Yuri's Lyrical Secrets

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 Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*

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Cual de las 4 protagonistas es vuestra favorita?
Sunne: *Si no me votas, te rebanare el pescuezo y me beberé tu sangre gota a gota (sonrisa amable)*
77%
 77% [ 10 ]
Dianna: *Esto es una perdida de tiempo (ignorando)*
8%
 8% [ 1 ]
Fri: * He pero que haces no te quites eso Fri, suelta mi pecho... pervertida!!*
8%
 8% [ 1 ]
Tyz: *Uky? Cara de monito*
7%
 7% [ 1 ]
Votos Totales : 13
 

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Ive
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MensajeTema: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   1/8/2008, 15:25

Voy a empezar a subir mi historia tb a este forito. Hay un par de capis q tendrán algo de Lemon, pero como será algo minoritario y la historia no se centrara en ello, obtuve permiso para colocarlo aquí.

Espero que os divirtáis con las aventuras de Sunne, Dianna y el resto ^^

Un saludo Ive

-

Cap. 1 Captura

- Wolfs, el caótico reino negro de los lobos, que han gobernado durante años en las tierras del norte, con mano de hierro. Por fin ha caído. Los lobos, tal y como llamaba la gente del pueblo a los militares del reino. No eran en realidad más que un puñado de delincuentes sedientos de sangre. Algunos por aspecto e instintos, parecían más viles bestias que humanos, por eso les pusieron ese apodo. Pese a ello, esos bárbaros, asesinos, mercenarios y delincuentes en general. Habían conseguido suficiente poder uniéndose, como para conquistar y dominar un reino durante años, y no solo eso, habían ensanchado sus fronteras. Guerreando con cualquier pequeño reino, que tuviera la mala fortuna de tenerlos por vecinos. Pero hoy por fin el gran reino del sur, el dragón plateado ha cortado la cabeza de la bestia. – Decía el anciano cuenta cuentos en la plaza del reino plateado, exaltando el orgullo nacional.

Era un día de festejo y celebración tanto en el reino del dragón. En el que celebraban además de la victoria, el haberse librado de una terrible amenaza en el futuro. Como en el reino de los lobos. Los ciudadanos de a pie estaban felices de haberse librado del yugo de estos, incluso si eso significaba perder su reino y ser anexionados al de dragón.

En un bosque, no muy lejos del campo de batalla, donde hace menos de dos días quedo decidido el vencedor de la contienda. Una silueta oscura se tambalea entre los árboles. Se oye ruido de cascos y la silueta se agazapa detrás de un tronco. Poco después pasan por delante tres jinetes de armadura plateada, a una velocidad más bien lenta.

- Tsk.. Patrullas en busca de lobos supervivientes a la batalla – susurra la silueta.

Poco después oye cascos que se aproximan por su retaguardia, empieza a correr ocultándose de los jinetes q tiene delante, antes que la otra mitad de la patrulla se reuniera con ellos. Y no tarda en llegar a un claro.

- Mierda aquí no hay lugar donde esconderse – Dice mientras su vista se posa en una vieja cabaña de leñador.- Ahí.

Ve a un viejo con un hacha y una joven charlando tranquilamente mientras recogen agua del río, y automáticamente su mente empieza a tramar un plan. Esconderse en la cabaña resultaría demasiado obvio. Pero no tendría tiempo de llegar mucho más allá antes de toparse con esos jinetes.

- Tu… - Dice acercándose a ellos con tono imperativo y apuntando a la joven con su espada.

Al recaer en su persona cubierta por la armadura negra símbolo identificativo de los lobos. Sus miradas se volvieron de terror y el viejo tomo el hacha a modo de arma.

- No me hagas perder el tiempo viej…- estaba apunto de cortarle la cabeza de cuajo a aquel viejo y tirar su cuerpo al río cuando una flecha detuvo en seco su movimiento clavándose justo delante de su pie.

– Maldic… – viendo como un soldado de armadura plateada sostiene una ballesta sentado no muy lejos. En el único árbol de todo el claro. Mira hacia donde estaba huyendo y ve tres soldados enemigos en pie y con su armas en la mano, mira hacia atrás y se encuentra con los tres de antes montados a caballo. Vuelve a mirar hacia la ruta objetivo inicial de su huida.

- Inténtalo si quieres – Dice el arquero, bajando del árbol y quitándose el casco. Que deja al descubierto una joven de largos y tersos cabellos negros y ojos azules.

- Grr… – El lobo acorralado, aprovecha el momento para tirar al viejo que intentaba sorprenderle por detrás al río y tomar a la mucha de rehén.

- Eso es jugar sucio general – Dijo la joven arquera, apuntándole con una sonrisa confiada en los labios.

- Soy un lobo – Respondió el general con voz fría. - Nosotros siempre jugamos sucio.

El lobo apretó su espada contra la garganta de la joven, entonces percibió un rápido gesto procedente de la arquera. movió la mano con rapidez para frenar la daga que esta le había tirado. Pero eso fue distracción suficiente para permitir a la chica lanzar una flecha, que impacto de lleno en su casco. Haciendo que soltara su presa y cayera de espalda.

Cuando intento levantarse de nuevo ya tenia el pie de la arquera sobre el pecho de la armadura y la ballesta apuntándole directo al deformado casco.

- Ríndete general – Sugirió entonces a chica.

- No – Respondió el lobo entre dientes, agarrando en un rápido movimiento el brazo de la chica por encima de la ballesta y tirando de ella. Cuando la tubo encima le dio un fuerte rodillazo en el estomago que llego incluso a deformar un poco la plateada armadura. – Me llevo a vuestra amiga – Dijo entonces tomando a su nueva rehén.

- Lo siento por ti Lobo – Dijo entonces una soldado bajita que se había acercado bastante al lugar de la refriega.- Tenemos ordenes. Tu captura es más valiosa que su vida. – Comento mientras desenfundaba una katana.

- En ese caso moriréis todos – Afirmo mientras dejaba escapar un resplandor verde por los ahora deformados agujeros de su casco. Y el claro se llenaba con una enorme aura asesina.

Entonces todo se volvió oscuro para el general del ejército de los lobos. Al parecer su nueva rehén había aprovechado su proximidad, para introducir una daga por el hueco que tenia su armadura debajo del estomago.

--

Despertó al notar que alguien estaba vapuleando su cuerpo. Aunque al abrir los ojos descubrió que el vapuleo no era tal, si no un intento por sacarle la armadura de aquellas dos guerreras a las que se había enfrentado en el bosque. Claro que el escenario había cambiado y más bien recordaba una celda con paredes de piedra.

- Vamos, sal – Dijo la guerrera bajita de ojos café y cabellos cortos rojizos, mientras tiraba de su casco – Tanta faena que nos diste en capturarte y aun te nos vas a morir ahora.

- No hay manera – Corroboro la otra chica - Quizá con un poco de jabón.

Entonces giro la cabeza para mirarlas de frente, dejando ver que había recuperado la consciencia.

- No te muevas – Dijo la pelirroja, poniéndose a la defensiva.

- Y que iba ha hacer con pies y manos atados ?! – Contesto con tono de superioridad en la voz y mostrándole sus manos encadenadas.

- Dejad de jugar - Dijo la guerrera de ojos azules - Hay que quitarte la armadura pronto si no quieres morir desangrado de forma ridícula, por la pequeña herida provocada por una daga.

- Vaya - Respondió de manera fría a la provocación de la guerrera. - Tanto interés tenéis en no dejarme morir aquí, para que pueda pagar por mis crímenes en el patíbulo?! - Se le escapo una pequeña risita. - Me conmueve tanto esfuerzo. Tendré que ayudaros entonces - Dejo de reír, Agarro el casco con una de las manos que seguían encadenadas y tiro de el, desde el cuello hasta la cabeza. Rajándolo como si se tratara de la piel de una mandarina. Luego lo tiro al suelo para poder ver por fin sin impedimentos, el rostro de aquella que lo había abollado de tal forma que después no lo podía sacar. - Odio esos chismes - Dijo refiriéndose al casco, con sonrisa de medio lado.

- U… Una mujer?! - balbuceo la pequeña pelirroja.

- Algún problema?! - Contesto con sorna al comentario de la muchacha.

- Eres fuerte - Añadió la arquera, sin apartar la mirada de la chica de cabello rubio, liso, algo más largo de media melena y ojos verdes, de mirada penetrante, que acababa de dejar al descubierto el maltrecho casco. Tenia el ojo izquierdo atravesado de lado a lado por una extensa cicatriz, y no parecía que fuera capaz de ver por el.

- Si bueno, no deberíais daros prisa en curarme y eso? - Indico la cautiva, señalando que aun quedaba armadura por quitar - Después de todo, si me desangro aquí, el espectáculo público perderá interés.

- Nosotras no…- Replico la muchacha pelirroja.

- No necesito compasión ni explicaciones. - Respondió la prisionera - Soy una asesina, hace tiempo que lo espero, je

Dio por terminada la conversación, y se dejo desvestir y curar sin oponer resistencia.

- Ug - Exclamo la chica bajita cuando terminando de quitar la armadura descubrió una antigua y enorme cicatriz en su cuello. Era como si alguien hubiera tratado de estrangular a esa loba, enroscando varias vueltas de un alambre de espino alrededor de su cuello y luego hubiera tirado con fuerza con la intención de partírselo.

- Gane la pelea - fanfarroneó la loba. - Las heridas recientes están más abajo - sentenció luego señalando la herida producida por la daga, y otro corte mucho más largo y profundo que había justo encima, y que parecía producido por una enorme hacha - También le gane - Añadió señalando el tajo.

- Pero como?! - Dijo la pelirroja.

- Has visto bien su armadura?1 - Le respondió la chica de ojos azules - No es tan difícil de entender, si te fijas en los agujeros que tiene. - Y esto que es?!- Al sacar la camiseta, señalando lo que parecía un tatuaje en forma de lobo sobre su pecho.

- Un tatuaje - Respondió la pelirroja sin inmutarse, señalando la parte superior del pecho de la cautiva.

- Imposible… - Empezó la otra.

- Una marca de nacimiento - Sonrió la loba.

- Quieres decir que naciste predestinada a ser uno de los lobos?! - se mofo la pelirroja.

- No - Replico la chica de ojos azules - Parece mentira que no lo sepas. Eso significa que pertenece al clan del aullido nocturno!!

- El AuLLIdo NocTUrno!! - Se altero la pelirroja.

- Si, es una ley no escrita - Explico la morena - En los demás reinos la gente no se tatúa, nunca al lobo, por dos razones. Una, para no parecer simpatizantes del el reino del norte. Dos, y más importante, para no tener problemas con los miembros del clan mercenario y asesino por excelencia, del cual todos sus miembros nacen con la marca del lobo sobre su piel, y no les hace ninguna gracia que se la imiten. - Hizo una pausa - En el reino del norte, estaba estrictamente prohibido hacerse este tipo de tatuajes. Pues una vez, fueron el motivo de un conflicto con varios miembros de este clan. En solo dos días, cayeron tres ciudades a manos de solo tres de ellos. Se cuenta que por donde pasan, en la noche se oyen, los gritos de terror, y agonía de sus victimas, que parecen lastimosos y fantasmagóricos aullidos . De ahí que le pusieran ese nombre al clan.

- Entonces es muy peligrosa - Reaccionó la pelirroja tomando su catana y poniéndose en guardia.

- Me sorprenden varias cosas de ti - Dijo la arquera mirándola fría, pero profundamente a sus verdes ojos.

- Por ejemplo?!- Pregunto la loba en actitud desafiante.

- La primera, todos los miembros de ese clan. Son de cabello negro como la noche y ojos aun más negros como su corazón - Dijo presionando su herida con la venda. Tras lo que le pareció percibir un leve signo de dolor por parte de su cautiva.

- Y las demás? - Pregunto la loba aun más desafiante que antes.

- No hay mujeres entre los del aullido nocturno. Violan a quien les apetece, si el hijo es varón se lo llevan y lo entrenan, para más tarde abandonarlo para que se endurezca y crezca fuerte y salvaje. Si es mujer, la matan sin excepción a ella y a la madre, al poco de nacer, porque las consideran débiles.

- Je - la loba, hizo una mueca que recordaba una sonrisa torcida - Pero ya ves - Se señalo de nuevo la marca del cuello - Sobreviví.

La sonrisa macabra y los ojos encendidos que mostró la prisionera hicieron trasvanillar a la chica pelirroja que cayo de culo al suelo. Mientras que la chica de ojos azules se limito a sostenerle la mirada con indiferencia.

La loba se limito a observarlas mientras salían de su celda y la dejaban sola.

- Vendré a buscarte en una hora - Comunico la chica de larga melena, mirando a trabes de las rejas de la puerta - Estate preparada.

- Vaya tan pronto quieren deshacerse de mi?! - Respondió la prisionera al aire, tras el que avanzaban las otras chicas hacia la salida de la mazmorra - Y yo que pensé que querrían un gran espectáculo publico.


Última edición por Ive el 1/8/2008, 19:41, editado 1 vez
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Ive
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   1/8/2008, 15:33

Cap. 2 Echizo

Una hora exacta después, tal y como había prometido. La chica de los ojos azules, había vuelto a buscarme. Acompañada esta vez de dos mamut hipermusculados, un chico alto de cabello rubio, que llevaba una larga espada en la mano, y también claro esta la pelirroja bajita que la había acompañado con anterioridad.

- Te escoltaremos - dijo la arquera, mientras desataba las cadenas de la pared, para entregárselas a uno de los mastodontes que habían aparecido por la puerta tras ella. Y que ahora me miraban con una mezcla de curiosidad y superioridad. Como se mira a un tigre que ha perdido sus dientes.

No perdía detalle, mientras salíamos del laberíntico calabozo. Si bien, sabia que me encontraba en una de las celdas del palacio de mi ex-reino. Nunca me había molestado en aprenderme los recorridos de sus torcidos pasillos y esa información podría serme útil en un futuro cercano. Si es que había un futuro cercano claro esta. No tardamos en llegar a una pequeña portezuela de madera, que según mis cálculos debía de llevar directo al patio de ejecuciones.

Paramos un instante, para que el segundo gigantón que había entre mis vigilantes abriera la puerta con una llave que parecía diminuta entre sus manos, y aproveche el momento para fijarme bien en sus posiciones a mí alrededor. No pude evitar sonreír ante tal formación. Uno delante, las chicas a mis lados y los otros dos detrás. Que posiciones más clásicas.

Había visto millones de veces la arena de ejecuciones y hubiera los guardias que hubiera, no me resultaría difícil escapar. De hecho ya había calculado varias posibilidades durante el rato en que había estado sola en la celda. Lo único que necesitaba era que se detuvieran una vez fuera y el haberme capturado seria solo una ilusión para esos soldados ingenuos. Estaba acostumbrada al dolor, y mis nuevas heridas no serian impedimento para mis planes de fuga.

Había previsto todo cautelosamente cada detalle estaba calculado al milímetro, todo menos lo que sucedió a continuación.

En lugar de al patíbulo, aquella puerta nos condujo a una pequeña sala exquisitamente decorada para imitar el salón del trono. Sin embargo, la decoración debía ser reciente. Pues el olor que emanaba de sus paredes, era el revitalizarte aroma a sangre. Sin duda hasta hacia poco rato el aspecto de la sala, había sido radicalmente distinto. Podía verlo en las paredes y olerlo en el aire. Esa hasta no hace mucho había sido una sangrienta y agradable sala de torturas.

No tarde en reconocer una figura oculta en las sombras, que acariciaba el falso sillón del trono y cuatro figuras más estas con túnicas, una a cada esquina de la habitación.

Magia!! Pensé. Recordando que ese había sido uno de los principales motivos de la derrota de nuestro ejercito. En el país del dragón, había muchos hechiceros que recibían el poder de los dioses. De hecho se decía que casi cualquiera en aquel país, era capaz de usar magia en algún momento, si lo deseaba lo suficiente. Sin embargo los dioses no sentían simpatía por los lobos, o eso creía, pues era raro en extremo que alguno pudiera usar el más insignificante de los hechizos.

Por primera vez mis emociones escaparon de mi control y se reflejaron en mi rostro. Pues al instante descubrí que la arquera recogía las cadenas que le entregaba el tipo enorme que había ido hasta el momento en cabeza de la expedición, con una sonrisa confiada. Y a la pelirroja se le escapo una risita, mientras se quedaba atrás con la resta del grupo, bloqueándome la única salida.

Aunque instintivamente volví a mostrar mi actitud inicial aquello no me gustaba nada. Debía pensar y deprisa la manera de salir de ahí, pero con cuatro magos y tan alejados unos de otros no iba a resultar sencillo.

- Que es este teatro?! - Pregunte, intentando retrasar el acercamiento, hacia el falso trono. Mientras miraba de soslayo al hombre de mediana edad, cabello castaño y semblante pulcramente afeitado, excepto por un pequeño bigotillo. Que ahora se acercaba, observándome con autoridad.

- Teatro? No - Respondió con ligereza - Solo pensé que te resultaría más ameno escuchar tu sentencia en un lugar conocido… Y como el salón del trono no esta disponible. - el hombre avanzo otro pasohacia el centro del salón.

- En ese caso ejecútame de una vez y terminemos - dije desafiante, una sensación incomoda se apoderaba de mi con sutileza, pero cada vez con más ahínco.

- Ho, Pero no pretendo ejecutarte - dijo el hombre con expresión de condescendencia - Solo pretendo… Imponerte un trato. - Sonrió de forma burlona.

- Teniendo en cuanta la situación actual, nos resultas demasiado valiosa con vida. - Aclaro la chica de ojos azules, mientras intentaba hacerme avanzar, tirando de las cadenas.

Pero el temor, y la horrible sensación que me invadía es ese momento se estaba apoderando de mi y convirtiéndose en pánico. Sabia que había mil cosas peores que la muerte y yo había echo a otros varias de ellas. Así que podía confirmarlo, e incluso estaba preparada para sufrirlas en mi piel. Pero con magia se podían hacer aun cosas mucho peores. Es más podían obligarte ha hacer cosas mucho peores. Y tras oír la palabra imponer. Ya no había escuchado nada de lo que vino después. Tan solo me deje invadir por un terror inmenso que me paralizo unos segundos antes de urgirme a salir de ahí.

Demasiado tarde. Vi unas runas azules y brillantes extenderse por mi cuerpo, desde mi herida. Impidiéndome el movimiento. Sin duda las habían echo al curarme con alguna substancia incolora. Lo que significaba que aquella persona que había junto a mi, también era… Quise alejarme de ella, pero mi cuerpo no respondía, se acercaba, y se acercaba más. Hasta que puso su mano sobre las mías, y mirándome con la frialdad acostumbrada, pregunto…

- Cual es tu nombre, asesina?

Logre apretar los dientes y contener mi lengua justo a tiempo. Como respuesta no tardo en recorrerme un dolor intenso, si con eso pensaba, hacerme hablar deberían replantearse su estrategia. Quizá no para la magia. Pero para el dolor, si estaba perfectamente preparada.

- Cual es tu nombre? - Repitió con expresión más afable.

- SSs…- Esta vez tuve que morderme el labio hasta sangrar, para evitar hablar. Pues parecía que contra más amable, mayor efecto surgía su hechizo. Otra punzada de dolor aun más intenso que la vez anterior, invadió mi cuerpo.

Entonces izo algo que me pillo completamente desprevenida.

- Shhh, tranquila - Me apretó contra su cuerpo en un abrazo, y acarició mi mejilla con suavidad. - No te va a pasar nada malo, solo cálmate y dime como te llamas. Por favor. No quiero que sufras más.

Una solitaria lagrima, se escurrió de mi único ojo sano. Pues sabía que estaba a punto de responder a su pregunta y que eso significaba, quedar por completo a su merced. Sabia que la chica fingía, no era tonta. Y aun así, el influjo de su conjuro aumentaba a cada segundo.

- Por Favor - Insistió, recogiendo mí lagrima con los dedos.

- SSss…Sss… - Intente resistirme inútilmente - Sunne - Confesé finalmente.

- Entonces tu Sunne y yo Dianna, por el poder que los dioses me han confiado, tenemos un contrato! - Empezaron a brillar letras en las paredes de la sala, como antes habían echo en mi y empezaron a reunirse todas sobre mi cuerpo, para finalmente apagarse y desaparecer nuevamente - Ahora - Aseguro la chica de ojos azules - Me perteneces Sunne!!

- Ya veremos - Sonreí, había aprovechado su proximidad para robar una de sus dagas. Sabía bien, que podía hacer la magia, y que probablemente aquella chica tenía razón y ahora era su sirvienta, su esclava o vete a saber que. Era posible que si le hacia daño, un rayo saliera en cualquier momento de algún rincón para fulminarme. Pero tenia que intentarlo, pues eran casi imposibles de anular los hechizos de dominio.

No me resulto difícil atraparla por el cuello y sitúame a su espalda quizá ella se dejo. Pero cuando acerque la daga a su cuello con autenticas intenciones de herirla. Entonces el hechizo se activo. La vieja cicatriz de mi cuello se reavivo y el mismo e intenso dolor que nunca pude olvidar, volvió a por mi tan vivo como la primera vez.

- Urkk - Caí al suelo vomitando mi propia sangre y sin atreverme a tocar la herida.

Dianna no tardo en agacharse a mi lado y decirme tan fría como de costumbre - Te dije que me perteneces!! Lo vas entendiendo ya?!

Asentí con la cabeza, y fruncí el ceño. Ya había probado los efectos del conjuro. La herida aunque ahora más levemente seguía doliendo y había quedado en carne viva. Y probablemente el hechizo, actuara de modo parecido si intentaba lesionarme a mi misma, cosa que tampoco me apetecía demasiado hacer. Así que simplemente me levante y me quede mirando fijamente a aquella chica, y esperando a que me dijeran, que se supone que separaban de mi. Aunque no se puede decir que no tuviera ya, una ligera idea…

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Notas de la Autora:


Sunne: Diosa Nordica del sol. Sunne cabalgaba a través de los cielos en su carroza, tirada por dos corceles llamados Arvak y Alsvid. Era perseguida durante el día por Skoll, un lobo que quería devorarla. Los eclipses solares significaban que Skoll casi la había alcanzado.

Dianna *adaptacion de Diana*: En la mitología romana, Diana fue originalmente una diosa de la caza, relacionada con los animales y las tierras salvajes. Más tarde pasó a ser una diosa de la luna, suplantando a Luna y siendo también un emblema de la castidad *esto no me lo tomare al pie de la letra, je*
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Ive
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   1/8/2008, 16:27

Cap. 3 Orden

- Yawn - Bostece, Mientras mi mente se desperezaba lentamente y empezaba a recordar cada detalle, de la conversación que tuvo lugar. Antes que me devolvieran al la celda.

- Y bien?! - Pregunte - Puedo Imaginar más o menos que queréis de mi. De hecho, solo puede haber un motivo por el que necesitéis de mí. Pero teniendo en cuenta de quien hablamos, os puede salir bastante caro. Entonces…Porque?! - Pase la mirada de Dianna al bigotudo - Y porque pertenezco a ella? - Mire a Dianna con despreció, y me gire a interrogar a aquel hombre, que por como vestía y olía. Era sin duda un noble - Y no a ti?

- Quien te crees para hablarle así al duque, asesina?! - Estallo entonces, el espadachín rubio. Que parecía haberse estado conteniendo desde que pronuncie la primera palabra.

- Ho, Duque… Ya veo - Sonreí.

- L…Loba… - Agarro su espada el joven guerrero.

- Ya basta - Ordeno Dianna al muchacho, que al instante obedeció.

- Ya veo - Repetí en voz baja , para mis adentros.

- No hay motivo para ocultárselo, quiero su opinión en el asunto - Empezó el duque - Justo después de la declaración de guerra por parte de mi reino. Tu líder, El Lobo Negro, Arraso el solo, una de las aldeas colindantes a la ciudad capital de Dragón. Dejo un mutilado único superviviente, para atestiguar su solitaria presencia. Cuando encontramos al hombre, había enloquecido por completo. Aun así logramos que nos condujera, a la capilla del pueblo. Y en el ventanal central, escrito con sangre. Había un mensaje, jurando, destrucción
sufrimiento, agonía y muerte para mi pueblo. Para mi rey y para su estirpe. El mensaje estaba firmado por el Lobo Negro... No hay futuro para el dragón que entierra sus garras en mi territorio. Terminaba el mensaje. Y los cuerpo de los niños de la aldea., Yacían justo debajo, como mudos testimonios de su promesa. - Concluyo.

- Bueno, Era de esperar. Si yo hubiera sido el líder probablemente hubiera echo algo parecido. - Reflexione.

- Tu… - Gruño entonces, la pelirroja, sujetando a su compañero. Que parecía querer echarse sobre mí.

- Solo dime - Inquirió el duque - Crees que cumplirá su amenaza? Responde.

Sabía que era lo que venia a continuación y no me apetecía nada. Al menos, por el momento.

Dianna me miro a los ojos con frialdad.

- Esta bien, esta bien - Me rendí a lo inevitable - La pregunta, no es si la cumplirá. La pregunta es, cuanto tiempo le queda de vida a tu rey? - No pude evitar sonreír ante las expresiones horrorizadas de sus rostros.

- Entonces, esta decidido- Se repuso el duque, y acto seguido izo un gesto a Dianna con la mirada.

Esta, me agarro como si fuera a besarme, e izo que me perdiera en su intensa mirada. Tan solo un instante. Pero un instante basto, y antes que lograra abandonar sus ojos.

- Mata al Lobo Negro!! - Pronunció - Te lo ordeno.

Un sonido tras la puerta, fue lo que me saco de mis pensamientos.

- Que queréis ahora?! - Proteste sin siquiera mirar.

- Sígueme - Informo, Ojos Azules.

- Es una orden… Ama? - Si no hubiera existido el hechizo. La hubiera desmembrado ahí mismo. Aunque, si no existiera, probablemente hubiera bastado con matarla.

- Vamos.. Síguenos Lobita-chan -Dijo la pelirroja apareciendo de detrás de Dianna.

- A ella, si puedo matarla? - Señale a la chica sin apartar mis ojos de Dianna. Que aun seguía manteniendo la calma. Mientras la pelirroja hizo el amago de desenvainar su catana.

- A nadie - Aclaro ojos Azules. Justo cuando agarre a la pelirroja por la mano para evitar que sacara su espada. - A menos que se trate del Lobo Negro, o yo te lo ordene.

Su mirada, se torno más ruda, y solté a la chica. Por fin había logrado incomodarla, sonreí para mi misma.

- Vaya, Entonces deberemos terminar nuestra discusión otro día. Verdad, pelirroja? - Dije acercándome a su cara para mirarla a los ojos.

- Detente - Dijo Dianna, con una voz no tan fría como habitualmente, pero más tajante si cabe.

La pelirroja me miraba con rabia contenida.

- Claro, claro - Le ofrecí una falsa sonrisa - solo estaba jugando un poco. Y dime, donde me llevas? - La sonrisa se evaporo, mientras esperaba que me colocaran los grilletes.

- No, son necesarios - Apunto Dianna, tirándolos al suelo y dando a entender que yo, ya no representaba ninguna amenaza. - Aunque si persistes en tu actitud, te los pondré.

- Grrr- Salio de mis labios antes que pudiera darme cuenta.

- Has entendido?! - Dijo en venganza la pelirroja - Debes portarte bien y obedecer a tu ama, Lobita-chan. Porque a las mascotas que se portan mal hay que castigarlas, y si están rabiosas…

Antes que pudiera terminar la frase, mi mano ya se encontraba en su cuello, apretando mientras la sostenía contra la pared de enfrente de la celda.

- Suéltala - Dijo una voz a mi espalda - y un ligero dolor recorrió mi cuerpo. Había sentido cosas peores que puñales clavándose en mi pecho. Y eso no me detendría, era puro instinto.

- Suéltala!! - Repitió la voz más enérgicamente - Es una orden!!

Un dolor intenso recorrió todo mi cuerpo devolviéndome a mí, y caí al suelo, era lo mismo que la vez pasada. Pero todavía más intenso.

- Urkk - Esta vez, no pude mantenerme de rodillas, estaba boca abajo, intentando respirar, pero el aire no llegaba. Finalmente iba a morir, por una estupidez, por no poder controlarme. Mi última visión ya podría haber sido algo más agradable, que un trozo de roca del suelo. - Hhhhhaa

Note que alguien me giraba, pero mi ojo ya veía borroso, debido a las lágrimas acumuladas por el dolor de no poder respirar. Entonces, algo se poso en mi garganta, era suave, calido… Podía ser una mano? El dolor empezó a desaparecer, despacio, acompañado de un resplandor verde azulado, aunque igual fueran visiones. Era muy calido, una sensación que no recordaba haber tenido nunca. Cerré los ojos, estaba relajada por primera vez en mi vida. Y me abracé a la silueta, que me producía aquella sensación tan agradable, mientras perdía la consciencia lentamente.
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   1/8/2008, 16:57

Cap. 4 Hermanas


- Ngg - Nuevamente Dolor. Una constante en mi vida, un aroma agradable, una sombra que se acerca y una mano calida que se apoya sobre mi frente antes que pueda hacer nada para evitarlo.

Me levante por impulso, prácticamente de un salto y agarre a la propietaria de la desconocida sombra por el brazo, con intención de partírselo.

Aquella estancia, sin duda no era la celda, en ella había dos camas, lo que parecía un armario y una ventana con las cortinas descorridas, que permitía ver la luna, semi oculta por las nubes.

- Tranquila - Susurro con voz agradable la chica, colocando su otra mano en mi mejilla sin darme tiempo a terminar el movimiento. - No deberías forzarte tanto. Estas a salvo, ya paso.- Me sonrió?! Una sonrisa amable, sincera. Mi pecho. Dolor. Solté su brazo.

- Por qué? - Pregunte, quería saber quien era aquella persona, pero aun más me intrigaba por qué me estaba tratando así?

Compasión? Me miro con compasión en sus ojos azul muy oscuro, antes de abrazarme. Quien era para mirarme así? No quería compasión, ni de ella, ni de nadie!! Intente forcejear. Era fuerte.

- Por… qué?

No contesto, solo siguió abrazándome, y deje de forcejear, deje las preguntas. Su olor me relajaba, por qué? Era el aroma de la persona que me salvo, si , quizás… un momento, por que se parece tanto a? Me puse rígida de golpe.

- Estas bien? - Pregunto.

- Esp…era, tu eres, te pareces - La señalaba con el dedo, mientras recordaba el rostro de aquella a quien tanto odiaba.

- A quien? - Dijo gentilmente.

- Dianna - su nombre salio casi como un gruñido de mis labios. A decir vedad, no solo se parecían, eran como dos gotas de agua. Solo que los ojos de esta chica eran más oscuros, sus cabellos algo más cortos, el flequillo más largo y parecía más madura.

- Claro - Respondió la chica, con una risita - Eso es porque esa testaruda que cree que todo es blanco o negro, es mi hermana pequeña.

- Ggg - Hermana de Aquella!!. Quería matarla, si. Que esa estupida aprendiera que es el dolor. Nunca le perdonaría el haberme humillado. Yme encantaría ver su cara, al enterarse que había matado a su hermana. Mis ojos resplandecían con el deseo de muerte. Sin embargo solo de pensarlo la herida dolía. Aunque Dianna no se encontrar allí, tan poderoso era el hechizo?! Ya ni se me permitía pensar en matar! Maldita…

- deberías descansar - Dijo la chica acariciándome la mejilla. - Aunque pocas veces, el ejército de dragón ha capturado a alguien de tu clan, sabemos que la luna llena no os sienta demasiado bien.

El ejercito…esa chica sabia, mi clan… Mis pensamientos se volvían más inconexos contra más ira sentía.

La chica cerró la portezuela de madera que protegía la ventana, de los fantasmas de la noche. Y corrió completamente las cortinas. Luego me agarro con fuerza por los hombros e intento estirarme en la cama.

- Estas sangrando - Susurro, limpiando con un pañuelo alrededor de mi ojo malo. - Sabes, hasta que vi ese resplandor verde en tus ojos, no me di cuenta de lo que ocurría. Físicamente…Te pareces tan poco a la resta de miembros de tu clan.

Estaba completamente tensa, que pretendía ahora aquella tipa?! Hasta que de nuevo, me abrazo. Huele bien, pensaba, y no porque llevara alguna clase de perfume. Me acerco un poco más a su cuerpo. Siente bien, ya no podía pensar en nada más. Quería que aquella sensación durase. Así que la atrape con los brazos, para que no se pudiera ir.

- Hermana, acabo de recordar que… - Era la voz de Dianna, que entraba por la puerta chillando -????

- Que representa esto? - Interrogo Dianna. - No se supone que deberías estar más agresiva de lo habitual?! O incluso en eso eres diferente?!

Entonces su hermana trato de recostarme en la cama. Si estaba cansada, pero me sentía bien, y mis brazos se negaron a soltarla.

- Esta bien - Dijo divertida - No me sueltes. Veras, Dianna - Prosiguió - Use esto.- Le mostró un frasquito, mientras sonreía picadamente.

- Y eso es? - Pregunto ojos azules.

- Es una mezcla de una sustancia que fabrica el propio organismo humano y otra que se extrae de algunas plantas. - Respondió su hermana - Al estar echo por estas substancias resulta imposible de detectar incluso para ella - Me señalo - me lo puse después de ver el brillo asesino de sus ojos, y por lo que veo es muy útil.

- Estas diciendo que esa cosa… La amanso?

- Bueno, Más o menos - Respondió la chica - Se puede decir que en esta sustancia, se mezclan muy levemente, un aroma que sirve para atraer a las personas sin llegar a considerarse afrodisíaco, y un sedante muy suave. Esta siendo desarrollada para uso militar, pero aun en fase experimental.

- Pero, si se estaba, poniendo agresiva… como? Y por que no se enfurece ahora? - recapacito Dianna.

- Probablemente, sea debido a que pertenece al Aullido Nocturno - Respondió su hermana. - Ya normalmente los miembros de su clan tienen los sentidos más agudizados de lo normal, pero cuando hay luna llena, no solo se vuelven más agresivos, sus sentidos también se agudizan más. Por lo que el fármaco también los afecta más, ahora mismo no creo ni que nos escuche. De echo, no se si esto - Movió el frasquito. - Hubiera funcionado, si no hubiera pertenecido a su clan.

- Entonces, esta completamente drogada?! - Dianna me miro a los ojos y paso su mano por delante, parecía molesta. - Y tu por que llevas esto Fri? - Señalo el frasco de cristal.

- Eso es secreto - Fri, le guiño el ojo a su hermana - Si lo digo tendría que matarte. - Pero puedes llevártelo si quieres, te puede venir bien en tu viaje, si no recuerdas mandarla a dormir temprano en esas noches. - Le arrojo el frasco.

Dianna lo tomo y acto seguido entre abrió la ventana un segundo, para arrojarlo por ella. Me agarro fuerte por los hombros, obligándome a soltar mi presa y dijo. - Partiremos por la mañana.- Luego hecho a Fri de la habitación y cerro con llave.

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Notas de la autora segunda parte: ::congelado::


Fri *adaptación de Frigg*: Esposa de Odín y diosa de la sabiduría, también llamada la vidente.
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   1/8/2008, 17:31

Capi. 5 Partida.


Las matare, Si!! Como se atreven a Humillarme así. Cuando me quite este maldito hechizo de encima, esas hermanas van a aprender que es el dolor.

Estos y otros complicados pensamientos, eran los que me venían a la mente, mientras permanecía sentada en mi montura, esperando a Dianna para partir. Si a eso se le podía llamar montura claro esta. Aquel Jamelgo esmirriado, a motitas, culminado con una mancha negra en el ojo y tan viejo que a penas podía sostenerse y respirar al mismo tiempo. Me preguntaba, si tanto miedo tenían que escapara, o no era más que una nueva humillación. Y al ver la risita, proveniente de mi lado, un poco detrás de mi. Lo supe sin duda.

- Pelirroja… - Señale con el dedo. – Has sido TUUU…- Mi furia aumentaba por momentos. Generalmente, sabia mantenerme fría ante todo tipo de situaciones, ya me vengaría en el momento oportuno. No se si era un don de esa pelirroja, o por la humillación constante, pero mi sangre hervía, con facilidad a la más mínima provocación.

- Deberías tratarme con más respeto…Lo-bi-ta-Chan. – Dijo la chica sin cortarse un pelo.

- Y se puede saber porqué, debería hacer eso? – Reprimí la ira, y sonreí con falsedad, para evitar activar de nuevo el hechizo. Creo que hasta se me veían las muelas del juicio.

- Bueno, ahora soy tu capitana – Sonrió con gesto soberbio, mientras señalaba su uniforme.

- Que finjamos que soy un soldado de Dragón, no significa que lo sea. Es solo un apaño para facilitar la misión y evitar preguntas –Arañe la pechera del uniforme impuesto, dejando unos leves rasguños sobre el débil metal del que estaba compuesto. – No querrás que trate una pastora de cabras, como si fuera una princesa. Aunque más bien, pareces un monito. – Repetí la operación, y esta vez si logre el efecto deseado. Dejando tres profundas cicatrices, en la cara del dragón que adornaba la coraza.

- Para tu información, provengo de una antigua y prestigiosa estirpe de sacerdotisas… - Alego la pelirroja. – Por cierto que es un monito?

- Pues, teniendo en cuenta que, estas en el ejercito y que quien, me aplico el hechizo, fue ella – Señale a Dianna, que ya se dirigía a su montura. – Diría que no heredaste ninguna clase de poder – Su expresión lo dijo todo, acababa de dar en el clavo. – ju., y un monito viene a ser…

- Mejor no quiero saberlo – replico, con expresión molesta.

- Es un animalito pequeñajo, regordete, y alegre, que es impresionantemente hábil y hace muchas tonterías – Quería, hurgar en la herida - Lo vi una vez, en una actuación callejera. Luego arrase la ciudad y me lo comí, no sabia muy bien. Por cierto, dicen que procede de otro continente.

- Te voy a… - contesto la pelirroja.

- Silenció – Dijo entonces Dianna que ya se había subido a su yegua, e iniciando la marcha . – Nos vamos.

---

- Es culpa del monito – Afirme sin inmutarme, mientras me recostaba en un árbol.

- Como sabes?!… Además, tengo un nombre, me llamo Tyz, no me llames monito – Replico a pelirroja.

- Por tu comportamiento, es obvio que tú elegiste la montura. Seguramente para vengarte de mí. – Continué, poniéndome una plantita entre los labios - Como fuera, también es obvio, que aun sin el esfuerzo, a ese caballo, le quedaban como mucho un par de días.

- Escogiste a posta un caballo moribundo? – Pregunto Dianna con reproche, mientras comprobaba que no se podía hacer nada para recuperar al animal.

- Esto bueno, yo no sabia que estaba tan mal- Respondió el monito.- Solo escogí al que me pareció más ridículo. Me dijeron que era veterano de guerra, no que le quedaran dos días.

- Espera, te mande a elegir montura, porque siempre alardeas que en tu familia sois expertos en esta clase de animales, no me digas…

- ju., tampoco heredaste el talento de la familia para los caballos, verdad monito? – Me mofe. Y cuando vi su expresión supe que aun con mayor efecto del deseado.

- He dicho que no me llames monito – Salto del caballo para dirigirse a toda prisa hacia mi posición, me agarro por la solapa y justo cuando la cosa se iba a poner interesante.

- YA BASTA!! – Ordeno ojos azules – Por, hoy acamparemos aquí. Mañana proseguiremos hasta Holba, donde conseguiremos una nueva montura antes de proseguir el viaje.

Apenas había anochecido, cuando la montura que me consiguió la pelirroja, había caído al suelo por su propio peso. No me fue difícil, saltar para evitar que me aplastara, pero eso implicaría al menos, medio día de retraso en nuestra marcha.

- Pero… - replico la pelirroja.

- Que nos salgamos de la ruta establecida es consecuencia de tus
actos – Señalo, Dianna con visible disgusto, de nuevo parecía enojada.– Acercándonos al pueblo nos arriesgamos a que alguien la reconozca – Me señalo – Pero, si no lo hacemos nos retrasaremos como mínimo quince días, en nuestro viaje. Eso suponiendo que no haya imprevistos por el camino, no podemos hacer esperar tanto a mi hermana. – Sentenció.

Parece que después de todo si tiene sentimientos pensé, esbozando una sonrisa torcida, mientras la veía encender la fogata. Al menos si de enojo, y si tenia de estos, era que también tenia de los demás. Le arrebataría todo, si. Y tarde o temprano conseguiría hacerla sufrir de verdad.

- Esta bien, repasemos el recorrido y el plan de acción una vez más antes de cenar. – Aseguro Dianna con tono visiblemente cansado, desenvolviendo un mapa del continente. – Partimos de aquí, señalo cerca de la parte superior del mapa. Un lugar donde aparecía un castillo dibujado y sobre el, el nombre de Wolfs. Ahora debemos estar más o menos por aquí, elevo el dedo al mismo tiempo que lo movía a la izquierda un medio centímetro. Calculo que mañana al atardecer, llegaremos a Holba. Allí conseguiremos un nuevo caballo, y luego partiremos lo más rápido posible, para evitar que Sunne, pueda ser reconocida por alguien.

- Si, si, ya me lo se, lo has dicho varias veces. Luego partiremos atravesando los bosques y evitando las ciudades, para en 28 días llegar, hasta aquí.– Señale la montaña de la parte superior del mapa encima de la cual solo había mar. Su nombre Neviru. Y sus temperaturas eran tan bajas que toda la zona se mantenía siempre nevada a pesar de la proximidad del mar. A su lado aparecía en el mapa una pequeña ciudad con el mismo nombre, otra de tantas que debíamos evitar. - Donde nos reuniremos con la exploradora del grupo, es decir ese demonio de Fri – rechine los dientes antes de continuar – Pero aunque, es cierto que allá, ahí un antiguo escondite del Lobo negro, el no va a estar allí. Entre otras cosas porque sus generales lo conocíamos.

- Pero puede haber pistas – Replico la pelirroja.

- bueno, yo ya os dije donde se encuentra el ahora, si el rey muere mientras estamos de viaje, no me echéis la culpa luego.

- No puedes estar segura de eso. – afirmo Ojos azules, más seria de lo normal.

- Sin embargo, si es lo que yo haría.

- Pero tu no eres el – Señalo el monito.

- Todos los malos nos parecemos – Sonreí. – Por cierto a alguien le apetece un trozo de caballo. – Pregunte mientras empezaba a eviscerar al animal con las manos.

- No te lo iras a…? – La pelirroja puso cara de asco. – Podría haber muerto de alguna cosa contagiosa.

- Pero que dices monito? Es obvio que ha muerto de viejo, para ser más exactos le estallo el corazón. Lo quieres? …

- Maldita… y te he dicho mil veces que no me llames MONITO!! – Rugió la pelirroja.

- Eres tu la que se da por aludida – Ignore mientras ponía la carne en el fuego. Y me sentaba – Era viejo así que estará un poco duro, pero huele delicioso. Bueno, si no quieres más para mí. Monito-chan.

- Tuuu… - Gruño.

- Voy a alejar el resto del cadáver, podría atraer a los lobos. Así que mejor decidíos pronto. Aunque, os habéis distraído demasiado con el caballo y con eso de repasar las rutas antes que anochezca y me parece que la luz ya es demasiado débil para ponerse a cazar.

Coloque un par de pedazos más que ya tenia preparados en el fuego, pues el no haberlo echo solo me hubiera representado tener que hacerlo después por orden de Dianna. Y luego tome al animal por las patas y empecé a internarme en el bosque.

- Donde vas?- Dijo Ojos azules, colocándome una mano en el hombro.

- No temas – Respondí - como ya dije solo voy a alejarlo de nosotras, o prefieres que vengan los lobos? – O a caso el hechizo no funciona a largas distancias.

- Pruébalo si quieres – Contesto, recostándose de espaldas a un árbol y con una sonrisa que recordaba al demonio de su hermana.

- Lo dejare para más adelante – Dije con tranquilidad. – Sabía que no era el tipo de persona que mentiría en algo como eso. Así que cuando lo hube alejado lo suficiente y tras disfrutar de un rato de soledad, regrese al campamento.

---
Notas de la Autora tercera parte:


Tyz, transformación de Tyr: (nórdico antiguo: Týr) es el dios de la guerra y batalla en la mitología nórdica, descrito como el hombre de una sola mano. es hijo de Odín o de Hymir. Los nombres correspondientes en idiomas germánicos incluyen Tyz (godo), Ty (noruego antiguo), Ti (sueco antiguo), Tiw, Tiu or Tew (inglés antiguo) y Ziu (antiguo alto alemán).
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   1/8/2008, 18:01

Cap.6 Amigo


Holba. Había pasado algo más de medio día desde que abandonamos el campamento, cuando llegamos. Al final, pese a la oposición de Tyz, que insistía en que fuera andando, aun si eso nos retrasaba notablemente. Había cabalgado junto a Dianna, supongo que se sintió obligada a llevarme con ella, pues según el hechizo, era a ella a quien pertenecía y no a Tyz.

La yegua de Dianna es hermosa. Un magnifico ejemplar pensaba, cuando un escalofrió recorrió mi cuerpo. Los brazos de Dianna que manejaba las riendas con delicadeza, estaban rozando la gruesa manga de mi camisa, dando la sensación, de una suave caricia. Que sensación tan desagradable.

- Hemos llegado, yo os seguiré a pie – Dije intentando escabullirme del lomo de la yegua, y al mismo tiempo de Dianna.

- Ni hablar- Informo Ojos azules, colocando su mano en mi hombro e impidiéndome saltar del caballo. – A pesar de tus intentos por disimular, no entiendo con que fin – Añadió – Me he dado cuenta que la herida de tu vientre, aun no mejora. Así que vayamos primero a una posada, quiero ver como esta. Luego iremos a la caballeriza.

- Tsk… - Aunque no seria la primera vez que vería mi debilidad. No quería, que lo hiciera, no quería, su compasión, no quería su falsa preocupación o sus cuidados, no quería absolutamente nada de ella, y lo peor es que no podía hacer otra cosa que obedecer. Me hervía la sangre.

La muy desgraciada, me hizo quitarme la armadura y tumbarme en la cama, mientras me desabrochaba la camisa y recorría la herida con sus manos. Quito los vendajes y repitió la acción, luego tomo un paño mojado que le había ordenado traer a Tyz y la empezó a limpiar. Y lo más frustrante es que solo podía mirar para otro lado. La odio, pensaba mientras me volvía a vendar, me gire empujándola, para mirarla fijamente a los ojos y la acción hizo que cayera sobre mí.

- Ngg…- Cerré los ojos al recibir su peso sobre la herida. Y cuando los abrí de nuevo. Estaba sonrojada. Si, Dianna estaba sonrojada. Quizá podría usar eso en su contra más adelante. Sonreí para mi misma.

- Parece que mi hermana no logro cerrar del todo esta herida, quizá se deba a que además de profunda no esta causada por ningún hechizo… - Dijo Ojos azules intentando desviar el tema y mirando para otro lado, mientras intentaba limpiar la herida por encima de las vendas.

- Si, esto creo que deberías mirar un poco más lo que haces – Dije maliciosamente, cuando note, que al mirar para otro lado, trataba de limpiar la herida de mi estomago en mi pecho.

- Ha, perdona – Dijo tratando de disimular, con su actitud de indiferencia habitual.

Ju, que inocente pensaba, mientras empezaba a maquinar como, usar eso en mi provecho.

Poco después, salimos de la habitación para dirigirnos al establo de venta de monturas, que se encontraba justo en la salida de la ciudad opuesta a la que habíamos usado al llegar. Pero antes que llegáramos a salir de la posada.

- Vaya, vaya. Quien tenemos aquí? No es la terrible mano derecha, de la mano derecha del Lobo Negro? La Coronel Nix en persona. – Dijo una voz conocida a mis espaldas.

Se trataba de Nidho, un despreciable traficante, que se las daba de honrado comerciante, y que hubiera vendido a su madre por una triste moneda. Traficaba con cualquier clase de artículo, desde pieles, hasta humanos, vivos o muertos, no importaba. Le encantaba regocijarse en el sufrimiento ajeno, y desde el instante en que hoy su voz, supe que intentaría traerme problemas. Sin duda alguna, si yo tuviera amigos, mi mejor amigo, hubiera sido el.

- Nix?! Yo creía que…- empezó la pelirroja.

- Sin duda se confunde caballero – Intervine antes que Tyz, proporcionara más datos a Nidho. – Todos los esbirros de ese malvado lobo negro, que usted menciona, están en prisión, o son perseguidos por nuestro ejército. – Señale la armadura plateada – Como puede comprobar, es imposible que yo sea esa a quien se refiere. ASÍ QUE RETIRE SU COMENTARIO INMEDIATAMENTE. – Un toque de indignación quedaría perfecto para terminar mi actuación.

- No mientas Nix – Prosiguió. – Es imposible confundirte, con esa enorme cicatriz en el ojo. Tu eres la que siempre acompañaba a aquel obeso y corpulento general lleno de soberbia, que se hacia llamar lobo plateado.

Nidho, era un hombre de unos veinti-muchos, de estatura y corpulencia normal, con cabello negro, corto, ojos café oscuro, un pequeño bigote, una puntiaguda y espesa perilla y una cicatriz en el brazo de algún enfrentamiento pasado. Por algún motivo, su aspecto siempre cuidado y pulcro, creaba en la gente una sensación de falsa fiabilidad, cosa muy conveniente en su negoció.

- Te demostrare en un duelo, que soy mejor que cualquiera de esos malditos lobos – No era una jugada con muchas posibilidades. Aun así, me vi obligada a usar la exaltación, para tratar de desmentir sus comentarios. Frente a los aldeanos y viajeros que se encontraban en la posada. Y la verdad es que deseaba hacer añicos a aquel que se había atrevido a desafiarme de ese modo.

- Ni hablar – Ordeno, la voz de Dianna a mi espalda. – No permitiré esa clase de comportamiento de mis subordinados. Además no tenemos tiempo que perder en tonterías, nos retiramos. – Abrió la puerta, mientras me comentaba en voz baja. – Hay muchas cosas que tienes que explicar…Sunne.

Probablemente, esa era la única posibilidad que Nidho, no hubiera, barajado entre sus ideas. Pues los dos sabíamos que fuera cual fuera el resultado de la pelea, el hubiera salido ganando con el escándalo. Ya que más gente se hubiera enterado del cotilleo y además, Nidho, era mejor que un militar en la batalla. Por lo que si le ganaba, hubiera podido afirmar que ese no era el nivel de un soldado raso, frente a la multitud. Y si yo perdía, siempre podía decir que me había dejado ganar, para desmentir la verdad de sus palabras.

Seguí a Dianna sin decir palabra. Ya surgiría más adelante la oportunidad de machacar a Nidho que esperaba. Pues una vez elegía una presa no la dejaba escapar hasta destruirla completamente y por ese motivo estaba segura que no me dejaría huir, tan fácilmente.

Nos detuvimos en la parte trasera de la caballeriza. Allí había dos hermosos caballos, en dos cercados separados. Uno absolutamente negro como la noche, parecía, dócil, resistente y veloz. Mientras que el otro, completamente gris, y de ojos azules, estaba cubierto de heridas y amarrado de forma que no podía ni moverse.

- Se que no pudiste mentir mientras yo realizaba el conjuro. Sin embargo ese hombre parecía conocerte, Sunne. – Dijo Dianna, reflexiva – Eres realmente uno de los dos generales del lobo negro o simplemente uno de sus comandantes? Dime la verdad tras sus palabras. – Enfoco su mirada a mi ojo bueno, mientras me sostenía la barbilla con una mano. – Quiero la verdad.

- Espero, por tu bien, que seas realmente uno de los generales. – Exclamo, Tyz, con cara de enojo.

- Y si no lo fuera? – Pregunte, con una sonrisa torcida – Y si solo fuera un perro fiel a su líder, que os ha estado distrayendo para que apartaseis la mirada de el?

- Entonces tendría que matarte – Contesto, Dianna, con voz más fría de lo habitual.

- Lo suponía – Levante los hombros – A pesar que quienes tomasteis una conclusión precipitada fuisteis vosotras. Mire a la pequeñaza, con una ceja levantada en señal de superioridad.

- Entonces no eres?...- empezó Tyz con expresión alarmada.

- Déjate de rodeos y contesta a mi pregunta.- Apresuro Ojos azules. – O si no ya sabes.

- Y dime – Volví a preguntar, entre dolor y muerte cual de los dos elegirías tú? – Una punzada de dolor, seguramente ocasionada por la tardanza izo brotar la sangre de la antigua cicatriz de mi ojo.

- Entonces de verdad, no eres? – repitió la pelirroja, que por algún motivo parecía abatida, seguramente por fallar en su misión.

Una daga conocida, se poso sobre mi garganta.

- Un triste comandante nunca podrá matar al Lobo Negro, es más ni tan siquiera debes conocer sus auténticos escondrijos. – Sentenció Dianna apretando la daga contra mi piel. – Esto es más piadoso que lo que te espera si regresas con vida al palacio. Así que estate quieta, te ordeno que no te muevas.

- Je, gracias por tu indulgencia, y por no obligarme a cometer suicidio, aunque realmente no creo en este tipo de cosas. Pero estas, apresurándote un poco. – Un pequeño hilo de sangre empezaba a recorrerme el cuello. Si apretaba un poco más, seria peligroso hablar, pero si la detenía el dolor podía dejarme inconsciente para que me sacrificasen. – Mira mi ojo y lo entenderás. – Dije con una voz ronca y entrecortada.

- Hace rato que no deja de sangrar. – Afirmo Tyz – Y que?

- Mentiste!! – Exclamo Ojos azules. – Has sido capaz de mentirme, pese al hechizo!! – Aflojo un poco la presión del cuchillo, sin dejarme ir.

- No – Respire. – Si te hubiera mentido, probablemente ya estaría desangrada. Solo no he respondido aun a tu pregunta.

- Entonces contesta – Apretó de nuevo con su daga.

- De acuerdo, de acuerdo, si soy. Solo me aprovechaba de aquel gordo para no llamar la atención. El disfrutaba de los privilegios de un general, mujeres, dinero, poder… y a cambio yo evitaba un razonable número de intentos de acabar con mi vida. Y como “comandante” disfrutaba de más libertad. Sin embargo, a ese gordo le pudo, la avaricia y la soberbia, empezó a hacerse llamar el lobo plateado. Cuando yo siempre he sido, un simple lobo gris, desobedeció mis órdenes, y una vez le avise. Fui demasiado indulgente cortándole solo una oreja. Hacia tiempo, que había empezado a creerse, mejor que yo, y la noche antes de la gran batalla por el reino del norte intento asesinarme de la forma más cobarde, con veneno y a trabes de otros, haciéndose pasar por mí. Por suerte conocía el antídoto, y le asesine, de frente, con mi propio uniforme identificándome, y de forma limpia, al poco de empezar la batalla. – No pude evitar recorrer la cicatriz aun abierta, que me dejo su hacha en el estomago, con los dedos. - Una muerte demasiado digna para alguien como el, y quizá también lo seria para alguien como yo.

- Entonces, se trataba de eso. – Dijo pensativa la pelirroja, ya no parecía tan decaída al saber que la misión no se había ido al traste.

- No vuelvas a tardar tanto en responder a mis preguntas. – Gruño Dianna, apretando más el cuchillo antes de soltarme. – Entiendes?

Tuve tiempo justo de respirar y atrapar una mano con una daga que venia desde detrás de Ojos azules. La muerte de Dianna, implicaba también la mía, gracias a aquel maldito hechizo. Así, que golpee la mano de aquel, hábil intruso, que se acababa de colar, tan silenciosamente, por el hueco de la pared de madera que separaba el establo de los cercados, contra ella.

- Ug, Dianna – Dije al notar como se habría la herida que me había provocado en nuestro primer encuentro.

- Detenlo – Dijo Ojos azules, justo a tiempo para invalidar su anterior orden de no moverme, y apartarme de un segundo puñal.

Tuve el tiempo justo de atraparlo con la mano izquierda y clavárselo en el estomago a mi agresor.

- Nidho, Así que oíste la conversación y pretendías matarnos a las tres, para luego entregar mi cabeza diciendo que había asesinado a mis captoras. Probablemente, hayas escuchado solo el final de la conversación, y pensabas que estaba infiltrada y que gracias a ti me descubrieron. Que entupido. – Dije, al cadáver que Yacía en el suelo.

- Quiero ese caballo – Cambie de tema, mientras señalaba al corcel gris, tan gris como yo, aunque seguro que mi alma era más negra que la suya.


Notas de la Autora :

Nidho, adaptación de Nidhogg: (mitología escandinava) (también Nidhoggr). Nombre del Dragón-serpiente que habita en el inframundo del Yggdrasil .

Yggdrasil, es una representación completa del mundo sagrado, en la mitología nórdica. Morada de Dioses, es el sitio donde los dioses "tienen su tribunal diario". Las ramas de este árbol, se extienden por todos los mundos. Bajo sus raíces está la fuente del gigante Mímir que encierra toda la sabiduría. En el cielo hay otra fuente y junto a ella una sala en la que habitan las nornas, que modelan las vidas de los hombres. Una se llama Urd ("lo ya sucedido"), otra Verdandi ("lo que sucede") y la tercera es Skuld ("lo que sucederá"). Hay otras nornas, además de las nombradas, que se interponen para modelar los malos
destinos de los hombres.

En la cima del fresno sagrado habita el águila y el halcón, que representan la sabiduría. Una ardilla, que simboliza al intrigante, lleva y trae noticias por las ramas. Los cuervos de Odín, que informan al dios supremo lo que acontece en la tierra, también habitan la copa. Tres ciervos pastan junto al árbol despojándolo de su corteza, y el dragón come sus raíces.

En dicha mitología, Nidhogg (desgarrador de cuerpos.) es el monstruo-serpiente que constantemente mordisquea las raíces del Árbol de la Vida( Yggdrasil), amenazando con destruirlo. Junto a Nidhogg hay otros Dragónes-serpiente como Graback, Grafvolluth, Goin y Moin.


Nix: En la mitología griega, Nix o Nyx (en griego antiguo Νύξ, ‘noche’) era la diosa primordial de la noche. También es llamada Nicte, y en los textos romanos que tratan este tema griego, su nombre se traduce como Nox
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   1/8/2008, 18:38

Cap.7 Torre


Mi nuevo caballo, que al parecer era completamente indomable y desobediente y si no cambiaba de actitud iba a ser sacrificado en breve. Se había comportado bien todo el viaje, tras recibir los cuidados médicos de Dianna. Parece que sabes que nos debes una. Pensé, mientras nos acercábamos a nuestro destino con un solo día de retraso.

Desmontamos, a la vez que Fri se acercaba a nosotras. Al verla no pude evitar que me recorriera un escalofrió.

- Hola chicas – Saludo Fri, haciendo un gesto con la mano y sonriendo – Habéis tardado mucho, así que he echado un ojo mientras os esperaba. No parece haber nada reciente o interesante, pero mejor que la Loba lo compruebe de todos modos por si acaso, si? – Cerro los ojos con cara de gato, mientras me hacia el gesto de avanzar, por aquel paisaje de abetos nevados hacia la vieja torre de piedra.

Cuando faltaban tan solo seis árboles para llegar a la torre una sensación incomoda se apodero de mi por un segundo, pero como nadie más pareció notar nada decidí que se trataba simplemente de la presencia de Fri, que permanecía más cerca de lo deseado, al amarrar los caballos en los árboles.

Una vez en la torre, solo polvo, algunos libros y mapas viejos, amontonados sobre la estantería y una mesa redonda con una sola silla, también había un solitario cuadro con un lobo negro en el centro, bajo los rayos de la luna.

- Lo dije o no?! Que no encontraríamos nada interesante aquí.- argumentaba luego de soplar el polvo acumulado sobre un viejo libro que termino por pegarse en mi cara.

Tyz y Fry, empezron a reír, incluso Dianna hizo una mueca divertida. Pero no supe por que, hasta que Tyz me señalo con el dedo.

- Tu de que te ríes monito?!- Gruñí, colocándome una vieja capa negra, también llena de polvo para parecer más feroz.

- Te he dicho mil veces que no me llames monito, loba andrajosa y polvorienta – contesto Tyz levantando los puños.

- Ho, pero yo no he dicho que me refiriera a ti, si te has dado por aludida, por algo será – Levante los hombros.

- Parece que se llevan muy bien – Le decía Fry a su hermana con expresión de picardía.

- BASTAA- Rugió Dianna. Ya llevamos más una hora buscando, si no hay nada interesante larguémonos de aquí. – Y espero a que diera mi aprobación.

- Definitivamente, no hay nada aquí – Confirme mientras negaba con la cabeza. -Supongo que deberíamos regresar ya.

Aunque la idea de descender Neviru, para regresar a Wolf’s no me resultaba demasiado apasionante. Además, probablemente luego tendríamos que dirigirnos, a la capital del Dragón. Ese reino tan lleno de magia, buaj.

En eso pensaba, cuando nos dirigíamos a recuperar nuestras monturas. Justo antes de llegar a los caballos, en el mismo sitio que antes había tenido esa sensación tan desagradable, tope con algo. Pero ahí no había nada. Lo intente de nuevo y volví a topar con algo.

- Que pasa Loba? – Dijo Dianna desatando su yegua – No te quedes a tras.

Tome algo de impulso esta vez y me tire contra lo que fuera que me impedía el paso. Esta vez, un destello azulado apareció en la zona tirándome hacia atrás.

- Un muro, es un muro mágico – Sentencio Fri.

- Alguien se acerca - Informo Tyz entonces.

Y era cierto. Más que alguien, para ser precisos una muchedumbre con antorchas y orcas, guiada por tres personas con túnicas blancas. Subía la montaña y se acercaba hacia donde nos encontrábamos.

- Escondámonos – Sugirió Tyz

- Demasiado tarde - Dijo Dianna – Nos han visto. Además no podemos dejar a Sunne aquí.

- Desatemos las monturas y mantengámonos cerca de ellas. Por si acaso – Concluyo Fri, a lo que las otras dos asintieron.

- Rendíos – dijo una voz femenina, que parecía pertenecer a uno de los individuos de las túnicas. – Estáis en desventaja. Rendíos pacíficamente y no os haremos daño.

La muchedumbre cada vez estaba más cerca y parecían bastante exaltados, solo los tres de las túnicas se mantenían con relativa calma.

Fri dio un codazo a Dianna informando que se acercaba más gente por detrás.

- Así es estáis rodeados – Informo la encapuchada – si hubieseis tratado de huir os habríais encontrado con ellos. Por cierto si tratáis de hacerme daño, estaréis muertos en menos que canta un gallo. – dijo mientras se acercaba para quedar frente a frente con Dianna. – Todos aquí son poderosos magos.

Tyz rió entre dientes – Pues no tienen mucha pinta de poderosos – Observando que todos parecían granjeros o agricultores.

- Mira quien fue ha hablar- Se burlo Fri en voz baja – La descendiente de poderosas sacerdotisas.

- Que queréis de nosotras - dijo Dianna al la desconocida, echando una mirada de desaprobación a sus compañeras.

- Vaya, si parece que sabéis dialogar y todo- Se burlo la mujer.- Antes que nada me presentare, soy Veroan Sacerdotisa de Uror y Skuld Y más que querer o no querer, es que no podemos permitir que los partidarios del aullido nocturno se marchen de aquí. –Las miro fijamente. – Aunque nunca creí que un miembro de dicho clan tendría compañeros.

La sacerdotisa, me repaso de arriba abajo con la mirada. Aunque no se que esperaba ver, iba tan encapuchada como ella.

- Vuestro compañero – Me señalo – No podrá salir de las cercanías de la torre, el único sitio al que puede ir desde aquí, es a una estancia secundaria del templo que hay aquí abajo, pero siendo del aullido nocturno nunca podrá salir del muro y creedme esta perfectamente sellado.

En ese momento, Veroan, saco una espada corta que parecía ceremonial de su cinto y apunto directo a la cara de Dianna.

- Aunque no entiendo como alguien puede aliarse con ese clan y más siendo todas mujeres.

- Espere – Dijo Tyz nerviosa al ver que también las apuntaban con arcos. – Esto es solo un mal entendido, nosotras pertenecemos al ejercito del dragón, ve? – Se señalo la armadura.

- Esa es la mejor excusa que se os ocurrió? – Veroan guardo la espada de nuevo – No hay manera que os crea. Dime, porque no te moviste – Pregunto a Dianna.

- Porque tu misma dijiste que si nos rendíamos no nos harías daño. – Ojos azules acaricio a su yegua. – Y como puedes ver no nos estamos resistiendo, cierto?

La sacerdotisa asintió, por algún motivo parecía complacida. - De momento os atare las manos, y os llevaremos al templo. Luego ya pensaremos que hacer con vosotras. Y tu- Se giro hacia mi y su voz denotaba autentico asco – Puedes seguirnos hasta el templo si quieres, pero nunca podrás salir de dentro del muro que rodea la zona.

- Oye ojos azules, tendrás algún plan para salir de esta, no? – Pregunte sin mucha discreción - Quiero decir no me hace mucha ilusión, quedarme aquí para siempre, y esa torre esta echa un desastre señale con el dedo.

Fri pareció encontrar el comentario divertido, mientras Dianna solo me miro con reproche, como indicando que me callara.

Entonces la encapuchada hizo un leve gesto y un grupo de seis personas se movió hasta donde se encontraba Dianna y compañía. Dos de ellos con aspecto más campesino, se hicieron cargo de los caballos. Mientras que los otros 4 que aparentaban mercenarios, se convirtieron en la escolta de mis compañeras de viaje, en nuestro descenso hacia el templo.

- siempre tuve curiosidad por ver a alguien del aullido nocturno- Dijo una mercenaria poco más alta que monito-chan de pelo corto y blanco - pero nunca creí que cayera en una trampa tan cutre.

- Hombre ten en cuenta, que el campo solo lo podía percibir el. – Me señalo un mercenario moreno, barrigón y barbudo - Puesto que a los demás no les afecta para nada, y ese clan nunca ha sido bendecido por los dioses con el don de la magia según cuentan los propios dioses oscuros piensan que se rebelarían contra ellos y les temen, por eso… -El hombre pareció satisfecho de su aportación cuando vio que la muchacha asentía con la cabeza.

- De todos modos – Le interrumpió otro mercenario, de cabello largo grisáceo. – No parece muy listo – Me miro - Nunca había oído que alguien del aullido nocturno tuviera compañeros. Seguro que va con ellas para compensar sus pocos sesos. No le pregunto hace un momento a sus compañeras por un plan delante de todos?! Aunque ellas tampoco deben de ser muy listas. Se podrían haber alegado que no sabían que era de dicho clan, para librarse.

- Me estas llamando idiota?! – Rugimos yo y Tyz al unísono.

- Evidentemente – Afirmo el muchacho. – Baaaka (idiota).

- Tuuu …

Mi mirada y la de Tyz ardían, Entonces Dianna dijo con frialdad.

- Puede que haya un par de elementos un tanto estupidos en el equipo, pero nos habríais creído de haber argumentado eso llevando estas armaduras? En el mejor caso creo que habríais pensado que somos bandidos y que no sabíamos su secreto.

- A quien llamas elemento estupido - Golpee el muro invisible con el puño. Mientras Tyz parecía completamente derrotada por ese ataque.

- Es evidente que a ti – Observó la cuarta mercenaria, una mujer alta y de larga cabellera tersa y negra, que no dejaba de bostezar y que llevaba una espada enorme a su espalda. Con tono condescendiente, como si se lo estuviera explicando a un niño.

- Gracias por la observación, no espera… Como te atreves!! – Mi mirada se encendió de nuevo. Hasta que me tope con una de las columnas del templo al que nos dirigíamos.

- Baaakaa – Se burlo la chica de pelo cano.

- La madre que... Eso me pasa por no mirar adelante Grrr – Intentando calmarme por lo inalcanzable del objetivo de mi furia. - Nos vemos luego – Dije a Dianna dirigiéndome a la entrada de la zona del templo donde me era permitida la entrada.

Nada más entrar la oscuridad se incremento y en el escaso tiempo en que mis ojos se acostumbraban a ella, intercepte una daga que se dirigía derecha a mi cara. Ese cuchillo, no me resultaba desconocido, pues no hacia mucho Dianna, había sido amenazada con el.

- Que quieres de mi sacerdotisa? –Pregunte a la mujer que se ocultaba entre las sombras.

- Dime por casualidad estas sangrando?

Percibí un deje de seguridad en su voz, que hizo que me mirara la mano, la daga no alcanzo su objetivo o si? Al parecer estaba extremadamente afilada, y aunque al Principió no lo note mi palma estaba sangrando.

- Veneno? – Pregunte sin mucha convicción.

- Hubiera estado bien, pero no – Respondió quitándose la capucha y dejando al descubierto unos cabellos rubios y unos ojos azul claro.

Sus facciones me resultaban extraña y vagamente familiares, sin embargo, estaba segura de no haberla visto nunca.

Los mercenarios entraron en la sala con las demás prisioneras, la resta de sacerdotes e incluso los campesinos? Que pretendían con todo aquello?

- queréis que os mate?- Pregunte mientras lamía la hoja del cuchillo de forma intimidatoria.

Sabia que ojos azules no permitiría tal cosa, sin embargo aquella actitud triunfante por parte de unos seres insignificantes, me ponía de los nervios. En los buenos tiempos ya los habría masacrado a todos.

- Inténtalo si quieres provoco la sacerdotisa – Pero tu jaula solo llega hasta la mitad de la sala, dicho de otro modo, nunca podrías llegar a tocarnos un pelo. Bueno, para ser más exactos he decidido aprovechar la ocasión y por el momento tu jaula es solo la mitad de esta sala.

- Ggg…- Lancé el cuchillo rozando su mejilla para provocarle una herida.

- Bien, ahora que no tienes donde esconderte mostremos tus verdaderas intenciones a tus, compañeras. Pensábamos interrogarlas a ellas primero, pero ya que se ha presentado la ocasión por su propio pie.

- Hablas demasiado – Le lance otra daga que llevaba al cinto y que la mercenaria de pelo cano intercepto milímetros antes de llegar a su objetivo.

- Eso ha sido muy flojo – Aseguro devolviéndome la daga, que atrape con la misma mano que antes.

Apreté la daga con fuerza, provocando que mi herida se volviera más profunda y sangrara más que antes.

- Y como pretendes hacer tal cosa?! Ninguno de ellos es rival para mi – Señale a los mercenarios – Y mucho menos vosotros. –Me dirigí al resto, con un tono de voz que en aquel momento me pareció casi inhumano.

- Te lo volveré a preguntar - dijo la sacerdotisa – Estas sangrando?!

- La madre que…

Me había dado cuenta demasiado tarde, toda aquella conversación solo había servido para distraerme mientras lograban que mi sangre tocara el pentáculo del suelo. Ni siquiera me había fijado hasta el mismo instante que mi sangre lo toco.

El pentáculo que cubría el suelo de toda la sala empezó a brillar de color violeta y transmitir esa luz a un espejo en el centro de la sala que sostenía la figura de una niña pequeña.

- Bua, Nguaa… - Los lloros de un bebe inundaron la sala.

- que es esto?

Lancé una daga contra el espejo con la esperanza de detener el hechizo, pero esta simplemente cayo al suelo, sin hacer un rasguño al cristal.

- No se puede cambiar el pasado, por eso nunca podrás romper ese cristal. – Afirmo Veroan – Ahora veamos tus crímenes, lo que le hiciste a ese bebe!! Pues Uror – señalo a la estatua de la niña – Nos mostrara tu pasado!!


-

Notas de A :


Las nornas (nórdico antiguo: norn, plural: nornir) son dísir (plural de "dís", un espíritu femenino) de la mitología nórdica. Tres de ellas son las principales, conocidas por los nombres de Urðr (o Urd, "lo que ha ocurrido", el destino), Verðandi (o Verdandi, "lo que ocurre ahora") y Skuld ("lo que debería suceder, o es necesario que ocurra"). A Skuld también se la podía ver cumpliendo el rol de Valquiria. Según las Eddas existen también muchas otras nornir menores asociadas a individuos en particular.

Debe notarse que algunos autores consideran que el material en las Eddas no caracteriza a las nornas como responsables exclusivas de distintos períodos del tiempo.[1] Por el contrario, el material sugiere que todas ellas están asociadas al destino y que el pasado, el presente, y el futuro están entrelazados de tal modo que no pueden ser separados por las tres nornas principales.

Veroan: Adaptación de Verðandi *la Norna que representa el presente*
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   1/8/2008, 19:04

Cap. 8 Pasado


- Bua, Nguaaa, Uaaaa.

El llanto fue aumentando de volumen mientras en el espejo se empezaban a reflejar las primeras imágenes.

- Nguaaa, Aaaaa.

Llamas, sangre, el cadáver de una mujer que parece ser el origen de toda esa sangre, aferrando fuertemente al bebe al cual pertenecen esos llantos y de fondo una batalla. Un hombre fornido con camisa de cuadros es atravesado por la espada de otro hombre más esbelto, alto y moreno, con los ojos perpetuamente negros, y que parece estar disfrutando de la agonía del primero, dejándole vivir un segundo más para regodearse en su dolor.

Unos brazos atrapan al bebe, pertenecen a una mujer cubierta con una capa, que sale corriendo para internarse en el bosque con el niño en brazos. En el recorrido el bebe se calma como si conociera a esa persona y la mujer aprovecha para camuflarlo entre el follaje de unos arbustos. Luego borra su rastro y sigue corriendo dejando solo a al niño.

El tiempo del espejo se acelera hasta dos días después del suceso. Por extraño que resulte el bebe sigue con vida, durante un breve instante no aparece nadie más en el espejo salvo los sonidos del bosque.

Esto no dejaba dudas, posibles. No se trataba de un suceso que hubiera olvidado, si no de uno que era imposible que recordara, pues ese niño, era yo. Pero por que Urðr, creía importante remontarse tan al pasado, no bastaba con mostrar mis crímenes recientes, eso querían, no? O a caso también pretendían torturarme, recordándome el pasado más lejano, aquel que mi mente se había esforzado tanto en olvidar y sin embargo siempre tenia presente.

Una pareja de cazadores, oyen el llanto del bebe y lo recogen.

- Oye, Erwod- Es eso un niño humano?! – Dice el segundo cazador observando desde atrás.

- Eso parece Rowen, y esta helado. – Cubre al bebe con una pequeña piel que llevaba al cinto como trofeo.

Otra vez se acelera el tiempo del espejo un par de días. Aparecen los dos cazadores tratando de alimentar al bebe, pero era demasiado pequeño, no podía comer lo que le daban, se veía al borde de la muerte.

Decidí sentarme y ver mi vida como si de una representación callejera se tratara, total no podía hacer nada más por el momento, pero como ese maldito espejo decidiera meterse donde no debía, sufriría las consecuencias por ello.

- Sabes Rowen – Dijo el tal Erwod entonces dentro del espejo – La shaman del pueblo, dice que el hijo que espera mi mujer no llegara a nacer con vida, que se esta estrangulando con algo y que no puede hacer nada por el. había pensado en llevarle este niño a Erwet, pero parece que tampoco va a sobrevivir y eso que ya no estamos demasiado lejos. El destino se mofa de mi Rowen, Dijo el hombre con lágrimas en los ojos.

El tiempo vuelve ha acelerarse, hasta pasar un día más, cuando por fin encontraron el pueblo de los cazadores. A la llegada, el bebe ya no tenia ni fuerzas para llorar. Por lo que Erwod se dirigió rápidamente a casa de la Shaman para ver si podía hacer algo por el, pero solo le esperaban malas noticias. Su mujer había dado a luz esa madrugada y tal y como había predicho la anciana curandera, El niño había nacido muerto. El hombre salio a toda prisa para ver a su mujer aun con el bebe en brazos y sin haber recibido consejo alguno.

Cuando Erwod llego a su casa se encontró a su esposa en la cama, ella no emitía ningún sonido, pero las lagrimas no dejaban de salir de sus ojos.

- Erwod… Nuestro hijo, no… -Dijo la mujer que parecía apunto de romper en llanto ahora que pro fin había vuelto su marido. Pero entonces señalo aquello que su marido llevaba en brazos y afirmo- Eso, es!!

- Lo encontré en el bosque cubierto de sangre y temblando, puede que a su familia la atacaran unos bandidos – Respondió su marido - Aun no me he atrevido a mirar si es niño o niña, no quería que cogiera frió, pero aun así parece que no le queda mucho… - Dijo el hombre con desden, como resignado a perder dos bebes en un día.

- Me lo dejas? – Pregunto la mujer alzando los brazos y agarrándolo, sin importar la respuesta de su marido, como si quisiera aferrarse a una vana esperanza, puesto que el bebe aun seguía vivo.

La mujer apretó al niño contra su pecho como si tratara de darle más calor o transmitirle alguna clase de energía. Entonces el bebe con las pocas fuerzas que le quedaban, empezó a mover la boca, como si tratara de mamar, por encima del camisón de Erwet. La mujer se descubrió el pecho y viendo que empezaba a chupar con poca fuerza, le ayudo a alimentarse.

Mientras, pensaba, si, fui desafortunada, tuve una tremenda suerte o me aproveche ya de bien pequeña de los infortunios de los demás, una discusión ocurría en el espejo.

Al parecer se habían decidido por fin, a limpiarme y cambiarme después de que hubiera comido y reposado un rato. Y ahí llego la sorpresa.

- Esa marca en su pecho… un Aullido nocturno – Gruño Erwod exaltado… – No nos podemos quedar con ella.

- Pero Erwod mírala – Dijo Erwet entonces – Solo es un bebe, además no se parece mucho a los de su clan no sospecharan de ella.

- Que quieres decir?! – Pregunto Erwod desconfiado.

- Bueno hace un rato ha abierto los ojos un instante – dijo la mujer. – Y los tenía verdes. No creo que su progenitor sepa eso. Según la curandera los bebes, no abren los ojos hasta unos días después de nacer, probablemente esta haya sido la primera vez.

- Sigue siendo demasiado arriesgado – Dijo Erwod, señalándome con el dedo.

Entonces hice algo que mi yo adulto no estaba preparado para ver. Sonreí y le agarre el dedo metiéndome-lo en la boca. Dios, mi antigua yo acababa de hacer una monería.

- Esta bien- Acabo asintiendo el cazador. – Pero boy a ser estricto con ella, después de todo su herencia sangrienta es poderosa. – Erwod, no tubo en cuenta que me estaba cambiando, mientras me hacia enojar con su voz alterada y su gesto de boy a ser estricto y claro, paso lo que tenia que pasar. Y acabo con la camisa chorreando.

Definitivamente Urðr quería humillarme públicamente- Por que no aparece un hoyo y me traga? – Balbuceando en voz baja. Como pude? – Se fija en la expresión de Dianna y se pone roja hasta las orejas. – Por que lo mira con tanta atención? – Se fija en Fri y Tyz – Si salgo viva de aquí, esto me va a traer años de burlas, si es que vivo esos años. Sobretodo por parte del monito. – Shoock.

Mientras en el espejo, el tiempo se acelera de nuevo y tres años pasan tan rápido como pasaron antes dos días.

El espejo muestra como el bebe, pasa a convertirse en una niña rubia de ojos verdes de tres años de edad. Que juega con su madre y con su hermanita de dos mientras van a comprar.

Delante suyo un desconocido, cubierto con una capa extrañamente parecida incluso en el bordado con la que la Sunne adulta llevaba.

En ese instante me recorrió un escalofrió y por puro instinto lance la capa al suelo.

- Esos ojos – Pronuncio el encapuchado en el espejo. – Puede que sea cierto que no eres hija mía al fin y al cabo, pero eso solo me enfurece más!!

El hombre hizo un movimiento rápido, pero Erwet se interpuso en su camino y cayo al suelo en medio de un charco de sangre.

- Haa – Con tres años y los ojos desorbitados, mi yo de entonces ni siquiera chillo, tan solo agarre a mi hermana y salí corriendo a esconderme.

- Mejor, así - Dijo el hombre – Así podré disfrutar más jugando con tigo.

Corría desesperadamente sin fijarme que llevaba el peligro con migo, hacia las afueras del pueblo, Hacia casa.

El encapuchado volvió a desenvainar su espada, y con un par de ágiles movimientos donde antes estaba mi hermanita, ahora quedaba solo un brazo, mientras que en el suelo yacía su cuerpo agonizante. Mi antigua yo estaba en Shoock. Había llegado muy cerca de casa a un paraje donde un pequeño riachuelo bordeaba el camino. Pero de que me había servido? Mi perseguidor ni tan siquiera corría, tan solo venia tras de mi caminando inexorablemente. Al quedarme quieta el hombre se acercó por detrás y me rodeo el cuello con un alambre de espino, que seguramente había sacado de una de las granjas de alrededor, tratando de partirme-lo.

La niña del espejo forcejeaba, pero se estaba ahogando, saco la lengua y abrió la boca tratando de respirar, las babas empezaron a brotar de su boca a borbotones mayores que la sangre de su cuello.

- Haah,Haah – Tratando de respirar. La Sunne adulta permanecía en shoock, de rodillas en el suelo, boqueando en busca de aire y con las manos sobre la enorme cicatriz de su cuello.

- Déjame ir con ella - Se levantó Dianna con expresión seria. – Hay que sanarla.

- Esta bien – Concedió la sacerdotisa. – Pero Rein ira con tigo, dijo señalando a la mercenaria de pelo largo, que al dejar de fijar su atención en el espejo volvió a poner cara de sueño.

- Ya podrás, sanarla? – Pregunto la mercenaria con poco interés. – Después de todo, sus Heridas no son físicas esta vez.

Empecé a notar un calor cerca del cuello, una sensación agradable y calmosa.

- Solo tratare de calmar su dolor- Dijo diana poco expresiva.

Mientras en el espejo Erwod que volvía de caza, dio un empujón al hombre que me estrangulaba, para que me soltara clavando-le su cuchillo de caza. El hombre trato de acabar lo que había empezado con su espada, antes de girarse a por Erwod. Pero este tiro de el, justo a tiempo aunque esto le costo ser atravesado con la espada por la garganta.

Además una gran cicatriz apareció sobre mi ojo izquierdo que ya no vería nada nunca más. Aunque eso lo notaria más tarde, pues la corriente del riachuelo en el que había caído me llevaba, mientras permanecía inconsciente por el dolor.

La Sunne adulta descansaba ahora sobre las piernas de Dianna.

El cristal seguía sin embargo reflejando imágenes mientras dormía. Imágenes de cómo el río la arrastro cerca de una aldea próxima, de cómo el humo empezaba a salir del lugar que hasta ese momento había sido su hogar, de cómo fue encontrada por unos niños que jugaban cerca del río, de cómo trataron sus heridas, de cómo la noticia del incendio del incendio de su aldea llegaba a las gentes del pueblo, de cómo surgió el rumor que había sido su culpa y que solo traería desgracias al pueblo, de cómo despertó mientras trataban de deshacerse de ella nuevamente, de cómo huyo nuevamente de la muerte escapando al bosque a pesar que sus heridas no estaban curadas, de cómo cogió miedo de la gente, de cómo sobrevivió hasta la adolescencia en el bosque, robando lo que necesitaba o llamaba su atención de aldeas cercanas, de cómo la encontró un mercader maltratador que trato de venderla como esclava y su miedo se convirtió en odió, de cómo mato por primera vez para
fugarse y fe perseguida por ello, de cómo se acostumbro a matar cuando quería robar algo y era descubierta, de cómo lograron atraparla finalmente tendiéndole una emboscada, de cómo fue torturada en los calabozos mientras esperaba ser ejecutada, de cómo un hombre con un casco que dijo ser el lobo negro, le tendió su mano y la ayudo a huir aunque fuera por puro interés, de cómo la entreno para el combate, de cómo la llamo Sunne, de lo difícil que le resulto aprender ha hablar de nuevo, pues al pasar sola en el bosque la mayor parte de su vida, había perdido esa capacidad, de cómo gracias a su crueldad despotismo, y desinterés absoluto por la vida humana, había llegado a ser la mano derecha del lobo negro, y de todos los crímenes, genocidios y abusos que había cometido, solo para divertirse, de cómo conoció a Dianna, de cómo esta la sometió, y de cómo su deseo por seguir viva, la había echo resignarse a ello, de todo esto y también, de cómo su carácter había ido cambiando un poco, lentamente, desde que conoció a Dianna y el resto.

Urðr decidió que ya no había nada más interesante que contar, los círculos del suelo se apagaron y el espejo volvió a ser solo un espejo normal.

Cuando desperté ya era de noche, al parecer, me habían sacado de la barrera y me encontraba en una habitación a solas con Dianna que dormía, bajo el brillante resplandor de la luna llena.

Eso no me importaba, una asfixiante sensación recorría mi cuerpo. La luz de la luna que se poso sobre las piernas de Dianna, me atraía hacia sus delicadas curvas y avivaba en mí, la llama del deseo. Antes de darme cuenta me encontraba en su cama, sobre su cuerpo, impaciente por recorrerla de arriba abajo con mis dedos, con mis labios, con mi lengua, con mi cuerpo y así hacerla mía.
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   1/8/2008, 19:26

Cap. 9 Luna Llena

Mi cuerpo ardía de deseo, como nunca antes. La lujuria se apoderaba con vehemencia de cada rincón de mi ser.

Su piel tan lisa, sus atrayentes labios, el aroma dulce y sutil, que desprendía su propio cuerpo, el tenerla indefensa en medio del sueño, mientras deslizaba una de mis piernas entre las suyas y el suave gemido que eso le provoco. Solo hacían aumentar mi libido. Desabroche su camisa con cuidado de no despertarla y recorrí su cuerpo con mis dedos, hasta llegar al pecho. Acaricie su seno con suavidad, al tiempo que mi diestra inmovilizaba su brazo. Eso la hizo emitir otro leve gemido. Sus ojos se abrieron atrapándome, en su océano de intenso azul. Aquel que me hacia perder la cabeza, desde el mismo instante que la conocí. La bese con pasión.

-Su…nne, que haces?! – Pronuncio cuando por fin solté sus labios y su lengua, para lamer su cuello.

- No, detente. – Ordeno.

Sin embargo, Su cuerpo era más sincero que sus palabras y no se resistía. Mordí el lóbulo de su oreja, consiguiendo un nuevo gemido.

-Paaa...raa – Jadeo, mientras seguía proporcionándole mis caricias.

Eso hizo que de la vieja cicatriz de mi ojo se escurriera un hilo de sangre, y me dejó patente la falsedad de sus palabras. No me detuve. Metí velozmente mis dedos en su interior y acaricie su sexo lentamente. La encontré inesperadamente mojada, bastante más de lo que hubiera imaginado.

-Nn…oo- Trato de articular.

La calle con un nuevo beso, enredando su lengua con la mía, que acompañado por las rítmicas y delicadas caricias a las que la tenia sometida. Hicieron que finalmente su insegura pero lujuriosa boca también dejase de resistirse y solo gimiera armoniosamente para mi. Claro que después también participo, cuando le pedí que me retribuyera los servicios prestados. Inexperta y cauta al inició. Se fue volviendo más impaciente e intensa mientras iba ganando confianza. Me quemó con un fuego que no sabia que poseía, mientras nos observa la plateada luz de la luna llena.

Llego el amanecer, Dianna aun reposaba sobre mi pecho cuando su hermana vino a buscarnos. Fri mostró una sonrisa picara y me explico la situación en que nos encontrábamos.

Al parecer escudriñando mi pasado los ciudadanos de Neviru. Que era la blanca ciudad a la que pertenecía el templo en el cual nos encontrábamos “hospedadas”. Habían comprobado la veracidad de los argumentos de Dianna y las demás, y habían decidido dejarnos retomar nuestro viaje. Aunque con toda seguridad, habían descubierto también varias cosas que no deberían saber, pero en fin. Si ese grupito al que acompañaba eran tan débiles como para poner en riesgo nuestra seguridad, por no mancharse las manos con la sangre de una pequeña ciudad. Yo no podía oponerme. Pues seguro que eso, si me costaría caro. Mire a la chica que yacía a mi lado con desden. Al tiempo que
acariciaba la cicatriz de mi cuello recordando nuestra autentica relación, y la odie por haberme robado la libertad.

- Veroan quiere hablar con tigo- Dijo Fri dejando la habitación con una media sonrisa en el rostro.

Trate de salir de debajo de ojos azules lo más rápido posible sin despertarla. Sin embargo no lo logre.

- Donde vas? – Atrapo de improviso mi brazo, a la vez que trataba de disimular cierto rubor en sus mejillas.

- Al parecer Veroan quiere hablar con migo, voy a ver que quiere. – Conteste fríamente.

- Iré con tigo – afirmo, incorporándose.

- No hace falta puedo ir sola – dije más áspera que antes. – Tranquila, no voy a fugarme, no es necesario que me persigas a todas partes!! – Le reproche encendida de ira.

- Vete entonces – Dijo cruzando los brazos, visiblemente molesta. – En que estaba pensando como pude dejar que tu me… Que alguien como tu, me...

- Alguien como yo, que? - La mire desafiante y la agarre por el brazo tratando de causarle dolor. – Sabes que la luna llena me convierte en puro instinto y no tengo control alguno sobre mis actos, así que como pudiste?! Tanto deseabas acostarte con migo? Hasta tal punto deseas poseerme?- Sin estar segura de si estaba enojada por que hubiera dejado que pasara, por que no hubiera esperado a que me encontrara en plenas facultades y control de mi misma, o por su comentario. – O es que a caso crees que no se puede tener sexo sin
amor?! – Me burle – Que alguien como …YO, no puede tener sexo sin sentir nada?!

- Maldita ZORRA – Me apunto con su arco.

- Me encanta tu forma de resolver las cosas, en serio – sonreí con sorna – Pero no tengo tiempo para tonterías, Veroan me espera.

Cerré la puerta tras de mi de un portazo, y me puse la ropa por el camino, mientras me dirigía a la sala central del templo, donde me habían indicado que me esperaba la sacerdotisa.

- Que quieres? – Pregunte de notorio mal humor, al encontrarla.

Por algún motivo, sentía una punzada en el pecho, incapaz de entender el por que, eso me molestaba y enojaba, más y más.

- Sunne .- Me abrazo de golpe la mujer, con lagrimas en los ojos.

Perpleja no sabia que decir, ni como reaccionar. Ni ante aquello, ni ante la desagradable y extraña sensación que seguía invadiéndome.

No fue hasta que Veroan, me explico lo que sucedía, que entendí el porque de aquella extraña reacción. Al parecer, la mujer que me dio a luz. El primer cadáver que apareció cuando mi pasado se rebelo en el espejo. Era su hermana menor, y había sido ella quien había escapado con migo hacia el bosque. También me contó de la obsesión de mi padre por los ojos de mi madre, que según dijo eran el único rasgo evidente que yo había heredado de ella. Como aprovecharon mi cabello rubio y le mintieron a mi padre para que pensara que era hija del esposo de mi madre, el primer hombre que se enfrentaba a el en la visión del espejo y no vástago suyo. Como después de que mi padre abandonara su escondrijo. Otro aullido nocturno más cruel si cabe, se instalo en la torre y como un buen día desapareció sin dejar rastro. Desde ese momento los habitantes de la ciudad habían empezaron a practicar y perfeccionar la magia, por si algún día el u otro como el decidía regresar. Cuando le pregunte por los mercenarios, resulto que había dado la casualidad que se encontraran de paso y que ya empezaban a abandonar la ciudad cuando fueron contratados.

- Lamento no haber podido hacer nada más por ti entonces – Añadió con visible tristeza en sus ojos – Has tenido una vida muy dura.

- Ya, esto. Y no podrías quitarme este maldito conjuro de encima? – Pregunte con poca esperanza y un tanto asqueada.

Mi tía, negó con la cabeza – No conozco ese tipo de magia, y aunque lo conociera no creo que fuera lo más apropiado para ti en este momento.

-Tsk, no te creas con derecho de reprocharme, solo por tener mi misma sangre.- Me moleste.

- Entonces por haberte salvado la vida? – Pregunto abrazándome por detrás. – Además no te regaño, solo creo que ellas son lo mejor para ti.

- Señalo, a Dianna y las otras 2 que se acercaban a nosotras.

Fri, parecía enormemente divertida, mientras el monito tenia cara de no entender nada y Dianna, simplemente me dirigió una mirada asesina. – Tenemos que irnos - Anunció ojos azules tratando de disimular cualquier emoción en su voz. Aunque yo diría que sonó bastante enojado y temperamental para tratarse de ella.

- No apostaría por ello – Resople para mi misma, mientras montaba a Lobo gris, mi caballo, en el principal establo de la ciudad.


Última edición por Ive el 5/8/2008, 08:58, editado 1 vez
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reika
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   2/8/2008, 02:58

que ya se acabo?


buaaa queiro mas

la historia es impactante, agradable

engancha desde el principio


conti conti ::congelado::
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Ive
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   2/8/2008, 05:20

Justo termine de escribir el capi 9 ayer, claro que habrá más. Solo que aun no he tenido tiempo de redactarlo =p

Me hace feliz que te haya agrado tanto mi historia, He hiper feliz que hayas tenido a bien dejarme un comentario, mueve colita. Ante cualquier duda, sugerencia o lo que sea tan solo dímelo, si? *.*

Dianna con aire de indiferencia. – Tu autorcilla lenta y perezosa, deja de hacerte la importante de una vez y ponte a escribir.

-Eso eso, que con tanto fruncir las cejas me van a salir arrugas, así que haz algo al respecto – Sunne enfurruñada.

- O.o, peo no es mi culpa que seas tan violenta y cabezota y te pases el día enfadada – rasca la cabeza.

- Claro que es tu culpa, tu eres la autora- Saca espada – Así que arréglalo.

- Em vale, vale. Ya me pongo – Que es esta sensación?… Fri saca tu mano de mi trasero.

- Pero a mi mano le encanta estar ahí – con Botella de sake en la otra mano – Anda, eso de ahí es una chica linda!! – Corre junto a Raki – No quieres jugar con migo un ratito? – Expresión insinuante y mirada viciosa.

- Uky? – Aparece Tyz con un hundir la flota y un tres en raya. – Yo me apunto, como montamos los equipos? ^^
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sakura_kiss
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   2/8/2008, 09:03

mitologia...tiempo mediabal...= ::uiuiui::
..M..A..S.. que esta muy buena
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reika
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   3/8/2008, 18:52

no me aguante las ganas

me lo volvi a leer ::uiuiui::


esque en verdad esta muy buena


me gusta tu forma de escribir


conti conti conti
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narualj
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   4/8/2008, 14:48

jaja esas dos se llevan de maravilla.. todavia me asombra lo que paso ::uiuiui:: .. escribes genial!!!.. wanna read more
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Wyll_Scorpio
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   5/8/2008, 01:02

que mala eres sunne, pobre de diana, se habia emocinado!!!
Esto no se puede quedar asi

Siguelo!!
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Ive
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   5/8/2008, 15:49

Aquí dejo el siguiente capi, me alegro que la historia os este gustando tanto, espero estar a la altura. Muchísimas gracias por los coments me dan muhos ánimos.

Fri: No mientas lo que te da ánimos es que aquí han comentado 1, 2, 3, 4... 4 chicas lindas y una 2 veces.

Ive: Tú cállate criatura pervertida!!

Llega Dianna y la saca de escena arrastrándola por la oreja.



Cap. 10 Sentimientos


Estábamos por partir, cuando mi tía me confió un brazalete plateado, con una pequeña luna de diamante.

- Era de tu madre – Dijo, pero dejo su mano lo suficiente baja, para que tuviera que agacharme a agarrarlo y cuando lo hice deposito un suave beso en mi frente. – Siempre serás bienvenida aquí.

Acto seguido espoleo mi caballo.

Dianna, a la cabeza del grupo que ya había empezado a avanzar, se giro hacia mí con cara de pocos amigos.

- Piensas avanzar o pretendes retrasar a todo el grupo? – Sermoneo.

- Grr, Porque habré tenido que caer en manos de esta maldita niñata en lugar de cualquier otro ser viviente del universo? – Pregunte a Lobo gris, situándome al lado de Dianna, que me miro con desagrado.

Luego me fije en Fri y Tyz, y pensé que podía ser peor, pero no se lo dije. Nunca cedería ante ella por insignificante que fuera la cuestión. Mientras no me lo ordenara claro estaba.

Esa noche, me puse el brazalete de mi madre. No pensaba hacerlo, pero después de todo, era más cómodo llevarlo puesto que correr el riesgo de perderlo por ahí y parecía de plata autentica.

- Muy bonito ese brazalete de plata que te obsequio la sacerdotisa, nunca creí que te vería con algo así puesto. – Se burlo ojos azules después de tres días sin hablarme.

Sin duda a Dianna le había molestado el comportamiento de mi tía, pero por que?! Reflexione un instante antes de darme cuenta.

- Como ves, soy muy popular entre las mujeres – Provoqué – Incluso con esta horrenda cicatriz en mi cara, - Señale mi ojo izquierdo - No hay una que se me resista.

- Entonces demos gracias por que seas mujer – Soltó Dianna con una mirada fulminante. – Porque si no, con lo promiscua que eres, el mundo andaría lleno de pequeños engendros, tan pervertidos y depravados como tu.

- Oye que has querido decir con eso – Proteste, mientras elaboraba una ingeniosa respuesta para contestarle.

Aunque luego de pensarlo un rato, puede que tuviera razón… Un tanto promiscua si había sido hasta entonces. Cuando tomaba una aldea siempre me aprovechaba de una o varias, y cuando no tenía ganas de cazar, o ligar, simplemente me iba de putas. Solo desde que ella había aparecido en mi vida, había llevado el cinturón de castidad. Y seguramente porque no me quedaba otra.... Un momento, por que me enojaba tanto lo que ella dijera o pensara de mí? Después de toda tenia razón, siempre había sido una zorra pervertida y viciosa, y no me había ido mal. Ya lo era antes de conocer al Lobo negro, y lo seguí siendo después. También era cierto el echo que era depravada.

- Seria un mundo sin duda interesante - Interrumpió Fri, haciendo un leve gesto para indicar que teníamos compañía.

-Ahora te das cuenta? – Pregunte un tanto incrédula – Lleva siguiéndonos prácticamente desde que salimos. Pero creo q lo mejor es dejar de lo haga, el mismo será un indicativo, si tienen intención de emboscarnos. Creí que “Nuestra magnifica líder” Ya habría llegado a esa conclusión hace tiempo. No pensé que vuestros sentidos fueran tan limitados!! Lo que hace la falta de comunicación – Increpe a Dianna, pero esta se encontraba inmersa en sus pensamientos y no contesto.

Por otra parte el incidente me hizo darme cuenta de cuan superiores eran mis sentidos a los suyos. Después de todo algo de bueno tenia que tener pertenecer al aullido.

Esa noche preparamos nuestro plan de escape, marcando los lugares y métodos más probables para una emboscada, mientras fingíamos una partida de cartas. Finalmente se decidió dejar a nuestro perseguidor seguirnos, para evitar de ese modo el alertar a sus posibles compinches si se cortaba la comunicación entre ellos. Previniendo así un posible cambio de planes por su parte.

Justo un par de días más tarde. Al entrar en uno de esos puntos negros señalados aquella noche, nuestro perseguidor empezó a retrasarse. Hasta aquel instante, habíamos evitado todos los posibles puntos donde pudieran emboscarnos fácilmente en nuestro viaje. Sin embargo la noche de la falsa partida de cartas. Convenimos que el mejor lugar para hacerles frente era aquel desfiladero donde daríamos gato por liebre a nuestro querido espía. No nos costo mucho cazarle, y el muy cobarde canto rápidamente las posiciones de sus compañeros. Que se preparaban para enterrarnos bajo una avalancha de rocas y que se vieron sorprendidos y cayeron rápidamente.

Aquello, había sido fácil. Me aleje un poco del grupo, estirando los músculos, confiada de mis habilidades y segura que el tipo que nos faltaba por encontrar ya se hallaría bien lejos si había visto lo ocurrido con sus compañeros.

- Muerte a los traidores!!

Una flecha surgió, de repente de un árbol cercano dirigiéndose a mi corazón. Pero algo se interpuso. Fri devolvió el ataque utilizando una pequeña ballesta para herir al enemigo, sin embargo cuando este cayo al suelo, estaba muerto. Al igual que sus acompañantes. Gente del Lobo Negro sin duda. Todos se habían suicidado excepto el espía, que al parecer había sido asesinado por el que me disparo.

- Aug.

Oí, Mientras Dianna se derrumbaba sobre mí. Todo había sucedido tan deprisa que no me había percatado que era ojos azules, que venia a buscarme para partir. Con cara de pocos amigos. Quien había quedado en medio de la trayectoria de la flecha. Me quede rígida, mi cuerpo estaba paralizado, note entonces una punzada de dolor en la espalda y la sangre empezó a brotar de una herida surgida d la nada. Me desplome al lado de Dianna, mientras unos pasos veloces se acercaban.

- Veneno – Fue lo ultimo que oí antes de perder la consciencia.

Desperté tumbada boca a bajo, en lo que parecía, la habitación de la cabaña una curandera de pueblo. Al mismo tiempo que lo hacia ojos azules, en la cama de al lado. Acerque la mano aun temblorosa por el veneno a la herida de su espalda. Pero me rechazo atrapando mi brazo con su mano.

- No me toques!! - Ordeno – No quiero que vuelvas a tocarme. Nunca!! – Aseguro con más fortaleza de la que habría asegurado que tenía en ese momento.

- Yo… Tuve miedo.- Dije acariciando su mejilla sin importar que eso me trajera más dolor. – Hasta aquella noche no me lo había percatado, de ese extraño y desconocido sentimiento que no sabía cuando había empezado a infiltrarse dentro de mí. Y tuve miedo. Miedo, que la luna solo me hubiera impulsado a lo que realmente quería. Miedo de empezar a quererte. – Hice una pausa por el dolor que aun me producía la herida. – Sin embargo, cuando te atravesó esa flecha, fue terror lo que sentí. Mi cuerpo se paralizo mucho antes de notar dolor alguno. Por el terror que me producía perderte. – Lagrimas empezaron a brotar descontroladamente de mis ojos. Mientras Dianna retenía mi mano con las suyas – Lo siento, por favor…Perdóname. Por favor, no me odies…No me dejes, perdóname…Lo siento. – Mi voz temblaba, casi tanto como mis manos.

- Esta bien- dijo Ojos azules acercándose a mi cama, para luego sentarse en ella y acariciarme la mejilla. – Yo también lamento no haber tenido en cuenta tus sentimientos.

Me beso, y me incorpore para abrazarla mientras, nos fundíamos en ese calido beso. Por primera vez desde que tenia memoria, no me importaba nada más. Era realmente feliz.
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narualj
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   5/8/2008, 16:39

al fin se decidieron a estar juntas!.. que genio el de ambas!¬_¬.. super tu historia! wanna read more!! .. que lindas.. sunne tiene un lado sensible
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Wyll_Scorpio
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   5/8/2008, 17:19

por que asta ahi, ya que sus sentimientos estaban claros, nooooo!!

por lo que mas quieras Ive-san, continua esta super historia!!
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reika
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   5/8/2008, 17:31

aa que lindas se declararon


(suspiro)


como quien dice por ahi nadie sabe lo que tienes hasta q lo es perdido o a punto de perderlo


conti
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deymonio
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   5/8/2008, 18:34

MAriana: anda anda escribeeeeeeeeee VERDANDI: Ahhhh ME TIENES ESPERANDO NO ES JUSTO esta demasiado buenaaaaaaa¡¡¡¡ Deymonio: b ueno esto vale por tres opiniones jejej nos guta mucho y esperamos la actualizacion, saludos ¡¡¡¡¡
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ishisu
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   18/8/2008, 11:35

esta historia esta excelente no pude dejar de leerla desde que comence es atrapante y esta muy bien estructurada me encanta espero la continues pronto
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kisuna
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   25/9/2008, 18:34

hola como estan por aqui soy nueva y me gusto mucho esta historia espero que la continuen es muy buena
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Ive
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   21/11/2008, 12:12

Lo se, lo se, soy una escritora perezosa sin más preambulo el siguiente capi XD


Cap. 11 Colmillos

Dianna apretó mi mano con fuerza. Probablemente, aquello era un acto de apoyo, así que decidí, que definitivamente había notado el estremecimiento que se extendía por todo mi cuerpo por el simple hecho de encontrarnos frente a aquella muralla.

Mientras aun, estábamos recuperándonos del veneno de la flecha del sicario del lobo negro. Un halcón trajo una misiva de lord bigotitos, la cual nos informaba de la muerte del rey Dragón, y de seis de sus siete descendientes, pese al aumento y lo estricto de las medidas de seguridad.

Según, nos había comentado Dianna. El único superviviente, era Balder el quinto hijo del rey Dragón. Un chiquillo de ocho años que según dijo, era el más alegre y jovial, aunque a la par el más sabio de los siete príncipes

La misiva solicitaba la presencia de todo el grupo, lo antes posible, en el palacio real del dragón plateado. Sin embargo, algo me escamaba en todo aquello. Que nos reservaba, la astuta maldad del lobo negro? Realmente había dejado un superviviente, solo por el echo de querer atraerme, de atraer al traidor hacia el?! Definitivamente las piezas no encajaban. Y el echo que tras hablar con Dianna, Fri desapareciera, desobedeciendo así las ordenes del duque no hizo más que incrementar mis sospechas.

Aun así, lo primero era lo primero, y en ese instante me encontraba frente a la muralla de diamante transparente, que rodeaba, dibujando y desdibujando las formas y las gentes, de la mágica ciudad de dragón. Tras ella, una ciudad resplandeciente, luminosa. Culminada en una gran y escarpada montaña de roca blanca, con forma de carcasa de dragón durmiente. Sobre la cual se apoyaba el majestuoso palacio, símbolo de la capital el cual se rumoreaba estaba hecho con marfil de esta mítica criatura.

Tyz, fue la primera en entrar, más animada que de costumbre, dijo que luego se reuniría con nosotras y se perdió entre las gentes nada más llegar.

Un haz de luz plateada, ilumino unas letras que rodearon el arco de la muralla, cuando yo lo atravesé.

- No te preocupes - Comento al ver mi expresión interrogativa y desconfiada – La puerta reconoce que estas sometida a mi y te deja pasar. – Guiño un ojo y saco la lengua en expresión infantil, poco propia de ella, parecía alegrarse de estar en casa. Sitio en que a mi no me hacia ninguna gracia estar.

Pero, como aquella puerta, había permitido pasar, al lobo negro en persona, nada más entrar lo supe, en aquella ciudad en luto, se encontraba el autentico lobo negro. Sin embargo su presencia quedo opacada y se desvaneció rápidamente, cuando un niño hizo flotar un balón con su magia, otra niña dibujaba en el aire animales y criaturas de vivos colores que no tardaron en tomar vida para jugar con ella, un anciano izo brotar agua del suelo para regar las plantas de su pequeño jardín, una mujer, tendía sin cuerda la ropa que quedaba suspendida en el aire, mientras otra, cosía sin hilo y sin tocar la prenda, sin embargo una hebra de luz rosada remachaba, la desgastada ropa con puntadas certeras, un trovador, ponía imágenes a sus historias, mientras un mercader convertía al acto sus mercancías en el objeto mágico deseado por el cliente.

Pese a las miradas tristes, por la perdida de su rey y la familia real, la vida no se había detenido en la deslumbrante ciudad, y toda aquella magia opacaba por completo mis sentidos, que habían quedado totalmente embotados. La sensación era agobiante y empeoro aun más cuando llegamos a los colmillos de dragón, nombre que se le daba a las dos grandes columnas curvas, cubiertas por dos enormes runas verticales, plateadas y terminadas en punta que precedían la entrada a palacio. Esas columnas, sin duda, estaban imbuidas de magia, que repelía a todos aquellos que eran como yo, hacían que el peso de todos mis crímenes se cerniera sobre mi y tuve la sensación que si las atravesaba ya nunca más podría volver a salir.

- Aquí, nos reuniremos con Tyz.- Sentencio, Ojos azules en ese instante.

A lo que mi reacción fue tirar de ella, en dirección opuesta, quería salir de la ciudad y quería salir ya!! La sensación, se había vuelto de agobiante a desesperante. De golpe empecé a ver el rostro y a oír los chillidos y los ruegos de todas mis victimas y también a vivir lo que yo les había echo, tanto desde mi perspectiva, como desde la suya.

- YAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA- Sangre, lagrimas, ojos, incendios, dolor, violación, asesinato, desmembramiento, locura.

Las piernas no me sostuvieron más y caí al suelo, trate de deshacerme de la ilusión, sin embargo, solo recibí una patada en el estomago, y una cuchillada en la garganta producto de mis propios recuerdos, mientras me miraba a mi misma, sarcástica. La cuchillada fue superficial, sin embargo, una mano me agarro del cuello mientras otra desgarraba mi ropa, trate de resistirme y el puñal se clavó en mi hombro. Las manos de mi agresor, mis propias manos, me recorrían, proporcionándome dolor y placer de igual modo, mientras sus ojos, mis ojos, reflejaban, lujuria y muerte. Me apretó un pecho y me clavó sus uñas, mientras, metía algo en su vagina, que luego apretó contra mis partes intimas. - No, para, duele!! – Pero no me detuve, la penetre con brutalidad. Sangré.

.-YAAAAGGGGRR. DIANNA, DONDE ESTAS?! DIANNA?!!

Un beso, y una caricia respondieron a mí suplica, sellando mis recuerdos y permitiéndome caer en la inconciencia.

Notas de Ive-chan :

Balder: (también conocido como Baldur, o Baldr) el dios nórdico de cabellos dorados, hijo de Odín y Frigg) representa la belleza y la luz, la sabiduría y el bien. Frente a él, su hermano gemelo, el ciego Hoder (o Hodr), que encarna exactamente los valores opuestos.
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Ive
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   2/2/2009, 07:22

Recuperado el ordena dejo un mini capi mientras preparo ya el final. Sep, ya esta cerca, por fin T_T

Nus vemus prontitu ^^


Cap. 12 Deducciones

Desperté agotada y sudando, pero no dolorida en una habitación grande y bien iluminada. Lo primero que vi fue el rostro de Dianna. Parecía realmente preocupada, quizá lo podría utilizar más… No nada de utilizar me repetí a mi misma. Entonces se percato que estaba despierta.


- Ho, Sunne, lo siento. No me di cuenta. - De repente fui abrazada y eso me dejo completamente aturdida. Parece que realmente estaba preocupada por mi. – Los colmillos plateados, no deberían haberte afectado. Son una mera barrera de defensa de palacio, por si algún criminal peligroso logra saltarse la seguridad de la entrada de la ciudad. Se bien es cierto que alguna vez se han usado para castigar a asesinos que no se arrepentían de sus crímenes…

- No debería haberse activado contra alguien que se encuentra arrepentido o en custodia.

- No sin una orden real - Una voz joven sonó con autoridad tras de Dianna. – Vaya, así que esta era la mano derecha del lobo negro. - Un niño bajito, de rizados cabellos dorados y no más de ocho años, sonreía tras Dianna. – Pareces muy encariñada con ella primita.


Arrepentirme he, nunca me había arrepentido de mis actos y aun con la dureza de probarlos sobre mi propia piel… había echo lo que debia para sobrevivir en un mundo de lobos… Aunque supongo que si a Dianna le dolía tanto, si me arrepentía… Un poco…


- Vuestra seguridad ha sido penetrada – Afirme con rudeza.- No solo eso ha sido manipulada. He sentido levemente al lobo negro al entrar, antes de ser eclipsada por la magia – reflexione.- Sin duda se encuentra en la ciudad.




Espera, espera, advirtió mi mente, primita?! Esa edad, esos cabellos, esas ropas. Ese niño, solo podía ser el príncipe Balder el futuro rey de Dragón!!

- Te lo presentare formalmente – Dijo Dianna con seriedad, después de asegurarse que me encontraba bien.- Este es mi primo, el príncipe Balder de Dragón.

El joven muchacho saludo con la mano desde a tras.

No hacia falta la presentación, pensé mientras la situación progresaba a mí alrededor.

- Duquesa?! – Pronuncie medio incrédula, medio riendo.


- Así es.- Afirmo el Niño. – Es la Duquesa, Dianna de Glücksbes. Ella y Fri, son las siguientes en la línea de sucesión al trono después de mí. – Se señalo satisfecho.

De repente, la desaparición de Fri tomo sentido en mi cabeza. Las piezas encajaban al fin. Que arrogante de mi parte, pensar que el lobo negro se complicaba tanto solo por eliminarme. Habíamos bailado completamente a su son hasta la desaparición de Fri. Primero, nos alejo del castillo. Para tener la oportunidad de matar al rey y sus sucesores directos, dejando solo uno con vida con a intención de atraernos y hacer volver a Dianna y Fri siguientes en la línea de sucesión, reuniendo así sin demasiado peligro a sus objetivos sin que pudieran descubrirle antes de lo deseado. Por suerte, la intuición de Fri la había echo desconfiar de aquella misiva de Bigotitos, o mejor dicho!! “El lobo negro”

Aun se encontraba en Wolf’s cuando fue capturada, sin embargo la desecho, o simplemente la uso de peón, al serlo. Probablemente, todo hubiera sido orquestado desde un principio por el. Incluso la caída del reino de los lobos, que recuperaría junto al Dragón plateado, en cuanto su plan llegara a la conclusión. Los ojos de Sunne refulgieron con furia, mientras su mandíbula crujía por la ira.
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Ive
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   1/6/2009, 18:15

Prometí que la terminaría y como lo prometido es deuda y ya iba siendo hora. Aquí traigo los dos capítulos finales. Espero sean de vuestro agrado y lamento haberos echo esperar tanto para poder leerlos. No tengo excusa

Cap. 13 El lobo negro


Ojos azules y yo, llevábamos horas revisando el palacio de arriba abajo y discutiendo, sobre como hacer salir al lobo negro de su escondrijo. Probablemente, ya se había desecho del cómplice que le ayudo manipulando la magia y era demasiado astuto como para salir a la luz sin tener la garantía de eliminar a la familia real al completo, eso incluía Daiana y a Fri, que después del príncipe eran las siguientes en la línea de sucesión. Luego con pueblo y ejercito desmoralizados y sin un líder. Solo tenia que ordenar a su propio ejercito, oculto sin duda no demasiado lejos atacar. Por ello en la primera batalla contra Dragón había empleado solo una cuarta parte del grueso real del ejercito de Wolf’s. No habría apenas magos competentes entre sus desarrapadas y discordantes filas, pero deberían haber superado aproximadamente 9 a 1 a los soldados y hechiceros de Dragón y eso era mucho, además aunque en otras circunstancias a esa panda de forajidos y asesinos nunca hubiera respetado un líder. Todos eran incuestionablemente fieles al lobo negro. El les concedía siempre lo que sus instintos más bajos les pedían. Pero si le desobedecían sufrirían un destino mucho peor que la muerte.

Como no se dio cuenta antes. El lobo negro, se había aprovechado de su sed de batalla para traicionarla.

Debían acabar con ese sujeto. Si lo lograban sin duda su ejército se enzarzaría velozmente en batallas internas por el poder, dando una rápida victoria a Dragón.

Que no esperara una muerte rápida. Casi pude notar mi ojo refulgir con la luz de la venganza. Ese tipo iba a sufrir!!

Sabia que al Lobo negro le gustaba hacer las cosas por si mismo, gracias a ello a cierto aroma familiar que había notado siempre que nos reunimos con el, pese a lo debilitado de mis sentidos y a que nos había tenido dando vueltas a su antojo como le había convenido. La lógica mandaba alejar a las hermanas de ojos azules palacio, incluso alejar al príncipe de allí. Sin embargo el duque había echo todo lo contrario. Estaba completamente segura que el duque de Fenrir o “Lord bigotitos” era en realidad mi antiguo líder. Cuanto tiempo llevaría el lobo negro usurpando la identidad del noble de Dragón?! Cuanto desde que lo había planeado todo?! Habría decidido quitarse la máscara ahora que ya no le servia de nada? Estaba deseosa que así fuera, que gran error hubiera sido ese.

- Deberás, lo siento Sun- Ya no podía ni recordar cuantas veces me había pedido disculpas Dianna durante el día, por haberme ocultado el secreto de su noble cuna. Entre lo raro que se me hacia verla así y que el secreto que aun me laceraba por dentro era bastante menos inocente. Empecé a sentirme incomoda y un tanto culpable. No es que no quisiera contárselo… Solo que dolía, bueno más que doler, eso ya lo hacia antes. Ahora la herida se había abierto violentamente y empezaba a desgarrarme por dentro sangrando con fuerza.

Dejábamos atrás un pasillo marmóreo de color marfileño, iluminado por pequeños cristales resplandecientes que se incrustaban desigualmente a lado y lado de la pared, dando al lugar cierto aire de irrealidad, para reunirnos con el príncipe Balder en el comedor. Pues Dianna insistió en no dejar al príncipe solo con su escolta más tiempo. Quien sabía si el lobo negro, no trataría de atacarlo para atraer de este modo a Fri a palacio y aunque la escolta había sido elegida personalmente por mí y me asegure que no hubiera signos del lobo negro o sus esbirros entre ellos. Mi compañera no estaba del todo segura que 17 hombres fueran suficientes para proteger al príncipe y sinceramente, sabiendo lo que sabia, yo tampoco… Mis sentidos seguían embotados, pese a que se había dado la orden de reducir los hechizos a la minima expresión en palacio. Empuje la puerta de roble tallada que nos conduciría según ojos azules, tras la silla del príncipe, en el comedor. Nadie esperaba que hubiéramos decidido aplazar el descanso tras la misión que nos había sido encomendada por el príncipe, y eso jugo a nuestro favor. Pues al abrirse la puerta, el aroma tan familiar y corrupción que se destilaba justo al lado de Balder, lo apresuro todo.

Mi cuerpo se movió por si solo y en un visto y no visto, había apartado a aquel escuálido sirviente del lado del príncipe y de Dianna y lo sostenía por el pescuezo en el aire, no sin que antes hubiera tenido tiempo de arrebatar su espada al soldado más cercano a Balder. Me agazape y su mandoble corto el aire.

- Mi señor – Una mueca, una sonrisa recorrió mi rostro, al percatarme que tenia delante a aquel que me había traicionado.

Esquivaba sus tajos bajo la enérgica y seductora luz de la luna, aún con las manos desnudas. Maldije la ley que impedía a los presos llevar armas. Ojos azules había echo varias excepciones durante el viaje. Pero al llegar al palacio, se había encabezonado en respetar las normas para mostrar ante su primo una buena conducta. Ya te prestare un arma si llega el momento, había dicho cuando se la pedí. Detuve un aspadazo con la mano derecha y arremetí contra él con el hombro lanzándole al suelo, mi mano sangraba. Dianna nos miraba como si algo acabara de conectar dentro de su mente y es que el hombre que había tratado de matarme en dos ocasiones dentro del espejo de Veroan, era el mismo que se encontraba librando una batalla a velocidad moderadamente superior a la humana con migo, bajo la luz de la luna llena.

La puerta se abrió de nuevo, dando paso a Tyz, que llegaba de su ronda flanqueada por dos soldados y esto hizo despertar algo en el resto de guerreros que había en la sala, puesto que en un visto y no visto estuvimos rodeados de armaduras plateadas.

Lanzo un ataque mientras trataba de incorporarse. Al estar desequilibrada su filo acertó esta vez en mi hombro. Retrocedí y pise la punta de su arma desde mi posición más elevada logrando que esta se partiera contra el suelo. Se oían murmullos y gritos a nuestro alrededor, pero no prestaba atención a lo que decían. Di una patada a la espada rota alejándola de su mano, haciéndola resbalar por el suelo.

- No eres débil mi hija, pese a ser mujer, pese a tener ese aspecto tan distinto a los que son como tu. Por eso sabia que debí haberte matado el mismo día que te volví a encontrar!!- Exclamo el, mientras le volvía a tomar en el aire, esta vez con las dos manos. No es que fuera un hombre bajito, de hecho era algo más alto que yo. Pero ambos teníamos fuerza suficiente, como para levantar a alguien por encime de nuestras cabezas y yo en aquel momento me encontraba repleta de la adrenalina que me propiciaba la ira, además de la fuerza que nos propiciaba a ambos la luna.

- Adiós padre!- La excitación que había recorrido mi cuerpo segundos antes, buscaba un sitio ahora por donde escapar y se acumulaba en mis manos, que cada vez apretaban más entorno al cuello, del que había sido hasta entonces el hombre más temido en cualquier reino.

- Sunne, detente! – La voz de Dianna, que por fin había logrado fijar a mi padre con su ballesta, me freno en seco. Entonces me pareció ver un movimiento fugaz, desde mi ángulo ciego.

- Este reino es mío y nunca me arrebatarás el lugar – Me aparte dos segundos tarde. Vi la punta rota de la hoja que minutos antes había blandido mi padre, pasarme por delante de los ojos y luego todo se tiño de rojo.- Esos malditos ojos- Fue lo ultimo que oí, junto al ruido de una saeta y lo que parecía un cuerpo desplomándose, o fueron dos?. Creo que alguien me sostuvo, mientras todo se volvía de negro. Primero dolor, que se fue substituyendo por la ausencia de él, morir no era tan doloroso como había creído, al fin y al cabo.

- Sunne, Sunne, o vamos, Sun. Despierta, mírame!!

Se coló durante unos segundos, a trabes de mis adormecidos sentidos, esa voz de cadencia agradable. Quien era? No era especialmente dulce o melodiosa, pero me resultaba tan familiar. El sueño me acuno entonces en su regazo y se deshizo por completo del dolor, las preocupaciones, el pasado. Hasta que todo desapareció. Algo calido cayó y se deslizo por mi mejilla y luego, nada.

- Ho no, Sun, no! Vuelve, Vamos. Vuelve con migo. Ni se te ocurra dejarme así - Sentenció Dianna – Te lo ordeno!! Ni se te ocurra!! Como la palmes de este modo, voy donde quiera que estés y te traigo a ostias, me oyes?!

- Déjala descansar, prima – Dijo una voz que se adelanto de entre los soldados. – Ha tratado de alejar a ese sujeto de ti. Incluso, refreno su ira, cuando se lo pediste, aunque hay luna llena. Ahora merece descansar.

Tyz, coloco la mano sobre el hombro de su amiga, resignada a esperar lo que hiciera falta. Vista de cerca Sunne, presentaba un aspecto horrible, estaba cubierta de pequeñas y medianas heridas que la pelirroja no había podido percibir durante la batalla. Aunque la peor de todas era sin duda la sangrante herida donde aun permanecía incrustada la punta se espada a un lado de su cabeza. Pese a eso, Dianna seguía tratando de hacer fluir la magia de sanación desesperadamente hacia el maltrecho cuerpo de la loba ensangrentada. Lagrimas calientes, desbordaban sus ojos claros.



Notas de A (osease mías) : En la mitología nórdica, Fenrir (Fenris) es uno de los tres monstruos que nacieron de la unión entre Loki y Angrboda: la diosa de la muerte Hel, la serpiente gigante Jörmungandr, y el gran lobo Fenrir (también Fenris o Frenrihr)
Fenrir también es el lobo que persigue a Sunne (es decir al sol), en sus viajes por el cielo para devorarla.
Al principio sólo era un cachorro, pero conforme se le alimentó comenzó a crecer, y pronto fue tan grande que era imposible controlarlo. Dos veces fallaron los dioses en su intento por apresarlo (primero con la cadena Leding y luego con una más fuerte llamada Droma) ya que se liberaba con gran sencillez.
Los dioses del Asgard pidieron la fabricación de una ligadura irrompible a los enanos. Éstos les fabricaron una cinta liviana, dulce, sedosa y fina, y que sin embargo nadie podría romper, pues estaba fabricada con el sonido de la pisada del gato, la barba de la mujer, las raíces de la montaña, los nervios del oso, el soplo de los peces y la saliva del pájaro. La llamaron Gleipnir.
Sólo Tyr -el dios con cuernos- se ofreció a realizar la proeza. Para ello, los dioses idearon un juego en el que Fenrir debía dejarse amarrar para probar si podía romper la cinta (que ellos no podían). Desconfiado, debido a sus anteriores experiencias, el lobo consintió para no pasar por cobarde, a condición de que uno de ellos pusiera la mano en su boca durante todo el tiempo que durara la prueba. Tyr, entonces, con valentía y sencillez extendió su mano derecha y se la metió en la boca. Los otros dioses ataron a Fenrir, quien empezó a debatirse cada vez más ferozmente, y los dioses se rieron al ver a su enemigo reducido. Sólo Tyr no se rió pues sabía a lo que estaba expuesto. En efecto, Fenrir al darse cuenta de que le habían tendido una trampa, cerró su boca y le cortó la mano al dios..
La razón de este encadenamiento es que los Ases saben que será causante del fin del mundo. En el Ragnarok, cuando rompa su prisión milenaria y se libere de sus cadenas, el fuego y el agua subterráneas invadirán la Tierra. Matará a Odín y será muerto por Vidar.
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Ive
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   1/6/2009, 18:22

Cap. 14 Oscuridad

El ejercito del lobo negro. Oculto en un bosque de la colina próxima a la ciudad. Había quedado tan dividido tras la perdida de su líder, que se había disuelto prácticamente solo y no tardo en rendirse, ante la superioridad del bien organizado ejercito de Dragón.

Dianna llevaba ya tres días velando sin cesar el cuerpo de la loba. Aquella criminal egoísta, que aunque solía comportarse caprichosamente, también le había demostrado que podía amar, que podía cambiar como un niño maltratado que justo empieza a descubrir la cara amable del mundo. Bueno, más o menos… El caso es que la había terminado queriendo como no había querido nunca a nadie. Su hermana se había ofrecido, para ocupar su lugar unas cuantas veces e incluso su primo, le había ofrecido dejarlo en manos de los magos de palacio para que pudiera descansar. Pero no se separaría de ella ahora que la necesitaba, igual que la loba no había dejado de protegerla cuando ella la había necesitado. Tyz y Balder, también Fri y algún que otro curandero de palacio, habían tratado de disuadirla, pero al no lograrlo, simplemente acudían de vez en cuando y esperaban en silenció… Bueno Tyz, iniciaba conversaciones ella sola, y cuando creía que ya había sido suficiente se iba con la promesa de regresar al rato.

De milagro habían descubierto que Sunne aun no estaba muerta, cuando esta agarro con un espasmo en su inconciencia la camisa de Dianna que la sostenía. Ya de antes de eso, la duquesa no había dejado de transmitirle su energía sanadora, quizá por eso, había sobrevivido. Pero por cuanto tiempo lo seguiría haciendo? Las heridas, habían finalmente cicatrizado. Sin embargo no había respuesta visible a sus cuidados por parte de a loba a parte de esta. Su cuerpo no terminaba de calentarse y pronto Dianna, estaría tan agotada que no podría decir que no a las propuestas de su hermana o el príncipe si quería que Sun siguiera recibiendo energía.


Si despertaba, posiblemente, el nuevo rey, es decir su primo. Se viera obligado probablemente a enviarla a prisión una temporada. Pero teniendo en cuenta el conjuro que pesaba sobre ella y que de hecho les había salvado a ellos y al reino. Es posible, que la pena fuera reducida y pudiera cumplirla en el palacio de Glücksbes, bajo su custodia. El palacio era más bien como una ciudad en miniatura, con jardines y bosques en su interior, así que no creía que tuviera mucho problema para aceptarlo. De todos modos era mucho mejor que una carel y como Fri, había aceptado el cargo de consejera real y Jefa de los ejércitos del reino. No creía que las molestara demasiado con sus travesuras. Eso claro esta, si es que Sunne llegaba a despertar algún día. Las lágrimas volvieron a surcar su rostro para depositarse con delicadeza sobre el de su amada.

--

Cuando recupere la conciencia lentamente, note algo calido gotear continuamente sobre mi cara. Me dolía la cabeza un montón. Abrí los ojos para encontrarme con la más absoluta negrura. Recordaba el sonido de la saeta de ojos azules dando en el blanco y el estrépito de un cuerpo al caer. Debia ser mi padre desplomándose en el suelo. Sonreí para mis adentros.

Seria esta la oscura celda que me prometió Dianna entre amenazas, para cuando hubiera acabado con el lobo negro, un día que la desobedecí? Igual es que realmente, no me apreciaba tanto como yo a ella. Ese pensamiento me estremeció. Además en su amenaza no dijo nada de goteras y porque me sentía tan terriblemente mareada? A caso no les bastaba con el conjuro que ya llevaba encima que se habían dedicado a aplicarme otro?! Tal vez para impedirme huir…Umm, al parecer había vuelto a cerrar los ojos mientras pensaba todo esto. Por algún resquicio tenia que entrar algo de luz de las antorchas o los cristales o lo que quiera que hubiera en el pasillo. Conforme iba recuperando la lucidez iba asumiendo que sin duda, aquello era una decisión que se había visto obligado a tomar Balder como nuevo soberano, para satisfacer a su pueblo.

Seguro que ojos azules acudía pronto a visitarme. Ya tenia ganas de verla… Bueno con la iluminación reinante, lo de verla no lo tenia muy claro…

El catre parecía bastante cómodo, incluso diría que parecía una cama. La otra vez no tenia de esto en la celda, solo cadenas. Probablemente un detalle de Dianna. Al mover los dedos de la otra mano, para seguir tanteando el lecho. Encontré algo calido entre ellos y al apretar…Parecían unos dedos.

Había permanecido prácticamente inmóvil desde que despertara, pero el sobresalto me hizo incorporar de golpe, dando de bruces con algo duro.

- Ay – Exclamo ese algo.

La jaqueca fue atroz al levantarme de ese modo. Algo parecía constreñirme la cabeza, un vendaje apretado tal vez.
- Dianna!! – Comprendí de pronto, ella parecía haberse quedado pasmada. Así que volví a abrir los ojos con el irrefrenable deseo de verla y abrazarla. Pero nada ocurrió, al menos nada de lo que tenia previsto. Pues en lugar de encontrarme con el rostro de mi compañera, lo que encontré fue un horroroso ardor en los ojos. Me los frote con la mano asustada y volví a probar… Nada solo oscuridad. podía vivir perfectamente sin ese sentido. Tenia los demás lo suficientemente desarrollados, para que lo suplieran sin problemas. Aun así, un gemido frustrado se escapo de mi garganta cuando por fin comprendí que no podría volver a verla.

Finalmente, mi padre se había llevado con el a la tumba el objeto de su obsesión. Tantee la oscuridad tratando de encontrar su rostro, sin éxito. Cuando note su mano acariciándome la mejilla.

-Siento haberte preocupado – Retire la mano frustrada al no poder encontrar su cara. Pero antes que pudiera apartarme me ayudo con la mano que le quedaba libre.

- Sun, tus ojos!- Replico.

- No importa, sigues oliendo tan bien como siempre – Reste importancia al asunto. Mientras le acariciaba el rostro. – Ya deja de llorar – Recogí una de sus lagrima con el dedo.

- Pero si dijiste que huelo a caballo – Protesto.

- Mentí!! – Me serví de la mano para guiar mis labios hacia los suyos y la bese, apasionadamente.


FIN. :corre:
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MensajeTema: Re: Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*   16/6/2009, 11:24

es preciosoo!!!!!!!!!!!!!
k pena k ayas decidido terminarlo tan prontooooo!!!!!

me encanto el fic aunk al final me a parecido un poko triste k sun perdiera el uniko ojo sano k la kedaba... lloro
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Wolf's *Una historia mediebal, con elementos de mitologia nordica*
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