Yuri's Lyrical Secrets

Para quienes hacemos y disfrutamos del Yuri
 
PortalPortal  ÍndiceÍndice  CalendarioCalendario  BuscarBuscar  RegistrarseRegistrarse  Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios  ConectarseConectarse  

Comparte | 
 

 Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:25

Viaje a Rusia // por: Jetsa
* Secuela de “Viaje a España”
CAPÍTULI 1: El Vuelo

12,15 pm queda media hora para que llegue mi avión en dirección a Rusia, la tierra de mis niñas. Después de que la gente que viene en ese avión desembarque, entregaré mis maletas y me meteré en ese avión. No es la primera vez que viajo en avión, ni la primera vez que voy a Rusia. Bueno, la otra vez apenas vi la ciudad, era de noche y yo tenía una cita con Yulia, así que sólo vi una habitación de hotel y a mi niña de ojos azules, ¡uf que noche! Y ahora estoy aquí otra vez, la diferencia es que aquella vez yo sabía lo que iba a pasar( nos veríamos y pasaría lo que pasó en aquella habitación) pero ahora, no sé qué pasará...
Bueno, el avión ha llegado, anuncian que queda casi tres cuartos de hora para que embarquemos, así que dejo mi maleta y me voy a la cafetería, me pido un café con leche.

–Son…
–1,90 € –le corto a la señorita –ya lo sé, aquí tiene. Le pago y me siento. –“Ojalá Nadia estuviera con migo, si ese puto jefe le hubiera dejado venir…” –Le doy un sorbo a mi café –“Menos mal que mi trabajo es más flexible. ¡Ay Nadia! Te echo tanto de menos…” –Cojo el móvil y la llamo.
–¿Ya has llegado? –Pregunta sorprendida con su dulce voz.
–No, estoy esperando el avión. Estaba pensando en ti…
–¡Oh Claudia! Ya sabes que me encantaría ir contigo a ayudar a Yul y Len, pero no puedo…
–Ya, ya lo sé. Es sólo que esperaba que pasáramos la última noche del año juntas.
–¿Acaso no tienes ganas de verlas?
–Claro que sí, y más ahora que necesitan mi ayuda.
–Pues ya está mi amor. Oye celebraremos otras noches juntas ¿vale? Ellas te necesitan.
–¿Y tu no?
–Claro que sí, pero mi relación contigo no corre peligro, y parece que si no vas el fin de tATu esta cerca. ¿Me equivoco?
–No, ya sabes que Lena me llamó llorando…
–Bueno, pues tú ve, habla con ella cara a cara y averigua qué les pasa.
–Creo que es por culpa de Yul.
–Bueno, sólo tú sabes enfrentarte a ella no, al fin y al cabo sois gemelas–empieza a reír.
–¡Eh! ¿Qué has querido decir con eso?- Sigue riendo.
–“Pasajeros con vuelo a Moscú, puerta cinco.”
–Cariño me llaman.
–Venga, llámame cuando llegues. Te quiero.
–Te quiero Nadia.

Cojo la mochila y dejo el café, apenas me lo he bebido y corro a la puerta. Allí los colores se me suben, no encuentro el ticket, sigo buscando mientras la gente me mira asombrada y enfadada, dejo pasar a varias personas.

–¿Dónde estas maldito? –Maldigo en voz alta mientras sigo rebuscando.
–Señorita, ¿está segura de que tiene el billete? –Me pregunta la rubia azafata de ojos marrones.
* Para contestarla le echo una mirada asesina y sigo buscando por el bolso, miró dentro y allí está, arrugado al final de la mochila.
–¡Ah! Te encontré. –Se lo doy a la azafata que me mira con una sonrisa fría, no le ha sentado bien mi mirada –Es mejor que se lo quede usted, a mi no me quiere. –Digo con voz de niña buena y tierna.
La azafata ríe: –Que tenga usted un buen viaje.
–Eso espero–sonrío –, ¡am! Una cosa, ¿al piloto no le gustará beber, no?
–No que yo sepa, por qué lo pregunta.
–Na, solo porque llevo en la mochila un par de botellas de vodka, por si quería unos chupitos.
La azafata ríe: –Al piloto no, pero quizá a mí si me apetece. –me guiña un ojo.
–“Último aviso para los pasajeros con vuelo a Moscú” –Avisan por megafonía.
–¡Ups! Que se van sin mí – Entro en la pasarela corriendo, la azafata ríe, me gusta su sonrisa.
–¡Buen viaje! –Se despide mí.
–¡Nos vemos, le debo una copa! –Grito girando la pasarela y veo cómo sonríe.
Entro por fin en el avión, me siento y me abrocho el cinturón recordando la sonrisa de esa azafata.
–“¡Eh! Deja de pensar en ella Claudia Nova” –me regaña mi conciencia –“Has dejado a tu chica trabajando y ¿vas a ligar con una azafata cuando te esperan en Rusia?” –“Sólo era un filtreo.” –Me disculpo. –“¡Venga ya Nova! A mi no me engañas.”
–Señorita, señorita, disculpe ¿Se ha abrochado el cinturón? –Me despierta de mis pensamientos mi acompañante con acento Ruso.
–Sí, sí, ya me lo he abrochado, gracias.
–Dígame ¿Va usted por negocios o por placer?
–Bueno, creo que por las dos cosas… –Respondo bajito.
–¿Perdone?
–Voy a conocer la ciudad sí, –él sonríe recordando su ciudad –pero también ha ayudar a mis amigas que últimamente no lo están pasando muy bien…

:: FLASHBACK ::

* Mi móvil sonó hará una semana, miré la pantalla, era Lena y yo me alegré mucho, desde su escapada a España habían estado bastante liadas y apenas habíamos hablado.
–¡Hola mi niña! –La saludé.
–¡Hola mi peque! –Saludó Lena –¿Qué haces?
–Nada importante, sólo estaba pasando los apuntes de la universidad a limpio.
–¿No tienes que trabajar?
–No, hace dos días que fui, de momento no creo que me necesiten.
–¡Qué cabrona, tienes un trabajo perfecto!
–Ya, soy ‘chica para todo’ que hace falta fotocopias, pues las hago, que hace falta hacer de guía para un clientes, pues lo hago, que hace falta hacer informes, pues lo hago.
–Que viene una tía buena y quiere marcha contigo pues… –Bromeó Len.
–¡Eh, que tengo chica! –La regañé.
–¿Y si esa tía fuera yo?
–¡Eemm! –Me quedé absorta, esas bromas eran más típicas de Yul –¡eemm! –Seguí pensando algo que decirle, Lena empezó a reír, era una broma –¡Lena! No juegues con migo.
–Ja,ja… Tranquila Claudia, sólo recordaba nuestra ‘muestra de cariño’ y me dejé llevar por ese recuerdo tan bonito. –Me quedé pensando, la verdad fue muy bonito y especial – Bueno, en serio, ¿cómo está Nadia?
–Tan buenísima como siempre, ya ves, cada vez que la veo me derrito. Me tiene ‘enamorá’, la quiero con locura. Lo importante es que me quiere… Muchas veces nos sentamos delante del ordenador a buscar noticias vuestras…
–¿Qué tal la convivencia en tu casita?
–Muy bien, apenas discutimos…
–Ja, ja, ja, lo mismo que Volkova y yo.
–Bueno dejemos de hablar de mí y cuéntame qué tal.
–Más o menos…
–¿Qué pasa? –Me asusté.
–Bueno… Yul y yo lo pasamos muy bien en España, por fin estuvimos a solas sin nadie que nos juzgara ni vigilara nuestros pasos, nos sentimos no-famosas otra vez. Pero hace unas semanas que está muy rara, se ha ido enfriando nuestra relación, y con tanto trabajo a penas podemos hablar.
–Pero.. ¿no habíais decidido ir a vivir juntas?
–Sí, pero no he sido tan valiente como Nadia. Ahora mismo sabes que Yul vive sola, pero cuando empecé a llevar cosas a su casa, ella se enfadó por lo ordenada que soy, yo bueno le dije de forma irónica que si íbamos a vivir juntas tendríamos que poner nuevas reglas y ella se lo tomó a mal. Discutimos, discutimos hasta que le dije que quizá no era buena idea convivir juntas. A partir de ese día Yulia se ha ido metiendo más en sí misma, ya sabes cómo es…
–Sí, hay que sacarle las palabras con sacacorchos.
–Exacto, total que con tanto trabajo hace días que no hablamos y yo ya no sé qué hacer.
–¿Quieres que la llame por teléfono y hable con ella?
–Sí, quizá a ti te haga caso.
–Esta bien –dije algo agobiada, Nadia es parecida a ella cuando se enfadan te miran fríamente y se meten en sí misma, no dejan que indagues sus sentimientos. Y cuesta años sacarles sus verdaderos sentimientos, saber qué es lo que realmente les pasa. –Lo haré, pero porque eres tú.
–Gracias mi niña.
–De nada mi amor.

:: FIN FLASHBACK ::

–¿Tienen problemas amorosos? –Pregunta mi acompañante ruso, y me mira con sus verdosos ojos, la verdad es un hombre de unos cincuenta años muy atractivo, ni me había fijado.
–Sí –suspiro –Voy a que lloren en mi hombro, que descarguen su ira sobre mí, averiguar cual es el verdadero problema y después hacerles ver que quieren a sus parejas –“no pienso decirle que son pareja entre ellas” pienso–, y ya, volver a reunirles.
–¿Es usted psicóloga? –Pregunta.
–Ja, ja, ja, No, ¡Qué va! Sólo soy su amiga. Aunque la verdad, a veces las amigas somos mejores que los psicólogos, creo que escuchamos más que ellos.
–Yo soy psicólogo. –Dice muy serio.
–“¡Ups! Nova, acabas de meter la pata” –pienso –Este, yo… –intento buscar palabras para disculparme.
–Ja, ja, ja, ja. –Empieza a reír –Tranquila señorita, era sólo una broma –sonrío aliviada –No soy psicólogo, era sólo una broma. Siento si la he asustado. –niego con la cabeza –Bueno, al menos déjeme que le invite a una copa. –Asiento y él pide a la azafata una coca-cola(ahora mismo paso de alcohol) y un JB con hielo para él.

Hará ya un par de horas que despegamos y yo sigo hablando con mi acompañante, parece un buen hombre, me gusta cómo habla (a pesar de su fuerte acento) y las cosas que dice, parece que tiene bastante cabeza y es muy abierto, me da la sensación de que si le digo que tanto mis amigas como yo mantenemos una relación con otra chica, no se va a asustar, ni se va a cerrar. Y eso me hace sentirme segura. Por el pequeño altavoz que está sobre él empiezan a sonar las primeras notas de ‘•30 minutes’, yo cierro los ojos y siento cómo va entrando en mí, siempre me tranquiliza mucho esa canción.

–¿Le gusta las t.A.T.u? –Me pregunta al verme disfrutar de la melodía.
–Mucho. –El sonríe –¿Y a usted? –Me atrevo a preguntarle.
–La verdad, soy un poco mayor para el pop-dance, pero he de admitir que me gustan sus voces. Y, lo poco que he oído, sus canciones me parecen buenas.¿Es usted fan de ellas señorita?
–Sí, así es. –“Aunque principalmente amiga” pienso.
–Bueno, pues cómo fan dígame qué le parecen dos chicas de mi país.
–Me gusta su música, me gusta sus voces y sobre todo los valores y temas que tratan en sus canciones, estaba ya un poco harta de ‘yolequiero-nomequiere-memueroporsushuesos’. Tratan problemas verdaderos de los adolescentes.
–Sí, es cierto, pero usted ya tiene poco de adolescente, es casi una adulta.
–Sí, tengo 22 años, una edad en que ya no soy una niña, pero tampoco una mujer. Aún así sus canciones tienen cosas que me siguen preocupando… Me gusta que defiendan el amor por encima de las cosas.
–Una vez leí que decían “Supera las barreras y sé tu misma”, eso me gustó. Hay que conocerse a uno mismo, enfrentarse a la vida y disfrutar de ella. Me gustan los valores que dan a la juventud.
–¿A pesar de que ambas mantengan relaciones con personas de su mismo sexo? –Pregunto, el hombre me mira asombrado “O,o Claud te has metido en la boca del lobo ¿Cómo coño consigues hacerlo? Siempre te pasa lo mismo.”
–Por supuesto que no señorita, no me importa con quien mantengan relaciones amorosas mientras no hagan daño a nadie inocente.
–Lamento si le he ofendido, es que no es muy común encontrar a una persona tan abierta de mente como usted.
–Lo sé, lo sé, pero no se crea, hay mucha gente de su edad que también son cerrados, y gente de mi edad muy muy cerrados que no miran más que el qué dirán.
–Entonces, a usted ¿no le importa lo que diga la gente de usted o su familia?
–No, si sé que ni mi hija, ni mi mujer, ni yo estamos haciendo nada malo.
Sonrío: –Y si su hija se presentara un día con una chica ¿le importaría? –“Mierda, Claudia ¿qué has dicho?” –Me regaña mi conciencia.
–Bueno, la verdad me impondría un poco, pues cada semana va con un chico diferente –ambos empezamos a reír –, pero si con ella fuera feliz. Adelante.
–Es usted un buen padre.
–Gracias. –Se queda un poco pensativo, mirándome –¿Ha tenido problema con sus padres por su sexualidad?
–“¿Tanto se me nota?” –Pienso –Bueno, soy bisexual, así que creen que lo de ‘salir con chicas’ es solo una temporada y que pronto volveré ‘al buen camino’.
–Ja, ja, ja. Es una manera de pensar muy interesante. –Ambos reímos. –¿Tiene usted novia?
–Sí, una chica perfecta con la que hace poco empecé a vivir en mi piso.
–Se la ve enamorada. –Asentí, la quiero tanto –¿Y dónde está ella?
–No ha podido venir a ayudar a mis amigas.
–No hace ni tres horas que salimos de España y usted ya la echa de menos ¿me equivoco? –Niego con la cabeza. Él sonríe. –Entonces ayude cuanto antes a sus amigas y vuelva con ella.

:: FLASHBACK ::

Tras la llamada de Lena, hablé con mi chica y le conté los problemas de ambas, ella me animó a que llamara a Yulia y hablara con ella. Así averiguaría qué le pasa y seguro que podría solucionarlo.

–¡Vamos Claud! No es la primera vez que la llamas para saber qué le pasa.
–¡Ya! Pero otras veces son ambas las que me piden su ayuda por separado.
–¡Anda llámala! –Me tiró mi móvil Nadia riendo.
* Tras dos tonos la voz de mi niña de ojos azules preguntaba.
–¿Aló?
–¿Aló? ¿Esta por ahí una niña morena de ojos azules que canta genial y le encanta el piano?
–Pues en estos momentos no está para nadie, quizá otro día –respondió borde.
–Yul ¡Que soy yo, Claudia!
–He reconocido tu voz Claudia. Ya te he dicho que no estoy para nadie –dijo muy enfadada.
–¿Ni siquiera para mí? –Pregunté sensual para quitarle hierro al asunto.
–No. –Y me colgó.

Me quedé mirando el móvil sorprendida por aquella conversación, ¿qué le pasaba? Era la primera vez que Yul me trataba así, y encima sin razón alguna. Cuando se enfada sé que suele ser borde, que no habla y que cuando lo hace es para insultar y decir cosas que no siente(¿quién no lo hace cuando se enfada?) Pero si estaba enfadada no tenía por qué pagarlos con migo, ¿qué le pasaba?

–¡Joder Claudia, qué rápida eres! ¿Ya lo has arreglado todo? –Me preguntó Nadia entrando al comedor.
Negué con la cabeza: –No pude ni siquiera preguntarle qué tal está ¡me ha colgado!
–Ja, ja, ja ¿Ya lo ha vuelto a hacer? Vamos Claud, seguro que es una broma, vuelve a llamarle.
–No Nad, no, no es una broma, me ha dicho que no tiene tiempo para mí.
La sonrisa de mi chica se fue: –Joder, ¿tan mal están? Deja que pase un tiempo, haber si se le pasa el mosqueo, quizá mañana quiera hablar con tigo.
–Sí, eso será… – Dije e intenté continuar con mi vida.

:: FIN FLASHBACK ::



Última edición por julianna-sama el 10/8/2008, 20:47, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:26

–¿Le apetece otro refresco? –Pregunta mi acompañante al ver mi copa vacía.
–No gracias.
* Él asiente y le pide a la azafata otra copa de JB con hielo.
–¿De verdad que no le apetece otro refresco o otra cosa? No me importa invitarla.
–No, de verdad, es usted muy amable. No deseo nada más, gracias.- Me mira complaciente.
–¿Ni siquiera un chupito de vodka? –Me pregunta la azafata susurrando. Me giro hacia ella y veo que es la azafata del aeropuerto. Me sonríe, se acerca a decirme algo y que mi acompañante no se entere –Recuerda que me debes una copa.
Sonrió y asiento: –“Esta bien, tomaré un chupito con ella.” Pienso “Pero sólo un chupito Nova” Me regaña mi conciencia.

La azafata le pone su pedido a mi compañero y me pide que la acompañe. Por el pasillo me dirijo tras ella a la cocina a por ese chupito de vodka, mis ojos no pueden evitar ver su sujetador a través de su casi transparente blusa. Tiene una silueta muy bonita, sólo de verla me entran los calores. “Nova, contrólate” Pienso. Llegamos a la cocina que está entre los pasajeros de segunda y primera clase. Ella cierra la cortina que da al pasillo de primera clase y luego una puerta que da a los de segunda, miro a mi alrededor “Por favor, por favor que hayan más azafatas” sigo mirando la estrecha cocina en la que no hay nadie más “Mierda, estamos a solas.”

–Bueno ¿tienes vodka en esa bolsa? –pregunta acercándose.
–No, sólo era una broma para hacerte sonreír –ella sonríe, “di que sé Claud, échale los trastos” me regaño. –No debí echarte aquella mirada asesina –“¡Ala! Así se arreglalo más”
–¡Bah! Es normal Claudia, no encontrabas tu billete.
–¿Recuerdas mi nombre?
–¡Claro! No podría olvidar una cara tan bonita. – “¡Dios qué calor hace aquí!” pienso. Se queda mirando mis ojos negros –¡Bueno! Pues voy a tener que invitarte yo a una copa. –Abre un mueble y saca de él dos pequeños vasos y una botella de vodka, los sirve y me da una –Por que este viaje termine ‘bien’.
Brindo con ella y suspiro, no puedo apartar mi mirada de esos labios que saborean este líquido tan fuerte. Se acerca a mí, yo me tiro para atrás, ella sonríe.
–Esta bueno el vodka ¿verdad?
–Verdad, e, e, ¿me pones o, otra copa? –Logro decir, esta chica me está poniendo de súper nerviosa, el calor me sube por todo mi cuerpo.
–Por supuesto –dice sensual.

Se acerca más a mí, me quita la copa de la mano y la deja encima de una nevera. Me coge de la cintura y se acerca a mí, noto el olor a vodka de su aliento, el olor a lavanda de su ropa y su mano ahora en mi cadera acercándome a ella. Me giro e intento mirar a otro lado. Noto su nariz cerca de la mía y cómo su mano gira mi cara para acercar sus labios a los míos. En ese momento deseo que alguien entre en el pequeño habitáculo e interrumpa esto. Pero nadie entra y sus labios se juntan con los míos “¡Wa, qué suaves!” Sigue besándome cada vez más fuerte hasta que su lengua se introduce en mi boca violentamente y se mueve ágilmente, sus manos se introducen por mi suéter y suben hacia mis senos, me acaricia una y otra vez, me tiene a su disposición. “Claudia, tienes que para esto”.

–Espera, espera. –Me separo de ella como puedo, me ha puesto contra la pared así que apenas puedo moverme. –Ni siquiera sé cómo te llamas.
–¡Ups! Es verdad. Mi nombre en Sonia. –Sonríe –Ahora ¿podemos seguir Claudia? –Vuelve a acercase a mí, noto su aliento en mi cuello erizando toda mi piel.
–Espera Sonia, lo siento, no puede ser.
–¿Es tu primera vez? –niego con la cabeza –¿quizá tu primera vez con una chica? –vuelvo a negar –Entonces ¿qué pasa?
–Tengo novia.
–Ella no tiene por qué enterarse.
–No, pero yo no podría vivir con ella así.
–¡Vaya! Así que esa carita de buena es un reflejo de tu corazón. –suspira –Bueno Claudia, al menos deja que te invite a otra copa.

Hace más de media hora que Sonia y yo estamos hablando de todo un poco, vamos conociéndonos, me mira más de una vez embelesada y después como maldiciendo, no le ha gustado que yo tuviera novia, la verdad ella no está nada mal, es mas mayor que yo, tiene un pelo y una piel preciosa pero a mi Nadia nadie la supera.

–¿Alguna vez te han dicho que te pareces a Yulia Volkova, la cantante de t.A.T.u?
–Sí, alguna vez.
–Es que llevas hasta su mismo peinado.
–Sí, bueno, es que ella se copió de mí. – Empieza a reír, se creé que es broma, pero yo le voy a seguir el juego, no pienso decirle que es verdad. –¿Viajas mucho a Rusia?
–Últimamente sí, he ido como diez o doce veces. Tal vez más, eso de saber ruso me ayuda.
–¿Sabes muchos idiomas?
–Sé unos cuantos, pero por encima lo poco que necesito para atender aquí, se: alemán, ruso, ingles, francés, portugués, italiano y español claro.
–¡Guau! ¡Qué pasada!
* De repente sale de la cabina, entra, mira en reloj de la pared y me dice: –Es hora de que te sientes Yulia, el avión va a aterrizar.
–Bueno, pero me llamo Claudia ¿recuerdas?
–¡Claro que me acuerdo! Sólo era una broma.

Vuelvo a mi asiento y veo a mi acompañante leyendo un periódico ruso, Sonia me abrocha el cinturón y le pide a mi acompañante que se lo abroche en ruso. Éste le hace caso.

:: FLASHBACK ::

–¿Aló?
–¿Lena? Soy Claudia.
–¡Hola niña! ¿Ya has hablado con Yul?
–La he llamado pero no ha querido hablar conmigo, me ha colgado.
–Ya te dije que estaba muy rara.
–Yul no es de la que paguen su ira contra otros.
–Lo sé, lo sé –dijo casi entre lágrimas –Algo le pasa y no quiere decírnoslo.
–¿Hay algo por lo que pueda estar enfadada con tigo y con migo?
–Con migo… quizá el trabajo, muchas veces la presión nos hace discutir por tonterías, a la hora de vivir juntas también hemos tenido problemas, no llegamos a vivir juntas más de dos semanas, pero con tigo no ¿por qué?
–Intento saber qué le pasa. –Lena empezó a llorar desconsoladamente, no podía aguantar que Yul no estuviera a su lado…–Len, no llores. Volveré a llamarla.
–Esta bola se está haciendo muy grande… Claudia ¿sabes que la quiero?
–Claro mi amor, claro que lo sé. Lo averiguaré, te lo prometo.

:: FIN FLASHBACK ::

–Bueno, ya llegamos en mi tierra. La tierra del frío, abríguese señorita, este país es mucho más frío que España.
–Lo sé, lo sé.
–¿Quiere usted a sus amigas, verdad? –Le miro con cara triste –Lleva todo el viaje pensando en ellas, venga, seguro que las ayuda. Alegre esa cara y contágieles de alegría y esperanza.

Le sonrío y me levanto para coger mi mochila guardada arriba, el hombre me ayuda, se despide de mí y pasamos la pasarela. Espero un buen rato a mi maleta, cuando por fin me la dan (después de casi una hora esperando) la abro y me pongo una cazadora aún más caliente que la que llevo, pero mirando el paisaje decido que lo mejor es llevar las dos puestas. Cojo el móvil y llamo a mi chica.

–¡Hola mi amor! –Saluda –¿Ya has llegado?
–Sí y tengo que decirte una cosa… todo lo que dicen de Rusia es mentira aquí no hace frío, ahora mismo estoy en bikini debajo de una palmera tomando el sol.
–A ver si es que te has equivocado de avión, qué idioma hablan por allí.
–No sé uno muy raro que no se parece al ruso.
–Ya está, estas en el caribe.
–Ya decía yo que era raro que me recibieran con flores y diciendo ¡aloha!
–Ja, jajá. Va, enserio Claud, qué tal el viaje.
–Bien, he conocido a un hombre muy amable y hablador, y también a una azafata muy simpática, ha intentado tirarme los trastos, pero yo le he dicho que tengo a la novia más guapa del mundo y que nadie la supera.
–Esa es mi chica… ¿Estas abrigada?
–Para qué, ya te he dicho que aquí hace calor, sólo llevo una camiseta interior, otra de felpa, un suéter polar, los leotardos, los pantalones de pana y dos cazadoras. ¡Y me estoy CONGELANDO!
–Ja,ja,ja, bueno, cuídate no vengas resfriada y ayúdalas. Dales un beso de mi parte.
–Vale cari, te quiero y te echo de menos.
–¡Anda Claud si enseguida volverás!¡Llámame con cualquier cosa que pase.!
–Ok, te quiero.
–Te quiero mi amor.

Cuelgo, guardo el móvil en la mochila, cojo la maleta y ando hacia la salida.
Salgo a la calle y el frío me golpea en la cara, todo el aeropuerto está completamente blanco, la nieve está repartida en varias partes, para que las personas y coches puedan pasar. Me dispongo a salir del todo del aeropuerto y a buscar aun taxi que me lleve a casa de Lena, ella se encargará de decirme dónde tengo una habitación de hotel reservada. Hay una fila de lo que creo son taxis, me voy a uno de ellos y le pregunto en ingles si puede llevarme, pero él no entiende ni papa. Busco en mi mochila la dirección que me dio Lena y se la enseño, el tío me dice algo, no le entiendo parece que me dice que él no puede llevarme, su compañero sí, así que me voy a su compañero y le pregunto lo mismo, nada, tampoco me entiende, le enseño la dirección y me dice algo, su compañero se ríe, creo que se están cachondeando de mí, y eso me empieza a mosquear, alguien se acerca y les dice algo en ruso imponente, aquellos dejan de reír. Me giro, es Sonia, se ha cambiado de ropa.

–Anda, deja que te acompañe hasta tu amiga o estos son capaces de hacerte todo un recorrido por Rusia hasta la casa de ella.
–Gracias Sonia.
* Ambas subimos al coche, Sonia lee la nota y la dicta en voz alta al taxista, este la mira de reojo y acelera el coche.
–¡Uf! Es una suerte tenerte aquí, la verdad no sé qué ha pasado, la otra vez que vine fueron muy amables con migo.
–Supongo que sería aquel taxista, no todo el mundo es bueno como tú. En España también pasan estas cosas… ¿Entonces no es la primera vez que vienes?
–No, la otra vez cuando cogí un taxi mi amiga habló con el taxista por mi móvil.
–Y como disfrutaste de la ciudad has vuelto.
–Bueno, la verdad la otra vez era de noche y… sólo vi a mi amiga unas horas en su…–“Ni se te ocurra decir hotel” pienso –en su casa, después tuve que volver.
–¡Joder! Viniste para pasar unas horas con ella, menudo corazón.
–Es que me necesitaba. –Me excuso “me deseaba, mejor dicho”.
–¿Y te necesita otra vez?
–Sí, así es.
* El conductor para, parece que hemos llegado a casa de Lena, una enorme finca antigua muy bien conservada. Pago al conductor y me dispongo a bajar.
–Gracias por todo Sonia.

Ella también se baja del taxi: –Voy a un centro comercial de aquí al lado y luego a mi hotel, toma, aquí tienes mi número de móvil –asiento –, si me necesitas llámame. – Dice sensual, me da un pico y se va. Miro el papel, tiene una letra preciosa: –Sonia, espera. –Ella se gira y viene hacia mí.

–Yo, yo… no quiero que te lleves una impresión de mí que no es verdadera, yo tengo novia y…
–Tranquila niña –dice sonriente y acariciándome la cara –. Ya me lo has dicho ahí arriba, sólo te lo doy por si necesitas ayuda con el idioma o lo que sea. –Sonrío –¡Venga! Que tu amiga te espera.
–Gracias Sonia. –Me acerco a ella y le doy un pico.
–¡Hasta pronto! –Y se va.
* Entro en el patio con las maletas y veo a un portero que se me acerca. Me pregunta algo y yo le digo.
–Soy la señorita Nova, vengo a visitar a la familia de amiga Katina. –Es lo poco que sé en ruso, me lo enseñó Lena.

El hombre ve (por mi acento) que no soy Rusa, así que me acompaña al ascensor donde deja mis maletas y pulsa un botón, el piso de Lena, y después hace un además para despedirse. Las puertas se cierran, subo tres pisos y vuelven a abrirse. En el rellano hay dos puertas, miro el papel y hago sonar el timbre de la puerta de Lena. Una señora me abre.

–Hola soy la señorita Claudia Nova, vengo a visitar a mi amiga Lena Katina. –Repito.
–¡Hola Claudia! Soy la madre de Lena, te estábamos esperando. –dice en inglés, lo que me alivia muchísimo. Entro en la enorme casa, es un duplex algo lujoso–Deja las maletas aquí y ve a ver a Lena está en su cuarto. Sube es la segunda puerta a la izquierda.
* Subo las escaleras y toco a la puerta dos veces, Lena contesta algo en ruso. Abro temerosa la puerta.
–¿Se puede Katina?
–¡Ah, Claudiaaaaa! –Se me abraza –Mi niña, gracias por venir, mil gracias. –La abrazo y siento sus brazos, sus rizos y su olor en mí. –¿Claudia, vas a ir a vivir al polo norte o qué? –Me mira de arriba a bajo.
–No te burles Lena que tengo mucho frío.
–Anda quitate todo eso, subiré la calefacción. –Se acerca un termostato y sube la temperatura a dieciocho grados. Empiezo a quitarme las ropa hasta quedarme con los pantalones de pana y una camiseta de manga corta. –Bueno, cuéntame qué tal el viaje.
* Le cuento, sentadas las dos en su cama, todo lo que me ha pasado durante el viaje, sonríe cuando le cuento que Sonia me llamó Yulia, pero también veo que entristece al oír ese nombre.
–Len, no me iré de aquí hasta que no consiga saber que le pasa. No pararé.
La madre de Lena llama a la puerta: –Chicas la cena está lista.
–Gracias mamá ahora bajamos.
–Bueno, ¿no me llevas a un hotel? –pregunto extrañada.
–Yo había pensado que podías quedarte a dormir aquí en mi casa. Así no te gastas dinero.
–Es que no quiero molestar Lena…
–Bueno, mañana buscamos un hotel, hoy te quedas. –Me sonríe y me coge de la mano –Vamos a cenar, mi madre cocina muy bien.

Bajamos al comedor. La mesa ya está preparada con un plato de algo parecido a estofado de carne con verduras, nada más probarlo alucino con su sabor, Len tenía razón. Durante la comida sus padres me preguntan por mi país, nuestras costumbres y si su niña tiene éxito aquí. Les respondo a todas las preguntas en ingles y Len les va traduciendo partes que ellos no entienden. Ayudo a recoger la mesa y Lena y yo nos vamos a su cuarto. Ella coge un par de albornoces.
Volver arriba Ir abajo
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:27

–Ven, vamos a ducharnos, así dormiremos más tranquilas.
–¡Sí! Necesito una ducha urgente.
* Cojo mi pijama de la maleta y voy con ella al gran cuarto de baño, allí Lena abre el grifo para que se vaya calentando el agua, se desnuda y se mete.
–¿No vienes? –Pregunta.
* Yo me desnudo y me meto con ella, el agua está ardiendo lo que hace que me queme.
–¡Duch! Está ardiendo. –Ella empieza a reír –Katina, podías haber avisado.
–Ja, ja, ja pero ¡si sale humo! –Y me tira con la mano más agua. Volviendo a quemarme. –¿Quema?
–Katina, no me busques que me encuentras. –La señalo con el dedo amenazante.
–¡Ah sí! –Y sigue tirándome más cantidad de agua. Dejando mi piel roja.
–Te la has ganado. –Ella se refugia en un rincón de la gran ducha, mientras intenta tirarme más agua, yo la agarro y empiezo a hacerle cosquillas, ella me hace a mí también hasta que acabamos las dos de rodillas en el suelo riendo a carcajadas. Me mira tierna. –¿Qué miras niña?
–Eres preciosa.
–Y tú Lena y tú. –La ayudo a levantarse.

Coge el jabón y empieza a enjabonarse, yo cojo el champú mientras y me lavo el pelo, cuando ella termina con el jabón me lo pasa, empiezo a enjabonarme, noto sus manos por mi espalda, me está ayudando a enjabonarme. Me giro y ella me besa tiernamente, yo correspondo a ella y acaricio mis manos a sus caderas, noto cómo sus manos pasan de mi pelo hasta cerca de mis senos. Vuelve a besarme, esta vez fuertemente y me doy cuenta de lo que está pasando.

–Para mi amor, para. –me aparto –No quieres hacerlo conmigo, tú deseas estar con Yulia, no conmigo, me parezco a ella cariño, pero no soy ella. –Lena llora, sabe que tengo razón. La abrazo. –¡Vamos Lena! Te ayudaré, por eso he venido ¿no? –cojo su cara entre mis manos y veo como llora, ella coge la mía y me besa, ese beso sí es verdadero.
* Me quedo un rato abrazándola y ya salimos de la ducha. Nos ayudamos mutuamente a secarnos el cuerpo y el pelo. Y ya nos vamos a su habitación.
–¿Necesitáis que os ayude? –Pregunta el padre de ella al vernos sacar la cama supletoria.
–No papa, nos bastamos solas, gracias.
–Esta bien. ¡Buenas noches princesas!
–Buenas noches. –Respondemos las dos.

Lena va a cerrar la puerta y yo me meto en la cama, cuando me acuesto noto el cansancio del vuelo y los nervios de encontrarme con ella en la espalda, me duele bastante.

–¡Uf! Ese vuelo me ha demolido…
–¡Pss! –Ruega mi silencio Lena se ha quedado en la puerta escuchando a sus padres, no entiendo casi todo lo que dicen, parece que están hablando de Lena y Yulia, hasta creo que de mí. Debo de haber acertado pues Lena no hace buena cara.
–¿Qué pasa peque?
* Vuelve a pedir mi silencio y sigue escuchando, tras un rato cierra la puerta y se tumba en su cama, que esta pegada a la mía, casi dormimos juntas.
–Mis padres creen que ahora tú serás mi chica, no quieren que vuelva con Yulia, saben que es un poco cabeza loca y que todo lo que hago es por ella, se niegan a pensar que tengo cabeza. Creen que lo de meterme en el grupo fue porque sabía que ella iría, que me escapé a España porque ella me obligó. ¡Dios! Si Iván hubiera tenido la boquita cerrada no se hubieran enterado, pero no el se lo dijo y no me creen cuando digo que fue idea de ambas. Dicen que aunque te pareces físicamente a Yulia tú serás mejor que ella porque parece que tienes cabeza y que a lo mejor me llevas al buen camino.
–Ja, ja, ja ¿yo tu chica? Pero si vivimos a cientos de kilómetros ¿devolverte al buen camino? Pues podrían darse la mano con mis padres. –Lena ríe, es mejor tomárselo a broma. –¡Uf estoy agotada!
–Sí, mejor será que durmamos, mañana tengo que levantarme pronto para ir a un ensayo, vendrás conmigo, así podrás hablar con Yulia. Después buscaremos un hotel.
–¡Uf! Ya veremos lo que pasa, no creo que quiera hablar con migo. Me encojo entre el suave edredón nórdico. Noto la mano de Lena en mi cintura y yo desenredo su suave pelo con mis dedos.
–Buenas noches mi peque.
–Buenas noches mi niña –digo cerrado los ojos.

CAPÍTULO 2: El encuentro con Yulia

El sol está entrando por la ventana, a mi lado duerme la pelirroja con sus piernas entre la mías y sus mano en mi cadera. Empieza a abrir sus preciosos ojos verdes. Alguien abre la puerta del cuarto.

–¡Arriba niñas que ya es la hora! –Anuncia la madre de Lena. Nos mira –El desayuno estará en diez minutos. ¡Venga! Vais a llegar tarde.
* Miro los grandes ojos de Lena mirándome, y esas pecas que le hacen tener su tierna cara.
–Ahora tu madre creerá que hemos pasado al noche juntas.
–Ja,ja,ja ¡es verdad! Bueno, si así es feliz. –Se levanta y la observo (apenas va vestida con una camiseta y un tanga) veo cómo se va pone un pantalón de chándal. -¡Eh qué miras canija! Venga levántate que no llegamos. –Coge una almohada y me la tira, me incorporo y empiezo a darle con la otra almohada. –Así que no quieres vestirte ¡eh! Pues lo haré yo.

Salto de la cama y corro por la habitación hasta que me alcanza y consigue entre forcejeos y risas quitarme los pantalones del pijama. En eso consigo tirarla encima de la cama y hacerle cosquillas, ella me hace tantas cosquillas que no puedo parar de reír, lo que me debilita, ella se aprovecha y se pone encima de mí, me tiene atrapada.

–¡Niñas que no llegáis al desayuno! –Abre la puerta su padre. Tal y como nos ve, pone cara de “¡Ups! Lo siento” y cierra la puerta corriendo. Lena y yo nos miramos y estallamos en carcajadas.
–Ahora seguro que se creen que estamos juntas. –Ríe Lena. Me encanta verla así.
* Terminamos de vestirnos, arreglamos las camas y bajamos a desayunar, al verme con las maletas la madre de Lena se sorprende.
–¿Ya vuelves a España?
–No, que va, me quedaré unos días, es solo que dormiré en un hotel.
–¡Uy! Creí te quedarías con nosotros. –Dice el padre.
–No, me voy a un hotel, no quiero molestar...
–Pero chica, si no es molestia –Dice la madre de Lena.
* Sonrío y miro a Lena para que me ayude.
–Mama, papá dejarla, se sentirá más cómoda si duerme en un hotel. No os preocupéis le buscaré uno cerca de casa. Además ¡ni que fuera mi novia!
–Si no duerme aquí es porque es tu novia. –Se sorprende la madre de Lena
–¿Novias? –digo yo –¡Qué va señores! Sólo soy una amiga de Yul y Len que ha venido a verlas.
–Ya, bueno, pues…
–Vamos Claud, que no llegamos. –Me avisa Len bebiéndose la leche de un trago.
* Hago lo mismo, cojo las maletas y me dispongo a salir de la casa.
–¿Volverás a traerla antes de que se vaya a España no? –Le pregunta su padre a Len.
–¡Claro! Ale hasta luego.

Subimos en el ascensor y ya en la calle cogemos un taxi que nos lleva al gimnasio donde Yul y Len ensayan las coreografías. Entramos en los vestuarios y en la taquilla de Lena dejo la maleta, ella cierra la taquilla con una llave y después me la da. Busca algo y me mira.

–Volkova aún no ha llegado, no me extraña, siempre llega tarde. Anda vamos.
Entramos en una gran sala con varios espejos, allí estaba una chica hablando con Iván, supongo que sería la coreógrafa y hay varias personas más. Me acerco a Iván estando al lado de la pelirroja, no me apetece nada hablar con él desde la escapada a España que ya no habla con migo, cree que yo las convencí.
–Hola Iván –saludo algo nerviosa.
–Yulia 2 ¿qué haces por aquí?
–He venido a ver a mis amigas.
–Pero sólo a verlas, nada de llevártelas por ahí como si fueran un juguete. –Me dice muy borde.
–¡Vale ya no Iván! Ya te dije que fue idea nuestra, Claudia sólo nos buscó un hotel y nos guió por la ciudad, nada más. –Me defiende Lena.
–¡Pues podíais haberos buscado una amiga rusa!
–Creo, creo que será mejor que me vaya. –Digo, me giro y me dispongo a salir por la puerta en busca de mi maleta y un hotel.
–¡Joder Iván! ¿Cuándo vas a creerme? –Oigo chillar a Lena.
–Esta bien, esta bien… ¡Claudia! –Me giro –No te vayas anda, siéntate y disfruta de la nueva canción, ya que estás aquí y eres fan nos dirás qué te parece. Me acerco a Len y ella me lleva a un banco desde donde podré ver toda la coreografía.
–¿Estas segura de que quieres que me quede? ¿No será mejor encontrarnos con Yul en un café?
–¿Y cómo la llevo hasta allí si no quiere ni mirarme? Anda siéntate, te necesito aquí.

Tras esas palabras ¿quién puede negarse? La miro, tiene los ojos algo hinchados de haber llorado anoche, así que decido quedarme, total he venido hasta este país a enfrentarme a Yulia.

:: FLASHBACK ::

Tras armarme de valor y tomarme varias tilas para estar bien tranquila cogí el móvil y llamé a Yulia, yo estaba sola en casa, así que no tendría la ayuda de Nad. Busqué en la agenda del móvil su número de teléfono y le di a llamar.

–¿Qué demonios quieres Claudia? –Respondió Yul
–¡Hombre Yul! Yo también te quiero.
–¿Qué quieres? Ya te dije que no tengo tiempo para ti.
–¿Hoy tampoco?
–No.
–Entonces ¿cuándo puedo hablar contigo?
–¿De qué quieres hablar? –Preguntó enfadada.
–Quiero saber qué te he hecho yo para que me trates así. ¿Por qué has cambiado?
–La gente cambia. –dijo secamente.
–O sea que has cambiado así de repente y de la noche a la mañana ya no me quieres.
–Entre tú y yo nunca ha habido nada.
–¿Te has dado un golpe en la cabeza o qué?
–Quizá me caí por la escalera.
–Yul, por ¡dios! ¿Qué te pasa? ¿Por qué me tratas como si fuera una mierda? ¿Qué te he hecho?
–Ya te lo he dicho, quizá me caí de la escalera y no recuerdo quien eres.
–¡Y una mierda! Te acuerdas muy bien de mí, de cómo nos conocimos y las noches que hemos pasado juntas, de las llamadas de teléfono, de que te he ayudado con Lena, de la escapada mía a Rusia…
–Entre tú y yo nunca ha habido nada.
–¿Qué quieres decir con eso? Sé que no sientes esas palabras, Yul por favor qué te pasa. Me estas haciendo daño ¿sabes?
–A mi no me pasa nada.
–¡Venga ya Yulia! ¡Joder, deja el juego ya! y ¿dime qué coño te pasa?
–¡Eh Claudia, no me agobies!
* Y me colgó, me dejó tirada en el suelo mirando el teléfono y recordando las noches que estuvimos juntas, sus ‘te deseo’ que tanto me gustaban, miré una foto del comedor en la que estábamos las cuatro juntas, ella abrazándome, las lágrimas cayeron por mi cara. En ese momento Nad entró por la puerta de casa, y me vio llorando.
–¿Qué pasa mi amor? –Me quitó el móvil de la mano y miró a quién había llamado
–¿Es Yul?
Yo asentí: –No sé que le pasa, es como si yo la hubiera traicionado. No sé que le pasa, no sé… –Seguí llorando.
–Ya sabes que ella es como yo, nos vamos cerrando y hasta que no nos dais de hostias no soltamos prenda… Esto está durando demasiado.
–Pero Nad, ella se ha enfadado con Lena y nunca lo ha pagado con migo.
–Lo sé mi amor, lo sé… Pero también sé que tú eres la única a la que escucha, a mi no me escuchará, a Lena tampoco, ni a Iván y menos aún a sus padres.
–¿Por qué no me habla? ¿Por qué se niega a mí? –Seguí llorando y llorando.

:: FIN FLASHBACK ::

Lena está a mi lado, ambas esperamos a que aparezca Volkova. Como no llega Lena se levanta y empieza a calentar los músculos y hacer algunos ejercicios. Ha pasado más de media hora e Iván está de los nervios, coge su móvil y la llama se enfurece aún más cuando Yul no contesta al teléfono.

–VOLKOVA, esta te la guardo, esta te la guardo –Dice una y otra vez.

En eso se abre la puerta y aparece Yul vestida con unos pantalones muy anchos negros, una camiseta muy estrecha negra, unos guantes blancos hasta los codos, un gorrito negro, gafas de sol, una chaqueta de cuero y el móvil en la mano.

–¿A qué vienen tantas prisas?
–Volkova llegas tarde. –dice Iván muy serio.
–Bueno, bueno, ya he llegado. ¿Empezamos?
–¿Has visto quién ha venido? –Le pregunta la coreógrafa.

Yul se gira y me mira, por un segundo creo que me sonríe y está contenta de que haya llegado, estoy muy dolida con ella, pero no puedo evitar ese sentimiento cada vez que la veo, ese cosquilleo en mi interior. Desearía correr a ella y abrazarla, tras mirarme gira su cara y le hace un gesto a la coreógrafa como diciéndole “La he visto ¿y qué?”

–¿Creí que era amiga tuya?
–No, es muy amiguita de Lena –Sonríe y mira a Lena muy enfadada. Lena baja la mirada, como si la culpa de que yo estuviera en esa sala fuera suya. Yul vuelve a mirar a la coreógrafa. Esta la mira sorprendida, creo que sabía que las tres éramos amiga. –Además puedes decir lo que quieras, es españolita y no se va a enterar de nada. – y empieza a reír.

Lena la mira asombrada no puede creer lo que sus oídos han oído.
Yo lo he entendido prácticamente todo, sobre todo la última frase, así que me levanto y le digo en ruso: –Sí, esta españolita no habla ruso. –Todos me miran asombrados, sobre todo Yul, no se esperaba eso. Me dirijo a Lena : –Cuando acabes llámame y vendré a por ti, no tengo ganas de acabar a hostias con esa mocosa. Cojo mi mochila, le lanzo una mirada de odio a Yulia y cierro la puerta.
Salgo a la calle súper mosqueada, y empiezo a dar vueltas y vueltas por la manzana intentando tranquilizarme y controlarme o sería capaz de meterme dentro y sacarle a hostias las palabras a Yul, pero eso no son formas, así que sigo andando y andando.
Miro el reloj ha pasado más de una hora, me parece que Lena se va a tirar toda la mañana ensayando esa nueva canción. Así que cojo mi móvil y marco el número de Sonia, la única persona que conozco en este país (a parte de las componentes de tatu y los padres de Lena).

–¿Sí?
–Buenos días Sonia, ¿me invitas a un café? ¡Me estoy congelando!
–Claro, dónde estás.
–Pues la verdad, no tengo ni idea.
–¿No sabes leer los carteles?
–No.
–Busca alguno que diga en qué calle estás y deletréamelo.
–Esta bien –empiezo a buscar y voy dictándoselo –Una letra que parece un cuadrado con patas…
–¿Un cuadrado con patas? Jajaja, nunca la hubiera descrito así.
Sigo diciéndole: –Y por último una que parece un cuadrado sin la parte de abajo.
–¿Parecida a la letra pi?
–Exacto.
–Vale, creo que ya sé por donde estás. Ahora cojo un taxi y te recojo.
–Gracias.
* Para no despistarme, me quedo dónde estoy esperando a que un taxi me taiga a Sonia y poder tomarme un buen café con leche. Mientras espero decido llamar a mi chica.
–¿Si? –Contesta
–Hola mi amor ¿cómo has pasado la noche?
–Pues un poco solitaria, había mucho hueco en la cama. ¿Y tú?
–He dormido en una cama supletoria en casa de Lena, cené allí y tal.
–¿Entonces has conocido a su familia?
–Sí, a sus padres, son buena gente. Querían que me quedara allí, pero yo prefiero no molestar y dormir en un hotel…
–¿Ya has visto a Yul? ¿Qué tal el primer encuentro?
–Fatal, le ha dicho a su coreógrafa que no soy su amiga, sólo muy ‘amiguita’ de Lena.
–¡Dios! Bueno, tú tranquila ¿vale? Y si hace falta dale de hostias –empieza a reír.
–Pues no te creas que no lo he pensado.
–¡Clauud! –Me regaña –Así no se arreglan las cosas.
–Lo sé, lo sé.
–Y ahora, ¿dónde estás?
–Tomándome un café, esperando a que Lena salga de su ensayo y me enseñe la ciudad. Por hoy no me apetece volver a enfrentarme a Yul –oigo jaleo por la oficina.
–Claud, tengo que dejarte, luego te llamo y me cuentas qué tal. Besos mi amor.
–Te quiero Nad.
Volver arriba Ir abajo
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:31

Un taxi aparece trayendo a la azafata conmigo, ella sale vestida con vaqueros y un plumas enorme, me da dos besos y me acompaña a un cafetería, hace mi pedido y el suyo y esperamos a que los traigan. Vamos hablando de cómo hemos pasado la noche, del frío de la ciudad y me cuenta que no sabe cuándo la llamaran para que vuelva a España, de momento no hay ningún vuelo. Dice que no le importa, que tiene bastantes amigas por aquí, así que está disfrutando de unas pequeñas vacaciones. Yo le digo que mi amiga está trabajando y que he preferido venir con ella a quedarme en su casa con sus padres, que después buscaré un hotel.

–Cuando he llegado, estabas hablando con tu novia ¿verdad?
–Sí, ¿cómo lo sabes?
–Porque tenías una carilla de enamorada impresionante.
–Sí, bueno, es que la quiero mogollón… –Mi móvil empieza a sonar a toda hostia, lo busco por la mochila una y otra vez –¿Dónde estás? ¿Dónde estas pequeñajo? –Sonia ríe, por fin lo encuentro –¿Sí?(…) Claudia, soy Lena ¿dónde estas?(…) Estoy una cafetería, cerca del gimnasio(…) Vente hacia el gimnasio y me recoges(…) No me apetece encontrarme con ella(…) Ya se ha ido, anda ven a por mí(…) Ahora mismo estoy ahí. –Cuelgo y miro a Sonia –Tengo que irme, gracias por el café y por venir hasta aquí.
–¡Dah! Lo he hecho porque estaba cansada de hablar ruso. –Sonríe. Yo la miro y sonrío. –Bueno, si quieres algo vuelve a llamarme, me encanta estar con una chica tan guapa como tú. –Los colores se me suben a la cara, ella la levanta con un dedo y me da un pequeño pico –¡Hasta pronto!
–¡Hasta pronto!

Salgo de la cafetería y cruzo un par de calles y llego hasta la pelirroja que me espera con mi maleta a su lado. Lleva el pelo recogido en dos trenzas, cosa que me encanta, lleva unos vaqueros y un polar azul y negro, está guapísima.

–¿Qué tal el resto del ensayo? –Pregunto en el taxi que nos lleva a mi hotel.
–Asqueroso, Yulia no ha hecho más que mirarme como si yo te hubiera traído aquí a rastras, ni siquiera me ha hablado. Ha sido peor que los otros días, no soporto que no me hable, pero que me mire así…
–Te juro que cuando te ha mirado así, he estado apunto de darle de hostias.
–Así no se arreglan las cosas.
Sonrío: –Eso es justo lo que ha dicho Nadia.
–¿Has hablado con ella?
–Sí y te envía besos y saludos.

Llegamos a un hotel que está cerca de la casa de Lena, ella habla con el recepcionista mientras sujeto mi maleta, parece que no tenemos suerte, no hay habitaciones, así que cogemos la maleta y salimos a la calle.

–Te dije que quería dormir en un hotel, debiste pedir con antelación una habitación.
–No te enfades Novakop, en seguida encontraremos un hotel.

Hemos pasado unas manzanas, y cruzado unas cuantas calles, según Lena cada vez estamos más cerca de su casa, pero más lejos del gimnasio, el otro hotel era perfecto porque estaba entre los dos edificios. Unas calles más y ya llegamos al otro hotel, son más de las tres de la tarde y mi estómago me pide algo de comida.

–¿No tienes hambre Katina?
–Después del ensayo bastante, pero de momento puedo aguantar. –Giramos la calle –Bueno, ya hemos llegado –me señala el hotel –, cruza los dedos.

Entramos en el hotel y como antes me quedo esperando a que ella hable con el recepcionista, miro a la gente que nos rodea y cómo mira a Lena, espero que no la reconozcan y piensen mal. Vuelvo a mirar hacia Lena y veo que el recepcionista niega, ella me mira apenada y sigue hablando con el recepcionista, este vuelve a negar. Lena suspira y se acerca mí negando.

–No hay habitaciones.
–¿Qué?¡ No puede ser que no hayan en dos hoteles! Y ahora ¿qué hacemos? ¿Seguimos buscando?
Lena niega: –Parece que vas a tener que quedarte a dormir en mi casa.
–Sí, y que tu madre se crea mi suegra.
–Ja, ja. Ya se lo creé, ya la oíste “si no duerme en casa es porque es tu novia”
–Es que yo no quiero molestar, ni que se crean algo que no somos…
–Je, je, je –empieza a reír maliciosamente. Y saca de su bolsillo una llave de habitación –Je, je ¿has caído? Je.
–Pero, pero… yo vi al recepcionista negando.
–Porque se lo mandé yo. Ja, ja, ¿has caído?
–Esta me la pagas Katina. Dame la llave.
–¿Quieres esto? –yo afirmo –Pues cógela.

Lena empieza a correr por todo el hotel, yo corro detrás de ella, sube las escaleras, corremos entre los pasillos de las habitaciones, por el comedor dónde está la gente comiendo, asustamos a una limpiadora que estaba con su carrito, vuelve a subir por las escaleras y cuando por fin creo que va a parar abre una puerta de habitación y se mete dentro. Intento abrir la puerta, pero se ha encerrado con llave.

–Lena abre –llamo.
–Promete que no me harás cosquillas.
–Lo prometo.
–Jura que eres fea.
–¿Qué?
–Hazlo o no te dejo entrar.
–Esta bien, ¡soy feaaaa!
* La puerta de la habitación se abre y me enseña a una Lena sonriente que quiere abrazarme, dejo que lo haga y en eso empiezo a hacerle cosquillas y acabamos las dos tiradas encima de la cama.
–Ja, ja, ja Me prometiste que no me harías cosquillas. –Dice entre risas.
–Sí y también juré que soy fea y no lo soy verdad que no Katina.
–Verdad que sí Novakop.
–Muy bien –dejo de hacerle cosquillas un momento –, pues no pararé hasta que lo niegues.
–No, no, esta bien, esta bien. Eres preciosa Claud.
–Ya lo sabía. –Digo con aire de pija creída. Lena sonríe. Mis tripas suenan. –Anda te invito a comer que no aguanto más.
* Lena se levanta de la cama y se arregla la ropa. Alguien toca a la puerta, nos miramos asombradas.
–¿Quién será? –Pregunto.
* Ella me hace un gesto para que abra. Me dirijo a la puerta y la abro extrañada, tras ella aparece un botones con mi maleta en su mano.
–Señorita, se ha dejado usted esto en recepción.
–¡Oh, vaya cabeza la mía! Muchas gracias. –la cojo y le doy una propina tras la que cierro la puerta. Dejo la maleta entera dentro del armario (luego la desharé) y le hago un gesto a Lena para que nos vayamos. Ella me da la llave y yo cierro.
* Bajamos al comedor donde nos sirven un par de sopas y carne con patatas. Lo mejor, el postre, yogur con frutas, me encanta.
–Y ahora ¿qué hacemos? –Pregunta.
–Lo que quieras, menos ver a Yulia aún no me he preparado para otro asalto.
–Estas de suerte, hoy tengo la tarde libre. Te voy a enseñar el barrio donde crecí.

Son más de las diez de la noche, hace un rato que Lena me dejó en el hotel para ir a dormir con sus padres. Hemos pasado toda la tarde juntas paseando por los lugares que le han visto crecer, su colegio, su jardín de infancia, su escuela de piano, incluso por un estudio donde le hicieron las pruebas para entrar en
Neposedi, el lugar donde besó por primera vez a Yulia cuando eran niñas… Allí se le escaparon las lágrimas, y a mi se me rompió un poco más el corazón, odio verla así. Yulia, qué escondes en tu interior, qué te hemos hecho para que nos trates así.

:: FLASHBACK ::

–¿Lena?
–¿Sí?
–He vuelto a hablar con Yulia, y me ha hecho mucho daño.
–¿Qué te ha dicho?
–No quiere hablar y cuando le he preguntado por qué el cambio ha dicho que la gente cambia y que entre ella y yo nunca ha habido nada. Que no soy su amiga…
Las lágrimas de Lena y mías se escaparon. Ambas sabíamos que estábamos perdiendo a Yul y que no sabíamos cómo recuperarla.
* Dos días después de llamar a Lena, me armé de valor y cogí el móvil, no me importaba tener que pagar una gran factura si así recuperaba a mi niña de ojos azules.
–¿De verdad vas a llamarla? –Me preguntó Nad.
–Sí y esta vez no se escapará.
–Como quieras, yo voy a bajar a comprar enseguida subo. ¿Vale?
–Compra cola-cao y cereales.
–¿Los has apuntado en la nota? –Gritó desde la cocina.
–¡Sí! – chillé.
–Bueno, me voy. –Se despidió desde la puerta.
* Respiré hondo y marqué el número de móvil de Yulia, el teléfono sonó siete veces, colgué y volví a llamar, volvió a sonar siete veces.
–Yulia no te vas a escapar de mí.

Su móvil volvió a sonar seis veces, ella me rechazó la llamada, volví a marcar el número y dejé que sonara, otras tantas veces hasta que volvió a rechazarme la llamada, yo sabía muy bien que tienen prohibido apagar el móvil por si Iván las llama, así que no me iba a rendir, seguiría llamando hasta que se quemara el teléfono, tres toques, me rechazaba, seis toques, me rechazaba, dos toques y…

–¿Se puede saber qué coño quieres? –Me gritó.
Yo pegué un bote enorme, creí que no me lo cogería: –Sabes muy bien lo que quiero.
–Joderme la vida.
–Pues mira sí, si no puedo follarte, voy a joder tu vida.
–Vete a la mierda Claudia.
–No hasta que me digas qué te pasa.
–A mi no me pasa nada.
–Llevas días y días sin llamarme y cuando lo hago me dices que no estas para nadie, qué te he hecho para que estés así.
–Nada, tú no me has hecho nada, eres Santa Claudia.
–¿Qué te pasa? –No me contestaba –¿qué te pasa? –Los nervios seguían en mí. –Nunca me cansaré de preguntártelo ¿qué te pasa? –Pregunté más tranquila.
–Déjame en paz Claudia, olvídate de mí.
–O me lo dices o te lo saco a hostias.
–¿Vas a venir hasta Rusia para darme de hostias? –Preguntó burlándose.
–No me busques que me encuentras, iré y te daré de hostias si no me contestas.
–Mira Claudia ¡que te follen! - Y me colgó.
* En ese momento entró mi chica en casa cargada con varias bolsas.
–¡Aaaaahhh! –chillé –¡Te odio Yulia, te odiooooo! –Cogí el móvil y lo estampé contra pared. –Te odio, te odio. –Empecé a pegarle patadas a los cojines del sillón una y otra vez hasta que tropecé con uno de ellos y caí al suelo donde pegué puñetazos al suelo. –¡Yulia te odiooo, te odio! –Me miré la mano la tenía dolorida, empecé a llorar. –¡te odio, te odio, te odio…!
* Nadia se acercó a mí y me abrazó. Después de un rato me secó las lágrimas
–No, no la odias, la quieres por eso lloras. Es tu amiga y te duele que no cuente con tigo, algo le pasa y no sé porqué no te lo cuenta. Quizá debas ir a Rusia y hablar con ella cara a cara, si vas hasta allí no podrá negarse a hablar contigo. Ve a Rusia, ahora que tienes vacaciones y averigua qué le pasa.
–¿Y tú?
–Yo tengo que trabajar, además allí no creo que pudiera ayudarte.
–Pero estaré sola.
–¡Qué va! Lena estará contigo. –Miramos al móvil, estaba completamente destrozado, Nad sacó el suyo del bolsillo –Anda llama a Lena y luego vamos al centro comercial a por un móvil nuevo , sé que ese no te gustaba pero al menos podías haberlo guardado en un cajón ¿no?
* Sonreí y llamé a Lena.

:: FIN FLASHBACK ::

Así que mañana tendré que volver a enfrentarme a ella y saber qué le pasa por esa cabecita y ese corazón. Suena mi móvil, sonrío al ver quién ese, Nadia.

–¿Cómo has terminado el día mi amor?
–He estado paseando con Lena por su barrio.
–¡Mm, qué bonito! Me encantaría estar ahí para verlo.
–Y a mí que estuvieses con migo y no sentirme sola.
–¿No estás con Lena?
–No, se ha ido a su casa a dormir. Mañana me recogerá.
–¿E iras otra vez a verlas ensayar?
–Sí, un nuevo asalto.
–¿Así es cómo ves tus encuentro con Yul?
–Últimamente siento cómo si fuéramos a luchar en un ring de boxeo.
–Mm, si hay barro de por medio yo estaré en primera fila viéndoos.
–¡Nadia que estoy hablando en serio!
–Joder y yo ¿crees que no me gustaría meterme en una piscina de barro contigo?
–Yo preferiría en una de agua caliente, tú en bikini, de noche al lado de una playa desierta…
–Mmm, no sigas que no aguanto y cojo el primer avión a Rusia…
–Je, je, je.
–¿Qué tal el hotel?
–No está mal, no es lujoso, pero al menos es muy limpio y la gente parece amable- digo bostezando y desperezándome.
–Parece que ha sido un día muy largo, debes descansar y levantarte mañana tranquila. Intenta que las palabras de Yul no te hagan daño, es lo que quiere. Es su forma de ponerse una coraza para que no entres en ella, trátala con dulzura, quizá llegue un momento que tengas que usar la violencia verbal, ¿quién sabe? Pero sobre todo ten cuidado, la quieres, ella te quiere y cuando consigas entrar un poco, la coraza se irá y te dejará entrar. ¿de acuerdo?
–¡Cómo se nota que te pareces a ella en ese aspecto! Aunque tú no eres tan fría.
–Dame tiempo, dame tiempo –Empieza a reír. –Bueno, buenas noches amor, qué descanses.
–Qué descanses, mañana nos volvemos a llamar y te cuento qué tal el segundo asalto.
–Ja, ja, de acuerdo mi loquita. Buenas noches.
–Buenas noches.
* Cuelgo el teléfono, me arropo y dejo que el calor entre en mí. Cierro los ojos. Mañana será un día nuevo.
Volver arriba Ir abajo
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:36

CAPÍTULO 3: Segundo asalto

El teléfono de mi habitación suena despertándome de un más o menos dulce dueño. Intento abrir los ojos y coger el teléfono, voy dando manotazos por la mesilla hasta que por fin lo encuentro. –¿Si?(…) ¡Buenos días señorita Nova!(…) ¡Buenos días!(…) –digo medio dormida –Son las seis de la mañana, aquí en recepción esta la señorita Katina que desea verla(…) ¿Katina?(…) –aún estoy dormida y apenas entiendo lo que dice– Sí, la señorita Katina(…) Sí, dígale que suba. – Y cuelgo. Me levanto, abro la puerta y las cortinas, está amaneciendo, la ciudad está aún más blanca que ayer, parece que por la noche nevó, y por lo que veo bastante.
–“Mierda, me lo perdí” –Pienso. De ver tanta nieve me entra un escalofrío y decido volver a meterme en la caliente cama y taparme hasta los ojos. Alguien llama a la puerta debe ser Lena.

–¿Se puede?
–Pasa Lena.

Entra en mi cuarto, descarga su mochila encima de mi cama, hoy viene vestida con unos pantalones grises enormes, un suéter de lana blanco y gris, un plumas rosa y el pelo recogido con una coleta y una gorra encima, está tan guapa como siempre. Se sienta a mi lado y me mira con esos enormes ojos.

–Buenos días Claudia.
–Buenos días peque.
–¿Qué pasa? ¿No piensas levantarte? –niego con la cabeza –¿Voy a tener que levantarte yo? –vuelvo a negar con la cabeza. Ella se acerca a mí, me destapa hasta la cintura y se queda mirándome, no llevo más que una camiseta de tirantes y un tanga, se acerca a mí y me da un pequeño beso. –Vamos peque, tenemos cosas que hacer.

Pone ojos de niña buena y yo no puedo negarme, así que bostezando me levanto de la cama y voy al cuarto de baño a asearme un poco, cuando salgo ella ha cogido la foto que hay encima de mi mesilla, es una foto que hice por el ordenador en la que salimos las cuatro (una especie de collage, creo que se llama), abro el armario y me pongo unos vaqueros, una camiseta de felpa y una camiseta de manga larga negra y roja, me pongo una gorra(pues llevo un pelo para cada lado) y cojo la mochila y la cazadora. Miro a Lena, sigue con la foto mirando especialmente a su novia.

–La recuperaremos Lena.
–¿De verdad lo crees?

Me agacho para ponerme a su altura: –De aquí no me voy hasta que volváis a estar juntas. Se gira y me abraza: –Gracias. Tras un largo abrazo la miro tiernamente: –Oye que… ¿Me invitas a un café? Es que no he desayunado. Lena sonríe: –Yo venía a que me invitaras tú, aún no he desayunado.
Ambas reímos, bueno, yo la invito. Bajamos por las escaleras al restaurante del hotel, allí decimos que queremos dos desayunos.

–¿Desean dos desayunos completos señoritas? –Pregunta el camarero.
* Miro a Lena: –¿Qué lleva el desayuno completo?
–Lleva café, leche o cola-cao, zumo de naranja, tostadas o bollería o cereales o galletas, y un panecillo con jamón york y queso. –Recita Lena de memoria.
–¿Es la primera vez que estás en un hotel? –Bromeo, ambas reímos. Miro al camarero –Desayuno completo no gracias, sólo leche con cereales. Y ¿tu? –Le pregunto a Len.
–Póngame leche con cereales también.
–Copiona –Río, ella sonríe. Recogemos el desayuno y nos sentamos en una mesa.
* Vamos tomando los cereales hasta que le pregunto –¿Estas preparada para un nuevo asalto?
–¿Te refieres a Volkova? –asiento –La verdad es que no. No quiero que nos haga daño.
–Ayer me ganó el asalto, esta vez ganaré yo.
–Pues yo creo que la dejaste bastante anonadada, no sabía que supieras ruso.
–A penas cuatro palabras… Sí bueno puede que ahí le ganara, pero metí la pata yéndome, debería haberme quedado y protegerte.
–Quizá debería aprender a protegerme –dice en un susurro bajando la cabeza.
–Lena, sabes protegerte, es sólo que esto se está desmadrando, oye te necesito fuerte para lo que voy a hacer hoy. ¿de acuerdo?
–¿Qué tienes en tu mente?
–Je, je, je.

Durante el resto del desayuno le voy contando mi plan, no le gusta demasiado, no quiere que juguemos con Yulia, pero al fin y al cabo es lo que ella está haciendo con nosotros, debe probar su propia medicina.

–No se Claud, me parece un poco fuerte. –Dice negando.
–¿No es lo que ella se está buscando?
–Sí, pero… ¿no crees que así la perderé más?
–No, descubriremos su corazón.
–Esta bien, adelante pues. Total, te quiero tanto que no voy a tener que fingir.
–Esa es mi chica, venga a por ella.
* Nos levantamos de la mesa y salimos a la fría calle a por un taxi que nos lleve al gimnasio. El taxi tarda un poco más de lo normal por el tráfico que hay, lo que hace que lleguemos algo tarde al ensayo.
–Iván me va a matar –dice al sonar su móvil.
–No, es perfecto para nuestro plan. –sonrío maliciosamente –¿estás preparada?

Lena coge el móvil, rechaza la llamada de Iván y vuelve a guardar el móvil, me mira, asiente notablemente. Pasamos por una par de avenidas, ya estamos cerca del gimnasio, empiezo a reconocer la zona.

–¿Ves aquella finca? –Señala una enorme recién construida, imita a las edificaciones antiguas que la rodean, es una finca de colores suaves y grandes ventanales. Asiento. –Ahí íbamos a vivir Yul y yo… Ahora… ahora vive ella sola, elegimos aquel piso por la proximidad al estudio de grabación y el gimnasio y… –se le quiebra la voz.
* El taxi para, paga Lena y bajamos del coche. Suspiramos y entramos en el gran edificio sonriendo y aparentando ser felices. Nos metemos en el vestuario y dejamos las chaquetas y bolsas allí.
–Yulia ya ha llegado. –Señala una taquilla cerrada con llave Lena.
–Perfecto, vamos a por ella.
* Vuelve a cogerme de la mano y empieza a sonreír, pone ojitos llenos de destellos, yo la imito. Abre la puerta de la sala de ensayo y entramos las dos muy agarraditas.
–¡¡KATINA llegas tarde!! –Le grita Iván nada más verla.
–Lo siento, es que nos hemos entretenido. –empieza a reír, yo con ella, acaricio su cara llena de pequitas.
–Bueno, vamos a empezar. –Dice la coreógrafa.
* Lena me acompaña al banco de ayer y se despide de mí tirándome un beso.
De reojo miro a Yulia, está mosqueada, el plan está funcionando.
–“Así que aún quieres a Katina eh Volkova, pues haber cómo te tomas el siguiente asalto”
* Las chicas se ponen en posición, ambas sentadas en el suelo de espaldas la una a la otra.
–Emm Iván, esta canción la hemos hecho ya muchas veces ¿no? –Le pregunta Lena.
–Es para que no se os olvide. –Dice la coreógrafa.
–Pues yo preferiría hacer otras cosas. –Susurra Len y me mira sonriente, yo la miro y le guiño un ojo.

Yulia mira por el espejo a su chica y después a mí, me echa una mirada asesina y yo sigo sonriendo como enamorada a Lena, Yulia resopla como un toro enfadado.
Las primeras notas de “Show me love” suenan y Yul hace como que contesta a un teléfono, Lena le sigue la conversación, vuelve a mirarme por el espejo y a sonreírme. Yul se vuelve a mosquear, noto cómo está apretando los dientes. El ensayo sigue y sigue con esta canción y alguna más, Lena y yo seguimos con nuestras miraditas, nuestros guiños e incluso nos sacamos la lengua, lo mejor viene con el descanso.

–“Ahora te vas a enterar Volkova.” Pienso.
* Lena se acerca a mí, me levanto y le doy una toalla para que se seque el sudor, veo a Yul que se va a hablar con Iván, pero creo que sólo hace como que habla en realidad nos observa.
–¿Te ha gustado? –Pregunta Lena.
–Sí, bueno ya había visto los bailes, pero nunca ‘te’ había visto en directo. –Le aparto un mechón de pelo –Eres preciosa y bailando aún más.
* Me mira con unos destellantes ojos que brillan como estrellas, sus labios se entreabren y yo me pierdo en ellos, la cojo de la cintura y me voy acercando a ella, deseo besarla, deseo hacerlo y ver qué siente Yul.
–Bueno, se acabó el descanso. –Anuncia Iván.
* Lena y yo le hemos oído perfectamente, pero hacemos como que estamos en nuestro mundo. Sus brazos se dirigen a mi cuello, donde posa sus manos para acercarme a ella, pero en eso viene Iván y la aparta de mí.
–Iván, joder ¡qué bruto eres! –Se queja Lena.
–Ahora estás trabajando no LIGANDO.
–“Eso es” pienso “si Iván se lo a tragado Yul también” –miro a Yulia, tiene la cara roja de ira.
–No estaba ligando, ya no me hace falta… –Suelta Lena y me mira sonriente.
Yo tengo que esconder la risa y poner carita de enamorada y saludar con los deditos a Lena. Vuelvo a mirar a Yul de reojo, creo que de un momento a otro va a estallar.

Volver arriba Ir abajo
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:36

La música vuelve a empezar, esta vez las notas me anuncian que la canción es “Not gonna get us”, no es la primera vez que la oigo en ruso, pero sí es la primera vez que las niñas no se muestran cariño, deberían cogerse de la mano, correr juntas o lanzarse miradas pero apenas se miran, Lena me mira a mí y Yul la mira mosqueada, total que al poco de empezar la coreógrafa para la música y las regaña, deben poner más de su parte. Lena asiente alegre, y Yul mira al suelo, noto que está arrastrando los pies, está muy muy enfadada. Me levanto y me dirijo a donde está Lena, por hoy casi hemos terminado nuestra interpretación.

–Mi amor, me voy, tengo unas cosas que hacer. Te espero en ‘tu’ casa con ‘tus’ padres. ¿vale?

Lena sonríe, yo le doy un beso en la mano y me dispongo a salir de la habitación, aquellas palabras le han sentado muy mal a Yulia pues nunca ha ido a casa de Lena. Me voy al vestuario y recojo mi mochila y mi chaqueta. Salgo a la calle sonriente, todo ha ido tal y como yo esperaba, pronto daremos el tercer asalto. Lo que tengo muy claro es que Yulia aún quiere a Lena y la quiere con locura. Todos, en especial ella, creen que Lena y yo estamos saliendo, justo lo que queríamos, lo que espero es que la prensa no se entere de esto o ahí no sabré como salir.
Como no sé qué hacer ni dónde ir decido meterme en la misma cafetería de ayer, cuando Lena termine ya me llamará. Ayer terminó cerca de las dos de la tarde y son ya las doce, así que no tendré que esperar mucho. La cafetería está tan llena de gente como ayer, busco y encuentro una mesa con un periódico, me siento, por un momento pienso en leerlo, pero cuando lo abro(pues estaba doblado) me doy cuenta de que está en ruso. El camarero se acerca y le pido un café con leche en inglés (ayer Sonia me lo pidió en ruso, pero no logro recordar las palabras exactas), me mira y se va, creo que me ha entendido. Ojeo el periódico y sólo veo fotos de gente malherida y pasando frío, odio los periódicos y las noticias por la gran cantidad de ‘realidad’ que ofrecen, sé que quizá soy egoísta pero prefiero no saber nada. El camarero vuelve y sirve en mi mesa una taza de café y otra con leche. –“Je, je Nova, te ha entendido perfectamente” –Pienso sarcásticamente.
Miro asombrada las dos tazas y luego al camarero, tiene cara de felicidad porque, parece que cree que, a pesar de su escaso inglés, ha acertado, así que no soy capaz de decirle que no ha acertado, le sonrío.

–Gracias.
–De nada señorita. – Y se va sonriente.
* La verdad, la situación me parece graciosa, así que río y me mezclo los dos líquidos. Mi móvil suena, lo busco en la chaqueta, miro la pantalla, es Nadia, descuelgo alegre.
–¡Buenos días amor! ¿Qué tal has amanecido? –Pregunta.
–Bueno, teniendo en cuenta que me faltaba mi princesa, no muy mal.
–Je, je, gracias. ¿Ya has tenido el segundo asalto?
–Sí, ha salido muy bien, justo lo que yo sabía que pasaría.
–¡Uy, qué miedo! ¿Qué pasa por esa cabecita?
–Bueno, lo primero decirte que si lees algo en la prensa, es mentira, yo te quiero sólo a ti.
–Sí, bueno, eso ya lo sé… Claudia ¿qué has hecho?
–Te lo digo si prometes no enfadarte.
–Ja, ja, pareces una niña pequeña. Esta bien, esta bien, no me enfado. Suéltalo ya.
–Le hemos hecho creer a Yul que Len y yo hemos estado juntas.
–¿Qué estáis SALIENDO? –Se sorprende.
–No, sólo hemos aparecido cariñosas. Bueno, un poco más cariñosas de lo normal…
–¡Ay Dios! Y ¿Cómo se lo ha tomado Yul?
–Parecía un toro bufando –Digo entre risas.
–Ja, ja, eso es que aún quiere a Lena con locura… Ten cuidado, estás jugando con fuego. ¡A ver si vais a acabar a hostias!
–Si con eso le saco qué le pasa, lo haré, te lo juro. –Digo muy convencida y tranquila.
–¡Mientras no acabéis en el hospital! No, enserio, sabes que con las manos no se arregla nada.
–¡Ay Nadia! Mi chica, mi conciencia… –Oigo mucho barullo en la oficina.
–Espera un momento peque–me pide –Sí, sí un momento, en seguida voy. –Oigo decir a Nadia. –Toma los papeles están aquí… ¿Claud? –vuelve a coger el teléfono –Ya estoy aquí, tengo que dejarte peque, tengo trabajo. Cuídate. Te quiero, luego nos llamamos.
–Te quiero mi amor. –Y cuelgo el teléfono.

Me termino el café con leche y me quedo mirando la televisión, afortunadamente para mí han puesto la MTV, a sí que voy viendo video-clips de varios artistas americanos, y rusos, pero no veo a mis chicas. Parece que de momento quieren centrarse en el trabajo de ahora, y después ya atenderán a los fans. Como fan deseo que vuelvan a sacar otro cd, pero como amiga sé que tATu está en peligro, le falta muy poco para convertirse en lo que dice la prensa: Un grupo de dos chicas que hacen como que son lesbianas y que son pareja, cuando en realidad ambas tienen novio. Un grupo que sólo busca el escándalo para llamar la atención y crear polémica. ¡Dios! ¿Lograré volver a juntarlas? Bueno, ambas se quieren con locura, no hay más que ver cómo se miran… Sí yo creo que podré juntarlas de nuevo, pero y ¿saber lo que le pasa a Yul? Eso es mucho más difícil, se está cerrando en sí misma demasiado. Sí, vale, siempre he tenido que sacarle las cosas con sacacorchos, pero tanto tanto… Bueno, por eso estoy en Rusia ¿no? Para enfrentarme a ella cara a cara, desde España poco podía hacer llamándola por teléfono, pues llegaría un momento en que sé que sería capaz de cambiarse el número con tal de no decirme qué le pasa.
Hasta hace poco, ella creía que yo me había enfadado con ella por su mal comportamiento hacia mí (y eso es verdad), ayer creyó que Lena había venido a pedirme ayuda como una niña pequeña que se chiva a los profesores, no sé si sabe el daño que nos hace a Len y a mí que ella nos trate así. Por eso hoy le he dado su medicina, hemos actuado como si hubiéramos pasado la noche juntas y ya nada nos importara, ¡ala! Yul borrada de nuestras mentes, ya no existe. Y, claro, me ha demostrado lo que yo sabía que quiere a Lena y odia verla con otra chica. Bueno… ya voy preparándome para el siguiente asalto, tengo que ser fuerte y actuar, espero que la pelirroja también sea fuerte.

–“¡Uy! Ha sonado mi móvil, ¿¡una llamada perdida!? ¿Quién será?” –Miro en el móvil la lista de llamadas –“Es Lena, eso será que quiere que vaya a por ella”
Pago, miro el reloj, son casi las dos de la tarde.

Ando unas calles y me acerco al gimnasio. Lena sale por la puerta poniéndose la cazadora, detrás de ella aparece Iván, parece que la está regañando. Lena parece triste, me acerco aún más y le doy un beso en la mejilla. Tras el que miro a Iván.

–Buenas tardes, Iván –saludo –¿Nos vamos Len?
–¡Claro! Vamos a buscar un taxi mi amor.
–Adelántate Lena, tengo que hablar con Claudia. –Le manda muy serio.
–Lo que tengas que decirle se lo dices delante de mí –replica algo molesta, Iván la mira enfadado, ella resopla. –Voy a buscar un taxi. –Anuncia y se aleja de nosotros la distancia justa para oír lo que hablamos.
–¿Qué, qué estás haciendo aquí en Rusia?
–Ya te lo dije ayer, he venido a verlas.
–¡Sí claro! A mi no me engañas, algo tramas.
–¡Claro que tramo algo! Voy a secuestrarlas y a pedirte después el rescate ¡no te jode! –suspiro –¡Sólo he venido a verlas! ¿Qué pasa, acaso tengo que pedirte permiso para estar con ellas?
–No juegues conmigo Nova –me advierte con el dedo –Dime una cosa, ¿te has acostado con ella? –Señala a Lena, ella hace como que busca un taxi con la mirada.
–Eso no es asunto tuyo. –le miro intentando no mostrar el asombro que me ha producido esa pregunta. –No tengo por qué contestarte.
–¿Lo has hecho?
–¡Déjame en paz Iván! –Le contesto y me voy al lado de Lena, ella mira mosqueada cómo se va Iván. –¡Este tío es la hostia, ni que fuera vuestro dueño…!
–Es nuestro manager y se preocupa por nosotras y por el grupo. –Susurra.
–También es psicólogo y no se ha dado cuenta de que algo le pasa a Yul.
Volver arriba Ir abajo
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:37

Lena levanta la mano, ya hemos encontrado un taxi que nos lleva al restaurante del hotel, allí podré hablar con ella y enterarme como ha actuado la morena, el tercer asalto debe ser más duro que este. Durante el viaje Lena mira por la ventana y veo que alguna lágrima se le escapa. Intento tranquilizarme, la discusión con Iván me ha dejado así, miro a Len, sigue llorando, la cojo y la abrazo, ella llora en mi hombro mientras yo la acaricio.
“Volkova, me las pagarás. Pagarás cada lágrima que Lena derrame por ti. Me da exactamente igual qué te pase con migo, como si no quieres volver a mirarme… Pero que le hagas esto a ella no te lo perdono.” Pienso. El taxi para en la puerta del hotel, pagamos y salimos, ella se seca las lágrimas y yo la invito a comer.
Subimos en el ascensor hasta el piso del comedor, ya hay gente comiendo. Pedimos dos menús y nos tomamos la sopa sin apenas hablar. Cuando llega el segundo plato (verduras asadas) decido hablar con ella, tengo que saber como a actuado Yul para prepararme para mañana.

–Lena, mírame –levanta la cabeza, sus ojos están tristes. –Necesito saber cómo ha actuado Yul.

De repente una sonrisilla sale de esos jugosos labios. –Ha estado toda la mañana con la cabeza en otra parte, ha estado muy seria y dolida, pero sobre todo roja de ira.

–Genial, esta tarde el golpe será más fuerte.
–¡Más fuerte! Pero si casi te beso delante de todos, y has dicho que te ibas con mis padres…
–Lena, quiero que Yul explote, es la única forma de que abra esa boquita y diga qué le pasa. Entre todos los insultos que diga seguro que dirá qué le pasa, tú has discutido con ella más veces que yo y sabes que tengo razón. –Ella asiente. –Lena te necesito fuerte para esta tarde, hoy no se escapa, hoy no…
–Espera, esta tarde me han dicho que tenemos ensayo a ‘puertas cerradas’.
–¿A puertas cerradas, eso qué significa?
–Es su forma de decir que no puedes venir a ver el ensayo…
* Me quedo algo parada, lo tenía todo tan preparado para esta tarde. –¿Y mañana, me dejarán ir mañana?
–Supongo que sí.
* Terminamos la comida y subimos a mi habitación a fumarnos un par de cigarros.
–¿Qué vas a hacer toda la tarde sola? –Pregunta mientras fuma y mira por la ventana su ciudad.
* Me acerco a ella por la espalda y la cojo por la cintura, apoyo mi cabeza en sus hombros: –No lo sé, quizá llame a Sonia para que me haga de guía turística.
–¿Sonia, la azafata? –asiento –¿Y Nadia?
–¿Qué pasa con Nadia? –Pregunto sorprendida.
* Ella se aparta de la ventana y la cierra: –¿Sabe Nadia que vas a salir con Sonia?
–No voy a ‘salir’ con Sonia, sólo voy a dar una vuelta con ella, quizá de tiendas como un par de amigas, nada más. No quiero nada con ella, tengo a Nadia en mi corazón.
–Es sólo que no creo que le siente bien, eso es todo…
–No entiendo a qué viene esto.
–A que te besó en el avión y si la llamas otra vez quizá vuelva a hacerlo o tú le des una ‘muestra de cariño’.
–“¡Vaya así que eso es, cree que me voy a acostar con Sonia como lo hice con ella!” pienso –No, Lena, no, no siento por Sonia ni una milésima parte de lo que siento por ti, ni una millonésima parte de lo que siento por Nadia. Lo nuestro –la señalo a ella y luego a mí –fue algo muy bonito y muy especial… Y ambas sabíamos que tenemos el corazón ocupado por otra persona.
–Lo siento, no quería que fueras una cabeza loca…
–¡Joder! ¿Tanto me parezco a Yul?
* Coge un cojín y me lo tira a la cara: –No te metas con mi chica.
–¡Katina esta me la pagas! –grito y corro hacia ella hasta que la alcanzo y la tiro encima de la cama, allí la muelo a cosquillas una y otra vez, mientras intenta escaparse me hace más cosquillas y acabamos las dos encanadas riendo una y otra vez.
* De repente mira el reloj de la mesilla, son las cuatro de la tarde: –¡Mierda! Llego tarde. –Se levanta, maldice algo en ruso, se pone la chaqueta y sale de la habitación corriendo –Luego nos vemos, sé buena.
–¡Hasta luego! –Digo desde la puerta y veo cómo baja las escaleras corriendo.

“Bueno Claudia, toda la tarde sola… ¿Llamo a Sonia? No sé, quizá debería llamar a Nadia y comentárselo… ¿Y qué vas a hacer Claudia, pedirle permiso? Si se lo pides es como si fueras a hacer algo malo” Pienso, me fumo otro cigarro. Miro el reloj, las cinco menos cuarto “¡Joder, cómo pasa el tiempo! Bueno voy a llamarla”

–¿Aló?
–¿Cómo llevas el frío Sonia?
–Bueno, me voy acostumbrando ¿y tú?
–Aún no me he acostumbrado
–Ya, es bastante difícil. –dice y hace voz como que está tiritando, yo sonrío.
–Sonia, me gustaría comprarle algún detalle a mi chica, ¿me acompañas a algún centro comercial?
–Bueno es que ahora mismo estaba con un par de amigas…
–¡Anda porfa! Es que mi amiga está trabajando… Si quieres te espero, no hace falta que vengas ya.
* La oigo comentar algo en ruso: –Dime en qué hotel estás y voy a buscarte, luego vamos a un centro comercial
–Gracias. –Y le deletreo el nombre del hotel.

Son cerca de las ocho de la tarde, me he pasado toda la tarde con Sonia en un gran centro comercial buscando regalillos para mi chica, ella me ha contado que hace tiempo que ya no les lleva cosillas a sus amigos/as o familiares pues éstos ya se han cansado de tanto detalle. Tienen ya más que si ellos mismos hubieran viajado. Sonia ha estado muy amable toda la tarde, me ha ayudado a elegir, a pedir las cosas en ruso y también me ha enseñado algunas palabras más, eso me gusta, quién sabe, si sigo así quizá dentro de poco puedo hablar con Lena y Yul en su idioma… No sé cómo habrá pasado la tarde Lena, espero que bien. De momento parece que Yulia está mosqueada y eso me gusta, mañana la haré explotar, le haré enfadarse de tal forma que deje de pensar lo que está diciendo y suelte lo que le pasa. Espero poder conseguirlo.

– “¡Uy mi móvil!” –me levanto de la cama del hotel y lo cojo de mi chaqueta. Es Nadia. –“Voy a gastarle una broma” –pienso–¿Aló? ¿Quién llama? –Pregunto en ruso
–¿Claudia?
–Sí soy yo preciosa–le vuelvo a decir en ruso.
–Debo de haberme equivocado –Dice Nadia a alguien.
–¡Nadia que soy yo! –Digo en español.
–Ya te vale… He estado apunto de colgar
–Je, je, je
–Así que estás aprendiendo más ruso, cuando vuelvas me enseñas.
–Por supuesto mi amor. ¿Qué tal el día?
–Más o menos, trabajando. Ni he ido a casa a comer.
–¿Tanto trabajo tienes?
–Sí bueno es que no soporto la casa sin ti– suspira
–Y yo me siento sola aquí sin ti.
–¿No estás con Lena?
–No, ha tenido que ir a ensayar esta tarde.
–¡Joder! Yo que quería saludarla…Entonces has estado toda la tarde sola…
–Bueno, más o menos, he estado con Sonia en un centro comercial.
–¿Quién es Sonia?–pregunta algo molesta.
–La azafata, me ha ayudado a comprar…
–¿La que te tiró los trastos en el avión?–me corta.
– Sí, esa, pero me ha ayudado…
–A ‘desahogarte’–dice muy borde.
–¡Ee! Para el carro que no va por ahí, le dejé muy claro que tú eres lo primero para mí, y desde entonces ni me ha tocado, sólo me ha ayudado con el idioma y a hacer unas compras–digo enfadada.
–Ya, unas compras… Pues mira a lo mejor mañana yo me voy de compras con Lana.–intenta mosquearme, Lana es su ex, con la que lleva una muy buena relación.
* Respiro hondo, me muerdo el labio –Pues adelante, vete con Lana–digo tranquila, sé que no tengo que tener celos, puedo confiar en ella. Ella suspira –¿Estás siendo buena, verdad?
–Nadia, si supieras el daño que me haces preguntándome eso.
–Esta bien, lo siento.
–No importa… –miento –Te quiero.
–Te quiero, anda sácale las palabras a Yul y vuelve cuanto antes.
–Señora, sí señora, a sus ordenes.
–Hasta mañana–Se despide entre risas.
–Hasta mañana.
* La puerta de mi habitación se abre trayéndome a una Lena agotada pero sonriente. En su mano trae una bolsa.
–¡Hola! –Saludo.
–¡Hola! Y ¿Sonia? –Pregunta.
–Estará en su hotel o con sus amigas…
–Entonces ¿has sido buena? –se cachondea.
–Menos coñas que a punto he estado de discutir con Nadia…–Digo tumbada en la cama ojeando un libro.
–Te dije que no lo entendería. –Se sienta en la cama y coge una de las pequeñas bolsas decoradas que hay encima del televisor. –¿Y esto?
–Ese es un regalo para Nadia, el de al lado es para ti y Yul…
–¿Puedo verlo? –Pregunta ya abriéndolo, saca de la bolsa un conjunto de ropa interior negro que le he comprado a mi chica, pronto se lo veré puesto. –¡Wau! Me encantaría ver a Nadia con esto.
–¡Eh! Que es mía. –Le tiro un cojín.
–Ja, ja, ja, sólo era una broma. –Coge el regalo de ella y Yul, lo abre y saca un par de calcetines con dedos y decorados con rayas de varios colores –¡Qué chulos! Pero, estos dedos ¿no son muy cortos para la mano?
–Ja, ja, ja –empiezo a reír –¡Son unos calcetines! –río, ella con migo. Saca el otro par, son iguales: –Son geniales, gracias. –Me abraza.
Volver arriba Ir abajo
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:38

Coge su bolsa y saca unos sándwiches, cenamos mientras miramos la ciudad por la ventana y después vemos la MTV y comentamos los defectos o virtudes de los distintos grupos rusos, ingleses, americanos, canadienses… Ella tiene ganas de estar de gira para estar en contacto de nuevo con los fans, aunque también le cansa ir de país en país sin estar en casa con su familia, también echa de menos las bromas que Yul y ella le hacían a los periodistas e incluso la de tartas que le han tirado a Iván o entre ellas, lo que sea con tal de reír y que el trabajo no lo sea tanto. Dice que todo el cansancio se les olvida cuando suben al escenario y la gente empieza a cantar con ellas, las quiere, las adora…

–Sobre todo disfrutaba cuando venía Yul y me decía ‘¡hola guapa!’ y empezaba a besarme, cómo gritaba toda la gente mientras nos besábamos, cómo ella me llevaba de un lado a otro en ‘Not gonna get us’, cómo se tiraba encima de mí, cómo me miraba en las sesiones de fotos, cuando se sentaba en el suelo y hacía que me sentara encima de ella ¡uf! He pasado momentos tan bonitos encima del escenario…
–Mira, estoy hasta los ovarios de verte así, tengo ya el corazón roto. Mañana te juro que le sacaré a Yul todas las palabras. Esto tiene que terminar ya.
–¿Qué tienes planeado?
–Darle más de su propia medicina.
–¿Estás segura? –asiento notablemente, ella mira el reloj, son más de las once de la noche. –¿Puedo quedarme a dormir contigo?
–¡Claro!
* Coge su móvil y llama a sus padres para avisarlos, después se da una ducha y se mete en la cama, me abraza, pasa sus manos por mi pelo y cierra los ojos. “De mañana no pasas Volkova” Pienso.

Capitulo IV: Tercer Asalto

La luz del sol apenas a entrado por la ventana, el frío ya no se nota pues la calefacción ha estado funcionando hasta que ha caldeado la habitación, huelo un dulce olor a melocotón que me recuerda a la pelirroja que duerme a mi lado y de repente siento sobre mí cara unos rizos que me hacen cosquillas.

–Claud, Claud despierta, es hora de irnos.
* Abro los ojos y me encuentro con unos enormes ojos verdes que me miran tiernos y unos labios sonrosados y húmedos.
–Mmm, Lena pero si aún no han llamado para despertarnos. –Me quejo.
–¡Cómo que no! Han llamado hará quince minutos, pero tú ni te has enterado, je, je. –Sonríe.
–Mmm, no quiero levantarme. –Me meto entre las sábanas.
Lena me quita las sábanas y me observa, sólo llevo un top y un pantalón largo. –¡Arribaaaa!
* En eso la engancho del suéter y tiro de él hasta que Lena acaba en la cama, ambas reímos y empezamos a hacernos cosquillas. Lena coge la almohada y me la estampa en la cara.
–¡Auch! –Me quejo, lo cojo y se lo tiro a ella, empezamos a jugar y jugar, en eso me levanto –¡Ven a por mí Katina! –Ella se pone de pie y se acerca a mí con mirada amenazante, yo tiro para atrás, se acerca aún más siento cómo esas pequillas casi me rozan, pongo el pie derecho atrás, pero cuando lo quiero apoyar ¡no hay cama! –¡Aaah! –grito y me caigo de la cama quedándome toda tirada en el suelo. Lena ríe a carcajadas. –Podías ayudarme ¿no?
–Jajá, jajá, no te enfades Novakof que yo no te he tirado. Se acerca al borde de la cama.
–¡A no! –me levanto y mi mano se va a mi culo me he hecho daño.
–¿Te has hecho daño? –Baja de la cama y mira mi pantalón como si a través de él me pudiera ver.
–No, que va. –Sonrío aún con la mano en la zona dolorida.
* Saco del armario unos leotardos, un pantalón ancho negro, una camiseta interior y un forro polar. Me visto, cojo dinero, el móvil y la llave de la habitación.
–¿Hoy no te llevas el bolso? –Me pregunta señalándomelo.
–No, paso. –Salgo de la habitación, ella detrás de mí–Anda vamos a desayunar.
Mira su reloj –Bien, pero vamos a llegar tarde.
–No te preocupes, comeré rápido.

El restaurante apenas está lleno, hoy es sábado y además nochevieja, la gente prefiere dormir para aguantar esta noche. Pedimos un par de tazones con leche y cereales y nos sentamos en una mesa.

–¿Os va a hacer trabajar mucho hoy Iván?
–Pues creo que todo el día.
–¡Cómo un día normal! –me asombro, ella asiente –¡Pero si es nochevieja! –levanta sus hombros y vuelve a bajarlos, creo que le da exactamente igual qué día sea, sólo quiere que su chica vuelva a su lado –¡Debería ser pecado levantarse tan pronto! –Me quejo.
Coge una servilleta la enrolla y me la tira a la cara. –¡Deja de quejarte Novakova! –Y empieza a reír.

Salimos del hotel y nos dirigimos al gimnasio tal y como ayer lo hicimos, cuando llegamos( súper tarde, el móvil de Lena no para de sonar) vamos directas a la sala de ensayo.

–¿Preparada? –le pregunto seria, ella asiente, suspira y me mira ilusionada –Hoy te necesito fuerte, no quiero lágrimas, sólo quiero entrar ahí y darle a Yul su merecido, ¿de acuerdo? –asiente y me muestra una pequeña sonrisa.
Mete su mano en mi bolsillo trasero, yo la cojo de la cintura, abrimos la puerta y entramos ambas riendo como si le hubiera contado un chiste. Miro a Iván está muy enfadado y con el móvil en la mano.
–LENA ¿Dónde está tu móvil? –pregunta Iván casi chillando, Lena pasa de él, seguimos andando –¿Dónde está tu móvil LENA? –Lena se gira y sin soltarme saca de su bolsillo el móvil y se lo enseña moviéndolo. –Y ¿por qué no lo coges cuando te llamo?
* Lena sube y baja los hombros rápidamente. –Quizá estaba distraída.
–LENA, no te voy a permitir esta conducta, una más, una más y te las veras conmigo.
–Vale, vale, bueno empezamos o qué.

Me siento en el banco de todos los días y miro sonriente a Lena. Seguimos la misma jugarreta de ayer, miraditas, bromas, saludos y miro a Yul de reojo su cara se va poniendo roja conforme van pasando las canciones antiguas (como llaman a las del cd 200km/h…)

–¿No vais a ensayar la nueva? –Le pregunto a Lena en inglés.
–Eso, yo quiero ensayar la nueva. –Dice Lena en ruso a la coreógrafa –Además quiero enseñársela a mi españolita. –Me mira tierna.
–No, hoy no, ya la ensayamos bastante ayer por la tarde.
–Bueno Claud, luego te la canto y.. te la bailo.
–Eso sería genial. –La miro pícara.
* Yul abre la boca, parece que va decir algo.
–“Venga Yul, enfréntate a mí” Pienso, pero en eso niega con la cabeza y mira el suelo, la veo arrastrar los pies y ponerse aún más seria.

La música comienza de nuevo, “How soon is now?” le toca el turno, las chicas cogen unos micrófonos y se miran al espejo(Lena me mira y me saluda) andan de un lado a otro intercambiándose entre ellas(cuando Yulia está cerca de mí me echa miradas asesinas, pero yo paso de ella) hacen como que animan al público y se acercan, en ese momento Lena tiene que poner la mano en el hombro de Yul y cantarle tiernamente, Lena se acerca, levanta su mano y vuelve a bajarla sin tocar a su chica, acto seguido mira al fondo de la habitación sin dirigirle la mirada a Yul, noto como ésta se queda parada, no se esperaba que Lena no la mirara. Yul baja la cabeza y se separa de su chica. Sigue cantando, pero la coreógrafa para la canción.

–¿Se puede saber qué os pasa? –pregunta, Lena la mira algo asombrada. Yul niega. La coreógrafa la mira esperando una respuesta de sus labios, bueno tanto ella como los de la banda esperan.
–A mi no me pasa nada. –Dice Lena y mira a Yul como si ella fuera la culpable.
La coreógrafa suspira. –Esta bien, no me lo digáis, ya se lo diréis a los fans cuando os pregunten por qué no os tocáis y menos aún os miráis. –Se cruza de brazos y para la mirada de una a la otra, espera alguna explicación
–Descanso, a ver si nos despejamos.
* Lena viene hacia mí casi corriendo.
–¿Cómo lo estoy haciendo? –Susurra a mi oído como si una niña pequeña fuera.
La abrazo y empiezo a reír. –Genial. –Susurro y la miro a los ojos, ella me mira tierna. –¿Estás dispuesta a hacerlo? –pregunto otra vez a su oído.
–¡Cómo si no lo hubiera hecho antes! –susurra y sonríe.

Miro a Yulia por el espejo hace como que está hablando con la coreógrafa y con Iván cuando en realidad nos observa atentamente, los músicos descansan tomando unos refrescos. Lena me mueve y yo me quedo mirándola tiernamente, humedezco mis labios, ella los suyos, me pierdo en esos ojos verdes, se acerca a mí, me acerco a ella, noto sus manos entre mi pelo, meto mi mano entre su ropa para tocar su cadera ya erizada, sus labios se acerca a los míos y comienza a besarme varias veces, en eso sus besos son más fuertes y noto como su lengua se introduce en mi boca ágilmente, cierro mis ojos y disfruto de su dulce sabor.

–¡Pero bueno, esto es el COLMO! –Estalla por fin Yulia, viene corriendo hacia nosotras, me coge fuertemente del brazo y me separa de su novia. –¿Pero tú de qué vas? –me empuja –¿Cómo te atreves? –Grita y me pega un puñetazo en la cara, mi cabeza gira bruscamente, la cara empieza a arderme. Me giro y le pego una hostia en la cara, ella se mosquea y se tira encima de mí, caemos las dos al suelo, sus puños se dirigen mi estómago.
–¡Noo! –Grita Lena.
* En el suelo consigo cogerle de las manos y forcejear con ella para no soltárselas y que no me pegue.
–¡Me caguen…! –oigo a Iván.

Viene a por nosotras con un guitarrista corriendo a separarnos. Iván me coge y me aparta de ella, el otro chico coge a Yulia, nos levantan del suelo y nos agarran fuertemente para que no nos soltemos pues ambas intentamos escaparnos, forcejeo una y otra vez.

–Cabrona ¿cómo te atreves? –Me grita Yul.
–¡Y a tí que más te da si pasas de ella y de mí! –Grito muy enfadada.
* Yul me mira, esas palabras le han dolido, logra soltarse del guitarrista y sale corriendo, intento salir corriendo detrás de ella, pero Iván sujeta mis brazos.
–¡Suéltame! –Le grito. Éste me coge aún más fuerte –¡Que me sueltes joder!
–¿Para qué, para que vayas a pegarle? –Me chilla.
–Iván ¡suéltame! –grito, veo como Yul sale de la sala. – “Mierda, se me va a escapar.” –¡Iván!
–¡Que no te voy a soltar, te has pasado!
–¿¡Que me he pasado!? ¿¡Que me he pasado!? Iván ¿tienes la más remota idea de por qué he venido a Rusia? –le miro enfadada –¡He venido a reunir a TU GRUPO! –grito, “tranquila, tranquila gritando no conseguirás nada” me digo. –Si quieres que tATu siga existiendo suéltame –noto que me coge fuertemente.
–Mientes. –Dice tranquilo.
–Iván, ¿acaso no eres psicólogo? –me mira asombrado, no sabe a qué me refiero –Has visto que tus niñas ya ni se miran y no te das cuenta de que algo les pasa. Yulia sólo me escuchará a mí así que ¡SUELTAME JODER! –Iván me suelta sin condiciones, es casi como si me empujara a que corriera detrás de la morena. Miro a Lena, está llorando se ha asustado –Te prometo que te la traeré. –Juro y salgo corriendo hacia los vestuarios, creo que se ha metido por ahí. Abro la gran puerta con miedo a que salga de algún lugar escondido. Parece que no hay nadie, miro entre las duchas, por debajo de las puertas que dan a los wáters, pero nada que no la veo. –No te escondas Yulia, vamos enfréntate a mí. ¿Te ha gustado que me besara con tu chica, verdad?
* De detrás de una puerta que da a un escondido cuarto de la limpieza sale una chica morena malhumorada que me mira con cara de asesina, doy un paso hacia ella y contra toda lógica sale corriendo de los vestuarios, corro detrás de ella. Gira la cabeza y corre para salir del edificio.
–¡No te escaparás Volkova! –Grito.
Volver arriba Ir abajo
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:39

Ella se gira y me muestra su dedo corazón. Sale del edificio cerrando las puertas tras ella, tengo que pararme para abrirlas, cuando salgo no la encuentro con la mirada, giro la cabeza a la derecha, nada solo gente y más gente. –“¿Dónde estás pequeña?” –Giro la cabeza a la izquierda y tampoco veo nada –“¡Dios la has perdido!” Miro hacia delante y a lo lejos, veo que tras un contenedor de basura se asoma un trozo de pantalón oscuro. –“¡Ahí estás!”– Me dispongo a cruzar la calle a pesar de que el semáforo está en rojo y la avenida llena de coches, miro hacia todos los lados y me adelanto sin importarme qué pasara, paso el primer carril sin problemas, me espero un poco y logro pasar el tercero, miro hacia el contenedor –“¿Sigues ahí? Sí, te veo”– Un fuerte frenazo hace que gire mi cabeza, un coche ha tenido que frenar en una distancia muy corta para no cogerme, se queda a apenas dos palmos de mis rodillas, miro al conductor, un hombre mayor y grandote que me grita cosas que no entiendo, aunque creo que no me hace falta que me lo traduzcan. Vuelvo a mirar hacia el escondite de Yul, ésta se levanta, me mira, mira al conductor, lo miro y viene hacia mí a agarrarme, vuelvo a mirar a Yul –“Mierda, ha salido corriendo”– Mis piernas reaccionan en ese momento y se disponen a correr detrás de la de ojos azules. El conductor sigue gritándome, pero yo paso de él. Llego a la siguiente acera, Yul gira a la derecha, corro aún más rápido para llegar hasta ella, corro y corro, un par de metros y la tendré a mi alcance, en eso hace un quiebro y se mete en un supermercado. Entro por las puertas correderas y atravieso la línea de cajeras, la veo meterse por la zona de lácteos, corro tras ella y me voy chocando con la gente, vuelve a girar y se mete ahora en la zona de congelados, gira la cabeza para ver dónde estoy.

–¡Deja de correr y enfréntate a mí!

Yul salta por encima de un carrito de compra de una mujer mayor, la mujer empieza a gritarle cosas, yo me subo encima de los congeladores pues la gente me impide pasar, corro por el fino borde del congelador, me mira todo el mundo asombrado pero yo no me voy a parar a explicarles la escena, así que sigo corriendo mientras veo cómo Yul se ha metido varias ‘calles’ hacia la derecha, bajo de un salto y me meto en esa calle, ella coge una lata de refresco y me la tira, por poco me da, sigue corriendo. Coge una botella de dos litros y empieza a moverla, como me veo lo que va a hacer decido correr por otra calle de al lado. En eso veo a los de seguridad que se acercan a mí corriendo, me vuelvo a meter en la calle donde está ella que sigue corriendo, gira a la izquierda y se da de morros contra el guarda de seguridad, ambos caen al suelo y yo noto que otro tío de seguridad se ha tirado prácticamente encima de mí, ha logrado engancharme del tobillo, entre mis quejidos y patadas consigo que el tipo me suelte y correr hacia Yulia, ésta se levanta nada más verme y vuelve a correr. Pasa unas cuantas calles y sale a empujones por la línea de cajeras, yo, como la gente me impide salir para que los de seguridad cojan al menos a una de las alborotadoras, me subo encima de la cinta que transporta la compra por la caja y salgo a la calle otra vez, Yulia gira una calle.

–¡Vuelve! –Grito.

Como no va a parar corro detrás de ella y la veo cruzar la calle entre coches que le pitan, yo la imito. Se mete por una calle repleta de gente a la que tiene que ir empujando, paro un momento, me es imposible pasar, además la he perdido de vista. Noto cómo la gente me lleva como si yo estuviera en medio de río bravo. Empujo a la gente a la vez que busco a la morena. A lo lejos una personita gira su cabeza para ver si ya se ha podido deshacer de su perseguidora. –“No, morena, no. No te será tan fácil escaparte de mí ”– Se vuelve a girar y veo como empuja a la gente, yo dejo de llevarme por la gente y empiezo a empujarla, o lo hago o se escapará de mí.
Harta de empujar decido meterme en el asfalto y así correr la poca distancia que me queda ya, tengo que intentar que los coches no me den, así que durante unos segundos la he perdido de vista.

–¡Enfréntate a mí cobarde! –Grito.

Una gran masa de gente se gira a mirarme, creo que nadie ha entendido mis palabras, nadie excepto la morena, ella sí que lo ha hecho por eso me mira asombrada, cuando vuelvo a correr ella huye como si yo fuera a hacerle algo. Corro y corro entre la gente que me mira, entre los coches que ahora están parados, ella se mete en un edificio, al acercarme lo reconozco es el edificio donde vive Yul.

–“Eso vete a casita a meterte entre las sábanas como una niña asustada.”

Me meto en el gran patio decorado todo de mármol blanco y melocotón, a mi derecha un hombre espera su cita en un gran sofá de cuero negro y a mi izquierda otro hombre me mira asombrado, es el portero. Paro y le miro. Me pregunta algo, creo que pregunta quién soy, pero yo no tengo ganas de explicaciones, sólo de coger a la morena de una vez por todas. Oigo que alguien sube por las escaleras rápidamente, no hay duda, es ella. Busco las escaleras con la mirada y empiezo a subirlas una vez las encuentro. Primer piso y todavía no la he cogido, sigo subiendo, segundo piso.

–¡Ven aquí joder! –Grito enfadada, naturalmente Yul no me ha hecho caso sigue corriendo escaleras arriba.

Yo ni siquiera me he parado a esperar a que viniera a mí subo hasta el tercer piso, el cuarto, el quinto, empiezo a tener la lengua fuera ya, pero nada me detendrá, el sexto piso, la puerta de emergencia(la que corta el fuego) está a punto de cerrarse.

–“Este es tu piso, ¿no pequeña?” –Pienso.

Entro y me impresiono al ver un gran pasillo hacia la izquierda repleto de puertas. Busco a tientas la luz, está todo muy oscuro, voy dando paso a paso. Oigo una respiración agitada, y unos pasos lejanos, ando y ando.

–“¿Dónde estará la luz?”

Tanteo con la mano las paredes que me rodean, y oigo un ruido familiar, unas llaves han sido sacadas de un bolsillo. En mi mano noto un interruptor, le doy y la luz se enciende al momento, allí está la morena abriendo una puerta, cuando logro reaccionar salgo corriendo hacia allí, ella abre la puerta, me acerco, resbalo por el suelo y… PUF, me ha cerrado la puerta en las narices.
Hago mi mano un puño y empiezo a darle a la puerta, no creo que me abra así que pretendo ser más insistente tocando al timbre, toco una vez, otra, otra, otra, dos más, otra más.

–¡Abre la puerta Volkova! –Grito.
–¡Nunca! –Grita desde dentro.
–¡Abre y enfréntate a mí, cobarde! –No contesta, no se va a enfrentar a mí, pero yo no me voy a rendir, después de los puñetazos que me ha dado es porque aún está muy molesta conmigo. “Has venido desde España y ahora sólo te separa de ella una puerta. No te rindas” Sigo dándole al timbre una y otra vez. –¡Abre la puerta!
–¡He dicho que no la abriré!
–¡Que la abras!
–¡NUNCA!

La puerta de detrás de mí se abre y me trae a una señora gordeta con la bata y los rulos chillándome algo que no entiendo, ni quiero entender, la mujer sale de su casa y viene contra mí, sigue gritándome y como empujándome contra la pared.

–¡Que me deje en paz señora! –le grito, me giro y empiezo a llamar a la puerta de Yul, la señora sigue gritándome, está hartándome ya tanto ella como el comportamiento de mi niña. –¡CALLESE! –Me giro y le grito, la mujer se queda blanca y se mete otra vez en su casa. –¡Abre la puerta de una vez joder!
–¿Para qué para que me pegues?
–No voy a pegarte, ¡ÁBREME! –espero un momento, unos segundos… Nada, que la pequeña no abre. –¡Abre la puerta joder!
–Claudia o te largas o llamaré a la POLICIA.
–¡Llama a quien te salga de los ovarios! No pienso moverme de aquí hasta que no me entere de QUÉ TE PASA. –Pateo la puerta, me estoy hartando ya de este maldito juego.

La puerta de Yulia se entreabre y veo por la rendija su blanca piel, su moreno pelo, sus impresionantes ojos azules y esos labios que ahora van a pronunciar unas palabras –¿Por eso has venido a Rusia? –asiento –Y vas te acuestas con la ‘dulce’ Lena. No me gusta nada la forma que ha dicho dulce, me ha soñado a insulto por eso empujo la puerta y logro entrar en la casa. Yul cae al suelo.

–No te metas con ella. –La señalo con el dedo.
–¡Aarr! –Se mosquea, se levanta y empieza a pegarme. –¿Cómo has podido? Cabrona, mal nacida –Repite una y otra vez mientras me golpea varias veces en el estómago. Me empuja y caemos otra vez al suelo. –Te odio, ¡te odio!
La cojo de las manos y forcejeamos, ella intenta pegarme y yo protegerme.
–¡Yulia para, PARA!
* Sigue pegándome y pegándome en el estómago, casi en mi cara, se pone encima de mí, me estira del pelo y por fín consigo ponerme encima de ella y cogerla de las muñecas, se mueve intentando soltarse.
–No te soltaré hasta que me digas qué te pasa –pregunto más o menos tranquila, sigue removiéndose y creo que tengo que volver a formular esa maldita pregunta, empujo mis manos(con las suyas) contra el suelo– ¿QUÉ TE PASA JODER?
–¡AAAARR! –chilla y de repente empieza a llorar.
* Me ha dejado tan absorta que no sé que hacer.
–“¿La suelto?, ¿la aprieto aún más?, ¿será una táctica para escapar?, ¿por qué llora?” Dudo, respiro fuertemente, estoy cansada y muy enfadada. Dejo de apretarla y me quito de encima de ella, se tapa la cara con los brazos y se pone en posición fetal, sigue llorando y llorando. No sé que hacer, se me está rompiendo el corazón. –Yulia esto ha ido demasiado lejos, no sé cómo hemos llegado hasta aquí, tu llorando, Lena destrozada, y yo aquí en Rusia sin rumbo, por favor pequeña dime qué pasa por esa cabecita.
–Claudia, Claudia, yo… yo… –se levanta y me abraza –lo siento, lo siento.
Le seco las lágrimas con mi mano y la ayudo a levantarse y a sentarse en el sofá encima de mí. Acaricio su suave pelo y noto cómo las lágrimas mojan mi hombro y van rompiendo mi corazón.
–¿Qué te pasa mi niña, qué te pasa? Anda cuéntamelo. Se seca las lágrimas con la palma de la mano y me mira, casi está hipando. –¿Te gusta la casa? –Pregunta, yo la miro sorprendida no sé a qué viene esa pregunta. Se levanta y me ofrece su mano. –Ven, sígueme. –Me levanto y nos dirigimos a la habitación principal pintada de un color verde muy suave, me sorprende que sólo haya una gran cama de matrimonio (sólo el somier y el colchón con el nórdico) y un armario para dos personas, Yulia se sienta en la cama. –Aquí empezó todo –La miro sin entender a qué se refiere. –En esta habitación empezaron los problemas
Volver arriba Ir abajo
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:41

Capitulo V: La confesión de Yulia

::FLASHBACK::

Las chicas entraron en la habitación ilusionadas de empezar una vida juntas, una nueva vida que consolidaría su relación, un nuevo paso que ambas tratarían de superar juntas, sabían que al principio todo iba a ir de perlas o quizá mal, pero al fin y al cabo iban a estar juntas y eso era lo único que importaba. Ambas pensaban que el haber ‘convivido’ durante las giras era una gran experiencia a la hora de dar este nuevo paso: vivir juntas como una verdadera pareja.

–¿Crees que los fans sabrán donde vivimos? –Preguntó Yulia dejando la maleta encima del colchón.
–Espero que no… –Respondió Lena, su novia la miró algo decepcionada. –Lo digo por dos cosas, una porque si lo saben quizá vengan a visitarnos todos los días a todas horas y, de momento, sólo quiero eso para las giras, y segundo me encantaría gritar a los cuatro vientos que por fin voy a vivir con mi novia, pero seguro que la prensa amarilla diría que es una nueva táctica nuestra para llamar la atención o desmentir que ambas estamos con tios.
–¡Wa Lena! Cuando te pones a argumentar no hay quien te pare ni quien te diga lo contrario, ahora entiendo por qué siempre hablas tú en las entrevistas. –Bromeó la morena.
–Jajá, ¡qué morro! Si lo hago es porque tú no hablas inglés.
–Ya sabes que sólo me gusta hablar ruso, a ti se te da mejor el inglés.
–¡Una leche! Lo hago porque tú pasas de hablar.
–Sí por eso también, jajá. –la morena agarró a su novia por la cintura y se acercó a ella hasta que rozó su nariz con su pelirroja, ambas se quedaron mirando un rato y después se besaron apasionadamente, tanto que seguramente en televisión habrían puesto dos rombos rojos(símbolo de ‘para mayores de 18 años’). La morena pasó su mano de la cadera de la pelirroja hacia el culo de ésta. Le encantaba cuando Lena se ponía vaqueros ajustados porque así podía acariciarla mejor.
–Yulia para que te conozco… –Se separó la pelirroja. –Quiero guardar la ropa en el armario.
* La morena la miró pícaramente, se acercó a ella y puso sus brazos alrededor del cuello de la de ojos verdes. –Tenemos toda la vida para poner la ropa en el armario. –Y la besó.
–Y también tenemos toda la vida para lo que quieres hacer. –Se volvió a separar, se fue hacia la maleta, la abrió y empezó a sacar la ropa de ella.
–¡Lena, no me dejes así! –Pidió la morena haciendo pucheros.
–¡Anda Yul! Tú también deberías guardar tu ropa.
–¡Joder qué YLS te ha dado con la ropa! –Se quejó la morena y salió de la habitación enfadada.

Lena siguió con lo suyo pensando que su chica se había cogido una buena rabieta, pensaba que parecía una niña pequeña algo mimada a la que le niegan su golosina, y la idea de verse como golosina para la “pequeña” Yul le gustó. Cuando hubo terminado estaba algo cansada, pero sabía que debía hablar con su novia. Salió de la habitación y se dirigió al comedor donde la morena estaba sentada en el sofá fumando y oyendo música en su discman. Se sentó a su lado y pretendió tumbarse en los brazos de su chica, pero esta se quedo quieta.

–¿Qué escuchas? –Preguntó la de ojos verdes.
–Eminem. ¿Ya has terminado con el ‘armario’?
–Sí, es que necesitaba llenarlo para no poder meterme dentro de él y ‘salir’ de esta forma tan escandalosa que nosotras hemos hecho. –Bromeó.
* La morena sonrió: –¿Desearías no haberle gritado al mundo que estamos juntas?
–¡No por Dios! Sólo era una broma… –la pelirroja le quitó el cigarro y dio un par de caladas. Miró la mesa del centro y allí encontró el móvil de su chica encendido. –¿Esperas la llamada de alguien? –La morena negó. –Y si lo apagamos… –propuso la pelirroja pícaramente acariciándole la cara.
–Sabes que no podemos, puede que Iván nos llame. –Contestó la morena sin hacerle mucho caso.
–Iván, Iván, siempre Iván, deseo estar a solas contigo como cuando estuvimos en España. –Deseó y empezó a acariciar el cuerpo de su chica.
–Ya sabes que por culpa de España ahora estamos más vigiladas. –replicó.
–¿Te arrepientes de haber ido? Por que yo no lo hago, me encantó estar con Claud y Nad.
–A mí también me encantó es sólo que… bueno, parece que seamos niñas pequeñas y estemos castigadas.
–Yo puedo ser tu niña pequeña. –Dijo la pelirroja haciéndose un par de coletas con las manos y poniendo cara de deseo.
* La morena se apartó y se levantó del sofá dejando a su chica que apoyara la cabeza en el reposamanos en ved de sus delgados muslos: –Ahora no, tengo que ‘arreglar’ el armario. –Y se fue a la habitación.
–¡Eso devuélvemela!

La morena no hizo caso de su chica y se fue a guardar la ropa en el armario, pero esta vez se tomó un poco más de tiempo que normalmente (solía tirar la ropa en los cajones y dejarla como fuera en el armario), deseaba que su chica sintiera el calor que hacía un momento ella sentía, hacerla esperar vamos… Pasó una media hora hasta que la pelirroja volvió a entrar en el cuarto. La morena ahora estaba cambiándose de ropa, se ponía un pijama para meterse en la cama y descansar, aunque primero tendrían que sacar las sábanas y el nórdico de la caja para hacer la cama.

–¿Nos vamos a quedar a dormir aquí? –Preguntó la pelirroja.
–¡Claro! Por algo es nuestra casa ¿no?

La pelirroja asintió y ayudó a su chica a hacer la cama, después ella se cambió y se acostaron ambas dispuestas a llenarse de mimos ahora que tendrían algo menos que hacer en la casa.

Cinco días más tarde, en la misma habitación, las chicas estaban tumbadas en la cama haciéndose carantoñas, estaban también cansadas de un largo día de ensayos y de grabación, tanto era así que ambas empezaban a estar afónicas, la garganta se les resentía.

–Deberíamos tomar algo o mañana no podremos ni hablar. –Dijo la morena.
–En seguida lo preparo. –Se levantó la pelirroja de la cama. Se fue a la cocina y empezó a rebuscar por toda ella, no encontraba por ningún lado los tes especiales que siempre se preparaban para estos casos y tampoco encontraba la miel.–Yulia ¿dónde está los tes?
–En el armario de en medio –indicó la morena desde la habitación.

Lena abrió el armario una vez más por si acaso se le había pasado, pero estaba segura que ya había mirado allí. Rebuscó con la mirada, pero no lo encontraba, cogió una silla de la mesa para auparse y mirar mejor, nada, allí no estaba ni el té, ni la miel.

–¡Aquí no están! –gritó la pelirroja algo nerviosa, la garganta empezaba a molestarle.
–¿Cómo que no? Pero si el otro día lo puse ahí… –se acercó la morena a la cocina con la mano en la garganta, también empezaba a picarle. La chica subió en la silla que su novia le ofreció para que ella misma buscara. Buscó con la mirada y después en varios tarros de cristal, pero nada, estaban sin medicinas naturales, ni químicas. – O, o, creo que ya sé lo que ha pasado…
–¿No me digas que el otro día no lo apuntaste en la nota para que nos lo compraran? –Se temió lo peor, su novia negó. –¡Te dije que lo hicieras!
–¡Joder Lena se me olvidó! –se quejó bajando de la silla.
–¡Se te olvidó! Y ahora ¿qué hacemos? –gritó Lena –Mañana qué ¡aparecemos así!… Tenemos mucho trabajo que hacer…
–Podemos beber agua con azúcar, quizá eso ayude. –propuso la morena.
–¡Eres la hostia Yulia! –Gritó la pelirroja, cogió su chaqueta y salió de la casa dispuesta a buscar alguna farmacia de guardia o algún lugar donde encontrar al menos miel y manzanilla.

La morena se quedó sola en casa sentada en el sofá, sabía que había hecho mal, desde bien pequeña (cuando empezó a tocar el piano y a cantar) sabía que aquellos ingredientes no debían faltar en la cocina pues eran su única forma de curar su herramienta de trabajo, y no era la primera vez que se le olvidaba, ya le había pasado durante alguna de las giras de países por Europa, aquellas veces también se habían, tanto Iván como Lena, enfadado mucho. Aquellas veces encontraron una farmacia de guardia y compraron los ingredientes. Seguro que Lena volvería en cualquier momento.
Mientras la de ojos verdes estaba por la calle había buscado la farmacia más cercana, allí se informó por las de guardia y decidió ir a la más cercana. Entró en la gran farmacia y pidió los ingredientes, afortunadamente tenían pastillas para la irritación y un preparado especial para recuperar la voz, ella hubiera preferido encontrar una herboristería, pero por esta vez confiaría en los productos químicos. Salió de la farmacia y deseó fumarse un cigarro, sabía que si lo hacía perjudicaría a su garganta aún más, así que se desechó la idea. Se abrochó bien la chaqueta y se fue a casa corriendo, ya casi era media noche y el frío se estaba haciendo mucho más presente que por el día, por su experiencia sabía que pronto iba a nevar, quizá no llegaría a casa.
La puerta del apartamento se abrió y trajo a un Lena con nieve sobre sus hombros. En las manos traía una bolsa de plástico con los medicamentos que debían tomar durante esa noche para estar a punto al día siguiente. La pelirroja se puso roja de ira cuando vio a su chica tirada en el sofá fumando, por lo que había en el cenicero había acabado con un paquete entero ella sola.

–Di que sí Volkova, jódete más la garganta. –La regañó y sacó las cosas en la cocina.
–Ya has conseguido los medicamentos…
–Sí anda tómate esto.
–¿Quieres dejar de tratarme como si fuera una niña? –Gritó la morena.
–¿¡Qué!? Yo no te trato como una niña, eres tú la irresponsable muchas veces.
–Tu no cometes nunca errores ¿verdad que no Lenita? –Rebatió.

Volver arriba Ir abajo
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:42

A Lena aquellas palabras le sentaron muy mal, aquel día había tenido varios errores en las coreografías que le habían hecho sentir muy mal, pero no se lo iba a demostrar a la coreógrafa, intentó ayudar a uno de sus compañeros a aprenderse nuevos pasos a pesar de que sabía que aquel chaval era un tanto entupido, y lo fue con ella pues le dijo aquellas mismas palabras que ahora su novia había pronunciado.

–Creo que no ha sido buena idea venir a vivir juntas. –Dijo la pelirroja molesta.

Salió del apartamento dispuesta a ir a casa de sus padres o quizá a un hotel, sí, un hotel quizá fuera mejor, a ver cómo le explicaba a sus padres que tras dos semanas de vivir con Yul ahora volvía a dormir con ellos a estas horas de la noche.

Yulia se fue al cuarto y allí se metió en la cama, intentaba dormir y olvidar la discusión que había tenido con su chica, pero le era imposible, sólo se acordaba más de ella y no lograba entender cómo habían llegado a ese punto, cómo una simple discusión les había llevó a dormir en camas separadas. Había pensado llamar a su amiga Claudia para contarle lo que había pasado, pero ni siquiera sabía que hora sería en España, bueno sabía que a Claudia no le importaba que la llamasen a cualquier hora, pero no, no la llamaría, había resuelto otras discusiones con Lena sin que Claud las ayudara a darse cuenta que ambas son unas cabezonas y se quieren. El no saber dónde estaría Lena también le hacía moverse por la cama, supuso que quizá se habría ido a dormir a casa de sus padres, cosa que no le gustaba, no llevaba buena relación con ‘sus suegros’ y si ahora Lena llegaba a casa a estas horas, ‘sus suegros’ la querrían aún menos de lo que la quieren ahora.
Yulia se levantó de la cama sobre las tres de la mañana, se vistió y salió a la calle donde aún estaba nevando, tenía mucho frío pero nada le importaba sólo quería dejar de pensar en Lena por un momento, no acordarse de su pelo rizado, de su suave piel blanquecina, de sus enormes ojos verdes ni de esos labios que cada vez que la besaban la volvían loca. Sabía que había metido la pata con los medicamentos, tenía que haber sido ella la que saliera a comprarlos, y sobre todo no fumarse un paquete de cigarrillos mientras esperaba a su novia. Ahora la garganta le dolía y el frío de la calle no ayudaba nada, tras mucho andar encontró un antro abierto, decidió meterse allí dentro para estar algo más caliente. El antro estaba lleno de chavalines mayores que ella que bebían cerveza de la botella y jugaban al billar. Se sentó en un taburete y apoyó sus codos en la sucia barra, un sucio camarero muy gordo y sudoroso se le acercó y le preguntó qué iba a tomar.

–Ponme un vodka doble.
–¿Y no querría mejor un biberón?
–¿Y usted no querría una inspección de los de sanidad?
–Tranquila pequeña que era una broma, ya te lo pongo señorita.
–Pues venga, menos cachondeo y más bebida.

El primer doble vodka pasó a su estómago como agua, pidió otro más y otro más hasta que empezó a no acordarse de cuantos llevaba, pero aquello le gustaba le estaba haciendo sentirse mejor, al menos el recuerdo de Lena iba disminuyendo, sin embargo se le estaba metiendo en la cabeza una canción que sonaba de la radio, sí, aquella canción le gustaba, se puso a bailar en medio del bar, estaba dispuesta hasta de subir encima del billar y bailar allí.

A la mañana siguiente Yulia se despertó en su cama con un enorme dolor de cabeza, supuso que quizá tenía fiebre y que su Lena la cuidaría como sólo ella sabía. Se giró hacia el lado de su chica para despertarla con un dulce beso. Pero allí no estaba su chica, si no un tío mayor que ella del que no recordaba cómo había acabado en su cama, Yul se destapó temiéndose lo peor, ella ¡estaba desnuda!, había dormido desnuda y lo que era peor el tipo también estaba ¡desnudo!

–“¡Dios mío Yulia, te has acostado con un tío que no conoces, le has puesto los cuernos a tu chica!”

Yulia se levantó de la cama y se fue a la ducha dispuesta a frotarse toda huella que hubiera sobre ella de ese tío le daba asco hasta mirarlo, pensar que le había puesto los cuernos a su chica, y ¡dios! La cabeza le dolía tanto, tanto. Se enjabonó una y otra vez y se lavó la cabeza como si así se le fuera a ir la resaca.
Se vistió y se fue no quería ver a ese tío despertarse, tampoco tenía ganas de aparecer así en el estudio de grabación con la garganta hecha polvo, con una buena resaca y además tenía que encontrarse con Lena.

–“Lena, Lena… ¡cómo voy a mirar a Lena a la cara! No puedo decirle lo que ha pasado, seguro que no lo entiende y ya no quiere seguir con migo, cosa que no me extrañaría soy un desastre”

Lena se levantó de la cama del hotel con una sola persona en su cabeza y su corazón Yulia, sabía que la noche anterior se llevaron las cosas demasiado lejos, si hoy no podían cantar, pues no cantaban, repasarían de otra forma las canciones, los productores y demás debían entender que ellas tuvieran un tope. Se miró en el espejo del cuarto de baño y pronunció algunas palabras, su garganta estaba algo mejor, pero no dispuesta para cantar tanto como el día anterior. Deseaba encontrarse con Yul y pedirle perdón, además por qué no iban a vivir juntas, no podían separarse al más mínimo problema. Sus amigas Nadia y Claudia también habían dado ese paso en su relación y seguro que ellas no se rendirían con el primer problema.
Las chicas entraron en el gran edificio por separado, se encontraron en los vestuarios. Yul estaba cambiándose y Lena iba a guardar su bolsa en la taquilla, se acercó a su chica.

–Buenos días.
–Hola –le saludó la de ojos azules sin mirarla, no podía mirar a su chica, se sentía tan avergonzada.
–Siento, siento lo que dije anoche… Sí que deseo que vivamos juntas.
–Sí, seguro. –Dijo la morena, al momento se sorprendió de las palabras que acababa de decir, bien pensado prefería seguir enfadada con Lena a tener que volver a casa con ella y que esta notara que alguien más había estado en la habitación.

Aquel día no tuvieron que cantar, el día anterior su entrenador de canto notó que habían forzado demasiado, hoy podían tocar aquellas canciones en el piano para ir aprendiéndose la melodía, estuvieron todo el día separadas. Cuando Yul llegó a casa aquel tipo ya no estaba y no había dejado ni número de teléfono, ni nombre, ni un signo de que había pasado por el apartamento. Yulia se sintió muy aliviada y no dijo nada a Lena, simplemente se metió en la cama y durmió. Cuando se levantó seguía con esa sensación de vergüenza y culpabilidad, sabía que debía hablarlo con alguien, no lo haría con su chica, y tampoco quería contárselo a su amiga Claudia, no podía, simplemente las palabras no le saldrían, aquella incertidumbre en su cabeza le hizo ir cerrándose en sí misma, ya no hablaba con Lena, ya no le hacía bromas, a penas se miraban ya, al poco pasó lo que Yul más temía, se quedó sola. Lena había puesto la excusa de que su madre estaba algo enferma y ella quería ir a cuidarla, Yulia sabía que era mentira, una falsa excusa, Len se había ido porque la convivencia entre ellas era insoportable.
Las cosas no fueron mejores cuando al mes Yul llevaba un retraso de diez días, no era la primera vez que se le retrasaba, no debía preocuparse por ello, ya le bajaría… ¿Y si no le bajaba qué?, ¿y si por aquella maldita noche ahora había una nueva vida creándose dentro de ella? ¿Qué haría entonces? No podía quedarse embarazada, no ahora, no de un tío que no conocía, alguna vez se le había pasado por su cabeza montar una familia junto a Lena, pero no así… Pasó casi un mes más y ella ya se iba temiendo lo peor…

::FIN FLASHBACK::
Volver arriba Ir abajo
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:44

Capitulo VI: La prueba

–¿Eso es todo lo que ha pasado? –pregunto a mi niña, tiene los ojos llorosos, está avergonzada y tiene mucho miedo. Está sentada en mis muslos y apoya su cabeza en mi hombro derecho, noto cómo asiente. –Esta bien, esta bien, vamos a buscar una solución…
–¿No vas a regañarme? –se incorpora y me mira con esos penetrantes ojos azules ahora tristes y llorosos.
–¿¡Regañarte!? –niego con la cabeza –creo que ya estas pasando bastante como para echarte la charla ahora, primero vamos a solucionar el problema –ella asiente y me abraza –, ya te pillaré el culo luego. –Bromeo y logro sacarle una pequeña sonrisa, aparto de su cara unos mechones y le seco las lágrimas. –¿Te has hecho la prueba?
–¿Qué prueba?
–La que te dice si estás embarazada. –Noto como le ha dado un escalofríos al oír esa palabra. Niega con la cabeza –Pero Yul… eso es lo primero que deberías haber hecho.
–¿Crees que tengo valor de aparecer en una farmacia y pedir un test?
–No, supongo que no y menos siendo una componente de tATu, esta bien –me levanto, haciendo que ella también lo haga, voy al comedor y cojo una libreta y un boli que hay en una mesita. Vuelvo al cuarto. –Escribe en este papel la palabra ‘test de embarazo’ y yo iré a comprarlo.
–Pensé que ya sabías ruso… –se levanta y me coge el papel y el boli.
–Apenas sé cuatro palabras. –Cojo el papel escrito, suspiro y me dispongo a salir del apartamento. –Esperame aquí, en seguida vuelvo.

Ella asiente y me mira asustada, sigue con la mirada en otra parte triste y asustada, parece tan pequeña ahora que se acuesta y se encoge en la cama…
Salgo de la habitación y del apartamento, doy varias vueltas por el barrio hasta que encuentro una farmacia, afortunadamente está abierta son ya más de las dos de la tarde. Entro en la farmacia hay bastante gente, miro el papel, no entiendo nada de lo que pone. Noto que la gente me mira, no sé si lo hacen porque se dan cuenta de que no soy rusa o porque me parezco a Yul. Los nervios están entrando en mí y las dudas se van haciendo compañeras.
–“¿Y si sale positivo?, entonces… quizá podríamos ir a que abortara, claro si ella quiere… Pero aunque no quiera no podría continuar con su vida, quizá unos meses pero llegaría un día que se notaría. No creo que quiera un hijo de un tipo que no conoce, ¿y si la prensa se entera? Se armaría una buena… ‘Componente de tATu embarazada, desvelamos el secreto del grupo’, ahí si que ya nadie creería que son pareja, y eso si siguieran siendo pareja porque aún no sabe nada Lena, ¿la perdonará? La verdad, creo que es bastante fuerte lo que Yul ha hecho, si Nad lo hubiera hecho… no sé qué haría ¿la perdonaría? ¿Qué dices tú mi corazón? Sí, por supuesto que sí, la amo y lo haría, la perdonaría y ambas montaríamos una familia, pero claro nuestra situación no tiene nada que ver con la de Yul y Len.”
–Señorita, ¡señorita! ¿qué desea? –me pregunta el farmacéutico.
Le doy el papel y él me mira con cara triste quizá cree que es para mí, bueno que lo crea. Pago y vuelvo hacia casa de Yul y Lena.
–“Tengo que ser fuerte, Yulia me necesita a su lado, vamos a ser razonables, no voy a dejar que mis sentimientos tomen las riendas del asunto, voy a ser fuerte y a llevar este asunto con la cabeza, resolviendo los problemas uno a uno. Primero saber si está embarazada, que espero que no. Si sale que sí iremos a planificación familiar y que le hagan una prueba nueva, si sale que no esperaremos a que le baje la regla, si no le baja de cabeza a planificación familiar. Una vez sepamos el resultado ella decidirá qué le cuenta a Lena y… ¡um! ¿Este es el patio? Sí ese el portero de antes, me está mirando asombrado creo, paso de él… espero que Lena se lo tome bien, quizá se mosqueé y no le perdone, quizá le perdone, no sé pero me temo que este va a ser un día muy largo.”
Llamo a la puerta y una Yulia llena de lágrimas me abre. Cerramos la puerta, vamos al comedor y se sienta en el sofá, noto que sus manos tiemblan.

–¿Sabes cómo funciona? –Pregunto.
–Creo que sí, el ginecólogo me lo han explicado alguna vez… –Le doy la caja y saca el prospecto a estirones, lee las instrucciones –Vale, una raya sí, dos rayas no.

Se mete en el cuarto de baño y deja el test, tendremos que esperar unos minutos. Cuando sale noto que aún está llorando y súper nerviosa, la abrazo y noto cómo tiembla. Le ofrezco un cigarro y ambas fumamos mirando por la ventana el día tan triste que hace, no me mira ni yo lo hago, sólo quiero que pase el tiempo y entrar en esa habitación. Miro el reloj, apenas ha pasado dos minutos, el tiempo pasa muy despacio cuando quieres que una hora llegue… Ando por la habitación de arriba a bajo, Yul sigue muy nerviosa y aún llora. Intento mantenerme fuerte, ella me necesita así, me acerco a ella y la abrazo, veo a través del cuello de su camiseta un poco de su tatuaje, ya no recuerdo lo que significaba, creo que amor… Vuelvo a mirar el reloj, ya ha pasado el tiempo que pone en el prospecto, es hora de entrar en el cuarto de baño. La miro, sabe muy bien qué voy a hacer, decide sentarse en la cama y esperarme. Ni siquiera le pregunto si no quiere entrar conmigo, creo que no puede ni mantenerse en pie.

–“Una raya sí, dos rayas no. Una raya sí, dos rayas no. ” –me acerco a la puerta del cuarto de baño– “Una raya sí, dos rayas no.” –giro el pomo, respiro hondo– “Una raya sí, dos rayas no.” –busco a tientas el interruptor, doy varios manotazos y lo encuentro, enciendo la luz –“Una raya sí, dos rayas no.” –busco con la mirada el test y lo encuentro encima del mármol del lavabo– “Una raya sí, dos rayas no.” –me acerco al mármol y cojo el test, lo miro detenidamente– “Una raya sí, dos rayas no.” –Miro y cuento con el dedo –“Una raya, dos rayas, una raya, dos rayas… Hay dos rayas, dos rayas no, dos rayas no. Yulia no está embarazada, dos rayas no, no está embarazada” –sigo mirándolo y salgo del cuarto de baño, sigo mirándolo, entro en la habitación. Yulia anda de arriba a bajo de la habitación, tiene otro cigarro en su mano. Me mira asustada, yo niego.

–¿No? ¿no qué, no qué? Estoy embarazada ¿verdad?
* Le doy el test –Dos rayas. –Le anuncio.
–¿Dos rayas? –lo mira –Aquí hay dos rayas, eso, eso es que…
–No estás embarazada. –sonrío ella se tira encima de mí –No estás embarazada.
–No lo estoy, no lo estoy. –Me besa en la mejilla varias veces. –No, no lo estoy. Y ahora, tengo que recuperar a mi chica número uno.
–¿Yo soy la 2? –Le digo bajándola.
–¡Claro! Por algo eres Yulia 2 ¿no? –sonríe, me encanta sonreír de nuevo.
–Odio ese nombre, además ahora eres tú la que te pareces a mí. ¡te copiaste de mi corte de pelo! –digo sonriente.
–Bueno, bueno… te daré los derechos de autor ¿vale?
–No hace falta, me vale con que estés a mi lado…
–Yo sí que agradezco que estés junto a mí, te quiero Claudia y siento haberte tratado así, es que…
–Déjalo, no importa…
–Sí importa, sabía que podía confiar en ti, pero temí que si te lo contaba a ti quizá Lena sospechara algo o no sé… estaba hecha un lío, pensé que tratándote mal no te enterarías de mis fallos. –su mano se dirige a su cabeza, se despeina –Cuando el otro día te ví supe que Lena te había pedido ayuda y que tú, tal y como la traté y como te traté a ti, habías venido a Rusia para sacarme las palabras a hostias, sabía que acabaría confesando y…
–Trataste que no me enterara, mi amor hacia vosotras es muy fuerte y no me rindo, si ya no quieres ser mi amiga me dolería, pero antes haría que me demostraras que serás feliz…
–Te quiero tanto Claud, te quiero tanto. –humedece sus labios y se abraza a mí. Noto como me besa fuertemente, y luego con cuidado y cariño. –Te quiero mi niña.
–Te quiero mi peque. –la abrazo una vez más y salgo de la habitación, ella me sigue. Cojo el móvil y me asombro son casi las cuatro de la tarde, han pasado varias horas desde que dejé a una Lena asustada en el gimnasio. Marco el número de móvil de Lena.
Tras dos toques oigo su voz: –¿Aló?
–Lena, soy Claud, estoy con Yulia y…
–¿habéis hablado? ¿Ya sabes lo que le pasa?
–Calma Lena, Yulia quiere hablar contigo, tiene algo que contarte, ven a su casa y habláis.
–¿Está en su apartamento?
–Sí, ven, anda..
–En seguida estoy ahí.
* Cuelgo el teléfono, Yulia me mira preocupada: –Enseguida estará aquí, sé fuerte y explícaselo tal y como lo has hecho con migo…
–No me perdonará, no me perdonará… –Repite una y otra vez.

Volver arriba Ir abajo
Yulia
Administrador
Administrador
avatar

Femenino Edad : 35
Localización : en el lado oscuro de la luna
Cantidad de envíos : 1592
Fecha de inscripción : 25/01/2008

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   10/8/2008, 20:45

Han pasado más de diez minutos, llaman a la puerta, abro, es Lena, noto en su cara los nervios. Me abraza, está temblando, paso mi mano por su espalda.
Yulia aparece y Lena se aparta de mí.

–Ve a hablar con ella. –Le digo a Lena.

Asiente y ambas se meten en la habitación, yo me quedo en el comedor e intento escuchar lo que dicen… Apenas entiendo cuatro palabras, sé que sólo habla Yulia, Lena todavía no le ha dirigido la palabra, paseo por el comedor y veo por el pasillo que la puerta está semi cerrada, Lena está sentada encima de la cama y Yul esta hablando y paseando por la habitación… ojalá supiera qué le está contando exactamente… Me vuelvo a sentar en el sofá y me enciendo un cigarrillo, mis piernas tiemblan deseo tanto que estén juntas de nuevo, pero bueno ahora ya no puedo hacer nada más, creo, de momento he conseguido que Yul me contara qué le pasaba, ahora… ahora la decisión de perdonarla es de Lena…
Me levanto, voy hacia la puerta de salida, a mi derecha está el pasillo que lleva al cuarto de baño, la cocina y el cuarto de las chicas, la puerta sigue entreabierta, ahora Yul está sentada de rodillas en el suelo, mueve las manos mientras parece que siga relatando, Lena tiene la cabeza agachada, no mira a su chica, se tapa la cara con una mano y niega una y otra vez…
–“¡Dios! Me da la sensación de que Lena no la va a perdonar.” –Vuelvo a sentarme en el sillón –“No debo espiarlas, ahora su futuro está en sus manos, quizá Lena no la perdone, quizá tATu ha llegado a su fin por una noche loca de Yul y por su encerramiento en sí misma, quizá Lena no la perdone pero el grupo siga, aunque no sé si podrán verse todos los días y fingir que aún son una pareja feliz.”
Ha sonado el timbre de la puerta, mi corazón da un vuelco… Me levanto y me acerco a la puerta, giro el pomo deseando que no sea Iván el que está tras esa puerta. Ahora mismo no sabría qué decirle. Abro la puerta con la cabeza agachada y veo un par de zapatillas de deporte y un pantalón vaquero.
–“Esas zapatillas son como las de Nadia” –sigo levantando la cabeza, el cuerpo es el de una chica que me resulta muy familiar, en sus manos hay una maleta y una bolsa de plástico, sigo hacia arriba y.. –¡Ah, Nadia! –Me abrazo a ella, la beso efusivamente –¿Qué, qué haces aquí? Pasamos al comedor y yo no puedo dejar de mirar esos ojos marrones que me miran ilusionados.

–Llegué hará una hora, llamé a Lena y me dio esta dirección, me dijo que acababas de llamarla que estabas aquí con Yulia y que ella venía para acá a hablar con Yul.
–Pero, pero cariño, ¿por qué no me has dicho que venías? –La abrazo y la beso en la mejilla.
* Noto sus manos en mi espalda: –Quería darte una sorpresa.
–¡Y me la has dado!
–Bueno, al final mi jefe me dijo hace dos días que no trabajaríamos en nochevieja, así que me fui directa al aeropuerto a comprar un billete para venirme, pero no habían así que me fui a internet y compré el billete que salía desde Madrid para hoy y aquí estoy. –la abrazo y le ayudo a quitarse el plumas –Lena sabía que iba a venir, pero ninguna te hemos dicho nada para que te llevaras la sorpresa…
–¿Así que ella es tu cómplice, eh? –Reímos.
Asiente: –¿Dónde están?
–Están en el cuarto hablando y bueno… no sé cómo se lo tomará Lena.
–Ya le has sacado las palabras a Yulia… ¿Qué le pasaba? –Empiezo a contarle todo lo que me ha pasado hoy, cómo engañamos a Yul para que estallara, cómo la perseguí por la ciudad, cómo la obligué a hablar y toda la historia, la prueba… todo. Ella va haciendo cara de asombro con mis palabras –¡Uf, madre mía! Entiendo que Yul se metiera en sí misma y también entendería que Lena no la perdonara.
–Sí bueno, ahora veremos lo que pasa, mira ya salen.
* Yulia y Lena salen de la habitación y nos encuentran a Nadia y a mí sentadas en el sofá. Nadia se levanta y abraza a Lena, luego a Yulia, miro a Yulia está muy cortada.
–¿Qué tal has llegado? –Le pregunta Yulia a Nadia.
–Bien, muy bien. No ha sido difícil, lo único es que no entendido lo que me ha dicho el taxista, así que me parece que le ha dado más propina de la que quería– todas reímos, pero noto que Yul y Len no están bien. –Por cierto, he traído un pavo relleno ya hecho y algunas bebidas que compré en el aeropuerto, qué os parece si cenamos y celebramos la nochevieja.
–¿Comer? ¡Si por favor! Llevo todo el día sin comer. –Digo con las manos en el estómago.

Lena se mete con Nadia en la cocina para poner el pavo en el microondas, así lo calentarán. Yulia y yo vamos preparando la pequeña mesa que hay entre el sofá y la televisión, no hay más mesas. Ponemos un improvisado mantel, y unos cojines para sentarnos en el suelo. Miro a Yul está triste y aún nerviosa o Lena no le ha perdonado, o aún no le ha contestado. Y yo no me atrevo a preguntárselo.
Mi chica aparece con una bandeja y el pavo caliente, huele genial. Lena trae unos platos, vasos y cubiertos. Sacan de la bolsa un vino blanco, lo descorcho y les voy sirviendo. Nadia sirve el pavo y unas patatas pequeñas que están buenísimas. Las cuatro vamos comiendo sin apenas decir nada, hemos encendido la tele y Yul ha puesto un canal de música ambiental, el ambiente es tranquilo y sereno.
Son más de las once y media de la noche, pronto serán las campanadas, sobre la mesa están los platos vacíos y una botella de vino ya acabada, unos turrones( que les encanta a Len y Yul) y una botella de champán apunto de ser descorchada por mí. La cojo firmemente, quito el papel y la descorcho dando el corcho en el techo, río al ver a mis chicas taparse con lo brazos por si acaso les doy. Sirvo el champán y miramos la televisión, quedan tres minutos para la cuenta atrás.

–Nadia, pide un deseo. –Digo.
* Mi chica piensa un momento: –Salud y felicidad para las que estamos en esta habitación.
–Yo deseo que podamos celebrar muchas más noches juntas. –Desea Lena.
–Y yo pido que no me apartes de tu lado Lena –dice Yulia con la mano en el corazón. –No me importa que estés con Claudia si así eres feliz, sólo deseo que…
–Espera Yul –se acerca Lena a ella, oímos las primeras campanadas, le levanta la cara y obliga a la morena a mirarla. –Claudia y yo no estamos juntas…
–Pero, pero vosotras dos esta mañana…
–El beso que has visto esta mañana, era un beso de amigas, una táctica de Claudia para que estallaras.
–¿Entonces tú y Claud? –Me mira asombrada, las campanadas siguen.
–Claud y yo no nos hemos acostado juntas, era una táctica, yo sólo te quiero a ti. –Dice la pelirroja, coge a su chica de la cintura y la besa con ternura.
* Las campanadas han terminado, el año nuevo ha llegado.
–Feliz año nuevo, mi amor. –Le digo a mi chica.
* Nadia me mira y me abraza: –Mira –señala a Yul y Len que siguen dándose dulces besos –lo has conseguido, Yulia y Lena vuelven a estar juntas.
–Sí, lo he conseguido, lo he conseguido. –abrazo a mi chica y la beso –¡FELIZ AÑO NUEVO! –Grito.
–¡FELIZ AÑO NUEVO! –gritan mis niñas.

Capitulo VII: El retorno a casa

Hoy día uno de enero empieza una nueva vida para la mayoría de gente, pero en especial para dos personas que llenan el corazón de otras tantas con sus canciones, dos personitas que se tienen la una a la otra, que se aman con locura, una ama a la otra, Lena y Yulia, tATu. Tras mucha lucha he conseguido que ambas estén de nuevo juntas…
Son las tres de la tarde, Yulia y Lena entran en mi habitación del hotel, se acercan a nosotras sigilosas…

–¡HOLAAA! –Gritan.
* Nad y yo nos levantamos de golpe y salimos corriendo tras ellas por todo el hotel.

Tras el desayuno (aún en pijama), nos preparamos pues debemos volver a España, es una pena que ni Nadia ni yo podamos quedarnos más, pero tenemos trabajo y hay que cumplir. Ya les he dado los calcetines a ambas y se los han puesto en el momento, nada más ponérselos se han puesto a reír, les hace gracia verse así.
Bajamos en el ascensor las cuatro ahora sonrientes y felices. Pido la cuenta al recepcionista, pero cuando voy a sacar la tarjeta para pagar Lena y Yulia me paran.

–No vamos a permitir que pagues el hotel. –Dice la morena.
–Después de todo lo que has hecho por nosotras…. –Añade la pelirroja.
–Pero… –intento decir.
–Pero nada, seguro que te has gastado un pastón, nosotras pagamos. –me corta Yul y saca su tarjeta y paga ella mi hotel.
–A mí tampoco me han dejado pagar los billetes de vuelta. –Confiesa mi chica.
Yo sonrío y las abrazo, nos vamos del hotel las cuatro juntas en un taxi.
–¡Joder qué frío hace aquí! –Me quejo intentando subir la cremallera de mi chaqueta.
–Eso no pierdas la costumbre Novakof…–Ríe Lena, Yulia y Nadia la miran extrañadas. –Lleva desde que llegó quejándose del frío, es una friolera.
–Es que hace frío ostia. –Vuelvo a quejarme.
–Ya esta bien, a por ella. –Suelta Yul y tanto ella como Lena empiezan a hacerme cosquillas dentro del taxi.
–Jajá, jajá Nadia, Nadia, ayuda. –Digo entre risas.
–Es que no sé como se dice en ruso que paren. –Bromea.
* Lena, Yul y yo la miramos sorprendidas por la salida y empezamos a reír a carcajadas.

Llegamos al aeropuerto, embarcamos las maletas y nos dirigimos a la puerta de entrada al avión, allí no puedo creer quién está, nada más y nada menos que Sonia.

–¡Soniaaa! –La saludo, desde la otra punta.
–¡Claudia! –Me abraza. –¿Ya vuelves a España?
–Sí ¿y tú?
–No, yo no, dentro de unos días, hoy me han llamado para sólo unas horas y… –sus pupilas se hacen más grandes y la cara de sorpresa ahora es mayor.
Me giro Nad, Len y Yul ahora están detrás de mí.
–¡Om! Te presento. Nadia, ella es Sonia, Sonia mi chica.
–¡Hola Nadia! He oído hablar mucho de ti estos últimos días, tienes una chica que te ama con locura, además tiene un corazón enorme, eres muy afortunada.
–Hola Sonia, gracias. –Saluda y le da dos besos.
–Y bueno, por tu cara creo que no hace falta que te las presente… Yul, Len ella es Sonia.
–¡Hola! –dicen mi chicas en ruso y le dan dos besos.
–¡Hola preciosas! –las saluda –No sabía que las conocieras… –Se asombra Sonia.
–Bueno, te dije que aquí la morena se había copiado de mi corte de pelo.
Reímos las cuatro cuando Yul empieza a despeinarme, se pone a mi lado y dice:
–Ya está, ya no llevas ‘mi’ corte de pelo.
* En eso oímos cómo nos llaman para embarcar. Me giro y les doy un gran beso y un gran abrazo a cada una de mis chicas, mi niña de ojos azules y mi niña pelirroja.
–La próxima vez que discutáis, ya sabéis que tanto Nad como yo estamos dispuestas a escucharos tal y como vosotras nos escucháis, ¿de acuerdo? –Digo ellas asienten. Le doy un gran beso a Lena, ella me mira tierna.
–Gracias por todo Novakof. Gracias.
–No hay de qué peque. –Miro esas pequillas una vez más y le vuelvo a besar.
Len se va a darle dos besos a mi chica y yo abrazo a Yul, y ambas nos quejamos.
–¿Te di muy fuerte? –Preguntamos a la vez.
Sonrío: –No me importan los golpes, sólo que vuelves a estar al lado de Len y que ya sé qué te pasaba.
–No volveré a hacerlo mi niña, te quiero.
–Te quiero.
* Me meto en el avión, con mi chica de la mano, y me siento feliz de que todo haya acabado bien, espero que pronto pueda volverlas a ver.

FIN
Volver arriba Ir abajo
zhayho
Ubicandose
Ubicandose
avatar

Femenino Edad : 26
Localización : en el rincon mas recondito de este platena
Cantidad de envíos : 120
Fecha de inscripción : 28/03/2011

MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   25/7/2011, 16:09

WOOW ESTUBO MUY LINDA
Volver arriba Ir abajo
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]   

Volver arriba Ir abajo
 
Viaje a Rusia // por: Jetsa [completa]
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Conflicto diplomático entre Rusia y Suecia por un sketch televisivo
» Cobrar la pensión completa exigirá cotizar 37 años
» Rusia tiene mujeres con coraje.
» Viaje en coche 8 horas con bebé de 9 meses
» Cunas de Viaje

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Yuri's Lyrical Secrets :: Fan Fics todo publico :: TODO PUBLICO :: T.A.T.U-
Cambiar a: