Yuri's Lyrical Secrets

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 "Nada en común... solo el amor" [Completo]

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Crazyforkatina
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MensajeTema: "Nada en común... solo el amor" [Completo]   21/6/2008, 02:00

"Nada en común... solo el amor"
Frío. Silencio. Desesperación. Todo a un lado era oscuridad. Lo cierto era que realmente había llegado a su punto máximo. Realmente había pedido el control de su vida, ya nada la podía hacer cambiar. Ni siquiera recordaba el nombre del hombre que dormía a su lado, ni como lo conoció, ni como había llegado hasta ese hotel con él. Se levantó de la cama, y se dirigió al cuarto de baño. Encontró delante del espejo una bella mirada azul, que le imploraba más cuidado hacia ella. Reflejaba tristeza, desesperación... la misma belleza contrastaba con ansiedad. ¿Por qué nadie podía quitarle de golpe la soledad que tan cruelmente la atravesaba?

“¡Julia!” escuchó a lo lejos “¿En donde estás?, ven en este momento, deberías despertar conmigo, pero ¿qué te puedo pedir a ti, la que no recuerda ni mi nombre? Nada, me han dicho que no eres más que el perfecto cuerpo... no importa... me voy, que al fin no te importo” culminó una voz de hombre. Acto seguido. Se cierra la puerta, y Julia vuelve a quedar sola, frente al espejo, acompañada por el vacío embriagante de la soledad. Era cierto todo lo que le dijo aquel tipo... realmente no le importaba, y si él lo sabía... y si todos los demás lo sabían... ¿por qué la buscaban tanto? ¿Por qué en un instante de silencios, y sin interés de conocer lo que era capaz de brindar se refugiaban en su calor? ¿Por qué se sentía tan vacía?

Bueno, ese sentimiento la acompañaba todas las mañanas, así que comenzó a ser normal para ella sentirse así. Tomó sus cosas, y salió a paso veloz del hotel. Se dirigió hacia sus casa, que la esperaba ansiosa, o tal vez un poco decepcionada de ella. Tomó sus llaves, pero se detuvo un momento. Subió las escaleras de caracol que la llevaba hasta su puerta. Departamento 409. Creyó que sería bueno pasar a visitar a su mejor amiga... la que siempre en silencio escuchaba sus aventuras... la que siempre le decía: “Deja esa vida que tanto daño te hace, deja a los hombres que solo te usan para satisfacer lo que necesitan y después te tiran... mejor busca uno que te haga ser feliz en verdad” y cosas por el estilo. Pero ¿qué podía esperar Julia de su amiga, la inocente Lena que toda su vida ha sido un ejemplo a seguir, por que aún estudiaba, por que no tenía vicios, por que todo en ella era mesura y perfección? Dudó un instante, pero finalmente se decidió a tocar la puerta. Departamento 408. Justo en frente de su casa. Una chica de cabello rubio abrió la puerta, el cabello lo tenía suelto, despeinado. Se notaba a simple vista que estaba feliz, pero tenía ojeras de cansancio. La miró por un instante. Después, un poco intrigada le preguntó.

“Buenos días... ¿te puedo ayudar en algo?”

“Si, perdón. Busco a Lena. No se si ella pueda atenderme” le respondió igual de intrigada

“Claro, permíteme un momento” y dicho esto, la rubia se dio la media vuelta “Lena, te llaman en la puerta. Bueno, yo me voy a meter a bañar... si gustas, me alcanzas”. Silencio. Tras unos instantes, una bella mujer apareció tras la misma puerta. Era realmente hermosa. Sus ojos eran grises, y reflejaban de una manera exacta cualquiera que fuera la emoción o el sentimiento de la chica. Su cabello era de unos rizos impresionantes, y de un color rojo que brillaba en cada momento. Su blanquísima piel hacía a todos sus rasgos resaltar de una manera impresionante, y hacía notar unas coquetas pecas. Una bella sonrisa salió de sus rosas y finos labios, seguida de palabras.

“Julia, que sorpresa, hace bastante tiempo que no venías. Bueno, yo se que hay la misma distancia de allá para acá que de aquí para allá, pero he tenido un poco de trabajo, organizando la graduación. Pero en fin, ¿necesitas algo?” preguntó en tono amable.

Julia aún estaba sorprendida, por lo que había escuchado antes que la voz de Lena. ¿Por qué la invitó a seguirla en la regadera? Eso en verdad era extraño, pero no... no se podía pensar nada malo de la suavidad y la dulzura de su amiga o...

“¿Te pasa algo? Te ves extraña. Vamos, pasa y me cuentas que tienes, seguro vienes con cargas morales que nadie debe juzgar, tan solo tú...” le dijo Lena

“No, prefiero quedarme aquí, además seguramente que interrumpo algo” respondió inquieta Julia

“Para nada. Lo que acabas de ver, de escuchar, te lo tengo que explicar. Creo que ya es hora de que te muestre todo lo que soy, tal y como tú me lo has mostrado. Pasa por favor.” Julia sintió miedo, algo inexplicable para ella, que al mismo tiempo se mezcló con una repentina adrenalina.
“Tú no sabes casi nada de mi. Por lo regular la que escucha soy yo. Bueno… ahora es tiempo de que sepas la verdad. Nunca te he comentado nada de mi novio, por que nunca he tenido uno. La chica que te abrió la puerta, pues ella, es…” se puso de un color roja, que combinaba con su cabello “mi pareja”

Julia no supo como reaccionar. Esas palabras, eran tan tiernas, tan dulces… tan increíbles. ¿Así que ese era el secreto? Bueno. Nunca se lo hubiese imaginado.

“Entendería que no quisieras hablarme, que te sientas incómoda a mi lado. De verdad no te preocupes, estoy acostumbrada a que cuando les confieso eso a las personas ellas se van. Creen que podrìa ser contagioso o algo así, o que las acosaré... pero no es así, Jul, yo respeto y solo pido lo mismo... es injusto eso? preguntó Lena, casi en un susurro

“No Lena, no lo es definitivamente, y pues...” dijo Julia

“No, eso no importa en este momento, supongo que ahora eres tu la que necesita consuelo.¿Qué te pasa Julia?” le preguntó Lena, mirandola comprensivamente

Julia seguía pasmada. Ella no tenía nada en contra de las personas con esas preferencias. Pero...¿Lena? ¿Cómo era eso posible? Es decir...¿Por que ella? ¿Por que a Julia le afectaba tanto saberlo? ¿Por que le daba tanta alegría?

J: “No Lena, ahora te toca hablar a ti, que nunca me cuentas nada realmente, además, bueno, antes que nada, claro que no te voy a dejar de hablar, por que no tiene nada de malo lo que me estás diciendo, simplemente es otro gusto y ya, simplemente es como los helados: te pueden gustar de fresa o de chocolate, eso es todo”

L: “jaja, la analogía de los helados me parece graciosa. Pero Julia, en serio, ¿no te molesta que apenas te haya dicho?”

J: “No, para nada, el que tengas esas preferencias no quiere decir que tengas que dejar de ser mi amiga, por que es tu vida y finalmente tu eres la que decide que hace con ella” le respondió Julia con ternura

L: “Gracias Julia, es por eso que yo te...” el sonido de la puerta del baño la detuvo, era la chica rubia, que le gritaba .

“Amor, ¿me vas a alcanzar o no?”
Lena se puso roja. Julia no supo si fue por lo que acababa de escuchar o por lo que no terminó de decir.

L: “No, no puedo Fernanda, estoy ocupada, al rato hablamos”

J: “Si quieres mejor me voy, para que termines lo que estabas haciendo. Por cierto, supongo que llevas algún tiempo con ella ¿no?”

L: “Vamos a cumplir 10 meses, tú no lo sabías, pero mis relaciones son muy estables y duran bastante tiempo”

J: “¿Y por que ella?” Julia se quiso detener, pero ya había hecho esa pregunta, y ahora ya no había marcha atrás a pesar de que se había preguntado a si misma por que se le ocurrió interrogar eso

Lena se puso roja y agachó la mirada. No sabía que responder, ¿Por que Julia le preguntó eso?

L: “Bueno, al principio fue para tratar de olvidar a alguien que nunca corresponderá lo que siento, pero ahora la quiero demasiado”

J: “ Y la otra chica....¿quién es? ¿Aún la amas?” No podía dejar de tener interés en eso.

L: “Aún la amo, pero sé que ella es un amor imposible, que l gustan demasiado los hombres y que nunca me hará caso” le dijo Lena, aún con la mirada abajo

J: “Que tonta, cualquier persona sería feliz si tuviera a alguien como tú a su lado, yo lo sería” le confesó con pena

L: “Julia, no sabes lo que dices, por favor no sigas” respondió Lena de una manera algo triste.

J: “¿Qué quieres decir con eso?” preguntó intrigada la pelinegra

L: “Yo... bueno, nada...”


Última edición por Crazyforkatina el 21/6/2008, 02:17, editado 2 veces
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MensajeTema: Re: "Nada en común... solo el amor" [Completo]   21/6/2008, 02:02

"No sé en realidad si lo mejor sea que te enteres Julia, temo que lo puedas tomar de mala manera, no sabes cuanto me dolería perder tu amistad" le dijo la pelirroja

"Lena, espero que no sea lo que me estoy imaginando... no sé que decir" trató de replicar Julia

"No, claro, no sé que te has imaginado, pero no es así. En realidad lo que yo quiero decirte es que me quiero casar con mi niña, quiero que ella sea el amor de mi vida, que ella me despierte todas las mañanas..." estaba diciendo Lena, mientras Julia tenía una extraña sensación en el pecho, en realidad ella se había imaginado que Lena le declararía su amor... pero ¡¡¡que tontería era esa!!! por Dios, ¿Cómo alguien tan perfecto como Lena podría fijasre en ella? Es más, ¿Por que pasó esa idea por la cabeza de Julia?. La pelinegra estaba totalmente molesta, así que interrumpió a Lena

"Pues solo dícelo" le dijo casi en un grito que denotaba su gran enojo

"Ok, Julia, no era para que te molestaras, o que ¿te importó saber mis preferencias?"

J: "No Lena, no es eso, es solo que no sé quieres que yo haga, o que tengo que ver en esto" su enojo aumentaba cada vez más y ya no podía ocultarlo

L: "Te iba a pedir que me ayudaras a proponérselo y que después fueras mi madrina con algunas cosas en la boda, pero si tanto te molesta, pues no y ya" contestó al pelirroja un poco triste

J: "No, no es eso amiga, lo que pasa es que no sé que tengo... no me siento muy bien que digamos.... es mejor que ya me vaya... nos vemos luego" le dijo al tiempo que se alejaba

L : "Pensé que ibas a tomarlo diferente" susurró Lena cuando Julia había cerrado la puerta.

L: "Amor... Fernanda... ¿aún te alcanzo?"

F: "Claro mi cielo, eso lo sabes, ven que el agua se acaba y me está dando mucho frío"

L: "Voy para allá"

Ambas chicas se bañaron juntas. Lena aún seguía extrañada de la reacción de Julia, pero nada podía hacer ¿o si?

Julia por lo tanto se sentía más triste que otras veces...¡¡¡era tan grande su tristeza!!! no podía explicarse por que, pero simplemente se sentía devastada. Ahorab también perdería a su mejor amiga...¡¡¡que suerte tenpia su futura esposa!!! mira que tener como pareja a Lena debía ser el paraíso....pero ¿Qué estaba diciendo? Por Dios, esas palabras no eran de ella, ella no las pensó, ella no las sintió...¿o si?

Al otro día despertó un poco cansada por que le había costado mucho trabajo dormir la noche anterior. Lena sabía perfectamente que tal vez había sido un error decirle a Jul todo lo que pasaba, pero tenía que hacerlo, tenía que ser valiente y decidirse a matar una máscara que tenía desde hace tiempo. Se arregló lo más que pudo, por que ese día se sentía realmente hermosa. Empezó a arreglar algunas cosas para el gran día en que se casaría con Fernanda, por que eso le urgía, no tanto por que amara a Fernanda, sino por que queria colvidar a ...otra persona. Estaba pensando en ese momento, cuando se escuchó el timbre. Dejó lo que estaba haciendo, y abrió la puerta, ella esperaba que fuera Fernanda, pero su sorpresa fue grande y agradable al darse cuenta de que era la mismísima Julia quien estaba frente a ella, parada ahí, con un gran ramo de flores, que era tan grande que apenas y se podía ver su esbelta y pequeña figura. Lena le abrió totalmente la puerta y la pelinegra se metió a su casa, y dejó las flores en el suelo.
J: "Lena, quiero que me perdones. Tengo una propuesta que hacerte..."

L: "Si, Julia, dime...."

J: "Yo creo que el otro día reaccioné algo mal acerca de lo que me dijiste, en realidad no sé que me pasó, pero he venido para ofrecerte una disculpa"

L: "No te preocupes Jul, entiendo que tu.." Pero Lena no pudo completar esa frase, por que Julia la interrumpió

J: "No quiero hablar de eso, ya no importa. Lo que vine a decirte, más bien a preguntarte, es si todavía necesitas que sea tu madrina para tu boda"

L: "Claro que si Julia, ¡¡¡muchas gracias, no sabes lo feliz que me haces, de verdad!!!" le dijo la pelirroja, mientras le daba un abrazo. Cuando Julia sintió las manos de Lena al rededor de su cintura, y sus pechos a tan poca distancia de los suyos, no pudo más que estremecerse. Tenía una emoción muy grande, y los latidos de su corazón aumentaron de velocidad, no quería separarse nunca de esa blanca y pecosa piel, no quería por que se sentía terriblemente poderosa junto a ella, nunca en su vida había sentido eso, menos con Lena. Se preguntó que estaba pasando, por que desde que se enteró de las preferencias sexuales de la pelirroja, habían pasado muchas cosas, pero no sabía por que se sentía tan bien ahora. Era demasiada confusión. Lena intentó cortar ese abrazo, por que ya se había extendido demasiado, pero los delgados brazos de Julia la detuvieron presa, como diciendo "no te irás de aqui", esto pasaba inconscientemente, mientras Julia seguía haciéndose preguntas en la cabeza. Hubiera querido que nunca terminara, pero en ese instante la voz de Fernanda la hizo regresar al mundo real.

F: "Ejem,... Hola amor, ¿cómo estás, chiquita?"

Lena soltó a Julia lentamente, y Julia sintió como el frío invadía su cuerpo.

L: "Bien amor...¿que crees? ya me dijo Jul que si será nuestra madrina el día de la boda...¿no te alegra eso?"

F: "Ay amor, si, pero es que como ya me habías dicho que no quería, ya le comenté a Daniela, aceptó gustosa"

Julia escuchó esas palabras y entristeció. Lena por su parte, se puso roja como un jitomate, y no sabía que hacer, per de pronto se le ocurrió una idea.

L: "Ay amor, pues que sean las dos"

F: "Claro, igual y hasta se enamoran, jajaja"

J: "No lo creo, yo solo vivo para una mujer" habló sin pensarlo, lo que dijo simplemente lo sintió, de la nada, sin saber la razón exacta . Quiso completar la frase diciendo: "Y esa mujer es Lena" pero se contuvo, al notar la mirada sorprendida de las otras chicas.

J: "Quise decir que a mi no me gustan las mujeres" trató de componer, pero ya era demasiado tarde. Fernanda había tomado muy en cuenta esas palabras
F: "Entonces, a ti tambien te gustan las mujeres... Bueno, no sabía eso... y...¿quien es eh? Espero que no sea Lena, yo sé que es hermosa pero es solo mía" le dijo en tono de broma

Julia y Lena se dirigieron una fugaz mirada, que denotaba nerviosismo, y hasta pena, por lo cual solo la bajaron al suelo. Julia iba a empezar a hablar, pero Lena le ganó la palabra.

L: "Ay amor, que cosas dices, mejor vamos a preparar las cosas para la fiesta, el tiempo se nos viene encima"

Esas palabras Julia las entendió como"fin de la conversación, y al parecer Fernanda también, por que ambas se callaron y posteriormente cambiaron el tema. Pasaron casi todo el día juntas, a excepción de la noche, en que Fernanda se fue a su casa, dejando a Lena y a Julia solas. Estaban charlando acerca del vestido que usaría Lena, según Julia, debía de ser uno que resaltara sus "grandes dotes" como ella le llamaba a los senos de Lena. En eso, la pelirroja tuvo la idea de sacar una botella de vino que Julia le había regalado hace tiempo y que nunca había abierto, por que no tomaba. Sacó dos copas, y le dijo a Julia:
L: Es casi nuestro último brindis de soltera ¿no? Aprovechémoslo"

J: "Ok, me parece, Lenita"

Ambas chicas empezaron a tomar muy aprisa, como queriendo olvidar que en unos días lena no sería libre. Comenzaron a recordar la tarde en que se conocieron, y las bromas que les hacían a los demás vecinos. El calor de las copas hacía que los abrazos fueran más frecuentes, y, por que no decirlo, más intensos. Las dos estaban realmente muy alcoholizadas, ya ni siquiera tenían buena noción del movimiento. Reían de cualquier pretexto, hasta por que la mosca pasaba. Lena, que era la que estaba peor, cayó al sillón, haciendo un ruido graciosísimo, Julia comenzó a reir, y se sentó junto a ella, pero antes colocó su vaso en la mesita que estaba junto a Lena, a un lado del sofá. Julia se sentó, pero tenía sed, por lo cual quería alcanzar el vaso que momentos atrás había dejado en aquella mesa, así que trató de brincar el cuerpo de Lena, que ahora estaba casi recostado. Sin darse cuenta, el pantalón de Julia se atoró con sus tenis, haciendo que esta perdiera el control de si misma y que cayera sobre Lena. Las risas no paraban, casi mataban a las chicas, pero de pronto la distancia entre sus labios se hizo más corta, y más corta, y más corta. El silencio apareció, y ahora los labios de las chicas estaban casi unidos...

J: "Lena yo...."
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MensajeTema: Re: "Nada en común... solo el amor" [Completo]   21/6/2008, 02:05

L: “¿tu que Volkova?”

J: “No sé que me está pasando…estoy muy borracha, y muy confundida” Julia empezó a tener una risa nerviosa, que poco a poco se fue convirtiendo en una sonora carcajada. Sus labios seguían a muy poca distancia, ya estaban casi unidos. Lena prefirió tomar distancia, a pesar de todo lo que estaba sintiendo, se sentía mal por Fernanda, por que ella no se merecía eso. Si bien era cierto que Fernanda sabía toda la verdad, también era cierto que le había soportado bastantes cosas, y que había hecho un gran esfuerzo para que Lena se enamorara de ella. Pero ¿Qué podía hacer ella, teniendo a Julia a tan poca distancia? No podía desaprovechar esa gran oportunidad que le había dado la vida, así que decidió volver a matar los centímetros que le quedaban entre sus labios y los de la pelinegra.

L: “Julia, no hay que hablar….”

J: “Lena, lo menos que quiero en este momento es hablar, y lo sabes”


Cuando Julia dijo eso, la pelirroja no pudo evitar ese suave contacto, no pudo reprimirse más, ni privarse de esa sensación. Se acercó más, hasta que la distancia se volvió nula. Comenzaron a besarse con pasión, como si nunca antes hubieran probado unos labios tan perfectos. La lengua de Julia, que supuestamente era la que tenía mayor experiencia en esos asuntos, esta vez estaba casi inmóvil y tímida al lado de la de Lena, que exploraba el territorio lentamente pero a la vez con ansias. Era cierto que Julia había tenido muchas aventuras, pero esta vez las cosas eran diferentes… esta vez el cuerpo tan bien formado que estaba tocando denotaba fragilidad, inocencia, ternura. No era lo mismo la pasión que la había devorado en otras ocasiones que la pasión que la consumía ahora. Las manos de Lena estaban algo temblorosas, por fin había llegado ese momento de gloria que había soñado por tanto tiempo, por fin Julia Volkova, pasaría de ser “la amiga que le cuenta sus aventuras” a ser “la amiga que vive con ella sus aventuras” y eso la hacía realmente dichosa. A pesar del alcohol, Lena estaba consciente de lo que estaba sucediendo, y Julia también lo estaba, es solo que el alcohol era la excusa perfecta para aparentar que ninguna de las dos había planeado eso, pero la realidad las dos la sabían perfectamente: ambas se deseaban desde hace tiempo, la diferencia es que la pelinegra siempre había sido el amor secreto, el amor platónico de Lena, en cambio Lena para Julia tan solo era la mujer perfecta, la que tanto admiraba, la que tanto amaba sin haberse dado cuenta.
Ahora las cosas estaban claras. Lo que Julia sentía cada vez que alguien se le acercaba a Lena, cada vez que alguien intentaba arrebatarla de su camino, ese monstruo enorme y lleno de furia que sentía, tenía un nombre: celos. Pero eso no importaba en este momento… el presente las consumía a la par de los segundos que pasaban.

La ropa comenzó a estorbar… no dejaba que las pecosas y suaves manos de Lena tocaran de una manera correcta los senos de Julia, que ya estaban despiertos y listos para ser amados. Lena se detuvo un momento, no sabía si seguir en ese juego de sensualidad y de caricias que se había creado. Miró a Julia por un momento, como preguntando “¿sigo?” y la respuesta en los azules ojos de Julia fue un “claro”, por lo que la pelirroja comenzó a desabotonarle lentamente la blusa. Estaba casi enloquecida, al borde de un colapso… ¡cuanta perfección!. Julia comenzó a buscar recuerdos en su cabeza, algún momento en el que haya sentido tanto placer y tanto deseo juntos, pero no lo encontró. Le aterraba la idea de pensar que ninguno de los hombres con lo que había estado le había hecho sentir tales cosas, pero su pensamiento fue interrumpido, por una sensación realmente fuerte y poderosa. Volteó hacia abajo, buscando que le estaba dando tantas cosas, y lo único que encontró fue una boca de labios finos, que lentamente y con suavidad la iba recorriendo, la iba desnudando al compás de un movimiento de manos exquisito que estaba en sincronía con un lindo pecho que se pegaba a su cuerpo, ya semidesnudo.

La ropa pasó de ser un simple estorbo a una gran carga, por lo que prefirieron desvanecerla. Estaban jugando con sus emociones, no fue solo quitarla y ya, sino que aprovechaban cada pretexto para jugar y dirigirse miradas llenas de picardía y deseo…. Todo iba subiendo de intensidad… sus senos ahora estaban desnudos, como el resto de su cuerpo… los movimientos eran cada vez más violentos, más agresivos, más intensos…. Todo era placer, perfección, amor. Duraron así bastante tiempo, pero sintieron que si seguían enloquecerían de pasión, por lo que acabaron al mismo tiempo y con un suspiro. Lena bajó del tronco del cuerpo de Julia, que tantas veces había recorrido por tantas manos.

L: “Julia… hace tiempo quería que esto pasar, pero nunca dije nada por temor a tu reacción”

J: “Lena… yo también lo quería, pero yo lo callé por temor al propio amor…”

L: “¿Qué sientes?”

J: “Que te amo… y ¿tú?”

L: “Que nunca he dejado de hacerlo….”

J: “Entonces...¿por qué jamás me habías dicho nada , Lena?”

L: “Nunca tenías tiempo de escuchar...siempre estabas en crisis por alguna situación. Siempre contándome acerca de las personas que te hacían sufrir, no sabes lo mal que me sentía al escucharte mal por alguien más que ni siquiera podía valorarte. Ay niña, había veces en que tu misma no te valorabas” dijo la pelirroja con tristeza.

J: “No sabía que pasaba en mi vida... traté de buscar algo que llenara un poco ese vacío que tenía desde hace bastante tiempo. Sin duda nunca lo iba a encontrar en alguien más. Lo que me pasaba contigo no sabía como definirlo, solo a tu lado me sentía con la suficiente fuerza como para luchar por estar bien, solo a tu lado me sentía segura... pero claro, era difícil aceptarlo. Fui egoísta, eso lo sé... a ti nunca te escuchaba. Ay Lena... te tuve y no pude verte antes...”

L: “Bueno, ahora eso no importa Jul, lo importante en este momento es que estamos juntas... que podemos costruir nuestro mundo, donde solo estemos tu y yo...” pero ese pensamiento se vio interrumpido por Julia.

J: “Lena... ¡¡¡te vas a casar!!! ¿qué vamos a hacer?”

Era cierto, Lena estaba tan feliz que se había olvidado completamente de que en unos días se casaba, de que ya estaba a punto de pertenecer a otra persona que no era su adorada Julia, de que ese mundo que había soñado por tanto tiempo era tan solo la más fuerte de las utopías.

L: “No sé que decir... yo sé que Fernanda podrá entender todo... ella siempre ha sido tan comprensiva...”

J: “ Lena, te expresas de ella de una manera que no me da mucha confianza... dime la verdad, ¿sientes algo por ella?”

L: “Solo sé que hay una persona bellísima, comprensiva, dulce y fiel a la que yo amo... y esa eres tú, Julia Volkova. Nunca había sentido esto por nadie, nunca habpia dejado del lado el miedo para estar en los brazos de nadie más... nunca había sido capaz de dejar todo por una ilusión”

J: “ No se que me pasa , Lena. He estado con muchos hombres, y nadie me había hecho sentir las cosas que tu ahora me arrebataste con tal facilidad. ¿Sabes? Siempre te vi como mi tesoro, como mi ejemplo a seguir... eres dulce, eres tierna, eres lo mejor que le puede pasar a alguien”

L: “No, Julia... tu eres lo mejor que me ha pasado. Es cierto que sufría mucho al escucharte contarme cosas como que no sabías que hacer, por que habías hecho dos citas el mismo día, o cosas así... pero siempre tuve la esperanza de que te dieras cuenta que siempre ha habido una persona que de verdad te ama como nadie más”

J: “Todas esas palabras suenan tan dulces... pero Lena, tenemos que regresar a la realidad. Mañana vendrá Fernanda, o eso supongo. Llegará y te besará, y te abrazará contra su pecho... y tu no podrás hacer más que fingir que también la amas... en ese instante miraré, y estaré triste, por que sé que estarán así por el resto de su vida...”

L: “¡¡¡No!!... mañana mismo hablaré con ella, le diré todo lo que pasa. Ella sabe que te amo, nunca le he mentido.”

J: “Pero no la puedes lastimar así, sabes que ella te quiere”

L: “No sé exactamente si me quiere o si solo está conmigo por otro tipo de razones. Últimamente la he visto un poco cortante... fuera de contexto... y es de verdad, no me estoy justificando, pero se ve demasiado rara”

J: “¿Segura?”

L: “Si. Estoy tan segura de eso como de que te amo, Julia. Pero ahora ya no pensemos, no hablemos, tenemos el resto de nuestra vida para eso, por que no te pienso dejar ir tan fácilmente Julia...”

J: “Jaja. No pensaba oponerme a estar a tu lado, por que te amo... Oye amor, ¿qué tienes ahí?” le dijo, señalándole los labios.

L: “¿Qué? ¿Qué tengo?”

Julia le dio un tierno beso... suave, dulce, perfecto.

J: “Ah no, solo era una alucinación...jaja”

L: “Ay Jul... tu eres una alucinación, tu eres mi droga, mi vida, mi Julia Volkova...”

Esa noche todo marchaba a la perfección. Cualquiera hubiera podido perderse fácilmente en ese ambiente que las niñas habían creado. Estaban platicando, hasta que Lena se quedó profundamente dormida. Julia la abrazó contra su pecho, la rodeó con sus brazos, que parecía que la aprisionaban para que nunca saliera de ellos.
J: “Niña… te amo” le dijo en un susurro, y finalmente se quedó dormida a su lado.
A la mañana siguiente, Lena abrió los ojos, que combinaban perfectamente con el bello amanecer. Su cabello rojizo brillaba, acompañado de la luz del sol que se colaba por la ventana. Sus grises ojos resplandecían, denotaban felicidad. La niña sintió un poco de frío, e inmediatamente necesitó un abrazo de Julia, a la cual buscó en su cama, pero no la encontró. Lena inmediatamente se imaginó lo peor, pero este pensamiento se vio interrumpido, por una dulce voz que le decía:
“Buenos días señorita… hoy amaneció más bella que otros días”

A Lena le palpitó a mil el corazón. Esa voz le era muy familiar, pero no era Julia…

L: “¡Fernanda! ¿Qué haces aquí?”

F: “Quise venir a darle los buenos días a mi novia… ¿no puedo? “

L: “Si, claro, pero… ¿no viste a nadie al salir?”
F: “Ah si… bueno, Julia estaba tocando la puerta para que le abrieras, al parecer venía por una taza de azúcar o algo así… el chiste es que le dije que si quería se pasara, y así yo misma se la daría, pero insistió en que no era necesario, que mejor iría a la tienda… lo raro es que no vi que trajera taza…”

L: “Mmm …es que… pues… ah…. Tu sabes como es de despistada Julia”

F:”Claro…Pero bueno, yo nada más vine para decirte que esta tarde no vamos a poder salir, por que… por que tengo algunos compromisos”

L: “Está bien”

La verdad es que a Lena lo menos que le importaba era salir o no con Fernanda, por lo que su respuesta fue un tanto ácida, y hasta indiferente.

F: “Gracias por quererme tanto eh..” le reprochó Fernanda con ironía

L: “Mira Fernanda , la verdad es que no te puedo decir nada, en primer lugar sabes que no soy celosa, y en segundo lugar, no me parece que tenga algo que reclamarte, yo también salgo con mis amigas”

F: “Tienes razón. Ya me voy, tal vez te hablo en la noche”
L: “Ok”

Esas eran las pláticas de todos los días. Ya ninguna de las dos mostraba tanto interés como al principio. En el caso de Lena, había un motivo: Julia.
Fernanda salió a prisa de su casa. En cuanto el olor de su perfume se perdió entre el viento, Lena se metió a bañar, para posteriormente ir a buscar a su niña.

Julia necesitaba ver a Lena, por lo que fue inmediatamente a su casa. Tocó la puerta, pero nadie respondió, así que fue a su casa, por las llaves de la casa de la pelirroja, entró hacia la casa, sin hacer ruido, y comenzó a escuchar el sonido de una regadera, a lo lejos. Se acercó tímidamente, y cuando abrió la puerta del baño descubrió a la visión más hermosa que alguien se hubiese podido imaginar…
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MensajeTema: Re: "Nada en común... solo el amor" [Completo]   21/6/2008, 02:07

Estaba ahí la bella pelirroja, con su perfección cubierta entre la espuma de una tina que cualquiera envidiaría. Lena estaba concentrada, como perdida en su propio mundo. Deslizaba el jabón alrededor de su cuerpo, con una suavidad y con una delicadeza incomparable, lo pasó por su cadera, y Julia envidió sin duda esa carrera.
Lena en ese momento estaba más frágil, más tierna, más bella que nunca. Su piel gritaba inocencia, sus pechos emoción, sus ojos tranquilidad. El vapor comenzaba a estorbarle a Julia para observar bien ese momento tan perfecto, así que decidió salir del baño, esperando que esa imagen jamás desapareciera de su cabeza, por que era lo más bello que había podido observar en mucho tiempo.

Se recostó la pelinegra en el sillón, y esperó paciente a que Lena terminara de bañarse, al tiempo en que escuchaba como la pelirroja cantaba tan dulcemente una melodía que era la favorita de ambas… “eres lo que quiero tener, lo que tengo ahora en mi sueño, eres lo que no quiero perder, eres mi niña de ensueño”…esa voz arrulló a Julia, quien finalmente se quedó dormida en el sillón, en lo que Lena se vestía, y se ponía preciosa.

L: “Julia, despierta chaparra…”
Al instante Julia abrió los ojos, y lo primero que encontró fue una hermosa y gris mirada que la observaba con dulzura.
J: “Lena, yo quise pasar a verte, espero que no te moleste”
L: “Para nada Julia, ¿cómo crees?... Solo espero que no me hayas espiado en el baño”
Julia se sonrojó
L: “Es una broma, jaja”
J: “Es que si te vi, pero solo un momento”
L: “Eres tremenda Volkova, por eso te amo tanto”
J: “Yo te amo más Lena … oye…¿tienes algo que hacer en la tarde? ¿no va a venir tu “novia”?”
L: “No. ¿Por qué? ¿me vas a invitar a algún lado?”
J: “Si. Es que uno de mis amigos va a inaugurar un restaurante, y quiere que vaya… ¿me acompañas?”
L: “Pues… me tendrías que convencer…”
J: “Eso me parece perfecto “
Dicho esto, tomó a Lena por la cintura y la empezó a besar desesperadamente, al tiempo en que iba subiendo su blusa. Se hizo un juego de manos y de miradas muy intenso, que acabó en la reencarnación del propio deseo… Esta vez fue algo un poco brusco, ya que terminaron en la alfombra de la sala, y la piel de Lena toda roja e irritada.
Finalmente, Julia se metió a bañar, y salió a arreglarse, para ir por fin al lugar donde tenían pensado ir. Se vistió con un traje formal, con un look más bien andrógino, y se levantó el cabello de una manera rebelde. Lena iba vestida con un pantalón formal, de color negro, una blusa blanca muy linda y muy coqueta y una corbata que le sentaba excelentemente bien.
Salieron del apartamento de Lena, y se subieron en su camioneta, Julia iba manejando, y se le ocurrió poner música. Se pusieron a cantar, y aprovechaban cualquier semáforo en rojo para besarse, para abrazarse, o simplemente para mirarse.

Pasó poco más de media hora de camino, y por fin llegaron al lugar. Había demasiada gente, pero alguien llamó inmediatamente la atención de Lena: estaba ahí Fernanda, abrazando a una chica de cabello castaño, a quien Lena reconoció inmediatamente; era Daniela.

En ese momento, Fernanda volteó hacia donde estaba Daniela , la tomó de las manos, y…

En ese momento la besó sin razón aparente. Lena estaba realmente sorprendida, y lo único que fue capaz de hacer fue sujetar fuertemente a Julia, quien también estaba muy sorprendida por la escena. Después de la desagradable visión, Fernanda sintió las miradas y volteó hacia donde estaban ambas chicas, e inmediatamente soltó a la otra mujer, a quien reconocieron inmediatamente: era Daniela.

Fernanda se quedó ahí parada, pero después de un momento se dirigió hacia donde estaban Lena y Julia, esperando que ellas no hubiesen visto nada.

F: “Hola Lena, amor... ¿qué haces aquí?”

L: “Yo, en realidad vine a tomar un café con Julia... ¿y tú?”

F: “Yo... este... estaba con Daniela... si, es que hemos estado muy ocupadas con eso de los preparativos ¿sabes? Esto se pone complicado...”

L: “ Yo lo sé “amor”... me pasa lo mismo... pero cuando me siento así simplemente llamo a la mujer que amo, y le pido que venga a mi rescate”

F: “Ay amor::: yo también te amo y demasiado; nunca lo olvides”

L: “Yo en realidad me refiero a Julia, “amor” a Julia”

F: “¿Qué diablos estás diciendo?”


L: “Que ya no puedo cargar más con esto... siempre he amado a Julia, y tu lo sabes perfectamente... antes no lo había dicho por que temía hacerte daño, pero ahora me he dado cuenta de que tu tampoco valoras mucho que digamos lo nuestro....”

F: “Claro que si, y te lo podría demostrar “

L: “¿Cómo? ¿Besándote con Daniela? Ay Fernanda, parece que crees que soy tonta o ciega, yo lo vi todo, y no sabes como te lo agradezco, por fin me he dado cuenta de que no eras la persona que pensé y eso me ayuda a tener valor para...”

F:”No Lena, por favor... yo te puedo explicar todo... en realidad, lo que viste, no es lo que pasa... es que ella se sentía triste, a demás hay una chica que siempre la está acosando, solo le hice el favor de hacerme pasar por su novia para que la dejara en paz y...”

L: “No, Fernanda, no me mientas... sabes ahora estoy muy confundida, es mejor que nos vayamos Julia”

J: “Si, claro Lena, como tú me lo digas” y dicho esto, la tomó de la mano, dispuesta a llevarla lejos de ahí, pero Fernanda la jaló bruscamente.

F: “Suéltale la mano a mi mujer”

J: “Fernanda, ella ya no es tu mujer y nunca lo ha sido... Lena no le pertenece a nadie, espero que lo sepas”

L: “Gracias Julia, no le hagas caso..,.”

F: “Si Julia, Lena es mía, eso me decía siempre... bueno , a menos que sepa mentir muy bien, por que al menos eso me decía cuando estaba conmigo en la cama, como una cualquiera...”

Julia podía soportar cualquier cosa, pero nunca se podían meter con Lena... eso nunca. Inmediatamente se le fue encima a Fernanda y comenzaron a pelear fuertemente. Las manos de Julia eran realmente veloces e inmediatamente consiguieron tomar del cabello a Fernanda, así que comenzó a agitarlo de una manera violenta. Estaban dando un espectáculo realmente bárbaro, y demasiado aparatoso, pero a Julia nada le importaba en ese momento, solo estaba llena de furia, por que a su Lenita nadie podía decirle nada que pudiera ofenderla.

Lena al ver que ambas chicas se estaban lastimando realmente, prefirió tratar de detener la pelea, y realmente le podía resultar sencillo, ya que las dos eran menos fuertes que ella. Se acercó con cautela, pero justamente en ese momento Fernanda había soltado un golpe que Julia alcanzó a esquivar, pero Lena no, por lo cual fue a parar a su rostro directamente, y de una manera tan potente que consiguió tirarla. Al darse cuenta de esto, Julia y Fernanda detuvieron la pelea, y se dirigieron hacia donde estaba la pelirroja.

J: “Lena, ¿estás bien?”

L: “Si, Julia, no te preocupes, no pasa nada”

F: “Lena, lo siento mucho, de verdad, ese golpe no era para ti”

L: “ Fernanda, mejor ya vete, por favor... busca a tu novia, y de una vez que te acompañe por tus cosas a mi casa, por que ocuparemos el cuarto”

F: “Tú sabes que no me puedes correr de tu casa, por que no tengo donde vivir”

L: “Pues... una opción sería la casa de ella, ¿no?”

F: “No. Ella vive con sus papás todavía y ellos no saben nada”

L: “Bueno, te puedes quedar en la casa, pero tu y yo ya no somos absolutamente nada, y espero que lo tengas claro”

F: “Lena, pero yo te amo”

J: “No, yo la amo, y se lo he demostrado... ahora vamos a empezar una nueva vida juntas, donde ya no cabes tú, Fernanda...”

F: “No te metas Volkova”

L: “No le hables así a Julia, además ella tiene razón en lo que te está diciendo.... ahora somos solo ella y yo, solo ella y yo... ¿Aceptas el trato?”

F: “Claro”- y dicho esto, comenzó a llorar desconsoladamente, de una manera desgarradora, pero Lena no se sentía culpable, por que finalmente estaban cayendo en un juego de engaños y mentiras que no era sano ni en la menor parte, así que era mejor terminar de una vez con esa farsa.

Julia y Lena desayunaron en ese sitio, después fueron al parque un rato, y se divirtieron como locas, brincando, jugando, besándose sin importarles las miradas llenas de curiosidad y antipatía de las personas.
Finalmente llegó la noche, y las chicas estaban rendidas, por lo que después de ir a cenar ( claro, Julia no podría hacer nada sin cenar) se dirigieron a su casa, a descansar.

J: “Esta noche, te toca dormir en mi casa, princesa”

L: “ ¿Y que gano yo con eso?”

J: “ Que yo te amaría más”

L: “Pero si ya me amas demasiado , jaja”

J: “ Es cierto, mi amor por ti no tiene límites”

L: “ No sé que son los límites, pero me suena a que no quiero romperlos, al menos no al amarte...

Esa tarde se dirigieron a la casa de Julia, para dejara a Fernanda en el departamento de Lena y evitar hacer incómodo el momento. Cuando llegaron, se dieron cuenta de que Lena no podría dormir sin sus pertenencias, por lo que ella tuvo que regresar a su apartamento. Julia prefirió quedarse, la verdad era que no quería encontrarse con Fernanda, así que mejor aprovechó el tiempo para prepararle una sorpresa a su princesa.

Lena entró a su hogar, e inmediatamente se dirigió hacia su cuarto para sacar su pijama y su demás ropa y las metió en una pequeña maleta. Después entró al baño por su cepillo de dientes, y por el espejo alcanzó a ver a Fernanda que la miraba de una manera extraña. Prefirió hacer de cuenta que no lo había visto, sin embargo la otra chica no dejó de mirarla.

L: “¿Se te ofrece algo, Fernanda?”

F: “A decir verdad, si. Se me ofrece que hablemos para arreglar nuestro problema. Lena, te amo como nunca más pude amar a nadie...”

L: “Fernanda, lo nuestro ya no es un problema. Tú en mi vida fuiste una persona sumamente importante con las que compartí muchas cosas y muy bellas, pero sinceramente eso ya pasó. Además ¿qué es Daniela en tu vida?”

F: “Nada. Simplemente que te estaba sintiendo muy distante, ella fue mi refugio”

L: “No mientas, yo jamás me comporté distante contigo, además, esa no es una buena excusa... ¿cuánto tiempo más pensabas verme la cara de tonta?”

F: “Nunca fue esa mi intención, aparte tú no me puedes reclamar para nada en ese asunto de los engaños... ¿crees que no me daba cuenta de cómo mirabas a Julia en mi propia presencia?”

L: “Pero jamás te engañé a pesar de que tú sabes perfectamente lo que siento por ella”

F. “Eso no parecía hoy en la mañana, además recuerda que ella me confirmó todo”

L: “Sí, pero eso pasó apenas ayer. Antes jamás nos habíamos tocado. En cambio tú... ¿cuánto tiempo llevas con Daniela?”

F: “No mucho, apenas una semana. Pero eso no importa. Lena, de verdad te amo... ¿te has puesto a pensar que les vamos a decir a todas las demás personas acerca de nuestra boda? A tus papás les costó trabajo aceptarlo, pero jyramos que estábamos listas y que nos amábamos”

L: “Pero tú siempre has sabido que no es así. En fin, ya no quiero hablar de eso. Esta noche te puedes quedar, por que voy a ir al departamento de Julia, pero me gustaría que por favor mañana mismo te vaya, no quiero incomodarla a ella con esta situación, discúlpame”

F: “No te preocupes, yo entiendo que estás como obsesionada con Volkova, siempre lo has estado”

L: “No es obsesión, pero eso es algo que a ti no te interesa. Nos vemos”

Lena salió, empujándola un poco. Estaba molesta con la discusión. A fin de cuantas lo que decía Fernanda la puso a pensar... ¿y si Julia solo era una obsesión?. Alejó ese pensamiento de su mente, y entró al departamento, donde las luces estaban apagadas, tan solo se veía una vela encendida. En ese momento salió Julia, con una rosa en la mano. Se miraron por un momento, intercambiaron sonrisas. Julia ya se había cambiado, ahora tenía puesta una sexy pijama negra. Era más bien un baby doll, que acentuaba de una sensual manera sus curvas . Lena se quedó muda de la impresión. Otra vez el intercambio de miradas. Lena dio un paso, y se dio cuenta de que estaba sobre una superficie diferente. Volteó hacia abajo y alcanzó a distinguir muchos pétalos tirados en el suelo, que formaban un camino. Miró a Julia, y le sonrió. Después la pelirroja siguió avanzando atraída por Julia, quien con el dedo índice le hacía señas para que la siguiera. Todo parecía estar en silencio, a excepción del cuarto de Julia, de donde provenía una romántica melodía. Los labios de Lena estaban ansiosos por entrar en contacto con esa piel bronceada y humectada que se dejaba entrever por la tela transparente de la vestimenta de Julia, sin embargo ella no se dejaba alcanzar. Evitaba el contacto a fin de que esas ansias se acumularan y estallaran en una feria de emociones. Julia condujo a Lena hasta su habitación, donde había un enorme corazón hecho de pétalos de rosa en la cama. En el buró estaba encendida otra vela, y un incienso con olor a cítricos. Julia cerró la puerta y apagó la vela que traía en la mano. Después empujó a Lena hacia la cama. Poco a poco simulaba que la besaba a pesar de que su piel no entraba en contacto con sus labios. Finalmente la besó en el cuello al tiempo en que sus manos acariciaban su cintura. La boca de Julia bajó hacia el vientre de Lena, y comenzó a subir su blusa de una manera sensual, después de haber pasado por su pecho. Lena intentó acariciarla también, pero Julia no la dejó. Sostuvo sus manos contra la cama, y mordió levemente su oreja. Lena estaba explotando por todas las sensaciones que tenía. Comprendió el juego: ahora Julia tenía el control, esa idea era magnífica.

Pasaron la mejor de las noches, esta vz plenamente conscientes, plenamente enamoradas. Al otro día amanecieron abrazadas. Julia soltó poco a poco a Lena para no despertarla y se fue de su lado. Diez minutos más tarde despertó Lena, sintiendo el hueco que dejó el pequeño y frágil cuerpo de su amada. Cuando abrió los ojos la miró, junto a la cama, con una charola con alimentos. Había jugo de naranja recién hecho.

L: “Mmm, que rico... jugo de naranja... ¡es mi bebida favorita!”

J: “Lo sé, me lo dijiste dos semanas después de conocernos, la noche que hubo fiesta en mi casa y yo estaba tomando vodka. Te ofrecí y me dijiste que preferías el jugo. Aún está en mi cabeza eso”

L “Que linda eres, pero no quiero recordar como te pusiste esa noche, jaja”

J: “Bueno, pero desde ese día me quisiste, no te hagas”

L: “Claro que sí, te veía muy triste, muy incomprendida. Sentí una ternura extraña por ti”

J: “Y ¿ahora que sientes?”

L: “Puro amor”


Se besaron tiernamente, pero el momento se vio interrumpido, pues sonó el celular de Lena. La pelirroja se levantó y se disculpó con Julia. Después contestó.

L: “¿Bueno? Ah hola mamá ¿cómo estás? Yo bien gracias... ¿qué? ¿por qué? ¿cuándo? No, mamá, no me digas eso, no puedo en este momento... Bueno, si no hay más remedio, pero ¿ a mi casa? Ok, mamá... Bueno, besos, bye”

Lena colgó y miró a Julia de una manera sorprendida.

J: ¿Qué pasa, princesa?”

L: “Era mi mamá. Viene en camino a mi casa , acompañada por mi prima Estela. Llegará en 30 minutos...”

J: “No le veo el problema a eso”

L: “¡Mi mamá cree que me voy a casar con Fernanda! Además, mi prima... hay un problema con ella... ¿Si recuerdas que estaba el día de mi cumpleaños?”

J: “Sí, ¿Es la chica rubia que bailaba gracioso? Jaja”

L: “Sí, es ella”

J: “¿Qué pasa con ella?”

L: “Es gay... y está enamorada de ti...”
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MensajeTema: Re: "Nada en común... solo el amor" [Completo]   21/6/2008, 02:10

J: “Jajaja, que buenas bromas haces aveces, amor”

L: “No es una broma. Bueno, no está tanto así como “enamorada” pero si te echó el ojo el día que fue la fiesta. Me estuvo interrogando acerca de ti, hasta que le dije que no te gustaban las mujeres, por que eso pensaba yo, jaja”

J: “Ah bueno, pero entonces nO habrá problema, por que ella piensa que soy heterosexual”

L: “Sí lo hay, a ver Volkova, piensa un poco: si le digo a mi mamá que no me voy a casar ella me preguntará por que... ¿le miento y le digo que tan solo es por que sí? ¿Te escondo a ti y a lo nuestro?”

J: “No creo que eso sea justo...”

L: “¡Exacto! Si no hablo sería injusta, pero por otro lado, si hablo mi prima sabrá de que pues también te gustan las mujeres y se irá tras de ti, además de que jamás me perdonara que le haya ganado tu atención”

J: “Y mi amor...”

L. “Eso! Además no sabes el cariño que le tiene mi mamá a Fernanda. Nunca me perdonará por lo que pasó. Si tan solo existiera una solución para este enredo...”

J: “Es que si la hay, bueno, yo tengo dos opciones: una es que le digamos a tu mamá toda la verdad y a ver que pasa con ello, y la segunda es que sigas todo como si todavía siguieras bien con ese pedazo de animal que se llama Fernanda”

L: “Es que ese es el punto... ¡Fernanda no nos dejará mentir! Tendremos que hablar con ella para que nos ayude...”

J: “Yo no quiero hablar con ese engendro ¬¬”

L: “Jaja, ay amor, no le digas así, además tenemos que hablar con ella. Yo tampoco quisiera, pero nos tiene que ayudar”

J: “Pero solo con una condición”

L: “¿Qué?”

J: “Dame un beso”

L: “Te doy 9000 si quieres”- le dijo, mientras besaba su mejilla, después la otra y después la boca

J: “Creo que ya me convenciste, jaja”

L: “Bueno, entonces vamos de una vez, por que mi mamá no tarda en llegar”

Se dirigieron a la casa de Lena, donde ya estaba Fernanda bañándose. La esperaron 15 minutos y cuando salió le explicaron todo el asunto.

F: “Si les voy a ayudar, pero quiero que no sea tan solo una fantasía”

J: “¿A que te refieres?”

F: “A que si en algún momento se me antoja besar a Lena, la beso y ya, sin que empieces con tus celos, ni con tus reclamos”

J: “¡Claro que no! ¡Estás loca!”

F: “Bien, no hay trato”

L: “No, espera, mi mamá no se puede enterar. Julia, solo van a ser dos días”

J: “¡No Lena! Esta loca se quiere aprovechar de la situación ¿no te das cuenta?”

L: “No te preocupes amor, sabré poner límites. Fernanda, por favor, necesitamos de tu ayuda”

F: “Ya les dije que sí. ¿Hay trato o no?”

L: “Sí”

J: “¡Lena! No le hagas caso”

L: “Es por el bien de todos, Julia, por favor, confía en mi”

J: “En ti sí confío, en la que no confío es en esta “cosa””

F: “Muy graciosa Volkova. Díganme si van a aceptar o no”

J: “Sí, pero pobre de ti si haces algo que no debes”

F: “No te tengo miedo”

L: “Por favor no peleen, ya no tarda mi ma...”
En ese momento sonó el timbre. Lena fue a abrir la puerta. Una mujer muy bella de cabello rubio y ojos azules estaba ahí. Se lanzó a los brazos de Lena.

L: “¡Estela! Que bien que estés aquí... ¿y mi mamá?”
E: “Prefirió quedarse, por que no se acostumbra al frío de esta ciudad... ¿cómo va todo por acá?”
L: “De maravilla. Ven, te presento a mi novia y a mi amiga”
E: “Ok”
L: “Ella es Julia, seguro la recuerdas”
E: “No hay manera de no recordarla, es hermosa, lástima que no le gusten las mujeres, jeje”
J: “Nunca se sabe eso” le dijo Julia con pena y con un poco de coquetería, lo que le molestó a Lena
L: “Jaja, ella es Fernanda”
E: ¿Tu novia, no?
L: “Sí”
Era el momento perfecto de Fernanda para molestar a Julia.

F: “Amor, hay que servir la cena”

Julia sintió que se moría de la rabia, sin embargo no dijo nada

L: “Si, Fernanda, vamos a la cocina, acompáñanos Julia”

F: “No, mejor que acompañe a tu tu prima, no seas descortés, princesa”

E: “Sí, que se quede a platicar conmigo”

Julia y Lena se voltearon a ver, no sabían cuanto tiempo podían aguantar esa situación. Lena se metió a la cocina con Fernanda, que se la llevó abrazada de la cintura. Julia no vio eso, de lo contrario hubiera estallado. Cuando entraron, Lena le reclamó.

L: “Deja de llamarme “amor” a Julia le molesta, y por favor no me abraces así”

F: “Ni aguantas nada, princesa”

L: “No me digas así, por favor, Fernanda”
En la sala las cosas no iban mejor, Julia estaba un poco molesta y apenada, pero sobre todo enojada consigo mismA, pues Estela no le desagradaba del todo.

Finalmente la cena estuvo lista, y se sirvieron. La velada fue agradable para Fernanda y para Estela, pero Julia y Lena la estaban pasando mal. Cuando terminaron de cenar, Fernanda propuso brindar y Estela apoyó su idea. Ya entradas en copas, comenzaron a contar chistes y a recordar anécdotas de la infancia.

Julia estaba molesta realmente, por que Fernanda aprovechaba cada oportunidad para abrazar o besar a Lena, que tampoco oponía mucha resistencia a causa del alcohol. Finalmente Julia propuso dormir.

J: “Bien, yo me voy a mi casa, se cuidan mucho y ya no tomen”

E: “¿Me vas a dejar sola con estas perversas?”

J: “Jaja, no creo que te hagan nada”

F: “Para nada, yo estaré ocupada con Lena”

L: “No, claro que no. Estela, hay dos recámaras, yo me quedo en la sala, Fernanda en mi recámara y tú en la de huéspedes”

E: “No. Mejor dile a Julia que ella se quede conmigo”

L: “Respeta por favor, nunca digas eso de nuevo ¿ok?”

E: “¿Por qué? Julia ¿Tienes pareja?”

J: “Sí”

E: “¿Y le eres fiel?”

J: “Siempre. Pero bueno, ya me voy”

L: “Julia, te acompaño a tu casa y me regreso”

J: “Ok”

L : “Bueno, Fernanda, indícale a Estela donde se va a quedar, en lo que regreso”

F: “Si princesa, vuelve pronto, pasaremos una noche genial”

Julia casi se regresa a golpearla, pero Lena la detuvo con la mirada. Finalmente salieron del departamento y cruzaron las escaleras que separaban sus puertas. Julia abrió la puerta, y se detuvo detrás de la puerta.

J: “Me hubieras dejado partirle la cara”

L: “No vale la pena, amor, de verdad no te preocupes por ella, yo me encargo”

J: “¿Cómo? ¿pasando una noche genial?”

L: “No me digas eso, sabes que te amo ¿no?”

Julia recuperó la calma, lo que le pasaba es que estaba reflejando sus propias culpas en Lena. En verdad Estela la había impresionado mucho...

J: “Lo sé, yo también te amo, por favor, seamos fuertes”

L: “Contigo siempre lo soy”...

Julia se metió a su departamento y Lena regresó al suyo, cuando llegó encontró a Fernanda y a Estela platicando, muy sospechosas, pero prefirió no darle importancia e irse a dormir. Muy temprano en la mañana, los rayos del sol resplandecían en el cabello de Lena, quien de pronto sintió una suave boca que reconoció [o creyó reconocer] de inmediato.
L: “Julia, princesa, que bueno que veniste”
Lena abrió los ojos poco a poco, y se llevó una gran sorpresa al notar que la que la había besado era Fernanda.
F: “Yo no soy Julia, ¿acaso me ves enana?”
L: ¬¬ “Que risa ¬¬, no me vuelvas a besar mientras no nos esté viendo mi prima”
F: “¿Y cómo es que anoche no decías lo mismo?”
L: “¿Anoche?”
F: “Sí, Lena, pasamos la noche juntas... la mejor que hayamos pasado alguna vez... tengo que admitir que Volkova te ha enseñado cosas muy buenas...”
L: “¡Cállate y no digas mentiras!”
F: “No estoy diciendo mentiras. Cuando regresaste ibas a dormir, pero no pudiste y regresaste a la sala con nosotras. Nos acabamos dos botellas de vodka entre las tres, y bueno, después... pasó”
L: “¿Qué pasó? O_O”

F: “¿Es que en serio no lo recuerdas?” le dijo al borde de las lágrimas.
L: “No me espantes, ¿qué pasó?”
F: “Me hiciste el amor, Lena. Como nunca antes”
Lena no podía creer lo que estaba escuchando, en el momento lo único que hizo fue quedarse paralizada, para después negarlo todo con gritos.
L: “ESO NO ES CIERTO! NO LO RECUERDO, NO TE CREO!!!”
F: “Eres una cruel, con lo que pasó ayer pensé que se solucionaría todo, que por fin te darías cuenta de que me amas a mi y que Volkova solo es una obsesión, y ahora resulta que ni siquiera lo recuerdas... nunca pensé que me tratarías así. Ayer me decías “te amo” y yo te creí” la chica comenzó a llorar desgarradoramente.
Lena seguía sin creerlo, se sentía sucia totalmente. Sin decir nada se metió a la ducha y se empezó a tallar fuertemente como si pretendiera borrar las caricias que según Fernanda le había propiciado. Trataba de recordar, pero solo llegaba a la parte donde después de irse a dormir regresaba por un vaso de leche y ellas la convencían de tomar una copa más.
Fernanda salió de la habitación, ya no estaba llorando. Se encontró en la sala a Estela y vigilando que Lena no las viera le dijo.

F: “La primera parte está lista, ahora vas tú”
E: “No creo que sea necesario hacer esto”
F: “ A ti te gusta Volkova ¿no?”
E: “Sí, claro, pero entiendo que Lena y ella ya tengan algo que ver, las dos son guapas y se ve que se llevan bien” dijo triste
F: “Piensa más en ti, no te detengas ahora, ya no se puede”
E: “Bien, pero no vamos a dañarlas mucho, ¿verdad?”
F: “No, solo vamos a hacer que se separen, tú te quedas con Volkova y se regresan a San Petersburgo y mientras yo me quedo consolando a Lenita”
E: “Espero que todo salga así”
F: “Vas a ver que sí, tú confía en mi”
E: “Ok”

Lena salió del baño y se vistió. Aún estaba sintiéndose mal por no recordar nada. Salió a la sala y Estela estaba sentada en el sofá. Pensaba preguntarle que era lo que había pasado ayer, pero no fue necesario.
L: “Buenos días, Estela”
E: “Jaja, pero no tan buenos como los tuyos, primita”
L: “¿A que te refieres?”
E: “A que ciertas personitas no me dejaron dormir anoche... que bárbara Lena, deberías de pasarme algunos consejos, Fernanda estaba loca”
L: “Sigo sin entender”

E: “A que tu me dices buenos días, pero yo digo que más bien fueron buenas noches”
Lena quedó apenada sin decir nada. Miró a Fernanda, quien se acercó y tomó su mano.
F: “¿Ya me crees?”
L: “Déjame”
E: “¿Qué es lo que te tiene que creer?”
L: “Olvídalo”
Nos dijeron nada más y se dirigieron a la mesa para desayunar. Lena estaba seria totalmente, se sentía culpable ¿y si de verdad hicieron el amor? La duda la mataba, pero todo apuntaba a que sí.
No iban ni a la mitad del desayuno cuando se escuchó el timbre. Lena se paró a abrir, y era Julia quien estaba en su puerta. Lena no se atrevió a mirarla a los ojos y solo se lanzó a sus brazos, dejando a la pelinegra sorprendida.
J: “¿Estás bien, rojita?”
L: “No”
En ese momento Julia pensaba preguntar el por qué, pero llegó Fernanda.
F: “Buenos días cosa ¬¬”
J: “Buenos días, engendro¬¬”
Julia se pasó al departamento.
J: “Buenos días, Estela”
E: “Buenos... sí, pero no tanto como los de Lena y Fer jaja”
Ambas se sonrojaron sin decir nada. Lena agachó la cabeza.
J: “¿Ah si y por que buenos días?”
E: “Por que también fueron buenas noches”
Otra vez Lena agachó la cabeza, mientras Julia se ponía roja del coraje.
J: “Tengo algo que hacer, nos vemos”
Julia salió a prisa del departamento y Lena la siguió, mientras Estela y Fernanda intercambiaban miradas de complicidad.
Julia se encerró en su apartamento y Lena abrió con su duplicado de llaves.
Finalmente la vio ahí, tirada en el suelo, encogida y llorando.
L: “¿Qué pasa, chaparra?”
J: “Eso dímelo tú...”
L: “No sé que pasa”
J: “¿A que se refería Estela con lo de “buena noche”?”
L: “Te lo diré, pero promete no enojarte, ¿ok?”
J: “Si, Lena, dímelo”
L: “Fernanda me dijo que pasamos la noche juntas”
J: “¡¿¡Qué!?!”
L: “Eso me dijo” comentó apenada
J: “¿Qué le pasa a esa $&#/&/&/? ¿Por qué te está levantando falsos?”
L: “Bueno yo...”
J: “Por favor dime que no es cierto”
L: “Es que... no sé”
J: ¡¡¡¿Qué?!!!”
L: “Es que no lo recuerdo”
J: “Me lleva el demonio!!! No me puedes estar diciendo esto, Lena, tú no!”
L: “Es que según ella, yo ya estaba muy tomada y...”
J: “No es posible, Lena, no lo puedo creer, menos de ti. ¿Sabes qué? Creo que yo solo fui un capricho para ti, no sé como no me pude dar cuenta de que eso de tu prima fue solo una excusa para estar con Fernanda, pero ¿sabes que? Mejor dejamos todo aquí, Lena, vete por favor”
L: “Eso no es cierto, yo te amo, pero...”
J: “No te creo. Vete”
Lena notó que no tenía argumentos, pues ni siquiera estaba segura de que no había pasado nada.
Salió corriendo de ese lugar y regresó a su casa llorando. Entró y lo primero que vio fue a Fernanda y a Estela, quienes se percataron de lo ocurrido.
Lena se metió a su cuarto, mientras Fernanda susurraba al oído de Estela “Entonces así quedamos”.
Fernanda siguió a Lena.
F: “¿Por qué lloras, pecosa?”
L: “Terminé con Julia”
F: “Lo siento”
L: “No lo creo, eso querías ¿no?¡”
F: “Eso pensé, pero al verte así me doy cuenta de que lo que me hace feliz es que tú estés bien”
L: “¿Y ahora que te picó?”
F: “Que en verdad te quiero y quiero que seamos amigas, Lena, no podría soportar perderte”
L: “Gracias”
Lena la abrazó sinceramente mientras una sonrisa salió de los labios de Fernanda. *Y no te voy a perder*
F: “Lena, tienes que distraerte un poco, hoy vamos a salir a dar una vuelta, yo creo que Estela no va a tener problema, pues salió ya, me dijo que quería dar una vuelta sola”
L: “Bueno, ¿a dónde vamos a ir?”
F: “Solo confía en mi y sécate esas lágrimas”
Lena obedeció.

°°°°CASA DE JULIA°°°°
El timbre sonó y Julia pensaba en no abrir, sin embargo era tanta la insistencia que pensó que sería algo importante. Abrió la puerta y vio a Estela. Sin dudarlo se lanzó a sus brazos.
E: “¿Qué pasa Volkova?”
J: “Solo abrázame”
E: “¿Fue el idiota de tu novio?”
J: “Era chica, y sí, me hizo daño”
E: “¿Chica? Entonces ¿tengo oportunidad?”
J: “Ahora sí”
E: “Me hace feliz eso. Necesitas distraerte un poco, salgamos hoy, por favor”
J: “Gracias, ¿a dónde vamos a ir?”
E: “Solo confía en mi”
J: “Bien”
Julia secó sus lágrimas y se dio un baño, para después cambiarse de ropa y salir con Estela.
Fueron hacia la plaza nueva que recién habían inaugurado. Llegaron y compraron boletos para el cine.
E: “Quiero ver la nueva de Nicole Kidman, ¿podemos?”
J: “La que sea está bien”
E: “Mira que bien, hay función ahorita”
Se dirigió a la taquilla y compró los boletos.
Compraron un par de cosasy entraron a la sala. En ese momento a Estela le llegó un mensaje “Fila 5, asiento 7 y 8”, era de Fernanda.
Volteó y la vio, con Lena. Una sonrisa se dibujó en su rostro. Se dirigieron muy cerca de ese lugar y Julia seguía ensimismada. Iba la mitad de la película, cuando discretamente Estela miró a Julia, y le dijo:
E: “Mira que casualidad, ahí están Lena y Fernanda”
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MensajeTema: Re: "Nada en común... solo el amor" [Completo]   21/6/2008, 02:11

En ese momento Fernanda se recargó en el hombro de Lena, quien estaba sorprendida, pero no hizo nada por quitarla de ahí. Fernanda vio a Estela y le hizo una señal sin que Julia lo notara. Julia se llenó de celos y no pudo evitar demostrarlo. Estela aprovechó la situación y se acercó a ella. Se empezaron a besar con la pasión provocada por el enojo. Fernanda vio todo, y le dio un codazo a Lena.
F: “Perdón, fue sin querer”
Lena volteó y presenció la escena del beso de Julia con Estela.
Se quedó pasmada.
F: “¿qué pasa Lena?” dijo, haciéndose la inocente.
L: “Mira”
Ella volteó y fingió sorpresa. Lena estaba casi llorando, sin embargo prefirió solo regresarle a Julia la jugada y se empezó a besar con Fernanda.
Las miradas Julia y Lena se cruzaron por unos segundos, llenas de desprecio y de dolor, mientras ellas seguían besándose cada quien con su “pareja”
Estela y Fernanda estaban felices, el plan había salido a la perfección...
La primera que se venció fue Julia, a pesar de que su carácter era más fuerte fue la que salió más lastimada de ese desengaño. Dejó de besar a Estela,y salió corriendo del cine, dejando a la chica un poco sorprendida, pero a fin de cuentas satisfecha pues había logrado su objetivo. Lena tampoco aguantó más y se separó de Fernanda. Estela salió tras de Julia, para continuar con su plan. Finalmente la alcanzó en el baño.
E: “¿Qué pasa Jul? ¿Por qué lloras? ¿Tan mal beso? O_O”
Julia esbozó una sonrisa con mucho esfuerzo.
J: “No, claro que no, discúlpame por favor, es que no estoy preparada para esto”
E: “Tú vas a tener todo el tiempo que necesites, por mi no hay problema, solo déjame estar cerca de ti”
J: “No quiero lastimarte como me acaban de lastimar a mi”
E: “Tomaré mis precauciones, por favor déjame estar contigo”
Julia la miró a los ojos ¡eran tan parecidos a los de Lena! Solo se perdió en ellos, tratando de olvidar.
J: “Sí”
Se lanzó a sus brazos y nuevamente se besaron, como si no pudieran hacer nada más en ese momento.
Mientras tanto, la película había terminado ya y Lena y Fernanda salieron del cine sin decir palabra alguna.
Llegaron a su casa, y Fernanda habló por fin:
F: “Lena, ese beso fue maravilloso, me supo a gloria”
L: “Discúlpame Fernanda, no debí de besarte, no quiero que pienses algo que no es”
F: “Pues entonces es demasiado tarde, por que ya lo pensé. Lena, ese beso me hizo recordar todo lo que hemos pasado, lo que pasó ayer en la cama de allá, lo que pasó nuestra primera vez juntas”
L: “No sigas por favor. Fernanda, sabes a quien pertenece mi corazón”
F: “Y también sé a quien pertenece el mío. Déjame intentar que olvides a Volkova”
L: “No puedo”
F: “Sí puedes Lena, te amo”
Lena estaba cansada. “¿qué más da si ya la perdí?” pensó, mientras besaba a Fernanda, sin embargo al sentirse ahí, explorando otra boca que no era la de su chaparra, una lágrima cayó de su rostro.
Ahora ambas tenían pareja.
Lena estaba desesperada, pues Estela no ponía fecha para regresarse a su casa y era muy doloroso tener que verla ahí con Julia todo el día, pues tenían que seguir fingiendo que eran amigas para que ella no las delatara con su mamá.
Una noche, Fernanda propuso un brindis, por el “amor” como decía cínicamente. Se destapó la botella de vodka y todas empezaron a tomar; Fernanda y Estela de alegría, Lena de tristeza y Julia por impotencia.
Todas se pusieron “hasta atrás” y como Fernanda y Estela no estaban acostumbradas a tomar tanto, cayeron dormidas al instante. Se hizo un silencio incómodo entre Julia y Lena, que estaban en la sala. Últimamente su trato no pasaba de un frío saludo. Julia se dirigía a la puerta, pero estaba tan tomada que tropezó y decidió esperarse un poco en lo que se le pasaba el mareo. Lena por su parte, se había levantado a ayudarla, por si se caía, pero estaba igual o más alcoholizada que ella, por lo que perdió el control y cayó sobre ella en el sillón, como la primera vez que se besaron.
Ambas recordaron la escena y solo dieron una sonrisa incómoda. Inmediatamente desapareció el efecto del vodka, ya que se había apoderado del momento otro efecto: el del amor. Lena no se separó y Julia tampoco hizo nada. Empezaron a besarse apasionadamente. Lena intentó separarse.
L: “Esto no está bien”
Julia solo le tapó la boca y empezó a acariciarla, así como solo ella sabía, como solo ella podía hacerlo.
Se pararon del sofá y sigilosamente se dirigieron hacia a recámara. Cuando llegaron Julia tiró a Lena a la cama, mientras ella solo disfrutaba el momento. La morena acarició cada parte de ese escultural cuerpo para después colocarse encima de él, mientras quitaba poco a poco la ropa. El silencio se vio interrumpido de pronto, por miles de suspiros y dos respiraciones entrecortadas que no dejaban de repetir “te amo”.
Julia la tuvo ahí, sin ropa y solo para ella. Empezó a mover su cuerpo justo como sabía que Lena podía llegar a la locura. Lena seguía el juego moviendo las manos por el cuerpo de su pequeña amante.
Ninguna de las dos tenía ropa y junto con las ropas cayeron los complejos y los temores, también los resentimientos...
Terminaron juntas en un suspiro, para después quedarse dormidas, abrazadas en un solo sentimiento.

A la mañana siguiente Estela despertó con un dolor de cabeza tremendo, por lo que en lo primero que pensó fue en buscar un par de pastillas. Se acercó al pasillo de las habitaciones, después de pasar por encima de Fernanda. Escuchó las voces de Julia y de Lena.

L: “No debimos Julia”
J: “Ya lo hicimos, ahora dime ¿qué fue?”
L: “Fue que te amo y que no soporto este dolor de tenerte tan cerca y a la vez estar tan lejos de ti”
J: “Pero tú fuiste quien me engañó!!! No puedo perdonar tan fácilmente algo así, a pesar de que te amo con todas mis fuerzas, a pesar de que muero a cada segundo solo por que no estás cerca”- Julia empezó a llorar, también Lena.
L: “No sé como pasó, ni siquiera creo que de verdad haya pasado”
J: “Me encantaría creerte”
L: “Te amo Julia, por favor deja que te lo demuestre”
J: “¿Y ellas? No tienen la culpa de que mi corazón sea solo tuyo y solo quiera latir si te siento mía”
L: “Lo sé, tampoco quiero lastimarlas”
Una lágrima cayó del rostro de Estela, pues había comprendido todo.
Entró a la habitación llorando y las miró ahí, solo con ropa interior aún en la cama.
Ambas brincaron del susto, y Lena inmediatamente intentó excusarse.
L: “Podemos explicarnos”
E: “No, la que tiene que explicar muchas cosas soy yo”
Estela empezó a relatarles todo, desde el principio del plan, hasta la ejecución y todo con detalles. Cuando terminó, solo agachó la cabeza.
L: “No lo puedo creer, ¿cómo te prestaste a eso?”
E: “Estaba mal,. Lo sé. Quisiera remendar lo que hice, pero se que no puedo”
J: “No se puede, pero gracias por decirnos todo”
E: “Es que ustedes se aman, no se puede negar y yo no soy quien para separarlas”
L: “Gracias. Fernanda me las va a pagar”
E: “No la vayas a golpear”
L: “¬¬ claro que no, será algo peor”
Lena empezó a meter en una maleta las cosas de Fernanda, aprovechando que ésta aún dormía. Cuando terminó, la despertó bruscamente.
L: “Te buscan allá afuera”
F: “¿Quién amor?”
L: “Tus cosas”
Fernanda se sorprendió y abrió los ojos, viendo a Julia y Estela en la puerta.
F: “No entiendo”
L: “Yo tampoco. Vete ya de mi casa, Estela nos contó todo. No te quiero volver a ver”
La miró por un momento con rabia, para después salirse sin más que decir que “Púdranse las tres”.
Julia y Lena llevaron al aeropuerto a Estela, quien se disculpó nuevamente por todo.
Cuando regresaron, se tumbaron en la cama.
J: “Perdón por dudar de ti”
Lena le tapó la boca.
L: “No hables ahora, tenemos cosas más interesantes que hacer” le dijo en tono coqueto
J: “Ah si??? ¿cómo qué?” respondió Julia siguiendo el juego
L: “Como recoger las botellas que nos tomamos y limpiar la casa jaja” dijo Lena parándose rápidamente.
Julia sonrió.
J: “Yo pensé que algo “más” interesante” insistió poniendo cara de pervertida.
L: “Por el momento solo eso, pues quiero que pases el resto de tus noches conmigo y que te vengas a vivir a esta casa, para después hacer cosas maaaaaas interesantes” comentó la pelirroja, insinuante.
J: “¿Cómo que?” dijo Julia arqueando una ceja
L: “Como barrer, trapear y lavar los trastes, jaja”
J: ¬¬ “Me las vas a pagar”

L: “Si es que me alcanzas”

Lena se echó a correr, aún en ropa interior, mientras Julia corría tras ella. Finalmente la alcanzó y empezaron a besarse con ternura que poco a poco convirtieron en pasión. Era obvio que esa tarde no iban a recoger la casa....

FIN



Agradeceria mucho sus comentarios ya que me
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hInAtA-sama
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MensajeTema: Re: "Nada en común... solo el amor" [Completo]   9/7/2008, 19:02

muy bueno!!!

ME ENCANTAN TUS HIStORIAS!!!
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florecitarockera
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MensajeTema: Re: "Nada en común... solo el amor" [Completo]   9/9/2008, 01:56

queee mas diiigooo???.. YA SABES QUE SOY TU FAAAN!!!
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MensajeTema: Re: "Nada en común... solo el amor" [Completo]   

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"Nada en común... solo el amor" [Completo]
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