ojos y le dijo:

- Yo siento lo mismo.

Permanecieron mirándose por un instante, y sin que ninguna se diera cuenta ya estaban abrazándose de nuevo pero se separaron rápido.

- Yulia… eh… ¿Vas a hacer algo esta noche?- preguntó, algo nerviosa, Lena- Es temprano aún y pensé que podríamos… - dejó la frase sin terminar.

La de ojos azules se quedó esperando a que la otra terminara la frase, pero luego se dió cuena y pensó: ¿Me está invitando a salir?

- ¡Ahh, lo siento Lena!- se disculpó de inmediato Yulia- Es que Vitya irá esta noche a la casa… Papa lo invitó a cenar y como verás…

- Está bien, comprendo- la interrumpió Lena- Sería absurdo que tu novio fuera a cenar a tu casa y tu no estuvieras.

¡Demonios! Quiero salir con Lena… ¿Y si me invento algo para que Vitya no vaya?, pensaba Yulia, ¿Y si lo llamo y le digo que mis padres están enfermos?… ¡Nah, eso no resultaría!… ¿Y si… Entonces Lena notó la mirada pensativa de Yulia, hasta cierto punto una mirada vaga y lejana.

- ¿Yulia? ¿Estás bien?- preguntó la pelirroja.

- Ehh.. Sí. Sólo estaba pensando… Ehh, Lena, ¿Tienes planes para el fin de semana?

¡Que me invite a hacer algo, que me invite!, pensaba Lena mientras en voz alta le contestó a Yulia:

- No. Todavía no.

Yulia le sonrió nerviosamente y le propuso:

- ¿Y si pides permiso en tu casa para quedarte a dormir… conmigo? Quiero decir, dormir en mi casa el fin de semana

Lena sonrió, sintió que estallaba de felicidad.

- Me encantaría eso- contestó la pelirroja- Sería genial.

En ese instante llegó un auto a recoger a Lena. Las chicas se dieron un beso en la mejilla y luego Lena se fue. ¿Estará bien eso que acabo de hacer?… ¿Haberla invitado a dormir? Bueno, después de todo es mi amiga, ¿Que tendría de raro? Ehh… Aparte de que me siento extrañamente atraída por ella y en ocasiones siento un gran deseo de besarla… No habría ningún problema. ¡Nop! Todo bien. En ese momento llegó su padre a recogerla y sin dejar de pensar en su amiga, se encaminó al auto. Habían adquirido sus ojos un brillo especial.
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   31/8/2008, 17:01

Capítulo III

- ¡Noooooooo!- decía Yulia casi alterada, a Iván- ¡Ella no tiene que rebajar! Lena está perfecta como está. ¡Mira, mira!

Ella y Lena estaban en la oficina de su productor. Era viernes en la mañana, tal y como habían acordado estar en la oficina de su productor ese día. Iván les acababa de dar la "sugerencia" de que Lena rebajara unos 10 Kg, a lo que Yulia se opuso totalmente.

La joven de ojos azules se colocó justo atrás de su amiga para tomarla por el torso, mostrando de una manera exagerada la figura de Lena.
- Ella está bien así- explicaba Yulia- ¿Ves? Todo está justo en las proporciones en que debe estar.

¿Cómo se le ocurre a este tipo sugerir tal cosa? ¿Qué no ve que Lena es pura perfección?, se preguntaba Yulia internamente. ¡Y aún así, aunque tuviera unos kilos de más seguiría viéndose bien!

- Sí, ya sé Yulia pero es cuestión de imagen pública, el mercado internacional se…

- No, no, no, la cosa es que…- lo interrumpió Yulia, soltando a Lena.

- La cosa es que firmaron un contrato donde decía que…

- ¡Allí no decía que Lena tenía que rebajar!- lo volvió a interrumpir Yulia.

- ¡Yulia, Yulia, qué modales son esos!- decía Iván- Déjame terminar de hablar. ¿No viste esas letras pequeñas en el contrato? Allí decía que las integrantes del dúo están sujetas a realizar los cambios que el productor, o sea yo, estime necesarios para su imagen.

- Ahhh, ¿te refieres a esas letras que parecían partículas de átomos y que no pude leer porque no llevaba un microscopio en ese momento?- preguntó ella con sarcasmo.

- Ehh… bueno, si lo ves así…- sonrió el productor.

Lena intervino, ya comenzaba a sentirse algo incómoda con aquellos dos hablando de ella como si no estuviera presente.

- ¡Ya! No hace falta que sigan con esta discusión que han tenido por horas. Estoy dispuesta a rebajar esos kilos.

- Pero, Lena tu estás bien así- se quejó su amiga- Además tu problema de alta presión. Tu no puedes…

- Claro que puedo, Yulia. No sería la primera en hacerlo.

- Pero…

- ¡Bien!- dijo Iván al sonreír- Aclarado ese punto pasemos al siguiente… El cabello de Yulia.

Yulia, quien estaba parada junto a una silla en vez de estar sentada, comenzó a tocarse el cabello al mismo tiempo en que una exagerada expresión de terror se apoderaba de su rostro.

- ¿Qué tiene de malo mi cabello?- preguntó ella, aún aterrada.

- ¡Ja ja ja!- Iván soltó una carcajada- Quita esa cara, Volkova. Parece que te acabo sentenciar a la horca.

Ella dio unos cuantos pasos hacia atrás, para alejarse del escritorio de su productor.

- ¡No puede obligarme a hacerle algo!- decía Yulia- ¡Ha estado así desde siempre y no permitiré que le haga daño!

- ¡Cálmate, Yulia! Hasta parece que hablas de un ser en vez de tu cabello!- le dijo el productor- Y no me hables de usted, les he dicho que me llamen Iván.

Después de que el productor estuvo más de media hora, sin éxito, intentando convencer a Yulia de que un corte de cabello y un cambio en el color del mismo le harían bien a su imagen, aún ella no quedaba totalmente convencida de esa idea. Hasta que Lena le dijo:

- A mí también me gustaría verte de pelinegra. Resaltarían más tus ojos, Yulia. Te verías más atractiva.

¿Atractiva, dijo Lena? ¿Me ve atractiva?, se preguntó Yulia. Entonces no hizo falta de que Iván siguiera convenciéndola.

Un momento después Iván pasó a comunicarles el tema más importante: el primer tema musical del grupo, que ya estaba escrito. Él les entregó a cada una de las chicas unos papeles que contenían la letra y la música de la canción. Cada una estaba leyendo aparte, en voz baja. Cuando terminaron de leer las mejillas de ambas estaban ruborizadas.

- ¿Vamos a cantar esto?- preguntó Lena luego de que ambas ya llevaban un buen rato sin atreverse a preguntar el porqué de ese tema.

- Sí- fue lo único que contestó Iván.

- ¿Por qué este tema precisamente? Se habla de dos chicas enamoradas- comentó Yulia.

- ¿Recuerdan el primer día que estuvieron aquí? ¿Cuando las llevé a conocer a los escritores? Pues esto fue lo que resultó luego de la charla que ustedes tuvieron con ellos. Ustedes dos los inspiraron para escribir esto.

Las chicas se miraron y se ruborizaron aún más, acto que fue notado por su productor.

- ¿Hay algo que deba saber con respecto a ustedes?- les preguntó Iván- Algo como si ustedes dos…

- No hay nada importante que no sepas sobre nosotras- le respondió rápidamente Yulia.

- Pero… díganme algo… que piensan del tema, si tendrán algún problema para interpretarlo.

Ambas le contestaron a su productor que el tema no era ningún problema. Entonces él les anunció que aunque no tenía una idea prevista para el video pero que eran ellas las que actuarían en el mismo, por lo tanto era necesario que ellas pudieran darse un beso. El beso no tenía que ser uniendo sus labios, sino solamente un beso cerca de la comisura de los labios. Esta noticia las escandalizó a ambas, pero al final aceptaron; aunque realmente era algo que muy en su interior deseaban hacer.

- Bien- dijo el productor ahora que todos los temas estaban discutidos- Lo único que me queda es llamar a sus padres para contarles lo que pensamos hacer y listo.

- ¡No!- se opusieron ambas al mismo tiempo.

Ellas convencieron a Iván de que serían ellas las que le informaran todo a sus padres; que en caso de haber algún problema con ellos le avisarían a él para que conversara con ellos. El aceptó; no encontró motivo para negarse.

Al final habían acordado que Yulia pasara por la firma al día siguiente, o sea sábado, para que la estilista que había elegido Iván llevara a cabo el trabajo en el cabello de Yulia. En unos pocos minutos se despidieron y las chicas salieron del lugar.

Tal como habían acordado Lena había llevado algo de ropa para quedarse el fin de semana en casa de su amiga Yulia, por lo que se fue con ella cuando llegaron a recoger a Yulia.
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   31/8/2008, 17:02

Capítulo IV

Cuando llegaron a su casa, Yulia se bajó del auto muy entusiasmada. Antes de que Lena cargara la mochila con ropa y accesorios que había preparado para quedarse en la casa de su amiga, Yulia la tomó para cargarla ella. Entonces esperó a que la pecosa de su amiga se bajara del auto y le hechó un brazo por el cuello.

- Vamos, Lena, quiero que Mama vea como has crecido- comentó Yulia.
El padre de Yulia se bajó del auto y al pasar junto a su hija tomó la mochila que ella cargaba; continuó hacia la casa.

Mientras se acercaban a la puerta de entrada Lena iba observando el patio de la casa. Le pareció muy bonito el árbol, que había en una esquina de la verja. De pronto su mirada se detuvo al pié de ese árbol.

- Yulia…

- ¿Si?

- Mira lo que hay a la sombra de ese árbol.

La futura pelinegra volvió su mirada hacia el único árbol que había en el patio. Entonces notó que había un nido en el suelo; el cascarón de un pequeño huevo se encontraba junto al mismo. Las chicas se acercaron al nido y se inclinaron. Lena tomó el mismo y se fijó en que su interior albergaba a dos pequeñas aves, según el aspecto de sus plumas acababan de salir del cascarón.

- ¡Son dos palomitas!- exclamó la pelirroja.

Yulia se acercó aún más a Lena y sacó del nido a una de las palomas.

- ¡Yiack!- se quejó la de ojos azules- Está húmeda. ¡Y es horrible!

- Se ve así por que acaba de salir del cascarón, pero cuando sea adulta se verá mejor- le explicó Lena- Columbia livia- djo Lena al mismo tiempo en que sonreía.

- ¿Cucu qué?- preguntó Yulia con la expresión de ignorancia más graciosa que le había visto Lena.

- Columbia livia… El nombre científico de la paloma. O sea, es una paloma de castilla- Lena volvió a notar el mismo gesto en el rostro de Yulia- Las que la gente alimenta en La Plaza Roja.

- ¡Ahhh!- entendió Yulia- Me hubieras hablado en ruso desde el principio- Tu dices la zura; una paloma zura… paloma mensajera.

Lena tomó la paloma de la mano de Yulia y volvió a entrarla en el nido.

- ¿Qué vamos a hacer con ellas?- preguntó Yulia.

- Supongo que la paloma a quien pertenecen las crías ya no las encontrará. No podemos dejarlas aquí; se morirían.

- ¿Entonces?- preguntó Yulia.

En lugar de contestarle Lena la miró con una exagerada expresión de plegaria. Sin tener que decirle lo que estaba pasando por su mente, Yulia entendía muy bien cual sería la petición de su amiga. Yulia sabía que estaba perdida, no había nada que pudiera hacer para negarse, pero aún así debía mantener su imagen y hacerle creer a Lena que ella no era tan fácil de convencer.

- ¡Ohh no!- exclamó Yulia, haciendo énfasis con sus manos- Jamás me convertiré en la nana de unas palomas babosas. ¡Fin del asunto!
Entonces la expresión de Lena se volvió aún más exagerada.
****************************************************************
- ¿Crees que estarán cómodas ahí?- le preguntó Yulia a Lena, mientras acomodaba al par de palomas en una pequeña caja que ambas le acababan de preparar a las aves y que estaba colocada sobre una pequeña mesa junto a la cama de Yulia.

- Sí, así estarán calientitas- dijo Lena, quien estaba junto a Yulia- ¿Sabes? Me encanta esta ave. ¿Sabías que los antiguos griegos las utilizaban para la determinación de los presagios favorables? Además, era el ave sagrada de Afrodita, la diosa del amor.

- No sabía eso- comentó Yulia, aún acomodando a los pichones de paloma.

- Maravilla sería que supieras- dijo riendo Lena.

- ¡Hey! ¿Qué quisiste decir con eso?- bromeó Yulia.

Luego de que Yulia hubo presentado a su amiga frente a su madre las chicas se habían dedicado a preparar la caja para las palomas; luego habían salido a comprar comida para las aves. Ahora se encontraban en la habitación de Yulia. Después de que taparon a las palomas las chicas se sentaron sobre la cama, muy casualmente. Yulia tomó el control del televisor, el cual estaba sobre la almohada, y encendió el mismo. Comenzó a cambiar de canal en canal, como acostumbraba a hacer cuando estaba sola. De repente la voz de su amiga la salir de su ensimismamiento.

- Yulia.

- ¿Hmm?- fue el sonido que emergió de la boca de la rubia.

- ¿Cuando le vas a decir tus papás que tendremos que darnos un beso cerca de la boca para hacer el video?- preguntó en voz baja Lena.

Yulia soltó el control de la televisión y dejó de prestarle importancia a la pantalla. Entonces miró a Lena y le dijo:

- No es la gran cosa, Lena. Yo no voy a decirles.

- A mí sí me parece que deberíamos decirles. ¿Y si no les parece?- preguntó Lena.

- Si ellos no están de acuerdo entonces Iván hablaría con ellos y los convencería. Por lo que estaríamos perdiendo el tiempo si les decimos y no aceptan. Es decir, de todos modos terminarían por aceptar… Asi que… ¿por qué no nos ahorramos todo ese tiempo?- razonó Yulia- Claro a menos que se te haga dificil… algo complejo lo del beso. Es decir… ni siquiera tenemos que unir nuestros labios. No sería nada complejo. O… ¿lo sería para ti?

Lena permaneció pensando por un momento, entonces contestó:

- Tienes razón. No es nada del otro mundo, nada complejo. A nuestros padres les dará igual saberlo o no.

- ¡Entonces listo! No hace falta decirles.

Después de haber razonado el asunto Yulia volvió a enfocar su mirada en la televisión. ¿Será que Yulia tiene razón y esto no es inusual? Hmmm… Bueno basta de ese asunto de todos modos ya quedamos en no decirles nada, pensaba Lena al mirar hacia la televisión aunque en realidad no estuviera poniendo interés en el programa que había puesto Yulia.

Mientras tanto, Yulia pensaba, sin apartar la mirada de la pantalla televisora: ¿Qué pasaría si le digo a Papa y a Mama sobre la idea que tiene Iván para el video? Me pregunto si estarían de acuerdo. Ojalá no esté cometiendo un error al no decirles. Pero… si Lena estuvo de acuerdo conmigo en que no digamos nada… entonces todo está bien. Lena es muy inteligente y no se equivocaría en algo así.

Unos cuantos golpes en la puerta de Yulia causaron que cada una de las chicas volteara hacia la dirección de la misma, dejando sus respectivos pensamientos a un lado.

- Pasa- dijo Yulia.

La que entró fue la madre de Yulia, quien le avisó a su hija que Vitya estaba esperándola en la sala. Entonces la madre salió del lugar. Las miradas de las jóvenes se cruzaron.

- No tenía idea de que lo estabas esperando- comentó Lena, con un desánimo en su voz, que aunque intentó ocultar le fue imposible.
El estado de ánimo de Lena no pasó desapercibido por la chica de ojos celeste, quien se puso de pié y luego se arrodilló justo en frente de la pecosa.

- Yo tampoco- comentó Yulia.

Lena permaneció mirando a su amiga, que no se paraba del piso.

- ¿Por qué te arrodillaste ahí?- le preguntó Lena.

-Es que estoy buscando la mejor manera de… - dijo Yulia mientras se ponía de pie.

Entonces se acercó, con suma rapidez, a su amiga y comenzó a hacerle cosquillas.

- ¡Hacer esto!- Yulia terminó su frase- ¡La última que baje a la sala duerme en el piso!

Yulia liberó de las cosquillas a su prisionera y ambas se desvivieron por salir corriendo de la habitación.
**********************************************************
Cuando llegaron a la sala Lena notó la presencia de un muchacho muy guapo. Era mucho mayor en estatura que ella y que Yulia, sus ojos eran azules y su cabello negro, con un recorte muy pegado. El joven se puso de pie, del sofá en donde estaba, tan pronto vio que se acercaba Yulia. Entonces se acercó a ella y luego de besar a Yulia, en una mejilla, no dejaba de abrazarla ni de decirle cosas al oído.

Lena permaneció petrificada por unos segundos, mientras sentía como si el mundo se le hubiera caído encima. A pesar de que ella no se había dado cuenta sus manos le habían comenzado a temblar un poco.

¡Cálmate, Lena! No era ningún secreto para ti que Yulia y él son novios. ¡Oh por el cielo, no puedo…! Esto me está lastimando. Necesito salir de aquí, pensaba Lena mientras miraba a su amiga ser abrazada por aquel chico.

¿Por qué me siento tan incómoda?, se preguntaba Yulia a sí misma mientras era abrazada por su novio. ¡Por el cielo, que Lena no me esté viendo! Yulia miró por encima del hombro de su novio y observó que Lena estaba volviendo a subir las escaleras hacia su habitación. La joven rubia se separó de inmediato del muchacho que la abrazaba. Él de inmediato notó hacia donde Yulia había fijado su mirada. Vió a la pelirroja.

- ¡Hey, Lena!- le gritó él a la que iba subiendo por las escaleras- ¿Qué ya no saludas a los amigos?

Lena no tuvo más remedio que voltearse hacia él.

- Vit, ¿cómo estás?- preguntó ella, volviendo a acercarse a la sala.

El joven, quien tenía la misma edad de Yulia, también caminó hacia la pelirroja y cuando se acercó a ella la envolvió en un caluroso abrazo.
- Nos has hecho mucha falta a Yulia y a mí, Lena- decía él mientras la abrazaba- ¡No sabes como Yulia no paraba de hablar de ti!

Cuando al fin culminó el abrazo, Vitya comenzó a contarle a Lena:

- No sabes esto, pero cada vez que hablaba con Yulia, sobre cualquier asunto, terminábamos hablando de ti. Una vez…

Y así pasaron una hora… conversando; hasta que llegó la hora de la cena. Durante la misma Lena se mantuvo pensando acerca de Vitya. Ella sabía que él era un excelente muchacho, un excelente novio para Yulia. Por más intentos que hacía por encontrarle algún defecto razonable, no lo encontraba. Todo lo que ella necesitaba era un motivo para que Vitya le cayera mal; un motivo para justificar el por qué no se sentía bien cuando él estaba cerca de su amiga… Pero no encontraba algo en él que justificase lo que ella estaba sintiendo, lo que la hacía sentir peor aún.

Mientras estaban sentados a la mesa, Yulia había notado una extraña expresión que se formaba en el rostro de Lena cada vez que Vitya le tomaba la mano a ella, a Yulia. Entonces la rubia evitó que su novio volviera a cometer esa acción.
*********************************************************************
El reloj que estaba en la habitación de Yulia marcaba las 10:59 PM. Lena, quien vestía una pijama rosada, se encontraba con las narices casi metidas en la caja que ellas habían preparado para los dos pichones de paloma que habían encontrado. De repente escuchó cuando la puerta del cuarto de baño, de esa misma habitación se abrió. Lena miró hacia esa dirección y vio que Yulia, con la boca llena de espuma y el cepillo de dientes en la mano, se asomaba.

- ¿Qué te pareció Vitya?- preguntó la de ojos azules.

- Continúa igual de divertido que siempre- contestó Lena.

Yulia volvió a entrar al baño y segundos más tarde salió, ya con la boca enjuagada. Esta vez encontró a Lena sentada sobre la cama.

- ¿Quieres ir a patinar mañana?- preguntó Yulia- Hay una pista por aquí cerca.

- Recuerda que mañana quedamos en ir donde la estilista que contrató Iván para lo de tu ca…

- ¡Ahh, no me lo recuerdes!- se quejó Yulia dramáticamente, al mismo tiempo en que se tiraba de espaldas sobre la cama y se tapaba el rostro con ambas manos.

- ¡Me voy a morir! Me voy a ver horrible con el cabello negro- se quejaba Yulia, aún acostada con el rostro cubierto- ¡Además no me voy a ver bien si mi cabello está más corto!

- Yulia, te vas a ver genial- le dijo Lena- Tú te ves bien como sea. ¡Eres hermosa! ¡Eres la chica más hermosa que he visto!

Lena se recostó junto a Yulia, quien se descubrió el rostro al sentir a la pelirroja junto a ella. Entonces permanecieron mirándose a los ojos.

- ¿Es en serio?- preguntó Yulia, con una voz muy suave.
- Si…

De pronto sus rostros comenzaron a acercarse. Y continuaban acercándose… cada una podía respirar el aire que exhalaba la otra. Sus bocas estaban casi por tocarse. Muy lentamente los labios de Yulia se fueron despegando, hasta que su boca quedó abierta, al mismo tiempo en que sus ojos se cerraban. Lo siguiente que sintió Lena fue cómo su rostro había sido empapado por el enorme estornudo que emitió Yulia.

- ¡Lo siento, lo siento!- se disculpó Yulia al mismo tiempo en que se sentaba y le pasaba la mano por la cara a Lena, para limpiar las gotas que cayeron en el rostro de su amiga.

- No importa. Cálmate, eso le pasa a cualquiera.

- Tengo que ir al baño- comentó Yulia, nerviosamente.

Entonces la rubia se encaminó presurosamente al baño y allí permaneció durante más de quince minutos. A Lena le pareció extraño y fue a tocarle la puerta.

- ¿Yulia? ¿Estás bien?

- ¡Siii, ya voy!- contestó ella- Sólo me doy un baño y salgo.

- Pero si acabas de bañarte. Escuché la ducha.

- ¡Pero aún tengo calor!

Lena pegó su oído en la puerta del baño y escuchó que el agua de la ducha estaba bajando. ¿Que rayos será lo que le pasa Yulia?, se preguntaba la pecosa. Viendo que Yulia no salía, Lena volvió a acostarse. Permaneció despierta por unos minutos, hasta que sus cansados párpados ya no aguantaron más.

Cuando, al fin, Yulia salió de su escondite encontró a su amiga profundamente dormida. Yulia se acercó por el lado izquierdo de la cama, donde estaba Lena. Permaneció observando la apacible expresión de su amiga, mientras apartaba con, suma cautela, algunos mechones de cabello del rostro de la pelirroja. Lo siento, Lena. No pude soportarlo, esto va a matarme, pensaba Yulia. No te imaginas como me siento cuando estoy cerca de ti. ¿Me seguirías viendo igual si lo supieras? Porque a veces… Cuando estoy tan cerca de ti, siento que quiero que seas parte de mí… Y yo de ti. Pero… es muy difícil. Le temo a esto que siento.

La chica de ojos azules se inclinó por un momento. Observaba los labios de su amiga. Estuvo a punto de unir sus labios a los de la pelirroja, pero se contuvo. Entonces acercó su dedo índice y lo único que hizo fue acariciar los labios de su amiga. Luego se puso de pie y caminó hasta el lado derecho de la cama, por ahí se trepo a la misma y se acostó, acomodándose para dormir.

Yulia se arropó a ella misma y arropó a Lena. Estiró el brazo y apagó la lámpara que era la única luz que estaba encendida. Cerró los ojos e intentó dormir, pero comenzó a escuchar un ruido extraño. Al poco rato se dio cuenta de que el ruido lo emitía uno de los pichones que estaban en la caja. Ella encendió la luz y fue por el pichón que emitía ese ruido. ¡Lo que me falta! Este pajarraco no me deja dormir. Quizá sea que tenga frío, pensaba Yulia.

- Hey, amigo… o amiga, no me importa lo que seas. ¿Por qué no te comportas como tu hermano?

Yulia decidió llevar a la pequeña ave a la cama. Creo que si duerme cerca de mí se va a calentar y dejará de hacer ese ruido, razonó ella. Volviendo a acomodarse en la cama, Yulia apagó la luz. Poco a poco se fue dejando llevar por ese estado casi hipnótico que produce el sueño, hasta que ya no escuchó nada más.
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   31/8/2008, 17:03

Capítulo V

Lena salio, totalmente acicalada, del cuarto de baño. Se fijó en la hora que marcaba el reloj del cuarto de Yulia. Las 8 AM y Yulia sigue durmiendo, pensó la pelirroja al acercarse a la cama. Lo que había en la cama era una jovencita con el cabello revuelto, la boca medio abierta y tanto los brazos como las piernas extentidos que ocupaban casi todo el espacio del centro de la cama. Tal vez esa joven de cabello rubio era común… pero no para Lena. Es una mezcla de calma e imponente belleza, pensó la pelirroja al observar a su amiga.

Lena comenzó a dar suaves sacudidas a su amiga, para que despertara.
- Yulia…- la llamaba Lena- Yulia, se nos va a hacer tarde.

La chica rubia se sacó la mano de Lena de los hombros y siguió durmiendo.

- Psss, Yulia. Levántate.

- Trone… nomiba..ahh…ya- fue el sonido que hizo Yulia al hablar media dormida.

- ¿Qué fue eso que dijiste?- bromeó Lena- ¿Estás segura que eres rusa?
La pelirroja se sentó sobre la cama y comenzó a hacer cosquillas en el costado de Yulia, lo que causó que su amiga por fin despertara.

- ¡Jajajaja!- ¡Ya, ya, Lena!

- Entonces levántate porque tenemos que ir a ver la estilista que arreglará tu cabello.

- ¡No me lo acuerdes!- se quejó la rubia.

Yulia terminó sentada y ambas se miraron por un momento, ambas sonrieron y luego Yulia acercó sus labios a la mejilla de Lena, para estamparle un beso. La pelirroja hizo lo mismo con Yulia.

- ¿Cómo dormiste?- le preguntó Yulia.

- Como roca.

- De eso me di cuenta. Yo estuve un buen rato despierta porque una de las palomas no me dejaba dormir con su ruido.

Entonces Lena miró hacia la caja de las aves y se acordó de algo. Le dijo a Yulia:

- Por cierto, ahora que mencionas a las palomas… Una se perdió. No la encontré cuando me levanté.

- No, no se perdió. Es que como estaba "zurrando" de frío decidí traerla a la cama, para que se calentara- le explicó Yulia.

Yulia se levantó de la cama y destapó la parte de la frazada donde había puesto a la paloma la noche anterior.

- ¡No está!- se dio cuenta Yulia.

- ¿Cómo se te ocurre trepar una paloma a que se caliente en la cama cuando estábamos durmiendo nosotras?- preguntó Lena y luego se comenzó a reír.

- ¡No me dejaba dormir!

- Ahora no está por ninguna parte.

Las chicas buscaron por toda la cama, voltearon hasta las almohadas y la pobre paloma no aparecía.

- Quizá se cayó bajo la cama- comentó Lena.

Yulia se inclinó y se tiró en el piso, mirando por debajo de la cama.
- No, Lena, aquí no está.

Fue entonces cuando la pelirroja notó que en la parte trasera de la pijama de Yulia había una pequeña paloma pegada como estampita en la espalda de esta. La pobre ave había tenido una vida muy corta.

- Ehh.. Yulia…- comenzó a decir Lena.
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Luego de realizado el cambio de "look" de Yulia, las chicas volvieron a la casa de esta. Tanto la madre de Yulia como Lena se dedicaron a halagar a la recién pelinegra, intentando convencerla de que su nueva imagen le acentaba de maravilla. Tambié ese día decidieron el nombre de la paloma "sobreviviente". La llamaron Áhvgoost, ya que fue ese mes cuando la encontraron; como no sabían el sexo del ave les pareció un buen nombre.
El resto del día las chicas lo pasaron en la pista de patinaje. Esa noche, del sábado, Yulia no quiso que volviera a pasar algo parecido a lo de la noche anterior; cuando sintió deseos de besar a su amiga. Así que en cuanto ambas se acostaron en la cama a la chica de ojos azules se le ocurrió decir que iba por un vaso de agua; entonces volvió al cuarto cuando hubo pasado tiempo suficiente para que Lena estuviera dormida. Con suma cautela se acostó en el lado derecho de la cama; muy en la esquina, ya que no quería sentir el calor del cuerpo de Lena. No quería hacer que las cosas complicaran entre las dos.

*************************************************************
Casi estaba por terminar el fin de semana, era domingo por la noche. Ese día lo habían pasado caminando por el parque que estaba cerca de la casa; también volvieron a patinar. Ya estaba el sol por ocultarse, a esa hora las chicas estaban sentadas en el sofá de la sala de la casa de Yulia. El padre de Yulia estaba sentando en una butaca, al extremo derecho del sofá.

Oleg, el padre de Yulia, se estaba cortando las uñas de los pies, mientras que las chicas se encargaban de alimentar a la paloma. Yulia miró a su padre con deseos de asesinarlo.

- ¡Felicidades, Pa'!- dijo Yulia en un tono de voz muy alto, mientras intentaba amainar su humillación- ¡Si tu propósito era avergonzarme frente a mi amiga, lo haz logrado!

Oleg detuvo por un momento su tarea y con cara sorprendida, exclamó:
- ¡¿Qué?!

- ¡Tus uñas, Pa', tus uñas!- se quejó Yulia.

Lena comenzó a reír al observar la interacción de aquellos dos.

- Pero, hija… Lena sabe que la gente se corta las uñas, ¿O no, Lena?- preguntó él, esperando la lógica respuesta.

- Sí, Yulia. No te preocupes- contestó la pelirroja- Un día de estos cuando te quedes a dormir a mi casa, probablemente verás a mi padre o a mi hermano corriendo en calzoncillos por los pasillos de la casa. Así que… esto es nada para mí.

La pelirroja y Oleg comenzaron a reír al mismo tiempo en que observaban el gracioso gesto que se había formado en la cara de Yulia, al imaginarse la escena descrita por Lena.

- ¡Demonios, Lena!- exclamó Yulia- ¿Tu padre en calzoncillos? Me has quitado el apetito por un año. ¡Y ya, Pa', vete a tu cuarto a cortarte las uñas!

Oleg tomó un pedazo de uña cortado y lo arrojó hacia su hija. Yulia se levantó de su asiento, caminó hacia Oleg y le propinó un golpe en el brazo.

- ¡Me voy de aquí! Ya veo que ustedes dos han conspirado en mi contra- bromeó la pelinegra- Regreso en un momento. Voy por tu mochila, Lena, que ya mismo viene tu chofer por ti.

- Te acompaño- comentó, Lena.

Las chicas se fueron hacia el cuarto de Yulia y dejaron a Oleg, quien permaneció ocupado en su "escabrosa tarea", desde el punto de vista de su hija.

************************************************************
Al subir a la habitación de Yulia, Lena colocó a la paloma, con todo y caja, sobre la cama.

- Le caes bien a Papa- comentó Yulia- De lo contrario no hubiera estado comportándose así.


- Me alegra eso. El también me cae muy bien.

Lena comenzó a entrar en su mochila el cepillo de peinarse y otros accesorios que tenía regados por el cuarto. Yulia observaba a la palomilla.

- Deberíamos regalársela a Iván- comentó Yulia- Así nos deshacemos de ella.

- ¡Ja! Como si, Iván fuera a cuidar de una paloma- comentó Lena- Hablando de Iván… Lo primero que va a preguntarnos mañana es que si ya hablamos con nuestros padres sobre ese beso.

Yulia se volteó a su amiga, quien ya había terminado de guardar sus cosas.

- Escucha, Lena… Tú estás exagerando el asunto. ¡Sólo será un beso por la comisura de los labios!- Yulia se tocó el lugar para dar énfasis a lo que decía- ¡Un besito así de pequeño!- La chica mostró un mínimo espacio entre su pulgar y su índice- ¡Ni siquiera tendremos que unir nuestros labios! Además para eso falta mucho. Apenas nos entregaron la letra de la canción. Recuerda que Iván dijo que durante los primeros meses nos vamos a estar ocupando de otros asuntos en vez de los musicales.
Lena permaneció callada por unos segundos. Parecía estar pensando algo.

- ¿Qué?- preguntó Yulia al notar la expresión dudosa en el rostro de su amiga.

- ¿Y si cuando llegue el momento no podemos hacerlo?- preguntaba preocupada Lena- ¡Toda esa gente mirando, Yulia!

- ¡Ahh, demonios, Lena!- se quejó la pelinegra- No me hagas pensar en que pueda pasar eso. Sería una total humillación si nos llegase a pasar algo así al estar grabando.

- He… he estado pensando en eso desde el viernes- comentó Lena.

Yulia se sentó en la cama por un momento. Permaneció mirando a su amiga.

- La.. ehh… la… - intentaba explicar algo a la pelirroja- Olvídalo.

- ¡No, ahora dime!- exigió Lena, luego de sentarse al lado derecho de Yulia y tomar la mano de esta.

Yulia parecía dudar en si le decía o no a su amiga, pero al final decidió decirle:

- La única manera que tenemos para comprobarlo es… besarnos.

Lena permaneció observando los ojos de la pelinegra, se sentía sumergida en ese azul. El comentario de Yulia la había tomado por sorpresa. La pelirroja comenzó a reír nerviosamente, y aún sosteniendo la mano de Yulia entre las de ella, preguntó:

- ¿Aho… ahora?

Ante esa pregunta, Yulia comenzó a sentirse algo nerviosa también.

- No estaba pensando precisamente en… en este momento… pero, si lo hacemos… Si lo hacemos ahora quiere decir que podremos hacerlo en cualquier momento. ¿Tú… tú… quieres intentarlo ahora?- preguntó Yulia.

- Yo…- comenzó a balbucear la pelirroja- Ehh… Sería bueno si salimos de esto de una buena vez.

- Sí. Entonces… vamos a intentarlo.

Yulia comenzó a acercar su cabeza hacia Lena. ¡Oh, por el cielo! ¡Voy a besarla, voy a besarla! No puedo creerlo, pensaba Yulia. Cuando sus cabezas ya estaban demasiado cerca, la pelinegra volvió a alejarla.

- Mejor que no sea aquí- comentó Yulia- Vamos cerca de la ventana.
¡Esta cama es un peligro!, pensó la joven de ojos azules.

La pelinegra se levantó de la cama y extendió una mano a Lena, para conducirla hacia la pared en donde estaba la ventana.

- Aquí- indicó Yulia al mismo tiempo en que reía algo nerviosa.

Lena quien sostenía la mano derecha de su amiga comenzó a pensar: Está nerviosa… Yulia está nerviosa. Sus manos están sudando. Sonríe sin ningún motivo… Aunque no la culpo. Yo me siento igual. Pero… ¿por qué?

- ¿Así?- preguntó Lena, refiriéndose a la posición en la que estaban; o sea, Ella recostada contra la pared y Yulia frente a ella.

- Sí… así está bien. Ehh… ¿Quien va primero?

- Tú- contestó Lena, con toda seguridad.

- Est-t-ta b-b-ien- tartamudeó Yulia- Aquí vamos.

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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   31/8/2008, 17:03

Yulia acomodó a Lena. Entonces se acercó aún más a ella. Se alzó sólo un poco, ya que Lena era unos cuantos centímetros más alta. La pelinegra apartó con delicadeza unos mechones de rojizo cabello que se habían tirado sobre el rostro de Lena. Todo eso sin apartar la mirada de aquellos ojos grises que tanto la atraían. Yulia fue acercando sus labios hasta el rostro de Lena, muy cerca de su boca. Entonces plantó un suave pero rápido beso por la comisura derecha de los labios de su amiga. Cuando hubo terminado despegó los labios de la piel de su amiga, se alejó un paso hacia atrás. Lena aún tenía los ojos cerrados.

- Ya- le informó Yulia- Sencillo, ¿no?

La pelirroja abrió sus ojos lentamente.

- Demasiado- comentó Lena, al abrir sus ojos.

Permanecieron mirándose y con una voz algo insegura, Lena dijo:

- Supongo que ahora me toca a mí.

Yulia no le contestó sino que dejó que la pelirroja se le fuera acercando y la besara en la misma forma en que había sido besada la pelirroja; con dulzura… fugazmente… con algo de temor… con cierta inocencia, aunque deseando que no fuese así. Todo pasó en unos cuantos segundos. Ahora que habían comprobado que podían hacerlo se encontraban más nerviosas que cuando lo dudaban.

Habían permanecido en la misma posición: Lena recostada de la pared, mientras Yulia estaba frente a ella. Repentinamente, y sin que pudiera explicárselo, las manos de Yulia rodearon la cintura de su amiga, los pocos centímetros que separaban su cuerpo del de Lena fueron acortándose, mientras su cabeza se inclinaba para alojarse cerca del cuello de la pelirroja. Los sentidos de Yulia navegaban en una profunda marejada de sentimientos… Sus pulmones se llenaron del perfume de su amiga. El éxtasis de Yulia fue tal que por un momento el miedo se apoderó de ella y, con una asustadiza mirada, sus ojos se enfocaron en los de Lena.

Fue entonces la pelirroja quien rodeó el cuello de Yulia con sus brazos. La boca de Lena se acercó al rostro de la otra. Besó las mejillas de la de ojos azules, pero sus labios nunca tocaron los de Yulia. Volvieron a mirarse y como si lo hubieran acordado cada una fue acercando sus labios a los de la otra… hasta que sus bocas se unieron en un beso que comenzó con algo de ternura, pero que iba intensificándose cada vez más. Sin notar lo que estaba haciendo, las manos de Yulia comenzaron a deslizarse por las caderas de su amiga.

Mientras ambas chicas continuaban en su propio universo, una voz que cada vez se acercaba más a la habitación de Yulia gritaba:

- ¡Lena, ya vino por ti el chofer de tu casa! Baja, hija, que te está esperando.

Esa era la voz de Larissa, la madre de Yulia, quien iba acercándose por el pasillo. Estaban tan extasiadas la una con la otra, descubriendo la sensación de compartir un beso entre ellas, que de un principio no escucharon aquella voz. Fue cuando sintieron un golpe en la puerta que ambas se separaron. Permanecieron petrificadas.

Los corazones de cada una estaban latiendo más rápido que siempre. Cada una pudo ver reflejada su sorpresa, y al mismo tiempo algo de temor, en los ojos de la otra. Todo pasó en unos cuantos segundos, y mientras la puerta se iba abriendo para dar paso a Larissa, Yulia retiró sus manos de las caderas de Lena y al romper contacto visual con la chica de ojos grises, se volteó hacia la ventana y de ahí no se movió; permaneció mirando a la nada. Lena aún estaba tan asustada que no había ejecutado movimiento alguno.

La madre de Yulia entró y encontró a su hija mirando hacia afuera, mientras que Lena estaba cerca de ella pero recostada de la pared.

- ¿Pasa algo?- preguntó Larissa, al notar una extraña expresión en el rostro de Lena. Ante el silencio de ambas jóvenes Larissa volvió a preguntar- ¿Qué les pasa que están tan calladas?

Lena se vio obligada a hablar, ya que vio que su amiga no lo haría.

- No- fue la respuesta de la pelirroja, mientras se dirigía a recoger la mochila que había dejado en la cama.

- Ya vinieron por ti, Lena- le anunció Larissa.

Sin decir nada más y sin atreverse a mirar a Yulia, quien aún estaba asomada por la ventana, Lena salió del cuarto. Lo único que dijo, antes de cerrar la puerta, fue:

- Hasta… luego.

El comportamiento de ambas resultó muy extraño para la madre de Yulia, quien al ver que su hija no se despegaba de aquella ventana, le preguntó:

- ¿Discutieron por algo? ¡Yulia, mírame al menos por un segundo!

La joven de ojos celeste se volteó hacia su madre, aunque sin dar un paso ;ara despegarse de aquella ventana.

- ¿Discutieron por algo?- volvió a preguntar Larissa.

Yulia realizó un gran esfuerzo y disimuló una sonrisa. Entonces dijo:

- La llamaré por teléfono en cuanto llegue a su casa. Todo va a estar bien.

- Lo supuse…- comentó Larissa- Entonces se pelearon. Yulia, tu amiga Lena es tan buena persona… No me gustaría verlas peleadas por alguna tontería. Intenten arreglar sus diferencias, ¿si?

La joven no contestó con su voz pero sí asintió con la cabeza. Entonces su madre salió del lugar.

Yulia volvió a acercarse a aquella ventana y vio el auto que esperaba a Lena. Un segundo más tarde vio que Lena había llegado hasta el auto. Vio como la pelirroja observaba hacia la ventana desde abajo, antes de entrar al auto. Después de que Lena hubo entrado Yulia se fijó en que el motor del auto se apagó y el chofer bajó; luego vio que la ventanilla del carro se abrió, el chofer volvió a entrar. Momentos después el auto partió. Fue hasta entonces cuando Yulia se sintió totalmente libre para dejar que las lágrimas que habían estado alojadas en sus ojos salieran y recorrieran el camino de sus mejillas. Ella permaneció mirando alejarse al auto, mientras tocaba los labios que habían sido besados por Lena.

************************************************************
Lena había bajado las escaleras lo más rápidamente posible. Salió de la casa de Yulia y se encaminó al auto, donde la esperaba su chofer y amigo, Boris. Antes de entrar al auto permaneció allí parada, con su mirada fija hacia la ventana de la habitación de su amiga. Sabía que al igual que ella, Yulia estaba asustada y confundida por lo que había ocurrido. Lena miró la silueta de Yulia por unos instantes, luego entró al auto.

- ¡Venga, venga, Lenita, Lenok!- le decía en tono alegre el chofer- ¿Cómo la pasaste con tu amiga Yulia?

Lena no le contestó, sino que un mar de lágrimas que había estado conteniendo se apoderaron de ella.

- ¿Qué fue lo que pasó?- preguntó Boris, realmente preocupado por su amiga- Lenita, ¿por qué lloras?

El chofer apagó el motor y se bajó del auto. Estaba dispuesto a entrar a la casa de Yulia para enterarse de lo que había sucedido con Lena, el por qué de su estado. Entonces Lena bajó la ventanilla y le llamó. Aún sin poder detener sus lágrimas la pelirroja le dijo:

- Nos besamos.

Boris permaneció en "shock" por un momento pero pronto volvió a entrar al auto, a reconfortar a su amiga. En pocos momentos el auto partió con Lena, quien había dejado su corazón en aquel cuarto.

********************************************************************
Yulia daba vueltas y vueltas en su cama. No lograba conciliar el sueño. En todo lo que pensaba era en Lena… era lo único que existía para ella. El olor de Lena… su respiración… su aliento… la forma en que se sentía su piel… la manera en que latía su corazón al saber que estaba cerca de ella… su boca… el sabor de su boca. La pelinegra comenzó a recordar ese beso. Había soñado tanto con algo así… un beso de Lena. Esa sensación vivida tan sólo unas horas antes no la abandonaba, mientras en su cabeza sonaba una melodía que no cesaba: Bésame, que yo te besaré también. Tus labios y mis labios son una canción que no puede morir jamás…

Lena… ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué es lo que está cambiando? ¿O será que nada está cambiando y que sólo me estoy dando cuenta ahora?, se preguntaba Yulia. ¿Será que estoy enamorada de ella? ¡Enamorada de una mujer! ¡No! Se supone que estoy enamorada de Vitya. Tengo que estar enamorada de Vitya. ¡No puedo con esto!


Yulia se encendió la lámpara que había junto a su cama. Entonces se sentó y al pasarse la mano por la frente notó que estaba empapada en sudor. Por más que intentaba dormir no podía. Era como si su cerebro no quisiera desconectarse y sus pensamientos no dejaban de dar y dar vueltas. Ya no podía más, ¿a quién le comentaba por lo que estaba pasando? Decidió bajar por un vaso de leche mientras intentaba ordenar sus pensamientos.

Cuando bajó al primer piso y estaba por la sala vio que sus padres todavía estaban levantados. Ellos estaban tan distraídos con la televisión que no notaron la presencia de su hija. Yulia se fijó en que en la pantalla del televisor se mostraba a dos mujeres adolescentes; se estaban besando. En cuanto su padre vio el beso entre aquellas mujeres cambió el canal.

- Van a acabar con el mundo… esa clase- fue el comentario que escuchó salir de la boca de su madre.

- Umjú…- asintió el padre- Están por todas partes.

Yulia sintió como si le hubiesen golpeado en la parte más vulnerable de su alma. Golpeada y lastimada por dos simples comentarios incompletos. La chica se olvidó del vaso de leche y enseguida subió a su habitación. Se tumbó sobre la cama y allí permaneció llorando en silencio; hasta que quedó tan emocionalmente exhausta que sus pensamientos ya no le respondían… quedó dormida.
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   31/8/2008, 17:04

Capítulo VI

Iván hizo una señal con la mano a la mesera, quien se acercó a él y a Lena y tomó su orden. Ese lunes en la tarde el productor había notado decaído el ánimo de Lena; y al recibir una llamada por parte de la madre de Yulia, diciendo que la chica no podría reunirse con ellos ese día porque se estaba sintiendo enferma, a Iván le pareció que algo andaba mal. Así que invitó a Lena a una cafetería, con el motivo de sacarle alguna información y que al mismo tiempo fueran estrechando su relación.
En esa cafetería pasaron hablando casi una hora. Lena sintió la confianza para contarle lo que había sucedido la noche anterior.
- ¡¿Qué?!- gritó Iván medio agitado- ¿Pero cómo se les ocurre besarse en la boca?
Al notar que otros clientes habían mirado hacia su mesa, debido al grito, volvió a bajar la voz.
- ¿Cómo? ¿Cómo me vienen a hacer esto? ¡Yo sólo les hice un simple comentario para la idea que tenía para el video! ¡Por el trasero del Papa, Lena!

Lena permaneció con la cabeza inclinada, como mascota regañada, mientras la descarga de Iván pasaba.
- Ya, ya. Lo siento, Lena. No debí haber reaccionado- dijo el hombre, después de tomar un gran suspiro- Ahora lo más importante aquí es que me digas cómo te sientes.
Lena levantó la mirada y al mismo tiempo en que comenzaba a llorar, dijo:
- Me sentí… me sentí bien cuando nos estábamos besando.
¡Genial, genial, Iván. No sales de un lío para meterte en otro!, pensaba con sarcasmo el productor mientras se levantaba para inclinarse al lado de Lena y consolarla en lo que pudiera.

El productor estuvo un buen rato hablando con la pelirroja. É l quería asegurarse de lo que estaba sintiendo Lena y le dijo:
- Cuando se está en plena adolescencia, como tú y como Yulia, las hormonas están revueltas, Lena. Pueden excitarse al mínimo contacto. Cuando alguien hace algún tipo de contacto cercano con tu piel las hormonas se activan, porque no distinguen si lo que te ha tocado es hombre o mujer; y puedes excitarte con facilidad. ¿Hay… Hay alguna posibilidad de que eso sea lo que haya ocurrido en el caso de ustedes dos? ¿Que sólo haya sido algún "accidente" provocado por las hormonas?
Lena permaneció pensando durante algunos segundos. Que diga que sí…, rogaba Iván al cielo.
- ¿Que pasaría si no?- preguntó ella.
- Me colocarían en una situación muy difícil… Tendría que contarle a sus padres lo que sé.
- ¡No, no, por favor, Iván!- le rogó Lena- Dame algo de tiempo. ¿Sabes? Pienso que tienes razón… Nosotras estábamos practicando lo del beso y las hormonas…
- Lena, sólo estás diciendo eso porque no quieres que le diga a tus padres- la interrumpió él.

Lena permaneció callada por un momento. Sabía que Iván sabía lo que ella estaba sintiendo; no tenía caso mentirle, ni ocultarle nada. Entonces al fin la chica confesó, aunque algo nerviosa y en voz baja:
- Me… me… ena… enamoré de Yulia.
- ¿Y ella que siente?- preguntó Iván.
- No hemos hablado… No lo sé.

El productor le tomó la mano a la joven, como señal de que podía confiar en él. Más tarde Lena le hizo prometer a Iván que él no diría nada, al menos por el momento, a los padres de ella; que las dejaría resolver las cosas por ellas mismas. La única condición que le impuso el productor fue intervenir si percibía que las cosas se le estaban saliendo de las manos, si no había más remedio.

****************************************************************
Sólo faltaba una cuadra para que el auto donde viajaba Lena llegara a la casa de Yulia. Luego de la plática que tuvo con Iván, ella decidió ir a ver a Yulia, ya que la pelinegra había faltado a la reunión que ambas tenían con su productor.
- Sólo veo a la paloma y nos vamos rápido- le dijo Lena a Boris, el chofer, cuando, llegaron a casa de Yulia.
Sí, ya sé la paloma a la que vas a ver, pensó Boris. Sólo espero que no salgas lastimada cuando termine todo esto.
La pelirroja se bajó del auto y fue a tocar el timbre de la puerta de la casa. Al poco tiempo le abrió alguien; la misma Yulia, quien vestía una pijama azul celeste con una caricatura de osito en el centro y llevaba el cabello hecho una maraña. La pelinegra no pudo evitar ponerse algo nerviosa al tener frente a ella a su amiga ya que no habían hablado desde aquel beso, en la noche anterior.
- Lena…
- ¿Estás bien?- le preguntó Lena- Tu mamá llamó a Iván para decirle que estas enferma.
- Yo… hmmm… ehh… me he estado sintiendo algo mal… desde anoche. Pero… ya se me pasará. ¿Quieres pasar?- preguntó la pelinegra, algo vacilante- Estoy sola.
Lena entró y se dirigieron a la sala. Allí se sentaron. Por un momento no encontraban qué decir. No sabían cómo comenzar a hablar lo que sabían que tenían que hablar. Fue Lena la que rompió el hielo, al comentar:
- Hablé con Iván.
Yulia se le quedó viendo sin saber qué decir.
- Sobre lo de anoche… - dijo Lena- El beso.
De inmediato Yulia se puso de pie y dijo:
- Lena… Yo no debí. No debimos. Pero… todo pasó tan rápido que no me di cuenta. Ya tus labios estaban tocando los míos y no pude… ¡no pude detenerme! ¡Y ahora me siento mal, Lena!
- ¿Por qué te sientes mal?- preguntó Lena.
- Porque me sentí muy bien- fue la simple respuesta de Yulia.

Yulia volvió a sentarse e inclinó un poco el torso; se agarró la cabeza como si le doliera, en un acto de desesperación.
- ¡Tengo miedo, Lena!- confesó Yulia- Tengo miedo de lo que pasó anoche. ¡Y no sé por qué! Sólo fue un beso, Lena. Sólo un beso.
- Yulia… Iván me dijo que te dijera que cuando sientas que necesitas hablar con alguien, que no sea yo, sobre esto… a cualquier hora, que lo llames. Él no va a decir nada a menos que le pidamos que nos ayude. ¿Entiendes?

Yulia suspiró al mismo tiempo en que se volvía a enderezar y asintió con la cabeza.
- Iván dijo que lo del beso quizá se debió a las hormonas… ya sabes, estamos en la adolescencia, es algo normal que las hormonas se alboroten de vez en cuando. La piel no distingue si el contacto proviene de un chico o una chica…

Eso era todo lo que necesitaba escuchar Yulia; una excusa para ocultar sus sentimientos… Una excusa para engañarse a sí misma y no sentirse mal ante sus padres. La pelinegra volvió a ponerse de pie.

- ¡Es precisamente lo que tuvo que haber pasado!- exclamó Yulia- Es lo que pasó.
Durante los próximos minutos Yulia intentó convencer a Lena de que todo había sido causa de las hormonas. Lena permaneció escuchándola con atención.

Las palabras de Yulia causaron un profundo dolor en el corazón de Lena, porque la pelirroja sí estaba segura de lo que sentía y no quería engañarse a sí misma. ¡Por Dios, ese miedo que siente Yulia la está llevando a ocultar sus sentimientos… hasta ante mí! ¿Es que no se da cuenta de que yo sé lo que ella siente?, pensaba Lena. A menos que… A menos que yo me haya equivocado. Pero no, no puede ser… Lo pude ver en sus ojos. Ella siente por mí que yo siento por ella. Estoy sintiendo lo que ella siente por mí… Estoy segura de eso; la que no se da cuenta es ella.

- … Y eso es todo- terminaba de explicar Yulia- Nos acercamos y, ¡booom! ¡Explosión hormonal! Gracias por haber venido a decirme esto, Lena. No sabes el peso que me has quitado de encima… bueno, tú e Iván. Por cierto, en un momento lo llamo y le aclaro todo.

Lena se levantó del sofá y dijo:
- Ya debo irme.
- ¿No quieres quedarte a comer?- preguntó Yulia- Vitya va a venir hoy y creo que le gustaría saludarte.
- No, gracias- contestó Lena- no puedo quedarme. Me están esperando en casa.

Las chicas se despidieron y Lena se marchó, dejando a Yulia un tanto tranquila con respecto a lo que había sucedido la noche anterior. Y yo que pensé que mi problema era del corazón, pensaba Yulia. Pero es de hormonas, según Iván. Bueno… el sólo dijo que era una posibilidad eso de las hormonas, pero yo prefiero que hayan sido las hormonas lo que me haya hecho besar a Lena… Así todo es más fácil, porque pronto pasará. Sip, sip, decidí que fueron mis hormonas las que besaron a Lena.

Lena, quien se encontraba herida por las palabras de Yulia, pensaba de camino a su casa: Si no quiere aceptarlo no le hablaré más sobre el tema. Que piense lo que sea. Que se engañe con ese cuento de las hormonas. A menos que sea que la que me haya estado engañando todo este tiempo haya sido yo… ¿Será que existe esa posibilidad? Además… Ni me preguntó lo que siento yo. No me preguntó, como si no le importara.
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   31/8/2008, 17:04

Capítulo VII

Las semanas pasaban, ya casi llegaba noviembre; el mes pasado Lena había cumplido 15 años. Lena y Yulia continuaban saliendo juntas como amigas, y cuando no tenían nada que hacer en relación al trabajo la excusa perfecta para verse ese día era la paloma que habían encontrado. Aunque Lena disfrutaba la compañía de Yulia, y más que disfrutarla le hacía falta, a veces se sentía dolida ya que Yulia jamás había vuelto a mencionar lo del beso. En cuanto a Yulia, aunque intentaba seguir culpando a sus revueltas hormonas adolescentes de lo que sentía por Lena, no podía dejar de pensar cada noche en aquel beso. Por esa razón evitaba estar a solas con su amiga en lugares "peligrosos" como la cama.

La mañana de un jueves en que no tuvo clases ni tenía que ir a la disquera a ensayar con Lena, Yulia había decidido ir a practicar el tenis. Se encontraba jugando contra una amiga que había conocido en las canchas y a la que sólo veía cuando iba a practicar; o sea, eran amigas más que nada por el deporte.

- ¡ Tiro suave, Yulia! ¿Ya se te cansó el brazo?- gritó la oponente de Yulia; quien era una joven de unos quince o dieciséis años, cabello rubio y largo atado en cola de caballo, era más alta que Yulia y aunque delgada no más que la pelinegra.

Estuvieron jugando durante algún tiempo, luego al terminar cada una recogió sus cosas para partir.

- ¿Hiciste lo que te dije para conseguir el número telefónico de esa chica que te trae loca?- le preguntó Yulia a su amiga, mientras ambas caminaban hacia los vestidores.

- Seguí tu consejo al pie de la letra, Yulia- dijo la otra- Le conté ese cuento extraño que te inventaste a una amiga que ella y yo tenemos en común. Esta amiga me dio el teléfono de la chica que me trae loca. Deberías ver de quién te hablo, Yulia. ¡ Es tan hermosa! Bueno… no sé para que te digo, a ti no te gustan las chicas. ¡ Ja, ja, ja!

- ¿Cuándo vas a llamarla?- le preguntó Yulia- Si acepta salir contigo llévala al "Sol Nocturno", ahí la música es excelente. ¡ Y si a ella le gusta bailar la van a pasar muy bien!

- Te tomaré el consejo, amiga- dijo la joven- Espero llamarla hoy.
Luego se cambiaron y se despidieron.

*********************************************************
El jueves en la noche Lena se encontraba en la sala de su casa con su padre y uno de sus hermanos mayores. Ella, quien vestía una pijama blanca con florecitas azules, estaba sentada, estilo indio, en el sofá; su padre estaba sentado junto a ella; su hermano estaba sentado en el piso, con un brazo recostado cerca de Lena. Frente a ellos había una pequeña mesa con un rompecabezas medio armado y unas cuantas piezas del mismo regadas.

- Esto es parte del brazo- comentó el hermano de Lena, al coger una pequeña pieza del rompecabezas.

- Déjame ver- Lena le arrebató la pieza- No es del brazo es del cuello.

- No, no- corrigió Sergey, el padre- Esta es parte de la nariz.

- Viejo… ya la nariz está completa- dijo el hermano de Lena, quien no dejó de recibir un golpe, en forma de broma, por parte de su padre por haberle dicho viejo.

En ese momento el teléfono sonó. El hermano de Lena se paró y contestó.

- Es para ti, Lena- anunció él y le dio el teléfono.

Ella se fue con el mismo a la cocina, para contestar sin que la escuchasen su padre y su hermano.

- ¿Yulia?- preguntó Lena, esperanzada en escuchar aquella dulce voz de la que cada día se hacía más adicta.

- No, no es Yulia- dijo la voz femenina que se escuchó a través de la línea telefónica- Soy Vera.

- ¿Vera?- preguntó Lena- No conozco a ninguna Vera. ¿No te habrás equivocado de número?

- Ah… no. Escucha, tú no me conoces… O más bien no nos hemos hablado antes, pero sí nos hemos visto por la escuela. Yo estoy curso un año más adelantado que tú. Eh… Soy amiga de tu amiga Inna. Le inventé un cuento para obtener tu número telefónico.

- Sí, sí… ya sé quién eres. Te he visto unas cuantas veces cerca de Inna. Y… ¿para que me estás llamando?

Vera permaneció callada durante unos segundos. Por un momento Lena dudó que estuviera aún ahí, pero no había escuchado que la chica hubiera colgado el teléfono.

- ¿Hola?

- Aquí estoy, aquí estoy- contestó Vera- Llamé porque… bueno… Me resultas una persona muy interesante y me estaba preguntando si… Ehh, si habría alguna posibilidad de que pudiera conocerte un poco mejor. Si no te molesta, claro está.

¿Para qué quiere conocerme esta chica?, se preguntaba Lena. ¿Le gustarán las chicas? ¡ Qué rayos! Claro que debe ser eso, si no ¿qué otra cosa podría ser eso de que quiere conocerme mejor?

- No, claro que no me molestaría- contestó Lena- Pero… ¿Puedo hacerte una pegunta un tanto personal?

- Ya imagino lo que vas a preguntar… Sí, me gustan las chicas.

- ¿Lo sabe Inna?

- No, ella no tiene ni idea de para qué te llamé- contestó Vera- Ya sabes como es de despistada… Ni se lo imagina. Oye… y… ¿a ti también te atraen las chicas?

- ¿Que tal si te dijera que no?- preguntó Lena.

- Entonces espero que no me metas en un lío con la gente de la escuela. Ni con nadie.

- ¿Y aún habiendo la posibilidad de que a mi no me gustaran las chicas y de que por encima de eso fuera una boquifloja chismosa que podría meterte en problemas al decirle al os demás que te gustan las mujeres… llamaste?

- Pues… Sí- contestó Vera- Este mundo es del que se arriesga.

Si tan sólo Yulia tuviera la mitad de la determinación que tiene esta chica…, pensó Lena. Esta chica no me conoce y se ha arriesgado a que yo le diga a todos que es lesbiana. Yulia en cambio… no se atreve a decir lo que siente.

- Escucha, Lena- comenzó a decir Vera- Me gustaría saber si estás libre mañana en la noche… Es viernes y pensé que podríamos salir a conversar un rato.

La pecosa permaneció pensándolo por un momento: Mañana no tengo nada que hacer… Y probablemente Yulia esté divirtiéndose con su novio, mientras yo me quedo en casa lamentándome por no ser yo la que esté con ella. Así que… será mejor que salga a despejar la mente un poco. Además… esta Vera está muy guapa.

- Suena bien- contestó Lena, en voz alta- También a mí me gustaría conocerte un poco más.

Lena escuchó la alegre risa de Vera al otro lado de la línea telefónica.

- Entonces… ¿Me das tu dirección para pasar por ti?- preguntó Vera.

- ¿Pasar por mí o hacer que alguien te traiga?- preguntó Lena en forma de broma.

- ¡ Hey, tengo dieciséis años, ya saqué licencia de conducir, y unos padres muy liberales que van a prestar el auto para que lleve a pasear a cierta pecosa bonita.

- ¡ Ja, ja ,ja! Esta bien. ¿Tienes con qué apuntar?

Lena le indicó la dirección y se pusieron de acuerdo en la hora para salir. Luego se despidieron.

La pelirroja iba caminando de vuelta a la sala, cuando el teléfono que llevaba en las manos volvió a sonar. Se dirigió de nuevo a la cocina, para hablar a solas.

- ¿Hola?

- ¿Lena?- se escuchó la voz de Yulia.

- ¡ Yulia!- exclamó Lena al escuchar esa voz que tantas veces le hacía perder los sentidos.

- Lena, llamo para invitarte a salir mañana. ¿Qué dices, eh?- dijo Yulia- ¡ Podemos ir al centro a algún lugar donde haya buena música!- decía Yulia en un tono muy animado- ¿Me dices a que hora paso por ti?

- Ehhh… Yulia. No me dejaste contestar.

- Claro que sí, bobita. ¿No ves que estoy esperando a que contestes?- dijo Yulia, con una risa alegre- ¿A que hora paso por ti?- repitió la pregunta.

- Me refiero a que no me dejaste contestar si saldré o no contigo- aclaró Lena.

Las últimas palabras de Lena confundieron un poco a la pelinegra, quien preguntó:

- ¿Y por qué no querrías salir conmigo? Hemos salido muchas veces… ¿Por qué mañana no?

- Es que ya alguien me invitó a salir.

La contestación de Lena le cayó como un balde de agua fría a Yulia, quien al perder el tono alegre con el que había estado hablando antes, preguntó:

- ¿Es una cita? ¿Quién te invitó a salir?

- Alguien de la escuela- fue la contestación de Lena.

El silencio reinó por parte de ambas. Hasta que Lena dijo:

- Entonces… ¿Cómo está Á hvgoost?- preguntó Lena, al no saber momentáneamente de que conversar.

- Justo igual que ayer, cuando la viste- contestó Yulia- Ya tengo que colgar. Hasta pronto.

- Que duermas…

Sin dejar que Lena terminara la frase, Yulia colgó el teléfono.

- …bien- terminó la frase Lena, cuando ya la línea estaba muerta.
¿Ahora que le picó a Yulia?, se preguntaba Lena mientras permanecía mirando muy extrañada al aparato telefónico.

************************************************************
La noche de un jueves Yulia se encontraba sentada sobre su cama, a su lado estaba Á hvgoost , la paloma. La chica de ojos azules sólo estaba vistiendo su ropa interior, ya que acababa de salir de la ducha. Estaba hablando por teléfono.

-… hasta pronto- fue lo último que dijo y luego colgó.

La pelinegra tomó una sábana y se la puso por encima, en forma de túnica, para cubrirse y no perder tiempo en tener que vestirse. Luego tomó a la paloma y bajó hacia la sala, donde estaba su padre. Con cara de muy pocos amigos… o mejor dicho, con cara de que quería estrangular a alguien, Yulia se acercó a su padre y le preguntó:

- ¿Me llevas a casa de Lena?

- ¡ ¿Qué?!

- Que si me llevas a casa de Lena- repitió Yulia- Acaba de preguntarme si le puedo llevar a Á hvgoost a su casa.

- ¡ Ya entendí eso, Yulia! Me refiero a que no puedo llevarte allá a esta hora. No creo que a sus padres les agrade una visita que va a llevar una paloma a las diez de la noche- dijo Oleg, su padre.

- ¡ No es una paloma cualquiera! Es Á hvgoost.

- ¡ No me importa si es agosto, enero, febrero o lo que sea! Estas no son horas de visita, jovencita. ¡ Es hora de que te acuestes a dormir y me dejes terminar de corregir estos exámenes!

Entonces Yulia se volteó para volver a su habitación con más enojo del que había bajado.

- ¡ Sabía que no ibas a llevarme!- se quejó la jovencita, mientras iba subiendo las escaleras, para su padre la escuchara.

- ¡ Y deja de caminar así por la casa, ponte algo de dormir!- le gritó Oleg.
Oleg permaneció mirando a su hija hasta que hubo subido la escalera y la perdió de vista.

¿Y ahora? ¿Qué fue lo que picó a esta niña que parecía tan molesta?, se preguntó Oleg.
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   31/8/2008, 17:05

Capítulo VIII

Una de las noches más esperadas por toda la juventud había llegado nuevamente… la noche del viernes, viernes social. Esa noche el auto en donde viajaba Yulia, acompañada por Vitya, se detuvo frente a una discoteca con un gran letrero luminoso que decía: "Sol Nocturno". El Sol Nocturno era una moderna disco juvenil, especialmente para adolescentes de trece a diecisiete años.

Vitya, quien había convencido a su hermano de que lo llevara a la disco junto a su novia, abrió la puerta para que Yulia bajara.

- Paso por ustedes a las 11:30 pm- comentó el hermano de Vitya antes de partir en el auto, dejando a Yulia y Vitya frente a la entrada.
Vitya tomó la mano de su novia y entraron al lugar. Estaba repleto, no cabía un alma más.

- Ven, vamos a bailar- propuso Vitya- ¡ Me fascina esta música!

- No, espera- dijo Yulia- Mejor vamos a tomar algo primero. Me estoy muriendo de la sed.

Fueron a pedir algo de beber; sin alcohol claro ya que era un lugar concurrido por menores y eso no se servía. Luego se sentaron en una de las pequeñas mesas que había en una esquina del local. Mientras tomaban su bebida Vitya entabló una conversación pero la atención de Yulia se había vuelto a otro lugar. La pelinegra no despegaba su vista de una mesa que había más adelante.

Al notar a Yulia boquiabierta y totalmente ausente, Vitya se volteó para ver lo que estaba robándole la atención de su novia. Unas cuantas mesas más adelante Vitya vio a una joven de cabello largo y rubio… junto a ella estaba Lena. Ambas llevaban un buen rato riendo; parecían estar muy divertidas.

- Es Lena- comentó Vitya- Con… ¿No es esa tu amiga, la que juega tenis contigo? La he visto por la cancha cuando he ido a buscarte.

- Vera… - pronunció muy débilmente Yulia- ¿Qué está haciendo Lena con Vera? No sabía que se conociesen.

- ¿No piensas ir a saludarlas?- le preguntó Vitya.

Repentinamente Yulia comenzó a sentir un malestar que no sabía de dónde provenía. Pero… Lena me dijo que alguien la había invitado a salir…, pensaba Yulia. ¿Qué está haciendo aquí con Vera? ¡ Además, Vera es lesbiana! ¿Lo sabrá Lena? Espera un minuto… ¡ Vera iba a invitar a salir a la chica que le gusta! ¿Pero qué demonios es esto? ¿Qué rayos está pasando?

- ¡ Yulia! ¡ Yulia!- llamaba Vitya a su distraída novia- ¿Te sientes bien? Empalideciste de momento.

- Estoy bien- contestó ella.

- Ven, vamos a saludar a Lena.

- ¡ No!- se negó Yulia.

- ¿Qué? ¿Por qué no? Es tu amiga… Es mi amiga- razonó Vitya- ¿Estás segura de que estás bien? Te veo más pálida cada vez.

- Estoy bien.

- Ven entonces. Vamos a saludar a Lena y a tu otra amiga.

Yulia y Vitya se levantaron y caminaron hacia donde estaban las otras dos chicas. Se detuvieron frente a su mesa.

- Hola, Lena- saludó Vitya sólo a la pelirroja, que era a quién conocía.

Cuando Lena levantó la mirada se encontró con aquella otra mirada azul que se había vuelto parte indispensable de su vida; no pudo evitar la sorpresa que se reflejó en su rostro. La pelirroja se sintió como quien es atrapado haciendo algo indebido.

- ¡ Yulia…!- dijo Lena, sintiéndose algo incómoda debido a la situación- Vitya, no pensé encontrarlos aquí.

- Yulia, Lena- dijo Vera- ¿Ustedes se conocen? ¡ Es genial!

- ¡ Esperen un minuto!- exclamó Lena- ¿Ustedes dos se conocen?

- Practicamos el tenis juntas- anunció Vera.

Lena presentó a Vitya a Vera. Intercambiaron un par de palabras, por cortesía y después Yulia y Vitya se alejaron. Ni me miró a los ojos… como siempre hace, pensó Lena al ver alejarse a Yulia.

Vitya invitó a bailar a su novia; claro después de todo para eso habían ido al lugar. Durante el tiempo en que bailaban Yulia no hacía otra cosa más que mirar sobre el hombro de Vitya para observar lo que pasaba en la mesa de Lena… bueno, en realidad hacía eso y darle de pisotones a su novio, ya que no estaba pendiente del baile. ¿Qué será eso tan gracioso que le dijo Vera a Lena, que no deja de reírse?, se preguntaba la pelinegra ¡ É sta Lena! ¿Por estar con Vera no aceptó mi invitación? ¿Porqué, porqué?

- ¡ Aaagghh!- se volvió a quejar Vitya, por enésima vez, al sentir otro pisotón por parte de Yulia

Mientras tanto, en su mesa, Lena observaba con el rabillo del ojo a Yulia. La pelirroja parecía estar escuchando atentamente la plática de Vera y cuando ésta reía ella reía, pero en realidad lo único que ocupaba su mente era Yulia. Ja… Yo aquí muriéndome por estar en compañía de ella, y ella de lo más divertida con su novio, pensaba Lena. Todo esto es tan patético. Estoy segura de que Yulia no lo quiere como pareja… ¿Pero porqué anda con él? ¡ Pero ya, ya! ¿Qué les pasa a estos pensamientos míos? ¡ Deténganse! Justo cuando Lena se decidió a voltear para dejar de mirar hacia Yulia, se fijó en que Vitya levantó un pie como si le doliera. ¿Con qué se habrá lastimado? ¡ Pobre Vit; ha estado cojeando toda la noche!, pensó Lena mientras rió por el incidente.

- ¿De qué te ríes?- preguntó Vera, quien hizo que Lena bajara de su "Yuliamundo" de vuelta a la tierra.

En seguida Lena se dió cuenta de que su táctica de estar riendo sin prestar atención a lo que decía su acompañante había fallado.

- Es que… lo que dijiste fue… gracioso- fue lo romero que se le ocurrió decir a la pelirroja.

- Yo… no pensé que la muerte de mi papá en un accidente aéreo fuera algo gracioso- comentó Vera.

- ¡ Ahh… lo siento, Vera! Discúlpame! En realidad no escuché bien lo que dijiste. ¡ No me he estado sientiendo muy bien y…

- Lena, si no te sientes bien, ¿por qué no me avisaste?- la interrumpió Vera- Podría haberte llevado a tu casa hace rato.

- No, no, vera- dijo Lena- No es nada grave. Es que de pronto me sentí algo mareada, pero ya pasó- mintió Lena- Sólo necesito que me des un minuto para ir al baño, ¿sí? Vuelvo rápido.

- Sí, claro. ¿No quieres que te acompañe?

- No, no hace falta. Gracias.

Yulia, quien aún continuaba pisoteando… ehhh, bailando con Vitya, vió que Lena se paró de su mesa.

- Vit, necesito ir al baño- dijo Vitya- Vuelvo en un minuto.

****************************************************************
La puerta del baño de damas se acababa de cerrar. Aquí entró, se dijo Yulia, quien estaba siguiendo a Lena. Muy casualmente Yulia también entró al baño. Lo primero que vio fue a Lena, frente al lavamanos, echándose agua en la cara. Junto a Lena había otra joven que se lavaba las manos. La pelinegra se paró junto a Lena, frente a otro lavamanos y simuló comenzar a limpiarse algo de la falda que llevaba puesta.

- ¿Echando a perder tu maquillaje, Lena?- preguntó Yulia, simulando una casual sonrisa.

- ¡ Yulia! ¿Qué haces aquí?- preguntó Lena, al darse cuenta de la presencia de la otra.

- Se me derramaron unas gotas de soda en la ropa. Vine a limpiarme.

- Yo… estoy… hace calor allá y necesitaba refrescarme.

- Asi que… ¿Pasándola bien con Vera?- preguntó Yulia en la forma más casual que pudo.

- Ehh… claro. Es una chica muy interesante y divertida. ¿Y tú? ¿También pasándola bien?

- Por supuesto- mintió Yulia, para no quedarse atrás- Siempre que salgo con Vitya me divierto.

En ese momento la otra joven que estaba en el baño salió del lugar. Yulia se sintió más libre para hacer lo que había pensado hacer cuando siguió a Lena… cuestionarla.

- Lena…- comenzó a decir Yulia, con voz un tanto insegura- ¿Fue por Vera que no aceptaste salir conmigo hoy?

- Ella me invitó a salir primero, Yulia- contestó Lena- Como pensé que tu saldrías con Vitya acepté.

- Pensé que… pensé que… - permaneció callada por un momento- ¡ Olvídalo!- dijo finalmente y se dispuso a salir del baño.

Lena caminó tras ella y la detuvo poniéndole la mano sobre el hombro, antes de que abriera la puerta.

- ¡ No! Dime lo que ibas a decir, Yulia.

- Pensé que nuestra "relación" era especial- contestó Yulia- Que el lazo que nos une es irrompible.

- Y así es… pero… ¿Qué tiene que ver eso con que yo haya aceptado salir con Vera?

- Es que… Si una amiga me invitara a salir, y acepto; pero luego me invitas tú a salir, exactamente para el mismo día… Entonces yo le cancelo a ella y salgo contigo… Sin dudarlo, Lena- explicó Yulia- ¿Por qué? Por que tú eres lo más importante para mí, en este mundo y en cualquiera. Eres todo para mí, Lena… Y pensé que yo lo era para ti.

- ¡ Yulia, sabes que eres lo más importante para mí!

- ¿Entonces por qué aceptaste salir con ella?

- Estás siendo muy dramática, Yulia. Lo uno no tiene que ver con lo otro, Yulia.

- ¡ Sí, tiene que ver!- gritó Yulia, perdiendo el control de sus emociones - ¿Cómo piensas que me sentí al verte ahí sentada con ella? ¡ Carajo, Lena! ¡ Me dolió aquí! - al decir esto se tocó por el corazón- A Vera… A Vera le gustan las chicas, Lena. Ella me dijo que hoy iba a salir con la chica que le gusta… ¡ Y cuando llego aquí lo primero que veo es a ti, ahí sentada riendo con ella! ¡ ¿Por qué, Lena?! ¿Por qué?

Cuando Yulia terminó de hablar su rostro estaba todo cubierto de lágrimas y sus ojos quedaron rojizos. Lena le pasó un dedo para secarle las lágrimas y luego con papel higiénico le empezó a limpiar la nariz. Yulia apartó de su cara la mano de la pelirroja.

- ¡ Contéstame, Lena!- exigió Yulia.

Lena se le quedó viendo a los ojos, mientras hacía una bolita el papel que tenía en la mano. Por un momento permaneció en silencio, pero luego dijo:

- Ambas sabemos por qué, Yulia… aunque nunca lo digamos. Me… me gustan las chicas… salí con Vera por que de quien estoy enamorada no acepta lo que siente por mí- dijo Lena con la voz quebrantada.

Yulia entonces comenzó a llorar, acto que fue seguido por Lena.

- ¿Por qué… no me dijiste antes?- preguntó la pelinegra.

- ¡ Tú lo sabías! Hay cosas que no se dicen y se saben… Tú lo sabías…
En ese momento se abrió la puerta del baño y entró otra chica. Al ver a la pelirroja y a la pelinegra sumidas en un mar de lágrimas se detuvo por un momento. Yulia y Lena se petrificaron, entonces fue cuando volvieron a darse cuenta que el lugar donde estaban era público. Yulia se acercó a la joven que acababa de entrar, la tomó por un brazo y la echó del baño. Cerró la puerta con seguro, para que nadie más pudiera entrar.

La pelinegra intentó limpiarse las lágrimas y volvió a acercarse a Lena. Permanecieron mirándose por más de un minuto, sin pronunciar palabra… sólo observando sus almas. Yulia tomó las manos de Lena y le preguntó:

- ¿Quién es?

- ¿Quién es quién? - preguntó Lena.

- Ella… De quien estás enamorada.

- Que preguntas, Yulia… Que preguntas haces… Tú bien sabes la respuesta.

- Pero quiero escucharlo de tu voz - susurró Yulia, mientras acariciaba con su dedo índice el labio inferior de Lena.

- Cuando ella se atreva a decirme lo que siente por mí… sólo entonces escucharás quién es ella - comentó Lena.

- ¿Y si no tiene la valentía para decirte? - preguntó Yulia.

- Ahora mismo ella está sintiendo algo de confusión, por lo que pueda pensar su familia… miedo a la reacción de ellos, pero ella es fuerte… lo sé… y va a pronto me dirá lo que siente… me dirá que me ama.

Lena se dejó abrazar por la pelinegra. Yulia se aferraba más y más a ella, como si temiera que al terminar el abrazo fuera a perder su lugar en el corazón de su amiga. Lena escuchó en su oído el susurro de la voz de Yulia, que dijo:

- Te gustan las chicas…

- Ya sabías… Ya te dije…

- Quiero gustarte… sólo yo… sólo yo.

Yulia fue acercando sus labios a los de Lena. Estaba dispuesta a besarla pero la pelirroja dió un paso hacia atrás; la rechazó. El gesto de asombro de la pelirroja no se hizo esperar.

- No así, Yulia - dijo Lena - No así.

- ¿Entonces cómo?

- Contéstame una pregunta: ¿Qué sientes por mí?

La chica de ojos celestes bajó la mirada hacia el piso y las únicas palabras que salieron de su boca, fueron:

- Yo tengo novio…

- Algún día tendrás que contestar esa pregunta - comentó Lena.
- Lo sé…

En ese instante se escucharon unos golpes en la puerta y dos voces diferentes.

- ¿Estás ahí, Yulia? - se escuchó la voz de Vitya - ¡ Yulia, contesta! ¿Estás ahí?

- ¡ Chicas! - se escuchó la voz de Vera - ¡ Lena! ¿Están bien? ¿Por qué la puerta está cerrada?

-¡ Digan algo! ¡ No nos asusten así!

Tanto en el rostro de Lena, como en el de Yulia, había señas de que habían estado llorando. Iba a resultar casi imposible ocultárselo a sus compañeros. Entonces Lena sacó de su cartera un pequeño frasco de spray de pimienta, de los que se usan para defenderse de los atacantes.

- Cúbrete el rostro y cierra los ojos - le indicó a Yulia.

Lena arrojó unas cuantas gotas del spray cerca de las dos. Luego abrió la puerta.

- Estamos bien - dijo Lena - Sólo que me confundí de frasco y en vez de usar el perfume… usé esto y Yulia estaba cerca… - mostró el frasco.

Momentos después Yulia vio cómo Lena se alejaba en una dirección, junto a Vera. Mientras ella y Vitya caminaban al otro extremo de la discoteca. Pero segundos más tarde cómo si ambas lo hubieran acordado, sus miradas volvieron a encontrarse. Te necesito, Lena… y lo diré… Te lo diré, pensaba Yulia. Al mismo tiempo Lena pensaba: Sé que hoy no puedes decirlo… pero lo sientes. Y cuando llegue el momento en que puedas pronunciarlo… ahí estaré, Yulia. Siempre estaré por ti… estaré para ti…
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Yulia
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   31/8/2008, 17:07

Capítulo IX

Yulia sacó de la nevera una jarra de jugo de tomate. Se sirvió y luego se sentó a la mesa, donde la esperaban unas "nutritivas" galletas de chocolate que había escogido como desayuno. Comenzó a recordar lo ocurrido la noche anterior en el baño de aquella discoteca. Hoy es el día, Lena. Lo estuve pensando durante toda la noche… No puedo vivir sin ti, pensaba Yulia. Unas altas voces que provenían de la calle la hicieron desconcentrar. Se levantó y salió a asomarse por la puerta. No se ve nada, pensó y volvió a terminar su desayuno. ¿Dónde estarán Mama y Papa? Apenas son las nueve… y los sábados a esta hora siempre están aquí.

En ese mismo instante entraron a la cocina, por la puerta trasera, sus padres.

- Para que veas… quien menos uno se imagina… - comentó Oleg a su esposa, al entrar - Hija, ya te levantaste - comentó al ver a Yulia sentada a la mesa. Luego le dio un beso en la cabeza, al pasar junto a ella y siguió hacia la nevera.

Larissa se acercó a ella y le plantó otro beso, al mismo tiempo en que le quitaba las galletas que Yulia se estaba desayunando.

- ¡ Cuantas veces te he dicho que esto no es ningún desayuno, hija! - exclamó la madre de Yulia - Deja esta comida chatarra que voy a prepararte algo.

- ¡ Ay, Ma', que exagerada eres! - se quejó Yulia - El jugo de tomate las complementa.

- No exagero, Yulia. Llevo diciéndote lo mismo desde que aprendiste a treparte en una silla para buscar en la alacena.

- Mama, ¿por qué era el alboroto ese que escuché hace un momento? - preguntó Yulia, para cambiar de tema.

- Era por la hija de los vecinos, Shura - contestó Oleg, sentándose a la mesa.

- Sus padres se acaban de enterar de que es lesbiana - comentó Larissa - ¡ Qué desgracia! Los compadezco.

¿Desgracia? Ni que se hubiera muerto, pensó Yulia.

- De tan buena familia que proviene - continuaba diciendo Larissa - Unos abuelos tan trabajadores… Sus padres tan dedicados; ella misma es una joven tan inteligente… siempre envuelta en actividades comunitarias, ayudando a los niños…

- ¡ Pero su condición sexual no cambia nada! - la interrumpió Yulia - Aún continúa proviniendo de la misma buena familia que antes. Sus abuelos no serán menos trabajadores ni sus padres menos dedicados, sólo por el hecho de que a Shura le gustan las mujeres. ¡ Y ella continúa siendo la misma chica inteligente y bondadosa que era ayer… porque ayer también le gustaban las mujeres… sólo que nadie se había enterado.

Al escuchar la forma en que hablaba su hija, sobre la vecina, los padres de Yulia se quedaron mirándola.

- ¡ ¿Qué?! - preguntó Yulia

- ¿Te sientes bien, Yulia? - le preguntó Oleg.

- Mejor que nunca, ¿por qué?

- Es que… te alteraste - contestó él.

- Imaginaciones tuyas Papa.

Yulia se levantó de la mesa y se dirigió a la salida de la cocina.

- ¿A dónde vas, Yulia? ¡ No has desayunado aún! - le dijo Larissa.

- Se me quitó el hambre, Ma' - contestó Yulia.

La pelinegra salió de la cocina hacia la sala.

- ¿No te pareció extraño el comportamiento de Yulia? - preguntó Larissa a su esposo.

- Por un momento sí - contestó él - pero… prestando atención a lo que dijo, ¿no crees que tiene razón?

La joven pelinegra había vuelto a la cocina y permaneció parada en la entrada. Escuchó a su madre decir:

- ¡ Oleg, Yulia sólo tiene 14 años! ¿Cómo puedes pensar que tenga razón en algo así? Ella dice que todo sigue siendo igual para Shura… pero tú y yo sabemos que no es así.

- Quizá la vida de esa joven cambie no porque ella se haya vuelto diferente… sino porque su familia la ha comenzado a tratar diferente.

- ¡ No es para menos! - exclamó Larissa - ¿No ves con lo que les salió? Imagina si fuéramos nosotros los que pasáramos por algo así… ¡ No, no, no! ¡ Yo no soportaría una situación así!

- Bueno, ya… - dijo Oleg - Dejemos esta conversación a un lado que la vida de esa joven no nos incumbe. Por suerte nosotros tenemos a nuestra Yulia… y con ella jamás tendremos que preocuparnos por una situación así.

Yulia, desde el umbral de la puerta donde estaba parada, interrumpió a sus padres y les preguntó:

- Mama, Papa… ¿me quieren?

La pregunta los sorprendió a ambos, que permanecieron observándola. Al fin su padre le dijo:

- Por supuesto que sí, bebita.

- ¿Yulia, te sientes bien? - le preguntó Larissa.

- Sí… sólo necesitaba escucharlo.

Oleg se levantó de la silla y se dirigió a su hija

- ¡ Ven acá!- le dijo, al mismo tiempo en que la levantaba del piso y la tomaba para cargarla.

- ¡ Ahhh, ja ja ja! ¡ Me vas a dejar caer! - gritaba Yulia - ¡ Mamaaaa!

- ¿Cómo que te voy a dejar caer? ¡ Un palillo de dientes pesa más que tú!
El padre salió de la cocina, levantando muy alto a Yulia, quien a su vez no paraba de reír.
**************************************************************
La joven vendedora de una joyería llegó hasta donde su clienta y le mostró lo que esta había ordenado, una fina cadena de oro con un corazón, con las palabras "Lena: Ya teb Ya lyubi Yu" inscritas.

- Ya están grabadas las palabras que ordenaste - anunció la vendedora - Sólo por curiosidad… ¿Es para una hermana? Porque si es así teníamos unas cadenas más fraternales que…

- ¡ No, esta cadena es perfecta! - expresó Yulia - ¡ Es para mi mejor amiga, que dentro de unas horas va a ser mi novia!

Un minuto más tarde Yulia salió de la joyería cargando una diminuta caja con un moño, la cual contenía la cadena. Aquí va una parte de mis ahorros… , pensó Yulia, Pero ella no tiene precio así que mejor no me quejo, je, je.

Yulia continuó caminando por el centro comercial donde se encontraba. Miró su reloj. Son las 11am, se fijó. ¿Estará en su casa? Tendré que llamar ¡ Rayos, debo comprarme un celular! Eso de tener que estar buscando un teléfono público cada vez que necesito hablar con Lena ya me está molestando. Ya me imagino los reportajes, en cuanto seamos conocidas Lena y yo: "Las chicas del grupo…" ¡ Un momento! Aún no tenemos nombre. Debemos pensar en eso.

Yulia continuaba pensando mientras caminaba hacia la salida del centro comercial o veía un teléfono, lo primero que llegara. De repente algo llamó su atención, un enorme anuncio sobre una tienda de postres donde había una foto de un pastel de chocolate, de tres pisos, sirope y una cereza en el centro.

- ¡ Mmmmm! Esto me demorará sólo un minuto - se dijo Yulia, al mismo tiempo en que se dirigía hacia la tienda.

En cuanto estuvo frente a la tienda algo aún más interesante que la imagen del pastel gigante captó su atención. Vio a Lena en el interior del local, sentada frente a una de las mesas. Una sonrisa se dibujó en los labios de Yulia; pero duró menos de medio segundo, ya que se le borró en cuanto vio la persona que estaba sentada junto a Lena. ¿Qué está haciendo con Vera?, se preguntó Yulia.

Un hilo de inseguridad se apoderó de Yulia, quien permaneció inmóvil mientras observaba a Lena en el interior del local… Y se sintió peor aún al ver el oso de peluche que estaba junto a Lena y que la pelirroja y Vera no paraban de reír. Pero cuando realmente sintió que el corazón se le desgarraba fue cuando vio el abrazo entre aquellas dos. Yulia no pudo más. La cajita que tenía en las manos se le cayó. El abrazo fue uno "relámpago", pero para Yulia el verlo duró siglos. Permaneció sin moverse hasta que aquellas se separaron y comenzaron a reír nuevamente. Entonces Lena volteó y sus miradas se encontraron. Yulia se alejó lugar lo más rápidamente posible.

**********************************************************
El mismo día del sábado, en la mañana, Lena se encontraba caminando por el centro comercial. Junto a ella se encontraba Vera.

- ¿Así que habías pensado que me tragué el cuento ese del spray de pimienta? ¡ Ja, ja, ja, ja! - reía la rubia Vera - ¡ De inmediato me di cuenta que mentías! Y eso que no te conozco bien, ¿eh? ¡ Ja, ja, ja!

- ¡ Ya para de reírte, Vera! No me lo recuerdes - dijo Lena - ¿Crees que Vitya se habrá dado cuenta?

- Hmmm… Si no se dio cuenta fue porque no quiso o porque es el chico más ingenuo del mundo.

La noche anterior, luego de que Lena hubo salido del baño de aquella discoteca, Vera le había dicho a Lena: "Te gusta ella". Fue cuando Lena se dio cuenta de que no tenía caso ocultar, a Vera, sus sentimientos por Yulia. Al final de la conversación entre ambas, Vera ofreció su amistad a Lena. Entonces decidieron encontrarse en el centro comercial el sábado por la mañana.

- Así que… ¿Cuándo piensas contarle a tus padres? - preguntó Vera mientras ellas continuaban caminando.

- ¿Qué estoy enamorada de Yulia?

- No, que eres la mujer maravilla. ¡ Que te gusta Yulia! - le contestó Vera.

- Todavía no sé - contestó Lena - ¿Que tal si les cuento y luego Yulia se acobarda? Es que… No sé… La estoy notando tan insegura, últimamente. ¡ Y ni siquiera me ha dicho lo que siente por mí!

- ¿Y tú se lo has dicho a ella?

La pregunta que le hizo Vera provocó que Lena permaneciera callada; no se la esperaba.

- Ella… lo sabe - contestó Lena, luego se pasado un instante.

- ¿Pero no le has dicho algo como: "Yulia te amo" ?

- Ehhh… no directamente.

- ¿Y por qué entonces esperas que ella sí te lo diga a ti? ¿No crees que debe ser duro para ella el tener que dar el primer paso cuando es precisamente ella la que en este momento está más traumada pensando el lo que puedan pensar sus padres sobre el asunto?

- Ehhh… Yo… No… había pensado en eso.

- Y… ¿Tú tendrías miedo de que tu familia te diera la espalda?

- ¡ Claro que tendría temor de que me dieran la espalda!- contestó Lena - Pero por Yulia estoy dispuesta a correr ese riesgo y los que estén por venir. ¡ Por ella estaría dispuesta a todo! Porque peor que que mi familia me de la espalda es vivir una vida sin Yulia.

- ¿Ya ves? En cuanto al tema de las familias… tú estás más segura que ella. Por eso deberías darle un empujoncito.

Mientras seguían conversando, Lena y Vera pasaron frente a una tienda en cuya vitrina se exhibían varios peluches. La pelirroja se detuvo cuando uno de ellos llamó su atención. Era un oso de peluche negro y de ojos azules; de unos 90 cm y con un corazón en el pecho.

- Se parece a Yulia - comentó Lena, más para sí que para que lo escuchara Vera.

- ¡ Ja ja ja! Apuesto a que no le gustará esa comparación.

Minutos más tarde ambas chicas se encontraban sentadas a la mesa de un establecimiento postres. El oso negro estaba junto a ellas, adornado por un enorme moño rojo que tenía en la cabeza.

- ¿Crees que le guste? - preguntó Lena.

- ¡ Hey, a quién le preguntas! Yo sólo interactúo con ella en una cancha. Pero pienso que cualquier cosa que provenga de ti… le gustará. Ehh… lo digo porque si te ama…

- Está bien. Entiendo tu punto.

En ese instante llegó la mesera con la orden de las jóvenes: pastel de vainilla para Lena y otro de fresa para Vera. Continuaron hablando y llegó el punto en que Lena dijo:

- Gracias por haberme escuchado, Vera.

- Para eso estamos las amigas… para ser torturadas escuchando las desdichas románticas más estresantes habidas y por haber - bromeó la rubia, a lo que Lena respondió con un codazo en el brazo de la otra. Así que… ¿amigas?

- ¡ Caro que sí!

- Venga, venga. ¡ Abrazo de amigas! - exclamó Vera.

Entonces Lena le dio un abrazo y comenzaron a reír de nuevo.
La mirada de Lena se volteó hacia adelante, a las afueras del local, en donde notó una delgada figura que estaba allí parada… mirando hacia ella.

- ¿Yulia?

- ¿Quién? - preguntó Vera.

- ¡ Acabo de ver a Yulia! - informó Lena antes de salir corriendo hacia la salida del local.

En cuanto Lena llegó a donde había visto aquella figura ya no estaba. En su lugar había tirada en el piso una cajita, envuelta como para regalo. Lena se agachó y la tomó. En ese momento la alcanzó Vera.

- ¿Era ella?

- No sé… Me pareció verla, pero cuando vine no había nadie - contestó Lena - Sólo esto - mostró la cajita.

- Que extraño. Debiste haberla imaginado. Las cosas que hace el amor…

Lena continuó mirando hacia todas direcciones, en busca de algún rastro de la dueña de su corazón. Estoy segura de que la vi, pensó la pelirroja.
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   31/8/2008, 17:07

Capítulo X

En cuanto Lena llegó del centro comercial a su casa , entró corriendo hasta la sala y tomó el teléfono.

- ¿Y ese peluche? - le preguntó su madre, quien estaba allí sentada.

- ¡ Lo compré! - gritó Lena sin detenerse y siguiendo hacia su habitación.
Marcó el conocido número en cuanto se encerró en el cuarto. Sólo dos sonó dos veces y alguien contestó:

- ¿Hola? - se escuchó la llorosa voz de Yulia.

- Soy Lena.

De inmediato sintió cuando le colgaron el teléfono. ¿Me colgó? ¿Yulia me colgó? Quizá fue que se cortó la llamada, pensó la pelirroja.
Lena volvió a llamar.

- ¿Yulia?

Y la llamada se volvió a caer.

¿Qué demonios está pasando? Quizá las líneas no estén funcionando bien… Debe ser eso,razonó Lena. Esperaré un rato y después vuelvo a llamar.

Una hora más tarde Lena volvió a llamar a Yulia.

- ¿Yulia? - preguntó la pelirroja.

Volvió a cortarse la comunicación. Aquí está pasando algo extraño. Ella no tiene por qué evitarme. Pensé que nuestra conversación de anoche había sido crucial. Pero… ¿qué será lo que está pasando?

Lena se sentó en la cama, cruzada de brazos, intentando ordenar sus ideas. Su mirada se detuvo por un momento en aquella pequeña caja que había encontrado en el piso del centro comercial, la cual había cogido y la llevó consigo. La pelirroja, casi inconscientemente tomó la caja y la abrió. Notó la cadena de oro que había en el interior. ¿De quién sería?, se preguntó al mismo tiempo en que se paraba de la cama y dejaba la cadena allí tirada. Que se joda la cadena esa…. tengo que hablar con Yulia.
************************************************************
Yulia había llegado del centro comercial un poco más de las doce del mediodía. Corrió hacia su habitación y allí se encerró. Luego se tumbó sobre la cama, boca bajo, y permaneció llorando tan silenciosamente como le fue posible. Pasados unos minutos el teléfono de su cuarto sonó dos veces.

- ¿Hola? - contestó Yulia.

- Soy Lena - escuchó la delicada voz al otro lado de la línea telefónica. La pelinegra colgó el teléfono y volvió a tumbarse en la cama.

El teléfono volvió a sonar y la pelinegra lo tomó, pero no habló.

- ¿Yulia? - se escuchó la voz del otro lado.

Yulia volvió a colgarlo y se acostó de nuevo. Esta vez levantó su almohada y sacó una foto que había debajo… una foto de Lena. Permaneció observando la misma hasta que se quedó totalmente dormida. Una hora más tarde la despertó el sonido del teléfono. Yulia contestó y volvió a escuchar la voz de su amiga…. y volvió a colgar el aparato. Lo desconectó y se levantó de la cama.

Minutos más tarde Yulia bajó de su habitación, cargando una mochila.

- Mama, voy a quedarme en casa de Lena - le avisó a su madre - Voy a dormir allá hasta mañana.

- Espera, Yulia - la detuvo Larissa - Al menos pide permiso primero.

- ¿Puedo quedarme a dormir con mi amiga Lena? - preguntó Yulia en una manera dramática y exageradamente lenta.

- Eso está mucho mejor. Dile a tu padre que te lleve. Espera, ¿Por qué tienes la cara roja?

- El nuevo jabón… me dio alergia.

- No vuelvas a usarlo - le dijo Larissa al mismo tiempo en que le pasaba la mano por el rostro a su hija - ¡ Mira cómo te dejó los ojos! Bueno… ahora dile a tu papá que te lleve.

- ¡ No! Quedé en que la iba a esperar a Lena a la vuelta de la esquina. Es que… tengo que pasar por casa de una amiga que vive allí para… pedirle algo que le presté. Ehh… ¡ Ya me voy!

Yulia salió corriendo de la casa.
***********************************************************
Lena llegó a la casa de Yulia y tocó el timbre. Le abrió Larissa.

- Hola, Señora -saludó la pelirroja - ¿Está Yulia?

- Lena, ¿qué haces aquí? Yulia dijo que se iba a quedar a dormir en tu casa - comentó Larissa.

¡ ¿Qué?! ¿Dormir en casa? Yulia no me dijo nada… a menos que haya mentido, pensó Lena.

- Ahhh… Sí, Yulia se va a quedar en casa- dijo en voz alta la pelirroja - Precisamente vine a recogerla.

- Ella dijo que habían quedado en encontrarse a la vuelta de la esquina - explicó Larissa.

- Sí, en eso quedamos… Sólo que me confundí de esquina. ¿Es aquella? - preguntó la pecosa al señalar hacia su izquierda.

- Sí, esa.

Lena se despidió de la madre de Yulia y volvió al auto.

- No está - le dijo a su chofer - Le dijo a su mamá que se iba a quedar durmiendo en mi casa.

- ¡ Perfecto! - dijo el chofer mientras encendía el auto - Entonces cuando lleguemos va a estar en la casa.

Lena le lanzó una mirada de "¡ no puede ser que exista alguien tan torpe!" y le dijo:

- ¡ No, Boris, ella le mintió a sus padres! No se va a quedar en mi casa.

- Pero, ¿porqué haría algo así?

- Por la misma razón por la que me colgó el teléfono… No sé.

- ¿Y ahora?

- Necesito encontrarla.

- ¿Y si de verdad fue a tu casa?

- No lo creo. Estoy segura de que le mintió a sus padres. Debe estar sintiéndose mal por algún motivo… y si es así debe querer estar sola. Además, también me está evitando a mí… razón primordial por la que no iría precisamente a mi casa.

Lena decidió buscar a Yulia por los lugares en donde ambas acostumbraban a ir. Ella y Boris, el chofer, buscaron por varios rincones de la ciudad. Ya iban a ser las cinco de la tarde, aparte de eso estaba a punto de llover. Mientras caminaban por una de las calles de Moscú, Lena le dijo a Boris:

- ¡ Ya hace varias horas que estamos buscando y nada! No se me ocurre nada más. Dudo mucho que esté en su casa, pero voy a llamar. ¿Me prestas tu celular? Tengo que comprarme uno.

El chofer le pasó el celular y Lena llamó a casa de Yulia.

- ¿Hola? - se escuchó la voz del padre de Yulia.

- Hola señor, soy Lena.

- ¿Lena? ¿Qué no se supone que Yulia está contigo?

- Sí, ella está aquí en mi casa. Se está bañando. Sólo me pidió que llamara para que le diga a usted que le de el alimento a la paloma… es que a ella se le olvidó dárselo antes de salir.

- Está bien.

- Pues… eso era. Hasta pronto, señor.

Oleg se despidió y terminó la conversación.

- No está en su casa - anunció Lena a su chofer mientras le devolvía el celular.

- ¿No conoces el teléfono de ninguna de sus amigas de la escuela? - le preguntó Boris.

- No. Sólo conozco el teléfono de Vit.

- Llámalo - le indicó el chofer al pasarle de nuevo el celular.

Lena llamó a Vitya pero él tampoco sabía de Yulia.

- ¡ La voy a matar! - gritó Lena después de colgarle a Vitya - ¡ Si la encuentro sana y salva la voy a matar! ¡ ¿Por qué me está haciendo esto?! - preguntó la pelirroja al sentirse desesperada.

De repente comenzó a llover y tuvieron que correr a buscar refugio.
***********************************************************
Vitya había salido a buscar a Yulia desde que recibió aquella llamada de Lena, pero la lluvia se había vuelto tan intensa que lo hizo regresar a la casa. Se dirigió a la entrada, cerró el paraguas y se quitó la capa. Justo cuando estaba abriendo la puerta escuchó a alguien toser. Se volteó y…

- ¡ Yulia! - dijo al ver de quien se trataba.

Vitya corrió bajo el aguacero y le abrió el portón del patio. Yulia no estaba bien abrigada para el frío que estaba haciendo y aparte de eso estaba empapada.

- ¡ Yulia, ¿estás loca? ¡ Nos tenías a Lena y mí con el corazón en la boca! - dijo alterado Vitya mientras la conducía hasta el interior de la casa.

En cuanto estuvieron en el interior permanecieron mirándose a los ojos. Ella pudo notar la mirada triste y al mismo tiempo de preocupación de Vitya. Sin dejar de temblar de frío, Yulia le dijo:

- Estoy enamorada…

- Lo sé - dijo él, sin apartar su mirada de la de ella.

- ¡ No, Vit, tú no entiendes! - se le desgarró la voz a ella - ¡ Estoy enamorada de Lena! ¡ Amo a Lena!

- Lo sé - dijo él.

- ¿Cómo lo sabes? ¿Desde cuándo?

- Tendría que ser un estúpido para no darme cuenta…. Y lo sé, desde siempre.

Minutos más tarde Yulia se encontraba vistiendo la ropa del hermano menor de Vitya, ya que fue lo único que Vitya logró conseguirle para que ella se quitara la ropa empapada que llevaba puesta. Ambos estaban sentados en el sofá de la sala. Ya que no había nadie más en la casa ellos se sintieron en completa libertad de desnudar sus almas cada uno al otro; se dijeron lo que sentían… y por supuesto hasta ahí duraron como pareja.

- ¿Quieres recostarte un rato? - le preguntó él, al ver el estado tan emocionalmente exhausto en el que se encontraba Yulia.

- No - contestó ella, sosteniendo con ambas manos la taza de chocolate caliente que Vitya le había preparado.

Vitya se levantó del sofá y tomó el teléfono.

- ¿A quién vas a llamar? - le preguntó Yulia.

- A Lena.

- ¡ ¿Que no te acabo de contar que la vi con la idiota de Vera?! - le gritó Yulia.

- Se pasó toda la tarde buscándote - le informó Vitya - Ella te ama, Yulia. ¡ Lo menos que se merece es que le avises que estás bien!

- ¿Tú que sabes lo que sienta o deje de sentir ella por mí?

- ¡ No seas necia, Yulia! ¡ Deja de comportarte como una bebé y aprende a enfrentar las cosas!

Por un momento Vitya y ella se quedaron mirándose en silencio. Entonces él comenzó a marcar un número telefónico. Yulia se paró, dejó el té caliente que se estaba bebiendo y se encaminó hacia la salida.

- ¿A dónde vas? - preguntó él.

- Te dije que no llamaras a Lena.

- ¡ Está bien, Yulia! - se molestó el y colgó el teléfono - Ya no la llamo, pero ya no desaparezcas así… por favor.
************************************************************
Eran casi las siete de la noche, aún del sábado. Vitya había tomado "prestado" el auto de su hermano mayor para devolver a Yulia a casa de ésta.

- Pudiste haberme dejado pasar la noche en tu casa - se quejaba Yulia por el camino.

- No, no podía - decía él - ¿Qué tal si mis padres te encontraban en mi cuarto? ¿Te imaginas la que se nos hubiera armado? Entonces sí que tus padres se hubieran enterado de que les mentiste… de que ibas a pasar la noche en la calle, en vez de en casa de Lena.

- Peor sería que nos viese un policía en un auto que no es nuestro… ambos con 14 años de edad.

Vitya permaneció callado. Prefirió no formar una discusión. Al fin llegaron a casa de ella. É l le dio un beso en la mejilla y Yulia se bajó del auto.

- ¿Qué esperas para irte? - preguntó Yulia.

- Verte entrar - contestó él.

- ¡ No soy ninguna niña pequeña! ¡ Ya vete!

- Pero es así como te estás comportando últimamente, Yulia… Y así te voy a tratar. Ahora… ¡ Voy a contar hasta tres y si no entras voy a tocar la bocina para que salgan tus padres!

- ¿Por qué haces esto?

- Porque te amo - contestó él - Uno… dos…

Yulia abrió el portón del patio de la casa y entró al mismo. Esperó a que el auto se fuera y volvió a salir. Entonces se alejó nuevamente de su casa.
******************************************************************
Eran alrededor de las 8 pm. Lena se encontraba caminando de un lado a otro en la sala de su casa. Tuvo suerte de que sus padres hubieran salido esa noche, de otra manera hubieran notado su inquietud. Con ella se encontraba su chofer, haciéndole compañía.

- Ya siéntate, Lena. Con ponerte así no vas a sacar nada.

- ¿Cómo quieres que me calme si ella no aparece?

En ese momento sonó el teléfono. Lena corrió de inmediato a contestar.

- ¿Yulia?

- No, Lena, soy yo - escuchó la voz de Vitya.

- Vit, ¿qué pasó? - preguntó Lena - ¿Sabes algo de ella?

- Precisamente por eso llamo. Yulia se apareció en mi casa.

- ¿Está ahí contigo? ¡ Pásamela!

- No. Ella llegó esta tarde pero hace un momento la llevé a su casa.

- ¿Cómo está? ¿No le pasó nada? ¿Qué te dijo? ¿Por qué se desapareció así? - preguntaba Lena muy concernida.

- ¡ Cálmate, Lena! - dijo Vitya - Yulia está bien… al menos físicamente.

- ¿Por qué dices eso?

- Es que ella está sumamente descontrolada emocionalmente; está dolida. Cuando llegó esta tarde hablamos… ya sólo somos amigos. Pero… eso no es lo importante… Lo importante es que sepas lo que la tiene en tan mal estado. Ella te vio esta mañana con esa chica… Vera. Dijo que se estaban abrazando y que tu parecías muy contenta y cómoda con ella. Piensa que entre ustedes hay algo, Lena.

- ¡ Sabía que la había visto esta mañana en el centro comercial! ¡ Sabía que era ella! Gracias por la llamada, Vit. Voy a llamarla en este momento.

- Espera, Lena. No te recomiendo que la llames ahora. Está muy molesta contigo… y con todo el que se le cruce de frente - le advirtió el joven - Ha sido un día muy largo y difícil para ella.

- De acuerdo. Tienes razón. Gracias por la llamada, no sabes cuán importante fue.

- Claro que lo sé, Lena - dijo él - Estuve sintiendo exactamente lo mismo que tú en cuanto me contaste que no aparecía. Bueno… Hasta pronto Lena y … cuídala mucho.

En cuanto se despidió de su amigo y colgó el teléfono, Lena le informó a Boris que Yulia había aparecido y que ya estaba en su casa. Un momento después Lena entró a su habitación y se dirigió directamente al lugar donde había dejado tirada aquella cadena de oro que había encontrado. ¡ Sabía que era ella!, se dijo Lena.

La pelirroja tomó en sus manos la cadena con el corazón y por primera vez se fijó en la inscripción, que decía: "Lena: Ya teb Ya lyubi Yu". Me ama, leyó Lena. Esto se le cayó a ella. Me ama e iba a decírmelo… Por eso le dolió tanto al verme con Vera… Mañana hablaremos y aclararemos todo. Lena se recostó en la cama, repitiéndose una y otra vez sin poder borrarse la sonrisa: Me ama… Me ama…
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belesita
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   29/1/2010, 13:16

amm soii nueva en este foro..y pss la vdd me encanto dsd la 1ra ves q entre jeje... amm..oiie...la 4ta parte de sta fic...cuando salep o cuando lo publicas..??
es que me quede pikada jeje...aiios
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shizuru
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   4/2/2010, 04:32

MUY LINDA TU HISTORIA PERO PON LA CONTI LO MAS PRONTO POSIBLE
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zhayho
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   16/5/2011, 17:39

esta buenisimo el fic espero la conti no tardes porfis
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monse
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   5/9/2011, 20:42

va muii liinda la hiistoriia
pliis la contiinuaciion
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xty
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   15/1/2013, 08:47

pucha la continuacion xfissssssssssssssssssssssssss
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MensajeTema: Re: A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3   

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A Través De La Tormenta... Taty Por Victoria Volkoca[Completa] Parte 3
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