Yuri's Lyrical Secrets

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 La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]

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kconniye
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MensajeTema: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 00:44

Holas ^-^ ... bueno esta historia no la escribi yo =) ... la persona ke eskribio esta historia tiene x nik "Ranaverde87", y es un@ de mis escritor@s favorit@s... espero ke les guste tanto como a mi =D
... aki les dejo la historia ...



La Vida Empieza a Medianoche

I.- NUEVE DE LA NOCHE

ELENA guardo el cambio que le devolvía el chofer del taxi y levantando su ligera maleta entro en el iluminado portal del rascacielos moscusense, avanzando sobre la blanca alfombra, en dirección a los dos ascensores, llenos de gente.
-Piso octavo- indico al botones.
Mientras veía desfilar los rótulos que marcaban la altura, pensó en la sorpresa que se llevaría Asha al verla entrar de improviso. No se habían visto desde hacia un siglo. Diez meses exactamente, a raíz del congreso Internacional de Prensa, para el que fuera enviada a Moscú por cuenta de la “casa”. A Lena le encantaba ir a la capital, pero últimamente estos viajes escasearon hasta el extremo de hacerla bostezar de tedio ante las blancas cuartillas de su mesa de redacción. Nosotras…, la revista femenina a la cual trabajaba, se hundía a ojos a vista. Y Lena pensó que allí no se le ofrecería ya ninguna agradable perspectiva, y que por el contrario perdía la ocasión de encontrar “la gran oportunidad”. Era optimista y confiaba tanto en su suerte que estaba segura de que si tiraba al mar un mendrugo de pan, la marea se lo devolvería convertido en un pastel de crema. Y he aquí que, como confirmación a sus optimistas ideas, la marea de la vida había puesto en sus manos… ¿podía llamarlo pastel de crema? No. Mas bien una gigantesca tarta de cumpleaños. Una tarta que Lena iba a devorar con el insaciable apetito de su juventud ávida de dicha.
-Piso octavo, señorita…
Oprimió el timbre y se miro de refilón en un gran espejo que cubría toda la pared del descansillo. Sonrió, al cerciorarse nuevamente de lo bien que le sentaba aquel abrigo. Lo había estrenado para el viaje. Todo cuanto traía en la maleta era nuevecito. “Vida nueva, ropa nueva”, se había dicho a si misma. Y también eran nuevas las ilusiones, los proyectos y hasta el peinado que abandonaba aquel look de cabello esponjado para dar paso a unos rizos muy bien formados.
-¡Asha, encanto!-
-¡Elena! Pero… ¿eres tu?...!chiquilla! ¡Que estupenda sorpresa!
La estrecho con un triturarte abrazo, luego con las mismas muestras de entusiasmo, la empujo hacia el saloncito que se abría junto a la puerta de entrada.
-Pasa, pasa y cuéntame que te trae por Moscú. Pero…que veo? Ese abrigo que llevas no es de casa Asha. Ah, picara! Ya no me quieres por modista?-volvió a abrazarla-Estas guapísima…Mas guapa si cabe que el año pasado…cuanto tiempo hace que no nos vemos?...mil siglos. Bueno, dime algo…la sorpresa de verte me ha dejado muda.
-Muda?..si aun no he podido comprender todo lo que has dicho
Rieron a dúo, contentas de estrechar nuevamente lazos de aquella firme amistad comenzada en el colegio. Físicamente eran distintas. Alta y blanca Elena, mas bien casi como la nieve, teniendo aquel blanquísimo cutis, con la piel salpicada de pecas rojizas, a tono con los cabellos de los rizos que caían, y menuda y regordeta Asha.
-Vas a estar muchos días en Moscú? Te envía tu periodicucho?
-No me envía nadie…soy libre como el viento…Mírame de arriba abajo con detenimiento por que seguramente no volverá a presentársete ocasión de ver tan cerca de una persona importante. Que digo importante? Importantísima.
-Me asustas cariño. Te has casado con la persona de tus sueños? Has firmado contrato en el cine?
Elena se despojo del abrigo y se dejo caer, riendo, sobre un mullido diván
-Casarme!!! Yooo…? No habíamos quedado en que el matrimonio podía ser un complemento de la felicidad, pero nunca “el único objetivo”? O es que ha cambiado usted de opinión, señorita? A ver! Mírame a los ojos…Ha claudicado pasándose al enemigo?
-No…, te aseguro que no…solo tengo un pretendiente que…, pero no es nada serio todavía
-Mucho cuidado! …no olvides que no necesariamente tenemos que estar atados a una persona
-Eso quiere decir que no te has casado de repente.
Respiro. De ti espero siempre cualquier extravagancia, con eso de que los hombres y las mujeres te dan igual. Y dime para que has venido. Si no es un secreto profesional.
-Profesional? Pues si. Justamente he cambiado de profesión
Asha abrió la boca con asombro
-Ya no estas en la revista?
-La revista no esta ya conmigo. Se acabaron los artículos sobre temas aburridos! Se acabo el contestar cartas para el “consultorio sentimental”…! Se acabo el hojear la Esposa para documentarse sobre temas tan heterogéneos como “la cría de gallinas”, “sistema para curar diviesos” “método coue de autosugestión”, “el submarino a través de la historia…”! Era excesivo, chiquilla. Últimamente, entre la directora y yo nos hacíamos casi toda la revista. Y así salía ella! La ultima semana solo vendimos cien ejemplares...Y para eso, veinticinco los compre yo misma en un arranque sentimental
Se levanto y dio unos pasos de baile, sentándose luego sobre una mesa, con gesto de chiquitilla revoltosa.
-Estoy contenta, contenta de haberme liberado y de estar en Moscú…No podía aguantar ni un minuto mas la vida provinciana. Y pensar que he enterrado en Yaroslav los mejores años de mi juventud…
-Cualquiera diría que eres una anciana…
-Veintiocho añitos…en confianza. Para “el publico” veinticuatro
-No representas ni siquiera veintiuno
-No exageres…No estoy del todo mal, pero tampoco soy un bebe
-Estas mejor que nunca. Es una ventaja que conforme el tiempo va pasando, las mujeres parezcamos más jóvenes. El otro día, hojeando el álbum de fotos, encontré algunas de nuestros tiempos colegialas. Parecíamos más viejas que ahora, te lo aseguro…
-Lo creo. Por dentro me considero una recién nacida
-Por fuera “casi” lo eres.
Rieron otra vez
-Pues tu estas “diabólicamente guapa” Asha
-Déjate de locuras y dime de una vez si es que vienes a Moscú a buscar trabajo! Creo que podría proporcionártelo. La casa Asha necesita una modelo de tu talla, poco mas o menos. La que teníamos se casa
-No necesito trabajo…
-Te ha tocado la lotería?-
-Casi, casi…por que el empleo que tengo es una maravilla. Veras…, te lo contare con todo detalle. Pero primero deja que me lave las manos y dame una taza de café. Estoy heladita. Te molesta que te pida hospitalidad por esta noche solamente…?
-Claro que no, cariño…-Se detuvo de pronto, golpeándose la frente con la mano-pero…estoy atontada. No te he dicho nada de mi viaje
-Tu viaje?
-Si…que lastima. Tu llegas y yo me voy…-consulto su reloj de pulsera-Si es tardísimo! Ven. Mientras hablamos cerrare mi maleta-
Empujo a Lena hacia la habitación contigua, que hacia las veces de dormitorio.
-Tienes un piso precioso-admiro sorprendida
-Verdad que si?...Y en plena Gran Vía. Lo alquile hace dos meses, a medias con una amiga. Así nos sale mas barato
-De modo que te marchas?-
-Salgo en Avión para San Petersburgo. Todo lo que hay en esas cajas-señalo unas enormes cajas de cartón atadas para el viaje- son vestidos y abrigos. Durante ocho días, presentare la colección en el Ritz. Siento no poder enseñártelos. Son divinos. Hay sobre todo uno negro…pero, que le pasa a este demonio de maleta que no cierra? Has el favor de sentarte encima…así…gracias
-Estoy abrumada con tu viaje. Yo que pensaba pasar la noche de cama a cama. Igual que en el colegio
-Ya nos veremos a la vuelta, puesto que dices que te instalaras en Moscú. Y en que consiste tu nueva ocupación?-
Lena se sentó a los pies del lecho, mientras Asha se vestía a toda prisa
-La aventura me ha salido al paso-explico estirando sus brazos entumecidos- La aventura, con mayúscula. Ya te he dicho que no se trata del factor hombre. Sigo pensando que es estupido que hagan del hombre el único eje de sus vidas, sabes que a mi me gustan tanto las mujeres como ellos, pero aun no he encontrado ni una ni otro. Perdona ¿A que venia todo esto?
-Me ibas a hablar de tu empleo…-indico Asha asomando la cabeza, tras breve lucha, por el cuello de un jersey
-Ah si!...pues como te iba diciendo…-se levanto de un salto y tomo un libro encima de la mesilla- Caramba! Estas leyendo esto? Que casualidad
Asha lanzo al libro una ojeada despectiva
-Yo no tengo tiempo de leer novelas. La compro ayer Vava.
-Quien es Vava?
-Mi compañera de piso. Es actriz. Un sol de chica.
-“Cita en las cumbres”-leyó Lena en voz alta-siento que no lo conozcas. Es lo mejor que se ha escrito desde hace muchos años. Ha proporcionado a su autora Maria Lintz, una fama universal
-Me importa un bledo esa señora. Lo que deseo saber es…-
-Lo que deseas saber es algo referente a mi misterioso trabajo. Pues bien, te comunicare que estas hablando con la secretaria particular de la famosísima escritora Maria Lintz
Mientras, poco después, tomaban en la minúscula y moderna cocina una taza de café y bocadillos, Lena explico detalladamente el cambio de rumbo de su vida.
-Ha sido una cosa fantástica, Asha. Ya sabes que yo soy optimista por naturaleza y que siempre espere que me sucediera algo que me sacase de la vulgaridad cotidiana
Pues bien, esto supera y colma mis aspiraciones. Es el primer escalón para alcanzar la cima de que hablamos en colegio, recuerdas?
Su interlocutora asintió con la boca llena de pan y mantequilla
-Empezó de la manera mas sencilla. Tras el éxito de “cita en las cumbres”, mi revista creyó oportuno publicar una biografía de Maria Lintz. Yo fui la encargada de escribir el artículo. Para ello tuve que ponerme en comunicación con la autora, que residía en Alemania. Me contesto amablemente. Simpatizamos por cartas. Ignoras que suelo resultar simpática…cuando quiero. Nuestra correspondencia empezó a hacerse amistosa. Maria Lintz es un encanto. Tan sencilla y tan poco engreída, que ella misma me confeso haber sido la primera sorprendida ante el exitazo de su libro. Figúrate que ya lo han traducido a siete idiomas. Todo esto en pocos meses.
-Abrevia la narración porque voy a perder mi vuelo
-En vista del triunfo, la señora Lintz piensa dedicarse de lleno a la literatura. Me indico que con este motivo trasladaría aquí su residencia. Necesitaba a una Asistente inteligente, simpática, intelectual…En una palabra, yo…
-Tu modestia es enternecedora…
-El sueldo que ofrecía era absurdamente esplendido y voilá tout…Aquí baja el telón dando fin al primer acto.
El segundo comenzara mañana a las diez, en el aeropuerto a la llegada de mi señora. Allí estará la eficiente Asistente con su mejor sonrisa de bienvenida
-Magnifico, chiquilla…
-Te das cuenta de la amplia perspectiva que se abre a mi ambición? Viviré en luxe, conoceré personas importantísimas, me divertiré, aprenderé..
-…y conseguirás una bonita comisión si logras que tu señora Lintz se vista en casa Asha…-concluyo la otra alegremente, levantándose de un brinco- Lamento que la triste hora de las despedidas haya sonado, pero mi Avión sale dentro de veinte minutos. Adiós cariño!
-Te acompañare al Aeropuerto y luego buscare alojamiento. Por orden de mi jefaza escribí al “Hotel Metropol” para que nos reservasen habitaciones, pero desde mañana por la mañana
-No quieres quedarte aquí?-
-No conozco a tu amiga Vava y temo molestarla…
-A Vava? Si es un ángel! Pero además tampoco esta. Salio esta tarde de tournée con su compañía. Puedes quedarte de ama y señora del piso. Cuando te marches mañana, le entregas la llave al portero. De acuerdo? Ahora quédate aquí tranquilita, toma un baño y acuéstate. Anda, ayúdame a sacar las cajas hasta el ascensor. Es una pena que no veas el modelo “sensación”. Algo de ensueño. Te estaría que ni pintado. Si eres buena chica y me llevas clientes, te lo copiare a precio de ganga
Desde el ascensor, rodeada de bártulos, continúo dando instrucciones a Lena.
-Cerciórate mañana de que quedan bien cerrados los grifos del agua y del gas…hasta pronto, chiquita. Que entres con buen pie en tu nuevo empleo..
-Adiós…Y gracias por tu hospitalidad
-No te dará miedo estar sola en casa?
-Mis aventuras empezaran mañana y no esta noche. Dormiré como marmota
Inconciente de que acababa de lanzar un reto contra su propio destino, Lena entro de nuevo en el piso en cuanto hubo desaparecido el ascensor.
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kconniye
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 00:47

II.- NUEVE Y VENTE DE LA NOCHE

CUANDO me haya creado una posición y sea una mujer independiente, tendré un hogar como este. Es encantador.
Mientras recorría el lujoso departamento, formulaba Lena en la anterior aspiración, deteniéndose a admirar los bibelots, los elegantes muebles y la artística disposición de unas cortinas.
Un hogar. Ella había perdido el suyo siendo muy niña enfrentándose demasiado pronto con las asperezas de la vida. A los dieciséis años comenzó a trabajar primero de mesera, donde conoció a una chica un poco mayor que ella para aceptar que le gustaban también las mujeres, teniendo una pequeña relación que duro poco mas de dos meses, luego para trabajar de modelo y mas tarde de extra en películas, consiguiéndose solo un gran acopio de experiencia
-El mundo tiene clasificados a sus habitantes en tres series: Triunfadores, Medianías y Fracasados-se dijo a si misma en un arrebato filosófico- En cual de esas tres series voy a permitir que me encasillen? En la de las medianas? No! Aborrezco la vulgaridad. Triunfare o fracasare, pero al menos habré intentado algo.
Y con ingenuo optimismo, se lanzo Lena a la conquista del éxito. Ignoraba exactamente en que especialidad deseaba sobresalir, pero esto era lo de menos. Triunfadora podía considerarse a cualquier mecanógrafa que empezando modestamente consiguiese llegar a jefe de sus compañeros. Triunfador era el obrero que por sus meritos llegaba a capataz. Para clasificarse entre los triunfadores no era necesario ser príncipe o duque. Bastaba sobresalir de su propio ambiente. Ella sobresalía. Estaba segura.
El empleo de redactora en la revista femenina Nosotras llego en un momento en que el optimismo de la muchacha había decrecido bastante, tras un a larga época de cesantía. Lo acepto encantada aunque ello implicase abandonar Moscú y marchar para Yaroslav. En cualquier parte se podía triunfar. Se sentó ante su mesa de trabajo con afán renovador. Cambiaria la revista de arriba abajo. Estaba quedando anticuada. Necesitaba una inyección de juventud y modernismo. Suprimiría tales secciones y crearía otras distintas…
La directora le bajo los humos, apagando todos su entusiasmos. Con una fría mirada le indico que su obligación era escribir los artículos que se le ordenaban y no meterse en anda más. Ella sola era la directora.
A los dos meses de estar en la pequeña ciudad, Lena aborrecía cuánto le rodeaba. Al año, padeció una aguda crisis de neurastenia. A los dos años empezó a decirse que, en medio de todo, en Yaroslav no se vivía tan mal. Tenia un poco trabajo y, aunque el sueldo no le daba ni para comprarse un par de media de nylon, mejor era eso que nada. A los tres años se encasillo así mismo entre los fracasados y estuvo a punto de aceptar la oferta de matrimonio de un compañero que ganaba poco más que ella. Reacciono a tiempo gracias aun inesperado ascenso a redactora-jefe, que le devolvió la confianza en si misma.
Y a los posos meses llego su gran oportunidad con el asunto de Maria Lintz. Por fin estaba en Moscú
-Mi Moscú querido…-murmuro con la cabeza pegada al frió cristal del balcón-aquí me tienes dispuesta a saborear las agradables aventuras que me brindes. Ojala no me defraudes.
Deseaba y temía que llegase el momento de conocer a Maria Lintz. De la cordialidad del primer encuentro dependía su porvenir. Una cosa era simpatizar por carta y otra verse frente a frente. Se la imaginaba con el cabello ligeramente gris por los años y una sonrisa bondadosa y dulce. No tenia ninguna fotografía, de todos modos, nada había que temer, la persona que escribiera “cita en las cumbres” tenia que ser espiritual y buena.
-Me gustara seguramente-pensó mientras se frotaba con la sabana de baño-pero que impresión le haré yo? Por la foto que envié no habrá podido apreciarme. Era instantánea y entonces estaba muy flaca a raíz de la gripe. Además, llevaba luto por la pobre tía. Ojala sea cariñosa. Tengo deseos de querer a alguien…
Prendió el radio, se puso un pijama y una bata y volvió al dormitorio.
Era una habitación deliciosa, con las paredes decoradas en varios tonos de rosa viejo, muebles claros y alfombras de pieles. Junto a la cabecera del lecho, el teléfono habla bien a las claras de la agitada existencia de “mujer de negocios” que llevaba Asha. Podio considerársela ya una triunfadora. Era lo que ambas se propusieron. Una vez que hubiesen logrado el éxito, podrían permitirse el lujo de elegir, a sus respectivas parejas. Lena no estaba segura del todo, si lo que quería era un hombre a su lado, aunque daba más visto bueno a una mujer que la quisiera. Ahora no tenía ningún compromiso.
Se sintió presa de un súbito desfallecimiento y la soledad del piso desconocido se le hizo molesta. Contemplo ensimismada el teléfono…Oír una voz amiga! Claro! Como no había pensado antes?...Busco afanosamente en el Directorio y marco un numero
-Es la redacción de “La Noche…”? Esta Pavelito….Es decir, Pavel Salovov?
Una corta espera y en seguida una voz familiar:
-Hola! Quien llama?-
Lena sonrió, evocando la imagen de su interlocutor. Un rostro redondo, unos ojos chiquitines y sagaces, una calva incipiente que constituía un tormento. Porque aquella calvicie no iba bien con sus juveniles treinta y cinco años, llenos de optimismo.
-Es el “padrino consejero”…?
Oyese una exclamación al otro lado de la línea
-Zambomba! Sueña y delira mi mente…? Hablo acaso con “Doña Virtudes”…?-
-La misma que viste y calza-
-Elena! Chiquita mía!
-Veo que eres el mismo de siempre, llamándome “Chiquitina Tuya”
-Pues claro que soy el mismo! Conservo idéntica cara de idiota, idéntica calva e idéntico buen humor que cuando escribíamos en Nosotras
-Recuerdas nuestras apuestas sobre quien recibiría mas cartas, si el consultorio sentimental de “El padrino consejero” o el consultorio de “Doña Virtudes”…?-
-Ni una sola vez ganaste tu. A la gente le interesaba mas los conflictos amorosos que tu moderno sistema de freír empanadillas. Que te trae por Moscú?
-Mi nuevo empleo. Deje la revista y voy a instalarme aquí
-Bravo! Entonces, nos veremos todos los días, a todas horas…Chiquilla! Sigues tan guapa como antes?...Callad, idiotas! Esto no te lo digo a ti. Se lo digo a mis compañeros, que meten un ruido insoportable. Donde vas a trabajar?
-Con la señora Lintz, la escritora. Soy su asistente
-Maria Lintz!! Bromeas?
-Nada de eso
-Mañana a mediodía nos tiene citados en el Metropol, para una rueda de prensa
-Alli me veras, presumiendo junto a ella. Espero que me dedicaras alguna frase en tu articulo: “nuestra querida compañera, Elena Katina, Asistente personal de la gran escritora…etc…”
-Chiquitina mia! Has tenido una suerte inmensa…Me dejas estupefacto…Tened a la bondad de no chillar tanto! Estoy hablando con mi novia…-
-“Padrino…” Es pecado decir mentiras
-Es una mentira tan bonita…si no eres mi novia, deberías serlo
-Se estila ahora declararse por teléfono?
-No puedo perder esta oportunidad. Hace un año que no me declaraba
-Perdón. Solo cinco meses, recuerda que también lo hiciste por carta.
-Es verdad..
Rieron
-Oye. Quiero verte esta noche. Por que no vienes al teatro conmigo? Debo hacerla reseña de un estreno. Anda, di que si…
-Digo que no. Voy a meterme en la cama enseguidita. Estoy cansadísima del viaje. Nos veremos mañana en el Metropol
-Esta bien, “Doña virtudes”…
-Buenas noches, Pavelito
-Bienvenida. Guapísima!
Aun sonreía Lena mientras se embadurnaba en el rostro crema, ante el espejo. Simpático Pavelito! Le agradaba saber que podía contar con su leal amistad
-…“la niebla dejo paso a las estrellas…”-canturreo por la radio la voz de un tenor de moda
Se había olvidado de apagarlo. Volvió al contiguo saloncito y escucho la melodía
Marco unos pasos de baile, a la vez que continuaba extendiéndose la crema
-…“Vivamos esta noche, propicia a la aventura…”
Aventuras…Bienvenidas eran…siempre que introdujeran a su vida algún aliciente, alguna novedad, algo que se saliera de la vulgaridad cotidiana…
En contestación a su deseo, surgió en aquel instante la burlona respuesta del destino, con la llegada de lo imprevisto
Confusamente escucho el ruido de una llave en la cerradura. Y a través del espejo vio estupefacta abrirse la puerta de la calle para dar paso a tres desconocidos: un viejo, un joven y un niño
Con la boca abierta y un pego te de crema en la punta de la nariz, volviéndose Lena en redondo, muda por la sorpresa. Las tres figuras avanzaron hacia ella y, bruscamente, el chiquillo se separo de los otros, corriendo a colgarse de su cuello
-Mama! Mamaíta!!
El estupor le impidió luchar contra sus intempestivos besos. Quiso decir algo y su garganta no emitió el menor sonido. Detrás del niño, avanzaba el viejo murmurando tiernamente
-Nena, nenita mía…
Y por ultimo el tercer personaje se adelanto a su vez, atrayéndola hacia si, Lena se dio cuenta, que mas que un joven parecía una chica en ropa de hombre, un poco mas bajo que ella
-Abuelo, aquí tienes a mi mujercita-dijo en voz sonora y alegre y un poco fingida.
Elena cerro los ojos. Estaba segura de que soñaba. Dentro de un segundo despertaría encontrándose en el lecho, o quizás en el Avión. Apretó los dientes tratando de despertarse. Abrió los ojos otra vez
Continuaba en el pisito de Asha. No soñaba. Frente a ella seguían el viejo, la chica en ropa de hombre y el niño sonriéndole tiernamente.
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 00:50

III.- NUEVE Y MEDIA DE LA NOCHE

HIJITA. No das un beso al abuelo…? Estaba deseando conocerte…Iván me a hablado tanto de ti…Acércate para que te vea. Mis pobres ojos casi no ven, pero adivino que eres bonita, muy bonita
Era el viejo más arrugadito que viera en su vida. Su voz tenía eco de campanilla cascada. No poseía ni un solo diente, ni un solo pelo, y el menor soplo de viento hubiera podido derribarlo en tierra. Penosamente se acerco y Lena estuvo a punto de gritar al ver junto a su rostro la apergaminada carita del anciano. Pero tampoco pudo gritar. Se sentía petrificada, y apenas recibió el beso que el viejo deposito en su frente
-Se te ha pasado ya el dolor de cabeza?-interrogo el joven…o la joven? Ya ni siquiera estaba segura si era hombre o mujer, aunque su voz se escuchaba fingida- El abuelo ha sentido muchísimo que tu indisposición te impidiera acompañarnos todo el día
La pesadilla continuaba. El chiquitillo se había instalado en el sofá y se agitaba haciendo saltar los muebles. Era un chico de unos ocho años, pecoso y poco favorecido por la naturaleza. Parecía estar contento y sus maliciosos ojillos brillaban de alegría. Llevaba unos zapatos muy sucios y un traje bastante usado que desentonaba con las elegantes ropas de las otras dos personas
Desvió los ojos del niño, para fijarlos en la joven. Porque era chica, tendría tal vez uno o dos años menos que ella, de estatura un poco baja y muy distinguida. Contrastaba con el rostro moreno, el cabello negro corto para una chica pero largo para un hombre. Los ojos, azules y expresivos, se posaban en ella con angustiosa insistencia.
Estarían locos los tres…? Tenían que estarlo, naturalmente. Empezando con el feísimo niño que la llamaba mama, y siguiendo por la joven que vestía ropa de hombre y la consideraba su mujercita
Asustada, se paso la mano por la frente, retirándola llena de crema. La convicción de que debía tener una apariencia poco grata aumento su malestar.
Con gesto brusco, se deshizo del brazo de la joven, y retrocedió unos pasos.
-Haga el favor de no tocarme o pediré ayuda…!
-Que dices, nena?
-Yo no soy su mujercita, ni le conozco a usted!
Siguió un minuto de silencio, interrumpido por una risotada del niño y por la vocecita aflautada del abuelo, que se dejaba caer en un sillón
-Que dice la niña, Ivansito? Le duele todavía la cabeza?-
Ella aludida, cuyo rostro se coloreo ligeramente, respondió en voz muy fuerte fingiéndola como la de un muchacho
-Esta mucho mejor. Dice que se alegra de verte, abuelo. Estas cómodo en ese sillón?-
-Estoy muy bien, muy bien hijito
La joven que se llamaba según Ivansito se volvió a continuación hacia el pequeño que manipulaba el radio, produciendo un ruido molestisimo
-Estate quieto Vanya!
-Si papa.
Y enseguida se encaro con Lena, en voz baja y con su voz normal.
-Quiere decirme a que se debe su absurda actitud, señorita? Esto no es lo convenido
-Lo…convenido?-
-No ira a volverse atrás
-Pero…
Se interrumpió. Acababan de llamar a la puerta con un sonoro timbrazo
-Yo abriré-se adelanto la joven –debe ser el criado del abuelo. Le envié a la confitería por unas cosas.
Abrió y dejo pasar a un hombre de mediana edad, cargando paquetes
-Pase, Víctor. Encontró todo? Póngalo en la cocina.
Volvió de nuevo a la sala. El anciano, retrepado en el sillón, cerraba los ojos con fatiga. Vanya había vuelto a emprenderla con la radio, cambiando vertiginosamente. Lena seguía inmóvil junto al radiador, con la misma cara de asombro y de alarma.
-Estoy cansado, hijito, muy cansado-hablo el viejo sin darse cuenta de que la mayoría de sus palabras se perdían en el vació por la algarabía de la radio-no debí haber venido. Ya no estoy para estos trotes. Los viajes son para los jóvenes. Pero víctor se empeño en que visitara a ese especialista extranjero, que solo estará unas horas en Moscú. Y todo para que? Para que a fin de cuentas me haya dicho que no tengo remedio, naturalmente. Que me muero…de puro viejo- rió con aquel ruido de campanitas cascadas- y no importa, no creas. Sabiendo que tu eres feliz, que has sentado al fin cabeza y que tienes un hogar dichoso…Esto es lo que me ha decidido en realidad a dejar mi caserón en Ryazan y venir a la capital. Quería verlos, conocer a Aurorita, y a mi bisnieto…-volvió a cerrar los ojos-víctor! Donde esta víctor? Es la hora de mis gotas. Estoy muy débil
-Víctor se esta preparando un café con leche. En cuanto cenemos te acompañare al hotel. Es una pena que no puedas quedarte aquí, pero es un piso tan pequeño…
-No, no. No quiero molestarlos ahora que están recién instalados. Por eso encargue habitación en el hotel. Mañana volveré a casa y ya no saldré mas de allá. Ustedes Irán a verme, verdad, Aurorita, hijita?
La joven se volvió hacia Lena
-Aurora, no escuchas al abuelo?
Reacciono Lena
-Yo no me llamo Aurora. Esta broma empieza a ser muy desagradable
Sin contemplaciones, la agarro ella por un brazo, empujándola hacia el anciano
-Claro que iremos, abuelo-contestando por Lena- Iremos muy a menudo. Ahora disculparas cinco minutos, verdad? Vanya te hará compañía. Pero, donde esta ese chico…? Vanya!!
El aludido en cuestión había desaparecido y se escuchaba hablando con Víctor en la cocina
Invitada por una mirada de la joven salio Lena de la sala siguiéndola en dirección al comedor. Una vez allí, hablaron las dos en voz baja y tensa
-Su comportamiento es indignante…-dijo fuera de si-se ha vuelto loca?
Lena, que recobraba poco a poco su sangre fría, se indigno también
-Ustedes son los que están locos!! Usted es quien debe explicarme…! Creo que ser objeto de una pesadilla en la que usted es la principal protagonista
Mirando a ella, estupefacta
-Acaso no es usted amiga de la dueña de este piso?-
-Claro que lo soy! Pero no creo que eso tenga nada que ver...-
-Ana me dijo que se habían puesto ustedes de acuerdo-
-Ana? Quien es Ana?-
-La dueña de la casa-
-La dueña de la casa se llama Asha-
-No-
-Si-
-Le digo que se llama Vava-
-Vava!!..Ahora comprendo. Vava es la amiga de Asha-
-Quien es Asha?-
-La amiga de Vava-
Estaban ambas demasiado enfadadas para reírse de las incoherencias de su propio dialogo
La Joven se paso la mano por la frente
-Calma! Calma!...Aclaremos esto. Dice usted que Asha es...-
-Asha y Vava comparten este piso del que nosotros disponemos a nuestro antojo, por lo que veo. Yo soy amiga de Asha-
-y yo de Vava-
-Me alegro mucho, pero eso no explica que usted me llame "mujercita" y que me haga madre de ese horroroso niño...perdón!, olvidaba que se trata de su hijo
-No pude encontrar otro mejor. Me ha hecho pasar unas horas insoportables. He llegado a compenetrarme con Herodes-
-Ah! Vanya no es su hijo?-
Lanzo ella tan formidable suspiro que Elena sonrió a pesar suyo
-No, gracias a dios!-
-...Entonces?...-
-Lo he alquilado, igual que a usted.-
Lena guardo un silencio amenazador. Luego:
-Perdone-dijo-Quiere repetir eso?
-El que?-
-Lo de mi alquiler. Quiero convencerme de que es usted una mal educada. Me esta ofendiendo. Yo no he sido alquilada para…
-…para representar un papel de dignísima esposa y madre, papel que, por otra parte, se le ha pagado bastante bien-
-A mi? Decididamente esta usted loca
-Acaso Vava se olvido de darle el dinero?
-No conozco a Vava ni la he visto en mi vida
Hubo una pausa tormentosa. La joven parecía anonadada
-No es usted artista, compañera de Vava, que me iba a sacar de este embrollo?
-No soy actriz ni he sabido representar nunca comedias de aficionados
La exasperación de ella llego al colmo
-Entonces!! Quien demonios es usted, caramba!? Explíquemelo de una vez…!
Lena se sintió acometida por un cosquilleo de risa, rápidamente dominado
-Nada le explicare si me habla en ese tono. Me marcho ahora mismo de esta casa para que usted represente su farsa…o lo que sea
Dio media vuelta saliendo del comedor. Pero ella la siguió hasta el dormitorio
-Perdone-intento disculparse-Perdone mi violencia. Estoy desesperada. Comprendo que ha habido un error. Vava me prometió que cuando yo llegara esta noche, estaría esperándome una amiga suya que representaría el papel de esposa. La propia Vava lo habría interpretado de no tener que salir para la maldita tourèe. Me entrego la llave del piso…y…comprende mi sorpresa ante la actitud de usted…?
Su confusión era tan grande que Lena empezó a ablandarse. Su indignación decreció ante lo humorístico del asunto. De espaldas a la joven empezó a quitarse la dichosa crema ante la luna del espejo que ocupaba todo un ángulo del dormitorio
-Vuelvo a rogarle que me disculpe. Y ahora. Seria tan amable que me explicara…?-Hablo ella dirigiéndose a la imagen que veía reflejada en el cristal
Volteándose Lena, cruzada de brazos con aspecto de diosa justiciera
-Soy amiga de Asha que ha llegado hace unas horas a Moscú. Ella me permito que pasara la noche en su piso. Es todo
-Terrible! Terrible!-La joven se paseo como león enjaulado, tropezaba con todos los muebles-y la otra muchacha, la amiga de Vava?
-Cuando llegue, solo estaba aquí Asha, preparándose para marchar a San Petersburgo-
-Será posible que a Vava se le olvidara? Tiene la cabeza llena de pájaros!
-Ignoro cuanto se refiere a Vava, a usted, a su abuelito y a su hijo, señorita…señorita…-Esperaba que ella dijera su apellido, pero en vista de que no lo hacia, volvió a enfadarse,-Señorita mía. Haga el favor de salir de la habitación para que yo me cambie de ropa y me marche
-Se va a marchar? Y que le digo yo al abuelo?-
-No me interesan sus asuntos familiares. Tenga la bondad de irse
Pero ella no hizo caso. Continúo paseándose cada vez mas furiosa, apretando los puños y lanzando exclamaciones ininteligibles. De nuevo sintió Lena el cosquilleo de la risa. Intento dominarse, pero no pudo lograrlo. Su repentina carcajada detuvo en seco a la paseante, cuya cólera aumento
-Le divierte verme desesperada? Eh? Que clase de corazón tiene usted…?
-No le permito dudar de la calidad de mi corazón-respondió risueña-si viera el efecto que hace dando vueltas y mas vueltas como esos perros que tratan de cogerse su propio rabo…!-volvió a reír sin importarle que la chica estuviera de mal humor. Luego lucho por recobrar la serenidad-perdone-dijo secándose unas lagrimas nerviosas-cuando me entra la risa…es superior a mis fuerzas..en el colegio me valió muchos castigos y…bueno, me figuro que no le interesan mis anécdotas escolares.
Leo en sus ojos que no es usted humorista.
-En cambio, usted debe serlo demasiado
-El humorismo es el arma defensiva con que nos escudamos los que tenemos un exceso de sensibilidad. Caramba, que bonito me ha salido el párrafo! Siento no poder incluirlo en algún articulo
-Ah! La señorita es escritora…
-No lo diga con rintintín. Se puede ser escritora y no tener bigote, ni llevar gafas y corbata. Soy periodista. O mejor dicho, lo he sido. Por el momento soy asistente personal
-Asistente muy personal…
-Por que?
-No tiene aspecto de Asistente
-De que tengo aspecto?
-De…niña mal criada
-Muy galante. Empiezo a encontrarle simpatiquísima
-Me esta usted tomando el pelo sin tener en cuenta mi situación. Ríase! Ríase cuanto guste! Todo esto me ocurre por…sentimental
-Sentimental? Que sorpresa!
-Naturalmente. En resumidas cuentas, que me importa que el viejo se disguste o que se muera…?
-El viejo? Se refiere a su abuelo?
-No es mi abuelo
-Divertidísimo! Tiene usted un hijo que no es su hijo, una esposa que no es su esposa, un abuelo que no es su abuelo…y el criado? Es un criado de verdad o es una frágil princesita disfrazada…?
La joven se dejo caer en un sillón y cruzo sus cortas piernas, golpeándose una rodilla con su puño
-Mi abuelo no es mi abuelo…aunque casi lo es
-Que originalidad, de tener un “casi” abuelo…!
-Es abuelo de mi hermanastro, de Iván
-Iván? Del que se hace pasar usted? Como se llama?
-Me llamo Yulia. Iván era mi hermano
-Era..?
-Murió hace unos meses en un accidente
Lena dejo de sonreír. A pesar suyo empezaba a interesarle aquel embrollado lió
-No entiendo una palabra
-Y, sin embargo, es muy sencillo. El viejo cree que Iván soy yo. Y yo se lo dejo creer. Esta medio ciego, medio sordo, con la vida pendiente de un hilo. Tiene cerca de noventa años. Su cabeza no es tan lucida como antes. Ni víctor ni yo nos atrevemos a notificarle la muerte de su nieto. Lo quería con locura. Hace poco tiempo estuvo el a la muerte con un ataque cardiaco. Fui a Ryazan a visitarlo. Al abrir los ojos me tomo por Iván, creyendo que había regresado de América
-Su hermano vivía en América?
Vacilo Yulia, sin saber que contestar
-Pues..Ejem…exactamente no. Sentiría que se formara mala opinión de mi hermano. Era algo alocado…no, no vivía en América, pero el abuelo lo creía a así. Fue a raíz de un desdichado asunto que el abuelo tuvo que tapar a fuerza de dinero, cuando el dijo que se iba a América para regenerarse
-Pero…no se fue?
-No se fue. Se dedico a pasarlo bien por Europa gastando la suma que le habían dado para emprender una nueva vida. Sin embargo, por mediación de un amigo, escribía a su abuelo “desde América”. Me resulta un poco doloroso contarle esto. Yo quería a mi hermano, aunque nos veíamos muy de tarde en tarde.
No supo Lena que contestar
-Para sacar mas dinero, se le ocurrió decir que se casaba. Era un buen truco. Imagínese: los gastos de instalación, los niños, las enfermedades de los niños, toda una mentira. Así pasaron siete años y así hubiese pasado toda su vida si no se hubiera estrellado con el automóvil
-Naturalmente, lo de la boda no era cierto
-Afortunadamente, no
-Empiezo a darme cuanta de su situación
-A raíz del accidente regrese yo a Moscú. He pasado mucho tiempo en Italia, con motivo de mi profesión. Soy Músico. Como el abuelo no nos veía a ninguno de los dos desde hace años, nos confundió. Nos parecemos extraordinariamente a pesar de que el era hombre y yo bueno..yo una chica.
-Y por eso se convirtió usted en Ivan
-Solo para el, claro esta. Era muy fácil. Bastaba escribirle y visitarlo de cuando en cuando. Pero surgió la complicación al mejorar de sus ataques y recobrar parte de su lucidez
-Se acordó de la familia, no? “Aurora” y los numerosos niños de Ivan. Cuantos niños eran…?
-Muchos, por fortuna mi hermano los había ido “matando” uno a uno, para el socorrido sablazo de “los entierros”. Solo le quedaba el mayorcito
-Adivino el resto de la historia. Tuvo usted que alquilar una familia
-Víctor me telefoneo ayer alarmado, avisándome de que el abuelo vendría por unas horas a consultar a un medico y a visitarnos. Se lo conté a Vava, que fue quien me sugirió esta farsa, seguramente por su costumbre de interpretar comedias. En proyectó parecía todo muy sencillo. El abuelo se marchara mañana y no es fácil que vuelva. El medico me ha dado esta tarde poca esperanza. Sus días están contados
-Pobre viejo…Y… quiere usted mucho a ese abuelo que no es su abuelo?
Dio Yulia tan profundo suspiro que pareció absorber todo el aire de la habitación
-Le debo eterna gratitud-dijo tras una pausa-cuando murió nuestra madre, el abuelo recogió a Iván, que era su nieto, y me recogió a mi, que estaba sola en el mundo y que no era nada suyo. Costeo mi educación, me dio una carrera y gracias a su ayuda he salido adelante en la vida. Ahora tengo ocasión de hacer algo por el. Pero la fatalidad me persigue
-Si, es lamentable. Comprenderá que yo no tengo ninguna culpa
-No, me hago cargo de su asombro al enfrentarse con una familia caída del cielo
-Sobre todo ese terrible niño. De donde lo ha sacado?
Yulia sonrió por vez primera.
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 00:53

-Es el hijo de mi portero. No he encontrado otro mejor. Es muy listo, fanático de las novelas policíacas. Lo ha hecho bien, verdad?
-Me ha dado dos besos tan feroces que un estoy tambaleándome. Podía haberlo elegido mas guapo
-Si, no puedo enorgullecerme de mi vástago-se levanto y reanudo sus paseos- que conflicto! Y pensar que todo iba saliendo como una seda...! aun no sabe lo peor del caso
-Todavía hay mas lió?
-Mucho mas. No se si le he dicho mi nombre. Si no lo he hecho, discúlpeme. Me llamo Yulia Volkova
-Yulia Volkova? La celebre compositora?
-Celebre aun no. Le agradezco el adjetivo. Hasta ahora solo he compuesto melodías modernas que han tenido mucha aceptación
-Le han hecho a usted popular
-Quizás si, pero soy ambiciosa. Eso no me basta. He puesto mi ilusión en otra empresa de más importancia. Con ella espero consagrarme ante el público. Se trata de una opera
-Quiere usted hacer una opera?
-La he hecho ya-concluyo Yulia deteniéndose frente a ella –y precisamente se estrena esta noche en el teatro Odeón. A las diez y media debo estar allí para dirigir la orquesta.



IV.- DIEZ MENOS CUARTO DE LA NOCHE

LENA abrocho el último botón de su elegante vestido negro. Era un bonito vestido, sencillo, pero con cierta gracia en el corte, que moldeaba su esbelta figura y hacia resaltar la inmaculada blancura de su tez. Lo había clasificado como el trajecito ideal para la Asistente de Maria Lintz. De todos modos jamás supuso que lo estrenaría en una ocasión como aquella. En la contigua habitación le esperaban los tres desconocidas que le titulaban “madre”, “esposa” y “nieta”. Era de lo mas divertido.
No recordaba exactamente si fue Yulia Volkova quien le rogó que continuase la farsa, o si fue ella misma la que se brindo espontáneamente a proseguirla, reencarnando a la supuesta esposa de la atolondrada Yulia que se hacia pasar por “Iván”. Menudo loco el tal muchacho! Pero no se debía hablar mal de los muertos…
En cambio, que generosa actitud la de Yulia. Fue quizás esto lo que enterneció el sensible corazón de Elena, aquel corazoncito cuya bondad Yulia pusiera en duda.
“Le divierte verme desesperada? Que clase de corazón tiene usted…?”
Rió Lena recordándola
-Decirme a mi esto! A mi, que toda la vida he poseído este dichoso corazón de mantequilla-se dijo mientras precipitadamente concluía de arreglarse-Yo soy de las que lloran en el cine y en el teatro, de las que llorar en misa con el sermón del cura, de las que lloran de emoción presenciando los desfiles militares…llevo veintiocho años tratando inútilmente de corregirme y de disimularlo bajo mi apariencia frívola…
Se pinto los labios y se empolvo la nariz. Quería estar guapa, por el innato deseo femenino de agradar. Se acomodo esos rizos para que terminaran bien formados, otro toque de perfume…Y a escena! Al abrir la puerta y salir del dormitorio, sintió la emoción de la actriz que se ve alzarse el telón de la noche de su debut. No deseaba aventuras…? Pues allí tenia la mas original que pudiera ambicionar. Solo por unas horas, y todo esto apenas descendida del avión.
En la salita dormitaba el abuelo, hundido en el mismo sillón. La atravesó Lena de puntillas y entro en el comedor, atraída por el ruido de cristales y vajillas. Lanzo un oh! Admirativo. La mesa presentaba un bello golpe de vista, cubierta con un fino mantel de encaje blanco, sobre el que destacaba un centro de plata lleno de perfumadas rosas. La propia Yulia lo disponía todo, ayudada por Víctor.
Al ver a Lena, fue Yulia la que lanzo esta vez una exclamación de sorpresa
-Oh!-dijo también
Le había parecido bonita en el primer momento, a pesar de la crema que cubría su cara, pero sospecho que lo fuera hasta aquel extremo. Yulia desde muy joven acepto que le gustaban las mujeres, aquellos cercana a ella lo sabían, pero había algo en aquella pelirroja que le gustaba bastante.“Descubrió” en aquel instante sus maravillados ojos de un color indefinible- verdes? Grises? Azules?-orlados de larguisimas pestañas libres de rimel. Descubrió también sus labios llenos y bien dibujados, siempre dispuestos a la risa. Y la esbeltez del talle, flexible y armonioso. Su aspecto era en extremo distinguido. Mentalmente le dio el adjetivo máximo que concedía a las mujeres: DEFINITIVA!
-Observo que es usted una buen ama de su casa-
Dijo Lena a media voz
-Verdad que si…? Quiere un coctel? Lo he preparado para usted. Le dará ánimos.
Acepto Lena la copa.
-Por nuestro feliz hogar-brindo risueñamente
-Por mi desconocida “esposa”
Bebieron
-Ya esta todo listo, víctor?
-Todo. Creo que debemos empezar a servir en seguida. El señor debe retirarse temprano.
Era un hombre de cincuenta y tantos años, prototipo del antiguo sirviente intachable y fiel. También estaba triste y nervioso. Triste por que el medico no le habia dado esperanzas de poder prolongar la vida de su querido amo. Y nervioso ante el temor de que, por cualquier error, la farsa pudiera ser descubierta por el anciano. Deseaba fervientemente encontrarse de nuevo en Ryazan reanudando la monótona vida hogareña.
-Bueno!!! Pero es que en esta casa no se come nunca…? Tengo hambre caray!!
La voz estruendosa de Vanya sobresalto a todos y saco al abuelo de su somnolencia
-Calla, niño, no seas mal educado…!-le reprimió Víctor- en seguida comeremos.
-Me darán de todas esas cosas tan ricas que hay en la cocina?
-Si eres bueno, si.
-Huy, que suerte, mi madre!
-Shssss!
-Anda, lávate las manos en el cuarto de baño y arréglate un poco esos cabellos-intervino Lena, divertida-vamos a sentarnos a la mesa ahora mismo
La propia Lena fue a ofrecer el brazo al abuelo para acompañarlo hasta su sitio. Yulia la miraba hacer, sintiendo un vivísimo agradecimiento. Encantadora criatura!
Insistía en el adjetivo: DEFINITIVA.
-Bonitas flores, nena-dijo el abuelo- tienes que venir a Ryazan y veras las que tengo ahora en el invernadero. Antes me ocupaba yo mismo de ellas, pero ahora se encarga Víctor. Iván, hijo, por que no dejas que Aurora y el niño vengan mañana conmigo?
-Imposible, abuelo
-Imposible, por que?
-Pues por…
-Por el colegio de Vanya-intervino Lena-es muy aplicado, y no puede perder clase. Se esta preparando para el ingreso en el Instituto
-Pero ocho días siquiera…
-Iremos en las próximas vacaciones. Ahora no puedo dejar mis asuntos, abuelo, y no quiero separarme de mi mujercita
-Eso me gusta. Me hace feliz el que se quieran. Tu le has hecho sentar la cabeza, hija. Hubo un tiempo en que temí que…, pero por fortuna ya paso. Ahora eres un padre de familia y un marido modelo…tu mujer es un encanto y Vanya…
-Vanya es un ángel
En contradicción con las ultimas palabras, se escucharon los estridentes gritos del “angel”.
-Socorro!! Que me ahogo!! Ay mi tía…!
Los tres comensales se miraron asustados. Yulia y Lena corrieron hacia el cuarto de baño
El cuadro que se ofreció a sus ojos los lleno de consternación. Vanya, curioseándolo todo, había manipulado en los grifos de la ducha, poniéndose hecho una sopa. Echaba agua hasta por los oídos. Su cara de espanto movía a risa.
-Que es lo que ocurre?-pregunto el abuelo desde el comedor
-Nada de importancia. El niño, que se ha mojado “un poco”
-Cámbienlo de ropa inmediatamente, no vaya a enfermarse. Que travieso!
Cambiarlo de ropa. Era fácil de decir, pero imposible de realizar.
-Pedazo de estupido!-se indigno Yulia, hablándole en voz baja-que has hecho para ponerte en semejante estado?
-Ha sio sin querer
-sin querer! Eres un idiota. Eso es lo que eres.
Vanya empezó a llorar a lagrima viva
-Yo Quero irme a mi casa! Yo me voy con mi madre…
-Irte? Ni lo sueñes!
El chico lloro mas fuerte
-Yo me voy! Me voy y me voy…!!
-Como chilles, te ahogo…
-Calma por favor-tercio Lena-Yo me ocupare de Vanya
-Me llamo Antón. No quiero llamarme Vanya nunca mas
-Bueno, Antón, no chilles tanto, por que el abuelo se va a asustar si te escucha
-Ese tipo no es mi abuelo, ni usted es mi madre, ni usted es mi padre o madre…lo que sea!....pos anda! Ya no juego mas a este juego. Me largo a mi casa
Lena contuvo con un gesto las iracundas palabras que Yulia tenia a flor de labio. La empujo hacia la puerta y le echo al pasillo, quedándose sola con el niño
-Déjeme a mi las cuestiones diplomáticas-le dijo burlonamente. Luego se encaro con Antón, arrodillándose a su lado.-Oye encanto, no te pongas tan enfadado, que tenemos que divertirnos mucho.-comenzó a quitarle la empapada ropa.-No es posible que te vayas sin comer de todas esas cosas tan ricas
Antón dejo de llorar y dio un sorbetón agresivo
-Ya me he comido antes un pastel sin que me viera el criao
-Ah! Si..? y estaba bueno?
-Pa chuparse los dedos
-No seria de crema, verdad?
-No. Era de merengue
-Que lastima! Los de crema son los mejores. A mi me encanta la crema
-A mi también
-Pues no pierdas la ocasión, tonto. Puedes comer todos los que quieras.
Antón hizo un rápido calculo. Paseando el pro y el contra.
-Cuantos? quince?
-Te harán daño
-Quia…! Si no me da los quince, me voy
-Quince pasteles! Reventaras
-Y si reviento, que…? A usted lo mismo le va dar.
Lena se domino, por que ansiaba darle dos cachetadas como jamás deseara nada en el mundo. Estoicamente siguió sonriendo
-Bien. Tendrás los quince pasteles, pero tienes que prometerme que seguirás jugando al juego de Vanya hasta que se vaya el abuelo
-Bueno, jugare
-En la mesa procura hablar lo menos posible, sabes? Así podrás comer mas
-Claro!-lanzo una risotada y se limpio la nariz con el dorso de la mano- que ropa me va usted a poner ahora, “mama”?
-Cualquiera sabe! Mira, mientras esta se seca en la cocina, te pondré una bata. Concluye de desnudarte. Me voy por ella…pero…que es eso que tienes en el pecho?
-Soy el jefe de las águilas negras!
-Debes de ser muy valiente para que te hayan nombrado jefe.
-Y tanto!! Como que nadie pega tan fuerte como yo. Tengo a asustaitos a tòs los chicos del barrio.
-Lo creo, cariño
-Tòs están bajo mis ordenes
-Eres un hombre importante. Enseguida traigo la bata.
Arropado en ella, que le arrastraba como un manto de corte, hizo su triunfal entrada en el comedor y ocupo un sitio, frente al abuelo
Víctor empezó a servir inmediatamente
-Y dime Aurora-pregunto el viejo- te adaptas a tu nueva vida? Has sentido dejar América?
-En todos los sitios se puede ser feliz, estando con la persona que quieres-dirigió a Yulia una tierna mirada que derritió materialmente a la interesada. Demonio de chiquilla! Se estaba divirtiendo a su costa, no cabía duda.
-Y tu Vanya? Lo pasas mejor que en América?
Yulia presintió una catástrofe
-Vanya lo pasa ahora muy bien-respondió adelantándose al aludido
Pero este tomo palabra, con la boca llena de ensalada rusa
-Quiá…! Yo lo pasaba muchísimo mejor en las Americas
-Ah! Si?..por que?
-Hombre! Pues por que allí me divertía yendo con los indios cazar cabelleras…! He matado mil “rostros pálidos” y soy el gran jeque águila negra. Quieres ver lo que tengo en el pecho…?
-Come, Vanya. No bromees. Toma un poco mas de jamón.
-Si, mama. Y dame también de eso blanducho
-Gelatina?
-Si, pero que no se deshaga. Me gusta meter el dedo
El abuelo bebía a sorbitos su café con leche, humedeciendo de cuanto en cuando unos bizcochos. Víctor vigilaba sus menores movimientos, adelantándose a sus deseos.
La araña de cristal, con todas las bujías encendidas, iluminaba la mesa alrededor de la cual se sentaban tan distintos comensales. El decrepito anciano, con su reluciente cabeza sonrosada, la atractiva joven de cabello negro, la muchacha de tez blanca y ojos inquietantes, y el díscolo niño, que mantenía en vilo a sus fingidos papas…o mamas..
-“Como acabara todo?-pensó Lena- Podrá Yulia deshacerse del abuelo a tiempo, antes de que se alce el telón para el estreno de su opera…? La pobre chica no puede disimular sus nervios”
La miro de reojo. Aquella era Yulia Volkova, la popular compositora…al compás de sus melodías se bailaba en todos los salones. Era una guapa chica, no cabía duda. Extraordinariamente guapa. Lena, que era una bisexual que reconocía la belleza tanto femenina como masculina, se sentía atraída por ella. No era muy experta dentro del ámbito de las mujeres, solo había tenido 3 relaciones sentimentales con chicas que afirmaba su gusto por el sexo femenino.
Que hora seria? Mas de las diez, seguramente. El avión de Asha habría salido ya. Que ajena estaría de que su piso servia de escenario para una farsa cómica…! Por que cómica…? Bien mirado, tenia sus ribetes trágicos. La muerte ignorada del verdadero Iván, la vejez conmovedora del abuelito, el afán de una agradecida muchacha en evitar un dolor a su bienhechor
-Víctor, mis gotas? Ya se te olvidaban…?-Inquirió el anciano
-Aquí las tengo preparadas, señor
-Je, je! No podemos movernos de casa sin llevar todo un botiquín. Este dichoso corazón! Menos mal que ya dará poca guerra
-No diga eso, abuelo-se conmovió Lena, acariciando su arrugada mano
-Bah, bah, bah! No te apures, hijita. Después de haberlos visto felices, ya nada me queda que hacer en este mundo. He vivido mucho y la vida cansa también. Me iré tranquilo, sabiendo que Iván ha elegido una buena compañera. Todo este favorable cambio de mi nieto es obra tuya, Aurora, y te bendigo por ello
Lena vacilo, un poco turbada
-Iván siempre ha tenido buen fondo-dijo al fin por romper silencio
-De eso estoy seguro. No desmiente mi raza. Todos en nuestra juventud hemos sido algo locos, pero sin graves consecuencias. Y ahora que pienso, que ha sido de tu hermana Yulia? La que trabaja en la música.
Siguió una pausa violenta
-Yulia…? Sigue en Italia. Por lo que se, esta perfectamente
-Suele escribirme para Año Nuevo, y jamás deja de hacerlo. Hace tiempo que no la veo. Es una buena chica-comento el abuelo
-Inmejorable-asintió la propia Yulia con una sonrisa burlona dirigida a Lena
-Pues yo la encuentro algo pedante-intervino esta con malicia-claro que solo la conozco por carta
-Pedante…? Quizás se haya vuelto pedante ahora, por eso de que compone música. Sigue con la misma manía, Iván?
-Claro que si, abuelo. Gana bastante dinero
-Bah! Paparruchas. No concibo la música moderna. Es un chin-chin que me ataca los nervios. Pero seamos justos con Yulia. Lo único que le reprocho…es el ser mas lista, mas obediente y mas formal que tu, hijo mió. Esto no podía perdonárselo cuando eran pequeños. Mi amor de propio de abuelo sufría, aunque siempre trate de disimularlo.
-Ella te quiere mucho…-dijo Yulia, apurada
-Y yo a ella. Parece que la estoy viendo cuando tenía quince años. Se parecen tanto, la gente los confundía. Pero tu eras muy alegre y bromista, y Yulia, en cambio muy formal. Tomaba la vida demasiado en serio. Ponía tal vehemencia en sus afectos y en sus rencores, que me asustaba.
-Muy interesante-comento Lena mirando a la joven-Me gustaría tratarla algo mas
-A ella también le gustaría, estoy absolutamente seguro-corroboro la interesada con entusiasmo-congeniarían mucho
-Quizá no. Me asusta la excesiva vehemencia-se burlo Lena
-Sigue soltera?-tercio el abuelo- con eso de que le gustan las chicas, he oído decir que tenia un gran éxito con las mujeres
Yulia tosió, y Lena abrió grande los ojos
-Bah! No hay que creer todo lo que se dice. Son habladurías-dijo Yulia
-Habladurías? Me has dicho repetidas veces que todas se vuelven loca por ella.
Lena se sintió acometida por un violento ataque de risa”con que lesbiana, eh?” pensó.
La turbación de Yulia aumento hasta el extremo de que su cara morena adquirió un tinte rojizo. Con desasosiego se paso un dedo por el borde del cuello duro
-Lo habré dicho en broma
-Nada de bromas. Me acuerdo perfectamente de aquella artista francesa.
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 00:55

Que casi se suicido por su causa. Y de aquella millonaria cubana que no consiguió cazarla aunque la seguía a todos lados. Y de tantas otras. Tu mismo me has contado todos los detalles. Tu hermana es una conquistadora empedernida
Yulia se atraganto con el vino. Lena lanzo una irreprimible carcajada.
-Caramba con Yulia..! Que chica tan peligrosa!
Picara muchacha! Como se estaba riendo. Y por que le habría contado Iván a su abuelo todas aquellas historias chinas de sus presuntas conquistas…? Yulia no lo comprendía. Mejor dicho, si, por que aquello era muy propio de Iván. Colocarle a ella sus hazañas para de este modo poder referirlas. La creería una conquistadora aquella muchacha…? Sentía cierto desasosiego. Ella no había sido nunca una santa en cuestión de chicas, pero tampoco una gran conquistadora.
-Mama, solo llevo ocho pasteles y me prometiste quince-chillo Antón destempladamente
-Quince pasteles?-se asusto el viejo-es un disparate
-He dicho que quince!!
-Obedece al abuelo, niño!- le reprendió Lena. Y en voz baja añadió-: luego te los comerás en la cocina
-Yo conocí a un niño que se murió de indigestión por comer quince pasteles-insistió el anciano
-Eso son cuentos! Y si me muero, peor para mi. Mi padre dice que soy carne de horca…-Comprendió que había metido la pata y se tapo la boca mirando a todos con ojos asustados
-Carne de horca…? Eso te dice tu padre….?
-Se lo digo en broma, abuelo. Este niño imbecil.-Intento pegarle un puntapié en la espinilla con tan mala fortuna que golpeo a Lena. Esta contuvo un ay! De dolor y Yulia llego al colmo de su confusión
-Pues es una broma de mal gusto, Iván. Me parece que están malcriando a este chico. Deberías enviarlo a un colegio interno
-Tienes muchísima razón-admitió Lena, acariciándose su lastimada espinilla.
Fue a añadir algo más, pero quedo en suspenso escuchando un leve ruido que le produjo gran sobresalto. También Yulia lo escucho y ambas se miraron en silencio. Era el ruido de una llave introducida en la cerradura. Pocos segundos después, hacia irrupción en el comedor un nuevo personaje.



V.- DIEZ DE LA NOCHE

CARAMBA, caramba, caramba…! Buenas noches a todos. Haber hecho muy bien en sentarse en la mesa sin esperarme. La culpa de mi retraso la ha tenido la dichosa modista. Hola, maridito mió!-beso a la anonadada Yulia en la frente-. Hola, hijito!-otro beso a Antón-. Hola, abuelo-otro beso al abuelo-. Las ganas que tenia de conocerte…! Iván siempre me hablaba de ti…“Que si el abuelo me escribe esto, que si el abuelo me escribe lo otro…” empezaba a tener celos del abuelo…
Lanzo una carcajada y dirigió una mirada risueña a todos los comensales. Pero la presencia de Lena pareció desconcertarla. La risa murió en sus labios y su rostro expreso estupido asombro.
Era una mujer de unos treinta años, rabiosamente pintada y rabiosamente teñida de rubio. Llevaba un abrigo claro adornado con gran profusión de pieles y un sombrero modernista. Su menor movimiento era precedido de una intensa oleada de esencia de violetas.
Reino dramático silenció durante unos minutos. La imaginación de Yulia busco vanamente una airosa salida para tan enredada situación. Comprendía que la recién llegada era la amiga de Vava, que traía bien aprendido su papel.
Miro a Lena en busca de inspiración. Lena a su vez miro al abuelo, en cuya frente dejaran leve señal los labios de la intrusa, en tanto que el abuelo miraba tan pronto de unos y otros con gesto de incomprensión. Desde la puerta, el criado trataba inútilmente de indicar por señas a la “segunda esposa” que se callara y no dijese una palabra mas, lo cual acabo de aturdir del todo a la recién llegada. Antón aprovecho la distracción de los mayores para meter el dedo en el aspic de gelatina
-Quien…quien es esta señorita, Iván?-interrogo el abuelo, mareado por la fragancia de violetas
-Pues es..es..-Yulia se retorció las manos con angustia, y volvió a mirar a Lena-. Anda, querida, preséntasela tu
-Yo…?-se atraganto con un sorbo de vino
El auxilio vino de donde menos esperaban
-Pongo otro cubierto para la hermana de la señora?-pregunto solicito Víctor, subrayando el parentesco
-Si, si, claro, naturalmente. Abuelo, te presento a mi cuñadita. Vive aquí con nosotros-lanzo a Víctor una mirada de agradecimiento. El fiel servidor se seco el sudor con el pañuelo
-Es mi hermana-puntualizo Lena-, mi hermana Clarissa.-dijo el primer nombre que le vino a la imaginación-. Estaba deseando conocerte, abuelo. Siéntate, hermanita. Estas muy cansada? Trabajas demasiado
“Clarissa” se dejo caer en la silla con la boca abierta tratando de comprender. Sus redondos ojos de muñeca pasaron con rapidez de uno a otro, absortos e interrogantes.
Víctor le indico por señas que se quitase el abrigo y el sombrero. Apretó ella los labios malhumorada.
-Quiere usted dejar de hablarme por señas, o es que es mudo, caramba?-le increpo, molesta.
Víctor se turbo
-No quiere quitarse el abrigo, señorita?-le dijo dulcemente con mirada asesina
- Tu cuñada has dicho?-comento el abuelo, sorprendido-. Pues que no se había muerto de peritonitis…?
Clarissa lanzo un chillido asustado
-No diga eso, caray! Lagarto, lagarto…morirme yo!
-Me escribiste que se había muerto…Hace cosa de tres años. Recuerdo que tuve que enviarte diez mil Rublos para el sanatorio y los gastos de entierro…la carta es que nos describías sus últimos momentos nos hizo llorar a Víctor y a mi. No digo bien, Víctor…?
-Si, señor. Pero sin duda se trataba de la hermana pequeña. Esta deber se la hermana mayor
Subrayo el “mayor” procurando molestar a aquella idiota
-Si, eso es-tercio Lena-. Clarissa es la mayor de todas. Ha sido nuestra madrecita. Ella nos saco adelante con su trabajo cuando quedamos huérfanas. Es una chica ejemplar
-Un ángel de bondad-corroboro Yulia
-Todo eso le honra muchísimo…Y en que trabaja usted, hija mía…?
-Yo…? En el coro-aclaro impulsivamente, y comprendió en el acto de su desliz. Por razones que ignoraba había llegado tarde y la plaza de esposa estaba ya cubierta.
Tendría que devolver el dinero recibido? La duda la ensombrecía
-En el coro…! Que coro…?
-Clarissa tiene muy bonita voz y es vocalista del orfeón de…la “Junta de Damas Austeras”.
La mentira le salio a Lena de un tirón y se quedo muy asustada después de soltarla. Pero por suerte cayo bien.
-Y eso le da mucho dinero?
Clarissa puso los ojos en blanco
-Imagínese! Todo el día estoy haciendo gorgoritos. Esta tarde tuvimos una fiesta-aclaro dirigiéndose a Yulia para que comprendiera lo sucedido-, y nos hicieron repetir tres veces el numero de “Los peladitos de la chihuahua”. Por eso he llegado tan retrasada.
-Pobrecita!-se lamento vivamente Yulia con cómica seriedad-. Esos dichosos “peladitos” te tienen fastidiada
-No lo sabes tu bien. Y con unas agujetas! Dichoso numero!
-Bueno, mama, me imagino que “esa” no se comerá ahora mis pasteles-se inquieto Antón al ver que Víctor ofrecía la bandeja a la recién llegada.
-No, encantito-le tranquilizo Lena saliendo al paso de la nueva tormenta-. Ya sabes que a tía Clarissa no le gustan nada los pasteles.
Clarissa, que se las prometía muy felices con la bandeja, lanzo una agresiva sonrisa al sobrinito y una triste mirada de despedida hacia el apetitoso “brazo de gitano”.
-Pues ha tenido usted mucha suerte encontrando un empleo al llegar a Moscú. Y en que consiste esa…”Junta de Damas Austeras”?
-Oh! Hacen de todo…cantan… bailan…
-A beneficio de los niños pobres-puntualizo Yulia.
-Siento que mi mal oído no me permita apreciar el timbre de su voz…me hubiera gustado oírle cantar eso de…eso que ha dicho antes…
-“Los peladitos de la chihuahua...?”- Lanzo una risotada incontenible-.Si tiene mucho empeño lo bailare-se ofreció, deseosa de agradar y ganarse el dinero recibido-
-Que baile, que baile!!-chillo Antón
La corista no se hizo rogar. Amablemente se levanto poniéndose en el centro del comedor.
"Un peladito de la chihuahua.
y una ranchera de Potosí
se reunieron en Zacatecas
y huyeron juntos a Chintuqui..."
al concluir la ultima frase, comenzó un frenético baile rápidamente interrumpido por Yulia
-Basta, basta, no te canses mas
-Que siga, que siga, que es muy bonito!-aplaudió Antón
-No, no. la tía Clarissa esta fatigadísima. Y además es muy tarde para el abuelo, verdad Víctor…?
-Si, señorito Iván. El señor debería estar ya descansando. Es preciso que volvamos al hotel.
El viejo se levanto enfurruñando
-Siempre me estas fastidiando…parece que soy un niño pequeño…Ahora que me estaba divirtiendo…Je, je! Otro día cantara usted toda la canción, hijita. Tiene que ir a Ryazan cuando vayan estos chicos. He tenido una gran satisfacción en conocerla. Que siga tan trabajadora-le acaricio la mejilla bondadosamente-. Me permite que le entregue un donativo para esa “Junta de Damas Austeras”?
-Pues claro que si- se entusiasmo la corista con los ojos brillantes
-Víctor, dale quinientos rublos a la señorita…Es Víctor quien lleva mi cartera. Yo estoy tan atontado que todo lo pierdo
De mala gana saco Víctor un billete, mientras Yulia ayudaba al anciano a ponerse el abrigo
-Tenga, señorita Clarissa
-Esto solo son cincuenta, “amigo”. Ha dicho que quinientas beatas. La caridad es la caridad
Con cara de mártir le dio Víctor lo ofrecido.
-Te acompañare hasta el hotel-se ofreció Yulia, solicito, tras una ojeada de su reloj de pulsera. Faltaban veinte minutos para que se alzase el telón y comenzara el estreno de su opera “La Vida Empieza a medianoche”.
-Tu no vienes, Aurora?-pregunto el viejo
Vacilo Lena un segundo
-Bien, iré a acompañarle. Es preciso que me cerciore de que se va usted a la camita-. Le guiño un ojo-. No permito que se marche de parranda
El viejo rió la broma con su risa cascada, y después de besar a Antón, se dirigió al ascensor.
-Quédate aquí con el niño, Clarissa-indico Yulia a su “cuñada”-. En seguida volveremos.
En voz baja se dirigió a Lena:
-Siento que se moleste en venir. Quiere que le disculpe con el abuelo, diciendo que tiene que acostar a Vanya…?
-No, pobre viejo. Cumpliré mi cometido hasta el final.
-Es usted la persona mas encantadora que…
-Basta, por favor. Los cumplidos déjelos para cuando haya concluido la comedia. Por fortuna no tiene más que un solo acto. De lo contrario, el fracaso hubiera sido inevitable. Mis aptitudes dramáticas no daban más de si
-El éxito se debe por entero a la primera actriz.
Rieron. Las dos ignoraban que la comedia no había hecho más que empezar.
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 00:56

VI.- DIEZ Y VEINTE DE LA NOCHE

LUCES verdes, rojas, blancas. Otra vez verdes, luego rojas, en seguidas blancas, y así infinitamente, hasta marear el transeúnte que contemplase la iluminada fachada del Hotel Metropol, ante cuya puerta paseaba el galoneado portero.
Bajo el arco de cambiantes luces, se detuvieron Lena y Yulia, después de dejar instalado al abuelo en sus habitaciones, al cuidado de Víctor. El aire fresco de la noche relajo sus nervios puestos a prueba. Suspiraron al unísono y luego se echaron a reír.
-Por fin…!
La pesadilla había concluido. Las despedidas se desarrollaron sin ningún contratiempo, y el anciano contaba con su promesa de una visita en las próximas fiestas de Navidad. Para entonces ya tendría tiempo Yulia de inventar un pretexto, suponiendo que la quebrantada salud del abuelo se mantuviera incólume. Yulia se hacia pocas ilusiones. Parecía una llamita a punto de apagarse
Luces verdes…, rojas…, blancas…Lena miro hacia la marquesina sobre la que se iluminaba el rotulo del Metropol. Sonrió de la coincidencia. Aquel lujoso hotel seria su morada desde el día siguiente. Por fortuna, cuando Maria Lintz y su Asistente se instalaran Allí, el abuelo estaría ya lejos. Saldría en su coche muy de mañana. Por lo tanto, no había peligro de inoportunos encuentros.
Yulia capto la sonrisa y la interpreto a su manera
-Contenta de que todo haya acabado?- dijo hablando con su voz ya no fingida
-Si. Y, por fortuna, con éxito. Quiere creer que me ha conmovido despedirme del abuelo?
-Claro que quiero creerlo. Nunca volveré a poner en duda la calidad de su corazoncito. Es usted la mas adorable criatura que…bueno, no se que decirle. Estoy completamente desconcertada.
-Por que…?
-Como podré agradecerle cuanto ha hecho por mi…?
Rió Lena suavemente
-No seas presuntuosa
-Eh…?
-Lo hice por el abuelo. Me enternecen los ancianos, los adoro.
-Quien tuviera una hermosa barba blanca…! En fin, sea como sea, gracias. Me ha sacado de un atolladero y quisiera hubiera algún medio humano de demostrarle mi gratitud. Pero no lo hay; no cometeré la torpeza de enviarle en pago un ramo de orquídeas o una caja de bombones. Lo único que puedo hacer es ofrecerle de corazón mi incondicional amistad.
Lena rió alegremente
-Bien, la aprecio en lo que vale. Pero no se mortifique más. Dejemos a un lado las difíciles demostraciones de agradecimiento. Y ahora, adiós.
Le tendió la mano
-Como, adiós? Es que no quiere que la lleve a casa en el coche?
-No es necesario. Esta bastante cerca y un paseito me despejara la cabeza. Por otra parte, tiene usted los minutos contados. Supongo que debe quitarse esas ropas de hombre y cambiarse para dirigirse al teatro, no?
-Revoluciona todas mis opiniones, jamás conocí a alguien tan comprensiva. Pero, de todos modos, no sueñe con que la deje marchar sola. Suba al coche.
-Usted ignora que soy la testarudez personificada. No pierda mas tiempo. Adiós. Diremos como en I Paglicacci: La commedia è finita…
-Será capaz de alejarse sin decirme siquiera cual es su verdadero nombre…?
-Para que…? Me agrada esto de desaparecer de su vida igual de repentinamente que me introduje en ella.
-Pero es que…es que yo no puedo permitir…
Volvió a reír Lena. La blanca luz marquesina brillo en sus dientes
-Que es lo que no puede permitir?
-Antes dijo que aceptaba mi amistad y ahora intenta marcharse sin dejarme la esperanza de poder volver a verla de nuevo.
Miro su rostro implorante y estuvo a punto de ceder. Pero le vino a la imaginación la frase del abuelo: “Todas las mujeres se vuelven locas por Yulia…”…No. No quería que creyese que era una de tantas. La había hecho un gran favor y por eso mismo Yulia se creía obligada a ser amable.
-Es mejor así. Por tercera vez, adiós, señorita Volkova. Le deseo gran éxito.
Le estrecho ella la mano con tanta fuerza que hizo crujir sus huesos.
-Por que no viene a mi estreno? Estoy segura de que me traería suerte.
-Se lo agradezco pero no es posible. Acabo de llegar de viaje. Debo dormir. Mañana me espera un día de grandes emociones.
Sintió ella una punzada de curiosidad
-Que clases de emociones….? Perdón…Ya se que no tengo derecho a preguntar…Bien…A pesar de todo, no le digo adiós. Sino hasta la vista. Nos encontraremos muy pronto, se lo aseguro
-Quien sabe…! La vida es una pura sorpresa!
El contacto de sus manos, que aun seguían unidas, les produjo un agradable choque interior. Inconcientemente se sonrieron, mirándose a los ojos.
-Buenas noches, desconocida esposa. Que dios la bendiga por el bien que ha hecho
-Buenas noches, esposa…digo “esposo”. Que las musas le coronen de laurel.
Se alejo con rapidez perdiéndose entre la gente. Antes de doblar la esquina, Lena se volvió a mirarle y la encontró en el mismo sitio, con la mano apoyada en el pestillo de la portezuela y los ojos fijos en el punto por donde ella desapareciera.
Al perderle de vista, aflojo el paso, y suspiro con cierta melancolía. “La commedia è finita”, repitió para si. Acababa de vivir unos momentos muy originales, había conocido a una mujer extraordinariamente atractiva…, pero ya todo había terminado. Tenia que olvidar rápidamente a Yulia Volkova, a su abuelo y toda la absurda escena “matrimonial”. Las aventuras románticas no salían muy a menudo al paso de las muchachas. La prosa de la vida se imponía. Era mas practico pensar en su próximo encuentro con Maria Lintz.
Sintió un poco de frió y se envolvió mejor en el abrigo. Que animada estaba la gran vía con los brillantes anuncios de cines y cafés…! Que delicioso vivir siempre en la capital, poder recorrer los Museos, admirar todos los espectáculos, recrear la vida en los magníficos escaparates de las tiendas…! Decididamente no tenia motivo para sentirse melancólica
Tarareo en voz baja una cancioncilla y trato de borrar de su pensamiento la imagen de Yulia Volkova, como quien pasara una esponja por un encerado.
Sin embargo, al entrar de nuevo en el confortable departamento, dicha imagen volvió a salirle al paso, mas precisa e insistente que nunca.
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 00:57

VII.- ONCE MENOS CUARTO DE LA NOCHE

FLOTABA en el saloncito un intenso aroma de cigarrillos rubios, los exquisitos cigarros de Volkova que Lena compartiera. En el iluminado comedor, todo continuaba exactamente como lo dejara. La taza de café del abuelo, el plato apenas usado de Yulia, las copas medio llenas de dorado Jerez…se inclino Lena para aspirar el perfume de las rosas. Roas rojas, su flor predilecta…
-Ya esta de vuelta…? No le he odio entrar.
Se sobresalto con la voz “tía Clarissa”. Había olvidado completamente su existencia.
-Ah! Es usted…no he llamado. Tengo una llave…
Ya hemos dejado al abuelo en el hotel
-Y Volkova?
-Se marcho precipitadamente hacia el teatro
-Si, estrena esta noche en el Odeón.
Lena volvió al saloncito, seguida por la otra muchacha.
-Bueno, quiere explicarme lo sucedido…? Me imagino que por haber llegado tarde va usted ahora a reclamarme los rublos
-Los rublos….? Oh, no! No se preocupe. He “actuado” desinteresadamente
-Es usted su amiga…? Le agradezco mucho que no me pida el dinero…no sabe cuanto lo necesito.
Se dejo caer en un sillón y cruzo las piernas exhibiéndolas generosamente
-Trabajo en la compañía de “variedades”. No se puede imaginar mi sofocón al ver que se me estaba haciendo tarde
Su modo de hablar y su aspecto resultaban vulgares. No era aquella una esposa apropiada para Yulia, ni siquiera en ficción.
-Comprendo que mi entrada fue bastante inoportuna-continuo la artista-. Por suerte aquel viejo criado tuvo una idea feliz. Y me he ganado otro billete. A propósito. Mi nombre es Darla. Ese pobre abuelo es una calamidad. Me daba lastima engañarle. Por que lo hará Volkova? Por la herencia?
Por la herencia…Lena la miro con desagrado. Bostezo y se puso de pie
-Bueno, lamento dejarla sola, pero me voy a acostar. Debo madrugar mañana.
-Oiga, oiga..! No se vaya…Que hacemos con Lucifer?
-Lucifer…?
-Claro, el endemoniado chiquillo ese
-Antón! Es verdad. Lo había olvidado. Donde esta?
Darla se encogió los hombros
-En la cocina. Ha estropeado la radio y ahora la ha emprendido con la nevera. No me hace el menor caso.
Lena se dirigió a la cocina. Sentado sobre la mesa y con un pastel en cada mano, el revoltoso Antón la miro descaradamente
-Que pasa…?
-No pasa nada. Suelta los pasteles y no me mires con esa cara
-Que le ocurre a mi cara? No tengo otra
-Es una verdadera lastima. Dios mió, has manchado toda mi bata…! Eres un demonio…!
-Mejor pa mi-desafió Antón con un estruendote sorbetón de su especialidad
-Me parece que voy a darte una cache..
-Si me pegas te morderé una pierna y te haré cisco las medias…
Lena y Darla se miraron consternadas
-Debería usted llevarlo a su casa-indico Lena- es el hijo del portero de Volkova
-Y donde vive Volkova?
-No lo se.
-Yo tampoco. En donde vives, Antón…?
-No te lo diré. No quiero marcharme mientras no me lo mande la señorita Yulia
-La señorita Yulia no vendrá en toda la noche…
-Bueno, pues me quedare aquí. Todavía hay muchos pasteles.
Lena se sintió exasperada.
-Me desentiendo de este asunto. Si quiere usted ganarse su sueldo quédese al cuidado de este angelito. Buenas noches
Esperaba que la otra protestara, pero se resigno
-Esta bien, déjemelo. No tengo función de noche por que hay un concierto de gala en el teatro. Si lucifer se pone demasiado intratable, lo meteré a la nevera.
-Y guarde lo que quede de mi bata…
Entro de nuevo al dormitorio y cerro con llave. Pensó que quizás seria conveniente cerciorarse de que las habitaciones estaban reservadas, siguiendo las instrucciones de le diera Maria Lintz. Telefonearía. Lo hizo así y saco una voz impersonal al decir por vez primera:
-Metropol…? Soy la asistente de la señorita Lintz…si…confió en que habrán reservado las habitaciones según indique por teléfono.
-Si, si, naturalmente…es usted la Asistente…? Justamente se acaba de recibir una llamada de la señora Lintz. Menciono que llegara esta noche y que preparemos su habitación.
-Dios mió!...-se espanto Lena-. Entonces…, ha llegado ya?
-No, señorita. Pero la esperamos de un instante a otro. Todo esta a punto
-Perfectamente-se despidió con un hilo de voz-. Iré en seguida.
Quedo inmóvil, como atontada por la sorpresa, sintiendo un breve desfallecimiento nervioso. Las manos se le quedaron heladas. Era preciso reaccionar, marcharse…
Saco fuerzas de flaqueza, diciéndose que solo era una pequeña alteración de los acontecimientos. Decididamente, aquella noche todo ocurriría de distinto a como estaba previsto
Volvió a calzarse, lanzando una triste mirada al lecho. Recogió sus cosas precipitadamente y cerro la maleta.
En la cocina encontró a Antón, dormido de bruces sobre la mesa. Darla saboreaba con entusiasmo los restos del “brazo de gitano”. Abrió sus grandes ojos pintados, al ver a Lena con la maleta
-Se marcha…?
-No tengo otro remedio. Acaban de avisarme por teléfono..
-Pero….es que va usted a dejarme sola con esta fiera?
-Que voy a hacer…? Procure que no se despierte. En todo caso, telefonee a Volkova al odeón. Ella le dará instrucciones. Buenas noches.
Sin guardar al ascensor, bajo de dos en dos la alfombrada escalera. Otra vez se encontró en el portal, dispuesta a recorrer a la inversa el camino recién hecho. Para abreviar tomo un taxi
-Hotel Metropol…
Pedía a Dios que los acontecimientos no se enredaran mas y tropezarse en el hall con el abuelo. Que explicación podría darle si estaba delante la señora Lintz? No…No era lógico que esto ocurriera.
-Que nochecita!-murmuro para si. Pero….por donde la llevaba aquel taxi…? Por necesidades de la circulación habían tomado una calle adyacente, bastante céntrica e iluminada.
Atrajo su atención un luminoso rotulo que anunciaba: TEATRO ODEON. El corazón le dio un brinco. Era allí donde se estrenaba la opera de Yulia..! Vio el titulo en letras enormes:”LA VIDA EMPIEZA A MEDIA NOCHE”. Música de Yulia Volkova. Letra de…-el nombre de un escritor conocido.
Multitud de gente se estacionaba ante el vestíbulo y descendía de los autos que dificultaban el trafico. Vislumbro un conglomerado de almidonas pecheras blancas, vistosos trajes de noche y rutilantes joyas. Absurdamente emocionada, pensó que Yulia estaría ya ante el atril. Iría vestida de frac, seguramente, y su cabello negro adquiriría cambiantes reflejos a la luz de las candilejas. Le deseo un extraordinario éxito.
Pero ya estaban casi junto al hotel. Al fin se detuvo el taxi ante la marquesina. Luces rojas, verdes, blancas…El galoneado portero cogio su maleta.
-Llego ya la señorita Lintz?-interrogo ansiosamente en el comptoir.
-No señorita. Es usted su asistente?
-La misma
-Quiere subir conmigo? Espero que todo estará a gusto de la señora.
Lena subió al piso segundo, pensando risueñamente en que el titulo de la opera de Yulia podría aplicársele en cuanto le estaba pasando: “La vida empieza a media noche..” claro que aun no era medianoche. Consulto su reloj…las once.
-Ya habrá concluido la sinfonía-se dijo
-La sinfonía..?-intervino el director-. No, señorita. No acabara la música hasta la madrugada. Hay baile de gala en el hotel.
Lena miro asombrada al director. Había “pensado en voz alta” y el interpreto la frase a su manera. Trato de no reírse. Efectivamente, se oía música de baile.
-Estas son las habitaciones señorita-indico abriendo una puerta-Dormitorio, salón, baño, y ropero. El saloncito comunica con el dormitorio de usted…que le parece…?
-Perfectamente. Estoy segura de que le agradaran. Tendrá usted la bondad de telefonearme desde el vestíbulo en cuando llegue el coche de la señora..? Deseo bajar a recibirla. Muchas gracias
Desapareció el director, desapareció el “botones” y Lena se instalo al fin en las habitaciones mas elegantes que tuviera en su vida.
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 00:57

VIII.- ONCE DE LA NOCHE

MARIA Lintz. o Maria Shapovalovna, que era en realidad su verdadero nombre, se empolvo el rostro y se contemplo en el espejo, considerando que aquel abrigo color beige la hacia terriblemente gorda.
Ella estaba, desde luego, un poquitin rellenita, pero no hasta el extremo que hacia suponer el dichoso “abrigo-mastodonte”. El modisto se empeño en forrarlo de piel de visón y Maria no sabía resistir a las sugerencias de los modistos.
El resultado era catastrófico.
“De todos modos, me parece que he engordado-pensó, malhumorada-. Tendré que volver a mi régimen de espinacas”
Con una ultima mirada al espejo, se abrocho el abrigo y se encasqueto el fieltro castaño, cogiendo el pequeño maletín de piel verde del que nunca se separaba. Desde la puerta echo una ojeada, cerciorándose de que no olvidaba nada en el minúsculo tocador del restaurante pueblerino, y bajo a reunirse con “Aquel hombre”.
Aun seguía denominándolo así, por la fuerza de la costumbre, pero ya sabía como se llamaba: Andrei Robolov. Desde que dos meses antes lo encontrara en un salón de te berlines y notara sus extraños ojos en ella, le bautizo mentalmente como “Aquel hombre”. Eran unos desconcertantes ojos los suyos: negros, hundidos, brillantes. Le habrían llamado la atención aunque los hubiese visto solo una vez. Y mucho atrás cuando, a raíz de su último viaje por Francia, encontrara a “Aquel hombre” en La Boule, en Paris, en Niza, en Saint Tropez…, siempre mirándola del mismo modo apasionado y hospedándose invariablemente en su hotel.
En otras circunstancias, se habría preocupado por aquella persecución, sin imaginar siquiera que “Aquel hombre” pudiera admirarla. Sabia que su escasa belleza de mujer madura no podía enloquecer a galanes de veintitantos años. Pero eso era antes. Después del renombre universal conseguido con su primera novela, la vida era muy distinta para Maria Shapovalovna. Vivía en una especie de maravillosa borrachera. Y todo por publicar un libro…
Nunca creyó que el libro fuese tan extraordinario. Pero lo era. La humanidad lo había reconocido así. Y Maria Shapovalovna paso a ser la genial Maria Lintz. Pensaba en publicar otro libro, y después otro…Acumularía riqueza y poder.
Al sentirse objeto del apasionado interés de “Aquel hombre”, comprendió que se trataba de un asunto sentimental. No le extraño que fuese mucho mas joven que ella, arrogante y guapo. Cierto que ella ya no era ya una niña. Pasaba de los cuarenta y estaba un poquitin amonjanada. Pero eso se corregiría con la dieta. Por fortuna, no tenia patas de gallo y las incipientes canas se disimulaban maravillosamente con aquel tono dorado que los mejores peluqueros imprimían a sus cabellos. Al fin y al cabo, ninguna mujer había conseguido ser famosa en su primera juventud.
Al encontrarse por quinta o sexta vez con “Aquel hombre”, empezó a interesarse seriamente. A la séptima perdió el sueño durante una semana, adquiriendo un temblor nervioso que la obligaba a decirlo todo al revés.
Y eso que ella no era una novata en el amor. Sus dos primeros matrimonios le recordaban su origen humilde, y allí conoció a Alexander Rivaldov. Tuvieron románticas relaciones y al fin se casaron. Alexander era bueno, pero Maria comprendió en seguida que no seria feliz con el. Viudo, tenia un hijo de cinco o seis años que aborreció a Maria desde el primer instante. Naturalmente, también, Maria lo aborreció a el. Tras algunas tormentosas escenas que a Maria le desagradaban evocar, consiguió que el chico saliera de casa, enviándolo a una aldea de Rusia con sus abuelos maternos. Después empezaron las dificultades de orden materia, por falta de dinero. Alexander era periodista. Pero periodista sin éxito, a pesar de su buena voluntad y de su capacidad para el trabajo. Continuamente escribía y continuamente fracasaba. Un día, Alexander Rivaldov tuvo la buena ocurrencia de morirse. Le lloro lo estrictamente indispensable, recogió sus bártulos y abandono Moscú, dirigiéndose a San Petersburgo, donde su antiguo patrón, el dueño del restaurante, acaba de abrir un hotel de primer orden
En San Petersburgo conoció, algo mas tarde, a Heribert Lintz, un alemán, viajante de comercio, que se enamoro de ella y la hizo su esposa, llevándosela a Munich, donde tenia residencia. Allí trascurrieron veinte años de la vida de Maria Shapovalovna en ambiente de clase alta.
Pero el comerciante de Munich, tuvo, a su vez, la humorada de fallecer. En esta ocasión, la viuda lloro bastante mas. Entre otras cosas, Heribert Lintz le dejo una modesta cantidad de dinero que la ponía a salvo de cualquier contingencia. Fue entonces, en la soledad de esta segunda viudez, cuando se le ocurrió publicar un libro. Puso en el gran entusiasmo y decidió editarlo por su cuenta. Sufrago todos los gastos y una editorial rusa se encargo de lanzar “cita en las cumbres” a la avidez del publico. Como su nombre de Maria Shapovalovna resultaba excesivamente vulgar, lo altero utilizando el apellido de su segundo esposo: Maria Lintz.
Y el éxito surgió espontáneo.
Ahora se dirigía a Moscú para fijar su residencia. Pero lo que nunca hubiera podido imaginarse es que realizaría el viaje en auto acompañada de “Aquel hombre”. Y sin embargo, había sucedido con tanta sencillez…
A Maria Lintz se le hacia tarde para llegar a Moscú a tiempo, había contratado a alguien para que la llevara en automóvil hasta allá. Entonces “Aquel hombre” se ofreció a llevarla. El se presento como un gran admirador de su obra. Ella saco la impresión de que Robolov debía ser, como su aspecto indicaba, un millonario del gran mundo. El coche era una verdadera maravilla. Llevaban una velocidad satisfactoria y no habían tenido ni un solo contratiempo. Al fin un poco antes de llagar a Moscú se detuvieron a tomar una taza de café. Y Maria aprovechaba para retocar su malparada toilette. Deseaba estar mas atractiva que nunca.
-Lo he hecho esperar mucho, Andrei?-pregunto al joven, que la aguardaba fumando en el estrecho recinto del restaurante
-No, querida amiga! Pero sin embargo me han parecido largos los minutos que he estado sin verla. Déjeme que lleve su “necessaire”.
-No, gracias-rechazo la escritora amablemente sin soltar el inseparable maletín verde-. Partimos ya…?
-Cuando usted guste
Volvieron a subir al coche.
-Llegaremos a Moscú a medianoche-observo Robolov consultando su reloj-.Son las once.
Maria suspiro ligeramente. Hacia mas de veinte años que abandonara la capital a raíz de su primera viudez. Tuvo un ligero recuerdo de Alexander Rivaldov, pero lo aparto de su imaginación, por que todo aquello era poco grato de recordar.
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 00:59

IX.- MEDIA NOCHE

LENA recorrió detenidamente el lujoso departamento que el Metropol reservaba a Maria Lintz, admirando complacida los bonitos muebles, las mullidas alfombras, los delicados jarrones llenos de flores.
Su propio dormitorio era también lujoso, con toda una hilera de armarios empotrados en la pared y un minúsculo y contiguo cuarto de baño para su exclusivo uso.
Alegremente deshizo la maleta, diciéndose que por fin la suerte cambio. En adelante no tendría que luchar tan duramente con la vida, si no que esta se deslizaría exenta de sobresaltos y amarguras.
Los compases de una conocida música que la orquesta interpretaba en el salón llegaban hasta su oídos. Era un de sus melodías predilectas y, con un rimero de pijamas y de combinaciones en las manos, dio unos pasos de baile, recordando de pronto que aquella composición era de Yulia Volkova. Yulia! Volvería a verla alguna vez…? Evoco sus ultimas frases: “A pesar de todo, no le digo adiós, sino hasta la vista. Nos veremos muy pronto, se lo aseguro…”
Podría confiar en su promesa o les diría lo mismo a todas las chicas…?
-Ring…, ring…., ring…
El timbre del teléfono. Una oleada de sangre subió a su rostro al oír la voz del conserje:
-La señora Lintz acaba de llegar.
Tiro las pijamas y las combinaciones, corrió hacia la puerta, retrocedió de nuevo para mirarse al espejo y se cercioro de que su aspecto no dejaba nada que desear y por ultimo volvió a salir, no si antes tropezar con la maleta. Pensó si los latidos del corazón produjeran ruido, el suyo sonaría como un gigantesco gong.
-La señorita Lintz…?
Tuvo que repetir dos veces la frase por que el conserje, ocupado con unos viajeros, no la oyó
-Donde esta la señorita Lintz…?
Se volvió entonces una mujer gruesa que se envolvía en un inmenso abrigo forrado de pieles y pregunto sorprendida:
-Yo soy la señora Lintz. Quien me llama…? No concedo entrevistas a estas horas…
Lena retrocedió unos pasos, experimentaba la mayor sorpresa de su vida. Aquella mujer tan basta, tan pintarrajeada y estrepitosa…Era Maria Lintz…? Imposible. Tenia que haberse equivocado. Cortésmente repuso:
-Me refiero a doña Maria Lintz, la famosa escritora.
La regordeta señora se echo a reír y, antes de responder a Lena, rechazo al botones, que trataba de coger su inseparable maletín de piel verde.
-No, no. Pequeño. Este lo llevo yo-. Enseguida, se volvió hacia la muchacha-: Yo soy Maria Lintz, jovencita. Que desea…?
No cabía error. Era ella. Una dolorosa desilusión substituyo al estupor del primer momento.
-Soy Elena Katina, su Asistente. Como esta usted, señora Lintz…?
Esta vez le toco a la escritora el turno de asombrarse. Abrió la boca, que adquirió la forma de una O color escarlata.
-Mi Asistente…-chillo haciendo un brusco movimiento que le torció el sombrerito. Y en seguida, comprendiendo que su asombro no era cortes, trato de rehacerse-. Claro, naturalmente, mi asistente…En este momento la había olvidado.
No era extraño, por que desde que conociera a Andrei lo olvidaba todo. Y ahora surgía allí repentinamente la Asistente, completamente distinta a como se la imaginara.
A juzgar por la instantánea que enviara, la creía una chica físicamente insignificante, borrosa, y sin atractivos, que no le haría la menor sombra. Por sus cartas parecía lista y un poco intelectual. Justamente lo que necesitaba. Le hizo el ofrecimiento que en aquel instante empezaba a pesarle como una losa. Por que la muchacha que anhelosamente le tendía la mano podía serlo todo menos insignificante. Alta, esbeltísima-lo cual haría parecer a ella mas regordeta-, y…”Terriblemente guapa”. Y por si esto no fuese bastante, espléndidamente joven. “Agresivamente” joven…!
“Que desastre!-pensó consternada-. Encontrar me con “esto”, ahora que me sentía tan contenta…!” Tuvo, sin embargo, la serenidad suficiente para sonreír y estrechar la mano de Lena.
-Encantada de conocerla, señorita Katina.
-Ha tenido un buen viaje?-pregunto Lena con las manos y el corazón helados.
-Maravilloso, muchas gracias-. Y se volvió hacia su acompañante dando por concluidas las efusiones.
Lena se fijo entonces en el hombre alto que estaba junto a ella. Quien seria..?
-Querido Andrei. Subo a instalarme-dijo cariñosamente-. Por centésima vez repito mi agradecimiento.
-Yo soy el agradecido. Eternamente agradecido. He pasado unas horas felicísimas. No la veré ya esta noche…?
-Esta noche…? Es tardísimo.
-Las doce, escasamente
Observo Lena que se trataba de un hombre de veintitantos años. Podrá ser el hijo de la escritora, por la diferencia de edades. No obstante, era un ferviente admirador. A juzgar por su modo de hablarle.
-…pero quizás esta usted fatigada-concluyo Robolov, solicito-. En tal caso es preferible que descanse.
-Fatigada…? No, no estoy fatigada-atajo Maria creyendo que el estar cansada no la “hacia” joven.
-Entonces…querrá bajar dentro de un ratito a tomar cualquier cosa…? Me parece que hay fiesta en el salón. Podríamos cenar algo y bailar un poco.
Bailar con el! Esplendido…Maria se sintió rejuvenecer por instantes, aunque tenia los pies hinchados.
-Bien, bailaremos, pero solo unas vueltas. Es usted un acaparador. Acabamos de pasar varias horas juntos y no le bastan…
-Claro que no. Nunca me bastara tratándose de usted…
Riendo, avanzaron hacia el ascensor. Lena los siguió como un pobre perrillo abandonado. Tenia ganas de llorar. Aquel frió recibimiento contrastaba con la cariñosa escena que forjara en sueños: la dama de grises cabellos que la abrazaba con ternura…La sensación repentina de una mutua simpatía…Todo se derrumbaba con estrépito, arrasando cruelmente sus esperanzas.
En el estrecho recinto del ascensor volvió la escritora a darse cuenta de la presencia de su asistente. Se sintió notablemente fastidiada ante la perspectiva de presentársela a “Aquel hombre”. Vacilo, no sabiendo exactamente que hacer. Jamás, antes de aquel día, había tenido asistente. Debería presentársela a todo mundo, o socialmente “no contaba”…? En la duda, opto por un prudente termino medio. Señalando con un ligero ademán a Lena, dijo a su acompañante:
-Esta señorita es mi asistente…
Andrei hizo un distraído movimiento de cabeza, saludándola. Maria respiro. Por lo visto su belleza no le había impresionado lo mas mínimo. Era, sin duda, un hombre de buen gusto y prefería a las mujeres maduras, que a fin de cuentas eran las que mejor los comprendían.
Ante la puerta de sus habitaciones se despidieron momentáneamente. Robolov también pensaba alojarse en el Metropol durante los breves días que durara su estancia en Moscú.
-Hasta luego, Maria. La esperare abajo.
La escena que siguió le pareció a Lena otra nueva pesadilla de las muchas vividas aquella noche. Ejerciendo funciones de camarera, tuvo que abrir las cinco maletas de la señora Lintz, para que esta eligiera un traje de noche. La gran cantidad que tenia de ellos hacia difícil la elección. Opto por un modelo color orquídea y una magnifica capa de chinchilla, digna de princesa. En unos minutos el dormitorio, el ropero y el coquetón saloncito adquirieron un aspecto dantesco. Medias, vestidos y zapatos ocupaban toda la superficie de los muebles en indescriptible desorden. Maria, sofocada y nerviosa, realizaba continuos viajes de una habitación a otra, aumentando las proporciones del caos.
Desconsoladamente Lena se dejo caer en un sillón. Ni siquiera entonces podía cambiar con la escritora cualquier frase que estableciera una corriente de simpatía. La señora Lintz no estaba para conversaciones. Como podía ser tan exquisita ante las cuartillas y tan detestable en la vida real?
-Pero…no se viste usted? No tiene un trajecito de noche?-dijo de pronto
-Quien …, yo…? Perdone, creía que no me necesitaba
-Si, me acompañara-repuso esforzadamente en ser simpática-. Puede suceder que encontremos abajo algún periodista. En tal caso usted procurara espantármelo. Los tengo citados a todos mañana la mediodía. Juntas prepararemos una nota para la prensa. Será preciso que madruguemos para escribirla, verdad, querida…?
Aquel “querida” aligero el corazón de Lena. A pesar de todo, quizás la escritora y ella consiguieran llevarse bien.
-Ahora vístase de prisa
Obedeció la muchacha, regresando al dormitorio que abandonara minutos antes con el corazón henchido de esperanzas. Trato de desviar los ojos del mullido lecho que la atraía como un imán. Dormir…! La sencilla frase se había convertido en una ilusión fabulosa. Para colmo la señora Lintz acababa de decirle: “madrugaremos mañana”.
Se calzo los zapatos de raso azul a juego con el vestido de un tono turquesa. Solo poseía aquel traje de noche, recordó el comentario de Asha cuando se lo probara, con la boca llena de alfileres y la cabeza ladeada para apreciar el golpe de vista:
-Esplendido, chica! Te sienta como si hubieses nacido con el puesto-
Al contemplarse con la triplicada luna del armario, opino que su amiga tenia razón. Coloco sobre este dos pequeñas flores azules, pero casi en el acto se las quito. No seria demasiado rebuscado para una sencilla asistente...? Se encogió de hombros y decididamente se las puso. Era un complemento del atavió. La coquetería no tenia por que estar excluida de su existencia.
“Me gustaría que ella me viera así…!”, pensó con impulso, usando el pronombre terriblemente expresivo en los labios de una muchacha: Ella. A la vez, sentía cierto temor por la cercanía del abuelo. Además, aun cuánto sucediese lo peor y lo encontrara en el hall, seguramente no la reconocería con aquel traje.
Sonaron unos tenues golpecitos en la puerta de comunicación y en seguida se escucho la voz de la señora Lintz.
-Esta usted lista? Yo voy bajando
Descendió Lena pocos minutos después. Maria Lintz y su acompañante ocupaban una mesita en un rincón discreto del salón de baile. La orquesta interpretaba otro fox de Volkova. Lena se abrió paso por entre las parejas hasta llegar a la mesa. Dentro de un cubo de hielo se enfriaba una botella de champaña. Con su vestido color orquídea, descotado y vistoso, Maria Lintz parecía una opulenta “modelo” de Rubens, modernizada y atrevida. Su risa se corto en seco al aproximarse la asistente
-Usted!- dijo enarcando las pintadas cejas y desaprobando mentalmente el vestido azul, las flores del cabello y la insoportable belleza de Lena. Imposible. Aquello no podía continuar. Había cometido una torpeza aceptándola por asistente sin conocerla. Tenia que despacharla lo antes posible, pero iba a ser difícil y violento.
Robolov se levanto, ofreciendo su silla a Lena, y quedándose el frente a Maria, lo que imposibilitaba en encantador têtê-à têtê
Incapaz de disimular su enojo, comento la dama con falsa sonrisa:
-Como le se ha ocurrido ponerse ese vestido…?
Lena la miro desconcertada
-Pues….que tiene mi traje…?
-Como tener no tiene nada, querida. Es absurdamente sencillo. Me refiero al color. No comprende que el azul y el orquídea se matan…? Estropea usted mi conjunto.
Lena enrojeció. Empezaba a darse cuenta de que por algún motivo insospechoso su presencia molestaba a la escritora. Observo una burlona sonrisa en labios del atildado acompañante y aquello hizo desaparecer su timidez, convirtiéndola de nuevo en la muchacha luchadora que siempre fuera. Fríamente respondió:
-Lo siento, señora Lintz, pero no es posible poner a tono mi guardarropa con el suyo. Este es el único traje de noche que poseo.
Si interlocutora clavo los ojos en las claras pupilas de Lena. Que no se turbaron ante la mirada. Fue como una muda declaración de guerra. Luego lanzo una corta carcajada
-Eso es espantoso, querida. Tendré que regalarte un traje de noche negro y discreto, que vaya bien con todo. Bueno, vamos a cenar.
-Perdón, yo he cenado hace mucho rato-objeto Lena.
-Ah! Naturalmente. Olvidaba que es mas de medianoche. En tal caso, lamento haberla obligado a vestirse. Creo preferible que suba a descansar. Se aburrirá con nosotros.
-Se lo agradezco, señora Lintz. Estoy fatigada.
Intervino Robolov cortésmente.
-Quizás a la señorita le gustaría bailar y tomar una copa de champaña.
-No…Mil gracias. Buenas noches.
Echo a andar en dirección a la puerta que daba al vestíbulo y a poco oyó, sorprendida, la voz de Robolov a su espalda.
-La acompañare hasta el ascensor, pobrecita Cenicienta
Se volvió en redondo con gesto airado
-Si es a mi quien da ese calificativo de Cenicienta, lamento decirle que me parece inoportuno y de muy mal gusto. No se moleste en acompañarme. Puedo ir sola perfectamente.
-Se advierte a las claras que usted sabe ir sola por la vida. Siento haberla molestado. En lugar de Cenicienta debí llamarla Blanca Nieves.
-Puedo saber por que…?
-No era Blanca Nieves la que con su gran belleza despertaba la envidia de la madrastra…?-Rió suavemente
-Observo que es aficionado a los cuentos de hadas.
-Usted me las hizo evocar
Se detuvo junto a la puerta
-Ha sido muy elegante por su parte el gesto de acompañarme. Pero vuelva con la señora Lintz, que debe estar impaciente.
El sonriente y cínico rostro de el adquirió repentina seriedad.
-Desde cuando es usted su Asistente…?
-Si le interesa saberlo, solo desde esta noche. Puedo preguntar por que?
-Simple curiosidad-volvió a sonreír-. Bien, aquí esta su ascensor. Le deseo felices sueños, señorita asistente.
Se sorprendió ella al advertir en sus ojos una chispa de simpatía. Y mas aun al escuchar la ultima frase que le lanzo cuando se alejaba:
-Y no haga caso de la “madrastra”. Su vestido es precioso y esta usted divina.
De vuelta al dormitorio, no pudo Lena contener las lágrimas. Fue un breve desfallecimiento prontamente reprimido. Con gesto infantil se las seco con el dorso de la mano. Maria Lintz no las merecía. La situación no tenia arreglo. Existía una mutua antipatía. Tendría que regresarse al día siguiente y considerar la historia como un bello sueño malogrado. Suspiro. A donde iría…? Fuera de Moscú, no. Aceptaría en todo caso el puesto de modelo que le ofreciera Asha. O hablaría al “Padrino consejero” para que le buscara algo.
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 01:00

Saco su pijama del armario por segunda vez aquella noche. Al hacerlo, echo de menos su bata y recordó que se la dejo puesta a Antón con la precipitación de los últimos momentos.
Busco en el directorio telefónico y pidió el numero de la casa de Asha, oyendo en seguida la quejumbrosa voz de “la tía Clarissa”. Fue como un bálsamo reconfortante para su dolorido corazón. Creyó verse de nuevo en el acogedor pisito, rodeada de gente agradable.
-Soy Lena, la “mamaita” de Antón.
-Es usted…? Doy gracias al cielo. Estoy loca. No puedo mas
-Pues que ocurre…?
-Antón me esta matando. Bueno, me esta matando y esta muriéndose.
-Muriéndose...?
-Tiene un cólico espantoso…, como era de esperar. Le duele el estomago, le duele el vientre, le duele todo. Berrea a grito pelado y no se que hacer con el. No me atrevo a llevarle a su casa hasta que se le pase un poco. Ahora esta tomando una taza de manzanilla. Me estoy ganando a pulso el dinero..!
-Pobre Darla! La compadezco…Yo llamaba por la cuestión de la bata. Mi bata, que tenía puesto el chiquillo. Una de color fresa.
-Déjese ahora de batas, que aun no he acabado de contar desgracias
-Hay algo mas…?
-Hace rato telefonearon desde el Metropol preguntando por usted.
-Por mi..?
-Si. Era el criado del abuelo. Parece ser que el viejo se ha puesto enfermo. Esta noche se pone enfermo todo el mundo
-Dios mió!-se inquieto Lena-. Pobre abuelito..!
-El criado llamaba aquí para que nosotras avisáramos a Volkova-
-Que es lo que tiene…?
-Un ataque al corazón o algo por el estilo.
-Que desastre…! No se que hacer.
-Igual me pasa a mi.
-Hay que avisar a Volkova.
-Avísele usted si puede. El teléfono del Odeón no cesa de comunicar. Yo tengo bastante quehacer con sujetarle la cabeza a Lucifer cuando…, bueno le ahorro la descripción..A donde puedo llamarla si ocurriese una nueva tragedia..?
Vacilo Lena
-Es preferible que resuelva sus asuntos sin mi ayuda
-Por favor! Tenga piedad de una desesperada.
El corazón de Lena se ablando
-Estoy en el Metropol
-Es posible…? Con el abuelo…?
-No, en otro piso. En caso muy necesario puede preguntar por Elena Katina. Pero solo si es muy importante…, aunque de todos modos será preferible que no me llame. Tengo un sueño horrible y pienso dejar descolgado el teléfono. Buenas noches.
Colgó y quedo un instante pensativa junto al aparato. En seguida busco el numero del Odeón, sin conseguir comunicar. Desesperada, se separo del teléfono con un arranque de mal humor. Era muy de lamentar que el abuelo estuviese enfermo, pero en resumidas cuentas a ella no le incumbía. Represento el papel por hacer un favor a un ser humano, y su misión concluyo. Que la dejaran dormir de una vez…!
Bostezo y desabrocho un botón de su vestido.
Claro que…era un poco triste que el pobre viejecito estuviese enfermo sin tener junto así a la que creía su nieto…
Se encogió de hombros. Prefería no pensarlo. Desabrocho otro botón.
-Y si muere…?
Se estremeció apenada. Aun le parecía sentir en la mejilla el cariñoso beso de despedida. Hacia mucho tiempo que nadie la besaba con tanta ternura.
Cogio otra vez el teléfono y hablo con el hall
-Póngame con la habitación del señor…, del señor…-se dio cuenta de que ignoraba el apellido del abuelo-. De un señor anciano que llego esta mañana de Ryazan con su criado.
-El señor Roldanov…? En seguida.
Al poco rato oyó la voz apagada de Víctor.
-Soy la señorita Elena, es decir, la señorita Aurora. Como esta el señor…?
Víctor lanzo una jubilosa exclamación.
-Gracias a Dios que consigo hablarle, señorita. He estado llamando hace rato.
-Ya se. Que tiene el señor…?
-Le ha dado un vahído y no ha consentido que llamara al medico. Hace tiempo que no le veía tan nervioso. Esta empeñado en levantarse y volver a Ryazan a estas horas.
-Que disparate…! No le deje
-Procuro tranquilizarlo, pero no lo consigo. No podría venir la señorita Yulia? Es peor que un niño. El viaje a Moscú le ha excitado muchísimo. No acabo de comprender lo que le pasa.
-Procurare avisar a la señorita Volkova, pero no se si lo conseguiré-concluyo Lena.
Otra vez trato de comunicar con el Odeón. El aparato debía estar descolgado. Que hacer? Mandar a un botones al teatro…? Y si no le daba bien el recado o si no la encontraba..? Iría ella misma. Era lo mas seguro.
Volvió a abrocharse el traje con firme decisión. Si la señora Lintz descubría su ausencia, que digiera lo que quisiera.
En aquel instante oyó la voz de la escritora que se detenía en el pasillo junto a la puerta.
-No, no, amigo Andrei. Esta noche no resisto más. Debo retirarme en seguida para poder madrugar mañana.
-Me resigno, querida Maria. A que hora la veré de nuevo?
Pensó Lena que la voz de el sonaba distinta al dirigirse a la escritora que cuando le decía a ella, media hora antes
-“No era Blanca Nieves la que con su gran belleza despertaba la envidia de su madrastra?”. Por que diría aquello? Que clase de juego era el suyo con la señora Lintz?
-Es usted un acaparador. Comeremos juntos, si le parece
-Maravilloso..! Mil gracias.
-Buenas noches
Entro la escritora en el saloncito y se asomo a la habitación de Lena al verla iluminada
-Como! Aun no se ha acostado…?
-Estuve…arreglando mis cosas en el armario
-Ah! Muy bien,
Lanzo una recelosa mirada al rededor, y sus ojos se detuvieron en el secretaire cerrado con llave. Busco después dicha llave en su boldo de tisú de oro.
-Dios mió!-se sobresalto-. Donde he echado la llavecita del bureau…?-su rostro palideció de ansiedad bajo los afeites-. Ah! Esta aquí! Me había asustado.-rió temblorosa y abrió nerviosamente el bureau, cerciorándose de que estaba dentro su maletín verde, tal y como lo dejara para bajar a cenar-. Este dichoso maletín siempre me tiene preocupada.
-Si tiene ahí las joyas, debería entregarlo abajo, para que lo guarden en caja-sugirió Lena, impaciente, deseando que “su señora” se acostara.
-Joyas?-comento sorprendida-. Si…, en efecto…Joyas. Pero no creo que haya peligro ninguno. Voy a acostarme. Buenas noches, Lena. Hasta mañana
-Buenas noches, señora Lintz.
Cerró Lena la puerta de comunicación y aguardo un cuarto de hora, hasta que por las rendijas comprobó que la escritora apagaba todas las luces. En seguida, procurando hacer el menos ruido posible, se cubrió con un abrigo en aquel instante.
Al cruzar el animado vestíbulo recordó que no había cerrado con llave su dormitorio. Ya no tenía tiempo de volver atrás.
Fue una suerte que no retrocediera por que habría tenido un peligroso encuentro.
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 01:02

X.- UNA MENOS CUARTO DE LA MADRUGADA

LO siento, señorita, pero no es posible pasar recado a la señorita Volkova. Esta dirigiendo en este instante. Puede esperar. Falta poco para que concluya. La representación se ha prolongado demasiado. Han hecho repetir todos los números.
-Pero si es urgentísimo!
El galoneado portero del Odeón se encogió de hombro, poco impresionado por la anhelante insistencia de Lena.
-Es inútil
-Déjeme pasar al menos
-Entre por la puerta del escenario. Por aquí no puede si no tiene boleto
Ahogando un rugido de impaciencia, Lena dio a toda velocidad vuelta al amplio edificio, hasta encontrar la minúscula puertecita que en la calle adyacente daba paso al escenario. Se encontró en un pasillo, al fondo del cual vio una desvencijada escalera.
Varios hombres charlaban en el estrecho rellano y nadie le presto la menor atención. Subió, bajo, volvió a subir dos escalones mas, evitando tropezar con un rollo de cuerdas, y se encontró al fin mezclada en el enloquecedor maremagnum de “entre bastidores”.
A pesar de que todo el mundo hablaba en voz baja por estar alzado el telón, se oía un bordoneo similar al de una colmena de abejas; destacaba la melodiosa cadencia un blue y la voz aguda de la tiple, que cantaba ante las candilejas.
Esperando su inminente entrada en escena, diez bonitas muchachas, vestidas con unos trajes caprichosos, se colocaban una tras otra junto a un lateral. Por un lado contrario, diez muchachos con frac blanco se ordenaban del mismo modo.
Tras el último bastidor, los maquinistas preparaban el siguiente decorado, que seria cambiado en dos minutos.
Se oían frases sueltas a media voz:
-Oye tu…! Acércame aquella soga
-Silencio…! Cuidado con los martillos
-Esta dispuesta la góndola…?
-Peter. Idiota! El puente de los suspiros esta torcido!
Las conversaciones eran distintas entre las chicas de conjunto
-…esta en segunda fila. Uno con gafas y bigote.
-…y mi madre se enfado por que le dije: “No quiero comer patatas guisadas. Estoy engordando y me van a echar…”
-Hurovov le ha regalado a Mensnovla una sortija “de miedo”. Una aguamarina rodeada de brillantes. Menuda suerte. Y eso que no tiene nada de guapa. Hay que verla cuando esta sin pintar…
Y las charlas de los chicos de conjunto:
-…me hicieron una prueba en el estudio y di fantástico. “se parece usted a Marlon Brando”, me dijo el operador.
-…es inútil. No me arreglo otra vez con Margot aunque me lo pida de rodillas. Esa niña no me toma más el pelo…
-…podremos ir el domingo al fútbol si no hay ensayo…,
El segundo apunte, que era la persona mas enloquecida de todas, dio la orden:
-A escena!
Y, como al influjo de una varita mágica, las conversaciones cesaron, los veinte chicos y chicas sonrieron mecánicamente y las veinte gargantas emitieron idénticas palabras:
“La vida empieza a medianoche,
La luna nos invita a soñar…”

E hicieron su aparición por ambos lados del escenario con rítmica exactitud.
Lena, arrinconada junto a la pared, espero a que pasara el tumulto para avanzar.
-Aparte a un lado!-rogó un maquinista, golpeándola con un “árbol”. Era un almendro florido, de cartón, que ocupaba un importante lugar en el siguiente cuadro.
-Que esta usted pisando el jardín japonés…! Tenga cuidado- le advirtió otro.
El jardín japonés era una decoración medio extendida en el suelo.
Aturdida, se acerco Lena al segundo apunte.
-Necesitaría dar un recado a…
-¡Las geishas…!! No están preparadas las geishas? Y los samuráis…? A escena, hijos a escena…
Una nueva oleada de gente: japoneses y japonesas con vistosos trajes.
Lena, exasperada, se abrió paso a codazos y dejo el escenario, en busca del “saloncillo”.
No era la primera vez que frecuentaba los saloncillos teatrales. Siendo periodista tuvo que hacer reseña de algunas obras. El saloncillo del Odeón era, como todos, muy pequeño e incomodo. Y como todos también, cobijaba en aquel instante al autor, al empresario y a cinco o seis personas mas, que fumaban como chimeneas para calmar los nervios, comentando la marcha del estreno.
En el hombre alto, de mediana edad, reconoció Lena a Joseph Lehoz, el popular autor de la opera. Era, naturalmente, el más nervioso de todos entre el grupo de hombres nerviosos.
-Tenemos obra, tenemos obra!-decía el empresario, que enarbolaba un gigantesco puro, y que también estaba pasando lo suyo.
-El número de las gaviotas ha entusiasmado.
Ahora hablaba uno de los incondicionales amigos íntimos que suelen acompañar a todos los autores en todos los estrenos.
-Si; no va mal, no va mal-corroboro el autor, encendiendo el vigésimo quinto pitillo.
Entro Lena.
-Buenas noches. Necesitaría dar un recado a la señorita Volkova.
-Volkova? No puede ser en este momento. Esta dirigiendo.
-Ya lo se, pero…
-Oye Peiers
El íntimo amigo hablaba al autor.
-Voy al palco a echar otra ojeada. Aunque el éxito esta ya descontado.
-Voy yo también-se decidió el empresario-. Quiero ver desde fuera el numero del “reino florido”.
Sin esperar a que la invitaran, Lena echo a andar tras ellos y del mismo modo entro en el palco proscenio reservado a la Empresa. El brillantísimo aspecto de la sala la dejo en suspenso. Luego, sus ojos buscaron con ansiedad la erguida figura de la directora de orquesta
-Allí esta…
Sonrió de placer al contemplar de nuevo a la joven.
Elegantísima, con un frac impecable muy femenino, lo que la distinguía de toda la orquesta, con esa figura esbelta y su pequeña estatura, esa noche se veía mas grande de lo normal. Un mechón del cabello negro le resbalaba sobre la frente, con el ardor del trabajo. En la expresión del rostro se advertía la alegría del triunfo.
-Esta viviendo unos momentos embriagadores-pensó Lena-. Siento venir a turbárselos.
Fascinada, se sentó, acordándose en la barandilla de terciopelo y sin poder apartar la mirada.
El escenario mostraba un típico paisaje japonés, con los consabidos árboles enanos, el consabido puente en forma de media luna y el inevitable y florido almendro que golpeara a Lena. La tiple y el tenor cantaban a dúo mientras por los laterales avanzabas las geishas y los samurais, bailando a compás de la original melodía.
-Su música es joven como ella- pensó-. Expresa alegría de vivir, dinamismo, energía…
Contemplaba, hipnotizada, las manos morenas que parecían tener vida propia. Ternura, suavidad, romanticismo…, emoción. Y de pronto, vigor inusitado, pasión salvaje que excitaba a los músicos, agrupándolos en un mundo de armonía.
-Maravilloso…, maravillosa…-Lena hablo en voz alta con la garganta seca por la emoción. Pero nadie pudo oírla, por que estaba sola en el palco. El empresario y el amigo habían vuelto al saloncillo a describir al autor la atmósfera cargada de electricidad que reinaba en la sala.
Los oídos de Lena, sus labios y todos sus sentidos bebían la música de Yulia, olvidando totalmente al abuelo y la misión que la llevara allí, y olvidando incluso las inquietudes por su incierto porvenir.
Sola en mitad del palco, con su vestido azul, sus hermosos rizos rojos, las mejillas sonrosadas y los ojos brillantes, era una aparición encantadora surgida de la penumbra del proscenio, como atraída por el embrujo de aquella mirada, Yulia alzo súbitamente la cabeza y miro al palco.
Dudo un instante, y en seguida su rostro se ilumino reflejando diversas emociones. Sorpresa, alegría, temor…Temor de que todo fuera una ilusión de sus sentidos y que la mujer en la que pensara todo el tiempo, entre el fragor de la música, no estuviera realmente en el palco, sino de su propio deseo la imaginara allí. Sacudió la cabeza y volvió a mirar. No era un sueño. La desconocida, al fin venia a aplaudirle.
Sonrió, haciéndole un imperceptible saludo. Lena le devolvió la sonrisa y sus ojos volvieron a encontrarse, revelando el íntimo placer que esto les producía. No obstante la distancia que las separaba, les parecía que cientos de frases se retransmitían por algún medio de su mutua atracción.
Yulia reacciono, volviendo a tener noción de cuanto le rodeaba. Dio la entrada a la tiple para la romanza del cuadro final, pero el encanto no se rompió, se estableció una muda y maravillosa comunicación entre la compositora y la muchacha del proscenio. De vez en cuando, la pelinegra cabeza se alzaba hacia el palco y cambiaban una nueva sonrisa.
Concluyo la romanza, llego el ultimo cuadro y la apoteosis final con toda la compañía en escena. Y luego, aplausos…, aplausos. El publico, puesto en pie, demostraba su entusiasmo. Desde el escenario, Yulia y su colaborador recogían los laureles del éxito.
Lena abandono la platea, uniéndose a la multitud de amigos y periodistas que entraban a felicitar a los autores e interpretes.
Si momentos antes el interior del escenario era un manicomio suelto, ahora acaba de convertirse en dos manicomios. Lena se sintió empujada, sacudida, mareada hasta llegar al saloncillo. Encontró la cabeza pelinegra de Yulia, aun con su baja estatura, pero no conseguía aproximarse a ella.
Repentinamente intimidada, volvió a darse cuenta de que aquella muchacha era una desconocida…No podía contarse siquiera entre el grupo de los amigos y amigas que lo felicitaban en aquel instante.
Pero no…Adivinando su presencia, Yulia la descubrió y otra vez le dirigió aquella sonrisa que las unía entre la multitud
-Hola…, encanto…!
La había llamado encanto o se lo imagino solamente…?
-Yulia…
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 01:03

Casi no se oían por que todos hablaban y reían a la vez
-Venga a beber una copa de champaña..!
-Imposible. No puedo pasar.
-Voy a ayudarla…!
Avanzo, abriéndose paso. Lena hizo lo mismo y ambas se reunieron como atraídas por un imán. El fuerte apretón de manos las estremeció de pies a cabeza como una sacudida eléctrica.
-Le ha gustado..?
-Ha sido esplendido…Me ha encantado..
Se miraban embobadas…
“Dios mió! Que me esta pasando?- pensó alarmado el subconsciente de Lena-. Nunca había sentido esta deliciosa sensación de caminar sobre algodones. Es igual que si me hubieran salido alitas y volara, en lugar de pisar el suelo…Que será lo que me produce tan absurda felicidad…?
Y Yulia a su vez:
“Rayos! Que ridícula cosa me ocurre…? Estoy borracha y no he bebido ni una gota. Es por el éxito… o es por esta chica de vestido azul…? Es por ella, por ella, por ELLA.”
Las frases que cambiaban el alta voz no revelaban, sin embargo, su estado de animo. Eran de las mas convencional vulgaridad.
-Le felicito de corazón
-Gracias. Es usted muy amable. Venga al cuarto de la Arnal. Tomaremos una copa.
Sin soltarla de la mano, volvió a abrirse paso en dirección al cuarto de la “estrella”. A cada momento la detenían para felicitarla
-Gracias, gracias…Celebro que les haya gustado..Si, estoy muy satisfecha.
El cuarto de la arnal lo ocupaban los íntimos, que descorchaban botellas de champaña. Chocaban las copas, brindando por el éxito. Al reconocer a Volkova aumento el griterío
Lehoz la abrazo, se insultaron cariñosamente.
-Ah, que suerte has tenido de colaborar conmigo!
-Bandido! Que hubieras hecho sin mi…? Tu libro es endemoniado
-Tu música es detestable
-Presumido! Vanidoso!
Mas abrazos.
Hasta la arnal se creyó en la obligación de abrazar a Yulia. Aun iba vestida de geisha y Lena sintió el maligno deseo de arrancarle los crisantemos del peinado. Pero, a su vez, se vio saludada por alguien.
-Elena!!! Chiquitina mía…
Se volvió, enfrentándose con “el padrino consejero”, encargado de hacer la reseña del estreno.
Yulia, entre los mórbidos brazos de la arnal, oyó aquel “chiquitina mía” que le sentó como un tiro. De modo que se llamaba Elena..? ELENA!
-No creí que te vería tan pronto, chiquitina. Pues no me dijiste que te ibas a la cama? Ah, picara! No has querido venir con el padrinito y has venido con…Con quien has venido? Y que guapas estas..! guapa, guapa, guapa.
-Y tu tan exagerado como siempre y con el lazo de la corbata torcido para no variar.
Se estrecharon las manos riendo.
-Que largo se me ha hecho el tiempo sin verte, preciosidad…! Que gusto que estés aquí..! Anda, arréglame el lazo, como hacías antes.
-Delante de todo el mundo?
-Por que no…?- se lo deshizo de un tirón-. Ahora no tienes remedio.
Yulia, que respondía con incoherencias a todos, no perdía detalle de la escena. Sentía unos deseos locos de abofetear a aquel idiota. Quien seria…? Por que tenia Elena que hacerle el lazo de la corbata…? Vació sin respirar su copa de champaña y luego otra. Coqueta. Era una coqueta…
Bebió Lena también, bebió su amigo y bebieron todos.
La arnal acentuó sus demostraciones de afecto hacia la guapa compositora. A Lena continuaban obsesionándola los crisantemos. Por que yulia reía tanto con ella…? Conquistadora! Bien lo había dicho el abuelo….Era una conquistadora empedernida..
El abuelo…El recuerdo de lo que la trajera al teatro asusto a Lena….
-Dios mió! Tengo que irme…-pensó en alta voz
-Irte? Es muy temprano. Ya lo han dicho estos autores: La vida empieza a medianoche…No te vayas. Yo te acompañare luego y tomaremos chocolate en cualquier lado-protesto pavelito, que jamás se acostaba hasta el amanecer.
Pero ella no le hizo caso
-Yulia-llamo.-Yulia!- Y ella la escucho en el acto, aunque parecía distraída.
-Elena-respondió llamándola por vez primera por su verdadero nombre.
-Escucha…Tengo que irme…Tenemos que…
-No la oigo. Espere
Se acerco en seguida.
-Tenemos que irnos inmediatamente
-Irnos- El plural encanto a Yulia-. Por que…?
-He venido a buscarla. No me atreví a decírselo antes por no amargarle. El abuelo esta enfermo.
Desapareció la alegría del rostro.
-Enfermo?
-Si. Víctor aviso por teléfono. Esta muy inquieto.
Aturdida, guardo silencio un minuto. Luego volvió a tomarla de la mano.
-Venga. No me despido de nadie por que no me dejarían marchar. Tengo el coche a fuera. No podemos entretenernos.
Metiéndose por un estrecho pasillo, consiguieron llegar a la calle sin que nadie se diera cuenta de su desaparición.
Una vez al aire libre, anduvieron unos metros hasta encontrar el auto.
Por segunda vez aquella noche, rodaron juntas en dirección al Metropol.






XI.- UNA Y VEINTE DE LA MADRUGADA

DICE usted que ha sido un vahido?-pregunto Yulia.
-Eso ha dicho Víctor.
-Quisiera Dios que no sea grave.
Guardaron silencio. El contraste con la algarabía del teatro y la penumbra del coche, les extraño momentáneamente.
Al fin dijo Yulia, con cierta brusquedad:
-Le conoce hace mucho tiempo..?
Se sorprendió Lena
-Conocer? A quien…? De que habla…?
-Hablo de ese…, de ese tipo que la llamo chiquitina mía.
Se echo a reír Lena
-Ah! El “padrino consejero”…! Me hace gracia que le llame Tipo.
-Como le ha llamado…?-se extraño la compositora
-Padrino consejero. Era el seudónimo con que firmaba en la revista donde colaborábamos, le conozco desde hace mucho tiempo. Es uno de mis mejores amigos.
-Comprendo-replico ella secamente.
-Que es lo que comprende…?
-Su mutua alegría al encontrarse. El estaba como loco.
-No le extrañe. Siempre fue muy expresivo.
-Ya lo he notado. A usted también le brillaron los ojos de alegría.
-A mi…? Generalmente me brillan siempre. Dicen que es signo de buena salud. Quizá haya confundido usted mis ojos con los de la Arnal
-La Arnal? Que tiene que ver ahora la Arnal…?
-No tiene que ver nada. Estaba usted tan encandilada cuando le ha dado el abrazo, que sin duda ha visto visiones.
-Encandilada yo…?
-No me extraña. Es guapísima, aunque no sea una niña precisamente.
-Al menos nunca me ha llamado “chiquitina mía”.
-Es un poco “difícil” llamarle chiquitina con esa estatura..
Se echaron las dos a reír.
-Parece como si estuviéramos regañando.
-Si. Lo parece enteramente.
-Perdóneme. Aun no le he dado las gracias por haberse molestado nuevamente por mi causa. Es usted la bondad personificada.
-Voy creyendo que tiene usted razón-bromeo Lena
-Obligarla a abandonar la cama para venir a buscarme…! Y a propósito. Le ha dado mucha guerra el niño aquel?
-Que niño?
-Antón. Me acorde en el teatro de que no le había dicho a aquella muchacha a donde tenia que llevarlo.
Lena recordó a su vez que Yulia ignoraba sus ajetreos nocturnos y que aun la suponía instala en el pisito de Asha
-Se ha puesto enfermo también. Tiene una indigestión horrible. “La tía Clarissa” lo esta cuidando
-Que criatura mas insoportable! Me molesta decir que es hijo nuestro.
Comprendió que a Lena le turbaba su última frase y se azoro ella también, propinando un peligroso giro al volante.
….Hijo nuestro….! Era tan bonito. Sonaba bien. Como seria un hijo de Lena…? Tendría sus luminosos ojazos y los graciosos hoyuelos de sus mejillas…? Que guapa era…Que labios tan frescos, tan reidores, tan…
Se paso la mano por la frente. La champaña se le había subido a la cabeza.
-Dígame, Elena. Volviendo a lo de ese hombre. Es acaso…?
-Dígalo de una vez: “Me interesa saber lo que es el pobre Pavelito.”
-Pavelito?
-Diminutivo de Pavel. Otro apodo cariñoso.
-Debe ser fastidioso tener tantos apodos.
-No lo crea. Así siempre se tiene uno a mano para llamarle.
-Es…admirador suyo?
-Seria muy desagradable que no me admirase. Mi vanidad se resentiría.
-Quiero decir si…si la quiere usted.
-Me quiere mucho. Nos conocemos de hace mucho tiempo.
-Se propone exasperarme…? Lo esta consiguiendo. Volveré al teatro a pegarle dos puñetazos a Ina.
-Ina…? Quien es Ina…?
-Abreviatura de “inaguantable”. Otro apodo cariñoso que le regalo a su amigo.
La miro Lena, ilusionada. Estaría celosa? No. Era absurdo…Otra vez recordó la mortificante frase del abuelo: “Yulia es una conquistadora…”. No era extraño, por que resultaba peligrosamente atractiva. De reojo admiro el correcto perfil, de rasgos finos. Los ojos azules, la boca roja y el cabello negro que debía ser extraordinariamente suave al tacto. Lena sintió el impreso deseo de hundir en el los dedos.
-Sabe lo que estoy pensando, “esposa”…?
Aquel nombre la emociono tontamente
-En que es necesario que nos conozcamos más. Aunque en mi interior siento la impresión de que somos amigas de la infancia, comprendo que esto no es así y quisiera saber algo sobre su personita. He preparado un cuestionario que puede servirnos “para estrechar lazos”. Empezare el interrogatorio. Luego podrá usted preguntarme a mi. Jura decir la verdad y nada mas que la verdad…?
-Juro-asintió risueñamente alzando la mano
-Se llama usted Elena, según creo. Un bonito nombre, pero…
-Elena Katina-puntualizo-pero dígame Lena, me gusta más.
-Lena…bien…es muy inteligente y adivina las preguntas. Soltera…, naturalmente…?
-Ese naturalmente es mortificante
-No ira a decirme ahora que es casada!
-No. Pero puedo ser viuda.
-“Puede”…, pero no lo es. Estoy segura.
-Buen fisonomista. Continué.
-…Novio?
Tardo unos minutos en contestar, y decida pensó en darle una respuesta mas clara.
-No, no tengo novio…ni novia.
Yulia sonrió a esto, tal vez esa era la respuesta que había estado esperando.
-Ha estado enamorada alguna vez?
-En serio, nunca.
-Caprichos pasajeros…?
-Si, soy muy caprichosa. A veces he estado locamente encaprichada
A Yulia no le hizo ninguna gracia.
-Que vehemencia…!
-Sobre todo una vez…En cuanto la vi dije: Tiene que ser mía.
-Que exigente…!
-La consigue a los pocos días.
-Ah!
-Ahora hemos tenido que separarnos…Se la cedí a una amiga.
-Demonio!
-Cada vez que pienso en ella se me saltan las lagrimas
-Y no le da celos habérsela cedido a una amiga?-inquirió Yulia, completamente desconcertada.
-Si. Pensar que estará en sus brazos y que le morderá los dedos como me los mordía a mi…!
-Vaya!!!- comento horrorizada.
-Pobre Frida-suspiro
-Se llama Frida…?-
-Si. Tiene un pelo rubio precioso con unas mechas grises
-Ah! Algo mayorcita
-No. Acaba de cumplir los once meses.
-Se burla?
-La compre recién nacida. Una gata preciosa. Me encapriche a la primera ojeada.
Yulia echo a reír con una alegría irrazonable.
-Me había dejado sin resuello…
Rió también ella.
-Ahora me toca a mi, esposa…o esposo-sacudió su cabeza-Conozco su nombre y su apellido. Me imagino que habrá tenido infinidad de novias.
-No lo crea…Lo que dijo antes mi abuelo es completamente incierto. No soy ningún ángel, pero tampoco una conquistadora. Son historias que inventaba mi hermano.
-Puedo creerlo…?
-Juro decir toda la verdad y nada mas que la verdad.
-No esta enamorada de la Arnal?
-Por que la obsesiona esa pobre chica…?
Lena comprendió que no había nada entre la Arnal y Yulia.
-Bien. Pasemos a otras preguntas. Piensa casarse algún día?
-Si encuentro a mi ideal…
-Cual es su ideal?
-Estatura mediana, pelirroja, ojos verde-gris, traje azul…
Se ruborizo Lena de placer.
-Bueno. No es necesario que de tantos detalles. Ya me hago una idea.
-De veras se hace una idea?-la mano izquierda que sujetaba el volante agarro repentinamente la mano de Lena, que reposaba sobre su falda-. Estoy segura de que no puedo hacérsela exactamente. Es una cosa tan complicada lo que me esta ocurriendo….Es la noche mas irreal de mi vida.
-Y de la mía-murmuro Lena, sin decidirse a retirar la mano, que temblaba bajo la suya.
-Será posible que solo en unas horas se pueda…?
Callo de pronto, hundiendo un pie en el freno.
-Se pueda que…?
-Se lo diré mas tarde. Ya estamos en el Metropol. Presiento que empieza el segundo acto de la comedia.
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 01:04

XII.- UNA Y VEINTE DE LA MADRUGADA



MARIA Lintz se incorporo en el lecho con la extraña sensación de que alguien o algo acaba de despertarla de su primer sueño. Busco a tientas la lamparita portátil de la mesilla y al no encontrarla comprendió que no se hallaba en su dormitorio de Munich, si no en Moscú. Recordó su llegada, en compañía de “Aquel hombre” que le gustaba tanto. Como se llamaba…? Andrei…Andrei Robolov
Que seria lo que la despertara? Un ruido. Si. Un ruido leve y la sensación de que alguien andaba mas lejano esta vez, un rozamiento apenas perceptible, como si alguien hubiera cerrado una puerta cercana, procurando no hacer ruido. Seria acaso la asistente…? Que haría a tales horas en el saloncito…? Miro la esfera luminosa de su reloj-despertador. La una y veinte de la madrugada.
-Quien esta ahí?-pregunto en voz alta-. Es usted, Elena…?
No obtuvo respuesta y se tiro del lecho, encendiendo por fin la luz. Nada extraño había en el dormitorio. Quizá en el saloncito…abrió la puerta y tanteo la pared en busca del conmutador. Todo estaba en orden. Indudablemente había soñado.
Iba a regresar al lecho cuando observo que la puerta que comunicaba con el dormitorio de su asistente permanecía entreabierta.
-Elena!-llamo-. Le ocurre algo…?
Asomo la cabeza y contuvo una exclamación de sorpresa. El cuarto estaba vació y la cama intacta. Donde podría estar la muchacha…? Aquella escapada nocturna proporcionable un magnifico pretexto para despedirla. Pero…adonde habría ido…? Realmente nunca debió tomarla sin conocerla. Que sabia de su vida, de sus costumbres? Podía llevar existencia irregular, incluso ser una ladrona…
La repentina idea la sobresalto. Como una fiera acosada, se volvió a mirar con febril interés en dirección al bureau. La primera impresión fue de que estaba intacto. Pero al fijarse especialmente en la cerradura, ahogo un grito de terror, sus ojos se desorbitaron y sus mejillas empalidecieron hasta adquirir un tono verdoso.
El maletín verde había desaparecido.
Se tambaleo. Tuvo que apoyarse en la pared para no caer.
El maletín con su precioso contenido había volado…! Quien se lo habría llevado? Por que? No podía ser otra persona que Elena. Su ausencia era más expresiva acusación. El por que no le entendía claramente. Únicamente a ella podía serle útil su contenido y nadie en el mundo sospechaba la existencia de…aquello. Claro que…podía haberlo robado creyendo que contenía otra cosa, joyas por ejemplo. Le volvieron a la imaginación las frases pronunciadas por Elena una hora antes, al ir a acostarse: “Si guarda ahí las joyas debería entregarlo abajo.”
Y su contestación: “Joyas…? Si. Pero no creo que haya peligro.”
Había sido un modo inteligente de sonsacarle. Y ella fue tan estupida que le dejo creer que eran joyas. Hubiera sido mejor perder todas las joyas del mundo que perder aquello…
Descolgó el auricular telefónico y comunico al hall
-Necesito hablar urgentemente con el director-dijo entrecortadamente. Y oyó la voz adormilada del guardián de noche:
-El señor director esta descansando
-Es necesario que venga inmediatamente a mi habitación. En seguida. He sido robada.
Colgó y se dejo caer anonadada sobre un sillón. Las piernas se negaban a sostenerla. Miro con odio el cuarto vació de su ex-asistente.
-Oh maldita criatura!-murmuro, iracunda-. Me ha arruinado. Me ha arruinado por completo…!!
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 01:07

XIII.- DOS MENOS CUARTO DE LA MADRUGADA

EL lujoso vestíbulo del Metropol estaba casi desierto al entrar Lena y Yulia. En el comptoir se hallaba un soñoliento botones, entretenido en descifrar crucigramas. El salón de baile, tan animado momentos antes, permanecía ahora silencioso y apagado.
-Las dos menos cuarto-comento Lena tras una ojeada al reloj del hall. Era tardísimo si se tenía en cuenta la cantidad de sueño que la agobiaba, pero pronto, calculando las innumerables cosas ocurridas en tan breve periodo de tiempo. Solo hacia cinco horas escasas que llego a Moscú. Cinco horas intensas, repletas de emociones y de acontecimientos. Su encuentro con Asha, la marcha de esta, la asombrosa entrada del viejo, de la joven y del niño. La discusión con Yulia, en el dormitorio de paredes “Palo de rosa”. La cena “en familia”, la llegada de tía Clarissa; su traslado al Metropol, la desastrosa entrevista con Maria Lintz, el barullo del teatro y, por fin, la interesante charla con Yulia en el auto y su ultima frase inacabada:
"-Será posible que solo en unas cuantas horas se pueda…?"
Era lo único real y tangible de todo aquel lió: Yulia.
Lo demás parecía un sueño alocado con ribetes de pesadilla.
Pero Volkova era una realidad. Lena sentía su presencia con todas las fibras de su ser. El peculiar perfume de la compositora, mezcla de rosas y de cigarrillos exóticos, creaba una atmósfera que a Lena le hacia el mismo efecto de un cóctel estimulante. Se le subía a la cabeza, aunque exactamente no se daba cuenta de ello. Continuaba teniendo la sensación de que caminaba sobre algodones, y de que unas preciosas alitas habían brotado de su blanca espalda, apenas cubierta con el bonito traje azul.
Habría notado su ausencia la señora Lintz? Esta idea la preocupaba solo relativamente. Estaba firmemente decidida a abandonar aquel empleo que tanto codiciara.
-Es la segunda vez que la traigo al Metropol esta noche-dijo Yulia. Y Lena comprendió que debía indicarle que habitaba allí. Empezó a decirlo.
-En realidad no he venido dos veces, sino…-Se interrumpió, sorprendida por la aparición de un inesperado de un sillón-. Antón..!! Pero…que haces aquí…?
Yulia dio un salto atrás como si hubiera visto al demonio.
-Tu…! A que has venido…? Que haces…? Quien te mando…?
Sin aturullarse, el chico los miro sonriendo:
-Hola, mama; hola, “papa” o mama…Aquí estoy. Llevo un ratito esperando.
Yulia le sacudió por los hombros.
-Quien te ha dado permiso para venir aquí…?
-No sabia adonde ir. La tía Clarissa se marcho.
-Que se marcho…? No es posible.
Antón se rasco la cabeza dudando sobre el modo de referir los acontecimientos.
-Bueno…La verdad es que se puso un poco tonta…y me tuve que defender.
-Vamos Antón, cuenta la verdad-ordeno Lena-. Que es lo que has hecho…?
-Yo no he hecho nada. Fue ella. Me pego…y yo entonces la sacudí también.
-Que hiciste para que te pegara?
-Nada. Es que es una burra.
-Vaya un modo de hablar! Te parece bonito?
Antón se encogió de hombros.
-De modo que “sacudiste” a la tía Clarissa y ella entonces se fue…?
-Si. Cuando vio que le había roto el vestido y las medias, se puso furiosa y tomo el portante, diciendo que ni por cinco mil Rublos se quedaba. Yo me marche detrás y como no quiero ir a mi casa, me vine al hotel, por que sabia que estaba el abuelo, y ustedes también.
-Has subido a ver al abuelo?-se horrorizo Yulia.
-No. Todavía no. Esperaba a ver si ustedes pasaban por aquí.
-Y se puede saber por que no te has ido a tu casa, como era lo natural?
Antón vacilo un segundo. Luego su rostro se alargo con expresión de disgusto.
-Como quieren que me presente delante de mi madre con este traje…? Menuda zurra me va a dar. Es el de los domingos y miren lo que le ha pasado…
Lena y Yulia se fijaron entonces en la grotesca apariencia del pobre Antón. Por la mojadura, el traje había encogido cerca de un palmo por todos lados, dándole un aspecto tan cómico que las dos rompieron a reír. El desolado Antón acabo por imitarles, viéndose reflejado en uno de los espejos del vestíbulo.
Lena se seco lágrimas que la risa le provocara.
-Pobre chico…, realmente…es…tan…gracioso…
Yulia consiguió solo a duras penas recobrar su seriedad.
-Si, es muy divertido, pero este diablo siempre nos esta creando conflictos. No te preocupes por el traje, Antón. Vete a casa y dile a tu madre que yo te comprare otro.
Antón movió la cabeza negativamente.
-Quia! Yo no se lo digo. Si no se lo dice usted misma, no la va a creer y la primera bofetada no hay quien me la quite. Yo no voy a casa si usted no viene conmigo.
Se volvió a sentar en el sillón con aire cariacontecido:
-Pero no tengo prisa. Estoy bien en este sillón y si ando me duele la barriga.
Lena y Yulia se consultaron con la mirada sobre la determinación a tomar.
-Que hacemos?
-Lo mejor es que nos esperes aquí mientras vemos al abuelo. Luego yo misma te llevare a casa. Me entiendes? No te muevas de ese sitio.
-No, señorita.
-Como no obedezcas te desuello vivo. Sabes lo que desollar vivo…?
-Pues claro. Mi banda siempre desuella a los prisioneros. Les arrancamos la cabellera y no les dejamos ni un cacho de pellejo. Es la inflexible ley del Oeste.
-Bueno, pues como te muevas del sillón, las águilas negras tendrán que buscar otro jefe-concluyo Lena-. Es la ley del Este.
Subieron a la habitación del abuelo, situada un piso mas abajo que las de Lena y la señora Linz.
-No crees que el abuelo se sorprenda por tu vestimenta?
Yulia se miro a si misma, dudo un poco pero el abuelo ni siquiera lo notaria de lo ciego que estaba
-No, ni se dará cuenta.
Golpearon la puerta ligeramente; imaginaron que el abuelo estaría en el lecho, y su asombro no tuvo límites al ver que el propio anciano les abría la puerta. Ambas se quedaron mirándolo con un palmo de boca abierta.
-Como…! Pero, no estaba usted enfermo?-pregunto Lena, asombrada.
El les miro también sorprendido.
-Hola! Vosotros a estas horas…?
-Naturalmente…Víctor nos llamo por teléfono diciendo que..
El fiel criado, a espaldas del anciano, les indicaba por señas que no dijeran nada, pero fue inútil.
-Con que enfermo, eh? Ya se que todo esto es obra de ese Víctor de los demonios que siempre esta viendo visiones. Enfermo yo…! Por que me quede dormido en un sillón ya pensaba que me había dado un colapso. Pues no, viejo impertinente…! No te daré el gusto de morirme. Morirás tu antes! Eres capaz de alarmar a todo el mundo sin el menor motivo…! No estoy enfermo, no, señor-. Golpeo el suelo con la contera del bastón en que se apoyaba-. Lo que me ocurre es que estoy nervioso por que no puedo dormir en esta maldita cama de hotel. He dado mil vueltas y me he tenido que levantar con dolor de riñones. Por que motivo tengo que pasar una noche en blanco en lugar de seguir durmiendo sin interrupción en la misma cama y no puedo descansar en otra. Me voy, me voy y me voy.
La terquedad del viejo movía a risa. Parecía un chiquillo enfurruñando.
-Pero abuelo…Como vamos a permitir que vayas por las carreteras a estas horas?
El viejo se detuvo y le amenazo con el bastón.
-Permitirme? Crees que voy a pedirte permiso? Ya soy mayorcito para disponer de mi persona como mejor me plazca.
-Pero eso seria un disparate-intervino Lena-. De aquí a Ryazan hay mas de hora y media de camino.
-Y eso que importa? Si me quedo, no solo pasare un par de horas incomodo, si no muchas mas. Víctor! Demonio, ve a sacar de una vez nuestro coche y vamonos.
-Si te empeñas en irte, te acompañare-se resigno Yulia-. No voy a estar tranquilo de otro modo.
-No es necesario que te molestes, hijo; las carreteras están perfectamente y Víctor conduce muy bien.
-Es inútil, abuelo, voy contigo.
-Muy bien. Has lo que quieras, majadero. Tu también vienes, Aurora…? “Mama y papa” llevaran a casa al “niño”.
-A mi no me es posible acompañarle…debo quedarme con Vanya
-Llevare a Aurora a casa en cinco minutos y volveré a recogerte, abuelo. Espérame.
-Esta bien, esta bien. Endemoniado Víctor! Tu has sido el correveidile. Que necesidad tenias de molestarlos a estas horas…? Adiós, Aurora, hijita. Iras a verme pronto? Muy pronto…? A ver si es verdad. No te entretengas, Iván. Estoy deseando verme ya en mi camita con mis tres colchones y mis almohadas de pluma.
Lena y Yulia salieron al pasillo.
-Que le habrá entrado de pronto?-pregunto Lena
-Caprichos de viejo. Voy a llevarla a usted a casa de Asha y luego vendré a recogerle.
-A casa de Asha…? No es necesario. Precisamente quería decirle que…
Volvió la cabeza en dirección a la escalera por la que descendían dos personas. Y quedo muda ante la desagradable sorpresa de ver a la señora Lintz acompañada del director de hotel, el impecable caballero que condujera a Lena a sus habitaciones pocas horas antes. Iba tan enfrascada hablando que ni siquiera las vio y doblo el pasillo en dirección al siguiente tramo de escalera; pero fue el director quien alzo la cabeza reconociendo a la muchacha. Su cara reflejo al sobresalto que los lentes se le cayeron de la nariz. Con un dedo trémulo señalo a Lena, mostrándosela a su acompañante.
-Ahí esta!! Ahí esta!! No es esa?
La señora Lintz volvió a su vez el rostro y quedo momentáneamente petrificada. Luego, una oleada de sangre le subió a la cabeza y avanzo en dirección a Lena, trémula e iracunda.
-Si! Es ella! Ella!
Lena vio venir el peligro, aunque no presintió la gravedad de la tormenta que se avecinaba. Temió una desagradable escena de reproches delante de Yulia y cerro los puños con energía, dispuesta a hacer frente a la situación.
Yulia, vuelta de espaldas, nada pudo advertir hasta que sonaron en sus oídos las dos voces destempladas de la escritora y del director. Se volvió en redondo y los encontró junto a ellas.
-Ha sido usted!! Usted!! No intente negarlo…
-Señorita…, tenga la bondad de decirnos donde ha puesto el maletín..
Las dos frases casi ininteligibles sonaron al unísono. Lena trato de sonreír y parecer serena.
-Le ruego me disculpe, señora Lintz. Tuve que salir para un asunto urgentísimo…Espero que no me habrá necesitado para nada importante. Yo…
Pero la escritora no la oía
-Mi maleta!!! Que ha hecho de ella? Donde esta? No finja mas si no quiere que de parte a la policía.
-La policía?- el rostro de Lena adquirió una palidez de cera, y miro atónita a unos y otros sin comprender.
-Puedo saber que significa…?-intervino Yulia.
Pero no la dejaron seguir.
-Por favor, señora Lintz! Le ruego que tenga calma y hable bajo…Un escándalo nos perjudicaría a todos…-suplico el director. Luego se encaro con Lena-: Esta usted descubierta, de modo que lo mejor que puede hacer es confesar y devolver el maletín.
-El contenido no puede serle útil a nadie mas que a mi. Devuélvamelo o la meteré en la cárcel!-rugió la señora.
-La cárcel? La policía…?-Yulia no podía dar crédito a sus oídos-. Pero, que historia es esta?-. Miro a Lena, que parecía tan estupefacta como ella-. Tenga la bondad de hablar claro. Están molestando a la señorita Katina y no estoy dispuesta a consentirlo.
-La señorota Katina?-chillo Maria-. Una ladrona, la tal señorita Katina! Me ha robado…Me ha robado!
Lena dio un grito de espanto
-Robado? Que yo le he robado? Se ha vuelto usted loca?
-Es inútil, no me engañara aunque se haga la inocente. Nadie puede haber sido mas que usted. Me ha robado mi maletín verde creyendo que guardaba allí las joyas. Devuélvamelo y la dejare marchar.
Lena se tambaleo y tuvo que apoyarse en la pared.
-Dios mió! Como ha podido pensar…?
-Basta!-La voz sonora de la compositora se alzo enérgica sobre la de los otros-. Están locos o borrachos? Retírense a un lado y déjennos pasar. Debo acompañar a esta señorita a su casa.
-A su casa? Oye usted esto?-. se enfureció la escritora-. Reconocen que esa miserable muchacha no vive en el hotel…
-Claro que no vive en el hotel-continuo Yulia-. Hemos venido simplemente a visitar a..
Pero Lena interrumpió a su vez:
-Perdone, Yulia. Se me olvido decirle que vivo desde hace unas horas aquí en el Metropol, en el piso de arriba.
Esta vez le toco a Yulia el turno de sorprenderse.
-Que vive usted aquí?
-Si. Soy asistente de esta señora.
-“Era” usted mi asistente. No crea que por eso pienso tenerle consideraciones. Si no me devuelve lo robado, le prometo que se acordara de mi.
-Nada se de su maletín ni del robo, se lo juro, señora Lintz. Tuve que salir un momento para avisar a…a esta señorita que..-Se le hizo un nudo en la garganta y no supo continuar. Miro a Yulia y su cara consternada le hizo el efecto de una puñalada. Creería por un momento que era ladrona? En realidad casi no la conocía y todo aquello tenia que resultarle tan extraño…Los ojos se le empañaron y todas las imágenes se fijaron en su retina vacilantes y confusas-. No soy una ladrona-tartamudeo, iracunda-. Es vergonzoso que se atrevan a acusarme…Soy una muchacha honrada. No entiendo nada de lo ocurrido.
-Bien, si no quiere usted confesar, no habrá mas remedio que dar parte. La señora Lintz prefería evitar el escándalo, pero no va a ser posible…-inicio el descenso para telefonear en el hall, pero la escritora le detuvo con un gesto.
-Espere…Echare tierra al asunto si es usted razonable, Elena-. Bajo la voz-. Cuanto quiere por el maletín…? Estoy dispuesta a pagar.
Un sollozo se escapo de la garganta de Lena.
-No se nada de su odioso maletín…Me esta ofendiendo y es a usted a quien le va a costar cara esta calumnia…Yo…
La interrumpió un ruido y una violenta sacudida. La escena tenía lugar en mitad del pasillo a pocos pasos de la habitación del abuelo. El ruido provenía de la contera del bastón del viejo, al que oyeron aproximarse a la puerta y agarrar el picaporte. Y la sacudida fue dada por el brazo de Yulia, que la empujo violentamente.
-Corra!-dijo, empujándola escalera arriba, y subiendo a su vez con una rapidez increíble.
Lena se vio arrastrada en vilo, cruzando pasillos alfombrados, a una velocidad de vértigo. Al fin se sintió empujada hacia una puerta abierta por la que ambas entraron en trompa. La puerta se cerró tras ellas y ambas permanecieron trémulas y calladas, oyendo tan solo sus respiraciones jadeantes.
En la oscuridad apenas se distinguían la una a la otra.
-Pue…puedo saber…por que ha…hecho usted esto?-pregunto Lena entrecortadamente-. Acaso para ayudarme a huir…de la justicia? Cree que soy una ladrona?
-Silencio! No se si esta habitación estará vacía.- tanteo la pared buscando el conmutador de la luz. Pasaron unos segundos que se les antojaron siglos. Lo encontró al fin y permaneció indecisa sin atreverse a iluminar la estancia. Habían entrado en el cuarto de alguien…? Aguanto la respiración tratando de descubrir algún signo de vida. Al no oírlo oprimió el botón eléctrico.
Miro primero a Lena, acurrucada junto a la puerta. Estaba demudada y las lágrimas le resbalaban por las mejillas. Luego miro alrededor. Se hallaban en un pequeño cuartito, rodeado de perchas, con una mesa camilla en el centro y un lavado. En un ángulo, un inmenso armario ropero. Indudablemente se trataba de un cuarto destinado al descanso del servicio. Apago otra vez.
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 01:09

-Es mas prudente estar a oscuras-dijo.
Siguió un penoso silencio
-Por que lo hizo?-insistió Lena-. Me cree culpable?
-Al demonio toda esa historia!- su voz sonaba fría y disgustada-. Lo hice por el abuelo. No oyó usted que iba a abrir la puerta de un momento a otro y a enterarse del escándalo…?
-Ah!-suspiro Lena-. Lo hizo por el.
-Naturalmente. Por que otra cosa podría haberlo hecho..?
-Creí merecerle alguna simpatía.
-Así era, en efecto. Pero usted no correspondió cumplidamente a ella.
-Quien se lo ha dicho…?
-Me ha ocultado bastantes cosas para que pueda tener confianza en usted.-suspiro profundamente, con pesar-. Esta visto que todas son iguales. Me había ilusionado estupidamente.
-Se había ilusionado?
-Si, eso he dicho. Creí que era usted distinta las demás.
-No me interesa ser distinta a las demás. Las demás tampoco son malas.
-Si, eh? Pues todavía no he tropezado con una que no sea una hipócrita.
-Supongo que no lo dirá por mi
-Dios me libre!
-Veo que yo también me había equivocado. Es un disparate, efectivamente, ilusionarse tan de repente.
-Ilusionarse, ha dicho?
-Eso mismo. Se esta quedando sorda?
-Bien…Y que ha hecho del maletín?-pregunto con cierta sorna
Le sentó muy mal la pregunta
-Es usted una insolente!
-No se enfade. Seamos amigas.
-No le importa ser amiga de una ladrona?
-Es conveniente tener amistades en todas las clases sociales.
-No me cree cuando le digo que soy inocente?
-Pchs! Por que voy a creerla?
-Y por que no va a creerme?
-Es verdad. Por que no voy a creerla?
-Me esta tomando el pelo?
-No. Estoy muy nerviosa y bromeo para disimular.
-Que es lo que teme? Que me descubran?
-Si, y que se entere el abuelo.
-Ya salio el abuelito! Es lo único que le interesa en el mundo
-Si. El y mi opera.
-Esta bien. Pero como su abuelito y usted me tienen sin cuidado, ahora mismo voy a salir a hablar con la señora Lintz. Si me escondo me creerá culpable.
Tanteando, trato de dirigirse a la puerta. Yulia le corto el paso
-No lo hará. Se descubriría todo y el abuelo se moriría del disgusto.
-Me interesa más que nada mi buen nombre.
La sujeto por los hombros.
-Sea razonable, Lena. Si se esta quietecita, yo tratare de arreglarlo todo.
-Gracias, no necesito su ayuda para nada. Puedo contar con un montón de amigos deseosos de ayudarme.
-Ah si? Me imagino que “Ina” será el preferido.
-Quien es “Ina”?
-“Inaguantable”. Ya no se acuerda…? Acaso no es usted su chiquitina?
-Si lo soy, me imagino que a usted no le importara.
-En absoluto.
-Bien. Como esta será la última vez que tenga el gusto de hablarle, aclarare mi situación. Desde las once de la noche estoy en el Metropol, por que después de irse usted de casa de Asha me notificaron la llegada de la señora Lintz. Para actuar de asistente suya llegue esta tarde de Yaroslav
-Y por que no me lo dijo antes?
-No vino a cuento. Además, no tenia por que confesarme con usted.
-Y apenas empezó a actuar de asistente robo un maletín a su señora. Es usted una niña muy aprovechada.
-Y usted una mal educada!
-Perdón-suavizo ella-. Hablaba en broma
-De buena gana le daría una bofetada si no estuviéramos a oscuras.
-Hágalo. Aquí esta mi cara-. Tomo una de sus manos y se la llevo a la mejilla. Luego, haciendo resbalar los dedos le dio un beso en la mano-. Es usted un encanto, palabra. Decididamente he hecho bien en ilusionarme.
-Que tonterías esta diciendo?
-También usted dijo que se había ilusionado.
-Yo no dije eso
-Si, lo dijo.
-Pues no lo pensé. Además, no detalle que es lo que me había ilusionado.
-Pero me lo imagino.
-Es usted una conquistadora y una presumida,
-Presumida, por que?
-Por creer que yo…, de ningún modo…No suponga que voy a ser una mas en la larga serie de conquistas!
-Pero…quien habla aquí de conquistas? Yo me refería a que se había ilusionado por el maletín.
-Es usted muy ingeniosa; no puedo perder más tiempo escuchándola. Adiós-. Se desasió con tal fuerza que le hizo retroceder. En menos de un segundo abrió la puerta y echo correr por el pasillo.
-Lena!- llamo en voz baja.
Pero la joven doblo un recodo y desapareció de su vista. Atravesó Lena el siguiente trozo de galería y se dirigió rápidamente hacia la escalera. Inesperadamente alguien le corto el paso, sujetándola con fuerza.
-Que sorpresa tan agradable! Justamente la buscaba. Quiere pasar un momento? Es muy urgente-dijo la voz de un hombre.
Sin darle tiempo de negarse, se vio empujada hacia la entreabierta puerta cercana. Quiso decir algo, pero se llevo un dedo a los labios aquel hombre le impuso silencio…Los últimos acontecimientos la habían trastornado de tal modo, que en el primer instante no supo precisar cuando ni donde viera aquel rostro pálido y sonriente, cuyos negros ojos profundos brillaban de un modo extraño. Mirándola fascinada se dejo caer sin fuerzas en un sillón del saloncito.
El hombre alto vertió una generosa ración de vodka de una botella que había sobre la mesa y le tendió el vaso sin dejar se sonreírle suavemente.
-Es posible que no me recuerde?-dijo, adivinando sus pensamientos-. Soy el aficionado a los cuentos de hadas. Mi nombre es Andrei Robolov.






XIV.- DOS Y VEINTE DE LA MADRUGADA

NO se nada, absolutamente nada. Eso es lo que yo quisiera: saber donde se ha metido esa chica! Desapareció de mi vista como si se la hubiera tragado la tierra-se enfureció Yulia.
-Pero usted se la llevo…Usted la obligo a huir. Nosotros la vimos, señorita Volkova- se quejo el director
-Si, en efecto, pero fue por…bromear. Sabía perfectamente que esa señorita era inocente. Yo respondo de ella. Yo indemnizare a la señora Lintz. Ya le he revelado mi nombre y mi personalidad, y…
-Pero cree usted que a mi se me puede indemnizar con dinero…! Los papeles que he perdido no tenían precio-dijo la aludida desde las profundidades de un sofá, en el saloncito donde tuviera lugar el robo. Ya ni tenia fuerzas para chillar. Esperaba la llegada de la policía avisada por el director.
Yulia paseo nerviosamente por el saloncito.
No comprendía la desaparición de Lena. Le dijo que pensaba entregarse y afrontar la situación…y, sin embargo, había huido. Era imposible que fuera culpable! No podía creerlo. Evoco la limpia mirada de sus maravillosos ojos, su gracioso modo de hablar, su serenidad…No. Lena no era una ladrona. Pero, donde estaba…?
Y donde estaba el abuelo…? La providencia había venido en su ayuda. Indudablemente el viejo se había marchado, sin esperarle.
Que podría hacer? Y si buscaba al gordinflón de “Ina”, el importante amigo que la llamaba chiquitina suya…? Lena le había indicado que era periodista. En efecto, debía serlo, por que su rostro le era familiar a Yulia, que lo encontraba en todos los estrenos. Si. Incluso se lo habían presentado aquella misma noche, antes de que llegara Lena. Pero no recordaba su nombre. Tanta gente le había estrechado la mano que era imposible precisar…!
Tomo el teléfono y marco el numero que comunicaba directamente con el cuarto de la Arnal. Creyó por un momento que ya no encontraría a nadie en el teatro. Pero solo había transcurrido una hora desde que saliera seguido por Lena…
-Quien..?-oyó la voz de la Arnal y el murmullo de otras muchas voces lejanas. Evoco el ambiente del cuartito, saturado de humo a tabaco, de perfume, de cremas y lociones.
- Aquí Volkova..
-Demonios! Donde se ha metido usted..?
-Oiga, quisiera saber el nombre de un periodista que estaba ahí un momento-repuso sin contestar directamente a su pregunta-. Uno grueso, un poco calvo, con gafas…
-No se a quien se refiere. Quiere que se ponga Lehoz?
Y en seguida la voz de su colaborador.
-Pero oye, a que se debe esta fuga tan…?
-Escucha, Joseph. Tengo mucha prisa. Como se llama ese chico de la prensa, grueso, calvo, con gafas…
-Sucede algo malo?
-No, nada malo, pero dime..
-Creo que te refieres a Pavel Salovov. Ha venido hoy a hacer la reseña del estreno por que el critico teatral esta en San Petersburgo. Es redactor de La Noche. Se ha marchado hace un rato.
Sin mas explicaciones, Yulia corto la comunicación y marco el numero de La Noche. La señora Lintz la miraba fascinada, sin dejar de retorcer los restos de un pañuelito. El director había bajado al hall en espera de la policía.
- La Noche…? Puede ponerse Pavel Salovov…?
Espero un rato, maldiciéndose interiormente por tener que pedir ayuda a aquel odioso personaje.
-El señor Salovov..? Perdone que le moleste. Soy Yulia Volkova. Se trata de nuestra común amiga, la señorita Katina…
-Lena? Le ocurre algo a Lena?
Yulia trago saliva antes de responder. Aquella familiaridad le reventaba.
-Exactamente no se lo que le ocurre, por que ha desaparecido, pero creo que debería usted venir al hotel Metropol. Le espero aquí y se lo explicare. Es urgente.
-Bien…Voy enseguida.
-Hasta luego, señor “Ina”, digo, señor Salovov.
Un reloj dejo oír la campanada de las dos y media. Que noche tan interminable! Hasta la alegría del éxito se había esfumado ante el temor de que algo malo le ocurriera a aquella muchacha desconocida. Desconocida…? No era acaso la mujer a quien espero durante toda su vida…? Nunca hubiera sospechado que existiría lo que los literatos denominaban “alma gemela”….Y sin embargo, al ver a Lena por vez primera, se dio cuenta de no era una fantasía literaria. Le gustaba extraordinariamente. Su rostro, su figura, su voz, sus ademanes…acaba de encontrar lo que inconscientemente deseara…Y si en efecto fuera una ladrona y no la volviera a ver? No, no…Imposible. Ladrona con aquellos ojos tan ingenuos…! No y cien veces no!
-Buenas noches, señora Lintz.
La entrada silenciosa de un nuevo personaje los sobresalto. La escritora salio de su marasmo y sus ojos expresaron enorme consuelo.
-Usted, querido Andrei…! Gracias a Dios que encuentro un amigo. Es preciso que me ayude…Necesito imprescindiblemente su auxilio-volvió a excitarse y a lloriquear como al principio-. Se ha enterado de lo que ocurre? Sabe que me han robado?
El altísimo personaje avanzo hacia ella, con sonrisa burlona.
-Claro que lo se, señora Lintz. Por eso me he apresurado a venir. Usted suplica mi ayuda y yo se la ofrezco generosamente. Aquí esta su maletín!
Maria Lintz ahogo un grito de delirante alegría y Yulia contemplo al recién llegado sin acabar de comprender. Seria un policía? Mientras la escritora acariciaba su querido maletín verde, la compositora observo los misteriosos movimientos del sujeto, que se dirigió a la puerta, cerrándola con llave. Luego volvió al centro de la habitación y se cruzo de brazos, contemplando los esfuerzos de Maria por abrir la maleta.
-Puedo saber…?-empezó a interrogar Yulia. Pero el la detuvo con un gesto amable.
-Ahora lo sabrá todo señorita Volkova. Si, le conozco mucho de vista y la señorita Katina me ha hablado de usted.
-La señorita Katina? Donde esta…?
-Con mil precauciones la acompañe hasta la calle, para evitar que nadie volviese a importunarla. Justamente coincidió delante de la marquesina con la partida de un auto, en el que iba un señor y un niño.
-Un anciano y un niño?
-Si. El niño la llamo “mama”, cosa que no dejo de extrañarme, y la señorita Blanca Nieves, es decir, la señorita Elena se fue con ellos.
-Que Lena se fue con el abuelo..? Pero esto es asombroso…
-Si, todo es un poco raro esta noche, pero como en los cuentos, el final será feliz. Los buenos recibirán su premio y los malos su castigo.
Le interrumpió un grito de Maria, que con los ojos desmesuradamente abiertos contemplaba el interior del maletín, completamente vació.
-Aquí no hay nada! Y mis papeles? Donde lo encontró? Se lo dio esa miserable muchacha?
-Calma, calma-Andrei Robolov se sentó y encendió un cigarro-. Tienes que sosegarte y armarte de valor, querida Mari
La dama le miro con asombro
-Mari? Por que me tutea y se atreve a llamarme así?
-Como no voy a tutear a una persona de mi familia, a la que conozco desde hace veinte años.
-A mi? Se ha vuelto usted loco?
-Nada de eso. No, no se vaya, señorita Volkova. Tengo interés en que haya un testigo de nuestra conversación. Además, ha caído una sospecha sobre el buen nombre de una amiga suya y justo es que se entere de que la señorita Katina es tan inocente como un recién nacido.
-Pero…No entiendo nada, señor Robolov. Quiere explicarme claramente…?
-Si. Como no?- se encaro con Maria, que le miraba fascinada-. Es posible que no haya nada en mi que te recuerde a alguien? Vamos. Mírame bien. Claro que me dejaste de ver cuando aun era un chiquillo y que la vida le hace a uno cambiar mucho, sobre todo cuando los comienzos son duros como los míos. El contenido de tu maletín verde esta en mi poder. No he hecho mas que recuperar lo que me pertenecía..
-Como! Va usted a decir que eran suyos los originales de mis nuevas novelas..? Que absurdo!
-Son míos…puesto que están escritos por mi padre-concluyo rotundamente Andrei mirándola con fiereza.
Maria se levanto y ahogo con la mano un grito que se escapaba de su garganta.
-Yulao! Eres Yulao!-murmuro entrecortadamente.
-Si, Yulao Rivaldov, el hijo de aquella victima a quien mataste a disgustos. Soy aquel pobre niño que te estorbaba en casa y a quien enviaste con los abuelos maternos a un rincón de Rusia y que milagrosamente pudo salir adelante gracias a los auxilios que su padre le enviaba sin que te enteraras. Cual no seria mi asombro al cabo de tantos años al ver tu retrato en los periódicos, bajo tu seudónimo de Maria Lintz? Tu, que siempre te habías distinguido por tu vulgaridad y malevolencia, escribiendo obras hermosas! Imposible! Compre “cita en las cumbres”. Y lo adivine todo…Era el estilo de mi padre, sus palabras, sus pensamientos…Que se había hecho de todos sus escritos, de todos sus trabajos de tantos años que nunca consiguieron ver la luz y que le hicieron morir en el anónimo? Tu te los habías llevado.
Hubo una pausa angustiosa. El jadeo de la respiración de Maria Lintz aumentaba en intensidad. Yulia en cambio apenas respiraba, sabiéndose testiga de una dramática escena de extraordinario interés.
-Soy viajante de una importante casa de automóviles, y eso me obliga a recorrer muchas ciudades del extranjero.-sonrió ligeramente-. El magnifico auto en que hemos hecho el viaje a Moscú es un obsequio que envía un jefe de Estado europeo a uno de nuestros mas eminentes políticos. Yo estaba encargado de traerlo.
Maria continuaba mirando a su hijastro, intento decir algo pero los sonidos se helaron en su garganta.
-He pasado unos instantes de emoción al encontrar los manuscritos de mi padre, al ver de nuevo su letra menuda y firme…cuanto había trabajado! Doce, quince novelas…no he podido darme cuenta exacta.
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 01:13

Con eso creías tener asegurado tu porvenir y tu fama literaria, verdad? Pero el truco no te ha salido mal. Si el robo merece siempre un castigo, el robo intelectual es casi un crimen físico. Una persona como tu, maravillar al mundo con su pluma. Absurdo!
Yulia se sentía intrusa en aquel drama familiar, drama mucho mas hondo de cuanto hubiese podido suponer. Maria Lintz esta otra vez hundida en el sillón completamente anonadada.
-Perdóname!-pudo murmurar al fin-. Comprendo que fue una locura, pero te juro que nunca sospeche que las novelas de tu padre pudieran tener éxito. Publique la primera por capricho. Tenía en Munich una amiga que presumía de escritora por que hacia cuentos infantiles. Yo quise dejarla asombrada y presumir a mi vez. Y a la asombrada fui yo ante el éxito arrollador que me espanto un poco. Pero ya no podía volverme atrás. Decidí seguir la farsa y publicar cada año uno de los originales que tenia en mi poder.
-No pensaste ni por un momento en que robabas, no solamente a tu antiguo marido, si no a su hijo, a quien correspondían todos los derechos que tu habías perdido al casarte de nuevo…?
-No, no lo pensé. Me había olvidado de ti por completo.-lloro-. Han pasado tantos años desde entonces! Por favor, no me descubras…seria espantoso…, espantoso..
Yulao Rivaldov se levanto y paseo un momento
-No te descubriré-dijo al fin con un suspiro-. No soy un malvado, aunque tú sembraste el odio en mi corazón. No! No me lo agradezcas!-añadió cortando sus exclamaciones de gratitud-. No podría soportar tu agradecimiento. Nada hago por ti. Evitare el escándalo por el buen nombre de mi padre. Pero tu carrera literaria se acabo, Maria Lintz. Y en cuanto “cita en las cumbres”, trataremos de…-Se interrumpió, por que sonaron unos golpes en la puerta.
Yulia se levanto y miro indeciso a los emocionados personajes.
-Debe ser la policía-dijo a media voz.
-Yo abriré-decidió Rivaldov-. Se que es usted una persona de honor señorita Volkova. Confió en que lo que aquí se ha dicho no saldrá de sus labios.
-Le doy mi palabra, señor Rivaldov.
Volviéndose hacia su madrastra
-Levanta esa cabeza y prepárate para una nueva farsa.
Tienes que decir al director que el maletín ha aparecido, que olvidaste que al llegar me lo habías entregado a mí y que ya te lo he devuelto.
Maria dio un dramático suspiro y se levanto trabajosamente.
Yulao abrió la puerta consiguió sonreír al director que entraba seguido de varios hombres.
-Ha sido un error; un ridículo error que soy la primera en lamentar, señor director. El maletín lo tenia mi querido amigo, el señor Rivaldov…y ya lo he recuperado-dijo con voz ronca y con terrible esfuerzo.
La nota cómica del drama la puso triunfal entrada a Pavelito, con un gesto de profunda emoción.
-Buenas noches, señorita Volkova. Que le ha ocurrido a Lena?
-Ah! Es usted? Por fortuna ha sido una falsa alarma de la señora Lintz.
-La señora Lintz? Esta aquí la señora Lintz? Mi estrella nunca me falla..!-dijo acercándose a la señora, y tratando de hacerse oír entre el tumulto de las voces del director, de Rivaldov y de los policías-. Señora Lintz, por favor, solo un momento! La Noche no regateara precio por conseguir una interviú exclusiva y anticipada a la de mis compañeros. Se lo suplico, señora Lintz! seria el mejor jalón de mi carrera reporteril! Solo unas preguntas! Cuando empezó a sentir el primer arrebato de inspiración…?
Maria se encaro con el mofletudo Pavelito y toda la desesperación almacenada aquella noche la desahogo dándole un violentó empujón que lo lanzo contra secretaire. Por una vez primera sintió Yulia cierta simpatía por ella. Luego, igual de iracunda, avanza hacia el dormitorio y desde la puerta se volvió hacia el grupo, regalándole con uno de sus mejores y más rotundos adjetivos, aprendido en sus antiguos tiempos de camarera de bar. Seguidamente cerró dando un tremendo portazo.
Pavelito, sentado en el suelo, se dio cuenta de que había caído sobre algo muy duro. Se levanto sin comprender aun lo que pasaba y contemplo estupidamente un maletín verde completamente abollado.



XV.- CUARTO MENOS DIEZ DE LA MADRUGADA

YULIA detuvo el coche ante el gran portalon cobijado por un escudo nobiliario e hizo resonar dos veces el grueso aldabón de bronce que produjo un ruido atronador en el pesado silencio del dormido pueblo. Allí, en aquel vetusto edificio que no carecía de cierta belleza, había transcurrido su infancia. En la hermosa plaza que se extendía delante, en cuyo centro se elevaba el quiosco de la música, había jugado con Iván y toda la pandilla de amigos inseparables. Evoco escenas pasadas, el barullo dominguero, cuando la banda de música con sus uniformes azules con adornos rojos interpretaba las consabidas piezas de todas las semanas. Si algún día pudiera dirigir una banda como aquella…!
Sonrió. El ruido de los aplausos escuchados aquella noche pareció resonar de nuevo en sus oídos.
-Es usted, señorita Yulia?- Víctor acaba de abrir la pesada puerta, invitándole a entrar-. La estábamos esperando. Hemos llegado hace media hora por que se poncho un neumático. El señor ya esta acostado. Gracias a Dios, parece contento…
-Como se le ocurre traerse a la señorita y al niño…?
-El señor no quiso esperar. En cuanto ustedes salieron de la habitación se empeño en marcharse diciendo que no quería molestar, obligándome a acompañarlo. Cuando bajamos al hall, nos encontramos al chico, que se acerco a nosotros. El señor le invito a irse con el, y el niño acepto tranquilamente. En el momento de arrancar, tropezamos otra vez con la señorita. El niño la llamo…Total, que no tuvo mas remedio que subir y venirse.
-Este lió no va a acabar nunca
-Mucho me lo temo, señorita. Quiere venir arriba? Están en el cuarto del señor, tomando chocolate.
Subió en dos zancadas, acariciando al pasar la mejilla de la vieja Katenca, la mujer de Víctor, que le daba la bienvenida.
Al entrar en el cuarto del anciano, el grato cuadro familiar calmo momentáneamente su nerviosidad.
Sentado en su hermosa y añorada cama de columnas de madera oscura, y recostada la cabeza en sus tres almohadas de pluma, el abuelito tomaba chocolate y bizcochos. En una mesita instalada junto al lecho, Antón y Lena hacían otro tanto, saboreándolo con verdadera fruición. El chiquillo ostentaba en el labio superior unos magníficos “bigotes” achocolatados que le daban un cómico aspecto.
-Buenas noches, querida familia! Buen apetito…!
-Caramba! Aquí tenemos al “esposo” abandonado-rió el anciano maliciosamente-. Que te parece este rapto…? La providencia los ha puesto en mi camino. Como no los dejabas venir, me los traje sin tu consentimiento. No. No me regañes. Seria inútil. Aurora esta aquí muy a gusto, verdad, hijita…? Me a prometido que se quedara a mi lado unos cuantos días.
Miro yulia a Lena, que en aquel momento bebía a sorbitos su chocolate. Sus miradas se cruzaron y observo que en la de ella había malicia y travesura. Se sintió absurdamente desconcertada y, por un momento, no supo que decir.
-Hola, “papaíto”. No quieres chocolate…? Ya se me quito el dolor de barriga-grito Antón, que estaba muy contento de no tener que volver a su casa todavía. Decididamente, el jefe de las águilas negras tenia espíritu aventurero.
-Que tal viaje has hecho, Ivancito mío?- pregunto Lena, sonriente-. No te enfadaras conmigo, verdad, encanto? Necesitaba un poco de reposo para mis nervios, y esta tranquilidad pueblerina me sentara bien. Mañana me traerás ropa; no voy a pasarme la vida en traje de baile. Aunque me esta muy bien este vestido azul, verdad, cariño…? El otro día dijiste que con el puesto te enloquezco. Claro que ese me lo dices, sea cual se el traje que me ponga. Anda, toma una tacita de chocolate, mi vida. Hacia aire helado por la carretera y esto te hará reaccionar.
Yulia sonrió estupidamente. Jamás se había sentido mas atontada. Como se burlaba de ella aquella muñeca…! Y que bonita estaba, santo Dios!
-Así me gusta, que seas cariñoso con la niña, Ivan. No puedo aguantar a esos matrimonios que se tratan fríamente.
-Oh, Ivan es cariñoso! Continuamente me da cientos apodos mimosos: nenita, tesorito, ladronzuela. Sobre todo, ladronzuela. Verdad que si, “maridito”….? Con tanto decírmelo, el mejor día me lo voy a creer y voy a salir por ahí robando carteras…o maletines.
Rió echando la cabeza atrás, dejando descubierto su blanco cuello, que Yulia deseo cubrir de besos.
-Bien, bien; creo que el abuelo debe descansar, nenita..
-Llámame ladronzuela; es lo que mas me gusta.
-….ladronzuela-se corrigió Yulia, furiosa por la burla-. Vamonos y a ver si te duermes en seguida, abuelo.
-El niño dormirá aquí al lado, Iván. Katenca les ha preparado a ustedes la habitación de abajo.
-Muy bien. Estaremos perfectamente.
-Me prometes que se quedaran unos días, hijo…?
-No se si mis quehaceres me permitirán…
-Por lo menos, déjame a Aurora y al chico. Tú puedes venir de vez en cuando a vernos.
-Bien, mañana lo decidiremos. Ahora duérmete tranquilo, que bien te lo has ganado.
Lena y Yulia descendieron juntas por la vetusta escalera en dirección al comedor, en cuya chimenea ardía un buen fuego.
-Puedo saber por que motivo esta usted aquí…?- pregunto Yulia nerviosamente.
-Si me habla en ese tono, no contestare. Pruebe a ser un poco más simpática. No es demasiado difícil.
-Perdóname, Lena, pero estoy desconcertada. Han ocurrido tantas cosas…Donde se metió cuando se alejo de mi lado…?
-Me llamo el señor Robolov o Rivaldov. El me lo aclaro todo. Tuvimos un cuarto de hora de interesante charla. Se encargo de arreglar el lió y me hizo salir del hotel por una de las puertas. La fatalidad quiso que me viera Antón desde el coche y me llamara. Al ver que se marchaba el niño, decidí marcharme yo también. Deseaba quitarme de en medio porque todo el escándalo se la señora Lintz era muy desagradable. Subí al auto y aquí estoy. Debe darme las gracias. De haber venido el niño solo, seguramente hubiera acabado por meter la para.
-Desde que la he conocido no he cesado de darle las gracias y de pedirle perdón por infinitivos motivos. De todos modos, lo haré nuevamente. Mil gracias y mil perdones.
-De nada. No se moleste en parecer agradecida.
-No lo parezco. Lo estoy. Sobre todo me siento confusa. Tengo la impresión de que en el fondo esta enfadada conmigo. Vamos a ver. Por que me hace victima de su mal humor?
-Yo no tengo mal humor. No ve que estoy contentísima por haber escapado de la “poli”…?
-Ni por un momento sospeche que hubiera robado nada, se lo aseguro.
-Es fácil asegurarlo ahora. Pero permítame que no le crea. Leí la duda en sus ojos cuando me acuso esa estupida señora.
-No pudo leer en mis ojos lo que no había.
-Lo leí-insistió como una niña terca.
-Bien. Puesto que es usted tan buena lectora, leería también otras cosas, no?
-Puede que si…
-Como, por ejemplo, que desde el primer instante me pareció encantadora.
-Quizá. No soy del todo fea y tengo entendido que su corazón se estremece fácilmente ante los encantos femeninos.
-Disfruta haciéndome rabiar, pero no se obstine. No conseguirá que regañemos. Ya conoce el refrán: “cuando uno no quiere, dos no regañan.” Yo no quiero pelearme con usted, si no todo lo contrario. Adivina lo que significa eso de “todo lo contrario”…?
-Tengo la imaginación muy fatigada por los sucesos de esta noche y no puedo jugar a adivinanzas. Quiere decirme cual es la habitación que me han preparado? Me caigo de sueño.
-Yo se la indicare.- atravesaron un pasillo de paredes artesonadas y Yulia abrió al fin una pesada puerta de roble-. Este era el cuarto de Iván y mío. Esta tal y como lo dejamos, por que el abuelo tiene interés en conservarlo así. Cuantas travesuras hemos fraguado en este lugar…
Avanzo Lena por la amplia habitación, de muebles antiguos, pero tan acogedora y confortable que parecía dar a gritos la bienvenida. En el centro, dos camas iguales, cubiertas con gruesas colchas de seda, un poco descoloridas.
-Me gusta esta cama-comento-. Es un verdadero hogar. Al entrar en ella recordé en seguida el mió. Y no es que se parezca en nada. Solo en el ambiente y en ese algo indefinible que flota y que constituye el espíritu de los hogares….-Suspiro-. Confió en que la cama será muy blanda-dijo sonriendo-. Claro que aunque sea dura no lo notare, seguramente…
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 01:16

Tenia curiosidad por preguntarle cual había sido la suya, pero se sintió repentinamente tímida y no se atrevió a hacer la pregunta. Sin embargo, coincidieron sus pensamientos, por que Yulia echo una ojeada a los dos lechos y comento muy satisfecha:
-Ah! Katenca le ha preparado la de la izquierda…
Me alegro…
No dijo por que. Lena supuso lo demás.
Entro a continuación Katenca, amable y servicial.
-Me he tomado la libertad de traerle un camisón mío a la señorita. Las noches aquí son muy frías…y aunque la franela es muy basta…quizá la señora no tenga inconveniente en…
-Pues claro que me lo pondré!-acepto Lena, cogiendo alegremente la blanquísima prenda, que olía a pliego y a tomillo-. Poco abrigadita que voy a estar! Muchas gracias.
-También le he traído una bata y unas zapatillas. Le servirán para esta noche. En la cama le he puesto una botella de agua caliente. Tendrá bastantes mantas…?
-Ya lo creo. Dormiré como marmota-se regocijo Lena, emocionada de que alguien se ocupara tanto de su bienestar. Hacia tiempo que nadie la mimaba…
-No tenga prisa en levantarse. Yo le traeré el desayuno a la cama. Café o chocolate?
-Por que no leche sola…? Supongo que aquí será buena.
-Se la traeré recién ordeñada, con unos bollos caseros. Necesita algo mas…? Nada…? Pues muy buenas noches…! Usted, señorita Yulia, tiene preparada la habitación de los huéspedes. Mañana ya veremos como lo arreglamos todo.-saliendo de la habitación.
-Mañana…! Que haremos mañana, Lena?-pregunto Yulia desde la puerta-. No tengo más remedio que devolver “nuestro” niño a sus papas.
-Yo también debo regresar a Moscú cuanto antes. Tengo que buscar trabajo. Mis aficiones de ratera me han hecho perder el empleo…
-Trabajo…? Yo se lo buscare. Déjelo a mi cuenta.
-Va ofrecerme un papel de geisha en su opera?
-No. No consentiría que se exhibiera ante nadie.
-Ah! No lo consentiría….? Que lastima! Con lo que me ilusionaba mi debut…!
-Hace tiempo que necesito un asistente y usted me viene como anillo al dedo. Sabe escribir música…?
-No…
-Que pena! Pero….al menos sabrá usted escribir en computadora.
-Tampoco-mintió risueñamente.
-Taquigrafía…?
-Ni un signo.
-Idiomas…?
-Eso si…! Se decir en francés: Bonjour mademoiselle, y recitar el primer párrafo de una fabula de
La Fontaine
Le poulet desobeissant
-Nada mas…?
Negó ella con la cabeza, agitando sus pelirrojos rizos y mirándole traviesamente.
-Por lo menos tendrá buena letra, no?
-Detestable! Hasta mi firma es ininteligible…
Se echo a reír
-Estupendo! Colma todos mis deseos. Es justamente lo que necesito. Una asistente que no sepa hacer nada de nada. Me fastidian las asistentes eficientes. No cree que son insoportables.
-De acuerdo
Rieron a dúo.
-Confió en que no pensara pasar la noche haciéndome tertulia- le advirtió Lena, con una ojeada a la tentadora cama. Claro que hablar con Yulia era también delicioso, pero el cansancio la hacia tambalearse.
-Ya me voy. Mañana seguiremos hablando- Le tendió la mano-. Somos amigas, verdad?
-Claro que si…
Como no ser amigas, cuando un simple contacto le conducía mas felicidad que ninguna otra cosa?, pensó Lena inconscientemente.
Se alejo ella, saliendo de la habitación. Antes de cerrar, asomo su pelinegra cabeza por la puerta.
-Procure soñar conmigo, Lena.
-Lo procurare…
-Buenas noches…encanto!
Cerro.
-Como ha dicho…?-se sorprendió Lena.
Apareció otra vez la cabeza
-He dicho encanto…y no retiro una sola letra. Hasta mañana.
Lena sonreía mientras se despojaba lentamente del traje azul y de los zapatos de raso, encontrando gran alivio al pisar el blando suelo cubierto de una alfombra bastante usada.
Que simpática era Yulia y que agradable aquella casa, y el abuelo, y Víctor, y Katenca…! Pero sobre todo, Yulia…YULIA…YULIA…Lo demás pasaba a segundo plano, hasta el loco jaleo nocturno.
Contemplo curiosamente la habitación. Cuantos comentarios cambiarían entre si los dos hermanos en aquel mismo sitio, bajo aquel techo que cobijaría sus sueños de adolescentes…Yulia soñaría ya con su música. Iván quizá con aventuras que mas tarde habría de poner en practica. Pobre muchacho loco que acabara su vida tan estupidamente.
En un rincón se alzaba una librería atestada de volúmenes con aspecto de haber sido muy leídos. Se mezclaban en las estanterías la colección de salgari con los libros de bachillerato; métodos de solfeo con novelas policíacas; el griego y el latín con el sueño de amor, de Liszt. Junto a la librería, una mesa de trabajo con una lámpara portátil de cristal vede y abalorios de cuentas. Se imagino a Yulia aun estudiante, reluciendo bajo aquella luz, mezclando en su imaginación los áridos temas de química o fisiología con las armonías musicales a que su espíritu le impulsaba.
Recordó la frase del abuelo: “Desde niña, Yulia tomaba la vida demasiado en serio…”
Sintió una ráfaga de ternura hacia la pobre chica que, consciente de su orfandad, trataba de ser dócil y estudiosa para merecer con su aplicación, lo que el anciano le daba por caridad.
En la pared, unas cuantas fotos evocaban escenas de la infancia. La verdad si que se parecían de niños!!!
Lena se puso al fin el camisón de franela, que le sobraba por todos lados, y no pudo por menos de reír al contemplarse en el espejo. Pero abrigada mucho y estaba en la gloria con el. Se dejo caer en el blando lecho con un suspiro de placer. Por fin…!
-Aurora…!
La voz de nuevo fingida de Yulia sonó a través de la puerta. Lena se incorporo de nuevo.
-Soy yo….ejem…Iván.
-Iván…! Que…es lo que quiere…?
Una risita nerviosa, y en seguida:
-Que voy a querer, cariño! Entrar en mi cuarto…
Salto ella del lecho, comprendiendo que algo ocurría.
Se envolvió en la enorme bata de Katenca y abrió la puerta.
En el umbral apareció Yulia, terriblemente confusa, disfrazada también con una bata y un pijama ajenos, y tras ella el abuelo, apoyado en su inseparable bastón.
-Quería convencerme de que estaban bien instalados y baje personalmente para comprobarlo-explico el abuelo con su vocecita cansada-. Que hace este perillan que no se acuesta?
-Iba a acostarme ahora mismo…., abuelo…
-Anda, anda demonio; métete en la cama! Quiero arroparte como cuando eras pequeño
-Pero abuelo…-Yulia trataba de salir de aquella difícil situación-. Aun tengo que hacer gimnasia…
-Gimnasia a estas horas…?
-Si. Es mi costumbre antes de acostarme…
-Pamplinas! Déjate de tonterías. A la cama! Es muy tarde y hace frió.
La empujo hacia el lecho contiguo al que ocupara brevemente Lena y la obligo a sentarse en el.
-Quítate el batín!-unió la acción a la palabra y le ayudo a despojarse de el, dejando a Yulia con el rarísimo pijama que le hacia parecer una gigantesca cebra-métete dentro. Así me gusta, que seas obediente. Ahora te arropare y me iré tranquilo.
Desde un rincón de distancia los miraba Lena sin saber que decir. Su asombro aumento al ver al abuelo dirigirse a la puerta y sacar la llave de la cerradura.
-Buena noches, niños. Me llevo la llave para encerrarlos-. Les guiño un ojo-. De lo contrario, estoy seguro de que mañana, cuando me levante, la jaula estará vacía-cerro en efecto por fuera, y concluyo a través de la puerta-: felices sueños, hijitos…!
Como agitada por un resorte salto la muchacha del lecho y agito furiosamente el picaporte. Ni siquiera se atrevió a mirar a Lena, a la que suponía tan confusa como ella misma.
-Abuelo! Abuelo! Abra en seguida…
Lena se unió también sus golpes a los de Yulia
-Víctor!! Katenca!! Abran!
La luna del espejo reflejo sus dos figuras cubiertas con una ropa absurda y sus rostros asustados.
-Víctor! Demonio de hombre! Víctor!
Yulia soltó un violento puntapié a la puerta y ahogo a continuación un grito de dolor acariciándose el pie y saltando a la pata coja.
-Todo esto es absurdo! Ridículo!-se enfureció Lena. Y quitándose una de las enormes zapatillas, golpeo la puerta con furioso repiqueteo
Aquello surtió mágico efecto, por que inmediatamente se oyó el ruido de la llave en la cerradura y la puerta volvió a abrirse lentamente. En el umbral apareció el abuelo, que se quedo mirándolas con expresión extraña. Avanzo hacia el centro del dormitorio apoyándose en la mesa de trabajo sin dejar de contemplarlas. El silencio se hizo penoso.
-Mamarrachos!!-chillo al fin-. Creías que podrías engañar al abuelo…?
Las jóvenes se miraron sin comprender.
-Engañar…?
-Naturalmente. El ser viejo no quiere decir que se sea idiota. Veo muy mal, estoy muy sordo, pero jamás habría confundido a mi nieto con su propia hermana…
Lena ahogo un grito y miro a Yulia, que parecía petrificada.
-Que quieres decir…?
-Que si te confundí por un momento, fue solo durante unas horas, cuando mi cabeza no regia bien a raíz del ataque…Pero enseguida comprendí….Averigüe la magnitud de mi desgracia. Mi nieto había muerto!
Se dejo caer en un sillón e inclino la cabeza con pesadumbre.
-Pobre hijo mió…! Sin que lo sospechase el tonto de Víctor, hice indagaciones que me aclararon todo…
Yulia habo con voz entrecortada sin fingir.
-Abuelo…., yo hubiera querido evitarte…
El viejo la miro con ternura.
-Lo se, Yulia. Siempre he sabido lo mucho que me querías; desde niña fuiste siempre mi verdadera nieta. Fui hoy a Moscú impulsado por la curiosidad y por ponerte en trance difícil a ti y al memo de Víctor. Perdóname esta travesura de viejo…
Cambio de tono y volvió a enfurecerse, golpeando el suelo con la contera de su bastón: -Son un hatajo de bobos! Querer engañarme a mi…! A mi…!
Por la puerta entreabierta asomo la asustada cara de Víctor y detrás la no menos espantada de Katenca.
-Señor…, no se exalte…debería acostarse y descansar…
-Calla, mentecato! Tú eres el peor de todos. Te creías mas listo que yo, eh?....Pues buena te la he jugado, cabeza de chorlito. Crees que no iba a reconocer a la señorita Yulia…? De nada les ha servido ser unos burdos comediantes!
Se encaro con Lena:
-Y esto también va por ti, pequeña…!
-Perdóneme, señor Roldanov. Yo me he visto complicada en el asunto sin…
-Calla, calla…No necesito explicaciones. No me enternecerás con tu cara bonita y tu voz arrulladora. Vaya con la mosquita muerta!
-Escucha, abuelo. Lena es…
-Ah! Se llama Lena…Y ese hijito tan “guapo”…! Como se llama? Donde lo adquiriste…?
-Es el hijo de…
-Y aquella graciosa cuñadita que bailaba ese baile de…? Víctor! Como se llamaba aquel baile tan gracioso?
-Los peladitos de la Chihuahua, señor-apunto Víctor con voz tétrica.
-Eso es! Los peladitos, me reí mucho. Me he reído de ustedes. Sobre todo de ti y de tu novia. Me imagino que será tu novia. Además, no podrás negarlo. Están hechas unas tórtolas. Se comen con los ojos.
Las aludidas enrojecieron aturdidas.
-No hay nada de eso- se apresuro a negar Lena.
-Todavía no…es mi…novia- explico Yulia, hecha un lió.
-Todavía no? Y a que esperas entonces…? Aun no te has declarado…?
-Es que…no me atrevo…a…
-Pues atrévete, tonta…! No ves que ella lo esta deseando…?
-Abuelo…Yo…ejem…Lena es la muchacha mas buena que conozco…se brindo a ayudarme simplemente por hacer una obra de caridad….Jamás conocí otra como ella. El caso es que…solo hace unas horas que la vi por vez primera, aunque parezca imposible…Lena es….-busco el mejor adjetivo del mundo y, al no hallarlo, concluyo en fervor- : Definitiva…!
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kconniye
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   21/7/2008, 01:17

El abuelo sonrió. Pero a su vez sus ojillos se llenaron de lágrimas. Volvió a dejarse caer sobre el sillón, sintiendo cierto ahogo. Acudieron a el.
-Mis gotas, Víctor…-dijo débilmente-. He sufrido mucho…durante…todos…estos días…Iván…yo te quiero como si lo fueras..
Le costaba trabajo hablar. Entre Víctor y Yulia lo trasladaron a una de las camas, poniéndole en la espalda varios almohadones.
“Dios mió…! No ira a morirse ahora”, pensó Lena, llorando.
Se arrodillo junto al lecho y oprimió entre las suyas la delgada mano del abuelo:
-Se encuentra mal…?
-No, niña. Un poco cansado…
-Llamare al doctor-se ofreció Víctor.
-No…Ya se me va pasando…He tenido tanta pena…con la incertidumbre de la muerte de mi nieto…Dios lo ha querido así…!
Resbalaban las lagrimas por sus arrugadas mejillas y el las seco de un manotazo, bebiendo la medicina que Víctor le tendía.
-No te asustes pequeña. En seguida estaré bien..Lena…es un bonito nombre…Y tu eres muy bonita…Por que lloras…? No llores…Mereces ser feliz por que tienes un buen corazón…Ella también…Siempre lo tuvo de oro puro. Desde niña…Sean felices…Y ahora en este tiempo con todo eso de la tecnología hasta hijos podrán tener…hijos muy guapos, mas guapos que ese demonio de…como se llama ese mocoso…? Es muy listo…Me ha contado por el camino unas historias muy divertidas. Me hace reír mucho…Yo…
Su voz languideció hasta acabar en un murmullo. Cerró los ojos con fatiga y su respiración comenzó a normalizarse.
Por señas indico Víctor a todos que salieran del dormitorio
-Se ha dormido-dijo-. Es lo mejor que podía ocurrirle. Esta agotado.
Salieron al comedor. Lena se dejo caer en un sofá instalado frente a la ventana. A penas se atrevían a mirarse, confusas por la situación. Comenzaba a amanecer y una débil luz trataba de abrirse paso a través de las sombras, sonó a lo lejos el canto del gallo.
Lentamente se acerco Yulia al sofá y se sentó junto a ella mirándola con ternura. Tomo su mano sin decirle nada, y la retuvo apretada.
-Ya amanece-murmuro, mirando a través del ventanal-. Ya concluyo esta noche tan agitada….
-Ha sido la mas hermosa de mi vida…sabes por que, Lena…?
-Creí que jamás acabaría-comento Lena en el mismo tono de voz, temblando de emoción por su proximidad.
Eludió Lena la respuesta, sonriéndole.
-Parece como si los años vividos hasta hoy hubieran sido solamente una preparación para nuestro encuentro.
Cuando evoque de vieja a estas horas, no recordare el éxito de mi opera, ni el rumor de los aplausos, sino la maravillosa muchacha vestida de azul que me miraba desde el palco platea…Lena, por muy absurdo que parezca, han bastado unas horas para alterar mi existencia. Es demasiado pronto para decirte que…Y, sin embargo, no voy a poder callarme.
Alzo Lena sus ojos hasta los de ella.
-Yulia…No crees que mañana, al despertar, nos parecerá todo absurdo e irreal…? Ha sido una noche tan loca…
-No, Lena…Estoy segura de que no será así. A la luz del sol nos sentiremos aun más felices de habernos conocido y apreciaremos más claramente la perspectiva de felicidad que esta abriendo ante nosotras. Hay gente que cree que el amor a primera vista no existe. Nosotras sabemos que si. Esto que sentimos es demasiado hermoso para dudar de ello. Fíjate. Ya esta amaneciendo. Parece como si amaneciera nuestra vida…
Guardaron silencio durante un rato, sintiéndose absurdamente felices. Las sombras del jardín comenzaban a disiparse.
-Mira…Ya se ve el estanque. Ese angelote de piedra era nuestro inanimado compañero de juegos. Me gustaría contarte tantas cosas de mi vida, Lena! Y quiero que tú me las cuentes también para que no haya que ignoremos la una de la otra…
La atrajo hacia si haciendo que la pelirroja se apoyase en su hombro, y continuo hablándole con mucha ternura:
-Lena…, no voy a poder esperar a mañana para decírtelo…Por que aguardar mas…? Los convencionalismos son absurdos…Te he encontrado y eres la mujer que yo esperaba…Me gustas…Me atraes. Te quiero. No creas que soy una impulsiva. Es que leo perfectamente en mi interior y no vacilo en confesártelo…Verdad que seremos felices…? Lena…Lena, dime que tu también sientes como yo…
Espero su respuesta y, al no escucharla, miro a la muchacha. Al darse cuenta de lo que ocurría sonrió alegremente y rodeo con su brazo la cintura de ella para que estuviera más cómoda. Luego suspiro de felicidad. No le había contestado, pero ella estaba segura de la respuesta.
Era dichosa de tenerla allí, junto a ella, con los ojos cerrados y una sonrisa de dicha en los labios. Por que Lena, arrullada por la voz de su amor predestinado y recostada en su pecho, donde acababa de encontrar el mejor puerto de refugio, había quedado, al fin, profundamente dormida…



FIN
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narualj
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   13/8/2008, 16:12

jajajajajaja si me rei bastante.. muy buena .. i liked it
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florecitarockera
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   7/9/2008, 01:06

muy bello muy bello.. me ha gustado mucho mucho
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shimmyki-san
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   8/9/2008, 01:42

esta super bueno.......me ha gustado arto.......
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MensajeTema: Re: La Vida Empieza a Medianoche [CoMpLeTa!]   

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