Yuri's Lyrical Secrets

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 Solo Fueron 10 Minutos Por Viktoria Volkova [Completa] Parte 1

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Yulia
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MensajeTema: Solo Fueron 10 Minutos Por Viktoria Volkova [Completa] Parte 1   31/8/2008, 16:47

VoLk_KirA publico en cierto foro esta historia y me parecio genial compartirla con ustedes, esa historia no es de volk, sino de vik volkova(peresa de escribirlo todo) ahora si disfruten de esta maravillosa historia
pero aclaro que esta es una especie de saga es decir son 4 historias q se encandena entre si. disfrutadla
Capítulo I: La urgencia de Volkova

El estadio Ll' Ya, en Moscú, estaba abarrotado. Se escuchaban por doquier las risas y gritos eufóricos de los miles de niños que allí estaban reunidos. Esto se debía a que ese día se estaban presentando en el lugar las bandas infantiles más populares de ese año, el 1996.

En uno de los camerinos del estadio se encontraba el grupo Neposedi, compuesto por cinco integrantes. Su manejador, Yegor, se encontraba indicándoles las últimas instrucciones, para cuando llegara el turno de su presentación.

- … por eso van a demostrar de qué está hecho Neposedi- decía Yegor- ¡Cuando salgan a allí afuera quiero que hagan gritar de emoción a esos niños! ¡Quiero que ese público grite tan alto el nombre de Neposedi que se oiga en toda Rusia! Quiero que…- Fue entonces cuando Yegor se dió cuenta de que faltaba un integrante en el grupo- ¿Alguien puede decirme dónde rayos está Yulia? ¡Esa niña me va a sacar canas verdes!

- Ella está haciendo algo muy urgente- explicó Vitya, el baterista de la banda, quien era el miembro más apegado a Yulia- Dijo que regresa rápido.

-¿Algo importante? ¿Algo urgente?- preguntó Yegor untanto exasperado- ¡Ella me va a hacer morir de un ataque al corazón! ¿Qué rayos puede ser tan importante como para salir del camerino cuando sólo faltan diez minutos para nuestra presentación?

Como si fuera una contestación a la pregunta de Yegor, Yulia entró en ese momento; todos notaron que sus cachetes estaban inflados debido al exceso de lo que fuera que llevaba en la boca. La chica pasó junto a Yegor con la misma tranquilidad con la que Sor Juana Inés de la Cruz practicaba el misticismo y se sentó junto a su amigo Vitya. Todos los ojos en la habitación estaban enfocados en ella, quien intentaba hacer una bomba con el chicle que estaba masticando. Pero fue inútil, su boca contenía tal exceso de chicle que lo único que consiguió fue escupir a Yegor en su intento por hacer una bomba. El manejador del grupo se limpió el rostro. Todos los niños miraban a Yulia como si quisieran decirle por medio de la telepatía: Oh oh, Yulia, ahora si lo enfadaste. Será mejor que corras por tu vida.

Yegor estaba tan enfadado que su rostro se tornó rojo… tan rojo que podría haber sido confundido con un tomate maduro gigante. Ya no aguantaba más:

- ¡¡¡¡Volkovaaaaaaaaa!!!!- gritó Yegor de mala manera- No me digas que comprar goma de mascar era eso tan urgente que tenías que hacer. Además, te he dicho más de un millón de veces que no se puede masticar chicle antes de cantar. ¡Niña vas a arruinar la presentación ! Sabes que…

- Mnnñimsi pyammne phsam dichmnpcho…- intentaba hablar Yulia.

- ¡Y sácate esa porquería de la boca!

Yulia se sacó una enorme bola de chicle de la boca y lo pegó bajo el asiento. Entonces le dijo a Yegor:

- Que ya se que me has dicho que no mastique chicle, cuando…

- ¿Entonces por qué lo haces?- se desesperó Yegor- ¿Para sacarme de mis casillas, cierto? Por que si es para eso lo has logrado niña.

- No es eso. Es que necesitaba ese chicle, Yegor. Hace una semana que no probaba el chicle de uva y…- comenzó a decir la pequeña Yulia como si eso lo explicara todo.

- Yulia siempre hace lo que quiere y nadie le dice nada. Ni recibe castigos por desobedecer.- interrumpió Lyuba, la segunda voz del grupo y quien en varias ocasiones había tenido algunas rencillas con Yulia.

Yegor se acercó a Yulia y la haló del brazo para levantarla de su asiento. ¡Oh no ahora si que está molesto, será mejor que me haga la ruda si no quiero que me despelleje viva!, pensó la chica mientras mantenía contacto visual con su representante. Yulia safó su delgado brazo de la mano de Yegor y continuó mirándolo desafiantemente.

- Te vas a quedar aquí y no vas a cantar en la presentación- le indicó Yegor- Será tu castigo por desobediencia. Lyuba ocupará tu lugar por hoy.

Enseguida la mala imitación de mirada ruda que tenía Yulia se disipó para dar lugar a una mirada de perrito apaleado. Con una voz casi llorosa le dijo a su manejador:

- ¡No puedes hacerme esto, Yegor! No es justo. Mis papás están esperando verme cantar. Esperan verme en esa tarima. Por favor castigame mañana, hoy no. Yo te juro que…

Las palabras de Yulia fueron interrumpidas por un mensajero que entró al camerino y se dirigió a Yegor.

- Será mejor que se vayan acercando al escenario. El grupo que está allí ya está por terminar y ustedes son los próximos.

Los niños de Neposedi salieron muy alegres del camerino, excepto Vitya, quien permaneció mirando a Yulia con esperanza de que Yegor la dejase ir a cantar.

- ¿Qué esperas Vitya? Apúrate y alcanza a los otros- le ordenó el manejador.

El niño bajó la cabeza y salió del lugar.

No creas que me quedaré aquí sin hacer nada, idiota Yegor, pensó Yulia.

- No tienes derecho a hacerme esto- comentó Yulia en voz baja.

- ¡Claro que sí, Yulia!- sonrió él burlonamente- Soy el manejador y puedo propinarles algún castigo a sus pequeños traseros cantantes, siempre y cuando no sea físico y cuando lo juzgue conveniente por desobediencia, mal comportamiento o cualquier estupidez como las que siempre realizas.

- No sé por qué me odias tanto, Yegor… Y no me interesa, pero voy a hablar con…

- Ya cállate- se atrevió a decir Yegor, ya que no había más nadie en el camerino- No tengo ganas de discutir con una mocosa de 11 años.

La palabra "mocosa" ofendió tanto a Yulia que se puso roja de la furia y le dijo a Yegor:

- ¡No soy una mocosa! Pero me parece que tú sí eres un viejo treintañero y amargado que…

Las palabras que Yulia consideraba como el peor insulto de la tierra fueron interumpidas cuando alguien tocó a la puerta y entró sin más aviso. Era el moderador de la actividad. El rostro sombrío y enojado de Yegor se discipó para dar paso a una sonrisa hipócrita.

- Hola Yegor. te andaba buscando para…

Yulia aprovechó el momento en que su representante estaba hablando con el moderador y se acercó hasta Yegor. Entonces sorpresivamente le dió tremendo pisotón, pero serciorándose de que el moderador no lo notara. Yegor sentía que la quería despellejar viva y la chica lo sabía.

Entonces Yulia se alejó de su representante y colocó detrás del moderador y se cercioró de que Yegor la estuviera mirando. Entonces la chica comenzó a sacar lentamente de su bolsillo un paquete de chicle, tomó unos cuantos y se los llevó a la boca. Le otorgó una de sus mejores sonrisas a Yegor, mientras comenzó a bailar una pequeña danza de la victoria. Oh si, oh si. Atrápame si puedes, oh si, sonaba una melodía en su cabeza. No puedes hacerme nada. Entonces Yegor dió un paso hacia adelante y Yulia salió del lugar como alma que lleva el diablo.

*********************************************************

Aún estado en el camerino platicando con aquel hombre, Yegor estaba tan molesto con Yulia que comenzó a recordar por qué sentía antipatía por ella. Todo había sucedido hacía algún tiempo:

Había sido de esta manera:

Yegor se encontraba en la oficina del dueño de la disquera para la cual trabajaba, Kirill Ruslan, un hombre alto y de unos cicuenta años.

- Sr. Sergei,- decía Yegor- Ya reunimos a los tres integrantes que buscábamos para formar al nuevo grupo. Sólo espero que cumpla su palabra y que mi sobrina Lyuba sea llamada para ser la vocalista, tal como acordamos.

- Tranquilo, Yegor. Siempre y cuando tu sobrina cante bien y tenga presencia…

- Por supuesto que sí, Señor. Si no fuera así no le hubiera pedido esto.

- Sólo recuerda que no deben saber que es tu sobrina. Que sea tratada igual que los demás.

Y fue así. El nuevo grupo Neposedi se había formado hacía sólo dos semanas, para aquel entonces, con Lyuba como vocalista. Pero cuando Kirill asistió a los ensayos de los niños se dió cuenta de algo y le dijo a Yegor:

- A este grupo le hace falta algo… Me parece que tu sobrina no es la voz que yo esperaba, es diferente.

- Señor, ya habíamos acordado que ella estaría en el grupo y… Ya firmó un contrato que…- comenzó a explicar Yegor.

- Sé lo que acordamos y sobre el contrato. No estoy dicendo que vamos a sacar a tu sobrina. Lo que digo es que quiero otra vocalista principal. Tu sobrina permanecerá como segunda voz.

- ¡No puede hacer eso! Además no hay presupuesto para otra cantante. El presupuesto fue preparado para pagar a un grupo de cuatro integrantes.

- Entonces reduciremos costos… Incluyendo tu salario. necesitamos dinero para una vocalista.

- Señor, mi contrato especifíca que mi salario…

- Yo sé lo que dice tu contraro, Yegor. Y sé que expira mañana y que lo arreglaremos con una nueva cantidad de salario- le interrumpió Kirill- Además no te quejes. Esto será temporal. Ahora mueve tu trasero, amigo mío y a trabajar. Quiero una audición para conseguir a esa vocalista. Neposedi tiede que ser la mejor banda infantil y tendrá a la mejor vocalista.

Kirill no dijo más y salió de la oficina, dejando a un enojado Yegor. ¡Sea quien sea esa pequeña mocosa a la que elijan, me las va a pagar! La mocosa se arrepentirá de haber audicionado. ¿Quién piensa ese viejo que soy? ¡Y que bajarme el salario!

*********************************************************

Yulia, que había salido como alma que lleva el diablo del camerino, logró llegar a donde estaba Vitya, cerca del escenario.

- ¡Yuly, como es que estás aquí?- le preguntó Vitya sin poder ocultar la enorme sonrisa que se le había formado al verla.

- Mnconmsepguí pque MpYegomr mmne pmdejmnjara psamlir a…

- ¿Qué?- preguntó él- No te entiendo. Sácate el chicle de la boca.

Ella escupió la enorme bola de chicle y volvió a decir:

- Conseguí que Yegor me dejara salir a cantar.

- Que bien. Justo acaba de salir el otro grupo y están por presentarnos. Sígueme.

Ambos se reunieron con los demás integrantes de Neposedi, tras unas enormes cortinas, y fue cuando comenzaron a escuchar al presentador gritar sus nombres por el micrófono y al público gritar enérgicamente.

- ¡Ahora con ustedes…- gritaba el presentador- Oksana, con el teclado; Pavel, el bajista; Vitya, el baterista; Lyuba, la guitarrista y segunda voz y la sensacional voz de Yuliaaaaaaaaaa!! ¡Juntos son Neposediiiiii!

Neposedi entró al escenario y el público no dejaba de gritar y aplaudir. Yulia parecía ser una con la música. A pesar de ser la más pequeña, en estatura, del grupo era la que más llamaba la atención. Quizá sería por esos moñitos que recogían su cabello rubio, o por que simplemente tenía gracia.

Al terminar su actuación Neposedi salió del escenario. Cuando iban por el pasillo, Yulia vió que Yegor se acercaba a ellos con cara de pocos amigos… o más bien con cara de que quería asesinar a alguien. Además se acercaba cojeando. Uh ju, momento de tomar otro camino, pensó Yulia. Entonces sin que nadie se diera cuenta tomó otro pasillo y se desvió del camino a su camerino.
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MensajeTema: Re: Solo Fueron 10 Minutos Por Viktoria Volkova [Completa] Parte 1   31/8/2008, 16:47

Capítulo II: Esos ojos verde-grisáseos

El pasillo que Yulia tomó, en su afán por perderse de la vista de su manejador, la condujo hasta una puerta de la cual se recostó por un momento. La puerta se abrió en ese instante y Yulia escuchó, en ese momento, una delicada y suave voz, que le dijo:

- Permiso. Necesito pasar por ahí.

Yulia se volteó y vió a una niña pecosa y de ojos verde- grisaseos; permaneció mirándola por unos segundos, como si hubiera descubierto algo familiar en ella. Ella… se…esos ojos son…, pensaba Yulia incoherentemente.

- Permiso- volvió a repetirle la niña.

Entonces Yulia se movió unos cuantos pasos hacia atrás para desbloquear la salida. La niña de ojos verdes siguió su camino y los ojos azul celeste de Yulia permanecieron observando cómo aquella se alejaba.

Sólo dió unos cuantos pasos aquella niña, para alejarse y luego se detuvo, nuevamente volteó hacia Yulia y observó que la de ojos azules la estaba mirando. Enseguida Yulia desvió su mirada, como quien no quiere ser cachado haciendo algo vergonzoso y se puso a mirar el piso. La niña de ojos verde-grisáseos sonrió abiertamente y le preguntó a Yulia:

- ¿Sabes dónde puedo localizar un puesto de dulces que no esté muy lejos?

Yulia levantó su mirada del suelo y también sonrió. Le contestó:

- Sí, hace un rato fui a uno que está por aquí cerca. Pero venden muy caro. Un solo paquete de chicles cuesta 58 rublos. Si quieres puedo llevarte a donde está.

La niña de ojos verdes se acercó a Yulia, mientras sacaba de su bolsillo unas cuantas monedas. Fue entonces cuando Yulia notó que la niña tenía rastros de haber llorado.

- Ah… ¡Que mal!- dijo la de ojos verdes- Tengo menos de 29 rublos. Después de todo parece que no podré comprar nada. Es que… No me atrevo a pedirle más dinero a mi papá. Se supone que no coma dulces antes de una presentación y mucho menos chicles. Pero cuando siento nervios… como ahora, siempre me dan ganas de comer dulces, especialmente de masticar chicle.

La niña pecosa volvió a guardar su dinero. Yulia sacó de su propio bolsillo un paquete de chicles que ya estaba vacío.

- Oh… Iba a ofrecerte de mis chicles, pero ya me los acabé- dijo Yulia- Sólo tengo el que me queda en la boca. Y… te ofrecería algo de dinero para que completaras para tus dulces, pero lo gasté todo.

- Eh… bueno… gracias de todos modos. Debo volver a mi camerino.

- ¡Espera! ¿Los necesitas mucho?

- Algo. Pero no es que sea diabética o algo por el estilo, es sólo que… estoy nerviosa.

Yulia se sacó de la boca el chicle que estaba masticando, lo sostuvo por un momento y luego dijo:

- Me cepillo los dientes tres veces al día, uso enjuagador bucal e hilo dental y voy al dentista regularmente. Tampoco tengo enfermedades en las encías.

La pecosa no supo qué hacer. Yulia vió la duda en su mirada y añadió:

- Es de uva y todavía está jugoso.

Entonces la de ojos verdes extendió su mano y tomó el chicle de la mano de Yulia, se lo llevó a la boca y dijo:

- Mmmm… 'ta bueno. ¡Me encanta el chicle!

- ¡A mí también!- sonrió Yulia.

La pecosa de ojos verdes le devolvió la sonrisa y ambas se mantuvieron así durante un momento.

- ¿Cuál es tu nombre?- le preguntó Yulia.

- Me lla…

En ese momento el sonido de una puerta al abrirse interrumpió a la de ojos verdes. Salió un hombre delgado y dijo, al enfocar su vista en la pecosa:

- ¿Qué haces ahí parada? Tenemos que subir al escenario en cinco minutos.

- Lo siento. Debo irme- indicó la de ojos verdes a Yulia.

La niña volvió a entrar por la misma puerta por la que había salido, pero antes de cerrar le envió a Yulia una encantadora y tierna sonrisa. Segundos después de que la niña hubo cerrado la puerta, Yulia permaneció mirando la misma. ¡Wao, casi acabo de salvar su vida! ¿Cómo se llamará? No pude preguntarle por qué estaba nerviosa. Entonces miró un poco más arriba y, por primera vez, se fijó en que el letrero en la puerta estaba identificado con el nombre de "Avenue".

La voz de Vitya sacó a Yulia de su ensimismamiento, cuando él llegó a buscarla.

- Yuly, estaba buscándote. ¿Por qué te separaste de nosotros?

- ¿Yegor está enojado?- preguntó ella en vez de contestar la pregunta de Vitya- ¿No mencionó mi nombre?

- No, ¿Por qué?

- Por nada.

- Sólo está cojeando un poco. Dijo que tropezó con un tiesto de basura.

- Basura, ¿eh?

- Si… ¡Oh, espera !- se rió Vitya- Tú eres el tiesto con el que tropezó, ¿cierto? Por eso… Ah, ya comprendo- comenzó a reir el niño.

- Sip, pero no soy de basura.

Ambos comenzaron a alejarse de la puerta del camerino del grupo Avenue. Vitya notó algo en su amiga:

- ¿Qué? ¿Por qué no quitas esa sonrisa?

- No estoy sonriendo- contestó ella.

- Te conozco, Yuly. Estás sonriendo, no muy abiertamente, pero estás sonriendo.

- No estoy sonriendo, Vit.

- Claro que sí. No trates de fingir.

Entonces Yulia soltó una risotada y le tomó la mano a su amigo. Luego la soltó y le dijo:

- Tienes razón estaba sonriendo, pero no sé por qué.

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MensajeTema: Re: Solo Fueron 10 Minutos Por Viktoria Volkova [Completa] Parte 1   31/8/2008, 16:48

Capítulo III: El temor de Lena

En un camerino identificado con el nombre Avenue, en el Estadio Ll'Ya en Moscú, se encontraba una pelirroja de 12 años de edad. Los demás miembros de su banda no habían llegado aún al lugar. El productor del grupo acababa de entrar al sitio.

- Elena, ¿qué haces aquí tan temprano?

- Como mi papá fue el que me trajo y tuvo que venir temprano, llegué antes- contestó la pelirroja.

- Sólo vine a revisar el camerino. Ya me voy. Los demás niños llegarán en un momento.

El productor salió y minutaos más tarde entró el padre de Elena.

- Ya volví, hija.

- Papi, ¿cuanto se va a tardar mami en venir?- preguntó la niña- Se supone que ya hubiera llegado.

- Cariño… Tu madre me llamó al celular hace un momento- le anuncio el padre- Dijo que te avisara que no podía asistir a la presentación

La descilución se notó de inmediato en los ojos verde-grisáseos de la joven.

- ¡Pero Papi, ella tiene que venir!- casi lloriqueó Elena- Mami nunca ha faltado a ninguna presetación desde que estoy en el grupo. Cuando subo al escenario a cantar siempre enfoco mi mirada en ella para no ponerme nerviosa.

- Mi pequeña Elena, ya deberías estar acostumbrada al escenario. Además yo voy a estar aquí cerca de ti.

- No es lo mismo, Papi.

- Hija, no te va a pasar nada allá arriba.

- Ya lo sé pero necesito que mi mamá esté aquí. Ella siempre se va con el público y necesito mirarla para poder concentrarme en esa tarima. Si Mami no va a estar, entonces no voy a tener ningún punto hacia donde mirar y voy a arruinar la presentación del grupo. Tú no entiendes, Pa'…- se quejaba la pelirroja.

El hombre sacó de su saco su teléfono celular y se lo entregó a su hija. Ella marcó un número y se colocó el aparato en la oreja. Sonó dos veces y luego escuchó una conocida voz:

- ¿Amor?

- Soy yo, Mami- anunció la pelirroja- Mi papá me dijo que no vas a venir.

- Hola Cariño. Siento que esto haya sido así tan de repente, pero surgió una emergencia. Tengo que quedarme a recibir un cargamento de mercancía. No hay mas nadie aquí así que seré yo la que deba recibirlo.

- ¡Pero Mami! Tú siempre vienes y… no podré hacer esto sin ti.

- Hija…- le comenzó a decir, con ternura, su madre- Cuando te permitimos entrar al grupo, tu padre y yo te explicamos que no siempre podríamos estar presentes cuando cantaras. Hoy llegó ese día… no puedo estar allí. Pero aunque yo no esté, sé que vas a hacer un excelente trabajo como siempre.

- ¿Y si fallo en algo?

- Eso no va a pasar. Además ahí está tu padre contigo, para cualquier cosa que necesites.

- No es lo mismo. Papi nunca se va al público. É l siempre se queda con los demás compositores que se encuentra en las actividades.

- Hija, no te comportes como si fueses una bebé. Todo va a salir bien. Sólo fija tu mirada en algo, cuando estés en el escenario y verás como todo sale bien. Bueno… tengo que irme, pero antes pásame a tu padre.

- Sí, Mami.

Elena le pasó el teléfono a su padre, Sergey, quien enseguida le conestó a su esposa. La pelirroja se resignó al ver que no había logrado nada con la llamada telefónica, suspiró y tomó asiento. Continuó escuchando a su padre hablar por teléfono, mientras sus ojos se comenzaban a lLenar de lágrimas. Su padre la observó y como si le estuviera contestando una pregunta a su esposa, dijo en el teléfono:

- Sí, está calmada. Sólo que está haciendo esos pucheritos y parece que va a… Oh, aguarda. Tengo que colgar. Ya está llorando. Si… Sí, hablaré con ella. Ya sé que no es normal… Sabes que sólo está así desde hace unos días. Sí… También te amo. Nos vemos en la casa.

Sergey colgó su celular y lo volvió a guardar. Se dirigió hacia su hija y se sentó junto a ella. Le dió un beso en la frente y le preguntó:

- ¿Qué pasa, Bebita? ¿Por qué esas lágrimas?

- Por que mi mamá no va a venir.

- Vamos… a mí me engañas. Recuerda que te conozco desde hace 12 años.

El comentario de su padre le robó una sonrisa a los labios de su hija. Entonces ella le comenzó a decir:

- Es que… La semana pasada, Lyonya nos dijo que una vez, en 1994, su papá le dijo que no podía asistir a nuestra presentación en aquel gran coliseo en el sur, ¿recuerdas cuando nos presentamos allá?

- Sí, hija, lo recuerdo.

- Pues Lyonya nos dijo que su papá le había dicho que no podía ir a verlo tocar. y no fué… y desde entonces siempre ha buscado una excusa para no ir a ver a Lyonya. Hace dos años que el papá de Lyonya no asiste a una de nuestras presentaciones.

- Y eso… ¿qué tiene que ver con que tu madre no pueda asistir hoy?

- ¿Y si mi mamá ya no vuelve a aistir a una de las presentaciones del grupo?- comenzó a sollozar de nuevo la pelirroja.

Su padre se arrodilló frente a ella, para estar a la misma altura, y le tomó una mano, mientras le decía:

- Lena, no conozco al padre de Lyonya y no sé por qué dejó de asistir a las presentaciones del grupo, pero tu madre y yo nunca te haríamos algo así. Tu madre siempre ha asistido a verte y no porque no haya podido venir hoy, significa que dejará de interesarse en tu trabajo. Yo… yo no he podido asistir a todas tus presentaciones, pero he ido a gran parte de ellas. Y… quiero cerciorarme de que sepas por lo que no he asistido, ¿lo sabes?

- Sí, creo que si. Por que eres cantante y viajas mucho por el país. Y… a veces cuando yo quería ir y escucharte cantar, no podía porque tú estabas muy lejos- recordó Elena.

- Exacto, Lena. Y quiero que te des cuenta que es eso a lo que estamos expuestos los que practicamos esta carrera. También habrá muchas veces en las que tu estés de gira y no vamos a poder estar contigo en todo momento, pero eso no quiere decir que no nos interesemos en tu carrera o que hayamos dejado de quererte.

- Lo entiendo, papi.

El padre limpió las lágrimas de su hija y se levantó del suelo. Le dió un beso en la mejilla y le preguntó:

- ¿Te sientes mejor?

- Sí, pero aún tengo nervios- contestó ella- Es que no voy a tener a nadie a quien ver en el público.

- Pues problema resuelto… Esta vez bajaré al público.

- Tu no sirves para eso- bromeó la pelirroja- Oye, ¿tienes un dulce, preferiblemente un chicle?

- No señorita, ya sabes que no debes mascar chicle antes de cantar.

En ese momento llegaron los demás integrantes del grupo Avenue, en el que cantaba Lena. Sergey salió del camerino ahora que su hija estaba acompañada por los demás. Momentos después entró el productor de Avenue a encontrarse con su grupo.

- Chicos, que bien que están todos- dijo el productor- Ya falta poco para que les toque subir al escenario. En estos momentos está cantando un grupo conocido como Naposedi, cuando ellos terminen les toca a Las Aves Negras y después a nosotros.

El productor se mantuvo dándoles las últimas instrucciones al grupo, hasta que entró uno de los mensajeros, quien tocó a la puerta, luego entró y anunció:

- Faltan quince minutos para que le toque subir a la tarima a Avenue. Estén preparados.

El mensajero salió y la pelirroja le preguntó al productor:

- ¿Puedo salir un momento? Necesito ir al baño.

- Elena se está haciendo caca. Elena se está haciendo caca por que está nerviosa. - comenzó a cantar uno de sus compañeros.

- ¡No es cierto!- se indignó ella.

- Si es cierto. Como tu mamá no está hoy estás nerviosa y te dan ganas de cagar- volvió a decir el niño.

- ¡Lyonya, no seas impertinente y respeta a Elena!- le reprendió el productor- Y tú, Elena, apúrate que sólo tenemos 15 minutos.

********************************************************

La pelirroja caminó hacia la puerta del camerino, la abrió y cuando se disponía a salir se encontró con que una niña rubia, que tenía el cabello recogido en dos graciosos moños, estaba bloqueando la salida. Parecía que había estado recostada en la puerta, por que se encontraba de espaldas.

- Permiso. Necesito pasar por ahí.

La niña rubia se volteó hacia Lena y permaneció mirándola durante unos segundos Lena tambien la observaba a ella. Que ojos tan bonitos tiene. Son como agua cristalina cuando el cielo se refleja en ella. ¿Serán lentes de contacto? ¡Hey… ¿por qué me mira tanto?! ¿Será que por haber estado llorando como niña pequeña ahora tengo un moco en la nariz y ella lo está viendo? ¡Oh no, debe ser eso!, pensaba Lena.

- Permiso- repitió la pelirroja.

La chica de ojos azules desbloqueó el paso y Lena prosiguió su camino. Sólo se hubo alejado unos cuantos pasos y disimuladamente se tocó la nariz, para cerciorarse de que no tenía mocos. No, no tengo mocos. ¿Entonces por qué se quedó mirándome?… Wao… jamás había visto ojos azules más bonitos que esos, pensaba Lena. Entonces la pelirroja se detuvo y se volteó hacia la de los ojos azules. Todavía me estaba mirando esa niña, ¿por qué? Y sus mejillas están muy… ¿rojas?. ¿Y que habrá en el piso que ella mira tanto?, pensaba Lena.

La pelirroja sonrió abiertamente a aquella niña de ojos azules y le preguntó:

- ¿Sabes dónde puedo localizar un puesto de dulces que no esté muy lejos?

La de ojos azules levantó su mirada del suelo y también sonrió. Le contestó:

- Sí, hace un rato fui a uno que está por aquí cerca. Pero venden muy caro. Un solo paquete de chicles cuesta 58 rublos. Si quieres puedo llevarte a donde está.

Lena se acercó a la niña de ojos azules, mientras sacaba de su bolsillo unas cuantas monedas.

- Ah… ¡Que mal!- dijo Lena- Tengo menos de 29 rublos. Después de todo parece que no podré comprar nada. Es que… No me atrevo a pedirle más dinero a mi papá. Se supone que no coma dulces antes de una presentación y mucho menos chicles. Pero cuando siento nervios… como ahora, siempre me dan ganas de comer dulces, especialmente de masticar chicle.

Ambas intercambiaron algunas palabras sobre los dulces y los chicles. De repente la niña de ojos azules se sacó de la boca el chicle que estaba masticando, lo sostuvo por un momento y luego dijo:

- Me cepillo los dientes tres veces al día, uso enjuagador bucal e hilo dental y voy al dentista regularmente. Tampoco tengo enfermedades en las encías.

¿Acaso me está ofreciendo su chicle usado? ¿Qué hago? Jamás nadie me había ofrecido algo así en la vida. Esto es… conmovedor, pensaba inocentemente Lena.

- Es de uva y todavía está jugoso- anunció la ojiazul.

Lo tomaré. Necesito masticar algo dulce para que el nerviosismo se me vaya, pensó Lena. Entonces extendió su mano y tomó el chicle de la mano de aquella niña, se lo llevó a la boca y dijo:

- Mmmm… 'ta bueno. ¡Me encanta el chicle!

- ¡A mí también!- sonrió la de ojos azules.

La pelirroja de ojos verdes le devolvió la sonrisa y ambas se mantuvieron así durante un momento.

- ¿Cuál es tu nombre?- le preguntó la niña rubia.

- Me lla…

En ese momento el sonido de una puerta al abrirse interrumpió a Lena. Salió el productor de su grupo y dijo, al enfocar su vista en la pelirroja:

- ¿Qué haces ahí parada? Tenemos que subir al escenario en cinco minutos.

- Lo siento. Debo irme- indicó la de ojos verdes a Yulia.

Lena volvió a entrar al camerino de Avenue, pero antes de cerrar la puerta le envió a Yulia una encantadora y tierna sonrisa. Ya dentro del camerino, Lena pensó: ¿Quién sería esa niña? ¿Será integrante de algún grupo? Me hubiera gustado saber su nombre.

Cuando el grupo Avenue salió de su camerino, camino al escenario para llevar a cabo su interpretación, Lena miró hacia todas direcciones. Quería ver si aquella niña que le dió el chicle estaba cerca. Logró ver, a lo lejos, que una niña rubia y con unos moñitos iba doblando la esquina, un niño la tomaba de la mano.

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MensajeTema: Re: Solo Fueron 10 Minutos Por Viktoria Volkova [Completa] Parte 1   31/8/2008, 16:49

Capítulo IV: Rutas contrarias

Yulia y Vitya volvieron al camerino de Neposedi. Con lo primero que se topó Yulia, al entrar, fue con la tétrica mirada de Yegor… al menos la mirada era tétrica cuando la miraba a ella. La jovencita bajó la vista y caminó hacia donde estaban los demás integrantes del grupo. Vitya iba justo detrás de ella.

- Prepárense, algunos periodistas quieren entrevistar al grupo- anuncio el manejador- Debemos pasar a la otra sala.

- ¡Siiiiii, quiero que todos mis amigos me vean en las revistas y periódicos!- exclamó Lyuba.

Todos los del grupo estaban saliendo, pero Yegor detuvo a Yulia.
- No quiero que le digas a nadie sobre nuestro pequeño incidente hace un momento, Volkova- le dijo Yegor cuando todos los demás hubieron salido- ¿Entendido?

- No- contestó Yulia, ya que sabía que él no la podía agredir.

- No le vas a decir a nadie. ¿Entendido?- repitió él en un tono más fuerte y autoritario.

- Eso dependerá de tu comportamiento en los próximos días, Yegor- le contestó ella y sin decir más salió del camerino.

Cuando Neposedi se dirigía hacia la sala de entrevistas, Yulia escuchó algo que le llamó la atención.

- Escucha eso, Vit- le dijo a Vitya.

- ¿Qué?- preguntó él muy interesado.

- ¡Esa voz! ¿No la escuchas?

- Ah, eso… Es el grupo que está en el escenario.

- ¿Qué te parece la voz?

- Es muy hermosa. ¿Quién estará cantando?- preguntó él.

- No lo sé pero tienes que ayudarme a averiguarlo.

- Si nos separamos del grupo Yegor se enfadará.

- ¿Cuando no lo está?

- Buen punto.

Vitya y Yulia se separaron del grupo y se acercaron al escenario. Se pararon junto a una gran cortina, desde ahí podían ver el grupo que estaba cantando, era Avenue.

- ¡Es ella, Vit!- exclamó alegremente Yulia.

- ¿Ella? No sé a que te refieres, Yulia. Ese grupo tiene tres niñas, ¿a cuál te refieres?- preguntó Vitya un tanto confundido.

- ¡La pecosa de ojos verdes!

- Desde donde estamos no se le ven los ojos a nadie… ¡y mucho menos las pecas!- Vitya empezaba a perder la paciencia- Mejor vámonos a la rueda de prensa.

- No, espera. Quiero saludarla cuando termine. Es la que está cantando.
- Ahhh la pelirroja. La hubieras descrito así antes y te hubiera entendido mejor. ¿De dónde la conoces?

- Hace un momento me encontré con ella en el pasillo. Ella quería comprar dulces pero el dinero no le alcanzaba; yo iba a ofrecerle un chicle pero ya me los había acabado, así que le ofrecí el que tenía en la boca- explicó ella mientras sonreía.

Vitya no podía creer lo que había escuchado. ¿Acaso habré escuchado mal?, pensó el niño.

- ¿Le diste el chicle de tu boca?- preguntó él.

- Sip. Pero fue una emergencia… Ella lo necesitaba.

- Pero… sólo habías hecho eso conmigo antes- Vitya se sintió lastimado.
- Si… pero… Fue una emergencia- le repitió ella para consolarlo- No te pongas así, Vit.

Yulia le dio un beso en la mejilla y Vitya sonrió. Problema resuelto, pensó ella.

Mientras tanto en el escenario, Lena seguía cantando sin fijarse que junto a la gran cortina estaba Yulia. Hasta que al fin, como parte de su propio baile, Lena volteó el rostro por un segundo y… ¿Acaso es la niña de ojos azules la que está ahí parada?, pensó la pelirroja, pero fue tan rápido que tuvo que volverse a voltear que no pudo fijarse bien.

Sin que Yulia ni Vitya se dieran cuenta, Yegor se había acercado a ellos.

- ¿Qué hacen aquí? ¿Por qué se separaron del grupo? ¡Se supone que los estén entrevistando!- les reprendió el manejador.

- Ya vamos, Yegor- le contestó Vitya.

- ¡No, espera, yo no voy!

- ¡Claro que sí, jovencita!

Entonces Yegor se los llevó a ambos halándolos de las orejas.

Cuando terminó la presentación de Avenue, Lena corrió hacia el lugar donde había visto a la niña de ojos azules. No está, ¿la habré imaginado? La pelirroja volvió con su grupo y se alejaron del lugar.

*************************************************************

El día había sido agotador para todos los grupos que participaron en el concierto en el estadio, pero la noche cayó. Yulia se encontraba de camino a su casa, en el autobús del grupo Neposedi, junto con los otros miembros del grupo. Los únicos que estaban despiertos eran ella y Vitya, los demás niños estaban dormidos. Yulia ocupaba un asiento junto a la ventanilla y junto a ella estaba su amigo. Ella miraba hacia afuera, a nada en particular. Fue entonces cuando vio que junto a ellos pasó un bus identificado con el nombre de "Avenue".

La jovencita le dio un codazo a Vitya, para que él también mirara.

- ¿Qué?

- Mira ese autobús, Vit.

El niño se alzó un poco para ver mejor y distinguió, en una ventanilla, la larga cabellera de la pecosa.

- ¡Mira, Yulia, es la pelirroja!

- Si. Es ella- Yulia sacó su mano por la ventanilla para que la otra niña la notara.

No tardó ni dos segundos, cuando la pelirroja notó a Yulia en el autobús que iba junto al de ella.

Lena abrió su ventanilla y también sacó la mano para saludar. Y… sacó algo más que la mano. Sacó un poco la cabeza y comenzó a gritar:
- ¡Mi nombre es Lenaaaaaaa!

Pero su grito no se entendía. Yulia sacó un poco la cabeza para escuchar mejor.

- ¿Quéeeee?

- ¡Soy Lenaaaaa!!!- seguía diciendo la pelirroja.

- Dice que tiene pena- le dijo Vitya a su amiga- No, espera… Ella dice "Ni va ni llega."

- ¿Qué? Ella no dice eso.

Uno de los adultos que estaba en el autobús de Neposedi, vió a Yulia con la cabeza por fuera de la ventanilla.

- ¡Yulia, entra la cabeza en este momento!- gritó el hombre asustado, antes de que le sucediera algo a la niña- ¡Yulia, entra la cabeza!

La jovencita estaba por entrar la cabeza, cuando sintió que algo entró por la ventanilla. Se dió cuenta de que la pelirroja le había arrojado algo. El hombre que le gritaba a Yulia se acercó a ella y la haló para el interior del bus.

- ¡Tus padres quieren conservarte con la cabeza sobre los hombros, jovencita!

- Lo siento.- se disculpó ella.

El hombre volvió a tomar asiento y entonces Yulia se inclinó y recogió lo que la pelirroja había arrojado desde el otro autobús.

- ¡Es un chicle!- sonrió Yulia.

- Un chicle…- repitió Vitya en voz baja.

Yulia volvió a mirar hacia el autobús de Avenue. Observó que la pelirroja también había entrado la cabeza y que una mujer parecía estar
reprendiéndola. Lena miró hacia el autobús de Neposedi y sonrió a la de ojos azules. Yulia le devolvió la sonrisa. En menos de un segundo un autobús dejó atrás al otro. Las niñas se perdieron de vista. Cada autobús tomó una dirección diferente, se alejaban cada vez más y más.

En su autobús, Lena suspiró profundamente, tomó un chicle de su bolsillo, del mismo tipo del que le había arrojado a Yulia; le sacó el papel y se lo llevó a la boca. No sé por qué, pero este día… siento que lo volveré a vivir, pensó Lena. Mientras tanto Yulia, en su autobús, suspiró profundamente; miró el chicle que le había arrojado Lena, volvió a suspirar y se recostó sobre la ventanilla. Luego cerró sus ojos y comenzó a quedarse dormida. Sabía que no volvería a ver a la niña de ojos verde-grisáceos… al menos por ahora… Al menos por ahora… por que sé que algún día volveré a verla. Tengo que verla, pensaba Yulia antes de que Morfeo la trasladara por completo a su reino.

Fin
(por ahora siguiente capitulo Profecias De La Rosa Por Victoria Volkova )
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MensajeTema: Re: Solo Fueron 10 Minutos Por Viktoria Volkova [Completa] Parte 1   8/8/2011, 16:10

estubo muy bueno
ahora ire a leer el sigiente
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MensajeTema: Re: Solo Fueron 10 Minutos Por Viktoria Volkova [Completa] Parte 1   

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Solo Fueron 10 Minutos Por Viktoria Volkova [Completa] Parte 1
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