Yuri's Lyrical Secrets

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 Profecias De La Rosa Por Victoria Volkova[ Completo] Parte 2

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Yulia
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MensajeTema: Profecias De La Rosa Por Victoria Volkova[ Completo] Parte 2   31/8/2008, 16:53

hehe esta es la kntinuacion de Solo Fueron Diez Minutos, les aviso ke hay fic para rato, en total son 4 partes de la historia, asi k todavia faltan 2 fics mas ke ponga. K disfruten del fic!

Att.VoLk_KirA

Profecias De La Rosa



Capítulo I

Era el año 1997. La tarde estaba fresca ese día en que Yegor Aleksei se reunió con su jefe Kirill Ruslan, en una oficina de la disquera KR Records.

Yegor, que era manejador del grupo Neposedi, le acababa de entregar a su jefe los resultados de las ventas del último trabajo musical del grupo.

- Como ve, señor, hemos logrado un gran trabajo en cuanto a las ventas del disco.- anunciaba Yegor.- Hemos logrado llegar hasta la posición número dos en la lista de los más vendidos en todo el país… y lo mejor es que hace sólo dos semanas fue que el disco salió al mercado.

- ¡¿Dos?!- gritó Kirill.- ¿En la posición número dos? Quién ocupa la primera posición?

- El grupo Avenue… Otro grupo infantil. Es la competencia más fuerte para Neposedi.

- ¡Yegor, te doy una semana, dos como máximo, para que hagas que Neposedi suba a la primera posición en esa lista! Ese grupo Av… Aven… Avena…- se trabó Kirill,- ¿Cómo dijiste que se llama?

- Avenue.

- Ese grupo Avenue no puede ser tan difícil de desplazar de la primera posición.

- Lo dudo mucho, señor. La producción de ese grupo salió al mercado exactamente el mismo día en que salió la de Neposedi.

Yegor observó cómo su jefe y dueño de la disquera, comenzó a pasarse una mano por la blanquínea barba; esto era una muestra de que Kirill comenzaba a preocuparse o a perder la paciencia.

- ¿El mismo día dices?

- Sí, señor.

- ¿Cómo es posible eso?- pensó Kirill en voz alta.- Tenemos a la mejor cantante infantil del momento, a Yulia. Además los otros miembros del grupo son de los mejores…- razonaba él.

- Señor Kirill, he escuchado a la vocalista del grupo Avenue y también es excelente. El año pasado ese grupo logró llegar a la segunda posición, cuando nosotros llegamos a la primera. Esta vez no nos tocó la primera… Así es el mundo de los negocios.

- ¡No me salgas con esas pendejadas de que así es el mundo de los negocios!- se agitó el de la barba blanca.- El mundo de los negocios es como la ley de la vida… Sobrevive y persevera el más fuerte y eso precisamente es lo que voy a hacer. ¡Neposedi se convertirá en un grupo mejor de lo que ha sido hasta ahora!

- ¿Qué va a hacer ahora?

Kirill permaneció pensando durante unos segundos, mientras movía entre sus dedos un bolígrafo que llevaba.

- Quiero que la vocalista de Avenue venga a formar parte de Neposedi.- anunció al fin Kirill.

La quijada de Yegor casi tocaba el piso cuando este quedó boquiabierto.

No podía dar crédito a lo que acababa de escuchar.

- ¿Cómo se supone que haremos eso?- preguntó Yegor, aunque sonó más como una queja.

- ¿Haremos?- rió Kirill.- Ese es tu trabajo, Yegor; no el mío.

- ¡¿Qué?!- se levantó Yegor de la silla- Eso es imposible. No podré hacer eso. Tendré que hablar con los padres de la niña.- se quejaba- Además ella no va a querer. No podré ha…

- ¡Ya deja de quejarte, Yegor! ¡Pareces mujer preñada! ¡No sé ni porqué te contraté!

- Pero…

- ¡Ya! Te aviso que sólo tienes dos semanas para lograr traer a esa niña, de lo contrario estarás despedido. Hay mucha gente eficiente que podría ocupar tu puesto.

Sin decirle más a su empleado, Kirill se levantó de la silla y le indicó, con un gesto, a su empleado que saliera de la oficina. Yegor caminó hasta la puerta y antes de salir dijo:

- Pero, señor Kirill, yo no creo que…

- Ya no sigas quejándote y sal a continuar tu trabajo, que el tiempo es oro.

Entonces Kirill cerró la puerta casi en las narices de Yegor, quien quedó afuera de la oficina mostrando una cara de perro enojado que nadie le quitaría por buen tiempo. **** viejo decrépito, pensó Yegor.
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Capítulo II

Era una mañana muy fresca, no pasaban de las 8:00 am. Yegor conducía por una de las comunidades más lujosas de Moscú y mientras pasaba por las casas que la conformaban se iba fijando en los nombres de las familias, que estaban escritas en los buzones. Katin… Katin… Katin Sevolodovna…, repetía en la mente mientras seguía mirando los buzones.

Al fin encontró lo que buscaba. Leyó el buzón varias veces para cerciorarse bien del nombre de la familia.

- Sí, aquí es- se dijo en voz alta.

En seguida estacionó el auto y se bajó. Caminó hacia una lujosa casa y decidio tocar el timbre de la puerta que resguardaba el enorme patio. Un portero le abrió.

- ¿En qué puedo ayudarle?

- ¿Se encuentra el señor Sergei Katin?- preguntó Yegor- ¿O su esposa?

- Lo lamento, señor, a esta hora ellos ya han salido a trabajar.

- ¿Sabe cuando puedo encontrarlos en la casa?

- Casi siempre llegan en la noche.

Yegor sacó una tarjeta de su saco y se la entregó al portero indicándole que se la diera a uno de los señores de la casa, para que se comunicaran con él.

Cuando el manejador de Neposedi estaba por subir a su auto nuevamente, vio que la puerta de la enorme casa volvió a abrirse para dar paso a un lujoso automóvil. Esta gente rica siempre se la pasan escondiéndose, van en ese auto, pensó. Entonces corrió hacia el lujoso auto y comenzó a tocar de la ventanilla, la cual el chofer bajó y pudo ver que en el interior había una niña pelirroja. A Yegor se le iluminó el rostro cuando vio que era a ella a la que buscaba.

- ¡Niña , niña! ¿Eres tú Elena Katina?

- Sí Señor- contestó la pelirroja- Soy yo.

- ¿Puedo hablar contigo unos minutos?

- Lo siento. Mis papás no me dejan hablar con personas que no conozco cuando estoy sola- dijo ella- Vámonos, Boris.- le indicó Elena al chofer.

Como si de eso dependiera su vida Yegor continuó caminando junto al auto y dando golpes en la ventanilla.

- ¡Escucha, Elena, tengo una proposición para ti. Dile a tu chofer que se detenga!- suplicaba el hombre.- No te arrepentirás de haberme escuchado.

Aunque no por orden de la pelirroja, el chofer detuvo el auto. Luego se bajó y lanzando una mirada amenazadora a Yegor, se paró frente a él.

- ¡Escúcheme usted a mí!- le advirtió el chofer- Si no se aleja de la niña… Voy a tener que tomar estrictas medidas contra su persona.

La pelirroja de ojos verde-grisáseos se bajó del auto y le indicó a su chofer:

- Esta bien, Boris. Déjame escucharlo unos minutos. Tú quédate por aquí cerca.

El chofer hizo lo indicado y se alejó unos cuantos pasos, pero nunca desviando su mirada de la niña que tenía a su cargo.

- Mi nombre es Yegor Aleksei. Vengo a nombre de la disquera KR Records y tengo una proposición para ti, Elena- anunció Yegor.

- ¿Proposición?- preguntó ella confundida- ¿No será que está buscando a mi papá?

- No. Es contigo con quien quiero tratar.

Ella permaneció dudosa; Yegor podía notarlo en su rostro. Elena guardó silencio por un momento. Esto es muy extraño. ¿Qué será lo que quiere este hombre? ¿Y si resulta un secuestrador?, pensaba ella. Elena volteó la mirada por un momento para asegurarse de que su chofer y amigo, Boris, estaba cerca. Al mirar al joven chofer, quien tenía menos de treinta años y más músculos que Arnold Swarzenegger y Sylvester Stallone juntos, la pelirroja se sintió confiada. Al menos Boris podría vencer un ejército de secuestradores juntos, pensó la chica. Luego le preguntó a Yegor:

- ¿Qué es lo que quiere hablar conmigo? Aunque le comento que sólo tengo 13 años y si es algo importante no creo que mis padres…

- Tus padres te apoyaran si deseas hacerlo, Elena.- la interrumpió Yegor- Así es este negocio.

- ¿Negocio?

- Sí, vengo a proponerte que dejes el grupo en el que cantas. Te ofrezco un grupo mejor.

La pelirroja sonrió por un momento. ¿Cómo se le ocurría a ese hombre proponerle algo asi? Yo ya estoy en el mejor grupo, pensó.

- No me interesa.- contestó ella- Me siento muy bien donde estoy, con mis compañeros.

- KR Records te ofrece el doble de lo que estás ganando actualmente en Avenue.

- No me importa el dinero. Canto por que me agrada.

Que torpe soy. ¿Cómo va a interesarle el dinero a una niña que siempre lo ha tenido todo?. Debo cambiar la táctica, pensó Yegor.

Entonces Yegor pensó en atacar por las ambiciones que tenían los jóvenes artistas. ¿A qué joven cantante le desagrada la fama?, penso él y sonriendo internamente como si hubiera descubierto un poso petrolero, dijo:

- Esta oportunidad que te estamos ofreciendo abarca grandes beneficios, Elena. Piénsalo bien. Serás famosa. Más famosa de lo que jamás pensaste.

La pelirroja pensó por un momento. ¿Y si es verdad? ¿Y si me convierto en una famosa estrella? Pero… no… No quiero dejar a Avenue. Además, ¿que tal si no resulta y se rompe el grupo? Al menos con Avenue estoy segura y puedo hacer todo lo que me interesa por ahora… cantar.

- Lo siento, señor, no estoy interesada- decidio ella- Debo irme… Se me hace tarde.

No puedo dejar que por culpa de esta otra mocosa Kirill me despida.
¡Zanahoria mocosa!,
pensó Yegor, quien al comenzar a perder la paciencia puso su mano sobre el hombro de Elena. La niña se asustó por un momento. Boris, que estaba cerca, envio una mirada a Yegor como diciendo "si quieres descubrir lo que se siente estar en el interior de una tumba… aparta tu mano de ella". Yegor se sintió intimidado y al alejar su mano del hombro de la niña de ojos verdes, dio dos pasos hacia atrás.

El manejador de Neposedi sacó entonces de su chaqueta, una foto y le dijo a Elena:

- Este es el mejor grupo infantil que existe en Rusia actualmente. Míralo bien. Date cuenta que te estoy ofreciendo una gran oportunidad. Piénsalo bien y luego me llamas. Le di mi tarjeta al portero.

Yegor le extendio la foto a Elena y luego comenzó a caminar hacia su auto. La joven pelirroja miró la foto. ¡Neposedi!, leyó que decía. Al instante en que vio ese nombre su corazón se aceleró a mil latidos por minuto. Sintió un vuelco en su corazón y unas cosquillas, como si estuviera cayendo de lo más alto de un enorme edificio. Su mirada se enfocó en la niña rubia y de ojos azules que estaba justo en medio del grupo, en la foto. ¡Es ella, es ella! Esa niña… La del año pasado… Es ella…, pensaba la pelirroja. Imágenes fugaces de los ojos de aquella niña comenzaron a invadir la mente de Elena; la había visto el año pasado en un concierto, pero sólo habían sido diez minutos, cuando se encontraron casualmente en un pasillo.

La pelirroja cerró los ojos por unos segundos. La niña de los ojos que calan el alma… la mirada que se apodera de los sentidos… y… Oh, ¿qué estoy pensando? ¿Será normal sentirse así cuando se piensa en los ojos de alguien? Y más si no conoces a la persona, pensaba ella. Elena abrió los ojos nuevamente y en voz baja, dijo:

- Jamás existirán ojos tan hermosos como esos.

La pelirroja pecosa no se había dado cuenta de que Boris ya se había acercado a ella.

- Lo sé- comentó el chofer- Las chicas siempre se vuelven locas cuando me miran a los ojos.

La voz de él, la volvió a la realidad.

- ¡No hablo de ti!- aclaró la chica al mismo tiempo en que sus mejillas se tornaban tan rojas que parecían pintadas.

- Lo sé, amiga- dijo Boris- Sólo bromeo. Anda, vámonos que se te hace tarde y no quiero perder mi empleo.

Lena echó un último vistazo a la foto y en ese momento decidió que tenía que ver a esa niña. En realidad no le importaba Neposedi, pero si tenía que formar parte de ese grupo para conocer a la vocalista… Entonces Neposedi tendrá una nueva integrante, pensó. Luego entró al auto.

Esa misma noche Elena habló con sus padres. Ellos no encontraron una razón para negarse a la decisión de su hija. Tomaron la tarjeta que Yegor había dejado y marcaron su número telefónico.
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Yulia
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MensajeTema: Re: Profecias De La Rosa Por Victoria Volkova[ Completo] Parte 2   31/8/2008, 16:54

Capítulo III

Yulia bajó corriendo las escaleras que conducían a la planta baja de su casa, su cabello que sólo le llegaba un poco más abajo de los hombros, se elevaba al igual que a un perrito se le elevan las orejas debido a la velocidad con la que iba. Pasó por la sala tan rápido que su padre, que estaba leyendo el periódico en el sofá, sólo vio un celaje que se alejaba.

A los pocos segundos Yulia volvió a pasar por el mismo sitio y de la misma forma, pero subiendo la escalera; su padre vio de nuevo el celaje.

Segundos más tarde el que recorría el camino de Yulia era Vitya, su amigo, pero bajaba las escaleras. El padre de Yulia sólo vio el celaje del niño. Luego Vitya volvió a subir de la misma forma en que había bajado.

Después bajó de nuevo Yulia.

¿Qué les pasa a estos dos?, pensó el padre de Yulia.

- ¡Suficiente!- dijo el padre de Yulia a su hija- ¿Qué no te he dicho, Yulia, que no corras dentro de la casa?

- ¡Pero Pa', estamos probando algo!- se quejó Yulia al detenerse- Vit dice que las niñas son más lentas que los niños. Estamos viendo quien se tarda menos segundos al correr desde mi cuarto hasta el comedor.

- Pues basta de estar probando tus teorías aquí adentro- le dijo su padre- Además ya es muy tarde como para que las niñas de doce años como tú estén despiertas.

En ese momento Vitya bajó las escaleras mientras gritaba:

- ¡Te lo dije Yuly, eres demasiado lenta por ser chica!

- No soy lenta. Es que Papa no quiere que sigamos corriendo en la casa.

- No la regañe, señor Oleg, fue mi idea- comentó el niño mientras se acercaba a ambos.

- Ustedes dos no tienen remedio- sonrió el padre de Yulia antes de salir del lugar.

Yulia y Vitya se dirigieron al refrigerador. Vitya abrió el mismo, mientras Yulia se sentó a la mesa. El niño tomó dos refrescos y su vista se fijó en que en una esquina del refrigerador había un chicle congelado, aún en su envoltura. He estado viendo este chicle ahí por casi un año. No sé por que Yuly lo guarda, pensaba Vitya. El niño se acercó a su amiga y le dio uno de los refrescos que llevaba. Se sentó junta a ella y le preguntó:

- ¿Por qué aún guardas ese chicle que te arrojó la pecosa de Avenue?
La pregunta tomó por sorpresa a la niña rubia, por un momento no supo que contestar:

- Por que… por…que… no he… tenido deseos de… masticar ese chicle.

¿Por qué tuvo que preguntar eso Vit? ¿Qué le importa si me como ese chicle o no?, pensó Yulia.

- ¿Puedo comerlo yo?- preguntó él, sabiendo de antemano cual sería la respuesta.

- ¡Nooooooooo!- gritó Yulia- No te atrevas a tocarlo.

- Siempre tratas ese chicle como a un tesoro y no quieres decirme por qué.

La madre de Yulia entró en ese momento al cuarto.

- Hola Vitya, ¿todavía no te vienen a buscar?- le preguntó al niño.

- Nop.

- ¿Ya hicieron las tareas?

- Si- contestaron ambos.

La madre vio los refrescos congelados que estaban tomando su hija y Vitya.

- ¿Qué hacen bebiendo eso tan frío con el tiempo que hace? Se van a resfriar.

- No exageres Ma'- comentó Yulia- No está tan frío el clima. Ha estado peor.

La señora Larissa, la madre de Yulia, comenzó a preparar un té mientras les preguntaba a los niños:

- ¿Ya saben cuál es la sorpresa que les tiene preparada Yegor para mañana?

- Es una sorpresa, ¿cómo vamos a saber?- comentó Yulia- Aunque espero que sea su renuncia.

- Yulia… deberías intentar llevarte con él- le aconsejó Larissa.

- Tú no conoces como es él Mama. Me odia.

- Es verdad señora, él la odia.

- Ustedes y su imaginación- comentó Larissa Volkova antes de servir el té en dos tazas y salir de la habitación.

Los dos jóvenes permanecieron sentados a la mesa.

- ¿Tú cuál crees que sea la sorpresa?- preguntó Vitya.

- No sé, pero espero que valga la pena por que hace tres días está con el mismo tema.

- Yo espero que nos lleven de gira.

- Eso no va a ser- razonó Yulia- Estamos en plena temporada escolar y no creo que la disquera nos vaya a asignar maestros particulares. ¡Ese Kirill Ruslan es un tacaño!

El padre de Yulia los interrumpió para avisar que la madre de Vitya había llegado a buscar al niño. Cuando se hubieron despedido Yulia permaneció allí sentada. Luego se puso de pié y caminó hacia el refrigerador, lo abrió y sacó el chicle congelado que allí guardaba. Lo observaba como si fuera la más asombrosa maravilla en el mundo, sin poder evitar que una sonrisa escapara de sus labios. Sin que ella se diera cuenta sus ojos brillaban más cuando pensaba en la niña pecosa que le había entregado ese objeto. No entiendo… no entiendo por qué me siento bien cuando recuerdo su rostro, se preguntaba la joven de ojos celeste.

***********************************************************
El grupo Neposedi se encontraba en su disquera, en el salón de ensayos; casi todos las tardes se reunían ahí después de clases, al fin y al cabo ese era su trabajo. Cada niño estaba tocando su instrumento mientras Yulia cantaba, acompañada por Lyuba. Fueron interrumpidos por Yegor, quien entró sin avisar y comenzó a decir:

- Deténganse por un momento- ellos no lo escuchaban- ¡Niños, niños! ¡Yaaaaa!

El grupo paró de tocar y fue entonces cuando Yegor les anunció:

- Les tengo la sorpresa.

El vocerío que inundó el salón fue tal que Yegor tuvo que calmar a los niños antes de buscar la sorpresa.

- Esperen aquí un momento- ordenó el manejador- Voy por ella.

Cuando Yegor salió Yulia no perdió la oportunidad para sacarse una paleta de fresa del bolsillo y echársela a la boca. En menos de un minuto la puerta se abrió de nuevo y entró Yegor. Intentaba ocultar tras él una pequeña figura, pero no le resultó.

- Niños, ella es Elena Katina- anunció el manejador destapando por completo la figura de la pelirroja.

Yulia no podía dar crédito a lo que veían sus ojos. Permaneció boquiabierta por un momento, lo que causó que el dulce que recién había entrado en su boca cayera al piso. ¡La niña del año pasado… Es ella…ella! Se llama Elena…Elena. Oh, por Dios. ¿Por qué estoy sintiéndome tan nerviosa? ¿Se acordará de mí? ¡Por favor que se acuerde, que se acuerde! Yulia comenzó a escuchar un sonido muy fuerte que le taladraba los oídos. ¡Momentos más tarde se dio cuenta de que lo que escuchaba era su propio corazón, que había acelerado y se sentía más sonoro.

¡Que me recuerde, que me recuerde!, rogaba también la pelirroja. Tiene que recordarme. Los pensamientos de cada una de ellas fueron interrumpidos cuando escucharon la voz de Yegor:

- ¡Yulia, recoge eso que acaba de caer de tu boca y ciérrala si no quieres que te entren moscas!

Todos los demás niños miraron hacia ella, quien comenzó a sentirse caliente por la vergüenza. Cuando se inclinó a recoger el dulce que se le había caído, escuchó algunas risitas de los demás niños excepto de Vitya.

Estúpido Yegor, me está haciendo quedar en ridículo.

El manejador continuó con las presentaciones. Acercó a Elena hacia una niña de algunos doce años, de cabello largo oscuro, piel menos clara que la de la pelirroja y unos hermosos ojos color miel.

- Elena, ella es Lyuba. Es la guitarrista del grupo y a veces acompaña a nuestra voz principal en algunas canciones.

Luego le indicó a un niño de unos diez años, muy blanco y de cabello marrón.

- É l es Pavel, el bajista.

- Esta es Oksana- le señaló a una jovencita de la misma edad de Yulia, pero de cabello castaño oscuro y ojos amarillos.

Por último Yegor le presentó a Vitya, el baterista, quien era igual de alto que Elena, cabello negro muy oscuro y rizo y ojos azul marino. Los ojos de este niño son como los de ella… pero diferentes. Cuando él mira… no se siente igual, pensaba Lena al observar a Vitya.

Todos los integrantes de Neposedi se acercaron a la pelirroja para saludarla, dándole la bienvenida al grupo. Mientras tanto Yulia miró a Yegor y le dijo en voz baja, esperando que la niña nueva no la escuchara:

- No me presentaste a mí, Yegor.

- Se me hace tarde, Volkova- le contestó en voz alta el manejador-Preséntate tú sola.

Luego de decir eso salió de la habitación, dejando a la de ojos azules un poco avergonzada. ¿Por qué siempre me quiere hacer quedar en ridículo?, se preguntó la joven.

Antes de que Yulia se atreviera a acercarse a Elena, la pelirroja se acercó a ella y le extendió la mano.

- Elena Katina.

- Soy…- se disponía a presentarse Yulia.

- Lo sé, eres Yulia Volkova- la interrumpió la pelirroja al mismo tiempo que sonreía.

Tiene la mano húmeda, pensó Elena.

¡Oh nooo, me está sudando la mano! ¡Que vergonzoso!, pensaba Yulia.

- ¿Cómo sabes mi nombre?- preguntó en voz alta la de ojos azules.

- Hace casi un año nos encontramos en un concierto. Me enteré de que pertenecías a Neposedi cuando te vi en el bus. Y… busqué tu nombre.

- ¡Me recuerdas!- rió Yulia- Yo también te recuerdo a ti.

Ambas permanecieron riendo por un momento, luego cesaron las risas y sólo continuaron mirándose. Y mientras ellas se miraban Vitya las miraba a ellas, especialmente a Yulia. ¿Por qué se miran así? Jamás había visto los ojos de Yulia tan extraños… Es como si estuviera cambiando algo… Como si la niña nueva la estuviera cambiando, pensaba Vitya.

Las miradas que Vitya encontraba tan extrañas fueron interrumpidas por Lyuba, quien no perdió oportunidad para molestar a Yulia:

- Será mejor que le sueltes la mano, Yulia. ¿O es que piensas quedarte con ella?

Fue entonces que Yulia se dio cuenta que todavía estaba sujetando de la mano a Elena, de inmediato la soltó. ¡Que vergonzoso! Este es el día más vergonzoso de mi vida. Primero, se cae de mi boca un dulce y mi boca permanece abierta. Luego le sudo la mano y ahora pretendo quedármela, pensaba Yulia.

Durante la tarde los niños siguieron platicando con Lena. La escuchaban interesados, al igual que Lena a ellos. Todos se estaban conociendo más.

Aunque a la única que me interesa conocer es a Yulia, pensó Lena. Así llegó la noche… y pasó un día más .
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Capítulo IV

Los integrantes del grupo Neposedi se encontraban en el cuarto de descanso de la disquera para la cual trabajaban. Habían terminado su ensayo hacía unos minutos y ya casi era la hora de salida. Lo único que estaban esperando era que sus padres o encargados pasaran a recogerlos. En la esquina más cercana a la puerta se encontraban sentados Yulia, Elena y Vitya; en la otra parte del cuarto estaban Lyuba, Oksana y Pavel.

- ¿Entonces tienes hermanos?- le preguntó Yulia a Elena.

- Sí, son mayores que yo.

- Yuly y yo no tenemos- comentó Vitya.

- Pues se han perdido de las peores guerras que pueden existir- bromeó Lena, que causó las risas de los otros dos.

Mientras tanto en el otro sofá, al otro lado de la habitación, Lyuba le decía a sus otros dos compañeros:

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Yulia
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MensajeTema: Re: Profecias De La Rosa Por Victoria Volkova[ Completo] Parte 2   31/8/2008, 16:55

- Miren a la nueva. Parece que sólo se lleva con la duende Yulia y si es así… si se lleva tan bien con Yulia, la trataré igual que a la enana.

- Pero si ayer te cayó muy bien, Lyuba- comentó Pavel.

- Por que no sabía que se la pasaría con Yulia- respondió ella como si esa respuesta la justificara- Mejor salgamos de esta habitación por que no soporto oír riéndose a la duende de ojos azules.

Los tres niños se levantaron y al pasar junto a los otros tres Lyuba se detuvo y le dijo a Lena:

- ¡Hey, cabeza de zanahoria, deberías preguntar lo que es un cepillo… por que tu cabello está hecho un desastre!

Oksana y Pavel comenzaron a reírse y a repetir entre las risas "cabeza de zanahoria". Mientras tanto Yulia se levantó de inmediato del asiento y se paró junto a Lyuba.

- ¡Oye, ¿qué te pasa ?!- le gritó enojada Yulia- ¿Por qué la llamas así?

- Porque me da la gana, Volkova.

La paciencia de la de ojos azules se estaba agotando. Estaba a punto de agredir a la otra, pero Vitya se paró y la detuvo.

- No vale la pena, Yuly. Si le haces algo ya sabes como se pondrá Yegor.

Pero ella estaba tan enojada que no escuchó las palabras de su amigo y empujó a Lyuba al suelo. El rostro de Yulia se había enrojecido por la rabia que sentía.

- ¡Si vuelves a molestar a Lena te juro que…

Antes de que terminara de hablar sintió unas manos sobre sus hombros. Cuando volteó vio que se trataba de Lena.

- Vitya tiene razón, Yulia. No vale la pena- dijo la pelirroja.

Una sola mirada a los ojos grises de Lena bastó para aplacar el enojo de Yulia.

- Mejor salgamos de aquí- sugirió Vitya.

Los tres salieron, dejando a Pavel y a Oksana ayudando a levantar del suelo a Lyuba.

****************************************************************

Vitya, Yulia y Lena estaban por salir del edificio. Prefirieron esperar afuera a que los llegaran a buscar. Mientras caminaban, la mano de Vitya se fue acercando a la de Yulia sin que él mismo se diera cuenta; fue un acto no premeditado, más bien inconsciente ya que a veces ellos caminaban de la mano. Yulia notó el movimiento y metió su mano en el bolsillo de su pantalón jean.

- … y por eso ella no se lleva conmigo- acababa de explicar Yulia a la pelirroja- Y como te vio hablando conmigo por eso te molestó, por que quería molestarme a mí… Bueno, eso creo.

- Pero, ¿por qué te molestaste tanto?- le preguntó Elena- Después de todo fue a mí y no a ti a quien ella…

- Ya paren de hablar de Lyuba- interrumpió Vitya para no sentirse rezagado en la conversación- No es un tema agradable.

De pronto Elena se dio cuenta de que había olvidado algo y dijo:

- Debo regresar al cuarto de ensayos. Se me quedó el libro que estaba leyendo. Regreso ahora. Si quieren espérenme afuera.

- ¿Te acompaño?- se ofreció Yulia.

- No es necesario. Vuelvo enseguida- contestó y se marchó.

Yulia y Vitya salieron del edificio hacia la parte frontal del mismo. No pasó un minuto completo cuando Vitya vio que se acercaba el auto de su padre. Una sonrisa cubrió por completo los labios del joven, y dijo:

- Te tengo una sorpresa, Yuly. Espera aquí.

El rostro sorprendido de su amiga, hizo que el niño sonriera aún más. El auto se detuvo y Vitya corrió hacia él, pero antes le dijo a Yulia:

- Cierra los ojos.

- ¿Qué pasa, Vit? No entiendo.

- Sólo cierra los ojos. Confía en mí.

Yulia cerró sus ojos, pero en realidad comenzó a sentirse incómoda. Que no sea lo que estoy imaginando. No Vit, por favor. Que no sea eso… que no sea, rogaba Yulia en silencio. Entonces escuchó la voz de su amigo, que dijo:

- Ya puedes abrirlos.

Cuando abrió los ojos vio el rostro más alegre que jamás hubiera visto en su amigo. Los ojos de Vitya irradiaban un brillo que jamás Yulia había notado antes. En su mano izquierda tenía una rosa blanca… una simple y hermosa rosa blanca.

Oh, por Dios… ¿Qué es lo que está haciendo con esa flor? ¿Y por qué no se le borra esa sonrisa? Jamás lo había visto sonreír así, pensaba Yulia. Entonces Vitya se inclinó un poco, para estar a la altura de su amiga, y le dio un beso en la mejilla. Después tomó la mano de su amiga y un poco nervioso, le dijo:

- Esto… es para ti, Yuly- le entregó la rosa.

¿Qué se supone que le diga? ¿Qué hago? ¿Por qué me da esta flor? No entiendo… que debo hacer, corrían por la mente de ella un millón de posibles escenarios. Quizá deba sonreír un poco para no hacerlo sentir mal.

Yulia sonrió nerviosamente al tomar la rosa de la mano de Vitya.

- Gracias, Vit…- comenzó a decir ella- Es… hermosa.

- Decidí darte la rosa por que son tus favoritas- comentó él- Yo… yo… quería preguntarte algo…

- ¿Qué?

Vitya tomó una gran bocanada de aire para calmar sus nervios. Entonces dijo:

- Si… si quieres… ser mi… mi novia.

Al escuchar eso Yulia sintió como si todo le diera vueltas alrededor. Todos lo músculos de su cuerpo se tensaron y se sintió más incómoda de lo que ya se sentía. No puede estar pasándome esto a mí, pensaba ella. Al menos no con Vit. No quería lastimar a su amigo; no quería hacerlo sentir rechazado. Así que contestó lo primero que se le ocurrió para salir del paso sin lastimarlo

- Mi papá no me deja tener novio… todavía.

Al decir eso a Yulia le pareció que los ojos de su amigo dejaron de brillar.

- Entonces hablaré con él- sugirió Vitya- Sé que el señor Oleg me escuchará.

¡Rayos, rayos, rayos. ¿¡Por qué tienes que hacer esto?!, pensaba la jovencita de cabello rubio.

- É l se enojará mucho si le preguntas algo así. Lo tomarás de sorpresa y eso no es bueno.

- ¿Entonces qué hago?

- Déjame hablar con él y… te aviso cuando puedes hablarle.

Esas palabras fueron suficientes para que Vitya volviera a sonreír. É l volvió a darle un beso en la mejilla a Yulia y le dijo:

- Debo irme. Mi papá me está esperando.

Cuando su amigo se fue Yulia permaneció allí parada. Estaba un poco confundida por lo que había pasado, pero unas voces lejanas la volvieron a la realidad. ¡Los niños! ¡Se van a reír de mí cuando me vean con esta flor, especialmente Lyuba! ¡Debo deshacerme de la rosa! ¿Qué hago? ¡Rayos… rayos!, se preocupaba Yulia.

*********************************************************

Yulia entró con un gran apuro al edifico. Vio que Lyuba, Oksana y Pavel se acercaban por el mismo corredor en el que ella estaba. Escondió la flor al colocar la mano con la que la sujetaba detrás de su espalda.

Debería dejar esta rosa por aquí para que no me vieran, pensaba ella, pero Rui dice que si se abandona una flor que alguien te ha regalado podría traer mala suerte. No quiero tener mala suerte, pero tampoco puedo dejar que me vean con esta flor. ¡No dejarían de molestarme por una eternidad!

Los niños cada vez estaban más cerca y Yulia no encontraba como seguir ocultando la flor. Era inevitable… iban a verla. De repente se le ocurrió una idea. ¡El libro de Lena! Su libro me salvará, pensó Yulia, quien antes de que se acercaran por completo los otros niños corrió hacia el pasillo que conducía al cuarto de ensayos.

**********************************************************

La joven rubia entró a la habitación donde el grupo ensayaba; en el lugar estaban los instrumentos, ya desconectados, micrófonos y otras cosas.

También habían algunos muebles y armarios. Yulia miró hacia todas partes en busca del libro de Lena. Entonces vio a la pelirroja, quien se encontraba en la parte derecha del cuarto, junto a una ventana. Lena estaba conversando muy amenamente con una joven mujer de facciones orientales.

Por eso no nos alcanzó a Vit y a mí, pensó Yulia al ver que Lena seguía platicando y sonriendo con aquella mujer.¿Qué tanto le estará contando Rui? La joven rubia se acercó a las otras, mientras intentaba esconder la rosa tras su espalda. Al fin las otras notaron la precensia de Yulia.

- ¡Yulia! ¿Conoces a Xu Rui Sai?- le preguntó entusiasmada Elena, al referirse a la joven mujer de facciones orientales y una larga cabellera negra.

- Claro que la conozco. Rui, es la encargada de nuestro vestuario- contestó Yulia, sonriendo a Rui.

- Hola Yulia, ¿cómo estás?- Rui le acarició el cabello.

- Bien ¿y tu?

- Perfectamente.

Lena observó que Yulia escondía su mano tras la espalda, como si ocultara algo.

- ¿Qué tienes ahí atrás?- preguntó Lena con curiosidad.

¡Rayos, va a ver la flor y luego me va a preguntar de donde la saqué!, pensó Yulia.

- Nada… Oye, ¿me prestas tu libro?

Rui se acercó más a Yulia y le puso una mano sobre la frente. Como si estuviera cerciorándose de que no tuviera calentura.

- ¿Tú interesada en la lectura, Yulia? ¿No estás enferma?

- Claro que no, Rui- se quitó la mano de Rui- Es sólo que el libro que tiene Lena me parece muy interesante.

- ¿Yulia Volkova interesada en un libro? ¡Debe ser una señal de que se acerca el fin del mundo!

Lena intentaba ver lo que Yulia ocultaba, pero Yulia se dio cuenta y cambió de posición, evitando así que la pelirroja viera la flor. De lo que no se dio cuenta Yulia fue de que al cambiar de posición su espalda quedó completamente a vista de Rui, quien al ver la flor exclamó:

- ¡Pero que flor tan hermosa, Yulia!

Auch… ya la vio. ¡Rayos, rayos, rayos!

¿Una flor? ¿Y por qué Yulia oculta una flor de mí?, se preguntó Lena. La pelirroja notó el rostro de incomodidad de Yulia al ser descubierta con la flor pero no le comentó nada, sólo le entregó el libro que Yulia le había pedido. Yulia tomó el libro y dejó de esconder la flor, ya no tenía caso seguir ocultándola. La mirada de Lena permaneció fija en la hermosa rosa blanca. Yulia con una flor… una rosa que… alguien le dio, pensaba Lena sin saber por qué la idea de que alguien le diera una rosa a Yulia la hiciera sentir tan mal.

La mirada de Yulia había caído al piso mientras pensaba en lo que pudiera estar pensando Lena. ¿Se imaginará que fue Vit el que me dio esta flor? No me gustaría que lo supiera. Me haría sentir… mal. Pero… ¿por qué? ¡Oh, ¿qué hago?!

- Hey, ¿están bien ustedes dos?- interrumpió Rui los pensamientos de ambas.

La mente de ambas se trasladó al mundo real al escuchar la voz de aquella joven mujer de facciones orientales.

- Estoy bien- contestó Lena

- Yo igual.

- ¿Y esa rosa, Yulia? ¿De donde la sacaste?- le preguntó con curiosidad Rui.

La jovencita de ojos azules no contestó de inmediato sino que abrió el libro que Lena le había entregado, colocó la rosa en el interior y luego lo volvió a cerrar.

Las mejillas de Yulia pasaron a un tono rosado profundo cuando extendio un brazo para devolverle el libro a Lena.

- He escuchado decir por ahí- comenzó a decir Yulia a Elena - que las flores dan buena suerte. Y como acabas de entrar al grupo… - dejó la frase sin terminar y volvió a mirar al piso.

La pelirroja extendió la mano y tomó el libro. La más hermosa de las sonrisas se formó en sus labios. Es para mí… Yulia acaba de regalarme una rosa… a mí.

- Es hermosa- comentó Lena, sonriendo aún.

Entonces Rui sintió que comenzaba a estar de más en el lugar. Decidió despedirse.

- Yulia, Elena, ya debo irme. Hasta pronto.

La encargada de vestuario caminó hasta la puerta, pero antes de salir se detuvo y dijo:

- Jamás había escuchado que las rosas brindan buena suerte. Lo que sí he escuchado es que cuando una persona regala una flor a otra, y esta última la guarda en un libro… entonces sus vidas estarán entrelazadas para siempre. Si la flor, por alguna razón, llega a ser sacada de ese libro entonces el lazo que une sus vidas se desatará. Pero… sólo son leyendas de mi pueblo.

Luego Rui salió del lugar, dejando solas a las niñas.

*********************************************************

Cuando Rui hubo salido del lugar las niñas permanecieron sonriendo una a la otra. La mirada de Yulia se encontró con la de Lena. Es la primera vez que veo sus ojos así… de esta manera. Parece que absorben todo lo que hay alrededor.. Es tan extraño, pensaba Lena.

- Y… que… ¿que tanto hablabas con Rui?- rompió el silencio Yulia.

- Acabo de conocerla. Me estaba contando acerca de su pueblo- contestó Lena- Que curioso, justo acababa de enterarme de que Rui significa rosa y… tú que llegas con esta rosa. ¡Es muy hermosa!

- ¿Rui o la rosa?

En ese momento la puerta del salón de ensayos volvió a abrirse para volver a dar paso a Rui, quien avisó:

- Elena, tu chofer llegó por ti.

La pelirroja dio un rápido beso a Yulia, en la mejilla y se dirigió a la puerta.

- Hasta mañana, Yulia.

- ¡Espera!- la detuvo Yulia- Quería decirte que… me encanta tu cabello.
Lena sonrió y salió del lugar.

Yulia permaneció mirando la puerta por donde había salido Lena. No se había fijado en que Rui todavía estaba ahí.

- Dentro de un tiempo más, ustedes dos van a tener algunos problemas- escuchó decir a Rui.

- ¿Qué?… oh, Rui… No sé a que te refieres.

- Lo sé. Sé que aún no lo comprendes bien. Pero te digo, Yulia, que tendrás algunos problemas.

- ¿Cómo lo sabes?

- Por que yo pasé por lo mismo- dijo ella antes de volver a salir.

La jovencita de ojos azules permaneció pensativa por unos segundos. No sabía a lo que se refería Rui. Lo que sí sé es que es una mujer muy sabia, pensó. Entonces recordó cuando conoció a Rui. Ella la había preguntado lo que significaba su nombre. "Rosa", le había contestado la mujer. Recordó que Rui había llegado de una pequeña aldea al sur de China, donde las flores eran muy importantes en la cultura y religión. Si quiero saber algo de las flores sólo debo preguntarle a ella.

Entonces Yulia decidió correr para alcanzar a Rui. Debía preguntarle algo importante. La alcanzó por un corredor.

- ¡Rui, Rui!- le gritó para que se detuviera.

La mujer se detuvo y esperó a que la jovencita la alcanzara.

- ¿Qué pasa Yulia? ¿Por qué corres así?

Yulia tomó aire y le pregunto:

- ¿Qué pasa si le regalo a alguien una flor que otra persona me ha regalado a mí?

- Oooh, Yulia no me digas que… ¡Yulia! ¿Por qué hiciste eso?

- Tenía que hacerlo. Si los demás me veían con esa flor iban a reírse de mí.

- Pero, Yulia..

- Ya no importa. Sólo quiero saber qué es lo que pasa.

- Bueno… - comenzó a explicarle Rui- Según mi pueblo… Te estarás provocando a ti misma y a la persona a quien le regalaste la flor, tiempos de dolor. Es lo que provocará lo que acabaste de hacer… dolor.

El rostro de Yulia se cubrió por una faz sombría, asustada y preocupada.

¡Oh, rayos… ¡Lena! No puedo causar dolor a Lena! Su corazón comenzó a palpitar más rápido. ¡Debo quitarle esa flor a Lena! Pero tampoco quiero salir de su vida. Debo reemplazar la flor en el libro de Lena. Entonces continuó corriendo hacia afuera del edificio. Pero ya Lena se había ido.
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MensajeTema: Re: Profecias De La Rosa Por Victoria Volkova[ Completo] Parte 2   31/8/2008, 16:55

Capítulo V

El manto oscuro que conformaba la noche había arropado por completo la ciudad de Moscú, que también se había tornado más fría a esa hora. La joven Lena, que se encontraba acostada en su cama, estaba arropada de la cabeza a los pies. No lograba conciliar el sueño por más que lo intentaba; sólo permanecía dando vueltas y vueltas en la cama. Ah, no sé qué pasa hoy… siempre me duermo tan rápido.

La pelirroja cambió de posición, decidió sentarse. Aún recostada en la cabecera, extendió el brazo hasta la lámpara que estaba sobre una mesita junto a la cama y encendió la luz. Entonces tomó un libro que había allí colocado. Aunque la luz era tenue podían notarse las letras que exhibía la carpeta. "Noches blancas", de Fedor M. Dostoievski, leyó Lena para sí.

Abrió el libro y pasó unas cuantas páginas. En el interior del mismo había una rosa blanca; estaba aplastada, pero no aún seca. La sacó, se la acercó a la nariz y aspiró la fragancia que aún emanaba de ella. Cerró sus ojos por un momento, entregándose por completo a la sensación que le producía el pensar en la persona que le había regalado la flor. ¿Será verdad que me la dio para desearme buena suerte?

De repente alguien abrió sin avisar la puerta del cuarto de Lena, lo que causó un sobresalto en el corazón de la joven. La persona encendió la luz y la pelirroja se llevó las manos a los ojos para estrujárselos.
- ¡Auch! ¡Mis ojos!- se quejó Lena.

Luego volvió a abrirlos y notó que la que había entrado era su madre, quien traía un teléfono inalámbrico. La mujer se acercó a la cama de su hija.

- Hija es una ni… - comenzó a decirle la madre, hasta que vio la rosa que Lena sujetaba- ¿Y esa flor?

- Mami, ¿quién es?- le preguntó la niña mirando el teléfono.

La madre le extendió el teléfono, ignorando por ahora el tema de la flor.

- Es una niña del grupo donde estás ahora- le anunció la madre a Lena. Entonces salió del cuarto.

Lena se colocó el auricular en el oído y escuchó lo que desde su perspectiva era la voz más dulce que jamás había existido y existiría.

- Hola… - contestó la pelirroja- Sí… Bueno, en realidad no estaba dormida. Estaba dando vueltas en la cama… No, no me molesta, al contrario… ¿Por qué lo preguntas?… Ah, no puedes decirme… Te diré. Es la margarita… Tú también…. Hasta mañana.

La joven colgó el teléfono, por unos segundos lo acercó a su pecho y luego suspiró. Entonces se levantó y salió de la habitación. En la sala de la enorme casa se encontró con su madre.

- Lena, es muy tarde para que te estén llamando. ¿Cómo es que los padres de esa niña le permiten estar despierta a estas horas?

- Mami, sólo son las once.

- Hija, ¿y aquella rosa?- le pregunto con interés la madre.

- Me la regaló una compañera de Neposedi- contestó Lena con una sonrisa que no se le borraría por un buen tiempo, antes de alejarse de la sala con suma tranquilidad.

¿Una compañera?, se preguntó la madre. Debí haber escuchado mal, se dijo a sí misma al mismo tiempo en que veía a su hija subir a la planta alta.

************************************************************

Yulia se encontraba en su habitación, acababa de colgar el teléfono y decidio volver a encender el televisor. Comenzó a cambiar a todos los canales existentes y cuando estaba a punto de apagar el televisor, vio algo que captó su atención. En la pantalla se mostraba la imagen de una mujer alta, enfundada en ropas de cueros, con una larga cabellera negra y ojos azules. La mujer peleaba utilizando una espada, enfrentándose a un ejército de hombres. Así que esta es la famosa guerrera de la que me habló Niko. Mmmm… dicen que en realidad su cabello es claro. ¡Aún no comprendo por qué las mujeres se tiñen el cabello!

Alguien tocó a la puerta de su habitación

- Pasa- contestó ella.

Entonces la puerta se abrió para dar paso a su padre, Oleg, quien se acercó hasta la cama de su hija.

- Yulia, ya es tarde para que una jovencita de doce años esté despierta… y más para que esté viendo televisión.

- ¿Cómo supiste que estaba despierta?

- Pasé a comer algo y escuché la televisión- contestó él. Luego se fijó en la pantalla televisiva. Esta vez estaba la mujer pelinegra junto a una rubia que cargaba un palo- ¿Qué es eso?

- No es de Rusia, es un enlatado… Y mal traducido.

- Bueno, no importa- dijo Oleg, tomando el control de las manos de su hija y apagando el televisor- Tiempo de dormir.

El padre se inclinó y besó la frente de su hija. Luego se propuso a salir. Antes de que él saliera Yulia lo llamó:

- ¡Papa!

- ¿Qué?

- ¿Podrías darme algo de dinero?- preguntó ella- Gasté todo lo que tenía y necesito comprar algo importante.

- Debes comprar menos dulces, hija.

- ¿Me los vas a dar?- preguntó ella, mostrando su mejor rostro de "apiádate de mí".

Oleg rió ante la graciosa expresión de su hija y le dijo, antes de salir y cerrar la puerta:

- Mañana… Ahora a dormir.

Las ventajas de ser hija única, pensó Yulia. Entonces apagó la lámpara de noche y se acostó.

**********************************************************

Después de un día de trabajo y ensayo en la disquera, Vitya y Pavel se encontraban afuera del edificio. Habían salido primero que las niñas.

- ¡Claro que sí!- le aseguraba Pavel a Vitya.

- ¡Que no!- decía Vitya.

- Que sí. ¿Acaso no te das cuenta? Yulia prefiere estar con ella que contigo.

- No es cierto- aseguró Vitya, reflejándose en su rostro cierta duda sin que él mismo se diera cuenta.

- Si lo es, ahora siempre está con ella.

- ¡Porque son amigas!- se enojó Vitya- Igual que Lyuba y Oksana. Y tú sabes que a las chicas siempre les gusta andar juntas para intercambiar chismes y esas cosas.

Vitya vio que estaban saliendo de la disquera Yulia y Lena; se acercaban tomadas de la mano, riendo. Justo detrás de ellas venían Lyuba y Oksana. ¿Qué no se cansan de estar de manos? Lyuba y Oksana no están siempre así, pensó el niño. Ya era hora de salida, sólo faltaba que sus padres los recogieran.

- ¡Hey!- les gritó él- Yuly, Elena. Vengan.

- Oye, Vit, ¿por qué te saliste tan rápido?- le preguntó Yulia al acercarse a él.

- Pavel quería decirme algo en privado

- ¿Qué?- preguntó la de ojos azules.

- Cosas de hombres, Yuly- le contestó Vitya con la cara más seria que puede poner un niño de 12 años- No comprenderías.

Vitya dirigió su mirada hacia las manos de sus dos amigas; aún estaban entrelazadas. Yulia se dio cuenta de que el niño estaba mirando sus manos. Intercambiaron miradas por una milésima de segundo. La mirada de Vitya parecía triste… al menos para Yulia, quien lo conocía desde que habían empezado en la escuela. Vitya está tan extraño últimamente. Su mirada es tan… diferente, pensó ella. Esa misma mirada, aunque no era la intención del niño, provocó que la de ojos azules soltara con sutileza la mano de Lena.

Yulia se comporta muy extraña delante de Vitya, pensó Lena. Parece como si fueran… No. No quiero pensarlo. En ese momento llegó el chofer de Lena. La pelirroja se despidió de sus amigos, dándoles un beso en la mejilla, y se marchó. Yulia permaneció mirando el auto hasta que lo perdió de vista. Wao. Vitya sacó de su trance a Yulia, al preguntarle:

- ¿Ya hablaste con Oleg?

- ¿Hm?… ¿Qué?… Oh sobre aquello- dijo Yulia- No me he atrevido a preguntarle, Vit. No creo que Papa me deje tener novio a esta edad.

- Yo sí me atrevo a preguntarle. Estoy seguro de que tu papá me escuchará.

- No… - se apresuró a decir ella- Yo hablaré con él y luego te aviso.

Poco a poco los niños se fueron yendo. Mientras iba de regreso a su casa Yulia pensaba: Me gustaría ver la cara de Lena cuando las vea… Me gustaría ver su rostro por siempre.

****************************************************

La recién adolescente Lena estaba por llegar a su casa. Mientras su cuerpo viajaba en el auto, su mente viajaba a un universo donde sólo existía el azul… el azul de los ojos de Yulia; un calor agradable… el calor de sus manos; y una melodía que no lograría ser tocada por el mejor de los músicos… la melodía de su voz, pensaba la pelirroja.

La voz de su chofer trasladó a Lena del mundo donde ella estaba hasta el mundo real.

- ¿Piensas quedarte a dormir ahí?- bromeó Boris.

Fue entonces cuando Lena notó que ya habían llegado a la casa y que Boris le había abierto la puerta para que ella saliera.

- Eh… No vi cuando llegamos- dijo ella.

- Ya lo noté. Parece que vives en otro mundo desde que entraste a ese grupo.

Ella salió del automóvil y le preguntó:

- ¿Por qué lo dices?

- Pues antes cuando viajabas te la pasabas conversando conmigo- comentó Boris- Ahora siempre mantienes tu mirada fija en la ventanilla… como si estuvieras mirando algo, pero en realidad no observas nada. Y… siempre tienes esa tonta sonrisita que no se borra con nada.

¿Sonrisa? ¿Qué sonrisa?, se preguntó Lena. Mientras ambos caminaban al interior de la casa, Boris le informó:

- Alguien te dejó algo esta tarde. Y sospecho… que es el causante de tu sonrisa…- la empezó a molestar el chofer- Lenita tiene novio… Lenita tiene novio…

Entonces la pelirroja comenzó a sentir que se estaba ruborizando. ¡Que mis mejillas no se vean como se sienten! ¡Que no estén rojas, que no lo estén!, rogaba ella en silencio al mismo tiempo que decía:

- ¡No es cierto! ¡No tengo novio! ¡Deja de molestar, Boris!

- Ah… ¿no? ¿Entonces quién envío eso?- preguntó el chofer mientras reía.

- ¿El qué?- preguntó ella sorprendida.

Acababan de entrar a la casa, por la puerta de la cocina. Entonces Lena miró hacia adelante y con lo primero que tropezó su mirada fue con un hermoso arreglo de margaritas que estaba sobre la mesa. La perfecta y adorable sonrisa de la pecosa no tardó en hacer su aparición, mientras que al mismo tiempo sintió un salto en el corazón. Por eso me llamó anoche…, pensaba Lena al acercarse hacia las flores y olvidándose por completo de la presencia de su chofer.

La joven tomó las flores y aspiró su esencia. Luego tomó la tarjeta que tenía el arreglo y la leyó: ¿Me permitirías entrar en tu vida?. La tarjeta estaba firmada con el nombre de Yulia. Yulia… Yulia, era lo único que pasaba por la mente de Lena en ese momento. Ella colocó la tarjeta en la mesa, volvió a aspirar la fragancia de sus flores favoritas y al recordar las palabras de Rui, la encargada del vestuario de Neposedi, pensó: sí, quiero que entres; y subió de inmediato a su habitación. Colocó el arreglo floral en su cama y tomó un libro cuya portada decía "El pabellón número seis, por Anton Chéjov". Lo abrió, tomó una sola de las flores del arreglo y la entró en el libro. Luego lo cerró y lo sujetó contra su pecho por un momento, mientras emitía profundos y lentos suspiros. Me siento… tan bien. ¿Cómo es que me puede estar pasando esto? Es tan extraño… inesperado… pero se siente tan bien.

Entonces Lena recordó: dejé la tarjeta en el comedor. Ella colocó el libró en su cama y bajó al lugar donde había dejado la tarjeta. Cuando entró a aquella habitación vio a Boris, que estaba sosteniendo la tarjeta en sus manos. La acababa de leer. El rostro del chofer estaba tan pálido como si hubiera visto diez fantasmas juntos. Lena lo miró y él le devolvió la mirada; una mirada asustada. El ambiente imperante era tan tenso que ambos se sentían incómodos.

Al fin Boris rompió el silencio, aunque su voz sonaba algo insegura:

- Es… es el nombre de una… una niña.

Lena se acercó a él y tomó la tarjeta de las manos de su chofer. Con cierto nerviosismo ella le dijo:

- No tenías… derecho a leerla.

- Yo… lo siento.

Boris salió inmediatamente del lugar, dejando a la pecosa Lena con el rostro más asustadizo que hasta ese tiempo se hubiera reflejado en su cara. ¿Y si le dice a mis papas? ¿Qué tal si a ellos no les gusta como me siento al pensar en Yulia? ¿Y si no me permiten verla de nuevo?, pensaba ella mientras sentía como si la tierra se la estuviese tragando.

Unos pasos interrumpieron sus pensamientos. Boris había vuelto. Lena estaba justo en la posición en que se encontraba cuando él había salido; estaba inmóvil.

- ¿Lenita?- la llamó el chofer con una voz muy suave, como para no asustarla- Lena.

Ella lo miró.

- Escúchame…- comenzó a decirle el chofer- Me considero tu amigo, Lena. Y quiero que sepas que cualquier cosa, lo que sea, que no te atrevas decirle a tus padres… Puedes contármela a mí. Quizá te suene raro lo que digo… porque después de todo solamente soy tu chofer, pero puedes confiar en mí. Puedes contarme sobre tus amigos, sobre lo que quieras. Por ejemplo… sobre Yulia.

¡Boris no dirá nada!, pensó ella, sintiendo una gran calma en su interior. Lena le regaló una media sonrisa y le dijo:

- Gracias. Tú sabes que… eres más que mi chofer. Eres uno de mis mejores amigos, Boris.

El joven chofer también sonrió y volvió a salir del lugar. Lena permaneció unos cuantos segundos allí parada, luego tomó un gran suspiro de alivio y subió a su habitación.
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MensajeTema: Re: Profecias De La Rosa Por Victoria Volkova[ Completo] Parte 2   31/8/2008, 16:56

Capítulo VI

… Y el tiempo, como casi todo lo que existe en el mundo, continuaba su rumbo; pasaba. Ya hacía meses, casi un año, desde que Lena se había integrado al grupo Neposedi. El lazo que se había desarrollado entre ella y Yulia, era tan fuerte que ninguna fuerza podría romperlo. Donde quiera que alguien veía a una, podía jurar que la otra estaba cerca o que pronto se acercaría. La pelirroja también había entablado una gran amistad con Vitya, ambos se llevaban muy bien.

Cierto día los integrantes del grupo se encontraban reunidos en un pequeño parque, cerca de la disquera. Habían terminado sus ensayos muy temprano y Kirill le ordenó a Yegor que los sacase a distraerse un poco. Y allí estaban… con el ogro de Yegor, según lo describía Yulia; pero por suerte también se encontraba Rui.

Yulia estaba parada junto a Vitya y Pavel, mientras miraba con el rabillo del ojo a Lena, quien estaba unos cuantos metros a su izquierda y hacía un buen rato que platicaba con Rui. Lyuba y Oksana estaban sentadas en un banco, junto a Yegor; al parecer estaban hablando de algo gracioso por que hacía minutos que no paraban de reír, según había notado la jovencita de ojos azules. Yulia estaba tan enfocada intentando escuchar lo que hablaban Rui y su pelirroja compañera que no escuchaba nada de lo que le decían los dos que estaban junto a ella.

- …¿Y los tuyos, Yuly?- fue una de las pocas cosas que ella escuchó decir a su amigo Vitya.

- Los dejé en la casa- contestó ella sin saber a lo que se refería su amigo.

- ¿Tus dinosaurios preferidos están en la casa?- rió Pavel al preguntar.

La pequeña rubia continuó en su intento por escuchar a las otras dos.

¿Por qué hablan tan bajito? ¡No oigo, no oigo!, pensaba Yulia. Ella estiró su cuello lo más que pudo hacia la izquierda; intentaba mover su cuerpo también hacia la izquierda. Logró escuchar su nombre salir de los labios de Rui. ¿Por qué están hablando de mí?

Lena le echó una mirada al extraño movimiento de cuello de Yulia. La de ojos azules se dio cuenta de que Lena la había visto intentando espiar e intentó disimular un poco.

- O Yulia piensa que es una jirafa o intenta escuchar lo que hablamos- comentó Rui.

- ¿Habrá escuchado algo de lo que dije?

- No creo- contestó Rui- Si hubiera escuchado se hubiera notado la sorpresa en su rostro. Lo que sí te aconsejo, Lena, es que hables con tus padres sobre cómo te estás sintiendo. Estoy de segura de que te aman… Los he visto interactuar junto a ti unas cuantas veces, parecen comprensivos.

- No me atrevo a decirles- argumentó Lena- ¿Y si no me permiten ver a Yulia?

- Eso no va a pasar… Escucha, ¿has hablado con alguien más acerca de esto?

- Con mi amigo Boris. Pero él no entiende mucho… es hombre.

Al ver Yulia que Lena ya no estaba mirando, intentó seguir escuchando lo que hablaba con Rui; aunque no escuchaba nada. Volvió a estirar su cuello, su cuerpo se movía hacia la izquierda… hasta que perdió el equilibrio y callo al suelo.

- ¡Auch!

- ¡Yuly!- exclamó Vitya, inclinándose para ayudarla a levantar- ¿Qué te pasó?

Lena quien escuchó el ruido de la caída corrió hacia ella. En menos de un segundo los seis pares de ojos de las personas que allí habían estaban enfocados en Yulia, quien se acababa de levantar.

- ¿Estás bien, Yulia?- le preguntó Lena al acercarse a su lado.

- Eso creo- contestó la rubia, tocándose la cabeza en la parte donde se había golpeado.

Las risas de Lyuba y Oksana inundaron el lugar. Rui las reprendió a ambas;

- ¡Lyuba, Oksana! ¿Cuál es el chiste?

- Es que no sabe ni mantenerse ni pié- continuó riendo Lyuba.

Rui le envió un mensaje con la mirada a Yegor, sabiendo que Lyuba era su sobrina. Entonces Yegor se encargó de Lyuba.

Vitya y Lena condujeron a Yulia hacia un banco, donde se sentaron los tres juntos; ocupando la rubia el lugar entre sus amigos. Vitya se había encargado de tomar la mano de Yulia, mientras Lena pasaba su mano una y otra vez por la cabeza de la de ojos azules, intentado así aliviar el dolor del golpe.

- ¿Piensan que me arrojé de la terraza de un edificio?- se quejó Yulia ante la exageración de mimos recibidos por parte de los otros dos- Estoy bien.

Entonces Yegor se acercó al trío y les dijo:

- Rui y yo vamos un momento a esa tienda que está al cruzar la calle. Les vamos a traer algo para que beban- señaló una tienda muy cercana- Quédense aquí y no se muevan para nada. Ah… Yulia, intenta mantenerte por unos minutos sin la cabeza pegada al suelo… al menos en lo que regresamos.

******************************************************

Rui y Yegor cruzaron la calle. Yulia, Lena y Vitya permanecieron sentados en donde estaban, mientras que los otros tres integrantes estaban platicando un poco más al frente de ellos.

- ¿Por qué siempre traes un libro a todas partes, Lena?- le preguntó Vitya al mirar que la pelirroja cargaba bajo el brazo un libro.

Lena sonrió mientras decía:
- Este libro lo compré hace casi un año, pero casi no he tenido tiempo de leerlo así que a donde quiera que voy lo llevo y si tengo algunos minutos leo un poco.

- No deberías leer tanto- le recomendó Yulia.

- ¿Por qué?- preguntó la pecosa.

- Porque para eso se inventaron la tele- contestaron Yulia y Vitya al unísono.

Los otros tres integrantes del grupo se acercaron a ellos. Lyuba se paró justo frente a Lena y con una sonrisa burlona le preguntó:

- ¿Me prestas ese libro, cabeza de zanahoria?

Yulia se levantó enseguida de su asiento.

- ¿Oye, qué te pasa, idiota? ¿Por qué siempre estás molestando a Lena? ¡Aparta tu hedionda presencia de nosotros! ¡Shú, shú! Zape de aquí, cara de plátano.

- Era de esperarse que la duende te defendiera, Zanahoria. Tú no puedes defenderte sola- comentó Oksana.

- Ya chicas, no las molesten. Ellas no les hicieron nada- dijo Pavel.

- Será mejor que escuchen a Pavel y dejen de molestar- se levantó Vitya.

- Está bien- dijo Lyuba.

Entonces Lyuba hizo como si fuera a marcharse, y al darse cuenta de que Yulia había bajado la guardia logró tomar el libro de las manos de Lena; y comenzó a correr seguida por Oksana.

- ¡Devuélveme mi libro!- gritó Lena, saliendo a correr tras de ellas.

En cuanto Yulia las vio también comenzó a correr tras ellas.

- La margarita- fue lo único que logró decir Lena en cuanto Yulia la alcanzó.

La de ojos azules comprendió a lo que se refería su amiga y sacando fuerzas aumentó su velocidad hasta alcanzar a Lyuba.

Nadie va a tocar esa flor, pensó la de ojos azules antes de arrojarse sobre la que había hurtado el libro de Lena.

- ¡Aléjate de mí, Volkova!- gritó Lyuba al verse tumbada en el suelo con Yulia sobre ella.

- Dame ese libro- le exigió Yulia.

Entonces con la mano que tenía libre Lyuba logró arrojar el libro hacia Oksana, quien se alejó corriendo antes de que Yulia tuviera tiempo de pararse del suelo. Vitya y Lena iban tras la chica del libro, mientras Yulia se ponía de pie. Mientras corría Oksana abrió el libro y descubrió una margarita seca y aplastada entres las páginas.

- ¡Miren lo que guarda la Zanahoria!- gritó Oksana.

La niña se detuvo mientras mostraba la flor, entonces fue alcanzada por Lena y Vitya. La pelirroja se acercó a Oksana y comenzó a hacer fuerza para quitarle el libro, mientras Vitya le intentaba quitar la flor. En eso llegó Yulia y se metió en medio de todos, empujó a Oksana y logró quitarle la flor mientras que Lena volvía a tomar su libro. Yulia extendió su mano para entregarle la margarita a Lena, pero en ese instante Lyuba se había acercado corriendo, pasó junto a la de ojos azules, aún sin detenerse, y antes de que la mano de la pelirroja alcanzara la flor que le estaba dando Yulia, Lyuba la tomó.

- ¡Dame eso Lyuba!- le gritó Lena- ¿Qué te hice que siempre estás molestando?

- ¡Dame la flor!- le gritó Yulia- ¡Te doy dos segundos para que le devuelvas la flor a Lena!

Lyuba se detuvo por un momento; parecía que se acercaba a devolverle la flor a Yulia, pero al pararse frente a la de ojos azules, le dijo:
- ¿La quieres?

Yulia no contestó sino que extendió su mano, esperando a que la otra le entregara la margarita. Entonces Lyuba rompió la flor.

El corazón de Yulia sintió un sobresalto. El lazo que une las vidas… el lazo…, pensó Yulia. En menos de medio segundo Lyuba se encontraba tirada en el suelo con una furiosa Yulia sobre ella, que le estaba propinando golpes por todas partes. Oksana llegó al rescate de su amiga y entonces la que empezó a recibir la peor parte del encuentro fue Yulia, quien terminó con un río de sangre en la nariz. Los sollozos de Lena no se hicieron esperar, ya que estaba muy nerviosa. Mientras tanto Pavel y Vitya comenzaron a intentar separar a las niñas.

Fue esa escena la que se encontraron Rui y Yegor al volver del otro lado de la calle. Los paquetes de comida que acababan de comprar los adultos cayeron al suelo en cuanto ellos corrieron a separar a los niños.

- ¿Qué demonios pasa aquí?- causó un estruendo la voz del manejador.
Todos los integrantes del grupo se paralizaron. Pavel se detuvo agarrando el brazo izquierdo de Lyuba, mientras que Vitya aguantaba a Oksana. Yulia estaba tirada en el piso, cubierta de tierra y con sangre en la nariz; mientras que Lena estaba llorosa y medio inclinada para extender la mano a su amiga.

Los seis integrantes de Neposedi permanecieron mirando a los adultos, hasta que Lyuba dijo:
- ¡Yulia se volvió loca! ¡Quería matarme! Tengo testigos. Verdad, ¿Oksana?

- Sí, Yulia me golpeó a mí también- alegó la niña.

- ¿ Pavel?- le llamó Lyuba, esperando el apoyo de su amigo.

El niño prefirió permanecer al margen para no tener que mentir.

- ¡Todo es mentira!- gritó Lena- ¡Ustedes dos me quitaron mi libro y rompieron mi flor! Yulia sólo intentó ayudarme.

- ¡Lyuba y Oksana lo empezaron todo! - agregó Vitya.

Rui se acercó a Yulia para revisarle la nariz. Todos los intentos de Lena y Vitya por explicar lo que realmente había pasado fueron en vano, Yegor siempre terminaba creyendo todo lo que decía su sobrina Lyuba.

- Tendré que tomar medidas, Volkova. Esta vez tu comportamiento excedió los límites- le dijo con frialdad el manejador a la niña- Tendré que suspenderte del grupo por dos semanas; y ya sabes que no puedes asistir a las presentaciones.

- ¡No puedes hacer eso!- comentó la joven vocalista- No sabes lo que en realidad pasó aquí.

- ¡Una porquería de flor y un montón de páginas juntas no son excusa para que golpees a tus compañeros!- dijo Yegor.

- ¡No era una porquería de flor!- gritó Yulia- ¡Tú no entiendes! No puedes suspenderme.

Rui se dirigió al manejador:
- Yulia tiene razón, Yegor. No puedes suspenderla sin saber lo que en realidad pasó. Además son dos contra dos., sin contar a Yulia que es a quien se está juzgando.

Lyuba envío una mirada a su amigo Pavel, como si le quisiera decir: "habla Pavel o jamás te atrevas a acercarte a mí de nuevo". El niño bajó la mirada y muy avergonzado, dijo:
- Lyuba y Oksana son las que dicen la verdad.

Yegor liberó una sonora carcajada y le dijo a Rui:
- ¿Ya ves? Tres contra dos. Volkova, estás suspendida por dos semanas.

Nada pudieron hacer Vitya y Lena para evitar la suspensión temporera de Yulia. Entonces llegó la hora de partir. El grupo de niños, que ahora estaba emocionalmente dividido en dos bandos, partió del lugar hacia la disquera. Y mientras caminaban por las aceras de Moscú, Yulia pensaba, ¿Y si es verdad la historia que contó Rui sobre las flores y los libros? Si la flor está fuera del libro… yo estaría fuera de su vida. Aunque todavía queda la rosa blanca… pero se supone que esa trae dolor y aún no he encontrado la manera de sacarla de ese libro.

La pelirroja por su parte iba con un libro que por estar sucio, ahora su título parecía decir "El Pa… Número Se…" No soporto este grupo. No soporto a Yegor… Pero si quiero permanecer viendo a Yulia, debo continuar aquí, pensó la pelirroja. Entonces volteó a ver el rostro de su amiga, quien iba junto a ella. Lena sonrió y Yulia imitó el gesto al mismo tiempo en que le brindaba su mano; para ambas seguir el camino.
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Yulia
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MensajeTema: Re: Profecias De La Rosa Por Victoria Volkova[ Completo] Parte 2   31/8/2008, 16:57

Capítulo VII

Lena estaba recostada sobre su cama. Su mirada permanecía fija en el libro que esa misma tarde se había convertido en objeto de disputa. La margarita… ya no está. Yulia… dos semanas es mucho tiempo. Demasiado tiempo. Entonces la joven tomó el libro y lo colocó en una mesita, de donde tomó otro. Abrió este segundo libro y sacó una flor blanca que estaba seca, la cual comenzó a mirar como si fuese su tesoro más preciado.

De repente alguien tocó a su puerta y se escuchó una voz decir:

- ¡Dijo Mami que bajes a cenar!

- Ya voy- le respondio ella.

Lena dejó el libro abierto con la rosa blanca sobre él y salió de su habitación. Minutos después de ella haber salido, una fuerte brisa entró por la ventana, que estaba abierta. La brisa elevó la flor que había sobre la cama, haciéndola recorrer por todo el cuarto hasta quedar guardada en algún recóndito rincón.
Capítulo VIII

Era uno de los primeros días del año 1998; Yulia Volkova se encontraba en la sala de descanso de la disquera KR Records. Había salido temprano de la escuela y por lo tanto había llegado mucho antes de que fuera la hora de los ensayos del grupo. La jovencita miró su reloj y marcaba la 1:50 pm. Todavía falta más de una hora, pensó ella dirigiéndose hacia uno de los asientos. Era su primer día en la disquera desde que había sido suspendida hacía unos días. Ella sacó, de una mochila que llevaba, un "CD Player", se colocó los audífonos y encendió el aparato. Se recostó y cerró sus ojos, mientras escuchaba la música. Minutos más tarde se encontraba totalmente dormida.

El gran reloj que colgaba en una pared de la sala de descanso mostraba que ya eran las 2:40 pm. Justo a esa hora entraron a la salita Lyuba y Oksana, quienes se fijaron en la presencia de su compañera de grupo.

- Está dormida- comentó Oksana- ¿Que tal si le damos un buen susto?

- Buena idea- dijo Lyuba en voz baja para no despertar a Yulia- Espera. Se me ocurre algo mejor.

- ¿Qué?

- Observa.

Entonces Lyuba se acercó silenciosamente a donde estaba sentada Yulia. Se inclinó y ató las cintas del zapato derecho de Yulia con las del zapato izquierdo. Se volvió a poner de pie y, junto a Oksana, salió riendo del lugar.

Ahora el gran reloj señalaba que eran las 2:50 pm; sólo faltaban diez minutos para que comenzara el ensayo. A esa hora entró Lena al cuarto de descanso. Se le formó una maravillosa sonrisa al ver que allí estaba Yulia. Sabía que estarías aquí, pensó la pecosa. Se acercó a Yulia. Se ve tan hermosa cuanto está dormida. Que lástima que tenga que despertarla.

- Yulia…- la llamaba Lena- Yulia.

La pelirroja le sacudió sutilmente el hombro hasta que Yulia despertó. Yulia abrió un ojo lentamente, mientras mantuvo el otro cerrado. Como no había despertado bien no se dio cuenta de dónde estaba. Otra vez el mismo sueño, pensó la de ojos azules, estando medio dormida. Volvió a cerrar el único ojo que tenía abierto, dispuesta a seguir durmiendo. Entonces Lena, permaneciendo aún parada frente a Yulia, se inclinó y le dio un beso en la mejilla. Esto hizo que Yulia despertara y abriera los ojos. Otra vez el mismo…, estaba pensando Yulia; pero se fijó en que allí estaba Lena sonriendo frente a ella.

- ¿Eres tú realmente?- preguntó Yulia.

- Claro que soy yo, tontita. O quien piensas que soy, ¿un fantasma?

Yulia sonrió y se quitó los audífonos de la cabeza.

- Me alegra que hayas regresado- le informó Lena.

- A mí también.

- Hoy no hay ensayo- avisó la pelirroja- Kirill anunció una reunión y quiere que estemos presentes.

-¿Nosotros?- se extrañó Yulia- Es muy raro que quiera que el grupo esté presente. Debe ser algo importante. ¿Cuándo es?

- A las 3 pm - respondió Lena- Será justo aquí porque están pintando y remodelando la sala de juntas.

- Faltan menos diez minutos- dijo Yulia al mirar el reloj- Voy a buscar algo de beber antes de que comience. ¿Me acompañas?

Cuando Yulia intentó ponerse de pie, fue un fracaso.

- ¡Ay!- se quejó Yulia.

Las cintillas atadas de sus zapatos la hicieron tropezar con la pelirroja, que estaba parada frente a ella. Lena cayó de espaldas al piso y Yulia cayó sobre ella. Una de las manos de Yulia se encontraba, involuntariamente, sobre uno de los pechos de su amiga. Sus rostros estaban muy cerca… Tan cerca que cada una podía respirar el aliento de la otra. Sus miradas se cruzaron al mismo tiempo en que los latidos de sus corazones parecían competir en una carrera de aceleración al máximo. En ese momento ya ninguna era dueña de sus pensamientos. Lena cerró sus ojos al notar que el diminuto espacio que separaba sus bocas se iba encogiendo aún más.

De repente, antes de que ese espacio entre sus bocas dejara de existir, la puerta del cuarto de descanso se abrió. Entraron al lugar Kirill, Yegor, Rui, Lyuba, Oksana y otros cuantos empleados de la firma. Todos los ojos se enfocaron en la inesperada escena que encontraron ante ellos: Lena tirada en el suelo y Yulia sobre ella con una mano en los pechos de la pelirroja. Las quijadas de los recién llegados se abrieron tanto que casi tocaban el piso.

Todo pasó tan rápido que Yulia y Lena no tuvieron tiempo de reaccionar, antes de que Yegor estuviera levantándolas por un brazo. La habitación se había inundado de: "Oh", "Por Dios", "¿Qué es esto?" y ese tipo de exclamaciones.

- ¡Esta niña es una promiscua!- gritó Yegor, refiriéndose a Yulia- ¡Todos acaban de ver lo que quería hacer a esta otra! Estaba sobre ella.

- Yo sólo me caí- respondió Yulia en voz tan baja que casi nadie escuchó, mientras miraba hacia el piso.

*****************************************************

La tarde estaba fría y amenazaba con empeorar, pero esto a Yulia no le impedía estar jugando con su mascota en el patio de su casa. Había pasado una semana desde que fue expulsada definitivamente del grupo musical Neposedi. Se encontraba muy deprimida como para sentir el frío. Sintió la voz de su madre que la llamaba:

- ¡Teléfono, Yulia!

- ¿Quién es?

- Lena- gritó la madre.

No necesitó ni un solo segundo para subir, coger el teléfono y estar sentada en la cama escuchando la voz de Lena.

- … ¿Sí?- preguntaba Yulia- ¿Cuándo se van?

- Esta misma noche- contestó Lena- Yegor quiere que estemos allá mañana.

- Te voy a extrañar- comentó Yulia sin ocultar la tristeza en su voz- Al menos serán dos meses solamente.

- No, Yulia. Mi papá quiere que cuando termine la gira en Neposedi, nuestra familia pase un tiempo junta. Así que está planificando una especie de vacaciones que no sé cuanto duren… Yo… yo no quisiera ir.

- ¿Entonces no nos veremos dentro de algunos meses?

- Eso me temo.

Las chicas permanecieron hablando por teléfono durante varios minutos más. Hasta que la madre de Yulia le avisó que tenía una visita.

- ¿Quien es?- preguntó Yulia.

- Vit- contestó la madre.

- Dile que bajo en unos minutos.

Cuando Yulia bajó a la sala no podía creer lo que estaba viendo. Allí parado estaba Vitya, cargando un ramo de flores rojas y una caja de chocolates en forma de corazón; vestía de corbata y sus zapatos estaban más limpios y brillantes que nunca. Oleg, el padre de Yulia, tenía un brazo sobre los hombros del joven y sonreía a su hija. ¡No, no, no! ¿Qué es esto?

************************************************************

Ese resultó ser uno de los peores días en la vida de Yulia, según ella. Se encontraba emocionalmente exhausta. Todo lo que quería era tumbarse en la cama y dejar de pensar. Necesito escuchar tu voz, pensaba Yulia mientras se acercaba a una torre de discos compactos que tenía en una esquina de su cuarto. Tomó uno que estaba sobre los demás. La carátula decía "Avenue" y en ella estaba la foto de Lena junto a un grupo de niños. Yulia tomó sus audífonos y "CD Player" y se tiró sobre la cama. Comenzó a escuchar la música… la voz de Lena. Pronto le vino a la memoria el pequeño incidente del último día que había pisado la disquera. Su respiración se sentía tan bien, pensaba Yulia sobre Lena. Su presencia se siente tan bien. Lena…

*************************************************************

Lena se encontraba, junto al resto de los integrantes de Neposedi, en un avión rumbo al sur del país. El grupo estaría allá por un par de meses. La pelirroja estaba sentada junto a la ventanilla, mirando las estrellas que se distinguían a la distancia; a su lado estaba Vitya, profundamente dormido. Lena miró su mano por un momento, Vitya se la había tomado; era una especie de manía que él había adquirido. Cuando no estaba Yulia, tomaba la mano de ella; como si sustituyera una por la otra.

Volvió a mirar las estrellas mientras miles de imágenes del rostro de Yulia viajaban por su cabeza. Este no es mi camino. No es el norte, ni el sur, ni el este, ni el oeste… Mi camino eres tú, Yulia. Y debo volver a mi camino… Voy a volver a mi camino, pensaba Lena. Tengo que volver a mi camino.

*************************************************************

Algún tiempo después de que Lena y el grupo Neposedi hubieron partido al sur de Rusia, en la casa de la pelirroja; específicamente en su habitación, una sirvienta se encontraba limpiando. Encontró una rosa blanca y seca, bajo uno de los muebles.

- La flor que la niña estaba buscando- se dijo para sí.

Entonces tomó la rosa y la introdujo entre las páginas de un libro cuya portada leía "Noches Blancas".

FIN
(ojo faltan dos mas ^^) sigue A Través De La Tormenta... Taty
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MensajeTema: Re: Profecias De La Rosa Por Victoria Volkova[ Completo] Parte 2   9/8/2011, 00:57

estan super

no me canso de leer
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MensajeTema: Re: Profecias De La Rosa Por Victoria Volkova[ Completo] Parte 2   

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Profecias De La Rosa Por Victoria Volkova[ Completo] Parte 2
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