Yuri's Lyrical Secrets

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 Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]

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skytsuky
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MensajeTema: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   17/7/2008, 03:44

Bueno aclaro que esta historia no la escribio yo, sino una antigua administradora de este foro ^^ Mona Mayfair donde kieras que estes te queremos y apoyamos en todos tus proyectos.


sin mas permitidme compartir con ustedes uno de sus trabajos (para mi concepto el mejor de todos)



Cuestion de tiempo




CAPITULO I



Internado “Cervantes” para Señoritas; aun no podía entender que hacia ahí, las vacaciones de verano habían pasado demasiado rápido y todo era tan confuso. Primero la competencia de natación donde había ganado el primer lugar a nivel estatal y luego una carta de este lugar otorgándome una beca del cien por ciento para terminar mis estudios de preparatoria. Mis padres se volvieron locos y hacían planes de que si entraba en ese colegio podría conseguir ir a una excelente universidad y ser una profesional; una abogada, repetían una y otra vez mientras yo los veía asombrada, ¡tenían toda mi vida planeada!



Y ahí estaba yo en mi nueva escuela empezando el segundo año de preparatoria; alejada de mis amigos, de mi familia, de todo lo que significaba algo para mi excepto de la natación. Por esa competencia había conseguido la beca, necesitaban buenos elementos en el equipo de natación del colegio y quien mejor que yo, habían dicho. Suspire largamente mientras entrabamos por un maravilloso camino de piedra hasta la escuela, no podía quejarme, realmente el lugar era magnifico. Cuatro edificios en lo alto de una loma; el edificio central donde impartían las clases se encontraba al frente, a los lados dos grandes construcciones donde estaban los dormitorios y en el fondo, detrás del edificio principal estaba el ultimo donde me habían dicho estaba la biblioteca, el auditorio, las canchas de básquet ball y de vóley ball y por supuesto una maravillosa alberca olímpica techada y climatizada.



No tenia ni la menor idea de lo que me esperaba, creo que si la hubiera tenido jamás me hubiera atrevido a poner un pie en ese lugar, mis amigos me lo habían advertido era una escuela para niñas ricas ¿Qué iba yo a hacer ahí? Y creo que tenían razón porque yo no encajo en ese perfil. Por doquier se veían autos ultimo modelo; un jaguar iba delante de nosotros, era de color negro y brillaba bajo la luz del sol; se detuvo justamente en la entrada principal del internado y pude ver como el chofer del auto que iba vestido de uniforme, se bajo y abrió la puerta trasera del vehículo. Me sentía en una película de esas de Hollywood, jamás en mi vida había visto tal escena frente a mis ojos mas que en la pantalla de televisión; una chica pelirroja bajo del auto, tenia el cabello largo suelto sobre los hombros, llevaba gafas de sol, seguramente de alguna marca muy cara, no pude dejar de mirarla se movía con determinación era como una princesa y la princesa estaba de mal humor. No se cuantos improperios le grito al pobre del chofer por estropear su maleta Louis Vuitton al bajarla del maletero. Di otro suspiro ¿Cómo iba yo a soportar estar en un internado con puras niñas ricas, creídas y a las que su papi les da todo? Definitivamente no había sido una decisión adecuada haber aceptado la beca pensé; pero realmente no me habían dejado opción, mis padres se habían encargado de todo tipo de tramites mientras yo solamente observaba.



-La vas a pasar muy bien cariño – dijo papá sacándome de mis cavilaciones – Veras que pronto te acostumbras, además harás amigas fácilmente.



Solo pude sonreír mientras mis padres bajaban del auto y yo junto con ellos; baje mi maleta y con una fingida sonrisa me despedí de mis padres; resignada subí las escaleras que me llevarían al edificio principal y me dirigí a Servicios Escolares.



-Buenos días – dije al entrar a una pequeña oficina donde había una computadora sobre el escritorio y papeles regados sobre un archivero.



Una pequeña mujer rubia con el cabello recogido y rechoncha salió de lo que parecía el baño y me sonrió - ¿Te puedo ayudar en algo linda? – me pregunto de lo mas amable.



-Vera, soy nueva aquí y me han indicado que usted me daría informes acerca de mi dormitorio y mis clases – dije rápidamente.



-Tu nombre querida – dijo mientras ponía sus dedos sobre el teclado de la computadora



-Lucia Aguilar – sonreí



-Muy bien – dijo la mujer mientras tecleaba mi nombre y en la pantalla aparecían todos mis datos - ¡Oh! Tu eres la nadadora – bromeo – Tu habitación esta en el edificio “B”, numero 405, es el cuarto piso – sonrió, realmente era una mujer encantadora y agradecí encontrarme con alguien tan amable – Tu horario de clases te lo entregaran esta tarde en la ceremonia de Inauguración.



-Muchas gracias – le dije amablemente mientras tomaba mi maleta y salía de el lugar un poco mas animada.



Salí del edificio, ¿Cuál seria el edificio “B”? me quede ahí parada como tonta, varias chicas caminaban de un lado a otro pero no me atreví a preguntarle a ninguna, no se si fue por pena o porque realmente no quería entablar platica con ninguna de esas chicas.



-¿Estas perdida? – escuche una voz suave que venia detrás de mi y me gire. Era la pelirroja que había visto minutos antes, aun tenia su maleta al lado pero su chofer había desaparecido; se levanto las gafas de sol en un gesto rápido y las coloco sobre su cabeza, sus ojos eran verdes y la luz hacia que resplandecieran; sonreí y no pude evitar sonrojarme, las chicas pelirrojas siempre habían tenido cierto atractivo para mi, me era inevitable verlas - ¿Me escuchaste?



-Eh, si perdón – dije casi balbuceando – Estoy buscando el Edificio “B” – sonreí



-Yo voy para allá, ahí esta mi dormitorio, si quieres te llevo – me propuso – Me llamo Alexandra Ferrer – me extendió la mano y yo hice lo mismo estrechándola fuertemente



-Soy Lucia – dije mientras me acomodaba la maleta sobre el hombro



-Bien Lucia pues vamos que tenemos que estar listas en unas dos horas para la ceremonia de Inauguración – Alexandra empezó a caminar arrastrando su maleta que tenia ruedas mientras yo hacia equilibrio para no caer por el peso de la mía - ¿Eres nueva verdad?



-Si – dije firme



Alexandra se giro para mirarme mientras seguía caminando – Ya te acostumbraras, este lugar no es tan malo como parece, la verdad es que hay bastante libertad – rio – No tienes ni la menor idea de todas las cosas que se pueden hacer en un internado donde hay solamente chicas.



No supe que responder ante el comentario pero la imagen que me había dado antes de Alexandra se había borrado, ahora ya no la veía como una niña rica y odiosa si no como una compañera y tal vez como una nueva amiga - ¿Qué grado cursas? – pregunte para cambiar un poco el tema



-Empezare segundo año, ¿Y tú? – me pregunto cuando llegamos al edificio que estaba al lado izquierdo del edificio principal



-¡Igual! – dije alegremente, al menos ya tenia una conocida



-Perfecto – dijo Alexandra al entrar al edificio – En este piso esta la sala de descanso – me explico - Al subir las escaleras esta el primer piso y así hasta el piso cinco ¿Qué numero es tu habitación?



-405 – respondí mientras ponía toda mi atención a lo que decía



-Esta en el cuarto piso, yo tengo el 410; en cada piso hay 10 habitaciones con dos chicas ¿Ya sabes con quien compartirás? Bueno eso lo averiguamos ahora, sígueme – empezó a subir las escaleras y yo detrás de ella – 405 – dijo deteniéndose frente a la puerta y sonriendo, tenia una linda sonrisa, era una chica agradable.



Toque a la puerta unas dos veces pero no hubo respuesta, volví a tocar esperando a que alguien me abriera pero nada.



Alexandra volteo a verme y pego el oído a la puerta – Ahí se oye que hay alguien – me dijo y golpeo la puerta fuertemente como si quisiera tirarla lo cual me hizo bastante gracia.



-Seguro abre en un momento – le dije para que dejara de aporrear la puerta



-No creo – su voz sonaba molesta – Vamos a ver porque diablos no abre – Alexandra giro el picaporte de la puerta y esta se abrió dejándonos ver un espectáculo digno de cualquier show musical de fin de semana.



-¡All the things she said, Running through my head! – cantaba una chica mas o menos de mi estatura de larga cabellera rubia y rizada, tenia los ojos cerrados y los audífonos de su IPod puestos, bailaba de un lado a otro de la habitación; no pude mas que reír ante tal escena. Alexandra se veía molesta.



-¡Camila! – grito a todo pulmón Alexandra sacando a la rubia de su canción



-¡Que diablos haces aquí! – Fue la respuesta de Camila que parecía indignada mientras se sacaba los audífonos de los oídos y miraba con odio a Alexandra - ¿Vienes a que te vuelva a decir lo imbécil que eres? –



Me quede atónita ante las palabras de mi nueva compañera de cuarto; Alexandra y ella claramente no se llevaban bien. Alexandra la miraba fijamente pero no dijo nada, solo hizo una seña para que viera que no estaba sola.



-Es tu nueva compañera de cuarto – dijo sin más Alexandra



Camila se sonrojo completamente al verme – Hola – dijo algo apenada – Soy Camila y no creas que soy así siempre es que aquí la señorita – dijo refiriéndose a Alexandra – Es la niña mas odiosa sobre la faz de la tierra.



-Soy Lucia – fue lo único que alcance a decir



-Bueno yo me voy – dijo Alexandra – Te veo mas tarde Lucia, espero que el convivir con esta… no te afecte.



Camila le hizo una seña con el dedo medio de la mano a Alexandra que salió de la habitación - ¿No te cae bien? – pregunte para aligerar el ambiente



-Es una imbécil – dijo Camila mientras se echaba sobre su cama y ponía la vista en el techo – Cree que es el ombligo del mundo, pero bueno no hablemos de ella – se sentó sobre la cama mientras yo empezaba a desempacar mi ropa - ¿Dime Lucia como fue que viniste a dar a este Infierno? -








Última edición por skytsuky el 21/7/2008, 03:58, editado 1 vez
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skytsuky
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   17/7/2008, 03:45

Solté una carcajada – Me dieron una beca porque soy buena en natación – empecé a colgar mi ropa en el armario que estaba junto a la puerta, había dos camas individuales en el fondo. Camila dormía en la de la izquierda y tenia decorada su pared con posters de varios chicos y chicas que yo no conocía. Había dos escritorios al pie de cada cama con una lámpara y después de mi escritorio estaba la puerta del cuarto de baño donde puse mis cosas personales en una gaveta.


-Así que tu eres la que dará fuerza a nuestro pésimo equipo - rio Camila




-¿Tan malo es? – pregunte



-Malo no, es malísimo – ambas reímos a carcajadas. Después de todo mi compañera de cuarto era muy simpática – No, la verdad es que el equipo esta muy bien; por lo que se tenemos a las mejores nadadoras pero quieren reforzarlo para poder participar en un concurso a nivel nacional.



-Que bien enterada estas – dije



-Bueno es que yo también estoy en el equipo de natación – me guiño el ojo y se levanto para entrar al cuarto de baño – Me daré una ducha, en mas o menos una hora tenemos que estar en el auditorio para escuchar a nuestra honorable Directora y a Verónica.



-¿Verónica? – pregunte curiosa



-Es la representante de todas las estudiantes – respondió - Cada año se vota por una chica para que represente a las estudiantes frente al consejo escolar y que bueno que ha quedado ella – entro al cuarto de baño y pude oír correr el agua de la regadera.



Saque de mi maleta por ultimo a mi oso de peluche; se que tal vez a muchos les parezca una tontería pero lo abrace muy fuerte, era lo único que me hacia sentir segura en ese momento. Era un oso común y corriente pero siempre había estado conmigo y aparte de la natación era lo único que tenia en ese lugar nuevo y tan extraño en el que acababa de entrar. Acomode a mi oso entre las almohadas y saque el uniforme del colegio; una blusa blanca de manga corta, falda a cuadros azules que me llegaba hasta la rodilla, suéter azul marino con el emblema del colegio bordado del lado derecho, medias blancas y zapatos negros; lo contemple por unos minutos, me esperaba una nueva vida. Espere a que Camila saliera y me interne en el cuarto de baño, tenia que estar lista para la ceremonia de Inauguración.



Me duche y me vestí lo mas rápido que pude, no quería llegar tarde al primer evento del colegio; me mire al espejo, mi reflejo no era el mismo ¿Esa era la nueva yo? Me pregunte. Mi cabello aun seguía siendo de color negro, mis ojos azules seguían ahí, mi piel aun era blanca y pálida, aun media un metro y sesenta y tres centímetros. Si, definitivamente seguía siendo yo, disfrazada con un uniforme que no sentía parte de mí, en un lugar en el que no sentía encajar. Suspire y levante la cabeza, ni siquiera había empezado y ya me estaba dando por vencida, pero no podía evitarlo me sentía completamente sola.



-Vamos ya Lucia – oí decir a Camila del otro lado de la puerta



Acomode mi cabello y me mire una vez más al espejo, mi reflejo sonrió, tenia que darme una oportunidad y darle una oportunidad a mi nuevo colegio.



Salí del cuarto de baño y me encontré con mi compañera que me regalo una sonrisa – Creo que estoy lista – dije y nos encaminamos hacia el auditorio.



Caminamos por los jardines que eran amplios y llenos de diferentes tipos de flores, Camila era realmente agradable; me reía con cada comentario que hacia, aunque no me gustaba nada que hubiera insultado a Alexandra de aquella manera. Por algún motivo Alexandra venia a mi mente una y otra vez desde que la había visto bajar de su auto ultimo modelo; tenerla en mi mente no me molestaba en lo absoluto si no todo lo contrario me gustaba pensar en ella, en su cabello pelirrojo y sus impresionantes ojos verdes.



Un ligero golpe en el hombro me saco de mis pensamientos - ¿Te pasa algo? – Me pregunto Camila que me veía inquisitivamente – Seguro estas así porque no estas a gusto aquí – me sonrió – No te preocupes, pronto te sentirás como en casa, veras que no todas somos unas niñas mimadas – ambas reímos



-Nunca había estado en un lugar así – le dije, quería ser honesta con Camila, realmente quería que pudiéramos ser amigas



-Créeme que aun no has visto nada de cómo es este lugar – se detuvo y yo me quede junto a ella – Aquí pasan muchas cosas – rio – Jamás te aburrirás –



Las ultimas palabras de Camila me hicieron recordar lo que había dicho Alexandra “No tienes ni la menor idea de todas las cosas que se pueden hacer en un internado donde hay solamente chicas”, ese tipo de comentarios empezaba a inquietarme, ¿Qué tanto podía pasar en ese lugar?



Entramos al edificio posterior; había un amplio recibidor lleno de chicas todas vestidas iguales; uno que otro profesor y profesora sobresalía entre ese mar azul que éramos nosotras y empezaban a ordenar que entráramos al auditorio.



Camila y yo encontramos lugar en medio del auditorio; frente a nosotros había un gran escenario de madera pulida; el telón estaba cerrado y a la mitad de este había un pequeño estrado donde seguramente la Directora daría su discurso, había varias sillas colocadas en el escenario donde algunos profesores ya tomaban asiento. Se escuchaban los cuchicheos de todas las alumnas; calcule que éramos alrededor de doscientas chicas sentadas en las butacas de madera forradas de terciopelo rojo que hacia juego con el telón. Alce la vista y me quede un momento maravillada observando el candil que colgaba del techo; realmente era precioso y nuevamente me sentí dentro de una película.



-¡Lucia! – escuche que alguien gritaba, era Alexandra que venia a toda prisa



La salude a lo lejos y sonreí, hice señas de que aun quedaba un lugar junto a mi y ella sin pensarlo dos veces lo tomo.



-Te estuve buscando – me dijo sonriente



-Estaba conmigo – respondió Camila bastante molesta



-Hablaba con Lucia – Alexandra la miraba fijamente



-Si, estaba con Camila, me ha enseñado los jardines, son preciosos – intervine antes de que sucediera algo entre ellas dos y me puse a platicar amenamente con Alexandra. Camila había sacado su IPod y se había colocado los audífonos.



-Después vendrás conmigo, te mostrare toda la escuela – me dijo y le agradecí profundamente que me ofreciera su compañía – Debes de sentirte extraña – coloco su mano sobre la mía y me sentí contenta por aquel gesto – Considérame tu amiga Lucia – se acerco y me dio un suave beso en la mejilla que hizo que me sonrojara.



-Gracias – balbucee – Tu también considérame tu amiga – le dije sinceramente y ella apretó mi mano mientras me sonreía



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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   17/7/2008, 03:46

A los pocos minutos apareció en el escenario la Directora, Miss Patricia; así me había pedido que le llamara cuando me entreviste con ella antes de aceptar la beca. Estaba exactamente como la recordaba, el cabello negro recogido en un perfecto moño, traje sastre color negro y sus ojos oscuros escondidos tras unos diminutos lentes. Inmediatamente guardamos silencio y pusimos nuestros ojos sobre la Directora aunque eso no significaba que le prestáramos atención. Alexandra aun tenia mi mano entre la suya y jugueteaba con mis dedos, ese calor de su mano junto a la mía era agradable y me causaba una sensación de bienestar; comenzaba a dejar de sentirme sola.



Durante más de media hora escuchamos a Miss Patricia hablarnos de las normas que debíamos seguir, de los eventos que se llevarían a cabo a lo largo de año escolar y de lo mucho que debíamos esforzarnos para sacar buenas notas. Camila aun llevaba los audífonos puestos, estoy segura de que no escucho nada de lo que decía la Directora; mientras Alexandra me hacia comentarios acerca de los profesores que estaban sobre el escenario y yo reía por lo bajo ante las ocurrencias de mi nueva amiga.



Miss Patricia al fin concluyo su discurso deseándonos un buen curso escolar y entonces algo que yo nunca había presenciado sucedió.




-La Señorita Verónica Montalbán les dirigirá unas palabras – dijo Miss Patricia y una lluvia de aplausos y algunos chiflidos llenaron el auditorio.



-Ella es Verónica – me dijo emocionada Camila que se había quitado los audífonos.



Una chica alta de cabello café claro que llevaba peinado en una media coleta subió al escenario por las escaleras laterales; iba perfectamente arreglada. El uniforme le sentaba mejor que a ninguna otra chica que hubiera visto hasta ese momento. Aun se escuchaban los aplausos mientras Verónica se colocaba frente al estrado y sonreía; sus ojos eran color miel y quedaron iluminados por las luces del escenario. Verónica agradeció los aplausos con un ademan que denotaba seguridad y todas callaron para escucharla. Me encontraba impresionada ante la actitud de las alumnas, la miraban con devoción y admiración; comprendí inmediatamente que todas la apreciaban y que seguramente muchas querían estar en su lugar. Sentí un poco de pena por la chica, seguramente muchas la envidiaban y le seria difícil conseguir amigas sobre todo en un lugar así donde se notaba que todas estaban en constante competencia.



-Aun no entiendo porque le hacen tantas fiestas – dijo Alexandra en un susurro mientras se hacia un ovillo en su asiento



El discurso de Verónica fue corto y conciso; no pude apartar la mirada de ella mientras hablaba; había captado mi atención por completo y sentí una simpatía enorme por esa chica que no conocía. Cuando Verónica termino su discurso, todas; incluyéndome aplaudimos fuertemente mientras bajaba del escenario; era todo un espectáculo ver a esa chica. Ahora comprendía porque era que la habían escogido como representante estudiantil.



Una chica se acerco a Verónica y le entrego una rosa roja, bajo las miradas atónitas de todas las alumnas y sus cuchicheos.



-Aida no desiste – me dijo Camila señalando la escena y riendo



Me quede un poco sorprendida ante el comentario de Camila; no dejaba de observar la escena que estaba frente a mis ojos, Verónica sonreía un poco sonrojada ante el gesto de Aida; finalmente tomo la rosa roja que le tendía y regreso a su lugar. Aida era una chica de estatura baja, llevaba el cabello negro suelto sobre los hombros; por un momento pensé que Aida estaba enamorada de Verónica, pero descarte la idea, ese tipo de cosas no podían suceder en un colegio como este.



-Espero que este espectáculo termine pronto – Alexandra se notaba molesta y no pude entender el porque



Los profesores repartieron los horarios de clases donde venia también el grupo en el que estaríamos. Alexandra, Camila y yo quedamos en el mismo grupo lo cual no les hizo mucha gracia a ninguna de las dos. Había tres grupos por cada grado de preparatoria, veinte alumnas por cada grupo.



Eran casi las siete de la tarde cuando salimos por fin del auditorio, el cielo comenzaba a llenarse de estrellas y el paisaje que ofrecían los jardines y los edificios del colegio era precioso.



-¿Qué te pareció Verónica? – me pregunto Camila que venia junto a mi



-Pues que puedo decir, parece una chica impresionante – sonreí



-Y vaya que lo es, además es de lo mas simpática – continuo Camila – Tiene muchas admiradoras – rio – Hay muchas chicas que están enamoradas de ella –



No pude evitar abrir los ojos de par en par al escuchar aquello.



Camila rio ante mi reacción – No te asustes – trato de tranquilizarme – Eso se da mucho por aquí, sobre todo porque no hay chicos y hay que buscar maneras de divertirse – rio Camila



-¿Entonces tu? – le pregunte casi atragantándome con mis palabras



-¿Yo? … Si, he tenido alguna que otra amiga cariñosa - me guiño el ojo – Te dije que en esta escuela jamás te aburrirías –



Me sonroje por completo al escuchar aquellas palabras - ¿Y son relaciones serias? –



-No lo se, creo que realmente la mayoría de las chicas lo hace para pasar el rato, nunca he sabido de ninguna relación que llegue mas allá de estas paredes – suspiro Camila



-¿Todas lo hacen? – no podía dejar de preguntar, el tema me tenia realmente descolocada



Camila volvió a reír – No Lucia – dijo sin parar de reír – Solo he conocido a algunas pocas, pero de que las hay, las hay – termino



Me quede pensando un momento en lo que acababa de confesarme Camila, entonces era eso a lo que se refería Alexandra ¿Y si Alexandra quería algo conmigo? Fue lo primero que pensé, la idea no me parecía tan descabellada; además solo era como un juego ¿no? Nada serio, una nueva experiencia, alguien en quien refugiarse, alguien para no sentirse sola.



-Espérenme – grito Alexandra detrás de nosotras que se había quedado en el auditorio tratando de convencer al titular del grupo que la cambiara de salón



-Por favor dime que te cambiaron de salón – le dijo Camila suplicante



-Pues no, me tendrás que soportar todo el año – respondió Alexandra



Empezaba a acostumbrarme a las pequeñas discusiones que había entre mis dos nuevas amigas, suspire largamente y sonreí – Alex quedaste que me mostrarías toda la escuela –



-Si Alex – dijo burlona Camila – Has algo bueno y dale un tour a Lucia –



Alexandra se sonrojo al escucharme llamarla Alex y no pude más que pensar que se veía adorable.



-Vamos Lucia que apenas y nos queda tiempo antes del toque de queda – me sonrió



-¿No vienes? – le pregunte a Camila



-Tengo unos asuntos pendientes – me guiño el ojo y yo entendí perfectamente a lo que se refería



-Que te diviertas – dije mientras tomaba la mano de Alexandra entre la mía y echábamos a andar



Caminamos por los pasillos del edificio principal; era un lugar bastante antiguo y demasiado sobrio para mi gusto; Alex me enseño el salón donde llevaríamos clases, el salón de dibujo, los laboratorios de química y física y unos salones que eran de estudio. No solté la mano de Alexandra durante todo el recorrido; me sentía realmente a gusto con ella paseando y riendo de todas sus ocurrencias. Ella era una persona diferente a todas las que yo conocía, tenia algo que me atraía; un deseo de pasar todo el tiempo posible con ella se incrementaba a cada segundo y con cada broma que hacia.



Escuchamos unas voces en la entrada del segundo edificio; yo le había pedido a Alex que me mostrara la alberca y hacia allá íbamos cuando escuchamos unas risas.



-Debe ser alguna parejita – rio Alexandra



-¿Alguna parejita? – pregunte confirmando lo que me había dicho Camila hacia poco rato



-Si, algunas chicas divirtiéndose la una con la otra por ahí – me jalo de la mano para que fuéramos al lugar de donde venían las risas



-Espera – le dije deteniéndola – ¿No deberíamos mejor dejarlas solas? –



-Así no es divertido – sonrió maliciosa



Me deje llevar hasta el final del pasillo y las risas se hacían cada vez mas claras al igual que las palabras que venían de aquel lugar. Efectivamente eran dos chicas que reían y platicaban amenamente lo cual me tranquilizo porque si platicaban quería decir que no estaban haciendo otro tipo de cosas. Me sonroje ante mis pensamientos mientras veía como Alex abría muy despacio la puerta.



Por la pequeña abertura pude ver que ese lugar era la alberca del colegio, donde yo practicaría diariamente mi actividad favorita; sonreí al ver el agua que lucia calmada y casi trasparente iluminada por las luces del lugar.



-Son Verónica y Ana – susurro Alexandra



-¿Ana? – pregunte en voz baja



-La compañera de cuarto de Verónica – me respondió




Última edición por skytsuky el 21/7/2008, 03:57, editado 2 veces
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   17/7/2008, 03:47

Verónica estaba sentada a la orilla de la alberca, se quito los zapatos, con sumo cuidado se deshizo de sus medias blancas y las puso a un lado. Se levanto un poco la falda y metió primero el pie derecho en el agua y luego el izquierdo con mucho cuidado, seguramente el agua estaba fría. Una chica rubia y mas alta que Verónica se paseaba de un lado a otro, tenia el cabello lacio y sus ojos verdes pasaban de la alberca a su compañera de habitación.



-¿No puedes estarte tranquila? – le pregunto Verónica mientras jugaba con el agua de la alberca



-Ya sabes que no – le respondió la rubia que fue a sentarse junto a Verónica y después se acostó a la orilla de la alberca




-Esa niña me esta volviendo loca – le dijo Verónica a su amiga



-No deberías de prestarle tanta atención – Ana se puso sobre su costado y metió la mano dentro de la alberca



-¿Y como hago eso? – Dijo algo molesta – Soy su tutora de Literatura y no para de decirme que siente algo por mi; lo cual no creo, ya le he dicho muchas veces que lo que siente por mi solo es admiración –



-Es lo mismo que yo pienso – concluyo Ana que jugaba con el agua y empezaba a salpicar a Verónica – Ya “V” quita esa cara y deja de atormentarte por esa niña, ya se le pasara, el próximo año estaremos lejos de aquí y ella encontrara alguien mas –



-Solamente no quiero lastimarla – Verónica tomo la rosa roja que reconocí como la que Aida le había dado y empezó a quitarle pétalo por pétalo dejándolos caer sobre el agua de la alberca



-Después tendrás que recoger eso – sentencio Ana



-Lo se – Verónica dio un largo suspiro que me pareció lleno de melancolía – Mañana en la mañana cuando venga a nadar los recojo – la chica saco los pies del agua y los sacudió para ponerse después las medias y los zapatos



-Yo no se como puedes venir a nadar a las seis de la mañana, definitivamente estas loca – rio a carcajadas Ana mientras se ponía de pie para salir de la alberca



Verónica corrió hasta Ana y la abrazo mientras la despeinaba a modo de juego – Vámonos ya a dormir que seguro mañana no te levantas –



Alexandra me jalo hacia una esquina para que Ana y Verónica no pudieran vernos, yo apenas y reaccione, estaba demasiado embebida en escuchar la conversación de esas chicas y en los movimientos de Verónica. A ella también le gustaba la natación me dije, seguro que estaba en el equipo igual que yo. Pero ¿Porque estaba yo pensando en Verónica? Me pregunte mientras sentía el cuerpo de Alexandra pegado al mío; no me había percatado de ello por estar pensando en que tal vez podría hacerme amiga de Verónica estando las dos en el equipo de natación.



-Ya se fueron – susurro Alexandra muy cerca de mi oído y sentí como la piel se me erizaba



Me separe levemente de Alexandra saliendo de la esquina donde nos habíamos escondido - ¿Qué hora es? – le pregunte tratando de no sentir ese calor extraño que me envolvía



-¡Las nueve! – dijo Alexandra angustiada – Corre – me dijo sujetándome de la mano – Si no llegamos en cinco minutos nos tocara dormir en el jardín –



No supe como hicimos para llegar antes de nueve y cinco a nuestro edificio, me detuve en la entrada para recuperar la respiración mientras Alexandra se sentaba en las escaleras para descansar.



-Menos mal que llegamos – pudo articular Alex mientras se ponía de pie – Es horrible dormir en el jardín, te lo digo por experiencia – rio



-Gracias por el tour – le dije mientras avanzaba a hacia las escaleras



-No ha sido nada, la verdad es que me la he pasado muy bien contigo – me sonrió y le devolví la sonrisa. Ambas subimos al cuarto piso donde se encontraban nuestras habitaciones y me detuve frente a la mía – Buenas noches – se despidió Alexandra y me dio un beso en la mejilla



-Que descanses – dije mientras abría la puerta de mi dormitorio y sonreía



Camila estaba sobre su cama escuchando música, tenía los ojos cerrados y se movía al ritmo de lo que escuchaba, sonreía al verla y me fui a sentar junto a ella.



-¿Cómo te fue? – le pregunte sobresaltándola y no puede evitar soltar una carcajada



-Me asustaste – dijo mientras se quitaba los audífonos



-¿Cómo te fue? – repetí



-No puedo quejarme – sonrió - ¿Y a ti? No te trato mal Alexandra ¿verdad? – pregunto preocupada



-De hecho ha sido muy amable conmigo – me levante de la cama de Camila y busque mi pijama entre mi ropa



-Se que no tengo derecho a meterme en tus cosas – soltó de momento Camila – Pero ten cuidado con Alexandra, no todo es lo que parece –



El comentario de Camila no me sentó nada bien, pero tampoco estaría mal tener mis precauciones con Alexandra al final de cuentas no la conocía, pero tampoco conocía a Camila; y de nuevo estaba yo hay en el cuarto de baño poniéndome el pijama y devanándome los sesos por cosas que no eran tan importantes; no sabia porque siempre tenia que darle tantas vueltas a las cosas. Termine de cambiarme y decidí que lo mejor seria enfocarme en mis estudios y en la natación antes que cualquier otra cosa.



A las ocho y media se servía el desayuno en el Comedor que estaba repleto de largas mesas rectangulares para diez personas; tenía grandes ventanales que dejaban entrar de lleno la luz de la mañana y una larga barra con diferentes platillos para desayunar. Había huevo, hot cakes, waffles, panecillos, fruta, yogurt; todo un gran buffet donde se podía comer todo lo que quisieras; pero claro que la mayoría de las chicas llevaba una estricta dieta para conservar la línea. Las clases, me había dicho Camila la noche anterior empezaban a las nueve de la mañana y terminaban sobre las tres de la tarde que era la hora cuando se servía la comida. Había pequeños recesos entre clase y clase de quince minutos y un receso mas largo sobre el medio día que duraba media hora. Todo estaba sumamente organizado en aquel lugar; los horarios eran muy estrictos y era casi imposible saltarse las clases; pero yo no estaba ahí para saltarme las clases, estaba consiente que debía poner todo mi empeño en prepararme lo mejor que pudiera ya que de eso dependía mi futuro.



Segundo “A” era nuestro salón, la primera hora seria de Literatura, por suerte era una de mis materias preferidas, siempre he sentido una gran pasión hacia los libros y podía presumir de haber leído las mejores obras que se hayan escrito. El aula era justa para que las veinte alumnas que estaban dentro estuvieran cómodas en bancas individuales.



Camila se sentó detrás de mi en la fila pegada a la pared donde se encontraba la puerta y Alexandra que no se veía convencida de estar a pocos metros de Camila se sentó a mi lado izquierdo. Había desayunado con ambas, me preguntaba si no tenían mas amigas, yo las veía saludar a varias chicas de nuestro curso y de un curso arriba pero aunque las dos no se llevaban nada bien estaban ahí conmigo. Tal vez el hecho de que fuera la chica nueva era una novedad y por eso estaban ahí; prefería no pensar en eso, me sentía bien al lado de ambas. Camila tenia ese lado agradable y extrovertido que me hacia reírme y sentirme como si yo perteneciera a ese lugar y Alexandra era atenta y cariñosa conmigo, como si yo fuera una niña extraviada y ella quisiera ayudarme a encontrar el camino de vuelta a casa.



Un portazo hizo que saliera de mi plática con Alex; Aida entro como una ráfaga al salón de clases, miro detenidamente el salón y fue a sentarse justo en la banca que había delante de mi. Yo aun estaba un poco conmocionada por lo que había visto el día anterior en el auditorio; realmente esa chica tenía mucho valor en demostrar lo que sentía delante de toda la escuela. Le sonreí y ella me devolvió la sonrisa.



-No desistes con Verónica ¿verdad? – le pregunto Alex



Aida se giro para ver a mi amiga y me pareció ver algo de enojo en sus ojos – No, jamás voy a desistir – sonrió



-No seas tonta – hablo Camila – Ella tiene a Ana –



Mis ojos se abrieron de par en par – Ella no esta con Ana – dije de manera repentina y sin saber de donde salían esas palabras.



-Que bien informada estas – dijo Aida interesada en lo que yo acababa de decir - ¿Tu eres la nueva? – me pregunto sin quitarme la mirada de encima



Asentí con la cabeza algo sonrojada – Soy Lucia – me presente



-Aida Montero – me extendió la mano y yo hice lo mismo apretándola a forma de saludo - ¿A ti también te interesa Verónica? – me pregunto sonriente



-Bueno… - fue lo único que pude articular ante aquella pregunta. ¿Me interesaba Verónica? Me pregunte. La verdad es que era una chica que apenas había visto dos veces, ¿Cómo podía saber si me interesaba? No podía negar que me resultaba atrayente al igual que a todas las demás.



-No, a ella no le interesa tu dichosa Verónica – respondió Alexandra por mi



-¿Tu como sabes eso? – Le refuto Camila que no había perdido el hilo de la conversación – Además seria mas fácil que Lucia se interesara en Verónica que en ti –



-¿Por qué mejor no te callas? – Alex se había levantado de su pupitre al igual que Camila.



Yo seguía ahí sentada entre las dos; pensando en porque había reaccionado Alex de esa manera al pensar que yo podía interesarme en Verónica. Definitivamente estudiaría Psicología, analizaba demasiado las situaciones y a las personas.



-¡Siéntense! – dijo una voz autoritaria que venia de frente del salón. La maestra de Literatura había llegado y Camila y Alex no tuvieron más remedio que posponer su pelea.



La clase de Literatura inicio y tuve que poner toda mi atención para dejar de pensar en todas esas extrañas ideas que me venían una y otra vez a la cabeza. Después de Literatura vino Matemáticas y luego Química. El receso largo llego antes de lo que yo pensaba y salimos al patio para despejarnos un poco. Aida vino con nosotros y nos sentamos debajo de la sombra de un árbol cercano al edificio.



-¡Aida! – alguien la llamaba



Todas pusimos nuestra atención a la chica rubia que venia hacia donde nos encontrábamos, era Ana. Caminaba despreocupadamente, anoche apenas y la había visto; era mas alta de lo que yo pensaba, uno ochenta calcule, tenia el cabello rubio y muy lacio, los ojos de un verde intenso casi tan intenso como los de Alex; llevaba perfectamente arreglado y planchado el uniforme y tenia una sonrisa de oreja a oreja. De momento me pareció que esa sonrisa no combinaba con la tristeza que estaba reflejada en sus ojos; tal vez Ana era una de esas personas que nunca sabes lo que realmente pasa con ellas porque siempre están sonriendo.



Aida se levanto de un brinco y abrazo a Ana de manera fraternal - ¿Qué tal las vacaciones? – le pregunto Ana mientras se separaba de la chica y avanzaba mas hacia nosotras



-Las extrañe mucho – fue lo único que dijo Aida



-¡Ey! Tu eres la nueva – me dijo, empezaba yo a cansarme de oír aquellas palabras



Asentí con la cabeza tratando de disimular mi molestia.



-Se llama Lucia – dijeron Camila y Alex al mismo tiempo



-Mucho gusto Lucia, yo soy Ana – sonrió y volví a encontrar esa tristeza en sus ojos



-Igualmente – respondí cortésmente



-También esta en el equipo de natación – dijo Camila muy animada – Y es mi compañera de cuarto –



-No dejes que esta niña se porte mal, si es necesario regáñala y si no te hace caso vienes a decírmelo – sentencio Ana



Yo reí mientras Camila fruncía el seño y le enseñaba la lengua a Ana a modo de juego y Ana le devolvía el gesto – Me portare bien mamá – se burlo Camila



-Así me gusta, que seas obediente – rio Ana



Alex escuchaba cada palabra, pero no dijo nada y Ana tampoco hablo con ella; por lo que pude ver, Ana se llevaba muy bien con Camila y Aida, parecía su hermana mayor.



-¿Y Verónica? – Le pregunto Aida a Ana – No la he visto desde anoche –



-La Señorita Perfección esta muy ocupada – rio Ana – Por eso me pidió que te dijera que no podrán empezar con las lecciones de Literatura hasta la próxima semana –



El semblante de Aida se ensombreció – Espero verla pronto –



-Bueno niñas pórtense bien – se despidió Ana – Ya sabes Lucia si alguna te da problemas no dudes en hacérmelo saber para que las ponga en su lugar –



Asentí con la cabeza y sonreí. Mientras que Camila y Aida le enseñaban la lengua a Ana a modo de juego. Alex se levanto y yo junto con ella, Camila nos siguió y junto con Aida caminamos de vuelta al salón de clases.




Última edición por skytsuky el 21/7/2008, 03:51, editado 2 veces
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   17/7/2008, 15:28

como queria volver a leer esta historia!!! .. jeje.. excuse me.. i gotta read it one more time.. sii!!.. gracias por subirla ::lala::
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   21/7/2008, 03:01

CAPITULO II
Eran las seis de la mañana cuando Verónica abrió los ojos, el despertador sonaba una y otra vez; lo apago de un manotazo y se levanto bostezando para entrar al cuarto de baño. Después de cinco minutos salió con su traje de baño color negro y la bata de baño blanca. Sonrió al ver a Ana dormida en la cama contigua a la suya, se acerco y la cubrió con las sabanas que la chica seguramente había tirado a media noche mientras tenía alguno de sus extraños sueños.
Salió de su habitación e hizo el recorrido que ya conocía de memoria hasta la alberca del colegio; dejo caer la bata de baño sobre el piso, se puso el visor sobre los ojos y con un clavado entro a la alberca. Sintió el agua tibia recorriéndole el cuerpo y empezó a nadar de lado a lado cruzando la alberca una y otra vez hasta hacer quince vueltas.
Se permitió por un momento juguetear con el agua y después salió de la alberca cubriéndose con la bata para regresar a su habitación. Eran las siete en punto cuando Verónica entro en la ducha. Ana aun seguía dormida.
-Ana – le llamo Verónica – Ya despierta Ana, son siete y media –
Su compañera no se inmuto.
-¡Ana! – dijo mas fuerte y la rubia se movió acurrucándose entre las sabanas. Verónica rio y se acerco hasta la cama de Ana – Anda ya flojita – le dijo moviéndola para que despertara completamente
-Cinco minutos mas “V” – suplico Ana
Verónica le arranco las sabanas – Ni uno mas – rio – Anda ya es hora, no me quiero perder el desayuno –
Ana no tuvo mas remedio que levantarse y entrar en la ducha – Eres mala conmigo – dijo bromeando mientras cerraba la puerta del baño
Preparo sus cuadernos cuidadosamente asegurándose de que no se le olvidaba nada - ¡Ana! – Le grito – Me voy tengo mil pendientes, te veré en el desayuno – Verónica no espero la respuesta de su amiga y salió de su habitación en el primer piso del Edificio “A”.
Tres semanas habían pasado desde que el curso había iniciado y ya tenía una montaña de papeles que revisar y muchas actividades que planear; además estaban las clases de Literatura con Aida que había ido retrasando por sus nuevas responsabilidades. Suspiro mientras se internaba en los pasillos del edificio principal, llego a un salón que estaba acondicionado como oficina para ella y empezó a revisar los pendientes que tenia.
El primer evento que tenia que planear era la competencia interna de natación donde escogerían a los nuevos miembros del equipo que era el más importante y el más fuerte del Colegio.
Lucia Aguilar leyó entre los nombres de la lista de los miembros titulares del equipo; estaba segura que no había escuchado de ella antes, tal vez era la nueva adquisición del Colegio; ya se enteraría después de quien era esa chica. Continúo revisando papeles hasta las ocho y media de la mañana; bajo hasta el comedor y se sentó junto a Ana para tomar su desayuno.
-Aida se queja de que no le has prestado atención – dijo Ana mientras desayunaban
-Tengo muchas cosas que hacer – respondió – Creo que lo mejor será que le busque una nueva tutora de Literatura –
-No creo que ella acepte – sentencio Ana
-Lo se, pero es que realmente no tengo tiempo para eso, apenas y puedo conmigo – se quejo la chica
-Si no te esforzaras tanto por ser la Señorita Perfección tendrías más tiempo para ti –
Verónica rio ante el comentario de Ana – Sabes que no puedo evitarlo –
-Lo se “V” – dijo Ana – Pero creo que a veces deberías de tomarte un poco mas a la ligera las cosas y no tratar de ser perfecta –
-Tú no siempre tienes que aparentar que estas feliz cuando no lo eres – dijo Verónica y Ana no pudo responder a ese comentario.
El día paso rápido para Verónica que pensaba una y otra vez en lo que su amiga le había dicho “Deja de tratar de ser perfecta”, pero ¿Cómo podía dejar de serlo? Ella estaba completamente consiente de que no era una chica perfecta aunque sus calificaciones y comportamiento hicieran pensar a todas las personas que era una persona digna de admiración. A veces en las noche se escapaba a fumar al techo del edificio mientras contemplaba las estrellas; se había escapado muchas veces de clases para ir a chapotear a la alberca; tenia escondida una botella de vodka debajo de su cama de la cual bebía de vez en cuando sobre todo si estaba melancólica. ¿Eso era ser la chica perfecta? Ella no lo creía así, se sentía como si las personas la quisieran ver de una manera diferente a lo que era realmente. El ser responsable y ordenada no denotaba que fuera un dechado de virtudes.
Se recargo en la silla de su escritorio en aquel salón y miro al techo como si este fuera a darle las respuesta que necesitaba; siempre lo había tenido todo; una familia unida, una casa llena de lujos, había ido a las mejores escuelas, había conseguido las mejores notas y el cargo mas importante en el colegio; todos le auguraban un brillante futuro en cualquier carrera que escogiera. Sabía que muchas chicas darían la vida por estar en su lugar, que otras la admiraban y que las demás la envidiaban por lo que tenía. Pero realmente Verónica sentía que no tenia nada; se sentía fuera de lugar a cada momento; era como si ella perteneciera a otro mundo y hubiera caído en este por un cruel juego del destino.
Suspiro largamente y siguió con su trabajo, prefería apartar esos pensamientos que lo único que hacían era ponerla triste; se sentía sola. Sabia que tenia a Ana y a muchas personas que la querían pero realmente no podía quitarse esa coraza y decirle a alguien abiertamente todo lo que pensaba; nunca se había mostrado a nadie tal y como era. El demostrar abiertamente todo lo que piensas y sientes es signo de debilidad le habían repetido una y otra vez en su casa; los débiles nunca llegan a ningún lado; por eso ella tenia que ser fuerte, por eso ella no podía demostrar realmente lo que pensaba ni lo que sentía; por eso ella tenia que ser la señorita perfección como decía Ana.
La puerta retumbo tres veces - ¿Verónica? – se escucho
-Verónica se levanto y abrió la puerta, una chica de ojos negros le sonrió - ¡Aida! – Dijo sorprendida - ¿Cómo has estado? – le pregunto y la hizo pasar
-Extrañándote, ahora con tus miles de ocupaciones ya no tienes tiempo para mi – hizo un puchero
-No pongas esa cara – sonrió Verónica – En unos cuantos días estaré libre, solo es cuestión de organizarme y de terminar algunas cosas –
-Perfecto, así podrás empezar con mis clases de Literatura – Aida se sentó en la silla frente al escritorio de Verónica mientras ella daba vueltas por el lugar
-Si, en una semana espero poder cumplir con eso – sonrió
-Promete que te veré mas seguido – Aida miraba fijamente a su tutora
-Si, lo prometo, cuando tenga tiempo pasare a verte – se detuvo frente a la puerta y la abrió – Espero a Camila ¿no la has visto? –
Aida frunció el seño levemente – Andaba por ahí con la chica nueva, con Lucia –
-Espero que no tarde, tenemos que resolver ya lo del equipo de natación – se dijo así misma Verónica - ¿Qué tal te va con tus compañeras? – pregunto
-Creo que este año será mejor – Aida suspiro – Con Camila, Alexandra y Lucia me la he pasado estas semanas – dijo – Porque tu y Ana ya no tienen tiempo para mi – reclamo
-Ana también tiene sus cosas, lo sabes – respondió Verónica - ¿Entonces te va bien con ellas? –
-Si, Lucia es una niña excelente, es simpática y muy guapa – empezó a decir Aida – Camila y Alexandra ya sabes siempre se la pasan peleando – rio – Y pues ellas estaban igual de solas que yo, parece que Lucia nos ha venido a unir de cierto modo –
-Me alegro – Verónica se acerco y le acaricio el cabello de modo juguetón – Lo que tu necesitas son amigas que te comprendan y te escuchen – dijo mirándola - ¿Entonces Lucia es guapa? -
Aida se sonrojo – Si, pero no tanto como tu –
Ahora Verónica era la que estaba sonrojada – Tu lo dices porque me quieres –
-Si y te quiero mucho, bien lo sabes – Aida la miraba a los ojos fijamente
-¡Verónica! –
La chica se asomo por la puerta y vio que Camila venia corriendo hacia ella. Que oportuna era, la había salvado de una situación muy incomoda. Verónica quería a Aida, sabia que era una niña que estaba un poco confundía y que necesitaba alguien que la guiara en algunas cosas, pero tener una relación sentimental que fuera mas allá de la amistada no era posible. Era por demás conocido que muchas alumnas mantenían relaciones afectivas; a Verónica esto no le había pasado desapercibido, le daba igual lo que hicieran sus compañeras; tenía muchas admiradoras pero jamás había tenido nada que ver con ninguna de ellas ni con otras. Sabía que en algún momento alguien realmente especial llegaría a su vida y entonces no lo pensaría dos veces e iría detrás de esa persona; pero ese era un pensamiento muy remoto, además ella tenía a Miguel, el chico que le habían escogido sus padres.
-Me has tenido esperando – dijo Verónica indignada
Camila rio ante la pose de Verónica – Lo siento es que estaba con Lucia terminando los deberes –
-¿Deberes? ¿Tu? – rió Verónica – Definitivamente tengo que conocer a esa tal Lucia; ha logrado que hagas tus deberes, que tu y Alexandra estén a pocos metros de distancia y que Aida este animada – suspiro – Debe ser algo especial esa chica –
-Si, lo es – dijo Aida integrándose a la plática
-A ti te gusta – rio Camila – Ves Verónica, Lucia te esta quitando el puesto –
Verónica rio mientras Aida solo fruncía el seño y veía con cara de pocos amigos a Camila.
-Bueno ya – dijo Verónica – Vamos de una buena vez a planear lo de la dichosa competencia –
Aida se levanto y salió del salón – Nos veremos luego entonces, recuerda que me prometiste que te vería mas seguido –
-Si, no te preocupes seguro tendré un momento libre para ti – dijo Verónica
Camila se sentó frente al escritorio y se despidió de Aida – Nos vemos en un rato, recuerda que hemos quedado con Lucia y Alexandra – dijo
Aida asintió y echo a andar por los pasillos cerrando la puerta del salón detrás de ella. Algo tenia confusa a Aida, estaba claro que Verónica le había gustado desde la primera vez que la vio, le atraía y se sentía segura a su lado. Pero ahora estaba Lucia que era una chica linda en la que podía confiar como jamás había confiado en nadie. Se fue directo a su habitación y se echo en la cama, saco una libreta y empezó a escribir poemas, uno detrás de otro, tenia esa libreta llena de poesías para Verónica pero jamás le había mostrado ninguno. Las cosas habían cambiado este año para ella, el año anterior sus compañeras se burlaban y le hacían bromas de mal gusto; ahora tenia tres amigas que había hecho en poco tiempo y con quienes se la pasaba muy bien, tenia mas confianza en si misma y se esforzaba por conseguir el cariño de Verónica aunque ella muchas veces le había aclarado que solo sentía amistad por ella; pero no se daría por vencida; Verónica tenia que entender todo lo que la quería, tenia que entender que estaba enamorada de ella, comprender que se la pasaba pensando todo el día en lo que hacia y en si estaría bien. Verónica tenía que estar con ella, tenia que ser suya.
Suspiro largamente, pensó nuevamente en Lucia; no, lo que sentía por Lucia era completamente diferente, era solo un gusto, algo pasajero que había sustituido unos días lo que sentía por su tutora; Lucia le gustaba pero ella estaba enamorada de Verónica. Sonrió ante ese pensamiento, estar enamorada ¿Qué era estar enamora? Se preguntaba una y otra vez mientras escribía en su libreta todo lo que sentía. ¿Qué era lo que necesitaba tener para ser la única a los ojos de Verónica?



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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   21/7/2008, 03:03

Se levanto de la cama y miro por la ventana, ahí estaban Alexandra y Lucia, se habían vuelto buenas amigas y poco era el tiempo que pasaban separadas; al principio, tenia que reconocerlo Lucia no le cayo del todo bien porque parecía estar interesada en Verónica; pero después se dio cuenta de que cada vez se volvía mas cercana a Alexandra y eso hizo que aquellos pensamientos quedaran fuera de su cabeza.
Lucia estaba recargada en un árbol mientras le acariciaba el cabello a Alexandra que estaba acostada sobre las piernas de Lucia.
-¿Qué tal te ha ido en los entrenamientos? – le pregunto Alex a Lucia que ya estaba quedándose medio dormida
-Han sido geniales – dijo emocionada Lucia – Me estoy preparando muy duro, no quiero perder ni una sola competencia –
Alex sonrió; sentía las manos de Lucia jugando con su cabello, la respiración de le chica sobre su cara y su olor tan cerca de ella que hizo que la piel se le erizara. Se había fijado en Lucia, en sus piernas, en su cuerpo, en su cintura, en su cabello y en sus ojos. Alex sabia que le gustaban las chicas, había tenido alguna que otra “novia” en el colegio pero ninguna chica le había gustado tanto como Lucia, ella era especial; la hacia sentir diferente como si las cosas se hubieran acomodado en el mundo y todo estuviera a su favor.
-No te vayas a dormir – le susurro Lucia
La chica sonrió y abrió los ojos, le acaricio suavemente la mejilla a Lucia que se sonrojo; estaba segura que Lucia sabia que le gustaba; la miro fijamente a los ojos pero no pudo decir nada, no sabia que decir en ese momento; tal vez si le dijera lo que sentía Lucia saldría corriendo y jamás le volvería a hablar. Volvió a cerrar los ojos y se acurruco un poco más. Todo encajaba a la perfección en su mundo, un nuevo mundo donde ella tenia a alguien, donde no estaba sola; con Lucia no tenia que ser esa chica ruda que aparentaba frente a sus demás compañeras con las que nunca se había llevado bien, ahí bajo ese árbol podía ser ella misma, aunque siempre con ese temor latente al rechazo.
-¡Ey! ¿Qué hacen? – interrumpió Camila
Alexandra se levanto de inmediato de las piernas de Lucia.
-Esperándolas – respondió Lucia que reía ante la reacción de Alexandra
-Pues ya estamos aquí – Camila se sentó frente a las chicas y a su lado Aida que venia pensativa
Pasaron lo que restaba de la tarde bajo la sombra del árbol; en las pocas semanas que llevaba el curso Lucia, Alexandra, Camila y Aida habían logrado integrarse, si bien no eran las mejores amigas se hacían compañía. Lucia encontró en ellas a nuevas amigas que le hacían pasar ratos agradables en ese lugar nuevo para ella. Alexandra se sentía bien en la compañía de Lucia y no quería separarse ni un momento de ella aunque eso significara tener que estar junto a Camila; Aida se le hacia indiferente ya que la mayoría del tiempo estaba callada y sumergida en sus pensamientos. Para Camila las cosas eran mas fáciles, siempre había sido una chica sociable y llena de amigas pero se sentía cómoda con aquellas chicas que no le juzgaban ni le criticaban nada, Alexandra siempre le reñía pero realmente le divertía pelear con ella, no se tomaba a pecho esas peleas era algo que empezaba a ser parte de su vida. Por su parte Aida había encontrado tranquilidad dentro de aquel grupo, ningún insulto, ninguna mala cara, ningún comentario mordaz hacia su persona; a veces no entendía porque las otras chicas eran tan groseras con ella pero ahora eso ya no le preocupaba estaba a gusto ahí con las peleas de Alex y Camila, con los consejo de Lucia y las bromas que hacían unas a las otras donde ella también participaba.
La noche llego rápido y tuvieron que volver a su dormitorio antes del toque de queda como todas las demás chicas.
-¿No es Ana? – pregunto Alex mientras entraban a los dormitorios. Todas se giraron para ver una silueta que se acababa de perder en la oscuridad
-Quien sabe desde aquí no se distingue bien – dijo Aida – No creo que sea ella, Ana siempre esta puntual en el dormitorio y no es de las chicas que se escapa –
Aida tenia razón, esa nunca habría podido ser Ana porque Ana hacia horas que se había internado en su dormitorio a hacer sus tareas, siempre responsable y cumpliendo las reglas.
Eran las nueve y media cuando Ana cerro su laptop y suspiro recargándose sobre la silla, había terminado la tarea de toda la semana; siempre que no quería pensar se ponía a hacer los deberes, se llenaba de trabajos y terminaba todos sus pendientes; pero llegaba un momento cuando ya no tenia mas deberes que hacer y entonces venían a ella todas las dudas que le aquejaban una y otra vez.
“No tienes que fingir ser feliz” ¿Cuántas veces le había dicho Verónica aquella frase?
Ana y Verónica se habían conocido en el Colegio el primer día que llegaron ahí. Ana era una chica reservada al igual que Verónica; estaban sentadas en el Auditorio mientras escuchaban a Miss Patricia darles la bienvenida y entonces Ana se sorprendió al ver que Verónica la observaba; simplemente estaba ahí mirándola detenidamente como si fuera un cuadro en un museo. Ana se sonrojo y Verónica le sonrió.
-No estés triste – le dijo Verónica
-No estoy triste – sonrió Ana – Yo nunca estoy triste, ves estoy sonriendo –
-Puedes sonreír pero eso no quiere decir nada – le aclaro Verónica – Tus ojos están tristes, tu mirada se ve apagada –
Una lagrima rodo por la mejilla de Ana, sin que ella se diera cuenta y sin que pudiera detenerla. Verónica la limpio rápidamente y con cuidado; le sonrió sinceramente a Ana y ella supo que desde ese momento serian amigas. Y así había sido; aunque no estaban juntas todo el tiempo se apoyaban la una a la otra, no necesitaban decírselo todo y estar siempre de acuerdo para ser buenas amigas. Ana sabia que contaba con Verónica para cualquier cosa y en cualquier momento. Sabia que Verónica iba a estar ahí para ella siempre, aunque las circunstancias las alejaran.
La mayoría de las veces Ana no tenía una razón para estar triste pero así era ella, tenia días en los que todo era completa felicidad y otros en los que simplemente se sentía abatida. ¿Quién soy? Era el único problema que aquejaba a Ana, muchas veces se había tratado de responder esa pregunta pero nunca había encontrado la respuesta. No era que realmente no supiera quien era si no que como todos en algún momento sentía que quería escapar de todo lo que la rodeaba a un lugar lejano y remoto en alguna montaña, dejando todo lo que pasaba atrás como si no hubiera existido.
Se abrió la puerta de la habitación y Ana levanto la vista, estaba acostada en la cama con los audífonos a todo volumen escuchando su canción favorita; apago el IPod y se saco los audífonos – Son las diez de la noche Señorita Montalbán – la regaño Ana
Verónica sonrió, esa misma sonrisa que siempre le regalaba a Ana – Lo se, no me regañes – suplico
-¿Dónde estabas? – Ana se acerco a Verónica hasta quedar frente a ella y empezó a olfatear a su amiga - ¡Fumaste! –
-Solo fue un cigarro – dijo Verónica poniendo los ojos en blanco
Ana movió la cabeza de un lado a otro – Te me vas a la ducha en este mismo instante, sabes que odio el olor a cigarro –
-Pero ya me duche en la mañana – Verónica hizo un puchero – Anda Ana no seas mala –
-Al menos cámbiate esa ropa y lávate –



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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   21/7/2008, 03:13

Verónica sonrió y obedeció a su amiga, se puso el pijama y se lavo la cara y los dientes, se amarro el cabello en una trenza y salió del cuarto de baño. Se acostó sobre su cama viendo a Ana que se había colocado de nuevo los audífonos y no la veía.
-¿Estas enojada? – pregunto Verónica con voz dulce
Ana la miro y no dijo nada.
-No te enojes conmigo – le pidió – Solo fue un cigarro, es que tenia mil cosas en la cabeza y eso me ayuda a relajarme un poco –
-Sabes que odio que fumes – le recrimino Ana – No es un buen habito, además una señorita decente como tu no debería hacerlo –
Verónica y Ana soltaron una carcajada al mismo tiempo.
-¿Qué tal tu día? – le pregunto Verónica a Ana
-Nada nuevo, ya he terminado las tareas de toda la semana – dijo la chica que se había hecho un ovillo sobre la cama y veía a Verónica.
-¿En que no querías pensar? – pregunto Verónica que conocía a la perfección las costumbre de Ana y lo que significaba que estuviera metida en sus tareas toda la tarde
-He llamado a casa, las cosas no están muy bien por allá – suspiro – Ya han empezado con los trámites de divorcio –
-Lo siento – susurro Verónica – Pero creo que es lo mejor Ana, eso ya se estaba poniendo muy feo –
-Lo se – respondió Ana – Aunque eso no quiere decir que no me duela – unas pequeñas lagrimas salieron del rostro de Ana, las lagrimas que había estado conteniendo toda la tarde.
Verónica se levanto de su cama y fue hasta donde estaba su amiga; Ana le hizo espacio a Verónica que la abrazo acostándose junto a ella, la recargo en su pecho y empezó a acariciarle el cabello muy despacio y suavemente mientras dejaba que su amiga se desahogara.
-Todo va a estar bien Ana lo prometo – le susurraba una y otra vez hasta que el sueño las venció y se quedaron dormidas una junto a la otra.
Eran las siete de la mañana cuando Verónica abrió los ojos, miro el despertador y maldijo, se le había hecho tarde. Se cambio lo más rápido que pudo, si tenia suerte podría nadar unas diez vueltas antes del desayuno. Abrió la puerta de la alberca y se llevo una sorpresa, el equipo de natación en pleno estaba entrenando – Genial – susurro, a ella le gustaba nadar sola
-¡Verónica! – grito la entrenadora justo cuando estaba dispuesta a marcharse. Empezó a caminar hasta donde estaba la entrenadora y la saludo educadamente - ¿Venias a nadar? – le pregunto la entrenadora
-Si, generalmente vengo a las seis de la mañana – explico – Pero hoy se me ha hecho tarde –
-Pues anda que esperas entra en la alberca, el último carril esta vacio – le dijo la entrenadora
-Muchas gracias pero será mejor que vuelva a otra hora – se disculpo
-No seas tonta, anda – le repitió la entrenadora y casi la llevo a rastras al último carril
Después de pensarlo unos segundos Verónica se deshizo de su bata de baño y se sintió incomoda al ver que algunas de las alumnas la observaban, lo mas rápido que pudo se puso el visor y se lanzo a la alberca. Hizo cinco vueltas sin parar y después se detuvo un momento para que los latidos del corazón se normalizaran.
-¿A que debemos el honor? – le pregunto Camila que estaba en el carril contiguo
Verónica le sonrió – Se me hizo tarde –
-Ana tiene la razón, tu estas loca, no se como puedes despertar a las seis para venir a nadar – rio Camila – Ya ni yo y eso que soy del equipo –
-¿Por qué están entrenando a esta hora? – Pregunto Verónica – No se supone que entrenan por las tardes –
-A la entrenadora se le ocurrió la brillante idea de que hay que redoblar esfuerzos – respondió Camila con cara de decepción
Verónica rio.
-¡Camila! – le grito la entrenadora
-Ya voy, ya voy – respondió la chica y volvió a sumergirse en el agua
Verónica hizo lo mismo, dio cinco vueltas más a la alberca y salió apresurada; apenas y tenía tiempo de irse a duchar y llegar al comedor para el desayuno.
-No tan rápido – dijo una voz detrás de ella
Se giro y vio a Camila y a una chica que no conocía; la chica era apenas unos centímetros mas baja que ella, tenia el cabello negro, la piel muy blanca y los ojos de un azul impresionante; por un momento se quedo mirándola a los ojos y sonrió; la chica le devolvió la sonrisa.
-Ella es Lucia – se la presento Camila
-Así que tu eres la famosísima Lucia – Verónica rio – He oído mucho de ti –
-Espero que hayan sido cosas buenas – respondió la chica
-Bueno ella será la que te ayude con lo de la selección del equipo de natación – interrumpió Camila
Verónica y Lucia la vieron de manera inquisitiva.
-Creo que tu eras la encargada de eso ¿no? – dijo Verónica
Camila se sonrojo – Si lo se… - suspiro – Pero es que Ana va a darme asesoría en matemáticas y no podre seguir con esto –
-¿Y ya le preguntaste a Lucia si puede encargarse? – pregunto Verónica sin quitar la vista de Camila
-Si, si, ya me lo había mencionado – mintió Lucia
-Eres mala mintiendo – rio Verónica – Pero esta bien, no me quiero enterar Camila de que le das problemas a Ana –
Camila puso los ojos en blanco – Y yo que pensaba que al venir al internado me libraría de mi mama – hizo un puchero – Ahora tengo dos –
-No seas exagerada – le dijo Verónica – Bueno Lucia, entonces seremos tu y yo –
Lucia asintió – Te veré entonces por la tarde –


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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   21/7/2008, 03:14

-A las seis – dijo Verónica – Creo que Camila te podrá indicar donde – miro a Camila que asintió con la cabeza – Que tengan un buen día – termino Verónica y salió del lugar para ir a arreglarse
-¡¿Qué vas a que?! – gritaron al unisonó Alexandra y Aida
-Que ahora ella va a ayudar a Verónica con lo de la selección del equipo de natación – dijo Camila con una sonrisa por la reacción que acababan de tener sus compañeras
-Solo será hasta que sea la selección del equipo – dijo Lucia mientras terminaba su desayuno
-¿No eras tu la encargada? – le pregunto Alex
-Si, pero Lucia muy amablemente acepto suplirme porque tengo que tomar asesorías de matemáticas – explico Camila
-¿Entonces pasaras mucho tiempo con Verónica? – Aida tenía los ojos abiertos de par en par
-No te preocupes por tu Verónica – interrumpió Alex – Lucia no esta interesada en ella -
Lucia y Camila miraban extrañadas la reacción de sus compañeras.
-Yo no le veo el mayor problema a que tenga que ayudar a Verónica con el equipo de natación – hablo Lucia – Creo que será algo bueno para mi, así me integrare mas en el equipo y en la escuela –
-Pero… - objeto Alex
-Ya, déjala en paz – interrumpió Camila
Alex se quedo callada y se sumió en sus pensamientos al igual que Aida. Las cuatro chicas salieron del comedor para dirigirse a sus clases. El receso de medio día llego, Alex salió antes que todas perdiéndose en el jardín y Aida se quedo en el salón terminando una tarea dejando a Camila y a Lucia solas.
-¿Por qué se habrán puesto así? – le pregunto Lucia a Camila mientras caminaban por el Colegio
-¿Deberás no lo sabes? –
Lucia negó con la cabeza, tenia una idea del porque se habían comportado así sus amigas pero necesitaba que alguien le confirmara su teoría.
-Muy fácil – empezó Camila – Aida esta enamorada de Verónica y no ha podido pasar tiempo con ella porque Verónica esta muy ocupada y se siente celosa de que tu puedas pasar tiempo con ella – suspiro – A Alexandra claramente le gustas y además Verónica no es mucho de su agrado –
Lucia suspiro – Ya – dijo - ¿Por qué a Alex no le cae bien Verónica? – pregunto
-Alexandra tenía una novia, nosotros íbamos en primero y ella iba en tercero. Sofía, así se llama la chica, estuvo con Alexandra unos tres meses y después la dejo; no se muy bien el porque, nunca me he llevado bien con Alexandra – hizo una pausa – Sofía empezó a poner su atención en Verónica, se hizo su amiga y empezaron a pasar mucho tiempo juntas; todas decían que había dejado a Alexandra por Verónica –
-¿Verónica tuvo algo que ver con Sofía? –
-No, eso me lo dijo la misma Verónica cuando se lo pregunte; pero Alexandra esta convencida de que por su culpa perdió a Sofía – termino
Ahora Lucia tenia muchas preguntas en la cabeza ¿A Alex realmente le gustaban las chicas y quería algo con ella? ¿Verónica había tenido una relación con Sofía? ¿Por qué Aida sentía celosa de ella? ¿Por qué pensaban Alex y Aida que ella podía fijarse en Verónica? ¿Verónica podía fijarse en ella? Eran muchas preguntas para un solo día; esperaría a que las cosas tomaran su curso y no se preocuparía antes de tiempo por lo que era incierto.
Justo cuando terminaban las clases, se servía la comida en el comedor, Verónica y Ana se sentaron en la mesa de siempre alejadas de todas las chicas; no llevaban clases en el mismo salón y ahora tenían menos tiempo para estar juntas y poder platicar.
-¿Conoces a Lucia? – le pregunto Verónica a su amiga
-¿La nueva? – Ana jugaba con la comida en el plato
Verónica asintió mientras daba un bocado – Si ella –
-La he visto algunas veces con Aida y Camila – continuo – Se ve que es una buena chica, le dieron una beca del cien por ciento, dicen que es excelente en natación –
-Ella me ayudara con lo del equipo de natación – dijo Verónica
-Si, algo me comento Camila, de nuevo va mal en matemáticas – rio Ana – Esas niñas son nuestra perdición –
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   21/7/2008, 03:14

Verónica rio – Tenemos demasiado mimadas a Camila y Aida – bebió agua de su vaso
-No se que pensábamos cuando aceptamos ser sus tutoras – Ana y Verónica rieron con ganas – Pero para ser honesta no se que haría sin ellas –
-Lo se, yo también las quiero mucho – suspiro Verónica – Espero que algún día Aida me entienda y no insista mas con lo mismo; no me gustaría lastimarla –
Ana seguía jugando con la comida en su plato – Lucia se ve que es buena persona –
Verónica suspiro – Tiene unos ojos impresionantes –
-¡No! – Dijo Ana - ¿Te gusta Lucia? –
-No digas bobadas Ana – Verónica se había sonrojado
-Entonces ese suspiro y luego “tiene unos ojos impresionantes” – Ana rio – Nunca había escuchado de tus labios decir algo así –
-Yo tengo novio Ana –
-Ah si, el tal Miguel ese con el que tus padres te hacen salir y con el que quieren que te cases – Ana puso los ojos en blanco – Tu sabes perfectamente que solo estas con el para que tus padres no te molesten, además ni siquiera lo vez, tu estas recluida aquí y el allá afuera haciendo lo que le place – trago saliva – Que bonito noviazgo -
-Ya Ana – le suplico Verónica
-Esta bien, esta bien – se rindió Ana – Yo no se como puedes soportar al tipo ese –
-No es mal chico – se defendió – Además apenas tengo diecisiete años, en lo que menos pienso es en casarme –
-Tu no, pero tus padres… -
-Ana – la interrumpió – En cuanto salgamos de aquí nos iremos a estudiar fuera del país y entonces podre quitarme todo lo que me imponen mis padres –
-Lo se – suspiro Ana – Pero bueno entonces ¿te gusta Lucia? –
-¡Ana! – la recrimino Verónica
Su amiga rio a carcajadas – Camila me ha dicho que a Alexandra le gusta Lucia –
Verónica se puso seria por un momento – Supongo que no le cayo en gracia que vaya a trabajar conmigo – suspiro – Nunca me dejo aclararle que yo no busque a Sofía y que jamás tuve que ver algo con ella –
-Eso ya paso – Ana por fin empezó a comer
-Si bueno – Verónica termino su comida – Pero bueno ahora no tengo tiempo de pensar en eso tengo que preparar un evento –
-Con Lucia – rio Ana
-¡Ana! – la volvió a recriminar Verónica y rio con ella
No podía negar que Lucia le había impresionado de cierta manera; sobre todo sus ojos azules, parecía como si pudiera ver el océano a través de ellos y haberse reflejado en aquellos ojos por un momento había hecho que se olvidara en donde estaba y una tranquilidad inmensa la había embargado.
Levanto la vista y busco con la mirada a Lucia, ahí estaba en medio del comedor platicando amenamente con Camila que levanto la mano y la saludo. Verónica también levanto la mano y sonrió saludando a las chicas. Lucia le devolvió la sonrisa.
Verónica se había encerrado en el salón que ocupaba para revisar todos los pendientes que concernían a los asuntos del consejo escolar. Ana y Camila habían ido con ella con el pretexto de que era el mejor lugar para estudiar matemáticas; se la habían pasado jugando toda la tarde y Camila había faltado a su entrenamiento de natación.
-No las vuelvo a dejar entrar aquí – sentencio Verónica
-Que genio – dijo Ana – Seguro estas así porque Lucia no ha llegado y ya son las seis –
-¿Le gusta Lucia? – pregunto Camila curiosa y Verónica vio a Ana con ojos de quererla matar
-No, son inventos de Ana – dijo muy seria Verónica
La puerta se abrió de momento y dejo ver a Lucia que se quedo parada mirando a las tres chicas.
-Bueno nosotros nos vamos – Ana tomo a Camila del brazo
-Si, así no interrumpimos – añadió Camila mientras ella y Ana reían
Verónica las miraba con cara de “esta me la van a pagar” – Pasa – le dijo a Lucia
La chica entro y se sentó en una de las sillas frente a Verónica – Camila me ha puesto al tanto de lo que llevan organizado –
-Que bien así no tardaremos mucho en terminar con lo del evento – suspiro Verónica y se sentó frente a Lucia, la miro y por un instante volvió a perderse en sus ojos azules.
-¿Te pasa algo? – le pregunto Lucia
-No, nada – suspiro Verónica saliendo del trance – Sera mejor que empecemos –
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   25/7/2008, 19:12

CAPITULO III
Las horas que pasaba con Verónica eran agradables, me hacían salir de la rutina diaria. Trabajar con ella era extenuante, ningún detalle pasaba desapercibido y todo tenía que ser perfecto. La convivencia era casi nula, ella solo hablaba de cosas respecto a la selección de las nuevas integrantes del equipo de natación y muy pocas veces me contaba algo sobre ella.
Yo me encontraba curiosa por su actitud hacia mí, a veces estaba demasiado callada y distante, en otras hablaba mucho y se interesaba por mis cosas. Varias veces pensé que jamás llegaría a entenderla.
Pasábamos mas o menos una hora diaria juntas; hacia una semana que programábamos el evento y todo estaba ya casi listo, solo faltaba ultimar detalles y definir si habría una competencia dentro del equipo para elegir a la capitana. Yo sabia que tenia oportunidad de ostentar ese cargo, hasta el momento ninguna de las chicas había hecho tan buen tiempo como yo en los doscientos metros de nado combinado. Realmente quería el puesto de capitana, era mi oportunidad de demostrarles a todas que yo estaba ahí porque era buena en lo que hacia; no me habían dado esa beca por nada.
-¿Te parece si dejamos el trabajo por hoy? – me pregunto Verónica que se veía cansada, se recargo en la silla y se tallo los ojos
-Si, por mi esta bien – respondí
-Lo siento si te he hecho trabajar mucho – dijo – Se que tienes mas actividades que esta, pero realmente quiero que todo salga perfecto – suspiro – Es el primer evento que estoy organizando como representante de las estudiantes –
-Comprendo – sonreí y me quede mirándola por un momento.
Verónica tenia la mirada perdida en algún punto en aquel salón; nunca había visto sus ojos miel brillar tanto como si estuviera a punto de hacer una travesura, su nariz era pequeña y sus labios eran gruesos y bien delineados. Llevaba el cabello recogido en una coleta y algunos mechones de cabello le caían sobre la frente dándole un aire infantil; en ese momento me pareció estar viendo a una niña pequeña con las mejillas sonrosadas que acaba de bajarse de los columpios. Vi lo vulnerable que era y un sentimiento de querer protegerla para que nada le sucediera me invadió; en ese momento quería levantarme y abrazarla, simplemente tenerla pegada a mi. ¿Era Verónica realmente tan fuerte y decidida como lo aparentaba? Me pregunte.
Me miro y sentí esa mirada fría y penetrante que tenia algunas veces cuando sentía que yo tenia demasiado interés en ella. ¿Por qué no permitía que yo me acercara? ¿Solo Ana tenia ese derecho? ¿Solo Ana podía realmente saber lo que sentía y pensaba realmente Verónica? Un sentimiento de celos me embargo y después, solo una pregunta ¿Por qué quería yo saber mas sobre Verónica?
-Me voy – dije poniéndome de pie – Tengo asuntos pendientes –
Ella abrió la boca y su rostro se tenso – Esta bien – dijo después de unos instantes, pero yo estaba segura de que no era lo que iba a decir – Te veo mañana – fue su despedida
Salí del salón; iba enojada no se si conmigo o con ella por no darme la oportunidad de acercarme. Pensé en Alex, ella era totalmente distinta, me demostraba con caricias y atenciones lo mucho que yo le importaba; pero de alguna manera me atraía el hecho de que Verónica se comportara distante conmigo, me trataba con miedo, como si fuera a cometer un error en cualquier instante o como si fuera a decir algo inadecuado. ¿A que le tenía miedo Verónica?
No me trataba igual a mi que a Camila; con Camila tenia una relación de amistad y siempre estaba preocupada por ella, le hacia bromas, la abrazaba y jugaba con ella. Con Aida tenia sus reservas pero siempre que estaba junto a ella parecía que le ponía toda su atención y que le interesaba cada palabra que le decía. Y que decir de Ana; con Ana era cariñosa y pasaba cada momento que podía con ella. ¿Por qué no podía ser igual conmigo? Yo quería hacerme su amiga; no se porque pero quería compartir cosas con ella, contarle que aun con Alex, Aida y Camila cerca me sentía sola y que cuando pasaba algunas horas con ella sentía que había encontrado mi lugar en aquella escuela.
Alex ya no estaba molesta por las horas que yo tenia que pasar con Verónica; venia por mi cuando salía de estar con ella y me acompañaba hasta la oficina, nos ayudábamos con las tareas y siempre encontrábamos un momento para charlar o para estar juntas.
-Hoy saliste temprano – me dijo cuando me la encontré en la sala de estar
-Si – dije algo molesta – Verónica tenía cosas que hacer –
Me senté junto a Alex y me recosté sobre la mesa, estaba cansada de pensar en Verónica; Alex me acariciaba el cabello. Suspire relajada, el enojo que sentía se me había ido con las caricias de Alex. Me levante y le sonreí.
-Vamos al jardín – le propuse
Alex se levanto y me siguió, empezaba a anochecer y yo me sentía realmente a gusto con ella, pero aun así no podía sacar a Verónica de mi cabeza, por un momento quise que fuera Verónica la que estuviera ahí conmigo y no podía explicarme porque. Para mi todo esto era nuevo, nunca había tenido a una chica tan metida en la cabeza; pero este era un lugar totalmente diferente a lo que yo estaba acostumbrada; ahí las chicas estaban con otras chicas por tener algo que hacer, por tener con quien estar, por divertirse y yo aun no lograba comprender eso.
Por lo que me había contado Camila, Alex realmente había estado enamorada de Sofía y su perdida había sido lo peor para ella al punto casi de odiar a Verónica; ¿Cómo se sentía estar atraída por una chica? Sabia que cuando un chico te atrae quieres estar con el a todo momento, que sientes nervios cuando te mira o te toma la mano, que quieres besarlo y abrazarlo, que el corazón te late mas rápido con cada beso, que no dejas de pensar en el. ¿Realmente me sentía atraída por Alex? No supe respondérmelo; me gustaba estar cerca de Alex, me encantaban sus caricias y sentirla cerca ¿Pero quería yo a Alex para algo mas? ¿Cómo saberlo?
Mientras estábamos ahí debajo de nuestro árbol favorito Alex se acerco a mi y recargo su cabeza en mi hombro, pude respirar su aroma y sentir su cabello haciéndome cosquillas en la cara; realmente eso se sentía bien, me imagine por un momento que los labios de Alex se unían a los míos y eran cálidos y suaves y que mi piel tocaba la suya y un escalofrió me recorrió; me gire para mirarla a los ojos, eran tan verdes y resplandecientes que me quede ahí mirándola mientras ella me sonreía; acaricio mi mejilla y un escalofrió me recorrió todo el cuerpo.
Tuve que apartarme ese sentimiento era demasiado extraño, hundí la cara entre mis rodillas abrazándolas, aun sentía un leve calor que recorría mi cuerpo. Alex no dijo nada, tal vez estaba acostumbrada a esas reacciones, solo me acaricio el cabello mientras yo seguía con la cara entre las rodillas.
Después de un rato que me pareció muy largo levante la cara, ya había anochecido y Alex seguía ahí sin decir nada, hubiera deseado que me dijera que le gustaba, que quería algo conmigo, que quería besarme. Pero ella no dijo nada, me sentía tan confundida.
-¿Nos vamos ya? – me pregunto y se puso de pie tendiéndome la mano
Tome su mano y camine con ella hasta nuestro edificio, como siempre me despedí con un beso en la mejilla y entre a mi habitación.
-¿Te pasa algo? – fue lo primero que me pregunto Camila cuando entre
-No es nada –
-A mi no me engañas – insistió
-Solo estoy cansada – mentí y me tire sobre la cama
Camila se puso de pie y se fue a sentar junto a mi - ¿Es por Alexandra o por Verónica? – Pregunto – Soy muy receptiva – dijo ante mi cara de sorpresa
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   25/7/2008, 19:13

-Por ambas – suspire
-Eso es un problema – rio tratando de animarme
Asentí con la cabeza – No se lo que me pasa, es tan extraño todo esto –
-Alexandra es una chica muy guapa, tengo que admitirlo – dijo con una mueca – Pero no creo que sea adecuada para ti. Ella tiene muchos prejuicios, obviamente no con lo que se refiere a las chicas – rio – Su familia la ha educado como si las personas que no tienen sus misma posición económica no valieran lo suficiente –
El aire casi se me fue al escuchar esas palabras, Alex seguro me rechazaría si sabía que yo estaba becada.
-Ella quiere algo contigo – se le nota a kilómetros – Como te ve, como te trata, te sigue a todas partes Lucia –
-Si, lo se – dije – Pero no me ha dicho nada, además esto es demasiado raro para mi –
Camila sonrió – No te partas tanto la cabeza con eso – rio – A ti te gusta como se porta Alex contigo ¿no? –
-Si –
-Bueno y si un chico se comportara de la misma manera contigo ¿te agradaría de igual manera? –
-Claro – dije – A todos nos gusta que nos traten bien –
-Pero lo que te confunde es que Alexandra es una chica –
-Exacto – me tape la cara con la almohada
-Tal vez si por un momento te dejara de importar que Alexandra es una chica todo seria más fácil – me quito la almohada de la cara
-No lo se –
-Eso si, una cosa es sentirse bien con alguien, otra sentirse atraído por algo que esa personas tiene – hizo una pausa – Y otra bien diferente es enamorarse –
-Yo no estoy enamorada de Alex – dije sin pensarlo – Creo que solo me atrae, me gustan sus ojos, su sonrisa y la manera en que me trata – me quede pensando un momento – Es que Alex es totalmente diferente a todas las chicas que he conocido –
-¿Y que pasa con Verónica? – pregunto
Ya me sentía mas tranquila con respecto a Alex, estaba empezando a experimentar una parte de mi que no conocía y que jamás pensé que saliera a relucir, pero Camila tenia razón no era para tanto el hecho de sentirme así con Alex.
-Con Verónica – suspire – Es que es tan extraña. Nunca se lo que esta pensando, a veces esta muy interesada en lo que le digo y otras es como si yo no existiera aunque este a unos paso de ella – la mirada de Verónica se coló entre mis pensamientos – No se si le molesto o si quiere ser mi amiga –
-Verónica es todo un caso – rio Camila – Es de las chicas que no se abre con cualquier persona, creo que ni siquiera Ana ha logrado conocerla totalmente –
-¿Por qué es así? – pregunte
-Alguna vez recuerdo habérselo preguntado a Ana – respondió – Solo me dijo que Verónica era así porque para ella decir y demostrar lo que realmente piense y siente es signo de debilidad ante los demás -
-Y lo que mas odia Verónica es ser vulnerable ante las personas – termine
-Eso parece – sonrió Camila – Pero realmente es una buena chica, algo complicada pero una vez que la conoces es la mas bromista, juguetona, detallista y cariñosa –
-Si, pero a veces parece que Verónica no quisiera ser mi amiga – le dije – Siento que no soy de su agrado –
Camila se quedo pensando – Si no fueras de su agrado jamás hubiera aceptado trabajar contigo –
Esas palabras me hicieron sonreír - ¿Crees que Verónica quiera ser mi amiga? –
-¿Qué sientes por Verónica? – me pregunto
Me sonroje completamente, parecía que mi emoción se había notado demasiado – Es que cuando estoy con ella siento como si por fin hubiera encontrado un lugar en el mundo al que realmente pertenezco –
Camila rio – Nunca me ha pasado eso con alguien, debe ser genial –
Si, realmente era genial sentirse así. Camila decidió dejar la charla para otra ocasión y se levanto de mi cama para meterse a la ducha. Me puse el pijama y me metí entre las sabanas, abrace mi oso de peluche y me propuse que tenia que romper esa barrera que ponía Verónica conmigo. Yo me sentía bien a su lado y no quería que eso terminara cuando el evento que estábamos planeando, realmente quería acercarme a ella; ese sentimiento de querer proteger a Verónica volvió a aparecer en mi pecho. Con Alex no me pasaba nada parecido. Camila tenia razón, se notaba que yo le gustaba a Alex pero lo que yo sentía por ella era muy diferente; ella había estado ahí cuando yo me sentía perdida y sola.
Un mes hacia que había llegado a ese lugar, todo había cambiado desde el primer día que estuve ahí. Pasaba mis mañanas con Alex, Aida y Camila; mis tardes eran para los entrenamientos y para Verónica. El viernes seria por fin el evento donde escogeríamos a las nuevas integrantes del equipo y también a la capitana. Llevaba noches sin poder dormir pensando en la competencia.
Era miércoles y me desperté inquieta, apenas y había podido cerrar los ojos y ya estaba de nuevo despierta; mire mi reloj, eran las seis de la mañana; lo único que me tranquilizaba en esos últimos días era nadar o estar con Verónica. Me levante y fui a ponerme el traje de baño, salí de mi habitación y camine por la escuela vacía hasta llegar a la alberca.
Escuche el chapoteo del agua y entre sigilosamente para ver quien estaba ahí. Al principio no reconocí de quien se trataba pero después de unos minutos me di cuenta de que era Verónica, nadaba de lado a lado de la alberca incansablemente. Me quite la bata que me cubría y me senté a la orilla de la alberca, metí los pies al agua, estaba tibia; sentí un cosquilleo en el estomago, era la primera vez que veía a Verónica fuera de un lugar que no fuera ese salón. Pronto llego a la orilla y se dio cuenta que alguien estaba ahí, se detuvo y saco la cabeza del agua y se saco el visor. No se si fue mi imaginación pero los ojos le brillaron cuando sonrió al verme.
-Buenos días – me saludo
Sonreí – Buenos días –
-¿Qué te trae por aquí tan temprano? – Me pregunto – Tu entrenamiento empieza hasta dentro de una hora ¿no? –
-Si, pero es que… - me quede callada por un momento
-¿Estas nerviosa? –
Asentí bastante apenada – Siento molestarte con esto –
Verónica salió de la alberca y se sentó junto a mi – No me molestas – sonrió – Para serte honesta yo también estoy nerviosa por todo esto – suspiro – Pero no es nada comparado con lo que tu estas pasando –
Esa era la Verónica que me gustaba, la que hablaba, la que se preocupaba por mi, la que decía lo que pensaba – Realmente quiero ser la capitana del equipo –
-Estoy segura que lo lograras, no te agobies tanto – me paso el brazo sobre los hombros y sentí las gotas de agua recorrer mi espalda pero su abrazo fue cálido y reconfortante – Deberías descansar unos días para estar lista para el viernes –
-Creo que te tomare la palabra y dejare pasar el entrenamiento de hoy y mañana – reí – También tu deberías descansar, ya esta todo listo, hemos revisado hasta el ultimo detalle –
Verónica se separo un poco quitando el brazo de mi espalda y puso su mano junto a la mía casi rozándola, puse mi mano tan cerca como pude tratando de mi dedo meñique tocara el suyo. Fue una sensación que yo no entendía, una necesidad de sentirla cerca, de tocarla por un instante y de que ella quisiera lo mismo. El roce con su mano apenas y fue perceptible pero ella no se movió; me miro y sonrió, le devolví la sonrisa y por primera vez sentí que Verónica me aceptaba como su amiga. Aunque en realidad yo no sabia si solamente quería ser amiga de Verónica.
-Si, creo que yo también debo de tomarme un tiempo libre – rio y se puso de pie – Empezando desde ahora – se tiro un clavado hacia dentro de la alberca y salió por la mitad a respirar, se giro para verme - ¿Piensas dejarme sola? –
Yo reí ante aquel gesto – Nunca – dije inconscientemente y me tire a la alberca para alcanzarla
Estuvimos jugando carreras de un lado a otro de la alberca, hicimos competencias de quien aguantaba estar mas tiempo debajo del agua sin salir a respirar; pasamos una hora o tal vez mas o menos divirtiéndonos como si no hubiera otra cosa mas importante.
-¡No puede ser! – Grito Camila que entro escandalosamente a la alberca - ¡Otra loca! - rio al vernos mirándola desde la mitad de la alberca - ¡Esto no te lo voy a perdonar Verónica, has contagiado a mi compañera con tus locuras! –
Verónica y yo soltamos una carcajada – Ella vino solita – dijo Verónica – Además no tiene nada de malo que quiera venir a nadar a la misma hora que yo –
-Ves Lucia – dijo Camila remarcando cada palabra – No tiene nada de malo que vengas a nadar a la misma hora que Verónica; así que ya podrás acompañarla todos los días a las seis de la mañana –
Mire a Camila que reía, no pude controlar el sonrojo que de momento invadió mis mejillas y cuando me gire para buscar a Verónica ella ya se había sumergido en el agua y nadaba a la orilla de la alberca para salir. Yo hice lo mismo y cuando llegue a la orilla Verónica me tendía mi bata de baño. Me apresure a ponerme la bata, el equipo de natación empezaba a entrar. Verónica le dijo a la entrenadora que ya teníamos cosas pendientes y que yo ya había entrenado junto con ella así que no hubo mayor problema además de que ese día ni el siguiente íbamos a entrenar porque necesitábamos descansar para dar nuestro mayor esfuerzo en la prueba del viernes.
Salimos de la alberca junto con Camila que iba maldiciendo porque se había levantado temprano para nada y ahora seguramente no iba a poder volver a dormir. Nos despedimos de Verónica y fuimos directo a nuestra habitación para prepararnos para el desayuno.
El día fue tranquilo, me sentía mas liviana; los nervios y la ansiedad por la competencia habían quedado de lado. Durante el desayuno busque a Verónica, quería saber si nos reuniríamos esa tarde. No la encontré por ningún lado; lo mismo ocurrió a la hora del receso del medio día y durante la comida.
Las seis de la tarde llegaron y me encamine con Alex a la oficina de Verónica; como lo hacia diariamente, abrí la puerta y ella no estaba ahí, tal vez había tomado en cuenta mi recomendación y se había ido a descansar.
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   25/7/2008, 19:14

-Vámonos, no esta – me dijo Alex
-La esperare diez minutos – dije – Tal vez algo la entretuvo -
Alex no estaba muy convencida pero se quedo junto a mí. Dieron las seis y cuarto y Verónica no apareció.
-Que mal educada – Alex estaba molesta – Al menos te hubiera mandado a avisar que no estaría aquí –
-¿Qué tal si algo malo le ocurrió? – me preocupe
-Nada malo le ocurrió – bufo Alex – Esa cree que todo es un juego, yo no se como quedo como representante –
-No pierdes oportunidad para hablar mal de ella – dije algo molesta
Alex me miro seria pero no dijo nada, era la primera vez que yo le hablaba así; no me gustaba nada que se expresara de esa forma; no fue una pelea ni nada parecido, solo quería dejarle claro que no quería que volviera a hablar de Verónica así frente a mi.
-Si te preocupa tanto ¿Por qué no vas a buscarla? – me sorprendió lo que dijo Alex, su estado de animo había pasado de enojo a tranquilidad en un momento
-Eso hare –
Busque en la alberca, la biblioteca, los laboratorios, los salones de clase y los jardines. No había señas de Verónica. Aun seguía molesta con Alex, comprendía la situación por la que odiaba a Verónica pero no era una justificación para que se expresara así de ella. No quería oír jamás que nadie se expresara mal de Verónica, ella era… ella era… ¿Qué era Verónica para mi?
-Cuidado – alguien me tomo del brazo
-¡Ana! – dije sorprendida, me había salvado de golpearme contra una columna de las que sostenían el edifico central
-Fíjate por donde vas, casi te das contra esto y no hubiera sido agradable – sonrió - ¿Te pasa algo? –
-Busco a Verónica – dije – Seguro tu sabes donde la encuentro –
-Se la ha pasado metida todo el día en la habitación – suspiro Ana
-¿Esta enferma? ¿Le pasa algo? – pregunte
-No tengo la menor idea, así es ella – Ana se escuchaba preocupada – Nada de que preocuparse, seguro para mañana ya se le paso –
-¿Crees que si voy a verla se moleste? –
Ana sonrió – No, creo que es una buena idea que la visites –
Sonreí y me eche a correr.
-¡Edificio “B”, numero 107! – grito Ana para que la escuchara – Si no esta ahí, prueba en la terraza -
-Gracias - reí, tenia tantas ganas de ver a Verónica que se me había olvidado preguntar donde encontrarla, realmente estaba yo distraída
Numero 107, me pare frente a la puerta y toque; no hubo respuesta, tal vez Verónica no quería ver a nadie; pero yo había prometido que no me daría por vencida hasta tirar esa barrera que había entre ella y yo y todo iba por buen camino. Al menos eso era lo que yo pensaba. Abrí la puerta lentamente. De acuerdo con las normas de la escuela no se podía cerrar ninguna habitación con seguro.
La habitación estaba vacía, era idéntica a la que yo compartía con Camila. En el lado derecho había una cama ordenada con varias almohadas, en la pared se un enorme collage de posters de todo tipo desde cuadros renacentistas, actores de los años 40’s de Hollywood, cantantes, héroes de la historia, frases, poesías, citas de libros. El escritorio estaba ordenado; había libros, libretas, una laptop y varios lapiceros. Un portarretratos me llamo la atención. Lo tome y lo sostuve era una foto de Ana y Verónica, me pareció que era del primer año que habían estado en el colegio, sonreí y lo volví a colocar en su lugar. Seguramente ese espacio era el de Verónica.
El lado izquierdo de la recamara seguro era de Ana, la cama estaba desecha, la ropa y los zapatos botados de un lado a otro; en la pared había un poster enorme de U2 que casi la cubría toda. El escritorio estaba revuelto y solo sobresalía los libros, todo lo demás era un mar de papeles.
No pude contener una carcajada, Ana y Verónica eran totalmente opuestas, tal vez eso hacia que fueran tan buenas amigas; era como estar en dos dimensiones al mismo tiempo.
No había nadie en el cuarto de baño, suspire. “Si no esta ahí, prueba en la terraza”, recordé que me había dicho Ana. Subí sin pensarlo dos veces, corrí escaleras arriba, hasta llegar al último piso, me detuve un momento para recuperar la respiración y mas despacio subí el piso que faltaba para llegar a la terraza. Abrí la puerta y salí; ahí estaba Verónica sentada en la orilla de la terraza como si en cualquier momento fuera a dejarse caer al vacio. Llevaba unos jeans rotos de las rodillas y una sudadera azul marino que le quedaba grande; miraba al horizonte y tenía un cigarro en la mano que estaba casi por terminarse.
El humo del cigarro me llego de lleno y entro por mi nariz, no pude evitar el toser y ella se giro para ver quien estaba ahí. Su mirada estaba triste y al igual que su semblante. Me miro a los ojos tratando de expresarme con la mirada todo lo que sentía y lo que tenia dentro; suspiro y bajo la mirada para ver su reloj de pulso.
-Lo siento – dijo con una voz suave y un poco apagada que no había escuchado jamás de ella – Creo que no llegue a nuestra reunión – sonrió levemente
-Pensé que te habías tomado en serio mi recomendación y habías decido descansar – me acerque a ella lentamente
-Cierto, se supone que descansaríamos – rio – En serio siento no haberte dicho que no me presentaría, has tenido que venir a buscarme –
-No ha sido nada, solo quería asegurarme de que estarías descansando –
-Eso hago – levanto el cigarro y le dio una calada para después apagarlo
-Ya veo – llegue hasta donde ella estaba y me asome – Bonita vista – se podía ver en el horizonte como empezaba a ocultarse el sol detrás de las montañas que nos rodeaban y le daba un brillo mágico a la escuela – Creo que este es el mejor lugar para descansar –
-Ves, estoy siguiendo tu consejo – bajo de la orilla de la terraza y se paro junto a mi
-¿Te pasa algo? – le pregunte directamente
Ella negó con la cabeza – Son tonterías mías – dijo – Nada que no quite un cigarro, un baño y una buena noche de sueño –
-No creo que sean tonterías – hubiera deseado que me contara que le pasaba y poder ayudarla en algo – Si en algún momento quieres hablar… -
-Gracias – su mirada seguía en el horizonte
Su mano estaba recargada en la orilla de la terraza muy junto de la mía, puse mi mano sobre la suya queriéndole dar a entender que la apoyaba. Empezaba a entender un poco a Verónica, con ella las cosas no siempre eran palabras, ella necesitaba pequeños detalles que la hicieran sentir segura. Estuvimos un largo rato sin decir palabra hasta que Verónica comenzó a hablar.
Conversamos una o dos horas que a mi me parecieron pocos minutos; le hable de lo que me gustaba hacer aparte de la natación; de que me gustaba leer, el tipo de música que escuchaba, como me sentía desde que había entrado en aquel colegio, de mis padres y mi los amigos que había dejado. Verónica hablo poco, solo llegue a saber que también le encantaba leer y que se sentía mejor en el colegio que en su casa.
Bajamos de la terraza y corrí a mi edificio, me despedí de Verónica con un beso en la mejilla, su piel era suave.
-Que descanses – se despidió – Y recuerda, nada de entrenar mañana – sonrió
-Tu nada de trabajar – reí
-Lo prometo – se quedo callada por un momento – Lucia… -
Me quede parada esperando a que continuara con lo que iba a decir.
-Bueno quería preguntarte… - se sonrojo levemente y bajo la mirada
-¿Si? – la anime
-¿Querrías venir mañana a pasar un rato conmigo? – pregunto
Sonreí abiertamente - ¡Claro!- me sonroje por el entusiasmo de mi repuesta – Te veo mañana a las seis –
-En la terraza – termino
-Hasta mañana entonces – me despedí y eche a correr hasta mi edificio
Camila no estaba cuando llegue a la habitación, por una parte me alivio que no estuviera ahí porque seguramente se daría cuenta de que venia feliz por la sonrisa que tenia en el rostro. Entre en el cuarto de baño y me lave la cara y los dientes, me puse el pijama y me acosté cubriéndome con las sabanas; como todas las noches abrace a mi oso de peluche y cerré los ojos, estaba muy cansada; había sido un día lleno de emociones. Me dormí con una sonrisa en la cara.
-Estas como que muy ansiosa el día de hoy – me dijo Camila a la hora del receso de medio día
-Debe ser por la competencia – respondí escuetamente mientras volvía a mis pensamientos
-Andas muy distraída – agrego Alex que trataba de que le prestara atención
-Déjenla, seguro tiene muchas cosas en la cabeza con eso de la competencia – Aida me salvo de aquel interrogatorio y realmente se lo agradecí
Camila tenia razón, estaba ansiosa, quería que dieran las seis de la tarde para ir a ver a Verónica y pasar la tarde hablando con ella aunque fuera yo la única que hablara y ella solo me escuchara. Era un sentimiento parecido al que había sentido con Alex, quería pasar con ella a cada minuto pero lo que me pasaba con Verónica era completamente diferente, era mucho más fuerte, era como si ella fuera un imán y me atrajera.
Las clases después del receso se me hicieron mucho más largas de lo normal, me la pase garabateando en mi libreta. La comida fue casi un suplicio entre mas se acercaba el momento me ponía mas nerviosa y no encontraba un porque, solo iba a pasar la tarde conversando con Verónica así como lo había hecho la tarde anterior ¿Qué era lo que me tenia así? Tal vez era el hecho de que Verónica quisiera estar conmigo; ese pensamiento me lleno de alegría. Ella quería pasar un momento conmigo así como yo con ella, pero ¿Ella y yo queríamos lo mismo? Tal vez ella solo quería una nueva amiga y yo empezaba a dudar que solo quisiera ser amiga de Verónica; ahora empezaba a comprender un poco lo que me había querido explicar Camila, no importaba que fuera una chica mientras yo me sintiera a gusto con ella y como se lo había dicho yo a ella, sentía al estar con Verónica que había encontrado mi lugar en este mundo.
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   25/7/2008, 19:15



Llegaron las cuatro de la tarde, después de la comida había salido corriendo hacia mi habitación dejando a Camila, Alex y Aida más desconcertadas de lo que ya las tenia. Me metí en la ducha, busque mis jeans mas nuevos y una playera que aun no había ocupado; quería estar presentable; reí ante ese pensamiento pero quería verme bien y que Verónica me viera con otra ropa que no fuera el uniforme; me cepille el cabello, lo seque y lo peine hasta que me quedo completamente lacio sobre los hombros. Eran las cinco apenas, aun quedaba una hora, me senté sobre la cama a esperar a que diera la hora.



Camila entro y me miro - ¿Verónica? – pregunto



Asentí con la cabeza y una sonrisa se dibujo en mi rostro. Camila fue a sentarse junto a mí y luego se recostó sobre mis piernas, empezó a jugar con su cabello y eso me tranquilizo.



-Llévate las cosas con calma – me aconsejo



-¿Llevarme con calma que? – pregunte



-Las cosas con Verónica, no te hagas tonta Lucia – me miro seria y ella casi nunca hablaba en serio así que esta vez le haría caso.



Me levante dejando a Camila sobre mi cama – No te preocupes – sonreí



Cuando llegue a la terraza eran cinco para las seis, quería estar puntual, me senté en la orilla de la terraza justo como había visto que lo hacia Verónica y me puse a mirar el paisaje; ahora entendía perfectamente porque le gustaba pasar ahí las tardes cada vez que podía.



-Justo a tiempo – la voz de Verónica había recobrado su fuerza



-Siempre soy puntual cuando algo me interesa – las palabras salían de mi boca sin que yo pudiera controlarlas



Me sonrió, camino hasta donde estaba yo y se sentó en el piso, ella aun traía el uniforme y el cabello recogido de la misma manera que todos los días – Te traje algo – saco un pequeño libro de debajo de su suéter del colegio – No se si te gustara – suspiro – Pero como me dijiste que te gustaba leer, encontré entre mis libros este –



Me tendió el libro, era pequeño y de pasta negra “Proverbios del Infierno y Algunas Rosas Enfermas” de William Blake; leí en la portada.



-Es un titulo bastante curioso – dijo al ver el gesto que había hecho al leer el titulo – No se de muchas personas a las que les guste Blake, se les hace un poco… -



-¿Loco? – pregunte



Verónica soltó una carcajada – Exacto, aunque a mi me gusta mucho como escribe, el habla de cosas que nadie mas quiere hablar –



-Tal vez por eso no le gusta a muchos – suspire



-¡Oh rosa, estas enferma! El gusano invisible que vuela por la noche, en la tempestad que aúlla… - hizo una pausa, no me miraba, tenia la vista perdida mientras recitaba aquel verso de memoria – Ha descubierto tu cama, de gozo carmesí, y su amor oscuro, secreto, te consume la vida – termino



No entendía por completo lo que aquel verso significaba para ella, seguramente para todos tendría un significado diferente, para mi hablaba de un amor destructivo; pero el amor no es destructivo, entonces ese verso no hablaba de amor si no de una obsesión que consumía al obsesionado y al objeto de su deseo.



-Se llama la Rosa Enferma – me dijo Verónica – Esta dentro de ese libro, tal vez encuentres algo que te guste en el –



-Gracias – me senté junto a ella mientras hojeaba el libro – Te lo devuelvo cuando termine de leerlo –



-Es un regalo – me sonrió – Algo especial para alguien especial –



Me sonroje - ¿Crees que soy alguien especial? –



Asintió – A lo largo de estos días que hemos pasado juntas he podido darme cuenta que eres una persona muy agradable, simpática, alegre e inteligente – sonrió – Además de que no conozco a nadie que se parezca a ti –



Por primera vez Verónica había dicho frente a mi lo que pensaba. Me alegre de escuchar aquellas palabras, sentí cosquillas en el estomago mientras la miraba; ella no me veía a los ojos pero sonreía y con esa sonrisa y aquellas palabras me bastaba.



-Yo no he traído nada para ti – dije tratando de salirme un poco del tema que aunque me hacia sentir feliz me apenaba, no me gustaba ser el tema de conversación.



-No tenias que traerme algo – por fin me miro – Con tu compañía es mas que suficiente, con nadie puedo hablar como contigo, generalmente siempre hablan tonterías o cosas superfluas – suspiro – Bueno Ana y Camila son excepciones –



-¿Y Aida? – pregunte



-Con ella las cosas son diferentes, yo la quiero mucho – hizo una pausa – Pero a veces no entiendo que es lo que ella busca de mi –



Aquella tarde Verónica hablo más que yo, me quede ahí sentada junto a ella escuchándola y compartiendo el atardecer con ella. Se me olvido que existía la escuela, la competencia de natación; se me borro de la cabeza Alex, Camila y Aida, yo estaba ahí con ella y no existía nada más que Verónica, su voz y sus palabras.



-Esa poesía me recuerda a mí – dijo de momento



-¿La de la rosa? –



Verónica asintió – Hay momentos en que siento que la vida se me va consumiendo poco a poco dentro de estas paredes, que se va consumiendo por mis pensamientos y por las imposiciones de los demás – suspiro – Hasta por lo que yo misma me impongo, como dijera Ana soy la señorita Perfección – rio tristemente – Y creo que jamás podre dejar de serlo –



Las palabras de Verónica martillaron en mi mente, otra vez ese sentimiento de acercarme a ella y protegerla, de abrazarla y quitarle ese dolor que tenia dentro. Me acerque más a ella y pase mi brazo sobre su hombro; no sabia si rechazaría ese gesto, pero en ese momento no me importo, solo quería que se sintiera que yo la apoyaba y que estaba ahí para ella.



-Siempre hay algo que nos consume aunque a veces ni siquiera nos damos cuenta – le dije casi al oído



-¿Qué es lo que te consume a ti? – me pregunto



-En este momento nada – dije sinceramente – La verdad es que me siento muy bien aquí contigo –



Tomo mi mano, la quito de sobre sus hombros y la entrelazo con la suya; tal vez otra persona hubiera tomado ese gesto como un rechazo pero no era así; Verónica había hecho aquel gesto para decirme que ella me apoyaba de la misma manera que yo la apoyaba a ella.



Las rosas por muy consumidas que estén – empecé – Con los cuidados necesarios vuelven a florecer –



Verónica sonrió – Tienes razón – me dijo – Y aquí hay dos rosas dispuestas a volver a florecer ¿cierto? –



Asentí con la cabeza, empezaba a anochecer, me repetí lo que había dicho Camila “llévate las cosas con calma”. Apreté con fuerza la mano de Verónica y ella hizo lo mismo.

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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   25/7/2008, 19:16

CAPITULO IV
Camila abrió los ojos y se encontró con Lucia dando vueltas de un lado a otro en la habitación - ¡Buenos días! –
Lucia dio un pequeño salto al escuchar la voz de su compañera.
-¿Qué hora es? – le pregunto a Lucia
-Apenas las siete y media – respondió Lucia que terminaba de ponerse la bata que cubría su traje de baño
-Y me puedes decir que haces despierta a esta hora si la competencia es hasta las nueve – refunfuño Camila que se enredo entre las sabanas
-Estoy nerviosa – Lucia se sentó en su cama mientras empezaba a morderse las uñas de los dedos de las manos
-No es para tanto Lucia – dijo su compañera – Solo competirás por ser la capitana del equipo – rio Camila
-¿Y eso te parece poco? – pregunto Lucia algo molesta
-Solo son cinco las que compiten – dijo Camila despreocupada – Natalia, Susana, Aurora… - empezó a enumerar – Ah y me faltaba Elena – la chica se levanto de su cama y se desperezo – De las cinco tu eres la que mejor tiempo tiene ninguna lo ha podido superar –
Lucia se calmo y se recostó sobre su cama – Pero aun así quiero ese puesto, tú sabes que significa mucho para mí –
-No te preocupes Lucia – dijo Camila – Nada mas imagínate que Verónica te estará esperando al final y seguro que nadas mas rápido – rio
Su compañera se sonrojo levemente y miro a Camila con cara de fingido enojo, tomo una almohada, se la aventó en la cara a Camila y comenzó a reír.
Para cuando dieron las nueve de la mañana todas las alumnas y profesores del Colegio estaban reunidos en la alberca. Verónica daba vueltas de un lado a otro ultimando detalles con la entrenadora del equipo de natación. Todo estaba perfecto, las chicas que competirían esperaban en los vestidores, mientras que las demás alumnas estaban sentadas en las gradas.
Las competencias comenzaron. Habría cuatro carreras de doscientos metros de nado combinado, en cada una competirías cinco chicas y de ellas se escogerían a las cuatro que hubieran hecho mejor tiempo para incluirlas en el equipo de natación. La última carrera era la que todas esperaban, quien ganara esa competencia seria la capitana del equipo de natación.
-Parece que la que va a competir eres tu – le dijo Ana a Verónica, estaban paradas en la salida de los vestidores – Ya cálmate que seguro que Lucia gana, me ha dicho Camila que tiene el mejor tiempo de todas las chicas del equipo –
Verónica la miro seria – Si, es la mejor, merece ser la capitana –
La puerta de los vestidores se abrió y delante de Ana y Verónica desfilaron las cinco chicas que competirían por el puesto de capitana; Lucia salió a lo último y detrás de ella Camila que trataba de tranquilizarla con palabras de aliento.
-Esta muy nerviosa – les dijo Camila a Ana y Verónica mientras las competidoras subían en los bancos de salida frente a la alberca
-Vamos a acercarnos que desde aquí no podremos ver bien – insistió Ana y las tres se pusieron casi a la orilla de la alberca
El sonido del silbato señalo que la carrera comenzaba, las cinco chicas se lanzaron al agua y empezaron a nadar a toda velocidad; Lucia inicio la competencia en tercer lugar, la primera vuelta fue de nado estilo crawl; Verónica no despegaba la vista de Lucia ni por un momento, Ana y Camila gritaban apoyándola. Los siguientes cien metros fueron de nado de pecho, Lucia parecía irse alejando de ganar la competencia; Verónica empezó a gritar junto con Ana y Camila que se quedaron asombradas ante la acción de su amiga. A los trescientos metros en estilo dorso Lucia se sentía menos nerviosa, empezó a avanzar, sabia que la vuelta que seguía era en estilo mariposa, ese era su fuerte; llego la ultima vuelta, Lucia escuchaba la bulla y los gritos de todas las alumnas, entre brazada y brazada escuchaba su nombre y por un momento justo como le había dicho Camila se imagino que Verónica la esperaba.
Lucia empezó a patalear y brasear con más fuerza; quería ganar esa competencia, quería ser la capitana, sabia que era la mejor; los brazos y las piernas empezaron a arderle un poco pero faltaban veinticinco metros para terminar. Cuando al fin toco la orilla de la alberca estaba sin aliento, saco la cabeza del agua y miro hacia los lados, unos segundos después las otras chicas tocaron la orilla; Lucia aun no sabía si había ganado.
-¡Lucia Aguilar es la nueva capitana del equipo de natación! – anuncio por el micrófono Miss Patricia
Verónica estaba a unos cuantos pasos de la alberca y se acerco sin quitar la vista de Lucia que sonreía y aplaudía aun dentro del agua. Lucia salió de la alberca cuando vio que Verónica se acerco.
-¡Gane! – dijo emocionada Lucia y se lanzo a los brazos de Verónica
La chica la recibió, sentía que la felicidad de Lucia era la suya, la abrazo muy fuerte, no le importaba nada mas que compartir ese triunfo con Lucia.
-¡Felicidades! – le decía Verónica – Sabia que ganarías, eres las mejor –
No podía creerlo, ¿Qué hacia Verónica felicitando a Lucia tan efusivamente? Si, habían estado conviviendo durante un tiempo para organizar el evento, pero no era para que se hubieran hecho tan amigas de un momento a otro; ella conocía a Verónica y no era nada fácil tener una amistad cercana con ella. Aida llevaba dos años tratando de acercarse a Verónica y nunca había visto que ella demostrara su afecto frente a otras personas y mucho menos ante toda la escuela. Los celos la invadieron, apretó los puños mientras tenía clavada la mirada en aquella escena que hacia que la sangre le hirviera. ¿Cómo había conseguido Lucia en tan poco tiempo lo que ella no había logrado en años?
Alex que estaba sentada junto a Aida en las gradas tenía los ojos abiertos de par en par, Lucia celebraba con Verónica su nuevo cargo de capitana del equipo de natación. ¿Por qué con Verónica? Esa pregunta que se había hecho pocos meses atrás volvía a atormentarla ¿Qué tenia Verónica que no tuviera ella? Se paro dispuesta a irse pero Aida la sujeto de la muñeca.
Ninguna de las dos estaba dispuesta a perder lo que quería y así fue como Alex entendió el hecho de que Aida la sujetara y no la dejara ir. Alex sabía perfectamente que Aida llevaba tiempo buscando tener algo que fuera más que una amistad con Verónica y Aida no había pasado por alto el hecho de que a Alex le gustaba Lucia. Ninguna de las dos estaba segura de que entre Lucia y Verónica hubiera una relación que fuera mas allá de una amistad y no podían permitirse que lo hubiera.
-¿Qué crees que pase entre ellas? – le susurro Alex impaciente
-Parece que se han vuelto buenas amigas – respondió Aida sin dejar de ver a Verónica aun abrazaba a Lucia.
-¿Crees que…? –
-Ni lo menciones – interrumpió Aida a Alex – Creo que eso seria algo que no nos convendría –
-Que quede claro que tú y yo no somos amigas – sentencio Alex
-Lo se – dijo Aida sin mirarla – Pero en este momento necesitamos unir fuerzas –
-En eso estamos de acuerdo – sonrió Alex
Aida le devolvió la sonrisa – Bueno entonces vayamos a felicitar a la nueva capitana del equipo de natación –
Un gran numero de chicas rodeaba a Lucia, Camila, Ana y Verónica; popularidad instantánea le había dicho Camila al oído a Lucia. Verónica se había separado de Lucia al ver a todas las chicas que venían a felicitarla, entre la multitud vio que se acercaban Aida y Alexandra.
Alexandra se abalanzo sobre los brazos de Lucia en cuanto llego a ella, la beso en las mejillas ante el asombro de Lucia que pensaba que Alex estaba enojada con ella. Aida aprovecho el momento para acercarse a Verónica.
-Se ven bien juntas ¿verdad? – le pregunto Aida a Verónica
-¿Quiénes? – Verónica no quitaba la vista de Alexandra y Lucia
-Pues Alex y Lucia – dijo con un tono de superioridad que emplean las personas que saben algo que las demás ignoran
-Si, se ven bien juntas – dijo Verónica sintiendo como si le hubieran dado un golpe en el estomago - ¿Así que Lucia y Alexandra tienen algo? –
-¿No lo sabias? – Aida no perdía el tiempo
-No – dijo secamente Verónica
-Pensé que Lucia te lo había dicho – le susurro Aida – Como tu y ella se han vuelto buenas amigas –
-Ella no tiene porque contarme todo – el tono de voz de Verónica empezaba a sonar enojado – Además lo único que teníamos en común era este evento –
Aida sonrió - ¿Empezaremos ya las clases de Literatura? – pregunto – Me tienes muy abandonada – le reprocho – Además ahora ya no tienes porque ver a Lucia –
-Si empezaremos el lunes – respondió – Tienes razón ahora no tengo porque ver a mas a Lucia, así que tendré tiempo para nuestras clases – hizo una pausa – Si me disculpas tengo todavía algunos asuntos que arreglar – termino Verónica y se escabullo entre la multitud de alumnas que aun esperaban felicitar a Lucia.
Alex observaba a Aida que le sonrió y Alex le devolvió la sonrisa “Separar a esas dos no seria tan difícil después de todo” pensaron mientras veían como se alejaba Verónica ante la mirada triste de Lucia.
-¡Lucia te estuvo buscando! – grito Ana en cuanto entro a su habitación y encontró a Verónica tirada sobre la cama – Festejamos en su habitación ¿Dónde estabas V? –
-No tengo tiempo para festejarle nada a Lucia – dijo Verónica que miraba al techo
-A ver, a ver, a ver – Ana se acerco a Verónica con tono comprensivo y se sentó junto a ella - ¿A ti que te pasa? Y no me digas que nada –
-¿Sabias que Alexandra y Lucia tienen algo? –
Ana soltó una carcajada.
-No le veo lo gracioso – Verónica la miraba enojada
-¡Estas celosa! – rio Ana
-No, no lo estoy – Verónica se hizo un ovillo
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   25/7/2008, 19:17

Ana aun reía – Pareces una niña pequeña – tomo de los hombros a Verónica y la sacudió – Y además caprichosa y mimada –
Verónica le enseño la lengua – Bueno y me vas a decir si Alexandra y Lucia se traen algo –
-¿Por qué no vas y se lo preguntas a ella? –
-Por favor Ana – suplico Verónica
-¿Tanto te gusta Lucia? – pregunto Ana
-Lucia no me gusta – suspiro Verónica – Es mi amiga y una chica especial, no quisiera que Alexandra la hiciera pasar un mal rato –
-¿Y se supone que me voy a creer eso? – Ana estaba de lo mas divertida con las reacciones de su amiga – Alexandra y Lucia no tienen nada que ver –
Verónica se sentó sobre la cama - ¿En serio? – pregunto emocionada
-Ves pareces una niña pequeña, ahora toda emocionada – Ana le despeino el cabello – Pero… -
-¿Pero? – pregunto Verónica impaciente – Anda dime ya –
-Pues ya te había dicho que a Alexandra también le interesa Lucia – hizo una pausa – Así que amiga – sonrió – Eso significa que tienes competencia –
Verónica hizo una mueca – Ya te dije que no estoy interesada de esa manera en Lucia –
-Esta bien, esta bien V – rio Ana – Lo que tu digas –
-¿Sabes si aun esta en su habitación? – pregunto Verónica
-¿Quién? – se hizo la tonta Ana y Verónica la fulmino con la mirada – Si, seguro que ahí la encuentras – rio la rubia – Pídele una buena disculpa – grito al ver salir a Verónica de su habitación
Ana se levanto y se echo sobre su cama, al menos una de las dos estaba ilusionada y parecía feliz. Una sonrisa apareció en su rostro pero se borro de inmediato; miro el calendario, faltaba poco para Navidad, estaban ya a mediados de Octubre, no quería volver a casa durante las vacaciones de invierno. El divorcio estaba en trámite pero estaba segura de que con todo y eso tendría que aguantar muchas cosas; pasar Navidad con mamá y Año Nuevo con papá; uno hablando mal del otro. Hacia mucho que Ana había entendido que las peleas de sus padres no tenían nada que ver con ella pero eso no significaba que no le doliera.
Verónica se detuvo antes de llegar al edificio “B”. Si, se había puesto celosa de Alexandra; ese sentimiento la inquietaba. Lucia era una chica como ninguna otra que hubiera conocido ¿Era malo querer pasar cada minuto a lado de Lucia? No, ella sabia que no era malo querer estar con ella, lo complicado en esto era que Verónica comenzaba a sentir algo por Lucia que no comprendía por más que le daba vueltas en la cabeza. ¿Qué era lo que realmente sentía? El corazón le latía mas rápido cuando la mano de Lucia tocaba la suya, le gustaba perderse en sus ojos azules, quería escuchar su voz día a día, observar como movía los labios cuando hablaba muy rápido, verla reír; tantas cosas le gustaban de Lucia que se sentía abrumada.
Cada noche cuando iba a dormir pensaba en ella, abrazaba su almohada y cerraba los ojos muy fuerte, imaginaba que abrazaba a Lucia, que hundía la nariz entre el cabello y el cuello de la chica y aspiraba su aroma. Soñaba con estar envuelta en sus brazos; pero eso solo sucedía en aquel estado de duermevela, en ese momento cuando dejaba de pensar en si era bueno o malo que sentía; no se permitía que esos pensamientos llegaran en otro momento, no quería ser sincera consigo misma, con lo que sentía, con lo que pensaba.
¿Qué pensaría Lucia de todo esto si lo supiera? ¿Se alejaría de ella? Verónica luchaba una y otra vez, cada mañana y cada noche. Una lucha que parecía interminable entre los sentimientos y la razón.
Levanto la mano y llamo a la puerta.
-¿Quién es? – se escucho la voz de Camila
-Tu conciencia – respondió Verónica

Camila abrió la puerta y rio - ¿Y que se le ofrece a mi conciencia? –
-¿Esta Lucia? – pregunto impaciente
La chica negó con la cabeza – Ha tomado esa extraña costumbre tuya de subir a la terraza – rio - ¿Qué vendrá después? – pregunto
Verónica sonrió y salió directo hacia la terraza del edificio “B”, abrió la puerta; ahí estaba Lucia sentada en el borde justo como ella lo hacia.
-Te he pegado mis malas costumbres – dijo Verónica mientras avanzaba
Lucia se giro al escucharla – Eso es porque he pasado mucho tiempo contigo últimamente –
-¿Y eso te molesta? –
-No – Lucia se notaba algo molesta – Me gusta pasar mi tiempo contigo aunque parece que no compartimos ese sentimiento –
-Siento no haber venido a tu fiesta – se disculpo - ¿Puedo hacer algo para compensarlo? – Verónica puso cara de niña buena
-Tendrá que ser algo muy bueno para que te perdone – sonrió Lucia
-¿Algo como? – Verónica sonreía entre coqueta y bobamente
-Ya lo pensare –
-¿Me tendrás es suspenso? –
Lucia se acerco a Verónica – Eso es lo que mereces por no haber estado conmigo –
-¿Tu quieres que este contigo? – Verónica se adelanto quedando a pocos centímetros de Lucia que asintió con la cabeza ante la pregunta que le hacia – Entonces siempre estaré contigo – Verónica abrazo a Lucia tiernamente y le dio un beso en la mejilla
Lucia la miro desconcertada ante aquellas palabras, le paso la mano por la mejilla y le quito un mechón de cabello de la frente, sonrió complacida. Verónica sintió que la piel se le erizaba ante tal caricia, cerro los ojos y simplemente sintió la mano de Lucia; cuando abrió los ojos vio que Lucia la miraba y se separo de ese abrazo sonrojada y sintiendo como algo en el estomago le burbujeaba.
-Bueno… - tartamudeo Verónica – Me tengo que ir – sonrió levemente – Aun tengo algunas cosas que hacer –
-Pero mañana es sábado – reprocho Lucia
-Lo se pero aun tengo algunos pendientes – se despidió de Lucia con un beso en la mejilla – Espero verte mañana – salió corriendo escaleras abajo y no paro hasta que llego a su edificio
¿Qué era eso que había sentido? Aun le cosquilleaba el estomago, aun sentía la mano de Lucia sobre su mejilla; suspiro antes de entrar a su habitación y vio a Ana echada sobre la cama echa un ovillo.
-¿Ana? – pregunto sentándose junto a ella
-Que – dijo sin ganas
-¿Te pasa algo? – si Ana no estaba dando vueltas por la escuela o con Camila y Aida era porque algo le pasaba y no podía ser otra cosa que sus padres - ¿Qué paso ahora con tus papas? –
-No quiero pasar las vacaciones con ellos –
-Pues te vas a mi casa – Verónica resolvió el problema – Les inventamos algo y hasta nos llevamos a Camila y vamos a comprar los regalos de Navidad y nos acabamos todas las botellas de vodka de la cava de mi papá – rio
-Eres una borracha - rio Ana mas animada - ¿No invitaras a Lucia? –
-Ya veremos – sonrió Verónica – Tal vez podamos pasar todas juntas Navidad o Año Nuevo –
-Eso quiere decir que planeas tener algo con Lucia –
-Eso quiere decir Ana – suspiro Verónica – Que Lucia es la niña mas especial que he conocido –
Ana rio, estaba mas animada – Bueno eso ya es un avance – abrazo a Verónica – Pero tu eres mía que no se te olvide –
Verónica rio junto con Ana – No empieces con tus cosas – dijo
-Me pondré celosa de Lucia – dijo Ana con un puchero y Verónica soltó una carcajada, Ana empezó a reír junto con ella
Los días pasaban uno a uno; algunos más rápidos llenos de trabajos y ocupaciones que no dejaban a las chicas ni pensar en ellas mismas y otros lentos, aburridos, llenos de pensamientos y sentimientos que no dejaban de perseguirlas.
Lucia tenia toda su energía en el equipo de natación y las clases, apenas y le quedaba tiempo para compartir con sus amigas y para escaparse una que otra vez a la terraza con Verónica donde tenían interminables charlas, hablaban de todo; compartían sus gustos, sus puntos de vista; reían, bromeaban, jugaban y hasta discutían pero con cada día que pasaban juntas Verónica se sentía mas apegada a Lucia, cada día descubría una nueva faceta de esa chica que la dejaba queriendo mas y mas de ella.
-Algo tenemos que hacer – Alex estaba tirada sobre una de las mesas de la sala de descanso
-Pues ya podrías estar pensando en algo en lugar de estarte quejando – la regaño Aida – Además tu no has hecho nada por pasar mas tiempo con Lucia –
-Se la pasa entre el bendito equipo de natación, las clases y Verónica – Alex se levanto y empezó a dar vueltas alrededor de la mesa - ¿Y tu que has hecho? – le refuto
-Yo al menos paso una hora diaria con Verónica – se jacto Aida
-Si, pero no hemos podido hacer que dejen de verse –
Aida se levanto de la mesa y tomo sus libros – Espero que cuando regrese un fantástico plan se te haya ocurrido porque no soporto verlas juntas –
-¿Y te crees que a mi me hace mucha gracia? –
Aida no hizo caso al ultimo comentario de Alex, salió del edificio y se dirigió a la oficina de Verónica como lo hacia puntualmente para repasar Literatura con ella, aunque realmente no era una clase en si ya que Aida buscaba cualquier oportunidad para desviarse del tema y acababa hablando de todo menos de literatura.
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   25/7/2008, 19:18

-Lucia me ha dicho que lleva las cosas muy bien con Alex – le comento Aida a Verónica que sabia que la única manera de captar la atención de su tutora era hablarle de Lucia
Verónica miro a Aida entre desconcertada y divertida por el comentario que acababa de hacer – Me alegro por ambas – sonrió – Pero yo no he visto a Alexandra y a Lucia juntas en estos días – se recargo en el escritorio – Es mas, me parece que Lucia esta muy ocupada con el equipo de natación –
-Tal vez – respondió – Pero siempre se da tiempo para Alex, tu porque no vives en nuestro edificio pero se les ve juntas muy a menudo en la sala de descanso –
-Si seguro es por eso que no las he visto juntas – Verónica volteo la mirada a la ventana – Me alegra que Lucia tenga alguien con quien compartir sus ratos libres –
-Tu deberías también buscar a alguien –
-Tengo a Ana, a Camila, a Lucia y a ti – sonrió Verónica – Y además esta Miguel –
-Cierto Miguel – la voz de Aida sonaba molesta - ¿Qué tal todo con el? –
-Estupendo, es un chico maravilloso – rio Verónica haciendo la mejor de sus actuaciones, solo Ana sabia que lo de ella y Miguel era solo un cuento para no tener que aguantar a sus padres diciéndole una y otra vez que debía tener un hombre que estuviera a su lado – Estoy ansiosa porque sean vacaciones para poder verlo –
La cara de Aida se contrajo en un gesto de enojo y Verónica rio, le gustaba molestar a Aida sobre todo porque no le perdonaba que a cada instante estuviera mintiéndole acerca de la relación que tenían Alex y Lucia. Verónica sabia perfectamente que no había nada entre ellas, Lucia le contaba todo y muchas veces habían tenido largas platicas acerca de Alex y Aida donde habían llegado a la misma conclusión; estaban celosas por el tiempo que Lucia y Verónica pasaban juntas y hacían hasta lo imposible por buscar que su creciente amistad se desbaratara. Así que habían decidido seguirles el juego, nada de alborotos ni represalias contra Alex y Aida, simplemente cada comentario que venia mal intencionado les era indiferente y hasta el momento les había funcionado muy bien. Había tardes en que se la pasaban riendo mientras se contaban una a la otra lo ultimo que habían dicho Alex y Aida.
Verónica se levanto del escritorio – Creo que dejaremos esto aquí y continuaremos mañana – le sonrió a Aida
Aida que aun seguía enojada y con la mandíbula contraída se despidió de un beso en la mejilla y salió con sus libros hacia el edificio “B”, esperaba encontrar a Alex ahí y que ella ya tuviera un plan elaborado para separar definitivamente a Lucia de su Verónica; aunque aun así quedaba el tal Miguel de por medio, pero el no estaba en la escuela así que seria mucho mas fácil.
Verónica termino todos sus pendientes y acomodo su escritorio antes de salir de la oficina; ya había oscurecido cuando se dirigió a su habitación, Ana aun no estaba ahí, seguramente paseaba por la biblioteca buscando una nueva novela para leer; Ana devoraba los libros, a Verónica siempre le había parecido que eran un escape para Ana, que buscaba en los libros la tranquilidad o a la emoción que no le daba su vida. Pero no es que la vida de Ana no tuviera emoción o tranquilidad era que Ana quería evitar todo; las personas que no hacen nada tampoco se equivocan le había dicho muchas veces Verónica pero Ana parecía no escucharla; Verónica simplemente quería que Ana se involucrara en algo que realmente la hiciera feliz.
Tomo su cajetilla de cigarros, quedaba la mitad aun; subió a la terraza y se sentó en su lugar preferido, encendió el cigarro y aspiro lentamente sintiendo como el humo pasaba de sus labios hasta los pulmones dándoles esa sensación de tranquilidad momentánea. El cigarro mata poco a poco, le habían dicho muchas veces y eso le hacia gracia, entonces ella se estaba matando lentamente, para cuando se diera cuenta tal vez estaría muerta y entonces en ese momento se daría cuenta de lo que realmente quería pero seria demasiado tarde. ¿Por qué siempre es demasiado tarde? Se pregunto, no sabia bien que respuesta buscaba a esa pregunta ¿Algún día seria demasiado tarde para decirle a Lucia lo que sentía por ella? O ¿Si se lo decía ahora seria demasiado pronto?
Levanto la vista y en el edificio de enfrente había una chica, sonreía, Verónica apenas y pudo reconocerla; Lucia movía la mano de un lado a otro saludándola. Verónica sonrió e hizo lo mismo. Tal vez nunca sabría si seria demasiado tarde o demasiado pronto para decirle a Lucia lo que sentía pero en ese momento le quedo claro que tenia que hacerlo ya. Tenia que decírselo antes de que los sentimientos que tenía por Lucia acabaran carcomiéndole el alma y el cuerpo. Para cuando volvió a concentrarse en Lucia apartando sus pensamientos la chica ya no estaba. ¿Había estado Lucia realmente ahí?
Se dejo caer en el piso de la terraza, termino su cigarro lentamente, como si fuera el último que fuera a fumar. Pensaba una y otra vez en Lucia, esos pensamientos la atormentaban ¿Estaba bien pensar así en ella? Tal vez cuando estaba semiconsciente en su cama era el momento adecuado, no ahora cuando todos sus sentidos estaban alerta. No había dejado salir esos pensamientos fuera de su cama y de la noche, ¿Qué era lo que pasaba ahora? La plática que había tenido con Aida le daba vueltas y una y otra vez en la cabeza.
“Tengo a Ana, a Camila, a Lucia y a ti” “También esta Miguel”
Si, Ana y Camila eran sus amigas; Aida era caso aparte pero a pesar de todo siempre la había apoyado y llevaban una buena relación. Pero Lucia, Lucia, Lucia… ¿Qué era Lucia? Lucia antes que nada era una chica, era una alumna del colegio igual a todas las demás; no, Lucia no era igual a todas las demás, Lucia era especial ¿Pero que era lo que la hacia especial? Sus ojos, su sonrisa, su manera de hablar, la forma en la que veía las cosas, la extraña forma en la que fruncía el seño cuando se enojaba, esa sencillez que la caracterizaba, la letra tan mal echa con la que escribía en sus cuadernos. Lucia era todo eso y mas para ella, era… Simplemente no podía explicarse con la razón lo que Lucia era para ella, lo que significaba.
La quería; Verónica quería a Lucia, pero no era de la misma manera en la que quería a Ana o Camila, no sentía el mismo aprecio que sentía por Aida que por Lucia. Miles y miles de preguntas, muchas con respuesta y tantas otras que no podía contestar. Esas ganas de gritarle a todo el mundo que quería a Lucia, que para ella no había persona mas especial en el mundo, esas malditas ganas de besarla y estar con ella a cada segundo, esas ganas de abandonarse en los brazos en Lucia por toda la eternidad porque solo con ella se sentía segura, solo con ella se sentía ella misma. Por otro lado toda esa culpabilidad por aquellos sentimientos; lo que pensarían sus padres, lo que tendría que decirle a Miguel; pero Miguel no importaba ahora ni tampoco sus padres. Ella que tantas veces había estado en desacuerdo con las relaciones que había entre sus compañeras. Ella que no cometía errores, que era la Señorita Perfección; no podía estar sintiendo todo esto, simplemente no podía, no debía.
Estaba sentada ahí, abrazándose las piernas contra su cuerpo, sin poder sacar todos esos sentimientos que tenia en el pecho, un nudo enorme que no la dejaba respirar, las lágrimas que había estado aguantando finalmente salieron y empezaron a rodar por sus mejillas, una tras otra junto con cada sentimiento encontrado que le estaba lacerando el alma.
Lucia había bajado corriendo las escaleras, aun le daba tiempo de ir a visitar a Verónica unos minutos; llego a la entrada y sintió como una mano le sujetaba la muñeca, se giro para reclamarle a quien fuera que interrumpiera sus planes y su mirada choco con los ojos verdes de Alex que le sonrió misteriosamente.
-¡Alex! -
-Aun me recuerdas eso es bueno – bromeo la pelirroja – No te he visto mas que en las clases últimamente –
-Es que he estado muy ocupada – Lucia trataba de liberar su muñeca
Alex la miraba seria - ¿Me puedes conceder cinco minutos? – pregunto con la misma delicadeza con la que siempre le hablaba a Lucia – Tengo algo muy importante que decirte –
-¿No podría ser mas tarde? – Lucia quería salir corriendo hacia el edificio que tenia enfrente empezaba a ver que pequeñas gotas de lluvia que caían sobre las flores del patio
-Por favor – suplico Alex – Es muy importante –
Lucia dio un resoplido de fastidio – Esta bien – acepto – Si es tan importante para ti –
Alex la tomo de la mano y dirigió a Lucia hasta un rincón debajo de las escaleras de la entrada del edificio, el cuerpo de Lucia quedo contra la pared bajo la mirada de Alex.
-¿Teníamos que venir aquí para que me dijeras algo? – pregunto molesta Lucia por la cercanía de Alex
-Este es el mejor lugar – Alex levanto su mano y le acaricio la mejilla suavemente a Lucia que se sintió aun mas incomoda y se movió para separase
-Dime lo que es tan importante –
-Espera un momento – cuidadosamente Alex le aparto el cabello de la cara a Lucia y llevo la otra mano a la espalda de la chica – Así esta mejor – dijo apretándola un poco contra su cuerpo
Lucia empezaba a ponerse nerviosa – Podrías decirme de una buena vez lo que pasa – los nervios empezaban a ser enojo
-Simplemente quería saber que se sentía tenerte tan cerca – Alex se acerco aun mas y paso su nariz por el cuello de la chica
Lucia que no entendía nada y estaba bastante molesta le dijo un empujón a Alex para separarse de ella y la miro severamente – No juegues –
-No estoy jugando – dijo enojada Alex
-Me estas haciendo perder el tiempo –
-¿Perder el tiempo? – pregunto Alex sarcástica – ¿Para que? – su voz se elevo – ¿Para ir a ver a tu querida Verónica? –
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skytsuky
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   25/7/2008, 19:19

-A ti no te importa lo que yo haga o deje de hacer – Lucia estaba completamente molesta por la actitud de Alex – Tu no eres nadie para decirme que puedo y que no puedo hacer –
-¿No soy nadie? – Alex se sentía ofuscada - ¿Realmente no soy nadie para ti? –
Lucia se sintió mal por lo que acababa de decir – Alex… - se acerco a ella – Eres mi amiga –
-Pero yo no quiero ser solo tu amiga – volvió a tomar a Lucia de la muñeca ahora con mas fuerza - ¿No entiendes Lucia? – casi le gritaba – Yo te quiero, quiero estar contigo, me muero de celos cada vez que vas a buscar a Verónica o cuando estas con alguien mas –
-Alex… - tartamudeo Lucia que no sabia como responder ante tal confesión – Yo no puedo… - continuo – Tu y yo solo somos amigas – termino
-No puedes hacerme esto – Alex la jalo hacia ella – ¿Por qué no puedes entender Lucia? – la pelirroja estaba realmente enojada - ¿Qué tiene ella que yo no? Ella no te puede dar lo que yo ¿Cómo sabes que ella te quiere? ¿Por qué la prefieres a ella? –
Cada pregunta llegaba a la cabeza de Lucia, ella sabia realmente que Verónica era alguien especial para ella pero hasta ese momento no había podido darse cuenta que tan importante era Verónica para ella; ¿Era tan obvio que quería a Verónica? Si Alex se había dado cuenta seguro que también Aida, Camila y Ana ¿Y Verónica lo sabia? ¿Verónica también la quería de la misma manera?
-Por favor Alex no hagas esto mas difícil – le suplico Lucia que luchaba por librarse de Alex
-Tu eres la que lo hace mas difícil – Alex la jalo mas hacia ella – Conmigo lo tienes todo, con ella solo vas a lo incierto, seguro te rechazara si se lo dices, te hará lo mismo que a Sofía, te romperá el corazón pero entonces ahí estaré yo esperando a que te des cuenta de que Verónica no es lo que todos piensan – puso nuevamente a Lucia contra la pared – Para Verónica todo es un juego –
Lucia estaba nerviosa, enojada y afligida por las palabras que Alex acababa de decir, ¿Realmente todo era un juego para Verónica? Se preguntaba, si eso era verdad ella no tenia ninguna oportunidad, quería salir corriendo, ir a enfrentar a Verónica y todo esto que estaba sintiendo.
-Quédate conmigo – le suplico Alex
Los ojos de Lucia estaban clavados en los de Alex que se veía tan frágil como si en cualquier momento fuera a romperse. Alex aprovecho el momento y sujeto a Lucia del mentón con una mano y con la otra la atrajo de la cintura hacia ella; cuando Lucia reacciono era porque Alex estaba besándola en los labios, era una sensación extraña, no era nada agradable y mucho menos por el hecho de que Alex estaba forzando ese beso; sintió ganas de llorar, era como si le estuvieran robando lo mas preciado que tuviera. Lucia se soltó y empujo a Alex que se quedo parada frente a ella mirándola desconcertada y expectante, lo único que Alexandra recibió de Lucia fue una cachetada con toda la fuerza y el enojo de Lucia.
-No se te vuelva a ocurrir hacer eso – le sentencio Lucia a Alex, una lagrima resbalo por su mejilla y se la limpio inmediatamente
Alex se sujeto con ambas manos su mejilla que ardía por el golpe que le había dado Lucia, la miro seria y llena de enojo. En ese momento se juro que Lucia no la volvería a despreciar le costara lo que le costara, ella siempre conseguía lo que quería y Lucia no seria la excepción.
Lucia salió hecha una furia del edificio, no se fijo que hora era, tampoco se percato de que cada vez llovía mas con mas fuerza; corrió hasta el edificio “A”, tenia que hablar con Verónica, tenia que saber si ella era otro de sus juegos, tenia que saber si ella la quería; no importaba las respuestas que Verónica le diera ella tenia que saber de una vez por todas que pasaba entre ellas dos y decirle todo lo que sentía por ella. Subió las escaleras de dos en dos, llevaba el cabello mojado y todos esos sentimientos que tenia por Verónica en la mano para entregárselos como si fueran un ramo de flores, como esa rosa del poema; pondría sus sentimientos en manos de Verónica y ella decidiría si destruía a esa rosa que se estaba consumiendo poco o a poco o si le daba el alimento necesario para volver a florecer.
Abrió de un portazo la puerta de la terraza, ahí frente a sus ojos estaba Verónica empapada y hecha un ovillo, a un lado estaba botada la pulsera negra de cuero que siempre usaba, en la mano derecha tenia unas diminutas tijeras de manicure y una línea delgada y roja resaltaba en su muñeca izquierda.
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mayel
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   25/7/2008, 23:30

que bonitaaaaaaaaaaa graciaspor compartirla continuala pronto!! un abrazo!!
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reika
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   26/7/2008, 01:33

aaaaaaaa que historia que historia

que me quedado picada leyendola


y me he quedado con ganas de mas


conti conti
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skytsuky
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 01:43

CAPITULO V
Cuando al fin pude reaccionar corrí hasta donde estaba Verónica y me hinque frente a ella; esa chica que estaba frente a mi no era la Verónica que yo conocía, era la Verónica a la que yo quería proteger, la chica frágil y desorientada que había visto la primera vez que había visitado esa terraza.
Tome su mano derecha y le quite las tijeras, me las guarde en el bolsillo de la falda, levante la mirada y la vi directamente a los ojos, sus ojos estaban apagados e hinchados, me miraba detenidamente. Tenia el cabello pegado a la cara por la lluvia, dio un largo suspiro; le quite el cabello de la cara, una leve sonrisa apareció en su rostro, parecía atormentada.
-¿Qué pasa? – pregunte subiendo el tono de mi voz para hacerme escuchar por encima del sonido de la lluvia
-Ya no puedo mas – susurro – No puedo con todo esto –
Tenia la mano izquierda sujetada contra ella, no sabia bien que era lo que había querido hacer Verónica; le pedí que me mostrara su muñeca izquierda, ella la extendió y justo ahí donde ocupaba esa ancha pulsera de cuero negro había marcas largas de lado a lado de la muñeca, unas eran cicatrices tenues, había otras mas marcadas y en medio una marca nueva, roja y brillante enmarcando todas las demás.
-¿Por qué haces esto? – un sentimiento enorme de dolor me invadió, todas aquellas marcas eran espantosas, mi voz apenas y era audible
-Por que ya no puedo mas con esto Lucia – su voz aun era débil – Lo que siento, lo que quiero, lo que pienso – hizo una larga pausa – No se como expresarlo, no se si es bueno o malo –
-¿Por eso te cortaste? – pregunte queriendo resolver de una vez por todas ese asunto
Ella asintió con la cabeza – Cada uno de estos – señalo su muñeca – Es un sentimiento que no he podido expresar, es algo que quiero y que no he podido conseguir por miedo – no sabia si Verónica lloraba porque las gotas de lluvia recorrían sus mejillas – Este ultimo es por… -
No termino la frase y yo no quería que ella me dijera algo que no quisiera, no quería obligarla a hacer una confesión; tome su muñeca delicadamente y la lleve hasta mis labios, la bese muy suavemente y con dulzura, no sabia porque pero mis ojos se llenaron de lagrimas, yo estaba en la misma situación que Verónica, no sabia como expresarle lo que sentía por ella y tenia tantas ganas de decírselo. Decirle que tenía a alguien que la quería, que la adoraba y que no quería dejarla sola ni un minuto; que tenía en mi a su protectora.
Ella no se aparto ante mi gesto, cuando levante la mirada me encontré con sus ojos que ya no estaban tan tristes; le sonreí. Tomo entre sus manos mi cara y sentí su tacto suave y caliente en mis mejillas, pego su frente a la mía y dio un largo suspiro.
-Te quiero – le dije sin pensar mas que en la cercanía que tenia con ella – Quiero estar contigo – aspiraba su aroma quería fundirme con ella – Quiero protegerte siempre Verónica – esperaba que ella comprendiera lo que esas palabras significaban
Lleve mis manos a sus mejillas y separe mi frente de la de ella; sin poder contenerme mas empecé a besarle las mejillas y la cara – Te quiero – le repetí una y otra vez, no esperaba una respuesta
Verónica tenia los ojos cerrados, dejaba que yo siguiera y eso para mi era una buena señal, no se había apartado y aun me sujetaba la cara entre sus manos; abrió los ojos y me miro, no supe descifrar lo que aquella mirada quería decirme, ninguna de las dos dijo nada, por un momento nos quedamos ahí bajo la lluvia ateridas hasta los huesos por el frio y como si hubiera sido algo predestinado, mis labios y los de ella se unieron; primero apenas en un suave roce y después mis labios aprisionaron los suyos, no quería dejarlos ir, quería que ese pequeño instante durara eternamente.
Ese beso fue húmedo, lleno de miedo y angustia, de amor y calidez; en ese momento mis dudas se acallaron, no existirían mas preguntas, no mas frustraciones al pensar en lo que sentía por Verónica, ahora sabia que era correspondida por ella y eso me daba una sensación de felicidad que nadie podía arrebatarme.
Nos separamos un instante, Verónica me miraba, sus ojos brillaban y una enorme sonrisa abarcaba su rostro, yo estaba igual de sonriente; se acerco nuevamente y me beso en las mejillas primero y luego volvió a unir nuestros labios una y otra vez hasta que nos sentimos en total confianza. Se puso de pie después de unos minutos, llevaba la ropa empapada, me tendió la mano para ayudarme a levantarme y yo la seguí; me abrazo contra su cuerpo y me quede ahí entre sus brazos recargando mi cabeza sobre su hombro.
-Te quiero – me susurro una, dos, tres, veinte veces – Voy a estar siempre contigo Lucia -
El frio ya no se sentía, la lluvia empezaba a aminorar y no podía imaginarme otro momento en el que hubiera estado tan feliz. Verónica recogió su pulsera de cuero del piso y se la puso en la muñeca, me pidió que se la sujetara y así lo hice con mucho cuidado, ella sonreía y yo también. Me tomo de la mano, entrelazando sus dedos con los de ella y bajamos hasta su habitación; no tenía idea de que hora era pero estaba segura de que era tarde y que no llegaría a dormir a mi habitación.
-Te puedes quedar con Ana y conmigo – dijo Verónica – No te preocupes –
-¿Siempre adivinas el pensamiento? – le pregunte riendo
-Solo a veces – rio y abrió la puerta de su habitación
-¡Vaya! – gritaron Camila y Ana a coro
-Hasta que aparecen – dijo Camila – Me preocupe porque no llegabas a la habitación y salí a buscarte, me encontré con Ana y ella buscaba a Verónica así que pensamos que estarían juntas – explico rápidamente
-Y no nos equivocamos – rio Ana
Afortunadamente Ana y Camila no dijeron nada mas ni hicieron bromas acerca de nosotras o de si nos traemos algo, creo que el hecho de que nuestras manos fueran entrelazadas fue suficiente para hacerles saber que Verónica y yo estábamos juntas.
-Parece que las cuatro tendremos que dormir hoy aquí – Camila miro su reloj de pulso – Son mas de las diez y media de la noche –
-Sera una pijamada – rio Verónica que había cambiado su estado de animo completamente
-Bueno pues lo primero es que Lucia se meta a la ducha – dijo Ana en tono de madre responsable – Que si no le dará un refriado y eso no le conviene a la capitana del equipo de natación –
-Yo también puedo resfriarme – Verónica hizo un puchero
-Si, pero tu te aguantas que seguro es tu culpa que las dos estén empapadas – la regaño Ana
Verónica levanto las manos en son de paz - Anda Lucia – me dijo abriendo la puerta del cuarto de baño y entro conmigo, saco una toalla y una de sus pijamas – Espero que esto te sirva – me sonrió y se acerco a mi, me dio un pequeño beso en los labios y después salió del cuarto de baño
Para cuando dieron las doce todas estábamos en la cama, Ana tuvo que compartir su cama con Camila aunque no estuviera muy de acuerdo.
-No pensabas que iba yo a dormir en el suelo – le reprocho Camila
-Hubiera sido lo mejor – dijo Ana mientras apagaba la luz de la habitación y se acomodaba junto a Camila
Verónica y yo reíamos ante las riñas de Ana y Camila; de un momento a otro por fin todo quedo en silencio. Yo estaba acostada frente a frente con Verónica, sentía su respiración contra la mía, me abrazaba y yo a ella, en ese momento era como si todo lo malo que hubiera pasado antes no hubiera existido; al fin estábamos ahí las dos juntas como queríamos estarlo.
La luz matutina me hizo cosquillas en los ojos y acabo por despertarme, Camila estaba profundamente dormida en la cama de Ana; me volví a envolver en las sabanas de Verónica, aun me parecía irreal lo que había pasado la noche anterior, no pude evitar sonreír como una tonta, lo que había deseado tantas veces y que me parecía imposible ahora era realidad.
-¡Levántense! – grito Ana entrando por la puerta con nuestros uniformes en la mano
-Me puse de pie de un salto y Ana rio ante mi reacción – Buenos días – dije apenada
-Buenos días Lucia – me entrego mi uniforme y le arranco las sabanas a Camila – Anda floja metete ya a la ducha de una buena vez que aun falta Verónica –
Camila aun medio dormida tomo el uniforme de la mano de Ana y entro en el cuarto de baño sin quejarse, seguramente estaba demasiado cansada para pelear.
-Bueno yo dejo que te vistas – Ana estaba ya lista para el desayuno y salió por la puerta – Las espero para desayunar –
Me cambie lo mas rápido que pude y acomode la pijama de Verónica sobre la cama, seguramente ella habría ido a nadar como todos los días; me peine y arregle mi uniforme. No tuve que esperar mucho, Camila salió luego de unos minutos con renovadas fuerzas y empezó a hacerme preguntas una tras otra.
-¿Me dirás que paso? – pregunto mientras se cepillaba el cabello
-No ha pasado nada – respondí, no sabia si Verónica quería que se enteraran de lo que había pasado entre nosotros
-¿Qué ha pasado de que? – interrumpió Verónica que entraba mojada y con la bata de baño sobre su cuerpo
-Con la tarea de Literatura – mintió Camila
-Ah – dijo Verónica poco convencida, me sonrió divertida – Bueno pues vayan con Ana a desayunar yo no tardare en bajar –
Camila y yo obedecimos.
-Lucia – me llamo cuando casi habíamos salido de la habitación asegurándose de que Camila hubiera avanzado lo suficiente para no vernos ni oírnos; me acomodo el cabello y me dio un beso un beso en la mejilla – Lo de ayer… - empezó algo apenada – Todo lo que dije es cierto –
Sonreí y tome su barbilla para darle un beso corto en los labios - Todo lo que dije yo, también es cierto –
Suspiro mas tranquila y me sonrió – Te quiero – me susurro al oído – Ya las alcanzo –
Salí de la habitación, Camila me esperaba al final del pasillo – Esa sonrisa solo puede significar una cosa –
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 01:47

-¿Qué cosa? – pregunte
-Que tú y Verónica han resuelto todos sus pendientes – rio Camila
No supe que responder.
-Ese sonrojo en tus mejillas lo confirma todo –
Mire a Camila severamente y ella empezó a reír, su risa era contagiosa y no pude contenerme empecé a reír junto con ella, además me encontraba feliz. Cuando finalmente llegamos al comedor Ana estaba sentada sola, nos acercamos y nos sentamos con ella, en esquina pude ver a Alex sentada con Aida. Con todo lo que había pasado se me había olvidado por completo lo que había sucedido con Alex, evite mirarla, el recordar aquello hacia que me sintiera molesta y con ganas de ir a propinarle otra buena cachetada.
Después de una o dos semanas las cosas empezaron a reacomodarse; al principio me sentía extraña junto a Verónica, era como si nos estuviéramos conociendo de nuevo, no sabia como comportarme; frente a todos seguíamos siendo amigas y nuestra amistad crecía día a día; pasábamos mas tiempo juntas, nos buscábamos en los recesos y nos quedábamos hasta tarde en los jardines o en la oficina de Verónica. Nadie hacia comentarios de nuestra cercanía pero era mas que suficiente con ver como nos miraban para saber que todos sabían que entre Verónica y yo había algo.
Alex se alejo de nosotros, realmente me sentía mal por eso yo aun la consideraba mi amiga y hubiera deseado que las cosas entre nosotras volvieran a ser como antes. Mientras mas días pasaban mas incomoda me sentía con Aida; ella parecía ignorar lo que a las demás se le hacia evidente.
-¿Tienes clase hoy con Aida? – le pregunte a Verónica, estábamos en su oficina cada quien terminando sus deberes
-Si – dijo recargándose en el respaldo de la silla – Al menos ya no me habla de tu relación con Alex – rio – Desde que le he preguntado porque ya no se hablan ha dejado el tema por la paz –
-Ya – respondí – Pues ella parece seguir muy interesada en ti, creo que jamás desistirá – suspire – Pero te juro que si vuelvo a ver un corazón mas en su libreta donde diga Verónica, tendré que aclararle algunas cosas –
-¿Y que le dirás? – me pregunto curiosa
-Pues… - me quede pensando – Que tú ya tienes a alguien y que debería fijarse en otra persona –
-Eso ya lo sabe –
-Si, lo se – suspire – Tienes a Miguel –
Verónica se levanto y se sentó frente a mi – Aida sabe que te tengo a ti – me sonrió – Pero parece no querer darse cuenta – me dio un beso suave en los labios y me abrazo
La puerta de la oficina de Verónica se abrió, me separe de ella inconscientemente.
-Aida – la saludo Verónica amablemente – Que bien que llegas puntual –
-Bueno… - dije mirando a Aida que estaba confundida con lo que acababa de ver – Me voy para no interrumpir –
-Si no interrumpes – dijo Verónica – Quédate, Aida y yo solo haremos un repaso rápido ¿verdad? –
-Si, Lucia – dijo Aida comprensiva – A mí no me molesta nada que te quedes –
Me senté en una de las bancas, Aida y Verónica repasaban las lecciones de literatura en el escritorio; por una parte me sentía incomoda ahí viendo como mi… ¿Verónica era mi…? ¿Qué éramos Verónica y yo? Bueno viendo a Aida ahí con mi Verónica, porque era mía y no es que yo fuera celosa pero realmente me molestaba la manera en que Aida se comportaba con Verónica. Era tan empalagosa, buscaba cualquier pretexto para hacerse notar ante ella.
Las vacaciones de invierno estaban a punto de llegar. Entre el equipo de natación, las competencias, las clases, exámenes de final de semestre; apenas y tenía tiempo para Verónica y ella para mí. Eso realmente me crispaba los nervios y además de que tenia que soportar que Aida me restregara todos los días en la cara que había pasado la tarde con Verónica; ella al menos la veía una hora diaria, cosa que yo no me podía permitir.
-Ayer Verónica y yo repasamos algunos poetas – suspiro Aida, Camila y yo nos miramos, llevábamos mas de una hora escuchándola – Hubo una poesía en particular que me gusto – empezó - ¿Cómo era? –
-No piensas recitar ¿verdad? – pregunto Camila
-Ah ya recordé – dijo Aida que no había puesto la mínima atención en Camila – Yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero, con todo el corazón; que es mucho lo que sufro… - suspiro y no pude evitar poner los ojos en blanco – que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto, al grito que te imploro… -
-Bueno ya con eso basta – Camila subió el tono de voz
-Se llama Nocturno a Rosario – dije sin más
-Verónica lo recita de una manera tan… romántica – Aida seguía ignorándonos
-El tipo que lo escribió se suicido después de haberlo escrito – continúe
-¡Que loco! – rio Camila
-Me gustaría poder escribir algo así para la persona a la que quiero –
Aspire profundo, si esa niña no se callaba en ese instante tendría que ponerle un alto – Si, que tipo mas raro – coincidí con Camila
-Ya oíste Aida, igual y a ti te pasa lo mismo – le dijo Camila maliciosa
-¿Perdón? – Aida parecía haber vuelto a la realidad
-Si, que igual y el día que escribas algo así tal vez después te suicides – no sabía para donde iba Camila pero me parecía un comentario de lo más mordaz
-Seguro que no me pasaría lo mismo –
-¿No? – pregunte siguiéndole el juego a Camila - ¿Por qué crees eso? –
-Pues porque cueste lo que cueste – sonrió Aida – Verónica va a hacerme caso y me querrá tanto como yo la quiero –
Camila me miro – Creo que Verónica esta interesada en alguien mas –
Aida hizo un gesto de desagrado – Miguel no cuenta – dijo
Me estaba colmando la paciencia – Aun así – dije – No crees deberías de dejar de una buena vez que Verónica decida con quien estar y con quien no – mi tono de voz empezaba a subir – Tu siempre estas ahí queriendo llamar su atención, no la dejas ni a sol ni a sombra – casi gritaba – No puedes forzar a una persona a quererte por mas cosas que hagas – termine
Camila me miraba con los ojos abiertos – Lucia tiene razón – añadió
Aida sonrió algo descompuesta – Me parece que aun así Verónica es la que tiene la ultima palabra – suspiro – Yo estoy enamorada de ella y eso nadie puede evitarlo – se puso seria – No voy a dejar que nadie me la quite – me miro seriamente a los ojos y comprendí que eso iba para mi
Tome mis cosas de la mesa de la sala de estudio y salí del lugar tragándome algunas maldiciones que debía de haberle dicho a Aida. ¿Qué pensaba esa niña? Verónica estaba conmigo y me quería a mi, no a ella y eso bien lo sabia yo que habíamos hablado varias veces del tema; no eran celos lo que tenia si no que no entendía como Aida podía comportarse como mi amiga, como podía pasar por alto lo que yo tenia con Verónica si lo sabia perfectamente y hablarme de esa manera al mismo tiempo. Con Verónica siempre se comportaba como si fuera la niña mas buena del mundo, era un lobo disfrazado de oveja y yo no podía permitir que Verónica fuera su presa.


-¡Ey! – escuche una voz pero no me detuve - ¿A dónde vas con tal mal genio? –



Era Ana, aminore el paso para que me alcanzara – A algún lugar donde Aida no pueda entrar – respondí aun molesta



-Ah vas a buscar a Verónica entonces – dijo Ana y esas palabras hicieron que el enojo se esfumara y le sonreí – No deberías enojarte por las cosas que dice Aida – comento – Es una niña caprichosa y esta acostumbrada a tener todo lo que desea – hizo una pausa – Aun tiene que madurar y comprender muchas cosas –



Asentí – Es que me saca de mis casillas –



-Eso es lo que busca – rio Ana - Tal vez deberías prestarle menos atención –



En ese momento me sentía como una tonta, había caído redondo dentro del juego de Aida – Si, creo que llevas toda la razón – de momento sentí como unas manos rodeaban mi cara y me tapaban los ojos



-¿Quién soy? – pregunto una voz muy cerca de mi oído y la piel se me erizo



-Ummm – respondí – La Señorita Perfección – reí y escuche otras dos risas junto a la mía



-Muy graciosa – Verónica me soltó y me dio un beso en la mejilla, pude ver que Camila había llegado también – Te fui a buscar y Camila me conto de tu pequeño incidente con Aida –



-No fue nada – sonreí y la abrace, no quería separarme de ella



-¿Les dirás lo que tienes planeado? – le pregunto Camila a Verónica



Ana y yo las miramos atentas – Anda habla ya – dijo Ana



-Como hemos estado muy ocupadas me imagine que nos podíamos tomar un descanso – dijo Verónica – Además mañana es sábado y ya tengo todo preparado – sonrió



-¡No! – grito Ana – Seguro vas a querer emborracharte –



Verónica la miro con molestia – Si alguien te escuchara pensaría que soy una borracha –



-¿Y no? –



-No – Verónica se hacia la indignada – Bueno ya dejemos esto, vamos ya que lo tengo todo preparado – rio – Solo faltaba esto – saco de la mochila que cargaba mi pijama y la de Ana



-Vamos – tome a Verónica de la mano y empezamos a andar - ¿Te dijo algo Aida? – le pregunte



-Lo de siempre – respondió cansada – No le hagas caso – me tranquilizo



Como lo había dicho, Verónica tenia todo preparado. En la terraza de su edificio había cuatro bolsas para dormir, una minúscula fogata y un paquete de salchichas para asar y bombones. Nos sentamos alrededor del fuego, apenas y sentía el frio, Verónica había traído mantas para cubrirnos, empezamos a asar bombones y salchichas mientras platicábamos; era el mejor día que había tenido en la semana, me abrace a Verónica y me recargue sobre su hombro, me abrazo y todo lo malo que había pasado se esfumo. Era como se lo había dicho a Camila, estar con Verónica me hacia sentir que realmente pertenecía a algún lugar en este mundo y ese lugar era junto a ella.
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 01:50

-Quiero que vengan a mi casa para Navidad o Año Nuevo – anuncio Verónica – Ana se quedara conmigo en las vacaciones de invierno, ustedes también pueden venir –
Por un momento me entristecí, hubiera deseado poder ir a quedarme todas la vacaciones con Verónica pero no podía, era costumbre de mi familia ir a visitar a los padres de mi madre a su pueblo natal y yo ni por equivocación podría zafarme de ese compromiso – Yo no podre en Navidad –
-Pero seguro puedes después – insistió Camila – Yo tampoco puedo en Navidad pero estaré libre para Año Nuevo –
-Mis padres siempre salen después de la cena con sus amigos – dije – Creo que no me echaran mucho de menos –
-Perfecto – dijo Verónica – Entonces ya esta, seremos nosotras cuatro para Año Nuevo –
-Y muchas botellas de vodka – rio Camila – Ana me ha contado lo del show que montaste el año pasado en Navidad –
Verónica rio – Es una exagerada si solo le quite el micrófono a la chica del grupo musical –
-¿Eso hiciste? – pregunte asombrada
-Después se metió a nadar – Ana puso los ojos en blanco – ¿Adivina quien la saco? –
-¿Tu? – pregunte riendo
Ana asintió – El agua estaba helada –
-Bueno pero este año solo estaremos las cuatro – Verónica sonreía – Mis padres se van de viaje así que prepare algo muy especial – me guiño el ojo – Una cena digna de nosotras –
-Así se habla – le festejo Camila
-¿Vendrá Aida? – pregunte
-A menos que tu la invites – respondió Verónica – Yo no la tenia contemplada, pero si quieres te pongo en la misma habitación de ella –
Ana, Verónica y Camila rieron.
-Pensaba que ustedes eran sus amigas –
-Lo somos – dijo Ana – Pero como te dije Aida aun necesita madurar y comprender muchas cosas, creo que no nos divertiríamos igual –
-Eso tenlo por seguro – dijo Camila – Además ahora con esto que tienen Verónica y tu – soltó por primera vez frente a mi y a Verónica – Se ha puesto mucho mas pesada –
Me sonroje, de cierta manera me sentía incomoda que Ana y Camila supieran lo que pasaba entre nosotras; yo sabia que ellas estaban al tanto pero decirlo sin indirectas era muy diferente, aun me sentía algo confundida con esta relación. Verónica se quedo callada parecía que a ella le incomodaba mucho mas aquellas palabras y yo la entendía, para ella era mucho mas difícil aceptar todo lo que estaba pasando, me abrace mas a ella y sonrió; Verónica y yo aun teníamos que aclarar muchas cosas antes de poder llevar nuestra relación fuera de las paredes del instituto.
-Bueno ahora algo para dormir mejor – rio Verónica y saco de su mochila una botella de vodka que estaba por la mitad
-No te digo – Ana la miraba seriamente – Si tú no pierdes oportunidad –
Camila reía y yo miraba a Verónica, me había dejado atónita. Era muy diferente escuchar a Ana molestar a Verónica y escuchar las historias que contaban, esta era una nueva Verónica; esta no era la señorita perfección ni la niña asustada y confundida; esta parecía una Verónica mucho mas relajada y fiestera.
Destapo la botella y se la empino dándole un trago, me la tendió y yo no supe que hacer, la verdad es que nunca había tomado mas allá de un trago de cerveza del vaso de mi padre y eso se me hacia de lo mas raro.
-Solo dale un trago – me dijo – Así te duermes mas a gusto – rio
Le di un trago y sentí como si me quemara la lengua y luego la garganta. Tosí y Camila y Verónica rieron.
-Más despacio Lucia – comento Camila mientras tomaba la botella y se la empinaba para beber un trago – Anda Ana vas tú –
Ana tomo la botella y le dio un pequeño trago – Eso es suficiente para dormir bien –
Verónica bebió dos o tres tragos mas igual que Camila, seguimos hablando de la escuela, de lo bien que lo pasaríamos en las vacaciones de invierno, de los regalos de navidad que esperábamos, de mil y un temas hasta que igual que la fogata nuestras voces se fueron apagando poco a poco.
Ana dormía en la orilla derecha y Verónica en la izquierda, Camila y yo en medio de ellas, yo junto a Verónica. Una a una se fueron quedando dormidas, primero Camila porque el vodka le había hecho efecto de somnífero, después Ana y luego Verónica que estaba abrazada a mí. Me quede un largo rato observando a Verónica, le quite el cabello de la cara y le acaricie suavemente las mejillas. ¿Quién era realmente Verónica? Me pregunte una y otra vez aquella noche, era tantas personas a la vez y ninguna al mismo tiempo, jamás llegaría a terminar de conocerla me dije mientras me acurrucaba junto a ella; pero eso no importaba, creo que ese era el principal atractivo de Verónica que podía ser lo que ella quisiera, podía ser la señorita perfecta, la niña madura y responsable, la fiestera, la estudiosa, la dura a la que no le importa nada, la chica para quien todo es un juego y muchas mas.
Por fin el suplicio de los exámenes término, me sentía reconfortada viendo como iban y venían las alumnas con sus maletas de viaje; las vacaciones comenzaban.
-¿Por qué estas sola? –
Alce la vista y me encontré con Alex – Porque Verónica, Camila y Ana ya se han ido –
Alex se sentó junto a mi en los escalones de la entrada al edificio principal justo donde nos habíamos conocido.
-Ah – dijo escuetamente – Mira yo… - se sonrojo, me tendió una pequeña cajita y yo la tome
-Gracias – abrí la caja, era un pequeño dije en forma de corazón, sonreí – No tenias porque darme nada –
-Es que me he portado como una imbécil sin remedio – tenia la mirada en el piso – Es mi manera de pedir disculpas –
-Solo tenias que pedirlas – dije – Aunque el regalo también esta bien – reí y Alex rio junto conmigo aminorando la tención que había en el ambiente
El jaguar que había visto el primer día que llegue se estaciono frente a nosotras y el chofer bajo para cargar las maletas de Alex.
-Bueno, me voy ya – dijo Alex aun apenada – Te veo pronto – sonrió subiendo al auto
Asentí con la cabeza y me despedí de ella con la mano mientras el auto se alejaba por el camino empedrado; suspire, me sentía tranquila de que Alex no estuviera enojada conmigo pero aun con todo sabia que nuestra amistad no iba a poder volver a ser la misma.
Para cuando llegue a mi casa me sentía extraña, había pasado casi cuatro meses en el internado y ahora me sentía sola. Apenas eran unas horas y ya echaba de menos el colegio y todo lo que tenía ahí; especialmente a Verónica. Me tire en la cama, la maleta se había quedado a un lado, saque de mi bolsillo el dije que me había dado Alex y me quede ahí contemplándolo; era bonito, lo deje en la mesita de noche, pensé en Alex, en Verónica, en Camila, en Ana y en Aida.
No se cuantas horas pase tendida en la cama pensando en todo lo que había pasado, todo había sido muy rápido, cuando menos lo esperaba ya estaba involucrada en una relación sentimental con una chica; no me comía la cabeza con el hecho de estar con una chica, lo que mas me preocupaba era la forma de actuar de Aida. Aun no lograba entender como Aida se podía comportar de esa manera conmigo, siempre queriéndome hacer quedar mal frente a Verónica, siempre haciéndose la victima.
-Lucia – mi padre toco a la puerta
-Si – respondí con un hilo de voz
-Mañana vamos a comprar los regalos de Navidad – me dijo - ¿Vienes con nosotros? –
Odiaba ir de compras de Navidad sobre todo porque mi madre siempre recorría el almacén dos o tres veces y repasaba la lista de regalos una cinco para asegurarse que nada se le olvidara.
-Ummm – fue mi primera respuesta – Si mañana voy con ustedes – la verdadera razón por la que iba era porque necesitaba compra algo para Verónica, bueno también para Ana, Camila, Alex y hasta para Aida.
A Aida le vendrían bien una caja con chocolates envenenados pensé y me reí de mis pensamientos; pero tenia que ponerme seria no tenia ni la menor idea de lo que le regalaría a Verónica; le gustaban los libros, la música, la poesía, teníamos gustos muy similares en todo pero yo quería comprarle algo especial, algo que realmente tuviera un valor que fuera mas allá del monetario.
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 01:51

El día siguiente fue un suplicio, yo quería perderme por el almacén buscando algo especial para Verónica pero mi madre no me dejo por un momento, mi padre y yo parecíamos sus esclavos cargando todas las compras y yendo de un lado a otro detrás de ella. No paramos hasta la hora de la comida y fue cuando tuve tiempo de escaparme para buscar lo que necesitaba.
Anduve de un lado a otro, vi miles de cosas, ropa, relojes, libros, muñecos, cd´s, perfumes, chocolates, maquillaje, accesorios, posters, películas, mochilas, maletas, flores; todo lo que se me podía ocurrir estaba ahí y nada me convencía, nada me gustaba, no era suficiente. Acabe malhumorada y sin ningún regalo de Navidad para Verónica.
Mi presupuesto no era mucho pero pude comprar algunas cosas, le compre un libro a Ana, un CD a Camila, una pequeña muñeca a Alex y no pude comprar los chocolates para Aida pero encontré una taza llena con dulces que estaba segura que le gustaría.
Los días pasaban rápido, Navidad estaba ya en la puerta y yo aun no encontraba eso tan especial que quería para Verónica, por mas que pensaba no se me ocurría nada fuera de lo común. Aun tenia tiempo, no vería a Verónica hasta el 31 de diciembre, ya había hablado con mis padres y ellos me habían dado permiso les agradaba que me llevara bien con mis compañeras del colegio, claro que ellos no se imaginaban que tan bien me llevaba yo con Verónica.
Era 23 de diciembre, partiríamos por la tarde a casa de mis abuelos para pasar Navidad con ellos, apenas y había tenido noticias de Verónica en esos días, nos llamábamos por teléfono cada vez que podíamos y nos enviábamos sms en cada ocasión; Ana estaba con ella y yo no quería molestarlas. Sabia que la amistad de Ana y Verónica era algo muy especial, siempre se habían apoyado y siempre estaban ahí la una para la otra y por lo que sabia Ana no la estaba pasando muy bien últimamente.
-Lucia – me llamo mi padre
-Ummm – conteste desde mi cama, estaba aun pensando en el posible regalo para Verónica
-Tienes visita – abrió la puerta de mi habitación y me sobresalte
-¿Visita? – pregunte saliendo de la cama y empezándome a alisar el cabello
-Dicen que son tus compañeras en el colegio – me dijo mi padre – Verónica y Ana –
-¡Verónica! – grite entre emocionada y alarmada, ¿Qué hacia ahí Verónica? ¡Y yo en mis peores fachas!, corrí hasta el armario y saque la primera ropa decente que encontré porque en vacaciones me daba por andar con el pijama todo el día – Diles que no tardo –
Mi padre reía al verme en tal apuro, solo asintió con la cabeza y cerro la puerta de mi habitación.
Salí después de unos minutos, Verónica y Ana estaban sentadas en la sala de estar charlando amenamente con mi madre, jamás pensé presenciar una escena así, sonreí y me acerque.
-No las esperaba – fue lo primero que dije
Verónica se levanto – Hola Lucia – me saludo – Yo también te eche mucho de menos – rio y me sonroje; se acerco a mi y me abrazo dándome un suave beso en la mejilla, no era algo típico de Verónica demostrar lo que sentía frente a nadie así que pude deducir que realmente me había extrañado tanto como yo a ella.
-Yo también te eche mucho de menos – le dije al oído y pude ver sobre su hombro que mi madre y Ana estaban muy entretenidas en su conversación
-Solo quería venir a traerte esto – me entrego un paquete envuelto en papel de Navidad, lo tome era algo pesado – Como me dijiste que te irías hoy quería entregarte mi regalo de Navidad antes de que te fueras –
-Y además veníamos a desearte Feliz Navidad – dijo Ana que se había puesto de pie – Yo primero – rio y me dio un fuerte abrazo, me entrego una pequeña cajita – Espero que te guste – me dijo
-Gracias – dije apenada, no podía darle su regalo a Ana si aun no tenia nada para Verónica – Yo aun no tengo los de ustedes – las invite a sentarnos en la sala de estar
Charlamos unos minutos de lo que habían hecho y de lo aburridas que habíamos estado; Verónica convenció a mi madre para que me dejara pasar desde año nuevo hasta que regresáramos a la escuela en su casa cosa que me animo bastante pero aun me sentía mal por no haberle dado nada a Verónica, tendría que apurar mi búsqueda y el regalo tenia que ser perfecto.
Ana y Verónica se despidieron cerca del medio día, tenia unas ganas enormes de besarla pero no era ni el momento ni el lugar adecuado, además de que me parecía que nuestra relación no debía de salir de las paredes del colegio, era como una protección para ella y para mi.
-Vendremos por ti el 31 por la mañana – me dijo Verónica antes de subir al auto que las esperaba fuera del edificio, me dio un beso cerca de los labios y la piel se me erizo
Asentí – Te quiero – le susurre y ella sonrió
Verónica subió al auto y cerro la puerta detrás de ella, nos despedimos con la mano y el auto se alejo por la calle.
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 01:53

CAPITULO VI
-¡Ana! ¡Verónica! – grito Camila entrando por la puerta principal de la casa de Verónica
-Las señoritas están en la cocina – le dijo el ama de llaves a Camila que dejo sus maletas en el recibidor
-Gracias Clara – Camila fue directo a la cocina
-¿No puedes entrar a algún lugar sin hacer escándalo? – le pregunto Ana mientras Verónica reía
-Que genio – dijo Camila – Ya cásate o búscate un novio –
-Muy graciosa – Ana siguió con su desayuno
Verónica se levanto de la mesa y fue a saludar a Camila con un beso en la mejilla y un abrazo - ¿Te quedaras lo que resta de las vacaciones? –
-Si, mis padres no me extrañaran – rio Camila – Bueno ¿A que hora llega Lucia? –
-Iremos por ella – Ana se levanto y la saludo de la misma manera que lo había hecho Verónica – Así que date prisa… - hizo una pausa – Que si no Verónica se pondrá de mal humor –
-Seguro ha estado de un genio… - Camila rio
-Ni siquiera tomo una copa en Navidad –
-¡¿No!? – grito Camila asombrada – Tan mal ha estado –
Verónica les puso una cara de fastidio a sus amigas que reían – Muy graciosas las dos – les dijo – Y si, dense prisa que ya quiero ir por Lucia –
-Quieres que te de tu regalo de Navidad ¿verdad? – insinuó Camila con doble sentido y ella y Ana rieron a carcajadas
La chica solo puso los ojos en blanco y se encamino hacia el recibidor donde estaban las cosas de Camila – Levanta esto ya sabes donde esta tu habitación, dormirás con Ana como siempre – dijo seria
-Con ese humor ha estado desde que salimos de vacaciones – le dijo Ana a Camila, caminaban detrás de Verónica
-Que horror, bueno al menos ya la vera hoy – susurro Camila
-Ya las escuche – dijo Verónica levantando la voz
Ambas rieron por lo bajo.
Verónica llego a su habitación y cerro la puerta, después de que Camila se instalara irían por Lucia, esperaba que su regalo de Navidad le hubiera gustado; no había pasado unas buenas vacaciones de invierno, de no ser por Ana estaba segura de que todo hubiera sido mil veces peor; todo se le había vuelto tedioso y aburrido sin Lucia, ansiaba poder estar con ella, abrazarla, decirle cuanto la quería; la echaba mucho de menos, se sentía fuera de lugar sin ella.
-Estamos listas – le anuncio Ana que entro a su habitación
Verónica sonrió – Se que no me he portado muy bien – le dijo apenada – Pero gracias por entenderme y por escucharme –
-Vaya que Lucia te ha cambiado antes jamás me hubieras dicho eso – Ana se sentó junto a Verónica
-Lo se – Verónica estaba sonrojada – Además se que no la estas pasando muy bien y yo no he hecho nada por ti –
-Ay V si ya con estar aquí es mas que suficiente – sonrió Ana – No pasar estas vacaciones en mi casa es lo mejor que me ha pasado –
Verónica la abrazo – Sabes que siempre voy a estar para ti ¿verdad? –
Ana asintió – Lo se –
-¿Interrumpo? – rio Camila al ver a Verónica abrazada de Ana – Se lo diré a Lucia ehhh –
Verónica y Ana se separaron y jalaron a Camila – Eso si puedes – rio Ana que empezaba a hacerle cosquillas
-Después de esto no creo que puedas hablar – dijo Verónica tirando en la cama a Camila para también hacerle cosquillas
-No, déjenme – reía Camila – Son dos contra una – no paraba de reír – Esto es una injusticia, cuando llegue Lucia ya verán –
Al medio día llegaron a apartamento donde vivía Lucia con sus padres, Ana y Verónica lo habían visitado unos días antes. Era un gran edificio de apartamentos en el centro de la ciudad. Camila miraba hacia todos lados sin perder detalle y Ana y Verónica reían ante su comportamiento, la verdad era que ellas habían hecho exactamente lo mismo que Camila la primera vez que fueron a visitar a Lucia, nunca habían estado en lugar parecido, ellas estaban acostumbradas a otro tipo de vida y de lugares; no era que Lucia no viviera en un lugar agradable si no que simplemente era un lugar muy diferente a lo que ellas habían visitado.
-Me agrada – dijo Camila mientras subían por el ascensor – Creo que visitare a Lucia muy seguido en las vacaciones de verano, tal vez hasta pueda quedarme unos días con ella – sonrió
-Eso si Verónica te deja – rio Ana
Verónica no escuchaba a sus amigas iba pensando en los pocos segundos que faltaban para ver a Lucia, estaba nerviosa y las manos le sudaban, era algo realmente extraño porque nunca se había sentido así era como si fuera a verla por primera vez.
El elevador abrió sus puertas y las tres chicas salieron, Verónica se adelanto hasta la puerta del apartamento de Lucia y llamo tres veces.
-¿Quién es? – pregunto Lucia del otro lado de la puerta
-Somos The Power Puffgirls – se adelanto a responder Camila; Verónica y Ana la miraron de manera extraña - ¿Qué? – les pregunto Camila – Es que me pase viendo esa caricatura toda las vacaciones –
Lucia abrió la puerta y reía ante la explicación de Camila – Así que son Blossom, Buttercup y Bubbles – dijo – El apodo les ha quedado perfecto, pero ¿Quién es quien? –
-Pues… - pensó Camila – Ana es Bubbles claro aunque solo por lo rubia – rio – Verónica, Buttercup por supuesto porque últimamente ha andado con un genio que ni te cuento – Lucia rio junto con Camila – Y pues yo soy Blossom –
Ana y Verónica aun miraban a Camila de manera inquisitiva y poco convencidas con la ocurrencia de la chica.
-Bueno Blossom deja de decir tonterías y mejor vamos por las maletas de Lucia – las apresuro Verónica
-Ya tengo todo listo – sonrió Lucia que se acerco para darle un beso en la mejilla a Verónica – Mis padres se han ido ya así que no hay nada mas que hacer aquí – saco su maleta y todas salieron del edificio
La casa de Verónica era bastante lujosa, estaba en un fraccionamiento exclusivo en las afueras de la ciudad. Lucia miraba de un lado a otro por la ventana, todas las casas eran del mismo estilo y se veían desde casas pequeñas hasta unas que a Lucia le parecieron exageradamente grandes. La casa de Verónica era de las que se encontraban en medio cerca del Country Club con el que contaba el fraccionamiento; era de estilo contemporáneo y era demasiado grande para las tres personas que la habitaban.
-Te mostrare donde dormirás – le dijo Verónica en cuanto entraron a su casa
-Mas bien le mostraras tu habitación – dijo Camila riendo
-Déjalas en paz – intervino Ana – A ver si así a Verónica se le quita el mal humor que trae –
-Esta bien les daremos un tiempo a solas, pero no se olviden de que estamos aquí – Camila les guiño el ojo y se fue con Ana al jardín
Verónica estaba completamente sonrojada y Lucia reía ante los comentarios de Ana y Camila.
-¿En serio has estado de mal humor? – le pregunto Lucia a Verónica
-Solo un poco – Verónica siguió adelante hasta llegar a su habitación – No han sido las mejores vacaciones que he tenido – abrió la puerta de su habitación – Bueno pues aquí dormirás – anuncio – Si no te molesta dormir conmigo –
-En lo mas mínimo – respondió Lucia – Me parece una idea estupenda –
La habitación de Verónica era amplia, en medio estaba la cama donde cómodamente cabrían cuatro personas; las paredes estaban pintadas de color azul con adornos tipo colonial en color dorado, había un sobrio escritorio y dos pequeños sillones también estilo colonial; se notaba que Verónica no pasaba mucho tiempo ahí, no había ni rastro de lo que a ella le gustaba solo los dos libreros de madera oscura llenos de libros y unos cuadros de Edgar Degas.
-¿Te gusto tu regalo? – pregunto Verónica
-¡Si! – respondió Lucia efusivamente – Ha sido lo mejor que me han regalado en toda mi vida – se acerco a Verónica y la abrazo por la cintura – No había podido agradecerte – le dio un beso largo y suave en los labios que Verónica recibió con una sonrisa
-Esa es la mejor manera de agradecer – dijo Verónica cuando se separaron – Te eche mucho de menos – empezó a acariciarle el cabello y las mejillas
-¿Por eso tu mal humor? – pregunto Lucia
-Si, algo hay de eso – rio Verónica – Pero ahora todo esta perfecto – unió sus labios con los de Lucia, quería sentirla de nuevo entre sus brazos, la sujeto fuertemente por la cintura y pego su cuerpo al de ella haciendo el beso mucho mas intenso
La piel de ambas chicas se erizo con ese beso que trataron de que durara lo mas posible, sus manos acariciaban inquietas el cuerpo la una de la otra, necesitaban estar cerca, querían ser una sola para no tener que volver a separarse jamás; Lucia cayo sobre la cama bajo el peso de Verónica, se besaban una y otra vez, besos cortos, besos largos, besos tiernos, besos apasionados; entre sonrisas, caricias y comentarios siguieron por lo que a ellas les pareció apenas unos minutos.
-Sera mejor que busquemos a Ana y Camila – dijo Lucia separándose un poco
Verónica asintió y se puso de pie – Es una buena idea – sonrió
-Pero antes… - Lucia fue hacia su maleta y saco una bolsa de regalo – Esto es para ti – se la entrego a Verónica – Busque por todos lados y no encontré nada mejor que esto – suspiro – Quería algo que realmente tuviera un significado importante para mi –
Verónica lo abrió curiosa y con cuidado saco un oso de peluche - ¡Es tu oso! – sonrió Verónica
Lucia asintió – Siempre ha estado conmigo, desde que tengo memoria –
-Es lo mejor que me han regalado en mi vida – Verónica no podía quitar la sonrisa de la cara - ¡Gracias! – se acerco a Lucia, la beso en los labios y después se separo para acomodar a su nuevo oso de peluche en medio de su cama – Siempre estará conmigo, así cuando quiera abrazarte y tu no estés, podre abrazarlo a el –
-Yo siempre estaré – dijo Lucia
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 01:54

Verónica sonrió, sabia que Lucia lo decía en serio, pero Verónica sabia que las cosas cambiarían cuando terminara el curso escolar, además de que ella no sabia que tan lejos podía llevar las cosas con Lucia, no sabia si su relación tenia un futuro después de que ella se graduara; eso había estado pensando en las vacaciones, eso era lo que realmente la tenia de mal humor, no poder saber que pasaría con ella y con Lucia cuando ella terminara la preparatoria. Sus padres habían dicho que la mandarían a estudiar fuera la carrera que ella escogiera, pero también le habían dicho que tenía que seguir con su relación con Miguel y que algún día tendría que volver para formalizar su compromiso y casarse. Odiaba tener la vida planeada, deseaba poder escapar de todo eso y ahora aun mas porque estaba Lucia.
-Hasta que por fin se dignan a hacernos compañía – dijo Camila cuando vio que Verónica y Lucia bajaban por las escaleras, estaba con Ana jugando ajedrez en la sala de estar
-Teníamos muchas cosas de que hablar – respondió Verónica
-Si, me imagino – Ana levanto la vista del juego - ¿Ya están listas para cocinar? –
-¿Cocinar? – preguntaron Lucia y Camila al mismo tiempo
-Nosotros haremos la cena de Año Nuevo – dijo Verónica emocionada – Ya es hora de que empecemos, si no, no nos dará tiempo –
-¿Y si mejor pedimos pizzas? – pregunto Camila
-Eso será lo que terminaremos haciendo – dijo Ana dejado el juego para prestar atención a lo que pasaba
-Tu como siempre tan optimista – le reprocho Verónica – Vamos ya de una vez, no será nada muy difícil, solo hay que hornear el pavo, las patatas, hacer la pasta y la ensalada –
-Creo que terminaremos pidiendo pizzas – rio Lucia después de escuchar el menú
-Bueno pero haremos el intento – apoyo Ana a Verónica después de ver su cara de decepción – Eso si, yo del pavo no pienso ver nada –
Las chicas entraron en la cocina y empezaron a preparar la cena con la ayuda de Clara el ama de llaves de casa de Verónica e Isabel la cocinera. Realmente Isabel fue la que preparo casi toda la cena porque Camila, Ana, Verónica y Lucia no tenían la mínima idea de cómo cocinar ni una patata; se pasaron toda la tarde en la cocina bromeando con Isabel y Clara, charlando de todos los temas que se les ocurrían, picando de cada ingrediente que estuviera a su alcance y tratando de aprender a cocinar.
-Ven, les dije que no tendríamos que pedir pizza – Verónica estaba contenta con la cena que habían “preparado”
-Pues si toda la cocino Isabel – rio Ana
-Pero nosotros ayudamos – intervino como siempre Camila
-Nos falto el postre – dijo Lucia
-Cierto – Verónica se quedo pensando – Ese definitivamente si tendremos que pedirlo – fue al teléfono e inmediatamente ordeno un pastel de fresas – Llegara en una hora – sonrió Verónica – Ya son las nueve, será mejor que nos arreglemos para la cena –
-¿Arreglarnos? – pregunto Camila con cara de fastidio – Yo pensé que esta seria una cena de Año Nuevo divertida sin ropa odiosa, apretada… -
-Esta bien, esta bien – la interrumpió Verónica – Puedes usar lo que quieras –
Cuando dieron las once las cuatro chicas bajaron a la sala de estar. Ana llevaba el cabello recogido en una coleta, unos jeans ajustados, un suéter de cuello largo color negro y unas botas del mismo color. La vestimenta de Camila era tipo militar, desde la boina, los pantalones y las botas; Ana aun no daba crédito y después discutir varios minutos la dejo bajar vestida de aquella manera. Lucia llevaba unos jeans de color oscuro que combinaba con un suéter gris que cambiaba el color de sus ojos azules, usaba unas botas afelpadas del mismo color de su suéter y llevaba el cabello suelto sobre los hombros. Verónica se había decidido por algo mas formal, usaba un pantalón negro de vestir, una blusa de color azul aguamarina con decorados en azul marino y dorado, zapatos negros y el cabello castaño y ondulado le caía sobre los hombros.
Verónica estaba encantada con la vestimenta de Camila igual que Lucia, se la pasaron casi una hora tomándose fotos unas a otras, riendo, jugando y haciendo bromas. El reloj de la sala de estar empezó a sonar a las doce en punto de la noche, las chicas corrieron por sus copas llenas de uvas y comieron una tras otra pidiendo con cada una un deseo de Año Nuevo. Las felicitaciones no se hicieron esperar, se abrazaron y siguieron con las fotos.
-No sabia que eras experta fotógrafa – le dijo Ana a Lucia que no dejaba de tomar fotos
-No lo soy – rio Lucia – Solo es que me gusta tomar fotos –
-Eso ni yo lo sabia – dijo Verónica mientras empezaba a poner sobre la mesa del comedor la comida con ayuda de Camila
-Ya vengan a cenar que muero de hambre – suplico Camila que estaba ya sentada frente a la comida
Cenaron justo después de las doce de la noche, recibieron el año con alegría y carcajadas, se olvidaron de los problemas, de la escuela, del mundo; esa noche fue solo para ellas, estaban justo donde querían con las personas con las que querían estar.
Eran las dos de la mañana cuando Verónica se levanto de su silla para poner música en el reproductor; se empezó a escuchar por toda la casa música electrónica que era la favorita de la chica – Vamos a bailar – les dijo y Camila y Lucia se le unieron inmediatamente
-Anda Ana – dijo Camila al ver que la rubia no se movía ni un poco
-Saben que no me gusta bailar – Ana tenia cara de fastidio – Además no se –
Verónica apago la luz y solo dejo las luces de exhibición de la sala de estar – Así ya no se ve si sabes bailar o no –
Lucia y Camila ya habían empezado a moverse al ritmo de la música, Verónica fue a levantar a Ana de su silla que a regañadientes se levanto para unírseles.
-Tal vez si le das algo de vodka – le sugirió Camila
-No es mala idea – rio Verónica
-Nada de vodka – le sentencio Lucia a Verónica
-Solo un poco para Ana – se defendió Verónica que fue directo al bar por una botella y después sirvió cuatro vasos de vodka con jugo de naranja y los repartió
Ana y Lucia solo bebieron un vaso, Verónica solo dos porque Lucia no le quitaba los ojos de encima y la miraba de forma recriminante, Camila fue la que no paro hasta que realmente se sintió muy mareada y somnolienta para continuar bailando. Eran casi las cinco treinta cuando fueron a sentarse al jardín para ver el amanecer porque Camila se había puesto necia que quería ver como salía el sol el primer día del año; iban enfundadas en sus abrigos y se sentaron en unas sillas con una taza de chocolate caliente entre las manos.
-¡Que bonito! – dijo Camila cuando empezó a salir el sol
-Te dije que nada de vodka – regaño Lucia a Verónica
-Lo siento – se disculpo – La próxima vez te hare caso –
-Eso espero – dijeron Ana y Lucia al mismo tiempo mientras veían el amanecer
Camila se quedo dormida a los pocos minutos y las tres chicas tuvieron que subirla como pudieron por las escaleras hasta la habitación que compartía con Ana, le pusieron el pijama y la metieron entre las sabanas de su cama para que descansara.
Lucia siguió a Verónica hasta su habitación, estaban igual de cansadas que Ana y Camila; se pusieron el pijama y sin mas se metieron entre las sabanas una junto a la otra.
-¿La pasaste bien? – le pregunto Verónica a Lucia mientras la abrazaba y le daba besos en las mejillas
-Ha sido el mejor Año Nuevo – Lucia se acurruco entre los brazos de Verónica y siguió cada uno de sus besos – No pudo ser mejor –
-Empezamos el año juntas – sonrió Verónica y beso a Lucia en los labios suavemente – El primer beso del año – dijo
-Y el segundo – Lucia volvió a besarla – Y el tercero – otro beso
Entre besos y caricias, Lucia y Verónica se quedaron dormidas una en los brazos de la otra, entrelazadas como si fueran una.
El sol no se filtro por las oscuras cortinas de la habitación de Verónica, las dos chicas continuaron durmiendo hasta casi las cuatro de la tarde, Lucia abrió los ojos en la penumbra y miro el cuerpo de Verónica recostado junto a ella, sonrió y le quito el cabello que sobre la cara, Verónica hizo un gesto y Lucia rio, se acerco y le dio un suave beso en los labios apenas y rozándolos.
-Ummm – fue la respuesta de Verónica al beso – Buenos días… - dijo aun medio dormida
-Lo siento – Lucia estaba apenada – No quería despertarte –
Verónica se abrazo a Lucia aun con los ojos cerrados y se acurruco entre sus brazos – Ha sido la mejor manera de despertar –
-Entonces así te despertare todos los días – Lucia beso a Verónica otra vez en los labios y cubrió a ambas con las sabanas hasta la cabeza, empezó a hacerle cosquillas a Verónica que se despertó completamente y le siguió el juego
-¡Verónica! – la puerta del cuarto de Verónica se acababa de abrir de par en par pero ella y Lucia no habían oído nada porque estaban muy entretenidas una con la otra
Aida que escucho risas de debajo de las sabanas de la cama de Verónica se sintió enojada y contrariada, tomo el edredón que cubría a las chicas y lo jalo con toda su fuerza; Lucia y Verónica quedaron descubiertas ante Aida que no daba crédito a lo que miraba. Verónica y Lucia estaban sobre la cama, se besaban, Lucia llevaba desabrochada los primeros botones del pijama y los hombros descubiertos; los labios de ambas estaban hinchados, sus ojos brillaban y no se podía distinguir cuales eran las piernas de cada una porque estaban entrelazadas; el pantalón del pijama de Verónica le llegaba a las rodillas dejando sus muslos descubiertos. Con los ojos llorosos y el rostro completamente rojo de enojo Aida boto el edredón de Verónica en el piso y salió corriendo de la habitación.
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 01:55

Verónica se levanto de inmediato de la cama igual que Lucia, se acomodo el pijama y jalo un bata de su armario; Lucia se abrocho el pijama y no supo que hacer.
-Espérame aquí – le ordeno Verónica en tono molesto
Lucia sabia por el tono de voz de Verónica que estaba molesta, se quedo ahí sentada en la cama, se sentía extraña por lo que acababa de suceder, ¿Qué pasaría ahora?
Aida estaba sentada en un pequeño sillón del recibidor, tenia la cara escondida en las manos y sollozaba cuando Verónica llego junto a ella – Siento que hayas visto eso – se disculpo Verónica – Tu lo sabias – continuo – No se porque no habías querido verlo –
-¿Por qué ella? – pregunto Aida entre sollozos – Yo siempre te he querido y lo voy a seguir haciendo pase lo que pase –
Verónica le acaricio el cabello gentilmente a Aida – No se que puedo decirte para hacerte sentir mejor – suspiro – No se porque ella, solo se dio, la quiero y estoy con ella –
-¿Y Miguel? – pregunto
-Miguel no tiene nada que ver con esto – hizo una pausa – Lo único que quiero es que tu no la pases mal, no quiero lastimarte –
-Ya lo has hecho – Aida se limpio las lagrimas – Solo quería ser la primera persona que vieras en el primer día del año – suspiro – Pero parece que llegue un poco tarde y no nada mas para eso – la chica se levanto y salió por la puerta cerrándola detrás de ella
Verónica simplemente se quedo ahí sin decir nada, estaba sentada en el suelo pensando en el daño que le había hecho a Aida pero ella misma se había buscado todo eso no queriendo ver la realidad; ella no podía ver a Aida como algo mas que una amiga y esa niña tenia que entenderlo. El sonido de que alguien bajaba por las escaleras saco a Verónica de sus pensamientos, era Lucia y venia con cara de niña regañada, Verónica le hizo una seña para que se acercara a ella.
-No fue mi intensión hablarte de esa manera – sentó a Lucia entre sus piernas abrazándola por la espalda y acomodando su barbilla sobre el hombro de la chica – Me molesto mucho que Aida entrara de esa manera en mi habitación – suspiro – No se quien la dejo entrar –
Lucia se recargo en el pecho de Verónica y dio un largo suspiro de alivio – Pensé que estabas molesta conmigo –
-No seas tonta – rio Verónica – Jamás me enojaría contigo – la abrazo y le dio un beso en la mejilla – Espero que ahora Aida entienda que no hay nadie mas para mi que tu –
-Eso espero – suspiro Lucia – Ahora vamos a despertar a Ana y a Camila que son casi las cinco de la tarde y me muero de hambre – se levanto y le tendió la mano a Verónica para ayudarla a levantarse
-Hoy si comeremos pizza – rio Verónica y se levanto para seguir a Lucia
Encargaron por teléfono un par de pizzas y subieron para despertar a Ana y a Camila. Verónica abrió la puerta de la habitación escandalosamente y disfrutando de poder despertar a sus amigas.
-¡¿Qué pasa?! – grito Camila despertando de golpe – ¡Ay, mi cabeza! – se sujeto la cabeza con ambas manos
-Se llama resaca – rio Lucia que se aventó sobre la cama de Camila
-No molesten tan temprano – Ana despertó indignada envolviéndose en las sabanas – Vayan a dormir otro rato –
-Ya son las cinco de la tarde Ana – Verónica se acostó junto a Ana y la abrazo dándole un beso en la mejilla
-No seas melosa – Ana se separo de Verónica limpiándose el beso – Ve a besar a Lucia –
-Que odiosa – le dijo Verónica a Ana y no la soltó - ¿No puedo darle un beso a mi mejor amiga? – volvió a darle un beso en la mejilla
Lucia y Camila reían ante la escena.
-Si, si puedes – respondió Ana que ya estaba completamente despierta
-Lucia y yo tenemos algo que contarles – dijo Verónica – Acaba de suceder hace pocos momentos –
-Ya lo… - empezó Camila pero Lucia le tapo la boca para que no continuara con lo que iba a decir
-Lo que paso es que Aida vino a visitar a Verónica – empezó a contar Lucia que estaba sonrojada de la misma manera que Verónica por las ocurrencias de Camila
-¿Y que paso? – pregunto Camila que se había librado de la mano de Lucia
Verónica y Lucia les contaron a sus amigas lo que había sucedido con Aida; Camila no podía dejar de reír y Ana estaba asombrada. Cuando las pizzas llegaron las chicas se fueron a la sala de televisión donde devoraron las dos pizzas mientras veían las películas que pasaban por la televisión.
Los días que quedaban de vacaciones no fueron muy diferentes, los disfrutaron al máximo, se dormían en la madrugada y se despertaban sobre el medio día, ordenaban comida de todo tipo, sushi, comida china, italiana, hamburguesas y mas pizza; se la pasaban todo el día en pijama, jugando, charlando, bromeando, cantando y brincando de un lado a otro de la casa.
-Verónica – le llamo Clara la tarde del viernes cuando veían una película – Tienes visita –
-¿Visita? – pregunto asombrada la chica
-Espero que no sea Aida – dijo Camila
Verónica salió de la sala de televisión y se encontró con alguien que cargaba un enorme arreglo de flores, girasoles; Verónica puso los ojos en blanco, de todas las flores las que menos le gustaban eran los girasoles, sabia de quien cargaba ese arreglo pero esperaba que Miguel solo lo hubiera mandado con alguien y no hubiera ido a visitarla.
-¡Verito! –
¡No puede ser! Pensó Verónica, además odiaba que la llamaran así. Miguel salió de detrás de los girasoles poniendo el arreglo sobre la mesa del recibidor.
-Lamento no haber venido hasta ahora – se disculpo el chico
Miguel era mas alto que Verónica, le sacaba casi una cabeza, era corpulento, de cabello lacio color castaño claro que siempre llevaba bien recortado y peinado; siempre vestía con camisas tipo polo y pantalón de vestir de color claro.
-No te preocupes – lo saludo Verónica con un beso en la mejilla – Mis padres me dijeron que habías salido de viaje –
-Si, fui a pasar Navidad y Año Nuevo a Canadá con mi familia – sonrió el chico – Estuvimos esquiando –
-Que bien – suspiro Verónica – Yo he estado aquí, ahora estoy con unas amigas –
Miguel no entendió la indirecta de Verónica – Apenas llegamos vine inmediatamente a verte, no sabes cuanto te he extrañado – el chico se acerco a ella acariciándole una mejilla – Te traje algo –
Verónica tomo una caja cuadrada que le dio Miguel – Gracias no tenias porque molestarte –
-Soy tu novio, esto no es ninguna molestia – sonrió – Tu te mereces lo mejor, pero ábrelo, quiero saber si te gusta –
La caja contenía un collar de perlas y los aretes que le hacían juego, Verónica solo pudo pensar que prefería por encima de cualquier cosa el regalo de Lucia, a ella que le importaban esas perlas por muy costosas que fueras si para ella no tenían ningún valor sentimental.
-Son preciosas – mintió la chica descaradamente mientras sonreía de manera fingida, Miguel era un buen chico pero eso no significaba que dejara de sentirse incomoda con el y pensar que sus padres ya le tenían casi fijada la fecha de la boda con el, en ese momento casi se echa a llorar
-Me alegro que te gusten – Miguel también se veía un poco incomodo con la situación, miro su reloj de muñeca – Me tengo que ir ya Verito – le sonrió – Pero nos veremos en las vacaciones de verano, nuestros padres están planeando que viajemos con ellos –
-No lo sabia – dijo Verónica notablemente molesta – Tendré que hablar con ellos –
-No te olvides de mi – Miguel se acerco a ella y la tomo de la barbilla suavemente – Voy a estar esperando ansioso las vacaciones – el chico se acerco mas y beso los labios de Verónica que no respondieron, solo se quedaron ahí como si estuvieran muertos
Verónica se separo – Entonces nos veremos en vacaciones – suspiro – Gracias por las flores y el regalo –
Miguel salió de casa de Verónica sin más. La chica estaba dispuesta a volver a la sala de televisión pero cuando se giro para volver vio a Lucia parada a unos metros de ella; Lucia se veía molesta, tenía las manos sobre el marco de la puerta y los nudillos blancos de tanto apretar, la mandíbula contraída y los ojos se le veían rojos aunque no había lágrimas. Verónica suspiro y echo a andar hacia donde estaba Lucia, tenia que aclarar las cosas con ella, ya habían hablado de Miguel algunas veces pero ahora era diferente, antes Miguel solo era un fantasma para Lucia pero en ese momento el fantasma se había convertido en un muchacho de carne y hueso que besaba a su Verónica.
-El es Miguel – le dijo Verónica cuando llego hasta Lucia
-Es guapo y por lo que se ve también es simpático –
Verónica le tomo las manos que aun tenia adheridas a la puerta y Lucia las quito de manera brusca.
-Por favor no me hagas esto mas difícil – suplico Verónica mirando a Lucia, sus ojos azules por primera vez le parecieron como dos tímpanos de hielo que le perforaban
-Te beso – le reclamo -¿Sentiste lo mismo que conmigo? –
-No estas siendo justa conmigo – la voz de Verónica se oía apagada
-¿Y tu si? –
Verónica se dio media vuelta y se fue directo a su habitación, después de lo de Aida y de lo de Miguel no estaba como para escuchar los reclamos de Lucia; la quería mucho pero tampoco estaba dispuesta a soportarle que se pusiera así con ella siendo que le había demostrado de todas las maneras posibles lo mucho que la quería. Lucia no la siguió, se quedo ahí parada viendo como se alejaba Verónica.
Lucia no apareció esa noche en el cuarto de Verónica y ella tampoco fue a buscarla, cada vez que recordaba los ojos de Lucia quería salir corriendo a buscarla pero se sentía herida por la incomprensión y los reclamos de la chica. Esa noche Verónica apenas y pudo dormir, solo quedaban viernes y sábado de vacaciones, el domingo tenían que volver al colegio. Apenas el sol se filtro por las cortinas Verónica se levanto de la cama y se dio una ducha, quería arreglar las cosas con Lucia, no soportaba estar enojada con ella, la necesitaba cerca, la quería con ella y no estaba dispuesta a que las cosas se quedaran ahí.
Cuando abrió la puerta de su habitación se encontró con Lucia frente a frente, tenia los ojos hinchados por no haber dormido o por haber llorado, Verónica no se lo pregunto y realmente no quería saberlo. Lucia sonrió de medio lado y levanto la mano para acariciar las mejillas de Verónica que sintió que el alma le regresaba al cuerpo ante ese gesto de cariño.
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 01:56

-¿Dormiste? – le pregunto Verónica
Lucia negó con la cabeza.
-Yo tampoco – le sonrió – Sera mejor que durmamos unas horas – la tomo de la mano y cerro la puerta detrás de ellas, se acostó abrazando a Lucia por la espalda – Lo siento – le susurro al oído
-Yo también lo siento – respondió Lucia cerrando los ojos acurrucada junto a Verónica
-Solamente quiero estar contigo – dijo Verónica – Tu eres mi niña, eres lo único que tengo y lo único que quiero –
Lucia sonrió – Es bueno escucharlo –
Verónica la beso en la mejilla suavemente – Ahora que estas conmigo ya puedo dormir tranquila – cerro los ojos y dio un largo suspiro
-Los suspiros son besos no dados –
-Son todos los besos que no te di anoche – respondió Verónica
Lucia se giro para quedar frente a frente con Verónica, le acaricio las mejillas, el cabello y la beso suavemente en los labios – Realmente fui una tonta al reaccionar así –
-Solo un poquito – rio Verónica que miraba los ojos azules de Lucia que habían vuelto a ser cálidos
-¡Oye! Tu tienes la culpa – le reprocho – La verdad es que sentí unos celos enormes al verte con ese tipo –
-Eso quiere decir que me quieres ¿no? – pregunto Verónica
Lucia se sonrojo ante tal pregunta – Lo que yo siento por ti va mas allá de querer – le susurro al oído y Verónica sonrió abiertamente – No te rías – le dijo Lucia al ver que Verónica sonreía
-Si no me rio, sonrió que es diferente – suspiro – Si riera seria algo así… - empezó a hacerle cosquillas a Lucia
-Para… - decía Lucia – No seas mala… -
-¿Crees que soy mala? –
-Si, eres mala conmigo – Lucia le enseño la lengua juguetona
-Voy a ser mala y no te voy a dejar dormir conmigo –
-No podrás dormir tranquila –
-En eso tienes razón – Verónica abrazo a Lucia y se acurruco sobre las sabanas – Vamos a dormir que quiero soñar contigo –
Lucia se quedo dormida a los pocos minutos en los brazos de Verónica que se quedo observando a Lucia, odiaba pensar en que un día alguien o algo la arrancaría de sus brazos y ella no podría hacer nada. Era tan feliz al lado de Lucia que le daba miedo.
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 01:59

CAPITULO VII
¿Qué tan en serio eran las cosas con Verónica? Esa pregunta me daba vueltas una y otra vez en la cabeza desde que la había visto con Miguel; lo único serio que yo veía es que yo estaba seriamente enamorada de ella. Teníamos una relación sentimental, eso era imposible de esconder pero nunca me había dicho que quería ser mi novia aunque se comportaba como si lo fuera y yo también, ¿Necesitaba yo ese titulo para sentirme mas segura? No lo tenía claro, además como iba Verónica a ser mi novia si era novia de Miguel. Empezaba a pensar demasiado en la relación de Verónica y Miguel y en si Verónica y yo teníamos un futuro.
-¿Te pasa algo? – Alex me saco de mis pensamientos
-No, todo esta bien – mentí
-Ya es hora del receso de medio día –
-Gracias – le dije a Alex y me levante de mi silla para salir al pasillo
Parecía que las cosas con Alex habían vuelto a la normalidad, me alegraba que nos volviéramos a hablar, aunque ahora estaba Aida que no perdía oportunidad para hacerme pasar un mal rato, siempre encontraba la manera de hacerme ver que lo que yo tenia con Verónica era solo algo pasajero.
Mis pies me llevaron a la oficina de Verónica, siempre nos veíamos ahí en el receso del medio día; ni siquiera toque a la puerta, simplemente entre y ahí estaba ella como todos los días acomodando papeles como si fuera lo mas interesante. Sonreí al verla, me gustaba la concentración que ponía en esos detalles, como sus ojos recorrían de un lado a otro el escritorio; levanto la mirada y me miro, sonrió y sus ojos se iluminaron, esa mirada y esa sonrisa podía hacer que el peor de mis días se alegrara.
-Hola - me saludo - ¿Cómo te ha ido hoy? – pregunto acercándose
-Bien – dije sin ganas y me abrace a ella sin que me importara nada mas
-¡Ey! ¿Qué pasa? – me levanto la cara para que pudiera verla a los ojos - ¿Te ha estado molestando Aida otra vez? –
-No, no es eso –
-¿Entonces? –
-Es que no quiero separarme nunca de ti – le dije y me sonroje ante tal declaración – Se que esto no durara para siempre y yo quisiera que así fuera –
La mirada de Verónica se ensombreció – Estoy consciente de que esto no durara para siempre – suspiro – Realmente quisiera que así fuera… -
-Entonces hagamos que sea así – la interrumpí
-No te preocupes por lo que vendrá después Lucia – me dijo seria – Mejor trata de disfrutar lo que tenemos ahora – sonrió - Nadie sabe que pueda pasar después –
Asentí mas tranquila - ¿Y tu que tal? –
-Con algo de trabajo, aun no se que hare para el festival de primavera – Verónica se separo de mi para irse a asomar por la ventana, siempre le gustaba ver hacia fuera – Estoy pensando en algún tipo de rally por equipos, creo que seria divertido –
-¿Rally? ¿Por equipos? – pregunte bastante desconcertada ante la idea
-Ya te lo explicare cuando lo tenga completamente planeado – me dijo – En si es una búsqueda de objetos, el equipo que mas objetos reúna se lleva un premio –
-¿Y cual será el premio? – pregunte curiosa – Si es bueno hasta yo me apuntare al rally – reí
-Sera un premio maravilloso – Verónica se giro para verme, tenia una sonrisa picara y la mirada ansiosa como si fuera a cometer una travesura
-No, ni te atrevas – me adelante porque sabia perfectamente lo que tenia en mente
-Ni siquiera te he dicho que es – rio Verónica y se acerco más a mi
-Pero tengo la impresión de que no me gustara –
-Por favor – me miro suplicante – Solo será una semana –
-¡Lo sabia! –
-Anda – me abrazo – Los equipos serán de tres personas, no son tantas –
-En serio quieres que les de clases de natación por una semana al equipo que gane – le dije aun asombrada y mirándola seriamente, que ni creyera que con un abrazo me iba a convencer
-Lees la mente – rio y pego su frente con la mía dejando sus labios a pocos centímetros de los míos – Por favor Lucia, ya les he pedido a los maestros que suban puntos o suspendan clases pero se han negado rotundamente – suspiro – Tu eres mi única esperanza –
Suspire y la abrace – Odio que me hagas esto – dije resignada – Que sepas que me voy a vengar por esto, no es justo, sabes que no puedo negarte nada –
-Yo tampoco puedo negarte nada – sus labios se unieron a los míos en un corto beso – Además esto tiene trasfondo – rio
-¿Ah si? –
-Claro – se separo del abrazo y fue a sentarse en su escritorio – Así tu no participaras en el rally y como yo lo organizo tampoco participare –
-¿Y eso significa…? –
Verónica movió la cabeza de un lado a otro en gesto reprobatorio – Que tu y yo tendremos ese día libre para nosotras y prometo que compensare las clases de natación que tendrás que dar – me guiño el ojo y yo no pude responder, mi única reacción fue sonrojarme
El rally seria a mediados de marzo con el comienzo de la primavera, pero Verónica como buena perfeccionista tenia que planearlo todo con tiempo para que no hubiera ninguna falla. Estábamos a finales de enero, nos quedaban cerca de dos meses para organizar el evento. Empezamos con dar a conocer el rally y el modo en que se llevaría a cabo, todas las alumnas estaban emocionadas sobre todo con el primer premio que era un viaje por un fin de semana a un parque de diversiones cercano; mis clases eran para el equipo que ganara el segundo lugar y al tercer lugar se le daría una cena pagada en el restaurante mas cercano al colegio.
-Me podrías decir porque no vas a participar –
-Porque yo soy el premio para el segundo lugar ¿recuerdas? –
-Pero nos hace falta una integrante – me reprochaba Camila mientras hacíamos los deberes
-Seguro que alguna de tus “amigas” estaría encantada – reí
Camila me enseño la lengua a modo de broma por mi comentario – Ya todas tienen equipo, además como estoy con Ana ninguna quiere unírsenos –
-¿Por qué? –
-Piensan que Ana y yo tenemos algo – me respondió Camila en un susurro
Solté una carcajada, la simple idea de que Ana y Camila tuvieran algo era increíble.
-No te rías – Camila estaba seria - ¿Crees que no podría tener algo con Ana? –
La mira con los ojos abiertos de par en par, no me esperaba ese tipo de comportamiento de Camila – No es eso… - dije – Es que simplemente, no se –
Camila rio – No te preocupes Ana no es mi tipo –
-Pues tu tampoco eres el mío – la voz de Ana venia de detrás de nosotras
Camila y yo reímos ante el comentario de Ana.
-Le contaba a Lucia que nadie quiere hacer equipo con nosotras – explico Camila
-Ah si – suspiro Ana – Todas creen que tenemos algo –
Volví a reír sin poder contenerme – Lo siento – dije mirando a Ana y Camila que no le encontraban la gracia a tal situación – Es que… -
-Si ya lo sabemos – dijo Ana –
-¿Y si se lo pedimos a Aida? – le pregunto Ana a Camila
-Seguro estará con Alexandra – respondió Ana
Cuando al fin pude contener la risa y pude hablar les comente que Alex me había mencionado que ella no estaría en el rally, no le gustaba participar en ese tipo de eventos y como ninguna alumna estaba obligada a asistir no tenía motivo para participar. Los días pasaban muy rápido, había demasiadas cosas que hacer además de que yo tenía que cumplir con las tareas y con los entrenamientos del equipo de natación que eran cada vez mas pesados y yo tenía que poner el ejemplo ya que era la capitana.
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 01:59

Verónica y yo pasábamos las tardes encerradas en su oficina buscando donde íbamos a esconder los objetos, haciendo mapas que sirvieran de guías, conformando los equipos, haciendo pancartas y anuncios, luchando contra Ana y Camila para que no vieran nada de lo que estábamos preparando y sufriendo porque Aida pasaba por la oficina a cada cinco minutos con algún estúpido pretexto para captar la atención de Verónica.
-En serio – dije un día – Ya no la soporto – me tire sobre el escritorio cansada de que Aida no nos dejara en paz
Verónica se acerco y se sentó junto a mi, me acaricio el cabello como si yo fuera una niña pequeña a la que tratara de consolar y sirvió porque me sentí mejor, di un largo suspiro, realmente me agotaba lidiar con Aida todos los días y a todas horas.
-No te preocupes – me sonrió Verónica – No me gusta verte así por ella, además yo no quiero nada con Aida y lo sabes –
Asentí, pero por mas que quisiera ignorar a Aida ella siempre encontraba la manera de fastidiarme, quería competir conmigo por lo que fuera, tal vez pensaba que si no me pudo ganar a Verónica podía ganarme en algo mas; claro que Verónica no era un premio o un objeto que se tuviera que ganar, ella había escogido estar conmigo y yo con ella. Debo admitir que empezaba a tener miedo de lo que pudiera hacer Aida contra mi relación con Verónica, estaba empeñada en destruirla y no tenia idea de lo que seria capaz de hacer con tal de fastidiarnos, cada día que pasaba menos soportaba a Aida.
Febrero llego pronto empezando a dejar atrás el invierno, el día de San Valentín se acercaba y yo no tenia la menor idea de que podría regalarle a Verónica, después del regalo de Navidad me había quedado sin ideas y no tenia otra cosa tan significativa como el oso que había venido a vivir al internado y dormía en la cama de Verónica. Yo también había traído el regalo que me había hecho Verónica por Navidad, era un pequeño cuaderno de pasta dura donde Verónica había escrito de su puño y letra sus cuentos, poesías, historias y canciones favoritas, así como también una colección de frases que había ido recolectando a lo largo de su vida. Todas las noches yo leía y releía ese pequeño cuaderno, casi me lo sabia de memoria y lo cargaba conmigo siempre porque me daba esa tranquilidad que a veces me faltaba.
-¿Qué le darás a Verónica por San Valentín? – me pregunto Camila cuando faltaba una semana para el 14 de Febrero
-Aun no se – le dije abrumada por el asunto
-¿Por qué no le preguntas a Ana que le puede gustar? –
-No es mala idea, pero… -
-No quieres que nadie se meta –
Asentí sonrojada y Camila solo sonrió.
Pensé nuevamente en todas las opciones que tenía y no había manera de que alguna me convenciera, no encontraba algo para una fecha tan especial, es mas nunca había hecho un regalo de San Valentín a mi… Esta bien, aun no sabia si Verónica y yo éramos novias pero no me hacia falta saber eso para regalarle algo por San Valentín, no tenia ya mucho tiempo me quedaban escasos cinco días para planear todo.
-¿Qué harás por San Valentín? – Alex me saco de mis cavilaciones en uno de los recesos
-Aun no se – le respondí, Alex y yo habíamos empezado a hablar mas, hasta había pensado en regalarle algo
-Bueno yo hare galletas para todas en la clase de cocina –
-¿Hay clases de cocina? – le pregunte atónita, no tenia la menor idea
Alex rio – Si, hace poco que tomo clases pero creo que podre hacer galletas –
-¿Te puedo acompañar? – le pregunte insistente – Creo que ya se que hare para San Valentín – sonreí
-Claro, puedes ir hoy si quieres – me dijo no muy convencida - ¿Harás algo para Verónica? –
-Algo así – no podía disimular mi entusiasmo y me percate que Alex estaba incomoda ante aquello pero si quería ser mi amiga tenia que aceptar que entre ella y yo no habría nada que no fuera amistad
Aquella tarde y las siguientes me fui con Alex a la clase de cocina, apenas y eran unas cuantas chicas que hacían dulces, galletas y chocolates. Para Ana, Camila y Alex hice varios chocolates en forma de corazón que acomode en unas pequeñas canastas y también puse algunas galletas de vainilla que sabia que adorarían, me lo pase en grande en aquellas clases, tanto que pensaba regresar a menudo por ahí.
-Señorita Aguilar – una voz conocida me llamaba mientras salía con Alex de la clase de cocina
Me gire para encontrarme con Verónica que me miraba de una manera extraña - ¡Hola! – dije emocionada, no la había visto mucho en la semana y la echaba de menos, me despedí de Alex que se fue con cara de decepción y me acerque a ella
-Te estuve buscando – me dijo seria
-Estaba con Alex en clases de cocina – le dije – He hecho chocolates y galletas para San Valentín –
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 02:01

-Ah que bien –
-¿Te pasa algo? – le pregunte, no esperaba una respuesta tan escueta
-No nada, solo quería verte porque apenas y te he estado contigo esta semana –
-Pues aquí me tienes – le respondí
-¿Alex y tu son amigas de nuevo? –
Sonreí, ahora entendía porque Verónica se comportaba así, estaba celosa de Alex – Si, ahora nos llevamos bien de nuevo –
-Ah, me alegro – su mirada pasaba de mi al suelo
-¿Te molesta? –
-¿Molestarme? Porque habría de molestarme – suspiro – Me alegra que tengas amigas –
-¡Estas celosa! – reí
-¿Debería? – pregunto seria y levantando la ceja derecha de manera inquisitiva
-Puede ser – sonreí maliciosamente
-Es bueno saberlo – me dijo – Tendré que hacer meritos para que no me cambies por ella –
-Pues si, eso estaría muy bien –
-Bueno pues empezare ahora – dijo Verónica tomándome de la mano y jalándome hasta que salimos de el Edificio Principal
-¿A dónde vamos? –
-Por ahí – me sonrió – Quiero que veas algo –
Pasamos por detrás del Edificio Principal y salimos a los jardines, aun hacia frio y empezaba a oscurecer. A los pocos minutos caminábamos por un sendero amplio en el que jamás había estado y que no sabía que existía, me gire para ver que tanto nos habíamos alejado y pude ver que apenas y se divisaba la escuela.
-Ya queda poco – me dijo Verónica que no me había soltado ni había aminorado el paso
Sonreí y levante la mirada, la luna estaba ahí sobre nosotros y las estrellas nos miraban como si quisieran decirnos algo, no podía quitar la sonrisa de mi rostro era un paisaje hermoso, como pocos que había visto en mi vida.
-Aquí estamos – anuncio
-¡Wow! –
Frente a mi estaba un campo pequeño lleno de rosas de todos los colores, había rojas, amarillas, naranjas, rosas y blancas; todas en un gran circulo y se mezclaban unas con otras contrastando los colores. Como apenas el invierno se estaba despidiendo la mayoría de las rosas estaba en botón, pero había muchas que tenían sus pétalos abiertos. Eran unas rosas grandes y con colores vivos, un espectáculo magnifico de belleza sin igual.
-¿Te gusta? – me pregunto Verónica se paseaba entre las rosas
-¡Me encanta! – me acerque para poder ver mas de cerca
-Ya veras como estarán cuando sea primavera, estos son los primeros botones –
-¿Por qué nunca me habías traído aquí? – pregunte
-Pues porque hasta ahora me pareció adecuado – sonrió y se acerco hasta las rosas blancas y corto una que estaba abriendo con delicadeza para luego acercarse a mi – Estas son tus favoritas ¿no? –
-¿Cómo lo sabes? – tome la rosa que me entregaba
-Yo lo se todo y te conozco muy bien – me guiño el ojo
Reí ante aquella frase tan típica de Verónica – Tan modesta como siempre –
-Si no fuera así, no seria yo – se acerco a mi y me abrazo por detrás poniendo sus brazos alrededor de mi cintura -¿Ya sabes que harás en San Valentín? – me pregunto al oído y después me dio un suave beso en el cuello
-No, aun no –
-¿Nadie te ha pedido una cita para ese día? –
-Nadie – dije con fingida decepción
-Pero si eres una chica muy guapa y popular –
-Si, pero ya vez, además estoy esperando a la persona perfecta para estar con ella ese día –
-¿Ah si? – pregunto – Ósea que yo no tengo oportunidad – rio
-Tal vez si me lo pides de la manera adecuada –
-¿La rosa no fue suficiente? –
-¿Esa es tu manera de pedirme que este contigo en San Valentín? –
-No falta algo mas – se separo y se puso delante de mi – Tal vez con esto te quede claro –
Tomo mi barbilla suavemente y me beso muy despacio, deslizo sus labios entre los míos y me abrazo contra su cuerpo, fue un beso perfecto, tan perfecto como el primero, como si quisiera demostrarme cuanto me quería con ese beso y lo logro porque no me quedo duda alguna de que Verónica quería estar conmigo ese día y siempre.
El 14 de Febrero llego por fin, era viernes y no paso desapercibido para ninguna de las alumnas del Colegio. Desde el jueves en la tarde todas las alumnas estaban como locas, como si fuera un gran evento y no es que no me pareciera algo digno de celebrar pero yo no acababa de entender porque tanto furor por una fiesta de ese tipo. Pero parecía que lo iba a averiguar al día siguiente.
Desde muy temprano pude escuchar personas que corrían de un lado a otro del pasillo, algunas chicas gritaban y lograron despertarme antes de las siete de la mañana, me desperté molesta por el barullo, Camila aun dormía profundamente, me metí en la ducha tratando de relajarme y con toda calma me duche, me vestí y me arregle el cabello suelto sobre los hombros y completamente liso; cuando salí del cuarto de baño Camila estaba pegada a la puerta de la habitación.
-¿Qué haces? –
Me hizo una seña de que guardara silencio con la mano y se acerco a mi – Hay chicas allá afuera – me susurro
-¿Qué quieren? – le pregunte
-Darnos regalos –
Abrí los ojos de par en par, no me esperaba algo así -¿A nosotras? ¿Por qué? –
-No te lo imaginas – Camila puso los ojos en blanco – Pues tu eres la capitana del equipo de natación y yo soy muy popular, casi tanto como tu -
-Entiendo – dije y me dirigí a la puerta para abrirla, mi sorpresa fue inmensa al encontrarme como con veinte chicas que esperaban con regalos para Camila y para mi que gritaron al verme abrir la puerta que volví a cerrar de golpe inmediatamente, me sentía como una estrella de rock.
-Es una locura – rio Camila –Es genial, imagínate cuantas tendrá Verónica –
No había pensado en eso, cosa que realmente me preocupo, no porque Verónica les aceptara los regalos si no porque tal vez me impedirían darle mi regalo - ¿Cómo saldremos? –
-No tengo la menor idea – dijo Camila y entro en la ducha
Me tire sobre la cama y la espere, no pensaba salir sola con tantas chicas ahí afuera, todas tratándome como si yo fuera la ultima estrella de rock.
El día comenzó de lo mas raro y no cambio ni un poco, Camila y yo nos las arreglamos para salir de la habitación abriéndonos camino entre las chicas que nos esperaban, por lo que pude ver eran chicas de todos los grados y apenas y conocía a algunas, acepte casi todos los regalos que me entregaban, cuando llegue al comedor para desayunar llene la mesa de chocolates, tarjetas, flores y algunos globos.
-Muchas admiradoras – nos dijo Ana al ver que veníamos cargadas de regalos
-Algunas – rio Camila
Me senté frente a Verónica que me recibió con una sonrisa -¿Y ustedes no tiene regalos? –
-Seguro que si – dijo Ana – Pero este año nos los dejan en la oficina de Verónica –
-Ustedes ya son todas unas expertas con esto – rio Camila que había desenvuelto su primer chocolate del día
Apenas y hubo clases ese día, cosa que agradecí porque estaba muy nerviosa para poner atención, quería que el regalo de Verónica fuera perfecto y toda la mañana me pase repasando si tenía todo lo que necesitaba. A lo largo de la mañana varias chicas se me acercaron para darme mas chocolates, tarjetas, globos y flores, realmente se los agradecía pero me sentía muy incomoda con tanta atención. A la hora de la comida Camila y yo volvimos a llenar la mesa con nuestros presentes y Ana y Verónica se reían de nosotras.
Le entregue a Ana y Camila lo que había hecho para ellas, a Alex se lo había dado en el receso del medio día y ella me dio una caja llena de galletas de naranja que le agradecí. Ese día no vimos a Aida para nada, por un momento me sentí aliviada al no verla pero después caí en cuenta que seguramente estaba buscando el regalo perfecto para Verónica cosa que logro hacerme enojar por unos momentos.
-¿Ya han ido a ver sus regalos? – les pregunto Camila a Ana y Verónica
-Ya iremos mas tarde – respondió Verónica sin interés
-Nosotras vamos con ustedes quiero ver cuantas admiradoras tienes – le dije a Verónica
-Bueno pues vamos de una buena vez – Ana se levanto y detrás de ella nosotras
-¿Qué es eso? – Camila corrió hasta la puerta de la oficina de Verónica
-Es un muñeco – dije y fui a alcanzar a Camila
Frente a la puerta había un enorme muñeco de peluche, al principio no lo reconocí pero era Winnie the Pooh, el muñeco era como de mi tamaño y tan ancho que apenas y podía abrazarlo. Verónica y Ana se nos unieron para ver al inmenso oso.
-Aquí hay una tarjeta – señalo Camila arrancándola – Y es para ti – se la entrego a Verónica
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skytsuky
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 02:01

Verónica puso los ojos en blanco y tomo la tarjeta – Es de Aida – dijo y sin mas ignoro el regalo y abrió la puerta de la oficina para que entráramos
Ninguna hizo el mayor comentario acerca del regalo de Aida, estaba claro que a Verónica no le había hecho gracia ese presente y mucho menos de ese tamaño. La oficina estaba llena de globos que flotaban en el techo, del lado derecho había una montaña de chocolates, regalos, cajas, dibujos, tarjetas, carteles y flores, todos para Verónica. En el lado izquierdo había también otra montaña mucho más pequeña que era la de Ana.
-Este año has tenido más regalos – le dijo Ana a Verónica
-Te gane – rio Verónica
Ana le enseño la lengua y empezó a husmear entre los regalos de Verónica – Mira este te lo ha mandado la Profesora de Literatura, no sabía que ella también era tu admiradora –
Camila y yo no pudimos evitar reírnos y Ana nos siguió.
Verónica ignoro ese comentario – Pueden tomar los dulces que quieran – nos dijo y Camila inmediatamente fue a inspeccionar los chocolates
-¿Qué harás con el oso? – pregunte
-Ya veré, supongo que tendré que ponerlo en algún lugar – Verónica se levanto y fue hacia mi – Creo que ya es hora de que vayan a hacer lo que tienen que hacer – les dijo a Ana y Camila – Si no les molesta quiero estar a solas con mi niña –
No me esperaba tal declaración de Verónica, nunca me había llamado así frente a nadie, me sonroje instantáneamente ante la mirada de Ana y Camila. Verónica no ayudo mucho porque me abrazo por detrás y me dio un beso en la mejilla.
-Entendemos perfectamente – sonrió Ana y jalo a Camila que aun buscaba chocolates
-Pero… - protesto Camila
-Ya tendrás tiempo para venir por mas – Ana se llevo a Camila y cerraron la puerta detrás de ellas
-Ahora si podemos celebrar –
Yo aun estaba sonrojada me separe de Verónica y me gire para verla a los ojos - ¿De que manera quieres celebrar? – le pregunte
-Te tengo una sorpresa –
Sonreí tontamente, me encantan las sorpresas - ¿Si? –


Última edición por skytsuky el 31/7/2008, 02:02, editado 1 vez
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skytsuky
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   31/7/2008, 02:02

-Claro, pero primero – me beso una y otra vez, y yo correspondí a cada beso y a cada caricia dejándome llevar por Verónica
Eran casi las seis de la tarde cuando salimos de la oficina, no sabia hacia donde íbamos pero yo ya quería ver mi sorpresa, bajamos y entramos por el último pasillo, sabia que Verónica me llevaba a la alberca.
-¿Vamos a la alberca? – le pregunte
-Ya veras – se puso detrás de mi y con una mano me cubrió los ojos
-Eso no es justo –
-Es una sorpresa – me susurro al oído y la piel se me erizo – No puedes ver aun –
Sentí como avanzábamos por el pasillo y después como Verónica abría la puerta de lo que yo estaba segura era la alberca, un olor muy agradable llego a mi nariz, era como si estuviéramos en un jardín.
-¿Ya puedo ver? – pregunte emocionada
Verónica me quito la mano de los ojos y por fin pude ver mi sorpresa. Efectivamente estábamos en la alberca que estaba decorada, la luz estaba apagada y el lugar estaba alumbrado solo por velas blancas y pequeñas que se encontraban alrededor de la alberca dándole un aspecto único porque se reflejaban en el agua; pero eso no era lo mejor, sobre el agua flotaban docenas de rosas rojas y blancas, jamás me hubiera imaginado una mejor sorpresa. Me había quedado sin palabras, lo único que pude hacer fue girarme para ver a Verónica que me miraba expectante, la abrace y la llene de besos; no había mejor manera de decirle que aquello me había encantado.
-¿Te gusto? – me pregunto
-¡Es perfecto! –
-Aun falta lo mejor – sonrió
Me miro y me guiño el ojo, se saco el suéter del uniforme y lo dejo sobre un camastro que había cerca, se desabrocho uno a uno los botones de la blusa; yo la miraba, parecía todo tan perfecto como ella, se deshizo de los zapatos y las calcetas y después de la falda para quedar en un bikini color negro. Tuve que hacer acopio de toda mi cordura para no lanzarme sobre ella y besarla, quería sentir su piel que brillaba con la luz de las velas, acariciar su cabello que estaba suelto sobre sus hombros; sentí un calor intenso que me recorría, parecía que todo pasaba en cámara lenta. Verónica me miraba con una sonrisa en el rostro, sin decir nada corrió y de un salto se echo a la alberca, salió a respirar, aquella escena era como un cuadro renacentista, ella ahí en medio con las velas y las rosas cubriéndole la piel, no sabia que hacer o que no hacer, no sabia que decir, simplemente estaba ahí parada observándola.
-Hay algo para ti en el vestidor – me dijo
Asentí sin decir nada, no podía articular palabra, tenía todas esas nuevas sensaciones recorriendo mi cuerpo y esos sentimientos llenándome el corazón. Recorrí lentamente el trecho que me separaba del vestidor, Verónica flotaba en medio de la alberca con una enorme sonrisa en el rostro.
-Date prisa – me dijo – Te estas perdiendo de lo mejor –
Respire hondamente y asentí, sentía como si pequeños choques eléctricos me recorrieran el cuerpo, aun no podía articular palabra y el ambiente no ayudaba a que me calmara. Corrí hasta el vestidor y colgado estaba un bikini idéntico al que usaba Verónica pero en color azul, sonreí y me acerque para tomarlo; me senté un momento en una de las bancas que había y me empecé a desvestir lentamente. En pocos minutos portaba el bikini que no se me veía nada mal, sonreí al verme al espejo y salí del vestidor. El lugar estaba exactamente como cuando yo había entrado al vestidor, Verónica seguía ahí jugando entre las rosas, se había colocado una sobre la oreja a modo de adorno y al verla la piel se me erizo completamente, era una sensación tan extraña, pero mas que extraña era placentera.
Corrí y di un salto hacia la alberca, el agua estaba tibia, casi caliente, saque la cabeza para poder respirar y frente a mi estaba Verónica, se acerco y me puso una rosa sobre la oreja derecha con sumo cuidado; me acomodo el cabello y me acaricio las mejillas. Cada movimiento lo hacia con delicadeza y ternura, me tenia embobada con todo aquello, era algo tan perfecto que aun no podía creerlo.
La bese, al fin pude sentir su piel debajo del agua y acariciar su cabello, hundí mis labios en su cuello y recorrí sus hombros con mis dedos; no necesitábamos decir nada, las palabras hubieran sido burdas para un momento como aquel en que las caricias lo decían todo.
-¿Escuchaste eso? – un ruido hizo que volviera a la realidad
-No es nada – me dijo Verónica tratando de tranquilizarme mientras me abrazaba mas fuerte contra ella – Debe haber sido la caldera –
Me deje llevar de nuevo por Verónica, no quería que aquello terminara, pero yo tenia mi regalo para Verónica y quería dárselo.
-Este ha sido un regalo maravilloso – le dije – Nunca lo olvidare –
Verónica me sonrió – Un regalo maravilloso para la persona mas maravillosa que existe –
-Odio que hagas ese tipo de comentarios –
-¿Ah si? – pregunto Verónica
-Si porque nunca se que responder – dije - ¿Y de donde sacaste tantas rosas? – pregunte – No me dirás que son las que vimos –
-¡No! – dijo Verónica con tono indignado – Estas las mande a comprar, Ana y Camila me ayudaron a ponerlas – sonrió – Son muy buenas amigas –
-Lo se – sonreí – No se que haría sin ellas –
-Viviríamos felices y tranquilas – Verónica rio y yo también, como no reír si estaba feliz
La abrace fuertemente y la bese una y otra vez hasta que un destello hizo que me alejara - ¿Viste eso? – pregunte
-Fue como un destello – me respondió y en dos brazadas alcanzo la orilla de la alberca y salió
-¿Crees que haya alguien? –
-No, es imposible, cerré todas las entradas – Verónica buscaba algún indicio de aquel destello
-Debió ser una vela – le dije mas tranquila y me apresure a salir de la alberca
-Si, seguramente – Verónica se giro para mirarme y se sonrojo completamente, se quedo ahí frente a mi mirándome justo de la manera en que yo la había visto antes de que entrara a la alberca
-Ahora es mi turno de darte tu regalo – me acerque a ella lentamente
-Es una buena idea… - dijo con un hilo de voz y sin quitarme la vista de encima
Realmente me gustaba la manera en que me miraba Verónica, lo hacia de una manera como nadie lo había hecho, en sus ojos podía ver tantas cosas, tantos sentimientos como los que yo tenia en ese momento.
-Vamos que no quiero que te pierdas de mi sorpresa – sonreí y la tome de la mano
Verónica me sonrió y asintió siguiéndome – Pero no podemos salir así – rio
-Es verdad –
Fui a buscar mi ropa mientras Verónica se secaba y se vestía; aun tenia ese cosquilleo y ese calor recorriéndome.
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reika
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   1/8/2008, 01:41

fotografias?? ::LoL::


aaaa porque lo dejan en lo mas interesante


no quiero que pase nada entre su relacion tambien que iba ::&&::


conti conti
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mayel
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   12/2/2009, 20:25

por aki pase yo!! y dejamedecirte ...que excelente !!
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Yulia
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   8/3/2009, 19:14

CAPITULO VIII



-¿Para que quieres esas fotos? –



-Yo que pensé que eras mas inteligente – Aida movió la cabeza de un lado a otro con gesto de reprobación



-Aun no entiendo como nos ayudara esto a separar a Lucia y Verónica – Alex estaba escondida entre el material para los entrenamientos de natación junto con Aida



-Muy fácil – Aida se levanto tendiéndole la mano a Alex para ayudarla a salir – Esto debería haber sido para mi, no para Lucia –



-Si, ya lo sabemos, pero dime de una buena vez que vamos a hacer con esas fotos –



-Estas vacaciones conocí a Miguel Allende – empezó Aida - ¿Sabes quien es? –



Alex negó con la cabeza mientras empezaban a andar para salir de la alberca.



-Es el novio de Verónica –



-¿Verónica tiene novio? –



-Ya sabes es el hombre perfecto para Verónica según sus padres – continuo – Nos hicimos buenos amigos… -



-Quieres extorsionarla con las fotografías – dijo Alex cayendo en cuenta



-Así es – Aida sonrió – Si Verónica no deja a Lucia estas fotografías llegaran a manos de Miguel y de sus padres –



-¿Qué te hace pensar que aceptara? –



-La conozco, se que no dejara que su imagen de Señorita Perfecta caiga ante sus padres – Aida estaba contenta con su plan todo iba como lo había planeado ¿Por qué no se le había ocurrido antes? - Además le diré que si no la deja le enviare las fotos también a los padres de Lucia –



Alex no dijo nada, iba metida en sus pensamientos, aun no le convencía el plan que tenia Aida pero ya estaba dentro de todo esto y además al fin podría tener a Lucia de nuevo – Tengo que reconocer que ha sido una buena idea – sonrió - ¿Cuándo piensas decirle lo de las fotos? –



-Eso se lo dirás tu –



-¿Yo? – pregunto Alex con cara de asombro



-Claro no pensabas que yo se lo dijera, me odiaría y no me volvería a dirigir la palabra y yo lo que quiero es estar con ella –



-Esta bien – Alex suspiro -¿Cuándo se lo diré? -



-¿Te parece bien el Lunes? – sonrió Aida – Les dejaremos que pasen juntas el fin de semana –



-Si, será el lunes entonces - Alex se separo de Aida y se encamino a su dormitorio



Una sombra detrás de los arboles había escuchado lo suficiente de la platica entre Alexandra y Aida para comprender lo que tramaban contra Verónica y Lucia. Ella sabia que entre esas dos chicas pasaba algo pero nunca le dio importancia, era algo que se veía a diario en ese Colegio, lo que la intrigaba era que iba a pasar ahora, por un lado pensó en salir corriendo y contárselo a Verónica, pero ¿Le creería?



Ella y Verónica nunca habían sido amigas, en alguna ocasión habían cruzado palabra, siempre la había admirado en secreto y esa admiración se había convertido en cariño y aprecio conforme el tiempo iba pasando. Algunas veces había sentido la necesidad de acercarse a Verónica, sabia todo lo que le gustaba, conocía sus hábitos y costumbres, su manera de ser y de pensar; la había seguido en silencio esos tres años y ahora se le presentaba por fin la oportunidad de ser alguien importante en la vida de Verónica, tenia que encontrar una manera de acercarse y de poderle contar los planes de Aida y Alexandra, pero tenia que esperar el momento preciso para hacerlo.



Tatiana emprendió la vuelta a su dormitorio, usaba el cabello corto por debajo de la oreja, siempre llevaba flequillo sobre la frente; su piel era blanca y contrastaba con el cabello oscuro; usaba gafas que escondían unos ojos que pasaban de color miel a verdes dependiendo su estado de ánimo pero que siempre brillaban. Nunca hablaba mucho, solamente lo necesario para no parecer tonta o inadaptada; le gustaba el internado así no tenia que estar en casa siendo comparada con su maravilloso hermano que todo lo hacia perfecto. Tatiana jugaba vóley bol, no era titular del equipo pero le encantaba ese deporte y eso la ayudaba a mantenerse en forma.



Llego a su habitación y se tiro en la cama, sobre el escritorio había varios regalos de San Valentín que no se tomo la molestia de abrir.



Esperaría el momento justo para actuar y acercarse a Verónica, todo era cuestión de tiempo en esas circunstancias y ahora la suerte estaba de su lado.



Para Ana y Camila ese fue el día de San Valentín mas atareado que habían pasado, habían corrido de un lado al otro de la escuela para ayudar a Verónica y a Lucia con sus regalos.



-¿Ya esta todo? – le pregunto Ana a Camila



-Eso parece – suspiro Camila que terminaba de arreglar su habitación



-No nos conviene tener de amigas a Lucia y Verónica – Ana rio



-Bueno pero ya tendrán que recompensarnos –



-Ojala nos den alguna pista para el rally –



-Espero, porque yo quiero ganar esa visita al parque de diversiones –



Ana apresuro a Camila para que salieran de la habitación – Parece que hoy dormirás conmigo –



-Si, la verdad no me quiero arriesgar a regresar e interrumpir algo – Camila rio junto con Ana y se apresuraron a su habitación necesitaban descansar de ese día tan pesado



Verónica y Lucia caminaban tranquilas por el jardín, nadar las había relajado, parecía que estaban en otro mundo, iban calladas pero se decían todo con la mirada. Verónica siguió a Lucia hasta su habitación, no sabia que esperar, tal vez algún regalo como el que le había hecho en Navidad.



-¿Aquí esta mi sorpresa? – le pregunto a Lucia



Lucia asintió con una sonrisa – Tienes que cerrar los ojos –



-Ya sabes que yo hago todo lo que tú digas – Verónica cerro los ojos, estaban frente a la puerta de la habitación de Lucia



Lucia abrió la puerta lentamente, estaba nerviosa y ansiosa, esperaba que todo hubiera quedado perfecto, confiaba en Ana y Camila pero aun así no podía deshacerse de los nervios.



-Puedes abrirlos ya – le susurro a Verónica al oído



Verónica abrió los ojos, la habitación de Lucia estaba totalmente cambiada, habían movido todo los muebles para que en el centro quedara un escritorio que la hacia de mesa con dos sillas, había velas sobre la mesa y dos platos con sus respectivos cubiertos, servilletas y copas; una luz tenue que venia de las velas alumbraba el lugar dándole un aspecto nostálgico; se escuchaba de fondo música que Verónica no reconoció de inmediato pero después supo que era Chopin; las camas estaban replegadas sobre una esquina, las habían juntado para formar una sola que estaba cubierta por un edredón blanco, el otro escritorio estaba en la otra esquina donde había un recipiente cerrado y una hielera con una botella de vino enfriándose.



-¿Eso es vino? – fue lo único que se le ocurrió decir a Verónica



Lucia rio – Si, es vino blanco – sonrió – Pero solo porque es una ocasión especial y porque va perfecto con lo que he preparado – se adelanto unos pasos y cerro la puerta detrás de ellas



-¿Preparaste la cena? – Verónica miraba todo aquello, era perfecto, era mucho más de lo que ella hubiera esperado



-Claro – dijo Lucia orgullosa – Cenaremos espagueti a la marinera –



-Tú favorito – rio Verónica



Lucia se sonrojo – Si pero… - hizo una pausa – En cuanto comas este que he preparado también será tu favorito –



-Estoy segura de que así será – Verónica se acerco a Lucia y la abrazo – Todo es perfecto, te ha quedado genial –



-Ana y Camila me ayudaron –



-Creo que les debemos un favor – rio Verónica



-Ya se los pagaremos luego, ahora a cenar –



-¡Si! – Verónica dio un pequeño grito de emoción – Muero de hambre después de tanto nadar –



-Pues siéntate que hoy yo te atenderé personalmente –



-¡Uy! ¿En todo me atenderás? –



Lucia se sonrojo ante tal pregunta y no porque le molestara si no porque estaba dispuesta a cumplir todos los caprichos de Verónica - ¿Quieres vino? – pregunto



-Ya sabes la respuesta –



-No tienes remedio – le dijo Lucia y sirvió vino en las dos copas



Apenas eran las nueve de la noche cuando Lucia y Verónica empezaron a cenar, Lucia sirvió el espagueti y llenaba su copa y la de Verónica una y otra vez hasta que las dos botellas de vino y el espagueti se terminaron. Pasaron horas platicando y riendo, se olvidaron de todo lo que había fuera de esa habitación, solo hablaron de sus cosas, en ese momento no existía nadie ni nada, solo eran ellas, una frente a la otra, hablando de cosas que solo ellas sabían, recordando, jugando, bromeando, simplemente siendo felices, tan felices que pensaban que esa felicidad jamás acabaría.



-¿Qué hora es? –



Lucia reviso su reloj de pulsera – Las doce y media – dijo tranquilamente



-¡Ya es tan tarde! No podre volver al dormitorio – se recargo sobre la mesa - ¿Y Camila? Ya debería de estar aquí –



-Creo que ella ya estará durmiendo en tu cama – Lucia sonrió – Tu puedes usar la de ella, pero solo por esta noche –
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Yulia
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   8/3/2009, 19:15

-Pues en ese caso ya es hora de dormir estoy muerta –



Verónica y Lucia recogieron la mesa y acomodaron los escritorios en sus respectivos lugares.



-Tendrás que prestarme algo con que dormir – le dijo Verónica mientras se tiraba sobre la cama - No puedo dormir con el uniforme y mucho menos con el bikini –



-Pues quítatelos – Lucia rio – No creo que mis pijamas te queden tendrás que dormir sin nada –



Verónica se sonrojo ante el comentario – Pues préstame una de Camila – dijo con un hilo de voz



Lucia sonreía al ver el sonrojo de Verónica, fue hasta su cómoda y saco una pijama – Para que veas que tenía todo planeado – le arrojo una pijama a Verónica



-Eso veo – sonrió Verónica – Que bueno que has traído mi pijama no puedo dormir con otra que no sea la mía –



-Lo se, eres una maniática – rio Lucia



Verónica le enseño la lengua en gesto juguetón. Lucia y Verónica se durmieron en cuanto cerraron los ojos, las emociones del día las habían dejado agotadas.



El fin de semana paso rápido, Lucia preparo con la ayuda de Verónica una comida para Ana y Camila e hicieron un picnic en los jardines del Colegio.



El lunes por la mañana Alex se despertó muy temprano, estaba nerviosa, no había podido dormir bien; se ducho lentamente y se arreglo esmerándose mucho en dejar su cabello pelirrojo liso sobre sus hombros, su uniforme estaba impecablemente limpio como siempre y ese día le dio tiempo de delinearse los ojos con lápiz negro y ponerse un poco de rubor en las mejillas para no verse pálida. Salió de su habitación y fue directo al Comedor para desayunar, se sentó sola, no quería ver a Aida en ese momento, sentía el estomago revuelto y apenas y pudo probar bocado.



Las clases pasaron muy lentamente para Alex, revisaba una y otra vez su mochila asegurándose de tener aun el paquete con fotografías que le había dado Aida el sábado por la tarde. Aida le había dicho que tenia un juego mas de esas fotografías además del que había guardado en su laptop; casi imposible que esas fotos desaparecieran al menos que las borrara de la computadora de Aida y quemara las copias, aquella idea la había mantenido despierta toda la noche, pero no iba a echarse para atrás y menos ahora que ya estaba todo listo, ella quería a Lucia y además era una manera de vengarse de Verónica, ahora ella sentiría lo que había sentido cuando le quito a Sofía.



Sabia que en el receso de medio día no podía abordar a Verónica así que espero hasta después de la comida para ir a su oficina, se aseguro que Lucia estuviera lejos de ahí, para su fortuna estaba con Ana y Camila en la Biblioteca; por fin sobre las cinco de la tarde se decidió y se encamino a la oficina de Verónica, llamo a la puerta tres veces y espero.



-Esta abierto – la voz de Verónica se escucho detrás de la puerta



Alex dio un largo suspiro, lo pensó por un momento y abrió la puerta lentamente; entro sin hacer mucho ruido y cerro la puerta detrás de ella. Verónica tenía la vista pegada en los papeles que estaban sobre el escritorio.



-Necesito hablar contigo – la voz de Alex estaba temblorosa



Verónica levanto la mirada y vio a la Alexandra frente a ella, ¿Qué podría querer ella ahí? Estaba claro que nada bueno, pensó Verónica.



-Siéntate – le indico



-Aquí estoy bien, esto no me tomara mas de un minuto – Alex abrió su mochila y saco un sobre amarillo que puso delicadamente sobre el escritorio de Verónica



-¿Y esto? –



-Solo te diré que… - tartamudeo por un momento – Tienes que alejarte de Lucia, si no quieres que le envié un sobre igual a tus padres, a Miguel y a los padres de Lucia – dijo todo muy rápido



Verónica la miro desconfiada y tomo el sobre, lo abrió rápidamente y saco las fotografías, eran ella y Lucia en la alberca el día de San Valentín, eran cinco fotografías estaban abrazadas y se besaban, la alberca llena de rosas e iluminada por las velas era el escenario. Verónica suspiro, las fotografías eran bonitas, ojala las hubiera recibido en otra circunstancia. Ahora sabía de donde habían venido aquellos ruidos y el destello que había pensado que era de las velas.



-¿Qué te hace pensar que voy a aceptar tu chantaje? – Verónica la miraba severamente



-La señorita perfección no se puede dar el lujo de perder su prestigio – Alex sonrió sarcástica se dio la media vuelta y salió de la oficina



Verónica miro nuevamente las fotos, las guardo en el sobre y las metió en un cajón de su escritorio; dio un largo suspiro y se recargo en la silla. ¿Ahora que iba a hacer? ¿Era lo suficientemente valiente para afrontar todo aquello y luchar por su relación con Lucia? Sabía perfectamente la respuesta. Unas pequeñas lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas, se recargo en el escritorio y se dejo embargar por el llanto.



Había estado bien estar pendiente de lo que sucedía, Alexandra había actuado pronto; Tatiana salió del salón contiguo a la oficina de Verónica, había escuchado la conversación pero aun no era el momento oportuno para decirle a Verónica como estaban las cosas, aun quedaba esperar su reacción.



Tatiana se echo a andar por los pasillos del Colegio, tenia que terminar la tarea de Literatura, entro en la Biblioteca y diviso a Ana, Camila y Lucia; no pudo evitar compadecer a Lucia, estaba segura que lo que se les vendría a ella y a Verónica no seria nada fácil.



Lucia se levanto de la mesa que compartía con Ana y Camila – Voy a ver a Verónica – anuncio



-Las veremos en la cena – dijo Camila sin levantar la mirada de sus tareas



-Si es que terminamos de estudiar Matemáticas – agrego Ana – Al menos ya sabes resolver las ecuaciones de la recta –



Lucia se encamino hasta la oficina de Verónica, aun tenía una sonrisa en la cara, el fin de semana había sido uno de los mejores que había tenido, tenia el olor de las rosas aun en la nariz y podía sentir en los dedos la suavidad de la piel de Verónica. Llamo a la puerta y nadie respondió, la abrió con cautela y se asomo; Verónica no estaba ahí; no le extraño encontrar la oficina vacía, seguramente Verónica estaría en la terraza.



El corazón le latía con fuerza, había ido corriendo hasta el Edificio “A”, alcanzo las escaleras y las subió de dos en dos; tenia razón, Verónica estaba en la terraza; el humo del cigarro lleno los pulmones de Lucia apenas abrió la puerta.



-¡Estas fumando! – le recrimino Lucia



Verónica levanto la mirada y apago el cigarro en el piso junto a ella – Lo siento – se disculpo



-¿Te pasa algo? – le pregunto Lucia que sabia que Verónica solo fumaba cuando estaba muy nerviosa o cuando no encontraba la solución para algún problema



-No es nada – Verónica le tendió la mano para que se acercara a ella



-¿Cómo que no es nada? – Lucia se acerco y se hinco frente a Verónica mirándola a los ojos - ¿Estuviste llorando? –



-No – dijo Verónica seria – Me arden los ojos de leer tantos papeles, tomo la mano de Lucia y la jalo para que se sentara entre sus piernas dándole la espalda



-No te creo –



Verónica abrazo la por la cintura y recargo su barbilla sobre su hombro – En serio no es nada – le dio un beso en la mejilla – Ahora que tu estas aquí todo esta perfecto – sonrió – Solo quiero estar aquí contigo sin que nada nos moleste, solo tu y yo –



Lucia puso sus manos sobre las de Verónica y se recargo en ella – Solo seremos tu y yo entonces – le susurro



Verónica hundió su nariz en el cabello de Lucia aspirando su aroma, acaricio sus brazos y sus mejillas suavemente, no quería que se le olvidara lo suave que era su piel; la beso en las mejillas, en el cuello y en los labios lentamente, sabia que no volvería a tener a Lucia tan cerca, no volvería a sentir sus labios y su piel. Estuvo a punto de echarse a llorar ahí mismo pero no dejo salir ni una sola lagrima; pensó en hablar con Lucia acerca de lo que pasaba pero no pudo, no quería que ella se involucrara en ese asunto; se reclamo una y mil veces por ser tan cobarde y por no afrontar las cosas, pero su decisión ya estaba tomada, tenia que dejar a Lucia por el bien de ambas.



Aquellos minutos que estuvieron juntas en la terraza, Verónica trato de grabar en su memoria cada gesto de Lucia, cada minuto se volvió invaluable mientras el corazón se le iba rompiendo a pedazos. Dejar a Lucia era la única opción para Verónica, además ella se iría terminando el semestre y tendría que alejarse de Lucia de todos modos; “no hay opción” se repetía mientras aun tenia a Lucia abrazada.



-Es mejor que nos vayamos – Lucia se levanto y le tendió la mano a Verónica



-Si, ya es hora – Verónica dio un largo suspiro y tomo la mano de Lucia para ponerse de pie



Lucia se acerco a Verónica y le dio un beso suave como si presintiera lo que vendría, ese beso fue como una lanza que se clavo en el corazón de Verónica, fue amargo, fue una despedida. Bajaron las escaleras y se despidieron en la puerta de la habitación de Verónica. Lucia se alejo con pasos rápidos bajo la mirada de Verónica que no pudo contener mas las lagrimas y empezó a llorar; entro a su habitación y se echo sobre la cama, Ana estaba en el cuarto de baño para fortuna de Verónica que se metió entre las sabanas y se quedo ahí sin moverse solo con un pensamiento en la mente “no hay opción”.



Ana se levanto temprano, Verónica ya no estaba en su cama, no sabia como podía ir a nada todos los días, se giro y se acomodo entre las sabanas pero no pudo volver a dormir porque Verónica entro dando un portazo.



-Buenos días – le dijo Ana que observaba a Verónica



-Buenos días – Verónica no dijo mas y entro en el cuarto de baño para ducharse



Ana noto extraña a su amiga, la conocía desde hacia tres años y sabia perfectamente cuando algo le pasaba, pero así era Verónica, tenia sus momentos, seguramente ya se le pasaría en cuanto pasara un buen tiempo con Lucia.



-Voy al comedor – anuncio Verónica en cuanto salió del cuarto de baño



-Esta bien – Ana decidió no preguntar que le pasaba y entro en la ducha

Verónica camino lentamente hasta llegar al Comedor, los pies le pesaban, se sentía desganada; apenas y probó el desayuno, tenia que terminar su relación con Lucia ese día; no sabia que iba a decirle ni si podría terminar con ella. La mañana fue eterna para Verónica que no presto atención en clases, estaba callada y metida en sus pensamientos.
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Yulia
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   8/3/2009, 19:16

Aparte de Ana solamente una persona se dio cuenta de que a Verónica le sucedía algo; Tatiana la observaba, estaba convencida de que Verónica había terminado con Lucia, o iba a terminar con ella; se sintió triste por ver así a Verónica, se notaba que Lucia era una persona importante para ella. Tatiana quería ayudar, ella tenía claro que sentía más que simpatía por Verónica, era un sentimiento que iba desde admiración hasta cariño, era su oportunidad de acercarse a Verónica y no la desaprovecharía.



Llego el receso de medio día, Verónica fue a su oficina como acostumbraba pero no se sentó a revisar papeles, se paro frente a la ventana y se quedo mirando hacia fuera, sabia que Lucia llegaría en cualquier momento.



-Aida se comporta como una tarada – Lucia entro de golpe en la oficina de Verónica – No me deja en paz –



Verónica no respondió.



-¿Te pasa algo? –



-Necesitamos hablar – dijo seria Verónica y sin dejar de mirar por la ventana



-Dime – Lucia se quedo parada entre Verónica y la puerta



-No podemos continuar juntas – Verónica trato de que su voz se escuchara lo mas tranquila posible, aparentaba una enorme seguridad, se giro hacia Lucia y la miro fríamente – Tengo otros planes y tu no estas dentro de ellos… Lo que tuvimos estuvo bien pero es momento de dejarnos de juegos –



-¿Entonces fue un juego? –



-Tu sabias que esto no iba a durar mucho – la voz le temblaba a Verónica, rogaba por no echarse a llorar ahí mismo y decirle a Lucia lo que estaba pasando



-Esta bien – dijo Lucia fríamente tratando de controlar la rabia que sentía por aquellas palabras; Alex tenia razón, todo era un juego para Verónica



-Me alegra que comprendas – Verónica se sentó sobre su escritorio – Ahora si me disculpas tengo que terminar con algunos pendientes –



Lucia no podía creer que había escuchado aquellas palabras de labios de Verónica, se quedo parada por un momento esperando a que Verónica le dijera que era una broma y que todo seguía igual entre ellas, no entendía, la noche anterior Verónica había estado de lo mas cariñosa y ahora terminaba con ella y le decía que todo había sido un juego.



-No te molesto mas – le dijo y salió de la oficina de Verónica dando un portazo



Verónica suspiro y se dejo caer sobre el escritorio, esa había sido la peor prueba de su vida; pero ya estaba, ya había terminado con Lucia y ya nadie las molestaría mas, ahora tenia que enfocarse en otras cosas aunque no estaba segura de poder hacerlo tenia a Lucia clavada en el corazón y sabia que jamás podría arrancarla de ahí.



Tatiana seguía observando de lejos todo lo que pasaba, por como había salido Lucia de la oficina de Verónica estaba segura de que lo que había entre ellas se había terminado, era momento de actuar.



Lucia paso lo que restaba de las clases ausente, trataba de encontrar una explicación a lo que acababa de suceder y no veía ninguna respuesta que fuera lógica; a la hora de la comida se sentó con Ana y Camila, Verónica no apareció por ningún lado y ella lo agradeció, en ese momento no quería verla por ningún motivo.



-¿No ayudaras a Verónica hoy con lo del rally? – le pregunto Camila cuando salían del Comedor



-No – dijo seria Lucia



-¿Pasa algo entre ustedes? – Ana sabia que algo pasaba por el comportamiento de Verónica



-Me ha dicho que lo que teníamos se termino –



Ana y Camila no sabían que decir, sabían que Verónica adoraba a Lucia, que había cambiado mucho gracias a ella y que eso no podía estar sucediendo.



-Solamente será una pelea sin razón, seguro que después todo se arregla – dijo Ana tratando de no darle importancia al asunto



-No nos peleamos – Lucia caminaba entre Ana y Camila y apretaba los puños tratando de que las lagrimas no la traicionaran



-¿Entonces que paso? – Camila no se explicaba que podía haber pasado



-Solo eso, ella y yo ya no tenemos nada – suspiro Lucia – Y les agradecería que no la mencionaran porque no quiero volver a saber nada de ella –



No hubo respuesta de parte de Ana y Camila, caminaron junto a Lucia hasta la Biblioteca y se sentaron en la mesa donde siempre estudiaban para empezar con las clases de matemáticas.



-Creo que hoy no tengo ánimos – dijo Lucia media hora después de que hubieran empezado a estudiar - Las veo después – se levanto y salió del lugar



-¿Crees que sea cierto? – le pregunto Camila a Ana



-Con Verónica nunca se sabe que esperar – le respondió Ana



-¿Y ahora que hacemos? –



-No podemos hacer nada –



-¡Pero son nuestras amigas! Además tu sabes que Verónica esta loca por Lucia y Lucia por ella –



Ana levanto los hombros a modo de respuesta – No podemos meternos en su relación y lo sabes –



-Pero… - Camila titubeo – No quiero dejar de ser amiga de ninguna por esto –



Ana suspiro – Yo tampoco –



-Sera algo bastante difícil –



-Lo se – dijo Ana con un hilo de voz – Por ahora solo podemos esperar a ver como se dan las cosas –



-Odio no poder hacer nada – dijo Camila poniéndose la cabeza entre las manos



Aida y Alex estaban sentadas en las escaleras del Edificio Principal cuando vieron salir a Lucia de la Biblioteca a toda prisa.



-¿Crees que Verónica ya le haya dicho algo? – le pregunto Alex a Aida



-Por que no vas y lo averiguas –



-¿Qué tal si Verónica le dijo que yo quiero chantajearla? –



Aida suspiro – Si eso hubiera pasado Lucia ya te habría reclamado ¿no crees? –



-Seguramente – Alex se quedo meditando el asunto – Ya mañana veremos que ha pasado entre ellas –



-Creo que todo ha salido de maravilla – Aida sonrió, estaba convencida de que su plan había funcionado



Ana salió de la biblioteca junto con Camila después de una ardua tarde de estudio, estaba cansada pero necesitaba hablar con Verónica, no entendía como podía haber dejado a Lucia así como así. Se despidió de Camila y corrió hasta su habitación, abrió lentamente la puerta y asomo la cabeza, el lugar estaba completamente a oscuras, entro sin hacer mucho ruido y encendió la luz de la lámpara que estaba sobre su escritorio. Verónica estaba sobre su cama, apenas y se escuchaba su respiración, aun tenia el uniforme y estaba echada sobre la cama, tenia los ojos cerrados y la cara roja; había estado llorando.



-¿”V”? – Ana se sentó en la cama de Verónica



Verónica no respondió.



-No se que pasa pero creo que has cometido el error mas grande de tu vida –



Verónica abrió los ojos y miro a Ana – Te agradecería que no te metiera donde no te llaman – sonaba realmente enojada



-Esta bien – dijo Ana – Yo solo quería ayudar –



-Yo estoy bien, no hay nada en que puedas ayudarme – Verónica se giro y le dio la espalda a Ana



-Ya veo – Ana se levanto enojada por el comportamiento grosero de Verónica – No te preocupes no volveré a entrometerme –



Camila llego a su habitación y se encontró con Lucia que estaba ocupada en sus tareas, no quiso interrumpirla y se fue directo a la cama.



-Estoy bien – dijo Lucia



-¿En serio? – pregunto Camila que se incorporo de inmediato para poner toda su atención en Lucia – No se que piensa Verónica, ella no es así, seguro algo paso… -



-Si algo hubiera pasado ella me lo hubiera dicho – Lucia se levanto del escritorio y empezó a guardar todas sus cosas – Creo que es lo mejor, así me podre enfocar en mis estudios y en la natación – sonrió fingidamente



-Me alegra que lo hayas tomado tan bien –



-No pensabas que iba a hacer un escándalo ¿o si? –



Camila rio –No, eso seria típico pero de Aida –



-Hay que verle el lado bueno a las cosas, al menos Aida ya no me molestara – Lucia dio un largo suspiro y se tiro sobre la cama



-Si, al menos – Camila observaba a Lucia, por mucho que ella dijera que estuviera bien sabía que no era cierto



Apenas eran las siete treinta de la mañana cuando Tatiana ya estaba en el Comedor, esperaba impaciente la llegada de Verónica y Lucia; quería saber que era lo que había pasado. Ante sus ojos desfilaron la mayoría de las alumnas del Colegio, Alex y Aida entraron juntas y se sentaron en una mesa apartada, Verónica llego después y se sentó sola en una pequeña mesa con un libro en la mano, Ana entro casi a la par de Verónica pero no desayuno con ella se sentó en la misma mesa de siempre y a los pocos minutos Lucia y Camila llegaron para hacerle compañía.



Tatiana ahora si estaba segura que Verónica había dejado a Lucia y por lo que parecía también se había alejado de sus amigas, dudo por un momento pero al fin se levanto y se dirigió hasta la mesa de Verónica.



-¿Te puedo acompañar? –



Verónica levanto la mirada, conocía a aquella chica, se llamaba Tatiana y había ido con ella en el mismo salón durante tres años; no estaba segura de querer compañía, miro hacia donde estaba Lucia, Ana y Camila, la observaban atentamente.



-Claro – respondió Verónica



Tatiana sonrió – Gracias – dijo – Tengo algo muy importante que hablar contigo –



-Pues tenemos el tiempo medido pero si te parece podemos hablar sobre el medio día en mi oficina – Verónica pudo percatarse de que Ana, Camila, Lucia y Aida no le quitaban la mirada de encima a Tatiana



-Si, ahí estaré – Tatiana se levanto de la mesa y sin mas salió del Comedor para dirigirse a sus clases



Aida no daba crédito a lo que acababa de ver, apenas se había desecho de Lucia cuando una nueva chica aparecía para quitarle a Verónica.



-¿Viste eso? –



Alex reía por lo bajo ante la cara de Aida – Tatiana no pierde el tiempo –



-¿Tatiana? ¿La conoces? – pregunto Aida sorprendida



-Va a mis clases de cocina – respondió Alex – Es una chica muy simpática y también muy guapa ¿no crees? –



Aida bufo – La quiero lejos de Verónica –



-¿No crees que lo tuyo ya es algo obsesivo? –



-Eso es algo que a ti no te incumbe – Aida se levanto indignada de la mesa y salió del Comedor



Alex se quedo un momento mas, observo a Lucia, estaba seria y sus ojos tenían la vista perdida, por un momento se sintió mal al verla así, cuando estaba con Verónica siempre estaba riendo, se levanto de la mesa y por un minuto se sintió culpable; camino hasta su salón pensando en lo mal que Lucia la estaría pasando, ahora ella se tenia que encargar de que Lucia estuviera bien, de que volviera a sonreír.



-¿Ha pasado algo entre Verónica y tu? – le pregunto Alex a Lucia que se había quedado en el salón durante el receso del medio día



-¿Por qué lo preguntas? –



-Por que siempre vas con ella a esta hora y hoy te has quedado aquí –



-No, no ha pasado nada – Lucia no quería hablar de Verónica



-Te ves triste –



-Solo estoy cansada –



Alex se sentó frente a Lucia y le sonrió – Deberías descansar – acerco su mano hasta la cara de Lucia y le quito un mechón de cabello que tenia sobre los ojos



Lucia sonrió – Si, hoy me dormiré temprano –



-Parece que Verónica tiene una nueva amiga –



-No se a que te refieres –



-A Tatiana – dijo Alex
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Yulia
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   8/3/2009, 19:17

CAPITULO IX



Los días cada vez pasaban más lentos, eran como una tortura interminable para mí, no podía estar fingiendo en todo momento que Verónica no me importaba, por más esfuerzos que hiciera siempre acababa demasiado molesta con ella por no haberme dado una explicación y conmigo por no habérsela pedido. Por si fuera poco Verónica se había vuelto muy cercana a Tatiana una chica de su salón.



Ana y Camila estaban conmigo en todo momento y no podían creer la actitud que había tomado Verónica; por lo que me dijo Ana, Verónica apenas y hablaba con ella, estaba cortante y no comentaba nada de lo que le pasaba; Ana y Camila estaban seguras de que algo le pasaba a Verónica, que había algo mas detrás de su comportamiento, yo realmente no lo creía, para mi estaba mas que claro que Alex había tenido la razón y que Verónica solo había jugado conmigo.



Mis días eran monótonos, me levantaba temprano y me alistaba para desayunar, a veces me sentaba con Ana y Camila y otras con Alex y Aida; parecía que Aida había desistido de molestarme y me hablaba como si nada hubiera pasado, cosa que realmente me molestaba, no entendía como podía ser tan sínica; después del desayuno venían las clases, me costaba un esfuerzo sobrehumano poner atención en clases y ni se diga en los entrenamientos de natación, la primera vez que volví a la alberca después de lo que había sucedido me fue casi imposible lanzarme al agua, los momento que había pasado ahí con Verónica era imposible borrarlos; las tardes trataba de no pensar en otras cosas que no fuera mi tarea, buscaba actividades que me sacaran de la cabeza a Verónica.



Verónica, Verónica, Verónica; como odiaba no poder sacarla de mi cabeza y de mi corazón. ¿Qué podía hacer? ¿Cómo olvidarme de ella? La veía todos los días por una u otra razón, me topaba con ella en los pasillos o en el Comedor, apenas y nos mirábamos, sin palabras, sin gestos, nada de nada. Me sentía realmente confundida, no entendía la actitud de Verónica hacia mi, muchas veces la sorprendí mirándome o buscándome, mas de una vez se acercaba como si quisiera decirme algo pero acababa siguiendo su camino sin decirme nada; quizás solo eran imaginaciones mías creadas por mi desesperación de querer una respuesta de lo que estaba sucediendo.



-¿Lucia? –



-¿Qué pasa? – le respondí a Alex



-No puedes seguir así –



-¿Así como? –



-¡Pues así! – Alex se levanto exasperada, estábamos estudiando en la sala de descanso de nuestro edificio



-No tienes que gritar – le dije seria



-Es que no me gusta verte así – volvió a sentarse frente a mi



-No me pasa nada, son imaginaciones tuyas –



-Te dije que Verónica solo quería jugar contigo – dijo Alex – Debiste haberme echo caso, debiste de haberte quedado conmigo –



-¿Debí haberme quedado contigo? – las palabras de Alex empezaban a molestarme – No se que quieras de mi, pero yo ya te lo he dejado claro que tu y yo solo podemos ser amigas –



Alex me miro molesta - ¿Por qué? – me pregunto – Ella no es nada del otro mundo, ella te engaño y yo sigo aquí, quiero estar contigo –



Me levante indignada, yo pensaba que Alex realmente quería ser mi amiga y apoyarme pero yo era para ella un tipo de premio que le tenia que ganar a Verónica, era igual a Aida; Verónica y yo no éramos mas que algo que querían y que no importaba a costa de que pero iban a obtenerlo.



-Eres una niña caprichosa – le dije mientras recogía mis cosas de la mesa



-Pero Lucia… -



-No quiero tener nada que ver contigo – estaba realmente enojada – Yo no soy una cosa que le puedes quitar a Verónica para vengarte por lo de Sofía –



-Eso no es cierto – Alex me sujeto de la muñeca – Yo te quiero… -



Me solté de su mano – Tu lo que quieres es tener lo que no puedes –



Salí corriendo de ahí, quería estar sola, desde que había llegado a ese lugar no me había sentido tan mal, lo único que quería era cerrar los ojos y hacer como si nada hubiera pasado, como si todo fuera un mal sueño y yo jamás hubiera pisado ese Colegio.



Camila estaba en la habitación junto con Ana, entre echando humo, estaba realmente enojada, me tire sobre la cama y me tape la cara con la almohada dando la espalda a Ana y Camila que seguramente no entendían lo que pasaba. No pude contener mas las lagrimas, lloraba de enojo, de desesperación, de tristeza, de soledad; abrace la almohada y deje que todo ese llanto que tenia dentro saliera.



-No llores – Ana se había sentado junto a mi y me acariciaba el cabello



-Lucia ¿Qué pasa? – Camila estaba también junto a mí



No respondí, no podía, sentía un hueco en el pecho, me faltaba el aire y no podía parar de llorar. Me quede ahí, las lagrimas seguían saliendo, Ana y Camila no se separaron ni un momento de mi y realmente se los agradecí aunque no podía decírselos.



Conforme el tiempo iba pasando yo llevaba mejor las cosas, apenas y había terminado febrero y marzo no tenia cara de ser mejor, el rally estaba programado para el segundo viernes de marzo, al menos yo no tenia que participar pero aun así no podía echarme para atrás con lo de las lecciones de natación, esa era la ultima actividad que me ligaba a Verónica. Por lo que sabia Tatiana había ocupado mi lugar ayudando a Verónica, no podía negarlo, yo estaba celosa de Tatiana pero había algo que me tranquilizaba, Verónica no la miraba como me miraba a mi, no la trataba como a mi y la mayor parte del tiempo Verónica estaba sola.



Alex se había alejado de mi completamente, honestamente yo no la quería cerca, me había decepcionado, había confiado de nuevo en ella solo para darme cuenta de que era una niña odiosa e inmadura que estaba acostumbrada a tener lo que quería por las buenas o por las malas.



-¿Están listas para el rally? –



-Mas o menos – Camila estaba tirada en el pasto



-Claro que estamos listas – dijo Ana



Camila, Ana y yo estábamos en el jardín sentadas bajo la sombra de un árbol, ellas trataban de no dejarme sola, eran buenas conmigo y siempre me estaban apoyando y buscaban diferentes actividades para divertirme; yo se los agradecía pero quería estar sola, aunque la mayor parte del tiempo acabara llorando por desesperación, aun no entendía que había pasado, yo le había dado todo a Verónica.



Algunas veces cuando la veía caminar por los pasillos me daban ganas de detenerla y preguntarle ahí mismo en que había fallado, otras solo quería darle una bofetada para que sintiera un poco del dolor que yo estaba sintiendo y algunas tantas moría por abrazarla y besarla.



-¡Lucia! –



-¿Qué pasa? – respondí



-¿Dónde estabas? – pregunto Ana que me miraba



-Pues aquí –



-No lo parece – rio Camila



-Andas en otro mundo – añadió Ana



-Mas o menos – suspire



-No estés así – Camila hizo un puchero



-Verónica esta igual que tu – Ana se acerco y me abrazo – Yo se que aun te quiere y mucho pero no se que pasa –



-No lo creo – dije, estaba harta de escuchar eso, para mi estaba muy claro que Verónica no quería nada conmigo



-Es que tu no conocías a la Verónica de antes – empezó Camila – Cuando tu empezaste a estar con ella se volvió diferente, mas abierta, mas simpática, empezó a compartir sus cosas… -



-¿Y eso que tiene que ver? – pregunte molesta



-Que Camila y yo estamos seguras de que a Verónica le pasa algo mas serio de lo que creemos –



No podía negar que me preocupaba que Ana y Camila tuvieran la razón, hacia poco que yo conocía a Verónica pero perfectamente me había dado cuenta de que había cambiado mucho en el tiempo que habíamos estado juntas.



-Tenemos que hacer algo para averiguar que sucede – nos dijo Camila



-¿Y que piensas hacer? – pregunte sarcástica – Seguirla en todo momento –



-¡No es mala idea! – salto Camila



-No creo que eso sirva de mucho – intervino Ana – Esta muy rara últimamente, apenas y me habla y cuando nos hablamos siempre discutimos – suspiro – Por eso les digo que estoy segura que tiene problemas y lo peor es que no quiere dejar que la ayudemos –



-Pues si no quiere decirnos ya será su problema – dije enojada – Eso quiere decir que no nos tiene la suficiente confianza –



-Parece que no la conocieras – Ana jugaba con mi cabello – A Verónica le gusta hacerse la valiente, la que puede con todo –



-Por eso no nos ha dicho nada – agrego Camila – Estoy segura de que va a llegar el día en que no pueda con todo esto y entonces vendrá a contarnos todo –



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Yulia
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MensajeTema: Re: Cuestion de Tiempo por monamayflair[completo]   8/3/2009, 19:18

-¿Y que le hace pensar que vamos a estar aquí esperándola hasta que se le antoje? –



Ana suspiro – Yo estaré aquí para ella porque soy su amiga –




-Yo también – dijo Camila



Ambas me miraban, sabia que esperaba una respuesta de mi parte, pero yo no tenia nada que decir, no sabia que pensar, si era cierto que Verónica tenia un problema, seguramente la estaba pasando igual o peor que yo, pero no podía entender porque no me lo quería decir. Ana y Camila me habían puesto a pensar en esa posibilidad y ahora tenia que averiguar lo que realmente pasaba con Verónica.



-¿Y si le preguntamos a Tatiana? – dije sin pensar



-No es mala idea – Camila sonaba emocionada



-No creo que nos quiera decir a nosotras algo –



-En eso tienes razón – le dije a Ana y di un largo suspiro – Realmente no se si quiero saber algo de Verónica –



-Estoy segura de que quieres saber que pasa tanto como nosotras – Camila sonrió



-Lo que pasa es que ella sabe que Verónica todavía la quiere – dijo Ana – Si basta ver como te mira o de las miles de veces que pasa a propósito por el mismo pasillo que tu –



-No quiero hacerme ningún tipo de ilusiones – dije – Ya una vez me las hice y no quiero que vuelva a jugar conmigo otra vez –



-Bueno pero ahora tenemos que averiguar que es lo que pasa –



-Si Sherlock – le dijo Ana a Camila



-Además creo que yo tengo alguna oportunidad con Tatiana –



Ana y yo nos miramos extrañadas.



-¿Te gusta Tatiana? – le pregunte a Camila



Camila se sonrojo completamente – Solo un poco – dijo



Jamás había visto a Camila de esa manera, estaba claro que esa chica le gustaba y mucho por lo que me di cuenta. Ana y yo nos reímos, no era una escena común ver a Camila así.



-¿Por qué nunca nos habías dicho? – le pregunto Ana



-Es que hace mucho que me gusta, creo que desde que entre a este Colegio –



-¿Has intentado algo con ella? –



Camila negó con la cabeza – Siempre me pongo muy nerviosa cuando le hablo –



-Pues esta es tu oportunidad – dijo Ana



-Mataremos dos pajaros de un tiro – le guiñe el ojo a Camila, me sentía un poco mas animada, al menos así yo sabría la verdad acerca de lo que pasaba



-Si, reuniremos a Lucia con Verónica y a Camila con su princesa – dijo Ana emocionada cosa que realmente me sorprendió



Camila se ruborizo aun más de lo que ya estaba.



Levante la mirada, desde el lugar donde estábamos se podía ver la oficina de Verónica y ahí estaba ella mirando por la ventana; me miraba y yo le sostuve la mirada, ¿Por qué me miraba de aquella manera?, eran aquellas actitudes las que me confundían y me hacían pensar que Ana y Camila tenían razón.



Yo aun quería a Verónica y lo sabia, no la comprendía pero la quería, no sabia que pasaba pero aun así la quería y no podía olvidarla; estaba de acuerdo con averiguar que pasaba costara lo que costara, eso me daba una esperanza de volver a estar con ella, no podía dejar las cosas así, tenia que luchar por conocer la verdad por mucho que me doliera.



-Tenemos que planearlo todo muy bien – dijo Ana



-Camila se hará novia de Tatiana y entonces nos dirá todo. Ese es el plan – reí y Ana rio junto conmigo mientras Camila nos miraba muy seria, sabia que no la dejaríamos de molestar con aquello


Acercarse a Tatiana no era tan fácil como Camila pensaba; la chica era bastante reservada y apenas y tenia amigas, sabíamos que era parte del equipo de vóleibol y que cada vez se volvía más cercana a Verónica cosa que no me gustaba ni un poco.



Ana, Camila y yo estábamos al pendiente de Tatiana, necesitábamos saber que hacia, que le gustaba, los lugares del colegio que frecuentaba, todo lo que pudiéramos saber.



-Nos vemos luego – era la voz de Tatiana, la escuche mientras caminaba por el pasillo cuando me dirigía a uno de los entrenamientos de natación



Me acerque lentamente y vi que salía del salón de música, sabia algo de nuevo acerca de Tatiana, frecuentaba el salón de música, tal vez tocaba algún instrumento y lo mas importante es que estaba con alguien ahí adentro. Tatiana desapareció a la vuelta del pasillo, pensaba seguirla pero la música que venia del salón llamo mi atención.



Una guitarra apenas y era audible, tocaba una melodía calmada y melancólica, no pude evitar asomarme al salón por la pequeña ventana que había en la parte superior de la puerta, mi sorpresa fue enorme al ver que la chica que tocaba esa guitarra era Verónica. Yo no tenia la menor idea de que Verónica tocara la guitarra, me sentí mal por un momento, ella no me había dicho que tocaba la guitarra ¿Por qué? Y además estaba ahí dentro con Tatiana ¿Qué estaban haciendo? Tal vez Verónica le estaba tocando una canción.



No deje que esos pensamientos me embargaran en aquel momento, quería saber que hacia Verónica ahí dentro pero no podía entrar y preguntárselo, seguramente en cuanto yo entrara ella saldría corriendo del lugar. Me quede ahí mirándola, se veía muy concentrada pasando sus dedos sobre la cuerda de la guitarra, la melodía iba tomando forma; abrí un poco la puerta para escuchar mejor, Verónica estaba cantando.



Duele y es difícil confesar.

Se que llego el momento lento de aceptar,

de llamar y decirte fui una tonta amor, perdóname.

De correr a pedirte que me abraces una y otra vez.



Que no quise perderte… dejarte, solo escúchame

Que pedirte mas tiempo fue un error y fue una estupidez

Y no se estar un día sin ti,

solo tengo ganas de salir,

de salir a buscarte y decirte que me equivoque.

Perdóname



Si solo no pudiera recordar

las noches que sentimos sin hablar,

tal vez seria más fácil olvidar.



No podía creer lo que escuchaba, la letra de aquella canción hizo que la piel se me erizara, apreté los puños tanto que los nudillos se me pusieron blancos, no quería llorar en aquel momento. Verónica repitió una y otra vez aquellas estrofas, parecía que las estaba ensayando para que se quedaran grabadas en su mente. Las piernas no me respondían, quería salir de ahí pero no podía, Verónica seguía cantando y yo estaba ahí escuchándola, deseando que aquella canción me la dedicara a mi, que se acercara y me dijera de frente esas palabras que salían de sus labios.



Verónica no dejaba de cantar aquellas estrofas, nunca me había percatado de lo bien que lo hacia, le salía tan natural y con tanto sentimiento que estaba claro que sentía cada palabra de esa canción. No sabia cuanto tiempo me había quedado ahí observándola y escuchándola, de momento se levanto y dejo la guitarra a un lado, me sobresalte y la puerta se abrió de golpe dejándome a la vista de Verónica.



Ella me miro, tenia los ojos rojos ¿había estado llorando? No dijo nada y yo tampoco, nos quedamos paradas mirándonos por un momento que me pareció eterno, al fin se movió hacia mi, caminaba lentamente y con paso firme, tan firme que me sorprendió; me hice a un lado para dejarla pasar, avanzo un poco mas y finalmente cuando estuvo a mi altura la tome de por la muñeca. No fue algo que yo tuviera planeado, solo surgió como una reacción, quería saber la verdad de una vez por todas, quería que me dijera de una vez por todas que pasaba, si yo solo me seguía haciendo tontas ilusiones o si la teoría de Ana y Camila era cierta.



Verónica grito, fue un grito agudo de dolor. Me sobresalte, no había esperado esa reacción de ella, la solté inmediatamente y ella tomo su muñeca izquierda con la mano derecha. La muñeca izquierda, no tuve que pensarlo mucho para darme cuenta de porque Verónica había gritado, tenia lastimada la muñeca.



La mire seriamente y volví a tomar su mano, ella no opuso resistencia. Verónica llevaba una blusa de manga larga blanca que se había manchado de sangre cuando la sujete por la muñeca, desabroche los botones del puño de la blusa y la levante para dejar descubierta su muñeca, no llevaba la pulsera que siempre usaba, pero un escalofrió me recorrió el cuerpo al ver las condiciones en las que estaba la muñeca de Verónica. Delgadas y largas líneas traspasaban su muñeca de un lado a otro, unas encima de otras, había muchas, tantas que no pude contarlas.



-¿Por qué? – la voz apenas y me salió



Le tome la otra muñeca y la revise de la misma manera, no había ningún corte en la mano derecha, di un suspiro de alivio; Verónica estaba ahí parada frente a mi todavía, me miraba y unas pequeñas lagrimas empezaban a salir de sus ojos; me dieron ganas de abrazarla y consolarla como lo había hecho muchas veces, de sentir su cuerpo junto al mío, su calor, de volver a probar sus labios, de limpiar sus lagrimas, de hundir mi cara en su cabello.



-¡¿Por qué?! – levante la voz – Dime la verdad de una buena vez y terminemos con todo esto –



Verónica me miro, las lágrimas rodaban por sus mejillas, se soltó de mí y se acomodo la blusa tapando los cortes de su muñeca, se limpio los ojos y me miro seria.



-La única verdad que necesitas saber es que tu y yo no debemos estar juntas – me dijo



Estuve a punto de atravesarle la cara con una bofetada, otra vez esa Verónica fría y distante, ¿Qué estaba pasando? La había oído cantar y tocar aquella canción que me había erizado la piel, la había visto llorar, había dejado que mirara aquellos cortes ¿me quería decir algo con todo esto? Empezaba a creer que a Verónica realmente le pasaba algo grave; esos cortes solo se podían significar una cosa, Verónica tenía un problema que no era capaz de enfrentar, esas marcas significaban que se sentía cobarde por no poder afrontar la situación.



-Eres una mentirosa –



No respondió, cruzo la puerta del salón de música, se fue alejando a pasos lentos y sin mirar hacia atrás. Sentí como ese hueco que tenia en el pecho desde que me había apartado de Verónica se hacia mas grande y como por el pasaba una corriente de aire interminable que me dejaba un frio con el que solo ella podría terminar.



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